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Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 1 Trabajo Fin de Grado La crisis del periodismo en la ficción televisiva: ‘The Wire’ Autora Paola Berné Pallaruelo Directora Dra. Maite Gobantes Bilbao Departamento de Lingüística General e Hispánica Facultad de Filosofía y Letras 2012
2 Índice 1. Introducción……………..................................................................3 2. Fundamentos del periodismo………………………………………5 2.1 El periodismo como “cuarto poder” 2.2 Los orígenes del amarillismo: de W. R. Hearst a J. Cooke 3. Los contornos de la crisis del periodismo hoy……………………..10 3.1 Crisis de profesionalidad: la credibilidad, en juego 3.3 La influencia de la crisis económica en los medios españoles y aragoneses 4. Análisis de The Wire: “La muerte del periodismo”.……………………………………………………....17 4.2 Crítica a la nueva impronta del mercado 4.3 La crisis de contenidos: el periodismo de “impacto” 4.4 El paralelismo del periodismo en la ficción con el mundo de la policía 4.5 ‘Gus’ Haynes, el héroe del periodismo en The Wire 5. Conclusiones…………….….………..……………..…………….30 6. Bibliografía....…………..………………………………...............33
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 3 1. Introducción El presente trabajo es fruto de un texto anterior –realizado para la asignatura optativa de Teoría de la Cultura de Masas– en el cual analizo la representación de la crisis del periodismo en la quinta temporada de The Wire, una ficción realista dirigida por el periodista y escritor David Simon. Una vez analizada esta quinta entrega de la serie –que gira en torno a la redacción del periódico local Baltimore Sun– quería investigar cuál era la situación actual que vive el periodismo y si se correspondía con esa visión crítica que ofrece esta ficción televisiva sobre el oficio de contar historias. En este sentido, la ficción es importante porque nos permite desentrañar un misterio, informar sobre un acontecimiento o proponer un dilema moral al espectador. Debido a su influencia en el imaginario popular, la ficción cinematográfica acaba empapando y afectando a la percepción que el espectador tiene de su entorno. De esta forma, la imaginería cinematográfica acaba formando parte de la cultura y la ficción se convierte en algo absolutamente real, de modo que la concepción que los espectadores tengan del periodismo podría depender más del perfil que el cine les ofrece que de la labor periodística de carne y hueso. Por otra parte, me interesaba conocer también cuáles eran los fundamentos del periodismo y examinar las distintas desviaciones que se producen en la práctica profesional para explicar cómo, en la actualidad, el periodismo se enfrenta a una crisis interna que está afectando a su propia credibilidad. Por ello, he querido insistir en la idea de que la crisis económica solo ha acentuado una crisis de valores previa que el propio periodista David Simon quiso trasladar a la gran pantalla a través de la narración visual de The Wire. Considero que el tema que nos ocupa es relevante puesto que aborda una de las problemáticas fundamentales de la profesión periodística –la crisis de contenidos que
4 está afectando a la propia credibilidad del producto final– y se refuerza con datos objetivos de la situación actual tras profundizar en la obra de Díaz Nosty (‘El libro negro del periodismo’). A lo largo del presente trabajo predomina el tono ensayístico, ya que se trata de una investigación de carácter argumentativo, en la que no siempre es posible llegar a conclusiones científicas con el rigor de la ciencia pura. No obstante, considero que el tema queda suficientemente definido y argumentado gracias a las distintas lecturas realizadas así como al análisis complementario de la serie.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 5 2. Fundamentos del periodismo 2.1 El periodismo como cuarto poder El periodismo, en tanto fenómeno propio de la modernidad, ha sido estudiado por infinidad de autores contemporáneos del mundo de la comunicación. El profesor Martínez Albertos, Catedrático Emérito en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, define el periodismo como “aquella modalidad de la comunicación de masas que tiene como fin específico la difusión no intencional de hechos documentables y la propuesta de comentarios limpiamente subjetivos, u opiniones, acerca de acontecimientos socialmente relevantes” (Martínez Albertos en Benito, Ángel, 1991: 1004). Para Kovach y Rosentiel, el periodismo es sencillamente “un modo de transmitir y amplificar las conversaciones de la gente” (Kovach y Rosenstiel, 2003). La aparición de este fenómeno de comunicación humana está ligada al desarrollo tecnológico de la sociedad industrial, de manera que “la tecnología es algo consustancial con el periodismo” (Martínez Albertos en Benito, Ángel, 1991: 1005). La invención del ferrocarril (1830), el telégrafo (1844) y la rotativa (1846) hicieron posible que a mediados del siglo XIX se hablara ya del periodismo como un fenómeno social. Sin embargo, lo que le distinguiría del resto de disciplinas sería la posibilidad de que ese