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Abstract

El concepto de belleza es un término ambiguo que despliega diversos significados atendiendo a la época y lugar en los que se contextualice. Así, de esta manera, la vivencia de la belleza de las mujeres en la Baja Edad Media (siglos XIII al XV), va a ser experimentada de una forma muy distinta de lo que es en la actualidad, con un punto en común: perseguir los cánones establecidos. Por un lado, las mujeres medievales utilizarán el “afeite” (maquillaje), el vestido y el adorno como instrumentos para autoafirmarse en un ambiente misógino que las negará y las excluirá de la esfera pública. Ante esta exclusión se reaccionará a través de un movimiento creativo que desarrollarán mujeres de todas las edades y estatus siendo criticado desde la opinión masculina. De este modo, por una parte tratadistas, moralistas, eclesiásticos, etc, considerarán a la mujer como sujeto pecaminoso(incluso demoníaco en algunos casos) que supondrá un peligro para la preservación de la castidad masculina, de manera que se crearán mitos y falsas supersticiones respecto al cuerpo femenino con el objetivo de mantener la distancia entre sexos. De otro lado, la Medicina también se ocupará de transformar la naturaleza corporal femenina en patológica, ideando falsas enfermedades y mitos que las mujeres podrían desechar atendiendo a su propia experiencia, y esto es lo que enunciará magistralmente Cristina de Pizán, figura trascendente en el Medievo con respecto al impulso de la causa femenina, puesto que invita a las mujeres a que se centren en su propia experiencia y desde ella desmientan toda falsedad. El acicalamiento, pues, constituirá un recurso femenino de vital importancia que tejerá redes relacionales creando una comunidad femenina, y que se constituirá en un saber que se transmitirá de generación en generación por vía oral: de madres a hijas, entre vecinas, parientas o amigas o a través de recetas escritas que se pasarán unas a otras. Existirán otras formas de transmisión; a través de cartas o bien de recetas compiladas en libros denominados Recetarios, en los cuales se recogerá este legado femenino de autoexpresión, no sólo registrando recetas para embellecer el cuerpo, sino también para sanarlo, puesto que las mujeres ejercerán la medicina dentro de sus hogares, conociendo las distintas propiedades de una serie de ingredientes de origen vegetal y animal, principalmente, para llevar a cabo la elaboración de preparados y ungüentos curativos. Se puede decir que esta fabricación de productos de salud y de belleza constituye un patrimonio dentro de la cultura femenina que sigue manteniéndose hasta nuestros días, puesto que las mujeres continúan arreglándose y cuidando su aspecto, yendo en la actualidad más allá del maquillaje o la vestimenta. El origen de la belleza y la búsqueda de la misma presenta muy diferentes lecturas culturales, desde la reacción femenina que la legitima frente a la opinión canónica de negación u ocultación de la misma, hasta la belleza como motivo de sufrimiento y distanciamiento en las relaciones personales. Se abre así un abanico de opciones y opiniones que permiten entender la belleza como un término polisémico, como fuente de poder, según algunos, o como explotación tiránica que reporta pingües beneficios, según otros. Coma Ferrer, Pilar; García Herrero, María del Carmen

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Trabajo Fin de Máster La construcción cultural del cuerpo femenino en la Baja Edad Media: Miradas sobre la belleza, la salud y la sexualidad Autora; Pilar Coma Ferrer Directora; Mª del Carmen García Herrero Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo, Universidad de Zaragoza Septiembre 2012 Tesina Máster Relaciones de Género 2 Índice Págs. 1. Resumen…………………………………………….………3 2. Marco teórico……………………………………………….4 3. Desarrollo de la tesina……………………………………...5 3.1. Introducción: Las lecturas de la belleza femenina de Wolf y Hakim…………………………………………………………………5 3.2. Mirada femenina en la Baja Edad Media: Cristina de Pizán……16 3.2.1. Introducción……………………………………………………….16 3.2.2. La metáfora de la ciudad…………………………………………....18 3.2.3. Ideas modernas en la obra de Cristina……………………………....19 3.2.4. Resumen y reflexión de la obra……………………………………..20 3.2.5. Conclusión…………………………………………………………. 3.3. El cuerpo femenino; salud y sexualidad desde el punto de vista médico y eclesiástico…………………………………………………...28 3.3.1. Introducción………………………………………………………..28 3.3.2. Desarrollo…………………………………………………………..28 3.3.3. Conclusión………………………………………………………….42 3.4. La belleza en la Baja Edad Media…………………………………43 3.4.1. Introducción………………………………………………………...43 3.4.2. Análisis de Recetarios de belleza…………………………………….44 3.4.3. Conclusión…………………………………………………………..53 4. Conclusiones………………………………………………...65 5. Bibliografía…………………………………………………..67 Tesina Máster Relaciones de Género 3 1. Resumen El concepto de belleza es un término ambiguo que despliega diversos significados atendiendo a la época y lugar en los que se contextualice. Así, de esta manera, la vivencia de la belleza de las mujeres en la Baja Edad Media (siglos XIII al XV), va a ser experimentada de una forma muy distinta de lo que es en la actualidad, con un punto en común: perseguir los cánones establecidos. Por un lado, las mujeres medievales utilizarán el “afeite” (maquillaje), el vestido y el adorno como instrumentos para autoafirmarse en un ambiente misógino que las negará y las excluirá de la esfera pública. Ante esta exclusión se reaccionará a través de un movimiento creativo que desarrollarán mujeres de todas las edades y estatus siendo criticado desde la opinión masculina. De este modo, por una parte tratadistas, moralistas, eclesiásticos, etc, considerarán a la mujer como sujeto pecaminoso (incluso demoníaco en algunos casos) que supondrá un peligro para la preservación de la castidad masculina, de manera que se crearán mitos y falsas supersticiones respecto al cuerpo femenino con el objetivo de mantener la distancia entre sexos. De otro lado, la Medicina también se ocupará de transformar la naturaleza corporal femenina en patológica, ideando falsas enfermedades y mitos que las mujeres podrían desechar atendiendo a su propia experiencia, y esto es lo que enunciará magistralmente Cristina de Pizán, figura trascendente en el Medievo con respecto al impulso de la causa femenina, puesto que invita a las mujeres a que se centren en su propia experiencia y desde ella desmientan toda falsedad. El acicalamiento, pues, constituirá un recurso femenino de vital importancia que tejerá redes relacionales creando una comunidad femenina, y que se constituirá en un saber que se transmitirá de generación en generación por vía oral: de madres a hijas, entre vecinas, parientas o amigas o a través de recetas escritas que se pasarán unas a otras. Existirán otras formas de transmisión; a través de cartas o bien de recetas compiladas en libros denominados Recetarios, en los cuales se recogerá este legado femenino de autoexpresión, no sólo registrando recetas para embellecer el cuerpo, sino también para sanarlo, puesto que las mujeres ejercerán la medicina dentro de sus hogares, conociendo las distintas propiedades de una serie de ingredientes de origen vegetal y animal, principalmente, para llevar a cabo la elaboración de preparados y ungüentos curativos. Se puede decir que esta fabricación de productos de salud y de belleza constituye un patrimonio dentro de la cultura femenina que sigue manteniéndose hasta nuestros días, Tesina Máster Relaciones de Género 4 puesto que las mujeres continúan arreglándose y cuidando su aspecto, yendo en la actualidad más allá del maquillaje o la vestimenta. El origen de la belleza y la búsqueda de la misma presenta muy diferentes lecturas culturales, desde la reacción femenina que la legitima frente a la opinión canónica de negación u ocultación de la misma, hasta la belleza como motivo de sufrimiento y distanciamiento en las relaciones personales. Se abre así un abanico de opciones y opiniones que permiten entender la belleza como un término polisémico, como fuente de poder, según algunos, o como explotación tiránica que reporta pingües beneficios, según otros. 2. Marco teórico La Tesina aborda cuestiones centradas en la construcción cultural del cuerpo femenino en la Baja Edad Media (siglos XIII al XV), siendo éste el objeto principal de estudio. Para ello me he apoyado en una serie de fuentes bibliográficas primarias y secundarias previamente seleccionadas. He optado exclusivamente por las fuentes escritas, puesto que las iconográficas –que sólo he mencionado en contadas ocasiones de modo ilustrativorequieren una formación específica que sobrepasa el marco del trabajo propuesto, ya que al abordar el estudio de una tabla gótica, por ejemplo, habría que considerar los cánones de belleza pictórica que utilizan las distintas escuelas europeas (flamenca, borgoñona, romana, etc.). Para profundizar en el objetivo central de mi indagación, he investigado una serie de cuestiones, de problemas específicos, que giran en torno al mismo: análisis de “miradas” existentes en la época dirigidas hacia la mujer, investigando tanto ejemplos de miradas masculinas como femeninas. Por una parte he querido investigar las opiniones y discursos masculinos respecto al cuerpo femenino apoyándome en fuentes primarias como las obras de Francesc Eiximenis: Lo libre de les dones, de Hernando de Talavera: Del vestir y el calzar o de Giovanni Boccacio: Las mujeres preclaras, entre otros. En lo tocante a las fuentes secundarias he utilizado mucha información recopilada, entre otros autores y autoras, por Paloma Moral de Calatrava en La mujer imaginada o por Danielle Jacquart y Claude Thomasset en Sexualidad y saber médico en la Edad Media, entre otras, pues se trata de estudios que se centran en la mirada hacia la mujer medieval desde un punto de vista médico. Tesina Máster Relaciones de Género 5 El punto de vista femenino ha sido estudiado fundamentalmente a partir de La ciudad de las damas de Cristina de Pizán, escritora profemenina que plasma una mirada solidaria hacia sus compañeras, mujeres que desde todos los ámbitos masculinos son infravaloradas o menospreciadas. Así mismo, y dentro de este ambiente proclive a las mujeres he podido encontrar algún escritor profemenino como Juan Rodríguez del Padrón, quien, en sus obras, transgrede el discurso misógino “oficial” en pro de la causa de la mujer. La belleza como objeto de estudio será otro de los temas abordados en la Tesina, considerando objetivo específico el averiguar los significados que ésta adquiere en el Medievo y cómo se ha transformado la visión de entonces respecto a la de la actualidad. Para ello he utilizado una fuente relevante y significativa, los recetarios de belleza como Flors del Tresor de la beutat y el Manual de mugeres en el cual se contienen reçeutas muy buenas. A partir de los recetarios, fuente fundamental de cultura femenina, he extraído conclusiones acerca de la vivencia de la belleza de las mujeres bajomedievales. 