Full text
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES Alumno/a: Khiar Viana, Nora Director/a: Boira Sarto, Santiago Zaragoza, septiembre de 2012
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 2 Me gustaría agradecer la realización de este Trabajo de Investigación a diferentes personas, sin las cuales no hubiese salido adelante. En primer lugar, gracias al director de este trabajo, Santiago Boira, por su colaboración, dedicación y orientación. También quiero agradecer, todos los conocimientos que me ha transmitido. He aprendido mucho. Agradezco también la participación de los trabajadores sociales de distintos Centros Municipales de Zaragoza, y a las trabajadoras sociales del Centro Penitenciario de Zuera, a pesar de las dificultades y limitaciones. Como no, gracias a las personas ex presas por su interés incondicional por participar y colaborar en el estudio. Imposible olvidarme de agradecer a mis padres y a mi hermana, Yasmina, el esfuerzo que siempre habéis hecho por guiarme por el camino <<correcto>>. La confianza que habéis depositado en mí es lo que ha hecho que con el tiempo me dé cuenta de todo ello. Gracias también a mis amigos por su apoyo incondicional. Por último, a la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo, por brindarme la oportunidad de adquirir grandes conocimientos y formación.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 3 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN .................................................................................. 5 2. METODOLOGÍA ................................................................................... 8 2.1. Formulación del problema. ....................................................................................................... 8 2.2. Cuestiones e interrogantes de investigación. ........................................................................... 9 2.3. Contexto de la investigación ................................................................................................... 10 2.4. Metodología de investigación empleada. ............................................................................... 10 2.5. Sistema de citas ....................................................................................................................... 17 2.6. Dificultades en la investigación. .............................................................................................. 17 2.7. Estructura del trabajo. ............................................................................................................. 18 3. MARCO TEÓRICO ............................................................................... 20 3.1. Percepción social ..................................................................................................................... 20 3.2 Sistema penitenciario en España ............................................................................................. 22 3.2.1. Legislación penitenciaria .................................................................................................. 23 3.2.2. La Institución Penitenciaria .............................................................................................. 25 3.2.3. Funcionamiento y organización institucional. .................................................................. 26 3.2.4. Características de las prisiones ......................................................................................... 29 3.2.5. Tratamiento penitenciario ................................................................................................ 33 3.2.6. Importancia del Equipo Técnico en el Tratamiento ......................................................... 37 3.2.7. Educación, cultura y trabajo, ¿elementos clave en el tratamiento? ................................ 38 3.3 Trabajo social en el contexto penitenciario. Objetivo: Reinserción social. ............................. 43 3.3.1. Aproximación a los Servicios Sociales Penitenciario ........................................................ 43 3.3.2. Funciones servicios sociales penitenciarios ..................................................................... 46 3.3.3. Trabajo Social penitenciario ............................................................................................. 47 3.3.4. Funciones del Trabajo Social penitenciario ...................................................................... 48 3.3.5. Funciones del trabajador social como miembro del equipo de tratamiento .................. 50 3.3.6. Características de la intervención..................................................................................... 53 3.3.7. Importancia de la formación específica en materia penitenciaria ................................... 55 3.3.8. Excarcelación y trabajo social postpenitenciario ............................................................. 55 3.3.9. Reinserción, resocialización y reeducación ...................................................................... 60 4. ESTUDIO EMPÍRICO ............................................................................ 68
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 4 4.1. Percepción de prisión .............................................................................................................. 68 4.2. El trabajador social y la prisión ................................................................................................ 72 4.3. Coordinación profesional ........................................................................................................ 79 4.4. El proceso de reinserción social del preso .............................................................................. 82 3.5. Aspectos a mejorar en la labor técnica del trabajo social ...................................................... 88 5. CONCLUSIONES ................................................................................. 92 6. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA .............................................................. 97
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 5 1. INTRODUCCIÓN Una de las razones que han inspirado la realización de este trabajo de investigación ha sido la posibilidad de poder profundizar en el sistema penitenciario español y de conocer desde dentro el trabajo social penitenciario para valorar en qué modo se conoce y se trabaja con el colectivo de presos. Como consecuencia de la realización del prácticum de intervención durante el curso 2011-2012 en el Centro Penitenciario de Zuera surgieron algunas cuestiones que fueron conformando la idea de esta investigación. En este sentido cabe preguntarse si realmente se conoce el funcionamiento, la organización, la intervención profesional y, lo más importante, la finalidad de la prisión en la actualidad. Asimismo, es también importante plantearse por las intervenciones profesionales que se realiza con las personas presas desde el Trabajo Social penitenciario y cuestionarse en qué medida pueden ser muy diferentes que las que se realizan desde los Servicios Sociales Comunitarios. Es interesante además, conocer los mecanismos de coordinación profesional entre trabajadores sociales penitenciarios y trabajadores sociales externos a prisión, en este caso, trabajadores sociales que desempeñan su actividad laboral en Centros Municipales de Servicios Sociales, a la hora de trabajar el tema de la resocialización y reinserción social, el tipo de intervención que se realiza, - tanto en la dimensión intra como en la extra penitenciaria- y los instrumentos y recursos que se utilizan en este proceso o itinerario. La legislación penitenciaria básica (Ley Orgánica General Penitenciaria y el Reglamento Penitenciario) señala que la finalidad del Sistema Penitenciario es la reinserción y reeducación de las personas privadas de libertad. Sin embargo, autores como Manzanos, Valverde, etc., afirman que se da un evidente y reconocible fracaso del sistema penitenciario, que la reinserción no
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 6 se alcanza y que la reincidencia sigue existiendo y aumentando. Todo ello se verá explicado y desarrollado en el marco teórico de la presente investigación. Hablar de desconocimiento en la sociedad en general es muy amplio y difícil de valorar con exactitud. Este trabajo se va a centrar fundamentalmente en la visión que las profesionales del trabajo social de dentro y de fuera de la prisión tienen del mundo de la presión y en el modo en que se trabaja y se intervienen con las personas presas o ex presas. Asimismo, se ha considerado fundamental complementar esta visión con la perspectiva que aportan las propias personas presas respecto respecto a la propia prisión y a su proceso de reinserción. Desde este punto de vista resultará importante llegar a conocer cuáles son los motivos del fracaso en el proceso de reinserción, o dicho de otro modo, descubrir o deducir las debilidades o déficits en dicho proceso. De forma preliminar, quizás puedan apuntarse algunas posibles causas que puedan estar influyendo como la propia organización del sistema penitenciario, la falta de coordinación, la inadecuación o insuficiencia de los recursos, el rechazo, estigma social la propia ausencia de conciencia social respecto a la cuestión penitenciaria. Así, para el desarrollo de este trabajo se va a repasar en primer lugar la escasa bibliografía existente sobre este ámbito de la investigación. En este sentido hay que señalar que no existen apenas trabajos que se centren en explicar de qué manera influye la percepción, la coordinación y el desconocimiento profesional en el proceso de reinserción de las personas presas. Posteriormente, se va a diseñar un trabajo de campo a partir de metodología cualitativa que incluya la participación de profesionales del Trabajo Social del propio Centro Penitenciario de Zuera, de diversos Centros Municipales de Servicios Sociales, y como no, de los propios “usuarios” del sistema penitenciario.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 7 El objetivo final de este trabajo es que pueda a acercar a los lectores a la realidad penitenciaria y permita arrojar una mayor luz sobre un ámbito desconocido a veces encerrado en sí mismo y alejado tanto de la sociedad en general como del mundo profesional. Por último, se espera a nivel personal culminar con este Trabajo Fin de Grado todo lo aprendido durante la formación universitaria y el periodo de prácticas externas respecto al tema que aquí se plantea.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 8 2. METODOLOGÍA 2.1. Formulación del problema. Como se ha mencionado, este trabajo surge a partir de la constatación del desconocimiento y la falta de estudios específicos que reflejen en qué manera influye la percepción, la coordinación y grado de conocimiento profesional en el proceso de reinserción de las personas presas. Se considera importante proporcionar información relevante a nivel social -y sobre todo a nivel profesionalsobre las características del Trabajo Social penitenciario y su contribución en el proceso de reinserción de las personas presas. A través de este trabajo, se tratará de llegar a conocer de qué manera está vinculado el Trabajo Social con el mundo de la prisión y cómo son las intervenciones profesionales orientadas al desarrollo y aplicación de los itinerarios de reinserción para las personas presas. Consecuentemente, se podrá establecer una comparación de las diferentes perspectivas respecto a diversos aspectos relacionados con la prisión. Dichas perspectivas serán ofrecidas por trabajadoras sociales penitenciarias, trabajadores sociales pertenecientes a Servicios Sociales Comunitarios de Zaragoza y las propias personas que han estado en prisión. Así pues, este trabajo se plantea dos objetivos: El primero es conocer la percepción de la prisión y de los procesos de reinserción por parte de las trabajadoras sociales que trabajan dentro y fuera de la Institución Penitenciaria. El segundo es valorar y contrastar dicha percepción con la visión de un grupo presos que se encuentran en la última fase de cumplimiento de la condena. Para concretar el objeto de estudio de este trabajo de investigación y desarrollarlo, se establecen los siguientes objetivos específicos:
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 9 1. Conocer las características de las intervenciones realizadas con las personas presas en los Centros de Servicios Sociales por los trabajadores sociales. 2. Conocer cuáles son las dificultades y debilidades percibidos por los trabajadores sociales en relación con la reinserción. 3. Identificar las principales diferencias entre el Trabajo Social penitenciario y el postpenitenciario respecto al trabajo y las intervenciones realizadas con la persona presa, así como a los itinerarios de reinserción social. 4. Analizar las vías de coordinación, los recursos e instrumentos utilizados en el proceso de reinserción social de la persona presa. 5. Valorar en qué medida son suficientes y adecuados los recursos existentes que apoyan los procesos de reinserción. 6. Contrastar las diferentes perspectivas que tienen los trabajadores sociales penitenciarios, los trabajadores sociales de Servicios Sociales comunitarios y las propias personas que han sido privadas de libertad en algún momento de su vida, respecto al sistema penitenciario, las intervenciones profesionales y el proceso de reinserción social. 2.2. Cuestiones e interrogantes de investigación. ¿Cuál es el grado de conocimiento dentro del colectivo de trabajadores sociales que intervienen fuera de la prisión respecto al funcionamiento y actuaciones de la institución penitenciaria? ¿Hasta qué punto las dificultades en los itinerarios de inserción propuestos a los presos se deben a la falta de coordinación entre los profesionales y/o a la inadecuación e insuficiencia de recursos existentes? ¿En qué medida la percepción del proceso de reinserción difiere en función de que el trabajador social trabaje fuera o dentro del entorno penitenciario?
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 16 nieve (en el que los participantes en el estudio entran en contacto con el investigador a través de otros sujetos que hayan participado previamente). Este último, fue el tipo de muestreo utilizado a la hora de determinar qué personas presas y qué (algunos) trabajadores sociales pertenecientes a los Servicios Sociales Comunitarios, formarían parte y participarían en la investigación, Tabla de participantes La siguiente recoge la información más relevante sobre los participantes y su identificación en el desarrollo de resultados. TABLA 1. Participantes en el estudio. T.S. Centro Municipal T.S. Centro Penitenciario Personas presas Número participantes 5 5 4 Técnica utilizada Entrevista Cuestionario Entrevista Identificación T.S. Centro Municipal1,2,3,4,5 T.S. Prisión A, B, C, D, E Persona presa 1, 2, 3, 4 Fuente: Elaboración propia Análisis de contenido Una vez registrada y transcrita la información facilitada por los participantes en las entrevistas y en los cuestionarios, se obtiene el material empírico el cual se analizará. Corbetta (2007) dispone algunas indicaciones a la hora de realizar el análisis del material empírico, de tipo cualitativo, el cual se centra en los sujetos y sus características. “El criterio debe ser, por tanto, de tipo holístico, es decir, el individuo es observado y estudiado en su totalidad, con la convicción de que cada ser humana es algo más que la suma de sus partes. El objetivo del análisis es comprender a las personas” (Corbetta 2007, p. 367).
