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Abstract

El uso de la cartografía es una una herramienta que contribuye al conocimiento ambiental y territorial. El agua es una de las principales fuentes de suministro para uso domestico y para el riego en muchas partes de España y del mundo. Por lo que es importante determinar la contaminación inducida por el regadío y su relación con las practicas culturales y el manejo del riego. Con el uso de información cartográfica permite determinar las superficies de cada unidad homogénea constituida por tipo de suelo-sistema de riego-cultivo. A través de la determinación de las superficies de los diferentes cultivos que ocupan las unidades de suelo en la zona de estudio y con su respectivo sistema de riego, se puede calcular el balance de agua diario en el suelo que conduce a la obtención de la ETr, un término fundamental del balance de agua. Alvarez Padilla Patricia; Julián, Asunción

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Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio TRABAJO DE FIN DE MÁSTER BALANCE DE AGUA Y NUTRIENTES EN CUENCAS DE REGADÍO DEL SISTEMA DE RIEGOS DEL ALTO ARAGÓN: DELINEACIÓN DE CULTIVOS Y SISTEMAS DE RIEGO Máster Universitario en Ordenación Territorial y Medioambiental Autor: Patricia Álvarez Padilla Directores: Daniel Isidoro Ramírez Asunción Julián Andrés Septiembre-2012 TRABAJO FIN DE MÁSTER AGRADECIMIENTOS: Agradezco a la Universidad de Zaragoza por brindarme la oportunidad de realizar mis estudios de Máster como a todos aquellos profesores que constituyeron parte de mi formación académica. Al CITA por permitirme realizar mis prácticas para adquirir nuevos conocimientos y al Dr. Daniel Isidoro y a la Dra. Farida Dechmi por los conocimientos compartidos. A mi tutora Asún por ayudarme en resolver inquietudes presentados a lo largo de mis prácticas en el manejo del Arcgis. Al coordinador Miguel Sánchez por toda su ayuda a lo largo de mi estancia aquí. A mis padres, hermanos, sobrina y amigos por su apoyo y ánimos en los momentos difíciles, y al Ing. Sotomayor por motivarme e impulsarme en mi superación profesional. PRESENTACIÓN La presente memoria de prácticas de Máster de Ordenación Territorial y Medioambiental fue realizada en un periodo de 300 horas comprendido desde el 6 de junio al 27 de julio del 2012. Las prácticas se llevaron a cabo en gabinete en las instalaciones de la Unidad de Suelos y Riegos del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), bajo la supervisión y tutoría del Dr. Daniel Isidoro y de Asunción Julián Andrés profesora de la Universidad de Zaragoza. El CITA es un organismo público de investigación creado por la Ley 29/2002, de 17 de diciembre, y modificada por la Ley 26/2003, de 30 de diciembre, y por la Ley 6/2006, de 22 de junio. Su objetivo final es conseguir, mediante la investigación, el desarrollo tecnológico, la formación y la transferencia, que las explotaciones agrarias y las empresas agroindustriales innoven continuamente y con ello alcanzar que la población activa agraria, y el resto de la población rural, obtenga una mayor rentabilidad económica y, como consecuencia, una mejor calidad de vida. La unidad de Suelos y riegos perteneciente al CITA entre una de sus líneas de trabajo es el impacto ambiental de las actividades agrarias en el que su objetivo es mejorar la calidad de las aguas y suelos en el medio agrario aragonés. Minimizar la contaminación difusa (sales y agroquímicos) inducida por la agricultura de regadío. Analizar el efecto de la intensificación agraria sobre la conservación de hábitats de interés. Bajo acciones de cuantificación del volumen y calidad de los retornos de riego mediante balances de masas. Predicción y estrategias de control de la contaminación difusa mediante modelos de simulación. Técnicas de control de contaminación de aguas. OBJETIVOS Las prácticas de fin de máster tienen como finalidad:  Poner de manifiesto los conocimientos adquiridos a lo largo del ciclo de estudios.  La utilidad e importancia que representa el uso de cartografía  Adquirir la capacidad de manejar y evaluar las diversas metodologías aplicables en el campo ambiental.  Vincularse a la toma de decisiones y al trabajo en equipo para obtener resultados favorables en el ámbito territorial como ambiental. i Índice 1. Introducción ............................................................................... pág. 1 1.1. Riego .................................................................................. pág. 4 1.2. Calidad de agua de riego y de drenaje ..................................... pág. 4 1.3. Nitrógeno ............................................................................ pág. 5 1.4. Fósforo ................................................................................ pág. 6 2. Objetivos .................................................................................. pág. 6 3. Zona de estudio .......................................................................... pág. 8 4. Material y Métodos ...................................................................... pág. 11 4.1. Elaboración de la información cartográfica ............................... pág. 11 4.1.1.Mapa de cultivos .......................................................... pág. 11 4.1.2.Mapa de sistema de riego .............................................. pág. 11 4.1.3.Mapa de suelos ............................................................ pág. 11 4.2. Elaboración de la información para el balance de agua .............. pág. 12 4.2.1.Entradas ..................................................................... pág. 12 4.2.2.Salidas ........................................................................ pág. 12 4.3. Balance de sales y nutrientes ................................................. pág. 15 4.2.1.Balance de sales ........................................................... pág. 15 4.2.2.Balance de nutrientes ................................................... pág. 16 5. Resultados y Discusión ................................................................ pág. 17 5.1. Base de datos de la zona de regadío Barranco de la Sardeta ...... pág. 17 5.1.1. Cultivos ...................................................................... pág. 17 5.1.2.Sistema de riego .......................................................... pág. 19 5.1.3.Caracterización de los suelos ......................................... pág. 22 5.1.4. Interacción tipo de cultivo, sistema de riego y tipo de suelo .................................................................................. pág. 27 5.2. Balance de agua, sales y nutrientes ........................................ pág. 29 5.2.1.Serie meteorológica diaria de precipitación y evapotranspiración ........................................................................ pág. 29 5.2.2.Caudal ........................................................................ pág. 30 5.2.3.Concentraciones en el agua de drenaje ........................... pág. 31 5.2.4. Masa de sales, N Y P exportadas por P4 ......................... pág. 34 5.2.5. Masa de nutrientes aportadas por fertilización ................. pág. 38 5.3. Balances diarios de agua en el suelo: cálculo de la ETr .............. pág. 41 6. Conclusiones .............................................................................. pág.46 7. Bibliografía ................................................................................. pág. 48 8. Fuentes ..................................................................................... pág. 49 1 1. INTRODUCCIÓN Las prácticas agrícolas constituyen un suministro de contaminantes a los ríos como consecuencia del manejo del cultivo y la aplicación de productos químicos para mejorar la capacidad productiva, con lo que la sostenibilidad puede ser afectada, resultando una alteración a nivel agronómico, económico y ambiental (sobre todo, en la calidad del agua). En particular, el regadío, en cuanto que utiliza más agua y más insumos de producción (al tratarse, en general, de una agricultura más intensiva) y tiene una mayor capacidad de movilizar contaminantes (al aumentar sustancialmente los flujos de agua que atraviesan el medio), puede tener unos efectos importantes que es necesario cuantificar. Los principales efectos adversos del regadío se producen sobre los suelos regados y sobre los recursos hídricos, a través de las aguas de retorno de riego. La continuidad de la práctica del riego en una zona requiere el lavado de las sales que se aportan con el riego o que se movilizan en el suelo y el sub-suelo regados; la existencia de un drenaje suficiente es por tanto imprescindible. El no lavado de esas sales da lugar a la salinización del suelo, uno de los efectos más frecuentes e indeseables del regadío (FAO, 2002). Pero el drenaje de las zonas regables lleva consigo una cantidad de sales superior a la del recurso original (el agua de riego) y arrastra además los agroquímicos utilizados en la producción agraria (Aragüés y Tanji, 2003). Los principales contaminantes en las aguas de retorno de riego son las sales, los nutrientes (nitrógeno, N, y fósforo, P), los plaguicidas y los sólidos en suspensión (Aragüés y Tanji, 2003; FAO, 1996). En algunos casos, las aguas de retorno pueden dar lugar a problemas de salubridad importantes relacionados