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1 Trabajo Fin de Máster La Revolución Cubana y su influencia en los movimientos sociales y políticos europeos de la segunda mitad del siglo XX. Autor Diego Marín Roig Directora María Palmira Vélez Jiménez Facultad de Filosofía y Letras 2012 Repositorio de la Universidad de Zaragoza- Zaguán http://zaguan.unizar.es
2 ÍNDICE -Introducción 3 -La revolución cubana ¿nuevos aires para la izquierda mundial? 8 -Un pensamiento revolucionario original y autóctono 9 -¿Por qué en Cuba? 12 -Condiciones subjetivas y objetivas 14 -Entre heterodoxia marxista y misticismo redentor 15 -Aportes, enseñanzas e influencias 18 -El pensamiento de Ernesto Che Guevara 21 -El marxismo del Che Guevara 22 -Pero, ¿guevarismo es marxismo? 25 -La Revolución Cubana sacude América Latina 31 -Cuba en el reflejo del espejo 31 -De José Martí… 32 -…a Fidel Castro 34 -Influencia política 35 -En lo militar. El ELN colombiano nace de las entrañas de Cuba 39 -La Nueva Izquierda y la intelectualidad en Europa 43 -Una nueva izquierda 43 -Los comunistas europeos cambian su estrategia 45 -Tercermundismo 46 -Régis Debray 50 -J.P. Sartre 53 -La vanguardia armada. De América Latina a Europa 55 -La influencia de una vanguardia armada triunfante 57 -En el viejo continente 61 -Cuatro ejemplos europeos (RAF, BR, ETA e IRA) 63 - A modo de conclusión 73 -Bibliografía 77
3 INTRODUCCIÓN “Solo tiene derecho a encender en el pasado la chispa de la esperanza aquel historiador traspasado por la idea de que ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo si este vence…” Walter Benjamin, Sobre el concepto de Historia, tesis VI, ca. 1940.1 El presente Trabajo Fin de Máster trata sobre la influencia de la Revolución Cubana en el mundo y en especial en la Europa de la segunda mitad del siglo XX. Se intenta realizar un análisis histórico desde el surgimiento y consolidación de la Revolución Cubana, su influencia en la izquierda latinoamericana, y en especial, la influencia que la Revolución, el guevarismo y el tercermundismo ejercieron en la ideología y en los movimientos políticos y sociales europeos, tanto pacíficos como armados. Al no ser yo licenciado en Historia, sino en Historia del Arte, se me planteó la duda de poder llevar a buen término un estudio de Historia política aderezado con algo de Historia del discurso desde una posición metodológica basada en parte en la comparación histórica y en parte en la historia de las interacciones, y todo ello, desde una corriente historiográfica como es la Historia social, además desde una visión crítica. A ello se sumaba lo osado del tema de estudio (a la par que interesante), la ausencia de bibliografía específica, la falta de experiencia en este tipo de trabajo, y el arriesgado intento de hacerlo desde esa relación causal espacio-temporal que conlleva cualquier estudio de este tipo. El tema elegido es una cuestión con cierta complejidad, por los niveles de subjetividad que implica la historia política y del discurso. No obstante, lo he intentado llevar a cabo con todo el rigor académico posible y basándome en fuentes secundarias plurales, de autores de diferentes ideologías y tendencias. No obstante, en algunas partes del trabajo también he planteado discusiones y polémicas con las opiniones vertidas por algunos autores sobre ciertos términos e ideas, mientras que en otros he subrayado los puntos coincidentes. Para el desarrollo del trabajo he partido de la que creo interesante premisa de que la Revolución Cubana y lo que ella supuso, fue un hecho mayúsculo en el devenir histórico y en la lucha de clases en el siglo XX y a escala mundial. Fue un aspecto fundamental en esta confrontación nacional y de clases internacional, que considero debe ser tratada, a estas alturas de la Historia y en estos círculos académicos, sin tabúes y sin prejuicios, 1 AGUIRRE ROJAS, 2002, 9.
4 desde el máximo rigor histórico y académico, y además intentar hacerlo sin estar contaminado por las narraciones y exposiciones, explicaciones al fin y al cabo, y los análisis hegemónicos y sensacionalistas de la ideología dominante (de la que todos estamos influenciados). El objetivo general del trabajo es demostrar la siguiente hipótesis inicial: La revolución cubana, el guevarismo, el foquismo, influyeron notablemente en el surgimiento y consolidación de ideologías, teorías y prácticas políticas, no solamente a lo largo y ancho del Tercer Mundo, sino también en la Europa desarrollada. Por debajo de este primer objetivo también busco exponer los objetivos específicos de cada capítulo. Esto es, comprender por qué surge la Revolución Cubana y por qué desarrolla unas características concretas. Por qué la estrategia teorizada por Ernesto Guevara se expande internacionalmente. Por qué desde la izquierda del mundo desarrollado se asumen unos patrones discursivos, políticos, ideológicos y teóricos que provienen del Tercer Mundo. Por qué surgen organizaciones armadas de carácter foquista en Europa siendo éste un contexto muy diferente al latinoamericano. En la respuesta a estas preguntas falta una clave necesaria, que es la comprensión de la coyuntura internacional en la cual surge la revolución cubana, el mundo polarizado que nace tras la II Guerra Mundial y la geopolítica desarrollada por las grandes y enfrentadas potencias mundiales y sus respectivas alianzas en todo el mundo, que si por falta de espacio, no he desarrollado en un capítulo inicial, sí que he intentado dar pequeñas explicaciones y pinceladas a lo largo del trabajo. Por lo tanto, hemos pretendido mediante la historia de transferencias, articular el nivel necesario de descripción, es decir, responder el cómo de los hechos históricos estudiados y responder al por qué de estos acontecimientos dentro de una unidad más amplia empleando herramientas de la inducción y la comparación. La respuesta a estas preguntas, que son los objetivos, los pretendo descifrar desde un planteamiento de análisis transnacional y transcultural que se encuentra entre la historia comparada y la historia de las interacciones o transferencias. No obstante, considero que el trabajo es más deudor de la Historia de las interacciones que de la Historia comparada. O quizás sea una forma reducida de Historia en perspectiva comparada. En todo caso, creo que se conectan modos de argumentación comparativos con otros propios de la historia de las interacciones.
5 Partiendo de esa unidad de análisis que es la unidad planetaria del sistema mundo capitalista, base fundamental para explicar cualquier fenómeno social de la historia del siglo XX, se muestra imperativo y forzoso mostrar las conexiones y vinculaciones de cualquier hecho histórico con su contexto internacional. Y así he intentado hacerlo. Este Trabajo Fin de Máster está basado en fuentes secundarias, por lo tanto le hemos dado prioridad a una Historia reflexiva, analítica y explicativa en detrimento de una historia archivística y documental. Hemos intentado analizar los hechos históricos interpretándolos dialécticamente en su contexto diacrónico (como parte de un desarrollo) y sincrónico (como parte de un todo mayor), con aspiraciones de análisis internacional, que se va centrando en un viaje de ida y vuelta en torno a distintos contextos nacionales, al mismo tiempo que parte de una fecha muy concreta, 1959, para viajar cronológicamente a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Los estudios históricos concretos y específicos sobre la temática tratada en este Trabajo Fin de Máster son nulos. Es decir, no existe, o al menos no conozco, ninguna obra que analice, ni siquiera de manera somera la influencia de la Revolución Cubana y lo que ella supuso, en el surgimiento de ideologías y organizaciones políticas armadas y pacíficas en Europa. Por el contrario, sí que existen estudios extensísimos sobre la Revolución Cubana y su obra así como sobre el pensamiento de Ernesto Che Guevara o Fidel Castro en los que se puede rastrear y llegar a las conclusiones expuestas en este Trabajo Fin de Máster. En esos estudios se pueden encontrar desde obras de los propios actores de la Revolución, a obras sobre ellos escritas desde puntos de vista muy dispares, unas con rigor histórico y académico y otras enteramente complacientes o, por el contrario, destructivamente críticas. La bibliografía académica existente sobre el contexto internacional del siglo XX es muy extensa desde cualquier corriente historiográfica. No tan amplia es la bibliografía en español sobre organizaciones armadas europeas, de las que apenas existen uno o dos libros sobre las RAF y las Brigadas Rojas siendo en este caso internet una interesante herramienta de conocimiento sobre el tema. En torno a ETA o al IRA sí que existen profundos estudios, desde perspectivas múltiples y en pocos casos científicamente objetivas, de las que al igual que sobre la Revolución Cubana, se puede rastrear buscando ciertas conclusiones que me han resultado de utilidad para el presente trabajo.
6 También he utilizado bibliografía correspondiente a los discursos políticos de la izquierda europea de la segunda mitad del siglo XX, especialmente artículos, discursos y análisis sobre la Nueva Izquierda y los conflictos políticos y sociales surgidos a partir del año 1968. Pero no he utilizado solamente bibliografía secundaria, sino que he podido poner en práctica el método de la entrevista oral, que tuve la suerte de llevar a cabo en Belfast con Seana Whal, el último comandante del IRA en la cárcel. Ha sido la primera experiencia que he tenido en una investigación de este tipo y, ciertamente, creo que es una metodología, la de la entrevista y la historia oral, que puede ser muy explotada a la hora de intentar acceder a información que no aparece en los libros, porque no ha sido estudiada, o por otras cuestiones. Así mismo, tener acceso a información en primera persona junto a protagonistas de procesos históricos, creo que es una ventaja a la hora de obtener datos y testimonios sobre los que reflexionar y más tarde escribir la Historia. Ciertamente, obtuve mucha información de la cual apenas un 3% me sirvió para utilizar en este trabajo. El mayor problema que tuve con el entrevistado fue la barrera idiomática, y es que sin tener absoluto conocimiento del inglés, se pierden detalles, y matices. En todo caso, y volviendo a los libros, no he podido manejar casi nada de bibliografía concreta, sino secundaria, y a partir de ella ir concretando. Como enunció Kocka en relación a la investigación comparada, “Tanta abstracción como sea precisa, tanta concreción y referencia contextual como sea posible”2. Esta, pues, ha sido una máxima primordial en este trabajo que en muchos casos ha navegado por un semidesierto historiográfico. Y en este semidesierto historiográfico, ha habido algunas obras que han sido clave y pilares fundamentales sobre los que he asentado este estudio, y que merecen un lugar primordial a la hora de referirme a fuentes fundamentales, como son “la guerra de guerrillas” de Guevara, “Haciendo posible lo imposible, La izquierda en el umbral del siglo XXI” de Marta Harnecker, o la tesis doctoral de Roberto Sancho presentada en esta casa “La encrucijada de la violencia política armada en la segunda mitad del siglo XX en Colombia y España: ELN y ETA”. Sobre estas tres ha pivotado una parte significativa del grueso de este trabajo, sin menospreciar otras no menos importantes como la entrevista que Ignacio Ramonet le hizo a Fidel Castro o los textos sobre la nueva izquierda europea de Ludolfo Paramio. 2 KOCKA, 2002, 62
7 Ciertamente la elaboración de este trabajo me ha resultado apasionante y muy enriquecedora, por varias cuestiones: mi pasión por la pequeña isla caribeña; mi interés por la historia de su proceso revolucionario; por los pasados y actuales procesos políticos latinoamericanos de democracia popular y antiimperialista, de dónde nacen y hacia dónde van; mi condición de aprendiz de historiador comprometido con la igualdad social, política y económica; mi interés y cercanía al marxismo en todas sus vertientes. He llegado a elaborar dos capítulos que por cuestión de espacio no he podido incluir en el trabajo, uno inicial sobre el contexto internacional en el cual surgió la Revolución Cubana, y del que, como ya he comentado más arriba, he intentado dar las pinceladas necesarias para entender este fenómeno a lo largo de todo el trabajo, y un último capítulo sobre la Cuba actual y, en un viaje de ida y vuelta, analizar las influencias de las democracias capitalistas occidentales en los nuevos movimientos sociales y políticos que existen actualmente en la isla, así como intentar dar una visión personal sobre el interesante proceso de cambio sociopolítico del cual está siendo objeto Cuba en estos momentos. No querría concluir esta introducción sin agradecer a todas las profesoras y profesores de esta casa que me han enseñado no sólo Historia, sino a intentar analizar el devenir histórico, así como a desarrollar cierta capacidad crítica a la hora de afrontar lecturas y estudios sobre procesos y tiempos históricos y que, a pesar de ser licenciado en Historia del Arte, me han ilustrado y animado a acercarme a la Historia moderna y contemporánea y en especial a la Historia social, desde una actitud y visión crítica y comprometida. En especial quería agradecer a la directora de este Trabajo Fin de Máster, la profesora Palmira Vélez, por acceder y prestarse desde un principio a dirigir este trabajo sin ni siquiera tener yo mismo entonces muy claro sobre qué quería y debía investigar.
