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TRABAJO FIN DE MÁSTER LA GEOLOGÍA DE LAS SIERRAS DE SANTO DOMINGO Y SALINAS COMO RECURSO DE DESARROLLO RURAL: PROPUESTA DE GUÍA DIVULGATIVA; PROPUESTA DE GESTIÓN Y CONSERVACIÓN Autora: Elisa Mª Sánchez Moreno Directores: Emilio L. Pueyo Morer (IGME) y Luis Alberto Longares Aladrén (UZ) Máster Universitario en Ordenación Territorial y Medioambiental Noviembre de 2012 Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio
AGRADECIMIENTOS La realización de este trabajo ha sido posible gracias a la beca de contrato en prácticas proporcionada por la Unidad de Zaragoza del IGME (Instituto Geológico y Minero de España) y al proyecto CGL2009-14214 del MINECO (IGME). También agradecer a mis tutores Emilio Pueyo y Luis Alberto Aladrén la atención y ayuda prestada durante todo este tiempo. Sobre todo a Emilio por enseñarme esta parte del Pirineo tan excepcional y al mismo tiempo desconocida y por apoyarme desde el principio. Y al coordinador del Master de Ordenación Territorial y Medioambiental, Miguel Sánchez, por las facilidades que siempre me ha ofrecido tanto en las clases como a la hora de elegir y realizar el trabajo y las practicas fin de master.
Índice 1. Introducción ............................................................................. pág. 1 1.1. Objetivos ........................................................................... pág. 1 1.2. Antecedentes...................................................................... pág. 2 2. Situación geográfica................................................................... pág. 8 3. Síntesis geológica...................................................................... pág. 19 3.1. Marco Regional.................................................................... pág. 19 3.1.1.Evolución del Pirineo.................................................... pág. 20 3.1.2.División estructural del Pirineo ...................................... pág. 23 3.1.3.Cuenca turbidítica y cuenca molásica de Jaca.................. pág. 26 3.1.4.Sistemas de cabalgamientos de basamento y cobertera.... pág. 27 3.2. Estratigrafía y paleontología.................................................. pág. 29 3.2.1.Triásico Superior......................................................... pág. 30 3.2.2.Jurásico ..................................................................... pág. 32 3.2.3.Cretácico Superior-Paleoceno........................................pág. 33 3.2.4.Eoceno ...................................................................... pág. 37 3.2.5.Oligoceno................................................................... pág. 41 3.2.6.Mioceno.....................................................................pág. 43 3.2.7.Cuaternario................................................................ pág. 47 3.2.8.Escala de Tiempo Geológico de Gradstein y Ogg (2004).... pág. 48 3.3. Estructura y evolución..........................................................pág. 49 3.3.1.Geometría descriptiva.................................................. pág. 49 3.3.2.Rotaciones de eje vertical (paleomagnetismo).................pág. 51 3.3.3.Divergencia de interpretaciones..................................... pág. 53 3.3.4.Modelo del TAC: las Sierras Exteriores como laboratorio natural de geometrías complejas; un tester de los métodos de restitución...................................................................... pág. 57 3.4. Geomorfología e hidrología ................................................... pág. 59 3.4.1.Unidades geomorfológicas ............................................pág. 61 3.4.2.Cuencas hidrográficas.................................................. pág. 65 3.4.3.Unidades hidrogeológicas ............................................. pág. 66 4. Inventario de puntos de interés geológico ..................................... pág. 69 4.1. Puntos de Interés................................................................ pág. 69 4.2. Itinerarios .......................................................................... pág. 70 5. Medidas de gestión y conservación...............................................pág. 83 5.1. Justificación........................................................................ pág. 83 5.2. Marco legislativo.................................................................. pág. 86 5.2.1.Lugares de interés comunitario (LIC) ............................. pág. 87 5.2.2.Lugares de interés geológico (LIG)................................. pág. 88 5.2.3.Instrumentos de gestión de los Espacios Naturales Protegidos (ENP)................................................................. pág. 89 5.3. Estado de conservación y de gestión ...................................... pág. 90 5.4. Medidas de gestión y conservación......................................... pág. 90 5.4.1.Puesta en valor de los aspectos geológicos...................... pág. 90 5.4.2.Usos y aprovechamiento: Difundir el valor divulgativo, científico y turístico.............................................................. pág. 92
5.4.3.Potenciales amenazas y pautas de protección: Preservar la integridad física y estética de los puntos de interés geológico y de los valores naturales de su entorno......... pág. 93 6. Conclusiones............................................................................. pág. 97 Bibliografía ..................................................................................... pág. 100 ANEXO I: Puntos de interés geológico e itinerarios de las Sierras de Santo Domingo y Salinas: Mapa topográfico (MTN50) ANEXO II: Puntos de interés geológico e itinerarios de las Sierras de Santo Domingo y Salinas: Ortofoto (PNOA) ANEXO III: Puntos de interés geológico e itinerarios de las Sierras de Santo Domingo y Salinas: Mapa Geológico (GEODE PIRINEOS Y EBRO, base MTN50) ANEXO IV: Fichas descriptivas de los puntos de interés geológico.
Resumen En este trabajo se valora la potencialidad de la geología de las Sierras de Santo Domingo y Salinas como recurso turístico que fomente el desarrollo rural del sector septentrional de la comarca de las Cinco Villas (Zaragoza). Para ello se propone la elaboración de una guía divulgativa y unas medidas de gestión y conservación del patrimonio geológico, enmarcadas en un futuro Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN). A partir de la síntesis geológica se resalta el valor excepcional de las Sierras y se seleccionan unos puntos de interés geológico y unos itinerarios que los enlazan. Síntesis geológica, inventario de puntos de interés e itinerarios son la base para la elaboración de la guía divulgativa. Con las medidas de gestión y conservación se contempla la puesta en valor del patrimonio geológico, sus usos y aprovechamiento (difundir el valor divulgativo, científico y turístico) y sus potenciales amenazas y pautas de protección. El ámbito rural es un buen soporte para dar a conocer y conservar el patrimonio geológico, y a su vez la geología puede representar un recurso adicional con el que contribuir a la reactivación económica del medio rural. Palabras Clave: desarrollo rural, patrimonio geológico, divulgación, gestión y conservación. Abstract This paper assesses the potential of the geology of the “Santo Domingo and Salinas” mountain range as a tourism resource and to promote rural development in the northern sector of the region of the “Cinco Villas” (Zaragoza). We propose to make of a science popular guide and management and conservation measures of geological, framed in a future “Natural Resource Management Plan” (NRMP). From geological synthesis to stand out the exceptional value of the mountain range and selected some points of geological interest and itineraries that link. Synthesis geological inventory of points of geologic interest and itineraries are the basis for the development of the science popular guide. With the management and conservation measures contemplated the enhancement of geological heritage, their uses (transmit the informative value, scientific and tourist) and potential threats and protection guidelines. The rural area is good support to bruit and preserve geological patrimony, and in turn geology may represent an additional resource with which contribute to rural economic recovery. Key Words: rural development, geological patrimony, popular science, management and conservation
1 1. INTRODUCCIÓN 1.1. Objetivos Este trabajo tiene como objetivo principal plantear la integración de los valores geológicos de las Sierras de Santo Domingo y Salinas dentro de su futuro Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), como variable que fomente el desarrollo rural a través del aprovechamiento de los recursos naturales, el patrimonio geológico, como incentivo turístico. Este objetivo general se plantea a través de la consecución de tres objetivos secundarios: A. Sintetizar la geología de la Sierra de Santo Domingo en el extremo occidental de las Sierras Exteriores Altoaragonesas que ponga en valor dicho recurso y que siente las bases de una guía de divulgación en el futuro. B. Identificar puntos de interés geológico (y una serie de rutas que los enlacen) que también se integrarían en la guía divulgativa. C. Reunir una serie de propuestas de conservación y adecuación para los puntos de interés geológico que contribuya a la divulgación de este patrimonio natural. En los dos primeros objetivos secundarios del Trabajo Fin de Master (y la guía que de ellos se puede derivar) se sintetizan y explican los aspectos geológicos generales de las Sierras Exteriores (estratigrafía, estructura, geomorfología, paleontología,…). Y se hace un inventario de puntos de interés geológico, enlazados mediante unos itinerarios, donde se puedan observar in situ los aspectos más relevantes o llamativos explicados en la primera parte. Para la elaboración de la guía se presenta una síntesis de la geología de las Sierras de Santo Domingo y Salinas. Estas sierras se sitúan en el sector más occidental del Pirineo meridional aragonés, en las Sierras Exteriores en lo que es, probablemente el sector menos conocido del Prepirineo. Se trata de una región clave para comprender el emplazamiento del cabalgamiento basal surpirenaico, que sufre en esta posición un cambio significativo en su geometría y evolución cinemática. Se intenta contribuir a sintetizar el conocimiento del Pirineo con el fin de ponerlo a disposición de la sociedad (divulgarlo). De forma que, tanto expertos en el tema como profanos, pero interesados en conocer otro aspecto de la naturaleza menos popular, como lo es la geología, puedan descubrir los pormenores y aspectos más significativos de esta parte del Pirineo. El fin es acercar la geología a todo tipo de personas, manteniendo el rigor científico, y utilizando un enfoque práctico que facilite el acercamiento a los aspectos geológicos observables en el campo. El tercero de estos objetivos secundarios es establecer una serie de medidas para la conservación y adecuación de los puntos de interés geológico, enfocadas a una gestión activa de este espacio natural mediante un PORN. La Sierras de Santo Domingo y Salinas se han identificado y catalogado como un Lugar de Interés Comunitarios (LIC), a partir de esto lo que se pretende es poner en valor la geología como otro aspecto natural relevante incluido dentro del LIC. La necesidad de conservar el medio que nos rodea requiere una posición más activa y participativa de la población, y la mejor forma de conseguirlo es dando a conocer el patrimonio natural. Los dos objetivos, guía divulgativa y medidas de conservación y adecuación, se unen ante la necesidad de potenciar el desarrollo del ámbito rural, en el que los recursos disponibles son la propia naturaleza. El ámbito rural es un buen soporte para dar a conocer y conservar el patrimonio natural geológico, y a su vez la geología puede representar un recurso adicional con el que contribuir a la reactivación económica del medio rural.
2 1.2. Antecedentes Las Sierras de Santo Domingo y Salinas han sido objeto de numerosos estudios geológicos desde final del s. XIX. El primer estudio relevante y explicito sobre la región fue realizado por Lucas Mallada y Pueyo, de origen altoaragonés, en 1878. Trabajó en la elaboración del primer Mapa Geológico de la provincia de Huesca para la Comisión del Mapa Geológico de España (actualmente Instituto Geológico y Minero de España; IGME). Este autor estableció los grandes rasgos de la estratigrafía de las Sierras (Fig. 1.2.1.) y reconoció las pautas principales de la estructura. Figura 1.2.1.: Corte geológico al Noreste de la Sierra De Sto. Domingo, Mallada (1878). Se puede apreciar que las descripciones de los materiales coinciden con las actuales. La hojas de la primera serie del Mapa Geológico de España a escala 1:50.000, del IGME (hojas de Uncastillo-208 y Agüero-209) se deben a Ríos y Almela (1954) (Fig. 1.2.2.), que ya habían trabajado con anterioridad en la estratigrafía y tectónica de las Sierras Exteriores (Almela y Ríos, 1951). Al poco tiempo, la región fue objeto del interés de diversos geólogos extranjeros, en particular el francés Jean Philippe Mangin en 1958, y el holandés H. P. W. Mey y sus colaboradores en 1968 sentaron las bases de la estratigrafía y bioestratigrafía moderna de todo el sector centrooccidental de la cadena. En 1975 Tomás Cayo Puigdefábregas hace una gran contribución al conocimiento de esta región con el “Estudio de la Sedimentación Molásica de la Cuenca de Jaca” (Instituto de Estudios Pirenaicos) (Fig. 1.2.3.). Su trabajo se centra en el conocimiento de las características estratigráficas y sedimentológicas de los materiales de la Cuenca de Jaca, que en su sector mas meridional se ven involucrados en el frente surpirenaico.
3 Figura 1.2.2.: Recorte de la Hoja 209 del Mapa Geológico de España 1:50.000 (Almela y Ríos, 1954). Y corte geológico de la misma Hoja, a través de la Sierra de Agüero y a lo largo del Río Gállego, desde el pantano de la Peña hasta las cercanías de Riglos. Figura 1.2.3.: Recorte de la cartografía realizada por Puigdefábregas (1975) que corresponde al anticlinal de Santo Domingo.
4 Otra contribución relevante para la geología de la cadena pirenaica y para las Sierras Exteriores estuvo en relación con las exploraciones petroleras intensivas que se desarrollaron desde los años 60 a los 80 a raíz de la primera crisis petrolera mundial. Este marco coyuntural, anterior a la realización de la 2ª serie del MAGNA, generó uno de los trabajos clásicos sobre la geometría del subsuelo del Pirineo y en concreto sobre la evolución geodinámica de la vertiente centro-occidental surpirenaica (P. Cámara y J. Klimowitz, 1985), trabajo que generó la primera visión de conjunto de la geometría de la cadena pirenaica. En 1987 mediante la Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica, el Instituto Geológico publica “Contribución de la exploración petrolífera al conocimiento de la geología de España”, elaborada por J. M. Lanaja y A. Navarro, junto con el Servicio de Hidrocarburos del Ministerio de Industria y Energía, la empresa HISPANOIL y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid. En este libro se hace una recopilación de los sondeos realizados por diferentes empresas petroleras (CAMPSA, CIEPSA, INI e INH, CHEVRON, SHELL, ELF, SNPA, SNEA y COPAREX), mineras y energéticas (IGME, Junta de Energía Nuclear, ENUSA, ADARO, etc.) en la Península Ibérica desde 1941 a 1986. En total se recopilan 539 sondeos profundos y se realizan mapas de síntesis (de isobatas e isopacas) de las principales formaciones estratigráficas del país. Además, junto con este proyecto, se inicia otro en el que se pretende reunir todos los perfiles sísmicos realizados también en la península, lo que a la postre daría lugar al Archivo Técnico de Hidrocarburos (http://hidrocarburos.mityc.es/ath/). Sin embargo, en las Sierras de Santo Domingo y Salinas, y alrededores no existe ningún sondeo y la densidad de perfiles sísmicos es menor que en el resto del Pirineo y Cuenca del Ebro (Fig. 1.2.4.). Esto es debido a que en esta zona se excluyó de la exploración sísmica al presentar los horizontes estratigráficos buzamientos elevados incompatibles con la reflexión de las ondas sísmicas. Hecho que ha implicado un conocimiento del subsuelo de menor precisión. Figua 1.2.4.: Mapa geológico con la situación de los sondeos (en blanco) y perfiles sísmicos (sobreados en gris) realizados en la Sierra de Santo Domingo y Salinas y las zonas adyacentes de la Cuenca del Ebro y Cuenca de Jaca y parte de la Zona Axial. En rojo el sector en el que se propone la guía geológica y las medidas de gestión. Mapa del IGME y del Proyecto Restitución Minería- Reactivación Comarcas, realizado en 2010 (www.igme.es/infoigme/aplicaciones/algeco2/ ).
11 Figura 2.5.: Gráficas de distribución de temperaturas máximas, mínimas y medias, y precipitaciones medias mensuales en Agüero, Biel y Luesia durante el año 2005. Base de datos: “Precipitaciones y temperaturas medias mensuales y anuales en las estaciones climatológicas seleccionadas en el Atlas Climático de Aragón, por estación y año disponible” (www.aragon.es/DepartamentosOrganismosPublicos/Organismos/InstitutoAragonesEstadistica/AreasTemati cas/MedioAmbiente/ci.05_Clima_Datos-climatologicos.detalleDepartamento). Figura 2.6.: Mapa de usos del suelo (Corine Land Cover, AEMA).
