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Trabajo Fin de Grado Factores que influyen en el proceso de búsqueda de identidad en la adolescencia adoptiva Autor Beatriz Guillamón Esteban Director Terebel Jiménez Gutierrez Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. 2012
Adolescencia y búsqueda de identidad 2 Índice 1. Resumen............................................................................................................3 2. Introducción......................................................................................................4-5 3. Método..............................................................................................................5-6 4. Adolescencia e identidad..................................................................................6-9 5. Adolescencia en menores adoptados................................................................9-11 6. Factores de riesgo y/o protección que que influyen en el proceso de búsqueda de identidad en personas adoptivas 1. Perfil de las familias que desean adoptar......................................11-12 2. Estilos educativos.........................................................................12-13 3. Apego...........................................................................................13-14 4. Conocer la condición de adoptado...............................................14-15 5. Comunicación de los orígenes......................................................15 6. Búsqueda de los orígenes.............................................................16 7. Vida previa del menor y edad de la adopción..............................16 -17 8. Contexto escolar...........................................................................18 7. Conductas disruptivas.......................................................................................18-19 8. Breve análisis de los recursos para la intervención...........................................19 9. Conclusión.........................................................................................................20 10. Referencias........................................................................................................21- 22
Adolescencia y búsqueda de identidad 3 Resumen La adolescencia es un periodo caracterizado por los cambios que llevan a adentrarse en el mundo de la adultez. Una de las principales tareas que los adolescentes deben realizar es encontrar y definir la propia identidad, como un ser único y diferenciado del resto. Cuando el adolescente ha sido adoptado, a dicha construcción de la identidad se le suman más factores de los habituales. En este trabajo se analiza el proceso de búsqueda de identidad en la adolescencia adoptiva a través de los factores de riesgo y protección asociados: perfil de las familias que desean adoptar, estilos educativos, estilo de apego, conocimiento de la condición de adoptado, comunicación de la adopción, búsqueda de los orígenes, vida previa del menor, edad de la adopción y escolarización. Debido al incremento en la actualidad de relaciones problemáticas entre menores adoptados y sus familias adoptivas, en este trabajo se incluye un apartado en el que se tratan las conductas disruptivas de estos menores y un breve análisis sobre la intervención realizada en el ámbito de la adopción. Palabras claves: Adolescencia, adopción, búsqueda de identidad.
Adolescencia y búsqueda de identidad 4 Introducción “Todo niño tiene derecho a gozar de unos padres o, en su defecto, a gozar de personas o instituciones que los sustituyan. El padre y la madre tienen una responsabilidad conjunta en cuanto al desarrollo y educación. Corresponde a los padres en prioridad el dar al niño una vida digna” (Carta europea de los derechos de la infancia, 1992, p.14). Este es uno de los derechos fundamentales del que todos los menores gozan, deben tener al menos un referente adulto que les guíe en su crecimiento y cubra sus necesidades básicas. La adopción se presenta como un recurso para ciertos menores que por unas razones u otras se encuentran en una situación que amenaza su desarrollo, es decir, menores que se encuentran en situaciones de riesgo o desprotección. La adopción es una forma familiar normalizada, cada vez más familias en España se acogen a estos recursos convirtiéndose nuestro país en uno de los que más adopciones realiza del mundo. Según los datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad del año 2006 al año 2010 el número de adopciones internacionales realizadas en nuestro país asciende a la cifra de 17.173. Por otro lado, este mismo ministerio informó que en 2008 por cada 100.000 niños censados había 672 menores de adopción nacional. Paralelamente al aumento del número de adopciones también ha aumentando el número de adopciones truncadas. Se considera que una adopción es truncada cuando existe un fracaso en el establecimiento del vínculo afectivo entre el menor y los padres adoptivos y, aunque se mantiene el vínculo legal, se buscan alternativas de salida del hogar como el internamiento en centros de menores. Estas situaciones suelen producirse con la llegada de los menores a la etapa adolescente, un periodo caracterizado por el incremento