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Abstract

El periodismo de investigación hace uso del proceso de inmersión como vía de acceso a una información que quiere mantenerse oculta y que resulta de difícil alcance a través de las técnicas del periodismo habitual. Este trabajo se ocupa de analizar este proceso de inmersión en su variante más extrema, aquella en la que el periodista se transforma en el sujeto que es objeto de su análisis. Este proceso, abanderado por el periodista de investigación alemán Günter Wallraff y su reportaje Cabeza de turco, ha tenido y tiene muchos seguidores. El presente estudio se detiene en este proceso de inmersión por medio del análisis del trabajo realizado por algunos periodistas que convenimos en considerar como los hijos de Wallraff, ya que siguen de cerca los métodos del alemán. Estudiamos este tipo de periodismo por medio del trabajo realizado por algunos destacados periodistas latinoamericanos: Leonardo Faccio y su reportaje “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia”; Laura Meradi y su reportaje extenso Alta rotación; Nazul Aramayo y su reportaje “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen”; y de Andrés Felipe Solano con “Seis meses (con el salario mínimo)”. La lista de autores que optan por una forma diferente de hacer periodismo, donde la inmersión posee un papel fundamental en la denuncia de la precariedad laboral es cada vez mayor. Marcos Lázaro, Elena; Angulo Egea, María

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Repositorio de la Universidad Trabajo Fin de Grado Los hijos de Günter Wallraff La inmersión extrema en el periodismo de investigación Filosofía y Letras Universidad de Zaragoza – Zaguan http://zaguan.unizar.es Trabajo Fin de Grado Los hijos de Günter Wallraff y la precariedad laboral: La inmersión extrema en el periodismo de investigación Autor/es Elena Marcos Lázaro Director/es María Angulo Egea Filosofía y Letras / Grado en Periodismo Junio de 2013 http://zaguan.unizar.es y la precariedad La inmersión extrema en el periodismo de investigación . Índice 1. INTRODUCCIÓN ......................................................................................................... 4 2. MARCO TEÓRICO ....................................................................................................... 8 2.1. Contexto político, social y cultural. .................................................................... 8 2.2. Una forma de “inmersión extrema”. Wallraff, el periodista indeseable. ........ 13 2.2.1. La precariedad laboral en el mundo de Günter Wallraff. ........................ 17 3. EL “PERIODISMO COBAYA” EN LATINOAMÉRICA O “LOS HIJOS DE WALLRAFF” .... 20 3.1. Los “hijos de Wallraff”. Las raíces del periodismo cobaya. ............................. 20 3.1.1. Laura Meradi: Alta rotación (2009) .......................................................... 20 3.1.2. Leonardo Faccio: “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia” (2008) ................................................................................ 22 3.1.3. Nazul Aramayo: “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” (2010) .... 24 3.1.4. Andrés Felipe Solano: Seis meses con el salario mínimo (2007) .............. 27 3.2. La idea que los convirtió en cobayas. .............................................................. 29 3.3. La “inmersión extrema” como máximo exponente del periodismo cobaya. .. 33 3.4. El concepto de licitud y de legalidad en los reportajes cobaya. ...................... 40 3.5. Los efectos del periodismo de denuncia. ........................................................ 45 4. CONCLUSIONES ....................................................................................................... 47 5. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA .................................................................................. 50 5.1. Otras fuentes ................................................................................................... 52 3 RESUMEN El periodismo de investigación hace uso del proceso de inmersión como vía de acceso a una información que quiere mantenerse oculta y que resulta de difícil alcance a través de las técnicas del periodismo habitual. Este trabajo se ocupa de analizar este proceso de inmersión en su variante más extrema, aquella en la que el periodista se transforma en el sujeto que es objeto de su análisis. Este proceso, abanderado por el periodista de investigación alemán Günter Wallraff y su reportaje Cabeza de turco, ha tenido y tiene muchos seguidores. El presente estudio se detiene en este proceso de inmersión por medio del análisis del trabajo realizado por algunos periodistas que convenimos en considerar como los “hijos de Wallraff”, ya que siguen de cerca los métodos del alemán. Estudiamos este tipo de periodismo por medio del trabajo realizado por algunos destacados periodistas latinoamericanos: Leonardo Faccio y su reportaje “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia”; Laura Meradi y su reportaje extenso Alta rotación; Nazul Aramayo y su reportaje “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen”; y de Andrés Felipe Solano con “Seis meses (con el salario mínimo)”. La lista de autores que optan por una forma diferente de hacer periodismo, donde la inmersión posee un papel fundamental en la denuncia de la precariedad laboral es cada vez mayor. Palabras clave: periodismo de investigación, inmersión, Günter Wallraff, periodismo de denuncia. 4 1. INTRODUCCIÓN En las últimas décadas, el periodismo de investigación ha sufrido una transformación trascendental. Con la aparición de Günter Wallraff y sus reportajes de investigación se desarrolló un nuevo tipo de inmersión: la “inmersión extrema”. En ella, la figura del periodista adquiere una mayor relevancia y se convierte, al mismo tiempo, en sujeto y objeto de análisis 1 . La “inmersión extrema” nace, según los periodistas que practican esta modalidad, a raíz de una necesidad de información. Ante la falta de transparencia en las cúpulas de poder, que no siempre facilitan el acceso del periodista a toda la información relevante sino que suministran comunicados y notas diseñadas por sus propios gabinetes de prensa, surge esta obsesión periodística de ir más allá y de saber la verdad sobre aspectos que, normalmente, se quieren mantener ocultos. Esta realidad da lugar al proceso de inmersión extremo, que conlleva la transformación completa del periodista. Este abandona la figura pasiva del observador, e incluso la de participante externo, para camuflarse en el entorno que quiere investigar hasta que se convierte en un agente fundamental de su proceso de investigación. Ante tal situación, se hace necesario el uso de una identidad diferente, e incluso de un disfraz que modifique el aspecto físico del periodista, para poder acceder a las situaciones que le son vetadas y poder contarlas en primera persona. El periodismo de investigación suele interesarse por temas vinculados a la política, cuestiones de tribunales como se las denomina habitualmente. Günter Wallraff, en cambio, en su trayectoria periodística explora una vía diferente y dirige su interés hacia temas sociales – aunque vinculados finalmente a una figura de poder, que suele ser la responsable de las injusticias que se estén produciendo –. La diferencia entre un periodismo que tiene su punto de mira puesto en los casos de corrupción y tribunales de políticos y gentes con poder y el periodismo de investigación a lo Wallraff radica en la temática de denuncia social del alemán. Su foco de interés principal está vinculado directamente con aspectos sociales que afectan al 1 Como veremos más adelante en este trabajo, Günter Wallraff desarrolla y extrema este periodismo de inmersión, que ya había sido creado y puesto en práctica años atrás por periodistas como Nellie Bly. 5 ciudadano de a pie, en muchos casos a sectores marginales. Otro asunto es que, además, su labor contribuya a que se lleve adelante una denuncia de índole política, que surge finalmente como consecuencia de su investigación. Es decir, el trasfondo de la situación social concreta que se investiga pone en evidencia un mal funcionamiento político y señala como responsables a figuras públicas de la política y con poder concretas. La veta social con sus repercusiones políticas evidentes es la que queremos explotar en este trabajo al ocuparnos de “los hijos de Wallraff”. Como hemos apuntado, Günter Wallraff orienta sus reportajes hacia temas sociales, como la discriminación y la xenofobia en Alemania. Sus seguidores – los denominados periodistas cobaya por la revista Rolling Stone 2 – , utilizan la “inmersión extrema” para denunciar cómo la crisis y la falta de dinero obligan a muchas personas a aceptar trabajos precarios, donde el empleado está minusvalorado y recibe un sueldo escaso que apenas cubre la cantidad de horas trabajadas. El objetivo de este estudio es realizar una aproximación a las formas de inmersión en el periodismo y, en especial, a su variante más exagerada y, en ocasiones, peligrosa. Entendemos que los riesgos a los que se enfrentan los periodistas que hacen uso de la forma de “inmersión extrema” pueden resultar tanto físicos como psicológicos. El daño que pueden sufrir físicamente al donar su cuerpo a una empresa farmacéutica para descubrir los efectos de medicamentos aún experimentales es evidente, pero tal vez no resulte tan claro el daño psicológico al que se enfrentan estos periodistas. A lo largo de los diferentes reportajes analizados en este trabajo, podemos observar una lucha constante del periodista con su conciencia. Buscan la verdad y, para ello, deben sumergirse en estos mundos complicados, precarios y marginales y ocultar su verdadera identidad. Este asunto les obliga a transformarse, a crearse nuevas identidades, a hacerse pasar por el otro, a mentir incluso a sus compañeros de trabajo. Resulta duro ocultar el yo real del periodista durante tanto tiempo. Los remordimientos y el miedo a ser descubiertos acaban aflorando en los reportajes. En la “inmersión extrema”, el periodista tiene un papel fundamental, ya que se introduce en el ambiente y se convierte en el objeto mismo de su investigación; se 2 Rolling Stone Argentina. http://www.rollingstone.com.ar/ Recuperado 04/06/13 6 transforma en un turco sin papeles en busca de cualquier trabajo y dispuesto a aguantar vejaciones a cambio de un sueldo; se convierte en un vagabundo olvidado por la sociedad alemana; o actúa de conejillo de indias dispuesto a alquilar su cuerpo a una empresa farmacéutica barcelonesa. En este proceso de inmersión, el periodista es partícipe de las diversas situaciones que narra, y siente en primera persona lo que relata. El concepto de “inmersión extrema” fue desarrollado en profundidad por el periodista y escritor alemán Günter Wallraff en sus numerosos reportajes, publicados desde 1963. En concreto, este trabajo quiere centrarse en el análisis de los procesos de inmersión llevados a