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Abstract

En el presente trabajo se presentan cinco nuevos yacimientos de microvertebrados del Mioceno inferior-medio de las Bardenas Reales de Navarra (Cuenca del Ebro). Uno de ellos se describe en profundidad y se hace un contaje de los taxones de micromamíferos representados en él. Así, se identifican los siguientes grupos taxonómicos: Vasseuromys cristinae, Democricetodon aff. hispanicus, Megacricetodon aff. primitivus, Heteroxerus rubricati, Galerix sp., Miosorex sp. y Ochotonidae indet. Con esos nuevos datos paleontológicos se asigna al yacimiento de Loma Negra una edad correspondiente a la biozona C (MN4). Las dos series estudiadas (Loma Negra y Punta de la Negra) se correlacionan litoestratigráficamente con las series de Pico del Fraile y Sancho Abarca, que ya tiene datos magnetoestratigráficos (Larrasoaña et al., 2006). Mediante la asociación faunística se concluye que en este periodo de tiempo las condiciones paleoambientales debían ser húmedas, puesto que hay organismos que se asocian a zonas húmedas. Esto concuerda con los datos de la curva de temperatura y humedad obtenida mediante las proporciones relativas de roedores en otras cuencas de la Península Ibérica. Suárez Hernando, Oier; Murelaga Bereicua, Javier ; Larrasoaña Gorosquieta, Juan Cruz

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MAGNETOBIOCRONOLOGÍA DEL TRÁNSITO RAMBLIENSE-ARAGONIENSE EN LAS BARDENAS REALES DE NAVARRA (FORMACIÓN TUDELA, MIOCENO INFERIOR-MEDIO, CUENCA DEL EBRO) Oier Suarez Hernando TRABAJO FIN DE MÁSTER Iniciación a la Investigación en Geología 3-IX-2012 Directores: Javier Murelaga Bereicua (UPV/EHU) Juan Cruz Larrasoaña Gorosquieta (IGME) Tutor: Carlos Sancho Marcén (Universidad de Zaragoza) Índice 1 Índice Resumen ..............................................................................................3 Abstract ................................................................................................3 I. Introducción .....................................................................................4 II. Antecedentes ..................................................................................6 III. Objetivos ........................................................................................8 IV. Marco geográfico y geológico .....................................................9 Situación geográfica ................................................................9 Situación geográfica de los yacimientos ..................................11 Marco geológico ......................................................................12 Introducción .....................................................................12 Unidades litoestratigráficas .............................................12 V. Materiales y métodos ....................................................................18 Técnicas de campo ..................................................................18 1. Prospección y recogida de sedimento .......................18 2. Lavado de sedimento ................................................19 3. Correlaciones litoestratigráficas .................................20 Técnicas de laboratorio ...........................................................20 1. Tratamiento de los concentrados ...............................21 2. Triado de los concentrados ........................................21 Técnicas de gabinete ..............................................................22 1. Montado y siglado de las muestras ...........................22 2. Nomenclatura utilizada ..............................................22 3. Técnicas métricas y descriptivas ...............................23 4. Biocronología y biozonaciones ..................................24 Índice 2 VI. Consideraciones tafonómicas .....................................................26 VII. Paleontología sistemática ...........................................................27 Generalidades de los micromamíferos ....................................27 Orden Rodentia .......................................................................28 Familia Gliridae ...............................................................28 Género Vasseuromys .............................................29 Familia Cricetidae............................................................36 Género Megacricetodon .........................................37 Género Democricetodon .........................................38 Familia Sciuridae .............................................................40 Género Heteroxerus ...............................................41 Orden Eulipotyphla ..................................................................42 Familia Erinaceidae .........................................................43 Género Galerix .......................................................43 Familia Soricidae .............................................................44 Género Miosorex ....................................................44 Orden Lagomorpha ..................................................................45 VIII. Resultados y discusión ..............................................................48 Bioestratigrafía ........................................................................48 Calibración magnetoestratigráfica ...........................................48 Paleoecología ..........................................................................51 IX. Conclusiones ................................................................................53 X. Agradecimientos ............................................................................54 XI. Bibliografía ....................................................................................56 Resumen y Abstract 3 Resumen En el presente trabajo se presentan cinco nuevos yacimientos de microvertebrados del Mioceno inferior-medio de las Bardenas Reales de Navarra (Cuenca del Ebro). Uno de ellos se describe en profundidad y se hace un contaje de los taxones de micromamíferos representados en él. Así, se identifican los siguientes grupos taxonómicos: Vasseuromys cristinae, Democricetodon aff. hispanicus, Megacricetodon aff. primitivus, Heteroxerus rubricati, Galerix sp., Miosorex sp. y Ochotonidae indet. Con esos nuevos datos paleontológicos se asigna al yacimiento de Loma Negra una edad correspondiente a la biozona C (MN4). Las dos series estudiadas (Loma Negra y Punta de la Negra) se correlacionan litoestratigráficamente con las series de Pico del Fraile y Sancho Abarca, que ya tiene datos magnetoestratigráficos (Larrasoaña et al., 2006). Mediante la asociación faunística se concluye que en este periodo de tiempo las condiciones paleoambientales debían ser húmedas, puesto que hay organismos que se asocian a zonas húmedas. Esto concuerda con los datos de la curva de temperatura y humedad obtenida mediante las proporciones relativas de roedores en otras cuencas de la Península Ibérica. Abstract In this work we present five new localities of microvertebrates from the lower-middle Miocene of Bardenas Reales de Navarra (Ebro Basin). One of them is described in detail, and made a counting of the represented mammal species. Thus, we identify the following taxa: Vasseuromys cristinae, Democricetodon aff. hispanicus, Megacricetodon aff. primitivus, Heteroxerus rubricati, Galerix sp., Miosorex sp. and Ochotonidae indet. With these new paleontological data is assigned to the site of Loma Negra an age corresponding to the biozone C (MN4). The two series studied (Loma Negra and Punta de la Negra) correlate lithologically with the series of Pico del Fraile and Sancho Abarca, which already has magnetostratigraphic data (Larrasoaña et al., 2006). By faunistic association is concluded that in this period of time the conditions should not be humids. This agrees with the data of temperature and humidity curve obtained by the relative proportions of rodents in other basins