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2015 2 José Manuel Frago Calvo Niveles de actividad física en escolares de educación primaria: actividad física habitual, clases de educación física y recreos Departamento Director/es Expresión Musical, Plástica y Corporal Zaragoza Casterad, Javier Generelo Lanaspa, Eduardo Director/es Tesis Doctoral Autor Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento Director/es José Manuel Frago Calvo NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN ESCOLARES DE EDUCACIÓN PRIMARIA: ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL, CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA Y RECREOS Director/es Expresión Musical, Plástica y Corporal Zaragoza Casterad, Javier Generelo Lanaspa, Eduardo Tesis Doctoral Autor 2014 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Departamento Director/es Director/es Tesis Doctoral Autor Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
0 TESIS DOCTORAL UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y DE LA EDUCACIÓN NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN ESCOLARES DE EDUCACIÓN PRIMARIA: ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL, CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA Y RECREOS Autor: José Manuel Frago Calvo Directores: Dr. Javier Zaragoza Casterad Dr. Eduardo Generelo Lanaspa
2 " Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia. Tiene una importancia absoluta " Aristóteles, filósofo griego (384 - 322 a.C.)
4 AGRADECIMIENTOS Han pasado ya unos cuantos años desde que comencé a vivir esta experiencia, porque así es como me gusta verlo a mí: una experiencia. Si bien es cierto que la formación que requiere realizar una tesis doctoral me ha ayudado a aprender infinidad de cosas acerca de la temática que aquí se investiga, no puedo decir que a través de este trabajo haya aprendido menos a nivel personal. Este documento es sólo un minúsculo reflejo de las miles de cosas que he vivido para llegar a escribirlo, y nada de esto hubiera sido posible sin lo más importante: las personas a mi alrededor, que me hacen crecer y aprender cada día. Por ellas van estas palabras. Por encima de todo me gustaría agradecer a mis directores, Dr. Javier Zaragoza Casterad y Dr. Eduardo Generelo Lanaspa. Vuestra dedicación, ayuda inestimable, y empeño por ayudarme a conseguir el mejor resultado posible, ha sido fundamental. Pero más lo fue, en su día, ser vuestro alumno, leer vuestros artículos, o escucharos hablar de forma apasionada sobre esta temática. De vosotros aprendí que pequeños pasos recorren grandes caminos, y además, así es más saludable. Gracias por vuestro compromiso, conmigo y con la sociedad. A los centros educativos “La Milagrosa” y “Santa María Reina”, sobre todo a los alumnos y familias que participaron. Desde que en 2007 llegué recién licenciado, cada proyecto de investigación que he llevado a cabo ha sido apoyado, desde el DEA hasta esta tesis. Muchas gracias a las Hijas de la Caridad y a las directoras de ambos colegios, tanto en el momento de comenzar este proyecto como las actuales, igualmente implicadas en los trabajos que allí desarrollamos. Y por su puesto, a todos los profesores y personal de administración y servicios. Sin vuestra ayuda repartiendo circulares, proporcionando listados, y en definitiva, facilitando las cosas, nunca habría podido llevar a cabo este trabajo. Muchísimas gracias por haberme permitido aprender tantas cosas de vosotros, y por seguir haciéndolo también hoy. Al grupo EFYPAF (Educación Física y Promoción de la Actividad Física): Jose, Berta, Albertos, Eduardo, Javier, Luis, etc. Desde que entré a formar parte me sentí uno más. Trabajar con vosotros supone trabajar con algunos de los mejores profesionales en este ámbito. Además de los ya mencionados directores de este trabajo, merecen especial agradecimiento Alberto Abarca, por ayudarme enormemente en mis inicios; Berta, que me enseñó a usar los acelerómetros, me ayudó desinteresadamente en todo el trabajo de campo y solventó muchas de mis dudas; y Alberto Aibar, incansable para responder mis preguntas, enfrentarse a mi base de datos, y hacer que pareciese fácil lo que a mí me parecía complicadísimo. Muchísimas gracias. De todos vosotros aprendí lo bonito y eficaz que es trabajar en equipo. Esta tesis tiene un poco de cada uno de vosotros. Me gustaría igualmente agradecer a otros investigadores que nos han ayudado a solventar alguna duda a la hora de orientar este trabajo, como Jorge Mota o Julien Bois, así como al Departamento, en especial a Lucía Alarcia por su ayuda con los trámites.
A todos mis amigos y amigas, que por suerte son muchos. Siempre he sentido vuestro apoyo, en esto y en cualquier otro proyecto que he emprendido, y por ello estoy enormemente agradecido. Todos me habéis hecho crecer: amigos del colegio, del instituto, del fútbol, del trabajo, de la música, de la carrera, del Stadium, los de Colorado, Towanda, y un largo etcétera. De cada uno me he llevado una gran lección: de algunos aprendí a fijarme en las cosas simples, de otros a disfrutar de cada día, y de otros aprendí a superarme y a trabajar duro. Pero lo más importante es que de todos aprendí a compartir grandes momentos. Al hablar de esta tesis en particular, merecen especial agradecimiento dos de ellos: Jorge, por ayudarme a superar momentos difíciles, y por todas las cosas que hemos vivido juntos; y Fer, por estar siempre dispuesto a escuchar, dar ánimo y compartir, tanto las cosas buenas como las malas. Muchísimas gracias. A mis compañeros durante mi formación en Magisterio de EF y la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Si nombrase alguno olvidaría muchos, lo que nunca olvidaré son las risas, los momentos vividos y el buen ambiente que siempre reinó en estos dos grupos de los que tuve la suerte de formar parte (el Formiga, las clases de AFO, los lunes en la nieve, los jueves en Huesca, etc.). De vosotros aprendí que con una sonrisa y un poco de ilusión se consiguen grandes cosas. Me gustaría también agradecer a mis profesores durante toda mi formación, por ayudarme a crecer y motivarme a luchar por mi futuro. Además de mis profesores en la Universidad de Zaragoza, claves en mi formación como profesional de la actividad física, merecen especial mención José Antonio Puyuelo, mi profesor de EF del instituto, y Rosa Pinilla, mi tutora de 4º de ESO. En un momento muy difícil se empeñaron en motivarme, en pensar en mis intereses, en buscar algo que me hiciese reaccionar, y lo consiguieron. Por vuestra “culpa” me dedico a la educación, e intento cada día repetir aquello que vosotros conseguisteis conmigo, y que tanto bien me hizo. Especial agradecimiento merecen las personas de las que más aprendí: mi familia. En primer lugar mis padres, José Manuel y Lola. Lo que soy es gracias a vosotros. Papá, de ti aprendí que la paciencia y el saber estar son las mejores virtudes. Mamá, de ti aprendí que hay que luchar siempre, hasta cuando no tienes fuerzas. Nunca imaginé que estas lecciones iban a ser tan útiles en la elaboración de este trabajo. Y a mi hermana Sara, que siempre fue un modelo ejemplar en el que fijarme, el mejor modelo que pude tener. A Pepe, también hermano, siempre dispuesto cuando le necesito; y a Gonzalo, ese pequeñajo: para él sólo soy “el tete”, pero para mí él es media vida. Igualmente, me gustaría agradecer a mi “otra” familia: a Enrique, porque sigo tus pasos académicos (ojalá), y por tu ayuda y consejos con la revisión del trabajo; y a los telerines: María, Claudy, Sara, Carlos, Javier, etc. ¡Qué positivo es ser positivo! Y por supuesto a ti, Fátima. Me siento la persona más afortunada por tenerte a mi lado. Soportas mis entrenamientos, mis miles de horas dedicadas a esto, apoyas cada iniciativa que tomo y me valoras más que nadie en el mundo. En esas frías noches en Colorado eras lo único que daba sentido a esta locura, y
ÍNDICE DE TABLAS Y FIGURAS 13 ÍNDICE DE TABLAS Y FIGURAS INDICE DE TABLAS CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO Tabla 2.1 Beneficios asociados a la práctica de AF...................................................................... 38 Tabla 2.2 Ventajas e inconvenientes de los principales instrumentos de medición de la AF ....... 53 Tabla 2.3 Principales estudios internacionales de NAFH en población infantil (6 a 12 años) ..... 58 Tabla 2.4 Principales estudios nacionales de niveles de actividad física habitual en población infantil (6-12 años) .................................................................................. 71 Tabla 2.5. Principales estudios aragoneses de niveles de actividad física habitual en población infantil (6-12 años) .................................................................................. 75 Tabla 2.6 Principales estudios internacionales, nacionales y autonómicos de niveles de actividad física durante las clases de Educación Física en población infantil (6 a 12 años) ............................................................................................................................. 82 Tabla 2.7 Principales estudios internacionales y nacionales de niveles de actividad física durante los recreos en población infantil (6 a 12 años) ................................................ 94 CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA Tabla 3.1 Variables e instrumentos utilizados para su medición ................................................ 115 Tabla 3.2 Horarios de las clases de EF ....................................................................................... 118 CAPÍTULO 4: RESULTADOS Tabla 4.1 Tiempo (min) en diferentes intensidades, según el género, en el total de la semana ............................................................................................................... .129 Tabla 4.2 Tiempo (min) en diferentes intensidades, según el género, entre semana .................. 130 Tabla 4.3 Tiempo (min) en diferentes intensidades, según el género, durante el fin de semana ................................................................................................................... 130 Tabla 4.4 Cumplimiento de las recomendaciones de práctica de actividad física según el género ........................................................................................................... 131 Tabla 4.5 Actividad física moderada-vigorosa total semanal, según realización de actividades físicas organizadas y género .................................................................... 132 Tabla 4.6 Tiempo (min) en cada intensidad durante las clases de Educación Física ................. 133
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 14 Tabla 4.7 Niveles totales de actividad física moderada-vigorosa semanal ................................. 136 Tabla 4.8 Tiempo (min) en cada intensidad de AF en los recreos, en función del género ......... 137 Tabla 4.9 Contribución de los recreos a los niveles de AF diaria y a las recomendaciones diarias.......................................................................................................................... 139 INDICE DE FIGURAS CAPÍTULO 3: METODOLOGÍA Figura 3.1 Participantes del estudio ............................................................................................. 114 Figura 3.2 Pregunta ad-hoc cuestionario AFO ............................................................................ 116 Figura 3.3 Fases temporales de la investigación .......................................................................... 122 CAPÍTULO 4: RESULTADOS Figura 4.1 Tiempo de actividad física moderada-vigorosa en las clases de Educación Física .... 134 Figura 4.2 Actividad física diaria (min.) según nivel de intensidad (chicos) ............................... 135 Figura 4.3 Actividad física diaria (min.) según nivel de intensidad (chicas) ............................... 135 Figura 4.4 Tiempo de actividad física moderada-vigorosa acumulado durante los recreos según el género ........................................................................................................... 137 Figura 4.5 Grado de cumplimiento en los recreos con la recomendación del 50 % .................... 138 Figura 4.6 Grado de cumplimiento en los recreos con la recomendación del 40 % .................... 138
15 CONSIDERACIONES PRELIMINARES Y ABREVIATURAS A lo largo del documento aparecerán términos que pueden designar a grupos formados por personas de ambos géneros. Dado que la Real Academia de la Lengua aprueba su uso sin discriminar por ello al género femenino, y con el objeto de simplificar el lenguaje y facilitar la lectura, se van a utilizar ciertos vocablos genéricos. Términos como “niño”, “participante”, o “sujeto” se referirán tanto a hombres como a mujeres, si no se especifica lo contrario. Para el formato del texto, la bibliografía y las tablas, se ha utilizado como referencia la 6ª Edición de las normas de la Asociación Psicológica Americana (APA). A continuación presentamos un cuadro de abreviaturas que nos va a facilitar la comprensión del texto a lo largo del trabajo de investigación. ABREVIATURA SIGNIFICADO AF Actividad Física AFO Actividades Físicas Organizadas AS Actividad Sedentaria AFL Actividad Física Ligera AFM Actividad Física Moderada AFV Actividad Física Vigorosa AFMV Actividad Física Moderada - Vigorosa CF Condición Física CDC Centers for Disease Control and Prevention DLW Agua Doblemente Marcada EE.UU. Estados Unidos EF Educación Física EFYPAF Educación Física y Promoción de la Actividad Física ESO Educación Secundaria Obligatoria GE Gasto Energético IMC Índice de Masa Corporal NAF Niveles de Actividad Física NAFH Niveles de Actividad Física Habitual UE Unión Europea OMS Organización Mundial de la Salud VO2 Volumen de Oxígeno
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 16 El principal objeto de estudio de esta tesis fue analizar los niveles de actividad física en diferentes momentos y situaciones. Para evitar confusiones, nos gustaría explicar las diferentes formas a las que hacemos referencia al hablar de niveles de actividad física. Cuando hablamos de niveles de actividad física habitual (NAFH), nos referimos a niveles de actividad física que pueden considerarse un patrón más o menos regular de comportamiento. Al hablar de NAFH nos referiremos a estudios donde el análisis se ha realizado a lo largo de varios días, generalmente con un mínimo de 3 días entre semana y 1 del fin de semana, y que por tanto puede ser considerado un comportamiento habitual. Por su parte, cuando hablamos de los niveles de actividad física en las clases de Educación Física (NAF en las clases de EF) y en los recreos (NAF en los recreos), nos referimos al comportamiento mostrado en estos periodos, y que tratan de analizar los niveles de actividad física (NAF) en los mismos. Así, podremos encontrar las siglas NAF para hablar de niveles de actividad física en otros ámbitos, como niveles de actividad física en las actividades físicas organizadas (NAF en las AFO), por ejemplo.
1. INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN 19 ÍNDICE DE LA INTRODUCCIÓN 1. INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 17 1.1. JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO............................................................................................ 21 1.2. ESTRUCTURA DE LA INVESTIGACIÓN ...............................................................................24 1.3. RESUMEN DE LA INVESTIGACIÓN ..................................................................................... 25 1.3.1. Resumen ................................................................................................................................... 25 1.3.2. Abstract .................................................................................................................................... 28
INTRODUCCIÓN 21 1.1. JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO En las últimas décadas, numerosas investigaciones han demostrado que la práctica regular de actividad física (AF) es fundamental de cara a mejorar nuestra salud, entendida ésta, tal y como la definió la OMS ya en 1946, como el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades (OMS, 2009). El desarrollo de un estilo de vida activo es una de las piezas clave en la búsqueda de salud a todos los niveles, y por ello esta misma organización, en sus Recomendaciones Mundiales Sobre Actividad Física para la Salud, establece que “los niños y jóvenes de 5 a 17 años deberían acumular un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa” (OMS, 2010; p. 20). En mis años como docente en la especialidad de Educación Física (EF), tanto en Educación Primaria como Secundaria (ESO), he podido observar cómo la situación real de una gran proporción de niños y adolescentes con los que trabajaba y trabajo, dista de las recomendaciones aquí mencionadas: niveles de actividad física habitual (NAFH) bajos, escasa participación en actividades extraescolares que impliquen AF, y poco interés hacia la práctica físico-deportiva. Si bien es cierto que no podemos generalizar esta situación, la observación de demasiados casos de este tipo fue determinante para plantearme la posibilidad de centrar mis esfuerzos en un estudio como éste. El estudio de los NAFH de los adolescentes es actualmente una línea de investigación de gran relevancia e interés a nivel internacional (Atkin, Gorely, Biddle, Marshall, & Cameron, 2008; Martínez-Gómez, Welk, Calle, Marcos, & Veiga, 2009), mientras que encontramos menos estudios de la misma temática en población infantil. El grupo de investigación EFYPAF (Universidad de Zaragoza) centra gran parte de sus esfuerzos en la promoción de la AF en niños y adolescentes. Al acercarme académicamente a sus líneas de trabajo, pronto me di cuenta de que sus intereses y los míos eran muy afines, motivo por el que les propuse unirme a ellos, con total aceptación y colaboración desde el principio. Ellos ya habían desarrollado estudios sobre los NAFH en población adolescente, pero no en población infantil, entendida ésta por la que abarca la Educación Primaria en nuestro país (6 a 12 años), grupo de edad en el que yo estaba enormemente interesado. Así, encontrar un tópico en el que centrar la investigación no fue difícil, de manera que pudiésemos satisfacer sus necesidades, las mías, y sobre todo, aportar evidencia científica en el ámbito de la promoción de AF en niños. Por este motivo, este trabajo cobra más sentido en la manera en que supone una continuación a los estudios previamente desarrollados por mis compañeros de EFYPAF, y complementa, con este grupo de edad, el trabajo ya desarrollado en población adolescente. Remitiéndonos a la bibliografía científica, encontramos que los NAFH en niños y adolescentes son preocupantemente bajos (Bielemann et al., 2012; Caballero, 2007; Craig et al., 2013; Martínez-González et al., 2001; Troiano et al., 2008; USDHHS, 1999; Verloigne et al., 2012). Mejorar esta situación es fundamental, y la educación es una pieza clave en este propósito: las primeras edades son fundamentales para establecer hábitos y experiencias positivas que permitan a los más pequeños adherirse a un estilo de
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 22 vida activo. Como educador y profesional de la EF, siempre me he sentido con el compromiso y la necesidad de analizar esta situación en el entorno en el que yo actuaba, como primer e imprescindible paso a la hora de establecer propuestas y estrategias de actuación. La revisión de estudios realizados en España fue otro elemento determinante a la hora de diseñar la investigación. Si bien es cierto que encontramos numerosos trabajos dedicados al análisis de los NAFH en adolescentes (Abarca, 2011; Aibar, 2013; Martínez-Gómez et al., 2009; Murillo, 2013) hallamos escasos (Hernández-Estopañán, 2009) que examinen los de la población infantil. Igualmente, los instrumentos de medición objetiva que vienen utilizándose en los últimos años en adolescentes (acelerómetros), apenas han sido utilizados previamente en nuestro país en población infantil, lo que se traduce en una falta de información en cuanto a los NAFH medidos de forma objetiva en este grupo poblacional. Por su parte, el carácter práctico y de desarrollo profesional que queríamos darle al trabajo, hizo que nos centrásemos en los centros escolares en los que yo desarrollaba mi actividad profesional, aspecto que igualmente nos pareció interesante para el diseño de la investigación: muchos de los estudios encontrados tratan de dar una idea global de la situación en una determinada área geográfica (ciudad, provincia, comunidad autónoma, o país), mientras que pocos se centran en situaciones concretas, en el análisis de la realidad de cada centro educativo en torno al cual gira la vida diaria de los escolares. Consideramos que conocer la realidad de centros escolares concretos era fundamental para comprender sus comportamientos, y a partir de allí orientar estrategias precisas de intervención. La distribución de la AF a lo largo de la jornada escolar, así como la aportación de clases de EF y recreos a los NAFH, nos pareció muy importante para comprender los patrones de práctica de AF en nuestro grupo de referencia. Encontramos estudios a nivel internacional centrados en esta temática (Fairclough & Stratton, 2005a; Nettlefold et. al., 2011; Ogden et. al., 2006; Ridgers, Stratton & Fairclough, 2006), y aunque también encontramos algunos en España (Hernández, Ferrando, Quílez, Aragonés & Terreros, 2010; Martínez, Contreras, Aznar, & Lera, 2012), es cierto que este tópico no ha sido ampliamente estudiado en nuestro país, y mucho menos en nuestra Comunidad Autónoma, en población infantil. Por este motivo decidimos centrar nuestros esfuerzos en analizar qué sucede en las dos principales oportunidades que los niños tienen de ser activos durante la jornada escolar: las clases de EF y los recreos. Pero quizá uno de los aspectos que más tuvimos en cuenta a la hora de diseñar y llevar a cabo la investigación fue el carácter informativo y formativo que debía tener para las familias y los centros escolares como agentes de cambio. Por ello, los padres de los dos colegios participantes recibieron diferentes sesiones formativas: una jornada de sensibilización denominada “actividad física, salud y educación”, una reunión informativa de presentación e invitación a participar en la investigación, y una última sesión de presentación de los resultados y análisis de la situación general del centro. Asimismo, se
INTRODUCCIÓN 29 version software (Actigraph, Pensacola, FL, EE.UU.). The intervals corresponding to PE lessons and recess time were selected for each student using gAF software (Universidad de Zaragoza, 2011), for its posterior statistical analysis, carried out using SPSS 18 software. Results HPAL: Children accumulated a mean of 88.50 minutes of MVPA, with significant differences (p ≤ .001) among boys and girls (100.55 minutes for boys, 81.77 for girls). Most children (87.69 % of boys and 92.11 % of girls) met daily PA guidelines. MVPA was higher during weekdays (94.03 minutes) than during weekend days (71.92 minutes), with more pronounced differences in moderate (MPA), vigorous (VPA), and MVPA intervals. Gender differences were lower during weekend days, but still significant. PAL during PE lessons: PAL during PE lessons were low (22 % of class time in MVPA), with no gender differences shown, and contributed in an 11.08 % to daily PAL when held. Daily PAL was higher during PE days than during non-PE days. Only 1 girl (1.30 %) complied with PE guidelines (50 % of PE time in MVPA) during PE lessons. PAL during recess: PAL during recess were low (19.60 % of recess time in MVPA), with significantly higher levels for boys (F (1,171) = 75.82, p ≤ .001), and recess contribution to daily PAL was 6.74 %. Compliance level varied depending on the analyzed guideline: 2 children (1.16 %) achieved the 50 % of recess time in MVPA guideline, whereas 11 (6.36 %) complied with the 40 % of recess time in MVPA guideline. Conclusions Results found in this study can contribute to specific literature by showing the HPAL of children aged 6 to 12 years-old in a Spanish sample, as well as helping us understand the role of PE lessons and recess in contribution to HPAL. HPAL were high in general, being significantly higher in boys. Compliance with PA guidelines was high. Children engaged in more MVPA during weekdays than during weekend days, when gender differences were lower, but still significant. PE lessons and recess showed very low PAL, slightly contributing to improve HPAL, and compliance with guidelines during these periods was very low. Strategies to improve PAL during PE lessons, during recess, and during weekends are needed, especially for girls during weekends and recess.
