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Más allá de la domus: experiencias femeninas en espacios masculinos

Domínguez Arranz, María Almudena; Puyadas Rupérez, Vanessa

Abstract

La movilidad fue habitual entre las mujeres durante la historia de Roma y más generalizado de lo que podría parecer. Las romanas dejaron sus hogares por motivos muy diversos como la guerra, la política o la economía. En ocasiones eran desplazamientos voluntarios y en otras forzosos, a veces durante un corto período y otras para el resto de sus vidas. En este artículo analizamos este fenómeno y profundizamos en las experiencias de las mujeres que salieron más allá de la domus. Domínguez Arranz, María Almudena; Puyadas Rupérez, Vanessa

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SALDVIE n.º 18-19 2018-2019 pp. 121-142 1. Ca ed á ica de A queología de la Uni e sidad de Za agoza. Mail: aldomin@uniza .es. Es e abajo se ha bene iciado de mi pe enencia al P oyec o I+D+I de Excelencia: “Ma e nidades y amilias. Pe i encias, cambios y up u as en la his o ia. En e las sociedades an igua y con empo ánea” [HAR2017-82521P], al G upo de In es igación Demé e de la Uni e sidad de O ie- do, y al G upo OAAEP, inanciado po el Gobie no de A agón [H-28] y co inanciado con Fondos Fede 2014-2020 “Cons u- yendo Eu opa desde A agón”. 2. Doc o a en His o ia y p o eso a en el CEPOAT (Cen o de Es udios del P óximo O ien e y la An igüedad Ta día) de la Uni- e sidad de Mu cia. 3. De hecho, ISAYEV, 2017: 33, sos iene que, a eno de los es udios compa a i os, las muje es omanas se hab ían mo ido, al menos an o como los p opios homb es. Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos Beyond domus: emale expe iences in male spaces Almudena Domínguez A anz1 Vanessa Puyadas Rupé ez2 A menudo, sob e odo en los es udios adiciona- les, se ha conside ado a las muje es omanas como suje os es á icos, inculadas a su casa y a su amilia, en e a los homb es sob e quienes ecaía el p o ago- nismo de la na ación, y que e an aquellos que emp endía la gos iajes y lle aban a cabo he oicas acciones mili a es lejos de sus hoga es. Sin emba go, los es imonios nos mues an una ealidad muy di e- en e, en la que las muje es se desplazaban a menudo desde su luga de o igen a o as pa es del e i o io omano o, incluso, ue a de él.3 G acias a los es udios ecien es en campos como la his o ia de las muje es o la mo ilidad en el mundo an iguo, cada ez dispone- mos de más da os pa a analiza es e enómeno. Du an e es os episodios las muje es salían de su ámbi o “na u al”, aquel en el que la sociedad omana las había si uado y en el que es aban acos umb adas a desa olla su ida, y se en en aban a escena ios desconocidos que ponían a p ueba sus capacidades de adap ación, su ue za y sus alo es. Pasa de habi- Resumen La mo ilidad ue habi ual en e las muje es du an e la his o ia de Roma y más gene alizado de lo que pod ía pa ece . Las omanas deja on sus hoga es po mo i os muy di e sos como la gue a, la polí ica o la economía. En ocasiones e an desplazamien os olun a ios y en o as o zosos, a eces du an e un co o pe íodo y o as pa a el es o de sus idas. En es e a ículo analizamos es e enómeno y p o undizamos en las expe iencias de las muje es que salie on más allá de la domus. Palab as cla e. Muje es, mo ilidad, República, Impe io, polí ica, gue a. Abs ac Mobili y was usual among women in Ancien Rome. These women le hei homes due o di e en easons like wa , economy o poli ics. The ip could be on a olun a y basis o o ced, o a sho ime o o he es o hei li es. The aim o his pape is o analyze his phenomenon and he expe iences o Roman women beyond domus. Keywo ds. Women, Mobili y, Republic, Empi e, Poli ics, Wa . ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ122 a es e hoga amilia a hace lo en un ex e io que Can a ella de ine como no p o egido y a iesgado,4 a menudo causaba en es as muje es sen imien os de dolo , ince idumb e y desasosiego a los que debían sob epone se pa a pode sob e i i . El p esen e a ículo p e ende p o undiza en las expe iencias de es as muje es pa a comp ende las ci cuns ancias que les lle a on a emp ende es os desplazamien os, en ocasiones, a luga es igno os y el impac o que u ie on sob e sus idas y las de quienes les odeaban. 1. Fuen es disponibles Las uen es u ilizadas pa a la p esen e in es iga- ción y, en gene al pa a el es udio de la mo ilidad emenina en Roma, se di iden en cinco g andes g u- pos, cada uno de uno de ellos con una se ie de en a- jas, pe o ambién de incon enien es. Las uen es li e a ias suponen el es imonio más abundan e y o ecen mucha in o mación pa a el es udio de la mo ilidad emenina du an e los di e - sos pe íodos de la his o ia de Roma y, especial- men e, pa a inales de la República cuando las muje es adquie en mayo p o agonismo en la ida pública y, po ex ensión, más p esencia en las ob as li e a ias. Asimismo, pa a épocas emp anas, es e ipo de uen es son, a eces, las únicas de las que disponemos, de ahí su impo ancia. Sin emba go, p esen an un g an p oblema y es que es án sesga- das, pues o que las muje es omanas que apa ecen en ellas lo hacen, gene almen e, po su elación con los a ones de su en o no, has a al pun o de que, en ocasiones, ni siquie a se e ie e su nomb e, sino que se las denomina po su iliación con dichos homb es. Po o o lado, es án cen adas en los es a os más al os de la sociedad, mien as que el es o de la población suele se ep esen ada de mane a colec i a po su g upo social o po su o igen geog á ico o é nico. Las uen es a queológicas. En e és as des aca el es udio de los yacimien os a queológicos omanos a lo la go de odo el e i o io que llega on a aba ca . Los obje os hallados, su dis ibución o los ipos de es uc- u as, o ecen in o mación sob e la mo ilidad pobla- cional. En los úl imos años, sob esalen los análisis de los campamen os omanos, que es án a ojando impo an es da os sob e la p esencia de muje es en ellos, así como su papel allí y sus desplazamien os acompañando a las opas.5 El p incipal incon enien e 4. CANTARELLA, 1997: 59. 5. En es e campo cabe des aca los abajos que es án ealizando en los úl imos años las in es igado as Penelope Allison y Elizabe h G eene, en los que analizan la p esencia y el papel de las muje es en los campamen os omanos. de las mismas es que se ci cunsc iben a luga es y con ex os muy conc e os, en el caso de los campa- men os, esencialmen e a la época impe ial. Po o o lado, a eces es di ícil de e mina la p esencia de muje es a a és de los obje os ya que, incluso, cuando se a a de aquellos usados habi ualmen e po és as, no implica necesa iamen e que es u iesen allí, o que su p esencia uese pe manen e. Tampoco explican po qué dichas muje es es aban en esos ecin os, ni de dónde habían pa ido, es deci , que la in o mación o ecida po es os yacimien os iene muchas lagunas y, a menudo, depende de la in e p e- ación que se le dé. Las uen es epig á icas ambién nos pueden mos- a un desplazamien o desde el luga de o igen de las muje es has a el si io donde se les dedica la insc ip- ción. En ocasiones la o igo puede es a indicada de mane a explíci a en el p opio epíg a e o ambién se puede deduci po o os medios como el es udio e i- mológico de la onomás ica de dichas muje es.6 Sin emba go, es e ipo de uen es no p esen an una dis i- bución equi a i a a lo la go de odo el e i o io omano, ni en el plano geog á ico, ni en el social, ya que no es aban al alcance de buena pa e de la pobla- ción. Po o o lado, las insc ipciones ampoco o e- cen, po lo gene al, las causas subyacen es as la mo ilidad. Las uen es an opológicas. Los con inuos a an- ces cien í icos y ecnológicos de las úl imas décadas han abie o una nue a uen e de in o mación muy aliosa g acias al es udio de los es os óseos de nues- os an epasados. En conc e o, es el análisis de los isó opos de oxígeno y de es oncio el que p opo ciona da os sob e los luga es en los que i ió un indi iduo y, po an o, si a lo la go de su exis encia pe maneció en el mismo si io en el que nació o si se asladó a o as pa es.7 Es a uen e es á limi ada a los yacimien os donde exis en esquele os de época omana y, am- bién depende de los ecu sos disponibles pa a la in es igación, pues aún son escasos los labo a o ios que ealizan ales écnicas. Las uen es papi ológicas cons i uyen un alioso es igio ace ca de la ida p i ada de las muje es omanas en odos sus ámbi os, incluidos los posibles 6. No obs an e, no siemp e es sencillo de e mina la o igo de una muje omana a a és de las insc ipciones, incluso aunque es é explíci amen e ma cado, no iene po qué se un indicado iable de la exis encia de mo ilidad. Es as di icul ades que p esen a el es udio de la o igo en las insc ipciones a la ho a de analiza es e aspec o de la ida de las omanas es án exhaus i amen e analizadas po MIRÓN PÉREZ, 2014: 306 y ss. 7. Uno de los es udios más impo an es sob e la aplicación de es e ipo de análisis de isó opos pa a el es udio de la mo ilidad en el mundo omano es el ealizado po PROWSE, 2016: 205-233. Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos 123 desplazamien os. El incon enien e es que es e ipo de uen es sólo se encuen an en Egip o a pa i del 30 a.C., cuando se con i ió en p o incia omana. 2. Conside aciones p e ias An es de abo da un es udio de es a clase hay que ene en cuen a que exis en ipos muy dis in os de mo ilidad emenina en Roma, pues o que los despla- zamien os pueden se olun a ios o o zosos, en soli- a io o con compañía, de co a, media o la ga dis an- cia… Sin emba go, a menudo, las ca ac e ís icas que di e encian unos de o os son di íciles de disce ni debido a la na u aleza de las uen es disponibles. En cuan o a las causas más impo an es que lle an a es as muje es a abandona sus hoga es a lo la go de la his o ia de Roma hay que señala que és as son de ca ác e bélico, polí ico, económico, e e gé ico y de ocio (incluidos explo ación y u ismo). Es necesa io pun ualiza , an es de a on a el análisis, que el lími e en e los mo i os bélicos y los polí icos es, a menudo, muy di uso y, en algunas ocasiones, incluso, inexis- en e. En es a si uación se encuen an casos como las es ancias de las muje es en los campamen os, la huida de los luga es en gue a, o la in e ención de ca ác e diplomá ico en con lic os a mados. En el p e- sen e es udio, es os ipos de mo ilidad los inclui emos bajo el epíg a e de causas bélicas, pues si bien es cie o que de ás de los en en amien os a mados se encuen an las decisiones polí icas de los gobe nan- es de u no, es la gue a el de onan e inal que obliga a las muje es a sali de su luga de esidencia. Asimismo, es án a es iguados algunos desplaza- mien os elacionados con o os emas como la eli- gión, la salud o las ca ás o es na u ales, pe o debido a su excepcionalidad no p o undiza emos en ellos, y sólo des aca emos algunas ap eciaciones al espec o en es e apa ado. Den o de los mo i os de índole eligiosa es obli- gado menciona que son especialmen e llama i os, po el papel que asumie on las muje es, aquéllos en los que las omanas in e inie on de mane a pública en asun os de ele ancia pa a la o alidad de Roma. Es os ejemplos, en e los que podemos des aca el episodio de Claudia Quin a en el 204 a.C.8 (Li . 20.10- 14; App. 7.56), se ci cunsc iben a si uaciones ex ao - 8. Tes imonios como el de O idio (Fas . 4.326) al habla de Claudia Quin a hacen duda has a qué pun o los episodios na ados ue on eales, una exage ación o, di ec amen e, una in ención, ya que es e au o sos iene que en época impe ial se añadie on da os a la his o ia pa a da mayo d ama ismo a su ep esen ación. Dichos cambios se ían la causa de que, según SCHULTZ, 2006: 145, el ema de la epu ación mo al de Claudia Quin a a íe an o de unas uen es a o as. Incluso algunos au o es como BURNS, 2017 han ido más allá, y dudan de la exis encia de Claudia, conside ándola una c eación pos e io . dina ias, en las que, como sos iene Rosa Cid,9 Roma es á en pelig o y la pax deo um es á queb ada. En esos momen os de g a edad, las omanas colabo a- on pa a sal a la pa ia desde su debe como ciuda- danas, azón po la cual su incu sión en los espacios públicos no ue cas igada, sino p emiada. Po o o lado, el enómeno del pe eg inaje a di e- en es ocos eligiosos, an o en época epublicana como impe ial, p opició el mo imien o de una impo - an e can idad de ieles en e los que es aban incluidas las muje es, de di e en es c edos y p ocedencias.10 El deseo po mejo a la salud ue ambién un ali- cien e pa a emp ende un iaje en la An igua Roma. Especialmen e popula es ue on los luga es en los que oma las aguas que se c eían bene iciosas pa a dolencias de odo ipo. Algunas de es as localidades adqui ie on g an ama y se con i ie on en núcleos poblacionales muy ecuen ados po las éli es oma- nas del momen o como Baiae (Bayas) en época epu- blicana o Aquae Sulis (Ba h) en el Impe io. Sue onio (Aug. 82.2) cuen a que incluso el p opio Augus o, iba cada ez que le e a posible, a baña se en las aguas de Álbula pa a ali ia su ágil salud. En el caso de las muje es, sabemos que Calpu nia, esposa de Plinio el Jo en (Epis . 6.4), acudía a la Campania pa a a a se de sus dolencias y allí ecibía las p eocupadas ca as de su ma ido que pe manecía en Roma.11 An es de inaliza es a in oducción, es necesa io hace una pequeña alusión al papel de la na u aleza como desencadenan e de la mo ilidad en Roma. Los cambios climá icos y sus d amá icas consecuencias condiciona on la ida de los omanos, sob e odo cuando a ec a on a sus medios de subsis encia obli- gándoles, en ocasiones, a busca luga es más p opi- cios pa a la ag icul u a o la ganade ía, pe o, sin duda, ue on las ca ás o es na u ales las que conduje on de mane a más ex ema a es e ipo de desplazamien os masi os Las inundaciones, los e emo os, los incen- dios o las e upciones es u ie on p esen es a lo la go de oda la his o ia de Roma, e in luye on en la exis en- cia de sus habi an es. Los más a o unados consi- guie on hui de los desas es y pone se a sal o, pe o 9. CID LÓPEZ, 2007: 13. 10. El enómeno de la pe eg inación eligiosa en los e i o ios omanos a a és de los siglos es abo dado en p o undidad en la segunda y e ce a pa e del lib o edi ado po ELSNER y RUTHERFORD, 2005 y que ecoge los abajos de impo an es especialis as en la ma e ia. 11. En emas de salud, las muje es no sólo enían un papel pasi o como en el caso de Calpu nia, sino que ambién desempeña on labo es de cu ación. Así, po ejemplo, hay es imonios que algunas omanas de al o ango se in oluc a on en los ale udina ia u hospi ales de campaña donde, según Táci o, Ag ipina la Mayo a endió a soldados he idos mien as esidió en el campamen o mili a (Tac. Ann. 1.69). ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ124 a cos a de ene que abandona sus hoga es. El desas e na u al más conocido es, e iden emen e, la e upción del Vesubio en el 79 d.C. que des uyó Pom- peya y He culano y hu ó la ida de miles de pe sonas. 3. Mona quía Los es imonios más an iguos ace ca de mo ilidad emenina se encuen an en las uen es li e a ias y nos e o aen a la época moná quica, en la que la his o ia se en elaza con la leyenda. El caso más emp ano lo o ecen las sabinas. Es as muje es no sólo ue on ap- adas po los omanos y a ancadas de sus hoga es, sino que, además, u ie on que en en a se al d ama de e una gue a en e los a ones de su amilia de o igen y sus nue os esposos. An e es a si uación, las sabinas, encabezadas po He silia, decidie on sali de sus casas pa a in e eni en el con lic o y se di igie on al campo de ba alla (Plu . Rom. 14.7-8; Dio 1.5-7; App. 1.5). Una ez allí, su alen ía y sus súplicas hicie on que los homb es depusiesen las a mas y es ablecie- sen una alianza en e omanos y sabinos (Li . 1.13.4, Dion. Hal. 2.46.1-3). A es a misma época pe enecen o os episodios que e elan la exis encia de desplazamien os geog á- icos emeninos de muy di e sa índole. Y aunque no hay que pe de de is a que algunos de ellos ienen un ca ác e más legenda io que eal, mani ies an la exis- encia de unas p ác icas habi uales y acep adas. Pa a algunas muje es el aslado ue o zado, mien as que o as lo hicie on de mane a olun a ia. En e las p ime as podemos encon a a Oc isia, (Dio 2.2) que ue a ancada de su hoga y lle ada a Roma po Ta quinio P isco, como bo ín de gue a; y en e las segundas des acan casos como el de Tanaquil que acompañó a su ma ido, Lucio Ta quinio P isco, desde su E u ia na al has a Roma pa a pe segui su des ino polí ico (Li . 1.34-35). El caso de Tanaquil es, segu amen e, el más in e esan e de es e pe íodo, ya que es una igu a dual en la que con luyen la adi- ción e usca con la omana y que pe mi e con as a la si uación de la muje en di e en es ámbi os, incluido el de la mo ilidad.12 4. República Los es imonios sob e la mo ilidad emenina en Roma son mucho más abundan es y de allados con- o me nos aden amos en época epublicana. Las causas p incipales en és a época conc e a de la his- o ia omana, se pueden ag upa en cua o g andes 12. En es e sen ido, MARTÍNEZ PINNA, 1996: 34, incide especialmen e, en el hecho de que Tanaquil mues a una ac i ud mucho más ac i a y decidida que las omanas de la época a la ho a de in e eni en el ámbi o polí ico. g upos: bélicas, polí icas, económicas y de ca ác e ocioso. No obs an e, hay que p ecisa que, en la mayo pa e de las ocasiones, a pesa de que sea una de ellas las que desencadena el desplazamien o, sue- len con lui a ias azones. 