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Discurso pronunciado por ... Dn. José de Churruca, regente de la Audiencia Territorial de Zaragoza en la solemne apertura del Tribunal el dia 2 de Enero 1847

Abstract

Churruca, José de; Jayme, L.; Pratosi, Enrique

Full text

"i ■ ^ / ' ,7 . ■ |ií| ^ ., ,; . , . >'T"*:' ' V>"", . M~^'’¡ ' ' ^i« ■ "^ ' I kL. ■'./!íu.> l-'¿:;^_ a«^ ‘-S • ■ ----------- í ¡I ’m iJRpe^ •«««?? W« 3j[é'«' oW'’ « nn^‘ ;T .'i* e m oí imlulkb laii*’ Mi w& » «w í. «aíí^huu iw «ík.'. í_ ' “ í . 2' - • ••’ ■‘{ ''V i - ’- .......... WÍÍ*(V- ' 5*4 5 .ii i '• • 7 > y I siup" W - ^ ,."*V«*iWwni S 1 nn JV » ^ *«« ' ■ ’ ,‘-:íÍS><í¡ *'[| ' ;, "i I ' VP J •; -%í. mw ,.ii ' !►. : . *5?' T! !• •!S : ■( k=-. SEÑORES. Mi ausencia ine i able de es e T ibunal du an e as sesiones de Có es de los dos úl imos años como Dipu ado po la p o incia de Guipúzcoa, me ha p i ado del hono de p esidi has a hoy es e ac o consag ado po una espe able an i-- giiedad, po la azón y la ley, y solemne siem p e en los as os de los ibunales. Colocado á la cabeza de es e T ibunalme ced á la bondad de S. M. hoy me oca, pues, po p ime a ez el> uiso de la palab a pa a la inaugu ación de nues as a eas de 1847, y hoy cumpli é es e debe p onunciando un discu so' análogo al obje o so b e los pun os que p esc iben el a ículo 12 de las o denanzas y la Real ó den de 17 de Se iem b e de 1845. Es as disposiciones me se i án de guia en la sé ie de mi&ideas; y debiendo habla os p incipalmen e de la adminis ación de jus i cia y del cabal cumplimien o de ues as espec- iHas obligaciones^, bien comp ende eis la des- coníianzí con que oy á emp ende es a a ea. m bajo la inmedia a censu a de un audi o io ilus ado, cuya supe io idad de luces con unde mi pequenez, y mas al con empla lo emba azoso y di ícil que es el espone las ideas con cie o co lo ido de no edad, ú il ó ag adable, sob e una ma e ia que ha sido obje o de las medi aciones de elocuen es y sabios esc i os. En es as ci cuns ancias menes e es que yo in oque ues a in dulgencia, una ez que un p ecep o legal me im pone la obligación de di igi os la palab a; y en an o me es g a o el cumplimien o de es e debe - en cuan o me depa a una ocasión plausible pa a paga públicamen e un ibu o de jus icia á la ilus ación y i udes de mis dignos compañe os, y á la esac i ud, labo iosidad y celo con que los Abogados y Subal e nos del T ibunal nos ausi- lian en el eje cicio de nues as al as unciones judiciales. Seño es: nacido el homb e pa a i i en so ciedad, á in de c ece y pe ecciona se en ella y consuma los al os ines á que le des inó el c iado ; apenas ué pa e in eg an e del cue po social hubo de sen i , po las condiciones de su ecsis encia ísica y mo al, la ap emian e necesi dad de la jus icia pa a p o ege su segu idad in di idual y su p opiedad, su independencia y su libe ad. Es os de echos, su conse ación y ga an ía, y el ó den público, son las condiciones undamen ales de la sociedad, son sus leyes na u ales; y es as leyes y condiciones se ian com ple amen e iluso ias sin la ue za p o ec o a de la jus icia que lés si a de ji opugnáciilo con a las demasías, a en ados y c ímenes. Las pasiones del homb e desbo dadas ecuen emen e en g a e daño de los de echos de p opiedad, de la segu i dad indi idual, y de la ecsis encia y hono de sus conciudadanos, comp ome en la paz y el o den público, el bienes a y la sue e de la sociedad, y es os escesos mas ó menos c iminales hacen nece sa ia una sanción que los en ene y ep ima, y los anonade á se posible en el o den mo al. Sin jus icia el pode oso subyuga ía al débil, el hom b e de bien se ia íc ima del mal ado, y los c i minales queda ían impunes; no hab ia segu i dad, ni p opiedad, ni ampoco libe ad, po mas que el deseo de ob ene la, an ámplia como sea posible, suele se la hid opesía de los pueblos; po que la libe ad. Seño es, u o desde su naci mien o como Hé cules muchas se