12 Desde el punto de vista ecológico, la Sierra de Santo Domingo es un espacio natural de primer orden que se halla protegido como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) dentro de la Red Natura 2000 que impulsa la Unión Europea para la protección de la biodiversidad y los hábitats (Fig. 2.7.). Existen varios LICs, el principal se denomina como LIC (y también ZEPA) “Sierra de Santo Domingo y Caballera” (ES2410064), al que se unen los de las riberas de los ríos Arba de Luesia (ES2430065), Arba de Biel (ES2430066) y Onsella (ES2430063). También es una zona incluida en el “Área de Distribución del Quebrantahuesos”. Figura 2.7.: Mapa de las áreas declaradas Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) y Lugar de Interés Comunitario (LIC) de las Sierras de Santo Domingo y Salinas. Situación de algunos de los núcleos de población y puntos geodésicos destacados, y límites de la zona (www.magrama.es). Parte de la Sierra es Monte de Utilidad Pública, propiedad de los ayuntamientos o de asociaciones de bienes. También se ubica un Área Restringida de Caza (Sociedad de Cazadores de Luesia). La economía de esta región esta sustentado sobre la agricultura y de la ganadería, cultivos de cereal hacia las zonas más bajas, y sobre todo ganadería bovina, ovina y, en menor medida, equina en las sierras (Fig. 2.8.). El turismo también contribuye a una parte de los ingresos que recibe esta zona, exactamente la Sierra de Santo Domingo, atrae gran cantidad de visitantes aficionados a la micología, al avistamiento de aves o a la caza. Figura 2.8.: Reses ovinas encima de un resalte calcáreo en el Portillo de Longás.
13 Uno de los problemas más graves de la Comunidad Autónoma de Aragón es su baja densidad demográfica unida a un desequilibrio territorial que concentra la población en unos pocos puntos y deja despobladas amplias zonas del territorio. Como consecuencia de ello tenemos una sociedad envejecida, situación que se ve agravada por las bajas tasas de natalidad. Para algunas de sus comarcas esta situación es extrema y plantean situaciones de auténticos desiertos demográficos, sobre todo en las zonas de montaña como en el caso de las poblaciones que rodean las Sierras de Santo Domingo y Salinas. Los municipios más afectados por la despoblación coinciden en una elevada especialización agraria, mientras que los sectores de industria y servicios están muy reducidos. Las oportunidades de empleo están relacionadas con las aptitudes de cada lugar en términos geográficos, económicos y sociológicos, por lo que se deben plantear planes de desarrollo rural enfocados a aprovechar sus recursos endógenos. En los programas de turismo rural, tras el relativo éxito de la implantación de viviendas de turismo rural, llega la etapa de complementar la oferta de alojamiento con la oferta de ocio. Un ejemplo concreto es el que trata este trabajo, que intenta promover la restauración basada en las actividades en el entorno natural, en concreto trata de promover el “geoturismo”, actividad que tiene excelentes precedentes en Aragón; Parque Geológico de Aliaga, Geoparque de los Pirineos (Sobrarbe), etc…. El Norte de la Cinco Villas sufre esta degradación demográfica. Uno de los objetivos del trabajo fin de master es tratar de aprovechar el patrimonio geológico como incentivo turístico que contribuya a dinamizar la economía rural de la zona. A continuación se incorpora un breve análisis de la población y de la dinámica económica para resaltar el problema de la baja densidad. Aunque la delimitación del área de estudio comprende más pueblos, se han estudiado los que contribuyen con mayor superficie y presentan un menor desarrollo turístico (Fig. 2.9.). Los municipios estudiados son, por parte de la comarca de las Cinco Villas, Luesia, Lóngas y Biel, donde se incluye el núcleo de Fuencalderas. Los municipios de la Hoya de Huesca implicados son Agüero junto con San Felices, y los núcleos de Villalangua y Salinas de Jaca, pertenecientes al municipio de Las Peñas de Riglos. Los datos están tomados del Instituto Aragonés de Estadística (IAEST). Figura 2. 9.: Municipios implicados en el futuro PORN de las Sierras de Sto. Domingo y Salinas.
14 - Biel y Fuencalderas (Cinco Villas): La población del municipio de Biel (139 hab.) y Fuencalderas (27 hab.) tiene un total de 166 habitantes y una densidad de 1,27 hab/ km2. La edad media es de 59 años, con un 40,4% de la población mayor de 65 años y una tasa de feminidad del 71,1 (Fig. 2.10.). En 111 años ha disminuido exponencialmente de 1700 a 166 personas (Fig. 2.10.). La economía en la comarca de las Cinco Villas se sustenta en la agricultura y la ganadería, los datos de 2010 para Biel muestran mayores porcentajes de afiliados a la seguridad social en servicios (37,9%) respecto a agricultura (13,8%). Los datos están enmascarados por la baja densidad de población, realmente existen 17 explotaciones agrícolas y 11 agrícolas-ganaderas, mientras que solo existen 6 dedicadas al sector servicios (bar-restaurante, bar, pub, tienda de comestibles, panadería y albergue municipal). Y además hay que contar con que la mayoría de los trabajadores se desplazan fuera del municipio (57,1%). Figura 2.10.: Estructura (2011) y evolución (1900-2011) de la población de Biel y Fuencalderas (tomado del IAEST, fuente: Censos de población). Los datos disponibles muestran para 2008 una renta inferior a la media en la Comunidad Autónoma de Aragón. En Biel se situaba entre 10.000 € y 12.000 €, mientras que en Aragón ya estaba entre 14.000 € y 16.000 €. La oferta turística es muy reducida, existe una pequeña red de infraestructuras con tres explotaciones hosteleras, dos comercios y un albergue, infraestructura nada despreciable para una población de este tamaño, pero no se oferta ningún tipo de actividad de ocio organizada, aunque si reciben visitantes aficionados a la micología (Jornadas Micológicas del Prepirineo) y a la caza.
15 - Longás (Cinco Villas): El municipio de Longás tiene una población de 32 habitantes con una densidad de 0,65 hab/km2. La edad media de los habitantes de es de 62 años, un 46,9% de la población mayor de 65 años y la tasa de feminidad es excepcionalmente baja 45,5 (Fig. 2.11.) con relación a la tasa de la comarca (94,6). La población en el periodo de 1900-2011 ha disminuido de 500 a 32 habitantes (Fig. 2.11.). La agricultura y la ganadería son la base de la economía en la comarca, los datos para Longás muestran un igual porcentaje de afiliados a la seguridad social en agricultura y en servicios (14,3%), pero hay que tener en cuenta que realmente existen 7 explotaciones agrícolas-ganaderas, mientras que sólo una dedicada al sector servicios (casa rural-restaurante). Además la mayoría de los trabajadores se desplazan fuera del municipio (55%). Figura 2.11.: Estructura (2011) y evolución (1900-2011) de la población de Longás (tomado del IAEST, fuente: Censos de población). La renta en este municipio ha sido muy baja. En 2008 los habitantes percibían un media de entre los 6.000 € y 8.000 €. La oferta turística es muy reducida, sólo existe una explotacion hostelera y no se oferta ningun tipo de actividad de ocio. Se puede hablar de la existencia de un sector turístico estacional, en los veranos y en épocas de veda de caza cinegética y de recolección de setas, hecho que se repite en todas las poblaciones de las Sierras.
16 - Luesia (Cinco Villas): Luesia es el municipio con mayor población de la zona, 401 habitantes y una densidad de 3,16 hab/ km2. La edad media es de 56 años, con un 39,4% mayor de 65 años y una tasa de feminidad del 84,8 (Fig. 2.12.). Ha sufrido una gran disminución de su población ya que en 1900 contaba con 1500 habitantes (Fig. 2.12.). Los datos para Luesia en 2010 muestran mayores porcentajes de afiliados a la seguridad social en servicios (48,8%) respecto a agricultura (29,3%). Los datos están enmascarados por la baja densidad de población. Realmente existen 41 explotaciones agrícolas y 23 agrícolas-ganaderas, mientras que sólo hay 6 dedicadas al sector servicios (vivienda de turismo rural, vivienda de turismo rural-bar, vivienda de turismo rural-bar-restaurante, camping, tienda de comestibles y panadería). Un gran porcentaje de los trabajadores se desplazan fuera del municipio (41,9%) y en muchos casos coinciden los propietarios de restaurantes y casas rurales. Figura 2.12.: Estructura (2011) y evolución (1900-2011) de la población de Luesia (tomado del IAEST, fuente: Censos de población). La renta en este municipio en 2008 estaba por encima de la media en Aragón. Mientras que en Luesia era superior a los 16.000 €, en la Comunidad Autónoma se situaba entre 14.000 € y los 16.000 €. La red de infraestructuras hosteleras no es nada despreciable para una población de 400 habitantes, pero la oferta de actividades de ocio sigue siendo escasa, el turismo también se reduce a la recolección de setas y a la caza cinegética.
17 - Agüero y San Felices (Hoya de Huesca): Los núcleos de Agüero (158 hab.) y San Felices (2 hab.) suman un número de 160 habitantes con una densidad de 1,70 hab/km2. La edad media es de 56 años, con un 40 % de la población mayor de 65 años y una tasa de feminidad del 75,8 (Fig. 2.13.). A principios del siglo XX contaba con 1200 personas censadas (Fig. 2.13.). El sector principal de la economía en la comarca de la Hoya de Huesca también es la agricultura y la ganadería, los datos de 2010 también muestran mayores porcentajes de afiliados a la seguridad social en servicios (57,1%) respecto a agricultura (25%), dato que contrasta con la existencia de 26 explotaciones agrícolas-ganaderas, frente a sólo 3 dedicadas al sector servicios (hostal-restaurante, casa rural y camping-restaurante). La mayoría de los trabajadores se desplazan fuera del municipio (52,8%). Figura 2.13.: Estructura (2011) y evolución (1900-2011) de la población de Agüero y San Felices (tomado del IAEST, fuente: Censos de población). La renta media en 2008 se situaba entre 10.000 € y 12.000 € (entre los 14.000 € y los 16.000 € para la Comunidad de Argón). La oferta turística es más amplia, ya que Agüero esta muy cerca de Riglos y más cerca de las capitales de Huesca y Zaragoza. El número de explotaciones hosteleras no excede al resto de municipios estudiados, pero si las actividades de ocio como la escalada, el barranquismo, el descenso del Gállego o las rutas de los castillos y de las iglesias.
18 - Las Peñas de Riglos (Hoya de Huesca): Los núcleos urbanos de Villalangúa (21 habitantes) y Salinas de Jaca (26 habitantes) forman parte, junto a 9 núcleos menores más (Centenero, Ena, La Peña Estación, Rasal, Riglos, Santa María, Triste, Yeste y Carcavilla), del municipio de Las Peñas de Riglos. Vamos a analizar los datos pertenecientes a todo el municipio, ya que son los únicos disponibles. Tiene una población de 269 habitantes con una densidad de 1,24 hab/ km2. La edad media es de 55 años, con un 33,8% de la población mayor de 65 años y una tasa de feminidad igual a 63 (Fig. 2.14.). A principios del siglo XX tenia unos 2000 habitantes (Fig. 2.14.). Los datos de 2010 siguen mostrando un mayor porcentaje de afiliados a la seguridad social en servicios (24%) respecto a agricultura (6%), mientras que 50 explotaciones son de tipo agrícolaganadero, sólo 8 se dedican al sector servicios y un 34,9% de los trabajadores se desplazan fuera del municipio. Figura 2.14.: Estructura (2011) y evolución (1900-2011) de la población de Las Peñas de Riglos (tomado del IAEST, fuente: Censos de población). La renta en 2008 es similar a la de la Comunidad Autónoma. Y la oferta turística es mayor, ya que nos situamos en pleno “Reino de los Mallos” donde existe un turismo de montaña establecido desde hace años, aunque hay que señalar que precisamente los núcleos incluidos en el área de influencia de este trabajo (Villalangua y Salinas de Jaca) están más apartados del epicentro de este turismo. Tras analizar estos datos se demuestra el problema demográfico y económico de los pueblos que rodean las Sierras de Santo Domingo y Salinas. La puesta en valor de la geología de la zona, es una de las posibles variables para atraer el turismo, o el “geoturismo”, a la zona y así contribuir a su reactivación económica. El sector occidental de las Sierras es el que más nos importa en cuanto a la reactivación económica ya que es el más afectado por baja población, envejecimiento y por la falta de representación del sector turístico, además es la parte del Pirineo menos conocida y que puede presentar las mejores oportunidades.
19 3. SÍNTESIS GEOLÓGICA En este capítulo se sintetiza la geología de las Sierras de Santo Domingo y Salinas con el objetivo principal de resaltar su valorar excepcional, y el de recopilar la información fundamental a partir de la cual elaborar una guía divulgativa en la que se propongan una serie de puntos de interés geológico e itinerarios que los enlacen. Corresponde al inventario del medio necesario en un plan de ordenación territorial. El primer apartado es un resumen básico de la geología del Pirineo para enmarcar la Sierra de Santo Domingo en su contexto geológico regional. En los apartados siguientes se describe la secuencia estratigráfica (materiales) que aparecen en la región junto al contenido fósil asociado, ambos nos muestran tanto el ambiente de depósito como la edad de las rocas. Una vez conocidos los materiales se explica la estructura geológica (geometría) de la sierra y las diferentes interpretaciones para su evolución cinemática (cronología de la deformación). El paleomagnetismo es una de las herramientas que nos va a ayudar a desentrañar la evolución de estas estructuras, ya que en la Sierra de Sto. Domingo se han llevado a cabo numeroso estudios paleomagnéticos de gran detalle (Pueyo et al., 2003; Oliva et al., 2012; Sánchez et al., 2012; Pueyo-Anchuela et al., 2012). Por último se explicarán los procesos más recientes que han terminado de modelar el paisaje actual, estos son los procesos geomorfológicos causados por la dinámica superficial terrestre que erosiona transporta y sedimenta los materiales. Dentro de esta dinámica, la red hidrológica juega un papel muy importante, sobre todo en su circulación superficial, pero también en la subterránea. 3.1. Marco Regional El Pirineo es la unidad geológica que separa la placa Ibérica de la Europea, al sur limita con la Cuenca del Ebro, al norte con la Cuenca de Aquitania (ambas cuencas de antepaís), al este por el Mar Mediterráneo (Cap de Creus) y al oeste por el Cantábrico (Golfo de Vizcaya) (Fig. 3.1.1.), si bien la deformación atribuible a la cadena se extiende por el Atlántico hasta la anomalía magnética 34 (Muñoz, 1992). Figura 3.1.1.: Extensión y terminología geológica y geográfica de la Cordillera Pirenaica. Tomado de Barnolas y Pujalte (2004). Situación de los cortes de la figura 3.1.2.
