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Abstract

El presente estudio trata de definir el perfil socio-afectivo de los menores en riesgo pertenecientes al barrio de Las Fuentes de Zaragoza. El afecto que recibe un niño durante su infancia influye a lo largo de su desarrollo vital, sin embargo existe escasa información sobre este factor. Por ello en el estudio se trata de relacionar el apego que recibe el menor de sus progenitores o tutores con su relación e interacción con el entorno que le rodea. León Gracia, Rebecca; Gimeno Monterde, Chabier

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UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado PERFIL SOCIO-AFECTIVO DE LOS MENORES ENTRE 4 Y 12 AÑOS DE EDAD QUE PERTENECEN A FAMILIAS EN RIESGO DE EXCLUSIÓN EN EL BARRIO DE LAS FUENTES. Alumna: Rebecca León Gracia Director: Chabier Gimeno Monterde Grupo: 1 Zaragoza, Junio de 2013 2 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ..................................................................................................... 4 1.1. Presentación .................................................................................................. 5 1.2. Objetivos del trabajo .................................................................................. 7 1.3. Metodología empleada ............................................................................... 8 1.3.1. Revisión bibliográfica ............................................................. 8 1.3.2. Observación ......................................................................... 9 1.3.3. Entrevistas .......................................................................... 13 2. MARCO TEÓRICO ................................................................................................. 16 2.1. ¿Qué es la Exclusión Social? .................................................................. 17 2.2. Menores en Riesgo .................................................................................... 19 2.2.1. Ámbito familiar .................................................................... 23 2.2.2. Ámbito educativo ................................................................. 25 2.2.3. Ámbito socio-afectivo ........................................................... 29 2.3. La Importancia del Apego en los Menores. ...................................... 31 2.3.1. ¿Cómo se forma el apego? .................................................... 31 2.3.2. Tipos de apego .................................................................... 32 2.4. El Trabajo Social y las Ciencias Sociales con Menores en Riesgo. ........................................................................................................................ 35 3. MENORES EN RIESGO EN EL BARRIO LAS FUENTES .............................. 41 3.1. Análisis de la Realidad del Barrio ........................................................ 42 3.1.1. Centros donde se cubren las necesidades detectadas ................ 45 3 3.1.2. Informes Sociales Proinfancia (tipo de familias en riesgo de exclusión). ....................................................................................... 48 3.2. La Realidad de los Menores en Riesgo. .............................................. 51 3.3. Perspectivas desde el Trabajo Social ................................................. 55 4. CONCLUSIONES .................................................................................................... 71 5. BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................... 74 ANEXOS .............................................................................. ¡Error! Marcador no definido. 4 1. INTRODUCCIÓN El planteamiento de la siguiente investigación fue a partir de mi periodo de prácticas externas, de Trabajo Social, en la Fundación El Tranvía del barrio de Las Fuentes de Zaragoza. A lo largo de mi estancia en la Fundación he observado la falta de recursos que existen para niños que pueden presentar una carencia de afecto y de cómo influye esta carencia en su día a día. He decidido designar el tramo de edad entre los 4 y 12 años, debido a que es el porcentaje de edad que más participa en las actividades y recursos del barrio. Además, fue una edad orientativa desde la Fundación. Creo necesaria esta investigación debido a que he detectado una falta de estudios e intervenciones para paliar las necesidades afectivas de estos menores. Me gustaría agradecer el presente estudio a la Fundación el Tranvía por su colaboración en dicha investigación y lo bien que me acogieron durante mi estancia como alumna de prácticas en la misma. Quiero también agradecer a los demás profesionales que me han aportado experiencia y formación como futura trabajadora social. A todos ellos, gracias. 5 1.1. Presentación El objetivo de la presente investigación es conocer el perfil socio-afectivo de los menores entre 4 y 12 años de edad que pertenecen a familias en riesgo de exclusión en el barrio de Las Fuentes. El perfil socio-afectivo de un menor lo defino como la capacidad que tiene el niño o la niña de relacionarse con su entorno, tanto inmediato como no, teniendo en cuenta el afecto que ha podido recibir a lo largo de su desarrollo vital. Este perfil puede ser bajo, es decir que existe una carencia de afecto y por lo tanto influye de una manera negativa a la hora de relacionarse con su entorno y con otros. Por otro lado, este perfil es alto cuando el menor ha desarrollado un vínculo familiar adecuado para relacionarse y desenvolverse en su entorno y con otros. Por lo tanto podemos decir que existe una estrecha relación entre la carencia de afecto y apego que los menores reciben a lo largo de su infancia. Este plano es muy importante para el desarrollo de todo menor, ya que si tiene un perfil socio-afectivo pobre, puede llegar a desarrollar trastornos afectivos como la depresión. La razón por la que se ha elegido el tema como objeto de estudio es debido a la experiencia que he tenido durante las prácticas externas de Trabajo Social en la Fundación el Tranvía. Durante mi estancia en la Fundación he detectado un perfil socio-afectivo bastante bajo a nivel general de los niños que acuden a la Fundación. Aunque hay actividades donde se trata de potenciar su autoestima y se les enseña habilidades sociales, creo que debería haber más intervenciones que paliaran estas necesidades afectivas que poseen estos niños, para poder desenvolverse con su entorno sintiéndose seguros de sí mismos. He decidido hacer una investigación del perfil socio-afectivo de estos niños para que en futuras intervenciones o estudios se tenga en cuenta este 6 indicador a la hora de diseñar actividades, programas o proyectos para menores en riesgo. A partir del objetivo principal del estudio, se ha estructurado el trabajo en diferentes apartados: Marco teórico, que a su vez se divide en cuatro secciones. En el marco teórico se trata de explicar de una manera breve a qué nos referimos con el término de exclusión social, debido a que los protagonistas de esta investigación pertenecen a familias en riesgo de exclusión social. Seguidamente, se introducirá el concepto de menores en riesgo, término fundamental para la consecución del objetivo primordial del documento. Una vez claros los conceptos de nuestro estudio, se hablará de la importancia del apego durante los primero años del menor y cómo puede influir en su dearrollo. Por último, el marco teórico concluye con distintas intervenciones que se han llevado a cabo desde el Trabajo Social y algunas de las Ciencias Sociales con estos niños. El siguiente apartado se titula Menores en Riesgo en el barrio de Las Fuentes, en este apartado se aporta información relevante sobre el barrio y el perfil de las familias y menores en riesgo de exclusión social. Además se verificarán las hipótesis planteadas a partir del marco teórico con las entrevistas y observaciones realizadas. Finalmente, el último apartado consta de las conclusiones y resultados de la investigación. 7 1.2. Objetivos del trabajo OBJETIVO GENERAL: - Conocer el perfil socio-afectivo de los menores de entre 4 y 12 años pertenecientes a familias en riesgo de exclusión social con el fin de aportar datos e información para futuras intervenciones. OBJETIVOS ESPECÍFICOS: Para llegar al objetivo principal se ha elaborado unos objetivos específicos: - Conocer si existe alguna intervención en relación con la carencia de afecto de los menores y si se ha trabajado con ello. - Averiguar, a través de profesionales, las carencias socio-afectivas que han observado en las distintas actividades que se llevan a cabo con menores. - Observar las actitudes que presentan los menores en las distintas actividades. - Conocer las motivaciones de los menores. Todos estos objetivos se intentarán llevar a cabo a través de la metodología de las ciencias sociales: entrevistas, observaciones (tanto participantes como no participantes) y una revisión bibliográfica con la que se llevará a cabo el marco teórico del estudio. 8 1.3. Metodología empleada Para la consecución y desarrollo de una investigación de una ciencia o disciplina social se ha de llevar a cabo una metodología determinada. La realización de este presente estudio se ha desarrollado gracias a una revisión bibliográfica de documentos y libros relacionados con el tema a tratar. Además también se han realizado observaciones, tanto participantes como no participantes, donde se recogen datos para poder, más tarde, contrastar con la información obtenida de los documentos teóricos, extraída de la revisión bibliográfica. Lo mismo se hará con las entrevistas efectuadas a los distintos profesionales que están en contacto con los menores en riesgo del barrio de Las Fuentes. A continuación se les presenta las distintas metodologías a utilizar y los objetivos por los cuales se van a desarrollar. 