scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Repositorio Institucional de Documentos

Abstract

20 años después de su declaración como obra de interés nacional, y 5 años después del comienzo de los primeros riegos con agua de Itoiz, este estudio pretende mostrar cuál se la situación actual del proyecto que se ha desarrollado a partir del embalse de Itoiz, y que incluye el Canal de Navarra y la transformación en regadío de la Zona Regable del Canal. El estudio incluye el reflejo de la visión de los regantes del Canal, que se ha preparado en base a una serie de entrevistas recopiladas y realizadas en 2012. Los entrevistados son agricultores a título principal con un reparto geográfico que cubre los primeros sectores, más al norte, la zona intermedia, y los últimos sectores al sur, procurando cubrir diferentes afiliaciones sindicales. Todas las entrevistas se realizaron con un único cuestionario que cubre los diferentes aspectos de la transformación en regadío y su rentabilidad. Para los agricultores e instituciones consultadas es muy importante diferenciar entre el antes y el ahora, con la puesta en marcha del regadío procedente del Canal de Navarra. Las condiciones técnicas en las que se desarrollan los cultivos marcan los rendimientos de las explotaciones, sobre todo en la parte final de la Fase1 del Canal. El agua ha traído consigo la modernización de los regadíos y el cambio de cultivos en las explotaciones. En el análisis se ha tenido en cuenta los cultivos y los suelos en los que se han trabajado, pormenorizando en la rentabilidad e inversiones que se han necesitado para convertir el secano en regadío, como consecuencia de la oferta de agua y la posibilidad de optimizar los recursos utilizados. El agua ha enriquecido la producción y los cambios de cultivos han reforzado las propiedades de la tierra aportando, en general, mayor crecimiento económico en las casi 23.000 hectáreas de regadío de esta 1ª Fase del Canal. Entre los factores que resaltan en el suelo es la falta de salinidad, aunque con ciertas zonas de escorrentía, corregidas por el riego por aspersión y como consecuencia de los cambios en la distribución de las parcelas. Destaca la importante inversión que han tenido que realizar los agricultores para la conversión de secano en regadío, con la instalación de la red de hidrantes y la compra de maquinaria para adecuarla a las necesidades de la nueva situación. Y a pesar del esfuerzo inversor, en general, los propietarios de la tierra consideran que es rentable esta operación. La Administración también ha marcado unas pautas para dotar de seguridad el proceso y la posterior utilización de las tierras con regadío. Así, mantiene carencias en la venta y alquiler de las tierras, siendo la primera opción de compra cuando ésta se pueda producir. Las relaciones con los entes públicos no han sido fáciles y en numerosas ocasiones no han tenido lugar. La concentración parcelaria ha sugerido dudas generando un rechazo algo mayor del 15%, debido en muchas ocasiones a la falta de información y a la inexistencia de procesos de participación. Consecuencia de la no aceptación han sido las expropiaciones forzosas (pocas). La instalación técnica también ha dejado rastro, pues mientras el concentrador buscaba la optimización el propietario quería tener un hidrante a su disposición en cada parcela (5 Ha mínimo), siendo técnicamente imposible al no cumplir el requisito principal. A cambio, con el regadío, se ha aumentado el número de cultivos. Las tarifas y el canon han sido otro de los puntos de debate y discusión al haber diversidad de zonas y características. El consumo medio se sitúa en 2.400 m3/Ha en los sectores I y II, mientras que en el IX está en las 6.200 m3/Ha para el maíz. El canon se está negociando a la baja y surgen dudas si se hará la 2ª Fase. El futuro pasa por la explotación de la industria agroalimentaria y la exportación para poner en valor el regadío, potenciando el crecimiento de la zona regable del Canal de Navarra, siendo el maíz el producto sobre el que los agricultores ven su punto de apoyo. Además, el tomate, la remolacha o la judía verde tienen también buena acogida. El empleo no ha variado a pesar de las mejores condiciones, pues los jóvenes han quedado descapitalizados y se han retirado los mayores. Así, con este panorama, surge la duda de si la 2ª Fase se realizará, ya que los planes de mejora no se han efectuado y la PAC a 27 puede no hacer rentable la agricultura. Escolano Albertín, Juan Carlos; Arrojo Agudo, Pedro; Bielsa Callau, Jorge

Full text