20 3.1.1. Evolución del Pirineo La Cordillera Pirenaica se formó durante la colisión continental entre Iberia y Europa, en la que la primera subduce parcialmente bajo la segunda. El movimiento de las placas comienza en el Cretácico Superior y tiene su mayor desarrollo durante el Terciario (Séguret y Daigniéres, 1986, Muñoz, 1992; Teixell, 1998). El periodo de deformación que se establece durante la colisión de placas se denomina Orogenia Alpina y, con matices, afecta a todo el área mediterránea. La apertura del Atlántico Norte y la rotación en sentido antihorario de la placa Africana durante el Cretácico y Terciario producen una compresión general a lo largo de los márgenes del Tethys (océano que se situaba entre ambas placas y unía el Océano Atlántico con el Pacífico) (Fig.3.1.3). Su sector occidental (Pirineos, Cordillera Ibérica y Rift-Bético) sufre un menor acortamiento que el oriental (Alpes, Zagros, Himalaya). Durante la Orogenia Alpina los esfuerzos compresivos intraplaca controlaban la inversión de la cuenca, el engrosamiento de la corteza y el plegamiento litosférico, con el resultado de una cadena Alpina caracterizada por una raíz cortical de profundidad variable (Ziegler and Dèzes, 2006). Se han calculado diferentes valores de acortamiento para el Dominio Pirenaico durante la Orogenia Alpina. A partir del perfil ECORS-Pirineos se calcula un acortamiento de 100 Km (Roure et al, 1989.) hasta 150-165 km (Muñoz, 1992; Beaumont et al, 2000), mientras que en el perfil ECORS-Arzacq se calculan 80 km (Teixell, 1998). Esta discrepancia es debida a la diferencia de interpretaciones sobre el sistema de cabalgamientos de basamento Surpirenaico, sobre el incremento E-W del acortamiento y sobre la subducción de la corteza continental ibérica completa bajo el manto (Muñoz, 1992; Berástegui et al, 1993) o solo de la corteza inferior (Teixell, 1998). (Ver figura 3.1.2.). Contemporáneamente, se forman cuencas alargadas marginales (back-arc) (Sibuet et al., 2004), donde las fallas normales que las limitan, se convierten en inversas durante la compresión, las cuencas se invierten y se origina la elevación de los Pirineos como una cuña de doble vergencia (Sibuet et al., 2004) (Fig. 3.1.2). Mediante la revisión de datos cinemáticos, basada en las anomalías magnéticas del océano Atlántico, se ha propuesto un modelo geodinámico de los movimientos relativos de las placas de África-Iberia y Europea (Rosenbaum et al., 2002). La convergencia de África con respecto a Europa se inicia entre los 120 y 83 M.a. Este movimiento depende de las variaciones de las tasas de convergencia, caracterizadas por dos periodos de rápida convergencia relativa (Cretácico tardío y Eoceno-Oligoceno) alternados con periodos de lenta convergencia relativa (Paleoceno y a partir del Mioceno temprano). Se pueden reconocer varias etapas en la cinemática de la placa Ibérico-Europea (Rosenbaum et al., 2002) (Fig.3.1.3): 1. Movimiento de desgarre sinistro durante el final del Jurásico y comienzos del Cretácico. 2. Convergencia al final del Cretácico. 3. Inactividad durante el Paleoceno. 4. Corto periodo de movimiento de desgarre dextro (Eoceno). 5. Convergencia durante el final del Eoceno y el Oligoceno.
27 Figura 3.1.9.: Geometría y ambientes sedimentarios del Eoceno inferior y medio en la Cuenca turbidítica de Jaca. Labaume et al., 1985. A partir del Priaboniense-Estampiense (Eoceno terminalcomienzos del Oligoceno), comienzan a moverse el cabalgamiento de zócalo de Guarga en Jaca y el de los Nogueras en Tremp, a causa de la propagación del CFSP. Esto genera un cambio en la sedimentación que pasa a ser molásica. Y la cuenca pasa de antepaís a tipo piggy-back. Los depósitos son terrígenos, de origen marino somero y continental. Se denominan como Fm. Campodarbe y Fm. Uncastillo. Conforme nos acercamos al margen meridional de la cuenca, en las Sierras Exteriores, se produce la colmatación, primero por sistemas deltaicos siliciclásticos al Este (Fm. Belsué-Atarés), de talud margoso al Oeste (Fm. Arguis) y por ultimo por los sistemas fluviales de las Fm Campodarbe y Uncastillo. 3.1.4. Sistemas de cabalgamientos de basamento y de cobertera Durante el relleno Eoceno y Oligoceno de las cuencas de Jaca y Tremp se establece un sistema de cabalgamientos imbricados que generan una serie de rampas anticlinales de bloque superior, donde se genera un ambiente sedimentario de talud en los flancos contrarios al frente de los cabalgamientos (Fig. 3.1.10.). Las facies depositadas son las calizas y margas de la Fm. Burgui al Este y de la Fm. Arguis al Oeste. Entre las rampas se generan surcos donde se depositan los sistemas turbidíticos y megacapas carbonatadas descritas en el apartado anterior. Las megacapas migran hacia el Sur y el Este, este desplazamiento refleja el movimiento del sistema de cabalgamientos imbricados, que comienzan a emplazarse al Oeste de la Cuenca de Jaca. Este sistema imbricado de cobertera buza al Norte en el sector occidental (Cuenca de Jaca) y mediante una inflexión en la zona de Boltaña, pasa a buzar hacia el Noreste en el sector oriental
28 (Cuenca de Tremp) (Fig. 3.1.11.). Está superpuesto a otro sistema de cabalgamientos en el basamento paleozoico, con su raíz en la Falla Norpirenaica (Zona Axial). Se trata de un sistema dúplex que pasa de buzar al Noroeste en el sector occidental, a buzar hacia el Sur en el oriental (Fig. 3.1.11.). El acortamiento es mayor en la zona central (Tremp) que en la occidental (Jaca), por lo que hay mayor cobertera alóctona cabalgando sobre la Cuenca del Ebro. Esto es debido a que el nivel de despegue es más potente en el sector oriental (Cámara y Klimowitz, 1985) un hecho que ya sugiere la rotación horaria del frente cabalgante. Los cabalgamientos de basamento en la Cuenca de Jaca son: el de Lakora en el márgen septentrional de la cuenca, Gavarnie asociado a la elevación de la Zona Axial y Guarga asociado a la emergencia de las Sierras Exteriores. Cada cabalgamiento de basamento esta asociado a uno de cobertera, de forma que el sistema de cobertera de Larra corresponde al de basamento de Lakora, el sistema Leyre-Illón (Oturia y Jaca) al de Gavarnie y los cabalgamientos de las Sierras Exteriores (San Felices, Punta Común y Riglos) se corresponden con el manto del Guarga (Teixell, 1995) (Fig. 3.1.5. y 3.1.6.). Figura 3.1.10.: Esquema deposicional de las calizas y margas Eocenas, las facies turbiditicas y de las capas carbonatadas en la Cuenca de Jaca (Camara,1985). Figura 3.1.11.: Modelo tectónico de la vertiente surpirenaica centro-occidental. La superficie oscura representa el area ocupada por el sistema de cabalgamientos de basamento.La línea de puntos y rayas marca el límite a partir del cual el sistema de cabalgamientos de cobertera se superpone a la Cuenca del Ebro. (Camara y Klimowitz,1985).
29 3.2. Estratigrafía y paleontología En esta sección se va a describir la secuencia estratigráfica de los materiales presentes en la Sierra de Santo Domingo desde hace aproximadamente 250 millones de años. Su disposición depende de diferentes procesos tectónicos y erosivos (Fig. 3.2.2.). A partir de la columna estratigráfica de la figura 3.2.1. se van a describir el tipo de litología, ambiente sedimentario en el que se depositaron y la edad de las rocas de las Sierras siguiendo el orden de su sucesión estratigráfica en el tiempo. Como información adicional se ha añadido al final del apartado la Escala de Tiempo Geológico actualmente en vigor (Gradstein y Ogg, 2004), donde aparecen todos los pisos estratigráficos europeos con su edad y cron magnético. Con esta tabla será más fácil seguir este apartado. Figura 3.2.1.: Columna estratigráfica sintética de la Sierra de Sto. Domingo.
30 Figura 3.2.2.: Mapa geológico y leyenda cronoestratigráfica de la Sierra de Sto. Domingo.Tomado de Puigdefabregas (1975). 3.2.1. Triásico Superior Figura 3.2.3.: Tramo de la columna estratigráfica de la Sierra de Sto. Domingo, correspondiente al Triásico. Las rocas del Triásico Medio y Superior son las rocas más antiguas aflorantes y se pueden encontrar a lo largo de todo el núcleo del anticlinal que constituye la Sierra de Sto. Domingo. Respecto a su paleogeografía, no se ha descrito con exactitud en este sector del Pirineo (Fig. 3.2.5.)
31 aunque por el tipo de facies encontradas (“germánicas”) se puede asimilar a los vastos depósitos tipo “sebjka” (albufera) y de plataforma marina somera que dominaron Europa durante este periodo. En el Triásico Medio (245-230 M.a.) encontramos dos unidades diferenciadas, M2 y M3. M2 se compone de arcillas rojas con niveles esporádicos de areniscas y yesos (Fig. 3.2.3.). Y por encima M3, las características dolomías tableadas de las facies Muschelkalk, de color gris claro y con estratificación masiva (Teixell et al,. 1992). Su potencia varía entre 70 y 100 m. Afloran en los crestones o “rallas” que se disponen longitudinalmente a lo largo de la Sierra, en su parte más alta cercana a la vertiente norte, coincidiendo con el núcleo del anticlinal (v.g. rallas al Norte y al Sur de la ermita de Sto. Domingo, Fig. 3.2.4.). Figura 3.2.4.: A: Rallas formadas por facies Muschelkalk (M3) del flanco norte y flanco sur del anticlinal de Sto. Domingo con la ermita en el núcleo. B: A la derecha facies Muschelkalk de flanco norte (a al izquiera calizas de la Fm. Guara flanco sur). Figura 3.2.5.: Paleogeografía del Triásico. Christopher R. Scotese (www.scotese.com ). El Triásico Superior corresponde a las facies Keuper, denominadas como formación Pont de Suert en este sector del Pirineo (Mey et al., 1986) (Fig.3.2.3. y 3.2.6.). Están constituidas por arcillas y yesos versicolores con pequeños niveles de dolomías intercalados (Almela y Ríos 1954). El espesor de su potencia es difícil de estimar pero se calculan unos 500 m (Millán, 1996) y van disminuyendo desde la zona oriental a la occidental hasta acuñarse y desaparecer por completo en el sondeo de Sangüesa (Lanaja, 1987). Afloran en la parte central de la sierra, coincidiendo con el núcleo del anticlinal.
32 Figura 3.2.6.: Aspecto de las facies Keuper en campo. Afloramiento localizado en la fuente del Yeso en el barranco de Molino de las Monjas (cabecera del Onsella). Ambas formaciones estratigráficas, por su carácter plástico representan el principal nivel de despegue de las láminas de cabalgamiento de las Sierras Exteriores (Pocoví et al., 1988; Martínez Peña, 1991; Millán et al., 1994, Teixell y Sansegundo, 1995). También son las inductoras del retrabajamiento diapírico que se observa en la estructura. 3.2.2. Jurásico El Jurásico esta pobremente representado y sólo se puede encontrar en la zona de San Felices (Fig. 3.2.7.), en la base de la lámina cabalgante plegada (Nichols, 1984) en el sector oriental del dominio estudiado. Las rocas tienen una edad correspondiente al Jurásico Inferior, denominado comúnmente como el Lías (Comas et al., 1989). Están constituidas por dolomías estratificadas, brechas dolomíticas masivas muy recristalizadas, calizas bioclásticas grises y margas grisesamarillentas, en este orden. Tienen una potencia total inferior a los 100 m. En general, para toda la estructura de la Sierras, se considera que existe un hiato (no deposicional) de más de 120 M.a. desde el Triásico Superior al Cretácico Superior. Figura 3.2.7.: Afloramientos del cabalgamiento plegado de San Felices. Los estratos que dan resalte corresponden a la Fm Guara, Cretácico Superior y Jurásico.
33 3.2.3. Cretácico-Paleoceno Figura 3.2.8.: Tramo de la columna estratigráfica de la Sierra de Sto. Domingo, correspondiente al periodo Cretácico-Paleoceno. El Cretácico Superior aparece directamente sobre el Triásico (Fig. 3.2.8.) mediante una discontinuidad que representa un hiato no deposicional. Implica un lapso de tiempo no representado por sedimentos desde el Triásico superior hasta Cretácico superior, teniendo en cuenta que los materiales jurásicos son escasos y muy localizados en la zona de San Felices (Fig. 3.2.7.). Su edad está acotada entre el Santoniense y el Maastrichtiense. Las rocas del Santoniense señalan una entrada generalizada del mar (transgresión) que establece un ambiente de plataforma marina poco profunda en este sector del Pirineo (Fig. 3.2.9.). En algunos pequeños intervalos temporales se depositaron rocas continentales (regresión). Figura 3.2.9.: A: Paleogeografía del Cretácico Superior. Christopher R. Scotese (www.scotese.com). B: Paleogeografía de la placa ibérica durante el Cretácico superior. Basada en la modificación de Martín- Algarra et al. (2004) de Ziegler (1988). En Vera, J. A. (2004). Las rocas cretácicas de la Sierra de Sto. Domingo se denominan como Fm. Adraén-Bona (Mey et al., 1968). Están constituidas principalmente por calcarenitas rojizas y ocres con rudistas, ostreidos y otros bioclastos (Almela y Ríos 1954), a techo se hacen menos arenosas. Tienen una potencia aproximada de 100 m (Millán, 1995). Afloran en las zonas más altas con coloraciones ocres, junto con el Triásico, en algunas ocasiones en las “rallas” junto a las facies Muschelkalk (Fig. 3.2.10.). El ambiente sedimentario se describe como una cuenca en la que se forman barras costeras en sus extremos oriental y occidental con una plataforma carbonatada somera en el centro (Alegret, 1999) (Fig. 3.2.11.).
34 Figura 3.2.10.: Superior: Panorámica desde una de las “rallas” al Norte del Portillo de Longás. Inferior: Panorámica hacia Salinas Viejo (flanco norte del anticlinal). Se señalan los nombres de los materiales. Figura 3.2.11.: Reconstrucción paleogeográfica durante el depósito del Cretácico Superior (Alegret, 1999).
35 Más concretamente, a escala de localidad, el Cretácico Superior de Santo Domingo (y de las Sierras Exteriores) se ha subdividido en tres formaciones (Arqued et al., 1986; Lobato y Meléndez, 1988 y Alegret y Aurell, 1999): - Fm. Salinas de Jaca (Santoniense - Campaniense): Dos miembros, Longás constituido por conglomerados, areniscas y arcillas; y Arguis por calizas con rudistas, foraminíferos, esponjas, corales, algas... - Fm. Sta. Eulalia de la Peña (Campaniense): Calizas bioclásticas con equinodermos, braquiópodos, algas, foraminíferos... - Fm. Nueno (Campaniense Superior-Maastrichtiense): Calizas dolomíticas en la que se diferencian un tramo inferior en el que alternan margas negras y calizas con ostreidos; y otro superior (deposito continental) de calizas y dolomías blanquecinas con restos de algas, bioturbación por raíces, huellas de desecación y escasos restos bioclásticos. Las facies occidentales del Cretácico Superior tienden a ser más someras y transicionales en la Sierra de Sto. Domingo que en el resto de las Sierras Exteriores, por lo que los restos fósiles tienen un mayor valor paleoambiental. Este hecho queda atestiguado por los restos de dinosaurios (Compaired et al., 2010) y escualos (Puértolas et al., 2012) aparecidos en el sector más occidental de la estructura (cerca del cierre periclinal de San Marzal) (Fig. 3.2.12. y 3.2.13.). Figura 3.2.12.: Vertebra caudal de dinosaurio ornitópodo encontrada en el Cretácico superior cercano al cierre periclinal del anticlinal de Santo Domingo, en diferentes vistas. Fotografías de Felix Compaired. Figura 3.2.13.: Dientes del Cretácico Superior de la Sierra de Sto. Domingo. A) Diente de Lamniforme indet., vistas labial, lingual y distal. B) Diente de Scapanorhynchus texanus, vistas labial, lingual y distal. C) Diente de Pycnodontiforme indet., vista apical y lateral. (Imágenes del grupo investigación Aragosaurus-IUCA; Puértolas et al., 2012).