8 -LA REVOLUCIÓN CUBANA ¿NUEVOS AIRES PARA LA IZQUIERDA MUNDIAL? Es el hecho de ver en el marxismo pura y simplemente al idealismo hegeliano puesto sobre sus pies. Dicho de otro modo: de hacer como si toda la historia estuviera desarrollada, de manera que no pudiera ya haber sino verificaciones de leyes análogas a las leyes matemáticas. Se olvida así la complejidad siempre innovadora de cada proceso histórico Régis Debray3. Nuestra intención en este primer apartado es elaborar una aproximación histórica a la Revolución Cubana, y establecer algunas claves que caracterizaron a la Revolución y que, entre otras variables, fueron parte de la base ideológica y material que después influyó a lo largo de todo el siglo XX en organizaciones y movimientos de izquierda en todo el mundo. Fue esta según Marta Harnecker una revolución sui generis cuya vanguardia, el Movimiento 26 de Julio, tenía muy pocos puntos en común con las organizaciones político-militares aparecidas hasta ese momento en América Latina, ya que su esencia estaba muy influida por las tradiciones cubanas y especialmente por el pensamiento de José Martí. “Su máxima dirección otorgó siempre gran importancia al potencial revolucionario del pueblo, de ahí que su líder, Fidel Castro, no se preocupara sólo de preparar el levantamiento armado contra Batista, sino que considerara como una tarea política fundamental la de difundir masivamente en la isla un programa revolucionario – el programa de Moncadaque convocaba a los más amplios sectores populares a la lucha contra el dictador”4. Como dice Samir Amin, “la revolución cubana fue más avanzada que las que le precedieron en el continente. A dos años del triunfo revolucionario, se hizo socialista, obligada en parte por el contexto mundial, y en parte dirigida por los líderes del 26 de julio. La radicalidad auténtica de la Revolución Cubana va por tanto a desplegarse en el plano interno por la puesta en marcha efectiva de reformas revolucionarias y construcciones políticas de vocación socialista inspiradas por el marxismo; y en el plano internacional, por la afirmación de posiciones antiimperialistas consecuentes, teóricas y prácticas. (…) Cuba enfrentó desde un inicio y directamente a sus clases locales 3 http://www.ruinasdigitales.com/cristianismoyrevolucion/cyrregisdebrayamericalatinateoriayrevolu5/. 4 HARNECKER, 1999, 14.
9 burguesas y compradoras. Cuba no alentó jamás la ilusión de un “capitalismo nacional independiente”5. Este triunfo de las fuerzas anti-batistianas, cuya vanguardia era el M-26-J, despertó la simpatía de una gran parte de la izquierda occidental, cuyo impacto fue tal que, como afirma Marta Harnecker, “muchos jóvenes de izquierda de los sesenta pensamos que íbamos a poder contemplar relativamente pronto una transformación social profunda en nuestros propios países”6 -Un pensamiento revolucionario original y autóctono El proceso revolucionario cubano que consiguió en el primer año del gobierno revolucionario un crecimiento industrial del 17% y del 25% en los primeros meses del año siguiente; que aumentó las licencias para la concesión de pequeñas empresas en un 400%, mientras las importaciones de EEUU descendían en un 35% y la economía creció un 10% en el primer año de la revolución; donde la producción azucarera de 1959, 1960 y 1961 promedió 6,2 millones de toneladas, muy por encima de los 5,4 millones que como término medio tuvieron las cosechas de 1950 a 19587 no tenía, a pesar del polarizado contexto internacional y de las conquistas sociales, pretensiones de ser una revolución socialista, sino simple y llanamente nacionalista y antiimperialista. De ahí la caracterización cubana y la reivindicación de su originalidad. Y es que, como admitió Fidel Casto, los revolucionarios cubanos ni conocían ni tenían contacto con ningún soviético ni en el momento del asalto al cuartel Moncada, ni en el momento de la lucha guerrillera en las montañas de Sierra Maestra, ni con el primer gobierno revolucionario8. Después, ya sí, la hermandad entre los dos estados socialistas se hizo patente, hasta el punto de que la pequeña isla sirvió de punta de lanza, y nunca mejor dicho, para la batalla contra el enemigo estadounidense, y es que el mundo estuvo en tensión con la instalación en Cuba de las plataformas de misiles soviéticos que apuntaban directamente a los EEUU. En 1970 con el alineamiento con la URSS la relación ya fue intensa. En cualquier caso, la originalidad primigenia, después del derrumbe del campo socialista, todavía queda manifiesta. Se puede afirmar, más de medio siglo después de la entrada del M-26-J en La Habana, que “la Revolución ha construido la parte esencial de su discurso y legitimidad social sobre la base del pensamiento nacional-revolucionario propio (mucho 5 AMIN, 259 (La Habana, 2008): 4-7. 6 HARNECKER, 1999, 15. 7 GUERRA Y MALDONADO, 2009, 76. 8 RAMONET, 2008, 286.
16 heroísmo y a la visceralidad revolucionaria, sin tener en cuenta la transformación de las relaciones de poder y de propiedad con base material. Los revolucionarios cubanos tenían un proyecto político que llevar a cabo una vez conquistado el poder. “Che se propuso apostar por los tres desafíos ante los cuales fracasó el “socialismo real” del siglo XX: 1-Un sistema económico sin usar categorías capitalistas para su funcionamiento y una economía eficiente en función del ser humano. 2-Un sistema ideológico-cultural alternativo al capitalista. 3-Una participación real, consciente, de la población en la toma de decisiones, una sociedad participativa”19. Así pues, y siguiendo con la crítica a la idea propuesta por Sancho, se puede afirmar que el Movimiento 26 de julio tenía un proyecto político (y no sólo militar) antiimperialista que desarrollar una vez conquistado el poder. Así lo han demostrado los acontecimientos históricos, y así lo demostraron también las discusiones y debates sobre la estructura económica que debía tener el nuevo estado cubano, que se pusieron sobre la mesa de discusión apenas tres años después del triunfo revolucionario. Creo de importancia transcribir un texto completo de Ignacio Ramonet en el cual explica sintéticamente los parámetros y discusiones económicas que se mantuvieron: “En 1963-1964 se produjo un importante debate teórico sobre la organización económica de la Revolución Cubana en el que polemizaron los partidarios del Cálculo Económico (CE) con los partidarios del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF). Los primeros, encabezados por Carlos Rafael Rodríguez, Alberto Mora, Marcelo Fernández Font y el economista marxista francés Charles Bettelheim, propiciaban y defendían un proyecto político de socialismo mercantil, con empresas gestionadas en forma descentralizada y con autarquía financiera, compitiendo e intercambiando con dinero sus respectivas mercancías en el mercado. En cada una de las empresas predominaba el estímulo material. La planificación, (…) operaba a través del valor y del mercado. Ése era el camino principal elegido y promovido en aquellos años por los soviéticos. Los segundos, encabezados por Che Guevara y acompañados por Luis Álvarez Rom y (...) Ernest Mandel, entre otros, cuestionaban el matrimonio de socialismo y mercado. 19 TABLADA, 2007, 12.
17 (…) El Che pensaba que la planificación era mucho más que un mero recurso técnico para gestionar la economía (…). Los partidarios, como el Che, del Sistema Presupuestario, propiciaban la unificación bancaria de todas las unidades productivas, con un presupuesto único y centralizado, entendidas todas ellas como partes de una gran empresa socialista (integrada por cada una de las unidades productivas particulares (…) Los productos pasaban de una unidad productiva a otra sin ser mercancía (…)”20 Reducir pues, la guerrilla del M-26-J, el acceso al poder de esta, y/o la construcción del estado post-batistiano, a un componente militarista y voluntarista es reducir el análisis histórico de un proceso revolucionario donde se encontraron múltiples y complejas variables y hacer de él deliberadamente una simplificación ideológica, política, social e histórica. Si así hubiese sido no se podría explicar toda la carga ideológica y política que ha influenciado a multitud de movimientos anticapitalistas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX en todo el mundo. Por otro lado, la Historia ha demostrado que en la revolución cubana lo militar se encontró en todo momento subsumido a lo político, y lo demuestran los mismos argumentos históricos esgrimidos más arriba. Desde la organización de la guerrilla en la Sierra Maestra, se continúo con la elaboración de un programa para la construcción de una alternativa política al gobierno de Batista. Programa que ya venía discutido desde los distintos movimientos políticos de los cuales provenían los guerrilleros que componían el M-26-J. Desde el Partido Ortodoxo, del cual venía Fidel Castro, o desde el Partido Socialista Popular, del que procedía Raúl Castro, además de los integrantes que asaltaron el cuartel Moncada en 1953. La victoria revolucionaria no hubiese sido posible sin un objetivo político. Lo militar, en ningún momento mitificado, fue contemplado como mera táctica subordinada a la estrategia, esto es, la toma del poder. Como dijo Fidel Castro: “Para nosotros, la guerrilla era la detonadora de un proceso cuyo objetivo era la toma revolucionaria del poder. Con un punto culminante: la huelga general revolucionaria y el levantamiento de todo el pueblo”21. En todo caso, esta visión de lo político relegado a lo militar, es la misma que expuso Debray en su libro Revolución en la revolución, donde eliminó toda referencia política a 20 RAMONET, 2008, 660. 21 Idem, 215.
18 la revolución cubana y le prestó una atención especial solamente a la táctica militar. Roberto Sancho continúa una tesis similar a la que planteó Régis Debray, donde éste, en la centralidad de su estudio argumenta que no es necesario formar una organización política, un partido revolucionario, sino que para la conquista del poder la única condición indispensable es la instalación de un foco guerrillero. Plantea que no es necesario el trabajo previo en la lucha política ni ideológica, sino que tan sólo es imprescindible la lucha militar22 El libro citado tuvo una gran difusión en América Latina y especialmente en Cuba, donde se imprimieron 300.000 primeras copias23. No obstante, y como no podía ser de otro modo, el Che Guevara fue especialmente crítico con las conclusiones de Debray, y así se lo hizo saber al propio autor. El militante del PCE José Núñez, muy crítico con las opciones guerrilleras y guevaristas, a las que consideró terroristas, sin embargo no tuvo ningún prejuicio en admitir que “los comunistas nunca han mirado la guerra revolucionaria solamente como el enfrentamiento entre ejércitos o aparatos, sino como el enfrentamiento de las clases”24. Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que “en la tradición marxista, la lucha político-militar (…) ha sido siempre prolongación de un pensamiento político y de una lucha política, y no al revés”. Así pues, hacemos nuestra la conclusión a la que llega Néstor Kohan, que viene a admitir que “el eje debe ser la política. No puede haber confrontación ni lucha político-militar si no es a partir de un análisis específicamente político. Esta es la tradición de los clásicos del marxismo que se remonta a Clausewitz y, todavía más atrás, a los escritos de Nicolás Maquiavelo.”25 -Aportes, enseñanzas e influencias Han sido numerosas las enseñanzas e influencias que la Revolución Cubana ha ejercido sobre la izquierda mundial. No solamente en América Latina, a la que dedicamos un apartado en concreto, sino en todo el mundo. También en Europa, el triunfo revolucionario del M-26-J condicionó el surgimiento y desarrollo de cuantiosas organizaciones. Muchos grupos pretendieron imitar a los revolucionarios cubanos en 22 DEBRAY, 1967. 23 http://www.lapatriagrande.com.ar/debray.htm#comienzo 24 NUÑEZ, en http://revolucionobrera.com/documentos/reedicion/marxismo%20y%20guevarismo%20RC%2001.pdf. 25KOHAN, en http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche003 .2.pdf.
19 ideología, estrategia y tácticas. Y en esa imitación se corrió el riesgo, de división entre prochinos y prosoviéticos, a los que también se añadieron los procubanos. Cuba encendió la chispa de la demostración e incluso sirvió de “catalizador de las experiencias revolucionarias y de los grupos armados que surgieron en muchos países”26 Como escribió Carlos Medina, la Revolución Cubana aportó tres grandes enseñanzas: “Primera, que una fuerza político-militar relativamente pequeña, respaldada efectivamente por las masas, podría derrotar un ejército regular, equipado y entrenado por los Estado Unidos. Segunda, que no bastaba llamarse a sí mismo Partido Comunista para ser realmente vanguardia de las clases populares, sino que una organización revolucionaria que interpretara correctamente el momento histórico y se lanzara a la lucha con una táctica y una estrategia político-militar convenientemente empleada, podría colocarse al frente del pueblo y conducir el proceso revolucionario. Tercera, que no siempre era necesario que se dieran todas las condiciones objetivas que hicieran posible la victoria, sino que la misma dinámica de la lucha las iba madurando.”27 Estas enseñanzas expuestas por Carlos Medina, se tuvieron muy en cuenta en otros contextos nacionales alejados de Cuba, como veremos. Por otra parte, Régis Debray subrayó, en otro orden de cosas, enseñanzas igualmente importantes de la revolución. Como dice, “ese aporte me parece triple: 1) La Revolución Cubana ha introducido un nuevo tipo de articulación entre lo político y lo militar en la etapa insurreccional. 2) Una nueva articulación del factor moral y el factor económico, de las condiciones objetivas y subjetivas, que se expresa en la preeminencia dada al estímulo moral respecto del estímulo material. La construcción paralela de una moral comunista y de una economía socialista que actualmente desemboca en el bosquejo de formas de organización comunista. 3) Un nuevo tipo de articulación entre lo nacional y lo internacional. Una nueva manera de poner fin a las polémicas tradicionales: “construcción del socialismo en un solo país” o extensión de la Revolución. Dicho de otro modo, en Cuba no hay alternativa entre ambos términos de la polémica. El perfeccionamiento de la construcción del socialismo 26 SANCHO, 2008, 86. 27 Citado en SANCHO, 2008, 150.
20 refuerza los intereses de la Revolución en América Latina y en el Tercer Mundo. Y cada victoria revolucionaria en América Latina es una victoria del pueblo cubano. Se trata de una nueva articulación entre el patriotismo revolucionario y el internacionalismo proletario” El factor moral fue importantísimo. Fue una novedad y originalidad cubana que hasta entonces se había despreciado en procesos revolucionarios anteriores. Más adelante ahondaremos en esta cuestión en el apartado dedicado al pensamiento de Guevara. Y es que, como planteó Debray: “La Revolución Cubana ha destruido la oposición planteada por Sartre entre el militante y el hombre de acción. Las nuevas experiencias latinoamericanas introducen en el mundo de los revolucionarios a militantes-y-hombres- de-acción a la vez, que tienen una visión moral de la vida. Son hombres en el sentido pleno de la palabra”28 28 http://www.ruinasdigitales.com/cristianismoyrevolucion/cyrregisdebrayamericalatinateoriayrevolu5/.
