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Repositorio de la Universidad de Zaragoza - Zaguan http://zaguan.unizar.es Trabajo Fin de Máster Iconografía de San Lorenzo en Huesca Autora Ana María Gros Garreta Directora Dra. María Teresa Cardesa García Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación 2012
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 1 PROYECTO FIN DE MÁSTER Iconografía de San Lorenzo en Huesca Realizado por Ana María Gros Garreta Dirigido por Dra. María Teresa Cardesa García Curso 2011/2012
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 2 ÍNDICE 1. Agradecimientos. Pág. 4 2. Resumen sobre el tema. Pág. 6 3. Justificación del tema elegido. Pág. 7 4. Estado de la cuestión. Pág. 10 a. San Lorenzo. I. Aspectos Biográficos. i. Distintas teorías sobre la patria de San Lorenzo. ii. Biografía. Pág. 35 iii. El testimonio del martirio a través de los siglos. Pág. 45 II. Iconografía y atributos. Pág. 52 b. Estudios previos sobre la representación de San Lorenzo en Huesca. I. La bibliografía sobre San Lorenzo. Pág. 60 II. Representaciones de San Lorenzo en Huesca. Estudio iconográfico. Pág. 67 i. La Basílica de San Lorenzo. Pág. 69 ii. Iglesia de San Pedro el Viejo. Pág. 90 iii. En otras iglesias y conventos de Huesca. Pág. 96 iv. En otros templos a las afueras de la ciudad de Huesca. Pág. 100 v. El Obispado de Huesca. Pág. 102 vi. El Museo Provincial de Huesca. Pág. 104 vii. Los Danzantes de Huesca. Pág. 109 5. Diferentes representaciones en la Catedral y en el Museo Diocesano. Pág. 123 a. Hasta el Siglo XIV. (Época Medieval). Pág. 132 I. Portada del Románico tardío. Pág. 133
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 3 II. Portada Occidental Monumental Gótica. Pág. 135 b. Durante el Renacimiento. Pág. 139 I. El Retablo Mayor. Pág. 140 II. Cantoral. Pág. 142 III. Cantoral. Gradual 2. Pág. 144 IV. La sillería del coro. Pág. 146 c. Durante el Barroco. Pág. 149 I. Capilla de Todos los Santos. Pág. 150 II. Capilla de Nuestra Señora del Rosario. Pág. 151 III. Capilla de San Joaquín. Pág. 152 IV. Capilla de San Martín. Pág. 154 V. Capilla de Nuestra Señora del Pópulo. Pág. 156 VI. Juego de seis candelabros. Pág. 158 VII. Frontal del altar de la Catedral. Pág. 159 VIII. Busto de San Lorenzo Museo Diocesano. Pág. 161 IX. Trascoro de la Catedral. Pág. 163 d. Hasta el siglo XX. Pág. 165 I. Capilla de Santa Lucía. Pág. 168 II. Bastón de mando del obispo Zacarías Martínez. Pág. 170 6. Conclusiones. Pág. 171 7. Bibliografía. Pág. 179 ANEXOS Pág. 188
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 4 1. Agradecimientos. Con estas escasas líneas me gustaría agradecer a todas y cada una de las personas que me han ayudado a la elaboración del presente Trabajo Fin de Máster. Gracias a la Universidad de Zaragoza y, en concreto al Máster de Humanidades, por la gran posibilidad que me ofrecieron de seguir formándome académica y personalmente, de poder reflexionar, debatir y discutir, de conseguir maravillarme con los aspectos más humanos del hombre. Gracias, en resumen, por enseñarme de nuevo a aprender. Gracias a todos y cada uno de los profesores que se encuentran implicados en la buena elaboración, ejecución y desarrollo del Máster. Hago extensivo mi agradecimiento a mis compañeros, por el buen ambiente y relación que se ha creado durante las clases. Personas que me han enriquecido de manera académica y personal. Especialmente muchas gracias, a la Dra. María Lourdes Montes Ramírez por su paciencia, conocimientos y gran dedicación de manera transversal como coordinadora del Máster. Gracias al Dr. Gaspar Mairal Buil y Dr. Juan Carlos Ara Torralba por ayudarme en los primeros pasos de este trabajo. E igualmente muchas gracias a la Dra. María Teresa Cardesa García por su implicación, su amabilidad, su diligencia, su labor de dirección y experiencia, imprescindibles para el desarrollo con éxito del presente estudio. Y por último, pero no por ello menos importante, gracias a mis abuelos, que me han enseñado el valor de la palabra. A mis abuelas, que siempre me han mostrado cómo emplear estas palabras de la mejor manera posible.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 5 A mis padres y a mi hermana, que se dejan la piel cada día para que yo me pueda dedicar a utilizar todas y cada una de estas palabras adquiridas en mi formación académica y personal. Y a mis amigos, que me dieron el valor de poder usar mis propias palabras durante todo el transcurso de este trabajo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 6 2. Resumen sobre el tema. San Lorenzo mártir, uno de santos más venerados universalmente ha sido, también, uno de los mártires jóvenes más representados dentro de la Historia del Arte. Quizá debido a que San Lorenzo sea uno de los primero mártires de la Iglesia Católica la historia, culto e iconografía de su figura ha permanecido casi inalterable a lo largo de los siglos. El desarrollo de su iconografía dentro del arte oscense, tema principal que en este estudio nos ocupa, comienza en época verdaderamente temprana y presenta un importante auge en grandes periodos de tiempo y estilos artísticos muy concretos. Aunque el desarrollo de su iconografía ha sido prologando a lo largo de los siglos, apenas muestra grandes cambios, aunque sí podemos destacar que han existido variaciones en pequeño matices en la forma de representarse dependiendo, entre otros motivos, del período artístico, del propio autor y del lugar en el que se fuera a disponer dicha obra. En la Catedral, principal iglesia de la Diócesis de Huesca, vemos en las jambas de su portada principal a San Lorenzo junto al apostolado y a San Vicente, preludiando las diversas imágenes del Santo que vamos a encontrar en el interior. El recorrido que aquí se presenta, busca por una parte entender la figura de San Lorenzo desde diferentes primas, recorriendo bastantes áreas de conocimiento pero basándose principalmente en el artístico y, por otra, comprobar la importancia de este mártir para la historia local de la ciudad de Huesca.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 7 3. Justificación del tema elegido. Personalmente, siempre me han gustado las historias. Esos retazos de un tiempo pasado, inconcreto y difuso que, sin quererlo y aunque sea por unos pocos instantes, se convierten en parte de tu propia vida. Y escuchas, lees o simplemente sabes lo que aconteció en ese lugar, en ese momento, a esa persona. Si la narración es interesante, está bien construida y está vinculada con tu universo cotidiano, la haces tuya. Empieza a formar parte de tu bagaje cultural. De esa pequeña mochila que todos llevamos en algún lugar de nuestra manera de entender, construir y descifrar lo que tenemos a nuestro alrededor. No podemos dejar pasar que durante nuestros primeros años de vida nos dedicamos a escuchar, a asimilar, a imitar, a aprender. Y es esta última capacidad, tan compleja como maravillosa, la que seguimos manteniendo a lo largo de toda una vida. Vivimos al son de la palabra, y principalmente, de las palabras de los que tenemos cerca. Nos desenvolvemos en un ámbito espacial más o menos cerrado: la casa, la calle, el barrio...y la ciudad. Y conocer el pasado de este espacio, y sobre todo cómo eran las personas que lo habitaban, sus relaciones, sus intereses, su forma de forjar el mundo, ha sido algo que ha alimentado los estudios de muchas áreas de conocimiento. También la herramienta de la fantasía bastantes veces, ha logrado engranar una serie de tradiciones legendarias, que, aunque nuestra parte lógica sabe que no han podido ser reales, seguimos explicando narraciones épicas porque nos encanta jugar en el ámbito de lo simbólico. Pues bien, con todo y con ello, no se hace extraño el pensar en que si juntamos todos estos factores descritos: una historia pasada avalada por la tradición, que a la vez, puede tener un toque de leyenda por la falta de documentos verídicos, que une, que da sentido y que exalta las virtudes de una persona y por ende, se extiende por su lugar de nacimiento a la de
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 8 un pueblo en concreto, tenemos sin lugar a dudas una buena base para que la tradición perdure y se mantenga a lo largo de los siglos. En Huesca, no existe una historia que aglutine mejor todos estos elementos que la de San Lorenzo. Los oscenses, aunque puedan saber poco de la vida y obra del mártir, siguen explicando la historia del joven diácono. La narración puede estar confusa pero lo esencial se sigue enseñando como una auténtica muestra de orgullo de la ciudad. Y es por esto por el que las tradiciones cobran tanto peso en la ciudad durante la semana del 9 al 15 de Agosto. De manera personal, siempre me ha fascinado el momento antes de que los llamados “Danzantes” salgan a bailar para honrar a su patrón la mañana del día 10 de Agosto. El hecho es que el baile, uno de los mejores símbolos de expresión y más antiguos que existen, sirve para unir al gran número de personas que allí esperan durante horas para disfrutar y exprimir cada minuto. Este vínculo es tan fuerte que hace que se repita año tras año. Tradición tras tradición. Historia tras historia. Pero la importancia de la figura de San Lorenzo no sólo se encuentra durante esta semana y no únicamente, desde mi perspectiva, se basa en el ámbito religioso. En el presente estudio se ha buscado realizar un pequeño recorrido sobre cómo el peso de la tradición del mártir ha influenciado el arte oscense y lo sigue haciendo en muchos ámbitos de la sociedad de la ciudad. Y llegados a este punto, indiscutiblemente nos encontramos con el arte laurentino, parte central del estudio de este trabajo. Investigación que, aunque parte como un compendio de la información que ha sido aportada por diversos autores que han trabajado este tema a lo largo de los años, no había
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 15 jurados de Huesca el 30 de octubre de 1637 escribían a Juan Francisco Andrés de Uztarroz por no entender que el padre jesuita Martín de Roa estuviese, desde sus escritos, reivindicando la ciudad de Córdoba como patria de San Lorenzo y además, buscaban en este zaragozano y en su fulgurante carrera intelectual que se estaba iniciando, las investigaciones que avalaran que San Lorenzo había nacido en Huesca y no en otra ciudad. Tal y como se señala en la obra Los santos Lorenzo y Orencio se ponen al servicio de las tradiciones (siglo XVII)6: (...) puede inducirnos a pensar que Huesca, desde la segunda mitad del siglo III de la era cristiana, se había convertido en la patria reconocida de san Lorenzo y en lugar casi exclusivo de conmemoración de su martirio. Todo indica que no es así, a pesar de que no haya constancia documental. Tengamos en cuenta que los primeros documentos sobre san Lorenzo (la “Depositio martyrum, los “Calendarios”, los “Itinerarios”, los santos padres y el poeta Prudencio...) no aportan ninguna luz acerca de su patria, ya que hacían alusión al martirio, al día de la muerte, al lugar de enterramiento...pero no decían nada del nacimiento y de la familia. Hay que esperar a varios misales y breviarios del siglo XV para constatar que san Lorenzo nació en Huesca A mitad del siglo XVI, con el calendario Pedro Antonio Beuter en la Crónica general de toda España, se inauguró la etapa más dorada de la reivindicación oscense acerca de la patria laurentina. Ejemplo de esta realidad, e incluso, unas décadas anteriores citaremos a Ambrosio de Morales, en su obra Crónica General de España7 atribuye la patria de San Lorenzo a Huesca aun reseñando que no existe ningún autor fiable que pueda avalar esta teoría: 6 GÓMEZ ZORRAQUINO, J. I. (2007). Los santos Lorenzo y Orencio se ponen al servicio de las “tradiciones” (siglo XVII). Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses, Pág. 18.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 16 Los martiologios, los brevarios y calendarios de los santos hacen a San Lorenzo nativo de la ciudad de Huesca en Aragón, y allí se preserva su memoria, de modo que esto elimina cualquier duda. Sus padres se llamaban Orencio y Paciencia, y esta Iglesia reza a los dos (...) No sabemos nada de la infancia o juventud de este santo, por qué o cuándo fue a Roma (...)Algunos dicen que el papa Sixto fue a España y llevó consigo a Lorenzo, no sé dónde se funda esto, ni he visto a ningún escritor creíble decir que (...) y aquél que quiera decir que antes de ser papa San Sixto habría ido a España y habría llevado consigo a San Lorenzo en esas fechas, probablemente sería incapaz de citar un autor fiable (...). Pero centrándonos a principios del siglo XVII, podemos decir que Huesca tenía por un lado, la labor emprendida en la construcción del tercer templo en el sitio de la actual Basílica de San Lorenzo y por otro, la nueva comunidad de Agustinos Calzados, puesta por Felipe II en Loreto8, circunstancias que dieron un impulso decisivo al fervor del culto a San Lorenzo. Se podría señalar que el pueblo oscense estaba viviendo una época de júbilo Laurentino. Francisco Diego de Aínsa e Iriarte, hijo de Huesca, fue testigo de estos hechos. En 1612 escribió las Traslación de las reliquias del glorioso pontífice San Orencio de la ciudad de Auch a Huesca y en 1619 publicó su obra más relevante: Fundación, excelencias, grandes y cosas memorables de la antiquísima ciudad de Huesca. Esta obra constaba de cinco tomos y en el segundo (tal y como se podrá comprobar más adelante en profundidad), Aínsa exponía la tradición oscense sobre San Lorenzo. Exponiendo que San Lorenzo era natural de la ciudad de Huesca del Reino de Aragón, habiéndose edificando un tempo en su honor en dicha ciudad, en 7 DE MORALES, A. (1576). La crónica general de España que continuaba Ambrosio de Morales (...); prosiguiendo delante de los cinco libros, que el maestro Florián de Ocampo (...) dejó escritos(...), vol. I, Alcalá: Juan Íñiguez de Lequerica, capítulo 46, Pág. 319. 8 El 8 de diciembre, de 1583 los agustinos tomaron posesión de la antigua iglesia de San Lorenzo de Loreto.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 17 el lugar donde estaba su vivienda urbana. Su tesis se basaba en que no había otra ciudad ni pueblo de España que lo pretendiese como tal, salvo Valencia. Este año cobró relevancia también puesto que se publicó el Chronicon omnimodae historiae, del P. Román de la Higuera (de los jesuitas de Toledo) en el que cargó dos testimonios laurentinos, relativos a la patria oscense por un lado a Flavio Lucio Dextro (440) y a Marco Máximo, obispo de Zaragoza (614), algo que no era veraz en ninguna medida. Este hecho de falsificaciones también se hizo patente por el afán de testificar las tesis respectivas de Valencia, como la de los documentos atribuidos al abad Donato (siglo VI). Es evidente que de haber sido auténticos cualquiera de estos testimonios la polémica estaría, se podría decir, paliada por el peso de la antigüedad. Una década después, en 1620, Juan Briz Martínez, abad de San Juan de la Peña, en la Historia de San Juan de la Peña defendía la patria oscense de San Lorenzo rebatiendo los primeros “ataques” llegados de Valencia. Sería 1636 el año en el que la polémica se hizo más ardua. Durante este año, por un lado Fr. Buenaventura Ausina en la Vida y Martirio del glorioso español San Laurencio propugnó la patria valenciana. Publicada en Salamanca por Jacinto Taberniel reivindicaba que la ciudad de Valencia era la patria de San Lorenzo, mediante una forma de argumentación un tanto curiosa. Si se hace caso a las últimas palabras de este libro, todos estos datos habían sido recogidos de un escrito localizado por el autor en el colegio carmelita de San Fulgencio. Una historia atribuía al abad Donato, fundador del convento servitano de agustinos de Valencia. Este pequeño libro constaba de 33 hojas, fue publicado en octavo y se estructuraba en 14 capítulos. Si se sigue el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español, Buenaventura Ausina es el seudónimo de Lorenzo Mateu y Sanz. En su obra se estaba tratando con la
