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Abstract

Nellie Bly fue una predecesora de los muckrakers o “rastrilladores de cieno” que utilizó técnicas del periodismo de investigación como la inmersión extrema para llevar a cabo investigaciones que le hicieron famosa en EEUU, como su internamiento en una institución mental. Sin embargo, lo que le hizo conocida a nivel internacional fue su carrera en solitario alrededor del mundo − inspirada por el personaje ficticio de Julio Verne, Phileas Fogg − en una época en la que las mujeres solo podían viajar con acompañante. Realizó el viaje en calidad de reportera para el New York World de Joseph Pulitzer y consiguió dar la vuelta al mundo en tan solo setenta y dos días. El presente trabajo analiza los libros de Diez días en un manicomio y La vuelta al mundo en 72 días dentro de su contexto histórico y encuadrados dentro de la biografía de la periodista. Escuer Fumanal, Laura; Cabrera Altieri, Daniel Horacio

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1 2 Índice Resumen .............................................................................................................................. 3 1. Introducción .................................................................................................................... 4 2. Marco teórico .................................................................................................................. 6 3. Nellie Bly, mujer periodista en el S.XIX ........................................................................ 9 Biografía de Nellie Bly ................................................................................................. 11 Ficha: Diez días en un manicomio............................................................................... 14 4. Análisis: Diez días en un manicomio ............................................................................ 15 Los espacios de encierro ............................................................................................... 19 Otros temas tratados ...................................................................................................... 22 La locura .................................................................................................................... 22 La caridad .................................................................................................................. 24 La mirada de una mujer en un universo femenino .................................................... 24 La esperanza .............................................................................................................. 25 Conclusión..................................................................................................................... 26 Ficha: La vuelta al mundo en 72 días ............................................................................... 27 5. Análisis: La vuelta al mundo en 72 días ....................................................................... 28 Antecedentes del viaje alrededor del mundo ................................................................. 28 El viaje .......................................................................................................................... 31 La vuelta al mundo de Nellie Bly en comparación con la de Phileas Fogg .................. 39 Conclusión..................................................................................................................... 44 6. Conclusiones ................................................................................................................. 46 7. Bibliografía ................................................................................................................... 49 3 Resumen Nellie Bly fue una predecesora de los muckrakers o “rastrilladores de cieno” que utilizó técnicas del periodismo de investigación como la inmersión extrema para llevar a cabo investigaciones que le hicieron famosa en EEUU, como su internamiento en una institución mental. Sin embargo, lo que le hizo conocida a nivel internacional fue su ca rrera en solitario alrededor del mundo − inspirada por el personaje ficticio de Julio Verne, Phileas Fogg −en una época en la que las mujeres solo podían viajar con acompañante. Realizó el viaje en calidad de reportera para el New York World de Joseph Pulitzer y consiguió dar la vuelta al mundo en tan solo setenta y dos días. El presente trabajo analiza los libros de Diez días en un manicomio y La vuelta al mundo en 72 días dentro de su contexto histórico y encuadrados dentro de la biografía de la periodista. Palabras clave: Nellie Bly, periodismo de investigación, muckraker, inmersión extrema, vuelta al mundo. Abstract Nellie Bly was an early muckraker who used investigative journalism's skills such as the extreme immersion to carry out reports that made her famous in the USA, like her admission in a mental institution. However, what catapulted her into the world's spotlight as her race against time inspired Jules Verne's fictional character, Phileas F ogg− in a time that omen could onl travel in company of a chaperon. Bly ran the race as a Joseph Pulitzer newspaper New York World's correspondent and she circled the world in only seventy two days. This study analyses the Ten Days in a Madhouse book and Around The World in 72 Days book within the historical context and the biography of the journalist. Keywords: Nellie Bly, investigative journalism, muckraker, extreme immersion, around the world 4 1. Introducción Para que hoy en día haya mujeres periodistas, tuvo que haber mujeres como Nellie Bly que demostraran su valía en el mundo del periodismo, en aquel entonces, mundo de hombres. Decidió ser reportera cuando apenas había mujeres periodistas en los diarios y además, no dejó que le relegaran a contenidos "más femeninos" como la ópera, la jardinería o la moda. Consiguió trabajar para el New York World, uno de los mejores periódicos de Estados Unidos, y no le paró en ningún momento su condición de mujer. Se adentró en una institución mental pública para descubrir su funcionamiento sin saber que lo que allí encontraría, cambiaría la situación de estos enfermos mentales en Nueva York gracias a su testimonio. Bly encarna la figura del periodista que indaga, busca y rebusca la verdad, incluso haciéndose pasar por otra persona para conseguir destapar las verdades que algunos poderes no quieren hacer públicas. Aunque el verdadero nombre de Nellie Bly era Elisabeth Jane Cochran (más tarde le añadió una 'e' a su apellido), decidió escribir bajo el seudónimo de "Nellie Bly" porque resultaba impropio para una mujer escribir en un periódico y quería mantener su