ITOIZ 2012 UN ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN SOCIAL Juan Carlos Escolano Albertín Máster en gestión fluvial sostenible y gestión integrada de aguas Universidad de Zaragoza, Facultad de Economía y Empresa, 2012 Resumen: El trabajo es una síntesis de cómo se ve en la zona regable del Canal de Itoiz, a lo largo de su primera fase, con la percepción por los agricultores de cómo está el momento actual en cuanto a cultivos, suelos, rentabilidad, las relaciones con la administración o la forma de enfocar su trabajo desde que se transformaron las tierras. Las inversiones realizadas y las condiciones que se establecieron para la transformación, todo ello recogido tras varias entrevistas realizadas con un cuestionario tipo. INTRODUCCIÓN En este trabajo se ha intentado buscar las causas y detalles que pudieran hacer referencia y sustentaran las tésis de la parte del análisis económico y para ello se ha utilizado a los usuarios regantes del Embalse de Itoiz con el fin de aproximar, a través de sus opiniones, el verdadero efecto del Canal de Navarra y la transformación en regadío de la zona de influencia y asociada a la zona regable del Canal. La puesta en marcha de esta infraestructura ha generado múltiples controversias y corrientes, tanto a favor como en contra, y con este estudio se ha indagado en la posibilidad de recuperar parte de los costes asociados o derivados de esta obra, siendo los agricultores la vía de información. Los propietarios agricultores han puesto de manifiesto las diferencias que hay entre las distintas partes que componen el territorio de la 1ª Fase de regadío del Canal de Navarrra, ya que son sustancialmente distintas por los componentes de la tierra, la situación de latitud geográfica o la climatología, entre otros aspectos. El componente demográfico, en cuanto a la disposición y relevo generacional es otro punto importante, pues la zona norte tiene unas connotaciones totalmente distintas a las del sur y por tanto la demanda de agua para riego también es distinta. OBJETIVOS El objeto del estudio no es otro que intentar aclarar la situación en la que se encuentra actualmente la 1ª Fase de la zona de riego del Canal de Navarra, pues ni en el periodo de elaboración del proyecto ni en el momento actual, ya de normalidad respecto a la utilización del riego para la explotación de la tierra, se ha contemplado la repercusión de la recuperación de costes, tanto en el canon como en las tarifas a pagar por parte de los agricultores usuarios del agua. El trabajo intenta mostrar las carencias y la falta de rigor por parte de los distintos actores en la elaboración del proyecto y las directrices que marca la DMA en materia de recuperación de costes y todo ello expresado por los propios usuarios de la infraestructura. METODOLOGÍA La forma de trabajo para alcanzar las líneas trazadas ha sido la realización de distintas entrevistas entre los propietarios agricultores de la tierra que actualmente está bajo la influencia de la zona de riego del Canal de Navarra. Para ello, se elaboró un único cuestionario en el que se abarcaban varios puntos considerados esenciales en la búsqueda de datos que contribuyeran a esclarecer las pautas seguidas por las instituciones a la hora de tomar las decisiones. En este cuestionario se han introducido todas las cuestiones relativas a los aspectos de la agricultura y el regadío, a propósito de la introducción del riego en las parcelas establecidas a raíz de la concentración parcelaria llevada a cabo con motivo de la declaración de zona regable de la 1ª Fase del Canal de Navarra. Las entrevistas fueron realizadas de forma abierta y directamente con los agricultores de las zonas elegidas como representativas de los distintos sectores, en los que está dividida esta 1ª Fase. Las cinco entrevistas realizadas se hicieron a agricultores que trabajan a tiempo completo y con dedicación exclusiva a la agricultura, siendo una buena muestra de la diversidad de las zonas del Canal de Navarra, ya que cubren los principales cultivos. Así, se eligieron propietarios con distinto rango de edad, con perfiles desde los más cercanos a la jubilación e incluso con más de sesenta y cinco años hasta agricultores considerados jóvenes, con poco más de cuarenta años. Todos ellos representativos de los distintos sectores y con suficiente volumen de tierra para dejar claro los niveles de implicación. 1 Condiciones técnicas ............................................................................ 2 1.1 Secano 1.2 Regadío 2 Los cultivos y los suelos........................................................................... … 8 2.1 Los cultivos 2.2 Los suelos 3 Inversión y Rentabilidad ............................................................................ 11 4.1 Inversiones 4.2 Rentabilidad 4 Relaciones con la Administración ............................................................................ .13 4.1 Concentración parcelaria 4.2 La información y procesos de participación 4.3 La instalación técnica 4.4 Orientación y comercialización 5 Tarificación ............................................................................ ………………………..17 5.1 Tarifas 5.2 Canon 6 Futuro ............................................................................ ………………………………19 6.1 Industria agroalimentaria 6.2 Empleo agrario 6.3 Fase 2 del Canal de Navarra…………………………….…………………..21 EMBALSE DE ITOIZ El Embalse de Itoiz es la primera pieza del conjunto interdependiente de infraestructuras hidráulicas cubiertas en este estudio. La posibilidad técnica de embalsar agua del río Irati es la que va a desencadenar todo el proyecto de infraestructuras. De acuerdo con lo que seguramente sea la descripción más extensamente consultada, “el embalse de Itoiz es una obra hidráulica situada en Navarra, en las proximidades de la Villa de Aoiz, entre los valles navarros de Arce y Lónguida; toma su nombre de uno de los pueblos que inunda. Tiene 122 m de altura sobre los cimientos y 111 m sobre el lecho del río. Su anchura de coronación es de 525 m y la superficie de embalse es de 1.100 ha. Es el mayor embalse del territorio de Navarra”. Otros datos, obtenidos de las memorias de Confederación Hidrográfica del Ebro, hacen referencia a la capacidad útil del embalse (409,5 Hm3) y al volumen regulado, 630 Hm3/año. La obra también incluye una presa auxiliar de 132 m de longitud y 24 metros de altura sobre los cimientos. El embalse tiene por objeto la regulación del río Irati y de su afluente, el Urrobi, para el aprovechamiento de los recursos hídricos de ambos ríos. En junio de 1.992, un Decreto de medidas urgentes para paliar los efectos de la sequía, saliente del Consejo de Ministros, declara de interés nacional el Pantano de Itoiz, el Recrecimiento de Yesa y la asignación de caudales para el Canal de Aragón y Cataluña. En 1.993 arrancan las obras, mientras que el llenado del embalse se inicia en 2.004. 1 CONDICIONES TÉCNICAS El Embalse de Itoiz se ha postulado en los últimos tiempos como una de las infraestructuras que más expectativas generó en el entorno navarro desde finales del siglo XX, no en vano, y desde distintos ámbitos, se veía la realización de esta obra como una de las mejoras imprescindibles para albergar un futuro mejor y con más posibilidades para el desarrollo y crecimiento de la Comunidad. Los pueblos siempre se han asentado en las inmediaciones de zonas donde el agua era uno de los principales motivos para buscar un punto sobre el que vivir, para edificar, cultivar, o realizar distintas tareas inherentes al ser humano como la higiene u otras. No hay que olvidar que el cuerpo está compuesto por un 67% de agua y que es el sustento básico de cualquier dieta, pues las condiciones de alimentación marcan el desarrollo de la persona y las generaciones futuras que de esa unidad dependan. Así, Itoiz ha creado un halo de ilusión en todas las zonas de la provincia, aunque en unas más que en otras y debido a las distintas circunstancias que rodean a cada comarca, área o población. No es lo mismo hablar del norte que del sur, ni del secano que del regadío, ya que estas condiciones naturales afectan directa o indirectamente a la producción agrícola, que es el primer benefactor de la construcción de Embalse de Itoiz- Canal de Itoiz. La agricultura es pues la primera de las argumentaciones para realizar una de las obras hidráulicas más emblemáticas y de mayor calado social. La percepción de unas condiciones u otras dista bastante de ser homogénea, pues la necesidad se ve de distinta forma a medida que desciende el cauce de la masa de agua y va llegando a las partes bajas de cada una de las explotaciones y trayectos por los que discurre. El curso del agua tiene un desnivel de unos 300 metros desde el río Iratí hasta la zona final de la Fase 1ª del Canal de Itoiz. De esta forma, la 1ª Fase está dividida en diez sectores con los consiguientes subsectores para una mejor adecuación a las necesidades de cada usuario y a las propias del terreno del recurso natural almacenado. No está distribuido de una forma uniforme, más bien al contrario, pues la margen derecha –teniendo menos sectoresaglutina casi el doble de hectáreas que su otra vertiente, además de tener una ejecución mucho más temprana; mientras que la margen izquierda es de reciente finalización (casi la mayor parte es de la primera mitad de 2011) y engloba cerca de 8.000 hectáreas. El Canal discurre a lo largo de 180 km y está diseñado para dar servicio a más de 53.000 Ha cultivables, de las que casi la mitad son las del regadío de esta 1ª fase. La obra se realiza para compensar el déficit hídrico de las zonas medias-bajas, además del abastecimiento. Paralelamente a esta dotación, una central eléctrica recoge la fuerza que almacena el agua en el embalse y genera energía. La actuación está pensada para poder dar agua a demanda, es decir que cuando el usuario necesita una cantidad determinada de agua poder dar satisfacción a esa demanda. 