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Abstract

Este trabajo presenta un programa de rehabilitación para personas alcohólicas a través de una perspectiva biopsicosocial. Más concretamente, se describe la intervención que realiza el trabajador social dentro del programa. El trabajo comienza presentando el tema a tratar, el objeto y objetivos a seguir, así como la metodología empleada. Más adelante, se dedica un apartado a la fundamentación terminológica, que profundiza en el Síndrome de Dependencia del alcohol, abarcando la epidemiología, etiología, consecuencias, fases y tratamiento del mismo; al enfoque teórico de trabajo social en el que se sustenta el trabajo, el modelo psicosocial; el contexto geográfico, centrado en la Comunidad Autónoma de Aragón y citando diferentes entidades que tienen programas de ayuda para personas dependientes del alcohol; el contexto político, donde se cita la normativa estatal y autonómica relacionada con el alcohol; y el contexto social. A continuación se presenta el programa de rehabilitación propiamente dicho, haciendo hincapié en las funciones que desempeñan los profesionales (médico, psicólogo y trabajador social). Posteriormente, se centra en la intervención que realiza el trabajador social, dividida en diferentes módulos, íntimamente ligados con las funciones (administración, atención individual, familiar y grupal, supervisión, coordinación...) que desempeña. Cada módulo está compuesto por unos objetivos específicos, una metodología concreta, una temporalización y una evaluación de todo el módulo. Para finalizar, se presentan unas conclusiones. Además, de citar toda la bibliografía utilizada, un listado de abreviaturas y anexos Ursúa Solano, Eva; Oliván Blázquez, Bárbara

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UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado PROGRAMA DE REHABILITACIÓN PARA PERSONAS ALCOHÓLICAS -Intervención del trabajador social- Alumna: Eva Ursúa Solano Directora: Bárbara Oliván Blázquez Grupo de mañana Zaragoza, junio de 2012 INDICE 1. Introducción……………………………………………………………… 1.1. Presentación general y justificación del trabajo 1.2. Objeto del trabajo 1.3. Metodología empleada 1.3.1. Métodos empleados en el trabajo 1.3.2. Herramientas empleadas 1.3.3. Sistema de citas y referencias bibliográficas 1.4. Estructura del trabajo 1 2 4 5 5 5 7 8 2. Capítulos de fundamentación............................................... 2.1. Fundamentación terminológica: Síndrome de dependencia del alcohol 2.1.1. Epidemiologia 2.1.2. Etiología 2.1.3. Consecuencias 2.1.4. Fases 2.1.5. Tratamiento 2.2. Enfoque teórico 2.3. Contexto geográfico 2.4. Contexto político 2.5. Contexto social 10 12 14 18 21 25 27 31 36 42 45 3. Capítulos de desarrollo: Programa de rehabilitación para personas alcohólicas –intervención del trabajador social- 3.1. Introducción 3.2. Presentación del programa de rehabilitación 3.2.1. Profesionales 3.3. Intervención del trabajador social dentro del programa 47 48 49 51 53 3.3.1. Módulo 1: Gestión administrativa 3.3.1.1. Objetivos 3.3.1.2. Metodología 3.3.1.3. Temporalización 3.3.1.4. Evaluación 3.3.2. Módulo 2: Coordinación institucional, interprofesional y con la Asociación 3.3.2.1. Objetivos 3.3.2.2. Metodología 3.3.2.3. Temporalización 3.3.2.4. Evaluación 3.3.3. Módulo 3: Atención personalizada en función de la situación individual de cada persona 3.3.3.1. Objetivos 3.3.3.2. Metodología 3.3.3.3. Temporalización 3.3.3.4. Evaluación 55 55 55 55 56 57 57 57 58 58 59 59 60 66 67 3.3.4. Módulo 4: Reinserción formativo-laboral del usuario 3.3.4.1. Objetivos 3.3.4.2. Metodología 3.3.4.3. Temporalización 3.3.4.4. Evaluación 3.3.5. Módulo 5: Apoyo, información, orientación y capacitación de las familias de los usuarios 3.3.5.1. Objetivos 3.3.5.2. Metodología 3.3.5.3. Temporalización 3.3.5.4. Evaluación 3.3.6. Módulo 6: Reuniones grupales de los usuarios 3.3.6.1. Objetivos 68 68 68 72 72 73 73 73 79 79 81 81 3.3.6.2. Metodología 3.3.6.3. Temporalización 3.3.6.4. Evaluación 3.3.7. Módulo 7: Supervisión de las tareas de los voluntarios llevabas a cabo en los talleres socioculturales 3.3.7.1. Objetivos 3.3.7.2. Metodología 3.3.7.3. Temporalización 3.3.7.4. Evaluación 3.3.8. Evaluación de todos los módulos 4. Conclusiones.................................................................. Bibliografía........................................................................ Abreviaturas...................................................................... Anexos............................................................................... Anexo I: Test AUDIT Anexo II: Escala CIWA-AR Anexo III: FACES 20 ítems Anexo IV: Herradura Anexo V: Doce pasos ilustrados de Alcohólicos Anónimos 81 83 83 85 85 85 86 86 88 89 94 101 103 104 108 111 114 115 1 INTRODUCCIÓN 2 PRESENTACIÓN GENERAL Y JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO El colectivo de personas drogodependientes es objeto de intervención en el Trabajo Social, por lo que creo conveniente hacer el trabajo centrándome en personas dependientes del alcohol, ya que es la droga más consumida en nuestro país y de las que más dependencia (física y psíquica) provoca y, por tanto, hay un elevado número de personas con este problema y que necesitan una intervención para poder rehabilitarse. Además, como futura trabajadora social, me interesa mucho este colectivo, esperando trabajar en una entidad con personas que presenten esta problemática, por lo que creo que es imprescindible tener una base previa del tema, así como saber realizar una intervención. De esta manera he centrado todo el trabajo en personas que presentan una dependencia crónica del alcohol, y que se encuentran en proceso de rehabilitación, excluyendo los casos de policonsumo, dónde se consume alcohol junto con otras drogas (tabaco, cocaína...). Normalmente, las consecuencias del alcoholismo crónico aparecen entorno a las 40-45 años de edad debido a que el desarrollo de la enfermedad suele ser lento (Guardia, 2008). En la actualidad, la definición más aceptada del Síndrome de Dependencia (alcoholismo) es la de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recogida en su Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10). Siguiendo el documento de Glosario y términos de alcohol y drogas del Gobierno de España, Ministerio de Sanidad y Consumo (2008, p. 29) donde se recoge la definición de la OMS, expone: El Síndrome de dependencia es el conjunto de fenómenos del comportamiento, cognitivos y fisiológicos que pueden desarrollarse tras el consumo repetido de una sustancia. Normalmente estos fenómenos comprenden: un poderoso deseo de tomar la droga, el deterioro del control de su consumo, el consumo persistente a pesar de las consecuencias perjudiciales, la asignación de mayor prioridad al consumo de la droga que a otras 3 actividades y obligaciones, un aumento de la tolerancia y una reacción de abstinencia física cuando se deja de consumir la droga. En España, el alcohol está legalizado por razones culturales, históricas, políticas y económicas, siendo aceptado por toda la sociedad como una práctica “normal”. Dada su normalidad, la población suele olvidar los problemas que puede ocasionar el consumo del alcohol. Por ello, aparece la dificultad para controlar el consumo de bebidas alcohólicas y la persona implicada se convierte en alcohólico, o persona dependiente del alcohol. 4 OBJETO DEL TRABAJO El presente trabajo tiene por objeto la realización de un programa de intervención desde el punto de vista de un trabajador social para personas en proceso de rehabilitación del alcohol a través de una perspectiva biopsicosocial. Asimismo, para llevar a cabo este trabajo me he propuesto varios objetivos, que son:  Conocer en profundidad el síndrome de dependencia del alcohol, o alcoholismo crónico: epidemiología, etiología, consecuencias y posibles tratamientos.  Identificar cuáles son los recursos, tanto públicos como privados, que hay en Aragón y más concretamente, en Zaragoza.  Conocer los requisitos que pueden exigirse a los usuarios para poder acceder a programas de alcoholismo de asociaciones sin ánimo de lucro.  Identificar cuáles son los profesionales que trabajan en programas de rehabilitación para personas alcohólicas.  Identificar las diferentes funciones que desempeñan estos profesionales.  Conocer en qué consiste exactamente la intervención del trabajador social dentro de estos programas. 5 METODOLOGÍA EMPLEADA Métodos empleados en el trabajo. Para la realización de este trabajo se han empleado diferentes métodos. En primer lugar, se hizo una revisión bibliográfica, para conocer en profundidad la problemática del alcoholismo. En segundo lugar, se realizaron varias entrevistas con distintas trabajadoras sociales de centros de rehabilitación para personas alcohólicas dentro de la ciudad de Zaragoza. Asimismo, se visitó un centro exclusivo para personas sin hogar dependientes del alcohol en proceso de rehabilitación. Tras las entrevistas y siguiendo las recomendaciones de las profesionales, se volvió a realizar una revisión de libros y bases de datos, así como páginas webs de múltiples entidades con programas de rehabilitación para alcohólicos. Herramientas empleadas en el trabajo. A lo largo de la realización de este trabajo, y en relación con el apartado anterior, se han ido empleando múltiples herramientas, como es la revisión sistemática de toda la bibliografía que se ha ido recomendando a lo largo de la carrera, en especial a través de las asignaturas “conceptos, teorías y métodos en trabajo social” y “métodos y técnicas de investigación en trabajo social”. Concretamente, para la elaboración del marco teórico de esta intervención, han sido de gran ayuda todos los conceptos teóricos adquiridos en la asignatura “conceptos, teorías y métodos en trabajo social” ya que una parte de la misma trataba sobre los diferentes modelos/teorías en que debe fundamentarse la intervención del trabajador social. Del mismo modo, se ha llevado a cabo una revisión de toda la bibliografía relacionada con las drogodependencias, centrada en el alcohol, y de la 12 SÍNDROME DE DEPENDENCIA DEL ALCOHOL Como se ha dicho anteriormente se denomina Síndrome de Dependencia del alcohol o alcoholismo al conjunto de fenómenos del comportamiento, cognitivos y fisiológicos que se desarrollan después de la ingesta repetida del alcohol y que por lo general incluyen un fuerte deseo de tomar esta sustancia, dificultades para controlar su uso, el consumo persistente a pesar de las consecuencias dañinas, se da mayor prioridad al consumo de drogas que a otras actividades y obligaciones, aumento de la tolerancia y, a veces, un estado de abstinencia física (Gobierno de España, 2008). De esta manera, cuando se habla de dependencia del alcohol, se dice que la persona depende tanto física como psicológicamente del mismo. La dependencia física se produce cuando el organismo se ha adaptado a la sustancia debido a una vinculación metabólica y bioquímica. Hay una necesidad ineludible e imperiosa de consumir alcohol (Echeburúa, 2001). Y la dependencia psicológica se refiere a la necesidad subjetiva o al deseo irresistible de beber para poder mantenerse en un estado de equilibrio y de bienestar. Así, el alcohólico no se encuentra bien a menos que beba (Echeburúa, 2001). Por tanto, cuando una persona comienza a beber de manera excesiva, el consumo de alcohol se va convirtiendo en algo habitual. Al cabo de unos años (normalmente de 5-10 años) y de manera inconsciente, la persona se vuelve dependiente de esta sustancia (Echeburúa, 2001). Cuando intenta dejar de beber, aparecen unos síntomas negativos o reacciones orgánicas (síndrome de abstinencia alcohólica (SAA)), explicadas más adelante. La persona presenta grandes dificultades para controlar el ansia de beber (craving). De esta forma, la persona alcohólica vuelve a beber para aliviar el malestar, entrando en un círculo vicioso del que es complicado salir (Echeburúa, 2001; López, 2007). 