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Aproximación al estudio de la biblioclastia en Aragón: hitos en la destrucción y pérdida bibliográfica y archivística Autora Yasmina Gran Gallego Director Manuel José Pedraza Gracia Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza Grado Información y Documentación 2012
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2 GRAN GALLEGO, Yasmina Aproximación al estudio de la biblioclastia en Aragón [Manuscrito] : hitos en la destrucción y pérdida bibliográfica y archivística / Yasmina Gran Gallego ; dirección, Manuel José Pedraza Gracia. – 2012. 43 p.: il ; 30 cm. – Trabajo de Fin de Grado en el Grado de Información y Documentación de la Universidad de Zaragoza. 1. Bibliotecas – Aragón – Historia 2. Archivos – Aragón – Historia. 3. Bibliotecas – Mutilación, destrucción, etc. – Historia. I. Pedraza Gracia, Manuel José. II. Tít. 024.8 (460.22) “05/20”
3 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ........................................................................................................... 4 1.1 P RESENTACIÓN ........................................................................................................ 4 1.2 J USTIFICACIÓN Y OBJETIVOS .................................................................................... 4 1.3 E STADO DE LA CUESTIÓN ......................................................................................... 5 1.4 P ROCESO METODOLÓGICO ....................................................................................... 6 2. LA DESTRUCCIÓN DE LIBROS, ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS EN ARAGÓN .. 8 2.1. S AN B RAULIO (585- CA .651) Y SU BIBLIOTECA ....................................................... 8 2.2 E L M ONASTERIO DE S AN J UAN DE LA P EÑA .......................................................... 13 2.3 E L V IDAL M AYOR ................................................................................................. 15 2.4 V ICENCIO J UAN DE L ASTANOSA Y B ARÁIZ DE V ERA (1607-1684) Y SU BIBLIOTECA ...... 17 2.5 U NIVERSIDAD DE Z ARAGOZA .............................................................................. 21 2.5.1 E L A RCHIVO DE LA U NIVERSIDAD DE Z ARAGOZA .............................................. 22 2.5.2 L A B IBLIOTECA DE LA U NIVERSIDAD DE Z ARAGOZA .......................................... 23 2.6 A RCHIVO DE LA D IPUTACIÓN DEL R EINO DE A RAGÓN ........................................ 27 2.7 R EAL M ONASTERIO DE S ANTA M ARÍA DE S IJENA (H UESCA ) ............................... 29 2.8 C ATEDRAL DEL S ALVADOR DE Z ARAGOZA (L A S EO ) ............................................ 30 2.9 A RCHIVO H ISTÓRICO P ROVINCIAL DE T ERUEL ...................................................... 33 2.10 J UAN M ANUEL S ÁNCHEZ ................................................................................. 35 3 CONCLUSIONES ......................................................................................................... 36 4 BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................... 38
4 1. Introducción 1.1 Presentación El proyecto de Fin de Grado es la última asignatura obligatoria del Grado de Información y Documentación en la Universidad de Zaragoza y consiste en la realización de un trabajo sobre alguno de los aspectos cursados durante las enseñanzas. El presente trabajo de fin de grado se integra dentro de la materia “Historia de la Información y Documentación” y trata de recoger un elenco de los hechos más significativos para la historia de la destrucción y desaparición de Información y Documentación en Aragón. Pretende ofrecer una aproximación a las pérdidas que ha tenido Aragón respecto a su riqueza documental y a los “exilios” documentales que se han producido a lo largo de la historia. 1.2 Justificación y objetivos La riqueza documental de Aragón podría ser mucho más importante si no se hubiesen perdido magníficos documentos y colecciones, grandes hechos que forman parte de la historia y que no se pueden cambiar, pero que nos enseñan a intentar que no vuelva a pasar. El objetivo de este trabajo es presentar cronológicamente parte de los hitos, los más representativos, que han afectado al patrimonio aragonés. Debido a la poca extensión que otorga la normativa al Trabajo de Fin de Grado solamente se hace mención de los hechos más significativos y característicos, por lo que no se ha pretendido la exhaustividad en la enumeración de los mismos.
5 1.3 Estado de la cuestión Existen importantes trabajos sobre la destrucción de las bibliotecas, como es el caso de los del venezolano Fernando Baéz 1 , que recoge las destrucciones de los libros producidas en la historia en todo el mundo. Son trabajos realmente interesantes, pero no reflejan ninguna pérdida en Aragón, aunque hable de los problemas que hubo en España de pérdida de patrimonio bibliográfico y documental durante la Guerra de 1936. La principal fuente de información que ha nutrido el presente trabajo con los datos más básicos ha sido la Gran Enciclopedia Aragonesa 2 , enciclopedia digital sobre Aragón realizada por El Periódico de Aragón. En ella se han buscado y recuperado numerosos aspectos tratados y aunque no profundiza en ellos, como corresponde al tipo de publicación de que se trata, ha servido para iniciar la investigación. El trabajo de Guillermo Fatás Cabeza 3 ha sido de gran utilidad para conocer al patrón de la Universidad de Zaragoza, San Braulio, y los problemas que tuvo dicha universidad en la Guerra de la Independencia. No obstante, para el estudio de la biblioteca de San Braulio el trabajo que más información aporta es el la extensa monografía de Charles. H. Lynch 4 . Sobre el Monasterio de San Juan de la Peña hay que destacar los diferentes artículos realizados por Natalia Juan García. Se han utilizado cuatro de sus trabajos muy útiles para el análisis de la biblioteca del Monasterio Las fuentes bibliográficas destacadas para la búsqueda de artículos y monografías específicos que aportan información concreta sobre algunos de los hitos históricos 1 BÁEZ, Fernando. Historia universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la guerra de Irak. Barcelona: Destino, 2004. ISBN. 8423335969; BÁEZ, Fernando. Historia universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la era digital. Barcelona: Destino, 2011. ISBN. 978-84- 233-4412-3. 2 Gran Enciclopedia Aragonesa [en línea]. Zaragoza: El Periódico de Aragón, 2008. [Cons. 12-08-2012]. http://www.enciclopedia-aragonesa.com/ 3 FATÁS CABEZA, Guillermo. Del patrono de la Universidad de Zaragoza y de cómo fue destruida en 1809. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009 (1ª ed.). ISBN. 978-84-92521-82-1. 4 LYNCH, Charles H.; GALINDO, P. San Braulio obispo de Zaragoza (631-651) su vida y sus obras. [S.l]: Instituto Enrique Florez. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1950.
