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Abstract

En este trabajo se propone una intervención de Inteligencia Emocional para el desarrollo de las habilidades emocionales y sociales en el ámbito escolar y familiar, dada la importancia que está adquiriendo este constructo en los últimos años. Aquí se plantea no sólo el análisis de las distintas perspectivas de la Inteligencia Emocional, sino que además se expone un modo más práctico de intervención mediante unas sesiones de aprendizaje de habilidades socio-emocionales bien definidas. Bestué Laguna, Marta; Crespo de Pedro, José María

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Trabajo Fin de Grado Educación de la Inteligencia Emocional en el niño Autor Marta Bestué Laguna [email protected] Director José María Crespo de Pedro Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel. Universidad de Zaragoza. 2012 Repositorio Institucional de la UZ, Zaguán http://zaguan.unizar.es “Hablar de sentimientos ayuda a los niños a estar capacitados para controlarlos y a no ser irreflexivos. Se ha comprobado que el hecho de hablar sobre las propias emociones tiene un efecto sedante sobre el Sistema Nervioso”. John M. Gottman. Psicólogo. Resumen En este trabajo se propone una intervención de Inteligencia Emocional para el desarrollo de las habilidades emocionales y sociales en el ámbito escolar y familiar, dada la importancia que está adquiriendo este constructo en los últimos años. Aquí se plantea no sólo el análisis de las distintas perspectivas de la Inteligencia Emocional, sino que además se expone un modo más práctico de intervención mediante unas sesiones de aprendizaje de habilidades socioemocionales bien definidas. Palabras clave Inteligencia emocional, habilidades emocionales, adaptación, relaciones sociales. Abstract In this work we propose an intervention of emotional intelligence to develop emotional and social skills in schools and in the family, given the growing importance this construct in recent years. This raises not only the analysis of the different perspectives of emotional intelligence, but it also exposes a more practical intervention by means of learning sessions of socio-emotional well-defined. Key words Emotional intelligence, emotional skills, adaptation, social relationships. ÍNDICE INTRODUCCIÓN …………………………………………………………….. 1 JUSTIFICACIÓN. EXPOSICIÓN DEL CASO ……………………………... 5 ACTIVIDADES ………………………………………………………………... 6 OBJETIVOS …………………………………………………………………... 7 SESIONES ……………………………………………………………………. 8 CRONOGRAMA ……………………………………………………………… 9 TEMPORALIZACIÓN ………………………………………………………... 13 SESIONES COMPLEMENTARIAS ………………………………………… 14 RESULTADOS ESPERADOS ……………………………………………… 15 CONCLUISONES ……………………………………………………………. 16 REFERENCIAS ……………………………………………………………… 18 1 INTRODUCCIÓN: El papel de las emociones desempeña una función muy importante en la vida y supervivencia de las personas. Las emociones están implicadas en aspectos cognitivos y conductuales y en la activación y la coordinación de los cambios fisiológicos, además de tener que adaptarse a las demandas del ambiente. Como describen Salamero, Fernández-Berrocal y otros (2011), las emociones nos aportan información relevante acerca de los pensamientos e intenciones de otras personas y nos permiten dirigir de forma efectiva nuestros encuentros sociales. La habilidad para detectar y comprender las señales emocionales ajenas se presenta como un requisito importante a la hora de determinar un comportamiento social competente. Aunque la capacidad de “leer” las emociones en los rostros de otras personas es uno de los atributos que compartimos los humanos a través de diversas culturas, existen diferencias importantes en el grado en que las personas son capaces de poner en marcha esta habilidad. Para algunos autores (Domínguez, 2006), las emociones pueden ser acontecimientos breves o mantenerse a lo largo del tiempo. Cuando las emociones se mantienen más allá de los acontecimientos originales que las desencadenaron se describen como estados de ánimo, y cuando dichos estados de ánimo persisten durante largos periodos de tiempo y se manifiestan regularmente en el individuo, se consideran significativos para la personalidad. Las emociones son