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 17 Se analizará el contenido de las entrevistas en profundidad y los cuestionarios ofrecidos por los trabajadores sociales (pertenecientes a prisión y ajenos) atendiendo al esquema categórico previamente establecido, y éste a su vez está relacionado con las preguntas de investigación/hipótesis de partida. 2.5. Sistema de citas El sistema de citación de bibliografía utilizada en este trabajo de investigación es el es el sistema APA (Asociación Americana de Psicología), el cual se indicó en las Directrices sobre metodología recomendadas para el Trabajo Fin de Grado 2011-2012. 2.6. Dificultades en la investigación. La principal dificultad que ha estado presente durante todo el desarrollo de este estudio ha sido la escasez de bibliografía y trabajos referentes al tema de este trabajo. Asimismo, otra de las dificultades que ha condicionado de una manera importante el trabajo de campo han sido las limitaciones profesionales debidas a la falta de tiempo, y en el caso de las trabajadoras sociales de prisión, aún más, debido a que, para acceder a información proveniente de cualquier recurso perteneciente a la Institución Penitenciaria, se requería de un trámite burocrático que impediría la realización de este trabajo en el tiempo permitido. En un primer momento, se pensó basar el trabajo de campo en la realización de dos grupos de discusión. El primero de ellos formado por cinco trabajadores sociales penitenciarios, y el segundo por otros cinco trabajadores sociales de distintos Centros Municipales de Servicios Sociales de Zaragoza. La única estrategia posible ofrecida para poder incluir la perspectiva de las trabajadoras sociales penitenciarias es la de diseñar un cuestionario, el cual es contestado por cinco trabajadoras sociales y reenviado posteriormente a la investigadora. El hecho de no poder aplicar entrevistas a todas las personas participantes supone un hecho desfavorecedor, ya que no contribuye a la realización de un contraste de opiniones y perspectivas de manera tan objetiva
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 18 como se pretendió en un primer momento. Sin embargo, esta fue la única alternativa con la que se contaba para ello. En cuanto al número de participantes en el estudio, cabría destacar que hubiese sido más enriquecedor para este estudio de investigación por un lado, que el número de participantes hubiese sido más amplio, y por otro lado, haber contado con la participación de otros grupos de personas, dado que hubiese fomentado la aportación de otras perspectivas distintas sobre el tema tratado, y las conclusiones del estudio no estarían limitadas exclusivamente al grupo de profesionales del Centro Penitenciario de Zuera, al de los diferentes Centros Municipales de Servicios Sociales de Zaragoza, y a los cuatro participantes presos que se encuentran en Tercer Grado. En un primer momento se consideró la idea de incluir la participación de profesionales externos a prisión más allá de los trabajadores sociales de Centros Municipales de Servicios Sociales, con el objetivo de contrastar la información proporcionada. Sin embargo, por falta de tiempo, esto no pudo aplicarse. Además, también hubiese sido deseable el hecho de contar con la participación de trabajadores sociales de otros centros penitenciarios, con el fin de comprobar si existe relación alguna entre la percepción y perspectiva del proceso de reinserción social y el hecho de ser trabajador social penitenciario. 2.7. Estructura del trabajo. El presente trabajo de investigación se compone de varias partes. En primer lugar se encuentra la Introducción, en la que se realiza una aproximación y aclaración al tema a investigar. El segundo punto del trabajo es la Metodología, en la cual se formula el problema, se plantean los objetivos y las preguntas de investigación, y por último, se explica en qué se va a basar la investigación y de qué manera se llevará a cabo, incluyendo los instrumentos y herramientas a utilizar. La tercera parte de esta investigación es el denominado Marco teórico que fundamenta este trabajo. Incluyen tres grandes subapartados que
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 19 explican, en primer lugar, de manera breve la percepción social que se tiene en la actualidad sobre la prisión en España, en segundo lugar, y profundizando en mayor medida, se realiza una explicación sobre el sistema penitenciario español actual, y para finalizar, el último punto se basa en el Trabajo Social penitenciario y de qué manera interviene en alcanzar el objetivo primordial de la pena de privación de libertad: la reinserción social de la persona presa. Por último, la cuarta parte es el Estudio empírico, en el cual se realiza un análisis sobre la información obtenida a través del trabajo de campo. En esta parte se establecen cinco puntos importantes sobre los que se basa el análisis: Percepción de prisión, Trabajo Social y prisión, Coordinación profesional, Proceso de reinserción social del preso, y Aspectos a mejorar en la labor técnica del Trabajo Social. En estos puntos se incluye la información proporcionada por los diferentes participantes, profesionales del medio penitenciario, profesionales ajenos al medio penitenciario, y por último, personas presas que se encuentran clasificadas en tercer grado.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 20 3. MARCO TEÓRICO 3.1. Percepción social Para Soto (2005), las noticias que difunden los medios de comunicación a diario en nuestra sociedad, juegan un papel muy importante en la composición de la imagen que cualquier ciudadano pueda tener sobre la delincuencia y criminalidad. En este sentido, la propia experiencia como víctima o de personas cercanas a ella, también repercute de manera muy directa en dicha percepción. Según Sánchez (2001), a nivel social se habla mucho de lo que es la cárcel, de las personas que se encuentran en ella y sus fines, sin embargo, existe un gran nivel de desconocimiento sobre ello. La percepción social, a nivel general se basa en la intuición. Se tiende a relacionar el colectivo de personas que allí se encuentran con ideas negativas, temibles. Refiere esta autora que, la sociedad en general prejuzga sobre lo que (cree) ocurre dentro de la prisión, sobre el tiempo que el delincuente debería permanecer privado de libertad, sobre las características y condiciones de las personas que allí se encuentran (yonqui, traficante, gitano, ladrón, y un largo etcétera) y diversos aspectos que, realmente, no conoce. Es importante partir de la idea de que en prisión hay <<personas>>, reconociéndoles así la dignidad que tienen derecho a tener. Lo primero que llama la atención al entrar a la prisión, para esta autora, es la situación de necesidad de la mayoría de personas que allí se encuentran. Conejo y Mora (2008) señalan que, la sociedad cuenta con escasos conocimientos sobre el funcionamiento de prisión, el tipo de condenas existentes, la forma de vida de las personas privadas de libertad, lo que genera que se cuente a nivel social con una visión sesgada sobre este aspecto, y por lo tanto, una perspectiva social basada en el desconocimiento. En el
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 21 estudio que realizaron estos autores, con el fin de estudiar la percepción social de los centros penitenciarios y las penas de prisión, se obtuvieron diferentes resultados respecto al (a) “Conocimiento de la prisión,” (b) “Régimen de vida”, (c) “Pena de prisión”, (d) “Vida en prisión” y por último, (e) “Prisión y justicia”. A continuación, se desarrollan cada uno de los puntos incluyendo lo que opinaban los participantes en el estudio. Respecto al conocimiento de prisión, este estudio revela que la gran mayoría de la sociedad no conoce el régimen de vida que se lleva dentro de una prisión. Lo poco que se conoce sobre el medio penitenciario es gracias a medios de comunicación, tales como la televisión y la prensa. También se conoce, aunque en menor medida, gracias a contacto personal con algún centro penitenciario. El conocimiento sobre el régimen de vida en prisión, según refiere este estudio, cabe destacar que es muy deficiente. La televisión es el medio de comunicación que más información aporta a la sociedad sobre este aspecto. El contacto con la prisión o por personas conocidas que han mantenido contacto, también reporta conocimiento a la sociedad. Para estos autores, el hecho de que la televisión sea la responsable de dotar de información a la sociedad es algo cuestionable, en el sentido de que, por norma general, la información ofrecida responda a criterios de audiencia más que de objetividad. En lo que respecta a la pena de prisión, para la gran parte de los entrevistados, lo más importante durante la estancia en prisión de las personas presas es que cumplan su condena de manera íntegra. La función educadora y el trato digno y humano, no son aspectos tan importantes a tener en cuenta, como lo es el anterior, durante dicha estancia. Al preguntar sobre la utilidad y fines de las prisiones, la mayoría de entrevistados consideran que principalmente es que el preso pague por el delito cometido. Que el delincuente no reincida y vuelva a cometer un delito es otra de las utilidades respondidas, aunque no de la misma que la anterior.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 22 Una tercera parte de las personas entrevistadas opina que la vida de la persona presa es dura o muy dura, y poco más de la mitad la considera cómoda o incómoda. En este estudio, la tendencia general es “considerar la vida del interno en prisión en una posición intermedia, entre dura e incómoda” Por último, en este estudio se consideró interesante preguntar a los participantes “qué harían si estuviese en sus manos modificar aspectos en materia penitenciaria y judicial”. Entre las respuestas ofrecidas, predomina la que afirma que se debería recurrir en muchas ocasiones a las penas alternativas a prisión que a las privativas de libertad. A esta respuesta, le sigue otra respondida con una gran frecuencia, y es que una gran parte de los participantes optaría por alargar las penas privativas de libertad. Por último, una respuesta que se ha dado también, aunque con menor frecuencia, es el aumento o construcción de más centros penitenciarios. La respuesta que menos ha sido elegida para responder por los participantes en el estudio es la de acortar las penas privativas de libertad. 3.2 Sistema penitenciario en España La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias define la Institución Penitenciaria1 como una entidad o infraestructura que cuenta con una organización institucional, administrativa y del espacio, propia, independiente y autosuficiente. Los Centros Penitenciarios se clasifican en unidades, módulos y departamentos, con el fin de favorecer “el desarrollo de la vida de los internos” dentro de ellos, las actividades orientadas al tratamiento y reinserción, y “las relaciones con el exterior”. El sistema penitenciario en España está compuesto por sesenta y ocho Centros Penitenciarios, no sólo para el cumplimiento de penas y prisión preventiva, sino también para las medidas de seguridad. Se hace hincapié en la página web oficial de Instituciones Penitenciarias en que, el sistema penitenciario español conforma un “mapa penitenciario moderno y funcional, en el que la prisión constituye un espacio autosuficiente”. 1 www.instituciónpenitenciaria.es (Web de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Ministerio del Interior, Gobierno de España).
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 23 3.2.1. Legislación penitenciaria Las normas clave reguladoras en las que se apoya el actual sistema penitenciario español son: - Constitución Española de 1978 Especialmente el artículo 25.2, el cual explica la ejecución de las penas privativas de libertad: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios de la Seguridad Social, así como el acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad”. Ayuso (2003) señala dos conclusiones importantes que se pueden extraer de este artículo. En primer lugar, la visible intención de esta norma de basar las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad en el principio de humanidad, y en segundo lugar, que la pena de prisión debería aplicarse a aquellos casos en los que no quede otra alternativa, es decir, debe considerarse como una aplicación excepcional frente a otras modalidades de sanción. - Ley Orgánica General Penitenciaria Señala Ayuso (2003) que, como consecuencia de motines y alteraciones en la seguridad y control penitenciarios que tuvieron lugar durante los años de la transición política en varias prisiones españolas, surgió la necesidad de una ley que definiese y organizase las pretensiones, principios de la propia institución penitenciaria, los derechos, garantías y deberes de las personas
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 24 privadas de libertad, y que regulase la ejecución de las penas privativas de libertad. En la creación de esta ley, se tuvieron muy en cuenta las Reglas Mínimas para el tratamiento de los reclusos, elaboradas por las Naciones Unidad en el año 1955 y por el Consejo de Europa en 1973. El artículo 1 de la Ley General Orgánica Penitenciaria establece: “Las instituciones penitenciarias reguladas en la presente Ley tienen como fin primordial la reeducación y la reinserción social de los sentenciados a penas y medidas penales privativas de libertad, así como la retención y custodia de detenidos, presos y penados. Igualmente tienen a su cargo una labor asistencial y de ayuda para internos y liberados.” Por otro lado, el artículo 7 de la misma Ley señala lo que deberán comprender los establecimientos penitenciarios. En ellos se han de incluir establecimientos de preventivos, establecimientos de cumplimientos de penas y establecimientos especiales. - Reglamento Penitenciario El Reglamento, aprobado por Real Decreto 190/1996 de 9 de febrero y sus modificaciones, introduce diversas modificaciones respecto al tratamiento penitenciario. - El Real Decreto 840/2011 que regula la ejecución de las penas de trabajos en beneficio de la comunidad y de localización permanente en centro penitenciario, de determinadas medidas de seguridad así como de la suspensión de la ejecución de las penas privativas de libertad y sustitución de penas.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 25 3.2.2. La Institución Penitenciaria Tal y como explica la propia Institución Penitenciaria en su página web oficial2, las prisiones no existen y están diseñadas únicamente con el fin de retener y custodiar a las personas que han cometido un delito que conlleva pena privativa de libertad, sino que, se trata de que estos espacios supongan un medio o recurso de tratamiento, reeducación y rehabilitación para éstas. Así, La Institución Penitenciaria desempeña un papel imprescindible en la política de seguridad y en la de intervención social de un país. Los fines de la Administración Penitenciaria se encuentran definidos en el artículo 25.2 de la Constitución Española y en el artículo 1 de la Ley Orgánica General Penitenciaria. En él se señala que las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia fines reeducadores y reinsertadoras de los sentenciados. Los establecimientos penitenciarios tienen como fin la retención y custodia de los detenidos, presos y penados, y además, la asistencia a las personas presas y liberadas. Cabe destacar y recordar que el fin principal de esta institución es la resocialización de la población penitenciaria, a través del gran número de intervenciones, actuaciones profesionales y programas que se han creado en los últimos años gracias, por un lado, a los profesiones de la propia Administración Penitenciaria y, por otro lado, a las organizaciones externas que colaboran con la institución. La voluntariedad en el desarrollo y participación de las personas presas en los programas de tratamiento permite que éstas obtengan, a través de diferentes estrategias, múltiples beneficios que contribuyan a la solución de los problemas que tengan, y que, consecuentemente, logren reinsertarse a la sociedad viviendo en libertad sujetos a derechos y deberes. 2 www.instituciónpenitenciaria.es (Web de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Ministerio del Interior, Gobierno de España).
