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Abstract

Debido a la existencia de daños a los cultivos agrícolas realizados por el jabalí Sus scrofa L. en la Reserva Natural Dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro (RND), anteriormente Reserva Natural de La Alfranca de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro (RN), desde 1994 hasta 2011 se ha llevado a cabo un control poblacional letal de esta especie y un consiguiente seguimiento demográfico. El área es un humedal fluvial relicto de 1.506,8 ha a lo largo del río Ebro situado a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, inmersa en una matriz agrícola de regadío de varias decenas de miles de ha, caracterizada por un clima subdesértico de escasas y muy variables precipitaciones anuales (300 mm de media anual). En el área de estudio destaca el cultivo del maíz Zea mays, con pequeñas áreas de refugio de vegetación natural riparia relicta, los sotos, incluidas en la Reserva. La población es abierta con continua llegada de ejemplares de áreas colindantes. Los controles poblacionales, se han llevado a cabo a través de batidas con perros, las cuales son efectuadas por cazadores locales especializados en la caza del jabalí. Entre 1995 y 2011 se diferencian tres periodos en cuanto a daños (€), número de batidas y abundancia de jabalíes: (i) 1995-2005, con daños moderados (2.046 € de media anual, DT 1.783), una media de 12 batidas anuales (DT 4,9) y 1,7 (DT 0,8) jabalíes por batida; (ii) 2006-2009, con elevados daños (9.601 € DT 9422), escasas batidas anuales (media 0,7; DT 1) y 1,2 (DT 0,3) jabalíes por batida y (iii) 2010-2011, con el máximo de daños (38.073 € DT 9421), un número de batidas anual de 8,5 (DT 6,4) y la máxima abundancia de jabalí (7,5 jabalíes por batida DT 2,5). Considerando la serie temporal completa, existe una relación inversa entre el número de batidas efectuadas y el logaritmo de la cuantía de los daños, es decir a más batidas, menos daños. Deducimos que la falta de control continuado ha ocasionado un fuerte incremento del jabalí que se ha traducido en un incremento de los daños. Por otra parte, los análisis ponen de manifiesto una relación directa entre el número de perros y cazadores y el número de jabalíes vistos y cazados en las batidas. A la luz de los resultados obtenidos y debido a la abundancia y vulnerabilidad por daños y la escasez de medios humanos, materiales y económicos existentes, se propone continuar con un control poblacional mediante batidas con participación de cazadores locales, que incluya un número de al menos 20 batidas anuales que deben constar de al menos 12 cazadores y 12 perros. Este esfuerzo parece asumible por el colectivo de cazadores y ayudaría a evitar una percepción negativa del área protegida por parte de los agricultores afectados. El coste de la experiencia es mínimo al estar basado en la participación voluntaria de los cazadores. Una mayor involucración de cazadores y agricultores en el proceso sería deseable, en la línea del control de daños evaluable preconizado por los mayores especialistas en la materia. Giménez Anaya, Alberto; Herrero Cortés, Juan; García González, Ricardo

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Trabajo Fin de Máster Análisis de los controles poblacionales de jabalí Sus scrofa en un humedal fluvial Autor Alberto Giménez Anaya Directores Juan Herrero Cortés Ricardo García González 29 de Noviembre de 2012 2 Índice Índice ............................................................................................................................................................ 2 Agradecimiento ............................................................................................................................................ 3 Resumen ....................................................................................................................................................... 4 1. Introducción ............................................................................................................................................. 5 1.1. Antecedentes ........................................................................................................................................ 5 1.2. Justificación ........................................................................................................................................... 8 1.3. Objetivos................................................................................................................................................ 8 1.4. Premisa .................................................................................................................................................. 8 2. Área de estudio ........................................................................................................................................ 8 3. Material y métodos ................................................................................................................................ 13 3.1. Seguimiento de los cultivos ................................................................................................................. 13 3.2. Seguimiento de los daños .................................................................................................................... 13 3.3. Controles poblacionales ...................................................................................................................... 