1.1 El secano El gran problema existente, y que es congénito a cualquier cultivo de secano en la zona navarra, es el agua, pero no siempre se da de la misma forma, pues las campañas en las que la lluvia ha sido regular o abundante y ha contribuido a mantener la agricultura tradicional sin regadío, los cultivos han sido rentables e incluso con buenas cosechas. Pero la condición que exige el secano es la disposición de amplias parcelas de terreno para dedicar a los cultivos de invierno, como son el trigo, la cebada y la avena, superficies extensas para hacer más productiva la labor, ya que aquí también influye en el rendimiento-producción/hora de trabajo/espacio dedicado. No existe la misma percepción del secano en todos los sectores, pues si bien hay elementos comunes, las zonas húmedas son más productivas que las que contemplan escasez de agua. De ahí que exista la percepción de que las obras llegan “con más de veinte años de retraso”, según manifiestan muchos agricultores y pertenecientes a distintos sectores (I, II, V, VI, X). La producción media de cultivos de trigo en zonas de secano se sitúa entre los 2.500 y 3.000 kilogramos por hectárea y año, alcanzando puntas de 5.000 a 6.000 kg/Ha/año en determinadas épocas en las que el ciclo del agua ha sido lluvioso durante varios años en la etapa invierno-primavera y con evolución de temperaturas altas en los meses próximos a la cosecha. Varía también la producción en la latitud, pues las zonas de norte y este han dado mejores resultados debido a la composición del terreno. Esta proporción entre la producción y los medios se expresa en la tabla anterior, donde se ve la media por Ha y los bajos rendimientos obtenidos en los años analizados. Es por ello que la petición y el deseo de los agricultores fuera la de convertir sus tierras en parcelas más fértiles y con mejores rendimientos con el regadío. También permanece la opinión, en algunos casos, de que el secano se está comportando “igual que antes de realizar las obras”, afirman agricultores de los sectores I y II, y añaden que “el regadío no va a cambiar determinadas pautas de cultivo ni sus resultados”. Salvo en la zona baja-media, nadie ha quedado completamente satisfecho tal y como está la distribución del terreno o la conversión de las zonas de unos cultivos a otros. Pues el cambio de cultivo ha sido “casi obligado”, manifiestan desde el sector V, ya que al tener el agua y poder utilizar simientes que antes eran impensables, debido a la falta de agua, ahora han podido cambiar; de cereal o colza y guisantes a maíz, girasol, guisante verde, alubia verde, remolacha u otros. En algunas zonas han perdido cultivos, pues, al hacer la concentración parcelaria y roturar las parcelas para unir superficies, “se han destruido áreas muy rentables de cultivos o productos alternativos al cereal”, expresan indignados desde los sectores V, VI y VII; cultivos con tradición en la zona, como el olivo o la viña. maniobra para la amortización de la inversión en la reconversión del terreno y el desembolso hecho en maquinaria e infraestructuras de dotación sea muy estrecho. Tampoco es lo mismo hablar del norte que del sur de esta 1ª Fase, ya que los regantes de la parte alta, sectores I, II, o III (al ser más húmeda) están acostumbrados a tener resultados relativamente buenos, por lo que la rentabilidad después de tanta inversión ha de verse “a largo plazo”, explican. En la zona media (sectores V, VI, VII) ya hay algunos productos que están dando cifras satisfactorias, como el tomate, que llega a los 8.000 kilos por hectárea. Las fórmulas también son distintas, ya que en algunas zonas las cooperativas consiguen amortiguar los impactos de las inversiones y al hacerlo en conjunto es más factible que los que lo hacen de forma individual, que corren mayores riesgos y tienen menor protección. La exposición a las exigencias de los bancos y al propio riesgo que conlleva la actividad agrícola se acentúa en el caso de los que lo hacen en solitario. En cualquier caso, y sobre todo en determinados cultivos como el maíz, es necesario diferenciar entre rentabilidad y producción, pues queda claro que la producción es mucho mayor, pero la rentabilidad no es tan óptima pues el gasto de agua es más que proporcionalmente al rendimiento por hectárea en kilos. Al utilizar el agua el número de kilos es mayor. 4 RELACIONES CON LA ADMINISTRACIÓN El proceso hasta llegar a la finalización de la primera fase del Embalse de Itoiz-Canal de Navarra no ha sido sencillo, pues desde que en 1992 se dieran los primeros pasos para realizar la obra hasta ahora, muchos han sido los sinsabores de los agricultores, colectivos agroambientales, ciudadanos y administración. Pero los agricultores son los que se han encontrado en el centro de todas las cuestiones inherentes al Canal de Navarra. En primer lugar porque la conversión del secano en regadío conlleva la transformación de la tierra y para ello es necesario optimizar los recursos, comenzando por la concentración parcelaria como primer punto. 