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 18 posibilidad de que Orencio y Paciencia, padres de San Lorenzo y San Orencio, hubieran sido santos en Roma, muriendo como mártires en este lugar. Además, el autor hacía constar cuestiones para acreditar que San Lorenzo no podía haber nacido en Huesca. Por un lado, según Buenaventura Ausina señalaba que el joven Lorenzo no pudo marcharse a Roma porque no se tenía la seguridad de que Sixto, su mentor hubiese viajado de Roma a España, ni de que los padres de Lorenzo volviesen después de una supuesta huida a Valencia. Y finalmente, u n problema de una gran envergadura se basaba en situar a Lorenzo como arcediano de Zaragoza. Con estos desajustes biográficos, Mateu, como otros autores que luego mencionaremos, defiende que el martirio de San Sixto, San Lorenzo y otros mártires no se había producido en el 258 sino en el 261. La patria de San Lorenzo seguía siendo discutida e incluso, anteriormente que este autor valenciano defendiera sus postulados, concretamente 19 años antes, el P. Martín Roa, Provincial de los Jesuitas en Andalucía había apostado porque la patria del mártir fuera Córdoba. Referente a este último, el padre Roa señalaba la imposibilidad de que San Lorenzo hubiera nacido en Huesca puesto que el arzobispo don Hernando de Talavera nombró a las ciudad de Valencia y Córdoba pero nunca a Huesca, además ni siquiera en Aragón se tenía a la capital altoaragonesa como patria del mártir puesto que se afirmaba que nació en Loreto y por último, remarcaba que era bastante revelador que Prudencio (el cual estaba vinculado a la diócesis de Tarazona) no lo dejara reflejado en sus escritos. Todo ello lo dejaba reflejado en su libro Antiguo principado de Córdoba publicado en latín en 1617 y en castellano en 1636, defendía, como se ha señalado, que el levita San Lorenzo había nacido en Córdoba. Para realizar esta defensa se basó en que el primer arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera, en el capítulo XLVII de su libro Impugnación
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 19 Cathólica9, señalaba que Córdoba era el lugar de nacimiento de San Lorenzo, descartando a Valencia. Un principio diferente por el que intentaba avalar su teoría era que existía un sello de 1540 que solía poner en un cuadernillo de los libros de rezos del obispado de Córdoba donde las armas eclesiásticas eran los patronos de la ciudad junto con San Lorenzo. Y finalmente, en relación a este hecho, señalaba una serie de circunstancias que se daban en la Catedral de Córdoba, tales como que se encontrase allí un pergamino titulado Incipunt flores sanctorum, sonde se citaba a San Lorenzo, mártir y diácono, nacido en Córdoba, que fue llevado a Córdoba. Y finalmente, la conservación en la ermita y casa de San Juan de Córdoba una parte del brazo del santo, certificada el 25 de julio de 1555 y archivada allí. Como réplica sólida a Roa destacar el libro Defensa de la patria del invencible martyr S. Laurenzo publicado en la imprenta del Hospital de Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza, en el año 1638 del cronista del Reino de Aragón Juan Francisco Andrés Ustarroz. Relativo al citado sello descrito por Martín de Roa puesto que alegaba que este sello pertenecía a un cuadernillo anual e insinuaba al ser el propio jesuita el encargado de haber promovido esta impresión en 1635. Continuando contra este argumento, describía como en la iglesia metropolitana de Zaragoza había un sello con la imagen de San Lorenzo en un misal de 1498. Su conclusión era que un sello no podría ser la base fundamental de su argumentación para determinar que Córdoba era la patria de San Lorenzo. Llegando al tercer capítulo de la obra el autor señalaba que San Lorenzo tenía que haber nacido en Huesca, haciendo sus estudios en las Escuelas de Zaragoza donde lo habría conocido Sixto y desde donde se lo habría llevado a Roma. 9 DE TALAVERA, Fray H. (1559). Católica impugnación. Con estudio preliminar de Francisco Márquez y con edición y notas de Francisco Martín Hernández. Barcelona: Flors, 1961.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 20 En el siguiente capítulo intentaba demostrar que San Lorenzo fue arcediano en la basílica de Santa María la Mayor de Zaragoza siguiendo unos documentos: por una parte una escritura de 1318 de Guillermo de Calatayud y del año 1417 una constitución sinodal de Belchite. Si nos situamos en los capítulos quinto y sexto, nos encontraremos con una serie de obras impresas y manuscritos, estando estos ordenados cronológicamente, que planteaban que San Lorenzo San Lorenzo era original de Huesca o tenía alguna relación estrecha con esta ciudad. Entre los diversos autores que cita para avalar su teoría, destacar a: -Flavio Lucio Dextro: citaba a San Lorenzo y a San Orencio como hermanos, hijos de los santos Orencio y Paciencia, todos nacidos indiscutiblemente en Huesca. -Don Tomás Tamayo de Vargas: el cual se valió del cronicón de Lutprando señalaba que el joven Lorenzo era hijo de Orencia y Paciencia y hasta que Sixto no lo recogió había coexistido con ellos en Huesca. -Nombraba además una serie de autores tales que apuntaban Huesca como lugar de nacimiento de San Lorenzo: Francisco Diego de Aínsa, Martín García, Juan Vaseo, Jaime Prades, el rey Felipe II, Pedro Antonio Beuter, Alonso de Villegas, Ambrosio de Morales, Juan Basilio Santoro, Esteban de Garubay, Tomás Trujillo, Gonzalo de Illescas, Hernando del Castillo, Alonso Vnero, Juan de Marieta, Alonso Chachón, Juan de Mariana, Pedro de Ribadeneira, Diego Morlanes, Andrés Escoto, Manuel Correa de Montenegro, Berenguer de Bardaxí, Francisco Padrilla, Miguel Martínez del Villar, Bartolomé Carrasco de Figueroa, Pedro de Apaolaza,
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 21 Martín Carrillo, Pedro Calixto Remírez, Diego de Murillo, Pedro Salaza de Mendoza, Vicencio Blasco de Lanuza, Lupercio Leonardo de Argensola, Jerónimo Batista de Lanuza, Juan Briz Martínez, Gil González Dávila, Gonzalo de Céspedes y Meneses, Cristóbal de Avedaño, Francisco de Bibar, Rodrigo Caro, Jerónimo de Aldovera, Guillermo de Catel, Baltasar Gración, Vicencio Sellán y Miguel de Giginta. -Con especial relevancia hacia el cardenal César Baronio: propuso que Orencio y Paciencia eran naturales de Huesca y padres de San Lorenzo, pues estaban incluidos en el martirologio romano. Esta teoría también era defendida por el padre Martín del Río. De esta manera, tal y como se señala en la obra Los santos Lorenzo y Orencio se ponen al servicio de las “tradiciones”10: El trabajo de erudición lo completaba este autor con las referencias de manuscritos, breviarios, cartas o cualquier información que directa o indirectamente relacionase al santo de la parrilla con Huesca. Así, ente otras cuestiones, hablaba de que Aínsa citaba al papa Calixto II. Un breviario “de Roda” expresaba que San Lorenzo era de Huesca y que Sixto se lo llevó a Roma (lo halló Francisco Esmir, camarero canónigo de Roda, quien daba cuenta de quen en Roda se conservaba una reliquia “de una mano grande” de la cabeza del santo laurentino). Un libro de archivo de la Catedral de Huesca, de más de doscientos años de antigüedad (...). Una carta de 18 de junio de 1446, remitida desde Zaragoza a Huesca, citaba a los santos Orencio y Paciencia como padres de San Lorenzo. Un martirologio de la Catedral de Huesca, escrito en 1556, situaba a San Lorenzo como hijo de los santos Orencio y Paciencia y como la persona que acompañó a Sixto a Roma, donde ejerció como arcediano y luego murió martirizado. 10 GÓMEZ ZORRAQUINO, J. I. (2007). Los santos Lorenzo y Orencio se ponen al servicio de las “tradiciones” (siglo XVII). Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses, Pág. 54.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 22 Siguiendo al padre fray Jerónimo Sobías, Andrés de Uztarroz describió (valiéndose de que la capital oscense había enviado a Felipe II en 1569 unas reliquias de los santos Orencio y Paciencia) en detalle los rasgos principales de la tradición de Huesca sobre San Lorenzo. Andres de Uztarroz, además puntualizaba detalles sobre la granja que se encontraba en Loreto señalando que debía de ser uno de los templos más antiguos bajo la advocación de San Lorenzo. El autor señalaba como hecho fundamental que tras la conquista de la ciudad en 1096, en 1283 había una cofradía con la misma denominación y se había constituido, años más tarde, una capellanía perpetua en dicha iglesia. Incluso que dicha cofradía podría haber empezado a funcionar en 1205. De igual manera, señalaba que una bula de Clemente VII había concedido cincuenta días de indulgencia a los que con sus limosnas contribuyesen a la construcción de la fábrica de la iglesia de Loreto. La fuente de dicha información era don Vicencio Juan de Lastanosa. Juan de Aragón y Navarra, obispo de Huesca, también había concedido veinte días de indulgencia en 1496. Nombraba a los reyes Fernando el Católico, Felipe II y Felipe III por ser devotos y mecenas de dicha iglesia. Mención especial tenía el rey Jaime II puesto que en 1307 ofreció a esta parroquia un artejo de uno de los dedos del Santo. Y también cobran mención especial, las actuaciones de Felipe II consiguiendo la creación de un monasterio de agustinos calzados. En el octavo capítulo de su obra, el autor abre la posibilidad de argumentación de que San Lorenzo hubiese nacido en Loreto, concretamente en una alquería donde acudían sus padres, pero situando la vivienda habitual en Huesca. Este hecho podría ser avalado, tal y como Andrés de Uztarroz señala, por una capitulación del 5 de mayo de 1481 y una serie de información perteneciente a unos brevarios antiguos.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 23 Curioso es el hecho de que Uztarroz en los capítulos siguientes nos hable de que no sería impensable el decir que San Lorenzo no sólo había estudiado letras en Zaragoza, sino también en Huesca. De igual manera, señalaba como documento el Lumen domus. En esta obra, escrita por fray Juan Mcipe prior de Loreto, se argumentaba que había una tradición ciertamente antigua que indicaba que la casa de Loreto era una granja propiedad de Orencio y Paciencia (padres de San Lorenzo). El capítulo titulado: “Respóndese al argumento del Silencio” trataba justificar que Prudencio (348-415) no hubiera señalado la patria de San Lorenzo. Este también era el último de su obra de la que podemos decir que se trató de una defensa a ultranza de la patria de San Lorenzo a través de la perspectiva de considerar por una parte, a Orencio y Paciencia como padres del joven mártir y por otro lado, atribuir a una antigua tradición, citando una larga serie de autores y obras que señalaban la existencia de la casa en Loreto, lugar que no dejaba de pertenecer a Huesca. Siguiendo por este recorrido de autores y obras que se involucraron en esta polémica y, tal y como hemos señalado, Juan Bautista Ballester, fue el principal artífice de la reclamación de la patria valenciana de San Lorenzo en la década de los sesenta del siglo XVII, aunque anteriormente había sido fray Felipe Guimerán, general de los mercedarios, fray Francisco Diago, Gaspar Escolano y otros que se habían iniciado en esta tarea. El arcediano de Murbiedro, Ballester, en la Metropolitana de Valencia, escribió un tratado De la identidad de la Imagen del Santo Cristo de San Salvador, de Valencia... donde pasando de manera soslayada, habla de San Lorenzo como natural de Valencia. Se ocupaba de San Lorenzo solamente en un
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 24 número de páginas que podríamos decir reducido, concretamente los capítulos XV y el XVI, abarcando de la página 127 a la 151. Una parte del clero valenciano, como estamos viendo, mostró interés especial en esta reivindicación y así, siguiendo con esta teoría, se pueden destacar a los siguientes autores: al ilustre y doctísimo caballero don Lorenzo Mateu y Sanz, regente del Consejo de Aragón, el doctor Sebastián Nicolini, canónigo de la Santa Iglesia Colegial de Játiva, y el doctor Juan Bautista de Valda, abogado de Valencia. Estos planteamientos eran opuestos a la línea interpretativa de fray Juan Marieta en la historia eclesiástica de España. De igual manera, señalar a Jaime Prades y también, San Vicente Ferrer y Pedro Antonio Beutr, quienes propugnaban un San Lorenzo nacido en Huesca. Como defensa de esta realidad, y sobre todo como contestación firme a la obra Identidad, de Ballester, Diego Vicencio de Vidania, rector y catedrático de Leyes de la Universidad de Huesca, defendió en 1672 en Disertación histórica de la patria del invencible mártir San Laurencio la patria oscense del mártir. Y en 1673, tomó el relevo José Diego Dormer, arcediano de la Catedral y cronista del Reino de Aragón, en su obra: San Laurencio, defendido en la siempre vencedora y nobilísima ciudad de Huesca contra el incierto dictamen con que la pretenden de nuevo, por natural de la de Valencia, el Doctor don Juan Bautista Ballester, Acrediando de Murbiedro en su Santa Iglesia Metropolitana escrito en Zaragoza. Centrándonos en su obra, Vidania descartaba el que la ciudad de Valencia reivindicara ser la patria de San Lorenzo por tener un templo bajo su advocación, de igual manera negaba la persecución contra los cristianos y la huida hacia Valencia de los padres del mártir Orencio y Paciencia. Seguía la línea argumental que había utilizado también Andrés de Uztarroz, usando como soporte fundamental a don Tomás Tamayo de Vargas. Él había sido cronista mayor de
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 31 No haze falra no eftar expreffada en el Brevaria Romano la Patria de San Lorenzo como eftâ la de San Vicente Martyr, que folicitô fe pufieffe el Muypor Ilustre Prelado Don Pedro Auguftin, obifpo de Huefca, que fe hallô con otros Prelados Españoles en el Concilio Tridentino, y Conclufion dêl poniendofe a fu Infancia en el Cuerpo del Brevario, Impreffo del Orden del Sumo Pontifice San Pío V con las lecciones mismas que fe rezava de antes en la Santa Iglesfia de Huefaca quando fulo en el Martyrologio Antiguo Romano Impreffo el P. Hiberto Kofuveyd. De esta manera, el canónigo Aguas expresaba que los legítimos derechos que asistían a la Iglesia de Huesca podían ser alegados si otra diócesis presentaba un catálogo ritual de sus santos propios y se pudiera comprobar que estaban incluidos el mártir San Lorenzo. Cabe destacar, en este apartado para poder observar de manera fehaciente la importancia que alcanzó la polémica que se está analizando, la fecha del 21 de febrero de 167914 porque Vicencio Juan de Lastanosa, el cual ocupaba el cargo de consejero preeminente, propuso a los mandatarios concejiles oscenses que una junta estudiase algunas medidas que se debían tomar contra los planteamientos expuestos por Carrillo de Córdoba en 1673. Aunque no tuvo aceptación por parte de los demás miembros, para Lastanosa este asunto era de suma importancia porque se estaba entrando a valorar no sólo un contexto religioso, sino muchos otros factores que podrían repercutir de manera nada favorable al ámbito local. De esta manera, Lastanosa resumió en un folio una serie de ofensas realizadas por Carrillo de Córdoba contra la tradición oscense. Estos planteamientos debían de ser rebatidos para mantener el prestigio de la “tradición” de Huesca. 14 AMH, Actos comunes, doc. 172, s. f.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 32 Siguiendo con este recorrido que trata de analizar la polémica de la cuna de San Lorenzo a lo largo de los siglos, nos encontramos con el libro Origen y primeras poblaciones de España de fray Juan Féliz Girón. En dicha obra, los capítulos decimoquinto y decimosexto están dedicados a San Lorenzo, andaluz y cordobés y se reivindicaba la patria de Córdoba de nuevo. Posteriormente, en 1698 sale a la luz un libro titulado Flores lauretanas (ANEXOS, Imagen 21) escrito por don Juan Agustín Carreras Ramírez que se puede ver como un ejemplo de repaso de la vida y martirio del mártir teniendo especial protagonismo las ciudades de Huesca, Zaragoza y Roma. Cabe señalar con especial atención, que aunque en gran parte continuaba con la tradición de autores anteriores citando obras empleadas con anterioridad para basar su teoría, se tomaba ciertas licencias fantásticas al imaginar que un demonio intentó matar al niño Lorenzo sacándolo de la cuna y llevándolo debajo de un laurel para que muriese de hambre. Una serie de tropas angélicas lo alimentaron y lo llevaron con sus padres. Destacar también de esta obra cómo deja patente el papel fundamental del Santo Grial como tesoro que debía de haber mandado San Lorenzo a su patria natal del mártir. En los siglos posteriores, esta polémica se hizo menos ardua y esto se demuestra puesto que no existe una proliferación tan importante de documentación respecto a estetema como había sucedido en el siglo XVII. Podemos destacar la obra de 1756 de Francisco Pérez Bayer, Dámasus et Laurentius hispani aserti et vindicati en la que se defiende la hispanidad de ambos santos.