con la aparición de zonas encharcadas (transmisión de enfermedades) y los efectos de las aguas residuales sin tratar cuando son usadas para consumo humano o producción de vegetales para consumo en fresco (FAO, 1996). Los balances de masas constituyen una herramienta útil donde se determinan las entradas y las salidas en un determinado volumen de control de ciertos factores de producción, como el agua o los nutrientes. Los balances de masas se aplicaron por primera a vez a sistemas de regadío en relación con las sales (balances de sales) aportadas por el agua de riego y exportadas por el drenaje en el SW de Estados Unidos (Scofield, 1940). Cualquier balance de masas está basado en el principio de conservación de la masa, de acuerdo con el axioma de Lavoisier: "nada se crea ni se destruye, sólo se transforma". Dado que las salidas de sales y nutrientes de un sistema de regadío se producen en buena medida a través de los flujos de retorno de riego (como sales o nutrientes disueltos en el agua), el paso previo para cualquier balance de sales o nutrientes es realizar un buen balance de agua. El balance hídrico, a nivel del suelo (es decir, efectuado sobre la zona de raíces de los cultivos), consiste en establecer los aportes de agua realizados a través de la precipitación y el riego y las pérdidas ocasionadas por la evapotranspiración desde la vegetación existente (hacia la atmósfera) y por drenaje debajo de la zona de raíces. Otros términos frecuentes en el balance a nivel zona de raíces son la escorrentía superficial y el ascenso capilar desde la capa freática. (Fig. 1) 2 Figura 1. Balance de agua: Entradas y salidas de agua al sistema zona de raíces de los cultivos. El concepto del balance hídrico puede extenderse a una cuenca o en una región determinada. El establecimiento de un balance hídrico (completo) en una zona amplia supone la medición de flujos de agua (caudales) y de los almacenamientos de la misma (niveles acuíferos y agua almacenada en el suelo). Por medio de las precipitaciones, llega agua a la superficie de la tierra. Parte de estas precipitaciones se evapora en contacto con el aire o es absorbida por las plantas y después transpirada por las mismas, fenómenos que denominaremos de forma general como evapotranspiración. El agua entonces sigue dos caminos: una parte fluye por la superficie de la corteza terrestre y otra parte se infiltra en el terreno. El agua de infiltración aún puede ser captada por el suelo y las plantas, sufriendo entonces fenómenos de evapotranspiración o puede circular hipodérmicamente junto con las aguas que circulan en superficie, denominándose el conjunto aguas de escurrimiento. La parte de agua infiltrada que alcanza una zona más profunda constituye la verdadera agua de infiltración que se junta con las aguas subterráneas alimentando el acuífero. La ecuación de Continuidad se basa en que la diferencia que se produce entre las entradas y las salidas de agua debe ser igual al incremento en el agua que queda almacenada. 3 La realización de un balance de agua en una zona de regadío requiere (i) definir con precisión el volumen del control, el sistema (en el que se van a controlar las entradas y salidas de agua, incluso, el volumen de agua almacenado); (ii) la definición del período para el que se va a realizar el balance; y (iii) la medición o estimación de las entras y salidas y del contenido de agua en el sistema. La aplicación del balance hídrico a una zona regable permite conocer el manejo del agua y la evolución temporal del contenido de agua en el sistema y su aprovechamiento, establecer índices globales de manejo del agua (eficiencias de riego) o determinar, por diferencia, términos del balance que no se pueden medir directamente (Barros et al., 2011) (Fig. 2). Figura 2. Representación del Ciclo de una cuenca hidrológica con las diferentes fuentes de entradas y salidas de agua. La aplicación del balance de sales permite establecer si se está produciendo una acumulación de sales en un sistema (las entradas superan a las salidas; en cuyo caso se está produciendo la salinización global del sistema) o un lavado neto de sales (salidas mayores que las entradas, lo que significa que se están disolviendo minerales presentes en el suelo o sub-suelo o movilizando aguas subterráneas de mayor salinidad). El balance de sales, aplicado a una zona regable, no permite identificar problemas locales de salinización (zonas dentro del área de estudio donde el balance resulte negativo) ni el origen de las sales exportadas (los suelos o los acuíferos y materiales del sub-suelo afectados por el drenaje del riego). De hecho el principal problema del balance de sales, como de cualquier balance de masas, es la definición correcta del sistema objeto de estudio (Scofield, 1940; Thayalakumaran, 2007) y la medición de todos los flujos de entrada y salida del mismo. La definición precisa de los límites del sistema de estudio es esencial para cualquier tipo de balance de masas. El balance de nutrientes (N y P principalmente) en una zona regable, implica conocer además de las salidas a través del drenaje, las entradas directas aportadas con la fertilización orgánica e inorgánica. Los balances de masas permiten conocer la diferencia entre los aportes y las extracciones de nutrientes del sistema, por lo tanto son herramientas imprescindibles en el control de los sistemas agrícolas: para conocer el nivel de aprovechamiento de los fertilizantes (un recurso caro) y para 4 establecer el efecto de los nutrientes sobre la calidad de las aguas que reciben los retornos de riego (los niveles de N y sobre todo P son responsables e la eutrofización de las aguas superficiales; FAO, 1996). El manejo adecuado de la nutrición, programas de fertilización y riego de los cultivos permite mejorar el balance produciendo beneficios económicos y ambientales. En ese sentido, la realización de un balance anual o la comparación de los balances bajo prácticas de manejo distintas, permiten establecer qué prácticas de manejo (riego y fertilización) son responsables de las pérdidas de nutrientes y ayudar a definir las prácticas de manejo más adecuadas (Barros et al., 2012; Jiménez- Aguirre e Isidoro, 2012). A continuación se presenta una discusión breve de algunos de los factores de producción más importantes en los sistemas de regadío: el sistema de riego, la calidad del agua de riego, el nitrógeno y el fósforo. 1.1. Riego El método principal de entrega de agua al campo (para cerca del 95 por ciento de los proyectos en todo el mundo) es el riego por inundación. Otros sistemas emplean aspersores y riego de goteo. Aunque sean técnicas relativamente nuevas, que requieren una inversión inicial más grande y manejo más intensivo que el riego de superficie, el riego por aspersión y el de goteo suponen una mejora importante en la eficiencia del uso del agua, y reducen los problemas relacionados con el riego. Estos métodos son apropiados para zonas donde el agua es escasa, ya que su aplicación se hace en pequeñas dosis y de manera frecuente, consiguiendo con esto un mejor control de la aplicación del agua y algunos otros beneficios agronómicos. El riego localizado supone una mejora tecnológica importante, que contribuirá por tanto, a una mayor productividad. Implica un cambio profundo dentro de los sistemas de aplicación de agua al suelo que incidirá también en las prácticas culturales a realizar, hasta el punto que puede considerarse como una nueva técnica de Producción agrícola. Sus principales características son: (i) El agua se aplica al suelo desde una fuente que puede considerarse puntual, se infiltra en el terreno y se mueve en dirección horizontal y vertical. En esto difiere sustancialmente del riego tradicional en el que predominan las fuerzas de gravedad y por tanto el movimiento vertical; (ii) No se moja todo el suelo, sino solamente una parte del mismo, que varía con las características del suelo, el caudal del emisor y el tiempo de aplicación; y (iii) El nivel de humedad que se mantiene en el suelo es cercano a la capacidad de campo, lo cual es muy difícil conseguir con otros sistemas de riego, pues habría que regar diariamente y se producirían encharcamientos y asfixia radicular. En general, la agricultura de riego es más productiva que la de secano. La razón de esta diferencia es que en las zonas regadas se obtienen mejores rendimientos en las cosechas y los productos generalmente son de mejor calidad. Las razones por la que los rendimientos aumentan cuando los cultivos se riegan apropiadamente son varias, entre las que destacan al menos cuatro; (1) seguridad de un buen desarrollo de los cultivos sin déficits hídricos, (3) pueden crecer más plantas por hectárea,(2) un uso más eficiente de los fertilizantes, y (4) pueden utilizarse mejores variedades, más productivas, las cuales se han desarrollado para la agricultura de riego. Pero por otro lado, la expansión e intensificación de la agricultura que facilita el riego, puede causar mayor erosión; contaminar el agua superficial y freática con los biocidas agrícolas; reducir la calidad del agua; y, aumentar los niveles de nutrientes en el agua de riego y drenaje, produciendo el florecimiento de las algas, la proliferación de las malezas acuáticas y la eutrofización de los canales de riego y vías acuáticas, aguas abajo (EcuRed, 2012). 