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Trabajo Fin de Máster La política energética en la Unión Europea y en España: las energías renovables. Especial referencia al caso del sector eólico en España Blanca Gutiérrez Rodríguez Tutores: Ramón Barberán Ortí Sara Barcenilla Visús Facultad de Economía y Empresa 2012
2 “Si queremos obtener resultados nunca alcanzados, debemos emplear métodos nunca empleados" Francis Bacon "El mundo no puede evolucionar más allá de su actual situación de crisis utilizando el mismo pensamiento que creó esta situación" Albert Einstein
3 ÍNDICE ÍNDICE ............................................................................................................................................ 3 INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................. 5 CAPÍTULO 1. EL FACTOR ENERGÉTICO EN LA UNIÓN EUROPEA: UN PANORAMA........................ 6 1.1 Datos, problemas y retos .................................................................................................... 6 1.2 Las energías renovables como alternativa ........................................................................ 11 CAPÍTULO 2. LA POLÍTICA ENERGÉTICA EN LA UNIÓN EUROPEA................................................ 13 2.1 Evolución histórica de la política energética en la UE ....................................................... 13 2.1.1 Desde 1952 a 2005: el no modelo energético ........................................................... 13 2.1.2 2005 – 2012: hacia un modelo real de energía .......................................................... 17 2.2 La política energética en la actualidad. Planes y proyectos .............................................. 19 CAPÍTULO 3. LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN EL MARCO DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA DE LA UNIÓN EUROPEA ......................................................................................................................... 22 3.1 Breve referencia histórica ................................................................................................. 22 3.2 El nuevo marco: Directiva 2009/28/CE de 23 de abril ...................................................... 23 3.3 Políticas e instrumentos aplicados por cada Estado miembro. ........................................ 29 3.4 Objetivos vs realidades. Una valoración ........................................................................... 33 CAPÍTULO 4. LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN EL MARCO DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA ESPAÑOLA ................................................................................................................................... 41 4.1 El sector energético español ............................................................................................. 41 4.1.1 La energía como un problema histórico..................................................................... 41 4.1.2 Situación actual del consumo..................................................................................... 42 4.2 Las energías renovables en España ................................................................................... 48 4.2.1 Las ER desde una perspectiva legal, económica, laboral y medio ambiental. ........... 48 4.2.2 Situación actual de las Energías Renovables en España ............................................ 50 4.2.3 Plan de Acción Nacional de Energías Renovables 2011-2020 (PANER) ..................... 54 CAPÍTULO 5. LA ENERGÍA EÓLICA EN ESPAÑA ............................................................................ 57 5.1 El peso del sector eólico dentro del sistema energético español. .................................... 57
4 5.2 Evolución normativa .......................................................................................................... 59 5.3 ¿Están justificadas las políticas de ayudas a la eólica? ..................................................... 66 CONCLUSIONES ........................................................................................................................... 73 ANEXO ......................................................................................................................................... 75 BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................................................. 81
5 INTRODUCCIÓN La importancia del factor energético en el desarrollo y crecimiento económico de las naciones es reconocida desde el pasado siglo por los más diversos ámbitos científicos, económicos y políticos. En el entorno de los países desarrollados, y especialmente en la Unión Europea, la estabilidad en la demanda energética y la exigua producción nacional de combustibles fósiles se unen al alto grado de concentración de la oferta energética en un reducido número de proveedores foráneos. Tales rasgos hacen al sector energético europeo especialmente vulnerable ante los shocks externos y reclaman la búsqueda de fuentes de producción alternativas. El caso español es buen ejemplo de las citadas debilidades, acentuadas por una dependencia extrema en el caso del petróleo y por unos niveles de eficiencia inferiores cuando se compara con sus socios europeos. Por ello, la inquietud en torno a la cuestión energéticalos problemas, los retos y las posibles solucionesconstituyen el tema central de este trabajo el cual se plantea con un doble objetivo: presentar un detallado análisis de la situación actual del sector energético en la Unión Europea y en España con especial referencia a las energías renovables y en segundo lugar efectuar un análisis más exhaustivo del sector eólico en España, para analizar su evolución desde la década de los noventa hasta el momento actual y determinar si las ayudas públicas que recibe están justificadas. Para ello en un primer capítulo se ofrece un panorama del sector energético en la Unión Europea destacando sus principales debilidades y las potencialidades de la energía renovable para hacer frente a los problemas que se plantea el sector. El segundo capítulo se centra en el ámbito normativo. Inicialmente se efectúa un breve repaso histórico de la política energética en la Unión europea distinguiendo dos modelos: el no modelo de política energética de la segunda mitad del siglo XX, y el tránsito hacia un modelo real observado en los albores del siglo XXI, para concluir con una presentación detallada de los objetivos, planes y proyectos la política energética actual. En el tercer capítulo el análisis desciende al ámbito concreto de las energías renovables para mostrar, tras un breve repaso histórico, cuál es la normativa comunitaria que atañe a este subsector, su aplicación en cada uno de los Estados Miembros y la valoración de la previsible consecución de los objetivos comunitarios en esta materia. El análisis descriptivo concluye con un cuarto capítulo centrado en el caso español. Tras una presentación del sector energético español más general, se analizan los datos y políticas que atañen al sector de las energías renovables ahora y en el futuro más inmediato. Una breve descripción de cuál ha sido la evolución del sector eólico, tanto a nivel normativo como a nivel de producción y de capacidad instalada será mostrada en el capítulo cinco. Además, dicho capítulo concluirá con reflexión acerca de la justificación o no de las políticas públicas de apoyo a la energía eólica.
6 CAPÍTULO 1. EL FACTOR ENERGÉTICO EN LA UNIÓN EUROPEA: UN PANORAMA La conciencia global entorno a la cuestión energética nace y se desarrolla a lo largo del siglo XX, testigo de sucesivas crisis energéticas en los años 30, 70 y más recientemente en los 90. A la evidencia empírica se une en el pasado siglo la Teoría Económica1. En el año 1972, los profesores D.H. Meadows, D.L. Meadows, J. Randers y W.W. Behrens publican el libro “Los límites del crecimiento”. Con él, ponen en evidencia las carencias de la Teoría Económica para analizar cuáles son los límites al crecimiento y para incorporar el deterioro ecológico dentro de su marco de análisis. A lo largo de las tres últimas décadas del siglo XX, se sucedieron enfoques cuyo principal objetivo era introducir la ecología y el medio ambiente en los análisis económicos. Así, mientras que la economía ambiental pretendía incorporar las externalidades ambientales en la contabilidad económica, la economía ecológica, por su parte, buscaba dar un paso más: cuestionar y debatir los axiomas y las condiciones en las que se basan los modelos neoclásicos para poder desarrollar un nuevo marco conceptual y de análisis que reflejase los costes físicos de la actividad económica. Será a partir de 1987, con la publicación del informe Brundtland de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, cuando se empiece a hablar del concepto de “desarrollo sostenible”. Sin embargo, a pesar de que se convirtió en un objetivo comúnmente aceptado por la sociedad, no estaba exento de polémica, tanto en el mundo académico, como en el mundo de la economía y la política. “Desarrollo sostenible” puede definirse como la posibilidad de satisfacer las necesidades actuales de la población de tal manera que no se ponga en peligro la capacidad de las generaciones futuras a la hora de satisfacer sus propias necesidades. La interpretación del término “desarrollo sostenible” evolucionó hasta el punto de convertirlo en “crecimiento sostenido”, provocando las críticas de los movimientos ecologistas puesto que defendían el crecimiento cero de la economía. 1.1 Datos, problemas y retos También el análisis de los datos presentes y futuros justifica la preocupación de políticos y economistas por la cuestión energética. El gráfico 1.1 muestra la evolución en el consumo energético mundial desde los años noventa hasta el año 2030. La unidad elegida cuando se habla de consumo energético es la tonelada de petróleo equivalente (Toe, en sus siglas en inglés). En dicho gráfico, el eje de ordenadas expresa los millones de toneladas de petróleo equivalente que se van a consumir, mientras que el de abscisas representa los años. El consumo y la demanda mundial de energía tienen una tendencia creciente. Si bien es cierto que la demanda energética de la Unión permanece más o menos constante a lo largo de los años por debajo de 2.000 Mtoe, la demanda de los países emergentes tiene una clara tendencia creciente. China, por ejemplo, pasa de consumir alrededor de 1000 Mtoe en 1990 a más del doble en 2012. Además, su necesidad energética continúa creciendo y las 1 Lara, Francisco J. (2011)
7 estimaciones prevén que su demanda esté en torno a las 5.000 Mtoe en el año 20302. El caso de EE.UU es similar al de la Unión puesto que su consumo energético, desde 1990 hasta 2030, permanece en valores bastantes similares. Por último, y en relación con el resto del mundocon grandes economías como India, Brasil y Rusia entre sus componentes-, la evolución de su consumo energético viene aumentando y es evidente que lo seguirá haciendo en un futuro. Se puede, por tanto, agrupar a los países en función de su consumo energético y, de esta manera, estarían por un lado los países emergentes cuyo consumo va a seguir aumentando y, por otro lado, los países ya desarrollados cuyo consumo de energía se muestra más constante. Gráfico 1.1 Consumo de energía en el mundo. Fuente: “BP Energy Outlook 2030: January 2012” y elaboración propia Del gráfico 1.1 se obtiene una conclusión clara: la cantidad de energía necesaria para cubrir la demanda será cada vez mayor y, por tanto, las reservas se irán agotando. Por ello, es necesario buscar energías alternativas que permitan cubrir las necesidades y, además, no sean nocivas para con el medio ambiente. En caso concreto de la Unión Europea, el gráfico 1.2 muestra cómo su consumo es mayor a la cantidad que produce. Por tanto, debe importar la cantidad restante, 944 Mtoe, del exterior, lo que equivale al 55% del total consumido. Por tanto, el gráfico 2 evidencia una nueva debilidad energética, esta vez propia de la UE: la gran dependencia que tiene respecto a los países proveedores. Adicionalmente, los gráficos 1.3.1 y 1.3.2 relativos al origen de las importaciones de gas y de petróleo de la Unión, reflejan una tercera problemática: el alto grado de concentración del suministro energético. 2 El caso de China merece ser resaltado ya que, en 1990 consumía 680,6 toneladas pero, en el año 2012, consumía 2432,2 toneladas superando a Estados Unidos y a la Unión Europea. Si analizamos sus datos desde 1990 hasta 2030, se puede ver cómo se consumo se multiplica por 6,5.
8 Gráfico 1.2 Producción, importaciones netas y consumo energético en la UE (año 2009) Fuente: Eurostat (mayo 2011) y elaboración propia Gráficos 1.3.1 y 1.3.2. Importaciones de gas de la UE por país de origen (año 2009) e importaciones de petróleo de la UE por país de origen (año 2009). Fuente: Eurostat (mayo 2011) y elaboración propia En relación con las importaciones de gas, los tres principales proveedores son Rusia (34%), Noruega (31%) y Algeria (14%). Es decir, estos tres oferentes representan casi el 80% de la oferta total de gas. Atendiendo a los datos de importaciones de petróleo, la situación no es muy distinta. Los países de la OPEP exportan el 35% a la Unión, Rusia el 33% y Noruega el 15%. Es decir, tres oferentes aglutinan casi el 85% de la oferta total. El alto grado de concentración en la oferta energética supone un peligro para la Unión porque la hace muy vulnerable a los shocks en la oferta y en los precios. En primer lugar, porque
9 depende de terceros países para satisfacer sus necesidades y, en segundo lugar, porque tal concentración impide que la Unión pueda tener un alto poder de negociación. En definitiva, los datos relativos al consumo energético del mundo ponen de manifiesto que existe un factor de riesgo en relación con la energía puesto que la demanda de ésta tiene una tendencia creciente. Además, para el caso concreto de la Unión, se añaden dos problemas más: la dependencia energética y la concentración de la oferta energética. Junto con estos problemas de implicaciones claramente económicas, una serie de problemas medioambientales, de sostenibilidad y sociales3, son generados por los usos energéticos de la sociedad actual. Problemas medioambientales - El efecto invernadero. La concentración de gases como el dióxido de carbono, el óxido metroso y el metano ha aumentado un 30% desde el siglo pasado cuando, sin la actuación humana, la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones. Dichos gases son liberados por la industria, las actividades agrícolas y por la combustión de combustibles fósiles. Como consecuencia del aumento en las emisiones, la temperatura media global de la atmósfera se ha incrementado, fenómeno que se conoce como calentamiento global. Gráfico 1.4. Emisiones de gases de efecto invernadero por sector en la UE Fuente: Eurostat (mayo 2011) y elaboración propia 3 González Velasco, Jaime (2009) páginas 31 y siguientes.
16 perfiló con mucho más detalle. De hecho, se tituló: “Libro Verde. Hacia una estrategia europea de seguridad del abastecimiento energético”. Prestaba especial atención a la seguridad del abastecimiento ya que, según las estimaciones de la Comisión, se esperaba que la Unión fuese cada vez más dependiente del exterior y su capacidad para influir iba a seguir siendo limitada. Por ello, los esfuerzos se debían centrar en el lado de la demanda: fomentar el ahorro energético en los edificios y en el transporte. Las grandes diferencias entre los Estados miembros llevaron a una falta de consenso y, por consiguiente, a una falta de política energética común. Lo único que se logró fue aprobar una serie de directrices para ser debatidas en los años siguientes. Paralelamente a la elaboración de los libros Blanco y Verde, la integración europea se iba haciendo cada vez más fuerte y los pilares de la Unión se volvían más seguros gracias a los Tratados de Ámsterdam (1997) y Niza (2001). La protección del medio ambiente, uno de los objetivos prioritarios desde Maastricht, se refuerza con estos Tratados. De hecho, tal preocupación medioambiental propiciaba, de manera directa o indirecta, continuar con los hidrocarburos, el gas natural y el petróleo como elementos esenciales en el mix energético. Por lo tanto, se puede argumentar que, a pesar de las preocupaciones existentes sobre el problema de la dependencia energética y la necesidad de un abastecimiento seguro, los Tratados de aquellos años no reflejan, de manera expresa, una política energética común. Si bien es cierto que, desde 1992, la protección del medio ambiente era una prioridad, no pasaba lo mismo con la energía a pesar de que ambos temas se tratan de manera conjunta desde los años noventa. Se tendrá que esperar hasta el Tratado de Lisboa de 2007 para poder ver cómo la energía es mencionada de manera expresa en el articulado de un Tratado. No deja de ser sorprendente la ausencia de una política energética común cuando ésta ha sido objeto de debate siempre. El problema de la dependencia exterior ya había aparecido en los años cincuenta y la necesidad de garantizar un abastecimiento seguro era una prioridad. Sin embargo, las múltiples diferencias entre los Estados miembros en esta materia y, la importancia que ésta tiene en el desarrollo de la economía de cualquier Estado, son factores que han dificultado el consenso político europeo. La importancia de la energía para una economía es enorme y, el hecho de que los Estados sean reacios a ceder soberanía en ese terreno, nos debería dar una pista. La energía no sólo es un recurso necesario e imprescindible para el desarrollo sino que también es un elemento estratégico muy importante. El problema de la dependencia es doble puesto que la Unión no sólo depende de terceros Estados para abastecerse sino que, además, no tiene la suficiente fuerza para negociar con ellos. Otra consecuencia que se extrae de la historia europea de la energía es que ésta ha estado, desde los años noventa, ligada al medio ambiente. En 1992, el desarrollo sostenible era un objetivo prioritario para la Unión y, desde ese momento, las trayectorias de la energía y del medio ambiente, se unirían para siempre11. 11 Conviene destacar la siguiente fecha: 29 de octubre de 1990 ya que supuso un verdadero hito histórico. En dicha fecha, se reunió el Consejo de Ministros mixto de energía y medio ambiente con la finalidad de estabilizar las emisiones de CO2.