13 4. Resultados .............................................................................................................................................. 15 4.1. Seguimiento de los cultivos ................................................................................................................. 15 4.2. Seguimiento de los daños .................................................................................................................... 17 4.3. Controles poblacionales ...................................................................................................................... 17 4.4. Control poblacional y daños ................................................................................................................ 26 5. Discusión................................................................................................................................................. 28 Anejo 1. Resultados de las batidas (1994-2005) ........................................................................................ 39 Anejo 2. Daños a los cultivos (1994-2011) ................................................................................................. 43 Anejo 3. Ficha de batida ............................................................................................................................. 47 3 Agradecimiento Para llegar a la realización del presente trabajo, ha sido necesario recorrer un largo camino, trazado por las batidas de control que se han venido desarrollando, primero en la Reserva Natural de Los Galachos de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro (RNG) (1994-2010) y en el Valle Medio del Ebro (VME) (1994-2005) y desde 2010 en la Reserva Natural Dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro (RND), gracias a la colaboración de la cuadrilla de cazadores liderada por Jesús Goñi (†) y la participación en la actividad de los cazadores, primero de La Cartuja, El Burgo de Ebro y Pastriz y a la que se han añadido desde 2010 los de Alfajarín. Mi agradecimiento va en primer lugar a ellos por su participación en un proceso que con sus altos y bajos ha servido para desarrollar la primera experiencia organizada de control poblacional a largo plazo de la especie en la provincia en Aragón. Quería expresar también mi agradecimiento a todas las personas e instituciones que de una u otra manera me han apoyado y han hecho posible la realización de este trabajo. A mi tutor y amigo Juan Herrero, que ha hecho que me apasione aún más si cabe el mundo del jabalí. A todo el entramado de personas que componen Ega Consultores en Vida Silvestre, destacando a Carlos Prada, pues sin su inestimable ayuda la cartografía del trabajo no tendría el mismo sentido. Y a mi mujer, por creer en mí, por apoyarme y perderse muchos ratos de mí para dedicarlos a este trabajo. Gracias de todo corazón Marta. 4 Resumen Debido a la existencia de daños a los cultivos agrícolas realizados por el jabalí Sus scrofa L. en la Reserva Natural Dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro (RND), anteriormente Reserva Natural de La Alfranca de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro (RN), desde 1994 hasta 2011 se ha llevado a cabo un control poblacional letal de esta especie y un consiguiente seguimiento demográfico. El área es un humedal fluvial relicto de 1.506,8 ha a lo largo del río Ebro situado a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, inmersa en una matriz agrícola de regadío de varias decenas de miles de ha, caracterizada por un clima subdesértico de escasas y muy variables precipitaciones anuales (300 mm de media anual), En el área de estudio destaca el cultivo del maíz Zea mays, con pequeñas áreas de refugio de vegetación natural riparia relicta, los sotos, incluidas en la Reserva. La población es abierta con continua llegada de ejemplares de áreas colindantes. Los controles poblacionales, se han llevado a cabo a través de batidas con perros, las cuales son efectuadas por cazadores locales especializados en la caza del jabalí. Entre 1995 y 2011 se diferencian tres periodos en cuanto a daños (€), número de batidas y abundancia de jabalíes: (i) 1995-2005, con daños moderados (2.046 € de media anual, DT 1.783), una media de 12 batidas anuales (DT 4,9) y 1,7 (DT 0,8) jabalíes por batida; (ii) 2006-2009, con elevados daños (9.601 € DT 9422), escasas batidas anuales (media 0,7; DT 1) y 1,2 (DT 0,3) jabalíes por batida y (iii) 2010-2011, con el máximo de daños (38.073 € DT 9421), un número de batidas anual de 8,5 (DT 6,4) y la máxima abundancia de jabalí (7,5 jabalíes por batida DT 2,5). Considerando la serie temporal completa, existe una relación inversa entre el número de batidas efectuadas y el logaritmo de la cuantía de los daños, es decir a más batidas, menos daños. Deducimos que la falta de control continuado ha ocasionado un fuerte incremento del jabalí que se ha traducido en un incremento de los daños. Por otra parte, los análisis ponen de manifiesto una relación directa entre el número de perros y cazadores y el número de jabalíes vistos y cazados en las batidas. A la luz de los resultados obtenidos y debido a la abundancia y vulnerabilidad por daños y la escasez de medios humanos, materiales y económicos existentes, se propone continuar con un control poblacional mediante batidas con participación de cazadores locales, que incluya un número de al menos 20 batidas anuales que deben constar de al menos 12 