13 Se trata, por tanto, de un proceso progresivo en el que el nivel de gravedad dependerá tanto de la cantidad y años de consumo, como de factores individuales de la persona (Echeburúa, 2001). Un aspecto a destacar es que en más de un 50% de los casos de personas con dependencia alcohólica aparece otro trastorno adicional. Es decir, hay presente una patología dual o comorbilidad del abuso del alcohol con otro cuadro clínico del eje I (trastornos mentales) o del eje II (trastornos de la personalidad) del DSM-IV. Los trastornos más frecuentes con el abuso de esta sustancia son: el trastorno adicional de la personalidad, la depresión, los trastornos de ansiedad y el abuso de otras drogas (Echeburúa, 2001). A continuación se va a profundizar en el tema del alcoholismo. Se explicará la epidemiología, exponiendo los datos más relevantes recogidos en España durante los últimos años sobre personas con esta problemática; las causas o factores de riesgo que llevan a una persona a comenzar a beber de manera excesiva; las consecuencias que conlleva ser dependiente del alcohol durante años; las fases o manifestaciones que se dan en toda persona alcohólica; y un posible tratamiento desde una perspectiva biopsicosocial de la persona a modo general para poner solución a esta enfermedad. Los diferentes apartados hacen referencia al alcoholismo primario, es decir, la persona no presentaba otra enfermedad antes de volverse dependiente del alcohol, sino que el alcohol es el factor principal y lo demás son consecuencias del mismo. 14 Epidemiologia Actualmente, la aceptación social y cultural de las bebidas alcohólicas en nuestro país, se traduce en unas actitudes de gran tolerancia social hacia el consumo de las mismas. De esta manera, en los últimos años, han ido surgiendo nuevos grupos de consumidores (adolescentes, jóvenes y mujeres) y con ello, más personas que acaban sufriendo el síndrome de dependencia del alcohol (García, Mendieta, Cervera y Fernández, 2003). Los últimos datos facilitados por la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España, realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), correspondientes a los años 2009/2010, confirman la enorme prevalencia de consumo que supone el alcohol en nuestra sociedad, como lo acredita el hecho de que el 79% de los ciudadanos entre 15 y 64 años lo hayan consumido alguna vez en los últimos doce meses. El alcohol es la droga más consumida en nuestro país. La proporción varía dependiendo del sexo, predominando el consumo por parte de los hombres (84 %) frente al de las mujeres (73%), aunque las diferencias son cada vez menos marcadas. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 84,4 48,4 14,8 4,6 4,2 1,4 1,0 0,7 0,1 72,7 37,0 6,2 9,3 1,0 0,3 0,3 0,2 0,0 Hombres Mujeres 15 Gráfico 1: Prevalencia del consumo de drogas en España en los últimos 12 meses de 15 a 64 años en 2009-2010. -Fuente: DGPND. Ministerio de Sanidad, Política e Igualdad, 2010. Gráfico 2: Prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas de 15 a 64 años de edad en los años comprendidos entre 1997 y 2010. -Fuente: DGPND. Ministerio de Sanidad, Política e Igualdad, 2010. El consumo se concentra en fines de semana y la bebida más consumida es la cerveza. Con respecto al consumo diario, en los últimos 10 años ha habido un ligero descenso (2%). Además, desde 2007 ha aumentado la percepción del riesgo para el consumo diario de copas. Según los datos recogidos por el PNSD en los años 2007-2008 la prevalencia de consumo alguna vez en la vida es 92,7% en hombres y 87, 6% en mujeres. 78,7 63,3 72,9 76,7 76,6 78,1 75,2 78,5 60 64,6 64,1 63,7 61,8 64 11,0 10,2 14,9 14,1 15,7 13,7 12,7 0 10 20 30 40 50 60 70 80 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009/10 Últimos 12 meses Últimos 30 días Diariamente en los últimos 30 días 16 Asimismo, el consumo diario o en días laborables es más elevado en el grupo de mayor edad, y la prevalencia de atracones y borracheras es mayor entre los más jóvenes. La edad media de inicio en el consumo de esta sustancia, según datos del INE para el año 2007 se sitúa en 16.8, la cual no varía desde el año 1997. Otro dato importante es que el alcohol está presente en el 90 % de los policonsumos, es decir, que se consume junto con otra o más sustancias psicoactivas (DPNSG. Ministerio de Sanidad, Política e Igualdad, 2010). En cuanto al consumo de riesgo o perjudicial, a través del AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test) (anexo I) que es una escala desarrollada por la OMS, y validada en España por G. Rubio, J. Bermejo, M.C. Cabellero y J. Santo-Domingo (1998), para la detección de consumo excesivo de alcohol, se ha confirmado que un 7,4% de las personas que han consumido alcohol alguna vez en la vida se les puede atribuir dicho consumo perjudicial. Además, identifica que un 0,3% de las personas muestran una posible dependencia de esta sustancia. En la encuesta de los años 2007-2008 realizada por la DGPNSD sobre el consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España (2011, p.12-13) se identifican ciertas actividades, labores y profesiones que predisponen al consumo excesivo del alcohol. Así, parecen claramente asociados con el consumo diario un nivel bajo de ingresos, bajo nivel de estudios y trabajar en el sector primario, en la construcción o en la hostelería. Por otra parte, trabajar en la construcción y tener jornada de noche parecen estar asociados a los atracones de alcohol o las borracheras. Tanto el consumo de alcohol diario como el consumo de alto riesgo en los hombres es mayor entre los directivos/profesionales. En las mujeres, las 17 diferencias son menores y no se encuentran diferencias significativas tras ajustar por edad, nivel educativo, estado civil y país de origen. Los hombres que dicen ejecutar tareas peligrosas o en malas condiciones son también los que declaran consumir más alcohol, especialmente los bebedores de alto riego o los consumidores de alcohol diario. Las mujeres muestran un patrón similar. Otro dato a destacar del año 2009, recogido del INE, es que en España hubo un 0.5 % de muertes debido a trastornos mentales ocasionados por el alcohol. Se calcula que en 2004 murieron en todo el mundo 2,5 millones de personas por causas relacionadas con el alcohol, así como su uso nocivo provocó el 3,8% de la mortalidad mundial y un 4,5% de la carga mundial de morbilidad (Organización Mundial de la Salud, 2010, p. 5). 18 Etiología El Síndrome de Dependencia del alcohol es un trastorno multicasual (Díaz y Gual, 2004). No se puede hablar de la existencia de un patrón igual a todos los alcohólicos en el que se establecen unas mismas causas específicas. Por tanto, se hablará de diferentes factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de padecer la dependencia a esta sustancia. Así, el trastorno alcohólico resulta de la compleja interacción de diversos factores (disponibilidad, cultura, genética, personalidad…) y cuyo peso específico varía mucho de unos casos a otros. Además, no es necesario que en una persona se den todos los factores de riesgo para que se vuelva dependiente (Echeburúa, 2001). Del mismo modo, aun existiendo los factores de riesgo se pueden interponer factores de protección que aumentan la resistencia de la persona a desarrollar este trastorno. Los factores de protección pueden ser individuales (sentido de responsabilidad, valores saludables…), familiares (apoyo emocional, estabilidad familiar…), escolares (normas claras sobre conductas aceptables) y socioculturales (modelos adultos y amigos no consumidores de drogas) (Echeburúa, 2001; Díaz y Gual, 2004). Asimismo, aclarar que las causas que propiciaron que una persona comenzara a beber en exceso poco tienen que ver con los motivos por los cuales sigue bebiendo en la actualidad. Ya que el trastorno ocasiona consecuencias (crisis en la pareja, dificultades laborales…), pudiendo confundirlas con los aspectos que desencadenaron que empezase a beber. A continuación, se hará una descripción de los diferentes factores de riesgo que pueden llevar a una persona a depender del alcohol. 19 La etiología del abuso del alcohol se relaciona con 3 factores generales que tienen puntos de intersección entre sí y dentro de los cuales se dan múltiples factores de riesgo (Díaz y Gual, 2004). Serían los factores biológicos, los factores psicológicos y los factores sociales.  Factores biológicos: debido a factores genéticos que influyen en el metabolismo del alcohol o en la respuesta del sistema nervioso a esta sustancia, algunas personas presentan mayor susceptibilidad para desarrollar el alcoholismo (Díaz y Gual, 2004). Hay estudios que demuestran que los hijos de alcohólicos son un grupo de alto riesgo. Estos antecedentes familiares parecen propiciar un inicio más precoz del cuadro clínico, mayor gravedad y resistencia al tratamiento (Echeburúa, 2001). Los gemelos idénticos presentan mayor probabilidad de padecer alcoholismo que los gemelos fraternos (Díaz y Gual, 2004). Además, parecen existir predisposiciones fisiológicas: mayor tolerancia gastrointestinal al alcohol. También, suelen ser personas que tras la ingesta de alcohol se sienten mejor y menos intoxicados que las personas de bajo riesgo (Díaz y Gual, 2004).  Factores psicológicos: hay determinados rasgos de personalidad que parecen ser más vulnerables al consumo abusivo del alcohol. Éstos son: inestabilidad emocional, baja autoestima, timidez, falta de habilidades sociales, búsqueda de sensaciones, autoexigencia, etc. Pueden ser personas que tienen trastornos afectivos (depresión, ansiedad), déficit de atención e hiperactividad (Díaz y Gual, 2004). A todo esto hay que sumarle la actitud de la persona ante el consumo de alcohol, y las estrategias de afrontamiento para hacer frente al mismo, aspectos determinantes para una posible dependencia del alcohol. 20 Dentro de los factores psicológicos hay que hacer una pequeña alusión al aprendizaje social en el hogar (la actitud de los padres ante el consumo del alcohol) y la posible conducta imitativa influenciada por los compañeros del individuo (Echeburúa, 2001).  