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Abstract

Introducción: los Trastornos de la Personalidad (TP) suponen una fuente de sufrimiento tanto para los pacientes como para sus familias, pudiendo conducir a un deterioro marcado y progresivo en el funcionamiento global del sujeto. Además de existir evidencia de que estos trastornos son una variable importante para la evolución y el pronóstico de las enfermedades mentales, son extensos los estudios que investigan acerca de su alta tasa de comorbilidad con los trastornos afectivos, de conducta alimentaria y el abuso de sustancias, situándolos como un grupo vulnerable a presentar intentos de suicidio. Todo esto provoca que los pacientes diagnosticados de TP sean una población con altos niveles de morbimortalidad, causando gran demanda asistencial. El estudio de los diagnósticos enfermeros más prevalentes así como su posible asociación con el tipo de TP permitiría un mejor abordaje del trastorno a través de una atención más especializada con cuidados específicos. Objetivos: -establecer un perfil de paciente para cada tipo de Trastorno de la Personalidad (criterios DSM-IV) -analizar si existe asociación entre los patrones alterados y/o diagnósticos enfermeros detectados y los diferentes tipos de Trastorno de la Personalidad o el sexo del paciente. Metodología: estudio descriptivo transversal de los diagnósticos enfermeros detectados en la valoración enfermera a través de la revisión de historias clínicas de los pacientes ingresados en la Unidad de Trastornos de la Personalidad de Zaragoza (UTP) en el año 2011 y su posible asociación con el sexo del paciente o con el tipo de TP (mediante el cuestionario IPDE). Análisis estadístico de los datos con SPSS 15.0 para Windows. Conclusiones: -el 70,4% de los pacientes fueron mujeres, con una edad media de la muestra de 31 años. A pesar de ser la mayoría adultos jóvenes, ninguno refirió encontrarse en activo laboralmente, habiendo estado en tratamiento con anterioridad con cinco profesionales de media y presentando un ingreso al año, lo que remarca la morbilidad del proceso; -los pacientes con trastorno limite presentaron un mayor deterioro en el patrón autopercepción/autoconcepto (86,7%), apareciendo frecuentemente los diagnósticos: baja autoestima, desesperanza y ansiedad, todos ellos con un 53,3% de aparición en este trastorno; -los pacientes con trastorno paranoide mostraron alterado habitualmente el patrón sueño (100%), además de existir asociación estadísticamente significativa con los diagnósticos: alteraciones sensoperceptivas (p=0’030), déficit autocuidado: vestido/acicalamiento (p=0’017) y con el ítem que valora la presencia de problemas con la justicia (p=0’040); -los pacientes con trastorno de personalidad histriónico manifestaron frecuentemente alteraciones en los diagnósticos enfermeros: mantenimiento del hogar, interrupción de los procesos familiares, ambos con un 75% y desesperanza con un 100% de prevalencia. A su vez también se obtuvieron resultados de asociación estadísticamente significativa con el ítem conductas promiscuas (p=0’032) -los resultados mostraron asociación significativa entre las mujeres con TP y los trastornos de la conducta alimentaria (p=0’005). Pascual Bellido, Nuria; Lucha López, Ana Carmen

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Trabajo Fin de Máster DIAGNÓSTICOS ENFERMEROS EN PACIENTES HOSPITALIZADOS EN LA UNIDAD DE TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD EN EL HOSPITAL NUESTRA SEÑORA DE GRACIA AUTORA: NURIA PASCUAL BELLIDO Director/es ANA C. LUCHA LOPEZ FACULTAD CIENCIAS DE LA SALUD ZARAGOZA 2012 1 DIAGNÓSTICOS ENFERMEROS EN PACIENTES HOSPITALIZADOS EN LA UNIDAD DE TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD EN EL HOSPITAL NUESTRA SEÑORA DE GRACIA Autora: Nuria Pascual Bellido Introducción: Los Trastornos de la Personalidad (TP) suponen una fuente de sufrimiento tanto para los pacientes como para sus familias, pudiendo conducir a un deterioro marcado y progresivo en el funcionamiento global del sujeto. Además de existir evidencia de que estos trastornos son una variable importante para la evolución y el pronóstico de las enfermedades mentales, son extensos los estudios que investigan acerca de su alta tasa de comorbilidad con los trastornos afectivos, de conducta alimentaria y el abuso de sustancias, situándolos como un grupo vulnerable a presentar intentos de suicidio. Todo esto provoca que los pacientes diagnosticados de TP sean una población con altos niveles de morbimortalidad, causando gran demanda asistencial. El estudio de los diagnósticos enfermeros más prevalentes así como su posible asociación con el tipo de TP permitiría un mejor abordaje del trastorno a través de una atención más especializada con cuidados específicos. Objetivos: -Establecer un perfil de paciente para cada tipo de Trastorno de la Personalidad (criterios DSM-IV) -Analizar si existe asociación entre los patrones alterados y/o diagnósticos enfermeros detectados y los diferentes tipos de Trastorno de la Personalidad o el sexo del paciente. Metodología: Estudio descriptivo transversal de los diagnósticos enfermeros detectados en la valoración enfermera a través de la revisión de historias clínicas de los pacientes ingresados en la Unidad de Trastornos de la Personalidad de Zaragoza (UTP) en el año 2011 y su posible asociación con el sexo del paciente o con el tipo de TP (mediante el cuestionario IPDE). Análisis estadístico de los datos con SPSS 15.0 para Windows. Conclusiones: *El 70,4% de los pacientes fueron mujeres, con una edad media de la muestra de 31 años. A pesar de ser la mayoría adultos jóvenes, ninguno refirió encontrarse en activo laboralmente, habiendo estado en tratamiento con anterioridad con cinco profesionales de media y presentando un ingreso al año, lo que remarca la morbilidad del proceso *Los pacientes con trastorno limite presentaron un mayor deterioro en el patrón autopercepción/autoconcepto (86,7%), apareciendo frecuentemente los diagnósticos: baja autoestima, desesperanza y ansiedad, todos ellos con un 53,3% de aparición en este trastorno. *Los pacientes con trastorno paranoide mostraron alterado habitualmente el patrón sueño (100%), además de existir asociación estadísticamente significativa con los diagnósticos: alteraciones sensoperceptivas (p=0’030), déficit autocuidado: vestido/acicalamiento (p=0’017) y con el ítem que valora la presencia de problemas con la justicia (p=0’040)) * Los pacientes con trastorno de personalidad histriónico manifestaron frecuentemente alteraciones en los diagnósticos enfermeros: mantenimiento del hogar, interrupción de los procesos familiares, ambos con un 75% y desesperanza con un 100% de prevalencia. A su vez también se obtuvieron resultados de asociación estadísticamente significativa con el ítem conductas promiscuas (p=0’032). *Los resultados mostraron asociación significativa entre las mujeres con TP y los trastornos de la conducta alimentaria (p=0’005). 2 INDICE INTRODUCCIÓN………………………………………………...p.3 - Preguntas investigación…………………………………....p.10 - Hipótesis…………………………………………………...p.11 - Objetivos………………………………………………...…p.11 METODOLOGIA………………………………………………….p.12 RESULTADOS………………………………………………….....p.18 -Análisis descriptivo………………………………………...p.18 -Análisis bivariante……………………………………….....p.26 DISCUSIÓN……………………………………………………….p.29 BIBLIOGRAFIA…………………………………………………..p.45 ANEXOS……………………………………………………………p.50 -Anexo I……………………………………………………..p.51 -Anexo II…………………………………………………….p.55 -Anexo III…………………………………………………....p.56 -Anexo IV…………………………………………………....p.76 3 1. INTRODUCCIÓN 1.1. PERSONALIDAD Personalidad es un concepto complejo que ha recibido numerosas definiciones a lo largo de la historia. Proviene del latín “personam” y originalmente se utilizó para denominar la máscara teatral utilizada en el drama griego. Este concepto ha ido evolucionando hasta ser definido hoy en día como el conjunto de sentimientos, emociones y pensamientos, ligados al comportamiento y persistentes a lo largo del tiempo, que hacen diferente a cada individuo de los demás1. La personalidad consta de una parte heredada o genética (temperamento) y otra social o ambiental (carácter). Se describe a través de los rasgos emocionales y conductuales, los cuales, en conjunto, caracterizan a una persona. Estos rasgos, entendidos como modelos duraderos de percepción, relación y pensamiento sobre el entorno y uno mismo, son los que determinarán a través de su variación dimensional la patología de la personalidad2. 1.2. HISTORIA La primera referencia a lo que hoy se denomina como Trastorno de la Personalidad (TP) la encontramos en el siglo III a.C. En esa época, Teofrasto, discípulo de Aristóteles, escribió la obra “Los Caracteres” donde se describían más de 30 tipos de alteraciones del carácter. Tras este primer intento de describir las diferentes tipos de personalidad, hubo pocas modificaciones hasta el siglo XIX, utilizando el término “enfermedad de la personalidad” para hacer referencia a las enfermedades mentales en su conjunto. Es Pinel quien, en 1801 realiza la primera descripción de lo que ahora llamamos TP, al diferenciar una serie de cuadros clínicos del resto de las enfermedades mentales e incluirlos en las manías sin delirio. Posteriormente Pritchard, a través del concepto insania moral les otorga por primera vez una connotación moral3. En 1881, Koch describe las inferioridades psicopáticas, utilizando de manera novedosa el término psicopático y poco después, Kraepelin, siguiendo la misma línea, acuño el término “personalidad psicopática” describiendo cuatro tipos de personalidad anómalas. La consideración de la psicopatía como anomalía de la personalidad o del carácter, dotando a los trastornos de la personalidad como patologías individuales y delimitadas entre sí, llega con Kurt Schneider en 1923. A través de una categorización propia, describió diez tipos de personalidad psicopáticas, las cuales eran consecuencia de la exageración patológica de rasgos normales de la personalidad4. Más adelante, en 1952 y coincidiendo con una visión más social de la psiquiatría, aparecen definidos en el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales II (DSM-II) de la Asociación de Psiquiatría Americana, los Trastornos de Personalidad sociopáticos, como individuos caracterizados principalmente en términos de disconformidad con la sociedad y respecto al medio cultural prevalente. En 1980, con la publicación del DSM-III se matizan los límites de la personalidad antisocial, apareciendo la delimitación definicional de Trastorno de la Personalidad y siendo recogido posteriormente en los manuales sucesivos (DSM-III, III-R y IV, en su Eje II) y por la Clasificación Internacional de las Enfermedades, editada por la Organización Mundial de la Salud (CIE-10), sistemas de clasificación psicopatológica aceptados por la comunidad investigadora y clínica. 4 1.3. TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD En la actualidad, el TP es definido como formas de comportamiento duraderas y profundamente arraigadas en el enfermo, las cuales se manifiestan como modalidades estables de respuesta a un amplio espectro de situaciones individuales y sociales. Representan desviaciones extremas del modo como el individuo normal de una cultura determinada percibe, piensa, siente y sobre todo, se relaciona con los demás. Estas formas de comportamiento desadaptadas, tienden a ser estables y a abarcar múltiples aspectos de las funciones psicológicas y de la conducta. Aparecen en la infancia o adolescencia y persisten en la madurez, produciendo un gran malestar en el sujeto y en el entorno5. Los TP no son considerados como enfermedades mentales, si no, como su nombre indica, trastornos, término más amplio y que se aplica a cualquier alteración genérica de la salud mental, sea o no consecuencia de una alteración somática conocida6. 1.4. DIAGNÓSTICO Y CLASIFICACIÓN El diagnóstico de los TP es dificultoso, principalmente debido a la continuidad entre normalidad y anormalidad, no pudiendo ser diferenciables en términos absolutamente objetivos. A pesar de ello, presentan características comunes que facilitan su diagnóstico7:  Conductas inflexibles, con inadaptación social  Egocentrismo  Conducta manipuladora y explotadora  Incapacidad para tolerar un estrés leve  Falta de responsabilidad individual  Dificultad para enfrentarse a la realidad  Vulnerabilidad frente a otros trastornos mentales Los TP se clasifican en diferentes grupos, basándose en criterios específicos. Según el modelo categorial que los agrupa, CIE-10 o DSM-IV, obtendremos diferentes categorizaciones. La clasificación realizada por el DSM es un sistema de evaluación multiaxial, el cual, a través de su división en cinco ejes refleja los distintos niveles de influencia en la conducta humana. Esta agrupación, divide los TP en diez tipos más una categoría adicional de “no especifico”, organizándolos en tres grupos: A, B y C8.  