acontecimiento -más o menos literarioprodujera unos efectos sociales y se convirtiera en un instrumento de control social para los inevitables desajustes y corrupciones de los tres poderes clásicos. Citando a J. L. Martínez Albertos: “hay periodismo a partir del momento en que los periódicos pueden ejercer su papel de controladores de los poderes políticos como perros guardianes de las libertades y de los derechos de los individuos y de los grupos sociales” (Martínez Albertos en Benito, Ángel, 1991: 1006). De esta forma, los periódicos y posteriormente la radio y la televisión se hicieron un hueco como cuarto poder en la sociedad contemporánea y originaron lo que actualmente se conoce como el fenómeno de opinión pública. Pero el gran temor, de ayer y de hoy, es que estos medios utilicen su función con fines ocultos,
6 influyendo negativamente en la opinión pública; generando una masa sin capacidad crítica, de reflexión y conformista. De ser así, el periodismo estaría perdiendo legitimidad como cuarto poder y se estaría desligando de uno de sus compromisos fundamentales: la responsabilidad social ante la ciudadanía. El entretenimiento y el partidismo político son hoy dos de las desviaciones más comunes del periodismo, cuando este olvida sus principios. El interés de la empresa y la necesidad de lograr beneficios económicos ha ido desplazando progresivamente al interés público del periodismo y a su papel vigilante dentro de lo que Foucault denomina estrategias y relaciones de poder. Para este autor, “el capitalismo no se perpetúa únicamente gracias a la reproducción de las condiciones capitalistas de producción. Para que las relaciones sociales capitalistas se reproduzcan no basta únicamente el poder del Estado y de sus aparatos, es preciso el ejercicio de poderes que se ejercen por todo el cuerpo social a través de los canales, formas, e instituciones más diversos. Max Weber señaló acertadamente algo que Marx y los marxistas no parecían haber tenido suficientemente en consideración: que el capitalismo requiere capitalistas, es decir, sujetos movidos por un fundamentalismo ético que los impulsa a un permanente cálculo y a una tensión vital incesante con el objeto de obtener beneficios económicos, éxito en los negocios” (Foucault, 1999: 16). Ya Kapuscinski advertía de que “la mayoría de los directores y de los presidentes de las grandes cabeceras y de los grandes medios de comunicación no son, en modo alguno, periodistas. Son grandes ejecutivos” (Kapuscinski, 2009: 35). “Su misión y su regla no son mejorar nuestra profesión, sino únicamente ganar más. Para estas personas, vivir la vida de la gente corriente no es importante ni necesario; su posición no está basada en la experiencia del periodista, sino en la de una máquina de hacer dinero” (Kapuscinski, 2009: 37). Intereses y poder ejercen así una presión constante sobre la labor periodística en los distintos medios, sean públicos o privados. La cuestión es ahora: ¿cómo debe entenderse el funcionamiento del poder? ¿Tienen los medios la suficiente influencia como para modificar conductas por sí solos? Foucault sostenía que “el poder debe analizarse como algo que solo funciona en cadena. Nunca se localiza aquí o allá, nunca se apropia como una riqueza o un bien. El poder funciona. El poder se ejerce en red y, en ella, los individuos no sólo circulan, sino que están siempre en situación de sufrirlo y también de ejercerlo” (Foucault, 2003: 34). Según este planteamiento, los ciudadanos no tienen por qué ser únicamente considerados como un “blanco inerte”, sino que, como
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 7 individuos, estarían en condiciones de ejercerlo, de tomar ese “relevo”. La propia actividad humana, según Kapuscinski, ejerce su influencia sobre los medios de comunicación, “los más manipulados porque son instrumentos para determinar la opinión pública, algo que puede ocurrir de maneras diversas, dependiendo de quién los gestione” (Kapuscinski, 2009: 59). Por su parte, Castells define el poder como “la relación entre los sujetos humanos que, basándose en la producción -la acción de la humanidad sobre la materia para apropiársela y transformarla en su beneficio- y la experiencia -la acción de los sujetos humanos sobre sí mismos, determinada por la interacción de sus identidades biológicas y culturales en relación con su entorno social y naturalimpone el deseo de algunos sujetos sobre los otros mediante el uso potencial o real de la violencia, física o simbólica”. Más adelante sostiene que este “se fundamenta en el Estado y su monopolio institucionalizado de la violencia (…) encerrando a los sujetos en una apretada estructura de deberes formales y agresiones informales” que analizo posteriormente en el caso práctico de análisis de ‘The Wire’ (capítulo cuarto del presente trabajo). 