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1 CC.OO. en Zaragoza (1966-1973) Autor: Miguel Royo Jiménez. Máster de Hª Contemporánea, año académico: 2011-2012, 2ª Convocatoria. Universidad de Zaragoza. Director: Carlos Forcadell Álvarez.
2 Índice Índice de siglas Pag. 3 Introducción Pag. 5 Estado de la cuestión Pag. 9 Surgimiento y consolidación de CC.OO. a nivel nacional Pag. 11 La composición y los dirigentes de CC.OO.: características sociales Pag. 35 Las mujeres y el movimiento obrero en la España franquista Pag. 40 CC.OO. en Zaragoza (1966-1973) Pag. 45 Conclusiones Pag. 78 Bibliografía Pag. 83
3 Índice de siglas AS – Alianza Sindical (Producto del acuerdo entre UGT y CNT). BPS – Brigada Político Social (Policía política de Franco). CAF – Construcción y Auxiliar de Ferrocarriles. CC.OO. – Comisiones Obreras. CDU – Candidaturas Democráticas Unitarias (candidaturas alternativas a la OSE). CGIL – Confederazione Italiana del Lavoro (importante sindicato italiano). CGT – Confederación General del Trabajo (importante sindicato francés). CIS – Centro de Investigaciones Sociológicas. CNT – Confederación Nacional del Trabajo. COJ – Comisiones Obreras Juveniles (también llamadas CC.JJ.). COPG – Comisiones Obreras Provisionales de Gipuzkoa. CSIL – Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori (sindicato italiano). ELA – Euskal Langileen Alkartasuna (sindicato nacionalista vasco). ETA – Euskadi Ta Askatasuna (grupo armado surgido en Euskadi en los años 60). FMI – Fondo Monetario Internacional. HOAC – Hermandades Obreras de Acción Católica (agrupación obrera católica). ID – Izquierda Democrática. JOC – Juventudes Obreras Católicas (agrupación obrera católica). MDM – Movimiento Democrático de Mujeres. NOC – Normas de Obligado Cumplimiento (impuestas por el Gobierno a la OSE). OIT – Organización Internacional de Trabajadores. OSE – Organización Sindical Española (órgano institucional del Sindicato Vertical).
4 OSO – Oposición Sindical Obrera (fuerza sindical del PCE hasta mediados de los 60). PCE – Partido Comunista de España. PIB – Producto Interior Bruto. PSOE – Partido Socialista Obrero Español. PSUC – Partido Socialista Unificado de Catalunya (marca del PCE). SDEUZ – Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Zaragoza. STV – Solidaridad de Trabajadores Vascos (importante sindicato en Euskadi). TOP – Tribunal de Orden Público (tribunal que sustituye a los Consejos de Guerra). UGT – Unión General de Trabajadores (sindicato socialista). UIL – Unione Italiana del Lavoro (sindicato italiano). UJC – Unión de Juventudes Comunistas. URSS – Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
5 1. Introducción Este trabajo tiene como objetivo acercarse de alguna forma a la actividad de CC.OO. en el ámbito zaragozano desde su constitución hasta 1973 y el proceso 1001 que para el caso de Zaragoza cuenta con muy pocas obras monográficas sobre la cuestión. Además se ve necesario implicar más a los historiadores en la colaboración con los participantes en estas luchas que han dedicado mucho esfuerzo a escribir algunas de las pocas obras que hay sobre el tema. Esta colaboración podría hacer más fácil el conocimiento y la divulgación en un tema tan importante este. El objetivo de este trabajo es el de tratar de acercarse a un objeto de estudio que durante un tiempo no gozó de la importancia que realmente tenía. Para explicar la importancia que se le puede ver a un tema como el del trabajo, y a otros relacionados con él se han empleado unas pocas de las siguientes páginas. Durante el agitado siglo XX las contiendas mundiales, la descolonización y la guerra fría provocaron que numerosos países vivieran episodios incómodos que sólo años después se investigaron con profundidad. Algunos de ellos siguen coleando y siendo motivo de fuertes desencuentros entre sus participantes o sus descendientes. España no fue una excepción, y aunque existían ya trabajos, estudios e investigaciones sobre la II República, la Guerra Civil y el movimiento obrero español, fueron sobre todo los dos primeros temas los que adquirieron una importancia mediática, social, política y hasta institucional de dimensiones extraordinarias. Seguramente fueron los traumas más importantes de nuestra Historia reciente, y se acentuó su importancia con la vuelta de la democracia a España al ser puestos en cuarentena en aras de crear un clima de convivencia en el país tras la dictadura. Estos conflictos en la Historia de España no permanecieron en estado latente mucho tiempo, y aunque el mundo académico nunca los olvidó ni dejo de investigarlos, pronto llegaría el tiempo en el que su importancia trascendería esos muros. No obstante el tema al que en definitiva se refiere este trabajo, al movimiento obrero y su identificación con la lucha contra el régimen todavía no se ha desbordado de esta manera o al menos así lo parece. Ni mucho menos quiere decir esto que no haya sido investigado, e incluso que en alguna zona del país no goce de importancia, como es el caso de Cataluña donde el Antifranquismo en el que se incluye como parte esencial del mismo la lucha obrera
6 contra el régimen ha sido elevado a elemento clave de la resistencia catalana contra el régimen franquista/España. El caso catalán sería la excepción ya que en el resto del país el antifranquismo compuesto por el movimiento obrero, el estudiantil, etc. se ha enfrentado a diferentes obstáculos que pudieron entorpecer su llegada al lugar que merece. Entre ellos serían la apuesta por unas vías moderadas al calor de la recién nacida democracia española, que parecían más seguras para consolidarla. La elección de esta vía desde luego no enterraría investigaciones, trabajos… pero restaba credibilidad e importancia a unas luchas y un gran movimiento contestatario que traía de nuevo el conflicto entre las distintas clases o segmentos de población que convivían en la España franquista. Además dentro de estas tesis imperantes que se admitieron como las más cercanas a la verdad, se prefería dar mucha más importancia al Rey Don Juan Carlos, Suárez, Gutiérrez-Mellado y un grupo de personas más como únicos pilotos de la Transición, o se sostenía que el regreso de la democracia era algo inevitable y que incluso tal regreso podría estar preparado desde años antes de que muriera el dictador. Por ello en el ámbito histórico se prefería hacer referencia a la Restauración y al turnismo como referentes de estabilidad, que a una experiencia democrática como la II República que todavía podía levantar muchas ampollas y era más incómoda y vista con malos ojos por muchos. Pero conforme se fueron disipando los temores y la democracia se vio más consolidada una visión más exacta y rigurosa fue tomando fuerza. Esta interpretación daba cuenta de la importancia que tuvieron las protestas y luchas sociales contra la dictadura, los constantes conflictos a partir de los años 60 en el periodo dictatorial y las grandes movilizaciones en los años 70 teniendo como referente el año 1976. Se abandonaba la idea de un grupo reducido de personas conduciendo al país hacia una democracia al margen de lo que pasaba en la calle, así como a una llegada de la democracia por inercia como una fruta madura que tenía que caer, o incluso teledirigida y preparada tiempo ha. Ahondar pues en esta línea parece lo más solvente, profundizar en la investigación, sea a nivel local, provincial superiores sobre los segmentos de la población que, ya desde el principio o con el paso del tiempo, fueron sintiéndose agotados y hartos de un sistema de gobierno gris y opresivo que siempre favorecía a los mismos. De la misma manera investigar de forma igual de concienzuda a los que defendían el régimen y se
7 enfrentaban de la forma que tuvieran a su alcance con esos otros grupos que lo criticaban y querían demoler. Dan cuenta de la fortaleza de esta línea de investigación numerosos estudios, tanto de las regiones famosas por su conflictividad debido a factores que serán mencionados en el trabajo, como de las que no fueron tan célebres por otras razones. Estudios de todas las escalas imaginables a nivel territorial para algunos casos y someramente generales para otros. De esta forma también existen asimetrías debido a que algunos territorios cuentan con bastantes menos trabajos para la época que nos ocupa mientras otros, por las razones que fueren, pueden crear con la cantidad de escritos sobre el tema un cuadro bastante definido de este aspecto en concreto de la historia de España. Y este sería el caso de Aragón que en comparación con otros territorios adolece de una falta de publicaciones sobre el tema del movimiento obrero y la conflictividad bastante notable. Si bien es cierto que en muchos aspectos podrían homologarse características, comportamientos, métodos de lucha etc. faltarían más obras especializadas en las peculiaridades y características de la zona y de la actividad que desarrollaron los distintos sindicatos, asociaciones obreras, partidos políticos… Tanto en Zaragoza que al ser el punto más importante si cuenta con algún estudio, como quizá otros territorios que dentro de sus posibilidades también merecerían ser analizados y estudiados. Lo ideal sería un estudio general del antifranquismo en todas sus formas para Aragón, pero la extensión, el tiempo y la habilidad no permiten llevar a cabo esta tarea por el momento. Así pues el trabajo se centraría como se ha señalado al principio en la actividad del sindicato por excelencia en el franquismo, sobre todo en la segunda mitad de los 60 cuando se generaliza su existencia en todo el Estado, las CC.OO. desde su constitución formal en Zaragoza en el año 1966 hasta la caída de la cúpula del mismo en manos del régimen en 1973 y el célebre proceso 1001. El caso zaragozano es como muchos otros un caso interesante con respecto a este tema aún siendo la acaparadora de las contadas investigaciones que existen para el territorio aragonés en esta época. Zaragoza era ya una de las grandes ciudades del país, y el único punto de gran importancia en Aragón, y como tal no se vio al margen de los acontecimientos y el ambiente que se vivía en el resto de España. Esta condición de ciudad media-grande le fue proporcionando todas las características propias de un entorno urbano, algunas de las cuales son causa del objeto de estudio.
8 Los años cuarenta y primeros cincuenta no estuvieron exentos de protestas como hemos dicho anteriormente, y serían tan dignos de estudio como los que pretendemos investigar en este trabajo. Pero lo cierto es que lo que aquí nos interesa son los años del pleno desarrollismo de la sociedad española, cuando CC.OO. se pudo consolidar de manera permanente. Este periodo vio una expansión económica que permitió a España vivir algo parecido a la llegada de una clase media numerosa, pero también al aumento de la desigualdad, debido a la práctica ausencia de derechos laborales, pésimas condiciones de trabajo, sindicatos verticales que poco o nada ayudaban a los trabajadores, etc. Y en estos años será cuando debido a muchos factores como el aprendizaje en la organización de la lucha obrera, la desigualdad antes mencionada y la necesidad de servicios más amplios en las ciudades a causa del crecimiento de la población y la imposibilidad del régimen de adaptarse eficazmente y con rapidez a estos cambios creen las condiciones objetivas para la nueva lucha. No fue CC.OO. la única fuerza sindical del momento (aunque si la más importante) y se verán sus relaciones con otras muchas fuerzas tradicionales como UGT, organizaciones católicas obreras como HOAC y JOC, así como USO etc. Cómo ocurre esta creación y consolidación de un sindicalismo más moderno, por qué, y cuáles fueron sus acciones y circunstancias en Zaragoza son las cuestionas a las que pretendemos acercarnos. El trabajo transcurrirá por un recorrido del movimiento obrero y CC.OO. hasta 1966 que se hará en clave nacional, tras ello dos capítulos situaran la mirada en temas de género uno y en la sociología el otro, por último, el capítulo final tratará el tema del título propiamente dicho, es decir, de CC.OO. en Zaragoza desde su fundación hasta el Proceso 1001. Por la importancia del tema que se ha intentado clarificar en esta introducción se considera que su importancia social es considerable, sobre todo para la zona en la que esta circunscrita pero también de cara a precisar más un marco general, y sería accesible proseguir con trabajos más amplios que se dedicaran por entero a esta temática. De la misma manera es accesible acceder a testimonios de protagonistas ya que muchos de ellos siguen vivos o dejaron testimonios de su vida y lucha contra el régimen. Por estas razones sería un objeto de estudio con muchas posibilidades de generar conocimientos más amplios y debates interesantes.
9 2. Estado de la cuestión El tema que queremos desarrollar tiene lugar desde mitad de los 60 hasta unos pocos años antes de la muerte del dictador. Un tema tan reciente y tan importante para la Historia de España más actual no ha sido tratado desde un enfoque o un punto de vista único, sino que han imperado según que visiones hasta hace relativamente poco que se abren camino otras nuevas. Estos enfoques existentes no son sobre el caso de Zaragoza en particular sino al conjunto general de Estado español y la importancia que tuvo el movimiento obrero y su lucha contra el franquismo. Los primeros enfoques que hubo al respecto del objeto de estudio adolecían de argumentos excesivamente simplistas, que si bien no eran incorrectos ni falsos los argumentos que daban, si que eran inexactos pues debían entrelazarse con otros para llegar a un nivel de exactitud adecuado. Dentro de este marco estaría el de un movimiento obrero y una etapa condicionada únicamente por aspectos económicos estructurales con un ensanchamiento de las clases medias en un país con una renta per cápita creciente, industrializado y con pautas de crecimiento sostenido. Esta visión, sin ser incorrectos ni poco influyentes los factores que utiliza, puede llevar fácilmente a error al identificar mercado con lucha democrática y libertad. Contra esto se presenta la imagen de las dictaduras de Chile y Argentina… Otra línea de investigación ve el auge de los conflictos y el cuestionamiento cada vez más serio del régimen hasta llegar a la Transición como un proceso teledirigido y conducido con años de previsión, del cual intentaron apropiarse varias personas a toro pasado. De esta forma los monárquicos de Satrústegui marcarían los inicios de la Transición en el llamado “Contubernio de Múnich”. Personas como Luis María Ansón consideran que según que ministros y personalidades del régimen fueron trabajando poco a poco y sin descanso para llegar a este proceso… Pero esto no se ajusta a la realidad por mucho que la voluntad de algunas personalidades fuese sincera y encomiable, ya que no había una hoja de ruta demasiado clara. En definitiva la incertidumbre y el miedo pesaron más que la previsión, con los efectos positivos y negativos que esto tiene. Otro enfoque sobre este tema sería un derivado del anterior pero reduciendo todavía más los actores que participan en este proceso. Para algunos, aunque esta línea es quizá la más superada de todas, hay que personalizarlo todo en la figura del Rey,
16 sobrevivido con una mínima organización y seguía combatiendo a la dictadura dentro del Estado. De modo que el PCE empezó a hacer todo lo que estuvo en su mano para participar en el proceso de consolidación de estas Comisiones Obreras hasta tal punto que su organización sindical, OSO, acabó por perder su función a favor de estas. Pero 1962 también movilizó a militantes de las viejas centrales sindicales como la UGT que se cansaron de la relativa inactividad de la AS, una alianza entre UGT, CNT y STV fundada en los años 6015. En este mismo año también se creó USO con una vocación cristiano-progresista que apoyó de forma activa el movimiento huelguístico de este año. Pero no sería el único movimiento con vocación cristiana que intervendría también, porque las organizaciones católicas obreras surgidas de la matriz de Acción Católica, y con una fuerte impronta de apostolado obrero también tuvieron un papel muy importante, las más importantes de estas tienen nombre propia las HOAC y las JOC. Estas agrupaciones católicas obreras venían desarrollando una actividad favorable al movimiento obrero desde la década de los 50. Su actividad cada vez fue más contestataria y deslegitimadora del régimen sobre todo a la vista de sus “fracasos económicos”, que era como llamaban a que el crecimiento no llevara pareja la justicia social. En todas estas huelgas participaron de manera activa miembros de estas organizaciones, pero no se quedaron ahí. Esta vez mostraron su apoyo a los huelguistas e intentaron hacer proselitismo de ello mandando un manifiesto de solidaridad. Esta vinculación tan clara les empezó a costar la enemistad de una parte importante del régimen y medidas de castigo y represión16. Finalmente 1962 fue un punto donde las “viejas” maneras de lucha fueron encuadradas en una manera novedosa de entender el movimiento obrero, su lucha y su organización. Se veía el fin la estrategia basada en la clandestinidad y en grupos herméticos de organizaciones políticas y sindicales actuando como vanguardias del movimiento obrero. La clandestinidad no era una característica ni lo iba a ser de las CC.OO., aunque como se podrá ver más tarde se tuvo que recurrir a ella en ocasiones, ni cuando se encontraba en una suerte de “limbo legal”, como cuando se decidió que era una organización peligrosa para el Estado vinculada directamente con el PCE. 15 Sandoval, Simón, España después de Franco… pag. 36 16 Díaz-Salazar, R., El factor católico en la política española, PPC, Madrid, 2002, pp. 103-106.