cabo por los denominados periodistas cobaya, que hacen uso de la “inmersión extrema” como vía para denunciar la precariedad laboral en la actualidad. Este trabajo está basado en un proceso de investigación cualitativa, ya que se adscribe a un paradigma interpretativo. El proceso ha consistido en interpretar y entender la “inmersión extrema” llevada adelante por algunos periodistas. Hemos estudiado el proceso y observado las premisas de objetividad, honestidad y licitud del mismo por medio de la aplicación de una metodología plural, sustentada en un marco teórico sobre periodismo de investigación y una serie de hechos paradigmáticos – como es la obra de Günter Wallraff –. En este trabajo hemos llevado a cabo un estudio detallado de los reportajes de periodismo de investigación representativos de esta inmersión extrema, pero en especial el corpus seleccionado está en función de aquellos reportajes y procesos de investigación surgidos para dar cuenta de los abusos y desajustes que tienen lugar cuando se produce una situación de crisis económica. Para este estudio se ha llevado adelante un análisis del discurso de estos reportajes. Se trata de reforzar y de extraer ideas concluyentes sobre el proceso de inmersión del periodista y su legitimidad. Con este doble objetivo, de análisis y licitud, se ha considerado valiosa la realización de una serie de entrevistas en profundidad a los periodistas responsables de las distintas investigaciones y procesos de inmersión que se analizan en “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia” de Leonardo Faccio; en “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” de Nazul Aramayo; en “Seis meses (con el salario mínimo)” de Andrés Felipe Solano; y en Alta rotación de Laura Meradi. 7 Finalmente, hemos sistematizado, asociado y establecido una serie de procesos y resultados que nos han permitido, a través de un método inductivo, llegar a teorías concretas sobre el proceso de inmersión y, en especial, sobre este caso de inmersión extrema. Antes de adentrarnos en el trabajo, resulta conveniente señalar que todos los entrevistados proceden de Latinoamérica, donde el periodismo de denuncia social, de creación y de inmersión tienen mayor trayectoria debido a la implantación de revistas que vienen ocupándose desde hace años de estos asuntos sociales – Etiqueta Negra, Rolling Stone o Soho, entre otras –. Medios que apuestan por un periodismo diferente y con mayor libertad creativa para el periodista. Son reportajes que se publicaron completos en esta suerte de medios (menos Alta Rotación de Laura Meradi, que por su extensión directamente se editó en libro) y que de otro modo hubieran visto la luz con mucha dificultad por la temática que tratan, por la forma periodística en la que están expuestos y por su extensión. El reportaje de Leonardo Faccio sí que logró publicarse en La Vanguardia. Antes de nada conviene hacer una aclaración terminológica. A lo largo de las distintas entrevistas, observaremos que los entrevistados utilizan el término crónica para referirse a lo que en España denominamos reportaje. Hay que tener en cuenta esta salvedad para entender bien de qué tipo de texto periodístico estamos hablando. Al margen de las particularidades de lo que significa el término crónica en Latinoamérica, que daría para una tesis doctoral, nosotros utilizaremos de modo intercambiable la palabra reportaje, que sirve para designar el objeto de nuestro análisis y se ajusta a la realidad de la terminología periodística de España. 8 2. MARCO TEÓRICO 2.1. Contexto político, social y cultural. La investigación siempre ha estado presente en el periodismo y es un factor de gran importancia a la hora de obtener información y contrastar datos. El periodismo de investigación comenzó a dar sus primeros pasos en la prensa escrita y originó numerosas obras de gran reconocimiento, como veremos más adelante. En la actualidad, sigue existiendo un periodismo de investigación muy vinculado a casos políticos, pero se ha abierto la puerta a casos sociales que tienen más relevancia, como el caso de las niñas robadas en Aragón – que tuvo gran repercusión a principios de 2012 –. El periodismo de investigación 3 también se ha adentrado en temas relacionados con la ciencia, la salud o el medio ambiente. Casi desde el inicio, podemos encontrar periodismo de investigación en medios tanto escritos como audiovisuales. En el ámbito documental y televisivo, el periodismo de investigación ha sufrido grandes avances en los últimos años, sobre todo en Estados Unidos. Es un periodismo muy vinculado nuevamente con la política – resultado del caso Watergate (1972) –, donde destaca el periodismo de filtración: los papeles del Pentágono, Wikileaks, el caso de escuchas telefónicas de millones de clientes estadounidenses de la compañía Verizon, Guantánamo y situaciones de abuso... En lo que se refiere a este trabajo, como hemos señalado, nos hemos centrado en el periodismo de investigación que se ocupa de aspectos sociales cubiertos por los medios impresos, por la prensa escrita. En concreto, los reportajes analizados en este trabajo ponen el foco de atención en la precariedad laboral existente en la actualidad, si bien el periodismo de investigación social trata otros muchos temas y en diversidad de formatos y medios 4 . 3 El periodista José María Caminos Marcet, en su libro “Periodismo de investigación. Teoría y práctica” (1997), explica que “puede haber temas más agradecidos que otros, que dan más juego pero, en principio, todos son susceptibles de ser tratados desde la perspectiva de la investigación”. 4 El periodismo de investigación, como hemos comentado, no solo encuentra cabida en la prensa escrita. En el periodismo audiovisual contamos en España con programas de denuncia específica que, en ocasiones, obtienen una gran repercusión. Es el caso del programa de Salvados, del periodista Jordi Évole, acerca del metro de Valencia; siete años después del mayor accidente de metro sucedido en España, Salvados consigue reabrir el caso a través de sus investigaciones, en las que presenta nuevos 9 El periodismo de investigación hace uso de la inmersión para adentrarse en situaciones en las que el periodista no sería bien recibido si se presentara como tal. Consideramos que el padre de la inmersión extrema es Günter Wallraff, pero si queremos conocer los orígenes de la inmersión debemos remontarnos a principios del siglo XX. Norteamérica veía cómo el monopolio de ciertas empresas ensombrecía la libertad de acción económica individual, y las empresas líderes imponían sus propias leyes económicas. En ese contexto surge un nuevo tipo de reportero: los muckrakers. Este término fue utilizado por Theodore Roosevelt en su discurso El hombre con el rastrillo de estiércol (1906), en el que hacía alusión a las acusaciones de corrupción que ciertos periódicos vertían con demasiada ligereza sobre su persona. El término muckraker procede en realidad del libro Pilgrim’s Progress (1678) del escritor inglés John Bunyan, “donde se aplica a la acción del hombre que recoge paja, palos y polvos en vez de las celestiales dádivas que se le ofrecen” 5 . A raíz de todo ello, la palabra muckraker pasó a denominar a todos aquellos reporteros cuyas investigaciones se centraban en la denuncia social de la corrupción de las empresas privadas y de la administración pública. Los muckrakers no solo investigaron casos de corrupción política, sino que también denunciaron la fabricación y venta de medicamentos peligrosos – en la serie de reportajes El Gran Fraude Americano, Samuel Hopkins reveló patentes fraudulentas en los medicamentos estadounidenses 6 – la discriminación social –, el periodista Ray Stannard Baker publicó en la revista American Magazine el reportaje Siguiendo la línea de color (1908), en la que denunciaba el racismo que sufrían los ciudadanos negros, según explica Albert Chillón (1999:151)–, e incluso los abusos en el ámbito del Derecho – Casey Swint, editor del semanal Atlanta Journal Constitution, escribió Llaves de la ciudad, una serie de datos de interés que, hasta la fecha, habían permanecido ocultos. Otros ejemplos de periodismo de investigación en medios audiovisuales serían algunos de los reportajes emitidos en Comando Actualidad de Televisión Española, en Equipo de investigación de La Sexta y los reportajes del periodista Jon Sistiaga de Canal+. 5 SALZMANN, E. (2008. Febrero, 09). El petróleo que sale con sangre, en Revista Ñ. http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2008/02/09/01603262.html Recuperado el 30/04/13. 6 WEBACADEMIA (2013). Escarbador de vidas ajenas, Historia, Muckraking principios del siglo 20, Impacto, Segunda mitad del siglo 20. Artículo 24048, en Webacademia. http://centrodeartigos.com/articulos-de-todos-los-temas/article_24048.html Recuperado 04/06/13. 16 ganadora de un premio en 2012 – Petra Kaster 13 , una famosa dibujante alemana, representa a Günter Wallraff a punto de ser sacrificado. Su disfraz como gallina es tan realista que resulta imposible distinguirlo del resto de gallinas reales. Solo cuando el peligro es inminente, Wallraff se identifica: “¡Alto! ¡Paren! ¡Soy Günter Wallraff!” reza la viñeta en alemán. Con esta caricatura, a pesar de la sátira que desprende, observamos el grado de inmersión que Wallraff llega a alcanzar en sus reportajes – bien conocido por sus lectores – poniendo en peligro su propia vida para llevar a cabo una investigación en profundidad. El peligro, tanto físico como psicológico, al que se somete el periodista es una de las principales características de la “inmersión extrema”. Reciente es el caso del periodista inglés Lee Halpin 14 , que falleció mientras intentaba mostrar la vida de los sin techo en Newcastle (Reino Unido), haciéndose pasar por uno de ellos durante una semana. Entre la licitud y la legalidad de los métodos de Wallraff, resulta interesante observar cómo la “inmersión extrema” provoca una mayor empatía entre el periodista y los protagonistas, pero también una creciente pérdida de la objetividad: al implicarse tanto en un tema y vivirlo en su propia piel, es complicado distanciarse de la situación y continuar manteniendo una visión objetiva (si es que esta visón existe en toda su pureza). De forma ilustrativa, rescatamos un pequeño fragmento del reportaje Sobre el arte de los grandes titulares: Comienzo a ser un extraño para mí mismo. Ahora llevo cuatro meses en Bild, y los libros que había traído no han salido de mi maleta. Descubro que ya no soy capaz de escuchar a mis amigos con seriedad. No me sirven para escribir un artículo. Todo lo selecciono según el criterio de utilización inmediata para Bild (Wallraff, 1979: 219). 13 KÁSTER, Petra (blog personal): Zeichnungen, Illustrationen, Comics und komische Kunst. http://www.petrakaster.de/frame.htm Recuperado 25/05/13. 14 EL MUNDO (2013. Abril, 06). “Un periodista muere de frío al intentar mostrar la vida de los sin techo”, en El Mundo. http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/06/television/1365267489.html Recuperado 25/05/13. 