1.3.1. Revisión bibliográfica Para el desarrollo de la investigación se realizaron diversas búsquedas bibliográficas a través de consultas en las distintas bibliotecas de la Universidad de Zaragoza y a través de los documentos facilitados por los profesionales de la Fundación El Tranvía: programas, base de datos, informes sociales, etc. Esta revisión bibliográfica es la que ha dado cuerpo al marco teórico del estudio, de la que se ha obtenido una serie de hipótesis que se verificarán con el análisis de la realidad del barrio de Las Fuentes a través de las entrevistas y observaciones realizadas durante la investigación. Los objetivos perseguidos en dicha revisión bibliográfica son los siguientes: OBJETIVO GENERAL: Obtener información e investigar sobre el menor en riesgo y la influencia del apego familiar. 9 Con la recopilación de estos datos se podrá explicar de una manera más clara a qué nos referimos con el perfil socio-afectivo y cómo influye el tipo de apego que recibe el menor a lo largo de su infancia. También dar a conocer qué es un menor en riesgo y en qué necesidades suelen tener carencias estos niños. OBJETIVOS ESPECÍFICOS: Para cumplimentar el objetivo general de la revisión bibliográfica, se han desarrollado tres objetivos específicos: - Comprender el concepto de menor en riesgo y exclusión social. Para comprender el concepto de menor en riesgo hay que distinguir dicho término con el de menor desamparado. Por otro lado, explicar a qué nos referimos con la exclusión social. Los protagonistas del presente estudio son menores pertenecientes a familias en riesgo social, por lo tanto es necesario explicar dicho concepto. - Conocer los distintos tipos de apego que existen y sus consecuencias. Con esta información conoceremos como influye el apego en el menor y las consecuencias que produce sobre su personalidad cuando sea un adulto. - Conocer las intervenciones llevadas a cabo con estos menores desde las Ciencias Sociales. Conociendo las intervenciones que se han llevado a cabo se podrá detectar si se ha trabajado o no desde el factor socio-afectivo de un menor. 1.3.2. Observación Las observaciones que se llevaron a cabo para el estudio son de tipo participante y no participante. La observación participante: es aquella en la que el investigador se integra en la realidad del objeto de estudio interactuando con él. La observación no participante: es aquella donde el investigador se aísla de la realidad u objeto de estudio para analizarla desde una perspectiva externa. No se relaciona en ningún momento con el objeto de investigación. 16 2. MARCO TEÓRICO Tras una revisión bibliográfica de varios documentos, libros, programas y artículos, se ha elaborado el cuerpo teórico del estudio. A lo largo del marco teórico se tratará de centrar al lector a qué nos referimos con la exclusión social y qué es un menor en riesgo con el fin de conocer el colectivo de población a la que va dirigido el estudio. Además se explica el concepto de apego y los distintos tipos que existen y cómo repercuten en la vida del menor. Finalmente se exponen algunos de los estudios sociales que se han llevado a cabo con estos menores, tanto de las Ciencias Sociales como del Trabajo Social. Se ha tratado de recopilar, sobre todo, aquellos estudios que podrían acercarse a una intervención socio-afectiva. 17 2.1. ¿Qué es la Exclusión Social? Según el Diccionario Internacional de Trabajo Social y Servicios Sociales, la exclusión social es una manera de desigualdad social que posiciona a determinados colectivos sociales y ocupacionales en la periferia simbólica social y/o material de una sociedad, de manera que dichos colectivos tengan dificultades de acceso a beneficios derivados del bienestar social de una sociedad o Estado (De Lucas y Arias, 2010). Así pues, podemos entender la exclusión social por una privación de derechos y bienes del Estado, personas que se han ido quedando fuera de la sociedad impuesta por las instituciones gobernantes. Según Lázaro y Mora (2012), También se puede entender como un proceso social de pérdida de integración donde influyen varios factores como: la escasez de ingresos, el alejamiento del mercado del trabajo, pérdida de participación social, pérdida de derechos sociales y mecanismos de protección, e incluso de status social. Así pues, vemos como la exclusión social no está solamente vinculada a la precariedad económica, sino también intervienen más factores. Actualmente, la exclusión social ha aumentado debido a la crisis económica que está sufriendo el sistema capitalista, sobre todo de tipo económico. Cada vez se ven más familias en riesgo de exclusión social. Debido a la crisis las ayudas y prestaciones de los servicios sociales han disminuido debido a los recortes llevados a cabo. Esto no hace más que agravar la situación. La exclusión social suele ir asociado a términos como marginación, racismo, xenofobia, prejuicios, estereotipos, etc. Pero dentro de las ciencias sociales este término se suele utilizar para hacer referencia a una situación extrema de desigualdad: personas sin hogar, menores desprotegidos, ancianos aislados socialmente, etc. Existen varios estudios que nos permiten identificar los procesos y/o fenómenos que llevan a la exclusión social (Lázaro y Mora, 2012:31). 18 Robert Castel (1997) nos expresa en el siguiente cuadro tres escenarios: zona de exclusión, zona de vulnerabilidad y zona de integración social. En este estudio nos encontraríamos en la zona de vulnerabilidad: Cuadro 1: Definición de la Zona de exclusión social. Zona de exclusión Zona de vulnerabilidad Zona de integración Ejercicio de derechos No ejercicio Ejercicio precario Ejercicio pleno Relaciones Aislamiento social Relaciones inestables y endogámicas Relaciones sólidas y exogámicas Sentido vital Insignificancia vital Convicciones frágiles Fuerte sentido vital Fuente: Robert Castel (1997), Definición del espacio de exclusión. Los protagonistas de este estudio, menores pertenecientes a familias en riesgo de exclusión, se encuentran en la zona de vulnerabilidad que describe Castel en el cuadro anterior. En cuanto al ejercicio de derechos por parte de las familias en riesgo, suele ser precario debido al desconocimiento de ellos. Por otro lado, como hemos hecho mención anteriormente, en general estas familias pertenecen a las minorías étnicas de la sociedad en la que residen: extranjeros, gitanos, etc. También entran aquellas familias que sufren algún problema social y/o económico. Debido a esto, suelen agruparse entre sus iguales, por ello se habla de relaciones inestables y endogámicas. Finalmente, en cuanto a las convicciones frágiles del sentido vital, es de entender que sea frágil debido a que acarrean con varios problemas que pueden acabar en depresiones, violencia, etc. Ya sabiendo a qué nos referimos con el término riesgo de exclusión social pasaremos a centrarnos en el centro del estudio: menores en riesgo. 19 2.2. Menores en Riesgo La infancia es una etapa de un nivel de aprendizaje bastante elevado, por ello los primeros años de la infancia tienen vital importancia en el menor. Es durante este periodo cuando el niño forma expectativas y actitudes sobre lo que le rodea. Comienzan a construir sus propios conocimientos, a aprender a interactuar con los otros, a ser conscientes de su entorno y los recursos de los que dispone, a explorar, jugar, preguntar… Pero, aparte de todo lo anteriormente mencionado, es también una etapa donde el menor necesita una relación interactiva, íntima y recíproca con sus padres o tutores, debido a que son estos los que aportan conocimientos, seguridad, valores, cultura, etc. que puede aliviar las necesidades psicosociales del menor. Si estas necesidades no son satisfechas es posible que los menores no sean capaces de participar en el orden social establecido o no necesiten pertenecer a él, en estas circunstancias podemos estar hablando de un menor en riesgo social (Gervilla, 2000: 7-10). Según el Diccionario de Trabajo Social, una situación de riesgo es cuando se presencia algún riesgo que pueda perjudicar el desarrollo personal, social o psicológico del niño pero que no requiere el ejercicio de la tutela por parte de las entidades públicas. Por lo tanto, no es una situación muy grave para separar al menor de su familia, y las intervenciones que se llevan a cabo tendrán como fin la eliminación o diminución de los factores de riesgo que existan en dichas familias (Fernández y Vásquez, 2012). Esta aclaración de a qué nos referimos cuando se habla de menores en riesgo, es para no confundirnos con el término de menores desamparados. Un menor en situación de desamparo sí que se encuentra desprotegido y por ello la tutela del menor estaría a cargo de una entidad pública. También es cierto que los colectivos minoritarios y de bajo nivel económico o cultural son más propensos a estar en riesgo de exclusión social, por lo tanto menores en riesgo. Suelen ser colectivos que por su etnia, cultura, religión, 20 clase social, etc. no se integran de manera plena a la sociedad en la que residen. Esto puede darse tanto parte del propio colectivo minoritario como el “rechazo” del colectivo mayoritario de ese entorno. Por otro lado, existen estudios llamados teorías sobre la transmisión intergeneracional de la pobreza. Estas teorías sostienen que los menores nacidos en hogares con situaciones económicas precarias, con bajo