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! ! ! ! ! ! ! ! Trabajo!Fin!de!Máster! ! ! ! La!moneda!fenopúnica!en!el!Círculo!del!Estrecho:! análisis!historiográfico!y!numismático! ! ! Autor! ! Javier!Herrera!Rando! ! ! ! ! Director! ! Francisco!Beltrán!Lloris! ! ! ! ! Facultad!de!Filosofía!y!Letras! 2013!
1 Resumen El presente trabajo final de máster analiza la numismática de tradición fenopúnica en el área del Estrecho de Gibraltar. Ello se realiza desde una doble perspectiva: por un lado un análisis historiográfico de los principales problemas de interpretación y por otro la recopilación y análisis de los elementos comunes que presentan las emisiones de ambas orillas del Estrecho, con especial relevancia en la iconografía monetal. Así pues se tratarán elementos como los patrones metrológicos, la epigrafía o la dispersión y circulación de las piezas, dando organicidad a una información generalmente dispersa. En cuanto a la iconografía, se usará un sistema de fichas en el que aparezcan los motivos comunes y sus emisiones, buscando una visión de conjunto. Abstract This master’s final project analyzes Phoenician-Punic numismatics in the Strait of Gibraltar area. This is undetaken from a double perspective: on the one hand, a historiographical analysis of the main problems of interpretation; on the other hand the collection and analysis of the common elements that appear in the emissions of both sides of the Strait, with a special relevance in the monetal iconography. These elements, like metrology, epigraphy or dispersion and circulation of the coins will be analyzed, giving organicity to an information generally dispersed. In the particular case of the iconography, a card sistem will be used, in wich motif appear, looking for an overview.
2 Índice Introducción • Introducción y justificación del trabajo 3 • Objetivos, estructura y acotación 4 • Metodología 6 • Estado de la cuestión 7 • Agradecimientos 10 IAnálisis historiográfico 1El poblamiento libiofenicio: un problema literario, numismático e historiográfico 11 2La colonización púnica en la Península Ibérica 19 3El “Círculo del Estrecho” 25 4Tendencias actuales 31 IIAnálisis numismático 5Las cecas fenopúnicas del sur peninsular: descripción y contextualización histórica 35 6Las cecas mauritanas occidentales: descripción y contextualización histórica 45 7Metrología 51 8Epigrafía 60 9Circulación y dispersión 72 IIIAnálisis de la iconografía • Nota preliminar 79 • Ficha Nº 1: Atún 81 • Ficha Nº 2: Busto de Heracles-Melqart 90 • Ficha Nº 3: Templo 103 • Ficha Nº 4: Racimo de uvas 108 • Ficha Nº 5: Espiga de trigo 117 • Ficha Nº 6: Creciente lunar 130 • Ficha Nº 7: Astro 139 • Ficha Nº 8: Cabeza femenina 148 • Ficha Nº9: Toro 155 • Conclusiones de la iconografía 162 Conclusiones generales 167 Anexo: textos literarios clásicos 170 Bibliografía • Bibliografía general 175 • Recopilaciones numismáticas y abreviaturas empleadas 181 • Ediciones consultadas para los textos clásicos 182
3 Introducción! Motivación y justificación del trabajo Desde que comencé mis estudios de licenciatura en Málaga, siempre me atrajeron las temáticas relacionadas con la romanización de la Península Ibérica. En concreto, lo relacionado con el mundo fenicio y su pervivencia e integración en la “romanidad” cautivó mi interés. Ya fuera por ser natal de una ciudad cuya historia se remonta a la colonización fenicia o por la especial atención que daban mis profesores de Historia Antigua a las cuestiones referidas a la colonización fenicia en Andalucía, lo cierto es que en la medida de mis posibilidades empecé a profundiza en esos temas. Al mismo tiempo y gracias a la asignatura impartida por Bartolomé Mora Serrano empecé a introducirme, aunque solo someramente, en el complejo mundo de la numismática antigua, su carga simbólica y su papel como instrumento para la autorrepresentación de la ciudad emisora. Ya en el máster y en el marco de los trabajos de las asignaturas me acerqué a la problemática de las monedas libiofenicias. Ello me introdujo de lleno en cuestiones identitarias, lingüísticas y literarias, pero que además estimulaba otro de mis intereses respecto a la Historia Antigua: la interacción entre Roma y las periferias. Desde la licenciatura, me interesé por la historia de territorios que por lo general pasaban desapercibidos en las obras generales: Germania, el Medio Oriente, la India… Algunas asignaturas optativas me permitieron rellenar algunas de esas lagunas. Pero en otros casos, como ocurría con el norte de África, mi desconocimiento era patente, más allá de la historia de Cartago, la Guerra de Yugurta y pocas nociones más. Por ello, trabajar sobre el tema de los libiofenicios me permitió ponerme manos a la obra en un complejo tema que abarcaba problemas de índole epigráfica, numismática e historiográfica, al tiempo que empecé a conseguir información sobre los reinos mauritanos y Numidia. La elección del tema de este trabajo no fue fácil. Demasiado impulsivo, hice al profesor Beltrán distintas propuestas que resultaban inviables para un Trabajo de Fin de Máster. Finalmente, el profesor Beltrán dio con la tecla con un tema que resultara
4 factible y al mismo tiempo respondiera a mis intereses. El resultado es este Trabajo Fin de Máster. Objetivos, estructura y acotación Partiendo de la idea de Círculo del Estrecho, el objetivo de este trabajo es plantear y en la medida de lo posible analizar los elementos comunes en la numismática fenopúnica del área del Estrecho de Gibraltar. Al mismo tiempo, se busca relacionar este estudio numismático con algunas de las principales problemáticas historiográficas que han aparecido sobre las relaciones entre el sur de la Península Ibérica y el norte de África en la Antigüedad, cuestiones que en buena medida han marcado y siguen haciéndolo la perspectiva de los estudios fenopúnicos. La estructura del trabajo busca responder a esos objetivos. Por ello, ha sido dividido en tres grandes partes o bloques temáticos. El primero se refiere a las citadas polémicas historiográficas, que en buena medida siguen abiertas en la actualidad. Se tratarán cuestiones como la de los libiofenicios, la colonización púnica o el concepto de Círculo del Estrecho y su evolución historiográfica. La primera parte incluye un breve estado de la cuestión con las principales líneas de investigación abiertas en los últimos años sobre el mundo fenopúnico en la Península Ibérica. La segunda parte es el análisis numismático propiamente dicho. Se introducirán las cecas y su contextualización histórica, información básica para entender el proceso histórico. Luego se comentarán los aspectos reseñables para los objetivos de este trabajo en la metrología, la epigrafía y la dispersión y distribución de las piezas. En cuanto a la iconografía común, se ha considerado de suficiente entidad como para dedicarle una parte completa del trabajo. Se ha optado en esa tercera parte por usar un sistema de fichas que facilite la identificación de los tipos por cecas y emisiones. El trabajo concluye con unas conclusiones finales e incluye, como anexo, las citas literarias clásicas más importantes mencionadas a lo largo del trabajo.
5 La acotación cronológica y geográfica de cualquier estudio es siempre un tema complejo, máxime teniendo en cuenta las limitaciones de tiempo y espacio para realizarlo. En el caso de este trabajo, los límites cronológicos han sido fáciles de establecer: dese el inicio de las primeras acuñaciones por parte de las ciudades hispanofenicias a mediados del siglo III a.C. hasta el final de las emisiones locales en Occidente durante los reinados de Calígula y Claudio a mediados del siglo I d.C. Un periodo amplio en el que se desarrolla la historia monetaria del sur peninsular y la Mauritania Occidental. La acotación geográfica ha sido algo más compleja, más allá de la noción de la región del “Círculo del Estrecho”. Para el sur de la Península Ibérica se ha optado por seguir primero un criterio territorial: el territorio de la Hispania Ulterior, y después un criterio epigráfico, quizás demasiado restrictivo pero que permite con seguridad adscribir las ciudades emisoras a categorías fiables. Es decir, se han considerado para este trabajo las ciudades que en algún motivo emitieron moneda en lengua fenopúnica en alguna de sus variantes alfabéticas: púnico (Gades y las primeras de Seks), neopúnico (Abdera, Malaca, Seks, Ituci y Olontigi) y neopúnico deformado, comúnmente denominado alfabeto libiofenicio (Arsa, Asido, Bailo, Iptuci, Lascuta, Oba, Tuririicina y Vesci). En el norte de África, se ha seguido un criterio geográfico, ya que el conjunto de la zona empleó el alfabeto neopúnico, concentrando el estudio en la región de Mauritania Occidental, territorio al oeste del río Muluya que constituyó un reino independiente y tiene una evolución particular y diferente de los reinos de Mauritania Occidental y Numidia (actual costa argelina). Las cecas norteafricanas que se encuentran en esa zona son de oeste a este y sur a norte Sala, Banasa, Lixus, Zilil, Tingi, Tamuda y Rusadir, a las que hay que sumar las cecas de ŠMŠ, Iulia Campestris Babba y BB‘L, de ubicación desconocida aunque se sitúan de manera general en la región marroquí de El Gharb. Aunque al este del río Muluya, se ha optado por incluir entre las cecas norteafricanas Siga y Camarata, ciudades fronterizas entre las dos Mauritanias y que formaron parte del reino Occidental durante buena parte del periodo estudiado. Aunque tiene su importancia por las similitudes de sus tipos con los de la moneda libiofenicia y mauritana occidental, se ha optado por excluir del estudio la moneda mauritana oriental y la númida, cuya inclusión hubiera excedido los límites de este trabajo. De la misma manera, tampoco se ha incluido la moneda del reino cliente de
6 Mauritania emitida bajo la autoridad de sus reyes Juba II y Ptolomeo, ya que se trata de una moneda que sigue ya patrones claramente romanos y que además convive con las emisiones locales que centran este trabajo. Hay que mencionar así mismo que se ha seguido la distinción que realiza Jacques Alexandropoulos dividiendo la moneda mauritana en emisiones locales y emisiones reales en función de la inclusión o no de elementos que aludan a la monarquía.1 Distinción quizás un tanto artificial, en todo caso es seguida para facilitar la catalogación y organización de la moneda norteafricana, que depende en buena medida del trabajo de Alexandropoulos. Todas las emisiones norteafricanas son locales excepto si se menciona expresamente lo contrario. Metodología El presente trabajo sigue una metodología basada básicamente en la consulta bibliográfica. Por limitaciones lógicas ha sido imposible la inspección directa, la autopsia, de las piezas. Por tanto el procedimiento seguido ha sido la búsqueda y reunión de la información, con vistas a su organización y análisis para satisfacer los objetivos del trabajo. Con ello se ha buscado conseguir una visión de conjunto que señale los elementos comunes en la zona del Estrecho, una perspectiva general que no está presente en la bibliografía sobre el tema. Es necesario, además, realizar varias puntualizaciones terminológicas. La primera y quizás más problemática afecta al uso del término “libiofenicio” para definir a las cecas que acuñan con un alfabeto neopúnico deformado o no normalizado. Como se verá en el apartado correspondiente, el término “libiofenicio” ha sido utilizado desde la segunda mitad del siglo XIX para denominar a esas cecas y ha alimentado el debate historiográfico acerca de la presencia o no de colonos norteafricanos en el sur peninsular en la Antigüedad. El empleo de dicho término en este trabajo no implica una alineación con la tesis del poblamiento norteafricano, sino que responde más bien a un convencionalismo (a fin de cuentas la inmensa mayoría de la bibliografía sigue refiriéndose a estas cecas como libiofenicias) y a un intento de economizar el lenguaje. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 1 ALEXANDROPOULOS (2000): Págs. 137-149
7 Otra aclaración respecto a la semántica es el uso del término “hispano-fenicio” para hacer referencia a las ciudades de origen colonial fenicio que se estudian en este trabajo, esto es, Gades, Malaca, Seks y Abdera. De nuevo, en aras de la economía en el lenguaje utilizamos este término, acuñado por el ruso J. B. Tsirkin en los años ochenta del pasado siglo2, sin entrar en consideraciones sobre la carga identitaria de dicho término. Por último, señalar que se ha utilizado la denominación latina para “Gades”, excepto cuando se refiera exclusivamente al periodo prerromano, en el que se utiliza la púnica “Gadir”. Estado de la cuestión Dado que en los apartados siguientes se desarrolla más extensamente las cuestiones historiográficas, en esta sección va a presentarse y comentarse una bibliografía básica a modo de introducción a los temas de la romanización de los fenicios y la numismática fenopúnica y que lógicamente han resultado básicos en este trabajo. Sobre los fenicios en la Hispania Romana y su romanización, la obra ya de referencia es Hispania Poena. Los fenicios en la Hispania romana (206 a. C.-96 d. C.) de José Luis López Castro.3 Desde un punto de vista interdisciplinar, combinando información de las fuentes literarias, arqueológicas y numismáticas, esboza un proceso histórico en el que las comunidades hispano-fenicias van integrándose en el mundo romano. Esencial resulta también la publicación del VII Coloquio del Centro de Estudios Fenicios y Púnico que bajo el título La etapa neo-púnica en Hispania: de la conquista romana a la municipalización Flavia reúne las últimas aportaciones en ese sentido.4 Sobre la numismática hispano-fenicia, son básicos los trabajos de Francisca Chaves Tristán de la Universidad de Sevilla y de Bartolomé Mora Serrano de la Universidad de Málaga, dos de los máximos especialistas en ese campo cuyos trabajos más recientes y relevantes aparecen referenciados en la bibliografía. Esencial es también la obra de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 2 TSIRKIN, J. B. (1985): Págs. 259-260 3 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1995) 4 MORA SERRANO, B. y CRUZ ANDREOTTI, G. (coord.) (2012)
8 Carmen Alfaro Asins, quien sistematizó la abundante moneda gaderita5 y editora de una obra de referencia básica para todo aquel que quiera introducirse en el mundo de la numismática antigua en la Península Ibérica, Historia Monetaria de la Hispania Antigua6, cuya parte referida a las cecas fenicias e hispano-púnicas redactó ella personalmente. Sobre las siempre polémicas monedas libiofenicias, en cuanto al análisis numismático hay que acudir necesariamente a los trabajos que María Paz GarcíaBellido dedicó al tema7, mientras que el análisis fundamental sobre el alfabeto monetal es el de José María Sola Solé.8 Un hito en los estudios de numismática fenicia en nuestro país fue el coloquio celebrado en Madrid en 1999 y publicado al año siguiente con el título Los cartagineses y la monetización del Mediterráneo Occidental.9 En él participan las voces más autorizadas sobre el tema con aportaciones y estudios de peso. Sobre la moneda norteafricana, lo cierto es que la bibliografía en castellano ha sido hasta hace poco bastante escasa, limitándose a algún artículo sobre cuestiones concretas. Puede que ello esté cambiando, como prueba el reciente trabajo de Laurent Callegarin y Pere Pau Ripollés Las monedas de Lixus10 en el que sistematizan y catalogan la moneda lixitana, ofreciendo unos resultados que han sido utilizados en este trabajo para todo lo referente a la ceca de Lixus. Con todo, la principal obra sobre la moneda norteafricana es la de Jacques Alexandropoulos, Les monnaies de l’Afrique antique. 11 El numismático francés, prosiguiendo la tarea emprendida por Jean Mazard en los años sesenta del siglo pasado, recopila, cataloga y analiza la moneda cartaginesa, númida y mauritana, tanto las emisiones a cargo de los distintos monarcas como las de las ciudades. Junto con un copioso análisis que incluye algunas comparaciones con la moneda romana e hispánica, Alexandropoulos incluye un catálogo sistemático, que es el que se ha seguido en gran medida para este trabajo. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 5 ALFARO ASINS, C. (1988) 6 ALFARO ASINS, C. et al. (1997) 7 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1985-1986) y (1993) 8 SOLA SOLÉ, J. (1980) 9 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. y CALLEGARIN, L. (coords.) (2000) 10 CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P. P. (2010) 11 ALEXANDROPOULOS, J. (2000)!
15 consonántica, escrita de derecha a izquierda y que se correspondía con la escritura de gentes de habla libia asentadas en la Península Ibérica. El alfabeto sería por tanto una adaptación local de la escritura púnica utilizada en una lengua líbica, pasando del púnico al púnico cursivo y de ahí a formas locales de características muy particulares puestas por escrito en las monedas. Sin embargo estos trabajos pasaron en buena medida desapercibidos.22 Habría que esperar a 1954 para que se realizara una crítica consistente y con resonancia, que vendría por parte de Antonio Beltrán. En un intento de descifrar el alfabeto de las monedas, Beltrán realizó una recapitulación de las aportaciones de los autores que habían trabajado sobre el tema con posterioridad a Zóbel, presentando su propia propuesta y realizando una primera crítica a las fuentes clásicas. Aunque su intento de resolución del alfabeto no resultó satisfactorio, Beltrán puso sobre la mesa dos elementos que servirían para alimentar el debate durante los años siguientes. En primer lugar la debilidad de la lectura literal de las fuentes clásicas y en segundo, la posibilidad de que el alfabeto utilizado fuera epicórico, una escritura local aunque influida por el neopúnico y sobre todo por el latín y que dejaría fuera la posibilidad del asentamiento de poblaciones norteafricanas. De esta manera, da al término “libiofenicio” un carácter convencional que liberará a los estudios posteriores de sus restricciones. Antonio Beltrán resumía su posición afirmando que las cecas eran mal llamadas libio-fenices.23 En cuanto a la resolución del alfabeto, Beltrán se enfrenta a las dificultades de sus predecesores, principalmente el todavía escaso conocimiento de la epigrafía y lingüística fenopúnicas, agravado por el aislamiento internacional de la España de la época. De hecho, Beltrán desconoce los trabajos de Meinhof y Zyhlar, que no habían tenido difusión en nuestro país. Beltrán conceptualiza este alfabeto como diferente del fenopúnico, tratándose de una escritura indígena con solo parecidos esporádicos con el neopúnico y el libio. Para resolver el alfabeto utiliza un sistema de sustitución, partiendo de la leyenda de Acinipo, que Beltrán incluye en la lista de las libiofenicias. Al coincidir la leyenda indígena de Acinipo con su rótulo en latín, va identificando los signos desconocidos, igualando los caracteres indígenas con sus transcripciones en latín. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 22 SILES, J. (1976): Págs. 410-411 23 BELTRÁN, A. (1954): Págs. 49-65!