17 El grado de inmersión que alcanza Wallraff le lleva a implicarse tanto en el diario sensacionalista alemán Bild-Zeitung que acaba convirtiéndose en el tipo de periodista que desprecia, uno al que solo le interesa la información morbosa y la mentira. El daño al que se enfrenta el periodista, en este caso, no es físico sino psicológico. Su vida como el inmigrante turco Alí durante dos años también le dejó secuelas, esta vez físicas, debido a la peligrosidad e insalubridad de los trabajos que realizaba. Acabó su investigación con bronquitis crónica. Además, sufrió una lesión discal debido a la gran cantidad de peso que le obligaban a transportar. En una entrevista concedida a la web Re-visto 15 (2009), Günter Wallraff reconoce abiertamente que el grado de implicación cuando realiza sus inmersiones es tal que deja de existir la objetividad: “yo no pertenezco a ningún partido, pero me siento cercano a los débiles. No puedo comportarme como si existiera la objetividad absoluta, y los que más la predican suelen ser los más parciales” 16 . Parece evidente que Günter Wallraff no busca la objetividad, sino la honestidad como forma de acercarse a sus lectores potenciales y para ser creído por ellos. El periodismo cobaya o “los hijos de Wallraff” comparten con su progenitor esta forma de entender la objetividad, que será analizada en profundidad más adelante. El periodismo cobaya se muestra como una forma actual de llevar a cabo un periodismo de investigación social y laboral, y que comparte las mismas características de la “inmersión extrema” llevada a cabo por Günter Wallraff. 2.2.1. La precariedad laboral en el mundo de Günter Wallraff. Günter Wallraff sigue en sus reportajes una temática social, lo que le diferencia, en cierta forma, del periodismo de investigación más habitual, centrado en asuntos de corrupción política. Podemos encontrar además varios reportajes de temática laboral, en los que se preocupa por las ínfimas condiciones de trabajo de algunos sectores de la 15 RE-VISTO (2009. Junio, 09). “Günter Wallraff: Soy mi propio dramaturgo”, en Re-Visto. http://www.revisto.de/?p=285 Recuperado 26/05/13. 16 A lo largo de estos meses, hemos tratado de ponernos en contacto con los representantes de Günter Wallraff. Entre las preguntas enviadas para el periodista, se encontraban: “¿Es legal y legítima la intromisión en las vidas privadas de otras personas sin avisar?” “¿Se sorprendió por alguna de las situaciones que vivió en sus reportajes?”. Encontraremos el resto del cuestionario enviado a Günter Wallraff como anexo. 18 sociedad. Al realizar una lectura exhaustiva de estos reportajes del alemán observamos el legado que han heredado los periodistas cobayas que vamos a analizar a continuación, siempre y cuando salvemos las diferencias discursivas, los hijos del “periodista indeseable” tienden a una narración mucho menos aséptica, más personalizada y emotiva. Con todo, las inmersiones realizadas por Wallraff en el mundo de la precariedad laboral guardan una relación estrecha con las que, posteriormente, otros periodista han desarrollado y perfeccionado. Como ejemplo orientativo de alguno de los trabajos precarios realizados por Günter Wallraff para sus reportajes de denuncia, destacamos el tiempo que estuvo empleado en una fábrica que abastecía de panecillos a la conocida cadena de supermercados Lidl. En esta escena, Wallraff, infiltrado como trabajador de la fábrica, debe ayudar a sus compañeros cuando se produce un atasco en una de las máquinas: Cuando levanto la bandeja a pulso por encima de la cabeza me roza la piel del brazo derecho y del mentón y me salen unas ampollas bien gordas. Más tarde me entero de que todos mis colegas han sufrido esas quemaduras. De improviso, y para colmo de males, se suelta también la cadena de acero de la cinta y el lugar se convierte en un infierno. […] Los colegas se gritan unos a otros, veo que dos meten las manos en la cinta, que está en marcha, para volver a colocar la cadena en el soporte de fijación. Ya han sufrido lesiones serias en situaciones similares (Wallraff, 2009: 177-178). Tras este reportaje, Wallraff no consiguió que se cerrara la fábrica – lo cual, por otra parte, habría sido negativo para los trabajadores, ya que no tenían otra fuente de ingresos – pero sí logró que se les ofreciera una póliza de seguros a todos los empleados y mayor protección jurídica a los miembros del sindicato, además de algunas mejoras en la fábrica. La búsqueda de la objetividad, la honestidad y la licitud - que no legalidad - en el proceso de “inmersión extrema” es una de las preocupaciones principales de Wallraff en sus reportajes. Tal vez sea complicado, como hemos mencionado anteriormente, mantener la objetividad cuando los sucesos que uno narra los está viviendo en primera 19 persona, pero sí se puede exigir honestidad 17 a la hora de contarlos, es decir, que no engañe al lector u omita datos o situaciones que podrían ser de su interés. La sinceridad de este periodista alemán no solo reside en ofrecer fotografías o grabaciones de los hechos, sino que incluso reconoce cuándo deja de mantener una actitud periodística, como la de no involucrarse en la vida de los protagonistas 18 : Son las diez y media de la noche; los dos albergues cierran a las once. Vuelvo a menospreciar otra vez el axioma tan socorrido del ejemplar periodista Hajo Friedrichs que dice: <<No hacer causa común con nada, ni siquiera con una buena causa.>> Y, con actitud nada periodística, acompaño a los dos personajes desarrapados a la parada de taxis (Wallraff, 2009: 64). Pese a tratarse de una obra positiva por parte del periodista – no solo se preocupa por los dos mendigos y se involucra sino que consigue un taxi para llevarlos a un albergue y lo paga – muestra remordimientos, ya que esa no es la actitud periodística que se le pide en este tipo de situaciones. La búsqueda de objetividad, honestidad y licitud son características del periodismo de “inmersión extrema” que realiza Wallraff y del que llevan a cabo los periodistas cobaya. Las similitudes entre ambos tipos de periodismo son evidentes si ponemos el foco un mismo tema: los trabajos precarios en la actualidad. En ambos casos, la denuncia de situaciones laborales denigrantes es su principal voluntad y su finalidad es acabar con esas realidades a través de la “inmersión extrema”. 17 Una gran muestra de honestidad por parte del periodista alemán, además de las fotografías que adjunta en sus reportajes, son los vídeos que cuelga de sus inmersiones extremas en Youtube. Estas grabaciones constituyen una de las principales críticas que se le realizan al periodista si hablamos de legalidad. En todo momento, Wallraff lleva una cámara oculta adherida al pecho y no pide permiso a los protagonistas para realizar la grabación y, posteriormente, difundir el video. Esto convierte la grabación en ilegal. Algunos ejemplos son: http://www.youtube.com/watch?v=kLVScvzSu3U (recuperado 04/06/13) y http://www.youtube.com/watch?v=d1cZkO8nbT4 (recuperado 04/06/13). 18 Aunque la inmersión extrema se caracteriza por introducirse en un ambiente y convertirse en sujeto y objeto de investigación, eso no implica que el periodista tenga la libertad para involucrarse en la vida de segundas y terceras personas. Se busca la cercanía y vivir lo que viven los protagonistas de los hechos en primera persona, aunque manteniendo una distancia prudencial respecto a ellos. 20 3. EL PERIODISMO COBAYA EN LATINOAMÉRICA O “LOS HIJOS DE WALLRAFF” Con la finalidad de realizar un estudio exhaustivo del caso de los periodistas cobaya y su forma de “inmersión extrema”, es conveniente realizar primero una breve presentación de los periodistas elegidos como muestra de esta nueva forma de hacer periodismo, y de sus reportajes. 3.1. Los “hijos de Wallraff”. Las raíces del periodismo cobaya. Podemos considerar América Latina como el primer territorio en apostar por una forma diferente de entender el periodismo, caracterizada por una mayor libertad creativa para el periodista. Esta libertad, avivada por revistas digitales de gran éxito en Latinoamérica, como Etiqueta Negra, Cometa, Soho, Orsai o Rolling Stone, ha permitido el surgimiento de una nueva modalidad de periodismo denominada periodismo cobaya. Se trata de un periodismo comprometido con temas sociales e interesado en denunciar la precaria situación laboral existente en la actualidad. A través de la “inmersión extrema”, abanderada por Günter Wallraff, los periodistas cobaya se introducen en un mundo laboral precario, donde las personas sin recursos financieros tratan de salir adelante día a día. Antes de analizar en profundidad las formas de inmersión desarrolladas por este tipo de periodismo, resulta oportuno llevar a cabo una breve presentación de los periodistas analizados en este trabajo y de los reportajes a los que ponen nombre, ya que el periodismo cobaya es una modalidad de periodismo aún en desarrollo y los periodistas que lo practican todavía no son demasiado conocidos. La presentación de cada uno ayudará a conocer sus circunstancias y algunos datos de su vida que pueden ser relevantes para analizar su comportamiento en los reportajes. 3.1.1. Laura Meradi: Alta rotación (2009) Esta joven representante del periodismo cobaya nació hace 32 años en Adrogué (Buenos Aires). Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, y Actuación y Dirección con Augusto Fernándes – un conocido actor y director de teatro –. Meradi trabajó como guionista de ficción y documental en cine y televisión antes de 21 introducirse en el mundo de la inmersión periodística 19 . Desde 2005, varios de sus cuentos han sido publicados en la revista digital La mujer de mi vida y en otros medios. En 2009 publicó su primera recopilación de reportajes, que la consolidó como periodista cobaya: Alta rotación (2009). Alta Rotación es el resultado de un año de “inmersión extrema” - de marzo de 2007 a marzo de 2008 – de la periodista Laura Meradi, en el que busca representar la precaria experiencia laboral que sufren miles de jóvenes en Argentina día a día. Durante un año, Laura Meradi oculta su identidad como periodista y se presenta como una joven argentina más en busca de un sueldo con el que subsistir. Para llevar a cabo este conjunto de reportajes, se sumerge en diferentes roles: vendedora de tarjetas Italcreed, operadora de teléfonos, cajera de la conocida cadena de supermercados Carrefour, camarera en un bar argentino llamado Portezuelo y empleada de McDonald’s. Encontramos dos aspectos destacables en la narración a lo largo de su obra: la subjetividad presente en sus reportajes – de la cual hablaremos más adelante –, notablemente visible en los pasajes autobiográficos de la periodista; y la precaución y minuciosidad con la que crea a los personajes que representa, tratando en todo momento de ocultar su verdadera identidad, evitando interferir en el desarrollo de las vidas de sus compañeros de trabajo. En una entrevista realizada a la periodista por la emisora de radio argentina El Continental (2010) 20 , Laura Meradi especifica su concepto de trabajo precario, aplicado para definir todos los puestos por los que pasa durante un año: “además de los horarios rotativos y de los contratos que no sabes cuánto tiempo van a durar, un trabajo precario […] tiene que ver con el día a día, con estar ahí haciendo un trabajo un poco de locos, también sin sentido, como si fuera de mentira”. Con esta frase, Meradi hace referencia al consumismo que buscaban en los trabajos, es decir, la voluntad que tenían los grandes empresarios de generar una necesidad en la gente y hacerle adquirir cosas que no le hacían falta. Es el caso de los días que Laura Meradi pasó en 19 MERADI, Laura. Biografía de la periodista Laura Meradi, en Alfaguara Argentina. http://www.alfaguara.com/ar/autor/laura-meradi/ Recuperado 02/06/13. 