GRUPO A  Trastorno Paranoide Tendencia excesiva e injustificada a interpretar las acciones de los demás como amenazantes. Continua sospecha y desconfianza de la gente. Hipersensibilidad y afectividad restringida.  Trastorno Esquizoide Pauta de conducta generalizada de indiferencia a la aprobación, a la crítica o a los sentimientos de los demás. Frialdad y distanciamiento emocional con afectividad muy limitada. 5  Trastorno Esquizotípico Personas raras y extravagantes, caracterizadas por presentar pensamientos mágicos, ilusiones recurrentes, despersonalización o desrealización con uso de lenguaje extraño (sin pérdida de capacidad asociativa o incoherencia). Mantienen una relación inadecuada en la interacción cara a cara por lo que generalmente son personas con tendencia al aislamiento social e hipersensibilidad a las críticas, tanto reales como imaginarias.  GRUPO B  Trastorno Antisocial Caracterizado por una pauta de comportamiento irresponsable, con incapacidad para mantener una conducta laboral apropiada, para funcionar como progenitor responsable y para mantener una relación duradera con una pareja sexual. No aceptan las normas sociales con respecto a la conducta legal. Gran impulsividad, irritabilidad y agresividad.  Trastorno Límite El origen de su nombre se debe a que se consideraba fronterizo entre las neurosis y las psicosis. Se manifiesta con gran impulsividad en áreas potencialmente peligrosas: sexo, juego, consumo de sustancias, robos y actos de autoagresión física. Mantiene relaciones interpersonales inestables e intensas, con frecuente idealización/devaluación de las personas y uso de la manipulación. Habitualmente aparecen alteraciones de la identidad en diversas áreas como autoimagen, identidad sexual, objetivos a largo plazo y valores. Gran inestabilidad afectiva, con cambios marcados en el estado de ánimo que generalmente son de corta duración, retornando al estado de ánimo normal en horas o pocos días y con intolerancia a la soledad. Son frecuentes los sentimientos crónicos de vacío o aburrimiento y los actos autolesivos.  Trastorno Histriónico Son personas con una conducta teatral, reactiva y expresada con mucha intensidad (autodramatización, llamada incesante de atención, necesidad de actividad y excitación, hiperreacción ante los menores acontecimientos, explosiones de ira irracional e injustificada). Presentan alteraciones en las relaciones interpersonales, siendo percibidos en muchas ocasiones como hipócritas. Comportamiento egocéntrico, vanidoso y exigente, en constante búsqueda de apoyo y con tendencia a amenazas, gestos o intentos de suicidio manipulativos.  Trastorno Narcisista Son característicos los sentimientos llamativos de autoimportancia o peculiaridad, con gran ocupación en fantasías de éxito, poder, belleza o amor ideal. Presentan dificultades en las relaciones sociales, puesto que carecen de empatía y exigen a los demás una admiración excesiva. Son frecuentes las actitudes soberbias y arrogantes. 6  GRUPO C  Trastorno por Evitación Pauta generalizada de malestar en el contexto social, con hipersensibilidad al rechazo y búsqueda constante de afecto y aceptación, lo que les produce sensación continua de tensión emocional y temor, con retraimiento social y resistencia a tomar parte en relaciones sociales. Baja autoestima.  Trastorno por Dependencia Presentan gran dificultad en la toma de decisiones, permitiendo que los demás asuman la responsabilidad en los asuntos importantes de su vida. Subordinan las necesidades propias a las de las personas de quien dependen. Falta de autoconfianza.  Trastorno Obsesivo-compulsivo Conductas rígidas caracterizadas por un perfeccionismo extremo, con excesiva devoción al trabajo y a la productividad e insistencia en que los demás realicen las cosas tal y como ellos quieren. Capacidad restringida para mostrar emociones cálidas. Para considerarse como criterio diagnostico, la clínica de cada tipo de TP no debe ser debida a ningún otro trastorno mental. La diferencia principal con la clasificación establecida por el DSM-IV es que en el CIE-10 son nueve los tipos de trastornos de la personalidad más el no específico o mixto. Incluye bajo la notación (F60.8) otros trastornos específicos de la personalidad (narcisista, excéntrica, inestable, inmadura, pasivo-agresiva y psiconeurótica). Además añade el Trastorno impulsivo de la personalidad (F60.30) y modifica la denominación del trastorno obsesivo-compulsivo como anancástico y el trastorno por evitación como trastorno ansioso. La mayoría de los casos de TP que se diagnostican son mixtos puesto que en muchas ocasiones la línea divisoria que los separa es confusa, existiendo con frecuencia solapamiento de los cuadros clínicos9. 1.5. EPIDEMIOLOGÍA Los estudios que investigan acerca de la prevalencia de estos trastornos en la población son escasos y la mayoría de veces con resultados dispares, en función de la metodología empleada y de la exigencia del investigador. Los criterios diagnósticos poco definidos, la comorbilidad existente y la variabilidad del propio trastorno hacen que los resultados arrojen cifras que varían desde el 2% al 15%10. A pesar de ello, la mayor parte de los autores sitúan la prevalencia del TP en la población general alrededor del 10%11,12. 1.6. ETIOPATOGENIA La etiología acerca del origen de los Trastornos de la Personalidad es dudosa, existiendo numerosas hipótesis. Actualmente parece que se ha asumido la multicausalidad como origen del trastorno. Esta multicausalidad abarcaría aspectos de la genética, biológicos, psicológicos y sociambientales13. 7 Teoría sociológica: Consideran el TP como una desviación de las normas de la sociedad, en vez de un trastorno psiquiátrico. El comportamiento desviado es consecuencia de un aprendizaje imperfecto y de la mala asimilación de normas, las cuales varían en función de los criterios que establezca esa sociedad. Teoría genética: Establece que los TP vienen determinados genéticamente. Investigaciones realizadas con gemelos señalaban una concordancia mayor en los gemelos monocigóticos que en los dicigóticos, lo que apuntaría una influencia importante del factor hereditario en la transmisión del trastorno. Teoría sobre el entorno: Estudia la influencia de factores como la educación, los modelos parentales y el ambiente familiar, considerando que las experiencias vividas a edades tempranas, en especial la relación madre-hijo, determinará la capacidad de la persona para establecer relaciones significativas en el futuro. Teoría biológica: Es la más estudiada hasta el momento. Sostiene la hipótesis de que el factor causal correspondería a los mecanismos inhibidores del sistema nerviosos central, produciendo alteraciones electroencefalográficas. 1.7. COMORBILIDAD En los últimos años, los estudios relativos a los Trastornos de la Personalidad han aumentado considerablemente, ampliando en gran medida la información disponible. A pesar de ello, continúan siendo los grandes desconocidos dentro del campo de la psiquiatría. La mayoría de estos estudios se centran en los altos niveles de comorbilidad que presentan los TP y diferentes patologías:  Enfermedades mentales14: Estudios realizados en población ingresada en Unidades de Psiquiatría ofrecen cifras de entre 40-70% de comorbilidad entre los TP y diferentes enfermedades mentales. Esta comorbilidad implicaría un peor pronóstico de ambas patologías, con manifestaciones clínicas más complejas y menor adherencia al tratamiento. Los estudios se centran principalmente entre la asociación del trastorno límite y depresión y entre los trastornos psicóticos y esquizofrenia con el trastorno esquizotípico de la personalidad.  Trastornos de la alimentación15, 16: Diferentes investigaciones asocian los TP a los trastornos alimentarios, en especial con la bulimia y la anorexia nerviosa. Además las investigaciones correlacionan cada una de ellas con trastornos de la personalidad específicos, así la bulimia aparecería de manera más frecuente en los trastornos pertenecientes al grupo B y la anorexia sería más frecuente en los trastornos del grupo A.  Abuso de sustancias17: Se ha observado en múltiples estudios la alta prevalencia de TP en consumidores de diferentes sustancias, existiendo un amplio debate sobre si el trastorno sería causa o consecuencia de este consumo. Además de los altos índices de comorbilidad, un estudio internacional establecía que el 70% de los hiperfrecuentadores del sistema sanitario presentaba un trastorno de personalidad18. 8 1.8. TRATAMIENTO El tratamiento médico de los TP se basa en psicoterapias (dinámicas y cognitivoconductuales) combinadas con psicofármacos y el tratamiento enfermero en el cuidado integral de la persona. Ambos, junto con otros profesionales sanitarios se centran en la toma de conciencia de la enfermedad, así como en lograr un mayor grado de adaptación al entorno. 1.9. PROCESO DE ATENCIÓN ENFERMERA Las actividades enfermeras tienen como objetivo el cuidado del paciente desde un punto de vista holístico. Para elevar el nivel de calidad de este cuidado, enfermería ha ido desarrollando un cuerpo propio de conocimientos científicos a través de Modelos y Teorías conceptuales, los cuales describen la disciplina enfermera. A lo largo de la historia de enfermería han existido diferentes modelos19. El proceso de atención enfermera (PAE), término originariamente utilizado por Lynda Hall a principios de los años cincuenta, es el método para aplicar el modelo, ponerlo en práctica y administrar los cuidados de manera organizada y sistemática, implementando una estructura de actuación clínica. El PAE, como instrumento profesional, asegura la calidad de los cuidados que se otorgan al individuo, la familia y la comunidad y profesionaliza las actividades enfermeras, dotándolas de una autonomía suficiente en sus actividades y definiendo las responsabilidades especificas20. Consta de cinco fases: valoración, diagnósticos enfermeros, planificación, ejecución y evaluación. De estas fases, será el diagnóstico enfermero el que marque la dirección del tratamiento enfermero en un sentido u otro, garantizando la adecuación y calidad de los cuidados. El diagnóstico enfermero fue definido en 1988 por la NANDA como: “Juicio clínico sobre las respuestas del individuo, la familia o la comunidad a problemas de salud/procesos vitales reales o potenciales. Los diagnósticos enfermeros proporcionan la base para la selección de las intervenciones enfermeras hacia la consecución de objetivos de los cuales la enfermera tiene la responsabilidad” Marjory Gordon, 199921 Las actividades enfermeras se puede clasificar en dos tipos. Las incluidas en el PAE, encaminadas a resolver los diagnósticos enfermeros detectados en la valoración, constituyen la base de la autonomía enfermera, dotándola de la independencia necesaria en el desarrollo de sus actividades. Por otra parte, están las actividades enfermeras determinadas como consecuencia del diagnostico médico, las cuales se denominan como problemas interdependientes o de colaboración. Ambas tienen la misma importancia y se llevan a cabo según un sistema de priorización. La enfermería, como provisora de cuidados al paciente, debe adecuarse a las necesidades especificas que plantean los usuarios de los servicios de salud mental. Es en este ámbito donde la actuación enfermera cobra especial relevancia debido a la complejidad de los pacientes, la escasa adherencia a los tratamientos prescritos y el riesgo potencial de exclusión y estigmatización22. En estas unidades, el profesional enfermero, como parte importante del equipo multidisciplinar, debe además de prestar 15 37. Prevención ETS: cualitativa dicotómica 38. Pareja estable: cualitativa dicotómica 39. Promiscuidad: cualitativa dicotómica 40. Problemas de diferenciación y/o identidad sexual: cualitativa dicotómica 41. Orientación sexual: cualitativa nominal 42. Sentimientos frente a orientación sexual: cualitativa nominal 43. Vida sexual: cualitativa dicotómica 44. Abuso sexual: cualitativa dicotómica 45. Embarazos: cualitativa dicotómica 46. Abortos: cualitativa dicotómica 47. Conductas impulsivas: cualitativa dicotómica 48. Tipo conductas impulsivas: cualitativa nominal 49. Problemas con la justicia: cualitativa dicotómica 50. Pensamientos suicidio: cualitativa dicotómica 51. Intentos suicidio: cualitativa dicotómica 52. Formas intento suicidio: cualitativa nominal 53. Ámbito existencial: cualitativa dicotómica 54. Grado satisfacción: cuantitativa ordinal 55. Creencias religiosas: cualitativa dicotómica 56. Valoración enfermera: cualitativa nominal b) Variables dependientes: Las variables dependientes se corresponden con los siguientes diagnósticos enfermeros, emitidos en taxonomía NANDA26:  Patrón percepción/mantenimiento de la salud: 1: Manejo inefectivo del régimen terapéutico 2: Incumplimiento del tratamiento 3: Mantenimiento inefectivo de la salud  Patrón nutricional/metabólico: 4: Desequilibrio nutricional por exceso 5: Desequilibrio nutricional por defecto  Patrón de eliminación 6: Estreñimiento  Patrón de actividad/ejercicio 7: Déficit de actividades recreativas 8: Deterioro en el mantenimiento del hogar 9: Déficit del autocuidado: alimentación 10: Déficit del autocuidado: baño/higiene 11: Déficit del autocuidado: vestido/acicalamiento  Patrón sueño/descanso: 12: Deterioro del patrón de sueño 16  Patrón cognitivo/perceptivo 13: Dolor agudo 14: Deterioro de la comunicación verbal 15: Confusión aguda 16: Deterioro de la memoria 17: Alteraciones sensoperceptivas 18: Alteración de los procesos de pensamiento  Patrón autopercepción/autoconcepto 19: Trastorno de la imagen corporal 20: Baja autoestima situacional 21: Desesperanza 22: Baja autoestima crónica 23: Ansiedad  Patrón rol/relaciones 24: Deterioro de la interacción social 25: Riesgo de soledad 26: Interrupción de los procesos familiares 27: Aislamiento social 28: Desempeño inefectivo del rol  Patrón sexualidad/reproducción 29: Patrones sexuales inefectivos  Patrón adaptación/tolerancia al estrés 30: Afrontamiento inefectivo 31: Afrontamiento defensivo 32: Afrontamiento familiar incapacitante 33: Riesgo de violencia dirigida a otros 34: Riesgo de violencia autodirigida 35: Deterioro de la adaptación 36: Negación ineficaz 37: Afrontamiento familiar comprometido 38: Duelo disfuncional 39: Síndrome postraumático  Patrón valores/creencias 40: Sufrimiento espiritual Todas las variables dependientes fueron recogidas como cualitativas dicotómicas, pudiendo adquirir los valores (SI/NO) a través de la valoración enfermera. 17 2.6. ANÁLISIS ESTADÍSTICO Para el tratamiento y análisis de los datos, se utilizaron los programas Excel 2007 y SPSS 15.0 para Windows. 2.6.1. ANÁLISIS UNIVARIANTE Se calcularon índices de estadística descriptiva: -Media, moda y desviación típica de las variables: edad, tiempo de ingreso, profesionales con los que ha estado en tratamiento e ingresos en el último año. - Media de las variables: IMC y horas de sueño. - Frecuencias (absolutas y relativas) de las variables cualitativas. 2.6.2. ANÁLISIS BIVARIANTE Para comprobar la asociación se utilizó el estadístico Chi cuadrado con las siguientes variables cualitativas: 1. Patrones alterados con sus correspondientes diagnósticos & Tipos TP 2. Tipos TP & sexo de los participantes 3. Sexo & Patrones alterados con sus correspondientes diagnósticos 4. Variables complementarias & Tipo TP 5. Variables complementarias & Sexo Este análisis se realizó al conjunto de los participantes y para todos los casos se utilizó un intervalo de confianza del 95% y un grado de significación p < 0,05. Para las variables que resultaron significativas se calculó la magnitud del riesgo a través del Odds Ratio. 18 3. RESULTADOS 3.1. ANÁLISIS UNIVARIANTE (ANEXO III) Los pacientes seleccionados para el estudio tras la aplicación de los criterios de inclusión/exclusión fueron 27. 3.1.1. DATOS SOCIODEMOGRÁFICOS La mayor parte de la muestra, el 70,4% fueron mujeres (19 casos) y el 29,6% hombres (8). (GRAFICO I) La edad media de los participantes fue de 31 años, mínima 18 años y máxima 42, con una desviación típica (DE) de 7,557. Existieron dos modas, a los 20 y a los 35 años, ambas con una frecuencia de 3 casos. (TABLA I) La media de estancia en la unidad fue de 58 días de ingreso, moda a los 60 y a los 65 días, con una DE de 19,14. Más de la mitad de los pacientes, el 60% provenía de una familia con un nivel socioeconómico medio (15), seguido del 28% medio bajo (7). En cuanto a la situación laboral, el 60% de los pacientes se encontraba en el momento de la valoración en situación de desempleo (15) y el 24% con incapacidad laboral temporal (ILT) (6). El 38,5% de los pacientes tenía los estudios básicos concluidos (10) y el 30,8% estudios medios sin concluir (8). (TABLA II) Antecedentes psiquiátricos familiares aparecieron en el 88,5% de los pacientes (23), siendo en el 56,2% de los casos del núcleo familiar más cercano (padres y/o hermanos) (15). 3.1.2. DATOS SOCIODEMOGRAFICOS DIFERENCIADOS POR TIPO DE TP El tipo de trastorno de personalidad (GRAFICO II) más frecuente fue el trastorno límite, con un 55,6% de casos (15), seguido del trastorno paranoide con un 18,5 % (5), del histriónico hubo un 14,8% (4), del trastorno por evitación un 7,4% (2) y por último del trastorno de dependencia un 3,7% (1). De los trastornos esquizoide, esquizotípico, narcisista, antisocial y obsesivo-compulsivo no se halló ningún caso. La edad media de los pacientes con trastorno histriónico fue la más baja (24 años), siendo la más alta la de los pacientes con trastorno por evitación (38 años). La estancia media de los pacientes fue similar en los diferentes tipos de TP estudiados, a excepción del trastorno por evitación que fue de 43 días (15 días menos que la media general de los TP). Las distribuciones en función del sexo variaron siendo en el sexo femenino más frecuente en los trastornos límite, paranoide e histriónico y el masculino mas predominante en el trastorno por evitación y dependiente. (TABLAS III, IV, V, VI, VII). Los patrones que aparecieron alterados con mayor frecuencia fueron el patrón adaptación/tolerancia al estrés y autopercepción/autoconcepto, ambos alterados en un 81,5% de los pacientes (22), siendo este último además el más frecuente en los trastornos límite e histriónico. El diagnóstico que apareció en mayor proporción en los pacientes con TP fue el deterioro del patrón sueño, alterado en un 77,8% de los pacientes (21). Este diagnóstico 19 además fue mayoritario en los pacientes con trastorno paranoide y límite. La desesperanza fue el diagnóstico más frecuente en los pacientes con trastorno histriónico. 3.1.3. ESTUDIO DESCRIPTIVO POR PATRONES FUNCIONALES  Patrón percepción/mantenimiento de la salud (GRAFICO III) Patrón alterado en el 66,7% de los pacientes (18). Afecta al 63,2% de las mujeres (12) y al 75% de los hombres (6). En cuanto a su afectación en los distintos tipos de TP, aparece en el 100% de los dependientes (1), en el 75% de los histriónicos (3), en el 66,7% de los límites (10), en el 60% de los paranoides (3) y en el 50% de los evitadores (1). Los diagnósticos incluidos dentro de este Patrón funcional, aparecidos en la muestra son los siguientes:  00078: Manejo inefectivo del régimen terapéutico Este diagnóstico se encuentra en el 51,9% de los pacientes (14), afectando al 52,6% de las mujeres (10) y al 50% hombres (4). Aquellos pacientes que con mayor frecuencia presentan este diagnóstico son los límites, afectando al 60% (9), seguido de los pacientes con trastorno por evitación (1) e histriónicos (2), ambos en un 50% y por último a los paranoides en un 40% (2).  00079:Incumplimiento del tratamiento Se encuentra en el 25,9% de los pacientes (7), afectando al 31,6% de las mujeres (6) y al 12,5% de los hombres (1). Presente en el 60% de los paranoides (3), el 25% de los histriónicos (1) y el 20% de los pacientes con trastorno límite (3).  0099: Mantenimiento inefectivo de la salud Diagnosticado en el 33,3% de los pacientes (9), estuvo presente en el 42,1% de las mujeres (8) y en el 12,5% de los hombres (1). Su frecuencia de aparición en función del tipo de TP fue del 100% en los trastornos por dependencia (1), el 40% en los paranoides (2), el 33,3% en los límites (5) y el 25% en los histriónicos (1). En cuanto a los aspectos recogidos en las variables complementarias de este patrón: La Actitud ante el posible diagnóstico de trastorno de la personalidad fue de aceptación en el 37,5% de los casos (9), el 12,5% manifestó rechazo (3) y el 50% otros motivos (12), siendo el más importante la no conciencia de enfermedad (75% de los 12 casos y el 37,5% del total). De media, los pacientes de la muestra han estado en tratamiento con 5 profesionales anteriormente. Los motivos referidos para su abandono fueron: el 38,1 % los dejó por ineficaces (8), el 14,3% porque no le entendían (3), el 9,5% refiere que solo le daban pastillas (2) y el 4,8% porque eran muy duros (1). El 33,3% respondió otras razones, de los cuales el 42,8% (12,7% del total) fue por motivos económicos. El 76% ha estado en tratamiento no farmacológico con anterioridad (19) y en tratamiento farmacológico el 96% (24). Respecto al tratamiento no farmacológico, el 36,8% realizó terapia de grupo (9), el 21% terapia cognitivo-conductual (5), el 15,7% 20 terapia familiar (4), el 10,5% terapia psicoeducativa e igual frecuencia, 10,5% los que realizaron psicoanálisis (3). En cuanto al tratamiento farmacológico, el 79,1% tomaron antidepresivos (20), el 70,8% ansiolíticos (18), el 37,5% hipnóticos (9), el 16,6% neurolépticos (4) y el 8,3% anticonvulsionantes (2). Con respecto al cumplimiento de las pautas de medicación el 73,9% (17) dijo tomar la medicación prescrita, el 13% (3) la tomaba de manera irregular, el 8,7% (2) prácticamente se automedicaba y el 4,3% (1) reconocía no tomar la prescrita. El 50% de los que no tomaban la medicación correctamente fueron diagnosticados de incumplimiento del tratamiento en la UTP. La media de ingresos hospitalarios en el último año fue de 1 con 1,326 de desviación típica y moda en 0. El 15,4% (4) no ha estado ingresado nunca en un centro psiquiátrico. De los que sí han estado, el 42,3% (11) ha sido en unidades de agudos, el 23,1% (6) en unidad de agudos más centro de día, el 3,8% (1) en centro de día y 3,8% (1) también, en centro de día y hospital psiquiátrico. Los hábitos tóxicos registrados de los pacientes fueron: el 74% (20) fumaba de manera habitual, el 62,9% (17) tomaba alcohol y el 66,6% (18) consumía drogas.  Patrón nutricional/metabólico (GRAFICO IV) Patrón afectado en el 14,8% (4) de los pacientes, correspondiéndose el 100% de los casos a mujeres (21,1% del total de mujeres). Aparece en un 25% (1) de los histriónicos y en un 25% (3) de los límites.  0001:Desequilibrio nutricional por exceso Presente en el 11,1% (3) de los pacientes, siendo el 100% mujeres (15,8% del total de mujeres). Aparece en el 25% de los pacientes con trastorno histriónico (1) y en el 13,3% de los pacientes limites (2).  0002:Desequilibrio nutricional por defecto Presente en el 7,4% (2) de los pacientes, el 100% de ellos mujeres (10,5% del total de mujeres). El 100% son pacientes diagnosticados de trastorno límite, correspondiéndose al 13,3% de los pacientes límites totales. En cuanto a otros datos recogidos en este patrón, la media de IMC fue 24 kg/m2. El 37,5% (12) tenía un IMC superior a 25, el 18,7% (6) inferior a 20 y misma frecuencia, 18,7% (6), para pacientes con un IMC entre 20 y 25, ambos inclusive. El 11,1% (3) refirió padecer conductas de anorexia y el 33,3% (9) de bulimia. El 100% de las conductas tanto de anorexia como de bulimia se dieron en el sexo femenino, apareciendo en el 46,1% de las mujeres.  Patrón de eliminación (GRAFICO V) Patrón alterado en el 51,9% (14) de los pacientes ingresados, afectando al 52,6% de las mujeres (10) y al 50% de los hombres (4). Aparece en el 80% de los paranoides (4), en el 75% de los histriónicos (3), en el 50% de los evitadores (1) y en el 40% de los límites (6). Estos datos se corresponden con el único diagnostico enfermero valorado en este patrón: 21  00011:Estreñimiento  Patrón de actividad y ejercicio (GRAFICO VI) Afecta al 77,8% (21) de los pacientes con TP, apareciendo en el 84,2% de las mujeres (16) y en el 62,5% (5) de los hombres. Aparece afectado en todos los pacientes evitadores (2) e histriónicos (4), en el 80% de los paranoides (4) y en el 73,3% de los límites (11).  