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Abstract

La prensa francesa entre 1879 y 1914 fue el testigo del auge del colonialismo y del nacionalismo. Las publicaciones impresas sirvieron como altavoz de los partidarios del imperio colonial y publicitó otras formas de propaganda, como la realizada a través de la educación o las exposiciones coloniales. Sin embargo, los periódicos también contribuyeron a conocer los problemas de las colonias y a crear un incipiente anticolonialismo que llegaría a su cénit a mediados del siglo XX. El presente trabajo busca las claves de la relación entre colonia y nación y la huella de este vínculo en la prensa de la época, a través del análisis cualitativo de los artículos publicados en los diarios franceses Le Figaro, La Justice y L’Humanité. Arcega Corral, Silvia; Angulo Egea, María

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Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Trabajo Fin de Grado C OLONIA Y N ACIÓN EN LA PRENSA FRANCESA Autora Silvia Arcega Corral Directora María Angulo Egea Facultad de Filosofía y Letras / Grado de periodismo 2013 2 Contenido Resumen ........................................................................................................................................ 3 1. Introducción .......................................................................................................................... 5 2. Metodología .......................................................................................................................... 7 3. Breve historia del colonialismo francés ................................................................................ 9 4. Colonialismo y nacionalismo ............................................................................................... 11 4.1. La nación francesa y la colonia (1879-1914) ............................................................... 11 4.2. La opinión pública sobre las colonias .......................................................................... 18 5. La propaganda colonial ....................................................................................................... 25 5.1. La prensa y las exposiciones coloniales....................................................................... 25 5.2. La cultura como propaganda ...................................................................................... 30 6. Las grietas del imperio ........................................................................................................ 40 6.1. El caso Brazza .............................................................................................................. 40 6.2. Racismo en el país de la igualdad ................................................................................ 43 7. Conclusiones........................................................................................................................ 45 8. Bibliografía .......................................................................................................................... 47 3 Resumen La prensa francesa entre 1879 y 1914 fue el testigo del auge del colonialismo y del nacionalismo. Las publicaciones impresas sirvieron como altavoz de los partidarios del imperio colonial y publicitó otras formas de propaganda, como la realizada a través de la educación o las exposiciones coloniales. Sin embargo, los periódicos también contribuyeron a conocer los problemas de las colonias y a crear un incipiente anticolonialismo que llegaría a su cénit a mediados del siglo XX. El presente trabajo busca las claves de la relación entre colonia y nación y la huella de este vínculo en la prensa de la época, a través del análisis cualitativo de los artículos publicados en los diarios franceses Le Figaro, La Justice y L’Humanité. Palabras clave: colonialismo, nación, nacionalismo, propaganda, prensa francesa del siglo XIX y XX, Le Figaro, La Justice, L’Humanité. Abstract French press between 1879 and 1914 was witness to the boom of colonialism and nationalism. Print publications served as speaker of the colonial empire supporters and it advertised other forms of propaganda, as education or colonial exhibitions. However, newspapers also contributed to understand the problems of the colonies and create an anti-colonialism that would reach its zenith in the mid-twentieth century. This study explores the keys of the relationship between colony and nation and the footprint of this link in the press of the time, through qualitative analysis of articles published in the daily Le Figaro, La Justice and L'Humanité. Keywords: colonialism, nation, nationalism, propaganda, French press of XIX and XX century, Le Figaro, La Justice, L’Humanité. 4 Résumé La presse française entre 1879 et 1914 a été témoin de l'apogée du colonialisme et le nationalisme. Les publications imprimées ont été le haut-parleur des partisans de l'empire colonial et elles ont fait la publicité d'autres formes de propagande, telle que celle pratiquée par l'éducation ou les expositions coloniales. Cependant, les journaux ont également contribué à comprendre les problèmes des colonies et créer un anticolonialisme qui atteindrait son apogée au milieu du XXe siècle. Cette étude explore la relation essentielle entre la colonie et de la nation et l'empreinte de ce lien dans la presse de l'époque, par une analyse qualitative des articles publiés dans les quotidiens Le Figaro, La Justice et L'Humanité. Mots clé : colonialisme, colonie, nation, nationalisme, propagande, presse française du XIX ème et XX ème siècle, Le Figaro, La Justice, L’Humanité. 5 1. Introducción El colonialismo parece algo del pasado, pero sus consecuencias son hoy todavía visibles. La lengua y la cultura de muchos de las antiguas colonias de los países europeos así como buena parte de sus problemas políticos actuales proceden del control que las potencias ejercieron en África, América y Asia. Said (1996: 40) asegura que tanto las personas que viven en las antiguas metrópolis como en los estados surgidos de la descolonización «sienten una nueva urgencia acerca de la necesidad de comprensión de lo concluido o no del pasado, y esta urgencia se traslada a las percepciones mismas del presente y del futuro». El interés por entender los mecanismos que provocaron la ambición de crear un imperio colonial en Francia es la base de este estudio. Las páginas de los periódicos y las revistas franceses de finales del siglo XIX y principios del XX se llenaron de la propaganda colonialista. La introducción de la civilización en territorios subdesarrollados fue uno de los argumentos más utilizados para convencer a los franceses del papel pretendidamente humanitario de los colonos. El objetivo real de la promoción del colonialismo era, sin embargo, crear una opinión pública favorable a la conquista de territorios de ultramar que permitiera a Francia volver a tener un papel importante en la política internacional. La derrota en la guerra franco-prusiana de 1870 y la pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena supuso una pérdida de influencia frente a las potencias como el imperio británico o Prusia que se pretendió neutralizar con la creación de un imperio colonial. El colonialismo es, por tanto, un medio para fortalecer a la nación francesa (Said, 1996:269). La prensa no fue la única forma con la que se intentó convencer a los ciudadanos de la necesidad de formar un imperio colonial. Las exposiciones universales y coloniales acercaron las colonias a aquellos que no tenían ningún contacto con ellas. Estas exhibiciones mostraban a los habitantes de las colonias como salvajes a los que había que civilizar. El colonialismo se presenta como benéfico, ocultando todos los problemas que se vivían en ultramar. Los niños no se libraron de la propaganda colonial. Las escuelas, tanto en la metrópolis como en sus posesiones de ultramar, se dedicaron a promocionar unos falsos beneficios de la administración francesa entre los más pequeños. Además, la prensa 6 infantil y juvenil recogió historias de aventuras y exotismo en las colonias que excitara la imaginación y predispusiera favorablemente a los menores a favor del colonialismo. La prensa colaboró con el establecimiento del imperio colonial, pero también descubrió a la ciudadanía francesa sus horrores. Los periódicos se hicieron eco de las denuncias sobre los crímenes que los representantes de la administración francesa llevaron a cabo en las colonias, que promovieron una corriente de pensamiento anticolonialista liderada por el diario L’Humanité. 