2. MARCO TEÓRICO
MARCO TEÓRICO 33 ÍNDICE DEL MARCO TEÓRICO 2. MARCO TEÓRICO ............................................................................................... 31 2.1. LA ACTIVIDAD FÍSICA Y SU RELACIÓN CON LA SALUD .................................................. 35 2.1.1 Consideraciones preliminares ................................................................................................ 35 2.1.2. Beneficios de la práctica regular de actividad física y problemas asociados al déficit de práctica ............................................................................................................... 36 2.2. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA Y FACTORES ASOCIADOS ........................................... 40 2.2.1. Recomendaciones de práctica ............................................................................................. 46 2.3. MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y PROBLEMAS METODOLÓGICOS RELACIONADOS ...........................................................................................................................49 2.4. ESTUDIOS SOBRE NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL EN ESCOLARES DE 6 A 12 AÑOS ........................................................................................................................... 57 2.5. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA EN ESCOLARES DE 6 A 12 AÑOS .............................................................................................. 78 2.6. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS RECREOS EN ESCOLARES DE 6 A 12 AÑOS ........................................................................................................................... 91
MARCO TEÓRICO 35 2.1. LA ACTIVIDAD FÍSICA Y SU RELACIÓN CON LA SALUD 2.1.1. CONSIDERACIONES PRELIMINARES Realizaremos en este apartado una aproximación al concepto de actividad física (AF), tratando de acotarlo para, a partir de ahí, analizar su relación con la salud del individuo. La definición tradicionalmente más extendida, y todavía aceptada en la actualidad, señala que la AF es “todo movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y que ocasiona un gasto de energía que dependerá de la masa muscular implicada, de las características de dicho movimiento, de la intensidad, duración y frecuencia de las contracciones musculares.” (Caspersen et al., 1985, p. 126). Por lo tanto, la AF debe suponer un movimiento corporal de carácter intencionado, realizado mediante la musculatura esquelética, y que implique un compromiso fisiológico que suponga una elevación significativa del gasto energético (GE) basal. La AF así definida, se entiende desde una dimensión exclusivamente biológica y funcional. Desde nuestro punto de vista, esto supone un reduccionismo, ya que como nos dice Devís (2000), la AF debe aglutinar una dimensión biológica, otra personal y otra sociocultural. De ahí que cualquier intento por explicar y definir la AF debería integrar las tres dimensiones. Por ello, Devís define la AF como “cualquier movimiento corporal intencional, realizado con los músculos esqueléticos que resulta en un gasto de energía y en una experiencia personal, y nos permite interactuar con los seres y el ambiente que nos rodea” (Devís, 2000, p. 16). Tras esta aproximación al concepto de AF, trataremos de establecer su relación con la salud del individuo. A la hora de establecer las relaciones entre AF y salud, encontramos dos posturas diferenciadas. Por un lado, encontramos posiciones que se limitan a entender estas relaciones desde una perspectiva preventiva y terapéutica. Tradicionalmente se ha defendido la idea del gran potencial curativo y preventivo de la AF, afirmación contrastada por multitud de estudios científicos (Loprinzi et al., 2012; Veloso, 2006). Pero “si bien hay evidencias de que la AF puede prevenir enfermedades, también existen ejemplos de que puede provocarlas” (Pérez Samaniego, 2000, p. 15). Este posicionamiento respecto a las relaciones entre AF y salud, defendido por autores como Caspersen et al. (1989), Blair (1993), Bouchard et al. (1993), Sharkey (1997) o Capdevila (1999), obedece a una concepción estática de la salud, la cual entiende que la práctica de AF provoca adaptaciones orgánicas que mejoran el estado de salud. Bajo esta concepción, la AF adquiere un valor preventivo o terapéutico. Por otro lado, autores como Pérez Samaniego (2000), Blasco (2000), o Devís (2000 & 2001), entienden la AF no sólo como una práctica que genera beneficios, sino también como una experiencia personal y sociocultural. Así, defienden que las relaciones entre AF y salud no pueden limitarse a una visión terapéutica y preventiva, sino que se debería hablar de bienestar. Desde hace varias décadas, ha crecido la preocupación por conocer las relaciones entre AF y salud, motivada por el gran incremento derivado de la inactividad y/o sedentarismo. En la literatura científica
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 36 podemos encontrar dos modelos conceptuales o paradigmas que pretenden explicar estas relaciones, y que orientan la investigación y las estrategias de promoción (Cureton, 1987; Bouchard, Shephard, Stephens, Sutton, & McPherson, 1990): a) paradigma centrado en la condición física (CF); y b) paradigma orientado hacia la AF. a) Paradigma centrado en la condición física: el primer paradigma situaba a la CF como el principal centro de interés y la principal preocupación, en tanto en cuanto mejorando la condición física se mejoraría la salud. Como señalaba Fox (1991), la evidencia sugiere que no resulta adecuado centrarse en la mejora de la CF para mejorar la salud, especialmente al referirnos a los niños y jóvenes. Existen relaciones débiles entre los niveles de NAF y los niveles de CF, ya que los niveles de CF de los niños y jóvenes vienen determinados en gran medida por factores genéticos y de maduración, más que por hábitos de AF. Además, hay que considerar que, tal y como señalaba Rowland (1990), la población joven, mediante la práctica de AF, puede obtener beneficios para la salud que no generan mejoras en determinados niveles de CF. b) Paradigma orientado hacia la actividad física: en este paradigma, la CF deja de ser un elemento central, y el protagonismo es de la AF junto a otros factores (herencia, estilo de vida, ambiente y otros atributos personales, etc.) que igualmente ejercen influencia. Bajo este paradigma, la práctica de AF influye en la salud, independientemente de si mejora o no la CF. 2.1.2. BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA REGULAR DE AF Y PROBLEMAS ASOCIADOS AL DÉFICIT DE PRÁCTICA La Organización Mundial de la Salud establece que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, así como que es posible reducir el riesgo de sufrirlas realizando AF de forma regular (OMS, 2011). Ya hace algunas décadas, numerosos estudios comenzaban a apuntar a que muchas de las enfermedades crónicas, entre ellas las cardiovasculares, tenían su origen en la infancia y en la adolescencia (Despres, Bouchard, & Malina, 1990; Riddoch, 1998; Williams, 1994), y numerosos autores han señalado que los niños que tienen factores de riesgo para enfermedades crónicas se convierten en adultos con elevado riesgo (Luepker, 1995). Pero, ¿a qué se debe este aparente incremento en las enfermedades cardiovasculares?, ¿por qué se encuentran indicios de que se están originando enfermedades cardiovasculares en la infancia y en la adolescencia? La inactividad física puede plantearse como una de las más importantes respuestas a estas preguntas.
MARCO TEÓRICO 37 La inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo (OMS, 2010). Los estilos de vida sedentarios y la aparición de nuevas alternativas de ocio han colaborado a que los niños y adolescentes sean poco activos, observándose en los últimos años un amplio descenso de los NAFH en la población joven en general (Knuth & Hallal, 2009; Meusel et al., 2007; Mota & Esculcas, 2002). En definitiva, la prevalencia de la inactividad física es más elevada que la de todos los demás factores de riesgo modificables (Warburton, Nicol, & Bredin, 2006). Cuando hablamos de problemas asociados a la falta de AF, es imprescindible referirse a la obesidad como una consecuencia inmediata que está afectando a un número creciente de niños y jóvenes en las sociedades desarrolladas. Durante las tres últimas décadas, la prevalencia de obesidad y sobrepeso se ha visto incrementada sustancialmente, llegando a ser considerada como uno de los problemas de salud pública más graves del S.XXI. Un elevado Índice de Masa Corporal (IMC) supone un mayor factor de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II y diversos tipos de cáncer. Estas enfermedades pueden causar muerte prematura, así como problemas de salud a largo plazo (OMS, 2011). Igualmente, los niños obesos tienen un mayor riesgo coronario que aquellos que no lo son (Teixeira et al., 2001). En la última Encuesta Nacional de Salud, el 53.7 % de la población adulta en España presentaba sobrepeso u obesidad, siendo este porcentaje del 27.9 % en niños y jóvenes entre 2 y 17 años (Ministerio de Sanidad y Consumo, 2012). Esto implica que más de una cuarta parte de la población en esta franja de edad presenta un peso por encima de lo que sería recomendable, con los factores de riesgo que conlleva. La inactividad física durante los primeros años de vida está reconocida actualmente como un importante factor en el incremento de los niveles de obesidad, así como de otros trastornos médicos graves que se observan en niños y adolescentes de diferentes países (Speiser et al., 2005). Por otra parte, los beneficios que la práctica de AF produce sobre la salud siempre han estado presentes a lo largo de la historia. Pero el aumento de estilos de vida sedentarios, los cambios dietéticos y otros comportamientos relacionados con la salud que se han implantado en nuestras vidas, hacen que desde la segunda mitad del S. XX surja un interés científico (Montil, 2004). Según algunos autores, la detección de los efectos de la AF sobre la salud de la población infantil es más difícil de constatar, ya que muchos de los factores fisiológicos afectados por la actividad están también influenciados por el desarrollo y la maduración (Bar-Or & Malina, 1995; Bouchard, Sephard, & Stephens, 1994). Sin embargo, existe evidencia científica de que la participación regular en AF durante la infancia tiene numerosos beneficios inmediatos, incluyendo cambios positivos en la adiposidad, la salud esquelética, la salud psicológica y la CF cardiorrespiratoria (Loprinzi et al., 2012). Asimismo, la realización de una AF regular, junto con una adecuada CF, está asociada con una disminución de numerosos problemas cardiovasculares y coronarios, además de hipertensión, cáncer de colon, osteoporosis, diabetes tipo II y depresión (Veloso, 2006). Diversos estudios lo demuestran, como el de Meyer et al. (2011), quienes comprobaron cómo un programa de intervención de un curso académico basado en la AF incrementaba la salud ósea de niños y
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 38 niñas de Primaria, mejorando tanto el contenido mineral óseo como la densidad ósea. O el de Córdova et al. (2012) en nuestro país, quienes vieron que, a través de un programa de intervención basado en la AF para estudiantes de entre 11 y 13 años, los parámetros relacionados con riesgo cardiovascular eran más bajos en los sujetos más activos, así como éstos presentaban mejores perfiles antropométricos y biomecánicos. Existen diferentes revisiones de estudios realizados con jóvenes que ponen de manifiesto los múltiples beneficios de la AF, así como la influencia de la AF sobre los factores de riesgo de enfermedades crónicas (Biddle, Sallis & Cavill, 1998; Sallis & Patrick, 1994; Simons-Morton, Calfas, Oldenburg, & Burton, 1998; Teixeira, Sardinha, Goin, & Lohman, 2001). En un reciente estudio, el British Heart Foundation National Center (2014) establece que la participación regular en AF en niños y jóvenes está asociada con beneficios fisiológicos (mejora del fitness cardiovascular, reducción entre un 20 y un 35 % del riesgo de sufrir enfermedades coronarias, descenso del riesgo de sufrir diabetes tipo II, mejora de la salud ósea, reducción de la grasa corporal y mantenimiento del peso, y músculos más fuertes), y psicológicos (mejora de la autoconfianza, de las habilidades sociales y de la autoestima, así como reducción de la ansiedad). Igualmente, un meta-análisis de publicaciones elaborado por el Gobierno de los Estados Unidos en las “Physical Activity Guidelines for Americans”, relacionado con la interacción entre el ejercicio físico y la salud, describe la fuerte asociación entre el riesgo de muerte prematura y el tiempo semanal de AF moderada-vigorosa (AFMV): éste pasaría desde el 1 % de riesgo relativo para menos de 1 hora semanal de AFMV, hasta un 0.6 % para las 7 horas semanales. El mismo documento establece diferentes grados de evidencia sobre los beneficios asociados con la práctica de AF regular para niños y adolescentes, tal y como se describen a continuación (USDHHS, 2008): Tabla 1.1. Beneficios Asociados a la Práctica de AF Fuerte evidencia Moderada evidencia Aumento del fitness cardiorrespiratorio y muscular. Reducción de los síntomas de depresión. Aumento de la salud ósea. Mejora de los bio-marcadores para la salud cardiovascular y metabólica. Composición corporal favorable. Por todo ello, para obtener los mayores beneficios en la salud propia y mejorar el control de peso, se recomienda la AFMV (Biddle et al., 2004). Hsu et al. (2011) concluyen que un mayor tiempo dedicado a AFMV está relacionado con una menor probabilidad de sufrir “síndrome metabólico”, entendido éste como un conjunto de factores de riesgo que incluyen niveles altos de triglicéridos, niveles bajos de
MARCO TEÓRICO 45 por semana, ejercicios aeróbicos vigorosos que incluyan actividades que fortalezcan los músculos y los huesos, y suponen una recomendación más exigente que las de la población adulta (150 minutos semanales). A día de hoy, diferentes países utilizan estas o similares recomendaciones (Australian Government Department of Health, 2014; United Kingdom Department of Health, 2011; USDHHS, 2008). Como podemos observar, y aunque hay muchos criterios en común, existe cierta falta de consenso respecto a los criterios de cumplimiento (todos los días, la media de los días, etc.) que deberían utilizarse en las investigaciones a este respecto (Vries, Hopman-Rock, Bakker & Van Mechelen, 2008). Pese a que no faltan estudios que contribuyan a establecer los principios de una AF regular (Strong et al., 2005) es difícil universalizar las recomendaciones (Twisk, 2001). En nuestro país, la Federación Española de Medicina del Deporte recomienda, en la misma línea, un ejercicio mínimo de 60 minutos al día para el mantenimiento de una buena salud, un buen estado físico y para tener un peso saludable durante el crecimiento, y apunta a que incluso 30 minutos de AF de intensidad baja o moderada (como por ejemplo subir escaleras) pueden ser beneficiosos. El objetivo de los 60 minutos podría cumplirse mediante la acumulación de sesiones de actividad de duración variable a lo largo del día. Del mismo modo, recomienda a los padres limitar el tiempo de “pantallas” y sustituir las actividades sedentarias por otras que requieran más movimiento (FEMEDE, 2008). Hace unos años, el entonces llamado Ministerio de Educación y Ciencia (Aznar & Webster, 2006) añadía que la AF puede ser continua o distribuida en periodos de 10 minutos a lo largo del día y que, al menos dos veces por semana, parte de estas actividades deben ayudar a mejorar y mantener la fuerza muscular y la flexibilidad. En síntesis, y tomando como referencia los estudios revisados, podemos decir que, para niños entre 6 y 12 años, las recomendaciones de práctica de AF serían las siguientes: Los niños deben acumular un mínimo de 60 minutos de AFMV en todos o la mayoría de los días de la semana. Los 60 minutos pueden ser continuos o estar distribuidos en varias sesiones de duración variable. La AF practicada debe incluir varios intervalos de al menos 10 o 15 minutos de actividad. Las actividades deben ser variadas y apropiadas a la edad, provocando mejoras en la salud, el bienestar y la forma física. Largos periodos de inactividad física (especialmente 2 horas o más) deberían ser reducidos y/o sustituidos por actividades que requieran más movimiento.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 46 2.2.1. RECOMENDACIONES DE PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA EN EL ENTORNO ESCOLAR Existe evidencia científica respecto a los beneficios que conlleva la participación en AFMV en niños y adolescentes. Los jóvenes que son suficientemente activos tienen una mayor salud física (USDHHS, 2000), mejor autoconcepto físico y autoestima (Dishman et al., 2006), perciben una mejor calidad de vida (Shoup, Gattshall, Dandamudi, & Estabrooks, 2008) y obtienen mejores resultados académicos (Singh, Uijtdewilligen, Twisk, Van Mechelen, & Chinapaw, 2012) que aquellos que no lo son. Desafortunadamente, los NAFH de muchos niños y adolescentes son, hoy en día, insuficientes para proporcionar estos beneficios (Crawford, 2009; Hardy, King, Espinel, Cosgrove, & Bauman, 2010). Los centros educativos son una gran oportunidad para promocionar la AF en los jóvenes (Edwards et al., 2010), ya que los niños permanecen gran parte de su infancia en la escuela (Fox, 2004). Existen recientes estudios que han concluido que el aumento de los niveles de AFMV en el horario escolar está asociado con un aumento de los niveles de AFMV diarios (Long et al., 2013). Igualmente, encontramos estudios que han mostrado evidencia de que los recreos y las clases de EF no suponen un perjuicio para los resultados académicos de los escolares (Dills, Morgan, & Rotthoff, 2011), e incluso se han encontrado asociaciones positivas entre la AF y el rendimiento académico (Rasberry et al., 2011). Por estos motivos, se antoja fundamental la promoción de AF durante la jornada escolar para conseguir unos NAFH adecuados (Pate et al., 2006), que permitan alcanzar las recomendaciones de práctica. De acuerdo con las Guidelines for School and Community Programs to promote Lifelong Physical Activity Among Young People (1997), el entorno escolar debería proporcionar ambientes físicos y sociales que promocionen y proporcionen una AF segura y agradable (CDC, 1997). Aunque los centros educativos no son los únicos responsables en la promoción de la AF, son escenarios propicios para crear más oportunidades de AF (Pate et al., 2006; Sallis et al., 2008). Algunos países, como EE.UU., recomiendan a nivel nacional políticas y prácticas escolares donde se promueva una AF relacionada con la salud, que sea adecuada a las características de los alumnos y perdurable en el tiempo (Pate et al., 2006). Algunas de estas recomendaciones son (Murillo, 2013): 1. Que la jornada escolar asegure un mínimo de 30 minutos de AFMV durante la EF, y otros 30 minutos mediante programas extracurriculares o vinculados con la comunidad. 2. Que se establezcan programas integrales que lleguen a todos los alumnos para que alcancen el nivel de AFMV adecuado, y donde todos sean capaces de generar actitudes y habilidades de AF para toda la vida. 3. Que los profesores de EF de cada nivel escolar estén titulados y altamente cualificados.
MARCO TEÓRICO 47 4. Que las comunidades autónomas se aseguren de que los centros utilizan programas de EF que cumplan con los estándares nacionales e internacionales de calidad. 5. Que el centro cree nuevas oportunidades de AF fomentando la aparición de clubes, competiciones deportivas internas y programas deportivos entre centros para todos los estudiantes, y cuyos responsables estén bien cualificados. 6. Que se promueva el transporte activo y se hagan más seguras las rutas. 7. Que en los Centros de Infantil y Primaria los recreos sean de un mínimo de 30 minutos. 8. Que los Centros hagan hincapié en programas que busquen aumentar la AF y disminuir las conductas sedentarias. 9. Que los centros educativos y universidades ofrezcan una formación óptima a los profesionales para conseguir programas eficaces de EF y de educación para la salud. Diversos autores establecen que dentro del periodo escolar, la clase de EF es el primer escenario para incrementar los NAFH (CDC, 2011; Sallis et al., 2012). Otros, señalan que el recreo ofrece casi la mitad de las oportunidades de práctica de AF en niños durante el curso escolar (42 %), seguido por la EF (32 %) y las actividades físicas organizadas (AFO) fuera de la escuela (26 %) (Robert Wood Johnson Foundation, 2007). Lo que parece claro es que la clase de EF y el recreo ofrecen las dos principales oportunidades de realizar AF dentro del colegio (Naylor & McKay, 2009). En efecto, la clase de EF constituye uno de los pocos periodos escolares en el que la mitad de la población infantil realiza algún tipo de AF (Hernández & Velázquez, 2007; Mckenzie, Feldenan, & Woods, 1995). El Parlamento Europeo incluye recomendaciones a los Estados miembros en las que solicita que impongan la obligatoriedad de al menos tres clases de EF por semana (Hernández et al., 2010). La National Association for Sport and Physical Education (NASPE) señala que los niños deberían permanecer el 50 % de la clase de EF en AFMV (NASPE, 2004). Por su parte, los objetivos para la salud “Healthy People 2010” establecen que la EF debería ofrecerse a diario, y que al menos la mitad del tiempo de la clase, debería tener una intensidad moderada o vigorosa (USDHHS, 2000). La evidencia (Stratton, 2000) sugiere que los escolares no cumplen con estas recomendaciones, y por tanto no obtienen beneficios para su salud (McGall, McGuigan, & Nottle, 2011). Los objetivos Healthy People 2020, actualmente vigentes, son: incrementar la proporción de escuelas públicas y privadas que requieren AF diaria para todos sus estudiantes; e incrementar la proporción de adolescentes que participan en EF diaria (USDHHS, 2010).
