Repositorio Institucional de Documentos
Abstract
El estudio que presentamos a continuación analiza la cobertura de la revista española Triunfo sobre los acontecimientos del Mayo Francés. Utilizando los números publicados entre mayo y octubre de 1968, trata de conocer los límites informativos impuestos por la legislación de la dictadura franquista y averiguar cómo se construyó la ‘Primavera Francesa’ (qué iconos y qué lenguaje se emplearon, cuántos artículos y qué géneros periodísticos se utilizaron…) que se transmitió a los españoles desde el semanario Triunfo. Beltrán Felipe, Laura; Angulo Egea, María
Full text
0 Trabajo Fin de Grado El Mayo Francés: análisis de la cobertura mediática de la revista Triunfo sobre las protestas estudiantiles y obreras de mayo del 68 Autor/es Laura Beltrán Felipe Director/es María Angulo Egea Facultad de Filosofía y Letras / Grado en Periodismo 2012-2013
1 Resumen El estudio que presentamos a continuación analiza la cobertura de la revista española Triunfo sobre los acontecimientos del Mayo Francés. Utilizando los números publicados entre mayo y octubre de 1968, trata de conocer los límites informativos impuestos por la legislación de la dictadura franquista y averiguar cómo se construyó la ‘Primavera Francesa’ (qué iconos y qué lenguaje se emplearon, cuántos artículos y qué géneros periodísticos se utilizaron…) que se transmitió a los españoles desde el semanario Triunfo. Abstract The following study analyses Triunfo magazine treatment of the May 1968 events in France. It tries to find out the restrictions imposed by Franco’s dictatorship legislation and to discover the methods used to build a linguistic discourse about the ‘French Spring’ (which and how many icons, words, journalistic genres and articles…), that was transmitted to Spaniards by Triunfo magazine. Palabras clave Revista Triunfo, Mayo del 68, Mayo Francés, 1968, movimientos sociales, protestas estudiantiles
2 Índice 1. Introducción .......................................................................................................... 3 1.1. Justificación y metodología ........................................................................... 3 1.2. Marco teórico sobre Mayo de 1968 ............................................................... 5 1.3. La revista Triunfo en la época ..................................................................... 12 2. Una amplia cobertura en tiempo y espacio ......................................................... 14 3. Análisis del discurso ............................................................................................ 19 3.1. Imágenes ...................................................................................................... 19 3.1.1. La mirada de la revolución ..................................................................... 20 3.1.2. La vuelta a la normalidad ........................................................................ 24 3.2. Iconos del Mayo Francés: los protagonistas ................................................ 26 3.2.1. De Gaulle ................................................................................................ 27 3.2.2. Cohn-Bendit ............................................................................................ 30 3.2.3. Mendès-France........................................................................................ 32 3.2.4. Partido Comunista Francés ..................................................................... 34 3.2.5. Confederación General del Trabajo ........................................................ 35 3.2.6. Herbert Marcuse ..................................................................................... 36 3.2.7. Episcopado francés ................................................................................. 37 4. Análisis de la semántica ...................................................................................... 38 4.1. “Las claves del laberinto francés”......................................................................... 38 4.2. Haro Tecglen y su mirada del 68 .......................................................................... 43 5. Conclusiones ....................................................................................................... 47 6. Bibliografía.......................................................................................................... 49
3 1. Introducción 1.1. Justificación y metodología Los disturbios de la Universidad de Colombia, las protestas de Chicago, las aspiraciones de libertad en Praga, los gritos que se escucharon por todo el mundo contra la guerra de Vietnam, el original Mayo Francés, la represión contra los estudiantes y trabajadores de México… 1968 es el año por excelencia de los movimientos sociales, la segunda edición histórica de la Primavera de los Pueblos de 1848, doce meses en los que el actor protagonista son las masas. En aquel momento, España se encontraba sumida en una dictadura militar que coartaba las libertades cívicas de asociación, de pensamiento y de expresión. Dos años antes, en 1966, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, había publicado una nueva ley de prensa que daba comienzo a un ligero proceso de apertura. Algunos cambios con respecto al código anterior eran que la empresa periodística pasaba a formar parte de la empresa privada, no del ‘interés nacional’; que se descartaba la censura previa como una actuación habitual y quedaba reservada solo a momentos de guerra o emergencia nacional; y, por último, que aunque contemplaba el secuestro administrativo de publicaciones, permitía a los periodistas recurrirlo a través del contencioso-administrativo. No obstante, la libertad de expresión continuaba acotada a una serie de preceptos que recogía el artículo segundo de la Ley 14/1966: Las libertades de expresión y el derecho a la difusión de información, reconocidas en el artículo primero, no tendrán más limitaciones que las impuestas por las leyes. Son limitaciones: el respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales; las exigencias de la defensa Nacional, de la seguridad del Estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior; el debido respeto a las instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa; la independencia de los Tribunales y la salvaguardia de la intimidad y del honor personal y familiar. El hecho de que el derecho a la libertad de información quede supeditado al cumplimiento de los ‘Principios del Movimiento Nacional’ contribuye a que la cobertura de los movimientos sociales de 1968 adquiera un especial interés para conocer los límites impuestos por la reglamentación española.
4 En concreto, este estudio tiene como objetivo analizar el modo en que la revista Triunfo comunicó las protestas estudiantiles que tuvieron lugar entre mayo y junio de 1968 en Francia, ya que es el medio más prestigioso de España entre los círculos intelectuales de la oposición franquista. Para reconstruir este relevante acontecimiento, se ha empleado una metodología de triangulación, que incluye un estudio del contenido, del discurso y de la semántica empleados durante los seis meses de los que es objeto de examen el semanario. Aunque los grandes hechos revolucionarios se produjeron en los dos meses mencionados, resulta interesante contemplar las consecuencias que tuvieron a lo largo del tiempo. Por esta razón, el marco temporal que se ha escogido, que –como hemos indicado– es de medio año y se centra en los meses de mayo a octubre, en los que fueron publicados del número 309 al 334. La elección de una revista en lugar de una publicación diaria se debe a la menor rigidez que la caracteriza. La estructura de un periódico –el número de páginas y secciones, los espacios dedicados a la publicidad, la predominancia del texto sobre la imagen…– está totalmente fijada desde el primer momento, mientras que la de un semanario resulta mucho más flexible en cuanto a la organización de contenidos. A este punto hay que añadir que las revistas contaban con un mayor margen de libertad de funcionamiento, pues la prensa generalista seguía muy constreñida por las medidas censoras, y gracias a esta relativa independencia Triunfo pudo cubrir con la extensión y el detalle que merecía un acontecimiento como el Mayo Francés. Además, puesto que el público al que se dirigen las revistas es menos amplio, cuentan con una gran libertad expresiva, que incluye un mayor contenido gráfico y un lenguaje no necesariamente periodístico. Por otra parte, este es un tema que se presta a un estudio más reflexivo, pues los acontecimientos que siguen a las protestas francesas se dilatan en el tiempo, de modo que las revistas pueden abordarlo con mayor profundidad que un periódico que se debe, principalmente, a la más estricta actualidad. La idea inicial al comenzar este trabajo consistía en analizar el tratamiento de los hechos de mayo de 1968 en diferentes revistas, entre las que se encontraban Triunfo y Destino. Sin embargo, presentaban unas notables diferencias entre sí que impedían extraer conclusiones comparables a las dos. En primer lugar, porque Destino apenas hacía alusión a las protestas francesas, mientras que Triunfo ofrecía un gran número de artículos al respecto. En segunda instancia, porque las piezas periodísticas de Triunfo solían ser de gran profundidad, tanto en espacio (reportajes extensos) como en contenido (reflexión), pero Destino incluía artículos muy cortos en comparación. Además, esta revista no volvía a plantear en sus páginas las consecuencias de las huelgas y disturbios una vez que se hubieron extinguido; por el contrario, Triunfo no solo cubría la 'revolución de mayo' durante aquel mes, sino que presentaba artículos relacionados con las
5 consecuencias de las revueltas (elecciones en junio, repercusiones económicas y políticas de la crisis...) dilatados en el tiempo. Por todo ello, y por considerar a Triunfo como una fuente histórica de gran valor, la revista merece un análisis individualizado de sus contenidos. 1.2. Marco teórico sobre Mayo de 1968 Se denomina ‘Mayo de 1968’ a la coyuntura histórica que supuso el conjunto de disturbios, manifestaciones, huelgas generales, ocupaciones de edificios y fábricas… que tuvieron lugar entre los meses de mayo y junio de 1968 en Francia, y que estuvieron encabezadas por los estudiantes de las universidades parisinas de Nanterre y La Sorbona. Este acontecimiento es el resultado de la fusión de todos los síntomas del malestar que arrastraba la sociedad desde principios de la década de 1960. Uno de los más profundos indicios era la brecha generacional. La población adulta, que había sobrevivido a la II Guerra Mundial, se sentía cómoda en la tranquilidad de un país que le garantizaba la paz y la seguridad de las que no había podido disfrutar en sus años de juventud. Frente a unos padres conservadores, los estudiantes no aceptaban la inmovilidad de un sistema que habían heredado y que debía mejorarse. Ya no solo por las contradicciones internas que el capitalismo arrastraba; también por la injusticia que suponía que el norte fuera rico a costa del recién descubierto Tercer Mundo (ROSS, 2005:169). Ellos, los privilegiados de uno de los países más poderosos del planeta, debían luchar por proporcionarse a sí mismos y a los desfavorecidos un lugar mejor donde vivir. Nuestra esperanza sólo puede venir de los sin esperanza 1 (Facultad de Ciencias Políticas de París). Según Herbert Marcuse, el filósofo ‘de cabecera’ de los universitarios franceses y alemanes, sólo los marginados podían comenzar la revolución. Ellos se sentían ajenos al sistema, por lo que no extrañaba que se planteasen preguntas: ¿cómo encajaban dentro de la sociedad?, ¿por qué había tanta desigualdad?, ¿a qué se debían las relaciones de autoridad existentes? Los jóvenes estudiantes no se dejaban acallar por la conciencia de vivir en tiempos de sostenidas mejoras, pues eran los únicos que conocían y sentían que podían ser mejores. No 1 Durante la exposición del marco histórico de Mayo del 68, introduciremos eslóganes que fueron pintados en las paredes de algunos de los edificios más emblemáticos de París. Tal puesta en escena es una forma muy representativa de mostrar, mediante las palabras de sus protagonistas, el pensamiento de los estudiantes franceses durante aquel convulso mes. Entre paréntesis, señalamos la procedencia del grafiti.
