scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Repositorio Institucional de Documentos

Abstract

El objetivo de nuestro estudio fue establecer las concentraciones séricas de las citocinas IL-1β, IL-6 e IFN-γ en corderos sanos y sus variaciones a lo largo del primer mes de vida y compararlos con valores en corderos enfermos. Se obtuvieron muestras de sangre de 15 corderos sanos a los 0 días (sin tomar calostro), 1, 4, 11, 18 y 28 días de edad. Se recogió también sangre de 14 corderos con diarrea de dos explotaciones distintas a los 11 y 18 días de vida. La concentración sérica de citocinas se analizó en ambos casos mediante kits ELISA comerciales. En corderos sanos no se detectó ninguna de las tres citocinas en suero en el momento del nacimiento. El nivel más alto de concentración se detectó a las 24-48 horas y luego se observó que descendía progresivamente hasta los 28 días de edad. No se encontró ningún efecto del sexo pero sí se halló un efecto del peso al nacimiento a los 18 días siendo el nivel de las citocinas menor en los corderos más pequeños. En los corderos enfermos se encontraron concentraciones séricas significativamente superiores de IL-1β e IL-6 con respecto a los animales sanos de la misma edad, lo que sugería un proceso patológico. Se comprobó que las citocinas IL-1β e IL-6 presentaban una correlación positiva tanto en el caso de los corderos enfermos como en los corderos sanos, este hallazgo junto con el anterior sugiere que la determinación de una de las dos citocinas puede ser de utilidad como indicativo de un proceso patológico que curse con una respuesta inflamatoria. Se necesitan estudios con un número mayor de animales para establecer el valor predictivo de estas citocinas en la mortalidad o la morbilidad en corderos. Marteles Aragüés, Diana; Fernández Casasnovas, Antonio

Full text

Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Trabajo Fin de Máster Niveles séricos de citocinas IL-1β, IL-6 e IFN-γ de corderos sanos desde el nacimiento hasta el primer mes de vida Autor Diana Marteles Aragüés Director Dr. Antonio Fernández Casasnovas Facultad de Veterinaria Universidad de Zaragoza 2011-2012 1 ÍNDICE 1. RESUMEN…………………………………...…..……………………………..pág. 2 2. INTRODUCCIÓN………………………………..………………...…………..pág. 4 3. OBJETIVOS DEL ESTUDIO……………………………………………… pág. 10 4. MATERIAL Y METODOS………………………………....………………..pág. 11 5. RESULTADOS…………………………………………………..……………pág. 14 Corderos sanos ………………………………….…………………………pág 14 Corderos enfermos ………………………………………………………..pág. 20 6. DISCUSIÓN…………………………..……..…………………..…………….pág. 23 7. CONCLUSIONES……………………………………..……………………...pág. 29 8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS……………………………………….pág. 30 2 1. RESUMEN Las citocinas son proteínas de bajo peso molecular que a bajas concentraciones regulan la función de células y tejidos. Su importancia en los neonatos y la evolución de sus concentraciones durante las primeras semanas de vida han sido bien estudiadas en distintas especies de animales domésticos y en niños recién nacidos. Sin embargo, en corderos, no se han estudiado las concentraciones séricas basales durante el primer mes de vida ni tampoco se conoce como se modifican dichas concentraciones en presencia de infecciones o de otro tipo de patología. El objetivo de nuestro estudio fue establecer las concentraciones séricas de las citocinas IL-1β, IL-6 e IFN-γ en corderos sanos y sus variaciones a lo largo del primer mes de vida para tener unos valores base sobre los cuales poder comparar valores séricos de estas citocinas en corderos enfermos y determinar si estos resultados tenían algún valor predictivo. Se obtuvieron muestras de sangre de 15 corderos sanos a lo largo del primer mes de vida a los 0 días (sin tomar calostro), 1 día, 4 días, 11 días, 18 días y 28 días de edad. Se recogió también sangre de 14 corderos de dos explotaciones distintas que presentaban diarrea a los 11 y 18 días de vida para determinar si la enfermedad afectaba a su nivel de citocinas. La concentración sérica de citocinas se analizó mediante kits ELISA comerciales. Se establecieron los valores normales de concentración sérica de las distintas citocinas en corderos sanos a lo largo del primer mes de vida y se estudió si existía algún efecto en dicha concentración en función del sexo o del peso al nacimiento así como si había alguna