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Abstract
El objetivo final que se pretende conseguir es realizar una revisión del cuestionario del desarrollo comunicativo y social en la infancia (M-CHAT/ES), se trata de un cuestionario para poder identificar el mayor número de niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo, en las edades comprendidas entre 18 y 24 meses. Esta revisión está adaptada para que el cuestionario se pueda aplicar de forma auto administrada. El siguiente paso que se debería conseguir sería que este cuestionario fuera administrado por el pediatra y en el que los padres pudieran completarlo sin ningún tipo de ayuda, para así poder conseguir una detección precoz del autismo. Allueva Vicente, Laura; Lucas Alba, Antonio
Full text
1 REVISIÓN DEL CUESTIONARIO DEL DESARROLLO COMUNICATIVO Y SOCIAL EN LA INFANCIA PARA LA DETECCIÓN DEL AUTISMO (M-CHAT) DE CARA A SU APLICACIÓN AUTO-ADMINISTRADA Laura Allueva Vicente Universidad de Zaragoza Facultad de Ciencias Sociales y Humanas 4º curso, Grado de Psicología
2 ÍNDICE PÁGS GLOSARIO DE TÉRMINOS………………………………………….. 3 INTRODUCCIÓN………………………………………………………. 4-8 MÉTODO……………………………………………………………….. 9-13 RESULTADOS…………………………………………………………. 13-20 CONCLUSIONES………………………………………………………. 20-21 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS………………………………….. 22 ANEXOS……………………………………………………………....... 23-34
3 GLOSARIO DE TÉRMINOS CHAT: CHecklist for Autism in Toddlers. D.T.: Desviación típica. DSM: Manual Estadístico y Diagnóstico de Trastornos Mentales. MCHAT: Modified CHecklist for Autism in Toddler. PDD-NOS: Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. TGD: Trastornos Generalizados del desarrollo.
4 INTRODUCCIÓN El autismo es un trastorno severo de la maduración de la conducta. Los trastornos incluidos dentro del espectro del autismo son estados neuropsiquiátricos que presentan una amplia variedad de expresiones clínicas, y el resultado de disfunciones multifactoriales del desarrollo del sistema nervioso central. Este trastorno sigue un curso temporal característico, ya que, se ve afectado de la infancia en adelante. El término autismo fue introducido por un psiquiatra llamado Eugen Bleuler, en 1911. Lo refirió, originalmente, a un trastorno básico de la esquizofrenia, que consiste en la limitación de las relaciones con las personas y con el mundo externo. Esta limitación podría describirse como una retirada, por parte del paciente, del mundo social, para sumergirse en sí mismo. De ahí las palabras “autista” y “autismo”, que provienen del término griego autos, que significa “sí mismo”. Pero los pioneros del Autismo fueron, Leo Kanner y Hans Asperger. Fueron los primeros en publicar descripciones de este trastorno. La publicación de Kanner se realizó en 1943 y la de Asperger en 1944. Los dos contenían detalladas descripciones de casos y presentaban los primeros esfuerzos teóricos por explicar la alteración. Tanto Kanner como Asperger pensaban que, desde el nacimiento, se producía un trastorno fundamental que daría lugar a problemas muy característicos, acentuaron las peculiaridades de la comunicación y las dificultades de adaptación social de los niños autistas. Los dos prestaron especial atención a los movimientos estereotipados y a sus peculiaridades respecto a logros intelectuales que poseían algunos casos. Después de dar a conocer los orígenes del autismo, es importante conocer qué se sabe de este trastorno. En primer lugar, es importante aclarar que el Autismo no es una “enfermedad” sino un “Síndrome”, es decir, un conjunto de síntomas y signos que distinguen a quien los tiene de quien no los tiene. Los Síndromes permiten agrupar a personas con las mismas características y estudiarlas. El Autismo se constituye como un Síndrome, entendiéndose que diversas causas pueden determinarlo. Las causas son aún desconocidas, ya que, en caso contrario hablaríamos de enfermedades concretas. Lo ideal sería que hubiera una respuesta que, al mismo tiempo, permitiera explicar y prevenir el autismo, y que apuntase a alguna clase de curación. Pero esa respuesta no existe. Llegará un momento en que se llegue a descubrir el cuadro completo de causas y efectos, cómo se entrelaza lo biológico con lo psicólogico, pero hasta entonces existen muchas incógnitas acerca de las causas del Autismo.