notable de cambios y tareas evolutivas que la persona en desarrollo debe afrontar. Una de las principales tareas de los adolescentes para alcanzar una adecuada transición a la edad adulta es la construcción de la identidad. La identidad se entiende como ese sentimiento de singularidad individual, la sensación de vivirse como alguien único e irrepetible, integrando y unificando diferentes valores y pensamientos sobre uno mismo (Méndez, 2009). Para todos los menores la construcción de la identidad pasa por la aceptación de los cambios, uno de ellos es la adaptación al nuevo cuerpo, que se está desarrollando y adquiriendo nuevas funciones; además, deben enfrentarse al nuevo mundo donde ya no todo es conocido y seguro, para ello se apoyan en el grupo de iguales que en la adolescencia adquiere mayor protagonismo restándoselo a los padres. En los menores adoptados el paso al mundo adulto se vuelve un poco más complejo debido a que carecen de ciertos pilares que facilitan la transición: no tienen referentes biológicos en sus padres, les surgen dudas sobre su pasado y los sucesos de la infancia, y no deben elaborar únicamente la pérdida de los padres biológicos en la infancia sino también la separación de los
Adolescencia y búsqueda de identidad 5 padres adoptivos en la adolescencia. Factores como la comunicación familiar, el vínculo afectivo desarrollado con los padres adoptivos, el apoyo, la búsqueda de los orígenes son, entre otros, factores influyentes en el proceso de construcción de identidad de estos adolescentes. Durante la adolescencia las relaciones familiares de cualquier sistema familiar se ponen a prueba, los conflictos provocan estrés y tensión, y las familias deben adaptarse a las nuevas demandas de autonomía e independencia de los hijos. En algunas familias con hijos adoptados, los conflictos pueden llegar a ser extremos y llevan a los padres a abandonar su función parental y provocar así una adopción truncada. Los menores adoptados podrán a prueba sus relaciones paterno-filiales en un intento de comprobar la seguridad del vínculo con los padres y como un intento de evitar un nuevo abandono (Mirambent y Ricart, 2005). Ana Berástegui a través de un estudio realizado en Cataluña ejemplifica los casos de adopciones truncadas en la entrada de los menores a la adolescencia. En febrero de 2012 había unos 25 niños adoptados en centros de protección de menores de Cataluña, de los cuales el 68,2% estaba allí porque a partir de los 11 años tuvo problemas de conducta en sus familias (Berástegui, 2012, cit. por El país, 2012). En concordancia con lo dicho, el objetivo del presente trabajo es indagar sobre aquellos factores que influyen en el proceso de búsqueda de identidad de los adolescentes que son adoptados, con la finalidad de poder contribuir teóricamente a la propuesta de potenciales estrategias de prevención en este ámbito. La información teórica es una importante herramienta tanto para los profesionales relacionados con el tema como para los padres adoptivos o futuros padres adoptivos. Los factores que benefician la construcción de un identidad positiva y saludable en estos adolescentes deben estar presentes en la comunidad de adopción y se pueden potenciar desde una actuación encaminada hacia la prevención. Por tanto, a través de este trabajo se intentará responder a las incógnitas planteadas en torno a la búsqueda de identidad en menores adoptados, para ello se han seleccionado aquellos factores que en la literatura científica se han mostrado como más influyentes en este proceso identitario. Para finalizar se expondrán los problemas conductuales relacionados con los factores de riesgo y un breve análisis de la intervención realizada en la potencial situación problemática de una familia adoptiva. Método Para esta revisión teórica se ha procedido a la búsqueda de documentos en las bases de datos: PsychIFNO, ScienDirect, Dialnet y ISI web of knowledge; en la Biblioteca Pública de Teruel, en la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, Biblioteca de la Sección de Prevención, Protección al menor, Reforma y Centro colaboradores (IASS); y por último, en páginas web de autores especializados en el tema. La búsqueda de documentos se ha realizado a través de las palabras
Adolescencia y búsqueda de identidad 6 clave: adolescencia, adoptado, búsqueda de identidad, familias, estilos educativos, apego, búsqueda de los orígenes, comunicación familiar, convivencia familiar con menores adoptados, proceso de adopción, menores adoptados, factores de la búsqueda de identidad, problemas conductuales, intervención en adopción, servicios postadopción, escolarización, experiencias previas y edad de la adopción; se seleccionó el periodo del año 1900 al 2012 como espacio temporal de búsqueda. Adolescencia e identidad La adolescencia es el periodo evolutivo en el que las personas deben enfrentarse a numerosos cambios que le permiten el paso de la niñez a la adultez. Esta etapa comprende de los 12 a los 20 años y se encuentra dividida en tres etapas: la primera adolescencia, caracterizada por los cambios biológicos y que comprende de los 12 a los 14 años; la adolescencia media que transcurre entre los 15 y 17 años y que está caracterizada por los cambios