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 33 En la obra De sanctitate ac magnificentia beati Laurentii, levitae et martyris de Blanchini, presbítero de Roma les siguieron Acamo, Victorio y Filippo dal Pozo que intentaban defender la teoría de que San Lorenzo era español y oscense. Bartolomé Sánchez de Ferie hizo grandes críticas a los Cronicones de Dextro, de Marco Máximo y Luitprando, defendiendo la patria cordobesa de San Lorenzo. Además, en 1792 el P. Ramón Huesca, desprestigió de nuevo a los Cronicones para realizar su libro Teatro histórico de las iglesias del Reino de Aragón donde hacia un resumen de la tradición laurentina de Huesca. Señalar además el año 1733, pues es la fecha en la que los Bolandistas publicaron un tomo correspondiente a San Lorenzo y le adjudicaron la patria a España basando en la tradición pero no se pronunciaron por ninguna ciudad en concreto. Con todo y con ello, la publicación de una cantidad tan elevada de hagiografías servía para cantar las singularidades sacras, y por tanto, excelencias de las poblaciones en las que se veían involucradas en la devoción. Cada nueva reivindicación llevaba consigo la apropiación de varios distintivos de los pueblos que competían por llevarse la patria de un determinado mártir. Reflejar en papel las virtudes de estos santos patrones suponían mostrar a la opinión pública las limitaciones específicas de la población: antigüedad, hazañas, devociones, instituciones etc. De esta manera, debemos recordar en este contexto que las sucesivas publicaciones que salieron en defensa de la ciudad de Huesca como patria laurentina fueron, en la mayoría de los casos, respuestas a las reivindicaciones foráneas, quedando relegadas a un plano inferior y, menos importante, las iniciativas propias.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 34 Todas estas publicaciones daban cuenta, como no podía ser de otra manera, a diferentes causas, en las que podemos atisbar diferentes indicios de factores externos a lo puramente religioso o relativo a la devoción. Se podría pensar entonces que poseer la patria de un mártir tan universal como es San Lorenzo tenía que reportar, a nivel local, muchos aspectos favorables a nivel económico, político y social.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 35 ii. Biografía. La escasa realidad histórica de la que podemos contar contrasta con la enorme popularidad con la que contó San Lorenzo, especialmente en la España del siglo V, durante la época que Prudencio compuso sus versos y se escribió la Passio Polychro. Prudencio fue el mayor poeta cristiano de la antigüedad tardía que escribió versos en latín durante la transición del mundo romano pagano clásico al nuevo Imperio romano cristiano. Había nacido en Cesar Augusta (Zaragoza), en el año 348 d.C. Como señala Thurston: Existe mucha confusión y falta de consistencia en lo que se refiere a las “actas” de San Lorenzo (...) ¿es (el poema de Prudencio) mera ficción poética o representa una tradición auténtica mantenida, bien oralmente, o en documentos que han desaparecido? Indudablemente, San Ambrosio compartió la creencia de que el mártir murió asado, y lo mismo creyeron otros padres de la Antigüedad15. La leyenda de la visita a España de Sixto aparece en algunos documentos, como por ejemplo Rationale Divinorum Officiorum16, escrito alrededor del año 1175, y en la Leyenda Áurea de Santiago de la Vorágine. Pero para exponer en las páginas siguientes la primera parte de la biografía de San Lorenzo, sobre todo lo que se deduce de la tradición laurentina oscense, nos basaremos en la 15 THURSTON, H.J., ATTWATER, D. (1996). Butler´s Lives of the Saints, vol. III, Texas: Christian Classics, Pág. 298. 16MIGNE, J.P. (1175). Rationale Dinorum Officiorum. Patología latina, CII, capítulo CXLV, col. 148.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 36 obra Fundación, grandezas, excelencias y cosas memorables de la antiquísima ciudad de Huesca17. A mediados del siglo III vivía en Huesca un ciudadano llamado Orencio, varón sencillo, recto y temeroso de Dios. Tenía dos casas: una en Huesca, en el sitio de la actual basílica, y otra fuera de la ciudad, en el lugar llamado Loret o Loreto, distante cuatro kilómetros. Orencio era rico y noble y se casó con una señora llamada Paciencia, igual en nobleza, bondad y virtud. Paciencia tuvo de un parto de dos hijos, Orencio y Lorenzo. Los dos fueron virtuosos y temerosos de Dios. Desde la niñez fueron educados en la fe cristiana, y llegado a la edad conveniente, los llevaron a estudiar a una escuela de la ciudad. Un pequeño monumento, a la mitad del camino de Huesca a Loreto, recuerda el lugar hasta donde la madre acompañaba a sus hijos y a donde salía a recibirlos (ANEXOS, Imagen 22). Con el tiempo, Orencio fue ordenado sacerdote, y Lorenzo, diácono. Un día llegó a Huesca un virtuoso varón, de origen griego, llamado Sixto, que fue después de obispo de Roma y se llamó Sixto II. Regresaba de un viaje, como legado del Papa, para visitar Toledo o algunas iglesias de España, cuando pasó por Loreto, donde el venerable Orencio le recibió y hospedó en su casa. Sixto, prendado de las buenas cualidades de Lorenzo, le cogió gran afecto y deseó llevarlo consigo a Roma. Veía al joven oscense muy firme en la fe, virtuoso en las costumbres, bien preparado en los estudios, sabio, robusto y fuerte para cualquier tarea y misión. Con palabras convincentes, Sixto expresó su deseo a los padres de Lorenzo, quienes accedieron a su petición. Antes de partir para Roma, Sixto tuvo una revelación del martirio de Lorenzo y allí mismo, en la casa paterna, le dedicó un oratorio queriendo honrar en él su nombre. 17 DE AÍNSA E IRIARTE, F. D. (1619). Fundación, excelencias, grandezas y cosas memorables de la antiquísima ciudad de Huesca. Huesca: Pedro Cabaerte, Cap. I. (ed. Facs, con introd. De Federico BALAGUER SÁNCHEZ e índices de Elena ESCAR HERNÁNDEZ, Huesca, 1987).
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 37 Poco después, Sixto y Lorenzo emprendieron el viaje a Roma con gran ánimo y contento, mientras los padres de Lorenzo quedaban consolados con las palabras de aliento que Sixto había pronunciado a la hora de la despedida. Desde aquel día, Orencio y Paciencia, más encendidos en la fe cristiana practicaron aún más ardientemente la caridad con todos los necesitados. Cuando llegaron a Roma Sixto y Lorenzo, se encontraron con que el Papa Esteban acababa de morir. Para sucederle fue elegido Sixto, quien hizo a Lorenzo su arcediano o primer diácono. Este cargo colocaba a Lorenzo en el segundo lugar de la jerarquía eclesiástica de Roma, inmediatamente después del Papa, a quien el arcediano sucedía en situación normal. El arcediano estaba encargado de la administración de los bienes eclesiásticos, cementerios, rentas, archivos y vasos sagrados18, y era también el responsable de las obras de caridad. Para centrarnos en la parte de la biografía sobre el martirio del santo, debemos de señalar algunos apuntes históricos sobre los cambios que se estaban produciendo en esta época. Nos encontramos en las primeras décadas del siglo III d.C., los cristianos pasan a ser la primera fuerza espiritual dentro del vasto Imperio Romano. Su poder e influencia se están empezando a extender. Dato que conocemos por el historiador Eusebio que describió los avances de la fe cristiana por todas las provincias y en todos los estratos sociales durante esta época. 18 Esto es por lo que la tradición y diversos autores como Donato señalan a San Lorenzo como el encargado de mandar al Santo Cáliz o Santo Grial específicamente a Huesca junto con una carta escrita porque era la ciudad en la que vivían muchos de sus parientes. Ésta había sido una tradición constante en el reino de Aragón, corroborada por los escritores españoles de todas las épocas, incluyendo al historiador del siglo XVII y abad de San Juan de la Peña, Juan Briz Martínez. Se cree que el Cáliz fue primero a Loreto, donde sus padres tuvieron antes su casa mientras que la carta desapareció aunque existe registro de ella en la Catedral de Huesca.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 38 Sin embargo, y en contraposición, es durante esta época durante la cual los cristianos sufrieron las más terribles persecuciones de Roma. El reinado del emperador Valeriano (254- 260) fue primeramente un período de calma para los cristianos, que pudieron conseguir reponerse de lo que había supuesto la persecución de su predecesor Decio. Pero de nuevo, en el año 257 la marcha contra la tambaleante religión cristiana se hizo patente. Este hecho se produjo por diferentes motivos, seguramente el factor determinante sería la búsqueda de recursos. El móvil principal de la persecución de Valeriano no fue la unidad de la religión pagana sino la necesidad de desahogo económico. Y como no podía ser de otra manera, la persecución se fijó principalmente en la jerarquía de la Iglesia y en los cristianos seglares que poseían una buena posición económica y social. En este año 257, salió el primer edicto, en el que se prohibía a los cristianos el culto y las reuniones, además se obligaba a la práctica del sacrificio a los miembros del clero. Pasado un año, en el 258, un segundo edicto mandaba la ejecución de aquellos que no hubieran sacrificado e imponían la confiscación de los bienes a las clases altas sociales. Esta persecución tuvo un carácter general dentro del Imperio. En Roma murió el Papa Sixto II con sus diáconos, Felicísimo y Agapito, el día 6 de agosto del 258. Cuatro días más tarde fue martirizado San Lorenzo y su martirio, encaja dentro de los objetivos de esta persecución. Siguiendo con la parte de la biografía del santo sobre su martirio que se recoge en la obra Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine concretamente en su capítulo CXVII: Tras de dictar el decreto de extermini a que acabamos de referirnos, Decio comenzó a hacer indagaciones para tratar de localizar las riquezas de su antecesor. Con este motivo fue detenido Sixto, conducido ante Decio y acusado de ser cristiano y de tener en su poder los tesoros que el nuevo emperador buscaba. Decio mandó que lo metieran en la cárcel y le
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 39 dieran tormento hasta que renegara de la fe cristiana y entregara los bienes de Filipo19. Cuando lo llevaban a la prisión san Lorenzo caminaba tras de él clamando: -¡Padre! ¿A dónde vas sin tu hijo? ¿A dónde vas, sacerdote santo, sin tu diácono? Si nunca has celebrado los divinos oficios sin la asistencia de tu ministro, ¿por qué ahora tu sagrada paternidad va a prescindir de mí? ¿Te he ofendido en algo? ¿Es que me consideras indigno? Sométeme a la prueba que quieras y verás si acertaste o no cuando me elegiste como servidor tuyo y me confiaste el ministerio de distribuir entre los fieles la sangre del Señor. San Sixto, volviendo la cabeza hacia él, le dijo: -¡Hijo mío, ni te abandono ni trato de prescindir de tus servicios. Duras batallas tendrás que librar en defensa de la fe de Cristo. En esta guerra, a mí, como ya soy viejo, me han colocado en uno de los puestos menos peligrosos; en cambio a ti, que eres joven, te han destinado a posiciones de vanguardia; pero te conducirás con denuedo y obtendrás un glorioso triunfo sobre el tirano. Tú, mi diácono, de aquí a tres días te reunirás conmigo que soy tu sacerdote. Después de decirle esto hízole depositario de los tesoros de la Iglesia y le encargó que los distribuyese ente los templos y entre los pobres. (...) Valeriano puso a Lorenzo bajo la vigilancia de otro prefecto llamado Hipólito, ordenando a éste que lo metiera en la cárcel con los demás presos comunes. (...) Juntos, pues, acudieron ambos ante el tribunal, en el que Valeriano nuevamente apremió a Lorenzo para que le manifestara dónde tenía escondidos los bienes de la Iglesia. Lorenzo le contestó: -Dame tres días de plazo y al cabo de ellos responderé a tu pregunta. Valeriano se mostró conforme con la proposición de Lorenzo, encargando a Hipólito que durante aquellos tres días no perdiera de vista al diácono y que lo vigilara muy de cerca. Lorenzo, durante aquellos tres 19 Filipo hijo del primer emperador cristiano del mismo nombre, entregó a la Iglesia sus tesoros para no caer en manos de Decio.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 40 días, reunió a una multitud de pobres, cojos, ciegos, y, cuando la tregua que le había concedido Valeriano estaba a punto de terminar, llevólos consigo al palacio “Salustiano”, residencia del emperador, y dijo a Decio: -Aquí tienes los tesoros. Míralos bien; son auténticos, eternos y tan extraordinarios que jamás disminuyen; al contrario aumentan. Los bienes que andas buscando han sido repartidos ente todos éstos; en ellos fueron empleados y por medio de ellos han subido al cielo. Valeriano, que asistía a esta escena, dijo a Lorenzo en presencia de Decio: -¿A qué vienen estas dilaciones y estos rodeos? Déjate de embelecos y de cosas raras, y adora de una vez a los dioses. Lorenzo respondió: -Está bien, Valeriano. Pero, antes, dime: ¿Quién debe ser adorado: el que ha sido hecho por alguien o el que ha hecho todas las cosas? Decio, irritado, mandó que allí y entonces mismo, en presencio de todos, azotaran a Lorenzo con unos garfios de hierro que llamaban escorpiones; y que, entretanto, trajesen varios instrumentos más para torturarlo. Mientras hacían los preparativos para aplicarle diferentes suplicios, trató de que adorara a los dioses si quería librarse de las torturas que le aguardaban; pero Lorenzo le respondió: -¡Oh Decio! ¡Que infeliz eres! Desde hace tiempo vengo deseando comer esos manjares que has mandado preparar para mí. (...) Por orden de Decio, entonces mismo, Lorenzo fue desnudado, azotado y torturado con unas plantas incandescentes aplicadas a sus costados; pero el santo, mientras sufría estos suplicios, decía en voz alta:
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 47 francés que murió en el 875 en Viena, se transcribe el relato Laurentino de la Pasión de Policronio con una precisa alusión a su “nacionalidad” española en la respuesta que le da al tirano Valeriano en el interrogatorio previo a la tortura. Afirmando que San Lorenzo declaró: “En cuanto al origen, soy español”. Posteriores al de San Adón, encontramos al de Simón Ligoleto o Metafraste en su Menologio del siglo X, Vicente Beauvais en el Speculum historiale del siglo XI, y Jacobo de Vorágine, en el siglo XIII, en su obra “Leyenda Dorada” hace referencia a su origen como español. El Matirologio de Usardo en el 876 fue el más aceptado hasta el siglo XVI, puesto que en el año 1583 aparece el Martirologio Romano oficial que buscó revisar, sustituir y unificar los martirologios anteriores. Figura también la fecha del martirio en el Martirologio Romano: “IV IDUS AUGUSTI IN TIBURTINA NATALIS BEATI LAURENTII ARCHIDIACONI”. “el 10 de agosto en la Vía Tiburtina de Roma el martirio de San Lorenzo, arcediano”. Siguiendo con este recorrido para el estudio del testimonio del martirio de San Lorenzo a través de los siglos no podemos dejar de detenernos en el Liber Pontificalis, los Sacramentarios, los Itinerarios y los Epígrafes. En primer lugar, al hablar del Liber Pontificalis se hace necesario señalar que es como el Martirologio de los Pontífices Romanos. Contiene un resumen biográfico de cada uno de los Papas desde San Pedro hasta Nicolás I en el año 867. Entre las notas biográficas del Papa San Sixto II, se dice de San Lorenzo: “Después del martirio de San Sixto, tres días después, el 10 de agosto, padeció martirio su diácono Lorenzo”.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 48 Los Sacramentarios eran libros de liturgia y aportan pocos datos sobre la vida de San Lorenzo, aunque resultan interesantes desde el punto de vista litúrgico porque se dan a conocer los formularios de las misas y los cultos para las celebraciones estacionales en las basílicas laurentinas. Se puede comprobar la relevancia de la devoción a San Lorenzo, siendo que seguía en importancia a la de los santos Apóstoles Pedro y Pablo. De ahí los privilegios que respecto a sus celebraciones, se han señalado anteriormente. Los Sacramentarios principales fueron tres: el Gelasiano y el Gregoriano, ambos del siglo VI y el Leonino del siglo VII. El nombre de San Lorenzo fue incluido en el Canon Romano de la Misa, inmediatamente después de San Cipriano. En el Ambrosiano figuraba entre San Sixto y San Hipólito. En la liturgia mozárabe San Lorenzo se encontraba unido a estos Santos, algo que es necesario señalar puesto que en algunos documentos iconográficos también se deja patente esta unidad. El Misal Gótico y el Oracional Visigótico ofrecen también algunos datos sobre el culto laurentino. Siguiendo con otros recursos para poder rastrear el martirio de San Lorenzo han sido los Itinerarios (los principales datan de los siglos V y VI) puesto que eran una especie de guías turísticas con la finalidad de mejorar la búsqueda que los peregrinos emprendían para la visita de los tumbas de los mártires romanos. Es lógico que la nominación de los cementerios y tumbas cristianas de la Vía Tibutina, en Roma, no falta en los Itinerarios la mención de San Lorenzo en su Basílica del Campo de Verano. Finalmente, los Documentos epigráficos son también frecuentes en las tumbas y en los templos cristianos. Ofrecían la posibilidad a todos los visitantes de conocer los hechos sobresalientes de los mártires, conseguir perpetuar su memoria y mantener la devoción del
