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Proyecto Fin de Carrera Ingeniería Industrial Balance exergético del sistema agrario español Autor Jesús Álvaro Miguel Martínez Director Alicia Valero Delgado EINA 2013 1
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A mi familia, por apoyarme en todo durante el proyecto y la carrera. A mis amigos, por alegrarme hasta los peores días. A mi directora, por toda su ayuda. 5
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Balance exergético del sistema agrario español Resumen Trabajos como Leach (1976) o Carpintero y Naredo (2006), arrojan una visión perturbadora del panorama agroalimentario actual. Desde la revolución industrial la productividad del sector agrario (agricultura y ganadería) no ha hecho más que aumentar, al mismo tiempo que se reducía el esfuerzo humano necesario para producir los alimentos. Sin embargo esto ha conducido a una situación donde el índice exergético (la energía útil proporcionada por el sistema respecto a la aportada) ha pasado de cerca de 25 a 0,34 (Leach, 1976). Actualmente necesitamos enormes cantidades de energía para producir nuestra alimentación, hasta el extremo de deber aportar al sistema agrario más calorías en forma de petróleo u otras fuentes de energía, que las que obtenemos de los alimentos. Por esta razón se ha realizado este trabajo, para estudiar el consumo energético del sistema agrario y varios de sus subsistemas y obtener sus eficiencias durante los años 2008-2009. En primer lugar se han explicado los conceptos de exergía, metodología input-output y análisis termoeconómico, que serán de utilidad de cara a realizar los cálculos del trabajo. De forma muy breve, la exergía es la energía útil, y aúna los conceptos de energía y entropía. La metodología input-output y el análisis termoeconómico nos permiten calcular variaciones en los flujos exergéticos internos de un sistema cuando cambian las condiciones externas del mismo. En segundo lugar se han estudiado los balances exergéticos de distintos subsistemas del sistema agrario. El trigo, la cebada, el arroz, el maíz, la producción de leche de vaca, de carne de ternera y de carne de pollo. Obteniéndose unos índices exergéticos que van desde el 2,02 para el caso del trigo hasta el 0.11 para la producción de carne de ternera. Posteriormente se ha realizado el balance exergético del sistema agrario agregado, resultando un índice exergético de 0,71. Esto quiere decir que se necesita gastar, en media, 1 caloría en forma de petróleo u otra fuente de energía por cada 0,71 calorías destinadas a la alimentación humana. Por último se ha realizado un análisis termoeconómico del sistema agrario, desagregando del total la importación de piensos, la producción de carne de pollo y la producción de carne de ternera. De esta forma se ha podido estudiar la reacción del sistema ante diversos escenarios propuestos, como medidas de ahorro energético o de variación de la dieta. Se concluye que el sistema agrario actual es exergéticamente muy ineficiente, y que entre las causas de ello están, el gran consumo de carne, cuya producción es un sistema muy ineficiente por naturaleza, y el uso de grandes cantidades de agua y fertilizantes, cuya exergía asociada supone un gran input al sistema que, por tratarse de una exergía proporcionada de forma indirecta, puede pasar desapercibida. 7
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Tabla de contenidos 1. Introducción…………………………………………………………..…………….1 2. Metodología……………………………………………………………..………….3 2.1. Ecología industrial y herramientas……..……..……………………...……3 2.1.1. El análisis exergético……………………...………………………3 2.1.2. Metodología input-output……………..…………………………..4 2.1.3. Análisis termoeconómico…………………………………………6 2.2. Balances exergéticos………………………………………………………7 3. Balances exergéticos específicos…………………………………………………...9 3.1. Balance exergético del trigo……………………………………………….9 3.1.1. Balance exergético del trigo en secano…………………………...9 3.1.2. Balance exergético del trigo en regadío…………………………11 3.2. Balance exergético de otros cultivos significativos………………………12 3.3. Balance exergético del ganado bovino y aviar…………………………...13 4. Balance exergético total…………………………………………………………...15 5. Análisis de sensibilidad…………………………………………………………...17 5.1. Cálculos previos………………………………………………………….18 5.2. Escenario 1. Reducción del consumo de carne…………………………..18 5.3. Escenario 2. Sustitución del consumo de carne…………………………..19 5.4. Escenario 3. Eficiencia energética………………………………………..19 5.5. Escenario 4. Modificación del sistema de regadío……………………….20 9