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 32 completamente lo contrario, ya que, en la mayoría de centros penitenciarios no se suelen encontrar aspectos que apoyen y fomenten esta personalización. Según el Informe General de Instituciones Penitenciarias (año 2010), la población reclusa en los Centros Penitenciarios de la Administración General del Estado es de 63.403 internos (en diciembre del año 2010). Añade Valverde (1997) que, si ya de por sí, se considera la prisión una institución total <<agresiva>>, el hecho de que el espacio personal o individual cuente con unas características poco favorecedoras para una soledad que fomente la cordura, la reflexión, la tranquilidad de las personas reclusas, todavía agrava más su imagen y percepción. Por lo que, consecuentemente, el recluso se ve obligado a tener que compartir todos los momentos en prisión, independientemente de que esté dispuesto o no, y además, con personas impuestas por la institución bajo sus propios criterios. Según Valverde (1997), a la hora de establecer diseño de una prisión, de nuevo, la intimidad del recluso no parece preocupar al personal encargado de ello. Señala el autor que la gran mayoría de los nuevos centros penitenciarios siguen contando con unas características anormalizadoras de la conducta y sin atender a la necesidad de intimidad del preso. Este autor identifica dos tipos de hacinamiento en las prisiones: (1) Hacinamiento físico. A pesar de que en las prisiones existe mucho espacio, éste no está orientado a la población penitenciaria, sino más bien todo lo contrario, las personas reclusas cuentan con un reducido espacio personal, y además, éste ha de ser compartido con compañeros. (2) Hacinamiento psicológico. Se refiere a la imposibilidad del preso de estar en soledad, a la permanente compañía. Esto, como se ha explicado anteriormente, puede aumentar la sensación de tensión y agobio del recluso.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 33 Calidad del espacio La configuración del espacio en las prisiones contribuye pues, afirma Valverde (1997), a un deterioro de éste, y consecuentemente a la calidad de vida del preso. “Esto ocurre en los espacios comunes, absolutamente despersonalizados, en los que, aún en los centros más nuevos, todo envejece de una manera asombrosa. Y ocurre también en las celdas, donde, además del frecuente hacinamiento, tanto las paredes como el escaso mobiliario suelen estar igualmente deteriorados.” (Valverde 1997, p.74) La utilización del tiempo y el espacio La utilización del tiempo y el espacio conforman otra característica fundamental y distintiva de la institución penitenciaria, según Valverde (1997) en la que dependiendo de las respuestas que se den a las preguntas “¿qué hacer?”, “¿cuándo hacerlo?”, “¿dónde hacerlo?” surgirán las diferentes posibilidades de modo de vida que puede llevar el recluso en prisión: entretenida o tediosa. Valverde (1997) afirma también que, en la cárcel el preso tiene la sensación de que en pocas ocasiones hay cosas que hacer, pero además éste tampoco puede planificar su tiempo. Ayuso (2003) explica en este sentido que, no sólo las actividades de tratamiento juegan un papel importante en la utilización del tiempo en prisión, sino que también lo hacen las salidas de los reclusos al exterior, fomentando, además de la reinserción, la utilización del tiempo en actividades positivas para el propio preso. 3.2.5. Tratamiento penitenciario Concepto El artículo 59 de la Ley Orgánica General Penitenciaria define el tratamiento penitenciario:
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 34 “El tratamiento penitenciario consiste en el conjunto de actividades directamente dirigidas a la consecución de la reeducación y reinserción social de los penados. El tratamiento pretende hacer del interno una persona con la intención y la capacidad de vivir respetando la Ley penal, así como de subvenir a sus necesidades. A tal fin, se procurará, en la medida de lo posible, desarrollar en ellos una actitud de respeto a sí mismos y de responsabilidad individual y social con respecto a su familia, al prójimo y a la sociedad en general.” Los elementos del tratamiento y su ejecución Para alcanzar su finalidad resocializadora, tal y como señala el artículo 110 del Reglamento Penitenciario, la Administración Penitenciaria basará sus actuaciones en diseñar programas formativos con el fin de crear y fomentar las capacidades, conocimientos del interno, compensándolos con sus carencias; además se hará uso de los distintos programas enfocados a intervenir y solucionar las problemáticas específicas que puedan haber influido en la actividad delictiva del recluso; por último, se dará especial importancia a la vinculación y contacto social del recluso con el mundo exterior, con el fin de alcanzar la reinserción social, utilizando los recursos de la comunidad. Por su parte, el artículo 111 define las actuaciones de la Junta de Tratamiento y de los Equipos Técnicos. Así: 1. “Las tareas de observación, clasificación y tratamiento penitenciarios las realizarán las Juntas de Tratamiento y sus decisiones serán ejecutadas por los Equipos Técnicos. 2. Para la adecuada ejecución de estas actividades por los Equipos Técnicos se contará con la colaboración del resto de los profesionales del ámbito penitenciario. A tal fin, la Administración Penitenciaria desarrollará modelos de gestión que incentiven la
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 35 participación de todos los empleados públicos para lograr programas de tratamiento eficaces. 3. Se facilitará la colaboración y participación de los ciudadanos y de instituciones o asociaciones públicas o privadas.” Principios del Tratamiento Penitenciario La Ley Orgánica General Penitenciaria recoge, en su artículo 62, los principios sobre los que debe sustentarse el tratamiento penitenciario: a. “Estará basado en el estudio científico de la constitución, el temperamento, el carácter, las aptitudes y las actitudes del sujeto a tratar, así como de su sistema dinámico-motivacional y del aspecto evolutivo de su personalidad, conducente a un enjuiciamiento global de la misma, que se recogerá en el protocolo del interno.” b. “Guardará relación directa con un diagnóstico de personalidad criminal y con un juicio pronóstico inicial, que serán emitidos tomando como base una consideración ponderada del enjuiciamiento global a que se refiere el apartado anterior, así como el resumen de su actividad delictiva y de todos los datos ambientales, ya sean individuales, familiares o sociales, del sujeto.” c. “Será individualizado, consistiendo en la variable utilización de métodos médico-biológicos, psiquiátricos, psicológicos, pedagógicos y sociales, en relación a la personalidad del interno.” d. “En general será complejo, exigiendo la integración de varios de los métodos citados en una dirección de conjunto y en el marco del régimen adecuado.” e. “Será programado, fijándose el plan general que deberá seguirse en su ejecución, la intensidad mayor o menor en la aplicación de cada método de tratamiento y la distribución de los quehaceres
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 36 concretos integrantes del mismo entre los diversos especialistas y educadores”. En este sentido, destaca Ayuso (2003) que se valora la planificación, colaboración, participación y la voluntariedad del recluso en su propio tratamiento. f. “Será de carácter continuo y dinámico, dependiente de las incidencias en la evolución de la personalidad del interno durante el cumplimiento de la condena.” Por su parte, Hernández (1989) señala una serie de elementos o principios que guían, o deberían, el Tratamiento Penitenciario. a. “Individualización.” (Artículo 62 Constitución Española y artículo 72 Ley Orgánica General Penitenciaria) b. “Participación del interno.” (Artículo 112 Reglamento Penitenciario) c. “Multiprofesionalidad” (Artículo 62 Ley Orgánica General Penitenciaria y artículo 111 Reglamento Penitenciario) d. “Priorización del tratamiento sobre el régimen” (Artículo 71 Ley Orgánica General Penitenciaria) En este sentido, Ayuso (2003) destaca varios aspectos referentes al tratamiento penitenciario. En primer lugar, considera que se trata de un tratamiento “ético”, pretende hacer entender el tratamiento como readaptador social, y no como modificador, generador de cambio, reformador de la personalidad de los internos. En segundo lugar, el autor aclara que, el tratamiento es un “terapéutico terapéutico”, y no sólo ha de aplicarse a presos que sufran patologías mentales, sino que el concepto “terapéutico” acompaña al de “tratamiento” para dar a entender que éste se trata de una terapia que tiene como objetivo eliminar los problemas conductuales del sujeto. Respecto a las actividades de tratamiento, señalan Gallego et al. (2010) que no sólo es positivo para el propio interno y su proceso de rehabilitación, que cuente con un abanico de programas y actividades -como los que hay en
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 37 las prisiones españolas en la actualidad- y él mismo decida si realizarlos o no, de forma voluntaria y no coaccionada, sino que también el sistema penitenciario debería incidir en la propia manera de cumplir la pena de prisión, suprimiendo o reduciendo en la medida de lo posible todos aquellos efectos desocializadores, estigmatizadores, y permitan al penado avanzar en el camino de preparación para la vida en libertad (a través de los permisos de salida, la libertad condicional o el régimen abierto). 3.2.6. Importancia del Equipo Técnico en el Tratamiento La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (2010) establece que el Equipo Multidisciplinar o Técnico está formado por varios profesionales de distintas disciplinas: Juristas, Psicólogos, Educadores, Trabajadores sociales, Personal sanitario, Sociólogos, y Personal de Interior y Vigilancia. Es importante e imprescindible la coordinación y comunicación entre los distintos profesionales del Equipo Técnico, para fomentar la eficacia de las actividades tratamentales: “La Ley parte de la necesidad de que las actividades integrantes del tratamiento y del régimen deben estar debidamente coordinadas” (Hernández 1989, p.69). Respecto a las intervenciones realizadas por parte del Equipo Técnico, Hernández (1989) realiza una distinción entre “atención individual” y “atención grupal e institucional”. Atención individualizada. Se refiere a cualquier intervención que toma como eje principal al individuo. La “entrevista individual, la observación, el análisis del expediente penal y penitenciario, informes de los funcionarios, informaciones colaterales y de otros profesionales ajenos al centro” (Hernández 1989, p.70) son las técnicas utilizadas principalmente en este tipo de intervenciones. Toda esta información se recopila en un instrumento denominado protocolo, donde constan los datos personales y familiares del interno, así como las diferentes emisiones de informes de los miembros del equipo técnico.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 38 Atención grupal e institucional. Hace referencia a aquellas intervenciones planteadas y diseñadas desde los equipos con un carácter más global (formación, ocio y entretenimiento, etc.). Señala Hernández (1989) que, el Equipo Técnico suele tener como principales áreas de actuación el “Área de Programación Cultural”, donde se incluye la formación reglada y la no reglada; “Área de Programación Deportiva”; “Área de Programación Formativo-Laboral”, y por último, “Área de Programación Psicoterapéutica”, donde el objetivo primordial es intervenir para tratar de abordar problemáticas tales como la drogodependencia. Según esta autora, con estas actuaciones, se pretende conseguir objetivos tales como: a) Proporcionar a las personas presas formación laboral específica, b) Contribuir a que los reclusos se involucren de forma activa y participativa en su propio proceso educativo y tratamental, c) Propiciar un ambiente penitenciario más favorecedor y “sano”, d) Utilizar la educación como vía principal de tiempo libre, y e) Evitar o reducir en la medida de lo posible los efectos negativos que provoca la prisión en las personas presas. La autora señala que la eficacia del Equipo Técnico depende de la capacidad que éste tenga para establecer un conjunto de estrategias de intervención, acordando previamente la forma de organización, funcionamiento y actuación con las personas presas a través de la atención individualizada y grupal. 3.2.7. Educación, cultura y trabajo, ¿elementos clave en el tratamiento? La educación y la cultura en la cárcel Según Ayuso (2003), la educación en prisión se basa fundamentalmente en funciones y en una orientación pedagógica, sin excluir a las formas de educación especiales (discapacidades). El artículo 55 de la Ley Orgánica General Penitenciaria establece que, en cada centro penitenciario existirá una escuela en la que se educará e instruirá a los internos, haciendo especial hincapié en los analfabetos y jóvenes.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 39 Además, cada establecimiento, tal y como viene definido en el artículo 57, estará dotado de una biblioteca que cuente con libros adecuados a las necesidades culturales y profesionales de los internos. Según Ayuso (2003), las actividades de formación, cultura y deporte se apoyan en unos principios señalados en el Reglamento Penitenciario: “Vinculación de las actividades educativas, formativas, socioculturales y deportivas a los programas individualizados de tratamiento. Reconocimiento generalizado del derecho y del deber de participar en dichas actividades. Establecimiento de incentivos para estimular la participación de los internos. Oferta a los internos de orientación académica, psicopedagógica y profesional. Posibilidad de destino a establecimientos penitenciarios por motivos educativos.” (Ayuso 2003, p. 61) Ayuso (2003) señala la importancia de la educación al explicar que el individuo ha de obtener un mínimo nivel de educación que le facilite y mejore las relaciones sociales, además de que le permita acceder a niveles de empleo que fomente una mejor calidad de vida. Según indica Valverde (1997) las carencias educativas y culturales son una de las múltiples déficits con los que cuenta el preso. Es por ello por lo que el autor explica que cualquier programa de intervención debe contener un diseño, aplicación y desarrollo de estrategias de intervención educativa. El proceso educativo, según este autor, precisa de varios elementos que no suelen cumplirse en la mayoría de centros penitenciarios: a) Infraestructura o espacio donde poder desarrollar la actividad educativa, así como la posesión o disponibilidad de recursos materiales suficientes que sirvan de apoyo para el