nivel de educación y/o formación por parte de sus progenitores, tienen mayor posibilidad que los niños y niñas que residen en familias de unos ingresos más altos de permanecer en la pobreza en su vida de adultos (Malgesini Rey, 2012: 113). Así pues, los menores a los que nos vamos hacer referencia residen con sus familias y se encuentran en riesgo de desprotección y/o exclusión social que no es lo mismo que estarlo. Precisamente, las familias en riesgo de exclusión social del barrio de Las Fuentes son, mayoritariamente, población inmigrante y de etnia gitana, aunque también se encuentran familias con precariedad económica. Esta última situación ha incrementado debido a la crisis actual que hemos estado y estamos sufriendo, haciendo que familias antes pertenecientes a la clase media se encuentren actualmente en riesgo de exclusión. La pobreza ha ido incrementando desde los inicios de la crisis del 2008 y la repercusión sobre la población infantil está siendo preocupante. Desde el año 2008 hasta el año 2010 han incrementado, en tan solo dos años, casi 205.000 niños en riesgo de pobreza. Además de una mayor cantidad de personas en riesgo de exclusión son más pobres debido a que los ingresos familiares han bajado. Según el Eurostat, la pobreza crónica infantil ha crecido seis puntos porcentuales desde 2007 hasta 2010, siendo del 16,7%, mientras que de la población total es del 11% (Unicef, 2012: 8). Todo esto también está influenciado con el desempleo, la bajada de los salarios, el incremento de los impuestos… Todo esto ha generado un impacto en el hogar de la población. Muchas familias se han encontrado que no podían 21 seguir pagando el alquiler o hipoteca de su casa llevándoles a vivir en la calle o de subvenciones y/o ayudas del Estado. Todas estas situaciones descritas anteriormente pueden influir en la forma de mantener y cuidar de sus hijos, ya sea por razones culturales, por etnia o por una economía precaria. Por ello, las posibles carencias que pueden presentar estos menores pertenecientes a familias en riesgo son las necesidades relacionadas con la alimentación, higiene y salud, los métodos disciplinares que se han impuesto al menor, a las figuras y tipo de apego con los que se ha desarrollado, al estilo de organización familiar en que ha tenido sus vivencias, el tipo de relación entre sus familiares, sobre todo con sus progenitores o tutores, las experiencias escolares, etc. Es necesario e imprescindible tener en cuenta la vivencia que ha tenido el menor durante su desarrollo para poder tener una correcta intervención con él o la misma (Bueno Bueno, 2010: 83). A continuación, González Sala (2006) agrupa las necesidades anteriormente descritos en varios campos: a) Necesidades físico-biológicas. Aquí entrarían todas aquellas necesidades que tengan que ver con la alimentación, higiene, salud, vestimenta, protección, etc. b) Necesidades afectivo-emocionales. Como la seguridad emocional, tener el ámbito afectivo cubierto, es decir sentirse querido, contacto físico como abrazos y caricias sobre todo por parte de sus progenitores. Tener una relación “sana” con sus padres: atención, muestras de cariño, que se le atienda a las demandas, ser escuchado, valorado… c) Necesidades sociales. Son aquellas necesidades que tiene todo ser humano de querer relacionarse con los demás tanto a nivel familiar como nivel contextual. Con estas relaciones se constituye la personalidad del menor, por lo tanto son imprescindibles para el correcto desarrollo. d) Necesidades cognitivas y educativas. Aquí estaría las necesidades de estimular al menor a explorar su entorno, que disfrute del derecho de estudiar y estar escolarizado. 22 e) Necesidades lúdicas. La necesidad de todo niño de querer jugar y la importancia que tiene el juego en el desarrollo del mismo. Se aprenden normas, roles y valores a través del juego además de potenciar las habilidades sociales de los menores. f) Necesidades evolutivas. Estas necesidades incluyen la adquisición de una autonomía personal, el saber valerse por sí mismo, aprender a aceptar responsabilidades, etc. Siempre acordes con la edad del menor. Por otro lado también es muy importante considerar y tener en cuenta la influencia que tienen los servicios que ofrece el Estado y entidades privadas a estos menores en riesgo, es decir el ámbito profesional. Según el informe ASAPA MENORES 2008, los servicios destinados a menores en riesgo de exclusión poseen un mal funcionamiento debido, en muchos casos, a la falta de coordinación entre actores sociales. Por otro lado, existe una planificación escasa acerca del proyecto educativo en que se trabaja con los niños y niñas. Se puede decir, que las instituciones y entidades que trabajan con el colectivo de menores poseen una excesiva burocratización. Esta burocratización del sistema no permite tener un contacto directo con el niño y su entorno, por lo tanto se obliga a los profesionales a establecer decisiones acorde con los informes administrativos. El protocolo de actuación que se lleva a cabo para cuando un caso llega al servicio de protección de menores, se ha convertido en una trama burocrática lenta y en muchos casos no se garantiza un trato igualitario y adecuado a cada caso. Actualmente, este servicio se encuentra saturado, como muchos de los que existen en el ámbito social. A cada menor que se le asigna el servicio de protección es asistido por un equipo interdisciplinar compuesto por un trabajador social, un psicólogo y el coordinador del caso. Pero, debido a la saturación del servicio al menor se le concibe como “objeto” en vez de “sujeto”, debido a que el niño o niña es olvidada una vez determinado el recurso. Todo este proceso influye en el estado anímico del menor produciéndole trastornos como la depresión o ansiedad, y/o presentar síntomas de estrés. 23 Así pues, vemos como todo influye en el desarrollo afectivo del menor, desde la familia pasando por la escuela y las relaciones sociales, hasta en el ámbito institucional o profesional. Por ello, a continuación se detalla los siguientes ámbitos que se han considerado más relevantes: familiar, escolar, y socioafectivo. 2.2.1. Ámbito familiar Como se ha mencionado anteriormente, la familia es un soporte fundamental en el desarrollo de cualquier menor, ya que ofrece una estabilidad y un soporte socio-afectivo. Pero a veces, por motivos varios, una familia se puede encontrar en situaciones difíciles o en momentos de crisis. Como bien menciona José Luis Gastañaga Moreno (2004: 256): “La familia es un organismo social en continuo proceso de transformación con fases de estabilidad y de cambio” La investigación trata de menores pertenecientes a familias en riesgo de exclusión social, es decir familias que se encuentran en circunstancias de crisis o difíciles. Por ello podemos decir que se trata de menores en riesgo debido a que sus familias pueden estar pasando por momentos económicos difíciles y no puedan cubrir del todo las necesidades de sus hijos, y/o por situaciones complicadas. Las creencias y comportamientos de los padres o tutores tienen una gran influencia en el desarrollo de un niño. Por ello el perfil de los menores en situaciones de riesgo de exclusión social puede estar condicionado al entorno que le rodea y por las circunstancias que está pasando la familia en un momento determinado. Según Gervilla Castillo (2000) existen estudios que corroboran la presencia de “disturbios psicológicos” entre las familias que padecen problemas familiares. Estos disturbios psicológicos pueden ser depresiones, conductas agresivas, 24 etc., y eventualmente, estos aspectos afectan a los niños de una manera intensa. 2.2.1.1. Menores inmigrantes Las familias inmigrantes a la hora de emigrar suele ir uno de los progenitores al país receptor, en la mayoría de los casos son hombres. Cuando llegan al país receptor y consiguen tener una vida más o menos estable, comienza la reagrupación familiar. Con esta reagrupación familiar en el país ajeno al de origen, y dependiendo de la edad de los menores cuando llegan al nuevo país, es más o menos difícil la adaptación. Si el menor llega al país de destino en la etapa infantil le será más fácil que aquél que llegue con la pre-adolescencia, debido a que debe acomodarse a costumbres y a una cultura distinta que tenía en su país. Por otro lado, los menores que llegan con una edad más avanzada tienden a tener más distancia con el progenitor que vino en un principio al país nuevo, debido a que han podido pasar meses incluso años hasta volver a verse. Estas situaciones de distanciamiento con el progenitor, sobre todo en adolescentes o pre-adolescentes, suele llevar a malas relaciones entre el familiar que inició el viaje de emigración y el menor que se reagrupa con él o ella. Pero también es común que surjan conflictos familiares entre los menores que (Quiroga y Alonso, 2011: 51–57). Estas familias suelen emigrar por causas económicas, vienen a España con el fin de mejorar su nivel de vida. Sin embargo, a veces se encuentran también en situaciones económicas precarias. Estas situaciones a veces hacen que los progenitores tengan que buscar ambos un trabajo para poder mantener a sus hijos, jornadas de trabajo largas y en ocasiones en duras condiciones. Según Quiroga y Alonso, hay profesionales que denominan a los menores cuyos padres tienen estas condiciones “niños llave”, con lo que quieren denominar a aquellos niños con falta de supervisión adulta y que salen y entran a casa sin tener a ningún adulto en la vivienda en ese momento. Así pues, también se 25 tratan de menores en riesgo y que pueden tener una carencia socio-afectiva debido a la falta de la figura paterna o materna durante en el hogar. 