of the Iberian Peninsula. Introducción 4 I. Introducción El establecimiento de un marco biocronológico fiable y robusto basado en mamíferos es indispensable para el estudio de cambios faunísticos y ambientales que se producen en las zonas continentales. Esto, a su vez, es importante para situar tales variaciones en el mismo marco cronoestratigráfico que los de medios marinos y, así, correlacionarlos, para mejorar la comprensión del cambio global en respuesta a las variaciones climáticas (Larrasoaña et al., 2006). Dicha calibración en Europa occidental está considerablemente bien establecida en el Mioceno superior, en cambio, la presencia de fallas y la falta de yacimientos, ha comprometido los estudios magnetoestratigráficos en la localidad tipo del Rambliense en la Cuenca de Calatayud-Daroca, en España (Larrasoña et al., 2006). El registro de mamíferos difiere de los registros de invertebrados marinos en que el registro continental, generalmente, no es tan continuo, y los diferentes yacimientos de mamíferos no suelen presentar una correlación estratigráfica, por ejemplo, los yacimientos de origen kárstico. Además, en los medios continentales las barreras biogeográficas son más abundantes, lo que influye en que la aparición de micromamíferos en diferentes áreas geográficas suele ser diacrónica y hace que un mismo intervalo temporal en diferentes áreas, esté representado por diferentes especies. Los yacimientos de micromamíferos más ricos se encuentran en los yacimientos kársticos, mientras que los de secuencias lacustres no son tan ricos, pero tienen un mayor control estratigráfico (Gradstein et al., 2004). De este modo, los sedimentos de origen fluviolacustres de la Formación Tudela aflorantes en las Bardenas Reales de Navarra (sector occidental de la Cuenca del Ebro) presentan unas características idóneas para estudios biocronológicos, debido a la continuidad de la serie y la presencia de yacimientos de microvertebrados en diferentes niveles estratigráficos. De todos los pisos continentales del Neógeno europeo, aquellos para los cuales todavía no se dispone de una calibración fiable son los pertenecientes al Mioceno inferior (Ageniense y Rambliense) y su tránsito al Mioceno medio (Aragoniense). Esto se debe a que las series estudiadas se encuentran en cuencas continentales de pequeña extensión, lo que hace que cualquier reactivación tectónica genere importantes hiatos en la serie. Otra razón importante es la escasez de afloramientos con buena exposición y sin coberteras vegetales importantes como es el caso de las series molásicas alpinas. En las Bardenas Reales de Navarra nos encontramos biogeográficamente en una zona central de la Cuenca del Ebro, lo que hace que la tectónica, que afecta sobre todo a los bordes de la cuenca, tenga una influencia menor en la zona central, por lo que los hiatos son menos probables en este área. Por esto la Formación Tudela presenta una serie de gran continuidad estratigráfica que cubre desde el Ageniense hasta el Aragoniense. Además la excepcionalidad de los afloramientos permite la realización de muestreos continuos a lo largo de toda la serie. Estas condiciones hacen que el área de las Bardenas Reales de Navarra sean una zona interesante para el estudio del Mioceno inferior-medio, y por esta razón en los últimos años se están llevando a cabo diversos trabajos con el fin de resolver la calibración Introducción 5 magnetobiocronológica de este intervalo temporal (Murelaga, 2000; Murelaga et al., 2002, 2004a, 2004b; Larrasoaña et al., 2006; Ruiz-Sánchez et al., 2010). En la actualidad los depósitos más jóvenes de la Formación Tudela todavía están en fase de estudio (Ruiz-Sánchez et al., 2012a, 2012b y en prensa). En este trabajo se presentan varios niveles con restos de microvertebrados que complementan todos estos trabajos que se están llevando a cabo. Por otro lado, el estudio de los micromamíferos aporta información paleoambiental y paleoclimática en entornos de sedimentación continental. Dependiendo del ecosistema que se dé en un lugar determinado las asociaciones de micromamíferos pueden variar. Estas variaciones se relacionan con cambios de la vegetación, así algunos taxones se asocian a zonas boscosas y húmedas y otros a zonas abiertas y áridas. Este registro paleoecológico unido a una buena cronología, aporta información acerca de la evolución de los cambios paleoambientales acaecidos en el pasado, y de allí pueden extrapolarse cambios paleoclimáticos. Antecedentes 6 II. Antecedentes Los primeros fósiles de vertebrados de la Cuenca Terciaria del Ebro son citados por Ezquerra del Bayo en 1850 y corresponden a restos de una tortuga, atribuida al género Trionyx, encontrados en las cercanías de Tudela (Navarra). Diez años más tarde, Aranzazu (1860) daría a conocer los primeros fósiles de un mamífero en esta cuenca, describiendo los restos de un cráneo de rinoceronte de las cercanías de Briviesca (Burgos). Posteriormente, el hallazgo más importante fue el que realizó a principios del siglo XX el padre Lacarra en el pueblo navarro de Monteagudo (Lacarra, 1919 y 1920) y que posteriormente fue estudiado por Ruiz de Gaona (1946) y por Astibia et al. (1985). Yacimiento que hasta hace poco ha sido el que más restos de vertebrados del Mioceno ha dado en este sector de la Depresión del Ebro. Desde entonces hasta la década de los setenta destacan los trabajos de Crusafont et al. (1966a y 1966b), en los que se describen asociaciones faunísticas del Mioceno inferior de Huesca, Navarra y La Rioja. En las cuatro últimas décadas se han realizado numerosos estudios paleontológicos en la Cuenca del Ebro. El trabajo de Cuenca et al. (1992) dio a conocer nuevas localidades fosilíferas y recopiló los trabajos publicados y yacimientos descritos en la Cuenca del Ebro hasta entonces. En los últimos 15 años se está trabajando intensamente en la zona de Bardenas Reales de Navarra, habiéndose encontrado diversos enclaves con restos de mamíferos. En las Bardenas Reales de Navarra y áreas colindantes se han descrito diversos yacimientos con restos de vertebrados que cubren el intervalo temporal que va desde la biozona Y hasta la biozona F/G. En la biozona Y se encuentra el yacimiento de Cuesta Agujeros 2 (Ruiz- Sánchez et al. en prensa). En la biozona Z se encuentran los yacimientos de Cabezo de la Junta (Murelaga, 2004a) y Cabezo Marijuan (Murelaga, 2004b). En la biozona A se encuentran los yacimientos descritos por Murelaga (2000) de Nasa 1, 2, 3 y 5; Rincón del Bú, Barranco de Tudela 1, 2 y 3; Cabezo Vaquero y Barranco del Fraile. Mediavilla y Marga 1 descritos por Cuenca (1992) y Pico del Fraile 1 citado por Larrasoaña et al. (2006). A la biozona B-C pertenece el yacimiento de las Yeseras de Monteagudo (Ruiz de Gaona et al., 1946 y Astibia et al., 1985).En la biozona D está el yacimiento clásico de Tarazona de Aragón (Astibia, 1986) y los recientemente descubiertos de Pico del Fraile 2 y Sancho Abarca 5 (Ruiz-Sanchez et al., 2012a, b y en prensa). En el Portillo de Santa Margarita Cuenca (1992) da a conocer el yacimiento Marga 3 que lo sitúa entre las biozonas D y E. En la biozona E se encuentra el yacimiento de Peña Melero 20 (Murelaga et al., 2008) y en la biozona F-G los yacimientos de Peña Melero 30 (Murelaga et al., 2008), El Buste (Azanza, 1986) y La Ciesma (Azanza, 1986) Los yacimientos de Portillo de Santa Margarita (Marga 1 y Marga 3, Cuenca et al., 1992) pueden estar relacionados con los estudiados en este trabajo. El yacimiento de Marga 1 se sitúa muy cerca de la carretera de Ejea de los Caballeros y la asociación representada en ella indica una edad Rambliense (biozona MN3). El nivel de Marga 3 se sitúa en el camino que sube Antecedentes 7 de Ejea de los Caballeros hacia la Plana Negra (Cuenca, com. pers.) y lo ubica entre las biozonas D y E. Aunque no conozcamos su ubicación exacta es muy posible que se trate de algún nivel de la sección de Loma Negra. En cuanto a la Geología, se han realizado diversos trabajos, relacionados en su