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Abstract

Resumen: Este trabajo hace un seguimiento del paso de la Modernidad pesada a la Modernidad líquida en la obra de Zigmunt Bauman, Modernidad líquida. Se divide en tres partes: La primera con aportaciones de Antonio Negri y Félix Guattari aborda el paso del capitalismo pesado a liviano, a la luz de tres acontecimientos que licuan y desdibujan la conciencia de clase dando lugar a la vida líquida. Estos acontecimientos son: la explotación por medio de la plusvalía relativa (incremento de salario y mejoras en las condiciones de trabajo), la implantación del Estado del Bienestar y los medios de comunicación de masas. La segunda parte estudia los conceptos y problemáticas más representativas de la Modernidad líquida, de los que se destacan la emancipación, la libertad y la identidad ligada al consumo, la fragilidad de las relaciones humanas y, la tensión que rodea a las comunidades con la confluencia de la migración y la reivindicación identitaria. La tercera, y última parte recoge algunas reflexiones que han emergido a raíz del trabajo. Aguilar Martínez, Javier; Aragüés Estragués, Juan Manuel

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Trabajo Fin de Grado Aproximaciones a la Modernidad líquida de Zygmunt Bauman Autor/es Javier Aguilar Martínez Director/es Juan Manuel Aragüés Estragués Facultad / Escuela Año Facultad de Filosofía y Letras 2011/2012 2 ITRODUCCIÓ Entendemos que Zygmunt Bauman realiza un diagnóstico sugerente con el uso de la metáfora de lo “líquido” para la descripción de la Postmodernidad o Modernidad líquida –como él la define-. Abordaremos con él la dinámica fluida que está impregnando el mundo, aunque no olvidaremos señalar otros elementos duros y estáticos que aún permanecen. Analizaremos la obra de Bauman a la luz de tres acontecimientos palpables en la formación de la Modernidad líquida, y que son controlados, en general, por el poder del capital: el avance técnico que permite la explotación del trabajo por medio de la plusvalía relativa, la implementación del Estado del Bienestar y la expansión de los medios de comunicación de masas. Con ello, queremos poner de relieve que, a pesar de la evolución del sistema económico, su lógica central continúa firme. En otras palabras, la propiedad privada de los medios de producción y la división social clasista que genera, el trabajo explotado, su exacerbada competitividad, la destrucción ecológica y la opresión persisten. Así pues, el capitalismo se ha tornado líquido superficialmente conservando intacto su núcleo. Dividimos el trabajo en tres partes: en la primera completaremos, con aportaciones de Antonio Negri, el paso del capitalismo de sólido a líquido e indagaremos, con Bauman, en el contexto de la sociedad líquida, el Estado del Bienestar, la noción de “subsunción real” y los medios de comunicación de masas. En la segunda parte, entramos de lleno en los conceptos más relevantes señalados por el autor en Modernidad líquida. Destacan la emancipación, la individualidad, la libertad, la fragilidad de los vínculos sociales y la identidad. De esta última, marcada por la ambivalencia y la tensión, ofrece dos perspectivas: en su relación con el consumo y con la etnicidad y la territorialidad. Finalmente exponemos algunas reflexiones que nos han surgido a lo largo del trabajo Si bien tenemos en cuenta que supone un proyecto excesivo y ambicioso -sobre todo la primera parte-, que requiere mayor profundidad y detalle, tiene la importancia de, al menos, sistematizar y sintetizar nuestras últimas experiencias, tanto académicas como personales. No es una lectura exhaustiva sino una reflexión acerca de la problemática más notable en la sociedad líquida. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 3 1.- Capitalismo: Acontecimientos que lo transforman de sólido a líquido Zygmunt Bauman distingue entre capitalismo “sólido” o “pesado” -que remite a la etapa industrial- y capitalismo “liviano” o “postfordismo” en la denominación de Negri y Guattari. Bauman apunta a algunos rasgos de esta evolución, a la vez que señala los matices que adquieren las subjetividades en ambas épocas, pero lo hace de manera poco lineal, motivo por el que para completar y sistematizar el estudio tomaremos las aportaciones de Negri. Por otro lado, nos valdremos también de la definición del Estado del Bauman marxista en Fundamentos de sociología marxista, pues pensamos que su análisis no ha perdido valor, a pesar de los cambios sufridos en la soberanía de los estados. Y es que, la crisis sistémica que nos rodea invita a revisar esta teoría, en la medida –ahora en el período líquido- en que desvela los oscuros entresijos que relacionan al capital y al Estado. Interrelación esta que se ha modificado, pero no estructuralmente. 1 1.1 Primera etapa del capitalismo industrial. De un poder sólido a otro Bauman considera 2 que en las primeras décadas de la Modernidad, la iniciativa económica consiguió desestabilizar y destruir las instituciones éticas y políticas tradicionales del Antiguo régimen. Se impuso la economía como base de la nueva sociedad naciente. Estos ataques, que identificamos como las revoluciones burguesas, consiguieron su propósito e implantaron un nuevo status económico-político sólido, un sólido por otro sólido –indica el autor-. Se inicia la primera etapa del capitalismo y empieza a extenderse por toda Europa. Este periodo será conocido como “capitalismo industrial”. Negri y Guattari, más precisos en su demarcación, lo ubican desde 1848 hasta 1968 y lo dividen en dos fases, donde la I Guerra Mundial (1914-1918) supone 1 Como se mostró sin duda, en la nacionalización por parte del gobierno argentino del 51 % de las acciones de la empresa española Repsol-YPF en abril de 2012 y el revuelo armado en los medios de comunicación españoles apelando a los intereses “españoles” cuando en realidad, son intereses de la alta burguesía española. O la reciente nacionalización y/o rescate a Bankia también en España. El Estado “salva” al gran capital mientras que por otro lado y en las mismas fechas –abril/mayo de 2012- reduce unos 3.000 y 7.000 millones de euros de las partidas presupuestarias destinadas a los ministerios de Educación y Sanidad. 