21 -EL PENSAMIENTO DE ERNESTO CHE GUEVARA “Son muchos los recuerdos que nos dejó, imborrables, y por eso digo que es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido, lo cual no tendría importancia si uno no cree que hombres como él existen por millones, millones y millones en las masas. Los hombres que se destacan de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales a él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades. Por eso nuestra Revolución se interesó tanto por luchar contra el analfabetismo y por desarrollar la educación, para que todos sean como el Che” Fidel Castro29 Partiendo de la convicción de que en el análisis histórico, a pesar de que las biografías y los estudios individualizados sobre personalidades sobresalientes pueden ser plausibles, es importante tener en cuenta que es absolutamente imposible comprender un proceso histórico a través de la biografía de una sola figura por muy protagonista que esta haya sido en esos hechos históricos. A pesar de ello, también es necesario tener en cuenta que el protagonismo e influencia de determinadas personas en ciertos procesos históricos ha sido crucial para la dirección de los acontecimientos en uno u otro sentido. Es en esa constante dialéctica entre la sociedad o proceso histórico estudiado y la personalidad concreta, en ese eje bidireccional, en constante relación, sin intentar aislar socialmente a las personalidades históricas, que tienen que estar siempre enmarcadas en sus contextos históricos, como se puede llegar a comprender la influencia de un pensamiento personal concreto en un proceso histórico, y a la vez la influencia de los factores sociales en el pensamiento individual de la personalidad estudiada. En este sentido, y aun partiendo de la convicción expresada al principio, también es necesario tanto comprender como reconocer y aceptar que en Historia el factor personal también cuenta. Así pues en este apartado no pretendemos establecer una línea cronológica por la vida política de Ernesto Che Guevara como una de las más importantes personalidades en el proceso revolucionario cubano, en su institucionalización, y en la influencia que este ejerció. Nuestra intención es mostrar esa influencia, tanto de su praxis revolucionaria como de la literatura de su autoría en distintos ámbitos políticos e intelectuales, así como mostrar las diferentes polémicas, cercanías, influencias y críticas que supuso su participación activa en las luchas guerrilleras. 29 RAMONET, 2008, 318.
22 -El marxismo del Che Guevara Como dice Kohan, el pensamiento de Guevara tuvo una lógica evolución y unas características determinadas, que han podido reconocerse como guevarismo: “De 1959 hasta su muerte, el marxismo del Che ha evolucionado. Él se aleja cada vez más de las ilusiones iniciales acerca del modelo soviético de socialismo y del estilo soviético –es decir, estalinistade marxismo. En sus escritos se percibe de manera cada vez más explícita, sobre todo a partir de 1963, la búsqueda de un modelo alternativo, la tentativa de formular otra vía al socialismo, distinta de los paradigmas oficiales del “socialismo realmente existente”. Su asesinato por los agentes de la CIA y sus socios bolivianos en octubre de 1967 va a interrumpir un proceso de maduración política y desarrollo intelectual autónomo. Su obra no es un sistema cerrado, un planteamiento acabado que tiene respuesta para todo. Sobre muchas cuestiones –la democracia en la planificación, la lucha contra la burocraciasu reflexión es incompleta. El marxismo del Che se distingue de las variantes dominantes en su época. Es un marxismo antidogmático, ético, pluralista, humanista, revolucionario”30 Y esas características, marxismo crítico con la URSS, ética, pluralismo y sobre todo humanismo revolucionario, influyeron enormemente en la configuración de movimientos políticos que se presentaron como guevaristas y herederos del pensamiento y la praxis del Che. Por ello mismo, Guevara asumió creativamente la revolución cubana porque tenía tres componentes en su formación que lo predispusieron a ello: Formación cultural, ética y social que había adquirido en su medio familiar; la historia de Argentina, así como los aprendizajes de la II República española; y su experiencia vital como participante activo en numerosos procesos y conflictos sociales a lo largo y ancho de América Latina.31 Por esas razones, Guevara se vio eclipsado por ese proceso revolucionario cubano cuyas características ya hemos comentado, y que lo atrajeron en ese afán revolucionario que aspiraba a la lucha antiimperialista y a la transformación social de América Latina. Como dijo Carlos Tablada, esa revolución desarrolló “un pensamiento revolucionario autóctono de profundas raíces, que se había nutrido de lo mejor de la cultura mundial y que había 30 KOHAN, 2010, 4. 31 TABLADA, 2007, 5.
23 puesto la Ética como piedra base para toda acción, para todo pensamiento”32 Ese pensamiento revolucionario, original y autóctono, que provenía de la experiencia de cuatro revoluciones desatadas en menos de 85 años, atraparía para siempre a Guevara. Guevara fue profundamente crítico con el desarrollo y la burocratización que estaba tomando la URSS. Lo demostró a lo largo de su trayectoria política con sus críticas a los ortodoxos, esquemáticos y encorsetados manuales sobre marxismo que se estudiaban en la URSS y que se comenzaron a distribuir asimismo en Cuba, como aquellos que editó la editorial Grijalbo de México durante los años 6033; lo demostró también con su planteamiento diferenciado en cuanto al modelo económico que era necesario llevar a cabo en Cuba; así como en el famoso discurso de Argel del 24 de febrero de 1965, donde criticó el intervencionismo soviético, y en otras muchas ocasiones. Guevara comprendió la teoría marxista como una herramienta para llevar a cabo un análisis certero de la realidad, como una base útil para pensar y actuar, pero nunca para encajar la realidad en un sistema rígido inalterable, para adaptarla a la teoría y no al revés. “Por cierto cuando empezamos a discutir [en la URSS], se produjo una situación muy violenta; eso era una Biblia, el Manual –ya que, por desgracia, la Biblia no es El Capital, sino el Manual- y venía impugnado por varias partes, incluidos argumentos peligrosamente capitalistas”34 Ernesto Che Guevara vaticinó la evolución de la URSS hacia la restauración capitalista, ya que lo consideraba en cierto modo un sistema permeado por los principios económicos e ideológicos capitalistas, y “se dio cuenta de que para crear el socialismo hay que crear una cultura alternativa a la capitalista, y esto Che lo tomó de los revolucionarios cubanos, que desde el siglo XIX tenían presente que no se podía construir un país independiente y soberano sin unas bases éticas distintas de la metrópoli española, primero, y del imperialismo estadounidense, después”35. En todo caso, “para el Che el deber moral no es una norma universal y vacía, sino un mandato histórico y social que emerge de la lucha de clases y de los valores construidos 32 TABLADA, 2007, 6. 33 Se pueden consultar algunos manuales rastreando el siguiente enlace: http://www.forocomunista.com/t15451-manual-de-marxismo-leninismo-de-la-academia-de-ciencias-de-la- urss-editado-por-grijalbo-mexico-ano-1960-links-actualizados-muy-interesante-para-la-formacion. 34 KOHAN, 100 en, http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche003 2.pdf. 35 TABLADA, 2007, 8.
24 en su compleja dinámica”36Así, en este sentido se puede consultar su texto qué debe ser un joven comunista37. Guevara expuso que era necesario producir para satisfacer las necesidades del pueblo, no por afán de riqueza material. Así, retomó las tesis centrales del marxismo sobre el desarrollo integral del proceso revolucionario, lo que influenció enormemente a la nueva izquierda emergente: “la transformación de la sociedad no solo es un hecho económico, material, sino simultáneamente ideal, humano, de conciencia, de lo subjetivo; y es ante todo un proceso de desalienación y de creación de una nueva ética cotidiana. No puede haber socialismo si la economía no se supedita a una ética, desde sus raíces diferente a la ética capitalista”38. Para Guevara no importa solamente qué se produce, sino cómo se produce. Por lo tanto es en el periodo 1959-61 cuando Guevara comienza a plantar los cimientos de un nuevo socialismo diferente al soviético, que hasta entonces era contemplado como el único modelo marxista y de sociedad socialista posible. Este acercamiento a un nuevo socialismo en el que el elemento humano y moral, y no solo el economicista, tenía tanta importancia, se debe al estudio de Guevara del primer Marx, al elemento humano que introdujo en sus textos, que luego el Marx maduro eliminó para elaborar el corpus teórico que ha pasado a la historia como la ciencia marxista y que tanto ha influido a los procesos sociales durante el siglo XX. Como admite Michael Löwy, “Si el joven Marx de los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844 le interesa tanto es porque plantea concretamente al hombre como individuo humano y los problemas de su liberación como ser social, y porque insiste en la importancia de la conciencia en la lucha contra la enajenación: Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo”.39 A pesar de esto, Che no era un romántico idealista, lo que se ha pretendido confundir desde su muerte, sino un estudioso del marxismo que pretendió transformar la economía en base a nuevos principios. Le dio una importancia especial a la crítica a la ley del valor y su uso en la gestión económica del periodo de transición socialista. 36 KOHAN, (Ética y/o economía política, en Los apuntes críticos del Che Guevara). 37 http://www.cjc.es/wp-content/uploads/2011/09/QU%C3%89-DEBE-SER-UN-JOVEN- COMUNISTA.pdf. 38 TABLADA, 2007, 36. 39 LÖWY, 34 (Madrid, 1997): 125-136.
25 Como dice pues Carlos Tablada, quien ha estudiando en profundidad el pensamiento económico de Ernesto Che Guevara: “Las ideas económicas del Che no son un accidente en la historia de la economía política, ni constituyen tampoco un sistema teórico aislado. Sus ideas son un producto lógico del propio devenir histórico de la lucha revolucionaria anticapitalista y de la ciencia económica en un momento específico, decisivo y mutacional de su desarrollo. Che responde a la necesidad creciente de nuestros pueblos – tanto los pueblos del Sur como los del Norte-, de unir en un todo singular la ética con la economía. Che aspira poner la economía en función de las personas y no las personas en función de la economía, como ya había ocurrido en los regímenes del socialismo existentes y acaece bajo todas las variantes de capitalismo. Y es en este terreno donde Che enriquece de modo teórico y práctico el lugar de la condición humana en la teoría marxista”40 Por lo tanto, dejando atrás toda la literatura biográfica mercantil que sobre Guevara se ha escrito, es necesario indagar en la perspectiva de su pensamiento económico como la forma más importante (pero no la única, pues hay otras como la táctica guerrillera que vamos a ver a continuación) de comprender su participación e importancia en la construcción de un proceso histórico. “Solo indagando en esta perspectiva del pensamiento del Che se podrá alcanzar un idea plenamente acabada de la dimensión ética que tiñe su cosmovisión totalizante del comunismo como “hecho de conciencia” y como “moral revolucionaria”41. Como dijo Guevara: “Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”42. -Pero, ¿guevarismo es marxismo? Así también, hay y hubo otros autores u organizaciones políticas, entre las que se encontraban los partidos comunistas, por ejemplo el Partido Comunista francés, que fueron muy críticos con las tácticas guerrilleras. Tampoco consideraron el guevarismo como una corriente renovada del marxismo, por todas las características que desarrolló y que consideraron completamente alejadas de los postulados marxistas. 40 TABLADA, 2008, 44. 41 KOHAN, en http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche003 2.pdf. 42http://archivo.juventudes.org/textos/Ernesto%20Che%20Guevara/El%20Socialismo%20y%20el%20hom bre%20en%20Cuba.pdf.
32 para que el ejemplo de la Revolución Cubana generara un gran impacto en cada país, pero al impulso, consolidación o fracaso de cada proyecto revolucionario contribuyó enormemente la tradición que cada región tuviese en el desarrollo de sus propios conflictos políticos y sobre todo sus especificidades culturales”55 Por lo tanto, y teniendo como causa esa base de pobreza social, que fue el caldo de cultivo para el surgimiento de organizaciones políticas y político-militares, podemos partir en el análisis de que el primer rasgo que se debe destacar para explicar la influencia que la Revolución Cubana tuvo entre las izquierdas de América Latina, fue la capacidad y respuesta que desarrollaron en su lucha y resistencia contra los ataques del imperialismo estadounidense, que ya fue puesto en tela de juicio a finales del siglo XIX por José Martí. La alternativa de las izquierdas latinoamericanas fue la transformación socialista en los propios cimientos del imperialismo estadounidense. Como dijo Emir Sader, Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) : “La revolución Cubana tuvo una influencia mayor sobre América Latina que la Revolución Rusa sobre Europa, en su tiempo, porque las condiciones históricas de la Rusia zarista eran muy diferentes de las de la región occidental del continente, en cuanto en América Latina, a pesar de las diferencias entre la Cuba prerevolucionaria y los otros países, éstas eran menores y permitían más comparaciones que en el caso europeo”56 -De José Martí… José Martí ya expuso el peligro que EEUU representaba para la soberanía de los pueblos de América: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber –puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlode impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los EEUU y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso…Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:- y mi honda es la de David”57 Por lo tanto, y con elaboraciones intelectuales como las de José Martí, “la historia de los sectores progresistas y populares de izquierda en América Latina y el Caribe hasta el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 comienza a gestarse en el seno de esas 55 Ídem, 158. 56 ALZUGARAY,32, (La Habana, 2010): 161-186. 57 Ídem.