6 queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento (Odeón de París). El Presidente de la República, Charles De Gaulle, era la viva imagen del pasado. Se trataba de una figura carismática que había adquirido una gran popularidad gracias a su intervención en la Resistencia frente a los alemanes. Durante sus diez años de gobierno, esta burbuja de admiración se había desinflado y agrandado a partes iguales: la personalidad del Coronel despertaba desprecio en un sector cada vez mayor de la ciudadanía, pero también contaba con simpatizantes incondicionales a los que les fascinaba la mano dura con la que gobernaba el país. Después de todo, Francia se había convertido en una potencia mundial independiente de los Estados Unidos, había reforzado su armamento militar al conseguir la bomba atómica y era una nación económicamente próspera. A lo que los detractores del ‘degaullismo’ responderían que la ciudadanía había visto menguada su representación democrática con el régimen presidencialista que había instaurado De Gaulle. Tampoco les faltaba razón: el ex combatiente inauguró la V República limitando la función de la Asamblea a la de una mera institución presencial, con el fin de aumentar el poder del Presidente. La voluntad general contra la voluntad del General (edificio Censier de París). Cualesquiera que fueran sus motivos, los jóvenes universitarios que comenzaron la revolución en la Sorbona veían en De Gaulle la personificación de una sociedad arcaica y autoritaria que les impedía progresar como personas. Querían otro futuro, y para conseguirlo la única vía que contemplaban era detonar el que sus padres les habían preparado. Los partidos de la izquierda tradicional no les representaban porque reproducían las contradicciones propias del capitalismo. El Partido Comunista Francés (PCF), que era la segunda fuerza política más votada, apelaba a la revolución en Vietnam del Sur mientras reposaba acomodado dentro del orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial. De Gaulle había abandonado la Alianza del Atlántico Norte y había entablado relaciones amistosas con China y la URSS, una maniobra de distanciamiento respecto a los Estados Unidos que coincidía con los objetivos del PCF. Por ello, tampoco se oponía abiertamente al Presidente de la República, una actitud que censuraban los estudiantes y que les legitimaba a creer en la revolución y no en las reformas. No os encarnicéis tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones (la Sorbona). En los años anteriores a mayo de 1968 se habían producido una serie de acontecimientos que fueron tomados por los universitarios franceses y europeos como iconos: la Revolución Cubana, la guerra por la independencia de Argelia, la resistencia vietnamita liderada por Ho Chi Mihn y la revolución cultural en China. Muchas fotografías de jóvenes portando retratos de Mao Tse-Tung reflejan esta ansia por transformar el mundo, porque sabían que en
7 otros lugares había sido posible. No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos (Universidad de Nanterre). Los estudiantes franceses también habían observado cómo los universitarios de otros lugares remotos expresaban su malestar de muy diversas maneras, lo que les sirvió como modelo para construir su original protesta. Marshall McLuhan acuña precisamente en este momento el concepto de ‘Aldea Global’ porque el mundo se transforma en una comunidad conectada cuyos hechos afectan a todos los individuos. Mark Kurlansky (2005:19) lo explica del siguiente modo: Imagínense a estudiantes de Columbia en Nueva York y de la Universidad de París descubriendo desde la distancia que sus experiencias eran similares (…). Con nuevas herramientas tales como satélites de comunicación y las cintas de vídeo, baratas y regrabables; la televisión estaba haciendo que todo el mundo fuese muy consciente de lo que hacían todos los demás, y eso era emocionante porque, por primera vez en la experiencia humana, los sucesos importantes y distantes eran inmediatos. A todos estos factores proclives a la protesta se añadió el de la incertidumbre vital. A la mayoría de los que salieron el viernes tres de mayo a las calles les unía su condición de estudiantes, una faceta que no encajaba en los cánones tradicionales de la sociedad. Hasta entonces, existía un grupo muy reducido de jóvenes cuya ocupación era aprender, pero no podía ser comparado con los cientos de miles que poblaban ahora las aulas de los centros de educación superior. En la década de los años sesenta se había derrumbado la universidad elitista: si en el curso 1950-1951 las universidades francesas contenían en sus aulas a 135.000 estudiantes, en el de 1967-1968 la cifra había crecido exponencialmente hasta alcanzar los 508.000 alumnos (SÁENZ DE MIERA, 2008:41). Las instituciones no estaban ni física ni organizacionalmente preparadas para acoger tal vertiginoso flujo de estudiantes, por lo que la calidad educativa era muy mejorable. En 1966, los estudiantes de la Universidad de Estrasburgo habían redactado un manifiesto titulado Sobre la miseria de la vida estudiantil que empezaba así: Podemos afirmar, sin gran riesgo de equivocarnos, que tras el policía y el sacerdote, el estudiante es la criatura más universalmente despreciada en Francia (…). Hubo un tiempo en que las universidades eran respetadas: el estudiante persiste en su creencia de que es afortunado por estar allí. Pero llegó tarde (…), ahora el objetivo del ‘sistema educativo’ es un especialista producido mecánicamente. Un sistema económico moderno requiere la producción en masa de estudiantes sin educación alguna y a los que se haya despojado de la capacidad de pensar.
8 El manifiesto hace referencia al hecho de que ir a la universidad dejó de ser un privilegio para convertirse en una exigencia para trabajos que antes no requerían títulos tan elevados. Esto implicaba que las familias menos adineradas se vieran obligadas a realizar grandes sacrificios con los que hasta el momento no contaban. Hasta entonces, los estudios universitarios habían sido una garantía de futuro: quienes obtenían el título correspondiente tenían prácticamente asegurado un trabajo. Esta tendencia cambia cuando las aulas comienzan a ‘producir’ en serie, como si de una cadena fabril se tratase, a un alumnado preparado para ocupar puestos de alta cualificación de los que no hay oferta. En estas circunstancias, el resentimiento hacia un tipo de autoridad, la de la universidad, se ampliaba hacia cualquier autoridad, lo que inclinaba a los alumnos hacia la izquierda y contribuía a que un mínimo detonante haga saltar la bomba de la decepción juvenil hacia el mundo que habían heredado. Prohibido prohibir. La libertad comienza con una prohibición (La Sorbona). Sin embargo, las reivindicaciones estudiantiles no representaban algo novedoso en sí dentro del mapa de los movimientos sociales. Su originalidad reside en que fue la primera vez que la juventud apareció como factor social y político de importancia, ya que consiguió movilizar a grupos que estaban acostumbrados a luchar sobre bases económicas y que tenían una mayor capacidad para presionar al gobierno a escuchar sus peticiones. Se trata de un paso importante, dado que la clase trabajadora era reticente a colaborar con los estudiantes porque la Universidad había sido tradicionalmente un resorte del conservadurismo, una máquina del sistema desde la cual se lanzaba a los recién licenciados hacia los puestos de directivos políticos y económicos. Mavis Gallant (2008:32) recoge irónicamente tales impresiones en su libro Los sucesos de mayo: “Cuando son entrevistados y se les pregunta qué piensan de los estudiantes, los obreros responden invariablemente que son sus futuros jefes, y dicen que esperan que esta experiencia los haga mejores ‘chefs’ de lo que lo han sido sus padres. ¿Para qué sirvió la Revolución Francesa?”. Más allá del escepticismo que pudieran despertar los estudiantes en los trabajadores, lo cierto es que aunaron fuerzas contra el gobierno y terminaron por provocar una huelga general de dimensiones desconocidas hasta el momento. Fueron sus propios representantes en las instituciones, la Confederación General de los Trabajadores y el Partido Comunista Francés, quienes se mantuvieron reacios a esta asociación temporal y le pusieron continuamente trabas al movimiento estudiantil. Las voces más críticas acusaban a estas organizaciones de ser las causantes del fracaso de la revolución. A raíz de su actuación durante los acontecimientos, la izquierda tradicional quedó desprestigiada de tal modo que su fracaso electoral fue estrepitoso, concediéndole una mayoría absoluta a la derecha en las elecciones convocadas en junio de 1968.