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 40 maestro o profesional que coordine la actividad; b) Personal docente que cuente con la formación suficiente para desempeñar la actividad, así como una motivación laboral; c) Programas educativos diseñados y adaptados a las características de la población a la que se dirige, y que además, se base en aspectos a mejorar en relación a las carencias o déficits previos, los aborde, y trate de aportar una solución para éstas, y por último, que cumpla una utilidad y suponga un beneficio para el propio recluso. El autor refiere, primero, que apenas hay espacio dedicado a la educación, y los pocos que existen se encuentran en condiciones deficientes. En segundo lugar, según afirma Valverde (1997), el personal educativo suele ser muy escaso y contar con una insuficiente formación profesional teniendo en cuenta la peculiaridad o características del entorno penitenciario y de la población reclusa; es decir, no se trataría simplemente de ser un buen maestro, sino de, además de esto, conocer la singularidad de dicho contexto. Y en tercer y último lugar, no suelen existir programas, sino que a menudo se repite el mismo proceso educativo en el cual ya había fracasado el recluso. “Evidentemente, todo proceso educativo debe partir de la realidad del educando y no de la del educador, pero, si bien esto rara vez ocurre en la escuela normal, menos aún sucede en las escuelas de las prisiones.” (Valverde 1997, p.82). Este autor destaca también que a pesar de que se ha dado un crecimiento de actividades culturales en prisión en los últimos años, éstas se han llevado a cabo en general desde una perspectiva de mero entretenimiento y a iniciativa de personas ajenas a prisión. Sin embargo, desde que a estas personas se les impide la entrada en prisión, hace unos años, las actividades culturales desaparecen. Trabajar en prisión De la Cuesta y Blanco (1998), explican que el trabajo es considerado y reconocido por la legislación penitenciaria como un deber y un derecho de
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 41 cualquier persona presa, además de cómo una actividad de tratamiento que reporte capacidades formativas y/o retribuciones económicas, que no esté supeditado a los beneficios e intereses económicos de la institución, y que esté protegido por la Seguridad Social. En el artículo 27 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, se establece que se consideran trabajo tanto las actividades de formación profesional, como el estudio y formación académica, las actividades productivas y ocupacionales, las prestaciones personales en servicios auxiliares comunes del establecimiento y las artesanales, intelectuales y artísticas. Alos et al. (2009), destacan la importancia de la función educativa del trabajo en prisión, entre otras cosas, por la utilidad que puede reportar el hecho de adquirir, no sólo capacidades formativas, sino también “hábitos pausados” y valores que pueden facilitar y contribuir al proceso de reinserción social. Estos autores resaltan la relevancia e importancia de esta función educativa; afirman que, son sobre todo para aquellos reclusos que cuentan con fracaso escolar, provienen de ámbitos socio familiares desestructurados, los que especialmente pueden verse beneficiados. En el estudio realizado por estos autores, se obtiene como conclusión que los reclusos que cuentan con un nivel educativo medio-superior son los que más valoran la función educativa del trabajo. El trabajo no sólo reporta una cantidad económica y habilidades y capacidades formativas, sino que, según Alos et al. (2009), también proporciona una estabilidad emocional, ya que evita permanecer en el patio sin realizar ningún tipo de actividad, y en consecuencia, situaciones de conflicto. Por lo tanto, el trabajo en prisión, además de todos los aspectos mencionados, contribuye a garantizar el orden y la tranquilidad. El estudio de Alos et al. (2009) concluye también revelando que, una gran parte de las personas reclusas conciben el trabajo como un medio de obtención de conocimientos
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 48 Orgánica General Penitenciaria señala que los trabajadores sociales deberán hacer uso de “todos los métodos del tratamiento”, no se hace referencia directa a los métodos concretos a utilizar. Para complementar la función y actuación del trabajador social penitenciario, Curbelo y Ledesma (2007) recurren a las funciones de dicha figura profesional, recogidas en el artículo 2 del Código Deontológico de Trabajo Social (1999), que son entre otras: “información, asistencia, investigación, prevención, promoción, mediación, planificación, dirección, evaluación, supervisión y docencia”. 3.3.4. Funciones del Trabajo Social penitenciario Según Hernández (1989) es vital evitar, en la medida de lo posible, que el recluso sufra el proceso de institucionalización que cualquier Institución cerrada lleva consigo. El proceso da comienzo con la entrevista inicial en el Módulo de Ingresos, que como afirma Hernández (1989) tiene como objetivos: trabajar el impacto que supone el ingreso en prisión, informar sobre las condiciones y características del centro penitenciario, informar sobre las formas de acceso y comunicación con los diferentes profesionales que se encuentran en el centro, conocer la situación individual y familiar del interno. Curbelo y Ledesma (2007) agrupan en dos categorías las funciones del trabajador social en el contexto institucional penitenciario, las cuales podrían clasificarse en funciones ordinarias y en funciones especiales.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 49 TABLA 3. Funciones del trabajador social en prisión. FUNCIONES ORDINARIAS FUNCIONES ESPECIALES Atención mediante entrevista a la persona que ingresa en prisión. Apertura de ficha social (datos básicos), información sobre organización y funcionamiento de la prisión Atención a madres con hijos. Atención continuada al preso, mediante entrevistas individuales. Asesoramiento, orientación sobre su evolución, gestión de solicitudes. Atención a presos que se encuentren en régimen abierto. Estudio de situación socio-familiar. Completar historia social con datos basados en su trayectoria vital. Posterior realización de informe social. Atención y seguimiento a liberados condicionales de la forma pre-establecida en función de sus condiciones. Atención a demandas familiares del preso, vía telefónica o entrevista en el centro penitenciario. Realización informes sociales y gestiones para el cumplimiento de penas no privativas de libertad. Contacto con organismos públicos y gestión de trámites. Participación en programas de intervención. Asistencia y participación en las reuniones profesionales, aportando el informe social como las cuestiones relevantes. Realización de informes sociales dirigidos a autoridades judiciales (principalmente a Juzgado de Vigilancia Penitenciaria y a Dirección General de Instituciones Penitenciarias) Fuente: Elaboración propia a partir de Curbelo y Ledesma (2007)
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 50 Hernández (1989), señala también las funciones y tareas a desempeñar por parte del trabajador social, tras la entrevista inicial al ingreso en prisión de la persona privada de libertad. TABLA 4. Funciones del trabajador social en prisión II. FUNCIONES Coordinación con los centros de Servicios Sociales Comunitarios o de Base, correspondiente a la localidad geográfica en la que viva el interno, con el objetivo de trabajar de manera conjunta respecto a las alternativas o posibilidades del recluso. En el caso de que el interno provenga de otro centro penitenciario, el trabajador social deberá coordinarse con el/los trabajador/es sociales que hayan llevado el caso. Tramitación y seguimiento tras el ingreso en una comunidad terapéutica de internos clasificados en tercer grado. Búsqueda de opciones del mercado laboral, o valorar las ofertas que se le hagan en la <<sección abierta>>, teniendo en cuenta las capacidades para lograr la integración socio-laboral del recluso. Fuente: Elaboración propia a partir de Hernández (1989) 3.3.5. Funciones del trabajador social como miembro del equipo de tratamiento Para Curbelo y Ledesma (2007), es en el Equipo Técnico o de Tratamiento, donde se diseña y profundiza la propuesta de intervención a realizar con el sujeto. Dicha propuesta se comunica a la Junta de Tratamiento, que será la encargada de establecer el acuerdo definitivo. En el artículo 275 del Reglamento Penitenciario se encuentran señaladas las funciones del trabajador social penitenciario como miembro del Equipo de Tratamiento:
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 51 TABLA 5. Tareas del trabajador social dentro del Equipo Técnico. TAREAS Colaborar en el diseño y ejecutar los Programas Individualizados de Tratamiento establecidos para cada interno en la Junta de Tratamiento. Conocimiento directo de problemas de cada interno, así como atención de demandas Proponer a la Junta las medidas que se consideren necesarias para poner solución a las carencias detectas en los internos. Atender peticiones y quejas que los internos presenten en lo referente a clasificación, tratamiento o programa de intervención. Evaluar la eficacia en la ejecución de los diferentes Programas Individualizados de Tratamiento a cada interno, e informar de los resultados a la Junta. Orientar, asesorar a los internos para la integración laboral en los talleres o escuelas de formación propios del Centro Penitenciario. Llevar a cabo las tareas que sean encomendadas por parte de la Junta de Tratamiento. Fuente: Elaboración propia a partir de Curbelo y Ledesma (2007)
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 52 Hernández (1989) también habla, de una manera más sintetizada, de las tareas que ha de desempeñar el trabajador social dentro del Equipo Técnico: TABLA 6. Tareas del trabajador social dentro del Equipo Técnico. TAREAS Asistencia a las reuniones oficiales, además de a las reuniones habituales de equipo. Elaboración de informes sociales: (1) De propuesta de clasificación, (2) De clasificación inicial, (3) De reclasificación, (4) Para permisos de salida. Colaboración, diseño y ejecución con todos los proyectos acordados en el Equipo, haciendo énfasis en las tareas relacionadas con su especificidad recurriendo a la búsqueda de recursos y colaboraciones adecuadas y necesarias para ello. Fuente: Elaboración propia a partir de Hernández (1989) “El traspaso de competencias en materia de intervención social sugiere la necesidad de una especialización y de actuaciones que respondan a los nuevos retos que se presentan” (Curbelo y Ledesma 2007, p. 259). Para explicar esto, Curbelo y Ledesma (2007) hacen referencia a la Instrucción 15/2005, la cual trata sobre el Protocolo de Trabajo Social en Instituciones Penitenciarias e intenta aunar criterios de coordinación y actuación profesionalizada recurriendo a la creación de Comisión de Programación y seguimiento de Trabajo Social. Esta comisión debe encargarse de (1) diseñar una programación del conjunto de Servicios Sociales, (2) evaluar semestralmente el desarrollo de la ejecución de dicha programación, (3)
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 53 valorar las necesidades para una adecuada aplicación en la práctica de las funciones de los Servicios Sociales y (4) elaborar las vías o cauces de coordinación entre los Departamentos de Trabajo Social y los Servicios Sociales. 3.3.6. Características de la intervención En primer lugar, Curbelo y Ledesma (2007) identifican algunos elementos metodológicos, compartidos con otros contextos, que han de guiar la intervención penitenciaria del trabajador social: (1) Relacionales, haciendo hincapié en valores de empatía, respeto, diálogo, comunicación, generación y propuesta de alternativas. (2) Técnicos, haciendo uso de los correspondientes instrumentos, técnicas y conocimiento científico. (3) Investigadores, de los diferentes contextos individual, social, familiar, comunitario. (4) Integradores, de un acompañamiento, seguimiento, ayuda, colaboración y apoyo profesional. (5) Educadores, basándose en aspecto como la responsabilidad, reflexión, maduración, aprendizaje y crecimiento profesional. (6) Por último, capacitadores, se trata de dotar al sujeto de nuevas potencialidades y capacidades, así como de autonomía. Curbelo y Ledesma (2007) señalan que, la excesiva y exclusiva dedicación de la actividad laboral del trabajador social al asistencialismo puede contribuir a que dichos profesionales se conviertan en burócratas administrativos, llegando a olvidar el sentido y la orientación de sus funciones y hacia dónde van sus actividades. La Instrucción 04/2003 del Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias, sobre ayudas asistenciales a internos y liberados condicionales, especifica las ayudas penitenciarias en materia de Servicios Sociales:
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 54 TABLA 7. Ayudas sobre Servicios Sociales Penitenciarios. AYUDAS OBJETO REQUISITOS JUSTIFICACIÓN ·Asistenciales ·Internos, liberados y familiares ·Carecer de medios económicos. ·Informe social favorable ·No existir cobertura de SS. SS. ·Carácter no periódico. ·Propuesta y autorización de ayuda asistencial M1 ·Informe social favorable ·Excarcelación ·Pago del transporte ·Conocer medios económicos ·Informe social favorable ·Dinero efectivo viaje ·No aplicable a extranjeros con orden de expulsión ·Propuesta de ayuda para excarcelación M2 ·Dinero para pernoctas ·Gastos de documentación ·Abono gastos gestión y tramitación documentación ·Carecer medios económicos ·Informe social favorable ·Carecer documentación ·Propuesta de ayuda para excarcelación M3 ·Facturas ·Transporte ·Pago transporte para ir a cursos y/o programas de tto. socio sanitario ambulatorio ·Carecer medios económicos ·Informe social favorable ·Pago internos 3er grado gestiones puntuales inserción sociolaboral ·Propuesta de ayuda para excarcelación M4 ·Facturas ·Gastos funerarios ·Gastos funerarios internos y liberados condicionales ·Carecer medios económicos ·Informe social favorable ·Propuesta de ayuda para excarcelación M5 ·Facturas Fuente: Curbelo y Ledesma (2007)
