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Trabajo Fin de Máster VALORACIÓN DEL COMPORTAMIENTO SALUDABLE (Alimentación y ejercicio físico) EN JÓVENES QUE PRACTICAN DEPORTE O ACTIVIDAD FÍSICA EN HUESCA Alumno: Francisco Borja García Roca Tutora: Pilar Samper Villagrasa Máster universitario en condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales del crecimiento y el desarrollo. Junio 2013
2 ÍNDICE 1. RESUMEN ........................................................................................... 3 2. INTRODUCCIÓN ................................................................................. 4 2.1 Obesidad y sobrepeso ................................................................... 6 2.2 Hábitos alimentarios ....................................................................... 9 2.3 Actividad física y deporte ............................................................. 14 3. JUSTIFICACIÓN ................................................................................ 17 4. OBJETIVOS ....................................................................................... 18 5. MATERIAL Y MÉTODOS ................................................................... 19 6. RESULTADOS ................................................................................... 23 6.1 Datos generales y relacionales .................................................... 23 6.2 Salud y autopercepción ................................................................ 31 6.3 Alimentación ................................................................................. 39 6.4 Análisis de las diferencias encontradas ....................................... 60 7. DISCUSIÓN ....................................................................................... 71 8. LIMITACIONES .................................................................................. 79 9. CONCLUSIONES ............................................................................... 80 10. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................ 81 ANEXO I ................................................................................................. 83
3 1. RESUMEN: Las principales herramientas para combatir la obesidad y el sobrepeso, son la actividad física y unos correctos hábitos alimentarios, lo que se denomina; estilos de vida saludables. Para ello es necesario que exista un equilibrio entre ambas. Se llevó a cabo un estudio descriptivo transversal mediante una encuesta nutricional en una muestra significativa de jóvenes de 18-23 años (n=137) que practicaban deporte o actividad física en diferentes centros deportivos o gimnasios de la ciudad de Huesca y provincia con el principal objetivo de evaluar la situación de salud, alimentación y ejercicio físico y encontrar diferencias significativas según sexo y entre la práctica de deporte o gimnasio. La encuesta utilizada incluía tres partes; datos generales y sociodemográficos, ejercicio físico y autopercepción, alimentación y hábitos alimentarios. Los datos obtenidos fueron analizados mediante el paquete estadística SPSS v.19. Los resultados nos demostraron que se trataba de una muestra no sedentaria, que cumplían las recomendaciones de actividad física para la salud establecidas por la OMS. Existió una abrumadora prevalencia de normopeso del 83,2%, la prevalencia de sobrepeso y obesidad fue mayor en hombres y la de infrapeso en mujeres. Respecto a la frecuencia de consumo de alimentos se acercaban mucho al reflejado en las Encuestas Nacionales de Salud, pero se debe mejorar si lo comparamos con las recomendaciones de la Pirámide Naos ya que es preocupante el abuso de alimentos llenos de calorías y de baja densidad nutricional, el bajo consumo de verduras cocidas y el exceso de alimentos proteicos, especialmente la carne. PALABRAS CLAVE: Obesidad y sobrepeso, Jóvenes, Actividad física y deporte, Hábitos alimentarios.
4 2. INTRODUCCIÓN: Durante varios millones de años el objetivo principal de los seres humanos fue la supervivencia, tuvieron que consumir grandes cantidades de energía en la búsqueda de alimento, los únicos recursos que tenían eran los que les ofrecía la tierra; La caza y la recolección. Sus cualidades físicas eran su arma fundamental para poder sobrevivir; “La ley del más fuerte”. En la actualidad, el progreso científico y tecnológico ha hecho que, especialmente en los países desarrollados, los seres humanos se encuentren mal adaptados a un tipo de vida en la que existe una enorme disponibilidad de energía y en la que ya no es necesario un gran esfuerzo físico. Actos tan sencillos como una simple llamada telefónica desde el sofá de casa puede llenar nuestras neveras de comida. La sociedad actual no favorece la actividad física, la automatización de las fábricas, los sistemas de transporte o la amplia gama de equipos electrónicos en las viviendas han reducido de forma muy apreciable la necesidad de desarrollar trabajo físico y han fomentado el sedentarismo (1). Se calcula que más del 70% de la población de los países desarrollados no realiza suficiente actividad física como para mantener la salud y controlar el peso corporal. En España los datos de las últimas Encuestas Nacionales de Salud muestran que en torno al 80% de la población se encuentra en dicha situación (2). Debido a la política industrial de nuevas tecnologías, en la que se consideran que el movimiento es sinónimo de ineficacia, se prevé que esta situación en un futuro sea mucho más preocupante, ya que el desarrollo de tecnología inalámbrica puede reducir aún más la práctica de actividad física (1,2). En los últimos años se ha profundizado cada vez más en el estudio de la actividad física, tanto en los efectos saludables de su práctica habitual como en la relación que su ausencia mantiene con el desarrollo, mantenimiento y agravamiento de diversas enfermedades crónicas (3). Las muertes por enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las mayores preocupaciones en los países industrializados y la primera causa de muerte a nivel mundial. Varios estudios longitudinales han demostrado que los factores de riesgo cardiovascular asociados a estas enfermedades (hipertensión, dislipemia, insulinorresistencia) persisten desde la infancia hasta la edad adulta. Los niveles de riesgo cardiovascular en niños y adolescentes se han incrementado en los últimos
5 años, y la mayor parte de los estudios los asocian con la prevalencia de la obesidad que está alcanzando en la actualidad valores pandémicos. Por ello, la prevención de la obesidad infantil es una prioridad fundamental dentro de las políticas de salud pública en muchos países. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su “informe sobre la salud en el mundo 2002”, estima que los estilos de vida sedentarios son una de las 10 causas fundamentales de mortalidad y discapacidad en el mundo (3). El estudio AFINOS realizado en adolescentes de 13-17 años en la Comunidad de Madrid demostró que las conductas sedentarias están asociadas con una mayor riesgo cardiovascular (4). Entre los objetivos de la OMS se incluyen la reducción de la prevalencia de sobrepeso y obesidad, así como aumentar la proporción de individuos que realizan actividad física moderada de forma regular y el seguimiento de una dieta sana como pilares fundamentales (3).
6 2.1 OBESIDAD Y SOBREPESO: La obesidad es una enfermedad del metabolismo energético, en cuya génesis intervienen múltiples factores entre los que destacan un componente genético y un componente ambiental que determinan un desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto energético a favor del primero. Se caracteriza por un exceso de grasa corporal con un aumento del peso y del volumen corporal (5). En los niños los depósitos de grasa tienen lugar principalmente a nivel subcutáneo, mientras que en los jóvenes y adolescentes, al igual que en los sujetos adultos, también se forman depósitos grasos intra-abdominales, patrón que se asocia con un mayor riesgo de trastornos metabólicos. Los efectos adversos y los riesgos de la obesidad para la salud en etapas tempranas de la vida incluyen a corto plazo problemas físicos y psicológicos, a largo plazo mayor riesgo de obesidad en la edad adulta con aumento de morbilidad y mortalidad, persistencia de trastornos metabólicos asociados, aumento del riesgo cardiovascular, hipertensión, hiperinsulinemia, menor tolerancia a la glucosa, alteración del perfil lipídico y riesgo de algunos tipos de cáncer. También se han descrito problemas ortopédicos que se acompañan de alteraciones en la movilidad física e inactividad; trastornos en la respuesta inmune con aumento en la susceptibilidad a infecciones; alteraciones cutáneas que reducen la capacidad de cicatrización de heridas e infecciones y problemas respiratorios nocturnos. Las consecuencias psicosociales de la distorsión de la imagen física para el niño pueden dar lugar a una baja autoestima, aislamiento social, discriminación y patrones anormales de conducta (6). 2.1.1 Diagnóstico de Sobrepeso y Obesidad en edad infantil y juvenil: Existen diversos métodos para el diagnóstico del sobrepeso y la obesidad; medida de pliegues cutáneos, bioimpedancia eléctrica, absorción dual de rayos X y resonancia magnética. Los comités internacionales de expertos y también la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) (7) recomiendan el empleo de los datos antropométricos (peso, talla, circunferencias corporales y pliegues cutáneos, según edad y sexo) para la clasificación ponderal individual y colectiva.