6 estudiados han sido Dialnet 5 , la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes 6 , y la base de datos de publicaciones de la Institución Fernando el Católico 7 , además de las propias páginas de las instituciones, que aportan valor institucional e histórico a la información. En realidad, el estudio sobre la destrucción de libros en Aragón está por hacer. Todo lo que se ha ido recopilando se ha obtenido de distintas fuentes que hablan sobre las diferentes instituciones y que aportan datos de mucho interés. El trabajo es el conjunto de todos esos datos obtenidos de las distintas fuentes bibliográficas. 1.4 Proceso metodológico El proceso de realización del presente proyecto ha requerido un profundo trabajo en fuentes locales acompañado de una selección de los hitos más importantes. Una vez seleccionados los jalones que se iban a tratar, se empezó a realizar la búsqueda de la información necesaria. El proceso ha sido muy largo porque se requiere leer muchos documentos que sólo aportan datos concretos que en ocasiones se encuentran meramente citados. Primero se buscaron en distintas bases de datos y bibliotecas virtuales como Dialnet, la base de datos de publicaciones de la Institución Fernando el Católico, la Enciclopedia Aragonesa o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En cada una de ellas se utilizaron varios términos de búsqueda que se corresponden con aspectos de los apartados del trabajo, y a raíz de allí, se fueron trabajando todos los artículos y monografías que se han podido localizar que ofrecían la información adecuada. En muchas ocasiones, un artículo aportaba la referencia de otra monografía diferente, de manera que ha sido preciso consultarla para conseguir más información. 5 Dialnet [en línea]. La Rioja: Universidad de La Rioja, 2012. [Cons. 20-08-2012]. http://dialnet.unirioja.es/. 6 Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [en línea]. [S.l]: Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2012. [Cons. 20-08-2012]. http://www.cervantesvirtual.com/ 7 Institución Fernando el Católico [en línea]. Zaragoza: Diputación de Zaragoza, 2012. [Cons. 20-8- 2012]. http://ifc.dpz.es/.
7 Los datos más relevantes se han sumado en la realización del proyecto siguiendo las pautas marcadas en las normas para realizar el trabajo de fin de grado. Aunque se hubiese preferido ofrecer una información más amplia y detallada, el resultado obtenido es una primera aproximación al tema.
8 2. La destrucción de libros, archivos y bibliotecas en Aragón La destrucción de libros, bibliotecas y archivos se ha debido en gran parte a la despreocupación del hombre por el fenómeno cultural que suponen los avances en el conocimiento que se incorporan en los documentos. Sin embargo, ese desprecio se percibe cuando lo que se intenta destruir es el recuerdo de una persona o de un pueblo, como existen numerosos ejemplos recientes. En Aragón ha habido esfuerzos personales y colectivos que han llevado a la conformación de excelentes colecciones bibliográficas que no se han sabido o podido conservar y que abarcan desde San Braulio en el siglo VII hasta Juan Manuel Sánchez en el siglo XX. 2.1 San Braulio (585- ca.651) y su biblioteca San Braulio nació en el seno de una familia ilustre católica en el año 585, se duda si fue en Osma, Gerona, Toledo o Zaragoza. Desde muy pequeño fue nombrado obispo de Cesaraugusta en el III Concilio de Toledo. Fue un gran erudito de los clásicos, de los saberes eclesiásticos y los literarios. Se especula que fue formado en Sevilla, con San Isidro, que podría haber sido su maestro. Fue Máximo de la sede, poco tiempo después del nombramiento de su hermano Juan como Obispo 8 . Llegó a conocer a doce de reyes godos, once de ellos católicos. Además de escribir varias obras, que hoy son recordadas y conservadas, fue uno de los mayores bibliófilos de la historia en Aragón, pues custodiaba cerca de 450 códices, 8 Su hermano Juan fue obispo de Zaragoza. Sus otros hermanos fueron Fronimiano (abad del monasterio de S. Millán de la Cogolla, en la Rioja), Pomponia también se dedicó a la religión, y su otra hermana era Basilia, la única que se casó. (JIMÉNEZ, PEDRAJAS, R. Gran Enciclopedia Rialp [en línea]. Madrid: Rialp, 1991. [Cons. 8-6-2012]. http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=428&cat=biografiasuelta ).