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 48 En cuanto a los recreos, Ridgers, Stratton y Fairclough (2006) establecen que no existen recomendaciones empíricamente probadas para los NAF durante este periodo. Así, Stratton y Mullan (2003) extrapolaron la recomendación de las clases de EF a los recreos, sugiriendo que los niños deberían realizar AFMV durante un 50 del tiempo de recreo. En diferentes estudios llevados a cabo, pocos estudiantes alcanzaron la recomendación del 50 %, y por este motivo, Ridgers, Stratton y Fairclough (2005) proponen las recomendaciones de la Autoridad de Educación Sanitaria del Reino Unido (Biddle, Sallis & Cavill, 1998) como un objetivo más realista, apuntando al 40 % del tiempo de recreo dedicado a AFMV como una recomendación más accesible y factible para las escuelas. La literatura revisada confirma que existe una preocupación con respecto al aprovechamiento de las clases de EF y los recreos para la práctica de AF, y encontramos diversos trabajos que han estudiado los NAF durante las clases de EF y/o durante los recreos (Ridgers, Salmon, Parrish, Stanley, & Okely, 2012; Meyer et al., 2013). Analizaremos en posteriores apartados la literatura revisada en relación a los NAF en clases de EF y recreos. %
MARCO TEÓRICO 49 2.3. MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y PROBLEMAS METODOLÓGICOS RELACIONADOS La evaluación objetiva y precisa de los NAFH en muestras de población amplias siempre ha resultado un tema metodológicamente complicado. Encontramos numerosos métodos para su medición, por lo que en este apartado realizaremos un resumen de los diferentes instrumentos y métodos de medición. Siguiendo a Sirard y Pate (2001), encontramos una clasificación de los métodos de medición de la AF en función de la validez de cada uno de ellos. Estos autores dividen los instrumentos de medición de AF en tres grandes categorías: o Criterios estándares (observación directa, agua doblemente marcada y calorimetría). o Medidas secundarias (frecuencia cardiaca, acelerómetros y podómetros). o Medidas subjetivas (cuestionarios, entrevistas y diarios). Según su forma de medición, dividiremos los métodos en dos grandes categorías: métodos directos y métodos indirectos. Métodos directos: son aquellos que recopilan la información de la medición en el momento de desarrollar la AF. Miden de forma directa aquella o aquellas variables que se desean cuantificar, proporcionando una información objetiva y directa. Son los métodos más precisos y reales de medición de la AF, si bien tienen un inconveniente: su aplicación es compleja, así como su análisis, de manera que se hace difícil su utilización en estudios de poblaciones relativamente grandes. Métodos indirectos: ante la dificultad técnica de utilizar métodos directos, en numerosas ocasiones la medición de la AF se intenta desarrollar a través de métodos indirectos. Utilizando diferentes instrumentos (podómetros, acelerómetros, cardiofrecuenciómetros, etc.), podemos predecir, con mayor o menor exactitud, el gasto energético producido. La medida de un parámetro (por ejemplo las aceleraciones) se asocia al gasto energético, y mediante fórmulas y ecuaciones matemáticas podemos estimar los valores reales. Aunque los métodos indirectos presentan cierto margen de error, el desarrollo y validación de muchos instrumentos en los últimos años, unido a su facilidad de uso y administración, han hecho que se utilicen cada vez más y estén más aceptados en la comunidad científica. 2.3.1. MÉTODOS DIRECTOS DE MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA - Calorimetría: la calorimetría mide el calor en una reacción química o un cambio de estado usando un instrumento denominado calorímetro. Existen dos tipos de calorimetría: calorimetría directa y calorimetría indirecta.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 50 o Calorimetría directa: mide directamente el calor desprendido durante la AF realizada por un sujeto. El sujeto realiza la actividad dentro de una cámara cerrada y aislada térmicamente, por cuyo exterior circula un circuito de agua. El calor que desprende el sujeto hace cambiar la temperatura del agua que fluye alrededor de la cámara, pudiendo ser medido de este modo. o Calorimetría indirecta: El gasto energético se calcula a través de la medición del volumen de oxígeno (VO₂) y la producción de dióxido de carbono (CO₂) durante la realización del ejercicio. Aunque la calorimetría es una técnica muy precisa, con un alto grado de aceptación en la comunidad científica, presenta un importante inconveniente para la realización de estudios epidemiológicos: el comportamiento habitual del individuo se ve alterado, por lo que no nos permite valorar la AF en situaciones reales. Además, sus costes son elevados. - Agua doblemente marcada (DLW): la técnica consiste en suministrar al individuo agua doblemente marcada (2H218O) por vía oral, y determinar al cabo de un tiempo la eliminación diferencial de los isótopos deuterio (2H) y oxígeno (18O) del agua corporal del organismo. El deuterio se elimina mediante la evaporación a través de pulmones, piel y otras vías de excreción y secreción. El oxígeno, además, se elimina a través de la producción de CO2. La tasa de eliminación del oxígeno es más rápida que la del deuterio, y es la diferencia entre estas tasas de eliminación la que permite calcular la cantidad de dióxido de carbono producido. Con este dato, aplicando las ecuaciones de calorimetría indirecta, podemos determinar el gasto energético. Presenta una gran validez (entre el 1 y 3 %, con una precisión entre el 4 y el 7 %), y puede utilizarse en población joven o adulta. Aunque todavía es un método de altos costes, en los últimos años su mayor accesibilidad ha hecho que pueda utilizarse en muestras más grandes. El GE total se obtiene en periodos de 4 a 21 días, y su principal inconveniente es que no diferencia entre duración, frecuencia o intensidad de la AF realizada (Tuero, Márquez, & De Paz, 2000). 2.3.2. MÉTODOS INDIRECTOS DE MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Según De la Cruz (2009), las técnicas de medición de la AF de la población infantil deben ser socialmente aceptables y con poco riesgo para la integridad física del sujeto evaluado, no deben interferir en los patrones normales de conducta y movimiento, y deben proporcionar, en la medida de lo posible, una estimación de la intensidad, frecuencia y duración de la AF realizada, teniendo en cuenta la variabilidad diaria (De la Cruz & Pino, 2009). Tratando de cumplir estos requisitos, encontramos los métodos indirectos. Si bien es cierto que los métodos directos son más precisos en su análisis, su dificultad de
MARCO TEÓRICO 51 aplicación, elevados costes, e imposibilidad de utilización en situaciones de la vida cotidiana, hacen que los métodos indirectos sean utilizados en la gran mayoría de estudios de índole epidemiológica. Frente a métodos directos, más complejos en su aplicación y análisis (calorimetría, agua doblemente marcada, etc.), y otros más subjetivos (cuestionarios o diarios de autoregistro), los sensores de movimiento (podómetros y acelerómetros) cumplen varias características importantes de cara a su uso y aplicación, ya que permiten cuantificar la cantidad de AF habitual, debido a que la mayoría de las actividades requieren cierto movimiento, tanto del tronco como de los miembros inferiores. Son varios los sensores de movimiento que encontramos, y que exponemos a continuación: Sensores de movimiento - Podómetros. Los podómetros son instrumentos sencillos que permiten estimar la distancia recorrida por un sujeto a partir del número de pasos que éste da. El mecanismo detecta un movimiento, y mediante un algoritmo matemático se traduce ese movimiento a un número. El uso de los podómetros no distorsiona demasiado los patrones de movimiento habituales del sujeto evaluado. Está muy aceptada su utilización en estudios con muestras grandes, a pesar de presentar una desventaja: al ser recomendada su utilización en la cintura, se pierden algunos movimientos cuyo gasto energético puede ser importante (montar en bicicleta, caminar en terrenos con inclinación, etc.) (De la Cruz & Pino, 2009). Encontramos numerosos estudios en la literatura que han utilizado podómetros como instrumento para la medición de la AF en niños, bien como único instrumento de estudio (Croteau, Schofield, Towle, & Suresh, 2011; Loucaides, Chedzoy, & Bennet, 2004; Vander Ploeg et al., 2012), o bien como uno de los instrumentos utilizados en la investigación (Coppinger, Jeanes, Dabinett, Vögele, & Reeves, 2010). - Acelerómetros. Tal y como aseguran Bornstein et al. (2011), los acelerómetros son pequeños y discretos aparatos que recopilan y almacenan datos en una unidad de medida denominada “count”, relacionada con la frecuencia e intensidad de movimientos. El acelerómetro se coloca habitualmente en la cadera a través de una goma elástica, y el sujeto de estudio realiza su vida habitual, tantas horas como el protocolo de actuación del estudio requiera. El aparato registra aceleraciones que son filtradas, convertidas a un valor numérico y posteriormente sumadas en base a un intervalo de tiempo (denominado epoch) especificado previamente. Al final de cada epoch, el valor sumado se almacena en la memoria, y el acelerómetro se resetea a cero automáticamente, para comenzar a medir el siguiente epoch (Ridgers, 2005). Como norma general, cuanto más alto es el número de counts, más intenso es el movimiento. Por sus características técnicas, podemos distinguir entre dos tipos de acelerómetros: acelerómetros uniaxiales, que miden las aceleraciones en un solo eje o dirección, y acelerómetros triaxiales, que miden las aceleraciones en tres diferentes ejes de movimiento. Aunque difieren en sus características técnicas, los acelerómetros uniaxiales y triaxiales no difieren en la medición de la
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 52 AF en estudios poblacionales (Vanhelst et al., 2012). Al ser el instrumento utilizado en nuestro estudio, analizaremos su funcionamiento e implicaciones metodológicas posteriormente de una forma más detallada. - Cardiofrecuenciómetros. Los cardiofrecuenciómetros son uno de los instrumentos más popularizados, si bien es cierto que en estudios relacionados con la salud han perdido peso frente a otros instrumentos como los acelerómetros o los cuestionarios. Ofrecen una estimación del GE a partir de la FC, lo que conlleva que su nivel de precisión no sea tan alto como el de los acelerómetros. Han sido utilizados en numerosos estudios (Granda, Barbero, & Montilla, 2008; Gutin, Yin, Johnson, & Barbeau, 2008; Hernández-Estopañán, 2009). Cuestionarios. Los cuestionarios son hoy en día el instrumento más ampliamente utilizado para medir la AF en el contexto de la investigación epidemiológica. Su facilidad de administración y el gran número de instrumentos validados con que contamos hacen que sea un instrumento accesible y útil para diferentes muestras de población. No obstante, la utilización de cuestionarios implica notables imprecisiones en la medición de la AF (Sephard, 2003). Según Cordente (2006), los cuestionarios tienen cuatro características principales: - El periodo de tiempo de referencia: es el tiempo acerca del que se pide al encuestado que recuerde la AF realizada. Puede variar en función del cuestionario. - El tipo y características de AF realizada: frecuencia, intensidad, laboral o tiempo libre, etc. - El sistema de recogida de datos: entrevista personal, entrevista telefónica, cuestionario autoadministrado o encuesta por correo. - El índice de AF: basado en el cálculo del gasto energético en kilocalorías o en la ordenación de los encuestados según el nivel de AF indicado. No obstante, los cuestionarios presentan algunos inconvenientes: por un lado, pueden suponer una aproximación poco precisa al consumo energético del participante, ya que un mismo instrumento se utiliza en diferentes ambientes y para sujetos de diferentes características personales. Por otro, la necesidad de “recuerdo” y su carácter subjetivo hacen que no sea un instrumento muy recomendable para las poblaciones más jóvenes. Exponemos, a continuación, un cuadro-resumen incluyendo las ventajas e inconvenientes de los diferentes instrumentos presentados en este apartado.
MARCO TEÓRICO 53 Tabla 1.2. Ventajas e Inconvenientes de los Principales Instrumentos de Medición de la AF INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN Ventajas Inconvenientes MÉTODOS DIRECTOS Calorimetría Gran precisión. Alto grado de aceptación. El comportamiento habitual del individuo se ve alterado. Alto coste. Agua doblemente marcada (DLW) Gran validez y precisión. Jóvenes y adultos. Alto coste. No diferencia entre duración, intensidad y frecuencia de la AF. MÉTODOS INDIRECTOS Podómetros Sencillos y fáciles de usar y administrar. Información sobre los patrones de AF habituales. Validez y aceptación en muestras grandes. No proporcionan información acerca del contexto. Se pierden algunos movimientos (extremidades superiores, desplazamientos en bicicleta…). Acelerómetros Sencillos, inocuos y fáciles de administrar. Alto grado de precisión. Miden los NAF en situaciones reales. Alto grado de validez y aceptación. No proporcionan información acerca del contexto. Se pierden algunos movimientos (extremidades superiores, desplazamientos en bicicleta…). Cardiofrecuenciómetros Facilidad de uso. Gasto energético es estimado a través de la FC, menos preciso. Cuestionarios Facilidad de administración. Abundancia de cuestionarios validados. Poco preciso. Necesidad de recuerdo, limitación para población joven.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 54 2.3.3. LOS ACELERÓMETROS COMO INSTRUMENTO DE MEDICIÓN DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Siendo el acelerómetro el instrumento utilizado en nuestro estudio, profundizaremos en la descripción, utilización y estudios previos realizados con este instrumento. Actualmente, los acelerómetros constituyen uno de los instrumentos de medición más ampliamente utilizados en la investigación internacional (Plasqui, Bonomi, & Westerterp, 2013; Yang & Hsu, 2010), y su uso ha ido aumentando en las últimas décadas, siendo los de la marca Actigraph algunos de los más utilizados en numerosos estudios en población infantil (Cantell, Crawford, & Dewey, 2012; Craig, Bland, & Reilly, 2013; Verloigne et al., 2012). Diferentes estudios se han centrado en la validación de este instrumento, entre los que figuran los que presentamos a continuación: En 1995, Janz, Witt, y Mahoney (1995) concluyeron que la acelerometría puede ser utilizada para evaluar la intensidad de la AF en niños. Para Sirard y Pate (2001), los acelerómetros proporcionan una medición objetiva de la AF, aunque con limitaciones. Defienden que la validación de estos instrumentos debe ser contrastada con la medición de instrumentos de carácter primario (el agua doblemente marcada, la calorimetría, consumo de O2, METS, etc.). Nichols, Morgan, Chabot, Sallis, y Calfas (2000) concluyen que la relación entre los registros de counts de los acelerómetros con el consumo de oxígeno (VO2) es lineal (R2 = 0.89 mi.hr1). Por otro lado, Puyau, Adolph, Vohra, y Butte (2002) concluyen que los acelerómetros CSA y su calibración para los umbrales sedentario, ligero, moderado y vigoroso eran válidos y útiles dispositivos para la evaluación de AF en niños, habiendo sido comparada con la energía expedida evaluada mediante calorimetría y frecuencia cardiaca. Riddock et al. (2004) concluyen que los acelerómetros son un factible y preciso instrumento para el uso en grandes estudios epidemiológicos de la actividad en niños. Por otro lado Pulsford et al. (2011), concluyeron que el acelerómetro Actigraph GTM1 puede ser utilizado para identificar comportamientos sedentarios y para discriminar entre actividad ligera, moderada y vigorosa en niños de 7 años. Hislop, Bulley, Mercer, y Reilly (2012) llegaron a la conclusión de que tanto el acelerómetro GT1M como el MTI tenían una alta fiabilidad. A pesar de su contrastada validez, los acelerómetros presentan problemas metodológicos que hay que tener en cuenta (Heil, Brage, & Rothney, 2012; Ojiambo et al., 2011). De este modo, son diferentes las decisiones que hay que considerar sobre su uso, a saber: a) El lugar de colocación del acelerómetro. Diferentes estudios han señalado que su colocación tanto en la cadera como en la parte baja de la espalda son lugares apropiados (Nilsson, Ekelund, Yngve, & Sjöström, 2002; Yngve, Nilsson, Sjöström, & Ekelund, 2003). No obstante, en la mayoría de trabajos (Ridgers & Fairclough, 2011) se colocan en la cadera derecha.
MARCO TEÓRICO 61 Armstrong & Welsman 2006 Revisión de los NAFH de los jóvenes europeos en referencia a los métodos de medición / niños y adolescentes Este estudio recoge datos de todos los países de la UE excepto Luxemburgo, y encuentra tendencias similares en los diferentes países. Los chicos europeos participan en más AF que las chicas, diferencias que se ven acentuadas cuando se considera la AFV. Los NAFH y el grado de cumplimiento descienden en ambos géneros a medida que aumenta la edad. La AF es esporádica, y son muy poco frecuentes los periodos prolongados de AFMV. Gustafson & Rhodes 2006 Revisión de las influencias de los padres en la AF / niños y adolescentes Encuentran correlaciones significativas entre el apoyo y los NAFH, aunque señalan que no existen suficientes estudios para sacar conclusiones sobre las familias de un solo progenitor, sobre el estatus socioeconómico de las familias y el origen étnico. Hallan diferencias débiles por género entre las influencias de los padres. Los resultados no son concluyentes, ya que en 9 de los 16 artículos que estudian esta relación, encuentran que los chicos generalmente reciben más apoyo social, encontrando diferencias significativas en los NAFH por género, y que el apoyo social de los padres explica mayor porcentaje de varianza en éstos. Hesketh, Crawford, & Salmon 2006 2458 / 11 años / Australia Acelerómetros y cuestionarios de estilos de vida rellenados por los padres Los autores investigan si el tiempo dedicado a ver la televisión y la AF varían en función de diferentes indicadores de circunstancias familiares. Los sujetos en familias monoparentales y cuyos padres están en el paro tienden a pasar más tiempo en actividades de baja intensidad que sus compañeros. Los niños con hermanos pasaban más tiempo en AFMV, especialmente en chicas. Jurg, Kremers, Candel, Van Der Wal, & De Meij 2006 510 / 9 a 12 años / Holanda Cuestionarios: Physical Activity Behaviour Evalúan un programa de intervención (JUMP-in), comparando los NAFH de un grupo control y un grupo intervención. La AF descendió en el grupo control, mientras que se mantuvo en el de intervención. El programa fue efectivo, especialmente en el sexto curso. Pate et al. 2006 1578 / 11 a 13 años / EE.UU. Acelerómetros El estudio analiza una muestra de chicas estadounidenses de 6º curso de Primaria. Las de raza blanca fueron más activas que las de otras razas. Las que no recibieron almuerzo gratis fueron más activas, así como las chicas en los Estados del oeste. El tiempo en actividades sedentarias, ligeras, moderadas y vigorosas fue de 460, 342, 18 y 6 min/día, respectivamente.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 62 Ferreira et al. 2007 Revisión de estudios / 3 a 18 años / Estudios en inglés procedentes de países con economías de mercado El trabajo es una revisión de 150 estudios que analizan las relaciones entre las variables ambientales y los NAFH de los jóvenes. Las variables del ambiente escolar y familiar se asocian con la AF. Para edad escolar, se correlacionan positivamente los NAFH del padre, el tiempo que pasan al aire libre y las políticas de práctica de AF en las escuelas. Lopes, Vasques, Maia, & Ferreira 2007 503 / 6 a 18 años / Portugal Acelerómetros Actigraph MTI 7164 El estudio analiza las diferencias de edad y género, así como el cumplimiento de las recomendaciones de práctica de AF en niños y adolescentes, concluyendo que los chicos acumulaban más AFV que las chicas. De igual modo, los resultados indican diferencias significativas entre el grupo de 12 a 14 años y el grupo de 15 a 18. La AF desciende con la edad, los adolescentes chicos registran un descenso del tiempo de AFMV de 77 (±39.4) a 48.4 (±27.3) minutos, mientras que este descenso es de 70.7 (±25.8) minutos a 41.3 (±18.7) en el caso de las chicas. Lubans, Sylva, & Morgan 2007 402 / 11 a 16 años / Reino Unido Cuestionarios adaptados del: Health- Behaviour in School-aged Children (HBSC) El estudio analiza los factores demográficos, sociales y psicológicos asociados con la AFMV. El 31.9 % de los sujetos señalaron que participaron en al menos cinco sesiones de AFMV en la semana anterior, y que acumularon una media diaria de 2.8 horas de televisión y 1.7 horas de uso del ordenador. Las barreras percibidas, y el apoyo social de los amigos y de la familia fueron predictores estadísticamente significativos (p< .01). No encontraron relación entre comportamientos sedentarios y AFMV. Saar & Jürimäe 2007 525 / 10 a 17 años / Estonia Cuestionario “APALQ” Este estudio en población infantil y adolescente estuvo segregado por grupos de edad: 10-11 años, 12-13 años, 14-15 años y 16-17 años. Las correlaciones encontradas entre el IAF y la participación en AFO fueron fuertes para 12-13 años (r = 0.61 para chicos y r = 0.56 para chicas) y para 14-15 años (r = 0.61 para chicos y r = 0.64 para chicas).
MARCO TEÓRICO 63 Bruner, Lawson, Pickett, Boyce, & Janssen 2008 4851 / 12 a 16 años / Canadá Cuestionarios: Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) Estudio que mide los NAF y la obesidad en relación con el entorno rural y urbano, encontrando diferencias significativas (p < .01) entre ambas poblaciones, mostrando resultados más bajos en los NAF y más altos en la obesidad para el entorno rural. Liu, Bennet, Harun, & Probst 2008 45082 / 10 a 17 años / EE.UU. Encuesta: National Survey of Children's Health Este estudio analiza los NAFH e IMC entre población urbana y rural. La población rural muestra NAFH más altos que la población urbana, si bien es cierto que también muestra un mayor nivel de sobrepeso y obesidad. Nader, Bradley, Houts, McRitchie, & O´Brien 2008 1032 / 9 a 15 años / EE.UU. Acelerómetros Actigraph Se trata de un estudio longitudinal en el que se registraron los NAFH a las edades de 9, 11, 12 y 15 años en los mismos sujetos, produciéndose un pronunciado descenso con la edad para ambos géneros. A los 9 años, los sujetos pasaban alrededor de 3 horas al día en valores de AFMV, tanto ente semana como en fines de semana. Entre semana, la AF descendía 37 minutos por año, por 39 en los fines de semana. A los 15 años, los adolescentes sólo pasaban unos 50 minutos al día en AFMV entre semana, por 36 en el fin de semana. Los chicos eran más activos que las chicas, con 18 y 14 minutos más entre semana y en el fin de semana respectivamente. El descenso más pronunciado se producía de los 12 a los 15 años. Nilsson et al. 2009 1327 / 9 y 15 años / Noruega, Estonia y Portugal Acelerómetros Actigraph MTI Los autores examinaron la asociación entre el modo de transporte a la escuela, el juego al aire libre fuera de la escuela, la participación en clubs deportivos y el tiempo de ver la televisión, con la AF practicada. La frecuencia de juego fuera del horario escolar correlaciona significativamente con los NAFH a los 9 años, y la participación en deporte escolar y AFO a los 15. En edad adolescente, encuentran diferencias significativas (p< .01) entre géneros (los chicos pasan el 12 % de su tiempo practicando AFMV, por el 8 % de las chicas). El modo de transporte a la escuela y el tiempo de ver la televisión no se asociaron de forma significativa con el tiempo en AFMV. Springer, Hoelscher, Castrucci, Perez, & Kelder 2009 23190 / 8 a 18 años / EE.UU. Cuestionarios: School Physical Activity and Nutrition (SPAN) La muestra de este estudio fue dividida en tres grupos (10, 14 y 17 años), y se examinaron diferentes entornos (urbano, suburbano y rural). Las chicas de área urbana de 17 años mostraron los NAFH más bajos. Los autores encuentran los mayores niveles de AFV en el grupo de 14 años, seguidos
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 64 de la población de 10 años y, finalmente, de 17. Existen diferencias significativas entre chicos y chicas para cada grupo de edad y entorno. Tucker et al. 2009 811 / 11 a 13 años / Canadá Cuestionarios: Previous Day Physical Activity Recall El estudio analizó la AF en relación a 1) la presencia de oportunidades recreacionales en el vecindario, medida de forma objetiva, y 2) las percepciones que sus padres tenían sobre las oportunidades recreacionales en el vecindario. En el tiempo de AFMV fuera del horario escolar, los autores encuentran diferencias entre los dos cursos estudiados (los equivalentes a 1º y 2º de la ESO en España), 116.3 (±72.9) minutos frente a 108.4 (±73.9), con un descenso con la edad. De igual modo, encuentran diferencias, aunque no significativas, en relación con los NAFH a favor de las chicas, con 114.8 (±72.3) minutos, frente a los chicos, con 107.6 (±74.6). Las medidas de oportunidades recreacionales, tanto objetivas como subjetivas, se asociaron positivamente con la AF (p < 0.05). Coppinger, Jeanes, Dabinett, Vögele, & Reeves 2010 106 / 9 a 11 años / Reino Unido Podómetros y cuestionarios (de ingesta de alimentos y de influencia de iguales) Los sujetos de este estudio no cumplieron las recomendaciones de AF ni de nutrición. El grupo de iguales influyó significativamente en los comportamientos de práctica de AF, lo que tendría que tenerse en cuenta a la hora de diseñar estrategias de intervención. Corder et al. 2010 1892 / 10.3 (± 0.3) años / Reino Unido Acelerómetros El 39 % de niñas y el 18 % de niños eran inactivos. El 80 % de los padres de niños inactivos pensaron que éstos eran activos, y el 40 % de los niños inactivos pensaban que eran suficientemente activos. Los autores concluyen que incrementar el conocimiento sobre los beneficios de la AF, y no sólo del control de peso, puede ayudar a evitar estos errores de percepción. Huang, Hung, Sharpe, & Wai 2010 523 / 5º y 6º de Primaria / Taiwan Cuestionarios: IPAQ versión corta El estudio investiga la influencia que la percepción del ambiente en el vecindario tiene sobre la AF, en sujetos en edad escolar de áreas rurales y urbanas de Taiwan. Los niños de área urbana reportaron mayor accesibilidad a lugares de práctica de AF y más cantidad total de AF, así como más AF después de la escuela, durante las vacaciones y en los fines de semana. Concluyen que la accesibilidad a lugares de práctica tuvo un gran impacto en la AF practicada.