emocionales; y por último, la adolescencia media comprendida entre los 18 y 20 años, periodo dónde incrementan las conductas de riesgo (Jiménez, 2006). El principal objetivo de la etapa es alcanzar la adultez que se logra a través de los cambios biológicos, cognitivos y psicosociales. Los cambios físicos o biológicos tienen un desarrollo más temprano que el resto de aspectos, este periodo se denomina pubertad y es donde se produce el crecimiento de los caracteres sexuales que marcan el abandono de la niñez. Por lo que respecta a los cambios típicos provocados por el desarrollo y el crecimiento de las hormonas se pueden destacar: crecimiento de altura provocado por el alargamiento de los huesos, aumento de la masa muscular, crecimiento de los caracteres sexuales primarios implicados directamente con la reproducción y de los caracteres secundarios, implicados indirectamente como el crecimiento de las mamas, el cambio de la voz y el crecimiento de vello. El desarrollo en cada menor será diferente, cada uno crecerá con un ritmo determinado y los sentimientos que evocan los cambios irán desde el desasosiego hasta la satisfacción. En ocasiones un desarrollo retrasado o adelantado con respecto a su grupo de iguales puede ser origen de sentimientos de frustración, además de ser en ocasiones origen de burlas por parte de otros iguales. La respuesta emocional a los cambios físicos es importante y muy influyente en el desarrollo de la autoestima del menor. La imagen corporal adquiere una importancia especial y el apoyo social de las personas significativas será un importante pilar para la auto-aceptación y adaptación progresiva al cuerpo adulto. Ese apoyo social continua siendo proporcionado por los padres, sin embargo, los iguales adquieren mayor relevancia. Así otra de las características del periodo adolescente es la progresiva desvinculación de la familia para una mayor vinculación con los iguales, buscando un aumento de independencia y autonomía.
Adolescencia y búsqueda de identidad 7 Por otro lado se encuentran los cambios producidos a nivel cognitivo, Piaget y Inhelder (1955, cit. por Silvestre, Solé, Pérez y Jodar, 1995) establecen estadios de desarrollo cognitivo según la edad. Estos autores plantean que en la adolescencia se desarrolla el pensamiento formal, caracterizado por la capacidad del individuo para elaborar sus propias teorías y explicar las causas de las acciones, es decir, de razonar sobre hechos abstractos. Este tipo de pensamiento le permitirá adquirir un mayor y más complejo conocimiento del entorno social y con ello plantearse la cuestión identitaria de que lugar ocupa él/ella en la sociedad. Como ya se ha visto, todos los cambios hasta aquí enumerados influyen en la que es la principal tarea de la adolescencia, la creación de la identidad, necesidad fundamental de todo ser humano (Revilla, 2003; Erikson, 1968). Entre la literatura existente sobre las bases de la construcción de la identidad, destaca Erikson, un psicoanalista que realizó un estudio profundo del desarrollo de la identidad humana. Según este autor, la identidad se define como la necesidad de ser consciente de sí mismo, como ser único, separado y diferenciado de los demás, en una experiencia de continuidad con el pasado, desde un presente con sentido y con perspectiva de futuro, a través de los diversos cambios físicos, psicológicos y contextuales que se dan en su vida (Erikson, 1968). Erikson plantea ocho etapas por las que debemos pasar todos los seres humanos a lo largo de la vida, cada etapa es planteada como un reto que se debe superar para continuar con el propio desarrollo. Si el reto no se resuelve de forma positiva el desarrollo se verá frenado y se integrará una tendencia negativa en la identidad (Jiménez, 2006). La primera etapa planteada por Erikson comprende el primer año de vida de las personas. Durante esta etapa el papel de los padres es fundamental, el vínculo desarrollado con los padres será la base para el desarrollo de los vínculos en sus relaciones futuras. El afecto proporcionado al bebe serán sus primeras experiencias de aceptación y confianza. Erikson denomina al reto característico de esta etapa: la desconfianza frente a la confianza. El segundo reto transcurre entre el primero y el tercer año de vida y fue denominado el reto de la autonomía frente a la vergüenza y la duda. Durante esta etapa los niños van adquiriendo autonomía, haciendo elecciones propias. Esta creciente independencia les permite convertirse más confiados y seguros de sí mismos. Si no se les permite o se les da esa oportunidad se volverán dependientes, dudando y sintiendo vergüenza de las propias capacidades. La tercera etapa abarca de los 3 a los 5 años, edades en las que desarrollan la iniciativa, es decir, la capacidad para tomar decisiones y dirigir a otras personas. Si esta tendencia se ve frustrada darán lugar a sentimientos de culpabilidad lo que desembocará en falta de iniciativa. Erikson denomina al reto: la iniciativa frente a la culpabilidad. Entre los 6 y los 12 años transcurre la cuarta etapa dónde deben enfrentarse al reto de la habilidad frente a la inferioridad. La etapa escolar adquiere una importancia saliente, así como los profesores adquieren un importante papel.