20 MERADI, Laura (2010. Febrero, 10). “Entrevista a Laura Meradi – Autora de Alta Rotación”, en Youtube. http://www.youtube.com/watch?v=eV9AAkIeKRg Recuperado 02/06/13. 22 Ital-cred, tratando de convencer en la calle a viandantes de que compraran una tarjeta que, al fin y al cabo, lo único que les iba a proporcionar era deudas. A diferencia de Günter Wallraff, la finalidad principal de los reportajes de Laura Meradi no es producir mejoras en esos trabajos precarios sino dar a conocer una situación muy común y oculta al mismo tiempo. Diariamente, muchas personas buscan un trabajo con el que salir adelante, pero muy pocas veces se habla de la pésima situación laboral – incluso la explotación – que sufren estos trabajadores en sus puestos de trabajo, ya que se ven silenciados por las empresas – a las que no les interesa que estos temas salgan a la luz, ya que acabarían con su reputación – o por la idea de que a nadie le interesa lo que pueda pasarle a un desconocido en su trabajo. Las mejoras que puedan producirse en los trabajos precarios denunciados por Meradi serían la consecuencia – que no el objetivo principal – de su “inmersión extrema” durante un año y del mayor o menor impacto que hayan podido causar en la sociedad. Para acabar este apartado, a modo de resumen, podemos rescatar un párrafo de Meradi de las primeras páginas de su recopilación de reportajes, donde explica el porqué de su “inmersión extrema”: El libro es para todos ellos. Si quiero que le guste a alguien, es a mis compañeros y también a mis compañeras de trabajo. Lo escribí para que nos vean, y también para que nos veamos. Para hacernos visibles. Yo tengo un año de mi vida para siempre acá. Y espero que ellos sientan lo mismo: que al menos esto no está perdido (Meradi, 2009: 15). Con esta nota esperanzadora en el prólogo, Laura Meradi busca que las voces de los trabajadores precarios sean escuchadas, porque quiere hacerlos visibles para demostrarles que no están solos ante la lucha por un puesto de trabajo digno. 3.1.2. Leonardo Faccio: “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia” (2008) Leonardo Faccio (Buenos Aires, 1971) es licenciado en Periodismo y diplomado en Antropología Social y Fotoperiodismo. Vive en Barcelona desde hace diez años. Actualmente, es editor asociado de la revista Etiqueta Negra, en la que publicó su 23 reportaje “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia” (2008), un ejemplo de periodismo cobaya. Es también profesor del Máster de Periodismo BCNY - Universidad de Columbia/Universidad de Barcelona - y del Postgrado en Fotoperiodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona, y fue distinguido con mención de honor por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano 21 . En su reportaje “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia”, Faccio se sumerge en las profundidades de una clínica farmacológica barcelonesa y se ofrece como conejillo de indias para una de sus pruebas - el fármaco que debe tomar Faccio se llama Tramadol 22 , un analgésico opiáceo recomendado para el tratamiento del dolor de intensidad moderada a grave - A lo largo del reportaje, Leonardo Faccio describe el proceso en primera persona, expresando sus sentimientos, a la vez que va intercalando datos reales y contrastados para darle una mayor honestidad a la narración. La crítica constante – apoyada en datos contrastables – a las farmacéuticas es un elemento fundamental en su reportaje. Rescatamos un párrafo en el que critica la actuación de las farmacéuticas y el modo en el que se aprovechan de la gente sin recursos ofreciéndoles sumas considerables de dinero por arriesgar su salud: El apartheid farmacéutico sería, así, que los pobres sirven sobre todo para probar nuevos medicamentos, pero que una vez que estos empiezan a venderse, difícilmente pueden comprarlos (Faccio, 2008). La denuncia de una situación social y laboral injusta, algo que caracteriza al periodismo cobaya, resulta más que evidente con el ejemplo anterior, aunque podemos encontrar críticas mayores y más directas hacia las multinacionales farmacéuticas en su narración: 21 FACCIO, Leonardo . “Biografía de Leonardo Faccio”, en Etiqueta Negra. http://etiquetanegra.com.pe/complices/ver/leonardo-faccio Recuperado 01/06/2013. 22 MEDLINEPLUS (2011. Octubre, 15). Tramadol, en Medline Plus. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/meds/a695011-es.html Recuperado 07/06/13. 24 Antes había un ideal patriótico de por medio: uno se inmolaba por su país, por la salud de sus compatriotas, por un concepto de nación. Ahora se hace, entre otras cosas, para beneficio de las multinacionales de la industria farmacéutica (Faccio, 2008). Además de esta crítica mordaz hacia el capitalismo y la búsqueda de un beneficio por parte de las farmacéuticas sin importarles las vidas humanas, descubrimos lo presente que tienen los periodistas cobaya al periodista alemán Günter Wallraff y a su forma de “inmersión extrema”: Wallraff era – como yo – un impostor: un periodista que se disfraza de alguien que no es para descubrir una realidad que tampoco es la suya. Éste no es el caso de los conejillos de Indias que he conocido: latinoamericanos, europeos del Este y africanos que sí necesitan de este trabajo para mejorar sus vidas (Faccio, 2008). El extracto anterior resulta ser una buena definición de la “inmersión extrema” en la que, debemos recordar, el periodista se introduce en un ambiente que no es el suyo, vive situaciones que tampoco le pertenecen y, una vez acabado el reportaje, puede escapar de esa vida narrada y volver a la suya propia. Los protagonistas de las historias, en cambio, no pueden huir de su propia vida, su trabajo y su situación social. A pesar de narrarlo en primera persona y experimentar las diferentes situaciones en su propia piel, el periodista cobaya es tan solo un visitante en una vida ajena. 3.1.3. Nazul Aramayo: “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” (2010) Con apenas 28 años, Nazul Aramayo es el representante del periodismo cobaya más joven que hemos analizado en este trabajo. Proveniente de Torreón – una ciudad mexicana del Estado de Coahuila – es licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana de Torreón. En el periodo de 2007 a 2008, fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y el desarrollo artístico de Coahuila (PECDA) y, actualmente, lo es del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de Jóvenes Creadores. Además de poseer un blog 23 , Nazul Aramayo ha publicado numerosas 23 ARAMAYO, Nazul. “Biografía de Nazul Aramayo”, en Un kilo de cadera no es cadera. http://extranjeronazul.blogspot.com.es/ Recuperado 08/06/13. 25 crónicas en la revista digital Replicante 24 , y es columnista y miembro del Consejo editorial de Suplementodelibros.com 25 – una web de intercambio de información relacionada con la literatura y el mundo literario –. En la revista Replicante, Aramayo publicó el reportaje que hemos elegido como muestra de periodismo cobaya: “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” (2010). Con el trasfondo de la crisis económica y el creciente desempleo, Aramayo se introduce en una clínica privada como conejillo de indias, en donde dona su sangre y su semen a cambio de una cantidad de dinero nada despreciable. Un trabajo al que numerosas personas anónimas se ven abocadas para conseguir llegar a fin de mes, incluso el propio Aramayo. Cuando decide realizar este reportaje, Nazul Aramayo se encuentra en una delicada situación económica y es ya casi un asiduo de este tipo de estudios farmacológicos: Tomamos una tableta de Citalopram. Un antidepresivo. Antes he tomado Meloxicam, Bactrim, Ketorolaco, Pravastatina. Pocos. A mi lado se encuentra Splinter, un tipo chaparro con los huesos torcidos y apariencia de rata mutante. Me saluda efusivamente. Nos hemos encontrado en tres clínicas distintas (Aramayo, 2010). Mientras realizaba este reportaje, Aramayo se encuentra con Splinter – como podemos observar en el fragmento anterior – un compañero que se ve en la necesidad de donar su cuerpo a la ciencia, al igual que el periodista. Pero, como explica en su reportaje, la diferencia entre ambos es evidente: Splinter es un experto en hacer de conejillo de indias. Sabe que los doctores sólo revisan el antebrazo antes de internarte, si te ven picado te rechazan. Me pasó el teléfono de cinco clínicas. Mañana voy a Amores y la próxima semana a San Cosme, ¿no te han hablado de Hospital General?, este mes voy a hacer cinco estudios. La esposa de Splinter también realizaba estudios en clínicas. ¿En qué trabajaban? En eso, nada más tres o cuatro o hasta seis internamientos por mes (Aramayo, 2010). 24 REVISTA REPLICANTE (2013). Apuntes sobre fotografía, en Revista Replicante. http://revistareplicante.com/ediciones/mayo-2013-apuntes-sobre-fotografia/ Recuperado 08/06/13. 25 SUPLEMENTO DE LIBROS Y LECTURA. http://suplementodelibros.com/ Recuperado 08/06/13. 32 A pesar de la felicidad que le transmitió su amiga por haber encontrado un trabajo provisional que le procuraría algo de dinero, Faccio advirtió la injusticia de ese empleo: su amiga iba a ponerse en peligro por 500 euros. El desasosiego que le produjo esa situación – que él consideró injusta – le llevó a entrar en un estudio clínico para denunciarlo. En el caso del periodista cobaya Nazul Aramayo – con su reportaje Cómo sobrevivir a base de sangre y semen (2010) –, no fue un amigo el que se encontraba desempleado y necesitaba dinero con urgencia, sino él mismo. El trabajo le pareció sencillo, así que decidió ir a la clínica e informarse: Mi novia encontró un anuncio en internet donde ofrecían la posibilidad de ganar dinero fácil siempre y cuando tuvieras buena salud, peso adecuado y disponibilidad de un día o dos completos. Hablamos. Nos explicaron en qué consistía y nos dieron cita en la clínica para hacernos estudios y comprobar nuestro estado de salud. Al cabo de un día o dos nos hablaron para decirnos los resultados y avisarnos de los próximos estudios en los que podíamos participar. La sencillez del trabajo, sin riesgos aparentes, y la oferta de comida y alojamiento gratuitos animaron al periodista a embarcarse en esa aventura. Posteriormente, Nazul Aramayo aprovechó su faceta como periodista para contar en primera persona su peculiar 30 forma de “inmersión extrema”. Si observamos los motivos de los periodistas cobaya analizados hasta el momento, nos damos cuenta de que todos ellos decidieron investigar sobre una situación que les era muy cercana: el desempleo y, por tanto, la creciente aparición de empleos precarios. La falta de trabajo en su círculo próximo – entre sus amigos, familiares o incluso ellos mismos – y la precariedad laboral, les lleva a denunciar esa situación que consideran injusta para quien debe someterse a ella. 30 Hablamos de “peculiar forma de inmersión extrema” ya que, en este caso, el periodista se sumerge en el mundo del empleo precario al no quedarle otra opción. Es a raíz de su experiencia en los estudios clínicos cuando decide escribir un reportaje sobre ellos. Aramayo tuvo que recurrir a estos ensayos para obtener dinero rápido, como la mayoría de las personas que en esos estudios pudo encontrar. Este periodismo cobaya a la inversa tal vez hizo que las personas en su misma situación se viesen mejor reflejadas. 