pien es en su cuna, ni es plan a que c ece en e c ímenes y hu acanes polí icos, y la e dade a libe ad es la acional y pací ica, la que depende del espe o V obediencia de las leyes: Kob empe a e legibus, » summa libe as.» La sociedad des i uida de la acción p o ec o a de la jus icia, comba ida siemp e de elemen os dele é eos, en egada á la ins abilidad y a ieda des unes as de la muchedumb e, y dominada uni e salmen e po la ue za ma e ial, en ez de se el ehículo de soco os y de buenos o icios pa a la humanidad se ia el ludib io de los mal ados, y p esen a ía el aspec o de un andalis- 1^1 mo a oz. Y po eso, Seño es, la necesidad de la jus icia ha sido sen ida en odos los siglos y en odas las naciones como la mas impo an e y la mas i al pa a la ecsis encia del cue po social; po eso quiso el Sup emo Hacedo que el sen i mien o de la jus icia naciese con el homb e im p eso en el ondo de su co azón, y po eso qui so ambién que la nocion del debe y de lo jus o é injus o uese ínsi a en la especie humana, de mane a que has a los g andes c iminales indan homenaje á los san os allos de la jus icia; pues que de o o modo el se acional no hubie a co  espondido á las mi as sublimes de su c iado . Esc i o es á en los lib os san os que la jus icia p oduce la paz, co ige los malos, conse a los buenos, y asegu a la pe manencia y es abili dad de los gobie nos. Esc i o es á ambién en las pa idas del sábio Rey D. Alonso— ajus icia es » una de las cosas, po que mejo é mas end ezada- » men e se man iene el mundo. E es assi como uen- onde manan odos los de echos... La deben » odos ama , assi como á pad e, é á mad e, que les y>da, é los man iene,.. Según depa ie on los sabios san iguos, jus icia an oqui e deci ,'como cosa en » que se encie an odos los de echos, de qual na u a ^yquic que sean... E es mad e de odo bien, ca en ella caben odas las o as ( i udes).» Un san o doc o de la Iglesia discu iendo ingeniosa y ale gó icamen e sob e las cua o i udes ca dinales dijo e i iéndose á la jus icia, que ninguna i  ud da mayo es u os y u ilidades al mundo. Los Pedalios no pedían á su Dios sino jus icia, pa- eciéndoles qué en ella sola pedían ida , salud, hon a, iquezas, ic o ias, y oda elicidad en los sucesos. Hubo naciones en la an igüedad qüe en e las ce emonias de la co onación de sus Em pe ado es usaban la de a ma les la mano dies a, como la mas ue e y p e e en e, con un es oque de o o y pede nal, insignia de lá jus icia; dejan do pa a la sinies a el a co y las lechad que sim bolizaban la po es ad, ó el a bi io^ k gue a. La jus icia, en sen i del o ado oUiano, es la i ud po esceiencia. Los poé as han dado en sus can os á la jus icia el nomb e de asanía hija-del (Aelo-.yy los ilóso os la han ado ado como á «na de odas las i í desí'» y los homb es de Es a do econocen en ella la base mas sólida sob e que pueda cimen a se oda asociación du able, po que el man enimien o de las leyes, conse cuencia na u al de la jus icia, asegu a la ecsis- encia y el po eni de la sociedad. En suma, Seño es, es un hecho incon es able, con i mado po la espe iencia de odos los siglos y el o o de los mas p o undos esc i o es, que la jus icia es la p ime a necesidad de los pueblos, y la condición undamen al pa a su ecsis encia y bienes a . Cons an emen e ha sido p oclamada es á e dad y lo se á ambién, po que la acción de la jus icia es de una la i ud inmensa, y a ec a a o ablemen e á odos los in e eses sociales; po que de la jus icia depende la sue e de la hu manidad en e a^ y en la equidad de sus juicios [U] Requie e ambién la ley «que sean íeahs é de »buem ama^ é sin mala cobdicia.» La leal ad que odo ciudadano español debe p o esa á su Rei na, es ademas una sag ada deuda de g a i ud pa a los Jueces. Los que hemos ecibido del T o no an ele ada in es idu a enemos una obliga ción mucho mas es echa de se ieles á S. M., de aca a la y ama la since amen e, y de p es a nues os se icios como