Lo incognoscible latinoamericano: aportes y limitaciones de la crítica cultural
Abstract
Partiendo del marco de la crítica cultural elaborada desde la segunda mitad del siglo xx, este artículo analiza dos de las principales discusiones teóricas latinoamericanas relacionadas con la comunidad y lo político, la decolonialidad y la poshegemonía. La principal hipótesis de este texto consiste en afirmar que ambas corrientes actuales deben ser confrontadas sin dejar de considerar el peso de un elemento incognoscible. Al compararlas con la definición de populismo planteada por Ernesto Laclau, se pretenden esbozar las posibilidades y las limitaciones de los sujetos políticos alternativos propuestos por ambas tendencias a la hora de reemplazar al sujeto populista en aras de una práctica político discursiva más democratizadora.
Full text
Ibe oame icana, XVI, 63 (2016), 53-66
Lo incognoscible la inoame icano:
apo es y limi aciones de la c í ica
cul u al
The La in Ame ican Unknowable: Con ibu ions and
Limi a ions o Cul u al C i icism
magDaleNa lóPez
Uni e sidade de Lisboa, Po ugal
[email p o ec ed]
ca los ga iDo cas ellaNo
Uni e sidade de Lisboa, Po ugal
[email protected]
| Resumen: Pa iendo del ma co de la c í ica cul u al elabo ada desde la segunda mi ad del
siglo xx, es e a ículo analiza dos de las p incipales discusiones eó icas la inoame icanas e-
lacionadas con la comunidad y lo polí ico, la decolonialidad y la poshegemonía. La p incipal
hipó esis de es e ex o consis e en a i ma que ambas co ien es ac uales deben se con on-
adas sin deja de conside a el peso de un elemen o incognoscible. Al compa a las con la
de inición de populismo plan eada po E nes o Laclau, se p e enden esboza las posibilidades
y las limi aciones de los suje os polí icos al e na i os p opues os po ambas endencias a la
ho a de eemplaza al suje o populis a en a as de una p ác ica polí ico discu si a más demo-
c a izado a.
Palab as cla e: Amé ica La ina; Decolonialidad; Populismo; Poshegemonía; Teo ía Polí ica.
| Abs ac : Based on he cul u al c i icism elabo a ed in he second hal o he 20 h cen u y,
his a icle analyzes wo o he majo La in Ame ican heo e ical discussions on communi-
y and poli ics, namely decolonialism and pos hegemony. The main a gumen o his pape
is ha bo h cu en s need o be examined wi hou losing sigh o he weigh o he un-
knowable. By compa ing hose wo cu en s wi h E nes o Laclau’s de ini ion o populism,
we explain he possibili ies and he limi a ions o he al e na i e poli ical subjec s ske ched
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10.18441/ibam.16.2016.63.53-66
Ibe oame icana, XVI, 63 (2016), 53-66 MAGDALENA LÓPEZ / CARLOS GARRIDO CASTELLANO
54 by bo h endencies in o de o eplace he populis subjec wi h a mo e democ a ic dis-
cou se p ac ice.
Keywo ds: Decolonialism; La in Ame ica; Poli ical Theo y; Pos hegemony; Populism.
LO INCOGNOSCIBLE LATINOAMERICANO: APORTES Y LIMITACIONES DE
SU CRÍTICA CULTURAL
Desde la eme gencia de conciencias p o onacionales a pa i del siglo xix, la necesidad
de ep esen a y concep ualiza las subje i idades de Amé ica La ina ha sido obsesi a.
A lo la go de es e ensayo discu i emos las di e en es apo aciones de la c í ica cul u al
la inoame icana al in en a da cuen a de una e i o ialidad poco dócil a sus de i-
niciones. T ayendo a colación la XVIII Edición del P emio In e nacional de No ela
Rómulo Gallegos (2013), e lexiona emos sob e las p opues as c í icas más ele an es
a lo la go de la segunda mi ad del siglo xx y p incipios del xxi. Dichas p opues as
mos a án un co ela o en el escena io polí ico ac ual la inoame icano. En la úl ima
pa e del ensayo deba i emos los alcances y limi aciones de dos p opues as eó icas –la
poshegemonía y lo decolonial– que se p esen an como al e na i as an o en e a las
adiciones c í icas an e io es, como al modo p edominan e en que se concibe lo polí-
ico en el discu so público.