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 55 3.3.7. Importancia de la formación específica en materia penitenciaria El contexto penitenciario es uno de los entornos más complejos, peculiares, con unas características distintivas al resto de ámbitos sobre los cuales intervenir desde el Trabajo Social. Es por este motivo, tal y como señalan Curbelo y Ledesma (2007), por lo que se requiere de una capacidad, conocimiento y formación específicos, no sólo teóricos, sino también prácticos. Lo ideal, según estos autores, sería adquirir dichos conocimientos, al menos teóricos, durante los estudios universitarios. “El sistema universitario tiene la responsabilidad de facilitar al alumnado los mecanismos necesarios para que la formación específica sobre Trabajo Social penitenciario sea una realidad.” (Curbelo y Ledesma 2007, p. 263). 3.3.8. Excarcelación y trabajo social postpenitenciario Según Curbelo y Ledesma (2007) es erróneo pensar que, en el momento en que una persona finaliza su condena, y llega el momento de su incorporación a la vida en libertad, las intervenciones profesionales a nivel penitenciario han concluido. Es importante establecer una función de acompañamiento de la persona durante los primeros momentos en la nueva situación. Es tal la trascendencia de este momento que, en muchas ocasiones “la libertad definitiva puede ser convertirse en un suceso traumático en lugar de ser percibida como un hecho favorable” (Curbelo y Ledesma 2007, p. 270). Así pues, se trata de un punto crítico de la intervención debido a la intensidad y peso de la acción en las etapas últimas en cuanto a la preparación para la excarcelación o libertad. La persona presa que se enfrente al momento de la libertad cuenta con una gran variedad de déficits que van desde la dificultad de acceso a un puesto de trabajo en el mercado laboral, hasta la falta de vivienda, pasando por una debilitación de los lazos familiares y sociales; es decir, se trata de que la persona ex presa se incorpore a una nueva situación que puede estar inmersa en una serie de problemas a los que hay que hacer frente. Para ello, según Curbelo y Ledesma (2007), desde el Trabajo Social penitenciario hay que prever con el tiempo suficiente las posibles
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 56 consecuencias positivas y negativas que pueden darse durante la excarcelación, estableciendo una conexión, comunicación y coordinación profesional entre el medio penitenciario y los servicios sociales externos. El trabajador social debe desempeñar la función de nexo de vinculación entre la “persona, su realidad sociocomunitaria y los recursos externos”. El primer desafío con el que cuenta la persona al salir de prisión es, señala Manzanos (1998), intentar desprenderse de los efectos causados por la prisionización para tratar poder incorporarse con éxito y sin problemas a la vida en sociedad. Entre otras cosas porque, (Goffman 1984, citado en Manzanos 1998) la estancia en prisión ha conllevado un “proceso de desintificación” personal y de “reidentificación” con valores propios de la cultura carcelaria, los cuales contribuyen a una mayor exclusión social identificativa de las prisiones. El paso de una persona por prisión no sólo supone una dificultad en cuanto a la privación de libertad. Para Manzanos (1998) el haber estado en un establecimiento penitenciario deja huella en la persona, y acarrea consecuencias más negativas que positivas para le persona, al menos en cuanto “a que no se crea persona”. (Ambit 1997, citado en Manzanos 1998) El haber estado en prisión durante un tiempo determinado lleva consigo un empobrecimiento y deterioro personal, según explica Manzanos (1998), sin embargo, los resultados de este proceso, todavía son más visibles en el momento de salida en libertad del preso. No se refiere exclusivamente a un empobrecimiento económico, sino también a pobreza y deterioro en cuanto a ideas, vida social, expectativas de futuro, etcétera. Para el preso que acaba de incorporarse a la vida en libertad, cualquier acción que ha de realizar por iniciativa propia supone un esfuerzo enorme, y dada su baja autoestima, a menudo se ve incapaz de realizarla. La persona tiene miedo de que la sociedad se dé cuenta de que ha estado en prisión.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 57 A pesar de todos estos aspectos, Manzanos (1998) considera que, es mucho más fácil poder generar un cambio en las condiciones de vida de la persona fuera de la prisión, que dentro de ella, debido sobre todo a la limitación de recursos. En este sentido además, se cuenta con un elemento importante a la hora de colaborar y apoyar a la persona en este proceso de cambio y adaptación al medio social: el apoyo familiar. Según Curbelo y Ledesma (2007), los fines a alcanzar una vez la persona presa deje de estar privada de libertad son la reeducación y reinserción social. Es tal la complejidad de estos conceptos que, la intervención profesional para alcanzarlos no se ha de limitar al propio establecimiento penitenciario, sino que se precisa también la actuación del entorno sociocomunitario. En este sentido, estos autores señalan que, teniendo en cuenta la importancia de la actuación y colaboración de los servicios sociales externos a prisión, habría que dotarlos de mayores recursos, para lograr una eficacia en la intervención. “Del mismo modo que la vida no termina a las puertas de la cárcel, sino que se prolonga y continúa antes y después de la fase de encierro, hay que insistir en la importancia del Trabajo Social orientado a la vuelta a la vida en sociedad. Reforzar los vínculos entre el Trabajo Social penitenciario y el sistema público de Servicios Sociales Es absolutamente urgente y prioritario.” (Cabrera 2011, p.63) Existen tres necesidades que han de estar cubiertas, tal y como indica Manzanos (1998), para garantizar la reintegración social: en primer lugar, apoyo familiar, en segundo lugar, contar con una vivienda, y por último, tener un puesto de trabajo; si un interno tiene esas tres capacidades cubiertas, prácticamente no tendrá ningún tipo de problema a la hora de conseguir la reinserción social. Además, el autor, especifica más respecto a dichas necesidades y realiza una enumeración sobre las que son imprescindibles para alcanzar la plena reinserción social y evitar la reincidencia:
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 64 del interno reincidente y con larga trayectoria penitenciaria, el cual tendrá una mayor capacidad de adaptación al medio penitenciario y un alto nivel de prisionización que le impedirá tener una actitud positiva y colaboradora respecto a la realización de un tratamiento acorde a sus características y situación. “Las personas que han pasado su vida entrando y saliendo de prisión, en ocasiones han vivido más tiempo en prisión que en sociedad, y su desvinculación social es tal que padecen un desencanto generalizado y una desconfianza en todo lo que la sociedad les pueda ofrecer, rechazando cualquier camino hacia el cambio y la reinserción social”. (Aviles et al. 2010, p. 99) Varios autores destacan lo paradójico e incongruente de la idea resocializadora de las penas privativas de libertad y, obviamente, del sistema penitenciario en España. 1. “Ya resulta paradójico intentar preparar a la persona presa para su futura vida en libertad privando de libertad.” (Gallego et al. 2010, p. 88). 2. “Es incongruente pretender establecer la resocialización como meta de las instituciones penitenciarias y, al mismo tiempo, privar al preso de toda relación con el mundo libre, produciéndole, precisamente en este aislamiento social, los más graves prejuicios desocializadores. Si la prisión no genera una situación normalizadora no podrá nunca conseguir que el preso desarrolle conductas <<normalizadas>> en su seno.” (Ayuso 2003, p.116). En este sentido, el autor plantea que la apertura de las instituciones penitenciarias a la comunidad implicaría que la reinserción no quedase limitada exclusivamente a los internos de tercer grado, sino que fuese concebido como un proceso permanente. 3. “Las críticas del concepto de reinserción estriban en la paradoja que supone educar para la libertad en un medio de no libertad y de coacción” (Aranda 2007, p.25).
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 65 En el ambiente carcelario, según Gallego et al. (2010), pueden producirse efectos contrarios a los deseados, ya que es complicado generar conductas de cooperación y respeto hacia los demás (internos, profesionales penitenciarios) y hacia la propia sociedad. “Por lo que se tiende a asociar el mundo de la prisión con una institución deshumanizadora y estigmatizadora. Una política resocializadora seria exigiría, aparte de la implicación y cooperación de toda la sociedad, una apuesta decidida del Estado acompañada de las necesarias dotaciones presupuestarias e inversiones importantes en medios, personal técnico cualificado que permitiera implantar programas diferenciados mínimamente eficaces. Pero no resulta pensable que estas condiciones puedan llegar a darse en los tiempos actuales.” (Gallego et al. 2010, p.88) Marcuello y García (2011) centran su atención en un dato revelador: “el 57.7% de las personas privadas de libertad que han reincidido, en el plazo de dos años o menos han vuelto a prisión” (p.55). Este dato pone en duda la eficacia del sistema penitenciario respecto al fin resocializador. En este sentido, plantean los autores que “la realidad penitenciaria presenta un doble fracaso tanto de las administraciones públicas como de la propia sociedad”, ya que, si el recluso cuenta y desarrolla una gran capacidad de adaptación al medio penitenciario, haciendo suyos los valores y las formas de vida de la subcultura carcelaria, en el momento de su libertad difícilmente se adaptará al entorno social normalizado, y caerá, de nuevo, en la práctica delictiva, y inevitable y consecuentemente, volverá a re-ingresar en prisión. Se trata pues, tomando en consideración dicha reflexión, de un fracaso estridente de la prisión respecto a su función reinsertadora, resocializadora. Según Marcuello y García (2011) la función reinsertadora en una institución de control extremo, como es la prisión, deja de tener todo el sentido y significado que lleva consigo y que se pretende establecer. De esta manera, expresan los autores que, hay una gran distancia entre el objetivo establecido
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 66 por la ley que se pretende alcanzar con la pena de privación de libertad, y entre el resultado tras éste: la “desocialización”. Como consecuencia, los autores se plantean la pregunta “¿Qué aporta la prisión?”. De ello se hablará en los siguientes apartados, pero llegados a este punto, se hará mención a algunos aspectos señalados por estos autores. “Sostenemos que la permanencia prolongada en los centros penitenciarios va a ocasionar, de modo inevitable, la consolidación de los fracasos anteriores y el anticipo reforzado de los fracasos futuros.” (Marcuello y García 2011, p. 50). Estos autores, a través del estudio realizado, obtuvieron respecto a los índices de reincidencia que, el 49% de la población reclusa ha tenido un ingreso previo en una prisión española, mientras que para el 51% es su primer ingreso en prisión. El fenómeno de la reincidencia lleva consigo un efecto <<nada deseable>>, tal y como señalan estos autores, y es que provocan un hacinamiento en las prisiones españolas. Consideran que, la solución a plantear para alcanzar el fin resocalizador, no sería la creación de nuevos centros penitenciarios o marco cárceles que no cuentan con una finalidad resocializadora, sino orientar las penas hacia las medidas alternativas al ingreso en prisión. “La prisión, por su propia dinámica, genera una inevitable <<fractura social>> que, al menos, pasa por la separación traumática del sujeto de su entorno, para integrarse forzosamente en un contexto social mucho más difícil y heterogéneo; agravando, en la mayoría de los casos, la propia problemática personal de los reclusos a partir de su ingreso en prisión.” (Marcuello y García 2011, p.57). Consecuentemente, todo ello conduce inevitablemente a lo que denominan Marcuello y García (2011) como principio de retroalimentación de la reincidencia penitencaria, por lo que es previsible y coherente que, vistos los
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 67 resultados que genera el actual sistema penitenciario, tal y como señalan Gallego et al. (2010), se planteen nuevos sistema que pretendan realmente la obtención de resultados en la línea de la reinserción, resocialización y reeducación de las personas presas. Para concluir este apartado, se considera apropiado recordar una reflexión realidad por De la Cuesta (1993), quien crítica la eficacia del concepto de resocialización del sistema penitenciario actual en España: “Si la meta resocializadora no sirve para prevenir el delito, si las condiciones de la vida en prisión son, además, incompatibles con un verdadero tratamiento penitenciario y si éste se demuestra un auténtico peligro para los derechos individuales de los internos ¿por qué se mantiene la resocialización? Las corrientes más críticas rápidamente ofrecen una respuesta: porque se trata de un mito, de un nuevo engaño dirigido a ocultar la realidad de la intervención penal cada vez más represiva y que, a través del discurso resocializador y terapéutico, bajo el manto de la "neutralidad" científica, logra dotar al castigo de una legitimación y apariencia de racionalidad de la que progresivamente carecía. En consecuencia, si la resocialización es un mito, una pantalla ocultadora de la realidad represiva, lo único coherente es su rechazo, el abandono del ideal resocializador.” (De la Cuesta 1993, p.11).