2 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, pp. 9-10. 4 un punto de inflexión. A la primera fase la denominan “época de la gran industria” y a la segunda “fordismo”. 3 Bauman va describiendo cómo en sus inicios la actividad productiva del capital establece un tipo de relación explotadora del trabajo abierta y sangrante, originando una división social en clases que se distingue de la vieja sociedad estamental. Se van constituyendo la clase dominante propietaria de los medios de producción (burguesía) y la clase subyugada, que vende su fuerza de trabajo para subsistir (proletariado). Acudiendo al marxismo, decimos que de ellos se extrae el incremento del beneficio a través de plusvalía absoluta. Marx denomina este tiempo histórico bajo el término de “subsunción -o dominoformal” del trabajo en el capital. 4 El trabajo explotado es robado por la burguesía, extendiendo las jornadas laborales y retribuyendo el salario mínimo para la subsistencia del explotado/a. A su vez, este/a tiene conciencia de su penosa situación y lucha por salir de ella. En términos del polaco, la confrontación entre las clases se da entre elementos hostiles, sólidos, duros e identificables, con intereses muy distintos que dan lugar a la conciencia antagónica de clases. Negri caracteriza al obrero de este momento como “profesional”, pues el propio obrero conoce todos los aspectos de su trabajo, es un obrero cualificado. 5 Para Bauman era un mundo de legalidad, normatividad, dureza, disciplina, etc. Subraya que capital y trabajo están fijados al territorio con un vínculo estrecho y perdurable en el tiempo. “Los individuos debían dedicarse a la tarea de usar su nueva libertad para encontrar el nicho apropiado y establecerse en él, siguiendo fielmente las reglas y modalidades de conducta correctas y adecuadas a esa ubicación”. 6 Dice de este momento: “La <<modernidad pesada>> fue indudablemente la época del compromiso entre el capital y el trabajo fortalecido por el carácter mutuo de su dependencia. Los trabajadores dependían, para su subsistencia, de ser contratados; el capital dependía, para su reproducción y crecimiento, de contratarlos. Su reunión tenía un domicilio fijo; ninguno de los dos podía trasladarse a otra parte con facilidad; los muros de la enorme fábrica encerraban a los dos socios en una prisión común. Capital y trabajadores se unieron, podríamos decir, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en 3 Guattari, F., y Negri, A., “I. Interpretación de la situación de clase hoy: aspectos metodológicos. Tesis IV”, Las verdades nómadas & General Intellect, poder constituyente, comunismo, Akal, Madrid, 1999. 4 Marx, K., El Capital. Libro I. Capítulo VI (Inédito), Siglo XXI Editores, México D.F., 2000. 5 Guattari, F., y Negri, A., “I. Interpretación de la situación de clase hoy: aspectos metodológicos. Tesis IV”, Las verdades nómadas & General Intellect, poder constituyente, comunismo, Akal, Madrid, 1999. 6 Ibíd., pp. 12-13. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 5 la enfermedad y hasta que la muerte los separara”. […] Cada lado tenía <<intereses creados>> en mantener al otro, a las duras y a las maduras, en las condiciones correctas.” 7 Bauman, en Modernidad líquida, apenas da cuenta de la institución estatal y política que tiene lugar en estos momentos, por ello recurrimos a su obra anterior Fundamentos de sociología marxista. “El Estado es el órgano del poder político de la clase que tiene el poder económico. Se deriva de ello que el Estado aparece en el momento en que surge la lucha de clases.” 8 Bauman señala las dos características más relevantes del Estado: primera, posee órganos de poder público y unidades armadas, que pueden actuar contra la voluntad de la propia sociedad 9 , y, segunda, utiliza sistemas de tributación con dos funciones: mantener a funcionarios/as y “financiar las empresas económicas, indispensables para la clase en el poder”. 10 Así pues, la burguesía ascendente se institucionaliza en el Estado “democrático” 11 como garante del “orden social”. Un aparato estatal que, cimentado en una legalidad hecha a medida del interés económico y enrocado en cuerpos burocráticos y militares, funciona como un muro protector y conservador de las nuevas normas establecidas por la clase dominante. La cercanía a la ortodoxia leninista del primer Bauman en este aspecto queda subrayada por el siguiente texto del autor de El estado y la revolución: “El Estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. […] Según Marx, el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del <<orden>> que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases.” 12 7 Bauman, Z., “Surgimiento y caída del trabajo”, La sociedad individualizada, Colección Teorema, Madrid, 2001, p. 32. 8 Bauman, Z., “Segunda parte. La sociedad. La política. Funciones del Estado”, Fundamentos de sociología marxista, Comunicación 27, Madrid, 1975, p. 201. 9 Ibíd., p. 197. 10 Ibíd., p. 200. 11 Lenin sostiene que la primera pregunta que tiene que hacerse un marxista sobre la democracia es: “¿Para qué clase?” En este sentido y, decantándonos hacia sus argumentaciones, la democracia así construida no es una democracia universal y neutra, sino burguesa. Lenin, V. I., La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Madrid, Ayuso, 1976, p. 95. 