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Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 1 REPERCUSIÓN DEL CICLISMO EN LA ESTRUCTURA ÓSEA DE JÓVENES ADOLESCENTES Alejandro Gómez Bruton TRABAJO FIN DE MÁSTER 2012 MÁSTER EN INICIACIÓN A LA INVESTIGACIÓN EN MEDICINA TRABAJO TUTORIZADO POR : GERARDO RODRIGUEZ MARTINEZ
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 2 Índice 1. Introducción………………………………………………………………………………………………..3 2. Material y métodos……………………………………………………………………………………..5 2.1 Selección de participantes……………………………………………………………….5 2.2 Consentimiento informado…………………………………………………………….5 2.3 Perfil nutricional……………………………………………………………………………..5 2.4 Métodos de evaluación de la estructura ósea…………………………………6 2.4.1 Ultrasonidos (QUS)…………………………………………..…..6 2.4.2 Tomografía axial computerizada……………………………7 2.5 Estadística…………………………………………………………………………………….…9 3. Resultados………………………………………………………………………………………………….10 3.1 Características descriptivas de la muestra……………………………………..10 3.2 Perfil nutricional………………………………………………………………….………….10 3.3 QUS………………………………………………………………………………………..……...10 3.4 pQCT……………………………………………………………………………………………….12 4. Discusión…………………………………………………………………………………………….……...13 5. Conclusión……………………………………………………………………………………………….….17 6. Bibliografía……………………………………………………………………………………………….….18 7. Anexos
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 3 Introducción La Organización Mundial de la Salud define la osteoporosis como una enfermedad esquelética sistémica de hombres y mujeres caracterizada por baja densidad ósea, deterioro de la microarquitectura del tejido óseo y aumento del riesgo de fractura(1). Puede parecer que esta enfermedad solo afecte a mujeres postmenopáusicas, sin embargo los niños y los jóvenes adultos también la pueden desarrollar(2), aunque suele estar asociada con mayor edad, especialmente en mujeres debido a cambios hormonales(3) y una disminución de la actividad física(4). Está generalmente aceptado por la comunidad científica que el ejercicio físico presenta importantes beneficios para la salud de la masa ósea, así como para la prevención y el tratamiento de la baja densidad mineral ósea (DMO)(5, 6); o la mejora de la adquisición de capital óseo durante el crecimiento(7). Para que el ejercicio tenga un efecto osteogénico evidente necesita de una duración y una intensidad mínimas (para revisión ver (7-9)); también necesita de impactos y cargas mecánicas que desencadenen los procesos de modelado y remodelado óseo necesarios para adecuar el hueso a las nuevas demandas y que dan como resultado el aumento del contenido (CMO) y densidad mineral (10, 11), y posiblemente adaptaciones estructurales y de la microarquitectura trabecular (12). Sin embargo, existe poca información sobre la sección transversal del hueso y de su expansión endocortical y a nivel de periostio en los adolescentes (12, 13). Unos huesos más grandes, con una arquitectura más eficaz, son más resistentes a la fractura (12, 13). La hipertrofia ósea, al contrario de la masa ósea, se mantiene a lo largo de la vida (7). Existen ciertos deportes que por sus características se han descrito como especialmente osteogénicos. Las principales características de estos deportes son que conlleven fuerzas de reacción importantes debidas al propio peso corporal en distintos ejes, como las producidas por los saltos, los cambios bruscos de dirección, las aceleraciones y frenadas o paradas bruscas, etc. (7, 14). De esta forma, deportes como el fútbol, baloncesto, gimnasia deportiva, voleibol o el hockey han mostrado importantes beneficios sobre la acumulación de masa ósea durante el crecimiento (7) (para revisión ver (7)). Por otra parte, existen deportes como el ciclismo o la natación que no se asocian con incrementos de masa ósea o que incluso han sido asociados con una disminución de esta(8, 18, 39-54). Pero los datos en población adolescente son escasos (18, 40, 44, 45, 50, 54, 55), al igual que los referentes al efecto de estos deportes sobre la estructura (45) y metabolismo (56) del hueso en crecimiento. Aunque