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TRABAJO FIN DE GRADO Implementación de un programa de intervención para el aprendizaje, entrenamiento y desarrollo de habilidades sociales en el ámbito penitenciario Alumno ALBA Mª ESTEBAN CORREAS Director ÁNGEL CASTRO VÁZQUEZ GRADO EN PSICOLOGÍA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA CAMPUS DE TERUEL
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 2 Índice Introducción ...................................................................................................................... 3 Justificación teórica .......................................................................................................... 3 Objetivos del Programa .................................................................................................... 7 Objetivos Generales ...................................................................................................... 7 Objetivos Específicos ................................................................................................... 7 Destinatarios del Programa ............................................................................................... 8 Localización ...................................................................................................................... 8 Metodología ...................................................................................................................... 9 Características Generales del Programa ......................................................................... 15 Recursos Humanos ..................................................................................................... 15 Recursos Materiales .................................................................................................... 15 Procesos de evaluación ................................................................................................... 16 Resultados ....................................................................................................................... 17 Conclusiones ................................................................................................................... 18 Referencias ..................................................................................................................... 20 Anexos ............................................................................................................................ 23
Alba Mª Esteban Correas 3 Introducción Las habilidades sociales constituyen una de las herramientas más importantes para el desarrollo de las relaciones sociales entre los seres humanos; además, constituyen un proceso continuo que se inicia en la infancia y se desarrolla a lo largo de todo el periodo vital. Se entiende por habilidades sociales la capacidad que posee el individuo de percibir, entender, descifrar y responder a los estímulos sociales en general, especialmente a aquellos que provienen del comportamiento de los demás (Blanco, 1983); en otras palabras, se podría definir el concepto de habilidades sociales como el proceso por el que la gente se relaciona de forma eficaz o hábil con los demás (Spitzberg y Cupach, 1985). El entrenamiento en habilidades sociales, por tanto, es un proceso continuo y es el resultado de las propias experiencias del individuo. Cuando éste sufre un problema o una situación anormal, como puede ser el estar privado de libertad, se produce una ruptura que afecta a su estilo de vida, conllevando un deterioro de sus relaciones interpersonales y un descenso de las habilidades sociales y de su aplicación práctica. Por ello, se presenta este programa de entrenamiento, destinado a mejorar las habilidades sociales de los internos del Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza). Se aplicó a lo largo de dos meses, en ocho sesiones de trabajo, en las que se trataron distintos temas relacionados con el desarrollo de las habilidades sociales, como se puede constatar en el apartado de Metodología. Se llevó a cabo una evaluación del progreso de los participantes, en base a un cuestionario psicosocial que fue rellenado por éstos el primer y el último día del curso, obteniéndose diferencias estadísticamente significativas al final del taller, con lo que éste se puede considerar eficaz para mejorar las habilidades interpersonales en un ambiente tan especial como es el de una prisión. A partir de esos resultados, se extrae una serie de conclusiones y de sugerencias de mejora que pueden ser relevantes para la aplicación de este programa en futuras ediciones, o en otros centros penitenciarios. Justificación teórica La Psicología Penitenciaria cuenta ya con una dilatada historia en el diseño de tratamientos para hacer frente al problema delictivo de determinadas personas. De esta manera, dar cuenta de la Psicología Penitenciaria implica hacer alusión a un campo
