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La socialdemocracia alemana y el movimiento sindical ibérico durante las transiciones a la democracia (1974-1979)

Muñoz Sanchez, Antonio

Abstract

El texto trata de la dimensión internacional de la transición sindical en Portugal y España. En concreto, analiza la contribución de la socialdemocracia alemana a la reconstrucción del movimiento sindical socialista, muy débil en ambos países al iniciarse el proceso de transición. Muestra cómo el temor a que el predominio comunista en las dos grandes centrales ibéricas, Intersindical y Comisiones Obreras, significase un factor de inestabilidad permanente en las nacientes democracias, movió a la DGB y la Fundación Ebert a implicarse masivamente en apoyo de las modestas organizaciones socialistas. El texto explora las líneas maestras de la colaboración con los cuadros sindicales del Partido Socialista portugués y con la española Unión General de Trabajadores. El autor defiende la tesis, que podrá refrendarse o refutarse cuando se permita el acceso a algunas fuentes relevantes en Madrid y Lisboa, que el apoyo alemán fue crucial para el meteórico ascenso del histórico sindicato socialista español y para la creación de homónima central portuguesa União Geral de Trabalhadores.

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ESPACIO, TIEMPO Y FORMA AÑO 2020 ISSN 1130-0124 E-ISSN 2340-1451 32 SERIE V HISTORIA CONTEMPORÁNEA REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA Y LA EUROPEIZACIÓN DE ESPAÑA (1970-1986) NATALIA URIGÜEN LÓPEZ DE SANDALIANO Y ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ (COORDS.) UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA ESPACIO, TIEMPO Y FORMA 32 AÑO 2020 ISSN 1130-0124 E-ISSN 2340-1451 SERIE V HISTORIA CONTEMPORÁNEA REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA doi: http://dx.doi.org/10.5944/etfv.32.2020 LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA Y LA EUROPEIZACIÓN DE ESPAÑA (1970-1986) NATALIA URIGÜEN LÓPEZ DE SANDALIANO Y ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ (COORDS.) La revista Espacio, Tiempo y Forma (siglas recomendadas: ETF), de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED, que inició su publicación el año 1988, está organizada de la siguiente forma: SERIE I — Prehistoria y Arqueología SERIE II — Historia Antigua SERIE III — Historia Medieval SERIE IV — Historia Moderna SERIE V — Historia Contemporánea SERIE VI — Geografía SERIE VII — Historia del Arte Excepcionalmente, algunos volúmenes del año 1988 atienden a la siguiente numeración: N.º 1 — Historia Contemporánea N.º 2 — Historia del Arte N.º 3 — Geografía N.º 4 — Historia Moderna ETF no se solidariza necesariamente con las opiniones expresadas por los autores. UNIVERSIDaD NacIoNal DE EDUcacIóN a DISTaNcIa Madrid, 2020 SERIE V - HISToRIa coNTEmpoRáNEa N.º 32, 2020 ISSN 1130-0124 · E-ISSN 2340-1451 DEpóSITo lEgal M-21037-1988 URl: http://e-spacio.uned.es/revistasuned/index.php/ETFV DISEño y compoSIcIóN Carmen Chincoa Gallardo http://www.laurisilva.net/cch Impreso en España · Printed in Spain Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional. 13 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd DOSSIER LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA Y LA EUROPEIZACIÓN DE ESPAÑA (1970-1986) THE FEDERAL REPUBLIC OF GERMANY AND THE EUROPEANIZATION OF SPAIN (1970-1986) NATALIA URIGÜEN LÓPEZ DE SANDALIANO Y ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ (COORDS.) 133 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IBÉRICO DURANTE LAS TRANSICIONES A LA DEMOCRACIA (1974-1979) THE GERMAN SOCIAL DEMOCRACY AND THE IBERIAN TRADE UNION MOVEMENT DURING THE TRANSITION TO DEMOCRACY (1974-1979) Antonio Muñoz Sánchez1 Recibido: 2019-06-30 · Aceptado: 2020-03-24 doi: http://dx.doi.org/10.5944/etfv.32.2020.26052 Resumen El texto trata de la dimensión internacional de la transición sindical en Portugal y España. En concreto, analiza la contribución de la socialdemocracia alemana a la reconstrucción del movimiento sindical socialista, muy débil en ambos países al iniciarse el proceso de transición. Muestra cómo el temor a que el predominio comunista en las dos grandes centrales ibéricas, Intersindical y Comisiones Obreras, significase un factor de inestabilidad permanente en las nacientes democracias, movió a la DGB y la Fundación Ebert a implicarse masivamente en apoyo de las modestas organizaciones socialistas. El texto explora las líneas maestras de la colaboración con los cuadros sindicales del Partido Socialista portugués y con la española Unión General de Trabajadores. El autor defiende la tesis, que podrá refrendarse o refutarse cuando se permita el acceso a algunas fuentes relevantes en Madrid y Lisboa, que el apoyo alemán fue crucial para el meteórico ascenso del histórico sindicato socialista español y para la creación de homónima central portuguesa União Geral de Trabalhadores2. Palabras clave Sindicalismo; socialismo; transición; Portugal; España; Alemania. 