consecuencia de nuestras reacciones a las informaciones que recibimos del ambiente y el grado de intensidad con que las experimentemos depende de las evaluaciones subjetivas que se realicen. Estas interpretaciones o evaluaciones surgen en función de las creencias, experiencias previas, percepciones del ambiente, metas personales, etc. El conocimiento de las emociones infantiles es esencial para poder manejar el mundo de los niños (del Barrio, 2002). El sistema emocional de los niños a los siete años ya se ha adquirido de manera suficiente como para compararlo con el de un adulto en lo que se refiere a conocimiento y regulación, la única diferencia es que las emociones las experimentan con mayor intensidad. (del Barrio y Carrasco, 2009). 2 En la sociedad actual, en este caso, la psicología, ha indagado con detenimiento el tema de la capacidad intelectual y de las aptitudes en relación con el aprendizaje, sin embargo aspectos como la motivación, las expectativas o las actitudes pasaban a un segundo plano. Sin embargo, a pesar de que la sociedad ha sobrevalorado la inteligencia de las personas en detrimento de otras cualidades de los individuos (Jiménez y López, 2009), la evidencia empírica ha demostrado que ser cognitivamente inteligente no es suficiente para garantizar el éxito académico, profesional y personal. Por otra parte esta creencia ha llevado a la escuela a priorizar aspectos intelectuales y académicos de los alumnos, convencidos de que los aspectos emocionales y sociales pertenecían al ámbito privado y eran completamente independientes. Todavía actualmente, en ocasiones se considera que el éxito académico depende de la inteligencia y la fuerza de voluntad del estudiante. Como consecuencia, se ha mantenido un modelo de educación que se concentra únicamente en el aprendizaje cognitivo, dejando de lado la capacidad y las habilidades emocionales de los educandos. Es fundamental promover el crecimiento intelectual y emocional de los niños. (de la Barrera et al., 2012). Por otra parte, en este momento las emociones deben tomar prioridad, porque los problemas que se detectan en la escuela tienen repercusiones emocionales y sólo combinando el Cociente intelectual con el Cociente Emocional se pueden alcanzar buenos resultados. Como exponen del Barrio y Carrasco, la ley de Yerkes-Dobson (1908) mostró la relación entre emoción y aprendizaje de un modo matemático: La curva en U invertida regula este proceso y muestra que la activación emocional eleva el aprendizaje hasta un punto óptimo a partir del cual, si la activación se incrementa, el aprendizaje disminuye. Los procesos de atención, memorización y procesamiento de la información están indisolublemente ligados a estados emocionales. Esto afecta tanto a la emoción negativa como positiva; por ello ha hecho fortuna el término de “estrés positivo”. En el extremo izquierdo de la curva están los niños que tienen, por alguna razón, por ejemplo, una emoción que produce una baja activación, como la depresión. En este caso sus expectativas, su idea de si mismo y la creencia en su propia capacidad están 3 mermadas. Por otra parte el extremo derecho de la curva muestra cómo una mayor activación emocional produce un descenso del rendimiento, como ocurre en el caso de la ira. El equilibrio emocional del niño es la meta a conseguir. La U invertida es la plasmación visual de esa relación. A poca activación emocional poco rendimiento; a moderada activación emocional mayor rendimiento, hasta alcanzar un punto óptimo; a partir de ahí el incremento de activación produce un descenso de rendimiento. Por tanto, las emociones de intensidad moderada ayudan al aprendizaje, mientras que la ausencia de emoción dificulta aprender y el exceso de emoción también. El término Inteligencia Emocional es un constructo psicológico tan interesante como controvertido, que aún siendo conceptualizado de modos muy diferentes por los autores, constituye el desarrollo psicológico más reciente en el campo de las emociones y se refiere a la interacción adecuada entre Emoción y Cognición, que permite al individuo un funcionamiento adaptado a su medio. (Jiménez y López, 2009) A diferencia de CI, al que se ha estudiado por más de un siglo, el concepto de