DEL MESTIZAJE A LA HETEROGENEIDAD, DEL PUEBLO AL SUBALTERNO
Los posicionamien os polí ico-discu si os que mayo isibilidad ienen hoy se conju-
ga on en el P emio Rómulo Gallegos del 2013. El e en o de p emiación es u o enma -
cado en el con ex o de la llamada “ma ea osada”, es o es, de la llegada de la izquie da
al pode en países como Venezuela, A gen ina, Ecuado , B asil, Boli ia, Nica agua y El
Sal ado (Be e ley 2011: 7-15). Po p ime a ez desde su c eación en 1964, el p emio
le ue o o gado a una ob a pue o iqueña, en un ges o que pa eció inalmen e au o-
iza la inclusión de la isla en una adición li e a ia la inoame icana con o mada po
igu as an u ilan es como las del Boom (Ga cía Má quez, Va gas Llosa, Fuen es) y
las de la pos dic adu a (Piglia, Bolaño). La p emiación es u o odeada de un ambien e
muy poli izado: los esc i o es enezolanos opues os al cha ismo no se p esen a on al
concu so como o ma de p o es a, ampoco hubo ningún in elec ual oposi o en e
los miemb os del ju ado y, el ac o o icial cons i uyó una sue e de pe o mance polí i-
co en el que no escasea on las bande as y las consignas a a o del independen ismo
pue o iqueño, la Re olución Cubana y la boli a iana. En de e minado momen o,
incluso, el p esiden e enezolano Nicolás Madu o llegó a cali ica a Pue o Rico como
una opo unidad pendien e de lo que Cuba sí había log ado ealiza (López 2013). Po
su lado, el au o p emiado, Edua do Lalo, o eció un discu so que elabo aba una con-
unden e denuncia sob e los e ec os de as ado es del neolibe alismo y de la condición
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colonial de Pue o Rico. De es e modo, la p emiación de la no ela eunió uno de los
componen es básicos es ipulados po el es udioso a gen ino E nes o Laclau en su eo-
ía sob e el populismo; a sabe ; un campo cla amen e an agónico (los Es ados Unidos,
el neolibe alismo, el impe ialismo) (2005: 99).
La eo ía laclauniana ha es ado muy en boga en los cí culos académicos du an e
la úl ima década. En pa icula , ha p opo cionado una base concep ual pa a muchos
in elec uales la inoame icanos de izquie da que necesi aban deslas a al populismo del
es igma nega i o de la adición libe al. Bajo es a nue a mi ada, el populismo p o ee
una he amien a discu si a pa a pensa los cambios de hegemonía. Además de la con-
o mación de una on e a an agónica, Laclau des aca la de una cadena equi alencial
de demandas sociales que “hace posible el su gimien o del ‘pueblo’” (2005: 99). Lo
cu ioso, sin emba go, es que Simone, la no ela p emiada, esul a una sue e de na a-
i a an ipopula en la que se de ienden los alo es je a quizan es del a e y la li e a u-
a. Cualquie a que haya leído la ob a encon a á imposible concebi una a iculación
equi alencial que pe mi a algún sen ido de comunidad al e na i o al de la sociedad
neolibe al pue o iqueña. Po el con a io, la na ación aboga po el le ado como
una igu a que esis e los emba es del capi alismo de masas en un ascé ico aislamien o.
La pa adoja de una p opues a li e a ia conse ado a enma cada en un discu so o icial
que se au ode ine como e oluciona io, d ama iza ní idamen e las di icul ades que ha
enido el pensamien o c í ico la inoame icano en el siglo xxi a aíz de la eme gencia de la
ma ea osada. El in del ciclo neolibe al de los años no en a en buena pa e de la egión,
ha lle ado a que nos si uemos en lo que el académico es adounidense John Be e ley de-
nomina un momen o pos neolibe al (2013). Sin emba go, al con a io de lo que cab ía
espe a , las secula es asime ías de pode siguen igen es. Si, como mues a el e en o de
p emiación de la no ela de Lalo, exis ió y sigue exis iendo consenso espec o a una c í ica
an ineolibe al, los desacue dos en elación a sus posibles al e na i as se han agudizado en
la medida en que la izquie da se ha uel o hegemónica en la egión.
