Full text
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado ESTUDIO DE LAS EMOCIONES RELACIONADAS CON INSTITUCIONALIZAR EN UN CENTRO GERIÁTRICO, QUE SURGEN EN LOS FAMILIARES DE UNA PERSONA DEPENDIENTE DE LA TERCERA EDAD Alumnas: Frago Cires, María Martí Fernández, Beatriz Director/a: Isabel Garbayo Zaragoza, Septiembre de 2013
El presente trabajo de investigación, ha sido realizado por dos estudiantes de cuarto curso del Grado de Trabajo social de la Universidad de Zaragoza, para cumplimentar el plan de estudios requerido en dicho centro, el cual incluye la realización de un trabajo de Fin de Grado para la superación de 10 créditos obligatorios. En este caso la investigación se ha llevado a cabo en dos residencias para la tercera edad con el objetivo de conocer la situación que viven los familiares de las personas ingresadas en este tipo de centros ya que como trabajadoras sociales consideramos que es un tema de gran interés. 2
Índice 1.- Introducción 1.1.- Presentación y justificación del trabajo. 1.2.- Contenido. 1.3.- Motivación personal. 2.- Análisis de la realidad. 2.1.- Definición del problema. Objetivo general y objetivos específicos. 2.2.- Revisión bibliográfica. 2.2.1.- Tercera Edad. 2.2.2.- Contexto sociocultural. 2.2.3.- Familia. 2.2.4.- Centro residenciales. 3.- Análisis empírico 3.1.- Presentación metodológica. 3.2.- Técnicas empleadas. 3.2.1.- Adjunto de los modelos empleados. 3.3.- Representación gráfica y análisis de los datos obtenidos. 4.- Discusión. 5.- Conclusiones generales. 6.- Limitaciones. 6.1.- En el desarrollo de la investigación 6.2.- En la metodología utilizada 7.- Agradecimientos 8.- Bibliografía y webgrafía 9.- Anexos 5 5 5 6 8 8 9 9 13 15 26 35 35 37 39 47 72 75 81 81 83 85 86 88 3
Índice de gráficos • Gráfico 1. Parentesco de las personas cuestionadas con el residente 48 • Gráfico 2. Personas residentes que necesitaban cuidados previamente a su ingreso en el centro residencial 49 • Gráfico 3. Género de los hijos de los residentes del centro privado 51 • Gráfico 4. Cuidador principal de los residentes del centro privado 52 • Gráfico 5. Género de los hijos de los residentes del centro público 54 • Gráfico 6. Cuidador principal de los residentes del centro público 55 4
1. INTRODUCCIÓN 1.1.- Presentación y justificación del trabajo El trabajo que aquí presentamos, titulado “Estudio de las emociones relacionadas con institucionalizar en un centro geriátrico, que surgen en los familiares de una persona dependiente de la tercera edad”, tiene como objetivo conocer cómo influye en una persona institucionalizar a un familiar en un centro residencial para la tercera edad. Hoy en día las residencias para la tercera edad y las personas mayores son temas de actualidad pero en casi todos los casos se habla de la persona que es institucionalizada. Cómo afecta este cambio en su vida, cómo es el proceso de adaptación, fases que atraviesa en dicho proceso, cómo se siente… Sin embargo, los familiares de estas personas también sufren un cambio importante que conlleva un proceso de adaptación y asimilación diferente al de la persona que ingresa en el centro pero no por ello menos importante ni con menos consecuencias emocionales. Con esta investigación pretendemos indagar en esta situación, dando protagonismo al familiar del residente, conociendo así la dimensión de la carga emocional que puede conllevar tomar la decisión de ingresar a una persona mayor en un centro residencial para la tercera edad. 1.2.- Contenido Este trabajo constará de tres apartados principalmente, un primer apartado en el cual se llevará a cabo un análisis de la realidad, en que se incluirán la definición del problema objeto de la investigación y una serie de contenidos teóricos básicos recopilados a través de un análisis bibliográfico en relación al tema que nos ocupa. 5
En segundo lugar, un apartado de análisis empírico en el cual introduciremos la información que recabemos en nuestro trabajo de investigación, a través de la utilización de numerosas técnicas como cuestionarios semiestructurados y observación. En tercer y último lugar, incluiremos un apartado destinado a la realización de una conclusión general que cierre la investigación. 1.3.- Motivación personal Las personas mayores son un colectivo que a nuestro entender deben tener una atención muy especializada y consideramos que uno de los pilares que favorece su calidad de vida es el apoyo y el bienestar de sus familiares. Por otro lado, consideramos útil ampliar nuestros conocimientos en un ámbito que cada vez está cobrando mayor importancia en la sociedad como es el caso de la Tercera Edad. Hoy en día, por el aumento de la esperanza y la mejora de la calidad de vida, y en los últimos años, gracias a la instauración de la Ley 39/2006, de 14 de Diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, (BOE núm. 299 de 15 de diciembre de 2006), es un tema de actualidad, pero creemos que (por lo que hemos estudiado durante el grado de Trabajo Social) no suscita tanto interés como otros ámbitos específicos en los que interviene el Trabajo Social. Sin embargo, en nuestro caso, desde que comenzamos nuestros estudios en Trabajo Social, éste es uno de los temas en los que nos gustaría poder especializarnos. En definitiva, el motivo por el cual escogimos este tema para realizar el trabajo de fin de grado es el interés que nos despierta poder acercarnos a una realidad que, a nuestro entender, no se le da la importancia que debería. 6
Hemos querido centrarnos en un aspecto que normalmente suele ocupar un segundo plano cuando se habla de residencias para la tercera edad como es el caso de la familia. Las consecuencias de tener a un familiar cercano ingresado en una residencia pueden ser múltiples y conllevar problemas más graves de lo que a simple vista puede parecer. 7
2. ANÁLISIS DE LA REALIDAD 2.1.- Definición del problema. Objetivo general y objetivos específicos En los últimos años, estamos asistiendo en nuestro país al progresivo reconocimiento de la necesidad de atención a, por un lado al colectivo de las personas mayores en situación de dependencia y por otro lado, a sus familiares. Cuando una persona mayor comienza a deteriorarse, física o cognitivamente, comienza a necesitar una serie de cuidados específicos que en muchas ocasiones no les permiten continuar viviendo en su propio hogar. Si esto ocurre, surgen varias opciones para hacer frente a esta situación. Una de ellas es ingresar en un centro residencial. Normalmente, la decisión no es tomada únicamente por la propia persona mayor sino que involucra a sus familiares y en muchos casos son sólo estos parientes los que se ven en la obligación de tomarla. El ingreso de una persona mayor en un centro residencial supone un cambio muy importante para él o ella y su familia, e implica un proceso de adaptación y asimilación de la nueva situación que deben superar tanto la persona mayor como su familia. En este proceso, es muy común que surjan diferentes emociones que afectan al bienestar y por ello, esta investigación está destinada a conocer cuáles son esas emociones y cómo afectan a los familiares de una persona mayor institucionalizada. Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, planteamos el siguiente objetivo general: Conocer la carga emocional que supone para los familiares de una persona dependiente de la tercera edad institucionalizarlo en un centro geriátrico. 8
Para poder alcanzar el objetivo general de esta investigación, hemos planteado los siguientes objetivos específicos: - Comprobar si el género ejerce un papel principal a la hora de asumir los cuidados. - Conocer si los familiares se arrepienten de la decisión de ingresar a su persona mayor en un centro residencial. - Conocer cómo afecta a los familiares la reacción que muestra la persona mayor al ingresar en la residencia. 2.2.- Revisión bibliográfica 2.2.1.- Tercera Edad El término de “tercera edad” se utiliza para dirigirnos al sector de la población de edades más avanzadas. Es un término que surgió en 1950, en Francia, de la mano del Doctor J. A. Huet, conocido como uno de los iniciadores de la gerontología en dicho país. Al principio, esta expresión abarcaba a personas jubiladas y pensionistas de cualquier edad que se consideraban de baja productividad pero posteriormente se precisó y acotó pasando a hacer referencia a las personas jubiladas y pensionistas de más de 60 años de edad. (Piña, 2011) La Real Academia Española define tercera edad como “ancianidad, el último periodo de la vida ordinaria del hombre”, y vejez como “edad senil, senectud”. Lo cierto es que estos términos hacen referencia a la población de personas mayores, no necesariamente jubiladas, normalmente de 65 o más años. Desde nuestro punto de vista, consideramos que es necesario establecer una diferencia entre la vejez, entendiéndola como una etapa de la vida, y el envejecimiento entendiéndolo como un proceso en la vida del ser humano que se inicia desde su nacimiento. 9
Según Pérez, Musito y Moreno (2011), hasta finales de los años ochenta, los principales recursos que existían dirigidos a la tercera edad eran, por un lado, los hogares de pensionistas, que eran lugares donde las personas mayores disfrutaban de su tiempo libre, y por otro lado, las residencias que ofrecían alojamiento a personas mayores completamente autónomas. La dependencia estaba atendida únicamente por la familia y no era un problema con gran relevancia social. A principios de los años noventa, comienza a hacerse notable el incremento de la dependencia, además las familias estaban sufriendo cambios importantes como la disminución del número de hijos, la incorporación de la mujer al mundo laboral, ruptura de parejas, heterogeneidad de los modelos de familias, etc. Esta situación hizo que empezara a evidenciarse que las demandas no estaban suficientemente cubiertas con los recursos disponibles, por lo que las Administraciones promocionaron la corresponsabilidad en la asistencia a los mayores, ampliando los recursos de apoyo a las familias. A raíz de esta situación, el Plan Gerontológico propone nuevos recursos que ayudaron a concienciar a la población de la magnitud de este problema, lo que supuso el inicio al apoyo a las familias cuidadoras de personas mayores. Es común que socialmente se tenga la concepción de que antes las familias estaban más implicadas en el cuidado de los ancianos, principalmente los miembros que convivían con la persona mayor, pero no es justo decir que “antes si se cuidaba y ahora no se quiere a los viejos” (afirmación que se oye habitualmente), ya que cuidar a una persona mayor hoy en día tiene implicaciones muy diferentes a las que tenía hace unas décadas. Esto es por un lado, por la duración de los procesos de dependencia y por otro, por la tipología de las enfermedades que dan lugar a esa dependencia. Antes, en el momento de la jubilación, las personas tenían el organismo muy afectado por las duras condiciones de vida, además no había tantos medios sanitarios como hoy en día para contrarrestar los efectos de las enfermedades. 16
