scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Repositorio Institucional de Documentos

Abstract

En la presente investigación estudiamos la trayectoria profesional del medievalista Andrés Giménez Soler a través de un análisis de su carrera académica. Desde la licenciatura en Filosofía y Letras en Zaragoza hasta su papel como catedrático de Historia Antigua y Media de España pasando por su labor en el Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona como archivero. Estudiamos todo ello desde su papel como historiador en el marco de la profesionalización de la historiografía española en el primer tercio del siglo XX. Compés Clemente, Arturo; Peiró Martín, Ignacio

Full text

Trabajo Fin de Master EL MEDIEVALISMO PROFESIONAL ANDRÉS GIMÉNEZ SOLER (1869-1938) Autor/es Arturo Compés Clemente Director/es Ignacio Peiró Martín Facultad de Filosofía y Letras 2012 "La Historia debe procurar, como todas las ciencias, la mayor perfección de los hombres, lo que no sirve para esto no sirve para nada [...]" Andrés Giménez Soler INDICE GENERAL •INDICE ..................................................................................................................1 •INTRODUCCIÓN...................................................................................................3 I. Estado de la Cuestión......................................................................................4 II. Planteamientos teóricos y metodológicos........................................................9 III. Hipótesis de Trabajo.......................................................................................12 IV. Fuentes..........................................................................................................14 1. PRIMERA PARTE: LA FORMACIÓN (1869-1891) .............................................19 1.1 ORÍGENES SOCIALES Y PRIMERA FORMACIÓN (1869-1891).............20 1.1.1 La familia Giménez Soler...................................................................20 1.1.2 Primeras enseñanzas........................................................................22 1.2 EL MUNDO UNIVERSITARIO DEL ESTUDIANTE ANDRÉS GIMÉNEZ SOLER (1886-1891)......................................................................................29 1.2.1 Las Facultades de Filosofia y Letras y Derecho de Zaragoza..........29 1.2.2 La vocación histórica de Andrés: De Zaragoza al Doctorado en la Universidad Central..................................................................................36 2. SEGUNDA PARTE: LA CARRERA PROFESIONAL (1891-1938 ).....................43 2.1 EL ARCHIVERO INVESTIGADOR (1891-1905)........................................44 2.1.1 La oposición al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios................................................................................................44 2.1.2 El Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona (1893-1905).........50 2.1.3 En el cambio de siglo: de Erudito profesional a Historiador..............56 2.2 EL CATEDRÁTICO DE HISTORIA ANTIGUA Y MEDIA DE ESPAÑA (1905-1938)....................................................................................................66 2.2.1 El catedrático en la profesionalización..............................................66 2.2.2 El medievalismo como trayectoria investigadora..............................72 1 3. CONCLUSIONES................................................................................................80 •FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA..............................................................................85 1 Relación de Archivos y Bibliotecas Consultadas............................85 1.1 Archivos................................................................................................85 1.2 Bibliotecas.............................................................................................85 1.3 Otros.....................................................................................................85 2 Fuentes.........................................................................................................85 2.1 Fuentes de Archivo...............................................................................85 2.2 Epistolarios de Andrés Giménez Soler..................................................86 2.3 Otros.....................................................................................................86 3 Bibliografía..................................................................................................87 3.1 Bibliografía de Andrés Giménenez Soler..............................................87 3.1.1 Bibliografía publicada...................................................................87 3.1.2 Bibliografía que no vio la luz........................................................96 3.2 Bibliografía sobre Andrés Giménez Soler.............................................98 3.3 Bibliografía secundaria..........................................................................99 •ANEXOS............................................................................................................108 2 •INTRODUCCIÓN "[…] si alguno de nosotros trata de juntar todo lo que se sabe sobre la historiografía española contemporánea, esa imagen asume en seguida contornos segmentados y complejos, engloba elementos difíciles de reunir, y cuantas más noticias biobliográficas conseguimos recordar, más sentimos que se nos escapan otros necesarios para cristalizar en una explicación convincente todas las facetas de su desarrollo. Mucho más, cuando nos alejamos del espacio ocupado por los grandes nombres y nos adentramos en el territorio inexplorado de los escritores públicos, eruditos de segunda fila y aficionados. Perdidos en el tiempo y olvidados por la memoria, estos cientos de autores y sus miles de obras que parecen estar ahí para ser recuperados desde la comodidad que suponen las celebraciones centenarias y los homenajes, son en realidad actores (junto a los diferentes públicos que les leyeron escucharon o discutieron) de un proceso de conocimiento y unas formas de pensar la historia cuyo trasfondo apenas ha comenzado a investigarse. Incluso en el ámbito de los «maestros de la historia» que han alcanzado el conocimiento de la profesión y de la sociedad española, la historia de nuestra literatura histórica se ha construido sobre una suma de imágenes fortuitas y adhesiones superficiales, recuerdos nostálgicos y dedicaciones incondicionales"1. Estas palabras escritas por el profesor Ignacio Peiró nos sitúan en unas coordenadas historiográficas muy concretas. Aquellas líneas eran redactadas como introducción al Diccionario Akal de historiadores, una empresa a la que Ignacio Peiró y Gonzalo Pasamar se lanzaron hace más de diez años para dar a conocer, por primera vez en la historia de la historiografía española, una extensa selección de historiadores que desde mediados del siglo XIX hasta 1980 contribuyeron al conocimiento de la historia y a la formación de la profesión de historiador en España. A la luz de las palabras que encabezan estas líneas, parece que la profesión de historiador se ha construido sobre los hombros de unos pocos historiadores. Y como bien subrayan, nada más lejos de la verdad, existe un grupo muy importante de historiadores que desde sus labores docentes e investigadoras, participaron, en diferentes lugares y momentos a la formación de la comunidad profesional de historiadores. Una imagen que ahora, diez años después, esta comenzando a cambiar. En este sentido, el siguiente trabajo fin de máster tiene por objetivo dar un paso en aquella dirección, embarcándose en el estudio del historiador Andrés Giménez 1Ignacio PEIRÓ MARTÍN, «La aventura intelectual de los Historiadores españoles», en Ignacio PEIRÓ MARTÍN y Gonzalo PASAMAR ALZURIA: Diccionario Akal de historiadores españoles contemporáneos (1840-1980), Akal, Madrid, 2002, p. 10. 3 Soler. Un medievalista que pertenece a una generación de historiadores que por su trayectoria vital –nace en 1869 y muere en 1938– pero sobre todo profesional, formó parte del complejo proceso de profesionalización que experimentó la historiografía española a lo largo del primer tercio del siglo XX. Su trayectoria es un ejemplo representativo que ilustra muy bien el cursus honorum del historiador profesional de la primera mitad del siglo XX: licenciatura, doctorado, miembro del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, y por último, catedrático de Universidad. Además, es un ejemplo en otro sentido. El historiador de aquellos años es mayoritariamente medievalista. El medievalismo se convierte en la piedra sobre la que se vertebra la profesión y es la especialidad por antonomasia. Y en este caso, Andrés Giménez Soler es un medievalista centrado en el estudio de la Corona de Aragón y desde su cátedra en Zaragoza jugó un papel fundamental en la disciplinarización del medievalismo en la citada universidad y fue una pieza clave para poder entender en un contexto más amplio la formación del medievalismo profesional. Así pues, el historiador Andrés Giménez Soler se presenta ante nosotros como un caso de estudio privilegiado puesto que, a través de él, se continua profundizando en el pasado de la profesión de historiador e introducirnos, a través de su estudio y de forma tangencial, en la formación del medievalismo profesional en España, especialmente, en la Universidad de Zaragoza. Una investigación, que por lo demás, se inscribe en los trabajos desarrollados en el Seminario de Historia de la Historiografía Juan José Carreras dependiente de la Institución «Fernando el Católico» y aspira a integrarse en el Proyecto de investigación «Representaciones de la historia en la España contemporánea: políticas del pasado y narrativas de la nación (1808-2012)», una de cuyas líneas está dedicada al estudio prosopográfico de la comunidad profesional de historiadores españoles I. Estado de la Cuestión Hasta la fecha, no existe ningún trabajo de investigación centrado en la figura de Andrés Giménez Soler. Con este desierto historiográfico como punto de partida, nos hemos visto en la obligación de iniciar prácticamente de cero la investigación. En este 4 punto, el rastreo bibliográfico realizado hasta el momento nos permite agrupar todo lo que se ha escrito hasta la actualidad en tres grandes grupos de fuentes. Dentro del primero, encontramos un puñado de entradas biográficas recogidas en enciclopédias y diccionarios, entre las cuales, la “voz” que le dedica Ignacio Peiró en el Diccionario Akal de historiadores es, con toda salvedad, el punto de partida necesario para iniciar la investigación2. De hecho, es la única que, utilizando fuentes de archivo, y con criterios de cientificidad, aporta información fiable sobre Giménez Soler3. A esa información hemos de añadir, en un segundo grupo, la que no ofrecen los obituarios y homenajes. Rastreados los fondos de los principales periódicos zaragozanos y algunas revistas especializadas, que a la muerte de Giménez Soler en septiembre de 1938 seguían publicando, hemos localizado tres necrológicas. La primera de ellas es la de Juan Moneva y Puyol4. Se trata de un obituario de tipo valorativo escrito desde el cariño y amistad de "este amigo mío de más de medio siglo". Ofrece una panorámica de su trayectoria profesional, incidiendo sobre todo en su papel como medievalista y destacando los años pasados en Barcelona en el Archivo de la Corona de Aragón. Destaca también su papel como maestro y creador de discípulos al decir "que muchos jóvenes brillantes o ya, a estas alturas de la edad, hombres hechos atribuyen a Andrés haberles despertado la vocación y haberlos educado en la investigación científica"5. Finalmente, nos da información muy valiosa acerca de unos orígenes familiares que, combinado con la información que ofrece en sus Memorias6, se convierte en una fuente muy importante para indagar en los orígenes sociales y familiares de Andrés. Las otra dos necrológicas tienen características semejantes y son, al igual que la anterior, de carácter valorativo. Una de ellas está publicada en el Heraldo de Aragón7 y esta firmada con seudónimo. En ella se destaca la relación que Giménez Soler 2Agustín RUÍZ CABRIADA: Bio-bibliografia del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, 1858-1958, Madrid, 1958, pp. 501-504; C. LOZANO: «Andrés Giménez Soler», El descubrimieno de una identidad. Aragón y la historiografía aragonesa (1870-1930). Exposición bibliográfica y ciclo de conferencias. Del 12 al 30 de abril. Zaragoza, Biblioteca de Aragón, Instituto Bibliográfico Aragonés, 1994, pp. 25-28; C. SERRANO: «Andrés Giménez Soler», en J. I. LÓPEZ SUSÍN y C. SERRANO (Coords.): Historia de la Autonomía de Aragón, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 2003, pp. 52-53; 3«Giménez Soler, Andrés», en Ignacio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: Diccionario Akal de historiadores españoles contemporáneos (1840-1980)..., pp. 301-302. 4Juan MONEVA Y PUYOL, «Ha fallecido Andrés Giménez Soler», El Noticiero (Zaragoza), 30 de Octubre de 1938, p. 8. 5Ibid, 6Juan MONEVA Y PUYOL, Memorias, Zaragoza, 1952. 7KIRON, «Giménez Soler», Heraldo de Aragón (Zaragoza), 1 de octubre de 1938, p. 3. 5 mantuvo con la escuela de arabistas creada en torno a Julián Ribera en Zaragoza. Incide en su labor investigadora destacando el interés de Giménez Soler por las relaciones diplomáticas entre cristianos y musulmanes. Y finalmente, subraya su labor docente. De forma mucho más laxa que Moneva dice que "Aquí profesó en su Universidad muchos años y ayudó a muchas generaciones de estudiantes –hoy profesores– con distinción y liberalidad"8. El tercer obituario es una semblanza que le dedica su discípulo Pascual Galindo9. De los artículos hasta ahora citados, es el más extenso (veinte hojas) y el que más información ofrece. Con todo, no deja de ser una visión sucinta de su trayectoria biobibliográfica. Su entrada en la Universidad, los años de archivero en el Archivo de la Corona de Aragón, su doctorado con Menéndez Pelayo, sus años como catedrático en la Universidad de Zaragoza y sus principales avatares profesionales con la Escuela de arabistas de Zaragoza y en concreto, con Julián Ribera. La impronta que le dejó y la expulsión del círculo de arabistas. Subraya las dos direcciones en las que encaminó sus trabajos: el medievalismo de la Corona de Aragón y al igual que Kiron, su arabismo. Sin embargo, va más allá cuando dice que "Giménez Soler, cismático o excomulgado "de los moros", se desplazó hacia lo medieval hispano (de los cristianos)"10. Y por último, al igual que Moneva y Kiron plantea la cuestión de la docencia. Afirma que su magisterio tuvo gran valor. Y aunque dice que no formó escuela, si tuvo discípulos 11. De lo dicho hasta el momento podemos concluir señalando, en primer lugar, que la información ofrecida acerca de sus orígenes familiares es muy escasa. En segundo lugar, las tres fuentes destacan su papel como historiador a través de una trayectoria profesional jalonada por diversas fases que prácticamente no reciben atención. Se destaca sus años en el ACA, la importancia de Julián Ribera en su formación y el papel que Giménez Soler tuvo como profesor y maestro en la Universidad de Zaragoza. Finalmente, se pone de relieve su interés investigador, a caballo entre el medievalismo y el arabismo. El tercer grupo de fuentes que nos acercan a Giménez Soler tienen características diferentes. Todas ellas son artículos escritos por la historiografía 8Ibid. 9Pascual GALINDO: «Giménez Soler», Universidad. Revista de cultura y vida universitaria, 2 (1938), pp. 420-441. 10 Ibid., p. 422. 11 Ibid., p. 426. Lo del magisterio y discípulos en pp. 427-428; la bibliografía en pp. 431-440. 6 posterior y fundamentalmente, por medievalistas. Aquí la figura del profesor zaragozano está lejos de quedar individualiza y se integra dentro de un análisis más amplio acerca de los estudios de Historia Medieval de Aragón que se han venido desarrollando dentro de la Universidad de Zaragoza desde comienzos del siglo XX12. Para todos ellos, Giménez Soler es uno de los precursores del medievalismo. El profesor Antonio Ubieto Arteta va mas allá, y su figura la encuadra junto con la de Serrano Sanz, en un segundo periodo historiográfico de los estudios sobre Historia de la Edad Media, a caballo entre la de Ribera/Ibarra y la Edad de Planta de las décadas de 1920-1930. Fecha la segunda etapa entre su llegada a la cátedra de Historia Antigua y Media de España, en 1905, y el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón celebrado en 1920. Señala que es el momento cumbre de Giménez Soler porque a partir de entonces, "su bibliografía va disminuyendo en intensidad" y sus posturas respecto a la Historia "chocaban con las de sus coetáneos"13. Opinión algo diferente es la de Eloy Fernandez Clemente. Sigue a Ubieto al considerar el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón y los años 20-23 como el final de un ciclo con Giménez Soler y Serrrano Sanz14. Sin embargo, en trabajos posteriores, ensalza la figura, el papel y protagonismo que aquél tuvo a lo largo de la década de 1920. Así señala que: "Sin duda, entre todos los historiadores del periodo el más interesante es Andrés Giménez Soler, discutida figura que, aunque sólo fuera por su libro La Edad Media en la Corona de Aragón merecería un lugar destacado en nuestra historiografía [...] No podemos por menos de simpatizar, aunque no siempre acordemos con él, con este apasionado profesor, que teoriza, reflexiona, busca ideas en la sociedad para la historia y en la historia para la sociedad"15. Opinión semejante es la de Sesma Muñoz y María Isabel Falcón Pérez que 12 Antonio UBIETO ARTETA: «Los estudios sobre Edad Media aragonesa», en I Jornadas de Estado Actual de los Estudios sobre Aragón, T. I, Zaragoza, 1979, pp. 232-252. [Celebradas en Teruel en 1978]; Esteban SARASA SÁNCHEZ: «Cincuenta años de Historia medieval de Aragón (1940-1989)», en Hipania, 175 (1990), pp. 701-717; José Ángel SESMA MUÑOZ y María Isabel FALCÓN PÉREZ, «La escuela de medievalismo de Zaragoza», Medievalismo, 16 (2006), pp. 257-267; Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE: «Introducción a la historiografía aragonesa», en Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE (dir.), Enciclopedia temática de Aragón, Tomo 9, Historia II. De la Edad Moderna a nuestros días, Zaragoza, Ediciones Mocayo, 1988, pp. 567-574 pero sobre todo, desde p. 570; ÍD., «Sobre los orígenes de la moderna historiografía medieval aragonesa: el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón», en Aragón en la Edad Media, 8 (1989), pp. 249-256; ÍD.: La Historia de Aragón en la Universidad de Zaragoza, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 2000 [Alocución laudatoria con ocasión del acto solemne de la festividad de San Braulio, Patrono de la Universidad de Zaragoza, viernes, 24 de marzo de 2000]. 13 Antonio UBIETO ARTETA: «Los estudios sobre Edad Media aragonesa...», p. 243. 14 Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE: «Sobre los orígenes de la moderna historiografía medieval aragonesa: el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón...», p. 249. 15 Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE: La Historia de Aragón en la Universidad de Zaragoza..., p. 17. 