Ibe oame icana, XVII, 66 (2017), 73-87
Imágenes globales y con ex os locales.
Compa ando las bienales de La
Habana y Johannesbu go
Global Images and Local Con ex s. Compa ing he
Ha ana and Johannesbu g Biennales
Ca los ga iDo Cas ellano
Uni e sidade de Lisboa, Po ugal
[email protected]
| Abs ac : This pape analyzes he ela ion be ween he ideals o uni e sali y and globaliza-
ion de eloped by he Biennials o Ha ana and Johannesbu g, and he local con ex s whe e
hose ini ia i es we e pu in o p ac ice. Bo h e en s a e adi ionally conside ed as he main
an eceden o con empo a y biennials. Fu he mo e, bo h enac a sepa a ion wi h Eu ocen-
ic ideas o mode ni y, gene a ing a decen e ed and mo e c i ical a is ic pano ama. Wi hou
dismissing hose elemen s, in his ex I a gue ha he he i age o bo h biennials is exp essed
no jus in he models o globalism hey p oduced. The con adic ions de i ing om he
complex a icula ion o hose models and a local medium in ansi ion, s ill bounded o
na ional issues, cons i u e a cen al node o unde s and hei e olu ion and o ame he
coo dina es o he p esen -day global a sys em.
Keywo ds: Biennials; Cuba; Cu a o ship; Globaliza ion; Sou h A ica.
| Resumen: Es e a ículo analiza la elación en e los p oyec os de globalidad y uni e salidad
pues os en p ác ica po las bienales de La Habana y Johannesbu go, y los con ex os don-
de ue on desa ollados. Ambas son conside adas como el p incipal modelo de las bienales
con empo áneas. Ambas eje cen una up u a con el modelo eu océn ico de mode nidad,
es ableciendo un pano ama descen ado y c í ico. En es e ex o sos engo que su he encia se
encuen a no solo en los modelos de globalidad que ensaya on. Las con adicciones de i a-
das de la compleja a iculación de esos modelos con un medio en ansición, oda ía suje o
a cues iones nacionales, cons i uyen un pun o cen al pa a en ende la e olución de ambas
bienales y pa a si ua las coo denadas del sis ema global del a e.
Palab as Cla e: Bienales; Cuba; Cu adu ía; Globalización; Sudá ica.
Ibe oame icana, XVII, 66 (2017), 73-87 CARLOS GARRIDO CASTELLANO
74 IMÁGENES GLOBALES Y CONTEXTOS LOCALES. COMPARANDO LAS
BIENALES DE LA HABANA Y JOHANNESBURGO
Las bienales de Johannesbu go y La Habana ocupan un luga de excepción en la his-
o ia del a e ac ual. Ambos e en os pueden se conside ados un e e en e pa a las
exposiciones y bienales pos e io es a los años ochen a basadas en in e cambios globales
y en la inco po ación de e i o ios adicionalmen e excluidos de la con empo anei-
dad a ís ica. Los dos p oyec os in oducen una up u a adical con un modelo de
uni e salismo occiden al, ma cado po el peso de las cul u as nacionales y po c i e ios
absolu os. La Habana y Johannesbu go, po an o, cambia ían adicalmen e ese esce-
na io, descen ando la dependencia con los cen os hegemónicos de juicio es é ico y
display. La Bienal de La Habana de inió el modelo de “bienal del Su ” en al e na i a a
Venecia y a las mega-exposiciones eu opeas y no eame icanas (Ga dne /G een 2013);
la de Johannesbu go si ió de p eludio pa a p oyec os como la Documen a XI de 2002
en Kassel, que a su ez consolida on un modelo de hace cu adu ía basado en el des-
plazamien o de la bienal a múl iples escena ios, el uso de es os e en os como o os de
deba e sob e cues iones de ac ualidad y el á ico de conexiones e ideas a ni el global.