1.2. Calidad de agua de riego y de drenaje El retorno de los flujos de agua (IRF) en la agricultura se considera como una contaminación no puntual. Esta descarga difusa es inevitable (necesaria para la sostenibilidad del regadío) ya que la agricultura de regadío no puede sobrevivir sin el lavado de las sales y otros componentes en cantidades excesivas en la zona radicular; por lo que éstas se exportan con las aguas de drenaje. La tarea principal sobre la viabilidad y la sostenibilidad de la agricultura de regadío es el logro de un equili- 5 brio adecuado para la optimización de la producción de los cultivos y la minimización de los daños ambientales y, finalmente, encontrar una destino aceptable (social y ambientalmente) de los IRF (Aragües,2003) . El tipo de agua que se utiliza como agua de riego tiene dos efectos importantes: (i) a corto plazo influye en la producción y la calidad del cultivo. (ii) a largo plazo ciertas aguas pueden perjudicar el suelo hasta hacerlo totalmente inservible para la agricultura. La calidad de agua para irrigación esta determinada por la cantidad de tipo de sales que la constituyen. La concentración de sales en el agua de riego reduce el agua disponible para los cultivos. La salinidad de un agua es la medida de la cantidad de sales disueltas que contiene. La conductividad eléctrica (CE, normalmente dad a una temperatura de referencia, 20ºC o 25ºC) es una de las más usada, en tanto que el total de sólidos disueltos (SDT) lo es menos, por ser necesitar de análisis más costosos. Los problemas de permeabilidad están relacionados con la salinidad del agua de riego y con la concentración de sodio en relación a la de los otros cationes mayoritarios. El exceso de sodio es más grave en aguas de baja salinidad y provoca problemas de permeabilidad debido a la dispersión e hinchamiento de las arcillas (FAO, 1985). Otros de los problemas severos relacionados a la calidad del agua es la alta concentración de nitratos que puede causar problemas de desarrollo en ciertos cultivos (como el encamado de los cereales de invierno). Además, en riego por aspersión, el agua es depositada sobre las hojas y los frutos por lo que reciben las sales de bicarbonatos, yeso o hierro (Castro, 2012) que pueden reducir el valor de la cosecha. 1.3. Nitrógeno El N es un nutriente esencial para el crecimiento de los vegetales, ya que es un constituyente de todas las proteínas. Es absorbido por las raíces generalmente bajo las formas de nitrato (NO 3- ) y amonio (NH 4+ ). Su asimilación se diferencia en el hecho de que el ión nitrato se encuentra disuelto en la solución del suelo, mientras que gran parte del ión amonio está absorbido sobre las superficies de las arcillas. El contenido de nitrógeno en los suelos varia en un amplio espectro, pero valores normales para la capa arable son del 0,2 al 0,7%. Estos porcentajes tienden a disminuir acusadamente con la profundidad. El nitrógeno tiende a incrementarse al disminuir la temperatura de los suelos y al aumentar las precipitaciones atmósfericas (Miliarium, 2012). El ciclo del nitrógeno en el suelo en condiciones naturales presenta las siguientes características - El aporte nitrogenado es casi exclusivamente orgánico. Se establece prácticamente una “recirculación” del nitrógeno encerrado en este ciclo. Los aportes minerales son pequeños y proceden de la atmósfera a través del agua de lluvia o de fijación bacteriana. Al ser el nitrógeno mineral escaso hay un equilibrio entre la disponibilidad y la absorción por las plantas. Generalmente hay concentraciones muy bajas de nitrógeno en forma mineral. Como resultado, la posibilidad de pérdidas por volatilización, desnitrificación o lavado son muy pequeños. Ciertamente, el N presente en forma nitrato es soluble y puede movilizarse pero las oportunidades de pérdida son reducidas (Andreu et al, 2006). Las sales de nitrato son muy solubles, por lo que la posibilidad de que se produzca la lixiviación del anión es elevada y más teniendo en cuenta el bajo poder de adsorción que presentan la mayoría de los suelos para las partículas cargadas negativamente. El problema ambiental más importante relativo al ciclo del N, es la acumulación de nitratos en el subsuelo que, por lixiviación, pueden incorporarse a las aguas subterráneas o bien ser arrastrados hacia los cauces y reservorios superficiales. En estos medios los nitratos también actúan de fertilizantes de la vegetación acuática, de tal manera que, si se concentran, puede originarse la eutrofización del medio. En un medio eutrofizado, se produce la proliferación de especies como algas y otras plantas verdes que cubren la superficie. Este problema puede ser mucho más acusado en el caso de suelos que reciben aportaciones de N mineral u orgánico por fertilización, como es el caso de los suelos agrícolas y particularmente los de regadío. 12 4.2. Elaboración de la información para el balance de agua El balance de agua de este trabajo se ha restringido a la zona de regadío de la cuenca porque se asume que las entradas desde el secano son muy reducidas, dadas las bajas precipitaciones en la zona (tan solo 330 mm/año) y la inexistencia de un sistema acuífero importante (ITGE, 1998). Las entradas sub-superficiales del regadío adyacente no se han podido evaluar, pero es presumiblemente que los flujos sub-superficiales se dirijan preferentemente hacia los desagües o colectores más cercanos, hacia los que se presenta una mayor pendiente y a los que vierten los tubos de drenaje instalados en muchas parcelas. El balance de agua, simplificado, para la zona de estudio, toma la forma: ∆W = (R + P) – (ETr + Q) Donde las entradas son el riego (R) y la precipitación (P), y las salidas consideradas, la evapotranspiración real de los cultivos (ETr) y la salida del drenaje a través del B co de la Sardeta (Q). El término ∆W corresponde a la variación del volumen de agua almacenado en el sistema a lo largo del tiempo de realización del balance. En el sistema suelo-acuífero definido en el apartado anterior, este incremento se corresponde con el aumento del nivel freático y del agua almacenada en la zona no saturada. Normalmente, se considera que esa variación es despreciable frente a los flujos totales de agua a lo largo de un año hidrológico, dado que el volumen de agua en el sistema al inicio de cada año hidrológico es sensiblemente parecido. 4.2.1 Entradas  Precipitación (P) Se han recogido datos diarios de precipitación correspondientes al periodo de octubre del 2009 a septiembre del 2010 de la estación meteorológica de Grañén de la red SIAR seleccionada por la cercanía a la zona de estudio (Oficina del Regante, 2012).  Riego (R) Únicamente se dispone de los volúmenes de riego mensuales suministrados a las comunidades de Collarada 1 y Collarada 2 (información facilitada por la CHE). Como la superficie regada en cada comunidad no se corresponde con la de la cuenca del B co de la Sardeta, estos datos no son una aproximación válida al volumen de agua de entrada en el sistema, R. Las entradas de agua por riego al sistema se establecerán a través de los aportes diarios por cada toma de las CR de Collarada 1 y Collarada 2 que riegan la superficie interior a al cuenca de estudio; pero esta información, facilitada también por la CHE, aún no está disponible. Ésa será la información que permitirá establecer el término R del balance. A partir de esta información por toma de riego y las prácticas de riego establecidas en las encuestas se podrá determinar correctamente las entradas diarias por riego para el balance hídrico en el suelo que permite el cálculo de ETr. Pero para este trabajo, la determinación precisa de R queda pendiente y el cálculo de ETr se ha realizado solo para un cultivo bajo cada sistema de riego y en cada unidad de suelo, sobre la base de las prácticas típicas de riego, únicamente a modo de ejemplo por el interés de sus resultados. 4.2.2. Salidas  Evaporación real (ETr) Otro término fundamental del balance hídrico son las salidas por evapotranspiración, que incluyen las pérdidas de agua a la atmósfera desde la superficie cultivada. El cálculo de evapotranspiración del cultivo se ha realizado en base a la metodología de la FAO en el que utiliza datos meteorológicos y coeficientes de cultivo, más un término de estrés hídrico que depende del contenido de 13 agua en la zona de raíces (FAO, 2006). Para ello, se ha realizado un balance de agua diario en la zona de raíces. La mejor información posible para realizar balances de agua en el suelo (cálculo de ETr) es la de las entradas diarias de agua a cada parcela, según su cultivo, tipo de suelo y sistema de riego. Con esa información se pueden determinar las prácticas de riego medias para cada cultivo en cada unidad de suelo y según el sistema de riego: esas prácticas consisten en una dosis media de riego y un intervalo medio entre riegos, así como unas fechas de aplicación aproximadas basadas en el intervalo entre riegos y las fechas de inicio del riego. Esta información se obtiene normalmente a través de las comunidades de regantes y de encuestas a los agricultores; pero además es necesario finalmente, contrastar los volúmenes de riego totales obtenidos de esta manera con los volúmenes de riego servidos en al zona de estudio (que constituyen el término R del balance de agua). Desafortunadamente, para los años de estudio no se contaba con los datos de