7 suponer un punto y aparte. Apuntamos las razones y observamos como primera consecuencia de aquella ruptura, la readecuación profesional de Giménez Soler que va a determinar su trayectoria posterior. Finalmente, el último capítulo lo dedicamos a sus años como catedrático apuntamos de forma sucinta cómo desde la cátedra que ostenta en la Universidad de Zaragoza va a desempeñar un papel fundamental en la formación definitiva del oficio de historiador. Treinta y tres largos años que como catedrático, van a convertirle en observador, pero sobre todo protagonista de la definitiva profesionalización a través de unas prácticas históricas e historiográficas comunes a todos ellos y que supusieron la definitiva formación comunitaria y la creación, a partir de la normalización de dichas prácticas, de las disciplinas especializadas. Planteamos esto sobre el nivel más básicos de análisis: una visión general de su trayectoria investigadora. IV.Fuentes Las fuentes de las que nos hemos servido para realizar la presente investigación son de diferente índole. Así pues, y siguiendo el esquema que presentamos en la relación de fuentes utilizadas al final de la investigación vamos a ir explicando sucintamente el rendimiento que han dado cada una de ellas. No obstante, quiero señalar que existen otras fuentes que no hemos trabajado de forma profunda por falta de tiempo. Sobre todas ellas hablaremos en este apartado en relación al uso que hemos podido realizar en este trabajo. Pero sobre todo, hablaremos de ellas, en las conclusiones al plantear nuevas líneas de trabajo que se pueden seguir a partir de la presente investigación. En lo que a fuentes de Archivo se refiere, una de las fuentes básicas ha sido los expedientes académicos de Andrés Giménez Soler. Así, a través de los expedientes académicos de estudiante en el Instituto de Zaragoza, y la Universidad Zaragoza – Facultades de Filosofía y Letras y Derecho– se nos ofrece abundante información sobre su trayectoria académica. Nos han permitido conocer quiénes fueron sus profesores y sobre todo, cuál fue su trayectoria a partir de un análisis de las asignaturas y resultado académicos. Se trata pues de una documentación valiosa, ya que además nos ha permitido descubrir que estudió también algunos años la carrera 14 de Derecho. Una información hasta ahora desconocida. Dentro del archivo de la Universidad de Zaragoza también hemos consultado la documentación que se guarda de su expediente académico como profesor. Es el fondo que más documentación contiene sobre su persona. Un volumen de documentación bastante importante que se divide en un total de 25 subcarpetillas de contenido y valor muy desigual.30 En ella encontramos documentación muy variada, siendo fundamental para poder reconstruir gran parte de su trayectoria académica y su «día a día» universitario. Citamos por ejemplo la valiosa información que se recoge en la carpeta de «Hoja de servicios» o la que contiene su nombramiento como vicerrector (una y otra van adjuntadas como anexos en la presente investigación)31. Además encontramos otra documentación que consideramos de gran valor informativo. Por ejemplo, la carpeta de «Nombramientos varios» contiene información muy interesante que nos informa de su participación en diversas comisiones (Centenario de los Sitios, por nombrar sólo una) o su nombramiento de Archivero Municipal. Gran parte de la información que encontramos aquí nos ha servido para, en el capítulo de catedrático plantear su trayectoria investigadora combinando la información que aquí se recoge con su práctica histórica e historiográfica. En última instancia, y como luego veremos, este expediente es muy importante para abrir nuevas líneas de trabajo tal y como luego comentaremos. De igual manera ocurre con el expediente de los cursos de Doctorado que se conservan en el Archivo Histórico Nacional. Siendo mucho menor la información recogida en él, nos han servido también para conocer sus notas en las asignaturas del Doctorado, saber quienes fueron sus profesores, cuándo presentó la memoria de tesis y conocer su tribunal. Como veremos en la conclusiones, esta documentación nos ha sido de gran utilidad para, nuevamente plantear nuevos interrogantes a la investigación. 30 Quiero advertir que como esta documentación no estaba foliada, me he permitido realizar una foliación interna de la misma, para uso propio y facilitar así el trabajo de investigación. En las citas del presente trabajo he utilizado esa foliación. 31 La relación de los títulos de las carpetillas nos sirven como ejemplo: 1.1. Cuerpo de archiveros; 1.2. Hoja de Servicios; 1.3. Catedrático numerario y ascensiones; 1.4. Licencias, vacaciones y ausencias; 1.5. Enseñanza privada; 1.6. Nombramientos varios; 1.7. Junta para la Ampliación de Estudios; 1.8. Rector; 1.9. Acumuladas; 1.10. Nombramiento de Vicerrector y dimisión; 1.11. Sin título; 1.12. Instancias y comunicaciones; 1.13. Correspondencia; 1.14. Premios y pensiones; 1.15. Opositor; 1.16. Categorías honoríficas; 1.17. Voto electoral; 1.18. Juez de oposiciones; 1.19. Representaciones; 1.20. Individuo correspondiente de la Real Academia de la Historia. Premio al talento; 1.21. Gobierno Civil; 1.22. Premio de la Real Academia de la Historia; 1.23. Sobre un depósito; 1.24. Discurso de Abertura; 1.25. Obito. 15 Otras fuentes importante las encontramos en el Archivo General de la Administración. Aquí hemos localizado dos expedientes y las oposiciones a los puestos de archivero y catedrático. En lo que refiere a los primeros, corresponden al de archivero y catedrático. Y ambos se complementan con la información que se recoge en el Expediente académico del Archivo de la Universidad de Zaragoza ayudándonos nuevamente a reconstruir la trayectoria académica de Andrés Giménez Soler. Con todo, estos expedientes no reportan tanta información y tienen menos valor que los fondos anteriormente citados de Zaragoza. No obstante, son complemento a ésta y simplemente por ello hemos de tenerla muy presente. También contamos con la documentación sobre sus oposiciones de archivero y catedrático. De las primeras decir que el volumen de la documentación es amplio, lo que nos ha permitido reconstruirla día a día. Sin embargo en ella no se conservan los ejercicios. Aún así, la documentación aportada es interesante porque nos ayuda a conocer tangencialmente cuál fue la formación que tuvo Giménez Soler a la altura de 1891-1893. Respecto a los ejercicios de la oposición, estoy a la espera de que el archivero de la Biblioteca Nacional termine de realizar la búsqueda en los fondos de la Biblioteca pues resulta plausible que ahí puedan aparecer, una vez descartado, de forma definitiva, su existencia en el Archivo General de la Administración y en el Archivo Histórico Nacional. Sobre la valiosa y fundamental documentación de la oposición a catedrático, sólo nos hemos referido de forma sucinta, pues hemos considerado que dados los objetivos que nos hemos propuesto, no era momento de trabajarla de forma profunda, si bien nos va a ser fundamental para la futura biografía al desarrollar la oposición en ésta como un capítulo con entidad propia32. Otro de los archivos que hemos consultado es, el Archivo de la Junta para la Ampliación de Estudios. En el hemos localizado el expediente de las solicitudes de pensión realizadas por Andrés Giménez Soler en los años 1908, 1909, 1910 para ir a Italia (en los anexos adjuntamos la primera de las peticiones). La información conservada también es muy importante porque nos ha permitido establecer puentes para rastrear las relaciones profesionales entre Giménez Soler e historiadores extranjeros, y por otro lado, para situar en el conjunto de su trayectoria, sus inquietudes investigadoras en aquellos momentos. Volveremos, en las conclusiones a está 32 Para un ejemplo que ofrece muchas pistas de como abordar esta documentación desde la historia de la historiografía vid. Ignacio PEIRÓ MARTÍN: «Introducción» a Joaquín COSTAS: Oposiciones a la cátedra de España de la Universidad de Madrid. Programa y método de enseñanza, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1996, pp. 5-36. 16 documentación para indicar nuevas líneas de trabajo y el rendimiento que ésta puede darnos. Hemos consultado fondos del Archivo Diocesano de Zaragoza y la documentación conservada sobre Andrés Giménez Soler es muy valiosa. Los fondos suman un total de tres cajas y contienen documentación personal muy variada en la que prevalece lo que podríamos considerar como “el taller del historiador”.En un principio parecía que aquí se debían conservar los epistolarios y una autobiografía que escribió para una editorial alemana, que no llegó a ser publicada, tal y como me explicaron los historiadores Ignacio Peiró y Miquel A. Marín Gelabert. Desgraciadamente, no hemos encontrado la autobiografía y de los epistolarios, hemos encontrado sólo tres cartas. No obstante, e independientemente de ello, hemos de decir que los fondos conservados son una verdadera mina y, en términos generales, están muy bien conservados33. De nuevo, y al igual que en el resto de las fuentes descritas, señalar que de la documentación consultada me ha servido para para localizar algunas conferencias y completar así gran parte de la bibliografía que Andrés Giménez Soler no llegó a publicar. También, y sobre todo, me ha servido para el capítulo dedicado a catedrático, pues me ha posibilitado trazar una panorámica de conjunto de su trayectoria investigadora y docente. Hemos intentado rastrear, los epistolarios de Andrés Giménez Soler. Desconocemos si se han conservado, pero hemos podido localizar algunas cartas que envió. En ese sentido, han sido de gran utilidad para conocer las relaciones establecidas con Julián Ribera y la ruptura que se produjo entre ellos. Se trata de tres cartas directas entre Andrés Giménez Soler y Ribera y otras dos que nos permiten conocer el conflicto entre ambos (carta de Andrés Giménez Soler a Gabriel Llabrés) o de forma cruzada (Carta de Pascual Meneu a Julián Ribera). 33 Sobre la importancia y el valor que tienen las autobiografías y los epistolarios vid. Ignacio PEIRÓ MARTÍN: «Historia de la historiografía: Fuentes...», pp. 21-64; Ignacio PEIRÓ MARTÍN: «La memoria autobiográfica de los historiadores», en José Miguel LANA BERASAIN (Coord.): En torno a la Navarra del siglo XX: veintiún reflexiones acerca de la sociedad, economía e historia, Universidad de Navarra, 2002, pp. 25-60. Para un ejemplo acerca del potencial que ofrece el estudio de los epistolarios vid. la introducción de Miquel A. MARÍN GELABERT: «La fatiga de una generación. Jaume Vicens Vives y su Historia crítica de la vida y reinado de Fernando II de Aragón», en Jaime VICENS VIVES: Historia crítica de la vida y reinado de Fernando II de Aragón, «Colección Historiadores de Aragón», 3. Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 2006, pp. XIII-CXX. Pero sobre todo, pp. XXX-LXVIII. Y para el caso de las autobiografías y la autoimagen del historiador Vid. Olivier DUMOLIN: March Bloch o el compromiso del historiador, Universidad de Granada-PUV, 2003, pp. 77 y ss. 17 Otro tipo de fuentes consultadas han sido la partida de Bautismo y la partida de Defunción. Son de gran valor porque nos dan información acerca de la familia Giménez Soler. Tanto de sus padres y abuelos en la partida bautismal, como de su mujer e hijas en la de defunción (Ambas van como anexos). Finalmente, hemos realizado pequeñas catas en la prensa local (El Noticiero y el Heraldo de Aragón) en busca de obituarios que nos han sido fundamentales para conocer algo más de lo poco que se sabía sobre Andrés Giménez Soler al inicio de la investigación. También, la consulta de Gaceta de Madrid nos ha servido para confirmar nombramientos, fechas de oposiciones etc...; En último término, los Escalafones oficiales de catedráticos de 1902, 1913, 1925, 1934 y 1935 obtenidos de la Biblioteca Nacional de Madrid me han servido para ver la evolución de las cátedras de Historia a lo largo del primer tercio del siglo XX. Conocer la evolución por especialidad de las cátedras y, a su vez, para conocer quiénes son en cada momento y en cada lugar los numerarios, quiénes son los catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza en aquellos años y ver las cátedras que desempeñaron. 18 PRIMERA PARTE: LA FORMACIÓN (1869-1891) 19 1.1 ORÍGENES SOCIALES Y PRIMERA FORMACIÓN (1869-1891) 1.1.1 La familia Giménez Soler El 10 de noviembre de 1869 nacía en la ciudad de Zaragoza Andrés Avelino Giménez Soler. Hijo legítimo del matrimonio formado por Eugenio Giménez y Francisca Soler, fue bautizado a la una de la tarde aquel día de otoño en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Fue su padrino, el hermano de su padre Salvador Giménez.34 Acerca del origen de sus padres, sabemos que su madre, Francisca Soler, era natural de Zaragoza e hija del matrimonio conformado por Pedro Soler y Petra Latorre, también naturales de dicha ciudad35. De la familia del padre, tenemos algunas noticias que nos hablan de un pasado familiar que nos lleva a la villa de Ejea de los Caballeros36. Sus abuelos paternos, Dionisio Giménez37 e Isabel Montañes, naturales de la comarca de las Cinco Villas, emigraron a Zaragoza posiblemente antes de la Primera Guerra Carlista coincidiendo con los últimos días de la Zaragoza Fernandina38. En aquellos último años de agonía del Antiguo Régimen y con la presencia todavía 34 Partida de Bautismo de la Parroquia de Santa Engracia de Zargaoza, Tomo XV, f. 390v. Existe también una transcripción de la misma firmada el 3 de febrero de 1902 por el cura Julio Yacía y conservada en el Expediente del Cuerpo Facultativo de Archiveros Bibliotecarios, Museos y Anticuarios (CFABMA) que encontramos en el AGA (5) 1.4 Caja 31 6528. Sobre la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar nos da noticias Madoz cuando explica que "En el final de la nave izq. De la igl. Metropolitana de este nombre está sit. La capilla parroquial de la misma, bajo la invocación de San Agustín, donde se halla reservado el Sacramento. Está servida por un cura de término de cabildo, y tiene aneja una ración de las llamadas de Mensa en esta igl. Fue fundada por D. Jaime Cunchillos ob. de Lérida abiéndose concluido en el año 1530. Antes de su fundación, se hallaba la parr. en la ant. Igl. de Sta. María la Mayor, donde todavía existe la pila bautismal, y hoy es capilla de Santiago". Citado en Pascual MADOZ: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, 1845-1850. El que refiere a Zaragoza es El diccionaio Geográfico- Estadístico-Histórico de Zaragoza (Vol. III), Ámbito Ediciones y Diputación General de Aragón, Valladolid, 1985, pp. 318. 35 La información la obtenemos también de la Partida de Bautismo..., f. 390v. 36 Para lo que sigue acerca de los orígenes paternos de Andrés, contamos con la información que nos ofrece Juan Moneva y Puyol en la necrológica que le dedica después de su muerte y sus Memorias. Además, contamos con la información de la partida de bautismo. Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha muerto Andrés...», p. 8; Juan MONEVA Y PUYOL: Memorias..., pp. 132-133. La noticia de sus orígenes ejeanos se confirma a través de Ibid., f. 390v. y en una carta en la que, la alcaldía de dicho municipio, felicita a Andrés Giménez Soler tras su nombramiento como Rector de la Universidad de Zaragoza en 1911. En un punto de la carta, dice que "reúne las circunstancias de ser oriundo de esta villa" lo que confirma la información que ofrece Moneva. La carta en (AUZ), Legajo 12-E-4-4, Expediente Académico, Cuerpo de Archiveros, Documentos privados, f. 20r. 37 Moneva y Puyol se confunde cuando dice que el abuelo de Andrés se llama Francisco. En la partida de bautismo de Andrés el abuelo sale referido con el nombre de Dionisio. Lo de Francisco en Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha muerto Andrés...», p. 8. 38 Juan MONEVA Y PUYOL: Memorias... p. 132. 20 fresca de la Guerra de la Independencia, "Los "desastres de la guerra" no son suficientes para explicar la pérdida de vitalidad económica y la atonía política y social en que se instala la ciudad durante largo tiempo, [...] Fue mas bien la inviabilidad económica del Antiguo Régimen, y la hegemonía y control social que ejercían los sectores más reaccionarios de unos estamentos privilegiados envejecidos y a la defensiva, quienes bloquearon, en Zaragoza como en el conjunto de las ciudades españolas, posibilidades de convivencia y de desarrollo urbano siquiera similares a las reformas ilustradas..."39. Una imagen que sólo empezaría a cambiar a lo largo de la década de 1840 al compás de la implantación del nuevo orden liberal. La desamortización de Mendizabal facilitó nuevas disponibilidades del suelo y su reutilización conforme a los intereses de las nuevas clases locales. Además, la década de 1840 se vio marcada por un mejoramiento y acondicionamiento general de la ciudad, así como por nuevas iniciativas económicas propias de la nueva ideología industrialista40. En esa estática ciudad iniciaron los abuelos de Andrés una nueva vida. Su abuelo, fue alpargatero de oficio y tuvo el taller en la Calle San Pablo. Además, participó en la Primera Guerra Carlista, llegando a luchar en la batalla de Morella41. Su hijo Eugenio, tuvo el mismo oficio42, y de igual forma que su padre, formó parte del bando carlista en la Tercera Guerra, "no por protesta contra ajena imposición más por continuidad familiar"43. En definitiva, familia de tradición carlista y "de modesta posición, viviente de humilde artesanía"44. En este sentido, años después, Pascual Galindo recordaría, de quién se reconoció como su discípulo, al referirse a Andrés Giménez Soler, que: 39 Carlos FORCADELL: Historia de Zaragoza. Zaragoza en el siglo XIX (1808-1908), Vol. 12, Zaragoza, CAI, 1998, p. 14. 40 Ibid., p. 39. 41 Moneva y Puyol llegaría a decir que "antes y después de la guerra de los siete años, tuvo alpargatería –su alpargatería– en la calle de San Pablo, primera esquina izquierda de la de obrejuelas, yendo desde Cedalería". La cita la recogemos en Juan MONEVA Y PUYOL: Memorias..., p. 132. La información acerca de que luchó en Morella en ÍD.: «Ha muerto Andrés...», p. 8. Sobre el carlismo en Aragón vid. Pedro RUJULA: Contrarrevolución. Realismo y Carlismo en Aragón en el Maestrazgo, 1820-1840, Zaragoza, PUZ, 1998. Acerca del origen socioprofesional y económico del apoyo carlista en Aragón Ibid., pp. 367-448. Sobre la batalla de Morella Ibid., p. 292 y ss. 42 Sobre que el padre fue también alpargatero nos informa nuevamente Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha muerto Andrés...» p. 8; ÍD.: Memorias... p. 132. Información cotejada y confirmada en AUZ, Legajo 12- E-4-4, Secretaria General, Facultad de Derecho, f. 49r. 43 Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha muerto Andrés...», p. 8; Acerca de esta información Moneva dice "que acabada la guerra, con empleo de oficial del ejercito de Don Carlos sin equiparación que le diera honores oficiales ni sueldo, volvió a su casa, a su trabajo y a tener hijos e hijas demás de aquel primero que le nació cuando el estaba en campaña". Citado en Ibid. Sin embargo, la información de que Andrés nació cuando su padre estaba en campaña esta equivocada porque Andrés nace en 1869 y la Tercera Guerra Carlista no empieza hasta 1872. 44 Pascual GALINDO: «Giménez Soler», p. 421. 21 “frente a la abundancia de los modernos estudiantes –múltiples facilidades económicas y pedagógicas– recordaba él la fruición con que recogía, en la carrera de las calles, los anuncios de a mano para teatros y diversiones – más frecuente tal sistema de propaganda en su juventud que ahora– que tiraban los enterados o los no interesados, el los coleccionaba para sus apuntes: su papel era la página blanca de aquellas hojas volanderas. La abundancia, –concluía, consejero y pensativo– daña grandemente al estudiante45. 1.1.2 Primeras enseñanzas Andrés vivió la infancia y juventud en la capital zaragozana. Allí cursó la primera y segunda enseñanza pero también estudios superiores. De hecho, hasta que no viajó a Madrid para estudiar los cursos de doctorado en 1891, Andrés permaneció en una ciudad que, desde la llegada de sus abuelos paternos a la misma, había cambiado mucho. Tras el final del reinado de Isabel II, y la corta experiencia del sexenio democrático llegó el sistema de la Restauración y con él un nuevo orden político marcado por la estabilidad46. La ciudad de Zaragoza, al igual que el sistema canovista, se caracterizó hasta los años finales del siglo XIX, por su estabilidad e inmovilismo, herencia de las décadas anteriores que habían transformado a la capital en una ciudad burguesa47. Pese a las dificultades económicas manifiestas dada la condición humilde de la familia, Andrés tuvo la suerte de poder ir al colegio48. Estudió la primera enseñanza y los dos primeros cursos de bachiller en el colegio de Las Escuelas Pías49. No es 45 Ibid., pp. 421-422. 46 Carlos FORCADELL (Coord.): Historia Contemporánea de Aragón, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1993, pp. 147-168. 47 Carlos FORCADELL: Historia de Zaragoza...., pp. 45-88. 48 Era muy raro que por aquel entonces, una persona de extracción tan humilde pudiese llegar a estudiar. Más si observamos los niveles de alfabetización. Para la provincia de Zaragoza y en el año 1877 había un 74,38% de analfabetismo. Y para Zaragoza capital, el índice de conjunto era de un 57,52%. Para la provincia de Zaragoza y para ese año 1877, la población masculina analfabeta era de un 64,70%. La población femenina era de un 83,89%. Y para mayores de seis años la cifras eran para ellos del 50,34% y para ellas del 69,92%. Para la ciudad de Zaragoza y para ese año de 1877, la ciudad se encontraba situada en el puesto nº 28 sobre el conjunto, tanto en hombres como en mujeres, con unos índices de un 45, 65% y un 68, 39% respectivamente. La información se ha obtenido de María Rosa DOMÍNGUEZ CABREJAS: Sociedad y educación en Zaragoza durante la Restauración (1874-1902), Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, 1989, Vol. II, pp. 146-147. Para una aproximación al estado de la cuestión sobre la Historia de la Educación vid. Jean-Louis GUEREÑA, Julio RUIZ BERRIO y Alejandro TIANA FERRER (Eds.): Historia de la Educación en la España contemporánea. Diez años de investigación, Madrid, CIDE, 1994. 