STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 BURETA: FORMACIÓN Y DESARROLLO DE UN SEÑORÍO MEDIEVAL Bureta: Formation and Development of a Medieval Manor Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN* I.E.S. Gonzalo de Berceo (La Rioja) / Universidad de Zaragoza Resumen Los señoríos constituyeron una efectiva fórmula de articulación político-administrativa, militar y social del territorio en la Edad Media. El conocimiento de su origen y formación da las claves para comprender la evolución del paisaje y de las formaciones sociales que lo habitaron. Muchos de estos señoríos nacieron en el período de grandes expansiones territoriales (siglos XII y XIII) y estuvieron en manos de familias nobiliarias que proyectaron su influencia política, civil y militar sobre los territorios controlados, alcanzando un prestigio social y económico que los situó dentro de la elite de poder. El señorío de Bureta se enmarca dentro de la dinámica feudal medieval y supone un ejemplo para conocer el funcionamiento de la tenencia de tierras dentro de la administración del reino de Aragón. Hoy todavía perviven las huellas de sus orígenes medievales y siguen vigentes sus títulos nobiliarios. Palabras clave: señorío, Edad Media, Reino de Aragón, Bureta, linaje de los Francia Abstract The formation of medieval manors is the origin of the spaces where we still inhabit nowadays. Through knowing how they were formed, we can understand some keys about the environment around us. Many of these manors were in the hands of major noble families. They projected their political, civil and military influence * Ana del Calvario es historiadora, titulada en el Máster en Investigación y Estudios Avanzados en Historia por la Universidad de Zaragoza y profesora de Enseñanzas Medias. María Luz Rodrigo es profesora del Departamento de Historia Medieval e investigadora del Grupo Consolidado BYCS (Universidad de Zaragoza y Gobierno de Aragón). Correos electrónicos: [email protected] y
[email protected] Fecha de recepción del trabajo: 15 de septiembre de 2015. Fecha de aceptación y versión final: 30 de noviembre de 2015.
36 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 over the estates they control, expressing a social and economic prestige that situated them within the power elite. The Bureta Manor must be placed as part of all this feudal system and it is a good example that can help us to understand how the tenure worked in the kingdom of Aragon. The title associated to the Bureta manor –Count of Bureta– still survives nowadays. Keywords: manor, Middle Ages, Aragon, Bureta, France lineage 1. INTRODUCCIÓN En el valle del Huecha, en la comarca de Campo de Borja, se encuentra la localidad de Bureta. Por su ubicación fronteriza —enfatizada por el propio valle del río— entre las actuales Comunidades Autónomas de Castilla y León, Navarra y La Rioja, estuvo en el punto de mira e interés de los reinos medievales limítrofes. La población se encuentra asentada en un cerro que, desde la Antigüedad, ofreció posibilidades para establecer un asentamiento seguro ante posibles ataques exteriores. Su ubicación geoestratégica fue especialmente valorada a partir del siglo XIII de modo que los nobles que tomaron posesión del lugar lograron afianzarse en el enclave hasta consolidar el señorío. Desde entonces hasta hoy, los rastros de este pasado señorial todavía perviven. En el actual municipio se conserva el palacio de los condes de Bureta y la iglesia de la Santa Cruz, construcciones de los siglos XVI y XVII que recuerdan el poderío de los linajes allí establecidos. Linajes cuyo mayor renombre llegó en el siglo XIX gracias a la figura de la condesa de Bureta, una de las heroínas más populares y conocidas de los Sitios de Zaragoza de 1808. En el contexto del régimen señorial aragonés, es nuestro objetivo analizar los cambios de tenencia más decisivos que atravesó Bureta entre los siglos XIV y XV, esto es, en su período de formación y consolidación como señorío y futuro condado. Con este hilo conductor hacemos un acercamiento a la conformación del régimen señorial en los territorios ganados al Islam y su posterior gestión por el reino aragonés, a la adscripción administrativa de la población y las tierras al señorío y al realengo, al proceso de enajenación del patrimonio real en favor de los hijos legítimos e ilegítimos de los monarcas —con la consiguiente consolidación de una nueva aristocracia laica que dominará gran parte del patrimonio del reino—, y a la ascensión de una elite de poderosos linajes cercanos a la órbita regia, como los Luna, entre cuyas posesiones y señoríos quedó incluido Bureta. Junto con una aproximación a los principales aspectos organizativos del señorío jurisdiccional de María de Luna, al que se adscribió Bureta, hemos tratado de conocer a la población mudéjar que vivió en este peque-
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 37 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 ño lugar en el siglo XV, indagando sobre el número aproximado de familias que habitaron allí y algunas de sus características socioeconómicas aportadas por los censos fiscales de 1405 y 1495. Por último, hemos intentado indagar sobre la transmisión del señorío a lo largo del Cuatrocientos hasta recaer en manos del linaje de los Francia, estrechamente vinculado con las elites conversas del reino y muy eficaz en el desarrollo de estrategias económicas, políticas y familiares para posicionar ventajosamente su señorío en el conjunto aragonés y peninsular a partir de las centurias modernas. 2. FUENTES DE INFORMACIÓN El archivo privado ubicado en el actual palacio de los condes de Bureta, custodio de un impresionante fondo documental —unas 14.000 piezas desde la Baja Edad Media hasta el siglo XIX—, incita a la curiosidad de quien investiga diferentes periodos de la historia en Aragón. Desafortunadamente su consulta está restringida pero, dado el interés que nos suscita la formación de los señoríos medievales y, en especial el de Bureta, hemos buscado información en los fondos documentales de otros archivos de titularidad pública y privada. Las indagaciones realizadas han aportado una valiosa información acerca de la génesis de este señorío y de las poderosas familias —como la de los Francia, infanzones asentados en Zaragoza— que consolidaron el sistema señorial en Bureta hasta llevarlo a su máximo esplendor, ya en el siglo XVII, cuando alcanzó el título de condado. El grueso de las fuentes utilizadas se hallan editadas y las hemos complementado con documentos inéditos localizados en diversos archivos.1 Las tipologías documentales más interesantes son, a priori, los testamentos y donaciones, pues aportan información respecto a herencias y posibilitan trazar la línea sucesoria masculina en el señorío; por su parte, los inventarios de bienes, capitulaciones matrimoniales, actos de posesión de tenencias, censales y compra-ventas también permiten clarifican la formación 1 Para un inicial acercamiento a las fuentes es importante la consulta de trabajos donde se sistematiza la información archivística existente. Entre otros, véase Aránzazu Lafuente (2009), con información acerca de los archivos y fondos documentales conservados en Aragón y procedentes de la nobleza española en el periodo del Antiguo Régimen. Por otro lado, en Manuel Pardo de Vera y Díaz (2012: 780), encontramos datos genealógicos, nobiliarios y heráldicos contenidos en los Procesos de Infanzonía del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (AHPZ) para un mejor conocimiento de la baja nobleza, a la que pertenece la familia Francia de Bureta. También aportó en su día una interesante orientación Carlos Franco de Espés (1991).
38 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 del señorío y la influencia de sus titulares. El archivo del Palacio de Bureta resulta el más indicado para generar una reconstrucción de la etapa señorial, pero mientras no sea posible su consulta, hemos indagado en fondos de casas nobiliarias que entroncaron con el linaje de los Francia de Bureta: la Casa Ric-Baronía de Valdeolivos, los Condes de Sástago, los Duques de Parcent o los Barones de Estercuel, ubicados en la sección nobleza del Archivo Histórico Nacional; y los fondos del Archivo Provincial de Zaragoza, con documentación sobre los Condes de Parcent, la Baronía de Castro, los Condes de Contamina, de Sástago, de Villahermosa... que incluye pleitos civiles, capitulaciones, procesos, concordias, letras narrativas, testamentos, procesos de denunciación y otros. También aportan datos de interés las catas en la documentación privada custodiada en el Archivo de Protocolos Notariales de Zaragoza. La Diputación Provincial de Zaragoza conserva el fogaje de 1495, publicado por Serrano Montalvo (1997). En cuanto a pleitos civiles y escrituras notariales, el Archivo Municipal de Borja conserva abundantes noticias de la relación de esta ciudad con Bureta y sus señores: deslindes de tierras, conflictos del concejo de Borja contra el señor de Bureta, pleitos por el establecimiento de horcas de jurisdicción, etc. En el Archivo de la Corona de Aragón se localiza la primera mención de Bureta como lugar perteneciente a Jaime I. Y en el Archivo Histórico Nacional hay varias secciones de interés como el Consejo de Inquisición, la Delegación Provincial de Hacienda de Madrid y, sobre todo la sección de nobleza, en particular, el fondo de la Casa de Parcent. El proceso de localización de estas fuentes para su selección, transcripción y posterior estudio es una tarea compleja que ha abierto el camino a futuras investigaciones más ambiciosas y de resultados más amplios que los contenidos en este artículo.2 Los fueros municipales, que reflejan variadas normativas y ordenanzas dedicadas a regular la actividad civil de los habitantes y vecinos de un lugar,3 no han aportado informaciones de interés, al igual que ocurre con 2 Las búsquedas en documentación inquisitorial han sido realizadas por M.ª Luz Rodrigo dentro del proyecto HAR 2015-63510-P: Minorías conversas a fines de la Edad Media, dirigido por el Dr. José M.ª Cruselles (Univ. de Valencia). 3 Hemos consultado la Colección de fueros municipales y cartas pueblas de los reinos de Castilla y León, Corona de Aragón y Navarra, coordinada y anotada por Tomás Muñoz y Romero, Madrid, Atlas, 1972. Y la de M.ª Luisa Ledesma, Cartas de Población del Reino de Aragón en los siglos medievales, Zaragoza, IFC, 1991.
