ISSN: 1130-9741 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– 105 AAC 30 (2019), 105-132 ANALES DE ARQUEOLOGÍA CORDOBESA NÚMERO 30 (2019) CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LA ARQUITECTURA Y EPIGRAFÍA DE LABITOLOSA ( CONVENTUS CAESARAUGUSTANUS, PROVINCIA HISPANIA CITERIOR ) LOCAL QUARRIES AND ORNAMENTAL STONES USED IN ARCHITECTURE AND EPIGRAPHY IN LABITOLOSA ( CONVENTUS CAESARAUGUSTANUS, PROVINCIA HISPANIA CITERIOR ) MIGUEL CISNEROS UNIVERSIDAD DE CANTABRIA ✉:✉ [email protected] JOSEP GISBERT UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA ✉:✉
[email protected] RESUMEN: Los edificios públicos de Labitolosa fueron objeto de un importante proceso de monumentalización en la segunda mitad del siglo I d. C. En este trabajo nos centramos en la identificación geológica de las rocas ornamentales usadas en la Curia y en las termas I. Los análisis realizados indican un empleo exclusivo de calizas hispanas✉: la denominada Santa Tecla y las explotadas en Aguinalíu, donde se han localizado frentes antiguos de cantería. También se abordan cuestiones relacionadas con el coste del revestimiento marmóreo de las termas, Palabras clave✉: canteras históricas de Aguinalíu, Santa Tecla, petrografía, arqueometría, coste de revestimientos termales. ABSTRACT: Public buildings from Labitolosa underwent a significant process of monumentalization in the second half of the 1st century A.D. This paper focuses on the geological identification of the ornamental rocks used in the Curia and in Baths I. Analyses carried out indicate an exclusive use of Hispanic limestones✉: so-called Santa Tecla stone as well as limestone quarried in Aguinalíu where ancient pits have been found. Questions regarding the cost of the marble covering of the Baths are also examined. Keywords✉: Hispanic limestones, historical quarries of Aguinalíu, Santa Tecla, petrography, archaeometry, cost of the revetment of the Baths. He sleeps with angels (too soon) He’s always on someone’s mind (Neil Young✉: “Sleeps with angels”) José Antonio Mínguez, in memoriam
106 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 1. INTRODUCCIÓN Labitolosa ocupa una situación estratégica en la parte final del valle del Ésera (Fig. 1), en su desembocadura en el Cinca, controlando un territorio en el que convergen la meseta del Somontano y las sierras prepirenaicas, atravesado en su parte sureste por la via Augusta, que permitía el acceso en primer lugar a Osca e Ilerda, pero también a las capitales del convento, Caesar Augusta, y de la provincia, Tarraco. La red viaria se completaba con una serie de caminos secundarios que debieron seguir el curso de los principales ríos✉: el Cinca, el Ésera y el Isábena, facilitando la comunicación con las zonas de alta montaña (Chasseigne et alii, 2013✉: 61-65). Estos ríos han sido inadecuados para la navegación a lo largo de la historia, porque tienen un cauce muy irregular, salvo para el transporte de madera, como indican la documentación desde el siglo XIII hasta mediados de la pasada centuria y los estudios etnográficos. Las almadías, navatas o rais, según el sector pirenaico, estaban formadas por troncos unidos por cuerdas y pudieron permitir transportar ocasionalmente algunas mercancías, si bien cuando llegaban a su destino los troncos que las constituían eran vendidos (Cisneros, 2018✉: 169); en contra de lo que defiende I. Rodà (2005✉: 466), quien no descarta el uso de estos ríos para el transporte de los mármoles pirenaicos. La ciudad fue fundada en época de Augusto, habiéndose localizado evidencias de un asentamiento anterior, que podría remontarse hasta el siglo II a. e. Las excavaciones han sacado a la luz una parte del Foro, la Fig. 1. Situación geográfica de las canteras históricas en el entorno de Labitolosa. 1.- Canteras bajas de Aguinalíu. 2.- Cantera intermedia de Aguinalíu. 3.- Canteras altas de Aguinalíu. 4.-Canteras en la vertiente Norte. 5.- Afloramiento de ofitas de Aguinalíu. 6.- Cantera de ruedas de molino en arenisca, La Puebla de Castro. 7.- Labitolosa (La Puebla de Castro) (adaptado por J. M. García Rodríguez, Universidad de Cantabria, de diferentes fuentes a partir de la información de J. Gisbert)
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 107 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 Norte, con una serie de edificios de incierta identificación y la Curia, dos conjuntos termales y una vivienda. La monumentalización se inicia a mediados del siglo I d. e., cuando en época de Claudio se construyen las termas I, que sufren una modificación a finales de ese siglo o principios del siguiente, que afecta fundamentalmente al frigidarium y al caldarium. En época flavia se construye la Curia. Ambos edificios estuvieron en uso hasta finales del siglo II o principios del III. Estos dos conjuntos son objeto de nuestro interés, aunque en este trabajo nos centraremos, en su parte arqueológica, en el coste de la decoración marmórea de las termas I y, en la parte geológica, en los afloramientos de rocas locales e indicios de explotación asociados, ya que con anterioridad abordamos la descripción general de los tipos geológicos documentados y su aparición en ambos edificios (Gisbert y Cisneros, 2015). 2. GEOLOGÍA Y CANTERAS En ese trabajo previo identificábamos todos los tipos litológicos utilizados en Labitolosa, aunque poniendo más énfasis en los de origen “externo” al municipio romano. Sin embargo, como también detectamos una cantidad importante de tipos de probable origen local y al menos, en uno de ellos (tipo arqueológico 4), localizamos un par de puntos de extracción en Aguinalíu (localidad perteneciente al municipio de Graus, situada en las proximidades de La Puebla de Castro), procedimos a desarrollar varias campañas de campo en aquel término. Estos trabajos nos han permitido precisar aún más las fuentes de extracción de los materiales locales. En la ya citada anterior publicación trabajamos con los supuestos de que la estratigrafía descrita por el mapa geológico de la zona (IGME, 2017) era correcta. Las litologías de origen local presentes en las piezas arqueológicas poseen fósiles del Cretácico superior, Paleoceno y Eoceno. Los estratos de estas edades están descritos en el mapa geológico (IGME, 2017) de la siguiente manera✉: – Niveles 6 y 7✉: 173-180 m de calizas con rudistas. – Niveles 8 y 9✉: calizas micríticas y dismicríticas con carofitas, brechificadas hacia el techo y con junta de extensión sindeposicionales, lutitas versicolores, areniscas, algún nivel de yeso y carniolas (105 m). – Nivel 10✉: lutitas versicolores, calizas y areniscas con microcodium (primer nivel Paleoceno; unos 20 m). – Nivel 11✉: calizas con ostrácodos, microcodium, carofitas y miliólidos (20 m). – Nivel 12✉: calizas bioclásticas con alveolinas/foraminíferos. Tras las exhaustivas campañas de campo realizadas hemos constatado lo siguiente✉: 1) Los espesores estratigráficos son considerablemente menores; no obstante, esta variación es frecuente en un contexto tan amplio como un mapa 1✉:50.000. 