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Abstract

Introducción: los ronquidos, las apneas y la somnolencia diurna constituyen el SAHS, enfermedad de elevada prevalencia que puede causar morbimortalidad, graves complicaciones cardiovasculares, accidentes de tráfico y/o laborales y disminución de la calidad de vida de los enfermos. Para estudiar el SAHS necesitamos conocer una serie de parámetros que son imprescindibles para su determinación. Los parámetros antropométricos constituyen mediciones sencillas, rápidas, económicas, fiables e inofensivas para el paciente, que brindan información de los distintos componentes de la estructura corporal de los individuos. Objetivo: analizar si existe relación entre los parámetros antropométricos estudiados y la presión a la que deben llevar la CPAP los pacientes diagnosticados de SAHS. Estudiar si existe asociación entre el índice de apnea-hipoapnea del sueño (IAH) con la presión de CPAP. Diseño: estudio piloto descriptivo transversal. Se realizó un muestreo aleatorio simple de los pacientes diagnosticados de SAHS y tratados con CPAP en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza en el año 2011. La muestra quedó constituida por 158 pacientes, 33 mujeres y 125 hombres. Las variables analizadas fueron: la presión del CPAP y la edad, sexo, perímetro de cuello y cintura, tensión sistólica y diastólica, el IMC y el IAH. A cada tipo de variable se le dio el tratamiento estadístico que le correspondía. Así, con variables cuantitativas se comprobó la normalidad con la prueba de Kolmogorov-Smirnov para la utilización de los métodos paramétricos correspondientes. También se realizó con estas variables un análisis de correlaciones mediante el contraste de hipótesis para conocer su significación. Y finalmente un análisis de regresión para poder pronosticar el valor de la variable dependiente en función de las que se introducen en la ecuación de regresión. Con las variables categóricas se utilizaron las tablas de contingencia y el estadístico Chi-cuadrado, o también como variables independientes en el ANOVA. Resultados: en nuestro caso, y aunque las correlaciones significativas con la variable dependiente son numerosas, solamente las variables IAH y el perímetro del cuello son determinantes a la hora de efectuar el pronóstico de la presión a través de la ecuación de regresión. La presión a la que los pacientes con SAHS llevan la CPAP no está relacionada con la edad ni el sexo ni la tensión sistólica ni diastólica de los pacientes pero sí que hay asociación con el IAH, tienen mayor perímetro cervical, poseen un IMC más elevado y tienen mayor perímetro abdominal. Conclusiones: El análisis de los parámetros antropométricos y clínicos es de utilidad en la evaluación diagnóstica de los pacientes con SAHS. Gonzalo Junza, María José; Gascón Catalán, Ana María

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RELACIÓN DE LOS PARÁMETROS ANTROPOMÉTRICOS Y EL IAH CON LA PRESIÓN DE CPAP EN PACIENTES CON SAHS María José Gonzalo Junza TRABAJO FIN DE MASTER MICCE Curso 2011/2012 TUTORA: Dra. Ana Gascón Catalán CO-TUTOR: Dr. Marín Trigo Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 1 ÍNDICE RESUMEN ....................................................................................................................... 2 INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 4 PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN .......................................................................... 10 HIPÓTESIS .................................................................................................................... 10 OBJETIVOS ................................................................................................................... 10 METODOLOGÍA ........................................................................................................... 11 RESULTADOS .............................................................................................................. 13 DISCUSIÓN ................................................................................................................... 21 CONCLUSIÓN .............................................................................................................. 23 BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................ 24 ANEXOS ........................................................................................................................ 29 CONSENTIMIENTOS .................................................................................................. 30 TABLAS Y GRÁFICOS ................................................................................................ 33 Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 2 RESUMEN Introducción: Los ronquidos, las apneas y la somnolencia diurna constituyen el SAHS, enfermedad de elevada prevalencia que puede causar morbimortalidad, graves complicaciones cardiovasculares, accidentes de tráfico y/o laborales y disminución de la calidad de vida de los enfermos. Para estudiar el SAHS necesitamos conocer una serie de parámetros que son imprescindibles para su determinación. Los parámetros antropométricos constituyen mediciones sencillas, rápidas, económicas, fiables e inofensivas para el paciente, que brindan información de los distintos componentes de la estructura corporal de los individuos. Objetivo: Analizar si existe relación entre los parámetros antropométricos estudiados y la presión a la que deben llevar la CPAP los pacientes diagnosticados de SAHS. Estudiar si existe asociación entre el índice de apnea-hipoapnea del sueño (IAH) con la presión de CPAP. Diseño: Estudio piloto descriptivo transversal. Se realizó un muestreo aleatorio simple de los pacientes diagnosticados de SAHS y tratados con CPAP en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza en el año 2011. La muestra quedó constituida por 158 pacientes, 33 mujeres y 125 hombres. Las variables analizadas fueron: la presión del CPAP y la edad, sexo, perímetro de cuello y cintura, tensión sistólica y diastólica, el IMC y el IAH. A cada tipo de variable se le dio el tratamiento estadístico que le correspondía. Así con variables cuantitativas se comprobó la normalidad con la prueba de Kolmogorov- Smirnov para la utilización de los métodos paramétricos correspondientes. También se realizó con estas variables un análisis de correlaciones mediante el contraste de hipótesis para conocer su significación. Y finalmente un análisis de regresión para poder pronosticar el valor de la variable dependiente en función de las que se introducen en la ecuación de regresión. Con las variables categóricas se utilizaron las tablas de contingencia y el estadístico Chi-cuadrado, o también como variables independientes en el ANOVA. Resultados: En nuestro caso, y aunque las correlaciones significativas con la variable dependiente son numerosas, solamente las variables IAH y el perímetro del cuello son determinantes a la hora de efectuar el pronóstico de la presión a través de la ecuación de regresión. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 3 La presión a la que los pacientes con SAHS llevan la CPAP no está relacionada con la edad ni el sexo ni la tensión sistólica ni diastólica de los pacientes pero sí que hay asociación con el IAH, tienen mayor perímetro cervical, poseen un IMC más elevado y tienen mayor perímetro abdominal. Conclusiones: El análisis de los parámetros antropométricos y clínicos es de utilidad en la evaluación diagnóstica de los pacientes con SAHS. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 4 INTRODUCCIÓN Desde el año 1976 cuando el Dr. Guilleminault introdujo el término síndrome de apnea del sueño se ha despertado un creciente interés en el conocimiento de los trastornos del sueño1 y especialmente en el síndrome de apneas-hipoapneas del sueño (SAHS). Por ello, tanto en los libros de Medicina Interna como en las revistas especializadas dedican un espacio importante al SAHS2. Muy pocas enfermedades en el ámbito de la neumología han evolucionado científicamente tanto como lo ha hecho el síndrome de apneas-hipoapneas durante el sueño (SAHS). En apenas un cuarto de siglo, esta enfermedad ha pasado de ser una mera curiosidad médica para convertirse en una de las derivaciones más frecuentes que desde atención primaria se realiza a especializada. Este vertiginoso camino del SAHS ha sido debido a varios factores: por un lado, al descubrimiento de que es una enfermedad enormemente frecuente, por otro lado, al desarrollo de un arsenal diagnóstico y terapéutico, y por último, al convencimiento de que el SAHS imprime un carácter negativo al pronóstico vital de los individuos que lo padecen3 al producir tanto un exceso de accidentalidad laboral, doméstica o de tráfico4 y un aumento de morbimortalidad cardiovascular 5 y cerebrovascular6. Desde una perspectiva global, los costes de los accidentes no solo afectan al paciente (hospitalización, gasto farmacéutico,..) sino también el exceso de costes relacionados con las víctimas inocentes eventuales, los gastos de las compañías de seguros, los gastos necesarios para la reparación de los vehículos accidentados y de la reparación de los daños de la infraestructura vial, además de incluir los costes debidos a la baja laboral de los accidentados y de los costes estrictamente sanitarios en que se deba incurrir para atender a los accidentados7. En el área de la salud pública, el objetivo es disminuir los costes directos e indirectos generados por ésta enfermedad. En 1988 se realizó un estudio durante 5 años con un grupo de 127 pacientes con SAHS no tratados y se vio que la tasa anual de mortalidad fue del 5,9% 8.Thorpy et al (1990) opinan que la mayoría de muertes debidas a complicaciones cardiovasculares son consecuencia del SAHS y sostuvo su hipótesis con un estudio observacional donde el 55% de las muertes ocurrieron durante el sueño9. Hay otros muchos estudios que ponen en evidencia la relación del síndrome con enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares, enfermedades endocrinas y muchas otras patologías10. Sin embargo, el estudio que ha tenido una mayor relevancia ha sido el que se realizó por el Grupo de Trastornos del Sueño del Hospital Miguel Servet de Zaragoza en el que se realizó un estudio observacional sobre más de 1400 pacientes controlados durante al menos 10 años, donde se demuestra por primera vez, que los pacientes con un cuadro severo sin tratar tienen un riesgo de sufrir eventos cardiovasculares fatales 2,83 veces más que la población normal11. No es de extrañar, por lo tanto, que el SAHS sea considerado hoy en día como un verdadero problema de salud pública al igual que otras enfermedades como el asma, la hipertensión arterial o la obesidad12. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 5 Por todas éstas características no cabe duda de que el SAHS es actualmente un problema de salud pública de primer orden y por lo tanto debe ser manejado como tal en los distintos escalones asistenciales por los que el paciente pasa, desde su detección hasta su control terapéutico13. El paciente que presenta SAHS tiene disminuida sobremanera su calidad de vida y está incapacitado como ser humano. Los pacientes que están sin diagnosticar acuden más al servicio de urgencias y a los centros de salud por no encontrarse bien, aumentando el absentismo laboral. Teniendo éste factor, una gran repercusión social y económica en el momento actual12,14. Para estudiar el SAHS necesitamos conocer una serie de parámetros que son imprescindibles para su determinación y que son recogidos por la enfermera en las Unidades de Trastornos Respiratorios del Sueño. Los parámetros antropométricos constituyen mediciones sencillas, rápidas, inofensivas, económicas y fiables, que brindan información de los distintos componentes de la estructura corporal de los individuos. Por tanto, desde un punto de vista epidemiológico, su evaluación nos permitirá detectar a aquellos individuos que se desvían de los valores generales15. Para Enfermería es de gran trascendencia conocer dichos valores y así poder establecer las medidas generales encaminadas a disminuir los factores de riesgo que favorecen o agravan un SAHS y así actuar sobre ellos. La relevancia social del problema a tratar, se fundamenta en la necesidad de promover la salud e intentar solucionar el SAHS en las personas que lo padecen, mediante el control de los factores de riesgo modificables, que garanticen una mejor calidad de vida16. Este estudio, intenta contribuir al conocimiento relacional de algunos de estos parámetros y ver si son determinantes en la titulación de CPAP en los pacientes diagnosticados de SAHS. Antecedentes y estado del tema La Academia Americana del Sueño en su clasificación internacional de desórdenes del sueño del año 2005, clasifica al SAHS dentro de los trastornos del sueño relacionados con la respiración; sin embargo, también hay otras patologías, clasificadas en diversos grupos como la insomnia, hipersomnias de origen central, parasomnias, desórdenes del ciclo circadiano, desórdenes relacionados con movimientos, desórdenes de síntomas aislados u otros desórdenes del sueño que también están relacionadas con la respiración17. El documento de consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (SAHS) realizado por el grupo español de sueño (GES) define el SAHS como un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo-conductuales, respiratorios, cardíacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño18.Esto es provocado por una alteración anatómicofuncional de la vía aérea superior (VAS) que conduce a su colapso, provocando descensos de la saturación de oxihemoglobina (Sa O2) y microdespertares19. Dichos episodios causan hipoxemia intermitente y múltiples despertares objetivados en el registro del electroencefalograma23. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 6 Una apnea se define como el cese completo de la señal respiratoria de al menos 10 segundos de duración20,21. El término hipoapnea ha adquirido un gran relevancia en los últimos años, siendo Kurtz & Krieguer (1978)22 quienes sugirieron por primera vez éste concepto y que posteriormente fue establecido por Block et al (1979) 23 como una reducción parcial de la señal respiratoria que cursa con desaturación y/o despertar transitorio (arousal) en el electroencefalograma, con repercusiones clínicas similares a las apneas24,25. Tanto las apneas como hipoapneas pueden ser: obstructivas cuando se acompañan de un aumento del esfuerzo toraco-abdominal, centrales si este esfuerzo está ausente o mixtas como combinación de ambas26. Para englobar a los distintos tipos, en el consenso elaborado por la sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y por la Asociación Latinoamericana del Tórax (ALAT) se recomendó el término: síndrome de apneas-hipoapneas del sueño (SAHS) 2,26. El índice de apnea-hipoapnea es el número de apneas más el número de hipoapneas dividido por las horas de sueño27. El SAHS fue clasificado por Consenso Nacional sobre SAHS de leve si el IAH está comprendido entre 6 y 15, moderado si el valor del IAH está entre 16 a 30 y severo si el IAH es superior a 3021,28,29. Un IAH mayor de 30, aún en ausencia de síntomas y/o complicaciones debe considerarse un SAHS ya que representa un elevado riesgo de salud2. Sin embargo, Hörmann distingue la gravedad del SAHS con unos valores distintos, si el IAH está comprendido entre 10 y 20 lo considera leve, moderado si los valores son entre 20 y 40 y severo si el IAH es superior a 4030. La clínica del SAHS tiene manifestaciones durante el sueño y durante la vigilia. Durante el sueño el SAHS tiene expresiones clínicas relevantes como el ronquido, la dificultad respiratoria o su parada, evidenciables por un observador. Al margen de estas manifestaciones, la clínica derivada del SAHS depende de la hipoxia intermitente y de la fragmentación del sueño, que pueden determinar problemas cardiovasculares, somnolencia diurna, alteraciones cognitivas y psiquiátricas; muchas de estas manifestaciones clínicas tienen lugar durante la vigilia. El ronquido se presenta en el 70-95% de los sujetos que padecen SAHS31 y para algunos autores las características acústicas del mismo son diferentes a las que padecen los pacientes con ronquido simple32 y por ello es un marcador clínico de gran valor diagnóstico en el SAHS33,34. La apnea es un fenómeno clínico tan evidente que las parejas de los pacientes que velan su sueño la refieren como una asfixia angustiosa e inquietante, aunque no siempre hay un testigo útil capaz de informar del evento. Afortunadamente, los estudios de sueño permiten demostrar tanto las apneas como las hipopneas y, lo que es más importante, permiten determinar sus consecuencias subclínicas inmediatas, la desaturación de oxígeno y los despertares electroencefalográficos (arousal), determinando su valor y duración. Durante el sueño el paciente con SAHS repite ese mismo ciclo una y otra vez, hasta arruinar la calidad del sueño, lo que propicia las alteraciones cognitivas y de personalidad. Los pacientes adultos con SAHS presentan, con variable frecuencia, un sueño en el que, además del ronquido y las apneas, hay alguno de los siguientes síntomas: súbitos despertares con sensación de ahogo, sueño inquieto y poco restaurador, insomnio y despertares largos, ensoñaciones realistas muy gráficas, sudoración profusa, hipersalivación, reflujo gastroesofágico. Las consecuencias clínicas del SAHS en la vigilia del paciente adulto son múltiples, destacando la hipersomnia o Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 7 somnolencia diurna. Dentro de esfera psíquica destacan los cambios en el humor que sufre el paciente. También se ha descrito un deterioro de capacidades intelectuales del sujeto, lo que podría afectar a su rendimiento intelectual. La vida sexual del sujeto con SAHS se ve afectada en ocasiones ya que en algunos pacientes hay una disminución de su potencia sexual e interés por la libido tanto en hombres como en mujeres2. La manifestación clínica diurna más frecuente y más notable en el SAHS es la hipersomnia diurna, aunque es preciso señalar que no se presenta en la totalidad de los pacientes con SAHS; también hay hipersomnolencia diurna en alteraciones del ritmo circadiano debidas a incapacidad de organizar correctamente los horarios de sueño35,36. Por tanto, los tres síntomas principales del síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño (SAHS) son el ronquido habitual, las apneas observadas por la pareja del paciente o por otros convivientes y la somnolencia diurna excesiva (ESD)37. Desgraciadamente no existe ningún síntoma específico del SAHS y los tres síntomas guía y, especialmente, la ESD son muy frecuentes tanto entre la población general como en pacientes con sospecha de SAHS 38. Son varios los métodos diagnósticos existentes para detectar el SAHS: Polisomnografía convencional (PSG). Consiste en el registro durante el sueño de variables neurofisiológicas y respiratorias que nos permitan evaluar la cantidad y calidad del sueño. Considerada años atrás como el método diagnóstico por excelencia, está siendo desplazada actualmente por otros métodos diagnósticos más simplificados y de mejor coste-efectividad. Poligrafía cardiorespiratoria (PCR). Es actualmente la alternativa a PSG, y consiste en el análisis de las variables respiratorias y cardíacas sin evaluar los parámetros neurofisiológicos. La supresión de éstos parámetros, se ha demostrado que no cambia sensiblemente el diagnóstico, salvo que se sospeche un problema neurológico. La PCR consiste en la monitorización durante el sueño de los siguientes parámetros: flujo aéreo, ronquido, movimientos respiratorios, SaO2 y ECG o frecuencia cardíaca40. La American Academy of Sleep Medicine sostiene que solo es aceptable el uso vigilado de estos equipos para descartar o confirmar el diagnóstico de SAHS, siempre que esté realizado y analizado por personal sanitario cualificado. Oximetría nocturna. Es un método diagnóstico domiciliario que detecta caídas en la saturación de O2 como expresión indirecta de la presencia de apneas-hipoapneas. Puede proporcionar resultados falsos negativos y falsos positivos pero permite descartar o identificar la carencia o presencia de SAHS severo respectivamente y con un mínimo de coste41. El Dr. Marín Trigo, coordinador del grupo que elabora las Recomendaciones SEPAR sobre diagnóstico y tratamiento del síndrome de apnea-hipoapnea obstructiva del sueño y co-tutor de éste trabajo fin de máster, sugiere que: “… El paciente con sospecha de padecer SAHS debe ser estudiado, al menos inicialmente, en un centro de referencia y por un equipo multidisciplinario hasta que se disponga de una metodología diagnóstica simple y eficiente y de un tratamiento completamente eficaz y sin riesgos adicionales para el paciente”42. Con todo esto se puede decir que la clínica es la primera aproximación al diagnóstico y la presencia de sintomatología relevante uno de los pilares básicos para indicar tratamiento. Por tanto, una buena historia clínica, sola o combinada con modelos de predicción, será de gran ayuda para estimar el nivel de sospecha diagnóstica que permita Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 8 establecer el tipo de prueba de sueño a realizar. Esto permitirá también dar prioridad a los pacientes en lista de espera con alta sospecha de enfermedad y no efectuar estudios en casos de baja probabilidad clínica43. Como se ha comentado anteriormente, el síndrome de apneas-hipoapneas durante el sueño (SAHS) produce, además de las alteraciones clínicas, un incremento en los factores de riesgo, principalmente cardiovasculares. El tratamiento del SAHS tiene como objetivo, no solo normalizar el incremento de eventos respiratorios (índice de apnea-hipoapnea y desaturaciones de la hemoglobina) sino normalizar la calidad de sueño y de este modo revertir los signos y síntomas de la enfermedad. Desde el punto de vista de salud pública será importante disminuir los costes directos e indirectos generados por la enfermedad. Se deberá tratar todo su espectro de gravedad y los diferentes fenotipos de pacientes. Por tanto, las alternativas terapéuticas no son excluyentes entre sí, por lo que la aproximación al tratamiento del