7 El criterio diagnóstico de obesidad más utilizado clínica y epidemiológicamente es el que relacionan edad, sexo, peso, talla e Índice de Masa Corporal (IMC). El IMC (kg/m2) es una medida que se emplea como índice y no como peso ideal. Se obtiene tras el siguiente calculo: Peso (kg)/Altura (m²) (7). En la población infantil y juvenil se utilizan como criterios para definir sobrepeso y obesidad, los valores específicos por edad y sexo de los percentiles 85 y 97 del IMC. Percentil 85 para sobrepeso y 97 para obesidad (6,7). 2.1.2 Prevalencia: Los efectos combinados de la transición hacia un estilo de vida sedentario, la reducción de la práctica de actividad física y los cambios en la dieta con aumento de la ingesta calórica, han tenido como consecuencia una epidemia de sobrepeso/obesidad en todas las sociedades desarrolladas (5). En España afecta al 15,5% de la población adulta (comprendida entre los 25 y 60 años) y es más frecuente en mujeres (17,5%) que en varones (13,2%). La importancia del problema es mayor en los casos de obesidad leve o sobrepeso que afectan al 39,2% de la población adulta (5). El estudio enKid (6), realizado entre 1998-2000 sobre una muestra aleatoria representativa de la población española con edades comprendidas entre 2-24 años, ha permitido conocer la prevalencia de los problemas de exceso de peso en la población infantil y juvenil española. La prevalencia de obesidad para este grupo de edad en España se estima en un 13,9% y para el sobrepeso en un 12,4%, entre las dos suponen el 26,3%. La obesidad es más elevada en los varones (15,6%) que en las mujeres (12%). En los varones, las tasas más elevadas se observaron entre los 6 y los 13 años y en las mujeres entre los 6 y los 9 años. Entre los 18-24 años la prevalencia de obesidad fue del 13,7%, en varones (12,6%) y en mujeres (14,9%) y la prevalencia de sobrepeso fue del 13,2%, en varones (14,9%) y en mujeres (11,3%). Se observó una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en aquellos varones cuyos padres tenían un nivel socioeconómico y de estudios bajo, especialmente cuando se trataba de la madre.
8 Las tasas de prevalencia más elevadas se observaron en la Comunidad Canaria y en la región del sur, mientras que las más bajas se observaron en las regiones norte y noreste (6-8). El alto consumo de bollería, refrescos, embutidos frente al bajo consumo de fruta y verdura así como un aumento de actividades sedentarias (>3horas/día TV, ordenador, videojuegos) frente a una disminución de la práctica de actividad física o ejercicio hacen que cada vez la prevalencia de esta enfermedad y sus consecuencias aumenten, los responsables sanitarios deben abordarlo con carácter prioritario, por un lado para evaluar su magnitud y factores determinantes, y por otro, para intentar poner en marcha estrategias efectivas que permitan invertir esta tendencia en los próximos años (6,9).
9 2.2 HABITOS ALIMENTARIOS: Los alimentos son indispensables para poder vivir, nos aportan la energía y los nutrientes necesarios para la formación, crecimiento y reconstrucción de los tejidos. Alimentación y nutrición son dos conceptos que van ligados pero que tienen diferente significado. La alimentación es un proceso voluntario a través del cual las personas se proporcionan sustancias aptas para el consumo, las modifican partiéndolas, cocinándolas, introduciéndolas en la boca, masticándolas y deglutiéndolas. Es a partir de este momento cuando la alimentación acaba y empieza la nutrición, que es un proceso inconsciente e involuntario en el que se recibe, transforma y utiliza las sustancias nutritivas que contienen los alimentos. Una buena nutrición es consecuencia de una buena alimentación adquirida por hábitos alimentarios saludables. Los hábitos alimentarios de las diferentes poblaciones son la expresión de sus creencias, su religión, sus tradiciones y están estrechamente ligados al medio geográfico, a la disponibilidad de los alimentos y al poder adquisitivo. En el mundo occidental se caracterizan, desde el punto de vista cuantitativo, por un consumo excesivo de alimentos, superior a las ingestas recomendadas en cuanto a energía y nutrientes para el conjunto de la población, y desde el punto de vista cualitativo, por un tipo de dieta rica en proteínas y grasas de origen animal. Estos hábitos se inician a los 3-4 años y se establecen a partir de los once años, con una tendencia a consolidarse a lo largo de la vida. La infancia es, por ello, un periodo importante sobre la conducta alimentaria ya que las costumbres adquiridas van a ser determinantes en la edad adulta (5). 2.2.1 Dieta Mediterránea: La Dieta Mediterránea es considerada una de las dietas más saludables y equilibradas del mundo, ya que se caracteriza por un alto consumo de alimentos de origen vegetal, fruta (como postre), verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, semillas y cereales, aceite de oliva como principal fuente de grasa, consumo de pescado fresco, consumo moderado de productos lácteos (especialmente yogurt y queso bajos en grasa), aves y huevos, y un bajo consumo en frecuencia y cantidad de carnes rojas y embutidos. Diversos estudios epidemiológicos han observado un incremento en la longevidad y reducción de la morbilidad en países mediterráneos tales como España, Italia y Grecia
16 La infancia y la adolescencia son una etapa decisiva para la adquisición y consolidación de estilos de vida saludables, en su transición hacia la etapa adulta, por ello es imprescindible fomentarlos y evitar factores de riesgo. Es fundamental la práctica de actividad física diaria y la adquisición de hábitos alimentarios saludables, pero siempre existiendo un equilibrio entre ambos.
17 3. JUSTIFICACIÓN: Al mismo tiempo que millones de personas mueren de hambre, la obesidad adquiere, según la Organización Mundial de la Salud, caracteres de epidemia. Como ya sabemos la obesidad y el sobrepeso son perjudiciales para la salud, tanto por sí mismas, como por ser factores de riesgo para otras enfermedades crónicas, acortando la esperanza de vida de los que la presentan. La obesidad puede llegar a reducir la esperanza de vida de una persona hasta en diez años. Además, suponen una elevada carga económica para los sistemas de salud. Por ejemplo, en nuestro país se calcula que los costes directos e indirectos asociados a la obesidad suponen un 7% del gasto sanitario total, lo que representa unos 2.500 millones de euros anuales. Los dos pilares fundamentales para luchar contra la obesidad son los hábitos alimentarios adquiridos durante la infancia que se seguirán durante la edad adulta y la actividad física o deporte, lo que se denominan; estilos de vida saludables. Existe un gran abanico de posibilidades y debemos investigar cada uno de ellos para detectar aquellos fallos en los que debemos profundizar para alcanzar los resultados esperados y conseguir una prevención primaria antes que una secundaria. Por todo ello me pareció interesante investigar los hábitos alimentarios en jóvenes de Huesca y alrededores que practican deporte o actividad física (gimnasio) para poder ver cómo se alimentan y las diferencias que existen por sexo y entre los que practican deporte y entrenan en gimnasios. El hecho de practicar deporte o cualquier tipo de actividad física no asegura una correcta prevención de la obesidad y sobrepeso, es evidente que una correcta alimentación también es fundamental, ambos pilares deben alcanzar un equilibrio e ir juntos de la mano. Por todo ello, es imprescindible que todos nos embarquemos en un mismo barco con un objetivo muy claro, disminuir la prevalencia de la obesidad y sobrepeso y sus consecuencias, tanto en el ámbito de la salud pública como en las repercusiones sociales que suponen. La actividad física y los hábitos de alimentación no son estilos de vida a corto plazo sino que son estilos de vida para el resto de nuestra existencia.
