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Abstract
El desarrollo de este trabajo pretende establecer una relación directa entre el uso del sondaje vesical y el riesgo de padecer una infección urinaria, y a la vez elaborar un plan de cuidados que permita disminuir las cifras de infecciones secundarias a los cateterismos urinarios. Sierra Cardiel, Laura de la; Rodrigo Luna, Carlota
Full text
1 Universidad de Zaragoza Escuela de Ciencias de la Salud Grado en Enfermería Curso Académico 2011 / 2012 TRABAJO FIN DE GRADO CONTROL DEL RIESGO DE INFECCIÓN URINARIA DERIVADO DEL USO DE SONDAJE VESICAL. Autor/a: LAURA DE LA SIERRA CARDIEL Tutor/a: CARLOTA RODRIGO LUNA CALIFICACIÓN.
2 1. INTRODUCCIÓN: Las sondas urinarias son dispositivos creados para facilitar la salida de la orina del organismo, cuando esta no se produce de una forma natural. Están formados por un tubo flexible de distintos materiales. Diferentes estudios muestran que hasta un 25% de los pacientes hospitalizados han tenido un catéter permanente por periodos cortos, sin una indicación adecuada y que 5% de los pacientes crónicos manejados en casa, también los usan (9). A pesar de que los beneficios que aportan estos dispositivos son evidentes, (como ya recordaba Beeson hace 40 años en el editorial “The case against the catéter”): “la decisión de usar este instrumento debería basarse en el conocimiento y en recordar que este dispositivo se asocia al riesgo de producir enfermedades importantes”. En general, la infección urinaria asociada a sondas produce menos morbilidad que otras infecciones intrahospitalarias, pero en algunos casos puede llevar a la muerte. Además, la infección urinaria es la segunda causa más frecuente de prescripción de antibióticos en los pacientes hospitalizados (9). Las infecciones urinarias son la segunda causa de infección extrahospitalaria atendida en el hospital (8) (siempre detrás de las neumonías u otras infecciones respiratorias según indica el estudio EPINE del año 2003 (15)), la principal infección de origen nosocomial en los hospitales (40-60%)(8,15) y la causa más común de infección asociada a la atención en salud (representa hasta 30% de las infecciones adquiridas en el hospital (9)), estando con frecuencia (80%) asociada a sondaje vesical (4,8). La sonda uretral permanente constituye el recurso más común de drenaje vesical y control de la diuresis en el ambiente hospitalario,además de para otro numeroso grupo de indicaciones. En la mayor parte de las ocasiones, la sonda permanece en el paciente por períodos superiores a la semana. En su evolución natural se detectan bacteriurias
3 significativas muy rápidamente, sin que ello necesariamente se asocie a ningún tipo de síntoma irritativo local ó sistémico. Estudios realizados en los sesenta comprobaron que cuando la orina drena libremente, en sistemas de drenaje no cerrados, la colonización bacteriana está presente al cuarto día en el 96% de los casos y que esta colonización sucede más rápidamente en las mujeres que en los varones (19). Hasta hace poco más de 20 años, los datos indican que una tercera parte de los pacientes ingresados en los hospitales que llevaban sondas urinarias, realmente no las necesitaban. Sin embargo, datos más actuales muestran que esta cifra se ha reducido a un 20%, siendo aún así un número muy elevado (15). El sondaje vesical es una de las técnicas básicas y más realizadas por los enfermeros, y aunque su realización es muy sencilla, se ha demostrado que es causa o factor desencadenante de muchas de las infecciones genitourinarias (11, 12). Las infecciones de vías urinarias representan un 35% de las nosocomiales y están originadas, en su mayoría, por el uso de los sondajes vesicales (14). El uso, tanto intermitente como permanente, de una sonda urinaria provoca una disminución con causa yatrógena de las defensas antimicrobianas, lo que a su vez, complica la detección y tratamiento de estas infecciones urinarias (11, 12). Se ha calculado que el 80% de las infecciones urinarias desarrolladas dentro del hospital se deben al cateterismo urinario, por delante de otras técnicas de instrumentación (13). Según han demostrado numerosos estudios realizados sobre el tema, el aumento de las cifras de infecciones de este tipo puede estar relacionado con la colocación, sin causa justificada, de catéteres que se mantiene durante un tiempo, que muchas veces, es excesivamente largo (13).
4 Según algunos estudios, ser portador de sonda aumenta 12 veces el riesgo de padecer una infección nosocomial, y si ésta además se lleva durante más de 24 horas, el riesgo aumenta 28 veces (3). Se calcula que el riesgo de que se producuzca una bacteriuria es de un 5-10% por cada día de sondaje (20) y que la mayoría de pacientes que llevan una sonda al menos 20 días tienen bacteriuria (15). Se ha demostrado que el porcentaje de padecer bacteriuria entre hombres y mujeres es muy similar, al igual que entre adultos y niños, aunque en situaciones normales las mujeres son más propensas a desarrollar estas infecciones urinarias (15). Para reducir el riesgo de infecciones, estos catéteres deberán ser retirados en un periodo de tiempo lo más corto que médicamente sea posible. El paso de los gérmenes a través del catéter, se produce tanto por la luz del mismo, como por la fina película de orina que queda acumulada entre la sonda y la luz de la uretra (11). Muchos de estos gérmenes, indican con su presencia que existe una fuente de contaminación de origen externo, lo que nos lleva a pensar que ha podido producirse algún error durante el proceso de colocación de esos catéteres (13). El punto principal a desarrollar para controlar este tipo de infecciones es usar un sistema de drenaje permanentemente cerrado, ya que hay diversos datos que demuestran que las tasas de infección pasan de un 97% a un 15%, siempre y cuando estos sistemas se mantengan cerrados de forma estéril (13, 15). Si no se mantiene correctamente cerrado, o la esterilidad no es estricta, el paciente es susceptible de desarrollar una infección, ya que según algunos estudios realizados si no se mantiene esta norma en sondas permanentes, los pacientes pueden presentar una infección urinaria al cabo de tres días (16).