3. Desarrollo de la Tesina 3.1. Introducción: Las lecturas de la belleza femenina de Wolf y Hakim. Según la Real Academia de la Lengua Española el concepto belleza, en primer término, queda definido cómo: la propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas. En segundo término aparece como: mujer notable por su hermosura…Esta última definición me llama la atención, y me suscita toda serie de preguntas, ¿Por qué mujer y belleza? ¿La unión de ambos conceptos es natural y universal, sabida por todas y todos?, ¿o es una construcción social y cultural dictada por algunos con fines determinados? ¿Es la belleza cambiante? ¿Cómo afecta a las mujeres?... A partir de aquí empieza mi investigación acerca de la belleza, de cómo viven las mujeres este concepto, ya que el término tiene más que ver con ellas que con ellos, de cómo se extiende a sus cuerpos, a la expresión de su sexualidad, a las relaciones personales a un nivel íntimo. Tesina Máster Relaciones de Género 6 En esta introducción he escogido a dos autoras que explican su percepción de la belleza en la sociedad actual desde distintos puntos de vista. A lo largo de la tesina daré un salto importante al pasado adentrándome en la Baja Edad Media cristiana y en cómo se vivía la belleza en esa época, introduciéndome en su origen y corroborando que esta idea abstracta y valorada en la actualidad, tenía otras pretensiones y era experimentada por las mujeres de una manera muy distinta de la que se percibe hoy en día. “Para presumir hay que sufrir” sostiene un refrán tradicional. “Las mujeres deben trabajar para ser bellas” (W.B. Yeats)1 ¿A qué mujer no le han dicho o no ha oído estas frases? Así comienza uno de sus capítulos la escritora Naomi Wolf, quien va a cuestionar el concepto de belleza que plantea la sociedad y acuñar así mismo el llamado mito de la belleza, que da título a su libro. El mito de la belleza, para esta autora, se basa en que la cualidad llamada “belleza” tiene existencia universal y objetiva. Las mujeres deben aspirar a personificarla y los hombres deben aspirar a poseer mujeres que la personifiquen. Es un imperativo para las mujeres, pero no para los hombres, y es necesaria y natural, porque es biológica, sexual y evolutiva. Los hombres luchan por poseer mujeres bellas, y las mujeres bellas tienen mayor éxito reproductivo que las otras2. Alega, pues, que el mito sostiene un componente puramente biológico de lo que es la belleza, las mujeres bellas tienen mayores aptitudes para que puedan tener una pareja, ya que es algo innato que poseemos en nuestro ADN. Pero ¿qué se esconde detrás de esta imperturbable e incuestionable selección natural entre las mujeres atendiendo a su belleza?. La belleza, sostiene Wolf, es un sistema monetario, y como cualquier economía, está determinada por lo político, con la finalidad de mantener la dominación masculina. El hecho de asignar valor a la mujer dentro de una jerarquía vertical y según pautas físicas impuestas por la cultura es una expresión de las relaciones de poder3 . Estas pautas físicas de belleza son impuestas como universales por la sociedad occidental, sin embargo esta universalidad se viene abajo cuando la belleza es valorada desde otros parámetros y en otros contextos culturales como por ejemplo entre los 1WOLF, Naomi, El mito de la belleza, Emecé, Barcelona, 1991, p. 283. 2 Ibíd., p. 15. 3 Ibíd., p. 16. Tesina Máster Relaciones de Género 7 miembros de la tribu woadaabe de Nigeria, en la que la tribu tiene como obsesión la belleza masculina4, de modo que la belleza queda reducida a una mera cuestión social, cultural y en el caso occidental, como dice la autora, a una cuestión política. Esta construcción cultural de la belleza que plantea Wolf, es puesta en tela de juicio desde otros puntos de vista. La socióloga Catherine Hakim proyecta una visión de lo bello como un concepto universal, considerándolo además como tangible y medible. Reconoce así mismo la subjetividad de la belleza, dado que cada cual tiene sus preferencias y gustos, sin embargo, atendiendo a varios estudios para averiguar si la belleza se ve de la misma manera en todo el mundo, llegó a la conclusión de su universalidad. Señala que hay excepciones, las culturas primitivas de las selvas de la cuenca amazónica, tribus aisladas que han tenido poco contacto con el resto del mundo, y que manifiestan conceptos claramente distintos sobre lo que es bello o atractivo en un rostro5. Continúa diciendo, sus nociones de belleza tienen poco que ver con los conceptos estéticos de países tan desarrollados como Japón y Estados Unidos6. Según Hakim la belleza es algo universal, que toma como referencia el ideal de belleza de países económicamente desarrollados. Yendo más allá del aspecto biológico o constructivista desde el que se concibe el concepto de belleza cabe preguntarse, ¿qué importancia tiene en la sociedad? ¿posee o carece de valor? y si lo posee ¿tiene alguna finalidad?. Según esta socióloga la belleza cobra un valor de importancia vital, su planteamiento parte de que el que una persona nazca guapa va a ser un reporte y ventaja a lo largo de su vida, puesto que le va a proporcionar más atenciones por parte de los demás, en consecuencia va a aprender más rápido, y va a tener más éxito que una persona que no sea guapa. Nuestros éxitos o fracasos van a depender en buena medida de nuestro físico. Para medir el nivel de atractivo que posee una persona va acuñar el concepto de capital erótico y éste va a recoger una serie de elementos estéticos, visuales, físicos, sociales y sexuales que 4 Ibíd., p. 17. 5HAKIM, Catherine, Capital erótico: el poder de fascinar a los demás, Debate, Barcelona, 2012, p. 34. 6 Ibíd., p. 35. Tesina Máster Relaciones de Género 8 resultan atractivos para los otros miembros de la sociedad, especialmente los del sexo opuesto, en todos los contextos sociales7. La autora anima a hacer una inversión en el capital erótico, si en realidad va a mejorar nuestras vidas, de modo que se puede comprar invirtiendo en odontología cosmética, cirugía plástica, cuota en un gimnasio o un entrenador personal8. El mensaje que transmite es el siguiente: no hace falta que seas guapo, pues la belleza es un bien que se puede adquirir, así mismo una mujer o un hombre que no lo sean pueden esforzarse para convertirse en lo que ella llama, belle laide o beau laid, el que una persona se vuelve atractiva gracias al arte con el que se presenta y acicala, afirma que requiere esfuerzo y tiempo, y alude a una fundadora de cosmética moderna que repite: “no hay mujeres feas, sólo perezosas”9. Por tanto si una mujer no llega a convertirse en lo que debería ser, siendo este “debería” lo que se establece como aceptable y natural en la sociedad, el canon de belleza impuesto, es porque es dejada. Este planteamiento, a mi juicio, promueve un juego de competitividad, en la búsqueda del siempre más y mejor, en llegar a convertirse en, en llegar a convertirse ¿en qué? y ¿con qué finalidad?. En una sociedad que fomenta la competitividad entre unos y otros, parece complicado que una persona se acepte tal cual es, es decir, que acepte la unicidad que le corresponde, que le hace diferente y que a su vez le permite complementarse y enriquecerse con los demás. En el caso de la belleza, el rechazo de nuestros cuerpos, y de algunas de las partes que los conforman porque no son lo suficientemente “buenos” y “aceptables”, conlleva la idea de que han de ser reemplazados por algo externo e impuesto, con represalias si no es cumplido; algo que sí es considerado más aceptable, o mejor aun, más deseable a los ojos expectantes de quienes los observan. La competitividad genera una distancia, una separación con el otro, creando así la ilusión de obtener algo, estableciendo un mundo en el que unos y otros son enemigos así las mujeres, frente a otras mujeres de capital erótico elevado, pueden sentir envidia entre ellas10, y no es que se pueda provocar envidia, es que se provoca, pues esta es una de las finalidades de la estructura patriarcal en sus relaciones de dominación, crear la ilusión de 7 Ibíd., p. 26. 8 Ibíd., p. 36. 9 Ibíd., p. 115. 10 Ibíd., p. 119. Tesina Máster Relaciones de Género 9 competitividad entre las mujeres para obtener algo a cambio, ¿aceptación?, ¿valoración?, ¿aprobación?, ¿amor?, ¿autoestima?. La competencia entre las mujeres, pues, crea división entre ellas estableciendo una brecha que se extiende entre las generaciones de mujeres mayores y jóvenes. Se puede observar en la sociedad que el proceso de envejecimiento no es acogido de buena gana, ni admitido especialmente entre las mujeres. Esto se debe a que con el paso del tiempo ellas adquieren mayor poder y que los lazos entre generaciones deben cortarse invariablemente: las mujeres maduras temen a las más jóvenes y éstas temen a las mayores11 . Volviendo al concepto de belleza que expone Hakim, parece que la inversión en el mismo nos promete un futuro más ventajoso, es un bien al que podemos acceder todos y todas, señala el esfuerzo y tiempo como factores imprescindibles para obtenerla, sin embargo otro factor muy importante que se le escapa a la autora y que no todo el mundo tiene es el factor económico. El capital erótico es un bien de consumo que no todos pueden adquirir. Un ejemplo de ello es la cirugía estética, la especialidad médica de más rápido desarrollo que se encuentra en auge en nuestra sociedad actual. Nos encontramos en la era quirúrgica12. La cirugía reporta beneficios, y estos se centran en el mejorar el aspecto de una persona que tiene un complejo, frente a este, se dice, es mucho más eficaz que muchos años de terapia y psicoanálisis13. Esta rama médica puede reportar beneficios, sin embargo autoras como Wolf alegan una dura crítica a la cirugía, pues parte de que esta industria contribuye a perpetuar el mito de la belleza, por lo tanto a favorecer la manipulación del cuerpo femenino. Para llevar a cabo esta manipulación se relaciona lo sano con lo hermoso, lo enfermo con lo feo, de modo que aquella mujer que no se ajusta a los parámetros de belleza, no es saludable. La alternativa, curarse mediante la posibilidad de comprar la belleza14. Wolf añade un dato interesante al respecto, el doctor Arthur K. Balin, presidente de la Asociación Norteamericana Contra el Envejecimiento, declaró al New York Times que 11WOLF, Naomi, El mito de la belleza, Emecé, Barcelona, 1991, p. 17. 12 Ibíd, p. 229. 13 HAKIM, Catherine, Capital erótico: el poder de fascinar a los demás, Debate, Barcelona, 2012, p. 122. 14 WOLF, Naomi, El mito de la belleza, Emecé, Barcelona, 1991, p. 286. Tesina Máster Relaciones de Género 16 donde se aglutinan daños psicológicos y físicos, provocando un dolor, dolor por la belleza, dolor por la no aceptación, afectando a la calidad de sus vidas. Así pues lo que en este momento, en la sociedad actual, la belleza puede vivirse como moneda de cambio según algunos o sufrimiento según otros, mi objeto de análisis en las siguientes partes que conforman esta investigación, va a centrarse en adentrarme en los orígenes del concepto belleza, situarme así en la Baja Edad Media, e investigar además la expresión de la sexualidad del cuerpo femenino y cómo es concebido desde la religión y medicina, instituciones hegemónicas para la comprensión del mundo y de los cuerpos en esa época. 3.2. Mirada femenina en la Baja Edad Media: Cristina de Pizán 3.2.1. Introducción Durante la Edad Media, la mujer quedará dominada por el discurso y tratamiento misógino, bases de una sociedad patriarcal. El cuerpo femenino se encontrará en el punto de mira de hombres; religiosos y médicos principalmente, siendo objeto de debate y polémica, dando lugar a opiniones divergentes, y convergiendo todas bajo el principio de imperfección e inferioridad que les correspondía a ellas por el simple motivo de pertenecer al sexo femenino. La mujer será considerada como un “macho fallido”44, un ser que no cumple con los requisitos para identificarse como hombre, referente a seguir. Así lo expondrá Aristóteles, filósofo que ejercerá una notable influencia durante la Edad Media, marcando un antes y un después en el tratamiento hacia las mujeres. Escritores y enciclopedistas serán influidos por la visión aristotélica y continuarán promulgando el odio y el temor a las mujeres en sus escritos. Sin embargo, a pesar del peso que pudieron ejercer, se dieron a conocer otros autores y autoras que no compartían estas teorías y que con la valentía y determinación de transgredir la norma patriarcal, crearon un discurso profemenino proveniente de la firme convicción de reconocer a la mujer como igual al hombre y viceversa. Así se descubren valiosos tesoros, con las exposiciones de escritores y escritoras que defienden tales convicciones. Una de ellas será Cristina de Pizán, quien dará un gran paso a favor de la mujer, establecerá un feminismo inicial o pre- 44 LE GOFF, Jacques y TRUONG, Nicolas, Una historia del cuerpo en la Edad Media, , Paidós orígenes, Barcelona, 2005, p. 49. Tesina Máster Relaciones de Género 17 feminismo, si es que puede llamarse así, que voy a tratar de analizar en su obra La ciudad de las damas, repleta de ideas progresistas dada la época en la que fue escrita. La pretensión de la obra es la de derogar los argumentos que sustentan la misoginia en la que se encuentra sumida la sociedad en la Edad Media invitando a las mujeres a centrarse en su propia experiencia como tales, verdad indiscutible, y que la examinen frente al discurso promulgado por los varones45. A mi juicio esta es la propuesta que Cristina va a desarrollar en La ciudad de las damas, en la que se puede observar la modernidad de ideas que despliega y una fuerte crítica al medio patriarcal. Lectura inusual que responde al cuestionamiento de unos preceptos considerados verdades universales. El espíritu crítico al que responde Cristina puede deberse a su crecimiento y educación en una familia culta en la que sus planteamientos remiten a la experiencia constituyendo esto un enfoque avanzado46. Su padre, gran sabio y filósofo, la impulsó a que estudiara y a que creyera que por dedicarse a ello no pensaba que fuera a valer menos. Por parte de su madre consideraba que tenía que dedicarse a las tareas que le correspondían y eran habituales en las mujeres. La autora dará importancia a las dos posturas que sus padres pretendían enseñarle, y así, puede observarse en su obra esta idea en la que tan importante es el sustento intelectual como el nutricio, cuando Cristina se encuentra escribiendo, su madre la llama a cenar. Tiene inclinación por la ciencia y considera las tareas realizadas por mujeres de la misma importancia que la primera. De hecho Cristina defiende con gran determinación las tareas desempeñadas por la madre; dar la vida, nutrir, cuidar del cuerpo de los suyos, educar, enseñar a vivir47 . A pesar de que su madre se opuso a la educación intelectual de su hija considerando apropiadas para ella el aprendizaje y desarrollo de las labores que le correspondían por su condición sexual, Cristina le tiene un gran respeto: su madre fue grande y más valerosa que Pentesilea, heredó de ella la dignidad de la virtud, y en su infancia la amó con alegría, la cuidó dulcemente y gracias a ella creció48, y de este modo pudo enfrentarse a las desventuras de la 45Cristina de PIZÁN, La ciudad de las damas, ed. a cargo de Marie-José Lemarchand), Madrid, Siruela, 1995, p. 22. 