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 68 4. ESTUDIO EMPÍRICO A continuación, se van a analizar los discursos de los informantes que han participado en esta investigación. Los temas sobre los que se va a estructurar el estudio empírico son los siguientes: la percepción de la prisión, el trabajador social y la prisión, la coordinación entre profesionales y el proceso de reinserción social del preso. El objetivo es recoger en cada uno de los puntos la confrontación de discursos entre cada grupo de participantes, apoyándolos con algunos fragmentos que se considera importante incluir en el texto. 4.1. Percepción de prisión En este punto se expondrá, en primer lugar, la percepción o nivel de conocimiento que tienen los trabajadores sociales que han sido entrevistados y que trabajan en Centros Municipales de Servicios Sociales de Zaragoza, y en segundo lugar, el punto de vista que tienen los trabajadores sociales que trabajan en el Centro Penitenciario de Zuera sobre el grado de conocimiento de prisión en la sociedad en general. Finalmente, se plasmará la información facilitada por personas presas que se encuentran en Tercer Grado en las respectivas entrevistas realizadas. Por un lado, de los cinco trabajadores sociales entrevistados pertenecientes a los distintos Centros Municipales, todos refieren no contar con un “conocimiento real” sobre prisión, sino todo lo contrario, tienen una perspectiva muy limitada El T.S. Centro Municipal 3 manifiesta que: “Personalmente no puedo valorar la prisión porque no conozco, ni el funcionamiento, ni la organización. Simplemente he tenido algún contacto puntual con las profesionales”.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 69 El T.S. Centro Municipal 1 insiste sobre este tema explicando que: “Yo conozco o tengo una opinión sobre la prisión más como ciudadana que como profesional. Mi opinión sobre prisión, a priori, es como un lugar triste. Tengo una imagen muy confusa; por un lado, me imagino a personas peligrosas, y luego por otro a la pobre gente que está un poco por mala suerte. Insisto, tengo una idea muy superficial”. Por otro lado, de los cinco trabajadores sociales que trabajan en el centro penitenciario, cuatro señalan que a nivel social no se cuenta con un grado de conocimiento suficiente sobre prisión, sino que realmente se tiene una idea equivocada. T.S. Prisión C: “Se percibe la prisión como algo negativo, no existe un conocimiento real de la situación.” T.S. Prisión B: “Sociedad sin conocimiento exhaustivo: Parte de la sociedad piensa que la prisión es un medio hostil, sin derechos para el preso; la otra parte piensa que la prisión es un medio con muchos lujos.” Algunos de los profesionales que trabajan en el medio penitenciario, indican que hay una gran dificultad a la hora de dar a conocer la prisión, ya que es un medio muy cerrado que cuenta con una gran dificultad de acceso. Esto hace que sólo conozcan bien la prisión las personas que han trabajado en ella. En este sentido, el T.S. Prisión D explica que el conocimiento del medio penitenciario queda limitado a las personas que han tenido contacto previo y suficiente con la prisión, por lo que es difícil que exista un conocimiento verdadero y real sin conocer el funcionamiento institucional. Añade además
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 70 que, se trata de un medio muy cerrado y con unas limitaciones y características que no permiten darlo a conocer en profundidad. Sin embargo, de los cinco trabajadores sociales que respondieron al cuestionario hay una participante, la T.S. Prisión A, que discrepa con el resto, considera que la prisión sí se conoce lo suficiente a nivel social: “La sociedad conoce bastante la prisión. Facilidad de acceso y a participar en actividades de prisión (voluntariado, etc.). Siempre hay posibilidad de mejora, sobre todo de participación y voluntariado ajeno a prisión, pero en los últimos años la prisión ha experimentado grandes cambios de mejora.” En general, todos los presos entrevistados coinciden en que existe un gran desconocimiento social sobre la prisión, “muchísima desinformación y mala información”. Muchos de ellos afirman que realmente no se puede saber lo qué es y lo qué no es la cárcel hasta que no se ha estado dentro de ella. En relación con la opinión de las personas que han pasado por prisión, resulta llamativo que todas ellas refieren que su estancia en prisión no ha sido tan dura como siempre habían pensado, a excepción del momento de incorporación al medio penitenciario y durante los primeros meses de condena, lo cual sí supuso un impacto, según refieren. Resaltan de esta manera que, la prisión “les sorprendió, ya que siempre la habían imaginado mucho peor”. A la hora de explicar de los motivos por los cuales la estancia en prisión se hizo más llevadera y fácil, cada uno de los entrevistados coloca el énfasis en un elemento distinto (“el apoyo familiar, ser un preso privilegiado viviendo en unas condiciones favorables, contar con un trabajo o destino dentro de prisión, hacer uso de las actividades ofrecidas por el centro”), por lo que, se entiende que cada preso cuenta con unos elementos a los que “agarrarse” para llevar de la mejor manera su condena. Concretamente, la Persona presa 2 explica: “A mí la prisión me ha servido de mucho y he aprendido muchas cosas. Al principio reflexioné y asumí mi responsabilidad.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 71 Hay que ser consciente, ¿no? Digamos que ha servido para hacer un punto de inflexión en mi vida, que lo necesitaba. Mi familia siempre me ha apoyado”. La Persona presa 1 habla sobre esto, pero añade una idea importante para él, y es que, a pesar de estar bien y en condiciones buenas, no hay que olvidar la condición de preso: “Yo personalmente lo he pasado mal siendo un preso privilegiado, no me ha faltado nada material, ni cariño, ni nada, he contado con muchas comodidades que me han facilitado todo. Arropado siempre por mi familia, que es algo de lo que no todo el mundo puede presumir. Bien, pero preso, no hay que olvidarse”. Respecto a la función que, bajo el punto de vista de las personas presas, tiene la prisión, se pueden distinguir dos visiones muy diferentes y casi opuestas. En la primera de ellas se encuentran las dos personas presas que apoyan la idea resocializadora y reinsertadora de la prisión, y afirman que la responsabilidad de ser reinsertado está en manos de la propia persona presa. Así, se expresan: Persona presa 1: “Depende de la persona, el medio no es igual para unos que para otros. He visto gente que sale en libertad y vuelve a ingresar en la misma semana. Hay gente que hace de la prisión su medio y no puede vivir fuera de ese”. Además, la Persona presa 1 hace referencia a lo mencionado en la teoría respecto a la dificultad de reinserción de las personas muy prisionizadas, a las cuales no les impacta la entrada en prisión, seguramente porque no será su primer ingreso, sino que será un preso reincidente. Destaca así la realidad de que no todas las personas presas cuentan con las mismas posibilidades de ser reinsertado o resocializado, ya que hay diferentes maneras de que el preso se
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 72 adapte al medio penitenciario, de orientar su actitud y comportamiento durante su estancia en prisión y múltiples aspectos que inciden en dicha posibilidad. Persona presa 2: “Yo quise hacer un buen uso de la prisión, por eso me sirvió. He avanzado sin mirar atrás”. En el otro lado, se encuentra una perspectiva bien distinta respecto al tema. La Persona presa 3 y la Persona presa 4 consideran que la prisión cumple una función exclusivamente punitiva, y que la reinserción “no se alcanza, porque existe”. Concretamente, es importante reincorporar parte del discurso proporcionado acerca de la función que cumple la prisión, muy lejana a la de reeducar, reinsertar y resocializar a la persona presa: “¿Función reinsertadora? ¡No! Yo entré reinsertado ya. Aunque la prisión y la privación de libertad aíslan socialmente a las personas, yo creo. El sistema penitenciario español es represor, yo lo he visto, quizás no me haya tocado sufrirlo directamente (por mi situación privilegiada dentro del módulo), pero lo he visto. Que en el siglo XXI sucedan cosas de este tipo y haya un sistema tan represor… Eso no es reinserción, ni es trabajar a reglamento”. 4.2. El trabajador social y la prisión En este apartado, se analizará de manera paralela e independiente las intervenciones del Trabajo Social dentro de prisión, contando con la información facilitada por los profesionales del Centro Penitenciario, y las externas a prisión, con la proporcionada en las distintas entrevistas con los profesionales de los Servicios Sociales Comunitarios. Al final de este apartado, se incluirá la percepción y la experiencia que han tenido las personas presas respecto a las intervenciones profesionales del Trabajo Social.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 73 Trabajo social penitenciario4 En este sentido, la T.S. Prisión C afirma que el Trabajo Social dentro del contexto penitenciario juega un papel importante: “Es muy importante. Si bien es cierto que no se puede hacer todo lo que se debería por falta de personal” Se señala en todos los cuestionarios respondidos que, la importancia del Trabajo Social penitenciario alberga, sobre todo, en la valoración de la vinculación familiar del interno, indagación y aportación de la información sociofamiliar. La T.S. Prisión D explica que: “Nuestro papel principal es atender de manera directa a los internos, para tratar aspectos de cumplimiento de condena y regimentales o para demandas puntuales que tengan éstos. Se mantiene una cercana relación que permite obtener información directamente del propio interesado, y permite también valorar aspectos que sólo se pueden valorar a través de la entrevista. Pero existe igualdad importancia respecto al resto de profesionales del Equipo.” También se señala que dentro de las intervenciones del Trabajo Social intra-penitenciario habría que incluir la coordinación y comunicación profesional tanto interna como con servicios externos a prisión. En este sentido, mientras que la T.S. Prisión A refiere que “la mayoría de trabajadores sociales mantienen una buena coordinación y un método común de trabajo”, la T.S. Prisión E opina que “la coordinación es importante, si bien es cierto que es más difícil cuanto mayor es el número de trabajadores, y de volumen de trabajo.” La T.S. Prisión D menciona: 4 En este apartado se incluye información facilitada por los profesionales de la Institución Penitenciaria.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 80 T.S. Centro Municipal 4: “Resulta preocupante pero, lamentablemente, coordinación no existe. Yo soy partidaria de un trabajo en red, donde cada profesional pueda aportar información y visión propia.” Concretamente, el T.S. Centro Municipal 1 recalca la capacidad de comunicación y coordinación como una característica o peculiaridad de la profesión del Trabajo Social: “Yo siempre creo que los trabajos, y más con las situaciones familiares, han de ser globales, por lo que lo lógico es que existiera un itinerario. Es raro, ¿no? Si la prisión tiene como objetivo la inserción, hay unos servicios que trabajan eso, y no hay coordinación… Es extraño. Yo creo que todo lo que sea mayor coordinación, favorece todo. Estoy diciendo que lo ideal sería trabajar de manera coordinada, sin embargo, la realidad te empuja a no poder hacerlo (hoy en día no se favorece). También creo que somos una profesión que lo que podemos aportar es eso, un trabajo global, en red o visión global que otras profesiones no la tienen. Pero nos sentimos desbordados por el volumen de trabajo. Yo creo que a veces existe el riesgo de quedarnos en lo que nos pide la institución, y es importante hacer el esfuerzo.” El T.S. Centro Municipal 5 señala que todas las actuaciones o intervenciones profesionales que no se realizan de la manera que se debería perjudican al usuario, esto es, no trabajar de forma coordinada con el entorno sociofamiliar y con la persona que está dentro de prisión puede entrañar un riesgo. En palabras del informante “En este caso, la falta de coordinación sería un riesgo de fracaso en el proceso de reinserción”. El T.S. Centro Municipal 2 continúa explicando que lo ideal sería trabajar en red, con una coordinación firme y muy estrecha, no sólo entre trabajadores sociales, sino también con el resto de profesionales que pueden intervenir en el