2) La secuencia estratigráfica al WNW de Aguinalíu es✉: el tramo A (niveles 6, 7 y 8/9), el tramo D (nivel 12) y entre estas dos formaciones el nivel que nosotros denominamos “tramo de tsunami”, constituido por lutitas amarillentas o versicolores que albergan un nivel carbonatado
108 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 brechoide de 4 a 6 m de espesor. Los bloques de la brecha son todas las litologías (excepto las areniscas) que el mapa del IGME (2017) describe como niveles 8, 9, 10 y 11. Esta variación estratigráfica es importante pues un gran número de las piezas arqueológicas de origen local proceden del “tramo de tsunami” que no está descrito en la literatura geológica publicada. La composición litológica detallada del estrato brechoide la describimos al explicar los frentes de cantera situados en este nivel. Hemos identificado 6 zonas (Fig. 1 y 2) con litologías coincidentes con las piezas arqueológicas, la mayoría de ellas con frentes de cantera antiguos y huellas de extracción cuyas características pasamos a detallar✉: ZONA 1 (Fig. 3)✉: situada a 800 m al W de Aguinalíu, consta de 4 frentes, que hemos diferenciado con letras, separados unas decenas de metros unos de otros (cota 760 m para el A; 810 m para el B; 815 m para el C y 855 m para el D); todos en las calizas rojoamarillentas de edad Cretácica con rudistas, miliólidos y foraminiferos, que se corresponden con el tipo arqueológico 4. Los frentes A y C son parecidos con escarpes de 4 m de altura, huellas de cuñas y de extracción de grandes bloques (Fig. 3 a 7), escombrera importante y esquirlas de cantería. El frente D no tiene escarpe vertical, sino inclinado, Fig. 2. Detalle, sobre foto satélite, de las canteras históricas en el área de Aguinalíu (Diseño: J. M. García Rodríguez, Universidad de Cantabria, a partir de la información de J. Gisbert).
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 109 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 Fig. 3. Visión general de las canteras bajas de Aguinalíu. El frente “B” es muy pequeño (exactamente bajo la letra). Los otros tres tienen una extensión lateral de casi un centenar de metros. También se aprecian las escombreras (flechas) (Foto: J. Gisbert). Fig. 4. Huellas de extracción de bloque en el frente 1C (flechas). El bloque delimitado es aproximadamente de 60 x 80 cm (Foto: J. Gisbert).
110 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 posee la mayor escombrera con esquirlas de todas las canteras investigadas. El frente B es pequeño (1 m de altura) y con huellas de extracción de ruedas de molino. Debemos aclarar que cuando hablamos de esquirlas de cantero nos referimos a fragmentos rotos de la roca, a pie de frente, con morfología superficial de haberse fracturado por impacto de un martillo/maza y con todas las superficies recubiertas de líquenes indicando una cierta antigüedad de la esquirla (Fig. 7). ZONA 2 (Fig. 1 y 2)✉: situada en el nivel brechoide del Garumnense a 900 m al NW de Aguinalíu (cota 835 m). Es un único frente de unos 1,5 m (hacia el E gana en altura llegando a los 3 m). Tiene una marcada explanada de probable retroceso del frente y no se han apreciado escombreras, ya que al haber una exuberante vegetación no se pueFig. 5. Hilada de marcas de cuñas en el frente de cantera 1C. A la izquierda una hilada en altura y a la derecha un detalle de otra línea de trabajo situada bajo la primera (Foto: J. Gisbert). Fig. 6. Escombreras en cantera 1D con frecuentes esquirlas de cantero (Foto: J. Gisbert). de asegurar si esas existen o no. Las huellas de extracción en este frente son inciertas. ZONA 3 (Fig. 8)✉: situada en el nivel brechoide del Garumnense a 1500 m al NNW de Aguinalíu. Es un frente muy extenso de casi 600 m de longitud y a lo largo del cual hay, en puntos concretos (Fig. 1 y 2), marcas claras de extracción de grandes bloques. En el extremo sur (zona 3A, cota 955 m) sobre una ladera y con pendiente importante, están las marcas/huecos de extracción más claros (Fig. 9) y las escombreras más importantes. La-
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 111 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 mentablemente no hemos podido muestrear este punto por la inaccesibilidad del lugar. La zona más septentrional (cota 970 m) se asemeja a la descrita con anterioridad como 2, por poseer una extensa zona llana a pie de escarpe que no es natural y que podría interpretarse como un retroceso del frente, pero en este caso hemos podido comprobar que no posee escombrera asociada. Solo existen algunas pequeñas escombreras pegadas al frente y posibles huellas de extracción menos evidentes que las de la zona 3A. En la zona 3C (cota 998 m) no hay huellas de extracción; sin embargo, es un lugar accesible a techo del estrato brechoide, lo que ha permitido muestrear de forma más completa este nivel, caracterizado por su escasa accesibilidad. Fig. 7. Esquirlas de cantero de la escombrera del frente 1A. Son tres esquirlas que en la foto se presentan mostrando una cara y la contraria, tras voltearlas (Foto: J. Gisbert). Fig. 8. Vista general del frente 3 en la zona sur. El cortado que se aprecia es de 2,5 m (Foto: J. Gisbert). Fig. 9. Vista general del frente 3A con hueco de extracción. A la izquierda, ampliación del hueco que posee 1,50 (alto) x 2 x 1,5 m (Foto: J. Gisbert).