17 2.1.2 2005 – 2012: hacia un modelo real de energía Hemos visto que, si algo caracteriza a la energía europea es que a pesar de la atención que recibe, no hay un modelo ni una política común. Con el segundo Libro Verde y, especialmente, con Lisboa, ese “no modelo” energético europeo se acercará más a un modelo real. Por ello, este apartado parte del año 2006 cuando se aprobó el segundo Libro Verde, el cual forma parte de una etapa importante dentro de la política energética de la Unión ya que sienta las bases para una política más ordenada. Lo que pretendía la Comisión era desarrollar una adecuada política energética europea que pudiese hacer frente a los problemas existentes en relación con el abastecimiento y el medio ambiente. El Libro Verde contiene tres objetivos elementales que servirán de base para la creación de una política energética para la Unión. El primero gira en torno a la sostenibilidad y el uso de combustibles alternativos para reducir el número de emisiones, luchar contra el cambio climático e intentar contener la demanda de energía. El segundo objetivo se centra en la mejora de la competitividad, la liberalización de los mercados y en la incorporación de las mejores tecnologías energéticas. Por último, el tercer objetivo se centra en la seguridad en el abastecimiento y en la disminución de las importaciones de energía, - diversificando fuentes, reduciendo la demanda e impulsando las energías alternativas -. Según el Libro Verde “es fundamental actuar de forma integrada. Cada Estado miembro tomará sus decisiones en función de sus propias preferencias nacionales. Sin embargo, en un mundo de interdependencia global, la política energética ha de tener necesariamente una dimensión europea”12. La Comisión identificó seis sectores donde la intervención resultaba prioritaria ya que debían permitir a Europa dotarse de una energía sostenible, competitiva y segura para las próximas décadas. Los sectores y las propuestas definidas para cada uno de ellos se resumen en el cuadro 2.113. En el año 2007, se aprobó el Tratado de Lisboa que entraría en vigor en 2009. El artículo 4 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europa (TFUE, en adelante) determina la competencia compartida entre la Unión y los Estados miembros en los temas del medio ambiente y la energía. Sin embargo, la mayor novedad que ha introducido Lisboa en relación con la energía es la creación del Título XXI del Tratado. Con él, la energía goza de un estatus jurídico del que no había disfrutado antes. El art. 194 TFUE resulta, por ello, muy interesante: “1. En el marco del establecimiento o del funcionamiento interior y atendiendo a la necesidad de preservar y mejorar el medio ambiente, la política energética de la Unión tendrá por objetivo, con un espíritu de solidaridad entre los Estados miembros: a) garantizar el funcionamiento del mercado de la energía; b) garantizar la seguridad del abastecimiento energético en la Unión; c) fomentar la eficiencia energética y el ahorro energético así como el desarrollo de energías nuevas y renovables; y d) fomentar la interconexión de las redes energéticas. 2. Sin perjuicio de la aplicación de otras disposiciones de los Tratados, el Parlamento Europeo y el Consejo establecerán, con 12 Comisión de las Comunidades Europeas: “Libro Verde: Estrategia europea para una energía sostenible, competitiva y segura” [página 19] 13 Información más ampliada en el Portal Europa. Síntesis de legislación de la UE: Política Energética: Libro Verde: http://europa.eu/legislation_summaries/energy/european_energy_policy/l27062_es.htm
18 arreglo al procedimiento legislativo ordinario, las medidas necesarias para alcanzar los objetivos mencionados en el apartado 1. Dichas medidas se adoptarán previa consulta al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones. No afectarán al derecho de un Estado miembro a determinar las condiciones de explotación de sus recursos energéticos, sus posibilidades de elegir entre distintas fuentes de energía y la estructura general de su abastecimiento energético, sin perjuicio de la letra c) del apartado 2 del artículo 192. 3. No obstante los dispuesto en el apartado 2, el Consejo, con arreglo a un procedimiento legislativo especial, por unanimidad y previa consulta al Parlamento Europeo, establecerá las medidas mencionadas en ese apartado cuando sean esencialmente de carácter fiscal”. Como establece el artículo, los objetivos que pretende lograr Lisboa se enmarcan dentro del mercado interior, sin olvidar la necesidad de proteger el medio ambiente. Ahora bien, la decisión en torno al mix energético que puede utilizar cada Estado miembro queda a su disposición. De lo que se deduce que, al no haber posición común, es lógico pensar que las diferencias entre países seguirán existiendo. Cuadro 2.1. Sectores identificados por la Comisión y las propuestas de actuación para cada uno de ellos. ENERGÍA PARA EL CRECIMIENTO Y EL EMPLEO Mercados interiores del gas y de la electricidad Abrir los mercados para una competencia leal entre las empresas europeas Eliminar el proteccionismo SEGURIDAD EN EL ABASTECIMIENTO El mercado interior debe ser el garante de la seguridad en el abastecimiento Mecanismo de reserva y solidaridad eficaces para evitar las crisis de abastecimiento COMBINACIÓN ENERGÉTICA MÁS SOSTENIBLE, EFICIENTE Y DIVERSIFICADA Marco europeo claro que tenga en cuenta las posibilidades de abastecimiento y su impacto sobre la seguridad, la competitividad y la sostenibilidad de la energía Cada Estado miembro es libre a la hora de escoger su combinación energética teniendo en cuenta ese marco europeo Interés en debatir acerca de las nucleares LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO Uso de la energía más eficiente Ahorro en el consumo Fomento de las energías renovables INVESTIGACIÓN E INNOVACIÓN EN MATERIA ENERGÉTICA Plan estratégico de tecnología energética POLÍTICA EXTERIOR MÁS COHERENTE Necesidad de impulsar una actuación común en relación con la combinación energética y las nuevas infraestructuras Fuente: Comisión Europea Por todo ello, a pesar de los esfuerzos recientes en la creación de una política energética común, la práctica nos muestra que es algo todavía complicado de conseguir. Detrás de la posibilidad de disponer de su mix energético se esconde la reticencia de los Estados miembros a ceder soberanía en una materia tan relevante y estratégica. Es decir, aunque Lisboa ha dado un paso muy importante hacia un modelo real de energía, aún queda una asignatura pendiente: una armonización del mix energético. Será necesario que los Estados miembros cedan parte de su soberanía para que la Unión, además de la voluntad de crear una política energética común, cuente también con las herramientas necesarias para lograrlo. Y es que, mientras los Estados miembros puedan disponer libremente de su mix, las estrategias que
19 desarrollará cada uno se basarán en sus intereses nacionales y no en un interés común, por lo que la política energética común quedará desfigurada. 2.2 La política energética en la actualidad. Planes y proyectos. Como se ha visto, la energía es parte fundamental de la Unión y, por lo tanto, resulta esencial que ésta haga frente a los retos energéticos actuales: cambio climático, aumento de la dependencia exterior, la presión sobre los recursos y el acceso a éstos por parte de los usuarios de manera barata y segura. El hecho de llevar a cabo una política energética ambiciosa, tal y como está haciendo la Unión, tiene por objetivo dar comienzo a una nueva revolución industrial que transformará a la Unión en una economía con un bajo consumo de energía más segura, más competitiva y más sostenible. Ya se ha visto cómo Lisboa sitúa a la energía en el centro de la actividad europea. Para la consecución de los objetivos políticos marcados en el Tratado y en otros documentos, la Unión se apoya en instrumentos de mercado (tasas, subvenciones y régimen de intercambio de derechos de emisiones de CO2), en el desarrollo de las tecnologías energéticas (tecnologías dedicadas a la eficiencia energética y a las energías renovables, o las tecnologías con bajas emisiones de carbono) y en los instrumentos financieros comunitarios. La Comisión presentó, en junio de 2010, una nueva estrategia política con el fin de apoyar el empleo, la productividad y la cohesión social en Europa: EUROPA 2020: ESTRATEGIA PARA EL CRECIMIENTO DE LA UNIÓN EUROPEA. Con ella, la Comisión pretende dar respuesta a los grandes retos de la sociedad actual la globalización, al cambio climático y al envejecimiento de la población y hacer frente a la crisis económica y financiera que comenzó en 2008 e hizo tambalear la base de todos los avances sociales y económicos conseguidos por los Estados miembros. La Comisión considera que la estrategia Europa 2020 es la adecuada para permitir a la Unión alcanzar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Este trabajo se centrará en el crecimiento sostenible puesto que se basa en una economía más verde, más eficaz en la gestión de los recursos y más competitiva. Europa 2020 marca unos objetivos principales en cinco sectores de suma importancia: empleo, I+D, lucha contra la pobreza y la exclusión social, educación y cambio climático y energía. En relación con este último, Europa 2020 fija los siguientes objetivos: reducir un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar en un 20% la cuota de las renovables y, por último, aumentar en un 20% la eficiencia energética. El Programa Europa 2020 se compone de siete iniciativas que deberán aplicarse a escala europea en los Estados miembros. La iniciativa centrada en el problema energético se llama: “Una Europa que utilice eficazmente los recursos”. Tal iniciativa se basa en una gestión sostenible de los recursos y en la reducción de las emisiones de carbono a la vez que se mantiene la competitividad de la economía europea y la seguridad de su energía. Dentro de la estrategia EUROPA 2020, se encuentran otros tipos de proyectos y planes europeos. El gráfico 2.1 representa los que guardan relación con la energía y, por ello, serán explicados a continuación:
20 Gráfico 2.1. Planes sobre la energía dentro de la Estrategia EUROPA 2020 Fuente: elaboración propia ENERGÍA 2020. La comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones de 10 de noviembre de 2010 titulada “Energía 2020: Estrategia para una energía competitiva, sostenible y segura” se articula en torno a cinco prioridades: 1. Limitar el consumo de energía en Europa 2. Establecer un mercado paneuropeo integrado de la energía 3. Sensibilizar a los consumidores y maximizar la seguridad y la protección 4. Ampliar el papel preponderante que desempeña Europa en el desarrollo tecnológico en materia energética 5. Reforzar la dimensión exterior del mercado energético de la UE ROADMAP 2050. El 15 de diciembre de 2011, la Comisión Europea adoptó la Comunicación “Energy Roadmap 2050”. La Unión Europea se compromete a reducir los gases de efecto invernadero y, en esta hoja de ruta, marca como objetivo la reducción de las emisiones en más de un 80% para 2050. Para ello, la producción energética de Europa no podrá emitir prácticamente carbono. Si la Unión se basa en fuentes de energías que sean bajas en carbón, producidas dentro de la Unión o más diversificadas, los beneficios pueden extenderse a muchas áreas. No sólo se habla de mejoras para el medio ambiente, la competitividad y para la seguridad de la oferta energética, sino también beneficios en términos de crecimiento económico, empleo, desarrollo regional e innovación. Las cuatro vías principales de descarbonización son: la eficiencia energética, la energía procedente de fuentes renovables, la energía nuclear y el CAC (captura y almacenamiento de carbono). Es importante tener en cuenta que, en la hoja de ruta para 2050, se determina que la descarbonización del sistema energético es técnica y económicamente viable. Todos los
21 supuestos de descarbonización permiten llegar al objetivo relacionado con la reducción de emisiones y pueden ser menos costosos a largo plazo que las políticas actuales. ANTEPROYECTO DE UNA RED EUROPEA DE ENERGÍA. El 19 de octubre de 2011, la Comisión Europea presentó su propuesta para unas directrices para la infraestructura transeuropea de energía. Tal propuesta tiene como objetivo garantizar que las redes estratégicas de energía y los almacenes estén completos para el año 2020. Con este fin, la Comisión ha identificado 12 aspectos y áreas concretas14. SEGURIDAD EN LA OFERTA ENERGÉTICA Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL. A través de este proyecto la Unión establece, por primera vez, una estrategia para las relaciones internacionales en energía. El objetivo de la Comisión es que se mejore la coordinación entre los Estados miembros a la hora de identificar cuáles son las prioridades en política energética exterior. PLAN EUROPEO DE EFICIENCIA ENERGÉTICA. Fue adoptado por la Comisión el 8 de marzo de 2011. La eficiencia energética es uno de los pilares fundamentales dentro de la estrategia EUROPA 2020 para conseguir un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. La eficiencia energética es uno de los métodos más costosos a la hora de asegurar la seguridad en el suministro de energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. Se considera que la eficiencia energética es uno de los mayores recursos europeos y, por eso, la Unión se ha marcado el objetivo de reducir en un 20% su consumo de energía primaria. En su conjunto la regulación en materia de política energética pone de evidencia la inquietud de la Comisión que considera la energía como un tema imprescindible, que debe ser tratado de manera especial por la relevancia estratégica que tiene. Pero no sólo la Comisión reconoce la importancia de la energía en las políticas europeas actuales, puesto que Consejo también está trabajando en ello. El pasado 11 de febrero de 2011, el Consejo Europeo se reunió para debatir sobre la energía y la innovación. En dicha reunión, se mostraron unas cifras que prueban la importancia superlativa de la energía. En primer lugar, el 2,5% del PIB europeo se destina a cuestiones energéticas. Además, si de verdad se consiguiese un verdadero mercado único de la energía, el PIB podría aumentar entre un 0,6 y un 0,8%; se crearían cinco millones de empleos y, por último, los consumidores podrían llegar a ahorrar hasta 100 euros al año. 14 Dichas áreas se pueden consultar y ver de manera más detallada en la “Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a las orientaciones sobre las redes transeuropeas en el sector de la energía y por el que se deroga la Decisión número 1364/2006/CE”. El mencionado documento se puede encontrar en la siguiente dirección web: http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:2011:0658:FIN:ES:PDF
22 CAPÍTULO 3. LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN EL MARCO DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA DE LA UNIÓN EUROPEA. Las energías renovables, como elemento esencial dentro de la política energética, son una alternativa a los combustibles fósiles y, por tanto, el mecanismo adecuado para hacer frente a los retos energéticos y medioambientales a los que se debe afrontar desde la Unión. Tanto es así que, como se ha señalado, dos de los tres objetivos de la Unión para el año 2020, están vinculados con las energías renovables. En primer lugar porque se pretende que las renovables alcancen una cuota del 20% en el consumo total de energía para el año 2020 y, en segundo lugar porque, si se quiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, habrá que prestar mucha atención al sector energético ya que es el principal responsable de dichas emisiones y, la paulatina sustitución de combustibles fósiles por energías renovables, contribuiría a la reducción que se pretende. Por todo ello, la Comisión considera que el uso de renovables es esencial a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, diversificar la oferta europea de energía y reducir la dependencia energética europea. El fomento de renovables no sólo tiene efectos beneficiosos para el medio ambiente sino que, además, contribuye al crecimiento del empleo, el fomento de nuevas tecnologías y la mejora de la balanza comercial de la Unión. Las renovables deben considerarse la alternativa a las actuales fuentes de energía y el mejor instrumento para lograr un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. 3.1 Breve referencia histórica En Europa, la primera vez que se estudió la posibilidad de desarrollar tecnología para la producción de energías renovables fue en el año 1973 tras la primera crisis del petróleo. La introducción de ésta se empezó a notar en 1985, pero, fue a partir de los años noventa cuando las energías renovables alcanzan peso específico en el entorno de la Unión. Durante las décadas de los 70 y los 80 del pasado siglo, la política europea sobre las energías renovables se centraba en la investigación y el desarrollo tecnológico. A pesar de esto, el líder en cuanto a gasto en I+D renovable era EE.UU. Desde finales de los años 70, cuando disminuyan los altos gastos en I+D destinados a las tecnologías para la generación de energía renovable en EE.UU., el gasto de ambas potencias se equiparó. Entre los países de la Unión, Alemania era el mayor contribuyente al gasto en I+D renovable. Otros países cuya aportación también era significativa eran Italia, Países Bajos, España, Suecia y el Reino Unido. En relación con las tecnologías, un tercio iba para la fotovoltaica mientras que tanto la eólica como la bioenergía recibían un cuarto. En la década de los 90, el énfasis de las políticas cambió de la investigación a la implementación práctica. Por eso hasta el momento, las políticas nacionales han conllevado a que las energías renovables penetren en el mercado. Ejemplos: la eólica en Dinamarca, Alemania y España, la fotovoltaica en Alemania y la biomasa en Suecia, Finlandia, Austria y Alemania.