Adolescencia y búsqueda de identidad 8 Los niños desarrollan la sensación de orgullo o éxito por los logros evitando el fracaso de forma constante. La quinta etapa, y en la que se centra este trabajo, comprende a las personas entre los 13 y 20 años, donde los adolescentes se enfrentan a la búsqueda de la identidad frente a la confusión de identidades o difusión de roles. En los adolescentes surge la necesidad de sentirse como un ser único y diferenciado del resto de personas, o dicho de otro modo, surge la necesidad de construir una identidad. Erikson denomino a este reto: identidad contra confusión de roles. Mientras el adolescente busca su posición en la sociedad y en el mundo también puede entrar en una confusión de roles, es decir, en una crisis de identidad. El proceso de adquisición de la identidad tiene comienzo en la etapa adolescente pero indudablemente se irá desarrollando a lo largo del proceso evolutivo de las personas. Durante la etapa adulta el reto identitario abarca las decisiones amorosas y de trabajo, de la misma forma que con la madurez se deberán afrontar los conflictos en relación con la propia descendencia. En la última etapa de la vida, momento temporal en el que se cierra el ciclo vital, se deberá enfrentar el reto de la integridad de la persona frente a la desesperación (Erikson, 1968). En la misma línea que Erikson caben destacar los estudios de Marcia, dicho autor estableció cuatro niveles de adquisición de la identidad a través de los cuales los adolescentes adquieren nuevos compromisos con el objetivo final de construirse como un ser único. En cada nivel priman una características personales diferentes, articuladas en torno a dos ejes: la implicación, entendida como el compromiso en la adquisición de los roles adultos, y la exploración, entendida como el interés por conocer. Los cuatro estadios planteados por Marcia son: identidad difusa, identidad excluida, moratoria e identidad acabada. En primer lugar, la identidad difusa se caracteriza por el escaso compromiso y la baja exploración. Los adolescentes situados en este nivel mantienen relaciones superficiales, sin mostrar interés ni movilización en busca de un sentido de la vida. La escasa defensa del yo es otra de las características personales de este estadio de identidad. El segundo nivel planteado por Marcia es la identidad excluida, en este estadio la exploración continua siendo baja, en cambio, la implicación se torna alta. Las características personales son: una personalidad convencional, un control pulsional elevado, escasas dudas y una gran lealtad hacia las reglas. La tercera identidad se denomina moratoria y es caracterizada por la alta exploración y la baja implicación. Los adolescentes que adquieren una identidad moratoria se caracterizaran por una alta participación en la exploración, una activa reflexión interna, búsqueda de la independencia y del equilibrio y por una fácil resistencia. Finalmente, el último estadio se produce cuando se logra lo que Marcia denomina la identidad acabada. A través de la alta exploración y de la alta implicación se logra tener conciencia de las propias fuerzas y límites, capacidad de intimidad y valorización de la independencia y de la productividad (Marcia, 1989, cit. por Jiménez, 2006; Marcia, 1966, cit. por
Adolescencia y búsqueda de identidad 9 Méndez, 2009). En definitiva, el adolescente deberá desarrollar una identidad personal a través de la elaboración de distintas pérdidas y de la adquisición de compromisos que marcarán su paso al mundo adulto. En palabra de Triselotis (1983, cit. por Amorós, 1987, p.60) : “la identidad personal es el resultado de influencias culturales, sociales y psicológicas que se combinan hacia la construcción de un “yo mismo” unificado e integrado. Por identidad personal, quiero decir la clase de conciencia que todos nosotros transportamos -quienes somos- y la la clase de autoimagen que tenemos de nosotros mismos”. Adolescencia en menores adoptados Cada individuo se caracteriza por un ritmo de desarrollo diferente, el crecimiento y la maduración son características particulares de las personas. Como se ha señalado, los menores que han sido adoptados deben, al igual que un menor sin esta condición, afrontar los cambios correspondientes a la etapa adolescente. La principal diferencia será la dificultad añadida de integrar ciertos acontecimientos o cierta información referente a su infancia más