49 Fundadas por el aragonés José de Calasanz (1557-1648), fue la primera orden religiosa dedicada específicamente a la educación cristiana popular a través de la escuela. Tres rasgos característicos 22 casualidad, ya que en realidad, para las décadas de 1870-1880, primaban en la ciudad zaragozana los colegios privados sobre los públicos50. Se trata de una cuestión que hemos de relacionar de forma estrecha, primero, con la tardanza del Ayuntamiento de Zaragoza en asumir la responsabilidad de la Instrucción primaria. Mientras que en los cursos 1874-1875 y 1879-1880 había en la ciudad sólo cinco escuelas municipales con 75 alumnos y 723 respectivamente, para esas mismas fechas Zaragoza contaba ya con un total de 83 centros privados51. En segundo lugar, hay que tener en consideración que para los legisladores del momento, los colegios privados "tenían un gran valor desde el punto de vista de la extensión de la instrucción y su reconocimiento legal como cooperadores importantísimos"52. La importancia llegó hasta el extremo de que los Escolapios, por ejemplo, colaboraron con el Ayuntamiento al dirigir durante cuatro años dos escuelas municipales situadas en la calle Palomar. Así las cosas, no es de extrañar que Andrés estudiase en un centro privado y más aún en los Escolapios. Cercano a su domicilio53, era el más grande de la capital y en el se impartían párvulos, primera y segunda que la caracterizaron se encuentran en las Constituciones de 1621: dar prioridad a la educación desde la infancia, a la educación de los pobres y a la educación en la piedad. Información recogida en XLIV Capítulo General de las Escuelas Pías, Roma 1-25 julio de 1927. 400 años de escuela para todos, p. 2; Vid. :http://www.Escolapiosemaus.org/datos/ordendocumentos/carismaescolapiohoy.Pdf [Consultado el 21-8-2012]. Los Escolapios, iniciaron su labor docente en Roma en 1597, y recibieron la autorización de la Santa Sede en 1617. La Bula Pontificalis Officii de 1730, les autorizó a enseñar a los hijos de familias ricas y aristocráticas, también a los niños pobres y plebeyos y extender su enseñanza a las ciencias mayores. El primer colegio de la península se fundo en Moya (Barcelona) a finales de 1682 y el de Zaragoza en 1733. Vid. Emilio DIAZ DE LA GUARDIA BUENO: Desarrollo de la Enseñanza Media en España. Un conflicto político-pedagógico, Madrid, CIDE, 1988, pp. 519-520. Para un acercamiento a la historia de los Escolapios en Aragón vid. J. BUESA CONDE DOMINGO (Dir.): 250 años de la Provincia Escolapia en Aragón. Exposición conmemorativa. Zaragoza- Barbastro-Alcañiz-Logroño. Febrero-junio de 1994, Zaragoza, Edit. Ibercaja-Obra Cultural, 1994; Dionisio CUEVA GONZALEZ: Las Escuelas Pías de Aragón (1767-1901), Zaragoza, DGA, 1999. 50 De hecho, por aquellas fechas, en Zaragoza existía ya una larga tradición de escuelas privadas. Anteriores al siglo XIX podemos citar los ya nombrados Escolapios, pero también el colegio de la Compañía de María que data de 1744 o la de Santa Rosa creado en 1760. Ya en el siglo XIX encontramos a las religiosas Mercedarias (1870), las Hijas de la Caridad (1870), Hermanas de Santa Ana (1872) y las religiosas de Altabas así como los colegios del Salvador (1872) y Sagrado Corazón (1875). 51 Sólo para el distrito del Pilar se ofertaban 23 colegios privados de todas las modalidades. Por otro lado, Dominguez Cabrejas ha sistematizado el proceso seguido por las escuelas municipales a lo largo de todo el periodo de la restauración observando que, mientras el periodo 1874-1879 fue de continuismo, el periodo que sigue y que comprende los años 1880-1887 es de expansión de la enseñanza. Recogido en María Rosa DOMÍNGUEZ CABREJAS: Sociedad y educación en Zaragoza..., Vol. I, pp. 83-103. Los colegios del distrito del Pilar se recoge en Ibid., p. 108. 52 La disposición legal se recoge en el artículo 101 de la ley de septiembre de 1857. La cita en Ibid., p. 104. 53 Las Escuelas Pías se encontraban en el distrito de San Pablo, uno de los de nivel socieconómico más bajo de toda la ciudad y casualmente, cercano a la calle Flores, donde por aquel entonces residía Andrés. Para el curso de 1881-1882 Andrés vivía en dicha calle, primera residencia conocida de Andrés. La información la recogemos en el Archivo del «Instituto Goya». Expediente académico de Andrés Giménez Soler, f.1r. 23 de otros distritos universitarios, a lo largo del periodo isabelino, la Universidad de Zaragoza se vio afectada por la aplicación y desarrollo de la nueva legislación universitaria y tuvo que adaptarse al nuevo modelo universitario liberal. La supresión de la Facultad de Medicina en 1857, la inclusión, como ya vimos, de la enseñanza secundaria en la universidad, o la reducción de las enseñanzas a tres facultades: Teología, Jurisprudencia y la Facultad de Filosofía y Letras fueron las medidas que más efecto tuvieron sobre la Universidad de Zaragoza70. Pero esta situación empezó a cambiar con la Restauración. En aquellos años, la Universidad entró en una "fase de crecimiento y consolidación"71. Sin embargo, las continuidades prevalecieron en algunos aspectos. Las dificultades económicas que arrastraba continuaron persistiendo. Se mantuvieron los modelos docentes tradicionales y la investigación continuó fuera de la misma. De hecho, en aquellos años, "la docencia en la universidad no obedece a la imperiosa llamada de la ciencia, al menos para muchos de los que la dieron. Si obviamos casos insignes [...] lo normal es que la docencia sea un empleo [...] a la que algunos se inclinan por vanidad, otros por listeza [...]"72. Una Universidad tradicionalista que, al igual que sus edificios, poco había cambiado desde su creación73. Imagen que sin embargo contrastaba entre algunas de sus facultades. Mientras Medicina y Derecho seguían manteniendo su tradicional prestigio, la de Filosofía y Letras continuaba siendo considerada una carrera de segundo nivel. Con este panorama, recién acabado el Bachillerato y tocando a su fin el verano, Andrés Giménez Soler ingresaba en la Universidad de Zaragoza para el curso 1886- 70 Carlos FORCADELL: «La universidad de Zaragoza en la época isabelina (1845-1868)», en VVAA: Historia de la Universidad de Zaragoza, Madrid, Editorial Nacional, 1983, pp. 261-288; ÍD.:«La universidad liberal: Jerónimo Borao y la Universidad de Zaragoza en el siglo XIX», en Ignacio PEIRÓ MARTÍN y Guillermo VICENTE Y GUERRERO (eds.): Estudios históricos sobre la Universidad de Zaragoza, Actas del I encuentro sobre Historia de la Universidad de Zaragoza celebrado en la Almunia de Doña Godina (Zaragoza) los días 15, 16 y 17 de abril de 2008, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 2010, pp. 131-141. 71 Jesús LONGARES: «La universidad de Zaragoza durante la Restauración», en VVAA: Historia de la Universidad de Zaragoza... pp. 293. 72 Ibid., p. 296. 73 Para José María Hernandez Díaz existe una clara interrelación entre ambos elementos. Así afirma que, "[...] La propuesta de los liberales españoles del XIX sobre la universidad, en materia espacial, se explica desde la persistencia de los modelos docentes tradicionales y la ausencia de un carácter investigador en la vida de la universidad. Salvo raras excepciones, se limita a mantener los edificios sobre los que nació cada universidad, generalmente asimilables al denominado modelo arquitectónico conventual, ensimismado, centrípeto". Citado en José María HERNÁNDEZ DÍAZ: «Espacios y tiempos en la Universidad de la España del siglo XIX», en Luís E. RODRIGUEZ y San Pedro BEZARES (Eds.): Las Universidades Hispánicas: De la Monarquía de los Austrias al Centralismo Liberal, Salamanca, Universidad de Salamanca y Junta de Castilla y León, 2000, Vol. 2, pp. 226. 30 188774. Se matriculó en las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, cursándolas a lo largo de los siguientes cinco años de forma interrumpida gracias a que tuvo la suerte de poder librarse de las quintas75. Andrés se formó en unos momentos en los que la situación de ambas facultades era muy diferente. Mientras en Derecho se estaba asistiendo a un profundo debate en torno al significado y papel de la enseñanza de las leyes, en Filosofía y Letras se agravaba la difícil situación de una Facultad y unas enseñanzas que estaban siendo, desde hacia casi treinta años, decididamente abandonas por la política educativa. En éste marco de referencia hemos de situar la instrucción académica de Andrés. A caballo entre una facultad y otra, los dos primeros años de carrera representaron una etapa de contacto con las disciplinas impartidas. Sin embargo, a partir del tercer curso, la curiosidad de Andrés se orientó definitivamente hacia las enseñanzas y saberes impartidos en la Facultad de Filosofía y Letras y sobre todo, hacia la Historia. Este interés se evidencia, en primer lugar, por los resultados académicos. Mientras en Derecho obtuvo notas excepcionales en el año preparatorio y común a Filosofía y Letras, salvo en la asignatura de Griego que no se impartía para la carrera de Derecho (vid. Cuadro 2 y 3), en el resto de cursos, obtuvo una mayoría de sobresalientes. Si estos resultados se comparan con la evolución de las notas de la carrera de Filosofía y Letras, existe una diferencia cualitativa que anuncia una predilección, visible en sus calificaciones con Matrículas de Honor y Premios Extraordinarios (vid. Cuadro 3 y Comparar con Cuadro 2). 74 AUZ, Legajo 12-E-4-4, Secretaría General, Facultad de Derecho. 75 Según la información que ofrece la hoja de Licenciado, Andrés permaneció seis años en el servicio militar, entre su alistamiento en el reemplazo de 1888 hasta que fue clasificado como excedente de cupo en el año 1901. Según la ley 6º de reemplazos de 11 de julio de 1885 "los reclutas declarados definitivamente soldados, a quienes por exceso de cupo no corresponda cubrir bajas en los cuerpos activos [...] constituirán la cuarta situación de reclutas en depósito sin goce de haber alguno, en la cual servirán seis años desde el día de su destino al depósito respectivo y cumplido este plazo obtendrán el pase a la segunda reserva, donde extinguirán el resto de su empeño". Además, los reclutas estaban sujetos a 13 normas de obligatorio cumplimento. La cita y las normas recogido en AUZ, Legajo 12-E-4-4, Expediente académico. Cuerpo de Archiveros, Documentos privados, f. 16r. Para el resto de información sobre la situación del joven Andrés en el ejército Ibid., f. 13r, f. 15r, f. 16v, f. 17r. 31 Fuente: Elaboración propia a partir de AUZ, Legajo 12-E-4-4, Secretaría General, Facultad de Derecho. Fuente: Elaboración propia a partir de AUZ. Legajo 12-E-4-4. Secretaria General, Facultad de Derecho y de AGA 5 (1.4) 31/6528 En segundo lugar, por la prioridad mostrada a partir del segundo curso, año 1887-1888, por las asignaturas de Filosofía y Letras frente a las de Derecho76. Las asignaturas de Filosofía y Letras las fue cursando según la distribución del plan de 76 Con todo, la carrera de Derecho nunca la desatendió. Primero y como ya hemos visto por las notas que obtuvo. Y segundo, porque aprovechó el curso 1888-1889 para matricularse en mayor número de asignaturas de Derecho intentando compensar el tercer curso en el que se matriculó sólo en la asignatura de quinto grupo de Haciendo Pública e intentar así recuperar las asignaturas que ese año anterior no hizo. Para ello vid. Cuadro 6. 32 CUADRO 2. DISTRIBUCIÓN DE ASINGATURAS Y NOTAS EN LA FACULTAD DE DERECHO (1886-1891) ASIGNATURAS NOTAS CURSO Metafísica Bueno y Matrícula de Honor 1886-1887 Literatura General y Española Sobresaliente, Mención y Matrícula de Honor 1886-1887 Historia Crítica de Española Sobresaliente, Premio Extraordinario, Matrícula de Honor 1886-1887 Elementos de Derecho Natural Sobresaliente 1887-1888 Historia de Derecho Romano Sobresaliente 1887-1888 Economía Política y Estadística Sobresaliente 1887-1888 Instituciones de Derecho Romano Sobresaliente 1887-1888 Hacienda Pública Sobresaliente 1888-1889 Historia de la Legislación Española 1889-1890 Historia General del Derecho Español Sobresaliente 1889-1890 Instituciones de Derecho Canónico Sobresaliente 1889-1890 Derecho Político y Administrativo (1º curso) Sobresaliente 1889-1890 Derecho Político y Administrativo (2º curso) 1890-1891 Derecho Civil español (1º curso) 1890-1891 CUADRO 3. DISTRIBUCIÓN DE ASIGNATURAS Y NOTAS EN LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS (1886-1890) ASIGNATURAS NOTAS CURSO Lengua Griega (1º curso) Sobresaliente 1886-1887 Metafísica (1º curso) Bueno y Matrícula de Honor 1886-1887 Literatura General y Española Sobresaliente, Mención y Matrícula de Honor 1886-1887 Historia Crítica de Española Sobresaliente, Premio Extraordinario, Matrícula de Honor1886-1887 Literatura clásica griega y latina Sobresaliente y Premio Extraordinario 1887-1888 Metafísica (2º curso) Bueno y Matrícula de Honor 1887-1888 Lengua griega (2º curso) Sobresaliente y Matrícula de Honor 1888-1889 Historia Universal (1º curso) Sobresaliente y Matrícula de Honor 1888-1889 Lengua árabe Sobresliente y Premio Extraordinario 1888-1889 Historia Universal (2º curso) Sobresaliente y Matrícula de Honor 1889-1890 estudios del momento y casi por completo, curso por curso (vid. Cuadro 3 y comparar con el Plan de Estudios en Cuadro 4)77. No fue así en los estudios de leyes. Las asignaturas fueron estudiadas de forma alterna y sin seguir la distribución establecida en el Plan de Estudios del Ministro Alejandro Pidal y Mon (vid. Cuadro 5 y comparar con Cuadro 2)78. Fuente: Cuadro tomado de Ignacio PEIRÓ MARTÍN: Profesores e Historiadores de la Restauración (1874-1900). Tesis Doctoral. Dept. De Historia Moderna y Contemporánea, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza. Leida el 30 de septiembre de 1992 y dirigida por el profesor Juan José Carreras, p. 87. Podría argumentarse que aquellas decisiones fueron tomadas para poder compaginar las clase de unas y otras asignaturas. Sin embargo, parece poco probable. De hecho, nunca tuvo problema alguno con los horarios salvo para la asignatura de Lengua Griega (2º curso) e Instituciones de Derecho Romano79. De un análisis del plan 77 Esta fue la asignatura de Lengua Griega. AUZ- Legajo 12-E-4-4, Secretaria General, Facultad de Derecho, f. 13r y f. 14r. 78 Plan de Estudios emitido por el Real Decreto del 14 de agosto de 1884 y publicado en la Gaceta de Madrid el 19 de agosto de 1884. Una reproducción del mismo en Manuel MARTÍNEZ NEIRA : El estudio del Derecho. Libros de texto y planes de Estudio en la Universidad contemporánea, Instituto Antonio Nebrija de Estudios sobre la Universidad, 4 (2001), pp. 277-283. 79 Respecto a ir o no a clase, de él diría Moneva y Puyol, que "asistía diariamente a clase y nunca en ella quedó deslucido; pero más que horas de trabajo le valían minutos de lectura, talento y memoria; recordaba cada día las explicaciones del anterior, lo que había leído rápidamente, y todo lo exponía con buen estilo". Citado en Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha muerto...», p. 8. 33 CUADRO 4 PLAN DE ESTUDIOS DE FILOSOFÍA Y LETRAS DE 1880 PERIODO DE LA LICENCIATURA Metafísica Historia Universal Historia Crítica de España Lengua griega Literatura General Literatura griega y latina Litertura española de Estudios de Derecho sabemos que el alumno podía matricularse y cursar las asignaturas de forma aleatoria según los intereses y preocupaciones propias. En rojo las asignaturas comunes a Filosofía y Letras en primer curso. Fuente: Elaboración propia a partir del programa de la Facultad de Derecho recogido en AUZ. Legajo 12-E-4-4. Secretaria General, Facultad de Derecho. Y también del Real decreto de 14 de agosto, publicado el 19 de agosto de 1884 por el cual se establece el nuevo Plan de Estudios de Derecho. Información en Manuel MARTÍNEZ NEIRA: El estudio del Derecho. Libros de texto y Planes de Estudio en la Universidad contemporánea, Instituto Nebrija de estudios sobre la Universidad, 4 (2001), pp. 277-283. Es por ello probable que Andrés se matriculase en según que asignaturas, más por lo que le podían gustar que por cuestiones de horarios. En éste sentido, si analizamos nuevamente su expediente académico, podemos observar que la mayoría de asignaturas matriculadas en Derecho fueron aquellas que tenían una mayor semejanza con las de la Facultad de Filosofía y Letras y sobre todo, con asignaturas relacionadas con la Historia (vid. Cuadro 6 y sobre todo, los cursos de 2º y 4º de Derecho), materia que estaba ganando un lugar importante entre los diversos planes de estudios del periodo y que nos pone sobre la pista de los intereses reales de Andrés a mitad de sus carreras80. 80 Como decimos, un vistazo del cuadro seis nos pone sobre la pista de lo que venimos argumentando. No obstante, existe alguna asignatura que, como Economía política y Estadística (2º curso) o 34 CUADRO 5. DISTRIBUCIÓN DE ASIGNATURAS DE LA CARRERA DE DERECHO A PARTIR DEL PLAN DE 1884 DE ALEJANDRO PIDAL Y MON 1º GRUPO Metafisica Literatura general española Historia crítica de España 2º GRUPO Elementos de Derecho Natural Instituciones de Derecho Romano Economía política y Estadísitica (alterna) 3º GRUPO Historia General del Derecho español Instituciones de Derecho canónico Derecho político y administrativo (1º curso) 4º GRUPO Derecho Civil español, comunal y foral (1º curso) Derecho político y administrativo (2º curso) Elementos de Hacienda pública (alterna) Derecho penal 5º GRUPO Derecho Civil español, comunal y foral (2º curso) Derecho mercantil de España y de las principales naciones de Europa y América Derecho procesal, civil, penal, canónico y administrativo y Teoría y Práctica de redacción de instrumentos públicos (1º curso) Academias de Derecho Derecho internacional público (alterna) 6º GRUPO Derecho procesal, civil, penal, canónico y administrativo y Teoría y Práctica de redacción de instrumentos públicos (2º curso) Academias de Derecho Derecho internacional privado (alterna) Fuente: Cuadro elaborado a partir de AUZ. Legajo 12-E-4-4. Secretaria General, Facultad de Derecho El plan de estudios del ministro Pidal y Mon era el tercero en menos de un año y en el se retomaba con algunas modificaciones, debido a la difícil situación económica81, el realizado un año antes por el ministro Germán Gamazo y al que se le añadían los nuevos cambios introducidos por el Plan del Marques de Sandoval82. Además, había otra cuestión fundamental que subyacía a todas esas modificaciones legislativas, como era la polémica suscitada acerca del sentido de la jurisprudencia: su carácter científico Hacienda (3º curso), por ejemplo, quedan fuera de cualquier relación con las asignaturas de carácter más histórico. Sin embargo, esto se explica por la normativa que regía el plan de estudios que obligaba a que algunas asignaturas como las citadas, eran obligatorias para poder cursar otras de índole casi igual que se daban en cursos siguientes. Manuel MARTÍNEZ NEIRA : El estudio del Derecho..., p. 281. 81 Así lo haría explícito al considerar en el preámbulo del Real Decreto que, "Próximo a comenzar el curso académico, debiendo fijarse las materias que han de ser objeto de la matrícula en la Facultad de Derecho, y muy apremiante la necesidad de conciliar el interés de la enseñanza con los medios que puede facilitar el Tesoro público, no un vano pueril afán de reformas, sino la irresistible fuerza de las circunstancias, obligan al Ministro que suscribe a proponer a V.M. un nuevo arreglo de la Facultad Expresada". Citado en el Real Decreto del 14 de agosto de 1884 y reproducido en Ibid., p. 276. 82 El Plan de Estudio de German Gamazo fue emitido por Real Decreto el 2 de septiembre de 1883 mientras el del Marques de Sandoval fue emitido por el Real Decreto de 1884. Ambos pueden encontrase también reproducido en Ibid., pp. 257-267 y 268-276 respectivamente. 