Por este motivo, los procesos de dependencia, junto con la necesidad de cuidados, eran mucho más cortos que los actuales. “Cuando oímos decir eso de que la familia de antes sí que atendía a sus mayores, lo primero que hay que saber es que los cuidados de antes duraban muy poco tiempo”4 2.2.3.1.- Familiares cuidadores Para Casado y López (2001), el cuidado informal es la atención no remunerada que se presta a las personas con algún tipo de dependencia psicofísica por parte de los miembros de la familia, u otros sujetos sin otro lazo de unión ni de obligación con la persona dependiente que no sea el de la amistad o el de la buena vecindad. Para conocer a que se hace referencia con el término “familiares cuidadores”, en qué consiste su tarea y los tipos de cuidadores hemos consultado a los autores Crespo y López (2007). Según ellos, es cierto que la discapacidad o la dependencia y por tanto la necesidad de ayuda no es un problema únicamente de las personas mayores, pero según el Instituto Nacional de estadística dos terceras partes de las personas que padecen algún tipo de discapacidad para las actividades de la vida diaria tienen más de 65 años, por ello podemos afirmar que gran parte de las personas que necesitan ayuda son personas mayores y en muchos de los casos sus cuidadores son familiares directos. Cuando una persona de la familia, en este caso, una persona mayor, enferma o comienza a necesitar algún tipo de ayuda o asistencia de terceras personas, es común que haya un cuidador principal que asuma las tareas de cuidado básicas y que es considerado por el resto de miembros de la familia como el responsable de dicho cometido, aunque no desempeñe este papel porque se haya acordado explícitamente entre los miembros de la familia. 4 Pérez, V., Musito, G. & Moreno, D. (2011). Familiares cuidadores de mayores. Una ardua y silenciosa labor. Realidad y perspectivas de futuro. Madrid: Dykinson, S.L. 17
“El cuidador principal suele definirse como aquel individuo que dedica una gran parte de su tiempo, medida en número de horas al día, al cuidado de dicho enfermo y que ha realizado las tareas de cuidado durante un mínimo de seis semanas”5 Cuando una persona mayor requiere ayuda y en su familia se crea la figura del cuidador principal, éste suele ser una mujer de edad intermedia en muchos casos ama de casa y en la mayoría de ocasiones suele ser o bien su mujer si tiene facultades para poder desempeñar esta tarea, o en caso contrario una hija. Esto se debe a que en nuestra sociedad cuando una persona enferma y necesita cuidados de terceros, se espera que la persona que se encargue de ellos sea el cónyuge, en este caso debemos tener en cuenta que la persona que necesita cuidados es una persona mayor y que por tanto su cónyuge también lo sea por lo que en muchos casos aunque no necesite ayuda de terceros tampoco es capaz de desempeñar la función de cuidador principal, por lo menos no íntegramente. Por otro lado, cuando el cónyuge no asume este papel, el género pasa a ser determinante y se suele asociar a la mujer el rol de cuidador, independientemente de la relación o el vínculo con la persona dependiente. Por ello encontramos muchos casos en los que el cuidador principal no es un familiar directo, como por ejemplo, en los casos en los que solo hay hijos varones y son las nueras o una de ellas las que asumen este papel. La explicación por la que la tarea de cuidar a una persona mayor se asocia a la mujer, es porque en nuestra cultura se considera que las mujeres son las 5 Crespo, M. & López, J. (2007). El apoyo a los cuidadores de familiares mayores dependientes en el hogar: desarrollo del programa “Cómo mantener su bienestar”. (1ª ed.). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 18
personas más apropiadas para ejercer dicha tarea como una extensión de su rol maternal o del reparto de tareas domésticas, de hecho en los casos en los que la persona dependiente es un varón suele ser su esposa la que se encarga principalmente de él, sin embargo, en los casos en los que la persona dependiente es una mujer mayoritariamente son las hijas las cuidadoras, porque el cónyuge no es capaz, bien por dificultades físicas o cognitivas o bien por desconocimiento para el desempeño de esta tarea. Aunque todo lo explicado en relación al género del cuidador principal se debe a la concepción general de la sociedad, poco a poco esta mentalidad está cambiando debido a diferentes cambios sociales como por ejemplo la incorporación de la mujer a la vida laboral, el descenso de la natalidad, el cambio en las relaciones familiares… Creemos necesario destacar que se puede diferenciar entre dos tipos de cuidador, por un lado aquel familiar que poco a poco asume el rol de cuidar como una tarea domestica más, a medida que los mayores envejecen y empiezan a necesitar ayuda y, por otro lado, aquel cuidador que se ve en la obligación de asumir el rol en el momento en el que la persona mayor ya necesita atención continua creándose una relación cuidador-dependiente que previamente no existía y que puede dar lugar a numerosos conflictos. Para poder llevar a cabo de manera correcta la tarea de cuidar, el cuidador debe conocer las necesidades de la persona dependiente y además saber cómo puede satisfacerlas. Según estas necesidades, esta tarea requiere de más o menos implicación. Cuando requiere de mucha implicación por parte del cuidador, esta tarea pasa a formar parte de su vida diaria e incluso puede llegar a modificarla, ya que el cuidador se tiene que organizar en función del enfermo, lo que en algunas ocasiones supone reducir la jornada laboral o incluso llegar a abandonar el puesto de trabajo por incompatibilidad a la hora de desempeñar simultáneamente las dos tareas. Además, se puede dar el caso de que el dependiente deba trasladarse al domicilio del cuidador o viceversa. 19
En el caso de que el cuidador y el dependiente no terminen conviviendo, supone para el cuidador la doble tarea de encargarse de dos viviendas con todo lo que ello conlleva (hacer la compra, limpieza, organización económica, etc.), por lo que cualquiera de estas opciones suponen una sobrecarga muy importante para el cuidador. Por este motivo son muchas las familias que optan por repartir la tarea de cuidar entre diferentes miembros, asumiendo cada uno una tarea o bien el papel de cuidador principal por temporadas, esta última opción en algunos casos se lleva a cabo haciendo que la persona dependiente se traslade a convivir con los diferentes cuidadores por periodos de tiempo. Crespo y López (2007), diferencian varias etapas en la tarea de cuidar. En primer lugar, el momento en el que el cuidador comienza a ser consciente del problema de la necesidad de ayudar de manera continua a su familiar, generalmente esto ocurre por un empeoramiento físico del familiar o por una hospitalización. Estos autores denominan a esta etapa “preparaciónadquisición”. En segundo lugar, hacen referencia a la etapa de “promulgación-actuación” en la que el cuidador ejerce su rol, este rol no es igual durante toda la etapa ya que las necesidades de la persona mayor suelen ser progresivas, además hay que tener en cuenta que en esta etapa se incluiría la posibilidad de institucionalizar a la persona dependiente, lo que supone un cambio en el rol de cuidador pero no su final. Finalmente tiene lugar la etapa del “abandono”, que comienza normalmente tras el fallecimiento del familiar. En esta etapa el cuidador debe recomponer su vida, normalmente suelen mostrar una gran fortaleza tras la muerte del ser querido pero los problemas emocionales no se solucionan con el fallecimiento del mayor. 20
Diferentes estudios demuestran que se incrementan los sentimientos de culpa y que son los cuidadores con mayor sobrecarga antes del fallecimiento los que padecen más problemas emocionales tras la pérdida del familiar. Poco a poco la sociedad ha ido tomando conciencia de esta situación y a tener en cuenta que las enfermedades que padecen las personas dependientes no solo tienen repercusiones sobre ellas mismas, sino también sobre sus cuidadores. Hay situaciones cotidianas como las responsabilidades o el ocio, que de una manera u otra la mayoría de ciudadanos tenemos equilibradas pero este equilibrio se ve afectado en el momento en el que una persona debe encargarse de los cuidados de otra, ya que la persona dependiente requiere de un tiempo de atención que supone una reducción en el tiempo libre y el ocio del cuidador y un aumento de sus responsabilidades, esta situación da lugar a una crisis que afecta tanto a la persona dependiente como al cuidador y a su entorno familiar. Además de las consecuencias citadas anteriormente, y de las dificultades que surgen en la vida familiar y laboral de los cuidadores, también se ve afectada su propia salud. Es común que entre las personas que se encargan de los cuidados de una persona dependiente surjan o aparezcan problemas de salud tanto físicos como emocionales o psicológicos, además de repercutir en todos los miembros de la familia. Con respecto a las repercusiones sobre la salud física, creemos necesario destacar que según diferentes estudios realizados acerca de la salud de los cuidadores, la mayoría de estas personas presentan importantes problemas de salud, pero inconscientemente no suelen exteriorizarlos, ya que dan preferencia a la necesidad de encontrarse en plenas facultades para poder cuidar a su familiar. Esto ocurre especialmente en los cuidadores de más edad, que no dan importancia a sus problemas de salud porque centran todas sus atenciones en la persona dependiente. 21