1. Instituto de Ciências Sociais – Universidade de Lisboa. C.e.: [email protected] 2. Este trabalho é financiado por fundos nacionais através da FCT – Fundação para a Ciência e a Tecnologia, I.P., no âmbito da Norma Transitória - DL57/2016/CT10/2019/NT-HIST-02. 134 ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd Abstract This paper deals with the international dimension of the trade union transition in Portugal and Spain in the 1970s. It analyzes the contribution of German social democracy to the reconstruction of the socialist labor movement, which were extremely weak in both countries at the beginning of the transitions. It shows how the fear that the communist dominance in the two great Iberian unions, Intersindical and Comisiones Obreras, meant a permanent instability factor in the nascent democracies, moved the DGB and the Ebert Foundation to massively support the modest socialist labor movement. The text explores the main lines of the cooperation with the trade union cadres of the Portuguese Socialist Party and with the Spanish Unión General de Trabajadores. The author holds the thesis, which can be endorsed or refuted when access to some relevant sources in Madrid and Lisbon is allowed, that German support was crucial for the meteoric rise of the historic Spanish socialist union and for the creation of the homonym Portuguese União Geral de Trabalhadores. Keywords Trade Unions; Socialism; Transition to democracy; Portugal; Spain; Germany. 135 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IbéRICO 1. INTRODUCCIÓN El protagonismo de la izquierda socialista fue uno de los elementos más característicos de los procesos de transición a la democracia en Portugal y España, así como de los más sorprendentes e inesperados, considerando la extrema debilidad de esta corriente política durante la larga noche de las dictaduras. Cuando el 25 de abril de 1974 el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) derrocó al Estado Novo y abrió la puerta a la Revolución de los Claveles, el Partido Socialista (PS) de Mario Soares contaba con un año de existencia y no pasaba de los cincuenta afiliados, todos ellos profesionales de clase media sin ningún contacto con la clase obrera. Nada hacía pensar entonces que el PS pudiera arrebatar la hegemonía de la izquierda al poderoso Partido Comunista Portugués (PCP) de Álvaro Cunhal y alzarse como líder natural de la mayoría social que se opondría a la implantación de un socialismo a la portuguesa. El PS formaría además los primeros gobiernos electos y, acompañado de la neonata União Geral de Trabalhadores (UGT) se alzaría como actor principal del proceso de consolidación democrática que culminó con la adhesión de Portugal a la CEE. Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), refundado en los estertores de franquismo por un grupo de jóvenes en torno a Felipe González, tenía a la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975 unos 1.500 afiliados, algo menos que el sindicato hermano Unión General de Trabajadores (UGT) liderado por Nicolás Redondo. Jugando sus cartas de manera magistral en un proceso de desmontaje de la dictadura controlado en todo momento por el régimen, el PSOE crecería exponencialmente hasta casi condenar a la marginalidad al Partido Comunista de España (PCE) de Santiago Carrillo, mientras que, a su vez, la UGT lograría en pocos años igualar en influencia a las poderosas Comisiones Obreras (CCOO) de Marcelino Camacho. El PSOE obtendría el poder en 1982 y lo detentaría durante casi tres lustros, dejando una profunda huella en la nueva democracia española. A partir del año 2000, la historiografía en Portugal y España dio un vuelco a la tradicional interpretación en ambos países que consideraba las transiciones ibéricas como procesos puramente «endógenos» sobre los que apenas habrían influido los actores externos, demostrando entre otras cosas que el apoyo de la Internacional Socialista fue crucial para catapultar al socialismo al centro del tablero político3. Los historiadores interesados en la vertiente internacional de las, formalmente muy diferentes, transiciones en Portugal y España han dedicado por ello especial atención a la acción de gobiernos y organizaciones de la izquierda no comunista europea4. En el ya amplio repertorio de estudios sobre el tema se hace sentir sin 3. GUIRAO, Fernando et alii.: Democrazie. L’Europa meridionale e la fine delle dittature. Firenze, Le Monnier, 2010. 