Aunque se a a de una si uación inédi a en el con inen e, el p oblema puede se
as eado en los deba es de la “nue a c í ica li e a ia la inoame icana” que su gie on
a pa i de la segunda mi ad de los años se en a (Rincón 1978: 385). Asumiendo un
comp omiso é ico con la ealidad la inoame icana, dicha c í ica ompió con los lími es
disciplina ios de los es udios adicionales de li e a u a, enunciando a las he menéu-
icas ex ualis as. Desde en onces es a á ea de es udios se in e oga an o po las con-
diciones de p oducción del p opio apa a o c í ico como del co pus es udiado. En es e
sen ido, La ciudad le ada (1984) del c í ico u uguayo Ángel Rama se cons i uyó como
un ex o seminal pa a de ela las complicidades que la li e a u a y el ámbi o le ado en
gene al sos u ie on con las éli es nacionales en la exclusión de las g andes mayo ías. La
a ención de es a nue a c í ica se cen ó, en onces, an o en los apa a os de pode sim-
bólicos como en lo popula que quedaba excluido po ellos. ¿Cómo se de inían las e i-
o ialidades an o den o como ue a de la ciudad le ada? Conscien es de la p o unda
he e ogeneidad del ejido social, académicos como el mismo Rama, An onio Co nejo
Pola , Nés o Ga cía Canclini y René Za ale a p opusie on ca ego ías eó icas pa a pen-
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56 sa lo la inoame icano que se alejasen del pa adigma eu ocen is a plan eado po José
En ique Rodó en su A iel de 1900. Si la anscul u ación y la hib idez de Rama y Ga cía
Canclini espec i amen e, endían a una conciliación de las di e encias bajo ma ices
mode nizado as o mul icul u ales –algo así como una eac ualización del mes izaje de
Ma í, O iz y Vasconcelos–, la he e ogeneidad con lic i a del c í ico pe uano Co nejo
Pola no hizo solo én asis en la di e sidad, sino ambién en la con lic i idad. Al concebi
lo la inoame icano ya no en los é minos hegelianos como p oduc o sin é ico en e lo
eu opeo y lo a icano o indígena, Co nejo Pola enunciaba a la idea de unidad. Lo que
le in e esó ue la agmen ación de la o alidad y el desga amien o que se p oduce en e
di e sas adiciones y p oyec os (Mo aña 1999: 21 s.). Aunque la ca ego ía del c í ico
pe uano no es á exen a de un pa adigma epis émico le ado, su impo ancia adica en
sub aya el con lic o y la nega i idad cons i u i a la inoame icana (Mo aña 2000: 225).
Si po un lado, es a nega i idad del suje o colec i o cons i uye la peculia idad a
pa i de la cual es posible pensa ecu sos agenciado es, no es menos cie o que es a ha
de e minado las insu iciencias eó icas que han que ido pe ila un suje o democ á ico
popula . Incluso lo he e ogéneo puede llega a adolece de cie a imp on a ei icado a.
No impo a en qué momen o o desde qué pe spec i a ideológica se con igu en las ca-
ego ías de lo la inoame icano, lo ep esen ado siemp e ehúye de su ep esen ación; lo
con lic i o impide una esolución de ini o ia. Es e enómeno ale an o pa a nociones
de mes izaje, anscul u ación e hib idez como pa a las pos e io es ca ego ías de subal-
e nidad y mul i ud. Vayamos po pa es.
Con la eme gencia de los es udios cul u ales (ingleses y no eame icanos) y los
es udios pos coloniales basados en uen es eó icas decons uccionis as y pos ma xis-
as, los es udios la inoame icanos de las uni e sidades es adounidenses comenza on a
inco po a deba es que inicialmen e habían sido plan eados en o as á eas de es udio.