12 Lenin, V. I., “La sociedad de clases y el estado”, El estado y la revolución, Alianza, Madrid, 2010, p. 42. 6 Siguiendo la línea de esta definición, el Bauman marxista puntualizaba que el Estado tiene una segunda función añadida a la dominación: la integración del proletariado de tal manera que “logra conservar la unidad de la sociedad, la colaboración de todas las clases en el proceso unitario social de la producción de bienes”. 13 Esta función, en último término, garantiza la propiedad privada de los medios de producción como privilegio de la burguesía, a pesar de que se extienda como ley para todas las clases. Por ello, en determinados momentos, el Estado puede tomar decisiones políticas de nacionalización que, en principio, se oponen a su carácter burgués, consiguiendo así mantener el equilibrio social. 14 Tenemos que tener en cuenta que desde estos momentos la clase obrera consciente buscará fracturar y romper el Estado para salir de su condición y tomar las riendas del mundo con perspectivas emancipatorias. 15 Su objetivo: la abolición de la explotación del hombre por el hombre y la liberación de los grupos oprimidos. En último término, pretenden terminar con la propiedad privada de los medios de producción y, así, realizar una producción según las capacidades y una repartición del producto según las necesidades del sujeto; tienen por horizonte el comunismo. En esta época, van adquiriendo importancia los partidos políticos y organizaciones de raíz marxista que, a caballo entre la legalidad y la clandestinidad, actúan como vanguardia política. 16 1.2 Segunda etapa del capitalismo industrial. Fordismo e implantación del Estado del Bienestar Negri y Bauman no coinciden en la periodización estricta de lo que ambos denominan como fordismo, aunque sí en su caracterización teórica. Bauman dice que el fordismo era: “un sitio de construcción epistemológica sobre el cual se erigía toda la visión del mundo y que se alzaba majestuosamente dominando la totalidad de la experiencia vital. A veces, los seres humanos tienden a comprender el mundo de manera praxeomórfica: como un mundo moldeado por el saber práctico de la época, por lo que 13 Bauman, Z., “Segunda parte. La sociedad. La política. Funciones del Estado”, Fundamentos de sociología marxista, Comunicación 27, Madrid, 1975, p. 201. 14 Ibíd., pp. 201-202. 15 Si bien existirán diferentes concepciones estratégicas con respecto al Estado tal como ocurrirá en el debate de la Primera Internacional entre Marx y Bakunin -desde el anarquismo-. 16 Marx, K.., “Crítica al Programa de Gotha”, en Muñoz, J., Marx, Gredos, Madrid, 2011. Obra en la que Marx crítica al programa del Partido Obrero Socialdemócrata alemán aprobado en Eisenach en 1869. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 7 la gente puede hacer y por la manera en que suele hacerlo. La fábrica fordista […] era sin duda el mayor logro hasta el momento de una construcción social tendente al orden”. 17 Más adelante añade: “fue la autoconciencia de la sociedad moderna en su fase `pesada´, y `voluminosa´, o `inmóvil´, `arraigada´ y `sólida´”. 18 En su concepción, la segunda etapa del capitalismo, el capitalismo de consumo –postfordismo en Negri-, se identificará con el período líquido o liviano. Negri, como ya sabemos, considera al período industrial –o pesado en palabras de Baumandividido en dos etapas según la actividad productiva del obrero: la primera, con la actividad del obrero profesional y la segunda, reconocida como el fordismo, cuya subjetividad representativa es el obrero masa. Ocupa los años desde 1914 hasta 1968. Además, nos dará las claves de la formación del Estado del Bienestar y detectará un cambio importante en la subjetividad obrera. 19 En esta segunda etapa, la fordista, el filósofo italiano afirma que el trabajador/a cualificado (obrero profesional) se va alejando del conocimiento del ciclo de la producción y se encuentra en un tipo de actividad cada vez más mecanizada, subdividida y finamente organizada que no requiere formación para realizarla. El obrero/a profesional cualificado pierde importancia derivando hacia la configuración del obrero/a masa en la organización taylorista –o fordistade la producción. 20 Negri, a diferencia de Bauman observa una modificación en el tipo de producción desde 1918 a 1968 y propone el concepto de “obrero masa” para la nueva subjetividad proletaria. Bauman incluye la actividad obrera profesional y masa en el período industrial o pesado en tanto formas de trabajo fijas, sólidas y duraderas que atan a fábrica y trabajadores/as en los mismos muros. Asocia las dos actividades a la imagen de “capitalismo pesado” por su carácter férreo. Mientras esto ocurre en las condiciones laborales, se dan los primeros pasos que apoyarán la intervención del Estado. Volvamos a Negri. “Desde el punto de vista de los 17 Bauman, Z., Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, pp. 62-63. 18 Ibíd., pp. 63. 19 Guattari, F., y Negri, A., “I. Interpretación de la situación de clase, hoy: aspectos metodológicos. Tesis IV”, Las verdades nómadas & General Intellect, poder constituyente, comunismo, Akal, Madrid, 1999. 20 Ibíd. 8 modelos de regulación: poco a poco, animado por la política keynesiana (pero también, en general, por la reflexión sobre las crisis cíclicas de la fase precedente), se conforma un modelo de intervencionismo estatal concebido para sostener la actividad productiva mediante el mantenimiento del pleno empleo y la garantía de la asistencia social”. 21 Ello supone la cristalización de nuevas formas de interacción entre el Estado y el capital. Negri lo considera una suerte de contrato donde aparecen como partes “contratantes” las burguesías nacionales y las clases obreras organizadas en sindicatos y partidos socialistas y comunistas. 