MARCO TEÓRICO 65 Oliveira, Moura da Silva, Nunes dos Santos, Sousa e Silva, & Oliveira da Conceicao 2010 592 / 9 a 16 años / Brasil Cuestionarios: 24 hour Physical Activity Recall Chicos de escuelas públicas y en 5º o 7º curso fueron más activos que las chicas, los chicos de escuelas privadas y los chicos de 8º y 9º curso. El tiempo sedentario fue significativamente más bajo para chicos entre 9 y 11 años y niños de nivel socioeconómico más bajo. Las tareas domésticas y caminar a la escuela fueron las actividades físicas más comunes. Owen et al. 2010 2049 / 9 a 10 años / Reino Unido Muestra de sangre, medidas antropométricas, acelerómetros GT1M El estudio asocia la inactividad física con la obesidad y el riesgo para el metabolismo cardiaco, usando medidas objetivas de AF en niños de diferentesgrupos étnicos (Sur de Asia, afro-caribeños negros y blancos de origen europeo). La AF correlaciona igualmente con la obesidad y los factores de riesgo en niños del Sur de Asia y Afro-caribeños negros que en blancos de origen europeo, por lo que los esfuerzos en incrementar los niveles en esos grupos tendrían efectos igualmente beneficiosos. Soric, & Misigoj-Durakovic 2010 91 / 11 años / Croacia Monitor SenseWear Armband, BodyMedia (calorías quemadas, actividad, pasos y tiempo de sueño) Los sujetos con sobrepeso dedicaron menos tiempo a AFMV que los sujetos con un peso adecuado. Todos fueron más activos entre semana que en los fines de semana. Los autores concluyen que se necesitan estrategias para incrementar la AF de los niños obesos en el fin de semana. Croteau, Schofield, Towle, & Suresh 2011 72 / 8 y 10 años / EE.UU. Podómetros Yamax Se analizan los NAFH de niños kenianos para compararlos con aquellos de países occidentales. Los niños fueron significativamente más activos que las niñas. Los pasos totales fueron más altos que los observados en los EE.UU., similares a los mostrados en otros países desarrollados, pero más bajos que los mostrados por niños amish. Loucaides, Jago, & Theophanous 2011 1966 / 14.7(±2.2) años (desde 6º curso) / Chipre Cuestionarios La población de este estudio es de niños y adolescentes griegos que viven en Chipre. Aproximadamente el 50 % de los niños griegos en Chipre cumplen las recomendaciones de AF y de televisión. Los varones y los más jóvenes fueron los que más las cumplían, así como los chicos y chicas que participaban en AF en clubs dos o más días por semana, lo que indica que esta medida puede incrementar considerablemente los NAFH.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 66 Seabra, Mendoça, Thomis, Malina, & Maia 2011 3352 / 10 a 18 años / Portugal Cuestionarios Los niños y adolescentes de nivel socioeconómico alto participaron en más AFMV. Los adolescentes participaron en más AF cuando sus madres y hermanos/as practicaban también. Los compañeros tenían igualmente una influencia positiva a la práctica de AF, mientras que los profesores de EF no tenían influencia. Los resultados sugieren que las intervenciones se deberían centrar especialmente en niñas y adolescentes de bajo nivel socioeconómico, quienes parecen presentar mayor riesgo de inactividad. Bauman et al. 2012 Revisión de artículos sobre las influencias y determinantes para la práctica de AF / 3 a 18 años El estudio analiza las correlaciones y determinantes que influencian la práctica de AF, entre los que se incluyen la edad, el género, el estado de salud, la auto-eficacia y la motivación. Analiza también los modelos ecológicos, así como nuevas áreas de estudio como factores genéticos, evolutivos, o la obesidad. Los autores concluyen que el gran reto para este campo de estudio es que las propuestas procedentes de la investigación sean llevadas a la práctica como estrategias de salud pública. Bielemann et al. 2012 239 / 4 a 11 años / Brasil Acelerómetros Los autores realizaron un estudio de NAFH en una ciudad del sudeste de Brasil. Tanto chicos como chicas dedicaron cerca de un 65 % del tiempo a actividades sedentarias, acumulando menos de 20 minutos en AFV. La AFMV fue mayor en chicos, siendo ésta insuficiente en un 34.5 % de chicas y un 19.5 % de chicos. Edad y nivel socioeconómico fueron inversamente proporcionales a los NAFH en todas sus categorías. Breslin et al. 2012 1424 / 9 a 11 años / Reino Unido Cuestionarios (Child Health and Illness Profile, KIDSCREEN y escala de autoestima) El 24 % de los sujetos estudiados cumplieron con las recomendaciones de AFMV, alcanzando los chicos niveles superiores. Los sujetos que cumplieron las recomendaciones de AF puntuaron significativamente más alto en los cuestionarios. Por ello, los autores consideran que el cumplimiento de las recomendaciones de AF está asociado a mayor bienestar. Cantell, Crawford, & Dewey 2012 54 / 3 a 6 años / Canadá Acelerómetros Actigraph AM 7164 Entre semana, los chicos acumularon más minutos de AFMV, siendo estas diferencias significativas en el fin de semana. La mayoría de los sujetos acumularon 60 minutos de AFMV entre semana, dato que descendió en el fin de semana en el caso de los chicos (96.7 % de los chicos cumplieron la recomendación entre semana, por 86.7 % el fin de semana). Los autores
MARCO TEÓRICO 67 concluyen que la implicación de los progenitores, especialmente de los padres, parece aumentar los valores de AFMV de los escolares. Fairclough et al. 2012 175 / 10 a 11 años / Reino Unido Acelerómetros Los sujetos que mostraron niveles más altos de AFV fueron los chicos con niveles socioeconómicos altos, BMI bajo y que tenían acceso a amplios espacios de recreo. Godard, Román, Rodriguez, Leyton, & Salazar 2012 109 / 4 a 10 años / Chile Acelerómetros El 83.6 % de los chicos estudiados y el 57.1 % de las chicas cumplieron las recomendaciones internacionales. Encontraron diferencias significativas entre géneros, así como entre obesos y no obesos. Hubo ligeras diferencias entre la AF entre semana y en el fin de semana. Metcalf, Henley, & Wilkin 2012 Revisión de 30 estudios / Menores de 16 años / Extraídos de diferentes bases de datos Acelerómetros Revisión sobre el efecto de programas de intervención en promoción de la AF en niños y adolescentes, llevados a cabo desde 1990 hasta Marzo de 2012. Los resultados muestran cómo los programas de intervención tuvieron un efecto pequeño (aproximadamente cuatro minutos más caminando o corriendo al día) en los NAFH. Este hallazgo puede explicar, al menos en parte, por qué estas intervenciones han tenido un éxito limitado en reducir el IMC o la obesidad en niños. Pinar, Ozdol, & Ozer 2012 30 / 9 a 10 años / Turquía IMC, acelerómetros, cardiofrecuenciómetros y cuestionarios Los autores comparan los NAFH entre alumnos que no participan en AFO regularmente con los que sí que lo hacen. Los dos hallazgos principales del estudio son: 1) los que participan en AFO muestran NAFH más bajos cuando no se tienen en cuenta las AFO y clases de EF, lo que puede deberse a que los niños satisfagan sus necesidades de AF durante estas actividades; y 2) la AF acumulada en horario escolar es insuficiente para alcanzar las recomendaciones. Vander Ploeg et al. 2012 923 / 10 a 11 años / Canadá Podómetros Los NAFH estaban por debajo de las recomendaciones. Los autores concluyen que la promoción de AF debería centrarse especialmente en chicas, horas fuera de la escuela y fines de semana.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 68 Verloigne et al. 2012 686 / 10 a 12 años / Bélgica, Grecia, Hungría, Holanda y Suiza Acelerómetros Actigraph GT1M, Actigraph GT3X y Actitrainer El objetivo del estudio fue comparar los niveles sedentarios y de AF entre chicos y chicas y entre los 5 países, dentro del proyecto ENERGY. El 4.6 % de las chicas y el 16.8 % de los chicos cumplieron las recomendaciones de AFMV. Las chicas fueron significativamente más sedentarias que los chicos, y éstos acumularon un tiempo significativamente mayor en AFL y AFMV. Las chicas holandesas fueron menos sedentarias que otras, mientras que las suizas mostraron niveles más altos de AFMV que otras. Comte et al. 2013 626 / 10 a 15 años / Canadá Acelerómetros Los niveles de AFMV fueron más bajos en los fines de semana, así como las diferencias de AF entre chicos y chicas. En las zonas rurales, los sujetos acumularon 9 minutos menos de AFMV de media. Las niñas y los estudiantes que viven en áreas rurales fueron más vulnerables a bajos niveles de AFMV. Craig et al. 2013 89 / 7, 11 y 15 años / Sudáfrica Acelerómetros Actigraph GT3X El estudio fue desarrollado en zonas rurales de Sudáfrica. La AF total fue alta, pero la AFMV fue muy baja, ya que menos del 1 % de los sujetos estudiados cumplieron las recomendaciones. Guinhouya, Samouda, & Beaufort 2013 Revisión de 131 estudios / niños ≤12 años y adolescentes 13 a 18 años / Sólo residentes en Europa Acelerómetros Revisión de estudios en Europa para determinar la proporción de jóvenes que son activos de acuerdo con las recomendaciones. Tan sólo 35 estudios fueron claros acerca de la proporción de jóvenes que las cumplían, y variaban mucho en función de los puntos de corte utilizados. Los autores concluyen que se necesitan estandarizar los métodos de medición. Kettner et al. 2013 318 / 1º y 2º Primaria (7.1 ±0.6 años) / Alemania Acelerómetros Actiheart El estudio investigó el tiempo empleado por los sujetos en diferentes intensidades de AF, así como en tiempo sedentario entre semana y en los fines de semana, con medidas objetivas. El 48 % de los sujetos cumplieron las recomendaciones de AFMV, con los chicos más activos que las chicas. Los NAFH fueron mayores entre semana que en los fines de semana. Long et al. 2013 2548 / 6 a 19 años / EE.UU. Acelerómetros El propósito de este estudio fue comprobar si el aumento de la AF durante la jornada escolar estaba asociado a un aumento de la AF diaria. El estudio se llevó a cabo con datos de los participantes en el estudio “2003-2006 National Health and Nutrition Examination Surveys”. Los resultados mostraron que cada minuto adicional de AFMV en la escuela estaba
MARCO TEÓRICO 69 asociado con 1.14 minutos adicionales de AFMV diaria total, o lo que es lo mismo, 0.14 minutos adicionales fuera del horario escolar. Los resultados muestran que en lugar de un efecto “compensación”, el aumento de AF en la escuela está asociado con un aumento de AF fuera de ella. Müller, Khoo, & Lambert 2013 Revisión de 30 artículos sobre NAFH / niños y adolescentes / Asia Medidas subjetivas (cuestionarios o diarios) y objetivas (acelerómetros o cardiofrecuenciómetros) Casi todos los estudios mostraron NAFH bajos. Los autores señalan que no fue posible proporcionar conclusiones precisas debido a una ausencia de herramientas de medida estandarizadas, fiables y económicamente viables. Van Straalen et al. 2013 1025 / 10 a 12 años / Estudio que analiza muestra de diferentes países de Europa Cuestionarios, medidas antropométricas, observaciones y acelerómetros. El estudio analiza los NAFH y la AS de niños en diferentes países (Bélgica, Grecia, Hungría, Holanda y Suiza). Los sujetos pasaron un 65 % de la jornada escolar en AS, y un 5 % en AFMV, mostrando pequeñas diferencias entre países. Las chicas acumularon más tiempo sedentario (p < .0001) que los chicos, y pasaron menos tiempo en AFMV (p <. 001) que éstos. Los sujetos con sobrepeso fueron significativamente menos activos (p <. 01) que aquellos con un peso adecuado. Wang et al. 2013 2163 / 4º a 11º curso (13.41 ±2.25 años) / China Acelerómetros Encuesta nacional sobre AF y comportamiento sedentario de niños y adolescentes que viven en ciudades en China. Los sujetos acumulan una media de 28.26 (± 17.66) minutos de AFMV, un 9.4 % de los chicos y un 1.9 % de las chicas cumplen las recomendaciones, y entre semana son más activos que en los fines de semana. Concluyen que la AF practicada por los niños y adolescentes que viven en ciudades es insuficiente. Beets et al. 2014 812 / 6 a 12 años / EE.UU. Acelerómetros Se analizan los NAF durante programas de AFO después del horario escolar, en función de recomendaciones establecidas para estos programas. El cumplimiento de la recomendación de 20 % del tiempo del programa en AF ligera a vigorosa varía entre un 75.4 % y un 97.8 %, mientras el cumplimiento de la del del 20 % en AFMV durante estos programas está entre el 0.3 y el 26.9 %. Concluyen que se necesita identificar qué recomendación es más adecuada y desarrollar estrategias para cumplirla.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 70 Klinker et al. 2014 367 / 11 a 16 años / Dinamarca Acelerómetros y GPS El estudio investiga los dominios (ocio, escuela, transporte y casa) y subdominios (recreos, espacios verdes, etc.) en los que niños y adolescentes practican AFMV, con el objeto de investigar las diferencias de género y edad. Los chicos acumularon más AFMV que las chicas en el tiempo de ocio, escuela y transporte, y los niños fueron más activos que los adolescentes. Los chicos fueron especialmente activos en los recreos, clases de EF, transporte activo, parques y espacios de juego en el colegio, y las chicas en transporte activo y en espacios de juego libre. Muthuri et al. 2014 Revisión de 71 artículos / 5 a 17 años / África subsahariana Incluye tanto métodos objetivos como subjetivos de medición El estudio es una revisión de trabajos realizados en África subsahariana, incluyendo todos aquéllos que proporcionaban información sobre AF, comportamientos sedentarios, o fitness aeróbico en niños y adolescentes entre 5 y 17 años. Encontraron que los sujetos de alto nivel socioeconómico, que vivían en la ciudad y de sexo femenino, mostraban NAFH más bajos, altos comportamientos sedentarios, y peores resultados en fitness aeróbico, que los de niveles socioeconómicos bajos, los que vivían en áreas rurales y los varones. Van Straalen et al. 2014 1025 / 10 a 12 años / Bélgica, Grecia, Hungría, Holanda y Suiza Acelerómetros El estudio se enmarca en el proyecto ENERGY, y comprende varios países de la UE. Se examinaron los NAFH durante días entre semana, y los resultados mostraron que los escolares pasaron el 65 % de la jornada escolar siendo sedentarios y un 5 % de la misma en AFMV, con pequeñas diferencias entre países. Las chicas pasaron más tiempo sedentario que los chicos (67 % por 63 %; p < .0001), y menos tiempo en AFMV (4 % por 5 %; p < .001). La educación de los padres o el origen étnico no fueron asociados con tiempo activo o sedentario de los escolares.
MARCO TEÓRICO 77 Existen numerosos estudios parciales que describen los hábitos deportivos de la población infantil y juvenil utilizando cuestionarios, pero como podemos apreciar, encontramos poca información científica sobre los NAFH medida de forma objetiva, en población infantil en España. Además, hallamos pocos estudios que analicen los patrones de AF en población infantil española que compare los días laborables y festivos (Aznar et al., 2010). Por lo tanto, existe una necesidad de medir de forma objetiva y precisa la cantidad de AFMV que realizan los niños y niñas en nuestro país, objetivo como veremos, de nuestro trabajo. El problema detectado de la falta de una metodología común dificulta la elaboración de análisis comparativos. De entre los estudios realizados en nuestro país utilizando como medida objetiva los acelerómetros, queremos destacar los siguientes: Aznar et al., (2010), estudia objetivamente los NAFH en una muestra de niños y adolescentes españoles de 9 y 15 años de edad. Los niños más jóvenes fueron más activos que los adolescentes. Algunos niños reunieron las actuales recomendaciones relacionadas con la salud de 60 min de AFMV todos los días. Durante los días entre semana, más sujetos alcanzaron las recomendaciones de AF que en los fines de semana, siendo las chicas adolescentes analizadas el grupo menos activo. Aunque es probable que los días de fin de semana ofrezcan más libertad y tiempo para ser activo que los días escolares, sólo una pequeña proporción de los niños cumplen las recomendaciones actuales para la salud (Biddle et al., 1998). En el estudio realizado con acelerómetros por Laguna et al. (2011), señalan que en cuanto al cumplimiento de recomendaciones de AF, tan sólo el 35 % de los niños y niñas de 9 años cumplieron las recomendaciones de AF saludable (realizaron 60 minutos de AFMV al día) durante los días laborables. Curiosamente, la proporción de niños que cumple las recomendaciones es mayor durante los días de fin de semana (51.1 %). Este resultado podría ser debido a que se dispone de más tiempo libre para ser activo que durante los días de colegio. Estos datos están en sintonía con los encontrados en niños australianos de 10 años, los cuales realizaron igualmente más AFMV durante el fin de semana (Dishman et al., 2004), aunque son contrarios a los obtenidos en otros países europeos (Moller, Kristensen, Wedderkopp, Andersen, & Froberg, 2009; Nilsson et al., 2009), donde el grado de cumplimiento de las recomendaciones era mayor entre semana. Martínez et al. (2012), en una muestra de Educación Primaria de la población escolar de la Comunidad de Castilla-La Mancha (provincia de Toledo), señalaron que dichos sujetos no alcanzaban los valores recomendados de AF. Estos hallazgos corroboran los resultados previos de otros estudios que han utilizado una metodología similar, realizados en población americana (Troiano et al., 2008; Trost et al., 2002), donde se mostraba que menos de la mitad de los niños y niñas entre 6 y 11 años cumplían con las recomendaciones de AF saludable, así como de otros estudios en diferentes países Europeos (Riddoch & Aznar, 1996; Riddoch et al., 2007), donde se aportaron datos que llevaron a la misma conclusió n (Ramírez et al., 2013).
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 78 2.5. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA EN ESCOLARES DE 6 A 12 AÑOS Como hemos apuntado a lo largo de este capítulo, existe una gran evidencia de que participar en AFMV puede proporcionar diferentes beneficios en la salud de niños y adolescentes. Junto a esta evidencia, destaca la importancia de las escuelas en la promoción de AF (Cox, Schofield, & Kolt, 2010; Pate et al., 2006; Van Sluijs, Griffin, & Van Poppel, 2007), así como el fundamental rol de los programas de EF en este propósito. La AF relacionada con la escuela (Guinhouya et al., 2009; Tudor-Locke, Lee, Morgan, & Pangrazi, 2006), incluyendo desplazamientos activos a la escuela (Faulkner et al., 2009) clases de EF (Pate et al., 2006), así como los descansos durante la mañana, la hora de la comida y otros descansos en los que se practique AF (Ridgers, Fairclough, & Stratton, 2010; Ridgers, T’oth, & Uvacsek, 2009; Verstraete, Cardon, De Clercq, & De Bourdeaudhuij, 2006), han sido de ayuda en incrementar de una manera efectiva la AF practicada en la escuela por los niños (Mota et al., 2005; Pate et al., 2006). La EF es una de las áreas curriculares en Educación Primaria. Para muchos escolares, las clases de EF suponen el único momento a lo largo de la semana en el que realizan AFO. La EF es la forma principal de AF que los alumnos reciben en la escuela, y por lo tanto es una valiosa fuente de AF para niños y adolescentes (Tudor-Locke et al., 2006). Pero quizás su rol más importante no sea éste, sino proporcionar a los estudiantes los conocimientos, habilidades, destrezas y confianza para ser físicamente activos tanto ahora como a lo largo de sus vidas (Sanchez-Vaznaugh, Sánchez, Rosas, Baek, & Egerter, 2012). Diferentes trabajos han demostrado que un incremento significativo del tiempo escolar dedicado a una EF relacionada con la salud tiene efectos beneficiosos para la misma (Sallis, Alcaraz, McKenzie, & Hovell, 1999). Reforzando esta idea, autores como Fairclough y Stratton (2006) realizaron una revisión de los trabajos más relevantes sobre la medición de AF durante la sesión de EF escolar, y señalaron la importancia de la EF dentro de la promoción de actividades físicas saludables. En esta misma línea, Corbin (2002) destaca el papel de la EF dentro de la sociedad como agente de cambio. Incrementar la AF a través de la EF es, asimismo, una estrategia de salud pública propuesta para reducir la obesidad infantil (Koplan et al., 2005). Recientemente, Carreiro da Costa (2010) ha planteado la situación paradójica por la que, a su juicio, atraviesa la EF: considerada en muchos países, por un lado, como asignatura marginal por su papel secundario en el proceso educativo escolar, a la vez que, por otro lado, materia fundamental en cuanto a la promoción de estilos de vida saludables, así como instrumento de primera magnitud para concretar políticas de salud pública exitosas.
