Full text
EL PROBLEMA DE LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR A TRAVÉS DE LA REVISTA DE MATRONAS SÚRGERE EN EL TARDOFRANQUISMO (1955-1975) Mª Elena Cabeza Guillén TRABAJO FINAL DE MÁSTER Tutora: Dra. Consuelo Miqueo (Historia de la Ciencia) Máster Universitario en Ciencias de la Enfermería Facultad de Ciencias de la Salud Zaragoza, Junio de 2012
RESUMEN El trabajo describe el grado de planificación familiar en España y el uso de los métodos anticonceptivos durante los últimos años del franquismo, a través de la profesión matrona, más concretamente a través de Súrgere (1959-1973), órgano de expresión de la Sección Independiente de Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios. La investigación se ha centrado previamente en los tres ejes del problema de la planificación familiar, que permiten comprender y valorar el contexto de la producción científica de la revista sobre el tema analizado: el rol profesional de las matronas en la historia, la política anticonceptiva en la España franquista y el perfil documental de la revista objeto de estudio. Se trata de un estudio descriptivo cuya fuente principal son los 24 artículos resultantes del análisis de los 171 fascículos publicados de la revista Súrgere, cuyos ejemplares se hallan de forma íntegra en la Biblioteca Nacional en Madrid. De forma complementaria se han utilizado otros tipos de fuentes como diccionarios contemporáneos e históricos y monografías sobre natalidad y anticoncepción de la época franquista. Entre los resultados hallados cabe destacar los siguientes hechos: la perspectiva eclesiástica de la mayor parte de los artículos publicados sobre el control de la natalidad, las contradicciones ideológico-políticas del Régimen dictatorial, y la variabilidad temporal tanto de los hábitos anticonceptivos de la población como de los conocimientos científicos profesionales. PALABRAS CLAVE: Planificación familiar, Matronas, Franquismo, España, Publicaciones sanitarias. 2
INDICE 1. INTRODUCCIÓN 4 Objetivos, material y método 4 2. HISTORIA DE LA PROFESIÓN MATRONA 6 3. POLÍTICA ANTICONCEPTIVA EN EL TARDOFRANQUISMO 11 3. 1. Antes de los años 70 14 3. 2. Los años 70 17 4. LA REVISTA SÚRGERE (1959-1973) EN SU CONTEXTO CIENTÍFICO-SOCIAL 23 4. 1. Antecedentes 23 4. 2. Objetivos de la revista Súrgere 25 4. 3. Difusión de la revista de matronas Súrgere 27 4. 4. Estructura de la revista Súrgere (1959-1973) 27 5. EL PROBLEMA DE LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR EN SÚRGERE 30 6. CONCLUSIONES 34 7. BIBLIOGRAFÍA 36 7. 1. Fuentes 36 7. 2. Bibliografía crítica 38 8. ANEXOS 40 8. 1. Anexo gráfico de la revista Súrgere (1959-1973) 40 8. 2. Anexo gráfico de otras fuentes bibliográficas 44 3
1. INTRODUCCIÓN En la formación de la actual especialidad de matronas es reciente y muy importante la incorporación del tema de la planificación familiar, la educación sexual y el conocimiento y control de las técnicas y prácticas anticonceptivas. Por lo que el estudio de los medios empleados por las mujeres o las parejas en otras épocas históricas tan diferentes de la actual y el estudio del papel de las matronas en la institución de las pautas de conducta saludables en este ámbito resulta un tema oportuno y pertinente. Desde mediados del siglo XX se han ido sucediendo en España varios hechos claves en el proceso de consolidación de la planificación familiar. A pesar de la política demográfica pronatalista del régimen dictatorial de Franco, la población española, fundamentalmente la femenina, fue tomando conciencia paulatinamente de la existencia de los diversos métodos anticonceptivos, lo que les permitió un cambio de mentalidad respecto a la idea arraigada de la familia tradicional. A partir de la Transición Democrática, será cuando se produzcan los principales cambios en los ámbitos social y profesional, debido al trabajo y esfuerzo de ciertos grupos políticos, el movimiento feminista y diversos ginecólogos y ginecólogas. Sin embargo, siendo el gremio de las matronas en aquella época exclusivamente femenino, así como las profesionales que mayor asistencia dedicaban a la mujer en los períodos previos al embarazo, la gestación y el parto, no encontramos referencias suficientes a ellas como partícipes de esta “revolución anticonceptiva”. Por tanto, el objetivo central de nuestro trabajo ha sido conocer la situación de la planificación familiar vivida en España en el período del tardofranquismo, a través de la profesión de matrona expresada en su publicación propia llamada Súrgere. Al plantearnos el estudio del problema de la planificación familiar a través de un órgano de expresión específico de matronas en la etapa del tardofranquismo, consideramos que el hecho de ser una revista hecha por y para matronas junto con su pervivencia ininterrumpida de 14 años, le otorgan a Súrgere la categoría de ser la publicación-fuente –o material– idónea para nuestro objeto de estudio. En este sentido, estudiar los antecedentes de la revista Súrgere, es decir, el número y características de otras revistas sanitarias y de las de su género profesional (matronería), es imprescindible para valorar adecuadamente el contexto de su aparición, además de contribuir con ello a la historiografía de las matronas y a la del periodismo científico español. La revisión bibliográfica previa nos avisó de ser ésta una revista desconocida y sin ningún estudio precedente, por lo cual confiamos poder desarrollar estas investigaciones en la tesis doctoral. Además de a la historiografía, queremos contribuir con nuestros estudios a la genealogía de la matronas, a la construcción de su identidad profesional. OBJETIVOS, MATERIAL Y MÉTODO El objetivo de nuestro trabajo ha sido describir el grado de planificación familiar en España y el uso de métodos anticonceptivos durante el franquismo a través de la profesión de matrona. Ello ha exigido una revisión de la literatura existente y una 4
reflexión personal, desde el presente, sobre el papel de la profesión matrona en la planificación familiar en el pasado. El trabajo realizado es un estudio descriptivo historiográfico que se ha llevado a cabo en dos fases. La primera de selección y análisis de la bibliografía crítica o secundaria, y la segunda de análisis científico de todos los artículos publicados en la revista Súrgere, órgano de expresión de la Sección Independiente de Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, durante el período comprendido entre los años 1959 y 1973. Para la localización de la bibliografía crítica hemos consultado los siguientes repertorios o bases de datos históricas: 1) Bibliografía Histórica de la Ciencia y la Técnica en España del Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero; 2) Biblioteca Histórica de ciencias de la salud de la Fundació Uriach; 3) Bases de datos Bibliográficas del CSIC, fundamentalmente los Sumarios ISOC de Ciencias Sociales y Humanidades. Esta búsqueda bibliográfica de carácter sistemático se ha completado con la localización de la bibliografía crítica y, sobre todo, de las fuentes de la época a través de la lectura de esa literatura consultada (redes de citas). Hemos utilizado tres tipos de fuente con distinto valor: 1) los diccionarios de la lengua o de ciencias médicas de distintas épocas, 2) monografías sobre natalidad y anticoncepción de la época franquista objeto de estudio, y 3) la revista Súrgere. Los artículos que han constituido la fuente nuclear de nuestro estudio son el resultado de un análisis exhaustivo de los 171 fascículos publicados de la revista Súrgere (1959-1973), hallados exclusivamente de forma íntegra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Desde el punto de vista formal, nos hemos atenido en todo lo relativo a citas, notas a pie de página y referencias bibliográficas a las normas que rigen en la revista de más alto factor de impacto del área de conocimiento de historia de la ciencia, que es Dynamis. En cuanto a la estructura general de este trabajo final de máster, su organización, que carece del apartado formal de resultados y discusión, es la propia de un estudio histórico original, del tipo de los que se publican habitualmente en sus revistas. Sobre el marco conceptual en el que situamos el trabajo, debemos indicar que hay dos líneas de investigación actuales confluyentes sobre el pasado de la natalidad y anticoncepción española del franquismo. Desde la perspectiva y metodología de los estudios demográficos, ha sido relevante la monografía resultante de la tesis doctoral de Magda Ruiz. Ruiz Salguero Magda Teresa, Cabré Plá Anna, Castro Martín Teresa, Solsona Pairo Montserrat. Anticoncepción y salud reproductiva en España. Crónica de una revolución (Madrid, CSIC, 2005). Desde la perspectiva de los estudios históricomédicos, son imprescindibles los estudios dirigidos por Teresa Ortiz, y los realizados por Modesta Salazar, de los que destacan su última síntesis: Ortiz Gómez Teresa, Fajardo Angélica, Gil García Eugenia, et al. Activismo feminista y movimiento asociativo por la planificación familiar en España. En: Libro de Actas. XV Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina (2011), y Modesta Salazar, Asistencia materno-infantil y cuestiones de género en el programa «Al servicio de España y del niño español» (1938-1963) (Tesis doctoral, Alicante, 2009). 5