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 49 pueblo cristiano. Destacar los poemas del Papa español San Dámaso, grabados en las dos primeras basílicas laurentinas de Roma: San Lorenzo Extramuros y San Lorenzo in Dámaso. Habría que destacar también en este apartado diferentes personalidades que fueron panegiristas de San Lorenzo durante esta primera época paleocristiana. Se podrían citar a San Dámaso, San Ambrosio, San Agustín, San León Magno, San Máximo de Turín, San Pedro Crisólogo y San Gregorio de Tours. San Dámaso, como se ha señalado fue el primer papa español y el primero que mostró su gran devoción a San Lorenzo. Gobernó la Iglesia entre el 366 al 384. Como se ha señalado, escribió en verso los tormentos que sufrió San Lorenzo de la siguiente manera: “Vérbera, carnífices, flammas, tormenta, catenas víncere Laurentii sola fides potuit”. “La sola fe de San Lorenzo fue capaz de superar los azotes, las laceraciones con uñas de hierro, el fuego, otros tormentos y la prisión.” Al tormento representativo de San Lorenzo, que es el fuego, se dedicó el epigrama completo que compuso para la Iglesia que mandó levantar en los antiguos archivos de la Iglesia Romana y que, por este motivo, recibió el título de San Lorenzo in Dámaso. Por otro lado, San Ambrioso (340-395) que, como hemos señalado en líneas anteriores obispo de Milán, fue el segundo gran cantor del mártir. El testimonio de San Ambrosio sobre San Lorenzo no es una narración histórica pura, sino de devoción. San Ambrosio no sólo narra el martirio de San Lorenzo sino que al mismo tiempo, exalta su figura. San Agustín (354-430), obispo de Hipona es otro gran cantor de San Lorenzo, pregona la gloria del martirio de San Lorenzo y consiguió sus letras una resonancia eclesial. Nos habla
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 50 en sus escritos del martirio comparándolo directamente con pasajes de la Biblia, de la festividad en Roma el 10 de agoto y el lugar donde se encuentra enterrado este mártir. San Máximo de Turin (380-423) obispo de esta ciudad italiana dedicó a San Lorenzo varios sermones y homilías que le convierten en uno de los más fervorosos panegiristas del Santo. San Leon Magno, Papa entre los años 430-461, dedicó a San Lorenzo un magnífico sermón en el cual describió los rasgos fundamentales del martirio de San Lorenzo y las virtudes más destacadas por los autores que le precedieron. Destacar que, como se puede apreciar en los textos de otros Papas, también San León Magno recuerda el doble fuego que según él abrasaba a San Lorenzo: “San Lorenzo no siente el incendio de las llamas. Fue más tardo el fuego que quemaba por fuera, que el que ardía interiormente. El amor de Cristo no pudo ser vencido por el fuego.” San Pedro Crisologo (380-450), arzobispo de Rávena, de quien se conservan 170 sermones, ricos en elocuencia. Tiene un panegírico dedicado a San Lorenzo y en él vierte los más encendidos elogios al Santo Levita. Es reseñable decir que al presentar San Lorenzo los pobres como los tesoros de la Iglesia San Pedro Crisólo matiza: “Verum dixit, sed amarum”. “Dijo la verdad, aunque les pareciera amarga”. Siguieron a los aquí señalados, otros muchos escritores de la antigüedad cristiana los que se lanzaron a aportar la universalidad del relato del martirio de San Lorenzo, así como los rasgos más importantes de su vida y le prodigan muchos elogios.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 51 A este respecto y como se señala en la obra San Lorenzo. Santo español y oscense20 Damian Peñart y Peñart nos indica lo siguiente: Entre estos cantores debemos contar a SAN GREGORIO DE TORUS (538.494) historiador de los francos, en su libro “La gloria de los Mártires”; a SAN GREGORIO MAGNO, Papa (590- 604), gran promotor de la vida litúrgica de la Iglesia, en el Libro I de los Registros de SAN ISIDORO DE SEVILLA (560- 636) en su Misal y Brevario; y a SAN BEDA EL VENERABLE (672- 735), en la obra “De temporum ratione”. Ya en el segundo milenio de la Iglesia, tenemos al Doctor Melifluo, SAN BERNARDO; a los grandes doctores de la Escolástica, SANTO TOMÁS DE AQUINO Y SAN BUENAVENTURA; al Papa INOCENCIO III; a SAN VICENTE FERRER; a SAN LORENZO JUSTINIANO y a muchos otros. En la Edad Moderna, la literatura y las artes en general que perseguían ensalzar la figura de San Lorenzo fueron también muy ricas, pues la devoción a la figura del Santo ha sido permanente a lo largo del tiempo. 20 PEÑART Y PEÑART, D. (1986). San Lorenzo Santo español y oscense. Huesca: Gráficas Alós S.A, Pág. 38.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 52 II. Iconografía y atributos. Siguiendo Panofsy en su obra El significado de las artes visuales21: La iconografía es el arma de la Historia del Arte que se ocupa del asunto o significación de las obras de arte, en contraposición a sus formas. No podemos dejar de lado que el atributo y la indumentaria de un determinado santo no es algo seleccionado al azar, sino son símbolos que se han quedado en la imaginería popular producto de los acontecimientos que se relacionan con su figura. Tal y como explica Jung a lo largo de su obra El hombre y sus símbolos, símbolo es, en el lenguaje ordinario se suele identificar el concepto de símbolo como la imagen o figura con la que materialmente o de palabra se representa un concepto moral o intelectual. Son Imágenes Primordiales, expresadas desde los tiempos oscuros de la Prehistoria de la especie humana. Para la antropología hermenéutica, el concepto de símbolo adquiere un sentido enormemente rico y dinamizador de fuerza interior. Desde esta perspectiva, no puede confundirse el símbolo con otros conceptos más superficiales y concretos como el signo, el emblema, el atributo, la alegoría, la metáfora ect. El símbolo va cargado de afectividad y dinamiza no solo estructuras mentales, sino la totalidad del psiquismo. No se trata, por tanto de una cuestión intelectual, sino de algo en cierto modo vivo y profundamente renovador del espíritu humano. La naturaleza de lo humano está vinculada al contenido del símbolo, el pensamiento simbólico está en el inconsciente colectivo y es con esta significación con la que inconscientemente traspasamos los límites de la percepción puramente formal y con la que 21 PANOFSKY, E. (1955). El significado de las artes visuales. Madrid: Alianza Forma, 1979, pp. 45-50.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 53 aprehendamos su realidad mediante la identificación de ciertas formas. Esta experiencia práctica de lo social en la que todos nos encontramos sumergidos hace que ante unos estímulos similares respondamos con ciertas acciones que se repiten. El símbolo como aquello que vinculaba la imagen con su significado, algo que se tenía que resolver desde el punto de vista psicológico, no tanto desde el lógico. El vínculo entre esta imagen y el significado es convencional y, según el contexto, estas convenciones significan nociones concretas, con escaso margen para la ambigüedad para el llamado “lector” o descifrador de lo que se está mostrando. Para Friedrich Theodor Vischer22 el vínculo originario entre imagen y significado está establecido primeramente por la religión. En este ámbito, la imagen y el significado se confunden en una misma identidad y de ahí surge un ritual sacro. El símbolo pues se entiende como signo, pero sigue siendo imagen viva, donde la emoción psicológico no está concentrada en el poder del pensamiento conceptual. Si hablamos de religión, y centrándonos en la cristiana, el ámbito de estudios sobre el cristianismo es fundamental para entender el desarrollo de la iconografía y, por ende, la iconografía de San Lorenzo. La necesidad de regular la iconografía cristiana surge en el siglo XVI, paralelamente a la Contrarreforma. Esta disciplina aparece ante la necesidad por parte de la Iglesia Católica de justificar el arte religioso y definir las representaciones lícitas, haciendo frente a los contundentes ataques de los reformados protestantes. De esta manera, en 1570 se publica De 22 VISCHER, F.T. (1887). Das Symbol. Leipzig.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 54 picturis et imaginibus sacris23 de J. Molanus, la cual se inscribe en torno a la XXV sesión del Concilio de Trento del 3 de diciembre de 1563 y planteaba la necesidad de ordenar la función de las imágenes en el culto. El decreto titulado De invocatione, veneratione, et reliquias sanctorum et sacris imaginibus, en concreto se ocupaba de regular la veneración de las reliquias de los santos y de las imágenes sagradas, aprobándose prácticamente sin disensión al final del concilio. Buscaba interponerse entre las posturas iconoclastas de los reformadores protestantes y el aumento de imágenes, devociones y milagros vistos como algo supersticiosos presentes en la religiosidad popular de la tradición del medievo. El origen de las representaciones de los santos se podría fijar en el arte medieval, ante todo el románico puesto que se buscaba alejar la iconografía de la figuración simbólica de las diversas mitologías. Se podría decir que estas normas de representación no suelen cambiar, y, aunque es evidente que existió una influencia de los códices orientales a la hora, por ejemplo, de la realización de los marfiles en el arte de los sarcófagos durante la Edad Media, así como la aceptación de los modelos clásicos de la religión pagana para representar a los santos, fue aprehendido por el colectivo popular como propio. Durante los primeros siglos del cristianismo los artistas no representaron los tormentos de los mártires, los que únicamente llevaban una corona o palma martirial. A partir del siglo XIII los santos confesores se figuraban con las insignias de su dignidad: episcopales, abaciales o monacales o, con algún objeto o animal que remitiera al episodio más representativo de su vida. En el caso que nos ocupa, esto supone que si estamos observando la imagen de un santo podamos reconocer de forma sencilla quién es, gracias a poder descodificar y, además, reconstruir todos los elementos de su iconografía. 23 MOLANUS, J. (1570). De picturis et imaginibus sacris. Lovaina.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 55 Después de que se instituyera la actividad de copia de viejos manuscritos en los monasterios, los artistas empezaron a añadir a sus obras representaciones de las leyendas heroicas, que en gran medida pertenecían de los cantares de gesta. Así, se creó un complejo mundo iconográfico que se hacía a veces demasiado complicado, llegando a ser unificado a través de unos convencionalismos admitidos por la sociedad de la época. De alguna manera, estos santos tienen carácter propio de los personajes beatificados puesto que su culto es permisivo por acordarlo con el romano pontífice y se restringe a determinadas regiones o personas en relación con él. Se buscó dotar de una personalidad propia a cada santo, para ello se podía hacer más grande su leyenda aportando datos de otras hagiografías o incluso, llegando a repetirla en diferentes santos que no eran ni siquiera coetáneos. Los atributos se manifiestan como un signo de reconocimiento y hacen referencia a lo que se valora positivamente del Santo: actividad, virtudes o su propio martirio. Siendo estos objetos reales y portados en las diferentes muestras de devoción. Tal y como se señala en la obra Iconografía de los Santos Aragoneses I24: La identificación de los santos por su indumentaria se efectúa siempre con arreglo al grupo determinado portador de un tipo de atuendo común (órdenes religiosas, profesiones, dignidad, estado, sexo, condición, etc.) mientras que por el atributo, además del carácter también colectivo que puede tener (mártires, religiosos y determinadas profesiones), se identifica exclusivamente a un individuo, ya que toda la significación personal (el trasfondo de su vida, leyenda y milagros) se verá reflejada indefectiblemente en él. 24 RINCÓN, W., ROMERO, A. (1982). Iconografía de los santos Aragoneses I. Zaragoza: Librería General S.A., Pág. 28.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 56 La Congregación de Ritos de la Iglesia Católica de Roma, predecesor de la Congregación para las Causas de los Santos, fundada por el Papa Sixto V en 1588 en el Boletín Immensa Aetemi Dei, fue la organización dentro de la Iglesia Católica de realizar una normativa de estas veneraciones para evitar cultos a nuevos santos. El nombre de “canonización” proviene de la primitiva forma de manifestar oficialmente la veneración a un santo, si se inscribía su nombre en el díptico del canon de la misa destinado a los nombres de los santos. El orden de admisión del culto fue en primer lugar a los que figuraban en la Biblia, después los mártires cuyo aniversario se celebró en el siglo II y por último los confesores que hicieron profesión pública de su fe y que les causó martirio ante sus perseguidores. El culto a estos últimos no se dio hasta el siglo IV. Con el permiso del obispo jurisdiccional, ha pasado siempre el uso de la veneración de un lugar a otro y, hubo santos como San Lorenzo cuyo culto se veneró universalmente, pues bastaba la sola aceptación de su culto por el Papa para que se hiciese universal y por tanto, obligatorio. A partir de entonces las actas de los mártires fueron enviadas a todas las diócesis para que se incluyeran en su calendario de santos con culto admitido. Dentro de lo que se entiende por iconografía de los santos, destacar que estas producciones fueron realizadas con unos atributos e indumentarias por épocas y la relación entre la forma de representar a los santos y los gustos y modas que el artista utilizó estaba determinada no tanto por la fecha en la que se realizó, puesto que esta representación se ha podido hacer en diferentes épocas, sino por los distintos estilos en los que se han encargado de introducir unas variaciones. Aunque como se ha señalado, existen normas que han continuado vigentes en las representaciones.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 63 Documento y fuente de especial importancia histórica para el estudio de San Lorenzo es la serie martirial conocida por Pasión de Policronii y de sus compañeros. Se podría decir que este documento es el que se nos ha transmitido el relato completo del martirio de San Lorenzo. Su redacción presenta algunas similitudes con la forma en la que está escrita la Biblia y abundan las fórmulas estilísticas comunes de exaltar la figura del santo, propias de las historias martiriales. Es además, una compilación o serie martirial de 14 mártires en la que se incluye la de San Lorenzo. Es la historia singular de su martirio y a la vez, una exaltación del mártir. El núcleo de la narración laurentina coincide con los primeros testimonios que nos brindan la historia y la liturgia de la Iglesia, señalando reminiscencias de la más antigua tradición sobre su figura. Una de las fuentes más antiguas que se conoce sobre la historia eclesiástica aragonesa y sobre su martirologio es el Peristéphanon, obra de Prudencio, nacido en Cesar Augusta (Zaragoza) en el 348 d.C. Su obra consta de dos partes, de siete poemas cada una. El himno de Prudencio sobre San Lorenzo es el segundo de la primera parte, uno de los más largos, consta de 146 estrofas, con un total de 584 versos. Su canto no es puramente épico porque aparecen ciertos apuntes de apología de la fe cristiana. Una obra a destacada en este apartado, sería el libro titulado San Lorenzo y el Santo Grial. La historia del Santo Cáliz de Valencia (Ciudadela libros, S.L., 2008) de J. BENNET en la cual se nos describe la historia de San Lorenzo pero relacionada con la historia del Santo Grial, por lo que de manera superflua se nombra a Huesca y la forma de representar iconográficamente a San Lorenzo con un cierto carácter universal. Pero de los investigadores más actuales y centrados en el tema que aquí nos ocupa, podemos hacer referencia a Antonio DURÁN GUDIOL, prestigioso recopilador de las