MARCO TEÓRICO 79 El currículum de salud y EF está considerado un punto fundamental para la promoción de AF en el entorno escolar (Kriemler et al., 2011), pero algunos estudios han cuestionado la calidad y cantidad de las clases impartidas en escuelas primarias (Morgan & Hansen, 2007). Asimismo, se conoce poco sobre la contribución exacta de la EF a los niveles totales de AF de los niños, si bien es cierto que para muchos escolares, la AF durante la clase de EF proporciona una importante oportunidad de ser físicamente activos. Aunque se ha demostrado que los NAF durante las clases de EF son bajos, la contribución de la AF durante la clase de EF a los niveles totales de AF no es ampliamente conocida (Meyer et al., 2013). Si bien la práctica de AF durante este periodo no es la finalidad principal de la EF escolar, parece necesario que la EF contribuya a incrementar los niveles actuales de AF de los escolares que la reciben. Pero, ¿en qué medida debe contribuir a este objetivo? Desde diferentes países se han desarrollado recomendaciones sobre los NAF para las clases de EF (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia), siendo éstas razonablemente consistentes en la cantidad e intensidad de AF recomendada. Como apuntábamos anteriormente, la National Association for Sport and Physical Education (NASPE) señala que los niños deberían permanecer el 50 % de la clase de EF en AFMV (NASPE, 2004), y los objetivos para la salud Healthy People 2010 establecen que, al menos la mitad del tiempo de la clase, debería tener una intensidad moderada o vigorosa (USDHHS, 2000). No obstante, las investigaciones sugieren que este criterio es bastante ambicioso, y por ello raramente alcanzado. Desafortunadamente, los NAF de los estudiantes en las clases de EF son frecuentemente muy bajos (Fairclough & Stratton, 2005a, 2006): la proporción de tiempo de la clase durante la cual los estudiantes participan en AFMV es frecuentemente menor, y en ocasiones mucho menor, que el objetivo del 50 % propuesto por estos estamentos. Hay autores como Lowry, Wechsler, Kann, y Collins (2001) que apuntan a que, debido a la infrecuencia de la EF y a la necesidad de enseñar contenidos durante las clases, ésta no puede proporcionar por sí misma suficiente actividad para cumplir los niveles recomendados para alcanzar beneficios para la salud. A pesar de que las clases de EF pueden proporcionar a los niños y adolescentes un porcentaje sustancial de la AF recomendada para la salud (Cavill, Biddle & Sallis, 2001), diferentes autores consideran que la EF no es una asignatura importante en el currículo educativo en Europa (Gavarry, Giacomoni, Bernard, Seymat, & Falgairette, 2003). Diversos estudios desarrollados en diferentes países han analizado los NAF durante las clases de EF. En el Reino Unido, estos niveles son una causa de preocupación, con la cantidad de AFMV oscilando entre el 8 y el 32 % del tiempo de la clase (Simons-Morton, Taylor, Huang, & Fulton, 1994). En EE.UU. la situación es similar, con la cantidad de AFMV entre el 18 y el 37 % del tiempo de la clase (McKenzie, Marshall, Sallis, & Conway, 2000). Como observamos, estos niveles son marcadamente inferiores a los objetivos de al menos el 50 % del tiempo de la clase dedicado a AFMV. En Portugal, niños y niñas pasaron el 32 % del tiempo de la clase en valores de AFMV, en clases de 45 minutos impartidas en un
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 80 espacio cerrado (Wang, Pereira & Mota, 2004). Fairclough y Stratton (2006), en la revisión anteriormente mencionada, la cual incluye 44 artículos, encontraron similares datos, en torno al 37 de la clase, al igual que Meyer et al. (2013) en un reciente estudio. Encontramos trabajos que incluso muestran valores más bajos, como el de Nettlefold et al. (2011) cuyas cifras se sitúan entre un 11 y un 13 % del tiempo de la clase, en escolares de 8 a 11 años. Remitiéndonos a la literatura, estas clases parecen proporcionar una cantidad insuficiente para producir beneficios en los estudiantes. Simons-Morton, Taylor, Snider y Huang (1993) analizaron la cantidad de AF que realizaban los escolares de 10 - 11 años durante cinco sesiones de EF en veinte escuelas americanas. Los resultados indicaron que los estudiantes realizan AFMV durante un 8.5 % del tiempo de la clase de EF, mientras el 23.3 % lo dedicaron a AF ligera y el 68.1 % a actividades sedentarias. Otros estudios concluyeron que la AFMV realizada dentro de la clase de EF aportaba aproximadamente entre 25 y 29.4 minutos de AFMV semanalmente (Nader, 2003; McKenzie et al., 2000; McKenzie et al., 1995) Desafortunadamente, se conoce poco sobre los NAF de los estudiantes españoles durante la clase de EF, y qué proporción de clases de EF cumplen las recomendaciones del 50 % del tiempo dedicado a AFMV. Martínez, Contreras, y Aznar (2012) llevaron a cabo un estudio con acelerómetros en escolares españoles de 11 y 12 años, en el cual cuantificaban la AF semanal, así como la AF durante la clase de EF. Sus resultados muestran datos inferiores a los anteriormente citados: un 9.25 % (16.66 minutos por sesión) de AFMV, un 7.98 % (14.38 minutos por sesión) de AF ligera, y un 82.77 % (28.96 minutos por sesión) de actividades sedentarias. Como podemos apreciar, los niños permanecen demasiado tiempo siendo físicamente inactivos en las clases de EF, y muchos programas de EF en las escuelas no están cumpliendo las recomendaciones. Incluso es posible que los estudiantes, particularmente los chicos, sean más activos durante el descanso/recreo que durante las clases de EF (Sarkin, McKenzie, & Sallis, 1997). Debido a las características del currículum de Educación Primaria en nuestro país, la jornada escolar está normalmente configurada por un horario que no ofrece demasiadas oportunidades de práctica física a los estudiantes. A pesar de la mencionada escasez de estudios en España, sí que existe una evidencia clara: con la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Educación (2006), en quince Comunidades Autónomas se redujo el horario dedicado a esta asignatura (Hernández et al., 2010). En nuestra comunidad, con la recién aprobada Orden de 16 de Junio de 2014, de la Consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte, por la que se aprueba el currículo de la Educación Primaria, la carga lectiva queda en un máximo de 2,5 horas por curso en esta etapa. No obstante, determinados centros pueden elegir una diferente configuración horaria, lo que podría provocar que se viese reducido hasta 1,5 horas semanales de EF. Además, la realidad es todavía peor: la dedicación real ronda el 75 – 80 %, ya que el horario no contempla clases de 1 hora de duración, sino de 45 – 50 minutos, en las que se incluyen los desplazamientos al patio y, en ocasiones, el cambio de vestimenta (Hernández et al., 2010). %
MARCO TEÓRICO 81 En definitiva, podemos afirmar que son muchos los estudios que alertan de que la dedicación semanal a la EF es insuficiente (Fairclough & Stratton, 2006; Hernández & Velázquez, 2007; Prochaska, Sallis, Griffith, & Douglas, 2002; VanBeurden et al., 2003), así como del bajo aprovechamiento de las clases (Barnett, Van Beurden, Zask, Brooks, & Dietrich, 2002; Fairclough & Stratton, 2005a; Hernández & Velázquez, 2007; Macfarlane & Kwong, 2003; Wang, Pereira, & Mota, 2005). Igualmente, existe evidencia de que las chicas son menos activas que los chicos en las clases de EF: muchos estudios (Fairclough & Stratton, 2005a; Kulinna, Martin, Lai, & Kliber, 2003) han mostrado cómo los niños permanecían durante una mayor proporción del tiempo de la clase en valores de AFMV que las niñas (USDHHS, 2000). Presentamos a continuación los estudios encontrados en la literatura científica en relación con los NAF durante las clases de EF. Añadimos en este apartado estudios que cumplan los siguientes criterios: - Edad (estudios que incluyeran sujetos de edades comprendidas entre los 6 y los 12 años). - Año de publicación (desde enero del año 2000 hasta marzo de 2014). - Publicación del estudio en documentos científicos. - La medición de la AF debía haberse efectuado mediante acelerómetros, cuestionarios, o cardiofrecuenciómetros. - El estudio debía estar relacionado con el tópico NAF en las clases de EF. Debido a la escasez de estudios en nuestro país, hemos decidido agrupar todos los estudios en una única tabla.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 82 Tabla 1.6. Principales Estudios Internacionales, Nacionales y Autonómicos de NAF en las Clases de EF en Población Infantil (6 a 12 años) AUTORES AÑO MUESTRA, EDAD Y LUGAR INSTRUMENO RESULTADOS McKenzie et al. 2001 96 escuelas, 56 intervención (5363 sujetos) y 40 control (3724 sujetos) / 3º a 5º curso / EE.UU. Programa de intervención: Child and Adolescent Trial for Cardiovascular Health (CATCH) y SOFIT Se lleva a cabo un programa de intervención (CATCH) para incrementar la AF en las clases de EF de 4 Estados del país durante 2.5 años, basado en sesiones de formación para los docentes, currículum y consultas de seguimiento. Tanto especialistas como no especialistas incrementaron la AF en las clases de EF, pero las clases de los especialistas proporcionaban más AF. Barnett, Van Beurden, Zask, Brooks, & Dietrich 2002 231 clases / 3º y 4º Primaria / Australia SOFIT Se analizó la actividad en relación con contenidos, género, curso, género del profesorado, duración de la clase y hora de comienzo de la clase. Los niños permanecieron el 36.7 % de la clase en valores de AFMV, y el 12.9 % en AFV. La AFMV fue significativamente mayor para los chicos que para las chicas. Las clases de la mañana fueron más activas que las de la tarde. Fairclough 2003 77 / 11 a 14 años / Reino Unido Cardiofrecuenciómetros y cuestionarios El estudio mide la FC durante las clases de EF. La percepción de competencia y el disfrute estuvieron moderadamente correlacionados tanto en chicos (p < .001) como en chicas (p < .05). El disfrute de las chicas en las clases de EF estuvo negativamente asociado con los niveles de AFMV (p < .05). Los juegos de equipo fueron los que más AFMV mostraron (p < .0001). Los chicos disfrutaron los juegos de equipo más que las chicas, cuya preferencia fueron las actividades individuales (p <.0001). Los estudiantes clasificados en el grupo de baja AFMV reportaron mayores niveles de AFMV que sus compañeros (p < 0.05). Van Beurden et al. 2003 1045 / 7 a 10 años / Australia Cuestionarios El estudio analiza si en la clase de EF se desarrollan las habilidades y destrezas básicas al tiempo que se incrementan los NAF, a través de 9 grupos control y 9 de intervención. Las habilidades y destrezas mejoraron
MARCO TEÓRICO 83 significativamente en 13 de las 16 comparaciones que hicieron, mientras la AF aumento en un 4.5 %, diferencia que no fue significativa. Tompkins, Zizzi, Zedosky, Wright, & Vitullo 2004 566 escuelas / Primaria y Secundaria / EE.UU. Cuestionarios: adaptación del 2000 School Health Policies and Programs Study (SHPPS) Los autores tratan de proporcionar datos iniciales sobre dos de los objetivos de Healthy People 2010, en el Estado de West Virginia. Tan sólo el 11 % de escuelas de Primaria ofrecían EF diaria. Fairclough & Stratton 2005 62 / 11 a 14 años / Reino Unido Cardiofrecuenciómetros Los alumnos dedicaron el 34.3 (± 21.8) % del tiempo de la clase a AFMV y el 8.3 (±11.1) % a AFV. Los chicos fueron significativamente más activos que las chicas (39.4 ± 19.1 % por 29.1 ± 23.4 %; p < .01), y aquellos cuya habilidad era mayor a la media acumularon valores más altos de AFMV. Los autores concluyen que la EF podría contribuir de una forma más significativa a los NAFH de los jóvenes si las clases fueran planificadas y administradas con objetivos relacionados con la AFMV. Fairclough, & Stratton 2005 33 / 11 a 12 años (sólo chicas) / Reino Unido SOFIT, cardiofrecuenciómetros (Polar), cuestionarios (motivación intrínseca y percepción de competencia), evaluaciones hechas por el profesor El estudio examinó la efectividad de una intervención para incrementar los NAF de las chicas en las clases de EF. El grupo experimental realizó la misma unidad didáctica de 6 sesiones que el grupo control, pero con el objetivo añadido de incrementar la AFMV en cada clase. El grupo experimental participó en más AFMV que el grupo control y tuvo más posibilidades de practicar las habilidades propuestas. Motivación intrínseca y percepción de competencia fueron similares, y los profesores reportaron haber conseguido los objetivos de la clase satisfactoriamente. Coe, Pivarnik, Womack, Reeves, & Malina 2006 214 / 12 años / EE.UU. Cuestionarios: 3 day physical activity recall (3DPAR) El estudio trata de determinar el efecto que la clase de EF y la AF tenían en el éxito académico. Las calificaciones fueron similares en los dos grupos estudiados, independientemente de participar en la clase de EF en el primero o en el segundo semestre. No obstante, se asociaron calificaciones más altas a niveles más altos de AFV, particularmente niveles que alcanzaban las recomendaciones de Healthy People 2010.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 84 McKenzie et al. 2006 431 clases / 11 a 12 años / EE.UU. SOFIT Analizan los NAF de las chicas en las clases de EF en relación a: localización del lugar de práctica, contexto de la clase, género del profesor y composición de la clase. Encuentran gran variabilidad. La proporción de tiempo que pasan en valores de AFMV es del 37.9 % de la clase, concluyendo que es cercana a la recomendación del 50 % y que existen muchas posibilidades para incrementar los NAF en la clase de EF. Fairclough & Stratton 2006 Revisión de estudios / Primaria / Reino Unido Cardiofrecuenciómetros, observación sistemática y sensores de movimiento (acelerómetros y podómetros) En esta revisión los niños pasaban el 34.2 % del tiempo de la clase en AFMV. Cuando se llevó a cabo alguna intervención, éste aumentó hasta el 47 %, y algunas de estas intervenciones sobrepasaron el 50 % del tiempo. No encontraron diferencias de género, los sujetos eran más activos cuanto más mayores y los NAF en las clases variaron considerablemente entre las diferentes actividades, probablemente debido a diferencias en el enfoque metodológico y a variaciones pedagógicas, interindividuales y ambientales. Wickel & Eisenmann 2007 119 / 6 a 12 años / EE.UU. Acelerómetros El estudio analiza la contribución del deporte organizado, del recreo y de las clases de EF, a la AF diaria. La contribución de la clase de EF es cercana al 11 %. Barr-Anderson et al. 2008 1511 / 12 años / EE.UU. Acelerómetros Actigraph MTI 7164 El estudio analiza los factores asociados con el disfrute en la clase de EF en niñas de 6º curso de Primaria. Las participantes que obtienen mayores puntuaciones en la escales de disfrute en las clases de EF presentan mayores niveles de AFMV diarios y de autoeficacia. Divide la muestra en 5 grupos según una escala respecto al disfrute en las sesiones de EF: estoy muy en desacuerdo, estoy ligeramente en desacuerdo, ni de acuerdo ni en desacuerdo, estoy ligeramente de acuerdo, y estoy muy de acuerdo, encontrando diferencias significativas (p < .001), con unos valores de 21.7 (± 12.88), 20.8 (± 9.90), 23.3 (± 10.88), 23.0 (± 10.80) y 24.8 (± 12.81) minutos de AFMV respectivamente. McMurray et al. 2009 42 escuelas (21 control + 21 intervención) / 6º, 7º y 8º curso / EE.UU. Programa de intervención HEALTHY PE Los autores llevan a cabo un programa de intervención para incrementar la AFMV durante las clases de EF, con el objeto de disminuir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Fue llevado a cabo durante 3 años con los mismos
MARCO TEÓRICO 85 estudiantes. Está basado en: programaciones para la clase de EF, equipamiento y formación para los profesores, así como actividades promocionales sobre la AF. Aumentaron los NAF en las clases de EF, pero no conocen los efectos a largo plazo para la reducción de los factores de riesgo de diabetes tipo 2. Dudley, Okely, Pearson, & Cotton 2010 81 clases observadas / 7º curso / Australia SOFIT 6 escuelas participan en el programa “Physical Activity in Linguistically Diverse Communities”. Tan sólo el 1.2 % de las clases evaluadas alcanzaron la recomendación del 50 % del tiempo de EF en AFMV, y el 7.4 % alcanzan la recomendación del 40 %. Los autores sugieren futuras intervenciones en la escuela para incrementar los NAF en las clases. Hernández et al. 2010 165 / 10 y 14 años / España Acelerómetros Dynastream AMP 331 y Cardiofrecuenciómetros Polar S610i Intensidad “moderada” en la escala de Kelly. La FC mostró valores similares a las actividades deportivas. Influencia sobre el gasto calórico y el desplazamiento semanal similar a la del recreo. En conjunto, la aportación semanal es baja, pero podría suponer un importante papel si contase con más horas semanales. Kriemler et. Al 2010 502 / 1º y 5º curso / Suiza Pliegues cutáneos, test de 20 m. de Léger (fitness aeróbico) y acelerómetros Diseñaron un programa de intervención para un grupo, con otro grupo como control. La intervención consistía en incrementar los días de clase de EF (de 3 días a 5, impartidos los dos días extra por profesores titulados de EF), 3 a 5 descansos activos al día durante las áreas académicas (de 2 a 5 minutos de duración) y deberes activos para casa (10 minutos de AF preparada por los profesores). La suma de pliegues cutáneos fue más baja. El fitness aeróbico, la AFMV y la AF total durante la jornada escolar aumentaron. Dauenhauer & Keating 2011 54 Hispanos, 17 Afroamericanos / 8 a 11 años / EE.UU. Podómetros Omron HJ-112 El estudio examina la influencia de la EF en los patrones de AF de los estudiantes. Los autores concluyen que éstos no practican suficiente AF diaria para que se produzcan beneficios en su salud. Hubo diferencias significativas en los pasos dados entre los días sin EF, los días con 30 minutos de EF, y los días con 60 minutos de EF, con el mayor número de pasos en estos últimos. No obstante, la AF diaria en los días con EF seguía siendo baja, especialmente para las chicas. Los resultados sugieren que la
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 86 EF podría ser una fuente importante de AF para estudiantes hispanos y afro-americanos, y que la participación en EF podría provocar que hubiese más práctica de AF también fuera del horario de clase. Nettlefold et al. 2011 380 / 8 a 11 años / Canadá Acelerómetros GT1M Los NAF fueron muy bajos en la clase de EF (13 % chicas y 11.4 % chicos), y menos del 5 % de la muestra cumplió las recomendaciones. Los autores concluyen que los sistemas educativos que han reemplazado la enseñanza de la EF por parte de profesores especialistas, por la enseñanza por parte de generalistas, deberían proporcionar a éstos entrenamiento adicional, o considerar modelos de AF alternativos o complementarios a la EF, para que proporcionen más oportunidades para ser activos durante la jornada escolar. Rasberry et al. 2011 Revisión de estudios / 5 a 18 años / EE.UU. (incluye estudios de cualquier procedencia, publicados en inglés). Los autores realizan una revisión de estudios que han examinado la asociación entre la AF escolar (incluida la EF) y el rendimiento académico. Revisión desde 1985 hasta octubre de 2008, encontrando 251 asociaciones entre AF y rendimiento académico. El 50.5 % de ellas fueron positivas, el 48 % no significativas, y tan sólo el 1.5 % fueron negativas. Autio & Valtonen 2012 Estudio de caso / 10 años / Finlandia Acelerómetros Polar Electro El estudio plantea 2 objetivos: 1) determinar la validez del instrumento; y 2) determinar la AF diaria de un niño de 10 años. El sujeto estudiado acumula una media de 104 minutos de, al menos, AFM. Las clases de EF tienen un importante efecto en aumentar la AF diaria, y tanto en los descansos entre clases como en la clase de tecnología acumula NAF cercanos a los de las clases de EF. Camliguney, Mengutay, & Pehlivan 2012 35 / 8 a 10 años / Turquía Podómetros Digi-Walker 25, SW-701 El estudio trata de determinar las diferencias en los NAF de niñas que únicamente participaban en clases de EF, en comparación con aquellas que participaban regularmente en actividades deportivas extracurriculares. Los NAFH fueron más bajos que las recomendaciones en ambos casos, si bien es cierto que las chicas que participaban en actividades extracurriculares mostraron valores más altos de AF y más bajos de grasa.
MARCO TEÓRICO 93 Martin, Rosenbert, y Giles-Corti (2012) concluyen que intervenciones socio-ecológicas contribuyen a incrementar los NAF en la escuela. Mota et al. (2005), al igual que Zask et al. (2001), apoyan la idea de que los espacios de recreo pueden ofrecer una buena oportunidad para aumentar la participación en AFMV, especialmente en el caso de las chicas. En definitiva, encontramos el periodo de recreo como una valiosa oportunidad de promoción de la AF que a día de hoy, y según los estudios revisados en este apartado, no está siendo aprovechada en todo su potencial. A continuación presentamos los principales estudios encontrados en relación con la AF en los recreos, tanto a nivel internacional como en nuestro país. Los criterios de inclusión de los trabajos en la siguiente tabla fueron: - Edad (estudios que incluyeran sujetos de edades comprendidas entre los 6 y los 12 años). - Año de publicación (desde enero del año 2000 hasta marzo de 2014). - Publicación del estudio en documentos científicos. - La medición de la AF debía haberse efectuado mediante acelerómetros, cuestionarios o cardiofrecuenciómetros. - El estudio debía estar relacionado con el tópico NAF en los recreos. Debido a la escasez de estudios en nuestro país, hemos decidido agrupar todos los estudios (nacionales e internacionales) en una única tabla.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 94 Tabla 1.7. Principales Estudios de NAF en los Recreos en Población Infantil (6 a 12 años) AUTORES AÑO MUESTRA, EDAD Y LUGAR INSTRUMENO RESULTADOS Zask et al. 2001 3912 / 5 a 12 años / Australia Children’s Activity Scanning Tool (CAST) En una escuela de tamaño medio (unos 200 estudiantes), 51.4 % de chicos y 41.6 % de chicas practicaron AFMV, mientras que el 14.7 % de los chicos y el 9.4 % de las chicas estuvieron en niveles de AFV. Los NAF fueron significativamente mayores en la hora de la comida que en la del recreo. Las escuelas pequeñas fueron significativamente más activas que las grandes. Los autores concluyen que para incrementar los NAF debería aumentarse el tiempo de los recreos. Mota et al. 2005 22 / 8 a 10 años / Portugal Acelerómetros Actigraph CSA 7164 Las niñas fueron significativamente (P < .05) más activas (38 %) que los niños (31%) en los recreos. La contribución de los recreos a las recomendaciones internacionales fue significativamente superior (P < .05) en el caso de las chicas (19 %) que en el de los chicos (15 %). El porcentaje de tiempo dedicado a AFMV en recreos fue bajo (6 % los chicos y 8 % las chicas). Los resultados sugieren que el recreo es una importante oportunidad para promocionar la AFMV y contribuye a incrementar la AF diaria, especialmente en chicas. Ridgers, Stratton, & Fairclough 2005 228 / 5 a 10 años / Reino Unido Acelerómetros Actigraph MTI 7164 El recreo contribuye en 28 (chicos) y 21.5 (chicas) minutos a las recomendaciones diarias de AF. Encuentran diferencias significativas de género en AFM y en AFV. Menos de un 6 % en chicos y un 1 % en chicas alcanzan la recomendación del 50 % de tiempo de recreo en AFMV, por lo que estos autores proponen el 40 % como un valor más realista como recomendación.
