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Abstract

La teoría de los cuatro temperamentos se conformó a partir de la teoría humoral, según la cual tenemos cuatro líquidos en el cuerpo que, dependiendo de la estación del año que se esté dando, de la etapa de la vida en que nos encontremos y muchos otros condicionantes, tenderían a predominar unos sobre otros. De este modo, el individuo que tuviera un exceso de alguno de ellos caería enfermo y desarrollaría un tipo de temperamento. Los condicionantes, serán en su mayoría series de cuatro, como es el caso de las cuatro estaciones, por lo que el cuatro tendrá máxima relevancia en la historia de los temperamentos. Además, el arte nos ayudará a entender esta teoría, dando forma mediante alegorías a todas las series de cuatro, y en especial a estos temperamentos. Cercós Vicente, Andrea; Romero López, Sergio

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FACULTAD DE BELLAS ARTES LOS CUATRO TEMPERAMENTOS TRABAJO FINAL DE GRADO Alumno/a: ANDREA CERCÓS VICENTE Director Académico: SERGIO ROMERO LÓPEZ Teruel a 12 de Septiembre de 2013 ÍNDICE !!!!!!!! P. 2-3 RESUMEN!!!!!!!!! P. 4 INTRODUCCIÓN!!!!!!!! P. 5 LA IMPORTANCIA DE LOS NÚMEROS! ! ! ! P. 6-18 !DEL CUATRO A LOS TEMPERAMENTOS P. 7-9 !LA HISTORIA DE LOS TEMPERAMENTOS P. 10-13 !ASOCIACIONES DE CUATRO !! ! ! P. 14-18 LOS TEMPERAMENTOS EN LA PSICOLOGÍA ACTUAL! P. 19-20 LA MELANCOLÍA!!!!!!! P. 21-26 !LA MELANCOLÍA Y EL ARTE!! ! ! ! P. 24-26 LOS TEMPERAMENTOS EN EL ARTE !! ! ! P. 27-34 !ARTISTAS QUE TRABAJARÁN LAS SERIES DE CUATRO P. 27-31 !ARTISTAS QUE ESTUDIARÁN LA FISIOGNOMÍA!! P. 31 !ARTISTAS DE RENOMBRE Y LOS TEMPERAMENTOS P. 32-34 SOBRE MI OBRA!!!!!! P. 35-43 !SIMBOLOGÍA !!!!!! P. 35-40 !!TEMPERAMENTO FLEMÁTICO!! P. 37 !!TEMPERAMENTO SANGUÍNEO!! P. 38 !!TEMPERAMENTO COLÉRICO!! ! P. 39 !!TEMPERAMENTO MELANCÓLICO !! P. 40 !PROCESO ARTÍSTICO!! ! !! ! P. 41-42 !!REFERENCIAS PICTÓRICAS!! ! P. 42 !LUZ Y COLOR!!!!!!!!P. 43 2 CONCLUSIONES!!!!!!! ! P. 44 BIBLIOGRAFÍA!!!!!! ! P. 45-48 !LIBROS!!!!!!! P. 45-46 !ARTÍCULOS!!!!!!! P. 47 !TESIS!!!!!!!!! P. 48 !PÁGINAS WEB!!!!!!!!P. 48 ANEXO I ANEXO II 3 RESUMEN La teoría de los cuatro temperamentos se conformó a partir de la teoría humoral, según la cual tenemos cuatro líquidos en el cuerpo que, dependiendo de la estación del año que se esté dando, de la etapa de la vida en que nos encontremos y muchos otros condicionantes, tenderían a predominar unos sobre otros. De este modo, el individuo que tuviera un exceso de alguno de ellos caería enfermo y desarrollaría un tipo de temperamento. Los condicionantes, serán en su mayoría series de cuatro, como es el caso de las cuatro estaciones, por lo que el cuatro tendrá máxima relevancia en la historia de los temperamentos. Además, el arte nos ayudará a entender esta teoría, dando forma mediante alegorías a todas las series de cuatro, y en especial a estos temperamentos. 4 INTRODUCCIÓN A lo largo de los siglos, danzando entre teorías médicas, elucubraciones filosóficas y mitos alquimistas, se ha ido conformando la teoría de los cuatro temperamentos, enredándose a otras series de cuatro como los cuatro elementos o los cuatro humores del cuerpo. Veremos como a la luz de la historia del arte, esta teoría irá tomando forma a través de artistas de la talla de Alberto Durero o Goya, si bien la etapa de máximo esplendor de la representación de los cuatro será entre los siglos XIV y XV. Hablaremos además del temperamento más representado en el arte y sobre todo el aura de tristeza y locura que lo envuelve, la melancolía. Y llegaremos finalmente a una obra que pretende mostrar, de manera simple, las asociaciones de cuaternidades más importantes que se han realizado con la teoría de los temperamentos mediante una serie de cuatro cuadros, que, colocados seguidos, forman un círculo vicioso que se repetirá una y otra vez. 5 LA IMPORTANCIA DE LOS NÚMEROS La numerología pretende establecer conexiones entre los números y los elementos del universo. Su interpretación puede determinar el camino de las personas supersticiosas, que tomarán los números como determinantes a la hora de tomar decisiones sobre su pasado, presente y futuro. En cualquier caso, hemos de admitir que los números nos condicionan a todos en algún grado, puesto que el hombre tiende a medir casi todo lo que le rodea y en la mayoría de los casos esta medición está muy arraigada al paso del tiempo. Así, tenemos por importantes cantidades tales como cuanto tiempo llevamos vivos (edad), cuando llegamos a este mundo (fecha de nacimiento), nuestra altura y peso, los grados de temperatura, etcétera, y vivimos nuestro día a día condicionados por ellas. Pero los números, no sólo expresan cantidades, también ofrecen significados simbólicos, llegando así a representar ideas. En cada cultura o religión, nos encontramos con números en torno a los que se conforman historias o mitos, que han llegado a influir en las vidas de pueblos enteros, como es el caso de los mayas y los aztecas, entre otros. Destacaremos aquí el número cuatro entre ellos, el cual encontraremos presente en elucubraciones filosóficas, estudios de medicina antiguos, historias mitológicas y teorías religiosas. 