4.1 Concentración parcelaria La concentración parcelaria ha generado muchas dudas en los agricultores y todavía hoy, con el regadío ya en marcha, las sigue generando (sectores I y II), pues no todos han quedado satisfechos con el proceso llevado a cabo por la empresa concentradora. De norte a sur la apreciación de esta labor es que ha dejado que desear, pues todos los propietarios y en distinta medida tienen quejas (más grandes o más pequeñas). “Se podía haber hecho mejor”, sector I y II; “si hubiera habido unidad no habría habido concentración”, sector V y VI; “tendría que haber habido mejores medidas”, sector X; son algunas de las opiniones que han vertido varios agricultores consultados al respecto de este apartado. No obstante y en descargo de este tipo de actuaciones, cabe resaltar que, si a todos los afectados se estuviera atendiendo las observaciones que hacen y las rectificaciones que se proponen por cada uno de los movimientos, no se finalizaría nunca el trabajo correspondiente. Entre los más descontentos y con una menor aceptación que el resto, han estado los agricultores de más edad, pues su visión es mucho menos aperturista y más conservadora; de forma que al no haber claridad no estaban a favor de la concentración. La prueba del descontento general es que entre un 15% y un 20% de los propietarios de las tierras se oponían a la concentración parcelaria. Para contrarrestar esta posición, quizás una de las claves hubiera estado en la mayor transparencia del proceso y dar mayor información a los agricultores, que es otra de las anotaciones negativas y motivo de queja. En todo este tipo de actos siempre se comenten injusticias, ya que, según algunos agricultores, hay tierras que “no deberían haber entrado, que no tendrían que ser de regadío”, apuntan desde la zona intermedia varios propietarios. La expropiación ha sido la fórmula que se ha utilizado para alcanzar el objetivo final de realizar el Canal, pues las posiciones en contra fueron abundantes. La polémica ha rodeado buena parte del proceso hasta llegar a realizarse toda la obra, ya que, aunque muchos eran los que querían hacer la conversión en regadío, el método aplicado no ha dejado satisfechos a los propietarios de la tierra. Dos han sido los condicionantes: el número de hectáreas y la edad. El número de hectáreas ha mandado sobre el número de propietarios a la hora de trabajar en un sentido o en otro; y la edad ha hecho que los agricultores más veteranos fueran más permisivos que los jóvenes, pues han dado su brazo a torcer con más facilidad. 4.2 La información y procesos de participación La desinformación ha sido el denominador común en este proceso, pues muy pocos estaban informados del desarrollo de las fases, de las negociaciones con la Administración y la Confederación Hidrográfica del Ebro o el Ministerio. Un claro ejemplo son los datos aportados en el punto 3.1 (relativo a las inversiones referentes al Estado); en el que muy pocos saben realmente los costes del proyecto Itoiz-Canal de Navarra. “Me considero mal informado, con medias verdades y mentiras por la mala y escasa información”, dice un agricultor del sector II. Esta afirmación deja bien claro el nivel de información de este propietario, aunque en el lado opuesto hay otros que se consideran “bien informado, porque lo he buscado, pero en general no. La mayoría no está bien informada”, matiza otro del sector V. La falta de información también es causa o provoca mala organización tanto en los propietarios como en los rectores de la tramitación. Esta falta de información y transparencia ha devenido en que a algunos agricultores de más edad se han visto en la obligación de adherirse a la concentración parcelaria y al regadío, pues, aún no estando de acuerdo, no han visto otra salida con mejores garantías. Los procesos de participación han sido más bien escasos y poco flexibles en la aplicación de métodos para llegar a acuerdos y buscar soluciones. La administración no ha convocado a los agricultores de manera oficial, aunque algunos sindicatos –más próximos a los postulados del Gobierno de Navarrasí que han tenido acceso a la información y han buscado fórmulas para orientar las decisiones o soluciones hacia posiciones más cercanas a sus intereses. Tanto la Directiva Marco del Agua (DMA 2000/60/CE) como la Ley de Aguas o, sobre todo, la Declaración de Río de Janeiro (1992) y el Convenio de Aarhus (1998) o el Derecho en la Unión Europea de 2008, plantean de forma expresa la difusión y acceso a la información ambiental, así como la participación pública en las decisiones ambientales o el acceso a la justicia en la participación ambiental. La difusión y acceso a la información ambiental, lo