2.2 Los orígenes del amarillismo: de W. R. Hearst al ‘News of the World’ Históricamente el periodismo ha pasado por diversas etapas y en cada una de ellas ha servido a distintos fines. Hasta el fin de la Primera Guerra Mundial se puede hablar de un periodismo ideológico que concibe la información como un instrumento de lucha política. En esta etapa, cada partido y cada institución relevante tenían su propia prensa. La información no se centraba en la búsqueda de la verdad, sino en ganar espacio y vencer al enemigo particular. Pero a partir de 1920, “los hombres de empresa van imponiéndose de forma cada vez más absorbente sobre los hombres de ideas dando lugar a la gran industria periodística” (Martínez Albertos en Benito, Ángel, 1991: 1007). Nace así el periodismo informativo, centrado en la búsqueda de la verdad; en informar a la gente de lo que sucedía realmente intentando orientar a la opinión pública. Según Kapuscinski: “la situación empezó a cambiar en el momento en que el mundo comprendió que la información es un gran negocio” (Kapuscinski, 2009: 35). “En la segunda mitad del siglo XX, con la revolución de la electrónica y de la comunicación, el mundo de los negocios descubre de repente que la verdad no es
8 importante, y que ni siquiera la lucha política es importante: que lo que cuenta, en la información, es el espectáculo. Y, una vez que hemos creado la informaciónespectáculo, podemos vender esta información en cualquier parte. Cuanto más espectacular es la información, más dinero podemos ganar con ella” (Kapuscinski, 2009: 36). En este contexto nace el periodismo amarillista, basado en el predominio de los fines lucrativos sobre otros más desinteresados. El término amarillismo, ajeno a la simbología del color, se originó durante la batalla periodística que libraron el New York World –propiedad de Joseph Pulitzer- y el New York Journal –de William R. Hearst– de 1895 a 1898. El periódico New York Press, al margen de la batalla entre Hearst y Pullitzer, los acusó de hacer “periodismo amarillo”: falsear, generar morbo y conseguir fuentes a golpe de talonario para aumentar así sus ventas. Este término se sigue utilizando en la actualidad para distinguir a la prensa seria de la prensa sensacionalista, cuyo máximo exponente son hoy los famosos tabloides ingleses. Según Martínez Albertos: “el mayor pecado de esta prensa popular de periodicidad diaria o semanal es la exasperación de la emotividad del lector; es decir, la explotación de lo morboso como instrumento para conseguir las grandes tiradas” (Martínez Albertos en Benito, Ángel, 1991: 1011). No obstante, la historia demuestra que los extravíos de la ética periodística se han producido incluso en las mejores familias: En 1981, tras recibir el premio Pulitzer en la categoría de reportaje de fondo por “El mundo de Jimmy” 1 , la periodista del Washington Post, Janet Cooke, reconocía habérselo inventado todo. A partir de ese momento, el nombre “Janet Cooke” entró a formar parte del vocabulario como símbolo de lo peor del periodismo americano, de la misma forma que “Watergate” (1972) se había convertido diez años antes en el símbolo de lo mejor. Benjamin Bradlee, el que fuera director del Washingon Post durante aquellos años, reflexiona en su libro “Vida de un periodista” sobre el llamativo caso de Janet Cooke y lanza la siguiente advertencia al resto de editores del mundo: “cuidado con las historias que te gustaría que fuesen ciertas. Y cuidado con las costumbres que permiten que fuentes desconocidas se acepten fácilmente” (Bradlee, 2000: 442). Su 1 El reportaje “contaba” la conmovedora historia de un niño de ocho años adicto a la heroína a quien el amante de su madre inyectaba con regularidad.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 9 consejo –de haber sido seguido– habría evitado que años después otro gran periódico estadounidense –paradigma del rigor que distingue al periodismo anglosajón– se viera humillado públicamente por un caso similar. Esta vez el protagonista sería Jason Blair, un redactor de 27 años que había cubierto la invasión norteamericana de Iraq desde su sofá de Manhattan. El escándalo de Blair sacudió en 2002 a la dirección del The New York Times, que tuvo que pedir perdón cuando se descubrió la mentira. Con un ramillete de buenas excusas y un manejo muy hábil de las relaciones interpersonales dentro de la mesa de redacción, Jayson pudo pasar como un reportero responsable y comprometido con la verdad en su trabajo hasta que los errores comenzaron a hacerse patentes y algunas personas citadas en sus informaciones comenzaron a llamar para informar de que no habían sido entrevistadas por este. Recientemente, el escándalo de las escuchas telefónicas del News of the world 2 ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de establecer una regulación que restituya a la prensa, y a los medios en general, la independencia y la credibilidad perdidas. Sin duda, el caso del dominical y sus prácticas ilegales tendría que significar un antes y un después en la compleja historia de la prensa amarilla. 2 Víctimas de los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres y soldados fallecidos en las guerras de Irak y Afganistán fueron espiados, junto a multitud de políticos, deportistas y personajes famosos. La policía ha confirmado que en los 11.000 documentos confiscados al investigador privado que realizó las escuchas figuran los teléfonos de más de 4.000 personas.