2. HISTORIA DE LA PROFESIÓN MATRONA El arte de partear es tan antiguo como la humanidad misma, y en todas las épocas y culturas ha estado ligado al hecho de ser mujer. Como indicaba el antecedente de nuestro diccionario normativo de la RAE, el Diccionario de Autoridades de 1726, se denominó partera a «la mujer que por su oficio asiste a la que está de parto»1 (Anexo 8.2, figura nº 10). Dicho término se acuña en el siglo XIII, concretamente en el año 1250, junto con el de parteador o parteadora, mientras que el de partería y partero tardarán más de doscientos años en aparecer2. La bibliografía de la historia de las matronas revela que la figura de la partera ha existido siempre, desde los pueblos más antiguos hasta nuestros días, pero con diferentes acepciones o usando palabras distintas, dentro de cada lengua, para designarla, como recogen los diccionarios. El término obstetricia, con el que denominamos desde el siglo XIX3 la parte de la medicina que se ocupa del embarazo y el parto, se deriva del vocablo latino obstetrix4, el cual, a su vez, procede del verbo obstare. El significado latino de éste último vocablo es «estar delante de», «aquel que está delante de la parturienta para recoger al niño» Esta definición se atribuye a la comadre o comadrona y fue usada por el médico y filósofo romano Scipione Mercurio, en el tratado publicado en Venecia en 1.686 por Giovanni Francesco Valvasense según consta en el principal diccionario histórico de terminología médica5. Sin embargo, en la lengua castellana encontramos una referencia más temprana de comadre, pues ya quedó así recogido en el año 1.611 en el diccionario de Sebastián Cobarrubias, donde además de considerarla como la mujer que ayuda a parir, es también la que cuida de la madre y de la criatura6. Como es sabido, el Tesoro de la lengua castellana o española es un diccionario publicado en 1611, siendo el primer diccionario general monolingüe del castellano, es decir, el primero en que el léxico castellano fue definido en esta lengua. También fue el primer diccionario de este tipo publicado en Europa para una lengua vulgar. Por él hemos sabido que a la palabra comadre se le 1 Real Academia Española. Diccionario de Autoridades. Madrid, Iprenta Real, 1737. Edición facsímil. Madrid: Editorial Gredos; 3ª reimpresión de 1976. p.138. 2 Corominas, J. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Madrid: Editorial Gredos; 1973. p. 441. (edición original de 1954) 3 Según el diccionario etimológico de la Lengua Castellana de Corominas, el término obstetricia aparece en el año 1884. Corominas, n. 2, p. 420. Efectivamente, en ese contexto aunque con anterioridad. Lo vemos formar parte, por ejemplo, del título de la asignatura correspondiente del título de medicina: “Obstetricia, enfermedades de la mujer y de los niños”, de acuerdo con los planes de estudios del año 1876, el primer año en que se reanudaron los estudios de la Facultad de Medicina en la Universidad de Zaragoza. 4 Moliner, María. Diccionario de Uso del Español. Madrid: Editorial Gredos; 1981. p. 543. 5 Marcovecchio, Enrico. Dizionario Etimológico Storico dei Termini Medici. Editorial Festina-Lente; 1993. p.591. Esta misma definición del verbo Obstare la encontramos en la monografía de Cruz y Hermida, sobre la historia de las matronas. En él apunta que tal posición es la que se ha mantenido a través de los tiempos, tanto por la matrona como por el obstetra. Cruz y Hermida, Julio. Las matronas en la historia (Desde la mitología a nuestros días). Madrid: Habe Editores; 2007. p.17-18. 6 Cobarrubias, Sebastián. Tesoro de la Lengua Castellana o Española. Madrid: Ediciones Turner; 1979. p.340. 6
atribuía entonces -según indica Cobarrubiaslas funciones de asistir a la novia en el día de su boda y de recibir a la criatura de manos del padrino cuando la sacan de la pila, aunque en estos casos la llama “madrina”. Otra acepción de la misma voz latina “matrona”7, y que encontramos abundantemente en la literatura, es el sustantivo que surge de la palabra mater, mátris (la mujer), según la define el prestigioso Diccionario de uso del español de María Moliner. Matrona es la «madre de familia romana, noble y respetable», «la mujer que asiste a los partos, particularmente, la que tiene para ello un título oficial», por lo que la iguala a partera, comadre o comadrona8. Corresponde señalar que, a finales del siglo XVIII, aparece la variante masculina del término, comadrón, profesión hoy en día vigente, desde 19809, que también, actualmente, recibe el nombre de «Matrono»10. El nombre de patero o comadrón, en medicina, pasó de asignarse al «profesor del arte de curar que practica o ejerce los partos» a denominar a un facultativo con conocimientos teóricos más profundos, además de práctica en medicna y cirugía, y con dedicación, prácticamente exclusiva, a la curación de las enfermedades de las mujeres y los recién nacidos11. Así, vemos como al oficio de asistir partos se le ha otorgado una gran variedad de voces y significados a lo largo de toda la historia, al igual que ha sufrido numerosas regulaciones legales determinantes en el devenir histórico de la profesión matrona, como resultado de los avances de la sociedad. En la antigüedad la atención en los partos era un saber tradicional, no considerado propio de la medicina, que poseían las mujeres y se transmitía de madres a hijas12. A partir del siglo XV ya existen en España referencias legales de la formación de parteras y comadronas, la cual estaba reglamentada como un oficio gremial y los conocimientos se adquirían complementando la escasa formación teórica, mediante cartillas, con el ejercicio junto a otra maestra/matrona experimentada. De este modo y tras superar un tribunal examinador, obtenían la «carta de matrona»13. Progresivamente se fue incrementando el nivel de conocimientos exigibles argumentando, por parte de ciertas sociedades médicas: «el perjuicio que en los partos difíciles causa la impericia de las matronas, por lo que es necesario ponerles ley que las obligue a mayor 7 Semánticamente, la palabra matrona indica “edad media de la vida”, por lo que la mujer que se dedicaba a esta labor asistencial se hallaba en esa edad media, entre los 45 y los 50 años. Cruz y Hermida, n. 5., p. 17. 8 Moliner, María, n. 4, p. 367. 9 Por el Real Decreto de 26 de Septiembre de 1980, se suprimió la limitación por razón de sexo a los estudios de Matrona. Debido a ello, el ATS y Diplomado en Enfermería masculino pudo optar por primera vez a cursar los estudios de Matrona. García Martínez, Manuel Jesús; García Martínez, Antonio Claret. Fechas claves para la historia de las Matronas en España. Híades, Revista de Historia de la Enfermería. 1998/1999; (5-6): 243-260. 10 Cruz y Hermida, n. 5, p. 18 11 Hurtado de Mendoza, M. Diccionario de Medicina y Cirugía, 1821-24. Cfr. Miqueo, Consuelo. Androcentrismo en Medicina: Pasado y presente. En: Mastral Ana, Olaverri Antonia. La Caligrafía Invisible. Seminarios en la Librería de Mujeres. Zaragoza: Asociación Feminista para el Estudio, Debate y Proyección de la Mujer, Librería de Mujeres; 1994. p. 138-152. 12 Valle Racero, JI. El saber y la práctica de las matronas: desde los primeros manuales hasta 1957. Matronas Prof. 2002; 9:28-35. 13 Cuadri Duque, Mª José. Antecedentes históricos de la formación de matronas. Híades, Revista de la Historia de la Enfermería. 1988/1999; (5-6): 261-270. 7
instrucción»14 . La regulación de su formación y titulación pasaron del Real Tribunal del Protomedicato a los Reales Colegios de Cirugía, tres siglos después15. No será hasta mediados del siglo XIX, cuando la titulación de matrona alcance su oficialidad debido a la Ley de Instrucción Pública de 9 de Septiembre de 1857, propuesta por el Ministro Claudio Moyano Samaniego16. En ella se recoge el reglamento y las condiciones necesarias para obtener el Título de Matrona o Partera. Las tres principales condiciones que se les requerían eran: tener más de 20 años; ser viudas o casadas, previa autorización del marido, y haber completado la Primera Enseñanza Elemental. La enseñanza se autorizó únicamente en siete ciudades españolas en las que existían casas de maternidad u hospitales con salas de partos, donde se impartían las clases. A partir de entonces las matronas «constituyen un grupo ocupacional de gran arraigo social» y su nuevo título las distingue de aquellas mujeres que sin estudios ni autorización asistían partos como intrusas o curanderas. Sin embargo, seguirán existiendo desacuerdos e interferencias con la clase médica respecto a la delimitación de las competencias profesionales17. En las primeras décadas del siglo XX, se produjeron hechos de gran trascendencia para la profesión. Tras la Ley de Libertad de Enseñanza del sexenio revolucionario (1868-1874)18, la formación de matronas se reorganiza y pasa a estar adscrita a las Facultades de Medicina, así la Casa de Salud de Santa Cristina, primera escuela de matronas fundada en España en 1916, pasa a denominarse Escuela Oficial de Matronas. La colegiación pasa a ser obligatoria y se establecen colegios matronales independientes.19. En esta época las matronas ganan el prestigio y el respeto de las otras profesiones auxiliares médicas consiguiendo mayor autonomía. La década de los años treinta y los cuarenta es la etapa en la que aparece el mayor número de publicaciones de matronas como La Matrona (Madrid), La Comadrona (Zaragoza) o La Matrona Hispalense (Sevilla)20. Sin embargo, a mediados de siglo las matronas sufren una pérdida de su hegemonía debido a dos hechos fundamentales. Por un lado, a partir de 1957, la matronería deja de ser una ocupación independiente para convertirse en una especialidad de enfermería21; y por otro, se disuelven los colegios de matronas, pasando 14 Cuadri Duque, n. 13, p. 264. 