4. ANTUNES SAbLOSKY, Juliet: O PS e a transição para a democracia. Relações com os partidos socialistas europeus. Lisboa, Notícias, 2000; ORTUÑO ANAYA, Pilar: Los socialistas europeos y la transición española (1959-1977). Madrid, Marcial Pons, 2005; FONSECA, Ana Mónica: É Precisso Regar os Cravos! A Social-democracia alemã e a transição para a 142 ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd Carlos Arias, afirmaba, la oposición dominada por el PCE podía acabar haciéndose con el control de la situación. Poco importaba que Marcelino Camacho y otros líderes comunistas estuvieran presos. En Carabanchel, proseguía el informe de la embajada, se hacían servir de los mejores restaurantes y, como los cabecillas de la banda terrorista Baade-Meinhof (sic!), mantenían a través de sus abogados un control férreo de sus activistas, a los que la embajada de la RDA estaría haciendo llegar masiva financiación de Europa del este32. En vista del escaso éxito de las iniciativas que la CIOSL desarrollaba por entonces en el Portugal revolucionario, la socialdemocracia alemana no se planteó siquiera la posibilidad de canalizar su solidaridad con el sindicalismo socialista en España a través de la internacional. Al igual que con el PSOE, la ayuda a la UGT se articularía por un lado mediante contactos al más alto nivel entre los gobiernos de Bonn y Madrid y, por otro, mediante apoyo logístico al sindicato sobre el terreno. De esta labor se ocuparía sobre todo la Fundación Ebert, que contaba con una larga experiencia de asistencia a organizaciones políticas y sindicales en el Tercer Mundo y ahora también en Portugal. A finales de 1975, la Ebert envió a su delegado en México, Dieter Koniecki, a España para que estudiase la situación del PSOE y la UGT y pergeñase un programa de asistencia. Las carencias de ambas organizaciones eran enormes. En Madrid, la UGT contaba como única infraestructura con un piso adquirido pocas semanas antes, que pretendía convertir en su sede central. En el resto del país, el sindicato tenía un par de locales en propiedad y la veintena de comités provinciales existentes se reunían en bufetes de abogados, iglesias y centros vecinales. Solo cuatro miembros de la dirección estaban liberados. Koniecki proponía que la Fundación Ebert asumiera los gastos de instalación y mantenimiento de las sedes provinciales que la UGT preveía abrir, y ayudara a impulsar su actividad de propaganda y de formación. Con la autorización del gobierno español, Koniecki inició su actividad como delegado de la Fundación Ebert en Madrid en febrero de 197633. Gracias a una gestión de la embajada de la RFA ante el ministro de Gobernación Manuel Fraga, la UGT pudo celebrar en abril de 1976 su congreso en Madrid, primer acto público de una organización democrática en suelo español desde la guerra civil34. A la histórica cita acudieron dirigentes sindicales europeos, que contribuyeron a darle una importante proyección pública35. El congreso catapultó así a la UGT desde la casi insignificancia al centro mismo del debate sindical, monopolizado hasta ese momento por CCOO. A raíz del congreso, que evidenció la determinación socialista de dar la batalla a los comunistas y lograr la disolución 32. Politisches Archiv – Auswärtiges Amt, berlín, caja b26/113506. Informe de la embajada de la RFA en Madrid sobre la estrategia del PCE, 12.8.1975. 33. MUÑOZ SÁNCHEZ, Antonio: op. cit., pp. 242-247. 34. MATEOS, Abdón: Exilio y clandestinidad. La reconstrucción de UGT, 1939-1977. Madrid, UNED, 2002, p. 280. 35. Incluso TVE informó sobre el congreso. Véase ABC, 16.4.1976. 143 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IbéRICO del Sindicato Vertical, la financiación de los sindicatos europeos a la UGT comenzó a fluir, mientras la Fundación Ebert aumentó los fondos para la reconstrucción de su infraestructura36. En junio de 1976 el ministro de Sindicatos, Rodolfo Martín Villa, informó al embajador alemán de que el gobierno estaba dispuesto a legalizar a todos los sindicatos, con la excepción de CCOO debido a su vinculación con el PCE. Según el ministro, la UGT le había hecho saber que no tenía objeciones a tal proyecto. Tratando de confirmar esta afirmación, la embajada se puso en contacto con los dirigentes de la UGT, quienes explicaron que la reforma de Martín Villa se acercaba efectivamente a su idea de ruptura sindical, si bien en público debían seguir sosteniendo lo contrario37. Aunque el proyecto quedó en nada tras la caída del gobierno Arias días más tarde, la UGT no mudó un ápice su estrategia de aprovechar el trato privilegiado que le otorgaban las autoridades de la dictadura mientras aparentaba trabajar hombro con hombro con el resto de sindicatos. Cuando en julio de 1976 la UGT creó junto a CCOO y otros sindicatos la Coordinadora de Organizaciones Sindicales38, Manuel Simón dejó claro a la DGB en una carta confidencial que aquel «no es ni será el embrión de un sindicato o de una central única o unitaria»39. Hacer fracasar definitivamente la unidad sindical requería en todo caso de una UGT sólida, y ello solo era posible si los compañeros europeos se volcaban en su apoyo, según Nicolás Redondo expresaba a Otto Kersten por aquellas mismas fechas: Te podemos asegurar, querido colega, que en estos momentos se está decidiendo el futuro de los sindicatos libres en nuestro país. De los esfuerzos que ahora hagamos, dependerá la realidad de después de la ruptura. Pese a la gran actividad de nuestros funcionarios nos encontramos en nuestra lucha en enorme desventaja con nuestro competidor, CCOO, fuertemente influido por el PCE. Por ejemplo, (...) CCOO dispone de 11 delegaciones en Sevilla, 13 en Asturias, 48 en barcelona, 63 (!) en Madrid, etc. (…) Cada minuto y oportunidad que se pierda por falta de dinero, será muy difícil de recuperar40. En octubre de 1976 el presidente de la DGB, Oskar Vetter, viajó a España invitado por la UGT. Además de participar en diversos actos del sindicato hermano en Asturias y Madrid, el presidente de la CIOSL se reunió con el nuevo ministro de Sindicatos, Enrique de la Mata, quien poco antes le había hecho llegar su proyecto de reforma sindical41. En este encuentro el ministro no dejó duda sobre su voluntad de favorecer a la UGT, reconociendo que compartía la idea de 36. AdsD, IG Metall, caja 1608. Informe de Dieter Koniecki sobre sus actividades en España, 28.10.1976. 