correlación entre las distintas citocinas. En cuanto a los animales enfermos, se estudió si había alguna diferencia estadísticamente significativa entre los valores de las citocinas de corderos enfermos al compararlas con las concentraciones en corderos sanos de su misma edad. En corderos sanos no se detectó ninguna de las tres citocinas en suero en el momento del nacimiento (antes de tomar el calostro). El nivel más alto de concentración se detectó a las 24-48 horas y luego se observó que descendía progresivamente hasta los 28 días de edad. No se encontró ningún efecto del sexo sobre los niveles de citocinas en ninguno de los momentos analizados. Se halló un efecto del peso al nacimiento a los 18 3 días de edad, siendo el nivel de las citocinas analizadas menor en los corderos más pequeños. En los corderos enfermos se encontraron concentraciones séricas significativamente superiores de las citocinas IL-1β e IL-6 con respecto a los animales sanos de la misma edad, lo que sugería un proceso patológico que cursaba con una respuesta inflamatoria sistémica. Se comprobó que las citocinas IL-1β e IL-6 presentaban una correlación positiva tanto en el caso de los corderos enfermos como en los corderos sanos, este hallazgo junto con el anterior nos permite pensar que la determinación de una de las dos citocinas puede ser de utilidad como indicativo de un proceso patológico que curse con una respuesta inflamatoria sistémica como por ejemplo, una infección. En conclusión, hemos establecido los niveles séricos basales de IL-1β, IL-6 e IFN-γ en nuestra población de corderos sanos durante el primer mes de vida y hemos comparado estos resultados con los niveles séricos de estas tres citocinas de corderos enfermos de la misma edad que presentaban diarrea. Las concentraciones séricas de IL-6 e IL-1β están elevadas en los corderos con diarrea y esto se explica porque estas citocinas están implicadas en la respuesta inmune innata del organismo. Además, sus concentraciones séricas están correlacionadas positivamente y podrían utilizarse como indicadores de procesos patológicos que conlleven una respuesta inflamatoria sistémica. Se necesitan nuevos estudios con un número mayor de animales para establecer el valor predictivo que pueden tener estas citocinas en la mortalidad o la morbilidad en corderos. 4 2. INTRODUCCIÓN Las citocinas son proteínas de bajo peso molecular (15-30 KDa) constituidas por 120- 180 aminoácidos que regulan la función de las células que las producen y de otros tipos celulares actuando tanto en condiciones fisiológicas como patológicas (Scheerlinck y Yen, 2005). En general, son producidas por leucocitos pero algunas citocinas pueden ser secretadas por otros tipos de células. La expresión de la mayoría de las citocinas está estrictamente regulada y es necesaria la activación celular para que se produzcan en cantidad suficiente para ejercer sus efectos biológicos. En general, las citocinas son secretadas al espacio extracelular de forma glicosilada aumentando así su estabilidad y solubilidad. No obstante, algunas se acumulan en el interior de las células o bien permanecen ancladas a la pared celular o en la matriz extracelular (Tizard, 2009). Las citocinas suelen tener una vida media muy corta y actúan a concentraciones muy bajas del orden de picogramos (pg) mediante la unión a receptores de alta afinidad presentes en la superficie de la propia célula productora o en otros tipos celulares. Pueden ejercer un efecto autocrino cuando se unen a receptores de la célula productora, paracrino cuando actúan sobre células vecinas, o endocrino si se liberan a sistema circulatorio o linfático y actúan en otros órganos y tejidos. Dos características funcionales esenciales de las citocinas son la capacidad de una misma citocina para ejercer efectos biológicos diferentes actuando sobre distintos tipos celulares y el hecho de que varias citocinas pueden ejercer la misma función. La primera de estas características se conoce con el nombre de pleiotropismo y la segunda como redundancia. Estas características favorecen que una citocina ausente pueda ser reemplazada total o parcialmente por otras que actuarán ejerciendo el efecto biológico deseado. Además, las acciones de estas moléculas están inmersas en una red estrechamente regulada por las mismas moléculas del sistema, de forma que