16 pluralismo que distingue a nuestro modo de vida democrático. Y, a su vez, se estaría limitando también el número de voces críticas que tengan algo que decir en el panorama político, económico o social.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 1 7 4. Análisis de The Wire: “La muerte del periodismo” Ficha técnica de la serie Título Original: The Wire (Bajo escucha) Creador: David Simon Producción Ejecutiva: David Simon y Robert F. Colesberry Estudio: HBO Género: Drama-Policiaca Fecha de estreno en USA: junio de 2002 Fecha de estreno en España: diciembre de 2004 Lugar de rodaje: Baltimore Sintonía: Way Down In The Hole - The Blind Boys Of Alabama Temporadas: 5 Episodios: 60 Duracion: 781 min. (60 min. por capitulo, aprox.) El oficio del periodismo ha interesado desde siempre al mundo de la ficción y la figura del periodista se ha convertido con el paso de los años en un excelente recurso narrativo para la novela, el cine y las series de televisión. Así pues, el público conoce más a Charles Foster Kane –Orson Welles– (Ciudadano Kane, 1941) que a William Randolph Hearst y asocia más la figura del periodista a la de personajes como Lou Grant –interpretado por Edward Asner– (Lou Grant, 1977-1982) o Luis Sanz –José Coronado– (Periodistas, 1998-2002) que a quienes diariamente elaboran los periódicos o los informativos de radio y televisión. Sin duda, el periodismo y la figura del periodista ofrecen un magnífico punto de partida para desentrañar un misterio, informar sobre un acontecimiento o proponer un dilema moral al espectador. No obstante, las formas de proyectar la labor periodística son variadas. Por un lado, encontramos películas antiguas como “Ciudadano Kane” o “El gran carnaval” que muestran al profesional de la información como un ser
18 despreciable, exento de escrúpulos y con ansias de fama; mientras que películas recientes de la década del 2000 como “Buenas noches y Buena Suerte” o “La sombra del poder” identifican la figura del periodista con la del héroe, que en su búsqueda de la verdad lucha contra la corrupción de los gobiernos y ejerce un contrapoder frente a estos. En general, esta idea romántica de la labor periodística parece ser muy frecuente en el mundo del cine, donde los profesionales de la información tienden a ser estereotipados como héroes o villanos. David Simon (Washington D.C., 1960) es la antítesis de Hollywood. El creador de The Wire trabajó en la redacción del Baltimore Sun como periodista de sucesos durante doce años, de 1982 a 1995 6 . De allí salió desilusionado con ciertos tejes y manejes del oficio, y de allí salieron también los temas y las personas de las que se nutrieron dos libros: Homicide y The Corner 7 , obras vistas y admiradas en perspectiva que pueden considerarse la base de la serie. La realidad que descubrió en las calles de Baltimore como reportero local le impidió entregarse a esa visión maniquea de un mundo dividido en dos bandos. Eso tiene sus pros y sus contras: The Wire, que gira en torno a la lucha contra el crimen de un grupo de detectives de Baltimore, fue un rotundo fracaso de público durante su emisión en Estados Unidos por la cadena HBO –entre el 2 de junio de 2002 y el 9 de marzo de 2008– 8 . Tampoco llegó a ser premiada por la industria, que no perdona 6 Se marchó del Baltimore Sun en la tercera reducción de plantilla. Del Pino, Javier: “Periodistas, maleantes y Baltimore”, El País, 2009. 7 El primero de ellos narra sus días y noches como “sombra” de un escuadrón de policía durante 1988, y ganó en su momento el prestigioso Edward Award. El segundo de los libros se ocupa del otro lado de la misma moneda –un año en la vida de una familia negra– y de la esquina donde se cambian billetes por drogas. Dio lugar a una miniserie de seis horas ganadora de tres premios Emmy. Los dos transcurren en Baltimore. 8 Sus episodios violaban muchas de las leyes básicas de la televisión en una afrenta intencionada. Son capítulos de más de una hora de duración que exigen por parte del espectador toda su atención para no perder detalle. Aún así, se decide no explicarle todo, ni tampoco recompensarle al final de una escena o de un episodio. La narración de The Wire está pensada como una gran novela visual en la que se premia a los espectadores comprometidos al final de cada temporada y, en mayor medida aún, al final de la serie. Por otra parte, tampoco hay un protagonista que se erija por encima del resto, ni un antagonista por excelencia que se le oponga. Son todo historias y tramas combinadas que se suceden unas a otras con el escenario de una ciudad de fondo.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 1 9 los bajos índices de audiencia. Pero el espectador sabe elegir. David Simon tiene hoy millones de seguidores en todo el mundo, convertidos en apóstoles de la serie tras extenderse el boca a boca sobre su calidad y tras recibir los elogios unánimes de la crítica, que le ha declarado como uno de los supremos cronistas del siglo XXI. Al combinar audazmente el entretenimiento de guiones y tramas policiales certeras con la descripción más cruda y honesta de los males endémicos de nuestra sociedad – corrupción, guerra contra las drogas, destrucción de la clase trabajadora, fracaso del sistema educativo y perversiones del periodismo actual–, The Wire le ha hecho alcanzar el estatus de los grandes escritores hasta que, finalmente, el fenómeno de la serie, que ya trasciende al mero culto, ha hecho cuadrar las cuentas. Cada temporada, The Wire ha tocado con precisión sociológica un aspecto distinto de la vida de Baltimore. A lo largo de la serie, Simon describe cómo la sociedad estadounidense actual –y en particular el capitalismo puro y duro, desenfrenado– desvaloriza a los seres humanos, tomando para ello el escenario de una ciudad de segunda fila de la antigua zona industrial de la Norteamérica olvidada. La primera temporada se centra en cómo se devalúa a los policías que patrullan las calles y a los tipos que venden droga en las esquinas; la segunda, en cómo se menosprecia a los estibadores y su entorno laboral; la tercera versa sobre las personas que quieren hacer cambios en la ciudad chocando una y otra vez con el sistema; y la cuarta, sobre los chavales a los que se está preparando –pésimamente– para una economía que ya no los necesita realmente. Finalmente, la quinta y última temporada de la serie se centra en la gente que se supone que hace el seguimiento de todo lo anterior y que debe dar la señal de alarma: los periodistas. En esta quinta entrega que analizo en el presente trabajo, el Baltimore Sun recibe el equivalente callejero a una paliza cerrando así el círculo iniciado en la primera temporada, donde un grupo de policías trataban de encerrar a dos de los traficantes más poderosos de Baltimore (Avon Barksdale y Stringer Bell) chocando una y otra vez con el muro de la corrupción. The Wire no es menos pesimista en lo que se refiere al periodismo, una actividad donde la decencia, la honradez y los principios son triturados por una maquinaria de malas costumbres, inmoralidad o negligencia contra la que no hay amparo. En esta