IE es nuevo, y aunque aún no se pueda decir con exactitud hasta qué punto explica la variabilidad entre las personas en el curso de la vida, los datos existentes sugieren que puede ser muy poderoso, a veces, incluso más que el CI. Mientras que hay quienes afirman que el CI no puede cambiar demasiado mediante la experiencia o la educación, las aptitudes emocionales podrían ser aprendidas y mejoradas en los niños a través de la educación. (de la Barrera et al., 2012). Se han propuesto numerosas definiciones del término de inteligencia emocional pero hay un factor común a todas ellas: las competencias emocionales son un factor esencial para explicar el dinamismo de un sujeto en todas las áreas donde se ve envuelto. Uno de los aspectos más controvertidos en torno a este concepto radica en la naturaleza teórica, de modo que podemos distinguir entre modelos de IE basados en el procesamiento de información emocional, centrado en las habilidades emocionales básicas (Mayer y Salovey, 1997) y aquellos modelos denominados “mixtos”, basados en rasgos de personalidad (Bar-On, 1997; Goleman, 1995). (Jiménez y López, 2009). 4 En nuestro país, el modelo que más repercusión ha tenido ha sido el modelo de habilidad de Mayer y Salovey. Muestra de ello es que la mayoría de los artículos publicados se ajustan al marco teórico de estos autores, aunque esto no impida que otros autores tengan una visión más amplia sobre la IE. (Fernández-Berrocal y Extremera, 2006). Según el modelo de Mayer y Salovey (1997) la IE es la habilidad para percibir, valorar y expresar la emoción adecuadamente y adaptativamente; la habilidad para acceder y /o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para entender las emociones y la cognición emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover el crecimiento intelectual y emocional. El nuevo modelo (Salovey & Grewal, 2006) está constituido por cuatro dominios de aptitudes relacionados: 1) la capacidad para percibir y expresar las emociones de forma precisa, 2) la capacidad para encauzar las emociones de modo que faciliten el pensamiento y el razonamiento, 3) la capacidad para comprender las emociones, especialmente el lenguaje de las emociones, y 4) la capacidad para controlar las propias emociones y las de los demás. Estos cuatro componentes están enlazados de modo que sin el adecuado desarrollo de alguno de ellos no sería posible desarrollar el resto. (Sánchez, 2007). Siguiendo esta explicación, el modelo de Reuven Bar-On (1997) identifica cinco áreas de funcionamiento relacionadas con la personalidad que parecían ser relevantes para el éxito: inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal, adaptación, gestión del estrés y humor general. Este modelo al combinar las habilidades emocionales con lo que podría llamarse factores de personalidad se le incluye dentro de los modelos mixtos. En el año 2000 define la inteligencia social y emocional como una serie multifactorial de habilidades emocionales, personales y sociales interrelacionadas que influyen en nuestra habilidad emocional global de una forma activa y eficaz para cubrir las demandas y presiones diarias. Bar-On considera que la IE tiene diez factores clave y los cinco restantes actuarían transversalmente potenciando los diez primeros: 1) autoconsideración 2) conocimiento emocional de sí mismo 3) asertividad 4) empatía 5) relaciones interpersonales 6) tolerancia al estrés 7) control de los impulsos 8) testar fiablemente 9) flexibilidad 10) resolución de problemas 11) 5 optimismo 12) autoactualización 13) felicidad 14) independencia 15) responsabilidad social. Bar-On en 2006 consideró que la inteligencia socioemocional y la interrelación de competencias sociales y emocionales que determinan el modo efectivo en el que nos comprendemos a nosotros mismos y nos expresamos, es la manera en la que cada persona entiende a los demás, cómo nos relacionamos con ellos y cómo afrontamos las demandas del día a día. Para Goleman su modelo está basado en competencias personales y sociales, y define la IE como un conjunto de competencias y rasgos de personalidad necesarias para el desarrollo efectivo dentro del ámbito organizacional. (Sánchez, 2007) En este caso tomaremos como