volúmenes de riego a nivel de parcela. Por eso, el balance hídrico que se ha aproximado hasta el momento y que se presenta en este trabajo se reduce al balance hídrico del cultivo de maíz regado por aspersión e inundación (con las características medias de ambos tipos de riego establecidas mediante encuestas) y sobre las 3 unidades de suelo definidas. Para el balance de agua en el suelo, se utilizaron datos de precipitación y evapotranspiración de referencia (ETo) diarias adquiridos de la estación meteorológica de Grañen de la red SIAR, así como el tipo de riego y los datos de las propiedades físicas de cada una de las unidades de suelo determinadas, tales como capacidad de campo, punto de marchitez, profundidad de las raíces y el porcentaje de piedras. En el cálculo de la ET de cada cultivo se emplea la duración de cada etapa fenológica, tomadas de Martínez-Cob (2004). Debido a las diferencias en evapotranspiración que se presentan durante las distintas etapas de desarrollo del cultivo, el valor de Kc correspondiente a un cultivo determinado, también variara a lo largo del periodo de crecimiento del mismo. Este periodo de crecimiento se puede dividir en cuatro etapas: inicial, de desarrollo del cultivo, de mediados de temporada y de final de temporada (Fig. 5). Los coeficientes de cultivo para cada etapa se tomaron del manual 56 de la FAO (FAO, 2006). La utilización de un coeficiente de estrés y el modelado de estrés hídrico (mediante el balance de agua diario en el suelo) permite establecer la evapotranspiración real (ETr) de los cultivos que se encuentran fuera de las condiciones óptimas (como es el caso de vegetación en situación de estrés hídrico) en contraposición a la evapotranspiración máxima posible para ese cultivo (ETc). ETc = Kc · ETo ETr = Ks · ETc = Ks · Kc · ETo Figura 5. Coeficientes de cultivo (Kc) correspondientes a cada etapa de desarrollo del cultivo (FAO, 2006). 14 El coeficiente de estrés (Ks) es una función del contenido en agua en el suelo (W) en relación a la capacidad de retención de agua del mismo (agua total disponible para el cultivo: CC-PM) y la relación entre el agua fácilmente disponible y el agua total disponible. La evapotranspiración que tiene lugar en una superficie cultivada puede se puede medir directamente a través de los métodos de transferencia de masa o del balance de energía. También se puede obtener a partir de estudios del balance de agua en el suelo en campos cultivados o a través de lisímetros. Lo más usual es utilizar estas medidas directas para establecer los coeficientes de cultivo (Kc) que permiten relacionar la ET medida en condicionas satisfactorias de provisión de agua al cultivo (ETc) con la ET de referencia estimada a partir de datos meteorológicos mediante ecuaciones como la de Penman-Monteith. Para el balance de agua diario en el suelo se tomaron los datos diarios de precipitación y las prácticas de riego (dosis e intervalos entre riegos) medias aproximadas para riego por aspersión e inundación establecidas mediante encuestas para los riegos de la cuenca del Alcanadre (CHE, 2011). Para el cultivo de maíz, el único que se presenta en este trabajo, se aplican una media de 7 riegos con una dosis de 130 mm por riego, distribuidos entre finales de mayo y finales de agosto, sin riegos de presiembra (en abril). El intervalo mínimo entre riegos es de unos 13 días, debido a las limitaciones del sistema de distribución. En riego por aspersión, se aplican una media de 55 riegos (aproximadamente), también entre finales de mayo y finales de agosto, y la dosis es de unos 12 mm diarios. Para cada unidad de suelo se utilizaron las propiedades medias de agua útil establecidas a partir de la CC, PM, fracción de elementos gruesos y profundidad de la unidad. La metodología empleada en los balances se describe en detalle en CHE (2011). Para la primera fase del cultivo, se utiliza un coeficiente de cultivo dual que permite desglosar al evaporación desde el estrato superficial del suelo (de 15 cm) dominante en esa fase de cultivo poco desarrollado, de la transpiración real del cultivo, que es la que interesa desde un punto de vista productivo Para ello se toman los coeficientes basales de cultivo para la fase inicial propuestos por FAO (2006) (K cb ini = 0.15 en el caso del maíz). Los resultados del balance incluyen los flujos de entrada al suelo: P y R; los flujos de salida: ETr; drenaje del suelo, D; y pérdidas por evaporación y arrastre, PEA, en el caso de riego por aspersisón; y la precipitación efectiva (fracción de P que es utilizada para ETr). Con estos valores agregados para la estación de riego, de abril a septiembre, pueden elaborarse índices de calidad del riego que definen el uso del agua a nivel de parcela en ese cultivo: Eficiencia de riego: EfR = 100 (ETr-P ef )/R Déficit hídrico DH = (ETc – ETr) / ETc La EfR expresa la fracción del agua de riego aplicada que es evapotranspirada (despreciando el uso del agua almacenada en el suelo por los cultivos). El déficit hídrico es la diferencia entre la ET potencial del cultivo (ETc) y la realmente alcanzada (ETr) expresada como porcentaje de la ETc. En el déficit hídrico, DH, sólo se considera para la primera fase de cultivo la transpiración del cultivo (potencial, es decir, Tc = 0.15 · ETo y real, Tr, calculada a través del balance para toda la profundidad del suelo) descontándose la evaporación desde el estrato superficial del suelo (CHE, 2011).  Caudal de salida (Q) Durante el año hidrológico 2010 (octubre de 2009 a septiembre de 2010) y la estación de no riego de 2011 (octubre de 2010 a abril de 2011) las salidas de agua de agua por el punto P-4 (punto de control en la parte baja del Barranco de la Sardeta) se controlaron mediante aforos periódicos aproximadamente cada 21 días. En el mes de abril del 2011 se puso en funcionamiento la estación de aforo de P-4. Se trata de un aforador Parshall calibrado para medir el agua en los canales abier- 15 tos: tiene una sección convergente, una garganta y una sección divergente. La estación se encuentra equipada además con un limnígrafo electrónico (que mide en un pozo de remanso conectado a la sección de control) y un toma-muestras automático (Fig. 6). Además, la CHE ha instalado recientemente en este punto un equipo de transmisión por telefonía de la información hidrológica. Figura 6. Estación de aforo del punto P4 y detalle de los limnígrafos y equipos de toma de muestras. 4.3. Balances de sales y nutrientes Respecto al balance de sales y nutrientes, en este trabajo solo se han elaborado las salidas de sales de la zona regable, dado que las entradas se elaborarán cuando se disponga de datos de más precisos de riego. En cuanto al balance de nutrientes (N y P), se han elaborado los datos de entradas por fertilización (obtenidos a partir de encuestas de campo para 2010) y las salidas de nutrientes en el agua de drenaje. 4.3.1. Balance de sales  Salidas La concentración de sales en Q se estableció a partir de las muestras de agua tri-semanales y diarias tomadas en el punto P-4. En estas muestras se determinó la conductividad eléctrica a 25ºC (CE, dS/m) que se convirtió a sólidos disueltos totales (SDT) mediante la ecuación de regresión obtenida a partir de 11 muestras analizadas en 2009 y 2010, en las que se determinaron los SDT 16 como suma del residuo seco (peso del residuo obtenido tras evaporar 1L de agua a 105ºC) mas un medio del bicarbonato medido por titración (en mg/l). SDT = 906.84 · CE - 177.15; R 2 = 0.96 (N = 11) La masa de sales en un día determinado se obtuvo como: MS (Mg/día) = 0.0864 · Q (m 3 /s) · SDT (mg/l) Donde Q es el caudal medido en el momento de muestreo (hasta abril de 2010, cuando solo se disponía de medidas puntuales de caudal y CE) o el caudal medio diario (desde el 7 de abril de 2010) y SDT que es el valor de determinado a partir de la CE en ese día. En los meses con solo una o dos muestras diarias (hasta marzo de 2010) se tomó la media de SDT y Q de las observaciones disponibles y con ellas se estimó la masa exportada mensual (multiplicando la masa media diaria por el número de días del mes). Para los meses con observaciones diarias, la masa mensual se obtuvo como suma para el mes de las masas diarias estimadas. Los días con valores perdidos se estimaron por interpolación entre el día anterior y el siguiente. 4.3.2. Balance de nutrientes  Salidas: medidas en el B co de la Sardeta El cálculo de las masas diarias y mensuales de N y P en el agua de drenaje se realizó de la misma manera que para la masa de sales, solo que empleando las concentraciones de nitrógeno nítrico (N-NO 3 , mg/l; la única forma de N encontrada en las aguas de drenaje) y de fósforo total (PT, mg/l). Los análisis de N y P fueron realizados en los laboratorios de la CHE.  