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 64 hagiografías de santos oscenses, a los que presenta exentas de toda artificiosidad contraria a su rigor histórico. Su libro Los santos aragoneses (Instituto de Estudios Oscenses, 1957) es el más conocido en este aspecto y en él expone el complicado tema hagiográfico, ofreciendo las distintas versiones vertidas sobre cada caso en concreto y dilucidando y reafirmando, a la vez la que es más demostrable científicamente. Por otro lado, un libro de obligada consulta para entender la importancia de la figura de San Lorenzo en la ciudad de Huesca es Los santos Lorenzo y Orencio se ponen al servicio de las “tradiciones” (siglos XVII) de José Ignacio GÓMEZ ZORRAQUINO (Instituto de estudios Altoaragoneses, 2009). En dicha obra, el apartado más relevante para el presente estudio es el dedicado al recorrido histórico sobre la polémica suscitada por el lugar de nacimiento del mártir que contribuyó a una masiva producción de obras tanto artísticas como literarias para defender la patria oscense de San Lorenzo. Y finalmente, de manera mucho más específica, dentro del campo de la Historia del Arte deben de ser señalados aquí las siguientes obras que hacen referencia a las diferentes representaciones iconográficas de San Lorenzo en la ciudad de Huesca. Podríamos hablar primeramente, de la obra de Damián IGUACEN BORAU La Basílica de s. Lorenzo de Huesca (Huesca, 1969) en donde se nos habla de la personalidad y de la vinculación de San Lorenzo a la ciudad como su patrón, de los primeros templos bajo su advocación, de la Basílica actual sobre la que se realizó el libro y se realiza un recorrido por las obras artísticas de especial importancia para el estudio iconográfico del mártir. Siguiendo esta línea de investigación sobre el estudio de la Basílica de San Lorenzo en la ciudad de Huesca podríamos mencionar la obra La fábrica de la Iglesia de San Lorenzo de Huesca (1607-1624) (Instituto de Estudios Altoaragoneses e Institución Fernando el Católico,
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 65 1992) realizado por María Celia FONTANA CALVO la cual constituye un hito historiográfico en los estudios de historia social y económica del arte aragonés. Una obra de interés acerca la segunda parte del presente estudio: Historia de la Catedral de Huesca (Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1991) de Antonio DURÁN GUDIOL en la que se hace un recorrido histórico-artístico a lo largo de los siglos muy interesante para tener una visión mucho más globalizada del arte sacro en Huesca durante un periodo de tiempo muy amplio. Estamos señalando por tanto, una bibliografía dedicada a Huesca en los ámbitos histórico y artístico, que nos parece relevante puesto que nos remite al mártir San Lorenzo por ser este el patrón de la ciudad. También merece una mención especial, señalar el libro La pintura en Huesca durante el siglo XVII (Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2001) que supuso la tesis doctoral de María José PALLARÉS FERRER, en él la autora realiza un estudio de la pintura durante el periodo del siglo XVII en la ciudad de Huesca. No podemos dejar de percatarnos en que la iconografía tal y como aquí se nos describe es abundante en la pintura de la época. Mucho más actual, es la obra que se publicó por motivo de la organización por parte de Centro Cultural Ibercaja de Huesca de la exposición San Lorenzo y Huesca. Siglos de arte y devoción realizada por ser el año 2009 el jubileo por los 1.750 años del martirio de San Lorenzo. Este pequeño libro debe entenderse como una compilación de artículos dedicados a San Lorenzo desde diferentes perspectivas. Por un lado, se trata de aspectos históricos relativos a la unión entre San Lorenzo y Huesca, su historia y parte de la leyenda, por otro, se realiza una profundización en las representaciones más significativas del mártir para la ciudad.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 66 Finalmente, señalar como obra que cobra especial importancia para el estudio de la iconografía de San Lorenzo, la obra de Damian PEÑART Y PEÑART titulada San Lorenzo Santo español y oscense (Gráficas Alós, 1986) en la que se hace un exhaustivo estudio del mártir San Lorenzo abarcando amplias áreas de conocimiento. Aunque se podría tildar de falta objetividad en los apartados en los que se trata la polémica sobre la patria de San Lorenzo, sin embargo, el aporte que realiza sobre el arte dedicado al mártir, así como las tradiciones en Huesca son realmente fundamentales.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 67 ii. Representaciones de San Lorenzo en Huesca. Como se ha detallado en páginas anteriores, San Lorenzo es un santo que adquirió pronto el carácter de universal. Esta es, sin duda, la razón por la que exista una abundante iconografía laurentina en diversas épocas, lugares y en diferentes estilos. Sin embargo, y tal como nos ocupa en este trabajo, en este apartado nos deberemos centrar en la iconografía laurentina oscense, es decir, en las representaciones de San Lorenzo en la ciudad de Huesca. Podríamos decir que, todas las iglesias y conventos de Huesca, sin casi excepción alguna, poseen algún testimonio iconográfico de San Lorenzo, expresión del arraigo de la devoción a San Lorenzo de Huesca puesto que es patrono de la ciudad. Se va a realizar a continuación un recorrido por los diferentes lugares en los que la presencia de San Lorenzo se hace patente en el arte religioso oscense. De esta manera, se va a buscar iconografía laurentina en los siguientes templos de la ciudad: en la Basílica de San Lorenzo, en la iglesia de San Pedro el Viejo, en la Iglesia de la Compañía y en la Iglesia de Santo Domingo. Relativo a la iconografía laurentina en los Conventos vamos a fijarnos en el Convento de las Capuchinas, en el Convento de Santa Teresa y en el Convento de de la Asunción. De igual manera, se señalarán los templos que se encuentran a las afueras de Huesca y que poseen representación de San Lorenzo: Santuario de Loreto, Santuario de Salas, Ermita de Nuestra Señora de Cillas y Ermita de San Jorge. También, se analizarán las obras que están en el Obispado y en el Museo Provincial de Huesca. Asimismo y para finalizar con este apartado, podemos hablar de la iconografía
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 68 presente en los Danzantes de Huesca, por su relación intrínseca con las fiestas laurentinas y presencia en sus vestimentas de una rica iconografía de San Lorenzo. Señalar que para este apartado, se van a obviar las representaciones existentes en la Catedral de Huesca y en el Museo Diocesano ya que se tratarán en profundidad más adelante.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 69 i. La Basílica de San Lorenzo. Como templo principal de culto a San Lorenzo de la ciudad (ANEXOS, Imagen 1), merece ser tratado en primer lugar. Lógicamente, es en el que más iconografía podemos encontrar. Es difícil señalar la época en la que se edificó en la ciudad de Huesca el primer templo en honor a San Lorenzo. Muchas han sido las personas en ofrecer una fecha u otra. Podemos destacar, según Joseph Paulino Lastanosa, Prior de la Iglesia de San Lorenzo, consignó en el Lumen que en el año 1096 debía de estar construyéndose en Huesca, justo después de su reconquista, el primer templo dedicado a San Lorenzo. Lo situaba fuera de la muralla, cerca de la puerta llamada de la Alquibla. La reestructuración social, con nuevos núcleos de población pertenecientes a las tres religiones monoteístas hicieron que la iglesia de San Lorenzo estuviera situada en medio de un barrio habitado tanto por cristianos como por personas que practicaban la religión musulmana. Posteriormente, a finales del siglo XIII, se levantó otro templo mandado edificar por el rey Jaime II. Restos de esta iglesia de estilo gótico se conservan en el primer cuerpo de la torre. De igual manera, en el atrio de la Basílica de San Lorenzo podemos encontrar restos de la antigua Iglesia gótica. Existió durante el siglo XVII, como veremos más adelante, un movimiento laurentino de gran relevancia que tuvo desarrollo en barroco oscense y que propició la construcción de un nuevo templo dedicado a San Lorenzo. El templo actual es, por tanto, de principios del siglo XVII, fue construido entre 1608 a 1624. En aquellos años hubo una nueva teoría de que San Lorenzo no había nacido en Loreto, como se había mantenido hasta entonces, sino en la propia ciudad de Huesca por lo que se
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 70 hizo necesario realizar un templo bajo su advocación. Como consecuencia de esta tesis, hubo un deseo conjunto de construir en ese lugar un nuevo templo más suntuoso que el existente. Se pueden distinguir durante este período tres fases. La primera que se podría señalar entre las fechas 1607-1609, comprendió el derribo de la iglesia gótica, a excepción de lo reservado para el culto, y alcanzó la construcción de la nueva cabecera con la capilla mayor, las dos laterales de menos profundidad y el crucero, además de asentar los plintos de los pilares correspondientes. Miguel de Recondo fue el encargado de la cimentación de la iglesia, un trabajo sumamente complicado. La primera piedra se colocó en el cimiento del pilar derecho de la capilla mayor el 14 de marzo de 1608. En la segunda fase (1610-1619) se avanzó hacia la conformación de la obra en su totalidad. Se levantaron los muros laterales en todo su perímetro y se asentaron los plintos de las basas de los soportes. La realización de esta parte de la obra fue posible gracias al trabajo de los maestros Antón de Mendizábal y Juan Martínez. En la tercera fase (1620 -1624), se construyeron los pilares cruciformes, cubriéndose el templo para acomodarse la inmediata dedicación al culto. El año siguiente a esta fecha de 1624, se blanqueó totalmente por dentro y por fuera, se dispuso el órgano antiguo y se montó el retablo mayor de la iglesia gótica. A lo largo del siglo XVII y XVIII se continuaron las obras arquitectónicas en la iglesia. En 1691 estaba en proceso la construcción la nueva fachada y la torre, según un proyecto que no cuenta ni con fecha ni firma pero que se encuentra conservado en el Archivo Diocesano. En 1710 finalmente, se pudo dar culto a una imagen laurentina al haberse podido terminar un oratorio. Más recientemente, entre los años 2000 al 2005 se intentaron solucionar, en la
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 71 restauración llevada a cabo por el arquitecto Joaquín Naval Mas, los problemas que había tanto en el interior como en el exterior del templo. En cuanto al arte mueble, podemos destacar dos series de lienzos y unos relieves en plata. Entre estos relieves en plata destacan los que se ven en el manto del busto-relicario del joven mártir. Antonio Bisquert Nandés pinta en 1633 el ciclo de la sacristía de la basílica de San Lorenzo de Huesca, serie pictórica que durante muchos años fue atribuida a Jusepe Martínez. Estas series están ubicadas desde 1646, como se ha señalado, en las paredes del interior de la sacristía, que fue hecha al servicio de los cuadros, para su custodia y exposición permanente. Comprende quince lienzos en los que, además de poder encontrar representados en tres de ellos exclusivamente a San Orencio (ANEXOS, Imagen 2), Santa Paciencia (ANEXOS, Imagen 3) y San Orencio obispo (ANEXOS, Imagen 4), observamos que los doce restante versan sobre la vida y martirio de San Lorenzo. Podemos comprobar cómo a San Lorenzo se le representa como un hombre joven e imberbe, vestido con dalmática de color rojo, alba, y amito con borla sobre el pecho, propio de su condición de Diácono. En estos lienzos se van a distinguir, por orden cronológico, las siguientes escenas.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 72 1. San Sixto lleva a San Lorenzo de su casa de Loreto a Roma. 2. San Sixto consagra un templo a San Lorenzo en vida.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 79 III. San Lorenzo es ordenado diácono. IV. San Lorenzo instruye al pueblo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 80 V. Encuentro de San Lorenzo con San Sixto. VI. San Lorenzo reparte los tesoros.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 81 VII. San Lorenzo envía el cáliz de la Ultima Cena a Huesca. VIII. San Lorenzo ante el emperador.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 82 IX. San Lorenzo es atormentado. X. Sepelio de San Lorenzo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 83 Siguiendo con una de las obras más interesantes que podemos encontrar representado a San Lorenzo, hablamos del busto-relicario de plata una obra de orfebrería del siglo XVI. Tal y como señala la Doctora en Historia del Arte María Esquíroz Matilla25: La oscense basílica de San Lorenzo, para honrar a su patrono, conserva un relicario antropomorfo en plata y oro, excelente en su género, que merece destacarse en estas conmemoraciones, no sólo por su función en la liturgia católica, o por su vinculación con las fiestas de la ciudad, sino también desde el punto de vista artístico, como magnífica muestra de las técnicas de platería y orfebrería. Busto de San Lorenzo en la procesión del día 10 de Agosto de 2012. Se nos presenta, en este busto-relicario a un joven mártir laureado siendo diáconoarcediano. 25 ESQUÍROZ MATILLA M. (2009). “El busto-relicario de San Lorenzo en su basílica de Huesca y las conmemoraciones laurentinas” en San Lorenzo y Huesca. Siglos de Arte y Devoción, Centro Cultural Ibercaja, Huesca, Pág. 33.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 84 Sobre una plataforma dodecagonal con una moldura vegetal y zócalo en cuyas caras lleva doce relieves en plata, con las siguientes escenas de su hagiografía: 1. Nacimiento de San Lorenzo y de San Orencio del matrimonio de Paciencia y Orencio. 2. Robado por el diablo que aparece como cánido según leyenda local, San Lorenzo es encontrado por San Sixto bajo un laurel. Parece representar la simbología del laurel de tradición clásica como premonitorio en su nombre “Laurencio”. 3. Se despide de los padres y es ordenado diácono. Se podría decir que se parecen a los frescos de la capilla del papa Nicolás V en el Vaticano por fray Angélico (1400-1455). 4. Encuentro con San Sixto. San Lorenzo como diácono arcediano, tesorero de la iglesia reparte limosna. 5. San Sixto y San Lorenzo son apresados por los soldados para ser conducidos hacia las autoridades. 6. Es desatado para someterlo a su interrogatorio. 7. Muestra los pobres al emperador como auténticos tesoros de la Iglesia. 8. Bautiza a Hipólito, prefecto guardián de la cárcel. Un caballero vestido de manera anacrónica siguiendo la moda en tiempos del emperador Carlos V, como en la escena de la parrilla. 9. San Lorenzo es azotado, atado a una columna. 10. San Lorenzo es martirizado con el suplicio de láminas candentes. 11. Muere asado en la parrilla. 12. Sepelio de San Lorenzo. Se puede comprobar una relación a los demás lugares donde se conservan reliquias del mártir.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 85 La autora mencionada con anterioridad remarca que, gracias a sus estudios, se dieron a conocer que estos grabados fueron inspirados en gran medida en los de Alberto Durero (1471-1528) y Lucas von Leyden (1494-1533).26 No se conoce su autoría ni adscripción del taller en el que pudiera haber sido realizado puesto que los sucesivos deterioros sufridos le han supuesto arreglos en los que parece que ha perdido los elementos significativos de autor, marcador y lugar, que sí que se pueden encontrar en piezas similares. De igual manera, se ha perdido o nunca ha existido el contrato del encargo del bustorelicario por lo que se producen discrepancias para precisar su cronología dentro del siglo XVI. Durante la semana de las fiestas en honor al Santo (del 9 al 15 de Agosto), este busto se coloca a un lado del presbiterio de la basílica laurentina. Sin embargo, el resto del año es visitable en la sacristía basilical. 26 ESQURÍOZ MATILLA, M. “La platería del siglo XVI en la ciudad de Huesca”, Artigrama, nº 2, 1985, pp. 307-310; “Estudio iconográfico de las escenas del Busto-relicario de plata de San Lorenzo, conservado en la Basílica Laurentina Oscense”, Homenaje a Federico Balaguer, Huesca, IEA, 1987, p. 279-304; “Relaciones artísticas (plateros, escultores, pintores, bordadores y arquitectos) en Huesca durante el siglo XVI”, en Actas del V Congreso de Arte Aragonés en Alcañiz-1997, Zaragoza, DGA, nº 15, 1989, pp. 527-548; “Busto-relicario de San Lorenzo” en Signos, Arte y Cultura en Huesca: de Forment a Lastanosa. Siglos XVI-XVII, Huesca, DPH, 1994, pp. 206-207, 218-219; La Platería Oscense, siglo XII-XIX, 4 vols, texto, y 16 vols. Ilustraciones, Universidad de Zaragoza, 1994; “Estudio histórico, artística y documental de la Platería Oscense”, Artigrama, nº 11, 1994-1995, pp. 557-564.