15 Valle Racero, n. 12, p. 29-32. 16 En su artículo 41 dice: «Igualmente determinará el Reglamento las condiciones necesarias para obtener el título de matrona o partera», lo que se hizo efectivo el 21 de noviembre de 1.861, con el Reglamento para la enseñanza de practicantes y matronas, realizado por el Ministerio de Fomento. Álvarez Ricart, Mª Carmen. La mujer como profesional de la medicina en la España del siglo XIX. Barcelona: Editorial Anthropos, 1988. p. 176. 17 Martínez Padilla, Clara; Ortiz Gómez, Teresa. Género y profesiones sanitarias. El trabajo de las matronas en Granada en el tránsito del siglo XIX al XX. En: Castellanos Guerrero J et al. , coord. La Medicina en el siglo XX. Estudios Históricos sobre Medicina, Sociedad y Estado. Málaga: Sociedad Española de Historia de la Medicina; 1998: 603-609. 18 Valle Racero, n. 12, p. 32-33. 19 García Martínez; García Martínez, n. 9, p. 250-251. 20 Valle Racero, n. 12, p. 33. 21 En 1953 el Ministerio de Educación Nacional unifica las carreras de Practicantes, Enfermeras y Matronas en un proyecto único: Ayudante Técnico Sanitario (ATS). Posteriormente, en 1957, por 8
a formar parte del Colegio Oficial de Ayudantes Técnicos Sanitarios como una sección autónoma22. La independencia colegial se perderá definitivamente en 1977 con la colegiación única23. Una vez alcanzada nuestra época de estudio, conviene matizar ciertos aspectos que igualmente contribuyeron a la pérdida de identidad profesional. En los últimos 20 años del siglo XIX, las matronas poseían sus propias consultas en las ciudades medianamente grandes, sin asociarse con ningún otro profesional, salvo alguna colaboración con un médico. Pero la superior formación de los expertos en Medicina junto con el rol dominante que el hombre ha ejercido sobre la mujer en la sociedad, pudieron condicionar que dicha colaboración estuviera sujeta a una subordinación profesional. La llegada de las primeras mujeres a la especialidad de ginecología buscando la igualdad de sus colegas, suponía una amenaza y un consecuente rechazo y enfado de ciertos sectores médicos24. Esta situación de dependencia y sumisión en la que fue concebida y organizada la actividad profesional de las matronas se prolongará en el tiempo agudizándose en el período franquista. Tras la Guerra Civil española, las expectativas y los valores profesionales así como el papel social y formación de las matronas se modificaron con el fin de adaptarse a los intereses del nuevo régimen. La imagen social que se dio de ellas fue muy negativa. Se las culpabilizaba de que las madres abandonaran de forma temprana la lactancia materna, con los consiguientes efectos catastróficos para sus hijos. Los programas de salud materno-infantil iniciados en la época, alertaban de los peligros de los partos domiciliarios asistidos por matronas con lo que se acentuó el discurso, auspiciado por el Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE), de que las embarazadas fueran a los hospitales para ser atendidas por médicos. Esta invasión de competencias por parte del colectivo médico provoca que las matronas pasen de ser un profesional con un alto grado de autonomía a ser auxiliares de los tocólogos en el parto25, quedando así establecido en el Estatuto Jurídico de las Matronas y Ayudantes Técnicos Sanitarios femeninos en posesión del Diploma de Asistencia Obstétrica de la Seguridad Social, de 196726. Real Decreto de 18 de Enero, crea la Especialidad en Asistencia Obstétrico-Matrona para las ATS femeninas, adquiriendo las mismas funciones que las matronas tituladas antes de 1953. García Martínez; García Martínez, n. 9, p. 253. Véase también Valle Racero, n. 12, p. 9-10. Es también muy interesante, en este punto, la comparativa que se realiza entre los planes de estudio de 1957 y 1992, en el siguiente trabajo: Iboleón López, Mª del Carmen. Matronas en la segunda mitad del siglo XX. Diferencias formativas y su impacto social. Híades. Revista de Historia de la Enfermería.1994; (10): 1071-1088. 22 García Martínez; García Martínez, n. 9, p.251-253. 23 García Martínez; García Martínez, n. 9, p.254. 24 Martínez Padilla; Ortiz Gómez, n. 17, p. 605-606. Véase también Ortiz, Teresa. Profesiones sanitarias. En: Morant Isabel, Directora. Historia de las mujeres en España y América Latina. Del siglo XIX a los umbrales del XX. Madrid: Ediciones Cátedra; 2006. p. 523-543. 25 Salazar-Agulló, Modesta; Ramos Salas, Encarnación. Las matronas españolas, las políticas sanitarias franquistas y el contexto internacional. En: Libro de Actas. XV Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina. Ciudad Real: SEHM y Facultad de Medicina de Ciudad Real de la UCLM; 2011. p. 379-384. 26 Orden de 22 de Abril de 1967 por la que se aprueba el Estatuto Jurídico de las Matronas y Ayudantes Técnicos Sanitarios femenino en posesión del Diploma de Asistencia Obstétrica de la Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado, nº122 (11 de Mayo de 1967) 9
rechazaba el placer. Tanto así, que las relaciones sexuales sólo eran lícitas dentro del matrimonio y con el único fin de la procreación, llegándose a rechazar el coito en los períodos más seguros: menstruación, embarazo y menopausia . Pero como ya hemos mencionado, a pesar de estas normativas gubernamentales y eclesiásticas la población seguía controlando los nacimientos. El primer estudio que se realizó en los años del tardofranquismo, concretamente en 1963 por Salustiano del Campo43, fue una encuesta realizada a 161 médicos sobre sus opiniones respecto al control de natalidad y también a los métodos que, según ellos, utilizaban más sus pacientes, es decir, los matrimonios que acudían a sus consultas (Anexo 8.2, figura nº 8). Una importante mayoría de los médicos consultados (76%), admitirían el control de la natalidad sólo en ciertos casos, como por ejemplo: por enfermedades que pongan en peligro la vida de la madre, enfermedades hereditarias de los padres, incompatibilidad sanguínea por factor RH o hemofilia, por dificultades económicas, por no disminuir el nivel de vida familiar e incluso, por razones estéticas para la mujer. Mientras, el porcentaje restante de médicos no lo admitirían en ningún caso. En cuanto a los medios de control más usados por la mayoría, aparte del Ogino, los médicos opinaron que eran el coitus interruptus, las gomas y los medios químicos (la píldora) (Tabla 4). El resto se repartía entre lavados vaginales, la temperatura basal, la continencia y el aborto. Este último era el que suscitaba reacciones menos favorables entre los médicos, considerándolo como una trasgresión a la deontología profesional. Incluso más de un tercio de los encuestados, afirmaban que el aborto lo realizaban principalmente las comadronas; después, algunos médicos, personas que se ofrecían voluntariamente, los propios interesados, curanderos y, finalmente, los practicantes. Otro aspecto curioso, estaba relacionado con la educación sexual. Casi la mitad de las respuestas señalaba la familia, seguida bastante de lejos por los médicos y las charlas sobre el tema en medios religiosos. Un año después de este estudio se comercializó la píldora en España, por lo que todas las mujeres que anteriormente la utilizaban la conseguían a través de amigas extranjeras o españolas que podían viajar a Francia o Inglaterra. La primera que se conoció fue el Anovial 21, en 1964, recomendado como ovulístico (reposo del ovario por indicación médica) para regular el ciclo menstrual o combatir el acné, considerando su acción anticonceptiva como un efecto secundario. Progresivamente fue aumentando el número de marcas comercializadas con diferentes composiciones, como el Eugynon, pero bajo la misma indicación médica. Según algunas autoras, estos medicamentos se llegaron a prescribir para evitar embarazos pero a través de las consultas privadas, a un perfil de mujer característico: jóvenes, progresistas, de clase media-alta y con un elevado nivel educativo44. 43 Del Campo S. los médicos ante el problema de la limitación de la natalidad. Revista Española de la Opinión Pública (Madrid). 1965; (1): 27-38. 44 Ruiz Salguero, n. 39, p. 24-25 16
