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Abstract

Revisión de literatura que analiza la internacionalización de las empresas. La revisión, capítulo de una futura tesis sobre esta materia, repasa algunas de las teorías sobre internacionalización de las empresas más citadas en las últimos décadas, desde la perspectiva macroeconómica y la microeconómica. Este trabajo muestra que no hay un cuerpo único para su estudio y comprensión, lo que ha dificultado y dificulta la propia investigación empírica del comportamiento empresarial en su actividad exterior. Palacios Calvo, Juan Carlos; Fernández Olmos, Marta

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1 Trabajo Fin de Máster Título del trabajo: LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA EMPRESA Autor Juan Carlos Palacios Calvo Directora Marta Fernández Olmos Facultad de Economía y Empresa Año 2012 Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 2 LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA EMPRESA. 1. Introducción. 2. Internacionalización de la empresa: concepto. 3. Perspectiva macroeconómica de la Internacionalización. a) Teoría de la ventaja monopolística. b) Teoría de la internalización y teoría de los costes de transacción. c) El paradigma ecléctico de Dunning. d) Críticas a las teorías englobadas bajo la perspectiva económica. 4. Perspectiva microeconómica de la Internacionalización. 4.1 Perspectiva de proceso. a) La teoría del ciclo de vida. b) El modelo del proceso de internacionalización y el modelo Uppsala. c) El modelo de innovación. d) Críticas a las teorías englobadas bajo la perspectiva de proceso. 4.2 Perspectiva estratégica. a) La teoría de redes. b) La teoría de los recursos y capacidades. c) Críticas a las teorías englobadas bajo la perspectiva estratégica. 5. Las empresas born globals. 6. Conclusiones generales. 3 LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA EMPRESA. 1. Introducción. La economía actual muestra una importante interrelación entre las economías nacionales. Buena parte del crecimiento de la producción de los países se sustenta en el comercio internacional, máxime en algunos países desarrollados en los que existe una cierta atonía del consumo interno, cuando no estancamiento o disminución. El futuro del crecimiento de sus economías, como es el caso de la española, necesita cada vez más de la tracción de la demanda externa. En el contexto de la Comunidad Europea, la unificación monetaria priva de la utilización de instrumentos macroeconómicos de ajuste –fiscales, monetarios y cambiarios- (Alonso y Donoso, 2000). Por ello el comportamiento de las empresas en su actividad exterior facilitará el reequilibrio de las cuentas nacionales y será imprescindible para mantener o incrementar la actividad económica. La literatura se ha preocupado desde hace décadas de analizar las causas de la internacionalización de las empresas, para comprender mejor este fenómeno y facilitar su consecución. Sin embargo, no existe un cuerpo único para su estudio y comprensión, lo que ha dificultado y dificulta la propia investigación empírica. En los diversos estudios empíricos que se han realizado, se han mostrado las siguientes dificultades para obtener buenos resultados (Alonso y Donoso, 2000): I) Informativas. II) Teóricas. III) Instrumentales. 4 Las informativas hacen referencia a las ocasionadas por no tener suficientes datos sobre la actividad de las empresas y sobre su toma de decisiones en la actividad internacional. Las dificultades teóricas se ponen de manifiesto, entre otros, por el gran número de enfoques que se han desarrollado en la literatura para justificar el comportamiento de las empresas ante la internacionalización. Durante las últimas cinco décadas se han utilizado diversos cuerpos teóricos para acercarse al fenómeno de la internacionalización. A pesar del interés que puedan tener, la pluralidad de teorías de partida para la investigación puede ser una fuente de confusión para la obtención de conclusiones y resultados (Alonso y Donoso, 2000). Por ello, es muy aconsejable definir en la investigación empírica el marco teórico en el que se enmarcan las preguntas de investigación y las hipótesis que se desean probar (Zou y Stan, 1998). Así mismo, en relación a los estudios empíricos sobre la experiencia internacional de las pequeñas y medianas empresas, especialmente la exportación, se ha utilizado ampliamente el modelo escandinavo o modelo Uppsala y sus resultados no han sido concluyentes al tratar de validar sus supuestos básicos (Rialp, 1999). Una revisión de la literatura y la elección de la teoría que se ajuste más a los objetivos de la investigación empírica por realizar serán imprescindibles para el buen fin de la misma y será la razón del presente trabajo. Las dificultades instrumentales hacen referencia al reflejo en la fundamentación de los modelos econométricos que intentan captar la relación causal entre variables independientes y aquellas que miden el resultado de la internacionalización. Los autores Alonso y Donoso (2000) describen estas dificultades como: 1) fundamentos insuficientes de la relación causal y de signo entre las variables estudiadas; 2) interrelación entre las variables explicativas que puede originar endogeneidad y coeficientes de baja 5 significación y, por último, 3) carácter dinámico de las relaciones causales, obtenidas en muestras con bajo número de observaciones y de corte anual (Andersen, 1993). Por esto no es de extrañar que un interesante meta-análisis sobre 32 estudios empíricos de internacionalización realizados en todo el mundo y publicados en prestigiosas revistas – entre 1974-2005 - (Leonidou et al., 2007) llegue, entre otras, a la conclusión de que se obtienen en promedio resultados empíricos incompatibles, diferentes y, en algunos casos, conflictivos entre ellos. Sus autores atribuyen estas diferencias encontradas principalmente a la adopción de diferentes enfoques metodológicos. Por todo esto, la revisión del cuerpo teórico sobre internacionalización, el objeto del presente trabajo, es más relevante, si cabe, en este estado de la investigación sobre la materia. Así mismo, se distinguirá aquellos enfoques con una visión más macroeconómica, frente a otros con una visión más microeconómica. El trabajo empírico a desarrollar en la investigación posterior a la presente versará sobre el comportamiento exportador de pequeñas y medianas empresas (PYME), y por lo tanto, se abordará bajo una perspectiva microeconómica. Por ello, se profundizará en mayor detalle en las teorías de internacionalización empresarial que analicen el fenómeno de la exportación (frente a otras formas de internacionalización como son la inversión directa exterior o la realizada a través de acuerdos contractuales) y en las teorías centradas en el comportamiento de la empresa. Habitualmente, se considera que la exportación de productos es el primer nivel de internacionalización de las empresas, mientras que la creación de filiales en otros países, supone un grado de internacionalización superior (Laborda y Salas, 2010). En el siguiente apartado se definirá el concepto de internacionalización, para después plantear los enfoques más macroeconómicos. En el apartado tercero se revisarán las teorías que estudian el tema desde un aspecto microeconómico y en el 6 cuarto se planteará una revisión del enfoque del fenómeno que se ha venido a llamar born globals, que estudia cómo se internacionalizan algunas empresas a temprana edad. En un último capítulo se planteará posibles conclusiones de la revisión realizada. 