MARCO TEÓRICO 95 Stratton & Mullan 2005 99 / 4 a 11 años / Reino Unido Cardiofrecuenciómetros Los objetivos del estudio fueron 1) determinar si pintar líneas de colores en el patio de recreo incrementaba el porcentaje de AFMV y AFV en el recreo; y 2) cuantificar la contribución de los recreos a las recomendaciones de AF. Los NAF durante los recreos aumentaron con las líneas pintadas en el suelo. Los chicos fueron más activos que las chicas y la actividad descendió con la edad, sin diferencias significativas en ninguno de los dos casos. Beighle, Morgan, Le Masurier, & Pangrazi 2006 270 / 9.5(±0.9) años (3º a 5º curso) / EE.UU. Podómetros Encontraron diferencias significativas de género en pasos contados durante el recreo y pasos contados fuera de la escuela, así como más tiempo de actividad durante el recreo y fuera de la escuela, en favor de los chicos. Los chicos fueron activos el 78 % del tiempo de recreo, por un 63 % de las chicas. Lopes, Silva, Ferreira, Ribeiro, & Malina 2006 271 / 6 a 10 años / Portugal Acelerómetros MTI 7164 El estudio caracteriza la AF de los escolares en el recreo, así como la variación de la AF en relación al género y la edad. La AF se realizaba en intervalos cortos, intercalados con periodos de descanso o actividad suave. El número de episodios de AF de todas las intensidades fue más bajo en los mayores, mientras que ocurrió lo contrario en el caso de los descansos o periodos de actividad suave. Los chicos fueron más activos que las chicas y, en general, pasaron más tiempo de recreo practicando AF. Ridgers, Stratton, Clark, Fairclough, & Richardson 2006 34 / 6 a 11 años / Reino Unido Cardiofrecuenciómetros Los autores estudian la variabilidad de la AF en los recreos en función del día y de la estación del año. No encuentran diferencias significativas en AFMV y AFV entre los diferentes días y estaciones. Igualmente, los sujetos estudiados mostraron gran consistencia en las actividades elegidas, sin apenas variabilidad en las mismas. Vertstraete et al. 2006 235 / 5º y 6º Primaria / Bélgica Acelerómetros MTI 7164 Se realizó una intervención con un grupo de 122 alumnos, mientras otros 113 formaron parte de un grupo control. La intervención consistió en proporcionar equipamiento de juego (cuerdas, discos voladores, pelotas, aros, raquetas de bádminton, palas, etc.) y tarjetas de actividades durante la comida y el recreo. La AFM aumentó del 41 al 45 % en el recreo en el grupo de intervención, mientras que descendió en el grupo control del 41 al
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 96 34 %. Durante la comida, el aumento fue del 38 al 50 % en AFM y del 10 al 11 % en AFV, descendiendo también en el grupo control. Ridgers, Stratton, Fairclough, & Twisk 2007 470 / 7 a 9 años / Reino Unido Cardiofrecuenciómetros Polar y acelerómetros MTI 7164 El estudio investiga el impacto a medio/largo plazo de rediseñar el espacio de recreo a través de marcas en el suelo y estructuras físicas (tras 6 semanas y tras 6 meses). Encuentran diferencias significativas en la AFMV y la AFV, tanto en la evaluación con cardiofrecuenciómetros como con acelerómetros. Concluyen que esta intervención es un buen estímulo para incrementar los NAF en los recreos. Ridgers et al. 2007 297 / 5 a 10 años / Reino Unido Acelerómetros Actigraph MTI 7164 15 escuelas situadas en áreas de nivel socioeconómico bajo recibieron fondos para rediseñar el espacio de recreo en un estudio de diseño quasiexperimental. Tras 6 semanas encuentran efectos positivos, pero no significativos, en la AFMV y la AFV. Los chicos acumularon más AFMV que las chicas, y el efecto de la intervención fue más fuerte para los sujetos más jóvenes. Este efecto también incrementó a medida que la duración del recreo aumentaba. Wickel & Eisenmann 2007 119 / 6 a 12 años / EE.UU. Acelerómetros El estudio analiza la contribución del deporte organizado, del recreo y de las clases de EF a la AF diaria. La contribución del recreo es cercana al 16 % del tiempo. Ridgers et al. 2009 98 / 9 a 12 años / Hungría Acelerómetros uniaxiales Se examinan los NAF durante los recreos, así como su contribución a la AF diaria. Los chicos mostraron valores significativamente mayores de AFL (30.6 ± 5.2 %; 27.7 ± 5.1 %), AFMV (24.9 ± 8.9 %; 17.5 ± 5.2 %) y AFV (7.6 ± 4.7 %; 4.3 ± 2.9 %) que las chicas. Las chicas acumularon más tiempo sedentario (54.8 ± 8.1%) que los chicos (44.5 ± 10.2 %). El recreo contribuyó en más AFMV durante los días entre semana para los chicos (13.1 %) que para las chicas (10.8 %).
MARCO TEÓRICO 97 Hernández et al. 2010 165 / 10 y 14 años / España Acelerómetros Dynastream AMP 331 y Cardiofrecuenciómetros Polar S610i Los NAF durante los recreos no son excesivamente generosos. Proponen un mínimo de 60 minutos diarios de recreo, no colocar el recreo antes o después de la clase de EF, dotar de equipamiento e instalaciones, delimitar zonas de juego y ofertar actividades complementarias desde los departamentos de EF. Ridgers, Stratton, & Fairclough 2010 128 / 9 a 10 años / Reino Unido Observación (SOCARP) y medidas antropométricas Los autores analizan la asociación entre una serie de variables relacionadas con el recreo (tamaño, espacio de juego y equipamiento) y la AF en este periodo. Las chicas acumulan un 13.8 % más de tiempo sedentario y un 8.2 % menos de tiempo en AFV que los chicos. Los sujetos sin equipamiento eran sedentarios más tiempo y, conforme aumentaba el espacio de juego por niño, la actividad sedentaria disminuía y la AFV aumentaba. Igualmente, la temperatura fue asociada negativamente con la AFV. Stellino, Sinclair, Partridge, & King 2010 65 / 6 a 9 años / EE.UU. Podómetros Se diseñó un programa para promocionar la AF en los recreos, con 4 actividades diferentes (1, no actividad planificada; 2, circuito de carreras; 3, carrera de obstáculos; 4, frisbees). Los alumnos fueron significativamente más activos durante la semana sin actividad planificada y el circuito de carreras que en la semana de frisbees. Los chicos fueron más activos que las chicas en la carrera de obstáculos, y los más mayores más activos que los más jóvenes en frisbees. Los niños con IMC saludable fueron más activos que aquellos con sobrepeso en la semana de circuito de carreras. Los resultados muestran que las escuelas deben considerar los factores demográficos en el diseño de estrategias para incrementar los NAF en los recreos. Escalante, Backx, Saavedra, García-Hermoso, & Domínguez 2011 738 / 6 a 11 años / España Cuestionarios (AF diaria) y acelerómetros Caltrac (AF recreo) Los chicos acumulan más tiempo de AF diaria que las chicas en todas las edades estudiadas. En cuanto a los recreos, los sujetos estudiados acumulan más AF a los nueve, diez y once años de edad. Huberty et al. 2011 93 / 9.6 años / EE.UU. Medida de IMC y acelerómetros Actigraph GTM1 Realizan un programa de intervención para incrementar la AFM y la AFV, basado en formación para los profesores y responsables de recreo, zonas de actividad y equipamiento en los espacios de recreo. Los resultados muestran un incremento de 2.5 minutos (p < .001) y 2.2 minutos de AFV
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 98 (p < .001) en el recreo, así como un incremento de 18.7 minutos de AFM (p < .001) y 4.7 minutos de AFV (p < .001) durante la jornada escolar. Concluyen que estas estrategias pueden acumular minutos de AF para cumplir las recomendaciones de 60 minutos de AFMV diarios. Nettlefold et al. 2011 380 / 8 a 11 años / Canadá Acelerómetros GT1M En este estudio, las chicas acumularon menos tiempo de AFMV y más tiempo sedentario que los chicos. Menos del 16 % de las chicas y el 34.1 % de los chicos alcanzaron las recomendaciones de AF en los recreos. Saint-Maurice, Welk, Silva, Siahpush, & Huberty 2011 100 / 8 a 10 años / EE.UU. Acelerómetros Actigraph y obervación directa (SOPLAY) Los chicos fueron más activos que las chicas. Los niveles de AFMV fueron más altos en actividades de trepa y cuando la actividad fue supervisada y equipada. Ambos métodos indicaron que los chicos fueron más activos, pero los datos del SOPLAY indicaron que las diferencias podían cambiar dependiendo del contexto ambiental. Ridgers, Saint-Maurice, Welk, Siapush, & Huberty 2011 210 / 8 a 11 años / Australia Acelerómetros uniaxiales Los chicos fueron más activos que las chicas durante los recreos. Las chicas mostraron más tiempo en niveles sedentarios. El recreo contribuyó en un 17.9 % (chicos) y un 15.5 % (chicas) a la AFMV de los días entre semana. Bailey et al. 2012 135 / 10 a 14 años / Reino Unido Acelerómetros triaxiales (Stayhealthy RT3) El estudio analiza los NAF en diferentes momentos de la jornada escolar (transporte, recreos, comida, tiempo en clase y actividades extraescolares). Las chicas acumularon significativamente más tiempo sedentario y de actividad ligera en el recreo y en la comida, mientras que los chicos acumularon significativamente más tiempo de AFV en el recreo y AFM y AFV en la comida. Los periodos de AF menos estructurada son los más activos para los chicos, lo que indica que puede ser un buen momento para promover estrategias de promoción de AF para las chicas. Erwin et al. 2012 160 / 8 a 10 años / EE.UU. Podómetros Estudio realizado en dos colegios de Educación Primaria, con alumnos entre 3º y 5º curso. El recreo supuso entre el 17 % y el 44 % de los pasos totales de un día. Los autores concluyen que un recreo de 15 minutos supone una valiosa contribución a los NAF diarios.
MARCO TEÓRICO 99 Dollman, Maher, Olds, & Ridley 2012 2071 / 9 a 16 años / Australia Cuestionarios y podómetros Se comparan los NAF en niños y adolescentes según su procedencia. Los adolescentes viviendo en grandes ciudades reportaron 11 a 29 minutos menos de AFMV que aquellos que vivían en zonas rurales. Las mayores diferencias se encontraron en participación espontánea en juegos. Las diferencias fueron mayores en varones. Martin, Bremmer, Salmon, Rosenberg, & Giles-Corti 2012 406 / 11 años / Australia Acelerómetros Los niveles más altos de AFMV fueron asociados con los colegios más nuevos, los colegios con más superficies de césped por niño, los que menos zonas sombreadas de césped tenían y aquéllos en los que el coordinador de EF cumplía las recomendaciones de AF. Los autores concluyen que las características físicas y sociales del colegio están fuertemente relacionadas con los niveles de AFMV de los niños durante los recreos. Pollard, Hornby-Turner, Ghurbhurrun, & Ridgers 2012 223 / 9 a 11 años (solo chicas) / Reino Unido Acelerómetros Actigraph GT3X El estudio compara los patrones de AF en los recreos entre niñas británicas de raza blanca y niñas británicas de origen pakistaní. Las de origen pakistaní acumularon un 2.2 % menos de AFMV y un 1.3 % menos de AFV. Los autores sugieren intervenciones para incrementar los NAF de las niñas británicas de origen pakistaní. Ridgers et al. 2012 Revisión de artículos (53 estudios desde Enero de 1990 hasta Abril de 2011, 47 de ellos en niños). Examinan las correlaciones de la AF de niños y adolescentes durante los recreos. Concluyen que proporcionar acceso a instalaciones, proporcionar equipamiento, e identificar formas de estimular la práctica de AF, pueden informar sobre estrategias para incrementar la AF de los recreos. Ridgers, Tiemperio, Crawford, & Salmon 2012 2490 / 5 a 6 años y 10 a 12 años (2 cohortes) / Australia Acelerómetros Estudio longitudinal (5 años), que investiga los cambios en los NAF de los recreos y periodos de comida escolares, así como su contribución a los NAF diarios. A lo largo del tiempo, observaron descensos significativos (p < .001) en la AFMV en ambos periodos, y aumentos en el tiempo sedentario (p < .01). Aunque la contribución del recreo a la AFM total incrementó en el cohorte más joven (p < .001), ésta descendió en el de mayor edad (p < .001). Los autores concluyen que se necesitan intervenciones en Primaria y Secundaria, especialmente en los primeros años de Secundaria, para aumentar los NAF en estos periodos.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 100 Siahpush, Huberty, & Beighle 2012 93 / 3º a 5º Primaria / EE.UU. Acelerómetros Actigraph Los autores analizaron el efecto de la intervención “Ready for Recess”, consistente en proporcionar personal entrenado y equipamiento/material recreativo para los recreos. La AFMV aumentó en 4.7 minutos (p < .001) en los recreos, y estuvo igualmente asociada con un incremento de 29.6 minutos (p < .001) en AFMV durante el resto del día. Los sujetos que no eran de raza blanca se beneficiaron más (p = .034) de este efecto, y no hubo diferencias de género. Concluyen que las estrategias utilizadas son una forma efectiva de incrementar la AF en niños durante el recreo y durante el total del día. Blaes et al. 2013 420 / 6 a 11 años / Francia Acelerómetros Actigraph GT1M El estudio se llevó a cabo en 4 colegios franceses. En 2 de ellos se pintaron marcas en el suelo, mientras que los otros 2 colegios fueron utilizados como grupo control. El grupo control era inicialmente más activo que el experimental (p < .001). Tras la intervención, el grupo experimental mostró niveles significativamente (p < .05) mayores de AFM, AFV y AFMV, así como un descenso significativo (p < .05) de la actividad sedentaria. Los NAF del grupo control no variaron. Chin & Ludwig 2013 25 colegios / Educación Primaria / EE.UU. SOPLAY, programa de mejora de recreos (REP) De los 25 colegios participantes, 15 recibieron un programa de mejora de los recreos, cuya finalidad era incrementar los NAF a través de entrenadores que enseñaban juegos apropiados a la edad de los alumnos. Los NAF en los recreos aumentaron, especialmente cuando estaban presentes los entrenadores. El número de niños “muy activos” aumentó especialmente en detrimento de aquellos que normalmente se dedicaban a “caminar”. El número de los alumnos que mostraban comportamientos sedentarios descendió, pero de una manera menos notable que los anteriores. D'Haese, Van Dyck, De Bourdeaudhuij, & Cardon 2013 187 / 9 a 12 años / Bélgica Acelerómetros Actigraph GT3X y Google Earth (para medir el espacio de recreo) El estudio analiza la efectividad de disminuir la densidad del espacio de recreo para incrementar los NAF en este periodo, así como determinar si esta medida era factible. Encontraron que el tiempo sedentario se redujo durante la intervención (− 0.58 min/recreo; -3.21%/recreo), y la AFMV aumentó en el recreo (+1.04 min/recreo; +5.9%/recreo) y durante el total
MARCO TEÓRICO 101 de la jornada escolar (tiempo sedentario jornada escolar: -3.29%; AFMV jornada escolar: +1.16 %) . Los autores concluyen que fue una intervención efectiva, especialmente en los menos activos. Aunque los participantes disfrutaron la intervención, se reportaron algunas dificultades. Engelen et al. 2013 226 / 5 a 7 años / Australia Acelerómetros Actigraph triaxiales (GT3X) El estudio consistió en dos intervenciones: una en el espacio de recreo, que fue dinamizado con material reciclado y/o de bajo coste durante 13 semanas, unida a una intervención de 2 horas con los padres y el personal del Centro que supervisaba los recreos, en la que reflexionaban sobre los beneficios y riesgos de la práctica del juego libre. La intervención supuso un ligero pero significativo aumento de los counts y los minutos de AFMV (12 % más del tiempo), así como un descenso del tiempo sedentario. Los niños eran más activos que las niñas. 2 años después, los efectos de la intervención continuaban. Ickes, Erwin, & Beighle 2013 Revisión de estudios de intervenciones para incrementar los NAF / 13 estudios Incluye estudios que recogen intervenciones entre las que se incluyen: materiales añadidos, marcas, zonas, participación de los profesores, videojuegos activos, actividad de la semana y tarjetas de actividades. El 95 % de los estudios demostraron resultados positivos como consecuencia de la intervención. Concluyen que se necesitan estudios de seguimiento a largo plazo para cada una de las estrategias que fueron efectivas. Springer, Tanguturi, Ranjit, Skala, & Kelder 2013 616 / 3º Primaria / EE.UU. SOFIT Observan los NAF en los recreos de bajo nivel socioeconómico en alumnos de 3º de Primaria en Texas, con mayoría de alumnos de origen hispano/latino. Los alumnos pasaron 66.4 % del tiempo en AFM y 19.2 % en AFV, en recreos de 20 minutos. Los autores subrayan la importancia del recreo para la AF de los niños.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 102 Tran, Clark, & Racette 2013 106 / 2º a 5º Primaria / EE.UU. Podómetros-acelerómetros uniaxiales Omron HJ-151 El estudio analiza la cantidad e intensidad de AF practicada por 106 estudiantes de 2º a 5º de Primaria, comparando los recreos en función de si eran al aire libre, en un gimnasio, o en un aula. Tras 655 observaciones de recreos, determinan que el recreo al aire libre acumuló más pasos por periodo de recreo (P < .0001), más pasos en AFMV (P < .0001) y FC más alta que los recreos en el gimnasio o en la clase. Baquet et al. 2014 407 / 6 a 11 años / Francia Acelerómetros Actigraph GT1M y medidas antropométricas Los autores analizan la AF en función del sexo y del nivel socioeconómico. En cuanto al sexo, encuentran diferencias significativas (p < .001) en favor de los chicos. Con respecto al nivel socioeconómico, aunque el grupo de bajo nivel socioeconómico permaneció más tiempo en intensidad ligera (p < .001) y muy alta (p < .05), los chicos y chicas de alto nivel socioeconómico permanecieron más tiempo en intensidad moderada (p < .001 y p < .05 respectivamente) y vigorosa. Los autores concluyen que se observan diferencias en función del sexo y del nivel socioeconómico, y que se necesitan estrategias que tengan como objetivo los escolares de bajo nivel socioeconómico. Erwin, Ickes, Ahn, & Fedewa 2014 Revisión de estudios que incluyen intervención en los recreos desde 1986 hasta 2012 / Sólo estudios en inglés Los resultados de esta revisión sugieren una positiva y significativa diferencia media entre los NAF en los recreos antes y después de las intervenciones. Estas diferencias son moderadas por la edad, duración y tipo de intervención y tipo de medidas utilizadas. Los autores concluyen que las estrategias que han mostrado aumentar los NAF durante los recreos deberían ser implementadas. Escalante, García-Hermoso, Backx, & Saavedra 2014 Revisión de estudios que para examinar las intervenciones en los recreos / 8 estudios (2383 sujetos, 599 pre-escolares y 1784 escolares) En esta revisión, los estudios fueron clasificados de acuerdo a la intervención usada: marcas en el suelo, equipamiento de juego, marcas en el suelo + estructuras físicas, y marcas en el suelo + equipamiento de juego. Concluyen: a) que las intervenciones sólo con marcas en el suelo, sólo con equipamiento de juego, o una combinación de las dos, no parecen ser efectivas; y b) que las intervenciones basadas en marcas en el suelo + estructuras físicas sí que incrementan los NAF en el recreo en un corto a medio plazo.