Las dinámicas iniciadas po las dos bienales p eludian un clima ma cado po el es a-
blecimien o de in e cambios en e egiones has a en onces mayo i a iamen e excluidas
del pano ama del a e ac ual, y po la expansión de los deba es sob e a e con empo-
áneo y cu adu ía a ni el global. Ambos e en os, además, anuncian la mul iplicación
de bienales en odas pa es del plane a y la consolidación del “ o ma o bienal” como
e e en e y medido del es ado del a e con empo áneo. Ese p oceso ha sido analizado
en las úl imas décadas a pa i de un núme o c ecien e de con ibuciones que ha a a-
do de en e eje las conexiones que han lle ado al es ado ac ual de cosas, esumido po
nomb es an he e ogéneos y con adic o ios como “a e global” (Bel ing/Buddensieg/
Weibel 2013), “con empo aneidad” (Smi h 2006, 2012b) o “cons elación pos colo-
nial” (Enwezo 2008).
O iginadas en con ex os conside ados “pe i é icos”, en países con una amplia a-
dición a ís ica que son al mismo iempo obje o de in e és in e nacional po mo i os
cul u ales y polí icos, las bienales de Johannesbu go y La Habana p eludian el pano-
ama ac ual de in e cambios globales, mo ilidad e inquie udes pos coloniales. Ambos
e en os con ibui ían de o ma decisi a a educi lo que Te y Smi h enuncia a ya en
los años se en a en o no a la idea del p o incianismo. Pa a Smi h, el concep o implica
desconocimien o y aislamien o en e los g andes cen os de a e y egiones conside-
adas “pe i é icas”, pe o ambién una ensión en e la capacidad de inno ación y la
ex e nalidad de los sis emas de econocimien o que igen los in e cambios globales:
A de ian u ge o localism (a claim o he possibili y and alidi y o “making good, o iginal
a igh he e”) and a eluc an ecogni ion ha he gene a i e inno a ions in a , and he
c i e ia o s anda ds o “quali y,” “o iginali y,” “in e es ,” “ o ce ulness,” e c., a e de e mi-
ned ex e nally (Smi h 1974: 56).
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IMÁGENES GLOBALES Y CONTEXTOS LOCALES
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La impo ancia de ambas bienales en la genealogía de los in e cambios a ís icos
globales es ha o conocida. Po ello, sin deja de lado ese aspec o, es e a ículo oma á
un camino di e en e. Me p opongo aquí pensa ambas bienales a pa i del con ex o
local en el que se inse an. En es e ex o me cen a é en analiza , po an o, no ya cómo
ambas bienales ede inie on un es ado global del a e, sino cómo apa ecen e eb adas
po las ans o maciones que es aban expe imen ando an o Cuba como Sudá ica en
el momen o en que su gie on ambos e en os, y qué ipo de impac o u ie on en los
deba es sob e a e y cul u a en los dos países. Hoy plenamen e inco po adas y “a icu-
ladas” den o de las genealogías del a e global, las bienales de La Habana y Johannes-
bu go supusie on desde su inicio una espues a a la coyun u a de ansición po la que
ambos países pasa ían en las décadas en que ambos p oyec os comienzan. La e olución
de es as bienales (la de Johannesbu go ce a ía sus pue as en diciemb e de 1997, as
solo dos ediciones; la de La Habana con inúa en uncionamien o) es á en g an medida
a a esada po la olun ad de ambos encuen os de inco po a p ocesos, comunidades
y dinámicas locales a los i mos del a e global. El análisis de ambos e en os, po an o,
o ece un ecu so p i ilegiado pa a en ende el po encial y los pelig os que acechan a
o as p ác icas basadas en el modelo que ambas ci as de inie on.