Tabla nº 4. Estimación por los médicos de los métodos anticonceptivos más usados, aparte del Ogino MÉTODOS TOTAL (en porcentajes) Coitus Interruptus 34,0 Medios mecánicos: - Gomas - Lavados 34,6 25,0 9,6 Medios químicos 14,1 Temperatura basal 9,6 Otros: - Continencia - Aborto 7,7 3,8 3,9 Fuente: Del Campo, 1965 45 Posteriormente, en agosto de 1965, parece que se suavizó la postura oficial del régimen franquista mediante una orden (no ley) del Ministerio de la Gobernación que permitía la distribución de anovulatorios previa prescripción médica. En el mismo año, otra orden de la Presidencia del Gobierno excluyó de la categoría de delito el acto médico de recetar dichos fármacos con finalidad terapéutica. 3. 2. LOS AÑOS SETENTA Esta década se caracterizará por las presiones sociales al régimen debidas a un mayor conocimiento de los métodos modernos y un reducido y poco equitativo acceso a ellos, puesto que aún no formaban parte del sistema de salud del Estado. En 1970 aparece un segundo tipo de píldora, recomendada también para el reposo del ovario y la dismenorrea, mientras que en los diarios se mostraban las cifras crecientes de las mujeres españolas que tomaban la píldora. La dificultad de obtener datos sobre el control de la natalidad en España seguía existiendo y se debían abordar los temas de forma indirecta. Había una marcada reticencia, por parte de los entrevistados o entrevistadas, a hablar sobre el tema, y si se preguntaba directamente sobre el uso de algún método el recelo que se provocaba podía invalidar el resto de las preguntas y, como consecuencia, los datos resultaban poco fiables. La primera encuesta dedicada exclusivamente al tema de la fecundidad en nuestro país se realizó en 1972 dentro del estudio sociológico realizado por Díez 45 Del Campo, n. 44, p. 30 17
Nicolás46, “Natalidad y planificación familiar en España”, en una muestra nacional representativa de 1902 mujeres casadas de 15 a 45 años. Su intención fue obtener toda la información posible sobre la cultura de estas mujeres respecto a los diferentes métodos de control de natalidad. Así y en opinión del autor, investigando cuáles son los medios más conocidos en España, se puede utilizar de forma indirecta para conocer los métodos más utilizados o más susceptibles de ser utilizados por las entrevistadas, en la medida en que las mujeres que contestaron la entrevista lo hicieran con sinceridad. Dentro sus resultados más interesantes, encontramos que ocho de cada diez de las mujeres casadas de catorce a cuarenta y cinco años, consideraban que todos los matrimonios que pudieran deberían tener hijos. Sin embargo, las opiniones más favorables a la planificación familiar eran más frecuentes entre las mujeres más jóvenes, las de origen o residencia urbana o metropolitana y las de mayor status socioeconómico (clase media o media-alta). Coincide, y no por casualidad, que estas mujeres, más progresistas, no aceptan tener únicamente un papel pasivo en la procreación, y por tanto defienden su derecho a decidir no sólo cuántos hijos quieren tener, sino también cuándo tenerlos. A su vez, son las que demandan que exista una información amplia y completa sobre planificación familiar, dejando que cada cual se responsabilice de su utilización. No se sabe si se cuestionó la maternidad, pero es relevante saber que todas las encuestadas eran casadas y no se incluyó a la población de mujeres que no habían contraído matrimonio. Respecto al conocimiento de los diferentes métodos, la píldora resultó ser más conocida que el método Ogino, hecho que el autor consideró reflejo de la realidad debido a la gran polémica que había suscitado ese tema en los medios de comunicación en los últimos años. Así, el preservativo y el coitus interruptus obtuvieron un nivel algo más bajo de conocimiento debido, quizás, a su menor difusión mediática, pero también a una cierta valoración negativa de los mismos. El lavado o ducha vaginal eran menos conocidos en nuestro país, salvo en estratos superiores de la población. Sorprendentemente, respecto al diafragma, encontró un alto porcentaje de entrevistadas que lo conocían a pesar de ser un producto que no se comercializaba en España. (Tabla 5) 46 Díez Nicolás, Juan. Actitudes de la mujer española hacia los métodos de planificación familiar. Revista Española de la Opinión Pública (Madrid). 1973; (31): 27-58. 18
Tabla nº 5. Conocimiento y opiniones de las mujeres sobre diferentes métodos de control de la natalidad PORCENTAJE DE ENTREVISTADAS QUE: Coitus I nterru p tus Preservativ o Ducha va g inal Ogino Píldora Diafragma Otros No contestan Han oído hablar 35 42 29 58 72 16 2 21 Consideran: -Más utilizado -Más eficaz -Menos eficaz -Peligroso -Más difícil de encontrar -Permitido por la Iglesia 11 5 5 6 0 3 11 8 2 3 1 3 2 1 5 2 0 2 23 6 29 1 0 38 20 35 2 41 27 3 0 1 1 4 6 0 0 0 0 0 0 1 40 45 57 49 67 58 Fuente: Díez Nicolás, 197347 En 1974, a pesar de seguir penalizada la anticoncepción, como hemos visto, algunas universidades incorporaron el tema de la Planificación Familiar a su plan de estudios de Medicina, como fue el caso de la Universidad Autónoma de Barcelona en su Departamento de Ciencias Fisiológicas, donde se dictó un curso sobre «Fundamentos de Planificación Familiar»48. Mientras que, esta formación, en los estudios de Matrona no se incorporaría hasta 1992, cuando, mediante Orden de 1 de Junio, se aprueba el programa publicado en el Real Decreto 992/1987, siguiendo las directivas europeas. A partir de entonces, bajo el nombre de la asignatura «Enfermería de la mujer y la infancia» se imparten los primeros conocimientos para matronas en Planificación Familiar y Sexología49. 47 Díez Nicolás, n. 47, p. 42 48 Ruiz Salguero, n. 39, p. 26. 49 Debido a la obsolescencia de las leyes vigentes, junto con el cambio en la previsión de servicios sanitarios desde el hospital hacia la Atención Primaria y la Medicina Preventiva, así como los condicionamientos producidos por el ingreso de España en la Comunidad Europea, se vio necesaria una nueva regulación de las especialidades en Enfermería creadas en 1957. Véase, Real Decreto 992/1987, de 3 de julio, por el que se regula la obtención del título de Enfermero especialista, Boletín Oficial del Estado nº183, (1 de agosto de 1987). Pero en cuestión de la especialidad de Matrona, España no acata las directivas comunitarias por lo que se interrumpe su formación durante cinco años, con la correspondiente multa impuesta a nuestro país. Finalmente, en 1992 se aprueba el plan de estudios establecido en el citado Real Decreto de 1987, creándose un nuevo sistema de formación: la Unidades Docentes de Matronas. Véase, Directiva 80/155/CEE del Consejo, de 21 de enero de 1980, sobre la coordinación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas relativas al acceso a las actividades de matrona o asistente obstétrico y al ejercicio de las mismas, (11 de febrero de 1980); Orden de 1 de junio de 1992 por la que se aprueba, con carácter provisional, el programa de formación y se establecen los requisitos de las Unidades Docentes y el sistema de acceso para la 19
Finalmente, en las postrimerías del régimen de Franco, se comienzan a apreciar los primeros esbozos del cambio, pero aún ocurrirán dos hechos importantes en el desarrollo de la planificación familiar española. En primer lugar se realiza en 1977 una Encuesta de fecundidad por parte del Instituto Nacional de Estadística y con el apoyo de las Naciones Unidas50. Su objetivo era disponer de mayor información para realizar proyecciones demográficas más precisas y desarrollar estudios más concretos en este campo tan insuficientemente investigado. De nuevo, la encuesta iba dirigida a mujeres que se habían casado alguna vez, puesto que no les parecía correcto preguntar sobre fecundidad y anticoncepción a mujeres solteras ya que la mayoría de los nacimientos ocurrían dentro de uniones maritales estables. Lo más llamativo de esta encuesta es que, a pesar de realizarse en el período en el que aún no es legal la anticoncepción, nueve de cada diez mujeres no solteras conocían por lo menos un método anticonceptivo eficaz. Además, coincide con el estudio anterior de Díez Nicolás en que las mujeres jóvenes poseen mayor nivel de conocimientos que las de más edad. Sin embargo, una vez finalizada no se pudieron analizar de forma fiable los resultados debido a ciertas adversidades causadas por grupos opositores, que llegaban a citar los artículos en los que se penalizaba la anticoncepción y llegaron a cuestionar el respeto del INE hacia las familias si legaba a indagar en temas tan íntimos. El segundo cambio será un movimiento social a favor de la planificación familiar, produciéndose paralelamente en los últimos años del franquismo y los comienzos de la transición democrática, a nivel del ámbito sanitario para extenderse enseguida a grupos políticos y feministas. El objetivo del movimiento era conseguir una planificación familiar centrada en la salud e independencia de las mujeres, mediante, por ejemplo, la difusión de información sobre sexualidad y anticoncepción en diferentes foros; y la puesta en marcha de diferentes centros y redes para facilitar el acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos, educación sexual y abortos seguros51. En su constitución, influyeron intereses médicos ligados a la especialidad en Obstetricia y Ginecología al igual que intereses ideológicos y políticos de carácter democrático. Pero a pesar de todos los sectores implicados los grupos feministas fueron los protagonistas principales, cuyo interés se centraba en separar la reproducción de la sexualidad y defender el derecho al aborto denunciando a su vez el éxodo que tenían que sufrir las mujeres que decidían abortar. Un buen ejemplo de ello, es recordar la labor encomiable del activismo feminista sevillano a finales de los años 70, el cual, además de crear espacios de información y debate, crearon un centro en el que practicaban abortos de forma segura supliendo lo que ellos consideraban «la relación despersonalizada de los profesionales de la medicina con las mujeres»52. obtención del título de Enfermero especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológico (Matrona), Boletín Oficial del Estado nº 132, (2 de junio de 1992). 50 Ruiz Salguero, n. 39, p. 115-116. 51 Ortiz Gómez Teresa, Fajardo Angélica, Gil García Eugenia, et al. Activismo feminista y movimiento asociativo por la planificación familiar en España. En: Libro de Actas. XV Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina. Ciudad Real: SEHM y Facultad de Medicina de Ciudad Real de la UCLM; 2011. p. 141-146. 52 El centro creado, Los Naranjos, abrió el 1 de enero de 1980 y 10 meses después fue cerrado por orden judicial. Gil Eugenia, Ortiz Gómez Teresa, Ignaciuk Ágata. El movimiento de planificación familiar en la ciudad de Sevilla durante la transición democrática (1975-1983). En: Vázquez Bermúdez, Isabel (coord.) Investigación y Género. Logros y retos. III Congreso Universitario Nacional Investigación y Género. Sevilla: Unidad de Igualdad Universidad de Sevilla; 2011. p. 726- 736. 20