recoge la Directiva 2003/4/CE y por tanto es de obligado cumplimiento. Nada de esto parece haberse dado en el proyecto del Embalse de Itoiz-Canal de Navarra, a tenor de lo manifestado por la mayor parte de los agricultores y algunos de los que han tomado las riendas de este trabajo. Prueba de ello, son las manifestaciones de algunos de los agricultores de la zona intermedia (V, VI, VII y VIII), al señalar que “los que no estábamos de acuerdo, no ha sido fácil”, pues no todos querían la concentración parcelaria y el regadío. Aunque en sentido contrario se posicionaban otros de la zona baja: “los descontentos siempre son los mismos”, dice un propietario del sector X. 4.3 Instalación técnica La distribución de la red de tomas de agua y los hidrantes de cada una de las parcelas ha sido también uno de los puntos calientes en las negociaciones entre los agricultores y la empresa concentradora, pues los intereses de unos y otros no coincidían. La superficie mínima para la instalación de un hidrante se fijó en 5 Ha por parcela, con lo que ha habido lotes en los que no se cumplía esa circunstancia con un solo propietario y algunos han tenido que compartir el hidrante o han tenido que permutar tierra para poder completar la superficie exigida y de esta forma tener un hidrante a disposición y cerca, pues de lo contrario los costes de tuberías y accesos corren por cuenta del agricultor. El propietario de la tierra busca tener un hidrante en cada parcela y para uso propio e individual, mientras que el concentrador buscaba rentabilizar sus costes y su tiempo, además de los recursos. En este apartado de los hidrantes “ha habido poca flexibilidad”, comentan algunos agricultores del I y II. Estas premisas han llevado a no dejar satisfechos a los propietarios, pues, según su parecer, “se deberían haber gastado más dinero en infraestructuras (caminos, drenajes, hidrantes, accesos, elevaciones, rebajes, etc)” (sectores I y II) y de esta forma darle más potencia al regadío. Pero paralelamente, esto choca con el asunto medioambiental, ya que tampoco estaban por la labor de poner un número elevado de tomas de hidrante que desmejoraba claramente el paisaje. Las obras de acondicionamiento “no se han hecho bien”, puntualiza un agricultor del Sector I, ya que se han roto drenajes y los que han hecho no son del todo convincentes, pues habrá que ver cuando pase el tiempo si permiten mantener las condiciones que ahora existen. 4.4 Orientación y comercialización Este punto ha sido muy confuso desde el principio, ya que los comienzos fueron muy alentadores por las charlas, conversaciones y propuestas por parte de las administraciones, pero después el agricultor se ha quedado solo y ha tenido que decidir por si mismo. Las perspectivas eran muy halagüeñas dado el horizonte que se planteaba, con las conserveras y la posibilidad de explotar los nuevos cultivos. Pero, aunque las posibilidades han aumentado considerablemente, el seguimiento tanto por los agricultores como, sobre todo, por parte de las instituciones encargadas de proporcionar la información o las ayudas a la iniciación no han tenido continuidad. Bien es cierto que se ha pasado de una docena de cultivos, en los puntos donde había tradición de regadío, a alrededor de 60 especies cultivables y la capacidad de albergar un futuro muy interesante. Pero para algunos agricultores ha habido una “decepción” con las conserveras, pues de haber varias empresas en la zona y un aumento del interés por establecerse en la misma, se ha pasado a estar pocas empresas presentes en la comercialización. Esto ha provocado que sea la factoría la que marca los tiempos, los cultivos y las cantidades que se trabajan, con lo que ha dejado de ser rentable para los propietarios y trabajadores de la tierra. La dinámica actual ha llevado a los agricultores a ser realistas y centrarse en los cultivos que se demandan como maíz, tomate, alfalfa, y cereales, pasando de nuevo a trabajar en las poco más de diez especies que se hacían antes de la llegada del regadío. 4.5 Oposición al regadío El nacimiento de este proyecto contó en sus inicios con significativa oposición desde distintas posiciones. Socialmente no fue bien recibido, pues el interés de los agricultores por sumarse al regadío y transformar cientos de hectáreas de secano en regadío no tuvo mucho apoyo. Desde los agricultores, donde tanto en el norte como en las zonas intermedias, como Estella u otros, no estaban de acuerdo en la conversión. “Si no nos hubieran obligado no nos habríamos sumado al regadío”, explican desde el sector V y añaden que en la zona había “145 firmas anti regadío por la desaparición de tierras con viñedo que eran rentables por tradición”, señala un propietario de la zona VI. “El sentimiento mayoritario era en contra del regadío, pero se sumaron por miedo”, apuntan desde la zona intermedia. Otras