37. AdsD, IG Metall, caja I119. Embajada de la RFA en Madrid al Auswärtiges Amt, 28.6.1976. 38. MARÍN ARCE, José María: «La Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS): una experiencia de unidad de acción sindical durante la transición», Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, t.9, UNED (1996), pp. 295-313. 39. AdsD, DGb, caja 24/1371. Simón a Vetter, 29.7.1976. 41. AdsD, DGb, caja 24/1371. Informe de la DGb sobre la situación sindical en España, 8.11.1976. 144 ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd sindicalismo plural por la que abogaba el sindicato hermano del PSOE 42 . Días más tarde, la DGB decidió redoblar su ayuda financiera a los compañeros españoles, justificándolo así uno de sus dirigentes, también presente en el encuentro en Madrid con el ministro de la Mata: La UGT debe presentarse como alternativa democrática a los sindicatos oficiales. Pero a la vez ha de contar con una amplia red de funcionarios y la necesaria maquinaria administrativa. Y tiene además que estar a la altura para confrontarse con grupos extremistas de derecha e izquierda. Todo ello conlleva unos gastos que sus 12.000 afiliados no pueden cubrir de ninguna forma. (…). La UGT tiene la ventaja sobre los comunistas de CCOO (...) de que cuenta con la solidaridad de los sindicatos internacionales. La libertad sindical española no es un problema nacional, sino europeo e internacional. (...) Durante este viaje me acordé muchas veces de los primeros años de la reconstrucción de los sindicatos en Alemania tras la segunda guerra mundial. (...) Recordé cuánto agradecimos la ayuda a todos. Podemos ahora ayudar a nuestros amigos españoles, para que lleguen a donde ahora estamos nosotros. No dejemos pasar esta oportunidad43. Generosa, la financiación extranjera no conseguía sin embargo cubrir las enormes necesidades de la UGT. La solución al problema de liquidez del sindicato solo llegaría mediante una fórmula peculiar acordada entre la UGT, el gobierno español y la DGB. Desde enero de 1977 de la Mata negoció en secreto con Redondo el proyecto de ley sindical que se presentaría a votación de las Cortes en marzo44. Uno de los asuntos más espinosos fue la devolución a los sindicatos históricos de las propiedades incautadas por el régimen en 1939. Para que la UGT pudiera contar con recursos suficientes en aquella fase clave de consolidación, el gobierno (que no podía de forma inmediata devolverle su patrimonio incautado) accedió a avalar a través de un banco público un préstamo al sindicato de 4 millones de dólares por parte de Bank für Gemeinwirtschaft, perteneciente a la DGB45. La Ley sindical promulgada el 1 de abril de 1977 disolvió el Sindicato Vertical e implantó el modelo pluralista defendido por la UGT. Aunque el fin del sueño de la unidad sindical le resultaba doloroso, CCOO mantenía muy altas sus expectativas en el nuevo panorama sindical. Sus ahora abiertas competidoras CNT y UGT apenas habían participado en las luchas obreras durante la dictadura, y su renacer parecía improbable. Así ocurriría efectivamente con la central anarquista, pero no con la socialista, que estaba aprovechando al máximo el respaldo del PSOE, del movimiento sindical europeo y del gobierno de Adolfo Suárez. El fantástico resultado del PSOE en las elecciones generales de junio abrió además insospechadas perspectivas a la central sindical hermana. En las semanas siguientes, se produjo una avalancha de afiliaciones a la UGT, que superó el medio millón de miembros. El crecimiento exponencial convertía a la formación en una necesidad 42. AdsD, IG Metall, caja 1608. Informe de Koniecki sobre la situación política en España, 28.10.1976. 43. AdsD, DGb, caja 24/1371. Informe de Erwin Kristoffersen, s.f. [noviembre 1976]. 44. MATEOS, Abdón: op. cit., pp. 290-291. 45. MUÑOZ SÁNCHEZ, Antonio: op. cit., pp. 369-373. 