4.1. Mo i os bélicos La gue a es la azón más habi ual y, a la ez, más aumá ica que lle a a las muje es a deja sus hoga es y emp ende un iaje, con ecuencia, hacia lo desco- nocido. Las o mas en las que un en en amien o bélico p o oca es e enómeno son he e ogéneas y an desde la huida pa a sal a la ida has a la en a como escla as. Den o de es e con ex o bélico, las muje es solían se , elemen os pasi os a me ced de las decisiones de los a ones, sin emba go, exis en casos en los que oma on las iendas e in e inie on ac i amen e en el con lic o. Uno de los episodios más an iguos y ep e- sen a i os de es e ipo de mo ilidad emenina es el de Ve u ia y Volumnia, mad e y esposa de Co iolano, espec i amen e.13 Es e mili a , e a un hé oe pa a Roma, pe o al sen i se aicionado po su pa ia, se pasó al bando enemigo, los Volscos en el 488 a.C. y con ellos si ió la V bs. Debido a la g a edad de la si uación y el pelig o que co ía Roma, Ve u ia, Volum- nia y el es o de ma onas salie on de la ciudad y se di igie on al campamen o enemigo pa a habla con Co iolano. An e las súplicas de su mad e y de su esposa, decidió depone las a mas y desis i del in en o de conquis a Roma (Li . 2.40.2-1; Plu . Co . 34-36, Dion. Hal. 7.54.1-5). Los a ones omanos, lejos de ec imina a las muje es po in e eni en los asun os públicos,14 les econocie on su mé i o y e i- gie on el emplo de Fo una Mulieb is pa a conmemo- a es e acon ecimien o y pa a ecompensa las po su log o (Dion. Hal. 7.55.3-5). Es e ca ác e excepcional de la gue a p opició un escena io a o able pa a que las muje es omanas pudiesen i más allá de los oles adicionales e in e - 13. En ocasiones se ha dudado de la exis encia de Ve u ia y Volumnia, conside ándolas más una c eación pos e io a modo de exemplum pa a enseña a las muje es omanas cómo debían compo a se en caso de que la pa ia es u iese en pelig o y los lími es que en esas ocasiones podían aspasa sin llega a ompe el o den social es ablecido que unas igu as eales. Incluso algunos au o es han hipo e izado con la posibilidad de que es as dos muje es, jun o con Vale ia, uesen en ealidad la ep esen ación de los papeles i uales del cul o de Fo una Mulieb is (BAILÓN, 2012: 110). 14. Aunque, en p incipio las muje es no podían ac ua en los asun os polí icos y mili a es en Roma, en es a ocasión y debido a las conno aciones especiales que concu ían, pa a MARTÍNEZ LÓPEZ, 2012: 165, es as ma onas se sin ie on legi imadas pa a in e eni y lo hicie on “desde su misión como ciudadanas, es deci como mad es, como las enca gadas de ep oduci la ciudad”. Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos 125 iniesen, incluso, en asun os públicos. En ocasiones, y empujadas po las ci cuns ancias, su pa icipación ue más allá de la simple in e mediación lle ada a cabo po Ve u ia y Volumnia, y asumie on pos u as más ac i as y desa ian es. Es e ipo de ac i udes, segu amen e más habi- uales de lo que e lejan los es imonios, es án ejem- pli icadas en las uen es li e a ias a a és de ela os como el de Clelia. Clelia e a una jo en omana, que ue a ancada de su hoga y en egada jun o con o as doncellas a modo de ehenes al ey Po sena como pago exigido po és e a cambio de le an a el si io sob e Roma. Sin emba go, ella no se esignó a es e des ino e ideó un plan pa a libe a se del con ol de los e uscos. T as consegui bu la a los gua dias del campamen o, Clelia guió a sus compañe as en la huida, a a esando el Tíbe a nado15 y eg esando a sus hoga es en Roma (Li . 2.13.6). Aunque inal- men e ue de uel a a Po sena pa a que és e no a a- case la ciudad, su alo ue econocido po el ey e usco que le concedió el p i ilegio de libe a a algunos de los ehenes que no habían huido con ella. En es a ocasión, los omanos ambién hon a on a es a muje , como había ocu ido con las ma onas en el episodio de Co iolano, y le dedica on una es a- ua (Dion. Hal. 5.35.2). A pesa de es os episodios en los que las muje es oman las iendas de su des ino en luga de some- e se a los designios de los gobe nan es, lo cie o es que en la mayo pa e de las ocasiones su ie on pasi amen e las consecuencias de los con lic os bélicos y la mo ilidad asociada a es as ci cuns an- cias solía se dolo osa, o zada y con consecuencias ágicas. De hecho, uno de los mo i os más habi ua- les del desplazamien o de las muje es ue a de su hoga e a se cap u adas como bo ín de gue a y con e idas en escla as y en iadas a di e en es e i- o ios omanos. Es o es lo que ocu ió a las muje es de Same (Li . 36.29. 8-11) o a las senonas (App. 3.6.1), y a las de o as muchas poblaciones que u ie on el in o unio de encon a se en medio del camino de la expansión omana. En cie as ci cuns ancias, las muje es que i ían los e i o ios conquis ados po Roma, su ían un des- ino algo menos c uel que aquéllas que e an endidas como escla as, aunque ambién enían que abando- na sus hoga es. Es as nue as habi an es de Roma, e an en iadas jun o con sus amilias a o os asen a- mien os, po di e en es mo i os, como los ligu es que ue on lle ados a un emplazamien o en el Samnio que 15. En opinión de CANTARELLA, 1997: 51, es a inme sión en el Tíbe , se a a ía de un hecho simbólico, un i o pu i icado colec i o pa a Clelia y el es o de muje es pa a ol e al hoga . an e io men e había pe enecido a los habi an es de Tau asia (Li . 40.38.5).16 O o ipo de mo ilidad emenina o zosa, igual- men e habi ual a lo la go de oda la República y cau- sada po las gue as ue la necesidad de abandona sus hoga es pa a pode sal a sus idas po la ame- naza enemiga. En gene al, es as huidas las hacían acompañadas po los a ones de la amilia. Es e enómeno es uno de los mejo documen a- dos, ya que poseemos es imonios de es e ipo de desplazamien os en casi odos los pe íodos debido a la g an can idad de gue as en las que Roma se io inme sa, no sólo con a pueblos ex anje os, sino ambién en e los p opios omanos. El incon enien e es que, en gene al, las uen es no si úan el oco sob e las muje es, sino sob e los a ones, mien as que ellas son incluidas en el g upo poblacional. Po an o, muy pocas eces es posible indi idualiza las expe- iencias de es as omanas, y sólo se pueden analiza desde el conjun o. Es a p oblemá ica es á muy bien e lejada en el ela o del a aque galo en el 390 a.C. a Roma, du an e el cual un g an núme o de omanos abandona on la ciudad pa a hui del enemigo. A pesa de la ele ada can idad de pe sonas que se ie on obligadas a deja la V bs, las uen es no ecogen los nomb es de nin- guna muje y las únicas que apa ecen especí ica- men e en el ela o son e e idas po su inculación con un a ón. Así, sabemos que, po ejemplo, la esposa de Lucio Albinio ue una de las que u o que sali p e- cipi adamen e de Roma (Li . 5.40.8; Plu . Cam. 16), pe o simplemen e po que se ela a que Lucio aban- donó la ciudad con su esposa e hijos en un ca o. Ella e a, po an o, un elemen o más de la huida de su ma ido, no una pe sona con en idad p opia. Den o del enómeno de la mo ilidad emenina causada po la gue a exis e una a ian e que, aun- que en p incipio pa ece imp obable pues exis ía una p ohibición en Roma, se dio en di e en es ocasiones. Se a a de la p esencia de muje es en los campa- men os mili a es omanos. El es udio de es os empla- zamien os en los úl imos años es á p opo cionando da os muy in e esan es, sin emba go, la mayo pa e de los yacimien os es udiados pe enecen a la época impe ial, mien as que pa a la República siguen siendo las ob as li e a ias la p incipal uen e pa a abo da es e hecho. G acias a Dión (15.33) sabemos que Ma celo pe mi ió a la muje de la que es aba ena- 16. No sabemos cuál ue el núme o de muje es obligadas a es e aslado o zoso, pues Li io (40.38.5) sólo menciona a los homb es, a i mando que se aslada on unos 40.000 homb es lib es acompañados de sus muje es y sus hijos. Es e da o hace pensa que el núme o de muje es debía se simila al de los homb es o, incluso mayo , con ando ambién a las niñas. ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ126 mo ado uno de sus mejo es soldados i i con él en el campamen o, pues és e luchaba más ale osa- men e cuando ella es aba allí. De igual mane a, Plu- a co, e ie e que Fabio Máximo (Plu . Fab. 20) con- dujo a una muje que enía una elación con uno de sus subo dinados has a el campamen o pa a con- on a la con és e con el in de consegui que dejase de escapa po las noches pa a i a e la. Sin emba go, como en el hecho an e io , ninguno de ellos concede impo ancia a la iden idad de dichas muje- es, y, po an o, no o ecen ningún nomb e, ya que el p o agonismo ecae en los homb es. No odos los o iciales omanos ue on an pe misi- os en es e ema como Ma celo, pues cuando Esci- pión llegó al campamen o omano en el asedio de Numancia decidió expulsa a odas las muje es que allí había, quizás p os i u as17 en su mayo ía, como una de sus medidas pa a impone el o den y la disci- plina que habían desapa ecido (App. 5.85).18 A eno de las palab as del his o iado alejand ino, la p esen- cia de las muje es en los campamen os omanos debía se algo ela i amen e habi ual y no malizado en época epublicana. An es de e mina con la mo ilidad emenina en Roma causada po la gue a es necesa io menciona un enómeno excepcional, an o po las escasas oca- siones en que se dio como po la p opia na u aleza de aquellas que lo p o agoniza on y que ompie on adi- calmen e con los oles que adicionalmen e se les había adjudicado. Se a a de las muje es que salie on de la domus pa a lucha en el con lic o bélico de una u o a o ma. Gene almen e, ue on ac uaciones en g upo, en las que se e o zaban en e ellas y se apo- yaban en el colec i o. Es a alen ía se e lejó en accio- nes como las de las habi an es de Salona, ciudad bajo el gobie no de Julio Césa y asediada po el bando pompeyano, que a madas con an o chas salie on de la ciudad y asal a on el campamen o de los si iado es. Es e ac o c eó una g an con usión que p opició que los homb es de Salona sal asen sob e los enemigos y asesinase a un buen núme o de ellos (Dio 42.11.1-4). Pe o si hay una muje que pa icipó ac i amen e y a í ulo pe sonal, sin e ugia se en la colec i idad, en un en en amien o bélico, ésa ue Ful ia. Su aje eada ac i idad pública lle ó a Ful ia a iaja con inuamen e a lo la go de buena pa e de su ida. Du an e su ma i- monio con Ma co An onio, Ful ia, jun o con su cuñado 17. A pesa de que Apiano u iliza el é mino he ai ai pa a e e i se a es as muje es, ALLISON, 2013: 25 c ee no enían po qué a a se necesa iamen e de p os i u as, sino que al ez Apiano usó es a palab a pa a aludi a muje es de s a us desconocido que no es aban casadas con aquellos homb es con los que cohabi aban. 18. Según Apiano (5. 