00097:Deficit de actividades recreativas Diagnóstico presente en el 51,9% (14) de los pacientes, apareciendo en el 50% de los hombres (4) y en el 52,6% de las mujeres (10). Su frecuencia de aparición en función del tipo de TP fue del 100% en los trastornos por evitación (2), el 80% en los paranoides (4), el 50% en histriónicos (2) y el 40% en límites (6).  00098:Deterioro en el mantenimiento del hogar Diagnosticado al 51,9% (14) de los pacientes. Presente en el 50% de los hombres (4) y en el 52,6% de las mujeres (10). Afecta al 100% de los trastornos por evitación (2), al 75% de los histriónicos (3), al 60% de los paranoides (3) y al 40% de los límites (6).  00102:Deficit del autocuidado: alimentación Está presente en el 48,1% (13) de los pacientes, siendo el 52,6% de las mujeres (10) y el 37,5% de los hombres (3). Su frecuencia de aparición en función del tipo de TP fue del 80% en los trastornos paranoides (4), el 50% en los evitadores (1), el 46,7% en los límites (7) y el 25% en los histriónicos (1).  00108:Déficit del autocuidado: baño/higiene Diagnosticado al 37% (10) de los pacientes, afectando al 42,1% de las mujeres (8) y al 25% de los hombres (2). Presente en el 80% de los pacientes con trastorno paranoide (4), el 50% de los histriónicos (2) y el 26,7% de los límites (4).  00109:Déficit del autocuidado: vestido/acicalamiento Afecta al 29,6% (8) de los pacientes, correspondiéndose al 36,8% de las mujeres (7) y al 12,5% de los hombres (1). Su frecuencia de aparición en función del tipo de TP fue del 80% en los trastornos paranoides (4), el 25% en los histriónicos (1) y el 20% en los límites (3).  Patrón sueño/descanso (GRAFICO VII) Afecta al 77,8% (21) de los pacientes, presentándose en el 84,2% de las mujeres (16) y en el 62,5% (5) de los hombres. Su aparición en los diferentes tipos de trastorno es del 100% en los paranoides (5), el 80% en los límites (12), el 75% en los histriónicos (3) y la mitad, 50% en los evitadores (1). Estos datos se corresponden con el único diagnostico enfermero valorado en este patrón.  00095:Deterioro del patrón de sueño Datos recogidos relacionados con este patrón, indicaban que la media de horas de sueño de los pacientes fueron 8. El 28,1% (9) de los pacientes refirió tener un sueño 22 satisfactorio, mientras que no satisfactorio el 50% (16). Los problemas que reflejaron para esa insatisfacción con el sueño fueron: un 21,8% (7) problemas de inicio, 21,8% (7) también, despertar precoz, el 9,3% (3) pesadillas, el 6,2% (2) interrupciones durante el sueño e igual porcentaje para sensación de hipersomnia durante el día (2). Además, un 18,7% (6) de los pacientes tenía un patrón de sueño desorganizado, con mayor número de horas de sueño diurnas que nocturnas.  Patrón cognitivo/perceptivo (GRAFICO VIII) Afectó al 59,3% (16) de los pacientes, correspondiéndose con el 62,5% (5) de los hombres y el 57,9% (11) de las mujeres. Está presente en el 100% de los evitadores (2), en el 80% de los paranoides (4), en el 53% de los límites (8) y en el 50% de los histriónicos (2).  00132:Dolor agudo Presente en el 25,9% (7) de los pacientes, correspondiéndose con el 50% de los hombres (4) y con el 15,8% de las mujeres (3). Su distribución en función del tipo de TP es del 50% en los trastornos por evitación (1), 26,7% en los límites (4), 25% en los histriónicos (1) y 20% en los paranoides (1).  00051:Deterioro de la comunicación verbal Presente en el 7,4% (2) de los pacientes, 12,5% de los hombres (1) y 5,3% de las mujeres (1). Aparece en el 50% de los evitadores (1) y en el 20% de los paranoides (1).  00822:Confusión aguda Afecta al 7,4% (2) de los pacientes, apareciendo en el 10,5% de las mujeres. Presente en el 40% de los trastornos paranoides.  00831:Deterioro de la memoria Diagnosticado en el 48,1% (13) de los pacientes, correspondiéndose con el 50% de los hombres (4) y el 47,4% de las mujeres (9). Presente en el 100% de los trastornos por evitación (2), 60% de los paranoides (3), 50% de los histriónicos (2) y 40% de los límites (6).  00072:Alteraciones sensoperceptivas Presente en el 18,5% (5) de las pacientes, correspondiéndose con el 26,3% de las mujeres. Afecta al 60% de los trastornos paranoides (3), 25% de los histriónicos (1) y 6,7% de los límites (1).  00083:Alteracion de los procesos del pensamiento Diagnóstico presente en el 18,5% (5) de los pacientes, correspondiéndose con el 26,3% de las mujeres. Afecta al 40% de los paranoides (2) y en el 20% de los límites (3).  Patrón autopercepción/autoconcepto (GRAFICO IX) Alterado en el 81,5% (22) de los pacientes con TP, apareciendo en el 87,5% de los hombres (7) y en el 78,9% de las mujeres (15). Según el tipo de TP, está presente en el 100% de los histriónicos (4) y evitadores (2), en el 86,7% de los límites (13) y en el 60% de los paranoides (3). 23  00118:Trastorno de la imagen corporal Diagnosticado al 40,7% (11) de los pacientes, afecta al 37,5% de los hombres (3) y al 42,1% de las mujeres (8). Presente en el 50% de los trastornos histriónicos (2) y evitadores (1) y en el 40% de los trastornos paranoide (2) y límite (6).  00120:Baja autoestima situacional Afecta al 14,8% (4) de los pacientes, correspondiéndose con el 12,5% de los hombres (1) y con el 15,8% de las mujeres (3). Lo presentan el 26,7% de los pacientes con trastorno límite.  00124:Desesperanza Presente en el 63% (17) de los pacientes, apareciendo en el 50% de los hombres (4) y en el 68,4% de las mujeres (13). Afecta al 100% de los pacientes histriónicos (4) y evitadores (2), al 60% de los paranoides (3) y al 53,3% de los límites (8).  00119:Baja autoestima crónica Presente en el 59,3% (16) de los pacientes, correspondiéndose con el 50% de los hombres (4) y con el 63,2% de las mujeres (12). Afecta al 100% de los pacientes evitadores (2), al 75% de los histriónicos (3), al 60% de los paranoides (3) y al 53,3% de los límites (8).  00146:Ansiedad Diagnosticado en el 51,9% (14) de los pacientes, apareciendo en el 62,5% de los hombres (5) y con el 47,4% de las mujeres (9). Afecta al 75% de los histriónicos (3), al 53,3% de los límites (8), al 50% de los evitadores (1) y al 40% de los paranoides (2). En cuanto a la percepción sobre su imagen personal, el 41,7% (10) mostró aceptación, el 37,5% (8) rechazo, el 16,7% (4) indiferencia y el 12,5 % (2) distorsión. Con respecto a la percepción interior, el 96% (24) se consideraba emocionalmente inestable y el 54,2% (13) creía que no servía para nada. Además, un 29,2% (7) pensaba que su vida estaba o iba a estar irreversiblemente deteriorada.  Patrón rol/relaciones (GRAFICO X) Afecta al 70,4% (19) de los pacientes, correspondiéndose con el 73,7% (14) de las mujeres y el 62,5% de los hombres (5). Su distribución en función tipo TP es del 100% en los histriónicos (4) y en los evitadores (2), el 66,7% de los límites (10) y el 60% de los paranoides (3).  00052:Deterioro de la interacción social Presente en el 48,1% (13) de los pacientes, correspondiéndose con el 50% de los hombres (4) y con el 47,4% de las mujeres (9). Su distribución en función del tipo de TP es del 100% en los evitadores (2), el 60% en los paranoides (3), el 46,7% en los límites (7) y el 25% en los histriónicos (1).  00054:Riesgo de soledad Diagnosticado en el 37% (10) de los pacientes, afectando al 62,5% de los hombres (5) y al 26,3% de las mujeres (5). Presente en el 100% de los evitadores (2), en el 60% de los paranoides (3) y en el 33,3% de los límites (5). 24  00060:Interrupcion de los procesos familiares Diagnóstico presente en el 51,9% (14) de los pacientes, correspondiéndose con el 57,9% de las mujeres (11) y el 37,5% de los hombres (3). Se distribuye en un 75% de los histriónicos (3), 53,3% de los límites (8), 50% de los evitadores (1) y en el 40% de los paranoides (2).  00053:Aislamiento social Presente en el 37% (10) de los pacientes con TP, afectando al 50% de los hombres (4) y al 31,6% de las mujeres (6). Presente en el 100% de los evitadores (2), en el 60% de los paranoides (3) y en el 33,3% de los límites (5).  00055:Desempeño inefectivo del rol Afecta al 33,3% (9), correspondiéndose con el 36,8% de las mujeres (7) y con el 25% de los hombres (2). Su distribución es del 50% en los histriónicos (2), 40% en los límites (6) y 20% en los paranoides (1). En relación a las relaciones sociales el 81,5% (22) vivía acompañado. De ellos el 68,2% (15) del núcleo familiar (padres, padres y/o hermano/a), el 22,7% (5) en pareja y el 4,5% (1) con amigos o compañeros de piso (1). El 38,5% (10) creyó tener mucha dificultad para estar solo. El 66,7% (18) refirió depender en exceso de algunas personas, refiriéndose el 22% (4) a alguno de sus progenitores o a ambos, el 11,1% (2) a su pareja y el resto 66,6% (12) respondió No sabe/No contesta. El 80,8% (21) reconoció utilizar conductas manipuladoras y/o seductoras para conseguir lo que quería.  Patrón sexualidad/reproducción (GRAFICO XI) Afecta al 48,1% (13) de los pacientes, correspondiéndose con el 56,2% de las mujeres (10) y con el 37,5% de los hombres (3). Aparece en el 100% de los evitadores (2), en el 50% de los histriónicos (2), en el 46% de los límites (7) y en el 40% de los paranoides (2). Estos datos se corresponden con el único diagnóstico enfermero valorado en este patrón.  00065:Patrones sexuales inefectivos El resto de la información recogida en la valoración de este patrón, nos muestra que el 81% (17) de los pacientes utilizaba protección en sus relaciones sexuales contra las infecciones de transmisión sexual, correspondiéndose con el 73,3% de las mujeres (11) y con el 100% de los hombres (6). Similar porcentaje, el 81,8% (18) utilizaban métodos anticonceptivos. El 40,7% (11) tenía pareja estable, mientras que el 34,8% (8) refirió ser promiscuo/a, no existiendo diferencias según sexo. La orientación sexual fue del 65,6% (17) heterosexual y 6,25 % para bisexual (2) y homosexual (2). De ellos el 50% (2) tenía sentimientos de culpabilidad, el 25% (2) de ansiedad y el 25% (2) de aceptación. Un 14,3% (3) refirió tener problemas de diferenciación y/o identidad sexual, no existiendo diferencias por sexo pero si por tipo de TP, siendo todos ellos trastorno límite. El 84,6% (22) consideraban su vida sexual insatisfactoria, de los cuales el 40,9% (9) decía ser inexistente. 31 Según los resultados obtenidos en nuestro estudio en la UTP, las tasas de mayor cumplimiento de medicación se dieron en el sexo masculino, a mayor edad y los que tenían estudios básicos concluidos o universitarios sin concluir, a pesar de no ser significativos estadísticamente. Los resultados no mostraron diferencias según situación laboral, pudiendo ser debido a que el 84% de los pacientes no estaba trabajando en el momento de recogida de los datos. Estos resultados en cuanto a un mayor cumplimiento en los hombres, se corresponden con los obtenidos por J. Obiols34, el cual señala entre los «predictores de resistencia terapéutica» el sexo femenino, debido a su relación con otras variables de resistencia como los problemas sociofamiliares o los factores biológicos. En nuestro estudio, un 44,4% de los pacientes estudiados reconocía tener un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), siendo todos ellos mujeres. Este elevado porcentaje viene a corroborar los múltiples estudios que asocian los trastornos de la conducta alimentaria con los TP35. Ambos se analizan desde la perspectiva del no control de la impulsividad. Así, se establece relación entre anorexia o bulimia según los diferentes tipos de trastorno, presentándose una mayor frecuencia de trastornos del grupo A y C, en concreto trastorno esquizoide y evitativo en anorexia nerviosa y del grupo B (histriónico) con la bulimia nerviosa36. En los resultados obtenidos en el presente trabajo, a pesar de que no existe asociación significativa con ningún tipo de trastorno, sí que el trastorno límite presentaba las mayores frecuencias tanto en anorexia como en bulimia. Los resultados marcaron que existía asociación entre el sexo mujer en las pacientes con TP y tener un TCA (p=0’005). Esto, unido a que el 47,1% de ellas sufrían rechazo o distorsión en la percepción de su imagen personal, hace que se haga necesario prestar una especial atención a las conductas alimentarias que presenten las mujeres con trastorno de personalidad, especialmente del tipo límite, pudiendo identificar precozmente comportamientos de riesgo e instaurando un tratamiento preventivo. Las mujeres con TP también han mostrado ser un grupo vulnerable a los abusos sexuales, puesto que del 53,8% de los pacientes que habían sufrido algún tipo de abuso, el 85,7% eran mujeres, representando el 63,2% del total de mujeres frente al 28,6% de los hombres. La mayoría de los estudios que relacionan los TP con los abusos sexuales, son con abusos experimentados durante la infancia debido a que son estos los que, como experiencia traumática, intervienen en el desarrollo de la personalidad, siendo el abuso sexual infantil considerado por algunos autores como un factor predictor muy potente de la sintomatología límite37. Existen diferencias en cuanto a la edad en la cual se sufrieron los abusos, teniendo un mayor déficit en las habilidades sociales, falta de organización y problemas de conducta en las mujeres víctimas de abusos sexuales en la infancia y por el contrario, siendo los problemas de apego evitativo y baja hostilidad característicos de mujeres víctimas de violencia por la pareja38. Con respecto al tipo de TP, el 78,6% de los que había padecido abusos eran de tipo límite, el 14,3% histriónico y el 7,1% paranoide. Los resultados obtenidos en nuestra muestra están de acuerdo con los hallazgos encontrados por el estudio de Bernstein, Stein y Handelsman39, los cuales concluyeron que, al contrario que en los demás tipos de maltrato infantil, el abuso sexual no se correlaciona con ningún trastorno de personalidad específico, si bien, en cierta medida lo hace con todos ellos. Para Meza-Rodríguez40 la experiencia de abuso sexual infantil podría activar el sistema hipotalámico-pituitario-adrenal lo que causaría una hiperactivación del sistema serotoninérgico, pudiendo hacer que se manifiesten conductas impulsivas. 