15 2.3 El Vidal Mayor El Vidal Mayor es un Códice del Siglo XIII compuesto por 276 hojas en pergamino. Su tamaño consta de 245 x 735 mm, ilustrado con 156 miniaturas. En él se recogen los fueros de Aragón, es un ejemplar único, cuya información no se encuentra en ningún otro manuscrito. Es un texto muy importante porque gran parte de lo que sabemos de la historia y derecho de Aragón es gracias al Vidal Mayor. El nombre de Vidal corresponde a su autor, Vidal de Canellas, y el calificativo de Mayor se debe a que existía otro libro más breve sobre los fueros de Aragón. Vidal de Canellas fue el obispo de Huesca 15 , adquirió gran formación jurídica en Derecho romano y canónico en la Universidad de Bolonia. Se encargó de compilar los Fueros mandados por el rey Jaime I, componiendo uno de los manuscritos más hermosos creados en Aragón. Lo que más llama la atención del Vidal Mayor, es su gran belleza y el estado en el que se conserva a pesar de su antigüedad. Es uno de los pocos textos que en romance aragonés medieval han llegado hasta la fecha. Posiblemente estuviera escrito en un aragonés de la cancillería que no se corresponde con ningún habla aragonesa del siglo XIII. Además contiene eruditas explicaciones dirigidas a los foristas y a los letrados expertos en la administración de justicia. Esta obra fue desconocida durante mucho tiempo en España, pero se cita en 1865. No se conocía la existencia del Vidal Mayor porque no ha estado en la Península desde hace muchos años. Después de su compilación se sabe que estaba en manos de Franco y López hasta que murió y que fue heredado por su hijo, quién se deshizo de él vendiéndoselo a un mercader inglés. Es en este momento en el que el códice desaparece de España y no se vuelve a saber de él. En 1933, el filólogo sueco, Gunnar Tilander, viene a Zaragoza en busca del códice perdido, viajó a Inglaterra, siguiéndole la pista, y averiguó qué había pasado con el manuscrito. El mercader inglés C.W. Dyson Perrins compró el códice en 1906 al hijo de Franco y López. Perrins permitió su consulta a Tailander para que realizara una espléndida edición del Vidal Mayor en Lund (Suecia) en la colección Leges Hispaniacae Medii Aevi, gestión subvencionada por fundaciones 15 Curia general (cortes) de 1247, título que le otorgaba gran autoridad en las reuniones que allí se daban.
16 suecas. En 1958, al morir Perrins, el códice fue subastado en Estados Unidos, que permaneció allí hasta que en 1962 pasó a formar parte de la biblioteca particular de Peter e Irene Ludwig, en Aquisgrán (Alemania), donde permaneció muchos años. Tras la muerte del matrimonio Ludwig se volvió a vender en una subasta en California (Estados Unidos) en 1983 por el valor de 160.000 dólares. El comprador fue el Museo de la Fundación Paul Getty, que conserva el códice en muy buen estado. Esta fundación permitió la realización de una edición facsimilar en 1989 financiada por la Diputación de Huesca, iniciativa de Agustín Ubieto, que presidía el Instituto de Estudios del Alto Aragón. Ilustración 1. Miniatura del Vidal Mayor. Larraga Sergio. Memoria Aragonesa, 2011. http://memoriaaragonesa.blogspot.com.es/2011/01/dia-de-reyes-dia-de-fueros.html
17 2.4 Vicencio Juan de Lastanosa y Baráiz de Vera (1607- 1684) y su biblioteca Vicencio Juan de Lastanosa y Baráiz de Vera nació el 25 de febrero de 1607 en Huesca, hijo de Esperanza Baráiz de Vera y Navarro de Azpilicueta y don Juan Agustín Lastanosa Arnedo y Vargas, un general de galeras del rey Felipe III. Lastanosa quedó huérfano de padre a la temprana edad de 12 años, tres años más tarde su madre casó con el también viudo Juan Martín Gastón. Con 18 años, Gastón casó a Lastanosa con su hija, Catalina Gastón, de tan solo 13 años, y su matrimonio duró hasta que ella murió estando de parto. Lastanosa y Caralina tuvieron un total de 14 hijos. Juan de Lastanosa fue señor de Figueruelas y gentilhombre de la casa del rey. Desde siempre ha destacado en la historia cultural aragonesa, en parte por reunir una fascinante biblioteca particular en el siglo XVII de objetos, libros y manuscritos. A pesar de no ir a la universidad, tenía una extensa y variada cultura debido a su afición por saber todo sobre cualquier materia como matemáticas, astronomía, arquitectura o botánica 16 . Además de escritor, Lastanosa se conocía como el protector de artistas e intelectuales de su tiempo. Al morir su madre, su abuelo y el canónigo Galacián Baraiz y Vera, Lastanosa se convierte en el heredero del señorío de Figueruelas (Huesca) con sólo 25 años, que luego tuvo que vender en 1645. Vivía en Huesca, en el número 40 y 41 de la calle del Coso, frente al convento de los Jesuitas. Allí daba albergue a escritores, pintores, escultores y curiosos que lo 16 Sus jardines eran muy conocidos, estaban decorados con inspiraciones francesas y allí cultivaba plantas de especies raras. Ilustración 2. Palacio Lastanosa (Huesca)