ciudadanos y unciona ios públicos con decisión anca y esme ada. El Magis ado y el Juez que son e dade amen e leales deben igu a se que po mucho que hagan en obsequio de su Rey y de su pa ia jamás es- ceden los lími es del debe . La buena ama es equí oca á eces an e la muchedumb e, que cons ando de elemen os muy he e ogéneos suele deja se lle a de imp esio nes e sá iles é inconside adas, que conducen á juzga de las cosas y de las pe sonas sin disce  nimien o y con e o . La opinión del pueblo an di ícil de a ia cuando se le oca en sus ins i u ciones y p ác icas an iguas, es muy débil é ins able espec o de los indi iduos, según se dedu ce de muchos ejemplos his ó icos asi an iguos como mode nos. No hay pasión mas p on a de disemina que el ódio, y con a ninguno es an ácil de esci a le como con a los Jueces; po  que siendo su minis e io el de pe segui los c í menes y sus au o es, y condena á una de las pa es li igan es, cla o es que deben adqui i enemigos, ó que po azón de su o icio «mague [15] » agan de echo, non puede se que non ganen y> malque ien esusando de la esp esion de la ley. Pe o como quie a que al sea la condición odiosa del minis e io judicial, la buena ama es una cualidad esencial en el Juez, y debe adqui i la po medio de una conduc a i ep ensible en su ida pública y p i ada. El Juez que se dis inga po la pu eza y g a edad de sus cos umb es, po su conduc a ci cunspec a y deco osa, y po su ciencia é impa cialidad en la ad minis ación de jus icia, se a siemp e de buena ama pública á pesa de los esen imien os indi iduales que haya podido esci a con sus allos judiciales; se concilia á oda la conside ación y ap ecio que desea la ley, y sus decisiones se án aca adas como concienzudas y jus as. Es de ina p eciable alía la ama de homb e jus o, po que en los homb es jus os se iene an a con ianza, se gún dice el o ado omano, que no cabe con a ellos sospecha alguna de aude é injus icia. La (.mala cobdicia>* es á en inmedia o con ac o con la p e a icación y c iminalidad, y ningu na cau ela es á demas con a las ale osas acome idas de la codicia, po que de un cabello se en gend a es a sie pe que después suele c ece sin lími e; pe o es una pasión an il y de es able y an al amen e condenada po la azón y la ley, que no la debo supone en ningún indi iduo de la Magis a u a española, cuya in eg idad es ge ne al y ha sido siemp e p o e ial, me ecien do en odos iempos una epu ación dis inguida. Ni el magis ado necesi a de i ud pa a no des cende á amaña in amia; bás ale algún sen i mien o de pudo ó de amo p opio, ó de espe o á la Opinión pública. Hay ambién o os es ímulos que conducen alguna ez á la p e a icación, aunque sean me nos e gonzosos que la «mala cobdiciayy y la opi nión pública no los epu e an in ames. El «amo » 6 el «desamo », el miedo, una ambición inconsi de ada, los mi amien os al pode ó al a o , el espí i u de pa ido mas ó menos unes o según uese la ehemencia de las pasiones polí icas, y o as a ecciones semejan es pudie an in lui pe  niciosamen e en el ánimo del Juez has a hace le p e a ica en el eje cicio de sus unciones. Po an o debe ene un co azón obus o é in lecsi- ble an e la ley, y una alma pu a, independien e y bien o alecida po el amo á la jus icia sin epa a en pe sonas ni en ge a quías; ele ando su conside ación á oda la al u a é impo ancia de su minis e io, nunca debe pe de de is a que la ley y la jus icia son impasibles; que él como' ó gano de la ley y la ley en acción, adminis a do de la jus icia y no a bi o de ella, debe se igualmen e impasible; que la po es ad judicial solo iene po la ley, con la ley lo puede odo, y sin ella nada absolu amen e; y que an e la ley y la jus icia odos son iguales, sin que econoz can amigos, ni enemigos, y sí únicamen e el de echo y la azón de los que in ocan su p o ec ción augus a. [17] La misma ley di ina mandó a los Jueces de Is ael des ia los ojos de la necesidad, lag imas,: pob eza ó