2.2.1.2. Menores de etnia gitana Las familias de etnia gitana, en general, suelen ser más extensas que las familias payas, aunque en los último tiempos se han ido reduciendo. La forma familiar más numerosa es la nuclear, es decir, compuesta por los progenitores y los hijos. Por otro lado, también podemos encontrarnos con familias denominadas extensas, formada por varios núcleos familiares. En la comunidad gitana se entiende por familia algo más que los padres y sus hijos, el entorno familiar englobarían a todos los parientes cercanos. Así pues, las familias de etnia gitana tienen a vivir agrupados lo más cerca del uno y del otro posible. Por ello podemos ver primos y primas de etnia gitana que sean vecinos o vivan en la misma calle o barrio. La población gitana suele contraer matrimonio a edades tempranas, las mujeres suelen ser casadas antes que los hombres, normalmente se casan con personas de su misma etnia. A los varones se les suele casar entre los 18 y 22 años, sin embargo, a las mujeres entre los 16 y 20 años. Así pues muchas niñas son menor de edad cuando se convierten en esposas (bajo el ritual de boda gitana). Hoy en día estas edades se tienden a retrasar aunque siguen siendo más jóvenes al casarse en proporción con las familias payas. Así pues, desde pequeñas a las niñas se les inculca la idea del matrimonio (García, 2006: 226). 2.2.2. Ámbito educativo La familia es un sostén importante e imprescindible para el crecimiento y desarrollo de un niño, es el primer proceso de socialización por la que pasa el menor y la escuela es el siguiente. Entonces, se puede afirmar que el colegio es otro agente de socialización por la que debe pasar un menor. 32 niño comienza a mostrar claras preferencias por los estímulos sociales (el rostro, la voz y/o la temperatura humana). Este reconocimiento de estos estímulos tiene escasas consecuencias conductuales, debido a que aceptan los cuidados de cualquier persona, siempre y cuando este a gusto el menor. Algunos expertos alegan que esta fase dura hasta los primeros tres meses de vida (López Sánchez, 1993). Poco a poco, conforme va creciendo el menor comienza a tener preferencias hacia aquellas personas que han sido sus “cuidadores” hasta ahora. Comienzan a reconocer a las personas y se comienza el primer vínculo afectivo hacia, en la mayoría de los casos, los progenitores. A partir de los seis meses de edad, los menores ya rechazan a aquellas personas desconocidas para ellos, manifiestan una clara preferencia hacia sus figuras de apego (padres o tutores). Es a partir de esta etapa cuando el menor forma su sistema de apego. El menor comienza a formar un verdadero sistema social con objetivos compartidos con las figuras de apego (sus “cuidadores”). Los niños a esta edad comienzan a tener miedo y desconfianza hacia la gente desconocida: lloros, ocultamiento, rechazo… A partir del año o año y medio, el miedo a la gente extraña se manifiesta en conductas menos evidentes, suelen ser más reservadas y cautelosas. Pero este sistema está presente también a lo largo de nuestro ciclo vital. 2.3.2. Tipos de apego Durante el desarrollo del menor, el apego se puede consolidar de varias formas. No todas las familias, debido a su cultura, creencias, etc., crían a sus hijos igual. Según la seguridad, protección, cariño y cuidados que recibe el niño esos primeros años de vida pueden desarrollar un tipo de apego u otro. Este tipo de apego influirá en como desarrollara toda su vida en ahora y adelante. 33 Según M. Ainsworth, psicóloga estadounidense, existen tres tipos de apego:  Apego Seguro. Se desarrolla cuando la persona que cuida (madre, padre o tutor) demuestra cariño, protección, disponibilidad y atención a las demandas del menor. Esto aporta al niño una seguridad para explorar su entorno. Cuando se produce la separación de las figuras de apego el menor protesta, por lo tanto disminuyen su exploración y buscan la proximidad y el contacto a distancia de sus progenitores o tutores mediante saludos, sonrisas, etc. Se puede considerar que los menores posee un sistema de apego activo que funciona de manera adaptativa a diversas situaciones.  Apego Ansioso. Las figuras de apego está física y emocionalmente disponible en ciertas ocasiones, lo que hace que el menor sea más propenso a padecer ansiedad de separación y temor de explorar el mundo, ya que no cuenta con la seguridad total de un niño con apego seguro. Este tipo de apego puede ser de dos tipos: o Apego ambivalente. Los niños responden a la separación con angustia y muestran comportamientos de protesta, enfado y resistencia. Pero con el regreso de las figuras de apego los menores muestran un comportamiento ambivalente, es decir los recibe de manera positiva pero con cierto recelo. o Apego evitativo. Ocurre cuando el cuidador deja de atender constantemente las señales de necesidad de protección del menor. Por lo tanto, el niño no desarrolla el sentimiento de confianza y por ello no posee una base de seguridad. No se sienten seguros con los demás y esperan ser desplazados debido a las experiencias pasadas de abandono.  Apego desorganizado, desorientado. El cuidador ante las demandas del menor actúa con respuestas desproporcionadas y/o inadecuadas, incluso 34 en situaciones de desesperación al no poder calmar al niño y acertar con las demandas, entre en un proceso disociación. Esta conducta desorienta al menor produciéndole inseguridad y generándole ansiedad. Los perfiles socio-afectivos de los menores pueden ser altos o bajos según el apego que han recibido durante la trayectoria de su infancia. Será alto cuando el niño haya adquirido un apego seguro, y bajo cuando el menor posea un apego ansioso o desorganizado. Los protagonistas de este estudio pueden poseer apegos de tipo ansioso o desorganizado, debido a que provienen de familias en situaciones de exclusión social con varias problemáticas sociales. 35 2.4. El Trabajo Social y las Ciencias Sociales con Menores en Riesgo Dentro de las ciencias y disciplinas sociales nos podemos encontrar con diversas intervenciones dirigidas a menores en riesgo de exclusión social. Dentro de las Ciencias Sociales podemos encontrar intervenciones de carácter psicológico, educativo, sociológico, etc. Por otro lado, en las disciplinas, en concreto del Trabajo Social podemos encontrar intervenciones de tipo social: en centros municipales de servicios sociales, ludotecas, fundaciones, educación de calle, etc. Todas estas intervenciones son necesarias para tratar de paliar los errores cometidos por nuestro Estado de Bienestar: como la pobreza, la marginación e incluso la exclusión social a nivel general. Por ello a continuación se señalaran algunas de las intervenciones más relevantes de estas ciencias y disciplinas sociales. Dentro de las intervenciones desde el Trabajo Social encontramos las siguientes: Educadores de Calle. Este programa está compuesto por educadores sociales y/o trabajadores sociales cuyo objetivo es proporcionar un servicio de atención a niños, niñas y adolescentes de entre los 6 y 17 años de edad en situación de riesgo social por pertenencia a un grupo marginado, malos tratos, conductas antisociales o absentismo escolar. Se trata de una intervención socio-educativa actuando en la calle como ámbito de socialización. Además no se caracteriza por una serie de actividades, sino que surge según la circunstancia del menor. Concretamente en Zaragoza podemos encontrar varios programas de Educación de Calle en los distintos barrios de Zaragoza: San José, Delicias, El Rabal y en Las Fuentes. 36 Centros de Día para menores. Estos centros actúan como recursos socioeducativos y comunitarios que trata de prevenir todo riesgo social tanto en el menor como en sus familias. En Buenos Aires existe un Centro de Día de estas características que trata de niños y niñas “de la calle” (niños que no van a la escuela, viven de la calle: mendigan, buscan en la basura, etc.). Así pues, en Centro se creó como espacio para la atención, contención, diagnostico y acompañamiento de menores de entre 8 y 18 años que viven y/o trabajan en las calles de Buenos Aires. El objetivo de este proyecto es conseguir mediante la intervención socioeducativa que los menores se alejen del mundo de la calle (Pojomosvsky, 2008, I: 25). A continuación se muestran las distintas estrategias que lleva a cabo Caina (Centro de Atención Integral a la Niñez y Adolescencia) para lograr su objetivo (Pojomosvsky, 2008: 28-29): - Lograr que los menores vuelvan a sus viviendas con sus familias o referentes familiares. - Acompañar durante todo el proceso de derivación del menor. - Facilitar su ingreso a comunidades terapéuticas si fuese necesario. - Promover y sostener la autonomía del menor para poder desenvolverse de forma adecuada. - Estimular el juego, la recreación y el aprendizaje. - Restablecer el vínculo de los menores que acuden al Centro de Día con las instituciones educativas. - Promover el cuidado de la salud e higiene personal del menor como forma de prevención y mejora de la calidad de vida. - Alentar el conocimiento y ejercicio de sus derechos desde una perspectiva de género. - Acompañamiento personalizado de cada menor, ya que cada menor tendrá una situación distinta. 