36 Sobre la Fm. Adraen-Bona aparece gradualmente la Fm. Tremp (Mey et al., 1968) de edad Cretácico terminal (Maastrichtiense)-Paleoceno basal (Fig.3.2.7.). Se trata de materiales transicionales y continentales de facies tipo Garum (muy abundantes en el Pirineo Central), areniscas de ocres a rojizas, de unos 50 m de espesor. Estas facies corresponden a un ambiente continental lacustre que pasa a fluvial hacia la parte oriental. Se estableció tras una somerización generalizada de la cuenca descrita para el Cretácico Superior (Alegret, 1999) (Fig. 3.2.11.). Se reconoce en el paisaje por su característico color rojo vivo. Respecto a los restos fósiles comentados, la vertebra de dinosaurio encontrada fortuitamente en 2009 (Compaired et al., 2010) podría pertenecer a tres niveles estratigráficos diferentes: A) El Miembro Longás, donde se desarrollan facies marinas poco profundas. B) El miembro superior de la Formación Nueno y C) el Garumnense, en facies continentales. Si se tratase de rocas Campanienses significaría que es el dinosaurio más moderno del prepirineo oscense. El resto fósil es un cuerpo vertebral bien conservado (Fig. 3.2.12.), según el sus características se puede tratar de un dinosaurio ornitisquio comedor de plantas, bípedo o cuadrúpedo, de unos 10 metros de longitud por el tamaño de la vértebra (10,3 cm). La forma de esta vértebra se parece más a la que presentan los ornitópodos iguanodontios (Fig. 3.2.14.), que son típicos del Cretácico Inferior, pero también están en el Superior (Canudo et al., 2010). Es diferente de los hadrosaurios (“dinosaurios pico de pato”) como Arenysaurus que hasta el momento era el único ornitópodo encontrado en el Pirineo oscense (Pereda-Suberbiola et al., 2009). Figura 3.2.14.: Recreación de un Iguanodón (http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Iguanadon.jpg ). El hallazgo de restos de dinosaurios promovió prospecciones paleontológicas posteriores en las que se recuperaron dientes de tiburón y peces (Puértolas et al., 2012). Exactamente uno de los dientes (Fig. 3.2.13.A) corresponde a un tiburón del Orden de los Lamniformes. Este orden engloba gran parte de tiburones actuales. Los otros dos dientes se recuperaron en niveles estratigráficamente por encima de los anteriores, coincidiendo supuestamente con el de la vertebra de dinosaurio. Otro de los dientes (Fig. 3.2.13.B) pertenece a otra especie distinta de Lamniformes, la característica principal para diferenciar la especie es la ornamentación con estrías, típicas del género Scapanorhynchus (Fig. 3.2.15.) del que ya había alguna referencia en el Cretácico Superior de Soria (Pascual et al., 2007). También se encontró un diente de un pez osteíctio del Orden de los Pycnodontiformes (Fig. 3.2.13.C).
43 Figura 3.2.26.: Labores mineras en Biel en 1968 (fuente Mineralogía Topográfica Ibérica). La deforestación permite observar la disposición de los estratos de la potente serie de la Fm Campodarbe. En sector central de la Sierra los depósitos oligocenos conforman un abanico de capas debido a la discordancia progresiva intra Campodarbe (Fig. 3.2.26.), que hacia el Oeste se hace paraconformidad (Luesia) y hacia el Este discordancia angular progresiva (San Felices y Agüero). El contacto con los materiales miocenos (Fm. Uncastillo) se reconoce en la parte oriental (Agüero) como una discordancia angular y en la occidental (Luesia) como paraconformidad (Arenas, 1990 y Arenas et al., 2001) (Fig.3.2.29). Estas estructuras sedimentarias señalan la estrecha relación existente entre la sedimentación oligocena y las fases de plegamiento del anticlinal de Sto. Domingo. Además estos materiales fosilizan las láminas cabalgantes del cabalgamiento frontal surpirenaico. El tramo superior de Campodarbe fosiliza a la unidad cabalgante más occidental (lámina de San Felices), lo que también señala la sincrónica con el movimiento de dicho cabalgamiento (Arenas, 1990). 3.2.6. Mioceno Figura 3.2.27.: Tramo de la columna estratigráfica de la Sierra de Sto. Domingo: Mioceno Inferior. El Mioceno esta representado por la Fm. Uncastillo, de edad Chatiense-Burdigaliense (Puigdefábregas, 1975) (Fig. 3.2.27.). Esta formación ha sido estudiada con mayor detalle porque pertenece a los depósitos proximales y medio del denominado “Sistema distributario de Luna” (Fig. 3.2.31. y 3.2.32.) (Hirst y Nichols, 1986; Arenas et al., 2001).
44 Los conglomerados masivos predominan en el flanco sur del anticlinal de Sto. Domingo. Configuran un extenso abanico abierto hacia el Sur sobre Campodarbe, mediante una discordancia progresiva (Fig. 3.2.28 y 3.2.29) que hacia el Este pasa a discordancia angular (Fig. 3.2.33.). Más hacia el Sur podemos encontrar areniscas y lutitas como paso lateral de las facies conglomeráticas (Fig. 3.2.30.). La Fm. Uncastillo en la Sierra de Santo Domingo presenta un espesor mínimo de 600 m (Millán, 1995). En esta etapa ya se ha configurado la cadena pirenaica, y se esta produciendo una fuerte erosión hacia las cuencas de antepaís mediante sistemas fluviales que transportan los materiales erosionados (Fig. 3.2.31. y 3.2.32.). Figura 3.2.28.: Panorámica de los conglomerados masivos de la Fm. Uncastillo desde el Puig Moné hacia el Oeste (vertiente sur de la Sierra). La posición de los estratos y la distribución de la vegetación pone de manifiesto el abanico de capas de las Fms. Campodarbe y Uncastillo. Figura 3.2.29.: Lutitas, areniscas y microconglomerados de la Fm. Uncastillo, en Puig Moné. Se puede observar el abanico de capas generados por la discordancia progresiva intra-Uncastillo. Figura 3.2.30.: Arenicas de la Fm. Uncastillo sobre la que se asienta la Iglesia de Luesia. Se pueden apreciar las estructuras en canales y estratificación cruzada.
45 Figura 3.2.31.: Izquierda: Paleogeografía de la placa Ibérica durante el Mioceno Inferior. Basada en la modificación de Martín-Algarra et al. (2004) de Ziegler (1988). En Vera, J. A. (2004). Derecha: Distribución de las facies molásicas del Oligo-mioceno en el sector occidental del margen norte de la Cuenca del Ebro: Sistema distributario de Luna (Nichols, 1989). Como ya se ha mencionado, es el depósito del gran sistema fluvial “Sistema de Luna” (junto con el sistema de Huesca hacia el Este) (Hirst y Nichols, 1986), con área fuente en el Pirineo Axial. Asociado a este sistema fluvial coexisten abanicos aluviales de escaso desarrollo longitudinal cuyos depósitos son los denominados “mallos”, en esta zona se encuentran “Los mallos de Agüero” (Fig. 3.2.32.A). El área apical de este sistema se situaría en el actual río Arba de Luesia, donde están las mayores acumulaciones de conglomerados. Las paleocorrientes se dirigen en general hacia el S o SSW (Nichols, 1984). Figura 3.2.32.: Modelos de facies sedimentaria para la Fm.Uncastillo. A: Asociacionde abanico aluvial marginal. B: Asociación de abanico fluvial (Sistema de Luna) (Arenas, 2001).
46 El conjunto de conglomerados y facies detríticas mas finas equivalentes, se disponen en on lap sobre los terciarios y mesozoicos. Se han diferenciado tres UTS denominadas U1, U2 y U3 (Arenas, 1993, Arenas y Pardo 1994a) que corresponden respectivamente a las facies proximal, media y distal del sistema distributario de Luna (Arenas, 1990; Arenas et al., 2001). Esta formación tiene un carácter sintectónico marcado por diferentes discordancias sedimentarias y por el desarrollo de pliegues (Arenas, 1993; Millán et al., 1995). En el sector más occidental (Luesia) la discordancia es progresiva, generando un abanico de capas (Fig. 2.3.33.). En el sector occidental (Agüero) los contactos U1-U2 y U2-U3 son discordancias angulares (Fig. 2.3.33.). Estas discordancias señalan el control sedimentario del crecimiento del anticlinal de Sto. Domingo hacia el Este y de los dos pulsos en el que se genera. Además los conglomerados fosilizan las láminas imbricadas del Cabalgamiento Frontal Surpirenaico. La parte superior de la Fm. Campodarbe fosiliza a la unidad cabalgante de San Felices, la inferior de la Fm. Uncastillo a las láminas de Punta Común y de Riglos; y la parte media de la Fm. Uncastillo a la de Riglos también (Arenas, 199; Millán et al., 1995). Otra muestra del control de la actividad tectónica es la evolución de las unidades sedimentarias, las secuencias granocrecientes corresponden al progreso del plegamiento de las estructuras y el avance de las unidades cabalgantes. Las granodecrecientes representan una actividad tectónica decelerada, durante la cual se fosilizan las estructuras generadas anteriormente (Arenas, 1990; Arenas et al., 2001). Figura 3.2.33.: Arriba: Cerca de Luesia. Se muestra la discordancia progresiva intraformacional de la Fm.Uncastillo, la paraconformidad del contacto Campodarbe-Uncastillo y pliegue sintectónico. ). Abajo: Bco. de Agüero. Discordancias angulares Campodarbe-U1, U1-U2 y U2-U3: y pliegues sintectónicos (Arenas et al., 2001).
47 3.2.6. Cuaternario Los materiales más modernos tienen escasa representación en la Sierra de Santo Domingo. Se agrupan en tres unidades: Derrubios de ladera; Terrazas bajas y fondo de valle; y Glacis y terrazas altas (Teixell, et al., 1992 (MAGNA)). Los derrubios de ladera están constituidos por lutitas y bloques acumulados en las vertientes de los relieves más destacados. Las terrazas bajas y fondo de valle representan los depósitos de gravas, arenas y lutitas de los principales barrancos que conforman la densa red de drenaje de la vertiente sur de la Sierra (Fig. 3.2.34.), excavada en los materiales de la Fm. Uncastillo. Por último los glacis y terrazas altas (gravas y lutitas) se acumulan en las márgenes de los Ríos Arba de Luesia, Arba de Biel, Onsella y Asabón. Las terrazas con mayor desarrollo se sitúan en el Onsella y en el Asabón. Figura: 3.2.34.: Cartografía geológica y foto aérea de los depósitos cuaternarios de fondo plano de los Ríos Arba de Luesia y Arba de Biel sobre materiales miocenos.
48 3.2.8. Escala de Tiempo Geológico de Gradstein y Ogg (2004)
49 3.3. Estructura y evolución Tal y como se decía en el apartado inicial, en el Pirineo Occidental se han considerado, con mayor o menos consenso, dos fases principales de deformación diacrónicas en relación al movimiento de los cabalgamientos de zócalo (Teixell, 1992; Millán, 1996 y Millán et al., 2000). Una primera fase durante el Eoceno relacionada con el emplazamiento del cabalgamiento de Gavarnie en la Zona Axial, dicha deformación se transferiría a la cuenca de antepaís nucleando láminas de cobertera despegadas en las facies del Triásico y que emergerían hacia el foreland en lo que hoy son las Sierras Exteriores – Sierras Marginales (Teixell, 1992; Millán, 1996; Martínez-Peña y Casas, 2000; Casas y Pardo, 2004). Este sistema es muy diacrónico a lo largo del frente y las evidencias más tempranas se localizan en las unidades frontales de la Unidad Central Surpirenaica (Millán et al., 2000). La segunda etapa de deformación tuvo lugar durante el Oligoceno-Mioceno y estuvo relacionada con el emplazamiento del cabalgamiento de zócalo del Guarga (Teixell, 1996). En las Sierras Exteriores la primera fase es responsable de la generación del primer sistema imbricado de cabalgamientos y, debido a la actividad rotacional de éstos, de los anticlinales N-S (que originariamente eran estructuras oblicuas WNW-ESE. La segunda fase reactiva algunas de las estructuras sobre una cobertera mucho más potente (la Fm. Campodarbe ya está depositada) y en general, produce una gran rampa de cabalgamiento que conformará el flanco Sur del sinclinorio del Guarga. Esta fase también es responsable de replegar no coaxialmente estructuras previas como láminas de San Felices, Punta Común y Riglos o de bascular pliegues N-S, como los anticlinales del Pico del Aguila, Bentué, Rasal, La Peña, Fachar o Peña Ronquillo. Aunque existe un cierto consenso sobre este esquema estructural, la magnitud e importancia (incluso el número) de estas fases puede variar de cronología según los autores considerados. Este marco estructural, que describiremos a continuación con más detalle, convierte a las Sierras Exteriores en un laboratorio natural para estudiar estructuras complejas. 3.3.1. Geometría descriptiva Las Sierras Exteriores representan el afloramiento del cabalgamiento basal en el Pirineo Occidental. La terminación occidental de este cabalgamiento basal, es un anticlinal que pliega estructuras Eocenas durante el Oligoceno-Mioceno. Este es el Anticlinal de Santo Domingo y el relieve que genera son las Sierras de Santo Domingo y Salinas. Consiste en una gran anticlinal de dirección N140E, con una longitud de más de 20 km. Es una estructura de despegue con una geometría aparentemente cilíndrica, con flancos verticales o ligeramente invertidos, muy apretados (Millán et al., 1995). Realmente se define como un pliegue cónico de sección elíptica, lo que genera una fuerte inmersión oeste en su terminación periclinal (65ºW) (Fig. 3.3.1. y 3.3.2.). Se trata de una geometría muy compleja con diferentes estructuras asociadas como cabalgamientos plegados y pliegues oblicuos. Además existen también tres láminas cabalgantes plegadas en ambos flancos del anticlinal, originalmente vergentes al sur, en un sistema imbricado donde la lámina principal en la que se imbrican las demás se sitúa en el núcleo del anticlinal. Se denominan Unidad de San Felices, Unidad de Punta Común y Unidad de Riglos (esta última también fuera del área de estudio). El bloque inferior del sistema de cabalgamientos forma parte del flanco sur del anticlinal, en
50 continuidad con la Cuenca del Ebro y el flanco N gira sobre el sur a partir de la superficie de cabalgamiento de la charnela. Asociados a los cabalgamientos, existen otros pliegues de propagación de falla oblicuos y de menor escala. Se trata de pliegues de despegue con orientación N-S y se denominan Peña Ronquillo, Fachar y La Peña (este último es limítrofe al área de estudio). El nivel de despegue para todas estas estructuras es el Triásico medio y superior (Fig. 3.3.1.). Figura 3.3.1.: Cortes geológicos donde se muestra la geometria del pliegue. En el corte I destaca la inmersión de la charnela que llega a una posición de 5000 m de profundidad. En el II se observa muy bien la geometria cilíndrica con los flancos posición vertical. Y en el III una de las estructuras asocidas: el cabalgamiento plegado de San Felices. Tomado de Millán et al., (1995) y Oliva et al.,(2012a). Figura 3.3.2.: Bloque diagrama sencillo donde se ha idealizado la geometria del pliegue en tres dimensiones. Muestra las diferentes láminas de cabalgamiento replegadas, en morado la serie pre-Campodarbe. Modificado de Millán et al. (1995).