6 DEL CUATRO A LOS TEMPERAMENTOS El cuaternario es considerado como una cifra sagrada, que asocia al hombre con el universo. Carl Gustav Jung, importante psicólogo y psiquíatra que será discípulo de Sigmund Freud, considera la cuaternidad como la manera de representar una totalidad, y así expresa: La cuaternidad es un arquetipo que, por así decirlo, se presenta universalmente. Es la premisa lógica de todo juicio de totalidad. Si se quiere llegar a un juicio de este tipo, éste debe tener un aspecto cuádruple. Cuando, por ejemplo, se quiere caracterizar la totalidad del horizonte, se nombran los cuatro puntos cardinales. Hay siempre cuatro elementos, cuatro cualidades primitivas, cuatro colores, cuatro castas en la India, cuatro caminos en el sentido de evolución espiritual en el budismo. Por ello también hay cuatro aspectos psicológicos de la orientación psíquica más allá de lo cual no puede ya decirse nada más fundamentalmente. Debemos tener, como orientación, una función que compruebe que hay algo (sensibilidad), una segunda que verifique qué es esto (pensamiento), una tercera función que diga si esto se adecúa o no, si se quiere admitir o no (sentimiento) y una cuarta que indique de dónde viene y adónde va (intuición). Más allá de ahí no se puede decir nada... La perfección ideal es lo redondo (mandala), pero su escala mínima es la cuadratura.1 De este modo, Jung considera el círculo como figura perfecta y la cuaternidad como mínimo número que divide el círculo en secciones, aplicando sobre el número cuatro una importante significación y asociándolo a motivos como la imagen de la casa, el recinto y el recipiente, el cual asocia a su vez al agua que aparecería a menudo en pareja con el fuego. Jung, además, realizará un estudio sobre el ciclo vital y su cuaternidad de fases, psicoanalizando así las cuatro edades del hombre, a saber: niño, fase de la juventud, fase de la madurez y fase de ancianidad. 7 1 JUNG,C.G. Symbolik des Geistes, 2ª ed., 1953. Sacado de http://es.wikipedia.org/wiki/Cuaternidad. Consultado: 23.5.13 Sus estudios estarán muy ligados pues a la cuaternidad a lo largo de casi todo su trabajo. Por ejemplo, su análisis de los tipos psicológicos reside en su teoría de las cuatro funciones fundamentales de la conciencia: el pensamiento, el sentimiento, la intuición y la sensación. Para él, el anima comporta cuatro estadios de desarrollo: el primero simbolizado por Eva que representaría funciones puramente instintivas y biológicas; el segundo, caracterizado por sus elementos sexuales, sería Helena de Fausto2, que personifica el nivel romántico y estético; el tercero, representado por la Virgen María, representaría el alcanzar un alto nivel espiritual por medio del amor; y el cuarto vendría representado por Sulamita del Cantar de los Cantares3 y sería una encarnación de la Sabiduría. Además, Jung, da una gran importancia al número cuatro dentro de la psique humana, sosteniendo que aparece constante en toda la historia del ser humano desde el paleolítico, y citando además la suma importancia que le dan a este número los alquimistas dentro de sus teorías. Cuando el alquimista Geber, desarrolló la teoría de la piedra filosofal, sus trabajos se centraron en encontrar la correcta combinación de sustancias que dieran lugar a este elixir. Las fases esenciales para el desarrollo de este trabajo eran cuatro y eran diferenciadas por cuatro colores que a su vez eran símbolo del alma en estado original: negro, que simbolizaría la culpa y la extinción de los deseos, el blanco como símbolo de una primera transformación, el rojo que se achacaría a la pasión y el dorado como símbolo de plenitud del ser y característico de la última etapa del alma. 8 2 En la obra de Goethe, Fausto, aparece en la segunda parte el personaje de Helena como símbolo eterno de perfección y belleza, a la par como representación de la sensualidad y la pasión. 3 El Cantar de los Cantares es uno de lo libros de la Biblia que relata la historia de dos amantes, Salomón y Sulamita, que se ven obligados a separarse y que se buscan con desesperación a lo largo del relato, siempre bajo la premisa de que “El amor siempre triunfa”. Como símbolo casi universal de la cuaternidad encontramos el mandala que representa la unificación del ser y la totalidad de la mente. La composición del mandala original, proveniente del Tíbet, se compondría de un círculo, en cuyo interior habría un edificio en forma de cuadrado que a su vez abarcaría una cruz con cuatro puertas que harían referencia a los cuatro puntos cardinales y a las cuatro estaciones. También vemos presente la cuaternidad en la religión cristiana, que consta de uno de los símbolos más significativos en el mundo entero, y especialmente en la sociedad occidental, la cruz, que, aunque si bien es el símbolo cuaternario más importante que hallamos en esta religión, no es el único4. Sin embargo, habremos de remontarnos unos siglos antes del nacimiento de Cristo para conocer de donde provienen las series tetraédricas. 9 4 Vér página 15 Además, también encontramos una asociación de los humores con los siete pecados capitales: Se creía que sólo por la destrucción de aquel equilibrio original habían quedado el organismo humano sujeto a las enfermedades y a la muerte y el alma humana expuesta a los vicios: la desesperación y la avaricia engendradas por la bilis negra, la soberbia y la ira por la bilis o cólera, la glotonería y la acidia por la flema y la lujuria por la sangre.9 Y, del mismo modo, se llegan a asociar cuatro animales a los distintos temperamentos en el grabado de Alberto Durero, La caída del hombre [lám. 7], de 1504: Así pues, un observador educado del siglo XVI fácilmente habría reconocido las cuatro especies de animales que aparecen en el grabado de Durero como representantes de los “cuatro humores” y sus connotaciones morales, denotando el alce la tristeza melancólica, el conejo la sensualidad sanguínea, el gato la crueldad colérica y el buey la indolencia flemática.10 Paracelso, alquimista y médico, relacionó también los cuatro elementos con diversas