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 4 importante de la Psicología Jurídica (Romero y Urra, 2002). Autores de máxima relevancia en el desarrollo de la Psicología en el último siglo se han ocupado del problema delictivo y del tratamiento de los delincuentes. Se pueden destacar las aportaciones de Skinner (1968), Eysenck (1964) y Bandura (1977), cuya teoría del aprendizaje social se formuló parcialmente a partir de la investigación sobre los comportamientos antisociales (Bandura y Walters, 1983; Kazdin, 1988; Kazdin y Buela Casal, 1999). Esta teoría, que también se conoce como “Modelo Cognitivo del Aprendizaje Social”, explica que la conducta de los niños se consolida, o es modificada, en función de las consecuencias que surgen de sus acciones y de la respuesta de los demás a sus conductas. Los niños aprenden a comportarse a través de un proceso de instrucción, ensayo y retroalimentación (Ladd y Mize, 1983). Otra muestra de ese interés es que muchos de los tratamientos que se aplican actualmente a delincuentes, se fundamentan en los mismos principios teóricos que el resto de la tecnología psicológica, como son el manejo de las contingencias del comportamiento, especialmente en instituciones tanto juveniles como adultas, el aprendizaje social y los más recientes desarrollos cognitivos. El objetivo fundamental del desarrollo de este área de la Psicología es intentar predecir el comportamiento delictivo (Blackburn, 1994; Bonta, Law y Hanson, 1998; Hanson y Bussière, 1998; Loeber y Stouthamer-Loeber, 1987; Quinsey, Harris, Rice y Cormier, 1998). Las primeras aproximaciones a la evaluación y tratamiento de delincuentes se llevaron a cabo en Estados Unidos a principios del siglo XX (Bartol y Bartol, 1987). En Europa, uno de los antecedentes más destacados de la Psicología Criminal se encuentra en los trabajos de Bartol y Bartol (1987), que influyeron en la primera investigación realizada en España sobre este tema, llevada a cabo por Carpintero y Rechea (1995). Las primeras aproximaciones prácticas al uso de la Psicología en las prisiones y centros de reforma juvenil en España es anterior, pues puede fecharse en la década de los años setenta del siglo XX. Tras la publicación de esa obra, en la mitad de la década de los noventa, se empezó a prestar mayor interés científico y profesional por el estudio de la delincuencia, que recibió varios impulsos esenciales de las universidades españolas, como la creación de los estudios en Criminología y la mayor presencia académica e investigadora de la Psicología Jurídica, Forense y Penitenciaria. En España hay que destacar la línea de investigación que se ha desarrollado acerca de los efectos que ocasiona la prisión en trabajadores y reclusos. Una de sus principales aplicaciones se ha basado en el denominado “Síndrome de Burnout en
Alba Mª Esteban Correas 5 funcionarios” (Hernández Martín, Fernández Calvo, Ramos y Contador, 2006); este síndrome es ocasionado por las condiciones laborales de alta implicación emocional, que exigen a los funcionarios de centros penitenciarios reaccionar y adaptarse rápidamente a las experiencias de estrés, que de no afrontarse adecuadamente (Hernández Zamora, Olmedo Castejón e Ibáñez Fernández, 2006), pueden llevar a estas personas a padecer el síndrome de burnout (Maslach, 2003; Maslach, Schaufeli y Leiter, 2001). Otra de sus líneas de investigación se ha basado en el estudio de los efectos de la cárcel sobre el preso (Valverde Molina, 2002), profundizando en las consecuencias somáticas (problemas sensoriales), alteraciones de su imagen personal y, principalmente, en las consecuencias psicosociales que ocasiona el estar privado de libertad, como puede ser la pérdida de habilidades sociales. Por eso, uno de los principales tratamientos que se ha realizado tradicionalmente en los centros penitenciarios y que actualmente se sigue utilizando es el entrenamiento en habilidades sociales para personas que han llevado a cabo conductas delictivas. El estudio de las habilidades sociales podría remontarse a la segunda mitad del siglo XX, cuando Blanco (1983) las definió como la capacidad que posee el individuo de percibir, entender, descifrar y responder a los estímulos sociales en general, especialmente a aquellos que provienen del comportamiento de los demás; con otras palabras, Spitzberg y Cupach (1985), las tratan como el proceso por el que la gente se relaciona de forma eficaz o hábil con los demás. Es en ese mismo año cuando Philips (1985) declara que ya en los años treinta del siglo XX y desde la Psicología Social, se empezó a estudiar la conducta social de los niños, centrándose en variables como la asertividad (Murphy, Murphy y Newcomb, 1937; Williams, 1935). El estudio sistemático de las habilidades sociales comienza cuando éstas adquieren gran relevancia para la modificación de la conducta, con los primeros programas de entrenamiento basados en ellas (Salter, 1949; Wolpe, 1958). Se observan diferencias en las investigaciones que se realizan en Estados Unidos y en Europa, tal y como afirma Ovejero Bernal (1990); en Estados Unidos, el entrenamiento en habilidades sociales se aplica a problemas clínicos, mientras que en Europa se centra en el terreno laboral y organizacional. Los programas más efectivos ponen en marcha sistemas de entrenamiento en asuntos relacionados con el desarrollo personal y social, tales como la identidad sexual, la presión del grupo de pares, o el manejo de emociones (Valverde Molina, 2002). Estos programas basados en el entrenamiento en habilidades sociales, tienen como base las siguientes cuestiones: ¿qué ocurre con las habilidades