18 visitaban para apreciar sus colecciones de obras de arte y objetos raros. Por esta razón se empezó a utilizar el conocido dicho “Quien va a Huesca y no ve casa de Lastanosa no ve cosa”. Lo mejor de todos sus tesoros, sin duda, era su biblioteca. De todo esto sabía mucho su protegido Baltasar Gracián, que lo menciona en sus libros. En 1631 Lastanosa compone una genealogía de su familia, que hoy en día esta perdida, pero que fue vista por Félix Latassa en el siglo XVIII. Lastanosa se carteaba constantemente con el conde de Guimerá, debido a su afición por coleccionar objetos y por conocer diversas materias. El propio Lastanosa le mandó un índice de las antigüedades de las que disponía. Cuando el Conde murió, algunos de sus manuscritos pasaron a la biblioteca de Lastanosa. También se carteaba con otras grandes figuras como el jesuita Jerónimo García, Juan Garriz, el mencionado Baltasar Gracián y Juan Francisco Andrés de Uztarroz. Hacia 1640 se realizó un catálogo de la biblioteca y el museo de Lastanosa, ese catálogo todavía se conserva en la Biblioteca Real de Estocolmo. Antes de morir, en 1681, Lastanosa donó al Archivo de Aragón 1.100 monedas, documentos, manuscritos y libros relacionados con Aragón. Como agradecimiento por su generosidad, se colocó su retrato en el Archivo. Pero en la Guerra de la Independencia desapareció gran parte de su donación tras la destrucción del palacio de la Diputación, donde se encontraba el Archivo. Desgraciadamente, la dispersión de sus colecciones y tesoros, y por tanto su desaparición se fue formando tras su muerte en 1684. También se han perdido los documentos sobre Lastanosa escritos por Félix Latassa en el siglo XVIII. En 1784, el palacio de los Lastanosa estaba en mal estado, los papeles y documentos que pertenecieron a Lastanosa estaban revueltos y mal conservados. En 1894 fue completamente destruido convirtiéndose en los actuales números 27 y 29 del Coso Alto. Lastanosa consiguió construir semejante biblioteca particular con ayuda del patrimonio económico familiar que poseía. El catalogo de sus libros y objetos curiosos se forma en 1635 denominado Las tres cosas más singulares que tiene la casa de Lastanosa en este año de 1639 de Juan Francisco Andrés de Uztarroz. También existe
19 un manuscrito de 1662 titulado Narración de lo que le pasó a don Vincencio Lastanosa a 15 de octubre del año 1662 con un religioso docto y grave, que proporciona información sobre su biblioteca. Copias de esta obra se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid y la Hispanic Society de Nueva York. Se conoce un tercer catálogo denominado Catálogo de los libros de Vincencio Juan de Lastanosa por orden de alfabeto. Su colección recoge libros impresos y manuscritos, de los que el cuarenta por ciento pertenecen a imprentas europeas y el resto a españolas. Sin embargo, sólo disponía de tres libros anteriores a 1550, uno de ellos incunable. Los formatos de los libros más frecuentes eran 4º y 8º, y poseía muy pocos en tamaño folio. Tenía libros sobre filología, historia, literatura, política, ciencias y artes, además de sermonarios, órdenes regulares y militares, breviarios, misales, libros profanos y manuscritos de diversas ciencias. La biblioteca se encontraba en una gran sala rectangular en la parte superior del palacio con estantes en dos paredes de la habitación, separados éstos por las representaciones de Apolo y las musas. En el resto de la habitación había varios escritorios donde se guardaban objetos como monedas o piedras. El catálogo más completo lo recoge Karl Ludwig Selig en 1960, nombrando 1.211 obras de la biblioteca lastanosina, quedando dividas en: • Un primer grupo de referencias de 983 obras. • 41 manuscritos y otros papeles curiosos. • 42 impresos del taller de Jansson, casi todo obras clásicas. • 24 obras impresas en Francia y encuadernación francesa en 8º y 4º en latín y francés. • 47 elzeviros sobre geografía e historia en 24º. • 32 manuscritos e impresos de diferentes orígenes y formatos. • 14 obras con el epígrafe D.M.S.
20 • 6 libros enviados por Juan de Gárriz en 1647. • 3 libros que le dan en 1662. • 19 libros clasificados por el formato. Estaba clasificado según el formato del libro y siguiendo un orden alfabético por autores (nombre, no apellido). Al poco de morir, varios libros con exlibris impreso de Lastanosa fueron a parar a la Biblioteca Nacional francesa, que aún están conservados allí, pero la mayor parte de la biblioteca se perdió. Esta pérdida comienza con su heredero, su hijo Vicente Antonio, que al morir sin descendencia la pasó a su hermano. De ahí fue pasando de descendiente a descendiente hasta que el apellido Lastanosa desapareció, quedándose a merced de la familia Ladrón de Cegama (matrimonio de la nieta de Lastanosa en 1784). Ésta malvendió la biblioteca para cubrir deudas.
21 2.5 Universidad de Zaragoza Aunque existía un Estudio General desde tiempos anteriores, la Universidad de Zaragoza se funda en el siglo XVI. Su historia queda reflejada desde su comienzo en el Lucidario de la Universidad y Estudio General de la Ciudad de Zaragoza de Diego Fraylla en 1603. La Universidad de Zaragoza es convulsa, siendo la Guerra de la Independencia el hecho que más ha afectado a su historia. En la noche del 13 al 14 de agosto de 1808 el ejército napoleónico ataca la universidad y es destruida completamente el 18 de febrero de 1809 causando la pérdida de la mayor parte de los fondos bibliográficos y documentales custodiados en la Biblioteca y el Archivo. Se salvan los Libros de Gestis 17 , que es la principal fuente documental archivística de valor histórico referida a la Universidad de Zaragoza. 17 Consta de 92 volúmenes que detallan los sucesos ocurridos desde octubre de 1671 hasta octubre de 1858.