cazadores y 12 perros. Este esfuerzo parece asumible por el colectivo de cazadores y ayudaría a evitar una percepción negativa del área protegida por parte de los agricultores afectados. El coste de la experiencia es mínimo al estar basado en la participación voluntaria de los cazadores. Una mayor involucración de cazadores y agricultores en el proceso sería deseable, en la línea del control de daños evaluable preconizado por los mayores especialistas en la materia. Palabras clave: coexistencia, conflicto, uso del hábitat, daños agrícolas, control letal, maíz. 5 1. Introducción 1.1. Antecedentes El jabalí Sus scrofa L.es el ungulado de mayor distribución mundial, europea, ibérica y aragonesa. En las últimas décadas un fuerte incremento en número y área de distribución (Bouldoire 1984, Vassant et al. 1987, Debernardi et al. 1995, Fruzinski 1995, Apollonio et al. 2010), han llevado al jabalí a ocupar todo tipo de ambientes, desde la alta montaña hasta los arenales costeros. La Península Ibérica no ha sido ajena a este fenómeno (Tellería y Saéz-Royuela 1985, Sáenz de Buruaga 1995, Abaigar 1992, Rosell 1995, Leránoz y Castién 1996), ya que actualmente, la distribución del jabalí cubre prácticamente la totalidad del territorio (Rosell y Herrero 2002). Esta expansión conlleva, por un lado, que sea una especie cada vez más relevante en los ecosistemas que ocupa y por otra un aumento en la problemática social, y conflictos derivados de los daños producidos. Esta gran distribución es reflejo de su gran capacidad adaptativa a todo tipo de hábitat, desde los semidesiertos, paisajes de campiña, bosques, etc., lo que ha permitido que en Aragón esté presente en todos los municipios y cuadrículas UTM 10 x 10 km de la región, desde el Alto Pirineo al semidesierto de Los Monegros (Gortázar et al. 2000, Osuna et al. 2006-2008). El interés por la conservación de la vida silvestre y las áreas naturales ha multiplicado los esfuerzos de declaración de áreas naturales protegidas (ANP) durante la segunda mitad del siglo XX. Este movimiento mundial se ha concretado por ejemplo en España pasando de pocas decenas de ANP en la década de los setenta del pasado siglo a más de 1.500 ANP en la actualidad, en un proceso que aún no ha terminado pero que poco a poco va ralentizándose (Europarc 2011). Las ANP, por sus características particulares de territorios donde se prioriza la conservación de la naturaleza frente a algunas actividades humanas, son lo que se podrían denominar territorios calientes para los daños, agrícolas y ganaderos (Treves 2009). Los daños a la agricultura y ganadería han sido una constante desde el comienzo de estas actividades humanas. Homero en su Iliada, 800 años aC ya menciona los ataques al ganado como motivo de gran preocupación, conflicto y gravedad (Woodroffe et al. 2005). Desde entonces innumerables técnicas (espantapájaros, lazos, trampas, jaulas, ahuyentamiento, veneno, vigilancia, batidas, esperas, cambios de cultivo, etc.) han abordado el problema a nivel mundial. Sin embargo existe poca o nula evidencia científica de su efectividad (Woodroffe et al. 2005) a pesar de que los daños pueden producir enormes perjuicios económicos (grandes superficies) o afectar a propietarios muy vulnerables, conllevando desde la ruina de los afectados hasta su emigración (Treves 2009). En la actualidad los agricultores europeos invierten esfuerzos económicos en la mitigación de los daños agrícolas, aunque fundamentalmente a través de fitosanitarios (hongos, insectos, bacterias, virus) y en mucha menor medida en el control de daños de vertebrados (ungulados fundamentalmente). 6 Entre las especies que más daños ocasionan, nos encontramos con el jabalí. Este produce: daños a cultivos (Kristiansson 1985, Herrero et al. 2006, Schley et al. 2008); depredaciones sobre ganado doméstico (Pavlov y Hone 1982, Rosell 1989), o su sospecha (Herrero y Fernández de Luco 2003); impactos sobre el patrimonio natural por un exceso del consumo de determinadas especies de animales y plantas (Herrero et al. 2004, Giménez-Anaya et al. 2008) o por alteración del suelo debida a las hozaduras (Power 1974, Howe y Power 1976, Howe et al. 1981, Onipchenko y Golikov 1996, García- González et al. 2003, Bueno et al. 2011). Concretamente en la agricultura, el jabalí daña los cultivos a partir de su alimentación directa, baños, tránsito, hozaduras para depredar insectos o micromamíferos, reposo, rascado y deterioro de sistemas de riego. En el caso concreto de la Reserva, la alimentación de la especie es conocida (Herrero et al. 2006), y puede considerarse agrícola, poco estacional, no dañina para especies catalogadas y de gran calidad nutritiva, pues está basada en el maíz Zea mays, uno de sus productos agrícolas preferidos. Al estar inmersa la Reserva en una matriz agrícola intensiva de gran superficie, la calidad del alimento y la conflictividad están garantizadas. Entre 1994 y 2005 se estudió la distribución, dinámica demográfica, estado sanitario y alimentación de la población de jabalí en la Reserva, constituyendo uno de los casos mejor conocidos de biología básica, tendencia y control de daños de jabalí de Europa (Herrero et al. 2006 y Herrero et al. 2009). La zona, cuenta con pequeñas áreas de refugio de vegetación natural riparia relicta, sotos, incluidos en la reserva. La población es abierta con continua llegada de ejemplares de áreas colindantes. Desde la declaración de la Reserva Natural de Los Galachos de Pastriz, La Cartuja y El Burgo