15 Tabla 2. Sumarios de los números 311 y 312 de Triunfo El editorial semanal de Haro Tecglen es una de las principales secciones de la revista, debido el prestigio de este analista en el panorama periodístico español. Durante los seis meses investigados, aparecen seis artículos de opinión del subdirector de Triunfo en los que narra las últimas noticias que se han producido en Francia, pero no como un mero observador sino añadiendo su particular perspectiva del asunto. Los números en los que aparece un editorial de Tecglen son los siguientes: 312, 313, 314, 418, 320 y 325. Todos sus escritos ocupan una extensión de una página sin fotografías o con imágenes de pequeño tamaño, excepto el del número 314, en el que la estructura de la publicación ha sido modificada para ofrecer una más profunda cobertura informativa sobre las protestas de París. Más allá del editorial, el interés periodístico que Triunfo considera que tienen las movilizaciones sociales de mayo de 1968 se aprecia en la gran cantidad de artículos que copan las distintas secciones de la revista, tal y como aparece plasmado en la tabla 3. Numéricamente, el apartado Telex es el que recoge más informaciones acerca de los hechos que nos ocupan, con 25 noticias, seguido de la sección En Punto, con 21, y de la sección principal, que alberga 13 reportajes, artículos en profundidad y entrevistas. Esto se explica por la extensión de los propios contenidos de cada apartado, ya que Telex está formado por unas quince noticias telegráficas, muy cortas, en cada número; mientras que En Punto ocupa entre cuatro y ocho páginas en las que hay artículos variados de mayor profundidad y extensión. Lo mismo ocurre con la sección principal, cuyos contenidos son de mayor calado y, por lo tanto, ocupan más páginas.
16 Por esta razón, del hecho de que Triunfo aborde las protestas ciudadanas del país vecino en 34 artículos extensos de En punto y del apartado principal se deduce que les confiere una enorme importancia. En En Punto encontramos artículos de una extensión situada entre un cuarto de folio y una página completa, la mayoría de los cuales son asuntos de actualidad abordados desde una perspectiva interpretativa. En la sección principal, los reportajes, entrevistas y demás géneros periodísticos tienen una extensión de entre cuatro y diez páginas, por lo que los trece artículos que se encuentran enmarcados en este apartado y que fueron publicados entre mayo y octubre de 1968 son un número lo suficientemente grande como para afirmar que la revista los considera un tema muy destacado de su agenda mediática. Tabla 3. Número de artículos por secciones La extensión de los contenidos publicados en el semanario también resulta representativa del interés que despierta en los periodistas de Triunfo. Como muestra la tabla 4, la mayoría de los artículos (el 55%) ocupa más de media página, un espacio que resulta más amplio de lo que cabría pensar porque el tamaño de letra es muy reducido. Del total de los escritos, el 38% son de gran extensión -lo que supone 28 de 73 piezas periodísticas-, ya que ocupan más de una página -generalmente son más largos, de unas cuatro hojas, aunque encontramos artículos de una página y artículos de diez-. El porcentaje tan elevado de contenidos poco extensos, que supone el 45% del total y que en cifras absolutas son 33 noticias, procede en su mayoría de la sección Telex, donde encontramos 25 informaciones telegráficas.
17 Tabla 4. Los artículos sobre Mayo del 68 según su extensión En cuanto a los géneros en los que se pueden clasificar los distintos textos, el más recurrente es el informativo, con treinta noticias que pertenecen, en su mayoría, a la sección Telex. No obstante, la gran parte de las piezas periodísticas -editoriales, reportajes, fotorreportajes, artículos de opinión y entrevistason interpretativas y de opinión, que la revista aborda desde una perspectiva favorable a las reivindicaciones del pueblo francés y apoya sus argumentos en los líderes políticos, intelectuales y estudiantiles. Además, resulta fundamental el uso de la imagen, lo que se aprecia con los seis fotorreportajes que aparecen de mayo a octubre de 1968. Tabla 5. Los artículos sobre Mayo del 68 según el género
18 En cuanto al reparto cronológico de los 73 artículos durante los meses de mayo a octubre, observamos una mayor presencia de temas sobre mayo de 1968 en los meses de mayo y junio, algo lógico dada una característica inherente a los medios de comunicación: la novedad. Sin embargo, Triunfo realiza una cobertura continua a lo largo del tiempo, que comienza con el número 11, publicado el 18 de mayo, dos semanas después de que se desarrollasen los acontecimientos, y termina con el número 334, puesto a la venta el 26 de octubre. En estos meses, solo hay cinco números que no contengan ni un solo artículo relacionado con las protestas francesas, y dos que únicamente hagan referencia a ellas mediante una noticia corta de la sección Telex. La mayor parte de los contenidos del mes de mayo trata sobre las revueltas estudiantiles y las huelgas de los trabajadores; los de junio abordan el desarrollo de los acontecimientos y el auge de la contrarrevolución; durante julio, se centran en la victoria electoral de la derecha y en las consecuencias que esta tiene para quienes hicieron frente a De Gaulle. En agosto, la densidad de los artículos se reduce, ya que muchos forman parte de la sección Telex y otros tantos se centran en las vacaciones de algunos políticos franceses destacados. En septiembre, los contenidos referidos a las protestas estudiantiles vuelven a adquirir importancia como consecuencia del inicio del curso escolar y del congreso mundial anarquista del que el líder universitario Cohn-Bendit es el invitado principal. Por último, en octubre la atención hacia este tema disminuye por completo, ya que solo una noticia telegráfica aparece en todo el mes haciendo referencia a los hechos de mayo: los resultados de las elecciones sindicales para que patronos y trabajadores compartan responsabilidades en la gestión de la empresa. Tabla 6. Los artículos sobre Mayo del 68 en el tiempo
19 3. Análisis del discurso 3.1. Imágenes Las movilizaciones de mayo del 68 desprenden juventud, alegría, imaginación, desenfado. Cientos de carteles se reprodujeron por las paredes de las calles de París con frases ocurrentes y visuales dibujos que reivindicaban la construcción de un nuevo mundo, menos serio y programado que el que habían heredado. Tabla 7. Algunos carteles de Mayo de 1968 La capital de Francia parecía estar infectada por un virus letal que atacaba al sistema mercantilista para fundar otro cuyos límites solo estaban claros en las mentes de los que levantaban barricadas y celebraban interminables asambleas. La atmósfera revolucionaria cumplía todos los requisitos para quedar plasmada en fotografías bonitas, en bellos recuerdos de dos dimensiones. Sin embargo, el crítico de cine Serge Daney critica en su artículo “May 68 en négatif” la baja calidad de las imágenes que se retrataron durante aquellos días: 1968 no fue un momento de complicidad entre los actores y los fotógrafos. Los actores no contaron con su imagen para reconocerse porque ellos valoraron antes sus actos para ser reconocidos. (…) La televisión de aquella época estaba considerada naturalmente como una pobre esclava del poder que nunca escandalizaba. Por otra parte en mayo del 68 el mundo del cine había realizado ya años antes su propio ‘descenso a las aceras’. Demasiado pronto para la tele, demasiado tarde para el cine. (…) Este no es el antiguo teatro revolucionario (aquel de 1789, de 1917 o de 1936); es un teatro donde las vedettes y los figurantes están aún mal distribuidos y donde las estrellas son raras y están mal vistas.