METODOLOGÍA 109 3.1. OBJETO DE ESTUDIO El presente trabajo trata de conocer los NAFH de una muestra de escolares en la etapa de Educación Primaria, así como los NAF durante las clases de EF y los recreos, y la contribución de éstos a los NAFH. 3.1.1. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN Los objetivos de la investigación son los siguientes: 1. Analizar los NAFH de una muestra de escolares que cursan Educación Primaria en la comunidad autónoma de Aragón, concretamente en la ciudad de Zaragoza. a. Determinar el grado de cumplimiento de las recomendaciones internacionales de AF. b. Describir la distribución de la práctica de AF en función del tipo de día (entre semana y fin de semana). c. Analizar las variaciones asociadas al género en la práctica de AF. d. Analizar la asociación entre la práctica de AFO y los NAFH. 2. Examinar los NAF durante las clases de EF. a. Determinar los NAF y el grado de cumplimiento de las recomendaciones durante las clases de EF. b. Establecer la contribución de la AF practicada en las clases de EF a los NAF diaria y semanal, así como al cumplimiento de las recomendaciones de AF diaria. c. Analizar las variaciones asociadas al género en la práctica de AF durante las clases de EF. 3. Examinar los NAF durante el recreo escolar. a. Determinar los NAF y el grado de cumplimiento de las recomendaciones de práctica de AF en los recreos. b. Establecer la contribución de los recreos a los NAF diaria y al cumplimiento de las recomendaciones de AF diaria.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 110 c. Analizar las variaciones asociadas al género en la práctica de AF durante el recreo. De los objetivos de la investigación aquí planteados, formulamos las hipótesis que presentamos a continuación. 3.1.2. HIPÓTESIS DE LA INVESTIGACIÓN Hemos organizado las hipótesis de la investigación en función de los diferentes tópicos tratados en nuestro estudio. Hipótesis sobre los niveles de actividad física habitual de la muestra estudiada: 1. Atendiendo otros trabajos tanto nacionales (Laguna, Lara, & Aznar, 2011) como internacionales (Breslin et al., 2012, Van der Ploeg et al., 2012), los NAFH de los escolares estudiados serán bajos, no cumpliendo las recomendaciones internacionales de práctica de AF. 2. En sintonía con otros estudios (Aznar et al., 2010; Comte et al., 2013), los sujetos estudiados mostrarán mayores NAFH entre semana que en los fines de semana. 3. En la línea de otros trabajos de investigación realizados por Bauman et al. (2012), Breslin et al. (2012), Comte et al. (2013), Laguna et al. (2011), Peiró-Velert et al. (2008), Sallis et al. (2000), y Verloigne et al. (2012), existirán diferencias significativas en los NAFH según el género: los chicos presentarán NAFH más altos que las chicas. 4. Al igual que en estudios previos (Nilsson et al., 2009; Long et al., 2013) encontraremos relaciones positivas entre la participación en AFO y los NAFH. Hipótesis sobre los niveles de actividad física en las clases de Educación Física: 5. Atendiendo a los trabajos de otros investigadores (Martínez et al., 2012; Meyer et al., 2013; Nettlefold et al., 2011; Nader, 2003; McKenzie et al., 1996), los sujetos estudiados no cumplirán las recomendaciones de práctica de AF durante las clases de EF, y por lo tanto su contribución a la AF diaria y semanal será escasa.
METODOLOGÍA 111 6. Siguiendo estudios anteriores (Hernández et al., 2010; Fairclough & Stratton, 2005a; NICHD, 2003), los NAF durante las clases de EF serán más altos en el caso de los chicos que en el de las chicas. Hipótesis sobre los niveles de actividad física en los recreos: 7. A pesar de que el tiempo de recreo es una excelente oportunidad para que los niños realicen AF, y de que algunos estudios (Mota et. al., 2005; Ridgers et al., 2006; Ridgers et al. 2009) han sugerido que durante el 40 – 50 % del tiempo de recreo se debería realizar AFMV, atendiendo a investigaciones previas realizadas en diferentes países (Nettlefold et. al., 2010; Ogden et. al., 2006; Ridgers et al., 2005 & 2006), los sujetos estudiados no cumplirán las recomendaciones de práctica de AF durante el recreo, y por lo tanto su contribución a la AF diaria será escasa. 8. Siguiendo estudios anteriores (Bailey et al., 2012; Nettlefold et al., 2010; Ridgers, Saint- Maurice, Welk, Siapush, & Huberty, 2011), los chicos serán más activos que las chicas en los recreos escolares analizados.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 112 3.2. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN El diseño del estudio es de carácter descriptivo, de corte transversal, y se evaluó de forma puntual. Se realizó una sola medición de los NAFH y del resto de variables. Para la realización del mismo se recibió aprobación por parte del Comité Ético de Investigación Clínica de Aragón, así como de la dirección de cada uno de los dos centros escolares participantes. Los padres, madres y tutores de los alumnos fueron informados de todo el procedimiento, y dieron su autorización por escrito.
METODOLOGÍA 113 3.3. MUESTRA 3.3.1. PARTICIPANTES DEL ESTUDIO Dos centros escolares concertados de la ciudad de Zaragoza (España) que impartían la etapa de Educación Primaria fueron invitados a participar, accediendo voluntariamente a colaborar. Éstos son similares en cuanto a número total de alumnos e infraestructuras, como por ejemplo las que disponen para los recreos o para las clases de EF. Fueron seleccionados por ser los dos centros de trabajo del doctorando. De los 301 alumnos elegibles, 220 dieron consentimiento escrito. La muestra final varió en función de las diferentes partes de la investigación: Estudio de los niveles de actividad física habitual: De la muestra inicial (220 sujetos), 7 participantes fueron excluidos por no cumplir los siguientes criterios de inclusión: 1. El sujeto debía haber llevado el acelerómetro durante al menos 3 días laborables y uno del fin de semana (Trost et al., 2005). 2. Un “día completo” se define como al menos 10 horas de continua monitorización por día en días entre semana, y al menos 8 horas de continua monitorización por día en días de fin de semana (Rowlands, 2007). 3. El “tiempo llevado” fue definido mediante la substracción del tiempo no llevado de las 24 horas del día, y el “tiempo no llevado” fue definido como un intervalo de al menos 10 minutos de actividad entre 0 y 100 counts (Kristensen et al., 2008). Tras aplicar estos criterios, un total de 213 alumnos (8.68 ±1.75 años) de 1º a 6º de Educación Primaria, de los cuales 76 fueron de género masculino (8.79 ±1.75 años) y 137 de género femenino (8.73 ±1.75 años), fueron incluidos en el análisis final (96.82 % de adherencia al protocolo). Los datos para el estudio de los NAF en las clases de EF y en los recreos fueron obtenidos de los 3 días entre semana que fueron considerados válidos según los criterios anteriores. Para el estudio de los NAF en las clases de EF y de los NAF en los recreos, la muestra quedó como se describe a continuación: Estudio de los niveles de actividad física en las clases de Educación Física: La muestra perteneciente a uno de los centros escolares fue excluida de este análisis por producirse cambios en los horarios de las clases de EF, motivo que no permitió verificar que los periodos determinados correspondiesen a los de las clases de EF (111 sujetos). Por el mismo motivo se excluyeron
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 114 del estudio dos grupos del otro centro (1º y 2º de Primaria, 28 sujetos). Finalmente, otros 7 sujetos fueron excluidos por no cumplir los criterios de inclusión para este estudio, que fueron: 1. El sujeto debía haber participado en 2 clases de EF durante los días de monitorización. 2. El acelerómetro debía haber registrado durante todo el tiempo de estas clases. Tras aplicar los criterios de exclusión, 74 alumnos (8.64 ±1.82 años) de 1º a 6º de Educación Primaria, de los cuales 23 fueron de género masculino (8.43 ±1.85 años), y 51 de género femenino (8.73 ±1.81 años), fueron incluidos en el análisis final (33.64 % de adherencia al protocolo). Estudio de los niveles de actividad física en los recreos: De los 220 sujetos de la muestra inicial, 47 fueron excluidos por no cumplir los criterios de inclusión, que fueron: 1. El sujeto debía haber participado en al menos 3 recreos escolares. 2. El acelerómetro debía haber registrado durante todo el tiempo de estos recreos. Tras aplicar los criterios de exclusión, 173 alumnos (8.67 ±1.73) de 1º a 6º de Educación Primaria, de los cuales 59 fueron de género masculino (8.47 ±1.71) y 114 de género femenino (8.77 ±1.74), fueron incluidos en el análisis final (81.48 % de adherencia al protocolo). Figura 3.1. Participantes del estudio Criterios de exclusión estudio NAFH Criterios de exclusión estudio recreos Alumnos a los que se ofrece participar (n=301) Alumnos que participan (n=220) Participantes finales NAFH (n=213) Chicos (n=76) Participantes finales NAF en las clases de EF (n=74) Participantes finales NAF en los recreos (n=173) Chicas (n=137) Chicos (n=23) Chicas (n=51) Chicos (n=59) Chicas (n=114) Criterios de exclusión estudio clases de EF
METODOLOGÍA 115 3.4. VARIABLES E INSTRUMENTOS A continuación presentamos las variables del estudio, así como los instrumentos utilizados para su medición. Tabla 3.1. Variables e Instrumentos Utilizados para su Medición Variable Nivel de la variable Instrumento NAFH Sedentaria Ligera (AFL) Moderada (AFM) Vigorosa (AFV) Acelerómetro (Actigraph) Género Masculino Femenino Pregunta ad hoc dentro del cuestionario para las familias Práctica de AFO Sí No Pregunta ad hoc dentro del cuestionario para las familias NAF en los recreos Sedentaria Ligera (AFL) Moderada (AFM) Vigorosa (AFV) Acelerómetro (Actigraph) NAF en las clases de EF Sedentaria Ligera (AFL) Moderada (AFM) Vigorosa (AFV) Acelerómetro (Actigraph) Niveles de actividad física habitual: El instrumento utilizado para la medición objetiva de los NAFH fue el acelerómetro MT1 Actigraph, modelo 7164, uniaxial. (Actigraph, Pensacola, FL, USA). Es un pequeño aparato (4.6 cm. x 3.3. cm. x 1.5 cm. y 19 gr. de peso) cuya validez ha sido establecida con calorimetría indirecta (Trost et al., 1998) (r = 0.86) y agua doblemente marcada (Ekelund et al., 2001) (r = 0.39 a r = 0.58) como medidas de criterio. Tres a cuatro días de medición han mostrado producir un coeficiente de fiabilidad entre el 0.7 y 0.8 comparado con la medición durante todos los días de la semana (Trost, McIver, & Pate, 2005). Con la ayuda del acelerómetro pudimos medir la AF en sus diferentes intensidades, así como la actividad sedentaria: la AFMV fue de especial interés en la medida en que la recomiendan los expertos para mejorar la salud, y la actividad sedentaria porque podía influir en el cumplimiento de las recomendaciones de práctica AF.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 116 Niveles de actividad física en las clases de Educación Física: El mismo instrumento fue utilizado para medir los NAF en las clases de EF. A partir de la muestra obtenida en la medición de los NAFH, y mediante el uso del programa gAF (Grupo EFYPAF, Universidad de Zaragoza) seleccionamos los periodos en que los sujetos habían participado en las clases de EF. Así pudimos medir la AF realizada durante este periodo en sus diferentes intensidades, así como analizar el cumplimiento de las recomendaciones de práctica de AF durante las clases de EF, y la aportación de las clases a la AF diaria y semanal. Niveles de actividad física en los recreos: El procedimiento fue el mismo para medir la AF practicada durante los recreos. Sobre la muestra obtenida, seleccionamos los periodos de recreo utilizando el programa gAF (Grupo EFYPAF, Universidad de Zaragoza). Así medimos la AF en sus diferentes intensidades durante el recreo, y a partir de ahí el cumplimiento de las recomendaciones de práctica de AF durante este periodo, así como la aportación de los recreos a la AF diaria y al cumplimiento de las recomendaciones diarias de AF. Género y práctica de actividades físicas organizadas fuera del horario escolar: Se utilizó el cuestionario entregado a las familias para obtener información referente a estas variables. En el mismo, se incluyó un apartado correspondiente a la práctica o no de AFO fuera del horario escolar. Se incluyó la siguiente pregunta ad-hoc. Figura 3.2. Pregunta ad-hoc Cuestionario AFO 2.1. ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES (subraye lo que corresponda) ¿Practica su hijo / a actividades extraescolares relacionadas con la actividad física? No, ninguna Sí, una actividad Sí, dos actividades Sí, más de dos
METODOLOGÍA 117 3.5. PROCEDIMIENTO En el desarrollo de la investigación hemos llevado a cabo diferentes procesos, que pasamos a detallar a continuación. Comenzaremos por el protocolo de trabajo de campo, continuaremos con el protocolo de búsquedas bibliográficas y presentaremos, finalmente, los permisos y trámites administrativos. 3.5.1. PROTOCOLO DEL TRABAJO DE CAMPO Dentro del trabajo de campo, podemos diferenciar diferentes momentos, con distintas tareas llevadas a cabo en cada uno de ellos. 1. Contacto con los centros escolares e información inicial. 2. Planificación del trabajo de campo. 3. Entrega de los instrumentos a las familias e información sobre su utilización. 4. Monitorización. 5. Devolución del acelerómetro y recogida de datos. 6. Análisis de datos y redacción de informes. Pasamos a explicarlos a continuación. 1. Contacto con los centros escolares e información inicial: Tras la aceptación a participar en el estudio por parte de la dirección de los colegios, se reunió a las familias en una sesión informativa en la que, además de recibir información referente a las características del estudio, se proporcionó una hoja de consentimiento informado. Aquellos alumnos que devolvieron este documento firmado por el padre, madre o tutor legal fueron incluidos en la investigación. 2. Planificación del trabajo de campo: Una vez recibidos los consentimientos, se planificó el trabajo de campo, en función del número de sujetos que decidieron participar y los instrumentos disponibles. Ante la imposibilidad material de realizar las mediciones a todos los sujetos al mismo tiempo, se realizó un calendario para llevar a cabo el trabajo de campo en diferentes tandas. Siguiendo este calendario, se fue convocando a los sujetos de estudio con sus familias para entregarles el instrumento, haciendo coincidir siempre los alumnos del mismo curso. 3. Entrega de los instrumentos a las familias e información sobre su utilización: En cada una de las convocatorias para entregar el material, y debido a que ni los niños ni sus padres tenían experiencias anteriores con acelerómetros, se llevó a cabo una nueva sesión informativa. En ella se explicó la utilidad de medir la AF, y se dieron las instrucciones pertinentes referentes al funcionamiento de los acelerómetros, entre las que se incluían el modo de poner y quitar la banda elástica ajustable del
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 118 acelerómetro, así como la correcta posición del instrumento en la cadera derecha, de acuerdo con las directrices sugeridas en anteriores investigaciones (Trost et al., 2005). Se instó a los participantes a llevar el acelerómetro durante 8 días en las horas de vigilia, así como a quitárselo sólo durante actividades en el agua, deportes de contacto donde había un alto riesgo de lesión o de dañar el monitor y durante el tiempo de sueño, así como a ponérselo al levantarse por la mañana o tras habérselo quitado por una de las causas anteriormente descritas. Por último, los participantes recibieron la consigna de participar en actividades normales y evitar manipularlo durante el día. La reunión sirvió igualmente para solventar dudas, y tanto ésta como la entrega de acelerómetros fueron siempre llevadas a cabo por el investigador principal o un investigador colaborador perteneciente al grupo EFYPAF. Los puntos de corte utilizados en el presente estudio fueron de 0-11, 12-507, 508-718, ≥719 para actividad sedentaria, ligera, moderada y vigorosa, respectivamente (Evenson et al., 2008). Los monitores fueron inicializados según descripción del fabricante, y el epoch fue establecido en 5 segundos (Aibar et al., 2014a; Bailey et. al., 1994; Baquet et al., 2007; Edwardson & Gorely, 2009; Nilsson et al., 2002). Los datos grabados el día en que el acelerómetro fue entregado fueron excluidos del análisis (Lachat et al., 2008). 4. Monitorización: Los sujetos llevaron el acelerómetro durante 7 días completos. Las familias recibieron un número de teléfono al que podían recurrir en caso de cualquier duda o incidencia. Para el estudio de los NAF en las clases de EF, y como hemos mencionado previamente, todos los cursos de un colegio, así como 1º y 2º del otro centro, fueron excluídos del estudio. Exponemos los horarios de las clases de EF analizadas, cuya duración fue de 45(±0) min. Tabla 3.2. Horarios de las Clases de EF Curso Clase de EF 1 Clase de EF 2 3º Primaria Miércoles, de 16:15 a 17:00 Jueves, de 16:15 a 17:00 4º Primaria Miércoles, de 15:30 a 16:15 Jueves, de 15:30 a 16:15 5º Primaria Lunes, de 15:30 a 16:15 Martes, de 15:30 a 16:15 6º Primaria Lunes, de 16:15 a 17:00 Martes, de 16:15 a 17:00 Los dos centros tenían un periodo de recreo al día, en horario de mañana, en ambos casos con la misma duración (30 ±0 min.). Los datos fueron recogidos desde noviembre de 2010 hasta enero de 2011.
4. RESULTADOS
RESULTADOS 127 ÍNDICE DE LOS RESULTADOS 4. RESULTADOS .................................................................................................... 125 4.1. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL ......................................................................129 4.2. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA ..................133 4.2.1. Contribución de la Educación Física y comparación entre días con y sin clase ...........134 4.3. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS RECREOS .......................................................137 4.3.1. Contribución de los recreos ........................................................................................ 138
RESULTADOS 129 4. RESULTADOS En este apartado mostraremos los principales resultados obtenidos en nuestra investigación. Presentaremos, en primer lugar, los resultados relativos a la variable NAFH y cumplimiento de las recomendaciones, en segundo lugar los referentes a los NAF en las clases de EF y, por último, los relacionados con los NAF en los recreos. 4.1. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL Las tablas que presentamos a continuación indican los NAF y de AS, según diferentes intensidades y género. Los valores reflejados en cada categoría corresponden a la media de minutos diarios acumulados por los sujetos en: el total de la semana (tabla 4.1), total de los días entre semana (tabla 4.2) y total de los días del fin de semana (tabla 4.3). Tomando como referencia el total de la semana, observamos que la AS es mayor en las chicas que en los chicos, aunque no se aprecian diferencias significativas. Los NAFH son mayores en chicos que en chicas, mostrándose diferencias significativas en todas las intensidades: AFL (p = .041), AFM (p =.000), AFV (p = .013) y AFMV (p = .000). Tabla 4.1. Tiempo (min) en Diferentes Intensidades, Según el Género, en el Total de la Semana Nivel de intensidad Total (n=213) Chicos (n=76) Chicas (n=137) p Eta al cuadrado Parcial Sedentaria 504.12 493.17 510.19 .138 .010 Ligera 172.46 179.74* 168.42 .041 .020 Moderada 64.44 72.03*** 60.23 .000 .073 Vigorosa 23.65 28.52** 20.94 .013 .029 AFMV 88.50 100.55*** 81.77 .000 .079 Nota: *p ≤ .05, ** p ≤ .01, y ***p ≤ .001 muestran diferencias significativas entre los géneros. En el análisis de los días entre semana, encontramos resultados similares. La tabla 2 muestra cómo la AS es mayor en el caso de las chicas (p = .006), mientras que la AF en todos sus rangos de intensidad (AFL, AFM, AFV y AFMV) es mayor en el sexo masculino. Encontramos diferencias significativas en la AFM (p = .000), la AFV (p = .012) y la AFMV (p = .000).
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 130 Tabla 4.2. Tiempo (Min) en Diferentes Intensidades, Según el Género, Entre Semana Nivel de intensidad Total (n=213) Chicos (n=76) Chicas (n=137) p Eta al cuadrado Parcial Sedentaria 513.57 495.29 523.78** .006 .036 Ligera 176.66 183.07 173.06 .053 .018 Moderada 68.56 75.77*** 64.53 .000 .066 Vigorosa 25.47 30.44* 22.70 .012 .030 AFMV 94.03 106.21*** 87.23 .000 .081 Nota: *p ≤ .05, ** p ≤ .01, y ***p ≤ .001 muestran diferencias significativas entre los géneros. En el análisis correspondiente a los fines de semana, las diferencias son menores. Aunque los chicos siguen siendo más activos en todos los niveles de intensidad, únicamente encontramos diferencias significativas en la AFM (p = .005) y la AFMV (p = .005) Tabla 4.3. Tiempo (Min) en Diferentes Intensidades, Según el Género, Durante el Fin de Semana Nivel de intensidad Total (n=213) Chicos (n=76) Chicas (n=137) p Eta al cuadrado Parcial Sedentaria 485.28 486.80 484.43 .890 .000 Ligera 165.61 169.76 163.30 .419 .003 Moderada 53.30 60.79** 49.12 .005 .037 Vigorosa 18.62 22.79 16.29 .071 .015 AFMV 71.92 83.58** 65.40 .005 .037 Nota: ** p ≤ .01, muestra diferencias significativas entre los géneros A partir de la utilización de un modelo lineal general de medidas repetidas, analizamos la existencia de diferencias significativas entre la AF realizada entre semana y durante el fin de semana. Los resultados indican que existen diferencias significativas en todas las intensidades cuando comparamos el momento semanal (entresemana/fin de semana), (AS; F (1,211) = 14.59; p =.000; eta al cuadrado parcial = .065; AFL; F (1,210) = 8.46; p = .004; eta al cuadrado parcial = .039; AFM; F (1,211) = 77.14; p =.000; eta al cuadrado parcial = .268; AFV; F (1,211) = 39.93; p = .000; eta al cuadrado parcial = .159; AFMV; F
RESULTADOS 131 (1,211) = 79.59; p = .000; eta al cuadrado parcial = .274). Queremos resaltar el importante tamaño del efecto en las siguientes intensidades: AFM, AFV, y AFMV. El 92.11 % de las chicas cumplieron las recomendaciones internacionales de práctica, frente al 87.69 % de los chicos. Para conocer la existencia de diferencias significativas según el género en cuanto al cumplimiento, realizamos la prueba Chi Cuadrado. No encontramos diferencias estadísticamente significativas (Chi cuadrado = 1, gl = 1, p =.317). Tabla 4.4. Cumplimiento de las Recomendaciones de Práctica de AF Según el Género Total (n=214) Chicos (n=76) Chicas (n=138) Cumplimiento de las recomendaciones (60 minutos diarios de AFMV) NO 23 (10.75 %) 6 (7.89 %) 17 (12.32 %) SI 191 (89.25 %) 70 (92.11 %) 121 (87.68 %) Realizamos un análisis general univariante para conocer el efecto de la interacción entre la realización de AFMV total, el género y la realización de actividad física organizada (AFO) fuera del contexto escolar. Éste mostró un efecto de interacción que no es significativo (p = .978). A pesar de estos resultados, y considerando estudios previos que constatan que los chicos que realizan AF en actividades extraescolares presentan un mayor nivel de AFMV, consideramos oportuno realizar unos análisis post-hoc, concretamente Bonferroni, con el objeto de comprobar estas interacciones. Los resultados muestran que los chicos que practican AFO acumulan 18.49 minutos más de AFMV que las chicas.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 132 Tabla 4.5. AFMV Semanal Según Realización de AFO y Género Género Practica AFO Media (min) Desv. típica Chicas (n = 109) No (n = 33) 73.81 22.32 Sí (n = 76) 85.30 30.90 Total (n = 109) 81.82 28.96 Chicos (n = 59) No (n = 9) 91.00 22.00 Sí (n = 50) 103.79 31.36 Total (n = 59) 101.84 30.31 TOTAL (n = 168) No (n = 42) 77.49 23.12 Sí (n = 126) 92.64 32.26 Total (n = 168) 88.85 30.88 Los análisis realizados muestran la existencia de diferencias estadísticamente significativas en el grado de cumplimiento diario de la recomendación en función de si se realiza o no práctica de AFO (p = .034). Concretamente, los sujetos que realizan AFO extraescolar tienen 2.91 veces más probabilidades de cumplir con la recomendación diaria que los que no realizan dicha práctica.