37 Servicios de protección al menor (ASAPA, 2008). Dentro de este servicio encontramos los siguientes: - Servicio de Prevención y protección a la infancia y adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales – Supervía. La intervención consiste en un equipo interdisciplinar compuesto por un trabajador social, un psicólogo y el coordinador del caso del menor. Este equipo se encarga de proporcionar una solución, proyecto, etc. a la situación del menor con el fin de solventarlo. Una vez propuesta una solución, el equipo se encargará de un seguimiento del caso. - Servicio de 24 horas. Servicio de urgencia de protección de menores. Se trata de atender a los menores en riesgo de desprotección infantil en horarios que los demás servicios no están disponibles. - Centros o recursos residenciales en sistema de protección. Servicio para menores en situación de desprotección que debido a varias circunstancias: delincuencia, abusos sexuales, maltrato infantil, abandono, etc. no pueden residir en su hogar. Centro Municipal de Servicios Sociales. Son los equipamientos básicos de la red municipal de Servicios Sociales Comunitarios. Constan de recursos humanos y materiales cuyo fin es ser el soporte de las prestaciones básicas para poder atender las necesidades básicas de la población en un espacio territorial delimitado. Dentro de los CMSS se encuentran los trabajadores sociales quienes son los encargados de llevar a cabo la intervención y quienes destinan las prestaciones a las personas que acudan al servicio. Dentro de las intervenciones de las Ciencias Sociales podemos encontrar algunas como: Intervenciones educativas. Existen programas que han dado resultado con menores en riesgo social con conductas inadecuadas o carenciadas. Estos programas suelen darse en medios abiertos, es decir, en grupos. La prioridad de estos grupos de intervención es tratar de desarrollar las habilidades 38 cognitivas del menor para que sea capaz de resolver sus problemas interpersonales. La intervención educativa se entiende como la acción intencional que se ejerce en el marco de lo social, con el fin principal del desarrollo personal y social de las personas, grupos y/o comunidades, para mejorar su calidad de vida y animarles a la participación social (Balsells Bailón, 2000:116). Actualmente estos programas tienen un doble proceso, por un lado trabajar las habilidades cognitivas del sujeto con el fin de que sean capaces de desenvolverse por ellos mismos, y por otro lado, la intervención psicosocial del menor. (Bueno Bueno, 2010: 32-33). La intervención educativa se realiza en tres momentos diferenciales, las cuales poseen sus propias características y acciones. Estos momentos son los siguientes (Balsells Bailón, 2000:116): - Momento preactivo: toma de decisión de lo que se pretende conseguir con la intervención en función del análisis de la realidad. Se establecen objetivos reales, las estrategias, contenidos… - Momento interactivo: la toma de contacto del educador con los objetivos, estrategias y con el contexto de la intervención. - Momento postactivo: aquí se lleva a cabo la evaluación de la intervención. A continuación se presenta un programa de actuación pedagógica con niños y jóvenes en riesgo de exclusión social, se trata del programa “Los niños invisibles” (Ortín, 2003). El estudio divide la comunicación del menor en tres áreas distintas, que nos llevan a su vez a tres planos de estudio: - Área Individual y de autoconocimiento personal. Aquí se estudia la relación que tiene el menor con sí mismo. - Área Grupal. Se analiza el comportamiento y relación que establece el menor con otro con el fin de llegar a metas comunes. - Área comunitaria. Comportamiento que tiene el menor hacia la sociedad que le rodea, a nivel macro. 39 Por otro lado, me ha llamado la atención la intervención de mejora de autoestima a través de la participación en grupos musicales. Según Mª José Pastrana, maestra de educación musical y licenciada en psicopedagogía la música sirve para mucho más de lo que intentan enseñar en los colegios: tocar la flauta o el piano, conocer las principales obras de la música clásica, preparar los villancicos o bailes de fin de curso, etc. Ella recalca que la música es un medio de expresión y comunicación, además de ser un lenguaje universal. La maestra sostiene que la educación musical favorece el desarrollo integral del menor, debido a que contribuye al desarrollo afectivo, cognitivo y motor. La educación musical, dentro del plano afectivo, desarrolla la sensibilidad, potencia el respeto y cooperación con los otros, y es un medio perfecto para conocer, respetar e integrar las diferencias culturales, físicas y/o sociales. En cuanto al ámbito cognitivo, desarrolla la escucha activa, la memoria, la atención y concentración, además de la creatividad. Por último, pero no menos importante, en el aspecto motor favorece el conocimiento propio del cuerpo y la voz, la psicomotricidad fina, la orientación espacio-temporal y la respiración como forma de relajación (Pastarna, 210: 352). Vemos la importancia que tiene la música para el desarrollo de un niño o niña. Son necesarias todas estas habilidades para cualquier menor para poder desarrollarse en plenitud. Es importante que los menores en riesgo desarrollen su autoestima, y potencien sus actitudes de respeto y cooperación con los otros para evitar caer en la exclusión social. Además se ha demostrado que con esta terapia lo menores que han participado en ella, han mejorado sus niveles de autoestima. En el 2003, en alicante nace SEFAI (Servicio Especializado de Atención a la Familia e Infancia). El objetivo de este servicio es la intervención especializada en núcleos familiares que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad social o en conflicto familiar. A través de este servicio se trata de facilitar 40 información, asesoramiento técnico, un diagnóstico e intervención para mejorar la situación. El SEFAI interviene en las siguientes situaciones: - Familias monoparentales - Familias con existencia de violencia doméstica - Familias con menores en situación de riesgo, y menores en situación de guarda y/o tutela administrativa - Familias adoptivas o con menores en acogimiento preadoptivo - Y, otras situaciones de vulnerabilidad social. Las técnicas de intervención del SEFAI son tres. En primer lugar se lleva a cabo una orientación profesional, donde se trata de fortalecer las capacidades de la familia y los vínculos que unen a sus miembros con el fin de que sean capaces de llegar a un progreso individual y familiar. En segundo lugar, se lleva a cabo un proceso de mediación, donde se llevan a cabo la resolución de conflictos con una persona imparcial y donde los miembros de las familias exponen sus sentimientos. Tras la mediación y resuelto el conflicto se llevará a cabo la última técnica de intervención, la terapia. Esta terapia se centrará en un tratamiento especializado dirigido a la familia o a alguno de sus miembros (los cuales tenía un conflicto) con la finalidad de establecer cambios en sus relaciones para poder normalizar sus relaciones tanto personales como sociales (Bueno, 2010:109-119). 41 3. MENORES EN RIESGO EN EL BARRIO LAS FUENTES A partir de la bibliografía utilizada para este estudio se proponen como hipótesis iniciales las siguientes: - Los menores en riesgo pertenecen, mayoritariamente a familias con una economía precaria, a familias inmigrantes y a familias de etnia gitana. - La presencia de los padres o tutores en casa es escasa, por ello la demanda de afecto por parte de los menores en los centros es elevada. - Los menores en riesgo presentan una inestabilidad emocional. - Falta de motivación de los menores en los estudios y formación futura. - Dificultad para integrarse en grupos heterogéneos por miedo al rechazo social. - Existe una relación entre la carencia de afecto y la desmotivación hacia la escuela. - El principal factor o ámbito que influye en el perfil socio-afectivo es el familiar. - El tipo de apego que caracteriza a estos menores es el apego ansioso o el apego desordenado. - Falta de recursos para paliar las necesidades socio-afectivas de estos niños y niñas. Las siguientes hipótesis se verificarán con el análisis de los datos de las entrevistas y observaciones que se han realizado en el barrio de Las Fuentes con el que posteriormente obtendremos las conclusiones finales del estudio. 48 - En proceso de socialización inadecuado y poco estimulante que incide en la competencia social de los menores, haciéndola deficitaria y colocando a éstos en situación de riesgo. - Socializadas desde estilos de vida marginales que suponen, para sus miembros y en espacial para los menores, una situación de alto riesgo en su proceso de desarrollo integral y conflictividad con las pautas establecidas socialmente. - En crisis, provocadas por acontecimientos externos o de ciclo evolutivo familiar, que implican dificultades en el desarrollo de los menores inmersos en la misma. Programa de Educación de Calle Las Fuentes. El proyecto consiste en la mejora de estrategias e implementación de estrategias de adaptación social que el menor va construyendo en su proceso de crecimiento. Este proyecto en concreto, está desarrollado por dos profesionales además de la colaboración de otros agentes sociales del barrio. La labor de estos profesionales es hacer de puente entre la inadaptación y la socialización de los menores con el fin de prevenir conductas de riesgo social. La educación de calle respeta la cultura de origen y facilita la integración de los niños y niñas de entre 6 y 16 años en la comunidad. 