Señala Ad iano Ped osa (2012: 43) que las bienales su gidas en la llamada “pe i-
e ia” de Eu opa y Es ados Unidos no solo se han mos ado o iginales en elación al
o ma o de g an exposición nacional ins au ado po Venecia, sino que han ma cado
la pau a de los modelos de exposición pe iódica y bienal exis en es en la ac ualidad a
ni el global. En opinión del cu ado b asileño, asis imos a un cambio undamen al
en el que los cen os me opoli anos deja on de ma ca la pau a, de se la e e encia,
co espondiendo ese papel a con ex os adicionalmen e excluidos o desconec ados,
como es el caso de Cuba o Sudá ica. Ped osa man iene que la abundancia de ins i u-
ciones y la exis encia de pla a o mas ela i amen e es ables y du ade as de p oducción
y display a ís ico “osi ica” el epe o io que in eg a las bienales o ganizadas en Es ados
Unidos y Eu opa. Po el con a io, las bienales “del Su Global” se ca ac e izan po
mos a cie a independencia, po di e si ica los nomb es y p ocedencias de a is as y
cu ado es, y po gene a ci cui os al e na i os que ope an local e in e nacionalmen e:
Cul u al capi als such as London, Pa is, and New Yo k ha e an a luen ci cui o es ab-
lished, well-endowed museums and galle ies wi h ine p og ams and collec ions. When
hey de ise a new biennial, i is di icul no o suspec c ass ma ke ing s a egies and des-
pe a ion o esou ces, isibili y, and audience in he compe i i e global a ci cui . The u-
ly ele an biennial oday is a phenomenon o he global Sou h, elying on independence,
c ea i i y, and ingenui y om i s o ganize s, and d awing c ucial connec ions be ween di -
e en locales and p oduc ions (Ped osa 2012: 44).
Si bien esul a innegable la in luencia de las llamadas “bienales del Su ” en la globa-
lización del a e con empo áneo, hay un al o g ado de u opía en las palab as an e io es
que nos obliga a se cau elosos. Dos objeciones de ondo pueden se mencionadas en
elación al agmen o que acabo de ci a . La p ime a iene que e con el hecho de
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76 equipa a no edad y espon aneidad con libe ad, ingenuidad e independencia. La se-
gunda consis e en concebi los con ex os del llamado “Su Global” acíos de una his o-
ia ins i ucional p e ia a la c eación de las bienales y des inculada de es as. Con a es a
a i mación, sos end é en es e a ículo, po un lado, que la in luencia que La Habana
y Johannesbu go de en an en el pano ama a ís ico ac ual iene que e con la mane a
en que ambos e en os in en a on esponde a la coyun u a his ó ica in e nacional a
pa i de un il o nacional y con ex ual; y po o o lado, a a é de demos a cómo las
cues iones de independencia e ingenuidad suponen no an o una en aja como uno de
los p incipales pelig os p esen es en el colapso de la Bienal de Johannesbu go y en la
e olución de la ci a habane a.
BIENALES, PROYECTOS DE NACIÓN Y TRANSICIONES TRANSNACIONALES
Pese a su gi en momen os y con ex os di e en es, las Bienales de La Habana y Johannes-
bu go compa en a ios elemen os. Los dos e en os su gen en un momen o de ede ini-
ción nacional, y consolidan los i ajes cul u ales que an o Cuba como Sudá ica es aban
expe imen ando a inales del siglo xx. En el caso de Cuba, la Bienal coincide con una
ape u a de las polí icas cul u ales elacionada con la c eación en 1976 del Minis e io
de Cul u a que inaugu a á A mando Ha Dá alos. La ubicación de la isla en un mapa
in e nacional enía a supone una espues a a la polí ica ex e io del gobie no Reagan,
así como un in en o de conec a el de eni de la cul u a cubana con la del con inen e
ame icano y, po ex ensión, con la del es o del globo. La posición azada po Ha da ía