Entradas: fertilización en la cuenca del B co de la Sardeta Las entradas por fertilización a la zona de estudio se establecieron mediante un número reducido de encuestas a los agricultores de las comunidades Collarada 1 y Collarada 2 en 2010 y 2011 (en 2011 solo a agricultores de Collarada 2). Aunque el número de encuestas fue pequeño para establecer con precisión las prácticas de fertilización en la cuenca, sí es suficiente para dar una idea de las cantidades aplicadas de N y P en forma de fertilizantes minerales y orgánicos y de las fechas de aplicación, para los principales cultivos de la zona. Estas encuestas se incluyen en un plan más amplio de encuestas que permite conocer las aplicaciones totales en la cuenca de regadío del río Alcanadre y en otras zonas regables (CHE, 2011). En las encuestas se recogió información sobre las prácticas de riego (que confirman los resultados obtenidos en años anteriores para los regadíos del Alcanadre, Monegros I; CHE, 2011); y sobre las dosis, tipo de abono y fecha de aplicación de los fertilizantes minerales y orgánicos. La composición de los abonos minerales empleados se obtuvo a partir de la información de los fabricantes con la ayuda de las cooperativas locales y los datos de contenido en N y P de los distintos tipos de abonos orgánicos se tomaron de Iguacel (2006). 17 5. RESULTADOS Y DISCUSIÓN 5.1. Base de datos de la zona de regadío barranco de la Sardeta P4 El objetivo de este apartado es la preparación de la información disponible sobre la cuenca para la realización de los balances de agua en el suelo que se emplean para el cálculo de la ETr, fundamental para el balance de agua (no incluida en este trabajo por la no disponibilidad de los datos definitivos de riego: solo se presenta el balance preliminar para el cultivo de maíz en el apartado 5.3). Se trata de determinar las superficies de cada unidad homogénea en cuanto a las propiedades de los suelos, el tipo de cultivo y el sistema y prácticas de riego para realizar el balance de agua en el suelo en cada una de esas unidades. La agregación de los resultados del balance de agua en el suelo sobre cada unidad para el conjunto de la zona de estudio da como resultado el volumen total de ETr, un término esencial del balance de agua. Para este fin es necesario cruzar la información espacial sobre distribución de cultivos, sistemas de riego y tipo de suelos y así obtener una tabla final con la superficie de cada unidad homogénea suelo-sistema de riego-cultivo. Las propiedades hídricas de cada unidad de suelo, establecidas mediante análisis de laboratorio, son también un elemento necesario para la realización de los balances de agua en el suelo. 5.1.1. Cultivos El mapa de cultivos correspondiente al año 2010 se realizó mediante salidas de campo (registrando el cultivo presente en cada parcela en los meses de abril y julio), mientras que para el año hidrológico 2011 se elaboró con los datos proporcionados por la SIGPAC. Los cultivos dentro de la cuenca del barranco de la Sardeta se agruparon en las siguientes categorías: Alfalfa, arroz, cereal (trigo, cebada, avena), girasol, maíz, cultivos dobles (cereal-maíz, cereal-girasol, maíz-ray grass y cereal-sorgo), otros forrajes (Ray grass, festuca, esparceta), frutal (almendros, viña y olivos), hortalizas (huerto, patatas), no cultivo y otros (forestal, pasto arbustivo, pasto con arbolado). La distribución de cultivos por parcelas en el año 2010 y 2011 se presenta en la Fig. 7. En las tablas 2 y 3 indica que el cereal es el cultivo que mayor superficie ocupa dentro de zona de estudio para las dos campañas agrícolas: 84% en 2010 y 57% en 2011 en las dos comunidades de regantes, siendo el cultivo más importante y representativo de la zona, con superficies muy similares en ambos años y algo mayores en Collarada 1 que en Collarada 2. También hay una superficie considerable dedicada a los cultivos forrajeros en Collarada 1 (19% de la superficie en 2010 y 16% en 2011, excluyendo la alfalfa), y particularmente para la alfalfa que, al revés que los otros forrajes, está más presente en Collarada 2 (16% en 2010 y 2011) que en Collarada 1 (6% en 2010 y 5% en 2011). Existe otra superficie dedicada al cultivo de maíz que fue superior en Collarada 2 (23% en 2010 y 9% en 2011) que en Collarada 1 (3% y 5% respectivamente en 2010 y 2011), así como la de doble cultivo (23% en Collarada 1 en 2010, el único año con datos, frente al 2% en Collarada 1). En el año 2011 no se consignó ninguna superficie de dobles cultivos ya que en las declaraciones de la SIGPAC solo figura el cultivo principal, y al no realizarse una campaña de campo no se pudo determinar la superficie ocupada por cultivos dobles. 18 Figura 7. Mapa de cultivos en la zona de estudio durante las campañas agrícolas 2010 y 2011. El porcentaje de superficie sin cultivar fue claramente mayor en Collarada 1 (en torno al 23% ambos años) que en Collarada 2 (en torno al 5%), mientras que el arroz sólo estuvo presente en Collarada 2, ocupando en torno al 5% de la superficie, siempre sobre parcelas regadas por inundación dentro de esta CR, sólo en 2011. 19 La diferente distribución de cultivos entre ambas CR obedece al predominio del riego por aspersión en Collarada 2 frente al riego por inundación en Collarada 1 (apartado siguiente) que permite una mayor intensificación de cultivo: presencia de dobles cosechas, mayor superficie de maíz, predominio de la alfalfa entre los cultivos forrajeros y menor superficie en abandono. Tabla 2. Superficie ocupada por las diferentes coberturas vegetales y porcentaje de ocupación en la zona de regadío de la cuenca del barranco de la Sardeta en el año hidrológico 2010 Collarada 1 Collarada 2 CULTIVO Sup. ha % Sup. ha % Alfalfa 54,7 5,6 160,5 15,6 Arroz 0,0 0,0 63,6 6,2 Cereal 404,9 41,8 279,2 27,2 Doble cultivo 14,9 1,5 240,3 23,4 Frutal 5,2 0,5 1,7 0,2 Girasol 2,4 0,2 8,7 0,9 Hortaliza 2,8 0,3 2,6 0,3 Maíz 30,2 3,1 92,1 9,0 Forrajes 180,3 18,6 13,1 1,3 No cultivo 224,4 23,2 54,8 5,3 Otros 48,9 5,0 109,4 10,7 Tabla 3. Superficie ocupada por las diferentes coberturas vegetales y porcentaje de ocupación en la zona de regadío de la cuenca del barranco de la Sardeta en el año hidrológico 2011. Collarada 1 Collarada 2 CULTIVO Sup. ha % Sup. ha % Alfalfa 44,8 4,6 160,2 15,6 Arroz 0,0 0,0 54,5 5,3 Cereal 412,6 42,0 310,3 30,2 Frutal 7,7 0,8 3,3 0,3 Girasol 1,5 0,2 0,0 0,0 Hortaliza 2,2 0,2 22,8 2,2 Maíz 47,8 4,9 269,9 26,3 Forrajes 152,2 15,5 48,4 4,7 No cultivo 235,1 23,9 65,1 6,3 Otros 79,1 8,0 93,5 9,1 Finalmente, los cultivos de frutales, hortalizas y girasol ocuparon una parte muy pequeña de ambas CR en los dos años de estudio. 5.1.2. Sistemas de riego Para el año hidrológico 2010, el sistema de riego dominante en la CR Collarada sección 1 fue el riego por superficie, mientras que para la sección 2 fue el riego por aspersión (Fig.8). Para el año 2011 no se contó con información para la realización del mapa con los diferentes tipos de riego. Esa información se ha actualizado en 2012 a partir de las informaciones recogidas en las comunidades de regantes, y permite suponer que la distribución de la superficie de cada sistema de riego fue muy similar en 2011; pero no se dispone de la distribución exacta para 2011. Los sistemas de riego están variando de año en año en el sistema de riegos del Alto Aragón debido a la transformación de los sistemas antiguos de riego por superficie en sistemas de riego por aspersión en muchas comunidades de regantes dentro del Plan Nacional de Regadíos. 20 Figura 8. Sistemas de riego en la zona de estudio durante la campaña agrícola 2010. 21 En Collarada 1, el riego por gravedad representa el 95% de la superficie total (866 ha), mientras que solo alcanza el 31% en la modernizada CR de Collarada 1 (283 ha) (Tabla 4). La modernización de la CR Collarada 2 se ha producido en los últimos años (2007-2008). En la tabla 4 se observa que en la CR Collarada 1 predomina el riego por inundación y el cereal es el cultivo con la mayor superficie regada bajo ese tipo de riego (391,2 ha), mientras que en la CR Collarada 2 predomina el riego por aspersión siendo los dobles cultivos (236,1 ha), cereal (183,0 ha) y alfalfa (131,8 ha) los más representativos en la zona bajo riego por aspersión. En Collarada 1, únicamente los cereales (el 14% de la superficie de cereal en Collarada 1 se regó por aspersión), la alfalfa (46%) y los dobles cultivos (79%) se regaron por aspersión en 2010. En cambio, en Collarada 2, con el 69% de la superficie en riego por aspersión, casi todos los cultivos principales se regaron en un alto porcentaje por aspersión (el 100% de los cultivos dobles y el girasol, el 82% de la alfalfa y el 73% de los otros forrajes, el 66% de los cereales de invierno y el 46% del maíz como cultivo único). En el conjunto de ambas CR, el 63% aún estaba bajo riego por superficie en 2010 (1149 ha) frente al 37% modernizado a riego por aspersión (678 ha), siendo los dobles cultivos (251 ha), el girasol (9 ha) y la alfalfa (157 ha) los cultivos más regados por aspersión (Tabla 4). Se trata también de los cultivos o alternativas con un mayor margen económico (especialmente el maíz, aún más como segunda cosecha, y el girasol cuando se cultiva con una visión productiva, no de obtención de subvenciones) lo que justifica que los agricultores rieguen estos cultivos por aspersión, de manera que estén bien provistos de agua durante todo el ciclo de cultivo y no registren pérdidas por estrés hídrico. Como se ha señalado en el apartado anterior, la diferencia de sistemas de riego entre comunidades es visible en cuanto a la clase de cultivos dominantes en cada una de ellas: mientras en la comunidad de regantes Collarada 1 predomina el cultivo de cereal y el riego por inundación; en Collarada 2 predomina el sistema de riego por aspersión y los dobles cultivos. El riego por aspersión permite una distribución del agua de riego más uniforme en el tiempo, según las necesidades de los cultivos lo que se ve reflejado en los rendimientos. Además, la flexibilidad del riego permite introducir dobles cosechas más fácilmente, como se refleja en la diferencia en la superficie de dobles cultivos entre Collarada 1 y Collarada 2 (Tabla 4). Tabla 4. Superficie de los diferentes cultivos bajo riego por aspersión (ASP), inundación (IN) y para el conjunto de ambas CR (Total) en las comunidades regantes de la zona de estudio de la cuenca del P4 para el año hidrológico 2010 . Cultivos Collarada 1 Collarada 2 Total ASP IN ASP IN ASP IN Superficie (ha) Alfalfa 24,9 29,8 131,8 28,8 156,7 58,6 Arroz 0,0 0,0 0,0 63,6 0,0 63,6 Cereal 13,7 391,2 183,0 96,2 196,7 487,4 Doble cultivo 11,7 3,2 239,3 1,0 251 4,2 Frutal 0,0 5,2 0,0 1,7 0,0 6,9 Girasol 0,0 2,4 8,7 0,0 8,7 2,4 Hortaliza 0,0 2,8 0,0 2,6 0 5,4 Maíz 0,0 30,2 42,3 49,8 42,3 80 Forrajes 0,0 180,3 9,5 3,6 9,5 183,9 Otros 0,0 0,4 0,0 0,3 0,0 0,7 No cultivo 0,0 220,5 12,9 35,7 12,9 256,2 Total 50,3 866,0 627,5 283,3 677,8 1149,3 28 Figura 14. Tipos de cultivo y sistema de riego dentro de cada unidad de suelo de la zona de estudio (año 2010). 