Repositorio Institucional de Documentos
Abstract
El interés de este Trabajo de Fin de Grado consiste en conocer las opiniones que la población general tiene sobre la esquizofrenia. Para ello, y tras realizar un análisis bibliográfico, se utilizará la encuesta y el grupo de discusión como técnicas de recogida de datos. Finalmente, se comparará este estudio con otro similar, y se introduce la aportación de una campaña para reducir el estigma en la esquizofrenia. Lou Franco, Ana; Garbayo Sanz, Isabel
Full text
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado APROXIMACIÓN A LOS ESTEREOTIPOS EXISTENTES SOBRE LA ESQUIZOFRENIA Alumno/a: Ana Lou Franco Director/a: Isabel Garbayo Sanz Zaragoza, junio 2013
1 ÍNDICE 1.Introducción 1.1. Presentación y justificación 1.2. Hipótesis y variables 1.3. Metodología 1.4. Técnicas utilizadas 2.Análisis de la realidad (revisión bibliográfica) 2.1 Definición de esquizofrenia 2.2 ¿Qué es un estereotipo? Delimitación del concepto de estereotipo y otros conceptos similares 2.3 El estigma de la enfermedad mental y de la esquizofrenia 2.4 Los medios de comunicación 3.Análisis empírico 3.1. Datos recopilados 3.2. Análisis de los datos y resultados 4.Conclusiones y discusión 4.1. Revisión de los objetivos planteados 4.2. Conclusiones generales 4.3. Discusión 4.4. Dificultades encontradas y propuestas de mejora pág. 3 pág. 8 pág. 10 pág. 11 pág. 19 pág. 28 pág. 33 pág. 39 pág. 51 pág. 55 pág. 79 pág. 81 pág. 85 pág. 88
2 5. Aportaciones 6. Bibliografía Índice de tablas y gráficos Anexos ANEXO I. Desarrollo del grupo de discusión ANEXO II. Modelo de encuesta utilizado ANEXO III. Encuestas pág. 91 pág. 94 pág. 97 pág. 99
3 1- INTRODUCCIÓN 1.1 Presentación y justificación El interés de este trabajo, “Aproximación a los estereotipos existentes sobre la esquizofrenia”, es conocer las opiniones que la gente tiene sobre el colectivo de personas diagnosticadas de esquizofrenia. He elegido este tema por el interés que despierta en mí conocer las creencias de la gente respecto a una enfermedad mental tan conocida pero a la vez tan desconocida. En mi opinión, la causa de la exclusión social de aquellas personas diagnosticadas de esquizofrenia (o de una enfermedad mental en general) radica en una serie de creencias erróneas sobre esta enfermedad que alimentan el estigma de la misma. Conocer estas creencias es el primer paso para poder reducir este estigma. Los trastornos mentales representan aproximadamente el 12% del total de la carga global de las enfermedades. Según la OMS (2005) en el 2020 representará aproximadamente el 15% de la discapacidad ajustada a los años de vida perdidos por enfermedad. También hay que destacar que el impacto de los trastornos mentales es mayor en adultos jóvenes, el sector más productivo de la población. Los costes económicos de la salud mental son enormes. En la Unión Europea, están estimados en 386 billones de euros (Andin-Sobocki, 2005:1-27). La Estrategia en Salud Mental (Sistema Nacional de Salud, 2007) no incluye datos científicos sobre costes, y no incluye la economía de la
4 salud mental entre sus objetivos, aunque sí que reconoce la falta de datos sobre la carga de los trastornos mentales en España. Si es cierto que se indica una recomendación a que las comunidades autónomas “proporcionen información científica sobre el costeeficiencia de los medicamentos a los profesionales sanitarios y pacientes” En el caso de la Unión Europea, los costes económicos totales relacionados con el trastorno mental pueden llegar a representar hasta un 3 o 4% del PIB. (Espino, 2009) En los países desarrollados, los costes indirectos atribuidos a los trastornos mentales son de dos a seis veces superiores a los costes directos (OMS, 2005). Por ejemplo, los costes indirectos vinculados a la pérdida de productividad tienen mayor peso (entre dos y seis veces más) que los gastos asistenciales directamente relacionados con la atención sanitaria del trastorno mental (Espino, 2009). La esquizofrenia produce una severa carga para quien la padece, pero no es menos cierto que el entorno familiar sufre también las consecuencias de este “estigma maldito”. (Fuertes y Cabrera, 1996:55). Según la OMS (2005) en la mayoría de los países, las familias soportan una proporción significativa de estos costes económicos por la ausencia de redes integrales de servicios de salud mental financiadas con fondos públicos. Y no sólo esto, también incurren en costes sociales, tales como: la carga emocional de cuidar a los miembros discapacitados de la familia la disminución de calidad de vida de los cuidadores la exclusión social
5 la estigmatización la pérdida de oportunidades futuras para la mejora personal etc. España es uno de los países de la Unión Europea que menos invierte en las investigaciones sobre enfermedades mentales, ya que de todo el presupuesto para investigación en salud, sólo se destina el 5% para estudiar estas patologías. “El impacto sobre la economía nacional de las personas que padecen un trastorno psíquico es creciente y afecta a casi todos los frentes de la vida laboral y socioeconómica: tasa de empleo, absentismo, pérdida del puesto de trabajo, altos índices de incapacidad permanente, de jubilaciones anticipadas y de distintas ayudas por discapacidad” (Espino, 2009) Tabla 1. Profesionales de salud mental Fuente: Torras García, A. (2011) En esta tabla se puede observar que el porcentaje de trabajadores dedicados a la salud mental en España es muy inferior al porcentaje de trabajadores europeos dedicados a la salud mental. En el caso de
6 los trabajadores sociales, en España solo hay 1,90 por cada 100.000 habitantes; mientras que en Europa el porcentaje se sitúa en 44,70 trabajadores sociales por cada 100.000 habitantes. Algunos de los problemas pendientes, según la Estrategia en Salud Mental (Sistema Nacional de Salud, 2007) son: insuficiencia de recursos humanos especializados en salud mental, insuficientes recursos de rehabilitación y reinserción social de calidad, insuficiente desarrollo de los aspectos de prevención y de promoción de la salud mental, etc. Por último, hay que señalar que esta falta de interés en la salud mental, no hace sino agravar la problemática y los costes económicos que de ella derivan. Si en España apenas se tiene interés en la investigación, sensibilización y prevención de las enfermedades mentales, difícilmente podremos disminuir la prevalencia de dichas enfermedades. ¿Qué conlleva esto? En primer lugar, el coste del tratamiento. La esquizofrenia supone un coste anual de 7.000 euros por persona y año en España, teniendo en cuenta la situación de dependencia que sufren algunos pacientes, y que hace necesaria la asistencia de familiares y cuidadores. (Domínguez, 2004). El Libro Blanco para estudio socioeconómico del coste social de los trastornos de salud mental en España, cifra en 3.373,47 euros el coste de los trastornos mentales en nuestro país. Los costes directos representarían el 38,8 %(1.311,69 euros) Consultas ambulatorias: 10,4% (352,22 euros) Gastos de farmacia: 7,8% (263,50 euros) Hospitalización: 20,6% (695,97 euros)
7 o Hospitalización corta: 3% del total de costes por hospitalización (98,31 euros) o Hospitalización larga: 17,7% del total de costes por hospitalización (597,66 euros) Los costes indirectos representan el 61% (2.061,77 euros) Mortalidad prematura: 21,6% (730,12 euros) Incapacidad temporal: 8,7% (294,50 euros) Invalidez: 21,8% (733,82 euros) Baja productividad: 9% (303,33 euros) En el caso de la esquizofrenia, en España los costes de las hospitalizaciones en el año 2000 fueron de 215,60 euros por estancia hospitalaria por paciente, con una media de 22 días de hospitalización (Domínguez, 2004). Por otro lado, la falta de sensibilización a la población general sobre la enfermedad mental también incide de forma negativa. Pondré un ejemplo ficticio: Juan trabaja en una tienda de muebles. Tiene diagnosticada una esquizofrenia. Su jefe al enterarse decide despedirle, porque cree que la esquizofrenia hace ser violento y peligroso a quien la padece, y considera que despedir a Juan es lo mejor para el negocio. A parte del despido, Juan ha sido testigo de más conductas discriminativas por parte de la sociedad, por lo que, tras unos cuantos intentos fallidos, deja de buscar trabajo por temor a ser rechazado. Este no es un caso aislado, sino que es la realidad de mucha gente que tiene diagnosticada una enfermedad mental, ya que en uno de cada cinco trabajadores la aparición de un trastorno mental lleva consigo la pérdida de su empleo.