22 2.5.1 El Archivo de la Universidad de Zaragoza En 1645 el Archivo estaba en uno de los estribos de la capilla y custodiaba importantes documentos de carácter administrativo e histórico, como bulas, privilegios, estatutos y libros de cuentas entre otros 18 . El archivo se encontraba en malas condiciones, pues no tenía suficiente ventilación, había bastante humedad y estaba muy oscuro, tanto que se tenía que bajar de día para que entrara algo de luz natural y poder ver los documentos. Un inventario realizado en 1694 hizo que los responsables se percataran de que faltaban todos o casi todos los documentos antiguos de más valor e importancia. Este hecho hizo que se reuniera al Claustro de consiliarios y catedráticos. Se demostró que efectivamente faltaban todas las bulas, privilegios y cartas reales, lo cual llegaron a pensar que seguramente estaban en manos de personas que tenían influencia en el archivo. Hasta 1769 no se recuperaron los documentos sustraídos. El archivo de la Universidad constaba de 10 armarios con tres cajones cada uno numerados correlativamente del 1 al 30 con el número de caja o legajo, el número del documento y la signatura tipográfica. Estaban agrupados por materias. Un acuerdo publicado el 26 de agosto de 1787 obliga a que las llaves del archivo las tuvieran el Rector, el Vice-rector y el Receptor, cuando el responsable de las llaves siempre había sido el bedel. Los fondos estaban amontonados en dos salas del edificio de la Plaza de la Magdalena. Los documentos que se encontraban en la sala baja con el tiempo se trasladaron a la Capilla gótica 19 . Aunque muchas de las pérdidas documentales se debieron a las malas condiciones que se tenían de conservación, con nefastas condiciones ambientales, además de la presencia de ratones, fruto del abandono, pues no se ocupaban de la limpieza, además del poco espacio del que se disponía, la guerra fue la causa principal de su destrucción. Con la Guerra de la Independencia, se destruye el edificio de la Universidad, que conlleva la pérdida de gran parte del archivo. De esta forma es como 18 Según el inventario hecho por Frailla en 1604. El inventario se encuentra en el Archivo de la Corona de Aragón. 19 Cuya pérdida de estos documentos se origina el 6 de mayo de 1973 con el derrumbamiento de la Capilla.
23 se perdieron todas las bulas, privilegios, procesos, pleitos y libros de Receptoría (que mostraban los ingresos y gastos de la Universidad). En 1882 el archivo aún custodiaba tres joyas manuscritas de Camón, de Grados y el Extracto antiguo de la Universidad que contienen datos tomados de Espés y de Mandura. 20 Después de muchas instalaciones, finalmente el archivo se establece en dos salas espaciosas y ventiladas, una en la planta baja que da a la calle de la Universidad donde se custodia la documentación de uso menos frecuente, y otra en el segundo piso, entre las oficinas de la Secretaría general y la Biblioteca, que contiene amplios ventanales que dan al Coso bajo. Y a partir de este momento, la custodia, el cuidado y la conservación del archivo está en manos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. 2.5.2 La Biblioteca de la Universidad de Zaragoza No se conoce nada sobre la Biblioteca más antigua de la Universidad, pero se sabe que el que quisiera usar los libros debía dar dos reales al bedel, por el trabajo que realizaba al sacarlos y la responsabilidad que ello conllevaba si algún documento se perdía. En el reglamento también se especificaba que aquel que extraviara un libro debía reponerlo o pagar su importe. Hasta el año 1772, la biblioteca no se podía llamar como tal debido a los pocos libros que custodiaba. Gracias a la Real Provisión del 2 de mayor de 1772, que disponía que las librerías de los Jesuitas expulsados se entregasen a las universidades, se empezó a enriquecer la biblioteca de la universidad. Así, el 6 de junio de 1777, D. Francisco de Paula de Roa, comunicó al Claustro que se había dedicado a colocar los libros que se encontraban en el suelo en vidrieras, para su mayor seguridad. En noviembre de 1780, la biblioteca ya estaba arreglada y catalogada, de esta forma pudieron darse cuenta que había obras duplicadas, por eso decidieron venderlas para poder comprar otras con ese dinero. Estas obras duplicadas estaban mal conservadas en 20 Con el tiempo se conservaban en el archivo del Cabildo de la Catedral de La Seo.