criaturas, aunque, en este caso, mitológicas. Así, asoció con el agua a las nereidas u ondinas (seres del agua), con el aire a los silfos o sílfides (espíritus del viento), con el fuego a las salamandras (habitantes del fuego) y con la tierra a los gnomos (duendes de la tierra). Cabe citar a Gaston Bachelard, filósofo francés, que influenciado por Jung realizará diversos estudios acerca de la psicología de los elementos: La ensoñación tiene cuatro campos, cuatro puntos por los cuales se lanza hacia el espacio infinito. Para forzar el secreto de un verdadero poeta, de un poeta sincero, de un poeta fiel a su lengua original, sordo a los ecos discordantes del eclecticismo sensible, que desearía jugar en todos los sentidos, una palabra basta: “Dime cuál es tu fantasma ¿Es el gnomo, la salamandra, la ondina o la sílfide?11 16 9 PANOFSKY, ERWIN. Vida y arte de Alberto Durero. Madrid: Alianza, D. L., 1982, p.106. 10 PANOFSKY, ERWIN. Vida y arte de Alberto Durero. Madrid: Alianza, D. L., 1982, p.106. 11 BACHELARD, GASTON, 1938 b, p.154. Sacado de PUELLES ROMERO, Luis. La estética de Gaston Bachelard. Una filosofía de la imaginación creadora. Madrid: Editorial Verbum, S.L., 2002, p. 59 Ya hemos visto como Galeno señalaba que los temperamentos dependerán de la correcta mezcla de cuatro cualidades, cualidades que poseerán los cuatro humores con la siguiente correlación: la flema será fría y húmeda, la sangre caliente y húmeda, la bilis amarilla caliente y seca, y la bilis negra fría y seca. Él asocia dos cualidades con cada humor, aunque podemos encontrar quien los relacione con tan sólo una cualidad. Los “Hermanos de Pureza”, un grupo de filósofos árabes del siglo X, basaban sus teorías en que las dichas cualidades estaban unidas a como era la persona tanto física como psicológicamente. En la Enciclopedia de los Hermanos de la Pureza encontramos citas como esta en la que se hace referencia a dichas cualidades: Dios dice de la creación de Adán: Yo compuse su cuerpo de humedad, sequedad, calor y frío, pues le hice de polvo y agua y le insuflé aliento y espíritu. Así, la sequedad viene del polvo, la humedad del agua, el calor del aliento y el frío del espítiru. Después de éstas puse en su cuerpo otras cuatro especies que mantienen las disposiciones corporales. Sin ellas, el cuerpo no puede existir, y ni una sola de ellas puede existir sin las demás. Son la bilis negra, la bilis amarilla, la sangre y la flema. Y les permití residir una con otra, y di a la sequedad su sede en la bilis negra, al calor en la bilis amarilla, a la humedad en la sangre y al frío en la flema. Y he aquí que el cuerpo en el que las cuatro mezclas que yo le di como muro y protección son de igual fuerza, de modo que cada una está en la proporción de una cuarta parte, ni más ni menos, ese cuerpo es completamente sano, y de pareja constitución. Mas cuando una de ellas sobrepuja a sus hermanas, y las oprime y se aparta de ellas, entonces la enfermedad se abate sobre el cuerpo...12 De este modo, este grupo de filósofos achacó el frío a la flema, la humedad a la sangre, el calor a la bilis amarilla y la sequedad a la bilis negra. 17 12 En el Rasá'il Ijwán al-s·afá' wa-jillán al wafá', Cairo 1347/1928, vol. I. págs. 229 y ss.; véase también vol. II, pág. 321. Sacado de KLIBANSKY, RAYMOND; PANOFSKY, ERWIN; SAXL, FRITZ. Saturno y la melancolía. Madrid: Alianza Editorial, 1991, p.114. En el libro Liber Aristotelis de cclv Indorum voluminibus 13, traducido por Hugo Sanctallensis, podemos observar también como se relacionaron los cuatro humores con cuatro planetas, la Luna, Venus, Marte y Saturno. Podemos concluir pues que a lo largo de la historia de los temperamentos, encontramos una clara asociación entre éstos y los humores, sus cualidades, los elementos, las cuatro estaciones y las distintas etapas de la vida, que la mayoría de los filósofos o médicos han asociado tal y como observamos en la tabla 1. Humores Temperamento Elemento Estación Edad Flema Flemático Agua Invierno Infancia Sangre Sanguíneo Aire Primavera Juventud Bilis amarilla Colérico Fuego Verano Madurez Bilis negra Melancólico Tierra Otoño Vejez Tabla 1 Podemos ampliar la tabla incluyendo las asociaciones que han hecho las distintas religiones, alquimistas y psicólogos, entre otros, como observamos en la tabla 2. [lám. 8] En el grabado del artista Leonhart Thurnheisser, Bon dem Sal Solis [lám. 9], que data de 1574, podemos observar las claras asociaciones que hace entre las estaciones (se observa por los horóscopos), los temperamentos, e incluso el sexo, todos en una unión armoniosa que no tendría fin. Aquí vemos como considera femeninos los temperamentos flemático y melancólico, en tanto que masculinos el sanguíneo y el colérico. Posteriormente veremos como Miguel Ángel asociará también el sexo femenino a dos de las horas del día ( la noche y el alba) y el masculino a las otras dos (el mediodía y el crepúsculo). 