luga a un clima de expe imen ación a ís ica que, desde p incipios de los ochen a, ge-
ne a ía un momen o álgido en la plás ica cubana. Las di ec ices de inidas po el nue o
Minis e io anuncia ían, ambién, la olun ad de hace de La Habana un cen o cul u al
a la ez inse o en Occiden e y conec ado con el Te ce Mundo. La bienal ha á de la idea
de Te ce Mundo su p incipal azón de se . La conexión con países a icanos, la inoame-
icanos, ca ibeños y asiá icos se en endía como el esul ado na u al de la comunión de
in e eses y obje i os, así como del alejamien o con espec o a los p incipales cen os de
a e eu opeos y no eame icanos. Las palab as del minis o Ha esul an ha o elocuen-
es en ese sen ido. Así, en el III Cong eso de la UNEAC, Ha aza con cla idad el que
se á el ho izon e geopolí ico de los años ochen a, el momen o en que su ge la Bienal:
Exis e a escala in e nacional una pode osa comunicación cul u al, un g an in e cambio de
ideas en e los sec o es in elec uales. El sis ema de elaciones in e nacionales en el ámbi o
cul u al los comunica a us edes con los in elec uales de Amé ica La ina y el Ca ibe, de los
países socialis as, de Asia y de Á ica, de Amé ica del No e, y del mundo en e o. Es a puede
y debe se una ía impo an e pa a el desa ollo de una lucha consecuen e po los ideales
del p og eso social y cul u al de los pueblos y un a ma mo al de comba e con a los gue-
e is as, que ponga en gua dia a la conciencia uni e sal ace ca de los pelig os de la ac ual
polí ica no eame icana; un a ma que denuncie el camino de c ímenes que ha emp endido
el impe ialismo no eame icano (Recogido en Bianchi Ross 1982: 3).
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IMÁGENES GLOBALES Y CONTEXTOS LOCALES
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La a iculación de dichas aspi aciones de globalidad se ía ma e ializada po la bienal
a a és de sus sucesi as ediciones. La p ime a bienal, o ganizada en 1984, con ó con
a is as de Amé ica La ina y el Ca ibe. Las siguien es ab ie on más es e pano ama; así,
la segunda, que end ía luga en 1986, inclui ía a is as asiá icos, y la e ce a, en 1989,
comple a ía el p oyec o “ e ce mundis a” del e en o incluyendo a a is as a icanos. La
ampliación geog á ica que segui ía la bienal esponde ía a la necesidad de in eg a e-
giones adicionalmen e excluidas de los ci cui os a ís icos in e nacionales y sin ep e-
sen ación en las bienales ya exis en es. Al mismo iempo, la bienal in oduci ía paula i-
namen e es ca ac e ís icas que pos e io men e se con e i ían en no ma en o as ci as
de es e géne o: la mues a de ob a p oducida ecien emen e, la p esencia ísica de g an
pa e de los a is as pa icipan es, y la a iculación de simposios y e en os pa alelos.
P ecisamen e, es os úl imos esul a ían cen ales a la ho a de es ablece la línea maes a
del e en o, an icipando desde inales de los años ochen a cues iones de globalización
y pos colonialidad. La suma de es as cues iones, señala Ra al Niemojewski (2010: 90),
si úa a La Habana como p ecu so a di ec a de un modelo de bienal ansnacional de-
dicada a los in e cambios globales y a eje ce una e isión c í ica de la mode nidad
a ís ica y de las exclusiones asociadas a ella. No cabe duda de la e acidad de lo que
apun a Niemojewski; sin emba go, la eno ación que in odujo la Bienal se encuen a
igualmen e conec ada con la ede inición del papel de Cuba en el pano ama geopolí ico
in e nacional y con el impac o del me cado en el p opio a e cubano, algo que ans-
o ma ía la Bienal en un escapa a e pa a coleccionis as y gale is as de odo el mundo.