112 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 Tras el estudio de la extensa colección de muestras recogidas podemos decir que este estrato brechoide está compuesto por✉: – LITOTIPO DE CANTERA 2-3A (matriz de la brecha) (Fig. 10A)✉: Caliza Wackestone de intraclastos (30%, en este caso intraclastos micríticos de 0,3 a 2 mm). En ocasiones hay clastos terrígenos (cuarzo y lutitas), fragmentos de vidrios vesiculados y recristalización de la matriz micrítica. También existen pequeños restos fósiles (fragmentos rotos de conchas de ostrácodos 10-50 micras). La matriz está ligeramente recristalizada y tiene texturas fenestrales rellena de limos calcáreos y esparita geopetal. A este litotipo de cantera, que se corresponde con el tipo arqueológico 1, pertenecen la inscripción dedicada a Numio Valente por Numio Preso, que debió estar en el foro y que fue reutilizada en la iglesia de La Puebla de Castro (Navarro y Magallón, 2013✉: 370-372; CIL II 5838) y el zócalo del pedestal del Genio del municipio. – LITOTIPO DE CANTERA 2-3B (bloque de la brecha) (Fig. 10B)✉: Caliza Wackestone de oogonios de carofitas, gasterópodos (0,5 a 3 mm), ostrácodos (300 micrones), bivalvos (fragmentos de 1 a 3 mm). Hay variedades sólo con ostrácodos, variedades fétidas y otras que no lo son. Juntas de extensión de 0,1 a 0,3 mm de grosor, muy rectilíneas y rellenas de esparita con bordes, rectos, curvos y suturados (muchos fósiles están rellenos de esta misma esparita). Los bordes suturados están relacionados con un parcheado esparítico asociado a estilolitos. En los fósiles, el relleno esparítico con bordes rectos puede llegar a tamaños de 800 micrones (hay huecos mucho mayores que en las fente). A este litotipo de cantera (variante sólo con ostrácodos) pertenece -sin lugar a dudasel coronamiento del pedestal del Genio del municipio (tipo arqueológico 1). – LITOTIPO DE CANTERA 2-3C (bloque de la brecha) (Fig. 10C)✉: Caliza de intraclastos/micrítica con juntas de extensión de aspecto cuneiformes. Hay variedades fétidas y otras que no lo son. Packstone con la mayoría de los aloquímicos micritizados e irreconocibles. Distinguimos carofitas, placas de equínidos, valvas rotas de ostrácodos y conchas de grandes bivalvos rotas. Hay variedades con intensa micritización en la que no es reconocible ningún aloquímico. Una parte de la fauna está micritizada mientras que las carofitas están mejor preservadas. Juntas de extensión de 0,1 a 3 mm de grosor rellenas de calcita espática de 200 a 400 micrones con bordes rectos y, en menor grado, curvos, textura geopetal pues los bordes de las grietas tienen ribetes de calcita de 30-50 micrones. A pesar de ser mayoritariamente rectilíneas, tienen aspecto de ser “tempranas y no tectónicas”, pues hay fragmentos de los bordes caídos en el interior de las juntas. – LITOTIPO DE CANTERA 2-3D (bloque de la brecha) (Fig. 10D)✉: Bloques centimétricos empastados en matriz; describimos estos elementos por separado✉: Matriz✉: packstone de microcodium (fragmentos de 100 a 800 micras); este está transportado y no crece in situ. Bloques✉: packstone de aloquímicos de grano fino (20 a 80 micras) no identificables.
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 113 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 Fig. 10. Fotos microscópicas de los litotipos de cantera: 10A: Litotipo 2-3A (Matriz de la Brecha). Vista microscópica a dos escalas. En “A -arriba-” vista general (NP); en “A -abajo izda.-” (detalle, NP); en “A -abajo dcha.-” (detalle, NC). Se aprecian intraclastos micríticos, matriz ligeramente recristalizada y hueco fenestral relleno de limos calcáreos y esparita geopetal. 10B: Litotipo 2-3B (bloque de la Brecha) Wackestone de ostrácodos y carofitas. Nicoles paralelos. 10C: Litotipo 2-3C (bloque de la Brecha). Caliza con aloquímicos micritizados. Vista a dos escalas. Sólo se identifica alguna carofita, obsérvense las juntas de extensión rellenas de esparita geopetal y con desprendimiento de fragmentos de los bordes de la junta. Este detalle se aprecia tanto en la parte superior (en la junta de la derecha, arriba, los aloquímicos parece que están desmoronándose dentro del hueco de la junta) como en la inferior. 10D: Litotipo 2-3D (bloque de la Brecha). Grieta central ocupada a la derecha por macroesparita y a la izquierda por microcodium creciendo in situ. La grieta está ribeteada por carbonato micrítico con intraclastos de pequeño tamaño y encima y debajo hay un packstone intraclástico en el que todos los intraclastos son de microcodium (NP). 10E: Litotipo 4. Grainstones de orbitolinas, otros foraminíferos y miliólidos. A la izquierda, una variedad gris con fósiles de menor tamaño; a la derecha, una variedad rosa-amarillenta con fósiles de mayor tamaño y un parcheado de gohetita que le da la coloración. 10F: Mortero con árido ofítico para sujetar el placado ornamental de las termas; también hay árido cerámico. a.- Nicoles paralelos (NP). b.- Nicoles cruzados (NC). Es el mismo tipo de ofita que la aflorante en la zona 5 de Aguinalíu (Foto: J. Gisbert). A EF B C D Grietas que cortan matriz y bloques: están rellenas con macroesparita (1-2 mm) y microcodium creciendo in situ. – LITOTIPOS DE CANTERA 2-3, CARACTERÍSTICAS COMUNES✉: El estrato brechoide tiene una variabilidad litológica importante pues los bloques de la brecha son poligénicos (distintas composiciones) y a su vez la matriz tiene también características peculiares y variables. Pero comparten las siguientes características✉: A) Frecuente micritización de los aloquímicos y locales recristalizaciones a microesparita. En ocasiones la roca se puede considerar una dismicrita sin que se puedan identificar sus componentes.