identidad en un segundo plano. Tomó este nombre de la canción del mismo título que escribió el cantante Stephen Collins Foster treinta y cinco años antes. En este trabajo, se hace referencia a ella con el nombre de Nellie Bly porque sus libros y artículos siempre fueron firmados con este seudónimo, es con el nombre con el que se la recuerda y con el que sus biógrafos la nombran. Una vez que su nombre se convirtió en uno de los más buscados en el New York World, decidió dar la vuelta al mundo sola. Estaba tan decidida a hacerlo que la negativa de su editor no le paró, buscaría a otro diario que le apoyase si en el World no lo hacían. Consiguió que este periódico le proporcionara apoyo económico y publicidad y consiguió su objetivo con éxito, en un tiempo récord de 72 días, tres antes de lo previsto. Hay estudios que destacan su faceta como trotamundos por encima de la faceta de investigadora de inmersión que le llevó a internarse en el sanatorio de la Isla Blackwell. Sea por una razón o por otra, no cabe duda de que Nellie Bly 5 ayudó a cambiar el mundo del periodismo demostrando que la mujer está igualmente cualificada para llevar a cabo todo tipo de labores periodísticas por sí misma. Su viaje alrededor del mundo, además, contribuyó a cambiar la mentalidad de la época, a partir de entonces, no estaba tan mal visto que una mujer viajase sola y la carabina podía ser otra mujer. Nellie Bly no solo contribuyó a la entrada de otras mujeres en el mundo del periodismo, sino que se adelantó a los "muckrakers"1 o "rastrilladores de cieno" (se trataba de periodistas comprometidos con la sociedad que luchaban contra las injusticias) con artículos que suponían una denuncia social contra la corrupción y los poderes políticos. Además de internarse en un psiquiátrico, Bly solicitó trabajo en una agencia de empleadas del hogar y desempeñó funciones laborales en una fábrica de cajas descubriendo las condiciones en las que las mujeres trabajaban. Como estudiante de periodismo descubrí la figura de Nellie Bly durante mi estancia erasmus en la Universidad Libre de Bruselas. La periodista fue presentada como uno de los "muckrakers" más conocidos y se explicó su experiencia en el psiquiátrico durante diez días a finales del siglo XIX. Tras una tarea de documentación inicial en diferentes fuentes de lengua inglesa, descubrí otras facetas de la periodista que la convertían en un personaje revolucionario y atractivo. Diez días en un manicomio y La vuelta al mundo en 72 días son tan solo dos historias concretas− las m s conocidas ue hicieron a ellie l una de las periodistas más reconocidas a nivel mundial. Además de estos ejemplos, Nellie Bly recopiló en Seis meses en Méjico sus crónicas como corresponsal en este país, pero no ha sido traducido a la lengua española. Son numerosas las biografías sobre la autora en inglés aunque ninguna de ellas ha sido traducida al castellano. Por esta razón, puede ser que Nellie Bly no sea muy conocida en los estudios de periodismo en España. Además, los libros traducidos que aquí se analizan fueron publicados en los últimos cinco años, por lo que hace diez años, no existía ninguna bibliografía ni obra de la periodista en lengua española. 1 Se explica el término más adelante en el Marco Teórico. 6 2. Marco teórico La investigación constituye una parte fundamental del periodismo desde sus inicios, ya que la labor del periodista es informar de los hechos de la manera más objetiva posible. La búsqueda de la verdad es inherente al periodismo para controlar a los poderes político y empresarial en su función de servicio público y su deber con el lector y con la verdad. Desde este punto de vista la prensa constituye un cuarto poder cuya función es vigilar a los otros tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). Si acudimos al Código Internacional de la Ética Periodística2 encontramos lo siguiente: "En el periodismo, la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales." En EEUU, a principios del siglo XX, los periodistas empezaron a ver cómo se creaban ciertos monopolios en algunos sectores y estos disminuían la libertad económica de los ciudadanos. Los monopolios concentraban el poder y algunos aspectos del poder público estaban corruptos. Es en este contexto, ciertos periodistas comprometidos con la sociedad consiguieron superar diferentes obstáculos para conseguir destapar abusos económicos y casos de corrupción. A estos periodistas se les denominó muckrakers. El término muckraker fue popularizado por Theodore Roosevelt en su discurso "El hombre con el rastrillo de estiércol" (1906), en el que se refirió así a los periodistas que le acusaban de corrupto con demasiada ligereza. El término lo adopta de Pilgrim's Progress (Viaje de los peregrinos), del inglés John Bunyan, 2 UNESCO (1983): Código Internacional de la Ética Periodística <http://www.canalaudiovisual.com/ezine/books/sitiolegisla/codigointernacionaletica.ht ml> [Recuperado el 7/11/13] 7 "donde se aplica a la acción del hombre que recoge paja, palos y polvos en vez de las celestiales dádivas que se le ofrecen"3. Existían revistas especializadas en este tipo de periodismodenuncia, entre las que destacaron los nombres de McCLure's Magazine y Cosmopolitan (Barrera, 2004:113). Los muckrakers más famosos fueron Upton Sinclari, Ida Tarbell, Lincoln Steffens, Thomas Lawson y Graham Phillips. Estos reporteros de investigaron entre otras cuestiones, el monopolio de la carne, a los financistas de la época, los ferrocarriles, los abusos en el derecho penal, los negocios del gobierno; las historias de robos de patentes; la pobreza urbana, etc. Sus trabajos se llevaron a cabo a principios del siglo XX, por lo que los trabajos de Nellie Bly aquí analizados son anteriores a la época. Es por eso que se considera a la periodista como una predecesora de los muckrakers. A la hora de investigar y documentarse sobre un asunto determinado existen diferentes grados de implicación por parte del periodista. Es posible que haya poderes que intenten ocultar información o que no exista transparencia informativa, por lo que el reportero en algunas ocasiones tiene que recurrir a la inmersión extrema en la que oculta su condición de periodista. La legalidad y la ética de este tipo de investigaciones son cuestionables, pero los periodistas recurren a la mentira como única manera de acercarse a la verdad. El periodismo de investigación hace uso de la inmersión para adentrarse en situaciones en las que el reportero no podría obtener esa información de ninguna otra manera. Esta técnica nace de la necesidad de información, ante la falta de transparencia de algunos poderes que entorpecen la búsqueda de la verdad del periodista. Se trata de ir más