18 4. OBJETIVOS: Objetivo General: El principal objetivo de este estudio es evaluar la situación de salud, alimentación y ejercicio físico de los jóvenes que practican actividad física o deporte en Huesca capital y provincia. Objetivos Específicos: - Conocer el Índice de Masa Corporal, e investigar posibles diferencias según el sexo y entre los que practican deporte o actividad física en gimnasio. - Conocer la frecuencia de consumo de alimentos e investigar diferencias según el sexo y entre los que practican deporte o actividad física en gimnasio. - Evaluar la frecuencia que están a dieta, e investigar posibles diferencias según el sexo y entre los que practican deporte o actividad física en gimnasio. - Observar si presentan hábitos de vida sedentarios. - Comprobar posibles diferencias según el sexo con respecto al ejercicio físico.
19 5. MATERIAL Y MÉTODO: Tipo de investigación Se diseñó un estudio descriptivo, de tipo transversal. Trabajo de campo La recogida de datos fue llevada a cabo desde el 15 Septiembre de 2012 hasta el 1 de Marzo de 2013, mediante la utilización de un cuestionario que se describe a continuación, en el apartado “Instrumentos y procedimiento de recogida de información”. Ámbito de trabajo Los lugares elegidos para la recogida de información fueron los centros deportivos y gimnasios de Huesca Capital y provincia: Club de Fútbol Quicena, Club de Fútbol Lalueza, Club de Fútbol Tardienta, Club Baloncesto Juventud Osca, Club Baloncesto Boscos, Club Atletismo Zoiti, Club Tenis Osca, Peña Guara, Gimnasio Live, Gimnasio Alameda, Gimnasio Samurái (Judo), Centro Yoga Karate Do, Gimnasio Marco Nambudo. Criterios de inclusión La muestra inicial de estudio estuvo compuesta por todos los jóvenes con edades comprendidas entre los 18 – 23 años que practicasen algún deporte o acudiesen a realizar actividades físicas a algún gimnasio de Huesca Capital y provincia. Instrumentos y procedimiento de recogida de la información La recogida de información se realizó mediante la utilización de un cuestionario utilizado en otros estudios, Proyecto de Universidad Saludable 2011, MP Samper et al. (17) y en el Trabajo Fin de Máster 2012, C Diez Sánchez (Anexo 1), el cual recogía la siguiente información: 1. Datos Generales y relacionales: sexo, edad, talla, peso, deporte que practica, estudios, estado civil, con quién vive y en que localidad, estudios de los padres. 2. Salud: Cuestiones abiertas y semicerradas, sobre el estilo de vida y autopercepción de la imagen corporal (Tiempo que dedica diariamente a dormir, ordenador, sentado y a caminar). 3. Alimentación: Cuestionario cerrado de frecuencia de consumo de alimentos y conductas de alimentación.
20 Las variables utilizadas para el estudio están descritas en la memoria. Para recoger dicha información, acudimos personalmente a los diferentes centros deportivos y gimnasios. Nos pusimos en contacto con el coordinador responsable de cada centro y les explicamos el estudio que queríamos realizar, nuestros objetivos y los criterios de inclusión para poder llevarlo a cabo. Con el permiso y colaboración de los coordinadores de cada centro, acordamos una fecha para acudir y llevar a cabo las encuestas entre todos aquellos que cumplían los criterios fijados. Las encuestas fueron realizadas de manera voluntaria y totalmente anónima. Conforme realizaban las encuestas, las introducíamos en un sobre cerrado que posteriormente se abriría para poder introducir los datos obtenidos en el programa estadístico. Variables reagrupadas: - Índice de Masa Corporal (IMC): Para la valoración del estado nutricional y diagnóstico se calculó el IMC de cada sujeto de la muestra mediante la siguiente fórmula: IMC=Peso (kg)/Talla2 (m). El valor resultante de este cálculo matemático se interpreta como indicador de distintas situaciones nutricionales (5): Peso insuficiente: <18,5 Normopeso: 18,5-24,9 Sobrepeso Grado I: 25-26,9 Sobrepeso Grado II: 27-29,9 Obesidad Tipo I: 30-34,9 Obesidad Tipo II: 35-39,9 Obesidad Tipo III Mórbida: 40-49,9 Obesidad Tipo IV Extrema: >50 Clasificación del sobrepeso y obesidad según IMC (SEEDO´2000)
21 Esta clasificación fue reagrupada en 4 variables: Peso insuficiente: <18,5 Normopeso: 18,5-24,9 Sobrepeso: 25-29,9 Obesidad: >30 - Cuestionario cerrado de frecuencia de consumo de alimentos: Los cuestionarios de frecuencia son un método sencillo, rápido y económico que consta de una lista de alimentos y unas frecuencias de consumo en unidades de tiempo. Nuestro cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos está dividido en cinco frecuencias de consumo en unidades de tiempo: Varias veces al día, diariamente, varias veces a la semana, 1-4 veces al mes, casi nunca o nunca. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria SENC (Pirámide Naos), divide la frecuencia de consumo de alimentos en; Diariamente, varias veces a la semana, Ocasionalmente. Para poder interpretar los resultados correctamente según la Pirámide Naos, reagrupamos las cinco frecuencias de consumo en unidades de tiempo del cuestionario de la siguiente manera: Varias veces al día y Diariamente: Diariamente. Varias veces a la semana: Varias veces a la semana. 1-4 veces al mes y Casi nunca o nunca: Ocasionalmente. - Deporte y Gimnasio: Para poder realizar la comparativa entre los sujetos que realizaban algún deporte y los que entrenaban en un gimnasio, agrupamos todos los deportes por un lado; futbol, baloncesto, tenis, atletismo, sky, artes marciales, natación y ciclismo y por otro lado los sujetos que entrenaban en gimnasios.
22 Análisis estadístico: El registro de las variables a estudio, así como el tratamiento estadístico de los datos, fueron llevados a cabo con el paquete estadístico SPSS v.19. El análisis descriptivo de la muestra se realizo en función de la naturaleza, nivel de medición y escala de cada una de las variables implicadas. Así, las variables categóricas han sido descritas mediante tablas de frecuencias, y las variables cuantitativas mediante medidas de tendencia central (media y mediana) y de dispersión (rango y desviación típica). El estudio de la asociación estadística entre las variables cualitativas, se realizo mediante el contraste de independencia de X2 (Chi-Cuadrado), procediendo a la reagrupación de categorías cuando fuese necesario. Con respecto al tratamiento y al análisis de los datos, en las variables cuantitativas se comprobó la normalidad de los datos mediante los estadísticos de KolmogórovSmirnov y ShapiroWilk, y en caso de cumplirse la normalidad de la distribución para la estimación de diferencias se realizo mediante la T de Student, previa comprobación de la homogeneidad de la varianza, con la prueba de Levene; en caso contrario se utilizo como contraste no paramétrico la U de MannWhitney. El nivel de significación estadístico fue fijado en el 5%.