18 13 Oxford, Bodl., MS. Digby 159, fol. 5 v. Sacado de KLIBANSKY, RAYMOND; PANOFSKY, ERWIN; SAXL, FRITZ. Saturno y la melancolía. Madrid: Alianza Editorial, 1991, p.140-141. LOS TEMPERAMENTOS EN LA PSICOLOGÍA ACTUAL Hemos visto pues, que la historia de los temperamentos se mezcla con la de los humores y los elementos, entre otras series de cuatro. Conocemos así que en la antigüedad se crearon todo tipo de leyendas en torno a ellos que incluso tuvieron validez médica hasta bien pasada la Edad Media. Actualmente, sin embargo, no tendrán ningún valor en la práctica médica pero si que seguirán siendo de utilidad para aquellos individuos que buscan conocerse a sí mismas averiguando que temperamentos son los que predominan en su persona. Para conocer en la psicología actual a que se le llama temperamento debemos conocer términos como la personalidad y el carácter. Se denomina personalidad al conjunto de características psíquicas que de que goza un individuo, que le hacen reaccionar de manera única ante una circunstancia, es decir, es lo que nos hace a las personas ser diferentes unas de otras. Esas características que distinguirán a unos de otros se aplica pues a la actitud, al pensamiento y a los sentimientos de ese individuo. El temperamento, en psicología, se considerará parte de esta personalidad, definiéndose como aquella parte de la personalidad que se supone que el individuo hereda genéticamente. Se dice que nacemos predispuestos a desarrollar un tipo de temperamento, no obstante el entorno en el que nos desarrollamos tiene tanta importancia o más que la genética con la que nacemos a la hora de formarnos esa personalidad. A ello se le denomina carácter, y sería esa otra parte de la personalidad que el individuo va creando a lo largo de su vida, mediante sus experiencias y dependiendo del entorno y culturas que le enriquezcan. Entre los psicólogos más contemporáneos que estudiarán la personalidad destacaremos a Iván Pávlov y a Alfred Adler debido a las asociaciones que se han hecho de sus teorías y los temperamentos. 19 Iván Pávlov, fisiólogo ruso, estudiará la personalidad mediante unos estudios que realizó con diversos perros. Para ello les realizaba pruebas mediante lo que se llama condicionamiento conflictivo, es decir, les daba por ejemplo una orden que señalaba el comiendo de la comida a la vez que daba otra orden que señalaba el final de la comida. Después, midiendo el nivel de excitación del perro y el nivel de inhibición (la habilidad del perro para cambiar el nivel de excitación), relacionó sus reacciones a los cuatro temperamentos. Así, concluyó que si el perro tenía mucha estimulación y una buena inhibición tendría un temperamento sanguíneo, si tenía mucha estimulación y una pobre inhibición sería colérico, una falta de estimulación y considerable inhibición correspondería al flemático, y si tenía una falta de estimulación y una pobre inhibición su temperamento sería el melancólico. Del mismo modo añadió que la cualidad del calor correspondería a la estimulación, mientras que la inhibición estaría asociada a la humedad. Alfred Adler por su parte distinguirá cuatro tipos psicológicos y los asociará a los cuatro temperamentos: El tipo dominante, se dará en personas con tendencias agresivas y dominantes. El aspecto positivo de este tipo psicológico es que aquellos individuos que tomen de forma correcta esa energía de que es característico se convertirán en personas valientes, mientras que los que no tendrán más posibilidades de convertirse en adictos o suicidas. Este tipo psicológico correspondería con el temperamento colérico. El tipo erudito, que predominará en personas con un nivel de energía bajo las cuales tenderán a apoyarse en personas más fuertes que ellas, correspondería al temperamento flemático. El tipo evitativo, se da en personas que tienden a meterse en su propio mundo porque la realidad misma les supera y les abruma. Correspondería al temperamento melancólico. Y por último, el tipo socialmente útil, se achacaría a personas sanas, con interés social y que por tanto se asociará al temperamento sanguíneo, normalmente considerado como el más sano y el mejor de los cuatro. 20 LA MELANCOLÍA La bilis negra es ese humor que los médicos sensatos y los filósofos han dicho que se da en exceso, de entre las estaciones del año sobre todo en otoño, y de entre las edades, en las que han superado la flor de la vida.14 La melancolía, dada por un exceso de bilis negra, merece de entre los cuatro temperamentos especial atención. Tan apreciada entre los artistas pero tan peligrosa para los que se sumen en ella y caen en la profunda depresión, la melancolía será estudiada desde estos dos ángulos tan opuestos entre sí. La melancolía como enfermedad mental se caracterizará por depresiones y ataques de ansiedad, que vendrá dado por un exceso de bilis negra. Los habrá que tengan un exceso de bilis negra por constitución, mientras que a otros se les generará bien por un enfriamiento de la sangre, bien por un exceso de calentamiento de la bilis amarilla. Se consideraba que del bazo, creador de bilis negra, subían vapores melancólicos que perturbaban la mente y nublaban la razón. Esto creaba un estado de tristeza o incluso de locura al que poseía un exceso de dicho humor. A veces la mente no llega a desalojar los humores que la habitan. Y se acumulan humores en exceso, pensamientos que superan la medida normal de la cabeza, sensaciones y tormentas que llegan de las imágenes y que sobrepasan su capacidad de aguante. Al final se produce una pequeña explosión, una explosión melancólica, que guarda cierta relación con la locura.15 21 14 GALENO. Sobre las facultades naturales; Las facultades del alma siguen los temperamentos del cuerpo. Madrid: Gredos, D. L., 2003, p.108. 