145 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IbéRICO «dramática»46, y a ella respondió la Fundación Ebert mediante un programa de urgencia con la vista puesta ya en las cercanas elecciones sindicales. En seminarios organizados en todas las provincias españolas, centenares de cuadros del sindicato recibieron durante la segunda mitad de 1977 cursos intensivos sobre historia de la UGT, la acción sindical en la empresa, formas de captación de militantes, técnicas de expresión y dinámica de grupo, organización de mítines, edición de propaganda, etc.47. La organización de la campaña electoral contó también con la ayuda clave de la Ebert, que se ocupó de alquilar el local para el comité de campaña, formar el equipo y redactar el material de información y propaganda48. En las primeras elecciones sindicales democráticas, CCOO se alzó con la victoria, aunque quedó muy lejos de su objetivo. El sindicato logró el 34,5 % de los votos y obtuvo 66.500 delegados. La UGT por su parte recibió el 21,7 % de los votos y le correspondieron 41.900 delegados. Casi la mitad de los votos se lo repartieron organizaciones minoritarias y candidatos independientes. Para UGT se trató de un triunfo en toda regla, y sus líderes agradecieron calurosamente a los compañeros alemanes la ayuda prestada49. Los comicios acabaron con la esperanza de CCOO de imponer su hegemonía en el mundo laboral español. Pese a ello, su victoria había sido clara, y el PCE no dejaría de sacarle provecho. CCOO era un competidor muy férreo, y junto a su gran prestigio poseía un perfil moderado, reformista y conciliador en el que se sentía reflejada gran parte de la clase obrera española. Para evitar que CCOO pudiera recuperar posiciones en las siguientes elecciones previstas para 1980, la socialdemocracia alemana consideró prioritario mantener la fructífera cooperación con la UGT. Un trabajo que además resultaba inspirador para Portugal, donde los socialistas buscaban fórmulas para salir de su absoluta indigencia en el ámbito sindical. 4. CREACIÓN DE LA UGT EN PORTUGAL En enero de 1977, coincidiendo con el «Congreso de todos los sindicatos», la Fundación Ebert estableció una delegación en Lisboa. Su responsable, Gerhard Fischer, encontró a su llegada un panorama desolador para los socialistas en el campo sindical. Ante el sólido avance de la CGTP-IN no era impensable que «los últimos restos de sindicalismo democrático» acabasen por desaparecer. Vista la absoluta desorientación y desánimo de los compañeros portugueses, Fischer entendía «que nosotros [la Ebert] debemos tomar la iniciativa»50. El primer paso en 46. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 12791. Nota de la comisión ejecutiva de la UGT, s.f. [inicios de 1977]. 47. AdsD, DGb, caja 24/1369. Informe de Koniecki sobre el programa de formación de la UGT, 7.2.1978. 48. Entrevista del autor a Etelvino González (colaborador de Dieter Koniecki), Villaviciosa, 6.11.2011. 49. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 11036. Informe de Dieter Koniecki sobre las elecciones sindicales, 15.2.1978. 50. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 12794. Gerhard Fischer a Günter Grunwald, 9.2.1977. 146 ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd esa dirección fue concebir en cooperación con el ministro de Trabajo, Maldonado Gonelha, una nueva estrategia sindical socialista. Aprobada por el PS, se presentó en un Encuentro Nacional de Sindicalistas Socialistas al que asistieron los dirigentes del partido. Dos premisas sostenían la nueva política sindical socialista: la constatación de que la CGTP-IN era la correa de transmisión de un partido estalinista y no era posible su democratización; y que existía espacio para la creación de una segunda confederación sindical, si bien aún no se daban las condiciones para ello. El objetivo de los socialistas debía ser por tanto hacerse con el control del mayor número posible de sindicatos, integrarlos en federaciones de industria y poner así las bases para la constitución de una confederación sindical viable51. Gerhard Fischer informaba satisfecho a Bonn: «es evidente que la nueva concepción solo se puede realizar con ayuda de la Fundación Ebert. Somos por ello no solo los iniciadores de esta nueva política, sino que debemos también asumir buena parte de su implementación»52. La conferencia sindical socialista aprobó además la creación de la Fundación José Fontana, que venía a sustituir a la poco dinámica CES como escuela de formación de cuadros. Financiada casi en exclusiva por la Fundación Ebert, su papel debía ser clave en la implementación de la nueva estrategia sindical socialista con la que, esta vez sí, se esperaba, en palabras del ministro Gonelha, «romper el espinazo a la Intersindical»53. La Fundación José Fontana contaba con un equipo de 20 personas entre oficinistas, redactores, pedagogos, formadores, asesores jurídicos, etc. Su objetivo inmediato fue impulsar listas no comunistas para las elecciones previstas a partir de finales de 1977 en algunos de los casi 400 sindicatos portugueses. Vista la dispersión de fuerzas no comunistas, la Fundación José Fontana promovió en coordinación con la socialdemócrata Fundación Oliveira Martins, igualmente financiada por la Fundación Ebert, la creación de «listas democráticas unitarias». Con ayuda de la sección local del PS, la Fundación José Fontana seleccionaba en las empresas potenciales candidatos. Dada su baja formación sindical, pasaban por un curso básico al final del cual se elegían a los 20 que formarían la lista definitiva. Con este grupo se organizaban ulteriores seminarios, centrados en la preparación de la campaña54. Entre noviembre de 1977 y septiembre de 1978 celebraron elecciones 114 de los casi 400 sindicatos portugueses. En 76 de ellas la José Fontana fue capaz, por sí misma o en colaboración con la Oliveira Martins, de crear una lista alternativa a la comunista, formar a los candidatos y ayudar en la organización de la campaña electoral. 