46Ibíd., p.13 (Prólogo). 47 VINYOLES, Teresa y COMAS, Mireia, “Madres e hijas: pensando en Christine y su madre”, Mujeres y espacios urbanos, Homenaje a Cristine de Pizan 1405-2005, Laya nº 27, 2002, p. 63. 48 Ibíd., p. 63. Tesina Máster Relaciones de Género 18 vida con las que le tocó lidiar; la muerte de su esposo, la crianza de sus hijos, el cuidado de su madre, el convertirse en cabeza de familia, etc. Reconoce en su madre a la maestra que le enseñó a caminar en un mundo de inseguridad, en una sociedad pensada por y para los hombres49 en el que las mujeres solas, contra las que se arremetía, tendrán que tomar las riendas de su propia vida para seguir adelante, actitud que predicará Cristina invitando a las mujeres a que lo hagan. La ingeniosa Cristina seguirá una serie de pasos, que le conducirán a desarrollar finalmente su objetivo: reafirmar la verdad femenina, valorarla, dignificarla y anular el planteamiento misógino varonil, y todo ello a través de la construcción de una ciudad, y del apoyo de tres damas que le servirán de sostén y de guía en su fin. 3.2.2. La metáfora de la ciudad La creación de la ciudad es una original metáfora en la que a través de la misma Cristina va a “sentar las bases” y a construir, con el soporte de tres damas, un espacio seguro en el que al igual que las amazonas, a las que nombrará, sólo residirán mujeres, libres del sexo masculino, libres de la violencia e injurias que los hombres han podido verter sobre ellas. Serán acogidas aquellas mujeres que destaquen por su valía, independientemente de su carácter divino, sagrado, mitológico o real, o por sus extraordinarias cualidades o invenciones, damas que merecen un espacio digno en el que vivir. Un lugar protegido y cerrado sólo para ellas, y cuya clausura es la que las libera para resistirse a la violencia. Además, la ciudad se convierte en un espacio de elogio a las mujeres autónomas que desean otra vida distinta fuera de la autoridad familiar o marital, adaptándose a la única salida para aquellas que se niegan a lo impuesto: las abadías, lugares en los que poder recibir estudios o llegar a ser ellas mismas. Esta idea que asocia la clausura con una forma de liberación personal, también se traslada al cuerpo en cuanto a mantener la castidad teniendo relaciones sólo y únicamente con una finalidad reproductiva por una parte, y por la otra para no limitar su vida al matrimonio siguiendo el camino de su autorrealización. Otra característica del libro es el continuum de mujeres que Cristina escoge, la mayor parte destaca por su valía, llegando a la conclusión de que para una mujer todo es posible, y 49 Ibíd., p. 59. Tesina Máster Relaciones de Género 19 que no existe actividad física o intelectual con la que no pueda enfrentarse añadiendo que el libro que escribe es para todas las mujeres, porque todas las que quieran desarrollar sus cualidades pueden ser acogidas como damas en su ciudad50. Como indica Marie José Lemnarchand, la labor más valiente que lleva a cabo Cristina de Pizán en la realización de la obra, es la de promover, elevar y levantar como una verdadera fortificación la imagen del cuerpo femenino, sano y hermoso, como fuente inagotable de confianza. La verdad de la experiencia de su propio cuerpo libera a la mujer51 desmintiendo los mensajes y afirmaciones que los hombres han hecho sobre él desde dos poderosas instituciones como fueron la Iglesia y la Medicina, dos instituciones dirigidas por hombres. 3.2.3. Ideas modernas en la obra de Cristina Algo importante para observar en el ensayo son las ideas modernas que Cristina utiliza, que se clarifican a lo largo de la obra, abordando distintos temas tales como las cualidades intelectuales de la mujer y su derecho a la educación52. Si se compara su visión con la de escritores de su época tales como Boccaccio -contraste que muestra Marie Jose Lemarchand-, se advierte que este escritor tiene una visión de la mujer pesimista e indigna por definición, de modo que se enaltece en la medida en que llega a ser un remedo del varón53. Así puede observarse en el De claris mulieribus, libro en el que Bocaccio se ve a sí mismo como innovador por escribir una obra dedicada a las mujeres, ya que lo habitual en la época era escribir acerca de hombres ilustres. Sin embargo esta modernidad queda atrás cuando se compara con La ciudad de las damas. En el De claris mulieribus se menciona a mujeres cuyas hazañas las han hecho importantes, no obstante esta consideración queda anulada al centrarse en los defectos que poseen, y en el principal de todos ellos: el hecho de que no son hombres, y eso las convierte en seres inferiores. 50 Ibíd., pp. 30-33(Prólogo). 51 Ibíd., p. 43 (Prólogo). 52.Ibíd., p.42 Ibíd., p. 43 (Prólogo). 53Ibíd., p. 32 (Prólogo). Tesina Máster Relaciones de Género 20 Estas apreciaciones pueden observarse en sus exposiciones; “bien debido a la debilidad de su sexo, bien porque tengan una opinión de sí menos buena, la mujer es un animal muy desconfiado54”, “desmintiendo su sexo, llevó a cabo muchas obras grandes e ilustres”, “con fuerza y audacia viril,(…)demostró su mucha valía”55, “¿qué podemos pensar sino que por un error de la naturaleza creadora al cuerpo, al que Dios infundió una magnífica alma varonil, le fue dado el sexo femenino?”56. Las proezas femeninas, aunque son expuestas, no son valoradas plenamente debido a su condición de mujeres, y aquí radica la diferencia de esta obra con la de Cristina, quien alaba las cualidades y empresas emprendidas por mujeres por el hecho de serlo. Un rasgo importante en la escritura de la autora es el hecho de que visibiliza a la mujer a través del discurso, al nombrar no sólo al hombre en abstracto sino que menciona al hombre y a la mujer, una visibilización que ha de tenerse muy en cuenta en la época y una tarea que todavía se pretende como objetivo en la actualidad desde muchos colectivos feministas e instituciones públicas que se ocupan de la igualdad. 3.2.4. Resumen y Reflexión de la obra Cristina se halla sumida en una pena cuando descubre a través de otros escritores de su tiempo las opiniones negativas que vierten hacia el sexo femenino convirtiéndolo en un ser indigno y abyecto, en una obra abominable, una vasija que contiene el poso de todos los vicios y males, como si la naturaleza hubiera engendrado monstruos.57 Hundida en la tristeza de encontrarse dentro de su cuerpo de mujer, y lamentándose a Dios, se le aparecen tres damas que representan tres figuras alegóricas importantes: Razón, Derechura y Justicia, con la intención de sacarla de la ignorancia en la que se encontraba inmersa, haciéndole llegar el mensaje de que ella edificará una ciudad en la que únicamente habitarán mujeres ilustres y dignas58, y será la dama Razón la que le 54 BOCCACCIO, Giovani, Mujeres preclaras, ed. De Violeta Díaz-Corralejo, Madrid, Cátedra, 2010, p. 283. 55 Ibíd., p. 232. 56 Ibíd., p. 234. 57 Cristina de PIZÁN, La ciudad de las dama, ed. a cargo de Marie-José Lemarchand, Madrid, Siruela ,1995,p. 7. 58 Ibíd., p. 12. Tesina Máster Relaciones de Género 21 comunicará esto, haciendo alusión al reino de las Amazonas, mujeres que también crearon una “ginecotopía”, una ciudad únicamente para mujeres, que siempre permanecerá floreciente; pese a la envidia de sus enemigos, y que resistirá muchos asaltos, sin ser jamás tomada o vencida59. Libro I Se puede observar que cada figura alegórica que Cristina ha elegido encarna una faceta de la erudición y el saber, cualidades consideradas en esa época masculinas. Razón responde a un talante intelectual, Derechura al conocimiento del bien y el mal, y Justicia a la distribución de bienes sin favoritismos y rechazo de todo vicio. Tres damas cuya esencia es la de vislumbrar una correcta y virtuosa moral. Observo que esta moral virtuosa que poseen las tres damas, es la que según Cristina tienen las mujeres de forma innata. Existen, pues, cualidades propias de hombres y de mujeres según su Naturaleza. Este concepto, Naturaleza, va a ser muy repetido a lo largo de toda la obra y Cristina va a referirse al mismo como si fuera una persona. Así pues, las mujeres son dulces y amables, poseen una dulzura infantil, una bondad natural60, son tendentes a llorar, tienen el don de la palabra y el de hilar con la rueca. Salen a relucir estas virtudes puesto que al tenerse por propiamente femeninas en la época adquieren una connotación negativa, y el objetivo de Cristina es el de dignificarlas y defenderlas. Esto lo llevará a cabo a través del marcado tinte religioso que impregna todo el período, tomando las características femeninas como dones que Dios ha otorgado a la mujer por creación. Esta división entre hombres y mujeres, no sólo se aprecia en aptitudes propias, sino que también se aplica al trabajo que se ha de desempeñar, según el argumento que da Razón a Cristina y en el que nuevamente se apoya en la fe, en la creación de Dios. Esta comunica que Dios dotó a los dos sexos con la naturaleza y cualidades necesarias para cumplir con sus deberes, ya que él quiso que el hombre y la mujer le sirvieran de manera diferente, se prestasen ayuda mutua, pero cada uno a su manera61. 59 Ibíd., p. 13. 60Ibíd., p. 26. 61Ibíd., p. 30. Tesina Máster Relaciones de Género 22 Al hombre le corresponden atributos tales como la fuerza física y el valor, con el objeto de andar y hablar sin temor por la vida, de modo que pueden mantener el imperio de la ley en el mundo, y gracias a esas habilidades aprenden el derecho necesario para aplicar esa ley, y en caso de que alguien no respete la norma establecida, obligarle por la fuerza y poder de las armas. Por esta razón es por la que las mujeres no suelen dedicarse a mantener el derecho, porque no pueden recurrir a una vía tan violenta, por lo que por otra parte, las aparta del peligro físico y moral62. Sin embargo, acto seguido, Razón añade que el que las mujeres no posean estas facultades propias de los hombres, no significa que no sean capaces de llevarlas a cabo dado que hay muchas de ellas que sí lo han hecho, y no sólo en esta área sino en otros sectores a los que se dedican los hombres exclusivamente63. De hecho, a lo largo de esta primera parte, ella va a presentar a una serie de mujeres que cumplen tareas que corresponden a hombres y citaré a continuación algunas de ellas y de los atributos que Cristina les otorga. Se trata de mujeres heroicas, resueltas y llenas de valor, caso de Semíramis, afirmando que “tanto valor tuvo esa mujer que no temía el dolor ni se echaba atrás ante el peligro, desafiando toda clase de acechanzas, triunfó sobre unos enemigos que pensaban arrancar a esa viuda todas sus anteriores conquistas”64. Habla de las Amazonas, mujeres guerreras y conquistadoras, y de una en concreto, Sínope, “tan altiva y orgullosa que prefirió la virginidad y no se unió jamás con un hombre, que sólo tuvo una pasión y único cuidado; el ejercicio de las armas”. Aparece nuevamente, pues, la idea de la castidad y virginidad como liberación, el encerramiento de su cuerpo a los hombres para ser libre y en este caso para tomar el ejercicio de las armas65. Respecto a Zenobia, reina de Palmira que también se resistió a los varones, Cristina se refiere a ella como virgen atrevida66, como cualidad positiva, y más adelante ahonda en la misma idea; “era de una castidad ejemplar, no sólo porque evitaba a los demás hombres, sino porque se acostaba con su marido sólo para asegurarse una descendencia”67. 62Ibíd., p. 34. 63Ibíd., p. 31. 64 Ibíd., p. 37. 65 Ibíd., p. 40. 66 Ibíd., p. 51. 