RESULTADOS 133 4.2. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA En la tabla 4.6 y en la figura 4.1 presentamos la información sobre los NAF durante las clases de EF. Los alumnos acumularon una media de 9.68 (± 4.51) minutos de AFMV durante cada clase, un 22.00 % de la misma. Analizando estos resultados por género, encontramos que los chicos acumularon 9.85 (± 5.04) minutos de media, lo que supone el 22.34 % del tiempo de la clase, por 9.60 (± 4.29) minutos las chicas, un 21.83 %. La prueba ANOVA de un factor no mostró diferencias significativas entre géneros. Tabla 4.6. Tiempo (Min) en Cada Intensidad Durante las Clases de EF Nivel de intensidad Total (n = 74) Chicos (n = 23) Chicas (n = 51) p MD (± SD) MD (± SD) MD (± SD) Sedentaria 2.02 (± 5.20) 19.33 (± 6.01) 20.33 (± 4.83) 0.448 Ligera 14.26 (± 3.48) 15.06 (± 3.71) 13.90 (± 3.35) 0.186 Moderada 3.99 (± 1.55) 4.15 (± 1.80) 3.92 (± 1.44) 0.554 Vigorosa 5.69 (± 3.62) 5.70 (± 3.84) 5.68 (± 3.56) 0.985 AFMV 9.68 (± 4.51) 9.85 (± 5.04) 9.60 (± 4.29) 0.827 Total AF 23.94 24.91 23.50 % clase EF en AFMV 22.00 % 22.34 % 21.83 % Tan sólo 1 alumna (1.30 %) cumplió las recomendaciones del 50 % del tiempo de la clase en valores de AFMV. Ningún chico alcanzó estas recomendaciones. En el siguiente gráfico (figura 4.1) se muestra el porcentaje de tiempo de la clase en que los alumnos estuvieron en valores de AFMV.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 134 Figura 4.1. Tiempo de AFMV en las Clases de EF 4.2.1. CONTRIBUCIÓN DE LA EDUCACIÓN FÍSICA Y COMPARACIÓN ENTRE DÍAS CON Y SIN CLASE En general, los sujetos estudiados fueron más activos en los días en que tuvieron clase de EF. La AF total en los días sin clase fue de 272.33 minuto (± 48.33) distribuida en las siguientes intensidades: AFL = 177.27 (± 38.88) minutos; AFM = 68.57 (± 18.35) minutos; AFV = 26.49 (± 27.91) minutos; AFMV = 95.06 (± 29.14). Mientras, la AF total en los días con clase de EF fue de 292.1 (± 47.45) minutos, distribuida de la siguiente manera: AFL = 185.93 (± 32.78); AFM = 75.13 (± 20.13); AFV = 31.04 (± 30.65); AFMV = 106.18 (± 30.67). No obstante, el análisis por género muestra cómo los sujetos alcanzan valores ligeramente más altos en AFMV en los días en que tuvieron EF, pero no en AFL ni en actividad total. Por su parte, las niñas alcanzan valores más altos en días con EF en todas las intensidades. En las figuras 4.2 y 4.3 podemos encontrar los minutos de AF para cada nivel de intensidad (AFL, AFM, AFV, AFMV y total), en los días con y sin clase de EF. En los días con clase, la contribución de la clase de EF a la AFMV diaria fue del 9.17 %, y la contribución al cumplimiento de las recomendaciones del 16.13 %. 0% 20% 40% 60% 80% 100% Chicas Chicos Total 21.83 % 22.34 % 22.00 % Chicas Chicos Total
5. DISCUSIÓN
DISCUSIÓN 143 ÍNDICE DE LA DISCUSIÓN 5. DISCUSIÓN ........................................................................................................ 141 5.1. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL ..................................................................... 145 5.2. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA ................. 150 5.3. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LOS RECREOS ...................................................... 156
DISCUSIÓN 145 5. DISCUSIÓN En este apartado discutiremos los principales resultados obtenidos en nuestra investigación. Para facilitar la lectura de este apartado presentaremos en primer lugar, en forma de cuadro, los principales resultados relativos a la variable NAFH y cumplimiento de las recomendaciones, para pasar posteriormente a discutirlos. Seguiremos el mismo formato para cada una de las otras partes del estudio: NAF en las clases de EF y NAF en los recreos. 5.1. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA HABITUAL Los objetivos de esta parte del estudio fueron: a) analizar los NAFH de una muestra de escolares que cursan Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Aragón; b) determinar el grado de cumplimiento de las recomendaciones internacionales de AF; c) describir la distribución de la práctica de AF en función del tipo de día (entre semana y fin de semana); y d) analizar las variaciones asociadas al género en la práctica de AF. PRINCIPALES RESULTADOS 1. Los sujetos acumularon una media de 88.50 minutos diarios de AFMV (100.55 minutos los chicos y 81.77 las chicas). 2. El 89.25 % de los sujetos en la muestra estudiada cumplieron con las recomendaciones de AF diaria (87.69 % en el caso de los chicos, 92.11 % en el de las chicas). No encontramos diferencias significativas en función del género. 3. Los NAFH son más elevados entre semana. Encontramos diferencias significativas en todas las intensidades (AS; F (1, 211) = 14.59; p = .000; eta al cuadrado parcial = .065; AFL; F (1, 210) = 8.46; p = .004; eta al cuadrado parcial= .039; AFM; F (1,211) = 77.14; p = .000; eta al cuadrado parcial = .268; AFV; F (1, 211) = 39.93; p = .000; eta al cuadrado parcial = .159; AFMV; F (1, 211) = 79.59; p = .000; eta al cuadrado parcial= .274), con importante tamaño del efecto en las siguientes intensidades: AFM, AFV, y AFMV. 4. Los NAFH son mayores en chicos que en chicas, mostrándose diferencias significativas en todas las intensidades: AFL (p = .041), AFM (p = .000), AFV (p = .013) y AFMV (p = .000). 5. Encontramos diferencias significativas en el grado de cumplimiento diario de las recomendaciones en función de si se realiza o no práctica de AFO (p = .034)
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 146 Los resultados mostraron que, en general, los NAFH son superiores a los 60 minutos de AFMV recomendados, con diferencias significativas en favor de los chicos quienes, en el total de la semana, acumulan de media aproximadamente 12 minutos más de AFMV que las chicas. Estas diferencias entre géneros son similares también cuando analizamos únicamente los días entre semana, así como cuando analizamos los días del fin de semana. No obstante, en este último caso (análisis del fin de semana) es cuando encontramos los NAFH más bajos, tanto en chicos como en chicas, y donde las diferencias entre géneros, sin dejar de ser significativas, son menores. Analizaremos a continuación los principales hallazgos de nuestro trabajo en comparación con los obtenidos en investigaciones similares. El alto grado de cumplimiento de las recomendaciones es uno de los aspectos a destacar en nuestro estudio, ya que éste es superior al 90 % en los chicos y cercano al mismo en las chicas. Encontramos estudios realizados con el mismo instrumento que obtienen todavía mayor porcentaje de niños que cumplen las recomendaciones. Por ejemplo Denker et al. (2006) hicieron una estimación objetiva de AF en niños de 8 a 11 años, y concluyeron que todos cumplían las recomendaciones de 60 minutos o más diarios de AFMV. En sintonía con este estudio se encuentran los datos obtenidos en el estudio EYHS (European Youth Heart Study), de Riddoch et al. (2004), donde también valoraron los niveles y patrones de AF en niños y adolescentes europeos, y hallaron que los sujetos de 9 años, en su mayoría, cumplían con las recomendaciones de AFMV. Otros estudios muestran valores similares a los encontrados en nuestro estudio. Santos et al. (2003) mostraron que tanto chicos como chicas de la población portuguesa de edades comprendidas entre 8 y 15 años, excepto las chicas entre 11 y 13 años, cumplían las recomendaciones de práctica. Por su parte Godard et al. (2012), en un estudio realizado con niños chilenos de edades comprendidas entre 4 y 10 años, hallaron resultados similares en el caso de los chicos (más del 83 % de los chicos cumplieron con las recomendaciones), pero bastante más bajos en las chicas (tan sólo el 57.1 % acumulaban los 60 minutos diarios de AFMV). Sin embargo, también encontramos en la literatura trabajos que muestran grados de cumplimiento mucho más bajos. Corder et al. (2010), en Reino Unido, hallaron valores de cumplimiento del 61 % en el caso de las chicas y el 72 % en los chicos, y Verloigne et al. (2012), en una muestra entre 10 y 12 años de edad en varios países Europeos (Bélgica, Grecia, Hungría, Holanda y Suiza), hallaron valores de tan sólo el 4.6 % en chicas y el 16.8 % en chicos. Encontramos muy poca información científica acerca de la AFMV y el cumplimiento de las recomendaciones de AF medida de forma objetiva en población infantil en España. Aznar et al. (2010) concluyeron que un bajo porcentaje de los niños de 9 años (el 60 % de los chicos y el 34.1 % de las chicas) cumplían con las recomendaciones, mientras que Montil (2004) encuentra gran variabilidad en función de la recomendación, señalando que, cuando se tiene en cuenta la recomendación de 60 minutos diarios de AFMV los 7 días de la semana, ésta es solamente alcanzada por un 20 % de la muestra. Los estudios, en general, muestran resultados dispares y eso se debe, principalmente, a una falta de consenso sobre cuáles tienen que ser los criterios vinculados a los 60 minutos de AFMV (Vries et al., 2008). Abarca-Sos (2011) opina que se deberían delimitar los puntos de corte para medir las diferentes
DISCUSIÓN 147 intensidades de práctica de AF. Un claro ejemplo de esta variabilidad la revelan los datos aportados por Pate et al. (2006): dependiendo de los diferentes puntos de corte, el porcentaje de cumplimiento variaba entre el 1 y el 88%. Otro de los criterios que plantea Abarca-Sos (2011) sería la elección de los criterios de cumplimiento de las recomendaciones. Por ejemplo, Olds et al. (2007) señalan que el 68 % cumple las recomendaciones cuando se calcula la media de todos los días, pero sólo un 20 % de los sujetos cumple las recomendaciones de práctica de AF todos y cada uno de los días registrados. No obstante, a la hora de comparar todos estos trabajos encontramos que la edad, aunque dentro del rango de edades comprendidas en nuestro estudio, es diferente en función de los trabajos revisados, sin encontrar ningún estudio que analice exactamente las mismas edades que las de nuestros sujetos de estudio. Diversos trabajos han mostrado cómo los NAFH pueden variar en función de la edad (Currie et al., 2004; Kimm et al., 2001; Lasheras et al., 2001; Santos et al., 2003; Tucker et al., 2009), lo que podría explicar, en parte, las diferencias encontradas. Como hemos comentado, los NAFH observados en nuestra investigación son, en general, altos. Encontramos gran variabilidad en la literatura revisada, ya que aunque aparecen estudios con NAFH más altos (Nader et al., 2008), otros apuntan a NAFH más bajos que los nuestros (Bielemann et al., 2012; Vander Ploeg et al., 2012). En cualquier caso, la media de minutos acumulados en los sujetos de nuestro estudio es superior a los 88 minutos en el total de la semana, si bien encontramos grandes diferencias en función de dos factores: el género y el tipo de día (entre semana/fin de semana). Según varios estudios (Armstrong & Welsman, 2006) y revisiones sistemáticas (Sallis et al., 2000; Van Der Horst et al., 2007), entre los factores que más influyen en los patrones de AF predominan el género y la edad (CDC, 2004; Kim et al., 2002). Las diferencias de género encontradas en nuestro estudio son uno de los aspectos a destacar de los resultados obtenidos. Los chicos son más activos que las chicas, al igual que ocurre en la mayoría de trabajos revisados (Barquero et al., 2008; Godard et al., 2012; Mota et al., 2002; Nader et al., 2008; Oliveira et al., 2010; Riddoch et al., 2004; Verloigne et al., 2012). Santos et al. (2003), aunque encuentran diferencias, apuntan a que éstas no son significativas hasta los 11 años. Por el contrario, Welsman y Armstrong (2000), en su estudio realizado en el Reino Unido con cardiofrecuanciómetros, no encontraron diferencias significativas en la AFMV entre chicos y chicas. Bauman et al. (2012), en una revisión de estudios llevada a cabo en población joven, señalan que el género sólo aparece como un determinante consistente de la AF en sujetos de 4 a 9 años. Visto que la tendencia general es que los chicos son más activos que las chicas, diferentes trabajos han hipotetizado sobre las posibles causas. Crespo et al. (2013) realizaron un estudio para analizar los posibles factores que explicasen las diferencias de género en la práctica de AF. Mientras que en chicas la realización de más clases de EF a la semana se asoció con más tiempo de AFMV, en el caso de los chicos fueron un mayor soporte de los padres, el seguimiento de conductas activas de los padres, y tener más equipamiento en casa, los factores que se asociaron con mayores niveles de AFMV. Estos resultados
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 148 apoyan la idea de que chicos y chicas pueden verse influenciados por diferentes factores para la práctica de AFMV, lo que puede explicar en parte las diferencias de género (Crespo et al., 2013). Aunque parece ser que en las diferencias de género existentes en la práctica de AF las divergencias entre chicos y chicas provienen más de las diferentes formas de socialización en la propia práctica, algunas explicaciones de estas diferencias de género se sitúan en una órbita más biologicista. La AF y el deporte son actividades que tradicionalmente se han asociado a lo masculino. Bajo esta perspectiva, chicos y chicas se relacionarían de manera diferente con el deporte y la AF, porque fisiológicamente son diferentes (Servicio Madrileño de Salud, 2010). Cuando hay diferencias de género, los más activos suelen ser los chicos (Fairclough & Stratton, 2006), probablemente porque poseen habilidades motoras superiores (Booth et al., 1999) y una mayor motivación intrínseca en contextos como las clases de EF (Carroll & Loumidis, 2001). Otros estudios apuntan a la más rápida madurez de las chicas como posible causante de las diferencias de género en la práctica de AF. No obstante, el rol de la madurez en estas diferencias no parece claro, ya que los resultados cambian en función del punto de corte utilizado, y sería necesario alcanzar un consenso en cuanto al valor exacto a utilizar (Zitouni & Guinhouya, 2012). Lo que parece claro es que chicos y chicas tienen diferentes patrones de práctica de AF. Por ejemplo, Mota, Santos, Guerra, Ribeiro, y Duarte (2003) señalan que las chicas tienden a ser más activas durante la jornada escolar, mientras que los chicos lo son después del colegio. En cualquier caso, diferentes estudios apuntan a la necesidad de superar las diferencias de género en la AF como una parte esencial de las políticas de salud y educación (Vašíčková, Groffik, Frömel, Chmelík, & Wasowicz, 2013). Recientes trabajos en población adolescente apuntan a estrategias para incrementar los NAF en chicas, entre las cuales encontramos el uso de podómetros, la utilización de grabaciones motivacionales, o el uso de programas de Internet para mantener la AF durante periodos más largos (Vašíčková et al., 2013). El momento de práctica sería otro de los factores clave a la hora de caracterizar la práctica de AF entre la muestra estudiada. Hasta la fecha, existen pocos estudios que analicen los patrones de AF en población infantil española que compare los días laborables y festivos (Aznar et al., 2010.). Estos datos son necesarios para entender el comportamiento de la AF en la población infantil y diseñar programas de intervención más eficaces. En nuestro estudio encontramos diferencias significativas entre la AF practicada entre semana y en el fin de semana, especialmente acentuada en las intensidades AFM, AFV y AFMV. Las diferencias de género son significativas tanto en la AF del total de la semana, como en la AF entre semana y en el fin de semana, si bien es cierto que en el fin de semana éstas se ven reducidas. Aunque existen investigaciones que indican que la AF no se ve afectada por el tipo de día (Sigmund et al., 2007), otras indican lo
DISCUSIÓN 149 contrario (Aibar et al., 2014b; Soric & Misigoj-Durakovic, 2010; Wang et al., 2013). Los resultados de nuestro estudio son similares a los de Comte et al. (2013), quienes encontraron que los niveles de AFMV fueron más bajos en el fin de semana, y en este periodo se redujeron también las diferencias de género. En sintonía con estos estudios encontramos el de Welsman y Armstrong (2000), quienes hallaron NAFH más bajos durante los fines de semana, o el de Aznar et al. (2010), quienes mostraron cómo más sujetos cumplían con las recomendaciones de práctica entre semana que en el fin de semana. Sin embargo, encontramos algún estudio que muestra niveles de cumplimiento de las recomendaciones más elevados en el fin de semana, como el de Laguna et al. (2011), donde el 35 % del total de la muestra cumplieron las recomendaciones de AF entre semana, por un 51.1 % en los fines de semana. Aunque la mayoría de estudios apuntan a NAFH más altos entre semana, futuras investigaciones serían necesarias para determinar los patrones de práctica de AF en función del tipo de día. No obstante, los resultados hallados en nuestro estudio nos llevan a plantearnos la necesidad de promocionar la AF durante los fines de semana. Una de las medidas que se han propuesto como medio para incrementar los NAFH de los estudiantes es la participación en programas de AFO después de la escuela (Beets et al., 2014). En nuestro estudio, el efecto de la interacción entre la realización de AFMV total, el género y la práctica de AFO, mostró la existencia de diferencias significativas en el grado de cumplimiento diario de las recomendaciones en función de si se realiza o no práctica de AFO (p = .034). Los sujetos que realizaban AFO tenían 2.91 veces más posibilidades de cumplir con la recomendación diaria que los que no realizaban dicha práctica. Son escasos los estudios encontrados que han analizado la contribución de las AFO al incremento de los NAFH. Uno de ellos es el de Nilsson et al. (2009), quienes encontraron fuertes correlaciones entre la participación en AFO y el Índice de Actividad Física (IAF) a los 12-13 años. Por su parte, Pinar et al. (2012) compararon la AF de alumnos que participan en AFO con la de los que no participan, concluyendo que los niños que sí que participan muestran NAFH más bajos cuando no se tienen en cuenta las AFO y las clase de EF, efecto que, según los autores, puede deberse a que los niños satisfacen sus necesidades de AF con estas actividades. Esta característica no se cumple en el estudio de Long et al. (2013), quienes concluyeron que, en lugar de producirse este aparente efecto de compensación, los sujetos que acumulan más AF en la escuela tienden a acumular más AF también fuera de ella. Los sujetos analizados en nuestro estudio no mostraron este patrón de compensación, y la participación en AFO se asoció positivamente con el cumplimiento de las recomendaciones, lo que nos permite pensar que los esfuerzos en la promoción de AF deberían ir encaminados también a la promoción de AFO fuera del horario escolar.
Niveles de actividad física en escolares de Educación Primaria: actividad física habitual, clases de EF y recreos 150 5.2. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA EN LAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA Los objetivos de esta parte del estudio fueron a) examinar los NAF y determinar el grado de cumplimiento de las recomendaciones durante la clase de EF; b) establecer la contribución de la AF practicada en las clases de EF a la AF diaria y semanal, así como al cumplimiento de las recomendaciones de AF diaria; y c) analizar las variaciones asociadas al género en la práctica de AF durante la clase de EF. Uno de los principales hallazgos de nuestro estudio es que los NAF encontrados durante las clases de EF son bajos. Estos resultados están en consonancia con los mostrados por diferentes estudios (Rowlands et al., 2008), señalando que el porcentaje de la clase de EF en el que los jóvenes realizan AFMV es bajo. Por ejemplo, Simons-Morton et al. (1993) demuestran que, en niños de 10 y 11 años, solamente entre el 6 y el 11 % de la clase de EF realizan AFMV. Fairclough y Stratton (2006), en una revisión de 44 artículos donde investigan esta cuestión en alumnos de Primaria, concluyen diciendo que, de media, los niños realizan AFMV durante el 37 % del tiempo de la clase de EF. Más recientemente, estudios realizados por Wickel & Eisenmann (2007), en sujetos de 6 a 12 años, y Nettlefold et al. (2011) en sujetos de 8 a 11 años, indican que la AFMV realizada durante las clases de EF no supera el 13 % del tiempo total de dicha clase. En definitiva, la mayoría de los autores que han estudiado esta cuestión revelan que los jóvenes ocupan menos del 50 % del tiempo de la clase en realizar AFMV (Fairclough & Stratton, 2006; Marmeleira, 2012; Matthews-Ewald et al., 2013; McKenzie, 1996; Meyer et al., 2013; Nader, 2003; Nettlefold, 2011), que es lo que la recomendación propone. Los resultados hallados pueden deberse a varias razones. Una de ellas sería el tipo de contenidos trabajados durante las clases. Mientras que en 6º curso se estaba desarrollando una unidad didáctica de carrera de larga duración, que puede ser más activa, en 3º y 4º estaban trabajando lanzamientos y manipulaciones. Los objetivos de la clase estaban planificados en función de estos contenidos del área, y no con el objetivo de incrementar la AFMV, lo que sin duda puede suponer que los NAF en las clases, PRINCIPALES RESULTADOS 1. Los sujetos acumularon una media de 9.68 (± 4.51) minutos de AFMV durante la clase de EF (22.00 % del tiempo de la clase). Los chicos acumularon 9.85 (± 5.04) (22.34 % del tiempo de la clase), y las chicas 9.60 (± 4.29) (21.83 % del tiempo de la clase). No encontramos diferencias significativas en función del género. 2. Una chica (1.30 %) cumplió las recomendaciones. 3. En los días con clase, la contribución de la clase de EF a los NAF diarios fue del 11.08 %, y la contribución al cumplimiento de las recomendaciones fue del 16.13 %. La contribución de las clases de EF a la AFMV semanal fue de 21.54 minutos de media, lo que supone un 4.43 % de ésta (3.89 % en los chicos y 4.73 % en las chicas).