7 2. Metodología En las siguientes páginas se analizará la posición de la prensa frente al colonialismo y el nacionalismo en un periodo que abarca desde 1879, cuando el gobierno francés se empezó a interesar en la conquista de colonias, hasta el principio de la Primera Guerra Mundial, en 1914. El objetivo es conocer cómo se construyó el imperio colonial y la idea de nación francesa en torno a él. Este estudio se basa en los artículos publicados en los diarios Le Figaro, La Justice y L’Humanité. La elección de estos tres periódicos está cimentada en su ideología: mientras que Le Figaro es conservador y tiene una visión favorable a las colonias; La Justice, radical, y L’Humanité, socialista, son anticolonialistas. De este modo, se recorre la mayor parte del espectro político de la Francia de la época. Los tres diarios se pueden encontrar en la biblioteca digital de la Biblioteca Nacional de Francia, Gallica. La técnica utilizada ha sido una metodología de investigación cualitativa, basada en interpretar el proceso colonial a partir de un corpus teórico centrado en el nacionalismo y el colonialismo. Se ha realizado un análisis del discurso de los artículos más relevantes para los aspectos tratados por medio de un método inductivo de construcción del discurso. El periodo tratado es desde 1879 hasta 1914, lo que permite observar la evolución de la opinión pública respecto a las colonias. Los artículos de Le Figaro y La Justice comprenden esta extensión temporal, no así L’Humanité, que no fue fundado hasta 1904. Sin embargo, hasta ese momento las propuestas socialistas se recogían en La Justice, por lo que quedan suficientemente representadas. Además, el apartado de «La prensa y las exposiciones coloniales» contiene fragmentos de otras publicaciones, que se encuentran igualmente en Gallica. Este trabajo está fundamentado en un corpus teórico formado por las visiones contructivistas de Benedict Anderson (1993), Gellner (1988) y Hobsbawm (1991 y 2002), básicas para comprender la idea de colonia, nación y comunidad como en las aportaciones de los estudios culturales. En concreto, los trabajos de Edward Said (1996 y 2003) permiten entender el colonialismo, aunque también se han tenido en cuenta las ideas de Walter Mignolo (2003). Todas estas obras conforman un marco teórico amplio y variado que permite profundizar con rigor en el estudio analítico de la prensa francesa de este periodo. 8 Todas las citas de los periódicos son traducciones propias, por lo que el texto original aparece en una nota a pie de página, junto a su cita bibliográfica. 9 3. Breve historia del colonialismo francés La historia colonial francesa se divide en dos periodos. El primero, denominado primer imperio colonial, se extendió por el actual Quebec, Luisiana, las islas de Martinica, Guadalupe y Santo Domingo; Guyana, la costa de Argelia y la desembocadura del río Senegal; el fuerte Dauphin en Madagascar y las islas Mauricio y Reunión y enclaves en lo que hoy es el distrito de Pondicherry en La India. La expansión colonial comenzó bajo el reinado de Francisco I con la expedición de Jacques Cartier a Canadá en 1733 y terminó tras la Guerra de los Siete Años (1756-1763) contra Reino Unido. Tras la firma del Tratado de París (1763), solo quedaron en manos francesas algunas posesiones como Martinica, Guadalupe, Santa Lucía, Santo Domingo, Guyana y los enclaves de Pondicherry. Durante casi un siglo, la expansión francesa se frenó, aunque no llegó a paralizarse totalmente. Entre 1830 y 1870 se conquistaron Argelia, Senegal y la Conchinchina (hoy sur de Vietnam). 1870 fue un año crítico. El Segundo Imperio de Napoleón III (1852-1870) acabó con una derrota ante Alemania, que se anexionó la región de Alsacia y parte de Lorena. Esta pérdida se convirtió en un tema recurrente en la política francesa de la época y uno de los argumentos en contra de las colonias de ultramar para la derecha francesa y el partido radical. La figura clave de la política expansionista fue el presidente Jules Ferry (18791885). Con él, se inició el segundo imperio, durante el cual Túnez y Tonkin (norte de Vietnam) se convirtieron en protectorados franceses y se anexionaron Senegal y Congo. Una derrota en Tonkin provocó la dimisión del presidente en 1885. Pero la expansión colonial continuó con la conquista de Madagascar y la creación en 1895 de la África Occidental Francesa (AOF), una federación que reagrupó las colonias francesas de Senegal, el Sudán francés (el actual Mali), Guinea y Costa de Marfil, a las que en 1910 se unirán Níger, Alto Volta (el actual Burkina Faso) y Dahomey (hoy Benín). Un momento clave que cambió el rumbo de la colonización francesa fue la crisis de Fachoda. Francia pretendía conseguir la ocupación de África desde el Oeste hasta el Este, desde Senegal hasta Yibuti, mientras que los británicos lo intentaron de Norte a Sur, desde Egipto hasta el Cabo. Las dos fuerzas se encontraron en una pequeña aldea 16 1. Lámina sobre las colonias francesas. Agenda-Buvard para los almacenes Bon-Marché (París, 1897) Repositorio de la Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Que la nación francesa es imaginada es evidente, pues con unos 41 millones de habitantes en la Francia metropolitana 10 y más de 40 millones en el resto del imperio en 1907, no es posible que sus miembros puedan formar una comunidad real. Sin embargo, la propaganda nacionalista de los medios de comunicación, la educación y las exposiciones universales sirvieron para extender la idea de unidad. Esta unidad no se restringe a la metrópolis, sino que se intentó llevar la cultura y la lengua francesa a las colonias. De esta pretendida asimilación habla Edward Said: «Para los grupos de presión y lo que hoy llamamos publicistas –desde novelistas y agitadores nacionalistas a filósofos y mandarines intelectualesel imperio francés aparecía conectado de modo único con la identidad nacional francesa, con su brillo, energía civilizadora especial desarrollo geográfico, social e histórico» (1996: 271). Sin embargo, el paso del tiempo mostró que la asimilación era más una ilusión que una realidad. Le Figaro publicaba en 1896: «La asimilación completa no es posible con una población que con 350.000 franceses comprende 4 millones de indígenas y 250.000 europeos de diversas nacionalidades 11 ». L’Humanité daba la clave en 1906: «Sin cesar se ha proclamado, los especialistas en la materia han dicho siempre que la asimilación es un sueño irrealizable y que solamente la asociación presenta oportunidades de éxito. Pero los gobernantes que preconizaban la expansión mundial de Francia evitaban repudiar enteramente la asimilación, porque les permitía pintar de nobleza e idealidad el objetivo puramente mercantil y depredador de las empresas coloniales 12 ». Dos años antes, en 1904, el gobernador general de Argelia ya había explicado las claves que debía seguir el poder colonial: Nos hemos confundido a menudo sobre los indígenas: es una locura asimilarlos a nuestra civilización. Pero es una locura también no penetrar en su civilización para llevarles a su desarrollo pleno… No deben conocer solo a nuestros soldados, nuestros gendarmes, 10 Insee, « Tableau 1 – Évolution Générale de la situation démographique ». <http://www.insee.fr/fr/ppp/bases-de-donnees/irweb/sd2008/dd/excel/sd2008_t1_fm.xls>. 11 « L’assimilation complète n’est pas possible dans une population qui pour 350.000 Français, comprend 4 millions d’indigènes et 250.000 Européens de diverses nationalités ». « La Chambre. L’Algérie ». Le Figaro. 