16 Para conseguir que ambas cuadren lee unas leyendas indígenas de izquierda a derecha (Oba, Lascuta e Iptuci) y otras de derecha a izquierda (Bailo, Vesci, Asido, Arsa y Tuririicina). La transcripción fue por lo tanto poco satisfactoria.24 Un nuevo y profundo intento de desciframiento de la escritura de estas cecas lo llevará a cabo el catalán Josep María Sola-Solé en 1980. Este especialista se decanta también por la ausencia de componentes norteafricanos en las monedas. La escritura empleada sería la neopúnica (punto este que ya ha sido aceptado por todos los investigadores) pero sometida a un proceso de “aberración” y deformación tras la ruptura de la unidad lingüística púnica que supuso la destrucción de Cartago a manos romanas. El relativo aislamiento de estas cecas explicaría este proceso que además les afectó de manera desigual. Así, conforme más alejadas del núcleo semítico de Gadir se encontrasen las localidades, más deformadas se presentarían las leyendas de sus monedas. En concreto, las de Tuririicina, Iptuci y Arsa, las de más complicada interpretación, son situadas en la periferia del área de influencia fenopúnica, incluso en Extremadura. El resultado es que cada ceca desarrolló su propia variante deformada del neopúnico, influidas además de manera creciente por el latín, cuyo peso se va haciendo cada vez más visible conforme se avanza cronológicamente. Los elementos fenopúnicos se hacen patentes en la pervivencia de topónimos semitas en los casos de Asido, Bailo y, pudiera ser, Tuririicina, así como antropónimos como el nombre Bodo que aparecen en algunas series de Bailo. Así mismo se constatan intentos de adaptar un idioma de notación defectiva, característica propia de las lenguas orientales, a la vocalización y escritura latina, perviviendo elementos gramaticales y fonéticos que retrotraen al fenopúnico. Los supuestos colonos norteafricanos quedan por tanto excluidos de este modelo explicativo.25 La propuesta de Sola-Solé sobre el alfabeto monetal libiofenicio es hoy por hoy la más generalmente aceptada por los especialistas, si bien posteriormente ha estado sujeta a varias matizaciones. Adolfo Domínguez Monedero ha señalado, recurriendo a los trabajos de Meinhof y Zyhlar, que no se pueden descartar las influencias líbicobereberes en este alfabeto, que se percibirían en los trazos verticales y angulosos de las piezas. Un proceso similar se atestigua en restos epigráficos de centros semitizados del !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 24 BELTRÁN, A. (1954): Págs. 58-63 25 SOLA-SOLÉ, J. (1980): Págs. 85-87
17 norte de África desde el siglo III a.C. El carácter deformado de las piezas hispanas se debería no solo a la descentralización lingüística apuntada por Sola-Solé sino también a la pervivencia de tradiciones norteafricanas en la manera de escribir el neopúnico.26 Más profunda ha sido la propuesta de María Paz García Bellido, quien tras señalar que pese a tratarse de una escritura defectiva los epígrafes libiofenicios presentaban más caracteres que sus translaciones latinas, llega a la conclusión de que algunos de dichos epígrafes incluirían fórmulas administrativas, constatándolo en el caso de Asido e intuyéndolo en Vesci, Iptuci, Tuririicina y Arsa. Ello le lleva a revisar algunas de las transcripciones realizadas por Sola-Solé.27 Para explicar el proceso histórico, García-Bellido vincula la problemática de los libiofenicios con la de los túrdulos, indígenas semitizados a partir de una colonización norteafricana auspiciada por los Bárcidas. La posibilidad de una colonización púnica, tesis también defendida por José Luís López Castro, y sus problemáticas asociadas será analizada en el apartado siguiente. Junto a la posibilidad de un poblamiento norteafricano, con los distintos matices, otro posible modelo explicativo de las amonedaciones libiofenicias vendría del concepto del “Círculo de Gades” o “Círculo del Estrecho”. Según este planteamiento que desarrolla las tesis de Miguel Tarradell, Andalucía Occidental y los enclaves semitas norteafricanos deberían de ser vistos como una comunidad en la que desde los inicios de la colonización fenicia se fue tejiendo un estrecho conjunto de relaciones económicas y culturales que, desde Gades, iría abarcando toda la zona y perviviría hasta época imperial. De esa manera, para explicar en el sur peninsular fenómenos culturales fenopúnicos no habría necesariamente que recurrir a la posibilidad del movimiento de poblaciones. Más bien, estos fenómenos deberían ser entendidos como expresiones del desarrollo socioeconómico gestado desde la Protohistoria, presentando unos aspectos similares a los que se constatan para el norte de África. Surgiría así una relación cultural entre el sur peninsular y el norte de África, fruto de recibir estímulos comunes, sin olvidar la presencia y permanencia de un cierto número de pobladores orientales. Sería en este contexto donde se explicaría la introducción de elementos culturales !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 26 DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. (1995a): Pág. 112! 27 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1985-1986): Págs. 500-505. GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Págs. 124-125
18 norteafricanos en las acuñaciones que se denominarán como libiofenicias, descartándose el establecimiento por parte cartaginesa de un sistema de poblamiento y control antes o durante la guerra con Roma. En el apartado tercero analizaremos en más profundidad esta idea del Círculo del Estrecho. 28 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 28 CHAVES, F. y TRISTÁN, E. (1991): Págs. 153-155!
19 2La colonización púnica en la Península Estrechamente relacionado con el problema de los libiofenicios está la cuestión de la existencia o no de una colonización púnica en el interior peninsular y sus distintos matices. De nuevo, nos encontramos ante una problemática en la que las fuentes literarias y la arqueología no siempre concuerdan, dando pie a distintas interpretaciones y posibilidades a los historiadores que han tratado el tema. Las fuentes literarias señalan que la intervención Bárcida en la Península Ibérica implicó la fundación de ciudades. Así, Amílcar Barca, tras haber asegurado el valle del Guadalquivir y Sierra Morena y mientras guerreaba contra los íberos, fundó la ciudad de Akra Leuké (“ciudadela blanca”), situada tradicionalmente en la zona de la actual Alicante en torno al 235 a.C. Diodoro Sículo señala que se trataba de una gran ciudad y que funcionó como cuartel de invierno de Amílcar mientras asediaba la ciudad de Helice en territorio oretano. (Diod., XXV, 10, 3). Su yerno y sucesor Asdrúbal mantuvo esa política con la fundación de Cartago Nova y de otra ciudad de la que no ha trascendido su nombre (Diod., XXV, 1). Incluso Aníbal, tras tomar Sagunto, reconstruyó la ciudad y la convirtió en una colonia cartaginesa tanto por su situación cercana al mar como por la riqueza de la agricultura. (App., Iber., 12). Dishekel de plata hispano-cartaginés acuñado en Cartago-Nova. En el anverso busto laureado de Amílcar Barca con clava al hombro. En el reverso elefante con jinete. Serie DCPH: 3ª, 13. Fuente: DCPH: pág. 159 Ciertamente, se ha venido sosteniendo por algunos autores una presencia fenicia en el valle del Guadalquivir y el interior de Andalucía incluso desde el periodo colonial. Es una idea que nace a finales del siglo XIX de la mano de George Edward Bonsor. Para el arqueólogo anglo-francés afincado en España, los libiofenicios de las fuentes son
20 pobladores fenicios asentados previamente en el norte de África y trasladados al valle del Guadalquivir en tres oleadas: la primera en época colonial desde Tiro y las dos siguientes ya bajo dominio cartaginés. De esa manera se explicarían los materiales de tipo orientalizante encontrados en necrópolis como la de Los Alcores en Sevilla, que se empezaban a explorar a finales de ese siglo y comienzos del XX. La idea de una colonización fenicia no volvió a plantearse hasta 1974 con el trabajo del británico C. R. Whittaker, The western Phoenicians: colonisation and assimilation Introduciendo planteamientos antropológicos y sociológicos llega a la conclusión de que tanto en la Península Ibérica como en Cerdeña hubo un movimiento de población fenicia desde el siglo VII a.C., que acabaría mestizándose con los indígenas.29 Las tesis de Whittaker, que en buena medida habían pasado desapercibidas en España durante la década siguiente, fueron recogidas y desarrolladas por Jaime Alvar y Carlos González Wagner. En sus trabajos La actividad agrícola en la economía fenicia de la Península Ibérica de 1988 y Los fenicios en Occidente: la colonización agrícola de 1989, ambos historiadores defienden la naturaleza agrícola que pudieron tener los establecimientos fenicios en la Península Ibérica, compartiendo importancia con el factor comercial, hasta entonces considerado como el móvil exclusivo de la llegada de los fenicios a Occidente. En el siglo VIII a.C. se produciría la llegada de los primeros colonos y, al igual que las colonias griegas, la búsqueda de nuevas tierras ante el exceso de población en el lugar de origen resultó ser decisiva. Los nuevos asentamientos fenicios desarrollaron una agricultura de subsistencia incluyendo el reparto de tierras. El crecimiento de las ciudades y la llegada de más población emigrante durante el siglo VII a.C. aceleraron el desarrollo agrícola, el paso a una agricultura comercial y la penetración hacia el interior. La propuesta de Alvar y Wagner (que ambos autores revisan en un artículo en 2003 titulado La colonización agrícola en la Península Ibérica. Estado de la cuestión y nuevas perspectivas30) estuvo en boga durante los años siguientes e influyó en el debate sobre la presencia de población semitizada en el sur peninsular.31 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 29 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1992): Pág. 17 y 37-39. WHITTAKER, C. R. (1974): Págs. 58-74 30 GONZALEZ WAGNER, C. y ALVAR, J. (2003): Págs. 187-204 31 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1992): Págs. 60-66!
21 Uno de los autores más influidos por la vía abierta por Whittaker, Alvar y Wagner fue José Luis López Castro. Para Castro, siguiendo una perspectiva tradicional, la intervención Bárcida en la Península respondía a un intento de reajustar el sistema económico cartaginés, quebrado tras la Primera Guerra Púnica, buscando así el suministro de materias primas en un territorio en el que los romanos apenas tenían intereses. Esta nueva estrategia imperialista difería de la política de hegemonía e influencia anterior y ya habría sido puesta en práctica a pequeña escala en Cerdeña antes de su pérdida a manos romanas y antes aún en Sicilia. La colonización fue clave en la política púnica en la Península. La fundación de ciudades fue iniciada tempranamente por Amílcar y proseguida por Asdrúbal y Aníbal. Veteranos del ejército púnico poblarían las nuevas fundaciones, recibiendo tierras a cambio de los servicios prestados, ayudando no solo al control del territorio conquistado sino también a la puesta en explotación de los recursos agrícolas, que para este autor resultaron fundamentales junto con la actividad minera. En ese contexto se enmarcaría la llegada de los libiofenicios y de los blastofenicios, coincidiendo plenamente con las fuentes literarias y con este mismo modelo explicativo: soldados norteafricanos llegados a la Península durante las campañas Bárcidas, especialmente por Aníbal, y luego asentados como colonos agrícolas en el valle del Guadalquivir y Extremadura.32 López Castro fue acusado de realizar una lectura excesivamente literal de las fuentes por parte de Adolfo Domínguez Monedero, quien también ha dedicado diversos trabajos al respecto. Para este autor no hay motivos para pensar que en época Bárcida se diera un plan de colonización orquestado por Cartago o sus generales en la Península Ibérica. La creación de ciudades sería ex profeso y dependiente de la coyuntura militar y política, como se ve en la fundación de Akra Leuké. Por otro lado, estas fundaciones se concentran en la zona del Levante, donde los Bárcidas mantuvieron conflictos con los íberos y necesitaban una especial vigilancia de la zona. Fuera de los testimonios específicos sobre los libiofenicios, no hay referencias concretas a la fundación de ciudades por los Bárcidas en el valle del Guadalquivir o Extremadura. El propio término “libiofenicio” es ambiguo y habría ido variando su significado en las fuentes con el paso del tiempo. Si en el siglo VI a.C. designa al conjunto de los fenicios occidentales, en el !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 32 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1994): Págs. 75-76
22 IV referencia únicamente a los fenicios asentados en el norte de África, diferenciados de los cartagineses pero estrechamente vinculados a ellos política y culturalmente.33 Aunque no existiese un plan sistemático de colonización, sí que hubo un movimiento de población desde el otro lado del Estrecho. Para Domínguez Monedero existió el asentamiento de tropas norteafricanas en la Península Ibérica. Así mismo debió de darse una migración de población norteafricana, númidas pero fuertemente semitizados por influencia de Cartago, hacia la Península, coincidiendo con una revitalización económica del área gaditana entre los siglos V y III a.C. Para este autor, las monedas libiofenicias serían acuñadas por comunidades compuestas en buena medida por descendientes de estos libios semitizados, llegados a Iberia antes y durante la Segunda Guerra Púnica, y que ocuparon tierras en las zonas marginales respecto a los centros semitas peninsulares. Ello explicaría su presencia en el sur de Extremadura, región en la que aparecen constatadas acciones de Asdrúbal y Aníbal. Las diferencias formales de estas monedas con respecto al resto de acuñaciones fenopúnicas de la Península se debería a una decisión consciente de conservar tradiciones propias, en las que el componente númida debió de jugar un papel importante según Domínguez Monedero.34 Uno de los argumentos usados por Domínguez Monedero es el registro arqueológico. Para López Castro y los defensores de una colonización púnica, asentamientos como Cerro Naranja, en Jerez de la Frontera, y Ciavieja, en El Ejido, Almería, serían el resultado del traslado de población desde el norte de África púnica y su asentamiento en los aledaños de los viejos enclaves fenicios.35 En ambos yacimientos la cerámica de tipo Kuass y las ánforas encontradas remiten más al ámbito gaderita que al púnico. Estos asentamientos se fechan entre el siglo V a.C. en el caso de Ciavieja y el III a.C. en el de Cerro Naranja, lo que haría inviable una colonización tan alargada en el tiempo y que, además, coincidiría en unos momentos en los que el interés cartaginés estaría en Sicilia y el Mediterráneo Central. Estos asentamientos responderían más bien, según Domínguez Monedero, a un auge económico de los enclaves fenicios peninsulares independiente de la coyuntura en Cartago. Por otro lado, no hay que olvidar que Gadir !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 33 DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. (1995a): Págs. 111-112 34 DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. (1995b): Págs. 237-239! 35 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1994): Pág. 268
23 mantuvo en todo momento su independencia política, hecho que difícilmente se compagina con una colonización agrícola púnica en su territorio.36 En sus estudios sobre las amonedaciones libiofenicias, María Paz García-Bellido volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de una colonización o poblamiento norteafricano en el sur peninsular, relacionándolo a su vez con otro problema historiográfico, el de los túrdulos. Este pueblo aparece en el Libro III de Estrabón, quien siguiendo a Polibio menciona la existencia de dos pueblos en la Bética: los turdetanos en el sur y los túrdulos en el norte. Sin embargo, Estrabón puntualiza que en el momento en que está redactando su obra no parece que exista diferencia alguna entre ellos (Strb. III, 1, 6). Parece pues que turdetanos y túrdulos forman una misma identidad étnica en tiempos de Augusto y la distinción de Polibio debía de recoger una situación anterior a estos momentos. Claudio Ptolomeo también da en su Geografía un listado de ciudades que considera túrdulas y que se situarían en el norte de la provincia Bética, ya en época imperial. (Geogr. II, 4, 9). Para García-Bellido la identidad de estos túrdulos se correspondería con la de unos turdetanos fuertemente semitizados a causa del asentamiento de norteafricanos referido por las fuentes. Dos son sus argumentos. En primer lugar la presencia del término turdetano –oba en algunas monedas libiofenicias, presencia que sería consecuencia de la transcripción al púnico de este elemento turdetano bien atestiguado en toda la toponimia de Andalucía Occidental y que vendría a significar “ciudad”. Dicho vocablo no se da en otras acuñaciones fenopúnicas. En segundo lugar, la localización de las cecas libiofenicias de Turrirecina y Arsa en la Beturia Túrdula, zona al sur de la actual Extremadura donde sitúa además la ceca de Balleia, que acuña cobre con inscripciones en latín pero iconografía púnica. Cerca de allí se localizan unas téseras de plomo con leyenda en neopúnico B’GLT, descubiertas en Villafranca de los Barros, Badajoz. La presencia de estos elementos semitizantes en un lugar bastante alejado de la zona de influencia púnica solo podría explicarse, según la autora, mediante el establecimiento de colonos que portaran dichos componentes culturales.37 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 36 DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. (1995b): Págs. 229-233. FERRER ALBELDA, E. (2000): Págs. 427428 37 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Págs. 113-117!
24 Los túrdulos serían por tanto indígenas culturalmente mestizados por los colonos norteafricanos que los Bárcidas instalan en las zonas periféricas del núcleo gaderita. Fruto de esa fusión cultural es su distinción por los geógrafos antiguos como una etnia diferenciada del resto de los turdetanos, suponiendo que esos elementos diferenciadores se irían diluyendo conforme avanzara la romanización hasta quedar difuminados por completo en época de Estrabón. Con respecto a las cecas situadas al sur de Gades, el proceso sería el mismo, aunque su mayor cercanía al núcleo fenicio permitiría una pervivencia más larga de los motivos propiamente fenopúnicos. Como ejemplo que apoye su teoría, García-Bellido menciona el caso de Morgantina, ciudad siciliana que fue entregada por Marcelo a un grupo de mercenarios hispanos durante la Segunda Guerra Púnica y que acuñará moneda con tipos ibéricos e incluso con la leyenda latina HISPANORVM. Un proceso similar se daría con los norteafricanos asentados en el sur peninsular.38 La propuesta de García-Bellido presenta varios puntos débiles que han sido objeto de crítica. El etnónimo de los túrdulos tiene un origen controvertido, prestándose como se ha señalado a confusión por los autores clásicos. Pero en ningún caso se los emparenta o asimila con fenicios, púnicos, mastienos, bastetanos o bástulos, que son los términos usados por estos autores para designar a las comunidades hispanas de origen fenicio. Estudios recientes han relacionado los términos turdetano y túrdulo (y tartesio) con una misma raíz indígena trta la que se suman los sufijos griegos –ssos y latinos –anus o – ulo para la formación de etnónimos o gentilicios. Por tanto, la opinión mayoritaria se inclina por seguir a Estrabón en el sentido de que no hay diferencias entre turdetanos y túrdulos, distinción que sería fruto de errores de los geógrafos antiguos, que trataron de distinguir a pueblos que en realidad eran uno solo pero con etnónimos diferentes. Por tanto, parece arriesgado, según autores como Ferrer Albelda, identificar a los túrdulos con los púnicos o con comunidades de libiofenicios.39 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 38 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Págs. 129-131 39 FERRER ALBELDA, E. (2000): Págs. 424-425!