23 6. RESULTADOS: 6.1 DATOS GENERALES Y RELACIONALES: Se obtuvieron un total de 137 encuestas entre los diferentes centros deportivos donde se realizaron. Respecto al sexo, de los 137 sujetos, el 74,5% (102 individuos) eran hombres y el 25,5% (35 individuos) mujeres (Gráfico 1, Tabla I). 74,5% 25,5% Gráfico 1. Distribución por Sexo en el conjunto de la muestra (n=137) Hombre Mujer Por edades, la edad mínima de la muestra fue de 18 años y la máxima de 23 años. La edad media de la población del estudio fue de 20,90 años, siendo la mediana de 21 y la moda de 23. Esta distribución queda reflejada en el siguiente histograma (Gráfico 2). Si dividimos por sexos, la edad media en hombres fue de 20,75 años, con una mediana de 21, una moda de 23 y una desviación típica de 1,77. La edad media en mujeres fue de 21,37 años, la mediana de 22, la moda de 23 y la desviación típica de 1,82. Tabla I. Distribución por sexos en el conjunto de la muestra (n=137) Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado Válidos Hombre 102 74,5 74,5 74,5 Mujer 35 25,5 25,5 100,0 Total 137 100,0 100,0
24 Gráfico 2. Distribución por Edad (años) en el conjunto de la muestra (n=137) Respecto a la Talla, la altura media de la muestra objeto de estudio fue de 176,31 cm, con una mediana de 177, una moda de 173 y una desviación típica de 9,48. Observando los percentiles, el percentil 25 se situó en 170 cm, el percentil 50 en 177cm y el percentil 75 en 182 cm, lo que significa que el 25% de la población estudiada media más de 182 cm. La distribución de las alturas puede verse reflejada en el siguiente histograma (Gráfico 3). Gráfico 3. Distribución de la Talla en el conjunto de la muestra (n=137)
25 Si dividimos por sexos, la altura media en hombres fue de 180,18 cm, la mediana de 180, la moda de 180 y la desviación típica de 7,23. La altura media en mujeres fue de 165,03 cm, la mediana de 165, la moda de 165 y la desviación típica de 5,38. En cuanto al peso, el peso medio fue de 70,24 Kg, la mediana de 70 y la moda de 75, con una desviación típica de 13,18. Respecto a los percentiles podemos observar que el 25% de la población pesa menos de 60 Kg, el 50% pesa menos de 70 Kg y el 75% pesa menos de 78,5 Kg, lo que lo que significa que el 25% de la población estudiada pesaba más de 78,5 Kg. Esta distribución puede observarse en el siguiente histograma (Gráfico 4). Gráfico 4. Distribución del Peso (kg) en el conjunto de la muestra (n=137) Según el sexo, el peso medio en hombres fue 75,72 Kg, con una mediana de 75, una moda de 75 y una desviación típica de 10,36. El peso medio en mujeres fue de 54,29Kg, con una mediana de 54, una moda 55 y una desviación típica de 4,92. Utilizando la altura y el peso obtenidos de la muestra de estudio, se calculo el Índice de Masa Corporal (IMC). IMC = Peso (kg) / Altura (2) (m) La media del índice de masa corporal fue de 22,42 Kg/m2, la mediana de 22,2 y la moda de 18,67, con una desviación típica de 2,82.
32 Tabla II. Procuro alimentarme de manera sana y equilibrada. Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado Válidos Totalmente de acuerdo 45 32,8 32,8 32,8 Más bien de acuerdo 78 56,9 56,9 89,8 Más bien desacuerdo 11 8,0 8,0 97,8 En desacuerdo absoluto 3 2,2 2,2 100,0 Total 137 100,0 100,0 En lo que se refiere a la afirmación, “Duermo y descanso bien”, el 21,9% (30 individuos) respondieron estar totalmente de acuerdo, el 62,8% (86 individuos) de los encuestados respondieron mas bien de acuerdo, el 13,9% (19 individuos) mas bien desacuerdo y el 1,5% (2 individuos) respondieron estar en desacuerdo absoluto (Gráfico 16). 21,9% 62,8% 13,9% 1,5% Gráfico 16. Duermo y descanso bien (n=137) Totalmente de acuerdo Mas bien de acuerdo Mas bien en desacuerdo En desacuerdo absoluto A la afirmación, “En la escuela o colegio fui en comparación con mis compañeros de clase poco deportista”, el 42,3% (58 individuos) contestaron estar en desacuerdo absoluto, el 24,8% (34 individuos) mas bien de acuerdo, el 19% (26 individuos) mas bien en desacuerdo, y el 13,9% (19 individuos) contestaron estar totalmente de acuerdo (Gráfico 17).
33 13,9% 24,8% 19% 42,3% Gráfico 17. Poco deportista en el colegio (n=137) Totalmente de acuerdo Mas bien de acuerdo Mas bien desacuerdo En desacuerdo absoluto Respecto a la afirmación, “Procuro hacer suficiente ejercicio físico”, el 46% (63 individuos) contestaron estar totalmente de acuerdo, el 44,5% (61 individuos) mas bien de acuerdo, el 7,1% (10 individuos) mas bien en desacuerdo y el 2,2% (3 individuos) en desacuerdo absoluto (Gráfico18). 46% 44,5% 7,3% 2,2% Gráfico 18. Procuro hacer suficiente ejercicio (n=137) Totalmente de acuerdo Mas bien de acuerdo Mas bien en desacuerdo En desacuerdo absoluto En cuanto a la afirmación, “Tengo miedo de caer enfermo”, el 44,5% (61 individuos) respondieron estar mas bien desacuerdo, el 26,3% (36 individuos) en desacuerdo absoluto, el 19% (26 individuos) mas bien de acuerdo y el 10,2% (14 individuos) totalmente de acuerdo (Gráfico19).
34 10,2% 19% 44,5% 26,3% Gráfico 19. Tengo miedo a caer enfermo (n=137) Totalmente de acuerdo Mas bien de acuerdo Mas bien en desacuerdo En desacuerdo absoluto A la afirmación, “Creo que a mi edad debería preocuparme más por la prevención de las enfermedades”, el 45,3% (62 individuos) de los 137 encuestados respondieron estar más bien en desacuerdo, el 32,8% (45 individuos) estar más bien de acuerdo, el 14,6% (20 individuos) estar en desacuerdo absoluto y el 7,3% (10 individuos) estar totalmente de acuerdo (Gráfico 20). 7,3% 32,8% 45,3% 14,6% Gráfico 20. Preocuparme más por la prevención de enfermedades Totalmente de acuerdo Mas bien de acuerdo Mas bien desacuerdo En desacuerdo absoluto En cuanto al tiempo que permanecen diariamente en el ordenador, de los 137 encuestados, la media de horas en el ordenador fue de 3,09 horas al día, con una mediana de 2, una moda de 2 y una desviación típica de 2,31. Según el percentil, el 25% de población permaneció diariamente 1 hora en el ordenador, el 50% permaneció
35 2 horas y el 75% permaneció 4 horas, lo que supone que el 25% de la muestra objeto permaneció diariamente mas de 4 horas en el ordenador. Esta distribución puede verse en el siguiente histograma (Gráfico 21). Gráfico 21. Distribución Horas/día ordenador del conjunto de la muestra. Respecto a las horas que permanece sentado/a al día, de los 137 encuestados, la media de horas que permanecieron sentados al día fue de 6,05 horas, la mediana de 6,00 y la moda de 8,00, con una desviación típica de 2,37. (Gráfico 22).
36 Gráfico 22. Distribución Horas/día sentado del total de la muestra. Respecto al tiempo que caminaban regularmente al día, de los 137 encuestados, la media de minutos que caminaban al día fue de 59,25 minutos, la mediana de 45, la moda de 60, con una desviación típica de 63,55. Esta distribución puede verse en el siguiente histograma (Gráfico 23). Gráfico 23. Distribución Minutos que camina al día en el total de la muestra.