2. Internacionalización de la empresa: concepto. No existe consenso sobre el término de internacionalización empresarial (Aragón y Monreal, 2008), posiblemente por las distintas formas en las que se manifiesta. Por ello, una definición abierta y holística, parece más adecuada, como la planteada por Rugman y Hodgetts (1997). Estos autores consideran internacionalización como el conjunto de actividades que realiza una empresa en el exterior en cualquiera de sus fases de creación de valor. Esto es, una empresa estará internacionalizada cuando realiza cualquier operación de su cadena de valor en un país que no es el local (Aragón y Monreal, 2008). El volumen de comercio internacional ha crecido desde los años 80 del siglo XX a esta primera década del XXI a ritmos próximos al 6% y en relación a la inversión directa en el exterior a un ritmo casi del 8%, en buena parte alentados por el abaratamiento del coste del transporte y por el auge de las tecnologías de la comunicación (Alonso, 2008). Este fuerte crecimiento junto al resurgimiento de nuevas potencias (sobre todo en Asia) y los avances técnicos están determinando un nuevo marco no sólo de la competencia entre los países, si no de la propios procesos de internacionalización de las empresas. Probablemente dos son los factores que permiten describir los profundos cambios producidos: por una parte, la globalización, y por otra el rápido cambio tecnológico, sobre todo, en aquello que afecta a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Estos dos factores han favorecido el incremento de la división internacional del trabajo, 7 concebida no sólo como una especialización geográfica por sectores y de productos acabados, como era hasta ahora, sino también como una especialización en componentes de productos, y fragmentos de la cadena de valor de innumerables productos y servicios. Esto lleva a un fenómeno relativamente reciente e imparable de modulación de la producción (en todas sus fases) y la multilocalización de la misma (Alonso, 2008). Por lo tanto, se puede identificar la internacionalización empresarial como un proceso dinámico que aglutina todo el conjunto de operaciones que facilitan el establecimiento de vínculos más o menos estables entre la empresa y los mercados internacionales, a lo largo de un proceso de creciente implicación y proyección internacional (Rialp, 1999). Si se resalta la mencionada fragmentación de los procesos productivos en multilocalizaciones, en muchos casos internacionales, y realizados por distintas empresas, se puede llegar a entender ese proceso de internacionalización no sólo como responsabilidad o decisión de una única empresa, si no como un resultado de la decisión realizada por varias compañías y, por lo tanto, la internacionalización resulta “cada vez en mayor medida, integrarse en una red de acuerdos empresariales erigida por encima de las fronteras nacionales” (Alonso, 2008). Estos cambios profundos de la economía internacional y del comportamiento de las empresas, llevó a Rialp (1999) a afirmar, en un análisis de las diversas teorías sobre internacionalización, que ninguna aportación o enfoque permite individualmente explicar en toda su extensión el fenómeno de la internacionalización empresarial. En la literatura se describen tres mecanismos básicos para la internacionalización de las empresas: la exportación, las licencias o la inversión directa (Porter, 2004). Pero en el entorno actual, resulta más útil describir la internacionalización de una manera 8 amplia y abierta, que recoja la cambiante realidad empresarial y la situación de los mercados y de los comportamientos empresariales. La globalización, el rápido cambio tecnológico o la desregulación obligan a las empresas a modificar las formas de internacionalización (incrementando el número de alianzas y empresas mixtas), ya que ninguna empresa posee todos los recursos necesarios para explotar los cada vez más grandes y cambiantes mercados (Johanson y Vahlne, 2009). 3. Perspectiva macroeconómica de la Internacionalización de la empresa. La perspectiva macroeconómica fue la primera en intentar explicar la actividad internacional de las empresas, centrada básicamente en el análisis de la inversión directa en el extranjero y con el objeto de justificar el nacimiento de las empresas multinacionales (Aragón y Monreal, 2008). Esta perspectiva parte de la consideración de que el compromiso inversor en el exterior de una empresa explota una ventaja competitiva concreta, originada por algún tipo de activo, habitualmente intangible, que resulta inaccesible, al menos temporalmente, para el resto de las empresas (Rialp, 1997). Dentro de esta perspectiva hay una teoría que pone el énfasis en las imperfecciones del mercado, otra en los costes de transacción como motivación de la internacionalización y, finalmente, otra aglutina visiones de ambas para construir una teoría más ecléctica. a) Teoría de la ventaja monopolística. Esta teoría estudia inicialmente la internacionalización mediante la inversión directa en el exterior (IDE). Ésta se origina por la existencia de una ventaja competitiva que permite a 9 la empresa obtener unos resultados que compensan los costes superiores originados por participar en el exterior. La economía procedente de la organización industrial, representada por Hymer (1976), condiciona la oportunidad de las empresas de participar en el mercado extranjero a la existencia de una ventaja competitiva que sea específica, fácilmente transferible a través de los distintos países y de suficiente entidad económica y duración temporal para soportar la competencia de las distintas empresas en los mercados foráneos (Rialp, 1999). Estas ventajas pueden ser ciertos conocimientos o situaciones privilegiadas que le generan algunos de sus activos. La existencia de estas ventajas surgen bien por imperfecciones en los mercados de bienes - como una destacada diferenciación de producto (incluida la marca) o habilidades de marketing - o bien se originan por factores productivos específicos de la empresa -como capacidades de los gestores, tecnologías patentadas, economías de escala en la producción, etc. (Rialp, 1997). Desde la teoría de la organización industrial se considera que esa ventaja será de costes para un producto determinado y facilitará una posición monopolística para una empresa dada, lo que le permitirá mantenerla en el mercado nacional y en los foráneos. b) Teoría de la internalización y de los costes de transacción. La teoría de la internalización parte de la existencia de costes de transacción por determinadas deficiencias del mercado (Coase, 1937). Las empresas que detectan que algunas operaciones pueden tener unos costes más bajos realizándolas en su organización, frente a realizarlas externamente en el mercado, las internalizará para minimizar sus costes, frente a externalizarlas en el mercado. Buckley y Casson (1976) utilizaron este razonamiento para describir cómo se desarrolla la empresa multinacional. 16 - El producto no está estandarizado, ya que se está ajustando a la demanda del mercado y a la propia evolución del desarrollo del producto que puede realizar también la competencia. - La elasticidad del precio de la demanda es baja, porque existe cierta ventaja, casi de monopolio, por la novedad del producto en el mercado. - La cercanía de la industria al propio mercado (consumidor y competencia) y a los proveedores facilitan en este primer estadio la obtención de información rápida y eficaz del mercado para ir ajustando el producto a la demanda, es decir, a las necesidades del consumidor. Esto conlleva que no exista todavía una gran preocupación sobre los costes de producción, ni la búsqueda de economías de escala. Por lo tanto, en esta situación el empresario prefiere plantas flexibles que le permitan adaptarse a los requerimientos del mercado y no busca tanto la ventaja en costes. Además, la localización en el propio país donde existe la demanda inicial permite estar próximo a las fuentes de información comerciales, lo que no induce a plantearse el desplazamiento de la producción a otros países. Fase de producto maduro e inversión directa exterior. Cuando la demanda del producto crece, se produce cierto grado de estandarización del producto, y posteriormente sigue la búsqueda de la diferenciación vía la especialización en diversas variedades del producto. Un ejemplo es la industria de la radio (Vernon, 1966), donde han ido surgiendo nuevas variedades de este producto como las radios portátiles, las radios para automóviles, los radio despertadores,.. y asimismo se han ido normalizando sus características. 