mayoría con los depósitos evaporíticos y relaciones tectosedimentarias. Se podrían citar: Mallada (1882), Sáenz (1931 y 1942), Hernández Pacheco (1949), Solé Sabaris (1954), Alastrué (1958), González y Galán (1984), Gracia (1985), Gracia et al. (1986), Pérez (1989), Mandado y Tena (1989), Salvany (1989), Pérez et al. (1989), Villena et al. (1992) Villena et al. (1996), Pérez y Villena (1996), Arenas & Pardo (1999) y Alonso Zarza et al. (2002). En lo que a la magnetoestratigrafía se refiere, la calibración cronólogica del Neógeno continental de Europa occidental está considerablemente bien establecida hasta el Aragoniense, en el Mioceno medio. Esto se debe a diferentes estudios de magnetoestratigrafía en las Cuencas ibérica y alpina (Agustí, 2001). Debido a la falta de series continuas de edad Rambliense en la mayoría de las cuencas de la Península Ibérica y la presencia de fallas que impiden la continuidad de ellas, los sedimentos continentales de la Formación Tudela (aflorantes en las Bardenas Reales de Navarra) han sido objeto del estudio realizado en 2006 por Larrasoaña et al. Con el fin de proponer una calibración magnetobiocronólogica a este intervalo de edad. Sobre la Cuenca del Ebro Agustí et al. (2011) publicaron un trabajo centrado en el límite Rambliense-Aragoniense, de las Formaciones Zaragoza y Alcubierre y sitúan ese límite en torno a los 17 Ma, con solo dos yacimientos para calibrarlo. Respecto a la inferencia de las condiciones paleoclimáticas mediante micromamíferos, Van de Weerd y Daams (1978) fueron los primeros que fijaron su atención en la construcción de una escala paleoecológica basada en la sucesión de faunas de micromamíferos de la Península Ibérica. Posteriormente, Daams y Van der Meulen (1989) y Van der Meulen y Daams (1992) hicieron una interpretación paleoecológica más detallada. Las condiciones paleoambientales pueden relacionarse con la abundancia y / o presencia de taxones de micromamíferos (Daams, 1997), y para ello solo se emplean los roedores. Los grandes mamíferos no fueron considerados, ya que los datos en este grupo son relativamente escasos. Objetivos 8 III. Objetivos En este trabajo se pretende realizar un estudio bioestratigráfico de la Formación Tudela en la sección de Loma Negra (Bardenas Reales de Navarra, Cuenca del Ebro) y correlacionarlo con la sección de Pico del Fraile y Sancho Abarca. Se pretende localizar niveles con restos de microvertebrados que estratigráficamente estén situados por debajo del yacimiento de Pico del Fraile 2. De esta manera se pretende poder afinar la ubicación del límite Rambliense- Aragoniense, y dentro del Aragoniense los límites entre las biozonas B, C y D. Realizar el estudio paleontológico de los niveles fosilíferos encontrados. Una vez realizado el estudio, con los datos obtenidos, primero, se pretende ubicar bioestratigráficamente dichos yacimiento y, posteriormente, realizar una aproximación paleoecológica mediante las afinidades ecológicas de la asociación de micromamíferos encontrada. Al correlacionar litoestratigráficamente los niveles fosilíferos encontrados con series que disponen de una magnetoestratigrafía se podrá aportar información bioestratigráfica que ayude en la calibración de los pisos continentales (Rambliense-.Aragoniense) y las biozonas locales (A, B, C y D) del Mioceno inferior-medio. Los datos paleoecológicos que se pretende obtener de los yacimientos estudiados aportará información sobre la evolución climática a lo largo del Mioceno inferior-medio. Marco geográfico y geológico 15 Cabe destacar que el carácter carbonatado de la Formación Tudela varía lateralmente. A medida que nos alejamos en dirección NE, la sedimentación de areniscas y lutitas va aumentando, mientras que disminuye la producción de carbonatos, hasta llegar a las facies aluviales proximales, representadas por los conglomerados del Perdón y que caracterizan la Formación Ujué. Hacia el SSW la Formación Tudela pasa lateralmente a las Facies fluviales de Alfaro, Facies fluviales de Cascante y Conglomerados de Fitero. Estas tres unidades forman lo que se denomina Formación de Fitero, que representa materiales fluviales y aluviales de drenaje hacia el E y SE, y que provienen de la Cordillera Ibérica (Muñoz et al., 1986 y Muñoz 1991). La unidad de Alfaro, lateralmente equivalente a la Formación Tudela, representa las facies distales del abanico de la Formación Fitero. Litológicamente, está constituida por una unidad lutítica de color rojo, con intercalaciones de arenisca y limo y, de forma esporádica, de capas de yeso y caliza. La Unidad de Cascante engloba las facies intermedias entre la orla distal (Unidad de Alfaro) y la orla proximal (Unidad de Fitero) y están formadas por depósitos de arcillas, limos y areniscas, con algunos conglomerados e incluso alguna capa de caliza con sílex. La unidad de los Conglomerados de Fitero se encuentra apoyada discordantemente sobre los materiales Mesozoicos de la Cordillera Ibérica y presenta una asociación de conglomerados, arenisca y limos de colores rojizos (Pérez y Muñoz, 1985). Basándose en correlaciones estratigráficas, Larrasoaña et al. (2006) distinguen las siguientes cinco unidades dentro de la Formación Tudela (fig. 5): La Unidad 1, con una potencia de 132,5 m, se compone principalmente de lutitas marrones, rojas, ocres y amarillas, y areniscas. Las areniscas aparecen como niveles delgados y de aspecto laminar distribuidos a lo largo de la unidad o como canales asociados a lutitas rojas y marrones. Aparecen algunas capas de calizas intercaladas a lo largo de la unidad, asociadas, ocasionalmente, a lutitas grises y rosadas. La Unidad 2, con una potencia de 94,5 m, se compone predominantemente de lutitas grises, amarillas y ocres con intercalaciones de calizas de color beige que pueden llegar hasta los 2 m de espesor y concentrarse en dos grupos principales situados en la base y la parte superior de la unidad. Las calizas son a menudo masivas y bioturbadas, y contienen gasterópodos, ostrácodos y carófitos. La Unidad 3, con 260 m. de potencia, se compone de lutitas amarillas, rojas y grises con intercalaciones de calizas y areniscas. Las calizas y areniscas son generalmente delgadas y aparecen distribuidas por toda la unidad. La parte superior de la unidad incluye los “Yesos de Fustiñana”, que tienen 7 m de espesor. Marco geográfico y geológico 16 Fig. 5: Columna estratigráfica sintética de la Formación Tudela. Modificado de Ruiz-Sánchez et al. (2012a). La Unidad 4, con una potencia de 96,4 m, se compone principalmente de lutitas rojas, marrones, ocres y amarillas con abundantes areniscas y algunas calizas de manera ocasional, que se encuentran en los niveles más altos. Las areniscas aparecen como delgadas capas dispersas por toda la sección o como canales. Marco geográfico y geológico 17 La Unidad 5, con 71,5 m. de potencia, está compuesta por calizas de color gris y beige, con intercalaciones de lutitas finas en los 20 m inferiores de la unidad y lutitas grises, amarillas y ocres con intercalaciones de calizas en los 50 m de la parte superior. Las calizas son a menudo masivas y bioturbadas, y contienen abundantes gasterópodos, ostrácodos, carófitos y otros fragmentos de fósiles. Este tipo de calizas con grietas de desecación y abundante bioturbación, junto a las abundantes margas y margocalizas, son habituales en los humedales (Hernández, 2000). Esta quinta unidad es la que incluye los sedimentos terciarios más jóvenes que se conservan en toda la zona y que son objeto del presente estudio, junto con la parte alta de la cuarta unidad. Estos ambientes se situaban en el centro de la cuenca, donde llegaban aportes siliciclásticos tanto de los Pirineos como de la Ibérica. Los canales de areniscas indican que llegaban aportes fluviales, que no son muy abundantes ya que la mayor parte de la Formación Tudela representa la parte distal del sistema, muy poco energético. Estos depósitos arenosos son de muy poca extensión lateral y se podrían interpretar como episodios