51 3.3.4. Rotaciones de eje vertical (paleomagnetismo) El modelo descrito por Millán (1996) en el que se desarrolla un pliegue cónico en el extremo occidental del Cabalgamiento Frontal Surpirenaico, conlleva necesariamente una rotación de eje vertical en sentido horario de unos 45º grados, para este sector occidental de las Sierras Exteriores. Esta hipótesis ya habia sido puesta de manifiesto para entender la distribución de las paleocorrientes en la cuenca (Puigdefábregas, 1975). Además dicha rotación horaria es necesaria para explicar las diferencias de acortamiento que se observa a lo largo de todo el frente surpirenaico (Nichols, 1984; Anastasio, 1988; McElroy, 1990; Millán, 1996; Pueyo et al., 2004; Oliva y Pueyo, 2007). Por este motivo, a principios de los años 90 se iniciaron en la Universidad de Zaragoza los trabajos paleomagnéticos encaminados a verificar o falsar esta hipótesis. En contraste con la metodología magnetoestartigráfica, los estudios realizados se diseñaron para obtener numerosos valores puntuales de la magnitud de rotación distribuidos a lo largo de todo el frente cabalgante (Pueyo, 2000). Tras una campaña piloto, los materiales seleccionados para realizar las medidas paleomagnéticas fueron las margas de la Fm. Arguis. La magnetización registrada en estas rocas es estable y de carácter primario, lo que permite comparar las direcciones paleomagnéticas obtenidas con el campo de referencia de la placa de Ibérica estable para esa edad: Declinación: 005, Inclinación: 51 (Dinares, 1992). Los datos paleomagnéticos señalan una rotación de hasta 42º (Pueyo, 2000) para el flanco Norte del sector occidental de las Sierras Exteriores. El calculo de la magnitud de la rotación en ente sector se calcula a partir de la dirección de referencia local 357,39 (Pueyo, 1994). Si se considera el conjunto de las Sierras Exteriores, esta rotación, al igual que la propagación de los cabalgamientos, migra hacia el W con el tiempo y es simultánea con el depósito de la Fms. Campodarbe al W y con Arguis al E (fuera de nuestra área de estudio). En el sector occidental, la dirección obtenida en el bloque inferior o flanco sur del anticlinal (autóctono, en continuidad con la Cuenca del Ebro, Pueyo et al., 1996a y 1997b) es 005, 38. La modelización de esta dirección, con la geometría de pliegue cónico, coincide con la dirección de referencia (005, 51) y con la dirección obtenida en los perfiles de Ayerbe, San Felices y Agüero por Hogan (1993) para el Oligoceno (001,31). Lo que significa que la rotación en nula. En algun punto al W del cierre periclinal del anticlinal de Santo Domingo se encuentra el punto de anclaje a partir del cual se produce la rotación de las Sierras Exteriores. Para el bloque superior, o flanco norte (alóctono), la rotación disminuye hacia el Este, coincidiendo con los datos de Hogan (1993). Esto es debido a que el giro va registrándose cada vez más abajo en perfil estratigráfico y su magnitud queda promediada. La magnitud de rotación calculada para diferentes dominios es (Pueyo, 2000) (Fig. 3.3.3.): ‐ San Marzal, cierre periclinal: - 20º a 30º (se considera que hay una rotación progresiva en la que los valores de giro antihorarios coinciden con el flanco sur y los horarios con el norte ‐ Sector occidental de la Sierra de Sto. Domingo, flanco norte: 43 a 47º ‐ Pliegue N-S, Fachar: 12 a 27º ‐ Sector de Riglos (al Este del anticlinal de Sto. Domingo): 20º Se estima una edad giro Chattiense, mas tardía que en el sector central donde se calcula Priaboniense (Pueyo et al., 2002) o en Oriental que es Bartoniense (Mochales et al., 2012; Rodríguez-Pintó et al., 2012b). Esto significa que el eje de rotación migra hacia el Oeste. La rotación es simultánea al desarrollo del pliegue y a la imbricación de las láminas de cabalgamiento
52 en secuencia de bloque inferior. Además, se da un valor de rotación diferencial entre sector occidental y central. Para ello es necesaria una estructura de articulación entre los dos sectores, en este caso seria el anticlinal de Rasal (fuera de nuestro sector). Figura 3.3.3.: Rotaciones de eje vertical calculadas paleomagnéticamente para ambos flancos y cierre periclinal del anticlinal de Santo Domingo. Pueyo, 2000. Además este valor de giro también a sido caracterizado mediante medias de anisotropía de susceptibilidad magnética (ASM), en las que se mide la dirección de la lineación magnética (orientación preferente mineral de los filosilicatos), también para los materiales de la Fm. Arguis (Fig. 3.3.4.). Esta lineación magnética coincide con la lineación mineral por el tipo de mineralogía de las margas estudiadas. La lineación actúa como un marcador pasivo de la deformación, así que se pueden calcular los desplazamiento que han sufrido los materiales pre-tectónicos en su plegamiento y por lo tanto la rotación (Pueyo-Anchuela et al., 2012). En resumen, a partir de los datos paleomagnéticos se deduce una rotación en sentido horario asociada al emplazamiento de las láminas cabalgantes, que a su vez generan los pliegues N-S. Y en una segunda etapa, asociada al plegamiento de estas láminas por el anticlinal de Santo Domingo. Tras la segunda etapa de plegamiento el frente común de todas las láminas se sitúa en el núcleo del anticlinal.
59 3.4. Geomorfología e hidrogeología En general se trata de un terreno montañoso accidentado, con alineaciones morfoestructurales este-oeste, que disminuye en altura de norte a sur (Fig. 3.4.1.). La primera y más alta alineación montañosa es la Sierra de Santo Domingo y Salinas, sector occidental de las Sierras Exteriores y tiene su terminación en el Valle de Onsella al noroeste. La segunda alineación montañosa que podemos encontrar esta constituida por relieves conglomeráticos miocenos de menor altura (como el Puig Moné). El sector más meridional, fuera de los límites establecidos para la guía, ya corresponde a la Depresión del Ebro. También presenta un relieve accidentado con encajamiento de la red fluvial y ausencia de zonas llanas extensas. Al norte la estructura tectónica ejerce un control importante en el relieve y modelado, donde la red fluvial pone de manifiesto esta influencia. Al sur dominan las series sedimentarias horizontales y la red fluvial en más dendrítica. (Teixell et al., 1992 a y b). Figura 3.4.1.: Mapa geomorfológico de la Sierra de Santo Domingo y Salinas. Tomado de las hojas MAGNA 1:50.000, 208 y 209. (Teixell et al., 1992 a y b). La geomorfología es consecuencia de procesos geológicos internos y externos que dan como resultado el relieve de la superficie terrestre. Los rasgos geomorfológicos característicos de la Sierra de Santo Domingo y Salinas son producto de una larga y compleja historia geológica de 200 M.a. Desde el ambiente costero de Triásico superior, pasando por la fase de rift y la apertura del Golfo de Vizcaya, la formación del Pirineo y la subsidencia de la Depresión del Ebro. A finales del Eoceno (35 M.a.), se inicia una intensa erosión fluvial de la cadena montañosa. Los materiales erosionados son acumulados durante el Oligoceno y el Mioceno al pie de las Sierras Exteriores, en la Cuenca del Ebro. El relleno sedimentario de la Depresión del Ebro durante esta época se caracteriza por una secuencia de facies (la serie molásica) que van a condicionar el tipo de
60 formas de relieve actuales (Ibarra, 2007). La ordenación espacial de facies es la típica de una cuenca lacustre, los materiales detríticos mas gruesos, conglomerados y brechas, se sitúan en zonas proximales al área fuente, que en este caso es el piedemonte de las Sierras Exteriores. Según nos alejamos los depósitos pasan a arenas y limos. Fuera de nuestra área de estudio, las facies más distales corresponderían a calizas y yesos de las zonas palustres y lacustres en el sector central de la Depresión. Además, la disposición vertical de estos materiales en el sector más septentrional por el plegamiento alpino más tardío, también va a influir en el tipo de relieve final. A partir del Mioceno terminal y durante el Pliocuaternario, la cuenca se abre hacia el Mediterráneo y los depósitos son erosionados y transportados. La cuenca pasa de endorreica a exorreica estableciéndose un sistema de drenaje que dirige aguas y materiales hacia el mar. La excavación diferencial de la cuenca modela una serie de morfologías escalonadas de rampas, cerros testigo y “mallos” (Fig.3.4.2.). Los “mallos” son muy conocidos y constituyen una característica especial del paisaje de las comarcas de la Hoya de Huesca y de las Cinco Villas. Estos relieves han sido desarrollados gracias a las fuertes variaciones litológicas laterales de los abanicos aluviales Miocenos, el alto grado de cementación y a la existencia de un patrón de diaclasas muy penetrativo (Benito, 1986). Los cerros testigo presentan acumulaciones detríticas encostradas que indican el nivel de excavación (Gracia, 1985; Ibarra, 1985) y se pueden encontrar en las proximidades de la Depresión del Arba de Biel y del Arba de Luesia. Mientras tanto en los relieves estructurales calcáreos, situados mas al norte, se modelan cañones, grandes resaltes, crestones y un importante sistema kárstico subterráneo (Cuchi, 2006). Figura 3.4.2.: Evolución del modelado tipo mallo (Benito Ferrández, 1986). Hacia los 2 M. a., en el Cuaternario, se establece un periodo frío en el que los glaciares dominan la erosión en el Pirineo, mientras que en las Sierras Exteriores la actividad periglaciar genera vertientes regularizadas con canchales (Cuchi, 2006). La red de drenaje se empieza a encajar y es cuando se erosiona la mayor parte del relleno de la Cuenca. Esta erosión sigue siendo diferencial, se desmantelan y evacuan los materiales más blandos dejando como resultado relieves subhorizontales de areniscas de tipo cuesta en el piedemonte denominado Somontano. Entre los relieves se extienden amplios glacis incididos por la densa red de drenaje, que localmente se denominan sasos y sardas. Este modelado presenta fases alternantes de incisión y acumulación, generando los glacis y las terrazas (Peña, et al., 2002). Al norte siguen erosionándose las
61 plataformas estructurales calcáreas, como es el caso de la Sierra de Santo Domingo. Y al sur, fuera de nuestra área, en el Presomontano, se establece una amplia depresión intermedia surcada por gran cantidad de valles (Ibarra, 2007). El último factor que afecta al modelado del paisaje es el antrópico, con la agricultura, ganadería y deforestación que provoca cambios en la dinámica fluvial y de laderas. 3.4.1. Unidades geomorfológicas La zona de estudio se divide en dos sectores: Sector Prepirenaico y Depresión del Ebro. El primer sector se divide en Unidad de las Sierras Exteriores que corresponde a la Sierra de Sto. Domingo y en la Unidad de las Sierras Prepirenicas Oligocenas, que corresponden a la Cuenca de Jaca Meridional. En la Depresión del Ebro se distinguen otras tres unidades: El Somontano Prepirenaico Pliocuaternario (piedemonte meridional de Sto. Domingo); la Depresión Presomontana (terrazas y glacis cuaternarias) y la unidad de las plataformas estructurales y muelas cuaternarias (Ibarra, 2007) (Fig. 3.4.3.). Rodríguez Vidal (1983) también diferencia el Somontano Prepirenaico en Pliocuaternario y Cuaternario. Las unidades que aparecen en la zona de estudio son: 1- Sierras Exteriores : Sierra de Santo Domingo 2- Sierras Prepirenicas Oligocenas: Cuenca de Jaca meridional 3- Somontano Prepirenaico: Piedemonte meridional de la Sierra de Sto. Domingo, Pliocuaternario. Figura 3.4.3.: Mapa de unidades geomorfológicas de la comarca de las Cinco Villas, modificado de Ibarra, 2007.
62 - Sierras Exteriores: Sierra de Santo Domingo La Unidad de las Sierras Exteriores se define como un conjunto de relieves estructurales en materiales mesozoicos y eocenos carbonatados y corresponde a las zonas más elevadas de las Sierras de Santo Domingo y Salinas. Como ya se ha mencionado anteriormente, las series sedimentarias se encuentran verticales por el plegamiento sufrido, y generan el mayor relieve de la zona, con una altura máxima de 1.517 m. Las morfologías que se pueden encontrar son grandes cuestas muy erosionadas donde resaltan los estratos verticales de calizas (Fm. Guara, Fm. Yeste- Arrés y Fcs. Muschelkalk) debido a la erosión diferencial y se denominan localmente rallas o crestones (Fig. 3.3.4.). Se trata de un relieve conforme con la estructura anticlinal, caracterizado por crestas estructurales escarpadas y rectilíneas con gran continuidad lateral, que definen perfectamente los flancos. Mientras que el núcleo, constituido por materiales incompetentes se encuentra bastante erosionado. Este relieve disminuye hacia el oeste por la fuerte inmersión de su cierre periclinal (Teixell et al., 1992 a y b). Entre las crestas y cuestas los barrancos de incisión lineal se encajan a favor de los materiales más blandos, que en este caso son las margas de la Fm. Arguis. Figura 3.3.4.: Estratos verticales calcáreos, crestones o “rallas”. Superior izquierda: Fm. Gura, Cretácico Superior y facies Muschelkalk (materiales con resalte de izquierda a derecha). Superior derecha: facies Muschelkalk. Inferior: Fm. Guara. Además se pueden encontrar otro tipo de morfologías como dolinas. En el paraje de Campo Fenero, sector meridional de la sierra, se localiza un campo de dolinas, en este caso dolinas de disolución formadas en los materiales arcillosos y yesíferos de la facies Keuper (Fig. 3.3.5. y .6.). Figura 3.3.5.: Campo de dolinas de Campo Fenero, tras la valla se pueden observar los hundimientos en la superficie. Hacia el fondo la vegetación ha colonizado algunas de las dolinas.
63 Figura 3.3.6.: Detalle de una de las dolinas de Campo Fenero. - Sierras Prepirenicas Oligocenas: Cuenca de Jaca meridional Esta unidad se distribuye en dos franjas para el área de estudio. Al norte del anticlinal de Santo Domingo, ocupando una parte muy pequeña de la zona que se está analizando. Y otra franja al sur, entre la Sierra y el Somontano mioceno. Ambas presentan una estructura general sinforme. Se trata de resaltes por debajo de los 1000 m constituidos por los depósitos replegados de la serie molásica de la Cuenca de Jaca. Generan morfologías de relieves estructurales en cuesta donde las areniscas destacan en los escarpes, barras y reversos. (Ibarra, 2007). Según estos niveles mas duros pierden verticalidad, encontramos hogbacks, que son también cuestas al pie de resaltes, pero en este caso, a favor de la inclinación de los niveles más resistentes (Ibarra 2007). Mientras que los materiales arcillo-margosos afloran en los taludes y enlazan con las áreas deprimidas. Una característica a destacar es la orientación de la red fluvial; la Val de Onsella, con una orientación E- W, limita la Sierra de Sto. Domingo al NE, mientras que por el flanco meridional de las Sierras, los ríos del Arba de Luesia y Arba de Biel, presentan orientaciones N-S y se encuentran muy encajados hasta llegar a los materiales miocenos. El Asabón, en el sector oriental con dirección W-E también esta bastante encajado. - Somontano Prepirenaico: Piedemonte meridional de la Sierra de Sto. Domingo. El piedemonte meridional de la Sierra de Sto. Domingo pertenece a la unidad geomorfológica del Somontano Prepirenaico y se encuentra elevada sobre la Depresión Presomontana. Es una gran superficie suavemente inclinada hacia el sur que enlaza las Sierras Exteriores con los glacis y terrazas pleistocenos. Los conglomerados de la base de la Fm. Uncastillo alternan con facies más finas de areniscas y lutitas, dando lugar a escarpes estructurales y crestas en capas fuertemente inclinadas. También ocurre así hacia el Sur, en las partes distales de los abanicos conglomeráticos, donde las capas poco inclinadas pueden dar lugar a superficies estructurales más o menos degradadas (Teixell et al., 1992 a y b). Estos conglomerados presentan diferente grado de cementación, principalmente es de tipo calcáreo, menos consistente, pero existen masas aisladas que presentan una gran resistencia y generan los relieves tipo “mallo”. Al SE de la zona de estudio encontramos estas morfologías: los Mallos Agüero y Peña Ruaba-Los Alaníes.