17 Según Vernon (1966), este proceso implica unas consecuencias en términos de localización. Primero, no será tan importante la flexibilidad, que lleva a la búsqueda de economías de escala a largo plazo, favoreciendo la producción en masa, así como unas instalaciones productivas más fijas. En segundo lugar, aumenta la preocupación sobre los costes de producción y la demanda de este tipo de productos puede ya haberse creado en otros países, fundamentalmente en aquellos que tengan un desarrollo parecido al de origen. En este escenario, los empresarios ya pueden pensar en la conveniencia o no de fabricar en otros países donde exista demanda y existan ventajas de localización. Estas pueden originarse por tener unos costes más bajos de mano de obra o por ahorros en el transporte de las exportaciones o ambas simultáneamente. Cuando la demanda del producto sea más elástica al precio, surgirá con todo su valor el análisis de los costes marginales de fabricación y de transporte a los distintos mercados, donde se puedan ubicar las nuevas plantas de producción. Así sucedió con Otis Elevator que reconoció la importancia de ensamblar sus cabinas de ascensores en distintos lugares, frente a una única ubicación de su fabricación. Para esta compañía la demanda en el extranjero para un producto altamente estandarizado era ya suficiente, y se habían agotado las ventajas de escala de fabricación en un solo lugar, máxime cuando ese lugar tiene unos costes laborales más elevados (Vernon, 1966). Aunque estos planteamientos secuenciales pueden parecer generalizables, los estudios empíricos a los que tuvo acceso Vernon (1966) le llevaron a sostener que las inversiones exteriores no eran un proceso del todo racional y podían estar influenciadas por otro factor condicionante: la amenaza de la competencia. Para las grandes empresas, que una competidora haya invertido ya en el exterior, puede resultar un estímulo más contundente que las oportunidades de negocio que se han ido apuntado en este texto. Verdaderamente, la industria puede ver en esas inversiones una amenaza a su estatus quo (de posición de cierto monopolio). Una empresa cuando conoce que otra ha 18 realizado inversiones en el exterior le puede llevar a sospechar que dicha empresa tiene unas ventajas en costes superiores a las que tiene en realidad. No es transparente la información de la estructura de costes de la competencia, especialmente en países que una empresa desconoce, por lo que puede temer el flujo de retorno de productos a su país de origen y una fuente de competencia de precios, de magnitud desconocida (Vernon, 1966). Este análisis concluye que los productos más estandarizados y con una alta elasticidad de precio sobre la demanda, serán los que más probablemente provoquen IDE. La estandarización minimizará el riesgo de control de la producción, que favorecerá la internacionalización (Vernon, 1966). Así se puede hablar que los productos textiles más normalizados, acero, fertilizantes sencillos, papel,… serán los más involucrados en procesos de inversión exterior y, por supuesto, aquellos que se beneficien de ahorros en la mano de obra del país destino de la inversión (Vernon, 1966). b) El modelo del proceso de internacionalización y el Modelo Uppsala. La internacionalización lleva consigo la toma de decisiones empresariales que pueden considerarse altamente innovadoras, tomadas, sobre todo en sus inicios, con un escaso conocimiento de los mercados exteriores, que generan importantes incertidumbres (Rialp, 1999). De aquí surge el interés de la identificación de sus primeras fases, especialmente de la exportación, considerada como el modo más frecuente de operar en los mercados exteriores, por parte de las pequeñas y medianas empresas (Rialp, 1999). En el camino que recorre la pequeña empresa en su internacionalización, la obtención de experiencia a 19 través del tiempo se transforma en conocimiento y genera nuevas capacidades empresariales para la empresa exportadora (Alonso y Donoso, 1994). Partiendo en parte de estos razonamientos, el denominado “modelo del proceso de internacionalización” o Modelo Uppsala (Uppsala-Model: U-Model) es un representante destacado del enfoque gradualista, que recoge unos supuestos vinculados con la falta de disponibilidad de información completa y la percepción del riesgo o incertidumbre asociada, sobre todo, a la toma de decisiones de internacionalización de las pequeñas empresas (Rialp, 1999). Este modelo nacido en la Universidad de Uppsala, en Suecia, a finales de los años setenta, ha sido considerado durante los últimos años como uno de los más adecuados para la interpretación de la internacionalización empresarial, especialmente para justificar la entrada y el desarrollo de las PYME en el exterior (Rialp, 1999; Escolano y Belso, 2003). Para analizar el paso por las distintas fases del modelo, se tienen en consideración dos factores principales: por una parte, el conocimiento que va adquiriendo la empresa de los distintos mercados y, por otras, el compromiso creciente de recursos en el proceso de internacionalización (Johanson y Vahlne, 1977). En cuanto al conocimiento, la empresa saldrá al exterior en función de un proceso secuencial, relacionado a la información que tenga de cada unos de los mercados exteriores (Johanson y Vahlne, 1977), ya que la mayor información sobre ellos origina el reconocimiento de nuevas oportunidades y hará disminuir la incertidumbre percibida (Rialp, 1999). En este modelo se destaca la experiencia como factor necesario para la internacionalización, apoyándose por ello en la teoría del aprendizaje, que facilita la transición de distintos estadios o fases de internacionalización, que define también al modelo Uppsala como de dinámico (Andersen, 1993). 20 Por otra parte, como una de las barreras más importantes para la internacionalización de las empresas, sobre todo para las de menor tamaño, es la escasez de recursos (Rialp, 1999), ya que está relacionado una dedicación mayor de recursos específicos con un mayor compromiso de la empresa en la internacionalización (Johanson y Vahlne, 1977). La etapas descritas por Johanson y Wiedersheim-Paul (1975) fueron: - Actividades no regulares de exportación. - Exportación vía representantes independientes o agentes. - Establecimiento de subsidiarias de ventas en el extranjero. - Establecimiento de unidades de producción en el extranjero. Para expresar el carácter dinámico del proceso, Johanson y Vahlne lo representaron gráficamente (ver figura 1) mostrando lo que denominaron variables o aspectos estáticos y dinámicos: una decisión llevará a otra, de una manera activa. Los aspectos de estado recogen el conocimiento de mercado y el compromiso con el mercado (expresado en recursos comprometidos, según su teoría). Los supuestos que subyacen a este modelo nacen de los conceptos de incertidumbre y racionalidad limitada (Johanson y Vahlne, 2009). Los mecanismos de cambio, que origina la dinámica descrita tienen dos palancas. En primer lugar, los cambios en las empresas surgen por la experiencia adquirida con sus distintas actividades en los mercados extranjeros. En segundo lugar, las empresas cambian a través de sus propias decisiones realizadas para adquirir mayores niveles de compromiso que permitan fortalecer su posición en el mercado exterior (Johanson y Vahlne, 1977). Se genera el siguiente proceso dinámico: la experiencia construye el conocimiento de una empresa de un mercado y el conocimiento influye en las decisiones sobre el nivel de compromiso, originando aún más aprendizaje y todo ello genera ese 21 proceso dinámico. Este compromiso se expresa en los recursos invertidos: cuanto menos inflexibles sean, cuanto más específicos sean unos recursos para atender a un cliente del extranjero, mayor se entenderá qué es el compromiso (Johanson y Vahlne, 2009) Conocimiento del mercado Compromiso con el mercado Decisiones de compromiso Actividades corrientes Figura 1. El proceso básico de internacionalización Modelo Uppsala , 1977 Variables de estado Variables de cambio Fuente: Johanson y Baleen (1977). En reflexiones recientes de los autores, Johanson y Vahlne (2009) concluyen que el compromiso puede disminuir o cesar, incluso, si el rendimiento y las perspectivas no son lo suficientemente prometedoras. Reconocen que lo que no explica el modelo es cómo se aumenta el compromiso. También asumen que la construcción del aprendizaje y el compromiso requerirá su tiempo. Así, en el caso de que se realice el proceso en un mercado con una distancia psíquica 1 importante, si se esperan resultados satisfactorios, 1 Johanson y Wiedersheim-Paul (1975) sugirieron que los primeros países donde se realizara la actividad exterior de una empresa serían aquellos más próximos psicológicamente hablando. Con esta idea describieron la “distancia psíquica” entre países, ya que de este modo se reduciría el grado de incertidumbre (Rialp, 1999). 