paciente con SAHS deberá enfocarse de una manera global y multidisciplinar. Aunque habitualmente se valora la gravedad del SAHS a través del IAH, éste no es un parámetro suficiente o exclusivo para valorar la indicación de tratamiento. Se deberán tener en cuenta también los síntomas asociados, la morbilidad cardiovascular y probablemente la edad del paciente. Así, la decisión clínica en el paciente muy sintomático o con alteraciones graves no planteará dificultades. El problema se centra en aquellos pacientes con SAHS catalogado como leve-moderado y con síntomas vagos o en aquellos pacientes con índices más elevados y escasa sintomatología. Estas alternativas abarcan desde una serie de medidas generales que disminuyen el colapso de la vía aérea superior, distintas técnicas quirúrgicas, fármacos y dispositivos que estabilizan la vía aérea superior y evitan también su colapso. El objetivo de las recomendaciones generales es controlar algunos factores que favorecen o empeoran el síndrome. Se deben establecer en todos los pacientes diagnosticados de SAHS, tanto si está indicado o no el tratamiento con CPAP. Sin embargo, en aquellos con un SAHS leve-moderado y que no cumplan criterios de tratamiento con CPAP se convertirá en el tratamiento de elección sobre el que habrá que incidir en su cumplimiento a largo plazo para controlar la enfermedad39. Las recomendaciones generales comprenden, por un lado, medidas higiénicodietéticas generales y por otro lado, el tratamiento específico de determinados factores individuales. Las principales son: Higiene de sueño: Mantener unos horarios regulares de sueño resulta fundamental. Se deben eliminar las inadecuadas rutinas de sueño, mantener un ambiente adecuado, evitar en las horas previas actividades que requieran concentración mental importante, realizar ejercicio físico intenso o una ingesta alimenticia abundante y calórica. Obesidad: aunque no está demostrado que la obesidad por si misma pueda producir un SAHS, si puede provocar un aumento del tamaño de las estructuras anatómicas y la grasa pericervical que estrechan el espacio orofaríngeo. En pacientes con SAHS la reducción de peso mejora su oxigenación nocturna y disminuye el número de trastornos respiratorios durante el sueño. Alcohol: la ingesta de alcohol antes de dormir ocasiona una relajación general excesiva como consecuencia de un tono muscular pobre en la lengua o en los músculos faríngeos. De esta forma la lengua puede caer hacia atrás invadiendo la faringe y produciendo obstrucción a flujo de aire. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 15 Correlaciones entre variables: Esta parte de los resultados es importante por que responde al objetivo de nuestro estudio. Utilizaremos el coeficiente de correlación de Pearson para hallar la correlación entre variables cuantitativas, y posteriormente averiguar las relaciones significativas entre todas las variables y la presión que es nuestra variable dependiente. (Ver anexos. Tabla 6). Cuatro variables mantienen correlación significativa con la variable presión: IMC, perímetro del cuello, perímetro de cintura e IAH. En los 4 casos los coeficientes de correlación son muy significativos y todos ellos positivos.  Correlación entre IMC y Presión del CPAP: Correlación positiva ya que hay una significación estadística p<0,001 y un coeficiente de correlación r=0,27. Esto nos indica que cuánto mayor es el IMC del paciente mayor valor de presión del CPAP necesita.  Correlación entre Perímetro del cuello y la Presión del CPAP: Correlación positiva entre ambas. Los valores obtenidos (r =0,40 y p<0,001) nos indican también, como en el caso anterior, que a mayor perímetro del cuello mayor presión de CPAP necesitará nuestro paciente.  Correlación entre Perímetro de cintura y la Presión del CPAP: Correlación positiva, a mayor perímetro de la cintura mayor presión de CPAP necesitará el paciente. Sus valores estadísticos son (r =0,30 y p<0,001).  Correlación entre el IAH con la presión del CPAP: Sus valores nos indican que también hay una correlación positiva entre ambas (r= 0,38 y p<0,001). Eso nos indica que cuanto mayor valor del IAH tenga el paciente mayor presión del CPAP necesitará. Destacando el perímetro del cuello y el IAH con valores de r superiores a los otros. Ni la edad ni la tensión sistólica ni la tensión diastólica tienen correlación con la presión. ANÁLISIS DE VARIANZA Ahora vamos a analizar las variables categorizadas, Edad, IMC, IAH y el Sexo con sus contrastes paramétricos correspondientes, tomando en todos los casos la presión como variable dependiente.  Correlación entre Edad y Presión del CPAP: En los estadísticos descriptivos de la variable edad (Ver anexos. Tabla 7) podemos ver como las medias en las distintas categorías de edad son bastante similares. Para las dos últimas categorías con un valor ligeramente superior en la categoría de menos de 43 años. El estadístico de Levène para la prueba de homogeneidad de las varianzas nos permite, afirmar que se cumple el supuesto necesario para la realización del ANOVA. Se comprueba la homogeneidad de las varianzas con estadístico de Lèvene de 0,367 y tiene un p-valor de 0,693 (Ver anexos. Tabla 8). Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 16 A continuación realizaremos el análisis de varianza entre dichas variables y vemos que el estadístico de contraste F= 0,013 es prácticamente nulo y su probabilidad asociada es 0,987. Nos indica que no existen diferencias significativas en la Presión en función de la Edad.  Correlación entre IMC y Presión del CPAP: Respecto a los estadísticos descriptivos de la variable IMC (Ver anexos. Tabla 9) podemos decir en primer lugar, que nos encontramos con un valor de la media que va aumentando conforme va aumentando la categoría de IMC. Respecto a la desviación, las varianzas de las 2 categorías mas altas del IMC son bastante más grandes que en la de la categoría normal. En las categorías sobrepeso y obesidad es donde concentra un valor muy parecido de N mientras que en el caso de IMC normal el valor de N es muy inferior al resto de categorías. Se comprueba la homogeneidad de las varianzas con el estadístico de Levène y nos permite aceptar el supuesto necesario para la realización del ANOVA, ya que el estadístico es de 2,502 con una significación de 0,085. Realizamos el ANOVA tomando como variable dependiente la Presión y ésta vez, como variable independiente el IMC. Observamos un valor para el estadístico de contraste F de 4,058 y su probabilidad asociada, que ésta vez sí que arroja un nivel significativo, siendo el p-valor=0,019 (Ver anexos. Tabla 10). Al observar la gráfica IMC frente a la Presión del CPAP (Ver anexos. Gráfica 4), se ve como va aumentando la presión con el aumento del IMC. De la categoría normal a sobrepeso se observa como el incremento de presión que deben llevar los pacientes con CPAP aumenta casi exponencialmente. De la categoría sobrepeso a obesidad se ve un incremento más moderado. Las comparaciones múltiples nos permiten afirmar, como se ve en la gráfica anterior, que los sujetos con IMC normal poseen una presión significativamente inferior a los sujetos con sobrepeso (p=0,004) e inferior también a los sujetos con obesidad (p=0,014) sin que existan diferencias significativas entre éstos dos últimos grupos.  