5 Los estudios nos han mostrado que un diagnóstico e intervención temprana es muy importante para una mejor evolución, ya que, mejora la calidad de vida de aquellos que se encuentran en el espectro del autismo, pero es muy complicado hacerlo. Se sabe que los niños autistas ya nacen con el trastorno o con el potencial de desarrollarlo, por ello no debemos suponer que existen síntomas desde el nacimiento, de echo, todavía no hay una prueba clínica que lo pueda detectar. Las primeras manifestaciones suelen aparecer a los 18 meses. Se suele diagnosticar entre los dos y tres años de vida tras observar un comportamiento extraño y anormal en el niño, aunque hay casos de aparición más tardía. Las últimas investigaciones de autismo sobre una detección precoz son llevadas a cabo por científicos de la Universidad de California en Davis (EE UU), están investigando la posibilidad de detectar el autismo con un simple análisis de sangre en los recién nacidos. Estos científicos han dado a conocer los resultados de un estudio que apunta en esta dirección. Este grupo de investigadores, dirigidos por David Amaral, comparó los resultados de unos análisis de sangre realizados a un grupo de niños autistas con los de otros niños con desarrollo normal. Del total de proteínas analizadas, 100 de ellas tenían una presencia muy distinta en los dos grupos. Aunque es algo desconocido quizás alguna de estas proteínas es el marcador biológico del autismo. El científico ha puesto en marcha ahora un estudio que incluirá análisis de recién nacidos. Amaral quiere comprobar si los resultados que pueden predecir el desarrollo del autismo justo después de nacer se confirman posteriormente con un diagnóstico del comportamiento del niño. Si estos resultados fueran los esperados, se podría intervenir y evitar o disminuir los efectos del autismo en un porcentaje muy alto de la población. Hace casi 50 años se pensó que todos los cuadros de Autismo eran idénticos entre sí, pero en la actualidad, sabemos que esto no sólo no es cierto sino que en muchas ocasiones lo que tienen en común las personas con Autismo es mucho menos que lo que les diferencia. Existen grados diversos de afectación. Es un trastorno que afecta a cada individuo de diferentes maneras y a diferentes grados de intensidad. El Autismo y el retraso mental coexisten en la mayoría de los casos. El 15% de las personas con Autismo presenta una inteligencia normal y el 60% de ellas padece, además del Autismo, un retraso mental importante. Este trastorno se define por la presencia simultánea de determinados comportamientos. - Existe una alteración de la interacción social, se caracteriza por una nula o escasa iniciación del contacto social y una dificultad para compartir su foco de interés con los demás.
6 - Se da una alteración en la comunicación social, su principal característica es que existe una ausencia o limitación de las señales no-verbales de interés interpersonal, empatía y simpatía. - Alteración de la imaginación y actividades estereotipadas, las actividades estereotipadas pueden oscilar desde ser simples hasta muy complejas, pueden asociarse con una experiencia sensorial determinada, como escuchar cierta música o ruido mecánico una y otra vez. Durante la niñez utilizan juguetes sin “sacarles partido” o manipulándolos para obtener simples sensaciones. Esas alteraciones son las principales, pero se pueden encontrar otras alteraciones que se asocian a las características de éstas. Algunas aparecen en la mayoría de los casos, lo que sugeriría una relación fundamental con los mecanismos implicados en el Autismo, mientras que otras ocurren con menor frecuencia. - Alteraciones del lenguaje, la comprensión, utilización del lenguaje dentro de un contexto social, el vocabulario, la sintaxis y la semántica suelen estar retrasados y alterados en la mayoría de los casos. Cuando hay suficiente competencia en el habla son características la ecolalia, la inversión o confusión de los pronombres, la repetición de palabras, frases hechas o incluso conversaciones. - Otra alteración asociada es la alteración motriz, puede aparecer una mezcla de competencia y deficiencia motriz. Así, por ejemplo, puede coexistir una torpeza para atarse botones y una capacidad para manipular los mandos del sistema reproductor de videos. - Respuestas alteradas a estímulos sensoriales, estas respuestas aunque no universalmente, están normalmente alteradas. La hipersensibilidad a los sonidos es frecuente entre los más jóvenes y pueden aparecer reacciones diversas ante los estímulos en general como, por ejemplo, fascinación, indiferencia o malestar. - En una mínima parte de la población de personas con Autismo aparece una capacidad auténticamente por encima de lo normal para la edad, como por ejemplo, para la música, la memoria de sucesos, el dibujo o el cálculo numérico o de calendario. - Respecto al comportamiento también existe alteración, algunas personas con autismo son tranquilas y no presentan más problemas de comportamiento que los ligados a sus actividades repetitivas. Sin embargo, la mayoría presentan problemas como por ejemplo, rabietas, gritos, inquietud, agresividad, agitación, autolesiones y/o hábitos personales desagradables. - Son frecuentes los trastornos del sueño, de la alimentación y el ingerir substancias no comestibles o el beber un exceso de líquidos.