61 de estas «listas democráticas» ganaron las 51. bRANDÃO DE bRITO, José Maria, RODRIGUES, Susana: A UGT na história do movimento sindical português,1970-1990. Lisboa, Tinta da China, 2013, pp.171-175. 52. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 12794. Gerhard Fischer a Günter Grunwald, 24.3.1977. 53. bARRETO, José: A formação das centrais sindicais e do sindicalismo contemporâneo em Portugal (1968-1990), (Tesis doctoral inedita), ICS-Universidade de Lisboa, 1991, p. 330. 54. Archivo privado de Elke Sabiel. Informe de actividades de la Fundación José Fontana, 30.9.1978. 147 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IbéRICO elecciones. De esta forma, en apenas un año la Fundación José Fontana contribuyó de manera fundamental a que los socialistas por vez primera desde la Revolución avanzaran con paso firme en el ámbito sindical.55 Ante la incapacidad de los socialistas de manejar la profunda crisis económica y política que atravesaba el país, en julio de 1978 el presidente Ramalho Eanes destituyó a Mario Soares y creó un gobierno de técnicos. Temiendo que el ejecutivo se consolidarse y Eanes se sintiera legitimado para impulsar un giro presidencialista a la democracia portuguesa, PS y PSD dejaron a un lado sus querellas y buscaron fórmulas de cooperación con que recuperar la iniciativa política. Rápidamente maduró así la idea de crear una nueva confederación sindical. Las condiciones de la confluencia fueron negociadas por Soares y Sa Carneiro en reuniones secretas. Recibida la orden desde las direcciones de los partidos, los responsables de la José Fontana y de la Oliveira Martins diseñaron junto a Fischer diversas iniciativas para promover un debate público sobre la necesidad de que los demócratas se unieran en el ámbito sindical, entre las que se contaba una campaña en los medios de comunicación ideada por una agencia de publicidad. Tras la celebración de ambas conferencias de socialdemócratas y socialistas donde se sancionó la iniciativa, en octubre 30 sindicatos constituyeron la União Geral de Trabalhadores 56 . La elección del nombre estaba cargada de sentido. Por entonces el sindicalismo moderado en Portugal miraba hacia la UGT española como un modelo, básicamente por la capacidad que venía demostrado para acabar con la hegemonía comunista en el sindicalismo español57. El I Congreso de la UGT se celebró en enero de 1979. Concurrieron 38 sindicatos con derecho a voto y 22 sindicatos observadores. La organización declaraba tener 677.000 miembros, aunque en realidad debían ser la mitad. Arropaban a los compañeros portugueses delegaciones de algunos sindicatos europeos, así como del PS y del PSD encabezadas por Soares y Sa Carneiro. Según lo pactado entre ambos, los organismos de dirección de UGT se eligieron de manera paritaria entre socialistas y socialdemócratas: José Manuel Torres Couto (PS) secretario general y Miguel Pacheco (PSD) presidente. El modelo de organización copiaba al de la DGB alemana, mientras que su línea político-programática se definía en oposición a la de CGTP-IN. La UGT rechazaba la intervención directa de los sindicatos en la política, apostaba por el pacto social para combatir el paro y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, y defendía la entrada de Portugal en la CEE. La aparición de la UGT no fue ciertamente bienvenida por la CGTP-IN, que la calificó de «instrumento indispensable para las fuerzas de la reacción y del imperialismo» al servicio de su estrategia «dirigida contra la unidad de los trabajadores portugueses» y «símbolo 55. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 11386. Informe anual de la Fundación José Fontana 1978. 56. bRANDÃO DE bRITO, José Maria y RODRIGUES, Susana: op. cit., pp. 194-199. 57. SAbATER NAVARRO, Gregorio: «La corriente de retorno en las transiciones ibéricas: la influencia de la Transición Española en Portugal (1977-1982)», Ayer, 102 (2016), pp. 215-237. 148 ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd degradante de la abdicación y humillación del Partido Socialista» frente al gran capital58. En privado, Mario Soares expresó a los compañeros alemanes su profundo agradecimiento por la ayuda prestada en la fundación de la UGT, según él «uno de los acontecimientos más importantes en Portugal desde la Revolución» 59 . Pero nadie se llamaba a engaño; la UGT no era más que una promesa de futuro y el movimiento obrero seguía claramente dominado por la CGTP-IN. Visto desde Bonn, este era un peligro mayor para la joven democracia portuguesa. Pese a los numerosos créditos y ayudas de la CEE, EEUU, FMI, etc., la economía del país más pobre de Europa occidental no terminaba de arrancar. Una situación que beneficiaba a la estrategia de radical oposición de los comunistas, que en las elecciones legislativas de diciembre de 1979 superaron el 18% de votos. Apoyar masivamente a la UGT parecía por ello a la socialdemocracia alemana una contribución quizás fundamental para frenar el avance comunista y asegurar la estabilidad política en un país que en pocos años debía entrar en la CEE. Sin embargo, la solidaridad internacional ya no iba a ser suficiente para que la UGT se consolidase, manteniéndose a lo largo de los años como un sindicato minoritario, muy dependiente de los dos grandes partidos que impulsaron su creación e incapaz de ampliar su influencia más allá de los trabajadores de cuello blanco60. 