37 En cuanto al tiempo que dormían al día entre semana, la media de horas/día fue de 7,69 horas/día, con una mediana de 8.00, una moda de 8,00 y una desviación típica de 0,98. Los datos se representan en el siguiente histograma (Gráfico 24). Gráfico 24. Distribución Horas sueño entre semana del total de la muestra. Respecto a las horas de sueño durante el fin de semana, la media de horas fue de 8,96 horas, con una mediana de 9,00, una moda de 9,00 y una desviación típica de 1,31. Los datos se representan en el siguiente histograma (Gráfico 25.)
38 Gráfico 25. Distribución Horas sueño fin de semana del total de la muestra.
39 6.3 ALIMENTACIÓN: Al preguntar a los encuestados sobre su percepción sobre su imagen corporal mediante la frase “Creo que estoy”, el 2,2% (3 individuos) afirmo estar muy delgado/a, el 17,5% (24 individuos) un poco delgado/a, el 57,7% (79 individuos) peso adecuado y el 22,6%(31 individuos) un poco gordos/as, ninguno de los encuestados afirmo estar demasiado gordo/a. Los datos se reflejan en el siguiente gráfico de sectores (Gráfico 26). 2,2% 17,5% 57,7% 22,6% Gráfico 26. Creo que estoy (n=137) Demasiado delgado Un poco delgado Peso adecuado Un poco gordo Frecuencia de consumo de alimentos: La agrupación de la frecuencia de consumo de alimentos basándonos en la frecuencia de consumo establecida por la Pirámide Naos nos dio los siguientes resultados para cada alimento: - Consumo de Golosinas: Según la Pirámide Naos su consumo debería ser ocasional. Los resultados de nuestra muestra fueron los siguientes; el 5,1% (7 individuos) las consumen diariamente, el 29,9% (41 individuos) varias veces a la semana y el 65% (89 individuos) ocasionalmente (Gráfico 27).
40 5,1% 29,9% 65% Gráfico 27. Consumo de Golosinas (n=137) Diariamente Varias veces semana Ocasionalmente - Consumo de Pasteles/Bollería: Según la Pirámide Naos su consumo debería ser ocasional. El 8% (11 individuos) los consumen diariamente, el 33,6% (46 individuos) varias veces a la semana y el 58,4% (80 individuos) ocasionalmente (Gráfico 28). 8% 33,6% 58,4% Gráfico 28. Consumo de Pasteles/Bollería (n=137) Diariamente Varias veces semana Ocasionalmente - Consumo de Salados: Según la Pirámide Naos su consumo debería ser ocasional. El 6,6% (9 individuos) consumen salados diariamente, un 46% (63 individuos) varias veces a la semana y un 47,4% (65 individuos) ocasionalmente (Gráfico 29).
41 6,6% 46% 47,4% Gráfico 29. Consumo de Salados (n=137) Diariamente Varias veces semana Ocasionalmente - Consumo de Comida rápida/Latas: Según la Pirámide Naos su consumo debería ser ocasional. El 5,1% (7 individuos) consumen comida rápida diariamente, el 36,5% (50 individuos) varias veces a la semana y el 58,4% (80 individuos) ocasionalmente. (Gráfico 30). 5,1% 36,5% 58,4% Gráfico 30. Consumo Comida Rápida/Latas (n=137) Diariamente Varias veces semana Ocasionalmente - Consumo Fruta fresca: Según la Pirámide Naos su consumo debería ser diario. El 54,7% (75 individuos) consumen fruta fresca diariamente, el 28,5% (39 individuos) varias veces a la semana y el 16,8% (23 individuos), ocasionalmente (Gráfico 31).
48 27% 28,5% 35,8% 8% 0,7% Gráfico 43. Atracado de comida (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Corto mis alimentos en trozos pequeños”, el 16,1% (22 individuos) contestaron que nunca, el 21,2% (29 individuos) casi nunca, el 26,3% (36 individuos) algunas veces, el 27% (37 individuos) casi siempre y el 9,5% (13 individuos) siempre (Gráfico 44). 16,1% 21,2% 26,3% 27% 9,5% Gráfico 44. Corto en trozos pequeños (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Tengo en cuenta las calorías que tienen los alimentos que como”, el 43,8% (60 individuos) contestaron que nunca, el 21,9% (30 individuos) casi nunca, el 25,5% (35 individuos) algunas veces, el 7,3% (10 individuos) casi siempre y el 1,5% (2 individuos) siempre (Gráfico 45).
49 43,8% 21,9% 25,5% 7,3% 1,5% Gráfico 45. Tengo en cuenta las calorías (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Evito, especialmente, comer alimentos con muchos hidratos de carbono”, el 48,9% (67 individuos) contestaron que nunca, el 24,1% (33 individuos) casi nunca, el 23,4% (32 individuos) algunas veces, el 3,6% (5 individuos) casi siempre y ninguno de los 137 encuestados contesto siempre (Gráfico 46). 48,9% 24,1% 23,4% 3,6% Gráfica 46. Evito Hidratos de Carbono (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Noto que los demás preferirían que yo comiese más”, el 63,5% (87 individuos) contestaron que nunca, el 16,8% (23 individuos) casi nunca, el 16,1% (22 individuos) algunas veces, 1,5% (2 individuos) casi siempre y el 2,2% (3 individuos) siempre (Gráfico 47).
50 63,5% 16,8% 16,1% 1,5% 2,2% Gráfico 47. Los demás prefieren que coma más (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Vomito después de haber comido”, el 98,5% (135 individuos) contestaron que nunca y el 1,5% (2 individuos) contestaron; algunas veces (Gráfico 48). 98,5% 1,5% Gráfico 48. Vomito después de haber comido (n=137) Nunca Algunas veces “Me siento culpable después de comer”, el 82,5% (113 individuos) contestaron que nunca, el 12,4% (17 individuos) casi nunca, el 5,1% (7 individuos) algunas veces y ninguno de los 137 encuestados contestó casi siempre o siempre (Gráfico 49).
51 82,5% 12,4% 5,1% Gráfico 49. Me siento culpable despues de comer (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces “Me preocupa el deseo de estar delgado/a”, el 63,5% (87 individuos) contestaron que nunca, el 17,5% (24 individuos) casi nunca, el 16,8% (23 individuos) algunas veces, el 2,2% (3 individuos) casi siempre y ninguno de los 137 encuestados respondió siempre (Gráfico 50). 63,5% 17,5% 16,8% 2,2% Gráfico 50. Me preocupa el deseo de estar delgado (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Cas siempre “Pienso en quemar calorías cuando hago ejercicio”, el 38,7% (53 individuos) contestaron que nunca, el 16,8% (23 individuos) casi nunca, el 31,4% (43 individuos) algunas veces, el 8% (11 individuos) casi siempre y el 5,1% (7 individuos) siempre (Gráfico 51).
52 38,7% 16,8% 31,4% 8% 5,1% Gráfcio 51. Pensar en quemar calorías durante ejercicio (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Los demás piensan que estoy demasiado delgado”, el 48,2% (66 individuos) respondieron que nunca, el 27,7% (38 individuos) casi nunca, el 18,2% (25 individuos) algunas veces, el 4,4% (6 individuos) casi siempre y el 1,5% (2 individuos) siempre (Gráfico 52). 48,2% 27,7% 18,2% 4,4% 1,5% Gráfico 52. Los demas piensan que estoy demasiado delgado (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Me preocupa la idea de tener grasa en el cuerpo”, de los 137 encuestados, el 37,2% (51 individuos) contestaron que nunca, el 24,1% (33 individuos) casi nunca, el 28,5% (39 individuos) algunas veces, el 9,5% (13 individuos) casi siempre, y el 0,7% (1 individuos) siempre (Gráfico 53).