8 Entre un 70 y un 80% de personas con esquizofrenia está en situación de desempleo, y muchas de ellas no buscan trabajo por miedo a ser rechazados. Esta alta tasa de desempleo genera grandes costes económicos (mayores gastos y menor participación en el conjunto de la renta nacional), costes que podrían ser evitados si la esquizofrenia no estuviera tan estereotipada, y se invirtiese más, por un lado, en la inserción laboral de personas con enfermedad mental; y por otro lado, en la sensibilización a la población. A lo largo de este estudio haré referencia al estudio “Estigma y enfermedad mental” (Muñoz y cols. (2009), en el que se realizó un análisis del estigma asociado a la enfermedad mental. Aun así, este estudio difiere en dos aspectos del estudio “Estigma y enfermedad mental”. 1) Este estudio pretende conocer el estigma existente sobre la esquizofrenia, mientras que el estudio de Muñoz y cols. (2009) pretende conocer el estigma existente sobre la enfermedad mental. 2) Este estudio se va a realizar tomando como referencia la población de Zaragoza, mientras que el estudio de Muñoz y cols. (2009) se realizó basándose en la población de Madrid. 1.2 Objetivo, hipótesis y variables El objetivo general de este trabajo de investigación es conocer los estereotipos existentes sobre la esquizofrenia en la población de Zaragoza, entre 18 y 60 años, y cuáles son las variables que
15 Sujeto 18 49 F X Sujeto 19 30 M X Sujeto 20 52 F X Sujeto 21 39 M X Sujeto 22 31 F X Sujeto 23 44 F X Sujeto 24 27 M X Sujeto 25 59 M X Sujeto 26 38 M X Sujeto 27 46 M X Sujeto 28 32 F X Sujeto 29 47 M X Sujeto 30 27 M X Fuente: elaboración propia Grupo de discusión Suárez (2005: 21-24) recoge las definiciones que varios autores han realizado sobre el término de grupo de discusión, y redacta unas características comunes a las definiciones. Basándonos en estas características podemos definir el grupo de discusión como un conjunto de personas que se reúnen con un fin determinado, cuyo número puede variar de un mínimo a un máximo y que poseen ciertas características comunes. Así mismo, ofrecen datos de naturaleza cualitativa en una conversación guiada por una persona, cuyo rol es de moderador/a. Los grupos de discusión nos ofrecen algunas ventajas (Suárez, 2005: 51): Promueve la interacción grupal Ofrece información de primera mano Estimula la participación Posee un carácter flexible y abierto
16 Presenta una alta validez subjetiva Facilita y agiliza la obtención de información Coste reducido La misma autora señala una serie de limitaciones que nos podemos encontrar a la hora de llevar a cabo un grupo de discusión (Suárez, 2005: 52): Un menor control del investigador en el proceso grupal Necesidad de una formación previa por parte del moderador Análisis e interpretación exhaustiva de los datos obtenidos Alcance limitado Problemas de generalización, ya que los resultados no se pueden extrapolar a toda la población y situaciones. Precisa un proceso de selección de los participantes, una preparación de los grupos y un lugar en el que se celebrará la reunión El grupo de discusión que se va a llevar a cabo en este estudio se realizará el martes 14 de mayo de 2013, y van a participar seis personas: 1. Mujer de 21 años. Trabaja como psicóloga en un centro de rehabilitación psicosocial 2. Varón de 32 años. Realiza voluntariado en una asociación de salud mental. 3. Mujer de 57 años. Es profesora de taller artístico en un centro de rehabilitación psicosocial. Además, tiene un familiar diagnosticado de esquizofrenia. 4. Mujer de 23 años. Es estudiante y no conoce a ninguna persona diagnosticada de esquizofrenia.
17 5. Mujer de 50 años, diplomada en Magisterio de educación especial. No ha trabajado nunca en el ámbito de la salud mental 6. Mujer de 56 años. No tiene contacto con la enfermedad mental. A excepción de la mujer de 21 años y la mujer de 57 años, que trabajan en el mismo centro de rehabilitación psicosocial, los demás participantes no se conocen entre sí. Como se verá más adelante, de las seis personas que había citadas, faltaron dos: la mujer de 23 años no puedo asistir por enfermedad y el varón de 32 años no pudo asistir por motivos laborales. El guion que se va a seguir en el grupo de discusión es el siguiente: 1. Una persona con esquizofrenia, ¿debe tener los mismos derechos que una persona sin esquizofrenia? o Educación o Voto o Casarse o Tener hijos o Acudir al Hospital General 2. Si a tu pareja le diagnosticaran esquizofrenia, ¿qué harías? ¿cómo sería tu actitud con él/ella? 3. ¿Cuál consideráis que es el mejor tratamiento para la esquizofrenia? 4. ¿Cuál crees que es la imagen que se da de la esquizofrenia desde los medios de comunicación?
18 o Películas o Prensa o Noticias o Etc. Antes de comenzar, se pasará a los participantes la siguiente ficha para que la rellenen: Edad: Sexo: F M ¿Tiene contacto con alguna persona diagnosticada de esquizofrenia? Sí, soy familiar de una persona diagnosticada de esquizofrenia Sí, colaboro/he colaborado o trabajo/he trabajado con personas con esquizofrenia. Especificar la profesión: __________________________ Sí, conozco a alguien diagnosticado de esquizofrenia No, no conozco a nadie diagnosticado de esquizofrenia
19 2- ANÁLISIS DE LA REALIDAD 2.1 Enfermedad mental y esquizofrenia ¿Qué es la enfermedad mental? Para definir lo que es la enfermedad mental, en primer lugar tenemos que tener claros los conceptos de salud y enfermedad. La Organización Mundial de la Salud define la salud como el “estado de completo bienestar físico, psíquico y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Así mismo, define la salud mental como “la forma de relacionarse con otros de la familia, el trabajo, el ocio y la comunidad en general”. Una definición más completa de salud mental, también proporcionada por la Organización Mundial de la Salud, es un “estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” Un trastorno o enfermedad mental es, según la definición de FEAFES en su “Guía de estilo”, una “alteración de tipo emocional, cognitivo y/o comportamental, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos, lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo” Según el DSM-IV-TR, se puede establecer un grado en función de los síntomas existentes y el deterioro existente. Estos grados son los siguientes:
20 Leve: son pocos o ninguno, lo síntomas que exceden los requeridos para formular el diagnóstico. Los síntomas no dan lugar sino a un ligero deterioro en la actividad social o laboral. Moderado: existen síntomas o deterioro funcional situados entre “leve” y “grave” Grave: se detectan varios síntomas que exceden los requeridos para formular el diagnóstico, o distintos síntomas que son particularmente graves, o los síntomas dan lugar a un notable deterioro en la actividad social o laboral. También se puede señalar si la enfermedad está en remisión parcial o total: En remisión parcial: con anterioridad se cumplían todos los criterios del trastorno, pero en la actualidad solo permanecen algunos de sus síntomas o signos. En remisión total: ya no existe ningún síntoma o signo del trastorno, pero todavía es relevante desde un punto de vista clínico tener en cuenta dicho trastorno. Por último, hay que distinguir entre enfermedad aguda o crónica. Esta distinción se hace en función del tiempo de evolución, y no de la gravedad. Las enfermedades agudas son aquellas que tienen un inicio y un fin claramente definidos, y son de corta duración. Por el contrario, las enfermedades crónicas son aquellas enfermedades de larga duración y por lo general de progresión lenta. Se suele considerar una enfermedad como crónica cuando tiene una duración mayor a seis meses.
21 Sabemos hoy que la mayor parte de las enfermedades mentales están influidas por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Gráfico 1. Interacción de factores en la etiología de la esquizofrenia Fuente: elaboración propia Según McDaid (2008), una de cada cuatro personas experimenta un problema de salud mental durante su vida. Además, se prevé que los trastornos mentales aumentarán los próximos años considerablemente. El límite entre enfermedad y salud mental no es muy claro ni está bien definido, más bien se trata de un continuo que refleja diferentes grados de bienestar o deterioro psicológico. En la “Guía de estilo de salud mental y medios de comunicación” elaborada por FEAES (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales) se muestra que salud y enfermedad mental no son condiciones que permitan definir a la una como la ausencia de la otra. Por tanto, la ausencia de salud mental no indica
22 la existencia de una enfermedad mental, y, por otro lado, una enfermedad mental no implica la ausencia de salud mental. Esquizofrenia Etimológicamente, la esquizofrenia significa “rotura de la mente”: esquizo (rotura) - frenia (mente). En 1911, Eugene Bleuler definió la esquizofrenia como “mente dividida o fragmentada”. Desde entonces han sido una multitud de autores los que han intentado definir este trastorno. Hay que señalar la definición de la Organización Mundial de la Salud, que explica la esquizofrenia como un “grupo de psicosis en los que se presenta una deformación fundamental de la personalidad, una distorsión característica del pensamiento, una sensación de dominación por fuerzas extrañas, delirios y alteraciones de la percepción así como anormalidades en la afectividad y autismo, manteniendo por el contrario, conciencia clara y capacidad intelectual innata”. La esquizofrenia, por tanto, consiste en una psicosis que provoca en el individuo la pérdida de contacto con la realidad, lo que deriva en una incapacidad para distinguir lo real de lo fantástico. Así mismo, dificulta el pensamiento lógico, el dominio de las emociones y la capacidad para relacionarse con los demás. Se estima que aproximadamente 20 millones de personas en el mundo sufren de esquizofrenia (Belloch, Sandín y Ramos, 2009:372).