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 86 Encontramos representación iconográfica de San Lorenzo en el retablo del altar mayor que, siendo de estilo barroco, posee un cuadro central de grandes proporciones sobre el martirio de San Lorenzo. Interior de la Basílica de San Lorenzo en Huesca. El lienzo que fue pintado por Bartolomé Vicente en el año 1648, ocupa el centro del retablo y es tal vez la obra cumbre de este pinto. Se pueden apreciar ciertas reminiscencias de Tiziano y Rubens, el soldado a caballo, las antorchas y los ángeles que descienden con la corona están inspirados en el cuadro sobre el mismo tema que hizo Tiziano entre el 1564 y el 1567 (ANEXOS, Imagen 5). El cuadro de Rubens de 1615 Martirio de San Lorenzo creó gran impacto y fue decisivo para imponer en Huesca los avances pictóricos del barroco y para elegir el hondo dramatismo al martirio como tema principal y casi exclusivo del ciclo laurentino.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 87 Entre las columnas laterales del mismo existen dos tallas doradas que representan a los padres de San Lorenzo, los santos Orencio y Paciencia. Y en la parte del ático, su hijo San Lorenzo y el segundo patrón de la ciudad, San Vicente. Además, en la predela un gran bajorrelive apaisado sobre el tema de San Lorenzo, repartiendo limosna a los pobres. De igual manera, podemos señalar como iconografía laurentina encontrada en la Basílica de Huesca, una talla mutilada de San Lorenzo, vestido con ornamentos diaconales y con la parrilla y palma de plata en la misma capilla del Santo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 88 De manera más general podemos citar la siguiente relación de representación de San Lorenzo en la Basílica: I.Portada: Escultura realizada en piedra en el siglo XVII de San Lorenzo, en la hornacina central, sobre la puerta principal de la iglesia. Del 9 a 15 de Agosto luce pañoleta verde como símbolo de la fiesta peñista. II. Encima de la capilla de San Lorenzo, podemos encontrar una representación de San Lorenzo realizada en la vidriera.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 95 En la predela del retablo de San Cristóbal, en el lado izquierdo, podemos encontrar una tabla donde aparece representado San Lorenzo. Una obra policromada de finales del siglo XVI, en la que parece el mártir portando sus atributos: la parrilla y la palma donde sufrió el martillo. Representado como un hombre joven, con una gran tonsura, viste con la ropa litúrgica propia de los diáconos: dalmática y de color rojo debido a haber sido martirizado. Como se ha señalado, la representación iconográfica oscense de San Lorenzo en la iglesia parroquial de San Pedro es notable.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 96 iii. En otras Iglesias y Conventos de Huesca. En la Iglesia de la Compañía (ANEXOS, Imagen 7): dedicada al segundo Patrono e hijo de Huesca, San Vicente mártir, en los laterales del retablo mayor tiene tallas muy grandes y policromadas de los santos Lorenzo y Orencio obispo. En la bóveda del presbiterio, existe un fresco de tema laurentino del siglo XVIII. En la Iglesia de Santo Domingo (ANEXOS, Imagen 8): siendo una de las parroquias más importantes de la ciudad, tiene una talla de San Lorenzo en madera dorada, fechada en el siglo XVIII en la capilla del Rosario. Situado a la izquierda del espectador se encuentra acompañada por otra talla de San Vicente. En ella podemos observar sus atributos característicos una parrilla de grandes dimensiones en su mano izquierda y palma martirial en la derecha. Viste dalmática con pigmentación dorada y alba. Sus cabellos, sin tonsura clerical, son ondulados y castaños. Esta escultura presenta rasgos típicos barrocos. Juego con las luces y las sombras, expresión de rostro que denota aflicción y posición que da movimiento.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 97 Convento de Capuchinas (ANEXOS, Imagen 9): hoy Seminario, podemos encontrar un lienzo cuyo tema es el Martirio de San Lorenzo. De la segunda mitad del siglo XVII sus medidas son 27 x 21 cm. El grabado de Greuter estaba inspirado en el grabado de Cort hacia 1595. Un grabado que había conseguir expandir el tema laurentino de Tiziano Martirios de San Lorenzo (en Venecia y El Escorial). En él como no puede ser de otra manera, aparece San Lorenzo mientras está sufriendo su martirio en la parrilla.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 98 Convento de Santa Clara (ANEXOS, Imagen 10): en el lateral del altar de San Antonio, se venera una imagen de San Lorenzo. Siendo esta representación una pequeña talla policromada donde aparece el joven mártir vistiendo dalmática y portando sus atributos: la palma martirial y la parrilla. Además de varios lienzos sobre el santo, uno de ellos de la primera mitad del siglo XVII, procedente de la desaparecida iglesia de Montserrat, sita en este sector de la ciudad. Uno de ellos representa San Lorenzo y los pobres ante el emperador pintura artesanal del siglo XVII.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 99 Convento de Santa Teresa28 (ANEXOS, Imagen 11): existe varia iconografía laurentina. Destacar algunos lienzos del siglo XVII sobre San Lorenzo y su martirio. Retablo Mayor en el Convento de la Asunción. Imagen del cuadro que representa el tema del “Martirio de San Lorenzo”. Convento de la Asunción (ANEXOS, Imagen 12): siendo el retablo mayor una obra del último tercio del siglo XVII, se pueden apreciar en la predela del mismo una talla pequeña de San Lorenzo. En ella podemos ver a San Lorenzo portando la parrilla en su mano izquierda y la palma martirial en la derecha. Aparece representado como un hombre joven imberbe y sin tonsura clerical. Viste alba blanca, dalmática de color rojo y amito con borla sobre el pecho. Además, en la clausura, entre diferentes representaciones laurentinas, se expone un lienzo sobre el Martirio de San Lorenzo que se le atribuye al hermano Coronas. 28 PEÑART Y PEÑART, D. (1986). San Lorenzo Santo español y oscense. Huesca: Gráficas Alós S.A., Pág. 146.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 100 iv. En otros templos a las afueras de la ciudad de Huesca. En el Santuario de Loreto (ANEXOS, Imagen 13): este lugar es importante centro laurentino puesto que se le considera lugar de nacimiento de San Lorenzo. Un grandioso templo con restos de antiquísimas edificaciones, siendo su fachada neoclásica. Sobre la entrada, en una hornacina de arco de medio punto se puede contemplar una monumental escultura de San Lorenzo, realizada por Benito Solá y hecha en piedra fechada en la segunda mitad del siglo XVIII. En el Santuario de Salas (ANEXOS, Imagen 14): encontramos algunas tallas del santo de primera mitad del siglo XVIII, en los laterales del retablo de San Vicente entre columnas salomónicas con ornamentación vegetales. En la Ermita de Nuestra Señora de Cillas (ANEXOS, Imagen 15): un lienzo sobre San Lorenzo colocado en el retablo mayor sobre la hornacina de la Virgen y un cuadro de San Lorenzo vestido de diácono con parrilla y palma firmado por F. Escartín a principios del siglo XIX.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 101 En la Ermita de San Jorge (ANEXOS, Imagen 16): observamos una triple representación laurentina en el único retablo, las tallas medianas de San Lorenzo en madera dorada y policromada en hornacinas planas de arco de medio punto, en el cuerpo del retablo, bajorrelieves de los mismos Santos, en la predela. En la mesa-altar hay más pinturas con escena del martirio del joven diácono. Y finalmente, en una vidriera en la parte sita en el muro derecho de la ermita.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 102 v. El Obispado de Huesca. Cuadro que se encuentra en el Obispado de Huesca (ANEXOS, Imagen 17) realizado a óleo sobre lienzo claveteado a tabla de madera de San Lorenzo sacando almas del purgatorio, realizado en taller aragonés en la segunda mitad del siglo XVIII. Sus medidas sin marco son 46 x 37 cm. Se desconoce el autor de la pintura que continúa la tradición de pintura claroscurista y de iluminación efectista del siglo anterior. Podemos ver al joven mártir en el centro de la composición, vestido con dalmática y tocado con bonete de tres puntas. Se encuentra dando la mano a un personaje desnudo que representa al alma humana y sale de las llamas del purgatorio para ser conducido al Reino de los Cielos que se abre sobre la cabeza del santo, dónde aparecen varios ángeles y otras almas liberadas. Se puede leer una inscripción explicativa: S. LORENZO SACA LOS VIERNES UN ALMA DEL PURGATORIO. Esta iconografía laurentina del joven San Lorenzo es habitual puesto que se le atribuye el poder de proteger y salvar del mismo tormento que él sufrió con las llamas a las almas del purgatorio. Los personajes son tratatados con blancura y algo de amaneramiento n las representaciones anatómicas. La distribución de los personajes es acertada y la utilización del escorzo es auténticamente correcta, dándole ritmo a la composición.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 103 Parte de la pareja de imágenes que representan a San Lorenzo y San Vicente que son de primera mitad del siglo XX. Estas tallas de madera estucada, policromada y dorada fueron realizadas por el escultor barcelonés Carles Flotats, de buena factura, muestran el trabajo de un tallista que es conocedor de proporciones armoniosas y refinado en las formas que dotan a las imágenes de gran elegancia gracias a la contención de gestos y expresiones.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 104 vi. El Museo Provincial de Huesca. El Museo de Huesca (ANEXOS, Imagen 18) está ubicado en el edificio de la antigua Universidad Sertoriana, adosado a lo que se conserva del Palacio de los Reyes de Aragón. Ambos inmuebles constituyen su sede y son además edificios de gran interés histórico y arquitectónico. El Palacio de los Reyes de Aragón es un magnífico ejemplo del románico civil de finales del siglo XII y se podrían destacar de entre sus estancias las conocidas con los nombres de “Sala de la Campana”, “Salón del Trono” y “Sala de doña Petronila”. La Universidad Sertoriana, de planta octogonal y con un espléndido patio central porticado, es uno de los máximos exponentes de la arquitectura civil barroca que data de 1690. En él podemos encontrar las siguientes representaciones de San Lorenzo: Título: “Martirio de San Lorenzo” Autor: Aegidios o Gilis Sadeler. Tema: La estampa de la mano de Aegidius o Gilis Sadele (1570-1629), quien fue miembro de una importante familia de grabadores y editores de los Países Bajo, reproduce el Martirio de San Lorenzo pintado por Tiziano. Sus medidas son 25,2 x 20,4 cm.29 29 ALLO MANERA, M. A. (1994). “Martirio de San Lorenzo” en Signos: Arte y Cultura en Huesca. De formen a Lastanosa. Siglos XVI Y XVII, Huesca, Pág. 343.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 111 Sin embargo, la primera mención explícita sobre la presencia de danzantes en la procesión de San Lorenzo es muy posterior. Corresponde a los años finales del siglo XVIII en un manuscrito escrito por el canónigo Novella en torno al año 1786 al referirse a la procesión de San Lorenzo: Algunos años suele haber lo que llaman danze y van los danzantes en esta procesión, pero no turban su orden, pues se ponen detrás de la Ciudad y Universidad; lo he visto así y lo advierto porque alguna vez disputan ir delante de la peana de San Lorenzo y no es justo permitirlo. El nombre de “danzantes de San Lorenzo” no aparece hasta el 10 de agosto de 1788 puesto que con motivo de las fiestas de proclamación del nuevo rey Carlos IV entre la partida de gastos nombra al pago de 2 libras 7 sueldos “a los danzantes de San Lorenzo” por parte del Colegio Imperial y Mayor de Santiago de la Universidad de Huesca. Un siglo más tarde, las referencias son constantes. Durante este siglo XIX y concretamente en el año 1804 con motivo de los actos de celebración de la finalización de las obras de restauración de la ermita de los Mártires, se sabe que los labradores bailaron sus danzas tres días consecutivos en los campos de la ermita. Además, el 31 de julio de 1821 el Ayuntamiento de Huesca acordaba que el día de San Lorenzo de ese año hubiese “dances”. Unos años más tarde y con motivo de la liberación del Monarca Fernando VII en el año 1823 se celebraron una serie de fiestas entre el 12 y el 14 de octubre en las que no faltó la actuación de los danzantes. Es en este documento en el que aparecen por primera vez y de manera mucho más representativa los dances de espadas y palos, la vestimenta de los danzantes, la presencia de un mayoral y un rapatán, y los nombres de los primeros danzantes. En la actualidad, la Agrupación se compone de un Mayoral, un Danzante para las cintas, un Rapatán y 24 Danzantes que forman seis cuadros de baile. Existe también un
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 112 segundo Mayoral, que a la vez es Danzante en activo, es decir en disposición de bailar, para sustituir al primero, en caso de necesidad. El número de componentes de ésta Agrupación, asciende a 27, cifra que no puede ser superada, salvo acuerdo adoptado por la mayoría de los componentes de la Agrupación. Durante los días de las fiestas laurentinas (del 9 al 15 de Agosto), tienen lugar cuatro actuaciones fundamentales de los Danzantes: El dance interpretado la mañana del día del santo (10 de Agosto) en la plaza de San Lorenzo, junto a la entrada de la iglesia y el baile de "mudanza" en la procesión del mismo día 10 de Agosto. Esta es sin lugar a dudas, la actuación más importante para los oscenses. Se da lugar como hemos dicho en la plaza de San Lorenzo justo enfrente de la Basílica dando cabida a un gran número de espectadores que abarrotan dicha plaza y las calles colindantes. Esta llegada de personas es constante a lo largo de toda la madrugada, pues los bailes tienen que comenzar a las 8:30h. Después de realizar sus bailes, los cuales serán analizados en las páginas siguientes, los danzantes acompañan la Solemne Procesión ejecutando estos bailes, en concreto el de las espadas, por detrás de la peana de San Lorenzo que porta el busto-relicario. Esta procesión llega hasta la plaza de la Catedral donde los danzantes entran bailando en el patio del Ayuntamiento, y después de un breve descanso, la Procesión, a la que se incorporado el Cabildo Municipal y otras autoridades, se dirige nuevamente hacia la Basílica de San Lorenzo. Antes de comenzar la solemne misa pontifical, los Danzantes entran bailando en la Iglesia hasta dar frente en el oratorio a la imagen laurentina. La misa toca a su fin y se vuelve a bailar la danza de las espadas para acompañar al Cabildo Municipal hasta el Ayuntamiento.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 113 En la plaza de López Allué el 11, día que también se baila, en la llamada fiesta del Mercado. Y los bailes finalizan en la Ofrenda de Flores y Frutos, el último día de la fiesta. Existen cinco dances que se dominan: “Las Espadas”, “los Palos Viejos”, “los Palos Nuevos”, “las Cintas” y “el Degollau”. Los encargados de poner música a estos bailes con sus instrumentos son los músicos de la Banda de Música de Huesca, señalar, además, que son varios los autores de las músicas: 1) Valentín Gardeta (1835 a 1880): “Dance de las espadas” y “Dance de los palos viejos”. 2) Bienvenido Susín: danzante y mayoral de la Agrupación, compuso la música e hizo la coreografía para el “Dance de los palos nuevos” cuyo título es Molinero de Morana. 3) Emilio Gutierrez: autor del “Dance de las cintas”. Músico militar nacido en 1872, llegaría a Músico Mayor y además a ganar la primera "Batuta de Oro" entregada por el rey Alfonso XIII con su obra Una fiesta en Huesca extraordinaria joya de la música descriptiva. 4) Francisco Román Aguilar: autor del baile del “Degollau”. Aunque inicialmente era la de las espadas pero presentaba problemas de ritmo. Los acordes de “Recuerdos de Huesca” fueron escritos por este compositor militar que acompañó a los danzantes con la banda y a quién le solicitaron una nueva melodía.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 114 Los Danzantes el día 10 de Agosto del 2012. El baile de “Las Espadas” es el más representativo de las actuaciones de los Danzantes durante los días laurentinos. Se emplea para, como su denominación señala, las referidas armas, una larga y otra corta, como instrumento. Durante la actuación de la mañana del día 10 de agosto, comienzan y terminan con este dance. Es también el baile que acompaña a la procesión y con el cual participan en el desfile de la Ofrenda de Flores y Frutos celebrada el último día de la fiesta. Su origen es desconocido pero parece un baile de tipo guerrero, donde se está simbolizando una lucha entre dos grupos de forma alineada entre 5 o 6 cuadros puesto que los danzantes lo bailan cruzándose y enfrentándose ente ellos. En los dances de "los Palos" los danzantes bailan cruzándose, y golpeando los palos. Se conforman cinco o seis cuadros constituidos por cuatro danzantes que bailan cruzándose, cambiándose los sitios y golpeando con los palos hacia el suelo y el cielo. Se utilizan dos palos, hechos una madera fuerte y resonante: acacia, boj o carrasca, que son pintados de la misma forma que los colores del danzante que