20 Pese al desprecio que los protagonistas de las protestas sentían hacia la imagen, Triunfo ofrece en sus informaciones una gran cantidad de fotografías. El reparto temporal de estas instantáneas se acumula durante los meses de mayo y junio, con una temática visual revolucionaria, en las que el movimiento es el actor principal. A partir de finales de junio, el volumen de imágenes se ve reducido y también su contenido, ya que tratan sobre las jornadas electorales o sobre las novedades políticas tras la vuelta a la normalidad. 3.1.1. La mirada de la revolución Respecto a las imágenes revolucionarias, podemos destacar las que aparecen en los números 311, 312 y 313, que son los que más cantidad de fotografías albergan en sus páginas. La edición 311 de Triunfo ofrece un fotorreportaje que contiene seis páginas repletas de imágenes que muestran los disturbios de París. Gracias a ellas, consigue justificar su título: “París se pregunta: ¿es una revolución?”, ya que todas revelan que la capital francesa no se encuentra en una situación de normalidad. Las imágenes de estos tres números pueden clasificarse en tres grupos, ateniéndose a su contenido: 1. Escenas de violencia 2. Manifestaciones o grandes concentraciones de personas 3. Líderes políticos, estudiantiles o sindicales Escenas de violencia Las fotografías de este tipo albergan escenas de violencia directa, con manifestantes generalmente jóvenes que huyen de la policía o con las fuerzas antidisturbios golpeando a los rebeldes. Es especialmente significativa la secuencia de imágenes que aparece en el reportaje del número 313 llamado “París / Revolución cultural: de Nanterre a las barricadas”, en la que un conductor es obligado a salir de su coche, sin indicios de haber cometido ningún delito y pese a su resistencia. El momento retratado muestra desesperación en los rostros de los dos ocupantes del automóvil, que parece ser una pareja joven. El lector empatizar con ellos, independientemente de su ideología, por la expresión de angustia que refleja la cara de la chica y por la descontextualización de la fotografía, que obliga a plantearse el porqué de un trato policial tan arbitrario. No obstante, la brutalidad de la respuesta policial la expresan también de forma indirecta. El ejemplo lo encontramos en el reportaje del número 311 ya mencionado, en el que aparecen unos jóvenes sentados en la calle mientras leen un periódico titulado “désolation au
21 quartier latin”. Algunos se frotan los ojos, un gesto que explica el pie de foto: han sido víctimas de los gases lacrimógenos que empleó la policía contra los manifestantes. Es una prueba gráfica de la represión llevada a cabo por las fuerzas del orden. Pero las más impactantes y características del Mayo Francés son aquellas en las que hay barricadas. En el fotorreportaje del número 313 al que ya hemos hecho alusión anteriormente, encontramos dos fotografías seguidas la una de la otra como si de una historia en movimiento se tratase. En la primera, varias barricadas han sido construidas con coches y adoquines y les sirven a los manifestantes como armas; en la segunda, la policía escala un muro de piedras similar a la de la foto anterior. Se aprecia en ellas el caos que han provocado los estudiantes en las calles de París y otras ciudades de Francia, pero también una diferencia muy significativa entre lo bien pertrechados que están los antidisturbios -cascos, escudos y armas de fuegoy la indefensión de los universitarios, vestidos sin ningún tipo de protección para enfrentarse a la policía. Tabla 8. Algunas imágenes de violencia Manifestaciones o grandes concentraciones de personas Las imágenes que conglomeran a un elevado volumen de manifestantes son frecuentes, ya que transmiten la impresión de que la ciudadanía francesa se muestra unánime en las reivindicaciones obreras y estudiantiles. Puesto que la opinión pública se transformó conforme avanzó el tiempo, fueron muchas las concentraciones y marchas populares a favor y en contra del sistema, pero Triunfo solo muestra las de aquellos que apoyaban la revolución, en un claro posicionamiento respecto a los hechos.
22 No solo aparecen fotografiadas las manifestaciones, sino también eventos y lugares a los que asistieron una gran cantidad de personas, como asambleas universitarias o edificios ocupados. Por ejemplo, en el sumario del número 313 que se titula “Nuevo poder en Francia”, aparece una fotografía de gran tamaño que retrata a la estatua de la ‘Place de la République’ repleta de gente subida a ella, mostrando pancartas que rezan: “Jeunes, pour un pouvoir populaire”. Realizada muy en contrapicado, agranda las dimensiones de la movilización juvenil. Además, la elección de esta foto no es casual, pues que la plaza en la que se encuentra, que se llama muy simbólicamente ‘Plaza de la república’, haya sido tomada por los manifestantes implica que la protesta realmente ha tenido una enorme importancia, y corrobora el título del sumario (“Nuevo poder en Francia”). Por otra parte, resulta muy interesante la construcción de imágenes mentales mediante el recurso visual. Triunfo trata de reforzar la idea de una cohesión interna del movimiento que, vista con perspectiva histórica, no fue tan fuerte como se refleja, y para ello emplea emotivas instantáneas. En el reportaje del número 311, una fotografía capta esta sensación de unión y valentía estudiantil frente al desmesurado despliegue de fuerzas policiales, en relación a los pocos estudiantes que aparecen en ella. Al fondo, varios furgones policiales se agolpan y dejan paso a una multitud de policías antidisturbios. Algo más cerca, frente a los guardias, los estudiantes se enlazan en fila cogidos de las manos. Entretanto, en un primer plano personas de mediana edad observan la atípica escena. Es, tal vez, la representación visual de las tres Francias: la revolucionaria, la conservadora y la ambigua, que espera a que los acontecimientos se desarrollen para posicionarse. El fotorreportaje del número 313 está protagonizado por una imagen muy simbólica. En ella, aparecen varias personas en una hilera cogidas de los brazos. Las de la página de la izquierda miran hacia la izquierda y las de la derecha, a la derecha. En el centro, un joven levanta sobre sus hombros a una mujer, que lleva sujeta una bandera con el brazo estirado y la cabeza ladeada. Esta imagen guarda similitudes con el cuadro romántico de Delacroix “La Libertad guiando al pueblo”, que retrata una escena idealizada de la Revolución Francesa, por lo que es posible que fuera colocada en la portada del reportaje para inspirar las semejanzas entre aquella movilización popular que cambió el mundo y esta, que todavía no se sabe en qué derivará. En la siguiente página, otra joven está subida a los hombros de un manifestante. Ella grita algo mientras sujeta una bandera negra, que contrasta con las rojas que la rodean. Se ven puños levantados a su alrededor; en conjunto, la simbología es completamente anarquista y comunista.
23 Tabla 9. Manifestaciones o grandes concentraciones de personas Líderes políticos, estudiantiles o sindicales Este apartado es el menos numeroso en cuanto a tamaño, ya que la mayor parte de las fotografías de los números 311, 312 y 312 pertenecen a las dos categorías anteriores. Sin embargo, refleja muy bien la perspectiva de Triunfo sobre los protagonistas del panorama político francés. Cohn-Bendit aparece retratado en tres ocasiones y en todas sale dirigiéndose a un gran número de personas. En una de ellas está fotografiado de espaldas mientras habla a un auditorio universitario repleto de gente; en otra, está subido a un poste de señalización del tráfico y grita algo a los estudiantes que lo acompañan; en la última, aparta el micrófono para dirigirse a la masa que conforma una gran manifestación. Mendès-France también tiene su espacio gráfico en estos tres primeros números en los que la revolución estaba candente. Solamente aparece una vez, captado en medio de una aglomeración y mirando a la cámara. Por último, una misma página concentra los rostros frontales de “las tres Francias” –De Gaulle, Seguy y Cohn-Bendit-, de igual tamaño y centradas por encima del texto. El semblante de De Gaulle resulta especialmente significativo, ya que ha sido captado con una cara de preocupación y con un pañuelo en la frente para secarse el sudor que, dado el contexto en el que se ha publicado la instantánea, le producen las protestas de Francia.
