Full text
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado Asociaciones Aragonesas Una aproximación desde la perspectiva de las personas asociadas en Aragón Alumna: Luisa Cuadrado Puertas Directora: Eva Mª Tomás del Río Zaragoza, junio de 2012
3 Índice PARTE I. INTRODUCCIÓN Y PRESENTACIÓN DEL TRABAJO: OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y ESTRUCTURA ___________________________________________________________________ 7 1.1. La pregunta inicial _______________________________________________________ 7 1.2. Objetivos de la investigación ______________________________________________ 9 1.3. Metodología de la investigación ___________________________________________ 10 1.3.1. Fases del proceso metodológico a desarrollar ______________________________________ 10 1.3.2. Técnicas de recogida y análisis de la información ____________________________________ 13 1.3.2.1. Diseño de las entrevistas a realizar ______________________________________________ 14 1.4. Estructura del trabajo ___________________________________________________ 16 PARTE II. MARCO TEÓRICO – CONCEPTUAL Y ANALÍTICO _______________________________ 19 2.1. Introducción al marco teórico – conceptual __________________________________ 19 2.2. Encuadre general: Tercer Sector y Sociedad Civil______________________________ 20 2.3. Las asociaciones: aproximación conceptual __________________________________ 24 2.3.1. Aspectos normativos __________________________________________________________ 26 2.3.2. Tipología de asociaciones _______________________________________________________ 27 2.3.3. Funciones de las asociaciones ___________________________________________________ 30 2.4. Aproximación al concepto de participación __________________________________ 34 2.4.1. Algunas definiciones ___________________________________________________________ 34 2.4.2. ¿Por qué se participa? _________________________________________________________ 37 2.4.3. Formas y niveles de la participación ______________________________________________ 39 2.5. La participación en el seno de las asociaciones _______________________________ 40 2.5.1. Elementos posibilitadores o limitadores de la participación en asociaciones ______________ 40 2.5.2. Entre la pertenencia y la participación: implicación activa y pasiva______________________ 44 2.5.2.1. El protagonismo del voluntariado _______________________________________________ 46 2.5.3. Implicación y tipo de asociación _________________________________________________ 47 2.6. Estudio del asociacionismo desde las Ciencias Sociales. ________________________ 48 2.7. Algunos debates _______________________________________________________ 51
4 PARTE III. ASOCIACIONES Y PERSONAS ASOCIADAS: EL ANÁLISIS _________________________ 55 3.1. Una aproximación desde la perspectiva cuantitativa __________________________ 55 3.1.1. Asociaciones: volumen, tipología y organización interna ______________________________ 57 3.1.1.1. Aproximación desde el ámbito estatal ___________________________________________ 57 3.1.2. Aproximación desde el ámbito aragonés __________________________________________ 60 3.1.3. Personas asociadas: volumen y perfil _____________________________________________ 66 3.1.3.1. Aproximación desde el ámbito estatal ___________________________________________ 66 3.1.3.2. Aproximación desde el ámbito aragonés _________________________________________ 70 3.2. Personas asociadas y asociaciones: sus discursos _____________________________ 74 3.2.1. El punto de partida ____________________________________________________________ 75 3.2.2. La motivación: entre la pertenencia y la participación ________________________________ 82 3.2.3. Las funciones de las asociaciones según las personas asociadas ________________________ 86 3.2.4. Personas asociadas y relaciones _________________________________________________ 89 3.2.5. ¿Qué se entiende por participar? ________________________________________________ 91 PARTE IV. PRINCIPALES CONCLUSIONES ____________________________________________ 103 PARTE V. ALGUNOS PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN Y DE DEBATE DESDE EL TRABAJO SOCIAL __ 107 REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS UNOS ESTÁN SUBRAYADOS Y OTROS NO _________________ 111 WEBGRAFÍA __________________________________________________________________ 116 ANEXOS _____________________________________________________________________ 116 1. Anexo 1. Perfiles de las personas entrevistadas ______ ¡Error! Marcador no definido. 2. Anexo 2. Guiones de las entrevistas ________________ ¡Error! Marcador no definido.
5 Relación de tablas Tabla 1 Entrevistas realizadas según el grado de implicación y participación asociativa ______________________ 15 Tabla 2 Volumen de asociaciones, tipología y organización interna _______________________________________ 56 Tabla 3 Volumen de personas asociadas y su perfil _____________________________________________________ 57 Tabla 4 Entidades asociativas inscritas en el Registro Nacional de Asociaciones (2010) _______________________ 59 Tabla 5 Indicadores del sector asociativo en Aragón y provincias. (2012) ___________________________________ 60 Tabla 6 Asociaicones según su fin principal Aragón y provincias (2012) ____________________________________ 64 Tabla 7 Pertenencia y participación a ciertos grupos y asociaciones _______________________________________ 69 Tabla 8 Indicadores del sector no lucrativo en Aragón y provincias (2003) __________________________________ 71 Tabla 9 Indicadores del sector no lucrativo por tamaño de hábitat. Aragón (2003) ___________________________ 72 Tabla 10 Número de entidades y socios por actividad principal. Aragón (2003) ______________________________ 73 Tabla 11 Perfiles de las personas entrevistadas _________________________________ ¡Error! Marcador no definido. Relación de ilustraciones Ilustración 1 Diseño metodológico de la investigación __________________________________________________ 11 Ilustración 2 La gestión participativa en asociaciones ___________________________________________________ 41 Ilustración 3 El activismo asociativo: una escala______________________________________________________ 45 Ilustración 4 La gestión participativa en asociaciones __________________________________________________ 101 Relación de gráficos Gráfico 1 Distribución de Asociaciones en Aragón según provincias ______________________ 61 Gráfico 2 Distribuciones de asociaciones aragonesas según fines (2012) __________________ 65
7 1. PARTE I. INTRODUCCIÓN Y PRESENTACIÓN DEL TRABAJO: OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y ESTRUCTURA 1.1. La pregunta inicial Toda investigación nace de una pregunta inicial que, en ocasiones, encuentra su origen en procesos de investigación previos (Sierra, 2001). Este es el caso del trabajo que en estas páginas se presenta. La génesis de mi pregunta se encuadra en el desarrollo del Prácticum de Investigación Social que cursé el año pasado. Dicha investigación se planteó con el objetivo de realizar el diagnóstico de las dificultades de los hogares monomarentales de las socias de la Asociación Amasol en Zaragoza. Durante la realización del trabajo de campo se puso de manifiesto la existencia de perspectivas diferentes, incluso contradictorias, entre las personas que ocupaban puestos de responsabilidad en dicha asociación y algunas de sus asociadas. La constatación de esta situación, no prevista en el planteamiento inicial de dicho proceso de investigación, constituye el germen de mi Trabajo Fin de Grado que en estas páginas presento. La investigación desde las ciencias sociales ha prestado atención al fenómeno de la participación asociativa por tener efectos tanto en el ámbito individual como en el sistémico. Por un lado, la implicación en asociaciones contribuye al desarrollo de sentimientos positivos individuales (mayor confianza social e institucional, auto-reconocimiento del papel que el individuo juega en el espacio público,...). Por otro lado, la participación asociativa suele ser conceptualizada como un mecanismo básico de integración social (Morales y Mota en Montero, Font y Torcal, 2006). Como se desarrollará en apartados posteriores, gran parte de las investigaciones que se realizan en este ámbito se abordan desde la lógica cuantitativa (número de asociaciones, tipos, objetivos, número de socios, perfil, etc.) y cuando se pone el acento en la consideración de los actores y de sus representaciones, generalmente se accede al discurso de las personas
8 asociadas más activas e implicadas. En consecuencia, se conoce prioritariamente el discurso de aquellas personas que desarrollan una vida asociativa activa, por lo que la visión de las personas que, aun estando asociadas asumen actitudes pasivas o de intensidad moderada, no suele ser reflejada en la mayoría de los estudios. Las asociaciones son organizaciones voluntarias, lo que implica que cuando una persona toma la decisión de asociarse, lo hace voluntariamente (como se explicará más adelante porque sabe, puede y quiere). Sin embargo, una vez que forma parte, podemos preguntarnos: ¿Participa en actividades o tan sólo paga una cuota?; ¿Está satisfecho/a?; ¿Ha evolucionado su percepción con respecto a la misma?; ¿Cómo percibe su participación en la asociación?; ¿Se producen disonancias internas?... El papel o rol que desempeñan los miembros de las asociaciones, su grado de satisfacción y en definitiva, la perspectiva o visión que construyen de las mismas, serán sólo algunas de las cuestiones a las que me trataré de aproximar. De esta forma, el desarrollo del trabajo de investigación que se plantea pretende aportar una perspectiva complementaria a los estudios sobre asociacionismo que se vienen realizando, situando el foco principal del análisis en la perspectiva que las personas asociadas construyen con respecto a las asociaciones a las que pertenecen, independientemente del grado de implicación en las mismas. Los discursos de las personas socias a las que se accederá a través de la técnica de la entrevista en profundidad se convertirá en el material indispensable para poder implementar el análisis que se plantea. Asimismo, aunque en alguno de los apartados se establecerán las necesarias referencias al ámbito nacional, la atención se dirigirá de modo particular, al contexto aragonés. Un porcentaje significativo de profesionales del Trabajo Social desarrollan su actividad en asociaciones o en otros ámbitos, como puede ser la administración, en la que también se establecen relaciones con el tejido asociativo. La Fundación Luis Vives en su Anuario del Tercer Sector de la
9 Acción Social en España (2010) recoge que hay más de 529.000 personas que trabajan de modo remunerado en el conjunto de estas entidades; de las cuales, más de 150.000 (35%), entre ellos trabajadores sociales, son profesionales que poseen estudios universitarios y desempeñan su labor profesional en el ámbito asociativo. Conocer el funcionamiento interno de las mismas, sus dinámicas, el significado y sentido que le imprimen los diferentes perfiles de personas asociadas, es indispensable para contribuir al fortalecimiento de sus posibilidades como interlocutores clave en la escena pública. Asimismo, antes de concluir estas páginas introductorias, me parece interesante señalar que la investigación que propongo realizar es una investigación básica con la que se desea adquirir un mejor conocimiento de la realidad social de las asociaciones desde la óptica de las personas que las componen. A su vez, es una investigación seccional, ya que se desarrolla en un tiempo determinado, en concreto desde febrero a principios de junio de 2012. 1.2. Objetivos de la investigación Esta investigación tiene como objetivo principal conocer la percepción que, con respecto a las asociaciones, construyen las personas asociadas en Aragón. Para su elaboración, es necesario dar respuesta a los siguientes objetivos específicos: a. Dimensionar el fenómeno del asociacionismo desde el ámbito estatal al contexto aragonés. b. Conocer las dimensiones constitutivas de la percepción sobre las asociaciones que construyen las personas asociadas con altos niveles de implicación en Aragón. c. Conocer las dimensiones constitutivas de la percepción sobre las asociaciones que construyen las personas asociadas con bajos niveles de implicación en Aragón.
16 entrevistado en cuanto a la fecha y lugar” (p. 80), asegurando así unas condiciones mínimas de privacidad y tranquilidad. Siguiendo la recomendación de este autor, las entrevistas se realizaron en lugares indicados por las personas entrevistadas, que fueron en algunos casos los propios domicilios particulares, seminarios facilitados por la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de Zaragoza y en los locales de las asociaciones, en el caso de las personas con altos niveles de implicación. Las entrevistas fueron grabadas en soportes magnetofónicos realizando posteriormente la transcripción de los aspectos centrales de las entrevistas. En relación al número de entrevistas llevadas a cabo, no se han realizado más por limitaciones temporales. Se contó con la colaboración desinteresada de personas vinculadas a asociaciones en distintos grados y formas, como miembros de junta directivas, personas socias y personas que realizan trabajos voluntarios. 1.4. Estructura del trabajo Para facilitar la compresión y establecer una secuencia lógica en cuanto a contenidos tratados, el informe se estructura en cinco grandes apartados íntimamente relacionados entre sí. El primer apartado, como se ha visto, constituye el punto de partida de este estudio, habiéndose contextualizado el porqué surge, así como el interés por llevarlo a cabo. Además, en este apartado, se formulan los objetivos a desarrollar, así como el diseño metodológico planteado, incluyendo un resumen de las fases descritas en el proceso y de las técnicas de recogida de la información. A continuación, en el siguiente apartado se aborda el capítulo de fundamentación, estableciéndose el marco teórico-conceptual y analítico que guía la investigación. Se inicia el capítulo abordando el encuadre general de la investigación a través de las categorías de Tercer Sector y sociedad civil, para,
17 después, realizar una aproximación conceptual, y en algún caso normativa, a los conceptos de asociación y participación ciudadana. Para finalizar, se realiza un breve repaso a los estudios sobre asociacionismo en las Ciencias Sociales. En el tercer apartado se desarrolla el análisis de la investigación, en el que se distinguen dos partes. La primera parte aborda una aproximación cuantitativa a la realidad estatal y aragonesa del asociacionismo. Este análisis se aborda desde dos dimensiones: la relativa a las asociaciones y la vinculada a las personas asociadas. La segunda parte de este apartado corresponde al análisis discursivo de la información obtenida a través de las entrevistas realizadas. Como se verá, se estructura en diferentes subapartados en función de los diferentes aspectos que se han analizado, entre los que se incluye, el conocimiento e imagen de la asociación, la motivación con respecto a la pertenencia y a la participación, las funciones que desarrollan, etc. En el cuarto apartado se presentan las conclusiones más importantes que han sido extraídas de la investigación social realizada, teniendo en cuenta tanto sus aspectos teóricos como aquellos resultados del análisis del trabajo de campo. A continuación, en el quinto apartado, se ha realizado el esfuerzo de incluir algunas reflexiones y debates que se presentan en relación al tema investigado desde la óptica del Trabajo Social. En el último apartado sólo cabe encontrar la bibliografía y webgrafía utilizada, y después, una serie de anexos que complementan el trabajo realizado.