23 Este cambio en el tipo de política a realizar para el fomento de las renovables no es único en el mundo ya que también se dio en EE.UU y en Japón. Sin embargo, el cambio de desarrollo de la tecnología a implementación de ésta ha sido mucho más ambicioso en la Unión. Cuando se habla de implementación de la tecnología, se hace referencia al uso de nueva tecnología que ha sido desarrollada para que participe en la generación de energías renovables. El objetivo es lograr que la energía con origen renovable penetre en el mercado. Es decir, que sea una alternativa real a tener en cuenta por los distribuidores y consumidores y que pueda ser sustitutiva de otro tipo de energía15. El Libro Blanco de 1995 establecía, por primera vez, unos objetivos concretos para las renovables en términos de cuota sobre el consumo total de energía. La Comisión determinó que el porcentaje de renovables sobre el consumo total de energía debía aumentar de 5,4 en 1997, a 12 en el año 2010. En los años siguientes, se quiso apuntalar tal objetivo a través de dos directivas que establecían requisitos para los Estados miembros16. Tanto la Directiva 2001/77/EC sobre la promoción de electricidad generada a partir de fuentes de energías renovables, como la Directiva 2003/30/EC para la promoción de biocombustibles, se fijaron unos objetivos para el año 2010: el porcentaje de renovables en el consumo eléctrico debía ser de 22, diferenciando por países; y el porcentaje de biocombustible debía ser de 5,75 en el total para todos los Estados miembros. Ambos textos nos demuestran que ya en esos años, no existía región en el mundo que pusiera tanto énfasis en la implementación práctica de políticas. A partir del uno de enero de 2012, las Directivas 2001/77/EC y 2003/30/EC quedaron derogadas por la Directiva 2009/28/CE. Este texto legislativo tiene su origen en diciembre de 2008, cuando el Parlamento Europeo y el Consejo acordaron la redacción de una Directiva para la promoción de las energías renovables. 3.2 El nuevo marco: Directiva 2009/28/CE de 23 de abril En la actualidad, es la Directiva 2009/28/CE la que elabora el marco legal europeo en la materia. La Directiva de 2009 busca la promoción de fuentes de energía renovables. Establece objetivos vinculantes para todos los Estados miembros: que las renovables supongan el 20% del consumo total de energía para el año 2020 y que se alcance un 10% en el sector del transporte. Los gráficos 3.1 y 3.2 muestran la situación de cada uno de los Estados miembros y del conjunto de la Unión en el año 2009 con relación a los objetivos marcados por la Directiva. Como se puede observar en el gráfico 3.1, ya hay países que en el año 2009 superaban el objetivo comunitario del 20%. De ahí la existencia de objetivos nacionales más elevados en algunos casos. Entre los países que superan el umbral del 20% se pueden distinguir tres casos. En primer lugar, destaca Suecia con un porcentaje de 47,3%. En segundo lugar, Letonia, Finlandia y Austria presentan valores cercanos al 30%. Y, en tercer lugar, los países cuya cuota ronda el 25% son Estonia, Portugal y Rumanía. El resto de países presentaban, en 2009, valores inferiores al objetivo comunitario para 2020. De hecho, la cuota media europea de renovables en el consumo final de energía en el año de 2009 era del 15%. 15 Energy Policy 34 (2006) 251-255 16 Sierra, J. (2006)
24 La cuota media europea de fuentes de energías renovables para el sector del transporte en el año 2009 fue de 4,2%. Los valores más altos corresponden a Eslovaquia (8,6%) y a Suecia, Austria y Francia con cifras superiores al 6%. Por su parte, Bulgaria, Dinamarca, Estonia y Malta poseen los niveles más pequeños, por debajo del 1%. Como puede observarse, ningún país cumple, en la actualidad, el objetivo del 10%. Gráfico 3.1. Porcentaje de energía renovable en el consumo final bruto de energía (año 2009) Fuente: Eurostat y elaboración propia Además, conviene añadir que ya en la Directiva de 2001, se fijaban objetivos ambiciosos en relación con la cuota de energías renovables en la generación de electricidad. Sin embargo, desde la promulgación de la Directiva de 2009 y, para poder cumplir con el objetivo del 20%, la aportación de las renovables a la producción de energía eléctrica debe ser mayor, alcanzando valores entre el 30 y el 40%. Descendiendo al ámbito nacional, existe una gran diversidad entre los Estados miembros en cuestión de desarrollo de tecnologías de renovables o grado de implementación práctica de las políticas. Las situaciones de partida y los potenciales de cada uno de los Estados son, también muy distintos. Por tanto, el objetivo del 20% europeo tiene que ser “traducido” en objetivos individuales y concretos para cada Estados. Para hacerlo, se tendrá en cuenta el punto de partida y el potencial de cada Estado17. Para el caso del objetivo del 10% de energía procedente de fuentes renovables en el transporte, éste será el mismo para todos los Estados miembros y no habrá ajustes en función 17 Según el considerando número 15 de la Directiva, “conviene para ello repartir entre los Estados miembros el aumento total requerido en el uso de energía procedente de fuentes renovables, sobre la base de un mismo incremento de la proporción correspondiente a cada Estado miembro, ponderado en función de su PIB y modulado para reflejar sus diferentes puntos de partida, y calcular en términos de consumo final bruto de energía, teniendo en cuenta los esfuerzos realizados hasta ahora por los Estados miembros con respecto al uso de energía procedente de fuentes renovables”.
25 de los diferentes puntos de partida. La Directiva busca, de esta manera, poder garantizar la coherencia de las especificaciones requeridas en el transporte y su disponibilidad. Gráfico 3.2. Cuota de combustible con origen renovable utilizado en el sector del transporte (año 2009) Fuente: Eurostat y elaboración propia El gráfico 3.3 nos muestra cuál fue el nivel de energías renovables sobre el total de consumo en el año 2009 y cuáles son los objetivos nacionales específicos. Como antes, la línea roja marca el objetivo comunitario del 20%. A la vista de los datos, podemos agrupar a los Estados miembros según los niveles actuales de renovables sobre el consumo total. Así, se pueden hacer los siguientes grupos: 35-50%, 20- 35% e inferior al 20%. Letonia y Suecia son los únicos integrantes del primer grupo. Sus porcentajes de renovables en el año 2009 son especialmente elevados y superan al objetivo comunitario del 20%. Por ello, sus objetivos nacionales son muy ambiciosos. Además, en el caso de Suecia, su nivel actual de renovables es ya superior a su objetivo nacional. No hay duda, por tanto, que Suecia se ha erigido como el líder en energías renovables dentro de la Unión. Los países cuyos porcentajes oscilan entre 20 y 35% son: Austria, Estonia, Dinamarca, Finlandia, Portugal y Rumanía. Debido a su buena situación actual y a sus mejores perspectivas, los objetivos nacionales de estos países están, también, por encima del 20%. Por último, Bélgica, Bulgaria, Chipre, la República Checa, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Lituania, Malta, los Países Bajos, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, España y el Reino Unido son los países que se encuentran en peor situación. Sus datos actuales están por debajo del 20% y, en la mayoría de los casos, sus objetivos nacionales no llegan a dicha cifra. De hecho, sólo Francia, Lituania y Eslovaquia tienen como objetivo nacional un porcentaje
32 Sector de la electricidad En el cuadro 3.4 se resumen cuáles son los instrumentos de apoyo y cuáles se aplican en cada Estado miembro. Cuadro 3.4. Instrumentos utilizados por los Estados miembros en el sector de la electricidad Instrumentos Estados miembros que los utilizan Feed in tariff (de introducción de energía renovable a la red eléctrica) Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Alemania, Estonia, España, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Malta, Portugal, Eslovenia, Eslovaquia y Reino Unido Feed in premium República Checa, Dinamarca, Estonia, España, Países Bajos y Eslovenia Cuota obligatoria Bélgica, Italia, Polonia, Rumanía, Suecia y Reino Unido Ayudas a la inversión Bélgica, Chipre, República Checa, Finlandia, Grecia, Hungría, Lituania, Luxemburgo, Letonia y Malta Exenciones de impuestos Bélgica, España, Finlandia, Grecia, Letonia, Países Bajos, Polonia, Suecia, Eslovaquia y Reino Unido. Incentivos fiscales Bulgaria, Alemania, Estonia, Malta, Países Bajos, Polonia y Eslovenia. Procedimientos de licitación Dinamarca, Francia, Países Bajos y Portugal Fuente: Klessman et al (2011) A la vista del cuadro anterior, la mayoría de los países optan por el uso de “feed in tariff” o “feed in premium” como el instrumento principal. Los procedimientos de licitación ya no se usan como el instrumento principal en ningún Estado pero, cuando se usan en la actualidad, se hace para el desarrollo de proyectos o tecnologías concretas. Conviene destacar las exenciones de impuestos y las ayudas a la inversión puesto que se trata de los instrumentos que más se utilizan tras las subvenciones a las renovables. Sin embargo, en la mayoría de los Estados se ejecutan de manera secundaria. Calefacción/Refrigeración El cuadro 3.5 muestra qué instrumento utiliza cada Estado miembro en este sector. Antes de la entrada en vigor de la Directiva de 2009, los Estados miembros no se esforzaban tanto en este sector como en el de la electricidad ya que no había una Directiva y, por ende, se carecía de unos objetivos europeos concretos. El instrumento utilizado por la mayoría de los Estados miembros es la ayuda a la inversión. En segundo lugar, están las exenciones fiscales. En muchos Estados, se utilizan otros incentivos fiscales, como los préstamos suaves, en combinación con los dos tipos de instrumentos mencionados. La Directiva de 2009 pedía a los Estados miembros introducir una serie de obligaciones para las energía renovables utilizadas en este sector. Una de ellas es la obligación de un uso mínimo de energía renovable en la calefacción y refrigeración en los nuevos edificios. Hasta la fecha, sólo
33 unos pocos países (España, Portugal y Alemania) han introducido estas obligaciones a nivel nacional, sino que además su ámbito de aplicación es muy limitado. Cuadro 3.5. Instrumentos utilizados por los Estados miembros en el sector de la calefacción/refrigeración Instrumentos Estados miembros que los usan Ayudas a la inversión Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Suecia, Eslovenia, Eslovaquia y Reino Unido. Exenciones de impuestos Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Suecia y Reino Unido. Inventivos fiscales Bulgaria, Alemania, Estonia, Francia y Portugal. Obligaciones de uso Alemania, España y Portugal. Fuente: Klessman et al (2011) Transporte En relación con el transporte, los esfuerzos de los Estados miembros han ido dirigidos en un mismo sentido. Por ello, cuando hablamos de energía renovable para el transporte, nos estamos refiriendo a los biocombustibles. En el cuadro 3.6 se detallan cuáles son las políticas implementadas por los Estados miembros para el fomento del biocombustible. Cuadro 3.6. Instrumentos utilizados por los Estados miembros en el sector del transporte Instrumentos Estados miembros que los utilizan Cuota obligatoria Austria, Bulgaria, Chipre, República Checa, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia y Reino Unido. Exenciones de impuestos Austria, Bélgica, Chipre, República Checa, Alemania, Dinamarca, Estonia, España, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Malta, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia, Eslovenia, Eslovaquia y Reino Unido. Fuente: Klessman et al (2011) En la mayoría de los Estados miembros, la política se basa en una combinación de cuotas obligatorias con exenciones fiscales. En otros casos, sólo se utiliza uno de estos instrumentos. Una vez analizados los instrumentos concluiremos el presente capítulo con un análisis que pretende valorar si se van a cumplir o no los objetivos diseñados por la Directiva para el año 2020. 3.4 Objetivos vs realidades. Una valoración Para dar respuesta a la pregunta que da título al epígrafe, se analizarán primero los últimos datos reales y, a continuación, las estimaciones y proyecciones que, tanto la Unión como los Estados miembros han realizado.
34 Partiendo de los datos de 2005, el gráfico 3.4 muestra la diferencia entre la cuota de energías renovables en el consumo final en dicho año y el objetivo nacional para 2020. Gráfico 3.4. Diferencia entre los valores de 2005 y los objetivos nacionales para 2020 Fuente: Directiva 2009/28/CE y elaboración propia A la vista de los resultados se pueden hacer los siguientes grupos en función de la distancia que existe en relación con los objetivos nacionales para 2020: inferior o igual al 7%, hasta el 12% y superior al 12%. Se ha partido de los datos de 2005 ya que son los que se toman como referencia en la Directiva 2009/28/CE para calcular las trayectorias indicativas que serán comentadas más adelante. En el primer grupo, inferior o igual al 7% encontramos a: Bulgaria, República Checa, Estonia y Rumanía. El segundo grupo es el más mayoritario y lo forman: Bélgica, Grecia, España, Eslovenia, Eslovaquia, Italia, Chipre, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Hungría, Malta, Países Bajos, Austria, Polonia, Portugal, Finlandia y Suecia. Por último, en el grupo de más del 12% se encuentran: Dinamarca, Alemania, Irlanda, Francia y Reino Unido. Sin embargo, la pertenencia a uno u a otro no es un fiel reflejo de la situación de las energías renovables en dicho país. Por ejemplo, si analizamos el caso de Dinamarca, que se encuentra en el tercer grupo, vemos cómo el porcentaje que le separa de su objetivo nacional es de 13%. Esta cifra no nos puede hacer pensar que queda mucho trabajo que hacer en Dinamarca ya que su nivel de partida en 2005 es tremendamente alto. De hecho, ya en 2005 presentaba niveles cercanos al 20%, valor que ha sido fijado como el objetivo comunitario para el 2020. Por ello, aunque en la mayoría de los casos una diferencia superior al 12% con respecto al objetivo de 2020 puede presuponer la necesidad de elevar los esfuerzos, en otros casos, no es más que el reflejo de objetivos muy ambiciosos. En ese mismo grupo se encuentra Irlanda, cuya distancia con su objetivo nacional es de 12,9%. Sin embargo, su situación es muy distinta a la de Dinamarca ya que su punto de partida apenas supera el 3%. Se ha calculado la media y la desviación típica de los dos valores: el de referencia de 2005 y el objetivo de 2020. El objetivo de estos cálculos es obtener la variable tipificada, cuya media es cero y desviación típica es uno. Por tanto, VT05 será la variable tipificada para 2005 y VT20 será la tipificada para los valores de 2020.