67 Ibíd., p. 53. Tesina Máster Relaciones de Género 23 La educación de la mujer es un aspecto que le preocupa y refleja en la obra, sosteniendo el argumento de que si las niñas tuvieran por costumbre ir a la escuela como los niños aprenderían tan bien como ellos68. Lo ejemplifica con mujeres intelectuales. Además de tener acceso a la ciencia, las mujeres han creado otras disciplinas valiosas, así pues, el arte de hilar, tejer, el arte de los jardines y cultivo de plantas, el arte de la siembra, la invención de un alfabeto latino, son propias de las mujeres, lo que las lleva a posicionarse como creadoras del mundo, mujeres con capacidad e ideas para embellecerlo y mejorarlo. Explica en otro punto dentro de esta primera parte, que si Naturaleza no ha concedido a la mujer una gran fuerza física, por otra parte la ha compensado dotándola de una disposición a la virtud que le hace amar a Dios69, aludiendo a la naturaleza virtuosa femenina. La fuerza y el valor son las características que son propias del cuerpo varonil, y en oposición al mismo la debilidad corporal femenina, y por ello, menos perfecta. Cristina modificará esta perspectiva argumentando que el valor no reside en la fuerza física, sino en aquello que se esconde en el corazón y la conciencia, además gracias a este “defecto” que se le ha otorgado, no tiene que cometer horribles torturas, asesinatos y crueles exacciones70, y yendo más allá de este razonamiento, promulgará el cuestionamiento de ciertos tratados como el Secreta mulierum, que sostendrá que las mujeres padecen grandes defectos en sus funciones corporales, el cual les estaba prohibido leer a ellas por la sencilla razón de que su contenido no era certero y podía ser desmentido71. Una vez más se puede observar la inteligencia de la autora, invitando a las mujeres a que se cuestionen estos defectos atendiendo a su propia experiencia corporal. Sin embargo, a mi juicio, se establece una paradoja, cuando valora a estas mujeres por poseer habilidades masculinas, dado que Cristina defiende que las mujeres son débiles por naturaleza, y que esto está bien ya que las hace no violentas, sin embargo en muchos de los casos que cuenta lo son, como por ejemplo el de Tamiris, reina de las amazonas, en el que al final de la narración, dice así: “Ciro, tú, que tuviste tanta sed de sangre humana, 68 Ibíd., p. 63. 69 Ibíd., p. 36. 70Ibíd., p. 35. 71Ibíd., p. 22. Tesina Máster Relaciones de Género 24 ahora podrás beberla hasta la saciedad, y ordenó entonces que cortasen la cabeza del rey y la arrojaran a una cuba donde habían recogido la sangre de sus barones” 72. La razón quizá se deba a que sus cualidades pueden ir más allá de las femeninas siendo capaces también de ocupar ese lugar en casos extremos. El autoapoyo femenino puede visualizarse de nuevo en el punto que explica la creación de la mujer. Dios formó el cuerpo de la mujer con una de sus costillas para significar que ella debía permanecer a su lado como su compañera, no estar a sus pies como una esclava, y que él habría de quererla como a su propia carne73. Planteamiento establecido bajo el contexto religioso de la época junto con las ideas innovadoras de Cristina, en este caso, afirmar la inexistencia de la superioridad masculina; el hombre ha de proporcionar un buen trato a su compañera, como si se tratase a sí mismo, haciendo un llamamiento a la igualdad. Libro II En la segunda parte Cristina abordará el rol de la mujer como hija y esposa, reconociendo sus cualidades positivas en detrimento del discurso peyorativo y dominante. En la Edad Media, la alegría o tristeza de los padres se encontraba asociada al sexo que tuviera el futuro hijo. Era muy común la tristeza si la criatura era una niña. Cristina tacha de insensatos a los padres que se ponen tristes cuando nace una hija, dado que a diferencia de un niño, una niña honra a su familia dando amor y cuidándolos cuando llegan a la vejez, labor que es más complicada que realicen los varones74. Es importante esta propuesta que arroja la autora, dado que saca a relucir las labores del cuidado, desvalorizadas en el Medievo, y que curiosamente, dando un gran salto hasta la actualidad, son las mujeres, hijas, las que continúan desarrollándolas siendo un trabajo poco reconocido. La mujer-hija aportará, pues, cuidado y amor hacia sus padres, cualidad positiva que ha de apreciarse. Este comportamiento bondadoso y servicial no se desplegará únicamente hacia los padres, sino que también beneficiará a sus esposos, resaltando la fidelidad y lealtad que les 72Ibíd., p. 43. 73Ibíd., p. 23. 74 Véase DE PIZÁN CRISTINA, pp. 113-114. Tesina Máster Relaciones de Género 25 brindarán frente al desprecio que los hombres suelen volcar sobre el sexo femenino con el pretexto de que no son buenas esposas en el matrimonio. Sin embargo, Cristina evidencia como, en algunos casos, la fidelidad de la mujer le llevará al extremo de elegir la muerte de forma voluntaria. La mujer como buena esposa y compañera se contrastará con el hombre, marido que no la tratará correctamente, faltándole al respeto. Este dato no se le escapará a Cristina, quien sacará a la luz el maltrato en el matrimonio75, y que volviendo a dar un salto histórico afecta en nuestros días, siendo motivo de preocupación para la causa femenina, feminista y social. Junto al maltrato, la violación también es denunciada. Esta forma de violencia que, con asiduidad, no conlleva ninguna pena para el agresor, siendo la víctima la culpable del acto en sí. Ante esto la autora argumentará que las mujeres no disfrutan con un ataque vejatorio inadmisible como causa de placer76. Lo menciona en el relato de Lucrecia, que llega a suicidarse por no deshonrar a su esposo. Es muy importante mencionar, que a partir de este suceso, según Cristina, se promulgará una ley que condena a todo hombre que viole a una mujer77. A mi juicio el ideal de esposa que pretende mostrar la autora es la de una mujer que posee unos valores, y que así mismo es fiel protectora y respetuosa con su compañero, siendo un ejemplo al acompañarle a las guerras principalmente. El amor que le dedica encarna el amor supremo, sin embargo hace alusión en muchos de los casos de estas mujeres, que sus maridos les son infieles y ellas les aman a pesar de ello. Me resulta extraño que Cristina no sea crítica con la infidelidad de los esposos, sin embargo, en mi opinión, esto puede tener su causa; ensalzar la bondad que le es innata a las mujeres, con el objetivo de derogar el mensaje que las acusa de ser malas esposas. La valentía es otro valor que denotan los sucesos: ellas escogen la muerte por amor, acompañan en la guerra –sin ser ésta una de las tareas propiamente femeninas-, salvan a sus 75 Ibíd., p. 119. 76 Ibíd., p. 153. 77Ibíd., p. 157. Tesina Máster Relaciones de Género 32 contacto con él. El periodo siguiente a la menopausia volvía extremadamente peligrosa a la mujer, pues los residuos que ya no podían ser eliminados a través de la regla se transmitían íntegramente a través de la mirada. Las mujeres eran portadoras de una sangre que podía afectar a otros de forma negativa causándoles enfermedades y la muerte, sin embargo esta propiedad letal no les afectaba a ellas mismas, pues acababan terminando inmunizadas, lo que guarda una relación estrecha con el mitridatismo99, y que se refleja en el mito medieval de la “Doncella Venenosa”, en la que la mujer es capaz de emponzoñar a los hombres, de castrar su virilidad sin salir perjudicada con las sustancias nocivas que genera su cuerpo100. Dejando a un lado mitos y supersticiones, el argumento que utilizaba la medicina para dar respuesta al proceso biológico de la menstruación, se apoyaba en la imperfección de su propio cuerpo tomando como referente el masculino. La anatomía femenina era incapaz de eliminar el exceso de fluido corporal mediante el sudor producido por el ejercicio físico, de modo que la naturaleza recurrió a la menstruación para la eliminación de residuos acumulados101. En cuanto al tema del desplazamiento uterino, el origen de esta hipótesis se remontó al Timeo de Platón. En este Diálogo, el útero se identificará como un animal, capaz de desplazarse por el cuerpo cuyo único fin es el de la procreación. Será un planteamiento de gran peso que aparecerá en todas las escuelas médicas diagnosticándolo como una enfermedad denominada sofocación uterina102 o histérica103. Se dará a conocer en el medievo a través del tratado hipocrático De mulierum affectibus104. 99 DUBY Georges y PERROT Michelle, Historia de las mujeres, Taurus, Madrid, 1992, p. 100. 100 BETETA MARTÍN, Yolanda, “Representaciones de la sexualidad femenina en la literatura medieval y su influencia en la consideración de las mujeres”, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16, p. 220. 101 MORAL DE CALATRAVA, Paloma, La mujer imaginada: la construcción cultural del cuerpo femenino en la Edad Media, Nausícaä, Murcia, 2008, p. 75 102 Ibíd., p. 74. 103MORAL DE CALATRAVA, Paloma, Sexo, salud y sacramento. Las relaciones sexuales y la salud de las mujeres en la Edad Media, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16, p. 239. 104 MORAL DE CALATRAVA, Paloma, La mujer imaginada: la construcción cultural del cuerpo femenino en la Edad Media, Nausícaä, Murcia, 2008, p. 80. Tesina Máster Relaciones de Género 33 Convergieron diversas teorías médicas con la finalidad de explicar la causa del movimiento y su posterior tratamiento. Hipócrates, médico de la Antigua Grecia (460 a.C. Tesalia – 370 a.C ), sostenía que esta necesidad de desplazamiento residía en que el útero tenía que humedecerse, para ello se movía hacia la zona superior comprimiendo el estómago y el hígado105, y para que bajase volviendo a su posición normal, se propuso el remedio de las llamadas fumigaciones: se hacía inhalar por la nariz sustancias de olor fétido, mientras se aplicaban fumigaciones aromáticas en la vagina106, planteamiento que mantuvo Sorano de Éfeso, médico griego s. II d. C. Otros médicos sostuvieron la hipótesis de que la sofocación de la matriz era debida a una posible enfermedad de continencia, esto es, a la acumulación de esperma femenino, como explicaré ahora. Esta interpretación aparecerá en el tratado Viaticum de Constantino el Africano, (1020 Cartago o Sicilia- 1087 en el monasterio de Monte Cassino), quien difundirá una interpretación sintética de los datos hipocráticos y galénicos107, definiéndola así: “ La causa de este padecimiento es la abundancia de esperma, o su corrupción. Sobreviene cuando las mujeres se ven privadas de la unión con el hombre: el esperma aumenta, se corrompe y se convierte en algo parecido a un veneno. Las viudas lo padecen de manera especial, sobre todo si han tenido varios hijos. También lo padecen las muchachas jóvenes cuando llegan a la edad (núbil) y no conocen hombre; en efecto, el esperma se acumula para su expulsión, como les ocurre a los hombres, y según lo pide la acción de la naturaleza. Cuando la mujer no tiene comercio con el hombre, el esperma se acumula y resulta de él un humo que asciende al diafragma, pues el diafragma y la matriz están unidos y, como el diafragma está unido a las partes superiores y a los instrumentos de la voz, se produce la sofocación108”. 105 Íbid., p. 81. 106 JACQUART Danielle y THOMASSET Claude, Sexualidad y saber medico en la Edad Media, Labor, Barcelona, 1989, p. 182. 107 Ibíd., p. 183. 108 JACQUART Danielle y THOMASSET Claude en Sexualidad y saber médico en la Edad Media, p. 183. Tesina Máster Relaciones de Género 34 Esta teoría reforzaba la idea de que el esperma femenino o sangre menstrual eran sustancias nocivas que se volvían en contra del organismo de la mujer, su retención le llevaba a las puertas de la locura o de la muerte109. La retención de sustancias, sin necesidad de desplazamiento uterino, constituyó otro planteamiento, apoyándose en la teoría de los humores de Galeno. Este supuesto humoral establecía que todo estaba compuesto por cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra, y que estos a su vez, se correspondían con los cuatro humores ligados a la escuela hipocrática: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. A través de los mismos estableció un esquema con el que podría explicar la fisiología del cuerpo, y ofrecer la capacidad de ordenar el mundo110. La salud perfecta se daría cuando estos humores se encontrasen en una proporción justa entre sí tanto desde el punto de vista de la calidad como de la cantidad y cuando su mezcla fuera perfecta. Si la cantidad de uno de estos humores es demasiado grande o demasiado pequeña, surgirá la enfermedad provocando sufrimiento y dolor111. Le permitirá diagnosticar, así mismo, el temperamento de una persona atendiendo al humor más acentuado que posea, de modo que tenderá a ser melancólico, colérico, sanguíneo o flemático112. Si sobreabundaba la melancolía, su propagación al cerebro podía causar un grave desarreglo de la razón. La más perniciosa era la forma espermática: provocaba sofocaciones y espasmos severos, llegando hasta el síncope y la muerte aparente, y le precedía, además, una fuerte angustia. Como la forma espermática se consideraba consecuencia de una continencia mal sobrellevada se impondrá la expulsión del esperma retenido113. El remedio que se propondrá para ello será el masaje de los órganos genitales con la ayuda de ungüentos; Galeno describiría un caso de curación espontánea obtenida de ese modo114 , y le seguirán en la misma línea los médicos de la Edad Media, como Juan de Gaddesden 109 Ibíd., p. 183. 