2.1.3. Análisis termoeconómico La termoeconomía es la combinación de la economía y la termodinámica para sentar las bases teóricas de una ciencia del ahorro de energía, y obtener así modelos que recojan la limitación que supone no disponer de recursos naturales ilimitados, buscando criterios generales que permitan evaluar la eficiencia y el coste de los productos de sistemas con un consumo intensivo de energía. La termoeconomía proporciona métodos para evaluar la cantidad y la calidad de las pérdidas de energía y materiales, y para evaluar el coste de estas pérdidas en términos de recursos naturales. El cálculo de costes es paralelo al análisis input-output, solo que ahora se trabajará con unidades de exergía en lugar de unidades monetarias, que como se ha visto comparten la propiedad de poder agregar flujos variados. Como puede verse esta metodología aúna las dos descritas anteriormente. Definimos el coste de un bien como la cantidad de recursos que han sido necesarios para producirlo. En términos de exergía: B*=B+ ∑ I Donde B* es el coste exergético, B es la exergía del flujo e I la irreversibilidad de cada proceso. Esta magnitud es más cómoda de usar en formato adimensional. Definimos el coste exergético unitario (k*) como: k*=B* B Ahora podemos identificar el sistema que queramos estudiar con un modelo input-output en el que cada subsector será llamado un proceso. La suma de todos los outputs de un proceso será el producto (Pj) de ese proceso y la suma de todos los inputs será el fuel (Fj) del mismo, expresados ambos, por supuesto, en flujos exergéticos. Mediante un desarrollo similar al utilizado en análisis input-output obtenemos la expresión: k* j = ( U−A ij T ) −1 k j Que nos da los costes unitarios de los productos de todos los componentes k* en función de los costes unitarios de los flujos intercambiados con el exterior. Para más información sobre el análisis termoeconómico véase “Appendix C: Input-output thermoeconomic analysis” 16
2.2. Balances exergéticos A lo largo de este trabajo se realizan diversos balances de exergía en el sistema agrario español, ya sea de forma agregada o aplicados a subsectores concretos del mismo. Para el cálculo de los balances de exergía de los distintos apartados del proyecto se requiere identificar los flujos de entrada y salida, obtener datos de los mismos y convertirlos a unidades de exergía. Obtenidos los inputs y los outputs del sistema pueden calcularse la eficiencia exergética y la exergía destruida. También pueden analizarse la importancia relativa de cada flujo, es decir, si es apreciablemente inferior o superior al resto de los flujos implicados. La identificación de los flujos y la obtención de datos de los mismos se han realizado fundamentalmente a través de los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA). Otras fuentes importantes consultadas son: la Food and Agriculture Organization (FAO) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Multitud de fuentes adicionales han sido también consultadas cuando ha sido necesario, desde manuales de buenas prácticas agrícolas a publicaciones empresariales sobre el rendimiento de determinadas especies animales. Para una enumeración exhaustiva del origen de estos datos véase “Appendix 4: exergy balances”. La conversión de los flujos en su correspondiente valor exergético se ha realizado a través de diversos métodos. Se distinguen dos tipos de flujos de cara al cálculo de su valor exergético: los inputs y los outputs. En primer lugar se tienen en cuenta los inputs del sistema, en este caso se debe tener presente no solo su exergía propia, sino la necesaria para producirlos, como veíamos en el apartado dedicado a la exergía. Esta suma de la exergía propia de un flujo más la requerida por los procesos previos es conocida como exergía acumulada. Entre los inputs más comunes del sistema agrario destacan: el agua, los fertilizantes, la electricidad, el combustible, la maquinaria y las importaciones de piensos. En la mayor parte de los flujos se ha utilizado una metodología similar a la utilizada por Naredo y Campos(1980). Esta consiste en asignar un valor a la exergía acumulada por unidad de medida de cada input, por ejemplo, 1,7 kWh/m3 en el caso de inputs de agua. Generalmente estos valores pueden ser obtenidos de la bibliografía disponible y estudios previos realizados. En algunos casos, en estudios similares a este, se utiliza un sistema de conversión a exergía basado en datos contables. Consiste en hallar la exergía consumida por un determinado sector para su funcionamiento