“A pesar de que los cuidadores se vean afectados tanto física como emocionalmente por el desempeño de su rol, muchas veces son ellos mismos los que se niegan a aceptar que los síntomas que presentan pueden obedecer al hecho de que cuiden a un familiar.”6 Los problemas que suelen aparecer en las personas con este perfil suelen ser dolores de cabeza, cansancio, trastornos del sueño o problemas musculares. Además, por norma general se ve reducida o abandonada la realización de ejercicio físico en caso de que lo hicieran habitualmente. Por otro lado, como consecuencia de las tareas y de la carga física que implica cuidar, ocasionalmente presentan ahogos, fracturas y esguinces. Según diversos autores como Franqueza (2003) entre otros, podemos destacar síntomas muy variados que suelen presentar los cuidadores como por ejemplo, hipertensión, mayor cantidad de alergias que otras personas que no asumen este rol, afecciones de la piel, cefaleas, trastornos gástricos e intestinales, lumbalgias, respuesta inmunológica reducida, tardan más en cicatrizar las heridas, mayores concentraciones de insulina, colesterol… Estos síntomas hacen que tomen con frecuencia fármacos para aliviar los dolores. Kiecolt-Glaser en un estudio en el que compara la situación física entre personas cuidadores y no cuidadoras, afirma que el conjunto de síntomas que presentan los cuidadores da lugar a que pasen más días en cama, a causa de enfermedades infecciosas. Sin embargo, otros estudios como el de Lorensini y Bates, dan una opinión contraria a la anterior basándose en que los cuidadores pasan menos días en cama porque las múltiples tareas que deben desarrollar no les permiten disfrutar de ese descanso que necesitan. 6 Crespo, M. & López, J. (2007). El apoyo a los cuidadores de familiares mayores dependientes en el hogar: desarrollo del programa “Cómo mantener su bienestar”. (1ª ed.). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 22
Por otra parte los cuidadores que suelen presentar una peor salud física suelen ser los cuidadores de personas con Alzheimer. (Crespo y López, 2007) Además no hay que olvidar los problemas psicológicos que presenta este colectivo como por ejemplo depresiones, ansiedad e ira. Son frecuentes también los trastornos del estado de ánimo, los sentimientos de desesperanza y las preocupaciones por el futuro. Por otra parte, cuando las personas mayores tienen un gran deterioro o enfermedades que afectan seriamente a su vida, son muchos los cuidadores que experimentan un duelo anticipado de manera que progresivamente viven la pérdida de su ser querido con los consiguientes sentimientos emocionales que esto supone. Para algunos cuidadores las repercusiones negativas por el sentimiento de duelo son incluso más intensas en el duelo anticipado que en el duelo posterior al fallecimiento. “No es fácil ver el deterioro y las dificultades continuas de un ser querido. En consecuencia, no es de extrañar que el cuidado de una persona dependiente se considere una situación de estrés”7 Para conocer la situación que viven las personas cuidadoras de sus familiares mayores, lo primero que hay que tener en cuenta es la desorientación que padecen sobre todo al inicio, debido a la falta de información tanto sobre la tarea de cuidar como del problema que ha hecho que su familiar necesite cuidados. Un factor negativo y con gran influencia en el estrés que puede padecer el cuidador, es la incomprensión de las personas que forman su entorno. 7 Crespo, M. & López, J. (2007). El apoyo a los cuidadores de familiares mayores dependientes en el hogar: desarrollo del programa “Cómo mantener su bienestar”. (1ª ed.). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 23
Por otro lado, la tarea de cuidar supone llevar a cabo un gran número de tareas que en muchas ocasiones superan las posibilidades del cuidador, desencadenando la situación de estrés. Por ello hay que tener en cuenta que hay diferentes factores que hacen más o menos llevadera la tarea del cuidador ya que no es lo mismo cuidar al familiar en su propio domicilio que en el domicilio del dependiente, influye también que el rol de cuidador principal lo asuma siempre la misma persona en lugar de que se repartan las tareas con los demás miembros de la familia o contratando a cuidadores ajenos a ella. Además en el nivel de estrés del cuidador también afecta, la frecuencia con la que la persona mayor necesita ayuda o los años durante los que se prolonga esta necesidad. Hay que tener en cuenta que son numerosos los casos en los que se institucionaliza a la persona mayor, por lo que el cuidador principal no se tiene porque ver afectado por los factores comentados que desencadenan el estrés del cuidador, pero eso no significa que institucionalizar no conlleve una situación de estrés principalmente para la persona que toma la decisión. Aunque esta institucionalización suponga un cambio en el rol del cuidador, son muchos los cuidadores que continúan visitando a su familiar institucionalizado diariamente y están pendientes de su cuidado. Se ha comprobado que los niveles de depresión y ansiedad de los cuidadores perduran en el tiempo después de la institucionalización y que incluso dejar a sus parientes en una residencia provoca un aumento de la ingesta de ansiolíticos. Estamos haciendo referencia a una situación en la que la carga emocional tiene un gran peso ya que, incluso en el caso en el que no se diera ninguno de los factores a los que hemos hecho referencia, se trata de una situación en la que la familia está viviendo el deterioro de un ser querido, por lo que es inevitable que se desencadene alguna situación de estrés. 24
Según García y Torío (1996), tener a un familiar mayor que necesita ayuda puede desencadenar antiguos conflictos familiares o crear otros nuevos, estos conflictos tienen que ver tanto con la manera de entender y afrontar la enfermedad, como con tensiones relacionadas con los comportamientos que algunos familiares tienen hacia la persona mayor o hacia la persona que lo atiende. Normalmente se observa que el cuidador principal está en desacuerdo con el grado de atención o interés que prestan el resto de miembros de la familia a la persona mayor, esto puede dar lugar no solo a tensiones entre los hermanos sino que también se pueden ver afectadas las relaciones conyugales y con los hijos, es decir, genera un malestar que afecta a todo el entorno de la persona mayor. Una fuente añadida de estrés para el cuidador es el hecho de que en muchas ocasiones siente incomprensión por parte de su entorno, tanto social como familiar. A veces, en lugar de ser apreciado y estimulado, es criticado y no recibe apoyo del grupo familiar. Los conflictos que esta situación genera con el entorno del cuidador, en ocasiones dan lugar a que se cree un vínculo de dependencia del cuidador respecto al familiar al que cuida, ya que en algunos casos, la persona que asume el rol de cuidador principal se aísla de su red social y vive exclusivamente para el familiar al que cuida. No obstante, las situaciones de los cuidadores de personas mayores dependientes son variadas y no en todas las ocasiones se ve comprometido el bienestar emocional. Por ello, si el cuidador tiene recursos y apoyos adecuados la situación de cuidar no tiene por qué ser frustrante y hasta pueden encontrarse aspectos gratificantes. 25
2.2.4.5.- Fases de la integración en un centro residencial. Preingreso “El preingreso tiene una característica que destaca sobre las demás para la persona usuaria, es el momento de tomar o reafirmar la decisión de ingresar en la residencia, por lo que es necesario prestarle la ayuda que requiera facilitándole toda la información que precise al respecto”11 Es decir, es importante ofrecer a la familia y a la persona mayor que va a ingresar en el centro una atención específica y toda la información necesaria que les permita afrontar esta decisión de manera positiva, lo que mejorará la adaptación inicial. Para ello, hay que favorecer la toma de decisión para que el ingreso sea vivido de forma menos traumática y permitir que la familia pueda planificar el día de ingreso de forma previa. El profesional que se encarga de realizar la entrevista de preingreso del residente es el trabajador social. En esta entrevista en la que se valora la situación del futuro residente, el trabajador social debe obtener toda la información posible acerca de los aspectos sociales, médicos (situación funcional y cognitiva de la persona mayor) y psicológicos, además de proporcionar toda la información que la familia precise, tratando de calmar todas las tensiones y aspectos que más suelen preocupar. 11 A.A.V.V. Manual de buena práctica. Residencias de personas mayores. Bilbao: Diputación foral de Bizkaia. 32
Ingreso La decisión tomada se materializa el día que ingresa en la residencia la persona mayor, es un día de sentimientos encontrados ya que, por una parte tiene lugar una ruptura con su vida anterior que se interioriza como una pérdida o un cambio, y por otra parte se vive como una necesidad sintiéndose obligados tanto la familia como la persona que ingresa a dar este paso. La característica más importante de este día es el cambio de domicilio de la persona y el objetivo principal es minimizar el efecto de este cambio. “Se define como ingreso el conjunto de actuaciones que se materializan y llevan a cabo el día de llegada de la persona usuaria a la residencia. Tiene una especial relevancia para todas las personas que intervienen en él.”12 El trabajador social debe encargarse del recibimiento, acompañamiento durante la jornada, ubicación, visita al centro y presentación a personas usuarias y profesionales más directos. Además se llevará a cabo la firma de la documentación necesaria. Adaptación El ingreso en una residencia supone un cambio importante y es preciso contar con un periodo considerado “periodo de adaptación”, que se extiende desde el momento del ingreso hasta los noventa días. Todos los trabajadores de la residencia están implicados en favorecer dicha adaptación y el trabajador social durante este proceso debe efectuar un seguimiento continuo, favoreciendo la reinserción del residente y actuando como mediador en los conflictos que puedan surgir. Debe servir de apoyo y referente continúo para la persona mayor. 12 A.A.V.V. Manual de buena práctica. Residencias de personas mayores. Bilbao: Diputación foral de Bizkaia. 33