29 5.2. Balance de agua, sales y nutrientes 5.2.1. Serie meteorológica diaria de precipitación y evapotranspiración La precipitación anual total correspondiente al año hidrológico 2010 es de solo 337,8 mm, En la ER del año 2010 se registró una fuerte precipitación durante el mes de septiembre, con un máximo diario de 76 mm. La ENR del 2010 posee una distribución más uniforme en cuanto al aporte de agua de lluvia. La P del año 2011 fue de 285,9 mm, existiendo entre los dos una mínima diferencia. En 2011 existen dos picos de P, en octubre y marzo, con una P inferior en el invierno, la situación más general en este tipo de clima, la distribución de P en 2010 es algo más atípica. En cuanto a la evapotranspiración, la ETo mensual fue superior a la P mensual salvo en unos pocos meses del invierno de 2010 lo que pone de relieve las posibilidades del regadío en esta zona (Tabla 7, Fig. 15). Tabla 7. Valores mensuales de precipitación (P) y evapotranspiración de referencia (ETo) calculada por el método de FAO Penman-Monteith (Fuente: Red SIAR). 2010 2011 Meses P (mm) ETo (mm) P (mm) ETo (mm) Oct 32,1 78,2 56,0 70,1 Nov 17,0 37,1 24,7 39,9 Dic 46,3 25,3 19,6 23,8 Ene 46,0 30,1 22,9 21,7 Feb 35,6 38,5 8,9 50,6 Mar 30,3 73,7 68,9 72,7 Abr 10,5 103,6 24,2 119,5 May 1,5 155,0 32,8 162,1 Jun 38,0 174,9 15,8 181,0 Jul 4,0 204,2 4,3 200,7 Ago 0,1 176,3 3,6 167,3 Sep 76,4 106,9 4,2 120,1 0.0 50.0 100.0 150.0 200.0 250.0 Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep 2009-2010 PP y ETo(mm) PP ETo 30 0.0 50.0 100.0 150.0 200.0 250.0 Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep 2010-2011 PP y ETo(mm) PP ETo Figura 15. Valores mensuales de precipitación y evapotranspiración de los años hidrológicos 2010 y 2011 5.2.2. Caudal: Durante los años hidrológicos 2010 y 2011 el caudal en el B co de La Sardeta osciló entre 0,02 y 0,20 m 3 /s, siendo el caudal medio superior en la estación de riego (ER, abril a septiembre) que en la estación de no riego (ENR), prácticamente el doble, debido a los retornos de riego (Tabla 8; Fig. 16). El caudal medio para el año 2010 fue de 0,11 m 3 /s y para el año 2011, de 0,10 m 3 /s, bastante similares como corresponde a dos años con patrones de cultivo, y por tanto de riego, muy similares (Tablas 8 y 9), aunque estos resultados están basados en un número limitado de medidas hasta abril de 2011.El coeficiente de variación (CV) en la ENR del año 2011 es elevado debido a la gran variabilidad de las precipitaciones, y en menor medida de los aportes de riego, durante los periodos de octubre a marzo. Tabla 8. Caudal medio diario (Q md ) en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), estación de riego (ER: abril a septiembre) y para el año hidrológico completo (AH) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 de la cuenca del Barranco de la Sardeta P4. Q md (m 3 /s) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 0,08 0,13 0,13 0,08 0,20 0,20 Mínimo 0,05 0,08 0,05 0,02 0,04 0,02 Media 0,06 0,11 0,08 0,05 0,10 0,10 Mediana 0,06 0,11 0,07 0,05 0,10 0,10 CV (%) 15,99 16,98 34,03 41,88 27,28 30,16 31 0.0 0.0 0.0 0.1 0.1 0.1 0.1 0.1 Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Meses Caudal Q (m3/s) 2009-2010 2010-2011 Figura 16. Valores medios mensuales de caudal para los años hidrológicos 2010 y 2011 5.2.3. Concentraciones en el agua de drenaje (P4)  Salinidad (Conductividad eléctrica) La CE registrada osciló entre 0,94 dS/m y 3,01 dS/m, y resultó superior en el año hidrológico 2010 (CE media = 2,08 dS/m) que en el 2011 (1,53 dS/m). La CE de los dos años hidrológicos es menor durante las ER, debido al efecto de dilución de los sobrantes de riego. Esta situación, que se observa también en el conjunto de la cuenca del Flumen y la del Alcanadre (Isidoro y Dechmi, 2011; CHE, 2011) pone de manifiesto el predominio de los sistemas de riego tradicionales con grandes pérdidas operacionales (colas de acequias) y excedentes de riego de baja concentración (escorrentías superficiales y flujos preferenciales a través de grietas en el riego por inundación). El CV de los dos años es bajo lo que manifiesta que los datos de CE son bastante uniformes. Estas aguas se encuentran dentro de la clase de riesgo ligero a moderado para uso para riego por su salinidad, según los criterios FAO (CE entre 0,7 dS/my 3,0 dS/m) (FAO, 1985) (Tabla 9, Fig. 17). Tabla 9. Valores de Conductividad eléctrica a 25ºC (CE) en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), estación de riego (ER: abril a septiembre) y para el año hidrológico completo (AH) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 en la cuenca del Barranco de la Sardeta P4. CE (dS/m) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 3,01 2,12 3,01 2,88 2,45 2,88 Mínimo 1,94 1,32 1,32 1,95 0,94 0,94 Media 2,37 1,65 2,08 2,29 1,46 1,53 Mediana 2,25 1,65 2,12 2,14 1,42 1,43 CV % 15,08 16,41 23,23 15,1 17,89 23,48 32 0 1 1 2 2 3 3 4 Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Meses CE (ds/m) 2009-2010 2010-2011 Figura 17. Valores medios mensuales de conductividad eléctrica para los años hidrológicos 2010 y 2011 Se observa que los datos de SDT varían en un rango desde 675,3 a 2552,4 mg/L con una distribución similar a la de la CE, a partir de la cual están calculados (Tabla 10); en particular con una variabilidad reducida (CV bajos). Tabla 10. Valores de sólidos disueltos totales (SDT) en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), estación de riego (ER: abril a septiembre) y para el año hidrológico completo (AH) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 en la cuenca del Barranco de la Sardeta P4. SDT (mg/L) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 2552,4 1745,3 2552,4 2436,4 2044,6 2436,4 Mínimo 1582,1 1019,9 1019,9 1591,2 675,3 675,3 Media 1973,9 1321,7 1705,3 1895,2 1144,2 1206,7 Mediana 1863,2 1319,1 1745,3 1758,9 1101,5 1119,6 CV (%) 16,4 18,6 25,6 16,5 20,6 26,9  Nitrato. La concentración media de nitrato en el año 2010 fue de 16,65 mg/L, algo superior al año 2011 con 13,21 mg/L; asimismo, la concentración de NO 3 fue superior durante la ENR que en la ER en los años 2010 y 2011 (Tabla 11) debido nuevamente a la dilución que tiene lugar durante la ER. No obstante el lavado de NO 3 viene determinado también por las fechas de las aplicaciones de fertilizantes y por las precipitaciones que pueden dar lugar a su lavado, resultando patrones más complicados. Los nitratos constituyen el elemento principal de la “contaminación difusa” de las aguas (superficiales y subterráneas) como consecuencia de la aplicación de fertilizantes nitrogenados. En la zona de estudio se puede apreciar que las concentraciones de NO 3 en las campañas agrícolas del 2010 y 2011 oscilan entre 5,85 y 38,60 mg/l los cuales se encuentran bajo los límites admisibles de 50 mg/l (límite superior para aguas destinadas al consumo humano, RD 140/2003) pero por encima del valor de 25 mg/L que considera la CHE para aguas afectadas por NO 3 . Durante los meses de diciembre a febrero de la campaña agrícola 2010 se observaron las mayores concentraciones de NO 3 . Esto se debe que durante este periodo se produjeron lluvias considerables que dieron lugar al lavado de los fertilizantes aportados al suelo. Posiblemente, los niveles de concentración de NO 3 bajos que se observan durante la ER estén relacionados con la baja intensidad 33 de cultivo (gran superficie ocupada por cultivos de cereales o forrajes, con un abonado inferior al maíz, y en abandono) (Fig. 18). Tabla 11. Valores de concentración de nitrato (NO 3 ) en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), la estación de riego (ER: abril a septiembre) y para el año hidrológico completo (AH) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 en la cuenca del Barranco de la Sardeta P4. NO 3 (mg/l) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 29,47 15,72 29,47 27,52 38,60 38,60 Mínimo 6,79 8,65 6,79 14,40 5,85 5,85 Media 19,38 12,74 16,65 19,02 12,81 13,21 Mediana 18,68 12,71 15,62 17,83 12,53 12,70 CV % 36,22 19,16 38,59 23,68 29,18 30,71 0 5 10 15 20 25 30 Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Meses NO3 (mg/l) 2009-2010 2010-2011 Figura 18. Valores medios mensuales de nitrato (NO 3 ) para los años hidrológicos 2010 y 2011.  