de alta energía muy puntuales relacionados con grandes avenidas causadas por tormentas. Dentro de los cuerpos de arenisca se distinguen dos grupos diferentes en función de su coloración. Por medio de paleocorrientes se conoce que los de tonalidades marronáceas tienen su área fuente en el frente pirenaico, mientras que las de colores rojizos provienen de la Ibérica. Los yesos incluidos en esta Formación se formaron en un lago restringido que se extendía desde Monteagudo hasta las inmediaciones de Fustiñana (Salvany et al., 1995). En la zona estudiada predominan facies fluvio-palustres, compuestas principalmente por lutitas de coloraciones anaranjadas, marronáceas y rojizas, margas grises o gris-azuladas, calizas, yesos y algún depósito arenoso cuya coloración depende de su área fuente (zona Ibérica o Pirenaica). Las facies predominantes en la Formación Tudela son las lutitas, que adquieren coloraciones que varían del rojo al marrón. Esta variación en la coloración se ha interpretado en relación al tiempo transcurrido desde que se forma el depósito hasta el enterramiento por depósitos posteriores. Así, cuanto mayor es el tiempo de exposición de un depósito lutítico, la coloración es más rojiza. Similares variaciones de la coloración se han interpretado en otras cuencas de origen continental como diferentes estadios en la maduración de paleosuelos (Retallac, 1988). Estas alternancias de color se han relacionado con cambios climáticos asociados a ciclos orbitales de tipo Milantcovich en otras cuencas como Calatayud-Teruel (Abdul Aziz 2000 y 2003). Materiales y métodos 18 V. Materiales y métodos A continuación se explican las diferentes técnicas que se han utilizado en la realización de este trabajo, que dependiendo del lugar donde se realiza el trabajo se pueden diferenciar en tres tipos: técnicas de campo, de laboratorio y de gabinete. Técnicas de campo Son las utilizadas para la búsqueda, extracción y transporte al laboratorio del material que se va a estudiar. Dentro de este apartado se diferencian diferentes fases: la prospección y la recogida de sedimento para la obtención de restos de microvertebrados, el lavado del sedimento y el levantamiento de columnas y correlaciones litoestratigráficas entre ellas. 1- Prospección y recogida de sedimento Consiste en la búsqueda de niveles fosilíferos. Antes de comenzar cualquier prospección paleontológica, es necesario hacerse con la mayor información geológica posible sobre el área de estudio. Esto ayudará a saber dónde hay que centrar la búsqueda y a conocer en todo momento la situación dentro del contexto geológico de la zona. Para la búsqueda, tanto de macro como de microvertebrados fósiles, hay que prestar especial atención a aquellos niveles cuya composición sea margosa, arcillosa, limosa o de arenas finas, es decir, los niveles que por sus características sedimentarias resalten del resto de los sedimentos de la sección estudiada. Normalmente los niveles fosilíferos están en facies algo energéticas, que destacan por tener fragmentos de gasterópodos, y en ocasiones suelen ser areniscosos. Los ambientes anóxicos son a veces más favorables para que se den los procesos de fosilización, por lo que, otro factor que hará que llamen la atención más unos afloramientos que otros es la coloración de los sedimentos, ya que los colores verduzcos, negruzcos y grisáceos son característicos de medios poco oxigenados. Esto no implica que en niveles de diferentes litologías y coloración a las descritas no se puedan encontrar restos fósiles (Murelaga, 2000). Una vez localizado un enclave fosilífero, hay que ubicarlo con precisión tanto geográficamente (mediante mapas topográficos y GPS) como geológicamente (mediante mapas geológicos y columnas estratigráficas), lo que es muy importante para poder localizar el nivel siempre que se vuelva a excavar y poder situarlo en el contexto geológico para su correlación con otros yacimientos (fig. 6). El GPS utilizado es de marca Garmin, modelo e-trex VISTA Hcx, con un margen de error del orden de 3-5 metros. Materiales y métodos 19 En un primer lugar se realizó una campaña de prospección en la que se reconocieron dos niveles potencialmente interesantes en Loma Negra. Uno de ellos resultó ser estéril mientras que el otro proporciono algunos restos de micromamíferos. Más tarde se volvió a recoger sedimento del nivel fosilífero de Loma Negra y se realizó una prospección en la serie de Punta de la Negra donde se recogieron cinco muestras en cinco niveles. De los cuales, cuatro han proporcionado restos fósiles de vertebrados. Fig. 6: Proceso de prospección y ubicación de los yacimientos. La cantidad de sedimento recogido en los muestreos ronda entorno a los 40-50 kg en cada nivel. En el caso del nivel fosilífero de Loma Negra se han recogido un total de unos 350 kg de muestra. Los dientes de micromamíferos objeto de este estudio se han recogido entre agosto de 2011 y mayo de 2012 en la Formación Tudela (Mioceno inferior-medio) aflorante en las Bardenas Reales de Navarra, por Oier Suarez Hernando con la supervisión de un equipo de paleontólogos y geólogos de las universidades de Valencia, Granada, y País Vasco (Francisco Javier Ruiz- Sánchez, Matthijs Freudenthal y Xabier Murelaga) y del Instituto Geológico y Minero de España (Juan Cruz Larrasoaña). 2- Lavado del sedimento El sedimento se tamiza (lavado-tamizado) para poder obtener concentrados, que incluyen los microfósiles que habrá que separar más tarde en el laboratorio (fig. 7). Antes del lavado es muy importante que el sedimento se disgregue al máximo, ya que de esta forma habrá menos concentrado que triar y las muestras saldrán más limpias. Para ello, una vez se haya recogido el sedimento, se deja secar a la intemperie durante dos o tres días, preferiblemente sobre plásticos, ya que éstos impiden el paso de la humedad del suelo, y la posible “contaminación” con muestras contiguas. Cuando el sedimento esté bien seco se introduce en baldes con agua para hacer que desfloculen las arcillas y así obtener una mayor disgregación. El agua entra en los huecos de las estructuras de las arcillas y, a causa del cambio de presión que se genera, se favorece la disgregación. En este estudio no ha sido necesario, pero hay casos en los que la muestra no se disgrega fácilmente, y Materiales y métodos 20 se puede añadir al agua un poco de agua oxigenada para que la muestra se disgregue mejor o incluso se puede impregnar el sedimento en gasoil antes de introducirlo en agua. Cuando la muestra se ha disgregado totalmente se procede al lavado de la misma. El lavado-tamizado tiene por objeto eliminar la mayor cantidad de material estéril posible. La mesa de lavado empleada en este estudio es una modificación de la mesa denominada Freudenthal. Es una mesa tamizadora telescópica con dos tamices, siendo el superior de 3 mm de luz de malla y el inferior de 0,5 mm. El lavado se realiza vaciando los barreños con el sedimento disgregado sobre el tamiz superior donde aquel se lava con agua a presión con ayuda de mangueras con boca aspersora. La fracción menor que tres milímetros pasa, por medio de una bandeja inclinada, al tamiz inferior, el cual deja escapar la fracción menor que 0,5 mm. Así se obtiene un concentrado cuyo tamaño oscila entre 3 y 0,5 mm. De esta manera, se puede reducir la muestra inicial de unos 600 kg a un concentrado de entre 3 y 25 kg (Murelaga 2000). Fig. 7: Proceso de lavado-tamizado del sedimento. El tamiz superior tiene una luz de malla de 3 mm y el inferior de 0,5 mm. En los barreños de agua se coloca el sedimento para que desflocule. 