Finalmente, el trabajador social valorará y aportará al equipo su visión profesional sobre la integración de la persona mayor, de manera que si ha existido o existen problemas se puedan abordar desde todas las disciplinas. La actuación de todos los profesionales ante las fases mencionadas, así como todo lo que ocurra en la residencia a partir del ingreso de la persona mayor, se realiza siguiendo unos protocolos establecidos que guían la práctica y trabajo de dichos profesionales. No existen modelos de protocolos excelentes y por ello el equipo multidisciplinar ha de elaborar sus propios modelos, que tienen que ser dinámicos y adaptados a las características del momento concreto en que se encuentra el centro, efectuando una valoración periódicamente que permita mejorarlos. 34
3. ANÁLISIS EMPÍRICO 3.1.- Presentación metodológica El modelo de investigación que hemos adoptado ha sido multimetódico, abarcando distintos métodos de investigación y utilizando diferentes técnicas. Los estudios cuantitativos son eficientes en la captura de los hechos de la realidad social. Su diseño de investigación es cerrado y rígido, esto implica que no hay lugar para lo inesperado. En nuestra investigación existe un enfoque cuantitativo, porque algunos datos que hemos extraído de la realidad son cuantificables y por lo tanto, son numéricos (ejemplo: algunas de las preguntas con respuestas predefinidas de los cuestionarios realizados a las familias). La cantidad de preguntas y sus posibles respuestas constituye el entramado de la tabla de datos, donde toda la información que extraigamos del trabajo de campo será volcada directamente en la matriz a la que se le aplicarán los procedimientos estadísticos para extraer los resultados. En cambio, las investigaciones cualitativas tratan de entender la realidad social, lo que hace que su método sea abierto y flexible. En nuestra investigación también aparece un enfoque de carácter cualitativo ya que se estudia la manera de enfrentarse y adaptarse a la decisión de ingresar a un familiar mayor en una residencia de la tercera edad. El investigador, mientras está desarrollando el instrumento cualitativo, analiza e interpreta la subjetividad a fin de continuar con el registro del dato. Mientras lo imprevisto enriquece con más información en los estudios cualitativos, en los cuantitativos ese dato no previsto es “ruido” y por lo tanto es desechado. Las técnicas de cuantificación tales como el cuestionario, buscan acotar el sentido de lo dicho a una serie previsible de preguntas y respuestas. 35
En nuestra investigación los cuestionarios utilizados para recoger la información son modelos semi-estructurados, de manera que se pueden diferenciar dos partes. Por un lado un conjunto de preguntas cuantificables y con respuestas predefinidas y, por otro lado una serie de preguntas abiertas de las que se puede extraer información subjetiva y por tanto cualitativa. La presente investigación, en cuanto al tiempo se puede observar que es seccional o transversal, debido a que la recogida de información se realiza en un periodo de tiempo concreto. Atendiendo a la profundidad es de carácter explicativo ya que nos centramos en indagar las causas de los fenómenos y los factores que intervienen, es decir, se intenta explicar porque dos o más variables están relacionadas entre sí (cuales son las emociones que tienen los familiares de personas residentes en centros para la tercera edad, analizando e investigando que factores intervienen en dichas emociones). Las fuentes de información utilizadas en nuestra investigación son mixtas ya que su carácter es primario y secundario. Las fuentes de carácter primario son la recogida de información a través de cuestionarios realizados a los familiares y entrevistas realizadas a las profesionales de los centros en los que hemos desarrollado la investigación, y en cuanto a las fuentes de información secundaria hemos contado con recursos bibliográficos acerca del tema a investigar. En cuanto a la muestra seleccionada para obtener los datos que nos permitan llevar a cabo nuestra investigación, hay que decir que es una muestra a conveniencia. Seleccionamos una residencia pública y una privada, la pública por cercanía a la universidad y por tanto comodidad para poder reunirnos con su trabajadora social y realizar los cuestionarios a los familiares. La privada por conocer la institución ya que una de las alumnas que realiza esta investigación desarrolló sus prácticas del Grado de Trabajo Social en dicha residencia. 36
Además, el motivo por el que decidimos escoger una residencia de carácter público y otra de carácter privado fue el poder comprobar si existen diferencias en los testimonios de los familiares de las personas residentes. El número de personas que han aportado testimonios a la investigación han sido veinte de cada residencia, lo que suma un total de cuarenta cuestionarios para poder realizar el análisis. Decidimos esta cifra porque considerábamos que era un número suficientemente alto como para poder comparar datos y lo suficientemente pequeño como para poder acceder a ese número de personas. No obstante es importante señalar que la muestra no es representativa ya que no es un porcentaje lo suficientemente alto como para poder generalizar con el resto de la población. 3.2.- Tecnicas empleadas Para la realización del trabajo hemos llevado a cabo una investigación mixta: Por un lado, hemos utilizado fuentes secundarias, es decir, hemos analizado la información recogida en fuentes documentales. Por otro lado, hemos analizado información que nosotras mismas hemos obtenido. Análisis de fuentes documentales: Hemos realizado una amplia búsqueda de información a través de bibliografía, bien mediante libros o revistas publicados o bien mediante artículos publicados en internet sobre la tercera edad, las relaciones familiares y cuidadores no profesionales. 37
Entrevistas: Según Taylor y Bodgan, se puede definir la entrevista como: “Encuentros cara a cara entre el investigador y los informantes, dirigidos hacia la comprensión de las perspectivas que tiene los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras”13 Hemos realizado dos entrevistas, una a cada una de los dos trabajadores sociales de los centros ya que podían darnos información precisa acerca del tema que nos interesa por trabajar con este colectivo a diario. Ambas entrevistas han sido cualitativas. Atendiendo al número de individuos, las entrevistas que hemos realizado las podemos clasificar como entrevistas individualizadas (solo participaba un informante en cada una de ellas). En cuanto al alcance temático, han sido de carácter monotemático ya que estaban enfocadas a un solo tema. Cuestionario: Un cuestionario consiste en un conjunto de preguntas preparadas, esto es, no improvisadas, sobre aspectos de la realidad que son de interés para el investigador. Hemos realizado cuarenta cuestionarios a los familiares de las personas residentes en los centros, veinte han sido cumplimentados por familiares de la residencia privada, y los otros veinte por familiares de residentes del centro público. Todos los cuestionarios eran iguales, a excepción de una pregunta que eliminamos de los cuestionarios de la residencia pública ya que era en relación a prestaciones y/o servicios y el hecho de estar en una residencia pública implica que estas personas han optado a este tipo de servicios 13 Taylor, S.J. & Bogdan, R. (1992) Introducción a los métodos cualitativos en investigación. La búsqueda de los significados. España: Paidós. 38
Cada uno de los cuestionarios está dividido en dos partes. La primera consta de diez preguntas, en el caso de la residencia privada, y nueve en el de la residencia pública. Todas son preguntas cerradas múltiples sobre diversas cuestiones relacionadas con el familiar ingresado en el centro, en las que el encuestado tiene varias opciones de respuesta, pudiendo elegir más de una. De ellas, dos son “pregunta filtro”, a la cual sigue otra pregunta dependiendo de la respuesta. Por último, la segunda parte del cuestionario, está comprendida por nueve preguntas abiertas en las que tratamos de profundizar un poco en la situación por la que pasan estas personas y en sus emociones. La elección de las cuarenta personas que han realizado los cuestionarios fue aleatoria con la intención de no manipular o influir en la investigación. En la residencia pública fue la trabajadora social la que se encargó de repartirlos porque así lo prefirió ella, sin embargo en la residencia privada fuimos nosotras las que facilitamos los cuestionarios a veinte familiares aleatoriamente. 3.2.1.- Adjunto de los modelos empleados A continuación adjuntamos los modelos empleados en las entrevistas y los cuestionarios. 39
Entrevista a Trabajadoras Sociales 1.- Desde tu punto de vista, ¿consideras que las familias de las personas ingresadas en la residencia reducen su nivel de sobrecarga, una vez que se hace efectivo el ingreso? 2.- ¿Qué crees que es lo que más les preocupa o más ansiedad les genera? 3.- Y con respecto a los residentes, ¿Cuáles suelen ser las reacciones que tienen al venir? 4.- Se habla mucho del abandono de las personas mayores en las residencias por partes de sus familiares. ¿Es cierto? 5.- Por todo lo que hemos investigado hasta ahora hemos visto que normalmente las que asumen el papel del cuidador principal son las mujeres. ¿Por lo que veis aquí en la residencia es cierto, suele ser así? 40
Cuestionario a familiares Este cuestionario ha sido realizado por dos alumnas de 4º curso del Grado de Trabajo Social de la Universidad de Zaragoza, y está dirigido a los familiares de las personas residentes en este centro. El objetivo es obtener datos para una investigación en la que se pretende estudiar los factores que influyen en la decisión de institucionalizar a una persona en un centro residencial y cómo esta decisión afecta a sus familiares. El cuestionario es anónimo y se respeta su derecho a la intimidad. Marque con una “x”, la o las respuestas. Gracias por su colaboración. 41