32 La impulsividad41, entendida como un rasgo de personalidad caracterizado por una desinhibición conductual y que se define por la predisposición a reaccionar de forma súbita, no planificada y sin considerar las consecuencias negativas que puedan traer estas reacciones hacia sí mismo o hacia los demás, está muy relacionada con los TP, en especial, con el tipo límite. Estas conductas impulsivas estaban presentes en la práctica totalidad de los pacientes de nuestro proyecto, el 96,2%, sin distinción por sexo, ni por tipo de TP. Tampoco se encontraron diferencias según tipo de trastorno en cuanto a la expresión de esta impulsividad a través de las catalogadas como conductas de riesgo: abuso de sustancias, adicciones conductuales (ludopatía, gasto excesivo), automutilación y suicidio, siendo la autoagresividad la más frecuente en todos los tipos, con un 77,3% de aparición. Sin embargo, sí que existieron diferencias en cuanto al sexo de los pacientes. Un 56,3% de las mujeres utilizaron los atracones como forma de expresión de esta impulsividad, mostrando además una asociación significativa entre el sexo y esta conducta, al igual que aparecía entre sexo mujer y presentar un TCA. Sin embargo, los pacientes varones utilizaron de manera más frecuente el gasto excesivo y la heteroagresividad, apareciendo en un 83,3% y en un 57,1% de los hombres respectivamente. En cuanto a las conductas de suicidio, el 96,2% de los pacientes lo había pensado en alguna ocasión y el 80,8% lo había intentado, no existiendo diferencias significativas en función del tipo de TP ni del sexo. La prevención de los intentos de suicidio constituye un reto para los profesionales sanitarios y especialmente, para quienes trabajamos en salud mental, ya que si la población en riesgo es muy alta, con un promedio de suicidio de 5 personas de cada 100.000, el riesgo es todavía mayor en los pacientes con enfermedad mental42. Los suicidios son los causantes en gran parte de la morbilidad y mortalidad de los pacientes con TP, viéndose el riesgo potenciado a su vez por la comorbilidad existente con el abuso de sustancias psicoactivas, así como con otros comportamientos impulsivos, como promiscuidad sexual y conductas de automutilación. Los hábitos tóxicos son muy frecuentes en los pacientes con TP. Un 76,9% de los pacientes de la unidad reflejaba un consumo habitual de tabaco, igual frecuencia para el consumo de drogas y un 65,4% consumía alcohol de manera habitual, no existiendo diferencias significativas según tipo TP ni sexo. Estos resultados contrastan con los obtenidos en otros trabajos donde las mujeres que inician un tratamiento por abuso o dependencia de sustancias presentaban una mayor prevalencia de TP que los varones en la misma situación43. La comorbilidad existente entre los TP y el consumo de sustancias ha sido objeto de muchas investigaciones a lo largo de los últimos años, encontrándose suficientemente documentada. Los profesionales enfermeros encargados del cuidado de los pacientes con TP deberían reflejar en el registro en la historia clínica los antecedentes de consumo de sustancias, realizando de forma sistemática la detección de tóxicos en orina a todos los pacientes ingresados, así como identificando el patrón de consumo de los mismos para detectar los posibles casos de patología dual, los cuales se beneficiarían de un tratamiento específico. 33 CONSIDERACIONES ESPECIALES SEGÚN TIPO TP El Trastorno de Personalidad Límite (TLP) ha sido el tipo de TP más frecuente, afectando al 55,6% de los pacientes estudiados. Esta alta prevalencia se ve apoyada por los resultados hallados por la mayoría de las investigaciones3, las cuales lo sitúan como el tipo de TP más común, afectando al 30-60% de los pacientes diagnosticados de TP. Este hecho se explica, según un estudio realizado por M.T.Bel y colaboradores44 a través de la teoría de que el patrón límite se solapa frecuentemente con otros trastornos de la personalidad, especialmente con el histriónico, antisocial, esquizotípico y dependiente, lo que favorecería su diagnóstico. Esta misma idea se ve apoyada por Millon32, quien concibe a su vez el TLP como un nivel de patología más avanzado el cual interrelacionaría con otros estilos de personalidad menos graves. Otros autores reflejan que podría existir un sobrediagnóstico de los pacientes con TLP debido a las altas tasas de frecuentación de asistencia sanitaria en comparación con otros tipos de TP11. Los estudios acerca de las variables sociodemográficas de los pacientes con TLP son escasos, proviniendo en su mayoría del mundo anglosajón. Aun así, parece existir concordancia en que afecta con mayor frecuencia a las mujeres, estableciendo una relación 3:1 para el sexo femenino y situando su tasa alrededor del 70%. En el estudio realizado en la UTP, el 73,3% de los trastornos límites han sido mujeres, reforzando la teoría propuesta acerca del sobrediagnóstico según los valores y comportamientos atribuidos a cada rol de género. La edad media de los pacientes TLP ha sido de 29 años. Esta edad está incluida en la reflejada por otros estudios del mismo tipo11, donde la mayor frecuencia se encontraría en una horquilla que oscila entre los 20 y los 30 años. La media de edad de la muestra es algo más baja en las mujeres con respecto a los hombres, 29 años frente a 32, sin existir diferencias significativas. La mayoría de las investigaciones45 situarían un mayor número de diagnósticos a partir de la adolescencia y la primera juventud, debido seguramente al inicio del enfrentamiento a los retos de la vida adulta y a la inestabilidad emocional, característica de esta franja de edad; existiendo, por el contrario, una declinación a partir de la cuarta década de la vida, hecho que concuerda con nuestro estudio donde solo se sitúan un 6,7% de los pacientes estudiados. En una investigación llevada a cabo por Joel Paris y Hallie Zweig-Frank en 200111, se encontró una correlación positiva entre el nivel funcional y el nivel socioeconómico, no así con el nivel educacional. Nuestros resultados no mostraban diferencias en cuanto a nivel socioeconómico pero sí se recoge que los TLP fueron los que abandonaron en mayor proporción los estudios sin finalizar, el 40%, representando también el 83,3% de los que se encontraban con ILT. Los pacientes con TLP fueron los que en mayor número rechazaron su diagnóstico (21,4%) y aunque existen diversos trabajos sobre la asociación de la falta de reconocimiento de enfermedad y el incumplimiento del tratamiento46, hay que decir que esa proporción fue similar a la de pacientes que lo aceptaron (28%). Quizá esta dicotomía sea debida a que son ellos los que con mayor número de profesionales han estado, junto con los pacientes con trastorno paranoide y los que más han abandonado por considerarlos ineficaces, lo que pone de manifiesto la necesidad por parte de 34 enfermería de crear una alianza terapéutica con el paciente límite, reforzando el ingreso y otorgando la información necesaria para que el paciente asuma su trastorno. Positivamente, los pacientes TLP son los que mayor tasa tuvieron de cumplimiento con las pautas de medicación (73,3%), predisponiendo según diferentes estudios a obtener mejores resultados posteriores47. La impulsividad, junto con la inestabilidad afectiva, son las manifestaciones clínicas más evidentes de los TLP, considerándose características nucleares. Las conductas impulsivas más frecuentes en los TLP fueron las relacionadas con componentes afectivos, como son la autoagresividad y la heteroagresividad, presentándose en el 76,9% y en el 50% de nuestros pacientes respectivamente. Estas conductas autodestructivas reflejan el sufrimiento interno que presentan estos pacientes, por lo que podría resultar beneficioso encaminar las intervenciones enfermeras a reducir la dificultad para contener las emociones e impulsos a través de talleres que favorezcan la tolerancia a la frustración, ayudándoles, a su vez, a reflexionar sobre las consecuencias de los comportamientos autodestructivos crónicos. Algunos autores48 relacionan los altos niveles de impulsividad con el incremento del riesgo de desarrollar un trastorno de personalidad del grupo B (histriónico, impulsivo, narcisista y antisocial) el cual incrementaría, a su vez, el riesgo de abuso de alcohol o de sustancias psicoactivas. Sin embargo, tras el análisis de los datos obtenidos no se han encontrado que los hábitos tóxicos de los pacientes tipo límite hayan sido superiores a los presentados por el resto de los TP. La existencia de comorbilidad en los diferentes tipos de TP es frecuente, estando especialmente documentada en los TLP11. En nuestro caso, han sido ellos los que han mostrado una mayor relación con el TCA, presentando el 20% conductas de anorexia y el 46,7% de bulimia. Los patrones más frecuentemente alterados en los pacientes límites han sido:  Patrón sueño/descanso o Deterioro del patrón de sueño El deterioro del patrón de sueño fue el diagnóstico más frecuente en los pacientes con TLP, afectando al 80%. A pesar de tener una media de ocho horas de sueño, el 66,7% refirió tener un sueño no satisfactorio. Este deterioro en la calidad del sueño fue debido a sufrir pesadillas en el 60% de los casos, insomnio de conciliación en el 50% y despertar precoz en el 50%, no resultando diferencias significativas en cuanto al sexo del paciente. El sueño constituye una de las necesidades elementales del ser humano, permitiendo la recuperación tanto psíquica como física. Por tanto, conocer las normas de comportamiento que facilitan la conciliación y el mantenimiento del sueño, constituye un objetivo irrenunciable para la población general y para todo el personal sanitario. Los trastornos del sueño son comunes en pacientes psiquiátricos, afectando aproximadamente al 40%49. En el DSM-IV8, las alteraciones de sueño se pueden encontrar como un síntoma involucrado en diferentes patologías, especialmente en episodios depresivos, en trastornos de ansiedad generalizada, trastorno por abuso de sustancias y trastorno de pánico. Como vemos, la mayoría de estas patologías, a excepción del trastorno de pánico, están íntimamente asociadas a los TP, lo que 35 supondría que una intervención efectiva en el alivio de estas, repercutiría positivamente en la alteración de sueño. Al mismo tiempo, la suspensión brusca del consumo de hipnóticos, ansiolíticos o alcohol, el abuso de estimulantes durante el día como la cafeína, el té, el tabaco o determinadas drogas y los hábitos irregulares de sueño, debidos a un ritmo de vida desorganizado, son tres de los factores causantes de insomnio50 que se encuentran frecuentemente asociados con los pacientes límites, por lo que sería necesario una valoración exhaustiva que permitiese identificar la posible existencia de estos factores. En un estudio realizado sobre el trastorno límite, se detectó que en los pacientes con TLP, la latencia del sueño REM estaba disminuida, estando a su vez relacionada la disminución de esta fase del sueño con una mayor frecuencia de sueños inquietantes51, siendo este el principal problema descrito por los pacientes con TLP.  