35 CUADRO 6. RELACIÓN DE ASIGNATURAS DE FILOSOFÍA Y LETRAS y DERECHO CURSADAS POR ANDRÉS GIMÉNEZ SOLER (1886-1891) FILOSOFÍA Y LETRAS DERECHO RELACIÓN DE CURSOS Y ASIGNATURAS DE LAS LICENCIATURAS EN FILOSOFÍA Y LETRAS Y DERECHO CURSADOS POR ANDRÉS GIMÉNEZ SOLER AÑOS CURSO AÑOS 1º CURSO 1886-1887 1º CURSO 1886-1887 Lengua Griega (1º curso) Metafísica Metafísica (1º curso) Literatura General y Española Literatura General y Española Historia Crítica de Española Historia Crítica de Española 2º CURSO 1887-1888 2º CURSO 1887-1888 Elementos de Derecho Natural Literatura clásica griega y latina Economía Política y Estadística Metafísica (2º curso) Instituciones de Derecho Romano 3º CURSO 1888-1889 Lengua griega (2º curso) 3º CURSO 1888-1889 Historia Universal (1º curso) Hacienda Pública Lengua árabe 4º CURSO 1889-1890 4º CURSO 1889-1890 Historia de la Legislación Española Historia Universal (2º curso) Historia General del Derecho Español Instituciones de Derecho Canónico Derecho Político y Administrativo (1º curso) 5º CURSO 1890-1891 Derecho Político y Administrativo (2º curso) Derecho Civil español (1º curso) o por el contrario, profesional83. Se ponía así de manifiesto una tensión entre el carácter científico de la jurisprudencia y el carácter profesionalizante y utilitario de una Facultad que en boca de Altamira resultaba ser una fábrica de abogados84. Fruto de este debate y consecuencia del mismo hemos de considerar el surgimiento con el plan Gamazo, de la Cátedra y asignatura de Historia del Derecho como disciplina autónoma e independiente dentro de la Jurisprudencia. También de la aparición, de un curso preparatorio que diese una formación general al estudiante, o el incremento de las asignaturas de Historia en los cursos de doctorado85. Sea como fuere, Andrés nunca llegó a concluir los estudios de leyes. Una vez acabada la carrera de Filosofía y Letras en junio de 1890 con la nota de sobresaliente y premio extraordinario86, se matriculaba para el curso siguiente en dos asignaturas de Derecho de las que nunca llegó a examinarse. Sus intereses le llevaron definitivamente por los caminos de la Historia. Así fue como decidió matricularse ese años de los cursos de doctorado en Madrid y continuar allí con la formación de árabe que había iniciado con Julián Ribera en la Facultad de Filosofía y Letras. 1.2.2. La vocación histórica de Andrés: de Zaragoza al Doctorado en la Universidad Central Durante la década de 1880, la Facultad de Filosofía y Letras adolecía de un gran atraso institucional y una limitada especialización. Creada en 1858 con el objetivo de formar profesores y ofrecer cursos preparatorios para las licenciaturas que así lo necesitasen87, la Facultad se caracterizó, en términos generales y hasta la reforma de 1900 del ministro Alexis, por unos planes de estudios poco especializados. Así, por 83 Manuel MARTÍNEZ NEIRA: «La cuestión pedagógica: Adolfo Posada y la enseñanza del derecho», en Aulas y saberes. VI Congreso internacional de Historia de las Universidades Hispánicas, Valencia, PUV, 1999, pp. 161-172. 84 Rafel ALTAMIRA: La Enseñanza de la Historia, Edición de Rafael Asín Vergara, Madrid, Akal, 1997, pp. 339 y ss. (La primera edición es de 1891 y existe otra posterior, ampliada de 1895). 85 Manuel MARTÍNEZ NEIRA: «Los orígenes de la Historia del Derecho en la Universidad española»,, Cuadernos del Instituto Antonio Nebrija, 3 (2000), pp. 71 y 96-100 y Manuel MARTÍNEZ NEIRA: El estudio del Derecho... pp. 141 y ss. 86 Andrés se examinó de los ejercicios de grado de licenciado en la Facultad de Filosofía y Letras el 23 de junio de 1890. El certificado fue expedido el 12 de diciembre de 1891 ya que no fueron satisfechos los derechos del título de grado. AGA Caja 31-6528. 87 Real Decreto de 7 de noviembre de 1858. 36 ejemplo, para el caso de la enseñanza de la Historia, que ha sido estudiado por el profesor Peiró88, se ha demostrado como las asignaturas de Historia se redujeron a una serie de conocimientos generales en los cuales no tenían cabida ni los métodos ni las técnicas de la erudición que, por el contrario, quedaban recogidas e impartidas en los planes de la Escuela Superior de Diplomática, valedora y detentadora de la enseñanza de la Historia en aquellos años89. Esta situación terminó por agravarse en la década de 1880. Fruto de ello fue el plan de Estudios de 1880 que supuso la eliminación de las cátedras de Geografía Histórica y la implantación, por el contrario, de dos asignaturas de Historia, una Universal y otra de España, ambas de lección diaria, que si en un principio pudieron tener su acierto, pronto quedarían desacreditadas por el propio carácter de las mismas. En este sentido, el programa de la asignatura de Historia Universal que nos ha legado el profesor de la Universidad de Zaragoza, Cosme Blasco90 para el curso de 1884- 1885, y que Andrés cursó con él, nos ofrece una imagen muy clara de la escueta y generalista formación que pudo recibir nuestro protagonista. Desdoblada la asignatura en dos cursos, el programa se dividía en dos grandes bloques. El primero se ocupaba, para el primer curso, de la Edad Antigua y se dividía en 102 lecciones: desde el Antiguo Oriente hasta la caída del Imperio Romano, pasando por China y la India. Un programa muy amplio del que sólo los cuatro primeros temas estaban dedicados a cuestiones de periodización, método y nociones básicas acerca de la Historia, representando escasamente un 3,92% del total. Por el contrario, el resto de los temas, estaban divididos según épocas históricas y divisiones geográficas, primando la explicación de los principales acontecimientos políticos de la región y la periodización sobre cualquier otro elementos de tipo económico, social o cultural, tal y como se puede observar con los ejemplos de la lección que presentamos 88 Ignacio PEIRÓ: Profesores e Historiadores de la Restauración (1874-1900) (Tesis doctoral), Dept. de Historia Moderna y Contemporánea, Facultad de Filosofía y letras, Universidad de Zaragoza, leída el 30 de septiembre de 1992 y dirigida por el profesor Carreras. pp. 164-197. 89 Ignacio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: La Escuela Superior de Diplomática. Los archiveros en la historiografía española contemporánea, Madrid, ANABAD, 1996, pp. 127-163. 90 He de agradecer a José Luís Flores la información y documentación facilitada acerca del programa de Historia Universal de Cosme Blasco Val que se encuentra en el AGA Caja 31/15393. Acerca de Cosme Blasco un acercamiento en Ignacio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: Diccionario Akal de Historiadores españoles contemporáneos, Madrid, Akal, 2002, págs. 130-131; La ponencia de José Luís FLORES POMAR: «Cosme Blaco y Val: un historiador decimonónico», en el Congreso de la Asociación Ayer de Historia Contemporánea, celebrado los días 12-15 de septiembre de 2012 en Granada (en prensa) y José Luís FLORES POMAR: Biografía de un historiador del siglo XIX. Cosme Blasco y Val, (Tesina), Dept. de Historia Moderna y Contemporánea, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza, Dirigida por el profesor Ignacio Peiró, pp. 80 y ss. 37 en el Cuadro 7. Fuente: AGA Caja 31-15393. De forma semejante al primer bloque, la segunda parte del programa estaba dedicada a la Edad Media (43 lecciones), Edad Moderna (34 lecciones) y Edad Contemporánea (7 lecciones). En todas ellas el mayor peso de las lecciones estaba dedicado a la Historia política, y un reducido número, cuatro lecciones, a la Historia Intelectual, no suponiendo ni un 5% sobre el total. Como podemos observar, un programa muy apretado, en el que la práctica de cómo investigar y hacer la Historia prácticamente no existían. En aquellos años, la didáctica de la Historia se enmarcaba, mayoritariamente, en un modelo de enseñanza tradicionalista. Rafael Altamira, representante español del reformismo pedagógico de la Historia, escribía al respecto: "El procedimiento que de ordinario se sigue es el de conferencias, en que el profesor relata, durante la hora u hora y cuarto de clase, los hechos que juzga de interés en cada periodo o asunto. Una veces, la conferencia es mera repetición de un Manual que se designa como libro de texto; otras (las más, aunque no siempre por motivos científicos), se prescinde de él y se obliga a los alumnos a tomar notas durante toda la clase: lo cual supone un trabajo penoso, escasamente útil, y que, por añadidura, será el único que 38 CUADRO 7 DOS LECCIONES DEL PROGRAMA DE HISTORIA UNIVERSAL DE COSME BLASCO VAL PARA EL CURSO 1884-1885 Lección 21 La siria o país de los Arameos.–Territorio que recibía el nombre de Siria.– Subdivisión geográfica en los primeros tiempos.–Religión siriaca.–División de la Historia de Siria.–Primera época.–Siria independiente.–Hechos que acaecen en esta época.–Época segunda.–La siria dependiente de los reyes de Babilonia y Ninive. Nueva Monarquía siria.–Sus formación.– Tercera época.–Los seleúcidas.–Razón de haberse dado este nombre a la nueva dinastía.– Reyes que la constituyeron.–Seleuco Nicator.– Acontecimientos de su reinado.–Antioco I Soter.–Independencia del pequeño reino de Pérgamo.–Historia de los reinados de Antoico II, Teos; Seleuco II, Calinico, y Seleuco III, Ceraunos.–Observaciones generales acerca de estos monarcas. pongan ellos en la obra de su educación historiográfica. Así nos han enseñado, y así se enseña aún en el casi todos nuestros Institutos y Universidades. En uno y otro caso, ya deba estudiarse el libro de texto o las notas de clase, la resultante es una instrucción mecánica, en que se da todo el trabajo en forma de resultados, se obliga al alumno a que aprenda de memoria hechos cuya verdad descansa en la palabra del profesor o del autor, y no se preocupa despertar en él la facultad crítica, ni el problema de los orígenes y modo de formación de aquellos conocimientos, ni la intuición real del objeto"91. Giménez Soler, varias décadas después, y desde la posición de un catedrático preocupado por la enseñanza y la relevancia social que debía tener la Universidad en la sociedad de su tiempo, recordaba que "La Universidad fue desatendida por completo en el siglo XIX, y no poco a poco, sino muy rápidamente fue cayendo en descrédito; petrificada y fosilizada en sus estatutos y profesionalismo, nadie le hizo caso y se la llamó con razón fábrica de licenciados y doctores, oficina del Estado, centro burocrático"92. Era la opinión de un historiador que, al igual que otros compañeros de profesión que estudiaron en la últimas décadas del siglo XIX, y como él, fueron protagonistas de la profesionalización de la historiografía, consideraban que las enseñanza en la Universidad, y de la Historia en particular, debía de ser otra. Sin embargo, y pese a todas la deficiencias educativas que presentaba el sistema, fue en aquella arcaica Facultad donde surgió en Andrés la vocación por la Historia. Se interesó por la docencia del profesor Gil y Gil93, pero fue el historiador arabista Julián Ribera su verdadero mentor en los últimos años de carrera. Para Andrés Giménez Soler, Ribera fue más que un profesor. Fue "mi maestro de árabe, y mi maestro cariñoso [...]"94. Julian Ribera había ganado la cátedra de Lengua árabe en 91 Rafel ALTAMIRA: La Enseñanza... pp. 84. Junto con el Ideario pedagógico (1923), conforman dos de sus obras didácticas más representativas, y en ellas quedan recogidas sus preocupaciones: concepto de la Historia, la utilidad de su enseñanza y sus fines, propuestas metodológicas y sobre los materiales de su enseñanza. 92 Andrés GIMÉNEZ SOLER: «La reforma de la enseñanza», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1928), p. 599. 93 Tanto Pascual Galindo como Juan Moneva coinciden en señalar el efecto que causó en Andrés el profesor Pablo Gil y Gil. Información en Pascual GALINDO: «Giménez Soler...» p. 422 y la necrológica de Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha muerto....», p. 8; Pablo Gil y Gil (1833-1905) fue catedrático de Historia en las universidad de Oviedo y Valladolid hasta que definitivamente recaló en la Universidad de Zaragoza en la que impartió Historia de España. Erudito historiador e interesado por la historia medieval, la arqueología, la numismática y el arabismo. Desempeñó junto a otros catedráticos de instituto y universidad la consolidación de la geografía y la Historia como disciplina Escolar. Información recogida en Ignacio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: Diccionario Akal de..., pp. 297-298. Para hacernos una idea de que tipo de clases y como las daba vid. Juan MONEVA Y PUYOL: «Don Pablo Gil y Gil», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 1 (1950), pp. 108-110. 94 Andres GIMÉNEZ SOLER: «El justicia de Aragón ¿Es de origen musulmán?», Revista de Archivos, 39 Instrucción Pública como presidente, y como vocales, un inspector del cuerpo, un jefe del mismo, un catedrático numerario de la Escuela Superior de Diplomática, un académico de la Historia o de Bellas Artes y dos personas extrañas al cuerpo de reconocida competencia en la rama de los archivos, bibliotecas y museos. El presidente electo fue Mariano Candedera, Consejero de Instrucción Pública y una serie de vocales entre los que se encontraban: Juan de Dios de la Prada y Delgado como inspector del Cuerpo; Miguel Velasco y Santos, jefe de primer grado; Cayo Ortega y Mayor, catedrático numerario de la Escuela Superior de Diplomática; Vicente Barrantes, como académico de la Real Academia de la Historia y Juan Pérez de Guzmán y Alfonso Herrera como personas extrañas al cuerpo110. Sin embargo, el 9 de enero de 1892 el presidente del tribunal renunciaba al cargo, pasando éste al que en ese momento era Consejero de Instrucción Pública, Santos María Robledo, quien tomó posesión de la presidencia el primero de febrero. Con todo, las renuncias continuaron. El siete de marzo, reunido el futuro tribunal en el salón de actos de la Escuela Superior de Diplomática hubieron de suspender y posponer la constitución definitiva ante la comunicación suscrita por Juan Pérez de Guzmán de presentar la dimisión como vocal, decidiéndose en consecuencia y de forma provisional nombrar Cayo Ortega y Mayor, catedrático de la Escuela111. Así fue como definitivamente, en sesión del 21 de marzo quedó constituido el tribunal y designado de forma definitiva como secretario, Ortega y Mayor, y se convocaba definitivamente, para el 28 de marzo a las 14:30, el sorteo de los ejercicios. El 28 de marzo, y después de dar por concluido el primer sorteo, Andrés aparecía en el puesto dieciocho para la sección de Archivos. A ésta se presentaban un total de cuarenta y siete personas. Se trataba de más de la mitad de todos los opositores. La realidad se planteaba difícil para el joven Andrés. Se trataba de una dura oposición por lograr un lugar dentro del Cuerpo de Archiveros, uno de los puestos de la carrera administrativa que más prestigio y reputación tenían en aquel momento. En la convocatoria de la Gaceta de Madrid del 20 de noviembre se especificaron los ejercicios que la conformaban, quedando agrupados en tres bloques. Uno teórico y 110 Como puede observarse, el peso dentro del tribunal de miembros de la Escuela era importante y la presencia de un académico de la Historia dentro del mismo pone de relevancia aquellas estrechas relaciones que existían entre La Escuela y el Cuerpo y la Academia de la Historia. Sobre la conformación del tribunal Ibid. 111 Además, se nombraba en concepto de oficial auxiliar a D. Gregorio Callejo y Caballero con la gratificación de 3 peseta por acta y como ordenanza a Bartolome Crespo y Gómez con una peseta también por acta. Para esto Ibid. 46 dos prácticos. El primero, consistía en contestar diez preguntas sacadas a la suerte del cuestionario que se recogía en la Gaceta de Madrid112. Por otro lado, los ejercicios prácticos consistieron en la lectura, traducción y análisis de un diploma, y en la lectura y traducción de un texto de una lengua viva y otra muerta, previamente designadas por el opositor antes de realizar los ejercicios113. Sin conocimiento de la conservación de estos ejercicios, desconocemos los conocimientos y saberes que a la altura del invierno de 1892 tenía nuestro protagonista. No obstante, aquellas oposiciones requerían unos conocimientos mínimos como eran el de una lengua viva y otra lenguas muerta, técnicas de traducción y al menos una competencia mínima del método crítico filológico para el primer ejercicio práctico de los Diplomas. Recordemos que, hasta entonces, las oposiciones al cuerpo de Archiveros habían estado vetadas a todos aquellos que no habían pasado por las aulas de la Escuela de Diplomática, institución donde se enseñaba la verdadera práctica de la Historia. Asignaturas como paleografía, numismática, arqueología sólo se enseñaban en aquel centro y era raro que su conocimiento se impartiese fuera de ella más allá de algunos casos puntuales114. Sin embargo, Andrés tenía ya conocimientos sobre todo ello. Para empezar, en la instancia de solicitud presentaba el francés y el latín como lenguas que dominaba para realizar el tercer ejercicio práctico de lectura y traducción de textos de ambas lenguas. Pero además, cuatro años de estudios universitarios y un año de doctorado cursando asignaturas de contenidos muy semejantes a los que el ejercicio teórico requería, nos hacen pensar que cuanto menos, un conocimiento amplio y suficiente sobre toda la materia debía de tener. Quizás pudiese ser que por su formación universitaria, en la que el aprendizaje del método filológico quedaba fuera de las competencias resultaba el mayor desafío. Sin embargo, las horas en casa de su maestro Ribera en Zaragoza con el que se había 112 Gaceta de Madrid de 29 de octubre de 1888, nº 303, pp. 304-305. Los temas a examen estaban divididos en diez bloques distribuidos de la siguiente manera: 1. Paleografía general y crítica, Diplomática y ordenación de Archivos (20 temas); 2. Gramática comparada de las lenguas neolatinas (20 temas); 3. Geografía antigua y de la Edad Media, especialmente de España (20 temas); 4. Historia literaria en sus relaciones con la bibliografía (19 temas); 5. Historia de las Instituciones de España en la Edad Media (20 temas); 6. Arqueología y ordenación de Museos (25 temas); 7. Bibliografía y ordenación de Bibliotecas (20 temas); 8. Historia de las Bellas Artes (20 temas); 9. Numismática y Epigrafía (20 temas); 10. Historia de las Instituciones de España en la Edad Media (20 temas). 113 Aquella información fue entregada en la solicitud que realizó Andrés el 16 de diciembre de 1891. Las lenguas que dijo manejar fueron el francés y el latín. Información en ACA (5) 1.4. Caja 31/6528. 114 Para todo esto vid. Igancio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: La Escuela Superior..., pp. 127-163. 47 iniciado en todo ello y continuados durante su estancia en Madrid debieron de bastar para que Andrés se considerase lo suficientemente confiado para presentarse. Sea como fuere, al día siguiente del sorteo se iniciaron los ejercicios. El día 8 de abril, y después de varios ejercicios de algunos opositores, le tocaba el turno a Andrés. Ante la presencia del tribunal saco a suerte los temas: cinco, once, catorce y diez y seis de Gramática comparada de las lenguas neolatinas; nueve y doce de Geografia antigua y de la Edad Media, especialmente de España; nueve, trece y diecinueve de Historia de las Instituciones de España en la Edad Media, y el nueve de Historia de las Instituciones de España en la Edad Moderna, invirtiendo para todos ellos el tiempo estipulado de una hora marcado por el tribunal115. Finalizada la prueba y después de que el resto de opositores acabasen los suyos a lo largo de los siguientes días, el tribunal convocaba para el 6 de mayo a los opositores en las aulas de la Escuela y procedía al sorteo de los documentos sobre los que se deberían realizar el segundo ejercicio. Tres días después, el 9 de mayo el tribunal convocaba nuevamente en la Escuela Superior de Diplomática a Andrés Giménez Soler y cuatro opositores más para realizar el sorteo de los documentos sobre los que habrían de realizar el segundo ejercicio de lectura, traducción y análisis paleográfico. Después de dos hora de ejercicio, éstos fueron recogidos y justo una hora después, a las cinco de la tarde Andrés comenzaba la lectura del ejercicio ante el tribunal116. Acabándolo ya, había hecho dos terceras partes de la oposición. Restaba todavía, el tercer ejercicio de lectura y traducción de un texto en lenguas viva y muerta. Sin noticias al respecto, desconocemos su desarrollo ya que la documentación se ha 115 La relación de temas según bloque es el siguiente.: Bloque de Gramática comparada de las lenguas neolatinas: 5. Estudio del alfabeto latino bajo el punto de vista sónico–De la pronunciación de las vocales con el Latín clásico y en la lengua vulgar–De los diptongos latinos. Su historia y pronunciación; 11. Lexicografía–Teoría de la derivación y de la composición de las palabras–De disidencia, de la inflexión y del sufijo; del prefijo–Principales desinencias latinas –Su significación– Formas que toman en las lenguas neolatinas; 12. De la conjunción latina clásica–Sus diferentes formas–Del valor de las inflexiones–Elementos que entran en su composición–¿Pueden reducirse las cuatro conjunciones latinas a una sola forma?; 14. De la conjunción del verbo sum, es, est en el latín vulgar–Su conjunción comparada con las lenguas neolatinas; Bloque de Geografía Antigua y de la Edad Media, especialmente de España: Italia antigua – sus límites, descripción divisiones y ciudades importantes – límites y divisiones del imperio romano en tiempo de Augusto, Adriano y Constantino; 12. Tarraconenses–Limites, descripción y divisiones–Ciudades importantes; Bloque Historia de las instituciones de España en la Edad Media: 9. Noticias de los fueros más importantes del reino de León anteriores al reinado de Fernando el Santo; 13. Vicisitudes políticas del reino de Aragón desde Ramiro I hasta Jaime el Conquistador; 19. Caracteres generales del régimen municipal en el reino de Valencia. Bloque de Historia de las instituciones de España en la Edad Media: 9. La inquisición– Bosquejo de su organización, competencia y procedimiento. Los temas en Gaceta de Madrid de 29 de octubre de 1888, nº 303, pp. 304-305 116 ACA (5) 1.4. Caja 31/66 78 48 traspapelado o perdido y no sabemos ni que día lo hizo ni el texto que le tocó hacer. De una manera u otra, entre aquel 9 de mayo que realizó el primer ejercicio práctico y el 18 de ese mismo mes en que se hizo público el listado con las calificaciones de la oposición de la sección de archiveros, hubo de hacer, ese tercer ejercicio. Fuese como fuese su realización, la verdad es que los resultados fueron óptimos. Aparecía en el número tres de la lista entre los cuarenta y siete miembros que se habían presentado a la sección de Archivos. Puesto que se confirmaba definitivamente meses después, el 28 de noviembre, en el que, el tribunal, reunido en sesión secreta en el salón de actos de la Escuela Superior de Diplomática acordaba definitivamente, el orden de provisión de las 33 plazas convocadas y en la que Andrés aparecía ahora, de forma definitiva, en el número tres para la sección de Archivos y en el número seis sobre el conjunto total de los opositores. El listado se publicó el 19 de diciembre de 1892117. Eran sus primeras oposiciones y Andrés había conseguido una gran victoria. El resultado nos confirma los sólidos conocimientos y destrezas que tenía y que fueron manifiestos ante un tribunal exigente, conformado, como ya vimos, por un grupo nutrido de prestigiosos miembros de la Escuela Superior de Diplomática. Aquel triunfo y aquel puesto son el reflejo de aquellos años de estudio en la Facultad cesaraugustana, de los cursos de doctorado y sobre todo, de las enseñanzas de su maestro, Julián Ribera en la práctica de la erudición histórica. Las puertas del cuerpo se habrían para Andrés y por fin un puesto de trabajo que le otorgaba una estabilidad y sobre todo, la ansiada independencia económica deseada. Quedaba todavía por saber el destino. Primeras noticias tuvo cuando el 28 de diciembre se hacia publico que, por el artículo 19 del reglamento, pertenecía a la dirección general de Instrucción Pública distribuir el personal del cuerpo conforme a las plantillas formadas por la junta y según las necesidades de los establecimientos. Se trataba de una decisión que se tomaba para evitar situaciones anteriores en las que habiéndose permitido elegir destinos, se habían creado desajustes favorables a aquellos establecimientos que radicaban en las grandes ciudades118. Así que, un posible destino elegido por él quedaba fuera de su control y con la incertidumbre de su nuevo puesto pasaría las navidades de 1892. Por fin, el 14 de enero de 1893, Eduardo Reguera, director General de Instrucción Pública nombraba a Andrés Giménez Soler, a 117 Ibid.; La publicación en la Gaceta de Madrid del 19 de diciembre de 1892. 