110 DUBY Georges y PERROT Michelle, Historia de las mujeres, Taurus, Madrid, 1992, p. 79. 111 Véase LE GOFF Jacques y TRUONG Nicolas, Una historia del cuerpo en la Edad Media, Paidós, Barcelona, 2005, p. 93. 112 Véase JACQUART Danielle, THOMASSET Claude, Sexualidad y saber medico en la Edad Media, p.46. 113 Ibíd., p. 184. 114 ROUSELLE, Aline, Porneia, pp. 101 y 102 cita JACQUART Danielle, THOMASSET Claude en Sexualidad y saber médico en la Edad Media, p. 184. Tesina Máster Relaciones de Género 35 (1280-1349), médico inglés, que aconsejaba lo siguiente: “Si la sofocación proviene de una retención espermática, la mujer se ha de unir y contraer matrimonio con un hombre. Si no quiere o no puede por ser religiosa y porque se lo prohíben sus votos monacales, o por estar casada con un viejo incapaz de otorgarle su débito, deberá viajar al otro lado del mar y hacer ejercicios frecuentes y tomar medicamentos que desequen el esperma…Si tiene un síncope, la comadrona le introducirá un dedo impregnado en aceite de lirio, de laurel o de nardo en la matriz y lo agitará fuertemente115”. Por tanto la solución para la eliminación de residuos será, en primera instancia, la práctica sexual. Aquellas mujeres que no la tengan como vírgenes y viudas y también las mujeres estériles tenderán a padecer la enfermedad en mayor medida: “Todo esto ocurre de repente, aunque esté sana, y les ocurre sobre todo a las mujeres mayores que son vírgenes, a las mujeres que pese a ser jóvenes se han quedado viudas y especialmente a las mujeres sin hijos y a las estériles, porque no están sometidas a los partos(…) Y esto es lo que conviene hacer en el caso de la mujer que es viuda; lo mejor es que se quede embarazada. En el caso de la mujer virgen, se le debe aconsejar cohabitar con un hombre (…)”116. En el caso de estas mujeres se les aconsejaba la masturbación ante la imposibilidad o el fracaso de los demás procedimientos que será practicada por la misma paciente o por la comadrona. Para que se produjera la expulsión del semen, sería necesario que se produjera placer. Según Avicena, la cura sólo sería eficaz si se experimentaba las sensaciones del coito, es decir placer y dolor117. Esto se convertiría en un problema para la Iglesia y los principios morales que mantenía, ya que la sexualidad iba a ser aceptada únicamente con fines reproductivos y dentro del marco institucional del matrimonio118, y aun desde esta perspectiva los clérigos 115 GADDESDEN, Rosa Anglica, ed. Citada, pp.595 y 596 cita JACQUART Danielle, THOMASSET Claude en Sexualidad y saber médico en la Edad Media, p. 184. 116 SANZ MONGOTE, Lourdes y OCHOA ANANDÓN, José Antonio (ed.): Tratados Hipocráticos. Madrid, Gredos, 1988, T. IV, pp. 59-60 cita MORAL DE CALATRAVA Paloma en “Sexo, salud y sacramento. Las relaciones sexuales y la salud de las mujeres en la Edad Media”, Revista Arenal, p. 239. 117 JACQUART Danielle y THOMASSET Claude, Sexualidad y saber medico en la Edad Media, Labor, Barcelona, 1989, p. 185. 118 BETETA MARTÍN, Yolanda, Representaciones de la sexualidad femenina en la literatura medieval y su influencia en la consideración de las mujeres, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16, p. 223. Tesina Máster Relaciones de Género 36 sostendrían que, “El adúltero también puede ser el enamorado demasiado ardiente de su mujer”119, con la intención de dominar el cuerpo y establecer la práctica sexual dentro los límites establecidos. Sin embargo, tendrá su aceptación bajo una redefinición de la sexualidad a la luz de los planteamientos médicos, y en relación con la salud de las monjas. Apareció en los libros como último recurso, puesto que la abstinencia, virginidad, castidad y fidelidad eran los valores que promulgaban y deseaban mantener120. Jacques Despars será otro de los escasos autores que planteen este problema121: “Esta práctica sólo está excusada y exenta del pecado contra natura cuando sea necesaria para impedir la muerte. Sobre ello, se debe consultar a los teólogos, con el fin de no perder el alma por cuidar el cuerpo”. La Iglesia mostrará mucha resistencia en la aceptación de esta terapia, a pesar de la influencia que pudiera tener la teoría médica. Así que no será hasta el IV Concilio de Letrán (1215), cuando la Iglesia estableció castigar a aquellos que no mantuvieran el celibato, y ante los cuerpos de hombres y mujeres que acumulaban un exceso de esperma que inevitablemente les llevaría a un estado de excitación que podría conducirles a romper la castidad o a la enfermedad y la muerte, aceptaron el tratamiento. Lo importante era permanecer castos122. Una vez aceptado el remedio médico de la masturbación, se planteó la cuestión de cómo y quién debía procurar el orgasmo. No se realizará a través de otra persona hasta que no estuvieron disponibles en latín los trabajos de médicos árabes, mientras tanto los remedios más difundidos fueron de tipo farmacológico hasta el siglo XIII, recogiéndose en textos ginecológicos, el más influyente fue el Liber sinthomatibus mulierum de Trota de 119 LE GOFF Jacques y TRUONG Nicolas, Una historia del cuerpo en la Edad Media, Paidós, Barcelona, 2005, p. 39. 120 MORAL DE CALATRAVA, Paloma, Sexo, salud y sacramento. Las relaciones sexuales y la salud de las mujeres en la Edad Media, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16, pp. 260-261. 121 Comentario al Canon de Avicena, libro III, fen.21, tr.4, c.17. cita JACQUART Danielle y THOMASSET Claude en Sexualidad y saber médico en la Edad Media, p. 185. 122 MORAL DE CALATRAVA, Paloma, Sexo, salud y sacramento. Las relaciones sexuales y la salud de las mujeres en la Edad Media, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, no 16, p. 259. Tesina Máster Relaciones de Género 37 Salerno, doctora de Salerno en el siglo XI123. Finalmente la persona que proporcione este orgasmo terapéutico será la comadrona o partera. El placer sexual se va a tener en cuenta no sólo con el objetivo de eliminar sustancias, sino además para favorecer el coito, la fecundación y el vigor del feto. Se resaltará la importancia del placer femenino al considerar que la fecundación no es posible sin la obtención del placer simultáneo en la pareja. Esta idea aparecerá en tratados como el Canon del médico Avicena, y el Lilio de Medicina de Bernardo Gordonio124. La medicina árabe proporcionará un nuevo enfoque de la sexualidad y así en el Canon de Avicena, se hablará del derecho al placer, y considerará inevitable que las mujeres frustradas conociesen a otros hombres o buscasen la satisfacción en compañía de sus compañeras. En Occidente será a partir de finales del siglo XVIII, cuando se conquisten los derechos del cuerpo, y exista mayor apertura al placer sexual, apareciendo diversos tratados como el Speculum al foderi (Espejo del joder), manuscrito en lengua catalana, en el que se describen veinticuatro posiciones, y permite mostrar que la parte erótica puede separarse netamente del discurso médico, de su constante preocupación por la procreación125. Sin embargo, y a pesar de que la práctica y el placer sexual finalmente quedarán aceptados y considerados beneficiosos médicamente, también serán mitificados y temidos, un ejemplo de ello, la posibilidad de contraer enfermedades como la lepra. Guillermo de Conches, filósofo del siglo XII, afirmaba que si un leproso conocía a una mujer, ella no contraería la enfermedad, mientras que el primer hombre que la conociera sería leproso126. Muchos autores de la Edad Media señalan entre las causas de la lepra no sólo el coito con mujeres leprosas sino también las relaciones durante la menstruación. Esta opinión de los médicos figura también en los escritos para uso de confesores; “Deberá 123 Ibíd., pp. 254-255. 124 BETETA MARTÍN, Yolanda, “Representaciones de la sexualidad femenina en la literatura medieval y su influencia en la consideración de las mujeres”, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16, p. 231. 125Véase DUBY Georges y PERROT Michelle, Historia de las mujeres, pp. 97-98. 126 JACQUART Danielle y THOMASSET Claude, Sexualidad y saber medico en la Edad Media, Labor, Barcelona, 1989, p.101. Tesina Máster Relaciones de Género 38 preguntar si se trata de una mujer que acaba de dar a luz, cosa prohibida por la Ley, o que tenga la regla, lo cual está igualmente prohibido, por la sencilla razón de que hay en ello un peligro corporal para el padre, a causa del riesgo de lepra y para su descendencia, pues de un semen nace un feto corrompido…127”. Bernardo Gordonio admitirá múltiples causas de contaminación: el coito provocará la lepra; un niño concebido durante la regla nacerá leproso; el resultado será el mismo si un leproso tiene relaciones con una mujer embarazada, ya que puede suceder que el niño nazca en una atmósfera infectada128. Juan de Gaddesden, como Guillermo Saliceto o Lanfranco de Milán, también admiten el peligro del coito durante la menstruación, para tomar precauciones, el autor de la Rosa Anglica, afirma129: “Si quieres preservar tu órgano de cualquier peligro de enfermedad, purifícate en cuanto te retires con agua fría mezclada con vinagre o por medio de la orina, si sospechas que tu pareja está corrompida”. Nuevamente se reitera la idea que se pretende mantener en la Baja Edad Media: el considerar las sustancias femeninas como nocivas, que pueden afectar a la mujer en sí, dando lugar a enfermedades como la histeria, y también a los hombres, contagiándoles a través de las relaciones sexuales y la menstruación, transmitiéndoles enfermedades como la lepra. Valga la falsedad del mito, la pretensión última es la de reforzar el sentimiento de temor y culpabilidad que va asociado a la realización del acto sexual, y, sobre todo, el generar temor a las mujeres. El patriarcado situará la sexualidad femenina en una esfera simbólica que despertará atracción y temor al mismo tiempo. Se demonizará el cuerpo femenino, y se le identificará con una parte animal insaciable, una animalidad encarnada en un cuerpo seductor, deseable 127 LEGENDRE Pierre, L’amour du censeur, Paris, Senil, 1974, p. 150. El texto citado está sacado de O.PONTAL, Les status de Paris et le Synodal de l’Ouest (XIII siècle), Paris, Bibliothèque nationale 1971, pp. 205-207 cita JACQUART Danielle y THOMASSET Claude en Sexualidad y saber médico en la Edad Media, p. 194. 128 Véase JACQUART Danielle y THOMASSET Claude, Sexualidad y saber medico en la Edad Media, p. 194. 129 B.L. Gordon, Medicine and Renaissance, p. 534 cita JACQUART Danielle y THOMASSET Claude en Sexualidad y saber medico en la Edad Media, p. 195. Tesina Máster Relaciones de Género 39 y voraz130, por tanto el cuerpo femenino será, como he puesto anteriormente, deseado y a su vez temido. Otro tema de gran relevancia que se sostuvo en la Baja Edad Media fue el modo y las causas que determinaban el sexo fetal. El nacer hombre o mujer iba a ser tema de debate y gran controversia. La calidad del semen de la pareja, y de la localización fetal en el útero constituirían las causas principales en la determinación del sexo. En primer lugar, la localización en el útero. Esta posición va a sostenerse en base a la teoría de las siete células, que se combinaba con oposiciones binarias básicas: derecha, izquierda; arriba, abajo; y caliente frío131. Denotaba la existencia de tres células en la parte derecha y otras tres en la izquierda, y debido a esto, si nacía mujer se debía a que el semen se encontraba en la parte izquierda del útero, más fría, mientras que si nacía hombre, el semen quedaba en la parte derecha, más cálida. El que una parte fuera fría o cálida, se debía a la proximidad al hígado, órgano de natural caliente, ubicado a la derecha del cuerpo. Hombres y mujeres serán clasificados atendiendo a su temperatura. El calor, beneficioso, será cualidad del hombre, y el frío, perjudicial, se identificará con la mujer. De estas cualidades innatas resultarán las expurgaciones, es decir, la expulsión de residuos corporales. Así mismo, el hombre por su constitución cálida realizará la expurgación a través de la barba y pelo, cualidades ventajosas según Aristóteles. La mujer al tener la piel lisa y suave y ser de constitución fría, tendrá que llevarla a cabo de otro modo, por tanto sus residuos serán liberados a través de la regla. Durante el periodo de gestación la sangre menstrual sufrirá una fuerte cocción, que posteriormente se trasformará en leche como sustento para el infante, y es por ello por lo que las mujeres no tendrán la regla en esa etapa, por tal cocción que proporcionaba calidez, una vez que tuviera al hijo, su naturaleza fría le llevaría a expulsar nuevamente sus residuos a través de la menstruación. 