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 39 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 las noticias prosopográficas sobre la nobleza aragonesa compiladas por Isabel Falcón.4 A propósito del estudio de los señores de la tierra y sus relaciones y parentescos, existen referencias interesantes en el Nobiliario de Aragón de Garcés de Cariñena, editado por Isabel Ubieto (1983), o los Títulos de Aragón (1918), donde se nombran los linajes de la Corona en relación con la baronía de Valdeolivos. Finalmente, la consulta de los volúmenes publicados de Actas de Cortes ha sido más gratificante, permitiendo contextualizar dentro del ambiente nobiliario y político al linaje de los Francia, titulares del señorío entre los siglo XIV y XVI.5 A través de estas fuentes, el estudio de caso que planteamos pretende aportar, desde la metodología histórica y la escritura académica, unos conocimientos más rigurosos de los hasta ahora disponibles para el señorío de Bureta, englobados en una interpretación histórica que ubica el objeto de estudio dentro de su contexto en las diversas etapas del período bajomedieval. Nuestro análisis no sólo sitúa Bureta en las divisiones territoriales aragonesas, o en una jurisdicción concreta de un señor, sino que aporta la integración de un conjunto de aspectos relacionados con la vida política del reino, la participación y estructuración de la aristocracia aragonesa, la condición de los vasallos y las estrategias familiares de los linajes nobles, entre otros. 3. BURETA Y EL SEÑORIO EN ARAGÓN: UN ESTADO DE LA CUESTIÓN El señorío de Bureta, su formación y funcionamiento, desde sus orígenes hasta el siglo XVI, no ha sido estudiado como tal desde la perspectiva que ahora planteamos. Sobre el señorío en Aragón, las investigaciones de medievalistas y modernistas sólo hacen menciones tangenciales a Bureta. No obstante, estos trabajos aportan datos interesantes para recomponer la organización territorial del lugar y para poder trazar unos lazos de relaciones personales, sistemas de donaciones, transacciones, tenencias, etc., dentro del régimen señorial. Son, en su conjunto, reflexiones historiográficas que 4 Los estudios prosopográficos de Falcón et alii (1998) y Falcón (2008) apenas aportan datos sobre Bureta. 5 Diversos volúmenes de la serie Acta Curiarum Regni Aragonum han sido editados bajo la coordinación de J. Ángel Sesma, Carlos Laliena, Germán Navarro y Cristina Monterde. Véase bibliografía final.
40 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 ayudan a contextualizar y comprender el devenir de un territorio integrado en el complejo proceso de las formaciones feudales. Entre la abundante bibliografía disponible sobre el señorío en Aragón destaca el ya clásico trabajo de Fernando Arroyo (1974) sobre la división señorial de Aragón en el siglo XV basado en documentación del Archivo del Reino de Valencia. Esteban Sarasa ha estudiado en profundidad los señoríos aragoneses en la Edad Media, prestando atención especial a la información procedente del Archivo de la Corona de Aragón (Sarasa, 2002; 1979b). También ha indagado sobre la sociedad aragonesa en la Baja Edad Media y sus relaciones personales y diplomáticas, las luchas nobiliarias, o las formas de poder y actuación de las aristocracias (Sarasa, 1988). Este autor coordinó junto con Eliseo Serrano dos obras de gran magnitud, los cuatro volúmenes de Señorío y Feudalismo en la Península Ibérica (1993) y, más recientemente, en 2010, los Estudios sobre el señorío y el feudalismo: Homenaje a Julio Valdeón, en cuya presentación expone las bases de las formaciones señoriales y el establecimiento de los modelos feudales como patrones de organización política y social que se reiteran, con peculiaridades locales, en el tiempo y en los diferentes territorios peninsulares. José María Lacarra (1972), al igual que Antonio Ubieto Arteta, su discípulo, son referentes indispensablse para el conocimiento de Aragón como marco de las formaciones señoriales y los desarrollos históricos en nuestro territorio. El tomo V de la Historia de Aragón de Antonio Ubieto dedicado a la «Creación y desarrollo de la Corona de Aragón» (1987) define los ejes cronológicos y geográficos de la formación del reino y posibilita disponer de un marco general de estudios sobre Aragón. Así mismo resultan imprescindibles los tres volúmenes titulados «Los pueblos y los despoblados» (1984), que contienen una descripción cronológica de noticias existentes hasta la fecha de publicación sobre todas las localidades de Aragón, aludiendo a su toponimia, las divisiones administrativas y judiciales en las que se incluyeron, la evolución de la población según censos y fogajes varios, la propiedad de la tierra, el linaje de los señores… Y también el volumen sobre «Divisiones administrativas» (1983), que analiza los cambios experimentados por estos territorios a través de los acuerdos de cortes y de procesos legislativos y administrativos definitorios de la organización política, judicial, económica y civil y de las fronteras territoriales. En esta misma línea, el trabajo de Ubieto y Sinués, El patrimonio real de Aragón durante la Edad Media (1986) compila noticias muy valiosas sobre el lugar de Bureta. Y también son de interés las publicaciones de Agustín Ubieto en la colección Territorio (2001; 2003)
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 41 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 editada por el Gobierno de Aragón. Por su parte, los Anales de la Corona de Aragón de Jerónimo Zurita informan sobre aspectos económicos, políticos y religiosos de la Corona de Aragón, y sobre la composición de algunos de los señoríos en la época medieval, siempre desde la óptica de una obra compilatoria del siglo XVI. Las Actas de las VI Jornadas de Metodología de la Investigación Científica sobre Fuentes Aragonesas, publicadas en 1991, recogen diferentes ponencias y comunicaciones que resultan claves para un acercamiento hacia el estudio del señorío como institución socioeconómica del régimen feudal. En esta obra, Carlos Franco de Espés (1991: 27-92) proporcionó definiciones precisas y contrastadas y presentó una sistematización sobre las fuentes, describiéndolas, clasificándolas e indicando su localización y naturaleza. El estudio de las casas nobiliarias tiene gran relevancia en este trabajo por la condición de los señores de Bureta. Existe una amplia bibliografía para conocer el nacimiento y desarrollo de los linajes del Aragón medieval tanto en estudios monográficos como en artículos de revistas especializadas: el pormenorizado trabajo de Moxó y Montoliu (1988) sobre la casa de los Luna; estudios sobre procesos de infanzonías como los de Manuel Pardo de Vera (2012); publicaciones en revistas sobre fondos aragoneses como las periódicas de DARA; análisis sobre la nobleza peninsular en la Edad Media de la mano de autores como Alfonso Franco (1999); capítulos dedicados a la nobleza peninsular bajomedieval como el de José Ángel Sesma (1999); las investigaciones de Juan Utrilla (1999) sobre la formación de los linajes nobiliarios; el artículo revelador sobre la casa de los señores de Ayerbe de María Mercè Costa (1988); el estudio sobre los Ciudadanos honrados de Zaragoza, de Enrique Mainé (2006) y otros muchos ensayos que se ciñen al estudio de lugares y villas concretos de Aragón medieval pertenecientes a importantes casas nobiliarias, en los que encontramos referencias a Bureta. Así es el caso del trabajo de Encarnación Marín (1997) sobre la villa de Arándiga, perteneciente a los Martínez de Luna, o el del señorío de Maleján publicado por Herminio Lafoz (1994). Los aspectos sociales resultan fundamentales para comprender el funcionamiento interno de los señoríos. En el caso de Bureta, resultan de interés los análisis de población basados en recuentos fiscales como los publicados por Serrano Montalvo (1997), los estudios sobre mudéjares en Aragón, o el monográfico sobre población publicado en 2004 por Sesma y el grupo de investigación CEMA, por citar algunos de los principales trabajos.