y dividirlo entre sus flujos económicos, de tal forma que se obtiene una cantidad de exergía asociada a cada unidad monetaria. A partir de valores monetarios de sectores parecidos al estudiado pueden obtenerse los flujos de exergía buscados. Aunque estos estudios utilizan este tipo de aproximación en general solo para flujos minoritarios, se ha preferido no usarlo en este trabajo por considerarse un método más propio de un análisis económico que de un análisis exergético. En las situaciones donde estos autores recurrían a este tipo de método se han utilizado otras aproximaciones que se explicarán en el apartado correspondiente. La exergía de los outputs sí se identifica con la exergía propia del flujo, ya que, de esta manera, puede calcularse la eficiencia exergética como el sumatorio de la exergía saliente entre el sumatorio de la exergía entrante. 17
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3. Balances exergéticos específicos En este apartado se realizan varios balances exergéticos asociados a distintos cultivos y cría de animales. Por un lado estos balances nos serán útiles para obtener una visión más detallada de los sectores que componen el grueso del sistema agrario. Por otro lado la obtención de las distintas eficiencias exergéticas asociadas a ellos nos permitirá comparar varios medios de obtención de alimentos, y tener una idea aproximada de la eficiencia de distintos grupos alimenticios. También nos servirá como paso previo al análisis del sistema agrario en conjunto, que presenta una mayor complejidad. 3.1. Balance exergético del trigo Los datos de la FAO indican que el trigo, el maíz y el arroz son los cereales más cultivados en el mundo, lo que por si solo ya coloca en un importante lugar al trigo. En el caso de España, el más cultivado de entre estos tres es el trigo, siendo el segundo cultivo más extendido, superado solo por la cebada. Sin embargo las razones por la que se ha realizado un balance específico del trigo van más allá de su gran producción. El trigo, al ser uno de los cultivos más producidos en el mundo, es también uno de los que más ha sufrido el proceso de industrialización de la agricultura y estudiar su actual eficiencia exergética puede ser un caso muy indicativo de las características de esta industrialización. Este cereal se cultiva en España tanto en secano como en regadío. Esto nos permite estudiar la variación del consumo exergético que supone la aplicación del regadío a un cultivo originalmente de secano. El balance exergético del trigo tiene también otro papel importante dentro de nuestro estudio, ya que es el más significativo de los cereales importados para consumo animal Esto hace importante establecer los requerimientos exergéticos de este cultivo a la hora de calcular el input exergético asociado a este flujo en nuestro balance exergético total. Además, el caso del trigo es especialmente interesante porque nos da una idea de la eficiencia exergética básica del sector agrario español. Este cereal, como base de la alimentación española durante siglos, debe seguir produciéndose sea cual sea la situación, para cubrir las necesidades energéticas mínimas de la población. Incluso si se produjera una crisis energética tal que obligara a abandonar o reducir la producción de otros alimentos menos eficientes, la producción de trigo no puede detenerse. Por lo tanto nos da una medida de la eficiencia exergética a la que podría tender el sistema agrario en una situación de deficiencia energética, siempre considerando que el sistema de producción no cambiase. 3.1.1. Balance exergético del trigo en agricultura de secano Como se trata del primer balance introducido, y para clarificar los datos, se expone la hoja de cálculo del balance exergético que solo se volverá a mostrar para el caso del cálculo global del sector agrario. También se detalla la obtención de la exergía de cada flujo. El resto de los balances y cálculos similares pueden consultarse en “Appendix D: exergy balances” 19