A raíz de estos hechos y como forma de consolidación del trabajo emprendido, a nivel nacional, se crea en 1978 la Asociación Española de Planificación Familiar. En ese mismo año, se aprueba el Real Decreto que despenaliza el uso de métodos anticonceptivos, y se desarrolla la Ley 45/1978 por la que se modifican los artículos del Código Penal en los que estaba regulado53. Las primeras personas que, desde el movimiento feminista y el ámbito sanitario se interesaron por el tema, tuvieron que buscar el apoyo en otros grupos y asociaciones de Planificación Familiar extranjeras, británicas y francesas, que les proporcionaran formación teórico-práctica, recursos anticonceptivos y contactos para acceder al aborto en condiciones seguras de salud. En ellas también encontraron la legalidad necesaria para trabajar en un campo tan desconocido y controvertido en nuestro país. Durante sus dos años de existencia, desarrollaron una intensa actividad con el fin de conseguir diversas asociaciones regionales de Planificación Familiar, que estuvieran integradas en una federación española. Incluso llegaron a crear sus propios estatutos, pero resultó un intento fallido que puso de manifiesto dos hechos: por un lado, la diferencia existente entre los intereses ideológicos de los grupos feministas y los intereses corporativos de los profesionales médicos; y por otro, la disparidad de intereses entre las asociaciones españolas y algunas internacionales. Todo esto contribuyó a que las asociaciones regionales pasaran a manos de personal sanitario, especialmente ginecólogos y ginecólogas, desplazando a las feministas no sanitarias, que centraron su lucha en la legalización del aborto54. Como consecuencia de todos estos hechos tan relevantes en la historia de la planificación familiar en nuestro país, se crearon desde finales de los años 70 diversos centros dependientes en su mayoría de la sanidad municipal con el objetivo de dar una atención integral y completa a los usuarios, como es el caso de Sevilla y Zaragoza. La actividad anticonceptiva que desarrollaron desapareció progresivamente en la década de los 90, cuando el sistema sanitario público se hizo cargo de ella con la incorporación de estos servicios a las áreas de atención primaria y atención especializada del sistema se Seguridad Social55. Esta nueva situación creada, con la consolidación de la planificación familiar, movió el interés de ciertos ginecólogos, como el Dr. Pedro Antonio Miñano Navarro56 que realizó un nuevo estudio llevado a cabo en Zaragoza, con motivo de su tesis doctoral. Abarcó desde febrero de 1975 con una duración de dos años, con el objetivo de analizar la situación actual de la planificación familiar en la ciudad mediante el estudio de diversas variables relacionadas (Anexo 8.2, figuras nº 6 y 7). Para su trabajo utilizó 2500 historias pertenecientes a las mujeres que acudieron a la consulta de Orientación Familiar de la Maternidad de la Ciudad Sanitaria «José Antonio» de Zaragoza, durante el período de estudio. Una de sus características más interesantes, en comparación con los autores anteriores, es que tiene en consideración tanto a mujeres casadas como solteras, y en sus resultados se revela lo que el autor considera como una «verdad biológica», que de todas las casadas un 40% habían mantenido relaciones prematrimoniales habiendo utilizado, por su cuenta, algún medio anticonceptivo. La 53 Ortiz, n. 52, p. 3. Pero la despenalización de la anticoncepción no se producirá de manera completa, lo cual ocurrirá en 1983, con la despenalización de la esterilización, y en 1985 con la del aborto, únicamente bajo tres supuestos legales. Ruiz Salguero, n. 39, p. 26. 54 Ortiz Gómez, n. 52, p. 144-145. 55 Ruiz Salguero, n. 39, p. 27-28. 56 Miñano, n. 34, p. 95-116. 21
característica común en la inmensa mayoría de ellas fue que acudieron a la consulta con un interés activo por la planificación familiar, debido a su intención de no tener más hijos. Únicamente un discreto 12,56% acudió por indicación médica. Respecto al tema de la educación sexual, si lo comparamos con el realizado por Del Campo unos doce años antes, se aprecia como la información se desplaza de la familia o la escuela, a la confidente-amiga y las revistas. Como métodos más utilizados por las entrevistadas fueron: en primer lugar el coitus interruptus (57,96%), al igual que en los años 60; seguido con diferencia de los anovulatorios (17,72%) y del preservativo (11,56%), quizás debido a la comercialización y mayor información de la píldora en España las mujeres aceptaron más este método que las «gomas»; y como menos usados resultaron el método Ogino, el de la temperatura basal, los lavados vaginales, etc, todos ellos con menos de un 5%. (Tabla 6) Para finalizar, es importante también señalar que en este trabajo de Miñano es la primera vez que se manifiesta por parte de la clase médica, un considerable reconocimiento hacia las matronas puesto que eran las profesionales que más mujeres derivaban a la consulta de Orientación Familiar, tras su visita domiciliaria en el puerperio y vivir los problemas de las pacientes. Tabla nº 6. Método más frecuentemente utilizado por las mujeres en la ciudad de Zaragoza Número absoluto % Ogino 78 3,12 Temperatura basal 22 0,88 Coitus interruptus 1.449 57,96 Lavados 3 0,12 Anovulatorios oral 429 17,16 Anovulatorios inyectados 14 0,56 Preservativo 289 11,56 Espermicidas 66 2,64 DIU 2 0,08 Abstención 9 0,36 No han empleado 139 5,96 Total 2500 100,00 Fuente: Miñano, 198057 57 Miñano, n. 34, p.83. 22
4. LA REVISTA SÚRGERE (1959-1973) EN SU CONTEXTO CIENTÍFICOSOCIAL La revista es un medio de comunicación científica de publicación periódica relativamente reciente y constituye hoy en día una institución imprescindible para el desarrollo de la ciencia. Los periódicos científicos, como normalmente se les designaba, fueron sustituyendo al libro como medio de intercambio de información entre los cultivadores de la ciencia a partir del siglo XVII, hasta convertirse, a lo largo del siglo XIX, en el medio habitual de comunicación de sus sesiones de trabajo y los continuos descubrimientos. Dado que los científicos fueron agrupándose en amplias sociedades, las publicaciones periódicas se convirtieron en el instrumento más idóneo de divulgación de dichas novedades científicas y profesionales. Ello significó que hubo un cierto orden temporal según las distintas actividades profesionales, puesto que la aparición de las publicaciones periódicas -revistas- ha sido condición y signo de aparición de una profesión académica universitaria. En este sentido, estudiar los antecedentes de la revista Súrgere, es decir el número y características de otras revistas sanitarias y de las de su género profesional (matronería), es imprescindible para valorar adecuadamente el contexto de su aparición, dada la inexistencia de estudios monográficos previos sobre esta revista. 4. 1. Antecedentes Debido a su evolución política y social española, el proceso de institución del periodismo científico, al igual que otros fenómenos propios del desarrollo de la ciencia, se produjo más tarde que en otros países. Concretamente en ciencias de la salud, este salto no se daría completamente hasta el tercio final del siglo XIX. Es entonces cuando se produce el proceso de institución de la prensa médica española: las revistas fueron adaptándose progresivamente, como verdaderos vehículos de información, al modelo europeo de la época que era ya un modelo de características muy similares al contemporáneo58. Tras una investigación exhaustiva sobre la totalidad de las revistas científicas españolas y un análisis bibliométrico estandarizado, José Mª López Piñero afirmaba que la magnitud de este cambio se refleja en el hecho de que, durante las últimas tres décadas del siglo XIX y las dos primeras del XX, se fundaran en España 439 revistas médicas cuya edición se centralizaba en dos grandes capitales, Madrid y Barcelona, seguidas de lejos por un grupo de ciudades universitarias consideradas como de segundo rango59. 58 Miqueo Miqueo, Consuelo. Estudio de una revista: Décadas Médico-Quirúrgicas (1821-1828). Asclepio. 1989; XLI (1): 93-130. Véase también Miqueo, Consuelo. Función de la prensa médica española en la difusión de la médicine physiologique (1820-1850). El Argonauta Español [artículo en Internet]. 2011 [citado 29 Mayo 2012]; (8). Disponible en: http://argonauta.imageson.org/document155.html 59 El estudio bibliométrico dirigido por López Piñero, se publicó en dos volúmenes. El primero es la relación ordenada alfabéticamente de las 1.091 revistas catalogadas. Y el segundo el análisis cuantitativo y sociológico. Además de la periodización general del proceso español, da una 23