118 ACA (5) 1.4. Caja 31/6678. 49 propuesta del tribunal de oposiciones, ayudante de tercer grado del cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios con un sueldo anual de 1.500 pesetas y con destino en el Archivo de la Corona de Aragón, sito en la ciudad de Barcelona119. 2.1.2 El Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona (1893- 1905) El cuatro de marzo 1893, Francisco de Bofarull, director del Archivo de la Corona de Aragón remitía una misiva al Ministerio de Instrucción Pública explicando que el recién nombrado ayudante de tercer grado, Andrés Giménez Soler se incorporaba a las funciones y labores como archivero120. Andrés llegaba en la primavera de 1893 a la capital industrial de Cataluña. Barcelona a finales del siglo XIX manifestaba, a través de su urbanismo, una ciudad capitalista, moderna; una ciudad en auge. Llegaba para trabajar en el Archivo de la Corona de Aragón (ACA) que por aquel entonces gozaba de un prestigio y un reconocimiento internacional que pocos archivos españoles de entonces tenían. Así lo expresó L. Cadier al decir que "Les Archives de la Corone d`Aragon sont sans contredit les plus belles de l`Europe. C`est l`yb des depots les plus connus et les plus justement célebres de l`Europe"121. Además, el ACA, no era cualquier archivo, en el se conservaban los fondos históricos de la antigua Corona de Aragón y así, se convertía en un archivo con mucha historia, quizás, el más antiguo de Europa122. Esta situación que vivía el ACA era semejante a la de otros archivos, y reflejaba toda una política archivística que, desde mediados del siglo XIX, se había iniciado hacia la gestión, 119 ACA (5)1.4 Caja 31/6528. 120 Ibid. 121 L. CADIER: «Les Archives d´Aragon et de Navarre», en Bibliothéque de l`école des Chartes, XLIX, 1888, p. 48. Citado en Luís Miguel DE LA CRUZ HERRANZ: «Panorama de los archivos españoles durante el siglo XIX y primer tercio del siglo XX», en Juan JOSÉ GENERELO y Ángeles MORENO LÓPEZ (Coord.): Historia de los Archivos y de la Archivístia en España, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1998, p.131. 122 Se considera el verdadero impulsor del Archivo Real al rey Jaime II. No obstante, sería su continuador Pedro el Ceremonioso (1336-1387) el motivador del Archivo. Pero sobre todo, por ser el primer monarca bajo el cual se redactaron las primeras ordenanzas de regular el manejo, conservación y utilización de los registros. Además, fue durante su reinado cuando se registra el primer archivero: su escribano Pere Perseya. Se trata de una larga Historia que arranca en aquellos años y se extiende hasta casi la actualidad. Para un análisis introductorio vid. Esteban SARASA SÁNCHEZ: «El archivo de la Corona de Aragón, memoria histórica del pasado y permanente acutalidad», en Turia. Revista Cultural, 62 (2002), pp. 257-265. Y en profundidad el análisis introductorio de Rafael CONDE Y DELGADO DE MOLINA: Reyes y archivos en la Corona de Aragón: siete siglos de reglamentación y práxis archivística (siglos XII-XIX), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 2008, pp. 15-198. 50 ordenación y conservación documental de los fondos históricos123. Andrés Giménez Soler se incorporó al archivo en unos momentos de cambio de dirección. El ACA había estado dirigido durante muchos años por Manuel de Bofarull que había muerto el año anterior a su llegada. Su hijo, Francisco de Bofarull le sucedió en 1893 en la nueva dirección y con él, se llegaba al último de la saga de la familia de los Bofarull que casi durante un siglo controlaron y gestionaron este archivo124. Así pues, la llegada de Andrés coincidía con una nueva dirección pero también con toda una serie de cambios y obras en el archivo, reflejo de la creciente importancia que aquél estaba teniendo, no solo para la erudición profesional española, sino también para la europea de finales del siglo XIX125. Durante aquellos doce años como archivero estuvo a las órdenes de Manuel de Bofarull. El archivo continuó recibiendo nuevos fondos, tales como el archivo del Marqués de Vallgornera o la serie completa de la Gobernación de General de Cataluña. Pero sobre todo, se continuó en la labor que su antecesor, Manuel de Bofarull había iniciado. Un trabajo continuo y constante de identificación y edición fundamental. A lo largo de aquellos años se avanzó en la catalogación de las colecciones de cartas reales y en la redacción de índices de concesiones nobiliarias. Y sobre todo, en 1896 se inició, siguiendo la estela de la Real Academia de la Historia y la edición de las Cortes en el Reino de Castilla que ésta había realizado, la edición de las Cortes en la Corona de Aragón126. Trabajo arduo y laborioso del que, el mayor peso de identificación 123 Luís Miguel DE LA CRUZ HERRANZ: «Panorama de los archivos españoles...», pp. 120-127 y Agustín TORREBLANCA LÓPEZ: «La escuela Superior de Diplomática y la política archivística del siglo XIX», en Juan JOSÉ GENERELO y Ángeles MORENO LÓPEZ (Coord.): Historia de los Archivos... pp. 71-119. 124 La familia Bofarull controló y gestionó el ACA durante todo el siglo XIX. El primero de ellos fue Próspero de Bofarull (1777-1859), considerado el primer organizador del ACA. Una primera aproximación, en la voz dedicada en Ignacio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: Diccionario Akal.... pp. 133-134. Continuando con la tradición familiar le sucedió su hijo Manuel de Bofarull y de Sartorio (1816-1892) en 1849. Cargo que ocupó hasta 1892. A lo largo de su mandato continuó con la edición de la Colección de Documentos Inéditos y publicó algunos trabajos entre los que se cuentan los Documentos inéditos relativos a la historia del virreinato de San Francisco de Borja en Cataluña o Les funeràries dels reis d'Aragó (1886); Finalmente, el último de la estirpe fue Francisco de Bofarull y Sans que estuvo al frente del ACA entre 1893-1911. Estudió Derecho en la Universdad de Barecelona y luego archivística en la Escuela Superior de Diplomática. Fue miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y correspondiente de la de Historia de Madrid. Además de las labores archivística, publicó varios trabajos entre los que podemos citar, entre otros, Los animales en las marcas de papel (1910). Para éstos dos últimos vid. Federico UDINA MARTORELL: Guía histórica y descriptiva del Archivo de la Corona de Aragón, Madrid, Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes y Archivos. Dirección de los Archivos Estatales, 1986, pp.136-139. 125 No es casualidad que fuese Eduardo de Hinojosa y en fecha tan significativa como los años de 1899- 1900 que, siendo Director general de Instrucción Pública destinara para aquella institución una partida presupuestaria para obras de un total de 18.474 pesetas. Con ello se continuaron las obras que durante 1876 se habían iniciado. 126 Para todo esto vid. Federico UDINA MARTORELL: Guía histórica..., pp. 58-65, 86-87, 120-121, 136- 51 de fuentes y de transcripción textual fue realizada por Andrés Giménez Soler y Pulido a cuentas de la Academia127. No es de extrañar que, fruto de este trabajo y otros tantos realizados entre fondos documentales, lecturas y transcripciones, fuesen recordados por Andrés como una "lectura (que) me ha costado casi los dos ojos de la cara"128. Un trabajo y unas funciones que corrieron parejo a la continuada atención y ayuda a toda una prelada de eruditos e historiadores que desde todos los rincones de España y Europa acudían al ACA en busca de fuentes medievales que alumbrasen el pasado de sus países129. En realidad, aquella internacionalización de la que Andrés desde el ACA era protagonista y responsable directo, era reflejo de las cada vez más importantes relaciones culturales que desde hacia casi medio siglo habían comenzado a darse entre eruditos de los distintos países europeos y los futuros profesionales de la Historia. Representaba, en el fondo, un aspecto más de un proceso mayor en la construcción de ese entorno ecuménico al que se refiere el profesor Carreras130. Se trata de una situación que para Andrés debió de resultar fundamental, tanto por la diversidad de eruditos e historiadores que conoció, como fundamentalmente, por los contactos, relaciones y amistades que llegó a mantener con algunos de aquéllos. La presencia de figuras internacional en el ACA es muy antigua pero sólo fue desde la segunda mitad del siglo XIX, y sobre todo, a partir de la última década del siglo XIX y primera del XX cuando el goteo de eruditos por el archivo se hizo regular. Si hubo algún papel sobresaliente en todo este proceso, fue sobre todo el desempeñado por estudiosos franceses y alemanes. La investigación más seria no se inició en el ACA de mano de los primeros hasta que en L´Ecole des Chartes y en el College de France, Morel Fatio comenzó a interesarse por las relaciones entre los antiguos reinos hispánicos y los de Francia. Toda una labor que cristalizó años después con la fundación del Bulletín Hispanique en 1899 y la Revue Hispanique, dirigida por Foulche- Delbosc. Desde los primeros contactos epistolares establecidos entre R. A. Lecoy de la 139. 127 A. M. ARAGÓN CABAÑAS y V. SALVATER ROCA: «Datos acerca de investigadores nacionales y extranjeros en el Archivo de la Corona de Aragón (1849-1911)», en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, T. LXV (1958), p. 76. 128 Andrés GIMÉNEZ SOLER: «El problema de la variación del clima en la cuenca del Ebro», en Memorias de la Facultad de Filosofía y Letras, Tomo I, Zaragoza, Tipografía "La Académica", p. IV. 129 Las líneas que siguen son deudoras del artículo A. M. ARAGÓN CABAÑAS y V. SALVATER ROCA: «Datos acerca de investigadores nacionales...». 130 Juna José CARRERAS ARES: «El entorno ecuménico de la historiografía», en Lecturas de la Historia. Nueve reflexiones sobre la Historia de la Historiografia, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 2002, pp. 11-22. 52 Marche con Manuel de Bofarull y la visita de Desdeises de Dezert al archivo en 1886, la presencia francesa no hizo sino aumentar. Y en este sentido, la visita científica de Baudon de Mony al ACA, fue el primero de toda una cadena de investigadores que salidos de la L´Ecole des Chartes visitó, desde mediados de la década de 1890 el archivo. Fuese por correspondencia o bien personalmente, la verdad es que durante aquellos últimos años finales del XIX, se relacionó con el ACA el presidente de la Societé de l`Histoire de France, Joseph Delaville e hicieron acto de presencia Herny Courteault y R. Delachenal, alumnos de l`Ecole de Chartes para sus investigaciones acerca de Gaston IV de Foix y Carlos V de Francia. Estrechas relaciones que se vieron reflejadas en las numerosas noticias que, acerca del Archivo de la Corona de Aragón fueron publicadas en el Journal des Savants, la Bibliotheque de l`Ecole des Chartes y en Romania, gracias fundamentalmente a Leopold Delisle, administrador de la Bibliotea Nacional de París, a H. Courteault y sobre todo, y fundamentalmente, a Morel Fatio131. Un papel semejante desarrollaron los alemanes. Desde 1885 fueron haciendo acto de presencia en el ACA. Sin embargo, fue Heinrich Finke quien, desde 1892 inició con los miembros de este Archivo intensas relaciones. Finke conoció el ACA a través de una obra que Manuel de Bofarull había publicado: Felipe de Malla y el Concilio de Constanza en el momento que él preparaba sus Actas Concilii Constanciensis. Visitas que volvió a realizar ininterrumpidamente desde 1901 investigando en unos fondos que tuvieron en sus Acta Aragonesia la obra más representativa de aquel trabajo132. En realidad, Finke era sólo la cabeza visible todo una serie de investigadores alemanes interesados por los fondos documentales del ACA. No es por ello difícil, citar los nombres de Pflug-Harttung133, que en 1897 escribía al ACA preguntando acerca de 131 Para todo esto que venimos hablando sobre los hispanistas franceses es fundamental la obra de Antonio NIÑO RODRÍGUEZ: Cultura y Diplomacia. Los hispanistas franceses y España. 1875-1931, Madrid, CSIC–Casa de Velazquez, 1988. pp. 3-46 y para la importancia de la figura de Morel Fatio en todo el proceso Ibid., pp. 33-46. 132 Acerca de la importantes relaciones entre el ACA y Finke, ya en un artículo de 1897, Francisco de Bofarull se hacía eco de ello. Vid. Francisco de BOFARULL: «Archivo General de la Corona de Aragón. El profesor Dr. Enrique Finke y sus obras», Boletín de la Real Academia de la Historia, 52 (1908), pp. 162-169; Heinrich Finke (1855-1938) se formó en las universidades de Göttingen y Münster, licenciándose en Historia y Teología católica. En 1887 se habilitó con un tesis sobre las fuentes del Concilio de Konstanz. Fue discípulo de Julius Weiszäacker. Entre 1899 y 1928 fue el titular de la cátedra de Historia Medieval y Moderna de la Universidad de Freiburg, donde coincidió con V. Below, con Friedrich Meinecke y Gerhard Rittter. Es uno de los padres fundadores del hispanismo alemán y conocido por su Acta Aragonesia. Quellen zur deutschen, italiensischen, franzosschen, spanischen, zur Kirchen- und Kulturgeschichte aus der diplomatischen Korrespndez Jaymes II (1291-1327). 3 Vols. 133 Friedrich Pflug Harttung (1848-1819) estudió historia y filología en Bonn, Berlín y Göttingen. Se habilitó en 1877 en Tübingen y poco despues fue nombrado profesor principalmente debido a la 53 bulas en papiro u Otto Hopfen134, que lo hizo dos años antes por su interés acerca de la documentación existente acerca de Maximiliano II y las relaciones entre España y Alemania en la Edad Media. Konrad Haebler135, de la Biblioteca Real Pública de Dresde, que trabajó hacia 1898 la documentación relativa a las relaciones comerciales de alemanes y saboyanos con la Corona de Aragón o Arthur Haseldorf que visitó el Archivo en 1899 en busca también de documentación sobre temas medievales. Alemanes y franceses tuvieron un peso mayoritario. Sin embargo, no fueron los únicos. También hubo presencia muy importante de italianos a partir de la década de 1880 siendo procedentes, en su mayoría, de la Italia peninsular, Sicilia y Cerdeña. Además, existió otro número reducido de investigadores procedentes del este de Europa que visitaron el archivo. Rudolf Beer, por ejemplo, visitó el ACA en 1897; Ludovico de Thallocqzy, comisionado por la Academia de Ciencias Húngara; Adolfo Paquinski, de la Universidad de Varsovia, y Wladimir Piskorski136, de la Universidad de Kiew visitaron el Archivo en la década de 1880 y 1897 respectivamente137. De una manera u otra, Andrés Giménez Soler, como archivero del ACA debió de conocer a muchos de todos estos investigadores ya que, una de sus funciones, era la de atender y colaborar con ellos en su papel como ayudante archivero. Así, después de la visita de Ludovico de Thalloczy al ACA en 1896 en calidad de comisionado de la Academia de Ciencias Húngara, fue Andrés Giménez Soler quién ser responsabilizó de transcribir y enviar algunos de los documentos que éste solicitó138. Un trabajo y una labor que resultaría para Andrés, clave. En realidad, aquellos años como archivero en el ACA le facilitaron y le permitieron conocer y establecer relaciones profesionales y de extraordinaria amplitud de su investigación, que va desde la antigüedad hasta las guerras napoleónicas. Desde 1892 fue archivero era los Archivos Estatales en Berlín donde trabajó casi hasta su muerte. Es conocido por sus investigaciones acerca de las publicaciones de bulas papales. Para un acercamiento a su figura vid. http://www.deutsche-biographie.de/sfz95494.html [Consultado el 9- 10-2012] 134 Otto Helmut Hopfen (1870-1914) es conocido por publicar Kaiser Maximilian II und der Kompromiss Katholizismus, München, M. Rieger, 1895. Información referente a su persona en http://www.deutsche-biographie.de/sfz33739.html.[Consultado el 9-10-2012] 135 Konrad Haebler (1857-1946) realizó sus estudios históricos y filológicos en Leipzig 1882. Desde 1879, trabajó en la Biblioteca Real de Dresde. Realizó la primera investigación sobre la historia política y económica de España: Die wirtsch. Blüte Spaniens im 16. Jh. u. ihr Verfall, 1888. Vid. http://www.deutsche-biographie.de/sfz25111.html [Consultado el 9-10-2012] 136 Wladimir Piskorski es conocido en España por su libro sobre las Cortes de Castilla en el tránsito de la Edad Media a la Moderna 1188-1520. Edición publicada en 1897 en Kiew. No fue hasta 1930 cuando, a manos de Sanchez Álbornoz, fue traducido después de más de treinta años. 137 Acerca de las diversas historiografías de Europa del Este vid. Ilaria PORCIANI y Lutz RAPHAEL (Eds.): Atlas of European Historiography. The making of a Proffesion 1800-2005, London, The European Science Foundation-Macmillan Publishers, 2010, pp. 87-95, 146-148, 153-159, 138 A. M. ARAGÓN CABAÑAS y V. SALVATER ROCA: «Datos acerca de investigadores nacionales...», p. 92. 