22 se asumirán tanto las acciones necesarias como el riesgo inherente a las mismas. Por lo que defienden que su modelo no es determinista, si no descriptivo y racional (Johanson y Vahlne, 2009). Nuevo Modelo de Uppsala: Uppsala-Model networking, la importancia de la red. Johanson y Vahlne han revisado su modelo planteado en 1977 y pasados algo más de treinta años, resumen sus reflexiones en un articulo (2009) y llegan a modificar la representación de su modelo original (ver figura 1). Reconocen en ese trabajo que la “cadena” de fases presentada con su modelo, no era tanto parte del modelo “si no más bien un resumen de las observaciones empíricas en las que basamos nuestros argumentos teóricos inductivos” (Johanson y Vahlne, 2009:1420). Estos autores también consideran que los mecanismos de cambio de comportamiento empresarial son producto de los cambios experimentados en el entorno internacional, más que de los propios mecanismos de la internacionalización, que, en buena parte y en su opinión, están vigentes. Según Johanson y Vahlne (2009), los cambios en el entorno empresarial que provocan en parte la modificación de ese modelo son: Uno: “La correlación entre el orden en el que una empresa entra en los mercados exteriores y la distancia psíquica se ha debilitado” (2009:1421). Algunas compañías y personas han adquirido previamente un conocimiento general de los entornos exteriores que les permite tener mayor confianza para hacer frente a la distancia psíquica y, por ello, a reconocer y desarrollar las oportunidades. Pero esto no lleva a reducir la influencia que la distancia psíquica tiene en el momento de entrada en mercados exteriores. No hay que entender la distancia psíquica de la empresa como un ente, si no hay que analizarla 23 desde la distancia psíquica que existe entre las personas, que van a tomar la decisiones de la internacionalización y de los mercados en cuestión. Dos: “La propensión de las empresas a tomar riesgos más grandes es mayor hoy en día en algunos casos” (2009:1422), como las empresas de capital-riesgo o las de consultoría en Tecnología de la Información. Al tener una menor percepción de riesgo o mayor tolerancia al mismo, pueden saltarse etapas en su proceso de internacionalización. Tres: Los cambios en el entorno, tales como la globalización, el rápido cambio tecnológico y la desregularización llevan a una mayor variedad de modos de entrada en los mercados exteriores, como los producidos a través de la construcción de alianzas y empresas mixtas, ya que ninguna empresa es propietaria de todos los recursos necesarios para explotar los mercados cada vez más grandes y cambiantes. Esto conlleva a saltarse, por ejemplo, la etapa de agente externo en el proceso (Modelo Uppsala, 1977) si la empresa espera un rendimiento suficiente, un crecimiento adecuado y una mejor eficiencia. Este tema lleva a los autores a determinar que el nivel de compromiso expresado en términos de recursos no es un indicador de cómo va a llegar la empresa al modo de internacionalización 2 . De cualquier manera, lo que permanece inalterable es la necesidad de aprender de las empresas para reducir la incertidumbre y la necesidad de crear o fortalecer relaciones con el fin de aprovechar las oportunidades de negocio que brinda el mercado (Johanson y Vahlne, 2009). Continuando con su revisión del modelo de 1977, y apoyándose en el análisis de numerosos estudios empíricos hasta mitad de la primera década del siglo XXI sobre 2 Posiblemente esta idea lleva a los autores a la sustitución de la variable estática “Compromiso de mercado” del modelo original (ver figura 1) a “Posición en la red” del nuevo modelo de 2009 (ver figura 2). 24 internacionalización, Johanson y Vahlne (2009) integran en su modelo el fenómeno de las relaciones interempresariales, lo que denominan “negocios en red” (2009:1423): “la empresa está integrada en un facilitador y, al mismo tiempo, limitante negocio en red que incluye a actores que participan en una amplia variedad de relaciones interdependientes. La internacionalización es vista como el resultado de diversas acciones de la empresa para fortalecer las posiciones en la red, para lograr lo que tradicionalmente se conoce como mejora o protección de su posición en el mercado”. Con ello, los autores plantean en 2009 un modelo más integrador, que realmente representa ya un modelo de negocios en red, tanto para internacionalización como para cualquier otra actividad empresarial que se dirija a obtener y desarrollar nuevas oportunidades 3 de negocio. Su representación gráfica aparece en la Figura 2. Conocimiento de oportunidades (I) Posición en la red (IV) Decisiones sobre relaciones y el Compromiso (II) Aprendizaje y creación de Relaciones (III) Figura 2. El proceso básico de internacionalización Modelo Uppsala, 2009 Variables de estado Variables de cambio Fuente: Johanson y Vahlne (2009) 3 Johanson y Vahlne (2009) piensan que las oportunidades son un mix que provienen tanto del mercado como de las propias empresas que las generan. Toman esa idea de que hay oportunidades en el mercado a la espera de ser conocidas (Kirzner, 1973) y de la creación de oportunidades que se originan y se realizan por la propia empresa (Gelbuda et al., 2003). 25 La empresa parte de su posición inicial (variables de estado o variables estáticas, en la figura 2) con un conocimiento determinado de oportunidades (I) y una posición en una red de contactos (IV) que le permiten tomar unas decisiones en función del compromiso (II) que mantiene con sus relaciones en la red. Estas decisiones, acordes con los compromisos con la red, pueden conducir a mantener, ampliar o renunciar a nuevos compromisos que le llevan a lograr nuevas relaciones (aprendizaje y creación de relaciones en la red, III) y desarrollarlas para obtener nuevas oportunidades que genera, a su vez, una nueva posición en la red (IV). Esta nueva descripción del flujo de interrelaciones y acontecimientos se ha presentado en la figura 3, que compara los conceptos utilizados en la representación gráfica del Modelo de Uppsala de 1977 y 2009. Variables de estado Conocimiento del mercado Compromiso con el mercado Variables de cambio Decisiones de compromiso Actividades corrientes Figura 3. Comparación Modelo Uppsala 1977 y 2009 MODELO 1977 MODELO 2009 Conocimiento del mercado Conocimiento de oportunidades Posición en la red Decisiones sobre relaciones y el compromiso Aprendizaje y creación de relaciones Fuente: elaboración propia a partir de Johanson y Vahlne (1977) y (2009) 32 (proyecto IMP, International Marketing and Purchasing), que involucraba a investigadores de Suecia, su país de origen, y otros cuatro países europeos más, realizado desde finales de la década de los setenta, hasta principios de los ochenta, para el estudio de la venta y compra de productos industriales. Este estudio demostró que la estrecha y duradera relación comercial entre proveedores y clientes son muy importantes, tanto dentro de un país, como entre varios países (Johanson y Vahlne, 2009). Esta relación desarrolla una efectiva coordinación de los directivos de diversas empresas, que crean unas rutinas de interrelaciones y de diálogo social, que de manera interactiva y secuencial, tiene como “resultado la acumulación de conocimientos y la creación de confianza y el compromiso, que además crece con el tiempo” (Johanson y Vahlne, 2009:1413). En este proceso, lo que empezó con débiles vínculos y la mera dependencia unilateral, se transforma en fuertes relaciones y una interdependencia bilateral y, en última instancia en aumento de productividad conjunta. Esto coincide, según Johanson y Vahlne, con el proceso que definieron en 1977, que muestra que es necesaria la creación de experiencia, a través del aprendizaje, para conocer los recursos y capacidades de las empresas competidoras y, con ello, aumentar gradualmente el compromiso de la empresa en cuestión (ver figura 1). Pero los resultados del proyecto IMP difieren con el modelo Uppsala original, según sus autores, en un tema muy importante: el desarrollo de las relaciones es un proceso bilateral que involucra a dos partes que aprenden de forma interactiva y crean un compromiso mutuo. Todo ello, conduce después de más de dos