35 Antes se ha comentado la situación de Irlanda y Dinamarca ya que, a pesar de estar en el mismo grupo, su situación no es comparable. Para el caso irlandés: VT05= -0,83 y VT20=-0,56. Esto significa que, en el año 2005 la cuota de renovables sobre el consumo final bruto en Irlanda estaba por debajo de la media y que la situación no cambia con los objetivos nacionales para 2020. Sin embargo, en el caso de Dinamarca: VT05= 0,54 y VT20= 0,88. En el año 2005, la cuota de renovables en Dinamarca estaba por encima de la media y, su objetivo nacional para 2020 también lo está. Esto demuestra que la diferencia mostrada en el gráfico 9 puede ser engañosa ya que, aunque tanto para Dinamarca como para Irlanda, su distancia con el objetivo era similar, la situación de ambos países no es comparable puesto que no parten de niveles parecidos ni tienen objetivos igualmente ambiciosos. Cuadro 3.7. Variables tipificadas Estado Miembro Cuota 2005 VT05 Estado Miembro Objetivo 2020 VT20 Malta 0 -1,136 Malta 10 -1,1714 Luxemburgo 0,9 -1,04749 Luxemburgo 11 -1,06871 Reino Unido 1,3 -1,00816 Bélgica 13 -0,86334 Bélgica 2,2 -0,91965 República Checa 13 -0,86334 Países Bajos 2,4 -0,89998 Chipre 13 -0,86334 Chipre 2,9 -0,85081 Hungría 13 -0,86334 Irlanda 3,1 -0,83115 países bajos 14 -0,76065 Hungría 4,3 -0,71314 Eslovaquia 14 -0,76065 Italia 5,2 -0,62463 Polonia 15 -0,65796 Alemania 5,8 -0,56563 reino unido 15 -0,65796 República Checa 6,1 -0,53613 Bulgaria 16 -0,55527 Eslovaquia 6,7 -0,47713 Irlanda 16 -0,55527 Grecia 6,9 -0,45746 Italia 17 -0,45259 Polonia 7,2 -0,42796 Alemania 18 -0,3499 España 8,7 -0,28045 Grecia 18 -0,3499 Bulgaria 9,4 -0,21161 España 20 -0,14452 Francia 10,3 -0,12311 Francia 23 0,163539 Lituania 15 0,339087 Lituania 23 0,163539 Eslovenia 16 0,437426 Rumanía 24 0,266227 Dinamarca 17 0,535765 estonia 25 0,368915 Rumanía 17,8 0,614436 Eslovenia 25 0,368915 estonia 18 0,634104 Dinamarca 30 0,882353 Portugal 20,5 0,879951 Portugal 31 0,98504 Austria 23,3 1,155299 Austria 34 1,293103 Finlandia 28,5 1,666662 Finlandia 38 1,703853 Letonia 32,6 2,069851 Letonia 40 1,909228 Suecia 39,8 2,777891 Suecia 49 2,833417 Fuente: elaboración propia Analizando las variables tipificadas y considerando que la distribución es normal, se puede decir que, en el intervalo (-1,1) estará aproximadamente el 68% de la población.
36 Para el año 2005, los Estados miembros que están dentro del intervalo (-1,1) son23: Bélgica, Países Bajos, Chipre, Irlanda, Hungría, Italia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Grecia, Polonia, España, Bulgaria, Francia, Lituania, Eslovenia, Dinamarca, Rumanía, Estonia y Portugal. Por su parte, Malta, Luxemburgo y el Reino Unido son aquellos países cuyos valores son inferiores a -1. Esto indica que estaban en el furgón de cola de las renovables en el año 2005. Los países que mejor situación presentaban eran: Austria, Finlandia, Letonia y Suecia. Para el año 2020 y si se cumplen los objetivos nacionales, el intervalo (-1,1) estará formado por: Bélgica, República Checa, Chipre, Hungría, Países Bajos, Eslovaquia, Polonia, Reino Unido, Bulgaria, Irlanda, Italia, Alemania, Grecia, España, Francia, Lituania, Rumanía, Estonia, Eslovenia y Dinamarca. Malta y Luxemburgo seguirían en el grupo cuyos valores son inferiores respecto a la media y, en el grupo de cabeza estarían: Portugal, Austria, Finlandia, Letonia y Suecia. Por tanto, se pueden destacar dos cambios notables. En primer lugar y si se cumplen los objetivos nacionales, Reino Unido abandonaría el grupo del “suspenso” y pasaría a estar dentro del intervalo (-1,1). Portugal, si consigue llegar a su objetivo para 2020, conseguiría estar dentro del grupo de países cuyo valor está más de un punto por encima de la media porcentual. Como ya se ha podido ver, aunque Irlanda y Dinamarca estén en el mismo grupo, su situación no es similar. En el año 2020, la cuota de las renovables en Irlanda estará medio punto por debajo de la media (VTIrlanda20=-0,56) y, la cuota danesa estará casi un punto por encima (VTDinamarca20= 0,88). En el cuadro 3.7 se recogen los datos relativos a todas las variables tipificadas. Para poder dar respuesta a la pregunta sobre si se cumplirán los objetivos fijados para el año 2020, se tomarán como puntos de referencia dos documentos elaborados de manera paralela. Por un lado, se tendrá en cuenta las estimaciones hechas por EurObserv’ER (El Observatorio de las Energías Renovables) y, por otro lado, se analizará lo recogido en el informe elaborado por el Centro de Investigación sobre Energía holandés (ECN, en adelante). El barómetro de EurOBserv’ER se encarga de medir el progreso hecho por cada sector y cada Estado miembro en el campo de las energías renovables. Este organismo encuentra apoyo financiero en el programa Energía Inteligente en Europa. Dicho programa, que está bajo el control de la Comisión Europea, se centra en la promoción de soluciones energéticas limpias y sostenibles a través de la financiación de diferentes proyectos. Para ello, cuenta con un presupuesto, hasta 2013, de 730 millones de euros. EurObserv’ER no trabaja de manera aislada sino que tiene acuerdos de colaboración con diferentes organismos, entre ellos está el ECN. 23 Nótese que están ordenados de menor a mayor. Es decir, la posición de los países en relación con las renovables va mejorando. Bélgica, por tanto, será el que peor esté en 2005 y Portugal el que mejor. Esto es importante cuando se hable del intervalo (-1,1) para 2020 y ver así si algún país ha mejorado o ha adelantado a otro.
37 Según datos de Eurostat, la cuota de renovables sobre el consumo de energía final bruta ha crecido. Si en el año 2005, la cuota era de 9%, en el año 2009 ya ascendía a 11,7%. Para poder alcanzar el objetivo del 20% en el año 2020, deberá incrementarse un 0,75% cada año. EurObserv’ER publicó el pasado mes de enero su estimación sobre cuál sería el porcentaje de energía renovable con respecto al consumo de energía bruta final. Según sus estimaciones, la cuota será de 12,4% para 2010, un 0,9% más que el año anterior24. Por lo tanto, el incremento es superior al 0,75% calculado anteriormente y la trayectoria de las renovables va por buen camino. Sin embargo, EurObervER advierte que, a pesar de los grandes esfuerzos realizados para promover las energías renovables en el mix energético de la Unión, los Estados miembros aún tienen trabajo por delante. Deberán producir un extra de energía procedente de fuentes renovables para poder alcanzar los objetivos de la Unión para el año 2020. Según EurObservER, el extra que cada Estado debería producir cada año equivale, en media, a 10 mtoe de energía procedente de fuentes renovables. Como ya se ha comentado, se continuará con el análisis usando estimaciones y proyecciones. Por ese motivo, el resto de análisis se basará en el informe publicado en noviembre de 2011 por el ECN, el cual recogía las proyecciones sobre la cuota de energía renovables tal y como había sido publicadas en los Planes de Acción Nacionales de Energía Renovable de cada uno de los Estados miembros. Además, para los Estados que han cumplido con lo dispuesto en el art. 22 Directiva 2009/28/CE, dichas proyecciones han sido actualizadas25. Para poder determinar si se llegarán a cumplir los objetivos de 2020, es vital que se tome como punto de partida lo recogido en el Anexo I de la Directiva 2009/28/CE, el cual contiene dos apartados muy relevantes. Mientras que en el apartado A se especifican cuáles son los objetivos nacionales que deben cumplir los Estados miembros, el apartado B determina cuáles son las trayectorias indicativas que deberían respetar los Estados para alcanzar su objetivo. Las trayectorias indicativas se han calculado para cada bienio a partir de los datos de 2005 y los objetivos a cumplir en 2020. Por tanto la fórmula que se ha utilizado es: S2005 + coeficiente * (S2020 – S2005) Siendo S2005 la cuota de renovables en el consumo de energía final bruta en el año 2005 y S2020 el objetivo nacional de cada Estado para el 2020. El coeficiente aumenta conforme pasan los años. Así, para el período 2011-2012 fue de 0,20; 0,30 para 2013-2014; 0,45 para 2015-2015 y 0,65 para 2017-2018. El cuadro 3.8 muestra cuál fue la referencia de la que se partió (S2005), el objetivo de cada Estado y cuál es la trayectoria indicativa que deberían seguir para llegar al objetivo. 24 El aumento del 0,9% es debido a un mayor consumo de energía final procedente de fuentes renovables: 145 Mtoe (frente a 131,6 Mtoe de 2009) sobre un consumo total de 1.170,7 Mtoe en 2010 (1.146,3 Mtoe en 2009). 25 Hasta la fecha, los únicos Estados que han cumplido con lo recogido en el art. 22 son: Austria, Bulgaria, Estonia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia y Reino Unido.
38 Cuadro 3.8.Trayectorias indicativas de los Estados miembros Referencia 2005 (%) Trayectoria indicativa Objetivo 2020 (%) 2011-2012 2013-2014 2015-2016 2017-2018 Bélgica 2,2 4,4 5,4 7,1 9,2 13 Bulgaria 9,4 10,7 11,4 12,4 13,7 16 República Checa 6,1 7,5 8,2 9,2 10,6 13 Dinamarca 17 19,6 20,9 22,9 25,5 30 Alemania 5,8 8,2 9,5 11,3 13,7 18 Estonia 18 19,4 20,1 21,2 22,6 25 Irlanda 3,1 5,7 7 8,9 11,5 16 Grecia 6,9 9,1 10,2 11,9 14,1 18 España 8,7 11 12,1 13,8 16 20 Francia 10,3 12,8 14,1 16 18,6 23 Italia 5,2 7,6 8,7 10,5 12,9 17 Chipre 2,9 4,9 5,9 7,4 9,5 13 Letonia 32,6 34,1 34,8 35,9 37,4 40 Lituania 15 16,6 17,4 18,6 20,2 23 Luxemburgo 0,9 2,9 3,9 5,4 7,5 11 Hungría 4,3 6 6,9 8,2 10 13 Malta 0,0 2 3 4,5 6,5 10 Países Bajos 2,4 4,7 5,9 7,6 9,9 14 Austria 23,3 25,4 26,5 28,1 30,3 34 Polonia 7,2 8,8 9,5 10,7 12,3 15 Portugal 20,5 22,6 23,7 25,2 27,3 31 Rumanía 17,8 19 19,7 20,6 21,8 24 Eslovenia 16 17,8 18,7 20,1 21,9 25 Eslovaquia 6,7 8,2 8,9 10 11,4 14 Finlandia 28,5 30,4 31,4 32,8 34,7 38 Suecia 39,8 41,6 42,6 43,9 45,8 49 Reino Unido 1,3 4 5,4 7,5 10,2 15 Fuente: Directiva 2009/28/CE y elaboración propia La función de las trayectorias es muy importante ya que permite a los Estados miembros ser capaces de evaluar por ellos mismos la efectividad de las políticas que estén llevando a cabo y poder cambiar de estrategia si los datos reales no se parecen a las trayectorias indicativas. Es verdad que sólo son indicativas pero son muy útiles porque, asegurando su cumplimiento, los Estados miembros llegarán a los objetivos fijados para 2020. Una vez que se tienen claro cuáles son las trayectorias, el informe del ECN continúa sus análisis estudiando las proyecciones que los Estados miembros han hecho en sus Planes Nacionales. En el cuadro 3.9 se especifican cuáles son las proyecciones que cada Estado ha hecho en su Plan Nacional. A la vista de estos datos, se puede comprobar cómo 25 de los 27 Estados miembros esperan unos niveles de renovables que les permitan alcanzar el objetivo fijado. Solamente Italia y Luxemburgo esperan alcanzar niveles inferiores a los de su objetivo nacional y, por ese motivo, van a hacer uso de los mecanismos de cooperación regulados en la Directiva. Ya se ha visto que, a través de estos mecanismos, los países que estén lejos de sus objetivos pueden aprovecharse del excedente de aquellos países que ya hayan cumplido para poder llegar a su objetivo. Por otro lado, quince Estados miembros planear exceder los objetivos nacionales
39 fijados por la Directiva. Resulta muy esperanzador que 25 de los 27 Estados miembros hayan previsto alcanzar o, incluso, superar sus objetivos nacionales. Tal situación muestra que la inmensa mayoría de los Estados miembros entienden los beneficios que supone el desarrollo y fomento de las energías renovables. Si tenemos en cuenta las proyecciones nacionales de manera global, la UE alcanzará su objetivo del 20% ya que se espera que, para el año 2020, el consumo de energías renovables sobre el consumo final de energía bruta alcanzará el 20,7%. Cuadro 3.9. Proyecciones sobre el objetivo 2020 según los Planes de Acción Objetivo 2020 (%) Según el Plan de Acción (%) Diferencia con el objetivo de 2020 Austria 34 34,2 +0,2 Bélgica 13 13 0 Bulgaria 16 18,8 +2,8 Chipre 13 13 0 República Checa 13 13,5 +0,5 Dinamarca 30 30,4 +0,4 Estonia 25 25 0 Finlandia 38 38 0 Francia 23 23 0 Alemania 18 19,6 +1,6 Grecia 18 20,2 +2,2 Hungría 13 14,7 +1,7 Irlanda 16 16 0 Italia 17 16,1 -0,9 Letonia 40 40 0 Lituania 23 24 +1 Luxemburgo 11 8,9 -2,1 Malta 10 10,2 +0,2 Países Bajos 14 14,5 +0,5 Polonia 15 15,5 +0,5 Portugal 31 31 0 Rumanía 24 24 0 Eslovaquia 14 15,3 +1,3 Eslovenia 25 25,3 +0,3 España 20 22,7 +2,7 Suecia 49 50,2 +1,2 Reino Unido 15 15 0 Fuente: “Renewable Energy Projections as published in the NREAP of the European Member States” 2011 En el cuadro 3.10 se detalla cómo se prevé que sea la contribución de energía renovable por sector. Así, el sector de la calefacción/refrigeración (FER-C/R) será el que menos crece (entre 4,5 y 5,7% anualmente), mientras que el del transporte (FER-T) crecerá el que más (entre 7,2 y 8,5 anualmente). Por su parte, el de la electricidad (FER-E) crecerá entre un 6,2 y un 6,8 % anualmente. Tal y como se establece en el cuadro 3.10, el sector de calefacción/refrigeración será el que presente mayor cuota en el consumo de fuentes renovables en el año 2020 (46%), seguido por la electricidad (42%) y el transporte (13%).