5. CONSOLIDACIÓN DE LA UGT EN ESPAÑA Tras las primeras elecciones sindicales celebradas a comienzos de 1978, la UGT concentró sus esfuerzos en fortalecer su aun débil estructura organizativa y en modelar su identidad como sindicato claramente diferenciado de CCOO e independiente del PSOE. Para la consecución de ambos objetivos, el sindicato contaría con la generosa ayuda alemana. La labor de organización y de formación de cuadros quedó en manos de la recién creada Fundación Largo Caballero, que durante más de un lustro iba a ser extremadamente dependiente de la Fundación Ebert tanto en recursos económicos como humanos61. En cuanto a la definición de su línea estratégica, la UGT trataría de presentarse como impulsor de un nuevo marco de relaciones laborales en democracia de inspiración alemana. Durante la dictadura, la inexistencia de vías legales para canalizar los conflictos laborales había fomentado un sindicalismo de combate y un empresariado 58. bRANDÃO DE bRITO, José Maria y RODRIGUES, Susana: op. cit., pp. 202-212. 59. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 11041. Informe sobre el viaje de Günter Grunwald a Lisboa, febrero de 1979. 60. OPTENHÖGEL, Uwe: Die Arbeiterbewegung in Portugal im Prozess gesellschaftlichen Umbruchs. Hamburg, Verlag Dr. Kovač, 1988. 61. MUÑOZ SÁNCHEZ, Antonio: Von der Franco-Diktatur zur Demokratie. Die Tätigkeit der Friedrich-Ebert-Stiftung in Spanien. bonn, Dietz, 2013, pp. 151-156. 149 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IbéRICO acostumbrado a recurrir a la policía para hacer prevalecer sus posiciones. Fue en este esquema en el que CCOO había surgido y había conseguido forjar un enorme prestigio entre la clase obrera española. La muerte del Franco no había modificado apenas este marco de relaciones laborales, tan grande era el abismo entre empresarios y sindicatos. Respondiendo al deseo de la UGT de acercarse a la recién creada CEOE, con la que compartía su rechazo a los Pactos de la Moncloa, la Fundación Ebert organizó en enero de 1978 el I Encuentro Internacional de empresarios y sindicalistas de la RFA y España. Ante un grupo de sesenta empresarios, sindicalistas, economistas y parlamentarios españoles, cinco empresarios y dos especialistas en derecho laboral alemanes explicaron sus experiencias con el diálogo social y la cogestión. El enorme contraste con la situación alemana animó el debate entre los empresarios y sindicalistas españoles allí presentes, que mostró lo equivocado de sus prejuicios mutuos y la voluntad compartida de llegar a acuerdos62. Durante 1978, la Fundación Ebert organizó por toda España encuentros similares al de Madrid. La asistencia de personalidades destacadas de la región concitó la atención de los medios de comunicación, que presentaron los seminarios como importantes hitos en la tan necesaria búsqueda de soluciones a la crisis que el país arrastraba desde 197463. La relación de confianza forjada entre UGT y CEOE en estas reuniones auspiciadas por la Fundación Ebert acabó fructificando a mediados de 1979 con la presentación de un texto conjunto bautizado como Acuerdo Básico Interconfederal (ABI). La principal organización empresarial y el segundo sindicado españoles reivindicaban en este documento el fin del intervencionismo estatal en las relaciones laborales y la autonomía de los agentes sociales. El acuerdo fue interpretado por los medios de comunicación como el comienzo del fin de la histórica confrontación entre capital y trabajo que, además de ayudar a superar la recesión, consolidaba la democracia y acercaba un poco más a España al anhelado modelo europeo de organización sociopolítica. El ABI tuvo un enorme impacto político y marcó el camino para la creación de un marco de relaciones laborales basado en la concertación social, que fue sancionado con la Ley del Estatuto de los Trabajadores aprobada por el Parlamento a comienzos de 198064. Apostando por una política de pacto social, la UGT realizó una apuesta arriesgada, puesto que daba la espalda a la tradición reivindicativa del sindicalismo español. Segura de que los trabajadores no aceptarían la vía de la concertación, CCOO lanzó una campaña de protestas en que presentó a UGT como un sindicato amarillo vendido al capital, de forma similar a lo que la CGTP-IN hacía por entonces en 62. Empresa y sindicatos en un estado social de derecho. Versión grabada del primer encuentro entre representantes empresariales y sindicales de España y la RFA. Madrid, Fundación Ebert, 1978. 