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 81 caso de las personas que van a salir o han salido de prisión y trabajan para lograr la reinserción social. Concretamente: “Es muy importante el trabajo en red. Reuniones de trabajo en red, con diferentes profesionales, entre todos, aportamos cosas, no duplicamos, cada uno se centra en su parcela. La coordinación con Centro Penitenciario sería necesaria, o con el CIS. Pero el gran volumen impide la coordinación que se debería hacer, en detrimento del usuario.” La perspectiva sobre la coordinación profesional es diferente si la analizamos desde el punto de vista del trabajador social penitenciario. En primer lugar, llama la atención la falta de profundización y desarrollo, y brevedad en las respuestas que tienen que ver con la coordinación profesional. El gran volumen de trabajo, a pesar de la importancia que para los trabajadores sociales del Centro Penitenciario tiene la coordinación profesional, la impide casi por completo. Hecho que sucede también en el ámbito de los Servicios Sociales comunitarios (explicado anteriormente), sin embargo, en los anteriores entrevistas con los trabajadores sociales de Centros Municipales, se intuía una sensación de preocupación respecto al tema. Respecto a las respuestas ofrecidas en la pregunta “Importancia de la coordinación profesional en el Trabajo Social penitenciario”, habría que destacar que son muy similares. Todas ellas indican de una manera u otra que, la coordinación y comunicación profesional es importante, tanto entre los propios profesionales que trabajan en la Institución Penitenciaria, como con los servicios externos a prisión; sin embargo, afirman que lo es más en la Sección Abierta o Centros de Inserción Social. En este sentido, el T.S. Prisión D señala que: “Existen muchas posibilidades en lo que respecta a si los recursos son suficientes o no para la reinserción. Hay casos en los que sí y otros en los que no. En este sentido, surge una dificultad
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 82 para coordinarse con otros profesionales y conseguir adecuar los recursos, que son insuficientes.” El T.S. Prisión A explica que la coordinación es importante, pero no imprescindible siempre, ya que, es cierto que muchas intervenciones profesionales requieren de una coordinación estrecha, sin embargo, hay otras en las que cada profesional las lleva a cabo según su propio criterio y la coordinación no es imprescindible. El T.S. Prisión C habla de la coordinación, más que con servicios ajenos a prisión, con los profesionales de la propia prisión, y concretamente, con el personal del Equipo, donde los distintos profesionales acuerdan de manera consensuada cualquier tipo de intervención con las personas presas. Respecto a la coordinación interna entre las trabajadoras sociales de prisión, esta profesional señala que, mantienen una correcta y suficiente coordinación, además de un método común de trabajo. Los presos entrevistados, no hacen mucho hincapié respecto a la coordinación entre el Centro de Inserción Social y el Centro Penitenciario. Se limitan a explicar que no parece haber mucha coordinación entre estos dos servicios y que la información obtenida en prisión sobre las diferentes áreas y situación y evolución del preso no se tiene muy en cuenta en el CIS, o bien no llega, por diversos motivos. La Persona presa 3 parece pretender indicar que la información entre las dos instituciones no suele darse de manera muy fluida: “…parece que no cuentan con la información que han elaborado en prisión, se supone que tendrían que enviar nuestros expedientes, y en algunos casos no saben ni quiénes somos”. 4.4. El proceso de reinserción social del preso En este punto se procederá a analizar si existen suficientes recursos y servicios orientados a alcanzar la reinserción social de las personas reclusas. Así, se examinarán los discursos de los profesionales de los Servicios Sociales
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 83 comunitarios y los de prisión de manera independiente, y como en los anteriores apartados, se incluirá al final los ofrecidos por las personas presas. Primero de todo, recordar, como se ha señalado en la parte teórica de este trabajo que, según la legislación penitenciaria, el fin principal de las prisiones en España es la reeducación y reinserción de las personas presas, a través de las actividades y programas de tratamiento. Respecto al discurso ofrecido por los trabajadores sociales de Servicios Sociales comunitarios en las entrevistas, cabe destacar que, ninguno de éstos considera que la prisión en la actualidad cumple y desarrolla una función reinsertadora, sino más bien todo lo contrario, una función punitiva y de control. Si bien es cierto que, como señalan la mayoría, la visión que ofrecen respecto a este punto proviene más de un punto de vista personal que profesional, debido a la falta de conocimiento firme que tienen sobre el funcionamiento, organización e intervenciones de la Institución Penitenciaria. Los entrevistados señalan como déficits o debilidades en el proceso de reinserción diferentes aspectos, como la falta de coordinación y relación profesional, la carencia de recursos específicos para personas que han pasado por prisión, la baja o inexistente cualificación o formación profesional, o incluso el desconocimiento social y profesional que se tiene respecto al tema. Se concretan las diferentes explicaciones de éstos a continuación. Concretamente, para el T.S. Centro Municipal 1 la coordinación profesional es importante e imprescindible para poder culminar con éxito el proceso de reinserción social de la persona presa, sin embargo refiere: “La falta de coordinación, relación y comunicación entre los profesionales de prisión y los de Servicios Sociales comunitarios creo que es un déficit o debilidad respecto a la probabilidad de éxito de la reinserción plena de la persona presa.” Para el T.S. Centro Municipal 2 el déficit del proceso de reinserción es básica y principalmente la falta de formación o cualificación profesional.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 84 Además, comenta que la incorporación a un puesto de trabajo en el mercado laboral es una pieza clave para la reinserción de la persona ex presa. Señala que hoy en día, es lo que suele suceder, por lo tanto, se dificulta el alcance de la reinserción de muchas personas ex reclusas. El T.S. Centro Municipal 3 hace hincapié en la función de la prisión respecto a la probabilidad de “éxito” del proceso de reinserción de la persona presa. Señala que la prisión no cumple una función reinsertadora, sino una función de control y punitiva, por lo tanto, este es uno de los motivos por los que no considera que la reinserción pueda llevarse a cabo. “Aunque en las cárceles se intente trabajar el tema de la reinserción, no hay suficientes y apropiados recursos materiales, humanos. Además, pienso que hay hacinamiento en las prisiones, y eso no es una condición que favorezca la reinserción. Falta mucho por hacer…” Otro de los profesionales (T.S. Centro Municipal 4) entrevistados señala que la falta de recursos específicos es el principal problema que impide alcanzar la reinserción de estas personas. Todavía se agrava más este problema en el caso de las personas presas que no cuentan con red social y familiar, para el cual la Administración no ofrece recursos para ellas. Afirma que “los déficits son la falta de recursos específicos más las dificultades que puedan tener”. El T.S. Centro Municipal 4, añade también que, quizás el hecho de que los profesionales no conciban o no actúen concibiendo el proceso de reinserción como un proceso continuo, en el que se realizan intervenciones profesionales tanto dentro de prisión (intra), como fuera (extra), podría perjudicar la consecución de la reinserción. El T.S. Centro Municipal 5 considera que el desconocimiento profesional y social sobre aspectos relacionados con la prisión (funcionamiento, organización, tratamiento, reinserción, reeducación, recursos, etc.) no sólo
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 85 impide que se pueda alcanzar la reinserción, sino que también favorece la estigmatización social hacia las personas que han pasado por prisión: “Yo creo que un fallo que perjudica a lo que, como profesionales de los Servicios Sociales, podemos hacer respecto al proceso de inserción de estas personas es, por encima de todo, el desconocimiento, no solo social, sino también profesional acerca del mundo de prisión. Si a este desconocimiento le sumamos la falta de coordinación profesional… El resultado es nefasto. Creo que existe mucho desconocimiento profesional y también social, lo cual genera estigma social y alimenta el rechazo de la sociedad hacia este colectivo.” El tipo de respuesta ofrecida por parte de las trabajadoras sociales del Centro Penitenciario en los cuestionarios, es muy diferente a las ofrecidas por los profesionales de los Servicios Sociales comunitarios. En los cuestionarios, las respuestas fueron mucho más escuetas que en las entrevistas, quizás porque se realiza de forma escrita y no oral. A la pregunta “¿Crees lo que se está haciendo sirve para reinsertar?”, se obtuvieron respuestas no muy variadas, las cuales se podrían agrupar en diferentes grupos. En primer lugar, algunas trabajadoras sociales del medio penitenciario ponen el énfasis y la responsabilidad en el propio interno con el cual intervenir y reeducar y reinsertar. Tres de ellas mencionan la importancia que tiene la actitud y el interés de la persona presa a la hora de llevar a cabo y participar en las actividades y programas de tratamiento, y así pues, de colaborar en su propio proceso de inserción. T.S. Prisión C: “Con voluntad de los internos, los profesionales podemos ayudarles. Querer es poder.” Una de las informantes explica las dos actitudes extremadamente diferentes que puede tomar el recluso durante su estancia en prisión, algo parecido a dos perfiles de personas: (1) el preso muy prisionizado que no quiere contribuir con la institución ni colaborar en su propio proceso de
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 86 inserción, y (2) el preso “ejemplar”, el cual desarrolla una actitud y conducta colaboradora y participativa con la propia institución y en el tratamiento penitenciario. En palabras de esta informante: “Algunas personas pasan por prisión para cumplir su condena, sin embargo a otras, su paso por prisión les puede llevar a obtener aspectos positivos, como el aprendizaje de un oficio. Hay que trabajar su capacidad de que valoren estas oportunidades, que muchos no son capaces de ver mientras cumplen condena, ya que para ellos es un medio hostil. Aunque se trabaja con este objetivo, sin duda siempre será insuficiente.” En segundo lugar, una de las trabajadoras sociales encuestadas señala que el origen de las dificultades reside en las limitaciones con las que cuenta el medio penitenciario, ya que, según indica, no es fácil alcanzar la reinserción desde un medio tan complejo, limitado y cerrado como es el penitenciario, y donde además, las personas que llegan a él cuentan con múltiples y complejas problemáticas que de por sí, fuera de prisión, ya serían difíciles de abordar. Por último, dos de las informantes expresan que aunque lo que se está haciendo en la actualidad sirve para la reinserción, siempre hay posibilidades de mejorar, a través de la reflexión sobre lo que se está haciendo y la evaluación de los resultados obtenidos. Resulta interesante plasmar un fragmento de una de las respuestas ofrecidas a esta cuestión: “Si no creemos en nuestro trabajo, ¿qué sentido tendría hacer lo que hacemos?” Respecto a este tema, se plantea además otra cuestión: “¿Qué opinas sobre los recursos que ofrece la comunidad orientados a la reinserción?” Las profesionales emitieron respuestas en una línea similar, no se perciben diferencias notables en ellas. Todas ellas se limitan a responder afirmando que realmente no existen recursos específicos para las personas que salen de prisión, sino que estas personas cuentan con los mismos que el resto de