Correlación entre el IAH y la Presión del CPAP: Si observamos los estadísticos descriptivos de la variable IAH (Ver anexos. Tabla 11), la tabla de descriptivos nos arroja un valor medio claramente superior para la categoría de IAH severo, siendo los otros dos valores prácticamente similares. Llama la atención la alta variabilidad de la categoría leve. Se comprueba la homogeneidad de las varianzas con un estadístico de Levéne de 1,66 y un p-valor de 0,193. Las diferencias entre los niveles de IAH son muy significativos y eso nos lo confirma el valor tan elevado de F siendo éste 10,923 y con un p-valor inferior a 0,001 (Ver anexos. Tabla 12). Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 17 Vemos la diferencia de valores si recordamos el valor para el estadístico de contraste F de 4,058 para el caso de la presión con el IMC, siendo significativas como en el caso de IAH. En la representación gráfica del IAH frente a la presión (Ver anexos. Gráfica 5), se puede observar que en la categoría de IAH leve que lo hemos establecido entre 6 y 15, es ligeramente superior que en el caso de IAH moderado frente a la presión. Sin embargo de IAH moderado que es entre 16 y 30 y el IAH severo, el incremento del valor de presión que requiere el sujeto aumenta considerablemente. Realizando las comparaciones múltiples podemos ver que la categoría de IAH severo posee valores medios de presión significativamente superiores a la categoría leve (p=0,029) y a la categoría moderado (p<0,001). No se observan diferencias significativas entre categoría leve y moderado como puede observarse también en la gráfica anterior.  Correlación entre SEXO y la Presión del CPAP: Respecto a los estadísticos descriptivos de la variable sexo (Ver anexos.Tabla 13) vemos que la media tanto de hombres como de mujeres tienen un valor muy semejante, 8,76 y 8,12 respectivamente. La variabilidad de ambas categorías también es muy semejante ya que casi no hay diferencias. Para ésta variable, y por disponer únicamente de 2 categorías compararemos las medias con la prueba T-Student para dos muestras independientes. Ya en los descriptivos podemos observar que el valor medio de la presión en el grupo de hombres es ligeramente superior al del grupo de mujeres. Las variabilidades son muy similares en ambos grupos. La prueba de Levène para la homogeneidad de varianzas nos permite aceptar la hipótesis nula con un valor de F de 0,517 y un p-valor de 0,473. El valor del estadístico T-student (t = - 1,80) y su p=0,074, por lo que no hay correlación entre ambas variables. Ver gráfica donde se representan éstas variables (Ver anexos. Gráfica 6). Vamos a realizar el contraste no paramétrico para más de 2 muestras independientes por que se podría pensar que el hecho de que la variable presión no se ajuste a la distribución normal es un obstáculo para la realización de los métodos paramétricos, a pesar de que la muestra es lo suficientemente grande como para poder afirmar que el incumplimiento del supuesto pueda afectar a los resultados. Teniendo en cuenta ésta posible objeción realizamos los métodos no paramétricos alternativos a los anteriormente realizados en versión paramétrica, aunque como vamos a ver, los resultados obtenidos son idénticos. En primer lugar veremos si existen diferencias significativas en función de la Edad categorizada, el IMC categorizado y el IAH categorizado. Como se trata de más de 2 muestras independientes en cada uno de los 3 casos, la prueba mas adecuada a utilizar será la prueba de Kruskal-Wallis para k muestras independientes. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 18 A primera vista los rangos de las 2 categorías superiores de edad parecen ser muy similares y mayores que la presión medida en la categoría de menos de 43 años (ver anexos.Tabla 14). Para comprobar si las diferencias son significativas utilizaremos el estadístico de contraste Chicuadrado de Kruskal-Wallis. El valor del estadístico de contraste Chi-cuadrado es 0,102 y tiene un nivel de significación superior a 0,05 por lo que podemos afirmar que no existen diferencias significativas al nivel de confianza de 95% en la presión debidas a las diferentes categorías de edad. Respecto al IMC categorizado con la presión (Ver anexos. Tabla 15), en esta ocasión los rangos promedio sí que presentan valores muy diferentes. El estadístico de contraste Chi-cuadrado es 9,901 con un p-valor de 0,007 indicándonos que existen diferencias significativas en la variable presión debidas a las distintas categorías de IMC. En la tabla 16 está el IAH categorizado frente a la presión Aquí también se observan diferencias entre los rangos promedio con un valor muy superior en el grupo IAH severo. El valor del estadístico es muy elevado y su significación es muy elevada, p<0,05, indicando que existen diferencias significativas en la presión en función de las distintas categorías de IAH. Para la variable sexo, al tener únicamente 2 categorías (mujer y hombre), hemos de utilizar la prueba no paramétrica de W- Wilcoxon para 2 muestras independientes. Aparentemente la diferencia entre los rangos promedio (Ver anexos. Tabla 17) es bastante elevada, con un valor de presión superior en el grupo de hombres con respecto al grupo de mujeres. Analizando los estadísticos de contraste (Ver anexos. Tabla 18) correspondientes obtenemos una W de Wilcoxon de 2.242,5 y un p-valor superior a 0,05, por lo que debemos afirmar que no existen diferencias significativas en la variable presión en función del sexo. Por tanto, y como hemos comentado antes, obtenemos los mismos resultados con las versiones no paramétricas del ANOVA y de la t de Student para muestras independientes, dando así validez a lo obtenido con éstos métodos. Habremos de añadir que las diferencias encontradas son tan consistentes que hasta los métodos no paramétricos utilizados son capaces de detectarlas. VARIABLES PREDICTORAS DE LA PRESIÓN DEL CPAP La regresión lineal nos permite comprobar que variables pueden ser predictoras de la presión del CPAP mas adecuada para cada paciente y así evitar los accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares producidos por la apnea del sueño. Resulta de gran interés ya que nos permitiría predecir el valor de presión necesario para cada paciente a partir del valor de unos parámetros que han sido medidos por el personal de enfermería antes de realizarse la PCR. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 19 La utilizaremos para predecir la variable de interés en función de las variables explicativas. En nuestro caso intentamos pronosticar el valor de la Presión (variable dependiente) en función de las variables que son determinantes y que se introducen en la ecuación de regresión. Realizaremos la regresión lineal múltiple entre las que alcancen significación en el método utilizado por el paquete estadístico SPSS para la selección de la mejor ecuación de regresión. Nuestro objetivo final es conocer que variables son predictoras del valor de la Presión para poder estimar dicha variable con la mayor precisión posible. Realizamos la ecuación regresión lineal múltiple que tomará la siguiente formula general: Y = B0 + B1 X1 +B2X2+ …..+ BKXK + ε Siendo Y la variable dependiente de nuestro estudio, Bo el coeficiente de la constante, Bj son los coeficientes de las pendientes de la ecuación de regresión múltiple para cada una de las variables q resulten significativas y ε es el error aleatorio que es característico de las ecuaciones de regresión y es la diferencia entre la puntuación real y la puntuación pronosticada en la variable dependiente, que es la presión. Establecemos el siguiente contraste de hipótesis: H0 : B1=B2=….