63. AdsD, Fundación Ebert, carpeta 13597. Informes de Dieter Koniecki sobre los encuentros entre empresarios y sindicalistas, otoño de 1978. 64. 25 años del Estatuto de los Trabajadores (1980-2005). Madrid, Fundación Francisco Largo Caballero, 2005. 150 ANTONIO MUÑOZ SÁNCHEZ ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd Portugal con la recién nacida UGT. Pero en este caso el pulso lo acabaría ganando el sindicato socialista. Y es que, al impulsar la concertación social, la UGT había puesto su barco a navegar con los vientos que soplaban por entonces en España. Una vez alcanzado el tan deseado orden democrático, muchos trabajadores entendieron llegado el momento de rebajar la tensión. Un ejemplo de esa descompresión del movimiento obrero fue el descenso en la afiliación sindical, que pasó del 54 % en 1978 al 22 % en 1980. Además del sentimiento generalizado de haber alcanzado la estación de destino, otros factores como el miedo al paro (2,8 % en 1976 por 7,1 % en 1978), o la convicción de que la democracia era aún muy frágil, contribuyeron a que se produjera un repliegue generalizado del espíritu combativo entre los trabajadores del que había sido abanderado CCOO. En definitiva, con su apuesta por el pacto social, la UGT había conectado con el Zeitgeist. Después de años de indefinición a la sombra de CCOO, la UGT logró así dotarse de un perfil propio, bien diferenciado de su competidor comunista y con amplio respaldo social. Y no menos importante, la UGT forjó una imagen de autonomía frente al PSOE, del que durante el franquismo había sido un simple apéndice sin vida propia65. La creciente popularidad de UGT se demostró en los sucesivos comicios para la elección de delegados sindicales. Después de haber quedado 12 puntos por detrás de CCOO en las primeras elecciones sindicales celebradas en 1978, cuatro años más tarde el sindicato socialista superaba al sindicato comunista por tres puntos. Era el broche de oro para una UGT, que había logrado un hecho excepcional en todo el sur de Europa: romper la hegemonía sindical de los comunistas. 6. CONCLUSIONES Este artículo ha aportado pruebas inequívocas de la voluntad de la socialdemocracia alemana de influir en el desarrollo del movimiento sindical en Portugal y España durante los procesos de transición a la democracia. Dicha voluntad no estuvo inspirada por sentimientos altruistas sino por la necesidad de defender los intereses nacionales alemanes. El temor al avance de los comunistas en la Península Ibérica, que podía poner en riesgo el status quo entre los dos bloques y la política de distensión que la RFA lideraba en Europa, hizo que Bonn activara un enorme caudal de ayuda a las fuerzas políticas y sindicales que, se entendía, podían contener el peligro rojo. La asistencia financiera alemana al movimiento sindical moderado en Portugal y España procedió fundamentalmente del Ministerio de Cooperación Internacional. La implicación de la socialdemocracia alemana en las transiciones a la democracia de Portugal y España no fue por tanto un simple 65. VEGA GARCÍA, Rubén: Historia de la UGT. La reconstrucción del sindicalismo en democracia, 1976-1994. Madrid, Siglo XXI, 2010, pp. 73 y ss. 151 ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE V hiSToRiA CoNTEMPoRÁNEA 32 · 2020 · PP. 133–154 iSSN 1130-0124 · E-iSSN 2340-1451 UNEd LA SOCIALDEMOCRACIA ALEMANA Y EL MOVIMIENTO SINDICAL IbéRICO episodio de la solidaridad internacional supuestamente inherente a la identidad del socialismo europeo. Más bien se trató de un asunto de estado, un capítulo aun no suficientemente estudiado de una Südpolitik de la RFA improvisada a raíz de la Revolución de los Claveles y dirigida a contener una crisis en el flanco sur de Europa que amenazaba con poner en riesgo los equilibrios geopolíticos de la guerra fría. Medir con exactitud el impacto que las influencias externas tienen sobre el desarrollo de dinámicas políticas y sociales en un país resulta imposible, y el sindicalismo ibérico durante las transiciones no es aquí una excepción. En todo caso, no puede quedar duda a la vista de lo expuesto en las páginas precedentes que el respaldo político, mediático, financiero y logístico procedente de la RFA resultó crucial para el crecimiento de una opción sindical que, tanto en Portugal como en España, era marginal frente a la comunista en el periodo final de las dictaduras. La dinámica sindical durante las transiciones democráticas estuvo determinada por muchos factores, siendo el principal la naturaleza de aquellas, revolucionaria una y reformista la otra. En Portugal fue el sindicalismo ligado al PCP el que supo sacar más partido de la convulsa transición, mientras que en España fue el sindicalismo cercano al PSOE el más beneficiado de la política de desmontaje del régimen impulsada por Adolfo Suárez que, entre otras cosas, contemplaba reducir la influencia comunista en el conjunto de la izquierda. Mientras en España la ayuda alemana sirvió para impulsar el crecimiento de un sindicato que contaba con un enorme potencial, en Portugal un apoyo similar no sirvió para sacar al sindicalismo moderado de su atonía.