3. Correlaciones litoestratigráficas Para conocer la situación estratigráfica de los diferentes niveles prospectados se han levantado dos columnas estratigráficas (Loma Negra y Punta de la Negra). Posteriormente se han correlacionado litoestratigráficamente estas dos columnas entre ellas y con las ya publicadas de Pico del Fraile y Sancho Abarca (Larrasoaña et al., 2006). Técnicas de laboratorio Se incluyen aquí todos los procesos realizados desde que llegan las muestras al laboratorio, hasta tenerlas preparadas para su estudio. Que son el tratamiento con ácido acético de los concentrados obtenidos en el proceso de lavado-tamizado y el posterior triado. Materiales y métodos 21 1- Tratamiento de los concentrados con ácido acético Existen técnicas físicas y químicas para reducir en el laboratorio la cantidad de residuo estéril de un concentrado, eliminando las partículas de yeso, carbonato, sílice o hierro, antes de comenzar a triar con la lupa (Peláez- Campomanes, 1993). En el caso del presente estudio se ha utilizado el ácido acético para disminuir el tamaño de concentrado, eliminando la fracción carbonatada. Para esta labor se ha empleado ácido acético disuelto al 10 %. Se coloca la muestra en barreños con el ácido acético y se deja unas 24 horas reaccionando (fig. 8). Posteriormente se vuelve a tamizar el concentrado con un tamiz pequeño de luz de malla de 0,5 mm y a continuación se vuelve a poner otras 24 horas en ácido. Este procedimiento se repite hasta que la muestra no reacciona más, aunque hay que tener cuidado de no someterla a demasiados baños, pues el ácido, al final, podría acabar afectando también al fosfato del diente y esto acabaría destruyendo los dientes. También hay que considerar, que al utilizar esta técnica todos los restos fósiles carbonatados reaccionan y acabarán por desaparecer, tales como los gasterópodos, caráceas o cáscaras de huevo. Fi. 8: Tratamiento con ácido del sedimento en el laboratorio. 2- Triado de los concentrados En los concentrados obtenidos después del lavado-tamizado y el tratamiento con ácido se concentran los microrrestos fósiles mezclados con abundante estéril, por lo que debemos separarlos de éste. La técnica utilizada para ello es el triado, que consiste en separar los restos fósiles de los que no lo son. Para ello se ha utilizado una lupa binocular Nikon del modelo SMZ-U de 8 aumentos, perteneciente a la infraestructura de la Universidad del País Vasco/EHU. Materiales y métodos 22 Técnicas de gabinete Este apartado explica los diferentes pasos seguidos después de tener los restos fósiles separados del material estéril para el estudio. Además, también se detallan los criterios seguidos en el siglado, medida y nomenclatura de los dientes. 1- Montado y siglado de las muestras Los restos fósiles estudiados, están compuestos principalmente por piezas dentarias. Para almacenar los microfósiles dentarios se han utilizado cajas de plástico y piezas de LEGO. El pequeño tamaño de los restos impide el siglado directo, por lo que se han utilizado estas piezas de LEGO para poder realizarlo (fig. 9). En el lado izquierdo de la pieza LEGO se ha colocado una “plastilina”, pasta Faber-Castell (Knetgummi art eraser 127020) o pasta Bluetack, que tiene muy poca grasa y que es adherente, pero permitiendo siempre la movilidad de los dientes. En la parte derecha de la pieza LEGO se ha colocado una pegatina con la sigla. Este método posibilita montar más de una pieza LEGO una encima de la otra, ancladas, y así facilitar su manejo. En cada caja de plástico se ha colocado un conjunto de cinco piezas, que se ha adherido con la misma “plastilina”, esto hace que el conjunto de piezas LEGO no se mueva dentro de la caja, y a su vez, la caja de plástico protege los dientes. Fig. 9: A la derecha fotografía de una de las cajas de plástico con las piezas LEGO y la sigla. A la izquierda esquema de siglado de una muestra. Las siglas constan de dos partes: la primera, con letras, hace referencia al yacimiento y la segunda, cifrada, al número de ejemplar de un yacimiento dado. 2- Nomenclatura utilizada Para designar las piezas dentarias se han utilizado las siguientes abreviaturas: P: premolar definitivo (o decidual) y M: molar. Las piezas inferiores se designan con la misma letra, pero en minúscula. A continuación de la letra se coloca un número que hace referencia al lugar que ocupa el diente en la mandíbula (fig. 10). Por último se orienta el diente de la siguiente manera: der.: derecha e izq.: izquierda. Así M1 der. será el primer molar superior derecho y m2 izq. será el segundo molar inferior izquierdo. Materiales y métodos 23 Fig. 10: Esquema del cráneo de un roedor en el que se señala la posición y nomenclatura de los molares. Modificado de Hillson (2005). 3- Técnicas métricas y descriptivas Las mediciones son una parte importante del estudio de vertebrados por lo que es necesario señalar cuáles han sido los parámetros utilizados. El estudio de los micromamíferos se basa principalmente en la morfología y en las dimensiones de las coronas dentarias, siendo el tamaño de los dientes un carácter sistemático importante (Murelaga 2000). Las mediciones y el fotografiado del material se han realizado con una lupa NIKON SMZ-U que tiene incorporada una cámara digital Nikon DIGITAL SIGHT DS-L1 perteneciente al Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU. En todas las piezas dentarias se han tomado la longitud y anchura máximas en la superficie oclusal (fig. 11). En el capítulo de sistemática correspondiente a cada taxón se han incluido una serie de figuras donde se indica la nomenclatura empleada en las descripciones y la forma en la que se han realizado las mediciones de los molares; esas medidas se dan en unidades de 1 mm. Fig. 11: Ejemplo de la toma de medidas en un molar superior de Glírido. a: esquema empleado para los Glíridos donde, L es la longitud y A la anchura (modificado de Daams, 1981). b:. toma de medidas en el ejemplar LN-23. b a Materiales y métodos 24 4- Biocronología y biozonaciones En este apartado se pretende resumir las diferentes biozonas que existen en el rango temporal estudiado y su significado. Los mamíferos son los organismos más utilizados a la hora de realizar las correlaciones y dataciones en depósitos continentales, debido sobre todo a su rápida evolución y abundancia en los yacimientos. Los nombres de los pisos que se proponen para el Mioceno continental son diferentes a los empleados en la escala estratigráfica internacional ya que estos últimos han sido definidas en series marinas. En orden de antigüedad serían: Ageniense, Rambliense, Aragoniense, Vallesiense y Turoliense. En la presente memoria se emplean dos tipos de biozonas (fig. 12), las MN y las locales. Mein, en 1975, introdujo la zonación de Mamíferos del Neógeno (Mammal Neogene, MN) basada en la combinación entre la presencia de ciertos taxones seleccionados y las primeras apariciones de otros taxones. Pero el sistema cronológico continental basado en mamíferos no siempre es tan evidente, debido a la complejidad de la distribución biogeográfica de los mamíferos y los posibles problemas de diacronismo. Y por ello, en muchos estudios de cuencas continentales, para solventar los huecos que pudieran dejar las biozonas estándares MN se emplean biozonas locales, con el fin de precisar las edades obtenidas por micromamíferos. Las biozonas empleadas en la Cuenca del Ebro también se emplean en otras cuencas Terciarias de la Península Ibérica y fueron definidas por primera vez en la Cuenca de Calatayud-Teruel por Daams y Freudenthal en 1981. A diferencia de las MN (que se numeran del 1 al 13, siendo el 1 la más antigua), estas se nombran mediante letras. En un principio de la A a la I, y posteriormente se introdujeron las biozonas X, Y y Z por debajo de la A (Murelaga, 2000) junto con la incorporación de un nuevo piso, el Rambliense (Daams et al., 1987). Paleontología sistemática 31 M3. El anterolofo está conectado al paracono, pero no está conectado al protocono en uno de los ejemplares. El centrolofo es largo. Como en los M2, los M3 también presentan tres crestas accesorias, y en la unión con el centrolofo forman un contorno irregular. El metacono se divide en varias cúspides. El posterolofo está conectado al protocono. Localidad. Punta de la Negra 2 (PN2) Material y medidas. PN2-1: m1,2 izq. (fragmentado) (lámina 2, 11) Descripción: m1,2: Únicamente se ha conservado la