42 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 La publicación Cuadernos de las Cinco Villas dedicó en 1998 un número especial a la descripción geográfica y jurisdiccional de las posesiones del señorío de María de Luna (Argudo et alii, 1998). El estudio parte del análisis de un registro de cartas datado en 1409, del que se deduce la organización administrativa, la justicia, la percepción de rentas y otras informaciones que se consignan en regestas documentales. En cuanto a límites geográficos se refiere, encontramos el trabajo de José Luis Corral (1979) sobre la frontera occidental en el valle del Huecha durante la Baja Edad Media, y estudios como el de Luis Zueco (2011) detallando la fortificación de Novillas, que mucho se podría aproximar a la que originariamente existió en Bureta.6 De forma más general, Alfonso Zapater (1986) ofrece reseñas históricas de los pueblos de Aragón y, entre ellos, Bureta; el carácter divulgador no desmerece la labor de compilación de referencias históricas que realiza el autor. El propio señorío de Bureta no ha sido objeto de investigación. Existe una redacción de acontecimientos acaecidos en torno a este lugar realizada por Emilio Jiménez Aznar (2009), gestor del Archivo del Palacio de Bureta, donde se sistematizan una serie de datos ordenados cronológicamente bajo el título Antecedentes históricos del Señorío y Condado de Bureta. A pesar de estar alejada de lo que es una investigación científica propiamente dicha, esta publicación web resulta muy valiosa puesto que visibiliza datos procedentes de los fondos del archivo condal. 4. BURETA, TERRITORIO DE FRONTERA: CONQUISTA, LÍMITES TERRITORIALES Y DIVISIONES ADMINISTRATIVAS No conocemos con exactitud la fecha de la ocupación de Bureta dentro del proceso expansivo de los reinos cristianos del norte peninsular. Según el cronista Zurita, la comarca de Borja fue incorporada a Aragón por Alfonso el Batallador después de Tudela, en torno a 1119-1120. Posteriormente, el monarca acometió diversos repartos territoriales y se negociaron diversas concordias entre los obispos de Tarazona y Zaragoza para delimitar sus respectivas diócesis (Corral 1979: 14). La primera de ellas sirvió para esta6 De hecho, según las investigaciones de Luis Zueco y de otros historiadores del arte (Cabañero, Cantos y Giménez, 2006: 17-92), se describen las características de lo que fue la torre musulmana de sillares, datada en los siglos X-XI y hoy integrada en el basamento del palacio condal.
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 43 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 blecer los límites cerca de Borja dividiendo la cuenca del río Huecha en una parte alta, para el obispado de Tarazona, y una parte baja, donde se ubica Bureta, para el obispado de Zaragoza (Ubieto, 1984: 42). Afirma Antonio Ubieto (1984: 43) que en los años centrales del siglo XII el príncipe Ramón Berenguer IV controló esta zona sobre la que «ejercía una acción ilimitada» aunque hubo espacios «que es posible que no poseyese directamente, aunque tampoco se podría asegurar que obedeciesen a los musulmanes valencianos.» En cualquier caso, si el territorio de Bureta obedecía a Ramón Berenguer IV fue porque obtuvo la transmisión directa de las zonas conquistadas por Alfonso I. Como muchas otras poblaciones, Bureta siempre estuvo habitada por musulmanes, primero por mudéjares y posteriormente por moriscos hasta 1610, momento en que se produjo su expulsión. 4.1. Sobre la génesis de los señoríos aragoneses A medida que se produjo el avance hacia el sur peninsular, surgieron nuevas disposiciones regias y eclesiásticas para la organización territorial de los dominios cristianos, consolidándose un sistema de organización administrativa, socioeconómica y fiscal propio del feudalismo.7 De este modo, desde el inicio del sistema institucional feudal los señoríos fueron una realidad siempre presente y en su génesis está presente la entrega de tenencias por parte del rey a sus milites —aquellos caballeros que les acompañaban en sus campañas bélicas y conflictos armados—, en recompensa por sus acciones y con la obligación de colaborar con la monarquía en la administración y defensa territorial en un período en que no existían ninguna otra estructura administrativa. Estas concesiones no fueron hereditarias en un principio, sino que fueron temporales, más tarde vitalicias y posteriormente hereditarias. Los beneficiarios de estas concesiones se llamaron tenentes y disfrutaban la «tenencia» u «honor» con prebendas económicas y con poderes delegados en lo político, administrativo, judi7 Según la definición de Dobb (1971: 53 y ss.), el sistema socioeconómico feudal consiste en la «imposición por la fuerza de unas obligaciones al productor, independientemente de su voluntad, de cumplir ciertas exigencias económicas de un señor, ya cobren estas forma de servicios a prestar o de obligaciones a pagar en dinero, especie, etc. Esta fuerza coercitiva puede ser el poder militar del superior feudal, la costumbre respaldada en algún tipo de procedimiento jurídico o la fuerza de la ley.»
50 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 llevó al fracaso de la aplicación administrativa. En cualquier caso existió un reparto de funciones: en los concejos y aljamas la acción del poder condal era realizada por jurados, justicias, bailes, alcaides, alamines, alfaquíes…; los porteros reales desarrollaron funciones ejecutivas, llevando a cabo las provisiones acordadas por los diputados como representantes del reino; los sobrejunteros —u otros oficiales nombrados al efecto—, se encargaron de preservar el orden; otros cargos auxiliares y colaboradores procedentes del mundo notarial fueron delegados para llevar a cabo misiones administrativas concretas. Estos representantes solían personarse en los lugares del señorío para garantizar una mayor efectividad de las órdenes y exigencias a los vasallos, utilizando la intimidación si era preciso. No obstante, las investigaciones archivísticas (Javierre, 1942; Claramunt, 1980; Argudo et al., 1998) parecen constatar la ausencia de una prelación jerárquica coherente en la cadena de mando que posiblemente originase confusión e ineficacia. El funcionamiento judicial consistía en elevar una demanda que era satisfecha por los jueces, la autoridad local o, en última instancia, por el procurador. La recepción de rentas supone la materialización del poder señorial: son los derecho y tributos que los súbditos deben a los señores por la explotación de las tierras y por la protección, entendida como respaldo legal y jurisdiccional. La actividad recaudatoria no fue tarea sencilla debido a los fraudes fiscales, la conflictividad proveniente de las tensiones por la distribución de las cargas entre los vecinos, la intolerancia entre las distintas comunidades religiosas, o la imposición de impuestos extraordinarios. En todo este aparato administrativo estuvieron inmersos los lugares del señorío. En Bureta se evidencia la existencia de una aljama o comunidad mudéjar que nombraba a los cargos administrativos que ejercían como intermediarios y gestores entre el poder señorial y los vasallos. Para aspectos internos de tipo jurídico, fiscal o religioso, la aljama se rigió por sus propias normas y agentes, que eran respetados por la autoridad señorial dentro del marco de las relaciones feudovasalláticas.18 En 1409, por ejemplo, Ferrant López de Luna se dirigía a las autoridades, concejo y aljama de Bureta para que permitiesen al médico (físico) maestre Alfonso, avecindar18 Archivo Histórico Nacional (AHN), Nobleza, Parcent, C.123/D.22, Bureta, 1487.12.20: Isabel de la Caballería jura respetar los privilegios particulares de la aljama, incluidos los códigos legales islámicos de la sunna y la sharia.