20 quinta temporada de la serie -en la que su creador aprovecha para hablarnos de su gran pasiónel editor de la sección de local del Baltimore Sun (Augustus Haynes) descubre que uno de sus redactores (Scott Templeton) manipula las noticias para hacerlas más atractivas y, aunque trata de sancionarlo, los dueños del diario están tan encantados con el material sensacionalista que aquel publica, que ‘Gus’, para salvar su puesto, no tiene más remedio que inclinarse y mirar para otro lado. Que el periodista cínico reciba al final de la serie el Premio Pulitzer lo dice todo sobre la visión amarga que The Wire ofrece sobre el alguna vez llamado cuarto poder del Estado. A través de los diez capítulos que conforman esta quinta entrega, asistimos a lo que se podría denominar la muerte del periodismo, un oficio que ha perdido su razón de ser y que parece no estar dispuesto a hacer sonar ninguna voz de alarma sobre los problemas reales de la sociedad. La crisis económica, que se manifiesta en la redacción de un periódico local de Baltimore a través de los despidos y la reducción del espacio para las noticias, ha conducido inevitablemente a una crisis –interna– del oficio contra la cual Simon trata de advertirnos movido por su obsesión con lo que pasaba en el Sun 9 . 1. Crítica a la nueva impronta del mercado El auge tecnológico toca de lleno a esta temporada, donde el tabloide se ve sacudido por la nueva impronta del mercado: “más producción menos calidad”. Como dicen los directivos ‘dickensianos’ 10 de la nueva fusión del Periódico The Sun, se trata de “hacer más con menos”: 9 A principios de los noventa, el Baltimore Sun pasó a nuevas manos. La Times Mirrow Company, que había comprado el periódico en 1986, nombró a un nuevo editor jefe, John Carroll, y un nuevo director editorial, William Marimow, ambos veteranos del Inquirer de Filadelfia y con una excelente reputación en el mundillo periodístico. Sin embargo, a ojos de Simon, “carecían del suficiente oído y olfato y parecían más interesados en recibir premios y parabienes que en hacer un periódico de calidad”. A Simon le gustó aún menos el nuevo régimen cuando se empezó a reducir plantilla tras una “opa” amistosa. Aquello marcó el principio de una era en la que los lectores del periódico y los presupuestos irían reduciéndose. En el año 2000, la Times Mirror Company fue absorbida por el gigante Tribune, que se declaró en bancarrota en 2009. 10 Simon utiliza este término para referirse a aquellos jefes del periódico que demandan “historias dickensianas” de la ciudad, obligando a poner el foco en temas que ofrecen una visión maniquea de
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 2 1 J. WHITING (Editor ejecutivo): “Es una mala época para los periódicos, como todos sabéis. El hueco para las noticias se está reduciendo y el dinero de la publicidad continúa bajando. Nuestra tirada también está bajando ya que competimos con muchos medios. La tecnología conduce a la distribución e Internet es una fuente gratuita de noticias y opiniones. Viendo el balance en este nuevo mundo, nos enfrentamos ahora con difíciles decisiones. Abrimos nuestra primera corresponsalía en Londres en 1924. La cobertura exterior del Sun ha sido motivo de orgullo desde entonces… así que, con tremendo pesar, os digo que Chicago ha dejado claro que las corresponsalías en Pekín, Moscú, Jerusalén, Johannesburgo y Londres se cerrarán. En otros lugares de la sala de redacción habrá una serie de despidos. Chicago nos ha dejado objetivos presupuestarios específicos que requerirán difíciles elecciones por toda la redacción. Estamos simplemente buscando la manera de hacer más con menos. [Episodio 5.3] 11 El Sun se enfrenta en esta temporada a los mismos males que afectan en la actualidad a gran parte de la prensa mundial: reducción del número de lectores, competencia de la prensa gratuita, descenso de los ingresos publicitarios, despidos… Simon lo explica así en una entrevista concedida a El País: “En EE.UU. los dueños de esta industria cometieron el error de asociarse y conglomerarse, y después esta prensa conglomerada se lanzó a la Bolsa para aumentar al máximo sus beneficios. Wall Street obligó a las compañías editoras a recortar el producto para aumentar el margen, y por recortar no me refiero solo al número de páginas o a la plantilla, sino que fue también un recorte de sus propias ambiciones periodísticas. Les bastaba con que el periódico fuera atractivo o sofisticado, pero no prestaban atención a los contenidos. Yo me fui del Baltimore Sun en la tercera reducción de plantilla, y eso ocurrió en 1995, cuando nadie tenía Internet en la cabeza”. The Wire recoge el comienzo de esa crisis en el Baltimore Sun, un periódico que en sus mejores tiempos contaba con 500 personas en la redacción, dos ediciones en la calle (matutina y vespertina) y secciones locales para cada barrio de la ciudad. Pero el nuevo rumbo del mercado conduce a la dirección del periódico a imponer a sus trabajadores la desgastada doctrina de “hacer más con menos”: T. KLEBANOW (Redactor jefe): ¿Qué tenemos para el Estado? la sociedad; requieren una fácil lectura y apelan directamente a las emociones del lector. El autor de The Wire extrae este concepto de la propia realidad que le tocó vivir en el Sun con su editor jefe John Carroll. David Simon en De Alzaga, Pedro: “La gente que lleva los periódicos ya no respeta su propio producto”, La palabra escrita, ABC, 2010. 11 Ver en el CD anexo ‘Escena 1’.