33 sociedades, y eclosiona en las dos últimas décadas de siglo”58. Fue pues a finales del siglo XIX cuando en los pueblos latinoamericanos comenzó a desarrollarse una conciencia antiimperialista y soberanista. Según González Casanova59 la toma de conciencia y organización de la izquierda en Latinoamérica se divide en cuatro etapas: La primera la sitúa entre 1880 y 1905, en la que se gestaron los movimientos obreros y se inició la toma de conciencia de los grupos de resistencia indígena. En esta etapa tuvo especial importancia la pequeña burguesía liberal. Entre otros hechos históricos cabe destacar el frustrado intento de independencia de Cuba, las “insurrecciones socialistas” en México entre 1879 y 1883 o la fracasada rebelión indígena encabezada por el dirigente de origen aymara Pablo Zárate Willka en Bolivia en 1899. La segunda la sitúa entre 1905 y 1920. Esta etapa estuvo marcada por dos hechos importantes, por un lado las intervenciones militares y diplomáticas de los EEUU en América Latina, por las cuales se construyó el canal de Panamá y se ocuparon temporal o permanentemente varios países. Por otro lado, la importancia de la Revolución Mexicana de 1910. Según González Casanova “Las formas de expresión universal y concreta de la Revolución mexicana derivaron en una ideología nacionalista, agrarista y laborista reforzada con la cultura del coraje popular y del éxito posible de un pueblo colonizado en lucha contra sus opresores” La tercera etapa, 1920-1935, de vital importancia ya que fue cuando se fundaron y organizaron los partidos obreros y comunistas y cuando se llevaron a cabo muchos movimientos revolucionarios armados. Surgieron los primeros ideólogos marxistas como José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella o Luis Emilio Recabarren. Se produjeron grandes movimientos revolucionarios en Brasil (1925 y 1935), Colombia (1928), El Salvador (1932), Nicaragua (1929), Chile (1932) y Cuba (1933). Todos ellos fueron derrocados por las oligarquías nacionales y/o el imperialismo estadounidense. Fue también la época en la que Roosevelt elaboró la política del “Buen Vecino”, que consistió en la teorización y puesta en práctica de formas sutiles de dominación colonial. La última etapa en la que González Casanova divide esta histórica toma de conciencia antiimperialista, la sitúa entre 1935 y 1959, periodo marcado por la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. En esta etapa EEUU promovió la entronización de gobiernos 58 Idem. 59 Citado en Ídem.
34 dictatoriales como un eficaz medio de anulación de la oposición de izquierdas. América Latina estuvo controlada por estos caudillos al servicio de EEUU: Batista en Cuba, Pérez Jiménez en Venezuela, Trujillo en la República Dominicana, Somoza en Nicaragua, Duvalier en Haití, Odría en Perú y Rojas Pinilla en Colombia. Fue también una época en la cual los partidos comunistas se vieron afectados por el “browderismo”60 Por lo tanto, con estos antecedentes, con esta dinámica histórica de confrontación, con esta cimentación de conflictividad social, se puede afirmar que en vísperas de la Revolución cubana América Latina y el Caribe se encontraban en condiciones proclives a substanciales transformaciones. Así pues, como afirma Roberto Sancho, “es indudable que el triunfo de la revolución cubana marcó el inicio de una nueva etapa en la lucha revolucionaria de los pueblos de América Latina por la conquista de su liberación definitiva. Hasta ese momento la toma de poder por los revolucionarios y la consecuente construcción de una sociedad socialista no se habían presentado como posibilidades inmediatas y no figuraban por lo tanto en el primer punto del orden del día de los partidos o agrupaciones marxistas”61. -...a Fidel Castro. Por lo tanto, Cuba se convirtió en un constante referente y en un faro ideológico para muchos revolucionarios en todo el mundo. Marcó a toda la izquierda mundial y determinó la reconfiguración de todas las fuerzas progresistas de América Latina, concretada en: 1) El cuestionamiento a las fuerzas opositoras tradicionales; 2) un giro radical a la izquierda del firmamento político, en especial de la tradicional corriente nacional-populista; y 3) el surgimiento de la Nueva Izquierda Latinoamericana. Una nueva generación opositora emprendió una doble lucha, por un lado, peleó con la oligarquía latinoamericana y la dominación de EEUU y por otro, batalló con los partidos opositores tradicionales: partidos comunistas o corrientes radicales de los partidos liberales. Los grupos armados germinaron en abierta oposición con los partidos comunistas y como he comentado al principio, frente al reformismo de estos últimos, implantaron multitud de focos revolucionarios. 60 Corriente política creada por Earl Browder, Secretario General del Partido Comunista de EEUU, que tenía como elemento central la disolución de los partidos en frentes antifascistas creados en los países del hemisferio). 61 SANCHO, 2010, 167.
35 El propio Eisenhower, después de entrevistarse con Fidel Castro en abril de 1959 diría: cualquiera que sea nuestra opinión sobre él (Fidel Castro), va a ser un factor muy importante en el desarrollo de Cuba y muy posiblemente en los asuntos latinoamericanos en general”62. Por lo tanto, como he comentado más arriba, la repercusión de la Revolución cubana en las izquierdas latinoamericanas no puede analizarse independientemente de la evolución del conflicto con el gobierno de los Estados Unidos. El propio Fidel reconoció la influencia del proceso revolucionario liderado por él y admitió su colaboración con otros movimientos revolucionarios del continente: “Debo decir que nosotros contribuimos mucho a la unidad de aquella gente de Nicaragua, en el Salvador, en Guatemala. A los sandinistas, que estaban divididos; a los salvadoreños, divididos en no menos de cinco organizaciones; a los guatemaltecos, igualmente fragmentados. La misión nuestra fue unir, y realmente logramos unirlos. Hemos sido solidarios y hemos dado alguna modesta cooperación a los revolucionarios de Centroamérica. Pero ser solidario y dar alguna forma de cooperación a un movimiento revolucionario no significa exportar la revolución”63. Por lo tanto, la revolución cubana dejó claro que se podía llevar a cabo un proceso revolucionario triunfante a pesar de la hostilidad y hostigamiento de Estados Unidos, y que se podía vencer a un ejército regular. Esto animó a las fuerzas de izquierda latinoamericanas a seguir su ejemplo, más cuando todas las oligarquías y gobiernos latinoamericanos, a excepción de México, habían roto con Cuba ya en 1964 y colaboraban con Washington en lograr el derrocamiento de la Revolución. -Influencia política A pesar de la ausencia de una teorización previa a la Revolución por parte de sus protagonistas, esta no fue menos importante en su influencia intelectual y teórica. En este sentido podemos destacar tres características cuya influencia adoptaron las izquierdas latinoamericanas: originalidad, radicalidad y perseverancia. Fue a partir de entonces y en base a este influjo cuando surgió la Teoría de la dependencia; cuando los intelectuales de izquierda se vieron obligados a repensar la teoría social latinoamericana; cuando se comenzó a romper la subordinación a modelos estadounidenses y europeos. Como dijo el ecuatoriano Agustín Cuevas, fue “la época de oro de nuestras ciencias sociales, que por 62 ALZUGARAY, 32, (La Habana, 2010): 161-186. 63 RAMONET, 2008, 308.
36 primera vez dejan de ser una mera caja de resonancia de lo que se piensa en Europa o Estados Unidos”64 Como señala Roberto Sancho para referirse a la influencia de la Revolución cubana en Colombia: “En Colombia la nueva izquierda revolucionaria de final de los años cincuenta y de los años sesenta sufrió totalmente el impacto de la experiencia revolucionaria cubana, y asimismo tuvo la vocación de retomar la tradición de lucha de los conflictos sociales que perduraban en algunas zonas del país y los hizo confluir, los “nutrió” con las aportaciones teóricas e ideológicas del guevarismo, el fidelismo y sobre todo, con el foquismo. Esta época se inundó con un mundo de imaginarios revolucionarios, y en primer lugar se posicionó el referente simbólico de la figura del Che Guevara. De este icono se tomaron, además de su estrategia de lucha para la toma del poder (la concepción del foco), su visión del sujeto revolucionario como un “hombre nuevo”, un ejemplo de voluntarismo personal y compromiso social. Este pensamiento impactó mucho en las nuevas generaciones de jóvenes revolucionarios de todo el mundo impacientes del cambio social e inspiró en muchos casos, el “cuerpo moral-doctrinal” que orientó la lucha revolucionaria de estas organizaciones armadas”65 Al igual que en Colombia, en el resto del continente se puede encontrar también esa influencia política que partió de la Cuba revolucionaria. Un ejemplo paradigmático es la influencia que en Argentina tuvo la revolución sobre pensadores y políticos de izquierdas como Santucho. Kohan afirma que “de todas las corrientes políticas argentinas que vibraron con ese ejemplo continental, la nueva izquierda guevarista, liderada por Mario Roberto Santucho, representa uno de los intentos más radicales y profundos por actualizar la tradición latinoamericana del marxismo revolucionario, representado en los años 20 por Mariátegui y Mella y en los 60 por el Che Guevara”.66 Pero esta influencia política en los países latinoamericanos existió también más allá de los primeros años de la Revolución, como demuestra, entre otros hechos, la fundación del Foro Sao Paulo, que fue un espacio de concertación de las fuerzas políticas de izquierda latinoamericana. Este espacio fue promovido por el Partido del Trabajo de Brasil en 1990 con el apoyo cubano. 64 Citado en ALZUGARAY, 32, (La Habana, 2010): 161-186. 65 SANCHO, 2010, 163. 66 KOHAN, http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche003 2.pdf.
37 Carmen Bohórquez, venezolana y viceministra de cultura de este país, expuso en el 50 aniversario de la Revolución cubana, que “mientras la derecha venezolana acrecentaba las medidas de aislamiento y el rechazo hacia todo lo que significara Cuba, lo contrario va a ocurrir entre las fuerzas de izquierda. De hecho, durante los años 60 y 70 la Revolución Cubana ejercerá una influencia paradigmática sobre los distintos grupos progresistas y revolucionarios del país y, muy particularmente sobre el movimiento estudiantil. (…) Las figuras y las ideas de Fidel y el Che alimentaron y fortalecieron nuestras utopías juveniles de justicia social y dieron nuevo impulso a las luchas populares. La toma del poder por las armas que haría realidad las seculares demandas del pueblo, se veía ya a la vuelta de la esquina”67. Así, el ejemplo revolucionario cubano no sólo influenció en lo político a las izquierdas transformadoras y revolucionarias de carácter laico, sino que también tuvo, como dice Carlos Alzugaray, un importante peso en la formación y toma de compromiso social por parte de un sector importante del catolicismo latinoamericano. “Un hecho de singular importancia que fortaleció a las izquierdas en la región fue el surgimiento de la teología de la Liberación,(…) Esta corriente de pensamiento implicó que su sector de la Iglesia Católica en el hemisferio se vinculó a los movimientos emancipadores afines al ejemplo de la revolución Cubana68. Frei Betto, autor de la conocida entrevista a Fidel Castro titulada Fidel y la religión, publicada por primera vez en 1985, ha narrado recientemente la influencia que tuvo en su formación política la relación con Cuba. Frai Betto ha admitido que su “participación en la guerrilla urbana (1967-1969) tuvo relación con Cuba. Me tocó, como tarea principal, facilitar la salida clandestina del país de militantes perseguidos por la dictadura. Muchos tenían por objetivo entrenarse en guerrillas en la Isla. Casi todos regresaron clandestinamente a Brasil, aunque pocos sobrevivieron a la saña represiva”69. La influencia cultural, que también es política, fue así mismo evidente. Se crearon dos instituciones culturales que tuvieron, y aún tienen, gran influencia en América Latina, como fue la Casa de las Américas y el Instituto Cubano de Arte y la Industria Cinematográficas (ICAIC). Se inició también la publicación de la revista Pensamiento Crítico, caracterizada por su falta de dogmatismo y ortodoxia. Se creó también la agencia de noticias Prensa Latina, cuyo objetivo fue romper el monopolio de los medios de 67 BOHÓRQUEZ, 254, (La Habana, 2009):23-31. 68 ALZUGARAY, 32, (La Habana, 2010): 161-186. 69 BETTO, 254, (La Habana, 2009): 8-14.
38 comunicación estadounidenses. Se nombró director al argentino Jorge Ricardo Massetti quien contó con colaboradores de la talla intelectual de Gabriel García Márquez y otros. Y todo ello, en un contexto de guerra latente, de agresión militar desmedida y provocadora por parte del imperialismo estadounidense, cuyos actos de sabotaje y terrorismo no consiguieron detener a la Revolución Cubana ni en sus primeros años, ni más tarde con el avieso bloqueo económico que continúa en la actualidad. Por lo tanto, la relación del gobierno cubano con las organizaciones de izquierda de toda América Latina fue patente. Como indica Alzugaray: “No se puede subestimar la importancia del paso dado en 1975 en la conferencia de la OEA en Quito. La normalización de relaciones diplomáticas con Cuba era una importante reivindicación de las izquierdas latinoamericanas. A partir de estos pasos los gobiernos latinoamericanos y caribeños tuvieron que despenalizar los vínculos de los movimientos populares y radicales y sus activistas con sus contrapartes cubanas. Por otra parte, la presencia de funcionarios diplomáticos de la Isla en las capitales de países latinoamericanos y caribeños fortalecía a los grupos de izquierda”70. Así pues, la influencia de la Revolución Cubana en Latinoamérica llega hasta la actualidad. “Los cambios revolucionarios que también están teniendo lugar, cada uno con su propia especificidad histórica y social, en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, y en menor medida por ahora en Uruguay, Brasil, la Argentina, Honduras y El Salvador” así como en Venezuela, “son parte de ese mismo proceso de independencia y afirmación de soberanía iniciado por Cuba”71 Según el mismo autor, la influencia de la revolución cubana en América Latina y el Caribe hasta nuestros días está determinada por una serie de aspectos que pueden generalizarse en lo siguiente: “1-El radicalismo de las soluciones dadas en su momento a los problemas comunes. 2- La originalidad e independencia de su trayectoria 3-Su capacidad de resistencia y persistencia 4-La solidaridad con las fuerzas progresistas de izquierda, con los movimientos populares y con los propios pueblos 5-El realismo y el pragmatismo de sus relaciones con gobiernos y fuerzas políticas de centro, de centro izquierda y hasta de derecha 70 ALZUGARAY, 32, (La Habana, 2010): 161-186. 71 BOHÓRQUEZ, 254, (La Habana, 2009):23-31.