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 6 sociales en los reclusos?, ¿las pierden una vez que ingresan en prisión?, ¿o ingresan en prisión porque no tienen habilidades sociales? Son cuestiones a las que no se les puede dar una respuesta concreta, hace falta un mayor desarrollo de la investigación. Sí es cierto que a las personas que entran en prisión se les ha de ofrecer una guía en habilidades sociales, pues se integran en un nuevo ambiente, se han de relacionar con personas que presentan perfiles de riesgo y se enfrentan a situaciones que conllevan estrés, tanto psicológico como físico (Valverde Molina, 2002). Estos programas, que se han ido mejorando con el tiempo, han mostrado su utilidad para promover conductas deseables, como la socialización, una mejor comunicación, la toma efectiva de decisiones, la mediación y resolución de conflictos o la prevención de conductas de riesgo relacionadas con la sexualidad, el consumo de sustancias o la violencia. Un ejemplo de esos programas de intervención sería el elaborado por Botvin (1995), centrado en las habilidades para la prevención del consumo de drogas en adolescentes. Este programa desarrolla sus intervenciones basándose en tres teorías del desarrollo humano, para mostrar la manera en que las personas crecen, aprenden y se comportan, ofreciendo el fundamento del enfoque de las habilidades sociales. En primer lugar, se basa en la Teoría del Desarrollo del Conocimiento Social (Slaby, Rodell, Hendrix y Arezzo, 1995), clave para mejorar el proceso de conocerse a sí mismo, a los demás y las relaciones humanas, como base para el desarrollo de la empatía y de otras habilidades sociales relacionadas. Por otro lado, se fundamenta en la Teoría del Aprendizaje (Bandura, 1977), ya expuesta anteriormente. Y, por último, se basa en la Teoría de la Conducta Problemática (Jessor y Jessor, 1977), que defiende que la conducta del adolescente no surge de una sola fuente, sino que es producto de complejas interacciones entre los individuos y su entorno. Así, analiza las relaciones entre el sistema de personalidad del individuo (e.g. valores, expectativas, creencias, actitudes), el sistema del medio ambiente percibido y el sistema conductual, que sería el conjunto de ciertas conductas socialmente inaceptables (e.g. consumo de sustancias, conducta sexual de riesgo, delincuencia). Una mezcla negativa entre estas variables podría determinar la ocurrencia de una conducta problemática (Jessor, Donovan y Costa, 1991). Por todo lo expuesto hasta este momento, debido a la relevancia que en los últimos años está adquiriendo la Psicología Penitenciaria como rama dentro de la Psicología Jurídica y Forense y por la importancia que tradicionalmente ha tenido el estudio y el entrenamiento de las habilidades sociales para los internos en centros
Alba Mª Esteban Correas 7 penitenciarios, además de para otros colectivos vulnerables, se ha de expresar la necesidad de abordar un programa de intervención que incluya los aspectos mencionados, intentando mejorar las habilidades sociales de los internos en el centro penitenciario de Zuera (Zaragoza), para intentar concienciar, aprender y emplear las principales habilidades sociales para el desarrollo de interacciones idóneas a lo largo de la vida. Objetivos del Programa Objetivos Generales Los objetivos generales de este programa de intervención son: - Fomentar el desarrollo de las habilidades sociales que no adquirieron o han perdido los internos del centro penitenciario de Zuera (Zaragoza), ya sea debido a una enfermedad mental, o al consumo de sustancias. - Establecer distintas pautas en lo que se refiere a las principales habilidades sociales que se deben poseer para que puedan desarrollar unas correctas relaciones interpersonales, tanto dentro del centro penitenciario como fuera de él. - Incrementar los niveles de comunicación entre los participantes del grupo y desarrollar con ellos las distintas habilidades que se van a trabajar. El objetivo final del programa es mejorar la capacidad de interacción de los participantes, a partir del desarrollo de las habilidades sociales que se trabajarán, para conseguir una manera más adaptativa de relacionarse con el entorno social y, así, una correcta integración. Objetivos Específicos Los objetivos específicos son los siguientes: - Conocer qué son las habilidades sociales. - Conocer y trabajar las habilidades necesarias para una comunicación eficaz. - Aprender a identificar y a utilizar los aspectos de la comunicación no verbal de manera adecuada. - Adquirir distintas habilidades de conversación, respeto a los demás y aceptación de críticas, así como a saber escuchar las distintas opiniones. - Aprender a comportarse de manera asertiva. - Defender y respetar las propias opiniones adoptando un comportamiento asertivo.