allá y de descubrir la realidad sobre aspectos que, normalmente, se quieren mantener ocultos. La política o los tribunales son los campos más investigados a través de esta técnica. Sin embargo, Günter Wallraff fue el propulsor de los reportajes de 3SALZMANN, E. (2008. Febrero, 09). "El petróleo que sale con sangre", Revista Ñ. [Recuperado el 7/11/13] < http://edant.revistaenie.clarin.com/notas/2008/02/09/01603262.html> 8 investigación con la técnica de la "inmersión extrema"4, siempre investigando temas sociales relacionados con los sectores más marginales. Tras la investigación, venía la denuncia política como consecuencia de la situación social concreta investigada y la verdad revelada. Los orígenes de la inmersión debemos remontarnos a principios del S.XX, aunque las obras de Nellie Bly que en este trabajo se analizan son anteriores. El periodismo encubierto requiere la transformación completa del reportero, el uso de una identidad diferente y supone unos riesgos tanto físicos como psicológicos. El periodista convierte sus sentidos en la mayor fuente de información y por lo tanto resulta más difícil ser objetivo, ya que las propias emociones y sentimientos juegan un gran papel. Es allí donde debe aplicarse el concepto de la "subjetividad honesta". El periodista relata en primera persona lo sucedido con lo cual es abiertamente subjetivo, no obstante, lo hace de la manera más honesta que puede como manera de contribuir a ayudar a la sociedad. 4 Para profundizar sobre la "inmersión extrema" se puede consultar el Trabajo Final de Grado de Elena Marcos Lázaro Los hijos de Günter Wallraff y la precariedad laboral: La inmersión extrema en el periodismo de investigación. 9 3. Nellie Bly, mujer periodista en el S.XIX La segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos se caracterizaba por la creación de grandes negocios y la aparición de grandes magnates fruto de la industrialización a gran escala, la mejora de las comunicaciones, las primeras reivindicaciones los problemas laborales y el desarraigo social y cultural. El periodismo se convirtió en una actividad industrial en expansión y en los años setenta, se modificó el concepto de periódico y su función social. Bastantes periodistas emprendieron una la lucha contra la corrupción y la explotación de los menos favorecidos al sentirse llamados a una misión de mejora de las condiciones sociales y económicas de amplias capas de la población. Se ampliaron las redacciones y los contenido, se mejoró su presentación externa debido a los avances técnicos y se abrió el mundo del periodismo a algunas mujeres (Barrera, 2004:109). 5 Surgió una nueva forma de hacer periodismo denominada “sensacionalismo norteamericano" que tuvo su auge a finales del siglo XIX y el personaje que mejor lo representó fue Joseph Pulitzer, director del New York World. Su objetivo era alcanzar a sectores de la población aún ajenos al periodismo y supo recoger la herencia anterior, potenciarla y añadir algunos elementos nuevos que hicieron de sus periódicos un éxito clamoroso (Sánchez Aranda, 1998:51-57) (Barrera, 2004:11). En sus manos el World se convirtió en el periódico de mayor tirada (alrededor del medio millón de ejemplares) y mayor influencia. Pulitzer quiso dignificar la profesión periodística, por lo que creó la fundación de la escuela de periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York y la institución de los premios que llevan su nombre. Consiguió diferenciarse por el precio barato, el uso de un lenguaje sencillo, una presentación formal llamativa, la autopromoción constante del periódico, la búsqueda de una 5 Fuente de la imagen: Ten Days in A Madhouse. A Celebration for Women Writers Mary Mark Ockerbloom, Editor. [Recuperado el 12/11/2013] <http://digital.library.upenn.edu/women/bly/madhouse/madhouse.html> 16 ocurre para contar un relato deliberado, con un final que lo justifica; de la entrevista, los diálogos; y del teatro moderno, la forma de montarlos; del teatro grecolatino, la polifonía de testigos (…) del ensayo, la posibilidad de argumentar y conectar saberes dispersos; de la autobiografía, el tono memorioso y la reelaboración en primera persona. El catálogo de influencias puede extenderse y precisarse hasta competir con el infinito. Usado en exceso, cualquiera de esos recursos resulta letal. La crónica es un animal cuyo equilibrio biológico depende de no ser como los siete animales distintos que podría ser”.6 El retrato de Nellie Bly sobre su estancia en el manicomio cumple las características anteriores: subjetividad al expresar sus emociones, datos contrastables al hablar de enfermas con nombres y apellidos, el sentido dramático justificado para lograr que se descubra cómo es la vida dentro del centro, información en forma de variados diálogos y testimonios, la argumentación para destacar cómo necesita cambiar la situación dentro del manicomio de Blackwell y la redacción en primera persona. Ninguna de ellas está por encima del resto, por lo que se consigue una conexión entre ellos que funciona a la perfección. Se trata, además, de una subjetividad honesta, como explica la periodista Leila Guerreiro: “El periodismo es una mirada, una visión del mundo, una subjetividad honesta: ‘fui, vi, vo a contar lo ue honestamente creo ue vi” (Guerreiro, 2010: 172). Esa es la verdad que Nellie Bly presenta al lector, la realidad que ella encontró durante aquellos diez días. En su búsqueda por la verdad, se encuentra la paradoja de que la única opción que tuvo Nellie Bly para destapar lo que dentro del psiquiátrico ocurría era la mentira. El fingir estar loca para así descubrir lo que allí sucedía era la única manera de sortear los muros que ocultaban los hechos y daban una versión muy diferente al mundo exterior. Resultaba imposible para un periodista averiguar si las historias que corrían sobre estos tratos vejatorios eran verdad o mentira, ya que la institución no las admitiría por sí sola. Sin embargo, a través de la infiltración, Nellie Bly engañó a los doctores y pudo conocer cuál era la verdad que el centro 6 VILLORO, J uan : “La crónica, el ornitorrinco de la prensa”. Lanación.com <http://www.lanacion.com.ar/773985-la-cronica-ornitorrinco-de-la-prosa>. [Recuperado el 20/11/2013] 17 intentaba ocultar. Esta inmersión solo era posible a través de la actuación y es entonces donde entraban en juego las destrezas de la periodista como actriz a las cuales hace referencia en el li ro: (“tenía algo de fe en mis ha ilidades como actriz y pensaba que podría fingir locura justo lo suficiente como para cumplir cual uier misión ue me confiaran” (Bly, 2009: 13) Nellie Bly comienza su narración en el momento en el que concibe la idea de la inmersión en el psiquiátrico