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 51 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 se y residir con su familia en la localidad19 puesto que la aljama, reunida en concejo, debía ratificar las decisiones que afectaban a la vecindad del lugar. En la misma fecha, don Ferrant ordenaba al portero real Bartholomeu Fullida que cobrase, si fuera preciso por vía de embargo, las cantidades impagadas del total comprometido por los lugares del condado, a razón de dos sueldos por fuego, anotándose que los «cristianos y hombres de Bureta», con sus 35 fuegos, debían pagar 70 sueldos (Argudo et al., 1998: 52). Este significativo dato constata que junto a una población mayoritariamente mudéjar, en el lugar vivían también cristianos en 1409. Pero ¿quiénes habitaban Bureta y a qué se dedicaban? 6.2. La población de Bureta en el siglo XV La información que aparece en los censos fiscales o fogajes conservados proporciona datos acerca de determinadas poblaciones y algunas características de sus moradores, como veremos en este apartado. Según esta documentación, desde las conquistas aragonesas de 1119-1120, en Bureta siguió viviendo, de forma mayoritaria, población mora o musulmana: los llamados mudéjares que, con posterioridad a 1526 fueron denominados moriscos. Los principales sobresaltos para estas comunidades fueron, en primer lugar, la Pragmática de 14 de febrero de 1502, por la que los Reyes Católicos ordenaron la conversión y, en caso de no aceptar el bautismo, la expulsión; en Aragón, la aplicación de la Pragmática se dilató hasta la década de 1520, comenzando los bautizos masivos a partir de 1526. Ya en 1609, Felipe III decretaría la expulsión definitiva de los moriscos, materializándose esta orden para Aragón al año siguiente: 61.000 moriscos aragoneses fueron expulsados y salieron a la búsqueda de otros territorios donde poder asentarse. Bureta, como muchos otros lugares del reino, quedó prácticamente deshabitado. A partir del siglo XII, en Aragón la población musulmana siguió muy arraigada a los territorios que ya ocupaba antes de que los cristianos iniciasen el control político y territorial, sobre todo en los valles fluviales. Esta presencia desarrolló una impronta cultural plasmada en formas de socialización, de educación y de práctica religiosa, en técnicas de agricultura y regadío o en actividades productivas y creativas tan variadas como la artesanía, la medicina, la construcción, las matemáticas, la literatura y el arte. Las aljamas 19 Expedidas el 4 de marzo de 1409 (Argudo et alii, 1998: 45 y 51).
52 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 experimentaron un alto grado de aculturación a partir del siglo XII, hasta tal punto que los mudéjares y moriscos de Aragón apenas utilizaron la lengua árabe como forma de expresión oral y escrita, aunque es cierto que hasta nosotros han llegado interesantes fragmentos de literatura aljamiada.20 Analicemos ahora los datos aportados por los fogajes de 1405 y 1495. Las cortes celebradas en Maella el 26 de julio de 1405 fueron convocadas para solucionar algunas de las necesidades de los súbditos aragoneses. El problema financiero era grave: la gran magnitud de la deuda sostenida por el General del reino se había incrementado con la carga de los excesivos censales emitidos para hacer frente a los gastos extraordinarios, y no se había logrado rescatar la deuda anterior. Para paliar la situación, se optó por cobrar una tasa repartida entre los hogares habitados del reino, con el objetivo de lograr un saneamiento de la Hacienda eliminando un buen número de censales. El primer paso para lograrlo consistió en hacer un recuento de las unidades fiscales o casas, para proceder al reparto del pago de la tasa. Las 42.227 casas inventariadas en el registro, estudiado por Sesma y Abella (2004), permiten obtener datos demográficos que denotan un crecimiento poblacional respecto al fogaje de 1364, incremento que continúa durante toda la centuria. A comienzos del siglo XV, cuando tiene lugar el inventario de 1405, Bureta pertenece al señorío laico de María de Luna quien, con 1.506 fuegos bajo su jurisdicción, era la mayor propietaria de señorío secular en Aragón. Aunque ya se aprecia un menor número de castillos en el conjunto aragonés debido a que las necesidades defensivas del reino han disminuido respecto a la centuria anterior, en el caso de Bureta, el castillo sigue constituyendo un elemento esencial del enclave, acumulando nuevas funciones como unidad de producción económica, residencia señorial o punto de almacenamiento agrícola, sin olvidar, por supuesto, la continuidad de su carácter de plaza fuerte en la frontera con Castilla.21 El recuento poblacional que afectó al lugar en 1405 anota un total de 58 fuegos, de los cuales 2 pertenecen a infanzones afincados en Bureta, 20 Entre las varias publicaciones especializadas y monografías de María José Cervera, véase por ejemplo, Manuscritos moriscos aragoneses, Zaragoza, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2010. 21 La importancia de la plaza fuerte continúa en el siglo XVI, según la noticia encontrada en AHPZ, Ramiro Nogueras, Cariñena, Pleitos contra la condesa viuda de Bureta, 1545.05.27: Juan de Moncayo, propietario de Bureta, exige como condición a posteriores compras, el arreglo del castillo y las murallas del lugar.
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 53 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 quizá con funciones delegadas de gestión del territorio. El censo corrobora que en esos primero años del Cuatrocientos la mayor parte de la población sigue siendo mudéjar. Y la población se incrementará en casi un tercio a lo largo del siglo XV —a pesar de las dificultades materiales que atravesaron los núcleos rurales mudéjares, sometidos a continuas sangrías impositivas—, siendo en 1495 un total de 89 fuegos los inventariados en Bureta. El fogaje de 1495 nace en el contexto de las cortes de Tarazona: se quiere contabilizar a todos los posibles contribuyentes del impuesto de las sisas; el monto de esta exacción debía ayudar a financiar un ejército de 4.000 hombres con el que Fernando el Católico pueda hacer frente a la amenaza de invasión del rey Carlos VIII de Francia.22 Para tal fin, Aragón se dividió en doce sobrecullidas como territorios fiscales diferenciados, perteneciendo Bureta a la sobrecullida de Tarazona23, la segunda después de Zaragoza en número de población musulmana: de sus 4.953 fuegos, 1.533 eran hogares moros repartidos en 33 localidades, siendo Bureta una de las que integraba población mudéjar en su totalidad, haciendo un número de 89 fuegos pertenecientes al señorío secular de los Francia.24 Como afirma María Teresa Ferrer (2002: 48), Bureta parece haber incrementado notablemente su población ya que en 1409 habían contribuido en el monedaje cobrado en el señorío de María de Luna 34 hogares fiscales, mientras que el censo de 1495 computa 89 fuegos, esto es, en torno a 400 habitantes. 22 En este apartado utilizamos el estudio del fogaje de 1495 publicado por Serrano (1997). M.ª Teresa Ferrer (2002) señala que este fogaje no debió basarse en un recuento exhaustivo pues resulta incongruente el sorprendente incremento del número de unidades fiscales en censos posteriores. 23 La división en cullidas y sobrecullidas ya se advierte desde el siglo XIV, en relación con la percepción de impuestos sobre el tránsito de mercancías en zonas fronterizas y hacia 1463-1465 está formalmente organizada, integrando auténticas circunscripciones administrativas y comerciales, a cargo de un sobrecullidor que recibe estos impuestos (Ubieto, 1984: 167). Para la división en doce sobrecullidas se optó, en un principio, por hacer un recuento de los merinados (Ubieto, Ag., 2001: 43-44); y más tarde, se tuvo en cuenta la antigua agrupación geográfica de juntas que garantizaban la seguridad en los territorios, con sede en la población cabecera de cada territorio. El solapamiento de divisiones administrativas dificulta el conocimiento de las poblaciones que componían cada sobrecullida; en nuestro caso, es claro que Bureta perteneció a la de Tarazona. 24 Según otras investigaciones que han revisado el trabajo de Serrano Montalvo, los fuegos mudéjares de la sobrecullida de Tarazona en 1495 fueron 1.529; y en 39 lugares se registró exclusivamente población mudéjar. Uno de ellos fue Bureta. (Navarro y Villanueva, 2004).