5 Usando estos sistemas cerrados se puede reducir el riesgo de infección, si introducimos el catéter de manera adecuada y si evitamos en la medida de lo posible la manipulación de ese catéter una vez introducido (13). De forma habitual, la colonización por parte de los microorganismos se produce al unirse estos a las células epiteliales de la uretra. Para evitar esta situación y sus posibles consecuencias, es muy importante mantener perfectamente limpia la zona periureteral (13). El mecanismo causal más común de las infecciones del tracto urinario es el ascenso por la uretra de microorganismos, especialmente de origen intestinal (es decir, Escherichia coli y otras bacterias que forman parte de las flora intestinal normal). Tal mecanismo ofrece además una explicación lógica al aumento del riesgo de infección después del uso de catéteres o instrumentación vesical (10). Cuando se produce una entrada de gérmenes en la vejiga durante la cateterización, suele ser por estos motivos: falta de asepsia en el momento de la inserción del catéter; desconexión del catéter y el tubo de drenaje; contaminación durante la irrigación y colonización de la bolsa de drenaje y posterior flujo retrógrado de esa orina contaminada hacia la vejiga (13).
6 2. OBJETIVOS: Elaborar una revisión de la técnica del sondaje vesical. Desarrollar un plan de cuidados que minimice el riesgo de desarrollar una infección a los pacientes portadores de sondajes vesicales.
7 3. METODOLOGÍA: 3.1 Diseño del estudio: Para la realización de este trabajo, se ha aplicado un diseño de carácter descriptivo que se ha basado en una estrategia de búsqueda de fuentes bibliográficas, a la vez que se ha intentado aplicar en el mismo parte de las competencias del Plan de Estudios del Grado de Enfermería de la Universidad de Zaragoza. 3.2 Estrategia de búsqueda: Se consultaron las bases de datos Cuiden, PubMed, Scielo… Las palabras clave empleadas han sido “sondaje vesical” e “infecciones urinarias”. 3.3 Desarrollo temporal del trabajo: El trabajo se llevó a cabo durante el periodo de tiempo comprendido entre los meses de Febrero a Abril de 2012. 3.4 Ámbito de aplicación del estudio: Este estudio puede ser aplicado por todos los profesionales de Enfermería, incluyendo los de Atención Primaria. 3.5 Población diana: El estudio está diseñado para todos los pacientes que porten sondaje vesical. 3.6 Taxonomía utilizada: NANDA – NIC – NOC.
8 4. DESARROLLO: En el siglo XXI nuevos microorganismos han sido identificados y las infecciones han resurgido con nueva fuerza (1). Las infecciones del aparato urinario plantean un problema sanitario grave, debido a la frecuencia con la que se presentan (10). Se denominan Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud (IACS), debido al incremento de los procedimientos ambulatorios y con el objeto de acercar su significado al concepto de calidad de la atención médica y seguridad del paciente (5). Su presencia en un paciente hospitalizado prolonga el tiempo de internación del mismo, lo que eleva considerablemente el costo hospitalario y puede incluso llevar a la presencia de complicaciones graves (2,7). La mayoría de estas ITU está generalmente asociada al uso de dispositivo invasivo, catéter urinario o sonda vesical de larga duración, que son utilizados para procedimientos, diagnósticos y terapias variadas (7). Dado que la cateterización urinaria puede causar infección y trauma, no debe ser un procedimiento de rutina para la incontinencia urinaria y debe reservarse para los casos en los cuales fallan los métodos no invasivos (6). La bacteriuria de la sonda permanente constituye hoy en día la mayor fuente de infección nosocomial y su prevención y tratamiento, una acción sanitaria de máxima importancia. En el transcurso de 48 horas, aproximadamente el 85% de las sondas pueden estar colonizadas por bacterias, con esa consiguiente bacteriuria (6). Los momentos de mayor riesgo séptico en pacientes con sonda permanente son aquellos en que se retira o se cambia la sonda, o la sonda es manipulada por cualquier otro motivo. La retirada de la sonda permanente permite, a veces después de semanas de drenaje, que coincidan los cambios de volumen y presión intravesical con los
9 decúbitos producidos por la propia sonda, facilitando el paso de bacterias al torrente circulatorio y provocando episodios sépticos graves (19). Una de las estrategias para disminuir estas infecciones es tratar eficazmente las vías urinarias, ya que predisponen la aparición de bacteremia secundaria y son reservorio de microorganismos resistentes a múltiples fármacos (14). Las infecciones urinarias que están asociadas a la prestación de salud, representan un problema de salud pública y son un indicador de la calidad en la prestación y gestión de salud. Los programas de vigilancia y control epidemiológico de estas enfermedades, y la adaptación e implementación de guías para su prevención son estrategias que pueden mejorar la seguridad del paciente y deben ser una prioridad para las instituciones (20). Pero antes de que las instituciones tengan que intervenir en este problema, los profesionales que manejan esta técnica tienen en sus manos el poder de reducir notablemente la incidencia de este problema. Para ello se va elegir un diagnóstico y a partir de él se van a desarrollar una serie de actividades encaminadas al control de esta situación. 4.1. Diagnóstico de enfermería: 00004 riesgo de infección. 4.2. NOC: 1807 Conocimiento: control de la infección. 4.3. NIC: 6540 Control de las infecciones.
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