31 4Tendencias actuales Ciertamente, sería inabarcable intentar sintetizar todos los trabajos que en los últimos años se han venido realizando sobre la presencia fenicia en la Península Ibérica y su interacción primero con los púnicos y después con los romanos. Un amplísimo periodo con múltiples problemáticas históricas. En este apartado se presentará un breve resumen con las principales líneas abiertas en los últimos años y algunos ejemplos de la producción científica que han resultado de su exploración. Uno de los elementos más reseñables en los últimos años ha sido la proliferación de estudios sobre las identidades colectivas. Los enormes cambios económicos, sociales y políticos de las últimas dos décadas y la falta de certidumbres han allanado el camino a estos estudios, muchos de ellos de gran valor aunque en ocasiones se caiga en un reduccionismo excesivo que convierte todo en un asunto de identidad.50 Nuestro país no ha sido ajeno a ello, y los estudios sobre identidad colectiva en la Edad Antigua se han multiplicado en los últimos años. El modo en el que las comunidades hispano-fenicias se identificaban entre ellas y frente a poderes exógenos como Cartago y muy especialmente Roma, ha sido tema de trabajo y debate en, por ejemplo, el último coloquio organizado por el Centro de Estudios Fenicios y Púnicos en 201151 Directamente relacionados con la identidad se encuentran los estudios sobre la autorrepresentación de las comunidades hispano-fenicias. En ese sentido, destacan los trabajos de algunos investigadores de la Universidad de Málaga. Bartolomé Mora Serrano, especialista en numismática antigua, junto con Gonzalo Cruz Andreotti, estudioso de la tradición geográfica antigua y especialmente de Estrabón, han presentado recientemente un artículo conjunto en el que señalan el interés de las comunidades hispano-fenicias por enlazar deliberadamente con el pasado prestigioso del Extremo Occidente de la literatura geográfica greco-latina, en un intento de definirse ante el poder romano pero también entre las propias ciudades de estirpe semita. Esos esfuerzos se traducirán en el uso de motivos iconográficos en sus amonedaciones que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 50 BRUBAKER, R. y COOPER, F. (2000): Págs. 34-36 51 MORA SERRANO, B. y CRUZ ANDREOTTI, G. (coord.) (2012)
32 hacen referencia a tópicos como la fertilidad o el culto a Heracles-Melqart.52 En una línea similar están los trabajos de Manuel Álvarez Martí-Aguilar, que estudian la autorrepresentación por parte de los hispano-fenicios en relación con la visión idealizada de Tartesos y la Turdetania por parte de los escritores greco-latinos.53 En el campo de la epigrafía también se han producido avances notables. Coincidiendo con la revisión de los corpus generales de inscripciones fenicias y púnicas, en particular el KAI o Kanaanäische und Aramäische Inschriften, también en España se está actualizando el repertorio de inscripciones feno-púnicas. Desde el primer corpus hispano-fenicio de Fuentes Estañol en 198654, el número de inscripciones y de interpretaciones ha seguido incrementándose. Un completo estado de la cuestión puede encontrarse en el trabajo de Juan Belmonte Marín Documentación epigráfica feniciopúnica en la Península Ibérica: estado de la cuestión, en el que analiza la marcha de proyectos de sistematización tan interesantes como el CIP o Corpus Inscriptionum Phoenicarum necnon Punicarum.55 El mejor conocimiento de la documentación epigráfica abre nuevas posibilidades en la comprensión del uso de la lengua y la escritura en el ámbito fenicio-púnico. En el VII Coloquio del Centro de Estudios Fenicios y Púnicos celebrado en 2011 se presentaron dos aportaciones en ese sentido. Por un lado, el proyecto encabezado por los investigadores José Luis López Castro y Juan Belmonte Marín para sistematizar la antroponimia fenicia y su adaptación y pervivencia en época romana, proyecto del que presentaron sus primeros resultados.56 En segundo lugar, la interesante propuesta de José Ángel Zamora para redefinir el concepto de escritura neopúnica, una nueva visión que incluso serviría para tratar de solucionar el problema de los alfabetos monetales libiofenicios contemplándolos como adaptaciones locales.57 El crecimiento de la producción sobre los estudios fenicios y púnicos de las últimas décadas ha facilitado la apertura de un nuevo frente: el análisis historiográfico. En ese !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 52 MORA SERRANO, B. y CRUZ ANDREOTTI, G. (2012): Págs. 1-14. Temática que Mora Serrano ya había tocado en solitario en un trabajo algo anterior: MORA SERRANO, B. (2011): Págs. 21-32 53 ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M. (2012): Págs. 35-58! 54 FUENTES ESTAÑOL, Mª. J. (1986) 55 BELMONTE MARÍN, J. (2010): Págs. 159-220 56 LÓPEZ CASTRO, J. L. y BELMONTE MARÍN, J. (2012): Págs. 141-164 57 ZAMORA, J. A. (2012): Págs. 113-140
33 sentido, se podría destacar, entre otras múltiples aportaciones, las de Eduardo Ferrer Albelda, de la Universidad de Sevilla. Su libro La España cartaginesa. Claves historiográficas para la historia de España supone la primera sistematización de la historiografía sobre la presencia fenicia y púnica de España. Aunque el libro muestra un especial interés por las crónicas generales de finales de la Edad Media y la Edad Moderna y por analizar cómo se conjuga la visión que se tenía de los fenicios y púnicos con la historia de España que se estaba construyendo, Ferrer Albelda también muestra atención a la historiografía más reciente. Así pues, matiza el desinterés por el mundo fenicio-púnico y, en general, semita y oriental de la historiografía española de hasta el último tercio del siglo XX, presentando un panorama más complejo.58 A partir de ahí, el investigador sevillano ha dedicado otros trabajos historiográficos a temas concretos, con especial interés a la visión grecolatina del mundo semita occidental. Por ejemplo, la problemática de los libiofenicios y su evolución a lo largo del tiempo 59 o la problemática de los autores clásicos y la dicotomía entre los prejuicios contra fenicios, cartagineses y semitas en general y la imagen de prestigio, antigüedad y tradición que al mismo tiempo mantienen, en especial en la tradición geográfica antigua, campo de estudio en el que se está profundizando.60 Otro rasgo a destacar es la profundización en la idea del Círculo del Estrecho y en el estudio de las relaciones entre el sur de la Península Ibérica y el norte de África. Uno de los lugares donde más ha arraigado este concepto ha sido Francia. Ya se ha mencionado que la idea del Círculo del Estrecho influyó con fuerza en Jacques Alexandropoulos, influencia que se ha mantenido en su obra Les monnaies de l’Afrique antique, que tal como se ha señalado en la introducción a este trabajo, sigue siendo la obra de referencia clave para la moneda antigua norteafricana más de una década después. Otro especialista en numismática antigua y norteafricana, Laurent Callegarin, también ha trabajado sobre el tema en diversos artículos.61 Muy reciente, de 2011, es la tesis doctoral defendida en la Universidad de Burdeos por Gwladys Bernard con el título Autour du Détroit de Gibraltar: espaces politiques et stratégiques sous l’Empire romain, aún sin publicar.62 De relevancia es también el proyecto de investigación !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 58 FERRER ALBELDA, E. (1996a): Págs. 83-107 59 FERRER ALBELDA, E. (2000): Págs. 421-434! 60 FERRER ALBELDA, E. (1996b): Págs. 115-131 61 CALLEGARIN, L. (2008): Págs. 289-328 y CALLEGARIN, L. y EL HARRIF, F. (2000): Págs. 23-42 62 BERNARD, G. (en prensa)
34 DÉTROIT. Le détroit de Gibraltar à la croisée des mers et des continents (époques ancienne et médiévale) que lleva a cabo La Casa de Velázquez. En España, el concepto ha sido por lo general aceptado, con contribuciones en el campo de la arqueología. En la Universidad de Sevilla han proseguido los trabajos de Francisca Chaves, a los que se han unido otros investigadores. También ha sido muy activa en ese sentido la Universidad de Cádiz, donde se ha publicado una de las últimas monografías dedicadas al tema, Gadir y el Círculo del Estrecho revisados: propuestas de la arqueología desde un enfoque social63, en la que son tratados una amplia variedad de temas, desde la influencia fenicia en los procesos de consolidación estatal en el norte de África hasta el comercio anfórico en la zona del Estrecho, o la futura monografía Le Cercle du Détroit, une région Géohistorique de Longue Durée, de Darío Bernal Casasola, aún sin publicar. En Cádiz también está prevista la próxima defensa de una tesis doctoral sobre la moneda en la región del Estrecho de Gibraltar por parte de Elena Moreno Pulido64 , autora de una interesante ponencia en el Vigésimo Congreso Internacional sobre el África Romana celebrado en Alguer en Septiembre de 2013 y titulada Heracles-Melqart en la amonedación mauritana y en la que presenta una propuesta según la cual la imagen del dios Océano de la moneda de Tingi podría corresponder en realidad con un Heracles-Melqart.65 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 63 DOMÍNGUEZ PÉREZ, J. C. (ed.) (2011) 64 Tesis, cuyo título provisional es Tradición local en el Imperio Romano del Círculo del Estrecho. Un análisis desde la iconografía monetal, y dirigida por Alicia Arévalo 65 MORENO PULIDO, E. (en prensa). Agradezco al profesor Beltrán Lloris por haberme informado sobre la ponencia y la próxima tesis y a la propia señorita Moreno Pulido por haberme atendido y ofrecido su ayuda e información.!
35 IIIAnálisis numismático 5Las cecas fenopúnicas del sur peninsular: descripción y contextualización histórica Aunque la primera ciudad de la Península Ibérica que acuña moneda es la colonia griega de Emporion en el siglo V a.C., habrá que esperar al III a.C. para que los antiguos enclaves fenicios de Ebusus y Gadir emitan su propio numerario. Ambas ciudades eran importantes puertos comerciales, lo que favoreció la influencia púnica, tanto del Norte de África como de Sicilia, que a su vez facilitó la introducción de la moneda. En concreto, Gadir vive durante ese siglo III a.C. y hasta la Segunda Guerra Púnica un momento de florecimiento económico gracias a la actividad comercial. Es en ese contexto en el que aparecen sus primeras emisiones: cobres anepígrafos de muy buena factura técnica y que siguen un patrón de 8/9 gramos Ya en esas primeras emisiones aparecen dos de los motivos que caracterizarán a la ceca gaderita a lo largo de su historia y que más éxito tendrán al ser adoptados por otras ciudades: el busto de Melqart y los atunes. El primero es la deidad tutelar de la ciudad, cuyo templo en Gadir gozó de fama durante la Antigüedad y que tuvo un importante papel en la vida económica del enclave. El Melqart representado asimila la iconografía del Heracles griego a través de los tipos sicilianos. En cuanto a los atunes, estos tienen una lectura religiosa, ya que son símbolos de Melqart, pero también económica, referenciando la importante actividad pesquera y de salazones. El volumen acuñado en estos momentos iniciales es relativamente pequeño y limitado a una circulación local (aunque algunas monedas han sido encontradas en lugares alejados como Ibiza), lo que unido a su peso y material indica que su uso era para facilitar los pequeños intercambios comerciales.66 El último tercio del siglo III a.C. va a ser el momento clave en el que se afiance la economía monetal en la Península. Tras la Primera Guerra Púnica y la rebelión de los mercenarios, Cartago vuelve sus ojos hacia la Península como medio de reponerse de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 66 ALFARO ASINS, C. (1993): Págs.27-28
36 las pérdidas. En 237 a.C. Amílcar Barca desembarca en Gadir, iniciando una progresiva conquista del sur y el levante peninsular, proseguida por su yerno Asdrúbal y por su hijo Aníbal. Será este quien con la conquista de Sagunto y la marcha hacia Italia inicie en el 218 a.C. la Segunda Guerra Púnica. Los Bárcidas van a acuñar numerosa moneda en la Península, tanto de cobre como de plata y bronce, con una iconografía muy cuidada y que, además de las representaciones de Melqart, va a introducir nuevos tipos como el busto de Tanit con corona de espigas, el caballo junto a palma o el elefante. Las llamadas acuñaciones hispano-cartaginesas acabaron en algún momento entre la toma de Cartago Nova por los romanos en el 209 a.C. y la marcha de Asdrúbal, hermano de Aníbal, a Italia en 207 a.C., desapareciendo de circulación rápidamente estas piezas. En el 206 a.C. los últimos cartagineses evacuan la Península, presionados por los romanos de Escipión, y en el 202 a.C. concluye la guerra con la derrota púnica y la definitiva entrada de la Península Ibérica en la órbita romana.67 La presencia cartaginesa en suelo ibérico y la guerra y conquista romana propiciaron cambios en las cecas que ya acuñaban, incluyendo un incremento en el volumen producido, y la apertura de otras nuevas. Este aumento del numerario tradicionalmente había sido relacionado con las necesidades de financiación de los Bárcidas para sus gastos militares, visión que hoy día puede ser matizable68. Aunque no se puede negar que el ambiente bélico debió de influir, parece que las acuñaciones de las ciudades hispano-fenicias en este periodo responden más a las necesidades financieras de las propias ciudades que a las necesidades de los cartagineses, bien provistos de moneda con sus propias emisiones. Gadir va a emitir por primera vez plata, con dos series que mantiene sus tipos habituales pero incluyen como gran novedad la aparición de la epigrafía, con las leyendas MHLM ’GDR y MP’L ’GDR situadas por encima y por debajo del tipo del reverso y que pueden traducirse como “moneda de Gadir”. Se reafirma así una identidad cívica independiente de la de los cartagineses, como también se comprueba con el mantenimiento de sus tipos iconográficos tradicionales. Metrológicamente estas monedas se insertan en el patrón de 8/9 gramos.69 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 67 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Págs. 72-79 68 MORA SERRANO, B. (2007): Pág. 416 69 MORA SERRANO, B. (2007): Págs. 413-417
37 Otras ciudades se suman a las acuñaciones. Malaca inicia su actividad emisora a finales de siglo, acuñando pequeñas piezas de bronce que corresponderían con cuartos y sextos del patrón de 8/9 gramos Son piezas anepígrafas y en su anverso muestran una figura masculina de impronta egiptizante y en el reverso una estrella con número variable de rayos, un tipo iconográfico que será característico durante los cuatro periodos que se distinguen para las emisiones de la ciudad malacitana. Tras la Segunda Guerra Púnica Malaca dejará de acuñar hasta mediados del siglo II a.C.70 En cuanto a Seks, el primero de los cuatro grupos que Alfaro Asins identifica se inicia también en los últimos años del siglo III a.C. Se acuña un único nominal, duplo del patrón de 8/9 gramos, con una iconografía típicamente gaderita. En el anverso aparece una cabeza desnuda masculina con clava, identificable con Heracles-Melkart, mientras que en el reverso lo hacen dos atunes que enmarcan el topónimo SKS.71 Los momentos finales de la Segunda Guerra Púnica en la Península Ibérica allanan el camino a la introducción del dominio romano en la zona. Entre el 208 y el 207 a.C. las ciudades fenicias de Malaca, Seks y Abdera se rindieron sin luchar a los romanos de Publio Cornelio Escipión. Solo el enclave fenicio de Baria opuso resistencia, siendo asediada y tomada en tres días. En 206 a.C. las élites de Gadir, descontentas con la influencia cartaginesa, decidieron cambiar de bando y rendirse a los romanos, obligando a las últimas tropas cartaginesas comandadas por Magón a abandonar la Península. El sur peninsular iniciaba así su integración en el mundo romano. Gadir firmó un foedus con los romanos, que le garantizaba una cierta autonomía política, mientras que las otras ciudades fenicias muy probablemente se convirtieron en ciudades estipendiarias, sujetas a tributos y exacciones, lo que explicaría su participación en los sucesos del 197 a.C. Así pues, Roma va afianzando su control culminando con la provincialización de Hispania en el 197 al establecerse las provincias de Hispania Citerior e Hispania Ulterior, un proceso paralelo al incremento de la exacción fiscal.72 El descontento por el gobierno romano fue en aumento hasta que en el 197 a.C. en la Ulterior las ciudades de Malaca y Seks se sublevaron junto a la de Carmo y a los !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 70 CAMPO, M. y MORA SERRANO, B. (1995): Págs. 186-187 71 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Págs. 83-84 72 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1995): Págs. 106-111
38 régulos íberos Culchas y Luxinio. La lucha se prolongó hasta el 195 a.C. con las campañas del cónsul Marco Porcio Catón y el restablecimiento del control. Se desconoce la contribución de Malaca y Seks a la rebelión aparte de su inicial adhesión, si bien las relaciones entre Roma y las ciudades de estirpe fenicia debieron de ir mejorando a lo largo del siglo siguiente. Las incursiones de los lusitanos durante buena parte del siglo II a.C. supusieron una amenaza constante que favoreció el entendimiento con los romanos. Aparte del citado caso del caudillo Púnico atacando a los blastofenicios en el 155, los lusitanos, y en especial Viriato, mostraron un especial interés por las costas andaluzas y hacia Gades en particular, buscando el saqueo de las riquezas atesoradas en la zona. Incluso la ciudad norteafricana de Zilit llegó a ser atacada por los lusitanos en el 153 a.C. Gadir ofrecería un constante apoyo a los ejércitos y oficiales romanos en sus campañas en el occidente hispano. Al mismo tiempo, las ciudades de la Ulterior y muy especialmente Gades se fueron integrando en los circuitos comerciales romanos, estableciendo contactos con las élites romanas. Roma correspondería con una relajación de las condiciones impuestas a estas comunidades a partir de una resolución del Senado del 171 a.C. que respondía a una queja formal de los hispanos sobre abusos de los magistrados romanos.73 Con el dominio romano continúan las emisiones de las ciudades fenicias, al tiempo que el fenómeno monetario se extiende durante el siglo II a.C. a otras zonas del interior de la nueva provincia. La moneda pondrá de manifiesto el complejo proceso de romanización e integración de estas poblaciones, con una convivencia de elementos tradiciones con otros aportados por los nuevos gobernantes. En ese contexto, la moneda se convierte en un vehículo de afirmación de la identidad cultural de estas ciudades y de su autonomía política.74 El mejor ejemplo de ello lo tenemos en Gades. La moneda de la ciudad mantendrá sus tipos iconográficos clásicos como los atunes y Heracles-Melqart, así como de las citadas fórmulas epigráficas, deliberadamente mantenidas en escritura púnica en lugar de usar el alfabeto neopúnico ya dominante en esa época. En otros aspectos sí que se producen modificaciones, comunes a todas las emisiones monetales de su ámbito. La plata es abandonada (de hecho, en toda la Hispania Ulterior y siguiendo directrices de las !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 73 LÓPEZ CASTRO, J. L. (1995): Págs. 149-157 74 MORA SERRANO, B. (2007): Pág. 423
39 autoridades romanas) y se pasa a un patrón metrológico de 10/11 gramos en el que Gades va a acuñar un abundante numerario de bronce con distintos divisores. Estas emisiones, que se corresponderían con la larga serie VI identificada por Alfaro Asins, se extenderían desde comienzos del siglo II hasta mediados del siglo I a.C.. Presenta esta serie anversos con la cabeza de Heracles-Melqart y reversos variados en función del valor de la moneda, que sirven para distinguirla: dos atunes para la unidad, uno solo para la mitad, delfín para el cuarto y octavo con delfín y atún y la leyenda abreviada. La difusión de moneda gaderita fue notable, alcanzando prácticamente todas las costas hispanas y norteafricanas, con algunos hallazgos aislados en Italia e incluso Britania y el limes germánico. La última serie de la ceca se emite entre los años 27 a.C. y 4 d.C. El estatus jurídico de la ciudad había cambiado, en buena parte gracias al apoyo de la ciudad a los cesarianos primero y a Octavio después durante las guerras civiles de mediados del siglo I a.C. Así, en el 49 a.C. César concedió la categoría de municipio a Gades, y en el 19 a.C. se constata un cambio importante en la administración de la ciudad, paralelo al ascenso de la familia de los Balbo. Entre los años 27 a.C. y 4 d.C. Gades emitirá piezas de gran peso, sestercios y dupondios, conmemorando el pontificado de Balbo el Menor en el 19 a.C., al emperador Augusto, a su yerno Agripa, y a sus nietos Cayo y Lucio. Estas monedas, con un volumen de emisión mucho menor, introducen elementos nuevos de origen puramente romano, como símbolos pontificales, imágenes de templo tetrástilo, etc…, además de los retratos de los personajes citados.75 Malaca, tras una pausa posterior a la conquista romana y la subsiguiente sublevación, vuelve a acuñar durante los años centrales del siglo II a.C. o quizás antes. Emite bronce adscrito al patrón de 10/11 gramos y con unos tipos muy clasicistas: una efigie masculina barbada y tocada con un gorro cónico y a cuyos lados puede estar unas tenazas y la leyenda neopúnica de la ciudad MLK’. Tal representación en los anversos respondería a la iconografía clásica de Hefesto. En los reversos aparece de manera continua un busto de frente y con aureola de rayos. Un tercer periodo se abre en el cambio del siglo II al I a.C., con la emisión de tres valores, semises, cuadrantes y sextantes que parecen ajustarse al sistema semiuncial romano. La tipología se hace más variada, con cabeza imberbe en los anversos tocada con bonete cilíndrico, cónico o plano junto a las tenazas y la leyenda. En los reversos de los semises o sextantes aparece !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 75 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Págs. 90-93