120 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 narios/m3. Nosotros consideramos adecuado ese cálculo para este tipo de rocas, ya que alguna de ellas, como el travertino rojo de Mula, pudo tener connotaciones ideológicas en su uso en el ámbito local (Cisneros, 2010✉: 144) y otras tuvieron una difusión, al menos, regional, como es el caso del Santa Tecla (Álvarez et alii, 2009✉: 71-80)1. Al precio de cantera hay que añadir los derivados del proceso de serrado y de la colocación en obra, que son independientes del transporte. Para efectuar este cálculo seguimos básicamente el procedimiento de P. Barresi (2003✉: 187-188), basado en los cálculos de J. DeLaine (1997), para quien un 1/3 del material se perdería en el proceso de serrado✉: Coste en cantera✉: 15 denarios/m3 x 4’44 (3,33 + 1/3) m3 = 66,6 denarios. Serrado en placas✉: 46 denarios /m3 x 4,44 m3 = 204,24 denarios. Puesta en obra✉: podríamos calcularla teniendo en cuenta el volumen total (m3) de roca o la superficie a revestir (m2), ya que estamos hablando de placas de revestimiento y pavimentación, cuyo espesor medio máximo hemos determinado en 2,5 cm. Por ello planteamos dos opciones2 (Fig. 16)✉: – Opción 1✉: atendiendo al volumen de roca (m3) (Barresi, 2003✉: 187-188)✉: 9 denarios/m3 x 3,33 m3 = 29,97 denarios. – Opción 2✉: teniendo en cuenta la superficie a revestir (m2). En este caso, la puesta en obra se calcula a razón de 0,67 días/m2 (Barresi, 2000✉: 365), añadiendo el sueldo diario de un obrero de la construcción, que para este periodo es de 2 HS (Domingo, 2013✉: 122, 133). Esto representa✉: 0,67 días/m2 x 151 m2 = 101,17 días x 2 HS = 202,34 HS, es decir 50,58 denarios. Pulimento✉: también podemos calcularlo mediante las dos mismas opciones (Fig. 16). – Opción 1✉: atendiendo al volumen de roca. En este caso, el precio oscila entre 8 denarios/m3 si se trata de un mármol blanco y 21,5 denarios/m3 si se trata de uno de color (Barresi, 2003✉: 187-188); nosotros vamos a aceptar una cifra intermedia✉: 15 denarios/m3 x 3,33 m3 = 49,95 denarios. – Opción 2✉: en función de la superficie total a revestir, hay que tener en cuenta que, según G. Pegoretti (1869, I✉: 406), para pulir una superficie lisa de mármol de grano fino se tardaba 5,6 horas/m2. Si aceptáramos ese cálculo para la caliza de Santa Tecla✉: 5,6 horas/m2 x 151 m2 = 845,6 horas, que equivalen a 84,56 jornadas, ya que la jornada de trabajo se establece en 10 horas (Domingo, 2012✉: 82). A ello hay que añadir el sueldo del obrero✉: 84,56 jornadas x 2 HS = 169,12 HS, es decir, 42,28 denarios. Este sería el coste del pulimento de las placas a emplear en el tepidarium y el caldarium de Labitolosa si sólo se hubiese pulido una sola de sus caras, pero como 1 Aunque en este cálculo no incluimos el coste de la caliza de Aguinalíu, por su escasa representación en este edificio, y el carácter que hemos atribuido a su aparición, como material empleado en posibles reparaciones, creemos que podríamos asignarle el mismo coste que a la de Santa Tecla, ya que tiene similares características, si bien quedaría por responder el interrogante relativo a su difusión; es decir, si fue utilizada en otros yacimientos y en este caso cuál pudo ser su área de dispersión. 2 Algunos sistemas de cálculo para la puesta en obra se basan en la fórmula t + 0,06 t (a-1), donde t corresponde a 0,6 horas por cada 100 k de peso y a es igual a la altura de elevación de la piedra expresada en metros; esta operación es realizada por 2 operarios, un tallador de piedra y un peón (Pegoretti, 1869, II✉: 216; Barresi, 2003✉: 186).
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 121 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 algunas de ellas presentan pulimento por las dos caras, y es difícil establecer un número mínimo de ejemplares para cada una de esas variantes, podemos aceptar un pulimento por las dos caras y en este caso el montante total ascendería a 338,24 HS, es decir, 84,56 denarios. Preparación del mortero✉: para calcular la cantidad de mortero utilizada en m3, podemos considerar la superficie total revestida con placas de piedra multiplicada por un grosor medio aproximado del mortero de 0,5 cm. Esto representa✉: 151 m2 x 0,005 m = 0,75 m3 de mortero utilizado. Para conocer el coste de su preparación y puesta en obra tenemos dos opciones (Fig. 16)✉: – Opción 1✉: si seguimos a P. Barresi (2003✉: 187-188), el