17 Si el contrincante era el Gobierno y la OSE, hay que decir que esta vez tuvieron que dar su brazo a torcer de una manera significativa. El movimiento huelguístico consiguió llevar por segunda vez en un año al ministro Solís a negociar a Asturias. La primera visita había sido un “teatro” para intentar calmar los ánimos, pero la segunda tuvo que ir con ánimos de hablar realmente en serio. Para eso solo podía valer un interlocutor que los trabajadores consideraran legítimo de manera que se tradujo en un diálogo con representantes al margen de la OSE. Esto supuso liberación de detenidos y permiso para realizar asambleas masivas que pudieran llevar sus reivindicaciones al ministro de trabajo. El volumen de la victoria aumenta si recordamos que no solo estas asambleas iban en contra de la misma esencia del régimen, si no que este las había permitido en pleno Estado de Excepción cuando precisamente se supone que el ambiente es más opresivo. El Gobierno al final se comprometió a liberar a los presos y a ejecutar medidas salariales como una subvención de 75 pesetas por tonelada de hulla que redundaría en beneficio de los sueldos de los trabajadores17, aumentando así de manera efectiva sus salarios aunque fuera por debajo de lo que se exigía. Pero el régimen no podía permitirse reconocer que unas protestas obreras le habían obligado a negociar y por lo tanto claudicar. De manera que en su concepción de que tenía igual valor lo acontecido que la forma en que se presentaba, se apresuró a describir estos hechos como dádivas entregadas casi como premio por acabar con la conflictividad y volver a la producción. No obstante el Gobierno y la OSE no eran ajenos a la realidad y se apresuraron a hacer una reflexión sobre lo que había ocurrido en la primavera-verano de 1962. En este análisis aunque seguía habiendo ideas como la influencia extranjera, los emigrantes que volvían de vacaciones y exageraban su nivel de vida en otros países, influencia del PCE… estas eran calificadas de simplistas. Se sostenía pues que el Gobierno debía controlar que los precios no se dispararan, a la vez que debía prohibir la subida de salarios que no estuviera relacionada con el aumento de la productividad18. Las huelgas debían ser reprimidas, y las empresas que pactaran subidas de sueldo por 17 Domènech, X., Clase obrera, antifranquismo… 18 Ysàs, P., Disidencia y subversión… pp. 77-79.
18 encima de los topes oficiales cerradas (aunque en la práctica muchas empresas se saltaron muchas veces estos topes). En 1963 estallaron otra vez conflictos laborales y se llevaron a cabo huelgas sobre todo para conseguir que volvieran los deportados. Este objetivo se consiguió pero no que fueran readmitidos en sus puestos de trabajo lo que mantuvo vivo el ambiente enrarecido en el mundo laboral. Aunque los conflictos remitían con respecto al año anterior, su cantidad era considerable en las zonas más industrializadas del país (Asturias, Madrid, Barcelona y Baix Llobregat, Bizkaia y Gipuzkoa). Añadido a esto la los informes policiales informaban del descontento de los trabajadores en general, alertaban de una protesta y oleada de conflictos latente debida sobre todo a que la clase trabajadora no se sentía participe del progreso económico que experimentaba el país. Finalmente el Decreto 55 del Gobierno que fijaba el salario mínimo en 60 pesetas no ayudaba a mejorar esta situación19. A pesar de que el gobierno instaura un aumento general de salarios por decreto20 las huelgas vuelven a germinar, como hemos dicho, en las cuencas mineras de Asturias, León y Euskadi con reivindicaciones que van desde la solidaridad con detenidos y represaliados, mejoras salariales y de condiciones de trabajo que son la mayoría y por último pero no menos importante abordando el problema de la organización sindical. De hecho estas cuestiones irían cobrando cada vez más importancia y, lo que era más peligroso para el régimen, quedando intrínsecamente unidas con las primeras, que eran combatidas pero más toleradas que las netamente políticas. Además de estos conflictos no hay que olvidar que la dinámica de emigración del campo a la ciudad sigue. El sector primario cada vez emplea a menos gente que acaba en el secundario, tanto la industria como la construcción, lo que origina hacinamiento, malas condiciones de vida. Todo ello añadido a lo que se ha dicho antes sobre como percibían los trabajadores su participación y sus ganancias del progreso económico del país creaba un caldo de cultivo para que por todas partes las organizaciones obreras extendieran su influencia. No sólo es que CC.OO. estuviera a las puertas de consolidarse definitivamente por diversos territorios, también STV, la todavía existente 19 Molinero, C. e Ysàs, P., Productores disciplinados… 20 Sandoval, S., España después de Franco… pag. 41
19 OSO, HOAC y JOC, etc. iban trabajando en un movimiento obrero que nunca volvería a la languidez de antes. Estas últimas no tardarían en sufrir el castigo del régimen aunque fueran las únicas legales. Su protección debido al Concordato de 1953 y el paraguas protector que ofrecía la Iglesia les había servido para poco a poco acercarse cada vez más al movimiento obrero y sus reivindicaciones. No sólo estaban implicadas en los principales conflictos, sino que escribían sobre ellos e intentaban informar de la manera más neutral posible acerca de los mismos (Hojas informativas de los conflictos laborales). Su labor se extendía también a la conservación y enseñanza sobre el movimiento obrero, con cursillos, actuaciones como la del 1º de Mayo… en iglesias o locales eclesiales y a veces hasta en teatros. En estas celebraciones siempre había charlas, lecciones y cursos donde se aprendía y enseñaba la Historia del Movimiento Obrero21. Como hemos dicho a partir de 1962 los conflictos laborales, las horas perdidas, las huelgas y demás acciones obreras encaminadas a luchar por su mejora económica, social, política etc. no pararán. Y en 1964 nacerán las primeras Comisiones Obreras que se irán extendiendo poco a poco por todos los territorios del país. Parece que las primeras surgirán en la rama del Metal en Madrid, con un gran apoyo del PCE, y las que surgen en Bizkaia y Gipuzkoa donde el apoyo o intervención comunista es menor. 2.2 Principios, características y consolidación de CC.OO. hasta 1966 Antes de acometer como siguieron los acontecimientos laborales hasta 1966 en todo el Estado, y ya que estamos en el umbral donde las Comisiones Obreras se constituyen de forma permanente se procederá a formular las principales características de esta nueva organización obrera. Estos principios o aspectos que se van a formular eran comunes a las CC.OO. de todo el territorio español, existiendo solo ligeros matices en territorios con una casuística muy definida como Gipuzkoa o Barcelona y sus aledaños. Las Comisiones Obreras aún cuando no tuvieron un ideario ni unos principios completamente definidos sí que pueden ser descritas con bastante precisión en base a documentos propios en los que se exponían las líneas generales de definición. Ante el conflicto de carácter excluyente que planteaba apostar decididamente por una definición 21 Díaz-Salazar, R., El factor católico… pp. 100-101.
20 ideológica, filosófica o similar22 concreta se describieron a sí mismas como un movimiento socio-político independiente de partidos y sindicatos. En él cabían personas de distintas sensibilidades como socialistas, comunistas, anarquistas, cristianos, o simplemente independientes que querían mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Todo este crisol, de hecho, convivió dentro del seno de CC.OO. que por supuesto no estuvo exenta de contradicciones, ni libre de que en ocasiones unas influencias pesaran más que otras23. Eran independientes pues, de cualquier partido o sindicato, y la única vinculación que compartían era con la clase obrera puesto que eran un instrumento de la clase obrera para luchar por la clase obrera. Las luchas por las mejoras económicas los trabajadores eran las de mayor número, no obstante no hay que confundir con que fueran más importantes con las pocas pero contundentes reivindicaciones pertenecientes al plano socio-político que también eran parte fundamental de este movimiento. Tanto su estructura era radicalmente democrática llevada a su extrema que eran las asambleas por talleres o fábricas, que se integrarían en asambleas de empresa, de ramo, de zona y de región antes de constituir el escalafón más alto que sería la Asamblea General de Comisiones Obreras. Sus aspiraciones por tanto también eran democráticas en el sentido de reclamar la libertad sindical, el derecho de huelga y en definitiva un sistema democrático para el país. Pero aún cuando las influencias recibidas podía apostar por una República, en este asunto CC.OO. nunca expresó si abogaba por esta o por una Monarquía parlamentaria ya que también había personas de esta preferencia en su seno. En base a la estructura organizativa mencionada anteriormente las CC.OO. también se declaran autónomas, esto es, un órgano compuesto por unos cuantos individuos no toma decisiones vinculantes a las Comisiones Obreras de todos los territorios. Aún es más, ninguna decisión importante en este movimiento iría de arriba abajo, sino al revés, por el sistema, como hemos dicho antes, asambleario que es uno, sino el más, de los tipos de democracia más radical y participativa que hay. Por lo tanto igual que no todas las Comisiones Obreras se crearon o estabilizaron en el mismo momento, cada uno hubo de 22 Ariza, J., CC.OO.... Documento Anexo “¿Qué son Comisiones?”, pp. 40-42. 23 Sánchez Mosquera, M., Del miedo genético a la protesta…
21 evaluar el medio en el que se movía, sus posibilidades y como debía actuar a favor de la clase trabajadora24. Esta autonomía propia del movimiento socio-político de CC.OO. se puede ver en la práctica de forma manifiesta en que unos territorios u otros percibían más influencia de distintas organizaciones, o tenían más fuerza distintas facciones, etc. Por ejemplo en las CC.OO. de Madrid el PCE siempre gozó de una fuerza considerable dentro de las asambleas, pero en Barcelona y sobre todo la zona del Baix Llobregat el PSUC tenía fuerza en unos ramos pero en otros dominaban otras corrientes25. Hay que matizar un caso en concreto que sería el de las provincias vascas, en especial de Gipuzkoa, que también contaron siempre con elementos propios de la peculiaridad del ambiente de Euskadi de la época. De hecho en un documento la COPG llega a declarar unos principios que en fondo y forma son prácticamente idénticos a los de todas las Comisiones Obreras, pero en los cuales aparece claramente que se sienten pertenecientes al Pueblo Vasco. Así pues todas las luchas por y para la clase trabajadora tienen como primer marco Euskadi y la lucha por la emancipación de su clase obrera. Sin embargo mantienen la misma estructura democrática y sin ánimo de uniformidad en las ideologías políticas, así como se muestran decididas a una “colaboración internacionalista entre los trabajadores de todos los pueblos de la península”26. También se puede ver para Bizkaia en otro documento donde las CC.OO. de esta provincia hacen una declaración tanto de principios como de objetivos. De forma menos vehemente que sus compañeros de Gipuzkoa también aluden a la especificidad vasca, si bien desde el respeto al resto de los territorios que integran el Estado español y sin enajenarse de una manera tan clara de éste al calificar como internacionalista su colaboración con las Comisiones de otros territorios27. En Bizkaia en concreto los movimientos cristianos y STV impulsaron de manera decidida el proyecto de CC.OO. lo cual les proporcionó una influencia notable después. Muy pronto se advirtió que era muy conveniente, hasta el punto de ser casi necesario expandir las Comisiones Obreras hacia dos direcciones más. Una era hacia los jóvenes 24 Ariza, J., CC.OO.... Documento Anexo “¿Qué son Comisiones?”, pp. 40-42 25 Domènech, X., Clase obrera, antifranquismo… 26 Ariza, J. CC.OO…., Documento anexo “Declaración de principios de las CC.OO. de Guipúzcoa” 1966- 67. 27 Ariza, J. CC.OO…., Documento anexo “Declaración de las CC.OO. de Vizcaya” pp. 129-134.
22 que se incorporaban al trabajo en el sector industrial, que no paraban de llega en cantidades considerables por el éxodo rural y la forma “prusiana” de llevarlo por parte del régimen28. Se irían constituyendo por ello las COJ impulsadas por las secciones juveniles de las fuerzas que apoyaban y se integraban en CC.OO. y por otras que eran exclusivamente enfocadas a la juventud. Aquí jóvenes aprenderían y lucharían desde temprana edad para llegar más fogueados y preparados para lo que les esperaba cundo fueran militantes de CC.OO. Otra ambición fue extender el movimiento hacia el medio rural, que se veía como un elemento importante y una victoria enorme si se conseguía movilizarlo. El resultado ya de esta expansión y estrategia fue complejo, en algunos puntos se implanto de forma más fácil y rápida, en otros más lenta y costosa, y en otros fue simplemente una intención o algo que, realmente, no llego a producir resultados hasta muy avanzado el momento. Antes de concluir la enumeración hay otra característica importante que sería adecuado señalar iría dirigida a la estrategia por la que CC.OO. apostó decididamente que fue una combinación de “entrismo”29 en la OSE y recurrir a la clandestinidad en las acciones lo mínimo imprescindible. El “entrismo” no consistiría en otra cosa que aprovechando la Ley de Convenios Colectivos de 1958 que abrió un mínimo espacio de negociación, lo que a su vez desembocó en elecciones sindicales. Estas elecciones ya fueron aprovechadas por algunos independientes comprometidos con la clase obrera para acceder a los puestos de Enlaces y Jurados de empresa y así intentar mejorar las condiciones de vida de sus compañeros. UGT y CNT preferían la abstención entendiendo que la participación otorgaba legitimidad al régimen, pero el PCE pronto cambiaría de postura y se uniría y alentaría también la estrategia de CC.OO. de entrar en la OSE para destruirla, cosa que se podía conseguir con el propio acto de intentar que se hicieran oír las demandas de los obreros. Por otro lado las Comisiones Obreras entendían sacando ellos mismos las conclusiones en algunos casos, y proporcionadas mediante análisis por otras fuerzas que las integraban que la clandestinidad no tenía futuro. Con la clandestinidad no se podía aspirar a llegar a todos los trabajadores, y el sueño de formar una vanguardia a la cual la 28 Setién, J., El movimiento obrero y el sindicalismo de clase… 29 Ariza, J., CC.OO....