de Ebro (RNG), posteriormente ampliada a la Reserva Natural Dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro (RND), en general la Reserva o RN, el jabalí ha producido comportamientos adversos por parte de los agricultores, que a su vez han desencadenado actitudes ilegales como el uso de lazos, caza nocturna, cebado con gasoil, etc. Esto, unido a los importantes daños producidos en 1993 (no cuantificados correctamente) llevó al comienzo de su estudio, seguimiento y control (Herrero 2002). Desde 1994 los daños agrícolas de la Reserva son indemnizados y la población es objeto de control poblacional. Entre abril y agosto de 1995, los daños fueron objeto de un seguimiento mensual que permitió comprobar que éstos se producen fundamentalmente en los campos de maíz y secundariamente en los de trigo, alfalfa y en los campos preparados para sembrar. Además permitió también, considerando en su conjunto las especies de cultivo afectadas y su disponibilidad relativa, la selección de cultivos realizada. Así, los panizos son seleccionados positivamente, es decir dañados más de lo que cabría esperar en función de su disponibilidad, hecho que coincide con otros estudios (Nores et al. 1999), mientras que las intervenciones en los alfalfares y campos de cebada se producen en menor proporción a su disponibilidad. El trigal es dañado de forma proporcional a su disponibilidad. 7 El estudio de la evolución demográfica del jabalí tiene, por tanto, un elevado interés. Sin embargo, presenta notables dificultades debido a que no es posible aplicar metodologías de estima poblacional a partir de observaciones directas. Esto obliga a trabajar con estimas indirectas obtenidas a partir, bien del método de captura-recaptura (Jezierski 1977, Spitz et al. 1984, Spitz 1984, Baber y Coblentz 1987, Gaillard et al. 1987, Caley 1993), o de estadísticas cinegéticas (Bouldoire 1984, Sáenz de Buruaga 1995, Tellería y Sáez-Royuela 1985, Vassant et al. 1987, Garzón 1991, Abaigar 1992, Debernardi et al. 1995, Rosell 1995, Leránoz y Castién 1996), ya que el uso de rastros como indicadores de la densidad absoluta no se muestra aplicable a esta especie (Dzieciolowski 1976, Hone 1988). La mayor parte de los estudios realizados en Europa sobre control y seguimiento de poblaciones de jabalí se basan en estadísticas cinegéticas y capturas (Tatin y Boisaubert 1992, Rosell 1998, Monaco et al. 2004). El seguimiento de la efectividad cinegética constituye en estos casos una herramienta fundamental, que permite analizar la evolución demográfica del jabalí y asesorar en el diseño y evaluación de medidas de gestión y control poblacional. Es de destacar que la estima de la abundancia de jabalíes a partir del resultado de las cacerías está considerado un método riguroso (Sáez-Royuela y Tellería 1988, Puček et al. 1975) y, más aun, cuando se cuenta con perros adiestrados que colaboran en la localización de los individuos (Zwickel 1980). Los intentos de disminuir su afección a los cultivos han llevado a desarrollar una ingente investigación y a aplicar elevados esfuerzos económicos tendentes a disminuir los daños, compatibilizando a veces la presencia de la especie por interés cinegético, con la existencia de la actividad agrícola (Vassant et al. 1987). Las batidas de caza de jabalí han sido empleadas para la obtención de información demográfica (Leránoz y Castién 1996, Rosell 1998, Cahill et al. 2004, Monaco et al. 2004, Herrero et al. 2008, Giménez-Anaya et al. 2009), y como método de control e incluso erradicación (Hone 1994, Stone y Taylor 1984, Peine y Farmer 1990, Katahira et al. 1993) aunque no se ha abordado el estudio de su eficiencia o de los factores que afectan a su desarrollo y la eficacia del método ha sido evaluada en contadas ocasiones. Por otro lado en los últimos años en áreas protegidas o periferias de núcleos urbanos en Europa se han utilizado cajas trampa (Fenati 2008, Minuartia 2008, López et al. 2009). El mayor problema de este método es su elevado coste económico y de esfuerzo de captura, así como su difícil aplicación en determinadas zonas donde se hace verdaderamente difícil hacer entrar a los animales a las cajas. En el año 2009, se redactó un Plan de Control del Jabalí en la RNG para 2009-2013, con el objetivo de concretar todas las acciones que se iban a llevar a cabo en la Reserva, por lo que podría decirse que este trabajo se enmarca en el desarrollo del propio Plan de Control. 8 1.2. Justificación Entre 1994 y diciembre de 2004, el principal motivo para llevar adelante el control poblacional del jabalí en el Valle Medio del Ebro (VME), era la necesidad de disminuir los daños de jabalí en la RN. En estos momentos, se hace imprescindible la necesidad de establecer un sistema eficaz de control del jabalí para minimizar los daños que causa esta especie a la agricultura, lo cual acarrea un importante impacto económico y social, más allá del área natural protegida. 1.3. Objetivos En el presente estudio, se pretende comprobar la eficacia y viabilidad de las batidas como técnica para el control poblacional del jabalí y la disminución de daños agrícolas. 1.4. Premisa El desarrollo del presente Trabajo Fin de Máster se lleva a cabo utilizando una serie de datos que son en parte previos a mi incorporación al seguimiento del jabalí en la RN. Este comienza con la finalización de mi carrera en 2006 y tras haber empezado a trabajar con la especie con el desarrollo de mi Proyecto Fin de Carrera de Ingeniería de Montes en la Universitat de Lleida (Giménez-Anaya et al. 2008). 