referencia el modelo de Salovey y Mayer ya que son los que han realizado el mayor esfuerzo en desarrollar una visión científica del concepto elaborando un modelo teórico bien contrastado, convirtiéndose en el marco teórico de referencia dentro del estudio de la IE, interesándose de manera temprana por diseñar métodos de evaluación del concepto, refinando formas de medición cada vez más genuinas, llegando a considerarse por algunos autores como el único modelo que puede contribuir con aportaciones interesantes al campo de la psicología. (Sánchez, 2007). JUSTIFICACIÓN. EXPOSICIÓN CASO ÚNICO. Este proyecto se va a centrar en un caso concreto, se trata de un niño de 7 años y 8 meses que está cursando 2º de primaria. El curso pasado fue remitido al equipo de orientación por motivo de dificultades en la adquisición de la lectoescritura, así como problemas de atención e importantes carencias en la inteligencia emocional como son el autocontrol y la empatía. Desde primero de infantil ha tenido problemas para adaptarse, incluso hubo intentos de escaparse del centro. Presentaba problemas de conducta desde infantil (gritos, negativa a trabajar, molestar a compañeros,...). En primero de primaria el trabajo es muy dirigido y va cumpliendo lo que le proponen, sin embargo, esta actitud colaboradora no se daba de forma habitual. El niño recibe apoyo por parte de la profesora de pedagogía terapéutica desde primero de primaria hasta la actualidad para atenuar las dificultades de 12 a continuación la representará mediante la mímica hasta que sus compañeros lo adivinen. La persona que lo adivine realizará el papel de mimo y así sucesivamente hasta que todo el grupo haya realizado al menos una representación. -Diferentes puntos de vista: El niño se sentará en una mesa junto con tres compañeros más, en la cual habrá una hoja con una letra. Cada niño deberá ir diciendo lo que ve según el lugar donde esté sentado. El objetivo es reflexionar acerca de las emociones propias y las de los demás. La subjetividad de las emociones, el cómo, a veces, ante acontecimientos similares se pueden sentir emociones distintas. Los materiales que se van a utilizar son un folio con una M mayúscula grande, una mesa y cuatro sillas. En una mesa cuadrada o rectangular se sentarán los cuatro niños ante un folio en el que habrá escrito una M. Según el punto de vista de cada uno, uno vera una M o dos montañas, otro verá un 3, otro verá una E y otro verá una W. -Dibujo de flores de colores: Se le pide al niño que dibuje flores de colores y, cada vez que piense que no ha sido emocionalmente correcto con otra persona, le debe regalar una flor que haya dibujado a modo de disculpa. Con respecto al módulo 4 cuyo objetivo es la regulación emocional se le propone al niño del caso explicado la siguiente actividad: -El semáforo: Se le enseña un semáforo al niño “M” con los tres colores, y un dibujo en cada color: Rojo: dibujo de una cara que con expresión de tristeza y la palabra “párate” en letras mayúsculas. Ámbar: dibujo de una cara de un niño pensativo y la palabra “piensa”. Verde: dibujo de un niño sonriente y la palabra actúa. Ante cualquier conflicto que surja en el aula le sugerimos el uso del semáforo y le invitamos a imaginar cómo habría sido si nos hubiéramos parado a pensar antes de actuar. -La varita mágica: El niño debe realizar de manera artesanal una varita mágica. Esta varita la guardará en un lugar accesible de su habitación y cada vez que se sienta angustiado o esté muy nervioso debe agarrarla muy fuerte y al ser mágica desaparecerá su turbación. Esta técnica sirve para que aprenda a controlar el momento en el que empieza a dispararse su nerviosismo. 