parte posterior del diente. El posterolófido está conectado al entocónido, y del entocónido sale el mesolófido que llega hasta el mesocónido. Presenta dos crestas accesorias: una el posterotrópido y otra entre lo que debería de ser el centrolófido y el mesolófido. Localidad. Punta de la Negra 3 (PN 3) Material y medidas. Tabla 2. Diente parámetro n max. min. media m1 L 2 1,19 1,2 1,20 A 2 1,16 0,9 1,03 P4 L 1 0,81 081 0,81 A 1 1,04 1,04 1,04 Tabla 2: Cuadro resumen de las medidas dentarias (en mm.) de Vasseuromys cristinae de la localidad de PN3. Descripción: m1. Uno de los dos ejemplares está muy desgastado en la parte oclusal y bucal, dándole un aspecto extraño al molar. El anterolófido está conectado al protocónido y al metacónido. Las uniones del metalófido con el protocónido y el metacónido son altas. El centrolófido es largo y no está conectado al mesocónido. Mesolófido conectado con el entocónido. El posterolófido es largo y se prolonga hacia el mesocónido. Presenta cuatro crestas accesorias: el anterotrópido, una entre el metalófido y el centrolófido, otra entre el centrolófido y el mesolófido, y el posterotrópido. La cresta accesoria es corta en el valle anterior y larga en el posterior, el resto son de tamaño medio. P4. El diente está transversalmente fragmentado, pero por su contorno se identifica como un P4 izquierdo. El alto desgaste que tiene no permite hacer una descripción acertada. Se puede decir que el anterolofo se conecta labialmente al paracono. El precentrolofo es relativamente largo y el postcentrolofo está fragmentado. Paleontología sistemática 32 Localidad. Punta de la Negra 4 (PN 4) Material y medidas. Tabla 3. Diente parámetro n max. min. media m1 L 1 1,19 1,19 1,19 A 2 1,07 1,1 1,09 P4 L 1 0,8 0,8 0,80 A 1 0,85 0,85 0,85 M2 L 2 1,05 1,02 1,04 A 2 1,26 1,08 1,17 M3 L 1 0,88 0,88 0,88 A 1 1,18 1,18 1,18 Tabla 3: Cuadro resumen de las medidas dentarias (en mm.) de Vasseuromys cristinae de la localidad de PN4. Descripción: m1. La unión del metalófido con el protocónido y el metacónido es alta en uno de los ejemplares. En el otro no se ve, porque la parte anterior está desgastada en la zona del anterolófio. El centrolófido es largo y no está conectado al mesocónido, en un ejemplar está unido al anterolófido. Mesolófido conectado con el entocónido, en un ejemplar el mesolófido no es continuo, y está “partido” por la mitad superior. El posterolófido es largo y se prolonga hacia el mesocónido. Presenta cuatro crestas accesorias: el anterotrópido, una entre el metalófido y el centrolófido, otra entre el centrolófido y el mesolófido, y el posterotrópido. Perpendicular a estas crestas de la parte anterior hay otra cresta menor, dándole un aspecto irregular. P4. La unión entre el anterolofo y el protocono es baja. El anterolofo se conecta labialmente al paracono. El protolofo y el metalofo están conectados al protocono. El precentrolofo es relativamente largo y el postcentrolofo es largo. El posterolofo es largo y conectado al protocono y al metacono. Tiene una pequeña cresta accesoria entre el metalofo y el postcentrolofo, que se une mediante una unión baja a este último. M2. El anterolofo es largo y conectado al paracono. Los centrolofos son largos, siendo el precentrolofo el más largo. Presenta tres crestas extras: el prototropo, una cresta entre los dos centrolofos y el metatropo. El prototropo es muy largo y paralelo al precentrolofo, hasta que se conectan cerca del protocono. En uno de los dos ejemplares se dan conexiones longitudinales entre ambos, dándole un aspecto más complejo e irregular. No hay crestas accesorias fuera del trigonio. El metalofo se conecta al protocono y paracono y es totalmente paralelo al posterolofo. El posterolofo está conectado al protocono y al metacono. M3. El anterolofo está conectado al paracono, pero no está conectado al protocono. El centrolofo es largo. Presenta tres crestas accesorias que hacen que el metacono se divida en varias cúspides de aspecto irregular. El posterolofo está conectado al protocono. Paleontología sistemática 33 Discusión. El género Vasseuromys fue descrito en el Mioceno inferior de Francia, para distinguirlo de otros lirones con una fuerte concavidad en la parte oclusal y valles longitudinales. De las once especies de Vasseuromys que hay formalmente descritas nueve se describieron en el Mioceno inferior (MN1-MN3) salvo V. cristinae (MN5) y V. pannonicus (MN11) (Ruiz-Sánchez et al., 2012a). Muchos de los géneros descritos en el Mioceno inferior son sinonimia de Vasseuromys, como Ebromys Cuenca 1985 y Nievella Daams 1976 y también, posiblemente, Ramys (García Moreno y López Martínez, 1986). La complejidad dentaria y la talla (fig. 12 y láminas 1 y 2) son similares a las especies Vasseuromys rambliensis y Vasseuromys cristinae. El material descrito en este trabajo se incluye dentro de la especie V. cristinae por la unión del posterolofo y del protocono. La correlación estratigráfica que hay entre las localidades aquí descritas Pico del Fraile y Sancho Abarca nos indican que los niveles estudiados en este trabajo se encuentran más cerca de los niveles con V. cristinae (PF2 y SA5) que los que tienen V. rambliensis (PF1) lo que coincide con la atribución sistemática realizada. Fig. 12: Comparación de las medidas (en mm) de anchura y longitud de Vasseuromys cristinae de cuatro yacimientos diferentes. PF2: Pico del Fraile 1, LN: Loma Negra, PN3: Punta de la Negra 3 y PN4: Punta de la Negra 4. Los datos de los V. cristinae de PF2 se han tomado de Ruiz-Sánchez et al. (2012a). En las medidas representadas en la figura 12 no se aprecia un aumento o disminución significativa de la talla de los m1. De todos modos, la escasez de material recuperado de los yacimientos de PN3 y PN4 dificulta la comparación entre los cuatro yacimientos. PF2 y LN tienen un rango de variabilidad similar. Tampoco se ha podido realizar este tipo de gráficos con otros elementos dentarios (como los m2, M1 o M2) por falta de material, pues se ha de considerar que en los yacimientos de Punta de la Negra (PN) solo se recogieron 50 kg de cada uno de los yacimientos, y esta cantidad es insuficiente. 0,6 0,8 1 1,2 1,4 PF2 LN PN3 PN4 m1 (anchura) 0,60 0,80 1,00 1,20 1,40 PF2 LN PN3 PN4 m1 (longitud) Paleontología sistemática 34 Lámina 1. Vasseuromys cristinae del yacimiento Loma Negra (LN). 1: LN-1, p4 izq. 2: LN-3, p4 der. 3: LN-4, p4 der. 4: LN-5, p4 der. 5: LN-7, m1 izq. 6: LN-8, m2 izq. 7: LN-9, m2 izq. 8: LN-10, m2 der. 9: LN-11, m3 izq. 10: LN-12, m3 der. 11: LN-13, m3 der. 12: LN-14, m3 der. 13: LN-15, m3 der. 14: LN-16, m3 der. 15: LN-17, P4 izq. 16: LN-18, P4 izq. 17: LN-19, P4 izq. 18: LN-21, P4 der. 19: LN-22, P4 der. Paleontología sistemática 35 Lámina 2. Vasseuromys cristinae de los yacimientos Loma Negra (LN) y Punta de la Negra 2, 3 y 4 (PN2, PN3 y PN4). 