En esta fase se desarrolla un periodismo médico más especializado que empieza a tener un perfil contemporáneo, siendo dos de sus características más interesantes desde nuestra perspectiva, la aparición, por vez primera, de las áreas de las profesiones auxiliares sanitarias, y la publicación de la primera revista de tocoginecología en 1875, los Anales de la Sociedad Ginecológica Española60. Esta etapa de florecimiento del periodismo científico-médico se mantiene en ascenso durante la dictadura de Primo de Rivera y el quinquenio republicano previo a la contienda de 1936. Coincide con el período en el que se debió publicar el mayor número de revistas especializadas sobre matronas, fundadas unas por los Colegios Oficiales y otras por iniciativa privada. Se han nombrado las siguientes, cuyas fechas de inicio y finalización no se han registrado en la bibliografía: La Matrona, La Matrona Moderna, El Defensor de la Matrona, La Comadrona, Unión Matronal o La Matrona Hispalense61. Todas ellas fueron documentos testimoniales del quehacer diario de estas profesionales, de sus aspiraciones, sus problemas e inquietudes, del nivel científico alcanzado y de la imagen social de la profesión en esa época; reflejando un período de máxima actividad profesional debido a la colegiación oficial y obligatoria en 193062. Además, existían también algunas otras revistas publicadas en esos años, no específicas para matronas pero dentro del ámbito de las profesiones auxiliares sanitarias, que incluían esporádicamente artículos relacionados con dicha profesión, como El Auxiliar Médico, El Practicante Malagueño, Divulgación Sanitaria, El Practicante Sevillano o El Practicante Gaditano63. Aunque la información específica sobre las distintas revistas es absolutamente insuficiente todavía, parece ser que la pervivencia de la inmensa mayoría de estas publicaciones se vio interrumpida por la Guerra Civil española, al igual que el periodismo médico y el resto de actividades científicas y culturales. En el conjunto de las revistas de ciencias sanitarias no médicas solo El Auxiliar Médico, órgano oficial del Colegio Provincial de Practicantes de Medicina y Cirugía de Córdoba, mantuvo su periodicidad mensual desde 1925 hasta 1964, resultando ser la única de las información bien detallada de los años de publicación y pervivencia de dichas revistas, al igual que explica las localidades españolas más relevantes en la edición de revistas médicas, clasificándolas por campos temáticos o disciplinas científicas. López Piñero, José Mª; Terrada Ferrandis, Mª luz. Bibliographia Médica Hispánica, 1475-1950. Volumen VIII. Revistas, 1736-1950. Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia. Universidad de Valencia-C.S.I.C.; 1991; López Piñero, José Mª; Terrada Ferrandis, Mª luz. Bibliographia Médica Hispánica, 1475-1950. Volumen IX. Bilbiometría de las revistas, 1736-1950. Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia. Universidad de Valencia-C.S.I.C.; 1991. 60 López Piñero; Terrada Ferrandis Volumen IX, n. 60, p. 47-48. 61 García Martínez, Manuel Jesús; Espina Gutiérrez, Mª Dolores. La revista sevillana La Matrona Hispalense (1929/1930): a la búsqueda de una identidad profesional. Híades, Revista de Historia de la Enfermería. 1998/1999; (5-6): 285-326. 62 Herrera Rodríguez, Francisco; Lasarte Calderay, José Eduardo. La prensa andaluza de los practicantes y matronas (1916-1939). En: Libro de Ponencias y Comunicaciones. I Congreso Nacional de Historia de Enfermería. Barcelona: Fundació Uriach; 1996.p.169-174. La tesis doctoral de Lasarte proporciona la relación más completa que conozcamos de las revistas de las profesiones sanitarias no médicas de este período histórico y siguientes. Lasarte Calderay, José E. La prensa de las profesiones auxiliares sanitarias en Andalucía. Estudio socio-profesional ( 1916-1939) [tesis doctoral] Cádiz: Universidad de Cádiz;1993. 63 García Martínez; Espina Gutiérrez, n. 62, p.288. 24
publicaciones que pudo haber sobrevivido a la contienda, hallándose sus ejemplares en el fondo histórico de la Hemeroteca de la Universidad de Córdoba64. En los primeros años de posguerra se produce una ruptura con el proceso de modernización y europeización consagrado durante la época de la república, liquidando la denominada «edad de plata» de la cultura española y produciendo una panorámica cultural desoladora65. Bajo el nuevo régimen totalitario franquista no fue posible continuar con la tradición que el periodismo médico había iniciado un siglo antes, sufriendo un profundo cambio en su desarrollo, al igual que cualquier otro tipo de publicación o institución cultural o científica en el nuevo estado66. No es hasta principios de la década de los 50, exactamente 1953, cuando aparece la primera referencia que existe respecto a publicaciones específicas de esta profesión, y se corresponde con la revista Matronas (1953-1956)67. Matronas (1953-1956) era una publicación bimestral, que apenas pervivió tres años, y surgió como Órgano Oficial de Matronas de la Casa de Salud de Santa Cristina, de Madrid, además de Órgano de los Colegios Oficiales de Matronas de muchas provincias españolas68. Matronas fue una revista dirigida por el ginecólogo Dr. Francisco Orengo con la finalidad de fijar con claridad las funciones del cuerpo nacional de matronas y adoctrinarlas bajo los principios de obediencia al superior tocólogo, como condición ideal para llevar a cabo su trabajo. Tres años más tarde aparece la revista Súrgere como un llamamiento a la profesión para “resurgir” de esta situación de subordinación y reclamar la categoría que por justicia le correspondería dentro del plano social, económico y académico. Cuando Súrgere comienza a editarse, en 1959, existía otra publicación relacionada, Revista para practicantes en Medicina y Cirugía y Comadronas (1954-1963), el Boletín Oficial del Colegio de Santander. Pero ello no supuso una gran competitividad temática en su medio y además tuvo una pervivencia menor que Súrgere. 4. 2. Objetivos de la revista Súrgere Súrgere comenzó a editarse en Madrid en marzo de 1959, como órgano de expresión de la Sección independiente de Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, constituido en 1954. Nace con la pretensión de suplir la falta de virtudes y valor necesarios para que sus lectoras lleven a cabo los conocimientos aprendidos, más que de transmitir nuevas enseñanzas. Como hemos apuntado antes, es la primera 64 Ante la carencia de un estudio completo de las publicaciones periódicas de matronería, nos ha sido de gran utilidad la relación proporcionada por el propio Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM) en su página web institucional. Se trata de los títulos de la colección de revistas antiguas que posee su hemeroteca donde hallamos noticia de su existencia, confirmada por el catalogo universitario de Córdoba que registra continuidad entre 1925 y 1964. 65 De Riquer i Permanyer, Borja. La dictadura de Franco. Volumen 9. Historia de España. Barcelona: Crítica/Marcial Pons; 2010. 66 López Piñero; Terrada Ferrandis, n. 60, p. 32-36. 67 El catálogo de la Biblioteca Nacional ha sido clave para identificar esta publicación, de la que no parecen haber más ejemplares en las bibliotecas públicas españolas que los dos juegos o duplicados existentes en sus dos sedes. 68 Linares Abad, Manuel; Álvarez Nieto, Carmen; Moral Gutiérrez, Inés. El discurso médico sobre las matronas a mediados del siglo XX. Index de Enfermería.2008; 17(4):251-255. 25