40 Cuadro 3.10. Contribución de las fuentes de energía renovable (FER) de todos los Estados miembros Energía Cuota Crecimiento medio anual (%) 2005 (Mtoe) 2010 (Mtoe) 2015 (Mtoe) 2020 (Mtoe) 2020 (%) 2005- 2010 2010-2015 2015- 2020 FER-E 41,1 55 76,3 103,1 42 6 6,8 6,2 FER-C/R 54,7 67,9 84,8 111,6 46 4,4 4,5 5,7 FER-T 3,9 15,1 21,4 32,1 13 31,2 7,2 8,5 Fuente: “Renewable Energy Projections as published in the NREAP of the European Member States” 2011 El segundo objetivo establecido en la Directiva 2009/38/CE persigue que, para el año 2020, el 10% de la energía consumida en el sector transporte provenga de fuentes renovables. Según el conjunto de estimaciones y proyecciones de los Estados miembros, este segundo objetivo también se espera cumplir. No sólo se pretende alcanzar el objetivo sino que, además, los datos prevén su superación. Así, la cuota estimada de energía procedente de fuentes renovables en el sector del transporte para el año 2020, llegará a la cifra de 11,3%. Según Klessmann (2011), estas estimaciones resultan demasiado ambiciosas. Sobre todo, si se tienen en cuenta las tasas de crecimiento que han presentado algunos Estados durante los años precedentes. Por eso, se hace necesario un análisis en profundidad que permita evaluar las políticas propuestas en los Planes Nacionales y poder llegar a una conclusión acerca de su capacidad a la hora de lograr el crecimiento esperado. Klessmann et al (2011) analizaron en su trabajo “Status and perspectives of renewable energy policy and deployment in the European Union – What is needed to reach the 2020 targets?” la eficacia de las políticas que se estaban proponiendo para decidir si eran las más apropiadas para lograr el crecimiento necesario para conseguir el objetivo. Según estos autores, en 24 Estados miembros (todos menos Estonia, Hungría y Polonia) la fiabilidad de las medidas no es muy alta. La razón es que las medidas propuestas parecen estar encaminadas al ajuste de las políticas actuales en lugar de buscar nuevas mejoras. Sin embargo, no todo es tan pesimista puesto que ocho Estados miembros han propuesto medidas novedosas: la introducción de medidas adiciones, como nuevas obligaciones de uso o feed in premium en el sector de la calefacción/refrigeración, por ejemplo. A modo de conclusión se puede decir que los objetivos fijados por la Directiva para el año 2020 se van a alcanzar y superar. Este resultado es consecuencia de análisis realizado a las proyecciones y estimaciones que han hecho cada Estado miembro. De ser ciertas, sólo dos de ellos serán incapaces de llegar al objetivo propuesto. No obstante, hay que tener cierta cautela porque son estimaciones que, en algunos casos, presuponen un elevado nivel de crecimiento si se compara con lo acontecido años anteriores. Las objeciones expuestas en relación con las nuevas medidas propuestas en los Planes de Acción por Klessmann resultan muy interesantes porque prueban la dificultad que entraña una eficaz implementación de las políticas destinadas al fomento de las energías renovables.
41 CAPÍTULO 4. LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN EL MARCO DE LA POLÍTICA ENERGÉTICA ESPAÑOLA 4.1 El sector energético español El sector energético español tiene unos rasgos característicos muy concretos. La dependencia energética del exterior, la escasez de recursos energéticos propios, la concentración de la oferta energética en unos pocos países y una elevada intensidad energética han marcado el devenir de la energía en España. Antes de entrar a valorar cuál es la situación actual del sector energético y, en concreto, analizar el peso de las renovables, conviene hacer una breve referencia histórica. 4.1.1 La energía como un problema histórico26 El sistema energético español se ha caracterizado por sufrir numerosas crisis desde comienzos del siglo XX. España llegó tarde a la Revolución Industrial y, cuando su estructura agrícola se iba convirtiendo poco a poco en industrial, la necesidad de importar carbón inglés aumentaba. Aunque se quiso sustituir por carbón asturiano, la primera gran crisis estuvo relacionada con el carbón inglés. Durante la Primera Guerra Mundial, España tenía dificultades para importarlo y consideró el petróleo como una buena solución. En el año 1927, el ministro de hacienda, José Calvo Sotelo fue el encargado de la creación de la empresa CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleo Sociedad Anónima) para cumplir con lo dispuesto en la Ley del Monopolio de Petróleos de ese mismo año. El petróleo ya era considerado como un recurso energético esencial y, el control de dicho recurso por parte del gobierno, resultaba preciso para garantizar y asegurar las necesidades energéticas del país. Por todo ello, se puede observar que tanto la escasez de recursos energéticos como la intervención estatal son dos factores clave a la hora de explicar cuál ha sido la evolución del sector energético en España. De hecho, la excesiva intervención pública puede verse como una debilidad del sector. Tanto la Guerra Civil como la Segunda Guerra Mundial resultaron muy perjudiciales para el sector energético. Tras la Guerra Civil, no sólo hubo que volver a construir nuevas centrales térmicas o hidroeléctricas, sino que había que volver a levantar a un país entero. Por su parte, la Segunda Guerra Mundial trajo consigo el bloqueo de los aliados, provocando la más severa de las crisis puesto que los apagones en el transporte y en la electricidad se sucedían con frecuencia. Durante los siguientes años, los esfuerzos en materia de energía se materializaban con la explotación de los lignitos gallegos y otros carbones nacionales, con la construcción de nuevas presas y con la creación de nuevas refinerías de petróleo. Sin embargo, a pesar de que la apertura de la economía española desde 1959 había permitido que ésta mostrase síntomas de recuperación, la crisis del petróleo de 1973 estancó el crecimiento. La primera crisis del petróleo elevó el precio del crudo hasta picos insólitos hasta entonces. Sin embargo, con la segunda crisis del petróleo, los precios volvieron a aumentar. Por tanto, aunque España se había adaptado a estas subidas, era necesario empezar a pensar en otro tipo de fuente. 26 Gutiérrez Jodra, Luis (2006)
48 4.2 Las energías renovables en España A lo largo de este apartado se irá analizando la situación actual de las energías renovables dentro del sistema energético español así cómo sus perspectivas futuras en relación con los objetivos fijados por la Directiva 2009/28/CE. Como se ha visto en el epígrafe precedente, a lo largo de los años el peso que ha tenido la energía renovable en España en relación con la demanda de energía primaria y de generación eléctrica ha sido pequeño y, además, ha sido principalmente representado por la energía hidráulica. Sin embargo, desde finales del siglo XX, los sucesivos gobiernos han aumentado sus esfuerzos para dar un mayor énfasis a la promoción y al fomento de las energías renovables. Y se ha hecho a través de una serie de estrategias que pueden ser consideradas como eficaces puesto que han permitido que se introdujese energía renovable en el sistema, tal y como demuestra el hecho de que España esté entre los principales países de la Unión en capacidad instalada de renovable. En el año 2007, la capacidad instalada renovable alcanzaba la cifra de 35.000 MW, por encima de países como Alemania (30.000 MW), Francia (27.000 MW) o Italia (22.000 MW). En los últimos años, las renovables han experimentado un profundo crecimiento en España. Especialmente, en el sector de los biocarburantes, de la energía fotovoltaica y en la energía eólica. Según González Vélez (2010), Presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables, (APPA), este tipo de energías cuentan con las siguientes fortalezas: pueden crear entre 4 y 8 veces más puestos de trabajo que las energías convencionales; contribuyen a mitigar la dependencia energética de España y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, respetando el medio ambiente y, en tercer lugar, permiten que la balanza comercial española esté más equilibrada. 4.2.1 Las ER desde una perspectiva legal, económica, laboral y medio ambiental. La situación de las energías renovables en España puede ser analizada desde diferentes perspectivas30: legal, económica, laboral y medioambiental. En primer lugar y en relación con la situación legal, el problema de la dependencia energética del exterior ha sido un lastre que siempre ha tenido que afrontarse. El punto de partida para el desarrollo de la energía renovable en España se puede encontrar en la Ley 82/1980, sobre la conservación de la energía. Desde entonces, se ha ido desarrollando un completo marco normativo para poder implementar este tipo de energía que ha dado confianza tanto a los inversores como a las empresas promotoras y los fabricantes de equipo. Éstos han podido disponer de la financiación requerida para la inversión en renovables y España se ha convertido en uno de los líderes mundiales en relación con las renovables. En el año 1997 se promulgó la Ley 57/1997 de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico, todavía en vigor, que pretendía que el 30% de la electricidad generada en España proviniese de 30 Lara, F. J. (2011)
49 energías renovables para el año 2010. En la actualidad, como ya se ha visto, la Directiva 2009/28/CE determina unos objetivos para España mucho más ambiciosos para el año 2020. Cuando se habla de situación económica, se habla de los costes de generación de la energía. Si bien es cierto que, hoy por hoy, la generación de energías renovables puede tener un coste mayor que la generación de energías convencionales, esta situación se revertirá en un futuro. Los precios de los combustibles fósiles fluctúan mucho y no se espera que se abaraten con los años. De hecho, se espera que sigan aumentando mientras que los precios de las energías renovables no lo harán. Por ello, los costes de producción de las convencionales superarán al de las renovables. Además, hay que tener en cuenta que, en el caso de las energías renovables, su coste disminuye en la medida en que aumenta su uso. Es decir, cuanto más se usan las renovables, más se puede ampliar el mercado y, por ello, más probable es que se generen economías de escala puesto que los costes fijos (la investigación) se puede repartir entre más elementos. En el año 2009, el sector de los biocarburantes aportó 350,1 millones de euros corrientes al PIB, lo que supuso un crecimiento del 131,2% respecto al año anterior. Por su parte, la energía fotovoltaica contribuyó con 3.063,7 millones de euros corrientes al PIB lo que significó un crecimiento del 92,8% respecto al año anterior. España se ha convertido en una de las potencias mundiales en relación con la generación de energía a través de fuentes eólicas. De hecho, la tecnología eólica es la más desarrollada cuando se habla de potencia instalada, generación de electricidad y madurez de la tecnología. Su contribución al PIB alcanzó los 3.214,3 millones de euros corrientes en 2009. El crecimiento del sector de las renovables ha mejorado la situación laboral. Tradicionalmente, el empleo se ha generado más fácilmente en zonas urbanas e industriales. De tal manera, se iban creando redes de actividad económica alrededor de tales núcleos y las zonas rurales tendían a despoblarse. Sin embargo, las renovables pueden invertir tal tendencia ya que son responsables de la creación de numerosos puestos de trabajo, directos e indirectos. Según el “Estudio del impacto macroeconómico de las energías renovables en España” elaborado por Deloitte a petición de APPA, el sector de las renovables empleó, en el año 2009, a 59.303 trabajadores. Además, de manera indirecta, logró generar empleo para 40.547 personas. En relación con el medio ambiente, ya se ha comentado que, uno de los problemas del sector era el excesivo uso de los combustibles fósiles a la hora de generar electricidad. Por lo tanto, la generación de electricidad a través de las renovables permite reducir las importaciones de combustibles fósiles y, como consecuencia, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al caer el consumo de combustibles fósiles. Tras este análisis, se puede comprobar que las energías renovables han estado presentes en el debate energético desde 1997. Sin embargo, la consideración de éstas como una verdadera alternativa ha sido más reciente. Desde distintos puntos de vista, las energías renovables comportan numerosas ventajas: su precio disminuye conforme la inversión inicial se va amortizando, son menos agresivas con el medio ambiente que los combustibles fósiles y, además, tienen mayor capacidad para generar nuevos puestos de trabajo.
50 A modo de resumen, el cuadro 4.3 recoge los aspectos más importantes de las energías renovables desde las cuatro perspectivas ya mencionadas. Cuadro 4.3 Elementos más importantes de las energías renovables desde cuatro perspectivas diferentes. Legal Punto de partida para el fomento de las energías renovables: Ley 82/1980. La sucesión de normas, tanto nacionales como europeas, muestran el interés de las administraciones en la materia. Económica Especial importancia de los costes de generación (más elevados que otras tecnologías no renovables) Los precios de los combustibles fósiles fluctúan y los de las renovables no lo hacen. El coste de las renovables disminuye conforme aumenta su uso (posibilidad de alcanzar economías de escala). La aportación de las renovables al PIB es cada vez mayor. Laboral Las renovables tienen potencial para crear puestos de trabajo. Medioambiental Reducción de las importaciones de combustibles fósiles. Reducción de las emisiones de CO2 Fuente: Lara (2011) 4.2.2 Situación actual de las Energías Renovables en España A lo largo de este apartado, se quiere ofrecer una visión general de la situación actual de las energías renovables en España. Para ello, se mostrarán los últimos datos disponibles, del año 2010. El gráfico 4.5 refleja la contribución renovable en términos de energía primaria sobre el consumo total. Según esos datos, las energías renovables contribuyeron en un 11,4%. Se trata de la cuarta fuente de energía, por detrás del petróleo (47,2%), el gas natural (23,4%) y la energía nuclear (12,2%). En cuanto a las diversas fuentes de energía renovable, la energía hidráulica, la eólica y la biomasa fueron las que más aportaron a la producción de energía. En concreto, 2,7%, 2,9% y 3,6% respectivamente. Por su parte, los biocarburantes supusieron el 1,1% de la energía primaria. Por último, la aportación de los residuos sólidos urbanos, el biogás, la energía geotérmica, la solar termoeléctrica y la solar térmica fue prácticamente irrelevante, en torno al 0,2% del total. España posee grandes recursos hidroeléctricos, en su mayoría desarrollados, por lo que cuenta con un sistema de generación hidroeléctrica muy consolidado y eficiente. Sin embargo, existe todavía potencial sin explotar, cuyo desarrollo sería importante por su elevada aportación energética para el sector eléctrico y su contribución para la mejora del sistema, tanto en calidad como en seguridad. Por otro lado, la energía eólica es la fuente que mayor crecimiento ha tenido durante la primera década de los años 2000. Su contribución a la producción de electricidad es muy importante, alcanzando niveles cercanos al 18%. No obstante, el problema de este tipo de
51 energía es que su potencial es muy sensible a la tecnología y, por tanto, no se trata de un valor estable en el tiempo. La otra fuente que más contribuye a la producción de energía es la biomasa. En la actualidad, la mayor parte del consumo térmico en biomasa proviene del sector forestal. Según algunas previsiones, el potencial de biomasa disponible estaría en torno a los 90 millones de toneladas de biomasa primaria y, alrededor de 12 millones de toneladas de biomasa secundaria31. En el gráfico 4.6, se muestra la contribución a la generación eléctrica por tipos de energía. Se puede observar que, en este caso, las renovables son la fuente que más aporta. Por tanto, en el sector eléctrico, el fomento de las renovables y el desarrollo de políticas concretas para su implementación se ha realizado con éxito. De hecho, en el año 2010 las energías renovables contribuyeron en un 32,4% a la generación de energía eléctrica. El gas natural lo hizo en un 31,7 y, en tercer lugar, la energía nuclear con un 20,5%. Entre los tipos de energía renovable, las que más contribuyeron a la generación eléctrica fueron la hidráulica (14,1%) y la eólica (17,7%). Junto con los datos anteriores, se puede concluir que la energía hidráulica y la eólica son las que más potencial tienen en España. No hay duda, por tanto, de que el sector de la electricidad renovable está muy desarrollado en España. Sin embargo, hay diferencias entre las Comunidades Autónomas. Según datos de 2010, las que más potencia eléctrica procedente de las fuentes renovables tienen fueron Castilla y León y Galicia. Gráfico 4.5. Contribución de las renovables a la energía primaria. Fuente: IDAE y elaboración propia 31 La biomasa primaria es la materia orgánica formada directamente por los seres fotosintéticos (algas, plantas verdes y demás seres autótrofos) mientras que la secundaria es la producida por los seres heterótrofos que utilizan en su nutrición la biomasa primaria.