En la tabla 2.1 se aprecia como se han ido calculando los distintos inputs hasta obtener un input total que pudiera compararse con el valor exergético de la producción de trigo. En primer lugar se ha obtenido el consumo eléctrico total de la agricultura española en los años 2008 y 2009 a través del anuario de estadística del ministerio de agricultura (MAGRAMA, 2011). Para obtener el coste exergético asociado a esa energía eléctrica se utiliza el multiplicador 3,6 (Naredo y Valero, 1999) Luego se ha hallado el consumo de exergía asociada a los tractores comprados en ese periodo de tiempo, considerando todos los tractores como tractores medios cuya exergía asociada puede obtenerse a través de ecoinvent (Classen, 2007) multiplicado por el numero de tractores comprados (MAGRAMA, 2011) La tercera parte de lo nombrado en el balance como input electromecánico es el consumo de gasoil de los tractores (MAGRAMA, 2011) por el multiplicador asociado al coste de extracción, distribución y otros, del gasoil, que es de 1,134 (Leach, 1976) Obtenido el input electromecánico de toda la agricutura, se ha asumido, a falta de datos precisos, que el consumo de esta exergía es proporcional al número de hectáreas cultivadas. Esto permite hallar el input concreto del trigo como el input total por la fracción de hectáreas de trigo entre las hectáreas totales cultivadas en España. 20 Wheat 2008-2009 Dryland farming 2008 2009 Production [kt] 5568 3700 Cultivated surface [kha] 1779 1529 Total average electromechanical exergy [toe] 2.425.244 Electromechanical input [toe] 231.870 NPK 8-15-15 cumulative exergy [toe/t] 0,35 Urea 46 cumulative exergy [toe/t] 1,71 Fertilizer cumulative exergy [toe/ha] 0,33 Wheat fertilizer total exergy [toe] 553.061 Wheat exergy [kcal/kg] 3.420 Total exergy input [toe] 784.931 Tabla 2.1 Balance exergético del trigo de secano
El segundo input es el fertilizante. La cantidad y proporciones de fertilizante N, P2O5 y K2O (NPK) para la presiembra, y urea para cobertera, requeridos por hectárea de trigo de secano en un suelo de fertilidad media han sido obtenidos de la guía de fertilización racional (MAGRAMA, 2008). Estás cantidades fueron multiplicadas por el número de hectáreas de trigo y el valor de la exergía acumulado en la producción de cada uno de estos productos químicos (Zornitza, 1998). Todo esto nos permite obtener el total de exergía en forma de fertilizantes requerida por el subsistema de producción de trigo en España. Se calcula después el valor exergético del output de trigo. Esta exergía se obtiene de multiplicar la producción de trigo (MAGRAMA, 2011) por su valor calórico (USDA, 2013). Al dividir el output entre la suma de los inputs obtendremos el índice exergético, que es el inverso del coste exergético unitario. Del balance resulta un índice de 2,02. Es decir por cada caloría que invertimos en forma de exergía exterior, obtenemos dos calorías en forma de trigo. El índice exergético puede ser mayor que 1 porque la exergía del sol no se tiene nunca en cuenta en este tipo de estudio. La exergía que nos resulta de interés es siempre aquella que aportamos los humanos de nuestras fuentes de energía. El resultado obtenido es bastante alto, no con respecto a la agricultura tradicional, donde podían obtenerse índices de hasta 25 (Leach, 1976), pero sí con respecto al valor medio del sistema agrario o de otros cultivos. Esto se debe a que el aporte de agua es un flujo exergético considerable que no se está usando al tratarse de un cultivo de secano. 3.1.2. Balance exergético del trigo en agricultura de regadío Al cambiar de trigo de secano a trigo de regadío, obtenemos, a través de un nuevo balance, un índice exergético de 1,1. El cambio respecto al trigo de secano es muy sustancial. Para entender mejor la relación entre estos dos sistemas se ilustra en la figura 2.1 a continuación, las entradas y salidas de ambos sistemas. Los flujos han sido expresados respecto de un output común de una tonelada equivalente de petróleo (tep en español, toe en inglés), es decir en forma de costes exergéticos. 21 Figura 3.1 Comparativa entre trigo de regadío y trigo de secano
Puede verse como al utilizar sistemas de regadío se aumenta la productividad por hectárea, pero se disminuye ampliamente la eficiencia exergética del cultivo. La cantidad de fertilizante, que es directamente proporcional a la exergía de su flujo, permanece constante en ambos casos. Esto tiene bastante sentido, ya que una planta que crezca el doble, requerirá aproximadamente el doble de fertilizante y producirá aproximadamente el doble de exergía en forma de alimento. Por lo tanto es de esperar que este flujo no cambie. Cabe también esperar que la exergía directa o electromecánica, la proveniente de electricidad, gasóleo y maquinaria, se reduzca en el caso del regadío, pues esta relacionada con las hectáreas trabajadas. En efecto se reduce ligeramente, si bien la variación es muy pequeña, apenas apreciable en el diagrama. Es el efecto del flujo de agua el que diferencia ambos cultivos. Para poder aumentar la producción debe suministrarse al trigo agua adicional para su desarrollo, que este ya no es capaz de obtener por si mismo. La exergía asociada a ese flujo de agua es un importante input adicional que, exergéticamente hablando, debe pagarse sin obtener nada a cambio, lo que reduce considerablemente el índice exergético. 