El ejemplo más ep esen a i o de es e enómeno ue la c eación del G upo La inoa-
me icano de Es udios Subal e nos en 1992 po académicos como Be e ley, Wal e
Mignolo, Ja ie Sanjinés, Pa icia Seed e Ileana Rod íguez. La idea e a p esen a una
salida a los apolillados es udios de á ea y a la azón académica impe ial de los es u-
dios cul u ales la inoame icanos. Pa ecía cla o que los cul u al s udies espondían a una
pe spec i a mul icul u al anglosajona que e ichizaba las iden idades (G üne 2002:
130). Al espec o, ya en el año 1976, En ique Dussel ale aba sob e una sepa ación
en e el concep o de “di e en e” que e e ía lo o o den o de lo mismo y el de “dis in-
o” que aludía a lo o o an e lo mismo (Pale mo 2008: 238). Buscando abaja en lo
“dis in o”, el G upo La inoame icano de Es udios Subal e nos e omó la imp on a de
los es udiosos del sudes e asiá ico (Ranaji Guha, Gyanend a Pandey, Shahid Amin,
Pa ha Cha e jee, Dipesh Chak aba y, en e o os). Aunque la con lic i a di e sidad
cul u al la inoame icana seguía siendo una p eocupación común, lo subal e no hacía
én asis en las asime ías de pode . El “boom del subal e no”, como i onizó Mabel Mo-
aña espec o a es e campo de es udios (1998), esul ó al amen e p oblemá ico pa a
una c í ica social que eía bo ada la especi icidad la inoame icana, incluida su p opia
adición e lexi a. En un a ículo pós umo, “Mes izaje e hib idez: el iesgo de las
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me á o as”, Co nejo Pola ale aba sob e la inadecuación de aduci con ex os ajenos
pa a concebi el p opio y, ambién, del uso del inglés. Se a aba de enómenos que e-
nían a e o za la hegemonía epis émica del No e que p ecisamen e académicos como
él habían buscado comba i . Al espec o expone Mo aña:
Co nejo se e ie e al uso del inglés como lengua de p ocesamien o eó ico ealizado con
p escindencia de los apo es eó icos la inoame icanos y a la a ea de diseminación peda-
gógica ealizada muchas eces en esa misma lengua y con a eglo a un canon eó ico pos -
mode no que se sob eimpone, a eces con iolencia, al co pus es udiado. En a iza, sob e
odo, las implicancias que se desp enden de esas p ác icas, a pa i de las cuales se p es igia
y je a quiza la cul u a in e p e an e sob e la in e p e ada, subal e nizando, po así deci lo,
al obje o de es udio, y a los p oduc o es cul u ales (c eado es, c í icos, ecep o es inmedia-
os) del ace o cul u al hispanoame icano. Co nejo ad ie e, inalmen e sob e el eemplazo
impe ec o de los ex os hispanoame icanos po aducciones muchas eces impa ciales e
impe ec as y sob e el p oceso gene al de “ alsa uni e salización de la li e a u a a pa i del
uni e so lingüís ico con que se la abaja (2000: 223).
La p eocupación de Co nejo Pola insinuaba la epe ición del ol de Amé ica La ina
como p oduc o de ma e ias p imas (cul u ales) de los cen os indus iales me opoli-
anos que ya había sido expues o po la eo ía de la dependencia en los años cincuen a.
Po o o lado, la cues ión de la uni e salización ya no solo de la li e a u a y de su c í-
ica, sino ambién de las subje i idades la inoame icanas, es ele an e po cuan o és as
llega on a iden i ica se como “subal e nas” pa a aludi al suje o-pueblo de la e ó ica
académica es adounidense en el con ex o de las luchas gue ille as cen oame icanas.
Como con apa ida al ela i ismo pos mode no, el géne o es imonio se pensó
como una nue a o ma de comp omiso polí ico-cul u al en la que el in elec ual aban-
donaba su posición p i ilegiada y ungía de mediado del ela o o al del subal e no.