130 BETETA MARTÍN, Yolanda, “Representaciones de la sexualidad femenina en la literatura medieval y su influencia en la consideración de las mujeres”, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16, p. 215. 131 BOURDIEU Pierre, La dominación masculina, Anagrama, Barcelona, 2000, p.20. Tesina Máster Relaciones de Género 40 Siguiendo con esta teoría, el ser más perfecto, sería aquel que fuera formado del testículo derecho, y a su vez, se encontrara localizado en la parte derecha del útero, caso en el que nacería un varón, de forma contraria nacería una mujer. La parte central del útero, quedaría ocupado por la persona hermafrodita. En las cartas que Estefanía de Requesens dirigió a su madre durante años, en el primer Renacimiento, puede observarse que esta mujer culta predecía el sexo del futuro hijo tomando como referencia esta hipótesis de la localización, guiándose por las partes donde sentía molestias y leyendo en su propio cuerpo: “Demà haurà quinze diez que tinc tarda, i los pits me són un poc engruixats i he tengut los primers dies mal de ventre, de manera que, si la cosa va avant, tinc més senyals de Catalineta que de Perico” (escrita en Monzón, 2 de diciembre de 1533)”132 . “La criatura ha die que la’ m sent, com tinc escrit a vostra senyoria, i cada dia salta més for i tostemps la’m sent a la part dreta” (escrita en Molín de Rey, 11 de marzo de 1534)”133. Sin embargo, la teoría de las siete células será cuestionada a partir de Mondino de Luzzi, médico y abuelo de Cristina de Pizán, quien en el siglo XIII, efectuará las primeras disecciones oficiales de cadáveres femeninos. Mondino afirmará lo siguiente; “Las células no son más que especies de cavidades que existen en la matriz para que el esperma pueda coagularse con la sangre menstrual”134. Al hablar de especies de cavidades incita a dudar de su existencia como tales. Además de la localización, predominarán otros factores en la formación del sexo fetal. Así, médicos como Arib ibn Sa’id, siglo X, se ocupará del tema del nacimiento de varones y mujeres, y expondrá: “Describen los médicos antiguos- y Dios es el más sabioque el semen del hombre y de la mujer cuando se aproximan y se mezclan y domina en ambos el calor tiene lugar el nacimiento de un varón. Si es débil el semen de ambos y se debilita y domina en ambos el frío nacerá una hembra…Y los viejos que tienen débil constitución y complexión fría 132 AHUMADA BATLLE, Eulàlia ed., Epistolaris d’Hipolita Roís de Liori i d’Estefania de Requesens (segle XVI), p. 87, recogido de http://books.google.es/books (18-7-2012). 133 Ibídem., p. 103. 134 DUBY Georges y PERROT Michelle, Historia de las mujeres, C.THOMASSET,”La naturaleza de la mujer”, p. 85. Tesina Máster Relaciones de Género 41 suelen engendrar hembras. Los hombres jóvenes y fuertes suelen tener varones. La alegría de ánimo y el vigor es lo que ayuda a tener hijos varones…”135. El religioso Martín de Córdoba, trató el mismo asunto en el Jardín de nobles doncellas: “Ca si el padre es de fuerte complexión y la madre delicada, común mente engendran hijos varones. E por contrario, si la madre es varonil y el marido es de simple complexión, harán hijas. E por esto los viejos común mente engendran hijas y avn los moços, sin son muy moços; los viejos por que ya son flacos en virtud, los moços por que avn no alcançan su virtud”136. Dentro del debate de la formación de la criatura humana se discutió acerca de la aportación seminal femenina dando lugar a determinadas preguntas: ¿existía semen femenino equiparable al masculino?, ¿era el flujo menstrual el que cumplía este principio creador?. La existencia del esperma femenino se convirtió en un tema polémico en la ciencia y la teología. En primer lugar, Aristóteles negaba la existencia del mismo, afirmando que el flujo menstrual se correspondía con el líquido seminal del macho, considerando imposible que existieran dos secreciones espermáticas en el mismo ser. Pero el influyente Galeno daba por probada la existencia del semen femenino, defendido en el Medievo –entre otrospor Guillermo de Conches, quien argumentaba acerca de las prostitutas: “como no experimentan placer durante la relación, no emiten semen, y, en consecuencia, no conciben”. Un enciclopedista del siglo XVIII, Tomás de Cantimpré, exclamaba, a los que negaban la existencia del semen femenino, lo siguiente:”Los que sostienen tal cosa no hacen más que decir mentiras”. Por otra parte esta consideración de la existencia de semen femenino lo que incitó también una obsesión masculina de que la mujer podría concebir sola, sin intervención del varón. 135 Las observaciones poco favorables a las mujeres continúan impregnando el texto:”Si tiene la embarazada un rostro bello, limpia piel, sus movimientos ligeros y su rostro alegre, todo indica que el nacido será varón. Y si tiene la tez alterada, la piel no está limpia manchada de manchas oscuras, su movimiento es lento y sus sentidos torpes indica que nacerá hembra porque el niño refuerza el calor…”ARIB IBN SA’ID, El libro de la generación del feto, pp. 59-62. 136 Fray Martín de CORDOBA, Jardín de nobles doncellas. A critical Edition and Study by H.Goldberg, University North Carolina, Department of Romance Languages, 1974, p. 190. Tesina Máster Relaciones de Género 48 En el siguiente apartado llevaré a cabo un análisis de dos de estos recetarios; el Flors del Tresor de la beutat y el Manual de mugeres, de los que extraeré ideas fundamentales en conexión con la vivencia de la belleza y así mismo de la experiencia del cuidado, en el que toma protagonismo la mujer y que nos ofrece la posibilidad de conocer la actividad que ejercía en una sociedad que recluía su expresión únicamente a la esfera privada. ● Análisis de los recetarios: Flor del tresor de Beutat y Manual en el qual se contienen muchas y diversas reçeutas muy buenas Flor del tresor de beutat Es un tratado en el que quedan recogidas 93 recetas que van a ir dedicadas principalmente al embellecimiento de la cara y del cuerpo y en menor medida a poner remedio a una serie de dolencias. El autor-recopilador de este libro fue Manuel Dies de Calatayud (siglos XIV-XV), barón de Andilla, y escritor valenciano152, del que se pueden destacar dos aspectos importantes; la íntima relación que establece entre la belleza externa y la salud, y el elevado nivel sociocultural de la Cataluña medieval que se adelantan a los tratados de belleza modernos que se editan en Francia un par de siglos más tarde153. Un aspecto que se debe destacar es que belleza e higiene va a ir de la mano, al igual que aspectos sexuales como mencionaré más adelante. En primer lugar observo una serie de recetas que van dedicadas a la limpieza y embellecimiento del cuerpo. Así el emblanquecer la piel, tanto la cara como determinadas partes del cuerpo: manos, pecho… es un símbolo de belleza y requisito para cumplir el canon establecido en la época por lo que da una gran cantidad de soluciones para dejar la cara libre de pecas, manchas, espinillas, granos etc. La piel ha de estar además suave, limpia y además perfumada. El que determinadas partes del cuerpo desprendan buen olor es de gran interés, así lo demuestran las recetas, la limpieza va a ir dirigida tanto por fuera como por dentro del cuerpo, centrados 152 DIES DE CALATAYUD, Manuel, Flor del tesoro de la belleza: tratado de muchas medicinas o curiosidades de las mujeres, manuscrito nº 68 de la biblioteca Universidad de Barcelona, Lunas, Palma, 1993, p. 16. 153Ibíd., p. 12 Tesina Máster Relaciones de Género 49 específicamente en determinadas partes como la boca o la vagina, denominándola “parte sacra”, así aparece curiosamente los pasos elaborar un “perfume para echar los malos humores y para conseguir que la parte sacra sea bien oliente y esté restriñida”154. De hecho la estética del cuerpo estará relacionada con el término bocafienta que tendrá que ver con la simbología del olor; los olores tendrán una connotación estética, ética y religiosa. Se puede observar en el tratado catalán Speculum al foderi, del siglo XIV, que ya mencioné, que al describir la naturaleza femenina dice que hay cuatro partes que deben exhalar perfume siendo estas la boca, la nariz, las axilas y la vagina155. Así se asociarían los buenos olores con lo bello y los malos con lo feo. Este restreñimiento me llama la atención apareciendo en otras recetas concretas dirigidas al mismo, a “estrechar la natura”156. El objetivo era ofrecer soluciones para aquellas mujeres que no eran vírgenes y tenían que parecerlo, dado que lo adecuado era llegar virgen al matrimonio, así se sugiere el “hacer un baño que estreche de repente la flor”157: “Tomad corteza de granadas, y rosas, y gualda, alumbre zucarino, mirra, llantén, consuelda. Creta, arcilla roja, corteza de castañas y hojas de membrillo, de níspero y de serbal. Todo esto lo cocéis con dos partes de agua de lluvia y la tercera parte de buen vinagre, y en ayunas lo tomáis en el baño. Y tomad, al salir del baño, una onza de zumo de llantén y media onza de hierba lombriguera o de violeta. También, incienso o almáciga mezclado con vino y puesto dentro de la natura la convertirá casi en virgen”. Dentro del perfil de belleza medieval va a cobrar mucha importancia el cabello, que ha de ser largo y abundante tal como dan constancia las recetas: para que no se caiga, para que no se rompa, para que crezca allí donde se desea, para cubrir las canas, para teñirlo de colores determinados, etc. Para decolorarlo aparecerá únicamente tintes rubio o negro, serán los colores “de moda” y aceptados socialmente, principalmente el rubio. El tinte rojo no se mencionará ya que posee una connotación negativa. Como expliqué en el punto 154 Ibíd., p. 29. 155 MADERO, Marta, “Injurias y Mujeres”, Historia de las mujeres, (Bajo la dirección de Georges Duby y Michelle Perrot), Taurus, Madrid, 2000, p. 596. 156 DIES DE CALATAYUD, Manuel, Flor del tesoro de la belleza: tratado de muchas medicinas o curiosidades de las mujeres, manuscrito nº 68 de la biblioteca Universidad de Barcelona, Lunas, Palma, 1993, p. 61. 157 Ibíd., p. 27. Tesina Máster Relaciones de Género 50 anterior el rojo adquiere un significado sexual, relacionado con la impureza y la menstruación que únicamente utilizarán las prostitutas. En el recetario si que aparece la preparación del color rojo, sin embargo no para el cabello, deduzco que sería para pintarse los labios o las mejillas. Los depilatorios también tendrán su importancia con la finalidad de eliminar el vello que no se deseara tanto del cuerpo como del rostro, fórmulas elaboradas a partir de ingredientes que podían resultar agresivos e incluso peligrosos como la cal viva, el amoniaco o el oropimente. La belleza se encontraba ligada a la juventud y así existía un interés por permanecer joven, quedando esto plasmado en los tintes con la intención de cubrir las canas, y los ungüentos con el fin de mantener la piel limpia y libre de arrugas. En cuanto a las formas y medidas del cuerpo aparece una única técnica centrada en los pechos; para hacerlos más pequeños, duros y redondos, lo que revelaba que el ideal era tener los pechos pequeños. La boca era otra parte del cuerpo que era necesario cuidar, dada la variedad de recetas propuestas; limpieza de dientes, encías, buen aliento, para la calcificación de los dientes, para aquellos a quienes se les caen por la podredura, para el dolor o hinchazón de encías, de la misma importancia que tuviera buena olor, como expliqué más arriba. Una de las recetas que más me llama la atención es la aparición de un remedio para abortar, para la esterilidad, para la mujer que tiene una criatura muerta en el cuerpo Así aparece “para la mujer que a menudo aborta”; “A la mujer que aborta a menudo, dale de beber, cada mañana, hasta que se cumplan nueve días, nueve dedales llenos de judo de brotes de zarza bien picados, y le será muy provechoso”158. Esto revela que las mujeres en esta época pretendían adquirir control y autonomía sexual sobre sus cuerpos creando fórmulas en base a la experiencia de sus