no están definitivamente claros los mecanismos que lo producen, parece que entre otros, el hecho de estos deportistas descarguen a los huesos del peso corporal favorece que no haya estímulo suficiente para producir osteogénesis en los mismos (11, 41, 46). El ciclismo puede ser considerado como un deporte saludable, ya que incrementa la condición física y previene la acumulación de grasa(57, 58). La adolescencia es una etapa especialmente sensible para la adquisición del capital óseo (59), y estudios epidemiológicos sugieren que el incremento del pico de masa ósea alcanzado durante el crecimiento puede disminuir el riesgo de sufrir osteoporosis y fracturas por fragilidad ósea en la edad adulta y en la vejez (12, 60). Por estos motivos es crucial asegurarnos por una parte que el entrenamiento y la práctica del ciclismo no comprometen el desarrollo y crecimiento (endo y pericortical) óseo y la adquisición de un BMC y BMD óptimos durante la adolescencia. Otro aspecto clave es la perdurabilidad en el tiempo de los beneficios producidos por el ejercicio en el hueso durante la pubertad. Existen estudios que apuntan a que las tensiones mecánicas extras producidas en el hueso durante la adolescencia podrían producir no solo aumento de la BMD (7), sino también expansión cortical (61) (hipertrofia ósea) definitiva. Sin embargo, aun no está claro cuánto duran los aumentos en densidad mineral. Algunos autores
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 4 sugieren que un periodo similar al de entrenamiento (62), otros que podrían mantenerse hasta la edad adulta (13) y otros que las ganancias en BMD en zonas específicas como el cuello femoral se pierden rápidamente tras la supresión de la actividad que lo produjo (63). Se han llevado a cabo diversos estudios realizados con densitometría dual de rayos-X (DXA) que valoran la DMO en ciclistas adolescentes(64-66), adultos(67, 68), y mayores(39) comparándolos con controles y mostrando valores menores en ciclistas. Nuestro propio grupo de investigación GENUD realizó un estudio recientemente valorando la CMO y DMO en ciclistas adolescentes observando valores inferiores en ciclistas que en controles(64). Estos resultados fueron presentados como trabajo final, en el máster de iniciación a la investigación en medicina en Junio de 2011. A primera vista puede parecer que estos valores inferiores conlleven un hueso más débil, sin embargo, el DXA no permite obtener información precisa sobre las dimensiones internas y propiedades biomecánicas del hueso (45), importantes valores para determinar la fuerza ósea. Para ello la tomografía cuantitativa computerizada periférica (pQCT) es una técnica densitométrica que ofrece importantes ventajas, como la medición de la densidad mineral volumétrica y las características geométricas transversales del hueso, siendo capaz de distinguir entre hueso cortical y trabecular (69). Todo ello es de una gran transcendencia porque la DMO cortical se relaciona con las características de dureza y solidez del hueso (70), la DMO trabecular se relaciona con la fortaleza y fuerza de compresibilidad del hueso (71), la sección transversal y el grosor cortical se relacionan con la resistencia mecánica a la fractura (12, 13). Además del pQCT los ultrasonidos (QUS) también han sido frecuentemente utilizados para medir el hueso de los deportistas, aunque hasta la fecha no hemos encontrado estudios con ciclistas que utilicen esta técnica que permite un diagnostico rápido sin radiación y con un precio relativamente bajo(72). Además, los QUS pueden pronosticar el riesgo de fractura debido a la osteoporosis(73-75) El calcáneo es el hueso por excelencia para realizar esta técnica debido a sus características: corto, hueso trabecular con zona cortical fina(76) que además tiene un remodelado óseo parecido al de la espina lumbar y, debido a sus características mecánicas, el calcáneo soporta fuerzas estáticas y dinámicas. Aun así no existe consenso sobre la validez y precisión del uso de QUS en el calcáneo para identificar pacientes con osteoporosis.