23 Un 1% de la población mundial desarrollará una esquizofrenia a lo largo de su vida. En España esto supone entre 350.000 y 400.000 personas. El primer brote esquizofrénico suele presentarse entre los 17 y los 30 años, en el caso de los hombres, y entre los 20 y los 40 años, en el caso de las mujeres. Afecta con la misma frecuencia a ambos sexos con independencia de cuál sea su país o cultura. 1 Síntomas de la esquizofrenia: Se presentan dos tipos de síntomas: síntomas positivos y síntomas negativos. Los síntomas positivos consisten en “aquellas cosas que el paciente hace o experimenta y que las personas sanas no suelen presentar” (López, J.J., 2002:4). Lo anómalo es la presencia Los síntomas negativos consisten en “aquellas cosas que el paciente deja de hacer y que los individuos sanos suelen realizar cotidianamente” (López, 2002:4). Lo anómalo es la ausencia. Señalo a continuación los síntomas positivos y negativos presentes en la esquizofrenia: 2 Tabla 2. Síntomas positivos y negativos en la esquizofrenia SÍNTOMAS POSITIVOS SÍNTOMAS NEGATIVOS Alucinaciones (auditivas, voces que comentan, cenestésicas, olfatorias, visuales) Afecto embotado: expresión facial inmutable, movimientos espontáneos disminuidos y 1 La esquizofrenia abre las puertas (2002:5) 2 Belloch, Sandín y Ramos (2009) Manual de psicopatología. Volumen II. Madrid: Mc graw hill
24 Ideas delirantes Delirio de persecución Delirio de culpa o pecado Delirio de grandeza Delirio religioso Delirio somático Ideas y delirios de referencia Delirio de control Lectura del pensamiento (irradiación) Difusión del pensamiento Inserción del pensamiento Robo del pensamiento Comportamiento extravagante: vestido y apariencia, comportamiento social y sexual, comportamiento agresivo y agitado, conducta repetitiva. Trastornos formales del pensamiento de tipo positivo: descarrilamiento, tangencialidad, incoherencia, ilogicalidad, circunstancialidad, presión del habla, distraibilidad, asociaciones fonéticas. escasez de ademanes expresivos, escaso contacto visual, incongruencia afectiva y ausencia de respuesta, ausencia de inflexiones vocales. Alogia: pobreza de lenguaje, pobreza de contenido del lenguaje, bloqueo, latencia de respuesta incrementada. Abulia-apatía: menos atención al aseo e higiene, falta de persistencia en el trabajo o en la escuela, anergia física. Anhedonia-insociabilidad: decremento de intereses o actividades recreativas, decremento de actividad e interés sexual, disminución de la capacidad para sentir intimidad y proximidad, pocos esfuerzos para desarrollar relaciones con amigos y semejantes. Alteraciones de la atención Fuente: elaboración propia
31 Etimológicamente un prejuicio es un juicio que no se basa en la experiencia (un juicio expresado sin contar con datos suficientes). Por tanto, la definición más general de prejuicio es la que lo define como un juicio previo a la experiencia o carente de datos empíricos, entendiendo el juicio como una opinión. El máximo nivel de especificidad entiende por prejuicio la “tendencia a considerar de modo injustificadamente desfavorable a las personas que pertenecen a un determinado grupo social”. (Mazzara, 1999:12) Otra definición bastante completa es la de López y cols. (2008), que definen el prejuicio como predisposiciones emocionales habitualmente negativas, que la mayoría experimenta con respecto a los miembros del grupo cuyas características están sujetas a creencias estereotipadas. Según Myers (2005), el prejuicio es una “actitud injustificable y por lo general negativa hacia un grupo, etnia o sexo diferentes”. Los prejuicios son esquemas que influyen en cómo percibimos e interpretamos acontecimientos. Nuestras ideas preconcebidas acerca de la gente distorsionan nuestras impresiones sobre su conducta. Los prejuicios tiñen las percepciones. Al hablar del prejuicio también hay que señalar que se relaciona no tanto con hechos o sucesos como con grupos sociales determinados, y por último, no se limita a hacer valoraciones frente al objeto, sino que orienta concretamente las acciones con respecto a él. 5 5 Mazzara, B. (1999:11-13)
32 ¿Por qué emitimos prejuicios? A lo largo de los años se han dado muchas explicaciones, nombrare alguna de ellas, siguiendo a Myers. 6 Raíces sociales del prejuicio: Desigualdades sociales Las divisiones (pertenencia a un grupo) El chivo expiatorio Raíces cognitivas del prejuicio Categorización: al categorizar a las personas en grupos solemos estereotiparlas. Aquí entra en juego la similaridad. Nos vemos a nosotros mismos como individuos, pero sobreestimamos la similaridad de los otros. “Ellos” (los miembros de otro grupo) son todos iguales, actúan de la misma forma, pero “nosotros” somos distintos. Fenómeno del mundo justo: las personas suelen justificar sus prejuicios culpando a las víctimas Al igual que el estereotipo, el prejuicio es por lo general desfavorable, es decir, tiende a penalizar, más que a favorecer, aquello que es objeto de juicio. Discriminación: Una definición de discriminación es la que nos dan López y cols. 7 : “propensiones a desarrollar acciones positivas o negativas, 6 Myers, D. (2005:716-718) 7 López, M. y cols. (2008:47)
33 habitualmente medidas en términos de distancia social deseada, hacia dichos miembros”. Si hablamos de enfermedad mental, la discriminación consistiría en “un comportamiento de rechazo que ponen a las personas con enfermedad mental en situación de desventaja social”. (Muñoz y cols., 2009:13) Los estereotipos generan prejuicios, que a su vez, en la mayoría de los casos generan discriminación: Gráfico 2. Estereotipos, prejuicios y discriminación Fuente: Muñoz y cols. (2009:13) Como todas las actitudes, el prejuicio es una mezcla de creencias (con frecuencia generalizadas en exceso y denominadas estereotipos), emociones (hostilidad, envidia o temor) y tendencias a la acción (discriminación). 8 2.3 El estigma de la enfermedad mental y de la esquizofrenia “El enfermo mental, aún hoy, lleva aparejado un alto grado de marginación. Se debe, a mi modo de entender, a la lógica disfunción causal de la enfermedad, trasladada a la conducta, a 8 Myers, D. (2005:714)
34 la expresión global del vivir del paciente, quien sufriendo el en primer lugar la experiencia del desajuste interno, y tras no poderlo controlar, pasa a la familia y personas que viven más próximas a él, que comienzan a sufrir las “rarezas” del ser querido, que luego pasa al vecindario. Al poco tiempo, todos saben, sufren, y se cuidan de lo que le pasa al “vecino del quinto”. ¡Qué distinto sería si el “vecino del quinto” fuera operado de apendicitis! Todos estarían dispuestos a estar con él, a visitarle e incluso a regalarle cosas, arroparle y hacerle pasar una feliz convalecencia. Pero hemos de admitir que si se trata de un trastorno psiquiátrico, salvo en honrosas excepciones, este comportamiento se repite con casi todos nuestros enfermos, por lo que no exageramos si decimos que enfermar de la mente es fuente y causa de marginación, y una forma de rechazo por temor a comportamientos y expresiones extraños y desconocidas que normalmente superan y escapan al control de la masa poblacional que no tiene ni tiene por qué tener la formación necesaria para atender a estos enfermos.” (Lorente, 2003:149) Durante mucho tiempo y en numerosas culturas, la figura de persona con esquizofrenia ha estado rodeada de connotaciones negativas y repulsión, lo que en cierta manera les ha “condenado” a ser estereotipados y discriminados. Aun así, el contenido de los estereotipos y prejuicios aplicados a los enfermos mentales, varían mucho de una cultura a otra, debido en gran parte al entorno y normas sociales. Muchas investigaciones antropológicas han demostrado que, en algunos contextos, la actitud ante él es de respeto e incluso de veneración antes que de persecución. Pero en nuestra cultura
35 occidental moderna, en la que prevalecen los valores de racionalidad, eficiencia y adhesión a las normas sociales compartidas, la presencia de personas que piensan y actúan según criterios diversos es vista como incómoda y amenazadora. (Mazzara, 1999:41) Por estigma entendemos “un atributo que es profundamente devaluador, el cual degrada y rebaja a la persona portadora del mismo” (Goffman, 1963). Las personas con enfermedad mental sufren dos tipos de estigma, el estigma percibido o anticipado y estigma experimentado. Este estigma deriva en la discriminación social, tanto de quienes padecen la esquizofrenia como de su entorno más cercano (familiares y amigos), e incluso de los profesionales sanitarios que les atienden (López, 2002:7). Este efecto se ha denominado estigma por asociación. (Muñoz y cols., 2009:15) “El estigma es la causa principal del aislamiento social, de la imposibilidad para encontrar trabajo […], reduciendo las posibilidades de recuperación de los enfermos de esquizofrenia” (López, 2002:7). Siguiendo a este autor, más del 50% de los enfermos de esquizofrenia se sienten rechazados debido a su enfermedad, y el 83% de la población general desconoce que es la esquizofrenia. Según Muñoz y cols. (2009), hay cuatro aspectos básicos que sirven a la sociedad para inferir que una persona tiene una enfermedad mental: Los síntomas psiquiátricos Los déficits de habilidades sociales La apariencia física Las etiquetas
36 En el caso de la enfermedad mental, los estereotipos suelen incluir información referente a: 9 Su peligrosidad y relación con actos violentos Su responsabilidad sobre la enfermedad Su incompetencia e incapacidad para realizar tareas básicas La impredecibilidad de su carácter y sus reacciones A continuación detallaré algunas de las situaciones que frecuentemente se asocian a la esquizofrenia: Peligrosidad y relación con actos violentos La idea de que la esquizofrenia está relacionada con la violencia no tiene base científica. En enfermedades como la esquizofrenia, apenas un 3% de estos pacientes cometen delitos, y curiosamente siempre que esto ocurre es por una dejadez en la medicación, por un abandono del paciente por parte de la sociedad, o por un empeoramiento súbito de la enfermedad (Fuertes y Cabrera, 1996:157) Además, “la mayoría de las infracciones cometidas por personas que padecen esquizofrenia son delitos menores contra la propiedad, relacionadas con la supervivencia. En realidad, son más propensas a ser víctimas que autores del abuso o la violencia” (López, 2002:9) Incapacitación: Cuando hablamos de esquizofrenia enseguida lo asociamos a la incapacitación. Normalmente, al oír la palabra esquizofrenia es 9 Muñoz, M. y cols. (2009:13)
37 posible que nos venga a la cabeza una persona incapaz de gobernar su vida. La incapacitación es un “procedimiento legal a través del cual, por medio de una sentencia judicial, el juez decide que el individuo no es capaz de gobernarse a sí mismo o sus propios bienes” (Fuertes y Cabrera, 1996:162), por lo que se nombra a un tutor que deberá tomar las decisiones por él, así como responder ante el juez del uso de los bienes de su tutorizado. El artículo 200 de la Ley 13/1983, de 24 de octubre, de reforma del Código Civil en materia de tutela establece que “son causas de incapacitación las enfermedades o deficiencias persistentes de carácter físico o psíquico que impidan a la persona gobernarse por sí misma”. Por la incapacitación, el enfermo pierde parte de su personalidad civil y así no puede efectuar operaciones económicas, no puede conducir un vehículo, no puede firmar contratos, no puede cobrar directamente una nómina, etc. También puede darse el caso de que la incapacitación sea parcial, es decir, afectar sólo a determinadas áreas Internamiento: El internamiento también se asocia frecuentemente con la esquizofrenia. Es necesario aclarar que el internamiento sería la última medida, y deberá llevarse a cabo solo si se han agotado los demás recursos existentes para la persona diagnosticada de esquizofrenia. El internamiento se podrá llevar a cabo si el paciente empeora, si existe riesgo para su vida o la de los demás, o la medicación no le
38 hace efecto; pero siempre previa autorización del Juez correspondiente. La Ley 13/1983, de 24 de octubre, de reforma del Código Civil en materia de tutela establece lo siguiente: Art. 211. El internamiento de un presunto incapaz requerirá la previa autorización judicial, salvo que, razones de urgencia hiciesen necesaria la inmediata adopción de tal medida, de la que se dará cuenta cuanto antes al Juez, y, en todo caso, dentro del plazo de veinticuatro horas. El Juez, tras examinar a la persona y oír el dictamen de un facultativo por él designado, concederá o denegará la autorización y pondrá los hechos en conocimiento del Ministerio Fiscal, a los efectos prevenidos en el artículo 203. Sin perjuicio de lo previsto en el artículo 269, 4., el Juez, de Oficio, recabará información sobre la necesidad de proseguir el internamiento, cuando lo crea pertinente, y, en todo caso, cada seis meses, en forma igual a la prevista en el párrafo anterior, y acordará lo procedente sobre la continuación o no de internamiento. Matrimonio: Muchas personas creen que los individuos con esquizofrenia no pueden casarse ni tener pareja. Estamos lejos de otros países quizás más avanzados culturalmente en los que se contempla por ejemplo la existencia de matrimonios protegidos entre personas incapaces. (Fuertes y Cabrera, 1996:165)
39 Trabajo: “Muchas personas, especialmente las familias y los propios pacientes, creen que la esquizofrenia incapacita a los enfermos para el trabajo” (López, 2002:8) Entre el 70 y el 80% de las personas con enfermedad mental están en situación laboral de desempleo (Feafes, 2008) Es preciso señalar que el trabajo ayuda a las personas con esquizofrenia, ya que: - Aumenta la autoestima - Establece nuevas relaciones e interacciones sociales - Integra al enfermo en la sociedad 2.4 Los medios de comunicación Un ejemplo de influencia que puede modificar las formas de pensar de los individuos de la sociedad son los medios de comunicación. En el caso de la esquizofrenia, los medios de comunicación también influyen en la emisión de estereotipos. “Cuando mejora el conocimiento de la esquizofrenia, sus síntomas y los tratamientos disponibles, disminuye el estigma […] Sin embargo, los medios también pueden perpetuar al estigma. Del mismo modo que es posible combatir los estereotipos a través de los medios, también es posible reforzarlos mediante el uso incorrecto del lenguaje o la transmisión de conceptos erróneos” (López, 2002:9).