64 Los “mallos” de la Comarca de la Hoya de Huesca están compuestos por los conglomerados del borde meridional del Pirineo y se formaron por la fuerte erosión fluvial causada por el levantamiento del Pirineo durante el Mioceno. La red de drenaje arrastraba materiales detríticos de gran tamaño que con el descenso brusco de la pendiente se acumulaban al pie de las Sierras Exteriores en forma de abanicos aluviales y se litificaban por la precipitación de carbonato cálcico transportado por aguas subterráneas. Con la apertura del Ebro, a finales del Mioceno, la erosión diferencial genera estas morfologías (Fig. 3.3.2. y 3.3.7.), debido a las fuertes variaciones litológicas laterales de los abanicos aluviales Miocenos, el alto grado de cementación y a la existencia de un patrón de diaclasas muy penetrativo (Benito, 1986; Cuchi, 2006). Figura 3.3.7.: Mallos de Agüero. Morfologias modeladas sobre los conglomerados miocenos del borde meridional pirenaico. En general el Somontano muestra un relieve muy suavizado con escasa expresión morfológica de las capas, sólo destacan las divisorias de la red de drenaje. Los ríos que drenan hacia el Sur (Arba de Luesia y de Biel) cortan la alineación montañosa de conglomerados miocenos. Las principales acumulaciones de conglomerados masivos, coinciden con los ápices de los primitivos abanicos aluviales (Nichols, 1984), y dan lugar a elevados macizos con un drenaje radial, como el Puig Moné (Teixell et al., 1992 a y b). Además la red de drenaje de los Arbas ha generado una intensa excavación con barrancos de fondo plano sobre los relieves de cuestas tendidas, de forma que han aislado una serie de morfologías en forma de brazo con dirección N-S (Fig. 3.3.8.). La incisión de los depósitos aluviales-coluviales indica una tendencia actual a la erosión que supera la tasa de producción de sedimento por meteorización, como se puede interpretar por la presencia de grandes vertientes rocosas expuestas de substrato pre-Cuaternario. Debido a las condiciones climáticas semi-áridas y a la deforestación del sector más meridional, los procesos de acarcavamiento y erosión remontante en las vertientes y barrancos son importantes. El sector septentrional de la zona tiene vegetación más abundante, y la tasa de desmantelamiento es más lenta (Teixell et al., 1992 a y b).
65 Figura 3.4.8.: Morfologías en forma de brazo del piedemonte de la Sierra de Santo Domingo y Salinas, entre el Río Arba de Luesia y el Arba de Biel. La linea amarilla marca el contacto aproximado entre los materiales oligocenos y miocenos. 3.4.2. Cuencas hidrográficas En la Sierra de Santo Domingo y Salinas se pueden encontrar cauces pertenecientes a tres cuencas hidrográficas: Arba, Aragón y Gállego. En la parte occidental nacen los ríos más representativos de la Sierra: el Arba de Luesia y el Arba de Biel, ambos se dirigen hacia el sur desde la vertiente sur de la Sierra hasta el Río Arba, afluente del Ebro. El Arba de Biel es afluente del Arba de Luesia en Ejea de los Caballeros. También nace el río Onsella en la vertiente norte, dirigiéndose hacia el oeste, hasta el Aragón, en Sangüesa. Y en el sector oriental nace el Río Asabón en Villalangua y pasa por la vertiente norte hasta el Embalse de La Peña, perteneciente a la Cuenca del Gállego. Son en general ríos poco caudalosos, muy jerarquizados e irregulares por la escasa capacidad de regulación de sus cuencas, típico de ríos prepirenaicos. Reciben la mayor parte de su aportación de los materiales terciarios detríticos por los que circulan. A pesar de esto, los recursos hídricos son abundantes en la Sierra, existen bastantes torrentes y barrancos (de oeste a este: Bco. de Lucientes, de Facillón, Seco, Calistro, del Arto, de Paco Matón, de los Bergales, Fontanizas, Ferrera, Racuba, Artaso, Villano, Robosera y Tolosana), numerosas fuentes (Fuente el Pino, Fuente del Berro, Fuente de Yeso, Fuente Mayor, Fontanizas, del Arba y de la Rata, además de muchas otras sin denominar) y saltos de agua y pozas (Pígalo, Salto del Royo y Pozo Tronco de Biel).
66 3.4.3. Unidades hidrogeológicas El conocimiento de estas unidades es bajo pero Cuchi (1998) describe algunas características generales para el Alto Aragón. En la Sierra de Santo Domingo los acuíferos son de tipo kárstico y en su piedemonte de tipo detrítico-poroso (Fig. 3.4.9.). Los primeros se desarrollados en rocas carbonatadas calizas (Fm. Guara, Cretácico Superior y Muschelkalk). Y los segundos corresponden a las areniscas miocenas por un lado y a los depósitos fluviales y glacis cuaternarios por otro. También existen acuitardos que pueden generar alguna surgencia, como los materiales del Trías y los conglomerados prepirenaicos cementados. La Unidad Acuífera para este sector es la Unidad Río Gállego (dentro del Dominio Hidráulico Occidental) (Teixell et al., 1992 a y b). Figura 3.4.9.: Mapa Hidrogeológico de la Sierra de Santo Domingo y Salinas. Ia: Formaciones carbonatadas de permeabilidad (k) alta. Ib: Fms. carbonatadas de k media. IIa: Fms. detrícas o cuaternarias de k alta. IIb: Fms. detrícas o cuaternarias de k media. IIIa: Fms. metadetríticas de k alta. Fms. detríticas y carbonatadas de k baja. IIIb: Fms. Impermeables o de k muy baja (evaporitas, igneas, metadetríticas). Masas de agua. (www.igme.es ) - Acuíferos Kársticos Los acuíferos kársticos del alto Aragón fueron agrupados por parte del IGME en los Sistemas de Acuíferos 67 (sinclinal de Jaca) y 68 (sinclinal de Tremp). Esta agrupación no es de carácter estructural, se realiza en función a las depresiones intramontañosas. Las formaciones que se definen como acuífero son las paleozoicas y cretácico-eocenas (Cuchi, 1998). Los acuíferos kársticos que encontramos en la Sierra de Sto. Domingo corresponden al sistema del Sinclinal de Jaca (67) y están constituidos por materiales carbonatados desde el Trías hasta el Eoceno. Se relacionan con estructuras de pliegues y cabalgamientos, como es el caso del anticlinal de Santo Domingo. La Unidad Hidrogeológica (U.H) en la que se encuentra la Sierra de Santo es la número
67 18: Santo Domingo-Sierra de Guara. El nivel principal son las calizas de Guara del Eoceno inferior. El acuífero también se relaciona con las dolomías del Muschelkalk y el Cretácico superior (Teixell et al., 1992 a y b). El modelo de los acuíferos es el clásico de zonas de alimentación en cotas altas, sistemas de cavidades y fuentes en el sistema fluvial. Las características de las zonas de recarga, pobres en drenaje superficial, favorecen la rápida infiltración, aunque la superficie y limites se desconocen (Cuchi, 1998). El sistema de recarga-descarga depende de la extensión superficial de los afloramientos calcáreos, grado de karstificación, geometría, verticalidad de las estructuras y cota topográfica. Para la unidad 18 se calcula un volumen de recarga del orden de 7 hm3/año para una superficie total de 60 km2; las salidas reguladas son de 2 hm3/año y la aportación subterránea de 5 hm3/año (Teixell et al., 1992 a y b). En el karst el flujo de agua subterráneo produce la disolución de la roca que alberga, en ocasiones genera cavidades útiles para la espeleología, como las cuevas que podemos encontrar a lo largo de la Sierra e Santo Domingo, sobre todo el sector NE. También existen numerosas surgencias donde nacen los ríos Arba de Luesia y Araba de Biel, entre otras (Fuente el Pino, Fuente del Berro, Fuente de Yeso, Fuente Mayor, Fontanizas, Fuente de la Rata etc…). El paisaje kárstico en esta zona, no genera grandes cañones en los cursos fluviales pero si saltos de agua y pozas (Pígalo, Salto del Royo y Pozo Tronco de Biel). Las principales descargas se producen a través de manantiales tales como el de Fuenmayor donde nace el río Onsella, y El Fayar, con caudales entre 5 y 20 l/s (Teixell et al., 1992 a y b). Las facies químicas observadas: bicarbonatada cálcica y bicarbonatada-clorurada cálcicosódica, asociadas a los acuíferos del Cretácico, Eoceno y Triásico respectivamente. Una tercera facies es la resultante de la mezcla de estos dos tipos anteriores, que muestra características intermedias o con mayor contenido en sulfatos. En conjunto, la mineralización dominante es ligera y la dureza media (Teixell et al., 1992 a y b). - Acuíferos detríticos En este caso el agua circula entre partículas singulares que pueden estar parcialmente cementadas, en lugar de conductos por donde circula un significativo flujo, como en los kársticos. Los materiales que albergan estos acuíferos se dividen en consolidados (depósitos fluviales y glacis somontanos) y no consolidados (areniscas miocenas) (Cuchi, 1998). A su vez se dividen en dos sistemas: El Sistema Hidrogeológico del Terciario Continental y el Sistema Hidrogeológico Pliocuaternario (Teixell et al., 1992 a y b). • Sistema Hidrogeológico del Terciario Continental Esta constituido por areniscas miocenas, Cuchi (1998), habla de los materiales miocenos correspondientes al abanico aluvial con ápice en Alquezar. En el caso de nuestra zona correspondería al abanico del sistema de Luna con ápice en el sector occidental de la Sierra de Santo Domingo (Nichols, 1989).
68 Es un potente acuífero multicapa de arenas y lutitas de baja-muy baja permeabilidad. La disposición vertical de los niveles el los sectores mas cercanos a la Sierra genera acuíferos colgados que drenan por encima de la red hidrográfica, y confinados cuyo drenaje se produce a través de formaciones cuaternarias asociadas o directamente a los ríos. Además, como existe un unidad independiente de mayor relevancia llamada la unidad de Conglomerados de Biel. El régimen de las descargas varía con la estacionalidad entre 0,5 y 20 l/s siendo en su mayor parte reguladas para abastecimiento urbano de los núcleos de población. (Teixell et al., 1992 a y b). La química de las aguas sigue siendo de tipo bicarbonada cálcica y mineralización débilmedia, ya que estas acumulaciones detríticas tienen su área fuente en la macizos calcáreos pirenaicos (Cuchi, 1998). • Sistema Hidrogeológico Pliocuaternario Los depósitos fluviales están ligados a los valles del Arba de Luesia y Arba de Biel. En las depresiones intramontañosas pueden encontrarse junto con rellenos mixtos de tipo fluvioglaciar y torrencial. Están constituidos de gravas bien clasificadas, con buena porosidad y alta conductividad hidráulica. Cuchi (1998) describe una geometría sencilla, con límites laterales y base, bien definidos mediante sondeos eléctricos. Son acuíferos de tipo libre, alimentados por la lluvia y por las perdidas de cauces naturales, sobre todo en las avenidas. En periodos secos son los acuíferos los que alimentan los cauces. Las surgencias drenan un caudal próximo al litro por segundo con los que se refuerza el abastecimiento de varios núcleos de población (Uncastillo, Luesia y Biel) (Teixell et al., 1992 a y b). Las aguas son de tipo bicarbonatado cálcico y mineralización ligera, y pueden verse contaminadas por el uso agropecuario y urbano. Los acuíferos de los glacis del somontano están formados por gravas aluviales mal clasificadas y con abundante matriz terrígena, y en algunos casos están cementadas por carbonato cálcico. Son acuíferos de tipo libre y de pocas decenas de metros de espesor y superficie, aunque localmente existen depósitos limosos que los confinan. Se recargan de las precipitaciones directamente, de las perdidas del drenaje superficial y de las redes de riego. Estas últimas aumentan los niveles piezométricos que junto con la elevada transmisividad también provoca la contaminación de las aguas. Sus aguas tienen las mismas características que los acuíferos de tipo fluvial (Cuchi, 1998). - Acuitardos Las arcillas del Keuper y del Garum, las margas grises de la Fm. Arguis y las arcillas del Mioceno, pueden considerarse como acuitardos (Cuchi, 1998). En algunos casos pueden almacenar y conducir agua a pesar de su baja permeabilidad. Las evaporitas, arcillas y calizas del Trías pueden existir manantiales salados (Salinas de Jaca, Fuente del Yeso) de facies sulfato-clorurado sódica, con mineralización media a elevada. Los conglomerados prepirenaicos sólo actúan como conductos finales de los sistemas kársticos, ya que en general son impermeables por su cementación.
75 Figura 4.7.: Recorrido del itinerario La Colliguaza sobre base topográfica MTN25 (http://centrodedescargas.cnig.es).
76 4.2.4. La Ermita Este itinerario se centra en la ermita de Santo Domingo situada en la cima del mismo nombre (Fig.4.10.). A través de él pasaremos por los puntos de interés geológico 06. Portillo de Longás y 07. Cueva de cristal y veremos la panorámica del punto 08. Los Tablaos. Con el trayecto complementario 1 el 09. Salto del Royo, y con el complementario 2 los puntos 10. Fuente del Berro y 11. Fuente del Yeso. Además se atraviesan las “rallas” de las calizas del Guara y de las dolomías del Muschelkalk de la vertiente norte de la Sierra. Se accede por la pista paralela al Río Arba de Luesia que, tras rodear la Sierra por el Oeste, la atraviesa por el centro hasta la vertiente Norte donde se sitúa la Ralla Alta (la que se puede observar desde el Puig Moné). Comienza en el Portillo de Longás (Fig. 4.8.) (0669867, 4701452) denominado así porque que permite el paso entre las dos vertientes a través de una brecha en la pared calcárea de la Fm. Guara, la Ralla Alta. Curiosamente esta brecha en una falla tectónica que rompe y desplaza este nivel de calizas, y la erosión diferencial ha creado un gran contraste entre estos materiales y los adyacentes más blandos dejando un impresionante resalte vertical. ¿Por qué esta vertical? Toda la Sierra de Santo Domingo y Salinas esta constituida por un gran anticlinal decakilo, métrico, y esta ralla se sitúa en su flanco norte. Se trata de un anticlinal muy apretado por los que sus flancos están completamente verticales y en algunos sectores incluso invertidos. Figura 4. 8.: El Portillo de Longás. Pero antes de comenzar el recorrido, si se desea, se puede acceder a la Cueva de Cristal por un sendero que va pegado a la pared calcárea por su cara Norte. Se trata de una amplia grieta entre los estratos verticales con grandes cristales de calcita. Tras este inciso comienza el itinerario por la pista principal, a los 100 m encontraremos un sendero que sube por la ladera de la derecha entre el bosque. Seguimos esta senda durante 1 Km aproximadamente con la “ralla” de calizas de Guara a nuestra derecha, y volvemos a toparnos con la pista principal, a lo lejos ya se puede ver la ermita de Santo Domingo. Antes de tomar el desvío hacia la ermita, hay una vistosa panorámica de Los Tablaos (punto de interés 08), una espectacular pared constituida por el arrecife del techo de la Fm. Arguis.