décadas de vigencia del denominado modelo Uppsala, a una revisión (gráficamente, se puede ver en la figura 2) que permite integrar el punto de vista de las redes de negocios para desarrollar el modelo original. Johanson y Vahlne (1990) consideran que la internacionalización es un proceso multilateral en red, ya que la creación del conocimiento no se acumula sólo en la propia empresa a través de sus propias actividades, si no a través de las actividades de sus socios, y como éstos tienen a su vez otros socios en red, con los que coordina otras 33 actividades; así pues, la empresa inicial está indirectamente comprometida en un proceso de creación de conocimientos, más allá de su propio horizonte (Johanson y Vahlne, 2009). La relación de trabajo entre empresas requiere tiempo –según los autores las investigaciones apuntan a 5 años- y necesitan un considerable esfuerzo de gestión para crear relaciones eficientes y algunas no fructifican, por ello se pueden considerar como una considerable inversión y un importante recurso para la empresa. Esta relación puede ser formal, pero esencialmente se construye en un proceso informal y de construcción social. La distancia psíquica entre las partes, también supondrá un obstáculo para la construcción de nuevas relaciones. El punto vista de la red de negocios se inicia en los supuestos de que los recursos de las empresas son heterogéneos e idiosincrásicos, según la teoría de los recursos y capacidades, y conducen a las empresas a la creación de valor, con independencia de las condiciones del mercado (Barney, 1986). “La red de negocios permite a una empresa adquirir conocimiento de sus socios, incluyendo sus recursos, necesidades, capacidades, estrategias y otras relaciones” Además “para el éxito de una empresa se requiere que una empresa esté bien establecida en una o más redes” (Johanson y Vahlne, 2009:1414) y su presencia en redes relevantes es muy importante y facilita a las empresas aprender, fomentar la confianza y el compromiso, esenciales para su internacionalización. Con estas premisas, Johanson y Vahlne (2009) definen un nuevo modelo que se puede entender como integrador del enfoque gradualista y de negocios en red y que, parte según los autores, de la teoría de recursos y capacidades. Inician su razonamiento bajo el supuesto, como pasa en algunos casos 5 , de que una empresa demanda materiales a un proveedor (de su grupo o externo) para posicionar en el extranjero. Esto 5 Johanson and Vahlne citan (2009:1425), como ejemplo, un interesante caso en el que la firma automovilística Volvo, de origen sueco, exigió a algunos de sus más importantes proveedores desarrollar relaciones con fabricantes alemanes de automóviles con el fin de mostrar, de esta manera, que podían suministrar no sólo a Volvo si no a otras firmas internacionales. 34 puede conllevar una primera oportunidad para la exportación a ese proveedor. Otras oportunidades similares surgirían por la denominada multilocalización de procesos productivos, en muchos casos internacionales. Si estos son realizados por distintas empresas, puede provocar la internacionalización de empresas proveedoras, ya no por la responsabilidad o decisión de una única empresa, si no originada por la decisión de varias compañías y, por lo tanto, la internacionalización resulta “cada vez en mayor medida, integrarse en una red de acuerdos empresariales erigida por encima de las fronteras nacionales” (Alonso, 2008). Las características de ese nuevo modelo pueden analizarse en tres apartados que recogen el conocimiento y aprendizaje, la formación de la confianza y del compromiso, y el desarrollo del negocio. Estos aspectos del proceso de internacionalización desde el punto de vista de la red son (Johanson y Vahlne, 2009): - Conocimiento y Aprendizaje. El conocimiento es fundamental para la internacionalización de las empresas y el conocimiento generado por la experiencia en las actividades (operaciones) es crucial para el aprendizaje del proceso. Estudios empíricos han mostrado que: i) Se demostró que la entrada en mercados exteriores no debe ser estudiada como una decisión sobre los modos de entrada, sino como un proceso de construcción en red de la posición en ese mercado extranjero. ii) El desarrollo en red del conocimiento no sólo aporta el conocimiento que tienen otros actores sobre un mercado, si no que aportan otros nuevos conocimientos. iii) El equipo de gestión también proporciona conocimiento a través de sus relaciones anteriores. - Confianza y la construcción del compromiso. La confianza es un ingrediente importante para el éxito del aprendizaje y el desarrollo de nuevos conocimientos. La confianza puede 35 sustituir el conocimiento, por ejemplo, cuando una empresa carece del conocimiento necesario de un mercado y permite, por confianza, ejecutar su negocio en el extranjero a intermediarios. Esta confianza permite la capacidad de predecir la conducta del otro y es un requisito previo del compromiso. En las relaciones en red, si estas persisten en el tiempo es que existe compromiso. La confianza será necesaria para que los agentes compartan información y construyan las expectativas conjuntas. Es crucial para las fases iniciales de una relación y será necesaria en el tiempo si se requieren esfuerzos continuados para crear y aprovechar oportunidades. Cuando confluyan simultáneamente una relación de confianza y compromiso, se producen resultados que promueven la eficiencia, la productividad y la eficacia. - Oportunidades de desarrollo de negocio. Según la visión en red de los negocios, las empresas tienen un privilegiado acceso a información sobre los mercados que permiten reconocer oportunidades que otros no son capaces de percibir. Estas oportunidades pueden ser resultado de la actividad normal de la empresa que acumula experiencias en su stock de conocimiento, de sus recursos internos y de los recursos externos, estos últimos, parcialmente obtenidos a través las relaciones de la red. Estas relaciones, reforzadas por la confianza mutua, facilitan la identificación y el desarrollo de oportunidades La explotación de estas oportunidades son fuente de riesgo que puede mitigarse con las acciones simultáneas con otros socios de red. La confianza persuade a las personas a compartir información, promueve la construcción de las expectativas conjuntas, especialmente en situaciones de incertidumbre (Madhok, 1995). La confianza es crucial en las primeras fases de una relación y lo será de forma permanente si la relación requiere un esfuerzo continuado para crear y aprovechar las oportunidades. La confianza induce a la reciprocidad y coordina la acción multilateral que llevará al desarrollo de oportunidades detectadas por las empresas involucradas en la red. Incluso, los autores creen que esta información de negocios en red genera una información 36 privilegiada, que puede detectar hallazgos que sean incapaces de identificar la propia investigación de mercado. El desarrollo de la oportunidad es un proceso interactivo caracterizado por su gradualidad y el propio reconocimiento de esa oportunidad se realiza secuencialmente (mediante el aprendizaje) y la explotación (mediante el compromiso) se realiza con el lubricante de la confianza. Esto lleva a Johanson y Vahlne (2009: 1420) a deducir que el proceso de identificación de una oportunidad y su desarrollo, en la perspectiva en red, es muy similar tanto en el proceso de internacionalización como en el proceso mismo de desarrollo de las relaciones. A la luz de estas reflexiones, Johanson y Vahlne (2009) definen un nuevo modelo que representan en la figura 2 y que es una evolución del modelo que se conoce como modelo de Uppsala (1977) y que lo actualizan, a su entender, según su propia reflexión y los resultados de numerosos estudios empíricos que revisan en su artículo de 2009. Este nuevo modelo tiene unas implicaciones que sus autores resumen en (2009:1425): - La internacionalización de una empresa depende de sus relaciones de negocio en red. Es de esperar que una empresa focal para ir al extranjero lo hará sobre la base de sus relaciones con importantes socios, que estén comprometidos con el desarrollo del negocio a través de la internacionalización. Estos socios pueden ser locales o extranjeros. Las razones posibles para tal expansión exterior serán dos. Por una parte, por