24 el viejo archivo de la universidad, maltratadas por las humedad, los ratones y otros insectos bibliófagos, aun así se vendieron al libreo D. José Monge por 140 libras. El 17 de noviembre de 1796, la biblioteca abre sus puertas al público. Además había adquirido una buena cantidad de obras mediante la donación de grandes autores y personas influyentes como D. Baltasar Voldo, D. Severo Aguirre, D. José María Puig y el Colegio de Médicos, entre otros. El D. Alejandro Ortiz llego a donar hasta 458 volúmenes de la Facultad de Medicina. La biblioteca tenía las puertas abiertas al público, menos los libros prohibidos y manuscritos que se encontraban en una sala aparte, cuya llave tenía el Protector y el Bibliotecario. La biblioteca se abría en periodo lectivo y en oposiciones a cátedras de nueve a once de la mañana y de dos a cuatro de la tarde, a excepción de que hubiese alguna reunión oficial en la que obligara a cerrar. En 1800, la universidad rifó los libros duplicados e incompletos. Estaba dotada de un selecto y rico fondo bien organizado ocupaba ya siete salas que daban a la calle de la Puerta del Sol (Coso bajo) y custodiaba entre 7.000 y 8.000 volúmenes sin duplicados ni obras incompletas. Pero desafortunadamente, en 1809 fue destruida por las minas y bombas francesas. De los escombros se sacaron algunos libros. 21 Muchos libros fueron saqueados, quedando menos de 50 ejemplares salvados. Las dos minas francesas compuestas por 3.000 libras de pólvora 22 , derrumbaron la fachada que daba a la Puerta del Sol, que quedó completamente destruida. Gran parte del patio también quedó destruido. Después de la guerra, la universidad se planteó volver a construir la biblioteca. Así, en el Claustro del 30 de octubre de 1813, se propone que la Universidad reuniese cuantos libros pudiera para volver a instalar la biblioteca. De esta forma, se reabre en 1849 compuesta por 12.000 volúmenes, en su mayor parte de teología, pues gran parte de esta colección fue proporcionada por los conventos. La biblioteca se instaló esta vez en el Instituto Provincial, que se distribuía por varios salones. En 1862 era tan grande la biblioteca que llegaba desde la plata baja hasta el piso principal. Algunos de los ejemplares se trasladaron a la capilla gótica. 21 Los demás documentos se reclamaron en 1814 en el Diario de Zaragoza, diciendo ser de los jesuitas, de los Canónigos del Río y D. Faustino Acha. 22 [BORAO, Jerónimo. Historia de la Universidad de Zaragoza. Zaragoza: [s.n], 1869. Pp. 57].
31 180 incunables. 276 raros. El robo se debió principalmente a una negligencia, además no pudo hacerse de una sola vez, por lo que se estima que empezaría después de la Guerra Civil hasta 1950, que fue cuando se percataron de la perdida. Pascual Galindo, dio la voz de alarma sobre el lamentable estado de la biblioteca de La Seo. Un amigo suyo que estaba en la Biblioteca de Yale, investigando sobre un trabajo se dio cuenta que había un libro en esa biblioteca que pertenecía a la Catedral de La Seo. Galindo encontró en la biblioteca libros que los cubrían las tapas de otros que no tenían que ver con su contenido, parece ser que la intención del ladrón era disimilar los huecos, y para ello eliminaba la ficha del ejemplar sustraído. Desaparecieron los mejores libros de la biblioteca como un ejemplar del Manipulus curatorum, primer libro impreso en Aragón por Mateo Flandro. El caso se llevó a juicio, interrogando a todos los que tenían acceso o habían visitado la biblioteca. Los canónigos devolvieron los libros que tenían prestados percibiendo el Tribunal que alguien había robado incunables y manuscritos de mucho valor. Acudieron al Tribunal anticuarios, sacerdotes, bibliófilos y el portero de la Catedral de La Seo. Se descubrió que los libros habían salido del edificio con permiso de alguien ya que no se utilizó la violencia para sacarlos. El portero fue el que aclaró el tema, nombró a Enzo Ferrajoli, y lo describió como “un hombre elegante y sabio, de refinados modales, que solía entrar entre las nueve y las once, amigo de Leandro Aína”. Enzo Ferrajoli nacido en Nápoles en 1913, fue teniente de Cuerpo de Tropa Voluntario que luchó a favor de Franco en la Guerra Civil, y según él eran amigos. Incluso había recibido varias conmemoraciones, era un hombre de gran cultura que conocía varios idiomas y tenía amistades muy influyentes. Ferrajoli fue detenido en Barcelona en 1961, y el portero Jerónimo Sebastián también fue detenido y llevado a la cárcel de Torrero. Estuvieron presos desde marzo hasta octubre de 1961, a partir de ahí salieron con libertad condicional. El 13 de octubre de 1964 se publicó la sentencia de la Audiencia Territorial de Zaragoza. Se dictaminó que habían desaparecido un total de 583 libros, 110 de ellos en manos de Enzo Ferrajoli, que se los quedaba o se los llevaba a Jerónimo Sebastián en
32 paquetes o sacos a cambio de dinero entre 500 y 15.000 pesetas. El veredicto final fue la condena de 8 años y un día para Ferrajoli, a Torrijos y Aína 2 años, cuatro meses y un día en la cárcel de Pasionistas y Agustinos. A Sebastián le cayeron 4 años, dos meses y un día. Por último, otro de los imputados fue el bibliófilo y farmacéutico Enrique Aubá, pero resultó absuelto. Con el tiempo, La Seo recuperó tan sólo 12 de los libros robados. Este caso se hace de conocimiento por todos, y se convierte en el robo más importante de Europa, con un valor de 13.295.500 pesetas. Hoy, la biblioteca de La Seo está bien instalada y conservada, convirtiéndose en una de las más valiosas bibliotecas históricas de Aragón. En su biblioteca se conservan: • Más de 4.500 volúmenes del Cabildo de Nuestra Señora del Pilar. • La biblioteca de Bartolomé Llorente adquirida en 1583. • Manuscritos religiosos, musicales… • Incunables como el Manipulus Curatorum. • Colección de ediciones de Aldo Manucio. Pero han desaparecido los manuscritos griegos del siglo XVI copiados por Andreas Darmarios, entre otros.