24 Tabla 10. Los líderes políticos 3.1.2. La vuelta a la normalidad Puesto que a principios de junio se puso fin a toda esperanza revolucionaria, Triunfo deja de concederle la importancia que les daba hasta el momento a los sucesos de mayo, y el contenido gráfico se reduce. En las imágenes aparecen los protagonistas de los comicios franceses y el retrato de las jornadas electorales. Las fotografías de los sumarios de los números 314 y 318 los protagonizan Pompidou y De Gaulle. En el primero de ellos, Una foto a gran tamaño de Pompidou con rostro triunfal anuncia que ha sido nombrado Primer Ministro por De Gaulle. Triunfo se cuestiona cómo es posible que sonría tanto mientras el grueso de los trabajadores está en huelga. En el número 318, el sumario, coronado por una foto de grandes dimensiones en la que aparece De Gaulle depositando su voto en la urna, refleja unos resultados electorales sorprendentes. Los califica de “desastre” para la izquierda –se posiciona junto a las fuerzas progresistas en lugar de hacerlo junto a las conservadorasy habla de “grandes perdedores”: comunistas y Federación de la Izquierda. No menciona a los ganadores. En esta misma revista, hay un fotorreportaje de cinco páginas sobre la jornada electoral que se titula “De Gaulle, estratega de las urnas. La victoria del General”. En él, se muestran fotografías de bandos electorales y de carteles realizados por los estudiantes durante el mes de mayo –por ejemplo, una caricatura de De Gaulle realizando el saludo fascista y una pancarta que reza “pouvoir étudiant”- y de jóvenes leyendo libros; imágenes de De Gaulle depositando su voto en la urna, de Pompidou seleccionando la papeleta electoral y de dos militares amnistiados por el Presidente de la República descorriendo la cortina que garantiza un voto secreto. Es un
31 que no hay nada que hacer contra este régimen” (8 de junio de 1968:43). Por mucho que se le haya tachado de violento, el líder estudiantil no cree que la revolución sea posible, por lo que “los arreglos”, los cambios dentro del sistema, son “la única manera de ir hacia adelante”. Sin embargo, Cohn-Bendit opina que en la Universidad las reformas no van a transformar esta institución en algo revolucionario, porque en su esencia está el ser un organismo destinado a producir burgueses y tecnócratas: “en cuanto a la posibilidad de conseguir que la enseñanza dada en la Universidad se convierta en una ‘contraenseñanza’ que fabrique no ya altos cargos bien integrados sino revolucionarios, se trata de una esperanza paralela que me parece un tanto idealista” (8 de junio de 1968:48). Por eso, propone crear una enseñanza paralela a base de seminarios políticos –recordemos que, hasta entonces, la Universidad estaba despolitizada y no estaba permitido impartir lecciones relacionadas con ideologíasen los que profesores y expertos impartan, fuera del horario académico, charlas y coloquios sobre la transformación de la sociedad. De este modo, al menos, la conciencia de algunos estudiantes se irá despertando progresivamente, pues “la Universidad seguirá siendo la misma mientras el sistema entero no cambie” (8 de junio de 1968:48). En la entrevista, el líder universitario parece empatizar con la clase trabajadora, ya que opina que la revolución solo puede producirse con la unión proletario-estudiantil y durante una crisis económica grave. Por ello, plantea una “revolución cultural” muy similar a la de China: que los estudiantes trabajen a la vez que estudian y los obreros estudien al tiempo que trabajan, de modo que no exista esa división tan abismal entre unos y otros. Más allá de estas reflexiones, Cohn-Bendit se retrata como un hombre práctico ajeno a teorías alejadas de la realidad: “Para mí no se trata de hacer metafísica y de averiguar cómo se hará la revolución” (8 de junio de 1968:45), declara en una ocasión. Sin embargo, se muestra contrario a elaborar un programa de objetivos concretos que se deben alcanzar, porque eso resultaría “paralizador”. Es prioritario promover el debate y la expresión popular, opina CohnBendit. Después de escuchar todas las propuestas, llega el momento de formular reivindicaciones concretas. La espontaneidad es la fuerza de este movimiento que no precisa de líderes que lo dirijan. Efectivamente, aunque Triunfo lo retrate como tal, el joven franco-germano afirma en diversas ocasiones no considerarse líder de ningún movimiento, porque opina que las barricadas surgieron espontáneamente, sin que nadie planificase la estrategia que debían seguir los estudiantes. Visto con perspectiva histórica, probablemente tenga razón y la revista le otorgue demasiada importancia a una figura que, aunque es una de las piezas más visibles del Mayo Francés, no es imprescindible en el desarrollo de los acontecimientos.
32 No obstante, Triunfo le otorga tanta relevancia a Cohn-Bendit que incluso transcurridos cuatro meses de las revueltas estudiantiles informa acerca de sus apariciones públicas y privadas. Por ejemplo, en agosto anuncia mediante una noticia telegráfica de la sección Telex que el líder universitario ha sido invitado al congreso mundial anarquista que se celebrará en Italia durante el mes de septiembre; y en septiembre realiza un reportaje al respecto en el número 330. El reportaje clave que confirma la gran presencia de Cohn-Bendit en la agenda de Triunfo es el artículo titulado “Las vacaciones de monsieur Cohn-Bendit” del número 330, que, como su propio titular indica, utiliza como pretexto las vacaciones del líder estudiantil francés para retratarlo una vez más. Se trata de un fotorreportaje con imágenes en las que aparecen Cohn-Bendit y la actriz Marie Frace Pisier disfrutando del descanso en la playa, abrazados o besándose. Este tema podría aparecer dentro de las páginas de una publicación de prensa rosa, más que en lo que acostumbra a ser la línea editorial de Triunfo, pero la revista emplea para salir en defensa de las críticas que se ciernen sobre el líder estudiantil: En los primeros momentos de un lado le atacaron por su condición de ‘judío alemán’, del otro, le denunciaron como agente de la CIA. Ahora, después de hacerse públicos estos juegos amorosos, los espíritus severos le criticarán por frívolo. Se le ha echado en cara el haber cobrado algunas entrevistas, pero lo que en realidad sucede es que este chico, bien pertrechado de conocimientos de sociología, filosofía y política, buen táctico y hábil organizador, gana por la mano a los unos y a los otros, impugna todo y lo aprovecha todo –publicidad, relaciones públicas– en un alarde de imaginación. Hechos a la idea del político ‘histórico’, la actitud desenfadada de este joven líder desconcierta a todos (13 de julio de 1968:5). 3.2.3. Mendès-France Mendès-France es el líder intelectual de la izquierda francesa, por lo que adquirió una gran relevancia durante la primavera de 1968. El día 27 de mayo apareció en un multitudinario mitin que el Partido Socialista Unificado celebró en el momento álgido de la revolución. Unos días después, se ofreció para formar un gobierno de urgencia en el caso de que se hundiera el régimen de De Gaulle. Dada su eventual importancia, Triunfo le concede dos piezas informativas dedicadas únicamente a su persona, aunque aparece mencionado en otros cuatro reportajes. Los dos artículos que abordan de forma exclusiva a Mendès-France aparecen en los números 317 y 323, publicados el 29 de junio y el 10 de agosto de 1968 respectivamente. El
33 primero coincide con la incertidumbre de las elecciones, que tendrán lugar esa semana. Por esta razón, como si de atraer votos se tratase, Triunfo le proporciona al candidato de la izquierda un espacio donde exponer sus argumentos y su programa electoral, algo que no hace con sus opositores. El hecho de que las teorías de un candidato de la izquierda tengan un espacio tan amplio en la revista pone de manifiesto el posicionamiento de Triunfo, pues no dedica un solo artículo a políticos de otros partidos. Se titula “Las elecciones francesas, por Pierre Mendès-France” y tiene una extensión de una página completa. Este político considera (como ya lo había hecho Triunfo en el reportaje “Francia: primer turno”, por lo que la revista se identifica con la posición de Mendès-France) que los resultados electorales no reflejarán la realidad política del país, pues la derecha se halla en esos momentos en la cúspide de la ‘Contrarrevolución’; y la izquierda, en la decepción más absoluta. Serán “consultas electorales falseadas y llevadas a cabo por promesas electorales más o menos falaces”, ya que De Gaulle se postula a sí mismo como la única alternativa al caos, cuando la realidad –afirma Mendès-Francees que De Gaulle es el paladín del desorden, pues “acontecimientos análogos a los de mayo de 1968 se reproducirán irremediablemente si el gaullismo sale vencedor” (29 de junio de 1968:13). Por lo tanto, anima a la participación electoral de la izquierda, aunque reconoce que existen dos grandes dificultades: la falta de identificación de los trabajadores y los estudiantes con la clase política y la ausencia de unión de la izquierda, debido a su heterogeneidad. El segundo de los artículos dedicados al representante de las fuerzas progresistas francesas aparece en el número 323, cuando ha dimitido de su cargo dentro del partido al que representó en las elecciones, y se denomina “Mendès-France: por qué abandonó el P.S.U.”. En media página de extensión, se explican las causas de su renuncia. Según Triunfo, este intelectual era partidario de la “nueva izquierda”, de la unión de las fuerzas progresistas que pudiera imponerse como una amenaza para la derecha. Sin embargo, el P.S.U. se sentía cada vez más atraído por el ala revolucionaria del movimiento estudiantil y, por motivos partidistas, no quería que lo relacionasen con la izquierda tradicional, que había salido muy desprestigiada por su actuación al frente de los sucesos de mayo. Dada esta divergencia de opiniones, Mendès-France decidió dimitir en pleno periodo electoral, pero no lo hizo público hasta finales de julio para que no pareciera que lo hacía por el fracaso de los resultados en las urnas. Con este artículo, se contribuye a que el lector perciba a Mendès-France como un hombre honrado que rechaza el poder político por respetar sus principios.