ejez del li igan e, y pone los en solo el hecho que se habia de juzga . Y nues as le yes muy con o mes con es e p ecep o di ino im ponen ambién á los Jueces los mas es echos debe es sob e el pa icula , y en e o as cosas Ies o denan que lib en los plei os bien y leal men e sin que po amo , desamo , miedo, ni po o o mo i o alguno se des ien de la e dad, ni del de echo; que sean jus icie os «pa a a- »ce á cada uno de los que inie en a su juicio »jus icia é de echo, y que sean i mes «de ma- wíie a que se no des ien del de echo, ni de Ja e -* » dad, ni agan con a io po ninguna cosa que. les y> pudiese ende a eni , de bien ni de mal.» El debe del Juez es el de pe manece impasible como la ley é in es iga impe u ablemen e la e dad pa a adminis a jus icia ec a, lib e de oda a ección pe sonal, y sin i i a se con a los que c ee culpables, ni en e nece se po la sue e de aquellos cuyas quejas a acan su sensibilidad, le- lizmen e. Seño es, las disposiciones . legales so b e p e a ica os no ienen aplicación al^na espec o déla Magis a u a española, cuya in e g idad y hon adez son ca ac e ís icas y nunca desmen idas á pesa de la inmo alidad que ha cundido po do quie a, de las penu ias y aza es á que ha es ado suje a, y de los mayo es iesgos que la ci cuyen en la amo ilidad de su sue e. La ley o dena á los Jueces « que sean mansos^ [18] de buena palab a, á los que inie en an e ellos » á juicio;» y es o mismo nos p esc ibe el a í culo 9, capí ulo 2. ° de las o denanzas. El Juez que iene la balanza de la jus icia en e los li igan es, en e el acusado y el acusado, y en e el c imen y la pena, debe mos a se dulce y pa cien e con los que an e él compa ecen á juicio, « E udimini qui judica is ie am, nam quo ju- y> dicio judica e ilis, judicabimini.» Son palab as del P o e a esc i as en los lib os san os, y pa lab as que el Juez debe ene imp esas en el ondo de su co azón pa a no ol ida se jamás de la esponsabilidad en que incu i á an e Dios, ii po omisión ó negligencia dejase de adqui i la sabidu ía que ecsije la ley pa a juzga los plei os de echamen e. La igno ancia en el Juez es mucho menos disimulable que en ningún o o unciona io público, po que sus desacie os y e o es ocasionan mayo es daños á la sociedad, po lo mismo que su minis e io es an ele ado, y que son obje o de sus juicios y allos el ho no , la ida, la p opiedad y la libe ad de los ciudadanos. El Juez igno an e es una e dade a calamidad, y en nada se di e encia de un Juez mal ado, según dijo un sabio. Al Juez le oca se la ley i a, la ley p ác ica; pues la ley po si sola se ia un es o mue o, sin la acción del Magis ado enca gado de su obse ancia y apli cación. Y como la po es ad que eje ce es la de aplica las leyes en los juicios ci iles y c imi nales, su sabidu ía debe unda se con oda l9] e encia en el es udio p o undo del de echo y de la legislación pa ia, y en el conocimien o del e dade o espí i u de las leyes pa a p onun cia sus decisiones en los espec i os casos del modo mas con o me á la men e del legislado . El sábio Rey I). Alonso nos dice en sus pa i das «.que el sabe de las leyes non es an sola^ emen e en ap ende é deco a las le as del as^ »mas el e dade o en endimien o del as. y> Y el ju-. isconsul o Romano dijo: «Sci e leyes non es y> e ba ea um ene e, sed im ac polesia em.» Pe o oda ía el Juez necesi a de o os cono cimien os ausilia es pa a desempeña dignamen e su minis e io, po que la ciencia de la ju isp u dencia es as ísima , como que no hay acción al guna que no deba mi a se mas ó menos suje a á ella, po que ampoco la hay que no se cuen e en la dase de legí ima ó ilegi ima, pe mi ida ó p o hibida, según que es ó no con o me á laley. Jus- iniano de inió la ju isp udencia: «Di ina um y>.a que humana um e um no iiia^ jus i a que in^ ^jusli scien ia.y> El en endimien o se con unde al conside a cuan es ensos son los lími es de la ju isp udencia; y puede deci se que desde los sublimes