en una conversación con el editor de su periódico. La periodista de ía llevar a ca o una “narrativa sencilla sin arnices sobre el tratamiento de las pacientes, los métodos de la dirección, etcétera” (Bly, 2009: 13). Construir una crónica fiel de las experiencias que viviera, investigar y describir el funcionamiento interno de la institución. Bly no entró en la isla de Blackwell en busca de revelaciones sensacionalistas, anteriormente había escuchado abundantes historias y consideraba que debían tratarse de exageraciones por lo que quería comprobarlo por sí misma. Nellie Bly narra en primera persona lo que sucede de manera lineal. Además, lo hace contando incluso cómo se concibió la idea de ingresar en el centro y cómo fue su preparación para lograrlo. Esta característica diferencia la narración de Nellie Bly de otros textos periodísticos de un género similar puesto que generalmente empieza el relato en el momento en el que el periodista ha conseguido infiltrarse en el lugar que desea. A Bly, sin embargo, le acompaña el lector a través de los diferentes procesos que lleva a cabo antes de conseguir entrar en el manicomio. La historia de Nellie Bly se basa en su experiencia personal y su testimonio. Por lo tanto, la periodista es el canal a través del cual el lector descubre la realidad que las paredes del centro esconden. Se trata de una visión subjetiva de una persona cuerda en un centro público destinado a las personas con trastornos mentales. La narradora es abiertamente subjetiva pero lo es sobre un tema que ha vivido y sufrido en su propia piel y por lo tanto su testimonio como observadora, oyente e incluso protagonista es importante para la comprensión de la historia. Además, durante la segunda parte del siglo XIX, tenía una mayor importancia el testimonio como herramienta para justificar una historia vivida. 18 La reportera no relata sus diez días de encierro en forma de diario, sino que los capítulos se dividen en diferentes facetas o momentos de su estancia allí que según su criterio ha organizado y relatado. De esta forma, la periodista pretende hacer la lectura más amena explicando cada aspecto con más detalles. A lo largo de la narración, Nellie Bly utiliza un vocabulario concreto respecto a la ropa que se desprende de una visión femenina del lugar. Se refiere a las diferentes vestimentas como “enagua de asta lana oscura un arato vestido de calicó blanco con un punto negro" (Bly, 2009: 104). También apela de manera recurrente a los sentidos describiendo la rugosidad, la aspereza e incomodidad de la vestimenta y de la ropa de cama. La ironía también está presente en el relato de la periodista. Uno de estos ejemplos lo encontramos en el Capítulo IX “Un experto en acción” cuando presenta a uno de los doctores cuya táctica para calificar a alguien de demente es despistar a la paciente con diferentes preguntas y cuyo diagnostico es el mismo mostrando indiferencia ante las respuestas de las pacientes. La periodista muestra en muchas ocasiones su rabia y su impotencia sobre la situación que le rodeaba. Finalmente, su relato consiguió mejorar considerablemente las condiciones de los enfermos y mostró su disconformidad con las condiciones en las que las internas eran obligadas a vivir. Con frases como “De nuevo comencé a protestar. ¡Qué inútil era todo!" (Bly, 2009: 99), la periodista muestra al lector la rabia contenida que sentía en aquellos momentos. Además, Nellie Bly asegura que una vez que entró en el centro ya no siguió fingiendo la locura: “Desde que entré en el centro para enfermos mentales de la isla no intenté seguir con el falso personaje de loca, sino que hablé y actué como lo hago en la vida real. Y, aunque suene extraño, cuanto más sensatamente hablaba y actuaba, más loca me consideraban todos, excepto uno de los médicos.” (Bly, 2009:16) Pero no todo son críticas en Diez días en un manicomio. Nellie Bly también muestra un gran aprecio por esa gente que se preocupó por la joven demente que pretendía ser y a algunos de ellos les nombra para dejar latente que 19 durante su aventura también encontró gente que mostraba una humanidad desinteresada: “Tan solo cuando uno se halla en dificultades comprende la poca comprensión y amabilidad que hay en el mundo. Deseaba que si alguna pobre chica se hallaba en la situación tan desafortunada en al que yo simulaba estar se topara con alguien que tuviese el mismo espíritu de bondad humana que la señora Ruth Caine” (Bly, 2009: 99). Aunque, en un principio, el lector puede suponer que el libro hablará de cómo esta periodista se enfrenta a la locura y cómo consigue lidiar con ella viviendo rodeada de personas dementes, la locura no es el tema principal del relato. El tema fundamental de Diez días en un manicomio es el encierro de mujeres que no tienen otro lugar al que acudir: algunas no tienen recursos, otras no hablan el idioma o tienen problemas mentales y no pueden permanecer en un hospital. Los espacios de encierro Uno de los ejemplos más claros del encierro de una persona que no está loca es el de Louise Schanz. Se trata de una alemana que no habla el inglés y que por lo tanto no puede defender su cordura ante los doctores que deben examinarla. La administración no se preocupa en buscar a un intérprete para conseguir entenderla y por lo tanto la encierran en el manicomio de la Isla Blackwell. La alemana no sabe a dónde está yendo porque no entiende el idioma y tampoco es consciente de que le han declarado demente y que posiblemente no saldrá nunca de ese lugar. La historia de Louise Schanz es solo una de las más sorprendentes del relato de Nellie Bly. La periodista crítica abiertamente esta situación y asegura que se encuentran en una realidad mucho peor que la de un delincuente y además, sin cometer ningún crimen. Como la misma Bly dice: "Comparen esta situación con la de un criminal al que se le da la oportunidad de probar su inocencia" (Bly, 2009: 82). El preso puede defenderse en un juicio justo y será escuchado, además oirá cuál es su condena y puede tachar los días en la pared esperando el momento de su liberación. Una persona declarada demente no cumple una sentencia, no 20 tiene un día de salida, solo le queda la esperanza de que algún día pueda irse por su propio pie, sin saber si ese día llegará ni cuándo será. En el relato de Nellie Bly, las figuras de las enfermeras no ejercen el papel que les corresponde, sino que actúan como guardianas. Las ventanas tienen rejas y las puertas están cerradas con llave. No pueden salir a la calle a menos que las enfermeras lo ordenen. Los médicos no diagnostican basados en sus conocimientos científicos sino en percepciones subjetivas. La imagen que la periodista estadounidense presenta de