Factores socioculturales: el ambiente en el que se desarrolla una persona (familia, escuela, grupo de amigos), la sociedad en general y la cultura influyen en las actitudes y expectativas respecto al consumo de alcohol (Echeburúa, 2001; Díaz y Gual, 2004). Los factores de riesgo relacionados con el ambiente familiar son: baja cohesión familiar, conflictos, enfermedades y muertes, dificultades socioeconómicas, abandono o negligencia en las funciones paternales, etc (Díaz y Gual, 2004). Asimismo, el grupo de amigos puede ejercer cierta presión para el consumo de alcohol, en especial cuando se trata de un barrio o grupo conflictivo. La persona puede ver en los efectos del alcohol la única manera de divertirse el fin de semana, de desinhibirse, como búsqueda de nuevas sensaciones… (Echeburúa, 2001). En cuanto a los factores de riesgo relacionados con la sociedad y la cultura se podría decir que en nuestro país hay una clara aceptación social por el consumo del alcohol, una disponibilidad ambiental (bajo precio, ausencia de restricciones...) y una cierta presión de la publicidad que favorecen que la persona comience a beber (Díaz y Gual, 2004). 21 Consecuencias La persona que comienza a beber habitualmente olvida que puede perder la capacidad de control sobre su consumo, volviéndose dependiente tanto física como psicológicamente del alcohol. De esta manera, el consumo excesivo provoca consecuencias socio-sanitarias a corto y largo plazo. En la persona estas consecuencias dependen de la edad, sexo, peso, consumo de alimentos, experiencia anterior con la bebida y el nivel de tolerancia (Díaz y Gual, 2004). Así, los efectos que produce el alcohol son numerosos, haciendo una distinción entre los efectos que causan una ingesta o intoxicación aguda (accidentes de tráfico, pérdida de equilibrio, sensación de euforia…) y las secuelas del alcoholismo crónico (más a largo plazo) (Díaz y Gual, 2004), que son las que se describirán a continuación. Ser dependiente del alcohol, consumiéndolo de manera habitual, acarrea unas repercusiones negativas en la persona, apareciendo dificultades en los diferentes planos de la vida de ésta. Aparecen alteraciones físicas, psicológicas y psiquiátricas, así como repercusiones en el ambiente familiar y social (Gradillas, 2001; Díaz y Gual, 2004).  Complicaciones orgánicas/ físicas El consumo excesivo y crónico del alcohol puede dañar de forma progresiva todos los órganos. Presentándose los síntomas durante la juventud, ligeros y difusos, mientras que más tarde aparecen de forma definida (Gradillas, 2001; Díaz y Gual, 2004). Se ven afectados el sistema respiratorio (infecciones frecuentes, cáncer de pulmón…), el sistema nervioso (polineuritis, pérdida de memoria, agresividad, 28  Tratamiento médico (farmacológico): la necesidad de recurrir a fármacos va a depender de la situación de la persona. Para tratar el SAA suelen utilizarse fármacos hipno-sedativos (benzodiacepinas o clormetiazol), anticomiciales, simpaticolíticos (betabloqueantes) y antidopaminérgicos (triapide). Además, para prevenir el síndrome de Wernicke-Korsakoff se requiere un aporte vitamínico (tiamina) (Guardia, 2008).  Medidas psico y socio-terapéuticas: se intentará motivar y animar a la persona a proseguir con el tratamiento, reforzando su decisión e implicando a la familia, siempre que sea posible (Instituto Spiral, 2012). La segunda etapa del tratamiento es la denominada “deshabituación”, que es la verdadera etapa curativa, con medidas psicoterapéuticas y de soporte psiquiátrico si es preciso. Dura alrededor de 6 meses. (Instituto Spiral, 2012). El tratamiento de deshabituación busca eliminar la conducta condicionada al consumo del alcohol, mantener la motivación a lo largo de todo el proceso, búsqueda de nuevas alternativas, prevención de recaídas y tratamiento de la psicopatología asociada (Guardia, 2008). El tratamiento engloba las siguientes medidas:  Psicoterapia: es la parte más importante del tratamiento. Se sigue un plan individualizado basado en: o Psicoterapia individual: en un espacio íntimo trata de favorecer el cambio o conseguir el crecimiento psicológico. Puede o no complementarse con la psicoterapia grupal. Abarca las dimensiones adictolítica, estructural y psicoeducativa. (Instituto Spiral, 2012). o Psicoterapia grupal con usuarios: grupos pequeños y dirigidos por un profesional. (Instituto Spiral, 2012). o Terapia familiar o multifamiliar: programa simultáneo al individual. Abarca las dimensiones funcional, psicoeducativa, estructural, 29 observacional, adictolítica, ocupacional, formativa y cultural y lúdica. (Instituto Spiral, 2012).  Intervención psiquiátrica: algunas personas (alrededor del 60%) presentan complicaciones psicopatológicas propias del alcoholismo y trastornos asociados, agravados por el mismo. Los tratamientos farmacológicos de las complicaciones psiquiátricas más frecuentes son (Instituto Spiral, 2012): o Trastornos agudos (embriaguez patológica, estados crepusculares…): supresión absoluta e inmediata de la ingesta de alcohol. (Instituto Spiral, 2012). o Trastornos subagudos y crónicos (alucinosis, psicosis de Korsakov…): abordaje a través de fármacos como el triperidol, clotiapina (agresividad), clotiapina (ansiedad), etc. (Instituto Spiral, 2012). o Trastornos afectivos (síndrome depresivo o trastornos adaptativos hipotímicos): fármacos como los tricíclicos o tetracíclicos. También benzodidacepinas. (Instituto Spiral, 2012). o Trastornos psicopatológicos asociados (depresiones severas, psicosis…): hay que adoptar ciertas precauciones, sobre todo al principio, para garantizar la abstinencia. (Instituto Spiral, 2012).  Otras medidas de actuación: soporte farmacológico sí el usuario lo precisa (anticraving…) y supervisión estrecha de la evolución. (Instituto Spiral, 2012). Finalmente, hay una tercera etapa: transición de alta y postcura, que consiste en la preparación para el alta. (Instituto Spiral, 2012). Se valora la aplicación de recursos adquiridos y métodos para solucionar problemas. El usuario tiene que tener una sensación de haber superado 30 satisfactoriamente la etapa del tratamiento, e intentar (mediante estrategias aprendidas) mantenerse abstinente. Posteriormente se realizarán entrevistas para no perder el contacto y poder establecer un seguimiento. (Guardia, 2008, Instituto Spiral, 2012). 31 ENFOQUE TEÓRICO El modelo teórico del trabajo social escogido y en el que se va a fundamentar este trabajo sobre el alcoholismo es el modelo psicosocial, ya que el tratamiento de la adicción al alcohol parte del abordaje multidisciplinar que integra las dimensiones biológica, psicológica y social. El modelo psicosocial se basa en la teoría de sistemas para la recogida de datos, la formulación del diagnóstico o la elaboración del plan de acción. Se dirige a la persona que pide ayuda en su contexto, percibiéndola en relación con las interacciones y transacciones de su entorno. Es necesario conocer todos los elementos del sistema ya que un cambio en uno de ellos provoca cambios en sus relaciones con los otros, en el interior de ellos mismos y por tanto, en el conjunto del sistema (Du Ranquet, 2007). Dentro de este modelo de Trabajo Social, los representantes más conocidos son las autoras Mary Richmond (publica Social Diagnosis y What is Social Casework), Gordon Hamilton y Florence Hollis (Escartín, 1992). G. Hamilton permite al casework abrirse a una visión más global. Insiste en el concepto de persona en situación (persona, situación e interacción entre ambas), como ámbito psicosocial de la práctica (Du Ranquet, 2007). Según G. Hamilton el usuario debe ser un participante activo en el trabajo de campo. Así la persona dependiente del alcohol, para que pueda rehabilitarse deberá colaborar activamente en todo el proceso para una efectiva recuperación. G. Hamilton entiende al ser humano como organismo bio-psico-social, por tanto el problema y tratamiento deben ser abordados en un proceso psicosocial, incluyendo factores económicos, físicos, mentales, emocionales y sociales (Escartín, 1992). Para que la persona alcohólica pueda recuperarse en su totalidad es importante tener en cuenta todas las dimensiones de la persona: biológica, psicológica y social. 32 Esta autora expone que hay que movilizar al usuario en una dirección: evolución, crecimiento y adaptación a la realidad. Esto es, que en el tratamiento de la persona alcohólica lo que se busca es un crecimiento y cambio en determinados aspectos de la persona para una reinserción en la sociedad. El objetivo de G. Hamilton es que el trabajador social proporcione servicios y consejos para la solución de los problemas. De esta manera, en el programa de intervención se plantearán desde el punto de vista del trabajador social diversas alternativas a los usuarios, en función de sus necesidades individuales, haciéndoles participes del proceso para que sean ellos quienes tomen las decisiones. Motivar una actitud activa y participativa. Dentro del enfoque psicosocial la otra autora relevante es Florence Hollis, que comienza a publicar en 1940. Utiliza el concepto de G. Hamilton de persona en situación. Expone que la persona que será ayudada, o tratada, debe ser vista en el contexto de sus interacciones y transacciones con el medio y que el tratamiento parte de las necesidades del usuario (Du Ranquet, 2007). Así el trabajador social ante una persona dependiente del alcohol hará en primer lugar un diagnóstico de la situación y determinará cuáles son las necesidades sobre las que se intervendrá (o tratará). Se tendrá en cuenta a la persona con problemas dentro del entorno/contexto en el que se desenvuelve (situación familiar, económica, social…). F. Hollis plantea una serie de principios: el trabajador social debe preocuparse por el usuario, así como respetar las decisiones que este tome, las necesidades del usuario son el foco de atención, la comprensión debe ser científica y objetiva, el trabajador social debe asumir ciertas responsabilidades (Escartín, 1992; Du, Ranquet, 2007). Al igual que G. Hamilton, dice que el usuario es activo dentro del proceso de solución de los problemas. 