33 Por último, el caso de Andrés Felipe Solano es algo diferente al del resto. Durante un brainstorming – o lluvia de ideas, algo habitual en las redacciones de medios de comunicación – entre los miembros de la plantilla de la revista SoHo, surgió la idea de vivir unos meses con el salario mínimo en Colombia – “Seis meses con el salario mínimo” (2007) –. Solano, que por aquel entonces era editor de la revista, se ofreció como voluntario para realizar este ejercicio de “inmersión extrema”, ya que la idea fue rechazada por todos los periodistas a los que fue propuesta: Acepté por varios motivos, entre ellos las ganas de hacer un reportaje largo. E incluso motivos personales, el final de una relación, el deseo de cortar con muchas cosas, como por ejemplo con el trabajo de escritorio. Sugerí hacerlo en Medellín - en ese entonces vivía en Bogotá - para hacer un corte real, profundo y concentrarme de lleno en el trabajo. Además quería contar historias relacionadas con esa ciudad desde la calle, desde la gente de a pie. Mal que bien el cartel de Medellín, el tráfico de drogas y la violencia, cambiaron la historia de Colombia en los últimos 25 años. La “inmersión extrema” supone adoptar una nueva personalidad, buscar una faceta diferente de uno mismo, alejarse de las personas que conoces y adentrarte en un ambiente que no es el tuyo. En el caso de “Seis meses con el salario mínimo” (2008), Solano pretende huir de su mundo y crearse un nuevo yo, por lo que considera esta forma de inmersión como algo positivo para él en ese momento de su vida; pero no hay que olvidar que está realizando esa inmersión para denunciar la situación en la que viven los habitantes de Medellín - una de las ciudades de Colombia más peligrosas, donde el tráfico de drogas supone el día a día de muchas personas y el cartel está muy presente -, además de la experiencia de vivir seis meses con el salario mínimo que le proporcionan en la fábrica donde trabaja ese tiempo. 3.3. La “inmersión extrema” como máximo exponente del periodismo cobaya. La necesidad de obtener una información que se pretende mantener oculta, y que resulta de difícil alcance a través de las técnicas del periodismo habitual, fomenta el uso de la “inmersión extrema”. Los periodistas cobaya han adoptado esta forma de infiltración del propio periodista en el centro del hecho que se investiga, y han 34 convertido la “inmersión extrema” en una de las características fundamentales del periodismo cobaya. A pesar del interés periodístico de esta técnica de inmersión, algunos autores como Pepe Rodríguez – periodista de infiltración español – consideran que se trata de una práctica muy efectiva pero excesivamente arriesgada: Incluso en países de notable tradición en investigación periodística, ésta es una estrategia utilizada con enorme moderación. En España apenas se ha utilizado hasta el presente, y este autor es uno de los escasos periodistas que ha realizado trabajos de este tipo (Rodríguez, 1994: 139). Como comentamos anteriormente en este trabajo, la técnica de la “inmersión extrema” no tiene buena acogida en España, donde apenas se utiliza. Por ello, resulta interesante analizar el periodismo cobaya, un movimiento periodístico emergente en Latinoamérica, donde la inmersión del periodista en la historia narrada es vital para la denuncia de temas sociales y laborales. Como elemento ilustrativo de la infiltración en el periodismo cobaya, podemos rescatar un párrafo del reportaje de Laura Meradi. En él, van a hacerle una entrevista de trabajo en Ital-cred, una empresa que vende tarjetas de crédito, y la periodista debe revisar su Currículum Vitae inventado: Imagino que si me hacen una sola pregunta de mi experiencia laboral no voy a saber qué contestar. Tengo poco tiempo. Llamo a un amigo que trabaja desde hace años en un banco y que pasó por todos los puestos. Necesito saber qué es una conciliación bancaria, una imputación contable (Meradi, 2010:19). Su finalidad era lograr el puesto de trabajo, por lo que no duda en inventar su experiencia laboral y hablar de temas en su Currículum de los que ni siquiera conoce el significado. 35 Definida anteriormente en este trabajo la “inmersión extrema”, podemos señalar, a grandes rasgos, las características comunes 31 de las infiltraciones en el periodismo cobaya: Como podemos comprobar, existen cinco elementos fundamentales en la forma de inmersión del periodismo cobaya. El primero de ellos es la prevalencia de la primera persona del singular y del plural en las narraciones periodísticas, que ofrece al reportaje cercanía y mayor vivacidad. Además, el impacto que crea el uso de la primera persona es mucho mayor que si la narración es impersonal, ya que el periodista puede narrar situaciones que vive en su propia piel y los sentimientos que éstas le provocan. La segunda característica es la denuncia. De todos los reportajes se desprende una denuncia, una situación que hay que mejorar, ante la que no se puede seguir cerrando los ojos. La tercera y gran diferencia con respecto a los reportajes habituales que encontramos en los medios de comunicación es la disponibilidad de todo el tiempo que el periodista necesite para llevar a cabo su inmersión y su reportaje. No se busca una inmediatez, sino que son temas atemporales y de gran calado social, por lo que disponer de tiempo de infiltración es fundamental. La cuarta característica de este tipo de infiltración en el periodismo cobaya es la búsqueda de una reacción en la sociedad. Habitualmente, los temas que tratan estos 31 La inmersión extrema puede adaptarse en función de las necesidades de cada infiltración, por lo que estas características no son fijas para todos los casos. 36 periodistas en sus reportajes parecen olvidados u obviados por la sociedad, por lo que pretenden dar una llamada de atención. La última característica fundamental es la creación de un yo diferente al suyo propio. El periodista se infiltra en el nuevo ambiente, por lo que debe modificar su personalidad – si no encaja con esa nueva situación –, ocultar su identidad como periodista e incluso modificar datos de su Currículum Vitae para acceder a una información que permanece vetada al periodista. A continuación, pasamos a analizar los casos concretos de “inmersión extrema” en los periodistas cobaya analizados. Como iremos viendo, los periodistas cobaya adaptan la forma de “inmersión extrema” a sus necesidades; existen casos en los que no se cumplen todas las características señaladas, como en el de Nazul Aramayo con “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” (2010), donde no se cumple la característica de la denuncia y la creación de otro yo. Meradi – Alta rotación (2010) – adopta una nueva personalidad para cada reportaje e incluso falsifica su Currículum Vitae para ser elegida en los trabajos precarios de los que habla. Para esta periodista, lo más complicado de su inmersión no fue adoptar nuevas identidades según las necesidades de cada trabajo, sino lidiar con el día a día y su doble identidad – periodista y trabajadora precaria –: Entre el trabajo que tenía de antes y que debía mantener, los trabajos para las crónicas y el trabajo de escribir las crónicas, no me quedaba mucho tiempo para analizar lo que escribía. Iba casi contra reloj y era muy estresante. Entonces confié plenamente en la experiencia y en cómo la experiencia me atravesaba cada día, tratando de ver eso en mí y en mis compañeros 32 . Esto justifica la descripción de sus emociones y de su estado de ánimo a lo largo de cada reportaje. Más que una inmersión, supone una lucha entre sus dos personalidades, algo habitual en el periodismo de “inmersión extrema”. 32 Las citas que mostramos a continuación – mientras no se especifique lo contrario – pertenecen a entrevistas propias realizadas a los periodistas cobaya analizados en este trabajo. Para una consulta más exhaustiva, las entrevistas completas se pueden encontrar como Anexo al estudio. 37 Leonardo Faccio – “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia” (2008) – comenzó a realizar el reportaje como simple observador, acompañando a una amiga que iba a someterse a un experimento para una farmacéutica. Pero cambió de idea acerca del planteamiento de su reportaje al comprobar la gran distancia que le separaba de todas las personas que se estaban sometiendo al experimento: Al estar dentro con sus compañeros, que también se sometían al mismo experimento, me di cuenta que había una distancia muy grande entre lo que ellos estaban viviendo y mi lugar de preguntón. Y también descubrí en ese momento que alquilar el cuerpo les producía cierta vergüenza… creo que alquilar el cuerpo, sea para lo que sea, siempre produce una cierta vergüenza, cierto reparo; al ver esto, me di cuenta de que no iba a poder acceder como yo quería a la experiencia que ellos estaban viviendo. Fue entonces cuando decidió infiltrarse como conejillo de indias y alquilar su cuerpo durante unos días a una empresa farmacéutica barcelonesa. De esta forma, Faccio se convirtió en sujeto y objeto de su análisis. La primera persona no solo le permitió acercarse con mayor facilidad al resto de conejillos de indias, sino también saber lo que sentían: Intento estar lo más cerca posible de la historia que quiero contar; y en esta ocasión había una oportunidad de estar lo más cerca posible. La posibilidad era que yo mismo me ofreciera para vivir una experiencia y contarlo desde un nivel de igualdad con respecto a las otras personas que alquilaban su cuerpo; o al menos corriendo los mismos riesgos, conviviendo. Sin embargo, encontramos dos diferencias fundamentales entre el reportaje realizado por Faccio y el de Meradi. La primera de ellas es que Faccio decidió identificarse como periodista – aunque no desde el principio – al ver que no influiría en su reportaje ni en sus intenciones: En principio con mis compañeros que