34 3.2.4. Partido Comunista Francés El Partido Comunista Francés (PCF) fue el gran perdedor de los sucesos de mayo. Si en 1967 había obtenido 73 representantes en la Asamblea Parlamentaria, en los comicios de junio de 1968 solo logró 34. Este fuerte descenso se debió al papel que jugó durante las revueltas de París, y que Triunfo critica en reiteradas ocasiones. Los artículos en los que aparece mencionado el PCF se concentran todos ellos entre mayo, junio y julio, que es cuando tiene relevancia mediática porque los hechos de París afectan directamente a esta fuerza política. El primer artículo en el que aparece mencionado el Partido Comunista Francés se encuentra en el número 311 bajo el nombre de “París se pregunta: ¿es una revolución?”, y en él lo tacha de “rígido, ortodoxo y cerrado”. La misma idea se repite en el siguiente número 312, en el artículo “Francia: una revolución sin muertos”. En su tercer párrafo, cuando aborda la actuación de las fuerzas políticas, la revista acusa a las izquierdas de que “aprovechan rápidamente el movimiento social y estudiantil para atacar con fuerza al gobierno” (25 de mayo de 1968:5), y presenta al PCF como un oportunista que se ha unido a las protestas cuando ha visto las dimensiones que estaban alcanzando. Además, en el reportaje del número 313 llamado “París / Revolución cultural: de Nanterre a las barricadas”, Triunfo destaca el desprecio que los representantes políticos de dicho partido muestran hacia los universitarios rebeldes, a los que llama “grupúsculos románticos” para describirlos como personas poco realistas, sin representatividad entre el conjunto de los estudiantes. El reportero considera que estas actitudes del poder son una “extraña ceguera”. En el número 314, los redactores arremeten con dureza contra la actuación del PCF durante un momento de coyuntura en el que, a su juicio, debería haber liderado las protestas. En su editorial “La revolución digerida”, Tecglen afirma lo siguiente: El partido comunista francés ha sido el primer sorprendido de lo que ha pasado y desde el primer momento ha tratado de frenar una revolución que se le ha escapado de las manos y que no desea (…). Fue la reacción negativa de los obreros la que les llevó, en contra de su voluntad, a politizar la huelga. Demasiado tarde: demasiado mal. A remolque y a desgana (8 de junio de 1968:4). También aparece definido con especial severidad en el artículo-glosario del mismo número 314 titulado “Las claves del laberinto francés”. Para Triunfo, el PCF es una institución que todavía permanece fiel al estalinismo y que mantiene una “posición extremadamente dura frente a las revueltas estudiantiles”, que resulta “sorprendente”, porque “se ha asilado de la izquierda”.
35 El último espacio relevante que la revista le dedica a esta formación política se encuentra en la sección Telex del número 316, y se trata de una noticia telegráfica en la que da cuenta, en 41 palabras, de la renuncia del Partido Comunista Francés a instaurar un régimen comunista si gana las elecciones. A partir de entonces, el PCF pierde todo su interés para Triunfo. 3.2.5. Confederación General del Trabajo La Confederación General de Trabajadores (CGT), vinculada al Partido Comunista Francés, es el sindicato que congrega a un mayor número de trabajadores en Francia. Triunfo le dedica una cobertura similar a la que le presta al PCF, tanto en el tiempo como en su extensión y en su percepción negativa. En el glosario del número 314, la CGT es acusada de obstaculizar la unión entre estudiantes y obreros, evitando que la revolución se convierta en una realidad, y limitando las reivindicaciones de los trabajadores a simples mejoras laborales. La CGT llegó a un acuerdo con el gobierno y la confederación de empresarios que consistía en una subida del 35% del salario mínimo interprofesional y del 12% de media para todos los trabajadores. El líder del sindicato, Georges Séguy, se dirigió inmediatamente después de obtener este pacto a la fábrica de la Renault en Billancourt (que, por su tamaño y composición, era la que se utilizaba para medir la opinión de la clase obrera) para transmitir el mensaje a los trabajadores que permanecían encerrados, pero estos rechazaron los pactos. La cúpula del sindicato no escuchó el sentir de sus bases y desconvocó la huelga. Triunfo se muestra muy crítico ante esta actitud en el artículo “Barricadas y elecciones: Francia entre buenos y malos” del número 315, donde afirma que la CGT había terminado definitivamente con el movimiento revolucionario al obligar a sus bases a que regresasen al trabajo, algo que hacían “lenta, desganadamente”. Tres semanas después, en el artículo “Las repercusiones económicas de la crisis francesa” del número 318, retoma la crítica hacia los sindicatos al exponer las consecuencias que las protestas de mayo van a tener en la economía francesa. Comienza recordando los acuerdos alcanzados por los sindicatos tras la huelga general: aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, mayor periodo de vacaciones, indemnización de las jornadas de huelga… A continuación, Triunfo argumenta que tales reformas son insuficientes, pues las alzas de salarios traerán consigo una fuerte inflación y un aumento del coste de vida al 7%, de modo que las mejoras laborales quedarán en papel mojado. Además, se producirá un éxodo rural y el número de pequeñas empresas se reducirá en favor de la concentración del capital. Es decir, que las concesiones de la patronal no van a mejorar la calidad de vida de los obreros, sino que fue un
36 mero pretexto de las organizaciones sindicales y empresariales para impedir que la economía francesa siguiera paralizada durante más tiempo. Este artículo es, en definitiva, una crítica hacia los sindicatos, que no apoyaron las reivindicaciones de los obreros ni de los estudiantes y, además, atajaron las protestas con unos acuerdos que quedarán anulados en poco tiempo. 3.2.6. Herbert Marcuse Herbert Marcuse fue un filósofo alemán destacado de la Escuela de Frankfurt, que sirvió como base ideológica para el surgimiento de la ‘nouveau gauche’ o ‘nueva izquierda’. Sus tesis fueron muy apreciadas por los estudiantes europeos occidentales, que las tomaron de base para reivindicar una nueva sociedad. Dado que las ideas de Marcuse sirvieron como sustento para muchos de los jóvenes que participaron en las protestas de Mayo del 68, Triunfo emplea dos artículos para explicar el pensamiento de este sociólogo. El primero aparece en el número 312 bajo el siguiente título: “Herbert Marcuse el heterodoxo”. Se trata de un reportaje de cuatro páginas en el que la revista realiza un recorrido sobre la trayectoria biográfica de Marcuse y desarrolla y comparte su tesis: la represión social, la imposibilidad de producir cambios que modifiquen las estructuras del mundo que han heredado y la ausencia de una finalidad humana explican que los estudiantes se hayan identificado con el pesimismo de Marcuse. El filósofo considera imposible la revolución porque los obreros ya no aspiran a la liberación de los yugos capitalistas, sino a la opulencia material. Triunfo disiente en este sentido, porque siguen existiendo numerosas causas de rebelión en el seno de las sociedades industriales, de modo que es necesaria una toma de conciencia generalizada. Desde la perspectiva de Marcuse, solo los desclasados, aquellos a los que el sistema deja fuera, van a ser capaces de iniciar la revolución. Y los estudiantes están entre ellos. Marcuse aboga por una revolución transformadora de las sociedades occidentales, en vista del fracaso de las revoluciones de izquierda y derecha más extremas en Europa: el nazismo y el estalinismo. Al analizar de forma muy profunda y razonada el trasfondo ideológico de las protestas, la revista invita al lector a posicionarse a favor de las reivindicaciones estudiantiles, puesto que no le otorga herramientas para ponerse en su contra, con tesis filosóficas opuestas a las de Marcuse. Dos semanas después, en el número 314, Triunfo ofrece en el artículo “Herbert Marcuse: la sociedad bien organizada” una breve entrevista al filósofo más admirado por los estudiantes del Mayo Francés. Solo incluye tres preguntas: si apoya la violencia estudiantil, a lo que responde que sí y la justifica; si sería conveniente que los estudiantes concretasen sus
37 reivindicaciones, a lo que contesta que “sería prematuro e irresponsable por su parte” (8 de junio:7); y sobre la opresión en las sociedades coloniales. Aunque el cuestionario resulta demasiado breve, parece tener como fin justificar las actitudes que más les recriminan los medios de comunicación a los estudiantes, un argumento de autoridad en forma de entrevista. 3.2.7. Episcopado francés Pese a que el papel que juega la Iglesia en Mayo del 68 no resulta relevante para el desarrollo de los acontecimientos, el hecho de que la Francia y la España de la época fueran sociedades conservadoras donde el peso de las decisiones religiosas era muy fuerte contribuyó a que Triunfo le dedicase varios artículos sobre su posición respecto a las protestas. La primera es una noticia corta que se encuentra en el apartado Telex del número 312. En ella, se recoge el posicionamiento del arzobispo de París a favor del movimiento, quien asegura que “la Iglesia no está al lado del dinero, sino del lado del pueblo”. La siguiente, que se titula “Episcopado francés: toma de posición ante la crisis” y aparece en el número 317, tiene un contenido más extenso, ya que ocupa prácticamente una página. En ella, se presenta documento del episcopado francés que afirma que los franceses que protestan son muchos y quieren crear una sociedad nueva que los obispos apoyan porque la actual arrastra consigo enormes injusticias. Su principal reivindicación consiste en que hay que repartir las riquezas de forma más equitativa –“sin rechazar una razonada jerarquía de salarios”-. En una alusión a De Gaulle, el manifiesto eclesiástico considera que las autoridades deben ser más dialogantes para poder resolver los problemas. Por su parte, los obreros y estudiantes han de presentar sus propuestas de forma pacífica, sin ningún tipo de violencia. Pero el episcopado alude, en un último punto del escrito, a la religión como solución a los problemas de Francia, ya que considera que la sociedad moderna se ha centrado demasiado en mejorar sus condiciones materiales y ha descuidado la fe, por lo que los jóvenes no solo piden “medios de vida, sino razones para vivir”. Es probable que estas informaciones secundarias fueran recogidas por Triunfo con el fin de que el lector católico empatizase con los estudiantes mediante una suerte de argumento de autoridad –“si la Iglesia opina esto, será que es cierto”-, mostrando que incluso los sectores tradicionalmente más conservadores aprueban las reivindicaciones obreras y estudiantiles.