2. Área de estudio La zona de estudio está constituida por la RND, un espacio natural protegido en torno al cauce del río Ebro en las inmediaciones de la ciudad de Zaragoza. No obstante, las características de la especie objeto de estudio y su comportamiento en la zona aconsejó tener en cuenta un área mayor para obtener información sobre su biología (Herrero et al. 2009). De forma arbitraria se consideró la matriz agrícola con cultivos de regadío comprendidos entre Ontiñena, en el río Gállego, y Gelsa en el río Ebro, ambos en la provincia de Zaragoza, con un total de unos 100 km de cauce fluvial y 11 municipios afectados. El área, en forma de escuadra, incorpora en el ángulo suroriental a la ciudad de Zaragoza cuya población humana, considerando su área periurbana, ronda los 700.000 habitantes. Se trata preponderantemente de un agroecosistema intensivo de regadío situado en el límite suroccidental de la comarca de los Monegros y dedicado al cultivo del maíz, alfalfa, cereales de invierno (trigo y cebada) y secundariamente frutas y verduras. La práctica totalidad del riego es a manta. El regadío está rodeado de áreas semidesérticas con escasa cobertura vegetal, predominando en ella los suelos yesosos. En conjunto la zona es parte del denominado VME. Las áreas arboladas de cierta entidad más cercanas se localizan en los Montes de Zuera y Castejón al NW, la Sierra de Alcubierre al N y los Montes de La Muela al S (Figura 2.1). 9 Figura 2.1. Área de estudio y localización de la RND con bordes negros. El clima es subdesértico con escasas y variables precipitaciones. La pluviosidad media anual en el aeropuerto de Zaragoza durante el periodo de estudio (1994-2011) fue de 301,8 mm (SD=86) con mínimos y máximos anuales de 187,5 en 1995 y 451,9 en 1997. La T min entre 1994 y 2011 fue de -9°C en 2001 y la máxima de 43,1°C en 2009. Las heladas son frecuentes en invierno, así como las nieblas y el cierzo, viento frío y seco de dirección NW, característico del VME y que contribuye a la aridez de la zona. Las lluvias se concentran en primavera (mayo –junio) y otoño (octubre-noviembre). Los dos periodos de mayor sequía corresponden al verano y al final del invierno. A lo largo del cauce del Ebro se mantienen algunos pequeños sotos de vegetación riparia relictos y aislados, constituidos por vegetación natural de carrizales Phragmites australis, tamarizales Tamarix africana, choperas Populus sp., saucedas Salix sp. y fresnedas Fraxinus sp. Estas áreas reflejan a pequeña escala lo que debió ser la vegetación riparia original. Son lugares muy frágiles desde el punto de vista ambiental, en los que existe un elevado riesgo de extinción local. Desde 1991 los sotos más importantes, junto con una serie de meandros abandonados denominados galachos, formaron parte de la RNG, declarada por la Ley 5/1991, de 8 de abril, de las Cortes de Aragón con una superficie de 800,8 ha y reclasificada como Reserva Natural Dirigida mediante la Ley 6/1998. Recientemente esta superficie protegida se ha ampliado constituyendo la actual RND, declarada según 16 17 4.2. Seguimiento de los daños Análisis de los partes de daños (1995-2011) En la Reserva se indemnizan los daños a los propietarios o arrendatarios desde 1994 aunque para los análisis se considera a partir de 1995, ya que la peritación de ese primer año fue bastante incompleta y no reflejaba la abundancia de daños real. Sólo aparecen daños en los cultivos de maíz, trigo y alfalfa, por orden de importancia, por lo que para realizar el análisis de selección, utilizamos el uso exclusivamente de estas tres especies. Anualmente se han producido una media de 5 (DT 3,2) partes de daños, afectando a 4 (DT 2,2) propietarios y a una superficie media de 12,6 ha (DT 14,1), lo que representa en promedio el 3,9 % (DT 5,1) del total de la superficie de cultivos de la reserva y el 1,2 % (DT 1,4) del total de la reserva en su conjunto (Anejo 2). Existe, en conjunto, una diferencia significativa entre el uso esperado de los tipos de cultivos (basado en su disponibilidad) y la frecuencia de su uso observada (χ2=84,24; gl=2; p<0,001). El maíz es utilizado más de lo esperable por azar y en contra, la alfalfa se utiliza menos de lo esperable por azar (Tabla 4.2). El trigo se usa igual que lo que se esperaría por azar. Disponibilidad media Nº daños observados Proporción de daños Test de Bonferroni Selección Maíz 0,2504 41,5 0,73 0,59-0,87 + Trigo 0,1565 13,5 0,24 0,10-0,38 = Alfalfa 0,5931 2 0,03 0,00-0,08 - Total 1 57 1 Tabla 4.2. Selección de cultivos por el jabalí en la RN (n= 57, 1994-2011). +: dañado en proporción superior a su disponibilidad; =: en igual proporción; -: en menor proporción. 