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 8 - Generalizar el comportamiento asertivo a todas aquellas situaciones, ya sean conflictivas o no, defendiendo la propia opinión y sabiendo respetar la opinión de los demás. Destinatarios del Programa La población destinataria de este programa de intervención son los internos del Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza), especialmente los que poseen algún tipo de trastorno mental. De una población de 40 internos diagnosticados con algún tipo de trastorno mental, participaron voluntariamente 25 en el taller, divididos en dos grupos: - Grupo A: formado por trece internos, de los que once son varones y dos, mujeres. La edad media de los miembros del grupo está en torno a los 42 años, siendo de alrededor de 34 años en los varones y de alrededor de 50 en las mujeres. Los internos que pertenecen a este grupo poseen distintos trastornos psicológicos (e.g. Esquizofrenia, Esquizofrenia-paranoide, Trastorno Bipolar). - Grupo B: formado por doce internos, todos ellos varones, con una media de edad de 40 años. El trastorno característico de esta población es el Trastorno de Esquizofrenia-paranoide ocasionado por el abuso de sustancias tóxicas. Los internos que participan en este programa de intervención proceden de distintos módulos y participan de manera voluntaria; su interés radica en la necesidad de desarrollo personal, a través del aprendizaje y el entrenamiento de las habilidades sociales útiles para la vida y la integración, tanto en el centro penitenciario como, sobre todo, en el exterior. Localización El proyecto de intervención se realizará en el Centro Penitenciario de Zuera, que está situado en el término municipal de Zuera, a una distancia de dieciocho kilómetros de la ciudad de Zuera, en el paraje conocido como Puilatos. El acceso al mismo se realiza desde la Carretera Nacional 330, E-7 (Alicante-Francia), en la salida número 539.
Alba Mª Esteban Correas 9 El centro se inauguró en 2001 y cuenta con una superficie total de 520.437 m2, de los que 435.112 m2 pertenecen a la parcela del centro y los otros 85.325 m2 pertenecen a la parcela construida. El programa se aplicará en el módulo de enfermería del centro penitenciario. Las sesiones serán impartidas en una sala habilitada para ello, que cuenta con dos amplias mesas, alrededor de quince sillas, un ordenador con proyector y una pizarra. Metodología Las orientaciones metodológicas que se van a emplear en este programa de intervención se basarán principalmente en tres principios básicos que recogen varios conceptos importantes y necesarios para el desarrollo adecuado de las habilidades sociales. Estos principios son (Fonseca Carracedo, 2003): 1. Principio de actividad y participación: trata de considerar a los internos como protagonistas activos de su propio desarrollo y aprendizaje. La actividad se entiende como una experiencia interpersonal, en la que los internos crean una unión básica con los profesionales y con el resto del grupo. 2. Principio de individualización y socialización: con la individualización se pretende que los internos sean capaces de respetar sus características personales, sus ritmos de desarrollo personal y los intereses y necesidades que cada uno tenga, reconociendo que todos estos factores pueden ser modificados de manera positiva, tanto por la propia experiencia como por la experiencia de sus compañeros. En cuanto al principio de socialización, lo que se pretende es considerar a los internos como seres sociales, es decir, como miembros de un grupo, en el que ellos sean capaces de identificarse y estar seguros. La regla básica de este principio se basaría en la educación y el respeto. 3. Principio de confianza y seguridad: trata de establecer, en la medida de lo posible, que los profesionales dispongan de un ambiente positivo, un ambiente de seguridad, tanto emocional como de confianza. En este taller, se intenta conjuntar el punto de vista de los profesionales, de los internos y, de forma conjunta, la visión global del grupo. En referencia a los profesionales, se busca compaginar el trabajo grupal y la atención individual a cada uno