13 -El planeta privado: Se le pide al niño que imagine un planeta donde le gustaría estar, lo debe dibujar y ponerle un nombre. Una vez que haya descrito su planeta se le explica que cada vez que perciba que tiene emociones negativas puede imaginarse que va a su planeta a modo de refugio. Esta técnica sirve para distanciarse de las malas emociones. -Relajación: Una estrategia que se le va a enseñar al niño es la relajación para regular y controlar sus emociones. Para ello le enseñaremos dos técnicas la relajación mediante el método de Jacobson y la respiración diafragmática. La relajación progresiva de Jacobson y consiste en llevar a cabo ejercicios consistentes en tensar y relajar diferentes músculos. Se deberán adquirir nuevas estrategias de regulación emocional y conocer los beneficios de la relación en la reducción del estrés y la ansiedad. Se van tensando cada uno de los grupos de los músculos durante unos 6 segundos. Después se relajan durante unos 15 segundos, mientras, el niño se centra en la sensación de relajación y la diferencia entre ésta y la anterior sensación de tensión. La otra manera de conseguir controlar las emociones es detectando y relajando las tensiones, para ello el niño “M” debe revisar mentalmente cada grupo muscular y se relajará cualquier tensión que note sin necesidad de tensarlos antes. Es recomendable que en este ejercicio practique la relajación acompañándola de la respiración diafragmática lenta y repetirse a uno mismo alguna palabra o frase tranquilizadora. Por ejemplo, al soltar el aire puede pensar: “Relájate”. -La bolsa de estrellas mágicas: Este ejercicio es una técnica de autocontrol. Sirve para controlar las emociones negativas. El niño debe realizar una bolsita donde haya muchas estrellas y cada vez que piense que sus emociones negativas van a ir dirigidas a una persona concreta debe coger una estrella y dársela a esa persona. De esta manera se canalizan las emociones negativas y se consigue el autocontrol. TEMPORALIZACIÓN: Cada sesión tiene la duración de 30 o 45 minutos con cambios de actividades para mantener la atención del niño, ya que partimos de la base de que el niño tiene poca capacidad de atención sostenida. 14 Las sesiones se realizarán una por semana, haciéndolas coincidir en las clases de tutoría cuando se realizan con el gran grupo de la clase, y cuando son individualizadas con el niño se realizarán en el período de apoyo. Estas sesiones no se deben percibir como sesiones que le resten ayuda al niño en las tareas escolares ya que supondrán una gran ayuda a nivel personal, tanto en el ámbito académico como en el socio-emocional. SESIONES COMPLEMENTARIAS: A pesar de la dificultad que tienen los padres para seguir algunas pautas no se debe soslayar la importancia que tiene la familia en el niño. La familia es uno de los contextos más influyentes para el niño y con la ayuda de los padres podemos forjar sus competencias emocionales. Para ello, además de las sesiones planteadas anteriormente, se hace un esfuerzo por implicar a los padres en las siguientes actividades que pueden realizar en el ámbito familiar. Para que estas actividades lleguen a aportar beneficios emocionales al niño, los padres deben establecer un consenso entre ellos, se debe dar un aumento de la coordinación y no se deben dar muestras de diferencias delante del niño ya que probablemente las utilice en su propio beneficio. Se deben establecer conductas con sus respectivas consecuencias pactadas, el niño debe ser conocedor de las nuevas normas. Si se aplica algún tipo de castigo, éste debe ser breve y contiguo a la conducta. Además es conveniente que al niño se le expongan las conductas que sí que puede hacer, como correr por el jardín, prensar almohadas,... para expresar su enojo de manera adecuada y no verbalizar al niño lo que no puede hacer. Al finalizar el día se deberán comentar durante 15 minutos los aspectos positivos y negativos del día, se pueden utilizar refuerzos positivos y refuerzos negativos para felicitar y resaltar los momentos en los que resuelve de manera adecuada sus emociones. -Mano de hierro guante de seda: Esta técnica sirve para una modificación de conducta y consiste en actuar, en lugar de hablar de la conducta inapropiada, y esta actuación debe ser con “guante de seda”, es decir, mostrando una actitud pausada y amable. -Hucha: Cada vez que los padres realicen una amenaza al niño y no cumplan lo que están diciendo deberán meter un euro en una hucha. Este método sirve para bloquear este patrón de conducta y facilitar otros métodos. 