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 115 Los Danzantes el día 10 de Agosto del 2012. los porta. Mantiene la estructura del resto de las danzas que se bailan por la franja norte de España. Se podría tratar de un rito de origen agrario o pastoril. El símbolo de golpear los palos hacia el suelo podría ser la manifestación de un rito agrario que invoca a la fecundidad de la tierra y la liberación de la tierra de maleficios o posibles plagas (realizada mediante el sonido fuerte de la madera). Sin embargo, el choque de los palos al aire supone ahuyentar las tormentas u otras inclemencias de la meteorología que pudieran perjudicar a la tierra y las cosechas. Estaríamos hablando por tanto, de una especie de súplica al mártir San Lorenzo de manera danzada, utilizando los elementos más esenciales del ser humano: su propio cuerpo, instrumentos que remiten a la naturaleza y una serie de movimientos de expresión. El baile de “Las cintas” se realiza a ritmo de un vals, cogen la cinta en la mano y forman una figura cónica en torno a otro danzante, el cual se sitúa en la parte central portando el palo de cintas. Se supone que este baile podría proceder del culto a los árboles y de las fiestas que se celebraban en torno a los mayos, y tener por tanto un carácter agrario.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 116 Los Danzantes el día 10 de Agosto del 2012. Consecutivamente, se dirigen hacia diferentes direcciones para que las cintas se trencen y anuden en lo alto del palo y así poder seguir danzando en sentido contrario para que se desanuden para finalizar con el baile. Del “dance de los palos nuevos” simplemente señalar que es similar al de “los palos viejos” pero la ejecución es más rápida. Finalmente señalar el “dance del Degollau”. No se conoce muy bien su origen, puesto que como el resto de bailes no se encuentran documentados hasta muy tardíamente. Se presupone por tanto que su ejecución se realice desde antiguo puesto que su simbolismo podría tener una relación con la leyenda del rey moro degollado. Esto se debe porque su coreografía simula un ataque con espadas al danzante de las cintas en la actualidad y al mayoral antiguamente.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 117 Los Danzantes el día 10 de Agosto del 2012. Los danzantes comienzan a moverse en un corro según el ritmo de la música, cogiendo la punta de la espada del anterior danzante y haciendo cada vez más pequeño el círculo en forma helicoidal hacia el centro. Centro en el que se encuentra el titular de las cintas. De esta manera, parece quedar degollado con todos los danzantes apiñados a su alrededor formando como una masa unida. Derivada de esta unión se puede aprehender la simbología de la integración de todos los oscenses. Con todo y con ello, no podríamos dejar pasar por alto que dentro del patrimonio inmaterial del baile que supone esta tradición y que representa tan bien la devoción al mártir San Lorenzo, la iconografía laurentina que se refleja en la indumentaria de cada uno de los danzantes. Para empezar se explicará el traje propio de los 24 Danzantes.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 118 Danzante llegando a la plaza el día 10. Los danzantes ataviados con bandas de diferentes colores, llevan bordado el año en que entraron en la Agrupación. Consta de pantalón, camisa y medias blancas. Este pantalón llega más abajo de la rodilla y se adorna con pasamanería dorada y dos rosetones con cintas. En estas se pueden apreciar el principal atributo del mártir: la parrilla. La camisa es de manga larga, y también se adorna con dos rosetones, uno en cada manga en estos se pueden distinguir también el símbolo de la parrilla en las cintas que llevan. Además, una banda, una faja o fajín, la “manteleta”, y un pañuelo en la cabeza completan la indumentaria. La banda, que se coloca sobre el hombro izquierdo y baja hacia el costado derecho, puede ser de diferentes colores (las hay rojas, verdes, azules, fuccias y amarillas) en la cual a la altura del pecho figura un San Lorenzo pintado o bordado con la representación iconográfica típica del mártir. Sobre la cintura una faja o fajín del mismo color que la banda.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 119 La "manteleta", que se lleva sobre el hombro izquierdo, suele ser de seda bordada con puntillas, ganchillo o blonda. En algunos casos en esta “manteleta” también se pueden apreciar representaciones iconográficos laurentinos tales como la parrilla. Además, de racimos de vid por representar a los antiguos hortelanos y labradores, origen de los Danzantes. En la cabeza un pañuelo estampado con colores vivos que, a diferencia de los cachirulos, se anuda a la derecha. Las zapatillas difieren de un danzante a otro, pudiendo estar bordadas con símbolos laurentinos o adornadas con cintas y lentejuelas. Además, se puede comprobar como bordado especial de algunas zapatillas el símbolo de la umbela, una pieza histórica de la indumentaria e insignias papales. Una especie de baldaquino (ANEXOS, Imagen 19 y 20), con rayas alternadas de dorado y rojo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 120 Pascual Campo el día 10 de Agosto de 2012. El mayoral viste camisa blanca, pantalón negro y una faja o fajín que puede ser de diferentes colores, la que porta el actual mayoral de la Agrupación es de color azul celeste. Un pañuelo en la cabeza estampado en colores completa la indumentaria. Como complementos, un bastón de "mando" que porta en la mano derecha y un ramo de olorosa albahaca en la otra mano. En el bastón que luce el actual mayoral, Pascual Campo, se pueden observar tallados los 27 danzantes de la Agrupación. La indumentaria del Mayoral es diferente, como hemos visto, al resto de los Danzantes y en ella no podemos encontrar grandes símbolos de iconografía laurentina. Lo más representativo quizá sea la albahaca. La albahaca en Huesca es una planta de culto, símbolo del origen de la fiesta, nacida en el barrio de los antiguos hortelanos de la ciudad, los que cada verano han visto, y ven aún hoy, florecer las matas en su huerta. El “personaje” del mayoral y el rapatán, en contraposición al papel que juegan los Danzantes, remite no al mundo de los labradores u hortelanos, sino y como en otros sitios del AltoAragón, al mundo pastoril.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 127 entre los contrafuertes, que configuran una planta casi cuadrada. En algunas de estas capillas podemos distinguir sucesivas muestras iconográficas del joven mártir San Lorenzo. Se cubre el tramo central del crucero con una bóveda con crucería estrellada, como corresponde al estilo de su cubrición en 1498. Para la elaboración de sus claves colaboraron el escultor Gil Morlanes el Viejo y el pintor Pedro Díaz de Oviedo. El resto se cubre con crucería sencilla. El 7 de marzo de 1498 está documentado que llegó a Huesca el maestro Johan de Olótzaga para ostentar la dirección de la obra de abovedamiento del crucero y del ábside mayor lo que significó un cambio en la administración. El abovedamiento de la nave central no se comenzó hasta los primeros años del siglo XVI. Johan de Olótzaga fue de nuevo el encargado de realizarlo. La torre, a la izquierda de dicha portada occidental, es de planta cuadrada en su parte baja y octogonal en la superior. Se incorpora el estilo renacentista durante el siglo XVI en la decoración de las capillas, un ejemplo de ellos es el retablo mayor, el cual se encuentra en el ábside central y es obra del escultor Damián Forment que se tratará en páginas siguientes por encontrarse en él alguna representación de San Lorenzo. A destacar, la sacristía nueva, obra de Juan de Segura, entre los años 1534 a 1536. Una vez terminada la fábrica de la Catedral, se pensó en la construcción de las vidrieras que debían decorar su amplios ventanales y se encargó este trabajo al maestro de vidrieras Fancisco de Valdivielso quien, según en los asientos de los libros de Fábrica, cumplió su cometido. Se trabajó en las ventanas circulares de los extremos del crucero, en las que se puso vitrales historiados, posteriormente se realizó este mismo proceso en tres ventanas altas del ábside.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 128 De igual manera, numerosos fueron los maestros que participaron en la construcción del edificio catedralicio durante esa época: Guillem Inglés (torre), Pedro Jalopa (chatipel, gárgolas y almenas), Juan de Olótzaga (abovedamientos, ventanales), Nicolás de Orliens (decorado de la sacristía), etc. Durante el siglo XVI y el siglo XVII el edificio continuó con su proceso de renovación, lo que conllevó el nuevo estilo barroco con el que se eliminó todo vestigio medieval. En la progresión de este desarrollo de las reformas del interior de la Catedral se pueden considerar dos períodos diferenciados: del 1610 al 1668 y del 1751 al 1789. En el primer periodo de tiempo señalado, podemos hablar de diecisiete innovaciones, y en el segundo, se instalaron unos catorce retablos nuevos, eliminando por tanto, los que allí había. No sólo se limitaron a lo material sino también supusieron un intercambio de los santos titulares de capillas por unas nuevas advocaciones predilectas por los concesionarios. Desde la perspectiva arquitectónica destacan las capillas del Santo Cristo de los Milagros 1622-1625, realizada por Pedro de Ruesta; y la de San Orencio y Santa Paciencia 1645-1668, proyectada por los Lastanosa y en su ejecución está documentada la colaboración de varios artistas. Posteriormente, en el siglo XIX la Seo de Huesca casi no pudo costearse ni siquiera el mantenimiento de su fábrica. Entre 1859 y 1864, se tuvo que recurrir a subvenciones del gobierno de la nación para poder realizar tres iniciativas: restauración del chapitel del campanario, la protección de la lonja por medio de una verja y pavimentación del suelo de la iglesia. De igual manera, se busca modernizar el órgano. Estas obras se pudieron realizar y, a destacar que dentro del proyecto de la verja, gotizante, diseñada por Hilario Rubio fue dibujada por un joven Joaquín Costa, que luchaba por conseguir dinero para pagar sus estudios. En el caso de la pavimentación, decir que fue el canónigo chantre Saturnino López Novoa el que se encargó de sufragar los gastos. Se sustituyeron los azulejos labrados y
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 129 asentados por dos cuadrillas de mudéjares que existían desde 1524 por pavimento de mármoles blancos y negros en 1887. Cubriéndose de esta manera, el suelo de las naves laterales, trascoro y extremos del crucero.36 A finales del s. XIX, en 1885, se realiza una obra importante: se levanta una iglesia neogótica de una sola nave, en el espacio del claustro gótico que no se llegó a construir en su monumento. Esta nueva iglesia del barrio de la Catedral y fue popularmente conocida como la Parroquieta. Destacar finalmente, que la obra de mayor envergadura desde entonces, realizada dentro de la propia Catedral, fue la iglesia neogótica de nueva planta que se edificó en 1885 en el antiguo claustro para dar cabida a la parroquia del barrio donde se sitúa la Catedral oscense. En el siglo XX, concretamente en la restauración de 1969 dirigida por el arquitecto Francisco Pons Sorolla, se asentó el actual pavimento además de reforzarse los fundamentos el muro meridional, se suprimió el coro central y la verja, se tendieron nuevas cubiertas, se completaron pequeños detalles del exterior de la Catedral y se limpiaron los muros. Por otro lado, y colindante al propio edificio de la Catedral podemos hablar del Museo Diocesano de Huesca (ANEXOS, Imagen 24). Fue organizado en 1945 como Tesoro de la Catedral de Huesca, en su Sala Capitular, quedando constituido como Museo Episcopal y Capitular de Arqueología Sagrada, en el año 1950, por decreto del obispo don Lino Rodrigo Ruesca. A lo largo del tiempo el museo tendrá algunos cambios de ubicación 36 En la restauración de 1969, se asentó el actual pavimento, se buscó seguir el mismo dibujo que previamente existía pero que se encontraba muy deteriorado por el paso del tiempo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 130 ofreciendo su configuración actual una estructuración novedosa y una didáctica presentación que se ha ido realizando en cuatro fases cronológicas desde 1997 a 2004, siendo obispo don Javier Osés y, en la última fase el obispo don Jesús Sanz. Está instalado en los espacios que se encuentran contiguos a la Catedral: Sala Capitular, Claustros y Parroquia. El Museo presenta unos fondos que corresponden al arte sacro procedentes sus piezas tanto de la Catedral (siendo ésta su mayor parte) como de otras parroquias y conventos de la diócesis de Huesca. La propia Catedral además, fuera del horario de culto, se puede visitar con las dependencias museísticas formando un itinerario conjunto. Las obras expuestas están repartidas entre la antigua Sala capitular, el Claustro gótico e Iglesia parroquial de la Catedral de Huesca, Parroquieta, donde están instaladas respectivamente las salas de Orfebrería, Arte Medieval y Arte del Renacimiento y Barroco. Las salas de Orfebrería se encuentran en la Antesala Capitular y en la Sala Capitular. La primera de las anteriormente señaladas, es la que fue capilla de San Juan Evangelista, estancia levantada a principios del siglo XIV en un primitivo estilo gótico y situada bajo la torrecampanario se convirtió, tras la ampliación y obras del siglo XVII, en el espacio que daba acceso a la Sala Capitular de la Seo. Este segundo espacio fue acondicionado para tal función en el siglo XVII. El espacio donde se expone el Arte Medieval, formaba parte del antiguo claustro de canónigos de la Catedral de Huesca y tiene reminiscencias de la vida regular que siguieron hasta su secularización en el silgo XIII. En los muros de este espacio se conservan enterramientos medievales y laudas sepulcrales con inscripciones que óbitos de algún noble o eclesiástico de los siglos XIII y XIV. Este claustro fue construido durante el siglo XII en el patio