Un p oceso equi alen e se p oduce en el caso de la Bienal de Johannesbu go. La
p ime a edición del e en o, Á icus, cu ada po Ch is ophe Till y Lo na Fe guson, su -
ge en 1995 en el p ime ani e sa io del inal del Apa heid, de las p ime as elecciones
democ á icas en el país y del comienzo de la p esidencia de Nelson Mandela (Becke
1998b). Á icus se ía una bienal suda icana, cen ada en la p oducción a ís ica del país
an i ión. Su p incipal in e és consis i ía en de ini de una mane a aba cado a una iden-
idad c ea i a mul icul u al, p omo iendo un canon más amplio e inse ando Sudá ica
en un con ex o egional a icano y en una es e a in e nacional. Á icus con a ía pa a ello
con exposiciones de a e comuni a io y con o as mani es aciones “no con empo áneas”
incluidas en la Bienal en i ud de los c i e ios de inclusi idad y e isionismo del e en-
o. Sabine Ma schall des aca ese ca ác e e isionis a, señalando cómo Á icus si ió de
incen i o pa a un p oceso que a ec ó de o ma decisi a a la p oducción a ís ica local:
This is e lec ed in changing museum acquisi ion policies, a ce ain deg ee o es a ing
wi h a i ma i e ac ion objec i es in a ious a ins i u ions, he es uc u ing o academic
a his o y p og ams, he eo de ing o pe manen collec ions, and he de elopmen o new
hemes and pa adigms a ound which con empo a y and olde wo ks could be e-g ouped
(Ma schall 1999: 122).
La segunda Bienal de Johannesbu go, T ade Rou es. His o y and Geog aphy, u o
luga en 1997, ue comisa iada po el cu ado nige iano Okwui Enwezo y plan eó una
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78 up u a adical con la edición an e io . El a e adicional y comuni a io ue abandona-
do, apos ando po un lenguaje a ís ico pu amen e con empo áneo que “camu laba” a
los a is as suda icanos en el es o de la exposición. Las di isiones nacionales desapa-
ecie on, p imando los diálogos es ablecidos en e los discu sos a ís icos y la adopción
de un es ado “posnacional” (Becke 1998a: 105). Es os, a su ez, ma e ializaban la
inco po ación de medios y discu sos c ea i os “in e nacionales” y “mode nos” como
la ins alación o el ideoa e. En é minos cu a o iales, T ade Rou es anuncia ía un
modelo ampliamen e eplicado en los úl imos años del siglo xx y los p ime os del xxi:
un cu ado in e nacional, inculado al con ex o local donde anscu e la bienal pe o
no pe enecien e a es e, apoyado en un equipo in e nacional de seis cu ado es.1 T ade
Rou es aplazó los deba es sob e la inclusión y las di isiones aciales en la cons ucción
del nue o canon a ís ico suda icano po una p oblemá ica “global”, ligada a los des-
plazamien os y el impac o de la globalización en el plane a. En ese sen ido, exis e un
pa alelo di ec o con las aspi aciones “Te ce mundis as” de la Te ce a Bienal de La Ha-
bana de 1989.2 Al igual que ocu e en La Habana, la bienal suda icana comenza á po
una p ime a ase de ede inición nacional a la que segui ían de ce ca o a de inse ción
en un con ex o egional (ca ibeño y la inoame icano en el caso cubano, a icano en el
de Johannesbu go), que c is aliza ía inalmen e en una pa icipación ac i a y egula
de a is as cubanos y suda icanos en escena ios in e nacionales. O o elemen o di e-
enciado de es a edición end ía que e con la inclusión de Ciudad del Cabo como
espacio exposi i o a a és de G a , una exposición de a is as suda icanos cu ada po
Colin Richa ds. T ade Rou es, inalmen e, anuncia ambién el p oyec o cu a o ial de
Documen a XI (2002), quizá el de mayo en e gadu a cu ado po Enwezo , en el que
el comisa io con ó con un equipo cu a o ial, in odujo un en oque pos colonial en el
modelo usado, desa ió las clasi icaciones nacionales y descen ó el e en o globalmen e
en a ias ubicaciones y ac i idades (Downey 2003; Dimi ikaki 2012; Smi h 2012a).