1: LN-23, M1 izq. 2: LN-24, M1 izq. 3: LN-25, M1 izq. 4: LN-26, M1 der. 5: LN-29, M2 izq. 6: LN-30, M2 izq. 7: LN-31, M2 der. 8: LN-32, M2 der. 9: LN-33, M3 der. 10: LN-34, M3 der. 11: PN2-1, m1-2 izq. 12: PN3-1, P4 izq. 13: PN3-2, m1 izq. 14: PN3-3, m1 izq. 15: PN4-1, m1 izq. 16: PN4-2, m1 der. 17: PN4-3, P4 der. 18: PN4-4, M2 izq. 19: PN4-5, M2 der. 20: PN4-6, M3 izq. Paleontología sistemática 36 Fig. 15: Nomenclatura y esquema de medidas utilizados para los Cricétidos. Modificado de Freudenthal et al. (1994) Paleontología sistemática 37 Familia CRICETIDAE Fischer, 1817 Género Megacricetodon Fahlbusch, 1964 Megacricetodon aff. primitivus Mein y Freudenthal, 1971 Lámina 3, 1. Fig. 15. Localidad. Loma Negra (LN) Material y medidas. LN-36: m1 izq. (1,29 x 0,83). Descripción: m1. El anterocónido es simple y redondeado. El anterosénido y el protosénido están rodeados por una cresta. El anterolófido es completo. El metalofúlido y el hipolofúlido son transversales y cortos. El mesolófido es corto. No tiene ectomesolófido. El posterolófido es largo y descendente hacia el entocónido. Discusión. El ejemplar que se describe se diferencia de Megacricetodon collongensis porque no tiene el anterocónido dividido. Según Daams & Freudenthal 1988; M. collongensis es típicamente indicador del Aragoniense medio en la Península Ibérica. Morfológicamente este ejemplar es muy parecido a los molares de Megacricetodon primitivus descritos en los yacimientos de Valtorres (localidad tipo del género) y en Pico del Fraile 2 (PF2). De todos modos, el material descrito difiere del M. primitivus en la ausencia de mesolófido, y en esto coincide con los descritos en Sancho Abarca 5 (SA5) y Pico del Fraile 2 (PF2). Por ello, y por la falta de más material, se asigna este molar a Megacricetodon aff. primitivus. Paleontología sistemática 38 Género Democricetodon Fahlbusch, 1964 Democricetodon aff. hispanicus Falbusch, 1964 Lámina 3, 2-10. Fig. 13. Localidad. Loma Negra (LN) Material y medidas. Tabla 4. Diente parámetro n max. min. media m2 L 3 1,31 1,18 1,25 A 3 1,07 1,06 1,06 M1 L A 1 1,02 1,02 1,02 M2 L 1 1,19 1,19 1,19 A 1 1,13 1,13 1,13 M3 L 2 0,86 0,81 0,84 A 2 0,92 0,81 0,87 Tabla 4: Cuadro resumen de las medidas dentarias (en mm.) de Democricetodon aff. hispanicus de la localidad de Loma Negra. Descripción: m2. Tiene un pequeño cíngulo labial. El mesolófio es bastante largo. El posterolófido cierra el posterosénido. M1. El diente está desgastado, y la zona del anterocono y el hipocono están fragmentados. Pese a ello, se aprecia que tiene el anterocono simple. El mesolofo es bastante largo, pero no llega al frente labial. El metalófulo parece que es simple. M2. El mesolofo es largo. El entolofo curvo. El hipocono está bien desarrollado. El metalófulo es tansversal. El posterolofo se conecta al metacono. El posteroseno es mayor que el anteroseno. M3.Uno de los ejemplares está muy desgastado, y únicamente se aprecian dos cúspides. El otro está bien conservado y presenta una morfología dentaria simple con el desarrollo de las tres cúspides principales (paracono, protocono y hipocono), el anterolofo y el posterolofo. No presenta ni mesolofo ni axiolofo. Localidad. Punta de la Negra 3 (PN3) Material y medidas. PN3-4: m3 der. (1,39 x 1,18). Descripción: m3. No tiene anterolófido. No tiene mesolófido. El hipolofúlido es corto. El posterolófido cierra el posterosénido. Paleontología sistemática 39 Localidad. Punta de la Negra 4 (PN4) Material y medidas. PN4-7: M3 izq. (0,90 x 0,88) Descripción: M3. Presenta una morfología dentaria simple con el desarrollo de las tres cúspides principales (paracono, protocono y hipocono), el anterolofo y el posterolofo. No presenta ni mesolofo ni axiolofo. Discusión. Según Van der Meulen et al. (2003) los géneros Fahlbuschia, Pseudofahlbuschia y Renzimys son sinonimias de Democricetodon. Pero Freudenthal (2005) propone mantener los diferentes géneros. Esta discusión aún está vigente en la actualidad. Por eso se ha utilizado una clasificación anterior a 2004 en este trabajo. Por la presencia en el M1 de un anterocono no subdividido podemos incluir nuestro material en el género Democricetodon. Las medidas dentarias y la morfología dentaria son similares a las de la especie Democricetodon hispanicus y menores que las que presentan las especies Falbuschia koenigswaldi, Pseudofalbuschia jordensi y Democricetodon moralesi. Morfológicamente se parece mucho a los ejemplares descritos por Ruiz- Sánchez et al. (en prensa) en las localidades cercanas Pico del Fraile 2 (PF2) y Sancho Abarca 5 (SA5) como Democricetodon nov. sp., aff. D. hispanicus. Además, esas dos localidades también se correlacionan estratigráficamente con las aquí estudiadas. Por falta de material, hemos preferido clasificarlo como Democricetodon aff. hispanicus. Paleontología sistemática 40 Fig. 16: Nomenclatura y esquema de medidas utilizados con los Sciuridae. Modificado de Cuenca (1988). Paleontología sistemática 47 Lámina 3. Megacricetodon aff. primitivus 1: LN-36, m1 izq. Democricetodon aff. hispanicus 2: LN-38, m2 izq. 3: LN-39, m2 izq. 4: LN-40, m2 der. 5: LN-44, M1 izq. 6: LN-45, M2 der. 7: LN-46, M3 izq. 8: LN-47, M3 izq. 9: PN3-4, m3 der. 10: PN4-7, M3 izq. Miosorex sp. 11a: LN-48, m3 izq. (lingual). 11b: LN-48, m3 izq. (oclusal). Galerix sp. 12a: LN-53, P2,3. 12b: LN-53, P2,3. 13a: LN-54, P2,3. 13b: LN-54, P2,3. 14: LN-55, M1,2 izq. 15: PN3-5, p2,3. Heteroxerus rubricati 16: LN-56. M1,2 izq. Ochotonidae indet. 17: LN-57, m3 izq. Resultados y discusión 48 VIII. Resultados y discusión Bioestratigrafía De los 75 dientes que se han recuperado en este trabajo, 72 pertenecen a micromamíferos y solo tres a peces. De esos 72 dientes que se han descrito en esta memoria la mayoría provienen del yacimiento de Loma Negra, que es en el que más sedimento se ha recogido. En total 45 dientes pertenecen a la especie Vasseuromys cristinae. 15 son cricétidos que se asocian a Democricetodon aff. hispanicus y Megacricetodon aff. primitivus. 10 son insectívoros, pero por su mal estado de conservación y ejemplares no diagnósticos solo se ha llegado a nivel de género en su identificación taxonómica. Por lo tanto estos insectívoros se asocian a los géneros Miosorex y Galerix. El único diente de sciurido que se ha recuperado pertenece a la especie Heteroxerus rubricati. El único diente de lagomorfo que se ha obtenido no se ha podido asociar a un género, dada su morfología poco diagnóstica. A excepción del glírido los taxones descritos en este trabajo no se han clasificado con seguridad a nivel de especie. V. cristinae solamente se conoce en los yacimientos de PF2 y SA5 (Ruiz-Sánchez et al., 2012a, en prensa) a los que se les atribuye una edad C-D. Democricetodon hispanicus se conoce en la Cuenca de Calatayud-Teruel en niveles pertenecientes a la biozona B (Van der Meulen et al., 2003). En los niveles citados anteriormente de PF2 y SA5 se ha encontrado una forma que ha sido clasificada también como D. aff. hispanicus. Solamente disponemos de un molar que puede ser atribuido con ciertas dudas a M. aff. primitivus que se suele encontrar en yacimientos de la biozona C-D (Daams y Freudenthal, 1988). Aún teniendo en cuenta que haría falta disponer de más material para poder realizar atribuciones sistemáticas más precisas, una posibilidad sería que al tener taxones de las biozonas B y C es muy probable que los niveles estudiados en este trabajo se sitúen en la biozona C. Si tras conseguir en el futuro más material se confirma la presencia de D. hispanicus habría que aumentar su distribución hasta la biozona C (MN4). Calibración magnetoestratigráfica Estratigráficamente las dos series estudiadas en este trabajo se pueden correlacionar con la serie de Pico del Fraile y la de Sancho Abarca (fig. 19), que ya disponen de un estudio magnetoestratigráfico. Por lo que, con estos datos, se puede realizar una correlación de la serie magnetobioestratigráfica con los yacimientos descritos en este trabajo. De esta manera a excepción de nivel más antiguo (PN2) que se sitúa en el cron C5Cn el resto (PN3, PN4, PN5 y LN) se ubican en el cron C5Br (fig. 20). En niveles por debajo de PN2 se han recogido muestras de prueba que han resultado ser estériles, por lo que no disponemos de información bioestratigráfica entre el yacimiento de PF1 (fig. 18) y LN y por lo tanto no podemos aportar información sobre los límites de las biozonas A y B ni las biozonas B y C. Resultados y discusión 49 Fig. 19: Correlación litológica de las columnas estratigráficas de Loma Negra (LN), Punta de la Negra (PN), Pico del Fraile (PF) y Sancho Abarca (SA). Las columnas de PF y SA están tomadas de Larrasoaña et al. (2006). Resultados y discusión 50 Fig. 20: Columnas litoestratigráfica y magnetoestratigráfica de la Formación Tudela y su correlación con la escala ATNTS2004 de Lourens et al. (2004). Modificado de Ruiz-Sánchez et al. (2012a). 