15 Así los padres comprenden que con las amenazas no estaban consiguiendo nada. -Relajación muscular progresiva: Para complementar las técnicas de relajación que se han nombrado en las sesiones anteriores, se les proporcionará a los padres un CD donde se realiza esta relajación muscular progresiva de manera dirigida. Es conveniente que el niño escuche el CD antes de ir a dormir. La duración de esta actividad es de 7,20 minutos. (Lantieri, 2009). -Prestar atención: la atención plena: Esta es otra actividad dirigida que el niño ejecuta mientras escucha el CD, sirve para aumentar su capacidad para mantener la atención y tiene una duración de 7,45 minutos. (Lantieri, 2009). Además de las sesiones planteadas tanto para el niño, como a los padres del mismo y como a sus compañeros de clase, es conveniente dedicar una sesión sobre inteligencia emocional a los profesores en la que se haría una breve introducción teórica y se realizarían algunas de las actividades ya nombradas, que ellos, una vez comprendidas, trabajarán con sus alumnos. De esta manera se tienen en cuenta todos los contextos que rodean al niño. RESULTADOS ESPERADOS: Con este proyecto se pretende conseguir un incremento de la inteligencia emocional en el niño “M” y por extensión en el resto de compañeros del grupo aula. Con ello se espera que se incremente el nivel de autocontrol, la empatía, la aceptación de sí mismo y de los demás, controlar la ansiedad y que reproduzca estrategias de resolución de problemas, así como, de forma complementaria, aumente su capacidad de atención. De esta manera se familiarizará con todas las habilidades que integran la inteligencia emocional y, las competencias adquiridas, pueden suponer un gran beneficio tanto físico como emocional, produciéndose así un reajuste emocional que puede repercutir de manera positiva tanto a nivel académico como dentro del contexto social más cercano. 16 CONCLUSIONES: Aunque la escuela sea el lugar que se ha escogido para trabajar las habilidades emocionales de este niño, hay que tener en cuenta que el aprendizaje de estas habilidades empieza en casa y este niño, en concreto, ha entrado al sistema educativo con algunas carencias emocionales a las que los docentes implicados en este proyecto se enfrentan. A pesar de las dificultades que se pueden encontrar en casa a la hora de realizar las sesiones complementarias, se ha hecho un esfuerzo para que su aplicación sea beneficiosa, y con este método no sólo obtiene beneficio el niño sino que por extensión todo su entorno también mejora. Este programa está diseñado para realizar una intervención con el niño en Inteligencia Emocional y, una vez que el niño sea capaz de manejar adecuadamente sus emociones mediante la educación que ha recibido sobre ellas, de manera lindante se apreciará una mejoría en todos los aspectos de su vida, incluyendo la mecánica de los aprendizajes básicos que se le exigen en la escuela. Se pretende mejorar habilidades emocionales en el niño tras haber aplicado este programa de intervención y eso va a redundar en la actitud en clase, en el contexto familiar y también de forma indirecta en una mejoría de la lectoescritura y en un aumento del nivel curricular. De todos modos, si los resultados que se obtienen no son lo suficientemente beneficiosos para el niño se debería realizar una derivación a la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, la cual se seguiría viendo respaldada por este programa. La mejoría de estas habilidades puede observarse mediante la aplicación previa de un sociograma al aula y otro después de la intervención para comprobar la integración y las relaciones del alumno con los compañeros, además de un cuestionario de valoración de comportamiento a padres y profesores y la realización de un seguimiento de la evolución del rendimiento académico. Para finalizar, he de reincidir en la importancia de las emociones en las personas, y especialmente en los niños, y que por ello se debe crear una buena base desde la infancia para crecer más sanos emocionalmente. 17 “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. El principito 18 REFERENCIAS: Alegre, A. (2012). ¿Hay relación entre los estilos educativos de las madres y la inteligencia emocional de los hijos? Electronic Journal of Research in Educational Psychology. Vol. 10, num. 26, pp 5-34. Bar-On, R. (2006). The Bar-On Model os emotional-social Intelligence. 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