85), Escipión, ambién expulsó del campamen o a me cade es y adi inado es. Lucio, o ganizó y encabezó una gue a con a Oc a io pa a de ende los in e eses de su ma ido. Ful ia y Lucio alegaban que la dis ibución de e i o ios que Oc a io es aba lle ando a cabo en e los e e anos de la gue a con a los cesa icidas no e a equi a i a y que es aba ma ginando a los soldados de An onio (Dio 48.6.1-2).19 Es a ac uación que e ec uó sin escuda se en sus pa ien es masculinos, e a una cla a y conscien e ansg esión del o den es ablecido y del papel que los omanos habían o o gado adicionalmen e a las muje es, azón po la cual ue du amen e a acada en las uen es an iguas. Ful ia, que, además, había sido la p ime a muje no mi ológica en se ep esen ada en las monedas omanas, se enca gó de los p epa a i os p ebélicos. No sólo hizo acopio de nume osos ecu sos econó- micos y logís icos, sino que ambién se ocupó de eclu a ue zas mili a es y gana se adep os pa a su causa en e los al os mandos del ejé ci o omano. Es a a ea hizo que no es u iese ísicamen e p esen e en Pe ugia cuando ue si iada po Oc a io en el 41 a.C., al con a io que Lucio An onio que sí quedó a apado allí. Sin emba go, aunque Ful ia se encon- aba en P aenes e (Pales ina), según Dión (Dio 48.10.3-4) ella seguía dando ó denes a dis ancia a sus opas e, incluso, se paseaba en e sus colabo a- do es po ando una espada.20 A pesa de su ausencia, Ful ia es u o muy p e- sen e en e los comba ien es de la gue a de Pe ugia al y como a es iguan los hallazgos a queológicos ealizados en la zona. En algunos p oyec iles del bando oc a iano los soldados ealiza on insc ipcio- nes que mencionaban a Ful ia. En es os glandes p e- dominaban las alusiones de ca ác e sexual y los comen a ios p ocaces,21 pe o lo más llama i o es que se e e ían a ella como el enemigo, lo que a i ica el impo an e papel que desempeñó en el con lic o. En algunas de es as insc ipciones se podía lee : 19. Aunque és a ue la mo i ación al p incipio, au o es como Dio (48.6.3-5) o Veleyo (2.74.2) sos ienen que Ful ia y Lucio, al e el g an descon en o de aquellos que es aban siendo desposeídos de sus ie as pa a dá selas a los e e anos y comp oba que e an muchos más, decidie on apoya la causa de es os úl imos en de imen o de los soldados. 20. Es a desc ipción ha lle ado a muchos au o es y au o as como ROHR VIO, 2015 a conside a a Ful ia como una au én ica dux emina, é mino acuñado po Vi gilio (Ve . Aen. 1.364) pa a e e i se a Dido. Es a concepción de o igen li e a io, u o ambién su p oyección en época impe ial a a és de des acadas igu as como Ag ipina la Mayo o Cesonia (FOUBERT 2011: 355-6). 21. Es as in ec i as elacionadas con aspec os de la ida sexual e an habi uales en es e ipo de con lic os a inales de la República y p ac icadas po odos los bandos. En el caso conc e o de la gue a de Pe ugia, ambién exis en glandes con insc ipciones o ensi as con conno aciones sexuales hacia Oc a io, éase como CIL XI 6721.7 y CIL XI 6721.11. Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos 127 Du an e el siglo inal de la República, la con ulsa si uación que in adía la polí ica y las e ibles luchas en e las di e en es acciones po el pode , p opicia on que cie as omanas, ín imamen e elacionadas con la éli e gobe nan e, encon asen un esquicio de ac uación polí ica al más al o ni el. Aunque o icialmen e no se les econoció su papel, lo cie o es que in luye on de mane a c ucial en algunas de las decisiones más impo an es del momen o. Muchas eces y debido a la na u aleza endogámica de las amilias más pode osas de Roma, es aban empa en adas con ambas pa es en con lic o, lo que les legi imaba pa a hace de in e media ias. En es a si uación se hallaba, po ejemplo, Julia, la mad e de Ma co An onio que ambién es aba inculada con Oc a- io, ya que pe enecía a la amilia Julia (App. 5.63). Jun o a ella, o as muje es como Au elia, Julia (hija de Julio Césa ), o Pompeya, pusie on odo su es ue zo en in en a que sus pa ien es masculinos ace casen pos u as pa a e i a que se llegase, de nue o, a un sang ien o en en amien o a icida. Pe o si hubo alguien que dedicó a ello buena pa e de su ida y que se desplazó de un luga a o o del Medi e áneo pa a lle a lo a cabo, ésa ue Oc a ia, quien es u o in e ce- diendo en e su esposo, Ma co An onio, y su he - mano, Oc a io, du an e años, in en ando que ambos se econciliasen y ace casen pos u as una y o a ez. Además de pa a media en e sus pa ien es, Oc a- ia, ambién u o que deja su hoga en Roma pa a segui a su ma ido donde las obligaciones polí icas le lle aban, igual que hicie on o as muchas muje es omanas. Una de las es ancias más la gas ue en G e- cia (App. 5.76), desde donde An onio plani icaba la eo ganización de las p o incias o ien ales que es a- ban bajo su ju isdicción. Oc a ia se in eg ó pe ec a- men e en la ida a eniense y gozó del ap ecio de la población que le ibu ó di e sos hono es. En e ellos se encuen a es a insc ipción de A enas da ada en el 39-38 a.C. en la que an o ella como su ma ido eci- ben a amien o di ino: [Ἀ]ντωνίου καὶ Ὀ- [κτ]α ίας δυῖν θε- [ῶν ε]ὐεργετῶν25 No obs an e, es a empa en ada con un miemb o p eeminen e de la éli e omana, ambién enía, en ocasiones, consecuencias noci as pa a la ida de es as muje es y les aca eaba una mo ilidad o zosa. Es e enómeno ue especialmen e no o io, nue a- men e, du an e el s. I a.C., ya que las sucesi as gue- as ci iles en las que los omanos se ie on en uel os hicie on que muchas amilias u iesen que abandona la V bs pa a pode sal a sus idas. La caída en des- 25. RAUBITSCHEK, 1946: 149. Oc a io esul ó encedo del en en amien o y Ful- ia huyó de I alia con sus hijos (Dio 48.15.1; App. 5.50)22 di igiéndose has a G ecia, donde mu ió poco después. La ac i ud de Ful ia y su decisión de in e e- ni en la ida pública la lle a on no sólo a sali más allá de las pa edes de su casa sino a desplaza se po nume osos luga es a lo la go del Medi e áneo. Es a conduc a y su deseo de no con o ma se con pe ma- nece en su hoga c iando a sus hijos no e an p opios de una ma ona y es aban muy lejos de lo que se espe aba de ella como muje en la sociedad omana.23 Plu a co esume es a idea y la pos u a de los omanos de la época y de los au o es pos e io es hacia la ac i- ud de Ful ia en las siguien es palab as: “Aquélla e a una muje que no ci cunsc ibía sus pensamien os a las simples a eas del hoga , como ca da la lana, ni se eía digna de domeña a un simple ciudadano”24 (Vida de An onio X). 4.2. Mo i os polí icos Si bien la polí ica en la An igua Roma e a un ámbi o ese ado pa a los homb es, du an e la República algunas muje es llega on a in e eni de mane a pun- ual en es os asun os, aunque, gene almen e, desde el espacio p i ado. En ocasiones es a pa icipación aca eaba una se ie de desplazamien os, de di e en e dis ancia y du ación que las alejaban de sus hoga es. Una de las o mas más habi uales que u ie on las omanas de implica se en el de eni polí ico ue median e la labo de conseje as y “diplomá icas” en la somb a. Es e ipo de ac uaciones e an concebidas no sólo como un apoyo a sus pa ien es masculinos en sus elaciones polí icas, sino como un e dade o se - icio a la pa ia y a odos sus conciudadanos. 22. Además de Ful ia, ambién huyó Julia, mad e de Lucio y Ma co An onio y o os nomb es ilus es de la éli e omana que habían apoyado a An onio, como Tibe io Claudio Ne ón, quien lo hizo acompañado de Li ia y el hijo de ambos (Dio 48.15.2-4). 23. Es as in ec i as con a Ful ia po in e eni en los asun os polí icos y mili a es de mane a di ec a ue on simila es, en cuan o a su as ondo, a las que ecibió Cleopa a, quien ambién se alejaba del papel que según los omanos debía desempeña una muje ya que es aba al en e de Egip o y de su ejé ci o. Es a imagen, a menudo dis o sionada, que die on de Cleopa a los au o es g ecola inos, así como los a aques a sus ac os como gobe nan e es án de alladamen e analizados en PUYADAS RUPÉREZ, 2016. 