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 5 Material y métodos Selección de participantes La población del estudio estaba formada por un total de 37 sujetos con una media de edad de 16.65 ± 1.76 años de los que 17 eran controles que realizaban de 2 a 3 horas de actividad física a la semana. Los ciclistas entrenaban más de 8 horas semanales y llevaban entrenando un mínimo de 3 años, además declararon no realizar otro tipo de deportes complementarios ni tomar cualquier tipo de medicación que pudiera afectar al hueso. Para conseguir la muestra de estudio nos pusimos en contacto con un club de Barcelona y diversos entrenadores de Zaragoza. El estudio se llevó a cabo en sujetos de sexo masculino debido a la escasez de deportistas femeninas que practiquen este deporte de manera regular. Los sujetos acudían un día al laboratorio de composición corporal, en el que se les realizaba un pQCT, una prueba de ultrasonidos, y un cuestionario de hábitos nutricionales (YANA-C)(77). Las pruebas duraban un total de unas 2 horas por sujeto y se llevaron a cabo a mitad de la temporada de los ciclistas. Las características descriptivas de los sujetos están presentadas en la tabla 1. Consentimiento informado Todos los participantes tuvieron que firmar un consentimiento informado (Anexo 1) en el que se les informaba de los riesgos y características del estudio, además del uso y publicación de los datos conseguidos. Los padres o tutores también firmaban dicho consentimiento. El investigador estaba presente mientras leían el consentimiento para poder resolver cualquier duda presentada. Perfil nutricional Se utilizo un recuerdo de 24 horas del día anterior, si el día anterior era día festivo o fin de semana se le pedía que recordase el último día lectivo. Para ello usamos el programa YANA- C(77). Con este programa informático, el participante indica al investigador lo que ha comido y a qué hora, el investigador introduce el alimento en el programa y aparecen una serie de fotos con platos de distintas cantidades de comida. El participante elige la foto que considere más apropiada. A partir de la foto seleccionada el propio programa crea un bloc de notas en el que indica el alimento y los códigos del alimento. Cada alimento que introduce el investigador se va añadiendo en el bloc de notas automáticamente. Cada sujeto tendrá su propio archivo “bloc de notas”. Posteriormente realizamos una sintaxis con el programa SPSS, que relaciona lo escrito por el YANA-C en el bloc de notas y con otra base de datos (Anexo 2). Con la información recolectada por el programa YANA-C se podría realizar un estudio independiente valorando y comparando el perfil nutricional de los ciclistas con el del grupo control. Nosotros decidimos ceñirnos a los factores que afectan al hueso por eso solo valoramos la ingesta de calcio y vitamina D, debido a que ambos influencian el modelado y remodelado óseo.
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 6 Métodos de evaluación de la estructura ósea. El QUS utiliza ultrasonidos de baja frecuencia para medir propiedades óseas con dos parámetros diferentes: QUS 1) Velocidad del sonido (SOS), que representa el tiempo que necesita el ultrasonido para atravesar el calcáneo. Este tiempo se compara con la velocidad del ultrasonido en el agua y da una valor con un margen de error de 4 metros por segundo, siendo un valor normal 1520 metros por segundo. Su resultado parece depender de la elasticidad y densidad ósea. 2) Atenuación del ultrasonido (BUA), que mide la reducción de la intensidad de diferentes frecuencias cuando pasan por el calcáneo, es decir la absorción de la energía del sonido a través del calcáneo en decibelios por megahercios. Estas reducciones producidas por el calcáneo son comparadas con las que ocurren en el agua, dando unos valores netos, un valor normal es de unos 110 dB/MHz. Con esos valores se produce una regresión lineal y una curva de atenuación que aporta datos sobre la densidad ósea y la cantidad, estructura y orientación de las trabeculas. Con estos dos valores se obtiene el Índice Stiffness que combina BUA y SOS, reduciendo así el margen de error ya que estas variables varían de manera opuesta con la temperatura. Siendo la siguiente formula la resultante: Índice Stiffness: (0,67 * BUA + 0,28 * SOS) - 420 Con este índice el propio fabricante establece unos valores apropiados teniendo en cuenta el sexo, edad, talla y peso del sujeto y dando a partir de estos valores un T-score y un Z-score. Protocolo de actuación QUS Antes de realizar el examen a los sujetos se calibra el QUS siguiendo el protocolo indicado por el fabricante. Una vez calibrado, el investigador realiza una medición de unos 3 minutos de duración en cada pierna. Para realizar la medición se rocían tanto las membranas (Figura 1) del aparato como el calcáneo y tobillo del sujeto con alcohol isopropílico al 70% para facilitar la transmisión del sonido. Previamente habremos introducido la edad, sexo, altura y peso del sujeto. Figura 1 Membranas que se hinchan y envían/reciben las ondas de sonido