7 - Por último, también pueden tener problemas psiquiátricos, algunas personas manifiestan una llamativa ansiedad y presentan reacciones de pánico ante sucesos u objetos no peligrosos, estrés, estados depresivos…. Por lo que respecta a los tipos de autismo que se conocen, el Manual Estadístico y Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM) en su última revisión, DSM-IV, incluye cinco trastornos bajo la categoría de los Trastornos Generalizados del desarrollo (TGD): trastorno autista, síndrome de Asperger, síndrome de Rett, trastorno de desintegración infantil, y trastorno generalizado del desarrollo no especificado. El diagnóstico diferencial entre los diversos trastornos se establece atendiendo aspectos como el grado de desarrollo del lenguaje, la edad en que aparecieron los primeros síntomas y la severidad del trastorno. - Síndrome de Asperger es una forma bastante leve de autismo en la cual los pacientes carecen de empatía. Estas personas son incapaces de relacionar la información facilitada por el entorno y el lenguaje corporal de las personas acerca de los estados cognitivos y emocionales de estas, pero poseen buenas capacidades intelectuales y buen desarrollo del lenguaje. - Síndrome de Rett, se trata de un trastorno cognitivo (afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 personas, principalmente del sexo femenino) que se manifiesta durante el segundo año de vida, o en un plazo no superior a los 4 primeros años de vida. Se caracteriza por la aparición de graves retrasos en el proceso de adquisición del lenguaje y de la coordinación motriz. En un porcentaje alto de los pacientes se asocia con retraso mental grave o leve. El proceso de deterioro cognitivo es persistente y progresivo. - Trastorno de desintegración infantil, aparece un proceso súbito y crónico de regresión profunda y desintegración conductual tras 3-4 años de desarrollo cognitivo y social correctos. Existe un primer periodo de síntomas característicos (irritabilidad, inquietud, ansiedad y relativa hiperactividad), al que sigue la pérdida progresiva de capacidades de relación social, con alteraciones marcadas de las relaciones personales, de habla y lenguaje, pérdida o ausencia de interés por los objetos, con instauración de estereotipias y manierismos. - Trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS). Se diagnostica a niños que presentan dificultades de comunicación, socialización y comportamiento, pero que no cumplen los criterios específicos para el diagnóstico de ninguno de los otros trastornos generalizados del desarrollo. El tratamiento del autismo es un intento de desarrollar en el niño las funciones alteradas, y de disminuir las anomalías emocionales o de conducta de que puede
8 acompañarse su trastorno, aunque la gran diversidad de casos obliga a individualizar los tratamientos. Para llevar a cabo este proceso se deben de disponer las condiciones del medio interno y externo de los niños que padecen el trastorno de forma que sea posible que aprendan, a través de procesos de aprendizaje intencionado y explícito, funciones muy importantes de desarrollo que las otras personas aprenden de forma implícita e incidental en un periodo crítico de la vida (el que se extiende entre el año y medio y los cinco años). A través de procesos de enseñanza-aprendizaje que implican un alto grado de compromiso familiar, terapéutico y educativo se producen, en muchos casos, cambios que realmente “normalizan” en aspectos importantes las experiencias de los niños autistas, aunque no “curen” el autismo. Estas son las alternativas principales que existen mientras no sea posible eliminar por completo la experiencia del autismo y todo el sufrimiento que conlleva. Como se ha mencionado anteriormente en la actualidad no disponemos de ningún marcador biológico para el autismo, por tanto la detección debe focalizar su atención en la conducta. Existen dos niveles de detección: el primero, que se dirige a toda la población, implica identificar todos los niños con riesgo de cualquier trastorno evolutivo, y un segundo nivel que implica una investigación más en profundidad de los niños anteriormente identificados como de riesgo de padecer un trastorno evolutivo, diferenciando aquí el autismo de otras clases de dificultades evolutivas. Actualmente los instrumentos diagnósticos disponibles son difíciles de aplicar a los niños más pequeños. Esto tiene su explicación en las diferencias sintomáticas entre los casos y también a que las carencias sociales, lingüísticas y ciertos retrasos no se ponen de manifiesto hasta que el niño no tiene la oportunidad de interaccionar con sus compañeros en la guardería. Los síntomas primarios del autismo cambian con la edad y en los niños menores