11/11/1896. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k283827z.langFR>. 12 « Sans cesse on a proclamé, les spécialistes en la matière ont toujours dit que l’assimilation est un rêve irréalisable et que seule l’association présente des chances de succès. Mais les gouvernants qui prônaient l’expansion mondiale de la France n’avaient garde de répudier entièrement l’assimilation, parce qu’elle leur permettait colorer d’un semblant de noblesse et d’idéal le but purement mercantile et déprédateur des entreprises coloniales ». Gustave Rouanet, « L’assimilation ». L’Humanité, 7/08/1906. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k251023p.langFR>. 18 nuestros magistrados, nuestros administradores. Deben conocer nuestra bondad, y, bajo la condición de que no la tomen por debilidad, no hay mejor política 13 . 4.2. La opinión pública sobre las colonias En 1789, la nación francesa se construyó a través del acuerdo de los ciudadanos de sus diferentes regiones. Sin embargo, no existió esta alianza para crear la llamada «plus grande France», que incluía las colonias. Fue el poder político, con el presidente Ferry a la cabeza, el que decidió iniciar la expansión colonial, sin contar con la opinión de sus ciudadanos ni el parecer de las personas que iban a convertirse en francesas a la fuerza. El colonialismo sirvió para reforzar el nacionalismo francés que, tras la derrota de 1870 ante Prusia, había perdido su impulso. Las colonias permitían a Francia compararse con potencias como el Imperio Británico, con el que llegaban a competir en casos como la crisis de Fachoda. Sin embargo, la opinión pública 14 francesa no apoyó en un primer momento la expansión del imperio. La derecha y los radicales se opusieron a las ideas de Jules Ferry porque temían por la seguridad de Francia. Para ellos, el objetivo primordial del país debía ser recuperar los territorios perdidos en 1870: Alsacia y Lorena. Camille Pelletan, redactor de La Justice, escribe en 1885 sobre la defensa de las colonias del presidente Jules Ferry 15 : «Recordábamos antes que la Francia invadida había perdido Alsacia y Lorena. Está pasado de moda. Hoy ya no cuenta. ¡Los depósitos de carbón en Asia, África, América y Oceanía! Este es a partir de ahora el fondo de la política francesa». La obtención de beneficios solo para los comerciantes era otra de las quejas. Mientras ellos conseguían nuevas materias primas y mercados gracias a las nuevas colonias, el resto de la población las financiaba a través de sus impuestos. A Pelletan no le salían las 13 « On s’est souvent trompé sur les indigènes : c’est folie que de les assimiler à notre civilisation. Mais c’est folie aussi que de ne pas pénétrer dans leur civilisation afin d’amener son plein développement… Ils ne doivent pas connaître que nos soldats, nos gendarmes, nos magistrats, nos administrateurs. Ils doivent connaître notre bonté, et, à la condition qu’ils ne la prennent pas pour la faiblesse, il n’y a pas de meilleure politique ». René Viviani. « L’œuvre algérienne ». L’Humanité. 29/06/1904. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k250258z.langFR>. 14 Para este trabajo vamos a entender la opinión pública como «las opiniones sobre asuntos de interés nacional expresadas libre y públicamente por personas no pertenecientes al gobierno que se creen con derecho a que sus opiniones influyan en o determinen las acciones, el personal o la estructura de su gobierno» (Speier, 1950: 376). En Elisabeth Noelle-Neumann (1995). La espiral del silencio Opinión pública: nuestra piel social. Barcelona, Paidós. 15 « On se rappelait autrefois que la France envahie avait perdu l’Alsace-Lorraine. C’est le vieux jeu. Aujourd’hui cela ne compte plus. Les dépôts de charbon en Asie, en Afrique, en Amérique et en Océanie ! Voilà dorénavant le fond de la politique française ! » Camille Pelletan. « La guerre ». La Justice. 29/07/1885. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k7712683.langFR>. 19 cuentas: «Es decir, que hay que pagar entre 20 y 24 millones por la conquista de Túnez, que nos compra 13 millones de nuestros productos, y de 14 a 15 millones por la conquista de la Cochinchina, que nos compra 4 o 5 millones. Todo esto no se tiene en pie 16 ». En la misma página, continua Edouard Durranc la crítica al discurso pronunciado por Ferry: «La teoría de las razas inferiores ha reaparecido en la tribuna. Teoría de presa en la que se ampara que el viejo suelo revolucionario francés rechazará con asco 17 ». El racismo y la opresión que sufrían los indígenas por parte de administradores franceses provocan la repulsa de los radicales, ya que se contradicen con los valores republicanos. Los socialistas compartían esta razón para enfrentarse al colonialismo. Un ejemplo fue la denuncia contra la «barbarie colonial» ejercida en el Congo francés. Solo un ejemplo de ella es lo que cuenta Gustave Rouanet en L’Humanité sobre el trato que dispensaba su gobernador, M. Gentil, a los sospechosos de robo: M. Gentil hizo llamar a un sargento senegalés y sin rastro de emoción, como si fuera la cosa más simple del mundo, dijo al soldado: - Vas a ir con tus hombres a por el prisionero que está en la piragua y le fusilas. Para evitar tener que cavar un agujero para enterrarlo, le fusilas en la orilla del río. Esta orden causó malestar entre los comensales. M. X. y su acompañante, juzgando que se encontraban en presencia de un desequilibrado peligroso, no osaron hacer observaciones. Se preguntaban si no era una broma macabra de su anfitrión. Pero algunos minutos más tarde, escucharon el ruido de múltiples detonaciones. El senegalés no tardó en volver y, saludando respetuosamente, anunció: «Está hecho 18 ». 16 « C’est-à-dire qu’il faut payer 20 à 24 millions la conquête de la Tunisie, qui nous achète 13 millions de nos produit, et de 14 à 15 millions la conquête de la Cochinchine, qui nous achète 4 à 5 millions. Tout cela ne tient pas debout ». Ibid. 17 « La théorie des races inférieures a reparu à la tribune. Théorie de proie que le vieux sol révolutionnaire de France repoussera avec dégout ». Edouard Durranc « La Chambre ». La Justice. 29/07/1885. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k7712683.langFR>. 18 « M. Gentil fit appeler un sergent sénégalais et sans une trace d’émotion, comme si c’était la chose la plus simple du monde, dit au soldat : - Tu vas aller avec tes hommes prendre le prisonnier qui est dans la pirogue et tu le fusilleras. Pour éviter d’avoir à creuser un trou pour l’enterrer, tu le fusilleras sur le bord du fleuve. Cet ordre jeta un froid parmi les convives. M. X. et son compagnon, jugeant qu’ils se trouvaient en présence d’un déséquilibré dangereux n’osèrent pas faire d’observations. Ils se demandaient si ce n’était pas une plaisanterie macabre de leur amphitryon. Mais quelques minutes après, ils entendirent le bruit de 20 El alto gasto que suponían las colonias es otra de las críticas de los socialistas. L’Humanité protesta por la influencia que los «hobbies» coloniales tienen en la política y la prensa, que obvian los problemas que surgen con la colonización. «Estas asociaciones tienen títulos diversos. Pero sus miembros fraternizan de comité en comité y se solidarizan, en los momentos de peligro, es decir, cuando la oposición clarividente manifiesta alguna aprensión por las revelaciones periódicas que se hacen sobre los procedimientos de colonización puestos en marcha y sobre las consecuencias funestas que pueden acarrear a la metrópolis el sistema y el coste de esta colonización, que desembocará en la despoblación de los países en los que penetra y en la exasperación contra nosotros de los pueblos sometidos 19 ». Los socialistas tienen un último argumento contra la colonización: la amenaza constante de la guerra. «Los trabajadores de Neuilly-Sur-Seine […] protestan con el Partido Socialista contra toda guerra europea o colonial, aprueban las decisiones que ha tomado sobre este asunto en sus Congresos nacionales e internacionales, y declaran que se solidarizan con él en su acción en caso de declaración de guerra 20 ». No solo se opone a una guerra hipotética, sino que cuando la amenaza se convirtió en algo real, la resistencia se mantuvo. En 1907, Alemania, España y Francia se disputaban Marruecos, que en teoría se mantenía independiente. La sombra de la guerra planeaba y el gabinete del primer ministro francés de la época, George Clemenceau, no la rechazaba. El partido socialista sí mantenía su oposición. L’Humanité publicaba: «El antiguo adversario de détonations multiples. Le Sénégalais ne tarda pas à revenir et saluant respectueusement, annonça : “C’est fait » Gustave Rouanet. « La barbarie coloniale. Précisions et faits nouveaux ». L’Humanité. 