conocimien os de la eligión has a las ideas mas esac as, en algún modo, de odas las p o esiones en an en el dominio de es a ciencia, po que no hay ninguna que no es é subo dinada á cie as eglas y policía, que emana inmedia a men e de la jus icia ó equidad. Cuan o espec a ai.es ado de laa pe sonas,, bienes,, con a os, obJi-^ gaciones y acciones, lodo, odo la pe enece y co esponde. Más en el in incado la e in o de nues a ju isp udencia, en la inmensidad de o lúmenes que se han esc i o en es ilo doc inal po ios in é p e es y glosado es de nues a olu minosa y complicada legislación, debe p ocu a el Juez no espacia se demasiado dedicando sus a eas y igilias al es udio de los au o es mas clá sicos y de mas celeb idad en el o o, á in de p eca e se de aquel a agoso emb ollo en que algunos hacen consis i la ciencia del de echo, y que solo si e pa a in oduci la con usión en las ideas y obscu ece al alen o mas cla o y despejado. Es de mas, Seño es, que yo me de enga en p esen a una eseña de nues a legislación á ios ilus ados ju isconsul os que me escuchan , y la conocen pe ec amen e. Inmensa en sus códigos gene ales, en sus legislaciones p o inciales y ue os municipales , y en la mul i ud de p agmá i cas, dec e os y ó denes pos e io es á la No ísi ma Recopilación, puede deci se que es un caos y una colección mul i o me y mons uosa en que la sagacidad de los Le ados suele encon a e cu sos y medios apa en emen e azonables pa a sos ene alguna ez causas desespe adas an e la jus icia y la equidad. Desde una época ecien e deudo es somos á las Có es y al Gobie no de S. M. de algunas disposiciones y e o mas impo  an es en la legislación del pais; pe o po ú iles y es imables que hayan sido, como que son limi- pl] laclas á cie os y de e minados obje os, no po eso se ha a enuado la u gencia con que el es a do ac ual de nues a legislación, y las mul iplica das a enciones de la adminis ación de jus icia, cada dia mas sensibles á la pa de los p og esos y de las nue as necesidades de la época, eclaman impe iosamen e una codi icación gene al, ó un sis ema comple o de legislación que en a monía con el p incipio del Gobie no ecsis en e, y e dac ado en el espí i u de las luces del siglo, ase gu e como co esponde la inamo ilidad é inde pendencia del pode judicial, y si a de pau a y egla undamen al á los ibunales pa a el ace  ado desempeño de sus a ibuciones. De espe a es, Seño es, que los dis inguidos ju isconsul os á quienes se ha encomendado es e impo an ísimo abajo nos den an comple o como deseamos y ha menes e la Nación, y con la b e edad que ecsige el es ado ac ual de nues a legislación , y les sea posible en la magni ud de su emp esa. Me pa ece habe dicho lo bas an e ace ca de la adminis ación de jus icia, de las obligaciones del Juez, y de las ci cuns ancias que deben con cu i en él pa a que sea Juez « acabadoyy como desea la ley. Quizá me haja esplicado demasiado di igiendo la palab a á Magis ados an ilus ados como los de es e T ibunal en quienes dia iamen e eo esal a el amo á la jus icia, y eo am bién mucha pun ualidad, in eg idad cons an e, y celo in a igable en el cumplimien o de sus debe- jes; pe o ya que po un acciden e inespe ado^ y quizá en ajoso pa a mi, no he sido eelec o Dipu ado á Co es, y po es a ci cuns ancia es la p ime a ez que engo la sa is acción de habla en es a ocasión solemne, he c eído con enien e da cie a la i ud á la esposicion de mis ideas y p incipios sob e los impo an es obje os á que se e ie e el p eceden e azonamien o. Voy aho a á di igi la palab a con pa icula idad al Magis ado e es ido de la Fiscalía, que pa a desempeña dignamen e su minis e io debe se an ilus ado como el Juez. El Fiscal de S. M.i es el ep esen an e del Gobie no en es e T ibu nal y es su ausilia na o, á in de eclama el man enimien o del ó den público con a eglo á las leyes y disposiciones igen es. Es el de enso de la causa publica, de los in e eses del Es