3.1.2. Informes Sociales Proinfancia (tipo de familias en riesgo de exclusión). Para realizar mi análisis de cómo son las familias en riesgo de exclusión social del barrio de Las Fuentes, me he basado en los informes sociales del Programa Proinfancia de la Caixa. La mayoría de los informes reflejan familias inmigrantes procedentes, la mayoría, de África. También hay un alto nivel de niños procedentes de familias 49 de etnia gitana. Otra característica relevante es que son familias con una renta baja, es decir con situaciones económicas precarias. En los informes están las familias monoparentales y las familias nucleares compuestas por ambos progenitores. Dentro de las familias monoparentales podemos encontrar tres situaciones: la primera, que ambos progenitores sigan juntos pero uno se encuentra en su país de origen y el otro (que suele ser la mujer) se ocupa de los niños en el país de destino de la emigración. La segunda, aquellas familias cuyos progenitores, por motivos diversos, deciden no seguir conviviendo juntos y es cuando uno de ellos obtiene la custodia de los menores. En último lugar, encontramos a las familias monoparentales que no tienen ni han tenido ningún tipo de relación con su ex-pareja y han decidido criar a sus hijos de manera solitaria (suelen ser mujeres las que están a la cabeza de la familia). Por otro lado, dentro de las familias nucleares también podemos encontrar mucha variedad. Están las familias compuestas por ambos progenitores con la media nacional de hijos (entre 1 y 2 hijos). Pero las familias que más abundan que solicitan la prestación educativa de la Caixa Proinfancia son familias con tres o más hijos a cargo. También podemos encontrar familias, de creencia musulmana la mayoría, donde creen en la poligamia. Esta el padre que ha tenido hijos con varias mujeres (suelen ser con dos), este hombre suele ser un “padre fantasma” debido a que tiene que pasar tiempo con ambas familias y los menores a penas tienen contacto con su padre. Estos menores tampoco tienen mucho contacto con la madre de sus medio-hermanos, debidos que normalmente existe una mala relación entre ambas mujeres. Las familias que solicitan la ayuda del Programa Proinfancia de La Caixa suelen ser conscientes de los distintos recursos a los que pueden acudir para solventar la situación económica que están viviendo. Normalmente tienen la 50 prestación por hijo a cargo, algunos el Ingreso Aragonés de Inserción (IAI), etc. Las viviendas en las que residen, en la mayoría de los casos, poseen condiciones precarias: mal aislamiento térmico, no existe un sistema de calefacción central y no existen ascensores. Además suelen ser casas de dimensiones reducidas para familias tan extensas. En la lectura de estos informes me ha llamado la atención de que hay muchas familias, de origen africana, que envían a sus hijos a África con el fin de que “maduren” como se mencionaba en una de las entrevistas de los informes. Este proceso es duro para muchas familias ya que normalmente las mujeres no están de acuerdo en separarse de sus hijos. Este proceso puede influir de forma negativa al resto de hermanos pequeños, debido a que el “segundo papa” que tenían se ha ido con ese “padre fantasma” que se mencionaba anteriormente. Estas familias no solo pertenecían a la barriada de Vizconde Escoriaza, sino del todo el barrio. Así pues, aporta un visón de las familias en riesgo de exclusión social del barrio de Las Fuentes. 51 3.2. La Realidad de los Menores en Riesgo. Teniendo en cuenta la estructura y población que reside en el barrio de Las Fuentes, podemos caracterizar a los menores en riesgo que viven allí. Los menores en riesgo social del barrio de las Fuentes suelen proceder de familias con una situación económica precaria, familias inmigrantes y/o familias de etnia gitana, son las familias que residen en las zonas del barrio donde menos recursos existe para la población y donde existen viviendas con condiciones precarias: falta de ascensores y de calefacción sobre todo. Es una zona del barrio donde también existe más delincuencia y tráfico de drogas, aunque para nada es el barrio más conflictivo de la ciudad de Zaragoza. Basándome en los datos obtenidos durante el curso 2011-2012 del año pasado de la Fundación el Tranvía, he obtenido aquellos sobre la participación de los menores en riesgo, del barrio, en las actividades llevadas a cabo en la Fundación. Hay que recordad que todas las actividades de infancia son gratuitas. La mayoría de los participantes que acudieron a las actividades destinadas a menores en riesgo del curso 2011-2012 proceden de África Subsahariana y de España. Seguidamente, el porcentaje más alto de la población perteneciente a la etnia gitana. Finalmente, en menor medida encontramos menores de Latinoamérica, de Asía y Europa del Este. Este hecho es debido a que en el barrio de Las Fuentes existe un mayor nivel de inmigrantes procedentes de África, por lo tanto se refleja de manera evidente en la siguiente gráfica elaborada por las educadoras y profesionales de la Fundación El Tranvía: 52 33% 36% 8% 10% 3% 1% 4% 5% Gráfica 2: Procedencia Cultural de los participantes España África Subsahariana Magreb Minoría Étnica Europa del Este Asia Centro América América del sur Fuente: Fundación El Tranvía, Zaragoza, 2011 En cuanto a la edad de los beneficiarios de estos recursos, predominan los menores de entre 8 y 11 años de edad, debido a que la oferta de actividades es mayor para ese rango de edad, debido a que existe una mayor demanda por parte de los vecinos del barrio. Aunque a la fundación acuden menores desde los 3 hasta los 14 años de edad. Los niños de 4 a 8 años, más o menos, no suelen tener dificultades a la hora de relacionarse con sus iguales de otras etnias o culturas. Sin embargo, esto cambia conforme los niños van creciendo y van siendo más conscientes de su procedencia cultural y entorno familiar, comienzan a relacionarse más y formar sus grupos de amigos con niños de la misma procedencia cultural o etnia que ellos. Esto suele ocurrir sobre los 9-12 años, cuando comienzan la pubertad y entran en la preadolescencia. En cuanto al ámbito educativo de los menores del barrio se observa un porcentaje importante de abandono escolar a los 16 años. A continuación se les muestra una tabla de los alumnos no promocionados en la E.S.O. durante el curso 2003-2004: 53 0,00% 5,00% 10,00% 15,00% 20,00% 25,00% 30,00% IES Grande Covián IES Pablo Serrano Bajo Aragón Santo Domingo de Silos Gráfica 3: Alumnado No Promocionado - E.S.O. IES Grande Covián IES Pablo Serrano Bajo Aragón Santo Domingo de Silos Fuente: Dirección provincial de Educación de Zaragoza. Gobierno de Aragón. 2003-2004. En Zaragoza Vivienda, 2006. En el IES Grande Covián no se promocionaron durante el curso 2003-2004 96 alumnos, mientras que en el IES Pablo Serrano fueron 98. Por otro lado vemos que en el Bajo Aragón y Santo Domingo de Silos existe un menor porcentaje de abandono escolar, siendo respectivamente 5 y 27 alumnos no promocionados. Por lo tanto, se observa un alto índice de abandono escolar en la juventud del barrio. También existe una abundancia de niños y sobre todo jóvenes por las calles y parques. Pero, ¿dónde están los padres?, la mayoría de las veces los padres de estos niños están trabajando o desconocen que sus hijos no acuden a la escuela, sin embargo hay otros padres que permiten estas actitudes, pero lo justifican con que sus hijos están “enfermos”. Observamos una falta de interés, tanto por los padres como por los menores hacia la escuela. Ante esta situación el Ayuntamiento de Zaragoza ha desarrollado un Programa para estas situaciones en la ciudad: Programa de Educación de Calle. En el 54 barrio de Las Fuentes también existe un equipo de educadores de calle compuesto por dos profesionales. Estos educadores se encargan de pasear por las zonas de barrio donde puede haber presencia de niños en horario escolar: parques, paseos, zonas de juego, etc. Su labor en parte, trata de motivar y conocer porqué estos menores no acuden a la escuela. 55 3.3. Perspectivas desde el Trabajo Social Desde la opinión de los profesionales entrevistados y bajo mi experiencia como futura trabajadora social, se pasará a contrastar la información recibida a través de las observaciones y entrevistas llevadas a cabo con las hipótesis planteadas desde el marco teórico del estudio con el fin de verificar las mismas y elaborar la discusión de la investigación desde la perspectiva del Trabajo Social. Me gustaría matizar que las hipótesis son a nivel general, no todos los menores en riesgo tienen que aplicarse a las hipótesis verificadas. A continuación se plantea la verificación de las hipótesis con la información obtenida de todo el estudio: - Los menores en riesgo del barrio de Las Fuentes pertenecen, mayoritariamente a familias con una economía precaria, a familias inmigrantes y a familias de etnia gitana. Para la elaboración de esta hipótesis me basé en la observación que tuve durante mi estancia de prácticas en la Fundación El Tranvía, además con la documentación encontrada tras la revisión bibliográfica se puede afirmar la hipótesis que muchos de los menores en riesgo pertenecen a este tipo de familias. También hay que tener en cuenta la cantidad de población inmigrante que hay en el barrio de Las Fuentes. En cuanto a la población joven, destaca sobre la población nativa, la extranjera. Se puede observar que la mayoría de población joven del barrio es de origen extranjero y por ello, hay un mayor nivel de población inmigrante de niños y niñas en el barrio. Esto último es porque la franja de edad donde más extranjeros hay es sobre la edad de ser padres, es decir, entre unos 25-35 años. A continuación se les muestra una gráfica de la comparación entre la población nativa y extranjera del barrio de Las Fuentes, con los datos del Padrón municipal de forma aproximada: 56 Gráfica 4: Porcentaje de población inmigrante y nativa del barrio de Las Fuentes. Fuente: Elaboración propia de Zaragoza Vivienda (2006) de los datos del