22 PERIODISTA1: Se dice que en las rutas de los autobuses va a haber recortes adicionales, será una prueba para el gobernador. T. KLEBANOW: Afecta a muchos, ¿no? PERIODISTA2: Sí, ya lo hicieron antes. T. KLEBANOW: Aún podemos darle un impacto potencial. PERIODISTA1: La verdad… es que estamos siguiendo al Daily Record en esto. T. KLEBANOW: ¿No lo tenemos? Si está en la opinión pública. PERIODISTA2: Llevamos sin un becario desde la última ronda de contratos, así que… T. KLEBANOW: Deberíamos levantar eso. PERIODISTA2: Probablemente sí, pero… T. KLEBANOW: Si Chicago se tiene que apretar un poco el cinturón, nosotros no hemos de hacerlo. Sus recortes no deberían afectar a nuestro excelente producto. Hay que hacer más con menos. Desde luego, tenemos más recursos que el Daily Record. GUS HAYNES: Nunca pensé ser un todoterreno. [Episodio 5.1] 12 En realidad, a los jefes del periódico solo les interesa la cuenta de resultados y se comportan como si desconocieran el tiempo y la dedicación que le lleva a un reportero el seguimiento de una noticia. La falta de plantilla lleva a los periodistas locales del Sun encargados de la sección del Estado de Maryland a seguir informaciones de otros medios más próximos a esa cobertura estatal, pues la escasez de recursos les impide acceder de primera mano a ciertos temas, a menos que, como ironiza Gus, se conviertan de pronto en unos todoterrenos. En definitiva, el eslogan de funcionar ‘más con menos’ solo lo defienden aquellos que se mueven por el interés económico y esa enfermiza obsesión por maximizar beneficios. Pero la realidad del Sun demuestra que, lejos de lo que propugnan sus ilusos directivos, con menos siempre se hace menos, y en última instancia, lo que se sacrifica es la calidad del producto periodístico. 2. La crisis de contenidos: el periodismo de “impacto” El leitmotiv de esta quinta temporada recoge el descenso de la calidad del periódico local de Baltimore en la carrera insólita de sus jefes porque algún periodista de la redacción gane un Pulitzer, aunque para ello deban pasar por encima de su propio 12 Ibíd. ‘Escena 2’.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 2 3 código ético. Algunos de los profesionales que sí realizan su trabajo con rigor periodístico (Roger Twigg, Alma Gutiérrez) son apartados de la redacción, pues los ejecutivos del Sun prefieren darle espacio a las noticias de un hombre sin escrúpulos cuyos artículos –falseados y llevados al más puro sensacionalismo– generan un gran impacto en el lector. La construcción de héroes, asesinos y mártires vende periódicos, mientras que el profundizar e indagar en los grandes males de la ciudad resulta costoso, genera enemistades y no se ajusta a la corriente de estilo que Whiting propugna: -J. WHITING (editor ejecutivo): La palabra en la que estoy pensando es ‘dickensiano’. Queremos describir las vidas dickensianas de los chicos de la ciudad y entonces mostrar clara y concisamente dónde les ha fallado el sistema escolar. -PERIODISTA1: No es por defender el sistema escolar, pero hay muchas cosas que les han fallado. Están marginados mucho antes de entrar en clase. -GUS HAYNES: ¿Quieres ver quiénes son estos chicos en realidad? ¿La paternidad o falta de ella en la ciudad? ¿La cultura de la droga? ¿La economía de estos vecindarios…? -PERIODISTA2: Pero las escuelas son algo que podemos tratar. -GUS HAYNES: Sí, claro. Podemos golpear a las escuelas de la ciudad. Dios sabe que se merecen un palo de vez en cuando, pero entonces seríamos tan irrelevantes para estos chicos como las escuelas. Es decir, es como si estuviéramos en la esquina de un tejado enseñando a algunas personas como se cayeron un par de tejas y mientras tanto un huracán destruyese la maldita casa. - SCOTT TEMPLETON: No hace falta mucho contexto para examinar lo que ocurre en una clase. -GUS HAYNES: ¿De verdad? ¡Necesitas un montón de contexto para analizar cualquier cosa! -J. WHITING: No, pienso que Scott está en la senda correcta. Tenemos que limitar el alcance, no quedar atrapados en los detalles. -GUS HAYNES: ¿Para hacer qué: tratar un problema o ganar un premio? ¿Qué estamos haciendo aquí? -J. WHITING: Mira Gus, conozco los problemas, mi mujer es voluntaria en una escuela de la ciudad, pero lo que yo quiero tratar es lo tangible, donde el problema y la solución puedan ser medidos claramente. -PERIODISTA1: Hay más argumentos que la falta de materiales o una burocracia completamente desfasada… -J. WHITING: ¿Pero quién va a leer eso? ¿Qué es lo que estamos buscando? ¿Un titular? ¿Y cuál es? -GUS HAYNES: Johnny no puede escribir porque no tiene un puto lápiz.