la posibilidad de interesantes oportunidades de negocio. El conocimiento de éstas se generan basadas en la confianza mutua y el compromiso, que se generan, no tanto en acuerdos formales, sino en la historia común de experiencias empresariales, mínimamente satisfactorias. La segunda razón se puede ocasionar por la voluntad de la empresa focal de que se mantenga la relación de pareja o 37 bilateral con otra empresa, también en su aventura exterior. Si le acompaña en su actividad internacional demuestra su compromiso. - ¿Dónde irá una empresa al internacionalizarse? La respuesta general es: dónde la empresa focal y sus socios vean oportunidades. El socio también puede elegir allí donde la empresa focal tenga ya una posición fuerte. Si los socios no tienen suficiente valor para la empresa focal, ésta puede vincularse con una nueva empresa (intermediarios, agentes o distribuidor). Finalmente, si la empresa focal tiene relación directa con los clientes, puede optar por establecer filiales. - ¿Cómo puede empezar el proceso? La primera entrada en el mercado exterior vendrá asociada a las variables de estado que definen los autores, el conocimiento, la confianza o el compromiso de la empresa con sus relaciones en red. Vatne (1995) también definió un modelo conceptual para pequeñas y medianas empresas industriales, en el que las redes sociales y la calidad de un empresario pueden influir en la capacidad de una empresa para identificar y adquirir recursos externos y la posibilidad de utilizar recursos externos adquiridos para el desarrollo de producto, la producción y la promoción. Sobre este marco O´Farrell et al. (1998) ampliaron el modelo a la internacionalización de empresas de servicios empresariales, en las que se destaca la importancia de la interacción entre cliente y proveedor para su internacionalización. Un adecuado nivel de formación del equipo de personas que compone la empresa de servicios, con experiencia y con amplia variedad de habilidades, permitirá ofertar innovadores servicios en el exterior. Igualmente, una diversa gama de socios 38 colaboradores permitirá visualizar más oportunidades a la agrupación de empresas que deseen ofertar sus servicios internacionalmente (Westhead et al. 2001). En una concepción tradicional de la proyección internacional de una empresa se ha entendido mayoritariamente como una aventura en solitario que, tras una evaluación de sus capacidades competitivas y las oportunidades de mercado, le conduce a unos intercambios externos, para permitir a la organización un mayor aprovechamiento de sus ventajas específicas (Alonso, 2008). Pero la actividad económica por su carácter global, por la desregulación y las nuevas tecnologías, ha conllevado a numerosas industrias la multilocalización de procesos productivos que muestran un máximo exponente de lo dicho, de la capacidad de generar la salida al exterior de empresas por su red de relaciones de negocios. La aventura exterior será para muchas empresas, incluidas las más jóvenes, un proceso realizado conjuntamente, apoyado en las relaciones en red, el compromiso y la confianza mutua. b) La teoría de recursos y capacidades. La teoría de recursos y capacidades (en inglés Resource-Based View, RBV) se ha ido formando desde el pensamiento de Penrose (1959) que consideraba la empresa como un conjunto de recursos productivos, unos de naturaleza tangible y otros de naturaleza intangibles. El crecimiento de la empresa lo atribuía a recursos ociosos a los que se tratan de buscar nuevas aplicaciones, por lo que el propio límite de crecimiento de una empresa vendría dado por sus recursos disponibles. Pero la teoría de recursos y capacidades vio definitivamente la luz (Morcillo et al., 2001) de la mano de Wernerfelt (1984), que defendía que la eficiencia de la empresa provenía de los recursos y capacidades distintivos que la misma controla y que son fuente de sinergias y de ventajas competitivas, provenientes del aprendizaje colectivo y exclusivo, originado en ella. Se 39 puede considerar que un recurso es cualquier factor de producción que esté disponible para la empresa (Fernandez y Suarez, 1996). Así pues, la teoría de recursos y capacidades defiende que el principal motor de la internacionalización de las empresas es la acumulación de recursos que proporcionan ventajas competitivas sostenibles y que se extienden hacia los mercados extranjeros. Para alcanzar una ventaja competitiva, los recursos deben ser estratégicos. En otras palabras, deben ser escasos, apropiados para las características específicas de la industria en cuestión, de larga duración, difíciles de sustituir o imitar por parte de competidores, y deben permitir a la empresa apropiarse de las rentas generadas (Barney, 1991). La mayoría de los recursos estratégicos tienden a ser intangibles, implicando una mezcla de conocimiento táctico y explícito inmerso en las habilidades, capacidades y rutinas internas propias de la empresa (Grant, 1991). Los recursos intangibles son, entre otros, la experiencia de los equipos humanos, el conocimiento (know-how), la reputación, las patentes, la marca, la tecnología propia,… (Delgado et al., 2004). Los recursos intangibles se consideran en la literatura como cruciales para el desarrollo y mantenimiento de ventajas competitivas y se puede destacar por las siguientes razones (Jacobson, 1992; Delgado et al., 2004): a) Se desarrollan por una secuencia histórica única y poseen una dimensión social muy compleja y, por lo tanto, difícilmente imitables. b) Se encuentra en la empresa como conocimiento tácito, por lo que es más difícil de adquirir por los competidores. c) Resultan difíciles de observar o medir (no están en las cifras contables de la empresa), por lo que dificultan su imitación y ayudan a la empresa a posicionarse y a aprovechar nuevas oportunidades. 40 Las capacidades de la empresa originan habilidades y destrezas desarrolladas por la empresa, que ayudarán a transformar sus recursos en ventajas competitivas. Estos recursos y capacidades formarán un cuerpo que distinguirá el desempeño estratégico de la empresa en el mercado, en relación a sus competidores. Como destaca Porter (2004) las fuerzas externas de la industria son importantes, pero sólo de una forma relativa porque las distintas capacidades de cada una de las empresas del sector industrial, determinarán su éxito y fracaso. Las capacidades competitivas de la empresa son “el conjunto de recursos de que ésta dispone para captar la fidelidad de los clientes y enfrentarse a la acción competitiva de los mercados” (Alonso y Donoso, 1994:114). Normalmente se describen como capacidades las tecnológicas, que afecten a la producción, las de organización o comercialización y aquellas que permiten su posición en el mercado, como las de tamaño, poder de mercado y posicionamiento (Alonso y Donoso, 1994). La RBV y la decisión de la Internacionalización de empresas Para determinar la decisión de internacionalizarse, cada empresa analizará su estrategia global y sus recursos específicos disponibles para así identificar sus posibles ventajas competitivas, mercado por mercado, determinar el cuándo y cómo realizar las formas de su implantación externa. La teoría de recursos y capacidades destaca la singularidad de la empresa respecto a su entorno, para lograr sus objetivos estratégicos mediante sus ventajas competitivas (Alonso y Donoso, 1998). Los recursos intangibles son más fáciles de explotar en actividades internacionales porque pueden ser utilizados simultáneamente en más de un mercado sin gasto adicional o a un bajo coste. Esto se debe a que son fundamentalmente recursos basados en conocimiento y en la información disponible por la empresa (Fernández- 41 Olmos y Díez-Vial, 2012). Tanto el conocimiento como la información son recursos que tienen unas características que les permiten un aprovechamiento especial en los mercados exteriores por tres razones: se pueden utilizar simultáneamente en más de un mercado sin disminuir su valor en el resto, no se deteriora o gasta con el uso y es posible combinarlos con otros elementos de las empresas para crear, a su vez, otros recursos (Itami y Roehl, 1987; Grant, 1991). La RBV y la internacionalización de las PYME El enfoque de la teoría de recursos y capacidades se puede utilizar para analizar el comportamiento de todo tipo de empresas, sea cual sea su tamaño, pero en relación a las PYME hay que indicar algunas diferencias importantes en relación a las más grandes (Muñoz-Bullón y Sánchez-Bueno, 2011). Las PYME cuentan con menos recursos tangibles que las grandes empresas y también menos recursos intangibles. Para la internacionalización son básicos éstos últimos, ¿cómo pueden competir en el mercado actual las PYME?. Según Kinght y Kim (2009) el modelo de negocio internacional de esas pequeñas empresas se basará en una orientación al mercado internacional y en el desarrollo de unas competencias de gestión que harán uso de la colección de los recursos intangibles más importantes que facilitarán su éxito exterior: el conocimiento, las habilidades de marketing internacional y capacidades de gestión mostradas por su equipo gestor. Estos recursos intangibles bien aprovechados engendrarán eficacia y eficiencia en la organización, mediante una cultura y rutinas establecidas que proporcionan ventajas competitivas que se reflejan en rendimientos financieros superiores (Kinght y Kim, 2009). Por lo tanto, las pequeñas y medianas empresas deberán destacar en el uso de su conocimiento organizacional y de sus capacidades de gestión de las operaciones internacionales. 