22 Afirma:“Las burguesías nacionales renunciaron al fascismo y vieron garantizado su poder de explotación en el interior de un sistema de distribución de la renta nacional que preveía, en el contexto de un desarrollo continuado, la implementación del Estado del Bienestar para la clase obrera nacional, a cambio de que esta última renunciase a la revolución.” 23 . Cuestiones todas ellas que deben ser relacionadas con el crack económico del 29 y, también, con los efectos económicos y políticos de la II Guerra Mundial, cuya expresión más notoria es el Plan Marshall. 1.3 Tercera etapa. Postfordismo o Capitalismo liviano. El obrero social como prototipo del sujeto líquido Indagaremos ahora, sobre las modificaciones en el trabajo y sus consecuencias materiales en la vida durante la etapa actual del capitalismo. Negri la fecha a partir de 1968 y la denomina postfordismo. Momento al que Bauman se refiere como “capitalismo liviano”. A grandes rasgos, el polaco enuncia un cambio. “En su etapa pesada, el capital estaba tan fijado a un lugar como los trabajadores que contrataba. En la actualidad, el capital viaja liviano, con equipaje de mano, un simple portafolio, un teléfono celular y una computadora portátil. […] El trabajo, por otro lado, sigue tan inmovilizado como en el pasado… pero el lugar al que antes estaba fijado ha perdido solidez; buscando en vano un fondo firme, las anclas caen todo el tiempo sobre la arena que no las retiene. Algunos de los residentes del mundo no cesan de moverse; para el resto, es el mundo el que no se queda quieto”. 24 Bauman detecta la ambivalencia de la tendencia líquida y la 21 Ibid. p. 90. 22 Guattari, F., y Negri, A., “VI República constituyente”, Las verdades nómadas & General Intellect, poder constituyente, comunismo, Akal, Madrid, 1999. 23 Ibíd., p. 167. 24 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, p. 64. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 9 permanencia de elementos duros y estables. A la vez, más adelante en su texto, señala que la precariedad y la tendencia al desempleo es cada vez mayor, al tiempo que se mantiene la presión por la productividad, la competitividad y la eficiencia. Denota que la aplicación del progreso tecnológico al trabajo incrementa la desocupación o desempleo 25 , con lo que apunta a uno de los fenómenos vinculados a la plusvalía relativa –que luego abordaremos-. Esta situación predispone a la contratación laboral breve, insegura y a la flexibilidad como su principal consigna. 26 Negri, fijándose en la actividad productiva, señala que a raíz de la creciente automatización e informatización, la producción de objetos y productos ha perdido importancia a medida que avanza terreno la producción de lo inmaterial. Con ello, la subjetividad del trabajador/a, antes constituido como obrero masa sin cualificación, vira ahora hacia el “obrero social”, definido por su actividad productiva dirigida hacia funciones intelectuales y de cooperación. 27 El trabajo del obrero social abarca la producción de “funciones artísticas, científicas, técnicas y, en todo caso, cooperativas, sociales, y lingüísticas.” 28 Tipos de trabajo en los que Negri destaca su creatividad. Por ello, defiende que el propio trabajador/a reconstruye y revoluciona la sociedad en un proceso de subjetivación de tal manera que “en el mismo espacio en el que el capital se ha expandido para ocupar toda la sociedad, debemos intentar reconocer cómo el trabajo vivo precede al capital desenmarañándolo, reconstruyéndolo, ocupando su territorio y construyendo en su lugar una hegemonía creativa. El sujeto, desde este punto de vista, es autovalorización.” 29 En este modelo laboral, el sujeto participa desde un nivel ontológico. A continuación, el filósofo italiano indica la superación de las fronteras del capitalismo en el proceso de la globalización o C. M. I. (Capitalismo Mundial Integrado) que es como Negri y Guattari lo denominan. 1.4 Avance técnico y plusvalía relativa No podemos negar que el Estado del Bienestar democrático-liberal no haya mejorado las condiciones de vida, ampliado derechos y servicios. Pero desde luego, no 25 Ibíd., p. 171. 26 Ibíd., p. 171. 27 Guattari, F., y Negri, A., “I. Interpretación de la situación de clase, hoy: aspectos metodológicos. Tesis IV”, Las verdades nómadas & General Intellect, poder constituyente, comunismo, Akal, Madrid, 1999, 28 Ibíd., p. 133. 29 Ibíd., 109. 16 2.1 Emancipación y libertad Al hilo del problema sobre la emancipación de las masas, Bauman partiendo de la reflexión de Herbert Marcuse 45 y, distinguiendo luego entre libertad subjetiva y objetiva, reflexiona sobre qué es sentirse libre y dice: “sentirse libre de restricciones, libre de actuar según el propio deseo, implica alcanzar un equilibrio entre los deseos, la imaginación y la capacidad de actuar: nos sentimos libres siempre y cuando nuestra imaginación no exceda nuestros verdaderos deseos y ni una ni los otros sobrepasen nuestra capacidad de actuar. Por lo tanto, el equilibrio puede alcanzarse y conservarse inalterable de dos maneras diferentes: agostando, recortando el deseo y/o la imaginación, o ampliando la capacidad de acción. Una vez alcanzado el equilibrio, y en tanto permanezca intacto, la `liberación´ resulta un eslogan vacío de significado y carente de motivación”. 46 Por libertad subjetiva entiende la que guarda el equilibrio, por objetiva, aquella que busca poner a prueba las capacidades de actuar. Pero, ¿están las masas dispuestas a liberarse? O lo que es lo mismo, ¿están dispuestas a gozar la libertad objetiva? Esta es, en resumidas cuentas, la pregunta que subyace y que ocupaba a Marcuse. En estas cuestiones, Bauman contempla y define la liberación como un dilema y, por ello, se pregunta: “¿Es una bendición o una maldición?”