En ambas inicia i as apa ece de inida la olun ad del cu ado nige iano po inse a
la mode nidad a ís ica a icana en un con ex o global; la idea de concebi el abajo
cu a o ial en espues a a pa ones de ep esen ación y display coloniales y; inalmen e,
la concepción del espacio como una ealidad discu si a que la bienal y la exposición
de a e con empo áneo pueden no solo ec ea , sino ambién p oduci ac i amen e
(Enwezo /Bu le 2008).
1 Fo ma on ese equipo Oc a io Zaya, Hou Han u, Kelli Jones, Yu Yeon Kim, Ge a do Mosque a y
Colin Richa ds. Sob e la epe cusión in e nacional de T ade Rou es, éase Came on (1997).
2 Al espec o, señala Rachel Weiss (2007: 12): “The decision o o ganize he Bienal hema ically seems,
in e ospec , o ha e been p escien . This was in 1989, a ull eigh yea s be o e Okwui Enwezo ’s
leade ship o he Second Johannesbu g Biennale called explici a en ion o ha same o ganiza ional
p inciple. The o ganize s o he Ha ana Bienal has also wo ked as a cu a o ial collec i e––also consi-
de ed inno a i e in Johannesbu g––since 1984, al hough in hei case he impe a i e o b eak wi h
he sole au ho ial powe o he cu a o de i es mo e di ec ly om he socialis collec i e ideals o
he Cuban Re olu ion han om con empo a y cul u al discou se s emming om ‘ he dea h o he
au ho ’.”
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IMÁGENES GLOBALES Y CONTEXTOS LOCALES
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La cues ión de la ansicionalidad de ambos p oyec os obliga a eplan ea su luga
en la genealogía de los in e cambios que lle a ían a un pano ama de in e cambios
globales. Es cie o que an o la ci a cubana como la suda icana ompie on con el
ag upamien o de las ob as y los a is as exhibidos en unción de c i e ios nacionales
o egionales, in en ando gene a un diálogo amplio en e el con ex o local y la escena
del a e in e nacional. En una en e is a concedida poco después de la inaugu ación
de la segunda Bienal de Johannesbu go, Okwui Enwezo admi e su in e és en c ea un
p oyec o “an inacional”, ompiendo así con el ca ác e conmemo a i o de A icus, la
p ime a edición del e en o (Becke 1998b: 101). Esa ans o mación supond ía con-
cebi lo local como un pun o de pa ida lexible desde el cual concebi in e cambios
globales:
I was made o be luid, ye i does no e use i s locali y, because i akes ha locali y as a
s uc u ing de ice and as a s a egy o ge inside he local/global ques ion which is o en
p eached a he le el o libe al he o ic bu is ne e eally inca na ed as a dialec ical p ac ice
(Becke 1998b: 101).
Esc ibiendo cua o años an es, el c í ico y a is a u uguayo Luis Camni eze desc i-
bía un escena io simila en elación a la e ce a Bienal de La Habana, si bien ad e ía
cie os pelig os:
In i s hi d e sion he Biennial managed o es ablish i sel as a easible and s able al e na-
i e o he Biennials o he hegemonic cen e s elici ing in e na ional espec and in e es .
This success could be he bea e o mixed blessings, since i may a ac comme cial in e es s
ha in u n migh ans o m he Biennial in o a Thi d Wo ld ma ke place o he in e na-
ional galle y sys em (Camni ze 2003: 121).
A con inuación con on a é esas cues iones a pa i de la necesidad de medi el
impac o de esos “mixed blessings” en el con ex o en el que las bienales se o ganizan,
algo que esul a á undamen al pa a ealiza una alo ación c í ica de los esul ados de
ambos e en os.