29/09/1905. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k250714m.image.langFR>. 19 « Ces associations ont des titres divers. Mais leurs membres fraternisent de comité à comité et se solidarisent, aux heures de péril, c’est-à-dire quand l’opposition clairvoyante manifeste quelque appréhension, aux révélations périodiques qui lui sont faites sur les procédés de colonisation mis en œuvre et sur les suites funestes que peuvent entraîner pour la métropole le système et le coût prodigieux de cette colonisation, aboutissant à dépeupler les pays où elle pénètre et à exaspérer contre nous les peuples soumis ». Gustave Rouanet. “ Carthage ”. L’Humanité. 18/07/1905. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2506416.r=co%C3%BBt.langES>. 20 « Les travailleurs de Neuilly-Sur-Seine […] protestent avec le Parti Socialiste contre toute guerre européenne ou coloniale, approuvent les décisions qu’il a prises à ce sujet dans ses Congrès nationaux et internationaux, et déclarent se solidariser avec lui dans son action en cas de déclaration de guerre ». « Au groupe de Neuilly-Sur-Seine ». L’Humanité. 2/10/1907. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k251440g.image.langES>. 21 Jules Ferry, el tonkinés, va entonces, a su vez, precipitar a Francia en una sangrienta guerra colonial y va a exponerla a los más graves conflictos internacionales 21 ». El periódico Le Figaro, situado a la derecha en el espectro político de la época, fue más favorable a la existencia de las colonias. A pesar de ello, no olvidó expresar sus recelos acerca de la actuación gubernamental en ellas y los perjuicios que tenían sobre la economía nacional. «Hay tres sistemas de colonización, decía un hombre sabio: tener colonias con colonos: es el sistema inglés; tener colonos sin colonias: es el sistema alemán; tener colonias sin colonos: es el sistema francés. ¡Y bien! ¡Es el peor de los tres! Según la tesis económica generalmente aceptada, las colonias cuestan más de lo que reportan; no son razonables si no sirven para extender a lo lejos la influencia de la madre patria; ahora bien, desgraciadamente, los franceses no emigran; si emigrasen, colonizarían como los otros; simplemente… no emigran. La política colonial es por tanto una política de lujo y superflua 22 ». Diez años después, en la década de 1890, la opinión pública dio un giro vertiginoso y la mayoría de los partidos políticos estaban a favor de las colonias. Solo los socialistas mantuvieron su postura de rechazo. La recuperación de Alsacia y Lorena se pospuso en todos los planes, ya que Alemania era todavía demasiado poderosa como para entrar en una guerra contra ella. La única manera de demostrar la fortaleza de Francia era conquistar otros territorios peor defendidos. Los cargos políticos veían con buenos ojos alejar de la metrópolis a unos cuantos militares, que ocupados en las campañas de ultramar no se inmiscuirían en sus asuntos. Un ejemplo de ello fue el llamado «affaire Boulanger». El general Georges Boulanger había sido ministro de la Guerra en 1887 y fue muy popular por medidas como la mejora de las condiciones de la tropa. Tras la caída del gabinete ministerial al que pertenecía, faltó a sus obligaciones militares y fue conducido a la reserva. Así se 21 « L’ancien adversaire de Jules Ferry, le tonkinois, va donc, à son tour, précipiter la France dans une sanglante guerre coloniale et l’exposer aux plus graves conflits internationaux ». « La note allemande ». L’Humanité. 10/09/1907. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k251418g/f2.image>. 22 « Il y a trois systèmes de colonisation, disait un homme d’esprit: avoir des colonies avec les colons: c’est le système anglais ; avoir des colons sans colonies : c’est le système allemand ; avoir des colonies sans colons : c’est le système français. Eh bien ! c’est le plus mauvais des trois ! D’après la thèse économique généralement admise, les colonies coûtent plus qu’elles ne rapportent ; elles ne deviennent raisonnables que si elles servent à répandre au loin l’influence de la nation-mère ; or, par malheur, le Français n’émigre pas ; s’il émigrait, il coloniserait comme un autre ; seulement…, il n’émigre pas. La politique coloniale est donc une politique de luxe et de superflu ». « La polítique». Le Figaro. 29/07/1885. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k279375s>. 22 convirtió en elegible. A principios de 1889 consiguió un acta de diputado en París, gracias a los votos de una amalgama de extrema izquierda, bonapartistas y monárquicos. Algunos de sus partidarios intentaron un golpe de Estado en su nombre y, aunque él se opuso, se le condenó al exilio. 23 La idea de que las guerras coloniales servirían para dar una ocupación a los soldados en realidad no era nueva, sino que ya había sido planteada por Jules Ferry en 1885. «Él ha inventado esta doctrina – cuenta La Justice -: «Estamos obligados a tener colonias para nuestra armada». Hasta ahora se pensaba que teníamos una armada para nuestras colonias. Es lo contrario 24 ». Entre la población que miraba con buenos ojos la colonización estaban los comerciantes, ya que conseguían nuevas materias primas y mercados, y los católicos, tenían una visión positiva de las colonias, a través del trabajo de los misioneros. Los propios religiosos veían su labor como doble: la catequización y la enseñanza de la civilización francesa a los indígenas. Un misionero francés en Tonkin explicaba lo siguiente a La Justice en 1886: «¿Cómo llaman los chinos a los franceses? Los misioneros. ¿Cómo llaman a los ingleses? Los vendedores de opio. El pueblo no se equivoca en sus juicios. Quien dice francés dice misionero. Suprima a los franceses, suprimirá al misionero y viceversa 25 ». A partir de 1890 se crearon grupos de presión que favorecieron las colonias, como el Comité de la África Francesa ese mismo año o el Partido Colonial en 1892, que mejoraron la opinión del público a través de los medios de comunicación. La revista La quinzaine coloniale fue una de las publicaciones que contagiaron a los periódicos de un fervor colonialista. Boletín de la Unión Colonial Francesa creada en 1893, La quinzaine 23 « L'affaire Boulanger ». Senat. <http://www.senat.fr/evenement/archives/D40/boul.html>. 24 “ Il a inventé cette doctrine: “ Nous sommes obligés d’avoir des colonies pour notre marine ”. On croyait jusqu’ici que nous avions une marine pour nos colonies. C’est le contraire ”. Camille Pelletan. « La guerre ». La Justice. 29/07/1885. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k7712683.langFR>. 25 « Comment les Chinois appellent-ils les Français? Les missionnaires. Comment appellent-ils les Anglais? Les marchands d’opium. Le peuple ne se trompe pas dans ses jugements. Qui dit Français dit missionnaire. Supprimez le Français, vous supprimerez le missionnaire et vice versa ». « Le Pape et la Chine ». La Justice. 20/08/1886. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k771655v/f2.image>. 