54 amistad con algunos de aquellos eruditos. Entre los investigadores franceses, creemos que debió de establecer algún tipo de relación ya que, años después, publicó en Revue Hispanique139 un par de trabajos. También con los italianos. Es posible, quedaría por confirmar, que gran parte del conocimiento acerca de las fuentes de los archivos italianos que conocía cuando presento, años después, la solicitud para ser pensionado en Italia tuviesen su origen en tan tempranos años fruto del intercambio de información que pudo tener con los investigadores italianos que pasaron por el ACA durante aquellos años140. Sea como fuere, es con los alemanes con los que más relaciones mantuvo. De hecho, data de aquella época las primeras relaciones profesionales que, con el correr de de los años, serían de amistad con el historiador Finke. Tiempo después, en 1908, en carta a la comisión de las JAE escribió, señalando el tiempo que consideraba necesario para hacer la investigación, que se "supone que debería permanecer en el extranjero por lo menos dos meses visitando [...] alguna universidad alemana, señalando la de Freiburg in Baden por mis relaciones de amistad con el profesor de la misma H. Finke"141. Una relación de amistad que todavía en 1927, y mucho tiempo después, continuó142. Más importante incluso que aquellas relaciones y labores archívísticas establecidas con los extranjeros debieron ser las mantenidas con los eruditos e historiadores españoles. Durante sus años en el ACA, fue constante la visita de investigadores españoles que le permitieron, como trabajador del archivo, en ocasiones establecer nuevas relaciones y en otras, mantenerlas. En 1910, el Institut d`Estudis Catalans, solicitaba por mediación de su director Antonio Rubió y Llunch a Francisco de Bofarull una Colección de Documentos Inéditos para la futura biblioteca del Instituto. Con esta idea, en el primer número del Anuario, Andrés Giménez Soler, antiguo miembro del cuerpo, publicaba junto a José González Hurtbesi una colaboración 139 Andrés GIMÉNEZ SOLER: «Caballeros españoles en África y africanos en España», Revue Hispanique, Tomo XII y XVI, 1905-1907, New York, 87 pp. 140 En aquellas solicitudes explicaría que tendría que visitar los archivos y bibliotecas de Milán, Génova, Venecia, Pisa, Roma, Nápoles, Palermo y Siracusa. Para esto vid. Archivo de las JAE. Caja 1865. Expediente JAE 68-519, f. 1c, f. 2b, f. 4b. 141 Ibid. f. 1c. 142 También tenemos constancias a través de la charlas que sobre Historia y filología española fue a dar a la Universidad de Bonn. AUZ. Legajo 12-E-4-4. 1. Expediente Académico; 1.4. Licencias, vacaciones y ausencias. f. 4r, f. 11v, f. 12r, f. 12v, f. 13r, f. 13v, f. 14r, f. 16r, f. 16v. Y también por la participación en el Homenaje a Finke. Vid. Andrés GIMÉNEZ SOLER: «La política española de Jaime II»,, en Abhandlungen aus d. Geb. Der mittl. u. Neu. Gesch. u. Sten Geburtstag Geh. Rat Prof. Dr. Heinrich Finke gew. Von Schulern u. Verehrern des In- u. Auslandes, Münster i. W., 1925, págs. 169- 186. 55 Justicia en si, aislado y sin relacionarlo con las otras instituciones, entre las cuales vivía, ni con el pueblo para quien había sido creado. Por estas razones apenas si hay dos tratadistas de acuerdo en el modo de apreciar el valor de las instituciones y de aquí que la prudencia aconseje prescindir de lo anterior y comenzar el estudio como si se tratara de un asunto virgen y no querer destruir errores o destruir [...] sino presentar hechos y afirmar verdades, único modo de fijar la historia y contribuir al progreso. He aquí mi propósito y el objeto de este trabajo: estudiar la organización judicial aragonesa para dar a conocer al Justicia de Aragón”156. Todo esto nos revela la clara y decidida dedicación que Andrés tenía por lo medieval cristiano. Además, fue otro trabajo sobre historia medieval aragonesa el que le consagró como erudito profesional, y nos confirma, cómo era visto por sus colegas. Su trabajo: Don Jaime de Aragón, ultimo Conde de Urgel157 le valió, entre aquel nutrido grupo de historiadores y eruditos profesionales, reconocidas palabras de alabanza, que destacaban, entre otras, su importante conocimiento de las fuentes medievales cristianas y su gran labor en la reconstrucción de la Historia aragonesa. En éste sentido, en la Revista Aragón se dijo de él que era "ya notable investigador de la Historia aragonesa" para más adelante, señalar que "sin pretenderlo, nos pinta, como fondo de este interesante cuadro, el estado de Aragón en aquel tiempo". Palabras que ponían sobre la mesa el conocimiento y sobre todo el gran papel que estaba desarrollando para el estudio de la Historia aragonesa. Así, y al final de aquella reseña, se haría explícito el decir que "¡Imitarán muchos el ejemplo del joven escritor, y pronto podríamos llegar a la soñada reconstitución de la historia aragonesa!"158. Se consagraba así la figura de Andrés Giménez Soler como investigador medievalista. Un reconocimiento que venía dado también por su seriedad en el trabajo 156 Andrés realizó la petición a Grado de Doctor en Madrid, el 28 de noviembre de 1900 y fue aceptada por la secretaria general de la facultad de filosofía y letras de la universidad Central en Madrid, el 11 de Diciembre de 1900. El tema elegido fue el del Poder judicial en Aragón, presentado el 14 de diciembre de 1900 en la Secretaria de la Facultad de Filosofía y Letras. La lectura fue hecha en Madrid el 31 de Enero de 1901 con un tribunal compuesto por: Dr. Mariano Viscarrillas (Presidente del Tribunal), Francisco Codera, Cayo Ortega, [...] (Vocales) y J. G. Garijo (Secretario del tribunal). Y la nota obtenida fue de Sobresaliente. El presente texto es la transcripción de parte de la introducción del manuscrito presentado a mano como memoria de Doctorado. El manuscrito y la información sobre la lectura del Doctorado en el Archivo Histórico Nacional. UNIVERSIDADES. Caja 6560. Legajo: 6560/1. 157 Don Jaime de Aragón, último Conde de Urgel, Imp. Hijos de Jepús, Barcelona, 1899, 319 pp. [Trabajo leido en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona los días 11 y 26 de abril de 1900. Y publicado en las Memorias de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, Vol. VII (1901), págs. 125-143.] 158 Los entrecomillados en Gregorio ARISTA Y RIVERA: «Reseña bibliográfica a Don Jaime de Aragón, ultimo conde de Urgel», Revista de Aragón, Agosto, 1900, pp. 249-250. Además de esta reseña, la obra también fue recogida por Antonio ELIAS DEL MOLINS en la Revista Crítica de Historia y Literatura españolas, portuguesas e hispano-americanas, Agosto-octubre, 1900, pp. 367-370. Y también por P.R.: «Reseña bibliográfica a Don Jaime de Aragón, ultimo conde de Urgel», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Año 5, 1 (1901), pp. 63-66. 62 y por ser un "historiador imparcial y concienzudo"159. En unos años marcados por la reflexión historiográfica y la recepción de las corrientes y tendencias internacionales160, muchas de las palabras y alabanzas vertidas sobre su personas estaban estrechamente ligadas a la formación y creación de un discurso común acerca del método y de una deonotología profesional que era compartida por todos ellos161. Se trataba de una manera de proceder y entender la naciente disciplina, que dejó expresado de forma clara en muchos de sus trabajos de aquel momento y de forma fundamental en Sus formas actuales de la Historia162. Por todo ello, pasaba a ser reconocido como un igual entre sus colegas, participando y colaborando activamente en las principales revistas que servían como órganos para la difusión de la moderna Historia. En este sentido, si observamos el gráfico siguiente (Cuadro 11) podemos ver que a lo largo de esos doce años publicó en todas ellas. 159 P.R.:"Reseña... op. cit. pág. 63. 160 Para el tema de la reflexión historiográfica vid. Gonzalo PASAMAR: «Los Historiadores españoles y la reflexión historiográfica, 1880-1980», Hispania, LVIII/I, 198 (1998), pp. 13-48, especialmente pp. 14- 26. Para la recepción de las corrientes historiográficas europeas vid. Juan José CARRERAS ARES: «Altamira y la Historiografía europea», en Razón de Historia. Estudios de Historiografía, Madrid, Marcial Pons–Puz, 2000, pp. 152-172. 161 Sobre el tema del método vid. Gonzalo PASAMAR ALZURIA: «La invención del método histórico y la historiografía metódica en el siglo XIX», Historia contemporánea, 11 (1994), pp. 203 y ss; Para el tema de las responsabilidades profesionales en estos momentos de formación comunitaria vid. Ignacio PEIRÓ MARTÍN: «”Ausente” no quiere decir inexistente: La responsabilidad en el pasado y en el presente de la historiografía española», Alcores. Revista de Historia Contemporánea, 1 (2006), pp. 11-13 162 «Formas actuales de la Historia», Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, Barcelona, 1899 [Discurso leído en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en la recepción pública el 26-3- 1899] 63 Fuente: Gráfico elaborado a partir de la bibliografía de Andrés Giménez Soler. Vid. del presente trabajo pp. 87 y ss. Sus lazos con Ribera le valieron, hasta su disidencia en 1901, oportunidades para la publicación en la Revista de Aragón. Sin embargo, la ruptura con el maestro significó su expulsión de la publicación. Como recogería al tiempo en una carta a Gabriel Llabrés "Me han echado de la Revista de Aragón pues no me la envían como colaborador y cuando les pregunté si admitirían un trabajo mío, me contestaron con evasivas”163. Una situación que debió de afectarle en grado, pues meses después, se disgustó mucho cuando no fue invitado al homenaje de Codera164. Se consagraba así una ruptura profesional, pero también, una amistad cultivada durante muchos años. Así, y como consecuencia de ello, Andrés se vio obligado a redirigir sus publicaciones y muy posiblemente, sus relaciones profesionales. En este sentido, si observamos nuevamente el cuadro 11 podemos ver como justo en el periodo 1899- 1903, que comprende su ruptura con Ribera, Andrés empezó a publicar más y más en la Revista de Archivos, Biblioteas y Museos y en el recién creado Boletín de la Real 163 Agradezco a Ignacio Peiró la amabilidad por facilitarme la presente carta. Fondo Gabriel Llabrés. Carta de Andrés Giménez Soler a Gabriel Llabres el 20 de abril de 1903. f. 48r; Una relación del epistolario de Gabriel Labrés en Ignacio PEIRÓ MARTÍN: El mundo erudito de Gabriel Llabrés y Quintana, Palma de Mallorca, Ajuntamient de Palma. Servei d´Arxius i Biblioteques, 1992, pp. 74-98. 164 Carta de Pascual Meneu y Meneu a Julián Ribera el 20 de septiembre de 1903. Citado en Manuel MARÍN, Cristina DE LA PUENTE, Fernando RODRIGUEZ MEDIANO y Juan Ignacio PÉREZ ALCALDE: Los epistolarios de... pp. 565. 64 Rev. De Archivos, Bibliotecas y Museos Rev. Crítica de Historia y Lit. españolas, portuguesas e hispanoamericanas Rev. de Aragón Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona 0 2 4 6 8 10 12 13% 80% 38% 20% 100% 35% 50% 65% CUADRO 12 PUBLICACIONES EN REVISTAS ENTRE 1894-1908 1894-1898 1899-1903 1904-1908 Academia de Buenas Letras de Barcelona que, desde entonces, se convirtió en su principal órgano de publicación. Sea como fuere, su estancia en Barcelona, las amistades y relaciones profesionales que allí hizo, debieron mediatizar esta reorientación en su práctica historiográfica, llevándole desde su nombramiento como numerario de la Academia de Buenas Letras de Barcelona a ser protagonista y uno de los principales impulsores del nuevo Boletín165. Andrés fue nombrado miembro de la Junta de Gobierno como archiverobibliotecario y paso a ser designado por sus compañeros de Junta, miembro encargado de la comisión, y junto a Carreras y Candi, y Miret y Sans, se hizo cargo de la Comisión encargada de la publicación del Boletín. De esta forma, Andrés pasaba a desempeñar un cargo fundamental en la nueva publicación como miembro de la comisión encargada de sacarla adelante. Una publicación orientada a sacar a la luz "aquellos trabajos de índole literaria, histórica, arqueológica preferentemente los que se refieran a Cataluña y los demás pueblos que constituían la antigua Corona de Aragón, escritos en cualquiera de los idiomas que en ellos so hablan" y abiertas sus "columnas para los miembros de la Academia pero también y en general para todas aquellas personas dedicadas a los estudios objeto primordial de esta corporación"166. 165 Andrés fue nombrado numerario de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en 1899. 166 Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, Vol. 1, 1 (1901), pp. 1-2 y 47. 65 2.2. EL CATEDRÁTICO DE HISTORIA ANTIGUA Y MEDIA DE ESPAÑA (1905-1938) 2.2.1. El catedrático en la profesionalización El 9 de febrero de 1905 Andrés Giménez Soler se incorporaba a la cátedra de Historia Antigua y Media de España en la Universidad de Sevilla. Y dos meses después, por traslado, en la ciudad de Zaragoza167. Habían pasado doce años desde que salió de su ciudad natal. Y desde entonces, muchas cosas habían cambiado168. Los nuevos marcos institucionales sobre los que estaba cimentándose la nueva profesión de historiador pasaban, a diferencia del siglo XIX, a convertir a los catedráticos de universidad en los nuevos pautadores de la profesión y a la universidad, en el centro dónde se debía enseñar a hacer Historia. En estos primeros años de cambio de siglo hemos de situar unas serie de reformas que, a lo largo de las siguientes tres décadas supusieron la definitiva profesionalización de la historiografía. Por un lado, la reforma del ministro Alexis de 1900, significó la supresión de la Escuela Superior de Diplomática y la incorporación de sus enseñanzas y a sus catedráticos, en las Facultades de Filosofía y Letras de la geografía española169. En relación con lo anterior, y como consecuencia, el mercado oficial de historiador vio ensanchar sus bases a través del crecimiento de las cátedras de Historia como puede observarse en el gráfico siguiente (Cuadro 13). 167 Andrés fue nombrado catedrático Historia Antigua y Media de España por Real Orden del 3 de mayo de 1905 y tomó posesión de la misma el 6 de junio de 1905. En Zaragoza fue nombrado el 20 de agosto y tomo posesión del cargo ese mismo día con un sueldo de 3.500 pesetas. Información recogida en AUZ. Legajo 12-E-4-4. Expediente Académico Personal. Hoja de Servicios, f. 1r. 168 Las ideas que aquí expongo se basan en gran medida de Ignacio PEIRÓ MARTÍN: «Aspectos de la historiografía universitaria...», pp. 7-28. 169 Sobre el plan de estudios de 1900 vid. Marc BALDÓ LACOMBA: «El plan de Estudios de 1900 y la renovación de la Enseñanza de la Historia», en Luís E. RODRIGUEZ y San Pedro BEZARES (Eds.): Las Universidades Hispánicas: De la Monarquía de los Austrias al Centralismo Liberal, Salamanca, Universidad de Salamanca y Junta de Castilla y León, 2000, pp. 59-75; Para una aproximación sociológica al cuerpo de catedráticos en el cambio de siglo vid. Jean-LOUIS GUEREÑA: «Aproximación sociológica al cuerpo de los catedráticos de universidad a finales del siglo XIX», en Luís E. RODRIGUEZ y San Pedro BEZARES (Eds.): Las Universidades Hispánicas: De la Monarquía de los Austrias al Centralismo Liberal, Salamanca, Universidad de Salamanca y Junta de Castilla y León, 2000, pp. 168-181. 66 CUADRO 13 Fuente: Elaboración propia a partir de los Escalafones de Catedráticos de 1902, 1913, 1925, 1934, 1935. Era un reflejo más de las profesionalización de la historiografía española a la que Andrés estaba asistiendo y uno de los elemento fundamentales del proceso. Pero es que además, lo largo de esa primera década de 1900 se asistió a la creación de un entramado institucional que se reveló fundamental para la posterior evolución de la historiografía. En 1907 se fundó la Junta para Ampliación de Estudios en cuyo seno, tres años después, nació el Centro de Estudios Históricos y La Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistoricas170. Unas instituciones que, de forma semejante, tuvieron su homónimo en Barcelona con el Institut de Estudis Catalans y la Junta de Museos de Barcelona. Fruto de aquel contexto, de la condición de archivero del CFABA y de una reconocida trayectoria investigadora, Andrés reunía las condiciones para poder optar a una plaza de catedrático De hecho, sabemos que a la altura de 1900, éste planeaba en 170 José María LÓPEZ SÁNCHEZ: Heterodoxos españoles: El Centro de Estudios Históricos, 1910-1936, Madrid, CSIC-Marcial Pons, 2006; Antonio VIÑAO FRAGO: “Reformas e innovaciones educativas en la España del primer tercio del siglo XX. La JAE como pretexto”, Revista de educación, nº Extra 1 (2007), pp. 21-44. 67 ACCESO A CÁTEDRAS DE SECCIÓN DE HISTORIA ENTRE 1887-1936 1880-1885 1886-1890 1891-1895 1896-1900 1901-1905 1906-1910 1911-1915 1916-1920 1921-1925 1926-1930 1931-1935 0 2 4 6 8 10 12 14 16 7 34 6 8 11 13 8 15 9 6 AÑOS NÚMERO DE CÁTEDRAS un horizonte no muy lejano optar a una de ellas. No obstante, si era su antiguo maestro quien, de una manera u otra, tenía que mover hilos para que Giménez Soler pudiese tener alguna posibilidad en una futura oposición, la ruptura con Ribera y la escuela de Zaragoza debió de retrasar muy posiblemente cualquier oportunidad. Se pone así de manifiesto una de las realidades más duras de las oposiciones: las redes de sociabilidad y clientelismo que subyacían a toda oposición. Sea como fuere, parece ser que Andrés entró en Madrid en contacto con Eduardo de Hinojosa, catedrático por aquel entonces de la Universidad Central y padre del medievalimos hispano171. Desconocemos los detalles pero todo apunta a que debió de ser fundamental la relación que trabó con él; pues, llegado el momento, ayudó a Giménez Soler a ingresar en la carrera universitaria. Más aún, en la oposición, era el presidente del tribunal y su voto como el del resto de miembros del tribunal falló a su favor172. Quizás no se acordase, o no quisiese acordarse de aquellos contactos y apoyos que debió de buscar en su futuro tribunal cuando años después Giménez Soler subrayaba como "tener fotografiadas en la cabeza las respuestas al cuestionario y haber hecho un poco de práctica en la profesión es suficiente para obtener una plaza en todas las oposiciones"173. Aprobadas las oposiciones, el Doctor Giménez Soler ganaba la plaza de catedrático de Historia Antigua y Media de España. Era, junto a la de Historia Universal antigua y Media y las de Historia de España e Historia Universal, las cátedras que más peso tenían sobre el conjunto de todas las de sección de Historia. Incluso a la altura de 1935, cuando se estaba asistiendo a la normalización de las prácticas profesionales, aquellas cátedras continuaban teniendo un peso mayoritario como podemos ver en el gráfico que sigue (Cuadro 14). Además, la mayoría de los historiadores que las regentaban, eran medievalistas. Porque fue el medievalismo la especialidad por antonomasia sobre la que se cimentó la profesionalización. 171 Pascual GALINDO: «Giménez Soler...», pp. 420-441; PEIRÓ MARTÍN, Ignacio y PASAMAR ALZURIA, Gonzalo: Diccionario Akal de historiadores..., pp. 301-302. 172 ACA (5) 1.4 Caja 32-07395. 173 Andrés GIMÉNEZ SOLER: «La reforma de la enseñanza», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1928), pp. 604.. 68 CUADRO 14 ACCESO A CÁTEDRAS DE HISTORIA Y AFINES SEGÚN ESPECIALIDAD 1900-1936 Esc. 1902 Esc. 1913 Esc. 1925 Esc. 1934 Esc. 1935 Historia Antigua y Media de España 3 4 3 3 3 Historia Universal. Edad Antigua y Medieval 1 5 5 2 2 Historia de España 9 10 9 12 12 Geografía política y descriptiva 2 5 5 5 5 Arqueología, numismática y epigrafía 0 3 3 4 4 Historia Moderna y Contemporánea de España 2 3 3 0 0 Paleografía 0 1 1 1 1 Historia del Derecho Internacional 0 1 1 0 0 Historia General del Derecho Español 10 10 9 9 11 Historia de la Filosofía 1 1 2 2 1 Lengua arábiga 2 1 2 2 2 Bibliología 0 0 0 0 0 Historia de la Civilización de Judíos y musulmanes 0 1 0 0 0 Historia de las Bellas Artes 0 1 0 0 0 Arqueología 0 1 1 1 1 Literatura arábiga española 0 0 1 1 1 Historia de las Instituciones Civiles y políticas de América 0 0 1 1 1 71 Historia del Arte 0 0 1 1 1 Arqueología Arábiga 0 0 1 1 0 Historia de la Lengua Castellana 0 0 1 2 2 Historia Primitiva del Hombre 0 0 1 1 1 Historia Moderna. Universal y de España 0 0 0 1 2 Historia Contemporánea. Unviersal y de España 0 0 0 4 3 Historia del Arte Hispano- Colonial 0 0 0 1 1 Literatura general del Arte 0 0 0 4 3 Instituciones Musulmanas 0 0 0 0 1 Historia Universal Moderna y Contemporánea 1 3 2 0 0 Fuente: Elaboración propia a partir de los Eslafones de Catedráticos de 1902, 1913, 1925, 1934, 1935. 70 No era de extrañar, además, cuando la Edad Media no era sólo “un mero objeto de conocimiento, sino referencia obligada para diagnosticar los males del presente y para proporcionar el oportuno remedio”174 y era vista por el pueblo, como bien señaló oportunamente el Doctor Giménez Soler, “como edad de oro, pues la señala llamándola tiempo de los moros, el tiempo en que los había y a ella atribuye cuanto de grande hay en España y cuanto supone riqueza y cultura; la nación conserva firme el recuerdo de los reinos medievales [...]”175. Y en todo ese proceso Andrés jugó un papel fundamental. La figura del catedrático hemos de entenderla desde la función que juega en en el entramado institucional en el que trabaja, la universidad. En relación con ello hemos de considerar que la profesión se estructura sobre la base de una jerarquización en cuya cumbre encontramos al catedrático. En este sentido, hemos de entender la cátedra y el papel que desempeña en ella como un gestor de poder académico. Como se configuro la universidad española del primer tercio del siglo XX, el catedrático se va a rodear de una prelada de discípulos que podrá o no posibilitar la formación de una escuela disciplinar. Vease el caso por ejemplo de Eduardo de Hinojosa y la escuela que entorno a él se creo con Sánchez Albornoz y el Anuario del Derecho Español. En otros casos, sea a través de sus funciones investigadoras, docentes o su papel dentro de la comunidad, va a posibilitar la reproducción de la profesión. Desde la docencia y la investigación, hasta la participación en tribunales de cátedra. No es el momento aquí de considerar si Andrés Giménez Soler formó escuela. Todo apunta a que no176. Sin embargo, nadie niega que tuvo discípulos y todos coinciden en su gran labor docente e investigadora desde la Universidad de Zaragoza. Así pues, el papel que Andrés jugo en la profesionalización y sobre todo, en la disciplinarización del medievalismo en Zaragoza nos obliga irremediablemente a partir de su actuación en los dos niveles más básicos de las competencias del catedrático: la investigación y la docencia. Aquí, por el momento sólo vamos a centrarnos en la trayectoria investigadora para, en otro lugar atender otros aspectos. 