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 16 Tabla 2. Presupuesto requerido. Material Presupuesto Instalaciones/ mobiliario 998,00 euros Material Informático 1.312,95 euros Material fungible 35,75 euros Psicóloga (2) 500,00 euros Total 2.846,70 euros Procesos de evaluación El proceso de evaluación de la eficacia y viabilidad del proyecto se realizará a partir de las siguientes fases: • Inicial. Se valorará el nivel de conocimientos acerca de las habilidades sociales que posee el interno, a través del Cuestionario Psicosocial (Fonseca Carracedo, 2003). • Intermedia. La información fundamental será recogida por medio de la observación diaria por parte de los profesionales. • Final. Una vez finalizada la intervención, se volverá a entregar el Cuestionario Psicosocial (Fonseca Carracedo, 2003) y se comprobará la evolución de los internos y los resultados conseguidos. Para la evaluación de la utilidad de este proyecto de intervención se han utilizado distintos instrumentos que analizan tanto el déficit como la eficacia del aprendizaje, entrenamiento y desarrollo de las distintas habilidades sociales. La evaluación de la intervención llevada a cabo constará de tres etapas: 1. Evaluación previa (pre-test). Permitirá valorar los conocimientos y las actitudes iniciales que poseen los internos sobre las habilidades sociales. Para ello, se empleará el Cuestionario Psicosocial (Fonseca Carracedo., 2003), compuesto por 48 ítems, con cuatro opciones de respuesta, que van de Nunca/Casi nunca a Siempre/Casi siempre y que evalúan nueve aspectos de las habilidades sociales: planificación del tiempo (PT), control emocional (CE), solución de problemas
Alba Mª Esteban Correas 17 (SP), autoestima (A), libertad (L), redes de apoyo (RA), ámbito sociolaboral (SL), comunicación (C) y salud (S). Fonseca Carracedo (2003) informó de una consistencia interna igual a 0,80 en PT, 0,79 en CE, 0,71 en SP, 0,59 en A, 0,83 en L, 0,78 en RA, 0,68 en SL, 0,71 en C y 0,80 en S. En la presente investigación se obtuvieron unos alfas de Cronbach de 0,71 (PT), 0,68 (CE), 0,84 (SP), 0,60 (A), 0,70 (L), 0,70 (RA), 0,72 (SL), 0,80 (C) y 0,71 (S). El cuestionario se puede consultar en el Anexo 1.5 de este trabajo. 2. Evaluación intermedia (evaluación del proceso). A lo largo de la intervención se realizará una evaluación del progreso de los internos, mediante la realización de sesiones cuyo contenido englobará las habilidades sociales más importantes para una correcta participación en la sociedad. La recogida de información se realizará a través de la observación y del repaso de lo visto en las sesiones anteriores, lo que permitirá detectar posibles fallos y carencias en el aprendizaje de los participantes. 3. Evaluación del resultado (post-test). Se volverá a rellenar el Cuestionario Psicosocial (Fonseca Carracedo, 2003) utilizado al inicio de la intervención, con el fin de poder valorar el avance de cada uno de los internos en lo que respecta al aprendizaje, entrenamiento y desarrollo de las habilidades sociales. El objetivo de esta evaluación en tres etapas es la mejora del programa de intervención, para que pueda ser utilizado con más éxito en futuras ediciones dentro del ámbito penitenciario. Resultados El aprendizaje de habilidades sociales es un factor fundamental en el desarrollo personal y social de una persona. A través de este programa, se busca otorgar las herramientas necesarias para que estas personas, que viven privadas de libertad, puedan resolver conflictos y situaciones que antes les provocaban serios problemas emocionales, a partir del correcto uso de las habilidades sociales. Los datos obtenidos se analizaron utilizando el paquete estadístico IBM SPSS Statistics versión 19; se realizó una comparación de medias entre los resultados obtenidos en el pre-test y los obtenidos en el post-test. Como se puede observar en la Tabla 3, que se presenta a continuación, se obtuvieron resultados estadísticamente