organizaciones tampoco vieron con buenos ojos el Canal de Navarra y así desde instancias culturales y sectores universitarios argumentaron la no transformación en regadío de las casi 23.000 hectáreas de esta 1ª Fase. 5 TARIFAS y CANON 5.1 Tarificación Las tarifas han sido otro de los puntos de discusión, pues según varios agricultores “nunca fueron claras”, sector I y II. La aplicación de la tarifa no está convenciendo al agricultor y hay opiniones de todo tipo, ya que no es lo mismo el norte húmedo que el secano del sur, pues, aún habiendo más tradición de regadío en el sur o quizás por eso mismo, se asume con más naturalidad los precios satisfechos al saber que el agua es el elemento vital que va a enriquecer las cosechas. Situación que los sectores más al norte no admiten como natural. Las distintas tarifas ya están en vigor y todos los agricultores tienen más o menos claro lo que les toca pagar y cuales son los precios que corresponden a cada uno de los usos, pero no están contentos con lo que sucede, pues han variado las condiciones que hay actualmente a las que se dijeron cuando fueron informados antes de que se pusiera en funcionamiento el regadío. El consumo de agua varía mucho de unas zonas a otras, ya que la zona húmeda necesita menos agua, pero tiene de media los 2.400 m3 por hectárea en el Sector I y II, superando la tarifa de 2.000 m3/Ha que tiene un precio de 192 euros, pero quedando lejos de los 5.000 m3 por hectárea que es la tarifa siguiente, con lo que no cumple las expectativas de disminuir los costes. En la zona baja el maíz gasta unos 6.200 m3/Ha, debido a que el terreno es muy seco y absorbe mucha más cantidad de agua que en la húmeda, por lo que la necesidad de agua aumenta considerablemente los gastos, aunque también se ve compensado en la rentabilidad del producto (mejores resultados en la cosecha). Sin embargo, la percepción del agricultor (sin que se llegue a expresar) es que los precios no son altos, aunque los consideran “caros para el que paga y baratos para el que cobra”, sector I. La transparencia es otra variante, de las tasas que tienen que afrontar, en la que se instalan las dudas de los agricultores, pues no ven claro hacia donde van los esfuerzos y el dinero. Cada vez nuevas tasas, pagos y “el canon Itoiz”, exclaman. Lo que sí tienen claro es que no quieren pagar más, pues cada vez son más los pagos y menos los ingresos. 5.2 Canon En este momento “se está negociando para abaratar los costes fijos” de las obras (canon) y reducir a la mitad los importes en la zona baja, según comentan desde el Sector IX y Sector X. Si las tarifas no convencen a los agricultores, el canon para sufragar las obras del Embalse de Itoiz-Canal de Navarra no deja satisfecho a nadie, ya que los agricultores no ven con buenos ojos como se está desarrollando todo el proceso. Ahí radica uno los puntos diferenciales para revertir la repercusión y la recuperación de los costes. La duda que existe actualmente sobre si se va a realizar la 2ª Fase del Canal de Navarra concita muchos comentarios y opiniones encontradas, pues no está claro lo que sucederá de no realizarse las obras de este tramo ni las repercusiones que, para los que ya tienen el regadío, pudiera tener. Esta actuación debería recaer, según algunos agricultores, en la propia Administración, pues “si los usuarios no lo piden ni lo quieren tendrá que ser quien lo asuma”, apuntan desde el Sector V. La paralización de la segunda fase podría conllevar el aumento de los costes y gastos para los de la 1ª Fase, con lo que los costes se duplicarían. Quizás, entonces, y con esta hipótesis, ya no sería rentable el regadío y los que estaban a favor en un principio dejarían de estarlo, pero las obras ya están hechas y los gastos de realización están pendientes de satisfacer. La falta de transparencia comienza “en las propias Comunidades de Regantes, ya que no informan a los propios asociados y a los usuarios”, afirma un agricultor del Sector V. Así las cosas, nadie está dispuesto a pagar más, en todo caso “menos”, dice un propietario del Sector II. En el sur de Navarra las dudas son menos, ya que la rentabilidad del regadío deja fuera de toda sospecha los beneficios del agua para la productividad de las cosechas y la plusvalía que significa poder tener a disposición el recurso cuando se necesita. 