39 6-La influencia socio-cultural gracias al estímulo y fortalecimiento de lazos con la intelectualidad de la región”72 Hacemos nuestra la conclusión de Alzugaray, quien afirma que “finalmente, habría que subrayar la originalidad y audacia de la Revolución. Éste es un rasgo que no sólo ha significado que las soluciones dadas han obedecido a fórmulas propias y no importadas, sino que la Revolución ha “abierto el pensamiento” de las izquierdas, invitando a romper esquemas y crear utopías.”73 -El ELN colombiano nace de las entrañas de Cuba En 1962 se produce la visita de sesenta estudiantes colombianos a Cuba, que viajaron gracias a las becas de estudio ofrecidas por el nuevo estado revolucionario. Entre estos estudiantes se encontraba Victor Medina Morón, militante del Partido Comunista Colombiano, miembro destacado de las Juventudes Comunistas de Santander y estudiante de la Universidad Industrial de Santander. En octubre del mismo año se produjo la famosa crisis de los misiles entre Cuba, la URSS y los EEUU, por lo que este grupo de estudiantes colombianos fue testigo presencial de la movilización de la sociedad cubana para hacer frente a una posible agresión imperialista por parte de los Estados Unidos. Ante esta situación, algunos de estos estudiantes colombianos decidieron quedarse en la Isla, organizarse, y prestar su apoyo al naciente Estado cubano, constituyendo así la Brigada Proliberación José Antonio Galán, génesis y origen del ELN. El gobierno cubano les facilitó apoyo y entrenamiento militar durante ocho meses en los cuales se estuvieron preparando y entrenando en las tácticas y técnicas de la lucha guerrillera, para así, ser capaces de crear un foco insurgente a su regreso a Colombia. La toma de contacto entre estos jóvenes estudiantes y militantes colombianos fue fundamental y determinante para la toma de conciencia revolucionaria y la puesta en marcha del futuro Ejército de Liberación Nacional, “los elenos”, que junto a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) todavía representan un contrapoder armado al actual narco-estado colombiano y a los paramilitares armados por él. Según afirma Carlos Medina, “primero, el contacto con las armas y la preparación militar habría de colocarlos en una perspectiva revolucionaria diferente, la de la lucha armada y, segundo, el impacto que causó en ellos la decisión de entrega de los cubanos, dispuestos a morir para defender su revolución, contribuiría a la formación de un imaginario de 72 ALZUGARAY,32, (La Habana, 2010): 161-186. 73 Ídem.
40 desprendimiento total que se expresaría posteriormente bajo la premisa de Liberación o muerte”74. Aunque no fue tanto la consigna popularizada por los cubanos la de liberación o muerte, como la de “Patria o muerte”. Según Roberto Sancho, “el aporte fundamental de los cubanos en los comienzos del ELN fue más el ejemplo y la capacitación, que la ayuda material o de tipo económico”. Así mismo, Nicolás Rodríguez, dirigente del ELN afirma que “el aporte cubano al proceso fue muy importante. Primero, por la experiencia que vivieron allí los compañeros. Segundo, porque Cuba necesitaba en ese momento, para su futuro socialista, que se desarrollaran y fortalecieran otros procesos revolucionarios en América, por eso, los cubanos contribuyeron bastante al desarrollo de la lucha armada latinoamericana, capacitando hombres, prestando su territorio para la formación y manteniendo relaciones con todos los movimientos insurgentes de América Latina, que se estaban creando, en Colombia concretamente, con el MOEC, el FUAR, las FARC y el ELN, entre otros”75 Así mismo, Felipe Martínez, miembro de la Dirección Nacional del ELN, también reconoce esa influencia de la experiencia cubana sobre los procesos revolucionarios en otros países de América Latina: “La guerrilla colombiana de la década del 60 recoge las tradiciones combativas de las guerrillas liberales de la época de la violencia (1948-1958). Lo que buscábamos en la revolución cubana era una estrategia que permitiera integrar esa experiencia en un proyecto de poder”76 Podemos llegar a la conclusión, como han hecho varios historiadores latinoamericanos como Carlos Medina o Jaime Arenas, de que el surgimiento y posterior desarrollo del ELN ha sido posible gracias a la experiencia revolucionaria cubana, a su triunfo y a la configuración del estado postbatistiano. Carlos Medina plantea que “el ELN surge como resultado del impacto de la revolución cubana como una organización político-militar, inscrita en la modalidad de lucha insurreccional, en el marco general de la concepción del foco guerrillero guevarista. Se construye como organización con un mando único político-militar centralizado y sin una estructura organizativa de carácter amplio a manera de partido político”. Por otro lado, Jaime Arena concluye que “es indudable que el triunfo de la revolución cubana marcó el 74 Citado en SANCHO, 2010, 165. 75 SANCHO, 2010, 166. 76Citado en Ídem, 166.
41 inicio de una nueva etapa en la lucha revolucionaria de los pueblos de América Latina por la conquista de sus liberación definitiva.”77 Por lo tanto es necesario tener en cuenta el carácter propiamente cubano del ELN, caracterizado por ser campesino y foquista, como así afirma Roberto Sancho: “La línea política del ELN seguía claramente los postulados teóricos del Che Guevara y Régis Debray, se establecía la prioridad de consolidar el foco armado antes que la necesidad de construir un partido, y la lucha se centraba esencialmente en el campo. Porque esta vanguardia revolucionaria rural, a través de sus acciones armadas podría crear las condiciones para la revolución en el país”78 No obstante, el impacto e influencia de la revolución cubana no se limitó solamente a organizaciones de carácter campesino y foquista, sino que a la vez se diseminaron guerrillas urbanas por toda América Latina. Fue el brasileño Carlos Marighela quien trasladó el discurso de Guevara sobre la guerrilla campesina al contexto urbano. Estas guerrillas “serían la herencia del foquismo o de las distintas versiones de la guerra popular prolongada importadas desde China”79. Así pues, y frente a los gobiernos militares de derecha proestadounidenses (Argentina, Brasil, Uruguay), “surgieron movimientos guerrilleros urbanos que contaron con todo el apoyo cubano”80 Para concluir este apartado vamos a realizar un pequeño repaso por algunas (las de mayor impacto) de las organizaciones armadas que surgieron en América Latina en la segunda mitad del siglo XX: Masseti en Salta en Argentina; los Tupamaros en Uruguay; el MIR en Chile, las Fuerzas Armadas Rebeldes dirigidas por Yon Soza y Turcios Lima y el FLN en Guatemala; el MIR encabezado por Luis de la Puente y Guillermo Lobatón, el ELN dirigido por Héctor Béjar y Sendero Luminoso en Perú; el Frente Sandinista dirigido por Carlos Fonseca en Nicaragua; el ELN-CT, y otras guerrillas en Colombia (No incluimos a las FARC ya que su nacimiento es anterior a la revolución cubana); el Frente Guerrillero José Leonardo Chirinos de Douglas Bravo y el MIR de Moleiro y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional en Venezuela; Marighela y Lamarca en Brasil; la guerrilla del Che en Bolivia, y finalmente la última excepcionalidad del siglo XX que ha supuesto el cambio de paradigma en cuanto a guerrilla armada, y cuyo estudio sobre su 77 Citado idem, 167 78 SANCHO, 2010,160 79 PARAMIO, 1988, 153 80 ALZUGARAY,32, (La Habana, 2010): 161-186
48 En otra escala se encontraba Jean-Paul Sartre, del que nos ocuparemos más adelante, que apostó fuertemente por el anticolonialismo, deslegitimando así a los socialistas franceses que defendían ya desde Indochina, en un posicionamiento político claramente imperialista y de unidad nacional y chovinista, los restos del imperio. Por lo tanto, “se produce un doble fenómeno: por un lado el socialismo francés entra en una espiral de decadencia de la que sólo se recupera en los años setenta bajo el liderazgo de Mitterrand; por otro, se asientan en Europa, a partir de Francia, las ideologías tercermundistas”91 Y fue en esa Francia, ejemplo revolucionario por antonomasia, la puerta por la que entró el tercermundismo no solo de la mano de intelectuales como Sartre, sino también por el desencanto que causó el Partido Socialista cuyo chovinismo le llevó a posicionarse del lado del imperialismo. Desencanto que se vio enfatizado por la desviación ideológica del Partido Comunista, y al que se añadieron las nuevas formas de protesta y organización que surgieron en 1968, desde el asamblearismo de obreros y estudiantes, hasta el relanzamiento de las organizaciones trotskistas y anarcomarxistas. Este “izquierdismo de los años setenta fraguó no sólo en el nacimiento de una izquierda tercermundista en los países avanzados, sino también en el renacimiento de algunas de las viejas ideologías izquierdistas de los años de entreguerras. Así, junto con el maoísmo o el guevarismo, nuevas ideologías de este periodo, especialmente entre la juventud universitaria radical. La IV internacional trotskista, casi desapercibida durante dos décadas, renace espectacularmente con su doble crítica de la URSS (por su degeneración burocrática) y del capitalismo avanzado. En el reflujo del 68 francés son los trotskistas y los maoístas quienes capitalizan en mayor medida la herencia de Mayo.”92 Fue pues el momento en que estallaron en Francia las revueltas del mayo del 68. Este momento marcó un hito en la historia política de los países industrializados. “De forma inesperada, uno de los países europeos más avanzados se ve sacudido por una dramática revuelta, primero estudiantil, luego sindical, que por unos días hace pensable la caída del general De Gaulle. Reaparece así con fuerza en el escenario de la política un extremismo al que los sociólogos habían creído ver ya en ruinas en la década de los cincuenta, cuando el clima de consenso había creado la ilusión de un fin de las ideologías”93 Por lo tanto estaban todos los ingredientes puestos sobre la mesa para la búsqueda de ejemplos y alternativas reales de cambio social más allá de las fronteras francesas y 91 Idem 135. 92 Idem, 138. 93 Idem, 134.
49 europeas. La mitificación de Guevara como guerrillero heroico después de su caída en combate, terminó por acercar a los movimientos sociales y políticos franceses al tercermundismo. A esta identificación de la Nueva Izquierda europea con las luchas de liberación del Tercer Mundo se sumó también un hecho que marcó esa pérdida de equiparación identitaria con el comunismo soviético, que fue tanto la invasión a Hungría en 1956 como la entrada en Praga en 1968 de las tropas del Pacto de Varsovia. Estos hechos marcaron, en parte y por un lado la reelaboración de la estrategia comunista occidental, y por otro la deslegitimación de la URSS frente a la Nueva Izquierda, así como la pérdida de identidad de buena parte de esta izquierda europea con la potencia socialista. Por lo tanto, “para quien buscara un polo de referencia distinto y más a la izquierda, las luchas de los pueblos colonizados parecían ofrecer un claro ejemplo”.94 Pero esta influencia del tercermundismo, de esas luchas de liberación que se habían o se estaban llevando a cabo en los países alejados de los Estados desarrollados, no sólo se basaba en el ejemplo de la praxis y la estrategia de las organizaciones políticas del Tercer Mundo, sino que también supuso una apuesta ideológica y teórica, revisionista, de los postulados del marxismo clásico. Esta base ideológica se sustentaba sobre las teorías de la dependencia y de la periferia, esta última elaborada especialmente por el maoísmo, siempre más partidario de las luchas campesinas desde la periferia hacia el centro. “La ideología y las conclusiones que se sacan influidas por las revoluciones que en el tercer mundo están teniendo lugar es: la revolución comienza en la periferia, del campo a la ciudad hasta cercarla “La revolución que ha comenzado en la periferia del sistema capitalista llegará finalmente hasta su centro.(…) Este es el núcleo de la ideología tercermundista a finales de los años sesenta: el futuro viene de la periferia, del subdesarrollo, mientras que los países centrales sólo representan la decadencia, la putrefacción de un sistema que ha cumplido ya su tiempo. Así se enlazan las ideologías del Tercer Mundo con las críticas de la sociedad desarrolladas por el marxismo occidental. (…) Se invierte así de forma espectacular la visión histórica de Marx, y se anuncia que el socialismo no nacerá en el centro sino en la periferia del desarrollo capitalista, y en una periferia no sólo geográfica sino social.”95 Ludolfo Paramio plantea, no obstante, que estos elementos políticos, estratégicos e ideológicos son importantes pero no son la única variable para entender la generalización 94 Idem, 135. 95 Idem, 136.
50 de la protesta en la segunda mitad de los años sesenta y setenta, pues “no basta seguramente con apuntar los elementos ideológicos (el ejemplo de las revoluciones anticoloniales del Tercer Mundo y la crítica francfortiana de la sociedad industrial avanzada). (…) De hecho se puede sostener que la rebelión de los años sesenta fue el impacto sociológico del baby-boom de la posguerra, con la incorporación a la enseñanza o al mercado de trabajo de una generación más numerosa que las anteriores, y que exigía cumplir las elevadas demandas creadas por el desarrollo capitalista sostenido durante veinte años”96. Pero el auge del tercermundismo como alternativa política al capitalismo occidental, conoció varias derrotas que supusieron una revisión de los postulados y un cierto abandono y separación ideológica, aunque no completa pues en algunos aspectos el tercermundismo llega hasta la actualidad, entre el Norte y el Sur. La primera derrota fue la muerte de Guevara en Bolivia, de donde partió esa leyenda heroica y el mito de la figura del guerrillero, como hemos comentado antes. La otra gran derrota fue el apoyo del gobierno cubano de Fidel Castro a la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia. Desde ese momento, la izquierda transformadora y revolucionaria europea nacida al margen de los PC´s, asumió que con Cuba tampoco sería posible más política que la realpolitik. Pero el golpe definitivo para el tercermundismo, vino en el momento en que las tropas de Vietnam entraron en Camboya, y en respuesta China atacó Vietnam. La guerra entre el Vietnam heroico y socialista, ese que los EEUU no pudieron hacer suyo, y China, junto al genocidio de Pol-Pot en Camboya, hicieron más en contra del tercermundismo, que ningún ideólogo o militante de los que abandonó el maoísmo o el guevarismo, por la progresía o el neoconservadurismo. Dos fueron los intelectuales en los que la Revolución Cubana influyó especialmente en su concepción ideológica y política. Ambos franceses. Regys Debray y J.P. Sartre. -Regis Debray Regis Debray fue el alumno aventajado de Louis Althuser. Sintió una gran admiración y cercanía tanto por la revolución cubana, que conoció de primera mano, como por la estrategia guerrillera del foquismo, de la cual teorizó e hizo literatura. 96 Idem, 137.