23 coloniale se convirtió en el referente de la información colonial tanto en los protectorados franceses como en la metrópolis 26 . Su propaganda hizo efecto en la prensa generalista. En 1906, Jean d’Herville ilustró el cambio de la opinión pública en torno a la colonización: Hace diez años apenas, cuando en la sala de fumadores, después de cenar, o en uno de los salones donde todavía se conversa, alguien hablaba de cosas coloniales, una desatención general se manifestaba y, después de un intercambio de frases banales, la conversación seguía otros derroteros […]. Nos preguntábamos todavía, en esta época, si era muy útil tener colonias. Se pretendía también que los franceses no eran colonizadores. Poco a poco, y desde hace algunos años sobretodo, esta mentalidad ha cambiado afortunadamente […]. Y ha ocurrido lo siguiente: tocados por la fe colonial, muchos de los indiferentes de antaño están hoy entre los miembros más activos de numerosas asociaciones que se ocupan de los intereses coloniales. Desde que han comprendido cuán noble y bella es la causa, han encontrado en su corazón la abnegación y el desinterés que se encuentra siempre en nuestro querido país de Francia 27 “. La Francia metropolitana había crecido con las colonias conquistadas desde 1879 y se convirtió en «La Plus Grande France», la suma del territorio europeo y las posesiones imperiales en todos los continentes. Paul Louis revisó en 1897 la política de expansión colonial de estos años en La Justice: «Con Inglaterra, Francia es el país que ha desarrollado más su dominio en estos quince años. La política de Ferry a traído sus frutos; todos los gobiernos que han sucedido al suyo se han encargado de seguir, de perfeccionar, su obra, cada uno de ellos añadiendo algunas parcelas de tierra a nuestro imperio. Se dice ya: la plus grande France, como se dice: la mayor Inglaterra, y ni una 26 « L’Union Coloniale ». Archives nationales d’outre-mer. Aix-en-Provence : Ministerio de Cultura, 2012. <http://anom.archivesnationales.culture.gouv.fr/ark:/61561/jb523g8x>. 27 « Il y a dix ans à peine, quand au fumoir, après diner, ou dans un des salons où l’on cause encore, quelqu’un parlait de choses coloniales, une inattention générale se manifestait et, après un échange de quelques phrases banales, la conversation prenait un autre cours […]. On se demandait encore, à cette époque, s’il était bien utile d’avoir des colonies. On prétendait aussi que le Français n’est pas colonisateur. Peu à peu, et depuis quelques années surtout, cet état d’esprit s’est heureusement modifié […]. Et il est arrivé ceci : touchés par la foi coloniale, beaucoup des indifférents de jadis sont aujourd’hui parmi les membres les plus actifs des nombreuses associations qui s’occupent des intérêts coloniaux. Dès qu’ils ont compris comme la cause est noble et belle, ils ont trouvé dans leur cœur le dévouement et le désintéressement qu’on rencontre toujours dans notre cher pays de France ». D’Herville, Jean. « Notre avenir colonial ». Le Figaro. 18/11/1906. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k287542x/f2.zoom.r=>. 24 ni otra consienten en refrenar su crecimiento 28 ». El imperio era un hecho, a pesar de sus detractores. 28 « Avec l’Angleterre, la France est le pays qui a le plus largement développé son domaine dans ces quinze années. La politique de Ferry a porté ses fruits ; tous les gouvernements qui ont succédé au sien se sont targués de poursuivre, de parfaire, son œuvre, chacun d’eux ajoutant quelques parcelles de terre à notre empire. On dit déjà : la plus grande France, comme on dit : la plus grande Angleterre, et celle-là pas plus que celle-ci, n’entend refréner sa croissance ». Paul Louis. « L’expansion coloniale de la France ». La Justice. 26/01/1897. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k824380w/f1.image>. 25 5. La propaganda colonial 5.1. La prensa y las exposiciones coloniales «Las colonias fueron siempre contadas desde la perspectiva de las metrópolis, aunque el relato fuera en favor de quienes eran explotados en las colonias», dice Walter Mignolo (2003:47). Las francesas no fueron una excepción. La prensa generalista siguió con mayor o menor entusiasmo (según la época y la ideología) las aventuras y desventuras de colonos y exploradores. Además existía una prensa especializada en los territorios franceses de ultramar, que apoyaba su existencia y tenía como objetivo aumentar el conocimiento sobre ellas en la metrópolis. La Revue des Colonies promovió el conocimiento sobre las colonias desde 1834, con «un doble pensamiento de patriotismo y humanidad 29 ». No solo promulgaba el conocimiento de las colonias francesas (reducidas en aquella época a algunas islas en el Caribe y a Argelia) sino también la mejora de las condiciones de vida de los esclavos y la población indígena. Fue, además, la primera publicación periódica dirigida por una persona de color. Cyrille Bissette fue su director, un mulato martiniqués convertido en representante oficioso de los habitantes de las colonias tras su deportación a París por sus panfletos a favor de la igualdad 30 . Dos años después de la aparición del primer número, Bissette enumeró los objetivos que se proponían cumplir: «El primero de todos, es hacer conocer más íntimamente las colonias a Francia, señalar todas las mejoras positivas que pueden introducirse en esas desgraciadas comarcas, los beneficios de la libertad, el trabajo, la institución de la familia, la enseñanza pública; todas las cosas que deben funcionar con toda reforma 31 ». 29 « Revue rétrospective ». Revue des colonies. Julio de 1836, 3er año, n. 1. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k5456110x/f4.image>. 30 Kelly Duke Bryant. “Black But Not African: Francophone Black Diaspora And The Revue Des Colonies, 1834-1842». International Journal of African Historical Studies. Boston: Boston University. Vol. 40, n. 2, 2007. <http://www.jstor.org/discover/10.2307/40033913?uid=3737952&uid=2134&uid=371875251& uid=2&uid=70&uid=3&uid=371875241&uid=60&sid=21102266613291>. 31 « Le premier de tous, c’est faire connaître plus intimement les colonies à la France, de signaler toutes les améliorations positives qui se peuvent introduire dans ces malheureuses contrées, les bienfaits de la 32 mantener, depurar, fortificar, crear incluso, una lengua y por consiguiente una nacionalidad indígena 48 ». Los habitantes de las colonias tenían una razón poderosa para aprender el idioma: acercarse a la ciudadanía, como explica Hobsbwamn (1991:30): «En cierto sentido, adquirir la lengua francesa era una de las condiciones para gozar de la plena ciudadanía francesa (y, por ende, la nacionalidad)». La ciudadanía se traducía en modernidad y en derechos, aunque en un país cuyas bases se asientan en la libertad, la igualdad y la fraternidad, los indígenas nunca llegaron a conseguirlos. La escuela se convirtió en el primer paso de la adquisición de la identidad nacional, a través de la propaganda del imperio colonial francés. Incluso hay iniciativas privadas, como la que anuncia L’Humanité 49 , de grupos como el Comité de acción republicana y laica en las colonias francesas que, entre otras cosas, tiene «la iniciativa propia de una difusión de la enseñanza […] para que los indígenas, según la bella expresión de M. Clémentel, ministro de Colonias, se conviertan en «socios» en la gran obra de la civilización». La educación se convierte en propaganda no solo para los propios alumnos de las escuelas, sino también para las personas que leen el periódico y que encuentran esta imagen del colonialismo como la forma de llevar la civilización y con ella la prosperidad a los pueblos menos desarrollados. Las escuelas coloniales intentaron convencer a los indígenas de que eran franceses, aunque carecieran de sus derechos como tales. «Dentro de la obra de paz y civilización que Francia realiza en Túnez, la cuestión de la enseñanza tiene una importancia capital. Había un gran interés en ganarse a través de la escuela a la población indígena y extranjera a las ideas francesas 50 ». Es por ello que el gobernador 48 «[M. Aymonier] se montre dur et sévère pour ces fonctionnaires coloniaux qui, parvenus à la connaissance de la langue indigène, et désirant sans doute tirer parti de ces études spéciales, ne se contentent point de s’en servir pour mieux pénétrer, comprendre et attirer ces âmes étrangères, mais «font litière de leurs devoirs patriotiques pour mantenir, épurer, fortifier, créer, pourrait-on dire, una langue et par suite une nationalité indigène ». Bordeaux, Henry. “La langue française aux colonies”. Le Figaro. 