. 47 Bauman considerará que la pregunta por la emancipación, que ocupaba a la teoría crítica, tiene que buscar el modo de que los individuos recuperen sus habilidades y herramientas ciudadanas para la política. 48 Hacer de los individuos de iure individuos de facto, convertir la libertad negativa (impuesta por la legalidad) en libertad positiva como capacidad de autoafirmación, 49 asociado a su vez, con una apertura mayor de la esfera pública. 50 A pesar de ello, sigue encontrándose con la paradoja de cómo 45 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, p.21. Recoge que para Marcuse el problema es que hay muy poca gente que quiera liberarse de una sociedad que cubre gran parte de las necesidades materiales y culturales de hombres y mujeres. 46 Ibíd., p. 22. Aceptando esta definición y, si como veíamos antes con Bauman, los medios de comunicación de masas generan sin cesar el deseo de sus productos, podemos entender cómo actúa su mecanismo de dominación en la medida en que mantiene ocupados los deseos. 47 Ibíd., p. 23. 48 Ibíd., p. 46. 49 Ibíd., p. 54. 50 Ibíd., p. 57. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 17 comunicar filosofía y política. Para expresarla, recoge un debate entre Leo Strauss y Alexandre Kojève y lo resume: “El problema se reduce a la tajante opción entre compromiso político y distanciamiento radical de la actividad política, y a sopesar cuidadosamente los potenciales beneficios, riesgos y desventajas de cada uno”. 51 Podríamos definirlo como “el dilema del filósofo/a del siglo XXI”. Ante esta situación, Bauman expone cómo actúa el poder de la Modernidad líquida. Dice que se desentiende de los problemas profundos. “Los principios estratégicos favoritos de los que tienen el poder son el escape, evasión y la retirada, y su estado ideal es la invisibilidad”. 52 Y páginas más adelante agrega: “El poder de la élite global se basa en su capacidad de eludir compromisos locales, y se supone que la globalización evita esas necesidades […] sólo las autoridades locales deben hacerse cargo del rol de guardianes de la ley y el orden (locales).” 53 2.2 La Modernidad como proceso individualizador. Identidad y consumo Bauman considera la Modernidad como un proceso de individualización de las identidades. “La ‘individualización’ consiste en transformar la ‘identidad’ humana de algo ‘dado’ en una ‘tarea’, y en hacer responsables a los actores de la realización de esta tarea y de las consecuencias (así como de los efectos colaterales) de su empeño”. 54 En términos ontológicos lo interpretamos como el paso del “ser” en esencia a la “existencia” en devenir. La ruptura de la identidad estática por la libertad de hacerse a sí mismo/a. Su idea es interesante y representa un gran avance para la concepción de la vida de cada una y de cada uno. Pero nos encontramos con el problema de la redistribución y la propiedad privada de los medios de producción. Arenas tomando las nociones de la libertad negativa y positiva nos aclara la situación: “La Modernidad líquida se siente una sociedad más libre porque no se ve obligada ya a practicar la obediencia a Dios, a un monarca absoluto, a un líder, al padre, al Estado, a los imperativos de la moralidad o a los compromisos con la historia. Pero si entendemos la libertad no solo en su dimensión negativa (como emancipación de una norma, esto es, como desregulación) 51 Ibíd., p. 51. 52 Ibíd., pp. 45-46. 53 Ibíd., p. 199. 54 Ibíd., p. 37. 18 sino como capacidad positiva para llevar adelante las propias intenciones, está claro que esa libertad requiere de algo más que simplemente remover los obstáculos externos que nos impiden actuar. Es preciso que pongamos en marcha los recursos que pueden dar contenido a esa libertad en términos positivos. No es posible, pues, hablar de libertad sin hablar de igualdad material, como pretende el neoliberalismo económico. Libertad e igualdad son conceptos conjugados. En caso contrario, bajo el pretexto de una desregulación liberalizadora lo que estamos haciendo es en realidad modificar la antigua regulación por una nueva basada ahora exclusivamente en los mecanismos e intereses del mercado.” 55 De acuerdo con Arenas, queremos resaltar que la regulación fluye de los intereses de los mercados. Pero centrémonos en el mercado de consumo que, para Bauman, se destaca por ser un fenómeno individual móvil y flexible y del que ofrece dos perspectivas en su análisis: como ritual y como generador de identidad 56 -a la que dedica mayor atención-. En el consumo como ritual plantea que la “compra” conjuga dos fenómenos psicológicos: La atracción que producen sus promesas, sensaciones, colores, luces, formas, etc. Y la sensación de seguridad, aplacamiento de miedos y búsqueda de certezas. Desde el enfoque entre identidad y consumo, inicialmente Bauman hace destacar que la identidad busca encajar el ser en su ser igual a sí mismo/a. Explica que en la vida vivida no se experimenta plenamente la identidad sino que, en tanto devenir que somos, sólo alcanza cierta fijeza y estabilidad desde una mirada ajena al propio sujeto. A continuación, reconoce que para la articulación identidad/consumo, se necesita el mercado a donde se dirige el consumidor para comprar identidad. Aquí hace destacar la volatilidad ontológica del sujeto y el hecho de ir a “comprarla”. Y añade, además, la obsolescencia de los productos. Da cuenta de la inestabilidad tanto del devenir de la vida como de los productos y nos advierte del problema en su interrelación: “En un mundo en el que las cosas deliberadamente inestables son la materia prima para la 55 Arenas, L., “Zygmunt Bauman: Paisajes de la modernidad líquida”, en Aragüés, J. M., y López, J. L., (Coords.), Perspectivas: Una aproximación al carácter ético y político contemporáneo, Prensas Universitarias, Zaragoza, 2012, p. 51. 