40 En “La esquizofrenia: Guía práctica para los medios de comunicación” (López, 2002) se nombran algunos errores que los medios de comunicación deberían evitar, en relación con la esquizofrenia: Calificar a un enfermo de esquizofrenia como “loco” o definir la esquizofrenia como “locura” El uso de expresiones como “un esquizofrénico” o “una chica esquizofrénica” Asociar la esquizofrenia a comportamientos violentos Identificar a las personas con esquizofrenia como discapacitados psíquicos Utilizar el adjetivo “esquizofrénico” para describir cosas o situaciones. Por otro lado, en la “Guía de estilo de salud mental y medios de comunicación” elaborada por FEAES se muestran algunos ejemplos de la imagen negativa que se da sobre las personas con enfermedad mental por parte de los medios de comunicación: Perpetuación de prejuicios y concepciones erróneas Titulares alarmistas o morbosos Etiquetación de personas sustantivando su condición Imágenes negativas y poco normalizadoras Confusión en la tipificación de distintas enfermedades Poca presencia del colectivo como fuente de información Vinculación entre violencia y enfermedad mental Uso inapropiado de términos del ámbito de salud mental en otros contextos. Así mismo, se enumeran 10 principios básicos que deberían seguir los medios de comunicación: 1. Informar con exactitud de conceptos y términos 2. Transmitir una visión positiva de la enfermedad mental. Prestar más atención a las soluciones y menos a las limitaciones.
47 Tabla 3. Estudios sobre estigma asociado a la enfermedad mental en los medios de comunicación Fuente: Muñoz y cols. (2009:94)
48 Tabla 3. Estudios sobre estigma asociado a la enfermedad mental en los medios de comunicación Fuente: Muñoz y cols. (2009:9
49 Tras la observación de las tablas comparativas se pueden extraer las siguientes conclusiones: Prensa Destacan los aspectos negativos sobre los positivos, y la enfermedad mental se suele relacionar con el delito. Predomina la peligrosidad, inseguridad, criminalidad, incompetencia e incapacidad para gobernar sus vidas. Apenas aparece representado el punto de vista de la persona con enfermedad mental, y el tema menos tratado es el del diagnóstico y tratamiento. Televisión Los programas de televisión no contribuyen a disminuir la visión negativa de la enfermedad mental. Con frecuencia, los personajes con enfermedad mental aparecen vinculados con la violencia (ejercida o padecida); y son caracterizados como malvados, fracasados y desempleados. Existe una correlación positiva entre el tiempo que una persona ve la televisión y su deseo de mantenerse apartado de personas con esquizofrenia. Películas para niños Se observa una alta concentración de temas relacionados con la enfermedad mental.
50 Los personajes son identificados, en la mayoría de las veces, mediante términos peyorativos (rasgos violentos, conductas amenazantes y suscitan miedo), que sirven para apartar y denigrar al personaje. Habitualmente eran temidos y menospreciados, eran objeto de mofa y diversión, o causaban miedo. Pero en algunos casos el personaje estaba bien socializado, era exitoso y simpático. Ocasionalmente existían respuestas positivas hacia ellos (ayuda, protección). Por último, y como aspecto positivo, hay que destacar dos cambios: Desaparece la tendencia de culpar a los padres de las personas con enfermedad mental. Aumentan los reportajes positivos que inciden en la necesidad de reducir el estigma y proporcionan información sobre recursos asistenciales, aunque siguen siendo menores que los reportajes negativos.
51 ANÁLISIS EMPÍRICO 3.1 Datos recopilados Tabla 5. Puntuaciones recogidas en las encuestas ENCUESTA 1 2 3 4 5 6 7 8 I T E M S 1 3 5 3 5 4 2 1 2 2 4 1 2 6 5 3 1 2 3 2 1 2 3 3 1 1 2 4 2 1 1 5 3 1 1 1 5 8 9 8 7 7 6 9 9 6 3 2 1 5 4 2 2 2 7 5 8 4 7 8 3 1 5 8 7 7 9 7 7 7 9 9 9 7 2 3 6 4 4 1 6 10 2 1 1 2 1 1 1 1 11 6 6 6 5 5 7 1 6 12 3 1 3 4 3 2 1 2 13 5 5 3 5 6 2 2 3 14 5 6 7 6 7 5 8 8 15 3 1 2 2 5 2 1 1 16 3 2 2 6 8 3 1 3 17 3 1 2 3 4 1 1 1 18 3 1 2 3 4 2 1 2 19 4 1 2 4 5 2 1 2 20 7 5 9 4 7 7 9 9 21 7 5 8 4 7 7 9 9 22 7 7 6 5 6 6 9 6 23 2 1 2 2 4 2 3 3 24 2 1 2 2 3 2 1 2 25 5 1 4 3 5 4 1 3 26 4 5 5 5 8 4 1 2 27 5 5 7 7 7 6 8 7 Fuente: elaboración propia
52 Tabla 5. Puntuaciones recogidas en las encuestas ENCUESTA 9 10 11 12 13 14 15 16 I T E M S 1 1 5 3 1 6 - 1 3 2 1 4 2 1 6 1 1 2 3 2 2 1 1 3 1 1 3 4 1 4 1 1 1 1 1 2 5 9 9 9 7 8 7 8 8 6 9 7 2 1 3 1 2 5 7 9 5 2 3 3 3 1 6 8 9 9 8 9 7 9 9 3 9 2 4 3 6 5 3 3 3 10 1 1 1 2 1 1 1 2 11 4 6 9 7 7 - 5 4 12 1 5 4 1 2 1 - 4 13 1 6 5 1 5 1 3 - 14 9 8 9 7 8 1 3 - 15 1 6 1 1 1 1 1 3 16 - 4 1 1 3 1 2 7 17 1 6 1 1 1 1 1 3 18 1 6 1 1 2 1 1 3 19 2 6 2 1 3 1 1 3 20 9 7 5 7 6 9 8 6 21 9 7 6 7 5 9 8 6 22 2 5 5 8 6 9 5 6 23 4 2 4 1 2 1 1 3 24 2 6 1 1 3 1 1 3 25 1 6 1 1 2 7 3 5 26 8 3 1 2 3 3 2 4 27 9 7 6 2 5 8 8 6 Fuente: elaboración propia
53 Tabla 5. Puntuaciones recogidas en las encuestas ENCUESTA 17 18 19 20 21 22 23 24 I T E M S 1 2 2 1 1 5 1 2 1 2 2 2 3 1 3 1 2 2 3 1 1 2 1 1 1 1 1 4 1 1 1 1 1 1 2 1 5 8 8 9 8 9 9 9 7 6 7 3 1 6 2 1 2 2 7 2 2 4 1 3 2 5 4 8 9 9 9 9 9 9 9 8 9 7 7 1 3 2 2 2 4 10 1 1 1 1 1 1 1 1 11 7 7 8 5 5 4 5 2 12 1 1 1 1 1 1 1 1 13 3 2 4 2 4 1 2 1 14 5 5 9 6 7 9 8 6 15 1 1 1 1 1 1 2 1 16 3 3 2 2 4 6 5 2 17 3 1 1 1 1 1 2 1 18 1 1 2 1 1 1 1 1 19 1 2 3 1 2 1 1 1 20 9 9 9 9 9 9 9 8 21 9 9 6 8 9 9 9 8 22 8 9 7 8 8 6 5 8 23 5 2 1 1 3 4 2 1 24 1 1 2 1 1 1 1 1 25 5 2 7 4 4 1 3 2 26 2 7 2 2 7 7 3 2 27 7 5 6 6 5 7 3 6 Fuente: elaboración propia
54 Tabla 5. Puntuaciones recogidas en las encuestas ENCUESTA 25 26 27 28 29 30 I T E M S 1 1 2 6 2 5 2 2 1 2 3 2 2 2 3 1 1 3 1 1 2 4 1 1 2 1 1 2 5 8 4 6 6 8 9 6 1 2 2 1 2 2 7 2 5 8 2 8 4 8 9 7 6 9 6 6 9 4 7 5 7 3 2 10 1 2 5 1 3 2 11 5 4 7 4 5 7 12 1 1 3 1 1 5 13 2 2 3 3 5 5 14 8 2 5 6 6 9 15 2 2 3 1 1 4 16 2 3 8 2 4 3 17 1 2 3 1 1 2 18 1 1 4 1 1 2 19 1 1 2 1 2 3 20 8 6 4 7 5 6 21 8 6 3 7 5 6 22 6 3 3 2 4 6 23 1 4 4 1 2 4 24 1 1 3 1 1 2 25 8 3 7 4 1 2 26 3 4 8 3 7 4 27 4 6 5 7 4 6 Fuente: elaboración propia
55 3.3 Análisis de los datos y resultados Comenzaré por el análisis del grupo de discusión y, posteriormente, el análisis de los datos obtenidos en las encuestas: Análisis del grupo de discusión: Al hablar de los derechos que una persona con esquizofrenia debe tener, todos los participantes fueron tajantes en su afirmación de que deben tener exactamente los mismos derechos que una persona sin esquizofrenia. E incluso se afirmó que debían tener, además, una serie de derechos adicionales, para favorecer un mejor curso de la enfermedad: “A veces se diagnostica tarde la enfermedad, porque acceden tarde al sistema de salud” (Anexo I). Haciendo referencia al tratamiento de la esquizofrenia, aparte de los neurolépticos, los participantes consideraron necesario el apoyo social, estar en contacto con la gente, favorecer la socialización, etc. La opinión que se tenía sobre los medios de comunicación fue que apenas informaban sobre la enfermedad mental, y en muchos casos se relaciona la esquizofrenia con violencia. Todos estaban de acuerdo en que la imagen que se da de la esquizofrenia desde los medios de comunicación es muy mala. También se comentó que las personas con esquizofrenia tienden más a hacerse daño a ellos mismos que a los demás. Por último se habló del “efecto rebote”: “No se suelen contar los suicidios en la prensa o en la tele por el `efecto rebote´. Para que otro que se quiere suicidar no coja ideas.” (Anexo I) Hubo opiniones diversas en cuanto a la responsabilidad que darían a una persona con esquizofrenia (por ejemplo, se habló del caso de dejar a los hijos al cuidado de una persona con esquizofrenia). Aquí