3.2. Balances exergéticos de otros cultivos significativos En esta sección se exponen los resultados de los balances realizados para los dos cultivos mundiales más importantes que faltan, el arroz y el maíz y para el cultivo más importante de la agricultura española, la cebada. En este caso no es necesario dividir los cultivos en regadío y secano. El arroz solo se cultiva en regadío, mientras que la cantidad de cebada cultivada en regadío y la cantidad de maíz cultivado en secano son muy reducidas. Los cálculos detallados se pueden ver en “Appendix D: exergy balances” Al realizar el balance del arroz obtenemos un índice exergético de 1,34 que es un resultado bastante bueno para un cultivo que requiere un input de agua tan grande como este. El maíz, a pesar de tener una productividad por hectárea enorme (unas 10,8 toneladas por hectárea, más del triple respecto a la del trigo), revela un índice exergético de apenas 0,55. Este caso es especialmente significativo, ya que el maíz es el cultivo que más atenciones ha recibido durante la industrialización de la agricultura, y es el cultivo primario en el país abanderado de esta tendencia, EEUU. La cebada cultivada en secano tiene un índice exergético de 2, casi idéntico por lo tanto al del trigo, su productividad por hectárea es también cercana a la de este, si bien no igual. Su gran cultivo se debe tanto a su uso como alimento para ganado, especialmente porcino, como a su utilidad para la elaboración de mostos para diversas bebidas alcohólicas. Para ilustrar mejor estos datos se puede plantear una comparación entre los distintos costes exergéticos unitarios. 22
La figura 2.2 nos muestra gráficamente esta comparación. Sorprendentemente, a pesar de que el uso de fertilizante es del orden de un 10% distinto por hectárea entre ambos casos, y que el valor calórico y la productividad por hectárea tampoco son iguales, los costes exergéticos del trigo y la cebada son iguales hasta el orden del 1%, variación que por supuesto es inapreciable en el diagrama. Esto nos permite concluir que el trigo y la cebada son equivalentes exergéticamente en el sistema agrícola español. Al ser los dos cereales usados mayoritariamente para elaboración de piensos, esto nos será de gran utilidad a la hora de calcular los inputs exergéticos asociados a la alimentación de distintos animales. 3.3. Balances exergéticos del ganado bovino y aviar Como último apartado dentro de los balances específicos conviene dedicar un momento a la producción ganadera. Como ejemplos se han elegido el ganado bovino y aviar, por sus enormes diferencias en cuanto a eficiencia dentro de los procesos de obtención de productos cárnicos. El balance del ganado bovino en España proporciona un índice exergético de aproximadamente 0,11, concretamente 10,65%. Esto implica, por lo tanto, que su coste exergético es más de dieciocho veces superior al del trigo. O lo que es lo mismo, que con la energía que se utilizaría para alimentar una persona a base de ternera se podría alimentar a dieciocho personas a base de trigo. Hay muchos motivos por los que este rendimiento es tan bajo. Por un lado el consumo de alimento por parte del ganado bovino es muy alto. Tradicionalmente esto no era un problema, ya que el ganado se alimentaba en praderas donde la agricultura no era viable, a través de especies vegetales no consumibles por el hombre. Pero la ganadería intensiva favorece el uso de piensos con abundancia de cereales consumibles por el hombre, con un gran valor calórico. Además, debe tenerse en cuenta el índice de conversión. El índice de conversión, una medida muy utilizada en ganadería, es la cantidad de alimento, en unidades de masa, que debe suministrarse a un animal para que su peso aumente en una unidad de masa. En el caso del ganado bovino este índice es particularmente alto. Su valor exacto depende de muchos factores, pero podemos utilizar un valor orientativo de 5. Esto implica que la vaca es un sistema intrínsecamente ineficiente a la hora de transformar alimento en carne. Merece la pena destacar que al calcular el índice exergético del ganado lechero el resultado es considerablemente distinto. El índice obtenido es de 0,61, superior, por ejemplo, al del cultivo de maíz. 23 Barley Wheat Rice Corn 0 0,5 1 1,5 2 Water exergy cost Fertilizer exergy cost Direct exergy cost Figura 2.2 Comparación entre inputs exergéticos agrícolas