24. T aducción de Juan Pablo Sánchez y Ma a González pa a G edos. ((: ulmen)) PETO [LA]NDICAM FULVIAE (CIL XI 6721.5) L(uci) A(n oni) CALVE FULVIA CULUM PAN(di e) (CIL XI 6721.14) ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ128 g acia de un polí ico, su posición den o del bando pe dedo o su en en amien o con alguien más pode- oso implicaban, a menudo, des ie os y p osc ipcio- nes, y, en el peo de los casos, huidas en el úl imo momen o pa a no se ajus iciados. En es as ci cuns ancias ue on muchas las muje- es que decidie on compa i el des ino de sus espo- sos o hijos, dejando a ás su ida, su casa y odas sus posesiones. A eces es as omanas enían nomb es ilus es como Li ia (Dio 48.15.3), Co nelia (Plu . Pomp. 76) o Cecilia Me ela (App. 4.40), y o as e an muje es anónimas cuyos nomb es ni siquie a ue on e lejados po las uen es, pe o odas ellas su ie on el miedo y la ince idumb e an e su oscu o u u o y el su imien o de ene que sepa ase de sus se es que idos. La de oción de algunas de es as muje es hacia los a ones de su amilia ue al, que, incluso, llega on a hui en con a de la olun ad de sus p opios ma idos,26 como la esposa de Apuleyo, cuyo nomb e descono- cemos, que llegó a amenaza a su ma ido con dela- a lo si no pe mi ía que ella se uese con él cuando ue p osc i o du an e el segundo iun i a o (App. 4.40).27 4.3. Mo i os económicos Los mo i os económicos han sido a lo la go de oda la his o ia uno de los p incipales mo o es de la mig ación humana, y es e enómeno siguió muy i o ambién en Roma. Bajo es e epíg a e se pueden ag u- pa causas de muy di e so o igen que in luían sob e la calidad de ida de la gen e e, incluso, sob e su p opia supe i encia en momen os de ca es ía. En buena pa e de los casos, las muje es omanas se asladaban a o as poblaciones acompañando a los a ones de la amilia pa a mejo a su si uación económica. La búsqueda de abajo, de ie as cul i- ables, de u as come ciales o, simplemen e, de ali- men os, son algunas de las azones que subyacían as es os desplazamien os. Den o de es e con ex o, ue habi ual, igual que hoy día, el aslado del campo a la ciudad, donde la gen e pensaba que pod ía lle a una ida mejo . A inales de la República se p odujo un mo imien o mig acional masi o hacia la V bs, que condujo a un g an aumen o poblacional de la misma.28 La du ación de es as es ancias e a sumamen e a iable, podía 26. Hubo ocasiones en las que es as muje es decidie on acompaña a sus ma idos al exilio en con a de la olun ad de sus amilias. Es o ue lo que ocu ió con Sulpicia, que bu ló la igilancia de su mad e Julia, pa a acompaña a su esposo, Lén ulo, a Sicilia (Val. Max. 6.7.3). 27. Según Apiano (4.40), a Apuleyo le acompaña on ambién sus escla as, aunque en su caso es a mo ilidad emenina mo i ada po una decisión polí ica no e a olun a ia como ocu ía con la esposa, sino o zosa, ya que e an conside adas como simples p opiedades. 28. HOLLERAN, 2011: 158. se desde unos días po no encon a las condicio- nes que se buscaban en la capi al, has a oda una ida pa a aquellos que conseguían es ablece se con éxi o. Es e asgo an in ínseco a es e ipo de mig a- ción hizo que la población de Roma luc uase no a- blemen e a lo la go del iempo, aunque se calcula que a inales de la época epublicana podía llega a un millón.29 O o enómeno que causó un g an desplazamien o poblacional du an e la República ue la colonización. Los colonos solían aslada se en amilia a es os e i- o ios y a menudo, lo hacían en iados po los p opios polí icos omanos, po muy di e en es mo i os como gana se adep os, con ola los nue os e i o ios, ecompensa a los e e anos, o igila a las poblacio- nes ci cundan es, en e o os. A lo la go del iempo, miles y miles de omanas u ie on que abandona sus casas po es a azón y aden a se en luga es desco- nocidos y, en ocasiones, inhóspi os. Aunque no e a lo más habi ual, du an e la Repú- blica, ambién exis ie on casos en los que las muje es se aslada on po mo i os económicos de mane a independien e y no acompañando a ningún a ón. Las omanas desempeña on abajos en sec o es muy di e sos, desde la ag icul u a has a el mundo ex il, pasando po el come cio o la es au ación, y, en oca- siones, su abajo les obligaba a desplaza se de un luga a o o. Pe o si hubo un ámbi o en el que la mo i- lidad es aba p esen e de mane a habi ual, ése ue el del en e enimien o, al que se dedicaban ambién, nume osas muje es. Quienes pe enecían al mundo de la ac uación, de la danza, o de la música, iban de localidad en localidad poniendo su alen o al se icio de espec áculos de odo ipo con los que gana se la ida. Las muje es que se dedicaban a es e ipo de a- bajos pe enecían, po lo gene al, a los es a os más bajos de la sociedad y no gozaban de muy buena epu ación. Además, e a muy ecuen e que se a ase de libe as o ex anje as, al y como e idencia la epi- g a ía y la li e a u a.30 Las puellae gadi anae, ejempli ican muy bien no sólo odos es os asgos sino ambién la mo ilidad inhe en e a es os o icios a ís icos. De hecho, el p i- me es imonio que poseemos sob e ellas na a, p e- cisamen e, uno de los iajes de es as baila inas. Es Es abón (2. 3. 4), quien ela a cómo Eudoxo emba có en su expedición a es as jó enes, así como a a esa- nos y médicos. 29. WILLIAMSON, 2010: 255. 30. Sob e el o igen de es as muje es dedicadas a las a es escénicas y los di e en es ipos de abajo que ealizaban éase LORENZO FERRAGUT, 2018: 39-74 y PEREA YÉBENES, 2004: 11-43. Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos 129 Es as a is as que lle aban a cabo sus danzas exó icas an o en público como en ies as p i adas, goza on de una g an popula idad en Roma (Ma . 6 y 71), sob e odo en e los homb es, aunque social- men e seguían pe eneciendo a g upos ma ginales e, incluso, se las llegaba a incula con la p os i ución. A la ho a de analiza la mo ilidad de es as baila i- nas uno de los g andes p oblemas a los que nos en en amos es sabe has a qué pun o los aslados e an lib es o o zosos. En opinión de Ana Ma ía Jiménez,31 es muy posible que los maes os que di i- gían los g upos de es as puellae las explo asen. De se es o cie o, se ía lógico pensa que es os mismos maes os las lle asen de un luga a o o en busca de aumen a sus bene icios económicos. Jun o a baila inas como las puellae gadi anae, las uen es32 a es iguan cómo o o ipo de muje es dedi- cadas igualmen e, a di e en es disciplinas a ís icas salían de sus hoga es, de mane a empo al o de ini- i a, pa a desa olla su labo p o esional. Una de las ac ices más conocidas de la época inal de la Repú- blica ue Ci é ide (Volumnia), libe a de Publio Volum- nio Eu apelo, que alcanzó una g an ama an o po su alen o como po sus elaciones amo osas con pe so- najes an impo an es como Ma co An onio o Co nelio Galo.33 Ci é ide ealizó nume osos iajes a lo la go de su ida, an o po azones p o esionales como pe so- nales, pues acompañó a Ma co An onio en algunos comp omisos o iciales e, incluso, dejó Roma pa a i se a i i a las egiones on e izas del No e pa a es a con un soldado (Ve g. Buc. 10).34 Sin duda, el amo debió se o a de las causas más habi uales que lle a- on a las omanas a desplaza se a o os luga es, como hizo Ci é ide, sin emba go, es uno de los más di íciles de aza pues o que pe enece a la es e a más p i ada y a amen e se e leja en las uen es. Finalmen e, den o de los mo i os económicos, es necesa io hace una b e e mención a un enómeno p esen e a lo la go de oda la his o ia de Roma y que ha sido obje o de análisis en nume osas in es igacio- 31. JIMÉNEZ FLORES, 2001: 26. 32. Conocemos a algunas de es as muje es g acias, p incipalmen e a la li e a u a y la epig a ía. En el caso conc e o de las mimas y pan omimas, en un in e esan e a ículo de PEREA YÉBENES (2004: 29-30) se puede encon a un lis ado de aquellas cuyos nomb es han sob e i ido has a noso os. 33. En las composiciones que Co nelio Galo le dedicó Ci é ide apa ece bajo el pseudónimo de Licó ide. Es a in e esan e igu a, su al e ego poé ico y la elación en e ambos son analizados en p o undidad po KEITH, 2011: 23-53. 