19 2. PARTE II. MARCO TEÓRICO – CONCEPTUAL Y ANALÍTICO 2.1. Introducción al marco teórico – conceptual Rodríguez Villasante (1994) pone de relieve que una de las funciones que se pueden desarrollar desde las asociaciones es la intermediación entre lo micro y lo macro, convirtiéndose además, en una de las expresiones de la ciudadanía activa. El concepto de ciudadanía activa se encuentra entrelazado con el de participación ciudadana, siendo ésta considerada como un termómetro de la calidad democrática de una sociedad en una situación concreta (Alberich, 1998). En consecuencia, se puede deducir que la participación de la ciudadanía es vital para el normal funcionamiento de la democracia, y en este contexto, Montero et al. (2006) ponen de relieve que la participación en asociaciones es considerada frecuentemente un indicador estructural de la existencia (o ausencia) de reservas de capital social (p. 77). Que la participación sea deseable y que las asociaciones sean canales que favorecen la misma, no significa que en la realidad se ejerza a los niveles óptimos ni de las formas más apropiadas, o que no genere contradicciones o al menos, aspectos susceptibles de ser mejorados. El análisis de cualquier realidad social exige ponerla en relación con la multitud de elementos que interaccionan con ella y que la condicionan. Para avanzar hacia el camino que nos conduce a conocer la percepción que de las asociaciones tienen las personas que las nutren, es necesario, previamente, tener en consideración el marco teórico en el que se enmarca este análisis. Por este motivo, en estas páginas, se va a elaborar un marco teóricoconceptual que permita conocer los aspectos vigentes vinculados al ámbito asociativo que contribuya a acometer las fases posteriores de la presente investigación. Dicho marco se estructura en varios apartados. En primer lugar, se elabora un encuadre general vinculado al Tercer Sector y a las implicaciones que guarda en relación a la categoría de sociedad civil. En segundo lugar, se
20 elabora una aproximación conceptual a las asociaciones, destacando los aspectos normativos, las tipologías existentes o las funciones que cumplen. Después, se realiza un acercamiento al concepto de participación desvelando las definiciones manejadas por diversos autores, para, a partir de ahí, conocer en base a estudios previos, los motivos por los que las personas participan y los niveles y formas que adoptan. El siguiente apartado se centra en la participación existente dentro de las asociaciones, haciendo referencia a los elementos que la posibilitan o limitan, al grado de implicación o al papel que ocupan las personas que forman parte de ellas. Posteriormente se realiza un repaso a distintos estudios realizados sobre el asociacionismo desde el campo de las Ciencias Sociales, para después dibujar algunos debates surgidos en relación a la participación y asociacionismo. 2.2. Encuadre general: Tercer Sector y Sociedad Civil Si bien esta investigación tiene por objeto conocer la percepción que las personas que se asocian construyen con respecto a las asociaciones a las que pertenecen y al tejido asociativo en general, parece oportuno encuadrar este análisis en un espacio conceptual más amplio que ha adquirido gran protagonismo en la última década en el ámbito de las Ciencias Sociales: el Tercer Sector. De la Torre (2005), apunta que el estudio del asociacionismo y el ejercicio de la participación ciudadana se vincula en las sociedades occidentales a la vigencia del sistema democrático y a la estabilidad del desarrollo económico, que trata de asegurar el bienestar social para el total de la población. Contribuyen al proceso de socialización cívica y al desarrollo de una identidad social basada en la condición de ciudadanía, que reconoce la capacidad de expresión pública a través de los movimientos ciudadanos y la participación social en un tejido asociativo formado por el conjunto de organizaciones, que proceden de la iniciativa privada, no tienen ánimo de lucro
21 y se orientan al interés general, habitualmente identificado con el nombre de Tercer Sector. Se habla de asociaciones voluntarias, de entidades no lucrativas, de sector voluntario, organizaciones no gubernamentales, etc. para hacer referencia a una misma realidad compleja que no siempre se estudia unitariamente, ya que los diferentes términos no están estandarizados, y además, aunque se encuadran en una misma realidad no todos son sinónimos. Según Subirats (2006) lo que denominamos Tercer Sector expresa normalmente un compromiso cívico de gente que ha decidido intervenir en un espacio colectivo específico. Gente que ha decidido convertir su yo particular en un nosotros que expresa muchas veces una forma de asunción de responsabilidades sobre los problemas colectivos. A su vez, Izquieta (2011) relaciona el término Tercer Sector con la expansión de organizaciones sin ánimo de lucro, en distintas áreas de actividad y con objetivos muy diversos. Además analiza el protagonismo adquirido, así como los efectos profundos producidos en distintos ámbitos, como son en la economía, en la política y en la cultura. Pese a la pluralidad de acepciones, Casado (2003) apunta que el término Tercer Sector y Sector No Lucrativo se utilizan de manera contrapuesta o para remarcar “la presencia de una esfera (la del don o la solidaridad) diferentes de la del poder (Estado) y de la del dinero (mercado)” (p. 102). Es decir, el Tercer Sector no es ni Estado ni mercado. Dejando a un lado los diferentes matices conceptuales en relación a la terminología, lo central es poner de relieve que la presente investigación centrará su análisis en el ámbito de las asociaciones, que como sabemos, forman parte de las organizaciones sin ánimo de lucro, junto a mutualidades y fundaciones. Bataller (2005) define las mutualidades como entidades constituidas bajo los principios de solidaridad y ayuda mutua, donde las personas deciden unirse
22 de forma voluntaria para así acceder a unos servicios. La organización de las mutualidades es democrática, existe una neutralidad institucional (tanto política, religiosa, racial, etc.). Son los propios mutualistas los que contribuyen a la financiación de la mutualidad a través de una cuota social, que a su vez se reinvierte en capacitación social y mutual. Por su parte, las fundaciones, según Ariño (2007) son organizaciones constituidas sin ánimo de lucro, por voluntad de sus creadores, tienen afectado de modo duradero su patrimonio a la realización de fines de interés general y benefician a colectividades genéricas de personas. No obstante, se rigen por la voluntad de las personas fundadoras y por los estatutos, es decir, no hay un carácter democrático. Lasarte (1990) distingue entre asociaciones y fundaciones, poniendo el acento en la disparidad en cuanto a sus estructuras organizativas. “Las fundaciones son un patrimonio o un conjunto de bienes adscritos principalmente al servicio de un fin de interés general y sin ánimo de lucro” (p. 169). En las fundaciones, el elemento central es el patrimonio, sin embargo, en las asociaciones, considera que lo más importante son las personas que las constituyen. Señala que las asociaciones son organizaciones promovidas por un colectivo, colectivo que forma el órgano de decisión, por lo que la participación de los socios resulta fundamental para conseguir el objetivo de la organización. Dadas las implicaciones que se derivan de la definición de mutualidad y fundación, en el presente trabajo se ha seleccionado el ámbito de las asociaciones ya que, en el análisis, se precisa de un contexto organizacional que, a priori, se presupone democrático y participativo, donde la pertenencia y/o la participación de las personas socias, adquiere, en principio, una importancia vital para conseguir el objetivo o fin por el que se ha constituido. Además, no todas las entidades disponen de socios/as ya que esta figura no siempre es necesaria para el desempeño de sus actividades, y en el caso de
23 esta investigación es precisamente la figura del socio o socia la que va a centralizar nuestro foco de interés. Retomando las implicaciones del concepto de Tercer Sector, Izquieta (2011) manifiesta que las entidades que lo conforman, mantienen un mínimo de permanencia y se caracterizan por no perseguir el lucro ni el poder político. Estas entidades, señala, están compuestas por personas que persiguen unos objetivos comunes, en las que existen unas creencias y valores que unen a los miembros y definen sus objetivos. Las entidades poseen carácter solidario por lo que exigen de sus miembros algún grado de participación voluntaria, ya sea porque la entidad canaliza el trabajo del voluntariado, porque la gestión de las mismas se realiza de forma voluntaria, o porque el objetivo de su existencia es de interés general. Además, el autor las considera canales de comunicación entre las personas y la sociedad, por consiguiente concluye que consiguen potenciar la democracia. Asimismo, abordar el contexto del Tercer Sector nos conduce a otro concepto clave como es el de sociedad civil. Kaldor (2005) concreta que el ámbito de la sociedad civil es plural y está formado por organizaciones articuladas globalmente. Izquieta (2011) en su definición, excluye a las organizaciones que pertenecen al Estado, al mercado, partidos políticos, sindicatos, empresas y cooperativas, relacionando, la sociedad civil con las organizaciones que pertenecen al Tercer Sector. El mismo autor propone que dentro de la pluralidad de acepciones sobre la sociedad civil existen dos grandes tradiciones teóricas, una es la que procede de John Locke y del liberalismo, y la otra está representada por el pensamiento marxista de Antonio Gramsci. Para la tradición liberal, la sociedad civil es un mecanismo de autodefensa de los derechos de las personas frente a los posibles abusos del Estado. Para la tradición marxista, la sociedad civil se considera la plataforma a través de la cual se alcanza el poder político, que es el mecanismo necesario para transformar el Estado, cambiando sus estructuras
24 de poder. Sobre estas dos tradiciones pivotan la mayor parte de las versiones de la sociedad civil. Izquieta (2011) argumenta que el concepto de sociedad civil no sólo es un recurso simbólico que referencia a iniciativas sociales, sino que actualmente se ha configurado como uno de los ejes centrales de las teorías de la democracia que pretende combatir la política en la vida social. Esto explica que el término de sociedad civil se relacione con la expansión del asociacionismo y de movimientos sociales, que con su implicación social tratan de hacerse presentes y buscan participar en la vida política de la sociedad. Las teorías sobre la participación social se inscriben en las tesis explicativas de las características individuales y condiciones institucionales que dan estabilidad y permanencia al proceso de construcción de la identidad colectiva, haciendo posible una actuación socialmente compartida en el marco de la sociedad civil (De la Torre, 2005). En consecuencia, considera la participación social como expresión de las formas organizadas de vinculación personal al conjunto de entidades que operan en el marco de la sociedad civil. Este somero encuadre general constituye el punto de partida desde el que construir el marco teórico de la presente investigación. A continuación, en los siguientes apartados, se irán abordando aquellos conceptos que nos permitan comprender las relaciones que se establecen entre las asociaciones y las personas asociadas. 2.3. Las asociaciones: aproximación conceptual La aproximación al término asociación se puede realizar desde varias dimensiones como puede ser la normativa y la conceptual. Más allá de la aproximación jurídico-normativa que más adelante abordaré, ya en el clásico La cultura cívica de Almond y Verba (1970), las asociaciones voluntarias son consideradas el medio primero y principal por el que se realiza la función mediadora entre el individuo y el Estado (p. 341).
25 Por otro lado, Knoke (en Montero et al., 2006) define las asociaciones como un grupo organizado con entidad propia en el que sus miembros no son recompensados de forma económica por participar en ellas (p. 78). Y Alberich (2002), en sentido estricto, considera como asociaciones las agrupaciones de personas que voluntariamente se relacionan para realizar una actividad colectiva estable, organizadas democráticamente, sin ánimo de lucro e independientes, al menos formalmente del Estado, los partidos políticos y las empresas (p. 22). Así pues, las características fundamentales de las asociaciones son las siguientes (Fundación Gestión y Participación Social, 2012, http://asociaciones.org/). Grupo de personas Objetivos y/o actividades comunes Funcionamiento democrático Sin ánimo de lucro Independientes Decisión de unión voluntaria Con respecto a estas características, merece la pena aclarar que no tener ánimo de lucro significa que no se pueden repartir los beneficios o excedentes económicos anuales entre los socios, por tanto sí se puede: Tener excedentes económicos al finalizar el año. Tener contratados laborales en la Asociación. Realizar actividades económicas que puedan generar excedentes económicos. Lógicamente, dichos excedentes deberán reinvertirse en el cumplimiento de los fines de la entidad.
32 o Información y orientación: las asociaciones informan sobre un problema concreto, la forma de resolverlo o de los recursos disponibles. Las personas usuarias acuden pidiendo consejo. Esta función es característica de las asociaciones de autoayuda, además disponen de revistas, boletines, páginas web y publicaciones, a través de las que informan a sus asociados y a las personas interesadas. Un ejemplo puede encontrarse en las asociaciones de enfermos de cáncer. o Apoyo: es la función básica de las asociaciones de autoayuda, ya que brindan apoyo material y/o emocional a los afectados y sus familias. Como ejemplo son las asociaciones de víctimas del terrorismo. o Promoción y gestión de servicios: las asociaciones desarrollan y promueven determinados servicios para sus asociados, población en general o para determinados colectivos. Los servicios se crean cuando la organización considera que no existen y son necesarios, o bien cuando existen pero no reúnen la calidad necesaria o no alcanzan a toda la población que debería tener acceso a ellos, ofreciéndose así como alternativa o complemento a los ya existentes. Funciones en relación a la sociedad: o Mentalización social: las acciones se dirigen a mentalizar y concienciar a la sociedad sobre determinadas situaciones. Las acciones que realizan son a través de publicaciones, conferencias, apariciones en medios de comunicaciones o acciones con gran impacto social. Ejemplo de ello pueden ser las asociaciones de medio ambiente.