de dos años el diagnóstico comportamental está plagado de dificultades ya que, el repertorio de conductas es muy limitado. En niños muy pequeños ciertos retrasos y alteraciones del patrón de la interacción social pueden ser confundidos con timidez, temperamento inhibido o con rasgos evolutivos relacionados con características familiares. Es muy importante el papel que los pediatras pueden ejercer en la detección precoz de este trastorno, ya que, son los profesionales que mayor contacto tienen con los niños, porque se dedican a la atención de éstos durante su infancia. De momento no existen instrumentos sencillos que permitan su uso en las consultas pediátricas en estas primeras edades y además estén adaptados a los tiempos de consulta. Los padres normalmente empiezan a ser conscientes de las dificultades de su hijo/a entre los 18 y 24 meses de edad. Por ello el objetivo final e hipótesis de investigación que se pretende conseguir consiste en realizar una revisión del cuestionario del desarrollo comunicativo y social en la infancia (M-CHAT/ES) (ver anexo 1), se trata de un cuestionario para poder identificar el mayor número de niños
9 con Trastornos Generalizados del Desarrollo, en las edades comprendidas entre 18 y 24 meses. Esta revisión está adaptada para que el cuestionario se pueda aplicar de forma auto administrada, para ello se han modificado las preguntas dándoles mayor precisión. El siguiente paso que se debería conseguir sería que este cuestionario fuera administrado por el pediatra y en el que los padres pudieran completarlo sin ningún tipo de ayuda, para así poder conseguir una detección precoz del autismo. MÉTODO Muestra En este estudio piloto han participado 25 personas que cumpliesen con un requisito fundamental, ser padres o hallarse al cuidado de un niño entre los 18 y 24 meses. El 96% de los participantes eran mujeres, y su edad se sitúa entre los 32 y los 48 años (media = 37,12; d.t.= 3,63). Respecto al nivel de estudios, el 8% tenía estudios elementales, el 16% estudios secundarios, el 20% estudios de formación profesional y, por último, el 52% eran universitarios. Con respecto a la profesión, podemos organizar los datos en cuatro categorías básicas, amas de casa (36%), profesiones liberales (veterinaria, dentista, abogado… 12%), funcionario (36%) y por último, trabajador autónomo (8%). Con respecto a las características más relevantes de las personas al cuidado de un niño que hemos entrevistado (ver anexo 2), podemos decir que suelen estar al cuidado de un niño (52%) o a lo sumo dos (44%). Sólo un 4% de la muestra se ocupaba de tres o más niños. La edad media del niño sobre cuyos hábitos y reacciones se preguntará al entrevistado es de 22 meses y medio. En cuanto al tiempo de contacto que el cuidador estima tener con el niño, podemos decir que es extenso (m=13,24 h, aproximadamente 13 horas y un cuarto). Este tiempo se reparte en dos periodos o momentos al día (m=2,20), tarde/noche (84%) y mañana (16%). Por término medio, cada niño tiene dos cuidadores distintos a lo largo del día (m=2,32). Por último, ninguno de los niños poseía características especiales (discapacidad, minusvalía física o psíquica, deficiencia). Medidas El cuestionario principal en el que nos hemos basado tiene su origen en el Cuestionario para el Autismo en Niños Pequeños (del inglés, CHecklist for Autism in Toddlers, CHAT; Baron-Cohen et al., 1996), que fue diseñado para identificar niños de 18 meses de edad con riesgo de padecer autismo en la población normal. Este cuestionario fue a su vez rediseñado por Robins, Fein y Barton (2001) de forma que pudiese ser cumplimentado exclusivamente por los padres y que pudiese identificar el mayor número de niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo en un rango de
16 más representativas, a los niños de 18 a 24 meses le suele asustar un portazo, romper un vaso, una tormenta o los petardos, en cambio no les suele asustar, el sonido de un silbato, el timbre, el teléfono o la caída de un cubierto. Para finalizar este proceso, con los estadísticos descriptivos y con los resultados no cuantificables se ha establecido la revisión del cuestionario del desarrollo comunicativo y social en la infancia (M-CHAT/ES) para aplicación auto administrada (Ver anexo 3. revisión del cuestionario del desarrollo comunicativo y social en la infancia (M- CHAT/ES) para aplicación auto administrativa). A continuación se realizó un análisis de correlaciones (ver tabla 4), para averiguar que ítems eran significativos y que relación tenían entre ellos. En primer lugar, se realizó este análisis con los ítems críticos que son los más indicativos de la existencia de rasgos autistas. Tabla 4. Análisis de correlaciones ítems críticos.