33 A partir de los años 60 este modelo defiende la idea de que es la propia persona con problemas la que debe solicitar ayuda. Así el usuario ha de estar consciente e interesado en su problemática. En el modelo psicosocial la entrevista está en la base de la relación de ayuda: el trabajador social y el usuario se interrelacionan estableciendo un contrato terapéutico a fin de que se produzcan cambios conscientes en la persona para modificar o superar sus problemas (Escartín, 1992). Las fases de la metodología de intervención son: estudio, diagnóstico, plan de trabajo, tratamiento y evaluación (Escartín, 1992). De esta manera en la fase inicial se realiza un estudio (psicosocial) que consiste en conocer al usuario en su situación, es decir, a la persona, a su entorno (familia, relaciones vecinales…) y el problema o demanda. Esto es a través de una primera y sucesivas entrevistas (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007). En el programa de intervención, en primera instancia, para poder conocer los casos se realizará una primera entrevista, clave para establecer una buena relación y conocer a la persona. Además, se trata de comprometer al usuario. La fase de diagnóstico (proceso dinámico que se modifica en función de los cambios del usuario) donde a través de toda la información recogida previamente se hace una síntesis de la situación psicosocial del usuario (y su sistema) y del problema que presenta. También se establecen relaciones de posible causa-efecto que tienen o han tenido incidencia en el problema actual, así como se ponderan los elementos y recursos personales, familiares y sociales que pueden utilizarse para mejorar la situación y los elementos negativos que influirán (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007). En la fase de plan de trabajo, se establecen objetivos y tareas con el usuario, tanto a corto como a largo plazo, así como diseñar estrategias para modificar la situación (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007). 34 La fase del tratamiento es la acción propiamente dicha. Se ayuda al usuario utilizando los recursos de la comunidad en su favor (orientación y gestión de recursos sociales…) y a que afronte su problema, estimulándolo para asumir situaciones de conflicto y fortaleciendo su ego, ayudándolo a comprenderse a sí mismo y su situación, etc. (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007) Las técnicas de tratamiento, siguiendo a F. Hollis, implican una serie de destrezas específicas y son: sostén y orientación (contacto, tranquilización, relajación…), comprensión (el usuario toma conciencia de todo lo que influencia su situación actual), ventilación y exploración (facilitar la libre expresión de sentimientos y emociones), reflexión (el usuario reflexiona sobre su situación). Otras técnicas son la observación, las visitas familiares o las técnicas de documentación y sistematización de datos (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007). En el programa de intervención se propone que los usuarios comprendan su problema y el trabajador social les ayudará a buscar alternativas a la ingesta de la bebida, utilizando, en la medida de lo posible, los propios recursos de la persona y también, ofreciendo los recursos de Servicios Sociales (SS.SS), así como tratar de modificar la conducta de dependencia del alcohol. Y la última fase, la de evaluación, se refiere a la fase donde se termina la relación de ayuda, bien porque se ha producido un adecuado grado de resolución de los problemas del usuario, o bien porque el trabajador social deriva el caso (Escartín, 1992). De esta manera, el usuario dejará de formar parte del programa de intervención cuando cumpla unos requisitos de mejora y se diagnostique que se encuentra rehabilitado, o porque se deriva el caso a otros recursos más apropiados a sus necesidades. De todas formas, la fase de evaluación hace referencia de igual modo, al proceso dinámico y continuo que realiza el trabajador social desde que un usuario comienza el programa, valorando y evaluando cada paso que da, para 35 poder conocer los cambios que se van dando e intervenir ante posibles dificultades que vayan surgiendo. Por último, y en relación con lo expuesto anteriormente sobre la teoría de los sistemas, una manera productiva para entender, estudiar e intervenir con las familias es desde un enfoque sistémico (Escartín, 1992). El fundador de este modelo ha sido Ludwing von Bertalanffy. Este enfoque sustenta sus principios teóricos en un paradigma totalizador y generalista de los hechos sociales, bajo una visión circular-relacional. La atención se centra en el grupo familiar, no en el individuo particular. Considera a los miembros de la familia como elementos de un circuito en interacción, donde el comportamiento de uno influye sobre los otros (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007). De esta manera, la intervención con la familia comienza en el momento en que se establece una relación trabajador social-familia, la cual influirá en las relaciones familiares (Escartín, 1992). En el primer contacto es importante recoger la máxima información de la familia y su contexto. El diagnóstico debe centrarse en el sistema total, en el contexto donde éste se desarrolla y actúa, y en la estructura y las interacciones que mantienen la familia (Escartín, 1992). La base de la acción en la dinámica familiar, desde el modelo sistémico, va a ser descubrir la función que tiene el síntoma (problema del alcohol en este caso) en la familia. Es decir, explicar cómo, cuándo y para qué se encaja el síntoma en la familia y qué relación tienen los diferentes miembros de la familia con él y a partir de ahí establecer objetivos y determinar una estrategia para que poco a poco la situación familiar vaya mejorando y el síntoma vaya desapareciendo (Escartín, 1992; Du Ranquet, 2007). 36 CONTEXTO GEOGRÁFICO Para el desarrollo del programa de intervención en personas dependientes del alcohol, se ha tenido en cuenta el contexto geográfico de la Comunidad Autónoma de Aragón y más concretamente la ciudad de Zaragoza. Aragón, situado al noreste de la península ibérica, es un territorio de más de 47.500 kilómetros cuadrados de superficie. Formado por las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel, tiene una población total de 1.342.926 habitantes, de los cuales el 72.1 % pertenecen a la provincia de Zaragoza, un 16,9 % a la provincia de Huesca y el 10, 9% a Teruel (Gobierno de Aragón, situación de Aragón, 2012). En cuanto a la ciudad de Zaragoza, capital de la comunidad, se contabilizan más de 660.000 habitantes, concentrando así más del 50 % de la población total de Aragón y convirtiéndose en la quinta ciudad española en población (Instituto Nacional de Estadística, 2010). Respecto a los recursos existentes, la Comunidad Autónoma de Aragón cuenta con una red de recursos de atención a las drogodependencias, que está formada por centros de titularidad pública y recursos privados debidamente autorizados y/o acreditados, que bajo la coordinación del Gobierno de Aragón, ofrecen una atención diversificada, profesionalizada e interdisciplinar. Estos recursos se encuentran distribuidos por todo el territorio aragonés garantizando la accesibilidad al mismo (Gobierno de Aragón, Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Familia, 2012). De esta manera, en Aragón la Ley 3/2001, de prevención, asistencia y reinserción social en materia de drogodependencias constituye el marco básico de actuación para abordar el fenómeno que supone el abuso de sustancias psicoactivas y el desarrollo de patologías adictivas. El objeto de esta Ley es establecer criterios que permitan una adecuada coordinación de instituciones y 37 entidades, tanto públicas como privadas, que actúan en el ámbito de las drogodependencias (Gobierno de Aragón. Departamento de Salud y Consumo, 2011). El instrumento para esta regulación es el Plan autonómico sobre drogodependencias y otras conductas adictivas, que comprende cuatro áreas de actuación: prevención, asistencia, integración social y sistemas de información (Gobierno de Aragón. Departamento de Salud y Consumo, 2011). Dentro del área de asistencia, hay centros especializados (Unidades de Seguimiento de Adicciones (UASA), comunidades terapéuticas, centros de Salud Mental y Unidades de Corta Estancia de hospitalización psiquiátrica para desintoxicación) y Centros de Salud de Atención primaria (atención a alcoholismo) para la detección de las drogodependencias (Gobierno de Aragón. Departamento de Salud y Consumo, 2011). Además, hay diversas organizaciones de ayuda mutua (EJ: asociaciones) destinadas a la deshabituación y rehabilitación del alcoholismo (u otras sustancias) que cuentan con la financiación para determinadas actividades del Departamento de Salud y Consumo (Gobierno de Aragón. Departamento de Salud y Consumo, 2011). A continuación, se citarán los recursos específicos que hay en la Comunidad Autónoma de Aragón que desarrollan programas de intervención para el tratamiento y rehabilitación de personas drogodependientes, siempre y cuando incluyan el alcohol. En primer lugar, Aragón cuenta con las UASA que son centros de referencia en cada uno de los Sectores Sanitarios que abordan las adicciones a sustancias psicoactivas, como es el alcohol. Se distribuyen a lo largo de toda la comunidad, y se encuentran en:  UASA Zaragoza  UASA Cruz Roja Zaragoza 44 central el establecimiento y regulación de medidas y acciones encaminadas a la prevención, asistencia, incorporación y protección social de las personas afectadas por el uso y/o abuso de sustancias que pueden generar dependencia u otros trastornos adictivos (Cobas, 2005). De esta manera, en la Comunidad Autónoma de Aragón, la normativa en materia de alcohol es la siguiente: 1. Ley 3/2001, de 4 de abril, de prevención, asistencia y reinserción social en materia de drogodependencias. 2. Decreto 152/2001, de 24 de julio, del Gobierno de Aragón, por el que se regulan las características de la señalización donde figuran las prohibiciones y limitaciones a la venta de bebidas alcohólicas y de tabaco o sus labores. 3. Ley 11/ 2005, de 28 de diciembre, de espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos públicos de la Comunidad Autónoma de Aragón. 45 CONTEXTO SOCIAL En nuestra sociedad, el consumo de bebidas alcohólicas es un hábito extendido y culturalmente aceptado. El beber alcohol no es un hábito exclusivo de la población adulta, y es que cada vez son más los jóvenes que ingieren esta bebida, especialmente durante el tiempo de ocio el fin de semana. En cuanto a la dependencia del alcohol, en la actualidad, muchas personas lo ven como una consecuencia inevitable, y no como una enfermedad. De esta forma, beber de forma moderada parece un acto normal dentro de determinadas situaciones (un evento especial, como forma de divertirse…) mientras que ingerir esta sustancia de forma abusiva parece suponer un problema y suele estar mal visto por la sociedad (Díaz y Gual, 2004). En general, el estrato socio económico de estas personas es bajo, ya que la situación de dependencia del alcohol suele acarrear problemas económicos (pérdida del puesto de trabajo…). Asimismo, el consumo de alcohol provocó en España en el año 2004 más de 8.000 muertes anuales, representando más del 2% de la mortalidad total (Villalbí, 2008). El alcohol supone el 46% de los homicidios y el 25 % de los suicidios totales. (Rubio Valladolid y Santo-Domingo Carrasco, 2000). Además, la bebida es responsable del 40% de los accidentes de tráfico. Del mismo modo, el alcohol etílico es el responsable de numerosas enfermedades, como de las pancreatitis agudas (42%), de los cánceres de esófago (75%), de laringe (46%), etc. (Rubio y Santo-Domingo, 2000). En cuanto al coste económico de los problemas derivados del consumo de alcohol, es de más de 3.800 millones de euros al año en España equivalente al 16% del presupuesto de la sanidad pública. Al año se producen 165.000 46 ingresos hospitalarios derivados de la ingesta de alcohol. (Rubio y Santo- Domingo, 2000; Villalbí, 2008). 