56 se encontraron diferencias en las opiniones en función de si se trabajaba en el ámbito de la salud mental o no. Por último, y aunque no estaba incluido en el guion, se habló de las causas de la esquizofrenia. Se señalaron diversas causas que podían interactuar entre ellas: Factor biológico: actividad dopaminérgica, componente genético, asimetría en la estructura cerebral, virus en el embarazo, infecciones, etc. Ambiente: drogas, situaciones estresantes, etc. Análisis de los datos recogidos en las encuestas: A modo de recordatorio, en las tablas que hay a continuación, la puntuación de cada ítem es la media de las puntuaciones de todas las encuestas en ese ítem, y la puntuación de cada factor es la suma de los tres ítems que lo componen. Por tanto, la puntuación de cada ítem oscila entre 1 y 9, mientras que la puntuación en cada factor (la suma de los tres ítems correspondientes), puede oscilar entre 3 y 27. A mayor puntuación, mayor emisión de estereotipos. Para extraer los porcentajes de personas que están de acuerdo con un determinado ítem, se seleccionaran a aquellos cuya puntuación ha sido de 7 o más, y se calculará el porcentaje en relación a toda la muestra. Para extraer los porcentajes de personas que no están de acuerdo con un determinado ítem, se seleccionarán a aquellos cuya puntuación ha sido de 3 o menos, y se calculará el porcentaje en relación a toda la muestra. De los datos recopilados con las encuestas, extraigo las siguientes puntuaciones para cada uno de los factores estudiados:
63 De toda la muestra, 24 personas no se sentirían irritados por José. El resto (seis personas) han obtenido puntuaciones neutras. 18 personas opinan que José no es peligroso. 12 personas han obtenido puntuaciones neutras. 16 personas opinan que José debe ser obligado a ponerse en tratamiento médico incluso si él no quiere, dos personas opinan que no, y el resto (12 personas) obtuvieron puntuaciones neutras. José es peligroso Si No Neutro Creo que José debe ser obligado a ponerse en tratamiento médico incluso si él no quiere Si No Neutro
64 27 personas no creen que sea mejor para la comunidad de José que lo recluyeran en un hospital psiquiátrico. Tres personas han obtenido puntuaciones neutras. 20 personas no compartirían el coche con José para ir al trabajo, tres personas sí que lo compartirían, y el resto (siete personas) han obtenido puntuaciones neutras. Sería mejor para la comunidad de José que lo recluyeran en un hospital psiquiátrico Si No Neutro Compartiría el coche con José para ir al trabajo Si No Neutro Creo que un hospital psiquiátrico es el mejor lugar para José Si No Neutro
65 28 personas creen que un hospital psiquiátrico no es el mejor lugar para José. Dos personas han obtenido puntuaciones neutras. 27 personas no se sentirían amenazadas por José. Tres han obtenido puntuaciones neutras. A 26 personas no les asustaría José. El resto (cuatro personas) han obtenido puntuaciones neutras. Me sentiría amenazado por José Si No Neutro José me asustaría Si No Neutro
66 21 personas probablemente ayudarían a José. El resto (nueve personas) obtuvieron puntuaciones neutras. 20 personas ayudarían a José, una persona no le ayudaría, y nueve personas han obtenido puntuaciones neutras. 11 personas comprenden a José, cuatro personas no le entienden y 15 personas han obtenido puntuaciones neutras. Probablemente ayudaría a José Si No Neutro Ayudaría a José Si No Neutro Comprendo a José Si No Neutro
67 22 personas no creen que José sea responsable de su situación actual. El resto (ocho personas) obtuvieron puntuaciones neutras. A 29 personas no les aterrorizaría José. Una persona ha obtenido una puntuación neutra. Cuatro personas obligarían a José a vivir en un piso supervisado, 16 personas no le obligarían, y el resto (10 personas) han obtenido puntuaciones neutras. José es responsable de su situación actual Si No Neutro José me aterrorizaría Si No Neutro Obligaría a José a vivir en un piso supervisado Si No Neutro
68 15 personas no alquilarían su piso a José. Siete personas sí que se lo alquilarían y ocho personas han obtenido puntuaciones neutras. 12 personas sentirían preocupación por José, dos personas no sentirían preocupación por José y el resto (16 personas) obtuvieron puntuaciones neutras. Si fuese propietario, alquilaría un apartamento a José Si No Neutro Sentiría preocupación por José Si No Neutro
69 Primera variable: género De todas las personas encuestadas, 16 eran mujeres. El conjunto de datos de las encuestas realizadas a mujeres quedan recogidos en la Tabla 7. 14 personas eran varones. El conjunto de datos de las encuestas realizadas a varones quedan recogidos en la Tabla 8. Como se observa en el Gráfico 3, las diferencias entre ambos géneros no son muy relevantes. Las mujeres superan a los hombres en los factores de piedad, ayuda y segregación. En cambio, los hombres superan a las mujeres en los demás factores. Aunque estas diferencias no son muy relevantes, hay que destacar tres factores en los que sí que son notables: Ira: 5,11 en mujeres frente a 7,21 en hombres Peligrosidad: 6,29 en mujeres frente a 8,35 en hombres Ayuda: 24,19 en mujeres frente a 20,56 en hombres Gráfico 3. Comparación de los resultados en función del género. Fuente: elaboración propia 0 5 10 15 20 25 30 Mujeres Hombres
70 Tabla 7. Puntuaciones de las encuestas realizadas a mujeres FACTOR 1: Responsabilidad 9,03 Es culpa de José La situación de José es controlable José es responsable de su situación actual 1,13 5,27 2,63 FACTOR 2: Piedad 16,75 Siento pena por José Comprendo a José Siento preocupación por José 4 6,19 6,56 FACTOR 3: Ira 5,11 Me siento violentado por José Me siento enfadado con José Me siento irritado por José 2 1,31 1,8 FACTOR 4: Peligrosidad 6,29 Me siento inseguro cerca de José José es peligroso Me siento amenazado por José 2 2,73 1,56 FACTOR 5: Miedo 4,82 José me aterraría José me asustaría José me aterrorizaría 1,44 1,88 1,5 FACTOR 6: Ayuda 24,19 Hablaría con José sobre su problema Probabilidad de ayudar a José Ayudaría a José 8,19 8 8 FACTOR 7: Coacción 17,65 Exigiría a José que se tomara su medicación Creo que José debe ser obligado a ponerse en tratamiento médico Le obligaría a vivir en un piso supervisado 8 6,27 3,38 FACTOR 8: Segregación 6,51 José supone un riesgo para sus vecinos si no se le hospitaliza Creo que deberían recluirlo en un hospital psiquiátrico Un hospital psiquiátrico es el mejor lugar para José 3,25 1,63 1,63 FACTOR 9: Evitación 10,7 Si fuera empresario, no entrevistaría a José No compartiría con José el coche para ir al trabajo Si fuese propietario, no alquilaría mi apartamento a José 3,56 3,33 3,81 Fuente: elaboración propia
71 Tabla 8. Puntuaciones de las encuestas realizadas a hombres FACTOR 1: Responsabilidad 9,56 Es culpa de José La situación de José es controlable José es responsable de su situación actual 1,71 5,71 2,14 FACTOR 2: Piedad 15,08 Siento pena por José Comprendo a José Siento preocupación por José 3,86 5,86 5,36 FACTOR 3: Ira 7,21 Me siento violentado por José Me siento enfadado con José Me siento irritado por José 3,43 1,64 2,14 FACTOR 4: Peligrosidad 8,35 Me siento inseguro cerca de José José es peligroso Me siento amenazado por José 2,71 3,64 2 FACTOR 5: Miedo 5,93 José me aterraría José me asustaría José me aterrorizaría 1,71 2,29 1,93 FACTOR 6: Ayuda 20,56 Hablaría con José sobre su problema Probabilidad de ayudar a José Ayudaría a José 7,71 6,64 6,21 FACTOR 7: Coacción 18,06 Exigiría a José que se tomara su medicación Creo que José debe ser obligado a ponerse en tratamiento médico Le obligaría a vivir en un piso supervisado 7,71 6,71 3,64 FACTOR 8: Segregación 6,22 José supone un riesgo para sus vecinos si no se le hospitaliza Creo que deberían recluirlo en un hospital psiquiátrico Un hospital psiquiátrico es el mejor lugar para José 2,36 2 1,86 FACTOR 9: Evitación 12,44 Si fuera empresario, no entrevistaría a José No compartiría con José el coche para ir al trabajo Si fuese propietario, no alquilaría mi apartamento a José 4,86 3,29 4,29 Fuente: elaboración propia
72 Segunda variable: edad Para medir la variable de edad, se han establecido tres grupos: 18-29 años (Tabla 9) 30-44 años (Tabla 10) 45-60 años (Tabla 11) De los 30 participantes que han rellenado las encuestas, pertenecen 10 a cada uno de estos tres grupos. Gráfico 4. Comparación de los resultados en función de la edad Fuente: elaboración propia Como se observa en el gráfico, el grupo de 30-44 años es el que tiene puntuaciones más bajas; y, en general, es el grupo de 18-29 años el que ha obtenido las puntuaciones más altas. Esta relación no se observa en el factor de evitación, en el cual la puntuación del grupo de edad de 18-29 años es más bajo en relación a los otros dos grupos, ni en el factor de coacción, en el cual el grupo de 45-60 años obtuvo las puntuaciones más bajas. 0 5 10 15 20 25 18-29 años 30-44 años 45-60 años