54 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 La población mora representa en el conjunto del reino unos 5.887 fuegos de los 51.056 totales, habitando, sobre todo, los valles de los ríos del sur. Suelen practicar la irrigación de forma muy significativa —las balsas de Albarquete en Bureta han funcionado hasta el siglo XX— entre los ríos Huecha y Jalón. El fogaje de 1495 aporta interesantes informaciones al ser un censo que, casa por casa, inventarió todas las unidades computables fiscalmente tanto de cristianos como de musulmanes25 en todos los territorios aragoneses, ya fuesen tierras de realengo, de órdenes militares, de señorío eclesiástico o, como en el caso de Bureta, de señorío laico. Así, de los 89 hogares fiscales registrados el 20 de noviembre de 1495, 88 pertenecían a mudéjares y uno a un vizcaíno, Johan Ochogavia, afincado en el lugar. Las principales autoridades civiles —Mahoma el Alfaquí, los jurados Ybrain Blanquet, Mahoma Ezben y Amet Vizmen y el alamín Ali Ezmayl— y eclesiásticas —el vicario mosén Andrés, que no es computado en el fogaje— estuvieron presentes en la elaboración del registro fiscal. Al considerar los datos que aporta este documento, es significativa la presencia de once unidades fiscales encabezadas por hombres considerados pobres, a los que se suman dos hogares dirigidos por mujeres que también se califican como pobres, la viuda Marien Dalnonez y Marien de Fouex. Ello supone que casi un 15% de la población se encuentra en una situación que excluye del pago de impuestos por insolvencia. Si la sobrecullida de Tarazona se caracteriza por ser la que mayor número de presencia mudéjar tiene en Aragón en relación con la población cristiana que habita en ella, hay que señalar que también es la que, según el censo de 1495, mayor mención de hogares pobres acumula (477 fuegos en total), hogares que, fundamentalmente, se localizan en pequeñas poblaciones rurales.26 25 Las Cortes de Tarazona de 1495 señalan que «forman un fuego todas aquellas personas que habitan en una casa y toman la despensa de un superior o pater familias continuament en dicha casa, lo que ha de jurar el superior o pater familias.» (Serrano, 1995, vol. I: XXV). El censo o fogaje de 1495 fue autorizado por las Cortes de Tarazona para repartir el cobro de un impuesto sobre el pan y la carne —las sisas— con el que se quería sufragar durante tres años la nueva aportación material y humana a la defensa del reino (500 caballos, 250 jinetes y 250 hombres de armas), en un momento en que la amenaza expansiva militar de Francia se convierte en real tanto en el Rosellón como en Nápoles. La trascendencia de este censo reside en que tuvo una gran pervivencia, rigiendo el cobro de impuestos en Aragón durante todo un siglo, y en que incluyó a dos colectivos muy significativos: el grupo privilegiado del clero, que suponía en torno al 10-12% de la población total aragonesa; y el colectivo mudéjar, muy importante demográfica y económicamente en los valles fluviales de la cuenca media del Ebro. 26 El carácter más rural de esta pobreza se compara con que el área urbana de referencia, Tarazona, sólo censa 14 hogares fiscalmente insolventes (Serrano Montalvo, 1997, vol. I: XIX).
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 55 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 Además hay un total de 8 hogares, casi el 10%, cuyo cabeza de familia es mujer, con un predominio claro de las viudas (6 fuegos). Poco más sabemos de los pobladores de Bureta a través de esta fuente, ya que apenas constan sus dedicaciones laborales. Además del alfaquí, el alamín y los jurados, un individuo se cita como el barbero, tres son apodados el carnicero, otro se dice que es zapatero, seis se apellidan o apodan el ferrero y otro más se apoda Alfaquí; y se puede aventurar que el vizcaíno trabaje de forma especializada en el sector de la construcción (picapedreros, generalmente), como se constata en otras localidades aragonesas. Sólo son documentados, por tanto, oficios relacionados con el sector de servicios (gestión comunitaria, culto divino, alimentación y sanidad) y el sector artesanal (zapatero, herrero). Indirectamente, y gracias a otros estudios ya no relacionados con el recuento de fogajes pero sí con el condado de Luna, se encuentran noticias sobre las funciones de algunos próceres de Bureta, como las órdenes que fueron redactados por Pere de Capdevila, secretario de Fadrique de Luna, al alamín de Bureta en 1422; o las actividades de Alí el Ferrero, que en 1423-25 arrendó por un período de cuatro años las rentas que sobre este lugar tenía el conde don Fadrique de Aragón, nombrando re-arrendatarios a otros mudéjares que eran a su vez jurados y que acordaban estas cuotas en dinero o en especie (Aparici, 2011: 28). probablemente estamos ante los integrantes de la elite política y económica de la aljama, cercana a los gestores señoriales, implicada en el gobierno de la aljama y dedicada a las finanzas y, quizá, a la actividad mercantil.27 Algunas de las relaciones feudovasalláticas mantenidas entre los vecinos y los titulares del señorío son visibles a través de informaciones concretas halladas en fuentes archivísticas. Un buen ejemplo figura en las capitulaciones matrimoniales de Pedro de Francia e Isabel de la Caballeria.28 El documento especifica diversas acciones derivadas del hecho de que don Pedro ha asegurado la dote de su esposa a través de su posesión de Bureta. 27 Una mayor profundización en las fuentes notariales quizá permitiría, en un futuro, un más preciso acercamiento al componente social y a la cotidianidad de los habitantes de Bureta, conociendo sus interacciones intra y extracomunitarias y sus dedicaciones laborales en torno a las actividades mayoritarias en la zona en esta centuria: la agricultura de regadío, la cerealicultura, la olivicultura y la ganadería. 28 AHN, Nobleza, Parcent, C.123/D.22, 1487.12.20. Se especifica el homenaje realizado por los vasallos del señorío de Bureta a la que será nueva señora de Bureta, en un acto de consentimiento por parte de la aljama; resulta interesante el simbolismo de los gestos de homenaje para salvaguardar los derechos y deberes que cada parte tiene frente a la otra, es decir, los vasallos moros y la autoridad señorial.
56 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 Como posible futura señora de Bureta, Isabel se presenta ante la vecindad mudéjar reunida en concejo para recibir homenaje de manos y hombro de quienes, en caso de enviudar, quedarán bajo su directa jurisdicción; la joven esposa responde a este homenaje de viva voz comprometiéndose a no ir contra la organización interna de la aljama, ni contra sus oficiales ni leyes. En este mismo acto validado ante notario, la aljama en pleno consiente explícitamente que don Pedro de Francia pueda garantizar la dote de su esposa con las propiedades, rentas, derechos jurisdiccionales y vasallos de Bureta y su castillo. Ambas partes están reconociendo entre sí sus derechos y deberes y aceptando unos vínculos relacionales de dependencia que respetan la propia organización de la aljama, con sus cargos y sus leyes. Este documento, junto con las informaciones recaudatorias analizadas más arriba, permite corroborar la conjunción en cada núcleo de población de diversas administraciones —la regnícola, la señorial y la local— que, en el caso de Bureta, inciden sobre una población de mudéjares dependientes que habitan un señorío laico y que, constituidos en aljama y representados por las figuras del alcalde, jurados, alamines y otros oficiales, desarrollaron sus actividades cotidianas (agricultura, ganadería, artesanía, gestión interna, comercio y finanzas), conforme lo habían hecho desde hacía siete siglos, en el marco de unas estructuras sociales, económicas, administrativas y culturales de tradición islámica. Probablemente algunos miembros de la comunidad alcanzaron cierto prestigio socioeconómico por el desempeño de sus cargos comunitarios y por la dedicación a actividades generadoras de sustanciosos beneficios. A falta de más datos, por el momento sólo podemos intuir la existencia de una elite local dentro de una pequeña comunidad rural mudéjar adscrita al señorío laico, en la que casi un 15% de la población rozaba la pobreza o vivía en ella. 7. VENTAS Y CAMBIOS DE TITULARIDAD DEL SEÑORÍO En los siglos XIV y XV los señoríos experimentaron una profunda transformación, pasando de ser concesiones regias que reconocían servicios o fidelidades prestadas, a constituir una fuente de ingresos para la corona en un período en que la tendencia a la enajenación de los bienes de la Corona se modifica en un sentido opuesto: la reconstrucción del patrimonio regio. Para ello, los monarcas pusieron en marcha una serie de instrumentos jurídicos que les permitieron seguir cediendo rentas y derechos preservando la titularidad de lo enajenado y la posibilidad de recuperarlo (Laliena, 2008: 302 y ss.). Las «cartas de gracia» o pactos de retrovendendo, utiliza-