15 LAPEÑA, E. (2001). El temperamento melancólico: Hacia una alquimia posible del arte. (Tesis de Doctorado). Universidad Complutense. Madrid. p. 29. Puede que la primera asociación que encontremos entre la bilis negra y la tristeza sea en un tratado de Hugo de Folieto, en el que nos habla de que las facultades de la mente deben poseer la misma armonía que los humores, y que a su vez estos tendrían repercusiones en la moralidad cristiana. Análogamente, la mente hace también uso de los cuatro humores. En lugar de sangre tiene dulzura, en lugar de bilis roja amargura, en lugar de bilis negra tristeza, en lugar de flema ecuanimidad. Pues los médicos afirman que los sanguíneos son dulces, los coléricos amargos, los melancólicos tristes y los flemáticos equilibrados. Así, en la contemplación hay dulzura, del recuerdo del pecado viene amargura, de su perpetración tristeza, de su expiación ecuanimidad. Y hay que atender a que la dulzura espiritual no se manche de amargura mundana ni la amargura que nace del pecado se corrompa con dulzura carnal, a que la tristeza saludable no se turbe por ociosidad o cansancio, ni el espíritu equilibrado se trastorne por cosas ílicitas.16 Ahora hemos de decir algo en pocas palabras acerca de la naturaleza de la bilis negra. Reina en el lado izquierdo de cuerpo; tiene su asiento en el bazo; es fría y seca. (…) Su cantidad aumenta en otoño...Por la bilis negra podemos entender, como hemos dicho en otro lugar, la tristeza, que debemos sentir por nuestras malas acciones. (…) Es como el otoño, la tierra y la vejez, porque en la forma de la tierra imita la constancia de la tierra, en la forma de la vejez imita la dignidad de los viejos, en la forma del otoño imita la madurez de la fruta. (…) En la sangre tenías la dulzura del amor; ahora en la bilis negra o “melancholia” tienes la tristeza por el pecado.17. 22 16 Hugo de Folieto, en Migne, P. L., vol. CLXXVI, col. 1185. Sacado de KLIBANSKY, RAYMOND; PANOFSKY, ERWIN; SAXL, FRITZ. Saturno y la melancolía. Madrid: Alianza Editorial, 1991, p.121. 17 Hugo de Folieto, op. cit., col. 1190. Sacado de KLIBANSKY, RAYMOND; PANOFSKY, ERWIN; SAXL, FRITZ. Saturno y la melancolía. Madrid: Alianza Editorial, 1991, p.123. No obstante, este estado melancólico tendrá efectos positivos entre los artistas, puesto que es fuente de inspiración. Se dice que en algunas personas, la melancolía ayuda a comprender y a contemplar el mundo de un modo extraordinario, y que esto le ayuda a resaltar en las ramas del arte e incluso de la ciencia. Aristóteles parece haber sido el primero en postular una conexión entre el humor melancólico y el talento excepcional para las artes y las ciencias. Diferenciaba así que si la bilis negra estaba demasiado fría generaría temor y depresión, y que si por el contrario estaba demasiado caliente crearía inflamaciones, éxtasis y estados maníacos; pero, que a una temperatura moderada engendraría importantes cualidades intelectuales. Kant dirá por su parte que la naturaleza del melancólico tiene “sensibilidad para lo sublime”18. Romano Alberti, padre de un pintor tardío-renacentista y primer secretario de la Academia di San Luca en Roma, trató de encontrar una razón psicológica moderna a la melancolía artística, señalando que es el aislamiento del mundo y ese alejamiento de la realidad, lo que vuelve melancólicos a los artistas. Otros, como Constantino Africano, antiguo monje que tradujo innumerables tratados médicos árabes al latín, dirán que es precisamente el excesivo esfuerzo mental lo que llevará a los individuos a padecer la enfermedad de la melancolía. 23 18 KANT, Lo bello y lo sublime, trad. A. Sánchez Rivero y F. Rivera Pastor, EspasaCalpe, Madrid, 1984, pág.30. Sacado de LAPEÑA, E. (2001). El temperamento melancólico: Hacia una alquimia posible del arte. (Tesis de Doctorado). Universidad Complutense. Madrid. p. 34. LA MELANCOLÍA Y EL ARTE La melancolía en el arte ha sido representada por diversos artistas como Edvard Munch y Alberto Durero. En el arte, la representación más importante que se ha hecho del temperamento melancólico hasta nuestros días es el grabado de Durero Melencolia I [lám. 10]. En primer plano hallamos una figura femenina alada, con la cabeza apoyada sobre la mano en un gesto que indicaría bien dolor, o fatiga o pensamiento creador. También encontramos diversas representaciones de Saturno en las que lo encontramos en esta posición: Saturno. Grabado de Giulio Campagnola. Siglo XV. Londres, Warburg Institute. [lám. 11] Saturno. Sepulcro de Cornutus. Jardines del Vaticano. [lám. 12] Esta posición llega a ser considerada un síntoma típico de la enfermedad melancólica. La otra mano, con el puño cerrado aludirá según algunos a la avaricia típica del temperamento melancólico, otros lo achacarán a problemas mentales, pero también puede llegar a simbolizar el remordimiento, la sensación de culpa. La mirada estará perdida, observando el vacío de la existencia. Vemos que este ángel abatido sostiene en su cabeza una corona de plantas acuáticas que se asocian a las aptitudes intelectuales. Encontraremos diversos elementos con una simbología muy poderosa que nos pueden ayudar a entender mejor este temperamento. El cuchillo representará la inestabilidad mental que se les confiere a los melancólicos, propensos al suicidio. El cuadrado mágico hace referencia a las matemáticas y a los oficios científicos asociados a Saturno, y es por ello que junto con el reloj de arena, la campana, el reloj de sol, y la balanza se refieren a la medida del espacio y del tiempo. En este sentido, a veces encontraremos el temperamento melancólico asociado al atardecer, como una metáfora que se refiere al atardecer de la vida, pero en otras lo veremos asociado a la noche. También para remarcar ese paso del tiempo, la melancolía se relacionará con el Dios Saturno y/o Kronos. 