79 4- CONCLUSIONES Y DISCUSIÓN 4.1 Revisión de los objetivos planteados Los objetivos que se plantearon inicialmente son los siguientes: 1) Describir la variable de la edad en la emisión de estereotipos sobre la esquizofrenia. 2) Describir la variable del género en la emisión de estereotipos sobre la esquizofrenia. 3) Valorar cómo influye trabajar en el ámbito de salud mental en la emisión de estereotipos sobre la esquizofrenia. Tras analizar los datos obtenidos con las encuestas voy a proceder a revisar los diferentes supuestos que se han planteado inicialmente, teniendo en cuenta nuestra muestra: Es posible que entre la gente joven existan menos estereotipos (o creencias erróneas, generalizadas) hacia la esquizofrenia que entre la gente mayor. El factor de evitación es el único de los nueve factores en el que se observan menos estereotipos (en el caso de este factor se hablaría de discriminación más que de estereotipos) en el grupo de edad de 18- 29 años. Observando las puntuaciones del resto de los factores se podría decir que el grupo de edad de 18-29 años emitió un mayor grado de estereotipos. Aquí he de señalar que no se han realizado pruebas de comparación de medias (no paramétricas). Tras el análisis del desarrollo del grupo de discusión tampoco se corrobora esta hipótesis. Por tanto, la primera hipótesis queda refutada para nuestra muestra.
80 Tampoco podemos afirmar que existan menos creencias erróneas generalizadas entre la gente mayor que entre la gente joven, ya que el grupo de edad en el que se encontraron menos estereotipos acerca de la esquizofrenia fue el grupo de edad de 30-44 años. Es probable que las diferencias entre géneros en cuanto a los estereotipos sobre la esquizofrenia no sean muy diferentes. Sí que se observan diferencias entre las creencias de los hombres y las creencias de las mujeres. Como vimos en el Gráfico 3, las puntuaciones de las encuestas realizadas por hombres fueron mayores que las de las mujeres, a excepción de los factores de piedad, ayuda y segregación (en este último factor la diferencia fue mínima). Por ello, y aunque estas diferencias no sean muy significativas, tampoco podemos confirmar la segunda hipótesis. Las personas que trabajan en el ámbito de la salud mental es probable que posean menos creencias erróneas sobre la esquizofrenia. Tras analizar las puntuaciones obtenidas en las encuestas, esta hipótesis queda confirmada en nuestra muestra. Las personas que trabajan en salud mental han obtenido, en general, puntuaciones más bajas que las personas que no trabajan en salud mental (a excepción de los factores de piedad y ayuda). Estos resultados también se observan en el análisis del grupo de discusión.
81 4.2 Conclusiones generales Como hemos visto al analizar las tres variables objeto de estudio, todas han influido en el menor o mayor emisión de estereotipos, pero hay que aclarar algunos puntos. En relación a la variable de edad, es importante explicar que en el grupo de edad de 18-29 años se encuentra el menor porcentaje de personas que trabajan o han trabajado en salud mental, y aunque no se pueda afirmar que eso sea la causa de la mayor emisión de estereotipos de este grupo, es algo que hay que tener en cuenta. Por otro lado, no podemos ceñirnos únicamente a estas tres variables para explicar porque una persona emite más estereotipos que otra. Aparte de la edad, género y contacto con la enfermedad mental, hay muchos más factores que pueden influir en la forma de pensar de un individuo, como por ejemplo el estado civil, nivel de estudios, contexto social y cultural, relaciones interpersonales, etc. Es muy importante tener en cuenta esta multitud de factores. La sociedad, las normas sociales que los individuos deciden para organizar el orden social, son decisivos cuando hablamos de la conducta con los sectores de la población más desfavorecidos: “Antes se reían de ellos. Era como un circo, la gente pagaba entrada para ir al `manicomio´ a verles. E incluso se les maltrataba, antiguamente se les quemaba porque pensaban que tenían algún espíritu malo dentro y esa era la forma de sacarlo. Con la reforma psiquiátrica están más protegidos”. (Anexo I) Como hemos visto anteriormente en las tablas comparativas de estudios sobre el estigma sobre la enfermedad mental en los medios de comunicación (Muñoz y cols., 2009), los medios de comunicación tienen mucho poder sobre la forma en que las personas construyen la realidad.
82 Esto se ha comprobado también analizando nuestro grupo de discusión: “A veces los medios de comunicación son muy sensacionalistas. La prensa podría informar más sobre las enfermedades en vez de ser tan sensacionalista” (Anexo I). “En los medios de comunicación enseguida se relaciona la violencia con la enfermedad mental y con la esquizofrenia” (Anexo I). Una sensibilización de la población sobre la esquizofrenia, o sobre la enfermedad mental en general, debe ir unida a una sensibilización de los medios de comunicación. Es necesaria una mayor información sobre las causas de la esquizofrenia, los síntomas y el tratamiento y asistencia a este colectivo. También es necesario que se lleven a cabo más actuaciones de prevención. Como hemos visto “el ambiente también afecta” en el desarrollo de la esquizofrenia (Anexo I). Por ejemplo, un posible desencadenante son las situaciones estresantes. Y no sólo actuaciones de prevención, también actuaciones de apoyo que favorezcan un mejor curso de la enfermedad, ya que “es muy importante contar con el apoyo de alguien que te asesore” (Anexo I). Teniendo en cuenta este estudio, podemos afirmar que son muchos los factores que influyen en la emisión de estereotipos. Adicionalmente, también es posible afirmar que esta multitud de factores influyen, no solo en la naturaleza sino también en el contenido de estos estereotipos. Pondré como ejemplo los factores de ayuda y piedad. En el género femenino se observó una menor tendencia a emitir estereotipos en relación con el género masculino. En cambio, esto no fue así en los dos factores mencionados anteriormente, en los que las mujeres puntuaron más alto.
83 Esto mismo ocurrió con las personas que trabajan o han trabajado en el ámbito de salud mental. Puntuaron más bajo, comparado con las personas que nunca habían trabajado en salud mental, en todos los factores menos en los factores de piedad y ayuda. También en el grupo de discusión se observó que las posturas eran muy variadas (por ejemplo, en la cuestión de dejar a tu hijo bajo la responsabilidad de una persona con esquizofrenia), aunque había algunos puntos en los que todos los participantes coincidían (por ejemplo, en los puntos relativos a los derechos y a los medios de comunicación). Uno de ellos, en relación a los derechos que debe poseer una persona con esquizofrenia. Todos los participantes afirmaron que una persona con esquizofrenia debe tener exactamente los mismos derechos que una persona sin esquizofrenia. Esto, aunque para mucha gente parezca razonable e inamovible, no es compartido por todas las personas de la sociedad actual. “Una persona con esquizofrenia tiene el mismo derecho que todo el mundo a la educación” (Anexo I), “y a todos los derechos” (Anexo I). “Otra cosa es que en la práctica esto se cumpla”. (Anexo I) Comprender que una persona, aunque tenga diagnosticada una enfermedad mental, tiene los mismos derechos que aquellos que no tienen diagnosticada una enfermedad mental, es un punto de partida necesario e imprescindible. Suele parecer algo obvio que todo el mundo da por hecho, pero en algunos casos, e incluso en ocasiones inconscientemente, negamos derechos a este colectivo. Haré referencia a los resultados obtenidos en las encuestas: el 86,67% de los encuestados exigiría a José que se tome su medicación, y, es más, un 53,33% está de acuerdo en que José debe ser obligado a ponerse en tratamiento médico incluso si él no quiere.