33 2.9 Archivo Histórico Provincial de Teruel El Archivo Histórico Provincial de Teruel se funda a través de la Orden de 10 de marzo de 1958 (BOE de 25 de abril de 1958) del Ministerio de Educación Nacional, aunque desde el incendio del año 1941, que destrozó los archivos históricos que se custodiaban en la Casa Consistorial, el archivero de la Delegación de Hacienda y Director de la Biblioteca Pública, Jaime Caruana, se había propuesto recrear este Archivo, y para ello trató de recuperar todos los documentos que pudo de los que se salvaron del incendio de 1941. De la Biblioteca Pública consigue 25 pergaminos con papeles de los siglos XV, XVI y XVII con información de índole local, este fondo se va ampliando hasta 1948 con la compra de 14 libros de protocolos notariales otorgada por el Patronato para el Fomento de Archivos, Bibliotecas y Museos Arqueológicos. En 1942 se construye el Palacio de Archivos, Bibliotecas y Museos (Casa Cultural) en la que se instalará en el último piso el Archivo que Jaime Caruana había recopilado. En esta sala se custodiaban un total de 118 protocolos notariales del siglo XV al XIX. La inauguración del Palacio de Archivos, Biblioteca y Museos la hace Francisco Franco el 10 de junio de 1953. El encargado de catalogar y ordenar los paquetes de protocolos es Jaime Caruana, que se llevó una grata sorpresa al encontrar en uno de los paquetes el protocolo notarial de 1619 de Yagüe de Salas sobre la historia de los Amantes de Teruel. Este hecho hizo que se creara el Archivo Histórico Provincial de Teruel. El Archivo en 1968 constaba de 1.525 protocolos notariales, 162 pergaminos “serie B” procedentes del Ayuntamiento cuya aparición en el Archivo es un secreto, y 185 documentos comprados en 1951 a las familias Dolz Espejo y Sánchez Muñoz. Con el paso del tiempo y ya sin Caruana como director, la sala del Archivo se estaba quedando pequeña y sufrió graves problemas por el deterioro del mobiliario que ponía en peligro la documentación. Ésta es la principal razón para cambiar el destino del archivo. En 1978 se traslada a la Ronda de Dámaso Torán, nº 54 junto al acueducto Los Arcos. El edificio fue construido en 1911 por el arquitecto Pablo Monguió Segura. Se inaugura el 3 de junio de 1987.
34 El 2 de junio de 2008 se denuncia la sustracción de 7 tomos de colecciones de protocolos, 29 cuadernos y más de 2.379 documentos antiguos sueltos, muchos de ellos arrancados del libro en el que estaban encuadernados. Los sistemas de seguridad resultaron ser pésimos, pues no funcionaron como era preciso, según la policía el robo se hizo en más de una ocasión debido al volumen de los documentos. La investigación declaró que el ladrón de estos importantes documentos era un hombre de 58 años con las iniciales E.V.C.M., que residía en Castellón. Algunos de los documentos que se encontraron estaban muy dañados, otros estaban marcados con rotulador fluorescente y con anotaciones del imputado. Él solía ir muy a menudo al archivo desde hacía muchos años, por eso la policía descubrió que los archivos perdidos fueron consultados por última vez por él. Solía acudir al Archivo el primer viernes de cada mes durante varios años. Los documentos afortunadamente fueron hallados en su domicilio, en una gestoría de Castellón y en una propiedad que tenía en Rubielos de Mora (Teruel). Hoy los daños permanecen en la historia de los documentos.
35 2.10 Juan Manuel Sánchez Juan Manuel Sánchez Fernández nació el 1 de enero de 1874 en Zaragoza. Estudió medicina en la Universidad de Zaragoza durante tres años y la terminó en la Universidad de Madrid. Fue médico de la Armada y un gran amante de los libros desde 1902, cuando deja su profesión militar, siendo dueño de la mejor biblioteca de España. Llegó a tener una biblioteca compuesta por 15.000 volúmenes. Fue el autor de Bibliografía Zaragozana del siglo XV y de Bibliografía aragonesa del siglo XVI. Solía firmar con el pseudónimo “Un bibliófilo aragonés”. Además solía añadir el lema “Todo por Aragón y para Aragón” en las portadas y cubiertas de sus libros. Desgraciadamente vendió su biblioteca en 1920 debido a las deudas que tenía a causa de su adicción al juego. Los compradores eran dos hombres que no sabían nada sobre libros, y que los vendieron por un valor ridículo, por ejemplo se dice que la primera edición de La Celestina la vendieron por dos duros, naturalmente esto benefició a otros bibliófilos y libreros. Buena parte de la biblioteca fue a parar a la biblioteca de su amigo Lázaro Galdiano. El librero Pedro Vindel hace un exhaustivo seguimiento de la biblioteca del Bibliófilo Aragonés.