47 PROGRAMA DE REHABILITACIÓN PARA PERSONAS ALCOHÓLICAS - INTERVENCIÓN DEL TRABAJADOR SOCIAL- 48 INTRODUCCIÓN En la Comunidad Autónoma de Aragón hay diferentes asociaciones, sin ánimo de lucro, que llevan a cabo programas dedicados a la rehabilitación de personas con problemas de alcohol. Para ello, desde el Departamento de Salud y Consumo de esta comunidad, se conceden subvenciones de salud pública para entidades sin ánimo de lucro que desarrollan programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad. De esta manera, lo que se propone en este trabajo es un programa de rehabilitación y reinserción social para personas alcohólicas y/o sus familiares, que se pueda llevar a cabo desde una asociación, financiado a través de una subvención del Gobierno de Aragón. A continuación se presentará el programa de manera general, haciendo hincapié en los requisitos que se exigen a los usuarios para poder acceder al mismo, así como los diferentes profesionales de que dispondrá, y funciones que desempeñarán. Posteriormente, y centrándose en la figura del trabajador social, se dedica un gran apartado a la intervención que realiza este profesional dentro del programa. Para ello, se dividirá en diferentes módulos, relacionados directamente con las funciones que desempeña el trabajador social en este programa, cada uno de los cuales incluirá unos objetivos, una metodología, una temporalización y una evaluación del módulo específica. 49 PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA DE REHABILITACIÓN El programa se desarrollará en un centro (espacio) de la asociación, con suficiente capacidad para desarrollar las diferentes actividades y con varios despachos para que puedan realizar su trabajo los profesionales. El centro tendrá carácter de régimen intermedio, ofreciendo un programa de mañana y tarde. Abierto de lunes a viernes de 9:00h a 13:00h y de 16:00h a 20:00h. Por tanto, la persona, aún continuando en su entorno social y durmiendo en su casa, permanecerá en el centro varias horas al día, siendo una atención intensa y frecuente. Como la rehabilitación de alcohólicos constituye un proceso complejo que debe reunir un conjunto de actuaciones, recursos y exigencias mínimas para garantizar su efectividad, el tratamiento será individualizado, amplio, flexible, dilatado en el tiempo, diversificado e interdisciplinar (Becoña, 2004). De forma continuada, el centro ofrecerá atención a 12- 15 personas con esta problemática, alrededor de 6-8 meses. Tiempo en el que se prevé que la persona consiga una efectiva rehabilitación. Aún así, dependiendo de la evolución del usuario el tiempo puede variar. Es imprescindible que los usuarios hayan superado la fase de desintoxicación alcohólica (neutralización de los SAA) y se encuentren en la etapa de deshabituación, en la que se supera el hábito, la dependencia. Es decir, previamente al ingreso la persona ha pasado por un tratamiento médico para aminorar el SAA, incluso ha podido necesitar una desintoxicación hospitalaria. La forma de ingresar en el centro será o bien a través de un centro derivador (UASA, otra asociación…), o por medio de un profesional sanitario que exponga el caso particular al centro. El interesado o la familia también pueden llamar directamente. 50 De todas maneras, antes de ser aceptado en el centro, tendrá que facilitar una analítica, en la que se demuestre entre otros aspectos esta desintoxicación alcohólica. Otros requisitos que se exigirán para poder ingresar en el centro son:  Ser mayor de edad.  Padecer exclusivamente adicción al alcohol. No se aceptan personas policonsumidoras.  Actualmente no pueden ingerir alcohol. Si tras la admisión en el programa el usuario ingiere alcohol, tendrá una sanción: durante 15 días no podrá volver al centro. Transcurridos estos días se hará una valoración biopsicosocial para decidir sí vuelve o no al centro.  Declarar la situación legal y socio-laboral.  No tener déficit psicofísico severo, ni padecer enfermedad infectocontagiosa en fase activa.  Ingresar libre y voluntariamente, con la obligación de firmar contrato y reglamento. En cuanto a la cuantía que deberá aportar el usuario, en caso de percibir alguna pensión o ayuda económica, pagará el 50% al centro. Si no dispone de ningún tipo de ingreso económico, todo el gasto correrá a cargo del propio centro. 51 PROFESIONALES Para poder llevar a cabo el programa de rehabilitación correctamente y para que el usuario reciba una adecuada y total atención biopsicosocial, el centro contará con un equipo multidisciplinar. De esta manera, el equipo profesional estará formado por un médico, un psicólogo y un trabajador social. Además, contará con un responsable de administración que realizará la gestión administrativa del centro en relación con el programa y con la ayuda de personas voluntarias, quienes llevarán a cabo los talleres socioculturales. A continuación se presentan las funciones que desempeñarán el médico, el psicólogo y el trabajador social dentro del programa:  El médico, que irá dos días a la semana al centro, se encargará de:  Atención de la sintomatología del SAA. Si el usuario lo requiere le administrará fármacos.  Prevención, detección y atención de la patología orgánica y psiquiátrica asociada a la conducta adictiva.  Formación en Educación para la Salud  Realización del diagnóstico del área biológica del usuario para una valoración conjunta con el resto de profesionales.  El psicólogo, que trabajará de lunes a viernes de acuerdo con el horario del programa, realizará:  Terapias individuales. Los objetivos, entre otros, serán: concienciar al usuario de su problema y motivarlo para que adquiera compromiso, extinguir actitudes y conductas desadaptativas y enseñar nuevos recursos personales, estrategias para el manejo de la ansiedad y aumento de la autoestima y expectativas de autoeficacia, así como 52 técnicas de autocontrol y asertividad, habilidades sociales… También analizará y prevendrá posibles recaídas.  Terapias Multifamiliares.  Diagnóstico del área psicológica del usuario para una valoración conjunta con el resto de profesionales.  El trabajador social, que al igual que el psicólogo, trabajará de lunes a viernes tanto por las mañanas como por las tardes, realizará las funciones de:  Gestión administrativa.  Coordinación con otras instituciones para el seguimiento de casos.  Coordinación interprofesional.  Información y asesoramiento al usuario y familiares sobre el centro.  Entrevista de acogida y de admisión del usuario.  Diagnóstico del área social del usuario para una valoración conjunta con el resto de profesionales.  Atención personalizada en el ámbito social en función de la situación individual de cada persona a través del seguimiento semanal de los casos: establecimiento de objetivos y de estrategias para llevarlos a cabo, realización de informes sociales, etc.  Seguimiento individual una vez dado el alta.  Orientación formativa, laboral y de los diferentes recursos sociales para promover la normalización de la persona.  Apoyo, información, orientación y capacitación a las familias de los usuarios.  Dirección de las sesiones grupales semanales.  Supervisión de los talleres socioculturales que llevan a cabo los voluntarios. 53 INTERVENCIÓN DEL TRABAJADOR SOCIAL DENTRO DEL PROGRAMA DE REHABILITACIÓN La figura del trabajador social dentro de este programa de rehabilitación para personas alcohólicas es indispensable. Se propone varios objetivos generales que son:  Lograr la rehabilitación alcohólica de la persona.  Alcanzar la inserción personal, familiar, social y formativo-laboral de la persona para incrementar su calidad de vida. Su trabajo dentro del programa de rehabilitación se dividirá en 7 módulos específicos, íntimamente ligados con las funciones que desempeña explicadas en el apartado anterior. Cada uno de los módulos estará compuesto por los objetivos específicos que se plantea el trabajador social dentro del mismo, por una metodología determinada llevaba a cabo con la ayuda de diversas técnicas e instrumentos, por una temporalización y una evaluación del módulo. Los módulos son:  MÓDULO 1: Gestión administrativa.  MÓDULO 2: Coordinación institucional, interprofesional y con la Asociación.  MÓDULO 3: Atención personalizada en función de la situación individual de cada persona estableciendo objetivos con ella, así como las estrategias para llevarlos a cabo, y realizando una evaluación continuada de cada caso.  MÓDULO 4: Reinserción formativo-laboral del usuario. 60 METODOLOGÍA De acuerdo con el modelo psicosocial, la intervención individual que va a llevar a cabo el trabajador social dentro de este programa de rehabilitación se regirá por una metodología que constará de las siguientes fases: análisis y estudio de la situación del usuario, elaboración del diagnóstico social, elaboración del plan de trabajo/acción, aplicación del plan de acción o tratamiento y evaluación de todo el proceso. Aunque las fases se presentan de forma totalmente separada y con un orden, a la hora de la práctica unas se solapan con las otras, ya que durante todo el proceso de intervención, siempre hay un estudio continuado de la situación del usuario, el diagnóstico y plan de acción variarán en función de cómo vaya evolucionando (reelaboración constante de los objetivos y estrategias), así como la evaluación se hace durante todo el proceso. FASES:  Análisis y estudio de la situación del usuario Cuando llega una nueva solicitud al centro, el trabajador social será quien realice la primera entrevista con el posible usuario, para explorar la situación del mismo y ver si cumple los requisitos necesarios para poder ingresar en el programa, comenzando a elaborar su historia social. La historia social recogerá lo siguiente: datos personales, familiares, sanitarios, de vivienda, económicos, laborales, educativos y otros datos socio-familiares de interés. También la demanda, el diagnóstico, la intervención y la evolución de la situación (Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales, 1999). Asimismo, se realizará una o varias entrevistas para valorar la admisión al centro. Se trata de entrevistas de acogida, donde se tiene en cuenta los 61 antecedentes de la persona: sí ha estado o no previamente ingresada en otros centros del mismo carácter, sí viene por voluntad propia o por consejo de otro profesional o presionado por la familia, etc. Sí la persona ha estado en los últimos meses en otro (s) centro se contactará con el trabajador social del mismo, solicitando un informe social para conocer un poco la situación e informarse de los motivos que le llevaron a abandonar dicho centro. Sí la persona no ha estado en otro centro desde hace más de un año, no es necesario contactar con el trabajador social. A través de esta (s) entrevista previa a la inclusión en el programa, se