24/03/1904. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k286556h>. 49 “L’iniciative propre d’une diffusion de l’enseignement […] afin que les indigènes, selon la belle expression de M. Clémentel, ministre des Colonies, deviennent pour nos des “associés” dans la grande œuvre de civilisation. “La République aux colonies françaises “. L’Humanité. 08/09/1905. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k250693p/f2.zoom.r=>. 50 « Dans l’œuvre de paix et de civilisation que la France est venue accomplir en Tunisie, la question de l’enseignement avait une importance capitale. Il y avait un intérêt majeur à gagner par l’école aux idées françaises ». 33 general de Argelia se enorgullecía en 1904 de sus logros en lo concerniente a la educación en la colonia: «En cuanto a las escuelas, los estudiantes indígenas sumaban, en 1892, el número de 12.000. Son ahora 28.000 51 ». Said (1996: 408) explica los resultados de la extensión de la educación: Numerosas escuelas coloniales en Extremo Oriente, India, el mundo árabe o África oriental y occidental enseñaron a varias generaciones de la burguesía nativa importantes verdades sobre la historia, la ciencia, y la cultura. Gracias a este proceso de aprendizaje millones de personas comprendieron los fundamentos de la modernidad, pero sin dejar de estar subordinadas y dependientes de una autoridad interina extranjera. Los mejores alumnos de las colonias pasaban por el centro educativo propagandístico de la colonia por excelencia: la Escuela Colonial de París. En ella se mezclaban con franceses metropolitanos que querían conseguir puestos de importancia en el gobierno y la economía colonial. Las materias eran las justas que podían necesitar en su labor: «Historia general de la colonización francesa y extranjera, geografía, construcción práctica, higiene y medicina práctica, contabilidad práctica, este programa es casi una novedad por la importancia que otorga a la vida material y por su alejamiento de las especulaciones 52 ». Los niños que vivían en las colonias no eran los únicos que encontraban propaganda colonial en la escuela. El estudio de la geografía en la Francia metropolitana se convirtió en estos años en una asignatura más importante más importante, para que los alumnos aprendan la nueva configuración del Estado francés, muy diferente al que se les enseñó a sus padres. «Nuestro cuerpo de enseñantes ha comprendido de la cuestión. Es por ello que, en la menor de nuestras escuelas de pueblo se han extendido las primeras nociones de geografía y sobre todo de geografía colonial, que han puesto « L’enseignement en Tunisie ». Le Figaro. 15/04/1903. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2862090>. 51 « Quant aux écoles, les élèves indigènes y étaient, en 1892, au nombre de 12.000. Ils sont maintenant 28.000 ». Viviani, Rene. « L’œuvre algérienne chez le gouverneur général ». L’Humanité. 29/06/1904. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k250258z>. 52 « Histoire générale de la colonisation française et étrangère, géographie, construction pratique, hygiène et médicine pratique, comptabilité pratique, ce programme est presque une nouveauté par l’importance qu’il attache à la vie matérielle et pas son éloignement des spéculations ». Bordeaux, Henry. “La langue française aux colonies”. Le Figaro. 24/03/1904. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k286556h>. 34 en guardia a tantas jóvenes mentes; es por ello que la gloria de nuestra bella falange de exploradores es popular», explica en 1898 Le Figaro 53 . La escuela no era el único vehículo cultural al que tenían acceso los menores. La prensa infantil tuvo un gran desarrollo a partir de mediados del siglo XIX, con la aparición de las revistas La Semaine des enfants y Le Magasin d'éducation et de récréation, en la que participó Julio Verne. Autores tan conocidos como Balzac o Dumas también escribieron en la prensa infantil. Algunos periódicos publicaron sus propios suplementos para niños, como fue el caso de Le Figaro con Le Figaro de la Jeunesse. Las cuestiones de actualidad estaban presentes en sus páginas, que también se utilizaban como medio para educar y transmitir propaganda a los niños. El problema colonial se dejó ver en esta prensa, que cuenta a los más pequeños cómo se coloniza un territorio sin olvidar ningún detalle: Cuando se ha andado un tiempo, uno se encuentra a un rey negro. Si hace girar su lanza por encima de su cabeza con aire amenazador, se le envía una bala entre los dos ojos. Si se postra a vuestros pies con gritos inarticulados, se le alza con dignidad y se le ofrece graciosamente el plumero y el péndulo […] Y está contento. Y grita: ¡Viva Francia! Es así que, sin derramamiento de sangre, se planta la bandera tricolor sobre el techo de la cabaña real. Y el país se convierte en una «colonia francesa». Otras veces, es más difícil. ¡Cuantos murieron por una mayor patria! 54 . El explorador y el rey negro 53 « Notre corps enseignant s’est déjà saisi de la question. C’est par lui que, dans la moindre de nos écoles de village, se sont rapidement répandues les premières notions de géographie et surtout de géographie coloniale, qui ont mis en éveil tant de jeunes esprits, c’est par lui que la gloire de notre belle phalange d’explorateurs est populaire». Hanotaux, Gabriel. « Colonisons ». Le Figaro. 21/09/1898. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k284509c.zoom.langFR>. 54 « Quand on a marché un certain temps, on rencontre un roi nègre. S’il fait tourner sa lance au-dessus de sa tête avec un air menaçant, on lui envoie une balle entre les deux yeux. S’il roule à vos pieds en poussant des cris inarticulés, on le relève avec dignité et on lui offre avec grâce le plumeau et le pendule […] Et il est content. Et il crie : Vive la France ! C’est ainsi que, sans effusion de sang, on plante le drapeau tricolore sur le toit de la case royale. Et le pays devient une « colonie française ». D’autres fois, c’est plus difficile. Combient sont morts pour le plus grande patrie ! » Delaw, George. « La France en Afrique ». Le Figaro de la Jeunesse. 27/01/1910. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k288721r/>. 35 Una vez establecida la colonia, la visión se dulcifica y la violencia deja paso a una visión de los territorios de ultramar como algo exótico y atrayente. «Estuve recientemente en Senegal. Paseaba por el mercado indígena de Saint-Louis. Este mercado es pintoresco. Saint-Louis es la capital de la colonia. Los negros también acuden desde toda la provincia para vender aquí sus productos y para comprar otros. Esto da al mercado una animación bien hecha para interesar al viajero que llega de Europa 55 », cuentan en Le Figaro de la Jeunesse. Sin embargo, otros relatos no invitan precisamente a los niños a hacerse colonos. Este mismo suplemento cuenta la experiencia de un grupo de huérfanos a los que se envió a las colonias para que aprendieran dirigir explotaciones agrícolas. El objetivo era «arrancar a la infancia desheredada, abandonada a la podredumbre física de las ciudades, tomar a estos desechos, estas escorias sociales, reclutas predestinados al vicio y el crimen y hacer de ellos elementos de vigor, de energía, de voluntad valiente y sana […]. Estos desplazados se convertirán en ciudadanos útiles para la plus grande France 56 ». Los símbolos de Francia también llegan a las colonias, con los que el poder central pretende unificar al imperio. Hobsbwam (2002: 283-288) asegura que Francia no tenía demasiados emblemas nacionales, ya que la Revolución de 1789 se había convertido en una imagen suficientemente poderosa de la unidad del país como para no necesitarlos. Es por ello que se pueden contar con los dedos de una mano: la bandera tricolor, las letras RF como monograma republicano, su lema de Liberté, Egalité et Fraternité, la «Marseillesa» y Marianne, la alegoría de la República Francesa. Estos emblemas nacionales se trasladan a las colonias, para recordar a los habitantes de las colonias que son parte del imperio francés. Le Figaro recoge las palabras del Presidente de la República, Émile Loubet, en su visita a Argelia: 55 «J’étais récemment au Sénégal. Je flânais sur le marché indigène de Saint-Louis. Ce marché est pittoresque. Saint-Louis est la ville capitale de la colonie. Aussi les nègres y viennent de toute-province pour y vendre leurs produits et pour y acheter ceux des autres. Cela donne au marché une animation bien faite pour intéresser le voyageur qui arrive d’Europe ». J.H. « Un Jeune Artiste Nègre ». Le Figaro de la jeunesse. 