también hacían el ensayo clínico. De inmediato les conté lo que estaba haciendo y me han ayudado. […] De cara a los científicos y médicos que llevaban adelante el ensayo, no dije que iba a hacer un trabajo al principio, porque eso sí que iba a sesgar de alguna forma mi 38 inclusión […]. Por otro lado, estaba en mi pleno derecho a hacerlo, porque en los documentos que firmé en ninguna parte me pedían confidencialidad. Una vez ya dentro y trabajando me di cuenta de que no había inconveniente y se lo dije. La reacción de los empleados de la farmacéutica, como podemos observar, fue positiva, e incluso le proporcionaron información técnica adicional sobre las pruebas. Hay que destacar que, si bien al principio el periodista no conocía nada acerca del fármaco que se le estaba suministrando, tras búsquedas posteriores comprobó que incluso se encontraba ya en el mercado. La denuncia que realiza en este reportaje no es contra las pruebas en sí sino contra la ética con la que se realizan este tipo de experimentos – se aprovechan de países y de gente con pocos recursos económicos para realizar experimentos que en Europa serían ilegales –. Al haberse identificado como periodista, Leonardo Faccio considera que su inmersión no fue una “inmersión extrema” – aunque al principio lo fuera – sino una inmersión como observador-participante. Una idea que no es nueva, ya que Malinovski – creador de la etnografía y del trabajo de campo en la antropología –, introdujo la figura del observador-participante a principios del siglo XXI. El observador participante es quien observa para tomar nota de lo que observa. No solo eso, sino que también forma parte de la dinámica del grupo que está observando. Además de ser un observador reconocido por todo el grupo cumple una función dentro del grupo. Es asumido con esta doble identidad y, para este trabajo y otros, me parece que esta figura es muy efectiva, te permite una cercanía a nivel humano y práctico con todo el entorno […]. La infiltración de Nazul Aramayo – “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” (2010) – podríamos decir que fue extrema, aunque encontramos alguna diferencia con respecto a la “inmersión extrema” en sentido estricto. El periodista, como hemos comentado anteriormente, necesitaba dinero de forma urgente y decidió conseguirlo realizando esos estudios, por los que le ofrecían una cantidad de dinero considerable. 39 El último día de internamiento en la clínica, Aramayo decidió hacer un reportaje de su experiencia en esta forma de trabajo precario. Al salir de la clínica decidió investigar acerca de los fármacos que había estado tomando en los estudios de donación de sangre y semen: Al principio lo hice a ciegas. Pero una vez que salí de la clínica me puse a buscar los nombres de las sustancias activas que me habían dado y la terminología que usaban los doctores para referirse al tipo de medicamente que nos daban. Leí sobre su uso y efectos secundarios. Me informé y comprobé que todos eran medicamentos que se encontraban en cualquier farmacia, y que incluso se podían comprar sin receta. La inmersión de Aramayo guarda cierta similitud con la de Leonardo Faccio, ya que ambos decidieron, llegados a un punto determinado, identificarse como periodistas y dar a conocer su intención de escribir un reportaje. Aramayo lo hizo el último día de internamiento en la clínica: Me identifiqué como escritor justo al momento que empecé a escribir la crónica. Sí, la escribí durante el último internado que hice. Fue el último porque unos días después regresamos a nuestra ciudad, Torreón, donde no existen este tipo de clínicas. La forma de inmersión de Nazul Aramayo – si tenemos en cuenta que su idea inicial al entrar en la clínica no era denunciar un trabajo precario sino formar parte de él y que fue una vez dentro cuando decidió realizar el reportaje – podríamos denominarla inmersión extrema inversa, si existe realmente la necesidad de un nombre. Por último, el periodista Andrés Felipe Solano – “Seis meses con el salario mínimo” (2007) – realizó una “inmersión extrema” completa, como la definida en el cuadro anteriormente mostrado. Para él suponía un nuevo reto en su vida y una forma de acabar con la monotonía periodística: Creo que cada uno fantasea en algún momento con empezar una vida nueva en un lugar donde nadie lo conozca. Por lo menos a mi esa idea siempre me había parecido muy atractiva. Ahora, obviamente que ser la especie de impostor que fui durante esos seis meses me llevó por caminos muy 40 complicados. Más allá de la estrechez económica, también representó una batalla espiritual diaria. Durante su inmersión, tan solo el gerente de la fábrica donde trabaja y uno de sus hermanos conocían los motivos por los que Solano estaba allí. La finalidad de Solano en su reportaje no es denunciar una situación de trabajo precario en la fábrica – de ahí que no hubiese ninguna pega por parte del gerente de la fábrica – sino los sueldos precarios y las condiciones en las que las personas con tan poco dinero se ven abocadas a vivir: En la fábrica, el gerente y uno de sus hermanos eran los únicos que sabían lo que estaba haciendo. Para evitar entrar en la intimidad de la vida de mis compañeros de trabajo nunca acepté sus invitaciones a vernos fuera de la fábrica. Esa línea la marqué muy claramente. En cuanto a la casa de los Carrasquilla, tomé la decisión de contarles desde el primer día lo que me proponía hacer. Obviamente después de que salió publicado el artículo se molestaron por alguna que otra cosa. Lo entiendo, no es fácil verse retratado. Solano evitó contar las intimidades de sus compañeros de trabajo o de sus caseros, los Carrasquilla, y se centró en su propia experiencia con un sueldo mínimo. Aun con todo, como podemos observar en el párrafo anterior, pueden surgir conflictos con el resto de protagonistas de las diferentes situaciones al no verse reflejados en la imagen que se presenta de ellos – algo a lo que se enfrentan todos los periodistas –. Como hemos comprobado, la “inmersión extrema” puede adaptarse a cada situación en función de las necesidades de cada infiltración. Como es evidente, no todas las inmersiones son iguales ni tienen el mismo objetivo, por lo que las características mencionadas en la tabla al comienzo de este apartado no son fijas para todos los casos, son tan solo características estándar de la “inmersión extrema” que el periodista adapta a su situación particular. 3.4. El concepto de licitud y de legalidad en los reportajes cobaya. En este apartado, queremos detenernos en estudiar la licitud y la legalidad de los medios utilizados por los periodistas cobaya en sus reportajes. Para ello, consideramos 41 relevante definir brevemente los conceptos de legalidad y licitud para poder diferenciar ambos términos con mayor claridad. La legalidad es una cualidad de lo que es conforme a la ley o está contenido en ella 33 . Es, entonces, el marco dentro del cual existe todo el sistema de leyes de una sociedad. Es importante señalar que el ámbito legal de una comunidad puede no ser el mismo que el de otra. La licitud, por otro lado, hace referencia a la concordancia o conformidad con la ley o la moral 34 . Es, pues, un concepto mucho más amplio que el de legalidad, ya que incluye el término moral. La moral es algo abstracto que el Derecho no puede definir, ya que existen tantas morales como personas en el mundo. Cada uno poseemos nuestra propia moral, que puede verse influenciada por la moral del grupo social en el que nos movemos (Martínez y Castro Cid, 2012: 195-206). En el establecimiento de la licitud de una acción entra en juego el relativismo moral, definido por el filósofo español Gustavo Bueno: El relativismo moral se plantea en el supuesto en el cual el sistema de las normas morales de un grupo o de un pueblo sea distinto del sistema de las normas morales de otro grupo o de otro pueblo (Bueno, 1996: 66) Junto al relativismo moral, surge el relativismo normativo al que, como comprobaremos posteriormente, se acogen los periodistas cobaya a la hora de hablar de la licitud de sus inmersiones. El relativismo normativo explica que, al no haber un estándar de moral universal por el que juzgar las actuaciones de los seres humanos de forma moral, debe tolerarse el comportamiento de los demás siempre que no vaya en contra de nuestro propio estándar moral y cultural. Por tanto, según el relativismo normativo, las inmersiones de los periodistas cobaya estarían justificadas por la moral siempre que no vayan en contra del estándar moral de la persona que lee su reportaje. Si analizamos las entrevistas realizadas a los periodistas cobaya, comprobamos que todos ellos coinciden en calificar a sus 33 DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA (2005). “Definición de Legalidad”, en Wordreference. http://www.wordreference.com/definicion/legalidad Recuperado 15/06/13. 34 DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA (2005). “Definición de Licitud”, en Wordreference. http://www.wordreference.com/definicion/licitud Recuperado 15/06/13. 48 trabajo hemos tratado de centrarnos en la “inmersión extrema”, abanderada por el periodista alemán Günter Wallraff. Wallraff hace uso de la “inmersión extrema” en sus reportajes para denunciar temas sociales como la xenofobia, aún presente en Alemania. De entre todos los reportajes realizados por el periodista alemán – en los que la “inmersión extrema” constituye un pilar fundamental –, hemos querido rescatar aquellos más relacionados con el ámbito laboral, ya que es precisamente esa temática la que ha inspirado a los “hijos de Wallraff” para desarrollar un nuevo tipo de periodismo: el periodismo cobaya – denominado de esta forma por la revista Rolling Stone –. Los periodistas cobaya cumplen con una función social necesaria – denunciar la precariedad laboral imperante en la actualidad – en la que la “inmersión extrema” es la única vía de acceso a la verdad. En este trabajo nos hemos centrado en el periodismo cobaya, de gran relevancia en Latinoamérica debido a la libertad creativa que se ofrece al periodista en las revistas digitales latinoamericanas. Hemos estudiado este tipo de periodismo por medio de los trabajos de los periodistas Leonardo Faccio – y su reportaje “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia” –; Laura Meradi – con Alta rotación –; Nazul Aramayo – con “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen” –; y de Andrés Felipe Solano – y su reportaje “Seis meses (con el salario mínimo)” –. El objetivo de este trabajo era comprobar que la “inmersión extrema” podía producir un efecto de honestidad 37 evidente y que la “inmersión extrema” entraba en el ámbito de lo lícito – que no tiene por qué ser legal –. Las fórmulas para llegar a dar cuenta de esta honestidad y licitud las hemos concretado a través de una serie de herramientas discursivas concretas – comunes en los periodistas cobaya analizados – que hemos sintetizado en: el uso de la primera persona, la creación de un nuevo yo, la denuncia, la búsqueda de una reacción y el tiempo de inmersión. A través del análisis de estas herramientas discursivas y de las entrevistas realizadas a los periodistas cobaya representantes de esta modalidad de periodismo, podemos 37 Hablamos de honestidad y no de objetividad ya que, al hacer uso de la inmersión extrema, los periodistas cobaya viven en primera persona las situaciones que denuncian, lo que aleja cualquier tipo de objetividad que pudiera existir. 