4.3. Controles poblacionales Descripción general La labor de los cazadores ha permitido obtener, desde noviembre de 1994 a diciembre de 2005, 411 fichas de batida (Anejo 1.1) y cazar 200 jabalíes Anualmente se llevaron a cabo en la Reserva 11,7 (DT 5,4) batidas y se cobraron 4,6 (DT 2,0) jabalíes. La eficiencia media de caza, es decir el porcentaje de 18 jabalíes abatidos por batida, fue del 39%. La abundancia de jabalíes, expresada como número medio de jabalíes vistos por batida, fue de 1,5 (DT 2,0; 602 jabalíes vistos en 411 batidas). Se vieron jabalíes en el 56% de las batidas (máximo 13 jabalíes en una misma batida) y en el 31% de ellas se mató al menos un jabalí (máximo 6). En conjunto asistieron, de media, unos 6 cazadores a cada batida (DT 2,3), acompañados de unos 10 perros (DT 2,3). La diferencia fundamental de los resultados es debida a 1994, donde el número medio de jabalíes por resaque fue de 4,8 y a 2003, donde fue de 2,8. El resto de los años se movió en un rango entre 1,0 y 1,8. Ocurrió lo mismo con el número medio de jabalíes cazados por resaque: 1,6 por batida en 1994 y apenas entre 0,2 y 0,9 el resto del periodo estudiado (Anejo 1.2). En el Anejo 1.2 se refleja el resultado de las batidas mes a mes. Se evidencia la existencia de meses con mayor presión que otros y algunos incluso sin ninguna batida. Ha habido dos periodos prolongados sin caza: 2001 (4 meses, de marzo a junio) y 2003 (7 meses, de marzo a septiembre). Comparando los jabalíes por batida durante los cuatro meses anteriores al periodo de inactividad y los cuatro meses posteriores (esto da muestras de 13-15 batidas por periodo, con el fin de poder realizar comparaciones con un mínimo tamaño muestral), no aparecen diferencias significativas (U de Mann-Whitney ns). Tampoco aparecen diferencias comparando periodos bimensuales o tamaños muestrales de 4-5 batidas antes y después de la inactividad. En el periodo analizado se han producido ciertas variaciones anuales en el número de batidas (13–52), aunque las mayores variaciones son en cuanto a los jabalíes matados, pues entre 1995 y 2004 han sido entre 9 y 21 jabalíes y en 2005 se ha llegado a 44. Hemos comparado los resultados de las batidas en función del territorio cinegético: Reserva (n=161) y cotos o zonas libres por otro (n=250). La abundancia de jabalíes, expresada como jabalíes vistos totales por batida, es mayor en la Reserva (Z de la U de Mann-Whitney=-1,71; p=0,087) aunque no llega a ser estadísticamente significativa. A pesar de una mayor presión cinegética en la RNG, expresada como puestos por batida (Z de la U de Mann-Whitney=-8,6; p<0,001), la eficiencia de caza es significativamente menor que en los cotos y zonas libres (Z de la U de Mann-Whitney=-3,5; p=0,001). No se observaron diferencias significativas en la eficiencia de caza entre: 1) los diferentes años de muestreo (Kruskal-Wallis: χ2=11,7 g.l.=11; p=0,39); 2) los distintos años y tipos de territorio cinegético (Kruskal-Wallis C/L: χ2=10; g.l.=11; p=0,52; Kruskal-Wallis RNG: χ2=5,1; g.l.=11: p=0,92) y 3) los diferentes meses de muestreo (Kruskal-Wallis: χ2=15; g.l.=11; p=0,17). Respecto a la tendencia poblacional, durante el comienzo de la experiencia se observa una fuerte disminución inicial del 87% entre el segundo semestre de 1994 y el primer semestre de 1995, pasando 19 de 4,8 a 1,15 jabalíes por batida manteniéndose después constante todos los años a excepción del año 2003 en el que aumenta mucho aunque sin ser significativo respecto a los demás años (Figura 4.1). El ajuste mediante un modelo de crecimiento lineal queda descrito mediante la ecuación: jabalíes = 1,28 + 0,028 T, donde el tiempo T se considera 0 para el año 1995 y 10 para el 2005. Sin embargo la pendiente de esta recta no resulta significativa, tal como indica el valor de p del test de la razón de verosimilitud (p=0,123). Dado que los valores de p son superiores a 0,05, hemos procedido a ajustar los datos mediante un modelo constante en el tiempo. El ajuste mediante el modelo de Poisson nos proporciona un valor estimado de esta constante, número medio de jabalíes por batida, de 1,4 y un intervalo de confianza del 95% que nos indica que el valor poblacional estaría entre 1,31 y 1,54. 200520042003200220012000199919981997199619951994 10 8 6 4 2 0 -2 Número de jabalíes por resaque (IC 95% de la media) Figura 4.1. Tendencia poblacional del jabalí en VME estimada a partir de la realización de batidas cinegéticas. Se expresa el número medio de jabalíes por batida y año y el Intervalo de Confianza de la media al 95% (n=200, 1994-2005). Eficiencia de las batidas con perros La labor de los cazadores ha permitido obtener, desde noviembre de 1994 a septiembre de 2007, 445 fichas de batida, con un mínimo de 20 variables cada una (ver Anejo 3). Una de esas variables son los animales capturados, y lo que se va a estudiar es la relación de ésta variable con el resto de variables 20 cuantitativas (15), para ello, y al mismo tiempo eliminar las posibles relaciones entre las variables de estudio, se ha realizado un análisis de componentes principales (PCA). Para una mejor interpretación del PCA, se ha realizado una depuración y eliminación de todas aquellas variables de estudio que no están altamente correlacionadas con los dos primeros componentes principales y que no explican nada en el espacio de los mismos (Tabla 4.3). Componentes Principales (PC) PC1 PC2 PC3 PC4 PC5 PC6 Metorología 0,04926 -0,10324 -0,24099 0,01556 0,57528 0,37336 Jabalíes matados -0,50833 0,02749 -0,28863 0,15919 -0,00316 -0,08646 Jabalíes matados -0,50217 0,00674 0,26669 -0,26234 0,05966 0,10396 Jabalíes vistos y no matados -0,36742 0,02934 -0,49379 0,33334 -0,03879 -0,16557 Fragencos matados -0,23710 -0,09827 0,05852 0,02529 -0,00395 0,06191 Jabalíes matados -0,00657 -0,06048 -0,20381 -0,39777 -0,03167 0,26230 Rayones matados -0,12344 0,10253 -0,27675 -0,41121 -0,16621 -0,40712 Mes -0,04504 -0,28832 -0,27364 0,14199 0,05205 0,38826 Municipio -0,01810 0,18928 -0,16239 0,02809 -0,21887 0,46552 Hembras matadas -0,33056 0,02446 0,31887 -0,10378 -0,04414 0,08362 Machos matados -0,33463 0,02567 0,29907 -0,11787 0,24299 0,17396 Nº de perros -0,09328 -0,56434 -0,02307 -0,00793 -0,00208 -0,21248 Nº de puestos -0,04738 -0,58333 -0,01164 -0,03373 -0,25732 0,03739 Búsqueda de rastros -0,03409 -0,05725 0,26272 0,50894 0,34466 -0,23260 Temporada de caza -0,04244 -0,00351 0,21500 0,37763 -0,58174 0,26424 Zorros vistos 0,12227 -0,42613 0,11759 -0,13447 0,01726 -0,03662 Tabla 4.3. Correlación e importancia de las variables (en rojo las variables seleccionadas). Tras la selección de las variables mayormente correlacionadas con los dos primeros componentes principales, se ha realizado el análisis, eligiendo el número de componentes principales mediante el gráfico de sedimentación (Figura 4.2) y la tabla de varianza e importancia de los componentes (Tabla 4.4). Figura 4.2. Gráfico de sedimentación. 