ado, de la Real ju isdicción o dina ia, y de las ega bas de la Co ona; y como igilan e y censo pú blico de la ec a adminis ación de jus icia es á especialmen e obligado á denuncia los abusos © i egula idades que la pe judiquen ó menosca ben, á acusa en su caso las al as que en ag a io de la adminis ación de jus icia ad i ie e en los Juzgados in e io es, á acusa ambién las cul pas ó deli os cuyo conocimien o en p ime a ins-. anda oca á la Audiencia, y á cuida de la ob se ancia de las leyes que de e minan la espec i a compe encia de los ibunales. Es, digámos lo asi, el b azo obus o de la ley pa a p omo e sin descanso y con la mayo e icacia la pe secu ción y cas igo de los deb os-que o enden á la so-^ [23] ciedad, p ocu ando en cuan o le sea posible que la acción de la jus icia sea diligen e, espédi a y bien di igida, y el jus o cas igo de los delincuen es an ápido como sea compa ible con la na u-. aleza de la causa y los ámi es de la de ensa legal; po que una de las p ime as necesidades; de la jus icia es que se haga con p on i ud y que sepa he i al c iminal en una echa inmedia a á la pe pe ación del c imen, po que un ejempla p on o y jus amen e ejecu ado e i a muchas e^ ces la epe ición de c ímenes y de cas igos. Pe o el minis e io Fiscal, aunque se e o, debe se jus o é impasible como la ley en cuyo nomb e se eje ce, y po lo mismo iene igual obligación de de ende y p es a su apoyo á la inocencia y á los legí imos de echos de los ciudadanos, se gún uese la e dad y la jus icia que les asis a. El eje cicio de es as unciones cie amen e su blimes j de suma impo ancia pa a el se icio de la pa ia y de la Reina es mas uni o me, ac i o y espédi o desde que po el Real dec e o de 26 de Ab il de 18i4 se dió la unidad con e nien e ala acción del minis e io Fiscal; y el ilus ado Fiscal de es a Audiencia pe ec amen e conocedo de las obligaciones anejas á su ele a do ca go, y ausiliado de sus en endidos y la o- iosos Abogados Fiscales, las desempeña con una jus i icación, in eligencia y celo laudables. Debo ambién hace en es e luga un ecue  do jus amen e hon oso del ilus e colegio de Abogados de es a Capi al, cuyos indi iduos i-» [30] lá o ni del Sec e a io haya quedado asun o al guno pendien e. Unicamen e se han some ido cua o espedien es al ecsamen y decismn de la Audiencia plena: han ju ado cua o Seño es Ma gis ados, ocho Jueces de p ime a ins ancia y dos Esc ibanos, La Regencia po su pa e ha des pachado 192 espedien es, ag egándose odo lo ela i o á la Co espondencia o icial que es dia ia y nume osa. IJno de los obje os mas p e e en es pa a la ba la de Gobie no y la Regencia ha sido el a eglo de ini i o del a chi o. Hace dos años que es a impo an ísima o icina, depósi o p ecioso de in i nidad de p ocesos, espedien es, ejecu o ias y le- gaios. e a en su mayo pa e un hacinamien o con uso de documen os y papeles i ados po el suelo y mal a ados po el pol o, á causa de no habe la es an e ía necesa ia pa a su colocación. El mal e a muy g a e, y el emedio muy u gen e ; pe o la al a de ondos o ecía un obs áculo di ícil de supe a se. Sin emba go es a di icul ad se allanó con una esolución pe se e an e, se ob u ie on ondos, se ab ica on los es an es, y p incipiado el a eglo de los papeles en el mes de Ene o de 1845, desde en onces acá se lle an ya coo dinados y colocados con la mayo p o- ligidad una mul i ud de legajos, en e los cuales se hallan has a 7395 p ocesos ci iles, odos pues os en los espec i os es an es po Esc ibanías y elas de juicio con los co espondien es índices bien esp esi os; debiéndose es e abajo a la la- [31] bo iosidad é in eligencia del o icial del a chi o, bajo cuya inmedia a di ección y la igilancia su pe io que se eje ce cons an emen e sob e sus ope aciones, se log a á el a eglo de ini i o que nos hemos p opues o con una esc upulosidad que nada deje que desea . También ha sido obje o de p e e en e solici ud pa a la Sala de Gobie