23 clase obrera seguiría a ciegas se esfumaba. Siguiendo esta lógica las acciones debían ser abiertas en el mayor grado posible, aprovechando la tolerancia paternalista del régimen con el movimiento si las reivindicaciones eran meramente económicas. Esto granjeó serios problemas los primeros años de combate debido a la falta de medidas de seguridad que provocaban la detención en ocasiones de cargos importantes de forma constante30. Sin embargo con la experiencia estos errores fueron subsanándose e incluso se recurrió a la clandestinidad cuando hizo falta (especialmente en los Estados de Excepción de duración prolongada). A modo de conclusión las Comisiones Obreras en seguida fueron vistas por los trabajadores como la herramienta más útil para luchar por sus derechos que habían conocido31. Se abría a todo el mundo con su carácter unitario y su estructura democrática de base (aunque a veces se cumpliera solo en la teoría), combinaba métodos legales e ilegales como recursos puestos a la Magistratura de Trabajo y el empleo de la huelga, participaba en las elecciones sindicales a la vez que organizaba de manera ilegal/clandestino a grupos de obreros más combativos y combinó muy bien la petición de medidas económico-salariales con las exigencias políticas de democracia sindical y política, amnistía… Así pues el día 2 de septiembre de 1964 en los locales del Sindicato Provincial del Metal en Madrid 600 Enlaces y Jurados de Empresa se reunieron para elevar sus protestas y reivindicaciones. Las demoras en las mejoras salariales prometidas, la nula voluntad de negociar el Anteproyecto del Convenio, la negativa a ser las víctimas del Plan de Desarrollo como lo fueron del Plan de Estabilización, el derecho a la huelga y a la libertad sindical entre otras son las que originan la Comisión permanente en la rama del metal para luchar por estos objetivos firmado por representantes de empresas como Peinado por Pegaso, Culebras por Flabesa, Martí por Eclipse, Romero por Osram, Magaña por Femsa, Chafino por Standard y Camacho y Ariza por Perkins, apareciendo firmas también de CASA, Isodel, CAF, Marconi y Barreiros.32 Tomando como precedente las Comisiones Obreras que se disolvían una vez finalizada la lucha por una reivindicación concreta, en las zonas más industriales y conflictivas del 30 Ysàs, P., Disidencia y subversión… 31 Molinero, C. e Ysàs, P., Productores disciplinados… 32 Ariza, J. CC.OO., Avance-Mañana Editoriales, Barcelona, 1976. Documento anexo “Origen de la Comisión del Metal de Madrid” 2 de septiembre de 1964.
24 país (Euskadi menos Araba, Barcelona y su entorno, Madrid y el suyo y Asturias) se fueron constituyendo las CC.OO. permanentes por todo tipo de ramas. En el transcurso de unos pocos años alcanzarían otras regiones menos conflictivas e industrializadas, lo que no quiere decir que no tuvieran su peso. A la consolidación ayudó además de una conciencia de clase renovada y una nueva manera de luchar por las reivindicaciones, la firme apuesta de organizaciones políticas, en especial el PCE, y sindicales al apoyar, colaborar o integrarse en este movimiento. Aquí se incluiría a USO que en algunos momentos llegó a estar casi orgánicamente unida a CC.OO., HOAC y JOC… En concreto a la altura de 1964 y ante la cada vez mayor audacia que mostraban estas últimas agrupaciones en sostener, ayudar y colaborar con el movimiento obrero, los informes ya empezaban a situarlas en el punto de mira como verdaderos enemigos del régimen. Se empezaron a lanzar ataques desde periódicos como “Pueblo”, se hicieron informes para saber realmente el peligro que suponían estas agrupaciones, etc. A la vez se multiplicó la represión contra los militantes de dichas organizaciones cuando participaban en los conflictos laborales. Cada vez estaba más claro para el régimen que la HOAC y la JOC eran un peligro equiparable al PCE con el que colaboraron ocasionalmente. El golpe definitivo asestado por el régimen sería la llamada “crisis de Acción Católica” de 1966. A instancias de las autoridades franquistas la jerarquía eclesiástica revisó las actuaciones de estas agrupaciones e impuso mecanismos de control más estrechos para controlarlas. Este golpe asestado a las agrupaciones obreras católicas llevó a la práctica desarticulación de estas aunque no a su desaparición. Su activismo frenético fue frenado, y la importancia de estas asociaciones de desviaría a su aportación a la creación de un nuevo sindicalismo de clase, sobre todo el de CC.OO.33 Volviendo a la línea argumental 1964 también fue un año plagado de conflictos, de los cuales la inmensa mayoría no se gestionaron a través de la burocracia verticalista (únicamente el 5% aproximadamente)34. En Asturias, Barcelona en menor medida, pero sobre todo en Gipuzkoa las luchas volvieron con fuerza debido al sempiterno problema de la carestía de la vida que condenaba a los trabajadores a una pobreza casi perpetua, y también según informes policiales a que ese año a pesar de haber multiplicado la 33 Díaz-Salazar, R. El factor católico…, pp. 105-106. 34 Sandoval, S., España después de Franco… pag. 44.
25 represión las asociaciones políticas (STV para las provincias vascas en especial) habían hecho lo propio con su actividad subversiva y eran responsables de muchos de los conflictos. Aunque no fue el norte el único lugar donde hubo huelgas, ya que en este año en Riotinto, Cádiz y Huelva también se llevaron a cabo acciones reivindicativas de este tipo. Las autoridades informan de otra grave cuestión que no hace más que originar conflictividad laboral. Esta es la absoluta inutilidad de los Convenios Colectivos35, que no recogen las mínimas condiciones que se podrían esperar ante el aumento de los precios, en especial, de los productos más básicos. Los cauces para la “comunicación” entre obreros y patronos en esa superación de la lucha de clases que el régimen pretendía son inútiles, y así se constata cuando empresarios rompen las normas de obligado cumplimiento (NOC) impuestas por el Estado y negocian con comisiones al margen de la OSE y rompen el tope de aumento de salario en numerosas ocasiones. En este año aunque el régimen todavía no quería ver o no era consciente del peligro que unas Comisiones Obreras consolidadas representaban, si empieza a abandonar esa postura paternalista que ejercía cuando las reivindicaciones eran económico-salariales. Y es que estas medidas siguen siendo reclamadas, pero poco a poco todo conflicto se va politizando debido a las demandas de libertad sindical, de derecho de huelga… Pero en ocasiones ni siquiera hace falta que estas demandas sean enunciadas en un primer lugar, si no que se llega a ellas de manera seguida a las exclusivamente económicas. Esto ocurre a que el diálogo entre todos los elementos productores de la sociedad en armonía que pretendía el régimen es una falacia. Las quejas no se pueden canalizar por las vías legales de modo que hay que acudir a otros métodos que el régimen reprime, con lo cual se empieza a ver a éste como problema y esto lleva a una exigencia de democracia, libertades…36 En este año comienza de manera clara la tónica que se irá potenciando en los años posteriores de encausar a gente perteneciente a CC.OO. y juzgarlas por pertenencia a “asociación ilícita”37. Esta tendencia no hará más que aumentar sobre todo a partir de 1966 cuando se combatirá sin cuartel al movimiento socio-político de la clase trabajadora y se le tendrá como uno de los principales enemigos del sistema. Esta podría 35 Molinero, C. e Ysàs, P. Productores disciplinados… 36 Sánchez Mosquera, M., Del miedo genético a la protesta… 37 Sandoval, S., España después de Franco…
32 resultados en las elecciones sindicales también se verían condicionados por este factor que limita y concreta el éxito de CC.OO. en las elecciones del año 1966. El éxito en mayor o menor grado dependió en como estuviera agrupado el tejido productivo (entre otras cosas), y de si esa agrupación necesitaba o no más candidatos o dirigentes empresa realmente militantes en CC.OO. Por lo tanto territorios donde la gran empresa o factoría fuera lo predominante, a ser posible estuviera concentrada tanto en una sola zona puntual como si era algo tradicional en el territorio las Comisiones Obreras lo tuvieron más fácil a la hora de hacer proselitismo, realizar su activismo sindical y conseguir ser elegidos para ocupar los puestos en la OSE. Por el contrario resultaría más difícil obtener resultados efectivos en las zonas donde hubiera grandes zonas de tejido industrial basado en pequeñas empresas y talleres, que siempre son menos accesibles al proselitismo de los agentes sindicales, más indefensos ante medidas patronales e institucionales y demasiado numerosos para tener en todos ellos representación efectiva. Así pues la pequeña empresa sería el bache para las CC.OO., mientras que sus resultados en las grandes empresas y factorías (y los sectores que suelen estar estructurados así) fueron históricos, aunque de hecho la OSE y el régimen siguieran conservando la gran parte del poder en el ámbito laboral, estos van empeorando según desciende el tamaño de la empresa señalando así las tareas pendientes o las limitaciones que el nuevo sindicalismo traía consigo49. No obstante, el régimen observó con preocupación como la infiltración de elementos de oposición a la OSE podía conseguirse a un escala alarmante con algo de organización. Además las protestas soportadas antes con actitud paternalistas por ser solo salariales se habían transformado de forma natural en protestas políticas. El régimen, para solucionar las protestas “meramente” económicas tenía que atacar algunos de los fundamentos que lo sostenía, lo cual hacía prever contradicciones y fricciones ascendentes. Las protestas políticas o politizados eran algo intolerable para el sistema franquista y, por ello, optaron por el único camino posible, recrudecer la represión. Tras las elecciones de 1966 termina pues la tolerancia de tiempos anteriores, el enemigo ya es demasiado grande (o así se le ve) como para dejarle respirar y crecer todavía más. En 1967 el movimiento estudiantil aumenta de manera notable sus acciones contra el 49 Fishman M., R., Organización obrera…
33 régimen, que ve como también va perdiendo influencia en sectores como funcionarios, técnicos, profesiones liberal y pequeños sectores de la burguesía empresarial. 1967 también el año de la 1ª Reunión General de las CC.OO. de todo el Estado y de la firma de un Anteproyecto de Ley Sindical, que miles de trabajadores conocían y habían debatido, por 500 dirigentes sindicales. Este documento plasma perfectamente el ideario y el argumentario del Comunicado Final de la Asamblea Nacional de Comisiones Obreras. En él se habla la línea general de actuación, el programa de reivindicaciones innegociables, la actitud de las CC.OO. ante la Ley Sindical (relacionada con el Anteproyecto), y la lucha contra represión y la coordinación a escala nacional para continuar la lucha50. Este documento no sólo muestra el rechazo y las reivindicaciones trabajadoras del momento. En realidad acaba siendo como una declaración de principios puesto que en la primera parte legitima y promulga los principios e intereses que mueven a CC.OO. Además las exigencias innegociables también aparecen detalladas y por ellas se puede también seguir viendo como la politización ya es clara. Desde el Derecho de Huelga y la Libertad Sindical, la Reforma Agraria y el Sueldo Mínimo, Enseñanza y Sanidad, etc. se observa que el régimen no podía cumplir la mayoría de estas porque sería su fin. Por último llama a las CC.OO. a seguir trabajando en su expansión y esforzarse al máximo para crear más Asambleas, con el objetivo a un horizonte en cual fueran los trabajadores los únicos que decidieron sobre ellos mismos y alcanzaran la emancipación. Aparecen referencias los derechos de la mujer y de los jóvenes que se generalizarán con el paso del tiempo tanto en los documentos como en la calle. Además se habla de potenciar con todas las fuerzas posibles las Comisiones Obreras Campesinas y de animar a cualquier organización obrera que lo desee a participar este movimiento unitario y democrático51. Ante un ideario claro, una movilización creciente, medios para que todavía aumentara más, y que esta luchara por conceptos que atacaban el ADN del régimen franquista, este pasó a la ofensiva. La represión laboral aumentó, tanto a nivel patronal como oficial, y ya conocería disminución alguna, más bien al contrario se incrementará durante unos 50 Ariza, J., CC.OO… Documento anexo “Comunicado final de la Asamblea Nacional de Comisiones Obreras”, pp. 115-122 51 Íbidem.
34 años. El TOP vería multiplicados los procesos, detenciones, despidos de dirigentes sindicales, palizas… todo ello además sancionado legalmente en 1968 cuando las CC.OO. fueron declaradas ilegales por considerarlas un tentáculo del eterno enemigo, el PCE, lo que barrió cualquier aplicación más suave de la ley de tiempos anteriores. La escalada de represión fue tan feroz que cada vez se recurriría de forma más continuada a la medida extrema por excelencia, el Estado de Excepción.
