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Abstract

Este trabajo pretende reunir diferentes investigaciones y artículos de la literatura científica sobre el Trastorno de Asperger, ya que se hace necesario seguir investigando las causas, características, criterios diagnósticos, etc. La detección precoz es posible si existen unos criterios claros y definidos para su diagnóstico y, por tanto, criterios para realizar el diagnóstico diferencial correctamente. Que los profesionales de la psicología clínica tengan este conocimiento es de vital importancia para la detección precoz y la rápida intervención. Maza Molinero, Isabel; Osma López, Jorge Javier

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UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA. CAMPUS DE TERUEL. Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado. Psicología Isabel Maza Molinero Teruel, 2012 Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado ÍNDICE Introducción 1. Qué es el Trastorno de Asperger  1.1 Principales áreas afectadas  1.2. Características comunes  1.3. Criterios diagnósticos DSM-IV-TR 2. Comorbilidad  2.1. Infancia  2.2. Adolescencia  2.3. Adultez 3. Diagnóstico diferencial  3.1. Autismo de Alto Funcionamiento  3.2. Diagnóstico diferencial según DSM-IV-TR 4. Líneas futuras 5. Cambios en el DSM-V 6. Conclusiones Referencias bibliográficas Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado INTRODUCCIÓN Desde que Leo Kanner comenzase en 1938 a observar e interesarse por el autismo, son muchas los autores que se han interesado por este tipo de trastornos. A pesar de que el pediatra vienés Hans Asperger ya había comenzado a investigar el Trastorno de Asperger (TA), no fue hasta 1981 cuando se mencionó este trastorno en la literatura científica de la mano de Lorna Wing. Desde entonces muchos profesionales han investigado acerca de este trastorno y sus características y peculiaridades. Son muchas las personas con TA que, debido a que es un trastorno reconocido relativamente hace poco tiempo, no fueron diagnosticados en la edad infantil o el diagnóstico estaba equivocado. Además, son varias las dificultades que se plantean a la hora de realizar el diagnóstico de este trastorno, ya que es comórbido con varios trastornos y el diagnóstico diferencial conlleva dificultades. Un aspecto de especial relevancia es realizar un diagnóstico temprano, para poder planificar un tratamiento clínico adecuado, sin olvidarnos del apoyo a las familias. Por ello, este trabajo pretende reunir diferentes investigaciones y artículos de la literatura científica sobre el TA, ya que se hace necesario seguir investigando las causas, características, criterios diagnósticos, etc. La detección precoz es posible si existen unos criterios claros y definidos para su diagnóstico y, por tanto, criterios para realizar el diagnóstico diferencial correctamente. Que los profesionales de la psicología clínica tengan este conocimiento es de vital importancia para la detección precoz y la rápida intervención. 1. QUÉ ES EL TRASTORNO DE ASPERGER En 1943 Leo Kanner publicó sus observaciones sobre once niños en el artículo “Autistic Disrturbances of Affective Contact” (Alteraciones autistas del contacto afectivo). Kanner observó que todos ellos mostraban déficits en la comunicación, un potencial cognitivo bueno pero atípico y problemas de comportamiento como obsesiones, acciones repetitivas y actividades de juego poco imaginativas. Kanner resaltó como alteración fundamental la incapacidad de relacionarse con personas y situaciones desde que eran pequeños; Kanner denominó autista, que significa absorción en sí Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado mismo o actividad mental subjetiva, a esta alteración del contacto con otras personas (Wicks-Nelson y Israel, 1997). En 1944 Hans Asperger publicó “Die Autistischen Psychopathen im Kindesalter” (Psicopatía autística en la infancia) donde describe cuatro casos de niños que muestran algunas características comunes: Falta de contacto con las personas que los rodean, encierro en un mundo propio y con intereses específicos, necesidad de que todo esté en un cierto orden o se haga de una determinada manera, una manera de hablar “adulta” con un uso original de las palabras, mirada perdida, ausencia de contacto visual al conversar, habilidades de cálculo de manera diferente a la que se les enseña, inhabilidad práctica para llevar a cabo lo que conocen teóricamente (Cererols, 2010). Fue en 1981 cuando se mencionaba por primera vez en