El ejemplo más exi oso en la academia no eame icana ue el del ex o de au o ía
doble le ado/subal e no en e la socióloga enezolana Elizabe h Bu gos y la indígena
maya Rigobe a Menchú. Apa ando las dudas espec o a la “au en icidad” de una oz
subal e na que esul a some ida al il o de la esc i u a, el asun o de la concepción del
suje o es imonian e ambién ue p oblemá ica. La oz del subal e no debía exp esa
su ea i mación y esis encia en e al s a u quo. ¿Qué pasaba en onces con aquellos
suje os ma ginados que se iden i icaban con el sis ema o que no comulgaban con las
luchas de libe ación e incluso la comba ían? ¿No e an igualmen e subal e nos?1 Pién-
sese po ejemplo, en la esis encia de la comunidad miski a y de sec o es campesinos
que ayudó a mina las bases del sandinismo y con ibuyó a su de o a elec o al en
1990. La exis encia de subje i idades que no encajaban en los asgos p esc i os sob e
el es imonian e mos ó que había asgos de uni e salización en la ca ego ía del sub-
al e no la inoame icano. Cie a isión omán ica pa eció e o za la desigual his ó ica
1 Uno de los con aejemplos ace ca de la exis encia de es imonios de de echa ue Hunge o Memo y
(1982) de Richa d Rod íguez. El mismo ue abo dado po Be e ley (1993).
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58 dis ancia en e los in elec uales –sob e odo los del “P ime Mundo”– y sus “obje os
de es udio”. La endencia hacia la homogeneización no pe mi ió pe cibi lo popula
en oda su complejidad y, en pa e, es o pudo habe se p oducido po las disonancias
epis émicas (y lingüís icas) sob e las cuales ale aba Co nejo Pola . Con la dis ancia
que nos da el siglo xxi, no es di ícil encon a cie a coincidencia en e la p opues a de
Calibán (1971) del esc i o cubano Robe o Fe nández Re ama y la del subal e no:
ambas espondie on más a azones de Es ado que p opiamen e ma ginales.
La p oblemá ica espec o a si es deseable la cap u a del Es ado se ha hecho más
e iden e en los deba es ecien es sob e la eo ía populis a ya mencionada de Laclau. El
a gen ino de inió al populismo como un discu so de “in e pelaciones popula -demo-
c á icas como conjun o sin é ico an agónico espec o a la ideología dominan e” (1978:
201). Es e conjun o an agónico que se ía el que a opa a los suje os subal e nos –el
“pueblo”– consigue a icula se en un “signi ican e acío” que ecibe una mul iplicidad
de demandas sociales (2005: 136). Has a aquí, odo bien. Lo que Laclau no esuel e
sin emba go, es la ei icación de esa subal e nidad una ez que concluida la ansición
hegemónica, el signi ican e acío delimi a sus p opios signi icados. Tal como a guye
Jon Beasley-Mu ay, Laclau “ oma al Es ado como un p esupues o, y nunca in e oga
su pode ” (2010: 69). El Es ado que de iene del p oceso cons i uyen e es ablece nue-
as exclusiones pa a sus en a su hegemonía, mien as que el suje o-pueblo cada ez a
siendo más educido, al iempo que se con igu a un campo polí ico cons i uido en o -
no a la idea de e o ma pe o que, en la p ác ica excluye oda lucha social (D ape 2015:
111). Bas e pensa en el pano ama ac ual que ca ac e iza a la ma ea osada: echazo
a la despenalización del abo o en el Ecuado , homo obia del discu so o icial enezo-
lano, o alecimien o de la je a quía ca ólica en Nica agua, imposición es a al de un
desa ollismo que a en a con a la au onomía de los e i o ios indígenas en Ecuado ,
B asil y Boli ia, y la us igación de los sindica os independien es en Venezuela.2 Todos
es os enómenos esul an cla os ejemplos de un pode cons i uido que busca ce a le el
paso a aquellos g upos subal e nos con los que es os gobie nos se alimen a on inicial-
men e. Es a íamos, así, an e la clausu a del elemen o cons i uyen e; una osi icación de
la a iculación de demandas que según Laclau cimen a el modo de hace polí ica del
populismo. Al mismo iempo, asis imos a una subyugación del po encial ans o ma-
i o de “la polí ica” en manos de “lo polí ico” (Laclau/Mou e 2001), y el p esen e se
ins au a como único u u o posible. En igo , es a si uación apa ecía ya esbozada en La
azón populis a, cuando Laclau se e ie e a
2 El po encial es a égico del populismo ha sido eap o echado po pa idos eme gen es ue a de Amé-
ica La ina como Podemos. La cons ucción de una campo an agónico –“la cas a”–, de un momen o
cons i uyen e –el 15 M– y de un signi ican e acío en el que se a iculan las demandas de los “indig-
nados” en la igu a de un líde ca ismá ico –Pablo Iglesias–, expone un enómeno poco explo ado en
lo que iene que e con los lujos discu si os ac uales desde Amé ica La ina a Eu opa y no al e és.