Patrón autopercepción/autoconcepto Los diagnósticos alterados en mayor porcentaje, afectando cada uno al 53,3% de los pacientes TLP, son: o Baja autoestima crónica o Desesperanza o Ansiedad Los tres diagnósticos más frecuentes en este patrón se relacionan con el proceso de asimilación del trastorno. La ansiedad, como sensación de malestar en respuesta a sucesos estresantes externos, está provocada por la amenaza subjetiva al autoconcepto y al cambio en el estado de salud26. El paciente ve como su vida se está desmoronando, considerándola irremediablemente deteriorada un 35,7% de los pacientes límites. Este miedo para hacer frente a los cambios, junto con una baja autoestima crónica, reflejada en que el 61,5% de los TLP piensan que no sirven para nada, hacen que se reduzcan las expectativas de estos pacientes con respecto a su futuro, creando un sentimiento de desesperanza. La frecuente alteración de este patrón pone de relieve la necesidad de potenciar la autoestima de estos pacientes a través de la participación y responsabilización de distintas actividades, fomentando la toma de decisiones. A su vez, deberíamos dar esperanza al paciente en cuanto a su proceso, resolviendo las dudas existentes y favoreciendo un entorno de seguridad, siendo beneficioso ayudarle a marcar objetivos a corto plazo En los pacientes con TLP, es importante valorar el riesgo de suicidio y de conductas autolesivas, puesto que presentan una tasa de suicidio 400 veces superior a la de la población general, con un 9% de suicidios consumados52. Además, son típicas las conductas autolesivas, denominadas parasuicidios. Según la investigación de Carolina Serrano Lozano realizada a los pacientes que acudían a las urgencias psiquiátricas por parasuicidio, el 30,4% de ellos estaban diagnosticados de TP, siendo el TLP el diagnóstico psiquiátrico que aparecía en mayor porcentaje53. Debido al potencial riesgo suicida de esta población, podría resultar beneficioso realizar un contrato terapéutico al ingreso en el cual el paciente se comprometiera a eliminar las prácticas autolesivas. El Trastorno de Personalidad Paranoide (TPP) fue diagnosticado en el 18,5% de los pacientes estudiados, siendo el segundo tipo de TP más frecuente. De estos pacientes, el 80% fueron mujeres, sugiriendo algunos autores un mejor pronóstico cuando va ligado a este sexo54. 36 La edad media de diagnóstico fue a los 34 años, siendo, junto con el trastorno por evitación, el tipo de TP diagnosticado a edades más tardías. Este hecho podría ser consecuencia del aislamiento social, característico de estos pacientes, lo que conllevaría un retraso en su diagnóstico o según otros autores a que el TPP se presenta con mayor frecuencia en sujetos mayores de 40 años55, suponiendo en nuestro estudio el 14,8% de los pacientes con TPP. La hospitalización en los pacientes con TPP fue la más larga de todos los ingresados por Trastorno de la Personalidad, con 66 días de media. Son, además, junto con los trastornos histriónicos, los que tienen un menor cumplimiento con las pautas de medicación (40%), los que más ingresos han tenido en el último año, con dos ingresos de media y los que por mayor número de profesionales han estado en tratamiento, con una media de siete. Esto hace que se considere al TPP como uno de los trastornos de personalidad más graves, debido a las disfunciones que produce y a la mala respuesta terapéutica, siendo común la negatividad en aspectos como la aceptación del tratamiento y la relación con los equipos terapéuticos. A pesar de ello, antes del ingreso en la unidad, todos habían estado en tratamiento tanto farmacológico como no farmacológico. La suspicacia y la desconfianza excesiva, rasgos típicos de los pacientes paranoides, les lleva a buscar la soledad sin dificultad en el 100% de los casos. Sin embargo, más de las tres cuartas partes, el 80%, vivían acompañados. Es probable que esto sea debido a las dificultades económicas para independizarse, pues aunque fueron los pacientes con un nivel académico más alto, 20% con estudios universitarios concluidos, un estudio reciente muestra que es frecuente que la gravedad del trastorno les impida una correcta inserción laboral31. Esta desconfianza excesiva hacia los demás conlleva un alto riesgo de abandono del programa por parte de estos pacientes, por lo que sería esencial centrar los esfuerzos desde el inicio del ingreso en potenciar la adhesión al tratamiento, estableciendo una relación terapéutica basada en la confianza. Según un trabajo de Colom y colaboradores56 realizado en pacientes con trastornos bipolares, el uso de programas psicoeducativos centrados en la información acerca de la enfermedad y el tratamiento resultan decisivos para resituar la adhesión terapéutica, facilitando la conciencia de enfermedad. El patrón alterado más frecuentemente en los pacientes con TPP ha sido:  Patrón sueño/descanso El deterioro del patrón sueño apareció afectado en el 100% de los pacientes paranoides, siendo considerado por el 80% de ellos como un sueño no satisfactorio. Los principales problemas que refirieron fueron de conciliación y despertar precoz, ambos en el 100% de los casos e hipersomnia en el 50%. En los trastornos paranoides, los problemas del sueño podrían estar causados en su mayoría por el estado de hipervigilancia57 en el cual se mantienen estos pacientes a lo largo del día. La continua sospecha hacia los demás les impide acceder al estado de relajación previo necesario para conciliar el sueño. Como consecuencia de esa falta de sueño nocturno, aparece la somnolencia excesiva diurna. Para reducir ese estado de hiperexcitación que mantienen estos pacientes, podría resultar efectivo el aprendizaje de técnicas de relajación y favorecer actividades que permitieran la distracción de los pensamientos antes de acostarse. Estas técnicas, como la relajación progresiva de Jacobson, entrenamiento autógeno de Schultz o el entrenamiento con apoyo de biofeed- 37 back, realizadas de manera habitual antes de irse a la cama se han demostrado especialmente útiles en pacientes insomnes con importante tensión emocional y ansiedad, consiguiéndose tras su aplicación grandes beneficios58. Además es muy importante un correcto manejo del sueño en los pacientes paranoides puesto que, la alteración del mismo, podría suponer un aumento de los trastornos del pensamiento y de la percepción59. Los TPP han mostrado, además, asociación significativa con los siguientes diagnósticos enfermeros: o Déficit de autocuidado: vestido/acicalamiento Este diagnóstico estuvo presente en el 80% de los pacientes, no presentando diferencias significativas según sexo. La alteración de este diagnostico enfermero se manifiesta, principalmente, con la incapacidad para mantener el aspecto personal en un nivel satisfactorio. El aislamiento del entorno que se produce en los TPP, conlleva a una falta de preocupación por su aspecto externo, pudiendo ser oportuno el establecimiento de unos objetivos mínimos que resulten básicos para la satisfacción del paciente consigo mismo y que permita una adecuada integración en la sociedad. Uno de los casos más extremos recogidos en la literatura científica es el síndrome de Diógenes, caracterizado por abandono extremo del autocuidado y el cual cursa con frecuencia con algún tipo de TP, mayoritariamente del grupo A60 (paranoide, esquizoide y esquizotípico). o Alteraciones sensoperceptivas Las alteraciones sensoperceptivas son producto de la perdida de realidad, pudiendo ser clasificadas en ilusiones, alucinaciones y pseudoalucinaciones. El TPP, al igual que los otros dos trastornos de personalidad incluidos en el grupo A, esquizoide y esquizotípico, se considera como un posible espectro de la esquizofrenia, pudiendo estar relacionado en ocasiones con trastornos psicóticos61. Sin embargo, es posible que el motivo frecuente de diagnóstico sea la desconfianza excesiva que muestran hacia el personal sanitario, la cual les hace perder la noción de realidad. Estas alteraciones, al suponer la verdadera realidad para los pacientes, deberían ser aceptadas con calma y tranquilidad, siendo fundamental proporcionar un ambiente seguro que favorezca la orientación autopsíquica del paciente (hora, día, lugar donde se encuentra, etc.) y resultando primordial la valoración de la posible existencia o no de pensamiento mágico y/o despersonalización, las cuales pudieran ser consecuencia de una patología del eje I, donde se encuadran otros trastornos clínicos como la esquizofrenia o trastornos mentales graves. Tras el análisis de los datos, el TPP también mostró asociación significativa con la variable complementaria: o Problemas con la justica El 80% de los pacientes con TPP refirió haber tenido algún problema con la justica, apareciendo en el 100% de las mujeres con este trastorno. Algunas investigaciones62 destacan que los trastornos de personalidad paranoide, narcisista y antisocial se correlacionan de forma significativa con la violencia, sin estar asociados a estas conductas de forma permanente. Las conductas violentas en los TPP se pueden activar 38 por diversas circunstancias: la sospecha, el fanatismo, los celos patológicos y la venganza, las cuales, junto con un patrón de hostilidad, a través del cual proyectan sus propios conflictos hacia los demás, hace que frecuentemente intenten acciones legales contra otros o presenten conductas de carácter violento. En estos pacientes son frecuentes los ataques de celos, que junto a la rigidez y el autoritarismo pueden llevar a situaciones de maltrato. En esta línea se encuentra la investigación realizada por Fernández-Montalvo y Echeburúa63, los cuales relacionaron este tipo de TP con la violencia de género, siendo el segundo trastorno, tras el obsesivocompulsivo, el que aparecía con mayor frecuencia en hombres maltratadores, entre el 25% y el 30%64. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el riesgo de violencia está asociado con frecuencia al abuso de drogas, presente en el 60% de los pacientes con este trastorno. El Trastorno de la Personalidad Histriónico (TPH) fue el tercer tipo de trastorno de personalidad con mayor prevalencia, apareciendo en el 14,8% de los pacientes, todos ellos mujeres. Este tipo de trastorno siempre ha ido asociado al sexo femenino y es que deriva del término “histeria”, acuñado por Hipócrates para describir una enfermedad exclusivamente femenina que cursaba con la migración del útero65. Las pacientes con TPH fueron las diagnosticadas a más temprana edad, 24 años, estando 7 años por debajo de la edad media. Este diagnóstico temprano podría ser explicado debido a lo llamativo de sus síntomas, siendo características la dramatización, la necesidad continua de sobresalir y el egocentrismo, junto con fenómenos clínicos de exhibicionismo. Según la investigación realizada por Bakkevig y Karterud66 el TPH debería ser considerado como un subtipo del trastorno narcisista ya que en ambos predominan los rasgos de búsqueda de atención. Sin embargo, según su estudio, este punto de vista no ha sido adoptado por el sistema DSM, que ha definido el narcisismo de forma sesgada hacia el varón, es decir, como manifestaciones de la parte fría, arrogante y no empática del ego grandioso. En esta línea, el histrionismo lo describen como un subtipo de narcisismo caracterizado por un comportamiento de búsqueda de atención coloreado de exhibicionismo. El comportamiento y los modos de afrontamiento de las personas hacia su enfermedad, desempeñan un papel importante en su curso67, lo que podría indicar que a pesar de tener un bajo grado de seguimiento con las pautas de medicación, (el 33,3% la tomaba de manera irregular), la totalidad de las pacientes con TPH reflejaron la aceptación de su diagnóstico, siendo este un factor determinante en el cumplimiento terapéutico. Los patrones que aparecieron afectados en mayor medida en los pacientes con TPH fueron:  Patrón actividad/ejercicio El diagnóstico que aparece más alterado, con una frecuencia del 75% es: o Deterioro en el mantenimiento del hogar El 75% de las pacientes con TPH vivían acompañadas, todas ellas del núcleo familiar padres y/o hermanos. Esto hace que sea necesario, siempre y cuando sea posible, identificar las dificultades existentes para el correcto funcionamiento en el hogar expresadas tanto por el paciente como por la familia y dirigir la actuación enfermera teniendo en cuenta los recursos sociales, familiares y personales con los que cuente el paciente. 