la isla Blackwell no es la de un manicomio sino la de una prisión. Años después del paso de Nellie Bly por el manicomio de la isla Blackwell, el autor Michel Foucault, expuso en Vigilar y Castigar, Nacimiento de la prisión, la idea de que la sociedad disciplinaria se basa en diferentes espacios como puede ser el colegio, la universidad, el hospital, el ejército, etc., donde los individuos residen y están controlados. Sin embargo, encontramos ciertos individuos que se desvían de la norma y a los que la sociedad tiene que asignar un espacio. "Individualizar a los excluidos, pero servirse de los procedimientos de individualización para marcar exclusiones, esto es lo que ha sido llevado a cabo regularmente por el poder disciplinario desde los comienzos del siglo XIX: el asilo psiquiátrico, la penitenciaría, el correccional, el establecimiento de educación vigilada, y por una parte los hospitales, de manera general todas las instancias de control individual, funcionan de doble modo: el de la división binaria y la marcación (loco-no, loco; peligroso-inofensivo; normal-anormal); y el de la asignación coercitiva, de la distribución diferencial (quién es; dónde debe estar; por qué caracterizarlo, cómo reconocerlo; cómo ejercer sobre él, de manera individual, una vigilancia constante, etc.)" (Focault, 2002:184). Los enfermos mentales no podían acudir a la cárcel porque no habían cometido ningún delito y no podían permanecer en los hospitales porque ese no era el tratamiento que necesitaban (ver Historia de la locura en la época clásica 21 de Michel Foucault7). De esta manera se crean los manicomios para recoger a estos individuos “desviados” ue no pertenecen al espacio de los hospitales ni a las prisiones y que no pueden vagar por la sociedad sin control. Estos centros de salud mental no buscaban realmente curar a los enfermos para devolverlos a la sociedad sino que eran unos lugares donde enviar a los “desviados” encerrarlos para que no diesen problemas. Aunque cabe esperar que la desesperanza reine en el psiquiátrico, según explica Nellie Bly, las enfermas no perdían la esperanza8. Además, es latente la necesidad de clasificar a los individuos dentro de un grupo determinado, por lo cual en el momento en el que a una persona se le cataloga de loca, es realmente complicado quitarse esta etiqueta y esa sensación la vivió también Nellie Bly cuando se le tachó de loca (“cuanto m s m e afana a por demostrarles mi salud mental, m s duda an d e ella” (Bly, 2009: 148). Es por eso que los doctores del centro no prestaban atención a las pacientes ni a sus quejas: estaban todas locas; si no fuera así, no estarían allí. Nellie Bly asegura que en esas condiciones una persona que llegara a la Isla Blackwell totalmente cuerda terminaría enloqueciendo. La periodista relata un episodio en el que discute con el Doctor Ingram sobre los horrores que ocurrirían en la institución en caso de incendio, ya que las puertas estaban cerradas y las ventanas tenían barrotes. Bly insiste en que se pongan cerraduras con las que se pudiesen abrir o cerrar todas las puertas de cada lado del edificio a la vez. De esta forma, habría alguna posibilidad de escapar. La reacción del doctor no es la que esperaba la reportera: “¿Dónde estuvo internada para conocer este sistema" (Bly, 2009: 104), pregunta el Doctor Ingram creyendo que estuvo en la cárcel Sing Sing, cuando en realidad fue a Western Penitentiary de Pittsburgh, Pensilvania, en calidad de reportera. En el momento de la liberación, la periodista debe dejar atrás a sus compañeras sabiendo que muchas de ellas no deberían estar allí y que muchas no podrán salir. 7 FOUCAULT, Michel (1993): Historia de la locura en la época clásica. Bogotá: Fondo de cultura económica. 8 El tema de la esperanza se desarrolla más adelante*. 22 “Con tristeza dije adiós a todas las que conocía mientras caminaba hacia la libertad y la vida, y ella se quedaban atrás condenadas a un destino peor que la muerte” (Bly, 2009: 150). De esta forma, la periodista decide que hará todo lo que esté en su mano para conseguir mejorar la condición de las enfermas que dejaba atrás en la isla Blackwell. Así lo hizo, al conseguir que el Gran Jurado estudiase su relato y tras la investigación, se aumentara el presupuesto destinado a estos centros que mejoró la situación de las enfermas. Sin embargo, cuando la joven periodista dejaba atrás la isla en ella se despertó un sentimiento de egoísmo: 9“De manera muy estúpida, me parecía muy egoísta por mi parte abandonarlas en su sufrimiento. Sentí un quijotesco deseo de ayudarlas quedándome allí. Pero solo fue un instante. Bajaron los barrotes y la libertad me resultó más dulce que nunca.” (Bly, 2009: 151) Otros temas tratados La locura Como ya se ha explicado anteriormente, la locura no es el tema fundamental de esta obra de Nellie Bly, pero cabe resaltar el análisis y los momentos en los que la autora sí que se enfrenta a esta enfermedad. En 1887, la información que había sobre los trastornos mentales y la locura era relativamente escasa, incluso entre los doctores profesionales. La prueba de ello la encontramos en que ninguno parece dudar de la locura que simula Nellie Bly. A la joven periodista le bastó con decir frases sin sentido, preguntar por una maleta que no existía y mantener la mirada muy fija para fingir la locura y que le creyeran sin dudarlo. 9 Fuente de la imagen: Ten Days in A Madhouse. A Celebration for Women Writers Mary Mark Ockerbloom, Editor. [Recuperado el 12/11/2013] <http://digital.library.upenn.edu/women/bly/madhouse/madhouse.html> 23 En un principio, Nellie Bly se plantea con posibilidades de fingir locura, aunque asegura no tener demasiado claro cómo es la apariencia de un loco, porque admite no haber estado nunca cerca de enfermos mentales. Cuando es internada en el psiquiátrico no se ve rodeada de locas como cabría esperar, puesto que muchas de sus compañeras no padecen tampoco ninguna enfermedad. Mujeres perdidas, extranjeras, pobres, pero en su edificio −el de las enfermas no violentas−, no había ninguna mujer que sufriesen una locura extrema. La periodista decide entonces que ningún médico le podría convencer de que estaba loca. La hora del paseo es el momento en el que la que la periodista se acerca a la locura al encontrarse con las enfermas más graves de otros pabellones. Nellie l explica cómo ve la locura en sus ojos: “sus miradas esta an vacías, los rostros inexpresivos, y de sus bocas salían sonidos sin sentido" (Bly, 2009: 111). Eran el grupo de enfermas más violentas y también mostraban unos harapos más sucios. l descri e la escena como “el m s misera le de los conjuntos humanos ue se haya visto" (Bly, 2009: 112). Explica que las presas iban