174 Juan JOSÉ CARRERAS ÁRES: «Edad Media, Instrucciones de uso», Jerónimo Zurita, 82, 2007, p 16. 175 Andrés GIMÉNEZ SOLER: «La enseñanza y los ideales patrios», Revista Universidad. Revista de viday cultura universitaria, 2 (1927), p. 282. 176 «Giménez Soler, Andrés», en Ignacio PEIRÓ y Gonzalo PASAMAR: Diccionario Akal de historiadores españoles contemporáneos (1840-1980)..., pp. 301-302; Juan MONEVA Y PUYOL, «Ha fallecido Andrés Giménez...», p. 8; KIRON, «Giménez...», p. 3. Antonio UBIETO ARTETA: «Los estudios sobre Edad Media aragonesa...», p. 243; José Ángel SESMA MUÑOZ y María Isabel FALCÓN PÉREZ, «La escuela de medievalismo....», pp. 259; Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE: «Introducción a la historiografía aragonesa...», p. 270. 71 la Edad Media como periodo histórico de mayor interés. No es de extrañar, que a finales de la década de 1920 dijese, al referirse a la enseñanza de la Historia Medieval que: “España es una unidad a la vez geográfica y humana; y debemos organizarla según ella es y según ella manda, por afinidad, de producción y por afinidades de superficie, comunicaciones; esto es según realidades terrestres, que son las eternas; los reinos medievales no tuvieron en cuenta esta realidad geográfica; […] Los historiadores deben colaborar variando el método de exposición en la Edad Media; no es difícil y con ello hasta ganará la verdad histórica”190. Toda una serie de concepciones que pensamos lo llevaron del hecho y el documento en el sentido estrecho de la metodología positivista, a romper una lanza por considerar y ampliar los horizontes de la historia191. Además, Andrés no dejo de trabajar y de dar impulso a nuevas iniciativas como Universidad. Revista de Cultura y vida universitaria, Revista Aragón o siendo director del círculo de Estudios Aragoneses bajo patronato de la Real Sociedad Económica Aragonesa del País192 como se desprende del Cuadro 17. Además, volvió a participar en Congresos como el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón o el de Riegos celebrado en Valencia en 1921. Una muestra de como los intereses de Andrés se ampliaron y se diversificaron. Sea como fuere, el ciclo de expansión creemos que concluyó en 1931 con la publicación de la síntesis La Edad Media de la Corona de Aragón. Desde entonces, se inició la cuarta y última etapa que se extendió hasta su muerte en 1938. Esta nueva fase creemos que fue de repliegue pero tuvo características diferentes a la anterior. Giménez Soler era ya una persona mayor, pasa de los sesenta años. Como bien reconocería en el prologo a la biografía de Don Juan Manuel, a esas alturas de la vida, ya estaba cansado de escribir193. En esos últimos años continuó en la universidad pero sus trabajos disminuyeron. Las colaboraciones era cortas y sobre temas ya abordados en el pasado. Era el tiempo de descansar. El verano de 1932 pasado en Santander a los pies de la Concha, o las vacaciones estivales en el Santuario de Pineta de 1934 son el reflejo de un hombre que poco a poco se iba apagando. El golpe de Estado y el estallido de la Guerra Civil. le cogieron 190 Andrés GIMÉNEZ SOLER: «La reforma de la...», p. 506. 191 Para la cuestión del positivismo y como tuvo una muerte dulce vid. Juan José CARRERAS ARES: «Venturas del positivismo», en Juan José CARRERAS ARES: Razón de Historia. Estudios de Hisotriografía, Marcial Pons-PUZ, pp. 142-152. 192 La noticia sobre su dirección de aquel grupo de investigación vid. AUZ. Legajo 12-E-4-4. Expediente Académico. Nombramiento de Vicerrector y Dimisión, f. 2r. 193 Don Juan Manuel: Biografía y Estudio crítico, Zaragoza ,Tip. La Academia, 1932, p. 1. 78 en Zaragoza donde pasó sus tres últimos años de vida. Allí lloró la muerte de su hijo y tres años después de iniciarse la guerra, en el lecho de muerte, Andrés Giménez Soler en su último trabajo que tenía que leer en la Universidad, daba el apoyo al bando sublevado194. 194 Sobre su muerte vid. AUZ. Legajo 12-E-4-4. Expediente Académico. Obito, f, 1r; Registro Civil de Defunciones, f. 1r y f. 2r. Y para el discurso vid.: Andrés GIMÉNEZ SOLER: «Sobre política hispano marroquí», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1938), pp. 321 y ss. 79 3. CONCLUSIONES Llegamos al final de este trabajo y no queda más que recapitular y plantear, a partir de lo visto, aspectos de la investigación que pueden seguir siendo trabajados o plantear nuevas líneas a partir de lo presentado. Al inicio de la investigación señalé el escaso conocimiento que se tiene sobre muchos de los historiadores que, salvo los "grandes maestros", apenas se han comenzado a historiar. Sobre este punto de partida, la investigación se ha dedicado a estudiar la figura del historiador aragonés Andrés Giménez Soler. Y lo hemos hecho, sobre el estudio de su carrera profesional como historiador. A lo largo de cuatro capítulos que nos han ocupado toda su trayectoria académica, hemos realizado una aproximación a diferentes aspectos de su camino como historiador sobre unos marcos analíticos y conceptuales que la historia de la historiografía ha desarrollado a lo largo de los últimos veinte años. Así hemos intentando estudiar al medievalista Andrés Giménez Soler en el marco de un proceso más amplio como es el de la profesionalización hisotoriográfica ocurrida en España entre 1890-1936. En el capítulo dedicado a sus orígenes familiares y primera formación hemos confirmado gran parte de las noticias que teníamos acerca de su familia paterna. Orígenes humildes – familia alpargatera– y de tradición carlista. Y unos orígenes ejeanos que nos llevan a la comarca de la Cinco Villas en busca de sus antepasados. Sobre la línea materna hemos podido aportar la poca información que la partida bautismal ofrece y unos antecedentes que nos llevan a la misma ciudad de Zaragoza. Además, hemos reconstruido el medio educativo de sus primeros años en los Escolapios y posterior en el instituto de Zaragoza. Con el interrogante de cómo pudo estudiar dadas las dificultades económicas de la familia, hemos considerado, ante el silencio de las fuentes, que ésta debió de jugar un papel fundamental haciendo todo lo posible para dar a alguno de sus hijos una buena educación. Por último, hemos contrastado la escasa información que teníamos con las fuentes trabajadas en los archivos. Consideramos por tanto, que hemos establecido una pequeña base sólida sobre la que seguir trabajando y que nos hace plantearnos nuevas preguntas para seguir profundizando en esta dirección: ¿De qué manera debió de influir en su personalidad el ser de origen humilde?, ¿De qué manera debió de influir 80 la relación con sus padres para su posterior evolución?. Unas cuestiones que igual que otras, necesitan de nuevas fuentes. Así, para seguir indagando sobre la familia creemos que puede ser interesante en un futuro acudir al Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros para saber más sobre la línea paterna. Al Archivo Municipal para ver si podemos rastrear información sobre la alpargatería de la familia. También sabemos que dejo a su muerte dos hijas y localizar a posibles descendientes podría ofrecer nuevas posibilidades. Localizarlas a la familia podría ser de gran utilidad. Además, creemos muy oportuno seguir trabajando todos los textos que Andrés fue escribiendo y localizar, si es posible, su autobiografía que creemos sería de gran valor. Y como no, continuar, poco a poco, rastreando los epistolarios. De los años de Universidad y Doctorado, hemos reconstruido en primer lugar el mundo académico del estudiante universitario como punto de partida para contextualizar y enmarcar la formación universitaria del futuro catedrático. Conforme a lo analizado, podemos considerar que la vocación de Andrés Giménez Soler por la Historia no fue repentina. Surgió al correr de los años y muy posiblemente le llevó, una vez acabada la carrera de Filosofía y Letras, y sin concluir Derecho a marchar a Madrid para realizar los cursos de doctorado. Uno de los responsables de su interés por la Historia fue el arabista Julián Ribera. Éste se convirtió en aquellos años en su maestro y con él se inició en el árabe y en las técnicas básicas del historiador: crítica de fuente y traducción de textos. Así, Julián Ribera fue el referente intelectual en aquellos años, y un punto de apoyo fundamental para su posterior trayectoria. Sobre el año en Madrid, tan apenas sabemos algo. Hemos apuntado, gracias a una carta dirigida de Andrés Giménez Soler a Ribera, que durante aquel tiempo, continuó con el árabe. Y del repaso de las notas de los cursos de doctorado en el conjunto de la trayectoria recorrida hasta entonces, creemos que los cursos de doctorado debieron de reportarle más bien poco, salvo la asignatura que hizó con Menéndez Pelayo. En este punto, si es cierto lo que dice Pascual Galindo acerca de la influencia de aquél sobre Andrés Giménez Soler, nos encontraríamos ante la segunda referencia intelectual en su proceso formativo. Sabemos por otras fuentes que trabó amistad con él años después y que lo leía. Sin embargo, queda en el aire ¿Cómo le influyó en su posterior evolución?. Al respecto, en la documentación que hemos podido consultar el silencio es 81 absoluto. No obstante, el que el mismo Giménez Soler no diga nada, ya es indicativo de algo. Queda abierta así una puerta sobre la que deberemos volver. De igual manera, queda por reconstruir, si pudiésemos, el “día a día” en Madrid. Creemos que aquel tiempo debió de ser muy importante para él. Para ello, necesitaremos ver que dice su autobiografía, continuar trabajando toda la documentación del Archivo Diocesano, que se conserva documentación muy variada y que podría esconder sorpresas. Y de nuevo, continuar buscando epistolarios. A continuación pasamos a sus años como erudito profesional en el archivo de la Corona de Aragón de Barcelona. Como hemos analizado, se trata de una etapa clave en su trayectoria vital y profesional. Todo apunta a que durante aquellos años, Andrés Giménez Soler creció y maduró como historiador. Allí se hizo medievalista de la Corona de Aragón y se enfrentó, en los fondos del ACA, al problema de las fuentes. Los años como archivero sirvieron para consolidarse en el método y crítica textual y planear, en el marco de la profesionalización, la conquista de la disciplina desde su puesto privilegiado como miembro del CFABA. También hemos visto como en aquellos años de internacionalización del ACA, fueron claves para que conociera a numerosos historiadores españoles y extranjeros que le posibilitaron tejer una red de relaciones muy importante que fueron clave años después. Quedan así unas líneas apuntadas que hemos de seguir profundizando y que creemos pueden enriquecer mucho la futura investigación. Finalmente, en aquellos años rompió su amistad profesional con su maestro Ribera. Conforme a lo analizado podemos considerar que aquella ruptura intelectual entre uno y otro fue mucho más que eso. Para Giménez Soler supuso una separación profesional pero sobre todo, personal. Además, hemos visto como aquella difícil situación acarreó una readecuación profesional. Como hemos argumentado desde el inicio, Giménez Soler vertebró su trayectoria investigadora sobre lo medieval cristiano y fue el conocimiento que tenía sobre las fuentes medievales cristianas, y sobre el Justicia, las que le llevaron a cuestionar, en último término, a su maestro. Lo que no quita para que la impronta dejada por éste dejase de ser fundamental para su especialización en relaciones internacionales entre la Corona de Aragón y los pueblos musulmanes del Mediterráneo. Lo que abre, como veremos luego, otra línea de investigación. Hemos apuntado que esa ruptura supuso una readecuación profesional que se 82 ve reflejada en su práctica historiográfica. Desde aquel enfrentamiento, Andrés tuvo vetada su colaboración en la Revista Aragón y por ende, una puerta cerrada por los mismos compañeros de la Escuela zaragozana. Todo ello abre nuevas líneas de investigación que ya hemos apuntado al subrayar como desde entonces, Andrés centrado en Barcelona al planeará nuevos proyectos editoriales etc. En este sentido, hemos apuntado su responsabilidad dentro del Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y como se convirtió, en los siguientes años, en su principal órgano de publicación. Esto nos llevaría a considerar el papel que jugó dentro de la Revista como uno de sus máximos responsables y como hemos de entender la publicación en el marco de la profesionalización a nivel estatal y en concreto en Cataluña. Se abre así todo una línea sobre la que deberemos volver y que es fundamental para conocer el papel que tuvo esa publicación para la profesionalización y disciplinarización del primer medievalismo. Con respecto a sus años de catedrático, hemos realizado un análisis general de su labor sin perder de vista el marco analítico de la profesionalización sobre la base del análisis de su trayectoria investigadora. Así, sirviéndonos de las fuentes de archivo y cruzándolas con su práctica histórica e historográfica, hemos identificado varias fases en su trayectoria. Hemos fijado una primera etapa que comprendería aproximadamente los años 1905-1913 y que coincide con la primera etapa de la profesionalización. Son años de expansión intelectual. Estos años son de actividad frenética como investigador. La segunda fase se iniciaría en 1914 y culminaría en 1919 después de unos meses como Gobernador Civil. Estos años van a ser de repliegue y coinciden con los de mayor actividad pública y política. En este sentido creemos que estos años representan una fase determinante para su posterior evolución intelectual. Es posible que nos encontremos en una etapa bisagra en la trayectoria de Andrés Giménez Soler. Lo que dijo y como lo dijo después de aquellos años es cualitativamente diferente a su forma de hacer y entender la Historia hasta entonces. Desde ese momento, se abre a nuevos campos de investigación que sobrepasan los marcos políticos y diplomáticos en los que había venido trabajando, y se abre a nuevos objetos de estudio teniendo a la geografía humana e histórica como punta de lanza. Todo ello cristaliza y se desarrolla en la tercera etapa (1920-1932) que coincide con la definitiva profesionalización de la historiografía a través de la normalización de unas prácticas históricas e historiográficas comunes a todos ellos y que supone, la definitiva 83 comunitarización y disciplinarización. Finalmente, la última etapa coincidirá con los años de la II República y la Guerra Civil. Es la última fase de su trayectoria y esta marcada por su progresivo retiro de la actividad. Continua su quehacer docente pero la actividad investigadora prácticamente desaparece. Son años de reconocimiento público y de definitivo retiro. No obstante, sólo hemos podido apuntar de manera sucinta algunas cuestiones. Queda por abordar todo su magisterio y analizar las dinámicas maestro-discípulo. Además, queda por estudiar cómo y a través de quién renueva sus postulados teóricos y metodológicos. Con lo cual se abren puertas, muchas puertas. Y en este sentido, las fuentes que nos quedan por trabajar y que disponemos son importantes. La documentación del Archivo Diocesano de Zaragoza es fundamental para conocer el taller de historiador de Andrés Giménez Soler, para poder conocer todo su día a día como historiador desde aproximadamente mediados de 1914 en adelante, y sobre todo, desde 1920. Queda por trabajar toda la documentación relativa a la oposición que nos va a servir para poder conocer su formación en el momento de acceso a la cátedra, pero también el estado en el que se encuentra la profesión, a través de un análisis comparativo de los ejercicios de los opositores. También podremos, rastreando otras fuentes, acceder a los juegos y relaciones invisibles y de solidaridad establecidas entre los nuevos profesionales. Y saber que papel jugó como catedrático en las oposiciones, a qué discípulo o discípulos ayudó y sobre cuáles se volcó más. Para ello contamos con el listado completo de tribunales en los que formó parte. Se trataría por tanto de analizar cada una de esas oposiciones. Queda por trabajar las tres peticiones de pensionado que hizo a las JAE y en un marco de análisis más amplió todas sus relaciones con historiadores extranjeros y ver que aprendió con ellos. Y por último, queda por estudiar sus años como Rector de la Universidad de Zaragoza y su actividad política como Gobernador Civil y dentro del regionalismo aragonés. En definitiva, creemos que en la presente investigación hemos sentado una base sólida para continuar una futura investigación sobre Andrés Giménez Soler. Lo importante de este trabajo es que se han abierto un sin fin de posibilidades para continuar profundizando en el estudio de su persona, y en el de la profesionalización de la historiografía española y del medievalismo español en el primer tercio del siglo XX. Un campo de estudio muy amplio que ofrece muchas posibilidades a través de la 84 historia de la historiografía. 85 •FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA: 1 RELACIÓN DE ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS CONSULTADOS: 1.1 Archivos: 1.1.1 Archivo de la Universidad de Zaragoza (A.U.Z.). 1.1.2 Archivo del Instituto «Goya» (A.H.I.G.). 1.1.3 Archivo Diocesano de Zaragoza (A.D.Z.). 1.1.4 Archivo General de la Administración (A.G.A.). 1.1.5 Archivo Histórico Nacional (A.H.N.). 1.1.6 Archivo de la Junta para la Ampliación de Estudios (A.J.A.E.). 1.2 Bibliotecas: 1.2.1 Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza. 1.2.2 Hemeroteca Municipal de Zaragoza. 1.2.3 Biblioteca Nacional. 1.3 Otros: 1.3.1 Registro Bautismal de la Parroquia de Santa Engracia. 1.3.2 Registro Civil de Defunciones. 1.3.3 Escalafones de Catedráticos. 1.3.4 Epistolarios. 2 FUENTES: 2.1 De Archivo: 2.1.1 Expediente Académico de Andrés Giménez Soler del Archvio del Instituto Goya. 86 2.1.2 Expediente Académico de Andrés Giménez Soler de Archivo de la Universidad de Zaragoza. Legajo 12-E-4-4: 2.1.2.1 Expediente Académico. 2.1.2.2 UZ. Filosofía y Letras, Expediente personal del alumno Don Andrés Giménez Soler. 2.1.2.3 UZ. Legajo-166-nº10. Secretaria Genera – Facultad de Derecho. 2.1.3 Archivo Diocesano de Zaragoza: 2.1.3.1 Legado Andrés Giménez Soler – Caja 5. 2.1.3.2 Legado Giménez Soler – Tomos 14-17. 2.1.3.3 Legado Andrés Giménez Soler – Caja 18. 2.1.4 Archivo General de la Administración: 2.1.4.1 Expediente Archivero (5) 1.4 Caja 31-6528. 2.1.4.2 Oposición Archivero (5) 1.4 Caja 31-6678. 2.1.4.3 Expediente Académico (5) 1.4. Caja 32-16148. 2.1.4.4 Oposición a la Cátedra (5) 1.4 Caja 32-07395. 2.1.5 Archivo Histórico Nacional: 2.1.5.1 Andrés Giménez Soler, UNIVERSIDADES, Caja 6560. Legajo: 6560/1. 2.1.6 Archivo de la Junta para la Ampliación de Estudios: 2.1.6.1 Caja 1865. Expediente JAE 68-519. 2.2 Epistolarios de Andrés Giménez Soler: 2.2.1 Carta de Andrés Giménez Soler a Julián Ribera: (Sin fecha) (Barcelona) (Archivo de la Corona de Aragón). Planes de publicación de los documentos árabes del Archivo. Sg. 3 G 536. 87 1923, Vol. III, pág. 461-464. [Esta ponencia es parte del trabajo sobre la Variación del Clima en la Cuenca del Ebro publicada ese mismo año. Por esa razón, la junta encargada de la publicación de las actas y trabajos del Congreso decidió no publicarla] •«La frontera Catalano-aragonesa», en II Congreso de Historia de la Corona de Aragón. Dedicado al S.XII. Actas y Memorias, Huesca, Talleres tipográficos de Justo Martínez, 1922, pp. ¿? •«El problema de la variación del clima en la cuenca del Ebro», en Memorias de la Facultad de Filosofía y Letras, Tomo I, Zaragoza, Tipografía La Académica, 1922-1923, pp. III-138. •«Las regiones naturales de España», Revista de la Academia de Ciencias, 1923, pp. 193-214. [Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias de Zaragoza (16-12-1923) y le contestó D. Vicente Bardaviu, pp. 215-226] •«La política española de Jaime II», en Abhandlungen aus d. Geb. Der mittl. u. Neu. Gesch. u. Sten Geburtstag Geh. Rat Prof. Dr. Heinrich Finke gew. Von Schulern u. Verehrern des In- u. Auslandes, Münster i. W., 1925, pp. 169-186. •«El caracter de Don Pedro de Luna: A propósito de la novela de D. Vicente Blasco Ibáñez, "El papa del Mar"», Universidad. Revista de vida y cultura universitaria, 1 (1926), pp. 48-97 [También publicado en Zaragoza, Tip. "La académica", 1926, 51 pp .] •«De geografía social española: (Comentarios a los decretos del ministerio de fomento que crearon las confederaciones hidronómicas)», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 2 (1926),pp . 