6 FUTURO 6.1 Industria agroalimentaria El futuro de la zona agraria de Navarra no está claro en este momento, máxime cuando la crisis está afectando a las pequeñas industrias que dependen de la agricultura. Las empresas conserveras, contra todo pronóstico, en vez de aumentar han disminuido considerablemente, dejando muy mermado el sector. Uno de los ejes estratégicos es el impulso de un “cluster” agroalimentario que aportaría al VAB de Navarra un 6’7% (23% del VAB industrial) y que cuenta con 1.270 empresas, 24.000 explotaciones agrarias y 28.000 empleos. Este cluster aporta en los últimos años el 10% de las exportaciones navarras. Estas condiciones son las que no parecen tener continuidad a tenor de los comentarios y experiencias que expresan los agricultores navarros, pues la oferta que tienen para explotar productos que puedan abastecer a estas empresas es cada vez más restringido. El futuro puntero, según varios agricultores de los Sectores I, II, III, IV, V y otros, es el maíz en grano, pero –aseguran- si se mantienen los precios actuales, pues de lo contrario es muy posible que no se pueda hacer frente a los gastos; tanto a los actuales, de transformación (se están pagando), maquinaria, cooperativas u otros, como a los ocasionados por el consumo de energía por bombeo, para llevar el agua hasta cada parcela. Al maíz, habría que añadirle la rentabilidad de la agricultura tradicional en el cereal o productos para el biocombustible (en auge en los últimos años) muy demandado para la conversión en energía del motor. Además, productos alimenticios como el tomate, la remolacha, pimiento, judía verde, etc pueden tener un buen mercado. Otros agricultores lo relativizan y piensan que el regadío en Navarra puede ser rentable dependiendo del desarrollo de terceros países, en estos momentos en vías de progreso, por lo que la agroindustria “no es fiable”, matizan y la seguridad puede estar en “los bioregadíos”. 6.2 La horticultura Esta especialidad ha ganando adeptos, pero todavía está lejos de alcanzar niveles dignos de estudio, pues a ello contribuye que el regadío está en una fase de optimización y el cambio de perspectivas de los agricultores no se ha producido, pues todavía se mantiene un gran número de propietarios de edad alta, que son más reticentes a los cambios. Esta especialidad si que obedece a la ampliación de las posibilidades de desarrollo del sector agrícola, pero hasta ahora no se ha desarrollado. 6.3 Empleo agrario El regadío ha ampliado las posibilidades de desarrollo del sector agrícola, pero hasta ahora no se ha visto traducido en un aumento del empleo agrario, pues el número de trabajadores que se dedican a las tareas del campo no se ha visto incrementado. Más bien al contrario, ha mermado, ya que si en alguna zona se han sumado empleos, en otras se han restado al intervenir directamente la tecnología o convertir las zonas en otros cultivos no demandantes de mano de obra. Tan solo se aprecia una generación de empleo de poco más de 150 unidades de trabajo y año. Hay un dato irrefutable y es que el regadío es rentable y da seguridad, por tanto será el futuro el que marque la línea de trabajo y las expectativas de empleo. Es así, que la creación de puestos de trabajo en el campo irá ligada al crecimiento y desarrollo de las explotaciones, al mismo tiempo que a la rentabilidad de los cultivos actuales o de los que demanden un mayor número de ‘jornaleros’. Pero también produce dudas, pues la entrada en escena del regadío “ha descapitalizado a los jóvenes y retirado a los mayores”, comenta un agricultor del Sector V, por tanto, el futuro se convierte en “una incógnita”, abunda este mismo empresario. La clave para el incremento de empleo está en “que venga una industria”, ya que esto implicaría más productos, más producción y necesidad de mano de obra, explica. Los cultivos hortícolas son rentables, pues aunque están fuera de la PAC (Política Agraria Común) de la Unión Europea, mantienen unos precios con los que se puede trabajar, según algunos agricultores. Es pues, ésta, una de las opciones con las que trabajar para aumentar el empleo agrario y una de las vías fomentar por parte de las autoridades competentes. 6.4 La Segunda Fase La seguridad que proporciona el regadío es la base para la actual agricultura de la zona, pero lo que no está transformado puede ser un problema para los propietarios de las zonas de influencia que abarca la 2ª Fase del Canal de Navarra. La obligación que han tenido numerosos agricultores de la 1ª Fase de adherirse, no parece que pueda ser un atractivo para los que ahora tienen que sumarse a solicitar la transformación en regadío, de las casi 25.000 hectáreas que ahora son de secano. Las experiencias que relatan algunos agricultores no tienen visos de ser la mejor carta de presentación para que se sumen nuevos propietarios para disfrutar del regadío. Además, no hay dinero y los planes de mejora, aprobados y pagados por los agricultores, no van a tener respuesta ni continuidad, al menos por el momento. No se van a poder ejecutar. Este es uno de los miedos que invaden a muchos de los agricultores consultados, pues una vez realizada la transformación se necesitan rentabilizar las inversiones y, si es necesario, cambiar los cultivos, pero para obtener mayor rentabilidad. Lo contrario es el temor que surge en algunos de los planteamientos.