49 asegurar la presencia de honestidad hacia el lector. Esto se demuestra en las sinceras declaraciones que realizan los periodistas en sus reportajes – como hemos mostrado a lo largo de este trabajo –, además de la gran presencia de sentimientos en las narraciones. En cuanto a la licitud de las inmersiones de los periodistas cobaya, tenemos que tener en cuenta que entra el juego la moral, algo universal e imposible de medir. El relativismo moral explica que, al no haber un estándar de moralidad universal por el que juzgar las actuaciones de los seres humanos de forma moral, se considera que cualquier comportamiento debe tolerarse siempre y cuando no vaya en contra de la moral de los demás. Por tanto, las inmersiones de los periodistas cobaya serán consideradas lícitas si los periodistas y aquellos que leen sus reportajes lo consideran como tal. Además, si analizamos las entrevistas propias realizadas a los periodistas cobaya, comprobamos que todos ellos coinciden en calificar sus actuaciones de morales y lícitas, ya que están denunciando una situación que consideran injusta. Los periodistas cobaya analizados en este trabajo son de origen latinoamericano, ya que es en América Latina donde ha surgido este tipo de periodismo. Aun así, la precariedad laboral, tema central de los reportajes de los periodistas cobaya, también está afectando a España en todos los terrenos, lo que está propiciando la aparición de nuevos “hijos de Wallraff” fuera de Latinoamérica. Los resultados de esta precariedad laboral en España son reportajes del estilo de los trabajados, un campo aún en desarrollo y en el que me gustaría profundizar en el futuro. Algunos casos representativos de posibles periodistas cobaya en España serían Javier López Menacho, con su Yo, Precario (2013) y Cristina Fallarás con A la puta calle (2013). 50 5. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA Agencia literaria GUILLERMOSCHAVELZON. “Biografía de Andrés Felipe Solano”, en Agencia Literaria de Barcelona Guillermo Schavelzon. Enlace revisado el 21 de Junio de 2013. http://www.schavelzon.com/autor/andres-felipe-solano/ ARAMAYO, Nazul (2010). “Cómo sobrevivir a base de sangre y semen”, en Revista Replicante. 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En un principio, cuando el editor me dijo que quería que escribiera un libro de crónicas, pensé en “crónicas de viaje”. Dije: me va a decir que viaje, qué bueno! Y cuando me dijo que se le había ocurrido que pasara por la experiencia de diferentes trabajos para escribir sobre los trabajos precarios para jóvenes, lo primero que pensé fue: ¡no quiero hacer esos trabajos! Él me dijo que lo pensara y que se si me ocurría otra cosa, bienvenida. Y mientras trataba de pensar en otra cosa para escapar de la aventura que ya me había sido destinada, en todo momento y lugar me chocaba con la realidad del trabajo precario para jóvenes: entre mis amigos y con mi propia realidad del lugar donde trabajaba. Así que me di cuenta de que ya estaba adentro del libro, que ya estaba mirando eso en la realidad que me circundaba y que sin querer, ya lo estaba escribiendo, y que tenía que hacerlo. Comprendí que ese era el viaje que estaba esperando, y me embarqué. 2. En su libro no habla tanto de los trabajos precarios en sí como de los sentimientos que éstos le provocan. ¿Fue complicado transmitirlos? Entre el trabajo que tenía de antes y que debía mantener, los trabajos para las crónicas y el trabajo de escribir las crónicas, no me quedaba mucho tiempo para analizar lo que escribía. Iba casi contra reloj y era muy estresante. Entonces confié plenamente en la experiencia y en cómo la experiencia me atravesaba cada día. Tratando de ver eso en mí y en mis compañeros. Me daba cuenta que donde más repercutía el día a día del trabajo era en el ánimo de todos nosotros, y que eso iba configurando nuestros destinos. Y eso es lo que traté de contar, de la manera más simple y directa posible. No diría que fue complicado. Sólo había que entrar en la frecuencia y observar. 3. ¿Es difícil buscar la objetividad cuando describes algo que estás viviendo? Sí, pero de todas maneras es una elección anterior: ser objetivo en el sentido de apartarse de la experiencia, o usar la experiencia como bandera. 4. ¿No le daba miedo involucrarse tanto en las distintas historias? Un poco de miedo sí. El miedo estuvo siempre. Pero también funcionaba como un motor y una guía: allí donde aparecía el miedo, había que seguir buscando. 5. A lo largo del libro vemos que en ocasiones se siente culpable por mentir a sus compañeros de trabajo y no decirles que está realizando una crónica y grabándoles. ¿En ningún momento decidió dejarlo? ¿Y pensó en contarles la verdad? En muchos momentos pensé en contar la verdad, creo que de hecho muchos de esos momentos están escritos en el libro. Dejarlo no, sabía que si el libro no tenía que ser, me iba a dejar él a mí. 6. Con sus compañeros del Bar Portezuelo se involucra mucho y crea hasta un grupo de amigos. ¿Dejó de hablar tras acabar el libro con todos sus compañeros de trabajo? Con algunos de mis compañeros de Portezuelo seguimos siendo amigos. Y el tema del libro no aparece nunca. Lo hablamos una vez en su momento, y ya. Ahora nos une una amistad y la vida, aquí y ahora. ANEXO 2: LEONARDO FACCIO. FACCIO, Leonardo (2008). “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia”, en la revista Etiqueta Negra, Lima. Enlace revisado el 21 de Junio de 2013. Recuperado de Periodismo narrativo en Latinoamérica. http://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2008/10/24/el-humanitarionegocio-de-vender-tu-cuerpo-para-la-ciencia/ FACCIO, Leonardo (2012). “Los beisbolistas del Sáhara”, en la revista Etiqueta Negra. Enlace revisado el 21 de Junio de 2013. http://etiquetanegra.com.pe/articulos/los-beisbolistas-del-sahara REVISTA ETIQUETA NEGRA. Biografía de Leonardo Faccio. Enlace revisado el 21 de Junio de 2013. http://etiquetanegra.com.pe/complices/ver/leonardo-faccio ENTREVISTA AL PERIODISTA LEONARDO FACCIO: 1. ¿Cómo definiría el tipo de periodismo que realiza? (especialmente en el artículo “El humanitario negocio de alquilar tu cuerpo para el progreso de la ciencia”) Creo que es un periodismo de inmersión. Inmersión pero no suplantación de identidad, algo con lo que a veces hay confusión de protocolo de trabajo, de producción… Yo no dejo de ser quien soy para hacerlo, como en el caso del que siempre viene relacionado con este tipo de periodismo, que es Günter Wallraff. Él hace una suplantación de identidad. Es un periodismo de inmersión y no solo de inmersión sino también de permanencia. Por lo general, el periodismo cotidiano, el de la prensa diaria, es un periodismo donde no existe la permanencia en la historia que se pretende contar, sino que se buscan algunos datos claves que explican o muestran algo extraordinario que sucede y hasta ahí llega el trabajo de producción. En este trabajo de permanencia periodística el objetivo es buscar los porqués que se esconden más que nada en la cotidianidad, en lo rutinario, que en lo extraordinario de la vida de las personas, instituciones o países. Para comprender esta rutina que podemos llamar “normalidad”, creo que es necesaria la permanencia, estar, pasar un tiempo prolongado en el lugar que quieres contar o las personas que quieres contar. 2. ¿Sería un periodismo de denuncia? No, creo que, para acotar un poco el término, el periodismo de denuncia nace con la prensa anarquista en comienzos del siglo pasado. Lo que siempre se entendió como periodismo de denuncia, en algún punto refleja algo que supuestamente está oculto o cuenta alguna cosa que no se sabía o se quiere tapar. Yo, más que el término de denunciar para mi forma de entender el periodismo, sería desengañar; en principio desengañarme a mí mismo de lo que creo saber, de lo que creo ver. Es como una segunda mirada. En la historia de las cobayas humanas, nada de lo que cuento pertenece al mundo de la ilegalidad, los ensayos clínicos son legales, están regulados… en el que yo participé no vi nada fuera de lo que la ley indica. Lo que sucede es que a veces la ley está de alguna forma reñida con la moral, o al menos con mi moral, con lo que yo considero más o menos aceptable. Entonces, dentro de esta normalidad jurídica, normalidad legal, yo lo que intento hacer es un nuevo planteamiento ético desde mi parte. El experimento periodístico en sí mismo parte con la idea de volver a pensar en la ética maquiavélica del mal menor, que es poner la vida en riesgo de unos pocos por, supuestamente, salvar la vida de muchos. De alguna forma, creo que someto a la industria farmacéutica a esta lógica. Vuelvo a tu pregunta, si lo consideraría de denuncia. En todo caso, puede ser de denunciar una postura ética que yo cuestiono; es un periodismo de desengaño, como de volver a pensar ciertos valores éticos que están aceptados por la moral de la mayoría de la gente y también por la ley. Y creo que en esto consiste el reporteo dentro de la normalidad, es como volver a ver lo establecido; que muchas veces, porque esté establecido no significa que nos satisfaga. 3. ¿Cómo decidió introducirse en el mundo de las farmacéuticas alquilando su cuerpo? ¿Cómo le surgió esa idea? Porque una amiga argentina, que estaba de paso por Barcelona, me comentó una tarde que se había quedado sin dinero y tenía que hacer un viaje. Ella venía de China, En mi segundo proyecto de novela me empecé a involucrar en una investigación sobre un grupo de cumbias de mi ciudad a tal grado que publiqué una crónica que me causó problemas con el grupo. Pensé que en un baile me iban a golpear macizo. No fue así pero me puso a pensar en lo que había escrito. El lenguaje de la crónica les había gustado pero no les pareció que hablara de temas que ellos crían parte de su intimidad. Escribo esto porque creo que uno como escritor (de periodismo, investigación o ficción) debe arriesgarse a traspasar sus propios límites. 6. ¿Se identificó como periodista durante las donaciones? Me identifiqué como escritor justo al momento que empecé a escribir la crónica. Sí, la escribí durante el último internado que hice. Fue el último porque unos días después regresamos a nuestra ciudad Torreón donde no existen este tipo de clínicas. 