234- 296. •«Conferenia Hidrográfica del Ebro», Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, IV (1926), pp. 78-81. •«La enseñanza y los ideales patrios», Revista Universidad. Revista de vida y cultura universitaria, 2 (1927), pp. 251-283. •«El teatro en Zaragoza antes del S. XIX», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 2 (1927), pp. 243-296. 94 •«El teatro en Zaragoza antes del siglo XIX. Continuación», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1927), pp. 571-647. •Reseña bibliográfica de J. Cejador: «Alfabeto e inscripciones ibéricas», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 4 (1927), pp. 1173- 1184. •«La época de Goya», Aragón: revista gráfica de cultura aragonesa (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón–SIPA), abril (1928), pp. 65-73. •«Lo histórico o el principio de unidad en la Historia», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 2 (1928), pp. 301-316. •«Cultura y enseñanza en la segunda mitad del siglo XVIII», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1928), pp. 541-596. •«La reforma de la enseñanza», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1928), pp. 597-620. •«Somport-Zaragoza», Aragón: revista gráfica de cultura aragonesa (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón–SIPA), julio (1928), p. 218. •La antigua Península Ibérica, Tomo 10 de la Historia Univeral dirigida por Guillermo de Oncken, Montaner y Simón, Barcelona, 1929, 624 pp. •«Del absolutismo a la Constitución. Estudio de la evolución de las ideas políticas desde la Edad Media a la Constitución de 1812», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 4 (1929), pp. 875-956. •Reseña bibliográfica del libro de R. Menéndez Pidal: «La España del Cid», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 1 (1930), pp. 200-203. •«Del absolutismo a la Constitución. Estudio de la evolución de las ideas políticas desde la Edad Media a la Constitución de 1812 (Adiciones y ampliaciones)», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 1 (1930), pp. 3-26. •Reseña bibliográfica del libro de Francisco Cambó: «El problema catalán. Por la concordia a pesar de todo», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1930), pp. 731-776. 95 •La Edad Media en la Corona de Aragón, Barcelona, Labor, cop., 1930, 400 pp.; Reeditada en Barcelona, Labor, cop., 1944, 398 pp. [Edición revisada] •«Historia de los Pirineos», Publicaciones de la Academia de Ciencias de Zaragoza, 1930, pp. 21-34 (Conferencia leida el 11-III-1930 para el Congreso y Exposición Internacional de los Pirineos). •«Don Pedro de Luna», Aragón: revista gráfica de cultura aragonesa (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón–SIPA), enero (1931), pp. 6. •«El "libro de las armas" de Don Juan Manuel. Texto y estudio», Revista Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1931), págs. 483- 515. •«Reseña bibliográfica del discurso de Ángel González Palencia ante la Academia de la Historia en la recepción pública: "Influencia de la civilización árabe"», Revista Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1931), pp. 935-950. •«Hallazgo arqueológico en la muralla de Zaragoza», Aragón: revista gráfica de cultura aragonesa (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón–SIPA), enero (1931), p. 6. •«La crónica catalana de Bernardo Boades», Boletín de la Biblioteca Menendez Pelayo, Santander, 1931, 15 p. [Edición fascimil] •Don Juan Manuel: Biografía y Estudio crítico, Zaragoza ,Tip. La Academia, Tomo I, 1932, pp. 17-31. [En Homenaje a Artigas] •Don Juan Manuel: Biografía y Estudio crítico, Zaragoza ,Tip. La Academia, 1932. •Andres GIMÉNEZ SOLER; Manuel GUTIERREZ DEL ARROYO y Antonio LASIERRA PURROY (eds.): El canal Imperial de Aragón, Zaragoza, Ed. Heraldo de Aragón, 1932?, 158 pp. [La parte realizada por Giménez Soler es la que se refiere a la Historia del Canal.] •«La población aragonesa», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 1 (1934), pp. 69-80 [El artículo fue presentado como ponencia en la Sección 2ª de la Conferencia: Territorio y Población de La I 96 Conferencia de Economía Aragonesa, celebrado en Zaragoza del 15-22 de octubre de 1933] •«El motín de los broqueleros», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, (?), 1934. •«La hitación de Wamba», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 2 (1935), pp 361-404. •«De re bibliografíca (sobre la formación de la Biblioteca Universitaria de Zaragoza)», Universidad. Revista de cultura y vida universitaria, 3 (1935), pp. 569-587. •«Organización religiosa de Zaragoza en la Edad Media», [Impreso en Homenaje a Finke por la Revista Zurita, (Zaragoza, 1935), en el tomo II. No localizada] •«Los sucesos de Aragón del tiempo de Felipe II», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 1 (1936), pp. 3-114. •«Madrid capital de España», Aragón: revista gráfica de cultura aragonesa (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón–SIPA), junio (1937), pp. 132-135. •«El nomenclator de las calles de Zaragoza», Gaceta Municipal del Ayuntamiento de Zaragoza, 2 (1938), pp. 1-4. •«El emblema del Yugo y de las Flechas», Aragón: revista gráfica de cultura aragonesa (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón– SIPA), marzo (1938), p. 42. •«Sobre política hispano marroquí», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, 3 (1938), pp. 321-332. •Fernándo el Católico, Labor, Barcelona, 1941, 227p. Reeditado en Labor, Barcelona, 1949, 227 pp. •Los judíos españoles a fines del siglo XIV y principios del XV, Facultad de Filosofía y Letras, Zaragoza, 1950, 56 pp. 3.1.2 Bibliografía que no vio la luz: •Historia de las corridas de toros en Zaragoza [Cuatro conferencia dadas 97 entre enero y mayo de 1933 en el Barrio Aragón] •El sentimiento de la Naturaleza, Zaragoza, 1934 [Discurso de recepción el 23 de enero de 1934 en la Real Academia de NN. Y BB. Artes de San Luís de Zaragoza. Le contestó D. Miguel Allué Salvador. Referencia en Rev. Aragón (SIPA), número de febrero de 1934]. •La muralla romana de Zaragoza, Zaragoza, 1937 [Conferencia leída en la misma Academia de San Luis el 30 de diciembre del 1937, con motivo del Bimilenario de Augusto– Referencia en la Revista Aragón (SIPA), nº de febrero 1938. Vease también: Pariset: Augusto e la Spagna, Edizioni C.A.U.R., Roma, 1938, pp. 19-20.] •La lucha por el Mediterráneo o el problema de este mar, Zaragoza, 1937 [conferencias leídas en los "Cursos Ménéndez Pelayo" de La universidad de Zaragoza (nov. 1937). Primera conferencia: El problema del dominio del Mediterráneo o el problema de este mar. Necesidad de descubrir el Mediterráneo a los españoles. Qué es el Mediterráneo. Su valor político. Las luchas por su dominio en el mundo Antiguo. Segunda Conferencia: La lucha po el dominio del Mediterráneo desde la aparición del Islam hasta la batalla de Lepanto. Fraccionamiento territorial y secesión espiritual. Los turcos, el Imperio de Oriente y las Cruzadas. Formación del Imperio Español en el Occidente del Mediterráneo. Tercera Conferencia: El sistema del equilibrio europeo y la decadencia del Imperio Otomano. La conquista el Norte de África. Estado actual del problema.] •Los reyes del Yugo y las Flechas, Zaragoza, 1938 [Primera conferencia: Transcendentalidad del reinado. ¿Cómo estaba España? ¿Cómo llegó a ser Reina Isabel la Católica?¿Matrimonio por amor o por razón de Estado?. Segunda conferencia. ¿Quiénes eran (Los reyes Católicos), cómo eran y cómo se trataron?. Tercera Conferencia: ¿Qué hicieron? Unidad territorial. Conquista de Granada. Unidad espiritual. Expulsión de los judíos. Inquisición. Pacificación interior. La Santa Hermandad. Cuarta conferencia: Muerte de Doña Isabel. Venida del Archiduque. Salida de Don Fernando de Castilla. Su vuelta y su gobierno. Muerte de Don Fernando] •El coso de Zaragoza, Zaragoza, 1938 [Conferencia leida en la R. 98 Academia de BB. AA. De San Luís de Zaragoza, en 22 de mayo de 1938] •La época del Cisma de Occidente, especialmente en tiempos de Benedicto XIII, en Aragón [Trabajo compuesto que no llegó a publicarse en 1925 [proyecto de homenaje a Card. Ehrle]. •El rey Don Fernando, el del Yugo y las Flechas [Obra escrita pr encargo de la Biblioteca "Pro Ecclesia et Patria". Terminada y entregada el mes antes del golpe de Estado de 1936 a dicha biblioteca en Madrid.] •Aragón y el descubrimiento de América [ Sin fecha ni lugar] •Los jeroglíficos. Historia de su traducción [Sin fecha ni lugar] 3.2 Bibliografía sobre Andrés Giménez Soler: •Juan MONEVA Y PUYOL: «Ha fallecido Andrés Giménez Soler», El Noticiero (Zaragoza), 30 de Octubre de 1938. •KIRON: «Giménez Soler», Heraldo de Aragón (Zaragoza), 1 de octubre de 1938, p. 3. •Pascual GALINDO: «Giménez Soler», Universidad. Revista de cultura y vida universitaria, 2 (1938), pp. 420-441. •Agustín RUÍZ CABRIADA: Bio-bibliografia del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios, 1858-1958, Madrid, 1958, pp. 501- 504. •Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE: «Introducción a la historiografía aragonesa», en Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE (dir.): Enciclopedia temática de Aragón, Tomo 9, Historia II. De la Edad Moderna a nuestros días, Zaragoza, Ediciones Mocayo, 1988, pp. 567-574. •C. LOZANO: «Andrés Giménez Soler», El descubrimieno de una identidad. Aragón y la historiografía aragonesa (1870-1930). Exposición bibliográfica y ciclo de conferencias. Del 12 al 30 de abril. Zaragoza, Biblioteca de Aragón, Instituto Bibliográfico Aragonés, 1994, pp. 25-28. •PEIRÓ MARTÍN, Ignacio y PASAMAR ALZURIA, Gonzalo: Diccionario Akal de historiadores españoles contemporáneos, Madrid, Akal, 2002, pp. 301- 99 302. •C. SERRANO: «Andrés Giménez Soler", en J. I. LÓPEZ SUSÍN y C. SERRANO (Coords.): Historia de la Autonomía de Aragón, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 2003, pp. 52-53. 3.3 Bibliografia secundaria: •Eduardo ACERETE DE LA CORTE: La transición de la historiografía aragonesa entre 1965-1985: de los historiadores en el franquismo a la historiografia en democracia. Instituciones, publicaciones, metodologías, trayectorias. Tesina dirigida por Ignacio Peiró Martín, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 2011. •___________________________: «Los caminos políticos de un historiador y la disciplina en retrospectiva», reseña a Francisco GRACIA ALONSO: Pere Bosch Gimpera. Universidad, política, exilio, en Jerónimo Zurita (En prensa). •Rafel ALTAMIRA: La Enseñanza de la Historia, Edición de Rafael Asín Vergara, Madrid, Akal, 1997. •A. M. ARAGÓN CABAÑAS y V. SALVATER ROCA: «Datos acerca de investigadores nacionales y extranjeros en el Archivo de la Corona de Aragón (1849-1911)», en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, T. LXV (1958), pp. 69-102. •Gregorio ARISTA Y RIVERA: «Reseña bibliográfica a Don Jaime de Aragón, último Conde de Urgel», Revista de Aragón, Agosto, 1900, pp. 249-250. •Marc BALDÓ LACOMBA: «El plan de Estudios de 1900 y la renovación de la Enseñanza de la Historia», en Luís E. RODRIGUEZ y San Pedro BEZARES (Eds.): Las Universidades Hispánicas: De la Monarquía de los Austrias al Centralismo Liberal, Salamanca, Universidad de Salamanca y Junta de Castilla y León, 2000, pp. 59-75, •Horst Walter BLANKE: «Towards a new theory-based History of Historiography», en Peter KOSLOWSKY (de.): The Discovery of historicity in German idealism and Historism, Berlin, Springer, 2005, pp. 223-267. •Francisco de BOFARULL: «Archivo General de la Corona de Aragón. El profesor Dr. Enrique Finke y sus obras», Boletín de la Real Academia de la Historia, 52 (1908), pp. 162-169. •J. BUESA CONDE DOMINGO (Dir.): 250 años de la Provincia Escolapia en 100 Aragón. Exposición conmemorativa. Zaragoza-Barbastro-Alcañiz-Logroño. Febrero-junio de 1994, Zaragoza, Edit. Ibercaja-Obra Cultural, 1994. •Isabel BURDIEL: «La dama de Blanco. Notas sobre la biografía histórica», en Isabel BURDIEL y Manuel PÉREZ LEDESMA (Eds.): Liberales, agitadores y conspiradores. Biografías heterodoxas del siglo XIX español, Madrid, Espasa Calpe, 2000, pp. 18-47. •Juan José CARRERAS ARES: «El entorno ecuménico de la historiografía», en Lecturas de la Historia. Nueve reflexiones sobre la Historia de la Historiografia, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 2002, pp. 11-22. •_________________________: «Altamira y la Historiografía europea» en Razón de Historia. Estudios de Historiografía, Madrid, Marcial Pons–Puz, 2000, pp. 152-172. •_________________________: «Venturas del positivismo», en Juan José CARRERAS ARES: Razón de Historia. Estudios de Hisotriografía, Marcial Pons- PUZ, pp. 142-152. •_________________________: «Edad Media, Instrucciones de uso», Jerónimo Zurita, 82, 2007, pp. 16-27. •Arturo COMPÉS CLEMENTE: «Andrés Giménez Soler y el V Centenario del Compromiso de Caspe», en Rolde. Revista de cultura aragonesa. (En prensa). •Rafael CONDE Y DELGADO DE MOLINA: Reyes y archivos en la Corona de Aragón: siete siglos de reglamentación y práxis archivística (siglos XII-XIX), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 2008. •Dionisio CUEVA GONZALEZ: Las Escuelas Pías de Aragón (1767-1901), Zaragoza, DGA, 1999. •Luís Miguel DE LA CRUZ HERRANZ: «Panorama de los archivos españoles durante el siglo XIX y primer tercio del siglo XX», en Juan JOSÉ GENERELO y Ángeles MORENO LÓPEZ (Coord.): Historia de los Archivos y de la Archivístia en España, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1998, pp. 119-160. •Emilio DIAZ DE LA GUARDIA BUENO: Desarrollo de la Enseñanza Media en España. Un conflicto político-pedagógico, Madrid, CIDE, 1988. •J.C. DAVIS e Isabel BURDIEL (Eds.): El otro, el mismo. Biografía y autobiografía en Europa (S. XVII-XIX), 2005. •Kathy DAVIS: «La biografía como metodología crítica», en Historia, antropología 101 y fuentes orales, 30 (2003), pp. 153-173. •José DELEITO Y PIÑUELA: «La enseñanza de la Historia en la Universidad española, y su reforma posible», Discurso leído en la solemne apertura del curso académico de 1918 a 1919 en la Universidad Literaria de Valencia, Valencia, Tipografía Moderna, a cargo de Miguel Gimeno, 1918. •María Rosa DOMÍNGUEZ CABREJAS: Sociedad y educación en Zaragoza durante la Restauración (1874-1902), Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, 1989, 2 vols. •______________________________: «Una política educativa para la Segunda enseñanza. El instituto de Zaragoza inicia su andadura (1845-1902)», Anuario de Pedagogía, 9 (2007), pp. 457-505. •__________________________________: «La creación del Instituto Universitario de Zaragoza y su evolución a lo largo del siglo XIX», en Guillermo VICENTE Y GUERRERO (Coord y ed. Lit.): Historia de la Enseñanza Media en Aragón. Actas del I Congreso sobre Historia de la Enseñanza Media en Aragón. Celebradas en el IES «Goya» de Zaragoza del 30 de Marzo al dos de abril de 2009, Zaragoza, Institución «Fernado el Católico», 2011, pp. 63-100. •François DOSSE: La apuesta biográfica. Escribir una vida, Valencia, PUV, 2007. •Olivier DUMOLIN: March Bloch o el compromiso del historiador, Universidad de Granada-PUV, 2003. •Antonio ELIAS DEL MOLINS «Reseña bibliográfica a Don Jaime de Aragón, último Conde de Urgel», en la Revista Crítica de Historia y Literatura españolas, portuguesas e hispano-americanas, Agosto-octubre, 1900, pp. 367-370. •Eloy FERNÁNDEZ CLEMENTE: «Sobre los orígenes de la moderna historiografía medieval aragonesa: el II Congreso de Historia de la Corona de Aragón», en Aragón en la Edad Media, 8 (1989), pp. 249-256. •__________________________: La Historia de Aragón en la Universidad de Zaragoza, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 2000 [Alocución laudatoria con ocasión del acto solemne de la festividad de San Braulio, Patrono de la Universidad de Zaragoza, viernes, 24 de marzo de 2000]. •José Luís FLORES POMAR: «Cosme Blaco y Val: un historiador decimonónico», en el Congreso de la Asociación Ayer de Historia Contemporánea, celebrado los días 12-15 de septiembre de 2012 en Granada (en prensa). 102 •_______________________: Biografía de un historiador del siglo XIX. Cosme Blasco y Val, (Tesina), Dept. de Historia Moderna y Contemporánea, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Zaragoza, 2012. Dirigida por el profesor Ignacio Peiró. •Carlos FORCADELL ÁLVAREZ : «La universidad de Zaragoza en la época isabelina (1845-1868)», en VVAA: Historia de la Universidad de Zaragoza, Madrid, Editorial Nacional, 1983, pp. 261-288. •___________________________: (Coord.): Historia Contemporánea de Aragón, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1993. •___________________________: «Las fantasías históricas del aragonesismo político», en Carlos Forcadell (ed.), Nacionalismo e Historia, Zaragoza, Institución «Fernándo el Católico», 1998, pp.148-149. •___________________________: Historia de Zaragoza. Zaragoza en el siglo XIX (1808-1908), Vol. 12, Zaragoza, CAI, 1998. •______________________: «La universidad liberal: Jerónimo Borao y la Universidad de Zaragoza en el siglo XIX», en Ignacio PEIRÓ MARTÍN y Guillermo VICENTE Y GUERRERO (eds.): Estudios históricos sobre la Universidad de Zaragoza, Actas del I encuentro sobre Historia de la Universidad de Zaragoza celebrado en la Almunia de Doña Godina (Zaragoza) los días 15, 16 y 17 de abril de 2008, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 2010, pp. 131-141. •Carlo FINK: March Bloch. Una vida para la Historia, Valencia, PUV-Editorial Universidad de Granada, 2004. •Guilliana GENELLI: Fernand Braudel, Valencia, PUV-Editorial Universidad de Granada, 2005. •Francisco GRACIA ALONSO: Pere Bosch Gimpera. Universidad, política, exilio, Marcial Pons, Madrid, 2011. •José María HERNÁNDEZ DÍAZ: «Espacios y tiempos en la Universidad de la España del siglo XIX», en Luís E. RODRIGUEZ y San Pedro BEZARES (Eds.): Las Universidades Hispánicas: De la Monarquía de los Austrias al Centralismo Liberal, Salamanca, Universidad de Salamanca y Junta de Castilla y León, 2000, Vol. 2., pp. 217-234. •Santos JULIÁ: «Madrid, capital del Estado (1833-1993)», en Santos JULIÁ, 103 Anexo 1: Partida de Bautismo de la Parroquia de Santa Engracia de Zaragaoza, Tomo XV, f. 390v. 110 Anexo 2: Certificado Académico de la Facultad de Filosofía y Letras emitido en 1891. ACA (5)1.4. Caja 31-6528. Sf. 111 Anexo 3: Orden definitivo de los cinco primeros opositores una vez dadas por concluidas las oposiciones. Andrés Giménez Soler aparece en el puesto tercero. ACA (5)1.4. Caja 31-6528. Sf. 112 Anexo 4: Nombramiento de Andrés Giménez Soler como ayudante de tercer grado del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos con destino en el Archivo de La Corona de Aragón de Barcelona. ACA (5)1.4. Caja 31-6528. Sf. 113 Anexo 5: Cese de Andrés Giménez Soler como archivero del Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona después de ser nombrado catedrático de Historia Antigua y Media de España de Sevilla. ACA (5)1.4. Caja 31-6528. Sf, r. 114 Anexo 6: Cese de Andrés Giménez Soler como archivero del Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona después de ser nombrado catedrático de Historia Antigua y Media de España de Sevilla. ACA (5)1.4. Caja 31-6528. Sf, v. 115 Anexo 7: Expediente Académico de Andrés Giménez Soler siendo catedrático. AUZ, Legajo 12- E-4-4. 1.2. Hoja de Servicios. Expediente Académico, f. 1r. 116 Anexo 8: AUZ, Legajo 12-E-4-4. 1.2. Hoja de Servicios. Expediente Académico, f. 1v. Anexo 9: AUZ, Legajo 12-E-4-4. 1.2. Hoja de Servicios. Expediente Académico, f. 2r [mitad superior]. 117 Anexo 10: AUZ, Legajo 12-E-4-4. 1.2. Hoja de Servicios. Expediente Académico, f. 2r [mitad inferior]. 118 Anexo 11: Solicitud de pensión para viajar a Italia y Alemania en 1908. Archivo de las JAE Caja 1865. Expediente JAE 68-519, f. 1a 119 Anexo 18: Nombramiento por la Real Academia de la Historia como miembro correspondienteen 1910. AUZ. Legajo 12-E-4-4. 1.20. Individuo correspondiente de la Real Academia de la Historia, f. 2r. 126 Anexo 19: Nombramiento por la Real Academia de la Historia como miembro correspondienteen 1910. AUZ. Legajo 12-E-4-4. 1.20. Individuo correspondiente de la Real Academia de la Historia. f. 2v. 127 Anexo 20: Registro Civil de Defunciones. Partida de defunción de Andrés Giménez Soler, f. 1r. 128 Anexo 21: Registro Civil de Defunciones. Partida de defunción de Andrés Giménez Soler, f. 1v. 129