LA CUESTIÓN DE “LO LOCAL”
En es a ocasión el equipo cu a o ial p e ende edimensiona es a egias de abajo a omiza-
das en encuen os an e io es pa a explo a caminos di e en es a los de la mega exposición,
aunque es os esul en eje cicios ocasionales. Es e gi o se insc ibe en lo que ha sido uno de
los ecu sos más p eciados de la ci a habane a: sen i la ciudad y su gen e, lo que equi ale a
in oluc a a sus comunidades poblacionales y p o esionales, sus mic o-polí icas y mic o-es-
pacios de socialización (Equipo cu a o ial 2015).
Las palab as an e io es pe enecen al s a emen cu a o ial de la úl ima edición de
la Bienal de La Habana, celeb ada en 2015, que lle aba po í ulo En e la idea y la
Ibe oame icana, XVII, 66 (2017), 73-87 CARLOS GARRIDO CASTELLANO
80 expe iencia. Di igida a conmemo a los ein a años de exis encia del encuen o, la Bie-
nal u o un cie o ca ác e au o e e encial, e iden e en el in e és del equipo cu a o ial
po pensa el o ma o del e en o desde su p ime a edición. Resul a signi ica i o que
el p incipal obje i o hacia el que se di igió esa c í ica de la p opia his o ia de la Bienal
ue a la conexión con el con ex o local y con audiencias cubanas, algo que ya o maba
pa e de los elemen os que iban a di e encia a la Bienal con espec o a las ci as ya
exis en es. La exhibición de 2015 plan ea al mismo iempo una up u a con el ca ác e
espec acula de la mega-exposición, apos ando po una mul iplicidad de escena ios y
po la conexión con pe sonas no necesa iamen e amilia izadas con el a e con empo-
áneo.3 F en e a o as ediciones, ma cadas po ejes emá icos que e an “desa ollados”
a a és de a iaciones po cada uno de los a is as pa icipan es, en es e caso no en-
con amos un ópico cen al, siendo la p opia in e acción e inse ción en el con ex o
local el p incipal eje cu a o ial ei indicado. ¿Qué signi ica es e cambio? ¿Qué implica
esa en a i a de ecupe a el ínculo con “la ciudad y su gen e” después de ein a años
de bienal? ¿Supone ese obje i o la acep ación áci a de las di icul ades pa a consegui
ese in en ediciones an e io es? ¿Se a a ese eclamo de una exace bación de algo ya
exis en e, o de una oma de conciencia de las limi aciones de ediciones an e io es?
En es a sección plan eo que la ans o mación anunciada po la úl ima Bienal de La
Habana supone algo más que una simple aplicación al con ex o cubano de un in e és
ac ual po p ác icas “ elacionales” y po ealiza in e enciones en el medio u bano. El
p e endido “ace camien o a lo eal” de la ciudad que acoge la Bienal supone, al mismo
iempo, el in en o po ea icula la elación del e en o con el con ex o cubano, y la
cons a ación de esa b echa como uno de los g andes escollos que la bienal ha a on ado
desde su undación. La decisión cu a o ial de 2015 e idencia, po an o, un in e és
po da espues a a un elemen o que se concebía como undamen al en la di e encia
que La Habana es ablecía con o as “bienales Mains eam”. Algo simila ocu i á en
el caso de Johannesbu go, siendo es e p oblema común e elado de algunas de las
con adicciones p incipales en ambos e en os, y de la e olución del o ma o-bienal en
gene al. La elación con el con ex o apa ece, po an o, al mismo iempo como una de
las p incipales allas de ambas bienales, un elemen o que esul a ía decisi o en el cie e
de la ci a suda icana y en la ans o mación de la bienal habane a. Más aún, la his o ia
de las dos bienales que aquí analizo puede e se como un labo a o io de excepción a la
ho a de examina la complejidad inhe en e en el hecho de conec a emá icas y en o-
ques globales con con ex os locales.
La Bienal de La Habana su ge con la idea de gene a un ace camien o di ec o en e
la angua dia a ís ica del Te ce Mundo (“los ma ginados” del a e con empo áneo,
en palab as de Llilian Llanes 2012: 72) y una audiencia amplia en el medio cubano. En
su c eación se plasma una olun ad de ompe con el espacio a i icial, a empo al y au-
3 La Bienal de La Habana, en cualquie caso, no es el único e en o que ha ecibido una ans o mación
simila . La úl ima edición de Documen a, po ejemplo, es u o igualmen e ligada a una ei indicación
de la p ác ica y la expe iencia.