cálculo sería✉: 40,5 denarios/ m3 x 0,75 m3 = 30,37 denarios. – Opción 2✉: establecer por separado el coste de la producción del mortero y el de su puesta en obra. Para el primero, P. Barresi (2010✉: 343) considera un cálculo de 4 jornadas/m3. Esto representa✉: 4 jornadas/m3 x 0,75 m3 = 3 jornadas x 2 HS/jornada = 6 HS, es decir 1,5 denarios. Respecto a la puesto en obra, S. Camporeale et alii (2008✉: 299) estiman un cálculo de 0,7 jornadas/m3. Esto significa✉: 0,7 jornadas/m3 x 0,75 m3 = 0,52 jornadas x 2 HS/ jornada = 1,04 HS, es decir, 0,26 denarios. El coste total de la preparación del mortero sería la suma del coste de producción más la del coste de puesta en obra; es decir, 1,5 denarios + 0,26 denarios = 1,76 denarios. Como se puede observar hay una gran diferencia entre los cálculos de ambas opciones, esto puede deberse a que S. Camporeale, E. Papi y L. Passalacqua se refieren a la preparación de un mortero para utilizar en la fábrica de un muro, que quizá fue más tosco que el utilizado para la puesta en obra de las placas de mármol. Si es así, este debería ser más refinado y tener un mayor coste. Es decir que la diferencia de cálculo de ambas opciones estribaría en que se trata de morteros diferentes. Aún así, consideramos conveniente mantener ambos resultados. La suma de todo este proceso constructivo hace un total que oscila entre 381,13 denarios (66,6 de coste en cantera + 204,24 de serrado en placas + 29,97 puesta en obra + 49,95 de pulimento + 30,37 de preparación del mortero), si seguimos los cálculos de P. Barresi (2003), y 407,44 (66,6 + 204,24 + 50,28 + 84,56 + 1,7), si en puesta en obra, pulimento y preparación del mortero optamos por la opción dos. A este coste debemos añadir el precio del transporte, que tuvo que ser por vía terrestre, ya que es el trayecto más corto, desde Tarraco a Labitolosa, cuya distancia es de 114 mp✉: 94 desde Tarraco a Tolous a través de la Via Ab Asturica Tarraconem (Roldán, 1973✉: 41) y 20 de Tolous a Labitolosa (Chasseigne et alii, 2013✉: 38). El precio del transporte terrestre, siguiendo a P. Barresi (2003✉: 175), hay que calcularlo en una tasa de 0,85 denarios del siglo II d. e. por pareja de bueyes y milla romana, dado que el peso específico de 1 m3 de caliza de Santa Tecla es aproximadamente de 2,67 toneladas y cada pareja podía transportar 2,75 toneladas, la fórmula a emplear es la siguiente✉: milla x m3 x 0,85 denarios; es decir, 114 mp x 3,33 m3 x 0,85 denarios = 322,67 denarios3. 3 Aunque, como ya hemos indicado en la nota 1, en este cálculo no incluimos el coste de la caliza de Aguinalíu, la distancia de la zona de canteras a la ciudad es de 3,5 mp.
122 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 En este cálculo hemos considerado que las placas de Santa Tecla serían transportadas ya serradas, siendo más fáciles y baratas de trasladar, como demuestran algunos naufragios como los de Torre Sgarrata y Porto Nuovo (Russell, 2013✉: 166). Es probable que también en el municipio se pudiese haber utilizado una sierra a péndulo, que se empleaban en áreas de trabajo, donde se esbozaban las manufacturas, en las obras o en las oficinas de los marmorarii, así como en las canteras para desgajar grandes bloques del frente, como está atestiguado en las de pavonazzetto en Frigia, en las del giallo antico en Simitthus o en las del verde antico en las proximidades de Larisa. Sin embargo, creemos poco plausible la existencia en un pequeño municipio del prepirineo hispano de FASE DEL PROCESO CONSTRUCTIVO DENARIOS/ M3 M3 NECESARIOS FÓRMULA MILLAS VOLUMEN COSTE TOTAL (DENARIOS) COSTE EN CANTERA 15 4,44 66,6 SERRADO EN PLACAS 46 4,44 204,24 TRANSPORTE 0’85 denarios x m3 x milla 114 3,33m3322,67 OPCIÓN 1 FASE DEL PROCESO CONSTRUCTIVO DENARIOS/M3M3 UTILIZADOS COSTE TOTAL (DENARIOS) PUESTA EN OBRA 9 3,33 29,97 PULIMENTO 15 3,33 49,95 PREPARACIÓN DEL MORTERO 40,5 0,75 30,37 TOTAL 110,29 OPCIÓN 2 FASE DEL PROCESO CONSTRUCTIVO FÓRMULA SUPERFICIE (M2) M3 UTILIZADOS DIAS JORNADAS SUELDO (HS) COSTE TOTAL (HS) COSTE TOTAL (DENARIOS) PUESTA EN OBRA 0,67 días x m2151 101,17 2 202,34 50,58 PULIMENTO 5,6 horas x m2151 84,56 2 169,12 42,28 x 2= 84,56 PREPARACIÓN DEL MORTERO PRODUCCIÓN DEL MORTERO 4 jornadas/ m30,75 3 2 6 1,5 PUESTA EN OBRA 0,7 jornadas/m30,75 0,52 2 1,04 0,26 TOTAL 136,9 Fig. 16. Tabla resumen del cálculo de costes de las diferentes fases incluidas en el proceso constructivo.