La relación de las personas que han colaborado y contestado a los cuestionarios con la persona residente es, como se puede observar en el gráfico, principalmente de madre/padre-hijos con un 70% en la privada y un 84% en la pública. El 30% restante de la residencia privada está dividido entre el cónyuge, hermanos y otros; y el 16% restante de la residencia pública se divide entre hermanos y cónyuge. Estos eran datos previsibles teniendo en cuenta la edad de las personas residentes en estos centros ya que muchos de ellos son viudos/as, y en los casos en los que no son sus hijos el contacto directo con la residencia es porque no tienen descendencia. 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 Cónyuge Hijos Hermanos Primos, cuñados otros Relación con el residente Privada Pública Gráfico 1. Parentesco de las personas cuestionadas con el residente. 48
En muchas ocasiones, cuando una persona mayor ingresa en un centro residencial suele presentar en mayor o menor nivel un deterioro cognitivo y/o funcional. Tras analizar los datos obtenidos en los cuestionarios, podemos afirmar esta idea ya que en ambas residencias es elevado el porcentaje de personas que necesitaban cuidados antes de que su ingreso se hiciese efectivo en el centro. No podemos especificar cuáles son los porcentajes de las personas que ingresan con un deterioro cognitivo y las que lo hacen con un deterioro funcional, ya que los datos han sido obtenidos al saber que necesitaban cuidados antes de su ingreso por no poder valerse por sí mismos, pero las familias no especificaron si la causa de esta pérdida de independencia era por causas cognitivas, funcionales o ambas. Como se puede observar en el Gráfico 2, el 91% de los residentes necesitaban ayuda de terceras personas antes de ingresar en el centro público, frente al 75% de residentes del privado. Aunque son dos cifras muy elevadas no deja de ser un 16% de diferencia entre una residencia y otra, esto puede ser debido a que el acceso a una residencia pública hoy en día depende de los baremos utilizados en la Ley de la Dependencia para determinar el grado de dependencia de las personas. Esto significa que una persona que accede a un centro residencial público tiene un grado de dependencia asignado. 91% 9% Pública Si No 75% 25% Privada Si No Gráfico 2. Personas residentes que necesitaban cuidados previamente a su ingreso en el centro residencial 49
“las personas que vienen a la residencia están ya muy deterioradas. Tenéis que tener en cuenta que si les conceden la plaza es porque tienen un grado 3 de dependencia (…)”14 En el análisis bibliográfico hacemos referencia a que, entre las personas que asumen el rol del cuidador, predominan las de género femenino, para poder corroborar dicha afirmación teórica con la muestra estudiada en nuestra investigación, hicimos categorías artificiales fijando el género de los hijos de los residentes como criterio predominante, sin tener en cuenta el número. De esta manera establecimos las siguientes variables: • Hijo e hija • Hijo • Hija • Sin hijos Teniendo en cuenta solo el porcentaje de residentes que necesitaban cuidados de terceras personas antes de su ingreso en la residencia, los datos obtenidos fueron los siguientes: En el caso de la residencia privada, un 60% de los residentes tienen hijos de género masculino y femenino; un 7% tiene solo hijas y un 20% tiene solo hijos varones; el 13% restante no tiene hijos. Para seguir con la línea de nuestra investigación nos interesamos también por la persona o personas que ejercían el rol de cuidador antes del ingreso en la residencia, estableciendo una vez más el género como criterio predominante y añadiendo las variables de cuidadores contratados y cónyuges. 14 Entrevista nº1(Trabajadora Social, Residencia Pública) 50
Esta pregunta en el cuestionario permitía múltiples respuestas, por tanto una vez analizados los cuestionarios, las variables finales y sus resultados son: • Hijos e hijas: 7% • Esposa: 7% • Hijos: 20% • Hijas: 13% • Cuidadores: 13% • Hijas y cuidadores: 40% Relacionando estas variables se observa que la diferencia entre unos porcentajes y otros es significativa, a nivel descriptivo y no estadísticamente. Por este motivo a continuación se contrastan los Gráfico 3 y 4, atendiendo al género de los hijos y del cuidador principal. 13% 20% 7% 60% Género de los hijos Sin hijos Hijo Hija Hijo e hija Gráfico 3. Género de los hijos de los residentes del centro privado. 51
Por un lado observamos que un 80% de los residentes del centro privado tienen hijos varones, independientemente del número y de que tengan hijas (60% hijos e hijas y 20% hijos).15 Sin embargo, fijándonos en el Gráfico 4 tan solo un 27% de los cuidadores principales eran varones (20% hijos y 7% hijos e hijas).16 Si nos fijamos en los mismos datos pero en el género femenino, es cierto que hay diferencia en los porcentajes aunque no es tan elevada, ya que un 67% de los residentes tienen hijas, independientemente del número y de que tengan hijos varones (60% hijos e hijas y 7% hijas)17 y un 60% de los cuidadores principales son mujeres (7% hijos e hijas, 13% hijas y 40% hijas y cuidadores).18 15 Gráfico 3 16 Gráfico 4 17 Gráfico 3 18 Gráfico 4 7% 20% 13% 13% 40% 7% Cuidador principal Esposo Esposa Hijos Hijas Cuidadores Otros Hijas y cuidadores hijos e hijas Gráfico 4. Cuidador principal de los residentes del centro privado. 52
No obstante hay que tener en cuenta que estos datos solo hacen referencia a la persona o personas que ejercían el papel de cuidador principal, lo que no significa que otros miembros de la familia atendieran a la persona mayor en sus cuidados básicos o en otras cuestiones. “Lo que yo he observado es que normalmente son las hijas las que les solían cuidar antes de venir, las que se considerarían cuidador principal, pero en muchas familias aunque los hijos no asumieran esta tarea sí que se ocupaban de otra tareas relacionadas con sus padres como las facturas, el tema de la ley de la dependencia… por eso no es justo decir que son solo las mujeres las que se encargan del cuidado de los mayores aunque yo creo que sí que son ellas las que más carga tienen”19 Como se recoge en el análisis bibliográfico, el perfil del cuidador principal suele ser una mujer de mediana edad cuyo parentesco con la persona mayor es o cónyuge o hija. Este hecho está condicionado por el contexto socio-cultural en el que nos encontramos, en el que la tarea de cuidar está vinculada al género femenino a pesar de los cambios que se han sucedido en los últimos años tales como, la incorporación de la mujer al trabajo. Además existen diversos debates que se apoyan en la idea de que el instinto de cuidar es innato en la mujer, lo que no quiere decir que los hombres no estén capacitados para desempeñarlo, pero es cierto que esta afirmación está muy interiorizada en la sociedad en la que vivimos, por cuestiones culturales y de tradición, por lo que aunque la sociedad se haya modernizado, de manera general se suele considerar que la mujer está mejor capacitada para cuidar. 19 Entrevista nº2 (Trabajadora Social, Residencia Privada) 53
En el caso de la residencia pública, los resultados dan lugar a un análisis muy similar aunque los datos obtenidos en los cuestionarios realizados en este centro proporcionan más variables que en el centro privado, pero no consideramos que esto tenga que ver con que su naturaleza sea pública sino que ha coincidido que muchas de las personas encuestadas contaban con más personas para cuidar a la persona mayor. Las variables definitivas y sus resultados son: • Hijos, cuidadores y otros: 5% • Hijos, hijas y cuidadores: 16% • Hijas: 11% • Hijas y cuidadores: 26% • Esposa: 5% • Esposa e hijas: 11% • Esposa, cuidadores e hijas: 5% • Cuidadores: 16% • Otros: 5% Si lo analizamos de la misma manera que en el centro privado, los resultados son: 5% 16% 26% 53% Género de los hijos Sin hijos Hijo Hija Hijo e hija Gráfico 5. Género de los hijos de los residentes del centro público. 54
El Gráfico 5 muestra que un 69% de los residentes tienen hijos varones, independientemente del número y de que tengan también hijas (53% hijos e hijas y 16% hijos)20. Al contrastarlo con el Gráfico 6 la diferencia vuelve a ser notable ya que un 21% de los cuidadores principales son varones (5% hijos, cuidadores, otros y 16% hijos, hijas y cuidadores).21 Al fijarnos en el género femenino la diferencia, como ocurre en el centro privado, es menos notable, lo que nos permite corroborar que el papel del cuidador está asociado al género femenino. En este caso un 79% (53% hijos e hijas y 16% hijas)22 de los residentes que tienen hijas, frente a un 69% que se corresponde con el porcentaje de hijas que asumían el papel de cuidar (16% hijos, hijas y cuidadores; 11% hijas; 26% hijas y cuidadores; 11% esposa e hijas; 5% esposa, hijas y cuidadores)23 20 Gráfico 5 21 Gráfico 6 22 Gráfico 5 23 Gráfico 6 11% 5% 5% 11% 16% 5% 26% 16% 5% Cuidador principal esposa e hijas Esposa esposa, cuidadores e hijas Hijas Cuidadores Otros Hijas y cuidadores hijos, hijas y cuidadores hijos, cuidadores y otros Gráfico 6. Cuidador principal de los residentes del centro público. 55
Atendiendo a la posibilidad de que el cuidador principal fuera el cónyuge, en el cuestionario estaba diferenciado también por el género, pero no ha aparecido ninguna respuesta en la que el cuidador principal fuera el esposo. Esto puede deberse a que la esperanza de vida es mayor en las mujeres y por tanto, las residentes sean viudas o bien una vez más al factor socio-cultural. Por este motivo, como no podemos demostrar estas afirmaciones por falta de datos, no hemos incluido la variable “esposa” en el análisis. Por otro lado, es importante la figura de un cuidador externo a la familia, ya que en ambas residencias hay un alto porcentaje de personas que contaban con la ayuda de esta figura, independientemente de que se encargara de todos o parte de los cuidados. En la residencia privada un 53% de los residentes que necesitaban ayuda antes de su ingreso contaban con una persona contratada ajena a la familia (13% cuidadores; 40% hijas y cuidadores)24. En el caso de la residencia pública este porcentaje es de un 68% (5% hijos, cuidadores y otros; 16% hijos, hijas y cuidadores; 26% hijas y cuidadores; 5% esposa, hijas y cuidadores; 16% cuidadores)25 Una vez que la persona mayor ingresa en la residencia, lógicamente el papel del cuidador principal, aunque en muchos casos se mantiene, conlleva una menor carga y en los casos en los que se cuenta con la ayuda de un cuidador contratado, éste se mantiene durante determinadas horas a la semana. “…hay muchos residentes que tienen a las cuidadoras que tenían en casa para hacerles compañía un rato y sacarlos a pasear cuando la familia no puede venir.”26 24 Gráfico 4 25 Gráfico 6 26 Entrevista nº1 (Trabajadora social, Residencia Pública) 56