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 131 de la primitiva mezquita aljama que, durante 200 años después de la reconquista de Huesca sirvió de Catedral. Las salas dedicadas a estilos del Renacimiento y Barroco ocupan la que fue la iglesia de la parroquia de la Catedral, conocida como Parroquieta, hasta finales del siglo XX, concretamente hasta 1970. Construido a finales del siglo XIX ha sido adaptado para sala de exposición de obras que abarcan varios siglos, del siglo XVI al XVII. Con una extensión total de 955 metros cuadrados, los diferentes espacios han sido adaptados de acuerdo con las directrices museográficas actuales relativas a exposición, seguridad, iluminación y didáctica. En ellas podemos encontrar una amplia representación de iconografía laurentina que se estudiarán conjuntamente con la de la Seo de manera cronológica para poder aprehender mejor sus matices.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 132 a. Hasta el Siglo XIV. (Época Medieval). El período en que nacieron las tradiciones sobre la adjudicación de la patria de San Lorenzo a Huesca se pudo dar durante los siglos XII y XIII. De esta manera, en el siglo XIII tenemos noticias de la existencia de iglesias y cofradías de San Lorenzo y en Huesca. En concreto en Huesca, las referencias sobre el origen de su cofradía actual datan de en 1283, siendo más antiguos los apuntes que otorgan a los años 1223 y 1224 la creación de una iglesia bajo la advocación de San Lorenzo. No es, como hemos visto, hasta el siglo XIII cuando podemos encontrar representación laurentina dentro de un templo. Por lo tanto, podemos señalar que en el siglo XIII, aunque no ha habido testimonios documentales hasta el siglo posterior, debía de estar presente la tradición que situaba en Huesca el nacimiento de San Lorenzo, algo que, como hemos visto, fue motivo de grandes polémicas en los siglos posteriores. El año 1307 fue una fecha de gran importancia para el reconocimiento de las tradiciones de San Lorenzo en Huesca. El 10 de Agosto de ese año, se realizó una procesión en la que participaron el rey Jaime II de Aragón y el obispo de Huesca Martín López de Azlor, con motivo de la entrega, por parte de éste, de este de la reliquia de un de do del mártir, que todavía se conserva. Por lo tanto, no parece extraño empezar a comprobar cómo la iconografía San Lorenzo se hace patente en la Catedral que estaba en pleno proceso de construcción. En este apartado se van a analizar dos obras artísticas que podríamos situar como las primeras representaciones del joven mártir en la Seo oscense.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 133 I. Portada del Románico tardío. La puerta sur del crucero, realizada en piedra arenisca tallada y policromada, tiene un tímpano con imaginería esculpida, de finales del siglo XIII, y es de estilo románico tardío o de transición. La imaginería esculpida representa a la Virgen con niño y a dos ángeles turiferarios a cada lado. Primitivamente, esta portada daba acceso al antiguo claustro románico desde la Catedral y fue respetada durante la nueva obra gótica, siendo aprovechada para el nuevo claustro. El tímpano se conforma en su zona inferior una especie de arco plano adintelado. En su superficie hay pintura al temple en la que podemos distinguir con claridad a San Vicente, San Miguel, San Pedro y San Lorenzo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 134 Iconográficamente podemos observar a un San Lorenzo cuyas facciones denotan una edad más avanzada de lo habitual. En su cabeza podemos apreciar la aureola que lo identifica como santo y una gran tonsura clerical signo de su condición dentro de la Iglesia Católica. Podemos distinguir que es el mártir San Lorenzo por sujetar en su mano izquierda su atributo por excelencia: la parrilla. Una parrilla diferente a la que estamos acostumbrados a identificar con el mártir. De esta manera, este aparato de tormento, aparece con un número más elevado de barras de hierro que se entrecruzan formando una rejilla que podríamos señalar como algo deformada. No porta la palma martirial, pero en cambio, sí que podemos observar que, en su mano derecha, lleva los Evangelios. Atributo común en la iconografía laurentina, como se ha destacado en otros apartados del presente estudio. Señalar además que parece vestir con dalmática, signo de su condición de diácono, pero no se puede precisar bien.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 135 II. Portada Occidental Monumental Gótica. Datada en los primeros años del siglo XIV, se puede decir que esta es la mejor portada monumental en la que se aprecia un gran aparato decorativo con una planta iconograífa muy rica. Existen en ella evidentes, rasgos del gótico francés, consiguiendo presentar una decoración escultórica tanto en el tímpano como en las jamas en derrame exterior y en las arquivoltas abocinadas. Como se ha señalado en páginas anteriores, en el centro del dintel, hay tres escudos: el escudo medieval de Huesca, en el que figura la muralla, el de Aragón, con las barras rojas sobre fondo amarillo y las armas del obispo don Martín López de Azlor, pues fue bajo su obispado cuando se ejecutaron las obras de esta portada.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 136 Antonio Durán Gudiol con sus estudios en 1956 apuntó a la figura de un “magister fabrice” de la Cateral, llamado Guillermo Inglés, al que en el aoñ 1338 se le pagan cantidades adeudadas por su trabajo como maestro mayor en la Seo oscense. Se le atribuye, por tanto, lo mejor de la portada de la Catedral, las esculturas del tímpano. La composición la preside la imagen de la Virgen con el Niño bajo dosel, que está flanqueado por dos ángeles turiferarios que se encuentran en lo alto. A ambos lados de la Virgen y en bajo, encontramos a la izquerda, los tres Reyes Magos y, en el otro lado, a la derecha, Jesús y la Magdalena en la esdena del “Noli me tangere”. Todas estas esculturas del tímpano se las han relacionado, por su estilo, con algunas del claustro de la Catedral de Pamplona. Concretamente, con el grupo de la Anunciación que decora las jamas de la llamada “Puerta Preciosa”, en el lado meridonal de dicho claustro. Diversos autores han vinculado estas composiciones porque muestran serenidad y severidad clásicas en diversas actitudes, siendo matizadas y suavizadas por unas expresiones de contenida dulzura y por un drapeado en sus ropas que se podría definir como suave, lleno de ondulaciones que se perciben como armoniosas. La decoración escultórica se completa con siete arquivoltas que albergan las estatuas de dieciséis mártires, catorce Vírgenes, diez ángeles y ocho profetas dispuestas en dirección a
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 143 Por lo que podemos apreciar, nos encontramos con un San Lorenzo sufriendo martirio (desvestido, pero mostrando facciones jóvenes con tonsura clerical) en la parrilla sobre las llamas atizadas por los dos sayones, antes la presencia del emperador Valeriano y algunos otros cortesanos. En el fondo de la viñeta, aparece el paisaje donde se representa un camino fugado que conduce hacia una ciudad amurallada. Toda la escena se enmarca por vástagos de una decoración vegetal entrelazada formando la letra con un marco en color azul rellenado con flores de diferentes variedades y frutas que podría mostrar un contenido simbólico.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 144 III. Cantoral. Gradual 2. De mediados del siglo XVI es este libro coral que forma parte de la colección de veintitrés cantorales señalados con anterioridad. Se puede encontrar en el Museo Diocesano de Huesca y sus dimensiones son 80 x 60 cm, manuscrito en vitela y miniaturas al temple. Estas miniaturas se atribuyen a un taller conocedor del estilo renacentista. Su letra es de tipología gótica, con notación cuadrada, conteniendo partes variables de las misas del Propium Sanctorum para todo el año. De igual manera, que pasaba en el caso anterior, estas miniaturas hacen referencia a las festividades más destacadas que aparecen representadas en las letras capitales. Letras que son adornadas con rico colorido y toques dorados. En el caso que nos ocupa, debemos fijarnos en los folios 116 y 119 pues aparecen representados la figura de San Lorenzo mártir. En el folio 116 se puede discernir a San Lorenzo por ser identificable por su atributo de martirio: la parrilla en la mano izquierda y portando en la derecha los Evangelios en posición de lectura. Se puede reconocer a San Lorenzo por su vestimenta: alba y dalmática, que en este caso no es de color rojo como suele ser habitual.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 145 En el folio 119, se pueden distinguir agrupaciones de varios santos, entre los que figura de nuevo San Lorenzo, a la izquierda de la composición. Nos encontramos a un San Lorenzo iconográficamente atípico: vistiendo alba, dalmática de color verde y amito con borla sobre el pecho. Porta en su mano derecha su atributo, la parrilla de grandes dimensiones. Se le representa como joven imberbe que lleva tonsura clerical. La inicial se puede percibir con una bella decoración vegetal entrelazada y con balaustres de carácter renacentista, propio de su periodo. Su representación se debe, junto con la de otros santos, a que es intercesor de la comunidad de monjes Jerónimos de Zaragoza. No se debe dejar pasar por alto que este documento fue realizado dependiendo de la Diócesis de Huesca de la que San Lorenzo es patrón.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 146 IV. La sillería del coro. El proceso de la construcción de la sillería del coro fue verdaderamente largo. La sillería que sustituyó a la mudéjar de 1401. Se inicia en 1577 y se terminó en 1591. El architero, vecino de Pamplona, encargado de realizar este trabajo fue Nicolás de Beráztegui. En una fecha indeterminada maestre Beráztegui trasladó su taller a Huesca y en junio de 1586 el cabildo nombró una comisión de siete canónigos, presidida por el deán para que examinaran las sillas que había tallado y trataran con él la obra realizada. Este mazonero se casó con María Artiga y tuvo un único hijo, Joan de Berroeta, escultor, que trabajó con su padre, el cual al terminar el coro oscense y participar en la ejecución del retablo mayor de la iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca se trasladó al taller de Sangüesa. Durante los diez años que duró su trabajo de esta obra, Nicolás Beráztegui había realizado e instalado en la sala capitular de la catedral la casi totalidad de las sillas sin que hubiera mediado un contrato formal. Había construido cuarenta sillas alta y treinta bajas, de roble y dos puertas pequeñas destinadas a las puertas laterales del coro. Se había concertado que esta sillería destinada al coro de la sede episcopal, contara con sitiales altos y bajo y se dispusiera en forma de U en el coro. El frente de la sillería, de cara al altar mayor, contó con diferentes sitiales y en la parte central se colocó el sitial principal, destinado para el obispo, y a ambos lados dos sitiales destinados para sus asistentes. Estos tres sitiales destacaron del resto por sus dimensiones. Esta disposición en U obligó a realizar cuatro sillas rinconeras tanto en los sitiales altos como en los bajos.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 147 Cada una de las sillas altas estaba estructurada de asiento con misericordia abatible, respaldo alargado con imagen del mártir San Lorenzo en relieve y doselete ricamente tallado con unos motivos ornamental además de escenas hagiográficas. Por otro lado, las sillas bajas, colocadas a nivel inferior, se compone de la misma manera, pero carecen de respaldos y doseletes. Nicolás de Baráztegui murió en Huesca en 1589 y las obras las terminó Jon de Berroeta, su hijo y entallador de Huesca. En el lado meridional encontramos una talla de madera que representa a San Lorenzo, emparejado, como no podía ser de otra manera, con el segundo patrón de la ciudad de Huesca, San Vicente. En las hornacinas del remate de la sillería coral podemos identificar en el centro a la Virgen con el niño y a ambos lados de la figura a San Lorenzo y a San Vicente. En esta ocación, a San Lorenzo se le representa con la iconografía típica: viste alba, dalmática y amito con borla sobre el pecho. En la mano izquierda porta el libro de los Evengelios y en la mano derecha muestra la palma símbolo de martirio. Sin tonsura clerical, sus facciones son las de un joven imberbe, con lo que sigue la tradición que dice que sufrió martirio sobre los 30 años.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 148 La figura se encuentra girándose suavemente hacia su lado izquierdo, como observando el bajorrelieve central de la Virgen y el niño. El drapeado de su vestimenta está muy logrado y muestra suaves ondulaciones y pliegues que realzan la figura.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 149 c. Durante el Barroco. El arte barroco es la continuación del arte de la Contrarreforma. Para reaccionar contra la severidad e iconoclastia del Protestantismo, la Iglesia Católica alentó la edificación de templos y el culto a numerosos santos por este motivo los templos presentarán numerosas esculturas. En este periodo los artistas se a alejan de los temas paganos que tanta aceptación tuvieron durante el Renacimiento, así como evitar los desnudos y las escenas vistas como negativas. Tanto en las artes visuales como en la música la influencia de la Iglesia sobre los artistas iba dirigida a emocionar y enardecer la devoción mediante diferentes estímulos. Estas normas aparentemente conservadoras y austeras derivaron, sin embargo, en este arte suntuoso y recargado como el Barroco. Una de las características del barroco que se manifiesta tanto en la arquitectura, como en la escultura y en la pintura es el juego de sombras. En la estética del barroco son muy importantes los contrastes de claroscuro violentos. Esto se aprecia en la pintura, pero también en la arquitectura y escultura puesto que se juega con los volúmenes de manera abrupta con numerosos salientes. Como se ha señalado, existió un auge popular de estas devociones hacia la figura de San Lorenzo y por extensión a toda su familia, se vivieron a partir de la segunda mitad del siglo XVI y principios del siglo XVII, coincidiendo con la lucha contra los contrarreformistas. En la Catedral de Huesca, como veremos en páginas siguientes, casi todas las capillas del templo fueron renovadas durante el siglo XVII. Siglo en el que se estaba alejando el estilo Renacentista y se estaba acogiendo el Barroco. Y en casi todas estas capillas está presente el santo patrón de la ciudad.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 150 I. Capilla de Todos los Santos. De las capillas crucero se destacará en este apartado la de Todos Santos, que tal y como nos indica Antonio Durán Gudiol en sus estudios, está fechada el 12 de Septiembre de 1621 según su acta de concesión. Fue cedida al doctor de Juan Miguel Olcina, catedrático de Prima en la Facultad de Leyes, y a su esposa Catalina Adrián. Estas personas realizaron las obligaciones de ensanchar el arco de entrada, pagar un retablo dedicado a Todos los Santos, abriendo una puerta en el diminuto ábside gótico para poder comunicar con la capilla de Santiago del claustro que había de destinarse a sacristía poner un rejado de hierro. En esta capilla, en el gran lienzo del retablo se encuentran las figuras de los santos oscenses Orencio, Paciencia, Lorenzo (con la parrilla y palma martirial), Vicente y Orencio, obispo de Auch, más la de San Martín, obispo de Tours venerado en Huesca desde su conquista aragonesa a la cual, como veremos en páginas siguientes, tendrá incluso su propia advocación en una capilla de la nave meridional.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 151 II. Capilla de Nuestra Señora del Rosario. Durante la segunda mitad del siglo XVII, se reformó la capilla de Santa María del Alba, que era propiedad de la familia Gurrea y sede de la capellanía mayor hasta el año 1559. De esta reforma, no se han encontrado noticias, según los estudios de Antonio Durán Gudiol y otros autores, pero sí que sabemos que en esa reforma se cambio de advocación y se dedicó a la Virgen del Rosario. El retablo se realizó sobre 1650, es de madera dorada con una pintura sobre tabla que presenta a San Jacinto y relieves de los santos patrones de la ciudad: San Vicente y San Lorenzo en la predela. San Lorenzo aparece vestido según su iconografía típica: alba, dalmática y amito con borla sobre el pecho por su condición de diácono y parece que la pigmentación de la figura podría haber sido de color rojo con otros elementos decorativos. En su mano derecha porta el aparato de su martirio: una gran parrilla que no está completa. Se puede observar que su mano izquierda sería la encargada de sostener la palma martirial puesto que como se ha señalado la parrilla se encuentra en la otra mano porta la parrilla. Su expresión denota más serenidad y casi hieratismo. Su pelo recoge la tradición de atribuir rizos al mártir pero su cabellera sigue siendo de color castaño. Las columnas estriadas delimitan las tres calles del cuerpo, y en el centro se encuentra la hornacina con la imagen gótica del anterior retablo, repintada y en los laterales las tallas de San Pedro y San Pablo.
Iconografía de San Lorenzo en Huesca. Máster en Estudios Avanzados en Humanidades. Ana María Gros Garreta. 152 III. Capilla de San Joaquín. Capilla dedicada originalmente a San Juan Bautista, en la que se instaló en el siglo XVI un segundo altar con un retablo de Santa Bárbara. El 1 de diciembre de 1654 Bartolomé Santolaria pidió el patronazgo de la capilla para adornarlo con advocación de San Joaquín y Santa Bárbara. La reforma de la capilla no se redujo a la sustitución del retablo renacentista de Santa Bárbara por el de San Joaquín y a la supresión del altar de San Juan Bautista puesto que se continuó con la demolición de la bóveda de crucería original y la construcción de una capilla con cúpula sostenida por cuatro pechinas con cornisa y balaustrada, profusamente decorada. Los muros laterales se cubrieron con grandes lienzos con marcos de madera dorada con escenas de la vida de San Joaquín e infancia de Jesús y figuras de algunos santos, como Santa Teresa, Santa Felipe Neri, San Ignacio y San Francisco Javier. Se cerró la capilla con una verja de piedra, alabastro, metal y madera, con el escudo de los Santolaria y la talla de la Inmaculada. El retablo de madera dorada y muy trabajada y con elementos de alabastro está presidido por la imagen de San Joaquín. En los intercolumnios, están: Santa Bárbara, Santa Eulalia, San Lorenzo y San Vicente y en el ático: San Juan Bautista y Santos Justo y Pastor. Son de alabastro