Ibe oame icana, XVII, 66 (2017), 73-87
IMÁGENES GLOBALES Y CONTEXTOS LOCALES
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á ico asociado a Venecia y al es o de las bienales exis en es an es de los años ochen a.
De ás de los p esupues os p og amá icos de las p ime as ediciones de la Bienal hay no
solo un pano ama más aba cado geog á icamen e y un desa ío a la idea de ep esen a-
ción nacional en pabellones; se a a, al mismo iempo, de plan ea un uncionamien o
di e en e de la bienal, que end á de inido a a és de la c eencia de que el e en o
ans o ma ía ac i amen e el medio local a a és de la cul u a. Ya en las es p ime as
ediciones, la Bienal su gía como un e en o público, des inado a un público masi o;
así, la e ce a Bienal acogía concie os al ai e lib e, pe o mances públicos o des iles que
e an an o p omo idos po la o ganización del encuen o como espon áneos (Weiss
2007: 13; 2011). La imp o isación y la espon aneidad se i ían pa a descen aliza
las ac i idades, al iempo que se ían usadas con as ucia po a is as pa a p omo e sus
ob as, e i a la censu a o con a es a la selección cu a o ial o icial.
En los años no en a, coincidiendo con el Pe íodo Especial, la Bienal se ans o ma-
ía adicalmen e. En un momen o ma cado po la p oli e ación de bienales, el éxi o
del a e cubano a ni el global y la c isis económica y social del país, el e en o se ans-
o ma ía en un escapa a e donde un público in e nacional acudi ía eligiosamen e a
la ci a bianual pa a descub i an es que nadie nue os alen os y eng osa colecciones
públicas y p i adas. La elación con el medio local no desapa ece ía, sino que se ía es-
e izada y ema izada. Señala Rachel Weiss en elación a la oc a a edición de la bienal,
dedicada a la elación “A e-Vida”:
“A ” p oceeded la gely undis u bed in ins alla ions, maque es, pho og aphs, and p opos-
als, while “li e” was pic u ed, poin ed a and o, manicu ed, and aes he icized as a di e se
panoply o appea ances. The Bienal had slid om an ac ual o a la gely ic ionalized social
space, om he immanence desi e o he o mali y o ou comes (Weiss 2007: 18).
Esa iccionalización del espacio social end ía de la mano de una ans o mación
adical de la ciudad de La Habana, ma cada po la p eca iedad, el decli e a qui ec ó-
nico y la desapa ición paula ina de las in aes uc u as u banas, pe o ambién po la
musealización y ans o mación de la ciudad en una capi al cul u al con empo ánea
de ele ancia. La bienal se ía es igo y ac o p incipal de ese p oceso. El cambio end á
acompañado po un di o cio en e el in e és polemizado y c í ico o iginal del encuen-
o, y la ema ización de las nue as ediciones, cen adas en o no a g andes cues iones
gene ales que en la p ác ica desca eina on el ca ác e p o ocado de los ochen a. De
nue o Weiss:
A double cu en had un h ough he Bienal p ojec , emphasizing he impo ance o
b eaking he sys ema ic exclusions o he hegemonic a wo ld and highligh ing, in he
mos insis en and impassioned e ms, he impo ance o a . In he ea ly yea s o he Bienal
he wo we e coex ensi e and sha ed a oo in he p ojec ’s e olu iona y a ilia ion. As he
Bienal’s s a u e shi ed, howe e , and i became a membe o a mo e en ep eneu ial club,
he wo seemed o ha e become somewha disa icula ed om each o he , while a se o
comme cial unde ones became mo e e iden (Weiss 2007: 16-17).