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 123 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 una sierra de telar accionada por ruedas de agua, que permitía cortar varias placas a la vez, como la localizada en un taller de Efeso o cuya impronta se puede observar en un bloque del ágora de Tasos (Bruno, 2002✉: 188191; Scardozzi, 2010✉: 365-366; Russell, 2013✉: 240). El precio final de la decoración marmórea colocada en obra de dos de las salas de las termas (tepidarium y caldarium) representaría un montante de entre 703,08 denarios (381,13 + 322,67) y 730,11 denarios (407,44 + 322,67), en función de las opciones antes mencionadas. Por consiguiente, el coste máximo oscilaría entre 2812,32 HS y 2920,44 HS. En cualquier caso, estas cantidades son modestas si tenemos en cuenta algunas informaciones sobre los gastos de decorativos de edificios termales✉: 75000 denarios donó Flavio Catulo para la decoración marmórea de las termas de Mandeure en la Germania Superior, entre mediados del siglo I y comienzos del II (CIL XIII, 5416 a y b y 5417), o los 50000 sestercios que legó Sappio Flavo para la ornamentación marmórea del pórtico de unas termas en Vaison-la-Romaine a finales del siglo I (CIL XII, 1357) (De Kisch, 1979✉: 273; Blin, 2012✉: 98-101)4. En Hispania, sin embargo, no contamos con informaciones similares, aunque E. Melchor recoge tres inscripciones referidas a termas✉: una, en Castulo (CIL II, 3270), quizá de época julio-claudia, en la que Torio Culleo donó diez millones de sestercios para reparar la vía Castulo-Sisapo, erigir dos estatuas, adquirir el suelo para unas termas y dar un banquete al pueblo; tras un análisis detallado el autor considera que el precio del suelo de las termas debió ser de unos 150000 sestercios, un tercio del valor de la construcción del edificio (Melchor, 2004✉: 256-257). Los otros dos epígrafes se refieren al mantenimiento del edificio, ambos se fechan en el siglo II; uno en Murgi (CIL II, 5489) en el que L. Aemilius Daphnus, seuir de aquella ciudad, donó 600 HS anuales mientras vivió y otro en Tagili (Lázaro, 1980✉: 91-92, nº. 48), en el que Voconia Auita donó 10000 HS; en ambos casos, E. Melchor (2004✉: 259) considera que la cifra anual sería la misma, 150 denarios. 5. LAS ROCAS ORNAMENTALES USADAS EN LOS PEDESTALES DE LA CURIA En la Curia se conservan 23 de los 25 pedestales que hubo, manteniendo una distribución simétrica, en cuyo centro, frente a la entrada, se encontraba el que sostenía la estatua del Genio del Municipio, a cada uno de sus lados hubo cuatro pedestales y en las paredes laterales 8 en cada una de ellas (Fig. 13. 2) (Fincker et alii, 2013b✉: 217). 18 de estos pedestales tenían una estructura tripartita✉: zócalo, que se conserva en la sala, neto con la inscripción, sólo se conservan 7, y coronamiento, sólo se conservan 2, uno de ellos es el del Genio del Municipio. Sobre esta estructura se ubicaba la estatua, que en el caso del Genio del Municipio lo era en metal y fue sufragada por Marco Clodio Flacco, quien además 4 Mientras que Y. De Kisch vincula estas termas con las llamadas termas del norte de Vaison-la-Romaine, M. Provost y J.-Cl. Meffre (2003✉: 213) señalan que no hay indicios para esta asociación, ya que esta inscripción podría también referirse a cualquiera de las otras dos termas públicas de la ciudad. El debate es recogido en S. Blin (2012✉: 101, n. 30).
124 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 es mencionado en otras 3 inscripciones. Estos monumentos se erigieron de forma paulatina a lo largo del siglo II y en ellos se mencionan labitolosanos eminentes, además de Marcus Clodius Flaccus, a Cornelia Neilla, quizá su mujer, Sextus Iunius Silvinus, Caius Grattius Senilis o Lucius Aemilius Attaeso, entre otros (Navarro y Magallón, 2013✉: 334-400). De esos 18 zócalos que se conservan in situ hemos identificado once realizados en la caliza gris-rosa de la zona 1 de Aguinalíu (tipo arqueológico 4). Dos fueron manufacturados con calizas grises y amarillas procedentes de la zona 4 (tipos arqueológicos 3 y 5N2) y uno (el Genio del Municipio, número 13) de la zona 2-3 (tipo arqueológico 1) todos ellos pues de procedencia local (quedan cuatro de procedencia desconocida). Respecto a los dados conservados✉: en calizas grises (zona 2-3) lo fueron el del Genio del Municipio y el homenaje de los decuriones labitolosanos a Clodio (zona 4), el resto lo fueron en la calizas de la zona 1. Nos estamos refiriendo a los homenajes a Clodio por colecta popular y por disposición testamentaria, los homenajes a Silvino y a Attaeso por disposición testamentaria y la inscripción a Cornelia Neilla. En cuanto a los coronamientos, el del Genio estuvo fabricado en la caliza gris (Gisbert y Cisneros, 2015). A partir de estas informaciones podríamos matizar algunas de las consideraciones que hicimos con anterioridad acerca de la ubicación de estos pedestales en la Curia (Gisbert y Cisneros, 2015✉: 455-457). Así, el homenaje a Clodio por decreto de los decuriones sólo pudo situarse sobre el zócalo 12, junto al del Genio del Municipio (zócalo 13), ya que se trata del único manufacturado en el mismo tipo de caliza gris (tipo arqueológico 3), pero las medidas del neto son mayores que las de la parte superior del zócalo, por lo que quizá no debió estar en este edificio5. Respecto a los netos en caliza gris-rosa del tipo 4, el homenaje a Junio Silvino debió levantarse sobre el zócalo 6, el homenaje a Emilio Attaeso pudo erigirse sobre el zócalo 8, el homenaje a Clodio por disposición testamentaria se encontró in situ sobre el zócalo 20 y sobre el zócalo 21 pudo situarse el homenaje a Cornelia Neilla (Fig. 17) (véase también Fincker et alii, 2013c✉: 91). Más problemática es la ubicación del homenaje a Clodio por suscripción popular, ya que las circunstancias de su hallazgo son desconocidas y se sabe de su existencia desde el siglo XVI, aunque M. Navarro y M. Á. Magallón (2013✉: 355) lo sitúen entre las inscripciones honoríficas del interior de la curia, pero si tenemos en cuenta las dimensiones de los zócalos y del neto sólo pudo estar sobre el n.7.6. Además, hay tres pedestales fabricados en arenisca (números 10, 16 y 17), que pudieron estar revestidos en mármol de Boutx (distrito de Saint-Béat, Pirineos franceses), como indicaría la placa marmórea con inscripción a Lucius Aemilius, conservada en el Museo de Huesca, con la que se revistió uno de ellos. 5 M. Navarro y M. Á. Magallón (2013✉: fig. 4, 340, 355 y 358) indican que “probablemente estuvo en la curia”, incluyéndolo dentro de las inscripciones honoríficas del edificio. Las dimensiones del zócalo en su parte superior son✉: 55 x 54 cm, mientras que los del neto son [88] x 64 x 62 cm. 6 Las medidas del zócalo en su parte superior son✉: 65,5 cm x 62 y las del neto [95] x 62,5 x 62,5 (Navarro y Magallón, 2013✉: fig. 4 y 355). El resto de las medidas de los zócalos que proporcionan estas autoras son muy inferiores a las de este neto, salvo los zócalos n. 13 y 20, sobre los que parece no hay duda de los netos que se erigieron sobre ellos.
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 125 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 Fig. 17. Planta de la Curia con indicación de los tipos geológicos de las rocas de los zócalos, adaptado por J. M. García Rodríguez (Universidad de Cantabria) de M. Fincker, D. Laconte y V. Picard (Navarro y Magallón, 2013: 335).