33 o Prevención: las asociaciones adoptan estrategias de presión contra la Administración para que desarrolle campañas preventivas o bien, son las mismas asociaciones las que las desarrollan. Las campañas de prevención se realizan ante problemas como el alcoholismo, toxicomanías, juego patológico, etc. o Control: se trata de que las asociaciones controlen los servicios que prestan las administraciones públicas y el sector privado, exigiendo los niveles de calidad y eficacia adecuados. Por ello, se realizan seguimientos de las prestaciones y servicios que éstos prestan. Un ejemplo típico de esta función son las asociaciones de consumidores y usuarios. o Reivindicación: se desarrolla a través de grupos de presión, con los objetivos de que se respeten los derechos de los ciudadanos, cambios legislativos o la promoción de mejoras en servicios o prestaciones. Esta función es la característica de las asociaciones de vecinos y de las de medio ambiente. o Formación: un número considerable de asociaciones realiza labores de formación tanto para sus miembros como para la población general. Esta labor de formativa en determinadas circunstancias es una forma de presión y reivindicación que sirve para sensibilizar a los asociados pero también a la población en general. o Promoción del voluntariado y de la solidaridad: algunas de las asociaciones por sí mismas son un ejemplo de promoción del voluntariado y del fomento de la solidaridad, en algunas ocasiones se dedican específicamente a esta labor, ya sea
34 para sí mismas (campañas de captación) o para el asociacionismo en general (campañas de sensibilización). No responde a un tipo de asociaciones específicas, pero sí que es más frecuente en aquellas de paz, solidaridad y derechos humanos. Otra vez se pone de manifiesto la heterogeneidad como característica definitoria de este contexto de estudio. Dejando a un lado las diferentes tipologías, nos encontramos con que las asociaciones desarrollan diversas funciones mediante distintas estrategias con el fin de lograr los objetivos que se proponen. Hasta aquí se han descrito alguno de los aspectos básicos derivados de una primera aproximación al concepto de asociación. A continuación, será necesario profundizar en las implicaciones del concepto de participación, puesto que, recordemos, en la presente investigación se persigue conocer las percepciones de las personas asociadas con respecto a las asociaciones, teniendo en consideración como uno de los criterios analíticos básicos, su implicación en las mismas, o dicho de otra forma, la intensidad de la participación en su seno. 2.4. Aproximación al concepto de participación En este apartado se va a analizar qué se entiende por participación para después, poder comprender mejor algunas de las implicaciones del binomio participación-asociados/as. Esta conceptualización académica o institucional proporcionará pautas para examinar con mayor profundidad la conceptualización que las personas asociadas construyen. 2.4.1. Algunas definiciones Antes del estudio pionero de Verba y Nie (1972), hablar de participación era sinónimo de hablar tan sólo de participación electoral. Desde su publicación, durante años, la mayoría de los grandes estudios sobre
35 participación partieron de su definición clásica: “La participación política se refiere a aquellas actividades de los ciudadanos que están más o menos directamente destinadas a influir en la elección de las personas que gobiernan y/o en las acciones que adoptan” (Verba y Nie, 1972, p.2). Esta definición, aunque marcó un punto de inflexión en el ámbito de la investigación, planteaba una limitación superada por Brady (en Montero et al. 2006) para quien el ámbito de incidencia de la participación no sólo está limitado a la esfera política. Lo que sí que se requiere, siguiendo a este autor, es que el objetivo de dicha incidencia persiga, al menos, influir en los valores de una sociedad. En esta línea, es interesante tener en consideración la definición que aporta Parés (2009) sobre participación, haciendo referencia a “todas aquellas prácticas políticas y sociales a través de las cuales la ciudadanía trata de incidir sobre alguna dimensión de aquello que es público” (p.17). Es decir, brevemente, aunando las definiciones anteriores, se podría decir que por participación, se entienden los actos o actividades que desarrolla la ciudadanía para tratar de incidir en la escena pública (tanto en las élites políticas como sociales). Para Pindado (2009), el concepto de participación, no refiriéndose a la acción de participar, se compone de dos dimensiones. En primer lugar, una dimensión ligada al ámbito de los sentimientos, o dicho de otra forma, participar sería sentirse parte de, es decir, se trata de un elemento emocional que se construye en las relaciones con los otros. En segundo lugar, participar sería tomar parte, respecto de cualquier hecho colectivo. Tras aproximarnos brevemente a alguna de las definiciones del término es interesante recordar que, como se ha apuntado en la introducción, gran parte de los autores que abordan este ámbito de estudio destacan que la participación contribuye a generar capital social entendido como la colaboración entre los distintos grupos de personas y el uso individual de las
36 oportunidades que surgen de esta colaboración. (Mota y Morales en Montero et al., 2006, p. 77). En paralelo y centrándonos en el caso que nos ocupa, la participación en asociaciones y la densidad del tejido asociativo también son considerados como elementos clave generadores de capital social. Así, Morales y Mota (2006) argumentan que participar en asociaciones promueve hábitos de cooperación entre los individuos, que aprenden a confiar en otros, además de respetar las reglas colectivas en este sentido, señalan que “la densidad y vitalidad de las organizaciones voluntarias y la participación asociativa constituyen dos de los principales elementos del capital social de una comunidad” (p. 100). Sin embargo, para avanzar en las premisas teóricas que sirven de telón de fondo para progresar en el presente trabajo, es necesario incluir algunos matices. En el reciente estudio sobre plataformas aragonesas (GESES, 2010, http://aragonparticipa.aragon.es) se advierte que ningún agente social organizado (asociación o fundación) es por sí mismo, de manera automática, una fuente de capital social. O dicho de otra forma, se considera que no todas las organizaciones generan la misma confianza o contribuyen de igual manera a la producción de capital social. A este respecto se señala que: El peso o la capacidad de articulación de las organizaciones, se ve condicionado por diferentes factores tantos externos (económicos, políticos y jurídicos) como internos. Estos últimos tienen que ver con la propia constitución formal de la organización, su estructura y dinámica de funcionamiento, el grado de apertura y participación, etc. En ese sentido, la preocupación por el “buen gobierno” de las organizaciones ha tratado de articular e impulsar los principios y valores necesarios para una relación adecuada entre los objetivos perseguidos por las organizaciones y los medios empleados para conseguirlos (p. 13). En paralelo, Pindado (2009) señala que para poder tomar parte en la vida de un grupo, colaborando en su definición y en el diseño de los objetivos que persigue, se necesitan medios y canales que permitan mantener ese
37 vínculo de pertenencia. Canales que no surgen de forma espontánea y que a su vez varían de unos contextos a otros. En cualquier caso, apunta que se necesita una actitud proactiva por parte de aquellos que quieran mantener el sentimiento y el objetivo que les da sentido como grupo. En caso contrario, sino se produce la identificación con el colectivo, se produce el llamado yo desvinculado o la patología de la despertenencia (Innerarity, 2006). 2.4.2. ¿Por qué se participa? A nivel general, las explicaciones de la participación se suelen dividir en función de su inspiración, ya sea ésta psicológica o sociológica. Uno de los modelos teóricos más conocidos a este respecto es el del voluntarismo cívico de Verba et al. (1995), quienes proponen tres tipos de respuesta que no son mutuamente excluyentes: los ciudadanos participan porque quieren, porque pueden o porque alguien se lo ha solicitado. En paralelo, Sánchez Alonso (1986), también explica la participación como un proceso que para que sea efectivo precisa de la existencia de esos tres requisitos. En primer lugar, requiere que los ciudadanos quieran participar, es decir, se necesita motivación que, a su vez, está en relación con los valores culturales de cada sociedad y que de no existir, considera que debe ser promovida por el Estado. En segundo lugar, señala que es preciso que las personas sepan participar, es decir, que tengan la información y la formación necesaria para hacerlo de forma efectiva. Y en tercer lugar, deben poder participar para lo que es necesario que se organicen colectivamente (movimientos, asociaciones,…), que manifiesten sus opiniones (movilizaciones,…) y que existan cauces (consejos, entre otros). Dicho modelo tiene su germen en las aportaciones de Olson (1965). De hecho, su análisis es considerado como clave para comprender la participación social, introduciendo la popular figura del gorrón, polizón o free-rider, como aquel que disfruta de los beneficios de una acción colectiva sin participar en ella. Consideró determinante el tamaño de los grupos al comprobar que el nivel
38 de interacción de los grupos pequeños era mucho mayor que el de los grupos grandes. Por eso, en los pequeños, al ponerse en marcha una acción, quien no participa, rápidamente recibe una respuesta por parte del resto de individuos. Sin embargo, en el gran grupo, un gorrón puede pasar inadvertido, ya que el esfuerzo que no aporta es repartido entre todos. De esta forma, Olson concluye que el polizón puede llegar a la invisibilidad social, planteando como solución para la motivación individual el incentivo selectivo, o el premio por pertenencia, que puede ser de tipo material o en forma de reconocimiento social. En síntesis, y centrándonos en el caso concreto que nos ocupa, Pindado (2008) pone de relieve que la participación es un derecho de las personas, como el de reunión o el de asociación. Es el ciudadano quien toma la decisión personal de acudir a una reunión, de vincularse a una asociación o de participar en asuntos públicos. No obstante hay que enfatizar el hecho de que la decisión que toma un individuo a la hora de asociarse está mediatizada por cuestiones de tipo personal, pero también, por factores sociales y culturales. Morales y Mota (en Montero et al. 2006) consideran que los españoles son poco proclives a participar, lo que a su vez conlleva un número reducido de asociaciones comparado con otros países de Europa. Además, los ciudadanos que participan se concentran un pocos sectores asociativos, siendo los más frecuentes los culturales, deportivos y educativos. En resumen, concluyen con la idea de que “el asociacionismo en España es reducido y poco variado” (p. 89). Además, diagnostican la situación general de las asociaciones y el asociacionismo en España como síndrome meridional, haciendo referencia a las tendencias del asociacionismo en algunos países del Sur de Europa, caracterizados por bajos índices de asociacionismo y una escasa implicación social de la ciudadanía, una fragmentación del tejido asociativo, así como el protagonismo excesivo de los poderes públicos en la articulación de procesos de desarrollo e intervención social. No obstante como señalan estas autoras “a pesar del escaso interés que parecen despertar las asociaciones entre los
39 españoles, la tendencia temporal apunta a un cierto incremento del asociacionismo en la España de las dos últimas décadas” (p. 81). 2.4.3. Formas y niveles de la participación En relación a las formas que puede adquirir la participación, Alberich (2002), apunta que se puede distinguir entre participación individual y la colectiva; y entre la directa y la indirecta. La directa, es cuando se decide algo mediante consulta a las personas interesadas: voto en referendos o consultas populares, cuando se toman decisiones en asambleas, etc. La indirecta (por delegación) es a través de representantes, que han sido elegidos previamente de forma directa. A su vez, el citado autor señala que para analizar el grado de participación ciudadana también hay que considerar qué número y porcentaje de población participa: en las decisiones y actuaciones, tanto directa como indirectas, que sean más o menos representativos (nivel de abstención – participación). Alberich (2002) nos advierte de que con frecuencia, los poderes públicos confunden participación con información. Pero la información, señala, es tan sólo el primer nivel o requisito previo, que permite abrir vías posteriores para una participación de calado. En este continuum de la participación se pueden distinguir varios niveles según los diferentes autores (Rodríguez Villasante, 1995; Parés, 2009): 1. Información. Tener información suficiente sobre cualquier actuación es imprescindible para poder generar participación. La información, como es lógico implica también formación. 2. Consulta. Está ligada a la posibilidad de poder emitir una opinión y realizar sugerencias. Mediante la fase de información y consulta se
40 hace posible la existencia de un control sobre las actuaciones que se pueden desarrollar desde una organización o institución. 3. Decisión o participación en la gestión. La toma de decisiones conjunta y la ejecución compartida por los miembros de una colectividad constituye el nivel superior de la participación, ligándose a las formas de cogestión y autogestión ciudadanas. Estos niveles de participación, como se verá, pueden aplicarse al interior de las asociaciones, examinando la relación del equipo directivo con las personas socias y con el conjunto de la población al que se dirige la asociación. 2.5. La participación en el seno de las asociaciones Hasta el momento, se ha profundizado en las implicaciones del concepto de asociación y de participación por separado. En algunos casos, sí que se han puesto en correlación sus implicaciones mutuas, destacando, por ejemplo, la contribución del asociacionismo como herramienta que posibilita la participación ciudadana. Ahora, ha llegado el momento de centrar la atención en las posibilidades de participación que se generan en el seno mismo de las asociaciones, para poder incluir cuestiones analíticas útiles para posteriores fases del informe. 2.5.1. Elementos posibilitadores o limitadores de la participación en asociaciones El tipo de gestión, la estructura interna o la forma en la que se toman las decisiones son elementos determinantes a la hora de calibrar las posibilidades de participación interna en una asociación. Alberich (2002) propone un diagrama que permite identificar el nivel de gestión participativa en las asociaciones. El diagrama, como se muestra a continuación, permite identificar dos áreas, la de autoridad y la de participación.
41 Para poder identificar el espacio que en el continuum autoridad/participación ocupa una asociación, Alberich propone una serie de ítems que permitirán establecer en qué área se encuentra; si está en el extremo autoritario o en el participativo o en una posición intermedia menos extrema. Los ítems que conforman la escala son los siguientes: 1. El presidente toma las decisiones por su cuenta. 2. Las decisiones las toma la Junta Directiva, que ha sido elegida y aceptada por todos/as. 3. Para tomar la decisión se tiene en cuenta la información recibida de los socios. 4. Se toma la decisión teniendo en cuenta la información recibida de los miembros de la organización así como las alternativas sugeridas por éstos. 5. Además de tomar la decisión con la información y alternativas recibidas, todos los miembros de la organización han tomado parte en la investigación de estos problemas y tomarán parte en la ejecución de las soluciones que se arbitren. 1 3 5 2 4 Ilustración 2. Fuente: elaboración a partir de Alberich, T. (2002). Guía fácil de asociaciones (p. 116). ÁREA DE AUTORIDAD Ilustración 2 La gestión participativa en asociaciones ÁREA DE PARTICIPACIÓN
48 a) Asociaciones que persiguen bienes privados mediante acciones sociales-económicas b) Asociaciones que persiguen bienes privados mediante acciones político institucionales c) Asociaciones que persiguen bienes públicos o colectivos mediante acciones sociales-económicas d) Asociaciones que persiguen bienes públicos o colectivos mediante Políticos político institucionales. Se concluye que existe mayor implicación en algunas de la asociaciones que persiguen bienes privados, en concreto asociaciones recreativas y de ocio, es decir, asociaciones de tipo deportivo, de aficiones, culturales y de jóvenes. Esto obedece a que el bien producido es el incentivo para participar. En el otro extremo se encontrarían algunas de las asociaciones productoras de bienes colectivos, en concreto las asociaciones vecinales, ecologistas, pacifistas, de cooperación internacional y relacionadas con cuestiones étnicas o multiculturales. En el caso de asociaciones de atención a la infancia, consumidores, discapacitados, no aportan datos concluyentes que permitan examinar el tipo de participación. 2.6. Estudio del asociacionismo desde las Ciencias Sociales. El interés por estudiar la participación social y el tejido asociativo ha estado presente en la tradición investigadora de las Ciencias Sociales. En España, los estudios sobre el asociacionismo voluntario se inician en los años sesenta, pero su desarrollo posterior ha sido escaso y parcial. Durante un tiempo, las pocas investigaciones que se han realizado insisten en la debilidad del asociacionismo español, lo que en alguna medida justifica que no se le dedicase especial atención.