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 18 significativos en ocho de las nueve subescalas que forman parte del Cuestionario Psicosocial, con puntuaciones más elevadas en el post-test que en el pre-test. Tabla 3. Resultados de la comparación de medias de las subescalas del cuestionario utilizado. Subescala Momento n M DT t p Planificación del tiempo Pre 25 12,88 4,69 0,78 <0,001 Post 22 13,82 3,32 Control emocional Pre 25 12,96 3,61 3,28 0,015 Post 22 14,18 3,09 Solución problemas Pre 25 14,28 4,92 0,35 0,002 Post 22 16,32 3,51 Autoestima Pre 25 13,24 3,16 3,42 0,001 Post 22 13,41 2,65 Libertad Pre 25 14,12 3,29 1,09 0,067 Post 22 14,41 2,40 Redes de apoyo Pre 25 12,00 2,58 0,98 0,048 Post 22 13,91 3,20 Sociolaboral Pre 25 13,68 4,04 3,41 0,000 Post 22 15,09 2,74 Comunicación Pre 25 11,16 3,32 1,24 0,002 Post 22 13,36 3,29 Salud Pre 25 17,32 3,96 0,99 0,003 Post 22 19,73 4,97 Conclusiones Al término del programa de intervención para el aprendizaje, entrenamiento y desarrollo de habilidades sociales y al analizar los resultados obtenidos, se puede concluir que se ha alcanzado el objetivo de éste, que era la mejora de las habilidades sociales en los participantes, internos del centro penitenciario de Zuera (Zaragoza), con el fin de alcanzar con éxito una idónea capacidad de interacción de los sujetos, a partir del desarrollo de las habilidades sociales para conseguir una manera más adaptativa de relacionarse con el entorno social. Gracias al análisis de la comparación de los resultados pre-test y post-test obtenidos se concluye que la mayoría de los participantes de este programa mejoraron en ocho de los nueve constructos evaluados en la escala (planificación temporal, control emocional, solución de problemas, autoestima, redes de apoyo, sociolaboral, comunicación y salud), lo que se puede considerar como un éxito, por las condiciones de aplicación del programa.
Alba Mª Esteban Correas 19 Se pueden señalar algunas limitaciones, como puede ser la falta de tiempo para poder abordar los temas con mayor profundidad, las ausencias prolongadas de algunos participantes, que les dificultó el aprendizaje, o la falta de espacio en la sala de trabajo para la realización de algunas prácticas. No obstante, el desarrollo ha sido normal y satisfactorio, tanto para los participantes como para las ponentes. Para futuras implementaciones de este u otros programas similares, se podrían hacer tres recomendaciones: 1) aumentar el número de participantes, para que una mayor proporción de internos de los centros penitenciarios pudieran beneficiarse del entrenamiento en habilidades sociales; 2) ampliar el tiempo para llevar a cabo el programa, con sesiones de dos horas y media a lo largo de cuatro meses, con lo que habría más posibilidades de que los internos asistieran a la mayoría de las sesiones y pudieran seguir el hilo de éstas; 3) ampliar los programas de intervención que se aplican en los centros penitenciarios, tratando otros temas cercanos, como la formación profesional, el estrés laboral, la enseñanza y realización de currículums y, sobre todo, temas más importantes para el bienestar de esta población, como es la prevención del consumo de drogas, o la importancia de mantener unas correctas pautas en la higiene, la salud y el ejercicio físico. Con estas propuestas, lo que se pretende es que los internos del centro penitenciario de Zuera (Zaragoza) y de otros centros donde se pudieran llevar a cabo los programas, ocupen la mayor parte de su tiempo libre en prisión llevando a cabo conductas protectoras y de bienestar, tanto para sí mismos como para los que están a su alrededor, poniendo así todo su empeño en lograr una correcta reinserción futura.