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 57 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 das de forma habitual a partir del siglo XIV otorgaban a los reyes el derecho de comprar o luir el señorío vendido en cualquier momento, entregando al comprador el precio recibido.29 Las noticias que se han contrastado acerca de las sucesivas posesiones, tenencias y derechos sobre el lugar de Bureta resultan contradictorias y difusas en muchos casos, pero permiten en cierta medida recomponer todos los eslabones que se suceden desde 1430, hasta la adquisición del lugar por la familia Francia en 1466. Además, estos avatares evidencian la complejidad de la organización señorial en la Baja Edad Media y los diferentes agentes que intervienen en la potestad de los territorios y de sus moradores. Por ello las investigaciones para esclarecer las gestiones de compraventa en estos años no han estado exentas de dificultades, dadas las diferentes manos que estaban en posesión de cada uno de los derechos de Bureta: derechos de molino, del castillo, de percepción de rentas censales, de luición del lugar, etc. El hallazgo en la sección de Nobleza del AHN de un documento sobre los censales que soporta el castillo y lugar de Bureta, permiten junto con otras aportaciones archivísticas localizadas, trazar el siguiente itinerario de la propiedad en estas décadas.30 Una vez que el 1 de febrero de 1430 Alfonso V se hace con el control de los bienes, honores y dignidades de don Fadrique de Luna como castigo a su rebeldía, el monarca aragonés lleva a cabo el reparto y venta de territorios y derechos entre sus más allegados con la finalidad de extraer beneficios económicos y consolidar fidelidades clave. Así se desmigaja el patrimonio perteneciente al entonces último conde de Luna.31 En este proceso 29 Recibe el nombre de carta de «gracia» porque la duración de los efectos de la venta depende de la merced que hace el rey en no redimir lo que vendió. Cf. José Ignacio López Susín, Léxico del derecho aragonés, Zaragoza, El Justicia de Aragón, 2006: 144. A veces, las cartas de gracia eran anuladas; en otras ocasiones, el monarca se comprometía a no recuperar los bienes vendidos; y en otras los reyes vendieron a terceros las cartas de gracia, como ocurre con la de Bureta. Con el tiempo estas prácticas generaron dilatados pleitos donde se trataba de dilucidar los derechos de propiedad de cada implicado en estas compraventas, cesiones y compromisos. 30 AHN, Nobleza, Parcent, C.123/D.20, n.1, Bureta, 1533.09.28. 31 La información se localiza en una copia simple de fines del siglo XVI en los fondos de la Colección Salazar y Castro de la Real Academia de la Historia (ES/RAH-09-00888, M-82, fs. 258-259): Alfonso V, en atención a que el conde de Luna se ha aliado con el rey de Castilla y ambos han protagonizado diferentes violencias en el reino de Aragón y, por tanto ha incurrido en los delitos de traición y lesa majestad, le priva de todos sus honores y dignidades, confisca sus bienes y absuelve a sus vasallos y oficiales de la fidelidad que le debían. En Sinués y Ubieto (1986: 74) encontramos la referencia al documento de
58 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 de división, sabemos de una primera cesión de Bureta, con derecho de luición, a favor de Gutierre de Nava, mediante carta signada el 23 de febrero de 1430 por el monarca y por Juan Vitelino, su secretario. Gutierre de Nava aparece nombrado en un listado de los oficios de la casa del rey Fernando I, figurando como botellero regio ya en noviembre de 1413 (Sarasa, 1986: 73). Esta información corrobora la hipótesis de que los bienes del señorío se distribuyeron entre personas pertenecientes al círculo cortesano regio formado por nobles laicos y eclesiásticos. Un año más tarde, el 5 de enero de 1431, el rey Alfonso V obtiene 7000 florines de oro por la venta del castillo de Bureta a otro personaje de la curia regia, mosén Juan de Moncayo; es difícil discernir si el rey establece un censal, si realiza una venta de la propiedad de Bureta o si vende el instrumento de gracia (o derecho de luición) del señorío. Dos años más tarde, el 13 de febrero de 1433, Bureta con toda su jurisdicción vuelven a ser entregados a Gutierre de Nava quien, de nuevo, aparece en escena abonando a Alfonso V mil onzas de un total de 15.000 florines que debían satisfacerse por la compra del «castiello e lugar de Burueta» y adquiriendo también «el dreyto de luyr e quitar el lugar de Burueta.»32 Casi dos años después, el 30 de noviembre de 1434, Alfonso V volvió a utilizar la propiedad de Bureta para ponerla en manos de Juan de Moncayo y Coscón, apodado Juan de Moncayo el joven, hijo del camarlengo real que ya en 1431 había obtenido derechos sobre este lugar.33 El rey hacía esta aprehensión de los territorios proveniente del ACA, reg 2.684, fol. 32v-33v: «Cinco provisiones y comisiones, en las que manda el rey que se haga aprehensión de los castillos, villas y lugares que fueron de Federico de Luna en el condado de Luna, a saber, Arándiga, Chodes, Suso, Huesa [...] Bureta [...]». Después de este episodio, el título de conde de Luna quedó sin asignar hasta que Juan II lo otorga a su hijo Alonso de Aragón, siendo transmitido posteriormente a los duques de Villahermosa quienes lo disfrutan hasta la actualidad. 32 Archivo de Protocolos Notariales de Zaragoza (AHPrNZ), Pedro de Vilanova, reg. 1162, s/f., hace referencia a las trasmisiones del castillo y demás operaciones con las cartas de gracia y derechos de luición en el ítem 11. Estas informaciones no coinciden con las aportadas por Ubieto (1983: 304) y Sinués y Ubieto (1986: 116). 33 El documento, fechado en 1434, es una copia inserta en un expediente de 1622. Se trata de un privilegio de Alfonso V concediendo la franquicia y el lugar de Bureta a Juan de Moncayo: «El Rey don Alfonso vendió el lugar de Bureta, que es comprendido en dicho privilegio, a don Juan de Moncayo, su Camarero, aprehensión hecha por parte de este se sirvió S.M. de extender y ampliar el mismo privilegio al citado lugar de Bureta y en favor del nominado don Juan. Y fue hecha esta ampliación y nueva concesión, por el referido señor rey don Alfonso, en Palermo a 30 de noviembre de 1434, firmada con su misma mano y refrendada por Arnaldo Fonolleda, secretario de S. M. en lugar de Juan de Vite-