Una vez analizados los datos obtenidos de la primera parte del cuestionario, de los que hemos podido hacer el análisis de las variables cuantitativas, vamos a llevar a cabo el análisis cualitativo de la segunda parte del cuestionario. Esta parte consta de nueve preguntas en las que se insta a la persona cuestionada a expresar sus emociones y sentimientos, en relación a la situación que está viviendo, al tener a un familiar ingresado en una residencia de la tercera edad. Para realizar este análisis no haremos distinción entre las dos residencias puesto que, después de haber leído todas las respuestas, no consideramos que haya necesidad de diferenciar las de un centro y las de otro. Sin embargo, sí que haremos referencia a algunos cuestionarios en concreto que han llamado nuestra atención ya que nos servirán para reforzar el análisis cuantitativo. En referencia a los sentimientos y emociones más frecuentes que han abordado a los familiares de las personas ingresadas en los centros de la tercera edad estudiados, podemos afirmar que, de forma general predominan más los sentimientos negativos, es decir, aquellos que les producen malestar psíquico, aunque en la mayoría de respuestas se mezclan con sentimientos positivos tales como satisfacción, tranquilidad, desahogo o alivio. Uno de los sentimientos más habituales en las respuestas de los cuestionarios ha sido la responsabilidad que sienten los familiares al institucionalizar a su persona mayor. El hogar de esta persona pasa a ser un centro que la familia no tiene por qué conocer previamente, de hecho la mayoría no conoce el funcionamiento de una residencia hasta que forma parte de ella. Hay que tener en cuenta además, la imagen generalizada de la sociedad acerca de las residencias, que no es negativa pero hay rumores que cobran mucha fuerza acerca del maltrato a los mayores o el propio abandono de las familias. Por ello, hemos observado que el sentimiento de responsabilidad, en la mayoría de casos, va acompañado de la posterior tranquilidad y satisfacción al ver el trato que recibe su familiar una vez institucionalizado. 57
En el único caso en el que la persona reconoce haberse arrepentido, los motivos que da son porque piensa que podía haberse retrasado esta situación. “Sí, muchas veces. Porque pienso que podía haber aguantado aún más tiempo en casa, a pesar de mi ansiedad, depresión y malestar”46 Como se puede observar tras ver la cita del cuestionario, este arrepentimiento está directamente relacionado con el sentimiento de culpa del que hemos hablado anteriormente. Una de las consecuencias de ingresar a una persona mayor en un centro residencial, es que la persona que asumía el papel de cuidador principal cuenta con más tiempo libre, y lo ideal y aconsejable es que este tiempo, entre otras cosas, lo dediquen a cuidarse a sí mismos. Como ya hemos mencionado en el análisis bibliográfico, cuidar de una persona dependiente no solo conlleva una carga emocional, sino también física. Por ello, se presupone que en el momento en el que la persona ingresa en la residencia, el cuidador principal se libera de esta carga física, pero no de los problemas que le haya podido acarrear. Sería lógico pensar que en el momento en que tienen más tiempo libre, éste lo dedicaran a poder cuidarse y recuperarse de estos problemas. No obstante, una vez analizados los cuestionarios hemos observado que muchos de los familiares reconocen dedicar más tiempo a cuidarse, pero otros tantos admiten que desde el momento del ingreso de su familiar no han dedicado más tiempo para ocuparse de sí mismos. 46 Cuestionario nº 9, Residencia Privada 64
“Sí porque aunque vengo todos los días tengo más tiempo libre”47 “Sí. Porque no tengo que estar tan pendiente.”48 “No, entre el trabajo y venir a verla no me queda tiempo”49 “No porque me estoy todo el día pendiente de él y a su lado. No quiero irme a casa porque estoy sola.”50 Nos parece destacable que en la mayoría de cuestionarios en los que la respuesta ha sido que sí que tienen más tiempo libre a raíz del ingreso, coinciden, como era de esperar, con que la persona dependiente, antes de entrar en el centro, vivía con su familiar. Sin embargo, aunque es normal que hayan notado un aumento de su tiempo libre al no tener que cuidar de la persona dependiente en su casa, no significa que lo dediquen para cuidarse a sí mismos. “Sí, ahora puedo irme de viaje”51 “Tengo más tiempo libre, mucho más, pero no lo utilizo para cuidarme”52 De la misma manera que hemos hecho mención a aquellas respuestas que nos han llamado la atención en cuestiones anteriores, en esta ocasión la respuesta destacada es del mismo cuestionario que hemos mencionado en repetidas ocasiones. 47 Cuestionario nº 14, Residencia Privada 48 Cuestionario nº 11, Residencia Privada 49 Cuestionario nº 5, Residencia Pública 50 Cuestionario nº 3, Residencia Pública 51 Cuestionario nº 10, Residencia Privada 52 Cuestionario nº 3, Residencia Privada 65
“La verdad que no, porque no me siento bien, tengo que hacer de ama de mi casa y las tardes ir a pasarlas con él; no estoy bien de salud y me resiento mucho física y moralmente”53 La persona que responde a este cuestionario es la mujer de un residente. Nos ha sorprendido que sea la única de los cuarenta cuestionarios que hace referencia, reconoce y explica que no ha dedicado más tiempo a sí misma y los problemas que le acarrea esta situación. Es posible que esto se deba a que es una mujer de edad avanzada, que vive y se encuentra sola, por lo que una vía de desahogo para ella es hablar del tema con aquellas personas que le dan la oportunidad de hacerlo. Las atenciones están dedicadas a su marido puesto que es quien tiene un deterioro a causa del que debe vivir en la residencia, y ella está sufriendo por ello y necesita que la atención también se dirija hacia ella. Desde nuestro punto de vista, esta señora podría beneficiarse de las relaciones que se establecen en los grupos de autoayuda. Por otro lado, no podemos comentar los motivos por los que el resto de familiares no hacen referencia a esta realidad ya que no sabemos si es porque no les ocurre lo mismo o porque no son conscientes de ello. Una de las cuestiones que nos planteábamos y que considerábamos que era un punto interesante a conocer, era que, partiendo de la base de que una vez que ingresa una persona en una residencia, se presupone que todos los cuidados básicos van a estar cubiertos, y por tanto queríamos conocer si esto influye en el tiempo que la familia y en especial el cuidador principal dedica a su familiar dependiente. Parece lógico pensar que las respuestas iban a ser mayoritariamente que sí que ha variado el tiempo que dedican a su familiar, pero después de haber analizado en profundidad los cuestionarios observamos que las respuestas y 53 Cuestionario nº 2, Residencia Privada 66
motivos son variados. Por tanto, no podemos generalizar porque las diferentes respuestas no han permitido destacar una actitud general. Las personas que afirman dedicar más tiempo que antes a su familiar, reconocen que es porque éste se encuentra cada vez más deteriorado a causa de sus enfermedades y de su avanzada edad. Sin embargo, hay quienes reconocen que a pesar de dedicar más tiempo que antes del ingreso, lo hacen con menor responsabilidad. “Al aumentar el deterioro y la dependencia vengo con más frecuencia”54 “Cada vez dedico más tiempo debido a que mi padre es cada vez mayor y está cada vez más enfermo (…)”55 “Más tiempo que antes pero sin responsabilidad”56 Por otra parte, los que reconocen dedicar menos tiempo que antes del ingreso a su familiar, especifican en la mayoría de los casos, que aunque van a verles a menudo, no es lo mismo que tener que cuidarles veinticuatro horas al día. Esta es la respuesta que pensábamos que sería la más habitual pero, como ya hemos dicho, no destaca sobre las demás. “Sí, ahora tengo más tiempo para cuidarme yo”57 “Sí, antes le dedicaba todas las tardes, noches y fines de semana. Ahora voy a visitarla dos horas todos los días”58 54 Cuestionario nº 13, Residencia Privada 55 Cuestionario nº 15, Residencia Privada 56 Cuestionario nº 4, Residencia Privada 57 Cuestionario nº 11, Residencia Pública 58 Cuestionario nº 9, Residencia Privada 67
“Sí porque ahora nos dedicamos a darle compañía y estar con ella”59 De la misma manera que ha habido personas que han explicado el porqué de su disminución o aumento en el tiempo dedicado a su familiar, hay un número elevado de cuestionarios en los que simplemente se ha contestado que “sí” o que “no”, sin especificar si es más o menos tiempo ni los motivos. Por este motivo no es posible generalizar ya que no sería una aproximación valida. Aunque el tema principal de nuestro trabajo de investigación es conocer la carga emocional de los familiares, nos pareció oportuno saber cómo se sintieron o reaccionaron las personas dependientes en el momento de su ingreso en la residencia. Nos interesaba esta cuestión porque creemos que está directamente relacionado con las emociones de sus familiares, es decir, en función de cómo reaccionen ante el ingreso y el cambio, los familiares tendrán una carga emocional mayor o menor. Al ser un análisis cualitativo, no podemos especificar un sentimiento general ya que la forma de expresarlo por parte de los familiares y los motivos de cada familia son muy variados. Las reacciones han sido desde tristeza, negación, rebeldía o enfado hasta sorpresa o alegría. Por otro lado, un número elevado de familiares han contestado que en el momento del ingreso, su familiar no tuvo ninguna reacción destacable. La principal causa de este hecho es por el propio deterioro cognitivo que la persona dependiente padecía. “Ninguna porque tiene Alzheimer”60 59 Cuestionario nº 9, Residencia Pública 68