24 Kronos, dios griego, será considerado como dios del tiempo y de la muerte. Posteriormente, los romanos adoptarán a Kronos como el dios Saturno. Se dirá además que el planeta Saturno será el culpable del carácter melancólico. El perro se considera como el animal típico de Saturno, y en la mitología es considerado como guia de las almas y mensajero de la muerte.También se dice que se asocia al bazo, y que el perro, más inteligente y sensible que otros animales, tiene una naturaleza muy seria y puede ser víctima de la locura. Como representación de las Artes Liberales y de la geometría (quinto arte liberal) encontramos diversas herramientas, que por otro lado no está usando ni tratando de usar la figura protagonistas: un serrucho a sus pies, la piedra de moler con el borde mellado y apoyada en la pared, el libro en su regazo cerrado, el romboedro, la esfera que ha rodado hasta el suelo y el compás que se estropea por falta de ocupación. El libro, el tintero y el compás se refieren a la geometría pura; el poliedro de piedra a la geometría descriptiva y a la perspectiva; la garlopa, la escuadra y el martillo a la geometría aplicada a la artesanía y a la construcción. También se asociará a las siete Artes Liberales la escalera de siete peldaños que conectan Cielo y Tierra. Unido a su vez también al arte encontramos la esfera, como símbolo de perfección. El querubín por su parte nos llevaría a un contraste entre la figura femenina alada que se entrega a la meditación sin esforzarse si quiera a utilizar el compás y este angelote que está escribiendo y que se asocia así a la “melancolía de la imaginación”. Por otro lado, aunque Melencolía I sea la obra artística que más simbología puede contener acerca de este temperamento, no será la única que se haga acerca de él. Con el título también de Melancolía nos encontramos un cuadro del atormentado artista Edvard Munch [lám. 78]. Los cuadros de este artista destacan por el profundo estudio psicológico que les confiere a sus figuras. 25 ARTISTAS DE RENOMBRE Y LOS TEMPERAMENTOS Alberto Durero (1471-1528), a quien ya hemos mencionado antes con su obra Melencolía I, realizó otras obras que se asociarán también a la historia de los temperamentos. La pintura Los cuatro apóstoles [lám. 62], en la que vemos a la izquierda a San Juan Evangelista al fondo y a San Pedro en primer término, y a la derecha a San Pablo al fondo y a San Marcos en primer término, se dirá que es una representación de las edades del hombre y de los temperamentos. De acuerdo con esto, a San Pedro se le asociará con el flemático por su tez pálida y cansada y por su mirada baja, además de ser el más mayor de todos. A San Juan con el sanguíneo por ser el más joven y por su aspecto bondadoso. A San Marcos con el colérico, por su mediana edad, su piel verdosa y debido a la fisiognomía que le da el artista con esos ojos desorbitados y los dientes al descubierto. Y finalmente a San Pablo se le asociará al melancólico, cuyo rostro, sombrío, en este caso ha sido asociado a la actitud melancólica del genio. De este modo, se asociarán en este caso el color blanco a la melancolía, el rojo al temperamento sanguíneo y el negro al colérico. Por otro lado, sus grabados sobre La caída del hombre [lám. 7], no se asociarán directamente con los temperamentos pero sí que se estudiará que el artista colocará ciertos elementos en ese cuadro como símbolo de dichos temperamentos. Habrá cuatro animales que se asociarán con los cuatro temperamentos, el buey con el flemático, el conejo con el sanguíneo, el gato con el colérico y el alce con la melancolía.20 32 20 Ver página 16 Miguel Ángel (1475-1564) también tendrá una obra influenciada por la historia de los temperamentos. Se trata de unas esculturas que realizó para la tumba de Lorenzo de Medici [lám. 63, 64, 65, 66]. Allí observaremos que hay cuatro figuras, por un lado una que representaría el día encarnada por una figura masculina junto con otra que representaría la noche y que sería una figura femenina, y por el otro las figuras del amanecer, una mujer, y el atardecer, un hombre. Podemos observar que a la figura que representaría la noche Miguel Ángel le confirió un aspecto de vejez, y que además la colocó con la cabeza apoyada sobre la mano, por lo que podemos deducir que esta figura sería la asociada al temperamento melancólico. Posteriormente, veremos como Arcimboldo (1527-1593), que destacará por sus retratos realizados con todo tipo de elementos, especialmente los de frutas, también hará una serie de cuatro, dedicada a los cuatro elementos [lám. 79]. De este modo, realizará uno con todo tipo de seres marinos, otro con aves de distintas clases, un tercero con elementos referentes al fuego, como velas, candelabros, pistolas y cañones, y un último con todo tipo de mamíferos. Por otro lado, en España también se pintaron series de cuatro en relación a los temperamentos. Francisco de Goya (1746-1828), realizará cartones al óleo sobre las cuatro estaciones [lám. 67, 68, 69, 70]. En el paisaje primaveral predominarán las flores, el verano será una escena de cosecha en pleno mediodía, destacando el calor, el otoño tomará como tema principal la vendimia, y finalmente el invierno es un paisaje casi de noche, en la que vemos a los personajes luchando contra la climatología. 33 Goya además realizó cuatro cuadros sobre los temperamentos [lám.71, 72, 73, 74]. En ellos se puede observar a una persona, tres de ellos hombres y una mujer, frente a un espejo, en el cual en vez de reflejarse su imagen simbólicamente habrá un animal. En el flemático pues encontraremos que el animal representado será una rana, precisamente por estar asociado al agua y ser frío y húmedo. En el sanguíneo a un mono, puesto que se dice que Goya pudo haber leído un manuscrito de Charles Le Brun en el que representaba el elemento del aire mediante un mono21 En el colérico precisamente encontramos a un gato, ya asociado a este temperamento22. Y finalmente, en el dibujo del melancólico, el que viene representado por una mujer, tendrá en su reflejo a una serpiente y una guadaña, ambos como símbolo del paso del tiempo y de la decadencia física, ya que en ocasiones se ha llegado a asociar la serpiente con Saturno. 