temprana, teniendo que afrontar las correspondientes pérdidas psicológicas. Por un lado, como consecuencia del desarrollo cognitivo, los menores comienzan a comprender las implicaciones de ser adoptados, una de las más dolorosas y difíciles de aceptar es la experiencia de abandono. Todo niño adoptado lleva de forma implícita la condición de abandonado, pues tal y como Hermosilla afirma (1989, cit. por Rosas, Gallardo y Angulo, 2000), desde el punto de vista psicológico el abandono se refiere al corte o a la no existencia del vínculo afectivo. En torno a los 10 años los niños ya pueden ser conscientes de su condición de adoptados y comienzan a integrar la información de pertenecer a dos familias, la biológica y la adoptiva (Lambert y Streather, 1980, cit. por Amorós 1987). Por otro lado, con respecto a los cambios corporales asociados a la pubertad, la principal diferencia con respecto a aquellos menores que conviven con su padres biológicos es la falta de referentes biológicos durante su evolución y crecimiento. Así, durante el desarrollo físico pueden surgir preguntas como: “ ¿A quién me pareceré?, ¿seré alto? ¿seré bajo?, etc.”. En esta misma línea, también pueden surgir dudas acerca de hasta que punto influye la genética en la construcción del carácter y la personalidad. Miranbent y Ricart (2005) informan del habitual temor de los menores adoptados por la existencia de ciertos estereotipos o mitos culturales. Un ejemplo es el estereotipo sobre las personas que dan a sus hijos en adopción, consideradas como personas carentes de valores y con “maldad”; a muchos menores les suscita temor el haber podido heredar esa “maldad”. Estas
Adolescencia y búsqueda de identidad 16 Búsqueda de los orígenes La mayoría de los adolescentes adoptados llegan a una etapa de su vida en la que necesitan conocer sus orígenes, búsqueda motivada por diversas razones. Un motivo que impulsa a la búsqueda es la recolección de datos para poder construir la identidad. La llegada de la etapa adolescente puede suponer el incremento de dudas acerca de la etapa anterior a su adopción, surgen preguntas sobre las personas o lugares con los que rompió antes de su llegada al hogar adoptivo. Además, en la relación entre el adolescente y sus padres, surgen conflictos por la mayor demanda de autonomía del adolescente. Los conflictos provocados en el seno familiar pueden llevar a los adolescentes a cuestionar a sus padres y a pensar o imaginar como habría sido su vida si no hubiera sido adoptado, utilizando esta ilusión como una forma de escapar de los conflictos familiares. Las fantasías creadas entorno a sus orígenes puede llevarles a idealizar a su familia biológica, esta idealización puede ser un motivo que impulse la búsqueda de los orígenes por parte del adolescente. Otra motivación para buscar a los familiares biológicos proviene del deseo de conocer antecedentes genéticos, poder identificarse físicamente y conocer, si los hubiese, a parientes biológicos como hermanos, abuelos, tíos, etc. Sin embargo Lapastora (2010) afirma que la motivación predominante en los adolescentes adoptados para la búsqueda de los orígenes proviene de la necesidad de obtener una narración completa de su vida facilitando así la construcción de su identidad, que predomina por encima de la motivación proveniente de conocer físicamente a la familia biológica Conocer datos sobre la vida previa a la adopción, que hasta ahora se desconocían precisa de cierta estabilidad emocional que permita al adolescente la integración y aceptación de la nueva información en ocasiones difícil de asimilar (por ejemplo situaciones de prostitución en los padres, drogadición, prisión, etc.). Se considera que la adolescencia es un periodo en el que las personas aún no han alcanzado la madurez emocional suficiente para afrontar la carga psicológica que puede suponer un encuentro completo con los orígenes biológicos. Sin embargo al mismo tiempo, la información sobre dichos orígenes será algo fundamental para la construcción de identidad del adolescente adoptado, el papel de los padres será proporcionar información adaptada al desarrollo del menor y retrasar el encuentro con familiares biológicos hasta una etapa de mayor madurez. Vida previa del menor y edad de la adopción Otro factor que la literatura científica ha señalado como influyente en el proceso de construcción de identidad de un adolescente adoptado han sido las situaciones vividas antes de la adopción y la medida en la que éstas se recuerdan. Todo niño adoptado lleva tras de sí la