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 87 ciudadanos. Una de ellas explica que debido al descenso progresivo de los recursos existentes en la comunidad, es importante realizar un buen uso y gestión de ellos. Para analizar la cuestión de la reinserción social que tienen las personas presas que participan en este estudio, se tiene en cuenta la perspectiva y percepción que tienen sobre las actividades y programas de tratamiento penitenciario. Las declaraciones al respecto son muy diferentes o discrepantes. En primer lugar, la Persona presa2 manifiesta que existen multitud de actividades de tratamiento en prisión, que no sólo ayudan a evadir al preso de la realidad penitenciaria, sino también tienen una función reeducadora, reinsertadora o de cultura. Por su parte, la Persona presa 1 señala la existencia de actividades de tratamiento suficientes, teniendo en cuenta las limitaciones del entorno penitenciario. La Persona presa 4 relaciona las actividades de tratamiento con el sometimiento de la persona presa hacia la propia institución penitenciaria, por lo que considera que éstas no están orientadas a la resocialización, reinserción y/o reeducación social, aspectos que según refiere, no existen en prisión. Por último, la Persona presa 3 hace alusión al posible uso que pueden realizar los reclusos de las actividades de tratamiento como una estrategia para recibir beneficios de cara a permisos o al adelanto de la libertad. El siguiente aspecto a valorar por parte de los presos entrevistados, dentro de este apartado es, si existen suficientes y adecuados recursos para alcanzar la reinserción social dentro del sistema. Así, la Persona presa 1 insiste en que, al igual que sucede con las actividades de tratamiento, no es que haya una gran cantidad de recursos orientados a la reinserción del preso, sino que, teniendo en cuenta las limitaciones de un entorno tan restrictivo como es el penitenciario, podrían considerarse suficientes. Por su parte, la Persona presa 2 considera suficientes y adecuados los recursos existentes para alcanzar una reinserción social plena, además añade “Y quien vuelve a ingresar en prisión o reincide es porque ha hecho un mal uso de los recurso, no por falta de ellos”.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 88 La Persona presa 3 y la Persona presa 4 ofrecen una respuesta breve al respecto, consideran que se da una insuficiencia e inadecuación de recursos orientados a la reinserción social. Para concluir, se formula una pregunta final a los entrevistados presos: “Respecto a la reinserción y reeducación social, en tu caso personal, ¿consideras que la prisión ha jugado un papel positivo y/o negativo?”. El primer aspecto a destacar respecto a las respuestas es que ninguno de los cuatro entrevistados respondió que la prisión jugó un papel negativo respecto a su reinserción y resocialización, tal y como expresan algunos autores, insistiendo en que la prisión supone un espacio de desocialización más que de resocialización. Concretamente, mientras que la Persona presa 1 y la Persona presa 2 consideran que la prisión ha jugado un papel positivo en lo que a su reinserción y reeducación respecta, la Persona presa 3 y la Persona presa 4 responden que ha jugado un papel más neutral que positivo o negativo. Si bien es cierto que, la Persona presa 3 refiere haber obtenido “aspectos positivos de la prisión”, a pesar de no considerar que la prisión cumpla una función reinsertadora. 3.5. Aspectos a mejorar en la labor técnica del trabajo social En las siguientes líneas, se incluirán aquellos aspectos a mejorar respecto a la reinserción de las personas presas, considerados o propuestos por los propios profesionales entrevistados y encuestados. Los profesionales pertenecientes a los Servicios Sociales comunitarios señalan varios aspectos a mejorar en lo que, por un lado, a las actuaciones del Trabajo Social se refieren, tanto interno como ajeno a prisión, y por otro lado, al sistema penitenciario español en general. Llama la atención, que todos los trabajadores sociales de Centros Municipales, coinciden en los aspectos a mejorar en la labor del Trabajo Social: comunicación y coordinación profesional como elemento esencial en el proceso de reinserción social.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 89 Estos informantes fortalecerían las vías de comunicación y coordinación profesional entre los profesionales de prisión, de Servicios Sociales Comunitarios y del Centro de Inserción Social, como punto importante a mejorar; remarcan que es algo complicado, debido al gran volumen de trabajo con el que cuentan los profesionales, sin embargo, consideran que es imprescindible mejorar para alcanzar la plena reinserción social de las personas presas. Uno de ellos indica: “…propondría el trabajo en red continuo como estrategia o método de trabajo, que relacionase a los profesionales de prisión con los de fuera.” Uno de ellos relaciona la falta de coordinación con una de las principales causas que perjudican, e incluso a veces contribuyen al fracaso en el proceso de reinserción de las personas presas. Señala que, si la reinserción hay que entenderla como un proceso y no como algo que incluya intervenciones profesionales independientes (dentro y fuera de prisión), se requiere obligatoriamente de una coordinación profesional permanente entre los servicios sociales penitenciarios y los extra penitenciarios. Otro de los informantes habla de posibles mejoras en lo que respecta a los cauces de comunicación entre profesionales, concretamente por parte de los que trabajan en prisión hacia los que lo hacen en los Servicios Sociales, debido principalmente a que la comunicación del conocimiento específico sobre cada caso con el que cuentan los primeros, fomentaría y contribuiría en gran medida a las actuaciones que realicen los trabajadores sociales fuera de prisión, una vez la persona presa se encuentre en libertad. Uno de ellos explica: “Si saben que alguna persona presa va a necesitar apoyo, orientación, información por parte de trabajadores sociales, podría dirigirle, orientarle hacia el Centro de Servicios Sociales que le
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 96 Por otra parte, en discrepancia con lo explicado por muchos autores, ninguno de los cuatro entrevistados presos respondió que la prisión jugó un papel negativo respecto a su reinserción y resocialización. Como se ha dicho anteriormente, que la prisión no cumpla una función reinsertadora y reeducadora no impide que las personas privadas de libertad puedan obtener resultados positivos tras su estancia. En este sentido, las personas reclusas participantes en este estudio, destacan la importancia de que la estancia en prisión sirva para obtener resultados positivos, a pesar del impacto y consecuencias de la privación de libertad. La cárcel no es igual para todos, por lo tanto no genera las mismas consecuencias en cada individuo privado de libertad. No todos los presos tienen las mismas capacidades o posibilidades de afrontar un proceso de reinserción debido a aspectos como sus características personales, su motivación o su grado de prisionización. A modo de conclusión, es necesario subrayar la importancia de ofrecer una la formación específica al trabajador social respecto al tema de justicia y prisión durante el periodo universitario. El Trabajo Social Penitenciario es imprescindible en la reeducación, resocialización y reinserción de la persona presa a una sociedad en la que, desafortunadamente, no se facilita su integración.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 97 6. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA Bibliografía ALARCÓN, J., “El Tratamiento penitenciario en el primer decenio de la LOGP” en Revista de Estudios Penitenciarios, Extra 1 (1989), p. 11-23, ALONSO, L. E., La mirada cualitativa en Sociología. Fundamentos, Madrid, 2003. ANDER-EGG, Técnicas de investigación social, Síntesis, Madrid, 1997. ARANDA, M. J., Reeducación y reinserción social. Tratamiento Penitenciario. Análisis teórico y aproximación práctica, Ministerio del Interior. Secretaría General Técnica, Madrid, 2007. AVILES M., CUELLAR P., GÓMEZ P., HERNÁNDEZ C., JIMÉNEZ R., JURADO N., LÓPEZ A., MAGRO V., NAVAS L., REQUENA F., ROJAS S., SOLÍS F. Delitos y delincuentes, Editorial Club Universitario, Alicante, 2010. AYUSO, A., Visión crítica de la reeducación penitenciaria en España, Nau Llibres, Valencia, 2003. AYUSO, A., La intervención socioeducativa en el tratamiento penitenciario, Universidad de Murcia, 1999. BABBIE, E., Fundamentos de la investigación social, International Thomson Editores, Madrid, 2000. BERGALLI, R., Sistema penal y problemas sociales, Tirant lo Blanch alternativa, Valencia, 2003.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 98 CABRERA, P.J., “Exclusión social y prisiones” en Documentación Social. Revista de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada, número 161 (2011), p. 63. CARCEDO J., REVIRIEGO F., Reinserción, Derechos y Tratamiento en los Centros Penitenciarios, Amarú Ediciones, Salamanca, 2007. CARITAS DIOCESANA DE ZARAGOZA, La realidad penitenciaria de la Comunidad Autónoma de Aragón, Cáritas Española Editores, Madrid, 2009. CORBETTA, P., Metodología y técnicas de investigación social, Editorial Mc Graw Hill, Madrid, 2007. CID, J., “El sistema penitenciario en España” en Jueces para la Democracia número 45 (2002), p. 15-27. CONEJO, M., y MORA J. A., “Percepciones sociales de los Centros Penitenciarios y las penas de prisión” en Boletín Criminológico, número 105 (2008). CURBELO, E., LEDESMA, J.M., “Trabajo social y servicios sociales en el contexto institucional penitenciario. Aproximación a las cuestiones epistemológicas y metodológicas de la práctica profesional” en Documentos de Trabajo Social. Revista de trabajo y acción social, número 40-42 (2007), p. 239-274. DE LA CUESTA, J., “La resocializacion: objetivo de la intervencion penitenciaria” en Papers d'estudis i formació, número 12 (1993), p. 9- 21. GALLEGO, M., CABRERA, P., RÍOS, J., SEGOVIA, J. L., Andar 1 km en línea recta. La cárcel del siglo XXI que vive el preso, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, 2010.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 99 GARCÍA GARCÍA J., Drogodependencias y Justicia Penal, Ministerio del Interior, 1999, Madrid. GOBIERNO VASCO. Defenderse en la cárcel. Servicio de Publicaciones. 1989. HERNÁNDEZ, M. A., Trabajo Social Penitenciario y Postpenitenciario en Revista de Servicios Sociales y Política Social, número 16 (1989), p. 68-74. IBAÑEZ, J. Y ALVIRA, F. El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación, Alianza Universidad, Madrid 1986. MANZANOS BILBAO, C. Cárcel y marginación social. Hirugarren. Vitoria, 1991. MANZANOS BILBAO C., “Salir de prisión: la otra condena”, en Zerbitzuan: Gizarte zerbitzuetarako aldizkaria = Revista de servicios sociales, ISSN 1134-7147, Nº. 35 (1998). MARCUELLO C., y GARCÍA J., “La cárcel como espacio de de-socialización ciudadana: ¿fracaso del sistema penitenciario español?” en Portularia Vol. XI, Número 1 (2011), p. 49-60. PARDINAS F., Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales, siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 1993. PEÑAS, L., Resocialización. Un problema de todos. Universidad de Murcia, 1996. RACIONERO, F., El Trabajo Social en el Sistema Penitenciario, Revista de Servicios Sociales y Política Social, número 39 (1997), p. 75-84. RUIDÍAZ GARCÍA, C., “Los servicios sociales penitenciarios en la España democrática” en Portularia 4 (2004), p. 109-114. SÁNCHEZ, M., “Taller: prisiones” en Voluntariado y Trabajo Social, Universidad Pontificia Comillas, Madrid, 2001, p. 173.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 100 SÁNCHEZ GALINDO. El derecho a la readaptación social. Depalma. Buenos Aires, 1983. SANZ HERNÁNDEZ, A. Herramientas para la investigación de lo social en las organizaciones, Mira, Zaragoza, 2006. SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS, El sistema penitenciario español, Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Ministerio del Interior, Madrid, 2010 SECRETARÍA GENERAL DE INSTITUCIONES PENITENCIARIAS, Informe general de 2010, Ministerio del Interior. Secretaría General Técnica, Madrid, 2009. SILVEIRA, M., “Pensando el Trabajo Social desde el espacio carcelario” en Revista Regional de Trabajo Social, número 40 (2007), p. 49-56. SORIA, M. A., y ARMADANS, I., Efectos de la victimización sobre la percepción social de la prisión y las medidas alternativas en Papers, número 93 (2009), p.143-150. SOTO NAVARRO, S., “La influencia de los medios en la percepción social de la delincuencia” en Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, número 7 (2005). VALLES, M. S., Técnicas cualitativas de investigación social: Reflexión metodológica y práctica profesional, Editorial Síntesis, Madrid, 1997. VALVERDE, J., La cárcel y sus consecuencias, Editorial Popular, Madrid, 1997. ZARAGOZA, J., y GORJÓN F. J., “El tratamiento penitenciario español. Su aplicación” en Letras jurídicas. Revista electrónica de Derecho, número 3.
LA PERCEPCIÓN DE LA PRISIÓN Y DEL PROCESO DE REINSERCIÓN DEL PRESO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES SOCIALES 101 Webgrafía www.books.google es (Búsqueda de libros) www.dialnet.unirioja.es (Búsqueda de publicaciones, artículos, revistas, libros). www.instituciónpenitenciaria.es (Web de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, Ministerio del Interior, Gobierno de España). bddoc.csic.es:8080/isoc.do (Base de datos Bibliográficas del CSIC)