21 Tanto PC1 como PC2 tienen autovalores > 1 (Figura 4.2 y Tabla 4.4), por lo que serán los dos componentes principales seleccionados (Criterio de Kaiser), ya que entre ambos explican el 84,22 % de la varianza (Tabla 4.4). Componentes Principales (PC) PC1 PC2 PC3 PC4 Varianzas de los componentes 1,9372 1,4318 0,5322 0,0988 Desviación estándar 1,3918 1,1966 0,7295 0,3173 Proporción de varianza 0,4843 0,3579 0,1330 0,0247 Proporción acumulada 0,4843 0,8422 0,9753 1,0000 Tabla 4.4. Varianza e importancia de los componentes (n=453, 1994-2007). Como resultado del PCA, se presenta en la Tabla 4.5 las cargas factoriales de las variables para cada componente principal, el loading plot en la Figura 4.3 y en la Figura 4.4, el gráfico de dispersión. Componentes Principales (PC) PC1 PC2 PC3 PC4 Jabalíes vistos 0,6841 0,1734 0,0435 0,7071 Jabalíes vistos y no matados 0,6803 0,1942 0,0142 - 0,7065 Nº de perros 0,2109 - 0,6712 - 0,7106 0,0043 Nº de puestos 0,1573 - 0,6940 0,7021 - 0,0252 Tabla 4.5. Matriz de correlaciones de las variables (n=453, 1994-2007). Figura 4.3. Loading plot para PC1 y PC2. Al realizar el “Loadin Plot” (Figura 4.3) con las variables y los componentes principales CP1 y CP2 de la Tabla 4.5, se observa que las variables Nº de perros y Nº de puestos están correlacionadas entre ellas y altamente correlacionadas con el CP2. Por otro lado las variables Jabalíes vistos y Jabalíes vistos no CP1 CP2 22 matados, están correlacionadas entre ellas y altamente con el CP2, sin embargo entre los dos conjuntos no existe correlación alguna. Etiquetamos al PC1 como “jabalíes avistados”, con valores altos para el número de jabalíes vistos y el número de jabalíes vistos y no matados y al PC2 como “no presión cinegética”, con valores negativos y altos para el número de perros y el número de puestos. Figura 4.4. Diagramas de dispersión para PC1 y PC2, PC1 y los jabalíes matados y PC 2 y los jabalíes matados. En el primer gráfico de la Figura 4.4 en el que se enfrentan los “jabalíes avistados” y la “no presión cinegética”, se observa, sin tener en cuenta los outliers, que conforme disminuye la “no presión cinegética”, aumentan los jabalíes avistados. En los siguientes gráficos se observa una relación entre las dos componentes principales y los jabalíes matados, de forma que cuantos más jabalíes se avistan, mas 23 se matan, sin embargo la relación entre el número de jabalíes matados y la “no presión cinegética”, no está tan clara. Realizando el mismo proceso anterior pero con las variables que se muestran a continuación, a partir de la Tabla 4.6, se obtienen la Tabla 4.7, la Figura 4.7 y la Figura 4.8. Componentes Principales (PC) PC1 PC2 PC3 Varianzas de los componentes 1,9455 0,9552 0,0992 Desviación estándar 1,3948 0,9774 0,3150 Proporción de varianza 0,6485 0,3184 0,0330 Proporción acumulada 0,4843 0,9669 1,0000 Tabla 4.6. Varianza e importancia de los componentes (n=453, 1994-2007). Tanto PC1 como PC2 tienen autovalores mayores o muy próximos a 1 (Figura 4.6 y Tabla 4.6), por lo que serán seleccionados los dos componentes principales (Criterio de Kaiser), entre ambos explican el 96,69 % de la varianza (Tabla 4.6). Figura 4.6. Gráfico de sedimentación. Componentes Principales (PC) PC1 PC2 PC3 Jabalíes vistos 0,6904 0,1554 0,7065 Jabalíes vistos y no matados 0,6914 0,1454 - 0,7076 Zorros vistos - 0,2127 0,9771 - 0,0070 Tabla 4.7. Autovalores y matriz de correlaciones de las variables (n=453, 1994-2007). 24 Figura 4.7. Loading plot para PC1 y PC2. Al realizar el “Loadin Plot” (Figura 4.7) con las variables y los componentes principales CP1 y CP2 de la Tabla 4.7, se observa que las variables Jabalíes vistos y Jabalíes vistos y no matados están correlacionadas entre ellas y altamente correlacionadas con el CP1. Por otro lado, la variable Zorros vistos, está altamente correlacionada con el CP2; sin embargo entre el primer grupo y la variable Zorros vistos, no existe correlación alguna. Se etiqueta al PC1 como “jabalíes avistados”, con valores altos para el número de jabalíes vistos y el número de jabalíes vistos y no matados y al PC2 como “zorros avistados”, con valores altos para el número de zorros vistos. CP2 CP1 25 Figura 4.8. Diagramas de dispersión para PC1 y PC2, PC1 y los jabalíes matados y PC 2 y los jabalíes matados. En el primer gráfico de la Figura 4.8, que se enfrentan los “jabalíes avistados” y “zorros vistos”, se observa, sin tener en cuenta los outliers, que conforme aumentan los zorros vistos, aumentan los jabalíes avistados. En los siguientes gráficos se observa una relación entre las dos componentes principales y los jabalíes matados, de forma que cuantos más jabalíes se avistan, mas se matan, y conforme más zorros se ven, más jabalíes se matan, aunque la relación no está tan clara como en el gráfico anterior. En resumen, se puede afirmar que se van a avistar más jabalíes, cuantos más perros y cazadores participen en las batidas y al mismo tiempo, cuantos más jabalíes se avisten, más jabalíes se van a matar. Por otro lado existe una relación directa entre los zorros y jabalíes avistados, de tal manera que si 32 6. Conclusiones 1. La reserva posee unas características que la hacen muy vulnerable a los daños agrícolas por parte del jabalí. 