28/07/1910. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k288915j>. 56 «Arracher l’enfance déshéritée, abandonée à la pourriture physique des villes, prendre ces déchets, ces scories sociales, recrues prédestinées du vice et du crime, en faire des élements de vigueur, d’énergie, de volonté vaillante et saine […]. ces déclassés deviendront des citoyens utiles à la plus grande France». G. de Rosemont. « Les orphelins colonisateurs ». Le Figaro de la Jeunesse. 14/04/1910. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2888034/f5.image>. 36 Los representantes de la colonia en el Parlamento, senadores y diputados, forman el nexo de unión viviente entre la Francia de África y la Francia de Europa. Por último, el gobernador general […] es la imagen respetada del gobierno de Francia, en medio de sus hijos de Argelia. Sobre este mundo organizado por el trabajo, en lugar del antiguo talento de los combates, está el talento de la paz, abrigando a gentes honestas, reunidas por su común humanidad, bajo los pliegues de la bandera tricolor 57 “. La bandera se convierte incluso en un argumento político, utilizado por el político Paul Deschanel en la Cámara de los Diputados: «No olvidaré jamás la emoción que sentí cuando, entrando en uno de nuestros colegios de Oriente, escuché a miles de jóvenes aclamar a Francia y la República bajo la bandera tricolor […]. Sentí entonces que estábamos en tierra francesa, en un asilo inviolable, conquistado por la valentía de nuestros padres» 58 . La tricolor es una bandera compartida por la metrópolis y la colonia. Los periódicos subrayan esta idea para recordar a los franceses que su nación es un imperio, a cuyos territorios se han trasladado no solo los símbolos, sino también los principios republicanos. El servicio militar se muestra de la misma manera como algo que unirá a la población de las colonias a la de la metrópolis, ya que mejorará el nivel de vida de sus habitantes. «El servicio militar tendrá sobre ellos efectos excelentes: les obligará a casarse un poco más tarde, lo que no tendrá más que ventajas; será para ellos un medio eficaz de educación moral: mejor nutrido, mejor vestido, el soldado indígena adquirirá necesidades nuevas; irá a las ciudades, su horizonte se ensanchará, y también sus ideas; rozándose con la civilización francesa, aprenderá a conocer un medio de vida más 57 « Les représentants de la colonie au Parlement, sénateurs et députés, forment le vivant trait d’union entre la France d’Afrique et la France d’Europe. Enfin le gouvernement général […] est l’image respectée du gouvernement de la France, au milieu de ses enfants d’Algérie. Au-dessus de ce monde organisé par le travail, au lieu de l’ancien génie des combats, le génie de la paix, abritant d’honnêtes gens, réunis par leur commune humanité, sous les plis du drapeau tricolore ». «Le voyage du Président de la République».. Le Figaro. 17/04/1903. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2862119>. 58 « Je n’oublierai jamais l’émotion que je ressentis lorsque, entrant un jour dans un de nos collèges d’Orient, j’entendis des milliers de jeunes gens acclamer la France et la République sous le drapeau tricolore […]. Je sentis alors que nous étions là en terre française, dans un asile inviolable, conquis par la vaillance de nos pères» «Les interpellations sur la Politique religieuse ». Le Figaro. 22/10/1904. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2503732/>. 37 elevado del que está habituado», asegura «un socialista argelino» en el periódico L’Humanité 59 . Dentro del ejército se crearon pronto a tropas indígenas. Hobsbwam (2002: 233) explica: «En el decenio de 1850 Faideherbe [gobernador de Senegal] licenció a sus desmoralizadas tropas reclutadas a la fuerza y atrajo a voluntarios africanos por medio de uniformes «seduisant», armas modernas, juramentos coránicos de lealtad y cursillos intensivos de gloria militar de la tradición francesa». Estas tropas acudieron a París para celebrar la fiesta nacional el 14 de julio de 1913, como una forma de recordar nuevamente la importancia de las colonias. Los periódicos recogieron las andanzas de estos soldados en la capital. Por ejemplo, Le Figaro recoge una carta de un tirador senegalés, sorprendido por la existencia de soldados asiáticos: «Es extraordinario y cómico: ¡hay tiradores amarillos! ¡Son pequeñitos, con el pelo lacio, los ojos rasgados, con manos pequeñas, con pies pequeños! ¡Francia tiene que ser un gran país para tener tiradores amarillos! 60 ». La existencia de soldados de todas las partes del imperio ofrece la imagen de un territorio en el que la nación francesa está bien asentada y en el que sus habitantes se identifican con su metrópolis. Aunque hay voces discordantes acerca de la capacidad de estos soldados para representar a Francia. L’Humanité transcribe una nota publicada en el diario Paris-Midi en el que se relata la visita de unos tiradores senegaleses: «Hablan el francés que han aprendido con los soldados. Es decir, ¡con una jerga terrible! Yo enrojecía a veces […]. Cuando pensamos que las tropas negras se convierten en la esperanza de nuestros patriotas, podemos preguntarnos también cómo, en tiempo de guerra, estos senegaleses llevarán fuera la civilización francesa». 61 59 « Le service militaire aura sur eux d’excellents effets : il les obligera à se marier un peu plus tard, ce qui n’aura que des avantages ; il sera pour eux un moyen efficace d’éducation morale: mieux nourri, mieux vêtu, le soldat indigène acquerra des besoins nouveaux ; il ira dans les villes, son horizon s’élargira, ses idées aussi ; en se frottant à la civilisation française, il apprendra a connaître un genre de vie plus élevé que celui auquel il est habitué ». «La conscription arabe ». L’Humanité. 16/11/1908. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k251842g/f2.zoom.r=enseignement%20en%20Alg%C3%A 9rie.langES>. 60 « C’est ça qui est extraordinaire et qui es comique, il y a des tirailleurs jaunes ! Ils sont tout petis, avec des cheveux en baguette, des yeux étirés, des petites mains, des petits pieds ! Faut-il que la France soit un grand pays pour avoir des tirailleurs jaunes ! ». Regis Gignoux. « Noirs et blancs ». Le Figaro. 15/07/1913. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2900118>. 61 «Ils parlent le français qu’ils ont appris avec des soldats. C’est-à-dire un argot terrible !...Je rougissais quelquefois […] Quand on pense que les troupes noirs deviennent l’espoir de nos patriotes, on peut se demander aussi comment, en temps de guerre, ces Sénégalais porteraient au dehors la civilisation française ». 