=BK= 0 H1 : B1=B2=….=BK ≠0 frente a la hipótesis alternativa (H1) que propone que al menos una de dichas pendientes es distinta de 0. En primer lugar el método mencionado para la regresión analiza las correlaciones obtenidas entre la variable dependiente y las variables independientes candidatas a formar parte de la ecuación. Respecto a las correlaciones de las variables independientes con la presión (Ver anexos. Tabla 19) vemos que las variables con mayor correlación son perímetro del cuello y IAH con un valor idéntico y significativo (p< 0,01) seguida por perímetro de la cintura e IMC con un valor ligeramente inferior aunque también significativo. La variable seleccionada para el primer modelo de la ecuación de regresión es la variable IAH, en un segundo modelo incluye además la variable perímetro del cuello sin que se alcancen valores significativos para el resto de variables (Ambos modelos se pueden ver en anexos. Tabla 20). En el modelo 1 en donde, como hemos dicho, se incluye únicamente la variable IAH la proporción de varianza de la variable presión explicada por esta variable alcanza el valor de 15,3% (R2=0,153) mientras que el modelo 2, donde se incluye la variable IAH y el perímetro del cuello, estas dos variables explican un 21,9% de la varianza de la variable presión (R2=0,219). Esto significa que mas del 20% de los factores que determinan las variaciones de la variable dependiente están relacionadas con el IAH y el Perímetro del cuello. Realizamos el ANOVA para el contraste de las hipótesis mencionadas anteriormente que ahora serán: H0 : B1=B2= 0 H1: B1≠B2≠ 0 Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 20 Al realizar la significación del ajuste lineal con la tabla ANOVA de regresión (Ver anexos . Tabla 21), tenemos para el IAH una F de 28,223 y un p-valor de 0,000 y para el IAH y perímetro del cuello una F de 21,778 con un p-valor de 0,000. El valor de F mide la fuerza que hay en la regresión, es decir, mide la importancia de una respecto a la otra. Con la significación 0,000 rechazamos que la variabilidad residual sea igual de importante que la explicada y nos quedamos con que la varianza explicada es mayor que la residual. Por tanto, hay asociación significativa y rechazamos la H0. Vemos que el valor de F del análisis de varianza para la significación de la ecuación de regresión lineal múltiple es muy elevado (F=21,778 para el modelo 2) y su significación p<0,001. Lo cual quiere decir que la ecuación de regresión es significativa. Pasaremos al calculo de los coeficientes de la ecuación de regresión múltiple que ahora sabemos se compone de dos variables independientes y la variable dependiente (Ver anexos. Tabla 22). Los coeficientes no estandarizados (B) son de 0,022 para el IAH y de 0,139 para el perímetro del cuello. La significación de dichos coeficientes medida por la T-student es muy elevada para ambos (p<0,001). Los coeficientes estandarizados (Beta) nos indican la contribución de cada una de las variables a la hora de determinar los valores de la variable dependiente presión. Observamos que son idénticos por lo que podemos afirmar que la importancia de IAH y Perímetro del cuello es la misma a la hora de predecir la presión en cm de H2O. De esta manera la ecuación de regresión lineal múltiple incluyendo la constante es: Presión= B0 + B1 (IAH) + B2 (Perímetro del cuello) + ε Presión = 7,305 + 0,022 (IAH) + 0,139 (Perímetro del cuello) + ε El resto de variables no han alcanzado la significación requerida para poderlas incluir en la ecuación de regresión. A continuación se muestra la tabla de los estadísticos de contraste (Ver anexos. Tabla 23). Comprobaremos ahora el cumplimento de los supuestos de la ecuación de regresión recién calculada: Normalidad de los errores de estimación (RESIDUOS) y linealidad de la relación entre las variables NORMALIDAD Vemos los estadísticos de los residuos (Ver anexos. Tabla 24) Y pasamos a realizar la prueba de Kolmogorov-Smirnov para comprobar el ajuste de dichos errores de estimación a la distribución normal (Ver anexo. Tabla 25) El estadístico de contraste Z de Kolmogorov-Smirnov tiene un valor de 0,797 con una probabilidad asociada de 0,550 indicando q los datos se ajustan a la distribución normal y se cumple el supuesto necesario para considerar q la ecuación de regresión es válida. También podemos observar éste ajuste con la distribución normal a partir del histograma de regresión de los residuos tipificados Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 21 En este grafico (Ver anexos .Gráfica 7) podemos observar que las desviaciones del histograma de los residuos tipificados con respecto a la distribución normal estandarizada son muy pequeñas como hemos obtenido al realizar el contraste de normalidad mediante la prueba de K-S. LINEALIDAD La linealidad de la relación de las variables independientes con la variable dependiente la podemos observar en los gráficos de dispersión (Ver anexos. Gráficas 8 y 9) Por lo tanto también podemos dar por supuesto el requisito de linealidad entre cada una de las variables independientes y la variable dependiente. DISCUSIÓN Aunque se han propuesto varios modelos diagnósticos predictivos con la combinación de síntomas de SAHS y variables antropométricas 49, no se ha obtenido una precisión diagnóstica suficiente para confirmar el SAHS pero con el conocimiento de los parámetros antropométricos sí que podemos tener una aproximación clínica a dicho diagnóstico. Los parámetros antropométricos constituyen mediciones sencillas, rápidas, inofensivas, económicas y fiables, que brindan información de los distintos componentes de la estructura corporal de los individuos. Por tanto, desde un punto de vista epidemiológico, su evaluación nos permitirá detectar a aquellos individuos que se desvían de los valores generales. No obstante, para una valoración eficaz, resulta necesario combinar distintas variables antropométricas así como la experiencia acumulada en torno a ellas15. Sin embargo, la clínica es la primera aproximación al diagnóstico y que haya síntomas relevantes, uno de los pilares básicos para indicar tratamiento. Por tanto, una buena historia clínica, sola o combinada con modelos de predicción, será de gran ayuda para estimar el grado de sospecha diagnóstica. Esto permitirá también dar prioridad a los pacientes en lista de espera con alta sospecha de enfermedad y no efectuar estudios en casos de escasa probabilidad clínica. Por ello, la importancia de recoger en la historia clínica, los parámetros antropométricos y clínicos del paciente antes de indicar la realización de una prueba diagnóstica u otra, con la finalidad de establecer lo antes posible el tratamiento corrector necesario para cada paciente. En nuestro estudio hemos visto que hay asociación significativa entre el sexo de los pacientes y la edad, por tanto en el grupo de mujeres, el mayor porcentaje se encuentra en la categoría de edad mayor de 52 años en detrimento de las categorías restantes. Mientras que en el caso de los hombres, la relación aparece en mayor medida en las otras dos categorías. Hay más mujeres con SAHS con edades superiores a 52 años y hombres con edades inferiores a esa edad. En el estudio de Iriondo et al18 (2007) no han diferenciado la variable sexo por lo que resulta difícil establecer diferencias en torno a su categoría. Al comparar el sexo y el IMC en nuestro estudio, nos encontramos con que no hay relación entre dichas variables. Independientemente del sexo del paciente su asociación es nula con el IMC. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 22 Hay asociación entre el sexo y el IAH, mayor en el caso de las mujeres con edades inferiores a 52 años en comparación con los hombres que tienen un IAH mayor en edades superiores a los 52 años. Estos resultados apoyan lo expuesto en el estudio de Iriondo et al18 (2007), que expresa lo mismo respecto a la variable sexo sin categorizar. Al analizar en nuestro estudio la variable dependiente presión en función de la edad no arroja significación entre ambas, por tanto la edad del paciente es indiferente a la hora de titular la presión de CPAP. Estos resultados son avalados por lo obtenido los estudios realizados por Iriondo et al18 (2007) y Rey de Castro et al25 (2003). En los resultados obtenidos en nuestro estudio, referidos al IMC con la presión, obtenemos significación entre ambas variables. Coinciden con nuestros resultados y en todas las categorías de IMC, con el estudio de Iriondo, afirmando que hay más relación en individuos con obesidad y en menor medida con sobrepeso ó IMC normal. La presión va aumentando con el incremento del IMC. En un estudio poblacional realizado por Schwartz Alan et al50 (1991) en el que se seleccionaron al azar 690 ciudadanos de Wisconsin, se comprobó que la ganancia de un 10% en el peso suponía aumentar en 6 veces el riesgo de sufrir SAHS. Además, se apreció que la pérdida de un 10% de peso predecía un descenso del IAH del 26%. La relación del sobrepeso con el SAHS no se conoce con exactitud y podría estar relacionado con el depósito de grasa en las estructuras de la vía aérea superior (VAS) o con alteraciones en su normal funcionamiento. Se ha observado que la pérdida de peso logra una disminución de la colapsabilidad de la VAS50. Al ser el IMC una variable modificable, se debería actuar más sobre ella debido a la influencia que tiene sobre la presión del CPAP y así también disminuirían las complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares que puede padecer el paciente. En nuestro estudio el IAH está muy relacionado con la presión, resultado coherente con los estudios anteriores. En la introducción de nuestro trabajo ya definíamos el IAH como el número de apneas más el número de hipoapneas dividido por las horas de sueño, siendo principalmente las apneas las que constituyen el SAHS y para tratarlo en la mayoría de los casos se utiliza como tratamiento corrector la CPAP a una presión determinada para cada paciente. De ahí su incuestionable relación con la presión y justificable estadísticamente por éste estudio y por los anteriormente citados. La presión a la que el paciente lleva el dispositivo no está relacionada en nuestro estudio con el sexo. El valor de la presión es independiente si el paciente es hombre o mujer. Sin embargo, esto difiere de la bibliografía consultada ya que, los autores Millman R (1995) y Dealberto M (1994) afirman, que el sexo condiciona a padecer ésta enfermedad, principalmente por la distinta modelación de la obesidad en varones y en mujeres, haciendo referencia a la obesidad androide en la que hay mayor acumulación de grasa en el tronco superior y en el cuello provocando un mayor colapso de la vía aerodigestiva superior. En nuestro estudio realizamos la regresión con la finalidad de predecir que variables nos permiten pronosticar la presión del CPAP. En nuestro caso, solamente las variables IAH y el perímetro del cuello son determinantes a la hora de efectuar el pronóstico de la presión a través de la ecuación de regresión. La contribución de ambas variables a la hora de determinar los valores de la presión, estadísticamente es la misma, por lo que Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 23 las dos tienen la misma importancia a la hora de predecir la presión. Estos resultados son coherentes con la bibliografía consultada y con el estudio realizado por Marín et al11 (2005) en Zaragoza, en el que al determinar el IAH como variable predictora de SAHS, los pacientes que no aceptaron el tratamiento con CPAP tuvieron un aumento significativo de riesgo de presentar episodios cardiovasculares fatales. Esto sugiere que los pacientes con un IAH elevado deben ser tratados con CPAP. Por tanto, consideramos a tenor de los resultados, que una buena cumplimentación de los datos antropométricos, especialmente el perímetro del cuello, es el paso previo y necesario a la realización de la PCR. Así conoceremos el IAH que nos da el diagnóstico de certeza de la enfermedad ya que principalmente las apneas junto con los ronquidos y la somnolencia diurna constituyen el SAHS, enfermedad de elevada prevalencia que puede causar graves complicaciones en los pacientes, especialmente problemas cardiovasculares y cerebrovasculares. De todo ello se deduce que el análisis de los parámetros antropométricos es de utilidad en la evaluación diagnóstica de los pacientes que acuden a la consulta del médico de Atención Primaria y/o al neumólogo del ambulatorio y conforme a ellos derivarán con mayor rapidez a la Unidad de Trastornos del Sueño para establecer tratamiento corrector. Incidimos en la necesidad de realizar un diagnóstico rápido del SAHS para evitar costes añadidos que ocasiona la enfermedad sin diagnosticar produciendo también un deterioro en la calidad de vida de éstos pacientes ya que está directamente relacionada con accidentes de tráfico, enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo. Enfermería ocupa un lugar privilegiado en el contexto del sistema sanitario, cada vez está más preparada a nivel científico y podría ser la pieza clave para ayudar a diagnosticar a pacientes con SAHS al tener acceso a una comunicación regular con pacientes y familiares en la práctica diaria. Resaltamos la necesidad de continuar investigando en éste campo, ya que estudios como éste avalan la necesidad de continuar profundizando en proyectos investigadores que faciliten el diagnóstico precoz y no invasivo para el paciente. Esto permitiría reducir costes ya que aunque se ha probado que el tratamiento con CPAP tiene una buena relación coste-efectividad y se ha demostrado que el consumo de recursos sanitarios entre los pacientes con SAHS es más del doble antes de ser tratados que tras recibir el tratamiento con CPAP, aún no tenemos completamente resueltas las indicaciones de éste tratamiento en todas las situaciones posibles39. Las limitaciones de este estudio son fundamentalmente las derivadas de un diseño transversal, que solo permite estudiar asociaciones entre las variables, sin posibilidad de establecer causalidad. CONCLUSIÓN Se propone una ecuación de regresión que cumple los supuestos necesarios que garantiza su validez estadística y que por tanto nos permite utilizar dicha ecuación para Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 24 realizar los pronósticos de la variable presión a partir de las variables IAH y perímetro del cuello. En nuestro caso, y aunque las correlaciones significativas con la variable dependiente son numerosas, solamente las variables IAH y el perímetro del cuello son determinantes a la hora de efectuar el pronóstico de la presión a través de la ecuación de regresión. La presión a la que los pacientes con SAHS llevan la CPAP no está relacionada ni con la edad ni con el sexo y tampoco tiene relación con la tensión sistólica ni la tensión diastólica pero sí que está relacionada con el IAH, los pacientes tienen mayor perímetro cervical, poseen un IMC más elevado y tienen mayor perímetro abdominal. Por todo ello, al demostrar nuestra hipótesis, en la que los parámetros antropométricos y clínicos citados anteriormente determinan el valor de la presión del CPAP en los pacientes con SAHS, dejaría patente la necesidad de seguir investigando sobre éste tema con la finalidad de realizar un diagnóstico no invasivo y lo más rápido posible para minimizar las consecuencias potencialmente graves del síndrome sobre la salud y calidad de vida del enfermo. El análisis de los parámetros antropométricos y clínicos es de utilidad en la evaluación diagnóstica de los pacientes con SAHS. BIBLIOGRAFÍA 1-Vega Pablo A.Examen físico y aproximación clínica de los trastornos respiratorios del sueño.Acta Otorrinolaringol Esp.2011;39(3):19-25. 