38 4. Análisis de la semántica Como hemos visto, Triunfo realiza una amplia cobertura de Mayo del 68. Sin embargo, un artículo se diferencia del resto por la profundidad con la que aborda los hechos: se trata de un glosario de conceptos y términos titulado “Las claves del laberinto francés”. Este reportaje poco convencional, que aparece en la sección principal y no contiene firma, sintetiza el análisis del discurso presentado anteriormente y pone de relieve la semántica del Mayo Francés. Lo mismo ocurre con los editoriales dedicados a este tema, que sirven como marco interpretativo desde el que se elabora el resto de artículos y que han sido escritos por su verdadero “ideólogo”: el periodista, intelectual y crítico Haro Tecglen. 4.1. “Las claves del laberinto francés” Este diccionario fue publicado en el número 314, durante la segunda semana de junio de 1968. En aquel momento, las protestas estudiantiles habían perdido la fuerza con la que habían logrado movilizar a los trabajadores de toda Francia el mes anterior, y la vida volvía lentamente a la normalidad. Este debilitamiento de la acción revolucionaria permitió al semanario español tomar distancia y ofrecer en la edición 314 una extensísima cobertura de lo sucedido hasta el momento, con 17 páginas dedicadas a Mayo de 1968. El glosario, que contiene personajes, lugares y vocabulario revolucionario, resulta de un gran valor explicativo para el estudio que nos proponemos, dado que la brevedad, concisión y precisión que han de caracterizar a cualquier definición obligan a su autor a posicionarse al respecto sin reservas. A continuación, recogemos en una tabla las categorías de los 68 conceptos definidos en el glosario de Triunfo, que incluyen: 29 personalidades importantes del ámbito intelectual (5), sindical (3), político (15), estudiantil (4), militar (1) y eclesiástico (1). 17 términos de contenido muy variado, en muchas ocasiones relacionados con un léxico revolucionario. 5 lugares en los que se localizaron los sucesos de París. 17 organizaciones sindicales (4), empresariales (3), políticas (6) y estudiantiles (4) que resultan relevantes dentro del desarrollo de los hechos. En color azul, aparecen señalados los personajes y las organizaciones políticas, sindicales, empresariales y estudiantiles que se han posicionado en contra de las protestas; en rojo, los que tienen una postura favorable a la revolución; en verde, los que se han mantenido a lo largo de todo el mes de mayo con una actitud ambigua. Los conceptos que se limitan a
39 explicar términos y lugares clave de los acontecimientos no han sido resaltados en ningún color porque no existe posicionamiento político al respecto. Entre paréntesis, la página del número 314 de Triunfo donde se localiza cada uno de los términos. PERSONAJES TÉRMINOS LUGARES ORGANIZACIONES Intelectuales Barricadas (22) Barrio Latino (22) Sindicales Aragon (22) Clubs (23) Bolsa (22) CFDT (23) Barrault (22) Contra-gobierno (23) Nanterre (29) CGT (24) Kastler (27) Oposición comunista (23) Odeón (29) FEN (26) Marcuse (27) Constitución (23) Sorbona (32) FO (26) Monod (28) Estudiantes (26) Incontrolables (27) Empresariales Líderes sindicales Izquierdismo (27) CGC (24) Bergeron (22) Fuerzas del orden (29) CJP (24) Frachon (26) ORTF (29) CNPF (24) Seguy (32) Provocador (30) RATP (30) Políticas Líderes políticos Referéndum (30) FISD (26) Capitant (22) Reforma Fonchet (30) Indep. y campesinos (27) Debré (24) Renault (30) PCF (30) Defferre (25) Revolución cultural (30) PSU (30) Giscard D'Estaing (27) SMIG (32) SFIO (32) Joxe (27) UD. Vª (32) Marchais (27) Mendès-France (28) Estudiantiles Missoffe (28) FNEF (26) Mitterrand (28) Liga de la Enseñanza (27) Peyrefitte (29) UEC (32) Pisani (30) UNEF (32) Pompidou (30) Rochet (31) Tixier-Vignancourt (32) Líderes estudiantiles Cohn-Bendit (23) Geismar (26) Roche (31) Sauvageot (32) Líderes eclesiásticos Marty (27) Líderes militares Massu (28)
40 Del total de los 68 conceptos que explica Triunfo en su particular diccionario sobre el Mayo Francés, 46 pertenecen a personajes y organizaciones que pueden ser clasificadas dependiendo de su posicionamiento respecto al movimiento estudiantil y obrero. Si nos detenemos en cada una de las categorías, podemos apreciar el panorama sociopolítico que nos presenta la revista. En primer lugar, en el ámbito intelectual, refleja un apoyo absoluto hacia los estudiantes, con cinco personajes del mundo de la cultura que secundan el movimiento y ninguno que se oponga a él. Probablemente existiría algún pensador reticente a las protestas, pero Triunfo no le dedica espacio. Por el contrario, los líderes y las organizaciones sindicales desaprueban las revueltas, pese a que la clase obrera se incluya como parte integrante. Según el análisis de la revista, de tres representantes de los trabajadores, dos están en contra del Mayo Francés y uno se muestra ambiguo; y de cuatro entidades sindicales, dos están a favor, una se opone y otra no se posiciona al respecto. Con los partidos y los cabecillas políticos la perspectiva es la misma: de quince personajes, diez están en contra, dos mantienen una postura incierta y tres apoyan a los estudiantes; de seis organizaciones políticas, tres se oponen, dos son ambiguas y una defiende sus reivindicaciones. Evidentemente, las entidades que representan a los empresarios, que son tres, están abiertamente en contra del movimiento de huelga. Por su parte, los estudiantes y sus sindicatos apoyan, en su mayoría, el movimiento, pues del total de líderes estudiantiles, solo uno mantiene una postura difícil de definir. Pero tal ambigüedad se debe a que Roche es el rector de la Universidad, de modo que se alza como intermediario entre el gobierno y los estudiantes. Entre los sindicatos universitarios, dos están a favor, uno en contra y otro no muestra una actitud clasificable, sino de clara indeterminación. En conjunto, Triunfo dibuja un panorama en el que la mayor parte de las fuerzas integradas en el sistema se oponen a las reivindicaciones de los obreros y los estudiantes de Francia. En cuanto a los líderes sindicales y políticos, solo tres de dieciocho apoyan el cambio exigido. Lo mismo ocurre con las organizaciones políticas, sindicales, empresariales y estudiantiles: de las diecisiete totales, ocho están en contra, cinco a favor y cuatro son ambiguas. Mediante esta clasificación de términos según su posicionamiento, Triunfo trata de poner en evidencia la soledad a la que hubo de enfrentarse el colectivo estudiantil y obrero, de modo que el lector sea consciente de las razones de su fracaso. Cada uno de los conceptos ha sido descrito con una extensión relativamente homogénea, especialmente los términos y los lugares, que son necesarios para comprender bien
47 Además, acusa continuamente a las fuerzas políticas de no haber sabido estar a la altura, permitiendo que la derecha hiciera suyas las reivindicaciones de la izquierda -alza de salarios, participación de los obreros en las empresas y reforma de la Universidady no poniéndose al frente de la revolución. Todos estos “equívocos” conducen a una conclusión: que “más que triunfar la derecha, ha fracasado la izquierda” y le ha entregado a De Gaulle “todos los poderes de un monarca absoluto” (6 de julio de 1968:4). 5. Conclusiones A través de este trabajo, se ha podido reconstruir la imagen que Triunfo aportó del Mayo Francés y que influyó en la mirada de muchos otros medios de comunicación españoles de la época. El objetivo que nos planteábamos al comienzo del trabajo era doble: por un lado,