39 En un estudio realizado por Carlos Salavera68 y colaboradores, se observó una alta presencia de trastornos de personalidad en las personas sin hogar (63,74%), estando estos datos muy por encima de los datos epidemiológicos encontrados en población general. A su vez, remarcaba que el motivo del inicio del transeuntismo en el 26,4% de la población estudiada había sido por problemas en la familia de origen. Este diagnóstico, a pesar de que no ha mostrado diferencias significativas según sexo, también podría reflejar de alguna manera la sobrecarga que presentan las mujeres al responsabilizarse de la mayor parte de las tareas del hogar, asumiéndolas como propias.  Patrón autopercepción/autoconcepto o Desesperanza La desesperanza es el diagnóstico que aparece con mayor frecuencia en los pacientes con TPH, afectando al 100%. Esta desesperanza, definida26 como el estado en el cual la persona percibe pocas o ninguna alternativa o elecciones personales, convierte en objetivo esencial lograr reducir esa visión negativa que tiene el paciente acerca de su futuro. Para ello, además de aclarar las dudas que puedan existir acerca de la evolución y curso de su trastorno, la psicoeducación, como he comentado en el TPP, se ha mostrado como una herramienta válida en salud mental para la desmitificación y desestigmatización de las enfermedades mentales, favoreciendo la vinculación con el tratamiento y siendo apta tanto para el paciente como para la familia58. La desesperanza, a su vez, junto con la depresión, se asocia con frecuencia al aumento de riesgo de conducta suicidias69. Siendo los TPH un grupo vulnerable, donde el 100% de los pacientes estudiados han pensado o intentado suicidarse en alguna ocasión, resulta fundamental identificar los niveles de ansiedad y las posibles ideaciones suicidas.  Patrón rol/ relaciones El diagnóstico que aparece con mayor frecuencia es: o Interrupción de los procesos familiares Este diagnóstico aparece afectado en el 75% de los pacientes con TPH. El eje fundamental del paciente histriónico son las alteraciones en las relaciones interpersonales, afectando principalmente al núcleo familiar. La identificación de las conductas que generan las alteraciones en el ámbito familiar, analizando que colaboración puede obtener el paciente de la familia, podrían ser útiles para la resolución de conflictos, así como el uso de rol playing o ensayo conductual. En esta práctica se produce la representación de una situación real a través de la empatía, ensayando la respuesta apropiada y facilitando la detección de posibles áreas deficitarias de comunicación70. Otro de los aspectos a valorar en las relaciones sociales es la situación laboral del paciente puesto que aunque en el estudio en la UTP, el 100% de los TPH se encontraba en situación de desempleo, una investigación realizada por David González Trijueque y Sabino Delgado Marina71 situaba en el 4% los pacientes histriónicos que sufrían algún tipo de acoso laboral. Si consideramos la relación sexual como una forma especial de relación interpersonal humana, estas alteraciones en la personalidad se reflejarán en su modo de relacionarse sexualmente, dando lugar a problemas en esta esfera. Así, tres de cada cuatro pacientes 40 histriónicos, el 75%, reconoció utilizar conductas manipuladoras o seductoras en sus relaciones con los demás, utilizando en muchas ocasiones el exhibicionismo o la provocación sexual72. Esta sexualización inadecuada a la hora de entablar relaciones, junto con una asociación significativa a tener conductas promiscuas, les convierte en un grupo vulnerable frente a las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y los embarazos no deseados, siendo la promiscuidad uno de los factores de riesgo más estudiado73,74. Según un estudio sobre conductas de riesgo realizado por Lanvan75, el número de parejas sexuales en el último año y a lo largo de la vida en una muestra de adolescentes, estaba relacionado con el nivel de síntomas de TP, teniendo mayor número de rasgos de la personalidad alterados a mayor promiscuidad sexual. Los resultados nos muestran que aunque el 100% de las pacientes respondieron utilizar métodos de prevención de ITS y el 75% métodos anticonceptivos, la mitad de las mujeres que se habían quedado embarazas, acabaron abortando, lo cual pone de manifiesto la importancia de una buena educación sexual en estos pacientes, fomentando la adquisición de conocimientos, la autonomía y las habilidades para gozar de una buena salud sexual. Además de otorgar información sobre la anatomía y fisiología, la pubertad, el embarazo y las ITS, se deberían abordar las relaciones y emociones implicadas en la experiencia sexual. Tanto en el Trastorno de personalidad por evitación (TPE) como en el Trastorno por dependencia (TPD), los pacientes diagnosticados han sido escasos, lo que conlleva a que la interpretación de los diagnósticos y patrones alterados deba realizarse con cautela, teniendo en cuenta este aspecto. El TPE fue diagnosticado en el 7,4% de los pacientes, correspondiéndose el 100% con el sexo masculino. La media de edad fue de 38 años, similar a la media general y la estancia media fue de 43 días, 15 días menos que la general. Esta estancia más breve podría ser explicada debido a que el TPE se caracteriza por un rechazo persistente al establecimiento de relaciones con los demás, siendo relacionado por algunos autores con el espectro de la fobia social76. Al estar ingresados y privados en cierto modo de contacto con el exterior, es probable que manifiesten una rápida mejoría, a pesar de ser esta mejoría superficial. Los patrones alterados en los pacientes con TPE han sido:  Patrón rol/relaciones. Dentro de este patrón los diagnósticos aparecidos en el 100% de los casos son: o Aislamiento social o Deterioro interacción social o Riesgo de soledad La alteración de este patrón se corresponde con las características definitorias del TPE donde la inhibición, introversión y ansiedad ante las situaciones sociales les impide establecer relaciones que satisfagan la necesidad humana de contacto e interacción. En estos pacientes sería importante intentar reducir las restricciones de las relaciones sociales, pudiendo resultar muy favorable la reinserción laboral y si no es posible, el participar en actividades terapéuticas (voluntariado) o en actividades lúdicas. Algunos autores destacan que los pacientes con TPE presentan importante déficit en las habilidades sociales77. Las habilidades sociales son aquellas conductas y pensamientos que llevan a resolver una situación social de manera efectiva, siendo aceptable para el 47 36) Jáuregui Lobera, Ignacio; Santiago Fernández, María José; Estébanez Humanes, Sonia. Trastornos de la conducta alimentaria y la personalidad. Un estudio con el MCMI-II. Aten.prim. 2009:41(4):201-206 37) Pereda, Noemí; Gallardo Puyol, David; Jiménez Padilla, Rosa. Trastornos de la Personalidad en víctimas de abuso sexual infantil. Actas Esp. Psiquiatr 2011; 39 (2):131-139 38) Torres, Ana; Plaza, Anna; García-Esteve, Lluisa; Imaz, María Luisa; Subira, Susana; Tarragona, María Jesús et al. Impacto diferencial de las experiencias traumáticas de la infancia y la vida adulta en la personalidad. Rev Psiquiatr Salud Ment.2010; 03 :43-50 39) Bernstein, David; Stein, Judith; Handelsman, Leonard. Predicting personality pathology among adult patients with substance use disorders: effects of childhood maltreatment. 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Adicciones 2011:23(3): 189-197 50 ANEXOS 51 ANEXO I  Sexo: HOMBRE / MUJER  Edad:________  Tipo Trastorno Personalidad:  Enfermera que realiza valoración: Enfermera1/Enfermera2/Enfermera3/Desconocido 1. Patrón percepción/mantenimiento de la salud  00078 Manejo inefectivo del régimen terapéutico  00079 Incumplimiento del tratamiento  00099 Mantenimiento inefectivo de la salud  Actitud ante la enfermedad: Aceptación / Rechazo / Otros  Hábitos tóxicos: Tabaco / Alcohol / Drogas  ¿Con cuántos profesionales ha estado en tratamiento?:_____  ¿Por qué los ha dejado?: Ineficaces/ Solo daban pastillas / No le entendían / Eran muy duros / Otros  ¿Cuántas veces ha estado ingresado en el último año?:____  ¿Ha recibido tratamiento no farmacológico previamente? No/ Si  Tipo tratamiento no farmacológico: Psicoanálisis/Apoyo psicoeducativo/Terapia de grupo/Rehabilitación/Terapia individual/Terapia familiar//Terapia cognitivo conductual/Otros  ¿Ha recibido tratamiento farmacológico previamente? No /Si  Tipo tratamiento farmacológico: Antidepresivos/Ansiolíticos/Hipnóticos/ Neurolépticos/Anticonvulsionantes/Otros  ¿Actualmente cumple las pautas de medicación?: Si /No/ No toma la prescrita / Prácticamente se automedica / Toma irregularmente o a dosis más bajas / Otras:______________  ¿Ha estado ingresado en algún centro psiquiátrico? Si/ No  Tipo de centro psiquiátrico: Unidad de Agudos/Centro de día/Hospital Psiquiátrico/Otros 2. Patrón nutricional/metabólico  00001 Desequilibrio nutricional por exceso  00002 Desequilibrio nutricional por defecto  IMC  Conductas de : Anorexia / Bulimia / No 52 3. Patrón de eliminación  00011 Estreñimiento 4. Patrón de actividad y ejercicio  00097 Déficit de actividades recreativas  00098 Deterioro en el mantenimiento del hogar  00102 Déficit del autocuidado: alimentación  00108 Déficit del autocuidado: baño/higiene  00109 Déficit del autocuidado: vestido/acicalamiento 5. Patrón sueño/descanso  00095 Deterioro del patrón de sueño  Horas sueño:  Calidad sueño: Satisfactorio/ No satisfactorio  Problemas durante el sueño: De inicio/Despertar precoz/Interrupciones/Pesadillas/Hipersomnia  Sueño desorganizado: Si/No 6. Patrón cognitivo/perceptivo  00132 Dolor agudo  00051 Deterioro de la comunicación verbal  00822 Confusión aguda  00831 Deterioro de la memoria  00072 Alteraciones sensoperceptivas  00083 Alteración de los procesos del pensamiento 7. Patrón autopercepción / autoconcepto  00118 Trastorno de la imagen corporal  00120 Baja autoestima situacional  00124 Desesperanza  00119 Baja autoestima crónica  00146 Ansiedad  Percepción de su imagen corporal: Aceptación / Rechazo/Indiferencia/Distorsión  ¿Se considera emocionalmente inestable?: Si / No  ¿Piensa que no sirve para nada?: Si / No  ¿Considera que su vida esta o estará irreversiblemente deteriorada?: Si / No 8. Patrón rol/relaciones  00052 Deterioro de la interacción social  00054 Riesgo de soledad 53  00060 Interrupción de los procesos familiares  00053 Aislamiento social  00055 Desempeño inefectivo del rol  Estructura familiar: Vive solo/Vive acompañado:__________  Vive acompañado por: Padres-Hermano/a/ Amigos/ Compañeros de piso/Otros  Depende en exceso de algunas personas: NO / SI  Tiene mucha dificultad para estar solo: NO / SI  Su trabajo es: Satisfactorio/Insatisfactorio/indiferente  Situación laboral: Empleo fijo/Empleo inestable/Nunca ha trabajado/Parado Trabajo esporádico/ ILT /Estudiante /Jubilado /Ama de casa /Otros  Situación académica: Sin estudios/ Básicos concluidos /Básicos sin concluir Medios concluidos/ Medios sin concluir /Universitarios concluidos/ Universitarios sin concluir / Otros  Nivel socioeconómico de su familia de origen: Bajo/ Medio bajo /Medio/ Medio alto /Alto  ¿Utiliza conductas manipuladoras y / o seductoras para conseguir lo que quiere?: Si / No 9. Patrón sexualidad/ reproducción  00065 Patrones sexuales inefectivos  Utilización de métodos anticonceptivos: No/Si  Medidas de prevención de ETS: No/Si  Pareja estable: No/ Si  Promiscuidad: No/ Si  Problemas de diferenciación y /o identidad sexual: Si/No  Según su orientación sexual usted se considera: Homosexual / Bisexual / Heterosexual  Sentimientos frente a ello: Ansiedad/Miedo/Culpabilidad/Aceptación/Otros  Considera su vida sexual: Satisfactoria/ Insatisfactoria  ¿Ha sido sometido en alguna ocasión a algún tipo de abuso sexual? No / Si  Embarazos: Si/No  Abortos: Si/No 10. Patrón adaptación/tolerancia al estrés  00069 Afrontamiento inefectivo  00071 Afrontamiento defensivo  00073 Afrontamiento familiar incapacitante  00138 Riesgo de violencia dirigida a otros  00140 Riesgo de violencia autodirigida  00070 Deterioro de la adaptación 54  00072 Negación ineficaz  09211 Afrontamiento familiar comprometido  00139 Duelo disfuncional  00141 Síndrome postraumático  Conductas impulsivas: No/Si Atracones / Ludopatía / Gasto