“No se dio mucha cuenta, creía que estaba de vacaciones”61 “Le afectó a la memoria y no fue consciente del cambio”62 Otro de los motivos por los que la respuesta era “ninguna” ha sido la voluntariedad del propio residente a ingresar en el centro. “Lo decidió ella y en la residencia se encuentra más activa y más segura”63 También hay respuestas en las que se explica que, en el momento de ingresar, no se le comunicó a la persona dependiente que el cambio iba a ser permanente. “En muchos casos ellos piensan que están en un hospital donde se les va a hacer pruebas o que vienen solo a pasar unos días”64 “Vino engañada”65 “Ninguna, él creía que era una estancia pasajera”66 Por último y como ya hemos comentado anteriormente, queríamos saber cómo afecta a los familiares la reacción de los nuevos residentes en el caso en el que ésta fuera negativa. Como era de prever, uno de los momentos que más peso tiene y que más afecta a los familiares es el momento en el que se traslada a la persona mayor 60 Cuestionario nº 19, Residencia Pública 61 Cuestionario nº 8, Residencia Pública 62 Cuestionario nº5, Residencia Privada 63 Cuestionario nº 19, Residencia Privada 64 Entrevista nº 2, (Trabajadora Social, Residencia Privada) 65 Cuestionario nº 4, Residencia Privada 66 Cuestionario nº 2, Residencia Privada 69
al centro. Si éste ya es un momento duro por naturaleza, provoca mucha más carga emocional si la forma de vivirlo de la persona mayor es negativa. Esta afirmación la hemos reforzado al observar las diferentes respuestas de los familiares que han explicado su situación más detenidamente, ya que coinciden en que el momento del ingreso es el más duro y el que más sufrimiento les ha causado. “Es duro y surgen dudas sobre si se ha tomado bien la decisión”67 “Me afectó mucho, me hizo sentir muy mal (…) Esta situación nos hizo sufrir mucho"68 “Cuando se quería ir me ponía triste, le decía…mañana vendré por ti”69 “Yo sufría mucho (…) a mí se me parte el alma cuando dice que se siente solo”70 “Todavía me afecta. Si mi madre no hubiese tenido Alzheimer aún estaría conmigo o con mis hermanos”71 Una vez analizados todos los cuestionarios detenidamente, hemos observado que es imposible generalizar ya que son situaciones que afectan a personas y a familias enteras y que además, conllevan una carga emocional que, en cada caso se acepta, se lleva y se supera de diferentes maneras. 67 Cuestionario nº 13, Residencia Privada 68 Cuestionario nº 8, Residencia Privada 69 Cuestionario nº 8, Residencia Pública 70 Cuestionario nº 2, Residencia Privada 71 Cuestionario nº 9, Residencia Pública 70
Como se suele decir “cada persona es un mundo” pero cada familia también y las maneras de reaccionar ante diferentes situaciones y cambios no tienen porqué seguir un patrón igualitario en todas las familias y personas. 71
4. DISCUSIÓN Cuando iniciamos el camino, nos planteábamos tres objetivos específicos. Llegado a este punto de la investigación podemos afirmar que los objetivos “Comprobar si el género ejerce un papel principal a la hora de ejercer los cuidados” y “Conocer si los familiares se arrepienten de la decisión de ingresar a su persona mayor en un centro residencial”, han sido alcanzados ya que por un lado, hemos obtenido datos suficientes, tanto en el análisis cualitativo como en el bibliográfico, como para corroborar que el género sí que es un factor determinante a la hora de asumir los cuidados de una persona mayor. Por otro lado, tras el análisis de los datos, podemos afirmar que el 98% de los encuestados no se arrepienten de haber tomado dicha decisión, aunque los motivos son muy variados. Sin embargo, con respecto al objetivo “Conocer cómo afecta a los familiares la reacción que muestra la persona mayor al ingresar en la residencia”, no hemos podido obtener toda la información que nos hubiera gustado, ya que los testimonios que han ofrecido los encuestados respecto a este tema han sido reducidos y la única información que hemos podido extraer es que estos sentimientos están directamente relacionados con la situación cognitiva de la persona mayor en el momento del ingreso. Con respecto a los sentimientos que surgen en los familiares al ingresar a su persona mayor en un centro residencial, antes de realizar el análisis empírico, pensábamos que los sentimientos que iban a predominar eran negativos, tales como el sentimiento de culpa o diferentes miedos ante la nueva situación. Si bien es cierto que éstos han aparecido en muchas ocasiones, también hemos podido observar que junto a estos sentimientos negativos surgen otros sentimientos positivos como la tranquilidad, que no esperábamos que no aparecieran en tantas ocasiones. 72
Además, al inicio de la investigación esperábamos poder destacar alguna diferencia entre la forma de vivir este cambio por parte de los familiares que acceden a una plaza en una residencia pública, frente a los que ingresan a su familiar en una residencia privada. Opinábamos así porque cuando una persona accede a una plaza en una residencia pública, lo hace con un deterioro muy avanzado dado que hoy en día solo acceden a este servicio personas que tienen reconocido un grado 3 de Dependencia. Por otro lado, el proceso para acceder a una plaza concertada, desde el momento en el que se solicita la valoración de la dependencia, hasta el momento en el que se asigna definitivamente la plaza, puede alargarse en el tiempo, tiempo que nosotras considerábamos que servía a los familiares para hacerse a la idea del cambio y por tanto minimizar el nivel de ansiedad o los sentimientos negativos que suponen esta decisión. No obstante, tras el análisis hemos podido observar que esto no es así, ya que el nivel de ansiedad o preocupación que presentan estas personas es equivalente a los niveles que presentan las personas que ingresan a su persona mayor en un centro privado. La única diferencia destacable, mencionada en el análisis, es el alivio económico que supone para las familias el acceso a un centro público. Por último, somos conocedoras de que existe una escala (escala de Zarit), que nos hubiera permitido profundizar más en el tema. Esta escala sirve para “medir el grado de sobrecarga subjetiva de los cuidadores de ancianos afectados de trastornos mentales. Consta de 22 items relacionados con las sensaciones del cuidador cuando cuidan a otra persona, cada uno de los cuales se puntúa en un gradiente de frecuencia que va desde 1 (nunca) a 5 (casi siempre).”72 72 Escala de Zarit y Zarit ( 1983) en Montorio Cerrato , I. et al “La entrevista de carga del cuidador. Utilidad y Validez del concepto de carga” Anales de Psicología.1998, vol. 14 nº 2 73
“Muchas familias lo viven como un respiro económico, además muchos residentes vienen de residencias privadas”77 Todo lo contrario ocurre en las residencias privadas ya que el factor económico en lugar de provocar un “respiro”, es al revés, es decir, las familias deben hacer frente a un gasto elevado y por tanto esto, sumado a la responsabilidad y ansiedad que sienten, da lugar en muchas ocasiones a que se muestren muy exigentes con los servicios que presta la residencia. Desde el punto de vista del centro es importante paliar esta ansiedad porque de ella depende en gran medida su nivel de exigencia y de malestar con el mismo. “Hay muchas veces que exigen cosas que desde la residencia no se pueden dar, pero hay que entender que la ansiedad que tienen la expresan en muchas ocasiones a través de exigencias que además ellos consideran básicas porque para eso están pagando. De hecho esta frase se oye muchas veces”78 La valoración general del aprendizaje obtenido para cada una de nosotras ha sido diversa. En el aspecto metodológico hemos comprendido la dificultad que entraña diseñar y llevar a cabo el análisis de un cuestionario. Así como las dificultades de realizar una investigación en la que el objeto de estudio es de carácter privado con todo lo que ello implica a la hora de obtener testimonios. No obstante, cabe destacar que hemos interiorizado y puesto en práctica las técnicas de investigación aprendidas durante el Grado de Trabajo Social. Además hemos tenido la oportunidad de profundizar en un aspecto que era de nuestro interés. 77 Entrevista nº 1, Trabajadora Social, Residencia Pública 78 Entrevista nº 2, Trabajadora Social, Residencia Privada 80
6. LIMITACIONES 6.1.- En el desarrollo de la investigación Somos conscientes de que la fiabilidad o validez de esta investigación depende en gran medida de los datos obtenidos a través de la muestra, que en nuestro caso no podemos decir que sea representativa de la realidad ya que tan solo hemos realizado veinte cuestionarios en cada uno de los centros. Es decir, son un total de cuarenta testimonios que aportan información sobre un tema que está a la orden del día porque hay un alto porcentaje de la sociedad que vive esta situación por lo que la muestra de cuarenta casos no es representativa de la realidad. No obstante, aunque la muestra haya sido reducida y no aletorizada para que pudiese representar a la Población hemos podido realizar una investigación de la que hemos obtenido un análisis y conclusiones generales, teniendo en cuenta durante todo el proceso el total de los testimonios. El motivo de la elección de una muestra de conveniencia es en parte por el poco tiempo con el que hemos contado para realizar la investigación. Además hay que tener en cuenta que el reparto de los cuestionarios dependía de nosotras, pero el tiempo que las personas que han colaborado en la investigación necesitaban para cumplimentarlos y hacérnoslos llegar, no estaba en nuestras manos. A pesar de que la muestra no es representativa de la realidad, nuestro estudio sí que cumple los criterios de confiabilidad de las investigaciones cualitativas, es creíble puesto que se trata de una observación cercana a la realidad. Además, es transferible ya que podría aplicarse la misma investigación que hemos desarrollado en otros centros, tiene suficiente consistencia en los datos, ha sido supervisada por la tutoría y corrobora la información obtenida en el análisis bibliográfico. 81