52 Gráfico 4.6. Contribución al balance eléctrico por tipo de fuente en 2010 Fuente: IDAE y elaboración propia A continuación, el cuadro 4.4 muestra cómo ha sido la evolución de la capacidad eléctrica por sectoresrenovable, térmica renovable y de los biocarburantescomo preámbulo al análisis de las medidas sectoriales que plantea el Plan de Acción Nacional de Energías Renovables que se analiza en el siguiente apartado. Durante los años 2000 pero, especialmente, a partir de 2005, la aportación hecha por las energías renovables en España no ha dejado de aumentar gracias al impulso que ha supuesto el poder contar con un marco regulatorio que supone estabilidad para el desarrollo de las renovables. Un ejemplo claro se puede encontrar en la electricidad renovable, donde los mecanismos utilizados han permitido que las renovable sean la fuente mayoritaria en la producción de energía. A la vista de los datos del primer bloque del cuadro 4.4, la capacidad eléctrica total (Total E) ha tenido un crecimiento medio anual de 108% durante la última década. Su crecimiento en los últimos cinco años ha sido del 56% lo que indica un crecimiento más fuerte en el primer lustro de la década seguido por un crecimiento más sostenido durante el segundo lustro. En 2010, las energías que más aportaron al balance eléctrico fueron la eólica y la hidráulica. La primera ha tenido un crecimiento medio del 25% y un crecimiento mucho más notable durante los últimos cinco años ya que alcanzó el 109%. En cambio, la energía hidráulica apenas ha crecido a lo largo de la década (0,3%) o en los últimos cinco años (2%). Sin embargo, no se trata de un dato negativo ya que la energía hidráulica partía de niveles muy elevados en 2000, algo normal ya que fue la primera energía renovable en ser desarrollada. Las que más han crecido han sido la energía solar fotovoltaica y la solar termoeléctrica. Sus niveles de crecimiento, especialmente a partir de 2005 son extremadamente altos, pero hay que tener en cuenta que se partía de niveles muy bajos.
53 Cuadro 4.4. Evolución de la capacidad eléctrica renovable, de la capacidad térmica renovable y de la capacidad de los biocarburantes. 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 CMA (%) Ctmo 05/10 (%) Biomasa 113 135 228 309 318 326 368 376 376 504 545 17% 67% Eólica 2.292 3.230 4.887 6.234 8.179 9.911 11.722 14.801 16.541 19.176 20.759 25% 109% Hidr. 17.964 18.026 18.063 18.096 18.158 18.222 18.319 18.375 18.451 18.505 18.535 0,3% 2% RSU 107 157 163 163 189 189 189 189 189 189 223 8% 18% Solar Fotov. 11 14 18 25 37 63 170 739 3.388 3.487 3.944 81% 6178% Solar Termoeléctrica - - - - - - 11 11 61 282 682 181% 6100% Biogás 26 33 52 105 118 129 138 143 158 177 190 122% 47% TOTAL E 20.512 21.595 23.411 24.932 26.999 28.839 30.917 34.635 39.164 42.319 44.877 108% 56% Biomasa térmica 20.962 20.969 20.981 21.05 21.054 21.106 21.242 21.355 21.789 21.999 22.244 1 5 Biogás térmico 23 23 23 23 33 33 33 33 33 33 33 4 1 Geoter. 27 27 27 27 27 36 40 46 54 68 79 12 120 Solar térmica 284 323 366 421 482 556 664 839 1.167 1.412 1.655 19 198 TOTAL C/R 21.295 21.341 21.396 21.595 21.731 21.979 22.273 23.044 23.044 23.511 24.012 1 10 Bioetanol 76 76 174 174 174 174 297 297 297 297 297 15 71 Biodiésel - - 28 105 181 274 457 907 1.580 3.868 3.975 86 1.353 TOTAL T 76 76 202 279 355 448 754 1.204 1.877 4.165 4.271 50 854 Fuente: “Boletín de Energías Renovables 2010” Secretaria General de Energía. En el bloque segundo del cuadro 4.4 se muestra la evolución de la capacidad térmica renovable (C/R). Ésta ha tenido un crecimiento medio anual del 1% entre 2000 y 2010 y su tasa de crecimiento a partir de 2005 alcanzó el 10%. La biomasa térmica es el tipo que más aporta y su crecimiento medio anual ha sido del 1%. Desde el 2005, ha crecido un 5%. Aunque son cifras bajas, su nivel de partida ya era muy elevado puesto que suponía el 98% de la capacidad térmica renovable en el 2000. Los tipos de energía que han crecido en mayor medida desde 2005 son la geotérmica, un 120% y la solar térmica, un 198%. Por último, la capacidad de los biocarburantes (T) ha sido reflejada en el tercer bloque del cuadro 4.4. El crecimiento medio anual de todos los biocarburantes ha sido del 50%. Sin embargo, el crecimiento aumenta hasta 854%, si sólo nos fijamos a partir del 2005. Esto
54 significa que, desde el 2005, los biocarburantes son los que más han crecido gracias, sobre todo, a las iniciativas establecidas en las políticas públicas. Además, la Directiva 2009 establece que el transporte debe consumir, al menos, un 10% de energía procedente de fuentes renovables. Por tanto, el desarrollo de biocarburantes responde a este mandato europeo. Dentro de los biocarburantes, el biodiesel es el que mayor crecimiento ha experimentado ya que no aportaba nada en 2000 y es el que más aporta en 2010. Su crecimiento medio anual llega al 86%, pero a partir de 2005 muestra un crecimiento del 1353%. 4.2.3 Plan de Acción Nacional de Energías Renovables 2011-2020 (PANER) A continuación, se explicará el contenido del Plan de Acción Nacional de Energías Renovables (PANER, en adelante) para el período 2011-2020. Sin embargo, antes de comenzar, hay que dejar clara la diferencia entre el PANER y el Plan de Energías Renovables 2011-2020 (PER, en adelante). La existencia de PANER se debe al mandato contenido en la Directiva 2009/28/CE mientras que, el PER, encuentra su razón de ser en el Real Decreto 661/2007, de 25 de mayo, por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial. Por tanto, el PANER responde a los requisitos y al método de la Directiva 2009/28/CE y se ajusta al modelo y plantilla de planes nacionales adoptados por la Comisión. El PER, por su parte, se elabora en paralelo como consecuencia de la propia planificación sobre las renovables que desarrolla España, cuya existencia es anterior al PANER. No cabe duda de que el PER incorpora los elementos esenciales del PANER así como los mismos objetivos. Pero, también incluye información adicional sobre materias no contempladas en el PANER. Sobre todo, en relación con la trayectoria estimada de la evolución tecnológica y de los costes. Como ya se ha comentado, el PANER nace como respuesta a un mandato europeo y con vistas al cumplimiento de los objetivos fijados por la Directiva 2009/28/CE para el año 2020. Para el año 2020, el 20% del consumo de energía final bruta debe proceder de fuentes renovables. Además, al menos el 10% de la energía utilizada en el sector del transporte debe tener su origen en fuentes renovables. Por lo tanto, los objetivos nacionales españoles coinciden con los objetivos comunitarios. Según las previsiones recogidas en el PANER, el primer objetivo va a ser superado ya que la cuota de renovables alcanzará el 22,7%. En cuanto al segundo, también se prevé su cumplimiento ya que el 13,6% de la energía utilizada por el sector del transporte tendrá su origen en fuentes renovables. Además, se debe destacar que la aportación de las renovables a la producción de energía eléctrica alcanzará el 42,3%, superando el objetivo europeo fijado en el 40%. Trayectorias de la energía renovable Como ya se ha visto en la parte sobre la Unión Europea, los objetivos encaminados a aumentar la presencia de fuentes energéticas renovables se articulan en tres áreas: la electricidad (E), el transporte (T) y la calefacción/refrigeración (C/R).
55 El cuadro 4.5 muestra, para el caso de España, cuál es la trayectoria indicativa de la energía procedente de fuentes renovables (FER) para cada uno de los sectores. Cuadro 4.5. Objetivos y trayectorias sectoriales de la energía procedente de fuentes renovables por sectores (expresado en porcentajes) 2005 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 2020 FER C/R 8,8 11,3 11,7 12 12,5 13,2 14 14,9 15,9 17 18,1 18,9 FER E 18,4 28,8 29,8 31,2 31,9 32,9 33,8 34,3 35,7 36,9 38,2 40 FER T 1,1 6 6,1 6,5 6,5 8,2 9,3 10,4 11,1 12 12,7 13,6 CUOTA GLOBAL 8,3 13,6 14,2 14,8 15,4 16,5 17,4 18,3 19,4 20,4 21,5 22,7 Fuente: PANER 2011-2020 El sector calefacción/refrigeración va a pasar de una cuota del 8,8% en 2005 a una cuota del 18,9% en 2020. Es decir, la cuota de renovables en el sector de la calefacción/refrigeración se v a multiplicar por 2,15. Por su parte, la cuota de renovables en el sector de la electricidad lo hará en un 2,17 y, será el sector del transporte el que más vaya a crecer: pasar del 1,1% al 13,6% supone multiplicar la cuota por 12,36. Si se mira desde un punto de vista global, la cuota global reflejada en el PANER se multiplicará por 2,74. A pesar de que más adelante se detallan las medidas concretas que se prevén en el PANER para hacer frente a los objetivos de la Directiva, conviene hablar ahora de las políticas implementadas en cada uno de los sectores: electricidad, calefacción/refrigeración y transporte. En el sector de la electricidad renovable, la clave en las políticas es crear un sistema en el que los productores puedan elegir entre feed in tariff y feed in premium. Además de éstas, las medidas fiscales como las exenciones a nivel nacional y regional también juegan un papel importante en la promoción de electricidad renovable. Hasta el año 2010, los mecanismos de feed in tariff y feed in Premium se habían centrado en promover la producción de electricidad renovable a través de la energía eólica y la fotovoltaica. Sin embargo, desde la entrada en vigor de nueva normativa en dicho año, el crecimiento de ambas tecnologías ha sido menor. En el sector de la calefacción/refrigeración, los mecanismos más utilizados para promover la energía renovable son los incentivos a la inversión y los usos obligatorios. De hecho, el mayor instrumento de apoyo está basado en la implementación del Código de Técnicas de Construcción. Desde el año 2006, todo edificio nuevo o renovado está obligado a integrar sistemas solares termales. La obligación de su instalación varía en función de la zona climática, la superficie y el tipo y uso del edificio. En relación con el sector del transporte y desde la modificación de la Ley de Hidrocarburos en el año 2007, existe la obligación para todos los operadores y distribuidores de productos petrolíferos de acreditar en cómputo anual la incorporación de biocarburantes en un porcentaje mínimo de sus ventas. Por lo tanto, el mecanismo más utilizado en España es la fijación de una cuota obligatoria. Además, la práctica ha demostrado que la fijación de un objetivo concreto en relación a los biocarburantes que deberán ser consumidos en el sector de los transportes es una herramienta eficaz. Junto a esta medida, se han establecido también exenciones de impuestos.
56 En el cuadro 4.6, se detalla cuál es la trayectoria indicativa para España atendiendo a la fórmula regulada en la parte B del anexo I de la Directiva 2009/28/CE. Cuadro 4.6. Trayectoria indicativa para España Trayectoria indicativa Objetivo 2020 2011-2012 2013-2014 2015-2016 2017-2018 10,96% 12,09% 13,79% 16,05% 20% Fuente: PANER 2011-2020 Si se comparan las trayectorias indicativas del cuadro 4.6 con las trayectorias estimadas en el PANER del cuadro 4.5, se puede comprobar cómo las trayectorias indicativas van a ser superadas. Para el bienio 2011-2012 se estima una cuota de 14,5%, superior al 10,96% indicado. Para el bienio 2013-2014, la cuota será de 15,95, por encima del 12,09% del cuadro 19. Para el bienio 2015-2016, el PANER estima una cuota de 17,85%, cuatro puntos superior a la trayectoria indicada. Por último, para el bienio 2017-2018, si la trayectoria indicada es del 16,05%, según las estimaciones del PANER, la cuota de renovables alcanzará ya valores cercanos al objetivo propuesto. Medidas para alcanzar los objetivos En la parte cuarta del PANER, se especifican de manera general las medidas32 que se pretenden poner en funcionamiento a lo largo de su período de vigencia. Las medidas recogidas en el PANER pueden dividirse en dos tipos en función de su naturaleza. Así, las medidas reglamentarias son aquellas que buscan desarrollar marcos jurídicos adecuados mientras que las medidas financieras se centran en el despliegue de recursos monetarios con los que poder desarrollar programas concretos. Las medidas concretas de aplicación han sido agrupadas en función de la materia concreta de la que se encargan. Por ello, se habla de: medidas generales, medidas en el campo de la generación eléctrica de las energías renovables, medidas en el campo del aprovechamiento térmico de las energía renovables, medidas específicas en el sector hidroeléctrico, en el sector geotérmico, en el sector solar, en el sector de las energías del mar, en el sector eólico, en los sectores de la biomasa, el biogás y los residuos y, por último, medidas específicas en el sector de las biocarburantes. 32 Para un análisis más minucioso de las medidas concretas recogidas en el PANER se puede acudir al Anexo donde, los cuadros 4.7.1 a 4.7.10 detallan grupo por grupo, el nombre de la medida, a qué categoría pertenece y cuál es el resultado esperado.
57 CAPÍTULO 5. LA ENERGÍA EÓLICA EN ESPAÑA A lo largo de este capítulo se pretende analizar la evolución del sector eólico en España. La elección de este tipo de energía se justifica por la extraordinaria evolución de la capacidad instalada y la generación eléctrica: un crecimiento de la capacidad instalada de 17.879,13% y un crecimiento de la generación eléctrica del 16.251,48% desde mediados de los años noventa. A modo de introducción, se presentarán algunos datos relativos al impacto que tiene la energía eólica en la economía española. A continuación, se explicará cuál ha sido la evolución normativa sobre la materia y, finalmente se hará una reflexión acerca de si las políticas públicas de apoyo a la energía eólica están o no justificadas. 5.1 El peso del sector eólico dentro del sistema energético español. En primer lugar y antes de hablar sobre la energía eólica, conviene recordar los datos recogidos en los gráficos 4.5 y 4.6 del epígrafe 4.2.2. En el año 2010, la contribución renovable en términos de energía primaria sobre el consumo total fue del 11,4%. Dicha cifra colocaba a las energías renovables como la cuarta fuente de energía por detrás del petróleo (47,2%), el gas natural (23,4%) y la nuclear (12,2). La cuota de renovables en términos de energía primaria sobre el consumo total ha venido aumentando desde los años noventa y se espera que, en el año 2020, supere el 20%. Por su parte, el gráfico 4.6 habla de la contribución al balance eléctrico por tipo de energías. La contribución de las renovables fue en 2010 del 34%, convirtiéndose, junto al gas natural (34%) en la energía más contribuyente. Del 11,4% de renovables en términos de energía primaria sobre el consumo total, la cuota de energía eólica en 2010 supuso un 2,9%. Por otro lado, su impacto en el balance fue mayor ya que el 17,7% de éste tuvo su origen en la energía eólica. Según la Asociación Empresarial Eólica (AEE, en adelante), la energía eólica es la tercera fuente de generación eléctrica en España, por detrás del gas y la nuclear. De hecho, en el año 2011, la eólica cubrió casi el 16% de la demanda eléctrica de España. El cuadro 5.1 recoge los datos relativos al impacto macroeconómico y social que tuvo la energía eólica en el año 2010. Cuadro 5.1. Impacto macroeconómico y social de la energía eólica en el año 2010 La contribución total del sector eólico al PIB en 2010 fue de 2.984,3 millones de euros (supone una aportación de 0,28%) Evitó la emisión de 22,8 millones de toneladas de CO2 valoradas en 329,8 millones de euros Sustituyó 8,9 millones de teps en importaciones de combustible fósil por valor de 1.616,1 millones de euros33 A finales de 2010 la potencia instalada en España ascendía a los 20.676 MW (un incremento del 1.516 MW respecto a 2009) y la generación eléctrica era de 44.149 GWh Más de 30.000 trabajadores fueron empleados (directa e indirectamente) por el sector España exporta tecnología por valor de 2.106 millones de euros al año Fuente: Asociación Empresarial Eólica (AEE) 33 La AEE observó que se si comparaban las primas pagadas a la eólica con los ahorros en CO2 y en combustibles fósiles, los ahorros durante el período 2005-2010 fueron superiores a dos mil millones de euros.