35 4. La composición y los dirigentes de CC.OO.: características sociales En este pequeño capítulo del libro se hablará de las características sociales que tienen tanto los dirigentes de CC.OO. como los miembros de base, así como de sus diferencias con otros sindicatos. Esto permitirá llegar a conocer de manera algo más profunda las motivaciones, obligaciones y circunstancias que llevaban a los trabajadores a implicarse, de una u otra manera, en la lucha de sus intereses dentro de las fuerzas sindicales de oposición o, simplemente, acudiendo a su llamamiento. Y en estas características y circunstancias entra todo, desde la edad, pasando por la educación y la religión (el grado de creencia de cada uno), lo que se percibe como más radical o más moderado etc. porque al final la composición de una fuerza sindical estará entre los objetos de estudio esenciales para entender su comportamiento. Contamos para ello con varios documentos y escritos por protagonistas de la época y miembros tanto de cargos importantes en CC.OO. como de miembros más de base, que se puede adelantar que sus perfiles son bastante parecidos. Además contamos también con la obra de Robert M. Fishman que con la ayuda del CIS publicó una obra de acercamiento al la organización del movimiento obrero y la vuelta de la democracia desde la sociología publicada en 1990 en inglés y en 1996 en castellano. Aunque las muestras son únicamente de Madrid y Barcelona, son entornos de los que se pueden extraer algunos datos que es posible generalizar, aunque habrá las normales peculiaridades y diferencias con otros territorios de la geografía española. La edad es un factor muy importante a tener en cuenta, y no sólo por el factor experiencia a nivel de trabajo, de organización a nivel de clase y métodos y actuaciones de lucha. Añadido a esto la edad y la cuestión generacional revela diferentes formas de interactuar e imbricarse en los cambios macropolíticos del momento, resaltar la importancia de unas casuísticas sobre otras así como la manera de enfrentarse a ellas. A este respecto CC.OO. se caracterizó por contar con un nutrido número de jóvenes (menores de 30 años) que llegaron a representar un poco más de la cuarta parte de la organización (26,3% aprox.)52 Parece que Comisiones Obreras tenía más habilidad para atraer a los jóvenes con la posibilidad de desempeñar cargos como militantes y dirigentes al ser un movimiento nuevo y surgido dentro de la España franquista sin tantos líderes históricos o veteranos como otros movimientos o centrales sindicales. 52 Fishman M., R., Organización obrera… pp. 80-81
36 Hay que tener en cuenta también la motivación que provocó que CC.OO. fuera el sindicato durante el franquismo, de la misma forma que el PCE fue el partido. Sus tácticas, organización y declaraciones fueron la norma a seguir por gran parte de la clase trabajadora, y una especie de faro para los jóvenes que llegaban al mundo del trabajo y estaban dispuestos a aceptar los riesgos y los posiblemente altos costes del liderazgo sindical. Aún a riesgo de la represión un gran porcentaje de jóvenes y aún más de edades intermedias como podemos ver en varios testimonios de protagonistas53 de la época indican un alto grado de compromiso con la lucha obrera, que encajaba además perfectamente con la independencia política de CC.OO. lo que no ocurría en otros sindicatos. Aunque después se hablará brevemente de la problemática de género en esta época, también se debe seguir con este sucinto análisis diciendo que, como no podía ser de otra manera, la composición de CC.OO. y de la mayoría de fuerzas sindicales era abrumadoramente masculina. Menos de una décima parte (alrededor del 7,7%) de los militantes eran mujeres, y Comisiones Obreras fue la única fuerza sindical en la que lograron representar a algo más del 10% de los dirigentes. La mujer todavía era tratada como ciudadano de segunda en el franquismo, aunque poco a poco iba presionando por liberarse de un sistema ultra machista que la confinaba. Quizá por la revolución que esto representaba en la sociedad española se sentían más cómodas en el sindicalismo de nuevo cuño de CC.OO. que en otros con afiliaciones a partidos conocidos desde hace tiempo54. Dentro de CC.OO. esta importancia sensiblemente superior a otros movimientos que tienen los jóvenes y las mujeres ocasiona a su vez otras características propias de este movimiento sindical. Por ello de manera lógica las Comisiones Obreras son las que tienen mayor número de solteros en sus organizaciones, como consecuencia de la participación de más jóvenes y mujeres, y también como cambio de los tiempos que vieron un retraso en la edad a la que se contraía matrimonio. No obstante la mitad de los jóvenes están casados, y en grupo de edad inmediatamente posterior lo solteros representarían el 30%. 53 Ariza, J., CC.OO., Setién, J., El movimiento obrero y el sindicalismo de clase… 54 Fishman M., R., Organización obrera… pp. 82-84
37 Se debe evaluar en su justa importancia a este nuevo grupo que tiene más tiempo y energía y por ello jugará un papel importante en la política interna del sindicato. Perola mayoría sigue siendo de los casados de forma contundente alrededor de los cuales podemos ver también distintas problemáticas o comportamientos internos. Nos referimos a las referencias que hacen participantes en este proceso que hablan de cómo no era lo mismo no tener a nadie a tu cargo, que tenerlo. Esto a veces derivaba en cambiar estrategias, fricciones en asambleas o diversidad de actitudes con respecto a los riesgos que se podían correr55. En la época de la que se habla en este trabajo la procedencia laboral de militantes y dirigentes en CC.OO. suele ser la misma. Se sigue el patrón de que la mayoría viene del empleo manual como corresponde al crecimiento de la población empleada en el sector secundario, de los servicios y la agricultura los porcentajes son bastante más pequeños en Comisiones Obreras. Pero esto no representa una peculiaridad ya que en la mayoría de los sindicatos las proporciones son muy parecidas, ya que obedecen a condiciones generales a nivel estatal y macroeconómico. Donde sí hay diferencia es en los dirigentes, en donde CC.OO. ostenta aproximadamente un 60% de dirigentes que vienen del trabajo manual desde nula cualificación hasta alta cualificación, siendo la organización sindical donde el porcentaje es más alto. Hay que decir que esta diferencia acerca del número de dirigentes que vienen directamente del mundo del trabajo manual no genera tensiones demasiado grandes con otras centrales o movimientos sindicales, toda vez que el enemigo (la OSE y la dictadura en general) es demasiado grande y común para generar rencillas por esto. De hecho, en un contexto de lucha contra las condiciones laborales “de miseria” que imponía el sistema, y la conquista de las libertades formales, sindicales y políticas por objetivo, los comportamientos no se diferenciaban mucho en según que centrales sindicales (por ejemplo la socialista UGT)56. Pero aunque las posturas de unos y otras coincidan en una zona común que en el momento de la dictadura era muy amplia, el porcentaje de gente cuya procedencia es directamente del mundo industrial o manual si tiene consecuencias directas. Y las tiene porque la facilidad para introducirse en el mundo del trabajo “a pie de fábrica” depende 55 Manuel Gil, Zamora. 56 Fishman M., R., Organización obrera… pp. 89-91
38 o e más accesible si un gran porcentaje de tus miembros vienen de ese mundo. Esto haría de CC.OO. el núcleo más importante de protesta que no monopolizaba la lucha obrera pero sin el cual no era posible emprenderla a nivel general. Además también ayudaría a las Comisiones Obreras el ser un movimiento creado “ex novo” con unas características muy atractivas para según que posiciones. Este movimiento puramente de la clase obrera, basado en la democracia radical como modo de organización interna y su apuesta decidida por la emancipación de la clase obrera de su lugar en la durísima jerarquía laboral que el régimen representaba sería un reclamo más atractivo para los trabajadores de base que otras fuerzas más reformistas, moderadas o ya conocidas. Otro rasgo a destacar y que se percibe antiguos trabajadores que fueron luego dirigentes sindicales y/o activistas políticos es su manera de introducirse en la lucha en la oposición. La conciencia de clase se forjaba en la mente de muchos con las dificultadas que experimentaban cada día, problemas normales y corrientes que generaban quejas, y poco a poco ser consciente de que se merecían ciertos derechos y había que luchar por ellos. El trabajo diario en la fábrica era muy importante para muchos y alrededor del cual giraba su ideología, de hecho no dejaba de ser lo que les daba a ellos su identidad de clase, el trabajo era el trabajo57. La procedencia educacional también ha sido estudiada y resulta bastante similar en todas las organizaciones sindicales del momento. El reparto da un mínimo de personas casi iletradas, una educación básica para una mayoría, y desde ahí un nivel de educación superior para una minoría que se reducía más en cuanto a titulación superior. Como hemos dicho el reparto era bastante similar aunque en CC.OO. había más dirigentes y miembros de formación profesional o con educación superior que en otras organizaciones donde podía haber más titulaciones superiores como UGT, pero tampoco con grandes diferencias58. Es más estas diferencias no han demostrado ser importantes para averiguar si una composición con más abundancia de un grupo tenía más o menos éxito, o planteaba las cosas desde un punto de vista muy diferenciado. La efectividad de un grupo o del sindicato a cualquier nivel no puede ser medida con este factor, que si podría explicarse 57 Manuel Gil 58 Fishman M., R., Organización obrera… pp. 95-97.
39 mejor con una vida de aprendizaje de muchos años en la fábrica o empresa, y la vivencia de la lucha, acciones o manifestaciones. La religión también sigue siendo un punto muy interesante a la hora de estudiar las características de los militantes y dirigentes de CC.OO. Además España y la Iglesia católica tienen un larga historia, donde esta última ha tenido en la primera a una de sus mayores aliadas. La Iglesia pues en España todavía tenía mucho poder y la Educación era su tarea, de modo que la religión también es un elemento de los trabajadores y su experiencia. En CC.OO. se encontraba el mayor número de ateos e indiferentes ante cualquier religión (alrededor de un 65% entre los dos grupos). En otros sindicatos de gran tamaño los ateos eran mucho menores (como en UGT que eran el 11%), y otros presentaban cifras algo más altas pero aún así inferiores. Una razón quizá sea que Comisiones Obreras están influenciadas por individuos de toda clase, pero el PCE tenía una influencia notable en algunos territorios y presente en todos como uno de los grandes promotores del proyecto de CC.OO. Otros movimientos de ideologías de izquierda también gozaban de influencia, y para muchos de ellos, aunque para otros no el ser ateo o más indiferente a la religión era caso una cuestión identitaria. Ello explicaría que en CC.OO. haya un porcentaje más alto de ateos e indiferentes aunque como movimiento no se excluyera a nadie y, de hecho, se trabajara con agrupaciones obreras católicas (HOAC, JOC) que se preocupaban por la clase trabajadora. Lo que sí que parece totalmente común en cualquier organización que luchara por las condiciones de vida de los trabajadores, es que la situación creaba los líderes y los militantes que hacían falta para solucionarla59. De manera bastante común en todas partes fue vivir de manera cotidiana las condiciones laborales, las experiencias de luchas pasadas o presentes, el avance de los tiempos… Esos pudieron ser los factores que de manera gradual crearon una situación propicia para que las organizaciones sindicales pudieran volver a ganar músculo y obtener un poder que hacía años que no se veía, entre ellas y en lugar especial CC.OO. 59 Fishman M., R., Organización obrera… pp. 97-99
40 5. Las mujeres y el movimiento obrero en la España franquista Es de sobra conocido que el franquismo no reservó para las mujeres otro lugar que el de la subordinación al marido o a la autoridad masculina que correspondiera. Además de una sociedad machista que tardaría décadas en liberalizarse en cuanto a cuestiones de género, sexuales… la mujer española debía cargar con una exacerbación de esa moral opresiva y una represión adicional en el franquismo. Para asegurarse de ello no solo ejerció una represión física igual de cruel con las mujeres que habían luchado por la democracia, sino que con la connivencia de la Iglesia, la Sección Femenina de Falange, etc. se aseguró de identificar a la mujer como complementaria al hombre ocupando un lugar de ciudadano de segunda. A las mujeres se las educaba desde el principio para ser madres y esposas, se las subyugaba al marido obligando a tener un permiso o una autorización firmada por el mismo para abrir una cuenta bancaria o trabajar según la Ley de Contratos de Trabajo de 1944. Además diversas actividades que en todavía en aquellos tiempos estaban muy relacionadas con la mujer como las labores del hogar, el trabajo a domicilio eran consideradas no-trabajo, por lo tanto ni remuneradas ni reguladas. Por supuesto existía una gran economía sumergida en el sector femenino de la población lo cual siempre alteraría el porcentaje de mujeres que trabajaron en esta época. Todo ello se encaminó a seguir manteniendo a la mujer en el lugar que le correspondía, según la ideología de los vencedores. Excedencias forzosas del trabajo en algunos sectores laborales por embarazo, discriminación salarial, etc. era el pan de cada día en la vida laboral de la mujer. En 1961, aunque aplicada a la esfera laboral como Decreto en el 1962, se promulga la Ley de Derechos Políticos, Profesionales y Laborales de la Mujer. Esta ley equiparaba en derechos laborales y remuneración por el mismo trabajo al hombre y a la mujer lo que, evidentemente, en muchos casos no ocurriría jamás pero aún así que surja esta ley ya es un paso importante. No obstante el por qué de estos cambios o a que responden es algo interesante de cuestionar y con varias respuestas posibles60. 60 Babiano, J., “Mujeres, trabajo y militancia laboral bajo el franquismo (materiales para un análisis histórico”, Babiano, J. (Ed.), Del hogar a la huelga. Trabajo, género y movimiento obrero durante el franquismo, Editorial Catarata, Madrid, 2007.
41 La primera tendría como actriz a la situación económica de España que necesitaría más mano de obra debido al despegue económico. La segunda consistiría en un “lavado de cara” del régimen para proyectar una imagen más amable en exterior donde ahora ya había posibilidad de hacer muchos y buenos negocios. Y por último sería contemplar que la Sección Femenina intentara captar más militantes abriéndoles un nuevo mundo de posibilidades laborales ante el declive que sufría Falange con respecto a sectores católicos del régimen. Pero aunque el crecimiento del PIB español era espectacular el nivel de empleo no subía a la misma velocidad sino que lo hacía muy por debajo. Realmente el régimen a pesar de legislar algo en este sentido nunca tuvo intención de que las mujeres se implicaran realmente en el proceso productivo, ni Falange presionó para ello. De modo que todo resultó una operación de imagen liberalizadora del régimen que sin embargo, y como todas, fue parcial o puro teatro. La razón de esta afirmación es que el franquismo no sólo no incentivó, sino que desincentivó la presencia de la mujer en el mundo laboral, aunque pareciera que a veces legislaba a su favor. Los ataques eran desde múltiples frentes, desde el legislativo primero, ya que aún teniendo en cuenta la legislación que acabamos de comentar, en el Fuero del Trabajo se ponía como objetivo liberar a las mujeres del trabajo fuera de casa. Además los recién casados en posesión de un puesto de trabajo perdían el plus familiar, que si recibían si el único que trabajaba era el marido. También se las motivaba a abandonar el proceso productivo privándolas de cualquier ascenso o de medrar en su carrera laboral, lo que ya era difícil ya que los sectores donde tradicionalmente había un número de mujeres alto (como el textil) no prometían tampoco grandes ascensos. Estos sectores eran sobre todo el textil a nivel de manufactura donde trabajaron siempre más de la mitad de las 700.000/800.000 mujeres que trabajaban en el sector secundario, y en el sector servicios donde en un primer momento a mediados de los 60 predominó el servicio doméstico (casi 600.000) sobre el comercio propio (460.000). Pero esta tendencia se fue invirtiendo conforme pasaban los 60 y a mitad de la década de los 70 ya se había dado la vuelta61 (y de sobra), y se estaba en el umbral de la definitiva y decidida incorporación de la mujer al mundo laboral. 61 Babiano, J., “Mujeres, trabajo y militancia laboral…”
48 puesto que prácticamente estaban excluidas de cualquier ambiente en el que estos jóvenes se movieran.71 En 1952 se produce un acontecimiento de cierta importancia para el movimiento obrero en Zaragoza que hasta entonces había estado latente y desorientado. En febrero de este año se decreta “la paga de la bufanda” que era una paga extraordinaria especial que, sin embargo, encontró una feroz resistencia a ser concedida por los empresarios. Esta paga especial se añadió a la que ya estaba estipulada el día del Alzamiento Nacional, el 18 de julio. Y, al parecer, no estaba concedida como una dádiva sin ningún motivo, sino a causa de una huelga de transportes en Cataluña en 1951. Esta huelga, más grande que la de La Naval en Bizkaia de 1948, supuso un espaldarazo para el grupo de jóvenes comunistas que se estaba agrupando en Zaragoza. Esto podía no parecer tan importante como en realidad fue, pero Manuel Gil no explica que por el contrario era muy importante. El grupo que germinaba en Zaragoza habían nacido antes de la guerra, pero eran niños y por entonces estaban al margen de lo que pasa. La generación de hombres entre 20 y 40 años había dado un brusco descenso por las calamidades de la guerra, el exilio, condenas a muerte, fusilamientos… y por tanto faltaban fuentes de información e inspiración acerca de la contienda civil. Habla también de la negativa de los viejos a hablar, fuera por miedo o por gran desafección a la política debido a que Zaragoza fue bastión anarcosindacalista. De modo que esta huelga de trasportes en Barcelona les motivó para protestar cuando llego la ocasión, a no mucho tardar, en 1952 y el conflicto por la “paga de la bufanda”. Ya se habían convencido que aún en circunstancias tan adversas como las que vivían, las movilizaciones eran posibles, e incluso era posible arrancar alguna condición. En un principio se luchaba contra las horas extraordinarias y los destajos que aunque eran un suplemento al sueldo eran muy injustas ya que lo que se recibía era desproporcionadamente menor que lo que se había trabajado. El salario justo se convirtió en la primera bandera de este nuevo grupo.72 Poco después en este año llegaría desde el PCE en el exilio la “Carta a los Dirigentes y Militantes del partido”. En esta carta el partió daba por finalizada la lucha armada contra el régimen franquista habida cuenta del fracaso que cosechó. Se analizaba que la 71 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pp. 22-25. 72 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pp. 29-32.