49 Linz (1971), tras la promulgación en 1964 de la Ley de Asociaciones que posibilitaba su inscripción, aunque con grandes restricciones, elaboró índices de asociatividad a partir del número de asociaciones censadas y las cifras de afiliados a las asociaciones; relacionando la mayor o menor tendencia a asociarse con el grado de industrialización, la renta por habitante, el nivel de educación y las características de cada ámbito geográfico (correspondiendo a rural y urbano). Asimismo, los estudios comparativos sobre valores entre el nivel mundial y europeo, son dirigidos por Inglehart y coordinados en España por J. Díez Nicolás, ofreciendo periódicamente datos por países y regiones sobre tasas de afiliación y de suscripción a las organizaciones que integran el Tercer Sector. En los años ochenta, momento en que comienza a ser relevante la expansión del asociacionismo, crece el interés por investigar estas asociaciones. Según señalan Izquieta y Callejo (1999) la mayor parte de los estudios que se realizan a partir de esa década adolecen, no obstante, de algunos límites. Gran parte de ellos consideran el fenómeno desde una perspectiva amplia, destacando sus características generales, sus rasgos y dimensiones éticas y sociales (García Roca, 1994; Giner y Sarasa, 1996). Otros tienden a analizar y valorar estas iniciativas atendiendo a los procesos seguidos por el Estado de Bienestar (Sarasa, 1995; Alonso, 1996; Rodríguez Cabrero, 1996). Todos ellos destacan los aspectos organizativos, resaltan el ámbito de actuación, el contenido y los beneficiarios de sus acciones, pero no prestan atención a la dinámica interna, y a las diferencias y peculiaridades que presentan estas asociaciones. Por otro lado, el enfoque que siguen se centra en el análisis de los rasgos estructurales y funcionales, lo que implica que la mayoría de ellos dejen de lado el estudio de sus actores y, en consecuencia, no presten atención a las representaciones, los esquemas de pensamiento que guían y movilizan a dichos agentes.
50 En este sentido, Rodríguez Cabrero (1996) apunta que es evidente que en el análisis no puede obviarse el estudio de la estructura, composición y configuración de las asociaciones, pero tampoco tiene sentido dejar de lado el mundo de significaciones, valores y representaciones que poseen los agentes que participan en él. Desde esta perspectiva, en las últimas décadas se han realizado algunos estudios centrados en las motivaciones, pautas y actitudes sobre todo en el caso de las personas voluntarias integradas en múltiples y diferentes asociaciones y de las personas implicadas en las mismas. Se puede concluir, entonces, que cuando se pone el acento en los actores se tienen en cuenta especialmente el perfil de la persona voluntaria o de la persona asociada muy implicada, quedándose al margen, como se ha comentando en la introducción de esta investigación, los análisis de las imágenes de aquellas otras personas asociadas que son poco activas. Por otro lado, cabe destacar que desde el año 2000, la Fundación La Caixa publica anualmente el Anuario Social de España donde aparecen indicadores de bienestar social, incluyendo un índice de participación, calculado a partir de varios indicadores entre los que se encuentra la tasa de asociaciones que permanecen en activo. También a nivel estatal, Montero et al. (2006) han realizado un riguroso análisis de la participación política, de las asociaciones y de sus activistas o miembros. Pretenden explicar la participación política de los españoles y examinar después la importancia de las asociaciones y sus activistas en la democracia española. En el estudio, pretenden averiguar cuáles son las asociaciones más frecuentes, cómo se organizan, cómo se relacionan entre ellas y con las administraciones públicas, etc. es decir, realizan una exploración sistemática de cómo son las asociaciones en nuestro país, de sus características y sus principales actividades. Si bien es cierto que también incluyen como foco de interés a las personas que forman parte de esas asociaciones, eso sí, no a todas, se analiza a activistas (implicación alta) de unas asociaciones seleccionadas.
51 Por su parte, en el ámbito autonómico cabe destacar que, en Aragón, el interés por profundizar en este ámbito se materializó en la elaboración del informe El Tercer Sector en Aragón: un análisis sociológico (CESA, 2003) y en El impacto del Tercer Sector aragonés en las áreas de educación, salud y bienestar social (CESA, 2006). En estos documentos se contextualizan las asociaciones en Aragón en función de sus fines, recursos humanos y económicos y de su ocupación territorial, incidiendo en las comarcas. Se analizan las relaciones entre entidades no lucrativas, con entidades de mercado y con las administraciones públicas, además de un análisis de las asociaciones por los sectores de educación, salud y servicios sociales. Asimismo, cabe destacar los trabajos de investigación realizados por el Grupo de Estudios Sociales y Económicos del Tercer Sector de la Universidad de Zaragoza, analizando estas realidades en el ámbito estatal, pero también en nuestra comunidad autónoma, como en el Informe Plataformas Aragonesas: análisis desde el enfoque de la gobernanza y los procesos de participación (2010). 2.7. Algunos debates Resulta innegable, siguiendo a Pindado (2008), que cuando una organización ciudadana, como una asociación, realiza su propio proyecto está colaborando a la existencia del sistema de relaciones y mecanismos que conforman el sistema político en el que se enmarca. Según la visión de la democracia que se defienda, las actividades comprendidas bajo la etiqueta de participación pueden incluir tan sólo aquellas directamente relacionadas con el voto o un amplio espectro de acciones que abarcan desde la participación en asociaciones vecinales a la asistencia a manifestaciones o huelgas o el boicot a productos. En este trabajo, como se ha visto, de las múltiples formas que puede adoptar la participación ciudadana, se centra en la participación en asociaciones. El ciudadano, libremente, aunque en
52 base a unos condicionantes personales y sociales, puede decidir si participa o no, y si lo hace individual o colectivamente. Con respecto a la potencialidad de la participación colectiva sobre la participación individual, Pindado (2008) parte de considerar que “es fundamental la existencia de una red asociativa, con capacidad de provocar ese debate y realizar aportaciones y acciones para realizar propuestas propias o para mejorar o rechazar una determinada actuación pública” (p. 161). Sin embargo, también es cierto que apunta que no debería ser necesario ser miembro de una asociación para participar en la vida ciudadana, apoyando su argumento en algunas de las deficiencias que se pueden dar en el entorno asociativo. Por ejemplo, considera que hay veces que los socios quedan a un lado de las decisiones de la asociación: “puede ocurrir que la presencia sistemática de representantes de asociaciones en espacios de interlocución con los ayuntamientos (y otras administraciones) hacen olvidar la relación de esas asociaciones con su espacio natural: socios y otras personas vinculadas” (p. 209). Es decir Pindado, como otros autores introducen en el debate, las contrapartidas que supone el contar con un tejido asociativo excesivamente institucionalizado. Otro debate nos lleva a plantearnos si existe una relación directa entre el número de asociaciones y el aumento de la participación (es decir, si a más asociaciones, más participación). En Montero et al. (2006) se recoge en relación la obra de Putnam (2003) bibliografía: Sus trabajos suelen ofrecer una visión excesivamente edulcorada y un tanto simplista del tejido asociativo, tributaria en gran medida de la tradición iniciada por Alexis de Tocqueville: cuantas más asociaciones haya, mejor, dado que suponen uno de los componentes básicos del capital social, y éste, a su vez, tiene un amplio conjunto de virtudes sociales. (p. 37). Pero no es sólo importante el número de asociaciones constituidas también lo es cómo lo están y que lógicas y ritmos las mueven. De hecho, diversos autores (Pindado 2008; Gutiérrez, en Luna 2010; Izquieta 2011)
53 afirman que la importancia de los proyectos de las asociaciones no depende del número de personas asociadas sino de la incidencia e interés social que éstos tenga. En consonancia con esta idea, en este trabajo, se parte de la base de que aun reconociendo que las asociaciones pueden ser generadoras de capital social y catalizadoras de demandas sociales, su mera existencia no tiene porqué garantizar este supuesto. Se podría decir que, como apunta Garrigou (en Barthélemy 2003), la creación de asociaciones no es un indicador de movilización, sino, en principio, tan sólo un indicador de actividad asociativa.
55 3. PARTE III. ASOCIACIONES Y PERSONAS ASOCIADAS: EL ANÁLISIS 3.1. Una aproximación desde la perspectiva cuantitativa El gran problema metodológico al que nos enfrentamos a la hora de dimensionar el sector asociativo deriva de la existencia de unas fuentes de información secundarias que no siempre comparten la requerida homogeneidad. Pese a la dificultad que entraña, y aun reconociendo que esta aproximación va a ser necesariamente parcial, se va a tratar de confeccionar una panorámica global de nuestro objeto de estudio en base a las fuentes disponibles. Si bien, el objetivo último en este apartado es dimensionar el número y tipo de asociaciones existentes en Aragón y el número de personas asociadas en Aragón y su perfil, se incluirán las lógicas y necesarias referencias al contexto nacional para, de esta forma, poder establecer una visión de conjunto. La no existencia de una fuente de información única que permita construir una fotografía amplia y rigurosa de esta realidad en su vertiente cuantitativa obliga a desarrollar este apartado en base a la consulta y análisis de diversas fuentes. En definitiva, los datos presentados se pueden agrupar en dos grandes dimensiones: el volumen de asociaciones y su tipología; y el volumen de personas asociadas y su perfil. 1) El volumen de asociaciones, tipología y organización interna.
56 Tabla 2 Volumen de asociaciones, tipología y organización interna FUENTE CONSULTADA Registro Nacional de Asociaciones Registro Aragonés de Asociaciones AÑO 2003 - 2011 2012 FUENTE Ministerio del Interior Gobierno de Aragón CONCEPTO Asociaciones. 282.619 Asociaciones. 20.804 METODOLOGÍA Anuario estadístico Base de datos informática ÁMBITO Estatal/CC.AA Aragón Fuente: Elaboración propia Asimismo, también se van a tener en consideración algunos de los resultados extraídos del estudio dirigido por Teresa Montagut en 2006, El impacto del Tercer Sector aragonés en las áreas de educación, salud y bienestar social. En dicho estudio se analiza a 223 entidades activas que realizan actividades en los ámbitos de educación, salud y bienestar. Aunque en la investigación que desarrollo se tienen en cuenta más ámbitos y sólo se tienen en consideración las asociaciones, los resultados del citado estudio nos permitirán aproximarnos a la organización interna de las mismas. 2) El volumen de personas asociadas y su perfil.
57 Tabla 3 Volumen de personas asociadas y su perfil FUENTES CONSULTADAS Centro Investigaciones Sociológicas (CIS) Centro Investigaciones Sociológicas (CIS) Consejo Económica y Social de Aragón (CESA) AÑO 2011 2005 2003 FUENTE Barómetro 2.914 “Tercer Sector y participación ciudadana en España” Estudio: “El Tercer Sector en Aragón. Un análisis sociológico” CONCEPTO Persona que pertenece a ciertos grupos y asociaciones. n= 1.236 (50% personas encuestadas) Personas vinculadas a entidades. n= 2.501 (58% personas encuestadas). En términos relativos: 20.000.000 Socios. 1.144.450 METODOLOGÍA Cuestionario Cuestionario telefónico Directorios y registros ÁMBITO Estatal Estatal Aragón Fuente: Elaboración propia. También se tendrán en consideración algunos de los resultados de la encuesta Ciudadanía, Implicación y Democracia en España nº 2.450 (2002), realizada por el CIS, sobre el objetivo de ayudar a construir el perfil de las personas que participan en asociaciones. 3.1.1. Asociaciones: volumen, tipología y organización interna 3.1.1.1. Aproximación desde el ámbito estatal En el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior (http://www.ministerior.gob.es) figuran inscritas como asociaciones en el año 2011 un total de 282.619 asociaciones, 10.099 de las cuales, es decir el 3,57%, se localizan en el ámbito geográfico aragonés.
64 Tabla 6 Asociaciones según su fin principal. Aragón y provincias (2012) Huesca Zaragoza Teruel Aragón Cultura y Ocio 1.205 4.533 1.602 7.340 Deportivas 1.244 5.272 770 7.286 Educación e Investigación 225 919 200 1.344 Salud 4 325 21 350 Juveniles 90 650 90 830 Vecinales 272 439 74 785 Medio Ambiente 129 275 61 465 Paz, Solidaridad y Derechos Humanos 128 674 103 905 Asistenciales 206 717 183 1106 TOTAL 3.503 13.804 3.104 20.411 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Registro Oficial Aragonés de Asociaciones (2012) y del Registro Oficial Aragonés de Asociaciones Deportivas (2012) Según los fines, las asociaciones más numerosas en la Comunidad Autónoma de Aragón, son las de Cultura y Ocio (36%) y las Deportivas (36%); seguidas, con gran diferencia, por las de Educación e Investigación (7%) y Asistenciales (5%). Entre las asociaciones menos numerosas se encuentran las de Medio Ambiente (2%) y las relativas al ámbito de la Salud (2%). El elevado peso que adquieren las asociaciones enmarcadas en el ámbito de la Cultura y el Ocio o el reducido número de entidades de Medio ambiente y Salud registradas debe tenerse en consideración con relativa cautela. Como se ha anticipado, las entidades, especialmente las más desarrolladas, suelen dirigir sus actuaciones a varios ámbitos, por lo que suele ser complicado incluirlas en un único apartado. Hay que tener en cuenta que a causa de esta contingencia, son las propias entidades, en base a su análisis, las que eligen el ámbito de trabajo fundamental o prioritario.