51 Fue ese filósofo y escritor francés, que estuvo junto al Che Guevara en las sierras de Bolivia, y que no pudo soportar la vida dura del guerrillero quien teorizó sobre la lucha guerrillera y el foquismo, teoría que le influiría considerablemente a la hora de reflexionar sobre los procesos revolucionarios, y que a través de sus textos, terminó influyendo en la conformación de las guerrillas que surgieron por toda América Latina a partir del triunfo de la Revolución Cubana. Él simboliza ese viaje de ida y vuelta. Como afirmó el dirigente del UC-ELN (Unión Camilista Ejército de Liberación Nacional) de Colombia, Felipe Martínez, quien no tuvo duda de esta influencia teórica: “En esa década, las guerrillas que surgen en toda la cordillera de los Andes se basaban en algunas experiencias generales de la revolución cubana y los conocimientos que proporcionaba el libro de Debray: Revolución en la Revolución…Esa fue nuestra cartilla de cómo montar una guerrilla.”97 Roberto Sancho señala que “esta teoría se volvió verdadera guía práctica para la acción de muchos revolucionarios de la época”.98 Fidel Castro se refirió al famoso texto de Debray como ese “documento de análisis sobre nuestro proceso revolucionario que interesó a algunos compañeros. Se tradujo y difundió bastante en Cuba. Yo lo leí con interés”. También hace referencia al compromiso del francés con la Revolución cubana. Habla sobre el trabajo y el entrenamiento militar que recibió, aunque dice que Debray “era sobre todo un intelectual, un típico intelectual francés, muy racional, no iba a combatir. Conversé mucho con él. Tenía formación y cultura. Quería ayudar. Como le dije, lo enviamos a Bolivia para preparar la llegada del Che, a recoger información, mapas sobre la zona donde se iba a instalar el cuartel general. Luego, como se sabe, cayó preso. Nos movilizamos y movilizamos a nuestros amigos de todo el mundo para obtener su liberación. Se consiguió. Después estuvo en Chile siguiendo allí la evolución de la Unidad Popular. Y luego, ya como consejero del presidente Miterrand”99. Debray, marxista francés en los años 60, arrepentido veinte años después, fue uno de los primeros teóricos del castrismo-guevarismo (si se puede denominar así). Se acercó a la estrategia foquista y de la lucha armada con su conocido libro, ya mencionado, Revolución en la revolución (1966) en el que “sintetizó el principio de Engels de que ´la violencia es la partera de la historia´. Lo presentó como epifenómeno legitimador de la 97 HARNECKER, 1998, 31-32, citado en SANCHO, 2008, 154. 98 SANCHO, 2010, 151. 99 RAMONET, 2008, 529.
52 teoría del “foco”, en el que una vanguardia revolucionaria y voluntarista se convertiría en motor de la rebelión”, pero también se aproximó al pensamiento de Fidel Castro con su texto “El castrismo: la larga marcha de América Latina”.100 Iván de la Nuez plantea que el contacto de Debray con Cuba “significó un viaje de iniciación”, que “Cuba representó, de inmediato, una revolución en la Revolución. Tanto desde el punto de vista político como militar o ideológico. El castrismo era la “larga marcha de América Latina”, la manera de navegar por el marxismo con improvisación, alejarse del dogma soviético, y sustituir el partido por el foco guerrillero, lo estrictamente político por lo militar. Así, Debray, aunque tiene conexión con Sartre, intenta una teoría de la Revolución –desde la experiencia cubanapero no una teoría de la Revolución cubana, lo cual es distinto”. Según de la Nuez, “Sartre está interesado en el viaje que va desde la teoría revolucionaria hasta la particularidad práctica de la Revolución cubana. Debray prefiere el camino inverso: la expansión que va desde la singular experiencia cubana hasta la Revolución latinoamericana, tercermundista, acaso mundial y permanente”101 Eduardo Pizarro resume las tesis de Debray en ocho puntos: “1-El reclutamiento, el entrenamiento militar y la preparación política del primer núcleo de combatientes (entre 20 y 60) deben ser severos. 2-La lucha armada comprendida como un arte, en el doble sentido de técnica e invención, sólo es significativa en el cuadro de una política concebida como ciencia. Es decir, la lucha armada debe responder a las siguientes preguntas: ¿Para quién, cuándo, dónde, con qué programa y cuáles alianzas? 3-La presencia de un partido de vanguardia no es, sin embargo, una condición previa absoluta para el desencadenamiento de la lucha armada. 4. La organización político-militar no puede ser diferida. Es indispensable impulsarla de inmediato, no dejándola condicionada a la dinámica de la lucha. 5-En la América subdesarrollada, con predominio rural, no se puede propagar de manera durable la ideología revolucionaria entre las masas, más que a partir de un foco insurreccional. 100 SANCHO, 2010, 151. 101 DE LA NUEZ, 2010, 54.
53 6-La necesaria subordinación de la lucha armada a una dirección política central no debe provocar la separación entre el aparato político y el aparato militar. 7-La lucha armada revolucionaria sólo es realizable en el campo. En la ciudad ésta se degrada. 8-Es un falso dilema plantear como polos opuestos la revolución democrático-burguesa y la revolución socialista. Ambos procesos se confunden”102 -J.P. Sartre Según Sancho, “la apuesta de Sarte es en Francia sólo parte de una definición ideológica más amplia: a través de Frantz Fanon se asume la legitimidad de la violencia antiimperialista (…) De ese mensaje, y de una muy confusa definición de lo que es opresión, nacerá” según el autor, “el euroterrorismo pocos años después”103 Sartre fue uno de los intelectuales europeos en los que mayor impacto tuvo la Revolución cubana. El francés en “El huracán sobre el azúcar” hace un recorrido por los precedentes de la revolución, sus causas objetivas, y el trabajo llevado a cabo después de ella, con sentimiento, cercanía y cariño hacia la revolución, características que identificaron a uno de los primeros textos, si no el primero, sobre la revolución cubana por parte de un intelectual europeo. Iván de la Nuez acusa a Sartre en su fantasía roja de calificar a la revolución cubana como “revolución sin ideología”104, aunque el propio Sartre en la edición de Sartre visita Cuba se refiere a la revolución cubana como esa revolución que no siguió los patrones clásicos de la teoría marxista, pero no por ello se le pudo considerar como “Revolución sin ideología”, ya que se sostuvo por la propia ideología que produjo la situación social y la experiencia de los cubanos: “ideología es un sistema de ideas teóricas y prácticas cuyo conjunto debe, a un tiempo, fundarse sobre la experiencia, interpretarla y superarla en la unidad de proyecciones racionales y técnicas (…) Pensamientos prácticos, como se ve, y que no tratan solamente de captar las estructuras sociales por su esencia, sino sobre todo de mantenerlas o de cambiarlas. La ideología comporta una visión práctica de las circunstancias objetivas”105 102 Citado en SANCHO, 2010, 154. 103 SANCHO,2010, 135. 104 DE LA NUEZ, 2010, 45-52. 105SARTRE, 1961, 13.
54 No obstante, esa aparente falta de ideología no fue tal, pues como indicó Sartre: “esconde un marxismo riguroso que no se atreve aún a decir su nombre: algún día, los cubanos se quitaran la máscara y el comunismo se instalará en el Caribe, a pocos kilómetros de Miami”106. Y así fue. A Sartre le sorprendió que los cubanos fueron capaces de adaptar las respuestas al imperialismo, de adaptarse a los ataques. Como expuso, “Creí descubrir en la historia de vuestras luchas el rigor inflexible de una idea” El francés se quedó maravillado por la experiencia de la revolución cubana, por su práctica política sobre cómo los “barbudos” consiguieron llegar al poder y actuar desde allí, y ello lo refleja en Huracán sobre el azúcar. Se sorprendió con la reforma agraria, con el humanismo de la producción, cómo el hombre sí que importaba en la revolución cubana: “El método de pensamiento aparece aquí muy claro: no separar jamás las exigencias de la producción y las exigencias del hombre. El doble aspecto de la Reforma Agraria es un ejemplo claro de ello: concede un poder adquisitivo nuevo a las clases rurales y quiebra el dominio extranjero creando un mercado interno. Pero, al mismo tiempo, la Reforma Agraria es justa: suprime los privilegios y la miseria, permite al trabajador ser dueño de la tierra y fabricar una casa. Esos dos caracteres indisolubles constituyen quizás la originalidad de la ideología cubana: el problema humano debe resolverse en términos de producción; el único desarrollo viable de la producción será aquel que satisfaga en todo, a todas las necesidades del hombre”107 Esa impresión que Sartre se llevó sobre la revolución cubana, y que plasmó en sus textos, no solamente se debió a sus encuentros con el ministro de Industria, el comandante Che Guevara, sino también, aunque en menor medida, con Fidel Castro: “Conocí a Sartre cuando pasó por aquí en 1960. Vino con Simone de Beauvoir. Los vi poco, los atendí, hablamos, me hubiera gustado disponer de más tiempo para conversar e intercambiar con ellos. Escribió una obra amistosa, Huracán sobre el azúcar, un caluroso reportaje para un diario de París (France-Soir) sobre la Revolución en los primeros años”108 106 Idem. 107 Idem, 14. 108 RAMONET, 2008, 529.
55 -LA VANGUARDIA ARMADA. DE AMÉRICA LATINA A EUROPA “Sería un contrasentido subordinar el punto de vista político al militar, ya que la política engendra la guerra; ella es la inteligencia y la guerra no es más que su instrumento, y no a la inversa… La subordinación del punto de vista militar al político, es la única posibilidad que queda” Lenin109 “Toda lucha política tiene siempre un sustrato militar” Gramsci110 Para entrar a analizar el tema de la violencia política, en primer término es necesario establecer una definición terminológica sobre el concepto, que muy bien ha elaborado Roberto Sancho en su tesis doctoral. Según Sancho “La violencia política armada es la acción de imponer la voluntad política propia al otro por medio del uso sistemático de la fuerza armada para producir un orden social y político determinado”111 Así pues, la violencia política armada, desde abajo y popular, no se entiende, como también plantea Sancho, sin ciertas dosis de voluntarismo, y añadimos, militante, como variable fundamental para plantear su análisis histórico. Ese voluntarismo consideramos que fue un factor importante, que sumado a las condiciones objetivas supuestamente dadas en determinados contextos sociales, hicieron posible el surgimiento de las violencias políticas armadas. El voluntarismo vanguardista cabe entenderlo como esa acción política que pretende crear las condiciones subjetivas que se añadan a las objetivas y así permitan avanzar hacia los objetivos políticos planteados por las vanguardias armadas. Pizarro le da un importancia primordial a ese voluntarismo vanguardista que, alejado de las masas, apuesta por crear una situación revolucionaria que de otro modo no sería posible. En el mismo camino, Roberto Sancho afirma que “si bien el conflicto no surge como expresión directa del bloqueo del sistema político, este cerramiento crea las condiciones necesarias para que un sector de la población perciba esto como 109 Extractos y anotaciones de Lenin (1915) a “De la guerra” de Carl Von Klausewit en Kohan: http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche003 2.pdf. 110 Gramsci, Cuaderno de la Cárcel, nº1,1929-30, en Kohan: http://www.archivochile.com/America_latina/Doc_paises_al/Cuba/Escritos_sobre_che/escritossobreche003 2.pdf 111 SANCHO, 2008, 14.
56 imposibilidad de canalizar las demandas políticas y sociales, y alimenta el discurso de que el “único camino posible” son las armas”112. “Son el quebrantamiento de las regulaciones institucionales y la pérdida de credibilidad del orden legal los que abren el campo a la violencia generalizada”113. Esta afirmación contrasta en Europa, ya que muy al contrario, la violencia armada surge con el asentamiento institucional de las socialdemocracias europeas, y con una legalidad burguesa que permite la participación política de la izquierda institucionalizada. Así pues, tanto en América Latina como en Europa surgieron en el seno de la sociedad civil violencias políticas desde abajo cuyos objetivos fueron la transformación y la sustitución del orden social y económico. Desde el lado de los estados capitalistas, se originaron igualmente violencias cuyo fin fue tanto la conservación social como el contrarresto de los actos de violencia de estas organizaciones armadas. Esto no quiere decir que fuesen estas organizaciones armadas las que emplearon en primer término la violencia armada contra el estado, pues en general fueron focos que surgieron como respuesta a una primera violencia estatal y/o empresarial legalizada y normalizada. Esta violencia armada desde abajo se sirvió “del bagaje intelectual de la época (marxismo, guevarismo, foquismo, etc) para hacerlo confluir con una larga tradición de lucha de las gentes de estos territorios y de unos conflictos sociales históricos”114. En este aspecto, y partiendo de la afinidad ideológica existente entre las organizaciones armadas que surgieron desde abajo, es necesario tener en cuenta las diferentes realidades y contextos nacionales en los que nacieron estas organizaciones, pero también es necesario tener en cuenta que cada una de estas organizaciones no fueron casos aislados, sino que se encuentraron en relación ideológica, teórica y política. Por lo tanto se hace fundamental superar esa “cultura de las idiosincrasias locales o nacionales” donde se analiza cualquier caso como totalmente distinto de otros y sin posibilidad de comparar con otros hechos similares o parecidos”115. De ahí que en este trabajo partamos de la influencia que supuso un primer proceso revolucionario armado y la organización que lo protagonizó, para así llegar a comprender el surgimiento de otras organizaciones en otros contextos políticos. Estos caminos de ida 112 Idem, 242. 113 Idem, 249. 114 Idem, 24. 115 SANCHO, 2008, 17.