49 población estaba asustada y no soportaba otra guerra aunque fuera contra su opresor. De modo que mientras los objetivos políticos eran establecer un Frente Nacional Antifranquista, había que trabajar de otra forma en cuanto a la clase obra. Se instaba a infiltrarse en la OSE para, además de actuar exteriormente, usar el aparato del Vertical para ayudar de verdad a los trabajadores en lo que pudieran, además de proporcionarles infraestructuras etc. Así en 1953 son elegidos algunos de estos miembros del grupo del abuelo como enlaces sindicales y comienzan las reivindicaciones. En estos inicios una reivindicación podía ser cualquier cosa, cristales en alguna ventana, un vestuario, una estufa73… ya que las condiciones de las fábricas, salvo contados casos, eran deplorables y no poseían ni el más mínimo equipamiento. Poco a poco objetivos como estos se fueron consiguiendo pero el camino quedaba siempre cortado al ponerse a hablar de los salarios. En estos temas la patronal es inflexible, y la lucha o la perseverancia de unos cuantos enlaces sindicales no va a ser eficaz para alcanzar estos objetivos. Se intensifica entonces la labor sindical del partido y se intenta concienciar y organizar a los obreros de cada fábrica en asambleas y comisiones. En 1956 algunos de estos enlaces son elegidos para Juntas Sociales, pero el progreso en la infiltración en el sindicato es lento. Además la organización de la clase trabajadora es todavía muy costosa ya que en cuanto se rozaba el aspecto político la mayoría tendía retraerse, lo que no ocurría con reivindicaciones exclusivamente económicas. Así pues en un principio se creaban comisiones para una determinada protesta o exigencia, que desaparecían en cuanto se tenía éxito o incluso cuando en ocasiones no se conseguía. Estos años de llegar a Juntas Sociales, comités paritarios y demás órganos del Sindicato Vertical son también los años en los cuales el partido se va extendiendo, incluso a localidades fuera de Zaragoza ciudad como Caspe, Mequinenza, Ejea de los Caballeros, Gallur, Tauste, Alagón…74 Aún no se habían conseguido articular comisiones permanentes que quemaban mucho a los implicados, pero los intentos y avances en organizar a los trabajadores de las fábricas no pasaron desapercibidos para el régimen. En estos años hasta el 58 con la primera caída del PCE en Zaragoza las reuniones fueron 73 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pag. 318. 74 Gil, M., Delgado, J. Recuerdo rojo… pp. 59-62.
50 prohibidas en el año 1957, y los responsables de que estas se organizaran empezaron a estar vigilados. Abel, un estudiante de medicina que había sido enviado por el PCE de Zaragoza para asistir al Congreso de la Juventud en la URSS es el principio de la caída. Un comentario desafortunado sobre su estancia allí hace que le detengan, y la policía consigue capturar también a Sarría, miembro importante del PCE, que si sabe más cosas y acaba contándolas. Entre ellas quien tenía la “vietnamita” que se usaba para hacer copias de documentos, propaganda, etc. que estaba en manos de Cazorla. La sangría de detenidos es extraordinaria y alcanza la cifra de veintiún dirigentes y militantes del PCE en Zaragoza detenidos de la que no se salva ni Antonio Rosel, ni su hijo homónimo, ni Manuel Gil… El régimen ya tenía el ojo puesto en el territorio de estos trabajadores y más aún después de las huelgas en Giesa. De este modo el régimen oleada tras oleada hizo caer de golpe a este grupo que se había estado formando desde prácticamente finales de los años 40. Algunos fueron indultados, otros consiguieron evadir la cárcel, abogados consiguieron reducciones de condena, etc. No obstante muchos fueron a la cárcel y tuvieron allí su primera experiencia en vivo de cómo el régimen castigaba a quién se le oponía. Pero incluso en la cárcel se podían organizar acciones, coger experiencia y fortalecerse en conocimientos. Sobre todo en Burgos los presos comunistas, aunque había unos pocos socialistas y anarquistas, consiguieron con clases que los presos adquirieran un nivel muy decente de cultura, articular un sistema de solidaridad y de hacer llegar dinero a familias de detenidos, etc. Además se le da importancia a la apertura mental que suponía conocer a camaradas y no camaradas de otros territorios y conocer otras casuísticas en el territorio español además de las propias75. En 1960 se produce un indulto por parte del régimen y salen de la cárcel, y aunque solo han pasado un par de años el horizonte que se abre en Zaragoza es muy distinto. Los años 60 son unos de fuerte desarrollo para España, y concretamente de desarrollo industrial para Zaragoza que llega a superar la media nacional. El desarrollo se centró sobre todo en Metal, Construcción, Químicas, Cemento y Artes Gráficas. Además Zaragoza dobló sus habitantes en esta década llegando a atraer al 50% de la población 75 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pp. 72-75.
51 de la provincia76. Este crecimiento de habitantes que en muchos casos pasaron a engrosar los números del sector secundario llegaba con poca o nula experiencia reivindicativa, pero algo jugaba a favor de los trabajadores, fueran del PCE o no. Y es que todos estos cambios creaban un ambiente propicio para seguir con la labor de oposición con unas expectativas más positivas ya que tanto trabajadores, como estudiantes aumentaban de número. Además 1958 había sido el año de la caída en Zaragoza pero también el año en el que se promulgó la ley de Convenios Colectivos de la que se ha hablado en el capítulo de CC.OO. a nivel general. Esta ley, el éxodo rural, el desarrollo general e industrial y el aumento de población subsiguiente ayudaría mucho a la labor de organización de la clase trabajadora con más posibilidades de negociación por la nueva ley. No obstante la represión sigue y en 1960 hay una caída a nivel estatal bastante importante del PCE, aunque Aragón consigue resistir más que otros territorios. La ocasión es el Sexto Congreso del PCE que se celebra en Checoslovaquia en enero de 1960. Por Aragón cae solo una persona, Martín Navarro Orte, que aunque sufre tortura y golpes cuando es detenido consigue que las detenciones no se extiendan al declararse ignorante de cualquier cosa que le preguntaron77. Tras esto se intenta reforzar el partido después de la caída del 58, con los dirigentes y militantes que quedan y con los que vuelven aunque hay algunos que se alejan de la política. La labor de reforzar y reconstruir el partido sigue hasta un año que es un punto de inflexión en España para todo el movimiento obrero, y además también lo es en Zaragoza por otro acontecimiento local. En primer lugar 1962 es el año de las grandes huelgas de las minas de Asturias que se extienden a Bizkaia y Gipuzkoa, llegan a Barcelona y provocan reacciones de solidaridad por todo el Estado. Zaragoza no es ajena a este movimiento y de hecho el final de la primavera e inicio del verano fue caliente en la capital aragonesa. El 14 de mayo los conductores de tranvías ejecutaron su servicio a marcha lenta, los trabajadores de Averly iniciaron una huelga de brazos caídos en junio durante una semana, se realizaron paros parciales y trabajo lento en 76 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 20-22 77 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pp. 87-89.
52 empresas como Tudor y Giesa, miles de mineros iniciaron huelgas y manifestaciones desde Mequinenza a Samper, etc78. Pero este año en Zaragoza también es importante por la huelga de Talleres Jordá, donde este grupo de activistas del PCE en Zaragoza que ya hemos nombrado vieron una posibilidad de asestar un golpe al régimen. La huelga duró diez días hasta que el gobierno decidió cerrar la empresa en una de sus maniobras más ensayadas para que pareciera que no había huelga, sino que se había cerrado por el intolerable comportamiento de los trabajadores. Este acontecimiento fue notable para la situación que existía en Zaragoza, pero la situación aún no había llegado a ser tan propicia, y el régimen hizo pagar caro al partido el atrevimiento de esta huelga. Aunque los responsables se escondieron bien, el régimen acabó encontrándolos (debido a que uno de ellos cae enfermo en su escondite), y quebrándolos. A raíz de esto el PCE de Zaragoza sufre otra caída importante en 1963 que descabeza de nuevo el frágil movimiento obrero zaragozano, y el grupo de comunistas que más activamente estaba luchando por ponerlo en marcha79. La caída se saldó con diez detenciones entre ellos Gil, Zalaya, Tundidor, Antonio Guinda, Manuel Machín, Flor de Lis… que además vivieron la peculiaridad de sufrir un doble proceso que Manuel Gil recuerda bien. El doble proceso que sufren se lleva a cabo por una razón que viene además creada por la necesidad permanente del régimen de mostrarse amable. En España todavía se juzgaba a civiles en Consejo de Guerra para delitos políticos, lo que provocaba cada vez más protestas dentro y fuera del país y llegaba a presionar bastante al poder franquista. Para crear otra órgano que permitiera proyectar una edulcorada imagen de la justicia franquista se creó en este año, 1963, el TOP. El TOP fue un tribunal creado para los ciudadanos que cometieran o que el régimen consideraba que cometían delitos políticos. No esperó demasiado para hacer y ni siquiera el avance del tiempo hizo que cejara en su misión, toda vez que los últimos años del franquismo son sus años de más actividad. No obstante si es verdad que en el caso de la caída de 1963 las alegaciones para ser juzgados por este tribunal en lugar de por un Consejo de Guerra redujeron las condenas de manera notable. Además se había conseguido evitar una caída total y no había que volver a empezar desde el principio cuando los detenidos salieran. El sector del PCE del 78 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 23-25 79 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pag. 319.
53 responsable Galindo junto al cual estaba gente como Fidel Ibáñez consiguió eludir la cárcel80. En el transcurso de estos años es cuando Zaragoza va a ver por fin el nacimiento de unas CC.OO. permanentes que se constituirán como tal en 1966 y el régimen va a ver que este movimiento socio-político representa un peligro muy real. 6.2 Nacimiento y desarrollo de CC.OO. en Zaragoza La ola de huelgas de 1962 fue un punto de inflexión en la lucha del mundo laboral contra el franquismo y el sindicalismo vertical. A partir de entonces fue cuando las Comisiones Obreras se empezaron a generalizar en las zonas más importantes del país y se hicieron permanentes en los años inmediatamente siguientes. No obstante en otros lugares con un movimiento obrero menos numeroso, más débil o menos organizado tardaron algún tiempo más. Aragón, un territorio que tenía concentrada la mayoría de su actividad económica en Zaragoza, tardó un poco más en unirse al proceso. Partía de una industrialización más tardía aunque en los sesenta fuera más acelerada que otras tradicionalmente industriales. Además fue en estos años, sobre todo, cuando más éxodo a la ciudad hubo que junto con otras condiciones dieron la posibilidad al movimiento obrero de desarrollar CC.OO. entre 1965 y 1966. Se daban ahora unas condiciones muy propicias para no solo la intensificación de la protesta, sino para que salieran a la superficie los resultados de años anteriores que, hay que recordar, estuvieron exentos de protestas. Con el PCE implicado totalmente en impulsar las Comisiones Obreras ofreció la única infraestructura política de resistencia aceptable que existía, además se potenció el diálogo con agrupaciones obreras católicas y toda fuerza sindical que se quisiera unir. El resultado fue el nacimiento del más eficaz movimiento del mundo del trabajo contra el régimen franquista, las CC.OO. que se formaran, ahora sí, de forma permanente sobre unas estructuras de lo local a lo estatal basado en números determinados de comisiones de empresa81. En Zaragoza este momento es a finales de 1965, cuando el encuentro entre Marcelino Camacho y Manuel Gil da ya carta de naturaleza al proceso. Esta reunión, importantísima para el movimiento aragonés, sería el símbolo de la voluntad de dirigir todas las fuerzas de las que el PCE disponía a CC.OO. Se abandonó el esquema de la OSO de forma definitiva y se buscaba la extensión por todas las fábricas y lugares 80 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pp. 98-102 81 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 27-29.