no el esac o cumpli mien o de la Real ó den de 30 de Se iemb e de 1845 ela i a á la es adís ica c iminal de 1844; más ni su celo, ni su au o idad po ac i a y ené gica que haya sido, han alcanzado á e i a las dilaciones que ha su ido es e impo an e ne gocio, mo i adas po las ecuen es dudas y com sullas de los Jueces de p ime a ins ancia, y las equi ocaciones en que han incu ido algunos, disculpables has a cie o pun o, en la edacción y clasi icación de sus abajos. P e iéndolas des de un p incipio la Sala se p opuso p e eni las y acili a el acie o á los Jueces, comunicándoles una ci cula que c eyó con enien e o mula po ia de ampliación ó esplicacion á las eglas com p endidas en la ci ada Real ó den con e e en cia á cada uno de los es ados. Pos e io men e ha esuel o siemp e incon inen i cuan as dudas le han consul ado, y oda ía se ha is o p ecisada á dic a algunas p o idencias ap emian es. Como quie a allanadas al cabo odas las di icul ades, eunidos odos los abajos de los Juzgados, ec- saminados y e isados esc upulosamen e, y o  mados los es ados gene ales de odo el e i o io [32) con la pe ección que ha sido posible, y hecho o do lo demas que p e iene la misma Real ó den con especial a ención y cuidado, es de espe a que los abajos es adís icos de es e T ibunal e e en es á la pa e c iminal de la adminis ación de jus icia en el año 18i4 me ezcan la ap oba ción del Gobie no de S. M., á cuya sabidu ía debemos loo y p ez po habe plan eado es e medio an ú il como ilosó ico pa a que la admi nis ación p e enga los deli os p ocu ando es i - pa ó disminui las causas que los p oducen, y la legislación pueda ep imi los y esca men a los con sanciones penales mas p opias y e icaces pa a el cas igo y e o ma mo al de los c iminales. Po la Real ó den de 21 de Se iemb e de 184-4 ci culada á los Regen es de las Audiencias se si ió manda S. M. que pa a cada una de las Salas del T ibunal se comple ase un ejempla del Fue o juzgo, de las pa idas, de la No ísima Recopilación, código de come cio, ley de en juiciamien o y colección de Reales dec e os, y ademas un ejempla solo de los dec e os de las Có es de 1812 y 1820. Es a Real ó den no ha podido se e ec i a has a el año p óximo pasa- sado po al a de ondos disponibles; mas cum plimen ada y a en odas sus pa es, iene cada una de las es Salas del T ibunal su lib e ía in dependien e compues a de los códigos y dec e- -los e e idos. Tampoco me pa ece ue a de p opósi o el enuncia en es e luga las mejo as ma e iales que Con o me á la olun ad de S. M. mani es ada en sus Reales ó denes de 19 de Ab il y 12 de Junio úl imos se han hecho en las Salas del T ibunal, las cuales ca ecían déla decencia co  espondien e á las augus as unciones á que es án des inadas. E a u gen e mejo a las en sus ado nos y en sus ense es; lo e a asimismo el ae pa a las Salas los e a os de S. M. de cue  po en e o, po que los an e io es e an ya imp o pios: odo se ha hecho con el posible esme o, y aun se medi a en hace mas pa a el debido o  na o y deco o del T ibunal, y la comodidad y decencia indispensables de algunas de sus o i cinas. Me he limi ado, Seño es, á es a esposicion su cin a de lo que p incipalmen e se ha hecho en es e T ibunal du an e el úl imo año, sin descende á o os po meno es menos impo an es; po que lo espues o conside o bas an e pa a da a cono ce que asi en lo con encioso como en lo gube  na i o los abajos han sido g a es y conside a bles, y que en la adminis ación de jus icia ha habido oda la espedicion compa ible con los á mi es legales, y el cúmulo de negocios que han pues o á p ueba el celo y labo iosidad de los Magis ados y demas unciona ios del T ibunal. Finalmen e pa a conclui es a segunda pa e de mi discu so me oca deci algo ace ca del es ado de la adminis ación de jus icia en el e  i o io de es a Audiencia. Los Jueces de p ime a ins ancia y P omo o es Fiscales se conducen [34] gene almen e con in eg idad e in eligencia