una citocina puede inhibir o potenciar a otra que a su vez puede actuar sobre los receptores de la primera. Los efectos biológicos ejercidos por este tipo de proteínas son muy diversos. Participan en la embriogénesis y en el desarrollo de los órganos, en procesos neuroinmunes y neuroendocrinos, y muchas son regladoras de procesos celulares como la mitosis, la 5 diferenciación, la migración o la muerte celular. Las citocinas también desempeñan un papel esencial en la regulación de la respuesta inmunológica y en la correcta maduración del sistema inmune del neonato. Según Scheerlinck y Yen (2005), las funciones de las citocinas se pueden dividir en siete grupos: proliferación de linfocitos y diferenciación, interacción con el sistema nervioso, desarrollo linfoide, regulación celular, arquitectura de las células linfoides, control del efectos del sistema inmune y de la inflamación, inmunidad innata y presentación de antígeno. Esta división resulta útil a nivel didáctico pero en la realidad una misma citocina puede desempeñar funciones de varios grupos distintos debido a que presentan pleitropismo como hemos indicado con anterioridad. Otra forma de clasificación de las citocinas es en función del papel que desempeñan en la infección y la inflamación. Las infecciones bacterianas sistémicas inician una respuesta del organismo afectado caracterizada por la producción de citocinas proinflamatorias (IL-1β, IL-2, IL-6, IFN-γ y TNF-α) las cuales inician los mecanismos de defensa. También encontramos citocinas anti-inflamatorias (IL-4, IL-5, IL-10, IL-13 y TGF-β), las cuales controlan la inflamación y mantienen la homeostas is (Gald et al. 2007). Es difícil establecer una clasificación debido a su alto grado de pleiotropismo, no obstante, según otros autores se pueden establecer tres grupos en función de sus funciones más relevantes: citocinas implicadas en el desarrollo hematopoyético (IL-3, IL-5, IL-7, IL-9, IL-11), citocinas implicadas en la respuesta inmune innata (IL-1, IL-6, IL-12, IFN-α, TNF-α), y, finalmente las citocinas implicadas en la respuesta inmune adaptativas (IL-2, IFN-γ, IL-4, IL-5, IL-13). (Tizard, 2009). Origen y funciones de las citocinas IL-1β, IL-6 e IFN-γ Hay multitud de citocinas con funciones muy diversas y con efectos que se solapan unos con otros debido al gran pleitropismo que presentan estas proteínas. No es nuestra intención detallar las acciones de cada citocina pero sí comentar las características más relevantes de las tres citocinas que hemos analizado en nuestro estudio: IL-1β, IL-6 e IFN-γ. 6 La principal función de la IL-1β, similar a TNF, es como mediador de la respuesta inflamatoria sistémica frente a infecciones (Abbas y Lichtman, 2004). La IL-1β es, junto con la IL-1α, una de las formas de la IL-1 que es producida por monocitos y macrófagos fundamentalmente, aunque también es secretada por células dendríticas, endoteliales, natural killer (NK) y otros tipos celulares. Se trata de una citocina proinflamatoria que induce la liberación de histamina por los mastocitos generando vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular en el lugar de la inflamación. Es el principal pirógeno endógeno y actúa a través de la producción de prostaglandinas. También promueve la síntesis de proteínas de fase aguda en los hepatocitos e induce sueño y anorexia actuando sobre el sistema nervioso central. (Tizard, 2009). La IL-6 se produce principalmente en monocitos y macrófagos, fibroblastos, células endoteliales, linfocitos T y células del estroma de la médula ósea. Junto con la citocina anterior es la principal inductora de la síntesis de proteínas de fase aguda, en especial fibrinógeno, actuando como mediador en la respuesta inflamatoria sistémica. También promueve la diferenciación de linfocitos B hacia células plasmáticas induciendo la producción de inmunoglobulinas. Puede aumentar la producción de IL-2 y el desarrollo de precursores hematopoyéticos. Fundamentalmente, como en el caso de la IL-1β, actúa en la respuesta inmune innata. (Abbas y Lichtman, 2004). El IFN-γ lo producen linfocitos helper tipo 1 (Th1), linfocitos T citotóxicos (LTC) y células NK. Presenta una actividad inmunomoduladora muy importante y efecto antiviral. Facilita la función presentadora de antígeno mediante el aumento de la expresión de antígenos y activa a los macrófagos