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Alba Mª Esteban Correas 23 Anexos En este apartado se presenta todo el material utilizado en el programa de intervención para la realización de actividades prácticas. Anexo 1.1 JUEGO DE PRESENTACIÓN Objetivo: Darnos a conocer. Nombre/alias: Apellidos: Cualidades que te definan:
Programa de Intervención en Habilidades Sociales 24 Anexo 1.2. LOS ESTILOS DE COMUNICACIÓN COMPORTAMIENTO PASIVO MENSAJE • No defiende sus intereses. • Hace todo lo que le dicen sin importar lo que él mismo piensa. META Evitar cualquier conflicto/problema. COMUNICACIÓN NO VERBAL Expresión de la cara de tristeza y timidez, mirada huidiza, voz baja, habla vacilante, gestos desvalidos, … COMUNICACIÓN VERBAL • Silencios. • “bueno…no me importa…”. EFECTOS • Irritación. • Baja autoestima. • Soledad y tristeza. COMPORTAMIENTO ASERTIVO MENSAJE • Defiende sus propios intereses. • Expresa su opinión libremente. • No permite que los demás se aprovechen. META Crear comunicación y respeto mutuo. COMUNICACIÓN NO VERBAL Expresión de la cara tranquila y amable, mirada directa, voz clara, habla relajada, gestos adecuados, … COMUNICACIÓN VERBAL • “qué te parece…”. • “Creo que…”. • “Podíamos…”. EFECTOS • Satisfacción. • Relax. • Respeto por los demás. COMPORTAMIENTO AGRESIVO MENSAJE • Pelea, acusa, amenaza. • Agrede a los demás sin tener en cuenta sus sentimientos. META Conseguir lo que se quiere. COMUNICACIÓN NO VERBAL Expresión de la cara de enfado y tensión, mirada fija, voz alta y tajante, habla fluida y rápida, gestos de amenaza. COMUNICACIÓN VERBAL • “Deberías…”. • “Si no tienes cuidado…”. • “¡Oye!, ven aquí…”. EFECTOS • Tensión. • Soledad, frustración.
Alba Mª Esteban Correas 25 EJERCICIOS SOBRE ESTILOS COMUNICATIVOS 1. Lee en voz alta este cuento: “Va Pepe muy contento por el parque, cuando de repente ve a Rafa viniendo a su encuentro. Rafa tiene una mirada muy rara. Pepe se pregunta qué le estará pasando. Se acercan y se saludan, pero inmediatamente Rafa comienza a gritar. Dice que Pepe le ha hecho quedar muy mal con los otros chicos del barrio, que es mal amigo, que tiene la culpa de todo lo que le pasa. Entonces, Pepe ...” 2. Una vez leído el cuento, piensa y escribe de manera individual, cómo actuarías si tú fueras Pepe. 3. Imagina una situación conflictiva que contengan estos tres elementos: 1) un protagonista; 2) una acusación y 3) una solución que deje el camino abierto al dialogo. 4. Prepara varias historias que den solución a estos enunciados: a. Debes acercarte a las dos personas que están delante de ti en un evento público (cine, teatro, etc.) para decirles que no puedes escuchar. Estas personas llevan un buen tiempo hablando. (estilo asertivo). b. Tu grupo de compañeros se reúne en los recreos y esta ocasión deciden ofrecerte para que fumes. Pero a ti no te interesa. (estilo pasivo). c. Tu compañero de celda habitúa invadir con sus cosas tu espacio en la mesa, en el armario, en la cama, dejándote poco espacio para dejar tus cosas. (estilo agresivo). 5. De los tres estilos comunicativos, indica las ventajas y los inconvenientes que tú crees que poseen. ESTILO COMUNICATIVO VENTAJAS INCONVENIENTES ASERTIVO PASIVO AGRESIVO