Fósforo La concentración de PT resultó mayor en la ER del año 2010 (0,12 mg/l) que en la de 2011 (0,09 mg/l), mientras que fue similar en las dos ENR (0,10 mg/l) (Tabla 12). En todos los años y estaciones se superan los umbrales de riesgo de eutrofización (0,02 mg/l) y para la vida de las especies salmonícolas (0,07 mg/l) revelando que existe un problema en cuanto se refiere a la contaminación por P inducida por la práctica del riego y la fertilización (CHE, 2011) En la figura 19 se observa que las concentraciones de fósforo durante los dos años no sufren variaciones significativas (no existe un patrón de dilución en la ER tan claro como para la CE y el NO 3 ). Al contrario que para la CE y el NO3, las concentraciones de PT pueden ser tan altas durante la ER como durante la ENR, dependiendo de los procesos complejos que determinan el movimiento del P (concentraciones mayores en aguas superficiales con salinidad y concentración de NO 3 relativamente más bajos). 34 Tabla 12. Valores de fósforo total (PT) en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), la estación de riego (ER: abril a septiembre) y para el año hidrológico completo (AH) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 en la cuenca del Barranco de la Sardeta P4. PT (mg/L) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 0,13 0,14 0,14 0,14 0,30 0,30 Mínimo 0,07 0,08 0,07 0,05 0,02 0,02 Media 0,10 0,12 0,11 0,10 0,08 0,09 Mediana 0,10 0,12 0,12 0,10 0,07 0,08 CV % 23,3 16,87 22,09 29,96 52,56 52,72 0.00 0.02 0.04 0.06 0.08 0.10 0.12 0.14 0.16 Oct Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Meses PT (mg/l) 2009-2010 2010-2011 Figura 19 Valores medios mensuales de fósforo total (PT) para los años hidrológicos 2010 y 2011 5.2.4. Masas de sales, N y P exportadas por P4  Masa exportada de sales La masa de sales sigue una evolución sensiblemente paralela a la del caudal, el término más variable y de mayor peso de los dos que dan lugar a la masa exportada (caudal y concentración). De esta manera, las masas exportadas son más altas, en general, durante la ER, con Q más alto a pesar de la menor salinidad durante la ER (Fig. 20). Solo en algunos meses de la ENR con caudales muy altos, las masas exportadas llegan a ser similares a las de la ER. 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 oct-09 nov-09 dic-09 ene-10 feb-10 mar-10 abr-10 may-10 jun-10 jul-10 ago-10 sep-10 Año hidrológico 2010 Sales (Mg/d ) 0.00 0.02 0.04 0.06 0.08 0.10 0.12 0.14 0.16 Q (m 3 /s) Sales Q 35 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 oct-10 nov-10 dic-10 ene-11 feb-11 mar-11 abr-11 may-11 jun-11 jul-11 ago-11 sep-11 Año hidológico 2011 Sales (Mg/d) 0.00 0.05 0.10 0.15 0.20 0.25 Q (m 3 /s) Sales Q Figura 20. Valores diarios de masa exportada de sales y caudal medio de los años hidrológicos 2010 y 2011 En la tabla 13 se observa que las masas exportadas van desde 4,9 Mg/día a 18 Mg/día, la exportación máxima se presenta durante la ER de 2010, con una media de 12,2 kg/día, pero bastante similar a la ENR de 2010 y solo algo superior a la de la ER y ENR de 2011. La masa total exportada en 2010 (3753 Mg) representa una exportación por unidad de superficie regada (considerada como la superficie de riego menos la de abandono -1558 ha-, es decir, asumiendo que las sales se originan únicamente en los suelos efectivamente regados) de 2.4 Mg/ha (1.2 Mg/ha en la ER y 1.2 Mg/ha en la ENR), claramente inferior a los retornos globales estimados para la cuenca del Alcanadre (una vez descontados los flujos procedentes del secano aguas arriba, en torno a 4 Mg/ha en 2009-2010; CHE, 2011), lo que apunta a una salinidad relativamente menor en la cuenca del B co de la Sardeta. Las exportaciones de 2011 fueron muy inferiores (2532 Mg o 1.6 Mg/ha) siendo del mismo orden en la ER (1.1 Mg/ha) y muy inferiores en la ENR (0.6 Mg/ha). En 2010, la mitad de las salidas de sales se produjeron en la ER, igual que ocurrió en la cuenca del Alcanadre (52%); pero este porcentaje alcanzo el 65% en 2011 (Tabla 13), más en consonancia con los resultados obtenidos en la cuenca del Alcanadre para 2009 (59%). La elevada masa calculada en la ENR de 2010 (como también ocurre en la cuenca del Alcanadre en conjunto) es la responsable de la mayor masa exportada en 2010. Tabla 13. Masas diarias y totales exportadas de sales en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), estación de riego (ER: abril a septiembre) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 de la cuenca del Barranco de la Sardeta P4 SALES (Mg/día) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 18,0 14,8 18,0 13,5 16,7 16,7 Mínimo 8,0 9,3 8,0 4,9 6,0 4,9 Media 10,7 12,2 11,3 8,1 9,3 9,3 Mediana 9,9 11,9 11,1 7,0 9,2 9,2 CV (%) 28,0 14,7 22,8 45,7 17,5 18,3 Masas exportadas de sales 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Sales (Mg) 1885,7 1867,6 3753,2 880,6 1651,6 2532,2 Sales (%) 50,2 49,8 34,8 65,2 36  Masas exportadas de nitrógeno El paralelismo entre las series de caudal y masa exportada de N es bastante claro también, pero se presentan algunas discrepancias mayores, lógicas pues la relación entre NO3 y Q no es tan buena como entre CE y Q (Fig. 21). En concreto, la masa exportada máxima diaria de N se registra en enero de 2010 (basada en una única observación en el mes) aunque en 2011, con un mayor número de observaciones en la ER se encuentran ya valores diarios igual de altos. 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 oct-09 nov-09 dic-09 ene-10 feb-10 mar-10 abr-10 may-10 jun-10 jul-10 ago-10 sep-10 Año hidrológico 2010 NL (Kg/d) 0.00 0.02 0.04 0.06 0.08 0.10 0.12 0.14 0.16 Q (m 3 /s) NL Q 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 oct-10 nov-10 dic-10 ene-11 feb-11 mar-11 abr-11 may-11 jun-11 jul-11 ago-11 sep-11 Año hidológico 2011 NL (Kg/d) 0.00 0.05 0.10 0.15 0.20 0.25 Q (m 3 /s) NL Q Figura 21. Valores diarios de masa exportada de nitrógeno (NL) y caudal medio diario (Q) en los años hidrológicos 2010 y 2011 La tabla 14 muestra que los valores diarios de NL oscilan entre 10,1 Kg/día y 77,3 Kg/día, siendo basatnte similares en la media para los dos años (25 kg/día en 2010 y 24 kg/día en 2011) y algo superiores durante las ER que en las ENR, debido a los mayores caudales de la ER (Tabla U), sobre todo en 2011. En 2010, la masa exportada por unidad de superficie efectivamente regada alcanzó 5.4 kg/ha (49% en la ER) y en 2011, 4.2 kg/ha (67% en la ER). Estos resultados repiten los encontrados para la masa de sales y se corresponden con los resultados de la cuenca del Alcanadre en 2010 (44% de N exportado en la ER) y 2011 (56%), respectivamente (CHE, 2011). Nuevamente, la ENR presenta unas masas más elevadas, en las dos cuencas, y resulta en que en ese año, la masa exportada en la ER alcanza aproximadamente la mitad del total, mientras en 2009 (Alcanadre) y 2011 (La Sardeta) ese porcentaje es superior. 37 Tabla 14. Masas diarias y totales exportadas de nitrógeno (NL) en la estación de no riego (ENR: octubre a marzo), estación de riego (ER: abril a septiembre) durante los años hidrológicos 2010 y 2011 de la cuenca del Barranco de la Sardeta P4. NL (Kg/día) 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH Máximo 46,9 33,5 46,9 34,4 77,3 77,3 Mínimo 8,12 13,3 8,12 10,1 10,4 10,1 Media 23,7 27,4 25,3 19,7 24,0 23,8 Mediana 21,0 30,0 25,6 18,3 22,5 22,3 CV (%) 46,5 26,1 37,2 51,8 37,5 37,6 Masas exportadas de NL 2010 2011 ENR ER AH ENR ER AH NL (Kg) 4302,5 4126,0 8428,5 2123,1 4375,1 6497,6 NL (%) 51,0 49,0 33,0 67,0  Masa exportada fósforo La masa exportada de P sigue también un claro paralelismo con el caudal (Fig. 22), sobre todo durante 2010 en que el número de observaciones es mucho menor. En el caso del P, las masas exportadas resultaron claramente por encima durante en la ER que en la ENR (Tabla 15). 0.00 0.20 0.40 0.60 0.80 1.00 1.20 1.40 1.60 1.80 2.00 oct-09 nov-09 dic-09 ene-10 feb-10 mar-10 abr-10 may-10 jun-10 jul-10 ago-10 sep-10 Año hidrológico 2010 PL (Kg/d) 0.00 0.02 0.04 0.06 0.08 0.10 0.12 0.14 0.16 Q (m 3 /s) PL Q 0.00 0.30 0.60 0.90 1.20 1.50 1.80 2.10 2.40 2.70 3.00 oct-10 nov-10 dic-10 ene-11 feb-11 mar-11 abr-11 may-11 jun-11 jul-11 ago-11 sep-11 Año hidológico 2011 PL (Kg/d) 0.00 0.05 0.10 0.15 0.20 0.25 Q (m 3 /s) PL Q Figura 22. Valores diarios de masa exportada de fósforo (PL) y caudal medio de los años hidrológicos 2010 y 2011 44 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 01/10/2010 01/11/2010 01/12/2010 01/01/2011 01/02/2011 01/03/2011 01/04/2011 01/05/2011 01/06/2011 01/07/2011 01/08/2011 01/09/2011 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 D Riego (R) ETc ETc adj Precipitación (P) ETc(f1) ETr (f1) Figura 27. Calculo de la ETr del cultivo de maíz a través de riego por aspersión dentro de la unidad de suelo 2 la zona del barranco de la Sardeta para el año hidrológico 2010. La Tabla 18 presenta los datos del balance de agua en el suelo agregados para la ER (se elige ese periodo, abril-septiembre a fin de calcular eficiencias e índices de manejo del riego aplicables a es periodo para todos los cultivos). Se observa que no existen diferencias entre las unidades de suelo dentro de cada sistema de riego (son muy pequeñas); sin embargo existe un mayor suministro de agua en riego por inundación (1041 mm) que en riego por aspersión (851 mm) (el volumen de riego necesario para el riego por