incrementando su efecto antitumoral y antiinfeccioso. Sobre las células NK actúa de forma autocrina aumentando su actividad citolítica e incrementando su efecto antitumoral. Inhibe la proliferación de linfocitos Th2 favoreciendo la diferenciación de los linfocitos a células efectoras Th1 favoreciendo el desarrollo de las respuestas inflamatorias. Fundamentalmente actúa en la respuesta inmune adquirida. Las citocinas y el sistema inmune del neonato Las citocinas IL-1β, IL-6 e IFN-γ, junto con otras, están presentes en el calostro de los mamíferos y también en la leche aunque en menor concentración (Hakiwara et al. 2000; Alluwaimi, 2004; Nguyen et al. 2007; Castellote et al. 2011). Estas citocinas presentes 7 en el calostro se absorben a través de la pared intestinal en las primeras horas de vida favoreciendo la protección del neonato frente a patógenos y la maduración de su sistema inmunitario. Las citocinas, junto con inmunoglubulinas, linfocitos y otras macromoléculas, están presentes en el calostro que necesita ingerir el neonato para completar su correcta maduración inmunológica. Los rumiantes, debido a que el tipo de placenta que presentan (sindesmocorial) no permite la transferencia de algunas de estas moléculas, precisan de la ingestión del calostro que no sólo aporta una correcta nutrición sino que favorece la adecuada maduración del sistema inmunitario del neonato (Yamanaka et al. 2003). La falta de aporte de inmunoglobulinas, citocinas, células y demás moléculas presentes en el calostro se conoce como fallo de la transferencia de la inmunidad pasiva y, en muchas ocasiones, termina con la muerte del animal dado que su sistema inmune no es capaz de protegerlo frente a las agresiones de patógenos ambientales (Weaver et al. 2000; Tizard, 2009). En los animales recién nacidos, los niveles de citocinas en suero sanguíneo son muy bajos o nulos y se incrementan progresivamente a medida que ingieren el calostro. El calostro, que es aportado por la madre las primeras horas de vida al neonato por vía digestiva, es una fuente indispensable de citocinas que se absorben en el intestino alcanzando la sangre rápidamente durante las primeras horas de vida (Nguyen et al. 2007; Burton et al. 2009; Secor et al. 2012). Los primeros estudios sobre las citocinas en calostro humano se centraron en la presencia de estas proteínas y su transmisión al recién nacido dándole una relevancia especial a la IL-6 (Sullivan et al. 1992). También se investigó la relación de los niveles de estas proteínas en el suero sanguíneo de niños lactantes que presentaban sepsis (Rudloff et al. 1993). La investigación de las citocinas y su relevancia en el neonato humano sigue en primera línea centrándose en su importancia en pacientes con distintas enfermedades y en su utilidad como predictor de mortalidad y morbilidad (Satar et al. 2008). En un estudio en terneros Yamanaka et al. (2003) observaron la presencia de citocinas en suero de terneros neonatos atribuyéndolas a la ingestión del calostro. En este estudio se comprobó que ninguna de las cinco citocinas estudiadas (IL-1β, IL-6, IFN-γ, TNF- α 8 y IL-1 receptor agonista) estaban presentes en el momento del nacimiento y, sin embargo, conforme comenzaban el encalostrado, las concentraciones iban aumentando en el suero de los terneros hasta alcanzar un pico a las 24 horas, momento en que empezaban a descender hasta hacerse imperceptibles a las cuatro semanas tras el nacimiento. Otro estudio similar se realizó en lechones por Nguyen et al. (2007) quienes comprobaron que las citocinas no se encontraban presentes en el suero del lechón antes de haber tomado el calostro exceptuando IL-12 y TGF-β. Estos investigadores encontraron el pico de concentración de las citocinas a las 24-48 horas tras el nacimiento siendo algo posterior en la IL-6 que en IFN-γ. Las citocinas más importantes, según las investigaciones más recientes, para la correcta maduración del sistema inmune del recién nacido son IL-1β, TNF-α, IL-6 e TNF-γ (Yamanaka et al. 2003; Nguyen et al. 2007; Burton et al. 2009; Secor et al. 2012). Se han estudiado los valores basales de estas citocinas en suero de neonatos sanos para establecer la variación de las concentraciones a lo largo del primer mes de vida en varias especies (humana, vacuna, porcina, equina) y poder comparar así con neonatos enfermos