17 De todos los ítems que se consideran críticos, hemos podido comprobar que existen correlaciones significativas. En primer lugar, el ítem2.a y el ítem9.a correlacionan de forma positiva y significativa (rxy=0,547; p<0,005). Este dato podría leerse diciendo que los niños que tienen más oportunidades de ver otros niños y relacionarse con ellos, se muestran también más receptivos, curiosos y comunicativos con respecto a su entorno. El ítem9.a también correlaciona de forma positiva y significativa (rxy=0,630; p<0,005) con el ítem7.a. Estos dos ítems correlacionan de esta manera, porque a los niños, cuando algo les llama la atención (un objeto, una persona, luces…), en muchas ocasiones, también significa que lo que les ha llamado la atención les gusta. En segundo lugar, el ítem2.b y el ítem14.a correlacionan de manera positiva y significativa (rxy=0,523; p<0,005). Este dato se podría interpretar suponiendo que cuando los niños intentan comunicarse con sus iguales, sus padres en más ocasiones tienen que llamarlo por su nombre, debido al cuidado que deben recibir los niños por parte de los padres en ese contexto. Por último, respecto a los ítems críticos los ítems14.b y 15.a correlacionan de forma negativa y significativa (rxy= -0,420; p<0,005). Este dato se podría interpretar de manera que cuantas menos veces los niños respondan a su nombre, más veces se utilizará la conducta de señalar para que él pueda entender lo que se le quiere comunicar. En segundo lugar, realizamos un análisis de correlaciones de los ítems que se consideran críticos y de los que no se consideran críticos (ver anexo 4), para poder averiguar las correlaciones que existen entre estos dos grupos de ítems. En primer lugar, el ítem crítico 2.a correlaciona de forma positiva y significativa con el ítem “no crítico” 1.b (rxy= 0,598; p<0,005). Este dato, podemos interpretarlo de manera que, para que a los niños les guste que le hagan el caballito e interactúen con ellos, tienen que tener varias oportunidades al día de ver a otros niños y a otras personas. El ítem crítico 7.a correlaciona de forma positiva y significativa con el ítem 6.a (rxy= 0,538; p<0,005) y con el ítem 17.a (rxy= 0,520; p<0,005). Estos datos se pueden interpretar de manera que, cuando a los niños algo les llama la atención, intentan que sus padres se den cuenta y para ello realizarán la conducta de pedir, como consecuencia de ello, los padres prestarán atención a sus hijos dirigiendo la mirada hacia lo que les hayan pedido. El ítem crítico 7.b correlaciona con dos ítems. El primero de ellos es el ítem 4.a correlaciona de manera positiva y significativa (rxy= 0, 537; p<0,005). Este dato, lo interpretaremos de manera que, los niños que señalen con el dedo cuando algo les llame la atención, también tendrán más oportunidades para que cuando sus padres les hagan el caballito puedan formar parte del juego interactuando con las manos. Y correlaciona también de la misma manera con el ítem 6.b (rxy= 0,629; p<0,005). En las edades de las que hemos partido en nuestro estudio, una conducta muy repetitiva es señalar, debido a que el lenguaje es escaso, este dato podría interpretarse en base a que,
18 cuando los niños señalan, lo más probable es que sea porque algo les ha llamado la atención o porque quieren conseguir algo y para ello lo piden de esa manera. El ítem crítico 9.a correlaciona con tres ítems. Con los tres correlaciona de manera positiva y significativa. En primer lugar con el ítem 8.a (rxy= 0,521; p<0,005). Este dato se podría interpretar de forma que, los niños cuando les gusta un objeto, también les gustará jugar con juguetes o piezas pequeñas. En segundo lugar con el ítem 17.a (rxy=0,522; p<0,005). Esta correlación, podríamos interpretarla de manera que, cuando a los niños les gusta un objeto lo más probable es que lo miren y por tanto los padres también lo mirarán. Y por último con el ítem 19.b (rxy= 0,564; p<0,005). Este dato, podría interpretarse en base a que cuando a los niños les gusta un objeto intentarán que sus padres le presten atención a la actividad que esté realizando con dicho objeto. Respecto al ítem crítico 14.a correlaciona de manera significativa y positiva con dos ítems. En primer lugar con el ítem 1.b (rxy= 0,793; p<0,005). Este dato se podría interpretar de tal manera que, cuando los padres realicen el juego del caballito con sus hijos les llamarán por su nombre y los niños interactuaran con ellos mostrando que les gusta que les hagan ese juego. Y en segundo lugar con el ítem 21.b. (rxy= 0,787; p<0,005). Este dato, lo podríamos interpretar de manera que, para que los padres llamen a sus hijos por su nombre, los niños tienen que entenderlo y tienen que entender todo lo que la gente les dice. El ítem crítico 15.a correlaciona de manera negativa y significativa con dos ítems no críticos. En primer lugar con el ítem 