57 y vuelta internacionales y las fluctuaciones políticas e ideológicas que la Revolución cubana y el 26 de julio causaron en el contexto internacional, no solamente en el Tercer Mundo sino también en Europa, consideramos que fueron los caminos de referencialidad y legitimidad en el uso de la lucha armada para conseguir determinados fines políticos. Con estos ejemplos vamos a terminar de comprender el importante papel jugado por las ideologías en la segunda mitad del siglo XX. Ideologías que administraron la realidad de miles de personas y que fueron la guía para intentar transformar o conservar el orden establecido. -La influencia de una vanguardia armada triunfante La coyuntura internacional, tuvo una importante incidencia en la conformación de diversos grupos armados surgidos en la segunda mitad del siglo XX tanto en América Latina como en Europa. La influencia de la revolución cubana, de su ausencia de dogmatismo, su rompimiento con las reglas que la tradición marxista-leninista marcaba como pasos ineludibles a seguir para conquistar el poder, hizo que por todo el continente latinoamericano surgieran grupos armados que hicieron suyo el pensamiento marxista, y que como camino políticomilitar para la conquista del poder abrazaban el foquismo, esa vanguardia armada que en Cuba fue capaz de conquistar el poder político. La teoría foquista, como ya hemos explicado, fue elaborada a partir de las experiencias y principios que Ernesto Che Guevara extrajo de la experiencia revolucionaria cubana. Y en esa influencia que ejerció la revolución cubana, tanto en el pensamiento ideológico y teórico, como en la estrategia y el modo de lucha, uno de los intelectuales europeos que más se acercó a la revolución cubana, al que ya nos hemos acercado, fue Régis Debray, que se encargó de difundirla. Como afirmó la politóloga chilena Marta Harnecker, “el triunfo del movimiento 26 de Julio se produjo en un momento de gran escepticismo de importantes sectores de la izquierda en relación con las elecciones y la incapacidad de los regímenes democráticoburgueses para mejorar las condiciones de vida del pueblo. No es de extrañar, entonces, que haya inspirado a la militancia más radical, a la que proporcionó contundentes argumentos contra la vía pacífica al socialismo adoptada por el XX Congreso del PCUS en 1956 y seguida fielmente por la mayor parte de los partidos comunistas de América Latina. Sin tener en cuenta las condiciones concretas de cada país, la lucha armada llegó a
64 industriales del capital; Action Directe de Francia, Brigate Rosse/PCC de Italia y nosotros intentamos construir un frente guerrillero en Europa occidental”131. Así pues, la RAF siempre se consideró parte de una estrategia de lucha armada a nivel internacional: “El levantamiento mundial, del que también surgió la RAF, no tuvo éxito, lo que ha significado que hasta ahora no se ha podido cambiar el curso de este desarrollo destructivo e injusto (…) la RAF procede del levantamiento de las últimas décadas”132. Como hemos comentado a lo largo del trabajo, la estrategia foquista fue asumida por estas organizaciones armadas. La propia Ulrike Meinhof, que fue militante del Partido Comunista antes de abandonar esta formación y pasar a ser dirigente de la RAF, la asumía. En 1970, después de una intensa labor como periodista y agitadora social, consideró agotada la vía meramente política y ayudó a fugarse a Andreas Baader, organizando una guerrilla urbana basada en la tesis foquista de Ernesto Che Guevara: “no siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución”133. Meinhof, lo asumió y expusó que “a veces, hay que anticiparse y preparar el terreno, aunque esa iniciativa implique terribles sacrificios personales”. La propia Ulrike Meinhof concibió, como hemos interpretado antes, a la socialdemocracia como un brazo del capitalismo, y cuya única salida y alternativa de cambio frente a ello se tenía que realizar accediendo al recurso de la violencia revolucionaria. En una conversación que mantuvieron en 1979 Jorid Guiu y Antoni Munné con Manuel Sacristán para El Viejo Topo, el filósofo marxista español afirmó: “Lo que me llamó la atención de Ulrike es que iba en serio. No era una intelectual, sino una científica que pretendía alcanzar un conocimiento objetivo de las cosas”. Sacristán apunta que sus tesis no eran “dogmas ciegos”, aunque se muestra escéptico con la idea de crear un foco revolucionario en el centro de Europa en la década de los 70. Sacristán opina que fue una locura, pero eso no significa que Ulrike obrara como una loca, sino como una idealista incapaz de amoldarse a una realidad que le resultaba inaceptable134. El comunicado inicial de la RAF, que se envió a los medios de comunicación en abril de 1971 y que se atribuye a Ulrike Meinhof, comenzaba con una cita de Mao Tse Tung: “El imperialismo y todos los reaccionarios, vistos en su esencia, a largo plazo, desde un punto 131 Idem, 50. 132 Idem, 61. 133 GUEVARA, 2001, 15. 134 http://fraccionproletaria.wordpress.com/archivo/r-a-f/.
65 de vista estratégico, deben contemplarse como lo que son: tigres de papel. Sobre este punto de vista deberíamos construir nuestra estrategia”. El comunicado justifica la necesidad de un internacionalismo revolucionario. El capitalismo debe ser combatido en todos los países que sufren su opresión directa o indirectamente. Hay que abrir nuevos frentes, internacionalizar la lucha, no dejarse intimidar, no subestimar el potencial de una minoría con una clara conciencia revolucionaria. Hay que combatir el dogmatismo y el aventurerismo. El concepto de guerrilla urbana procede de América Latina, donde las fuerzas revolucionarias son relativamente débiles, pero han conseguido importantes victorias. Esa será la filosofía de la RAF”135. Consideraron que la guerrilla urbana fue una necesidad en la República Federal de Alemania. Fue la respuesta inevitable a las leyes de emergencia y a la violencia policial. La guerrilla urbana se basó en el internacionalismo y se constituyó como la vanguardia armada de los trabajadores. Fue una expresión de la lucha de clases y pretendió neutralizar el intento de los gobiernos occidentales de volver irrelevante al comunismo en el juego político, abocándolo a la clandestinidad o a la oposición extraparlamentaria. “La guerrilla urbana tiene como fin tocar el aparato del Estado en puntos muy precisos, ponerlo fuera de servicio, destruir el mito de su omnipresencia y de su invulnerabilidad. La guerrilla urbana es la lucha antiimperialista ofensiva. O somos parte del problema o de la solución, pero entre medio no hay nada”. Consideraron prioritaria la necesidad de una lucha global contra el imperialismo norteamericano, que implicara una solidaridad activa con los países del Tercer Mundo. Consideraron que había que propagar la consigna del Che, multiplicando los focos de rebelión (“¡Dos, tres, muchos Vietnam”)136 Brigatte Rosse – Brigadas Rojas (BR) Como en Alemania, en Italia a mediados de los años 70 comenzó a surgir una generación enfrentada con las directrices políticas del PCI, al que desde algunos sectores de la izquierda ya no se tomaba como el punto de referencia, sino que miraban hacia al minoritario PSI o hacia la emergente autonomía obrera. “Los temas teóricos estaban cambiando con las transformaciones políticas provocadas por la crisis que había golpeado inequívocamente a todas la economías avanzadas desde 1973”137. 135Idem. 136 Idem. 137 PARAMIO, 1988, 3.
66 En este contexto, y de un proceso de debate y discusión al margen de un PCI que había apostado por el eurocomunismo y la reforma parlamentaria, surgieron las Brigadas Rojas. Renato Curcio, dirigente de las primeras Brigadas Rojas, admite que las referencias internacionales fueron importantes en el proceso de conformación de esta organización: “en el coche hablábamos de todo esto. Yo hacía comentarios acerca de los Tupamaros en Uruguay, sobre su guerrilla, que ya no combatía solo en el campo, sino que se organizaba en las ciudades. Podríamos hacer la prueba de tomarlos como ejemplo, decía”138. Incluso algo que podía parecer anecdótico, pero que no lo es, el logotipo de las BR, es la estrella deformada de los tupamaros. Según Renato Curcio “Decidimos adoptar ese símbolo para completar el cuadro de nuestras referencias internacionales”139. De esas referencias internacionales novedosas que surgen en los años 60 con un claro componente tercermundista también se nutrieron en la teoría y en la práctica, como comenta Curcio, “Contrariamente a lo que ha sido afirmado por alguien, no quisimos inspirarnos en las acciones partisanas y ni siquiera en las del movimiento obrero tradicional, aunque fuese revolucionario. Nosotros queríamos aprender de las nuevas experiencias que se agitaban en el mundo, nos interesábamos por los Black Panters, Tupamaros, Cuba y la Bolivia del Che Guevara o el Brasil de Marighela. Por este motivo, las narraciones de Feltrinelli, que se movía por todo el mundo y tenía relaciones directas con los líderes de varias guerrillas, tenían una cierta fascinación e indudablemente eran interesantes”.140 Y por supuesto, la influencia guevarista fue patente. Feltrinelli “era portador de una idea guerrillera de signo guevarista de la lucha armada, según la cual la creación de núcleos combatientes debía servir para hacer propaganda a las luchas y conquistar progresivamente un frente de simpatías y apoyos. En fin, creía en el papel de pequeños grupos de vanguardia”141. Es importante asimismo destacar la estrategia político militar de las BR, que se diferenciaba de otros grupos como Potere Operario que separaba el núcleo militar y la organización política. “Nosotros reivindicábamos la unidad político-militar sosteniendo que los dos elementos eran indisolubles y recíprocamente funcionales”. 138 SCIALOJA, 1994, 14. 139 Idem, 16. El interés por los Black Panters, Tupamaros, Cuba y la Bolivia del Che Guevara o el Brasil de Marighela, 61. 140 Idem, 62. 141 Idem, 67.
67 No obstante, a pesar de tener como referencia al M-26-J, parece que no existió un contacto más directo con el gobierno cubano, como afirma Curcio. La prensa siempre los relacionó: “En fin, nos reíamos de estas cosas. Y cuando una cierta Claire Sterling sacó la noticia de que también Margherita y yo habíamos hecho un curso de adiestramiento en Cuba”. Aún así, esa relación directa, cuya práctica e ideología política incitaba a pensar en ello, no fue tal, y las relaciones no fueron fructíferas: “Recuerdo que contacté con una persona que habíamos conocido en los años 68-69 en Milán; una especie de embajador itinerante del Vaticano que tenía buenas relaciones con el gobierno de Cuba. Nos vimos en una iglesia de Roma para pedirle que se encargase de saber si la embajada cubana estaba dispuesta a acoger a los detenidos del 22 de Octubre tras su eventual liberación. En un segundo encuentro nos comunicó que la embajada cubana en el estado italiano, después de una dura intervención del PCI, había respondido negativamente”142. Euskadi Ta Askatasuna – País Vasco y Libertad (ETA) La primera ETA no surgió en 1959 con un ideario socialista consolidado (en algún texto interno todavía equiparan el comunismo con la dictadura fascista)143. Fueron, entre otras variables, los procesos de liberación nacionales del Tercer Mundo en los años 60 los que influyeron a esta organización a adoptar el socialismo. En la II Asamblea (1962) “pesó mucho la referencia de otros movimientos de liberación nacional que se estaban dando en esos momentos en el mundo. Dentro de ETA se hace fuerte la tendencia que busca la asimilación de estos modelos para Euskal Herria, con gran interés en la activación de la lucha armada (esta tendencia se denominaría en función de esos referentes tercermundista, guevarista, colonialista…). En esa línea, aunque la asamblea no ha fijado un plan concreto para el desarrollo creciente de la lucha armada, términos como guerrilla, insurrección, revolución y otros análogos se van a incorporar al vocabulario de la organización”. Frente a esta línea guevarista se situaron por un lado la obrerista y por otro la nacionalista y cultural.144 Incluso en el Zutik posterior a esta II Asamblea, quedó patente que entre sus referencias internacionales se encontraba Cuba. Como dice Casanova con respecto a las influencias de las que por aquel entonces bebían muchos militantes de ETA, Los condenados de la tierra, de Frank 142 Idem, 98. 143 CASANOVA, 2010, 35. 144 Idem, 38.