38 La relación entre religión y nación francesa ha sido difícil desde la Revolución de 1789, con una lucha entre el anticlericalismo y la reacción contra este. En 1905, la Ley de separación de las iglesias y el Estado 62 instauró la laicidad y disminuyó el peso de la religión. Sin embargo, la importancia de las misiones religiosas en las colonias como medio de llevar la civilización francesa hasta el último rincón del imperio se mantuvo. La prensa, en especial el diario de tendencia conservadora Le Figaro, da muestra de ello: «Monseñor Augouard no ha olvidado mostrar cómo los misioneros son, para el gobierno, los auxiliares más útiles. ¿No son ellos quienes se encargan, y los únicos que se pueden encargar, de la educación social de los indígenas, a los que enseñan la gran ley del trabajo 63 ?» Los relatos de las experiencias de los misioneros son frecuentes en los diarios. En especial, se subraya su importancia para levar a las colonias no solo la religión sino también la civilización francesa. Le Figaro recoge uno de estos testimonios, el del padre Charmetant: «Mi sueño era pues ser misionero o soldado. Me convertí en misionero, y fui a tierra africana, cerca del gran cardenal Lavingerie, para trabajar, bajo su dirección, en extender la fe […]. Era además a la causa de nuestra querida Francia a la que tenía el placer de servir también, puesto que el misionero trabaja en extender a lo lejos la influencia de la patria francesa, llevando a las almas la verdad y la civilización 64 » La separación de iglesia y estado impidió sin embargo que las instituciones públicas apoyaran este tipo de acción de promoción de la civilización francesa. Le Figaro recoge las palabras de Paul Morel, subsecretario de Estado de Interior en 1898: « La curiosité du jour : Les soldats noirs ». L’Humanité. 15/07/1913. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k253528p>. 62 « Loi du 9 décembre 1905 concernant la séparation des Eglises et de l'Etat ». Legifrance. 19/05/2011. <http://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=LEGITEXT000006070169&dateTexte =20080306>. 63 « Mgr Augouard n’a d’ailleurs pas négligé de leur montrer comment les missionnaires sont, pour le gouvernement, les plus utiles des auxiliaires. N’est-ce pas eux qui se chargent, et qui seuls peuvent se charger de l’éducation sociale des indigènes, auxquels ils apprennent la grande loi du travail ? ». « Mgr Augourd et l’accord franco-allemand ». Le Figaro. 21/11/1911. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2894082>. 64 « Mon rêve était donc d’être missionnaire ou soldat. Je devins missionnaire, et j’allai sur la terre africaine, près du grand cardinal Lavigerie, pour travailler, sous sa direction, à répandre la foi […]. C’était encore la cause de notre chère France que j’avais le bonheur de servir aussi, car le missionnaire travaille à répandre au loin l’influence de la patrie française, tout en amenant les âmes à la vérité et à la civilisation ». « Le père Charmetant ». Le Figaro. 16/08/1898. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k2844736>. 39 «Siendo justos con los misioneros religiosos que hasta ahora han llevado la civilización a nuestras colonias, prefiere la acción de los profesores, en Oriente sobre todo 65 ». 65 « Tout en rendant justice aux missionnaires religieux qui, jusqu’à présent, ont porté la civilisation dans nos colonies, il préfère l’action des instituteurs, en Orient surtout ». « M. Paul Morel à Lyon ». Le Figaro. 05/08/1912. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k289665m>. 40 6. Las grietas del imperio La prensa fue un medio muy importante para la propaganda colonial. Sin embargo, también recogió los problemas que surgieron en las colonias como el racismo o los malos tratos a sus habitantes. La visión que muestran de las colonias abandona las connotaciones positivas y se explica una realidad en la que los principios republicanos de igualdad y fraternidad entre seres humanos quedan muy lejanos. 6.1. El caso Brazza El mayor escándalo colonial fue el caso Brazza 66 . Pierre Savorgnan de Brazza fue el fundador de la colonia del Congo francés en 1886. Brazza siguió con sus exploraciones por África hasta 1898, cuando se le acusó de ser hostil a los colonos, y volvió a Europa. Desde 1900 se empezaron a conocer las atrocidades cometidas en el Congo belga. El explorador supo por unos misioneros que la situación en el Congo francés era similar. Poco a poco se fueron conociendo hechos como que para asegurarse que los indígenas pagaban sus impuestos, los responsables coloniales encerraban a mujeres y niños en campos de concentración. Por fin, en 1905 el gobierno francés envió a Brazza para investigar los crímenes. Horrorizado por lo que allí vio y enfermo, Brazza no sobrevivió al viaje de vuelta. Sin embargo, tuvo tiempo para realizar un informe en el que contaba lo que había visto. L’Humanité publicó una serie de artículos titulados «La barbarie colonial», en la que se recogían las informaciones de Brazza, a pesar que su informe era secreto. Las noticias, habitualmente en portada, denunciaron los horrores que tenían lugar en las colonias. Desde el 26 de septiembre de 1905 y durante un mes, el periodista Gustave Rouanet se hizo eco de lo ocurrido: «El escándalo de los crímenes coloniales, cometidos en nombre de Francia y de la civilización, estaban bien cerrados, felizmente aclarados 66 Dion, Isabelle. Pierre Savorgnan de Brazza. Centre des archives d’outre-mer. <http://www.brazza.culture.fr>. 41 para la victoria de los criminales […]. Pero hete aquí que, de repente, los muertos vuelven 67 », anunciaba Rouanet. La brutalidad con la que los funcionarios coloniales trataban a los habitantes de las colonias se refleja en episodios sangrientos que relató. El principal responsable para Rouanet era Émile Gentil, gobernador del Congo francés desde 1902, del que cuenta episodios de una gran brutalidad: En 1900, en Gribingui, M. Gentil hizo atar à la crapaudine [con las manos y los pies atados, como una rana] a una mujer llamada Inedogo. El suplicio de la crapaudine […] no satisfizo todavía a M. Gentil para hacer expiar a su víctima la falta que se le reprochaba, puesto que la hizo a continuación azotar. Después, cuando las tiras de piel de hipopótamo hubieron desgarrado la piel de la infeliz, la hizo suspender por los pies 68 . Junto a la violencia, el racismo es el protagonista de estos relatos. La raza se aplica para definir al «otro» (Hobsbwam, 1991: 74) y se utiliza como justificación para todo tipo de crímenes. Ya en el primer artículo de la serie, Rouanet afirma: Sea cual sea su nacionalidad, el blanco, asegurando que pertenece a una raza elegida, a una civilización superior que le confiere un derecho de soberanía y explotación del negro o del amarillo, legitima por principio, bajo todos los pabellones y bajo todas las banderas, las peores violencias contra los que no son sus congéneres. La ciencia proclama en vano la unidad de la especie humana. El prejuicio de raza, velando esta verdad, oscurece en el blanco toda moralidad 69 . 67 «Le scandale des crimes coloniaux, commis au nom de la France et de la civilisation, était bien clos, heureusement dénoué par la victoire des criminels […]. Mais voici que tout à coup, les morts récalcitrent ». Rouanet, Gustave. « La pourriture coloniale fermente ». L’Humanité. 16/10/1907. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k251454b>. 68 «En 1900, à Gribingui, M. Gentil fit amarrer à la crapaudine une femme nommée Inedogo. Le supplice de la crapaudine […], ne suffit pas encore à M. Gentil pour faire expier à sa victime la faute qui lui était reprochée, car la fit ensuite passer à la chicotte. Puis, quand les lanières en cuir d’hippopotame eurent dechiré la peau de la malheureuse, il la fit suspendre par les pieds ». Rouanet, Gustave. « La barbarie coloniale. Témoignages décisifs contre M. Gentil ». L’Humanité. 27/09/1905. <http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k250712v.langFR>. 69 «Quelle que soit sa nationalité, le blanc, en professant qu’il appartient à une race élue, à une civilisation supérieure qui lui confère un droit de suzeraineté et d’exploitation sur le noir ou sur le jaune, légitime par avance, sous tous les pavillons et sous tous les drapeaux, les pires violences envers ceux qui ne sont point ses congénères. La science proclame en vain l’unité de l’espèce humaine. Le préjugé de race, en voilant cette vérité, obscurcit chez le blanc toute moralité ». « La barbarie coloniale ». L’Humanité. 26/09/1905. < http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k250711g>. 48 RENAN, Ernest (1987). ¿Qué es una nación? : Cartas a Strauss. Madrid: Alianza. SAID, Edward W (1996). Cultura e imperialismo. Barcelona: Anagrama. SAID, Edward W (2003). Orientalismo. [Barcelona]: Debolsillo. YACONO, Xavier (1994). Histoire de la colonisation française. Paris: Presses Universitaires de France.