34. P ecisamen e, Vi gilio, po quien conocemos es a ci cuns ancia, es bas an e c í ico con el iaje de Ci é ide as los pasos de su amado que la lle an más allá de los Alpes, ya que la ac iz había abandonado a su amigo, el ambién poe a Co nelio Galo a quien Vi gilio dedica es a décima Égloga. nes: la escla i ud. Las muje es ue on un bien p e- ciado que epo aba g andes bene icios a quienes pa icipaban de su come cio, azón po la cual e an a ancadas de sus hoga es, a eces jun o a sus ami- lia es y o as en soli a io, y some idas a una mo ilidad o zosa y llena de su imien o. En las uen es exis en cuan iosos es imonios sob e las di e en es o mas en las que los escla os e an ap esados y endidos, aun- que buena pa e de es os ela os se cen an, sob e odo, en la conquis as omanas.35 4.4. Mo i os de ocio Den o de es e epíg a e se encuen an odas aque- llas mo i aciones elacionadas con aspec os como el u ismo, las acaciones o la di e sión bajo sus di e- en es o mas.36 Los es imonios en es e ámbi o son más escasos ya que se a a de si uaciones habi ua- les, pe enecien es a la ida co idiana, y las uen es an iguas suelen pone el oco en aquellas de ca ác e más excepcional. La mayo pa e de las muje es que eje cie on es e ipo de mo ilidad pe enecían, como es lógico, a las clases más p i ilegiadas de la sociedad omana, ya que e an las únicas que podían pe mi i se es e ipo de en e enimien os. E a habi ual en e la éli e, posee p opiedades en el campo o en localidades cos e as a las que aslada se pa a descansa , cambia de ambien e, oma las aguas o, incluso, emp ende negociaciones de muy di e sa índole. A inales de la República, e an luga es como Pompeya o Bayas los que es aban más en boga y allí se podía encon a a menudo a las g andes amilias omanas dis u ando de la buena ida y de sus place es. G acias a es imonios como el de Cice ón, pode- mos ace ca nos a es a u ina ociosa de algunas muje- es que las lle aba a eco e di e en es luga es de la Península I álica. A a és de sus ca as pe sonales (Cic. Ad. A . 28 [II. 8]; 29 [II. 9]; 35 [II. 15]), sabemos que su esposa, Te encia y su hija, Tulia, le acompaña- ban a menudo a las p opiedades que él enía epa i- das po luga es an di e en es como Cumas, Fo mias, Ancio o Túsculo, así como a las de algunos amigos de la amilia. Es a misma cos umb e la encon amos en o as muje es de polí icos epublicanos como Julia, quien, du an e una buena empo ada, iajó con su esposo, Pompeyo, de una casa de campo a o a (Plu . Pomp. 53). Se a aba, po an o, de una p ác ica 35. Véase po ejemplo Li . 38.29.8-11 o App. 3.6.1, en e o os. 36. RABOTIĆ, 2014: 9, a ibuye el g an aumen o de los iajes de ca ác e acacional que se empezó a p oduci ya en los úl imos siglos de la República a la magní ica ed de comunicaciones, así como al hecho de que los e i o ios bajo el con ol de Roma compa iesen un sis ema legal, un idioma y una moneda comunes. ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ136 10.7489).84 Po o a pa e, An onia ue p opie a ia de illae no sólo en la capi al, sino ambién en el Lacio, Samnium, Umb ía, E u ia y Campania. Su pa icipa- ción en ob a pública se puede deduci a a és de algu- nos edi icios como un emplo y una basílica en Roma,85 en el nin eo en Bayas, céleb e po sus aguas e males y donde poseía una illa ma i ima,86 un a a en Ra enna, a ios san ua ios en Nápoles, A enas y Cemenelum (Cimiez). Además, An onia es u o implicada en la cons- ucción de una pue a monumen al en Lep is Magna, adjun a al emplo dedicado conjun amen e a Dea Roma y Augus o. En o as muchas localidades su nomb e es u o inculado al cul o impe ial en monumen os y la a ios de ciudadanos de la nobleza local, la duda es si ella se desplazó ísicamen e a odos es os luga es.87 O o caso es el de Plo ina, que ambién acompañó a T ajano en sus iajes,88 pues u o una posición ele an e como muje de Es ado en a ios momen os de su ei- nado. No obs an e, el p incipal ac o polí ico en el que in e cedió ue en la si uación con usa en la que se p odujo la ansmisión de los de echos de sucesión, al no exis i he ede os, pa a log a la adopción de Ad iano, pues al como a i ma P. Pa ón: “las ci cuns ancias escab osas que, según los au o es an es mencionados, odea on el nomb amien o de Ad iano como suceso , debido al p o- agonismo de una Plo ina que pa ece ac ua de o ma c i- minal, ienen como consecuencia no sólo el desp es igio de los de echos dinás icos adop i os de Ad iano, sino ambién de los suceso es de es e. Dicho de o a o ma, Ad iano, An onino Pío, Ma co Au elio y Cómodo debían sus onos a Plo ina”.89 De es e modo, se alzó en el solio impe ial un miemb o de la dinas ía denominada Ulpia- Aelia90 que aho a enía como mad e adop i a a Plo ina. 84. KOKKINOS, 1992: 94 y ss. Así lo e ela un papi o oxi inqui a que ela a una as e encia de ganado en p esencia de es igos, el 2 de eb e o del año 23 (P. Oxy. II 244). ROWLANDSON, 1998: 43-44. 85. KOKKINOS, 1992: 53: una insc ipción hallada en Roma en e el á ea de la ía Apia y la ía La ina, menciona la “basílica de las dos An onias”, que pod ía se ob a de las dos he manas cuando aún i ían jun as, An onia la Mayo y An onia la Meno , o bien una dedicación de Oc a ia a sus hijas. 86. Plinio se e ie e a es a esidencia en la an igua Bauli (Bacoli, gol o de Pozzuoli), que an es e a p opiedad del o ado de Ho ensio, (NH. 9.172). 87. KOKKINOS 1992: 146-157; DOMÍNGUEZ ARRANZ, 2016: 65-112. 88. MIRÓN PÉREZ, 2013-2014. 89. Los au o es a los que se e ie e son Dión Casio, la His o ia Augus a, Au elio Víc o y Eu opio, quienes a ibuían a Plo ina la alsi icación del es amen o de T ajano. Los da os en PAVÓN TORREJÓN, 2018: 33. Según MERTEN, 1977: 247-259, es ac ible que T ajano dispusie a de un es amen um pe nuncupa ionem. 90. La dinas ía de los buenos empe ado es, sie e césa es que eina on en e 96 y 192, odos ellos con consanguinidad, pa en escos y ue es conexiones con la Bé ica. Pa a el his o iado Edwa d Gibbon, (The His o y o he Decline and Fall o he Roman Empi e, 1788-1789) ue “la mejo cen u ia en la his o ia de la Humanidad”. O o caso que sob esale en cuan o a la in e ención en decisiones de la domus es el de Julia Domna. Apa e de acompaña de o ma habi ual a su esposo y a su hijo Ca acalla, en sus aslados a campamen os de las p o- incias y en sus iajes diplomá icos an o en O ien e como en Occiden e, se sabe que medió en los se icios de mensaje ía de la opa con el consen imien o del empe ado , del mismo modo que, de o ma excepcional en el Impe io, en iaba ella misma al Senado o icios en nomb e del ejé ci o y en el suyo p opio, cuando Ca aca- lla es aba en campaña (Dio 78.18.2, 23.2; 79.24.1-2; HA. Se . 8.11). Las uen es señalan que incluso los docu- men os o iciales e an mos ados a Julia Domna an es que al p opio sobe ano.91 Al igual que Li ia, Domna log ó in lui en las decisiones impe iales y así queda de mani ies o en una ca a di igida a los e esios, quienes solici aban al empe ado una e ce a neoco ía, en la cual ella les p ome ía a a lo con su hijo Ca acalla (SEG, 37, 1987, 886; AE, 1966, 430=I Ephesos 2, 212)92. La epi- g a ía con i ma su papel p o ec o de la ciudad de A e- nas donde ecibió el apela i o de so ei a on A henon, é mino que ecue da a los adop ados po los eyes helenís icos, y cada cumpleaños los magis ados de la ciudad ele aban sac i icios a la Fo una del mundo habi ado (Aga he Tyche) y a Julia Domna bajo la pe so- ni icación de A enea Polias (AE 1920, 53).93 5.4. Mo i os económicos A a és de las uen es ju ídicas, li e a ias y epig á- icas se han podido euni es imonios de muje es comunes que ue on emp esa ias, algunas egen a- on es ablecimien os en el espacio público con sus esposos o ue on p opie a ias de los suyos p opios ( abe nae, cauponae, he mopoliae, popinae) donde se se ían comidas calien es o se acili aba dis in as modalidades de hospedaje. Había nego ia ices dedi- cadas al come cio de ce eales, ino o acei e, que apo aba g andes bene icios, segu amen e muje es que pa icipaban de negocios amilia es o habían he edado de sus pad es o esposos.94 Fue a de la mo ilidad ísica e ideológica que de po sí ep esen- aba pa a las muje es aspasa el espacio domés ico, como es el caso, encon amos en las uen es epig á- icas e e encias a o as que e an come cian es de ejidos de lana (lanipendae) y de lino (lin ea iae), cuya unción pudo se la de coloca el p oduc o en el me - cado más que ab ica lo.95 A p opósi o de negocios amilia es, se p oduje on aslados de es as muje es a 91. HEMERLIJK, 1999: 195, n. 83. 92. LEVICK, 2007; ROWAN, 2011. 93. LEVICK, 2007: 49; BEARD, NORTH y PRICE, 2003: 257. 94. LÁZARO GUILLAMÓN, 2003: 166-167. 95. LÁZARO GUILLAMÓN, 2003: 172-173, ecoge a ios ejemplos, en pa icula el de una muje que se dedicaba a la en a de la lana elabo ada en el alle p opiedad de su ma ido. Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos 137 o as ciudades de I alia o de las p o incias, como es el caso de U banila.96 Es a ciudadana omana del Á ica P oconsula , que i ió en e inales del siglo II d.C. y p incipios del III, compa ía negocio y iajes con su esposo Lucio que e a me cade de oli as o acei e, y ope aban en e Roma y el no e de Á ica. U banilla mu ió mien as e o naba desde Roma a Ca hago, siendo su memo ia p ese ada a a és del poema que su esposo Lucio g abó en su mausoleo, en donde esal ó la implicación de su muje como comes nego- io um y socia, que además le había ayudado a edu- ci sus gas os y po an o aumen a sus ing esos (pa - simonio ul a), y ap o echa pa a lamen a se de su is e u u o sin ella (CIL 8.152). P isca (o P iscila) de Roma ambién coope aba en el o icio de su esposo Áquila, un judío c is iano o igina- io del Pon o, ab ican e de lonas pa a iendas de cam- paña, aunque su salida de Roma no ue olun a ia sino o zada po la expulsión dec e ada po Claudio. La pa eja e a seguido a del após ol San Pablo, que am- bién se ganaba la ida como ejedo , a quien habían conocido cuando llega on a Co in o y con inua on con él has a É eso en el año 52 d.C. (Rom. 16.3-4; Co . 