54 posibles a través de la adhesión al movimiento de cualquiera que estuviera dispuesta a luchar. Conviene destacar también que Miguel Galindo sostiene que CC.OO. en Zaragoza existía antes de 1965, atribuyéndose el contacto con la organización central para extender el movimiento a Aragón. Sea como fuere, lo cierto es que se intensificó el trabajo por articular unas Comisiones Obreras sólidas. Aunque en Zaragoza fue importante HOAC para la constitución del movimiento, la mayor parte del trabajo lo hizo el PCE. Aprovecharon las estructuras de la OSO para adaptarlas y modificarla en el proceso de la creación de este movimiento socio-político. Para esta tarea, en un primer momento, se implicaría a activistas destacados de importantes empresas zaragozanas que ya tenían alguna experiencia y algo de capacidad organizativa. Las empresas serían Tudor, Giesa, Taca Man, Inalsa, Tusa, Alumalsa… De estos los principales activistas, aunque la labor fue de mucha más gente, serían Fidel Ibáñez, José Luis Alastuey y Fernando Arnas que estarían llamados a ser personas importantes del partido82. En estas condiciones, mucho más óptimas desde el punto de vista del ambiente político, sindical, industrialización, etc. Será cuando estos personajes, junto con más, se conviertan en hombres relevantes de CC.OO. y con el papel principal dentro del sindicato. Pocos de los primeros activistas tendrán un papel realmente profundo en el sindicato, ya que estaban demasiado vigilados siempre, estigmatizados tras tantos años de lucha, obligados a trabajar en empresas pequeñas donde poco podían hacer… Pero eso no significa que su obra y su vida no sean importantes, ya que fue su actividad constante y su lucha la que ayudó a generar un ambiente mucho más propicio, con el inconveniente de no figurar en ningún documento estas acciones con el peligro de ser olvidadas83. El ambiente pues presenta, para 1966, unas diferencias muy claras con respecto a otros tiempos. Zaragoza sigue aumentando su población e industrializándose, las universidades son casi ya un terreno que el régimen da por perdido y simplemente reprime, se dan mejores condiciones para la lucha política y sindical y, como colofón, 1966 es el año de unas elecciones sindicales muy importantes. Los componentes de CC.OO. se ponen a trabajar con todo su empeño en estas elecciones para realizar la 82 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 30-32. 83 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pp. 319-320.
55 parte de lucha legal que representó una parte importante de su estrategia. Ocurre aquí se puede advertir una cierta reproducción de comportamientos entre rivales que consiste en como el corporativismo representa una parte importante84. El franquismo se apoya en la base de laminar cualquier oposición de organizaciones que no sean adictas, por lo tanto todos los problemas se solucionarán, en el aspecto laboral dentro de su organización. El Sindicato es el sitio donde se hacen las reivindicaciones, lo que provoca que sea un lugar de conflicto con el hito de la Ley de Convenios Colectivos de 1958. Esta ley acabó de potenciar la importancia que la lucha legal tiene también en los oponentes al régimen, de los que se nutrirá CC.OO. Así pues la lucha legal y extralegal realmente es un asunto que ya viene de lejos y que está en el ADN de Comisiones Obreras. La prolongación de estos conflictos hacen realmente imposible que se vuelva a una fase anterior de protestas económico-salariales, ya solo se aceptan condiciones que son innegociables para el régimen por apoyarse en ellas para ejercer el poder. Tras la reunión entre Marcelino Camacho y Manuel Gil, la apuesta decidida del PCE por impulsar las CC.OO. en Zaragoza, y la evaluación de un ambiente que es favorable, un grupo de militantes de este partido redoblan esfuerzos. Alastuey se encargó de buscar un sitio seguro para la primera reunión de la primera Comisión Obrera provincial de Zaragoza. El lugar escogido fue el domicilio de Luis Cambra situado en el Bajo Aragón con Góez y Galindo como responsables de organizar la reunión. Se decidió trasvasar toda la presencia y la fuerza de la OSO (sobre todo en el sector del Metal) a CC.OO. Se inició una serie de reuniones debido a la incipiente convocatoria de elecciones sindicales y, aunque alguna de ellas tuvo que ser cancelada por motivos de seguridad, a finales de agosto tuvo lugar una de las más importantes. En ella participaron ocho trabajadores militantes del PCE veteranos e incorporados al partido no hacía mucho. Fueron Ibáñez Rozas, Machín, Górriz Espes, Cambra, Alastuey Auria, Galindo, Tundidor y Flor de Lis los que acordaron poner en común relaciones con los obreros, contactos posibilidades, etc. Se priorizó la organización de las candidaturas independientes de la OSE para las próximas elecciones sindicales y se estuvo de acuerdo en incentivar reuniones con la mayor cantidad posible de trabajadores motivándoles a participar y así multiplicar los cargos a los que se podía optar. Así a lo 84 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pag. 321.
56 largo de septiembre se organizan reuniones sobre todo en las empresas del metal (Taca, Taca-Man, Alumalsa, Tudor Giesa…), y en alguna empresa de la construcción como Construcciones Morte85. El 19 de septiembre fue el día elegido para elegir a los enlaces y jurados de empresa; el 29 de octubre las Juntas Locales, y a las provinciales les tocaba el turno el 15 de noviembre. Por su naturaleza misma, y por las limitaciones que CC.OO. sabía que tenía se intensificaron contactos con cualquier fuerza que quisiera sumarse a unas candidaturas verdaderamente útiles para los trabajadores (sobre todo HOAC y JOC). Se combatió activamente la abstención defendida por la AS (UGT y CNT) y, en definitiva, se espero a que el trabajo hecho tanto en el momento como desde los años cincuenta diera su fruto y el esfuerzo paciente y duradero de los militantes y trabajadores diera alguna alegría. En general la convocatoria de elecciones fue un éxito para CC.OO. en Zaragoza, pero al igual que en el análisis general de los resultados de estas elecciones, en el particular también hay que matizar. Es un éxito moderado atendiendo a los resultados, pero en toda regla si tenemos en cuenta la situación anterior y las limitaciones que una zona incipientemente industrial presentaba. Evidentemente los resultados en zonas tradicionalmente industriales y por tanto con una clase obrera mucho más concienciada obtuvieron mejores resultados, pero para Zaragoza estas elecciones fueron un salto tanto en cantidad como en calidad de las CC.OO. Se consiguen triunfos de CDU en todas las empresas del metal zaragozanas nombradas anteriormente añadiendo Ilasa, Icarsa, Van Hool, así como cargos en secciones sociales de la Construcción y el Metal, siendo Fidel Ibáñez Vicepresidente del Sindicato de la primera86. Además de crecer y organizarse de forma mucho más eficaz las Comisiones Obreras, el PCE también crece tanto cuantitativamente como cualitativamente. Hasta 1966 era un partido dirigido por un cuarteto formado por Galindo, Góez, Zalaya y Manuel Gil y aunque esto no había ocasionado mucha desorganización se estuvo de acuerdo mayoritariamente en que hacía falta un solo líder para Aragón. Aparece por estas fechas Vicente Cazcarra que viene de Barcelona y en la última caída estaba ligado al PSUC, famoso entre los comunistas por sus defensas en el juicio, en la caída… Gil llega 85 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 33-34. 86 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pp. 322-323.
57 incluso a pedir a Santiago Carrillo (en Francia) que les permitan quedarse con él en Aragón, que precisaba a alguien como él87. En estos años CC.OO. y el PCE se retroalimentan y el auge de las primeras es un buen síntoma para el segundo convirtiéndolos a ambos en actores importantes. Tras las elecciones CC.OO. siguieron su actividad por todas las fábricas, bares, domicilios particulares, parroquias o en el campo que era muy popular para eludir a las patrullas de la BPS, aunque había mucho que aprender todavía al respecto de la seguridad. La extensión y agitación eran la consigna y se aprovechó todo el refuerzo que significaron las elecciones o cualquier tipo de negociación de convenio que era lo que daba cada vez más fuerza a las Comisiones Obreras. Entre muchas otras, y con una actividad creciente, esta una potente campaña de solidaridad con los trabajadores en la ya famosa huelga de Bandas en Frío de Echevarri. Desde Zaragoza se aportó dinero y se acogió a hijos de huelguistas para que estuvieran más a salvo de las consecuencias de esa extraordinaria lucha durante seis meses en pleno franquismo. En 1966, año de la creación de CC.OO. (aunque su historia escrita empiece en 1967), se crean las COJ que fueron coordinadas por Luis Martínez Fernández que era supervisado por Alastuey. Las Comisiones Obreras crecen sobre todo intensivamente en las empresas en las que ya se encontraban, participaron desde su nacimiento en las reuniones de ámbito estatal y comenzaron a ganarse un prestigio notable88. El PCE, motor principal de estas, también crecía de manera extraordinaria sobre todo por los jóvenes universitarios y la labor de vasos comunicantes que en muchos casos tenía con CC.OO. En un principio las Comisiones Obreras ni eran legales, ni eran ilegales lo que les daba un cierto margen de actuación en algunos sentidos. Pero tras la infiltración de las elecciones de 1966 y el crecimiento tanto del número como de la intensidad de sus actividades pronto hicieron reaccionar a un régimen ya nervioso. A principios de 1967 debido a una jornada de lucha convocada desde Madrid para el 27 de enero en la que se participó (que en Zaragoza no tuvo mucho éxito), el 14 de febrero, son llevados ante la policía muchos de los dirigentes destacados de CC.OO. que también lo son del PCE (Fidel Ibáñez, Manuel Gil, Alastuey, Flor de Lis…). 87 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pp. 136-139. 88 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 37-39
64 se consigue organizar acciones en la Enher de Mequinenza y Fibras Esso que son muy eficaces. Además de la Tercera Reunión General de las Comisiones Obreras se plantea el crear las condiciones apropiadas para una huelga general, objetivo que es muy apoyado y difundido también por el PCE. De hecho este partido lanza un comunicado muy efusivo, para apoyar esta idea, que adolece de un análisis algo simplista y presenta al franquismo como un régimen que apenas puede sostenerse cuando aún le quedaban suficientes fuerzas para resistir unos años101. La consolidación del nuevo sindicalismo en Aragón se considera suficiente como para necesitar y poder realizar un órgano de comunicación propio. Este tendría como objetivo informar de manera más eficaz y sin interferencias ni censuras oficiales sobre los objetivos propuestos, noticias y sucesos de la lucha de los trabajadores del territorio. Era un paso más en el deseo de crear una conciencia de unidad entre todos los trabajadores del territorio aragonés, y en noviembre de 1968 vio la luz el primer número de La Voz Obrera. Su gran impulsor fue Fidel Ibáñez, era de tamaño cuartilla y se repartió por todos los centros de trabajo, talleres, fábricas y empresas en las que fue posible ya que el reparto era tan peligroso como la edición102. Toda esta nueva actividad no dejó indiferente al régimen que hizo que el año 1969 viniera con un Estado de Excepción bajo el brazo que duraría hasta marzo. De nuevo el régimen respondía con el máximo poder represor que podía imponer al verse o creer que podía verse desbordado por los acontecimientos. Sin embargo, aunque dificultó de forma clara las acciones abiertas que será propias de CC.OO., tuvo un efecto contraproducente al final ya que la represión desmedida hacia todos los frentes susceptibles de ser castigados cohesionaron todavía más a los sectores afectados. Todas las fuerzas de oposición democrática veían ampliarse su base social con estas medidas que además, acentuaban todavía más la unión de las reivindicaciones económicas con las políticas al responder solo con inmovilismo103. Este Estado de Excepción alcanzó a todos los sectores, pero es justo decir que el movimiento obrero no es el que más lo sufrió. Fue sobre todo el movimiento estudiantil universitario, por otra parte acostumbrado a llevarse la peor parte de esta medida 101 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… Documento Anexo “Llamamiento del PCE”, noviembre 1968, pp. 300-301. 102 Íbidem, pp.54-56. 103 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pp. 327-328.
65 excepcional, el que más sufrió. Desde los años cincuenta los estudiantes habían sido una molestia constante para el régimen, el SEU tradicionalmente ineficaz en controlarlos, y a la altura de finales de los sesenta el franquismo daba a los estudiantes por perdidos. Así pues la organización del PCE en la Universidad si sufrió un duro golpe, pero el resto del partido y CC.OO. lograron encajar el golpe mejor que en otras ocasiones. Otro inconveniente para el régimen fue que el Estado de Excepción de 1969 fue muy mal visto allende las fronteras. Fue uno de esos episodios en los que la presión exterior también hacía su trabajo para dolor de cabeza de todos los sectores del régimen e ira de los más ultras. Y por supuesto no está ausente la presión interna como por ejemplo una carta firmada por 113 catedráticos y profesores, 59 licenciados, 73 ingenieros y técnicos, 191 escritores y periodistas, 113 religiosos, etc. en la que condenaban la actuación de las fuerzas de orden público y exigían al Ministro de Gobernación que depurara responsabilidades. CC.OO. en La Voz Obrera también publicó un artículo denunciando el Estado de Excepción como una maniobra de un régimen decadente que ya no tiene margen de actuación. Incide en que es contra todo elemento de oposición democrática que existe, aunque reconoce una labor extraordinaria a los estudiantes, porque los incidentes en la Universidad son sólo una excusa. Para ellos medidas represoras como estas sólo acercan todavía más el objetivo de la Huelga General de la IIIª Reunión General de las Comisiones Obreras. Añadido a esto, y a pesar del Estado de Excepción, las CC.OO. de Zaragoza van a emprender acciones y protestas, tanto de solidaridad como de lucha propia, impugnación del Convenio del Metal incluida. Por su parte cuando el Estado de Excepción finaliza el Gobierno lanza su comunicado para contrarrestar las “falsedades” que denuncian tanto la oposición democrática, como individuos que no militan pero se muestran en contra de la medida. Se ensalza el valor, el talento y el buen hacer de las fuerzas de orden público sin excepciones, a la vez que se enumera los logros (reales o no) en cada una de las zonas (Gipúzkoa, Bilbao, Barcelona, Madrid, Zaragoza…). Finalmente asegura que se exagera en cuanto al número de detenidos y condenados, y proporciona un número mucho menor, presentándolo como consecuencia de la benevolencia del régimen.104 104 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… Documentos Anexos “Documento avalado por 1500 firmas”, enero 1969, Fuente: 2 meses de huelga, “Denuncia del Estado de Excepción.