excesivo/Actividades de riesgo/ Robos/ Autoagresividad / Heteroagresividad / Drogas /Alcohol / Tabaco / Fármacos / Otras  Ha tenido problemas con la justicia: No /Si  ¿Ha pensado en suicidarse? No / Si  ¿Ha intentado suicidarse? No/ Si  Forma intento suicidio: Pastillas/Venoclisis/Otras 11. Patrón valores/creencias  00066 Sufrimiento espiritual  En el ámbito existencial se considera: Vacio / Pleno  Grado satisfacción (1 mínimo- 10 máximo):  Creencias religiosas: Si/No 55 ANEXO II 56 ANEXO III ANÁLISIS DESCRIPTIVO ÍNDICE GRÁFICOS Gráfico I………………………………………………………………...p.57 Gráfico II………………………………………………………………..p.58 Gráfico III……………………………………………………………….p.63 Gráfico IV……………………………………………………………….p.64 Gráfico V………………………………………………………………..p.65 Gráfico VI……………………………………………………………….p.66 Gráfico VII………………………………………………………….......p.67 Gráfico VIII………………………………………………………….p.68-69 Gráfico IX………………………………………………………….........p.70 Gráfico X………………………………………………………………..p.71 Gráfico XI………………………………………………………….........p.72 Gráfico XII…………………………………………………………..p.73-74 Gráfico XIII……………………………………………………………..p.75 TABLAS Tabla I…………………………………………………………………...p.57 Tabla II………………………………………………………………….p.58 Tabla III…………………………………………………………………p.59 Tabla IV…………………………………………………………………p.59 Tabla V………………………………………………………………….p.60 Tabla VI…………………………………………………………………p.61 Tabla VII………………………………………………………………..p.62 63  GRÁFICO III P1: Patrón percepción/mantenimiento de la salud 078: Manejo inefectivo del régimen terapéutico 079: Incumplimiento del tratamiento 099: Mantenimiento inefectivo de la salud 64  GRÁFICO IV P2: Patrón nutricional/metabólico 01: Desequilibrio nutricional por exceso 02: Desequilibrio nutricional por defecto 65  GRÁFICO V P3: Patrón eliminación 011: Estreñimiento 66  GRÁFICO VI P4: Patrón actividad/ejercicio 097: Déficit de actividades recreativas 098: Deterioro en el mantenimiento del hogar 0102: Déficit del autocuidado: alimentación 108: Déficit del autocuidado: baño/ higiene 109: Déficit del autocuidado: vestido /acicalamiento 67  GRÁFICO VII P5: Patrón sueño/descanso 095: Deterioro en el patrón sueño 68  GRÁFICO VIII P6: Patrón cognitivo/perceptivo 132: Dolor agudo 51: Deterioro de la comunicación verbal 822: Confusión aguda 831: Deterioro de la memoria 69 72: Alteraciones sensoperceptivas 83: Alteración de los procesos de pensamiento 70  GRÁFICO IX P7: Patrón autopercepción/autoconcepto 118: Trastorno de la imagen corporal 120: Baja autoestima situacional 124: Desesperanza 119: Baja autoestima crónica 146: Ansiedad 71  GRÁFICO X P8: Patrón rol/relaciones 52: Deterioro de la interacción social 54: Riesgo de soledad 60: Interrupción de los procesos familiares 53: Aislamiento social 55: Desempeño inefectivo del rol 72  GRÁFICO XI P9: Patrón sexualidad/reproducción 065: Patrones sexuales inefectivos 79  TABLA IX T. PARANOIDE & PATRONES-DIAGNÓSTICOS N % P DIAGNÓSTICOS N % P MANEJO INEFECTIVO REGIMEN TERAPÉUTICO 2 7,4 0’648* PATRON1 3 11,1 0’55* INCUMPLIMIENTO DEL TRATAMIENTO 3 11,1 0’091* MANTENIMIENTO INEFECTIVO DE LA SALUD 2 7,4 1* DIAGNÓSTICOS PATRON2 0 0 0’417* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR EXCESO 0 0 1* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR DEFECTO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON3 4 14,8 0’186 ESTREÑIMIENTO 4 14,8 0’326* DIAGNÓSTICOS PATRON4 4 14,8 0’697* DÉFICIT DE ACTIVIDADES RECREATIVAS 4 14,8 0’326* DETERIORO EN EL MANTENIMIENTO DEL HOGAR 3 11,1 1* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:ALIMENTACIÓN 4 14,8 0’165* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:BAÑO/HIGIENE 4 14,8 0’047* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO: VESTIDO/ACICALAMIENTO 4 14,8 0’017* DIAGNÓSTICOS PATRON5 5 18,5 0’629* DETERIORO DEL PATRON DE SUEÑO 5 18,5 0’555* DIAGNÓSTICOS DOLOR AGUDO 1 3,7 1* DETERIORO DE LA COMUNICACIÓN VERBAL 1 3,7 0’342* PATRON6 4 14,8 0’302* CONFUSIÓN AGUDA 2 7,4 0’028* DETERIORO DE LA MEMORIA 3 11,1 0’648* ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS 3 11,1 0’030* ALTERACIÓN DE LOS PROCESOS DE PENSAMIENTO 2 7,4 0’221* DIAGNÓSTICOS TRASTORNO DE LA IMAGEN CORPORAL 2 7,4 1* PATRON7 3 11,1 0’221* BAJA AUTOESTIMA SITUACIONAL 0 0 0’561* DESESPERANZA 3 11,1 1* 80 BAJA AUTOESTIMA CRONICA 3 11,1 1* ANSIEDAD 2 7,4 0’648 N % P DIAGNÓSTICOS N % P DETERIORO DE LA INTERACCIÓN SOCIAL 3 11,1 0’648* PATRON8 3 11,1 0’472* RIESGO DE SOLEDAD 3 11,1 0’326* INTERRUPCIÓN DE LOS PROCESOS FAMILIARES 2 7,4 0’648* AISLAMIENTO SOCIAL 3 11,1 0’326* DESEMPEÑO INEFECTIVO DEL ROL 1 3,7 0’636* DIAGNÓSTICOS PATRON9 2 7,4 0’538* PATRONES SEXUALES INEFECTIVOS 2 7,4 1* DIAGNÓSTICOS PATRON10 4 14,8 0’674* AFRONTAMIENTO INEFECTIVO 3 11,1 0’616* AFRONTAMIENTO DEFENSIVO 1 3,7 0’342* AFRONTAMIENTO FAMILIAR INCAPACITANTE 3 11,1 0’056* RIESGO DE VIOLENCIA DIRIGIDA A OTROS 0 0 0’555 RIESGO DE VIOLENCIA AUTODIRIGIDA 4 14,8 0’326* DETERIORO DE LA ADAPTACIÓN 2 7,4 0’580* NEGACIÓN INEFICAZ 0 0 0’561* AFRONTAMIENTO FAMILIAR COMPROMETIDO 0 0 1* DUELO DISFUNCIONAL 0 0 1* SÍNDROME POSTRAUMÁTICO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON11 4 14,8 0’302* SUFRIMIENTO ESPIRITUAL 4 14,8 0’618* *: Estadístico exacto de Fisher 81  TABLA X MEDIDA DE LA ASOCIACIÓN INTERVALOS DE CONFIANZA DIAGNÓSTICO VALOR INF SUP DÉFICIT AUTOCUIDADO: BAÑO/HIGIENE 10’667 0’984 115’683 DÉFICIT AUTOCUIDADO: VESTIDO/ACICALAMIENTO 18 1’562 207’447 CONFUSIÓN AGUDA 0’60 0’293 1’227 ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS 15 1’496 150’395  TABLA XI MEDIDA DE LA ASOCIACIÓN INTERVALOS DE CONFIANZA TRASTORNO PARANOIDE P VALOR INF SUP PROBLEMAS CON LA JUSTICIA (SI/NO) 0’040 12 1’074 134’110 82  TABLA XII T. HISTRIÓNICO & PATRONES-DIAGNÓSTICOS N % P DIAGNÓSTICOS N % P MANEJO INEFECTIVO REGIMEN TERAPÉUTICO 2 7,4 1* PATRON1 3 11,1 0’593* INCUMPLIMIENTO DEL TRATAMIENTO 1 3,7 1* MANTENIMIENTO INEFECTIVO DE LA SALUD 1 3,7 1* DIAGNÓSTICOS PATRON2 1 3,7 0’495* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR EXCESO 1 3,7 0’338 DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR DEFECTO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON3 3 11,1 0’327* ESTREÑIMIENTO 3 11,1 0’596* DIAGNÓSTICOS PATRON4 4 14,8 0’341* DÉFICIT DE ACTIVIDADES RECREATIVAS 2 7,4 1* DETERIORO EN EL MANTENIMIENTO DEL HOGAR 3 11,1 0’596* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:ALIMENTACIÓN 1 3,7 0’596* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:BAÑO/HIGIENE 2 7,4 0’613* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO: VESTIDO/ACICALAMIENTO 1 3,7 1* DIAGNÓSTICOS PATRON5 3 11,1 1* DETERIORO DEL PATRON DE SUEÑO 3 11,1 1* DIAGNÓSTICOS DOLOR AGUDO 1 3,7 1* DETERIORO DE LA COMUNICACIÓN VERBAL 0 0 1* PATRON6 2 7,4 0’545* CONFUSIÓN AGUDA 0 0 1* DETERIORO DE LA MEMORIA 2 7,4 1* ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS 1 3,7 1* ALTERACION DE LOS PROCESOS DE PENSAMIENTO 0 0 0’561* DIAGNÓSTICOS TRASTORNO DE LA IMAGEN CORPORAL 2 7,4 1* PATRON7 4 14,8 0’417* BAJA AUTOESTIMA SITUACIONAL 0 0 1* 83 DESESPERANZA 4 14,8 0’264* BAJA AUTOESTIMA CRÓNICA 3 11,1 0’624* ANSIEDAD 3 11,1 0’596* N % P DIAGNÓSTICOS N % P DETERIORO DE LA INTERACCIÓN SOCIAL 1 3,7 0’596* PATRON8 4 14,8 0’221* RIESGO DE SOLEDAD 0 0 0’264* INTERRUPCIÓN DE LOS PROCESOS FAMILIARES 3 11,1 0’596* AISLAMIENTO SOCIAL 0 0 0’264* DESEMPEÑO INEFECTIVO DEL ROL 2 7,4 0’582* DIAGNÓSTICOS PATRON9 2 7,4 0’673* PATRONES SEXUALES INEFECTIVOS 2 7,4 1* DIAGNÓSTICOS PATRON10 3 11,1 0’583* AFRONTAMIENTO INEFECTIVO 3 11,1 1* AFRONTAMIENTO DEFENSIVO 0 0 1* AFRONTAMIENTO FAMILIAR INCAPACITANTE 1 3,7 1* RIESGO DE VIOLENCIA DIRIGIDA A OTROS 1 3,7 1* RIESGO DE VIOLENCIA AUTODIRIGIDA 2 7,4 1* DETERIORO DE LA ADAPTACIÓN 0 0 0‘545* NEGACIÓN INEFICAZ 0 0 1* AFRONTAMIENTO FAMILIAR COMPROMETIDO 0 0 1* DUELO DISFUNCIONAL 0 0 1* SÍNDROME POSTRAUMÁTICO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON11 3 11,1 0’455* SUFRIMIENTO ESPIRITUAL 3 11,1 0’624* *: Estadístico exacto de Fisher 84  TABLA XIII MEDIDA DE LA ASOCIACIÓN INTERVALOS DE CONFIANZA TRASTORNO HISTRIONICO P VALOR INF SUP PROMISCUIDAD (SI/NO) 0’032 4 1’872 8’545 85  TABLA XIV T. EVITACIÓN &PATRONES-DIAGNÓSTICOS N % P DIAGNÓSTICOS N % P MANEJO INEFECTIVO REGIMEN TERAPEUTICO 1 3,7 1* PATRON1 1 3,7 0’564* INCUMPLIMIENTO DEL TRATAMIENTO 0 0 1* MANTENIMIENTO INEFECTIVO DE LA SALUD 0 0 0’538* DIAGNÓSTICOS PATRON2 0 0 0’721* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR EXCESO 0 0 1* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR DEFECTO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON3 1 3,7 0’741* ESTREÑIMIENTO 1 3,7 1* DIAGNÓSTICOS PATRON4 2 7,4 0’598* DÉFICIT DE ACTIVIDADES RECREATIVAS 2 7,4 0’481* DETERIORO EN EL MANTENIMIENTO DEL HOGAR 2 7,4 0’481* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:ALIMENTACIÓN 1 3,7 1* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:BAÑO/HIGIENE 0 0 0’516* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO: VESTIDO/ACICALAMIENTO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON5 1 3’7 0’402* DETERIORO DEL PATRON DE SUEÑO 1 3,7 0’402* DIAGNÓSTICOS DOLOR AGUDO 1 3,7 0’459* DETERIORO DE LA COMUNICACIÓN VERBAL 1 3,7 0’145* PATRON6 2 7,4 0’342* CONFUSIÓN AGUDA 0 0 1* DETERIORO DE LA MEMORIA 2 7,4 0’222* ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS 0 0 1* ALTERACIÓN DE LOS PROCESOS DE PENSAMIENTO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS TRASTORNO DE LA IMAGEN CORPORAL 1 3,7 1* 86 PATRON7 2 7,4 0’658* BAJA AUTOESTIMA SITUACIONAL 0 0 1* DESESPERANZA 2 7,4 0’516* BAJA AUTOESTIMA CRÓNICA 2 7,4 0’499* ANSIEDAD 1 3,7 1* N % P DIAGNÓSTICOS N % P DETERIORO DE LA INTERACCIÓN SOCIAL 2 7,4 0’222* PATRON8 2 7,4 0’487* RIESGO DE SOLEDAD 2 7’4 0’128* INTERRUPCIÓN DE LOS PROCESOS FAMILIARES 1 3,7 1* AISLAMIENTO SOCIAL 2 7,4 0’128* DESEMPEÑO INEFECTIVO DEL ROL 0 0 0’538* DIAGNÓSTICOS PATRON9 2 7,4 0’222* PATRONES SEXUALES INEFECTIVOS 2 7,4 0’222* DIAGNÓSTICOS PATRON10 2 7,4 0’658* AFRONTAMIENTO INEFECTIVO 2 7,4 1* AFRONTAMIENTO DEFENSIVO 0 0 1* AFRONTAMIENTO FAMILIAR INCAPACITANTE 0 0 1* RIESGO DE VIOLENCIA DIRIGIDA A OTROS 1 3,7 0’402* RIESGO DE VIOLENCIA AUTODIRIGIDA 1 3,7 1* DETERIORO DE LA ADAPTACIÓN 1 3,7 0’459* NEGACIÓN INEFICAZ 0 0 1* AFRONTAMIENTO FAMILIAR COMPROMETIDO 0 0 1* DUELO DISFUNCIONAL 0 0 1* SÍNDROME POSTRAUMÁTICO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON11 2 7,4 0’342* SUFRIMIENTO ESPIRITUAL 2 7,4 0’499* *Estadístico exacto de Fisher 87  TABLA XV T. DEPENDIENTE & PATRONES-DIAGNÓSTICOS N % P DIAGNÓSTICOS N % P 1 3,7 1* MANEJO INEFECTIVO REGIMEN TERAPÉUTICO 0 0 0’481* PATRON1 INCUMPLIMIENTO DEL TRATAMIENTO 0 0 0’741* MANTENIMIENTO INEFECTIVO DE LA SALUD 1 3,7 0’333* DIAGNÓSTICOS PATRON2 0 0 1* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR EXCESO 0 0 0’889* DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL POR DEFECTO 0 0 1* DIAGNÓSTICOS PATRON3 0 0 0’481* ESTREÑIMIENTO 0 0 0’481* DIAGNÓSTICOS PATRON4 0 0 0’222* DÉFICIT DE ACTIVIDADES RECREATIVAS 0 0 0’481* DETERIORO EN EL MANTENIMIENTO DEL HOGAR 0 0 0’481* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:ALIMENTACIÓN 0 0 0’519* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO:BAÑO/HIGIENE 0 0 0’630* DÉFICIT DEL AUTOCUIDADO: VESTIDO/ACICALAMIENTO 0 0 0’704* DIAGNÓSTICOS PATRON5 0 0 0’222* DETERIORO DEL PATRON DE SUEÑO 0 0 0’222* DIAGNÓSTICOS 0 0 0’407* DOLOR AGUDO 0 0 0’741* DETERIORO DE LA COMUNICACIÓN VERBAL 0 0 1* PATRON6 CONFUSIÓN AGUDA 0 0 1* DETERIORO DE LA MEMORIA 0 0 0’519* ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS 0 0 0’815* ALTERACIÓN DE LOS PROCESOS DE PENSAMIENTO 0 0 0’815* 88 N % P DIAGNÓSTICOS N % P 0 0 0’185* TRASTORNO DE LA IMAGEN CORPORAL 0 0 0’593* PATRON7 BAJA AUTOESTIMA SITUACIONAL 0 0 0’852* DESESPERANZA 0 0 0’370* BAJA AUTOESTIMA CRÓNICA 0 0 0’407* ANSIEDAD 0 0 0’481* DIAGNÓSTICOS 0 0 0’296* DETERIORO DE LA INTERACCIÓN SOCIAL 0 0 0’519* PATRON8 RIESGO DE SOLEDAD 0 0 0’630* INTERRUPCIÓN DE LOS PROCESOS FAMILIARES 0 0 0’481* AISLAMIENTO SOCIAL 0 0 0’630* DESEMPEÑO INEFECTIVO DEL ROL 0 0 0’667* DIAGNÓSTICOS PATRON9 0 0 1* PATRONES SEXUALES INEFECTIVOS 0 0 0’519* DIAGNÓSTICOS PATRON10 1 3’7 1* AFRONTAMIENTO INEFECTIVO 0 0 0’296* AFRONTAMIENTO DEFENSIVO 0 0 1* AFRONTAMIENTO FAMILIAR INCAPACITANTE 0 0 0’778* RIESGO DE VIOLENCIA DIRIGIDA A OTROS 1 3,7 0’222* RIESGO DE VIOLENCIA AUTODIRIGIDA 0 0 0’481* DETERIORO DE LA ADAPTACIÓN 0 0 0’741* NEGACIÓN INEFICAZ 0 0 0’852* AFRONTAMIENTO FAMILIAR COMPROMETIDO 0 0 1* DUELO DISFUNCIONAL 0 0 0’889* SÍNDROME POSTRAUMÁTICO 0 0 1* N % P DIAGNÓSTICOS N % P PATRON11 0 0 0’407* SUFRIMIENTO ESPIRITUAL 0 0 0’407* *Estadístico exacto de Fisher