4.b (rxy= - 0,594; p<0,005). Este dato se puede interpretar de manera que, cuando los padres señalan un juguete en la habitación de sus hijos, es probablemente porque sus hijos necesitan apoyarse en la comunicación no verbal para entender a sus padres, por lo que a los niños no les gustará interactuar mediante el juego del cucú-tras. Y con el ítem 23 (rxy= - 0,621; p<0,005). Este dato, podríamos interpretarlo de manera que, los niños que realizan la conducta de mirar al vacío o ir de un lado para otro sin propósito, en pocas ocasiones cuando sus padres les señalan un juguete prestarán atención y mirarán el juguete. Por último el ítem 15.b correlaciona de forma positiva y significativa con 4 ítems. En primer lugar con el ítem 5.b (rxy= 0,507; p<0,005). Esta correlación, se puede interpretar de manera que cuando los niños dirigen la mirada hacia los juguetes que les muestran sus padres, también utilizarán más el juego imaginativo, ya que, demuestran que les gusta el juego. Con el ítem 10.b (rxy= 0,510; p<0,005). Como se ha mencionado anteriormente el contacto ocular forma una parte muy importante de la comunicación no verbal. Por lo que, esta correlación podría interpretarse de la siguiente manera, los niños que dirigen la mirada hacia los juguetes que señalan sus padres, también mantendrán ese contacto ocular con las personas con las que están interactuando. Con el ítem 12.b (rxy= 0,710; p<0,005). Como en la correlación anterior, tiene mucha importancia la comunicación no verbal. Este dato podríamos interpretarlo en base a que cuando los niños miran los juguetes que señalan sus padres, responden con una sonrisa, para dar a conocer que les gusta. Por último, con el ítem 19.b (rxy= 0,787; p<0,005). Este dato, podría interpretarse de
19 manera que, los niños que dirigen la mirada hacia los juguetes que señalan sus padres, también intentarán que éstos les presten atención cuando realicen alguna actividad. Por último se realizó un análisis de varianza con el objetivo de hallar la varianza total explicada para concluir que ítems son los que se encuentran con mayor saturación y qué ítems forman los componentes principales (ver tabla 5). Se interpretarán los tres primeros componentes siendo los que tienen una mayor varianza total explicada. Se comentarán los ítems que están agrupados y por tanto que de más saturación constan. Tabla 5. Matriz de componentes.
20 El primer componente tiene como varianza 18,023 y los ítems que lo componen son 19.b, 15.b, 19.a, 5.b, 8.a, 12.b, 8.b, 3.a y 5.a. se podría decir que este componente se basa principalmente en la importancia que tiene el juego en las edades comprendidas entre 18 y 24 meses y el interés que a esas edades los niños demuestran por las cosas que les gustan. El segundo componente da como resultado una varianza total explicada de 14,549 y los ítems de los que consta son el 1.b, 14.a, 21.b, 2.b, 10.b, 4.a y 7.b. Este componente se basa en la forma que tienen los niños de interactuar con las personas que le rodean y con su el entorno. Y por último el tercer componente tiene como varianza, 12,313 y los ítems que lo componen son el 7.b, 7.a, 9.a, 6.b, 12.a, 17.a, 1.a, 3.b, 6.a. Este componente tiene como base la importancia que tiene la comunicación en este rango de edad, la comunicación con las personas que le rodean y cómo los niños comunican lo que quieren y lo que necesitan. CONCLUSIONES Nuestro objetivo e hipótesis consistía en realizar una revisión del cuestionario del desarrollo comunicativo y social en la infancia (M-CHAT/ES), el cual fuera auto administrado y se pudiera pasar en la consulta del pediatra sin necesidad de ayuda por parte de los profesionales. El siguiente paso sería administrar la revisión del test y comprobar si los resultados eran los esperados. Los resultados obtenidos a través de nuestro estudio piloto han permitido conseguir el objetivo propuesto. Además de comprobar las diferentes correlaciones que existen. Las cuales, la mayoría se trataba de correlaciones positivas. El mayor número de correlaciones ha resultado de la comparación entre los ítems críticos y “no críticos”. Se ha podido observar con este análisis las características principales de los niños entre 18 y 24 meses y la importancia de la interacción y las emociones a la hora de expresarse. Es decir, la importancia de la comunicación y de las relaciones interpersonales, algo que en los niños con autismo se ve muy afectado, por lo que este cuestionario pretende identificar a niños con autismo mediante preguntas relacionadas con la comunicación y las relaciones. A la hora de realizar el análisis de varianza hemos podido corroborar los resultados anteriores. Los ítems que mayor saturación tienen han formado tres componentes principales, los cuales tienen como característica principal la comunicación y la interacción con las personas y el entorno.