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 7 Con la utilización de este método podemos reconstruir volumétricamente la distribución de densidades en el hueso a partir de la aplicación de rayos-X en cortes multiseccionales. De esta manera, la densidad mineral ósea se presenta en gr/cc. (Densidad volumétrica) en lugar de gr/cm2 como en el DXA. pQCT El pQCT separa el hueso trabecular y cortical permitiendo observar mínimas pérdidas o ganancias en ambos componentes y de esta forma nos proporciona un valor más relevante para el diagnóstico y la monitorización de intervenciones. El pQCT realiza la exploración en el radio distal (principalmente hueso trabecular) del antebrazo (normalmente el no dominante) y de la tibia (normalmente la no dominante) Protocolo actuación pQCT El procedimiento es fácil y cómodo para el paciente. En total se emplean unos 7 minutos para el radio y otros 7 para la tibia. Por otro lado, no requiere ninguna instalación de protección radiológica dado que las dosis están localizadas en el lugar de la exploración (antebrazo) y son prácticamente despreciables. El lugar del análisis se determina previamente con una exploración plana (figura 2) en el antebrazo o tibia distal. Indica donde debemos colocar el primer corte es decir donde comenzará la tomografía axial y variará según la edad. Después del posicionamiento, el equipo realiza automáticamente una tomografía axial computerizada de la zona elegida, y una vez concluida ésta, avanza unos centímetros para realizar un 2º y 3º corte, obteniendo datos de densidad volumétrica trabecular, cortical y conjunta de diferentes cortes, además de grosores y cálculos de índices de fuerza. Una vez realizado el protocolo completo se presentan una serie de datos e imágenes (Figura 3). Estas imágenes muestran cada uno de los cortes seleccionados (rodeados con círculos rojos en la figura 3) realizados automáticamente a distintos niveles o porcentajes de la longitud total medida previamente (rodeada con círculo azul en la figura 3). No son imágenes para realizar un diagnóstico, para ello son más apropiados los datos que se presentan junto a ellas entre los que destacan: a. Tot. Area: Nos indica el área del hueso total juntando hueso cortical y trabecular. Varía en función del corte. b. Tot. Density: Nos indica la densidad total juntando hueso cortical y hueso trabecular. Varía en función del corte. Con estos dos datos podemos calcular Zona de posicionamiento a los 12 años Zona de posicionamiento a los 13 años Figura 2
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 8 el índice de fuerza del hueso (BSI) que es igual al cuadrado de la Tot. Density por el Tot. Area.(61) c. Trb. Density: Densidad trabecular. d. Crt. Density: Densidad cortical. e. Fracture load X e Y: Índices de fractura en el eje X y en el eje Y, cuanto mayor sea este índice mayor resistencia a la fractura. f. SSIPOL: Índice de torsión que aguanta el hueso. En función de la altura a la que se ejecute el corte, en la imagen tan solo aparecerá una u otra densidad (trabecular o cortical) para cada corte, pero el pQCT proporcionará ambas y una suma de datos mayor de los que aparecen en la imagen. Se observan distintos tipos de tejido en función de la altura del corte, habiendo un mayor contenido de hueso trabecular (en la imagen la zona roja) en el corte del 4%, que en el del 14 y Figura 3
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 9 38% donde tan solo se aprecia hueso cortical (zona blanca) y tuétano (zona gris en el interior de la zona cortical). El contorno de la imagen en un gris más claro es la piel (flecha negra al 14%), encontrándose por debajo la grasa en un gris más oscuro (flecha verde al 14%) y por último el musculo (flecha naranja al 14%) otra vez en un gris más claro. Estadística Se utilizó el paquete estadístico SPSS versión 15.0. En primer lugar se realizó la prueba Kolmogorov-Smirnov para comprobar la normalidad. Posteriormente se realizó un test T de student (figura 5) para comparar las medias de los grupos. Además se realizó un ANCOVA (figura 4) introduciendo la edad, peso y talla como covariables sin que estas llegaran a modificar los resultados observados con la prueba T de student. Por ello tan solo se muestran los resultados obtenidos con la T de Student. Figura 4 Figura 5