La realidad es que se trata de un conjunto de personas que no nos conocen de nada y que han consentido contestar a dichos cuestionarios en colaboración con nuestra investigación. Por ello lo consideramos un motivo suficiente como para estar agradecidas y cuando vimos que se retrasaban mucho en el tiempo, no nos pareció de recibo presionarles para que nos los entregaran cuanto antes. Este es uno de los principales motivos que ha retrasado el desarrollo de la investigación. No podemos afirmar que si la devolución de los cuestionarios cumplimentados hubiera sido más fluida, podríamos haber profundizado más en el tema, pero sí que consideramos que podríamos habernos planteado la posibilidad de realizar entrevistas en profundidad a algunos de los familiares, para poder tener más testimonios. Por supuesto, esta idea quedó descartada en cuanto observamos el gran retraso que había en la devolución de los cuestionarios. El tema de nuestra investigación es un tema que podemos calificar de “delicado” ya que tiene que ver, por un lado con la moral y, por otro lado, con sentimientos que están a flor de piel en las personas que viven esta situación. Moralmente hablamos de una situación que, como ya hemos dicho durante la investigación, supone un cambio importante en sus vidas y, en muchos casos, pueden sentirse juzgados por la decisión tomada. El hecho de que dos desconocidas quieran indagar sobre ese tema, sumado a su situación emocional, puede dar lugar a que este sentimiento se incremente. Este es el principal problema que nos encontramos a la hora de realizar los cuestionarios ya que teníamos que plantear preguntas que nos dieran la información que queríamos obtener, pero midiendo mucho nuestras palabras, ya que en un primer boceto del cuestionario, observamos que alguna de las preguntas podían resultar “agresivas” para los familiares. 82
Sentimentalmente, es una situación complicada y muy personal. Hay personas a las que no les importa manifestar sus sentimientos e incluso lo agradecen, aunque sean negativos. Sin embargo, lo normal es que sea difícil expresarlos y más aún si se trata de manifestarlos a dos desconocidas con las que nunca habían tenido trato hasta ese momento. La sensación que pueden haber tenido algunos de estos familiares es que se estaba invadiendo su intimidad, pidiéndoles que hablaran de un tema que seguramente les cause dolor. Esta afirmación la hemos intuido en dos momentos de la investigación. El primer momento fue a la hora de repartir los cuestionarios y solicitar su colaboración, ya que muchos se mostraban reacios y algunos se negaron. El segundo momento en el que volvimos a tener la sensación de estar “metiendo el dedo en la llaga” fue después de haber analizado los cuestionarios, ya que muchos de los familiares se implicaron en las respuestas, llegando a contar incluso historias muy personales, pero otros tantos, fueron escuetos y se limitación a contestar “sí” o “no” sin tratar de profundizar o explicar el porqué de esa contestación. No pretendemos juzgar esta actitud ya que la consideramos normal dada la situación que viven, de hecho estamos muy agradecidas a las personas que han colaborado en la investigación, independientemente de la implicación o interés que hayan mostrado, pero es una realidad que los datos obtenidos han sido reducidos debido a esta implicación descrita. 6.2.- En la metodología utilizada Durante el análisis de los cuestionarios, observamos que algunas de las respuestas a las preguntas que habíamos realizado no guardaban relación con la intención con la que se habían planteado. Un ejemplo lo observamos en la siguiente pregunta: “¿Han recibido o solicitado algún tipo de ayuda para asumir esta nueva situación? (Programas del cuidador no profesional, grupos de autoayuda)”. Con este enunciado nos referíamos a si habían recibido o solicitado algún tipo de ayuda psicológica, 83
pero al analizar las respuestas observamos que un porcentaje muy alto de los cuestionados la habían interpretado como ayuda económica o ayuda psicológica para la persona residente, ya que muchas respuestas hacen referencia a la Ley de la dependencia o a la situación cognitiva de la persona mayor. Otra de las preguntas en las que hemos encontrado dificultad y por tanto no hemos podido utilizar en el análisis es la pregunta nº 8 del cuestionario: “¿Quién tomó la decisión última de ingresar al residente en el centro? (puede marcar varias respuestas)”. Las diferentes respuestas eran: “Consenso familiar”, “Cónyuge”, “Hijos”, “Persona con la que convivía” y “Otros”. El motivo por el que esta pregunta no la hemos podido analizar no ha sido porque no la hayan comprendido, sino porque estaba mal planteada ya que en el momento de realizarla no valoramos que al tener la posibilidad de dar varias respuestas, éstas se iban a solapar. Es decir, en los casos en los que marcaran “Cónyuge” o “Hijos”, podían marcar también “Persona con la que convivía” o “Consenso familiar”, siendo ésta realmente la misma respuesta. Por ello al realizar los porcentajes observamos que no eran realistas y decidimos excluir la pregunta del análisis. 84
7. AGRADECIMIENTOS Este trabajo de investigación ha sido realizado bajo la supervisión de Isabel Garbayo, a quien expresamos nuestros más sinceros agradecimientos, por la gran paciencia, tiempo y dedicación que ha tenido para que este trabajo salga adelante. A las trabajadoras sociales de los centros, por la información facilitada y las sugerencias recibidas y por su ayuda a la hora de distribuir los cuestionarios y en todas las visitas que hemos necesitado hacer a los centros, que somos conscientes de que eran en su horario de trabajo y de que aceptaron atendernos y dedicarnos el tiempo necesario todas las veces que fuimos. Además, se han preocupado de mantenernos informadas cada vez que recibían cuestionarios cumplimentados para que pudiéramos acudir al centro a recogerlos. Por último, a todos los familiares que han colaborado con esta investigación aportando sus testimonios, por atendernos y dedicar tiempo a contestar a las preguntas realizadas en los cuestionarios ayudándonos así en la consecución de nuestra investigación. A todos, muchas gracias. 85
8. BIBLIOGRAFIA - Adroher, S. (coord.) (2000). Mayores y familia. Madrid: Universidad Pontificia Comillas - AA.VV. (1992). Diccionario Terminológico de Ciencias Médicas. (13ª Ed.) Masson - AA.VV. Manual de buena práctica. Residencias de personas mayores. Bilbao: Diputación foral de Bizkaia. - Casado, D. & López, G. (2001). Vejez, dependencia y cuidados de larga duración. Barcelona: Fundación la Caixa. - Crespo, M. & López, J. (2007). El apoyo a los cuidadores de familiares mayores dependientes en el hogar: desarrollo del programa “Como mantener su bienestar”. (1ª ed.). Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. - Escala de Zarit y Zarit (1983) en Montorio Cerrato , I. et al “La entrevista de carga del cuidador. Utilidad y Validez del concepto de carga” Anales de Psicología.1998, vol. 14 nº 2 - Franqueza, M.C. (2003). ¿Quién cuida al cuidador?Informaciones psiquiátricas. 172. Artículos académicos - García, M.C. & Torío, J. (1996). Repercusiones de la demencia en la familia y en el cuidador principal del paciente. Medifam. Revista de medicina familiar y comunitaria, 6. - González, R; Valdés, C. (1994). Psicología Humanista. Actualidad y desarrollo. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales - Instituto Nacional de Estadistica - Martín, M. (2003). Trabajo social en gerontología. Madrid: Síntesis - Martínez, J.M., Martín, S., Bohórquez, A. & Gómez, P. (2002). Gestión asistencial de residencias para mayores. Barcelona: Eulen - Matellanes, B., Díaz, U. & Montero, J. M. (2010). El proceso de envejecer. Bilbao: Universidad de Deusto. - Pérez, L. (1997). Las necesidades de las personas mayores. Vejez, economía y sociedad. Madrid: Ministerio de trabajo y asuntos sociales. 86
- Pérez, V., Musito, G. & Moreno, D. (2011). Familiares cuidadores de mayores. Una ardua y silenciosa labor. Realidad y perspectivas de futuro. Madrid: Dykinson, S.L. - Piña, J.M. (2011). Aceptación, estigma y discriminación. Madrid: Ediciones Díaz de Santos. - Ramírez , T; Rodan. A.(1985). Funcionamiento intelectual y emocional del anciano. Revista de ciencias Sociales. - Taylor, S.J. & Bogdan, R. (1992) Introducción a los métodos cualitativos en investigación. La búsqueda de los significados. España: Paidós. Webgrafía - http://www.lagaceta.com.ar/nota/435548/informacion-general/tercera-edadcaracteristicas.html 87
9. ANEXOS - Anexo 1. Cuestionarios Residencia Pública. - Anexo 2. Cuestionarios Residencia Privada. - Anexo 3. Entrevistas transcritas: • Trabajadora Social, Residencia Pública. • Trabajadora Social, Residencia Privada. 88
Entrevista Trabajadora Social, Residencia pública. 1.- Desde tu punto de vista, ¿consideras que las familias de las personas ingresadas en la residencia reducen su nivel de sobrecarga, una vez que se hace efectivo el ingreso? Depende mucho de cada familia. Hay familias a las que les supera la situación y otras que lo llevan con más calma. Esto depende también de cómo esté su familiar, ya que según cómo esté puede que lleven mucho tiempo esperando a traerle. Además las personas que vienen a la residencia están ya muy deterioradas. Tenéis que tener en cuenta que si les conceden la plaza es porque tienen un grado 3 de dependencia. También muchas familias lo viven como un respiro económico, además muchos residentes vienen de residencias privadas 2.- ¿Qué crees que es lo que más les preocupa o más ansiedad les genera? La verdad es que el día del ingreso es el día que mas ansiedad y nervios tienen y ya a partir de ahí la adaptación depende de cada familia. Yo, antes del ingreso tengo una entrevista con ellos para explicarles todo, fijar el día del ingreso y solucionar sus dudas. Esto me sirve para calmar la ansiedad con la que vienen. 3.- Y con respecto a los residentes, ¿Cuáles suelen ser las reacciones que tienen al venir? Pues como ya os he dicho suelen venir muy deteriorados y muchos no se dan cuenta. Y los que a lo mejor son más conscientes tienen reacciones muy diferentes. Lo que sí que es cierto es que se desorientan bastante al principio, por eso es importante el periodo de adaptación.