24 -J. WHITING: Augustus, no tengo una mente tan simple como te crees. ¿Qué es lo que quieres: un proyecto educacional o una retahíla de excusas? No quiero una seria morfa detallando los problemas de la sociedad, porque si lo metes todo te quedas en nada. [Episodio 5.2]. 13 La ambición del editor ejecutivo del Baltimore Sun por ganar un premio Pulitzer y su fascinación por el ‘aspecto dickensiano’ lo deja a menudo fuera de contacto con los grandes males de la ciudad. Lo mismo sucede con su jefe de redacción, Thomas Klebanow, un colega suyo de sus días de trabajo en el Inquirer. Ambos directivos están interesados en la búsqueda de historias que despierten la emoción del lector en detrimento de aquellas que examinan el contexto y las raíces de los problemas sociales a los que Baltimore se enfrenta 14 . Esta situación que Simon traslada a la ficción es extrapolable a la realidad de la que el propio autor se nutre: “el único periódico superviviente en Baltimore ha pasado las dos últimas décadas reduciendo plantilla y contenido, e invirtiendo los recursos restantes en marrullas propias del periodismo de “impacto” y en la cultura del premio a toda costa. En realidad, ha dejado de informar de manera fidedigna acerca de la ciudad, y actualmente no se entera de casi ninguna de las historias que realmente importan a la vida de Baltimore” 15 . Se habla así de un periodismo ‘dickensiano’ que recoge la triste historia de perdedores y olvidados que muestran al mundo lo que el mundo ha hecho con ellos. Pero esa denuncia, que se destroza a base de cargas sensacionalistas, no examina el contexto ni explica realmente cómo son las propias instituciones las que condenan a los individuos de Baltimore prácticamente desde el momento que nacen. Todo ello en un país en el que, paradójicamente, se sigue hablando del “sueño americano”. En definitiva, ese periodismo que en realidad tanto dista de apodarse ‘dickensiano’ muestra una realidad plana de la vida en Baltimore, pues aún recogiendo la situación de los colectivos más desfavorecidos, se encarga de apartar de sus historias todo aquello que pueda resultar molesto para el propio sistema. 13 Ibíd. ‘Escena 3’. 14 Esa falta de interés por buscar las causas de lo que ocurre es, en la actualidad, la misma que Simon ve en la cobertura informativa del movimiento Ocupa Wall Street. Celis, Bárbara: “Una realidad implacable”, El País, 2011. 15 Simon, David et al.: “The Wire. 10 dosis de la mejor serie de televisión”, Errata Naturae, Madrid, 2010.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 2 5 GUS: Indigentes. WHITING: Sí. Nuestra cobertura debería reflejar el aspecto ‘dickensiano’ de los indigentes, el factor humano. Scott se encargará pasando la noche en la calle y escribiendo desde esa perspectiva. GUS: ¿Scott? ¿Pero él no llevaba tu proyecto de educación? Tenemos que volver a poner… WHITING: No creo que el proyecto escolar esté recibiendo el mismo tipo de impacto que está recibiendo nuestra atención sobre los indigentes. Los asesinatos, la llamada a nuestro periodista… Están creando un gran interés, ¿no crees? GUS: Bueno, sí. Pero… WHITING: Lo que queda de año vamos a centrarnos no solo en cubrir los asesinatos, sino en la propia naturaleza de los indigentes. GUS: El aspecto dickensiano, sí. [Episodio 5.6]. 16 De hecho, el propio editor ejecutivo del Sun (James Whiting) aprovecha el uso de su autoridad en el periódico para evitar que ciertas historias polémicas que están moviendo sus redactores locales salpiquen a sus más “altas” amistades 17 . 3. Paralelismo del periodismo en la ficción con el mundo de la policía Si analizamos detenidamente el mensaje que The Wire nos ofrece, observamos cómo el mundo del periodismo tiene un paralelismo dentro de la ficción con el de la policía. En varias escenas 18 , el Comandante Howard ‘Bunny’ Colvin menciona que los policías perdieron su acercamiento con la comunidad de vecinos y su problemática: COLVIN: Lo que quiero decirle es esto, Carver: ser soldado y ser policía no es lo mismo. Antes de equivocar el camino y dedicarnos a estos juegos de guerra, el policía hacía sus rondas y aprendía a cuidar su zona. En el momento en que había problemas: una violación, un robo, un tiroteo… la gente lo ayudaba. Le daba información. Pero cuando le pido a usted, el sargento de mi Unidad Anti-drogas, información sobre lo que pasa ahí en la calle… ¡Sólo 16 Ibíd. ‘Escena 4’. 17 Ibíd. ‘Escena 5’. Whiting se impone en la junta de redacción para evitar que se publique una historia negativa sobre el racismo en la Universidad de Maryland para proteger a su viejo amigo Gene Robbins, el decano del periodismo. [Episodio 5.1]. 18 Ibíd., ‘Escena 6’.