53 37,2% 24,1% 28,5% 9,5% 0,7% Gráfico 53. Me preocupa la idea de tener grasa en el cuerpo (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Tardo en comer más que las otras personas”, el 41,6% (57 individuos) respondieron que nunca, el 30,7% (42 individuos) casi nunca, el 16,8% (23 individuos) algunas veces, el 8.8% (12 individuos) casi siempre y el 2,2% (3 individuos) siempre (Gráfico 54). 41,6% 30,7% 16,8% 8,8% 2,2% Gráfico 54. Tardo en comer más (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Procuro no comer alimentos con azúcar”, el 42,3% (58 individuos) contestaron que nunca, el 26,3% (36 individuos) casi nunca, el 24,1% (31 individuos) algunas veces, el 5,8% (8 individuos) casi siempre y el 1,5% (2 individuos) siempre (Gráfico 55).
54 42,3% 26,3% 24,1% 5,8% 1,5% Gráfico 55. Procuro no comer alimentos con azúcar (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Como alimentos de régimen”, de los 137 encuestados el 59,9% (82 individuos) contestaron que nunca, el 20,4% (28 individuos) casi nunca, el 16,1% (22 individuos) algunas veces, el 3,6% (5 individuos) casi siempre y ninguno de los encuestados contesto siempre (Gráfico 56). 59,9% 20,4% 16,1% 3,6% Gráfico 56. Como alimentos de régimen (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre “Siento que los alimentos controlan mi vida”, el 78,8% (108 individuos) contestaron que nunca, el 10,2% (14 individuos) casi nunca, el 8,8% (12 individuos) algunas veces, el 1,5% (2 individuos) casi siempre y el 0,7% (1 individuo) siempre (Gráfico 57).
55 78,8% 10,2% 8,8% 1,5% 0,7% Gráfico 57. Sienro que los alimentos controlan mi vida (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Me controlo en las comidas”, el 27,7% (38 individuos) contesto que nunca, el 25,5% (35 individuos) casi nunca, el 31,4% (43 individuos) algunas veces, el 10,2% (14 individuos) casi siempre y el 5,1% (7 individuos) siempre. (Gráfico 58). 27,7% 25,5% 31,4% 10,2% 5,1% Gráfico 58. Me controlo las comidas (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Noto que los demás me presionan para que coma”, el 75,2% (103 individuos) contestaron que nunca, el 18,2% (25 individuos) casi nunca, el 5,1% (7 individuos) algunas veces, el 0,7% (1 individuo) casi siempre y el 0,7% (1 individuo) siempre (Gráfico 59).
56 75,2% 18,2% 5,1% 0,7% 0,7% Gráfico 59. Noto que los demás me presionan para que coma (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre Siempre “Paso demasiado tiempo pensando y ocupándome de la comida”, el 64,2% (88 individuos) contestaron que nunca, el 26,3% (36 individuos) casi nunca, el 7,3% (10 individuos) algunas veces, el 2,2% (3 individuos) casi siempre y ninguno de los encuestados contestó siempre (Gráfico 60). 64,2% 26,3% 7,3% 2,2% Grafico 60. Paso demasiado tiempo pensando y ocupandome de la comida (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre “Me siento incómodo/a después de comer dulces”, el 59,1% (81 individuos) contestaron que nunca, el 16,8% (23 individuos) casi nunca, el 21,2% (29 individuos) algunas veces, el 2,9% (4 individuos) casi siempre y ninguno de los 137 encuestados contesto siempre. (Gráfico 61).
57 59,1% 16,8% 21,2% 2,9% Gráfico 61. Incomoda/a después de comer dulces (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre “Me comprometo a hacer régimen”, el 59,1% (81 individuos) de los encuestados contestaron que nunca, el 16,1% (22 individuos) casi nunca, el 20,4% (28 individuos) algunas veces, el 4,4% (6 individuos) casi siempre y ninguno de los 137 individuos de la muestra contesto siempre (Gráfico 62). 59,1% 16,1% 20,4% 4,4% Gráfico 62. Me comprometo a hacer régimen (n=137) Nunca Casi nunca Algunas veces Casi siempre “Me gusta sentir el estomago vacio”, el 85,4% (117 individuos) respondieron que nunca, el 13,1% (18 individuos) casi nunca, el 1,5% (2 individuos) algunas veces y ninguno de los 137 encuestados contesto casi siempre ó siempre (Gráfico 63).
64 En lo que respecta al sexo, se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,001) en relación al consumo de Gaseosas/Colas (diariamente, varias veces a la semana y ocasionalmente). Carnes/Fiambres: La comparativa entre mujeres y hombres según el consumo de Carnes/Fiambres (diariamente, varias veces a la semana y ocasionalmente), se presenta en el gráfico 70 y en la tabla VII. Gráfico 70. Consumo de Carnes/Fiambres por sexo Tabla VII. Consumo de Carne/Fiambre. Consumo de Carne/Fiambre Total Diariamente Varias veces a la semana Ocasionalmente SEXO Hombre Recuento 63 38 1 102 % dentro de sexo 61,8% 37,3% 1,0% 100,0% Mujer Recuento 19 12 4 35 % dentro de sexo 54,3% 34,3% 11,4% 100,0% Total Recuento 82 50 5 137 % dentro de sexo 59,9% 36,5% 3,6% 100,0% En lo que respecta al sexo, se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,017) en relación a el consumo de Carne/Fiambres (diariamente, varias veces a la semana y ocasionalmente).
65 Otras: En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en relación al consumo de Golosinas (p=0,282), consumo de Pasteles/Bollería (p=0,085), consumo de Salados (p=0,968), consumo de Comida rápida/Latas (p=0,189), consumo de Fruta fresca (p=0,302), consumo de Ensalada/Verdura no cocida (p=0,092), consumo de Verdura Hervida (p=0,071) y consumo de Pescado (p=0,992). 6.4.1.5 Frecuencia que están a Dieta según sexo: La comparativa entre mujeres y hombres según la frecuencia en que están a dieta (nunca, raramente, a veces y a menudo), se presenta en el gráfico 71 y en la tabla VIII. Gráfico 71. Frecuencia esta a dieta por sexo Tabla VIII. Frecuencia está a dieta por sexo. ¿Con qué frecuencia está a dieta? Total Nunca Raramente A veces A menudo SEXO Hombre Recuento 62 21 15 4 102 % dentro de sexo 60,8% 20,6% 14,7% 3,9% 100,0% Mujer Recuento 18 3 10 4 35 % dentro de sexo 51,4% 8,6% 28,6% 11,4% 100,0% Total Recuento 80 24 25 8 137 % dentro de sexo 58,4% 17,5% 18,2% 5,8% 100,0%
66 En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,050) en lo que respecta a la frecuencia en que están a dieta (nunca, raramente, a veces y a menudo). 6.4.1.6 Horas que permanece diariamente en el ordenador según sexo: En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,498) según las horas que permanece diariamente en el ordenador (Tabla IX). 6.4.1.7 Horas que permanece diariamente sentado/a según sexo: En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,948) según las horas que permanece diariamente sentado/a (Tabla IX). 6.4.1.8 Minutos que camina regularmente al día según sexo: En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,093) según los minutos que camina regularmente al día (Tabla IX). 6.4.1.9 Horas que duermen diariamente entre semana (incluida siesta) según sexo: En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,732) según las horas que duermen diariamente entre semana (Tabla IX). 6.4.1.10 Horas que duermen los fines de semana (incluida siesta) según sexo: En lo que respecta al sexo, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,290) según las horas que duermen los fines de semana (Tabla IX).