48 profundizar en el conocimiento de la prensa del tardofranquismo; por otro, explicar los hechos históricos de las protestas estudiantiles y obreras francesas a través de la revista Triunfo. Una vez finalizado el estudio de los elementos cualitativos y cuantitativos que engloban el mensaje del semanario español, llegamos a la conclusión de que se trata de un acontecimiento al que Triunfo le concede una enorme importancia, tanto por su extensa cobertura en tiempo y espacio (73 contenidos relacionados con Mayo del 68 publicados entre el 18 de mayo y el 19 de octubre de aquel año) como por la retórica que emplea y el énfasis que pone sobre determinadas cuestiones. Globalmente, la revista incide en una serie de personajes cuya figura dibuja, de forma favorable o displicente, a lo largo de la mayoría de sus artículos. Por lo tanto, la narración de las protestas se apoya no tanto en los hechos en sí como en sus protagonistas. Esta descripción gira en torno a seis iconos: De Gaulle, Cohn-Bendit, Mendès-France, el Partido Comunista Francés, la Confederación General del Trabajo, Herbert Marcuse y el episcopado francés. El líder estudiantil Cohn-Bendit y el candidato político a la presidencia Mendès-France reciben una gran atención antes y después de los acontecimientos, resaltando sus cualidades más positivas. Por el contrario, el Presidente de la República, el PCF y la CGT son acusados de desoír a los ciudadanos y de entorpecer la victoria de la revolución. De Gaulle se lleva la peor parte, pues se le suele dibujar como un dirigente déspota y con un gran ego que es la causa directa de las protestas que vive Francia en aquel momento. Por su parte, Herbert Marcuse es utilizado como base epistemológica desde la que explicar la actualidad del país vecino; y el episcopado francés, que se posicionó favorable a los estudiantes, se emplea para atraer a los lectores religiosos de la revista. El grueso de las informaciones se encuentra en los editoriales de Eduardo Haro Tecglen, que es quien aporta un nombre y un enfoque a las novedades que llegan de Francia, y a partir de ellos se elabora el resto de artículos del semanario. Tecglen y, por extensión, Triunfo se deleitan con el espectáculo revolucionario, ya que legitiman continuamente las reivindicaciones de los ciudadanos que salen a las calles y abordan los hechos desde una óptica marxista, en la que quienes levantan barricadas son los oprimidos. Además, la revista mantiene en todo momento un anhelo explícito por el éxito de las protestas y, cuando estas ya se han extinguido, no oculta su decepción y emplea numerosos argumentos para desprestigiar la victoria electoral de la derecha francesa. Precisamente por el romanticismo de la revolución, Triunfo cede más protagonismo a los miles de estudiantes que emprendieron una particular lucha contra la sociedad que a los nueve millones de huelguistas. Esto se puede explicar porque la esencia del Mayo Francés, la novedad principal de estas protestas, reside en que son los universitarios quienes prenden la mecha del descontento y activan un detonante mucho mayor; es decir, que los estudiantes son por primera vez el motor de la historia.
49 Tal actitud se observa en la diferencia entre el número de contenidos que tratan sobre las protestas obreras y el de las juveniles, que son muchos más, y en la ausencia de material gráfico que ilustre las ocupaciones de las fábricas o las asambleas de trabajadores. Tampoco encontramos ninguna referencia visual a las manifestaciones a favor de De Gaulle, pero sí que hay muchas imágenes que captan concentraciones y marchas contra el gobierno vigente. Esta cuestión resulta relevante porque la fotografía es fundamental en la cobertura periodística de Triunfo, ya que el texto suele complementarse con imágenes de violencia policial, de manifestaciones o de los grandes protagonistas de las protestas, cuya importancia se evidencia todavía más en la gran cantidad de instantáneas que los retratan. De hecho, los rostros de De Gaulle y de Cohn-Bendit son los que más veces se repiten en la galería de imágenes que ofrece Triunfo a lo largo de sus páginas. Estas fotografías y los textos que las acompañan, con grandes dosis de interpretación y apoyados en teorías filosóficas para explicar la actualidad, responden a las expectativas planteadas al iniciar el presente estudio, en el sentido de que existe una importante libertad de expresión. Durante los meses analizados, no hay indicios de intromisión gubernamental sobre las informaciones que Triunfo ofrece sobre el Mayo Francés. Al tratarse de un tema que no aludía a la política nacional, es posible que los censores de la dictadura hicieran la vista gorda respecto a unos contenidos que tenían mucho de subversivos, pues animaban indirectamente al lector a apoyar una causa que distaba enormemente de la realidad de su país. El fundador de la revista, José Angel Ezcurra, considera que este es, justamente, el éxito de Triunfo: convertirse en “aquel espacio histórico en el que la libertad era considerada tanto pecado como delito y a la cultura había que transportarla casi siempre con disimulo, como si fuera contrabando” (1994:2). Y cierto es que si esta publicación se transformó en el referente de la oposición al Franquismo fue debido a las coberturas tan profundas, reflexivas y progresistas sobre el cambiante mundo de las décadas de los 60 y 70, que quedan ejemplificadas en este trabajo por medio de los acontecimientos del Mayo Francés. 6. Bibliografía Fuentes primarias Destino (todas las ediciones entre el 1 de mayo de 1968 y el 31 de octubre de 1968). Biblioteca nacional de Cataluña. Ley 14/1966 de Prensa, de 18 de marzo, de Prensa e Imprenta. Recuperado el 2/5/2013, desde http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l14-1966.html.
50 Triunfo (todas las ediciones entre el 1 de mayo de 1968 y el 31 de octubre de 1968). Hemeroteca de la página www.triunfodigital.com VV.AA. (2001): 1968, una revolución mundial, Madrid, Ediciones Akal. Bibliografía EZCURRA, José Ángel (1994): Crónica de un empeño dificultoso, Jornadas ‘Triunfo en su época’. Recuperado el 28/4/2013, desde http://www.triunfodigital.com/TE.pdf. GALLANT, Mavis Leslie (2008): Los sucesos de mayo: París 1968, Barcelona, Alba Editorial. GARCÍA GONZÁLEZ, Gloria (2005): La ruptura comunicativa como respuesta democrática. La participación de Triunfo en el asentamiento de la cultura cívica en España (1976-1977), Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca. KURLANSKY, Mark (2005): 1968: El año que conmocionó al mundo, Barcelona, Editorial Destino. MCLUHAN, Marshall (2007): Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano, Barcelona, Paidós Ibérica. PEIOAGUIRRE (2013): Aesthetics & Politics: Forma, sentido y realidad. Recuperado el 26/5/2013, desde http://peioaguirre.blogspot.com.es/2012_06_01_archive.html#1618634813494005082. PERLADO, José Julio (2008): París, mayo 1968. Crónica de un corresponsal, Madrid, Ediciones Internacionales Universitarias. ROSS, Kristin (2005): Mai et ses vies ultérieures, París, Éditions Complexe. SAENZ DE MIERA, Antonio (2008): Aquel mayo del 68, Cáceres, Universidad de Extremadura Servicio. SEOANE, María Cruz y SAIZ, María Dolores (2010): Cuatro siglos de periodismo en España, Madrid, Alianza Editorial. SINDOMINIO.NET (2013): Sobre la miseria de la vida estudiantil considerada bajo sus aspectos económico, político, psicológico, sexual e intelectual. Recuperado el 22/4/2013, desde http://www.sindominio.net/ash/miseria.htm