Pa a un excelen e análisis de las “ aducciones” de las expe iencias polí icas enezolana, ecua o iana y
boli iana de mili an es como Iglesias, Íñigo E ejón y Juan Ca los Monede o, a la ealidad española,
éase el a ículo de Cha a y Scha elzon (2015).
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una posibilidad eal aunque ex ema, po que implica la disolución del pueblo: a sabe , la
abso ción de cada una de las demandas indi iduales, como di e encialidad pu a, den o del
sis ema dominan e –con su esul ado concomi an e, que es la disolución de sus ínculos
equi alenciales con o as demandas–. Así, el des ino del populismo es á ligado es ic a-
men e al des ino de la on e a polí ica: si es a úl ima desapa ece, el “pueblo” como ac o
his ó ico se desin eg a (2005: 117).
Lo sucedido con la ma ea osada con i ma que “el Es ado es un pa ási o de los
llamados ‘excluidos’, que son los que le p opo cionan legi imidad y ida, en la misma
medida (o aún más) en que el Es ado les niega bienes a y econocimien o” (Beas-
ley-Mu ay 2010: 157). Es a pa adoja explica ía en onces po qué la e ó ica populis a
que acompañó el P emio Rómulo Gallegos echó mano de una no ela que celeb a la
cul u a en é minos eu océn icamen e exclusi is as. Pod íamos iden i ica es e enó-
meno con el é mino de “neoa ielismo” acuñado po Be e ley pa a cali ica un gi o
neoconse ado en la c í ica cul u al la inoame icana ecien e, si no ue a po que él
solo lo concibe pa a designa a aquellos que, esg imiendo una de ensa de la ciudad
le ada la inoame icana en e a la academia es adounidense, son c í icos de los go-
bie nos “ osados” (2011: 47-51.). Inse o en la misma lógica de los an agonismos del
discu so populis a, Be e ley solo alcanza a de ec a el conse adu ismo del o o lado
del espec o polí ico. Su isión, así, esul a ci cunsc i a po lími es que dema can in-
equí ocamen e lo popula . De allí su llamado ac ual a un pos subal e nismo que, aun-
que pa ece dis in o al subal e nismo an e io , en ealidad sigue espondiendo a una
azón de Es ado que aho a, po se la de una izquie da hegemónica, enuncia a una
adicalización decons uc i a del pode .3
El hecho de que la al e na i a cul u alis a con a el neolibe alismo global sea la de
acudi a una adición le ada que no se cues iona su p opio pode 4, al como lo imos
en la p emiación de Simone, mues a lo di ícil que ha esul ado p ecisa una e i o ia-
lidad la inoame icana ealmen e emancipado a.
POSHEGEMONÍA Y DECOLONIALIDAD
¿Qué al e na i as quedan, en onces, pa a pensa colec i idades p opiamen e la inoame i-
canas que esul en agenciado as? ¿Qué hay ue a del escena io cul u al la inoame icanis a
ejempli icado en el P emio Rómulo Gallegos? En lo que sigue deseamos discu i dos
líneas al e na i as de es udios: la eo ía decolonial y la poshegemonía o de la in apolí ica.
Pa a sali de la camisa de ue za dico ómica en e hegemonía y con ahegemonía,
académicos como Geo ge Yúdice (1995), Albe o Mo ei as (2001), Ga e h Williams
(2002) y Jon Beasley-Mu ay (2010) p e ie en di umina los lími es de la hegemo-
3 Be e ley (2013) aboga po una de ensa de los Es ados hegemónicos de la ma ea osada y ilda de
ul aizquie dis as (in an iles) a aquellos académicos que in en an decons ui los discu si amen e.