40 una estrella de ocho o dieciséis puntas, mientras que en el de los sextantes aparece un templo tetrástilo que a veces tiene un disco en el frontón. Durante la segunda mitad del siglo I a.C. tiene lugar el cuarto y último periodo de la ceca, que debió de coincidir con la concesión en algún momento del estatuto de ciudad federada tal como recoge Plinio en su Historia Natural. Se acuña una cantidad no muy numerosa de semises y cuadrantes dentro ya del sistema semiuncial augústeo. Los pesos superiores muestran dos cabezas unidas acompañadas de los símbolos de la palma y las tenazas con la leyenda neopúnica, y en los reversos la estrella pero dentro de una corona láurea. Los pesos inferiores muestran como tipo principal un astro (motivo frecuente en los reversos pero poco habitual en los anversos) y una estrella de ocho puntas en los reversos.76 Seks va a mostrar una mayor dependencia de la iconografía gaderita. La ceca acuñará a partir del siglo II a.C. un único nominal de 13 gramos que no encaja en el sistema de 10/11 gramos adoptado por las otras ciudades de tradición fenicia. Estas piezas, correspondientes al grupo II de Alfaro Asins, muestran a Heracles-Melqart al modo gaditano, con leonté y clava, en el anverso y un reverso similar al del periodo anterior con los dos atunes enmarcando el topónimo, ahora en grafía neopúnica y con la fórmula MP‘L. El grupo III comienza a acuñarse a mediados del siglo II a.C, con dos series algo más cercanas al patrón semiuncial romano. Los reversos presentan a un HeraclesMelqart barbado o una cabeza de Tanit guerrera, mientras que los reversos de ambas series muestran una proa de nave junto al topónimo de la ciudad. Un divisor de la serie de Tanit muestra a un toro embistiendo. El grupo IV, también de mediados del siglo II a.C., presenta en los anversos a un Heracles-Melqart de nuevo muy gaditinizado y en el reverso a dos atunes o a un atún y un delfín flanqueando la leyenda. El grupo V es la serie más abundante de la ciudad, ya en el siglo I a.C., con una tipología similar a la anterior, si bien la leyenda desaparece y en sustituida por las letras aleph y yod. A este grupo se le asocian divisores con distintas variantes, incluyendo el busto de Tanit con casco y cimera en el anverso y en algunos reversos una cornucopia. Las acuñaciones finales en la segunda mitad del siglo I a.C. y que corresponderían al grupo V, son similares en la iconografía pero no en la epigrafía, desapareciendo la leyenda neopúnica que es sustituida por la latina F.I. SEX, que refleja su promoción municipal.77 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 76 MORA SERRANO, B. (1993): Págs. 64-65 77 MORA SERRANO, B. (1993): Págs. 66-67. ALFARO ASINS, C. et al (1997): Págs. 98-99
47 la ciudad (excepto en las piezas de ŠMŠ). De Sosio no se conocen monedas. Sus hijos sí que acuñarán: Bogud en la Mauritania Oriental, en una ceca de ubicación desconocida, y Boco II en la ciudad de Iol tras derrocar a su hermano. En estas monedas empieza la introducción del latín con la aparición de los títulos reales. En cualquier caso, hay que señalar que se trata de unas emisiones muy modestas, excepto las de la ceca de ŠMŠ, con un móvil probablemente más propagandístico que otra cosa.90 Es con Juba II cuando el volumen de acuñación real se incrementa notablemente. Muy influenciado por la cultura romana, Juba II acuñará en su capital de Iol, rebautizada como Caesarea, plata y bronce, unas piezas metrológicamente romanas y con epigrafía latina, excepto algunas series con leyendas griegas en honor a su esposa Cleopatra Selene. Los tipos, muy cuidados, son variadísimos, combinando algunos tradicionales de la zona como el caballo o el elefante con otros puramente romanos. Lo mismo puede decirse de las emisiones del último rey de Mauritania, su hijo Ptolomeo.91 Las emisiones de las ciudades mostrarán mayor permeabilidad a los influjos del sur hispano. La influencia gaderita, en concreto de la serie VI de Alfaro Asins, es bastante visible en la ceca de Tingi, actual Tánger, una de las primera de las ciudades de la Mauritania Oriental que comienza a acuñar a mediados del siglo II a.C. La estructura iconográfica es básicamente la misma. En el anverso la cabeza de la divinidad mirando a la izquierda, Melqart en Gades y Océano en el caso de Tingi, con una maza o un centro sobre el hombro. En los reversos los atunes en Gades y las dos espigas en Tingi aparecen dispuestas de la misma manera, en paralelo alrededor de la leyenda. Incluso aparecen los glóbulos usados como marcas de valor en los divisores. Acuñadas en una cantidad relativamente alta, su metrología parece adaptarse a la gaderita. Estas emisiones preimperiales son sustituidas por otros bronces de época de Juba II y Augusto mucho más adaptados a los sistemas metrológicos e iconográficos romanos. La cabeza del dios Océano y las espigas se mantienen en sus acuñaciones, combinado con los bustos de Augusto y de sus familiares y asociados Agripa, Druso y Tiberio. Las leyendas neopúnicas desaparecen a favor de las latinas. A esta época también !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 90 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 194-210 91 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 213-243
48 pertenecen ases y dupondios en los que aparecen los motivos tradicionales con títulos de magistrados locales pero sin referencias a la familia imperial.92 A unos cuarenta kilómetros al sur de Tingi encontramos de la ceca de Zilil, actual Dchar Jedid, localidad elevada a categoría de colonia por Augusto con el nombre de Colonia Iulia Constantia Zilil. Antes de su conversión en colonia, que puede fecharse entre el 33 y el 25 a.C., esta ceca emite unos pequeños divisores de bronce con una iconografía similar a la de Tingi y Gades pero con un estilo mucho más rudimentario: cabeza de Heracles-Melqart con un caduceo y dos espigas que rodean la leyenda neopúnica. La siguiente serie consiste en ases y dupondios de estilo mucho más cuidado, con el busto de Octavio en el anverso y sus títulos antes de asumir la titulatura imperial, lo que permite fechar las piezas entre el 30 y el 27 a.C. Los reversos consisten en un trofeo flanqueado por dos cautivos en los dupondios y una cabeza femenina diademada para los ases.93 Más importancia tiene la ceca de Lixus, situada en la moderna Larache. Viejo centro colonial fenicio fundado en el siglo VII a.C. se incorpora a la economía monetal también durante la segunda mitad del siglo II a.C., acuñando tres series de monedas. La primera consiste en unidades, tercios y sextantes de un patrón cuyo peso medio se sitúa en 12’78 gramos. Las piezas de esta serie muestran la leyenda neopúnica MP‘L LKŠ con unos tipos constantes consistentes en la cabeza de un hombre llevando un gorro adornado con un cordel en el anverso y uno o dos racimos de uva en el anverso. La presencia en los tercios de un hacha de doble filo junto a la cabeza masculina ha llevado a interpretar esta imagen como un dios guerrero, un Baal local o tal vez un Chusor. La segunda serie, más cercana al cambio de era, se aproxima metrológicamente al sistema romano, acuñándose unidades, mitades y sextantes. En los anversos se introduce la leyenda latina LIXS mientras que la neopúnica se mantiene en los reversos. Iconográficamente aparece un altar de estilo fenopúnico adornado con un globo alado y que se relaciona con la divinidad representada en la moneda. La tercera y última serie mantiene el bilingüismo y la metrología, aunque se introducen nuevos tipos que se !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 92 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 331-336 93 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 336-337
49 suman a los ya citados: las espigas y los atunes, uno o dos, siguiendo los cánones gaderitas.94 De la ceca de Iulia Campestris Babba, colonia romana de época augustea, solo se conocen tres monedas de época augústea y de peso cercano al sistema romano, en concreto sestercios, ases y cuadrantes. Las piezas tienen epigrafía únicamente latina con magistraturas y la titulatura imperial en los sestercios. Los tipos son variados en función de la fracción: la cabeza desnuda de Augusto y una cabeza masculina barbada en los sestercios, la cabeza de Baco y una cabeza femenina entre dos espigas en los ases y una cabeza femenina y un atún en los cuartos.95 Uno de los grandes problemas en el estudio de la moneda de la Mauritania Occidental es de las monedas con la leyenda neopúnica ŠMŠ, literalmente “sol”. La ciudad emitirá abundantes piezas de bronce a nombre de Boco I, con la leyenda BQŠ HMLKT en sus anversos y ŠMŠ en sus reversos. Junto al busto real, en los reversos aparecen los tipos propios de la ciudad: una espiga de trigo y un racimo de uvas, ocasionalmente con un astro. Una segunda serie, que no puede adscribirse con seguridad a Boco I o Boco II, mantiene la misma iconografía aunque sustituye la leyenda del anverso por MQM ŠMŠ, “lugar del sol”. Y en época de Juba II aparece otra emisión que lleva el busto real y la leyenda latina REX IVBA en el anverso y el busto del dios Océano y la leyenda MQM ŠMŠ en el reverso. Precisamente, esta ceca acuñará una cuarta serie no encuadrable dentro de las reales sino que se considera como propia de una ciudad autónoma: el busto de Océano en el anverso y la espiga de trigo y el racimo con la leyenda en el reverso.96 Lo cierto es que esta ceca presenta un comportamiento curioso, acuñando en un volumen considerable moneda tanto real como propia de la ciudad. Pero el mayor problema estriba en la localización de esta prolífica ceca. Mazard, primero en sistematizar la moneda mauritana, atribuyó las monedas con leyenda ŠMŠ a la ceca de Lixus. Esta posición es también seguida más recientemente por Lorenza Manfredi, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 94 CALLEGARIN, J. y RIPOLLÉS, P. P. (2009): Págs. 155 y 157. CALLEGARIN, L. (2011): Pág. 45. Hay que señalar que Alexandropoulos mantiene opiniones distintas en cuanto a la metrología, datación e interpretación de la moneda lixitana, aunque en este trabajo se han preferido los resultados de Callegarin y Ripollés por ser más recientes y estar basados en muestras más amplias. En todo caso, las opiniones divergentes están en ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 337-340 95 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 340-341 96 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 197-200 y 341-342. Las series mencionadas son Alex. 45, 52 y 328 para las emisiones reales y Alex. 179 para la considerada como propia de la ciudad.
50 quien plantea que la leyenda “lugar del sol” sería una referencia a un templo de Melqart en Lixus. En cambio, autores como Alexandropoulos y Callegarin afirman que pertenecen a una ceca independiente, que se situaría en la zona del Gharb, en el valle del río Sebú. Esta es una zona de gran fertilidad que permitiría el cultivo de cereales y de vid tal como aparecen en los tipos de las monedas. Al mismo tiempo, la mayoría de las piezas han aparecido en esa zona, lo que parece ratificar esta posición.97 También es problemática es la adscripción de las monedas con la leyenda que tradicionalmente se ha leído como BB‘L, unos cuartos de unidad similares a los emitidos por otras cecas mauritanas y que muestran un águila desplegada hacia la derecha en su anverso y un glóbulo bajo un creciente lunar en su reverso sobre la leyenda neopúnica. En función del área de dispersión de la decena de ejemplares encontrados, Alexandropoulos cree que estas monedas pudieran haber pertenecido a las ciudades de Babba o Volubilis. Sin embargo, recientemente se ha propuesto una revisión del tema por parte de Laurent Callegarin. Tras examinar varios ejemplares de colecciones privadas, el numísmata francés ha llegada a la conclusión de que la letra final no es una lamed sino una taw, con lo que la lectura sería BB‘T. Dado que en la transcripción al latín es frecuente la eliminación de la taw en posición final, podría tratarse de una emisión prerromana de la ciudad de Babba, antes de convertirse en Colonia Iulia. En todo caso, la localización exacta sería desconocida, aunque se situaría en las cercanías de Volubilis.98 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 97 ALEXANDROPOULOS, J (2000): Pág. 341-342. CALLEGARIN, L. y EL HARRIF, F. (2000): Págs. 27-30. MANFEDRI, L. (1995): Págs. 88-91. 98 ALEXANDROPOULOS, L. (2000): Pág. 342. CALLEGARIN, L. (2011): Págs. 42-43
51 7Metrología La determinación de los patrones metrológicos en la moneda antigua es una cuestión compleja y en el caso de las emisiones de tradición fenopúnica más todavía, debido a las grandes oscilaciones de pesos en ejemplares de una misma serie. En el caso hispano, las primeras monedas de cobre emitidas en el siglo III a.C. siguen un patrón de 8/9 gramos derivado del de 16 gramos usado por los cartagineses en Sicilia y el sur de Italia. Este patrón es muy cercano al peso del shekel fenicio (de 9’4 gramos) y es seguido en sus primeros momentos por Gadir, con tres divisores, mitad, cuarto y sexto, Malaca, con cuarto y sexto, y Seks, con duplo, mitad y cuarto. Con el final de la Segunda Guerra Púnica en la Península Ibérica se abandona este sistema por el patrón de 10/11 gramos.99 Hay que remarcar que el estudio de la evolución de los patrones metrológicos en la Hispania Romana durante los siglos II y I a.C. es extremadamente complicada. La falta de referencias literarias y la escasez de contextos arqueológicos que proporcionen una base cronológica fiable han propiciado diferentes interpretaciones de los pesos de las monedas hispanas, que para complicar más la situación muestran una paulatina equiparación con los sistemas romanos.100 Este problema se contempla perfectamente con los bronces hispano-fenicios. Sus pesos pueden seguir perteneciendo al sistema metrológico de 10/11 gramos como al patrón de peso romano en sus distintas devaluaciones oficiales. Todo apunta a la coexistencia de ambos sistemas durante toda la etapa republicana. Como se ha visto en el apartado primero, este patrón de 10/11 gramos lo siguen las cecas de Gades, Malaka, Seks, Ituci y Olontigi. Pero algunas series de estas cecas se apartan de este sistema, con unos pesos superiores. Es el caso de las primeras emisiones de Ituci con piezas de 31 gramos y otras de Seks de 13 gramos que Leandre Villaronga ha interpretado como unidades y mitades respectivamente del sistema romano de diez monedas en libra.101 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 99 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Págs. 54-55 100 MORA SERRANO, B. (2006): Págs. 34-35 101 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Pág. 54
52 Las monedas pertenecientes a las cecas libiofenicias tienen así mismo un comportamiento metrológico particular. La mayoría de estas cecas va a acuñar siguiendo el patrón de 8/9 gramos aunque algo devaluado, tendencia que va a proseguir con el tiempo. Bailo, en su cuarta y última emisión, acuñará ases con un peso medio de 11’5 gramos. Lascuta presenta una metrología más compleja. Sus emisiones comienzan con duplos, unidades y mitades de lo que parece un patrón particular de 11/12 gramos Ello hace complicado distinguir si en sus emisiones posteriores, durante la primera mitad del siglo I a.C., se está manteniendo este sistema o se ha introducido ya el sistema semiuncial romano.102 Durante el siglo I a.C. se constata una reducción general de los pesos, que se sitúan en torno a 7/8 gramos aunque las emisiones son similares y sucesivas de las anteriores, pero más ligeras. Esta modificación pudiera ser una simple reducción del patrón anterior que pasa a coincidir con la mitad del sistema semiuncial romano consistente en el as de 13’70 gramos y que es establecido en el 91 a.C. En los últimos años de la República y hasta el final de su actividad monetaria, algunos talleres van a acuñar en alfabeto latino siguiendo el sistema ponderal romano aunque con pesos no del todo homogéneos. Es el caso de Gades con sestercios y dupondios y Abdera con ases.103 Si pasamos al otro lado del Estrecho, las dificultades para establecer patrones metrológicos se incrementan debido al escaso número de piezas encontradas para muchas de las cecas, que impide la realización de análisis estadísticos fiables. Tingi y, sobre todo, Lixus, son las excepciones, y los datos que ofrecen sus emisiones permiten establecer algunas tendencias generales, aunque con las debidas reservas y precauciones. Las primeras series de Tingi, con la iconografía típica del busto del dios Océano en el anverso y las dos espigas en el reverso, y fechadas entre mediados del siglo II y la primera mitad del I a.C. consisten en unidades con un peso medio de 13’5 gramos acuñándose divisores que funcionaban como mitades de 6,17 gramos. Tres series tienen pesos superiores, entre 18 y 19’70 gramos, de difícil interpretación. Aunque cercano a !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 102 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Págs. 127-129. DCPH: Págs. 265-266 103 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Pág. 55
53 los pesos medios de la región, las unidades tingitanas son ligeramente más pesadas.104 A partir del siglo I a.C. y hasta la introducción del sistema romano, hay cambios en la moneda tingitana. Junto a cambios iconográficos como la sustitución del busto del dios Oceáno por una cabeza femenina y otra masculina barbada, los pesos medios bajan, en un fenómeno similar al que se da en el ámbito hispano-fenicio en esos mismos momentos. Así, las unidades se sitúan en 9’6 gramos, lo que coincide con la disminución de pesos de Gades y otras ciudades, aunque hay que advertir que las pocas monedas de estas series prerromanas invitan a actuar con cautela. La misma precaución hay que mantener con los divisores, de complicado encaje, ya que mientras las series más pesadas coincidirían con mitades105, las más ligeras pueden interpretarse como mitades devaluadas o incluso tercios106. Algo menos problemática es la identificación de los cuartos107. Ciertamente, la emisión de tercios no es algo normal en la zona, sin embargo y como veremos a continuación, el reciente estudio de Callegarin y Ripollés sobre la moneda lixitana ha demostrado que esta ciudad acuñaba tercios y sextos en sus primeras emisiones, lo que indicaría que podría tratarse de una práctica que otras ciudades de la zona pudieron adoptar. Y ello sin olvidar que estos posibles sextos podrían funcionar como cuartos de las unidades anteriores más pesadas de 12’5 gramos. Los divisores tuvieron un uso fundamentalmente local, para pequeños intercambios, lo que explicaría la falta de concomitancias con otras cecas, excepto para las mitades. Aproximadamente a partir del 33 a.C., con la conversión de Mauritania primero en provincia romana y luego en estado vasallo, se adopta el patrón romano con la emisión de sestercios y dupondios.108 Sobre Lixus, hay que señalar el mayor número de piezas descubiertas y la existencia de monografías recientes sobre el tema. En concreto, el trabajo de Callegarin y Ripollés ha contado con la ventaja de tener en cuenta las recientes excavaciones en la zona y ha conseguido reunir un número de monedas bastante mayor que los estudios previos, lo que ha dado como resultado unas interpretaciones más fiables y algo diferentes de las presentadas por Alexandropoulos y Amandry previamente. En concreto, Alexandropoulos ordena las monedas en unidades, mitades, cuartos y octavos de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 104 Serie Manf. NB 121 a 130. ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 331-333 y 475 105 Serie Manf. NB 143, 145, 146 y 150, con un peso medio de 4,28 gramos 106 Serie Manf. NB 144, 147 y 148, con un peso medio de 3’15 gramos. 107 Serie Manf. NB 149, con 2’14 gramos. 108 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 334-336
54 unidad, señalando la estrecha relación de los pesos y denominaciones lixitanos con los gaderitas, usando un patrón de una unidad de 14-11 gramos para la ceca norteafricana.109 Callegarin y Ripollés distinguen tres series para Lixus. La primera, que correspondería con la segunda mitad del siglo II a.C., consiste en una unidad de 12’78 gramos, tercios de un peso medio de 4’25 gramos y sextos de entre 1’50 y 1’74 gramos. Así pues, parece que Lixus comienza sus amonedaciones siguiendo un sistema de fraccionamiento de 1:3:6, sistema que no se constata a ciencia cierta en otras cecas pero que, como se ha señalado, se intuye en Tingis. La segunda serie, durante la primera mitad del siglo I a.C. muestra cambios. Aparte de introducirse la epigrafía latina LIX adoptándose así el bilingüismo en sus leyendas monetales, el patrón metrológico se altera parcialmente. Aunque las unidades se mantienen estables con un peso medio de entre 11 y 12’82 gramos, los divisores cambian, pasando a ser mitades con un peso medio de 6’39 gramos y sextos de 1’90 gramos. Este cambio, coincidente con la introducción de la leyenda latina, no tiene necesariamente su origen en las influencias romanas, ya que este fraccionamiento se compatibilizaría mejor con las monedas emitidas por otras ciudades norteafricanas. La tercera y última serie, situada en la segunda mitad del siglo I a.C., es bastante similar a la anterior tanto desde el punto de vista de los pesos medios como del sistema de fraccionamiento empleado, si bien se constata una ligera disminución general de los pesos medios, tanto en las unidades (11’37 gramos) como en las mitades (4’72 gramos).110 Respecto a otras cecas de la zona, es complicado determinar patrones debido a la escasez de piezas. Las piezas leídas tradicionalmente como BB‘L y más recientemente como BB‘T tienen un peso medio de 4’01 gramos, lo que permite enmarcarlas como cuartos de unidad en un patrón de unos 12 gramos similar al lixitano y al tingitano. Las monedas adscritas a la ceca que acuña con la leyenda ŠMŠ sin referencias tienen un peso medio de 5’43 gramos, que Alexandropoulos interpreta como mitades de este mismo patrón.111 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 109 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 338-339. 110 CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P. P. (2009): Págs. 152-153 111 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Pág. 340-342 y 480