36 3. Conclusiones De la elaboración de este trabajo se pueden concluir una serie de puntos que se enumeran a continuación. Aragón, como reino independiente y como territorio de la monarquía española, ha poseído una gran actividad documental a lo largo de la historia. La vitalidad documental impuesta por la administración real y por la eclesiástica y una importante presencia de autores y bibliófilos hace cuenta de esto, a pesar de que mucha información ya no esté conservada. Los incendios han sido las catástrofes ambientales que más han afectado a los depósitos documentales de Aragón. Estos son un hecho inevitable que no se puede controlar, y por ello sólo podemos sentir pena si se quema y se destruye un documento de gran valor. Pero el mayor enemigo de la documentación es el ser humano. La falta de juicio, la mala conservación que se tiene en las instalaciones de los edificios que custodian los documentos y los robos que se han hecho a lo largo de la historia hacen que los ojos del futuro hayan perdido las bellezas bibliográficas y el conocimiento del pasado. Además, las guerras han supuesto pérdidas irreparables. La documentación perdida en Aragón dificulta conocer parte de nuestra historia y harían instituciones más potentes desde la perspectiva informacional: todos los documentos que custodiaba la Universidad de Zaragoza la convertirían en una institución mucho más rica de lo que es hoy, a pesar de que con las importantes pérdidas sufridas, sea hoy la más importante de toda Aragón, en lo referente a patrimonio bibliográfico. Aunque, seguramente, esta afirmación se sustente en la recepción de la documentación de los monasterios desamortizados. Los errores del pasado nos ayudan a mejorar el presente. Debemos aprender de ellos. Los avances en conservación han ayudado a instalar los documentos adecuadamente, de manera que permanecerán en buen estado durante mucho tiempo. Hoy tenemos un aliado para salvar nuestra cultura, que es la digitalización, gracias a ella todos somos testigos de extraordinarias obras de arte, todos tenemos acceso a ellas. En cierto modo nos ayuda a proteger el documento.
37 Se debería aprender del pasado, y ver el patrimonio como algo más que un tesoro, no dejarlo de lado, sino cuidarlo y protegerlo porque forma parte de nosotros. Si se hubiera tenido más aprecio, ahora el Vidal Mayor estaría en nuestra Biblioteca de Aragón, y no en América.
38 4. Bibliografía ALDAMA FERNÁNDEZ, Laura. “El palacio de la Diputación Provincial de Zaragoza. Historia de un edificio concluido por Teodoro Ríos Balaguer”. En Artigrama, n. 22, 2007. Pp. 671-696. ISSN 0213-1498. APUDEPA. Consternación por el expolio en el Archivo Histórico de Teruel [en línea]. [S.l]: Blogia, 2008. [Cons. 10-08-2012]. http://apudepa.blogia.com/2008/060601-consternacion-por-el-expolio-en-el- archivo-historico-de-teruel.php Área de cultura. Archivos y bibliotecas [en línea]. Diputación provincial de Zaragoza. Zaragoza: Diputación Provincial de Zaragoza, 2007. [Cons. 28-08-2012]. http://www1.dpz.es/cultura/archivo-biblio/archivo/historia.htm BAUTISTA OLARTE, Juan. ¿Hubo escritorio en la Cogolla durante el siglo VII? [en línea]. Burgos: Biblioteca Gonzalo de Berceo, [s.f]. [Cons. 8-6-2012]. http://www.vallenajerilla.com/berceo/olarte/huboescritorioenlacogollasigloVII.h tm “Biografía de Almanzor. Abu Amir Muhammad ibn Amir al-Mansur”. Biográfica. Info [en línea]. Valencia: Biografía. Biografías de personajes influyentes en la historia, 2012. [Cons. 20-06-2012]. http://www.biografica.info/biografia-de- almanzor-abu-amir-muhammad-ibn-abi-amir-al-mansur-84 Cabildo Metropolitano de Zaragoza. Archivos y Biblioteca Capitulares. Reglamento [en línea]. Zaragoza: Basílica del Pilar, 2011. [Cons. 12-08-12]. http://www.basilicadelpilar.es/archivos.reg.pdf CASTRO, Antón. El robo de los libros de La Seo. Un increíble enigma de posguerra o la inverosímil historia de Enzo Ferrajoli [en línea]. [S.l]: Blogia, 2006. [Cons. 18-08-2012]. http://antoncastro.blogia.com/2006/082101-el-robo-de-los-libros- de-la-seo.php
39 DELGADO ECHEVERRÍA, Jesús. “El Vidal Mayor, Don Vidal de Canellas y los Fueros de Aragón”. En Revista de Derecho Civil Aragonés, 2009, XV. Pp. 11- 21. (Disponible en PDF). http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/29/96/01delgado.pdf DELGADO ECHEVARRÍA, Jesús. “Introducción al derecho aragonés” [en línea]. En Derecho Aragonés. [S.l]: Derecho Aragonés, 2003 http://derechoaragones.net/intro.htm EFE. “El detenido por robar los documentos visitaba el Archivos Histórico desde hace años” [en línea]. En Diario Público. Barcelona: Diario Público, 2008. [Cons. 10- 08-2012]. http://www.publico.es/agencias/efe/123508/el-detenido-por-robar-los- documentos-visitaba-el-archivo-historico-desde-hace-anos FATÁS CABEZA, Guillermo. Del patrono de la Universidad de Zaragoza y de cómo fue destruida en 1809. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009 (1ª ed.). ISBN. 978-84-92521-82-1. FATÁS CABEZA, Guillermo [et al]. Aragón en el mundo. [Zaragoza]: Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, 1988 (D.L.). ISBN. 84-505-7333-5. FATÁS CABEZA, Guillermo [et al]. Historia de Aragón. I Generalidades. Resumen de las lecciones impartidas en el Curso 1986-87. Zaragoza: Institución Fernando el Católico. Diputación de Zaragoza, 1989. ISBN. 84-7820-046-0. IBARRA RODRÍGUEZ, E. “Restos del antiguo archivo de la Diputación del Reino de Aragón existentes en el archivo de la actual Diputación Provincial de Zaragoza”, En Anuari del Institut d’Estudis Catalans, 1909-1910. Pp. 2-41. Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet. Centro de Referencia para los estudios servetianos [en línea]. [S.l]: Instituto Miguel Servet, 2004. [Cons. 20-08-2012]. http://www.miguelservet.org/historia.htm
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