4 Piénsese, po ejemplo, en el signi ica i o caso del icep esiden e boli iano Ál a o Ga cía Line a.
Re is a Ibe oame icana 63.indb 59 08/11/2016 14:20:02
Ibe oame icana, XVI, 63 (2016), 53-66 MAGDALENA LÓPEZ / CARLOS GARRIDO CASTELLANO
60 nía o bien, p escindi de es e concep o o almen e. Mien as Mo ei as (2014) apela
po una “in apolí ica” que se si úe en el lími e mismo de lo polí ico an e io a oda
subje i ación, Beasley-Mu ay (2010) sos iene que lo polí ico no es á mo ido po la
hegemonía, sino po hábi os y a ec os. Ya no pueblo, ni subal e no, ambos p oponen el
concep o de “mul i ud” pa a habla de un colec i o que unciona ía como una sue e
de po encia social au á quica.
La di icul ad po incula la poshegemonía y sus concep os de in apolí ica y mul-
i ud con p ác icas conc e as en Amé ica La ina quizá enga su o igen en las uen es
eó icas de las que manan. Las huellas de Deleuze, Bou dieu, Neg i, Nancy, Cohen y
A a o, y De ida condicionan una eo ización de ipo más bien on ológico que, a-
ciada de conexiones con el pensamien o social la inoame icano, elude la especi icidad
de la egión. Incluso Beasley-Mu ay, quien hace un es ue zo en Poshegemonía. Teo ía
polí ica y Amé ica La ina (2010) po conec a la eo ía al con ex o la inoame icano, no
lo consigue ácilmen e. Es e elado que haya enido que deslinda lo eó ico de lo his-
ó ico y di e encia es e úl imo en le as más pequeñas.5 Respec o a los casos que ilus-
an su eo ía, uno se p egun a, po ejemplo, si es ap opiada la ca ego ía de “sociedad
ci il” que usa pa a iden i ica a Sende o Luminoso o si la gen e que salió masi amen e
a apoya la es i ución del o den cons i ucional as el golpe de Es ado enezolano en
el 2002 puede se ca alogada de “mul i ud” al como él lo hace. ¿Qué nos asegu a que
esas pe sonas no se mo ie on cap u adas po el discu so populis a del cha ismo? En
cuan o a la “in apolí ica” que p opone Mignolo, ¿es posible enuncia a una idea de
cambio social que p escinda de la his o icidad y de los p ocesos de subje i ización? Y,
sob e odo, ¿cuál se ía la p axis emancipa o ia de un suje o ahis o izado más allá de
sen a se a espe a la i upción del acon ecimien o? (Mo gan 2013: 43). Más aún; si
acep amos que la poshegemonía p e ende “c ea las he amien as concep uales e ins-
i uciones posmode nas capaces de ci cunna ega las condiciones de la globalización
pa a así o ien a nos hacia la imagen de la libe ad y la jus icia democ á icas” (Williams
2015: 64), ¿qué ma gen queda pa a la acción y la ans o mación al acep a los é mi-
nos “clásicos” de democ acia y libe ad?
Po úl imo, aunque el discu so poshegémonico es conscien e del ca ác e dinámico
e inap ensible de la “mul i ud”, es á úl ima no escapa de una ca ego ización é ica. Beas-
ley-Mu ay habla de mul i udes buenas y malas, del mismo modo en que Laclau in en ó
di e encia en e populismos de izquie da y de de echa. La necesidad de es ablece es as
dico omías alo a i as mues a que la poshegemonía no es an ajena a las a iculaciones
an agónicas que c i ica. De hecho, el apego a la inmanencia cons i uye o o de los p in-
cipales escollos que Beasley-Mu ay y la poshegemonía encuen an a la ho a de a on a
una e isión de los p esupues os populis as de Laclau. Si bien, la c í ica poshegemónica
pa e de un echazo al “p esen ismo” del populismo, es deci , al hecho de que el pueblo
5 Es a minimización de la lo la inoame icano exp esa cie a p e ensión uni e salizan e de su lib o que
nos de uel e nue amen e al p oblema de las asime ías de p es igio epis émico en e lo que se esc ibe
en el No e y el Su . Véase Beasley-Mu ay (2010: 16-17).