en el cumplimien o de sus espec i as obligacio nes, sin que penda en es e T ibunal eclama ción alguna po culpas ó deli os ela i os al eje cicio del minis e io judicial; y son po lo mismo dignos de su es imación y ap ecio. Las di e encias que se ad ie en de unos juzgados á o os, pa icula men e con elación al mé i o de las ac uaciones judiciales y á la legalidad de las p o idencias y allos, puede asegu a se que p oceden casi esclusi amen e de la capacidad é ins ucción ela i a de los mismos Jueces-, y al es el mo i o p incipal de que la adminis ación de jus icia no sea igualmen e espédi a y •sa is-' ac o ía en los Juzgados de es e e i o io. Allí donde se é un Juez que á su in eg idad eúna la ins ucción y espe iencia necesa ias pa a el cumplimien o de sus debe es, las ac uaciones ju diciales son o dina iamen e bien di igidas, las sen encias mas con o mes al esul ado de los au os, y la acción de la jus icia suele se diligen e y ac i a en los casos c iminosos, como es me nes e que lo sea pa a el descub imien o y cap u a de los delincuen es en los momen os mas inmedia os al deli o y en las p ime as diligencias del suma io, de cuya cele idad y acie o de pende casi siemp e el buen ei o de los juicios c iminales. Los acciden es y ci cuns ancias loca les pueden in lui en casos dados con a la ad minis ación de jus icia, una piedad mal en en dida y el emo de las pe ^eueiones y - engan- [35] zas son muchas eces causa de que los es igos ocul en la e dad y de que los delincuen es que den impunes; pe o es os incon enien es son co munes, lo mismo en A agón que en o as pa  es, es án en la na u aleza de las cosas, y su e medio es muy di ícil. Lo que impo a sob e odo es que los Jueces sean buenos, es deci ín e g os, de espe iencia j sabe en su p o esión; po que la p incipal ga an ía de la ec a admi nis ación de jus icia es á en el mismo Juez se gún dejo dicho an e io men e, es á en sus i ^ udes, y en su pe icia o ense. Po lo demas, asi el T ibunal como la Sala de Gobie no eje cien do espec i amen e la supe io inspección que les es á encomendada nada omi en po su pa e á in de p omo e en el e i o io que es á á su ca go la adminis ación de jus icia y ela muy cuidadosamen e sob e ella, y elan ambién con igual solici ud po el buen compo amien o de los Jueces de p ime a ins ancia y demas unciona ios judiciales, disimulando le es y es- cusables al as ó los e o es de opinión en ca sos dudosos, pe o amones ando y co igiendo opo unamen e en los pocos casos que dan lu ga á ales demos aciones. Magis ados: dignos minis os de es e emplo de la jus icia, cuyas pue as se ab en de nue o hoy pa a no ce a se jamás al des alido ni al inocen e. Al conclui mi discu so uel o á di i gi me á oso os que sois los p ime os uncio na ios del ó den judicial en el e i o io de es a [36] Audiencia; á oso os que como ales debeis se dechado de los demas po ues a conduc a pública y p i ada, y po ues o compo amien o en el desempeño del augus o minis e io que eje ceis: mucho habéis hecho en el año de 1816; pe o si las ci cuns ancias del país, si las a enciones de la adminis ación de jus icia lo ecsigiesen, mucho mas ha éis en el de 1847 po la Reina y po la pa ia, á cuyo se icio os consag áis con an a decisión como leal ad. Vol amos, ilus es compañe os mios, á emp ende nues as a eas, si cabe, con ma;^o alien o y con un celo in a igable, ol amos á da á la jus icia y al se icio público oda nues a solicí-» lud, odo nues o iempo, y odas nues as a cul ades: nunca pe damos de is a que an e las a as de es e san ua io las pasiones y los sen i mien os deben es a mudos y encadenados, que la ley y solo la ley es la que aquí debe impe a , y la azón y solo la azón la que aquí debe escucha se. Y sea la jus icia en noso os lo que debe se en el co azón del buen Magis ado, cuál el as o e ulgen e del dia que igualmen e ilumina las mas humildes cabañas de la ie a, como las do adas o es y palacios.—He dicho.