65 Gráfico 2 Distribución de asociaciones aragonesas según sus fines (2012) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Registro Aragonés de Asociaciones (2012) y del Registro Aragonés de Asociaciones Deportivas (2012) En el estudio dirigido por Teresa Montagut, El impacto del Tercer Sector aragonés en las áreas de educación, salud y bienestar social (2006) se han tenido en cuenta a 223 entidades activas que realizan actividades en los ámbitos de educación, salud y bienestar. Aunque en la investigación que desarrollo se tienen en cuenta más ámbitos, los resultados del citado estudio nos permiten aproximarnos a la organización interna de estas entidades. En este sentido, en el estudio se refleja que más del 80% de las entidades cuentan con un Presidente como órgano máximo de la entidad, siendo éste en la mayoría de los casos el responsable último. En un segundo nivel, en un 70% de los casos existe una junta directiva, en más del 60% de los casos una asamblea general y en el 13,5% una comisión ejecutiva. Además, en casi el 40% de las entidades existe un coordinador. 36% 36% 7% 2% 4% 4% 2% 4% 5% Cultura y Ocio Deportivas Educación e Investigación Salud Juveniles Vecinales Medio Ambiente Paz, Solidaridad y Derechos Humanos Asistenciales
66 De las entidades estudiadas, tan sólo el 5% de ellas no tienen ningún mecanismo de participación; los que cuentan con mecanismos de participación, casi un 70% es a través de la asamblea con voz y voto, a su vez se enlazan con otros mecanismos como las reuniones colectivas (55% de las entidades) y la coordinación (38% de las entidades). Las personas que realizan trabajos voluntarios, en el 40% de las entidades estudiadas pueden participar en la asamblea con voz y voto. 3.1.3. Personas asociadas: volumen y perfil 3.1.3.1. Aproximación desde el ámbito estatal Un punto básico en el análisis ha sido dimensionar el número de asociaciones, pero todavía aporta mayor significación sociológica conocer información sobre los miembros o socios que movilizan dichas asociaciones. En este sentido, si las referencias al volumen de asociaciones están limitadas por el grado de actualización y fiabilidad de los registros que las contemplan, en el caso de los datos relativos a la pertenencia asociativa nos encontramos con una fragmentación de las cifras relativas a esta dimensión, por lo deberemos analizar la información fruto de diferentes estudios y encuestas. Morales y Mota (en Montero et al., 2006) realizan una comparación sobre la participación en los distintos países europeos, España destaca como una país democrático con los menores niveles de participación en asociaciones, denominado anteriormente como síndrome meridional. Consideran que las variables sociodemográficas inciden en la participación asociativa. Respecto a la edad, consideran que varía mucho en función del tipo de asociación y contexto. Las personas de mediana edad participan en mayor medida que los jóvenes y ancianos. Las personas mayores de 65 años sólo destacan por su implicación en asociaciones de servicios a colectivos, además son los menos implicados en el resto de las formas de colaboración asociativa. Estos aspectos lo relacionan con el ciclo vital, ya que desde una perspectiva lógica, aquellos individuos de mediana edad, con responsabilidades sociales y familiares son los que más se orientan a asuntos colectivos.
67 En cuanto al género, por las implicaciones en la desigualdad entre hombres y mujeres en el acceso a distintos tipos de recursos, es otra de las características individuales generalmente asociadas a importantes desigualdades asociativas. Respecto al tamaño de la población, el ámbito rural se relaciona en mayor medida con la participación asociativa, ya que existen una serie de factores como son las posibilidades de influir en el resultado debido a la proximidad o la presión social, además el sentimiento de pertenencia a la población es mayor, aumentando así el compromiso. Todos estos factores tienen mayor incidencia en estás áreas que no en las urbanas. Por último, la situación laboral también se vincula con la participación asociativa, ya que es mayor entre los sectores de población activa en el mercado laboral. Respecto a los trabajos voluntarios los sectores que menos incidencia tienen son aquellos grupos inactivos en el mercado laboral y las personas dedicadas al hogar. El estudio de De la Torre (2005) sobre Tercer Sector y Participación ciudadana en España, cifra en un 58% la proporción de población adulta que manifiesta su vinculación a algunas entidades, esta cifra es superior a la proporcionada por las autoras Morales y Mota (en Motero et al., 2006) que cifran el porcentaje de pertenencia a asociaciones entre el 30-40%, ya que en este estudio se tiene en cuenta a entidades como son partidos políticos, sindicatos, mutualidades de previsión social o grupos feministas, partiendo de un concepto más amplio de participación social. Para dar cuenta de la evolución, De la Torre (2005) realiza una revisión comparada de las cifras sobre participación social poniéndolas en relación con el número de asociaciones que figuran en los estudios realizados en las últimas décadas. En la comparación realizada por la autora, señala que en base a las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) las tasas de
68 participación se mantuvieron constantes en la década de 1980, sin embargo, el registro de nuevas asociaciones voluntarias se multiplicó casi por tres veces en el periodo comprendido entre 1985 y 1989. Respecto a los porcentajes de afiliación existe una reducción en las cifras proporcionadas por las encuestas, se justifica por la multiafiliación, se considera que casi un 15% de los afiliados pertenecen a dos o más entidades. De la Torre (2005) hace referencia al estudio realizado por Ruiz Olabuénaga en 2000, en el que se establece que el porcentaje de población adulta que pertenece a una o a más de una asociación es el 40% en la sociedad española, cifras superiores arroja el informe de Lorenzo (2003), en el que se concreta que la población adulta con pertenencia asociativa (actual y en el pasado) supone más del 50% de las personas encuestadas. Para aproximarnos a las cifras actuales vinculadas al asociacionismo vamos a acudir a las bases de datos recientes que publica el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Los datos que se desprenden del Estudio 2.914 del CIS, de octubre de 2011, en relación a la pertenencia y/o participación en determinados grupos y asociaciones se sintetizan en la tabla siguiente:
69 Tabla 7 Pertenencia y participación a ciertos grupos y asociaciones Pertenece y participa activamente Pertenece, pero no participa activamente Antes pertenecía, pero ahora no Nunca ha pertenecido a ninguno de esos grupos NC Partido político 2,4% 2,0% 4,9% 90,1% 0,5% Sindicato o asoc. de empresarios 4,4% 6,7% 10,6% 77,8% 0,6% Colegio profesional 1,5% 2,8% 3,0% 92,2% 0,6% Organización o asoc. religiosa 5,1% 4,1% 6,3% 83,7% 0,7% Grupo deportivo 9,6% 5,0% 16,6% 67,9% 0,8% Grupo cultural o de ocio 8,6% 5,3% 13,0% 72,2% 1,0% Org. de apoyo social 4,7% 3,7% 5,1% 85,8% 0,6% Asoc. juvenil o estudiantil 2,3% 1,9% 10,9% 84,3% 0,6% Otro tipo de asoc. Voluntaria 5,3% 3,6% 5,9% 84,6% 0,6% Fuente: Barómetro nº2.914, octubre de 2011. CIS Es necesario llamar la atención sobre dos cuestiones: por un lado, la relación que se presenta excede la delimitación de asociaciones a la que se circunscribe este trabajo, puesto que se incluyen partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales y colegios profesionales; por otro lado, también hay que tener en consideración que los resultados están determinados por lo que e entienda la persona encuestada por pertenecer y por participar. Con todo, es necesario analizar los datos que nos aproximen a conformar una fotografía de la modalidad de participación social que adopta la población. En este sentido, se debe destacar, a rasgos generales, que entre las personas que pertenecen a un grupo o asociación son más las que dicen participar
70 activamente que los afirman no participar activamente. De esta forma son los grupos deportivos (9,6%) y culturales o de ocio (8,6%) los que registran mayor pertenencia y participación (activa y no activa), tanto en la actualidad como en el pasado. Por el contrario, las asociaciones que menos pertenencia registran son las juveniles o estudiantiles, un 2,3% de las personas participa activamente mientras que un 1,9% no participa activamente. Es significativo el dato de las asociaciones juveniles o estudiantiles, ya que anteriormente pertenecían pero no en la actualidad un 10,9% de las personas entrevistadas, este dato puede vincularse con el ciclo vital de estas personas. Son relevantes los datos porcentuales respecto a las personas que nunca han pertenecido a ninguno de los grupos o asociaciones, la cifra se sitúa entre el 68% y 85% de las personas entrevistadas. 3.1.3.2. Aproximación desde el ámbito aragonés Los escasos datos recientes en relación al número de personas asociadas en Aragón y a su perfil, nos conduce a tomar como referencia, el estudio del CESA de 2003 sobre el Tercer sector en Aragón: un estudio sociológico. Aunque ya se ha apuntado, parece importante recordar que en este estudio se presentan los resultados de una encuesta realizada en 2001 por el Instituto Aragonés de Estadística. Para delimitar las entidades que forman parte del universo de este estudio se adopta un punto de vista amplio 5 , es decir, se incluyen todas aquellas entidades que no distribuyen los beneficios entre las personas que las dirigen y controlan, y si obtienen beneficios son destinados al desarrollo de sus fines o a mejorar su inversión. El universo de referencia lo constituyen 13.265 entidades, si bien, después de realizar el trabajo de campo y aplicar los métodos muestrales y estadísticos se obtiene la cifra definitiva de 7.934 entidades, de las cuales, más del 80% son asociaciones. 5 En el estudio parten de la definición estructural-operativa que proponen Salomon y Anheier.
71 Asimismo, en Aragón, las 7.934 entidades analizadas movilizan a 1.144.550 asociados, que no quiere decir socios físicos. Los socios pueden ser personas físicas o jurídicas, comprometidos con la entidad a través del abono de una cantidad económica periódica y continuada. No obstante, los socios jurídicos representan tan sólo el 3% de los asociados totales. A su vez, con respecto a los socios físicos hay que tener en cuenta que no son personas físicas, ya que algunos ciudadanos son contabilizados tantas veces como número de asociaciones a las que pertenecen, es el denominado efecto multipertenencia, al que me he referido ya en párrafos precedentes. Tabla 8 Indicadores del sector no lucrativo en Aragón y provincias (2003) Población Nº Entidades Socios Físicos Entidades por 1000 hab. Nº de socios por 100 hab. Huesca 205.955 1.727 230.681 8,4 112 Teruel 136.233 1.354 141.658 9,9 104 Zaragoza 857.565 4.853 739.442 5,7 86 Aragón 1.199.753 7.934 1.111.781 6,6 93 Fuente: Estudio “Tercer Sector en Aragón: un estudio sociológico” (CESA, 2003). p. 86 La densidad asociativa, es el número de entidades por cada 1.000 habitantes, en Aragón, es de 6,6. Respecto al número de socios, existen 93 socios de entidades no lucrativas por cada 100 habitantes, debe tenerse en cuenta que algunas ciudadanos son contabilizados tantas veces como pertenezcan a otras tantas asociaciones. La provincia de Huesca tiene una densidad asociativa de 8,4 entidades por cada 1.000 habitantes, mientras que existen 112 socios por cada 100 habitantes, es la cifra más alta de las provincias aragonesas. A su vez, la provincia de Teruel cuenta con una densidad asociativa de 9,9 entidades por cada 1.000 habitantes, es la densidad asociativa más alta de las provincias
72 aragonesas y con 104 socios por cada 100 habitantes. La provincia de Zaragoza posee 5,7 entidades por cada 1.000 habitantes y existen 86 socios por cada 100 habitantes, ambos valores son los más bajos de las provincias aragonesas. Tabla 9 Indicadores del sector no lucrativo por tamaño de hábitat. Aragón (2003) Población Nº Municip Nº Entidades Socios físicos Entidades por 1.000 hab. Nº de socios por 100 hab. De 0 a 1.000 hab. 160.467 617 2.00 152.227 12,5 95 De 1.001 a 5.000 173.348 96 1.296 145.085 7,5 84 De 5.001 a 10.000 56.158 8 305 54.920 5,4 98 De 10.001 a 20.000 122.141 9 743 107.773 6,1 88 De 20.001 a 100.000 76.663 2 544 110.098 7,1 144 Más de 100.000 610.976 1 3.046 541.678 5,0 89 Total Aragón 1.199.753 730 7.934 1.111.781 6,6 93 Fuente: Estudio “Tercer Sector en Aragón: un estudio sociológico” (CESA, 2003). p. 86 En el estudio del CESA (2003) se aborda también, la compleja relación entre población y asociacionismo, estableciendo las siguientes relaciones entre entidades, socios y población. En los municipios pequeños hay más asociaciones y asociados por habitantes, lo que indica una mayor cohesión social en zonas rurales que en las urbanas, en estas últimas zonas desciende el número de asociaciones y asociados en relación a los habitantes. También resulta muy interesante conocer el número de socios registrados según la actividad principal de la entidad. Con todo, recordemos que la clasificación por actividades presenta problemas derivados de la pluriactividad de las entidades. Así, en el estudio dirigido por Montagut (2006), se manifiesta que de las asociaciones estudiadas (223) casi el 80% realizan al menos dos actividades, el 60% al menos tres, el 36% al menos cuatro, y ya un 26% cinco o más de cinco actividades distintas. Con todo, la relación del
73 número de entidades y número de socios, según la actividad principal, es la que sigue: Tabla 10 Número de entidades y socios por actividad principal. Aragón (2003) Actividad principal Nº entidades Nº socios Deportes 2.457 265.954 Cultura y ocio 2.453 271.579 Educación e investigación 935 101.211 Servicios sociales 751 143.267 Desarrollo y vivienda 412 65.377 Asoc. Políticas, prof. Y agentes sociales 259 184.963 Confesiones religiosas 181 814 Derechos civiles y asesoramiento legal 149 32.476 Medio ambiente 136 11.291 Salud 125 14.621 Ayuda internacional 61 23.332 Otros 17 0 Filantropía y promoción del voluntariado 16 29.666 Total entidades 7.934 1.144.550 Fuente: Estudio “Tercer Sector en Aragón: un estudio sociológico” (CESA, 2003). p. 86 En la tabla anterior destacan las asociaciones de deportes y de cultura y ocio, ya que son las que más entidades y socios concentran con diferencia de las otras. El resto de asociaciones sigue una proporción entre el número de entidades y el número de socios, se destaca que las asociaciones de servicios sociales cuentan con más socios (143.267) que las de educación (101.211), siendo que estas últimas cuentan con más entidades. Es destacable que el menor número de entidades en Aragón corresponde a las asociaciones de filantropía y promoción del voluntariado, sin embargo cuentan con más de 29.000 socios, más que otras asociaciones con mayor número de entidades, como es el caso de las de medio ambiente, que cuenta con 136 entidades, pero solo con 11.291 socios. En todo caso, la distinción entre el número de entidades y socios es útil para captar la fragmentación del sector, en el que conviven entidades con un gran número de socios junto a otras con un número mucho más reducido.