sugiriéndose que estos valores podrían utilizarse como valor predictivo de morbilidad y mortalidad (Burton et al. 2009). En potros se compararon los valores de IL-6 en animales sanos y animales sépticos. Se observó que los niveles de IL-6 en el suero de los potros no era detectable hasta la ingestión del calostro y que los animales con sepsis presentaban valores inferiores de IL-6 que en los animales sanos lo que atribuían al fallo en la transferencia de la inmunidad pasiva de los potros enfermos (Burton et al. 2009). Estos autores constataban la importancia como valor pronóstico de septicemia en potros del ratio de IL-6: IL-10. La metodología utilizada habitualmente para la detección de citocinas en suero de neonatos o calostro son inmunoensayos como es el test de ELISA (Wood et al. 1990b). También es posible mediante la combinación de técnicas de ELISA y citometría de flujo cuantificar y caracterizar las células productoras de citocinas (Takahashi et al. 2010) o la utilización de técnicas de RT-PCR (Craig et al. 2007; Gold et al. 2007) que permiten detectar y medir los niveles de RNAm que codifican una determinada citocina. 15 Efecto del sexo y del peso al nacimiento No se encontraron diferencias significativas en función del sexo en ninguno de los momentos estudiados como se puede ver en la tabla 2. Tabla 2. Efecto del sexo en la concentración de IL-1β (pg/ml). Hembras Machos Valor de p T2 3312 ± 1370 5262 ± 3201 0,2888 T3 5213 ± 2073 5253 ± 2921 0,8864 T4 1659 ± 537 1608 ± 646 0,8973 T5 1591 ± 331 1628 ± 744 0,6056 T6 1853 ± 212 1743 ± 644 0,3662 En la gráfica2 se presentan los resultados del efecto del peso al nacimiento sobre los valores de IL-1β. Hubo una tendencia en T2 yT3 a que los animales más pequeños tuvieran mayores concentraciones séricas de IL-1β pero no fueron diferencias estadísticamente significativas (p>0,05). Posteriormente se invirtió esta tendencia, siendo los animales que tenían mayor peso al nacimiento los que presentan una mayor concentración, resultando en el momento T5 estadísticamente significativo (p<0,05). Gráfica 2. Valores medios de concentración sérica de IL-1β según el peso a los largo del primer mes de vida (pg/ml). 16 IL-6 Variación de la concentración sérica de IL-6 en el primer mes de vida La citocina no se detectó en suero de los animales antes de tomar calostro (T1). Se observó, como se muestra en la tabla 3, que en este caso el pico de concentración de la citocina era algo posterior, a los 4 días del nacimiento y luego comenzaba a bajar lentamente hasta T5. En la gráfica 2 se detalla la evolución de las concentraciones medias de IL-6 a lo largo del primer mes de vida, podemos ver que a partir de la toma T3 la concentración media se mantuvo por debajo de 8000 pg/ml. Tabla 1. Valores de IL-6 (pg/ml) en suero de corderos sanos durante el primer mes de vida. Media Desv. estándar Error estándar Mínimo Máximo T2 5550 2705 698 2797 11321 T3 7910 2329 601 3571 12030 T4 7653 2389 616 3753 11926 T5 7336 2639 681 3056 13051 Gráfica 1. Evolución de la concentración sérica de IL-6 en corderos sanos durante el primer mes de vida (pg/ml). 17 Efecto del sexo y del peso al nacimiento No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la concentración sérica de IL-6 en función del sexo como se puede ver en la tabla 4. Tabla 2. Efecto del sexo en la concentración de IL-6 (pg/ml). Hembras Machos Valor de p T2 6135 ± 3134 5160 ± 2498 0,5557 T3 7839 ± 1888 7958 ± 2694 0,7237 T4 7848 ± 2287 7523 ± 2583 0,8137 T5 7490 ± 1592 7232 ± 3251 0,7237 En cuanto al peso al nacimiento tampoco se observan diferencias estadísticamente significativas (p>0,05) como se puede observar en la gráfica 4. En el momento T5 se ve una mayor concentración de Il-6 en corderos nacidos con más de 3,5 kg, sin embargo el valor de p resultó ligeramente mayor de 0,05 por lo cual no es estadísticamente significativo. Gráfica 2. Valores medios de concentración sérica de IL-6 según el peso a los largo del primer mes de vida (pg/ml). 