77 También desde este punto parte el itinerario “La ermita complementario 1” que nos acerca al punto de interés 09. Salto del Royo, donde nace el Arba de Luesia y seguidamente atraviesa los resaltes calcáreos de la “ralla” que llevamos siguiendo todo el itinerario. Es un trayecto muy sencillo de unos 200 m bajando por la ladera. Se puede volver por el mimo sitio, o retomar el itinerario principal en un punto mas adelantado, que se salta el paso de la ermita. Volviendo donde lo hemos dejado, en la pista principal de la ermita a escasos 200 m de esta, continuamos, por las rojizas facies Garum, y además de ver esta tradicional construcción de cerca, también podemos ver la panorámica hacia Fachar al Este y acercarnos a los escarpes calcáreos verticales (ahora estamos en el flanco norte del anticlinal) de las Facies Muschelcalk desde donde podemos observar el abanico de capas en materiales oligocenos del Puy Moné. La ermita está situada justo en el núcleo del anticlinal, sobre las arcillas y yesos del M2 del Trías (Fig 4.9.). Seguimos hacia el Este 300 m, paralelo a la “ralla de Musch”, y hasta encontrar una senda que cambia completamente de dirección hacia el Norte, y baja a través de una densa vegetación durante 1 Km (250 m de desnivel) hasta el collado de San Esteban. Una vez en el collado hay que buscar, entre las numerosas sendas la que se dirige hacia el Oeste en dirección a la pared de roca que acabamos de cruzar, pero sin llegar a esta durante un buen trecho, 1,5 km aproximadamente. Esta senda circula a través de un hayedo y pisando las calizas de Guara con la pared de estas mismas a la izquierda. Siguiendo esta senda se atraviesa otra vez la “ralla” de Muschelkalk de flanco norte y al poco la de flanco sur. Tras este último resalte llegaremos al Portillo de Longás de nuevo (“ralla” de Fm. Guara de flanco sur). Figura 4. 9.: Fotografía N-S de la Ermita de santo domingo entre dos “rallas” calcáreas constituidas por las Facies Muschelkalk. Se puede adivinar la geometría del pliegue. A este itinerario se le añadido otra variante más: La ermita complementario 2. Con este recorrido se pasa por dos fuentes: la fuente del Berro o de los Berros (punto de interés 10) y fuente de Yeso (punto de interés 11). La senda que nos lleva a las fuentes parte también del Portillo de Longás, pero este vez en dirección noroeste y bajando hacia la vaguada que va entre ambas crestas de Muschelkalk. A unos 100 cambia de dirección hacia el Norte, siguiendo el arroyo y por fin llega a la Fuente del Berro. Esta fuente nace en materiales calcáreos de las facies Muschelkalk, con una surgencia clara y limpia. Si seguimos andando hacia el N (600 m), nos encontramos con la Fuente del Yeso, en Facies Keuper, la surgencia en este caso es turbia y lechosa. La cercanía de ambas fuentes y la diferencia de sus características hacen especial la situación de estas dos fuentes.
78 Para volver al Portillo de Longás se puede realizar el mismo trayecto a la inversa o seguir en dirección Norte, siguiendo el mismo arroyo en el que ambas fuentes vierten sus aguas, hasta el Collado de Paco Frontón. En su ladera Sur se encuentra un cortafuegos por el que se puede andar hasta el Collado San Esteban (2 km). En este punto se retoma el itinerario principal. Figura 4.10.: Recorrido del itinerario La Ermita sobre base topográfica MTN25 (http://centrodedescargas.cnig.es).
79 4.2.5. Fachar Pasaremos por el punto de interés geológico 12. Foz de Salinas y rodearemos el anticlinal de Fachar (punto 13). Este itinerario, junto con el de San Felices, son los de mayor recorrido entre los seis propuestos (Fig.4.2.12.). El itinerario comienza en el centro del Municipio de Villalangua, salimos del Pueblo hacia el Sur y atravesamos el Río Asabón (0680802, 4698621) (Fig. 4. 11.). Continuamos por la senda hacia el Sur, que coincide con la PR-HU 97, durante 1 Km (es un tramo de), hasta la Foz de Salinas (punto de interés 12). La Foz de Salinas es un enorme salto de agua del Bco. Salau, tras su nacimiento en la Fuente de la Rata, en Facies Keuper (antaño localización de Salinas “viejo”). Atraviesa las rallas de las calizas de Guara (en el flanco norte del anticlinal de Santo Domingo, y genera un paso hacia el interior de la Sierra. Figura 4. 11.: Comienzo del itinerario de Fachar. Proseguimos por la misma y nos encontramos con Salinas Viejo, un pequeño pueblo abandonado por un deslizamiento durante los años 60 y al poco atravesamos otra vez una “ralla” de calizas de Guara, esta vez en el flanco norte del anticlinal. En este punto tambien pordemos tomar el intinerario Fachar complementario 1 y seguir la cresta, en lugar de cruzarla. Si seguimos por el itinerario principal llegamos a los Corrales de la Rabosera, donde hay un refugio forestal y se termina la PR-HU 97. Aquí tomamos la pista que va hacia el oeste siguiendo la ralla calcárea por abajo hasta el Corral de Farrigüelo, otro refugio muy bien acondicionado. Podemos ir por el itinerario Fachar complementario 2 para alcanzar un mirador que hay sobre la “ralla” desde donde se puede observar el resalte que genera el anticlinal de Fachar, otro pliegue asociado al anticlinal de Santo Domingo, o seguir por el principal hasta el Portillo del Fayar. Abandonamos la pista y escogemos la senda que baja hacia el Noreste por el hayedo durante 2 km aproximadamente, atravesando transversalmente todo el anticlinal de Santo Domingo hasta el nivel de calizas de Guara del flanco norte. A mitad de este tramo, en las calizas mencionadas nos encontramos con el Bco. del Feixal, por el que seguiremos, pisando las margas de Arguis, hasta la Pardina Ferrera, un caserón de campo todavía habitado.
80 Desde la Pardina Ferrera tomamos la pista que va hacia el Este y a unos 500 m cruzamos el Bco. de Ferrera. Esta pista surca un enorme pinar de pino negro y rodea por el Norte el anticlinal de Fachar. En menos de 2 km llegamos a un desvío y tomamos la pista de nuestra izquierda que enseguida cambia de dirección hacia el Norte. Por esta pista se alcanza la Caseta Tarrancal y se cruza el Río Asabon. Cruzamos brevemente por las areniscas laminadas de la Fm. Yeste-Arres, de poco espesor, y el resto del camino pisamos la potente serie de la Fm. Campodarbe hasta Villalangua otra vez (1,5 Km desde la Caseta Tarrancal). Figura 4.12.: Recorrido del itinerario Fachar sobre base topográfica MTN25 (http://centrodedescargas.cnig.es).
81 4.2.6. San Felices Este es el último itinerario de los seis propuesto (Fig.4.14.). Pasaremos por los Mallos de Agüero (punto 14), por el punto de interés 15 San Bartolomé y tendremos varias vistas panorámicas del cabalgamiento plegado de San Felices (punto 16). Partimos de la entrada norte al municipio de Agüero, desde la carretera HU-534 (0681468, 4691639). En lugar de entrar al pueblo (Fig. 4.13.), seguimos por el camino que va hacia el Norte, dirección a los Mallos de Agüero, como podemos observar desde este mismo punto. Una vez delante de los “mallos”, se aconseja seguir dejar el camino y seguir la senda a la derecha, que va al pie de los mismos, y así observarlos más de cerca. Pasamos por la cara oeste de los “mallos” y nos fijamos en que están compuestos por conglomerados masivos (Fm. Uncastillo), se trata de depósitos proximales de los abanicos aluviales del sistema distributario de Luna, verdadero desagüe del Pirineo Occidental. Figura 4. 13.: Comienzo del itinerario de San Felices. En la vista panorámica que tenemos hacia el Oeste, en San Bartolomé, se puede observar varios contactos discordantes, el más vistoso entre las areniscas de la Fm. Campodarbe y los conglomerados de la Fm. Uncastillo. Dentro de los conglomerados de Uncastillo también existen otras dos discordancias y pequeños pliegues. Seguimos hacia el Norte, atravesando el último resalte de conglomerados por el camino paralelo al Bco. de Rabosera. Al poco de cruzar el resalte podemos tomar el itinerario San Felices complementario cruzando el barranco para coger la senda que va hacia el Oeste, y enseguida se convierte en una pista. Este itinerario da opción de acortar el itinerario principal, ya que es de los de mayor recorrido propuestos, evitando llegar a subir por encima de los relieves de San Felices. Esta ruta complementaria rodea por el Norte San Bartolómé atravesando un denso bosque en su tramo final, y se rengancha con la principal a unos 500 m al Sur del municipio de San Felices en la pista (GR 1) paralela al Bco. del mismo nombre. Además se puede acceder a la ermita de San Esteban, desde donde se tienen unas buenas vistas de los “mallos” y de más relieves conglomeráticos.
82 Volviendo al itinerario principal, seguimos desde el último resalte de conglomerados hacia el Norte por el camino que llevamos desde los Mallos de Agüero. Cruzamos dos veces el barranco de la Rabosera y llegamos a un desvío (a 1 km desde el resalte) en el que tomamos el camino de la izquierda que nos lleva hasta la ermita de San Esteban. Una vez visitada la ermita volvemos sobre nuestros pasos y seguimos la pista que va hacia el Norte durante 1,5 km. Ahora nos topamos con el Bco. de Villano, al que le sigue una senda que baja hasta el municipio de San Felices (2 km aproximadamente). En este punto nos situamos por encima de los relieves del cabalgamiento plegado de San Felices (punto 16), obteniendo una vista panorámica de estos. Según bajamos por la senda del Bco. de San Felices también podemos ir observando esta estructura. Allí tomamos la pista que va hacia el Sur (que coincide con el GR 1), paralela al Bco. de San Felices y que nos lleva hasta Agüero. Figura 4.14.: Recorrido del itinerario San Felices sobre base topográfica MTN25 (http://centrodedescargas.cnig.es).
83 5. MEDIDAS DE GESTIÓN Y CONSERVACIÓN 5.1. Justificación Las Sierras de Santo Domingo y Salinas se encuentran a caballo entre las provincias de Huesca y Zaragoza (Comarcas de Cinco Villas y La Hoya de Huesca), en el sector más occidental del Pirineo Meridional aragonés. Presenta una gran amplitud espacial y heterogeneidad litológico-estructural y vegetal y desde el punto de vista biogeográfico el espacio adquiere una gran importancia por su ubicación entre los ambientes mediterráneos de la Depresión del Ebro y los de carácter eurosiberiano de las Sierras Exteriores Pirenaicas. Ofrece una amplia variedad de hábitats (Fig. 5. 1. .) controlados por los contrastes altitudinales y topográficos Norte-Sur que condicionan la distribución de la cubierta vegetal. En el sector más meridional de las Sierras encontramos formaciones vegetales de carácter mediterráneo como carrascales (Quercus ilex) y quejigales degradados (Quercus faginenea), formaciones arbustivas presididas por coscoja -Quercus coccifera- y matorrales de aliaga -Genista scorpius-) y vastas extensiones de repoblaciones forestales de Pinus nigra y puntualmente Pinus sylvestris. En las zonas más elevadas y degradadas, con abundantes afloramientos rocosos, son dominantes las formaciones de erizón -Erinaecea anthyllis- y boj -Buxus sempervirenscon Genista scorpius. En los ambientes de umbría, mejor conservados y con mejores suelos, encontramos pinares de Pinus sylvestris con boj, quejigales del grupo cerrioides y puntualmente en las mejores exposiciones encontramos hayedos (Fagus sylvatica) relictos en progresión con boj, de gran valor biogeográfico junto a las formaciones rupícolas ligadas a farallones calcáreos. Por otra parte, este sector presenta una gran riqueza faunística, resaltando la abundante avifauna rupícola con presencia de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Por todo ello las Sierras de Santo Domingo y Salinas se encuentra catalogadas como un espacio natural de primer orden, mediante su declaración como Lugar de Importancia Comunitaria “Sierra de Santo Domingo y Caballera” (LIC ES2410064), y los de las riveras de los ríos Arba de Luesia (ES2430065), Arba de Biel (ES2430066) y Onsella (ES2430063) (Fig.5.2.), además de Zona de Especial Protección para las Aves y quedar incluida dentro del área de gestión del “Plan de Recuperación del Quebrantahuesos en Aragón”.
84 Figura 5.1.: Hábitats en el la Sierra de Santo Domingo. Figura 5. 2.: Superficie ocupada por LIC y ZEPA en la Sierra de Santo Domingo y Salinas.
91 Figura 5.4.: Limites del sector del territorio que se va a proteger y valorar sobre ortofotografía. Figura 5.5.: Limites del sector del territorio que se va a proteger y valorar sobre el mapa geológico (ver leyenda en ANEXO III).
92 5.4.2. Usos y aprovechamiento: Difundir el valor divulgativo, científico y turístico. Además de valorar las características geológicas de las Sierras, otra función principal de la realización del inventario de puntos de interés geológico es promover actividades de interés divulgativo, didáctico y recreativo vinculadas a este enclave. Para ello se ha asegurado su acceso mediante la elaboración de una serie de itinerarios que unen los puntos de interés (seis en total, ver apartado 4) donde, además de acceder a los puntos de interés, en su recorrido se pueden observar in situ y a través de panorámicas los aspectos más relevantes explicados en la síntesis geológica. Los itinerarios van acompañados de un texto explicativo, y se muestran en una cartografía general y de detalle con base topográfica, ortofotográfica y geológica (ver apartado 4 y ANEXOS I, II y III). Para completar la labor divulgativa se ha proyectado la realización de una guía geológica divulgativa basada en los puntos de interés inventariados, los itinerarios y la síntesis geológica realizados en este trabajo. Con la guía se pretende acercar a todo tipo de personas el conocimiento sobre esta parte del Pirineo, manteniendo el rigor científico, y utilizando un enfoque práctico que facilite el acercamiento a los aspectos geológicos observables en el campo. La guía se editaría tanto en formato impreso como digital. Para conseguir este objetivo se planea buscar financiación en instituciones públicas (municipios y comarca del entorno), centros de investigación o entidades bancarias. Además, sería necesaria la elaboración de una serie de paneles explicativos de los afloramientos, y señalizaciones y un mejor acondicionamiento de los itinerarios para facilitar la visita y reconocimiento de los elementos geológicos. La panorámica de San Marzal desde Puy Polida, el Puig Mone y El Pígalo, son tres lugares clave para situar estos paneles. En el caso concreto de Puy Polida el Servicio de Planificación y Gestión Forestal (Dpto. Medio Ambiente. Gobierno de Aragón) planea la construcción de una pista que sube hacia el collado, para la explotación maderera, y se planea preparar una senda desde ésta hasta el lugar del panel propuesto, de manera que se proporcionaría un fácil acceso. No hay que olvidarse de una planificación para el mantenimiento de los itinerarios, señalización y paneles explicativos. Otro elemento a tener muy en cuenta para la divulgación es la realización de excursiones guiadas. También se ha planeado celebrar el próximo “Geolodía" de la Provincia de Zaragoza (organizado a nivel nacional por la Sociedad Geológica de España) en la Sierra de Santo Domingo, para comenzar a dar a conocer este enclave y su historia geológica. En un futuro se plantea ofertar excursiones guiadas para grupos escolares, entre otros (jubilados, aficionados a la geología o cualquier grupo interesado en la naturaleza). Respecto al tema científico, hay que establecer mecanismos eficaces y simples que favorezcan el desarrollo de investigaciones científicas (por ejemplo, creando un registro de grupos de trabajo) que evite errores como las sanciones a investigadores en el cumplimiento de su labor o las excesivas esperas para conseguir permisos para realizar investigaciones.