unidas a una larga cuerda a través de unos anchos cinturones de cuero que rodeaban las cinturas de unas cincuenta presas. De esta imagen se desprende el apodo que reciben estas enfermas m s violentas: “las mujeres de la cuerda”. La periodista se muestra mu sorprendida ante la escena: “el horror de tal visión para alguien ue nunca antes ha ía estado cerca de la locura era inexpresa le” (Bly, 2009: 112). Tras estos primeros acercamientos a enfermas mentales reales, Nellie Bly expresa la siguiente reflexión: “Qué cosa tan misteriosa es la locura. He visto a pacientes cuyos labios están cerrados en un silencio perpetuo. Viven, respiran, comen; la forma humana está presente pero ese algo sin el que el cuerpo puede vivir, pero que no puede existir sin el cuerpo, estaba ausente. A menudo me he preguntado si tras aquellos labios sellados moraban sueños que desconocíamos o si sólo estaba el vacío.” (Bly, 2009: 142) La reportera hace referencia a la carencia de una parte fundamental no palpable de una persona humana que no conseguía encontrar en las personas que parecían estar locas, que vivían sin vivir: el alma. 24 La caridad Nellie Bly muestra cómo las enfermeras justifican las duras condiciones en las que viven las internas, porque esa institución es un centro de caridad. Se defienden explicando que por esta razón las internas en el manicomio no pueden ser exigentes con los servicios del centro. En relación a una queja sobre la comida una enfermera alegó que:“ a ue estaba en un lugar de caridad no podía espera mucho m s” (Bly, 2009: 62). Otras enfermeras van más lejos en sus afirmaciones: “ahora est s en una instit ución pú lica ser mejor ue no esperes conseguir nada. Esto es caridad, y deberías estar agradecida por lo que tienes" (Bly, 2009: 101). Las enfermeras no alegan en ningún momento la falta de fondos o el escaso presupuesto con el que cuentan. Su justificación se mantiene sobre la idea de que los servicios públicos son caridad y que las personas que acaban dependiendo de ellos o recurren a uno de estos servicios no deben ser exigentes con su tratamiento o calidad puesto que al tratarse de caridad, no están en condición de quejarse. Pero Nellie Bly, se atrevió a quejarse cuando no le quisieron dar un camisón para dormir: “−Esto es caridad y deberías estar agradecida por lo que tienes. −Pero la ciudad paga para mantener estos lugares−defendí−, y paga para que las personas sean amables con los desafortunados que vienen aquí. −Será mejor que no esperes ninguna amabilidad, pues de eso aquí no hay.” (Bly, 2009: 101) Nellie Bly muestra en diferentes ocasiones su rechazo de esta idea de la caridad y tras escuchar una de las afirmaciones que reafirmaban esta idea por parte de las enfermeras, afirma lo siguiente: “A menudo he sermoneado so re las formas repulsivas ue siempre asume la caridad” (Bly, 2009: 27). Esta confusión entre un servicio público o la caridad refleja el pensamiento de la época en Estados Unidos según el cual los más desfavorecidos deben estar al cuidado de la caridad y no del estado. La mirada de una mujer en un universo femenino Nellie Bly se interna en el manicomio femenino de la isla Blackwell y antes de ello se sitúa la acción en un Hogar de Mujeres, por lo tanto gran parte de la narración se sitúa en un universo femenino y la mayoría de personajes que 25 encuentra en su camino son mujeres. La figura de los hombres está ciertamente desfigurada. Son personajes como el juez o los médicos que gozan de la autoridad de su puesto pero que no muestran la profesionalidad que se espera de ellos o capacidad de decisión. Los doctores, durante la estancia de Bly en el psiquiátrico, hacen oídos sordos de las quejas y las pruebas que dan las enfermas del trato que están recibiendo. Se muestran como personajes con una autoridad pero sin capacidad de decisión ni de actuación, puesto que no deciden hacer nada por el bien de sus pacientes. Son las enfermeras los personajes en los que Nellie Bly ve reflejada la maldad y el trato vejatorio. Ellas son las encargadas de tener un contacto directo y constante de las enfermas, a la hora de cuidar de ellas pero su cometido era hacerles la estancia en el centro todavía más difícil. La periodista infiltrada habla de “dictados de las perezosas y tiránicas enfermeras" (Bly, 2009: 74). No atienden ni a las quejas ni a las sugerencias de las enfermas sino que en muchas ocasiones propinan palizas a estas y continuos malos tratos. Esta conducta parece no ser del conocimiento de los doctores, puesto que se les muestra como la autoridad del centro pero sin saber lo que realmente tiene lugar entre sus paredes. Nellie Bly asegura ue “era inútil uejarse a los médicos, pues siempre decían ue eran imaginaciones de nuestros enfermos cerebros y además, [las enfermeras] nos daban palizas por chivarnos" (Bly, 2009: 136). La esperanza Nellie Bly también reflexiona sobre la esperanza que sus compañeras nunca parecían perder. Estaban encerradas y con la certeza muchas de ellas de que no volverían a ver la vida fuera de la isla Blackwell, pero aún así, nunca perdían la esperanza. La periodista observa atentamente esta actitud y se plantea cual sería la suya de estar en la misma posición. “[ o sé] cuáles serían mis sentimientos si no contase con nadie que me fuese a liberar. He visto a pacientes quedarse de pie mirando hacia la ciudad que con toda probabilidad nunca volverán a pisar. Significa la libertad y la vida; pare ce tan cercana… y sin embargo, no está el cielo más lejos del infierno. ¿Suspiran las mujeres por su hogar? Excepto en los casos más violentos, son conscientes de que están confinadas en un manicomio. El 32 tan solo lo que pudiera llevar por sí misma. La joven encargó un vestido de tela que fue hecho a medida en el mismo día. Su equipaje consistía en otro vestido más ligero, un grueso abrigo de cuadros, un chubasquero ligero y un sombrero. Además, Bly se compró dos bolsos de pequeño tamaño, donde apenas tenía espacio para guardar su vestido de repuesto, prendas personales, aguja y trapos, un par de zapatillas, pañuelos, bolígrafos, tinta y papel. A causa del escaso equipaje que llevaba, Nellie Bly se vio obligada a rechazar las cenas oficiales y recibimientos que le preparaban a su llegada a China al no tener traje de gala que vestir. Nellie Bly empezó su vuelta al mundo desde Hoboken, New Jersey, embarcándose en el transatlántico Augusta Victoria a las 9:40 de la mañana del jueves 14 de Noviembre de 1898. Más tarde descubriría que no fue la única periodista que se embarcó aquel día en esta aventura. Otra periodista, Elisabeth Bisland, del diario Cosmopolitan, partió el mismo día de ueva York en sentido contrario ue l −hacia el oeste− intentando conseguir el