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 59 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 nueva cesión de derechos preservando los obtenidos por los habitantes de Bureta mediante un privilegio de 2 de abril de 1383 en el cual Pedro IV concedía ciertas franquicias a la universidad y singulares de Bureta —y a otras tierras pertenecientes en aquel entonces al condado de Luna—, en relación con el pago de lezda, herbaje, pasaje, peso, medida, almudí y otros derechos reales (Sinués y Ubieto, 1986: 116). La siguiente noticia de transmisión es de noviembre de 1438; Alfonso V confirma y aprueba la venta «del dreyto pertenescient en el dito lugar de Burueta por precio de mil florines» que Gonzalo de Nava, milite de la ciudad de Siracusa, como hermano y legatario de Gutierre de Nava, realiza a favor de mosén Joan de Moncayo; al parecer, la venta afecta al derecho de «luir y quitar el censal» de 7000 florines de oro firmado en 1436 sobre Bureta. De la información parcial extraída del conjunto de cartas de gracia, censales, compraventas y confirmaciones a nuestro alcance, parece inferirse que mosén Juan de Moncayo, fallecido en 1436, terminó siendo señor de Bureta y que a través de él, la transmisión de la propiedad recayó en su hijo Juan de Moncayo y Coscón. Sabemos que el primer Juan de Moncayo, que procedía de Navarra, fue camarlengo del rey Martín en 1400; mantuvo una estrecha relación con la familia real y Fernando I de Trastámara solicitó en 1413 su asistencia a la coronación; al año siguiente fue convocado a Cortes de Zaragoza y ocupó el cargo de mayordomo del rey, recibiendo las donaciones de algunos castillos como Clamosa o Puigdemia (Garcés, 1983: 384). Su hijo, Juan de Moncayo y Coscón, fue gobernador de Aragón y virrey de Sicilia, señor de Ráfales, Torre de Algar y Albalate, además de detentar también el señorío de Bureta. Un año después de la muerte de su padre, en 1437, vendió el lugar y castillo de Bureta y los censales establecidos sobre este señorío a don Ferrán López de Saldaña y a su esposa Isabel de Guevara, por 150.000 sueldos jaqueses y con carta de gracia, según menciona una escritura notarial redactada en Zaragoza una década más tarde, en 1447, cuando ambas partes firmaron una concordia sobre la venta del lugar, la luición de viejos censales y el establecimiento de otros nuevos.34 llino, y sacado este transcripto por Miguel Beltrán notario en Barcelona, a 26 de marzo de 1622.» AHPZ, Juan de Folloneda, Expedientes Casa de Híjar, Barcelona, 1434.11.30, inserto en documento de 1622.03.26 (P/4-45-27). 34 AHPrNZ, Pedro de Vilanova, 1447.02.14, Zaragoza, Registro 1162. s/f. 11 piezas sin numerar. El documento se incluye en el Apéndice del Trabajo Fin de Máster de Ana del Calvario, El señorío de Bureta, Zaragoza, Universidad, 2015. Disponible en: https://zaguan.unizar.es
66 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 ron numerosos hijos, algunos de los cuales continuaron la línea sucesoria como titulares del señorío: Juan de Francia II, el Cuarto Señor de Bureta, que fue diputado por el brazo de nobles por las Cortes de Aragón y murió sin descendencia; Lope de Francia, el Quinto Señor de Bureta, que casó en 1563 con otra descendiente de judeoconversos, Francisca de la Caballería; y Constanza de Francia, cuyos descendientes recibieron la titularidad del señorío un siglo más tarde, cuando desapareció la línea de sucesión masculina.41 Como acabamos de señalar, el Quinto señor de Bureta, don Lope de Francia y Guinea, vuelve a emparentar con la familia de la Caballería, en unas relaciones endogámicas que tratan de preservar al máximo el patrimonio familiar. Su descendiente, Juan Luis de Francia, Sexto Señor de Bureta, firmó matrimonio en dos ocasiones al menos, primero con Beatriz Paternoy y posteriormente con Beatriz de Espés de Híjar en 1587, quien le dio un heredero, Lope de Francia II y Espés, Séptimo Señor de Bureta al que tocó vivir y enfrentar la difícil situación en la que quedó el señorío como consecuencias del cumplimiento de la Pragmática que ordenaba, a comienzos del siglo XVII, la salida de la península de todos los moriscos que habitasen en los territorios de la Corona. Bureta quedó prácticamente abandonado pues casi la totalidad de su población seguía siendo morisca, imponiéndose la repoblación cristiana. En estos momentos, aprovechando quizá que los pobladores del lugar malvendieron o abandonaron sus propiedades y que un nuevo vecindario se instalaba, con los consiguientes beneficios para el titular del señorío, comenzaron las obras del palacio residencial sobre los restos del antiguo castillo. En 1609, Lope de Francia se había desposado con Paciencia de Gurrea y Torrellas, perteneciente a otra familia zaragozana de rancio abolengo. Fueron padres de Lope de Francia III, Diego de Francia, Miguel de Francia y Juan de Francia, quienes, respectivamente, se desempeñaron como octavo, noveno, décimo y undécimo señores de Bureta entre 1631 y 1667 sin dejar descendencia. Es necesario entonces retomar la rama sucesoria generada un siglo antes por Constanza de Francia y personificada en don Antonio María de Francia y Marín de Resende, que en 1678 fue nombrado por Carlos II primer Conde de Bureta. Con este nombramiento culmina 41 AHN, Nobleza, Parcent, C.123/D.13. Las cláusulas testamentarias disponen la sucesión, que debe recaer en hijos legítimos, «observando orden de genitura» y «prefiriendo siempre los varones a las hembras.»
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 67 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 el periodo señorial para dar paso a la etapa condal. Aunque nuestra investigación de momento no se adentra en los siglos modernos, hay que señalar que la organización señorial medieval, con las evoluciones y modificaciones propias del proceso de consolidación de los Estados modernos, pervivió durante el Antiguo Régimen. El linaje de los Francia mantuvo vínculos con la alta nobleza y la realeza desde el siglo XII. Hemos visto que muchos de sus miembros fueron personajes destacados tanto por sus destrezas militares como por su faceta de letrados, pero donde aparece la evidencia de su presencia en la vida pública, es en las actas de cortes celebradas en el reino. Su mayor o menor número de aparición y participación posibilita sopesar la influencia que pudo ejercer y el lugar que ocupó entre los diversos escalafones nobiliarios aragoneses de la época. Varios personajes de la familia Francia asistieron a las diferentes reuniones de Cortes desde el siglo XIII dentro del estamento o brazo de los caballeros.42 En las Cortes generales se trataban asuntos de interés común con la presencia regia, asuntos que posteriormente se concretaban en las Cortes particulares de cada territorio que integraba la Corona aragonesa. Los asis42 Tradicionalmente el origen de las Cortes es ubicado por la historiografía en la adaptación de la Curia regia y el interés de la monarquía por compartir las tareas de gobierno con la aristocracia y otras fuerzas sociales. En Aragón, progresivamente se manifiesta una participación activa de los estamentos en los mecanismos de desarrollo del Estado, como un derecho de los súbditos del rey, teniéndose constancia de reuniones del rey con determinados estamentos con anterioridad al Privilegio de la Unión, un acuerdo pactado en 1283 entre el rey Pedro III y miembros de la nobleza junto con representantes de las ciudades aragonesas, que comprometía al rey a respetar una serie de privilegios y a consultar los asuntos políticos con las Cortes de Aragón. A lo largo del período medieval, el carácter de las Cortes tuvo diversos matices y mecanismos de organización: con Jaime I (12131276), la monarquía empezó a permitir que la nobleza participase en asuntos de Estado de forma tímida; con Pedro III (1276-1285) y Alfonso III (1285-1291), las reuniones de Cortes, forzadas por el conflicto de la Unión, pretendían evitar problemas entre la monarquía y la nobleza y tratan de instaurar un ‘derecho legal’ de los aragoneses a participar de las decisiones de gobierno. Aún así, la autoridad del monarca siempre fue una realidad en el funcionamiento parlamentario, favoreciendo que la aristocracia adquiriera mucho peso y potestad en relación con el resto de los estamentos y, en consecuencia, generando una supremacía nobiliaria, que fue axiomática durante el reinado de Jaime II (1291-1327). En cualquier caso, desde estas fechas en adelante, se configuró una institución parlamentaria que seguirá desarrollándose durante los siglos XIV Y XV, integrando a nuevos componentes. La convocatoria de Cortes siempre fue irregular, y en ocasiones con reiteradas prórrogas que alargaban el proceso varios meses; esta convocatoria la realizaba en rey o, en ocasiones especiales, el regente de la gobernación o el Justicia, como sus representantes (Sarasa 1976: 50 y ss.; y 1979a: 30).