67 Tabla IX. Comparativa según sexo de horas de ejercicio y horas de descanso. Sexo N Media Desviación típ. Horas permanezco ordenador al día Hombre Mujer 102 35 3,2157 2,7429 2,45707 1,83660 Horas permanezco sentado/a al día Hombre Mujer 102 35 6,0294 6,1429 2,31421 2,57982 Minutos que camina regularmente al día Hombre Mujer 102 35 64,4412 44,1429 71,81295 22,85651 Horas que duermo al habitualmente (siesta incluida) entre semana Hombre Mujer 102 35 7,7059 7,6571 0,97074 1,02736 Horas que duermo al habitualmente (siesta incluida) los fines de semana Hombre Mujer 102 35 9,0294 8,7714 1,40336 1,00252
68 6.4.2 COMPARATIVA SEGÚN ACTIVIDAD FÍSICA EN GIMNASIO O DEPORTE: 6.4.2.1 Índice de Masa Corporal según actividad física en gimnasio o deporte: En lo que respecta a la práctica de deporte o gimnasio no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,639) en relación al IMC. 6.4.2.2 Frecuencia que están a Dieta según actividad física en gimnasio o deporte: La comparativa entre practicar actividad física en gimnasio o deporte según la frecuencia que están a dieta (nunca, raramente, a veces y a menudo) se presenta en el gráfico 72 y en la tabla X. Gráfica 72. Frecuencia esta a dieta según practica deporte o gimnasio Taba X. Frecuencia esta a dieta según practica deporte o gimnasio ¿Con qué frecuencia esta a dieta? Total Nunca Raramente A veces A menudo Gimnasio Recuento 14 8 11 4 37 % dentro de deporte o gimnasio 37,8% 21,6% 29,7% 10,8% 100,0% Deportes Recuento 66 16 14 4 100 % dentro de deporte o gimnasio 66,0% 16,0% 14,0% 4,0% 100,0% Total Recuento 80 24 25 8 137 % dentro de deporte o gimnasio 58,4% 17,5% 18,2% 5,8% 100,0%
69 En lo que respecta a la práctica de deporte o gimnasio se han encontrado diferencias estadísticamente significativas (p=0,019) en relación a la frecuencia en que están a dieta. 6.4.2.3 Frecuencia de Consumo de alimentos: Gaseosas/Colas: La comparativa entre practicar actividad física en gimnasio o deporte según la frecuencia de consumo de Gaseosas/Colas (diariamente, varias veces a la semana y ocasionalmente) se presenta en el gráfico 73 y en la tabla XI. Gráfico 73. Consumo de Gaseosas/Colas según practica deporte o gimnasio Tabla XI. Consumo de Gaseosas/Colas según practica deporte o gimnasio Consumo de Gaseosas/Colas Total Diariamente Varias veces a la semana Ocasionalme nte Gimnasio Recuento 2 12 23 37 % dentro de deporte o gimnasio 5,4% 32,4% 62,2% 100,0% Deportes Recuento 28 33 39 100 % dentro de deporte o gimnasio 28,0% 33,0% 39,0% 100,0% Total Recuento 30 45 62 137 % dentro de deporte o gimnasio 21,9% 32,8% 45,3% 100,0%
70 En lo que respecta a la práctica de deporte en general y gimnasio se han encontrado estadísticamente diferencias significativas (p=0,009) en relación al consumo de Gaseosas/Colas. Otras: En lo que respecta a la práctica de deporte en general y gimnasio no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en relación al consumo de Golosinas (p=0,156), consumo de Pastelería/Bollería (p=0,985), consumo de Salados (p=0,414), consumo de Comida rápida/latas (p=0,225), consumo de Fruta fresca (p=0,275), consumo de Ensalada/Verdura no cocidas (p=0,318), consumo de Verdura hervidas (p=0,931), consumo de Carne/Fiambre (p=0,060) y consumo de Pescado (p=0,238).
71 7. DISCUSIÓN: El objetivo principal de este estudio que planteamos desde la Universidad de Zaragoza, fue valorar y conocer los hábitos saludables, alimentación y ejercicio físico de los jóvenes que practican deporte o actividad física en Huesca y provincia. Dentro del amplio abanico de posibilidades del estudio, debemos profundizar en todos los tipos de población, tanto sedentarios como no, para ampliar nuestros conocimientos, detectar los errores y poder tener un mayor campo de actuación. Mediante este estudio descriptivo transversal hemos obtenido los datos necesarios para poder evaluarlos y poder orientarnos a posibles futuras investigaciones y programas de intervención. El estudio enKid (1998-2000) (6), diseñado para evaluar los hábitos alimentarios y el estado nutricional de la población infantil y juvenil española (2-24 años), ha sido uno de los estudios utilizados para realizar la comparación entre los resultados obtenidos en la población de nuestro estudio en lo que respecta al índice de masa corporal. Si comparamos la prevalencia de obesidad para el rango de edad de 18 a 24 años, se observa una prevalencia de obesidad del 2,2% en nuestro estudio frente al 13,7% encontrado en el estudio enKid, en lo que respecta al sobrepeso la diferencia fue mínima con valores del 13,2% en el estudio enKid y 11,7% en nuestro estudio. En lo que se refiere al sexo, ninguna de las mujeres de nuestro estudio presentó ni sobrepeso ni obesidad, frente al 11,3% y 14,9% encontrados en el estudio enKid. Apenas se encontraron diferencias respecto al sobrepeso en varones, un 14,9% frente a un 15,7% encontrado en nuestro estudio. No se puede decir los mismo respecto a la obesidad, ya que se encontró una diferencia del 9,7%, 12,6% frente al 2,9% encontrado en nuestro estudio. La explicación a estas cifras de obesidad más baja, podría estar relacionada con la práctica de deporte y/o actividad física. Comparando los resultados obtenidos del IMC de nuestro estudio con los obtenidos por P. Samper et al. en la Universidad de Zaragoza (17) y los obtenidos por C. Diez Sánchez en su TFM (2012) (18) en jóvenes de la provincia de Zaragoza, ambos realizados con la misma encuesta:
72 El 83,2% de los sujetos de nuestra muestra tienen normopeso frente a un 77% en la Universidad de Zaragoza (17) y un 73,8% en la Provincia de Zaragoza (18) por lo que existe una mayor prevalencia de normopeso en nuestra muestra. Tan solo un 2,9% de nuestra muestra tienen infrapeso frente al 8% de los jóvenes de la Universidad de Zaragoza (17) y al 8,4% de la provincia de Zaragoza (18). Existe menor prevalencia de sobrepeso, 11,7% frente al 13% encontrado en la Universidad de Zaragoza (17) y el 16,6% en la provincia de Zaragoza (18). Pero existe mayor prevalencia de obesidad, un 2,2% frente a un 1% y un 1,2% respectivamente La OMS (19) recomienda que los adultos de 18 a 64 años deben dedicar un mínimo de 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica moderada (caminar), o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. Esta actividad debe ser realizada diariamente o casi todos los días (mínimo 5 días a la semana), con una duración mínima de 30 minutos de forma continua o en sesiones acumuladas de 10-15 minutos de actividad intensa-moderada. Con el fin de obtener mayores beneficios para la salud, pueden aumentar hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa. La media de minutos que caminan diariamente los jóvenes de nuestra muestra es de 59,25 minutos/día por lo que cumplen con creces las recomendaciones de la OMS. Aunque son pocos (17), debemos afirmar que un número muy reducido de sujetos tan solo caminan 15-20 minutos al día. El 61,3% de la muestra afirma que en comparación con sus compañeros, en el colegio era deportista y en la actualidad, el 90,5% procura hacer suficiente ejercicio físico. Esperábamos obtener estos resultados ya que todos los sujetos de la muestra practican algún deporte o actividad física en gimnasios, lo sorprendente hubiese sido obtener lo contrario. Respecto a las horas que permanecen sentados/as al día, la media fue de 6,05 horas, algo lógico teniendo en cuenta que la mayoría son estudiantes.