55 Más al este, en la Mauritania Oriental, las piezas de Icosium fechadas a finales del siglo II a.C. mantienen un peso medio de 10’70 gramos. En cuanto a Iol-Caesarea, sus acuñaciones de plata comienzan siguiendo el patrón del shekel reducido en torno a 6’5 gramos. A lo largo de los siglos II y I a.C. su moneda de bronce parece que adopta un peso medio de 8/9 gramos para las unidades, que se incrementa en época de Juba II al situarse en torno a 13 gramos, coincidiendo con el dupondio romano.112 Medio shekel de Iol. Serie Alex. 142. Finales s. III a.C. Fuente: www.cngcoins.com Vemos por tanto que, de una manera muy general, parece funcionar un patrón de 11/12 gramos, con una tendencia a la devaluación y algunas diferencias dentro de las cecas. En cuanto al origen de este sistema metrológico, ciertamente es complicado señalar un punto concreto. La Mauritania Occidental estaba situada entre dos grandes focos monetales: el sur de la Península Ibérica y las acuñaciones númidas. Tanto la moneda hispano-fenicia como la de los monarcas númidas circularon en el norte de Marruecos antes de que Lixus y Tingis comenzaran sus acuñaciones propias. De hecho, va a ser la moneda númida, generalmente con un anverso con cabeza masculina hacia derecha y anverso con caballo al galope, va a ser bastante numerosa en la zona en las primeras décadas del siglo II a.C., como de hecho se pudo comprobar en varias excavaciones en Tamuda, actual Tetuán.113 Acuñada por Masinisa y su sucesor Micipsa durante los dos primeros tercios del siglo II a.C., esta moneda estaba basada en su metrología en el patrón de las monedas cartaginesas posteriores a la Segunda Guerra Púnica, aunque con una cierta pérdida de valor. Así, parece distinguirse una unidad para las emisiones númidas de entre 12’5 y !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 112 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 323-328 113 GONZALBES CRAVIOTO, E. (2007): Págs. 53-55
56 14’5 gramos, con cierto paralelismo con un shekel púnico devaluado que se situaría en torno a los 6 gramos114. Callegarin y Ripollés se inclinan aunque con reservas en ver en la moneda númida el origen del patrón imperante en Mauritania Occidental, más que en la hispano-fenicia. Las primeras emisiones de Lixus y Tingis entrarían de hecho en el rango de este patrón númida. Esta perspectiva concordaría con un modelo en el que la monetización norteafricana avanzaría desde Cartago en dirección al oeste. Sin embargo, no puede obviarse la fuerte influencia que en la iconografía va a tener la moneda hispano-fenicia y muy especialmente la gaderita en las acuñaciones mauritanas, de manera que dicha influencia podría tener también su correlato en los sistemas metrológicos y de fraccionamiento. Intentar situar en uno u otro sitio el origen del patrón de 11/12 gramos es a día de hoy arriesgado.115 Unidad de Micipsa, de 13’6 g. Serie Alex. 36. Fuente: www.forumancientcoins.com A grandes rasgos, es posible intuir la existencia de tendencias comunes en ambos lados del Estrecho. Desde luego, no hay que olvidar en todo momento la precaución debida ante este tipo de análisis estadísticos, en continua revisión metodológica, ni tampoco la coherencia interna de las monedas con respecto a su ciudad emisora, respondiendo a unos intereses económicos que en ocasiones nos son desconocidos hoy día.116 Pero sí que es posible establecer unos paralelismos entre las ciudades de origen fenicio de ambas orillas del Estrecho. En la tabla siguiente, se exponen los pesos medios de las series más representativas hispano-fenicias y norteafricanas. Hay que señalar dos puntualizaciones. Primero, que Malaca adopta muy tempranamente el patrón semiuncial romano, pese al mantenimiento de sus tipos iconográficos hasta el final de sus emisiones, lo que invalida esta moneda para comparaciones. Segundo, la ya señalada !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 114 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 162-163 115 ALEXANDROPOULOS (2000): Págs. 342-352. CALLEGARIN y RIPOLLÉS (2009): Pág. 153 116 MORA SERRANO (2006): Pág. 35
63 topónimos púnicos con ocasionales fórmulas de acuñación como en Gadir y Seks. Hay distintos comportamientos según la ciudad emisora. Gades, fiel a su conservadurismo monetal, va a mantener la grafía púnica tradicional hasta que la abandone a favor del latín. Seks, adoptará tras su primera emisión la grafía neopúnica, al igual que Malaca y Abdera. El uso deliberado del alfabeto púnico por Gades en unos momentos en el que el neopúnico ya se había extendido por la zona se interpreta como una forma de reafirmar su identidad cívica. En las cecas libiofenicias, tal como se ha visto anteriormente, se acuñan monedas con un alfabeto neopúnico “aberrante”, no normalizado y en algunos casos hasta ilegible.124 Dos casos particulares los tenemos en las ciudades de Olontigi e Ituci. La primera comienza a acuñar con su topónimo en alfabeto púnico L’TG durante el siglo II a.C., pasando al latín en el I a.C., dándose intentos de reducción de sonidos y vocalización que llevan a transcribir el topónimo púnico como LONR, OLONT o OLVNT. El caso de Ituci es más curioso. La ceca comienza sus acuñaciones con el topónimo latino. En el anverso aparece una estrella, un creciente lunar y la letra A, que aparece en otras cecas de la zona siempre asociada al creciente, lo que se pone en relación con la explotación minera. En el reverso aparece la leyenda latina ITVCI. Se trata además de piezas de gran peso, 33 gramos. Paralelamente o algo después, una segunda emisión ajustada al patrón de 10/11 gramos sustituye la leyenda latina por la púnica ’YPTBK (o tal vez ’YPTGR), reintroduciendo la latina en su tercera emisión ya en el siglo I a.C. El uso del alfabeto púnico combinado con el latino parece confirmar la posición vehicular de ambas lenguas durante el siglo II a.C.125 En Mauritania y Numidia el alfabeto neopúnico es el dominante en las leyendas monetales. La excepción la va a proporcionar la ceca de Tingi, cuyas leyendas monetales utilizarán el alfabeto púnico incluso en momentos tardíos, cuando aparezca conjuntamente con rótulos latinos. De nuevo, parece que en la zona este alfabeto mantenía un cierto prestigio y funcionaba como elemento de vindicación de la ciudad, probablemente usado a imitación de las monedas gaderitas. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 124 MORA SERRANO, B. (2007): Págs. 423-424 125 ALFARO ASINS, C. et al (1997): Págs. 103-104. DCPH: Págs. 217 y 298
64 Junto con los topónimos, es frecuente encontrar fórmulas administrativas en la epigrafía monetal. La más común será la fórmula MP‘L, una afirmación de la autoridad que acuña más o menos similar al genitivo plural utilizado en las acuñaciones griegas “de los ciudadanos de” u “obra de”. Esta fórmula, empleada por primera vez en la ceca púnico-siciliana de Panorno, se introduce primero en Gadir durante la Segunda Guerra Púnica, manteniéndose hasta el final de sus acuñaciones en púnico. Desde Gadir se extendió a Seks, mientras que Malaca y Abdera no introdujeron en sus monedas fórmulas administrativas. En Gadir se constatan otras dos fórmulas: P‘LT, con un significado similar a la anterior, “obra de”, y MHML, traducible literalmente como “golpe de martillo”, es decir, acuñación, aunque solo presente en algunas series de las emisiones tempranas II y III en el siglo III a.C. Quizás, la expresión de más complicada interpretación es la que aparece en los reversos de los cuadrantes de la serie 5ª de Campo y Mora de Malaca, ŠMŠ, traducido como “sol”.126 Esta fórmula se repetirá en monedas encontradas en el norte de Marruecos con la leyenda MQM ŠMŠ, que Lorenza Manfredi asigna a la ceca de Lixus mientras que para Alexandropoulos pertenecerían a una ceca independiente, opinión mantenida también por Callegarin y Ripollés en su estudio de las monedas de Lixus. Precisamente, en la ceca de Lixus aparece la fórmula MP‘L acompañando al topónimo neopúnico LKŠ. En Tingis aparece esa misma fórmula aunque en grafía púnica, aunque más frecuente es la leyenda P‘LT. Estas fórmulas no se constatan ni en las cecas de la Mauritania Oriental ni en Numidia, por lo que lo más lógico sería pensar que fueron adoptadas por las dos ciudades norteafricanas por influencia de Gadir.127 Uno de los elementos más significativos que se aprecia al observar las leyendas monetales fenopúnicas a ambas orillas del Estrecho es la presencia de emisiones bilingües, que combinan el topónimo en púnico o neopúnico con el latino. En Hispania, el bilingüismo aparece en las cecas libiofenicias, excepto Iptuci, mientras que las ciudades de origen propiamente fenicio muestran una mayor resistencia a su empleo, con la excepción de Abdera, que adopta el bilingüismo en alguna de sus emisiones finales, y Ebusus. En Mauritania, la serie segunda de Lixus fechada en la primera mitad !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 126 CAMPO y MORA, B. (1995): Págs. 114-122. SÁEZ BOLAÑO, J. y BLANCO VILLERO, J. (1996): Pág. 35 127MANFEDRI, L. (1995): Págs. 88-91. CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P. P. (2009): Pág. 153. ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 331-333.
65 del siglo I a.C. y una de las emisiones de sestercios de Tingis, ya en época de Augusto, combinan letreros en neopúnico y púnico respectivamente con leyendas latinas. También algunas emisiones de bronce del rey mauritano Boco II muestran rótulos bilingües para la titulatura real. Las primeras emisiones bilingües en la Hispania Ulterior se dan en la ciudad minera de Obulco en una fecha muy temprana: finales del siglo III a.C. coincidiendo con el control romano de la zona. Como señala Francisca Chaves al analizar el proceso de monetización en la Hispania Ulterior, motivos económicos y políticos llevaron a las élites de la ciudad a tratar de mostrar de esta manera su adhesión al nuevo poder romano, un ejemplo que sería imitado por otras ciudades del valle del Guadalquivir, que acuñaron con leyenda latina, y las libiofencias, que emitieron moneda bilingüe en latín y en su alfabeto neopúnico particular. En la moneda de los núcleos de origen colonial de la costa el alfabeto latino tardaría en introducirse o en casos como Malaca jamás lo haría, debido al mayor grado de autonomía política y al prestigio que la lengua fenicia mantenía entre las élites de estas ciudades, convirtiéndose para estos en un elemento de identidad colectiva.128 A lo largo del siglo I a.C. el latín se afianza en el sur peninsular: desaparecen las emisiones bilingües libiofenicias y prácticamente solo quedan las cecas hispano-fenicias usando la lengua fenopúnica. Mientras, en el norte de África, se acuña numerosa moneda bilingüe, como las de Juba I en Numidia que escapa al ámbito de este trabajo. En Mauritania Occidental, Boco II acuñará entre los años 49 y 33 a.C. unidades, mitades y cuartos de bronce, con un patrón cercano al bronce romano, y leyendas bilingües. En los anversos aparece la leyenda latina REX BOCCHVS SOSI F. y en el reverso la neopúnica BQŠ HMLKT. En una de las series, se da el error de colocar las eses de la leyenda latina en sentido inverso, sinistrorso, lo que revela cierta dificultad en el manejo de un alfabeto que no era el propio. Con la conversión de Mauritania en reino vasallo y la instalación de Juba II en el trono desaparecen las leyendas neopúnicas en las monedas reales mauritanas.129 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 128 CHAVES TRISTÁN, F. (2000): Págs. 121-122. ESTARÁN TOLOSA, Mª. J. (2012): Págs. 352-353 129 Las series bilingües son las 60 a 63 de Alexandropoulos, siendo la 60 la que presenta los errores en la leyenda latina. ALEXANDROPOULOS (2000): Pág. 410
66 En esa misma época, Lixus, que había comenzado sus amonedaciones con la leyenda neopúnica MP‘L LKŠ, añade el topónimo latino LIXS en los anversos de su segunda serie, manteniéndose también en la tercera. Lo más frecuente es encontrar la leyenda latina abreviada como LIX, solo manteniendo la ese final en las unidades.130 En época imperial, se produce una nueva eclosión del bilingüismo púnico-latino, sobre todo en el norte de África, mientras que en la Península Ibérica el latín se impone definitivamente. Gades abandona el púnico por el latín tras convertirse en municipio. Malaca y Seks dejan de acuñar moneda, si bien la última serie de la segunda combina la leyenda latina F(irmum) I(ulium) SEXS en el anverso con esa misma leyenda latina entre las letras púnicas aleph y yod en su reverso.131 Las excepciones las tenemos en las cecas de Ebusus y Abdera. La ciudad ibicenca, cuyas emisiones serían las últimas en mantener la lengua vernácula en la Península Ibérica, acuñaría durante los reinados de Tiberio y Claudio moneda con leyendas bilingües. En cuanto a Abdera, en época de Tiberio acuña su tercera emisión que presenta, como es normal ya en esa época, el busto y la titulatura imperial en el anverso, pero conservando en el reverso el templo tetrástilo que había aparecido en monedas anteriores y sustituyendo las dos columnas centrales por dos atunes. Se distinguen tres series. La primera mantiene el topónimo neopúnico ‘BDRT en el tímpano del templo. La segunda es bilingüe, ya que introduce el topónimo latino intercalado entre las columnas del templo. En la tercera se mantiene el topónimo latino pero se sustituyen el neopúnico del tímpano por una estrella.132 Unidad de Seks en cuyo reverso aparece la leyenda latina entre las letras púnica aleph y yod (serie DCPH: 8ª, 25) y as con reverso bilingüe de Abdera (DCPH: 3ª, 8). Fuente: MBR I, págs. 153 y 173 En el África de tradición púnica es donde el bilingüismo resurge con fuerza durante las primeres décadas del Principado. La región de Tripolitania acuñará moneda bilingüe, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 130 CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P. P. (2009): Pág. 153 131 Serie DCPH: 8ª, 25. 132 Series DCPH: 3ª, 7-8.
67 una tendencia a usar ambos idiomas que también afectará a la epigrafía de la zona. Lo mismo puede decirse de la Byzacena, el sur del actual Túnez. Aunque elimina el neopúnico, Juba II acuña moneda bilingüe en latín y griego al introducir la titulatura de su esposa Cleopatra Selene.133 Un caso bastante particular lo constituye la ceca de Tingi. Pese a haber mantenido un cierto conservadurismo en sus leyendas que le llevó a mantener la grafía púnica tradicional en un ambiente en el que la neopúnica ya se había extendido, durante el reinado de Augusto se emiten dos series bilingües. La primera consiste en sestercios con el busto de Augusto y la leyenda AVGVST. IVL. TIN en el anverso y la cabeza del dios Océano y la leyenda púnica ŠB‘L TYN en el reverso. La segunda consiste en dupondios con el mismo reverso pero en cuyo anverso aparece el yerno de Augusto, Agripa, con la leyenda M. AGRIPPA (Iul) TIN.134 Series bilingües de época imperial de Tingi. Sestercio (serie Manf. NB. 151) y dupondio (serie Manf. NB. 152). Fuente: Manf., págs. 294-295 Por último, otro elemento particular que se detecta en las monedas de la zona es la aparición de antropónimos y nombres de magistraturas en algunas emisiones. Lo cierto, es que en las cecas propiamente hispano-fenicias es algo extraño, constatándose solo en la séptima y última serie de Gades. En ella aparecen los patronos de la ciudad Cornelio Balbo y Agripa, ya en unas monedas metrológica e iconográficamente puramente romanas, seguidas a continuación por representaciones de la casa imperial.135 En ese sentido, las cecas libiofenicias mantienen un comportamiento distinto, y que se acerca al del norte de África (y a las cecas hispanas que introducen nombres de magistrados). En Lascuta una de las series bilingües muestra los nombres P. TERENT. BODO en el anverso y L. NVMIT. BODO en el reverso. Bodo es un término de reminiscencias púnicas, lo que abre la puerta a dos posibilidades: o bien es un cognomen común que casualmente portan los dos magistrados o bien hace referencia a un título político. Lo !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 133 ESTARÁN TOLOSA, Mª. J. (2012): Págs. 354-355 134 Series MANF. NB: 151 y 152 respectivamente. 135 Emisiones DCPH: 7ª-15ª, todas correspondientes a la serie VII de Alfaro Asin
68 cierto es que este término no aparece atestiguado en otros lugares y es complicado llegar a una conclusión. En otras series de las que solo se han conservado ejemplares únicos se constata el epígrafe latino MOPSI y, con muchas dudas, SCVT o LASO. Este término MOPSI va a aparecer también en las acuñaciones de Carteia. En otras piezas se constatan epígrafes grabados directamente en la moneda tras su acuñación, con las leyendas GISCO o IRTHI. El primer es un nombre propio bien atestiguado en la onomástica púnica. El segundo fue identificado por Antonio Beltrán con Aulo Hirtio, lugarteniente de César que permaneció en Hispania en torno al 50 a.C. No obstante, cabe la posibilidad de que se trate de un nombre indígena. En ambos casos se piensa que estas leyendas funcionarían como resellados por parte de magistrados con el fin de aumentar el valor de las monedas ante un momento de escasez de circulante.136 Series bilingües de Lascuta. Unidad (DCPH: 3ª, 6) y duplo (DCPH: 4ª, 7). Fuente: MBR I, pág. 209 En Bailo aparecen nombres de magistrados que o bien eran romanos o bien habían latinizado sus nombres. Es el caso de una serie con los epígrafes Q. MANL. y P. CORN., apareciendo así mismo una A que ha sido interpretada como aediles. En otra serie de Bailo aparece la leyenda FALT. AID. L. AP. Esta expresión. L. AP. es similar a otras encontradas en lugares tan dispares como Lilibeo, Urso, Murtilis y Asido. Ello fue interpretado como obra de un mismo cuestor que ejerció sus competencias y acuñó moneda en estos lugares, Lucio Apuleyo Deciano, personaje vinculado a Sexto Pompeyo. Otros colocan a este personaje en época de Sertorio. En cualquier caso no parece pueda tratarse del nombre propio de una sola persona, ya que las acuñaciones con esa leyenda se prolongan en algunos casos a lo largo de cincuenta años. El término FALT parece ser que se trata de una transcripción al latín del púnico P‘LT, atestiguado en transcripciones al latín del norte de África (FELIOTH en Leptis Magna y FELU en Bir Semeck). El término L. AP. podría tratarse pues de una magistratura o institución de origen púnico, elemento común que tienen todas las ciudades donde ha aparecido y que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 136 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Págs. 118-120
69 concordaría con el significado de FALT. La leyenda podría tener una traducción aproximada de “obra de la magistratura”.137 Series bilingües de Bailo. Unidades (DCPH: 2ª, 2) y (DCPH: 4ª, 5). Fuente: MBR I: págs. 193 y 195 En las cecas norteafricanas aparecerán con cierta frecuencia nombres y títulos de magistrados, aunque ya en época imperial. La excepción la suministra Lixus, que jamás llega a introducir estas fórmulas. Tingis es la que da los mejores ejemplos a ese respecto. En sus emisiones de época imperial aparecen referencias a instituciones plenamente romanas, coincidiendo con el estatus de colonia que Augusto le había concedido. Así, en las monedas se mencionan a los duunviros de la ciudad, a los cuatorviros, a los ediles y a los decretos de los decuriones. En Zilil aparece la expresión D(ecreto). D(ecurionum). Tambien contamos con referencias en Iulia Campestris Babba, con menciones a Ambatus, prefecto de la ciudad, y a los ediles. Los cuatorviros aparecen también en las monedas que Alexandropoulos asigna a la ciudad de Banasa. Al este del río Muluya, en la Mauritania Oriental, solo hay referencias a los magistrados locales en Cartenna. La búsqueda de reafirmar la romanidad y el estatuto privilegiado de estas localidades pero también la autorrepresentación de las élites cívicas están detrás de estas menciones a magistraturas y magistrados, que en el caso de Tingi conviven con unas inscripciones bilingües con grafía púnica tradicional que remiten al mismo tiempo a un pasado prestigioso de la ciudad vinculado con su origen fenicio.138 En el siguiente cuadro aparecen las leyendas monetales en las que aparecen nombres de magistrados, con una cronología para los siglos II y I a.C. para las cecas de Bailo y Lascuta y de época augústea para las norteafricanas. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 137 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Págs. 120-124 138 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 474-483
70 Ciudad Referencia Leyenda Bailo DCPH: 2ª, 2 Anv. No Rev. FALT AID L. APQ. Bailo DCPH: 4ª, 5 Anv. No Rev. A BAILO Q. MANL. P. CORN. Lascuta DCPH: 1ª, 2 Anv. LASCVT Rev. A. IRTHI Lascuta DCPH: 3ª, 6 Anv. LASCVT Rev. LASCVT. M. OPSI Lascuta DCPH: 4ª, 7 Anv. P. TERENT. BODO Rev. Latín: L. NVMIT. BODO. Neopúnico: LSKWT (?) Tingi Alex. 157 Anv. AVGVS Rev. A. ALLIENVS […] IIV […] Tingi Alex. 159 Anv. IVL. TINGI IV VIR. IVR. D. EX D.D. Rev. Q. FABIVS FABVLLVS L. AVRELIVS SENECA Tingi Alex.160 Anv. TING. MAIOR SIMINT IIVIR Rev. AEMIL. POL. AED. Tingi Alex. 161 Anv. IVL. TINGI FABVLLVS ANTISTIVS IV VIR. Rev. L. BAEBIVS COSA M. CVRIVS L. M. AID. Tingi Alex. 162 Anv. EX D.D. Rev. L. AEMI. L. VAL. AED. Q. FAB. FABVL. C. IVL. ATTIC IV Zilil Alex. 165 Anv. CAESAR DIVI F. CONST. Rev. AN IAR […] Zilil Alex. 166 Anv. CAESAR DIVI F. CONST. Rev. AN IAR. POMP. […] D.D. Campestris Babba Alex. 176 Anv. CAESAR AVGVST. Rev. AMBATVS PRAEF. ITER IVLIA CAMP. Campestris Babba Alex. 177 Anv. AMBATVS PRAEF. ITER IVLIA CAMP. Rev. VA C AX A TE TIRO AED Banasa Alex. 186 Anv. REG IIII VIR. Rev. AV. IIII VIR. Banasa Alex. 187 Anv. No Rev. A. III R. IIII V. La búsqueda de concomitancias entre estos nombres propios y los nombres de magistrados de las monedas hispanas no dio resultado, como por otra parte era de esperar. En cambio, sí que algunos de estos antropónimos han aparecido en inscripciones. Un ejemplo es el nomen y cognomen Fabius Fabullus que pertenecen a uno de los cuatorviros de Tingi y cuyo nombre comparten otros personajes mencionados en inscripciones en zonas de fuerte impronta semita: una placa honorífica en Mahón a un Lucio Fabio Fabullo, edil, duunviro y flamen augustal139, una !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 139 CIL. II: 3710