la literatura científica el término Síndrome de Asperger. Lorna Wing publicó en la revista Psychological Medicine el artículo “Asperger´s Syndrome: a clinical account”. Este artículo trataba de los trabajos de Hans Asperger, los cuales estaban escritos en alemán y en ese momento no tuvieron la repercusión que merecían. En el eje I del DSM-IV-TR (APA, 2000) se clasifican los Trastornos en los cuales no está identificada una causa específica, aunque se da una importante base genética. Estos trastornos engloban los trastornos de la comunicación, del aprendizaje, de déficit de atención/hiperactividad y los del espectro autista (Artigas-Pallarés, 2011). Actualmente, el TA está incluido dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) y es considerado un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Está considerado un trastorno del desarrollo de base neurobiológica, que afecta a las relaciones sociales y al conjunto de actividades e intereses (Artigas-Pallarés, 2006). Este trastorno comienza en los primeros años de vida y es mucho más frecuente en hombres que en mujeres (5:1). Los datos en cuanto a la prevalencia no son claros, según la Asociación Asperger y TGD’s de Aragón (2011) ésta es de 1/300. Otros estudios realizados afirman que el TA Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado es considerablemente más frecuente que el trastorno autista, ya que este último tiene una prevalencia de 4/10.000 y las estimaciones del TA muestran un valor de 20- 25/10.000 (Bauer, 1996). En un estudio epidemiológico de Gillberg (1991) se llegó a la conclusión de que casi el 0,7% de los niños presentaban un cuadro clínico que sugería TA (Caballero, R.; Rodríguez Sacristán, J. y Torres, A., 2001). Desde entonces, han sido muchos los autores que se han interesado por este trastorno, aunque aún queda mucho por conocer y profundizar, ya que es un trastorno con alta comorbilidad con otros trastornos y en muchos aspectos difiere levemente, por lo que el diagnóstico es complicado y, en muchas ocasiones, equivocado. 1.1. PRINCIPALES ÁREAS AFECTADAS Lorna Wing identificó tres grandes áreas afectadas en el autismo, lo que se denomina “Triada de Wing”. Estas tres áreas son: alteración del desarrollo de la interacción social recíproca, alteración de la comunicación verbal y no verbal y repertorio restringido de intereses y comportamientos. Esta triada define las áreas afectadas de cualquier TEA, situándose el TA en el nivel de mejor pronóstico y funcionamiento. La alteración del desarrollo de la interacción social recíproca se puede ver de maneras diferentes, algunas personas son pasivas en cuanto a la interacción con los demás, mientras que otras son activas para establecer interacciones sociales pero no lo hacen de una manera correcta. En cuanto a la alteración de la comunicación verbal y no verbal, ésta se ve manifestada en que es habitual que tanto la forma como el contenido de su lenguaje sean diferentes, también se ve manifestado en las dificultades que tienen para identificar y comprender las Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado emociones de los demás. El repertorio restringido de intereses y comportamientos provoca que tengan dificultades para anticipar lo que pueda suceder, para entender las intenciones de los demás o que sus rituales y patrones de conducta sean demasiado rígidos. 1.2. CARACTERÍSTICAS COMUNES Ángel Rivière (1997) señala los rasgos fundamentales del TA agrupándolos en cuatro áreas: trastornos cualitativos de la relación, como por ejemplo la dificultad para comprender las intenciones de los demás; la inflexibilidad mental y comportamental, como un interés excesivo por algunos aspectos o temas; problemas del habla y del lenguaje, como dificultades para interpretar enunciados con doble sentido; y en aspectos restringidos, habilidades especiales (Ballabriga, Ballespí y Domènech-Llaberia, 2006). 1.3. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DSM-IV-TR No fue hasta 1996 cuando se introdujo el término Trastorno de Asperger en el DSM, en su cuarta edición (APA, 1996). Actualmente, el DSM-IV-TR (APA, 2000) recoge los siguientes criterios: CRITERIOS DIAGNÓSTICOS TRASTORNO DE ASPERGER SEGÚN DSM-IV-TR A. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características: 1. Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social. 2. Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto. 3. Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés). 4. Ausencia de reciprocidad social o emocional B. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características: 1. Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo. 2. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales. 3. Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo). 4. Preocupación persistente por partes de objetos C. El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo. Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado D. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a los 2 años de edad utiliza palabras sencillas, a los 3 años de edad utiliza frases comunicativas). E. No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de edad, comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia. F. No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo ni de esquizofrenia. Actualmente, el término Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) contempla cinco cuadros clínicos según el DSM-IV-TR: Trastorno Autista, Trastorno de Rett, Trastorno Desintegrativo Infantil, Trastorno de Asperger y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Todos ellos comparten, como características esenciales, dificultad en las relaciones sociales, en la comunicación, por lo que se incluye dificultad en la expresión y comprensión del lenguaje, y dificultad en la diversidad de intereses. Con las investigaciones y estudios que se han llevado a cabo, son muchos los profesionales que comparten la opinión de que las diferencias entre estos trastornos se hallan en la gravedad de las manifestaciones más que en características concretas, por lo que en la nueva edición del DSM, el DSM-V, parece que se contemplarán los TGD como un continuo que incluya Trastorno Autista, TA y TGD, denominado Trastornos del Espectro Autista, eliminando el criterio del trastorno autista: trastornos cualitativos de la comunicación y contemplando como criterios diagnósticos déficit sociales y de comunicación e intereses restringidos y conductas repetitivas (Artigas- Pallarés, 2011). 2. COMORBILIDAD La mayoría de casos de TA presentan una alta comorbilidad con otros síntomas, sobre todo cognitivos y conductuales, aunque también puede ser comórbido con otros trastornos afectivos, psicóticos, obsesivos, atencionales y ansiosos (Caballero, 2008). Dependiendo de la etapa vital en la que se encuentre el afectado, estos síntomas o trastornos variarán. A continuación se exponen los más comunes, dividiéndose en infancia, adolescencia y adultez. Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado 2.1. INFANCIA Uno de los trastornos más comórbidos que empieza durante la infancia, aunque en muchos casos continúa en la adolescencia y en la edad adulta, es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). En opinión de Ruiz Lázaro (2007), este trastorno parece ser el diagnóstico comórbido más probable en la infancia. El TDAH interfiere con el aprendizaje, por lo que las personas con TA muestran dificultades en el rendimiento y conductas y reacciones emocionales problemáticas, lo que provoca que a pesar de tener un buen potencial cognitivo, tengan dificultades para aplicarlo y adaptarse a la vida. Algunos autores como Gillbert (Caballero, 2003) definen el Déficit de Atención, Control motor y Atención (DAMP) como un subtipo de TDAH, ya que incluye déficit de atención, problemas de control motor y problemas perceptivos. El TA comparte determinados síntomas con el DAMP como estereotipias motoras, preocupación excesiva por ciertos temas u objetos, lenguaje peculiar, anomalías en la pronunciación, problemas de interacción social o comunicación no verbal pobre (Artigas-Pallarés, 2007; Ballabriga; Ballespí y Domènech-Llaberia, 2006). Puesto que el DAMP contempla los problemas motrices, algunos autores consideran que éste es más próximo conceptualmente al TA que el TDAH. Los trastornos de ansiedad tienen una comorbilidad con TA significativamente más alta que con otros trastornos, incluso algunos autores defienden que los trastornos de ansiedad se han considerado los trastornos más frecuentes en la edad infantil (Artigas- Pallarés, 2007). Muchas personas con TA sienten una gran ansiedad cuando no pueden predecir o controlar una situación social, cuando se da una situación novedosa o cuando se modifica su “rutina”, en cualquiera de los casos, no se les debe atribuir intencionalidad, ya que lo que ellos pretenden es escapar de esa situación que les genera ansiedad. Los niños con TA sin diagnóstico de ansiedad presentan síntomas de ansiedad por encima de la media de la población normal, aunque con un perfil diferente de la población con diagnóstico de ansiedad, ya que, entre otros, muestran más síntomas obsesivo-compulsivos y miedo a recibir daños físicos (Ruiz-Lázaro, 2007). Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado El Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC), cuya característica esencial es una alteración significativa del desarrollo de la coordinación motora que interfiere significativamente con el aprendizaje escolar o las actividades de la vida diaria, también es comórbido con el TA. No hay un acuerdo unánime con respecto a este aspecto como criterio diagnóstico. Ya en las descripciones iniciales de Asperger, sintetizadas por Wing, destacaban la pobre coordinación motriz y la organización del movimiento. Gillberg y Gillberg en 1991 publicaron sus propios criterios diagnósticos para el TA, siendo también uno de ellos la torpeza motora, en cuanto a retraso temprano en el área motriz o alteraciones en pruebas de neurodesarrollo. En 1996 Ángel Rivière estableció cinco criterios diagnósticos para el TA, siendo la alteración de la expresión emocional y motora uno de ellos (Equipo Deletrea, 2007). Las disomnias, trastornos primarios del inicio o mantenimiento del sueño, o de somnolencia excesiva y las parasomnias, trastornos caracterizados o fenómenos fisiológicos anormales que se dan durante el sueño, son más prevalentes en los niños con TA que en los que tienen autismo (Ruiz-Lázaro, 2009). En cuanto al lenguaje de las personas con TA hay mucha diversidad de opiniones. El DSM-IV-TR (APA, 2000) considera criterio diagnóstico diferencial del TA con el trastorno autista la ausencia de retraso del desarrollo del lenguaje. En opinión de Cobo y Morán (2011) la adquisición del habla suele ser normal, pero con algunas anomalías o particularidades en el proceso, como conversación unidireccional hacia sus temas de interés, interpretación literal, con dificultades para interpretar metáforas, dobles sentidos o bromas, alteraciones en la prosodia y grandes dificultades pragmáticas. Tanto Wing como Gillberg establecieron como criterio diagnóstico para el TA peculiaridades del lenguaje. Son varios los expertos que comparten la opinión de que en el TA suele haber retraso en la adquisición del lenguaje o, al menos, se adquiere de una manera peculiar. Rivière (1996) establece como criterio diagnóstico problemas de habla y de lenguaje, en cuanto a retraso en la adquisición del lenguaje con anomalías en la forma de adquirirlo, lenguaje pedante, excesivamente formal, alteraciones prosódicas, dificultad para interpretar frases con doble sentido, etc. Otro aspecto que comparten varios autores es que las personas con TA presentan, en cuanto a fonología, morfosintaxis y léxico, un nivel normal, las dificultades se presentan a la Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado y actividades del TA, que producen cierto placer o satisfacción y las obsesiones y compulsiones del TOC, que producen ansiedad. Además en este último no hay dificultades en la interacción y comunicación social. En cuanto a los trastornos codificados en el Eje II, trastornos de la personalidad y retraso mental, se debe realizar el diagnóstico diferencial con el trastorno esquizoide y esquizotípico de la personalidad y con el trastorno de personalidad por evitación. La relación entre el TA y el trastorno esquizoide de la personalidad no está muy definida. A nivel general, las dificultades sociales del TA son más graves y se presentan antes. Por último, el TA debe distinguirse de la torpeza social normal y de los entretenimientos e intereses normales propios de la edad, ya que en el TA los déficits sociales son más acusados y las preocupaciones son absorbentes y dificultan la adquisición de habilidades básicas (APA, 2000). 4. LÍNEAS FUTURAS El diagnóstico del TA suele hacerse a los seis años de edad, aunque según un estudio de Howlin y Moore, la edad media se sitúa en los once años (Hernández Rodríguez, 2003) siendo también frecuente que se diagnostique en la edad adulta. El cuadro clínico del TA puede variar en función de la edad. En la etapa adolescente, se pueden compensar las áreas en las que muestran más dificultades con otras áreas en las que destacan. En ocasiones, se hace necesario esperar a que el niño se desarrolle, ya que es la propia evolución la que finalmente permite emitir un diagnóstico u otro (González Carbajal, s.f.) Las herramientas estandarizadas, como la Entrevista para el Diagnóstico de Autismo- Revisada (ADI-R) o la Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo (ADOS) sólo resultan eficaces si se combinan con la opinión clínica del profesional. El diagnóstico puede hacerse necesario en un momento determinado, cuando la vida del usuario es difícil y necesita un tratamiento. En el TA, cuando más necesario se hace el diagnóstico es en la adolescencia, ya que los afectados tienen que interactuar con sus iguales en el colegio o instituto y eso conlleva una gran presión social. En la etapa adulta, las personas con TA pueden haber encontrado un ambiente en el que no sólo Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado se sienten cómodos, sino que destacan por sus habilidades y ya no necesitan el tratamiento, ya que sus rasgos autistas no interfieren en su vida cotidiana (Baron- Cohen, 2008). Los TEA tienen una causa biológica, aunque no específica, por lo que se presupone que hay algún factor medioambiental que influye en los genes de riesgo. En el TA no se dispone de marcadores biológicos suficientes para emitir un diagnóstico fiable, y aunque son varias las investigaciones que apoyan que se da un desarrollo pre y posnatal atípico del cerebro, la observación de la conducta es un aspecto imprescindible para elaborar el diagnóstico. Si se contara con marcadores biológicos, adquiridos por análisis de sangre o el estudio de tejidos y células, esto sería de gran utilidad para el diagnóstico prenatal o pruebas prenatales; pero en este aspecto hay un gran debate ético, ya que los padres tendrían que tomar la decisión de seguir o no con el embarazo (Baron-Cohen, 2008). Por lo expuesto anteriormente, es evidente que se hace necesario seguir investigando la biología de los TEA. Son varias las investigaciones y teorías que arrojan datos hacia desigualdades del cerebro, tanto de tamaño de algunas zonas como de volumen total, así como diferencias en el funcionamiento del cerebro, a nivel de neurotransmisores o electrofisiológicas (Baron-Cohen, 2008). Por ello, se hace evidente que los TEA tienen alguna base biológica, pero queda un largo camino que recorrer para comprender el funcionamiento del cerebro de estas personas y mejorar tanto las herramientas para el diagnóstico como las intervenciones y tratamientos. En opinión de González Carbajal (s.f.) el objetivo principal del diagnóstico debe ser “facilitar la comprensión del funcionamiento de la persona afectada”. Además de describir las características del TA, hay que explicarlas, así como ser conscientes no sólo de las debilidades, sino también de las fortalezas y las necesidades concretas que puede tener cada persona afectada por este trastorno. El primer paso para realizar un diagnóstico adecuado es recoger datos de la historia clínica para elaborar la anamnesis, incluyendo aspectos como datos familiares, el periodo pre y perinatal, el historial médico, la situación familiar y educativa (o laboral), datos del desarrollo evolutivo y alteraciones en el sueño o la alimentación. El siguiente Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado paso será realizar una evaluación cualitativa, mediante la observación directa del individuo. En esta fase se deberá prestar especial atención al diagnóstico diferencial con otros trastornos, así como a los criterios diagnósticos del TA. Por último, se deberá realizar una evaluación cuantitativa, mediante el empleo de herramientas estandarizadas, como la Escala Australiana para el Síndrome de Asperger, el Cuestionario de exploración del espectro del autismo de alto funcionamiento (ASSQ), la Escala de Inteligencia Wechsler o Lectura de emociones en los ojos. Con estas herramientas, entre otras, se obtendrán datos sobre el desarrollo social, cognitivo, del lenguaje y la comunicación, emocional y conducta y valores psicométricos del sujeto (González Carbajal, s.f.) 5. CAMBIOS EN EL DSM-V Actualmente, hay un gran debate acerca de los cambios que se van a realizar en el DSM-V, que se prevé será publicado en mayo de 2013. La categoría diagnóstica de Trastornos Generalizados del Desarrollo pasaría a llamarse Trastornos del Espectro Autista e incluiría el trastorno autista, el TA, el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado, por lo que éstos dejarían de ser entidades independientes y el trastorno de Rett quedaría excluído. Este cambio pretende mostrar la dimensionalidad del trastorno en las diferentes áreas que se ven afectadas y las dificultades que surgen a la hora de establecer límites entre estos trastornos, por lo que se debería considerar la severidad de los síntomas prestando atención al