superficie es muy superior al empleado en aspersión:910 mm frente 720 mm), que da lugar a un drenaje mucho mayor (del orden de 240 mm en riego por inundación frente a 25 mm en riego por aspersión). Sin embargo, con la salida por ETr se verifica lo contrario: es muy superior en aspersión (del orden de 700 mm) que en riego por superficie (sobre 610 mm). El menor riego y mayor ETr en riego por aspersión que en inundación indican un aprovechamiento del agua de riego muy superior en aspersión. Las diferencias entre las unidades de suelos se presentan en la Pef (el aprovechamiento del agua de lluvia) y en los términos de salidas (en ETr y en D). En riego por inundación la unidad que pierde más agua es la Unidad 3 y en riego por aspersión, la Unidad 1; la de mayor y menor volumen total de AU, respectivamente. La Pef calculada es la misma para todos los suelos en riego por inundación y solo ligeramente superior en la Unidad 2 en riego por aspersión. La ETr fue casi idéntica en las unidades 1 y 2 en riego por inundación, y algo superior en la Unidad 3 y prácticamente la misma en las dos unidades de suelo en riego por aspersión. En todas las unidades se observa que las entradas son mayores a las salidas: la diferencia se corresponde con un incremento en la reserva de agua en el suelo, muy sustancial que apunta a un aprovechamiento erróneo del riego (podría dejar de regarse antes y permitir que el cultivo utilizara ese agua del suelo). Pero también es cierto que esa humedad elevada a final del ciclo favorece el lavado de sales por las lluvias de invierno (algo que no llega a producirse en la ENR de 2010, y que es necesario para evitar la acumulación de sales). Es destacable el valor de las pérdidas por evaporación y arrastre (PEA) en riego por aspersión (estimadas a partir de la velocidad de viento y la humedad relativa mediante una fórmula empírica) que llega a alcanzar 100 mm (Tabla 18). 45 Tabla 18. Términos de entradas precipitación efectiva (Pef), riego (R), precipitación (P) y salidas Evapotranspiración del cultivo (ETc), Evapotranspiración real (ETr), perdidas por evaporación y arrastre (PEA) y drenaje (D) en las diferentes unidades de suelo con us resctivos sistemas de riego durante el año hidrológico 2010 en el barranco de la Sardeta ENTRADAS (mm) INUNDACIÓN ASPERSIÓN U1 U2 U3 U1 U2 U3 R 910,0 910,0 910,0 720,0 720,0 - P 130,5 130,5 130,5 130,5 130,5 - Pef 94,2 94,2 94,2 111,6 122,9 - Total (R+P) 1040,5 1040,5 1040,5 850,5 850,5 - SALIDAS (mm) INUNDACIÓN ASPERSIÓN U1 U2 U3 U1 U2 U3 ETc 804,9 804,9 804,9 850,7 850,7 - ETr 604,4 598,8 620,9 704,7 703,4 - PEA - - - 99,5 99,5 - D 239,5 225,9 262,0 34,0 17,0 - Total (ETr+PEA+D) 843,9 824,7 882,9 838,2 819,9 - El aprovechamiento del agua es bueno en riego por aspersión con una eficiencia algo superior en la Unidad 1 (82,4%) que en la Unidad 2 (80,6%) y con un bajo porcentaje de déficit hídrico (5,3%) lo que muestra la capacidad de este sistema de riego de proveer al cultivo de agua en los intervalos adecuados y con dosis de riego que permiten no superar CC (evitando así la percolación) y no entrar nunca en contenidos de agua bajos en los que se produce estrés hídrico, aumentando por tanto el consumo global de agua (Tabla 19). En riego por inundación, se consiguió reducir el estrés a niveles del 10-14%, muy bajos, pero la eficiencia de riego se mantuvo del orden del 56%, muy por debajo de la aspersión. El DH en riego por inundación fue menor en la unidad de suelo con mayor volumen de AU (Unidad 3). Tabla 19. Índices de calidad de riego eficiencia de riego (EfR) y déficit hídrico (DH), durante la estación de riego para cada unidad de suelo y respectivo sistema de riego durante el año hidrológico 2010 en la zona del barranco de la Sardeta INUNDACIÓN ASPERSIÓN U1 U2 U3 U1 U2 U3 EfR 56,1% 55,4% 57,9% 82,4% 80,6% - DH 14,1% 14,9% 11,7% 5,3% 5,3% - En resumen, el sistema de riego por aspersión es el más eficaz, a pesar que existe una pérdida importante por la evaporación producida por el viento. El riego por aspersión permite aplicar un volumen de riego (R) menor y obtener un uso por parte del cultivo (ETr) muy superior y por ello un mayor rendimiento, reduciendo ampliamente las pérdidas por percolación (D). La eficiencia del riego resulta muy superior en riego por aspersión y el déficit hídrico es más pequeño, con lo que estamos más cerca del rendimiento potencial del cultivo. 46 6. CONCLUSIONES  A partir de los datos obtenidos en base de datos de la SIGPAC y visitas a campo durante el año hidrológico 2010 con el uso de la herramienta del Arcgis se logró delimitar e identificar en la zona de estudio unidades cartográficas homogéneas en cuanto al tipo de suelo, sistema de riego implementado y cultivo. Estas unidades servirán de base para el cálculo de la ETr en la zona.  Para el año 2011 se realizó cartografía de los diferentes cultivos en la zona de estudio únicamente con los datos de la SIGPAC, existiendo una baja variación entre los dos años. No se pudo realizar la cartografía de los sistemas de riego en 2011.  En la zona de estudio se reconocieron tres unidades de suelo (Cambisol cálcico fase petrocálcica, Cambisol Cálcico-Regosol calcáreo y Xerosol Cálcico-Regosol calcáreo); se aforó la superficie de los dos sistemas de riego en 2010 (inundación, con el 63% de la superficie y aspersión, con el 37%); y se delimitaron las superficies de los cultivos más importantes, entre los que sobresalen en los años de estudio los cereales, el maíz y los forrajes, entre los que destaca la alfalfa.  Las propiedades hidrológicas en las tres unidades de suelo en cuanto se refiere a capacidad de campo y punto de marchitez se encuentran en rangos similares. El agua evaporable total y el agua fácilmente evaporable calculadas a partir de los datos medidos para cada unidad de suelo son la base para el cálculo de la ETr.  La distribución de cultivos bajo cada sistema de riego resultó diferente. En riego por inundación el porcentaje de superficie dedicada a cereales y en abandono es superior que en riego por aspersión; mientras que en riego por aspersión aumenta la proporción de superficie dedicada a maíz y dobles cultivos (ausentes casi en el riego por superficie); lo que indica una intensificación de la producción en riego por aspersión.  Se han establecido las masas exportadas de sales, nitrógeno y fósforo a lo largo de los años hidrológicos 2010 y 2011 lo que permitirá conocer la contribución de la zona a la contaminación del río Flumen y la dinámica del lavado de sales en la cuenca, lo que puede servir para remediar la posible salinización de los suelos regados en las diferentes épocas [estación de riego (abril-septiembre) o estación de no riego (octubre-marzo)]. La transformación del sistema a riego por aspersión va a reducir los retornos de riego, pero también va a limitar el lavado de sales.  El análisis de los datos de las encuestas ha permitido establecer las prácticas de fertilización realizadas a lo largo de los años hidrológicos 2010 y 2011. Se observa claramente que la fertilización orgánica sobrepasa a la mineral, sin embargo estos datos son poco representativos ante la escasez de encuestas en la CR Collarada 1 y 2, lo que podría representar un problema para identificar las verdaderas condiciones de fertilización de la zona y realizar un balance de nutrientes más cercano a la realidad.  El maíz es aquel cultivo que más fertilizante recibió, tanto mineral como orgánico, a lo largo de las dos campañas agrológicas, obteniendo altos rendimientos. Las dosis de fertilizantes fueron superiores a las recomendadas. Para los cereales de invierno la fertilización también superó a las recomendaciones de abonado.  El balance de agua en el suelo no presentó diferencias importantes entre las unidades de suelo, pero sí entre los sistemas de riego. El riego por aspersión resulta mucho más eficiente que el riego por superficie y da lugar a un drenaje mucho menor, lo que sugiere la necesidad de controlar el lavado de sales (el ciclo estacional de las sales en el sistema) en los sistemas 47 modernizados, para garantizar un buen drenaje. Además, el riego por aspersión dio lugar a una ETr superior al riego por superficie (unos 100 mm superior) y a la aparición de importantes pérdidas por evaporación y arrastre (en torno a 100 mm) (y por tanto a un consumo real de agua mucho mayor, unos 200 mm superior a la situación de riego tradicional). CONCLUSIONES DE PRÁCTICAS:  A través de las asignaturas de cartografía y nuevas tecnologías, cartografía y resolución de problemas ambientales y técnicas de campo demuestran que con el uso de un conjunto de técnicas permiten representar la superficie terrestre con sus componentes tales como lo son los recursos hídricos, climáticos, edafológicos, etc. Una vez procesados, interpretados se puede manejar la información nos permite obtener cartografías que servirán para planificar o toma de decisiones a diferentes problemas ambientales y territoriales.  La cartografía sirve como apoyo para los diferentes problemas ambientales permitiendo entregar información útil.  Con la realización de prácticas permite a cada estudiante adquirir y aplicar conocimientos sobre temas más puntuales y basados en lo que ocurre a nuestro alrededor, adquiriendo la capacidad de trabajar en equipo y toma de decisiones. 48 7. 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