comisión con el fin de dar una respuesta a la sociedad, tras el estudio del tema teniendo en cuenta los datos de la ciencia y de la experiencia. Dicha respuesta se refleja en estas tres publicaciones que hemos encontrado en Súrgere, y a modo de resumen viene a decir que la Teología no puede determinar el número ideal de hijos. Lo que la Iglesia enseña es una «paternidad responsable» en la que se tengan los hijos que se puedan educar y mantener. Se inclina más hacia los métodos naturales de planificación, como el Ogino, de temperatura, abstinencia, etc., mientras que otros medios, como los abortivos, quedan condenados como pecado mortal. Respecto a los anovulatorios hacen una excepción basándose en el criterio ético del facultativo que por razones médicas los prescriba, condenando de igual modo a la mujer que por su propia cuenta y riesgo los tome. Recuerdan que siempre que alguna mujer o algún profesional médico o matrona tengan dudas, deben consultar con un sacerdote bien informado antes de actuar81. Respecto a la cuestión de la educación sexual, y en relación con el tema del control de la natalidad, a mediados del segundo año de publicación de Súrgere encontramos los dos únicos artículos publicados, escritos por médicos. La primera de ellas es un breve artículo del Dr. S. Dexeus Font titulado «El papel de la Matrona en la defensa de los intereses fetales», en el que no aborda de forma directa el tema sino que considera a las matronas como un importante elemento auxiliar de la Medicina, cuyos consejos y orientaciones pueden ser muy útiles y eficaces para la futura esposa en su elección matrimonial. Sin embargo en la segunda, bajo la firma del Dr. Fernán Pérez, se exalta la importancia del papel de la madre en la educación sexual de sus hijos pero sin mencionar ningún método anticonceptivo, natural o artificial, sino que su función es inculcar a las jóvenes el «sentimiento del matrimonio»82 y la maternidad, y a los muchachos prevenirlos contra las «prácticas viciosas»83. Respecto al aborto, únicamente hallamos tres artículos producidos por dos matronas. Podemos calificarlos de específicos o monográficos de este problemático tema y fueron publicados en los números de agosto y diciembre de 1962. Dos de ellos están escritos por Dolores P. Bonilla Bellón, una matrona municipal, y éstos son los únicos artículos que catalogamos de divulgación científica sin carácter religioso. En el primero que publica Bonilla define qué es aborto, su epidemiología, causas, diagnóstico y tratamiento. Su objetivo es formar a las matronas, aunque no sean ellas la «autoridad competente» para «asistirlo y tratarlo», al igual que les recuerda que tienen obligación de comunicar los abortos espontáneos al Registro Civil, y los provocados al Juzgado84. En el siguiente artículo, esta autora se centra en el aborto criminal, definiéndolo como el que se provoca o se hace provocar la mujer para evitar su descendencia, y considerándolo como una «funesta plaga de la Humanidad»85. Llega a afirmar, no con total seguridad debido a la ilegalidad y «clandestinidad» del asunto, que las dos terceras partes de los abortos producidos en España eran intencionados. Seguidamente, detalla los procedimientos «bárbaros» utilizados en estos casos, sus complicaciones y pautas de tratamiento para ellas. Amparándose en la nueva Ley vigente de 194186, acusa a los 81 Virseda, Mª Rosa, n. 80, p.18-20. 82 Pérez, Fernán. El papel preponderante de la madre en la educación sexual de sus hijos. Súrgere. 1960; (17):8. 83 Pérez, Fernán, n. 83., p.10. 84 Bonilla Bellón, Dolores P. Aborto. Súrgere 1962; (42): 24-29. 85 Bonilla Bellón, Dolores P. Aborto criminal. Súrgere 1962; (46): 10-12. 86 Ley de 24 de Enero de 1941 para la protección de la natalidad contra el aborto y la propaganda anticoncepcionista, Boletín Oficial del Estado, nº 33, (2 de febrero de 1941). 32
médicos y matronas que se dedican a este «vil negocio del crimen organizado», de carecer del menor sentido moral y preferir el dinero a la tranquilidad de su conciencia. Mientras, promueve al resto de las matronas a que, cuando alguna mujer acuda a sus consultas con el deseo de abortar, sean capaces de convencerla, mediante razones científicas y religiosas, para que rehuse su propósito o bien se interne en una maternidad en donde su estado permanecerá en secreto. El tercer artículo al respecto, se publica en el mismo fascículo que el descrito anteriormente del aborto criminal. Con él es la primera vez que interviene, expresando su opinión, la directora de la revista en la cuestión de la planificación familiar. Dª María García, presidenta a su vez del Consejo Nacional, recuerda, bajo sus creencias cristianas, las responsabilidades profesionales87 de la matrona, a la cual considera responsable, en muchos casos, de la vida o de la muerte del nuevo ser que nace. Considera que las matronas son libres para ejercer su profesión y, por tanto, son también responsables de sus actos «imputándoles el mérito o el demérito de ellos». El último artículo en relación con nuestro tema de estudio, lo localizamos en enero de1969, bajo el título «No, a la píldora»88 y de forma anónima. Viendo el carácter religioso que mantienen la gran mayoría de los artículos que hemos encontrado y descrito, en este último parece lógica la defensa que realiza su autor o autora, en contra de la píldora. A lo largo de varias líneas, se vuelve a hacer referencia a la encíclica Humanae Vitae, justificando la reacción del Papa Pablo VI, sabiendo y respetando que existen posturas contrarias a ella, alegando que, como en el resto de decisiones políticas o sociales, es muy difícil conseguir una aprobación unánime. 87 García, María. Responsabilidades profesionales de la Matrona. Súrgere 1962; (46): 22-24. 88 Anónimo. NO, a la píldora. Súrgere 1969; (119): 26-28. 33
6. CONCLUSIONES - De la literatura revisada podemos concluir que, el rol profesional de las matronas durante el tardofranquismo estuvo bajo la supervisión del tocólogo quedando limitadas sus funciones a la asistencia del parto, el cuidado de la puérpera y el recién nacido, y al auxilio del tocólogo en casos complicados. Las normas legales establecieron dichas funciones coherentemente con los planes de estudios para la formación en la especialidad de matrona de la época. En tercer lugar, podemos concluir que se les consideró unas profesionales -mujeres- que debían poseer una recta moral católica, la cual debía regir su práctica profesional, y los consejos de salud que proporcionaran a cualquier mujer dudosa de su futura o presente maternidad, para no ceder a prácticas ilícitas. - El análisis de la situación de la planificación familiar en el franquismo ha descubierto las contradicciones ideológico-políticas del Régimen dictatorial, y la variabilidad temporal de los hábitos anticonceptivos. Hemos visto como a lo largo del período estudiado los principales métodos más usados fueron: los anovulatorios, el preservativo, el coitus interruptus, el método Ogino y el de la temperatura basal, variando su orden de importancia en función del año en el que se realizó el estudio socio-demográfico. Sin embargo, a pesar de que el gobierno y la Iglesia intentaron mantener su firme lucha contra cualquier método anticonceptivo o abortivo que atentara contra el deber de todo matrimonio en “su” España católica, las tasas de natalidad no aumentaron según lo esperado sino que disminuyeron, de forma más marcada, a partir de los últimos años de la década de los sesenta y principios de los setenta. Nuestro estudio nos indica que, no por estar prohibidos los métodos anticonceptivos o ser poco conocidos, dejaran las mujeres de utilizar alguna forma de regulación de la natalidad con la que, poco a poco, cambiaran su mentalidad y adquirieran un mayor poder de decisión en lo relativo a su propia maternidad. - Hemos localizado 24 artículos, en el conjunto de los 171 fascículos de la revista Súrgere, órgano de expresión de la Sección Independiente de Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, referidos al control de la natalidad en la España del tardofranquismo. La mayor parte de ellos tienen un cariz religioso a excepción de los dos casos que hemos catalogado de divulgación científica, escritos por una matrona, en los que se refleja su formación técnico-sanitaria. De este modo se adaptarían las matronas a los dictámenes del Régimen franquista, cumpliendo el deseo de unirse al movimiento patriótico por el alzamiento nacional, siendo fieles a los ideales del gobierno y de la Iglesia, desde el inicio de la revista. - La observación de la publicidad ha resultado muy interesante porque no hay bibliografía específica sobre el papel de las matronas como objeto de la publicidad médica –de la farmacia y parafarmacia, en términos actuales-. Tampoco se sabe si la publicidad es una fuente de información valiosa para conocer precisamente las atribuciones científicas y profesionales de la matronería. En el estudio actual de conocimiento de Súrgere, podemos suponer, y es otra hipótesis, que el público de la revista y objeto de la publicidad, pudiera ser también el público femenino de las consultas y de las clínicas. 34
- Consideramos interesante en el futuro hacer un estudio bibliométrico de la revista que permita realizar comparaciones con las revistas de obstetricia del momento y las revistas de matronería y practicantes / enfermeras, antecedentes y posteriores, insuficientemente historiadas hasta el momento. Ese estudio monográfico permitirá definir con mayor precisión el rol profesional de las matronas en pleno franquismo, en especial los siguientes aspectos: el fundamento científico y técnico de su actividad laboral, los ámbitos de su relación jerárquica y autónoma con los ginecólogos y las ginecólogas, y las diferencias del rol profesional de la matronería doméstica e institucional hospitalaria. 35