18 IFN-γ Variación de la concentración sérica de IFN-γ en el primer mes de vida La citocina no fue detectada en suero de los animales antes de tomar calostro (T1). En la tabla 5 podemos ver los resultados de la estadística descriptiva perteneciente a los sueros de corderos sanos de los momentos T2, T3, T4, T5 y T6. Como se puede observar en la gráfica 5 en el momento T2 se alcanzó la mayor concentración sérica de IFN-γ y posteriormente tiene una tendencia a ir bajando. En el momento T5 sube de nuevo para bajar otra vez en el momento T6. Tabla 5. Valores de IFN-γ (pg/ml) en suero de corderos sanos durante el primer mes de vida Media Desv. estándar Error estándar Mínimo Máximo T2 73,857 121,37 38,38 2,8 386,8 T3 35,214 14,607 14,607 2,935 111,21 T4 22,315 15,502 4,299 1,73 52,69 T5 41,085 39,923 10,308 2,495 133,56 T6 21,534 13,936 4,202 3,15 49,73 Gráfica 5. Evolución de la concentración sérica de IFN-γ en corderos sanos durante el primer mes de vida (pg/ml). 19 Efecto del sexo y del peso al nacimiento No se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p>0,05) con respecto al sexo dentro de cada una de las tomas. Los valores de p para todos los momentos fueron superiores a 0,05 como se puede apreciar en la tabla 6. Tabla 6. Efecto del sexo en la concentración de IFN-γ (pg/ml). Hembras Machos Valor de p T2 68,115 ± 76,338 77,685 ± 151,574 0,8312 T3 53,673 ± 50,095 25,985 ± 41,977 0,7963 T4 14,047 ± 11,363 27,482 ± 16,088 0,1432 T5 51,902 ± 39,871 33,874 ± 40,613 0,3458 T6 16,056 ± 4,832 24,664 ± 16,750 0,3447 En cuanto al peso al nacimiento, como se muestra en la gráfica 6, parecía que había una tendencia a que los animales con mayor peso tuvieran valores más elevados pero solo se encontró una diferencia significativa en la toma T5 (p=0,0373). En el momento T2 la diferencia fue muy grande, pero sin llegar a ser estadísticamente significativa (p>0,05). Gráfica 6. Valores medios de concentración sérica de IFN-γ según el peso a los largo del primer mes de vida (pg/ml). 20 Correlación entre niveles de citocinas en corderos sanos No se encontró correlación positiva y significativa entre las concentraciones séricas de IFN-γ y las concentraciones séricas de las otras dos citocinas estudiadas. En el caso de la correlación entre IL-6 e IL-1β se encontró que sí que había una correlación positiva en todas las tomas salvo en la toma T2 como se muestra en la tabla 7, siendo mucho mayor en los momentos T4 y T5. Tabla 7. Valores de rho y p para establecer la correlación entre las concentraciones de IL-6 e IL-1β en las distintas tomas. rho p T2 0,161 0,5476 T3 0,632 0,0286 T4 0,943 0,0007 T5 0,908 0,0011 CORDEROS ENFERMOS IL-1β En la tabla 8 se muestran los valores medios de IL-1β para las explotaciones A y B y comparado con los animales sanos. Se observaron diferencias estadísticamente significativas (p<0,05) cuando se compararon los valores de los animales enfermos con valores de los corderos sanos de la misma edad. Tabla 8. Medias y desviaciones estándar de concentraciones de IL-1β de las explotaciones A y B, y comparación de dichos valores respectivamente con las tomas T4 y T5. Media±SD Valor p Explotación A T4 3867±1533 1630±580 0,0431 - Explotación B T5 3649±727 1612±583 0,0180 - 21 IL-6 En la tabla 9 se muestran los valores medios de IL-6 en corderos enfermos de las explotaciones A y B. Tampoco se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p>0,05) entre los animales enfermos y los sanos. Sin embargo, podemos ver que en el caso de la explotación B el valor de p=0,063 estuvo muy próximo a ser estadísticamente significativo. Tabla 9. Medias y desviaciones estándar de concentraciones de IL-6 de las explotaciones A y B, y comparación de dichos valores respectivamente con las tomas T4 y T5. Media±SD Valor p Explotación A T4 8012±2897 7653±2389 0,315 - Explotación B T5 8206±2189 7336±2639 0,0630 - IFN-γ En la tabla 10 se muestran los valores medios de IFN-γ en los corderos enfermos de diarrea de las explotaciones A y B. Al comparar los valores de IFN-γ en los animales enfermos con los corderos sanos en los tiempos T4 y T5 no se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p>0,05) según un análisis no paramétrico. Tabla 10. Medias y desviaciones estándar de concentraciones de IFN-γ de las explotaciones A y B, y comparación de dichos valores respectivamente con las tomas T4 y T5. Media±SD Valor p Explotación A T4 15,291±5,25 22,315±15,502 0,593 - Explotación B T5 25,431±33,32 41,085±39,923 0,398 - 22 Correlación entre niveles de citocinas en corderos enfermos Se encontró una correlación positiva y estadísticamente significativa (p<0,05) entre los niveles de IL-6 e IL-1β en animales enfermos, sin embargo, no