56 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, pp. 87-90. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 19 construcción de identidades necesariamente inestables, hay estar en alerta constante; pero sobre todo hay que proteger la propia flexibilidad y la velocidad de readaptación para seguir las cambiantes pautas del mundo `de afuera´”. 57 De acuerdo con el autor, el deseo de superar la inestabilidad identitaria y de expresar autenticidad se refleja en las entrevistas personales y en los espectáculos televisivos, también en los “chat shows” donde, presuntamente, el “yo” se destapa a sí mismo y se muestra tal como es. “Estos espectáculos son una vía de escape para dejar salir la agitación del `yo interior´”. 58 Es consciente de que mientras esto ocurre en los individuos con más o menos recursos para acceder a productos con los que identificarse, la vida marginal con dificultades económicas se presenta desdichada al no poder alcanzarlos. Finalmente concluye que “la movilidad y la flexibilidad de identificación que caracterizan a la vida del tipo `salir de compras´ no son vehículos de emancipación sino más bien instrumentos de redistribución de libertades”. 59 Bauman detecta la profunda problemática en el vínculo identidad/consumo tanto para quiénes poseen recursos para acceder a los productos, como para los que carecen de ellos, y explicita cómo libertad, identidad y consumo se entrelazan en la construcción de los sujetos de la Modernidad líquida. Arenas, en la línea de Bauman, afirma que “la figura del consumidor ha pasado a ser el epítome y el único modelo de sujeto libre que nos cabe concebir. Y así, ya se trate del amor, el trabajo, la política o la propia identidad, la mentalidad contemporánea ve el mundo como un inmenso contenedor de objetos potenciales de consumo”. 60 Por su parte, Bauman en otro párrafo enuncia: “las precarias condiciones sociales y económicas entrenan a hombres y mujeres (o los obligan a aprender por las malas) para percibir el mundo como un recipiente lleno de objetos desechables, objetos para usar y tirar; el mundo en su conjunto, incluidos los seres humanos.” 61 57 Ibíd., p. 92. 58 Ibíd., p. 93. 59 Ibíd., p. 97. 60 Arenas, L., “Zygmunt Bauman: Paisajes de la modernidad líquida”, en Aragüés, J. M, y López, J. L., (Coords.), Perspectivas: Una aproximación al carácter ético y político contemporáneo, Prensas Universitarias, Zaragoza, 2012, p. 51. 61 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, p. 172. 20 2.3 Las relaciones laborales y sociales frágiles En un amplio sentido, Bauman observa que las relaciones humanas se configuran como vínculos puntuales en base a intereses comunes permitiendo la entrada y la salida de la relación. El viejo compromiso y el esfuerzo por mantener la unión van quedando atrás, para dar paso a una valoración cuantitativa de las gratificaciones obtenidas en las relaciones. “El `corto plazo´ ha reemplazado al `largo plazo´ y ha convertido la instantaneidad en ideal último”. 62 “La `elección racional´ de la época de la instantaneidad significa buscar gratificación evitando las consecuencias y particularmente las responsabilidades que esas consecuencias pueden involucrar. Las huellas durables de las gratificaciones de hoy hipotecan las posibilidades de las gratificaciones de mañana”. 63 En este sentido, y respecto al ámbito laboral, Bauman destaca la precariedad y sus consecuencias. En sus palabras: “La precariedad es el signo de la condición que precede a todo lo demás: los medios de subsistencia, en particular la forma más básica de éstos, o sea, los que dependen del trabajo y del empleo”. 64 Con ella se extienden sentimientos de inseguridad, incertidumbre y desprotección cada vez más acentuados en la medida en que la tendencia al desempleo crece. 65 Acerca de los vínculos humanos, el autor nos describe su concepción utilizando la categoría del “consumo”, con ella, ejemplifica su tendencia volátil e inestable. “Los vínculos y las asociaciones tienden a ser visualizados y tratados como objetos a ser consumidos, no producidos; están sujetos a los mismos criterios de evaluación de todos los demás objetos de consumo” 66 . En otro párrafo, tampoco duda en dibujar esta idea, esta vez, a través de la categoría de “compra”. “Salimos a `comprar´ la capacitación necesaria para ganarnos la vida y los medios de convencer a los potenciales empleadores de que poseemos esa capacidad; a `comprar´ la clase de imagen que nos convendría usar y el modo de hacer creer a los otros que somos lo que usamos; […] a `comprar´ los recursos necesarios para hacer más rápido lo que tenemos que hacer […]. 62 Ibíd., p. 134. 63 Ibíd., p. 137. 64 Ibíd., p. 171. 65 Ibíd., p. 171. Ya habíamos aludido a la precariedad y la flexibilidad en el capítulo. 1.3 Tercera etapa. Postfordismo o Capitalismo liviano el obrero social como prototipo del sujeto líquido. 66 Ibíd., pp. 173-174. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 21 La lista de compras no tiene fin”. 67 En pocas palabras, destaca la fragilidad de los vínculos sociales con un símil a los productos de “usar y tirar”. De igual forma, atendemos a dos nociones del autor muy notables y descriptivas de las sociedades líquidas: “civilidad” y “conexiones” –tomada esta última de Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos-. 