84 Es innegable que obligar a José a ponerse en tratamiento médico refleja una actitud de querer lo mejor para él, pero incluso en este caso, estaríamos negándole el derecho a la libertad de elección: la elección de ponerse en tratamiento médico o no. Aquí entramos en una difícil cuestión ¿qué es mejor, negarle el derecho a elegir y asegurarnos de que cumple el tratamiento médico, o dejarle elegir y (en caso de que José no quisiera ponerse en tratamiento médico) dejar que esto incida negativamente sobre su salud? Esto nos lleva a la cuestión ética de si el bien de la comunidad tiene mayor importancia que el bien de un individuo. Las puntuaciones de los factores de peligrosidad y miedo no fueron muy altas (comparándolas con otros factores). Aun así, es necesario disminuir aún más la creencia de que la esquizofrenia va asociada a la violencia. “El problema es que se tiende a pensar que una persona con esquizofrenia va a hacer daño a los demás, y no es así. Es más, suele ser al contrario, tienden a hacerse daño más a ellos mismos que a los demás” (Anexo I). La esquizofrenia no va necesariamente asociada a la violencia. “El porcentaje de las personas con esquizofrenia que delinquen posiblemente sea menor que en el resto de la población” (Anexo I). En definitiva, podemos afirmar que el estigma afecta negativamente a las personas que están diagnosticadas de esquizofrenia, por lo que es necesario actuar al respecto.
85 4.3 Discusión En “Estigma y enfermedad mental” (Muñoz y cols. 2009) se realizó un estudio sobre el estigma asociado a la enfermedad mental. En concreto se llevaron a cabo cinco estudios paralelos, en los que se medía el estigma emitido por: 1) Personas con enfermedad grave y persistente 2) Familiares de personas con enfermedad mental 3) Profesionales de la atención social a las personas con enfermedad mental 4) Población general 5) Medios de comunicación Al realizar el análisis de la realidad ya se habló del estudio que Muñoz y cols. (2009) habían realizado en cuanto a los medios de comunicación, y se ha incluido las tablas comparativas que realizaron. En este apartado se va a tener en cuenta el estudio del estigma de la enfermedad mental en población general. Antes de nada, es necesario especificar que el estudio de Muñoz y cols. (2009) hace referencia al estigma asociado a la enfermedad mental, mientras que este estudio hace referencia al estigma asociado a la esquizofrenia. También hay que aclarar que se van a comparar los resultados del cuestionario de atribución AQ-27. Dicho esto, compararé los resultados obtenidos en ambos estudios. Las puntuaciones más altas (más de 20) pertenecen a los siguientes factores: - En nuestro estudio: ayuda - Estudio de Muñoz y cols. (2009): ayuda y coacción
86 Las puntuaciones medias (entre 10 y 20) pertenecen a los siguientes factores: - En nuestro estudio: piedad, coacción y evitación - Estudio de Muñoz y cols. (2009): piedad, peligrosidad, segregación y evitación Las puntuaciones más bajas (menos de 10) pertenecen a los siguientes factores: - En nuestro estudio: responsabilidad, ira, peligrosidad, miedo y segregación - Estudio de Muñoz y cols. (2009): responsabilidad, ira, miedo, En la siguiente tabla están recogidas las puntuaciones obtenidas en todos los factores, tanto en nuestro estudio como en el estudio de “Estigma y enfermedad mental”: Tabla 14. Comparación de los resultados obtenidos en este estudio y en el estudio realizado por Muñoz y cols. (2009) Factor Media de las puntuaciones de este estudio Media de las puntuaciones del estudio de Muñoz y cols. (2009) Responsabilidad 9,28 8,72 Piedad 15,96 17,60 Ira 6,13 7,85 Peligrosidad 7,27 11,11 Miedo 5,34 9,05 Ayuda 22,51 20.22 Coacción 17,85 21,48 Segregación 6,36 10,11 Evitación 11,51 14,12 Fuente: elaboración propia
87 El ítem que menor puntuación obtuvo en el estudio de Muñoz y cols. (2009) fue el que hace referencia a la culpa de la persona con enfermedad mental sobre su situación, con una puntuación media de 1,44. En este estudio, éste fue también el ítem que obtuvo una puntuación menor, en este caso la media de esta puntuación fue de 1,4. En el otro extremo, el ítem que mayor puntuación obtuvo en el estudio de Muñoz y cols. (2009) fue el que hace referencia a la exigencia a la persona con enfermedad mental para que tome su medicación, con una puntuación media de 8,32. En nuestro estudio, aunque este ítem también obtuvo puntuaciones altas (7,87), el ítem que mayor puntuación obtuvo fue el que hace referencia a hablar con la persona con esquizofrenia sobre su problema, con una media de 7,97. Relativo a los porcentajes, se comparará también el mayor y el menor porcentaje de los dos estudios. En el estudio de Muñoz y cols. (2009) un 92% exigiría a la persona con enfermedad mental que se tome su medicación. Esta afirmación fue la que obtuvo también un mayor porcentaje en este estudio (86,67). También, en nuestro estudio, un 86,67% estaría dispuesto a hablar con José acerca de su problema. En el estudio de Muñoz y cols. (2009) solo el 1% considera a la persona con enfermedad mental responsable de haber llegado a ella. En nuestro estudio, nadie considera a la persona con esquizofrenia responsable de su situación actual. Podemos afirmar por tanto que, en general, los resultados de los dos estudios son similares, teniendo en cuenta pequeñas variaciones.
88 4.4 Dificultades encontradas y propuestas de mejora La realización de este trabajo ha supuesto un mayor conocimiento de una realidad que despertaba en mí un gran interés: las creencias que la gente tiene sobre la esquizofrenia. A pesar de ello, me he encontrado con una serie de dificultades, que enumeraré a continuación: En primer lugar, la dificultad para medir las opiniones y creencias de la gente. Para soslayar esta dificultad y poder medir esta variable me apoyé en el estudio “Estigma y enfermedad mental” (Muñoz y cols., 2009), en el que se analizaban el estigma sobre la enfermedad mental en diferentes grupos: población general, familiares de personas con enfermedad mental, profesionales del área de salud mental, personas con enfermedad mental (autoestigma), población general y medios de comunicación. Como propuesta de mejora para superar esta limitación, podría haber añadido entrevistas, tanto a profesionales sanitarios y población general como a personas diagnosticadas de esquizofrenia. En segundo lugar, la realización del grupo discusión. He tenido dificultades tanto en elegir a las personas que iban a participar y buscar un horario en el que todos pudieran asistir, como en la elección del guion que iba a seguir. Finalmente, dos personas no pudieron asistir al grupo de discusión, una de ellas por enfermedad y otra por motivos laborales. En la elección de las personas que iban a participar en el grupo de discusión, intenté que fueran heterogéneas, es decir, de diferentes edades, género y profesiones. Tuve dificultades en encontrar personas del género masculino, y finalmente, el único hombre que había convocado no pudo asistir.
95 Goffman, E. (1963). Stigma: notes on the management of spoiled identity. Englewood Cliffs, New Jersey: Prentince hall González Río, M.J. (1997). Metodología de la investigación social. Técnicas de recolección de datos. Alicante: Editorial aguaclara Ley 13/1983, de 24 de octubre, de reforma del Código Civil en materia de tutela Libro Blanco (1998). Estudio Socioeconómico sobre el Coste social de los trastornos de salud mental en España. Madrid: Sociedad Española de Psiquiatría OFISALUD López, J.J. (2002). La esquizofrenia: Guía práctica para los medios de comunicación. Madid: La esquizofrenia abre las puertas. López M., Laviana, M., Fernández, L., López, A., Rodríguez, A. y Aparicio, A. (2008), La lucha contra el estigma y la discriminación en salud mental. Una estrategia compleja basada en la información disponible, Revista Asociación Española Neuropsiquiatría, 28, nº 101, 43-83 Lorente, F. (2003). Enfermedad mental. Marginación y sufrimiento humano I. Las Palmas de Gran Canaria: Obra social de acogida y desarrollo. Macionis, J. y Plummer, K. (2007). Sociología (3ª ed.). Madrid: Pearson. Prentice Hall Mazzara, B. (1999). Estereotipos y prejuicios. Madrid: Acento editorial McDaid, D. (2008). Countering the stigmatisation and discrimination of people with mental health problems in Europe. Directorate-General for Health & Consumers.