71 inscripción funeraria en Cádiz a un individuo del mismo nombre140, o una larga inscripción honorífica de los decuriones de Sala, en la actual Rabat.141 El nomen Baebius de uno de los ediles de Tingi está así mismo bien documentado en ambas orillas del Estrecho. Probablemente derive de la raiz semita BBY, “chico” o “niño”, que es transcrita al latín, y aparece en Gades y la zona de su bahía, en Seks, Epora y en Cartago Nova (si bien podría ser también un mero nomen latino).142 As de Iulia Campestris Babba. Serie Alex. 177. Fuente www.cngcoins.com Pero el caso más peculiar lo tenemos en la moneda de Iulia Campestris Babba, en la que aparece el prefecto Ambatus. Lo cierto es que el nombre Ambatus tiene una raíz céltica, atestiguado en la Galia en la forma Ambactus y en Hispania como Ambatus tras una reducción intervocálica. Este antropónimo, con algunas variaciones, aparece bien documentado en la epigrafía hispana, con más de una treintena de inscripciones repartidas por la Meseta Norte y, en especial, en el Alto Ebro. La presencia de un individuo de origen céltico hispano en un puesto de responsabilidad en una ciudad mauritana, es un asunto digno de profundizar, aunque excede a los límites de este trabajo. Si bien unidades militares de la Legio IX Gemina, estacionada en Hispania entre el 27 a.C. y el 63 d.C. participaron en operaciones militares en Mauritania, estas no se produjeron hasta el 40 d.C. con la anexión definitiva del reino a Roma, en tanto que la moneda es fechada a finales del siglo I a.C. A ello hay que sumar los problemas de identificación de la propia ciudad, cuyo único testimonio arqueológico, aparte de las referencias literarias, son dichas monedas.143 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 140 Hispania Epigraphica: 12, 2002, 0098 141 L’année Epigraphique: 1983, 0998 142 LÓPEZ CASTRO, J. L. y BELMONTE MARÍN, J. (2012): Pág. 152. 143 SEVILLA, M. (1977): Págs. 163-165. ALEXANDROPOULOS (2000): Págs. 340-341
72 9Circulación y dispersión El análisis de la dispersión de las monedas puede ser útil a la hora de reafirmar las relaciones económicas en el área del Círculo del Estrecho, confirmando la información ofrecida por las fuentes literarias, la arqueología e incluso las influencias iconográficas y metrológicas en las propias monedas. Pero hay que señalar cierta precaución “estadística” respecto a la circulación monetaria; esta se basa en los datos proporcionados por la arqueología, resultando en una muestra ínfima de monedas que no necesariamente tiene que coincidir con la situación real de la circulación monetaria. Si ello puede ser algo problemático en una zona como España, con larga tradición arqueológica y numismática, mucho más en el norte de África, donde los trabajos arqueológicos han sido mucho menores en todos los sentidos. Como ejemplo, la ciudad de Tingi, núcleo comercial prerromano y luego capital de la provincia romana de Mauritania Tingitania, ha proporcionado un número ínfimo de monedas, lo cual no concuerda con lo que sabemos sobre su importancia comercial por otras fuentes. En definitiva, hay que tener siempre una cierta precaución y tratar de ver las tendencias generales, sin que esto reste valor a unos estudios que ofrecen una información esencial.144 Se ha constatado para el sur peninsular la existencia de áreas monetarias cuyo origen se situaría antes de la llegada de los romanos. La moneda hispano-fenicia, desde sus primeras emisiones serviría para afianzar los vínculos económicos y comerciales de las ciudades emisoras con áreas del interior, proveedoras de materias primas agrícolas y mineras. Un ejemplo bien definido lo tenemos para la ceca de Malaca. Las primeras monedas malacitanas se han encontrado en la ruta que desde la ciudad portuaria aprovechaba los cauces fluviales del Guadalhorce y el Guadalmedina para ascender a la vega antequerana, zona de gran riqueza agrícola, y desde allí acceder a las zonas mineras del interior cordobés. Esta ruta, empleada desde los tiempos coloniales, va a mantenerse en época romana, como señalan los hallazgos monetales y las conexiones iconográficas entre la moneda de Malaca y la de ciudades del interior turdetano como Cástulo.145 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 144 CALLEGARIN, L. (2008): Pág. 305 145 MORA SERRANO, B. (2007): Págs. 419-421 y 430
79 IIIAnálisis de la iconografía Nota preliminar El estudio de la iconografía monetal es siempre un tema complejo; mucho más en el ámbito fenopúnico donde se carece de una sistematización de la iconografía. Es por ello por lo que he preferido afrontar el estudio de la iconografía utilizando un sistema de fichas. La elección del modelo de ficha se ha realizado teniendo en cuenta que el objeto de estudio es la iconografía común en las cecas tratadas. Por ello se ha preferido un modelo que prime el tipo iconográfico a otro basado en cada una de las cecas. El resultado ha sido la elaboración de nueve fichas, cada una de ellas referida a un motivo concreto, y atendiendo a una definición general de este que permitiera la inclusión de todas las emisiones posibles. Se ha optado por utilizar la emisión como criterio de ordenación en aras de la simplicidad y la economía del espacio. Los motivos comunes identificados son el atún, el busto de Heracles-Melqart, el templo, el racimo de uvas, la espiga de trigo, el creciente lunar, el astro, el busto femenino y el toro. Existiría un décimo motivo, el busto masculino con bonete, presente tan solo en las monedas malacitanas y lixitanas, pero que ante el particularismo de su presencia en tan solo dos cecas y la complicada interpretación he optado por no incluirlo en las fichas. Cada ficha consta de cuatro partes. La primera es una breve descripción general del motivo, incluyendo su nombre, una brevísima descripción, las cecas en las que aparece, las variantes en las que puede hacerlo y una cronología total del motivo. La segunda parte es una recopilación de las distintas emisiones en las que aparece el motivo, siguiendo los criterios de ordenación y agrupación de los catálogos que se han consultado. Para cada emisión se menciona el nombre de la ceca, su referencia con el catálogo o corpus que se esté siguiendo para dicha ceca, su cronología, la metrología de la pieza con su peso y equivalencia si la hay, la cara de la moneda en la que aparece el motivo, una breve descripción de esa cara y el motivo o motivos que aparecen en la cara contraria. Toda esta información va acompañada de una foto o ilustración representativa de cada emisión, en los casos en los que ha sido posible encontrarla.
80 La tercera parte de cada ficha es una interpretación del motivo, donde primará lógicamente la vinculación entre las distintas zonas geográficas. Por último, se incluye un mapa, de elaboración propia, donde se sitúen las cecas en las que aparece el motivo. Las cecas aparecen señaladas con distintos colores: rojo para las hispano-fenicias, verde para las libiofenicias, oliva para las cecas de Ituci y Olontigi y azules para las norteafricanas. Las interrogaciones en el mapa señala una ubicación exacta desconocida.
81 FICHA Nº 1: ATÚN DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MOTIVO Nombre del elemento Atún. Descripción Imagen de atúnido. Cecas en las que aparece Abdera, Gades, Seks, Bailo, Ituci, Lixus y Campestris Babba. Variantes Uno o dos atunes, en distintas posiciones. A veces, aparece asociado un creciente lunar. Cronología total Desde el siglo III a.C. hasta el reinado de Tiberio (1437 d.C.). DESCRIPCIÓN POR EMISIÓN Ceca Abdera Referencia DCPH: 1ª, 1-2 Cronología Mediados s. IIprincipios s. I a.C. Metrología Unidad, mitad y cuarto de 14’5 g Posición Reverso Descripción Atún a derecha, bajo un delfín y sobre la leyenda Motivo alterno Cabeza de Melqart a derecha. Con clava y muy esquemática Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 165 Ceca Abdera Referencia DCPH: 2ª, 3-4 Cronología Mediados s. I a.C. Metrología Unidad y mitad de 8/9 g Posición Reverso Descripción Dos atunes en unidad y atún bajo delfín en mitad. Motivo alterno Templo tetrástilo en unidad y cabeza galeada a derecha e izquierda en mitad Unidad. Serie DCPH: 2ª, 3. Fuente: MBR I, pág. 167
82 Ceca Abdera Referencia DCPH: 3ª, 7-8. RPC: 124-126 Cronología Tiberio: 14-37 d.C. Metrología As romano de 11 g Posición Reverso Descripción Dos atunes sustituyendo columnas centrales de un templo tetrástilo Motivo alterno Busto de Tiberio con titulatura As. Serie DCPH: 3ª, 8. Fuente: MBR I, pág. 173 Ceca Gades Referencia DCPH: 1ª, 1-9 Cronología Siglo III a.C. Metrología Mitad, cuarto y octavo de 8/9 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a izquierda o derecha Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda o de frente Mitad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 41 Ceca Gades Referencia DCPH: 2ª, 10-15 Cronología 236-206 a.C. Metrología Unidad, mitad y divisores del siclo de 4’70 g (Plata) Posición Reverso Descripción Único atún a derecha Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda o derecha Unidad. Serie DCPH: 2ª, 10. Fuente: MBR I, pág. 43
83 Ceca Gades Referencia DCPH: 3ª, 16-22 Cronología 236-206 a.C. Metrología Unidad, mitad, cuarto y octavo de un patrón de 7 g Posición Reverso Descripción Único atún (dos en series 2 y 17), a derecha o izquierda Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, de frente o a derecha Unidad. Serie DCPH: 3ª, 16. Fuente: MBR I, pág. 45 Ceca Gades Referencia DCPH: 4ª, 23-26 y 29-33 Cronología 236-206 a.C. Metrología Mitad, cuarto y octavo de un patrón de 7 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a izquierda Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda o de frente Mitad. Serie DCPH: 4ª, 23. Fuente: MBR I, pág. 47 Ceca Gades Referencia DCPH: 5ª, 34-36 Cronología 236-206 a.C. Metrología Mitad, cuarto y octavo de un patrón de 8/9 g Posición Reverso Descripción Uno o dos atunes, a izquierda o derecha Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté y clava, a izquierda Mitad. Serie DCPH: 5ª, 34. Fuente: MBR I, pág. 51
84 Ceca Gades Referencia DCPH: 6ª, 37-38, 41-43, 45-50 Cronología 206-27 a.C. Metrología Unidad, mitad, cuarto y octavo de un patrón de 10/11 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a izquierda para las unidades (series 37-38, 41-42 y 46-48); uno solo para divisores, en posición variable Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda Unidad. Serie DCPH: 6ª, 37. Fuente: MBR I, pág. 55 Ceca Seks Referencia DCPH: 1ª, 1-2 Cronología Finales s. III a.C. Metrología Duplo y mitad de un patrón de 9’4 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a derecha o izquierda enmarcando leyenda Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda o derecha. Detrás, clava Duplo. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 141 Ceca Seks Referencia DCPH: 2ª, 4-6 Cronología Primera mitad s. II a.C. Metrología Unidad de 13’5-14’5 g (shekel y medio) Posición Reverso Descripción Dos atunes a derecha o izquierda con estrella y creciente de posiciones variables. Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, clava
85 Unidad. Serie DCPH: 2ª, 4. Fuente: MBR I, pág. 143 Ceca Seks Referencia DCPH: 3ª, 7-10 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Unidad de 11 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a derecha o izquierda con estrella y creciente. En series 9 y 10 uno de los atunes es sustituido por delfín Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, clava Unidad. Serie DCPH: 3ª, 7. Fuente: MBR I, pág. 145 Ceca Seks Referencia DCPH: 6ª, 15-16 Cronología Finales siglo II a.C. Metrología Unidad y media y cuarto de un patrón 8-9 g Posición Reverso Descripción Dos atunes (serie 15) o atún y clava (serie 16) Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, clava Unidad y media. Serie DCPH: 6ª, 15. Fuente: MBR I, pág. 143
86 Ceca Seks Referencia DCPH: 7ª, 18-21 Cronología Siglo I a.C. Metrología Unidad y mitad de 9/10 g Posición Reverso Descripción Dos atunes en unidades (series 18 y 19), uno solo en mitades (serie 20) Motivo alterno En unidad, cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, clava. En mitades, cabeza galeada de Tanit Mitad. Serie DCPH: 7ª, 20. Fuente: MBR I, pág. 153 Ceca Seks Referencia DCPH: 8ª, 25 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 14’40 gramos Posición Reverso Descripción Dos atunes a izquierda Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda, con clava en el hombro Unidad. Serie DCPH: 8ª, 25. Fuente: MBR I, pág. 155 Ceca Ituci Referencia DCPH: 3ª, 10 Cronología Siglo I a.C. Metrología Cuarto de un patrón de 7/8 g Posición Reverso Descripción Único atún a derecha, bajo creciente y sobre leyenda. Motivo alterno Espiga en posición variable Cuarto. Serie DCPH: 3ª, 10. Fuente: MBR II, pág. 31
87 Ceca Bailo Referencia DCPH: 3ª, 3 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 3’7 g Posición Reverso Descripción Único atún a izquierda, sobre creciente y estrella Motivo alterno Caballo a trote, a derecha Mitad. Serie DCPH: 3ª, 3. Fuente: MBR I, pág. 195 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip.: III, 15 Cronología 50-33 a.C. Metrología Unidad de 11’37 g Posición Reverso Descripción Dos atunes verticales. Entre ellos un punto y la leyenda. A veces hacia izquierda Motivo alterno Dos espigas verticales Unidad. Serie Call. y Rip. III, 15. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 184 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip.: III, 17 Cronología 50-33 a.C. Metrología Mitad de 4’18 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a izquierda Motivo alterno Cabeza masculina con bonete y cordel. Mitad. Serie Call. y Rip. III, 17. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 185
88 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. III, 18 Cronología 50-33 a.C. Metrología Cuarto de 3,44 g Posición Reverso Descripción Único atún a derecha Motivo alterno Racimo de uvas, vertical Mitad. Serie Call. y Rip. III, 18. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 186 Ceca Campestris Babba Referencia Alex. 178. RPC: 867 Cronología 19 a.C. (aprox) Metrología Quadrans de 3’99 g Posición Anverso Descripción Único atún a derecha Motivo alterno Cabeza femenina a derecha Imagen no disponible INTERPRETACIÓN El atún va a estar presente como uno de los motivos principales de la moneda de Gadir/Gades, junto con el busto de Heracles-Melqart, durante prácticamente toda su historia monetal. El atún gaderita se considera una referencia a la actividad marítima y pesquera de la ciudad, referenciada por fuentes literarias y arqueológicas y que incluía las célebres salazones de pescado. La relación de este motivo con Heracles-Melqart ha dado pie a distintas interpretaciones: desde que el atún junto a Melqart es una alusión del papel de la deidad como protector de la ciudad y su principal actividad155, a una relación estrecha entre el templo de Melqart y actividades económicas como las salazones o la propia acuñación de moneda.156 De lo que no hay duda, es que el motivo no solo se convirtió en una de las señas de identidad de la ciudad, sino también en uno de los más populares en otras cecas. Presente en Seks desde sus primeras emisiones, muy influidas por Gadir, se mantendrá en esta ceca y se extenderá a otras como Abdera, Ituci o Bailo. Fuera del ámbito propiamente fenopúnico, numerosas ciudades del valle del Guadalquivir pero también otras del sur de Portugal, como Salacia, lo adoptan durante el siglo II a.C. Si se adopta un punto de vista tendente a considerarlo como una representación económica, el atún se extendió como motivo monetal coincidiendo con el despegue de la industria de salazones de pescado, antes limitada a Gades, y que se extiende por el litoral hispano en la segunda mitad del siglo II a.C., tal como puede comprobarse en la producción anfórica. Por otro lado, tampoco puede obviarse el papel del numerario gaderita como !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 155 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1993): Pág. 108 156 CHAVES TRISTÁN, F. y GARCÍA VARGAS, E. (1991): Págs. 158-159!
95 Ceca Seks Referencia DCPH: 2ª, 4-6 Cronología Primera mitad s. II a.C. Metrología Unidad de 13’5-14’5 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, clava Motivo alterno Dos atunes a derecha o izquierda. Entre ellos creciente con punto y astro, en posiciones variables Unidad. Serie DCPH: 2ª, 4. Fuente: MBR I, pág. 143 Ceca Seks Referencia DCPH: 3ª, 7-10 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Unidad de 11 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Al hombro, clava Motivo alterno Dos atunes o atún y delfín a derecha o izquierda. Entre ellos creciente con punto y astro, en posiciones variables Unidad. Serie DCPH: 3ª, 7. Fuente: MBR I, pág. 145 Ceca Seks Referencia DCPH: 4ª, 11 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Unidades de 11 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a derecha. Al hombro, clava Motivo alterno Proa de barco, a izquierda
96 Unidad. Serie DCPH: 4ª, 11. Fuente: MBR I, pág. 149 Ceca Seks Referencia DCPH: 6ª, 15-17 Cronología Finales siglo II a.C. Metrología Unidad y media y cuarto de 8-9 g Posición Anverso Descripción Cabeza desnuda de Melqart a derecha. Al hombro, clava o sin ella cuando aparece en el reverso Motivo alterno Dos atunes en unidades (serie 15). Atún y clava (serie 16) o clava (serie 17) para los cuartos Unidad y media. Serie DCPH: 6ª, 15. Fuente: MBR I, pág. 143 Ceca Seks Referencia DCPH: 7ª, 18-19 Cronología S. I a.C. Metrología Unidad de 9/10 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Al hombro, clava Motivo alterno Dos atunes a derecha Unidad. Serie DCPH: 7ª, 18. Fuente: MBR I, pág. 151
97 Ceca Seks Referencia DCPH: 8ª, 25 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 14’40 gramos Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Al hombro, clava Motivo alterno Dos atunes a izquierda Unidad. Serie DCPH: 8ª, 25. Fuente: MBR I, pág. 155 Ceca Asido Referencia DCPH: 4ª, 7 Cronología Mediados s. II a.C.- mediados s. I a.C. Metrología Unidad (?) de 4,12 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart a izquierda. Detrás, clava. Motivo alterno Cornucopia sobre haz de rayos Unidad (?). Serie DCPH: 4ª, 7. Fuente: MBR I, pág. 187 Ceca Bailo Referencia DCPH: 4ª, 4-5 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 9’70 g y as Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté a izquierda. Detrás una espiga en lugar de clava. Motivo alterno Toro a izquierda As. Serie DCPH: 4ª, 5. Fuente: MBR I, pág. 195
98 Ceca Lascuta Referencia DCPH: 1ª, 1-3 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Duplo, unidad y divisor del patrón de 10/11 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Al hombro, clava Motivo alterno Altar escalonado del que salen tres o cuatro palmas Mitad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 209 Ceca Lascuta Referencia DCPH: 2ª, 4-5 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Unidad o as de 4’7-6’7 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a derecha. Delante, clava Motivo alterno Elefante a derecha o izquierda Unidad o as. Serie DCPH: 2ª, 4. Fuente: MBR I, pág. 207 Ceca Lascuta Referencia DCPH: 4ª, 7 Cronología Principios s. I a.C. Metrología Duplo o dupondio de 15’08 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Al hombro, clava Motivo alterno Jabalí a derecha y encima de este una serpiente Duplo. Serie DCPH: 4ª, 7. Fuente: MBR I, pág. 209
99 Ceca Iptuci Referencia DCPH: 2ª, 4 Cronología S. I a.C. Metrología Mitad de 4’70-4’90 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a derecha Motivo alterno Rueda de ocho radios Mitad. Serie DCPH: 2ª, 4. Fuente: MBR I, pág. 199 Ceca Iptuci Referencia DCPH: 3ª, 5-7 Cronología S. I a.C. Metrología Mitad de 4’25 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart con leonté, a derecha Motivo alterno Rueda de ocho radios con círculo central Mitad. Serie DCPH: 3ª, 5. Fuente: MBR I, pág. 201 Ceca Vesci Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Finales s. II a.C. Metrología Unidad de 14’06 g Posición Anverso Descripción Cabeza desnuda muy esquemática, a derecha. Detrás, una espiga Motivo alterno Toro a derecha. Detrás, arbol Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR II, pág. 46
100 Ceca Zilil Referencia Alex. 164 Cronología Segunda mitad s I a.C. Metrología Mitad de 3’60 g Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart a derecha. Delante, un caduceo Motivo alterno Dos o una espigas Mitad. Serie Alex. 164. Fuente: Manf., pág. 295 Ceca Banasa Referencia Alex. 186 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología As de 9’59 g. Posición Anverso Descripción Cabeza de Melqart a izquierda., con la maza Motivo alterno Cabeza galeada de Minerva, con bastón. Imagen no disponible INTERPRETACIÓN De nuevo, estamos ante un tipo gaditano que muestra continuidad en toda la historia monetal de Gadir/Gades y que tendrá una considerable difusión en el sur peninsular. Melqart es la divinidad tutelar de Gadir, y su célebre templo pudo haber jugado un papel fundamental en sus primeras emisiones. La iconografía con la que es representado asimila la del Heracles alejandrino, pero a través de prototipos sicilianos: imberbe, con leonté, clava y generalmente de perfil. Este modelo de representación es ciertamente singular de la moneda hispano-fenicia. En las cuatro primeras series de Alfaro puede aparecer de frente, adoptando un modelo utilizado en terracotas púnicas del siglo V a.C., pero desapareciendo en la moneda gaderita a finales del siglo III a.C.159 El tipo de Heracles-Melqart gaditano se extiende a otras ciudades del sur peninsular. Abdera y Seks en su primera emisión adoptan el busto de Melqart pero con una iconografía diferente, con cabeza desnuda y clava al hombro, inspirada en las acuñaciones bárcidas en la Península Ibérica.160 Varias hipótesis se abren ante la extensión de este tipo: la presencia del culto a Melqart en el sur peninsular, el componente de prestigio que supone la asociación con esta divinidad, además asociada a Heracles o incluso, para el caso de Seks, una deliberada asunción de los tipos gaderitas para proyectar la imagen de prestigio que Gadir ejercía en el Círculo del !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 159 CHAVES TRISTÁN (2009): Págs. 325-328 160 ALEXANDROPOULOS (1988): Págs. 9-10!