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 16 parece que estos incrementos perduran, al menos a corto plazo (18), posiblemente porque incorporan mejoras en la arquitectura y sección transversal del hueso. La elección de la intervención en el tercer grupo a partir de la plataformas vibratorias o en terminología anglosajona “whole-body vibration” (WBV) se ha elegido debido a que se considera beneficioso en el entrenamiento (19-22) y la rehabilitación (23-26). Estudios previos indican que las vibraciones mecánicas directamente aplicadas al vientre muscular producen contracciones musculares reflejas resultando en el denominado reflejo tónico vibratorio o “tonic vibration réflex” (TVR), mediado por mecanismos mono y polisinápticos (27-29). El entrenamiento con plataformas vibratorias ha sido utilizado tanto en deportistas como en sedentarios con el objetivo de mejorar el rendimiento físico y/o la función neuromuscular y composición corporal (30-32) y como método de recuperación (32). Aunque en población no deportista se ha utilizado sobre todo en personas mayores (26, 33). También ha demostrado su eficacia mejorando la movilidad (34), función muscular (35) y masa ósea (36) en niños y adolescentes con diferentes patologías. Trabajos recientes han mostrado que el estímulo mediante vibraciones del cuerpo entero con frecuencias y amplitud bajas son seguras y efectivas sobre el sistema musculoesquelético (30). Una de las principales ventajas de este método es que las sesiones son de una duración muy reducida, parece que 10 minutos podrían ser suficientes para producir estímulos osteogénicos. En mujeres jóvenes con densidad mineral baja, 12 meses de WBV (10 minutos, 30 Hz, 0.3 g) produjo un aumento en el hueso trabecular en la espina lumbar y un incremento en el área cortical del fémur (37). En niños con discapacidad, 6 meses de vibraciones produjeron un aumento del 6% en la densidad volumétrica trabecular (vTBMD), mientras que la vTBMD disminuyó un 12% en los chicos que trabajaron con aparatos placebo (36). Sin embargo, WBV aplicada 3-5 veces a la semana (4 minutos al día, 25-45 Hz) en una plataforma oscilante (aceleración de 2-8 g) no mostró ningún efecto en el esqueleto de adultos jóvenes sanos (38). A estos 3 grupos de nadadores bien definidos les realizaremos 3 evaluaciones durante el año, para observar cómo cambia el hueso y los marcadores óseos. Al cabo de un año se dejará de realizar la intervención para observar el cambio producido con el paso del tiempo sin la intervención. Si se observan mejoras en los valores óseos de los nadadores con un entrenamiento complementario de solo 15 minutos a la semana podremos recomendar este tipo de entrenamiento tanto a ciclistas como a nadadores evitando así problemas óseos en el futuro de esta población.
Repercusión del ciclismo en la estructura ósea de jóvenes adolescentes 2012 17 Conclusiones Además de una menor DMO encontrada en ciclistas adolescentes en investigaciones previas(65, 66, 95), hemos encontrado que los ciclistas presentan una estructura ósea diferente a la de un grupo control que realiza actividad física recreacional ocasionalmente. Esta estructura ósea tiene como resultado unos índices de fuerza menores en ciclistas que en controles, viéndose por lo tanto aumentado el riesgo de fractura de los ciclistas. El ciclismo per se ya está asociado a un riesgo de caída lo que en muchas ocasiones se asocia con una fractura. Además una peor estructura y menor DMO puede repercutir de manera negativa en el futuro de los ciclistas produciendo osteoporosis y fracturas asociadas a esta patología. El ciclismo presenta numerosos beneficios como son una mejora del sistema cardio-respiratorio, una disminución del riesgo de mortalidad por problemas cardiacos y cáncer y una disminución de la grasa corporal(96) entre otros factores, por estos motivos y muchos otros factores sociales el ciclismo practicado regularmente es beneficioso para el individuo. El problema radica en que este tipo de deporte puede tener un contra; y es que el hueso de los deportistas que realizan ciclismo de manera regular sin complementarlo con ningún otro tipo de actividad puede terminar siendo más débil debido a cambios en la estructura y densidad del mismo. Este hecho puede repercutir en el presente y futuro del individuo de manera negativa. Por eso recomendamos la práctica de algún otro tipo de deporte o actividad complementaria como puede ser una sesión de saltos de 5 minutos antes de cada entrenamiento.
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