96 Ministerio de Sanidad y Consumo (2007). Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo Muñoz, M., Pérez, E., Crespo, M., y Guillén, A. (2009) Estigma y enfermedad mental. Análisis del rechazo social que sufren las personas con enfermedad mental. Madrid: Editorial complutense Myers, D. (2004). Exploraciones de la psicología social. 3ª ed. Madrid: Mc graw hil Myers, D. (2005) Psicología. 7ª edición. Buenos Aires; Madrid: Editorial médica panamericana Organización Mundial de la Salud (2005). El contexto de la salud mental. Ginebra: Editores médicos, S.S. EDIMSA Suárez Ortega, M. (2005): El grupo de discusión: una herramienta para la investigación cualitativa. Barcelona: Laertes. Torras García, A. (2011) Derechos humanos y salud mental. Todavía hay mucho que hacer: defendernos, Boletín de la asociación madrileña de salud mental, 19-24 WEBGRAFÍA ww.aen.es feafes.org www.ine.es www.saludmentalyesquizofrenia.com www.esquizofreniaabrelaspuertas.com http://www.cibersam.es/cibersam www.wikipedia.org
97 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1. Profesionales de salud mental Fuente: Torras García, A. (2011) Tabla 2. Síntomas positivos y negativos en la esquizofrenia Tabla 3. Estudios sobre estigma asociado a la enfermedad mental en los medios de comunicación Fuente: Muñoz y cols. (2009:89) Tabla 4. Datos de las personas que han rellenado la encuesta Tabla 5. Puntuaciones recogidas en las encuestas Tabla 6. Puntuaciones en las encuestas de toda la muestra Tabla 7. Puntuaciones de las encuestas realizadas a mujeres Tabla 8. Puntuaciones de las encuestas realizadas a hombres Tabla 9. Puntuaciones de las encuestas realizadas al grupo de edad de 18-29 años Tabla 10. Puntuaciones de las encuestas realizadas al grupo de edad de 30-44 años Tabla 11. Puntuaciones de las encuestas realizadas al grupo de edad de 45-60 años Tabla 12. Puntuaciones de las encuestas realizadas a las personas que trabajan o han trabajado en el ámbito de salud mental. Tabla 13. Puntuaciones de las encuestas realizadas a las personas que no trabajan en el ámbito de salud mental. Tabla 14. Comparación de los resultados obtenidos en este estudio y en el estudio realizado por Muñoz y cols. (2009)
98 ÍNDICE DE GRÁFICOS Gráfico 1. Interacción de factores en la etiología de la esquizofrenia Gráfico 2. Estereotipos, prejuicios y discriminación Fuente: Muñoz y cols. (2009:13) Gráfico 3. Comparación de los resultados en función del género. Gráfico 4. Comparación de los resultados en función de la edad Gráfico 5. Comparación de los resultados en función si se trabaja o no en el ámbito de salud mental
99 ANEXO I. Desarrollo del grupo de discusión Participantes: 1. Mujer de 21 años. Trabaja como psicóloga en un centro de rehabilitación psicosocial 2. Mujer de 57 años. Es profesora de taller artístico en un centro de rehabilitación psicosocial. Además, tiene un familiar diagnosticado de esquizofrenia. 3. Mujer de 50 años, diplomada en Magisterio de educación especial. No ha trabajado nunca en el ámbito de la salud mental 4. Mujer de 56 años. No tiene contacto con la enfermedad mental. Desarrollo del grupo de discusión: Moderadora: “Revisando bibliografía he encontrado estudios en los que se preguntaba a la población general sobre los derechos que debía tener una persona con enfermedad mental. Y me sorprendió que algunas personas pensaban que las personas con enfermedad mental no deberían tener los mismos derechos que las personas sin enfermedad mental. ¿Qué pensáis vosotras sobre eso? Aquí he apuntado algunos derechos que se cuestionaban, por ejemplo: educación, tener voto, casarse, acudir al Hospital General…” 3: “No creo que sea así, por ejemplo a la educación todos tenemos derechos. Una persona con esquizofrenia, mientras esté tratada, tiene el mismo derecho que todo el mundo a la educación”
100 2: “Si, si, a la educación y a todos los derechos. Y al hospital igual, tiene el mismo derecho a ir.” 1: “A veces se diagnostica tarde la enfermedad, porque acceden tarde al sistema de salud.” 2: “Es más, incluso deberían tener más derechos de los que tienen. Otra cosa es que en la práctica esto se cumpla. Pero la asistencia sanitaria es algo fundamental.” 4: “¿La esquizofrenia también se da en gente con mucha cultura? Porque recuerdo un señor que vivía por mi barrio que debía tener una enfermedad mental o algo, y tengo entendido que era un matemático sobresaliente, y a pesar de eso vivía en la calle.” 2: “Claro, es que puede haber estudiado hasta el comienzo de la enfermedad. Luego con propia enfermedad, la medicación y todo pues igual le cuesta más. Pero hay muchos casos de personas con un nivel educativo alto, e incluso que siguen estudiando.” 4: “¿En qué consiste exactamente la esquizofrenia? ¿Qué indicios hay? Bueno, indicios, síntomas…” 1: “Los síntomas son muchos. Se han dividido en síntomas positivos y síntomas negativos. Los síntomas positivos son los que la persona con esquizofrenia comienza a tener, y el resto de la gente no tiene; por ejemplo los delirios y alucinaciones, que pueden ser de muchos tipos. Por el contrario los síntomas negativos son cosas que la persona deja de hacer.” 4: “¿Eso será más difícil de detectar, no?” 1: “Claro los síntomas positivos son mucho más visibles y se suelen detectar antes. Por el contrario los síntomas negativos son más difíciles de detectar, además aparecen gradualmente por lo que se puede tardar mucho en detectarlos.”
101 2: “Los síntomas negativos serían, por ejemplo, aplanamiento afectivo, abulia, apatía, falta de aseo o higiene… También puede ser que la persona deja de realizar las actividades que realizaba anteriormente, como salir con los amigos.” 1: “Parecen vagos pero es la propia enfermedad, ellos no son conscientes, muchas veces es por la medicación.” 4: “El familiar de una amiga, que tiene esquizofrenia, fue al contrario, de repente un día empezó a estudiar y leer mucho, pero muchísimo, demasiado. Y entonces los demás, claro, sospechábamos que algo raro pasaba.” 2: “Los síntomas pueden ser muy variados.” 4: “Hace poco vi en una encuesta una pregunta que decía…como era… decía algo así como que si dejarías a tu hijo al cuidado de una persona con esquizofrenia. Yo no sé qué haría en ese caso, porque a la hora de tener una responsabilidad, parece que te corta un poco.” 2: “Yo no tendría ningún reparo. Tengo un hermano con esquizofrenia, y por ejemplo mi hermano ha ido muchas veces a buscar a mis hijos al colegio sin ningún problema. Y ellos encantados, siempre querían ir con él. Otra cosa sería en un brote psicótico, en ese caso no. Pero el resto del tiempo ¿por qué no?” 3: “El caso de la mujer que yo conozco, tenía un hijo que iba a clase con mi hija. Y la señora siempre iba a llevar a su hijo al colegio, a recogerlo, siempre con la merienda, y vamos, que estaba siempre pendiente de él.” M: “Y cambiando un poco de tema, ¿qué haríais si a vuestra pareja le diagnostican esquizofrenia? ¿Cuál sería vuestra actitud con él o con ella?”
102 2: “Pues en primer lugar lo que haría sería informarme, hablar con alguien que pueda orientarme, el psiquiatra por ejemplo. También iría a un centro especializado o a una asociación de familiares, como esta. Creo que es muy importante contar con el apoyo de alguien que te asesore.” 4: “¿Y cómo surgió esta asociación?” 2: “Este centro surge a raíz de la reforma psiquiátrica, cuando desaparecen los antiguos manicomios.” 4: “¿Y esta reforma fue un cambio a mejor?” 2: “Con la reforma psiquiátrica están más protegidos.” 1: “Antes se reían de ellos. Era como un circo, la gente pagaba entrada para ir al manicomio a verles. E incluso se les maltrataba, antiguamente se les quemaba porque pensaban que tenían algún espíritu malo dentro y esa era la forma de sacarlo.” 2: “Y al surgir los neurolépticos, desaparece el “manicomio”. Se traslada a los enfermos a casa, y los tienen que atender los familiares. Es ahí donde surge el problema. Para satisfacer esta necesidad se crean las asociaciones de familiares.” M: “Ahora que habláis de los neurolépticos, la siguiente pregunta está en relación con eso, ¿cuál creéis que es el mejor tratamiento para una persona con esquizofrenia?” 3: “La medicación, como decíamos antes, es muy importante, y luego está el apoyo social.” 4: “Si, el roce es fundamental.” 1: “Bueno, el roce si ellos quieren.” (Risas) 4: “Si, si, claro, si quieren.” (Risas)
103 3: “Son muy importantes los amigos y la familia.” 4: “Si, si, es importantísimo. En el caso que yo conozco es un amigo suyo el que se hace cargo, porque vive solo y este amigo es amigo suyo. El, lo primero que hacía era sentarse en un rincón y no hablar con nadie, pero su amigo sabía cómo hablarle y cómo hacer que hablara. Es fundamental tener a alguien que se haga cargo o le apoye.” 2: “Hablando del tratamiento, la principal medicación son los neurolépticos. Y luego por supuesto es fundamental el apoyo social. Aquí lo que intentamos es eso, que sigan en contacto con la gente. Pensad que aquí hay personas que llevan muchísimos años, entonces ya se conocen entre ellos, tienen sus amigos, quedan el fin de semana, e incluso han salido parejitas de aquí. El trabajo que realizan en los talleres les ayuda mucho a ocupar el tiempo, favorece la socialización,…” 3: “Claro, es una forma de mantenerte ocupado, hacer amigos… Y una duda que siempre he tenido… ¿hay más casos de esquizofrenia en hombres o en mujeres?” 1: “Afecta a ambos por igual. Aquí vienen más hombres que mujeres, pero es posible que sea por las cargas. No hablo de hijos, sino por ejemplo de hacer la comida, tareas domésticas. Suelen venir menos mujeres, pero eso no quiere decir que haya más casos de esquizofrenia en hombres que en mujeres. No recuerdo como son los porcentajes pero creo que eran bastante parecidos, no había mucha diferencia.” 4: “Y las causas, ¿se conocen?” 1: “Hay muchas hipótesis. Lo que está claro es que hay un factor biológico. Por ejemplo, la dopamina. En las personas con esquizofrenia hay un aumento de actividad dopaminérgica. También
104 se ha comprobado que hay un componente genético. Si un familiar cercano tuyo tiene esquizofrenia tú tienes un 10% más de posibilidad de padecer esquizofrenia que otra persona que no tiene ningún familiar con esquizofrenia. También se ha propuesto asimetría en la estructura cerebral.” 2: “Se han propuesto muchos factores que pueden incidir: un virus en el embarazo, problemas en el parto, infecciones,…” 3: “Y el ambiente también afecta. Por ejemplo las drogas.” 2: “O también las situaciones estresantes. En la mili muchas veces surgía el primer brote.” M: “Y ya por último, ¿qué imagen creéis que se da de la esquizofrenia desde los medios de comunicación?” 1, 2, 3, 4: “Mala, muy mala.” 3: “A veces los medios de comunicación son muy sensacionalistas. La prensa podría informar más sobre las enfermedades en vez de ser tan sensacionalista.” 4: “Sí, porque por ejemplo, cuando hablan en la televisión de asesinatos en algún colegio, de un tiroteo el día de la madre o de alguna noticia de ese estilo, enseguida dicen: seguro que es esquizofrénico. Y ponen el grito en el cielo.” 2: “Una cosa es una persona que actúa haciendo daño a los demás, por ejemplo un sociópata. Esas personas disfruten haciendo daño a los demás, no tienen remordimientos. Ser un sociópata no tiene nada que ver con la esquizofrenia. Pero en los medios de comunicación enseguida se relaciona la violencia con la enfermedad mental y con la esquizofrenia.” 3: “Y en todo caso no tiene tanto que ver con que la persona tenga esquizofrenia. Todos podemos ser buenos o ser malos, eso no tiene
111 ANEXO III. Encuestas