101 Estrecho. En varios casos los tipos gaditanos se asumen con particularidades en el lenguaje iconográfico: en Lascuta Heracles-Melqart aparece asociado en el reverso con la representación de dos altares que se relacionan con los descritos en las fuentes literarias en el Templo de Hércules Gaditano. En Bailo, dos series de unidades y ases muestran a Melqart acompañado de una espiga en lugar de su tradicional clava. 161 El motivo de la espiga se vincula con Astarté-Tanit, lo que podría corroborar la vinculación entre ambas deidades, e incluso una hierogamia entre ambos. Otra posible interpretación de este motivo se relacionaría con la naturaleza primigenia de Melqart. Parece que originalmente Melqart fue de una divinidad agraria, con un ciclo anual de vida y muerte que coincidía con las estaciones del año. No sería imposible, según García-Bellido, que en Bailo y siguiendo una tradición semita no contaminada Melqart fuera acompañado en su representación por una espiga, posibilidad que además se extendería a la vecina ceca de Vesci.162 En la moneda de esta ceca aparece una cabeza masculina no identificada que, en función del motivo del anverso, un toro, ha sido a veces interpretado como un Baal Hammon, vinculado a este animal. Sin embargo, la presencia de la espiga sustituyendo a la maza y el propio reverso con el toro, elementos similares a los de Bailo, donde la identificación con Heracles-Melqart no ofrece dudas, abre la posibilidad de que la cabeza de Vesci represente a Melqart.163 En África, sorprende la ausencia de representaciones de Melqart. Solo en Numidia, en la ceca de Hipo Regio, aparece sin dudas esta deidad. En Mauritania, se ha identificado en los anversos de Zilil, de nuevo vinculado a la espiga de trigo. Con todo, hay dudas, ya que el caduceo que aparece junto al busto (unido al mal estado de conservación de las piezas) podría indicar que se trata de un Hermes-Mercurio. En Banasa aparece ya en época tardía.164 En Tingi, el tipo principal de los anversos de sus primeras emisiones fue asociado inicialmente con un Baal-Melqart. No obstante, más recientemente se ha venido a asociar con el busto del dios Océano, aunque con una cierta influencia de la iconografía gaderita,165 si bien hay que citar la reciente intervención de Elena Moreno defendiendo la adscripción de los bustos tingitanos a Heracles-Melqart más allá de la influencia iconográfica.166 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 161 MORA SERRANO, B. (2012): Págs. 28-29 162 GARCÍA BELLIDO, Mª. P. (1985-1986): Pág. 512 163 La posibilidad de que se trate de Heracles-Melqart ha sido propuesta en SAEZ BOLAÑO, J. A. T BLANCO VILLERO, J. M. (2001): Págs. 43-44, extendiéndola a todas las emisiones de Vesci excepto la segunda, donde la cabeza radiada representa a Baal Hammon. En nuestra opinión, las emisiones tercera y cuarta por su esquematismo y mala conservación no permiten una identificación clara; no así en a primera emisión, que correspondería a un Heracles-Melqart en su faceta frugífera. A favor de identificar todos los anversos con Baal Hammón: GARCÍA BELLIDO, Mª P. (1985-1986): Pág 512; ALFARO ASÍN, C. et al (1996): Pág. 112. 164 MORA SERRANO, B. (2011): Pág. 23 165 ALEXANDROPOULOS, J. (1988): Págs. 10-12 166 MORENO PULIDO, E. (en prensa)!
102 MAPA
103 FICHA Nº 3: TEMPLO DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MOTIVO Nombre del elemento Templo Descripción Imagen frontal de un templo Cecas en las que aparece Abdera, Gades, Malaca y Lixus Variantes Puede ser dístilo o tetrástilo Cronología total Desde el siglo I a.C. hasta el reinado de Tiberio (14-37 d.C.) DESCRIPCIÓN POR EMISIÓN Ceca Abdera Referencia DCPH: 2ª, 3 Cronología Mediados s. I a.C. Metrología Unidad de 8 g Posición Anverso Descripción Templo tetrástilo con puerta cerrada y glóbulo en el frontón. Motivo alterno Dos atunes, a izquierda o derecha. Unidad. Serie DCPH: 2ª, 3. Fuente: MBR I, pág. 167 Ceca Abdera Referencia DCPH: 3ª, 7-8. RPC: 124-126 Cronología Tiberio: 14-37 d.C. Metrología As de 9’5-10 g Posición Reverso Descripción Templo tetrástilo, dos de cuyas columnas son atunes y con leyenda neopúnica en el frontón. En la serie 8, se introduce leyenda latina y aparece variante con astro en lugar de leyenda neopúnica. Motivo alterno Busto de Tiberio con su titulatura.
104 As. Serie DCPH: 3ª, 7 y 8 y variante con astro en lugar de la leyenda. Fuente: MBR I, pág. 173 Ceca Gades Referencia DCPH: 13ª, 76-77. RPC: 94-95 Cronología Augusto: 27 a.C.- 14 d.C. Metrología Sestercio de 37’42 g y tressis (?) de 28’52 g Posición Anverso en unidad (serie 76) y reverso en tressis (serie 77) Descripción Templo tetrástilo rodeado de corona vegetal Motivo alterno Haz de rayos alados (serie 76) y cabeza de Augusto laureada a izquierda (serie 77) Sestercio. Serie DCPH: 13ª, 76. Fuente: MBR I, pág. 67 Ceca Malaca Referencia DCPH: 5ª, 15-18 Cronología S. I a.C. Metrología Mitad de 4’17 g Posición Reverso Descripción Templo tetrástilo Motivo alterno Cabeza masculina a derecha, tocada con gorro cónico o polo. Tenazas. Mitad. Serie DCPH: 5ª, 16. Fuente: MBR I, pág. 121 Ceca Malaca Referencia DCPH: 6ª, 26-29 Cronología S. I a.C. Metrología Mitad de 4’10 g Posición Reverso Descripción Templo tetrástilo Motivo alterno Cabeza masculina a derecha, tocada con gorro cónico, plano o polo. Tenazas
111 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. II, 9 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 12,82 g Posición Reverso Descripción Dos racimos de uva, verticales. Motivo alterno Templo dístilo adornado con un globo alado. Unidad. Serie Call. y Rip. II, 9. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 180 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. II, 10 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 8’57 g Posición Anverso Descripción Dos racimos de uva, verticales Motivo alterno Cabeza masculina, con bonete y cordel Unidad. Serie Call. y Rip. II, 10. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 181 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. II, 11 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 7’86 g Posición Reverso Descripción Dos racimos de uva, verticales Motivo alterno Cabeza masculina, con bonete y cordel Unidad. Serie Call. y Rip. II, 11. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 181
112 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. II, 12 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 5’46 g Posición Reverso Descripción Dos racimos de uva, verticales Motivo alterno Cabeza masculina, con bonete y cordel Mitad. Serie Call. y Rip. II, 12. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 182 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. II, 13 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 7’25 g Posición Reverso Descripción Dos racimos de uva, verticales Motivo alterno Cabeza masculina, con bonete y cordel Mitad. Serie Call. y Rip. II, 13. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 183 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. II, 14 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Sexto de 1’9 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas, vertical Motivo alterno Cabeza masculina, con bonete y cordel Sexto. Serie Call. y Rip. II, 14. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 183 Ceca Lixus Referencia Call. y Rip. III, 18 Cronología 50-33 a.C. aprox. Metrología Unidad de 11’37 g Posición Anverso Descripción Racimo de uvas, vertical Motivo alterno Atún a derecha
113 Unidad. Serie Call. y Rip. III, 18. Fuente: CALLEGARIN, L. y RIPOLLÉS, P.P. (2010): Pág. 186 Ceca ŠMŠ Referencia Alex. 179 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología Media unidad de 5’43 g Posición Reverso Descripción Astro rodeado por una espiga y un racimo de uvas Motivo alterno Cabeza del dios Océano, de frente Media unidad. Serie Alex. 179. Fuente: Manf., pág. 303 Ceca ŠMŠ (emisión real) Referencia Alex. 45 Cronología Boco I (118-80 a.C.) o Boco II (4933 a.C.) Metrología Media unidad de 3’8 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo en paralelo Motivo alterno Cabeza real, a derecha Media unidad. Serie Alex. 45. Fuente: Manf., pág. 302
114 Ceca Siga (emisión real) Referencia Alex. 42 Cronología Boco I (118-80 a.C.) o Boco II (4933 a.C.) Metrología Unidad de 10 g Posición Reverso Descripción Baco de pie, con báculo. A su derecha, un toro. Delante, un racimo de uvas Motivo alterno Cabeza real a derecha. Unidad. Serie Alex. 42. Fuente: Manf., pág. 315 Ceca Rusadir (emisión real) Referencia Alex. 46 Cronología 118-33 a.C. Metrología Unidad de 10’50 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Entre ambas, abeja. Motivo alterno Cabeza real a izquierda Unidad. Serie Alex. 46. Fuente: Manf, pág. 289 Ceca Sala (emisión real) Referencia Alex. 51 Cronología 118-33 a.C. Metrología Mitad de 3’7 gr. Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Encima, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Cabeza real a derecha Media unidad. Serie Alex. 51. Fuente: Manf., pág. 303
115 Ceca Camarata (emisión real) Referencia Alex. 53 Cronología 118-33 a.C. Metrología Unidad de 8’5 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Debajo, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Cabeza real a derecha Unidad. Serie Alex. 53. Fuente: Manf., pág. 288 INTERPRETACIÓN El motivo del racimo de uvas es un tipo bastante extendido en ambos lados del Estrecho. Numerosas ciudades en la Ulterior lo adoptan como emblema monetal, con un ejemplo claro en las cuidadas emisiones de Acinipo173. En cambio, es un tipo que apenas se da ni en las cecas hispano-fenicias ni en las libiofenicias, con la excepción de Tuririicina, ya que parece poco probable que el tipo de los reversos de las primeras series de Olontigi sea un racimo de uvas, siendo más factible su identificación como piña. Es significativo que otro motivo de origen agrícola, la espiga de cereal, también esté ausente de la moneda hispano-fenicia pese a su abundancia en las emisiones libiofenicias y norteafricanas. La interpretación de este tipo tiene dos lecturas. Por un lado, desde una visión económica, y de manera similar a lo ya señalado para el tipo del atún, estas monedas vendrían a representar la producción local de vino.174 Aunque dicha actividad está atestiguada en el sur peninsular, no está tan claro arqueológicamente hablando que se diera en el norte de Marruecos. Un segundo punto de vista pone el énfasis en el elemento simbólico. El racimo de uvas y el vino vendrían a representar la riqueza del territorio. Y esta fertilidad se asociaría a su vez con la tradición mítico-geográfica sobre las riquezas del Extremo Occidente, un tópico literario que las ciudades emisoras usarían en sus emisiones para tratar de prestigiarse.175 Al menos en el norte de África, esta segunda perspectiva parece más acertada. El racimo de uvas, que aparece frecuentemente junto a la espiga de trigo, se convertiría en un símbolo de fertilidad de estos territorios. En Lixus, el tipo se convirtió en uno de sus motivos habituales, y es posible que desde allí se popularizara por la Mauritania Occidental. A finales del siglo II a.C., otras ciudades de la región adoptarían el racimo y la espiga en sus emisiones, que según Alexandropoulos se enmarcarían dentro de las !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 173 DCPH: Págs. 21-22 174 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Pág 339 175 MORA SERRANO, B. (2011): Págs. 24-25!
116 reales. El tipo desaparece tras la anexión romana de la región en el 33 a.C. y tampoco está presente en la moneda de Juba II y Ptolomeo.176 MAPA !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 176 ALEXANDROPOULOS, J. (2000): Págs. 205-213
117 FICHA Nº 5: ESPIGA DE TRIGO DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MOTIVO Nombre del elemento Espiga de cereal Descripción Conjunto de tallo y granos de cereal en distinto número y posición. Cecas en las que aparece Ituci, Arsa, Bailo, Tuririicina, Vesci, Tingi, Zilil, Lixus, ŠMŠ, Campestris Babba, Rusadir, Tamuda, Sala y Camarata. Variantes Una, dos o tres espigas. A veces aparece asociado a otros elementos. Cronología total Desde mediados del siglo II a.C. hasta el final del reinado de Augusto en el 9 d.C. aproximadamente. DESCRIPCIÓN POR EMISIÓN Ceca Ituci Referencia DCPH: 1ª,1-2 Cronología Principios s. II a.C. Metrología Unidad de 31 g y mitad Posición Anverso Descripción Dos espigas verticales. Entre ellas, estrella y creciente Motivo alterno Jinete con casco y rodela, a izquierda Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR II, pág. 27 Ceca Ituci Referencia DCPH: 2ª, 3-6 Cronología S. II a.C. Metrología Unidad de 10 g y mitad Posición Anverso Descripción Dos espigas verticales bajo un creciente, para las unidades (series 3-4). Única espiga para mitades (series 5-6) Motivo alterno Jinete lancero o con arma corta para unidades (series 34). Toro y estrella para mitades (series 5-6)
118 Mitad. Serie DCPH: 2ª, 5. Fuente: MBR II, pág. 28 Ceca Ituci Referencia DCPH: 3ª, 7-10 Cronología S. I a.C. Metrología Unidad, mitad y cuarto de un patrón de 7/8 g Posición Anverso Descripción Dos espigas verticales, entre ellas un creciente con punto y estrella. A veces sin los símbolos. Única espiga en posición variable para los divisores (series 9 y 10) Motivo alterno Jinete con arma corta para unidades. Toro y estrella en mitades (serie 9). Atún y creciente en cuartos (serie 10) Cuarto. Serie DCPH: 3ª, 10. Fuente: MBR II, pág. 31 Ceca Arsa Referencia DCPH: 1ª, 1-2 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 8’5 g y mitad Posición Reverso Descripción Única espiga a izquierda en unidad y dos verticales en mitad. En ambos casos muy esquemáticas y puede que se trate de palmas. Motivo alterno Cabeza masculina muy esquemática, a derecha e izquierda, con el ojo de frente remarcado
119 Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: www.numismaticodigital.com Ceca Bailo Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 4’5 g Posición Reverso Descripción Espiga a izquierda Motivo alterno Toro a izquierda. Encima, estrella y creciente con glóbulo Mitad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 193 Ceca Bailo Referencia DCPH: 2ª, 2 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 9’6 g Posición Reverso Descripción Espiga a izquierda Motivo alterno Toro a izquierda. Encima, estrella y creciente con glóbulo Mitad. Serie DCPH: 2ª, 2. Fuente: MBR I, pág. 193
120 Ceca Bailo Referencia DCPH: 4ª, 4-5 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 9’7 g y as de 11’5 g Posición Anverso Descripción Busto de Heracles-Melqart, a izquierda. Detrás, en lugar de clava, aparece una espiga Motivo alterno Toro a izquierda As. Serie DCPH: 4ª, 4. Fuente: MBR I, pág. 195 Ceca Tuririicina Referencia DCPH: 3ª, 3 Cronología Segunda mitad s. II a.C.-Primera mitad s. I a.C. Metrología Duplo de 14’36 Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga, enmarcando la leyenda Motivo alterno Cabeza femenina, a derecha Duplo. Serie DCPH: 3ª, 3. Fuente: DCPH, pág. 383 Ceca Vesci Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Finales s. II a.C. Metrología Unidad de 14’06 g Posición Anverso Descripción Cabeza desnuda a derecha. Detrás, una espiga Motivo alterno Toro a derecha. Detrás, arbol Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR II, pág. 46
127 Ceca ŠMŠ (emisión real) Referencia Alex. 45 Cronología Boco I (118-80 a.C.) o Boco II (4933 a.C.) Metrología Media unidad de 3’8 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo en paralelo Motivo alterno Cabeza real, a derecha Media unidad. Serie Alex. 45. Fuente: Manf., pág. 302 Ceca Sala (emisión real) Referencia Alex. 51 Cronología 118-33 a.C. Metrología Mitad de 3’7 gr. Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Encima, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Cabeza real a derecha Media unidad. Serie Alex. 51. Fuente: Manf., pág. 303 Ceca Camarata (emisión real) Referencia Alex. 53 Cronología 118-33 a.C. Metrología Unidad de 8’5 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Debajo, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Cabeza real a derecha Unidad. Serie Alex. 53. Fuente: Manf., pág. 288
128 INTERPRETACIÓN La espiga de cereal, el otro motivo agrícola común a ambas orillas del Estrecho junto con el racimo de uvas, vuelve a estar ausente en las emisiones hispano-fenicias, si bien aparece frecuentemente en las libiofenicias y en la de Ituci. Y al igual que el anterior, es un motivo muy extendido en las emisiones de la Mauritania Occidental. La espiga de cereal es interpretada como un símbolo de la fecundidad y riqueza de la tierra, lo que concordaría con su uso junto al motivo del racimo de uvas. Este carácter se ha interpretado así mismo como una representación de la faceta frugífera de algunas divinidades semitas. Es el caso de Tanit, diosa frecuentemente representada en el ámbito fenopúnico y que es asociada al motivo del cereal. En Bailo, la deidad representada por la espiga es vinculada en las distintas emisiones a dos deidades: por un lado Baal-Hammón, representado por medio del toro, y por otro a Heracles-Melqart, cuya maza es sustituida por la espiga de cereal. En Tuririicina, ceca que se sitúa en la provincia de Badajoz, también aparecería Tanit, cuya imagen además se vincula al culto local a Ma-Bellona, tras sucesivos procesos de sincretismo a partir de una deidad local de atributos guerreros.177 En el norte de África, en Tingi, Campestris Babba y la ceca de ŠMŠ aparecen cabezas femeninas con corona de espigas, fácilmente identificables como Tanit. Es significativa la ausencia del motivo de la espiga en Seks, donde Tanit es representada en una de sus emisiones con reversos de proa de barco, toro y delfín.178 Como símbolo de fertilidad, la espiga también puede aparecer asociada a HeraclesMelqart, resaltando su faceta frugífera. Ello se ve claramente en las monedas de Bailo y Zilil. La similitud entre la cuarta serie de Bailo, con un claro Heracles-Melqart con espiga en el anverso y un toro en el reverso, abriría la posibilidad de que la deidad representada en los anversos de Vesci, muy esquemática y también junto a una espiga de cereal, fuera un Heracles-Melqart y no un Baal Hammón como ha sido interpretado.179 La espiga aparece pues como un símbolo de riqueza y fertilidad pero también como símbolo de divinidades asociadas a estas. Ciudades como Lixus pero también Campestris Babba, ŠMŠ, Rusadir, Tamuda, Sala y Camarata, estas últimas en sus emisiones reales, lo adoptaron como motivo junto al racimo de uva, remarcando así la riqueza de su territorio, vinculándose así con la imagen grecorromana del Extremo Occidente. Además, aludirían al culto a divinidades particulares, ya sea Tanit, Melqart o alguna otra, como sería el caso de la curiosa moneda de Rusadir con una abeja entre la espiga y las uvas y que se ha venido a interpretar como una “diosa madre” del tipo Astarté o Artemis. El origen de este tipo monetal de la espiga para el norte de África provendría de Cartago, donde se representa a Tanit con una corona de espigas desde mediados del siglo III a.C. (a su vez imitando a la moneda griega de Metaponto). En la ciudad de Iol, futura capital de Juba II y una de las primeras ciudades emisoras en la Mauritania Oriental, al tipo del busto femenino con corona de espiga se le añade un tipo secundario de tres espigas verticales, desde finales del siglo III a.C., que debió de servir de inspiración para las emisiones de la parte occidental.180 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 177 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1985-1986): Págs. 509-512 178 DCPH: 5ª, 12, 13 y 14 respectivamente 179 GARCÍA BELLIDO, Mª. P. (1985-1986): Págs. 507-509. Véase la ficha número 2 180 MORA SERRANO, B. (2011): Págs. 24-26!