66 Aún así durante el Estado de Excepción ni España ni Aragón fueron balsas de aceite y continuaron las acciones reivindicativas de CC.OO. Estas reivindicaciones se dan, sobre todo, en el sector del Metal que era el más potente (Balay, Material Móvil, Giesa, Tudor…). El nuevo sindicalismo quiso preparar un 1º de Mayo muy distinto a los anteriores, que de verdad tuviera una alta participación, incluyera a fuerzas de oposición democrática, etc. Por primera vez se sacaba a la palestra la amnistía para presos políticos y sociales que fue un poderoso aglutinante para toda la oposición democrática. A pesar de que no pudo realizarse por el inmenso despliegue policial que hizo el régimen, en seguida se registraron alteraciones y enfrentamientos con la policía, en unas movilizaciones en las que el PCE dijo que participaron 5.000 personas seguramente exagerando un poco la cifra. Para este 1º de Mayo CC.OO. si mostró verdadera vocación de movimiento sociopolítico al contactar con el SDEUZ, coordinarse con las COJ, dirigirse a las Mujeres Democráticas, a la Comisión Ciudadana… Encuentra bastante eco en la sociedad, en especial en el mundo universitario muy castigado, y salen reforzadas con las victorias de Giesa que consiguió beneficios en el reglamento de régimen interior, Tusa a los pocos días del 1º de Mayo comienza una dura lucha que también acaba en victoria, se redoblan esfuerzos en la Tudor y hay acciones en muchas más empresas. Estas victorias tendrán como colofón una demostración de fuerza de las Comisiones Obreras al conseguir que un gran número de trabajadores de casi todas las empresas del Metal impugnaran el Convenio Colectivo del Metal que se debía discutir en septiembre105. Mientras tanto las Comisiones Obreras hacen balance de las acciones que se llevan a cabo ante la IVª Reunión General que se dará en abril. El movimiento obrero en Zaragoza había salido fortalecido, o así lo consideraron, pero se hacía autocrítica en que no había aumentado de manera suficiente el número de empresas donde CC.OO. tenía presencia y poder. Así pues se relanzó el compromiso de la IIIª Reunión General para redoblar los esfuerzos de todos los representantes del nuevo sindicalismo en introducirse en empresas y fábricas de todo el Estado. Además se debía combatir la Ley Sindical con la que Solís había aparecido otra vez como “reformador”. Finalmente se Voluntarismo revolucionario”, marzo 1969, Fuente: La Voz Obrera, “Declaración del Gobierno tras el Estado de Excepción”, 25 marzo de 1969, Fuente: Anuario político 1969. Colección ITS. Cuadernos para el diálogo. 105 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 60-63.
67 hacía una mención a Zaragoza y Bizkaia por el éxito de sus asambleas en el Sindicato Vertical, que llegaban a imponer criterios propios de CC.OO. en Secciones Sociales o en empresas, aunque se destacaba también a los colaboradores no pertenecientes al movimiento106. A pesar de todas las huelgas, plantes por solidaridad, luchas, etc. la acción que define este año y parte del siguiente es la impugnación del Convenio Colectivo del Metal. El 5 de diciembre era la fecha acordada para la primera asamblea y discusión de la Ley Sindical de Solís y la articulación del Convenio Colectivo del Metal (en el Sindicato Vertical). Se llegaron a convocar ocho asambleas que tenían lugar en Sindicatos cuando se lo permitían o en iglesias que estuvieran dispuestas a acogerlos cuando las autoridades no estaban por la labor. Se quiso irrumpir en el pleno de la Sección Social del 23 de enero de 1970 para entregar un documento con las reivindicaciones pero el presidente se negó a recibir a los más de 300 trabajadores que fueron. Unos cinco días después fueron 700 trabajadores los que se concentraron para presionar a los asistentes107. A pesar de estas presiones los verticalistas firman el Convenio Colectivo que, entre otras cosas, asumía el tope del aumento salarial del 5,9%. El Convenio era muy conocido y discutido por los metalúrgicos, que también eran los más fuertes y concienciados, de modo que la respuesta fue inminente. Se organizaron protestas y se exigió la dimisión de la Sección Social, a la vez que CC.OO. se concentró en los Convenios de empresa para poder traspasar las mejoras del Colectivo. El final de 1969 y el principio de 1970 fue muy “caliente” con luchas en prácticamente todas las empresas del metal que se nombran en párrafos anteriores, ritmos lentos, paros, asambleas, boicot a las horas extra, acciones también el textil… Existe un documento de la 1ª Asamblea de Metalúrgicos zaragozanos que es muy significativo a la hora de ver a este núcleo duro de la clase obrera en los sesenta y setenta. Se enumeran y aplauden las luchas de todas las empresas del metal que se han dado hasta el momento y se enmarcan en un camino hacia la Huelga General. La asamblea es en diciembre de 1969 pero ya son conscientes de su fuerza arguyendo que no han podido impedirles cuantas asambleas han hecho falta. Remarcan la inquietud que 106 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…”, pag. 330. 107 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pag. 65.
68 se empieza a percibir en la OSE (en realidad desde hace más tiempo), puesto que en cuanto se ve algo de conflicto disuelve con la Policía Armada y la BPS. Se conmina a seguir con las asambleas, consolidar y extenderlas por más fábricas para fortalecer a CC.OO.108 1970 fue un año donde tuvieron lugar huelgas en empresas metalúrgicas de gran tamaño de la ciudad. Estas huelgas a pesar de que no hay seguridad sobre si fueron obra de CC.OO. y eran espontáneas, seguían sus mismos esquemas y plan de acción, de modo que es probable que si fueran obra del nuevo sindicalismo, o de corrientes desgajadas de él (normalmente más izquierdistas) que ya empezaban a aparecer. No existen muchos éxitos en cuanto a luchas y reivindicaciones en las fábricas109 pero se puede observar como el movimiento sociopolítico cada vez tiene más razones para llamarse así. Es un éxito la solidaridad interconectada entre estudiantes (13 represaliados sin derecho a exámenes por las protestas del 69/70), obreros, el Movimiento de Mujeres Democráticas, etc. Multidireccional y recíproca esta solidaridad hace ver a una gran masa social que se preocupa por sus miembros sean del sector que sean. Se comienza a preparar como cada año la jornada del 30 abril para el 1º de Mayo a pesar de la previsible presencia policial masiva. Poco antes de este día vuelve a caer Manuel Gil junto con Rafael Casas Moreno (militante del PCE, trabajador del metal y padre de militante del PCE también), pero esta vez se consigue cortar la caída ahí110. No saldrán hasta 1973 al ser condenados a 6 y 5 años de cárcel respectivamente. No obstante CC.OO. sigue con su trabajo y con la Comisión Cívica, la Junta de Estudiantes, el Movimiento de Mujeres Democráticas y el PCE se convoca la protesta del 1º de Mayo. Una vez más acudieron unos pocos miles de personas aunque la concentración fue incapaz por la prontitud de actitudes intimidatorias de las fuerzas del orden público. El inicio de la década de los setenta también estuvo marcado por la muerte por suicidio tras ser torturado y apaleado el trabajador de limpieza Antonio López Bailera. Las palizas fueron tales, que se intentó cortar las venas y días más tarde se suicidó tirándose por el hueco de la escalera de su casa. Actos y protestas se realizaron contra la tortura y por solidaridad, y su funeral, sobre el día 30 de mayo, se convirtió en una protestas 108 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… Documento Anexo “1ª Asamblea de Metalúrgicos zaragozanos”, febrero 1970, Fuente: La Voz Obrera. 109 Íbidem, pp. 65-66. 110 Gil, M., Delgado, J., Recuerdo rojo… pag. 159
69 ciudadana. Poco después el 21 de julio fueron asesinados a tiros por la policía tres obreros de la Construcción granadina en las grandes protestas del sector que tuvieron lugar ese verano. El suceso levantó una ola de solidaridad por todo el Estado, tanto en acciones como en medios económicos aunque en La Voz Obrera CC.OO. de Zaragoza se lamenta de no haber podido contribuir lo suficiente111. Volviendo a Zaragoza desde el 5 julio CC.OO., JOC y el MMD mantuvieron un ciclo de reuniones en locales anexos al Arzobispado sobre la situación social y política española. En ella se hablaba de la represión, la amnistía e intervenían estudiantes, abogados, sindicalistas, intelectuales… También hubo en septiembre una asamblea general de CC.OO. de Zaragoza en la cual se habló de mejorar la sincronización y organización, para lo cual se dividió la ciudad en dos márgenes además de las Coordinadoras. También se acordó potenciar las asambleas en la OSE para debatir los proyectos de Ley Sindical oficial y el de CC.OO. Se esperaba un otoño “caliente” y no se hizo esperar y la represión patronal y policial aumentó ante el número de asambleas que se hacían y el peligro que encerraban. Además son también los momentos en los que la opinión pública nacional e internacional está pendiente del Proceso de Burgos, un juicio a un grupo de militantes de ETA por el asesinato del inspector Melitón Manzanas en Donosti. Este proceso catapultó la amnistía a una especie de cemento que cada vez unía de manera más fuerte a más individuos. Multitud de fuerzas políticas, sindicales, profesionales y ciudadanas se unieron al clamor de amnistía, apareciendo otra vez la solidaridad que CC.OO. consideraba esencial en la lucha. En Zaragoza fue especialmente solidaria Tusa, estudiantes y trabajadores jóvenes, y se organizó una manifestación (por el PCE y CC.OO.) por la calle Alfonso de unas 500/600 personas que acabó con un enfrentamiento con la policía. Al final se condenó a muerte a seis de los dieciséis procesados, a los cuales el gobierno les conmutó la pena por cadena perpetua dos días después. El efecto de la presión nacional y foránea se había dejado sentir con fuerza, y con respecto a CC.OO. habría algo que señalar. La solidaridad, las formas de hacer sindicalismo y la defensa a ultranza de los trabajadores acabaron convirtiendo al movimiento obrero en la punta de lanza de la oposición democrática. En estos años fueron muchos los actores que 111 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 67-68.
70 contribuyeron a la erosión y derrumbamiento de un régimen que había oprimido España durante 40 años. Pero el movimiento obrero y por consiguiente CC.OO. en su mayor parte contribuyeron de forma decisiva estando la mayoría de las veces en primera línea. Con el Proceso de Burgos el régimen franquista había estropeado su imagen en buena parte del exterior, y había visto como iba subiendo el murmullo de la oposición democrática y la ciudadanía hasta gritar por la amnistía. Finalmente ninguno de aquellos detenidos fue asesinado, pero pronto el poder oficial devolvería el golpe de una manera devastadora en comparación con otras coyunturas de creciente agitación en el país. El régimen activó el Estado de Excepción en diciembre de 1970 y llevó a cabo redadas y detenciones en una magnitud desconocida en Zaragoza y que recordaba a épocas muy anteriores en otros lugares más industrializados. Ya no bastaba con las fuerzas del orden público para controlar a la población y la oposición que habían puesto muy nervioso al régimen112. Esta vez el golpe fue general, ni el movimiento universitarios, ni las COJ, ni las CC.OO. encajaron bien el golpe y hubo muchos detenidos como Teresa Fauste, Torguet, Alastuey, Ángel Martín García (de la UJC y ligado a COJ), etc. así como otros muchos que salieron el libertad con cargos. Pero el golpe era doble puesto que obligó a CC.OO. a retraerse extraordinariamente para poder sobrevivir sin más capturas, o al abandono de militantes de la región para evitar ser detenidos cuando esto se conseguía. No obstante el nuevo sindicalismo sobrevivió y no tardó en volver como puedo a la actividad de repartir octavillas, propaganda panfletos… en los que ahora ocupaba una parte esencial la amnistía. No tardó Comisiones Obreras en realizar un manifiesto en rechazo al Estado de Excepción y al sistema que lo usaba. En él se puede observar como la amnistía va convirtiéndose cada vez en algo más intrínseco de la oposición democrática, no es algo a pedir para un caso concreto como el Proceso de Burgos sino que se llama a exigirla para cualquier preso político o social. Por otra parte este periodo coincide con uno de recesión económica a todos los niveles que afecta sobremanera al metal (sobre todo industria del automóvil), construcción… Por lo tanto se avisa que hay mucho por lo que 112 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 73-75.
71 luchar y que no sólo se protesta por unos detenidos o represaliados, sino que estos lo son todos, sino por la policía por las duras condiciones laborales113. El periodo en el cual quedó suspendido el art. 18 del Fuero de los Españoles duró hasta junio de 1971 y como se ha dicho fue un golpe durísimo para el movimiento obrero zaragozano y aragonés. Además se tienen testimonios de torturas a muchos de los detenidos en la cárcel zaragozana de Torrero que narran unas larguísimas y espeluznantes estancias en la cárcel. Todo para que los detenidos se autoinculparan y se hundieran hasta delatar a otros, enfrentándose algunos realmente jóvenes a situaciones verdaderamente crueles114. Todo esto metió el miedo en el cuerpo a muchos trabajadores y la actividad de CC.OO. sufrió un serio retroceso, aunque se pudo continuar con la actividad. Las acciones en solidaridad fueron escasas destacan la de la sección de chapistería de Giesa realizando paros de protesta. CC.OO. acumulara esfuerzos en luchar por las mejoras en los convenios locales y provinciales, como por ejemplo, el del Metal que era muy importante y estaba siendo negociado por el Sindicato Vertical en ese momento. Además 1971 fue el año en el que la Ley Sindical de Solís vio la luz e hizo gala de un terco inmovilismo sin hacer caso de ninguna de las recomendaciones de ningún organismo nacional o extranjero, mucho menos de los trabajadores. La ley era una vuelta de tuerca al renovar solo el 50% de los cargos, crear cargos prácticamente de libre designación y ponérselo realmente difícil a quién de verdad tuviera interés por mejorar alguna condición de trabajo. Además se convocaron elecciones sindicales en base a esta Ley, en un momento en el cual el Estado de Excepción golpeaba duramente a CC.OO. La OSE vio aquí su oportunidad para, junto con la limitación de la elección al 50%, condenar al nuevo sindicalismo emergente a las cloacas. Pero aunque la Intercomisión de Ramas estaba muy dañada, las destituciones y despidos florecían y el ambiente se recrudecía, el régimen no pudo intimidar a los cientos de militantes que se habían incorporado a las Comisiones, sobre todo, desde 1966. Los esfuerzos se centraron (también desde el PCE) 113 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… Documento Anexo “Comisiones Obreras denuncia el Estado de Excepción”, enero 1971, Fuente: Archivo particular autores, pp. 311-312. 114 Íbidem “Documento de un grupo de demócratas de Zaragoza denunciando las acciones represivas del régimen de Franco”, marzo 1971, Fuente: Archivo personal autores, pp. 312-321.