126 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 Asimismo, hemos identificado como Santa Tecla algunos fragmentos de pedestales, que no pudieron pertenecer a ninguno de los ubicados en la Curia, ya que, como hemos mencionado con anterioridad, los zócalos de estos fueron hechos en otros tipos de caliza, de ahí que planteemos como hipótesis que tuvieron que formar parte de algún monumento situado en el Foro o que se ubicaron en su plaza. E igualmente podemos atribuir una procedencia geológica de la zona de canteras 1 de Aguinalíu para un pedestal hallado en el exterior de la Curia, fuera de sitio (Navarro y Magallón, 2013✉: 334). 6. CONCLUSIONES Las elites del municipio labitolosano gastaron un máximo de entre 703,08 denarios y 730,11 denarios (2812,32 HS y 2920,44 HS) en la decoración marmórea de dos salas de sus termas, cantidad a la que habría que añadir el coste de la construcción del edificio7 y el de la decoración pictórica en todas las salas. Una decoración en la que primaron los tonos amarillentos, tanto en las rocas, con el uso mayoritario, quizá exclusivo en un primer momento, de Santa Tecla, cuya coloración predominante es la amarilla, aunque también puede presentar variedades rosadas, todas ellas con vetas blancas y rojas (Gisbert y Cisneros, 2015✉: 448-450), como en la pintura mural, con imitación de mármoles, en concreto el marmor Numidicum, conocido también como giallo antico. Respecto a la Curia, los monumentos epigráficos fueron manufacturados en rocas de procedencia local, procedentes de Aguinalíu, cuyas canteras hemos localizado a unos 5 km del municipio, salvo cuatro que son de origen geológico desconocido y tres que lo fueron en arenisca revestida de mármol pirenaico del distrito de Saint-Bèat. Desconocemos en qué material fueron fabricadas las esculturas que soportaron, aunque la del Genio del Municipio parece que lo fue en metal (Navarro y Magallón, 2013✉: 346). La decoración pictórica de sus paredes también imitó algunos mármoles, entre ellos el marmor Phrygium, conocido también como pavonazzetto. Esa variedad de rocas empleadas en los pedestales pueden ser indicativas de diferentes momentos o de diversos gustos de las elites municipales que reflejaron sus nombres en los epígrafes, siendo el más destacado Marco Clodio Flacco quien alcanzó el ordo equestre durante el reinado de Adriano (Navarro y Magallón, 2013✉: 406-407). Estos evergetas al igual que ocurre en otras ciudades hispanas, como ha señalado E. Melchor (2004✉: 264) realizaron donaciones pequeñas o medianas y pocos dispusieron de grandes fortunas para invertir. De hecho, las cifras que suponemos para el coste de la decoración marmórea de dos salas de las termas de Labitolosa están muy alejadas de las que conocemos para la decoración de los conjuntos termales en otras provincias, ya que en Hispania sólo tenemos información acerca de su mantenimiento. Sin embargo, los ejemplos citados de Mandeure y de Vaison-la-Romaine, que aluden también a la decoración marmórea, en opinión de S. Blin (2012✉: 101), siguiendo a Y. De Kisch (1979✉: 273), se referirían exclusivamente al revesti7 Según S. Blin (2012✉: 101-103) el coste de la decoración marmórea de un edificio termal suponía entre un tercio y la mitad del montante global de los trabajos de construcción.
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 127 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 miento. Por tanto en la comparación de cifras hay que tener en cuenta la diferente extensión revestida y quizá también los diversos materiales empleados, que en los casos galos pueden tratarse de mármoles más costosos8. Ahora bien, conocer cuál era el origen de su riqueza no siempre es fácil. En el caso labitolosano la respuesta puede ser similar a la de otras ciudades del conventus caesaraugustanus, ya analizadas por nosotros, en las que el origen de la riqueza de sus elites es incierto y sólo se puede plantear respecto a él algunas hipótesis basadas en los recursos comerciales o en la explotación de las materias primas. Así, por ejemplo, explicamos los casos de Bilbilis (Calatayud, Zaragoza), a partir de su situación de control de las vías naturales de los valles que la rodean, de los cultivos de huerta y de frutales, mencionados por Marcial (12. 18 y 31), quien también se refiere (12. 18), al igual que Plinio (NH 34. 144), a su hierro (Cisneros y Martín, 2006✉: 501-504), y de Turiaso (Tarazona, Zaragoza), en el que se les atribuye a las elites la construcción del santuario de Silbis-Minerva, pudiendo haber estado el origen de su riqueza en los recursos agrarios, comerciales o mineros, debido en este caso a la fama de las minas del Moncayo (Cisneros y Gisbert, 2002). De ahí que podamos aceptar la hipótesis de que la riqueza de las elites labitolosanas tuviese su base en la explotación agrícola, ganadera, maderera y salinera, entre otras (Chasseigne et alii, 2013✉: 68), ya que se enmarca en la misma línea de las propuestas realizadas por nosotros. Tampoco es más explícito nuestro conocimiento de los nombres de esas elites que puedan asociarse a algunos de los edificios públicos y privados de esas mismas ciudades situadas en el valle medio del Ebro. En este caso únicamente encontramos a Aemilius, que, solo o en compañía de otros por testamento, pudo sufragar los gastos del foro de Bilbilis, y a L. Licinio At(tico?), identificado a partir de un sello matriz aparecido en la domus de los Delfines de Lepida/Celsa y asociado a ella en calidad de propietario, si bien esta es la domus que menos mármoles ha proporcionado en la colonia, pero presenta una gran riqueza pictórica en sus paredes (Cisneros, 2012✉: 126). En el ejemplo labitolosano, la epigrafía nos ha proporcionado varios nombres de sus más destacados ciudadanos, aunque sobre todos ellos sobresalga el de Marco Clodio Flacco, como hemos mencionado anteriormente, que aparece citado en 4 monumentos epigráficos, pero cuyo nombre no podemos asociar a la financiación de ningún edificio ni tampoco conocer el origen de su fortuna. Unirlo a alguna de las explotaciones de calizas con las que se fabricaron esos monumentos, caso de las calizas grises o de las amarillentas de Aguinalíu, en cuyas proximidades también pudieron existir salinas, siguiendo una asociación similar (soporte-dedicatoria-dedicante) a la realizada por B. Soler (2005✉: 151-157) para el travertino rojo de Mula, podría ser muy sugerente, pero, de momento, no deja de ser una hipótesis, cuyo apoyo empírico respecto a la antigüedad de la canteras conviene repasar. Los datos que tenemos los podemos enumerar de la siguiente manera✉: 8 En este sentido, conviene señalar que sólo en el relleno de la natatio de las termas del norte de Vaison-la-Romaine se localizaron 5000 fragmentos de mármol procedente de los Pirineos, Italia, Grecia y norte de África (Provost y Meffre, 2003✉: 213).