68 “La capacidad de interactuar con extraños sin atacarlos por eso y sin presionarlos para que dejen de serlo o para que renuncien a algunos de los rasgos que los convierten en extraños” 69 es la definición que da Bauman de la “civilidad”. Por otro lado, las conexiones beben del tipo de vínculo desarrollado a partir de las redes sociales. Facilitan la entrada y la salida del grupo, son abiertas y accesibles en cualquier lugar y momento. Son tipos de contactos líquidos e inestables. Pero precisamente la misma virtud de no profundizar en la relación puede generar incertidumbre y complicar la cohesión social y el “largo plazo”, faceta que no pasa desapercibida para el autor. Podemos interpretar, que la civilidad y las conexiones se enlazan y tienen la virtud de respetar la diferencia ajena y compartir experiencias y momentos puntuales, pero no escapan de acarrear ciertos problemas. Ambas nociones, dibujan una visión nueva del vínculo humano. La ausencia de compromiso posibilita la multiplicidad de experiencias que las entiende como “relaciones de bolsillo”. Estas se definen porque las podemos adquirir sin demasiado esfuerzo y sin exponernos demasiado. Y es que como viene avisando el autor, las relaciones sociales se viven como objetos de consumo con su carga positiva y/o negativa, permeadas de una profunda ambivalencia entre la libertad y el goce de primera mano y el deseo de certidumbre y seguridad. La fragilidad aporta mucha libertad al individuo, pero pensar en cómo enfrentarse a la élite de la burguesía que frena la libertad positiva –que enunciaba Arenasresulta difícil ya que requiere, como poco; largo plazo, compromiso, esfuerzo y postergación de la satisfacciones. 67 Ibíd., p. 80. 68 Bauman, Z., Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2011. 69 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, p. 113. 22 2.4 De las comunidades Las comunidades representan una preocupación en la obra de Bauman y se relacionan estrechamente con la cuestión de la identidad, aunque ahora no desde su nexo con el consumo, sino con la territorialidad y la etnicidad. 70 Para investigarlas, el sociólogo se centra en su relación (de rechazo o aceptación) con el extraño/a situándose en dos ángulos: desde los estados y su unión con el nacionalismo y el patriotismo, y desde las ciudades. En ambos enfoques, destaca los métodos de exclusión que aplican las comunidades al extranjero/a. Hay una idea central que recorre el sentir de las comunidades: se ven presionadas por la globalidad, la multiplicidad y el nomadismo de los sujetos a la vez que se reivindica la territorialidad, la etnicidad y la identidad común. A nivel macrosocial, Bauman estudia el comportamiento de las sociedades frente al extraño/a con la propuesta del antropólogo Levi-Strauss de la actitud antropofágica y antropoémica. La antropofágica es una respuesta que trata de devorar la diferencia del extraño/a en el interior del grupo haciéndolo un igual. La “antropoémica” busca la expulsión y el aislamiento fuera de la comunidad. Dentro de ambos marcos coloca la estrategia del “nacionalismo” y la del “patriotismo”. Si bien nos previene de que ambas pueden superponerse o cruzarse e incluirse, sendas estrategias comparten afiliación al territorio en el que se nace. El nacionalismo tiende a negar al extraño/a mientras que el patriotismo, posee una actitud un tanto más tolerante; sin embargo, Bauman destaca que a efectos prácticos y políticos apenas se diferencian. Se muestra esperanzado en la forma de la República por su calidad de decisión, respeto y diálogo mutuo de las diferencias. Es “una unidad conseguida como logro conjunto de los agentes dedicados a autoidentificarse, una unidad que es una consecuencia y no una condición a priori de la vida compartida, una unidad conseguida por medio de la negociación y la reconciliación, y no a través de la negación, la atenuación o la eliminación de las diferencias”. 71 También desde una mirada positiva se acerca al 70 Bauman les dedica su atención en la Modernidad líquida y en Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. 71 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, p. 189. Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 23 concepto de “mixofilia” 72 que proporciona el acercamiento de los desconocidos/as y la fusión de horizontes alejando la inseguridad, la desconfianza y el miedo. El autor describe la mezcolanza entre la globalidad cada vez más extendida y las funciones de los Estados como “salvaguarda” de la identidad comunitaria en el estadonación. Como decía anteriormente el autor, 73 el poder que podría expandir la mixofilia se evade, escapa e invisibiliza y los estados en tanto “aliados” tampoco lo promueven. Sus políticas tienden más hacia la “mixofobia” o rechazo al extranjero y emigrante. Este rechazo a menudo se entrelaza con el miedo y es utilizado como argumento en campaña política –como ocurrió con las elecciones francesas en 2002 entre otros casos-. 74 Se conjuntan ambos fenómenos creando tensión alrededor de la migración. En relación al nacionalismo como arma política,, no podemos dejar de pensar que aunque los estados pierdan soberanía, su organización territorial sigue ejerciendo poder sobre las clases oprimidas. El estado-nación no desaparece, aunque sea una pantomima del poder económico, sus órganos públicos, militares y burocráticos permanecen sólidos. Descendiendo el plano del estudio de la comunidad a las ciudades, Bauman resalta la proliferación de barrios ricos y pobres. Mientras la migración global se amplía, en las ciudades receptoras se ha generalizado la separación por barrios según la capacidad económica. En estos barrios marginales confluye también la discriminación por etnicidad. La falta de recursos y el rechazo al extranjero se atan y solidifican en barrios propios. Por su parte, los barrios adinerados “deseosos de seguridad” se han convertido en fortalezas cuya función es impedir y rechazar el paso, son constantemente vigilados por cámaras y guardias, altas vallas y alarmas. Estos puzzles alternan y combinan actitudes de “comunidades explosivas” 75 y “comunidades de guardarropa”. Repara en la violencia latente de las primeras y sus manifestaciones rituales en el sacrificio del chivo expiatorio -cercano y lejano a la vez de la identidad reivindicadacomo función unitaria de las heterogéneas comunidades líquidas. En ellas, la territorialidad y los actos fundadores de las comunidades son esenciales. Por otro lado, 72 “Mixofilia” y “mixofobia” son abordados en Bauman, Z., Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2011. 