El estudio del ganado aviar revela una eficiencia mucho mayor que la del ganado bovino. El índice exergético para la producción de carne de pollo es de 0,39. Todavía es bajo en términos generales ya que sigue tratándose de producción de carne, pero es una eficiencia casi cuatro veces superior a la de la carne de ternera. El motivo fundamental para esta mayor eficiencia podemos encontrarlo en el índice de conversión, que en el caso de pollos variedad broiler, la más común para engorde, es de aproximadamente 1,8. Para mostrar mejor la diferencia entre estos dos consumos de carne la figura 2.3 compara la producción de carne de ternera y de pollo en España con la energía dedicada a cada tipo de producción. Se observa como la producción de ternera es muy inferior a la de pollo, pero el consumo exergético del sector bovino es muy superior al del aviar. 24 Cattle meat production [t/year] Chicken meat production [t/year] Cattle exergy input [toe/year] Chicken exergy input [toe/year] Figura 2.3 comparación producción/necesidades ganado bovino/aviar
4. Balance exergético total En esta sección se analizan los resultados obtenidos para el sector agrario español tomado en forma agregada. La tabla 4.1 expone los inputs y outputs considerados así como la exergía neta, la diferencia entre la exergía aportada al sistema y la devuelta por el mismo. Los datos de partida para el cálculo han sido obtenidos del anuario de estadística (MAGRAMA, 2011). Para el cálculo desarrollado puede consultarse “Appendix D: Exergy balances” Como puede verse, se obtiene un índice exergético de 0,71 para el sistema agrario tomado en conjunto. La perdida de exergía en el sistema, respecto de la invertida activamente, es de 2,88 millones de tep. Respecto a los flujos del sistema, la figura 4.1 nos permite hacernos una idea más visual del orden del orden de los mismos y su magnitud relativa. Entre los inputs exergéticos, aparece en este caso uno propio del sistema agregado, las importaciones de cereales para piensos. Es sorprendente observar cómo a pesar de la gran producción de cereales que se produce en España, es todavía necesario importar cerca de diez millones de toneladas de este producto para satisfacer el consumo (INE, 2009) 25 Aggregated exergy balance 2008-2009 Exergy inputs [ktoe] Water 2.285 Fertilizer 3.502 Machinery 134 Electrícity 1.368 Fuel 923 Fodder importation 1.864 Total 10.077 Exergy outputs [toe] Animal 2.051 Vegetal 5.146 Total 7.197 Net exergy [toe] -2.880 Exergy ratio 0,71 Tabla 4.1 Balance exergético del sistema agrario
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7. Perspectivas La realización de este trabajo tenía como objetivo estudiar las necesidades exergéticas del sistema agrario español actual, su rendimiento y algunas posibles mejoras que pudieran realizarse sobre el mismo. Podemos decir, por lo tanto, que el objetivo ha sido satisfactoriamente alcanzado. Aun así, hay multitud de aspectos en los que se hubiera querido profundizar más y en los que se podría seguir trabajando, como desagregar más el sistema de cara a estudios termoeconómicos más detallados, o estudiar un mayor número de cultivos. El cultivo del olivo, por ejemplo, o el de la naranja, son cultivos importantes dentro del sistema agrario español que hubiera sido interesante estudiar por separado. En lo que se refiere a desagregar más el sistema, el paso lógico siguiente sería la producción de carne de porcino, para así dejar completos los subsistemas más importantes de producción de carne. Ninguno de estos añadidos modificaría los resultados obtenidos en el trabajo, pero podrían aportar información interesante adicional. Por último debemos nombrar las posibles dificultades encontradas para avanzar en el trabajo. A este respecto, la dificultad más destacada ha sido, sin duda, la obtención de datos. Las fuentes de datos principales al estudiar el sistema agrario español son el INE y el MAGRAMA. El problema es que estos organismos proporcionan, en general, datos orientados a estudios de carácter económico, no termodinámico. Además, la mayor parte de las veces estos datos se presentan agregados lo que dificulta enormemente los balances específicos. El consumo eléctrico del sistema agrario es un buen ejemplo de esta situación, ya que se proporciona en unidades monetarias, no energéticas, y agregado para todo el sistema agrario, sin distinguir entre el consumo de distintos tipos de explotaciones. 33
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