Re is a Ibe oame icana 63.indb 60 08/11/2016 14:20:02
Ibe oame icana, XVI, 63 (2016), 53-66
LO INCOGNOSCIBLE LATINOAMERICANO
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su ja “con la mi ada pues a en el p esen e, o mi ando lo menos posible hacia a ás” (Ta i-
zzo 2015: 24), la dependencia de Beasley-Mu ay con espec o a la mul i ud “inmanen-
e” de Neg i y Ha d no supone una a iculación más i me con el pasado his ó ico y el
peso de los expe imen os ( allidos o no) de ans o mación social.
Con iene aquí eco da la genealogía de la inmanencia de Neg i y ello, en úl ima
ins ancia, nos lle a a Spinoza, Nie zsche y Deleuze. Polí icamen e hablando, el mo-
men o cumb e de la inmanencia en Neg i es el impe io, una es uc u a expandida,
acén ica y en uga, donde el pode ya no es capaz de con ola el desa ollo de subal-
e nidades e insubo dinaciones. En el ma co del impe io, la insu gencia se encuen a
in nuce en la p opia dispe sión impe ial, a la espe a de su explosión, y po an o es
ine i able. En Neg i –y ambién en Beasley-Mu ay– la mul i ud se cons i uye en
al e na i a a un pode es a al inexis en e, me amen e nominal, anclado en la au o-
ep esen ación y pe o ma i idad de i uales de pode y de an agonismo. De allí que
pa a Beasley-Mu ay, siguiendo a Neg i, la mul i ud exp esa ía, a a és de medios no
es a ales, la agencia que el “suje o polí ico ausen e” del nacionalismo y del populismo
encuen a clausu ada. Ello implica que “la mul i ud se o ma cuando los cue pos se
eúnen median e esonancias es ablecidas po buenos encuen os, pe o es á siemp e
abie a a nue os encuen os y po lo an o a nue as ans o maciones” (Beasley-Mu-
ay 2010: 213). Pa a Beasley-Mu ay, la mul i ud alcanza ía su e dade a plasmación
en Amé ica La ina, si bien se e ía amenazada po el “gi o a la izquie da” de las polí icas
nacionales, siendo po ello necesa io “ ecupe a ” la agencia de un Volk his ó icamen e
cap u ado po pode es es a ales desde Colón a Chá ez (2010).
Sin emba go, cabe p egun a se ace ca de la na u aleza de esa agencia, así como de
la es e a de ac uación de la polí ica de la mul i ud. En su c í ica de “mul idude” y de
“Empi e”, Sami Amin acie a de lleno al señala que bajo el é mino “mul i ud” se
encuen a más una anspolación idealizada y omán ica de la plebs de un p esen e glo-
balizado, que una in e p e ación de la po encialidad ans o mado a de algún suje o
ac ual. Pa a Amin, el p incipal e o de Neg i y Ha d consis e en segui aplicando un
é mino que esul a solo adecuado pa a desc ibi la sociedad ancesa de mediados del
siglo xix, y no pa a aludi a un momen o ac ual ma cado po di e en es mani es acio-
nes de la p ole a ización en cen os y pe i e ias. Así, Amin cues iona alo es como lo
abie o, la p oduc i idad y el éxodo que cons i ui ían la base de la mul i ud.
Algo simila cab ía deci sob e la “mul i ud” de Beasley-Mu ay, la cual cons i uye
una de las p incipales di e gencias, jun o con el a ec o y el hábi o, espec o al mode-
lo de Laclau. La mul i ud cons i uye un suje o au oconscien e y p oduc i o, capaz de
sob epasa los lími es nacionales. Sin emba go, muchos de los ejemplos que apa ecen
“con le a pequeña“ en el abajo de Beasley-Mu ay esul an ácilmen e explicables a
a és de lo que Amin llama “capi alismo pe i é ico”, algo que incluye o mas de sujeción
di ec amen e ligadas a la ue za coe ci i a del Es ado y a la globalización de la p ole a-
ización (2014). Desde es a pe spec i a, el “suje o en uga” poshegemónico no se ía un
modelo de au onomía pos -ideológica. Cons i ui ía no an o un suje o polí ico ausen e
(algo que une populismo y poshegemonía), sino un suje o polí ico inope an e, ca en e
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