récord antes que ella. Nellie Bly no supo de la existencia de esta competidora hasta llegar a Hong Kong donde un oficial le informó de que le llevaba la delantera. Sin embargo, a la periodista del World no pareció importarle: ella no quería ganarle la carrera a nadie más que al tiempo, para llegar en 75 días y batir el récord de Phileas Fogg. En aquella época era extraño ver a una mujer viajar sola, por lo que no es de extrañar que en su viaje a bordo del Victoria rumbo a Port Said se extendieran ciertas historias que la gente inventaba. "Corrían rumores según los cuales yo era una excéntrica heredera norteamericana que viajaba por el mundo con un cepillo de pelo y un talonario" (Bly, 2010: 84). Nellie Bly viajaba sola pero estaba acostumbrada a las conversaciones con otros viajeros a bordo de los barcos y trenes y respondía siempre ante la curiosidad sobre su viaje alrededor del mundo: "Los hombres que hablaron conmigo se interesaron por mi nariz quemada por el sol, por los retrasos que había sufrido y por la cantidad de kilómetros que había recorrido; las mujeres querían examinar el único vestido con el que había viajado, el abrigo y el sombrero que había llevado, sentían 33 curiosidad por el contenido de mi bolsa y querían saberlo todo acerca del mono" (Bly, 2010: 243). Uno de los mayores obstáculos que tuvo que sortear Nellie Bly fue la dificultad de las conexiones entre un medio de transporte y el siguiente. Perder un tren o un barco podía dejarle sin otra opción durante una semana hasta el siguiente que tuviera el mismo destino y por consiguiente, perder la carrera. El mareo también le jugó una mala pasada al principio de su viaje y los cambios de temporal además de ser impredecibles amenazaban con acabar con su carrera alrededor del mundo. Sin embargo, también encontró numerosos aliados y buenos compañeros durante su viaje. En diferentes puntos de su itinerario encontraba a corresponsales ue espera an su ll egada ue le acompaña an le mostra an− si es ue el tiempo lo permitía− la ciudad o zona a la ue la periodista llegaba. Además de hacer de guías en estas tierras desconocidas para la periodista estadounidense, también hacían de escoltas que protegían a la joven viajera durante su estancia en diferentes puntos. El siguiente mapa14 muestra el recorrido que siguió la periodista: Las culturas y costumbres se sucedían en su viaje y la periodista disfrutaba conociendo culturas tan diferentes como la china o la japonesa y encontraba la mejor manera de intentar adaptarse a ellas. Por ejemplo, en Inglaterra entendió la 14 14 Fuente de la imagen: American Experience. <http://www.pbs.org/wgbh/amex/world/maps/index.html> [Recuperado el 12/11/2013] 34 diferencia para una mujer entre viajar sola en los Estados Unidos o hacerlo en territorio británico: "El vagón del ferrocarril inglés me hizo comprender por qué las jóvenes inglesas necesitan carabina. (....) [La mujer estadounidense] No está acostumbrada a eso que llaman compartimentos privados, sino más bien a grandes muchedumbres donde cada individuo que contribuye a aumentar esa multitud es un protector de la joven" (Bly, 2010: 42). En cuanto al idioma, Nellie Bly no tuvo muchos problemas puesto que muchos por los lugares que su viaje alrededor del mundo le llevó eran colonias británicas y compartían el mismo idioma. Cuando no era así, contaba con corresponsales que le acompañaban y ejercían también de traductores. La narración de Nellie Bly en la mayoría de las ocasiones viene determinada por los elementos o aspectos que observa a lo largo de su viaje que le parecen curiosos, anecdóticos o simplemente resalta por extraños que le parece al mirarlos desde los ojos de una extranjera estadounidense. Entre las cosas que le llamó la atención y que resalta en su relato se encuentra el descubrir que en Colombo había dinero estadounidense, que fuese popular y de gran valor, pero cuyo único uso de las monedas era "ensartarlas en un aro y colgarlos en sus cadenas de reloj como adorno" (Bly, 2010:120). Nellie Bly también relata cómo le sorprendieron la cultura china y la japonesa y las diferencias entre ellas. También le llamó la atención la lealtad en muchos puntos del imperio británico hacia la reina: "Aunque fervientemente estadounidense, nacida y educada en Estados Unidos y con la firme convicción de que un hombre es lo que él mismo se hace y no consecuencia de su nacimiento, no podía evitar sentir admiración por el absoluto respeto que los británicos le guardaban a la familia real. (...) Allí estaba yo una joven norteamericana nacida libre, una nativa del país más grande del mundo, obligada a permanecer en silencio porque, con toda sinceridad, no podía hablar con orgullo de los gobernantes de mi país" (Bly, 2010: 114). El sentimiento patriótico estadounidense acompañó a Nellie Bly durante toda su vuelta alrededor del mundo comparando las culturas y costumbres con 35 aquellas de la tierra en la que había pasado toda su vida. Las referencias a cómo todo es mejor en tierras americanas muestra las reticencias que muchas veces siente el extranjero cuando se encuentra con otras costumbres del territorio que visita. Y sobre ello reflexiona la propia periodista cuando en Shameen, en China, observa la bandera estadounidense. "Aquí, por primera vez desde que salí de Nueva York, vi las barras y estrellas ondeando sobre la puerta del consulado estadounidense. Es un hecho curioso que, cuanto más se aleja uno de casa, tanto más patriótico se vuelve. Me sentí muy lejos de mi querida tierra, era el día de Navidad, y había visto muchas banderas diferentes desde que miré a la nuestra por última vez" (Bly, 2010: 194). Además, la periodista también resalta el escaso conocimiento que tenía el resto del mundo sobre el territorio estadounidense como el envío de cartas desde Alemania y las únicas indicaciones geográficas eran "Primera casa en América" o telegramas dirigidos a "Hoboken, frente a los Estados Unidos". "Solían ser frecuentes las conversaciones que trataban de la impresión errónea que tenían la mayoría de los extranjeros sobre los Estados Unidos. Alguien observó que la mayoría de los extranjeros eran incapaces de situar los Estados Unidos en el mapa." (Bly, 2010: 27) En algunos de los sitios que Nellie Bly visitó, la llegada de un barco suponía la entrada de turistas y gente de gran poder adquisitivo por lo que los ciudadanos locales de territorios pobres solían tener diferentes formas de enfrentarse a esta llegada de turistas como ocurrió en Port Said, Egipto: "Antes incluso de que el barco terminara la maniobra de fondeo, se vio rodeado por una multitud de pequeños botes tripulados por árabes medio desnudos que se peleaban, se agarraban, empujaban y gritaban en