16 Ma 17 Ma 18 Ma 19 Ma 20 Ma Resultados y discusión 51 De todos modos, nuestros datos indican que el límite entre el Rambliense y el Aragoniense (biozonas A/B) ha de estar entre Pico del Fraile 1 (PF1) y Loma Negra (LN). Esto apoyaría la hipótesis de Agustí et al. (2011) que sitúan dicho límite en torno a los 17 Ma. Nuevos datos paleontológicos obtenidos en las secciones que se presentan en esta memoria podrían ayudar a precisar ese límite. Paleoecología Al utilizar los fósiles de mamíferos para inferir características paleoclimáticas nos basamos en el principio del actualismo y se asume que las preferencias climáticas de un animal extinto fueron parecidas a las de sus parientes vivos más próximos. Dependiendo del clima y el ambiente que se den en un lugar determinado las asociaciones de micromamíferos pueden variar. Estas variaciones se relacionan con cambios de la vegetación, así algunos taxones se asocian a zonas húmedas y otros a zonas áridas. Con la sucesión temporal de toda esta información pueden hacerse reconstrucciones paleoclimáticas a lo largo del tiempo. Y, junto con los datos sedimentarios, aportar información sobre la formación y evolución de la cuenca en que se depositaron los materiales. Para poder hacer inferencias paleoclimáticas, previamente hay que asumir una serie de suposiciones básicas sobre la preferencia de hábitat de varios grupos de roedores. La forma de vida de los micromamíferos se extrapola de la de los representantes actuales en los casos en los que es posible (Daams, 1997). La asociación descrita en este trabajo está dominada por la especie V. cristinae que por su morfología dental complicada sería una especie de preferencias ecológicas boscosas y húmedas (Daams, 1997). El siguiente taxón más abundante sería Democricetodon, al cual también se le atribuyen condiciones ambientales húmedas (Daams, 1997). Sin embargo los taxones propios de ambientes más secos y abiertos como los sciuridos se encuentran representados únicamente por un solo molar. En conclusión, la reconstrucción ambiental que proponemos, al menos para el nivel LN (donde se ha recogido una mayor cantidad de muestra), es de un medio húmedo y boscoso. Esta interpretación podría casar con la posibilidad de que estos niveles se ubicasen en la biozona C, ya que en esta biozona las condiciones se mantienen húmedas antes del descenso de la humedad y aumento de la temperatura que se da a partir de la biozona D (fig. 21). Resultados y discusión 52 Fig. 21: Curva de temperatura (línea continua) y humedad (línea discontinua) relativas para el Neógeno continental de España central obtenida a partir de los porcentajes de presencia de los roedores. En rojo se representa el intervalo temporal registrado en la zona estudiada. Modificado de Daams et al. (1997). Conclusiones 53 IX. Conclusiones Se han recogido muestras en siete niveles de los cuales cinco han proporcionado restos de micromamíferos. La correlación litoestratigráfica de las series estudiadas en este trabajo con las de Sancho Abarca y Pico del Fraile nos ha permitido situar estratigráficamente los yacimientos encontrados durante la realización de este trabajo por debajo de Pico del Fraile 2 y encima de Pico de Fraile 1. Gracias a esta correlación litoestratigráfica podemos situar los yacimientos estudiados en este trabajo en las series magnetoestratigráficas de Pico del Fraile y Sancho Abarca. De esta manera el yacimiento PN2 se situaría en el cron C5Cn y el resto en el C5Br. La asociación faunística encontrada está formada por los siguientes taxones: Vasseuromys cristinae, Democricetodon aff. hispanicus, Megacricetodon aff. primitivus, Heteroxerus rubricati, Miosorex sp., Galerix sp. y Ochotonidae indet. Pese a la escasez de restos recuperados y a que las determinaciones taxonómicas que hemos podido realizar no han podido ser realizadas con seguridad a nivel de especie, se podría asignar a los niveles estudiados la biozona C (MN4). Las afinidades ecológicas de los taxones representados indican que en el momento de depósito de los restos las condiciones debían ser más bien húmedas y que rodeando al lago se habría desarrollado una masa boscosa importante. Si la ubicación en la biozona C fuese correcta, los datos paleoecológicos encajarían bien con la curva de temperatura y humedad obtenida mediante las proporciones relativas de roedores en otras cuencas de la Península Ibérica. Los datos obtenidos en el presente trabajo indican que las secciones de Loma Negra y Punta de la Negra pueden aportar importante información para la calibración magnetobiocronológica del Mioceno inferior-medio, por lo que se trata de una interesante zona para seguir trabajando. Agradecimientos 54 X. Agradecimientos En primer lugar quiero dedicar este trabajo a una persona que ni siquiera lo vio empezado. Una persona que siempre me ha apoyado y animado, de pequeño, recogiendo piedras conmigo, más adelante, comprándome libros. Muchas gracias, aitxi, mila esker. A continuación quiero expresar mi agradecimiento a las personas y entidades que me han ayudado en la realización del presente estudio, en especial: A mis directores, Xabi y Juan por todo el trabajo que han hecho para que esta memoria haya podido salir adelante y por todo lo que me han enseñado. A Carlos Sancho, por haber accedido a tutorizar este trabajo, y porque ahora, gracias a él, el Cuaternario ha dejado de ser una simple mancha gris en el mapa. A Paco Ruiz-Sánchez, por todo lo que me ha enseñado y me enseñará. A Matthijs Freudenthal, Paco Ruiz-Sánchez (una vez más) y Mar González-Pardos por ayudarme a encontrar y muestrear el yacimiento de Loma Negra. Y también, a Peru Bilbao y Asier Markuerkiaga por acompañarme al campo. A Salvador García por esos momentos que hemos pasado mientras lavábamos el material, y por supuesto al Aula Paleontológica de Cenicero, que sin Salva nunca hubiera existido. A Amaia Ordiales por ayudarme en la ardua labor de triar. A Juan Rofes, por aguantarme en todos esos cafés y ayudarme con los insectívoros que aquí se han descrito. A la Comunidad de Bardenas Reales de Navarra por todo el apoyo logístico prestado, en especial a Alejandro Urmeneta, y cómo no, a Amaia, Lucia y Pedro, por acogernos siempre con los brazos abiertos. A los miembros del Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea y a los del Área de Paleontología de la Universidad de Zaragoza por su ayuda y por dejarme utilizar su infraestructura. A Iñaki Canudo, José Antonio Arz, Nacho Arenillas, Concha Arenas y Arsenio Muñoz por todos los consejos que me han dado, y por todo lo que he aprendido con ellos durante este curso que, para la realización de esta memoria, me ha sido de gran ayuda. A los compañeros del Máster, por todos esos momentos que hemos pasado y, espero, seguiremos pasando. “Pudiera llegar el día en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad, pero hoy no es ese día” A mi madre y a mi padre, por el apoyo moral que me han dado desde pequeño, y por la ayuda técnica que me han dado en la realización de este proyecto, con las figuras y la redacción. Y, por supuesto, a mi familia y amigos, que en mayor o menor medida han intentado entender lo que hago. A todos, muchas gracias, eskerrik asko, moltes gràcies. Bibliografía 55 XI. Bibliografía Abdul Aziz, H., Hilgen, F. J., Krijgsman, W., Sanz-rubio, E. y Calvo, J. P. (2000). Astronomical forcing of sedimentary cycles in the middle to late Miocene continental calatayud Basin (NE Spain). Earth Planet. Sci. Lett., 177, 9-22. Abdul Aziz, H., sanz-Rubio, E., Calvo, J. P., Hilgen, F. J. y Krijgsman, W. (2003). Palaeoenvironmental system in the Calatayud Basin (NE Spain). Sedimentology, 50, 211- 236. Agustí, J., Cabrera, L., Garcés, M., Krijgsman, W., Parés, J.M. (2001). Acalibrated mammal scale for the Neogene of Western Europe. State of the art, Earth Sci. Rev. 52: 247–260. Agustí, J., Pérez-Rivarés, F.J., Cabrera, L., Garcés, M., Pardo, G. & Arenas, C. (2011). The Ramblian-Aragonian boundary and its significance for the European Neogene continental chronology. Contributions from the Ebro Basin record (NE Spain). Geobios 44, 121-134. Alastrué, E. (1958). Nota sobre la estratigrafía de las Bardenas en su extremo meridional. Notas y Comunicaciones del IGME, 50 fac. 2. 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