34 21 NORDSTRÖM, FOLKE. Goya, Saturno y melancolía, consideraciones sobre el arte de Goya. Madrid, Visor La balsa de la medusa, 1989, p. 98. 22 Ver página 16 SOBRE MI OBRA SIMBOLOGÍA En los cuatro cuadros hallamos una figura femenina, que nos dará el hilo de conexión entre todos ellos y que además representará las cuatro etapas de la vida. Se trata de una mujer por dos motivos: el primero es porque el cuatro es considerado como el número femenino por excelencia, y en segundo lugar es porque, como ya hemos citado anteriormente en la –página, para Jung el anima se divide en cuatro estadios de desarrollo representados por cuatro mujeres, Eva, Helena, la Virgen María y Sulamita, y porque además define el anima como el arquetipo femenino del inconsciente del hombre. Que vengan los cuatro temperamentos representados por una figura femenina sólo lo vemos en los grabados de Virgil de Solis entre todos los artistas que hemos destacado. Sin embargo, cabe citar que en el grabado de Thurneysser y en las esculturas de Miguel Ángel señalarían como femeninos dos de los temperamentos, dos de las estaciones y dos de las horas del día, y masculinos a los otros dos de cada serie. Al igual que Adriaen Collaert que tomará como femeninos dos de los elementos, el agua y la tierra. Además de la figura femenina, algo que tienen en común todos los cuadros es el árbol que nos mostrará otro hilo de conexión al ser cada uno diferente en cada estación y compartir cada dos cuadros un mismo árbol. Así vemos como el árbol invernal con nieve en sus ramas se transforma en un árbol en flor con muchas hojas, para pasar a ser un árbol calcinado en el verano y terminar en otoño con muy pocas hojas, cayéndose para volver a afrontar el duro invierno. Todos los cuadros además llevarán incluida la letra de su punto cardinal correspondiente. 35 Las asociaciones que se representarán en estos cuatro cuadros serán: Tabla 3 Si bien, en alguno de ellos encontraremos alguna asociación más suelta, así en la flema estará presente la Luna, en el sanguíneo el conejo y la lujuria, en el colérico la salamandra y podríamos decir que la ira, y finalmente en el melancólico a Saturno. 36 TEMPERAMENTO FLEMÁTICO [lám. 105] La etapa de la vida asociada a este temperamento será la infancia. Según Jung, en esta fase de la vida el individuo se caracteriza por experimentar y conocer. Veremos en el cuadro una niña columpiándose como símbolo de la infancia, con la que pretendo mostrar un individuo despreocupado, centrado únicamente en sí mismo, en disfrutar y vivir el presente. [lám. 109] El elemento del agua puede representarse de muy distintas formas, la lluvia, el mar, los ríos, la nieve, el hielo, la niebla, etc. La importancia de que sea un lago radica en que éste estará asociado a la luna, a la mujer y a la fecundidad, y por lo tanto, al nacimiento. Asimismo mientras nos gestamos estamos en un medio líquido, por lo que se supone un entorno natural para nosotros desde que nacemos. En Asia, el agua se asociará al origen de la vida. También podemos observar este elemento en la nieve, que dará más iluminación a la escena y nos evocará a la estación propia, el invierno. [lám. 110] La noche se cernirá sobre este temperamento, en esta ocasión con un cielo despejado, lleno de estrellas y una luna llena que iluminará más todo el paisaje. Para destacar aún más esta hora del día encontraremos un búho en la escena, en primer término. Entre las estrellas, habrá una constelación con forma de letra N, que nos indicará que el punto cardinal asociado a este temperamento es el Norte. 37 TEMPERAMENTO SANGUÍNEO [lám.106] La etapa adolescente, aquella en la que se descubre la sexualidad y el individuo se revela contra todo lo que le rodea, intentando hacerse un hueco en la sociedad y formarse como persona. Será una fase destacada por el descaro y la sexualidad, y es por ello por la que encontramos a la joven desnuda y mirándonos directamente. En relación a esa etapa de la vida y al temperamento sanguíneo en sí, observamos una serpiente en el árbol central, mirando hacia la chica, que se relacionaría con el pecado y con la teoría religiosa de que el hombre poseía un temperamento sanguíneo hasta que mordió la manzana. [lám. 111] Encontraremos el elemento del aire presente en el árbol principal sobre todo, cuyas ramas serán vencidas por el viento y cuyas hojas y flores saldrán volando. También en los pájaros que vemos destacados contra la luz del amanecer y en la mariposa que vemos volando en primer término en la parte inferior, colocada a su vez para remarcar la estación en la que nos encontramos. El viento se asociará al cambio, a que un acontecimiento importante va a ocurrir. Es por ello que el viento sopla en dirección hacia el siguiente cuadro, el colérico, en el que veremos un cambio espiritual propio de la etapa de la vida que le corresponde. También soplará en esa dirección para crear un hilo conector para el espectador. Entre las nubes podremos observar la E, de Este. Con respecto a la estación del año, la primavera, la hallaremos, a distinción de los otros cuadros, en el verde predominante de toda la escena. Pero también en todas las flores que cubren la escena, tanto en la hierba como en los árboles, que darán un toque de color, y, como ya hemos nombrado, en la mariposa. Encontraremos pues cuatro seres del reino animales, la serpiente, los pájaros, la mariposa y el conejo, el cual ya hemos visto que se asocia a la lujuria y al temperamento