se halló esta correlación (p>0,05) de UL-6 e IL-1β con los valores de IFN-γ como podemos ver en la tabla 11. Tabla 11. Valores de rho y p para establecer la correlación entre las concentraciones de las distintas citocinas. rho p IL-6/IL-1β 0,776 0,010 IL-6/IFN-γ 0,218 0,4902 IFN-γ/IL-1β 0,188 0,5730 23 6. DISCUSIÓN Aunque se han realizado estudios en los que se determina la expresión de genes de citocinas en corderos (Entrican et al. 1998; Craig et al. 2007) o se valora el efecto de citocinas sobre la circulación de linfocitos hacia los nódulos linfáticos en ovejas (Wee et al. 2011), esta es la primera vez en que se determinan los valores normales y la evolución de la concentración en suero sanguíneo de tres importantes citocinas en corderos desde el momento del nacimiento hasta los 28 días de vida. Nuestro estudio proporciona valores basales de la concentración sérica de citocina IL-1β, IL-6 e IFN-γ durante el primer mes de vida en una población de corderos de raza Rasa Aragonesa pudiendo servir estos datos como valores de referencia en la especie. Existen evidencias de la transferencia de citocinas desde el calostro al suero del neonato demostradas en terneros (Yamanaka et al. 2003), en lechones (Nguyen et al. 2007) y en potros (Secor et al. 2012). En estos estudios se establecen las concentraciones basales en estas especies de diferentes citocinas. En el caso de lechones lactantes (Nguyen et al. 2007), observaron que la IL-6 alcanzaba el pico de concentración entre el día 1 y el 3 posparto (1200-1600 pg/ml) para luego decrecer mientras que en el caso de IFN-γ presentaba el pico entre el día 1 y 2 (600-900 pg/ml) para luego decrecer en su concentración sérica. Estos autores demostraron que el pico de mayor absorción coincidía con el cierre de la barrera intestinal, lo cual impide la absorción de inmunoglobulinas y otras moléculas. Para estos investigadores las concentraciones máximas de citocinas en suero de lechones se debían a la ingestión de las mismas presentes en altas concentraciones en el calostro materno. En el caso de los terneros (Yamanaka et al., 2003) observaron que IL-1β alcanzó un pico a las 24 horas del nacimiento (46900 pg/ml) y luego descendió. Igualmente ocurría con IL-6 que a las 24 horas alcanzaba una concentración de 1230 pg/ml para descender rápidamente después, mientras que en el caso de IFN-γ el pico de concentración se alcanzaba a las 12 horas (190 pg/ml) y se mantenía hasta las 24 horas para luego descender. En los dos estudios anteriores referentes a terneros y lechones, la concentración de citocinas antes de comenzar la toma de calostro estaba por debajo del límite de detección del test usado en cada protocolo, como ocurre en el momento T1 de nuestro 24 estudio para cada una de las tres citocinas estudiadas (límite de detección del test 5 pg/ml). En nuestro experimento observamos, del mismo modo que en los estudios anteriormente citados, cómo se alcanzó un pico de concentración en las tres citocinas al comienzo de la toma de calostro para luego comenzar a descender progresivamente, salvo en el caso de IL-6 que se mantuvo en una concentración bastante elevada hasta los 18 días. En el caso de IFN-γ ese pico se alcanzó a las 24 horas tras el nacimiento con una concentración media de 78 pg/ml, en IL-6 aparece un poco más tarde en el momento T3 con 7910 pg/ml y en IL-1β también aparece en el momento T3 con 5234 pg/ml. El origen de las citocinas en el suero sanguíneo de los recién nacidos se debe a la ingestión de las mismas a partir del calostro y leche maternos. Ese hecho se ha demostrado en ganado porcino (Nguyen et al. 2007), en ganado bovino (Hagiwara et al. 2000; Yamanaka et al. 2003), en équidos (Burton et al. 2009) y en niños recién nacidos (Castellote et al. 2011). Se ha demostrado también la correlación entre los niveles de citocinas del calostro y de la leche con los niveles séricos de citocinas de la madre (Nguyen et al. 2007) así como una correlación entre las concentraciones de citocinas en el calostro y las concentraciones séricas del potro neonato que está ingiriendo dicho calostro (Secor et al. 2012). Nosotros no hemos analizado los niveles de citocinas en el calostro de ovejas ni tampoco están descritos en la literatura veterinaria estos valores. Probablemente, como ocurre en otras especies, el origen y la evolución de