21 Este estudio se podría mejorar en investigaciones posteriores con una muestra mayor, la cual, podría garantizar mayor variabilidad y representatividad. También se debe tener en cuenta el contexto de las preguntas de nuestro estudio piloto, se podrían definir más, son unas preguntas difíciles de contestar porque la estimación que hay que realizar es complicada, además hay que tener en cuenta que es un cuestionario muy largo, en el que hay que tener tiempo para poder pensar las preguntas, por eso, creo que pueden influir variables contaminantes cómo el cansancio o el tiempo del que dispongan. Controlando estas variables, por ejemplo mediante la presencia del entrevistador con los padres y la explicación de dicho cuestionario, podríamos conseguir que la revisión del cuestionario del desarrollo comunicativo y social en la infancia (M-CHAT/ES) fuera más representativo y poder llevar a cabo el objetivo inicial.
22 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Equipo de Orientación y Evaluación Psicopedagógica de Teruel (2009). El autismo. Teruel. Fuentes J; Aizpurua I; Iera A; Nograro C y Urquijo C. (1992). Autismo y necesidades educativas especiales. Vitoria-Gasteiz. Servicio central de publicaciones del gobierno vasco. Riviere A; y Bernardos M (1991). Autismo. Hacia una explicación del enigma. Madrid. Alianza Editorial. Riviere A; Martos J. (1997). El tratamiento del Autismo: Nuevas perspectivas. MTAS APNA, Madrid. Riviere A; y Martos, J. (Comps.) (2000). El niño pequeño con autismo. Madrid: APNA. F. Díaz-Atienza; C. García Pablos; A. Martín Romera. Diagnóstico precoz de los Trastornos Generalizados del Desarrollo. Disponible en: http://www.paidopsiquiatria.com/rev/numero5/autismo.pdf Hacer para ser. Disponible en: http://www.hacerparaser.com/index.php?idInfo=3&idDonde=2
23 ANEXOS ANEXO 1
24 ANEXO 2 Mi nombre es Laura Allueva, soy estudiante del último curso de psicología en la Universidad de Zaragoza. Estoy realizando un trabajo para facilitar la evaluación preventiva que los propios padres pueden hacer de sus hijos. Para ello, necesito conocer las pautas habituales que los padres, tutores o cuidadores observan en niños de 18 a 24 meses. Se trata de indicar en qué medida los niños responden o se comportan en un conjunto de situaciones normales. Para ello, he ideado dos tipos de escalas. En la primera de ellas les pediré que realicen una estimación de 0 a 10 y en la segunda escala la estimación deberán realizarla de 0% a 100%. Estaré muy agradecida si pudiera contestar lo más preciso, claro y sincero posible. Muchas gracias por su atención y esfuerzo. Datos básicos sobre la persona entrevistada: - sexo: - edad: - nivel de estudios: - profesión: - número de hijos: - edad exacta de su hijo/a: - estimación del número de horas que pasa al día con su hijo/a: - momentos del día que comparte con él (mañana, tarde, todo el día): - cuantas personas atienden a su hijo/a en el hogar familiar: - características especiales del niño (discapacidad, minusvalía física o psíquica, deficiencia…): 1- Cuando sienta a su hijo en sus rodillas, haciéndole el caballito, ¿Le gusta? Aproximadamente durante un día, ¿cuántas veces le suele hacer el caballito? (le voy a pedir que me haga una estimación de 0- 10). De todas esas veces, ¿cuántas de ellas le gusta a su hijo/a? (le voy a pedir que me haga una estimación de 0% al 100%). 2- Suponga que lleva a su hijo/a al parque, a la guardería, es decir, a lugares donde puede encontrarse con otros niños. Nos interesa saber, ¿cómo actúa ante la presencia de éstos? Se acerca, los nombra (dice “nene”), los señala, intenta comunicarse con ellos… Aproximadamente durante un día, ¿cuántas oportunidades tiene su hijo de ver a otros niños? (le voy a pedir que me haga una estimación de 0-10). De esas oportunidades ¿en cuántas de ellas tiene su hijo/a dicho comportamiento? (le voy a pedir que me haga una estimación de 0%-100%). 3- Suponga que lleva a su hijo/a a sitios donde es fácil subirse, columpios del parque, sillones de casa… ¿a su hijo/a le gusta subirse a estos lugares? Aproximadamente durante un día, ¿cuántas veces tiene la oportunidad de hacerlo? (le voy a pedir que me haga una estimación de 0-10). De esas oportunidades, ¿en cuantas de ellas su hijo realiza esa conducta? (0%-100%).