funcionamiento verbal actual y a la competencia intelectual (Equipo Iridia, 2010). Francesca Happé, responsable del grupo de trabajo sobre autismo defiende que los criterios para autismo del DSM-IV-TR eran adecuados para diagnosticar a niños de edad media, pero no era eficaz en el diagnóstico de personas menores y mayores que éstos, por lo que se pretende que en el DSM-V sea eficaz en todo el desarrollo. Son tres los principales cambios que se pretender realizar en cuanto a los criterios diagnósticos: la Triada, alteraciones en lenguaje, alteraciones en el ámbito social y los intereses restringidos, pasaría a ser una díada, alteraciones del lenguaje y sociales (se Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado unifican) e intereses restringidos; se definirían los síntomas en los que cada uno de los criterios se puede manifestar, incluyendo ejemplos de diferentes niveles de afectación; y se incorporarían grados de severidad, cada criterio diagnóstico mostraría tres niveles diferentes (Fuentes, 2012). Como se ha comentado, actualmente hay un gran debate acerca de este tema, entre las opiniones a favor de estas modificaciones se valora positivamente la inclusión de grados de severidad, ya que, como se ha comentado en este trabajo, tanto para el afectado como para la familia, el recibir un diagnóstico o una etiqueta tiene unas consecuencias. Con las modificaciones con respecto al grado de severidad, el tipo de intervención necesaria para cada persona podrá realizarse de manera más individualizada. También encontramos varios profesionales, asociaciones y afectados y sus familias que están en contra de estas modificaciones, principalmente por el hecho de que con los nuevos criterios que plantea el DSM-V, son muchas las personas, actualmente diagnosticadas de TA, que ya no cumplirían criterios, por lo que independientemente de las dificultades a nivel emocional, social y educativo que puedan plantear, quedarán excluidos de ayudas y subvenciones que actualmente reciben. 6. CONCLUSIONES Las personas con TA son honestas, nobles, sinceras, con una memoria excepcional, fieles a sus temas de interés, tienen dificultades para entender las reglas en la interacción social, para compartir y expresar emociones, en la planificación y control motriz, son muy perfeccionistas, etc. Debido a esto, y a los muchos trastornos comórbidos con el TA, estas personas deben superar dificultades en su día a día, pero también pueden, y deben, desarrollar sus habilidades especiales. El apoyo y colaboración que les brinden tanto su familia y amigos, como los profesionales que trabajen con ellos, cobrará una especial relevancia. Como se ha comentado a lo largo de este trabajo, son varias las dificultades que surgen a la hora de realizar un diagnóstico preciso. Son muchos los afectados, y también familias, que acuden a consulta esperando recibir un diagnóstico para, por fin, Trastorno de Asperger : comorbilidad y diagnóstico diferencial Trabajo Fin de Grado saber “qué les pasa” o “qué tienen”, comprenderlo y tener algún dato para comenzar su tratamiento. Pero es importante diferenciar entre poner una etiqueta o nombre y saber qué hacer. Los profesionales que realizan el diagnóstico deben ser conscientes de las consecuencias que tiene poner una etiqueta, por lo que el diagnóstico, así como la comunicación de éste, tanto al afectado como a la familia, debe realizarse de manera adecuada y haciendo que se comprenda no sólo el trastorno, sino los aspectos que el TA conlleva, así como pautas e intervenciones adecuadas. Es importante seguir investigando, elaborando y mejorando todo tipo de intervenciones dirigidas a las personas con TA, pero también es importante apoyar a las familias y formar a los profesionales, ya que para que estas personas puedan superar sus déficits y desarrollar sus habilidades especiales, es necesario que tanto las familias como los profesionales, tengan los conocimientos adecuados para poder ayudar a las personas afectadas por TA. Otro aspecto de suma importancia es la necesidad de formación específica de psicólogos clínicos y escolares, pediatras y médicos de cabecera y maestros, ya que son los primeros profesionales que interactúan con los niños con TA y los que podrán colaborar a la hora de realizar un diagnóstico temprano, para así poder elaborar un programa de intervención adecuado para cada persona y se tengan en cuenta aspectos concretos como sus intereses restringidos o sus habilidades especiales. 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