7. ¿Es difícil buscar la objetividad cuando describes algo que estás viviendo? Creo que en algunas crónicas la objetividad no es la meta. Importa más el contraste: el punto de vista de quien narra, las descripciones, los datos duros, las circunstancias que se viven. Es una cuestión de saber qué quieres contar y cómo contarlo. Me queda claro que no voy a falsear información y que no puedo negar la posibilidad de estar equivocado en mis percepciones. Esto lo considero muy importante. Hay que ser humilde para comprender que lo que vivimos es una percepción y que las experiencias pueden cambiar. Pero tampoco podemos dejarlo todo al relativismo absoluto. Como mi formación en materia literaria y periodística ha sido autodidacta ignoro las herramientas que un profesional tenga para resolver este dilema. En mi caso, me baso en la sensibilidad: escuchar, ver, dejarse ‘tocar’. Esto más las percepciones personales, estilo literario y datos duros logra un complemento que no busca la objetividad pero sí la recreación de una realidad desde diversos ángulos. Quizás es algo más fiel. 8. ¿Es lícita esa forma de inmersión que realiza? ¿Es legal grabar a alguien y luego escribir sobre ella sin que lo sepa? Hablé de humildad a la hora de recibir estímulos, información y de escribir. Pero hay que saber otra cosa: uno finalmente es un depredador cuando cuenta una historia. Al menos en literatura así me parece. Vuelvo a tu pregunta: considero que sí es lícito la inmersión que realicé. Primero porque me enredé en la donación por necesidad económica. Segunda porque cuando tuve consciencia de que ahí había un tema, lo narré para mostrar algo que muchos vivimos. En este trabajo no utilicé grabadoras ni ningún material para registrar. Todo fue memoria e instrucciones que nos daban por impreso. Sin embargo, en otra crónica utilicé una grabadora sin que las personas con quienes platicaba se dieran cuenta. Reitero: pienso que escribo en literatura y para eso todo se vale. Puedes engañar a tu novia o puedes robar o puedes arruinar tu vida o lo que sea con tal de escribir una novela de gran calidad. Suelto estas afirmaciones muy a la ligera… Aunque me he visto en esas circunstancias no son algo que uno planee para escribir. Te das cuenta después en lo que estás inmerso. 9. Después de haber realizado este reportaje, ¿qué opina de la donación de sangre y semen? Me gustaría volver a la donación aunque me temo que mi sangre ya no esté limpia o que ya no cubra los requisitos de salud. Tengo entendido que este tipo de estudios son mejor pagados en EUA y Canadá; al menos la información que leí hace años lo confirmaba. Pienso que debería ser mejor pagada. Obviamente no es un trabajo obtienes por tu desempeño profesional, humano, creativo, académico… no es algo para lo que te hayas preparado durante años de tu vida. Son oportunidades de obtener dinero en situaciones vulnerables. 10. ¿Cree que con este tipo de periodismo se consigue que la situación “denunciada” mejore? Más que la situación de las donaciones, la “denuncia” iría por la situación económica, social y educativa que nos obliga a profesionistas y más personas de cualquier grado de estudios en emplearse de manera informal usando su sangre y salud recurso para obtener dinero. Hacerlo no me parece denigrante. Pero que uno se vea orillado por las circunstancias a hacerlo es algo que te hace pensar que al Estado no le importamos. No creo que esta situación cambie. Acaso alguien pueda interesarse por los estudios y buscar la manera de participar para ganar dinero. En ese caso cambiaría su situación personal cuando le paguen por algo que sólo requiere salud y paciencia. ANEXO 4: ANDRÉS FELIPE SOLANO. Agencia literaria GUILLERMOSCHAVELZON. “Biografía de Andrés Felipe Solano”, en Agencia Literaria de Barcelona Guillermo Schavelzon. Enlace revisado el 21 de Junio de 2013. http://www.schavelzon.com/autor/andres-felipe-solano/ SOLANO, Andrés Felipe (2007). “Seis meses (con el salario mínimo)”, en la revista SoHo. Enlace revisado el 21 de Junio de 2013. Recuperado de Periodismo narrativo en Latinoamérica. http://cronicasperiodisticas.wordpress.com/2009/06/13/seismeses-con-el-salario-minimo/ ENTREVISTA AL PERIODISTA ANDRÉS FELIPE SOLANO: 1. ¿Cómo definiría el tipo de periodismo que realiza en su reportaje “Seis meses con el salario mínimo”? Lo siento, creo que no me corresponde a mí definirlo sino a quien lea mis reportajes. 2. ¿Sería un periodismo de denuncia? No lo veo como periodismo de denuncia, aunque una denuncia se desprendió de él. Gracias al trabajo un delincuente fue detenido. 3. ¿Cómo decidió realizar este reportaje? SoHo, la revista que lo publicó, suele incluir ejercicios periodísticos de inmersión o suplantación. Buscando nuevas ideas surgió la de vivir con el salario mínimo. Llegamos a la conclusión de que para hacerlo bien el periodo cubierto debía ser representativo. Ninguno de los periodistas en los que pensamos para el trabajo se arriesgó, así que finalmente tomé la decisión de hacerlo yo, que en ese momento trabajaba como editor. Acepté por varios motivos, entre ellos las ganas de hacer un reportaje largo. E incluso motivos personales, el final de una relación, el deseo de cortar con muchas cosas, como por ejemplo con el trabajo de escritorio. Sugerí hacerlo en Medellín -en ese entonces vivía en Bogotápara hacer un corte real, profundo y concentrarme de lleno en el trabajo. Además quería contar historias relacionadas con esa ciudad desde la calle, desde la gente de a pie. Mal que bien el cartel de Medellín, el tráfico de drogas y la violencia, cambiaron la historia de Colombia en los últimos 25 años. 4. Dejó todo atrás para introducirse en ese nuevo personaje que usted creó, ¿no le resultó difícil? Creo que cada uno fantasea en algún momento con empezar una vida nueva en un lugar donde nadie lo conozca. Por lo menos a mi esa idea siempre me había parecido muy atractiva. Ahora, obviamente que ser la especie de impostor que fui durante esos seis meses me llevó por caminos muy complicados. Más allá de la estrechez económica también representó una batalla espiritual diaria. 5. ¿En ningún momento se identificó como periodista durante esos seis meses? En la fábrica, el gerente y uno de sus hermanos eran los únicos que sabían lo que estaba haciendo. Para evitar entrar en la intimidad de la vida de mis compañeros de trabajo nunca acepté sus invitaciones a vernos fuera de la fábrica. Esa línea la marqué muy claramente. En cuanto a la casa de los Carrasquilla, tomé la decisión de contarles desde el primer día lo que me proponía hacer. Obviamente después de que salió publicado el artículo se molestaron por alguna que otra cosa. Lo entiendo, no es fácil verse retratado. Aún así me cuidé mucho de escoger las escenas de sus vidas que decidí incluir en el artículo. 6. ¿Es difícil buscar la objetividad cuando describes algo que estás viviendo? No creo que exista la objetividad. Necesariamente todo pasa por un lente que lo altera, en este caso mi reflexión a partir de mi propia experiencia, pero digamos que traté de que estas complicaciones éticas se reflejaran a lo largo del trabajo. Las convertí en un elemento más, y creo que al final el lector agradece que haya descubierto mis cartas desde el principio. 7. ¿Es lícita esa forma de inmersión que realiza? ¿Usted les grababa? Nunca grabé a nadie ni hice preguntas. Dejé que cada uno hablara libremente, que me contara lo que quisiera sin forzarlo. Y bueno, las dudas siempre me rondaron antes, durante y después de este trabajo. Pero como dije antes, traté de incluirlas, de convertirlas en parte del material. 8. ¿Fue difícil luego alejarse de toda la gente que lo había tratado tan bien durante su estancia en Medellín, o siguió manteniendo el contacto con ellos? Cada vez que voy a Medellín me veo con alguno de los Carrasquilla, casi siempre son la hermana mayor, que se convirtió en mi amiga. 9. ¿Se había preocupado antes tanto por el dinero como cuando estuvo seis meses con el salario mínimo? A todos nos preocupa el dinero pero después de este reportaje entendí que los que más tienen son los que más preocupación les genera. Después de esos seis meses mi relación con el dinero cambió, sin duda. Una de las consecuencias directas de aquel trabajo es que decidí asumir una carrera como escritor y periodista, lo que significa saber que el dinero no será abundante. Haberlo reconocido y aceptado me dio una libertad enorme. 10. ¿Cree que con este tipo de periodismo “denuncia” se consigue que la situación denunciada mejore? No veo este trabajo como periodismo de denuncia. Ahora, personalmente creo que todo periodismo debe servir para que los lectores se enteren de algo que desconocían, para que su realidad se ensanche. Mi idea particular con esta crónica era mostrar las luchas y alegrías cotidianas de los que se ganan el salario mínimo en una ciudad que estuvo y está atravesada de historias violentas, así de simple. ANEXO 5: GÜNTER WALLRAFF. ENTREVISTA AL PERIODISTA GÜNTER WALLRAFF: 1. ¿Cómo definiría el tipo de periodismo que lleva a cabo? 2. ¿Y cómo se describiría a sí mismo? Porque no es solo un periodista… 3. El disfraz y la transformación en otra persona es algo que caracteriza sus reportajes. ¿Cómo crea su nueva identidad? ¿Cómo lleva a cabo esa inmersión? 4. ¿Puede ser usted mismo cuando realiza una inmersión? 5. ¿Qué siente cuando se convierte en un nuevo personaje? En “Con los perdedores del mejor de los mundos” podemos ver que siente mucho su personaje. 6. ¿Sus experiencias han cambiado su forma de pensar? 7. ¿Siguen sus otras identidades viviendo con usted aun después de haber acabado el reportaje? 8. ¿Es posible no empatizar con sus compañeros en cada reportaje? 9. ¿Cómo decide qué investigar? ¿Qué temas le preocupan? 10. ¿Es esa intromisión en la vida de otros, y sin permiso, legal? 11. ¿Alguien le ha denunciado alguna vez por grabarle sin permiso? 12. Hace muchos trabajos extremos, ¿alguna vez ha arriesgado su vida en alguno de ellos? 13. ¿Cuál es la parte peligrosa de su trabajo? 14. ¿Alguna vez le han reconocido mientras realizaba alguna de sus inmersiones? 15. ¿Abandona por completo su vida cuando va a realizar una inmersión? ¿Deja de ver a sus amigos y familia? 16. ¿Ha tenido éxito ayudando a inmigrantes en Alemania a través de la denuncia que realiza en su libro “Cabeza de turco”? 17. Supongo que habrá tenido que ir más de una vez a juicios, ya que su forma de inmersión roza la ilegalidad. 18. ¿Ha ganado todos sus juicios? 19. ¿Considera que todavía hay xenofobia en Alemania? ¿Y en el resto de Europa? 20. ¿Le sorprendió, para bien o para mal, alguna de las situaciones que vivió? 21. Después de todas las situaciones que ha vivido, ¿qué opina de la sociedad actual? 22. ¿Está pensando en realizar alguna nueva inmersión? 23. Si tuviese la oportunidad, ¿volvería a pasar por todas las experiencias que ha pasado? 24. ¿Cómo fue su trabajo en el mayor periódico sensacionalista en Alemania – Bild Zeitung - ? 25. ¿Considera su experiencia en Bild Zeitung periodismo o la muerte del periodismo? 26. Es muy interesante la lucha que se produce entre usted y su propio personaje, Hans Esser, mientras trabaja en Bild Zeitung. ¿Cómo se sintió? 27. ¿Son la prensa y la escritura una buena forma para denunciar y ser escuchados? 28. ¿Se puede ser objetivo cuando narra algo que está viviendo en primera persona?