25 4- Cuando juega con su hijo al "cucu-tras" (taparse los ojos y luego descubrirlos, jugar a esconderse y aparecer de repente), ¿Le gusta? De forma estimada, ¿cuántas veces juega con él al “cucu-tras”? ( 0-10). De todas las veces que juega con él, ¿Cuántas de ellas muestra que le gusta? (0%-100%). 5- Cuando su hijo/a juega, en algunas ocasiones, ¿realiza juegos imaginativos? Por ejemplo, haciendo como si hablara por teléfono, como si estuviera dando de comer a una muñeca, como si estuviera conduciendo un coche… De forma estimada durante un día, ¿Cuántas veces su hijo/a juega a todo tipo de juegos? (0-10). De todas esas veces que juega, ¿en cuántas utiliza el juego imaginativo? (0%-100%). 6- Cuando su hijo/a quiere pedir algo, suele señalar con el dedo, por ejemplo, cuando quiere que le den algo de comer, le den un cuento… Aproximadamente durante un día, ¿Cuántas veces pide algo? (0-10). De todas las veces que le pide algo, ¿en cuántas de ellas señala con el dedo? (0%-100%). 7- Suponga que a su hijo/a le llama algo la atención, como por ejemplo, colores, medios de transporte, personas, animales… lo común es que lo señale con el dedo. De forma estimada durante un día, ¿Cuántas veces algo le llama la atención? (0-10). De todas esas veces en las que algo le llama la atención ¿en cuántas de ellas señala con el dedo? (0%- 100%). 8- Suponga que su hijo/a juega con piezas o juguetes pequeños, por ejemplo, cochecitos, muñequitos o bloques de construcción. Durante el día, aproximadamente, ¿Cuántas veces juega su hijo con piezas o juguetes pequeños? (0-10). De esas ocasiones que tiene cuando juega con piezas o juguetes pequeños, ¿cuántas veces juega sin que solamente los chupe o los tire? (0%-100%).
32 Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%) 18. ¿Hace su hijo o hija movimientos inusuales con los dedos, como por ejemplo, acercárselos a los ojos? Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%) 19. Si hiciésemos un conteo, a grandes rasgos, diríamos que un niño de 18-24 meses 7 veces al día realiza una actividad que le gusta. Y en esas ocasiones encontramos, que esos niños intentan que sus padres le presten atención en el 89% de los casos. ¿Su hijo/a intenta llamar su atención cuando realiza una actividad que le gusta? Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%) 20. ¿Alguna vez ha pensado que su hijo o hija podría tener sordera? Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%) 21. Un niño de 18-24 meses entiende lo que le dice la gente en el 91% de los casos. ¿Entiende su hijo/a lo que le dicen los demás? Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%) 22. ¿Se queda a veces mirando al vacío, va de un lado al otro sin propósito? Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%)
33 23. Si hiciésemos un conteo, a grandes rasgos, diríamos que un niño de 18-24 meses se enfrenta a 2 situaciones desconocidas durante el día. Y en esas ocasiones, encontramos que esos niños miran primero a sus padres a la cara para saber como reaccionar en el 81% de los casos. ¿Cuándo su hijo/a se enfrenta a una situación desconocida, le mira primero a usted a la cara para saber como reaccionar? Nunca Casi nunca Ocasionalmente Frecuentemente Casi siempre Siempre (0%) (20%) (40%) (60%) (80%) (100%) Muchas gracias por su colaboración.
34 ANEXO 4