80 implicación alta, se plateó al inicio de la entrevista 8 . En el caso de las personas con implicación baja, salvo que espontáneamente decidiesen abordar estas cuestiones, se optó por plantearlas en una fase final de la entrevista para evitar situaciones incómodas que pudieran interferir en el desarrollo de la misma. En general, llama la atención el hecho de que las personas que participan poco o nada no encuentran respuesta para la mayoría de las preguntas formuladas, poniéndose de manifiesto niveles bajos de información en relación a la asociación, a excepción de las personas que en el pasado han mantenido una participación activa (E-15 y E-16), éstas sí que manifiestan conocer los datos básicos de la asociación. Llama la atención el hecho de que entre las personas muy implicadas también se encuentran algunos vacíos de información, aunque en menor medida. De todas formas, con carácter general, se observa que las personas con mayor tiempo de permanencia en la asociación proporcionan datos más específicos y concisos, mientras que aquellos que llevan poco tiempo (como máximo dos años) proporcionan datos más inexactos y generales. E-14 “La verdad que no sé cuando se creó la asociación, yo creo que fue a principios del siglo pasado, pero no lo sé. Ni idea, sé que tiene muchos socios pero no sabría decirte un número exacto y en cuanto a voluntarios lo mismo.” (Socio) E-16 “Yo conozco los datos de cuando estaba más metido en el ajo, hay cosas que no cambian pero habrá otras que sí, por ejemplo, cuando yo estaba éramos unos 500 socios, imagino que ahora no será esa cifra, que será aproximada. La fecha de 8 Se partía del supuesto de que las personas con implicación elevada con frecuencia se convierten en portavoces de sus asociaciones motivo por el cual suelen manejar información general relativa a la misma.
81 creación fue en 1993 y la organización sí que la conozco, está el presidente […]” (Voluntario) En los discursos de algunas de las personas responsables se detectan ciertas palabras que denotan la existencia de un pensamiento grupal, por ejemplo, en vez de utilizar el yo emplean el nosotros, para hacer referencia al conjunto de la asociación. Esta manera de referenciar a sus asociaciones denota, por un lado, que asumen la portavocia de sus entidades, y por otro, que asumen la pertenencia a un grupo o colectividad. Sin embargo en el discurso de algunos de los miembros con participación activa, el nosotros, se convierte en yo, en algunos casos, aunque al referirse a la asociación con la que mantienen contacto con frecuencia utilizan mi asociación, por lo que se entrevé cierto sentimiento de pertenencia. No ocurre lo mismo, en general, con los miembros de asociaciones con implicación baja; muestran más distancia en su discurso y suelen referirse a la asociación, como la asociación. E-07 “Nosotros hacemos un trabajo bastante importante.” E-08 “En mi asociación hay un cupo para los usuarios.” Asimismo, entre las personas que participan de manera activa, al nombrar a las asociaciones con las que mantienen relación, utilizan, en ocasiones, verbos que denotan pertenencia e implicación, como son pertenecer, ser o colaborar; por el contrario, aquellas personas que no participan de manera activa utilizan verbos que implican una finalidad, como puede ser apuntarse. E-10 “Colaboro siempre que me llaman ya que pertenezco a una asociación pues que es bastante importante en el sector”.
82 3.2.2. La motivación: entre la pertenencia y la participación Recordemos que para participar, además de poder y saber hacerlo, se debe de querer; este querer participar está vinculado con la motivación que existe en las personas para ello. Se distinguen en las entrevistas dos dimensiones respecto a la motivación: la primera corresponde a la motivación inicial a la hora de vincularse con una entidad asociativa, decidir dar el paso para pertenecer a una asociación; y la segunda, hace referencia a la motivación presente durante el transcurso del vínculo de la persona con la entidad, es decir, la motivación que le lleva a participar. El discurso de las personas entrevistadas pone de manifiesto vivencias muy dispares cuando se les deja hablar sobre las motivaciones que les conducen a adscribirse a su asociación. Compartir sensibilidades o preocupaciones, la proximidad, el acceso a servicios o recursos o el propio grupo de iguales etc. son elementos que aparecen cuando se les pregunta a las personas asociadas por los motivos que les llevaron a formar parte de sus respectivas asociaciones. Es decir, en cuanto a la motivación inicial, aquella relativa a la pertenencia, en sus discursos se apunta a factores individuales, sociales y o culturales. En algunos casos se detecta una preocupación por contribuir en el ámbito en el que desarrolla sus actividades la asociación (medio ambiente, temas sociales etc.); en otros casos, existe un sentimiento de “gratitud” con la asociación por haber sido beneficiarios de sus servicios, lo que deriva en una vinculación colaborativa posterior; en otros, la pertenencia obedece a la reproducción de lo que hace el grupo de iguales… Es decir, por diferentes motivos, se persigue una satisfacción que, aunque en primer lugar es individual, remite a cierto sentimiento colectivo (por contribuir a una “causa justa”, o por disfrutar de estar en buena compañía etc.) E-10 “El medio ambiente es algo que me preocupa mucho, pero desde siempre, y bueno, tenía un amigo que estaba dentro”. (Socio)
83 E-08 “Yo llevaba mucho tiempo siendo usuaria de la asociación, y cuando cumplí los 18 me ofrecieron la posibilidad de ser monitora”. (Voluntaria) E-15 “Decidí asociarme porque todas mis amigas estaban dentro. Es algo que en mi pueblo todos los jóvenes hacen para organizar las fiestas y todo eso”. (Socia y Voluntaria) Sin embargo, en otros discursos, específicamente en el caso concreto de las personas no implicadas, se desvela como frecuente, que su vinculación con la asociación se realiza como un trámite para poder acceder, estrictamente, a unos servicios o recursos. Es decir, se persigue en exclusiva un interés individual; es, en definitiva un puente para alcanzar una meta que sobrepasa la mera pertenencia asociativa. E-01 “Las personas que quieren realizar alguna actividad con nosotros deben de ser socios nuestros.” (Responsable) E-17 “Me hice socia porque había un sitio cerca de mi casa en donde se bailaban sevillanas y lo llevaba esta asociación, y para poder ir al curso tenía que pagar la cuota de socia.” (Socia) Se podría decir que el tipo de motivación o vinculación al inicio, determina después, el grado de compromiso. Es decir, el compromiso bajo estaría vinculado al ámbito de la pertenencia o la participación pasiva y a la búsqueda de un interés individual y los niveles altos de compromiso se vinculan a la participación activa, al compromiso más frecuente y a incentivos individuales, pero también colectivos. Profundizando más, nos encontramos con que, las personas voluntarias, implicadas activamente, definen su participación como una acción de decisión personal y voluntaria, en la que no obtienen ningún beneficio económico; para
84 ellos el beneficio que reciben es el bienestar de realizar actividades en las que se sienten útiles y satisfechos con ellas. En cuanto al tiempo que dedican a realizar trabajos voluntarios, según lo manifestado en las entrevistas, oscila entre 10 y 20 horas mensuales. Con todo, se ha puesto de relieve que las personas jóvenes dedican menos tiempo a realizar estos trabajos, éstos señalan las dificultades que tienen para compaginarlo con otras actividades como son los estudios. E-07 “El único beneficio que recibo es la satisfacción personal de ayudar a la gente y cuando te dan las gracias por lo que haces te sientes contentísimo”. (Voluntario) Las personas con una implicación activa en la asociación relacionan directamente el sentimiento de utilidad con las actividades que desempeñan en la entidad. La satisfacción personal es también una constante en el discurso de las personas que forman parte de la junta de las asociaciones. E-03 “Mira, me siento muy satisfecho porque sientes que realmente estás haciendo algo valioso. Hay veces que acabas saturadísimo de tantas cosas, porque tienes que compaginar lo que haces aquí con tu vida, vamos, que si trabajas es como trabajo extra y lo mismo que sí estudias. Pero bueno, que después vas allí y ves todo lo que has conseguido y realmente ves que todo el sacrificio que haces merece muchísimo la pena”. (Responsable) Por su parte, en el discurso de gran parte de las personas socias con baja implicación se vincula su pertenencia a la asociación con algún interés concreto de tipo individual, como elemento que, a su vez, les motiva a permanecer en ella.
85 E-17 “Pues primero me asocié porque quería bailar sevillanas, en el siguiente curso me apunté a un curso de astrología, y así, pero a los años me cambiaron el turno en el trabajo y la verdad que ya no podía ir a los cursos, pero aun así sigo pagando la cuota de socio, porque a ver, cada año pagas esa cuota pero luego si haces actividades eso lo pagas a parte, y bueno, la cuota no es muy alta, no me supone mucho, y también me gusta estar informada de lo que hacen, además de vez en cuando echo un ojo a las cosas que hacen por si puedo hacerlas, porque a mí si que me gustaría hacer algo, lo malo es que igual trabajo de mañanas, tardes que noches ¡y no puedo hacer nada!” (Socia) No hay que pasar por alto que, en los discursos de algunas de las personas con implicación alta, la satisfacción por las acciones desarrolladas comparte espacio con cierta saturación o preocupación en cuanto a las actividades que les vincula con la asociación, como pueden ser buscar subvenciones, preparar proyectos, etc. E-01 “A ver, en general estoy contenta con lo que hago en la asociación, pero muchas veces nos enfadamos entre nosotros porque se crean muchas tensiones y además estamos muy cansados. […] Muchas veces nos preguntamos ¿pero todo esto merece la pena?” (Responsable) Es decir, con carácter general, el discurso de las personas con bajos niveles de participación apunta a un discurso donde prima la necesidad de satisfacer un interés concreto puntual, mientras que las personas con altos niveles de implicación vinculan su sentimiento de satisfacción a realizar acciones de manera más o menos continua, pero primando el proceso sobre el resultado.
86 Asimismo, llama la tención, una coincidencia discursiva en alguno de los discursos de las personas responsables y de las personas voluntarias con implicación activa en la asociación; ambos denuncian la figura del gorrón o polizón, que responde a las características de una persona vinculada con la asociación pero que no participa intensamente en ellas (que no se implica activamente) y que sólo pretende disfrutar de los resultados o ventajas que proporciona el pertenecer a la asociación. E-13 “A mí lo que me molesta muchísimo son los voluntarios que se supone que lo son pero que a la hora de la verdad desaparecen, más que nada porque cuentan con ellos y en el último momento te toca ir a ti, porque si tú no vas no salen las cosas adelantes. […] Y lo que peor me sabe es que aún encima cuando en la asociación dan algo, porque hay entradas de cine para ir en grupo, o entradas de concierto, son los que primero aparecen. (Socia y voluntaria) E-05 “Yo creo que en las asociaciones siempre hay gente interesada que saca provecho sin mojarse en nada, pero bueno, en sus conciencias queda”. (Responsable) 3.2.3. Las funciones de las asociaciones según las personas asociadas Las asociaciones desarrollan funciones vinculadas a su dimensión interna (prestación de servicios etc.) pero también en su ámbito externo, convirtiéndose en interlocutoras significativas en el contexto social. Al preguntar a las personas entrevistadas por el papel o las funciones que sus asociaciones desarrollan, sólo en dos casos se ha incluido en sus discursos la perspectiva vinculada a su papel como mediaciones. En concreto, lo han introducido en las E-05 y E-06, correspondiente a personas con implicación alta en asociaciones del ámbito vecinal. Ambas personas han
87 señalado que las asociaciones de vecinos transmiten sus objetivos e intereses a través de la presencia es espacios de participación públicos, como es el Ayuntamiento, llegando así a incidir, según sus palabras, en las decisiones de las autoridades públicas. E-06 “Para el barrio la asociación es fundamental. Si piden cosas para mejorar la situación de aquí, tanto general como de los vecinos. Fíjate con lo del tranvía nos unimos varios barrios y en el consejo con el ayuntamiento dijimos que esto no podía continuar así […] y parece que tomaron cartas en el asunto”. (Responsable) El resto de personas entrevistadas han orientado su discurso relativo a las funciones que realiza su asociación desde la óptica de la prestación de servicios a través de las actividades, servicios o recursos que las asociaciones ofertan. A su vez, en los discursos de varias personas con bajos niveles de implicación se coincide en abordar la comparación entre los servicios que ofrecen las asociaciones con los ofertados por la administración pública, considerando que existe mayor facilidad de acceso a los servicios desarrollados por las asociaciones, ya que se encuentran más próximos a sus entornos o bien les compensa pagar una cuota que no estar en lista de espera para recibir el servicio de la administración de manera gratuita o a un precio reducido. Es decir se establece en su imaginario ese paralelismo entre asociaciones y administraciones como prestadoras de servicios. E-12 “Las asociaciones dan a las personas lo que necesitan, además que si no sería difícil de conseguir o pagando muchísimo. En este caso tanto los enfermos como las familias nos sentimos apoyados, si no fuese por ellos ¿de dónde tendríamos este apoyo? […] Si tenemos que esperar al
88 psicólogo del hospital… hay una lista de espera de meses”. (Socio) E-13 “Yo me hice socia por que está al lado de mi casa y si quería ir a hacer deporte me tenía que ir al otro lado de mi barrio. […] Además de precio me sale parecido”. (Socia) En paralelo, las personas con implicaciones altas y vinculadas a asociaciones en el ámbito asistencial, también introducen en su discurso a las administraciones públicas, pero en este caso, desde otro prisma. Ellos y ellas participan para contribuir a “tapar huecos que no cubre la administración”. Es decir, lo que les incita y motiva a participar son los bienes colectivos que pueden generar para un grupo determinado de personas (como puede ser actividades dirigidas a niños en riesgo de exclusión, internos en la prisión etc.) y que no son ofrecidos desde otras instancias. E-02 “Son muy importantes porque cubren un servicio que de otra forma no lo estaría. Yo pienso que si no nos encargásemos nosotros de estos niños que tienen tantos problemas ¿qué pasaría con ellos?, nadie se encargaría de ellos y estarían por ahí todo el día en la calle”. (Responsable) Lo que parece claro es que dependiendo del ámbito de actuación de las asociaciones se potencian más unas funciones u otras a través de diferentes estrategias. Hay funciones que son conocidas por todas las personas indistintamente de sus niveles de implicación, como es el caso de la función de prestación de servicios; sin embargo hay otras funciones que sólo verbalizan aquellos miembros que mantienen una participación activa en la asociación, como es el caso de las funciones de mediación o movilización.