cuerpos, liberándose así mismo de la dominación que pretendía ejercer el patriarcado sobre ellas a través de tratados médicos, como expuse en anteriores puntos, que predicaban falsedades del cuerpo femenino. En segundo lugar y en menor medida aparecen tratamientos dedicados exclusivamente a dolencias, como moratones en la piel, dolores en los dientes, dolores de 158 Ibíd., p. 66. Tesina Máster Relaciones de Género 51 cabeza, dolor y rojeces en los ojos, incluyendo las cataratas y la ceguera, así como todo tipo de problemas relacionados con los oídos incluyendo una cura para la sordera, para cortar hemorragias nasales, e incluye tratamientos para la salud femenina; dolencias en los pechos, para hacer recobrar a leche y para la regulación de la menstruación. Manual de mugeres en el qual se contienen muchas y diversas reÇeutas muy buenas. El manual contiene 146 recetas, que se encuentran clasificadas en 7 tablas, cada una trata un tema determinado: enfermedades, perfumes, cuidado del rostro, manos, dientes y encías, cabello y elaboración de comida. Son recetas que al igual que en el Tresor de la beutat pueden fabricarse en sus hogares dadas las explicaciones de las mismas a la hora de su elaboración: destilar aguas y aceites, cocer en el fuego, dejar secar al sol o en la sombra etc. y que cuentan con ingredientes que pueden adquirir fácilmente tanto de origen vegetal como animal. Los ingredientes que aparecen en las recetas son en su mayoría olorosas, y proceden tanto de materias vegetales como animales y, en menor medida, minerales. También aparecen resinas y disolventes. Los productos tanto cosméticos como curativos aparecerán de manera muy variada y recibiendo muchas denominaciones: tinturas, pomadas, cremas, pastas, polvos, ungüentos, depilatorios, aceites, salvados, unturas, etc. Por una parte, las recetas destinadas a la curación de enfermedades se centraban en partes del cuerpo localizadas principalmente en los ojos; para secar lágrimas, aclarar la vista entre otras, también para curar heridas y remedios para la debilidad de corazón, y para el flujo de la sangre, las anginas y dolor de garganta, los oídos y la sordera, también para la tos y el asma. Por otra parte, las recetas “cosméticas”, que iban dirigidas a resaltar la belleza, se ocupan de la fabricación de perfumes de aplicación tanto en el cuerpo como en los espacios para transformar el aire del entorno más inmediato que una persona respiraba y así a través del calentamiento de recipientes como el uso de pastillas, pebetes, cazoletas, polvillos y pomas se colocaban de forma permanente en espacios cerrados159. Destacan la 159 CABRÉ PAIRET Montserrat, “Cosmética y perfumería”, GARCÍA BALLESTER, Luis (direc.) Historia de la Ciencia y de la Técnica en la Corona de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, Junta de Castilla y León, Vol. 2, Salamanca, 2002, p. 774. Tesina Máster Relaciones de Género 52 elaboración de polvos, aceites, escogiendo principalmente las bases de azahar, rosas y ámbar. Una gran cantidad de fórmulas van dedicadas al rostro, que revelan la importancia de la limpieza del mismo; elaboración de jabones, de “agua de rostro”, deduzco que con una finalidad higiénica y purificante. La cara no sólo ha de estar limpia, sino también libre de manchas, pecas y vello, dato que también aparece en el Flor de la beutat, lo que reafirma nuevamente la importancia de mantener una piel de aspecto uniforme, y tal como establecía el canon de belleza de la época que ofrezca una tonalidad blanquecina, aunque en este manual no aparecen remedios concretos al respecto, se indican unos “polvos para sacar el color”, deduzco con ello que podría ser para conseguir este color blanquecino, o en todo caso rojo, de aplicación en las mejillas a modo de colorete, como en el anterior recetario cuando explica cómo obtener este color sin especificar el lugar de aplicación. El rostro ha de encontrarse como he puesto, libre de vello existiendo así “peladores para el vello”: fórmulas depilatorias. Las manos también adquieren importancia dada la existencia de una tabla específica dedicada a esta parte del cuerpo, en la elaboración de distintos jabones. Los dientes cobran también significado al crearse remedios como polvos, aguas, lavatorios, etc con el objetivo de blanquearlos y sanar las dolencias que puedan existir, tanto en muelas, como en dientes y encías. Dada la importancia del cabello en esta época y respondiendo al modelo de belleza, en el recetario aparece un capítulo exclusivo dedicado al mismo, repleto de técnicas dedicadas a su limpieza, coloración, y crecimiento. Se podría decir que hay una obsesión por el cabello dada la variedad de recetas que expone el recetario; para que no se caigan, para que nazca de nuevo, etc. Se observa que el cabello rubio era el modelo a seguir; La “tinta para tocas leonadas” y la “lexía para enrubiar” muestran que el cabello rubio era considerado bello en la época. Una receta que me parece interesante es la de “remedio para no mover”, para no abortar, en el flor de la beutat también aparecían recetarios que trataban este tema, salvo que allí indicaban cómo provocar el aborto. Una vez más se indica el control que podían ejercer ellas mismas sobre sus cuerpos. Tesina Máster Relaciones de Género 53 3.4.3. Conclusión Las mujeres se han preocupado por el cuidado y la belleza de los cuerpos a lo largo de la historia, y así queda plasmado durante el Medievo en fuentes escritas como son los recetarios de belleza. Gracias a éstos y a las fórmulas que contienen permiten visualizar una parte de la historia infravalorada e inadvertida, una serie de labores que se ejercen en el recluido espacio doméstico y en el que las mujeres toman parte activa. Estos libros que tratan la enfermedad, la higiene, la belleza y la cocina forman parte de una cultura femenina que se ha ido entretejiendo a través de siglos. Ambos recetarios analizados contienen en esencia esta labor del cuidado, y a su vez difieren en que uno de ellos centra su contenido principalmente en la elaboración de fórmulas para la higiene, dolencias y cocina, mientras que el otro se preocupa más por la cosmética y belleza. Sin embargo comparten una serie de características comunes que voy a ir citando y que van desde los ingredientes que utilizaban hasta los tipos de recetas que fabricaban. En la Edad Media se distinguió una cosmética profesional junto a la cual se desarrolló otra de carácter alternativo, la practicada en concreto por las mujeres a base de productos naturales y en laboratorios caseros, así se tiene constancia en los primeros testimonios que tenemos de este arte podemos citar los escritos de Plinio el Viejo, en cuya Historia Natural se recogen compuestos elaborados a base de guisantes, harina de cebada, huevos, heces de vino, amoníaco, bulbos de narciso y miel que tenían una finalidad cosmética; por ejemplo, una pasta de harina de cereales o migas de pan empapadas en leche que las mujeres se ponían en la cara en el ámbito doméstico, en forma de moderna mascarilla, y se la retiraban cuando iban a salir al exterior160. En consecuencia fueron muchas las mujeres medievales que aprendieron a destilar, a elaborar ungüentos, a cocer hierbas, a conocer las virtudes y propiedades de las hojas secas, del bermellón, de la pasta de harina, de las habas secas, de la sangre y la hiel de 160 CRIADO VEGA, Teresa en “Las artes de la paz. Técnicas de perfumería y cosmética en recetarios castellanos en los siglos XV y XVI”, Anuario de estudios medievales, 41/2, Universidad de Córdoba, Julio-Diciembre 2011, p. 867. Tesina Máster Relaciones de Género 54 ciertos animales y de tantas otras materias y técnicas que fueron empleadas en la elaboración y aplicación de los cosméticos161. Ambos recetarios reflejan este “laboratorio casero” en base a sustancias que podían adquirir fácilmente, al igual que elementos exóticos y carísimos162. Así pueden observarse ingredientes de origen animal que aparecen repetidamente como el almizcle, el ámbar y la algalia; en cuanto a vegetales, podían ser flores (áloe, azahar, azucena, violeta, rosa, granado), hierbas o plantas aromáticas (ajonjolí, jengibre, laurel, romero, menta), cítricos, especias (casia, canela, clavo, nuez moscada), maderas aromáticas (sándalo), raíces (lirio de Florencia, de urchilla, de cohombro, de cárdeno, de alheña, de sigairón, de ruda), semillas (anís), bálsamos y resinas (sangre de drago, benjuí, estoraque, mirra, alcanfor, incienso, almáciga, ládano), frutos (almendras amargas, piñones, habas blancas, judías secas), o de origen mineral (arcilla roja, barro cocido). Nombra muy a menudo líquidos como el vino, agua de lluvia, vinagre, leche de burra, entre otros. Entre todas ellas destacaron, por su mayor empleo, las dotadas de una fragancia más intensa, como almizcle, ámbar, algalia o civeto, incienso y mirra. De hecho, la base de los perfumes estuvo integrada, frecuentemente, por almizcle y algalia163. Por otra parte se llegaron a utilizar incluso sustancias repulsivas como la orina, el estiércol, excrementos de animales (rata, perro, etc), de hecho había un Libro de las utilidades de los animales en el cual aparecían ingredientes procedentes de animales con esta finalidad curativa o embellecedora. Sustancias que podían ser tóxicas también eran usadas como el oropimente, de uso capilar y también para eliminar el pelo de aquellas partes que no se quisiera y el cardenillo, una mezcla venenosa de acetatos básicos de cobre. En cuanto a las cantidades a la hora de medir los ingredientes utilizaban libras, onzas, dracmas, maravedís, escudillas, puños y a cantidades aproximadas tales como la 161IRADIEL P., Cuidar el cuerpo. p. 67, citado por CRIADO VEGA, Teresa en “Las artes de la paz. Técnicas de perfumería y cosmética en recetarios castellanos en los siglos XV y XVI”, Anuario de estudios medievales, 41/2, Universidad de Córdoba, Julio-Diciembre 2011, p. 880. 162Véase Las mujeres en Zaragoza en el siglo XV, María del Carmen García Herrero, p. 137. 163CRIADO VEGA, Teresa en “Las artes de la paz. Técnicas de perfumería y cosmética en recetarios castellanos en los siglos XV y XVI”, Anuario de estudios medievales, 41/2, Universidad de Córdoba, Julio-Diciembre 2011, p. 868, recogido de http://estudiosmedievales.revistas.csic.es/index.php/estudiosmedievales/article/view/374/380 (10-7-2012). Tesina Máster Relaciones de Género 55 cantidad “como un garbanzo”, “como un huevo”, “como una avellana”, “del tamaño de un haba”, “un manojo”, “mucho”, “poco”, “lo que fuere menester” etc. Para medir el tiempo tomaban de referencia días, horas, e incluso el rezar una oración: “por espacio de un credo”164. Una técnica muy común a la hora de fabricar las recetas era la maceración, que consistía en mantener sumergida alguna sustancia sólida en un líquido a la temperatura ambiente con el objetivo de ablandarla o de extraer de la misma las partes solubles. Para hacer los perfumes mediante este proceso se solía tomar un frasquito de vidrio, bien tapado, en el que era introducida la materia que se debía tratar, y se exponía al sol durante varias jornadas. Dicho recipiente podía, así mismo, situarse cerca de otra fuente de calor, como una chimenea o excrementos de animales, a fin de acelerar el proceso. Esta técnica se aplicaba a la elaboración de aguas de olor y permitía completar el trabajo, por otra parte, de la destilación165. Entrando en el contenido de las recetas me han llamado la atención varios aspectos que considero importantes y que comentaré a continuación. Uno de ellos consiste en la técnica depilatoria que aparece en ambos recetarios, que proponen una serie de fórmulas para tener una piel suave y libre de vello, lo que indica un aspecto de lo que era belleza. Era importante liberarse del vello tanto del cuerpo como del rostro, y es aquí donde observo una contradicción. Dicho en el punto anterior el hombre hacía sus expurgaciones a través del pelo, concretamente de la barba, y la mujer al carecer de este mecanismo tenía que realizarlas de otro modo, a través de la menstruación. Sin embargo estos recetarios advierten de que la mujer tenía pelo en su cuerpo y en su rostro al igual que el hombre, lo que indica la fuerza que poseía el patriarcado para manipular y engañar a pesar de las evidencias. Otra característica que considero interesante por mencionar es la propuesta de técnicas tanto para abortar como para tener hijos. Esto revelaba la autonomía que pretendían tomar las mujeres medievales sobre sus cuerpos, hacerse responsables y dueñas 164 Edición de MARTÍNEZ CRESPO, Alicia, Manual de mugeres en el qual se contienen muchas y diversas reçeutas muy buenas, Universidad Salamanca, Salamanca, 1995, p. 27. 