64 eficiencia energética previsto y era necesario una revisión de los mismos. Además, desde la Unión Europea y con la promulgación de las Directivas 2001/77/CE y 2003/30/CE se fijaban dos nuevos objetivos, uno en relación con la cantidad de electricidad renovable que se debía alcanzar y el otro acerca de los biocarburantes que debían ser usados por el sector del transporte. El Real Decreto 661/200742 fue aprobado, en contraste con lo que pasó con el anterior de 2004, tras un debate tenso y largo entre todos los agentes interesados. Por eso, las reformas acometidas en este RD han sido el resultado de estos debates e intercambios de opinión entre los diferentes agentes y “stakeholders”. Una de las novedades más significativas guarda relación con el incremento de los objetivos marcados para la electricidad renovable. Al querer fomentar una mayor participación de la electricidad renovable (independientemente del tipo) en el mercado eléctrico, se introdujeron nuevos elementos y se hicieron algunos cambios respecto a la anterior legislación. En primer lugar, se suprime el incentivo (el 10% de la TMR) creado por el RD 436/2004 para la opción de mercado. En segundo lugar, se introducen unos límites, máximos y mínimos en el caso en el que se opte por vender al mercado directamente. A pesar de estos cambios, las alternativas previstas por este RD siguen el mismo esquema que el anterior. Por tanto, las alternativas son: i) Mantenerse en el RD 436/2004. Las instalaciones que a la entrada en vigor del RD de 2007 estuviesen reguladas por el anterior, dispondrán de un período transitorio hasta 2012 en el que no tendrán que acogerse al RD 2007. ii) Una tarifa regulada si se opta por vender a un distribuidor y que será única para todos los períodos de programación. iii) Una prima que se añade al precio de mercado si se vende directamente al mercado. En relación con el anterior RD, el de 2007 introduce unos valores límites. El límite máximo limita los beneficios de los generadores y asegura que no se esté cargando en exceso la cantidad a pagar por los consumidores. Por su parte, el límite mínimo anima y fomenta las inversiones en electricidad renovable. El art. 27 RD 661/2007 establece cómo se debe calcular la prima. Cuando el precio de mercado más la prima de referencia esté entre los límites, la prima que se percibirá será esa prima de referencia. Cuando el precio de mercado más la prima sea igual o inferior al límite inferior, la prima que se percibirá será la diferencia entre el límite inferior y el precio de mercado. Si el precio de mercado está entre la diferencia entre el límite superior y la prima de referencia, y el límite superior, la prima será el resultado de restar el precio de mercado al límite superior. Por último, la prima será cero cuando el precio de mercado sea superior al límite máximo. En el cuadro 5.5 se hace un resumen de la metodología utilizada a la hora de calcular las tarifas en función de la alternativa escogida por el productor de energía eólica y el cuadro 5.6 recoge las tarifas y primas para la eólica tal y como lo dispone el art. 36 RD 661/2007. 42 RD 661/2007, de 25 de mayo, por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial.
65 Como la retribución no está ligada ahora a la TMR, la actualización de las tarifas, primas y complementos irá ligada a la evolución de diversos factores, como el IPC o el precio del natural. Cada año se revisará conforme al IPC menos un 0,25% hasta el 31 de diciembre de 2012 y menos el 0,5% después de esa fecha. Cuadro 5.5. Metodología a aplicar en función de las alternativas previstas en el RD de 2007 Tarifa regulada Venta al mercado RD 436/2004 Cifra determinada por la autoridad en función de la tecnología y la potencia. Art. 36 RD 436/2007 establece que la tarifa sea de 7,23328 cént. €/kWh para los primeros 20 años y de 6,12 cént. €/kWh a partir de esa fecha. El generador recibe el precio de mercado más una prima. La existencia de los límites, inferior y superior sirven para determinar el valor de la prima. Los cálculos a realizar variarán en función del sistema escogido: venta directa al mercado o tarifa regulada. La tarifa regulada será el 90% de la TMR y la prima será constante. Fuente: AEE y elaboración propia Cuadro 5.6. Tarifas y primas para la eólica. Tarifa regulada (cent€/kWh) Prima de referencia (cent€/kWh) Límite superior (cent€/kWh) Límite inferior (cent€/kWh) Primeros 20 años 7,3228 2,9291 8,4944 7,1275 A partir de entonces 6,12 0,0 Fuente: RD 661/2007 No cabe duda de que la energía eólica es una energía consolidada, con una tecnología casi madura y asentada sobre un marco legislativo que permite su permanencia, haciéndola competitiva respecto del resto de energías convencionales. Todos los autores coinciden en que gran parte del éxito de la energía eólica se debe a unas políticas públicas coherentes y continuadas a lo largo de los años. Por eso, una gran amenaza que se cierne sobre el sector es un cambio político brusco. Y, de hecho, esa amenaza se convirtió en realidad en el mes de enero de 2012. El 28 de enero de 2012 se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto Ley 1/201243 que va a suponer un terrible parón en la evolución de las energías renovables. Esta medida no afecta a las instalaciones que ya estén en funcionamiento, a las primas autorizadas ni a las instalaciones ya inscritas en los registros de preasignación. Sin embargo, sí que afecta a aquellas instalaciones que no habían sido inscritas en el registro de preasignación de régimen especial en la fecha de entrada en vigor del Real Decreto Ley. La medida suscita muchas dudas acerca de la supervivencia de las renovables y de la capacidad de España para alcanzar los objetivos fijados por la Directiva 2009/28/CE para el año 2020. 43 RD Ley 1/2012, de 27 de enero, por el que se procede a la suspensión de los procedimientos de preasignación de retribución y a la suspensión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de cogeneración, fuentes de energía renovables y residuos.
66 Además, el problema de la dependencia energética seguirá sin solucionarse. Por lo tanto, esta medida sólo se entendería dentro de una reforma global y profunda del sistema eléctrico español. El problema es que no es así, se trata de una medida aislada que deja en suspenso el sistema de incentivos del Régimen Especial. Según la APPA, esta norma supone la paralización legal del desarrollo de las energías renovables en España. La medida está obstaculizando el desarrollo de un sector pujante en España y que podía ser un factor clave en la recuperación económica. Desde APPA se considera que el sistema energético español debe ser revisado, sobre todo, en un contexto de crisis económica, la revisión debe ser profunda y completa. González Vélez44 cree que los problemas de fondo del sistema energético español (exceso de potencia, dependencia energética excesiva, déficit tarifario, subastas inflacionistas, etc.) no se solucionan con el Real Decreto Ley 1/2012 ya que éstos no han sido producidos por las energías renovables. Según el Ministro de Industria, la medida es temporal y se debe el elevado déficit tarifario que padece el sistema eléctrico español, alrededor de 24.000 millones de euros. Sin embargo, para González Vélez, las primas a las renovables no son las responsables del déficit tarifario. En su opinión, no se puede establecer una relación causa-efecto entre el volumen que suponen las primas a las renovables y el déficit tarifario. Además, el problema del déficit ya existía cuando la cantidad destinada a las primas era ridícula. Una de las consecuencias inmediatas a esta moratoria es la incertidumbre a la hora determinar si España cumplirá o no los objetivos fijados por la Directiva 2009/28/CE para 2020. Desde la Instituciones Europeas ya se ha mostrado su pesar ante esta medida y consideran que España puede perder muchas oportunidades, tanto de negocio como de crecimiento. Según la Comisión Europea, el déficit tarifario se debe a un sistema de tarificación ineficiente y a un nivel de competencia insuficiente. Además, también critica que los consumidores paguen tanto a las nucleares y a las grandes hidráulicas, pues se trata de tecnologías que están suficientemente amortizadas. Si la literatura había alabado el sistema elegido por los sucesivos gobiernos españoles para fomentar las energías renovables puesto que establecían unos sistemas de apoyo que permitieron colocar a España en el grupo de cabeza en cuanto a desarrollo de renovables, no resulta coherente quebrar dicho sistema. 5.3 ¿Están justificadas las políticas de ayudas a la eólica? A lo largo del trabajo se ha analizado cuáles han sido las políticas energéticas desarrolladas, tanto en el ámbito europeo como en el nacional. Además, para el caso de España, el trabajo se ha centrado en el sector eólico que ha disfrutado de un amplio apoyo por parte de las diferentes normas y regulaciones desarrolladas en los últimos años. No cabe duda de que la intervención pública ha sido un factor capital para el desarrollo de la energía eólica, de modo similar a lo que les ha pasado a otras energías renovables. Por ello, nos deberíamos preguntar antes de concluir este trabajo sobre si las actuales políticas públicas de apoyo al sector eólico están justificadas económicamente y sobre la necesidad de su mantenimiento futuro. Para los 44 Presidente de APPA
67 productores de energía eólica, la rentabilidad financiera ha tenido que ser altamente satisfactoria en atención a la evolución del sector. Para analizar si las ayudas están o no justificadas se debe tener en cuenta dos aspectos. En primer lugar, conviene determinar si existe necesidad de esas ayudas y, para eso, hay que ver cuáles son los costes relativos de la energía eólica frente a otras tecnologías. Siempre que los costes de generación de la eólica sean superiores a los de generación de energías alternativas, habrá una necesidad de ayudas para asegurar la viabilidad financiera de las instalaciones eólicas. En segundo lugar, las ayudas deben estar socialmente justificadas y lo estarán si los beneficios externos de la energía eólica son mayores a la cuantía de las ayudas. Necesidad de las ayudas El cuadro 5.7 muestra las características de algunas tecnologías de generación en España. En concreto, dicho cuadro muestra las características de la tecnología eólica y de aquellas tecnologías que se pretenden sustituir con el desarrollo de la eólica. Los costes de inversión en la eólica son superiores a los de las no renovables. Según el PANER 2011-2020, los componentes de los costes de inversión son: aerogenerador, obra civil e ingeniería, instalación eléctrica, subestación y conexión eléctrica y promoción. En cambio, los costes de explotación son inferiores. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE, en adelante), los costes de explotación se dividen en: operación y mantenimiento, seguros e impuestos, terrenos y gestión. Cuadro 5.7. Características de las tecnologías de generación Tecnología Costes de inversión Costes de explotación Régimen de funcionamiento (horas a plena potencia/año) Seguridad de suministro y abastecimiento de combustible Carbón Moderados Medios 5.000-8.000 Alta, debido a la abundancia de combustible Ciclo Combinado Moderados Bajos 5.000-8.000 Disponibilidad elevada pero depende a LP del abastecimiento del gas Fuelóleo Moderados Medios 500 Disponibilidad media Eólica Elevados Bajos 2.100 Intermitente en el CP, segura en el LP Fuente: www.energíaysociedad.com El método que tradicionalmente se ha utilizado para calcular los costes de generación de electricidad se basa en la obtención del LCOE (Levelised Cost of Electricity). El LCOE es el coste medio anual de producción de electricidad por unidad de energía producida, a lo largo de la vida útil de la instalación, descontado y expresado en valor presente. Esta medida se expresa
68 en Megavatio-hora para que pueda haber comparaciones entre las tecnologías. En este coste medio, se incluyen todos los costes de las unidades de generación: los costes de inversión inicial y los costes de explotación (Marrero et al., 2010). En el cuadro 5.8 se muestra cuál es ese coste de generación en euros para cada tecnología analizada (la eólica y las que van a ser sustituidas). No son cantidades fijas puesto que dependen de factores externos como son las horas de funcionamiento, el precio del combustible, etc. Los datos del cuadro 5.8 muestran que, en la actualidad, a pesar de que la energía eólica requiere de unos costes de inversión muy elevados, su coste de generación ya no difiere mucho del de las convencionales. Además, no hay que olvidar que los precios de los combustibles fósiles, al influir en los costes de generación de las energías convencionales, previsiblemente harán aumentar sus costes. Cuadro 5.8. Coste de generación Tecnología Coste de generación de electricidad (céntimos de euro/kWh) Carbón 8,5 – 10 Ciclo combinado 7,5 – 10 Fuelóleo 12,5 – 17,5 Eólica 7,5 – 11 Fuente: Marrero et al. (2010) y elaboración propia. Teniendo en cuenta los datos ofrecidos por los cuadros 5.7 y 5.8, se podría decir que en el momento actual, la situación de la energía eólica en cuanto a los costes de generación no está tan en desventaja frente a las convencionales. Según las previsiones del IDAE, que están recogidas en el cuadro 5.9, se espera que los costes de generación de la energía eólica disminuyan en los próximos años. Cuadro 5.9. Evolución del coste de generación eólica (céntimos de euro/kWh) Nº de horas 2010 2015 2020 2025 2030 2.000 8,9 8,2 7,8 7,5 7,4 2.400 7,1 6,2 5,6 5,2 5,0 2.900 5,9 5,2 4,6 4,3 4,1 Fuente: IDEA Según el IDAE, los factores que provocarán esa disminución en los costes son principalmente dos. En primer lugar, se prevé una reducción del coste de inversión unitario. Y, en segundo lugar, se pretende que se mejore el factor de carga45. De hecho, el desarrollo de mejoras en la tecnología, especialmente en el factor de carga, hará posible la instalación de plantas eólicas donde antes no hubiera sido rentable debido al bajo nivel de carga. La mejora del factor de carga permitirá producir mayor cantidad de electricidad a cada generador. 45 El factor de carga es el porcentaje de electricidad efectivamente producida en relación con la capacidad máxima de un generador.