128 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– M. CISNEROS / J. GISBERT AAC 30 (2019), 105-132 ISSN: 1130-9741 1) Hay pruebas evidentes de actividad de cantería histórica. El tamaño de algunos de los bloques extraídos9 y la altura de frentes (hasta 8 m) podría sugerir una explotación romana y descartar una labor medieval. Se constata un aprovechamiento de algunos frentes a través de fisuras naturales de la roca✉: diaclasas, planos de estratificación, etc., que pudo permitir extraer bloques más o menos regulares, dependiendo de la litografía del afloramiento, mediante el uso de cuñas y seguramente barras de hierro. Con este procedimiento era necesario practicar en las fracturas naturales los orificios para la inserción de las cuñas, como se observa en alguno de los frentes (Fig. 18. 1). Mediante este sistema se podían extraer bloques de tamaño superior al necesitado, que posteriormente se dividían por la acción de cuñas, pero sobre todo este sistema permitía ahorrar tiempo y esfuerzo, aunque sus trazas sean menos evidentes (Gutiérrez, 2014✉: 319; Bessac, 2018✉: 188). No hay documentados trabajos posteriores y la erosión de los frentes indica una antigüedad mayor de dos siglos. 2) No se han podido observar marcas producidas por las herramientas utilizadas para esta fase de trabajo en las canteras, como, por ejemplo, de picos, habituales en otras explotaciones de época romana, más allá de algunos orificios, ya citados, para insertar cuñas. Este hecho puede ser debido a la dificultad para realizar un examen diagnóstico pormenorizado de los frentes a causa de la abundante vegetación y de las alteraciones meteóricas sufridas por estos. Indicativo de ello puede ser que sólo se hayan podido apreciar parte un par Fig. 18. 1. Improntas de cuñas en una fisura del frente de cantera 1A. 2. Impronta de un bloque extraído en el frente de cantera 1A (Foto: M. Cisneros). 9 Como referencia podemos indicar que las medidas de algunos de ellos son✉: 0,8 m x 1,2 x 1,2; 0,94 x 0,68 x 0,30; 1,20 x 1,10 x 0,55; 1,17 x 0,88 x 1,10.
CANTERAS LOCALES Y ROCAS ORNAMENTALES EMPLEADAS EN LABITOLOSA... –––––––––––––––––––––– 129 ISSN: 1130-9741 AAC 30 (2019), 105-132 de improntas de bloques extraídos en la zona 1 de canteras (Fig. 4 y 18. 2). 3) El diseño caótico y poco sistemático en la ejecución de la explotación no parece en absoluto romano. 4) Uno de los estratos más explotados (brecha de “tsunami” en zonas 2 y 3) es muy irregular en su calidad como material ornamental, presentando tramos extensos con calidades malas, aunque de tanto en tanto hay bloques en la brecha que poseen buena calidad ornamental. Esto al menos explica la distribución tan extensa de las huellas de extracción con tan poca intensidad en cada punto de laboreo. 5) Las litologías presentes en Labitolosa coinciden exactamente y con certeza geológica con las de las zonas de campo en las que hemos encontrado huellas de explotación. 6) Hay unas grandes explanadas a pie de algunos frentes (zona 2 y tramo norte de la zona 3) que son de origen antrópico, pero con finalidad desconocida pues no están ligadas a la cantería. Tenemos dos argumentos que podrían apuntar a una explotación de época romana (1 y 5), otros dos en contra (3 y 4), uno (2) que podría situarse tanto a un lado como a otro y un sexto que apunta a una actividad de época y finalidad desconocida. Dejamos aquí el asunto a la espera de datos arqueológicos que ayuden a dilucidar estos elementos de observación. En resumen, hemos identificado la procedencia geográfica de las rocas ornamentales exhumadas en las excavaciones de Labitolosa. Las de procedencia local se extrajeron de cinco zonas próximas a Aguinalíu y en La Puebla de Castro podemos establecer la de los sillares de arenisca. Este panorama completa el de las procedencias de origen alóctono ya publicadas con anterioridad. Además, nos hemos acercado a los aspectos económicos relacionados con la construcción y decoración de los edificios en época romana, a pesar del carácter hipotético que tienen estos trabajos, pero siendo conscientes de que abren nuevas vías a la investigación. 7. BIBLIOGRAFÍA ÁLVAREZ, A. et alii (2009)✉: El marmor de Tarraco: explotació, utilització i commercialització de la pedra de Santa Tecla en època romana, Tarragona. BARRESI, P. (2000)✉: “Architettura pubblica e munificenza in Asia Minore. Ricchezza, costruzioni e marmi nelle province anatoliche dell’impero”, Mediterraneo antico. Economie, società, culture 3, Pisa, pp. 309-368. –––– (2003)✉: Province dell’Asia Minore: costo del marmi, architettura pubblica e committenza, Roma. –––– (2010)✉: “I teatri di Aphrodisias e di Nicea. Marmi e committenza nell’Asia Minore di età imperiale”, en CAMPOREALE, S.; DESSALES, H. y PIZZO, A. (Eds.), Arqueología de la Construcción II. Los procesos constructivos en el mundo romano: Italia y provincias orientales, Anejos de Archivo Español de Arqueología 57, Madrid-Mérida, pp. 337–350. BESSAC, J.-Cl. (2018)✉: “Les tailles décoratives antiques✉: résultats et perspectives de recherches”, en COQUELET, C. et alii (Eds.) Roman or-