32 honestidad por parte de esos directivos husmeadores de premios termina echando por tierra todo lo “sano” que la redacción del Baltimore Sun tenía. Pero esta visión amarga tiene, en realidad, un doble objetivo: tratar de suscitar en el espectador un pensamiento o dos sobre quiénes somos, cómo vivimos y qué pasa con nuestra sociedad y con la condición humana que la ha hecho ser como es; y mostrar, mediante esa escasa posibilidad de reforma, una visión negativa que produzca el rechazo del sistema y de ese deshonesto desempeño del oficio periodístico que ayuda a mantenerlo. En un segundo o tercer plano, escondido y pisoteado, queda el cuento moral sobre una profesión que debe resurgir de sus cenizas. La quinta temporada responde a la amarga tragedia con toda una lección de valores y esencia periodística reunida en la figura de Augustus (‘Gus’) Haynes. En él se personifica, aunque sometida por el sistema, la visión más romántica del periodismo, el oficio de contar historias. La lucha vocacional de este personaje por hacer un periodismo de verdad es la única que podría salvar el oficio, devolverle su dignidad. Lástima que en la tragedia griega que Simon plantea, ningún individuo puede salir victorioso tras enfrentarse solo al sistema.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 3 3 Bibliografía - Bradlee, Ben: “Vida de un periodista”, Aguilar, Madrid, 2000. - Castells, Manuel: “Prólogo: La red y el yo”, en “La era de la información: economía, sociedad y cultura”. (Vol. 1). - De Moragas, Miquel: “Periodismo: formación desorientada” en Díaz Nosty, Bernardo: “Libro negro del periodismo”, APM, Madrid, 2011. - Días Nosty, Bernardo: “Libro negro del periodismo en España”, APM, Madrid, 2011. - Foucault, Michel: “Estrategias de poder”, Paidós, Barcelona, 1999. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/44513803/Foucault-Estrategias-de-poder - Foucault, Michel: “Hay que defender la sociedad”, Akal, Madrid, 2003. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/53946250/Michael-Foucault-Hay-que-defender-la-sociedad - García Avilés, Alberto: “El realismo como crítica ideológica en The Wire”, Universidad de Navarra, 2011. Disponible en: http://dspace.unav.es/dspace/handle/10171/19256 - González Urbaneja, Fernando: “El futuro del periodismo” en Díaz Nosty, Bernardo: “Libro negro del periodismo”, APM, Madrid, 2011. - Kapuscinski, Ryszard: “Los cínicos no sirven para este oficio”, Anagrama, Barcelona, 2009. - Kovach, Bill; Rosentiel, Tom: “Los elementos del periodismo”, Aguilar, Madrid, 2003. - Benito, Angel: “Diccionario de ciencias y técnicas de la comunicación”, Ediciones Paulinas, Fuenlabrada (Madrid), 1991.
34 - Simon, David et al.: “The Wire. 10 dosis de la mejor serie de televisión”, Errata Naturae, Madrid, 2010. Otros recursos - Bonet, Joana: “La maldición del amarillo”, La Vanguardia. Recuperado el 15 de febrero de 2012. Disponible en: http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20110718/54187411397/la-maldicion- del-amarillo.html - Carlin, John: “El momento crucial”, El País. Disponible en: http://elpais.com/diario/2009/05/10/domingo/1241927553_850215.html - Celis, Bárbara: “Una realidad implacable”, El País, 2011. Recuperado el 12 de noviembre de 2011. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/portada/realidad/implacable/elpepuculbab/20111112elp babpor_3/Tes - De Alzaga, Pedro: “David Simon: «La gente que lleva los periódicos ya no respeta su propio producto»”, La palabra escrita, ABC. Recuperado el 14 de noviembre de 2011. Disponible en: http://lapalabraescrita.abc.es/2010/07/14/david-simon-la-gente-que-lleva-los- periodicos-ya-no-respeta-su-propio-producto%C2%BB/ - Del Pino, Javier: “Periodistas, maleantes y Baltimore” (Reportaje: personaje), El País, 2009. Recuperado el 14 de noviembre de 2011. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/portada/Periodistas/maleantes/Baltimore/elpepusoceps/2 0090726elpepspor_3/Tes - Drake, Virginia: “140 años de periodismo de investigación”, XL SEMANAL, 4 de marzo de 2012. Págs. 38-41.
Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 3 5 - Ramirez, María: “Un periodista del ‘New York Times’ se inventó o plagió sus reportajes”, El Mundo, 12 de mayo de 2003. Pág. 45.