valorará la situación y se exigirá como requisito indispensable para poder acceder al programa una analítica general para comprobar posibles patologías asociadas al consumo de sustancias y evolución posterior remitida por el médico de atención primaria. Asimismo, el usuario tendrá que realizar el test AUDIT, que permite evaluar la dependencia que tiene hacia el alcohol. En caso de que la persona haya ingerido alcohol se le deriva a una UASA (EJ: UASA de la Cruz Roja), donde comienza un tratamiento médico de desintoxicación para evitar el SAA. En ocasiones, la persona se encuentra en muy mal estado, por lo que se solicita su hospitalización. Tras 15 o 20 días en la UASA la persona ya puede ingresar en este programa, siempre y cuando cumpla todos los requisitos explicados con anterioridad (mayor de edad, no ser poli-consumidor, etc) y esté dispuesta a respetar las normas de funcionamiento del centro, explicadas por el trabajador social (información y asesoramiento en torno al centro y programas). A continuación, y una vez que la persona ingrese en el centro (asiste a las sesiones con los profesionales y a los talleres realizados por los voluntarios), alrededor de 10 días se encontrará en periodo de prueba, donde a través de diferentes entrevistas con el médico, el psicólogo y el trabajador social se 62 realizará un diagnóstico/valoración biopsicosocial del usuario y se concluirá su inclusión permanente en el programa. El trabajador social, en estas entrevistas previas al diagnóstico y valoración multidisciplinar, recogerá información relativa a la situación socio-familiar, económica-laboral, de vivienda, a cómo afecta la adicción en su vida, con qué edad comenzó a consumir, porqué, en qué contexto, etc.  Elaboración del diagnóstico social Tras los 10 días de periodo de prueba del usuario, los distintos profesionales se reúnen y hacen un diagnóstico y valoración biopsicosocial, aportando cada uno su conocimiento del área que le corresponde (biológica, psicológica y social), estableciendo el perfil clínico del usuario y proporcionando datos suficientes para poder planificar las siguientes actuaciones. A continuación se presenta un ejemplo de diagnóstico social realizado por B. Molina (Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, p. 192) y que constará de los siguientes apartados:  Definición del problema  Área familiar y de la convivencia o Convivencia actual o Lugar de convivencia o Adecuación a sus necesidades o Antecedentes familiares en relación con adicciones o Situación actual o Acontecimientos desencadenantes o Hechos mantenedores  Área relacional y de ocio o Composición del grupo de relaciones o Actividades de ocio o Aficiones 63 o Adecuación a sus necesidades  Área educativa y laboral o Estudios finalizados o Situación laboral o Profesión o Adecuación a sus necesidades  Área socio-económica o Fuente de ingresos y cuantía o Adecuación a sus necesidades o Expectativas de cambio  Área judicial o Antecedentes judiciales o Situación actual Añadir, que este esquema del diagnóstico social es orientativo, ya que dependiendo del usuario es posible que algunos sub-apartados no puedan completarse.  Diseño del plan de acción/trabajo El trabajador social, siguiendo el diagnóstico social, planificará una intervención en función de la situación personal de cada usuario, y en relación con los objetivos expuestos al comienzo de este módulo. Negociará con el usuario los objetivos, tanto a corto como a largo plazo, y estrategias para poder llevarlos a cabo. Los objetivos (se priorizarán) irán encaminados a restablecer aquellas situaciones que se han detectado como problemáticas o carenciales dentro de las diferentes partes/áreas del diagnóstico social. Es importante que los objetivos sean realistas, coherentes, claramente medibles y flexibles. 64 Asimismo, el trabajador social intentará hacer ver al usuario la importancia de que su familia conozca la situación y comience a implicarse y participar en el programa de intervención. Si accede, el trabajador social comienza una intervención familiar (con los miembros que deseen participar), explicada en el módulo 5. Una vez establecidos los objetivos y estrategias, el usuario y el trabajador social firmarán un contrato, que incluirá: plan de trabajo, duración estimativa del tratamiento, normas (horarios, restricción de lugares y personas de riesgo, manejo de dinero, registro de actividades diarias, analítica de drogas siempre que se requiera…) y objetivos del tratamiento (Fundación Instituto Spiral, s.f.). El contrato podrá variar en función de la evolución del usuario: hay quienes pueden progresar rápidamente, quienes no son capaces de llevar a cabo los objetivos propuestos a cabo… Por tanto, el diseño del plan de acción irá reelaborándose a lo largo de toda la intervención, adecuándose a la situación en cada momento.  Fase de tratamiento: aplicación del plan de intervención Lo acordado en el contrato se lleva a la práctica. El usuario, además de continuar asistiendo a los diferentes talleres y reuniones grupales, comenzará a llevar a cabo los objetivos que se había planteado. Con respecto al área familiar, y aunque paralelamente esté llevándose a cabo una intervención con la familia, el trabajador social individualmente con el usuario trabajará en la consecución de una mejor actitud hacia los miembros de ésta, que se concretaría en: progresiva resolución de conflictos anteriores, análisis y compresión del sistema familiar, resolución del sentimiento de culpabilidad frente a la familia, etc. 65 En cuanto al resto de áreas, excepto la formativo-laboral, en función de lo que se establezca en el contrato, poco a poco se irán normalizando. La inserción formativo-laboral se dejará para el final de la intervención, cuando el usuario tenga una adecuada inserción social. Es decir, el usuario va afrontando las dificultades que encuentra en su proceso de inserción y una vez adquiridos estos conocimientos, y conforme las diferentes áreas sociales del usuario se van normalizando, se empieza a trabajar la inserción formativolaboral, donde los objetivos se centraran en la obtención de cualificación profesional e inserción en el empleo (Díez y González, 2008). Dada la gran importancia y magnitud que posee la inserción formativo-laboral en el proceso de rehabilitación, se ha dedicado el módulo 5 de “reinserción formativo-laboral” para su mejor explicación.  Terminación/emancipación Con el transcurrir de la intervención, poco a poco el usuario se va rehabilitando y reinsertando como un miembro más de la sociedad. A medida que va cumpliendo satisfactoriamente los objetivos y las diferentes áreas personales (biológica, psicológica y social) se han normalizado, el trabajador social junto con la aprobación del resto de los profesionales, propondrá al usuario la posibilidad del “alta”. Mencionar que no todos los usuarios conseguirán rehabilitarse: unos abandonarán el programa antes de finalizarlo, otros tendrán recaídas por lo que comenzarán de nuevo el programa, otros serán derivados a recursos más idóneos a su situación y otros sí que conseguirán rehabilitarse, obteniendo el “alta”. Una vez dado el alta, el trabajador social establecerá un plan de seguimiento. A través de reuniones periódicas cada 2 meses, se prestará especial atención a 66 la relación familiar, a la aplicación práctica de lo aprendido, prevención eficaz de recaídas, grado real de autonomía, etc.  Evaluación individual del usuario El trabajador social realiza una evaluación permanente durante todo el proceso de rehabilitación del usuario. Para hacer el seguimiento de casos, utilizará un “registro de seguimiento”. Cada usuario tendrá asignado un número de expediente, para facilitar el manejo. De esta forma, todos los usuarios que pasen por el programa quedarán registrados. Además, al finalizar cada entrevista anotará en su diario de campo observaciones que crea relevantes, así como poco a poco irá rellenando la historia social del usuario. Asimismo, se mantendrá una coordinación interprofesional, a través de reuniones periódicas, donde se comentan los casos más relevantes, se consultan otras actuaciones… (Aliseda et al., 2006). A través de todos estos procedimientos, el trabajador social podrá evaluar la situación del usuario, y conocer la evolución y los progresos o retrocesos del mismo, y adoptar las medidas adecuadas. TEMPORALIZACIÓN Durante el periodo de prueba (10 días) el trabajador social mantendrá varios encuentros con el usuario, a través de entrevistas en el despacho y encuentros no formales en el centro. 67 A partir de que el usuario sea admitido en el centro, al comienzo mantendrá semanalmente reuniones individuales con el trabajador social (igualmente con el resto de profesionales) aproximadamente de 90 minutos. A medida que evolucione positivamente, las entrevistas pasarán a ser cada 15 días y la duración será de aproximadamente una hora. EVALUACIÓN La evaluación de este módulo será tanto a nivel cualitativo como a nivel cuantitativo. Los usuarios que obtengan el alta terapéutica realizarán el Cuestionario sobre Calidad de Vida: Satisfacción y Placer (Quality of Life Enjoyment and Satisfaction Questionnaire, Q-LES-Q) (Casas, Escandell, Ribas y Ochoa 2010; Martínez González, Graña Gómez y Trujillo Mendoza, 2010; Cuestionario sobre Calidad de Vida, s.f.). De este modo se puede medir la satisfacción y el placer del usuario en su vida cotidiana siendo una evaluación de tipo cualitativo. Asimismo se volverá a realizar el test AUDIT. En cuanto a la evaluación cuantitativa, que se realizará con carácter anual, se tendrán en cuenta ciertos indicadores como pueden ser: - Número de usuarios que comienzan el programa. - Número de usuarios que obtienen el alta terapéutica. - Número de usuarios que abandonan el programa antes de tiempo. - Número de usuarios que han sufrido recaídas. - Número de usuarios derivados a otros recursos. 68 MÓDULO 4: Reinserción formativo-laboral del usuario. OBJETIVOS  Analizar y valorar la situación formativo-laboral del usuario.  Apoyar la autonomía personal.  Motivar al usuario en la realización de cursos de formación y búsqueda de empleo.  Orientar y asesorar al usuario en materia de formación y empleo.  Derivar a los usuarios a los servicios especializados de empleo, para que lo apoyen en su proceso de búsqueda.  Diseñar itinerarios personalizados de inserción.  