2. Los daños se producen fundamentalmente en maíz, trigo y alfalfa. 3. Los daños agrícolas son constantes e inevitables y requieren una particular atención por su cuantía económica, impacto social y percepción por parte de los agricultores afectados. 4. El control letal de jabalí a partir de batidas con perros se ha revelado eficaz y capaz de disminuir jabalíes y daños. Los daños se pueden mitigar con los medios actuales. 5. La falta de control continuado, ha ocasionado un aumento del jabalí y un aumento de los daños. 6. En el éxito de las batidas de control, resulta determinante el número de cazadores y el de perros que participan en la misma. 7. La aparición de zorros en las batidas de control, no influye negativamente en sus resultados. 33 7. Recomendaciones 1. Realizar anualmente un seguimiento de los cultivos disponibles en la RND con el fin de evaluar la selección de daños y la disponibilidad de los mismos. 2. Llevar a cabo 20 batidas anuales en los sotos de la Reserva, con un mínimo de 12 cazadores y 12 perros cada una. 3. Mejorar la cumplimentación de las fichas de batida y condicionar el permiso a su correcta cumplimentación. 4. Rastrear previamente la zona a batir para aumentar la efectividad de las batidas. 5. Realizar limpiezas de los tiraderos de los puestos para aumentar la seguridad y eficiencia. 6. Informar a cazadores y agricultores de los resultados de los daños y de las batidas en una reunión anual. 7. Apoyar los controles poblacionales mediante batidas con otros controles, como esperas y jaulas trampa. 8. Facilitar los trámites administrativos tanto para la petición de las indemnizaciones, como para la de los permisos de control poblacional. 34 Bibliografía Abaigar T. 1992. 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Resultados y descripción de las batidas llevadas a cabo en el VME Año Jabalíes J. cazados Eficiencia Nº puestos Nº perros 1994 n batidas 5 5 5 3 3 Media 4,80 1,60 ,40 5,33 10,67 DT 3,962 1,342 ,366 ,577 1,155 Suma 24 8 1995 n batidas 41 41 23 40 41 Media 1,15 ,46 ,48 7,35 11,51 DT 1,389 ,745 ,441 2,486 2,399 Suma 47 19 1996 n batidas 35 35 18 35 35 Media 1,20 ,31 ,36 5,97 10,03 DT 1,795 ,583 ,445 1,200 1,636 Suma 42 11 1997 n batidas 36 36 17 36 36 Media 1,36 ,39 ,37 5,19 9,11 DT 1,944 ,766 ,416 1,283 1,720 Suma 49 14 1998 n batidas 46 46 22 46 46 Media 1,70 ,54 ,31 5,24 9,80 DT 2,318 1,130 ,335 1,233 2,428 Suma 78 25 1999 n batidas 35 35 23 35 35 Media 1,69 ,46 ,30 5,74 10,86 DT 1,922 ,701 ,373 1,245 1,216 Suma 59 16 2000 n batidas 33 33 14 33 33 Media 1,21 ,27 ,30 6,24 11,00 DT 2,315 ,674 ,423 2,031 2,305 Suma 40 9 2001 n batidas 26 26 12 26 26 Media 1,23 ,50 ,52 7,00 10,92 DT 1,704 ,860 ,464 2,482 1,598 Suma 32 13 2002 n batidas 40 40 19 38 38 Media 1,18 ,30 ,24 6,63 10,39 DT 1,517 ,687 ,35 2,465 1,911 Suma 47 12 2003 n batidas 13 13 10 13 13 Media 2,85 ,46 ,24 6,31 10,08 DT 3,738 ,877 ,409 2,136 2,465 Suma 37 6 2004 n batidas 52 52 30 52 52 Media 1,13 ,40 ,44 6,38 9,50 DT 1,268 ,693 ,454 2,843 2,825 Suma 59 21 2005 n batidas 49 49 35 49 48 Media 1,80 0,94 0,53 6,59 9,69 DT 1,89 1,27 0,43 3,26 2,74 Suma 88 46 Total n batidas 411 411 228 406 406 Media 1,46 ,49 ,39 6,22 10,21 DT 1,98 ,88 ,42 2,30 2,31 Suma 602 200 40 Anejo 1.2. Resultados mensuales de las batidas llevadas a cabo en el VME Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic Tot 1994 2(0) 22(8) 24(8) 1 4 5 1995 8(5) 9(3) 1(1) 1(1) 10(5) 10(0) 3(1) 2(1) 1(1) 2(1) 47(19) 3 5 0 1 2 0 4 6 4 7 4 5 41 1996 4(0) 3(0) 0 2(2) 0(0) 0 3(2) 6(1) 2(1) 9(2) 11(3) 42(12) 3 2 7 3 1 2 2 0 3 4 3 5 35 1997 2(2) 8(4) 12(2) 1(1) 2(0) 0(0) 11(1) 0(0) 4(3) 3(0) 6(1) 49(14) 1 5 4 1 4 0 3 4 3 3 5 3 36 1998 4(0) 14(7) 4(1) 5(1) 0(0) 6(1) 3(0) 12(3) 9(6) 0(0) 11(3) 10(3) 78(25) 5 5 5 3 2 4 3 3 2 3 5 6 46 1999 4 (1) 7 (3) 1 (0) 3 (2) 7 (2) 1 (0) 15 (4) 5 (2) 7 (1) 1 (0) 8 (1) 59 (16) 3 3 4 3 3 2 0 3 1 5 2 6 35 2000 0 (0) 4 (0) 1 (1) 0 (0) 0 (0) 1 (0) 6 (2) 14 (4) 1 (1) 9 (0) 3 (0) 1 (1) 40 (9) 1 2 2 2 2 2 4 4 2 6 4 2 33 2001 6 (0) 0 (0) 9 (2) 6 (2) 1 (0) 5 (5) 5 (4) 0 (0) 32 (13) 4 3 0 0 0 0 3 3 4 3 4 2 26 2002 10 (4) 5 (3) 0 (0) 2 (0) 2 (0) 0 (0) 0 (0) 0 (0) 6 (2) 5 (1) 8 (1) 9 (1) 47 (12) 5 5 1 2 2 2 1 2 5 4 5 6 40 2003 0 (0) 1(1) 7(1) 18(3) 11(1) 37(6) 2 1 0 0 0 0 0 0 0 1 3 6 13 2004 6(0) 14(6) 2(1) 2(0) 4(1) 2(1) 2(2) 3(1) 1(0) 6(3) 2(1) 15(5) 59(21) 6 6 4 1 2 4 4 5 4 6 4 6 52 2005 0(0) 6(3) 12(11) 8(4) 7(0) 2(0) 6(4) 14(5) 0(0) 9(5) 14(10) 10(4) 88(46) 3 3 4 4 5 4 5 5 4 4 5 3 49 Total 44(12) 71(30) 34(17) 24(11) 23(4) 12(2) 39(17) 85(20) 32(13) 56(21) 77(25) 105(28) 602(200) 36 40 31 20 23 20 29 35 32 46 45 54 411 Jabalíes totales (número de jabalíes matados), número de batidas. En gris los meses sin batidas. 41 Anejo 1.3. Eficiencia de las batidas llevadas a cabo en el interior de la Reserva Batidas Soto Benedicto (1) Carrizales (3) Vitrex (4) Rincón Falso (7) La Cartuja (2) Casetas de Lierta (6) Soto de Quinto (8) Salzar (9) Media - 0,33 0,29 0,48 0,60 0,19 0,33 0,50 DT - 0,47 0,43 0,45 0,36 0,25 0,44 0,71 n 1 4 26 11 3 20 12 2 En gris las batidas incluidas en la RND y que no estaban presentes en la RNG.