Adolescencia y búsqueda de identidad 17 experiencia de abandono teniendo esta experiencia subjetiva efectos diferentes según la edad en la que se produce dicho abandono (Rosas, Gallardo y Angulo, 2000). Rosas et al. (2000) afirman que si durante los primeros meses de vida de un niño no se establece una relación estable con un adulto de referencia, la personalidad puede verse trabada tanto a nivel afectivo, cognitivo, motor y social. Siguiendo esta afirmación, Erikson (1968) también postuló la importancia de la relación materna en los primeros años de vida, pues afirmó que durante esta etapa se desarrollan las actitudes de confianza básicas. Aquellos menores que han sido adoptados a edades más tempranas han pasado por un periodo más corto de institucionalización siendo menos evidentes las consecuencias de dicho entorno institucional. En cambio, aquellos menores que han sido adoptados a edades más tardías y que, por tanto han vivido largos periodos en instituciones, las consecuencias negativas de ausencia de referentes estables son más evidentes. El hecho de no reconocer a un adulto de referencia y tener relaciones poco consistentes y estables con los adultos dificulta el desarrollo de relaciones de apego seguro y afecta al desarrollo emocional y social del menor (O'Connoe et al., 2000 cit. por Rosser y Suriá, 2012). Actualmente, en España los centros de acogida cuentan con unas condiciones saludables adecuadas: instalaciones completas, profesionales especializados y programas individualizados. Por el contrario, en países poco desarrollados con mayor tradición en adopciones, las condiciones suelen ser más precarias, además, el estigma social hacia los niños que residen en centros de acogida obstaculiza también su desarrollo emocional e incluso físico. Un factor que agrava más la situación del menor y que dificulta la construcción de la identidad en la etapa adolescente es la experiencia de maltrato en cualquiera de sus modalidades. Mirabent y Ricart (2005) informan que haber sufrido algún tipo de maltrato tiene como consecuencia la construcción de identidades negativas dando lugar a personas con baja autoestima. Estas experiencias pueden llevar a los menores a la pérdida de confianza en los adultos, pudiendo verles como fuentes amenazantes y no como proveedores de afecto y cuidados. Según Lapastora (2010) cuando un niño ha sufrido un maltrato, a la llegada de la adolescencia este estado emocional negativo puede movilizar, reactivar el dolor y darse una identificación con el agresor que puede relacionarse con una atracción por todo aquello que implique violencia, como por ejemplo afiliarse a otros adolescentes violentos. En síntesis, aspectos de la vida anterior del menor adoptado, tales como un periodo largo de institucionalización, la experiencia de abandono y experiencias traumáticas como el maltrato se postulan como factores obstaculizadores para la construcción de la identidad del adolescente adoptado.
Adolescencia y búsqueda de identidad 18 Contexto escolar Cuando se produce la adopción el menor debe adaptarse a su nueva familia y a su nuevo hogar. La primera tarea de la familia es facilitar este proceso dando tiempo para conocerse y que surjan los lazos afectivos entre todos los miembros de la familia y el menor. En el caso de las adopciones internacionales los menores necesitan interiorizar y adaptarse a mayores cambios, aprender el nuevo idioma, las costumbres del país, adaptarse las comidas y los sabores del país, acomodarse a los horarios, etc. Entre ellos, asistir a un nuevo centro escolar es una experiencia nueva para el menor que supone cierto estrés por el esfuerzo de integrarse en el nuevo lugar. Para afrontar la experiencia escolar es necesario que los menores hayan alcanzado tengan cierta estabilidad emocional que les permita centrarse en el aprendizaje. Si el ingreso o el regreso a la escolaridad se produce de forma temprana y precipitada, sin que se haya dado tiempo a establecer vínculos de apego seguros entre el menor y los padres adoptivos, puede aumentar la inquietud y el estrés del menor, pues debe asumir e integrarse en dos situaciones nuevas a la par: la escolaridad y su nueva familia. Los niños adoptados son muy sensibles a las separaciones, el acceso a la escolaridad pueden verlo como un nuevo abandono cuando los vínculos aun no están