Padrón municipal (2002). Por otro lado, con el análisis de los Informes Sociales facilitados por la Fundación El Tranvía, se ha podido comprobar que la mayoría de los padres de los menores eran de origen inmigrante y también de etnia gitana. Todas las familias integradas dentro del Programa Proinfancia de La Caixa son familias de economía precaria además de ser de origen inmigrante o gitana, aunque también había (en menor medida) familias con precariedad económica no perteneciente a estos colectivos de población. La zona norte del barrio es la más vieja y por lo tanto es donde se encuentran la mayoría de las viviendas precarias del barrio y estas son ocupadas por familias de estas características, debido a su baja renta de alquiler o compra. Por lo tanto se verifica la hipótesis de que la mayoría de las familias de los menores en riesgo de entre 4 y 12 años de edad pertenecen a familias de 57 origen extranjera, sobre todo de África, a familias de etnia gitana y a familias con problemas económicos. - La presencia de los padres o tutores en casa es escasa, por ello la demanda de afecto por parte de los menores en los centros es elevada. Según Qurioga y Alonso (2011), los menores inmigrantes en riesgo se caracterizan por ser “niños llave”, es decir, niños que entran y salen de sus casas sin la presencia de un adulto vigilándolos. De este modo, la hipótesis planteada para los menores de origen africano sí que, en la mayoría de los casos, cuentan con una escasa presencia de sus padres en casa. El término de niños llave también la utilizó la trabajadora social del Centro Municipal de Servicios Sociales del barrio: “Otro factor podría ser la escasa presencia de los padres en casa, lo que llamamos los profesionales “niños llave” que entran y salen de casa sin la presencia o vigilancia de un adulto” (E: 52). Aquí la profesional estaba haciendo referencia a que es un factor que influye en la construcción del perfil socio-afectivo de un menor, además puede influir bastante en el apego del niño o niña. Por otra parte, se le planteo a otra de las entrevistadas la pregunta de si la presencia de los progenitores en el hogar era escasa de estos menores por razones de trabajo, como proponía Quiroga y Alonso (2011) en su estudio y nos contestó lo siguiente: “Si, no creo que solo sea por una cuestión de trabajo, es más por el modelo cultural que ellos tienen. Los inmigrantes con el rol que atribuyen al hijo mayor sobre los más pequeños y los gitanos por su modelo cultural (E: 3)”. 2 (E: 5), hace referencia a la Entrevista 5. Las entrevistas serán citadas mediante este proceso: Entrevista 1 (E: 1), Entrevista 2 (E: 2), Entrevista 3 (E: 3) y Entrevista 4 (E: 4). Los guiones de entrevistas se podrán encontrar en el apartado de ANEXOS. 64 estudiado magisterio existen algunas carencias de educación emocional, es decir, actividades para potenciar la autoestima del alumnado, promoverles el interés en seguir estudiando y potenciar las habilidades sociales. “También influye en el fracaso escolar la vocación de los profesores de la E.S.O., son licenciados en lo que sea pero no lo son en magisterio, por lo tanto no es una profesión vocacional, y esto se nota porque no saben desarrollar técnicas de autoestima, de habilidades sociales, etc. dentro del instituto. Se puede decir que los colegios y sobre todo los institutos no están preparados para menores de estas características (E: 5)”. Lo que nos comenta la entrevistada con estas palabras también influiría en la hipótesis anterior de la desmotivación de los alumnos hacia una formación futura. Por lo tanto, el menor siente que no recibe toda la “atención” que debería o necesitaría desde el ámbito familiar y como vemos, también puede sentirse del mismo modo desde el ámbito escolar. Que no se sientan comprendidos en este ámbito y por lo tanto se desmotivan y no se esfuerzan por sacar el curso en adelante. Así pues, podemos observar que la falta de muestras de cariño o afecto puede influir en el menor en el ámbito educativo, ya que si un niño tiene ansiedad, tristeza o incluso algún síntoma de depresión influye en su rendimiento académico. - El principal factor o ámbito que influye en el perfil socio-afectivo es el familiar. La familia es el primer proceso de socialización por el que pasa todo menor, durante este proceso se le inculca valores, creencias, conocimientos, normas, limites, etc. Por lo tanto, las creencias y conocimientos que poseen los progenitores tienen una gran influencia sobre los menores. 65 “El familiar, porque son lo referentes directos del menor. Son las personas más cercanas. Influye tanto negativa como positivamente (E: 3)”. El entorno familiar influye en todos los demás ámbitos, es decir, si un niño tiene problemas familias los manifestará también en otros ámbitos como la escuela, su relación con otros, etc. “Creo que influyen sobre todo los problemas familiares y el afecto que recibe el chaval. Aunque lo económico y educativo afecta también lo que es la situación familiar…así que se puede decir que es algo circular, que influye un poco de todo ¿no? Pero sí, creo que si el niño nota un ambiente familiar inestable le puede afectar a nivel personal (E: 1)”. También es cierto si el niño no ha recibido el apego adecuado durante los primeros años de vida, puede conllevar a conductas y actitudes que le dificulten el desarrollo en otros ámbitos como: el educativo, el social y el profesional. También como ha mencionado el Entrevistado 1, influye a nivel personal, en las experiencias y a cómo desarrollarse en la vida. La influencia del ámbito familiar en el perfil socio-afectivo también depende de la cultura a la que pertenecen estas familias. Por ejemplo, las familias inmigrantes suelen emigrar por separado, primero llega uno de los progenitores al país de destino (normalmente el hombre si hablamos de países africanos) y más tarde consigue traer al resto de su familia: mujer e hijos. Los niños han podido haber estado años sin ver a su padre, esto tiene que influir en el perfil socio-afectivo del menor. Por otro lado, muchas de las familias de religión musulmana son poligámicas, es decir, el hombre tiene varias mujeres. Al tener dos o más mujeres puede tener hijos con cada una de ellas, pero normalmente la relación entre las esposas del hombre no es muy buena y evitan el contacto. Esto también puede influir en el perfil socio-afectivo del menor debido a que conoce que su padre pasa tiempo con otra familia y a penas le ve, en algunos estudios esta situación se llama “padres fantasma”. 66 “En las familias inmigrantes, aquellas donde el padre tiene dos esposas y por lo tanto hijos con cada una, las madres no dan abasto con todos los hijos y son los hijos mayores muchas veces encargados de cuidar de sus hermanos pequeños (E: 5)”. La escasa presencia del padre en el hogar hace que las madres atribuyan responsabilidades a los hijos más mayores para que le ayude en el cuidado de sus hermanos. Estos hijos más mayores no tienen porqué haber alcanzado la mayoría de edad. En cuanto a las familias gitanas, la mayoría son familias numerosas de tres o más hijos. El termino de “familia” es muy importante dentro de la comunidad gitana, de hecho algunas familias de etnia gitana denominadas extensas, están compuestas por varias familias nucleares, o suelen ser vecinos viviendo en la misma calle o barrio de la ciudad. Estas familias suelen implicarse en la crianza y educación de sus hijos, pero conforme van teniendo más niños van “mimándolos” menos, es decir, se implican menos en su educación y formación, dejando a los hermanos mayores a cargo. “La verdad que el vínculo familiar no es igual en todas las culturas, no lo tienen tan en cuenta. Las familias gitanas por ejemplo son propensas a tener muchos hijos, con los primeros suelen dedicar más tiempo pero los últimos no son “tan mimados” (E: 5)”. Por ello verificamos la hipótesis de que es el ámbito familiar el más influyente del desarrollo del perfil socio-afectivo de un menor. - El tipo de apego que caracteriza a estos menores es el apego ansioso o el apego desordenado. Durante las observaciones realizadas en las distintas actividades, tanto de ocio y tiempo libro como de los apoyos escolares, se ha detectado sobre todo apego de tipo ansioso, que se caracteriza por el cuidado ocasional, tanto físico 67 como emocional, del menor por parte de sus progenitores. Según Mary Ainsworth, a lo largo del desarrollo vital el apego de tipo ansioso puede generar conductas de irritación, resistencia al contacto y acercamiento y están definidas por un fuerte deseo de intimidad. También poseen una inseguridad hacia los demás, desconfianza. Esto se ha podido observar en varias actividades, como de ocio y tiempo libre donde los niños preferían estar jugando solos y cuando otro niño o niña trataba de interactuar con él, éste comenzaba a gritar y a enfadarse con su compañero o compañera. Por otro lado, muestran un temor al abandono a pesar de no buscar contacto con las figuras de apego. Esto solía pasar cuando se cambiaba de aula o de actividad y el niño o niña se sentía solo por un momento, su reacción era venir corriendo a la fila y posicionarse cerca del monitor, pero en ningún momento mostraba interés por querer un contacto como agarrar la mano del monitor. Otra forma de apego que se ha detectado durante las observaciones del estudio es el apego desorganizado. Este apego se caracterizaba por la falta de conocimientos de las figuras de apego a cómo atender las necesidades del menor, esto genera una desolación por parte de los progenitores y provoca situaciones de ansiedad en los hijos. “Yo apostaría por un tipo de taller