68 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 tentes, convocados por el rey, se organizaban en cuatro brazos o estamentos: prelados (iglesia), ricos hombres (alta nobleza), caballeros (escuderos e infanzones), y las universidades (procuradores o representantes de las ciudades). El brazo de caballeros, que incluía a escuderos e infanzones, se caracterizaba por una falta de homogeneidad en sus peticiones, a diferencia del brazo de la nobleza que mantuvo más unidad en torno a unos intereses comunes. Los escuderos, a los que pertenecían los miembros del linaje de los Francia, trataban de participar y colaborar en comisiones y otros organismos de debate, como demuestra su aparición en las actas de Cortes: — Cortes Generales de Monzón (1362-1363): Arnal de Francia como caballero asistente pro militibus Aragonum. (Sesma y Lafuente eds., 2013) — Cortes de Caspe, Alcañiz y Zaragoza (1371-1372): Aparecen nombrados los hijos del citado Arnal de Francia, Pedro Arnal de Francia, procurador de su madre María de Linyan y Arnal de Francia el joven, escudero. (Laliena ed., 2008) — Cortes de Zaragoza (1381): Arnalt de Francia, scudero, pro brachio militum. (Sesma, 2009) — Cortes de Zaragoza (1398-1400 y 1412): Ramón de Francia, doctor en derecho, procurador del abad de Montearagón, vicecanciller de Aragón, consejero y vicecanciller del rey. (Navarro y Villanueva, 2008) — Cortes de Alcañiz (1436): Sancho de Francia, lugarteniente de los justicias de Aragón. (Laliena, 2009) — Cortes Generales de Monzón (1510 y 1512-14): alumpno nostro Sancio de Francia, militi. (Monterde, 2011) A lo largo del siglo XVI, la presencia de los Francia en la vida pública y política se siguió materializando en la asistencia a Cortes durante el reinado de Carlos I: tanto Juan como Sancho de Francia continuaron siendo convocados en las Cortes de Zaragoza de 1518 y 1521 y en las de Monzón de 1528, 1533 y 1537; más tarde, a las Cortes de Monzón de 1555 asistió Lope de Francia, señor de Bureta. Esta presencia política junto con otros factores de tipo económico y territorial, acabaron por reforzar la influencia del linaje en el marco de la sociedad zaragozana del siglo XVI. Una influencia que comenzó en la etapa medieval y se consolidó en la Edad Moderna. 8.2. Estrategias familiares de consolidación señorial (siglos XV y XVI) Una cuestión que llama la atención de análisis realizado sobre las alianzas matrimoniales es la vinculación de la familia Francia con la elite judeoconversa zaragozana, elite que desempeñó un papel institucional y financiero
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 69 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 muy importante, colaborando estrechamente con la monarquía. ¿Por qué se emparentaron con judeoconversas varias generaciones del linaje de Francia? Desde el siglo XV, cuando la familia Francia parece estar asentada en Zaragoza, una posibilidad ventajosa es la que brinda la unión de su rango de baja nobleza con un capital externo procedente de familias adineradas conversas, ávidas por consolidar su posición dentro de la elite de cristianos viejos. Emparentando de este modo, el linaje tenía más posibilidades de participar en la vida política de la ciudad, accediendo a cargos municipales donde apenas había habido representación de la baja nobleza antes del Cuatrocientos. Entre las alianzas matrimoniales documentadas destacan la de Pedro de Francia, I señor de Bureta, con Beatriz Ruiz, en 1452; la de Pedro de Francia, II señor de Bureta. con Isabel de la Caballería en 1487; y la de Lope de Francia, V señor de Bureta, con Francisca de la Caballería en 1563. Es preciso recordar que los judíos habían sufrido desde el siglo XIII —por los cánones aprobados en el Concilio de Letrán de 1215— políticas excluyentes y persecuciones dentro de la sociedad cristiana. Aún así, gracias al desarrollo de sus actividades como colaboradores en la corte, médicos u hombres de negocios, algunos se movieron tempranamente en el ámbito de las elites política, como los de la Caballería. Su conversión les iba a facilitar el acceso a integrarse en la sociedad zaragozana como vecinos de pleno derecho, y así poder mantener su estatus económico y político. Y de hecho, gracias a sus riqueza y relevancia social, algunos aspiran a alcanzar la condición de ciudadanos honrados (Lozano, 2007: 215-216). Beatriz Ruiz, por ejemplo, procede de una familia conversa que ya se posicionaba entre los estamentos más altos de su comunidad y que alcanzó relevantes cargos dentro del sistema político: hija de Gaspar Ruiz, mercader y ciudadano, se convirtió en administradora de los bienes familiares tras fallecer su padre, su hermano y su marido; llegó a acumular un gran patrimonio que generaba cuantiosas rentas y que ella administraba en nombre de sus hijos.43 Isabel de la Caballería también acumulaba en su persona prestigio y riqueza. Era hija de micer Alfonso de la Caballería, prestamista y administrador real que desempeñó, entre otros cargos, el de vicecanciller; posicionado en la cúspide del poder público del reino, micer Alfonso entregó a su hija una 43 AHPrNZ, Miguel Navarro, 1455.11.07, Zaragoza, s/f; Juan Ram, 1458.09.26, Daroca, ff. 92v-93; Juan Terrén, 1458.07.03, Zaragoza, f. 52r.: Albaranes de pago por censales y rentas que recibe Beatriz Ruiz como usufructuaria y gestora de los bienes de su hermano (a causa de haber fallecido también el hijo de éste) y de su marido, y como curadora del patrimonio de sus hijos.
70 ][ Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN Bureta: formación… STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 dote de 45.000 sueldos jaqueses en ayuda de su matrimonio, multiplicando notablemente las cifras de una dote media de la época y Pedro de Francia tuvo que respaldar tal dote con el conjunto de propiedades y derechos jurisdiccionales del castillo y lugar de Bureta. El matrimonio duró dos años por la pronta muerte de Pedro, estando Isabel encinta y el parto del sucesor, como no podía ser de otro modo, contó con las legalidades necesarias a fin de proteger los derechos usufructuarios de la viuda y la herencia de la criatura. La evidencia de estas vinculaciones con poderosas e influyentes familias conversas denota la existencia de unas estrategias familiares que se pusieron en marcha con el objetivo evidente de afianzar la posición social, política y, sobre todo, económica de la familia Francia y su señorío. 9. RESULTADOS DEL ANÁLISIS Y COMENTARIO FINAL Nuestra investigación sobre Bureta arroja luz sobre la formación de un pequeño señorío que alcanzó su mayor expresión en la Edad Moderna, que cuenta con un fondo documental muy importante, gran parte de él sin explorar, y cuyo estudio todavía tiene mucho que ofrecer a la investigación histórica. Bureta y su castillo se convirtieron en tierras de señorío desde principios del siglo XIII, en un momento todavía de expansión territorial, de organización del espacio y de fragilidad de la institución monárquica. Sus primeros señores estuvieron vinculados a los miembros de la parentela regia en una etapa, la del rey Jaime I, cuyas actuaciones políticas posibilitaron el surgimiento de las principales casas nobles aragonesas. Desde entonces y hasta mediados del siglo XV, los titulares del señorío siguieron íntimamente relacionados con la casa real y con los círculos de la alta aristocracia: es el caso de la familia Luna, cuyo patrimonio incluía la mayor parte de los dominios del señorío laico en Aragón; del linaje de los Moncayo, directos colaboradores del rey en la administración de la Corona; de los Saldaña, vasallos del rey de Castilla; y, finalmente, de los Francia, una familia de la baja nobleza aragonesa cuyo origen no es fácil de precisar, pero que durante más de un siglo sus miembros habían contado con la confianza de la monarquía y habían participado en las principales reuniones y actos de Cortes del reino, desempeñando, en este sentido, un papel activo en la organización política y territorial de Aragón. En la segunda mitad del siglo XV, la familia Francia consolidó su poder progresivamente gracias, en parte, a unas estrategias matrimoniales muy
Bureta: formación… Ana del CALVARIO y María Luz RODRIGO-ESTEVAN ][ 71 STVDIVM. Revista de Humanidades, 21 (2015) ISSN: 1137-8417, pp. 35-76 ventajosas desde el punto de vista económico y social. Emparentaron con dos de las principales familias judeoconversas de la elite zaragozana —los Ruiz y los de la Caballería—, cuyos miembros estaban perfectamente integrados en el organigrama político-institucional, económico y social del reino y contaban con un enorme capital financiero. Ante el deterioro general de la situación de los conversos debido a la creciente problemática social que generaba este colectivo y a las políticas de acoso y persecución que culminaron con el establecimiento de la Inquisición en Aragón en la década de 1480 —y cuya respuesta fue el asesinato del inquisidor general de Aragón, Pedro Arbués—, emparentar con cristianos viejos del grupo nobiliario, reportaba cierta tranquilidad y un codiciado ascenso social. Se firmaron así unas alianzas matrimoniales que posicionaron a ambas partes en un nuevo escalafón socioeconómico. Los Francia, señores de Bureta, lograron que su señorío fuese ganando paulatinamente mayor peso específico en el territorio aragonés y pudieron seguir enfrentando con éxito situaciones de crisis económica —generales en todos los señoríos peninsulares y europeos—, de crisis sucesoria —por falta de descendientes directos que heredasen el señorío—, y de crisis poblacional, afrontando sin graves consecuencias la incidencia de los procesos de conversión obligatoria de los mudéjares en 1526 y de expulsión de los moriscos en 1610, que afectaron de lleno a los vasallos del señorío de Bureta. Estrategias matrimoniales que, en definitiva, conllevaron la consolidación de un patrimonio y de unas influencias que, a medio plazo, atrajeron el título de condado para el señorío y posibilitaron a los condes de Bureta entroncar con destacados linajes aristocráticos peninsulares. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ABADÍA IRACHE, Alejandro, 1993, «El acensuamiento señorial laico en Aragón antes de la expulsión de los moriscos.» En Esteban Sarasa y Eliseo Serrano coords., Señorío y feudalismo en la Península Ibérica. Zaragoza, IFC. Vol. II: 49-73. AGUILERA, Isidro y Fernanda BLASCO, 2004, «De los orígenes del Hombre al fin de la Edad Antigua en el Campo de Borja.» En Comarca del Campo de Borja, Zaragoza, DGA: 81-104. ARGUDO PÉRIZ, José Luis et alii, 1998, El señorío jurisdiccional de María de Luna. Un «registro de cartas» de 1409. Ejea de los Caballeros, CECV. (Col. Cuadernos de las Cinco Villas, 2) ARROYO ILLERA, Fernando, 1974, «División señorial de Aragón en el siglo XV.» Saitabi, 24: 65-102
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