165http://estudiosmedievales.revistas.csic.es/index.php/estudiosmedievales/article/view/374/380, (10-7- 2012). Tesina Máster Relaciones de Género 56 de los mismos en un contexto, Medicina e Iglesia, que pretendía ejercer ese control a través del mito, la superstición y el engaño. En tercer lugar, cabe señalar que ambos recetarios persiguen un tipo determinado de belleza, y es que en la Baja Edad Media como en cualquier otra época histórica se instaurará un modelo de mujer que será considerado belleza suprema, y de ahí que los recetarios reflejen ese interés por encarnar un ideal femenino que describe la literatura y el arte166. Así se puede observar en los cuadros de Hans Memling, Van Der Weyden y Van Eyck, quienes pintan a mujeres de piel muy blanca, cejas muy finas casi inexistentes, pechos pequeños y largos cabellos, o recogidos en todo caso, y en la literatura y poesía; al describir a la amada juglares y trovadores expresaban aquello que los poetas griegos ya habían enunciado anteriormente; “La voz de aquella mujer es pura como el oro y como la cítara”, su cuerpo “hermoso, fino y delicado”, sus ojos “brillantes y de color de avellano”. Su cutis blanco “como una anémona, su cabello rubio y radiante”167. Este ideal podía encarnarlo la llamada “dama bella”, Agnes Sorel, amante del rey Carlos VIII de Francia con quien tuvo tres hijos. Este canon de belleza consistía pues en una mujer de piel muy blanca, cabellos largos y preferentemente rubios (o muy morenos entre las árabes), mejillas tersas y desprovistas de pecas u otras imperfecciones; cejas bien dibujadas, arqueadas y poco pobladas; ojos grandes con una sombra oscura, dientes blancos, labios y encías rojas, pechos pequeños y caderas estrechas168. En cuanto al cabello se advierte que los recetarios contenían únicamente tintes rubios y morenos, el rojo estaba asociado con el color de los verdugos y las prostitutas169. Sin embargo hay algún otro recetario que indica esta 166 ECO, Umberto, Historia de la belleza, Lumen, Barcelona, 2007, p. 19. 167 G.G. Coulton, Life in the middle ages, vol. III, Nueva Cork, The Macmillan Co., 1930, p. 35, citado por ANDERSON S. y H.P. ZINSER, Judith en Historia de las mujeres: una historia propia, Editorial Crítica, Vol. 1, Barcelona, 1991,p. 168 DIES DE CALATAYUD, Manuel, Flor del tesoro de la belleza: tratado de muchas medicinas o curiosidades de las mujeres, manuscrito nº 68 de la biblioteca Universidad de Barcelona, Lunas, Palma, 1993, p. 6. 169 ECO Humberto, Historia de la belleza, Lumen, Barcelona, 2007, p. 123. Tesina Máster Relaciones de Género 57 posibilidad de teñir el pelo rojo, facilitada por el monje Aldebrandin de Siena, así explicita una fórmula con los ingredientes precisos para hacerla170. Siguiendo con los recetarios, además del cabello se centran en partes del cuerpo tales como el rostro, las manos, los ojos, los dientes y encías, y los pechos, tromando protagonismo por su visibilidad, como dice Umberto Eco en su libro Historia de la belleza: “así como la ornamentación de las fachadas añade belleza a los edificios y el adorno retórico añade belleza a los discursos, así también el cuerpo humano tiene una apariencia bella gracias a los adornos naturales (el ombligo, las encías, las cejas, los senos) y artificiales (las ropas y joyas)171. Las recetas pretendían cuidar estos “adornos naturales”, y dar el aspecto más bello atendiendo al canon establecido. Resulta importante destacar en este ideal la blancura de la piel que se deseaba conseguir a través de los procedimientos descritos en los recetarios. El color blanco tendrá una doble connotación: como símbolo de pureza y castidad por una parte, y como signo de distinción social172. La blancura en la piel indicaría el estatus al que pertenecía una persona, a aquella que no trabajaba, sin embargo poco a poco se crearían fórmulas, como se ha visto, que utilizarían todas las clases sociales y se extendería a todos los grupos de edad173. Se perseguirá la belleza y con ello el ideal, sin embargo no hay que olvidar que las técnicas cosméticas se utilizarán con diversos fines tanto curativos como reactivos como explicaré a continuación. Por un lado la perfumería, como también la cosmética, durante la Baja Edad Media pasará a formar parte de la medicina europea. Los perfumes permitirán controlar el aire, uno de los seis elementos no naturales, a cuyo desequilibrio la medicina clásica atribuyó la facultad de provocar la enfermedad. Los tratados médicos incorporaron a partir de 170 DE SIENA, Aldebrandin, El régimen del cuerpo, GONZALEZ DORESTE, traducido por Dulce Mª y MENDOZA RAMOS, Mª Pilar, Estudios y Ensayos, Tenerife, 1998, p. 99. 171Ibíd., p. 113. 172 J.L. FLANDRIN y M.C. PHAN, “Les métamorphoses de la beauté féminine”, L’Histoire, 68 (1984), p. 50, citado por García Herrero, Mª del Carmen en Las mujeres en Zaragoza en el siglo XV, p. 135. 173 GARCIA HERRERO, María del Carmen, Las mujeres en Zaragoza en el siglo XV, cuadernos de Zaragoza, Zaragoza, 1990, p. 136. Tesina Máster Relaciones de Género 64 Las mujeres medievales tejerán trajes y también una red de relaciones que las llevará a crear una comunidad que girará en torno a la complicidad, la solidaridad y el cambio, un legado que irá extendiéndose entre las mujeres; hermanas, parientes, amigas, vecinas… y un punto importante será la herencia de madre a hija, las madres enseñarán a sus hijas a maquillarse. Otro autor, entre otros, que criticará esto será San Vicente Ferrer, quien asegurará que todas las mujeres andaban siempre a vueltas con el blanquete y con diversas mezcolandas que portaban en cuernos, fenómeno extendido por todas las capas sociales e incluso entre las niñas, que mostraban gran afición en “pintuyarse”197, y es que aprender a ser físicamente hermosa y a extraer el máximo partido del propio cuerpo será tarea que se iniciará durante los años infantiles y juveniles198. Una forma de criticar la creatividad de las mujeres a través de trajes y maquillaje será a través del insulto; “en lugar de las hazer hermosas y bien proporcionados (sic) házelas feas, mostruosas y muy deformadas, ca dexan de parecer mugeres y parecen canpanas”, “Parecen otrosi dragones rebentados, segund que pintan a Sancta Marina quando rebentó con ella el diablo mudado en figura de dragon, ca de la cinta arriba parecen a Sancta Marina y dela cinta abaxo parescen al diablo en semejança de dragon reventado”, para criticar una falda determinada199. La burla también irá dirigida a determinadas mujeres que no cumplieran con el canon establecido centrándose en la fealdad o vejez características vinculadas al uso del maquillaje; “velos anticristo”, siendo objeto de una condena unánime. En las mujeres la belleza y la fealdad estaban condicionadas principalmente por la clase social200. Hubo un tratadista que transgredió este discurso burlesco; Rodríguez Cámara, quien opinaba que le parecía legítimo que las mujeres quisieran sacar partido a su belleza física utilizando técnicas inocentes, y las comparaba con algunas masculinas: “Nin contradize ala su honestidat, como algunos, en maldecir se gloriando, al componer e acrecentar con estudiosa mano la su fermosura: lo qual es ayudar a la naturaleza, que se 197 P. Iradiel, “Tenir cura del cos, tenir cura de la imatge: els paradigmes de la bellesa femenina a la València de la Baixa Edat Mitjana”, Debats, nº16, 1986, p. 4-19, p. 5. 198 GARCÍA HERRERO, María del Carmen, Las mujeres en Zaragoza en el siglo XV, vol. II, cuadernos de Zaragoza, 1990, Zaragoza, p. 135. 199 http://www.teresadecastro.com/Fuentes/Talavera/Talvindex.html,156. 200 MADERO, Marta, “Injurias y Mujeres”, Historia de las mujeres, (Bajo la dirección de Georges Duby y Michelle Perrot), Taurus, Madrid, 2000, p. 596-597. Tesina Máster Relaciones de Género 65 esforço quanto pudo fazer la fermosura, e non es facer contra ella, segund que facen los onbres las barbas se faciendo raher que naturaleza por diferencia de las mujeres…les puso…les puso en la faz…enlo qual no solamente no quebranta las leyes de la naturaleza, mas el divino mandamiento que a ninguno otro manda, salva a los sacerdotes raerlas”201. Este autor elogiará a la mujer por su belleza; una razón más según el por la que considerar a la mujer superior al hombre, así ensalzará la belleza femenina: “el cuerpo de la mujer ser mas liso (que el del hombre), el color mas blanco, la faz mas alegre, mas clara e mas plazible, el cuello mas largo, los cabellos mas blandos, a filos de oro mas parescientes; la voz mas suave, mas clara e mas delgada; los pies e las manos e las otras extremidades mas sotiles e mas delicadas. ¿Quien negara ser en la vista delas donas una oculta divinidad…que non paresçe de humana, mas de divina luz descender? E aquesta natural inclinación la faze amar el precioso vestir, el componerse e desear todas cosas bien paresçer”202. 4. Conclusiones Desde el origen de la Historia se puede observar que la mujer ha sido el objeto escrutado por aquellos que han pretendido enaltecerse queriendo mantener una sociedad dicotómica de dominador-dominado. Para ello se han creado mitos, arrojando falsedades e incluso negado la propia diferencia sexual. En el transcurso de la investigación me han llamado la atención diferentes aspectos, siendo uno de ellos la manipulación de la realidad ejercida por el patriarcado en la sociedad medieval, que puede observarse palmariamente en el campo médico, mediante la creación de un discurso canónico que obviaba las evidencias experimentadas por las mujeres y que sí eran admitidas por ciertos médicos. Me ha resultado turbador la consideración del sexo femenino como “accidente”, afirmando la supremacía y perfección varonil y negando el valor del derecho a ser mujer. Al igual que el hecho de que el saber oficial tenga a la mujer en cuenta por su capacidad reproductora, finalidad última, pero que también se le usurpa en ocasiones, dada la existencia de teorías que, como se ha visto, afirman la generación como una virtud varonil. 201 https://revistas.ucm.es/index.php/ELEM/article/view/ELEM8888110261A (16-7-2012). 202 Ibíd. Tesina Máster Relaciones de Género 66 Para la mujer, en general, su espacio en la sociedad venía determinado por la función que la naturaleza le designa: la función reproductora. Ante esta sociedad que llega a considerar a la mujer como un ser abyecto, me ha parecido sorprendente y de una gran valentía la existencia de discursos como el de Cristina de Pizán, quien de una manera inteligente va a dar la vuelta a lo establecido para ofrecer una nueva visión de la mujer, y dato de gran relevancia, para invitar a todas las mujeres a experimentar desde sus propios cuerpos y rebatir lo que se les impone como “norma” desde fuera de ellos. En cuanto a la existencia y conservación de los recetarios de belleza, salud y cocina, son fuentes primarias de gran importancia puesto que recogen conocimientos empíricos y aplicados desde tiempos remotos, formando parte de la historia femenina y podría decirse que constitutivos del origen de la cosmética en la actualidad. Evidencian los roles que ejercían las mujeres medievales, quienes no cursando Medicina como carrera universitaria, conocían las propiedades curativas de sustancias en la elaboración de ungüentos, siendo así sanadoras en sus hogares, ejerciendo una medicina cotidiana, cercana y basada en la experiencia. Finalmente la belleza en el Medievo estaba ligada a la cosmética como movimiento reactivo profemenino. En la actualidad se podría concebir como un requisito, como un “debería ser” el aspecto físico, como un amoldarse al canon impuesto que vende la publicidad, y por lo tanto es entendida por algunas autoras -como Wolfcomo una imposición social. Sin embargo, en la Baja Edad Media, el derecho a acicalarse, a adornarse y a cuidar y embellecer el propio cuerpo pudo leerse también como una reacción femenina de autoafirmación y dignidad en contra de lo impuesto por la moral normativa, que tendía a prohibir el maquillaje, el ornato y todo aquello que tratara de modificar el aspecto otorgado por Dios a sus obras y criaturas. Tesina Máster Relaciones de Género 67 5. Bibliografía AHUMADA BATLLE, Eulàlia ed., Epistolaris d’Hipolita Roís de Liori i d’Estefania de Requesens (segle XVI), p. 87, fonts històriques valencianes, Universidad de Valencia, 2003, recogido de BETETA MARTÍN, Yolanda, “Representaciones de la sexualidad femenina en la literatura medieval y su influencia en la consideración de las mujeres”, Arenal: Revista de historia de las mujeres, Julio-Diciembre 2009, vol.2, nº 16. BOCCACCIO, Giovanni, Mujeres preclaras, (Edición de Violeta Díaz-Corralejo), Cátedra, Madrid, 2010. 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