Mantener una coordinación y colaboración multi institucional. METODOLOGÍA Las personas con problemas de alcohol presentan dificultades para acceder al mercado laboral, por lo que el trabajador social se encargará de intentar solucionar las dificultades formativo-laborales de los usuarios para facilitarles dicho acceso. La intervención para la inserción formativo-laboral se incluye dentro del módulo 3 (atención individual) ya que es una de las áreas del usuario dónde el trabajador social interviene. Y como se ha dicho anteriormente, la intervención en este ámbito tendrá lugar una vez que el usuario se haya normalizado en el resto de las áreas, tenga unas habilidades personales y sociales básicas y se diagnostique que se encuentra capacitado psicológica y socialmente para comenzar a formarse y buscar empleo. Por tanto, este módulo se encuentra estrechamente relacionado y se complementa con los talleres realizados por los voluntarios (aprenden herramientas de búsqueda de empleo, informática básica, etc) y con las 69 sesiones grupales. En ambos además de adquirir conocimientos técnicos, aprenden habilidades como la comunicación o el trabajo en equipo, adquieren pautas de comportamiento como son la puntualidad, responsabilidad, la relación con la autoridad… Aspectos fundamentales para lograr la inserción laboral y concretamente para el mantenimiento del puesto de trabajo. El trabajador social deberá conocer las tendencias de empleo en el ámbito local y adaptar las medidas de inserción (técnicas de búsqueda de empleo, formación, intermediación) tanto a la realidad del mercado como al perfil del usuario (Cáritas Española, 2007). Asimismo, semanalmente recopilará ofertas de trabajo y formativas que aparezcan en la prensa e internet. Diseñará itinerarios personalizados de inserción, orientados al objetivo de la empleabilidad y manteniendo el principio de autodeterminación y respetando las necesidades, ritmos, capacidades y experiencias del propio usuario. Deben centrarse en desarrollar las potencialidades de los usuarios, como forma de aumentar su autonomía. Serán flexibles, dinámicos y sometidos a una constante revisión y actualización (Aliseda, 2006; Cáritas Española, 2007; Rodríguez, 2007). De esta manera, la intervención dependerá totalmente del perfil del usuario. Puede darse el caso de que tenga una experiencia laboral previa y un buen currículum vitae, por lo que la intervención irá más encaminada a la búsqueda de empleo. Si por el contrario el usuario tiene un currículum pobre, con bajo nivel de estudios y apenas experiencia laboral, la intervención se enfocaría en primer lugar a ampliar la formación del usuario y más tarde a buscarle un empleo. FASE 1 El trabajador social analiza y valora la situación formativo-laboral del usuario, teniendo en cuenta el diagnóstico multiprofesional (módulo 3). 76 e. Situación actual y evaluación de la crisis f. Antecedentes de la situación g. Sistemas implicados en la situación actual h. Intentos anteriores de resolver la situación i. Recursos y datos funcionales de la familia j. Expectativas sobre el tratamiento k. Motivación para el cambio l. Aceptación de compromiso y del contrato de los acuerdos pactados (Fernández y Ponce de León, 2011). Además, en él se valorará si la familia puede o no seguir un contrato de tratamiento. Conjuntamente, se hará uso de varias técnicas diagnósticas, de gran utilidad en el Trabajo Social, y pertenecientes al modelo sistémico: genograma y cronograma. (Fernández y Ponce de León, 2011).  Diseño del plan de acción/plan de trabajo El trabajador social junto con la familia acuerda unos objetivos (generales y específicos) comunes y alcanzables. Los objetivos específicos implican acciones concretas que los diferentes miembros de la familia deben ir cumpliendo en unos plazos determinados. Se establecerán en función de las capacidades y del nivel de motivación de la propia familia. Deben de ser concretos y realistas. Los objetivos se definen en función de las áreas problemáticas: evitar situaciones de riesgo (EJ: botellas de alcohol en casa), actitudes que propicien la adicción, etc. Se trata de que se vayan restableciendo los roles dentro de la familia y que los miembros se pongan de acuerdo en seguir una actuación común ante la 77 adicción, para lograr un cambio de actitud, potenciar el incremento de la autoestima de los familiares, etc. 3 En cuanto a la actitud que debe tomar el trabajador social para integrarse en el sistema familiar variará dependiendo de cómo sea la familia. Es decir, puede optar por una posición próxima, media o desapegada.  Aplicación del plan de intervención Los miembros de la familia llevarán a cabo las acciones tendentes a la realización de los objetivos. Para ello, se activan los recursos personales de la familia para que se produzcan cambios. A partir de aquí, se realizarán sesiones para trabajar cambios en la estructura de funcionamiento familiar que perduren una vez finalizado el tratamiento y doten a la familia de suficientes mecanismos para seguir evolucionando. Además, la familia aprenderá estrategias para controlar emociones y crisis y ganar capacidad de maniobra sobre el adicto y sobre sí misma. Las entrevistas se centrarán en los cambios que poco a poco se van produciendo, en buscar soluciones ante los problemas que puedan ir surgiendo, la prescripción de nuevas tareas… Poco a poco la familia va progresando y la estructura familiar se va reorganizando y la importancia del adicto dentro de la misma se ve reducida, hasta el punto de verse como un igual al resto de miembros familiares. Asimismo, se han logrado cambios que garantizan la estabilidad del sistema familiar y unas condiciones de afecto y protección adecuadas. De esta manera la intervención entra en su etapa final, donde se realizarán sesiones encaminadas a la resolución de las dificultades abordadas a lo largo del programa. 78  Terminación/emancipación Ante la inminente finalización del tratamiento individual y familiar, es posible que se produzcan retrocesos. Pueden aflorar de nuevo sentimientos de indefensión ante el problema. Por ello, el trabajador social tiene que insistir en las transformaciones producidas y en la capacidad práctica demostrada por la familia durante todo el programa. De esta forma, la familia asume sus responsabilidades. Se lleva a cabo un resumen final de la trayectoria de la familia y del usuario haciendo hincapié en las habilidades adquiridas y en los puntos fuertes y se dictan ciertas medidas a seguir ante diversas situaciones futuras (prevención de recaídas). A partir de ahora se realizarán entrevistas esporádicas de seguimiento, para una revisión de la intervención y de todo lo logrado y para conocer la evolución general. Además, se reasegura a la familia su capacidad de afrontar los problemas presentes y futuros por sí mismos.  Evaluación de la familia La intervención dedicada a las familias de los usuarios requiere una evaluación continua que se lleva a cabo durante todo el programa, permitiendo detectar dificultades o problemas a la hora de llegar a cabo determinadas estrategias, y poder ponerles solución, restableciendo y redefiniendo objetivos. Durante todo el proceso el trabajador social al finalizar cada entrevista recogerá información que crea relevante en su diario de campo, para poco a poco poder ir elaborando la historia social de la familia. 79 TEMPORALIZACIÓN El tiempo que se dedica a cada fase es totalmente relativo, ya que depende de las características particulares de cada familia y de la evolución que siga la misma. Unas familias pueden permanecer en el programa 6 meses, mientras que otras pueden estar 1 año. En general, durante la primera fase (análisis y estudio) las entrevistas con la familia son semanales, de aproximadamente 90 minutos. En la fase de aplicación del plan de intervención las entrevistas suelen realizarse cada 15 días. A la finalización del programa de intervención las entrevistas se harán cada 4 meses. Bien la familia acudirá al centro o bien se realizarán llamadas telefónicas a la misma para conocer la situación. EVALUACIÓN Para comprobar la eficacia y eficiencia de este módulo de intervención con la familia se realizará una evaluación tanto a nivel cualitativo como a nivel cuantitativo. La evaluación cualitativa se realiza cada vez que una familia deje el programa, a través de la escala breve de análisis del funcionamiento familiar FACES-20 ítems. Como al comienzo del proceso también se realiza, permite comparar los resultados y ver los progresos conseguidos. También, en la última reunión se trabajará a modo de Grupo Focal, dónde se hablará de todo lo logrado hasta el momento. El trabajador social realizará preguntas en torno al grado de satisfacción de la familia, a los objetivos alcanzados, al restablecimiento de los roles familiares, a las dificultades encontradas a lo largo del proceso, etc. Es una forma de evaluar el progreso 80 de cada familia para poder establecer sí el programa se está realizando tal y como se había programado, contando con la opinión de los propios implicados. En cuanto a la evaluación cuantitativa, anualmente se tendrán en cuenta los siguientes indicadores: - Número de familias que comienzan el programa. - Número de familias que finalizan el programa correctamente. - Número de familias que abandonan el programa antes de tiempo. - Número de entrevistas con las familias. Todo esto permite corregir, ajustar o confirmar las pautas de esta parte del programa. 81 MÓDULO 6: Reuniones grupales con los usuarios. OBJETIVOS  Promover un ambiente de confianza y seguridad entre los miembros del grupo.  Favorecer la interrelación entre los usuarios, permitiendo conocer personas con la misma problemática para buscar soluciones comunes y darse apoyo mutuo.  Proporcionar la toma de conciencia y reestructuración personal.  Favorecer el aprendizaje y desarrollo de habilidades sociales, hábitos saludables, fórmulas de comunicación.  Aumentar la motivación para mantenerse abstinente.  Aumentan la capacidad de reconocer, anticipar y encontrar alternativas a situaciones que pueden precipitar una recaída.  Resolución de conflictos.  Aumentar el autoestima. METODOLOGÍA Las sesiones grupales son muy importantes ya que los miembros se apoyan unos a otros, compartiendo entre sí sus similares experiencias de sufrimiento y de recuperación de la enfermedad del alcoholismo (Alcohólicos Anónimos, 2009). Poco a poco sentirán que forman parte de un sistema de apoyo fuerte y constante. Por ello, dentro del programa de rehabilitación el trabajador social realizará semanalmente sesiones grupales, en principio, con todos los usuarios del centro. Los miembros del grupo se pueden expresar de manera espontánea y libre, guardando siempre el respeto hacia los demás y la confidencialidad de las sesiones. 82 La metodología de este módulo es diferente al resto. Se seguirá una estructura similar en todas las sesiones y en cada una de ellas se establecerá un tema sobre el que hablar. De esta manera, los objetivos anteriores se irán logrando a medida que el usuario acuda a estas sesiones.  