48 i) Sería interesante analizar la intensidad exportadora en cuanto diversificación de mercados, para reconocer el grado de internacionalización de las llamadas born globals. ii) La importancia de la experiencia previa del emprendedor (sea empresario o gestor) puede ser un punto de conexión relevante para analizar las born globals desde modelos gradualistas. iii) En estudios de casos se aprecia una fuerte relación entre las redes de negocios previas que tiene la compañía (o su equipo fundador) que facilitan la actividad internacional. Esto puede conducir a hablar de que se reduce la distancia psicológica y/o hay que a analizar este fenómeno desde el modelo de redes. Otras críticas que han recibido los trabajos que estudian las born globals es que se centran fundamentalmente en los motivos del inicio de la internacionalización y no en el análisis de las posteriores fases. Además no hay consenso en los factores que determinan el desarrollo de estas empresas de rápida internacionalización, ya que existen varios marcos conceptuales que lo justifican (Rialp et al., 2005). En relación a la investigación empírica, los diversos resultados obtenidos y cierto grado de controversia generada, no muestra claras relaciones causales de los factores determinantes de éxito de las born globals y, por ello, los modelos propuestos no pueden justificar de una manera integral este fenómeno de las nuevas empresas internacionales (Rialp et al., 2005). 49 6. Conclusiones generales del capítulo. En este trabajo se han examinado las principales teorías o enfoques de la teoría de internacionalización existentes desde hace varias décadas y que bien podría llamarse “el laberinto de la teoría internacional”. Se han analizado diversos enfoques (un total de ocho), y algunos de ellos bien distintos entre sí. Esta diversidad entre las escuelas o enfoques conducen a un laberinto de pensamientos, modelos teóricos y consejos al investigador en el área de internacionalización no concluyentes y, en parte, confusos. El hecho de que esta diversidad de teorías permanezca vigente en la actualidad pone de manifiesto que la teoría y la ciencia de la internacionalización se encuentra lejos de encontrar su estado de madurez. Asimismo, como puede apreciarse en la evolución de las distintas corrientes y enfoques de internacionalización, existe evidencia en el sentido en que las teorías de internacionalización continúan en constante evolución. ¿Se puede predecir en qué dirección se dirigen? Este apartado de conclusiones, en los próximos párrafos, intentará aportar una respuesta a esta pregunta. La investigación de la internacionalización de las empresas. Los profundos cambios de la economía internacional y del comportamiento de las empresas hace que ninguna aportación o enfoque permita individualmente explicar en toda su extensión el fenómeno de la internacionalización empresarial (Rialp, 1999). Por ello, es muy aconsejable definir en la investigación empírica el marco teórico en la que se determinan las preguntas de investigación y las hipótesis que se desean probar (Zou y Stan, 1998). Esta será la dificultad inicial para el investigador: elegir un enfoque 50 adecuado (dificultad teórica), a la que habrá que sumar una dificultad propia de la investigación en la economía de la empresa, la dificultad de obtener la información adecuada de las empresas (dificultad informativa). Además, existirá una tercera, la instrumental (Alonso y Donoso, 2000), que hace referencia a la fundamentación de los modelos econométricos que intentan captar la relación causal entre variables independientes y aquellas que miden el rendimiento de la internacionalización, que describen Alonso y Donoso (2000), como: dificultades por 1) fundamentos insuficientes de la relación causal y de signo entre las variables estudiadas; 2) interrelación entre las variables explicativas que puede originar endogeneidad y coeficientes de baja significación y, por último, 3) carácter dinámico de las relaciones causales, obtenidas en muestras con bajo número de observaciones y de corte anual (Andersen, 1993). Este conjunto de dificultades, ante las que se encuentra el investigador que indaga sobre las causas de la internacionalización de las empresas, lleva a resultados empíricos en conjunto incompatibles, diferentes y, en algunos casos, conflictivos entre ellos (Leonidou et al., 2007). Esta situación conduce a los investigadores a realizar un mayor esfuerzo, tanto en actualizar y fortalecer los enfoques teóricos como en formalizar más si cabe la metodología utilizada para la investigación empírica y la ampliación de muestras, por ejemplo. Por ello, la visión teórica actual, facilita sólo en su conjunto, la comprensión de la internacionalización de las empresas (Rialp, 1999). La situación actual de las teorías sobre la internacionalización de las empresas. En la revisión de literatura sobre la internacionalización de las empresas que se ha realizado en este trabajo, se focaliza la atención hacia las PYME y sobre todo a la exportación. Aún así se ha prestado atención a una visión general de todo el cuerpo teórico, clasificando los enfoques en tres grandes grupos: uno macroeconómico, otro 51 microeconómico y otro estratégico. Además se incluye un apartado especial a un fenómeno estudiado sobre todo en las dos últimas décadas: el de las empresas internacionalizadas casi desde sus inicios (born globals), que en muchos casos se refieren a estudios sobre pequeñas y medianas empresas. Se ha constatado que estas teorías están sufriendo diversas revisiones, que realizan en algunos casos, sus propios autores, producto de la propia discusión académica y las aportaciones de investigaciones empíricas de empresas de todo el mundo. Su análisis y discusión hace pensar que existe una importante interrelación entre todas las teorías, especialmente al analizar el fenómeno de la internacionalización de las PYME y sobre todo la exportación. En primer lugar se reconoce la diversidad de modos en los que se internacionalizan las empresas (Johanson y Vahlne, 2009) y, por lo tanto, la definición de un modelo universal para abarcar las causas de la internacionalización y su desarrollo, es difícilmente abarcable. El fenómeno de las born globals se considera en la literatura, en cierto modo, una excepción en relación a varias teorías existentes (McDougall et al., 1994; Rialp et al., 2005). En segundo lugar, las transformaciones económicas que se están viviendo en los últimos años alteran de una manera radical el entorno de las economías internacionales, por lo que en tiempos turbulentos es aún más difícil de que un marco teórico pueda consolidarse suficientemente. Las causas de estas turbulencias magníficas son: (1) la globalización, producto de la revolución en temas de comunicaciones (TIC), la rebaja de costes de los medios de transporte y la desregulación del comercio internacional; (2) la eclosión rápida de países emergentes, de una gran capacidad de consumo y fabricación (China, India, resto de países del sudeste asiático, Brasil) y ,presumiblemente, también financiera (3) el efecto