creados o no son los suficientemente fuertes. Si las primeras experiencias en el contexto escolar son de “fracaso” el menor puede integrar ese aspecto en su identidad y considerar que no “sirve para eso”. Además, no disponer de un tiempo adecuado para el desarrollo de los vínculos familiares puede conllevar que el menor pueda plantearse las razones por las que sus nuevas relaciones familiares también fracasan, pudiendo en ocasiones atribuirse la responsabilidad del proceso y sentirse culpable (Mirabent y Ricart, 2005). Conductas disruptivas Los factores hasta aquí enumerados pueden, por un lado, facilitar el proceso de construcción de la identidad en el adolescente adoptado o, por otro lado, obstaculizar este proceso. Las conductas disruptivas pueden interpretarse como un síntoma de un proceso negativo u obstaculizado de construcción de identidad en los adolescentes adoptados. Ochando, Peris, Milán y Loño (2008) afirman que aquellos menores que han pasado largos periodos de institucionalización tienen más riesgos de presentar retrasos del desarrollo, dificultades de aprendizaje y trastornos de conducta. En la misma línea, Palacio, Sánchez y León (2005) señalan que los menores adoptados a edades más tardías y tras pasar prolongados periodos en instituciones tienden a presentar más problemas que los menores no adoptados. Estos mismos autores indican que las áreas más frecuentemente afectadas son las relacionadas con los llamados “síntomas externalizados”: hiperactividad, impulsividad,
Adolescencia y búsqueda de identidad 19 agresividad, conductas delictivas, etc. Por lo que respecta a las diferencias de género en las conductas disruptivas, destaca la mayor incidencia de problemas de tipo emocional en las niñas y de tipo de conductual en los niños. Los comportamientos inadecuados pueden llevar a una mala relación familiar pudiendo provocar situaciones tensas en las que se pondrán a prueba los límites y la resistencia familiar. Esto como ya se ha señalado anteriormente, dificulta a su vez aun más el proceso de construcción de la identidad iniciando así un proceso negativo que se retroalimenta. En las ocasiones más extremas la familia puede no superar la situación y producirse una adopción truncada, pudiendo verse la salud psicológica del menor adoptado fuertemente perjudicada (Lapastora y Velázquez de Castro, 2007). Breve análisis de los recursos para la intervención Unos años atrás la intervención profesional en el ámbito de la adopción había estado centrada en la valoración de idoneidad de las familias solicitantes y en la asignación de menores a familias. Actualmente y cada vez más, se resalta la necesidad y las consecuencias positivas de una intervención por parte de profesionales tanto antes de que se produzca la llegada del menor al hogar, como una vez que se ha producido dicha llegada. Una actuación adecuada preadopción y postadopción es un elemento que favorece la integración de los menores adoptados a su nueva familia (Gónzalez, 2008). Una intervención adaptada a las necesidades de cada familia en concreto, se postula como un factor positivo que facilita el proceso de adaptación mutuo de todos los miembros familiares y consecuentemente en todos los factores protectores que facilitan el proceso de construcción de la identidad del adolescente adoptado. Por una lado, los servicios ofrecidos a la familia antes de la adopción se centran principalmente en la información y formación, dirigidos a la preparación de los futuros padres adoptivos. Durante las sesiones informativas y formativas se abordan diversos temas relacionados con el mundo de la adopción y de los menores, entre ellos los factores de protección y/o riesgo expuestos en este trabajo. Por otro lado, las actividades profesionales englobadas dentro de los servicios postadopción, dirigidos a la resolución de conflictos, se centran en tres contenidos fundamentales: asesoramiento y orientación familiar, psicoterapia y mediación en la búsqueda de los orígenes (Palacios, 2009). Estos recursos son especialmente útiles en la etapa adolescente de los menores adoptados, pues habitualmente es en este periodo cuando aumentan las dificultades y los obstáculos debidos esencialmente a la principal tarea de esta etapa, la construcción de la identidad. Uno de los recursos más utilizados es el asesoramiento a los padres adoptivos para la adquisición de determinadas habilidades útiles en la resolución de conflictos.