la concentración de citocinas séricas en corderos depende fundamentalmente del calostro de sus madres. En base a nuestros resultados y los estudios anteriormente realizados por otros grupos de investigación ya citados, podemos comprobar que efectivamente es a las pocas horas de comenzar la toma de calostro cuando los niveles de citocinas en suero sanguíneo de corderos sanos comienzan a ser detectables. Esto coincide con las hipótesis de otros investigadores que lo atribuyen al paso de las citocinas desde el calostro al sistema circulatorio del neonato mediante la absorción intestinal durante las primeras horas después del parto coincidiendo con el periodo de tiempo anterior al cierre de la barrera intestinal a las inmunoglobulinas y otras moléculas (Tizard 2009). 31 Harris M.C., D´Angio C.T., Gallagher P.R., Kaufman D., Evans J., Kilpatrick L. (2005). Cytokine elaboration in critically infants with bacterial sepsis, necrotizating enterocolitis, or sepsis syndrome: correlation with clinical parameters of inflammation and mortality. J. Pedriatr., 147: 462-468. Kabaroff L.C., Rodríguez A., Quinton M., Boermans H., Karrow N.A. (2006). Vet. Immunol. Immunopathol., 113:113-124. Lodha A., Asztalos E., Moore A.M. (2010). Cytokine levels in neonatal necrotizing enterocolitis and long-term growth and neurodevelopment. Acta Pediatrica, 99: 338- 343. Nguyen T., Yuan L., Azevado M.S.P., Jeong K., Gonzalez A.M., Saif L.J. (2007). Transfer of maternal cytokines to suckling piglets: in vivo and in vitro models with implications for immunomodulation of neonatal immunity. Vet. Immunol. Immunopathol., 117:236-248. Romero R., Gómez R., Galasso M., Mazar M., Berry S.M., Quintero R.A., Cotton D.B. (1994). The neonatal interleukin 1 receptor antagonist in the fetal, maternal and amniotic fluid compartments: the effect of gestational age, fetal gender and intrauterine infection. Am. J. Obstet. Gynecol., 171(4):912-921. Rudloff H.E., Schmalstieg Jr. F.C., Mushtaha A.A., Palkowetz K.H., Liu S.K., Goldman A.S. (1992). Tumor necrosis factor-alpha in human milk. Pediatr. Res. 30: 29-33. Rudloff H.E., Schmalstieg Jr. F.C., Palkowetz K.H., Paszkiewicz E.J., Goldman A.S. (1993). Interleukin-6 in human milk. J. Reprod. Immunol. 23: 13-20. Satar M., Turhan E., Yapicioglu H., Narli N., Ozgunen F.T., Çetiner S. (2008). Cord blood cytokine levels in neonates born to mothers with prolongued premature rupture membranes and its relationship with morbidity and mortality. Eur. Cytokine Netw.,19: 37-41. Scheerlink J.P.Y., Yen H.H. (2005). Veterinary aplications of cytokines. Vet. Immunol. Immunopathol., 108:17-22. Secor EJ., Matychak M.B., Felippe M.J.B. (2012). Transfer of tumour necrosis factoralfa via colostrum to foals. Vet. Rec., 170: 51. 32 Sullivan J.S., Kilpatrick L., Costarino Jr. A.T., Lee S.C., Harris M.C. (1992). Correlation of plasma cytokine elevations with mortality rate in children with sepsis. J. Pediatrics., 120:510-515. Takahashi N., Uehara R., Kobayashi M., Yada Y., Koike Y., Kawamata R., Odaka J., Honma Y., Momoi M.Y. (2009). Cytokine profiles of seventeen cytokines, growth factors and chemikines in cord blood and its relation to perinatal clinical findings. Cytokine, 49: 331.337. Tizard I. (2009). Introducción a la Inmunología Veterinaria. Elsevier España. Octava edición, Barcelona, España. Wee J.L.K., Greewood D.L.V., Han X., Scheerlink J.P.Y. (2011). Inflammatory cytokines IL-6 and TNF-α regulate trafficking through the local lymph node. Vet. Immunol. Immmunopathol., 144: 95-103. Weissenbacher T.M., Lembender R.P., Witkin S.S., Gingelmaier A., Schiessl B., Kaines F., Jeschke V., Dian D., Karl K. (2012). Influence of maternal age, gestational age and fetal gender on expression of immune mediators in amniotic fluid. BMC Research Notes, 5:375. Yamanaka H., et al. (2003). Proinflammatory cytokines in bovine colostrum potentiate the mitogenic response of peripheral blood mononuclear cells from newborn calves through IL-2 and CD25 expression. Microbiol. Immunol., 47: 461-468. Yamanaka H., et al. (2003). Transient detection of proinflammatory cytokines in sera of colostrum-fed newborn calves. J. Vet. Med. Sci., 67: 813-816. Zanardo V., Gollin R., Amato M., Trevisanuto D., Favaro F., Faggian D., Plabani M. (2007). Cytokines in human colostrum and neonatal jaundice. Pediatr. Res., 62: 191- 194.