93 5.4.3. Potenciales amenazas y pautas de protección: Preservar la integridad física y estética de los puntos de interés geológico y de los valores naturales de su entorno. La pauta principal de protección es promover la participación ciudadana de los municipios del entorno mediante la educación y la sensibilidad de la población para la protección de dicho patrimonio. Además, de las pautas comunes basadas en normativas específicas de gestión para la protección del patrimonio geológico, donde se incluyan entre las infracciones muy graves las referidas a la destrucción o expolio de los puntos de interés geológico incluidos en el inventario y su respectiva sancion. - Potenciales amenazas a la integridad física de los puntos de interés geológico. Entre ellas se contarían posibles proyectos de canteras, para cantería de caliza o áridos, tanto en los afloramientos rocosos como en los cauces de la red de drenaje. La construcción de nuevas infraestructuras de comunicación, como la ampliación o creación de nuevas pistas tanto para el transito público como para la extracción de madera, practica habitual en la Sierra de Santo Domingo. En esta última actividad también hay que tener en cuenta que el transito de maquinaria pesada puede afectar a los elementos geológicos. Como norma general, debería evitarse acometer obras nuevas de este tipo que degraden el valor natural y paisajístico de los enclaves propuestos, y ejecutar bajo una estrecha vigilancia y cuidado la ampliación de cualquiera de las existentes. - Potenciales amenazas a la integridad estética de los elementos geológicos y al paisaje de su entorno. Determinadas obras o actuaciones, realizadas en el propio territorio de los puntos de interés geológico o en su entorno, podrían tener un impacto visual en el paisaje que degradaría la calidad estética del mismo y sus valores intrínsecos. Los propios proyectos de construcción o ampliación de infraestructuras señalados anteriormente, aunque no afecten directamente a los enclaves seleccionados, constituirían un impacto negativo. También causarían un impacto negativo, nuevas instalaciones energéticas como parques eólicos, parques solares o tendidos eléctricos de alta tensión. - Perímetro de protección visual. Para prevenir los impactos señalados, es necesario que los puntos de interés propuestos cuenten con un perímetro de protección visual en el que se prohíba este tipo de actuaciones. Dicho perímetro debe definirse atendiendo a la cuenca visual que rodea cada uno de los puntos de interés (además de las panorámicas señaladas en los itinerarios) por separado. - Potenciales amenazas al medio biótico, los ecosistemas y los valores naturales del entorno. Los incendios forestales; los vertidos agrícolas (fundamentalmente de los cultivos de secano en el sector mas meridional y en las cercanías de los cauces del Onsella y del Asabón) y la acumulación de basuras en los puntos más transitados por el público, son amenazas importantes en el medio natural de la zona. Las medidas preventivas anti-incendios, la eliminación o depuración completa de todo tipo vertidos, la correcta gestión de residuos sólidos, la educación y
94 sensibilización ciudadana en estos aspectos, y la indicación de normas de conducta a los visitantes; son medidas necesarias para contrarrestar la degradación ambiental. - Compatibilidad de las actividades de divulgación, investigación y turísticas con la protección de los puntos de interés geológico. Los fines principales de la elaboración del inventario de puntos de interés geológico (asociados a una guía divulgativa y a unos itinerarios) son la conservación y la divulgación. En ocasiones estos dos términos pueden estar enfrentados, por lo que hay que gestionar de una manera adecuada el equilibrio entre ambos. Los elementos del patrimonio geológico no suelen ser tan frágiles como los del patrimonio florístico y faunístico, pero son menos “renovables” y algunos son irremplazables. Sin tener en cuenta los elementos geológicos, el tránsito de personas por los itinerarios puede deteriorar el suelo, la vegetación, el medio acuático o los acuíferos subterráneos. Por lo que deben dictarse normas de conducta para todos los tipos de visitantes, sobre todo en el caso de grupos numerosos de turistas. Las actividades didácticas o de investigación podrían causar el deterioro estético de los afloramientos y la pérdida de información científica, si se acumula basura en ellos, o si se destruyen los elementos de acceso, señalización e información. Debe establecerse la prohibición expresa de todas estas acciones. En el caso de espacios que tienen interés científico, hay que velar por que las propias actividades investigadoras se lleven a cabo de forma compatible con el patrimonio natural. La investigación debe ser facilitada por los responsables de la gestión de los puntos de interés, puesto que sus resultados reforzaran el valor del espacio natural, sin olvidar que debe realizarse bajo ciertas pautas de actuación. La toma de muestras de rocas constituye una acción que sí puede implicar pérdida o deterioro del patrimonio. En el ámbito de la Sierra de Santo Domingo no es necesaria su prohibición, pero si establecer un control de esta actividad con un sistema de permisos. Los responsables de los puntos de interés, y del espacio natural en general, deben procurar mantener contactos y vínculos de colaboración con los investigadores y profesores que trabajen en las Sierras para conocer sus líneas de trabajo, los resultados y sus necesidades prácticas, con el fin de un beneficio recíproco. Siempre que se respeten estas normas, las actividades de cualquier visitante sean cuales sean sus objetivos, no debería tener ningún tipo de restricción. - Definir un sistema de indicadores que permita realizar un seguimiento del estado de conservación de los puntos de interés geológico y su evolución en el tiempo. Con el fin de contribuir al seguimiento y mantenimiento del estado de los puntos de interés geológico, en concreto, y del espacio natural en general, se proponen los siguientes indicadores para evaluar la sostenibilidad del patrimonio geológico y la geodiversidad de las Sierras de Santo Domingo y Salinas.
95 Indicadores de Presión: - Presión demográfica: Número de visitantes mensuales y anuales. - Evolución de la afluencia y las épocas del año en que esta es mayor - Degradación de las zonas mas visitadas - Presión urbanística en la superficie considerada: Medida del crecimiento de las poblaciones que rodean la Sierra. - Presión por actividades antrópicas impactantes en la superficie considerada. - Número de vehículos mensuales y anuales que circulan por las vías adyacentes a la Sierra. - Cuantificar la variación anual de las explotaciones ganaderas (ganado ovino y bovino) - Cuantificar la variación anual de las explotaciones agrícolas (cultivos de secano) - Cuantificar la variación anual de la extracción de madera - Número de actuaciones de creación o ampliación de infraestructuras (sobre todo las referidas a las pistas y senderos) - Riesgo de incendios - Número anual de incendios Indicadores del Estado: - Número de puntos de interés geológico - Valoración de la calidad estética estableciendo un sistema de puntuación. - Valoración de la calidad didáctica estableciendo un sistema de puntuación. - Valoración de la calidad científica estableciendo un sistema de puntuación. - Número de puntos de interés geológico vulnerables o frágiles y nivel de la amenaza. - Condiciones de los equipamientos (señalización y paneles explicativos) - Condiciones de los itinerarios: facilidad de acceso Indicadores de Respuesta: - Indicadores que evalúen el estado de los puntos de interés, respecto al área delimitada para su protección. - Cuantificar el deterioro de los afloramientos - Cuantificar el deterioro de los itinerarios - Cuantificar el deterioro del paisaje - Cuantificar el deterioro del medio biótico - Indicadores que evalúen los medios disponibles para la conservación del espacio natural - Variación de presupuestos - Estado de la institución responsable de la gestión del espacio natural - Número de equipamientos (señalización y paneles explicativos) - Número de itinerarios acondicionados - Control de denuncias y sanciones por expolio y actuaciones o prácticas inadecuadas. - Número de denuncias - Número de sanciones
96 - Grado de concienciación de los habitantes. - Número de reuniones informativas programadas por la administración local - Número anual de excursiones programadas por grupos de los municipios del entorno (asociaciones culturales, asociaciones de mujeres, ayuntamientos, escuelas…) - Grado de éxito divulgativo - Número de visitas anuales por parte de centros de carácter didáctico - Número total de excursiones guiadas anuales - Aceptación y distribución de la guía geológica divulgativa El siguiente paso es estimar los valores umbral y los valores objetivo, de presión, estado y respuesta de cada indicador (Tolón y Lastra, 2008). El valor umbral es aquel que se considera límite desde el punto de vista de la sostenibilidad. Por tanto, en principio, existirá un valor límite negativo/crítico, y otro valor óptimo/deseable. Los valores objetivo se determinan para fechas o periodos determinados, deben ser valores realistas, posibles de alcanzar, y que signifiquen progresos razonables hacia el valor umbral deseable de sostenibilidad. Se estiman, por tanto, a partir de este último. Esta tarea se lleva a cabo mediante la comparación con otros modelos de gestión. Tras la aplicación y desarrollo del sistema de indicadores se debe llevar a cabo la evaluación de su función y resultados, de manera que sirva para desechar aquellos que no sean útiles y generar nuevos indicadores.
97 6. CONCLUSIONES El objetivo principal de este Trabajo Fin de Master es plantear la integración de los valores geológicos de las Sierras de Santo Domingo y Salinas dentro de su futuro Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), como variable que fomente el desarrollo rural a través del aprovechamiento de los recursos naturales como incentivo turístico. Y se cumple a través de: - La realización de una síntesis geológica que: - Pone en valor la importancia de la geología de las Sierras. - Constituye la base para las actividades divulgativas. - Justifica la necesidad de protección de los elementos geológicos. - La propuesta de un inventario de dieciséis puntos de interés geológico, con sus respectivas fichas descriptivas y seis itinerarios que los enlazan y que: - Muestran los aspectos divulgativos concretos. - Validan el incentivo turístico que ofrece la geología del lugar. - Proporcionan el acceso a los puntos de interés geológico. - La propuesta de un Plan de Gestión que: - Integra los valores geológicos dentro de un PORN. - Proporciona unas normas de protección que regulan el aprovechamiento turístico y divulgativo de los recursos geológicos. Este trabajo enfatiza: - La necesidad de protección de los elementos geológicos en los planes de gestión de los recursos naturales. - La validez de la geología como recurso turístico - El uso del geoturismo como herramienta dinamizadora de la economía rural - La relación entre protección del medio natural y desarrollo rural. - Una contribución a la gestión de los Lugares de Interés Geológico, puesto que es una práctica que aún está en sus inicios y existen pocas pautas a seguir en comparación con la gestión de fauna y flora. Resultados: - Puesta en valor de la geología de las Sierras de Santo Domingo y Salinas que justifica su protección, divulgación e importancia como recurso. - Inventario de puntos e itinerarios funcionales y preparados para su uso inmediato. - Recopilación y tratamiento de la información necesaria para comenzar la elaboración de una guía geológica divulgativa. - Propuesta de celebración del próximo “Geolodía” de la Provincia de Zaragoza en la Sierra de Santo Domingo. - Bases, en lo que respecta a los aspectos geológicos de las Sierras, para un posible Plan de Ordenación de los Recursos Naturales en el espacio natural estudiado.
98 Problemas: - La simplificación de las características de la geología de un lugar para su divulgación requiere un conocimiento muy específico de estas. - Se han quedado muchos puntos de interés sin inventariar. - Las actuaciones de protección de los espacios naturales por parte de la administración son escasas y cuando se aplican es a muy largo plazo. - La reactivación de la economía rural a través del turismo basado en el disfrute y divulgación de los aspectos naturales de un lugar, que además mantiene su conservación, es un proceso a largo plazo, sin resultados inmediatos.
99 BIBLIOGRAFÍA Alegret, L.; Aurell, M. (1999). La sedimentación carbonatada en el prepirineo aragonés durante el Cretácico superior. Estudios Geol. 55: 237-246. Almela, A. y Ríos, J.M. (1951). I Congr. Int. Del Pirineo, Inst. de Est. Pirenaicos, Geología, 3, Zaragoza, 28p. Arenas, C.; Pardo, G.; Villena, J., (1990). Las unidades tectosedimentarias del margen septentrional de la Depresión del Ebro en el sector Luesia-Riglos (provincias de Zaragoza y Huesca). Geogaceta, 8: 92-94. Arenas, C., (1993). Sedimentología y paleogeografía del Terciario del margen pirenaico y sector central de la Cuenca del Ebro (Zona Aragonesa Occidental). Tesis Doctoral, Universidad de Zaragoza. 858 pp. Arenas, C. & Pardo, G. (1994a) Estratigrafía del margen septentrional aragonés de la Cuenca del Ebro (sector Uncastillo-Bolea). II Congreso del Grupo Español Terciario (ed. by A. Muñoz, A. González & A. Pérez). Comunicaciones: pp. 31-34. Universidad de Zaragoza, Zaragoza. Arenas, C.; Millán, H.; Pardo, G.; Pocoví, A., (2001). Ebro Basin continental sedimentation associated with late compresional pyrenean tectonics (NE Iberia): controls on margin fans and alluvial systems. Basin Research, 13; 65-89. Atauri Mezquida, J.A., Múgica de la Guerra, M., Lucio Fernández, J.V., Castell Puig, C., (2005): Manual 02: Diseño de planes de seguimiento en espacios naturales protegidos. Serie manuales EUROPARC-España. Plan de acción para los espacios naturales protegidos del Estado español. Ed. Fundación Fernando González Bernáldez. Madrid. 176 p. Barbed, F, Martínez, M.B., Millán, H., Navarro, J.J. y Pocoví, A. (1988): Observaciones sobre la geometría de la "klippe" de San Felices (extremo occidental de las Sierras Exteriores del Prepirineo meridional). Symposium on the Geology of the Pyrennes and Betics. Abstr: 71. Barcelona. Barnolas, A. y V. Pujalte (Eds.). (2004). Capítulo 3: La Cordillera Pirenaica. En: Geología de España, J.A. Vera, Ed. principal (SGE, IGME eds). 231-343. principal (SGE, IGME eds). 231-343. Belmonte Ribas, A. (2003): Guía geológica del Pirineo. Pirineo, D. L. Huesca. 192 p. ISBN: 84- 8799-757-0 Belmonte Ribas, A. (2005): El paisaje altoaragonés: una aproximación desde la geología. Instituto de Estudios Altoaragoneses, D.L. Huesca. 84 p. ISBN: 84-8127-161-6 Cabezas Cerezo, J. D., Páez Blázquez, M., López Sandoval, M. (2010): Guía Geológica del Parque Regional de Sierra Espuña. Consejería de Agricultura y Agua. Dirección General de Patrimonio Natural y Biodiversidad. Murcia. 221p. ISBN: 978-84-691-6366-5. Camara, P. y Klimowitz, J. (1985): “Interpretación geodinámica de la vertiente centro-occidental surpirenaica (Cuencas de Jaca-Tremp)”. Est. Geol., 41, 391-404. Canudo, J. I., Compaired, F., Pueyo, E. L. (2010). El primer resto de dinosaurio encontrado en la Sierra de Sto. Domingo. La Carracla, 28.p12. Carcavilla, L., De la Hera, Á., Durán, J.J., Gracia, F.J., Pérez Alberti, A., y Robledo, P.A. (2008). El papel de la geología y la geomorfología en la Directiva Hábitats de la Unión Europea. Trabajos de Geomorfología en España, 2006-2008, X Reunión Nacional de Geomorfología. Carcavilla, L., López-Martínez, J. y Durán, J.J. (2007). Patrimonio geológico y geodiversidad: investigación, conservación, gestión y relación con los espacios naturales protegidos.
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