de la fragmentación productiva y la multilocalización (Alonso, 2008). En este entorno, se producen a su vez, dos consecuencias: (i) una que las redes 52 de negocios toman un papel predominante en las actividades de las empresas y, por otra parte, (ii) el mayor protagonismo que adopta el factor humano en el comportamiento de las empresas. i) Las redes de negocios y la internacionalización: Estas van a resultar cada vez más importantes para competir en los mercados y facilitarán nuevas oportunidades (Alonso, 2008; Johanson y Vahlne, 2009) para las empresas, incluso desde su propio nacimiento (Alonso, 2008). ii) El factor humano y la internacionalización: las aptitudes y actitudes del equipo de humano de las empresas se consideran muy importantes para determinar la decisión de la internacionalización. Desde la perspectiva gradualista se reconoce que la distancia psíquica no es tanto entre las empresas, si no entre las personas (Johanson y Vahlne, 2009), por lo que la experiencia previa de los emprendedores internos de la empresa, pueden condicionar ésta. Así lo reconoce también la teoría de recursos y capacidades, al entender la importancia del know how y, la teoría de redes, al ser muchas veces el propio equipo de la empresa, los depositarios de esa experiencia. El nuevo enfoque que estudia las born globals reconoce igualmente la importancia de la experiencia previa de los emprendedores (Oviatt y McDougall, 1994). En busca de un enfoque integrador. Para contestar a la pregunta planteada ¿Se puede predecir en qué dirección se dirigen las teorías de internacionalización de la empresa?, la revisión de la literatura realizada lleva a pensar que existe en la actualidad una búsqueda activa, por parte de los investigadores, de un enfoque que aglutine lo mejor de cada uno de los enfoques 53 existentes, para justificar el inicio y el desarrollo de la actividad internacional de las empresas, especialmente de las más pequeñas. Así, Rialp (1999) destaca que el interés hacia una visión integradora de los diversos enfoques, que desde el gradualista –con la presencia de diversas fases, sobre todo al inicio de la actividad exterioraglutine también el dinamismo de los modos de entrada a la actividad internacional de las empresas. La internacionalización ha adquirido una mayor complejidad y requiere compromisos dentro de la propia organización, pero también ínterorganizacionales y no seguirá necesariamente una secuencia lineal, sino múltiple y ramificada, a veces con soluciones compartidas, en redes de acuerdos empresariales (Alonso, 2008). Esto conlleva a poner en cuestión las teorías tradicionales, especialmente las que describen el desarrollo del proceso de internacionalización como un proceso secuencial en el tiempo (Alonso, 2008). En este intento, resulta revelador el trabajo de Johanson y Vahlne (2009) que facilita una aproximación de diversos enfoques para crear una nueva perspectiva, que se adapte a la nueva realidad económica y a las peculiaridades del mercado. Estos autores parten, en ese artículo, del reconocimiento de que las empresas utilizan diversos modos para su internacionalización. Aunque su modelo de Uppsala (Johanson y Vahlne, 1977) ha sido ampliamente utilizado, la discusión sobre el mismo y los numerosos trabajos de investigación sobre la internacionalización, han permitido a los autores una profunda reflexión sobre ese modelo. Johanson y Vahlne (2009) reconocen que debido a los cambios ambientales (globalización, rápido cambio tecnológico y desregulación) las empresas utilizan nuevas herramientas de internacionalización, como las alianzas y empresas mixtas, ya que ninguna empresa es titular de los recursos necesarios para explotar los cada vez más grandes y cambiantes mercados. Por ello, para justificar el nacimiento y crecimiento de las empresas multinacionales, hay ahora más puntos de similitud de su nuevo modelo, con otras teorías de internacionalización: la de internalización y la del enfoque ecléctico (Johanson y Vahlne, 2009). En este último caso 54 citan que Dunning (1997) en la revisión de su enfoque ecléctico, incluye las alianzas estratégicas y más recientemente (Dunning y Lundan, 2008) añaden también las redes de negocios, para explicar la internacionalización empresarial. Además, consideran que al destacar las ventajas competitivas de una empresa, en su trayectoria exterior, desde la perspectiva de la RBV, las similitudes de su modelo revisado, con el de Dunning se acortan. Johanson y Vahlne, con el nuevo modelo de Uppsala de 2009 no sólo revisan el enfoque gradualista, si no, en mi opinión, presentan un importante referente del enfoque de redes, sin renunciar a su modelo de proceso por etapas y, según sus propias reflexiones, se aproximan a otros modelos macroeconómicos, como los de la teoría de internalización o el paradigma ecléctico de Dunning, desde el reconocimiento de las ventajas distintivas de las empresas, tomadas de la teoría de los recursos. Por ello, proponen los autores suecos en el citado artículo de 2009, que será necesario seguir investigando en esas aproximaciones. Este nuevo modelo de síntesis, en función de su mayor o menor utilización por investigaciones empíricas sobre la internacionalización y su validación empírica, puede convertirse en otra importante referencia, para la mejor comprensión del comportamiento empresarial en los procesos de internacionalización. En conclusión, la presente revisión aporta a la literatura (1) una revisión actualizada de las principales teorías vigentes sobre la internacionalización de las empresas, atendiendo especialmente a lo que afecta a la investigación empírica del comportamiento exportador de las pequeñas y medianas empresas; (2) un posible punto de partida para el investigador que desee realizar un estudio empírico sobre el estudio de las PYME y su internacionalización; (3) además, ha propuesto una respuesta a la pregunta ¿Se puede predecir en qué dirección se dirigen las actuales teorías de internacionalización?: una posible convergencia de dichas teorías, destacando la 55 importancia del análisis del desarrollo gradual de su internacionalización, integrando la visión de la teoría de recursos y capacidades, en una realidad empresarial en la que las redes de relaciones profesionales entre empresas y sus directivos, tienen una importancia relevante, especialmente para las PYME. En las limitaciones a este trabajo se pueden destacar, en primer lugar, la propia extensión del análisis, que con su intento de seleccionar un amplio número de teorías, no profundiza suficientemente en cada una de ellas. En segundo lugar, se han seleccionado sobre todo aquellas teorías de internacionalización que pueden estar más relacionadas con las PYME y, especialmente, en el comportamiento exportador de las mismas. De las futuras líneas de investigación que pueden sugerir este trabajo, en primer lugar se propone profundizar en algunas de los enfoques que se han presentado y en la convergencia de los mismos. Además, después de la revisión realizada de interesantes meta-análisis, se reconoce el interés de realizar una selección entre la abundante literatura producida estos últimos años, que podría centrar su análisis, por ejemplo, en el comportamiento de las PYME en la exportación, para toda una zona geográfica, país y/o sector concreto de la economía. Por último, una línea de investigación empírica, como la que desea realizar el autor de este trabajo en su tesis doctoral, para analizar el comportamiento exportador de las PYME españolas en un sector determinado. 56 BIBLIOGRAFÍA Aitken, B., Hanson, G. y Harrison, A. (1997). “Spillovers, foreign investment, and export behavior”, Journal of International Economics, vol. 43, pp. 103-132. Alonso, J.A. (2008). “Nuevas tendencias en los mercados internacionales”, Papeles de Economía Española, nº 18, pp. 2-18. Alonso, J. A. (1994). “El proceso de Internacionalización de la Empresa”. Información Comercial Española”, enero 1994, nº 725, pp. 342-361. Alonso, J.A. y Donoso, V. (1994). Competitividad de la Empresa Exportadora Española. Instituto de Comercio Exterior. Madrid Alonso, J.A. y Donoso, V. (1998). Competir en el exterior. La empresa española y los mercados internacionales. Instituto de Comercio Exterior. Madrid Alonso, J.A. y Donoso, V. 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