129 MAPA
130 FICHA Nº 6: CRECIENTE LUNAR DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MOTIVO Nombre del elemento Creciente lunar. Descripción Media luna. Cecas en las que aparece Gades, Malaca Seks, Ituci, Asido, Bailo, Tingi, BB‘LBB‘T, Sala y Camarata. Variantes Aparece en distintas posiciones respecto a otros motivos y con distintas dimensiones. A veces incluye un glóbulo o un punto. Cronología total Desde la segunda mitad del siglo III a.C. hasta la segunda mitad del siglo I a.C. DESCRIPCIÓN POR EMISIÓN Ceca Gades Referencia DCPH: 5ª, 34 Cronología 267-206 a.C. Metrología Mitad de unos 4 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a derecha o izquierda. Entre ellos, creciente con punto y letra aleph Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a derecha o a izquierda. Delante, una clava Mitad. Serie DCPH: 5ª, 34. Fuente: MBR I, pág. 51 Ceca Gades Referencia DCPH: 6ª, 37, 41-42, 46-48 Cronología 206-27 a.C. Metrología Unidad de un patrón de 10/11 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a derecha o izquierda. Entre ellos, creciente con punto y letra aleph Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, una clava.
131 Unidad. Serie DCPH: 6ª, 31. Fuente: MBR I, pág. 57 Ceca Malaca Referencia DCPH: 7ª, 31 Cronología Finales s. I a.C. Metrología Mitad de 3’80 g Posición Anverso Descripción Astro globular dentro de creciente Motivo alterno Astro de ocho o dieciséis rayos Mitad. Serie DCPH: 6ª, 26. Fuente: MBR I, pág. 129 Ceca Seks Referencia DCPH: 2ª, 4-6 Cronología Primera mitad s. II a.C. Metrología Unidades de 14’5-13’5 g Posición Reverso Descripción Dos atunes a derecha o izquierda. Entre ellos creciente con punto y astro, en posiciones variables Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Detrás, clava Unidad. Serie DCPH: 2ª, 4. Fuente: MBR I, pág. 143
132 Ceca Seks Referencia DCPH: 3ª, 7-10 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Unidad de 11 g Posición Reverso Descripción Dos atunes o atún y delfín a derecha o izquierda. Entre ellos creciente con punto y astro, en posiciones variables Motivo alterno Cabeza de Melqart con leonté, a izquierda. Al hombro, clava Unidad. Serie DCPH: 3ª, 7. Fuente: MBR I, pág. 145 Ceca Ituci Referencia DCPH: 1ª,1-2 Cronología Principios s. II a.C. Metrología Unidad de 31 g y mitad Posición Anverso Descripción Dos espigas verticales. Entre ellas, estrella y creciente Motivo alterno Jinete con casco y rodela, a izquierda Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR II, pág. 27 Ceca Ituci Referencia DCPH: 2ª, 3-6 Cronología S. II a.C. Metrología Unidad de 10 g y mitad Posición Anverso Descripción Dos espigas verticales bajo un creciente, para las unidades. Única espiga para mitades Motivo alterno Jinete lancero o con arma corta para unidades. Toro y estrella para mitades Unidad. Serie DCPH: 2ª, 3. Fuente: MBR II, pág. 30
133 Ceca Ituci Referencia DCPH: 3ª, 7-10 Cronología S. I a.C. Metrología Unidad, mitad y cuarto, de un patrón de 7-8 g Posición Reverso Descripción Jinete con arma corta para unidades. Toro y estrella en mitades. Atún y creciente en cuartos Motivo alterno Dos espigas verticales para unidades series 78). Única espiga en posición variable para los divisores Cuarto. Serie DCPH: 3ª, 10. Fuente: MBR II, pág. 31 Ceca Asido Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Mediados s. II a.C.- Mediados s. I a.C. Metrología Duplo de 18 g Posición Reverso Descripción Toro saltando a derecha. Sobre él, un creciente con astro Motivo alterno Cabeza de BaalHammon barbada y diademada Duplo. Serie DCPH: 1ª, 1 Fuente: MBR I, pág. 183 Ceca Asido Referencia DCPH: 2ª, 2-5 Cronología Mediados s. II a.C.-Mediados s. I a.C. Metrología Duplo y unidad de un patrón de unos 7 g Posición Reverso Descripción Toro (serie 2) y delfín (series 35). Sobre ellos, creciente con punto Motivo alterno Baal Hammon (serie 2) y toro con astro (series 3-5)
134 Duplo y unidad. Series DCPH: 2ª, 2 y 3. Fuente: MBR I, pág. 183 Ceca Bailo Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 4’5 g Posición Anverso Descripción Toro a izquierda. Encima, estrella, creciente y glóbulo Motivo alterno Espiga a izquierda Mitad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 193 Ceca Bailo Referencia DCPH: 2ª, 2 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 9’6 g Posición Anverso Descripción Toro a izquierda. Encima, estrella y creciente con glóbulo Motivo alterno Espiga a izquierda Mitad. Serie DCPH: 2ª, 2. Fuente: MBR I, pág. 193 Ceca Bailo Referencia DCPH: 3ª, 3 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 3’7 g Posición Reverso Descripción Atún a izquierda. Debajo, creciente y estrella Motivo alterno Caballo al trote a derecha
135 Mitad. Serie DCPH: 3ª, 3. Fuente: MBR I, pág. 195 Ceca Tingi Referencia Alex. 153 Manf. NB: 131-136 y 138-139 Cronología Segunda mitad s. II a.C.-Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad y mitad de un patrón de 12/13 g Posición Reverso Descripción Dos espigas verticales. Entre ellas, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Busto de Oceáno, a derecha. Detrás, un bastón Unidad. Serie Alex. 153. Fuente: Manf., pág. 290 Ceca Tingi Referencia Alex. 161. RPC: 860 Cronología Mediados s. I a.C. Metrología Unidad de 9/10 g Posición Reverso Descripción Dos espigas verticales. Entre ellas, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Busto femenino a derecha, con corona de espigas Unidad. Serie Alex. 161. Fuente: Manf., pág. 292 Ceca Tingi Referencia Alex. 160. RPC: 861 Cronología Augusto: 27 a.C.- 14 d.C. Metrología As de 12’18 g Posición Anverso Descripción Dos espigas verticales. Entre ellas, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Busto de Océano, a derecha Imagen no disponible
136 Ceca BB‘L o BB‘T Referencia Alex. 180 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología Cuarto de 4’01 g Posición Reverso Descripción Creciente lunar con glóbulo Motivo alterno Águila desplegada, a derecha. Cuarto. Serie Alex. 180. Fuente: CALLEGARIN (2011): Pág. 42 Ceca Sala (emisión real) Referencia Alex. 51 Cronología 118-33 a.C. Metrología Mitad de 3’7 gr. Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Encima, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Cabeza real a derecha Media unidad. Serie Alex. 51. Fuente: Manf., pág. 303 Ceca Camarata (emisión real) Referencia Alex. 53 Cronología 118-33 a.C. Metrología Unidad de 8’5 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo, verticales. Debajo, creciente lunar y glóbulo Motivo alterno Cabeza real a derecha Unidad. Serie Alex. 53. Fuente: Manf., pág. 288
143 Unidad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR II, pág. 27 Ceca Ituci Referencia DCPH: 2ª, 4-6 Cronología S. II a.C. Metrología Unidad de 10 g y mitad Posición Reverso Descripción Jinete lancero o con arma corta con escudo con gran estrella central para unidad (serie 4). Toro y estrella para mitades (series 5 y 6) Motivo alterno Dos espigas verticales bajo un creciente, para las unidades (serie 4). Única espiga para mitades (series 5 y 6) Mitad. Serie DCPH: 2ª, 5. Fuente: MBR II, pág. 28 Ceca Ituci Referencia DCPH: 3ª, 7 y 9 Cronología S. I a.C. Metrología Unidad y mitad de un patrón de 7-8 g Posición Anverso en unidad (serie 7) y reverso en mitad (serie 9) Descripción Dos espigas verticales, entre ellas un creciente con punto y estrella (serie 7). Toro a derecha con estrella (serie 9) Motivo alterno Jinete con arma corta para unidades (serie 7). Única espiga en posición variable en mitad (serie 9) Unidad. Serie DCPH: 3ª, 7. Fuente: MBR II, pág. 30
144 Ceca Asido Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Mediados s. II a.C.- Mediados s. I a.C. Metrología Duplo de 18 g Posición Reverso Descripción Toro saltando a derecha. Sobre él, un creciente con astro Motivo alterno Cabeza de BaalHammon barbada y diademada Duplo. Serie DCPH: 1ª, 1 Fuente: MBR I, pág. 183 Ceca Bailo Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Mitad de 4’5 g Posición Anverso Descripción Toro a izquierda. Encima, estrella y creciente con glóbulo Motivo alterno Espiga a izquierda Mitad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 193 Ceca Bailo Referencia DCPH: 2ª, 2 Cronología Primera mitad s. I a.C. Metrología Unidad de 9’6 g Posición Anverso Descripción Toro a izquierda. Encima, estrella y creciente con glóbulo Motivo alterno Espiga a izquierda Mitad. Serie DCPH: 2ª, 2. Fuente: MBR I, pág. 193
145 Ceca Tuririicina Referencia DCPH: 2ª, 2 Cronología Segunda mitad s. II a.C.-Primera mitad s. I a.C. Metrología Duplo de unos 14 g Posición Reverso Descripción Rodela arriba, flanqueada por dos astros en aspa. Debajo, leyenda y falcata Motivo alterno Cabeza femenina galeada, a derecha, rodeada por corona de hiedra. Duplo. Serie DCPH: 2ª, 2. Fuente: DCPH, pág. 383 Ceca ŠMŠ Referencia Alex. 179 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología Media unidad de 5’43 g Posición Reverso Descripción Astro rodeado por una espiga y un racimo de uvas Motivo alterno Cabeza del dios Océano, de frente Media unidad. Serie Alex. 179. Fuente: Manf., pág. 303 Ceca ŠMŠ (emisión real) Referencia Alex. 45 Cronología Boco I (118-80 a.C.) o Boco II (4933 a.C.) Metrología Media unidad de 3’8 g Posición Reverso Descripción Racimo de uvas y espiga de trigo en paralelo Motivo alterno Cabeza real, a derecha Media unidad. Serie Alex. 45. Fuente: Manf., pág. 302
146 Ceca Banasa Referencia Alex. 187 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología Semis Posición Reverso Descripción Astro de cinco puntas Motivo alterno Cabeza barbada a izquierda Imagen no disponible INTERPRETACIÓN A diferencia del creciente lunar, el motivo del astro muestra una mayor difusión en el sur hispánico y una presencia escasa en las cecas mauritanas. De nuevo, nos encontramos con el debate sobre considerar las representaciones de elementos astrales como referencias a deidades concretas o como alusiones genéricas a divinidades astrales. En el caso de Malaca, y aun así con cierta precaución, sí puede entenderse la estrella de los reversos como una referencia a las divinidades representadas en los anversos. Desde ese punto de vista, las estrellas de los reversos malacitanos funcionarían como una abstracción de la divinidad del anverso, remarcando además el su carácter astral.186 A pesar de las dificultades para identificar en otras cecas a la deidad a la que hacen referencia los astros, de lo que no hay demasiadas dudas es del carácter sacro de estos motivos, que se enmarca dentro de la corriente simbólica y abstracta de la iconografía púnica.187 Mientras que otro motivo de tipo astral como el creciente lunar tuvo bastante difusión en la moneda mauritana, estrellas y astros apenas aparecen, excepto en las cecas de ŠMŠ y Banasa. Lo cierto es que el tipo había sido usado en la moneda cartaginesa desde el comienzo del siglo III a.C.188 Más adelante, vuelve a ser utilizado en monedas númidas acuñadas en el taller de Siga, zona fronteriza entre Mauritania Occidental y Oriental, unas piezas de bronce atribuidas a Masinisa (203-148 a.C.) o su sucesor Micipsa (148-118 a.C.).189 En ambos casos el tipo es usado como motivo secundario, acompañando a un caballo a galope. Pese a que la ciudad de Siga se integra en el reino mauritano tras la Guerra de Yugurta, la representación de astros y estrellas se abandona hasta la segunda mitad del siglo I a.C. cuando aparece en las citadas cecas de ŠMŠ y Banasa, como motivo secundario en la primera, acompañando a la espiga y al racimo de uvas, y como motivo principal en la segunda. En ese sentido, el uso que se hace de este motivo en las cecas libiofenicias resulta particular. García-Bellido, en su estudio sobre la iconografía de estas cecas, vincula los astros que aparecen junto al toro en Ituci, Bailo y Asido con el dios Baal-Hammon, representado por el animal.190 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 186 CAMPO, M. y MORA SERRANO, B. (1995): Págs. 108-109 187 MORA SERRANO, B. (2000): Pág 162 188 Series Alex. 57, 58, 80, 88, 92 y 100 189 Series Alex. 22 y 25 190 GARCÍA-BELLIDO, Mª. P. (1985-1986): Pág 509-510!
147 MAPA
148 FICHA Nº 8: CABEZA FEMENINA DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MOTIVO Nombre del elemento Cabeza femenina Descripción Busto de mujer, identificable por lo general con la diosa Tanit. Cecas en las que aparece Seks, Lascuta, Oba, Tuririicina, Tingi, Zilil, Campestris Babba y Banasa Variantes Generalmente aparece galeada. En ocasiones descubierta o con una corona de espigas Cronología total Desde mediados del siglo II a.C. hasta el cambio de Era DESCRIPCIÓN POR EMISIÓN Ceca Seks Referencia DCPH: 5ª, 12-14 Cronología Mediados s. II a.C. Metrología Unidad, mitad y cuarto de un patrón de 10/11 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina galeada (Tanit) a derecha. Motivo alterno Proa de barco en unidad (serie 12), toro en mitad (serie 13) y delfín en cuarto (serie 14) Unidad. Serie DCPH: 5ª, 12. Fuente: MBR I, pág. 147 Ceca Seks Referencia DPH: 7ª, 20-24 Cronología S. I a.C. Metrología Mitad y cuarto de un patrón de 9/10 g Posición Reverso Descripción Cabeza femenina galeada o con redecilla, a izquierda o derecha Motivo alterno Atún a derecha en mitades (series 20 a 21), cornucopia en posición variable en cuartos (series 22-24)
149 Mitad. Serie DCPH: 7ª, 20. Fuente: MBR I, pág. 153 Ceca Lascuta Referencia DCPH: 3ª, 6 Cronología Principios s. I a.C. Metrología Unidad o as de 13’42 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina galeada a derecha Motivo alterno Elefante a derecha Duplo. Serie DCPH: 3ª, 6. Fuente: MBR I, pág. 209 Ceca Oba Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología S. I a.C. Metrología Mitad de 4’7-4 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina a derecha. Delante, palma Motivo alterno Caballo a galope, a izquierda o derecha Mitad. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: MBR I, pág. 221 Ceca Tuririicina Referencia DCPH: 1ª, 1 Cronología Segunda mitad s. II a.C.-Primera mitad s. I a.C. Metrología Duplo de entre 12’4-17’8 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina galeada a derecha, rodeada por una corona de hiedra Motivo alterno Falcata arriba y rodela abajo
150 Duplo. Serie DCPH: 1ª, 1. Fuente: www.monedahispanica.com Ceca Tuririicina Referencia DCPH: 2ª, 2 Cronología Segunda mitad s. II a.C.-Primera mitad s. I a.C. Metrología Duplo de unos 14 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina galeada a derecha, rodeada por una corona de hiedra Motivo alterno Rodela arriba, flanqueada por dos astros en aspa. Debajo, leyenda y falcata Duplo. Serie DCPH: 2ª, 2. Fuente: DCPH, pág. 383 Ceca Tuririicina Referencia DCPH: 3ª, 3 Cronología Segunda mitad s. II a.C.-Primera mitad s. I a.C. Metrología Duplo de 14’36 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina a derecha Motivo alterno Racimo de uvas y espiga, enmarcando la leyenda Duplo. Serie DCPH: 3ª, 3. Fuente: DCPH, pág. 383
151 Ceca Tingi Referencia Alex. 161. RPC: 860 Cronología Augusto: 27 a.C.- 14 d.C. Metrología As de 11’30 g Posición Anverso Descripción Busto femenino a izquierda, coronado con espigas Motivo alterno Dos espigas verticales. Entre ellas, creciente lunar y glóbulo Unidad. Serie Alex. 161. Fuente: Manf., pág. 292 Ceca Tingi Referencia Alex. 162. RPC: 859 Cronología Augusto: 27 a.C.- 14 d.C Metrología As de 10’22 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina coronada con espigas, a derecha Motivo alterno Dos espigas Unidad. Serie Alex. 162. Fuente: www.numisbids.com Ceca Zilil Referencia Alex. 166. RPC: 866 Cronología 30-27 a.C. Metrología As de 8’53 g Posición Reverso Descripción Cabeza femenina diademada, a derecha Motivo alterno Cabeza desnuda de Octavio a derecha Mitad. Serie Alex. 166. Fuente: www.persee.fr
152 Ceca Campestris Babba Referencia Alex. 177. RPC: 869 Cronología 19 a.C. aprox. Metrología As de 10’27 g Posición Reverso Descripción Cabeza femenina a derecha, entre dos espigas Motivo alterno Cabeza de Baco a derecha, coronado con hiedras As. Serie Alex. 177. Fuente www.cngcoins.com Ceca Campestris Babba Referencia Alex. 178. RPC: 867 Cronología 19 a.C. aprox. Metrología Quadrans de 3’99 g Posición Anverso Descripción Cabeza femenina a derecha Motivo alterno Atún a derecha Imagen no disponible Ceca Banasa Referencia Alex. 186 Cronología Segunda mitad s. I a.C. Metrología As de 9’59 g Posición Reverso Descripción Cabeza galeada de Minerva, con bastón. Motivo alterno Cabeza de Melqart a izquierda., con la maza Imagen no disponible