7. BIBLIOGRAFÍA 7.1. FUENTES Anónimo. El Papa en su discurso a los obstétricos y ginecólogos. Súrgere. 1967;(95):27-28. Anónimo. NO, a la píldora. Súrgere 1969;(119):26-28. Barrios Flores LF. Anticoncepción y Derecho. Madrid: Sociedad Española de Contracepción; 2007. Bonilla Bellón, Dolores P. Aborto criminal. Súrgere 1962;(46):10-12. Bonilla Bellón, Dolores P. Aborto. Súrgere 1962;(42):24-29. Cobarrubias, Sebastián. Tesoro de la Lengua Castellana o Española. Madrid: Ediciones Turner; 1979. p.340. Corominas, J. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Madrid: Editorial Gredos; 1973.p.441. (edición original de 1954) De Miguel Jesús M. Sociología de la población y control de la natalidad en España. Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Madrid). 1980; (10): 15-47. Del Campo S. los médicos ante el problema de la limitación de la natalidad. Revista Española de la Opinión Pública (Madrid). 1965; (1): 27-38. Dexeus, Santiago; Riviere, Margarita. Anticonceptivos y control de natalidad. Barcelona: La Gaya Ciencia/Bausán; 1978. Díez Nicolás Juan. La mujer española y el control de natalidad. Reproducción. 1974; 1(3): 224. Díez Nicolás, Juan. Actitudes de la mujer española hacia los métodos de planificación familiar. Revista Española de la Opinión Pública (Madrid). 1973; (31): 27-58. Directiva 80/155/CEE del Consejo, de 21 de enero de 1980, sobre la coordinación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas relativas al acceso a las actividades de matrona o asistente obstétrico y al ejercicio de las mismas, (11 de febrero de 1980) Discurso pronunciado por S.S. el Papa Pío XII. Sección Religiosa: Moral y relaciones conyugales. Súrgere. 1959;(2):22-23, (3):18-19, (4):18, (6):18-19, (10):6-7, 1960;(14):18. Rvdo. P. Peiro, S.J. Comentarios a un documento pontificio excepcionalmente interesante. Súrgere. 1959;(5):10-11, (8):22-24, 1960;(11):12-13. Editorial. La regulación de la natalidad. Súrgere. 1969;(121):2-3, (122):2-3, (123):2-3, (124):2-3, (125):2-3, (126):2-3, (127):2-3, (128):2-4. Editorial. Matronas Hoy. 1983;(0):3. Editorial. Súrgere.1959; (1):5-6. García, María. Responsabilidades profesionales de la Matrona. Súrgere 1962;(46):22- 24. 36
Ley de 24 de Enero de 1941 para la protección de la natalidad contra el aborto y la propaganda anticoncepcionista, Boletín Oficial del Estado, nº 33, (2 de febrero de 1941) Marcovecchio, Enrico. Dizionario Etimológico Storico dei Termini Medici. Editorial Festina-Lente; 1993. p.591. Miñano Navarro Antonio. Situación actual de la planificación familiar en Zaragoza. Zaragoza: Institución Fernando el Católico; 1980. Moliner, María. Diccionario de Uso del Español. Madrid: Editorial Gredos; 1981.p.543. Orden de 1 de junio de 1992 por la que se aprueba, con carácter provisional, el programa de formación y se establecen los requisitos de las Unidades Docentes y el sistema de acceso para la obtención del título de Enfermero especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológico (Matrona), Boletín Oficial del Estado nº 132, (2 de junio de 1992) Orden de 22 de Abril de 1967 por la que se aprueba el Estatuto Jurídico de las Matronas y Ayudantes Técnicos Sanitarios femenino en posesión del Diploma de Asistencia Obstétrica de la Seguridad Social. Boletín Oficial del Estado, nº122 (11 de Mayo de 1967) Orden de 29 de Marzo de 1954 por la que se aprueban los Estatuto o Reglamento del Consejo General de Auxiliares Sanitarios y de los Colegios provinciales. Boletín Oficial del Estado, nº 99 (9 de Abril de 1954) Pérez, Fernán. El papel preponderante de la madre en la educación sexual de sus hijos. Súrgere. 1960; (17):8. Real Academia Española. Diccionario de Autoridades. Madrid, Iprenta Real, 1737. Edición facsímil. Madrid: Editorial Gredos; 3ª reimpresión de 1976. p.138. Real Decreto 992/1987, de 3 de julio, por el que se regula la obtención del título de Enfermero especialista, Boletín Oficial del Estado nº183, (1 de agosto de 1987) Virseda, Mª Rosa. Resumen a unas conferencias sobre el control de la natalidad. Súrgere.1967;(96):12-22. 37
7. 2. BIBLIOGRAFIA CRÍTICA Aguado Ana Mª; Capel, Rosa Mª; Gonzáles Calbet Teresa et al. Textos para la historia de las mujeres en España. Madrid: Cátedra; 1994. p. 210-214. Álvarez Ricart, Mª Carmen. La mujer como profesional de la medicina en la España del siglo XIX. Barcelona: Editorial Anthropos, 1988. Cabré Anna, Domingo Andreu, Menacho Teresa. Demografía y crecimiento de la población española durante el siglo XX. Papers de Demografía. Bellaterra (Barcelona): Centre d’Estudis Demogràfics; 2002. Cruz y Hermida, Julio. Las matronas en la historia (Desde la mitología a nuestros días). Madrid: Habe Editores; 2007. Cuadri Duque, Mª José. Antecedentes históricos de la formación de matronas. Híades, Revista de la Historia de la Enfermería. 1988/1999; (5-6): 261-270. De Riquer i Permanyer, Borja. La dictadura de Franco. Volumen 9. Historia de España. Barcelona: Crítica/Marcial Pons; 2010. Diccionario Ilustrado Vox Latino-Español/Español-Latino. 19ª ed. Barcelona: Biblograf S.A.; 1992. García Martínez, Manuel Jesús; Espina Gutiérrez, Mª Dolores. La revista sevillana La Matrona Hispalense (1929/1930): a la búsqueda de una identidad profesional. Híades, Revista de Historia de la Enfermería. 1998/1999; (5-6): 285-326. García Martínez, Manuel Jesús; García Martínez, Antonio Claret. Fechas claves para la historia de las Matronas en España. Híades, Revista de Historia de la Enfermería. 1998/1999;(5-6):243-260. Gil Eugenia, Ortiz Gómez Teresa, Ignaciuk Ágata. El movimiento de planificación familiar en la ciudad de Sevilla durante la transición democrática (1975-1983). En: Vázquez Bermúdez, Isabel (coord.) Investigación y Género. Logros y retos. III Congreso Universitario Nacional Investigación y Género. Sevilla: Unidad de Igualdad Universidad de Sevilla; 2011. p. 726-736. Herrera Rodríguez, Francisco; Lasarte Calderay, José Eduardo. La prensa andaluza de los practicantes y matronas (1916-1939). En: Libro de Ponencias y Comunicaciones. I Congreso Nacional de Historia de Enfermería. Barcelona: Fundació Uriach; 1996. p. 169-174. Hurtado de Mendoza, M. Diccionario de Medicina y Cirugía, 1821-24. Cfr. Miqueo, Consuelo. Androcentrismo en Medicina: Pasado y presente. En: Mastral Ana, Olaverri Antonia. La Caligrafía Invisible. Seminarios en la Librería de Mujeres. Zaragoza: Asociación Feminista para el Estudio, Debate y Proyección de la Mujer, Librería de Mujeres; 1994 .p. 138-152. Iboleón López, Mª del Carmen. Matronas en la segunda mitad del siglo XX. Diferencias formativas y su impacto social. Híades. Revista de Historia de la Enfermería.1994; (10): 1071-1088. Lasarte Calderay, José E. La prensa de las profesiones auxiliares sanitarias en Andalucía. Estudio socio-profesional (1916-1939). Universidad de Cádiz; 1993. Linares Abad, Manuel; Álvarez Nieto, Carmen; Moral Gutiérrez, Inés. El discurso médico sobre las matronas a mediados del siglo XX. Index de Enfermería.2008; 17(4):251-255. 38
López Piñero, José Mª; Terrada Ferrandis, Mª luz. Bibliographia Médica Hispánica, 1475-1950. Volumen VIII. Revistas, 1736-1950. Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia. Universidad de Valencia-C.S.I.C.; 1991. López Piñero, José Mª; Terrada Ferrandis, Mª luz. Bibliographia Médica Hispánica, 1475-1950. Volumen IX. Bilbiometría de las revistas, 1736-1950. Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia. Universidad de Valencia-C.S.I.C.; 1991. Martínez Padilla, Clara; Ortiz Gómez, Teresa. Género y profesiones sanitarias. El trabajo de las matronas en Granada en el tránsito del siglo XIX al XX. En: Castellanos Guerrero J et al. , coord. La Medicina en el siglo XX. Estudios Históricos sobre Medicina, Sociedad y Estado. Málaga: Sociedad Española de Historia de la Medicina; 1998: 603-609. Miqueo Miqueo, Consuelo. Estudio de una revista: Décadas Médico-Quirúrgicas (1821- 1828). Asclepio. 1989; XLI (1): 93-130. Miqueo, Consuelo. Función de la prensa médica española en la difusión de la médicine physiologique (1820-1850). El Argonauta Español 2011 (8). [Artículo en Internet]. Disponible en: http://argonauta.imageson.org/document155.html Nash Mary. Maternidades y construcción identitaria: debates del siglo XX. En: Franco Rubio Gloria A, ed. Debates sobre la maternidad desde una perspectiva histórica (siglos XVI-XX). Barcelona: Icaria editorial; 2010. Ortiz Gómez Teresa, Fajardo Angélica, Gil García Eugenia, et al. Activismo feminista y movimiento asociativo por la planificación familiar en España. En: Libro de Actas. XV Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina. Ciudad Real: SEHM y Facultad de Medicina de Ciudad Real de la UCLM; 2011. p. 141-146. Ortiz, Teresa. Profesiones sanitarias. En: Morant Isabel, Directora. Historia de las mujeres en España y América Latina. Del siglo XIX a los umbrales del XX. Madrid: Ediciones Cátedra; 2006. p. 523-543. Ruiz Salguero Magda Teresa, Cabré Plá Anna, Castro Martín Teresa, Solsona Pairo Montserrat. Anticoncepción y salud reproductiva en España. Crónica de una revolución. Madrid: CSIC; 2005. Salazar Agulló Modesta. Asistencia materno-infantil y cuestiones de género en el programa «Al servicio de España y del niño español» (1938-1963). Universidad de Alicante; 2009. Salazar-Agulló, Modesta; Ramos Salas, Encarnación. Las matronas españolas, las políticas sanitarias franquistas y el contexto internacional. En: Libro de Actas. XV Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Medicina. Ciudad Real: SEHM y Facultad de Medicina de Ciudad Real de la UCLM; 2011. p. 379-384. Valle Racero, JI. El saber y la práctica de las matronas: desde los primeros manuales hasta 1957. Matronas Prof. 2002; 9:28-35. 39
8. ANEXOS 8.1. ANEXO GRÁFICO DE LA REVISTA SÚRGERE (1959-1973) Figura nº 1. Portada del segundo año de publicación de la revista Súrgere, marzo 1960 Figura nº 2. Cambio de la portada de la revista Súrgere: nº 31 abril de 1967 40
Figura nº 3. Secciones de la revista Súrgere 41