16). El eg eso de P iscila a Roma se p odujo a la mue e del empe ado , y es una de las má i es cuyos es os descansan en las ca acumbas de la Via Sala ia. Ejemplo singula de mo ilidad en el espacio público es el de la emp esa ia Umidia Cuad a illa, que mu ió en el 107 d.C. en Cassino, su ciudad na al. Es a iuda casi oc ogena ia, p opie a ia de una compañía de ac o es, ue c i icada en una de las epís olas de Pli- nio el Jo en en la que es e no i ica a un amigo su de unción: en e admi ación y ep obación del nego- cio de Umidia Plinio ap o echa pa a pone en duda el hono de las muje es que se salían del modelo ideal de compo amien o emenino y además mos aban apego po el ea o (Epis . 7.24). No sabemos si la ac i- idad de es a ma ona aspasó los lími es de la loca- lidad (incluso las á eas pe i é icas), como pa ece lo más p obable al a a se de ep esen aciones de pan- omimas, pues, po o a pa e, hay e idencias de que en Roma se concen aban los p incipales in e eses económicos de la in luyen e amilia. Cie amen e, los es igios a queológicos y epig á icos en Cassino dan cuen a no solo de su a ición po la a ándula, sino ambién de su acción ilan ópica al dona a la ciudad un emplo y un an i ea o, y es au a el ea o, con i- nuando la labo iniciada po su pad e, acciones po las que ecibió a su ez ecompensas de la comuni- dad cí ica (CIL VI 28526; CIL X 5183=ILS 5628; CIL, XV 7567; 7442; PIR V 606).97 96. KNAPP, 2011: 85-86. 97. SICK, 1999: 330-48; HEMELRIJK, 1999: n. 102. Po o a pa e, la cul u a ma e ial mues a que muje es de di e en e condición, no sólo las de amilias acomodadas, u ie on un papel ac i o en espacios como los campamen os, incluso en cuan o a la a en- ción a la in ancia, pe sonas mayo es y en e mos, en “ac i idades de man enimien o”, un concep o esen- cial al que apun a an D iel-Mu ay pa a en ende la inclusión de aquellas den o de es e mundo masculi- nizado.98 Unas ac i idades que e an esenciales pa a el desa ollo la ida co idiana en el ue e, habiéndose de inido á eas especí icas que es aban asignadas a a eas p oduc i as elacionadas con las muje es como la ans o mación de alimen os o la manu ac- u a ex il ( iendas, me cados, pue as o calles p inci- pales). La dis ibución espacial y c onológica de los es igios apun a, según Allison, a que muje es na i as pudie on habe se desplazado desde el ex e io pa a o ece sus bienes y se icios en el in e io del ecin- o.99 Po an o, pe mi e co obo a la p esencia de población emenina, cues ionando el pun o de is a e ideas p econcebidas de los esc i o es de la eli e omana ace ca de la masculinidad del ámbi o cas- ense, un mundo de alo es y i udes masculinas, y cuyos p ejuicios se asmi ie on a la in es igación his- ó ica de los siglos XIX y XX, en consecuencia a la adical exclusión de las muje es del mismo. En úl imo luga , hay que eco da que, al igual que en la República, no e a inhabi ual en el Impe io el come cio con muje es y niñas que habían sido hechas cau i as en los e i o ios de on e a donde los empe ado es lib a on sus ba allas de conquis a o econquis a, y consecuen emen e abocadas a la escla i ud y obligadas a abandona sus hoga es. La iconog a ía ilus a el hecho de ac os de sumisión, huidas y escenas de mue e en es os dominios en los que apa ecen an o muje es como niños. Asi- mismo, po medio de la epig a ía se puede apun a de qué mane a el géne o de e minó o mas de libe- ación y p omoción dis in a de es as pe sonas p i a- das de libe ad y some idas a una mo ilidad o zosa, además de las epe cusiones económicas que u ie- on los abajos de las sie as en pa icula , en e los que se incluían las labo es de p oducción y ep o- ducción en las unidades domés icas.100 En e ec o, median e el abajo de ep oducción se u ilizó su capacidad ep oduc i a pa a ges a a más pe sonal escla o, inc emen ando el pa imonio y colabo ando en el man enimien o del modelo económico y social del Es ado omano.101 98. VAN DRIEL-MURRAY, 1997: 55. 99. ALLISON, 2013: 328 y ss. 100. MARTÍNEZ LÓPEZ y MIRÓN PÉREZ, 2000: 5-40. 101. REDUZZI y STORCHI, 1999; DOMÍNGUEZ ARRANZ y GREGORIO NAVARRO, 2014. ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ138 5.5. Mo i os de ocio Ya se ha comen ado pa a el pe íodo epublicano la cos umb e de la sociedad omana de isi a luga es que es aban de moda pa a pasa acaciones o es i i- dades, y en el pe íodo impe ial las illas de ec eo se ex endie on no ablemen e. Ra a e a la amilia con cie os ing esos que no dispusiese de a ias de es as esidencias en el campo o en el li o al, incluso en islas e i adas. Además, la explo ación o u ismo, casi siemp e a países o ien ales, cons i uyó o o de los mo i os de mo ilidad en época impe ial, de los que hay signi ica i os es imonios. G ecia, Á ica P oconsula y especialmen e Egip o ue des ino de pa ejas impe iales de di e en es dinas ías en una sue e de imi a io Alexand i y con el obje i o de inc emen a su epu ación, que además iban acompa- ñadas de o as amilias de la a is oc acia. Las uen es nos ela an la gi a de Ge mánico a Egip o, al que p oba- blemen e acompañó Ag ipina, que se enma ca a p io i en su polí ica de ayuda a la población de es a p o incia omana que es aba pasando po un pe íodo de ca es- ía, aun a sabiendas de que es aba queb an ando la ley que impedía en a en el país sin la au o ización del empe ado Tibe io y po ello ecibió du as c í icas. Según es as uen es el e dade o deseo del gene al omano e a hace u ismo, alcanzando a admi a la monumen alidad de los colosos de Memnón que o - ma on pa e del emplo del a aón Amenho ep III, como más a de isi a án sus suceso es an oninos y se e os (Tac. Ann. 2.59-62; Sue . Tib. 52; Pap. Oxy. 2435).102 Sin emba go, el iaje más la go y comen ado ue el de Ad iano a es e país, que se pe geñó en o oño del 128 en A enas, según la His o ia Augus a (Had . 13.4, c . 20.4)103 y supuso un baño de popula idad. Su conso e Vibia Sabina le acompañó, y ecibió innume ables hono es y conmemo aciones cí icas a lo la go de odo el einado, pe o se inc emen a on en es e año, as eci- bi el í ulo de Augus a, lo mismo que su papel públi- co.104 Es pa icula men e suges i a la econs ucción que hace B ennan105 de es e i ine a io y su e o no pos- e io a Roma, aunque pe sis en las dudas sob e la p e- sencia ísica de Sabina en la isi a a los Colosos de Memnón. El co ejo impe ial se in e nó en el país desde 102. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, 2002. 103. BIRLEY, 1997: 205-213. 104. De Sabina apenas hay da os en los ex os clásicos, sin emba go, la in o mación epig á ica y el impo an e olumen de moneda que se emi ió pe mi e conoce bien sus ac uaciones públicas y sus e a os, es ableciendo un es ánda que con inua on los suceso es de Ad iano. 105. BRENNAN, 2018. El au o p opo ciona dos mapas muy ú iles pa a iden i ica el eco ido de Ad iano en los dos sen idos y las ciudades isi adas, ayudado po las uen es li e a ias (especialmen e Lucio Ma io Máximo, ex o u ilizado como uen e po la His o ia Augus a) y pe sonalidades cla e, ales como An inoo y sus he ede os, Elio Cesa y An onino Pío. Gaza y en el 130 es aba en Pelusio, donde se o denó es au a la umba de Pompeyo el G ande. Su paso po Alejand ía quedó inmo alizado sob e e ad acmas de pla a con los e a os de Ad iano y Sabina. Señalamos que el séqui o incluía a in elec uales de ambos sexos como la p incesa Julia Balbila de Comagene, g an amiga de Sabina, A idio Heliodo o, sec e a io del empe ado , y su esposa una p incesa judía, Te ecio Genciano y su he mana que dejó esc i os e sos en la G an Pi ámide de Giza, el his o iado Flegon de T alles, el poe a Paion de Side, además de la he mana del empe ado , Domicia Paulina, allecida en el iaje al igual que el jo en amigo de Ad iano An inoo en el 130.106 Ad iano y Sabina inicia on su eg eso en no iem- b e de es e mismo año después de la isi a a las es a- uas de Memnón, que aún hoy conse an g abados los poemas que Julia Balbila había dedicado a la pa eja impe ial y a sí misma.107 Seguidamen e el ma i- monio ijó su esidencia empo al en A enas y Nicópo- lis de Epi o, los dos años siguien es, donde sendos al a es los ecue dan como Zeus Dodonaios (pa ono del o áculo de Dodona) y Sebas e A emis Kelkaia (de Nicópolis) una asimilación a la diosa que hicie on am- bién o as ciudades.108 Más a de, bajo la dinas ía se e a, es e mismo eco ido ecupe ó de nue o un papel sob esalien e en la p oclamación del sobe ano. Sep imio Se e o, po el o igen de la pú pu a impe ial en con ex o de alzamien o mili a y no como legí imo he ede o de sang e, hubo de apoya se en sus p edeceso es an o- ninos pa a e o za su legi imidad. En junio del 197, Sep imio Se e o se di igió desde B indisi hacia O ien e pa a en en a se a los pa os, cuya ic o ia ob u o el 28 de ene o del siguien e y consecuen emen e la mención de Pa hicus Maximus, en el cen ena io del ascenso de T ajano que en 116 ob u o una mención simila .109 Desde Si ia, Sep imio Se e o y su esposa Julia Domna se desplaza on a Egip o po ía e es e, haciendo escala en Pelusio (HA. Se . 