Adolescencia y búsqueda de identidad 20 Conclusión El principal objetivo del presente trabajo ha sido analizar el proceso de búsqueda de identidad en los adolescentes adoptados; para ello se han seleccionado ocho factores de riesgo y/o protección que dependiendo de su desarrollo facilitarán o obstaculizarán el proceso de construcción de identidad. En primer lugar, antes de que se produzca la adopción, los futuros padres deben tener unas motivaciones adecuadas y expectativas realistas. Una vez que el menor ha llegado al hogar, la creación del vínculo de apego seguro y el afrontamiento de la relación familiar a través del estilo democrático, se presentan como dos factores de importancia que facilitan la construcción de identidad del adolescente adoptado. Por lo que respecta a la información en torno a los orígenes del menor adoptado, que éste sea conocedor de su condición desde una temprana edad, que la comunicación entre los miembros de la familia en torno a la adopción sea fluida y abierta y, por último, que el menor reciba información sobre su vida previa a la adopción, aunque esperando al encuentro físico con sus orígenes hasta alcanzar mayor madurez emocional que la adquirida en la adolescencia, se postulan igualmente como factores facilitadores del proceso de construcción de identidad. Finalmente, si el menor no ha experimentado situaciones especialmente negativas antes de su adopción, si ha pasado periodos cortos de institucionalización y si la adaptación escolar tras su adopción se produce dejando el espacio temporal adecuado y con unas primeras experiencias positivas, es probable que el adolescente vea facilitado su proceso de construcción de identidad. Los factores hasta aquí enumerados, pueden no sólo facilitar el proceso de construcción de identidad del menor adoptado, sino que a su vez prevendrán de una posible adopción truncada. Las conductas disruptivas tan frecuentes en menores adoptados pueden considerarse como un síntoma de un proceso de construcción de identidad obstaculizado. Las intervenciones en este ámbito destacan por su importancia, tanto antes de la adopción por las funciones formativas que contienen, como por las realizadas después de la adopción proporcionando a los miembros de la familia habilidades y recursos que permitan superar los obstáculos surgidos, principalmente en la adolescencia. La investigación sobre los factores influyentes en el proceso de construcción de la identidad es una línea sobre la que debe trabajarse con el fin de aportar más y nuevos conocimientos que permitan tanto a los profesionales del ámbito de la adopción, como a las familias adoptantes e incluso profesionales de otros ámbitos, como médicos o profesores, obtener conocimientos que les permitan una actuación encaminada a facilitar el proceso de construcción de identidad de los menores adoptados. Además, el aumento de conocimiento puede resultar útil para las actuaciones encaminadas hacia la prevención de conductas problemáticas y de posibles adopciones truncadas.
Adolescencia y búsqueda de identidad 21 Referencias (2012, 4 de marzo). Adopciones truncadas. Recuperado el 10 de abril de 2012, de http://www.elpais.com/psp/index.phpmodule=elp_pdapsp&page=elp_pda_noticia&idNoticia=201 20304elpnepsoc_2.Tes&seccion=soc. Amorós, P. (1987). La adopción y el acogimiento familiar. Madrid: Narcea S.A. Ediciones. Ato, E.; Galián, MªD. & Huéscar, E. (2007). Relaciones entre estilos educativos, temperamento y ajuste social en la infancia: Una revisión. Anales de psicología, vol.23 (1), 33-40. Berástegui, A. & Gómez, B. (2007). Esta es tu historia. Identidad y comunicación sobre los orígenes en adopción. Madrid: Universidad Pontificia Comillas. Carta Europea de los derechos de la infancia. DOCE nº C 241, (21 de Septiembre de 1992). Erikson, E. (1968). Identidad juventud y crisis. Madrid: Taurus. Estadística básica de protección a la infancia. Adopción nacional (2008). Recuperado el 20 abril de 2012, de http://www.msssi.gob.es/politicaSocial/familiasInfancia/adopciones/estadisticas.htm Estadisticas de adopción internacional años 2006-2010. Recuperado el 20 de abril de 2012, de http://www.msssi.gob.es/politicaSocial/familiasInfancia/adopciones/estadisticas.htm González, T.J. (2008). La orientación familiar y el acompañamiento en los procesos de adopción. Tendencias pedagógicas, vol.13, 135-155. J. Palacios, (1998). Familias adoptivas. Familia y desarrollo humano. Madrid: Alianza editorial. Jiménez, T.I. (2006). Familia y Problemas de Desajuste en la Adolescencia: el Papel Mediador de los Recursos Psicosociales. Tesis Doctoral, Universidad de Valencia, Valencia, España. Lapastora, M. & Velázquez de Castro, F. (2007). Saber educar: Niños adoptados, estrategias para afrontar conductas. Madrid: editorial Síntesis. Lapastora-Navarro, M. (25-26 marzo 2010). La identidad del niño. Zaragoza: Docencia IASS. Larrondo Creste, L. (2004). Dificultades durante el proceso de vínculación y apego en las familias adoptivas. Bienestar y protección infantil, vol.3 (2), 15-26. Magaña-Loarte, M. (2008). Cómo convivir con adolescentes. Una guía para que padres e hijos se entiendan
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