73 En cuanto a las horas que permanecen en el ordenador al día, la media fue de 3,09 horas, este dato es engañoso ya que pueden coincidir dentro de las 6,05 horas que permanecen sentados, por eso debemos interpretar estos resultados con cautela. En cuanto al tiempo que duermen al día, entre semana la media fue de 7,69 horas y los fines de semana de 8,96 horas. Si comparamos estos resultados con los encontrados en la Encuesta Nacional de Salud 2011/12 (20), la media de horas de sueño en jóvenes de 15-24 años fue de 8,1 horas al día, por lo que podemos decir que nuestra muestra está dentro de la normalidad. El 84,7% de la muestra afirma dormir bien. Comparando nuestro resultados con los obtenido por P. Samper et al. en la Universidad de Zaragoza (17) y los obtenidos por C. Diez Sánchez en su TFM (2012) (18) en jóvenes de la provincia de Zaragoza podemos observar que los sujetos de nuestra muestra son mucho más activos, la media de minutos que caminan al día es de 59,25 minutos frente a los 45,55 minutos de la Universidad de Zaragoza (17) y 46,9 minutos de los jóvenes de la provincia de Zaragoza (18), estos resultados eran los esperados ya que todos los sujetos de nuestra muestra practican ejercicio físico. Respecto a las horas que permanecen sentados, llama la atención la diferencia de casi 2 horas al día que existe entre nuestro estudio, 6,05 horas, la Universidad de Zaragoza, 8,32 horas (17) y la de los jóvenes de la provincia de Zaragoza, 8,2 horas (18). Respecto a las horas de ordenador son muy similares. Con estos datos podríamos afirmar que nuestra muestra es menos sedentaria. Existe una gran diferencia respecto a la satisfacción que tienen sobre su aspecto, el 92,7% de nuestra muestra está satisfecho con su aspecto frente a un 84,9% (17) y un 81,3% (18). El 29,2% afirma tener miedo de caer enfermo frente a un 31,5% de los jóvenes de la Universidad de Zaragoza (17) y un 38,8% de los jóvenes de la provincia de Zaragoza (18). Nuestra muestra tiene menos miedo a caer enfermo y se preocupa menos de la prevención de enfermedades, tan solo un 40,1% frente a un 46,6% Universidad de Zaragoza (17) y un 49,7% Provincia de Zaragoza (18). El 84,7% afirmar dormir bien frente a un 68% (17) y un 70,8% (18). En cuanto a las horas de sueño, no existen grandes diferencias, 7,69, 7,42 (17) y 8,35 horas (18). Estos datos nos podrían hacer pensar que el hecho de que practiquen ejercicio físico de manera habitual, ya sea como deporte o como actividad física en gimnasios
80 9. CONCLUSIÓNES: La mayoría de encuestados procura hacer ejercicio físico. Cumplen con las recomendaciones mínimas de la OMS de 150 minutos/semana de actividad física aeróbica moderada (caminar) y también la recomendación de 300 minutos/semana con la que se obtiene una mejora física. Tan solo están 6,05 horas/día sentados y 3,09 horas/día frente a el ordenador. Consideramos que nuestra muestra no es sedentaria, es activa. Consumen salados y comida rápida con mayor frecuencia que a nivel nacional y aunque su consumo sea inferior que la media nacional respecto a dulces, pastelería, gaseosas/colas, la frecuencia de consumo basándonos en la Pirámide Naos es excesivo. Consumen poca verdura cocida pero abundante verdura no cocida (ensalada), fruta y un exceso de alimentos proteicos, especialmente la carne frente al pescado. Por lo general están satisfechos con su aspecto físico, no tienen miedo a caer enfermos y la mayoría no se preocupa por la prevención de enfermedades. El normopeso es mayoritario en la muestra, la prevalencia de obesidad y sobrepeso es mayor en hombres y la de infrapeso es mayor en mujeres. Los hombres consumen más gaseosas/colas y carne/fiambre que las mujeres y los que practican deporte consumen más gaseosas/colas que los que entrenan en gimnasios. Las mujeres están a dieta más a menudo que los hombres y los que entrenan en gimnasios están a dieta con mayor frecuencia que los que practican deporte. Los hombres caminan más minutos al día que las mujeres pero no existen diferencias estadísticamente significativas. Los hombres practican deportes más que entrenamiento en gimnasio y las mujeres practican ambos por igual.
81 10. BIBLIOGRAFÍA: 1. Mariscal Arcas M. Nutrición y actividad física en niños y adolescentes españoles. (Tesis doctoral). Granada: Universidad de Granada; 2006. 2. Márquez Rosa S, Rodríguez Ordax J, Serafín De Abajo O. Sedentarismo y salud: efectos beneficiosos de la actividad física. Actividad física y salud 2006; 83:12-24. 3. Varo Cenarruzabeitia JJ, Martínez Hernández JA, Martínez González MA. Beneficios de la actividad física y riesgos del sedentarismo. Med Clin (Barc) 2003; 121(17):665-72. 4. Martínez Gómez D, Eisenmann JC, Gómez Martínez S, Veses A, Marcos A, Veiga OL. Sedentarismo, adiposidad y factores de riesgo cardiovascular en adolescentes. Estudio AFINOS. Rev Esp Cardiol.2010; 63(3):277-85. 5. Manonelles P, Alcaraz J, Álvarez J, Jiménez F, Luengo E, Manuz B, et al. La utilidad de la actividad física y de los hábitos adecuados de nutrición como medio de prevención de la obesidad en niños y en adolescentes. AMD. 2008; XXV (127):333-53. 6. Serra Ll, Ribas L, Aranceta J, Pérez C, Saavedra P, Peña L. Obesidad infantil y juvenil en España. Estudio enKid. Med Clin (Barc) 2003; 121(19):725-32. 7. Salas J, Rubio MA, Barbany M, Moreno B. Consenso SEEDO 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutico. Med Clin (Barc) 2007; 128(5):184-96. 8. Aranceta J, Serra Ll, Foz M, Moreno B. Prevalencia Obesidad en España. Med Clin (Barc). 2005; 125(12):460-6. 9. Aranceta J, Pérez C, Ribas L, Serra L. Epidemiologia y factores determinantes de la obesidad infantil y juvenil en España. Rev Pediatr Aten Primaria. 2005; 7 Supl I: S 13-20. 10. Buckland G, Bach A, Serra Ll. Eficacia de la dieta mediterránea en la prevención de la obesidad. Revista Española de Obesidad 2008; 6(6); 329-39. 11. Olivares López JL. Guía Nutricional para Universidades Saludables. Zaragoza. Prensas Universitarias de Zaragoza; 2012. 12. Estrategia Naos para la nutrición, actividad física y prevención de obesidad. http://www.naos.aesan.msssi.gob.es/naos/ficheros/estrategia/estrategianaos.pdf (Última consulta: 13 Jun. 2013). 13. Chillón P, Tercedor P, Delgado M, González M. Actividad físico-deportiva en escolares adolescentes. FEADEF 2002, (1):5-12.
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83 ANEXO I Encuesta Nutricional
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