2-Consenso Nacional sobre el síndrome de apneas-hipoapneas del sueño. Definición y concepto. 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Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 31 Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 32 Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 33 TABLAS Y GRÁFICOS Tabla 1. Tabla de contingencia edad categorizada: SEXO X2 p Mujer (%) Hombre (%) Total (%) EdadCateg Menos de 43 12,1% 24,0% 21,5% De 43 a 52 12,1% 24,8% 22,2% 6,402 0,041 Mayor de 52 75,8% 51,2% 56,3% Total 100,0% 100,0% 100,0% Para las tablas de contingencia realizaremos la asociación con el estadístico de contraste Chi-cuadrado de Pearson. Gráfica 1. Edad relacionada con el sexo Tabla 2. Tabla de contingencia con IMC categorizado SEXO X2 p Mujer (%) Hombre (%) Total (%) IMC_Cat Normal 12,1% 7,2% 8,2% Sobrepeso 36,4% 51,2% 48,1% 2,551 0,279 Obesidad 51,5% 41,6% 43,7% Total 100,0% 100,0% 100,0% Para las tablas de contingencia realizaremos la asociación con el estadístico de contraste Chi-cuadrado de Pearson. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 34 Gráfica 2. IMC relacionado con sexo Tabla 3. Tabla de contingencia IAH categorizada SEXO X2 p Mujer (%) Hombre (%) Total (%) IAH_Cat Leve 21,2% 8,8% 11,4% Moderado 36,4% 26,4% 28,5% 6,615 0,037 Severo 42,4% 64,8% 60,1% Total 100,0% 100,0% 100,0% Para las tablas de contingencia realizaremos la asociación con el estadístico de contraste Chi-cuadrado de Pearson. Gráf ica 3. IAH frente a sexo Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 35 Tabla 4. Estadísticos descriptivos para variables cuantitativas Variables Mínimo Máximo Media D.E. Asimetría Curtosis P (cmH20) 4,00 14,00 8,63 1,84 0,27 0,07 EDAD 15 81 53,53 13,04 -0,34 -0,07 IMC 17,9 51,2 30,07 5,08 1,18 2,80 P.CUELLO 31,00 48,00 41,09 3,73 -0,30 -0,28 P.CINTURA 71,00 139,00 106,14 12,21 0,08 0,15 IAH 2,00 102,00 42,44 23,13 0,44 -0,61 T.SISTÓLICA 90 180 125,66 17,51 0,62 0,40 T.DIASTÓLICA 47 110 81,22 10,53 0,10 0,34 Tabla 5. Prueba para comprobar la normalidad de las variables: Kolmogorov- Smirnov para una muestra. Media Z de Kolmogorov- Smirnov p EDAD 53,52 0,70 0,700 IMC 30,07 1,25 0,085 P.CUELLO 41,09 1,01 0,252 P.CINTURA 106,14 0,64 0,800 IAH 42,44 1,30 0,067 P (cmH20) 8,63 1,76 0,003 T.SISTÓLICA 125,65 1,91 0,001 T.DIASTÓLICA 81,21 2,08 0,000 Tabla 6. Correlaciones de las variables independientes con la variable presión. Variables R de Pearson p EDAD 0,029 0,719 IMC 0,241 0,002 P.CUELLO 0,391 0,000 P.CINTURA 0,282 0.000 IAH 0,38 0,000 T. SISTÓLICA -0,004 0,957 T. DIASTÓLICA -0,002 0,982 Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 36 Tabla 7. Los estadísticos descriptivos de la variable edad: Descriptivos P (cmH20) N Media Desviación típica Error típico Mínimo Máximo Menos de 43 34 8,5882 2,01686 ,34589 4,00 13,00 De 43 a 52 35 8,6571 1,84619 ,31206 6,00 13,00 Mayor de 52 89 8,6404 1,80433 ,19126 4,00 14,00 Total 158 8,6329 1,84893 ,14709 4,00 14,00 Tabla 8. Análisis de varianza entre variable edad y presión P (cmH20) Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig. Inter-grupos ,093 2 ,047 ,013 ,987 Intra-grupos 536,615 155 3,462 Total 536,709 157 Análisis de varianza entre dichas variables con el estadístico de contraste F. Tabla 9. Estadísticos descriptivos de la variable IMC P (cmH20) N Media Desviación típica Error típico Normal 13 7,3077 ,94733 ,26274 Sobrepeso 76 8,6447 1,83814 ,21085 Obesidad 69 8,8696 1,90134 ,22889 Total 158 8,6329 1,84893 ,14709 Tabla 10. Análisis de varianza entre variable IMC y presión P (cmH20) Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig. Inter-grupos 26,706 2 13,353 4,058 ,019 Intra-grupos 510,003 155 3,290 Total 536,709 157 Análisis de varianza entre dichas variables con el estadístico de contraste F. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 37 Gráfica 4. IMC frente a Presión Tabla 11. Estadísticos descriptivos de la variable IAH P (cmH20) N Media Desviación típica Error típico Leve 18 8,0000 2,24918 ,53014 Moderado 45 7,7778 1,55050 ,23113 Severo 95 9,1579 1,72168 ,17664 Total 158 8,6329 1,84893 ,14709 Tabla 12. Análisis de varianza entre variable IAH y Presión ANOVA P (cmH20) Suma de cuadrados gl Media cuadrática F Sig. Inter-grupos 66,300 2 33,150 10,923 ,000 Intra-grupos 470,409 155 3,035 Total 536,709 157 Análisis de varianza entre dichas variables con el estadístico de contraste F. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 38 Gráfica 5. IAH frente a Presión Tabla 13. Estadísticos descriptivos de la variable Sexo. Estadísticos de grupo SEXO N Media Desviación típ. Error típ. de la media P (cmH20) Mujer 33 8,1212 1,81586 ,31610 Hombre 125 8,7680 1,84100 ,16466 Gráfica 6. Sexo frente a Presión Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 39 Tabla 14. Edad categorizada con la Presión Rangos EdadCateg N Rango promedio P (cmH20) Menos de 43 34 77,44 De 43 a 52 35 79,36 Mayor de 52 89 80,34 Total 158 Prueba de Kruskal-Wallis para k muestras independientes (contraste no paramétrico) entre la Edad categorizada y la Presión del CPAP. Tabla 15. IMC categorizado con la Presión: Rangos IMC_Cat N Rango promedio P (cmH20) Normal 13 43,08 Sobrepeso 76 79,88 Obesidad 69 85,94 Total 158 Prueba de Kruskal-Wallis entre el IMC categorizado con la Presión del CPAP. Tabla 16. IAH categorizado frente a la Presión: Rangos IAHcateg N Rango promedio P (cmH20) Leve 18 65,58 Moderado 45 59,19 Severo 95 91,76 Total 158 Prueba de Kruskal-Wallis entre el IAH categorizado y la Presión del CPAP. Tabla 17. Presión en función del Sexo: SEXO N Rango promedio Mujer 33 67,95 Hombre 125 82,55 Total 158 Prueba no paramétrica de W- Wilcoxon para 2 muestras independientes (contraste no paramétrico) de la Presión en función del Sexo. Trabajo Fin de Máster María José Gonzalo Junza 40 Tabla 18. Estadísticos de contraste: P (cmH20) U de Mann-Whitney 1681,500 W de Wilcoxon 2242,500 p-valor 0,098 Estadísticos de contraste W de Wilcoxon. Tabla 19. Tabla de correlación de las variables independientes con la presión y su significación: P (cmH20) p Correlación de Pearson EDAD 0,029 0,719 SEXO 0,143 0,074 IMC 0,241 0,002 P.CUELLO 0,391 0,000 P.CINTURA 0,282 0,000 T.Sistólica -0,004 0,957 T.Diastólica -0,002 0,982 IAH 0,391 0,000 Tabla 20. Resumen del modelo (REGRESIÓN) Modelo R R cuadrado R cuadrado corregida Error típ. de la estimación 1 ,391(a) ,153 ,148 1,70686 2 ,468(b) ,219 ,209 1,64410 En el modelo 1 se incluye únicamente la variable IAH. En el modelo 2 se incluye la variable IAH y el perímetro del cuello.