72 en reforzar las Comisiones, las CDU e intentar hacer asambleas y repartir propaganda en un ambiente muy hostil.115 Estas elecciones se celebraron estando todavía vigente el Estado de Excepción que no acabó hasta junio, pero dejando una modificación legal por la cual la policía podía imponer penas de arresto de hasta tres meses si así lo consideraba. Esto colocaba al movimiento obrero y la sociedad en general ante un Estado de Excepción permanente que se presentaba como el ataque de un animal herido, un régimen que comenzaba a recurrir demasiado a la agresividad y con dificultades para gestionar su futuro. Pese a todo, los resultados de las elecciones fueron positivos en los sectores tradicionales de la industria como el Metal, la Construcción, la Banca, y algunas empresas de Químicas, Textiles y Alimentación. Los puestos que se lograron para las candidaturas al margen de la OSE fueron esenciales de cara a la recuperación de los años 1972 y 1973 tras el prolongado y difícil Estado de excepción. Además una parte importante de los que se implican en CC.OO. en estas elecciones o tras ellas serán los llamados a tener un papel relevante en ellas en los siguientes setentas y ochentas. Por otra parte la represión sigue haciendo estragos y en diciembre de 1971 detienen a Fidel Ibáñez y, de nuevo, a Torguet al volver de la coordinadora estatal de CC.OO. Será el momento en el cual gente vinculada a las COJ en tiempos anteriores acceda a la dirección real (Luis Martínez). CC.OO. ha conseguido sobrevivir al Estado de Excepción, tiene influencia en una tercera parte de los 100.000 trabajadores que se calcula que hay en Zaragoza, ha logrado penetrar en nuevas industrias y servicios de forma lenta y gradual aunque la expansión por el campo ha sido mínima por no contar Aragón con muchos grandes latifundios que empleen una cantidad suficiente de asalariados. Mantienen buenas relaciones con las agrupaciones católicas HOAC y JOC116, además de tener contactos también con USO, y tenían capacidad de recuperación para superar el bache de 1971. Además se extienden los despachos de abogados laboralistas desde Madrid al resto de ciudades (en Madrid los pioneros fueron María Luisa Suárez Roldán, Manuel López, Pepita Belloch y Antonio Rato). En Zaragoza surgieron en 1969 cuando Francisco Polo Blasco y Arturo Acebal Martín montaron el primer despacho “laboralista” en Madre 115 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras…pp. 79-81. 116 Forcadell Álvarez, C. y Montero, L., “Del campo a la ciudad…” pp. 332-333.
73 Verduna 12. Más tarde se separarían por diferencias políticas entre el primero más lejano de CC.OO. que el segundo que seguiría su andadura con otros abogados más afines como Arturo García y Adolfo Burriel Borque. Tampoco conviene olvidar a Juan Antonio Aragües Nadín que se implicó en la defensa de importantes representantes de los trabajadores aunque militara en ningún partido o sindicato.117 El año 1972 no es un año fácil para CC.OO. porque una cosa es que mostrara suficiente fuerza para capear el Estado de Excepción, se integrara en más capas de la sociedad, etc. y otra que no necesitara un tiempo para recuperarse del golpe. Para ello como se ha visto Comisiones Obreras debió retraerse y refugiarse en la clandestinidad, y aún así siguieron cayendo tanto militantes como líderes. Esta represión provocó sensación de frustración, impaciencia e impotencia, lo que motivó que empezaran a surgir heterodoxias aunque el nuevo sindicalismo fuera lo más abierto que se conocía. Estas corrientes iban dirigidas a poner la acción directa con acciones llamativas para llamar la atención de los trabajadores e implantar una idea de combate constante al régimen. El caldo de cultivo para el surgimiento de posiciones más radicales, que renegaban de la paciencia para reconstruir el nuevo sindicalismo antes de comenzar acciones a gran escala, se coció también por otros motivos. Entre ellos estaban problemas referidos a la organización interna, la coordinación y la táctica, ya que CC.OO. ya no era lo mismo que en sus comienzos y había penetrado en amplias capas de la sociedad. Coincidió un periodo de aguda represión y pérdida momentánea de líderes veteranos con coordinar y organizar un movimiento que ya no se reducía a las empresas del metal y alguna de la construcción aunque siguieran siendo el núcleo duro. Y mientras el nuevo sindicalismo cogía fuerzas se acercaba el 1º de Mayo y en Aragón se tuvo que recurrir, para la promoción de la jornada, a la estructura del PCE más que a la de las propias CC.OO. Entre ellas un boicot a los autobuses urbanos o acciones directas y clandestinas que fueron retiradas, estas últimas, por considerarlas perjudiciales e incomprensibles para la ciudadanía. La presión era grande también en el PCE frente a las heterodoxias más “vanguardistas”, lo que no es extraño en Aragón donde el PCE y CC.OO. comparten muchos cuadros y militantes. Los problemas de uno suelen afectar a los de los otros, y los comunistas debían enfrentarse y analizar 117 Zamora, M. A., Pérez Bernad, J.M., Comisiones Obreras… pp. 83-84.
80 Hasta los empresarios reclamaban cauces más efectivos, incluso negociaban muchas veces con las primeras comisiones constituidas en asambleas por obreros para un tema concreto, ante la imposibilidad de hacer mediante la OSE. De modo que cada vez se iban abriendo campos de lucha para la oposición (Ley de Convenios Colectivos, elecciones sindicales…). No obstante la clase trabajadora y sus representantes también tardaron en adaptarse a nuevos tiempos, y sus tácticas no sufrieron una revisión hasta empezados los sesenta. De esta forma 1962, año clave por sus extraordinarias protestas obreras, fue el canto de cisne de esta forma de hacer sindicalismo que venía de muchos años atrás. Sin embargo este año no fue un punto y aparte, sino que resultó ser un punto y seguido y su muerte alumbró, junto con otros factores, una manera más eficaz y moderna de lucha. Confluyeron las experiencias de las comisiones obreras que desaparecían cuando la reivindicación era atendida o reprimida, el PCE y otras fuerzas apostaban por unir cuanta más gente mejor contra la dictadura sin importar si eran originalmente vencedores o vencidos. La población aumentaba y emigraba a los puntos industriales que empezaban a surgir por todo el país y se “proletarizaba”, en definitiva llegaba la verdadera sociedad de masas industrial. Y con esa apuesta por la clase obrera y su emancipación, el apoyo de muchos y el gran partido de la oposición y unas estrategias más modernas y eficaces nació el nuevo sindicalismo de CC.OO. Su éxito sobre todo es el de poner en práctica un modelo de protesta acorde a una sociedad que aumentaba en número y en calidad de vida, aunque vivía enormes desigualdades. El rechazo a la clandestinidad y el vanguardismo, la organización más democrática posible de los obreros, y el apoyo y honestidad de todas las fuerzas que trabajaron en ellas (PCE, HOAC, USO, JOC…) las convirtieron en la esperanza de los trabajadores españoles. Su lucha tanto entrando a la OSE en las elecciones sindicales, como combatiéndola lo más abiertamente posible desde fuera puso en aprietos a un régimen profundamente inmovilista. Porque este fue otro fracaso del régimen, era muy duro, pero incapaz de ser flexible para encajar mejor los golpes de CC.OO. El régimen de los vencedores se basaba en axiomas innegociables, que eran precisamente los que hacía falta modular para combatir más eficazmente al nuevo sindicalismo. De esta manera el régimen no vio venir que las protestas que toleraba con paternalismo como económico-salariales se convertían, con el paso del tiempo, en políticas. Y, en mi
81 opinión, para el régimen no había solución posible porque ceder en principios irrenunciables era deshacer los cimientos que lo sostenían. De forma que a pesar de Estados de Excepción, oleadas de represión, etc. no puedo evitar que el movimiento unitario y no vinculado a ningún partido ni sindicato fuera creciendo. Pero no hay que pensar que CC.OO. tuviera contra las cuerdas al sistema, más bien es la pelea entre dos sujetos que no tienen fuerza para vencer totalmente al otro, pero si para hacerle daño. Una pelea planteada en estos términos es un fracaso para el poder oficial puesto que no pueden compararse los medios del régimen con los de las Comisiones Obreras. En Zaragoza el nuevo sindicalismo se asentó de forma tardía pero se consolidó bastante rápido y con mucha vinculación al PCE, además de provenir muchos líderes del anterior sindicalismo anarquista muy importante en la capital aragonesa. El desarrollo es casi paralelo aunque intervinieron otros actores y con el tiempo el papel de los comunistas dejó de ser tan preponderante. Se reunían las condiciones adecuadas en la capital aragonesa dada su rápida consolidación aunque sus acciones y su poder fueron más moderados que en otros puntos. Esto se debe a que aunque Zaragoza en los sesenta presentaba una desarrollo industrial por encima de la media, el tejido todavía no era lo bastante fuerte ni muchos trabajadores estaban concienciados. CC.OO. sobre todo alrededor del Metal y la Construcción fue ejerciendo su actividad en Zaragoza donde contó con la colaboración de USO, HOAC y JOC. Estas organizaciones y sobre todo el PCE son muy importantes para el nuevo sindicalismo aragonés. Aragón y Zaragoza no fueron “puntos calientes” en comparación con otros, pero las Comisiones Obreras fueron extendiendo su influencia de manera sostenida hasta trascender las fronteras de Zaragoza, y fueron puestas como ejemplo en alguna ocasión a nivel nacional. Podemos hablar de un sindicalismo muy activo que poco a poco se va extendiendo a otros sectores (Químicas, Banca, Comunicaciones…) y muy realista, ya que no se realizan grandes movilizaciones sólo posibles en zonas tradicionalmente obreras e industriales. Como peculiaridad Aragón, especialmente Zaragoza, sufrirá un proceso curioso que consistirá en la sustitución brusca de los líderes veteranos por unos más jóvenes debido a caídas, exilios (dentro de España)… Aparte de estas peculiaridades CC.OO. fue el elemento más importante, pero no el único, del movimiento obrero aragonés, de modo que investigar su formación y desarrollo, al PCE, y a las organizaciones que
82 colaboraron e incluso estuvieron cerca de integrarse en el nuevo sindicalismo resulta vital para conocer la historia del movimiento obrero de esta zona. Para dibujar un retrato más completo del antifranquismo en Aragón habría que combinarlo con el movimiento estudiantil, las fuerzas políticas de oposición propiamente dichas y que fuerza e influencia tenían, etc. Esto nos daría la imagen del antifranquismo en Aragón, no sólo como la negación de algo, sino como la construcción del marco democrático en la sociedad aragonesa. Mi última conclusión es que el movimiento obrero debería ocupar un papel central puesto que se fue convirtiendo en la primera y más eficaz fuerza de choque contra el régimen, seguido de los estudiantes a quién muchas veces hacen reconocimiento expreso. Así se va construyendo el camino que desembocará en el periodo de más conflictividad de la clase obrera española desde la II República que tendrá su máxima expresión en 1976. Coincide pues este trabajo y mi conclusión con la línea que estudia todos los factores que pudieron generar un clima que erosionara al franquismo, así como la importancia de la movilización de obreros, estudiantes y una importante parte de la población en general en la formación de tal clima. Los años inmediatamente posteriores están muy bien analizados y de forma bastante esquematizada y clara en el libro de Nicolás Sartorius y Alberto Sabio El final de la Dictadura: La conquista de la democracia en España (noviembre de 1975-junio de 1977). En él se ve la eclosión con características de explosión en algunos momentos de la lucha generalizada de la sociedad contra un régimen desvencijado y superado ampliamente por su población. CC.OO. cada vez se hace más fuerte, las huelgas aumentan a un ritmo fuerte y sostenido y el Estado franquista se ve ya incapaz de revertir la situación y solo puede poner parches provisionales con dura represión que provoca el efecto contrario al deseado. La muerte de Franco en 1975 abrirá un periodo de incertidumbre en el cual la actuación del pueblo español será decisiva por su papel de coprotagonista que se la ha negado en muchas líneas historiográficas. Cuando más claro se verá su fuerza y su aportación será en el año 1976 provocando la caída de Arias Navarro y que este fuera sustituido por una personalidad del sector inmovilista. Todo esto y mucho más de los años en los que la democracia estaba al alcance de la mano, pero había que saber cogerla, se narra muy bien en este libro y, por supuesto, en muchos otros de esta línea historiográfica.
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84 Ysás, Pere, Disidencia y subversión: la lucha del franquismo por su supervivencia (1960-1975), Madrid: Crítica, imp. 2004. Zamora, Miguel Ángel, Comisiones Obreras: artífices del moderno movimiento sindical aragonés, [Zaragoza]: Fundación Sindicalismo y Cultura de CC.OO Aragón, 2011 Documentos Anexos a Comisiones Obreras: artífices del moderno movimiento sindical aragonés, [Zaragoza]: Fundación Sindicalismo y Cultura de CC.OO Aragón, 2011: - Informe de la 1ª reunión de CC.OO. en Zaragoza (diciembre 1967). - Manifiesto de las Comisiones Obreras Juveniles (1967). - Firmas denunciando la represión (mayo de 1968). - Escrito del Partido Carlista (mayo de 1968). - Declaración de CC.OO. contra el proyecto de Ley Sindical (junio 1968). - Comisiones Obreras de Zaragoza a los trabajadores de Balay (junio 1968). - Comisiones Obreras de la Construcción (junio 1968). - Los trabajadores de Potain y TUSA a sus empresarios (octubre 1968). - Los trabajadores al presidente de las Cortes (noviembre 1968). - Llamamiento del PCE de Zaragoza (noviembre 1968). - Denuncia de torturas firmada por 1500 intelectuales (enero 1969). - Declaración de CC.OO. denunciando el Estado de Excepción (febrero 1969). - Declaración del Gobierno al finalizar el Estado de Excepción (marzo 1969). - Declaración del Comité del PCE de la Universidad de Zaragoza (abril 1969). - Llamamiento de CC.OO. 1º de Mayo (abril 1969). - Informe de Fidel Ibáñez (julio 1969). - 1ª Asamblea de Metalúrgicos (febrero 1970). - Las Comisiones Obreras ante el Estado de Excepción (enero 1971). - Dossier sobre las torturas de la BPS (mayo 1971). - Manifiesto para Aragón – Comité Regional del PCE de Aragón (junio 1971). - Comisión Aragonesa pro Alternativa Democrática – CAPAD (junio 1972). - Comunicado de la C. General sobre el 1001 (diciembre 1972). - Declaración junio 1973 de Comisiones Obreras (junio 1973). - Llamamiento de la Inter de CC.OO. de Zaragoza (movilizaciones) (septiembre 1973).
85 - Llamamiento de CC.OO. sobre el incendio de Tapicerías Bonafonte (diciembre 1973). Documentos anexos a Comisiones Obreras, Barcelona Avance 1976: - Origen de la Comisión del Metal en Madrid (septiembre 1964). - Ante el futuro del sindicalismo (marzo 1966). - Declaración de principios de las CC.OO. de Guipúzcoa. - Proyecto que las Comisiones Obreras proponen a los trabajadores ante la nueva Ley Sindical. - Bases y principios que consideramos fundamentales y que sometemos a la voluntad de los trabajadores (abril 1967). - Comunicado final de la Asamblea Nacional de Comisiones Obreras (junio 1967). - 1ª Reunión Nacional (junio 1967). - 2ª Reunión Nacional (diciembre de 1967). - Declaración de las Comisiones Obreras de Vizcaya. - Comunicado de la 3ª Reunión General de las Comisiones Obreras (julio 1968). - Comunicado final de la IV Reunión General de las Comisiones Obreras (abril 1969). - V Reunión General de las Comisiones Obreras (noviembre 1969).