69 En el cuadro 5.9, el IDAE presenta tres escenarios distintos para la evolución de los costes de generación en función de las horas de viento equivalentes. Es decir, en función de cuál puede ser el número de horas en las que la instalación esté funcionando a pleno rendimiento la evolución de los costes será distinta. En el primer escenario 2.000 horas, ser prevé una disminución de costes del 16,85%, del 29,58% en el segundo escenario (2.400 horas) y del 30,5% en el tercer escenario (2.900). En el caso en el que la tecnología mejorase el factor de carga y permitiese aumentar el número de horas equivalentes, la evolución de los costes sería todavía más significativa ya que disminuiría de 8,9 céntimos de euro/kWh en 2010 a 4,1 céntimos de euro/kWh en 2030. Es decir, los costes de generación de la eólica disminuirán en un 53,93%. En relación con la tecnología existe un acuerdo general46 sobre el hecho de que la maduración tecnológica de las instalaciones de energía se represente con una curva descendente conocida como curva de aprendizaje (gráfico 5.3). Cada vez que se duplica la capacidad de producción, los precios disminuyen proporcionalmente, lo que se denomina factor de aprendizaje. En un primer momento, la curva de aprendizaje tiene mucha pendiente, indicando una rápida disminución en los costes. Conforme pasa el tiempo, la curva se va volviendo más asintótica con respecto al eje de abscisas y es representada con una línea horizontal que significa que los costes apenas pueden bajar más. Aunque los costes de generación de las renovables sean más elevados que los de las convencionales, si la curva de aprendizaje no es asintótica, todavía hay margen para la reducción de costes. En relación con la eólica, se suele considerar que la energía eólica es ya una tecnología madura y que está en condiciones de ser competitiva respecto de las convencionales. Gráfico 5.3 Curva de aprendizaje Fuente: elaboración propia 46 Greenpeace, 2007; CIRCE, 2009; IDAE
70 Por tanto, teniendo en cuenta los datos ofrecidos anteriormente, se podría decir que la evolución esperada de los costes de generación eólica la convertirán en una tecnología mucho más competitiva en el futuro. Por eso, la necesidad de las ayudas públicas para garantizar la viabilidad financiera de las instalaciones eólica estaría desapareciendo siempre y cuando se cumpliesen las expectativas sobre la evolución de los costes. Y es que, el cumplimiento de éstas, hará que los costes de generación de la eólica sean los propios de una tecnología madura, cuya posición en la curva de aprendizaje estaría cerca del eje de abscisas. Justificación social de las ayudas Como ya se ha adelantado al principio, para que las ayudas estén justificadas socialmente la cuantía de las mismas debe ser inferior a los beneficios sociales que se obtienen con la energía eólica. El objetivo general que persiguen las energías renovables y, la eólica en particular, es incrementar su peso dentro del mix energético nacional de tal manera que los problemas históricos de España en relación con la energía puedan ser minimizados. El continuo crecimiento de la eólica, tanto en potencia instalada como en generación eólica, conlleva a una disminución en el uso de energías convencionales. Tal sustitución es positiva puesto que la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles provoca unas externalidades negativas que no se producen con la energía eólica. Por ello, cuando se contabilizan cuáles son los beneficios de las renovables, también hay que tener en cuenta todos los impactos negativos que tienen los combustibles fósiles y que se van a evitar conforme estas energías sean sustituidas por las renovables. A este respecto, se seguirá la metodología utilizada en los Informes Anuales sobre la Eólica que realiza la AEE. Cuando se habla de energía convencional sustituida se utiliza la energía generada eólica y se trabaja bajo el supuesto de que son los combustibles fósiles los que se sustituyen. Con este fin, se utiliza el mix de generación fósil de España para determinar el volumen de gas natural, carbón y fuel evitado. Para saber cuántas emisiones de CO2 se han evitado, se cuantifican las toneladas de CO2 que las tecnologías sustituidas hubieran emitido a la atmósfera. En tercer lugar y para valorar el efecto en la reducción de dependencia energética, hay que estimar las importaciones de combustibles fósiles sustituidas en términos de toneladas equivalentes de petróleo. Por último, para saber cuál ha sido el ahorro en derechos de emisión de CO2 y en importaciones, se debe calcular el ahorro económico que supone en derechos de emisión de CO2 así como en importación de combustibles fósiles de acuerdo a los precios de ambas variables. El cuadro 5.10 muestra cuál fue el volumen de tecnologías sustituidas (en GWh), de emisiones evitadas (en toneladas de CO2 equivalentes) y de importaciones evitadas (en tep). En el año 2008, el sector evitó 19.140.910 toneladas de CO2 equivalente que, con un precio de 21,147 euros, supuso un ahorro de 405,5 millones de euros. Según las estimaciones realizadas para los años 2010 y 2012, las emisiones evitadas serán aún mayores. La reducción de la dependencia es clave y no hay duda de que se trata de una cuestión estratégica que preocupa tanto a 47 AEE especifica que el dato del precio fue obtenido de Nord Pool. Para más información, se puede consultar su página web en el siguiente link: http://www.nordpoolspot.com/
71 España como a la Unión Europea en su conjunto48. En 2008, la eólica evitó la importación de 7,7 millones de tep lo que supuso en ahorro de 2.205 millones de euros49. Como pasaba con las emisiones evitadas, también se espera que las importaciones evitadas en 2010 y 2012 sean mayores. Cuadro 5.10. Volumen de tecnologías sustituidas y emisiones e importaciones evitadas. 2008 2010 (estimaciones) 2010 (estimaciones) Tecnología sustituida GWh 31.131 40.608 50.738 Carbón 9.886 14.988 17.652 Fuel/Gas 2.159 2.361 2.906 Ciclo combinado 19.086 23.259 30.180 Emisiones evitadas (Toneladas de CO2 eq.) 19.140.910 24.665.233 30.229.420 Carbón 9.869.699 14.133.801 16.646.080 Fuel/Gas 1.188.398 1.227.911 1.511.206 Ciclo combinado 8.082.813 9.303.521 12.072.135 Importaciones evitadas (tep) 7.445.605 8.018.791 9.946.218 Carbón 2.349.828 3.601.873 4.242.105 Fuel 110.319 407.100 501.023 Gas Natural 4.985.458 4.009.917 5.203.090 Fuente: AEE Por tanto, la cuestión es si esos beneficios sociales guardan proporción con la magnitud de las ayudas que se han dado al sector eólico. Según el cuadro 5.11, donde se recoge una comparativa entre las primas pagadas para la generación eólica y el ahorro provocado por la disminución de emisiones de CO2 y la reducción de las importaciones de combustibles fósiles, las ayudas son proporcionadas al ahorro que generan. Los datos hacen referencia al total anual, en millones de euros, durante el período 2005 y 2010. Cuadro 5.11 Comparativa entre las primas pagadas y el ahorro por la reducción de emisiones y de importaciones (en millones de euros). Datos acumulados. 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Ahorro por la reducción emisiones e importaciones 839,6 1.116.9 1.458.8 2.610.8 1810.8 1945.9 Prima equivalente 648,7 887,5 1.003,5 1.153,2 1576 1.926,6 Fuente: AEE El cuadro 5.12 contiene la comparativa entre las primas pagadas y el ahorro, ambos datos acumulados desde 2005. 48 Conviene recordar que la Unión Europea depende, en media, en un 50% de importaciones energéticas para cubrir su demanda. En el caso de España, el problema se agrava ya que este porcentaje asciende hasta el 80%. 49 Bloomberg: gas natural (8,01 €/MMBtu), petróleo (72,39 €/barril) y carbón (60,58 (€/tonelada métrica)
72 Cuadro 5.12 Comparativa entre las primas pagadas y el ahorro por la reducción de emisiones y de importaciones (en millones de euros). Datos acumulados. 2005 2006 2007 2008 2009 2010 Ahorro por la reducción emisiones e importaciones 839,6 1.956,5 3.414,7 6.025,5 7.836,2 9.782,1 Prima equivalente 648,7 1.536,2 2.539,9 3.692,9 5.269,6 7.323,2 Fuente: AEE Según los datos del cuadro 5.11, la prima es siempre inferior al ahorro conseguido y, por tanto, las políticas de apoyo parecen estar totalmente justificadas. Sin embargo, hay que ver dichas cifras con espíritu crítico. En primer lugar, la Asociación Empresarial Eólica cuantifica la sustitución de energía eólica por energía convencional a partir de la disminución de las importaciones de energías convencionales. Seguramente, sería mejor calcular cuál es la disminución de costes. Es decir, determinar los costes en los que se dejan de incurrir debido a la reducción de las energías convencionales. En su caso, podría atribuirse algún valor a la reducción de la dependencia energética exterior, pero con seguridad inferior al coste de las importaciones. En segundo, la AEE no especifica a qué hace referencia cuando habla de prima equivalente. Es decir, no se determina si se refiere sólo a la prima que reciben aquellos productores de energía eólica que opten por el régimen económico de mercado directo o también se incluyen las tarifas reguladas del otro sistema. Interpretando el término en su sentido literal, se diría que sólo hace referencia a las primas de una de las alternativas que el RD 661/2007 ofrece. Por lo tanto, estaríamos hablando de una comparación con datos incompletos y que no representan la totalidad del sector. En este apartado se ha querido hacer referencia a la gran cantidad de ayudas públicas que recibe el sector eólico, especialmente si lo comparamos con otras fuentes de energía. Estas ayudas públicas serán apropiadas siempre y cuando estén apoyadas sobre razones fiables. En el caso de la energía eólica, su desarrollo permite la reducción de emisiones de CO2 y la reducción de importaciones de combustibles fósiles. Por ello se ha dicho que son estos beneficios, los beneficios sociales, los que justifican la existencia de políticas públicas. Sin embargo, la cuantificación de estos beneficios sociales no siempre es fácil. Los resultados obtenidos en la cuantificación de los beneficios sociales pueden ser muy diversos según los supuestos que se adopten. A la vista de los datos analizados, las ayudas públicas al sector eólico podrían estar sobredimensionadas en relación a los beneficios sociales que se obtienen. En contrapartida, las ayudas parecen cada vez menos necesarias para garantizar la viabilidad financiera de las empresas del sector.
73 CONCLUSIONES La energía es el motor del mundo y un factor clave en el desarrollo económico. Por lo tanto, es indispensable desarrollar un modelo energético que supere los retos que plantea el actual. Además, el aumento de la demanda de energía, la conciencia global de que hay que reducir las emisiones y mitigar la dependencia energética son las grandes razones que impulsan a la Unión Europea a fomentar las energías renovables. Si la Unión Europea pretende seguir siendo una potencia económica y un ejemplo para otros países necesita impulsar un nuevo modelo energético que le haga menos dependiente y sensible a las crisis energéticas que puedan producirse. Por eso, las energías renovables son una alternativa real y adecuada y con el fomento de políticas concretas y apropiadas, pueden convertirse en el centro del mix energético en el medio y largo plazo. Los esfuerzos de la Unión para fomentar el desarrollo de las renovables son muy visibles y, desde que se promulgó en 2009 la Directiva 2009/28/CE, no hay duda de que el desarrollo de estas fuentes alternativas de energía es una prioridad. La Unión Europea ha fijado el año 2020 como un momento crucial para el crecimiento sostenible, inteligente e integrador que propone conseguir. En todos los ámbitos y, concretamente en el energético, se han marcado unos objetivos que deberán cumplirse en 2020. Descendiendo a niveles nacionales, se ha demostrado que las debilidades propias del sector energético español hacen necesaria la búsqueda de soluciones y alternativas para mejorar el sistema. Desde los años 80 y, de manera más profunda desde los años 90, las energías renovables se han convertido en una alternativa adecuada y apropiada. No sólo porque reducen la dependencia exterior de España o porque evitan que la economía sea aún más intensiva en combustibles fósiles, sino porque además, España tiene un gran potencial para el desarrollo y producción de energías renovables. Con la entrada en vigor de la Directiva 2009/28/CE, los objetivos sobre las renovables se han vuelto más ambiciosos. El texto comunitario compele a los Estados miembros a la redacción de una Plan de Acción Nacional que recoja las medidas que se pretenden poner en marcha y cuáles son sus previsiones acerca de las renovables. Según el PANER, España cumplirá y superará los objetivos fijados para el año 2020. El sector más relevante en el panorama renovable español es el eléctrico. Ya en el año 2010, la fuente que más aportaba al balance eléctrico eran las renovables y se espera que su crecimiento siga produciéndose. Todos los expertos coinciden en que los mecanismos e incentivos utilizados en el sector de la electricidad han sido muy eficaces. Las feed in tariff, o primas a las renovables encuentran su justificación en los beneficios ambientales que suponen y en las ventajas estratégicas que aportan. Gracias a ellas, los productores de energía pueden seguir apostando por las renovables ya que estas primas les permiten apostar por las renovables hasta que éstas sean rentables por sí solas. En este sentido, el sector eólico español es un buen ejemplo. Desde el desarrollo de políticas concretas para su crecimiento a partir de la década de los noventa, su crecimiento ha sido espectacular. El papel que han tenido los diferentes gobiernos ha sido muy destacable porque, a pesar de cambios normativos, se ha mantenido el mismo objetivo: aumentar el peso de las energías alternativas.
80 de control de la sostenibilidad en toda la cadena de valor de los biocarburantes comercializados en España, de acuerdo con los requisitos de la Directiva 2003/28/CE, de 23 de abril sostenibilidad Mantenimiento y adaptación del esquema de obligación de uso de biocarburantes en el transporte, más allá de 2010. Actualmente existe hasta 2010 a través de la ORDEN ITC/2877/2008 Reglamentaria Aumentar la demanda de biocarburantes Modificación de la legislación de impuestos especiales que permita el uso de biogás como carburante en vehículos de transporte en condiciones similares al bioetanol y el biodiésel Reglamentaria Diversificación de la oferta de biocarburantes Programa Nacional de Apoyo al Desarrollo Tecnológico en el sector de los biocarburantes: 2G y biorrefinerías Reglamentaria - Financiera Impulso del desarrollo tecnológico Actuación ejemplarizante de las administraciones a través de primar la compra de vehículos garantizados para el uso de mezclas etiquetadas de biocarburantes tanto en sus flotas como en la otorgación de concesiones de transporte Reglamentaria - Financiera Aumentar la demanda de biocarburantes Fuente: PANER 2011-2020
81 BIBLIOGRAFÍA AEE (2004) “Informe Annual Eólica 2004” Asociación Empresarial Eólica AEE (2009) “Informe Annual Eólica 2009” Asociación Empresarial Eólica AEE (2011) “Informe Annual Eólica 2011” Asociación Empresarial Eólica AEE (2011) “Estudio macroeconómico 2011” Asociación Empresarial Eólica Antón Oller, Raquel y Esteve Bargués, Jordi (2010): “Situación y perspectivas de las energías renovables en España” Cuadernos de Información Económica, número 218, septiembreoctubre, páginas 51-62. APPA (2011) “Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España” Asociación de Productores de Energías Renovables. Boyle, Godfrey (2004): Renewable Energy. Power for a sustainable future. Glasgow: Editorial Oxford BP (2011) “Statistical Review of World Energy” British Petroleum Burguillo Cuesta, Mercedes y del Río González, Pablo (2008): “La contribución de las energías renovables al desarrollo sostenible en la Unión Europea: pautas teóricas para el análisis empírico” Revista ICE noviembre-diciembre 2008, número 845, páginas 149-165. CE (2010) “EU Energy in figures 2010” Comisión Europea CIRCE (2009): “Las energías renovables en Aragón” Editan: Confederación de Empresarios de Aragón, Cámaras Aragón y Caja de Ahorros de la Inmaculada. Energy Policy (2006) “Renewable energy policies in the European Union” Guest Editorial. Energy Policy 34 (2006) 251-255 Escribano Francés, Gonzalo (2012): “Desarrollo energético sostenible y energías renovables” Revista ICE, enero-febrero 2012, número 864, páginas 73-83. España. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Secretaria General de Energía “Boletín de energías renovables, datos 2010” España. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Secretaria General de Energía “La energía en España 2010” Espejo Marín, C. (2004): “Energía Eólica en España” Investigaciones Geográficas, septiembrediciembre, número 35, Universidad de Alicante (Alicante, España), páginas 45-65. Eurostat “A statistical eye on Europe. Data 1987-1997” Eurostat “Energy statistics 2006” Fundación Encuentro (2010) “Informe España 2010: una interpretación de la su realidad social” Fundación Encuentro
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