con las familias para enseñarles hábitos y normas para transmitir a los menores. Pienso que el origen de que exista este perfil socio-afectivo bajo sea por esto (E: 2)”. Aquí nuestra entrevistada cree en que los padres de estos menores carecen de habilidades para determinar límites, seguridad y protección para sus hijos y que haría falta alguna intervención que les facilitara esta labor y enseñarles pautas a seguir en estas situaciones. La labor de ser padre o madre es complicada y a veces hace falta pedir ayuda para llevar estas tareas a cabo, pero evidentemente, a ningún padre le gusta reconocer este aspecto y por lo tanto es difícil conseguir este fin. 68 - Falta de recursos para la satisfacción de las necesidades socio-afectivas de estos niños y niñas. Durante la revisión bibliográfica no se ha encontrado ningún estudio ni intervención sobre las necesidades socio-afectivas de los menores. De hecho a la hora de plantear el tema a una de las trabajadoras sociales entrevistadas me comentaron que no existía ningún documento o estudio sobre este ámbito. “Pues estudios así como lo estas planteando, no existen. Este indicador es de los más invisibles, es decir cuando se atiende a un menor en riesgo esta carencia afectiva no se ve reflejado aunque sí que este allí esa carencia. Desde una entrevista familiar por ejemplo no se detecta (E: 5).” A pesar de no encontrar ninguna información sobre el presente estudio en documentos bibliográficos, sí que se ha visto satisfacer estas necesidades en las actividades que se llevan a cabo en la Fundación El Tranvía en un plano secundario en las siguientes: en el refuerzo escolar del Programa Proinfancia de La Caixa y en las de ocio y tiempo libre. En el refuerzo escolar, el monitor trata de potenciar las habilidades y actitudes positivas del menor además de motivarlo en el estudio y de hacer las tareas escolares más amenas. También se les potencia la autoestima de los pequeños. “En general los chavales vienen contentos a la actividad. Intento no ser muy duro con ellos: hago bromas, intento que estén a gusto en clase aunque estén haciendo los deberes. Sobre todo les animo cuando hace algo bien, intento reforzarlo (E: 1)”. Por otro lado, las actividades de ocio y tiempo libre potencian las habilidades sociales de los menores además de integrarles normas y límites. También se les fomenta la autoestima. “Creo que las que más trabajan el perfil socio-afectivo son el apoyo escolar y las actividades de ocio y tiempo libre. Sobre todo en las actividades de ocio y tiempo libre se trabajan habilidades que a lo mejor en casa no los adquiere. Creo también importante la intervención familiar en todo caso (E: 2)”. 69 “Sobre todo en los programas de ocio y tiempo libre. En las colonias urbanas de la Fundación se trabaja mucho más las habilidades afectivas (E: 3)”. Pero la labor de estas actividades queda escasa, hace falta más intervenciones y de mejor calidad para satisfacer las necesidades de estos menores. “Más…o de otro modo…. Más siempre está bien porque es numerosa, pero a veces los recursos no están bien exprimidos. Creo que son insuficientes y que podría ser de mejor calidad, mayor coordinación entre las instituciones, etc. (E: 3)”. “Yo creo que tendríamos que colaborar todos juntos en crear una especie de red, no una asociación en sí, sino más trabajo en equipo entre los distintos recursos del barrio, más coordinación para ayudar a estos menores (E: 4)”. Por ello sería conveniente desarrollar estrategias o programas para paliar estas necesidades y ante todo trabajar con la familia. Se trataría pues, de una intervención familiar. Este tipo de intervenciones se han intentado llevar a cabo como el taller de Café de madres y padres pero no llegar a cuajar y además la mayoría de los progenitores que acuden a estos talleres son la madre, y no son muchas. “Pues, la verdad que experiencias de actividades con padres y madres no han llegado a cuajar o no se han apostado tanto por ellas como a lo mejor debería haberse hecho, pero sí creo que se debería trabajar desde ese plano para poder cambiar el curso de futuras generaciones y no caer en ese círculo vicioso de la exclusión social. Por ejemplo, a estas actividades suelen ir más bien las madres a las reuniones, se tendría que intentar meter al padre en estas actividades para que los hijos vean que son ambos progenitores quienes van juntos a estas actividades. A lo mejor desde el ámbito escolar también se podría insistir en incluir a estas familias en el AMPA, ya que se trabaja desde allí varios aspectos entre los que encontramos la educación afectiva del menor. Para esto tendría que existir comisiones especiales para llevarlo a cabo. 70 Creo que la base sería desarrollar campañas de conciencia con los padres para cambiar futuras generaciones (E: 5)”. Por ello, se debería trabajar para satisfacer las necesidades socio-afectivas de los menores además de trabajar con la familia del menor estableciendo pautas para fortalecer el vínculo familiar. 71 4. CONCLUSIONES Durante el estudio se ha ido explicando en qué consiste estar en una situación de exclusión social, persona o familia que por diversos motivos: económicos, sociales, culturales, etc. no se integra plenamente en la sociedad en la que conviven. Por este hecho la mayoría acude al Estado para prestaciones y servicios que les ayude salir de esa situación. Las familias de nuestro estudio se encuentran en riesgo de exclusión social, es decir no la padecen aún, por lo tanto tienen una solución más asequible que aquellos que se encuentren excluidos socialmente. También se ha hecho hincapié en distinguir un menor en riesgo y un menor desamparado. El menor en riesgo es aquel que posee carencias de cualquier tipo que pueda perjudicar su desarrollo vital, pero no requiere el ejercicio de la tutela por parte de las entidades públicas. Sin embargo un menor desamparado es un menor desprotegido y por lo tanto requiere la tutela de estas entidades. Los menores en riesgo del barrio de Las Fuentes son mayoritariamente de origen africano y, en segundo lugar, de etnia gitana. Además estos menores presentan situaciones económicas precarias que dificulta todavía más su situación de riesgo de exclusión social. Todo niño y/o niña posee necesidades vitales para su correcto desarrollo: las físico-biológicas, las afectivo-emocionales, las sociales, las educativas, las de ocio-lúdicas y las evolutivas. Cuando un menor comienza a tener una carencia de algunas de estas necesidades comienza a estar en riesgo social. Estas necesidades pueden desarrollarse en tres grandes ámbitos que he querido nombrar como: ámbito familiar, ámbito educativo y ámbito socioafectivo. Pero el ámbito primordial es el ámbito familiar. La familias es el primer proceso de socialización del menor por lo tanto es aquí donde adquiere sus conocimientos y visión de la vida. Durante este proceso también se desarrolla el apego familiar (apego entre hijo/hija-padre/madre). 72 Este proceso de socialización es tan vital para el menor como el proceso del apego, debido a que es lo que va a formar la base de la personalidad del niño. Esta personalidad irá variando o no según las experiencias y vivencias que va teniendo a lo largo de su desarrollo vital. Los menores en riesgo del barrio de Las Fuentes poseen un perfil socio-afectivo bajo, debido a que el apego que recibieron desde su nacimiento era de tipo ansioso o desorganizado. El primer apego es el cuidado ocasional, tanto físico y emocional de los padres o tutores del menor: la no presencia de los padres en el domicilio, el cargo de responsabilidad que se les atribuye a los hijos más mayores de cuidar a sus hermanos pequeños, siendo menores de edad, y el absentismo escolar del menor, estando esas horas de clase en el parque o en la calle. Por otro lado, el apego desorganizado se da cuando las figuras de apego no conocen o no saben cómo atender a las demandas del menor, esto causa a los padres una desesperación que a la vez transmite ansiedad a los hijos, por lo tanto inseguridad: familias que solo conocen el castigo físico como el cachete o el castigo verbal, no saber reconocer cuando a su hijo o hija le ocurre algo, etc. Este apego y falta de afecto o muestras de cariño, influye en el ámbito escolar y en el social. Suele desarrollarse como desmotivación hacia el estudio y a una posible formación futura. También influye el tema cultural en el aspecto educativo. Existe mucha información sobre menores en riesgo social a nivel general, pero en cómo influye la carencia de afecto de estos niños en su día a día, es escasa. Reconozco que es complicado tener en cuenta este indicador, pero hay que tener presente que existe y influye en todos los ámbitos de desarrollo del menor. Creo posible la elaboración de un plan de actuación para fomentar el vínculo familiar de estas familias en situación de riesgo social. Se necesitaría un equipo y una campaña comunitaria para fomentar este vínculo: organizar charlas, actividades gratuitas subvencionadas por el Estado, o incluso diseñar 73 unas jornadas de actividades familiares con el fin de potenciar este vínculo familiar y el apego seguro en los menores. Lo ideal sería romper con ese exceso de barreras burocráticas que no nos dejan llegar al ámbito socio-afectivo del menor, dejar las competencias y crear una red social para terminar con esta situación. Cada día aumentan los porcentajes de niños en riesgo a nivel nacional. Convoco a todos los profesionales, alumnos y voluntarios que están involucrados en las ciencias y disciplinas sociales, que nos unamos a combatir esta cruda realidad y hacer posible los sueños de estos niños.