73 Bauman, Z., Modernidad líquida, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, pp.45- 46. 74 Ibíd., p. 155-160. 75 Aludiendo a La violencia y lo sagrado del filósofo francés René Girard. 24 las “comunidades de guardarropa” son aquellas donde la heterogeneidad se aparta por un momento en grandes espectáculos restauradores temporales de unión e identidad. Una vez terminados los espectáculos, los sujetos vuelven a su vida cotidiana. Estas comunidades, podemos interpretarlas con el viejo “panem et circenses”, tales como el fútbol o las corridas de toros. 3.-Reflexiones sobre la Modernidad líquida y cuestiones del trabajo Este tercer apartado recoge algunas de las reflexiones que se pueden intuir o que han ido madurando con el trabajo. Sirven como semilla para delinearnos y abrirnos futuros planteamientos. 3.1 De la infraestructura y la superestructura Bajo estas nociones Marx realiza una metáfora explicativa acerca de la importancia del sistema económico y su interrelación general con la sociedad, política, religión, etc. Obviamente no reduce la configuración de la subjetividad al dictamen económico, como hacen algunas versiones del marxismo. Tampoco nosotros, sería ingenuo defender una visión ortodoxa y unidireccional del esquema infraestructura/superestructura, ni tampoco cabe pensar que la constitución de subjetividades sigue un proceso milimétrico y matemático, ni que hay un malvado agente planificador. Pero, insistimos en la prioridad económico-política de los acontecimientos que han transformado al capitalismo, originando el caldo de cultivo para las subjetividades líquidas. No podemos olvidar en este sentido, el carácter de empresas de los instrumentos fundamentales de producción de subjetividad en las sociedades: los medios de comunicación. ¿No definen pues los intereses económicos y empresariales gran parte de la subjetividad? En esta línea, premia el carácter económico, infraestructural. También Arenas señalaba al consumidor/a como el epítome del sujeto en la Modernidad líquida y Bauman, hace un gran aporte exponiendo la problemática de la estrecha relación entre identidad y consumo. La definición del sujeto tipo de la época, se hace con categorías extraídas directamente del campo de lo económico. Entonces, Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es 25 ¿cómo y dónde situamos el papel de lo económico en la configuración de la subjetividad? Queremos añadir que el otro papel del sujeto consumidor es el de productor, en su mayoría asalariados/as explotados/as y pequeños propietarios/as. Es decir, en el sujeto se combina el papel de explotados/as y el de consumista. Consideramos que la definición del sujeto únicamente por su carácter de consumidor, deja de lado el carácter explotador y clasista de su producción. 3.2 El sentido político del Estado de Bienestar Situándonos en la definición del Estado de los Fundamentos de sociología marxista y en la implantación del Estado del Bienestar, como un acuerdo entre las burguesías nacionales y las clases obreras, que enunciaba Negri; se nos presenta el Estado del Bienestar, como la renuncia a la revolución y la toma del poder como estrategia, a cambio de unas condiciones de vida mejoradas, a cambio de un avance táctico. 76 Pensamos que aquí las figuras opresoras se disfrazan adquiriendo la máscara de administradores. Conceden bienestar a cambio de no cuestionar su gestión. En este sentido, podemos interpretar el Estado del Bienestar como el desarrollo acentuado de la función integradora y social del Estado en tanto que, proporciona ciertas ayudas a la clase oprimida para mantener el orden. En definitiva, mantiene el privilegio del control privado de los medios de producción por parte de la burguesía. Función que no entra en contradicción con la pérdida de soberanía de los estados a favor de la globalización, pues el poder ya era propio de la clase que impulsa este fenómeno. Sin embargo, la crisis actual en plena imagen de la Modernidad líquida, hace resurgir como islas los nudos de poder del capital y las relaciones que mantienen con los Estados. Se repiten las imágenes y reuniones donde los dirigentes políticos vocean sobre ganar la “confianza de los mercados”, “cumplir y hacer los deberes con Europa”, “bajar la prima de riesgo,” etc. Mientras, las clases trabajadoras sufren la precariedad laboral más aguda en años y ven recortadas las bases del Estado del Bienestar, las condiciones 76 Cliff, T., “Estrategia y táctica (Lenin aprende de Clausewitz)”, Lenin. La construcción del partido, El Viejo Topo, España, 2011. El autor explica que Lenin desarrolla en la teoría y la práctica de la revolución rusa las nociones de “táctica” y “estrategia” del teórico y militar prusiano Carl Von Clausewitz. Por “táctica” se entiende el arte de vencer en las pequeñas batallas que conducen al objetivo estratégico, que es la revolución y toma del poder por parte del proletariado. 32 BIBLIOGRAFÍA -Aragüés, J. M., Líneas de fuga. Filosofía contra la sociedad idiota, Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid, 2002. -Arenas, L., “Zygmunt Bauman: Paisajes de la modernidad líquida”, en Aragüés, J. M., y López, J. L., Perspectivas: Una aproximación al carácter ético y político contemporáneo, Prensas Universitarias, Zaragoza, 2012. -Bauman, Z., Amor líquido. 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