68 Fanon, “influirá a muchos militantes de ETA dotando de argumentos al enfoque tercermundista o colonial del conflicto vasco”145. Roberto Sancho ve clara la influencia cubana. Expone que “el papel fundamental de Cuba para ETA, fue como referente simbólico, ya que la revolución cubana fue el primer ejemplo de revolución de liberación nacional, llevada a cabo con armas y no dirigida por comunistas. Esto causó un gran impacto en ETA, y condicionó toda una estrategia conocida como “tercermundismo”. Asimismo, también establece la referencia iconológica e ideológica que supuso para la organización la figura y el ejemplo del Che Guevara. Para ello recurre a alguna entrevista como la realizada a Xavier Xumalde, dirigente de ETA, el cual señala que “la odisea del Che Guevara se nos antojaba grandiosa y digna de ser imitada. Para muchos, era nuestro ídolo, nuestro guía, nuestro maestro y nuestro comandante, el que habría de conducirnos con su lema “Hasta la victoria siempre” (…) La lucha revolucionaria y las guerrillas del Che enardecían a la juventud rebelde de medio mundo, que se sentía atraída por los ideales y la mística guerrillera del “compañero”, del comandante Che Guevara.”146 Por lo tanto sus referentes internacionales se fueron consolidando a medida que la organización crecía. “En ETA la necesidad de buscar fórmulas que validen su lucha y la haga efectiva contra la dictadura militar del franquismo, llevó a la organización a seguir con mucho interés los acontecimientos y las experiencias en el resto de Europa y en el Tercer Mundo. En especial, la revolución cubana y argelina”147. Como hemos comentado más arriba, desde la propia organización se compararon situaciones nacionales, sociales e incluso económicas entre el contexto tercermundista y en el que surgió ETA, la España franquista. “Para unos la similitud de la experiencia del País Vasco con otras luchas en el Tercer Mundo suponía identificar este territorio como una colonia española y la lección que estas otras luchas demostraban de que la vía hacia la liberación del país era la lucha armada, una lucha fundada en los modelos argelino, cubano o vietnamita. Para otros miembros de ETA, el País Vasco no se podía identificar con un país del Tercer Mundo, dado que era la región más industrializada de España”148. Desde el principio ETA adoptó estrategias y tácticas similares a las que usaban los grupos armados del Tercer Mundo. “Desde sus orígenes ETA, como el resto de las 145 Idem, 40. 146 SANCHO, 2008, 94. 147 Idem, 118. 148 Idem, 123.
69 organizaciones armadas, ha analizado otras experiencias y ha adoptado o adaptado de ellas presupuestos teóricos, ideológicos, tácticos, etc.”149. Roberto Sancho va más allá y expone no sólo las influencias ideológicas y políticas que ETA adquirió de la Revolución Cubana, sino que habla de una conexión fáctica y real: “La conexión entre la revolución cubana y ETA también es lugar de continuas polémicas. En general, las relaciones de ETA con grupos insurgentes latinoamericanos ha sido contrastada por varios especialistas; son conocidas las estrechas relaciones con el MIR chileno, el movimiento Tupamaro de Uruguay, con el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional e incluso con las FARC. La isla ha sido frecuentemente (y tal vez también con México), lugar de contacto permanente entre estas organizaciones. Prueba de ello es una carta incautada en Francia en febrero de 1993, de un miembro de ETA que permanece en Cuba (…) La isla ha sido fundamentalmente para ETA, un lugar de refugio y descanso de algunos de sus militantes; especialmente a partir de 1984 y en la década de los noventa. Otras de las funciones de la isla (…) pudo haber sido la del entrenamiento militar y adoctrinamiento político (…) Según Jaime Caldevilla, consejero de información de la Embajada de España en La Habana: “En esta misma época, primavera de 1964, se entrenaron en Cuba, en el campamento de Guines, (ciudad cerca de La Habana), algunos militantes de ETA. (…) Primero asistieron a estos cursos siete estudiantes vascos y luego otro grupo bastante numeroso, en dos tandas”150. Este internacionalismo de ETA se puede constatar también, según Sancho, en los contactos y firma de manifiestos conjuntos con organizaciones que se podrían considerar muy cercanas en teoría y práctica, como la RAF y las Brigadas Rojas, asegurando que en estos grupos hay “confluencia ideológica en la medida que buscan la revolución en sus propios países. Con el IRA, la OLP o los grupos de América Central se admite una confluencia tanto ideológica como política en cuanto que son movimientos de liberación nacional”151. Iris Republican Army – Ejército Republicano Irlandés (IRA) Gerry Adams, dirigente del Sinn Fein y se cree que anteriormente del IRA, aunque él jamás lo ha reconocido, ha escrito varios libros sobre la historia del republicanismo irlandés. En ellos ha admitido, en relación a las influencias de las que bebía el republicanismo armado, que “las ideologías revolucionarias mantenían grandes 149 Idem, 124. 150 Idem, 94. 151 Idem,130.
70 paralelismos con dispositivos de poder de otros momentos históricos: la fetichización de las verdades, la sacralización de su discurso y lenguaje”152. A partir de los años 70, el IRA, en un proceso de renovación, se acerca hacia una estrategia marxista armada, que le hace tomar un carácter de clase, en el cual profundizaron algunas escisiones de esta primigenia rama del republicanismo como el Sinn Fein Oficial y el IRA Oficial, o el IRSP (Irish Republican Socialist Party) y su brazo armado, el INLA (Irish National Liberation Army). Según Adams “EL IRA de hoy en día toma sus orígenes históricos y organizativos de las fuerzas que participaron en la Sublevación de Pascua de 1916 (…). Pero las circunstancias que conformaron el apoyo al IRA de hoy día son, sobre todo, la experiencia de los días de las barricadas de 1969 a 1972”153. “Por primera vez en los 6 condados se daba la combinación de lucha armada y lucha popular de masas”154. El movimiento republicano irlandés siempre se ha caracterizado por su falta de unidad, y así lo explica Adams, “Siempre habían existido tres tendencias dentro del movimiento republicano: una tendencia militarista bastante apolítica, una tendencia revolucionaria y una tendencia constitucional (…) como parte de una revisión global de la estrategia se discutía largo y tendido sobre la relación general entre lucha revolucionaria, lucha armada y movilización de masas”155. Esa tendencia revolucionaria que bebía de las experiencias revolucionarias de otros territorios, de la que habla Adams, fue la que se impuso y la que con mayor apoyo contó entre la comunidad republicana. Fue entonces en los 60, con los cambios que se estaban produciendo a nivel mundial, cuando la juventud republicana irlandesa se organizó. Demostró que la acción directa armada, más tarde guerrilla, contra el gobierno británico contaba con apoyo popular. “Una generación se levantó, gritó basta y encontró los medios para construir una resistencia popular e implacable contra la desigualdad y la opresión”156. Séanna Wahl, último comandante del IRA en la cárcel, señala que “entre el 71 y el 72 están pasando muchas cosas a nivel internacional, lo que hace que grupos de gente joven también se rebele contra la discriminación en Irlanda. Hay un levantamiento de gente joven contra la dominación de la policía y militares que afecta a las comunidades y eso 152 ADAMS,1991, 31. 153 Idem, 42. 154 Idem, 43. 155 Idem, 29. 156 Idem, 41.
71 crea tensiones como las del 69. Cuando la RUC no llega se envía al ejército. Surgen diferencias entre oficiales y provisionales”157. Así pues, frente al imperialismo británico, Adams admite que “la lucha armada del IRA en este periodo se originó como una respuesta defensiva a los ataques combinados de la RUC, de los lealistas y del ejército británico”158. Por lo tanto, al contrario que los grupos armados vistos anteriormente y cuyo carácter era ofensivo, el IRA de los años 70 surgió desde una posición defensiva frente a los ataques del gobierno británico y de los paramilitares probritánicos. En ese universo tradicional revolucionario del que se nutrieron las luchas armadas de la segunda mitad del siglo XX y las hizo confluir, existían muchas analogías, como expone Adams, “Existen muchas similitudes entre las luchas vasca e irlandesa. Ambas son luchas por la autodeterminación nacional y la independencia. Ambas encuentran sus raíces en el colonialismo y el justo deseo de libertad nacional y justicia”159. Y no sólo existían esas analogías entre las luchas europeas, sino que ellas partían del referente tercermundista, “En tiempos más recientes el internacionalismo ha sido un elemento importante en el republicanismo, tanto en términos de tácticas de guerra de guerrillas como en el desarrollo de ideas políticas. Los republicanos han aprendido de luchas en otros países y movimientos de muchos países han reconocido su deuda al republicanismo irlandés. La mayoría de los movimientos guerrilleros estudian al IRA y su forma de lucha, y ven en la misma un ejemplo importante de cómo llevar adelante una guerra popular. En la era post-colonial, el surgimiento de luchas victoriosas en el plano internacional ha tenido un efecto sustancial en los republicanos. Hay una afinidad natural y, por consiguiente, una receptividad natural a las ideas asociadas con estas luchas.”160. A esa afinidad natural también se refiere Wahl, que incide asimismo en un compromiso real más allá de la afinidad ideológica: “En el 72 dejaron de actuar los Oficiales, pero aún así siguieron teniendo relación con los soviéticos, cubanos e incluso con Corea del Norte. Fue una fuente importante para conseguir armas, ya que ellos se consideraban una opción válida para derrotar a los británicos. Fue muy importante el apoyo real e internacionalista del socialismo, que por entonces, tenía fuerza en el mundo”161. 157 Entrevista personal con Séanna Wahl en junio del 2011 en Belfast. 158 ADAMS, 1991, 80. 159 Idem, 13. 160 Idem, 169. 161 Entrevista personal con Séanna Wahl en junio del 2011 en Belfast.
72 Al igual que Xabier Xumalde, Wahl también se refiere al Che como ejemplo de sacrificio, como Bobby Sands162, al que se le compara en Irlanda por lo que ambos han representado como ejemplo para las generaciones futuras. El propio Guevara tuvo ascendencia irlandesa y había sido ilustrado por las luchas irlandesas. El republicanismo armado irlandés también aspiró a esa sociedad justa que, al igual que ellos, también tuvieron como objetivo otras organizaciones antiimperialistas en otras partes del mundo: “Para crear una sociedad socialista, hay que tener independencia nacional real. Por utilizar la frase de Connolly163, esto requiere la reconquista de Irlanda por el pueblo irlandés, lo cual significa la expulsión del imperialismo en todas sus formas, política, económica, militar, social y cultural. Ello significa la creación de una república irlandesa real y la organización de la economía de forma que todos sus recursos estén bajo control irlandés y dispuesta para ofrecer el máximo beneficio a nuestro pueblo (…) La independencia nacional real es el prerrequisito del socialismo”164. Aunque se identificaban con otras luchas de liberación en el mundo, consideraban a las luchas de Europa como una élite que no tenía esperanzas de ganar porque no contaba con el apoyo popular. Y ese es un elemento decisorio en la lucha armada. Sin embargo el IRA siempre contó con ello como requisito fundamental para su acción. “La inspiración de Cuba es por la importancia de la comunidad como una parte fundamental de la guerra de guerrillas”165 A modo anecdótico se puede comentar que Cuba es el único país del mundo donde existe un monumento a los irlandeses republicanos muertos en la Huelga del Hambre de 1981. Así como en el 83 un ministro británico advirtió sobre los problemas que traería Irlanda si se convertía en una nueva Cuba en el contexto europeo que se estaba gestando. 162 Bobby Sands fue el principal dirigente del IRA(P) durante las Huelgas de Hambre de 1981. Fue el primero en fallecer, de un total de 10 huelguistas, con 27 años al cabo de 66 días de huelga. Durante la Huelga de Hambre fue elegido miembro del Parlamento Británico.. 163 James Conolly fue dirigente sindical y uno de los primeros pensadores marxistas en teorizar sobre la necesidad estratégica de unidad entre la lucha de clases y la lucha por la liberación nacional de Irlanda. Murió en la sublevación de Pascua de 1916. 164 ADAMS, 1991, 167. 165 Entrevista personal con Séanna Wahl en junio de 2011 en Belfast.
73 -A MODO DE CONCLUSIÓN “¿Qué es, para comenzar, comparar dentro de nuestro dominio de historiadores?: comparar es incontestablemente lo siguiente: elegir, dentro de uno o varios medios sociales diferentes, dos o más fenómenos que aparenten a primera vista, mostrar entre ellos ciertas analogías, describir luego las curvas de su evolución, comprobar sus similitudes y sus diferencias y, en la medida de lo posible, explicar tanto las unas como las otras” Marc Bloch166 El objetivo principal de este Trabajo Fin de Máster ha sido poder acercarme a la influencia política e ideológica que la revolución cubana ejerció sobre los movimientos sociales y políticos en la Europa de la segunda mitad del siglo XX. Así pues, la propuesta teórica que he intentado plasmar en este Trabajo Fin de Máster concibe un ejercicio de “historia social comprensiva”167, en el cual ha adquirido importancia lo subjetivo, el discurso político, surgido e incluido en lo objetivo de los hechos históricos, de sus causas estructurales. Esta explicación histórica, pues, es la interacción del contexto socio-histórico y de las prácticas discursivas. Con ello, y a través de testimonios, reflexiones y elaboraciones intelectuales de distintos autores, he pretendido construir un nuevo objeto de estudio que pueda contribuir de manera somera a abrir una pequeña y modesta puerta a otras investigaciones sobre las interacciones, influencias y concomitancias de la Cuba revolucionaria y todo lo que se cobija en ella (guevarismo, foquismo…), en los países del Tercer Mundo y en especial en las izquierdas de la Europa capitalista. He intentado buscar puntos explicativos de coincidencia que permitan establecer y manifiesten conjuntamente la aparición de similitudes de acción sociopolítica y desarrollo ideológico, en sociedades y tiempos históricos separados en espacio y tiempo. Por lo tanto, y para comprender los hechos aquí analizados espero haber respondido a lo largo del trabajo a las preguntas realizadas en la introducción. No obstante, no podemos terminar este trabajo sin establecer unas conclusiones en torno a las ideas básicas que aquí hemos desarrollado, que sirvan como respuestas concretas, incluso axiomáticas, a las hipótesis planteadas al principio. Respuestas que han sido desarrolladas, analizadas y explicadas a lo largo del trabajo, pero que merecen, por su importancia, un tratamiento especial en las conclusiones: 166 AGUIRRE, 2002, 80. 167 Término que tomo prestado de Roberto Sancho.
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