17.1-4).110 El pe iplo, que se ex endió has a agos o del 200, p e endía conoce los emblemá icos luga es de Alejand o, el Se apeum en Alejand ía y Men is, cen o del cul o o iginal de la di inidad, Filé y Tebas (Dio 75.13.1-2). A es e iaje se asocia el ondo de made a pin ada que se conse a en Be lín, donde se ep esen ó a oda la amilia en una posición on al in ecuen e en es e ipo de iconog a ía..111 Po su 106. BRENNAN, 2018: 105ss. 107. Se ían leídos más a de po Julia Domna, HEMELRIJK, 1999: 164–70. 108. BRENNAN, 2018: 141 y ss. 109. BIRLEY, 2002: 130. 110. BIRLEY, 2002: 136, 139. 111. LEVICK, 2007: 50ss; WILLIAMS, 1902: 267ss; FERRIS, 2015: 50. La composición gua da pa alelismo con la de una Más allá de la domus: expe iencias emeninas en espacios masculinos 139 pa e, los ciudadanos de Asuán e ec ua on una dedi- ca o ia a la p ospe idad de la amilia impe ial in o- cando a Júpi e Amón y a Juno Regina, que da a del 200-204, en la que Domna es señalada de o ma sin- gula como si pa icipase del impe ium con su esposo e hijos (CIL 3.75),112 de nue o, se a a de una mues a de la popula idad e in luencia que u o la p incesa. Al ma gen de es as muje es de las clases al as, la epig a ía inmo alizó los nomb es de o as muje es co ien es que inicia on un iaje pe o nunca eg esa- on o no llega on a su des ino. Es el caso de Co nelia Tyché, p obablemen e una libe a, y su hija Julia Segunda de once años. Ambas, hacia el 180, se emba ca on en di ección a Hispania, de acaciones o al ez pa a es ablece un comp omiso ma imonial,113 pe o el na ío zozob ó segu amen e a la al u a del gol o de León. El esposo y pad e, Julio Segundo, les dedicó un al a con un epi a io que ilus a el in o unio (CIL 6.20674). Del mismo modo, el iaje que emp en- dió Apia Annia Régila, en el 160, u o un inal a ídico, es a ma ona que se di igía desde Roma a A enas segu amen e pa a celeb a un e en o amilia o ela- cionado con la posición de su ma ido He odes Á ico, alleció en ci cuns ancias inexplicables ecayendo en un p incipio las sospechas en el a ón. He odes Á ico, g acias a sus ínculos con la casa impe ial, ue absuel o pe o inculpado uno de sus libe os, siendo eco dado como p ódigo bene ac o de A enas al dedica a Régila la cons ucción del céleb e Odeón de la ciudad (Filós a o, Vidas de so is as, 555).114 Fue on a ios los casos de íc imas que ue on asal adas en los iajes po ie a y po ma a lo la go y ancho de odo el Impe io omano según ecogen las uen es li e a ias, epig á icas y papi ológicas, que no podemos euni aquí, an solo mos a alguna e iden- cia. En e ec o, es os asesina os y los obos in e ias e an más habi uales de lo que pueda pa ece , y sob e odo a ándose de muje es, más ulne ables al i acompañadas de niños o emba azadas como le pasó a Régila. O o caso es el de la jo en Ulcudia, de una amilia noble dácica, en la p ime a mi ad del siglo III d.C., que ue in e ec a a la o(ni bus), e indica a po su esposo quien, a su ez, le e igió una lápida en su umba (CIL 3.1585 = 8021 = (IDR II 134 = AE 1960, 339 = Gunnell 1995, 14 = Ciobanu 2001-2002, 284-285 = AE 2005, 94).115 En es a es e a co idiana de muje es con nomb e p opio, al ma gen de las impe iales, nos han quedado aina de espada en la que la igu a p incipal es Julia la Mayo y los dos césa es, Cayo y Lucio, en posición on al y con es ua io mili a , DOMÍNGUEZ ARRANZ, 2017, ig. 9. 112. WILLIANS, 1902: 271. 113. FOUBERT y BREEZE, 2014: 349-362. 114. POMEROY, 2007: 1-2, 120. 115. PETRACCIA, 2007: 1144 y n. 49; BUONOPANE, 2016: 42. o os documen os que son un ejemplo i o de cómo se pudie on ges a es a clase de iajes. Se a a de las ca as de Claudia Se e a a Sulpicia Lepidina. Las ablillas halladas en el campamen o de Vindolanda son un es imonio insóli o de la co espondencia man e- nida en e es as dos amigas que planean una celeb a- ción amilia , como ocu i ía en cualquie o o con ex o his ó ico has a hoy. En un lenguaje muy ce cano, Clau- dia Se e a, que esidía en B iga con su ma ido el p e- ec o Elio B oco, esc ibe —en la ín ulga — a Sulpicia Lepidina, esposa de Fla io Ce ial, comandan e en je e de la coho s VIIII Ba a o um es acionada en la on e a en e los años 97 y 102/3 d.C., pa a in i a la a su cum- pleaños. Lo in e esan e pa a nues o ela o, además, es que la misma Claudia, en o a ca a ambién manus- c i a, apun a de alles ace ca de las ci cuns ancias del iaje que iene in ención de ealiza en sen ido in e so, sin duda con el in de p ese a el ínculo de amis ad con Lepidina a la que dedica palab as an he mosas como mi so o , ka issima, deside a issima.116 Las ca as de Claudia Se e a cons i uyen o a e i- dencia del en o no de muje es que se mo ían en e di e sas iden idades, la de adminis ado a del hoga y las de esposa, mad e, hija o abuela, compañe as de iaje de sus pa ien es masculinos, donde la agencia emenina excedía los oles adicionales de géne o. 6. Conclusiones Las expe iencias de las muje es omanas ue a de la domus a lo la go de los siglos ue on habi uales, mucho más de lo que a p io i pod ía pa ece y muy he e ogéneas. Aunque la his o ia pa icula que se escondía de ás de cada uno de es os desplazamien- os e a especial y única, se puede a i ma que en la mayo pa e de los casos se a ó de una expe iencia aumá ica y con in es d amá icos an o po ene que deja su hoga como po que de ás de las causas más comunes pa a hace lo es aban la gue a, las necesi- dades económicas y un pelig o de mue e. Po supues o ambién hubo mo ilidad mo i ada po aspec os más placen e os como el u ismo o el ocio, pe o es as si uaciones ue on más espo ádicas y, po lo gene al, ci cunsc i as a las clases más al as de la sociedad omana. Es as muje es a menudo ealizaban dichos as- lados en compañía de algún a ón de su amilia, gene almen e ma idos, hijos o pad es, quienes, en muchas ocasiones, e an los causan es de ene que sali de sus hoga es, pe o ambién es án documen- ados casos en los que las omanas emp endie on 116. VTII-291. In . 85.057, y VTII-292. In . 85.042. HEMELRIJK y WOOLF, 2013: 371ss.; DOMÍNGUEZ ARRANZ, 2015: 242- 244, nn. 16 y 17, ig. 1. O as ca as pe sonales en h p:// indolanda.csad.ox.ac.uk. ALMUDENA DOMÍNGUEZ ARRANZ y VANESSA PUYADAS RUPÉREZ140 los iajes en soli a io o jun o con o as muje es. En es os úl imos supues os, los pelig os a los que se en en aban e an aún mayo es, ya que, a las icisi u- des del p opio aslado, se añadía el iesgo en el que ponían su i ginidad. Las condiciones en las que ealizaban los despla- zamien os e an igualmen e a iadas y dependían, en g an medida, de la clase social, el con ex o polí ico y mili a , las mo i aciones o la egión po la que se mo ían. Todos es os ac o es, la ad e sidad de ene que abandona el hoga , a eces la exp opiación y el des ie o, in luye on, a su ez, en el impac o emocio- nal que es as expe iencias u ie on en las muje es y las secuelas que, en los casos más ex emos, su ie- on el es o de sus idas, cuando no la ida. En algunas ocasiones, es a mo ilidad lle ó a algu- nas omanas a en a en la es e a pública, en p inci- pio, e ada pa a ellas po azón de su sexo. Y, aunque es as in e enciones ue on escasas, muje es como Ful ia, Oc a ia o, Julia Domna deja on su huella, de mane a di ec a o indi ec a en la polí ica del momen o e, incluso, algunas llega on a in e eni en asun os de ca ác e mili a . Los es imonios de odas es as muje es ansmi- en una imagen di e en e a la de la ma ona adicio- nal, inculada a su hoga y al cuidado de ma idos e hijos. Ellas ambién es u ie on some idas a una ue e mo ilidad que les indujo, en cie as coyun u as, a desa olla pa e de su ida ue a de sus luga es de o igen y a ene que adap a se a ealidades di e en es a las que es aban p epa adas po su educación. En sus exis encias además in luye on los a a a es eco- nómicos, polí icos, mili a es e, incluso, eligiosos del momen o y su ie on las consecuencias de sus p o- pios ac os, pe o, sob e odo, de los ac os de los hom- b es que las odeaban o de los que gobe naban Roma, aunque el oco p incipal de la his o ia se si uó, p ecisamen e, sob e dichos a ones. Po desg acia, las uen es no e leja on es as expe iencias emeninas más allá de sus hoga es desde el pun o de is a de las muje es y sólo pode- mos llega a imagina los sen imien os que se agolpa- on en su in e io cuando a a esaban la pue a de la domus pa a aden a se en un en o no no diseñado pa a ellas y, po lo gene al, hos il y desconocido. Bibliog a ía ALLISON, P., (2010): “Soldie s’ Families in he Ea ly Roman Empi e”, en RAWSON, B. (ed.), A Companion o Families in he G eek and Roman Wo lds, Wiley-Blackwell, Ox- o d, 161-182. ALLISON, P. M., (2012): People and Spaces in Roman Mili- a y Bases, Camb idge Uni e si y P ess, Camb idge, 319-343. 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