89 3.2.4. Personas asociadas y relaciones Se ha visto que con frecuencia las asociaciones se consideran motores de capital social. En este sentido, ha parecido interesante examinar las relaciones que las personas que conforman las asociaciones establecen entre sí. Así, las personas con implicación baja, en general, dicen no mantener ninguna relación con otras personas vinculadas a la asociación, excepto en aquellos casos en los que existe entre las personas vinculadas a la asociación, otro tipo de relación previa, al margen de la creada por el hecho de pertenecer a la asociación. E-13 “A ver, yo con la Junta Directiva mantengo relación porque varias de ellas son mis amigas, pero me relaciono por otros cosas, no por algo propio de la asociación. […] Con los demás nada, a ver, pasa lo mismo, hay socios que son amigos o conocidos y claro que me relaciono pero no por algo en concreto que tenga que ver con eso”. (Socia) E-14 “Buf, nada de eso, no conozco a nadie, […] no conozco ni a socios ni voluntarios”. (Socio) Respecto a las personas que mantienen una participación activa en la asociación todos han manifestado relacionarse en mayor medida con otras personas que desarrollan papeles similares. E-05 “Yo con los socios poco, por no decir nada. […] Con los voluntarios tampoco, nada. […] Con la Junta sí, casi todos los días nos vemos o nos llamamos”. (Responsable) En el caso de las personas socias y voluntarias activas, sus discursos ponen de relieve como se crean relaciones en paralelo a su participación en actuaciones concretas, es decir, en el caso de socios que realizan actividades
96 boletín electrónico, suele enviarse periódicamente a los socios y voluntarios a través del correo electrónico. Si la entidad utiliza medios tradicionales, realizan el envío de cartas postales con un periodo trimestral, en el que se adjunta el boletín o programa de actividades para ese periodo. Normalmente suele coincidir con los meses de septiembre, diciembre, marzo y junio. La información que transmite la asociación por teléfono es para casos puntuales en cambios y modificaciones en horarios de actividades, etc. E-09 “Cada semana me mandan un correo electrónico con las cosas que se van hacer a la semana siguiente, entonces, en función de mi disponibilidad pues me apunto en unas u otras.” (Socia) E-17 “En septiembre me envían por carta una revista pequeña en la que vienen los cursos que se van hacer durante el año y viene el horario, el lugar, el precio,… Y después para cada trimestre mandan una carta, por ejemplo, para Navidad es como una felicitación, para marzo suele tratarse de algún viaje que van hacer, en junio es como una pequeña despedida y en septiembre de nuevo te mandan la revistilla.” (Socia) Cuando las personas vinculadas con la asociación quieren conocer por iniciativa propia información de la misma, aquellas que presentan una participación baja consideran que la encontrarán en la página web. Las personas que presentan una participación activa consideran que también la podrán encontrar en la página web, o bien, si es algo más concreto, podrán preguntar a alguna persona vinculada con la asociación con la que mantengan relación, como puede ser la coordinadora de voluntarios u otras personas socias y voluntarias. Respecto a la sensación de estar informado existen tres discursos. El primero es el que han proporcionado los miembros de la junta directiva.
97 Obviamente estas personas consideran que están informadas y además aseguran que informan de todo lo que ocurre en la asociación a sus miembros. El discurso de los miembros con implicación alta es que, en principio y con carácter general se sienten informados, aunque no en todas las parcelas por igual, como es el aspecto económico. Detectan errores en la transmisión de información (llega tarde etc.) En algunas ocasiones manifiestan sentirse saturados, porque a veces acceden a información reiterativa a través de varios soportes (correo electrónico, boletín electrónico, redes sociales, blog, página web, carta postal) Y el último discurso es el proporcionado por los miembros con implicación baja. Éstos consideran que la asociación les transmite información suficiente, si bien, en muchos casos no es de su interés y no le dedican tiempo a estar informados. E-07 “A mí me molesta que hay veces que estás quieres hacer un curso y si te pasa, pero es que hay veces que me llegan tantos correos que ni los leo, y en alguno de ellos está la información que me interesa y no me entero. […]”. (Voluntario) Hasta aquí se ha tratado el nivel de información. El siguiente nivel a examinar corresponde al de consulta, es decir, a la posibilidad que tienen los miembros de una asociación de emitir una opinión y/o realizar sugerencias. Cuando a las personas entrevistadas se les ha preguntado directamente por la existencia de canales de consulta, en un primer momento la entrevistadora se ha encontrado con el silencio. Poco después, enseguida las personas muy implicadas que forman parte de las juntas han apuntado, en primer lugar que todos los miembros tienen la posibilidad de acudir a las convocatorias de asamblea para dar su opinión. También, en algún caso han nombrado la existencia de buzones de
98 sugerencias, si bien, consideran que no es muy habitual su uso por parte de los asociados. E-06 “La opiniones de los socios son muy importantes, ya que nosotros estamos para cubrir sus necesidades, entonces, digamos, que la asociación está por ellos. […] Las opiniones se recogen directamente de los socios, te lo dicen a la cara. […] No existe nada formal, ni formularios, aunque bueno, tenemos un buzón de sugerencias pero nunca hay nada”. (Responsable) Asimismo, en el imaginario de estas personas también se liga la consulta a otros mecanismos concretos como pueden ser las evaluaciones de actividades o los cuestionarios de satisfacción. Es decir, en general la consulta se liga al plano de lo concreto. E-04 “Cuando hay algún evento importante después sí que se pasa un cuestionarios a los voluntarios que han participado para conocer desde sus puntos de vista qué es lo que ha fallado o qué mejorarían.” (Responsable) E-06 “En la asociación de vecinos lo único que tenemos es que cuando acaban una actividad se realiza una evaluación para saber qué les ha parecido, pero eso es para el monitor”. (Responsable) Por su parte, las personas implicadas que no ocupan puestos de responsabilidad, en términos generales, consideran que tienen mecanismos para dar su opinión, aunque no concretan cuáles. Cuando lo hacen, tienden a dar su opinión cara a cara, en base a relaciones personales. E-08 “Si que me siento escuchada por mis superiores. Siempre intento transmitir mis ideas para que las actividades puedan
99 mejorar […], ¡ah! Las opiniones se las doy directamente al a la encargada de los voluntarios. […] La encargada yo creo que se apunta las sugerencias para luego decírselas a los demás o para ponerlas en práctica”. (Voluntaria) Por último, las personas con bajos niveles de participación manifiestan un discurso totalmente opuesto en este sentido, ya que no suelen utilizar mecanismos para transmitir su opinión y no se plantean su existencia. En general ellos creen que como sus relaciones son menos frecuentes tienen menor oportunidad de transmitir la opinión. E-13 “No sé, yo siento que para la asociación solo me tienen en cuenta para pagar la cuota de socio y poco más”. (Socio) E-14 “La verdad que tengo complicado tener algo que ver con eso, más que nada porque no tengo un contacto directo, es todo por internet”. (Socio) Por último, en relación a la participación ligada a la toma de decisiones, el discurso de las personas que ocupan cargos en las juntass directiva es muy diverso, poniendose de manifiesto posturas encontradas. Por un lado, algunos prefieren mantener la toma de decisiones al margen de las personas asociadas. La toma de decisiones se ciñe a los y las líderes de la asociación que son quienes disponen de toda la información y criterio para ello, limitando de esta forma el acceso a la toma de decisiones a las demás personas asociadas. No quieren perder “el control”. E-01 “No queremos que los socios y voluntarios se metan demasiado en la asociación porque nosotros tenemos unos objetivos muy claros. Nos da miedo que el rumbo se pierda, podemos decir que tenemos como unos enemigos y no nos
100 gustaría que esos tomasen el control de nuestra asociación porque sabemos que lo arruinarían y nos ha costado mucho trabajo tener el puesto que tenemos.” (Responsables) Por otro lado, otras personas responsables construyen un discurso totalmente opuesto al anterior, en el que consideran que “para mantener a los socios” deben de tomar las decisiones de forma conjunta para así satisfacer también sus intereres. E-03 “Por supuesto. Mira, yo creo que al llevar tan poco tiempo y de momento ser una asociación pequeñita debemos de tenerlos en cuenta, porque gracias a las personas que se han hecho socias podemos seguir realizando los proyectos. Claro que hay cosas que no, hay unos estatutos y si un socio quiere que hagamos algo que está en contra de los estatutos pues no podemos”. (Responsables) Las perosnas implicadas que no ocupan puestos de responsabilidad apunta que el tamaño de la asociación y su nivel de formalización son elementos que inciden en las posibilidades de incidencia según las personas implicadas. El patrón que se sigue en las entrevistas realizadas es que a mayor tamaño y mayor formalización menor incidencia en las decisiones de la asociación. Por el contrario, sí que se aprecia que las personas que participan activamente, pero no ocupan cargos de responsabilidad, tienen mayor interés en incidir en la toma de decisiones que aquellas que no participan de manera activa. E-08 “Sí que me siento escuchada por mis superiores, y creo que se adaptan en la medida, pero todas las órdenes vienen de Madrid y si ellos no aceptan las cosas o dicen que hay que hacerlas de tal manera no se puede hacer nada”. (Voluntaria)
101 Las personas con baja o nula participación se limitan a contestar que no toman partido en la toma de decisiones de sus asociaciones. Ni siquiera se lo plantean. Para finalizar con este apartado se retoma el diagrama propuesto por Alberich (2002) en el que, recordemos existen dos áreas, una correspondiente a la zona de autoridad y la otra, a la de participación (ver página 41). A través de los discursos de las personas entrevistadas, dependiendo de cómo ellos y ellas consideran desde su perspectiva que se realiza la toma de decisiones en sus respectivas asociaciones (con mayor o menor participación de los miembros) se ubica a la asociación en una o en otra área del diagrama. Ilustración 3 La gestión participativa en asociaciones Fuente: elaboración propia basada en las entrevistas realizadas, a partir del modelo propuesto por Alberich T. (2002). Guía fácil de asociaciones (p.116) 1. El presidente toma las decisiones por su cuenta. 2. Las decisiones las toma la Junta Directiva, que ha sido elegida y aceptada por todos/as. 3. Para tomar la decisión se tiene en cuenta la información recibida de los socios. 4. Se toma la decisión teniendo en cuenta la información recibida de los miembros de la organización así como las alternativas sugeridas por éstos. E-18 E-15 E-17 E-13 E-16 E-14 E-12 E-11 E-10 E-09 E-08 E-07 E-05 E-04 E- 01 E-03 E- 02 E-06
102 5. Además de tomar la decisión con la información y alternativas recibidas, todos los miembros de la organización han tomado parte en la investigación de estos problemas y tomarán parte en la ejecución de las soluciones que se arbitren. Se observa a simple vista que todas las asociaciones se concentran entre el nivel 1 y 4, por lo que, ninguna de las asociaciones se encuentra, según las personas entrevistadas en el área de mayor participación. Entonces, como se desprende del diagrama anterior, la mayoría de las personas consultadas consideran que en sus asociaciones toman las decisiones fundamentalmente la presidencia y la junta directiva, y en algunas de ellas, en cinco, se tiene en cuenta la información recibida de los miembros. Cabe señalar que las entidades que ocupan los niveles más participativos son las entrevistas (E-03, E-08, E-10, E-06 y E-05), corresponden a asociaciones del ámbito de medio ambiente, vecinales y de paz, solidaridad y derechos humanos. La asociación de la E-03 destaca por su reciente creación (menos de un año). En síntesis del diagrama anterior se pueden derivar dos tipos extremos de estructuras en cuanto a la toma de decisiones. La primera corresponde a una estructura jerárquica, en donde las decisiones son tomadas por una persona o por la élite de la asociación. La segunda estructura es horizontal y las decisiones se toman de forma más participativa y democrática. Según la perspectiva de las personas consultadas, y hay que destacar que es su perspectiva, en general se tiende más hacia el modelo de la autoridad o hacia posiciones intermedias.