Estructura de las sesiones El trabajador social en las reuniones cumple la función de moderador. Abre la reunión preguntando si hay alguna inquietud, permitiendo que cualquier miembro del grupo que tenga un problema urgente lo exponga y reciba ayuda. Posteriormente, el trabajador social hace la introducción del tema a trabajar en esa sesión. A continuación los miembros del grupo comentan su experiencia sobre el tema, sus sentimientos, temores, dudas... El trabajador social será el encargado de pedir a un miembro y a otro que compartan su experiencia, haciendo que las sesiones sean dinámicas. El sistema de la sesión será así ya que a pesar de ser un grupo pequeño al ir incorporándose de vez en cuando nuevos usuarios al programa y con ello a las sesiones grupales, por ser nuevos pueden tener timidez presentando dificultad a la hora de participar. Así el trabajador social invitará a participar, aunque ninguno estará obligado a compartir su experiencia en una reunión y se respetará su decisión de no participar y no se harán réplicas. Al final de la reunión el moderador recuerda el principio del anonimato. A continuación se presentan diferentes materiales que contienen temas muy interesantes a tratar en estas sesiones grupales:  Lectura y análisis del libro “El caballero de la armadura oxidada”. Es una novela de Robert Fisher, del género de autoayuda con elementos de ficción. Enseña a cómo hay que liberarse de las barreras que impiden amar y 83 conocerse a uno mismo para poder ser capaz de dar y recibir amor en abundancia. Asimismo, enseña que no hay que guiarse siempre por lo que piensen los demás sino que hay que ser independiente y que las personas a las que se ama siempre estarán ahí para ayudar.  Análisis de los pasos de la “herradura” (anexo IV): sigue los pasos que da una persona para caer poco a poco en la adicción al alcohol (desescalada) y los pasos que hay que ir dando para recuperarse (escalada).  Lectura de los 12 pasos ilustrados de AA (anexo V) (1 o 2 pasos casa sesión).  Videos de experiencias personales de personas alcohólicas rehabilitadas. También pueden ser uno a varios miembros del propio grupo, que llevan meses en el programa de rehabilitación, escogidos de antemano y que comparten su experiencia con el resto del grupo. Por tanto, a través de estos materiales se trabajan temas como la aceptación, el temor, el agradecimiento, la ira, la buena voluntad, la sinceridad, las actitudes, los resentimientos, la humildad, la tolerancia, situaciones de riesgo, prevención de recaídas, solución de problemas, estrategias de intervención y de afrontamiento, esperanza, etc. TEMPORALIZACIÓN La dinámica grupal se realizará una vez a la semana. La sesión durará alrededor de 90minutos. EVALUACIÓN Para evaluar la eficacia de las sesiones grupales, el trabajador social al finalizar cada sesión recogerá en un documento los nombres de los asistentes (en principio deberían de asistir todos los usuarios del programa) y añadir alguna 84 observación que crea relevante (EJ: quién se ha mostrado más participativo, quién no, si alguien no es puntual o no se muestra respetuoso con el resto…). Además, cada seis meses en la propia sesión grupal se llevará a cabo una evaluación cualitativa. Se trabajará como si fuese un Grupo Focal, donde el trabajador social hará de moderador y realizará preguntas en torno a los objetivos. 85 MÓDULO 7: Supervisión de las tareas de los voluntarios llevadas a cabo en los distintos talleres socioculturales OBJETIVOS  Supervisar que los talleres se llevan a cabo de manera efectiva y que son idóneos para los usuarios.  Asegurar la participación de los usuarios. METODOLOGÍA El programa de rehabilitación cuenta con talleres socioculturales destinados a las personas alcohólicas como instrumento normalizador y facilitador de la integración social, mediante el diseño de actividades orientadas a desarrollar sus habilidades personales, sociales y culturales y a facilitar el crecimiento personal, de aprendizaje, la culturización y socialización. Los talleres son: taller de informática básica, taller de herramientas de búsqueda de empleo (currículum vitae, cartas de presentación…), taller de videos culturales, taller de manualidades (pintura, barro, encuadernación…), taller de orientación en la utilización del tiempo libre y de ocio, taller de deporte (footing, andar, tablas de gimnasia, expresión corporal) y taller de jardinería. En principio, todos los usuarios del programa tendrán la obligación de participar. Estos talleres los llevarán a cabo personas voluntarias de la entidad, supervisadas por el trabajador social, para asegurar su efectiva ejecución. Para ello, al finalizar cada taller, el voluntario encargado del mismo, deberá recoger en un documento los nombres de todos los usuarios que han asistido, 92 Para garantizar la eficiencia y efectividad del tratamiento, será individualizado, amplio, flexible y dilatado en el tiempo. Además, será un programa interdisciplinar, dónde será necesaria la presencia de diferentes profesionales como son el médico, el psicólogo y el trabajador social. De igual forma es importante la labor que realiza el responsable de administración y los voluntarios. Las funciones del trabajador social son múltiples e irán encaminadas a lograr la rehabilitación de la persona alcohólica y más concretamente a alcanzar su inserción personal, familiar, social y formativo-laboral. Las funciones comprenderán acciones relacionadas con administración, intervención individual, familiar y grupal y supervisión. El trabajo del trabajador social se dividirá en diferentes módulos para su mejor comprensión, que a su vez irán relacionados con las funciones que desempeña el profesional. Para cada módulo, el trabajador social se marcará unos objetivos, una metodología, una temporalización y una evaluación específica que le servirán para guiar su intervención. Como si fuesen protocolos específicos. Del mismo modo, esto le servirá para poder ir identificando posibles dificultades o errores a los cuales pondrá solución. Por lo que irá reelaborando su programa de intervención. La intervención individual y con las familias que lleva a cabo el trabajador social seguirá una metodología similar, fundamentada en el modelo teórico psicosocial y en el modelo teórico sistémico (intervención familiar) del trabajo social. La metodología incluirá las fases de: análisis y estudio de la situación, elaboración del diagnóstico social, diseño del plan de acción/trabajo, tratamiento o aplicación del plan de acción, terminación/emancipación y evaluación. 93 Además, el trabajador social realizará una evaluación global de todo su trabajo dentro del programa de rehabilitación, que se recogerá en la memoria anual y servirá para poder comprobar la eficacia y eficiencia de su intervención, así como los beneficios obtenidos y dificultades encontradas, para poder reelaborar el programa para años próximos. 94 BIBLIOGRAFÍA 95 BIBLIOGRAFÍA: NORMAS APA  Alcohólicos Anónimos (2009). Alcohólicos Anónimos en su comunidad: Cómo funciona A.A. en su comunidad para ayudar a los alcohólicos. Recuperado el 5 de mayo de 2012, en http://www.alcoholicosanonimos.org/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=1&te=6&idage =1&vap=0  Alcohólicos Anónimos (2009). Los doce pasos ilustrados. 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Nauseas y vómitos Alteraciones táctiles 0:Sin nauseas ni vómitos 0:Ninguna 1:Nauseas leves sin vómitos 1: Muy leve sensación (punzante, ardiente, cosquilleo,…) 2 2:Idem suave 3 3:Idem moderado 4:Nauseas intermitentes con 4:Alucinaciones moderadas esfuerzos secos 5 5:Alucinaciones severas 6 6:Alucinaciones extremas 7:Nauseas constantes y vómitos 7:Alucinaciones continuas Temblor Alteraciones auditivas 0:Sin temblor 0:Ninguna 1:No visible, puede sentirse en 1:Muy leves sonidos secos o capaces de asustar los dedos 109 2 2:Idem leves 3 3:Idem moderados 4:Moderado con los brazos 4:Alucinaciones moderadas extendidos 5 5:Alucinaciones severas 6 6:Alucinaciones extremas 7:Severo, incluso con los brazos 7:Alucinaciones continuas no extendidos Sudor Alteraciones visuales 0:No visible 0:Ninguna 1:Palmas húmedas 1:Muy leves 2 2:Leves 3 3:Moderadas 4:Sudor en la frente 4:Alucinaciones moderadas 5 5:Alucinaciones severas 6 6:Alucinaciones extremas 7:Empapado 7:Alucinaciones continuas Ansiedad Cefalea 0:No ansioso 0:No presente 1:Ligeramente 1:Muy leve 2 2:Leve 3 3:Moderada 110 4:Moderado 4:Moderadamente severa 5 5:Severa 6 6:Muy severa 7:Ataque agudo de pánico 7:Extremadamente severa Agitación Orientación y funciones superiores 0:Actividad normal 0:Orientado y puede sumar 1:Algo hiperactivo 1:No puede sumar, indeciso en la fecha 2 2:Desorientado temporalmente (<2 días calendario) 3 3:Mayor desorientación temporal (>2 días) 4:Moderadamente inquieto 4:Desorientación espacial y/o en persona 5 6 7:Cambio continuo de postura 111 ANEXO III. FACES 20 ítems. Escala desarrollada a partir a partir de la FACES (Family Adaptability and Cohesion Evaluation Scale). (Martínez, Iraurgi, Sanz y Galíndez, 2006) 1.- Nunca o casi nunca 2.- Pocas veces 3.- A veces 4.- Con frecuencia 5.- Casi siempre (C) Cohesión (A) Adaptabilidad Los miembros de la familia se sienten muy cercanos unos a otros. (C) 1 2 3 4 5 Cuando hay que resolver problemas, se siguen las propuestas de los hijos. (A) 1 2 3 4 5 En nuestra familia la disciplina (normas, obligaciones, consecuencias, castigos) es justa. (A) 1 2 3 4 5 Los miembros de la familia asumen las decisiones que se toman de manera conjunta como familia. (C) 1 2 3 4 5 Los miembros de la familia se piden ayuda mutuamente. (C) 1 2 3 4 5 112 En cuanto a su disciplina, se tiene en cuenta la opinión de los hijos (normas, obligaciones). (A) 1 2 3 4 5 Cuando surgen problemas, negociamos para encontrar una solución. (A) 1 2 3 4 5 En nuestra familia hacemos cosas juntos. (C) 1 2 3 4 5 Los miembros de la familia dicen lo que quieren libremente. (A) 1 2 3 4 5 A los miembros de la familia les gusta pasar su tiempo libre juntos. (C) 1 2 3 4 5 En nuestra familia, a todos nos resulta fácil expresar nuestra opinión. (A) 1 2 3 4 5 Los miembros de la familia se apoyan unos a otros en los momentos difíciles. (C) 1 2 3 4 5 En nuestra familia se intentan nuevas formas de resolver los problemas. (A) 1 2 3 4 5 Los miembros de la familia comparten intereses y hobbies. (C) 1 2 3 4 5 Todos tenemos voz y voto en las decisiones familiares importantes. (A) 1 2 3 4 5 113 Los miembros de la familia se consultan unos a otros sus decisiones. (C) 1 2 3 4 5 Los padres y los hijos hablan juntos sobre el castigo. (A) 1 2 3 4 5 La unidad familiar es una preocupación principal. (C) 1 2 3 4 5 Los miembros de la familia comentamos los problemas y nos sentimos muy bien con las soluciones encontradas. (A) 1 2 3 4 5 114 ANEXO IV Herradura: material para trabajar en las sesiones grupales. 115 ANEXO V Los doce pasos ilustrados de Alcohólicos Anónimos (2009). 1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables. 2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio. 3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos. 4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos. 5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos. 6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos. 7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos. 8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos. 9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros. 10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente. 11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla. 12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos. 116