sanguíneo23. Además, encontrar tantos animales con respecto a los otros cuadros nos dará una mayor sensación de Jardín del Edén. Es por ello por lo que se ha colocado el río. [lám. 112, 113, 114] 38 23 Ver página 16 TEMPERAMENTO COLÉRICO [lám. 107] El paisaje colérico es árido y hostil. La edad viril, asociada al fuego, viene representada por una persona escalando, podríamos asemejarlo a superar obstáculos, ya que se trata de una etapa de cambios y transformación espiritual especialmente, al igual que el fuego que simboliza un proceso de transformación. En diversas culturas, desde Occidente a Japón, el fuego es símbolo de purificador y regenerador. Buddha nos habla del fuego interior, que es a la vez conocimiento penetrante, iluminación y destrucción de la envoltura. Gilbert Durand distingue, con Bachelard, dos direcciones o dos constelaciones psíquicas en la simbólica del fuego; según se obtenga, como se acaba de decir, por percusión o por frotamiento. En el primer caso, se emparenta con el relámpago y con la flecha, y posee un valor de purificación y de iluminación. La carcaja con flechas, añade un tono bélico a la escena, si bien no sabemos porque lleva las flechas, no se ve si la persiguen ni hay signos evidentes de guerra. Pero sí que vemos un fondo calcinado que ha sido recientemente devastado por las llamas, no hay ni rastro de vida más que en la mujer y la salamandra. [lám. 115, 116] Ya vimos una asociación entre las flechas y el temperamento colérico en el grabado de Virgil Solis24. Se representa así el fuego de la cólera, de la guerra, pero también el fuego por los rayos del sol purificador e iluminador, el fuego del cambio, de regeneración y de superación. En cuanto que quema, devora y consume, y luego renace la vida de esas cenizas, representa esa purificación y regeneración y se refleja en ese círculo vital, la pescadilla que se muerde la cola, vida y muerte, que se ve en toda la serie. También se incluye a la salamandra, en esa tierra hostil, sofocante, árida, que es capaz de vivir en el fuego e incluso sofocarlo. Encontraremos la S, de Sur, grabada en una de las rocas en primer término. 39 24 Ver página 27 TEMPERAMENTO MELANCÓLICO [lám. 108] El último temperamento, reinado pues por la última etapa de la vida, el atardecer de los días, la vejez. Observamos a una anciana sentada, con la cabeza apoyada en la mano, en actitud pensativa, mirando el paso del tiempo, un cementerio abandonado. Los protagonistas, sin duda, son los árboles, para que tengamos presente la estación en la que estamos. Las ramas dominarán el cielo y las hojas, ya marchitas, el suelo. En mitad del cementerio, destacando entre todas las tumbas, se levanta la escultura de Franz Ignaz Gunther (1725-1775), Chronos, para acentuar más el paso del tiempo, ya que llevará en una mano un reloj de arena y en la otra la guadaña. [lám. 117] Al lado de la anciana, como deferencia a Saturno, un perro, que simbolizará además la fidelidad hasta el último momento. Un atardecer a contraluz, en el que apenas se distinguen las figuras, porque la luz se va apagando, todo acaba. En el centro, colocado para dar más simbología a esta separación entre la vida y la muerte hay un letrero, que marca la separación de dos caminos. [lám. 118] En el suelo además, aunque no se ve mucho, encontraremos dos cinceles, símbolo de las artes. Está colocado en ese sitio, en la parte inferior izquierda del cuadro, precisamente porque si nos fijamos veremos tallada la W, de Oeste en inglés, en el árbol que se alza delante de ellas. De este modo no es tan casual que se encuentren allí. La decisión de poner la W es porque es más conocido utilizar las direcciones en inglés, incluso aquí en España. 40 PROCESO ARTÍSTICO Para comenzar mi obra artística, empecé por realizar diversos estudios de color en acuarela y ceras sobre papel en un tamaño muy pequeño, 6 x 12 cm aproximadamente, para observar la continuidad entre unos cuadros y otros, dando especial atención al cielo [lám. 80]. Para que la composición estuviera integrada dentro de todo el concepto de los temperamentos, decidí utilizar la vista en planta de los sólidos platónicos [lám. 81, 82, 83, 84]. Posteriormente, en base a está composición, fui abocetando paisajes de tal modo que ayudarán a que se vieran un poco las líneas generales de los sólidos correspondientes, ya teniendo en cuenta las características que debía poseer cada uno de estos paisajes: el flemático debía ser un paisaje invernal de noche que incluyera un lago helado, el sanguíneo un paisaje primaveral al amanecer, el colérico un paisaje de verano a pleno sol en el que estuviera presente el fuego pero no de un modo directo pues el humo empañaría la atmósfera de la escena, y el melancólico un paisaje otoñal al atardecer que incluyera un cementerio en ruinas. Dichos bocetos fueron realizados a lápiz sobre papel en un tamaño A-4, al que posteriormente le acorté la altura para que encajará con las proporciones de los cuadros, los cuales son el doble de anchos que de largos. De este modo estos bocetos quedarían a un tamaño de 14 x 28 cm aproximadamente. A continuación de esto procedí a pensar en como incluir los demás elementos importantes para las escenas, tales como las figuras, acentuando más la composición. 41 TESIS LAPEÑA, E. (2001). El temperamento melancólico: Hacia una alquimia posible del arte. (Tesis de Doctorado). Universidad Complutense. Madrid. Sacado de http://eprints.ucm.es/1711/ PÁGINAS WEB http://es.wikipedia.org/wiki/Cuaternidad Consultado: 23.5.13 https://sites.google.com/site/lapaginadeenriqueselvap/home/el-simbolismo-de-losmitos/el-simbolo-de-la-cuaternidad Consultado: 3.6.13 ! 48