103 4. PARTE IV. PRINCIPALES CONCLUSIONES En estas páginas se va a realizar un esfuerzo por sintetizar aquellas cuestiones fundamentales que se han puesto de manifiesto como resultado del proceso de investigación que se ha desarrollado. Recordemos que esta investigación ha perseguido conocer la percepción que, en relación al asociacionismo, construyen las personas asociadas en Aragón. Como se ha apuntado al inicio del trabajo, gran parte de las investigaciones que se realizan en este ámbito se abordan desde la lógica cuantitativa (identificación del número de asociaciones, número de socios, etc.) y cuando se pone el acento en la consideración de los actores y de sus representaciones, generalmente se tiende a acceder, como por otra parte es lógico, al discurso de las personas asociadas más activas e implicadas. En esta investigación se ha pretendido desarrollar una panorámica inclusiva, que tuviera en cuenta la perspectiva de todas las personas asociadas, utilizando, como criterio determinante en el diseño de la investigación y en consecuencia, en el análisis de los resultados, el nivel de participación-implicación de las personas asociadas en sus respectivas entidades. Para alcanzar el objetivo último planteado en este trabajo, se ha elaborado, previamente, un marco teórico-conceptual, como antesala necesaria para poder desarrollar etapas siguientes de la investigación. De esta forma, me he aproximado a describir el encuadre general en el que se enmarca el asociacionismo; he profundizado en las implicaciones del término asociación desde su dimensión conceptual y normativa, así como en el concepto de participación y en los alcances o derivaciones de la participación social a través de asociaciones. Se considera asociación a las agrupaciones de personas que voluntariamente se relacionan para realizar una actividad colectiva estable, organizadas democráticamente, sin ánimo de lucro e independientes, al menos formalmente del Estado, los partidos políticos y las empresas.
104 Pese a las dificultades por la fragmentación y escasa homogeneidad de las cifras existentes, se ha tratado de ofrecer una radiografía desde la aproximación cuantitativa, en una doble vertiente; la relativa a las asociaciones y la vinculada a las personas asociadas. En cuanto al número de asociaciones en Aragón, nos hemos encontrado con el problema de que los registros oficiales no son una herramienta lo suficientemente dinámica como para dar cuenta de un fenómeno vivo y cambiante. Con todo, en Aragón, según los datos extraídos de la explotación del Registro Autonómico, nos encontramos con 20.804 asociaciones en 2012, siendo las más frecuentes, de acuerdo a sus fines las de cultura y ocio y las deportivas. Por otro lado, en cuanto a la pertenencia asociativa, y simplificándolo mucho, se ha visto que aproximadamente el 40% de la sociedad española pertenece a una o más de una asociación (pertenece, pero a lo mejor no participa). Más allá de su definición concreta y de las cifras, en general, el estudio del asociacionismo y el ejercicio de la participación ciudadana se vincula en las sociedades occidentales a la vigencia del sistema democrático y a la ciudadanía activa. La ciudadanía activa se expresa a través de la participación ciudadana, siendo las asociaciones consideradas uno de los canales existentes para ello. En consecuencia, se parte de que la participación ciudadana activa el sistema democrático, lo que entraña que desde las asociaciones se genera capital social, a la vez que se contribuye al proceso de socialización cívica y al desarrollo de una identidad basada en la condición de ciudadanía. En este marco, el contexto organizacional de las asociaciones se presupone democrático y participativo, donde la las personas socias tiene importancia para conseguir el objetivo o fin por el que se ha constituido, pero en ocasiones, se confunde la pertenencia con la participación. El hecho de que la participación sea deseable y que las asociaciones sean canales que favorecen la misma, no significa que siempre se genere, ni que se ejerza a los niveles óptimos ni de las formas más apropiadas, o que no produzca contradicciones o al menos, aspectos susceptibles de ser mejorados.
105 En cualquier caso, como se ha visto, desde una perspectiva general, las personas que participan lo hacen porque quieren, pueden o alguien se lo ha solicitado. Es necesario: querer, lo que implica cierta motivación para iniciar la relación con la asociación y para mantenerse en ella; saber, para ello es necesario información y formación; y poder participar, siendo necesario la existencia de asociaciones en las que existan cauces para poder manifestar sus opiniones. Además el tipo de gestión, la estructura interna y la forma en que se toman las decisiones en las asociaciones determinará también la posibilidad de participar en ella. Asimismo recordemos que se ha hablado de varios niveles en los que se puede dividir la participación que van de menos a más participación como son la información, la consulta y la participación en la gestión. Para conocer la perspectiva de las personas asociadas sobre estas y otras cuestiones se han realizado 18 entrevistas, a personas que pertenecen a asociaciones aragonesas y que presentan distintos niveles de participaciónimplicación. Se ha visto que las personas que pertenecen, y en algunos casos participan (en toda su dimensión) lo hacen por diferentes causas y en diferentes formas, y en consecuencia, desarrolla “roles” distintos: voluntario muy implicado, pagador de cuota, miembro de junta directiva, socio que realiza actividades, voluntario con poco tiempo que casi ya no participa (y sólo pertenece), etc. Pese a las diferencias en cuanto al nivel de implicación en algunos casos se han encontrado coincidencias en sus discursos muy significativas. Por ejemplo, todas las personas entrevistas vinculan, en un primer momento, participar a realizar actividades (refiriéndose a talleres etc.). No se plantean, en principio, cuando se les deja hablar de forma espontánea, nada más. Eso sí, al abordar los motivos que les llevan a asociarse, las relaciones que establecen con la asociación o con sus miembros, los mecanismos de información o consulta que conocen y utilizan etc. nos encontramos con perspectivas diversas.
112 Bergua, J.A. (2011). Estilos de la investigación social. Técnicas, epistemología, algo de anarquía y una pizca de sociosofía. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza. Casado, D. (2003). Delimitación del sector voluntario de objeto social en España. En Gregorio Rodríguez Cabrero (coord.). Las entidades voluntarias de acción social en España. (pp. 99-124). Madrid: FOESSA. Cerda, H. (1998). Los elementos de la investigación. Bogotá: El Búho. Conde, F. (2009). Análisis sociológico del sistema de discursos. Colección cuadernos metodológicos, nº 43. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Consejo Económico y Social de Aragón (2003). El Tercer Sector en Aragón. Un análisis sociológico. Zaragoza: CESA. Consejo Económico y Social de Aragón (2006). El impacto del Tercer Sector aragonés en las áreas de educación, salud y bienestar social. Zaragoza: CESA. De la Torre, Isabel (2005). Tercer Sector y participación en España. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Del Val, C. y Gutiérrez, J. (2006). Prácticas para la comprensión de la realidad social. Madrid: Mc Graw Hill. Fundación Luis Vives. (2010). Anuario del Tercer Sector de Acción Social en España. Madrid: Fundación Luis Vives. García Roca, J. (1994). Solidaridad y voluntariado. Santander: Sal Terrae. Giner, S., y Sarasa, S. (1996), Altruismo cívico y político social. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
113 Hardin, P. (1982). Collective Action. Baltimore: John Hopkins University Press. Innerarity, D. (2006). El nuevo espacio público. Madrid: Espasa. Izquieta, J.L. (2011). Voluntariado y Tercer Sector. Cultura, participación cívica y organizaciones solidarias. Madrid: Tecnos. Izquieta, J.L. y Callejo, J. (1999). Los nuevos voluntarios: naturaleza y configuración de sus iniciativas solidarias. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 86, 95-126. Jarre, D. (1991). La iniciativa social y humanitaria en Europa Occidental. Las entidades no lucrativas de carácter social y humanitario. Madrid: La Ley. Colección Solidaridad. Kaldor, M. (2005). La sociedad civil global. Barcelona: Tusquets. Lasarte, C. (1990). Curso de Derecho Civil Patrimonial. Introducción al Derecho. Madrid: Tecnos. Linz, J. (1971). La realidad asociativa de los españoles. En VV.AA., Sociología española de años setenta (pp. 307-348). Madrid: Confederación Española de Cajas de Ahorros. Lorenzo, R. (coord.); Cabra, M.A., Pindado, F. (2003). Tejido asociativo Español y Tercer Sector. Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces. Luna, M. y Puga, C. (2010). Nuevas perspectivas para el estudio de las asociaciones. Barcelona: Anthropos. Montañés, M. (2009). Metodología y Técnica participativa. Barcelona: Universitat Oberta de Catalunya.
114 Montero, J.R., Font, J. y Torcal, M. (2006). Ciudadanos, asociaciones y participación en España. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Olson, M. (1965). La lógica de la acción colectiva: bienes públicos y la teoría de grupos. México: Noriega. Parés, M. (coord.) (2009). Participación y calidad democrática. Evaluando las nuevas formas de democracia participativa. Barcelona: Ariel. Pindado, F. (2008). La participación ciudadana es la vida de las ciudades. Barcelona: Serbal. Pindado, F. (2009). Participación ciudadana, la vida de las ciudades. En Ignacio Celaya Pérez (coord.), Participación ciudadana para una administración deliberativa. Zaragoza: Dirección General de Participación Ciudadana. Putnam, R. (2003). El declive del capital social. Barcelona: Galaxia Gutemberg. Rodríguez Cabrero, G. (1996). Las entidades voluntarias en la construcción del Bienestar Social. Las Entidades voluntarias en España (pp. 17-33). Madrid: Ministerio de Asuntos Sociales. Rodríguez Villasante, T. (1995). Las democracias participativas, de la participación ciudadana a las alternativas de la sociedad. Madrid: Hermandad Obrera de Acción Católica. Ruiz Olabuénaga, J.I. (1999). Metodología de la investigación cualitativa. Bilbao: Universidad de Deusto. Ruiz Olabuénaga, J.I. (2000). El sector no lucrativo en España. Madrid: Fundación BBV.
115 Sánchez Alonso, M. (1986). Metodología, y Práctica de la participación. Madrid: Popular. Sarasa, S. (1995). La sociedad civil en Europa del Sur. Una perspectiva comprada de las relaciones entre Estado y asociaciones altruistas. El Estado de Bienestar en la Europa del Sur (pp. 157-186). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Sierra, R. (2001). Técnicas de Investigación Social. Madrid: Paraninfo. Subirats, J. (2006). Democracia, participación y transformación social. En J. Alguacil (ed.) Poder local y participación democrática. Madrid: El viejo topo. Valles, M.S. (1997). Técnicas cualitativas de investigación social. Madrid: Síntesis. Valles, M.S. (2002). Entrevistas cualitativas. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Verba, S. y Nie, N.H. (1972). Participation in America: Political Democracy and Social Equality. Nueva York: Harper & Row. Verba, S., Schlozman, K.L. y Brady, E. (1995). Voice and Equality: Civic Voluntarism in American Politics. Cambridge: Harvard University Press.
116 WEBGRAFÍA Anuario Estadístico, 2010. Ministerio del Interior. Recuperado el 09 de junio de 2012. De: http://www.interior.gob.es/file/53/53112/53112.pdf Barómetro nº 2.914, Octubre 2011. Centro Investigaciones Sociológicas. Recuperado el 25 de mayo de 2012. De: http://www.cis.es/cis/opencms/- Archivos/Marginales/2900_2919/2914/Cru2914_enlace.html Ciudadanía, Participación y Democracia. Estudio nº 2.450, Marzo – Abril 2002. Centro de Investigaciones Sociológicas. Recuperado el 13 de junio de 2012. De: http://www.cis.es/cis/export/sites/default/- Archivos/Marginales/2440_2459/2450/Es2450mar.pdf España. Ley 6/1996 de 15 de enero, del Voluntariado. Boletín Oficial del Estado. Nº 15 de 17 de enero de 1996, pp. 1239 – 1343. Recuperado el 13 de junio de 2012. De: http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1996-1071 Fundación, Gestión y Participación Social. Introducción a las Asociaciones. (s.f.). Recuperado el 14 de mayo de 2012. De: http://asociaciones.org/index.php?option=com_content&task=view &id=24&Itemid=41
117 Grupo de Estudios Sociales y Económicos del Tercer Sector (2010). Plataformas aragonesas: análisis desde el enfoque de la gobernanza y los procesos de participación. Informe de Investigación. Zaragoza: Gobierno de Aragón. Recuperado el 07 de junio de 2012. De: http://aragonparticipa.aragon.es/dmdocuments/INFORME%20PLAT AFORMAS.pdf Libro Blanco de Titulo de Grado en Trabajo Social. (s.f.) Recuperado el 13 de junio de 2012. De: http://www.aneca.es/var/media/150376/libroblanco_trbjsocial_def. pdf Plataforma del Voluntariado de España. (s.f.). Recuperado el 13 de junio de 2012. De: http://www.plataformavoluntariado.org/contents/72-que-es-el- voluntariado Registro Nacional de Asociaciones. Ministerio del Interior. (s.f.). Recuperado el 25 de mayo de 2012. De: http://www.interior.gob.es/asociaciones-24?locale=es Registro Oficial Aragonés de Asociaciones Deportivas. Gobierno de Aragón. (s.f.). Recuperado el 27 de mayo de 2012. De: http://www.aragon.es/DepartamentosOrganismosPublicos/Departa mentos/EducacionUniversidadCulturaDeporte/AreasTematicas/ci.09 _Asociaciones_deportivas.detalleDepartamento?channelSelected=0
118 Registro Oficial Aragonés de Asociaciones. Gobierno de Aragón. (s.f.). Recuperado el 25 de mayo de 2012. De: http://w.aragon.es/Temas/AsociacionesFundacionesColegiosProfesi onales/Subtemas/Asociaciones/ci.02_Base_Datos.detalleTema
119