una loca carrera por llegar los primeros. Nunca, en toda mi vida, vi tal nivel de hambrienta avaricia por los pocos peniques que esperaban ganar transportando a tierra a los pasajeros" (Bly, 2010: 90). Cuando la periodista llegó a tierra y paseó por la ciudad descubrió un tipo de miseria que aseguraba nunca antes haber visto: 36 "La mayoría de aquellos mendigos exhibían formas tan repulsivas de miseria que en lugar de apelar a mi naturaleza compasiva, como suele ser el caso, provocaban un efecto endurecedor. Parecían lanzarnos a la cara sus deformidades para obligarnos a darles dinero y comprar así su desaparición de nuestra vista" (Bly, 2010: 93). En Adén (Yemen), por ejemplo, se colocó un gran tablón en el muelle en el que se anotaban los precios que debían pagarse a los cocheros y barqueros. Bly lo relata asegurando que se trata de una acción digna de alabanza, ya que impedía que se timara o robara a los turistas. En otros lugares, sin embargo, la periodista estadounidense descubrió la desesperación de algunos trabajadores por ganar unos peniques. Los retrasos y las horas perdidas eran la mayor pesadilla de la periodista, que no soportaba como debía asumir estoicamente los imprevistos que ponían en peligro su carrera, como por ejemplo al llegar a Singapur: "Esperé temblorosa su veredicto y, al oírle decir que debíamos fondear fuera del puerto hasta la mañana siguiente porque era demasiado peligroso intentar entrar después de caer la noche, me embargó una oleada de desesperación. El contrato de servicios postales obligaba a permanecer en puerto veinticuatro horas y ahora en lugar de estar consumiendo nuestra estancia, ayudándome en mi carrera contra el tiempo, me encontraba malgastando horas valiosas" (Bly, 2010: 151). Aunque Nellie Bly siempre recibió el apoyo de los pasajeros con los que compartía medios de transporte, en ocasiones, la periodista reconoce que no sería capaz de volver a Nueva York más tarde de la fecha establecida. "Siendo que nunca había fallado, no podía imaginarme lo que el fracaso significaba, pero les dije a los oficiales del Oceanic que preferiría llegar a Nueva York con éxito y muerta que viva y fuera de tiempo"15 (Macy, 2009:78). 15 "Never having failed, I could not picture what failure meant, but i did tell the officers of the Oceanic that I would rather go into New Yrok successful and dead than alive and behind time.") (Traducción Propia). 37 Nellie Bly tomó notas durante todo el viaje aunque desde el World no supieron mucho sobre ella. La periodista enviaba telegramas que tan solo anunciaban su situación y algún artículo por correo cuando era capaz, aunque estos tardaban semanas en llegar a Nueva York. Por lo tanto, sus lectores tuvieron que esperar hasta el regreso para saber toda la historia completa. Sin embargo, en Nueva York no se dejaba de hablar de ella porque desde el New York World pusieron en marcha una apuesta para predecir cuánto tiempo exactamente en días, horas, minutos y segundos le llevaría a la periodista dar la vuelta al mundo. El ganador obtendría un viaje a Europa con todos los gastos pagados. En Singapur, adquirió uno de los pocos souvenirs que su escaso equipaje le permitió: un mono al que llamó McGinty y que le acompañó en el resto de su viaje hasta su vuelta a Nueva York. Incluso la tripulación del Oceanic, conscientes de la carrera, querían dejar a su pasajera a tiempo: "haría por usted todo lo que esté en mi mano" (Bly, 2010: 234), le aseguró el capitán. En su honor, el ingeniero jefe hizo escribir sobre los motores, con la fecha en la que esperaba llegar a California: "Por Nellie Bly, vencer o morir. 20 de enero de 1890" (Bly, 2010: 233). A su llegada a América se encontró un estado de agitación máxima, pero no fue un camino de rosas. Una tormenta de nieve obstaculizó su llegada a Nueva York, se habían detenido los viajes en tren en el norte de los Estados Unidos, amenazando la carrera de Nellie Bly. Así que el World contrató un tren especial para llevar a la periodista a Chicago a través de la ruta del norte. Allí cogió un tren normal, a cada parada en las estaciones de camino, Bly era recibida por multitudes de admiradores que agitaban sus manos, le daban flores y hacían lo imposible por ver a la famosa trotamundos. "Me quité mi sombrerito y sentí deseos de saludar a gritos a la multitud, no porque hubiera logrado dar la vuelta al mundo en setenta y dos días, sino porque estaba de regreso en casa" (Bly, 2010: 249). El sábado 25 de enero de 1890 a las 3:51 de la tarde Nellie Bly entró en la plataforma de la estación de tren de Jersey City, Nueva Jersey dando por concluida su vuelta al mundo en setenta y dos días, tres antes de lo previsto. Al 38 día siguiente se publicó un artículo en el World con el titular Father Time Outdone16 (Macy, 2009: 43) con más de cuatro páginas dedicadas a la hazaña de la reportera. También un pequeño artículo que aseguraba que su competidora, Elisabeth Bisland, aún estaba de camino a Nueva York en el Bothnia uno de los barcos más lentos (Macy, 2009: 46). Nellie Bly viajó contra el tiempo pero cada vez que su enemigo se lo concedía un descanso lo aprovechaba para conocer mejor los lugares por los que pasaba. Al llegar a Southampton, Inglaterra, el corresponsal que esperaba a la periodista le comunicó que el señor Julio Verne quería reunirse con ella y que la visita a este en Amiens, Francia, era posible si luego pasaba dos noches sin dormir y la periodista no se lo pensó dos veces.17 A través de un periodista de París, que actuó de traductor del inglés al francés y viceversa. De esta forma la periodista pudo preguntarle a Verne si había estado en los Estados Unidos, cómo se le ocurrió la idea de la vuelta al mundo, además de debatir y bromear sobre el itinerario de la joven. - ¿Por qué no pasa por Bombay, como hizo mi héroe Phileas Fogg? - Porque prefiero ahorrar tiempo a salvar a una joven en apuros. - Quizá pueda salvar a algún joven viudo antes de su regresocontestó el señor Verne con una sonrisa (Bly, 2010: 52). Además, Nellie Bly tuvo la oportunidad de observar la biblioteca y el estudio donde la vuelta al mundo de su contrincante Phileas Fogg fue escrita. Como despedida, Nellie Bly y Julio Verne brindaron por el éxito de la peculiar empresa. "Si logra hacerlo en setenta y nueve días, le aplaudiré a rabiar− me dijo Julio Verne, y en aquel momento supe que dudaba de la posibilidad de que pudiera dar la vuelta al mundo en setenta y cinco, como había prometido. En mi honor, hizo un esfuerzo por hablarme en inglés, y lo logró, diciendo, 16"Derrotado el padre tiempo." (Traducción propia) 17 Es destacable el hecho de que fue Julio Verne el que sugirió el encuentro con la periodista estadounidense y no al revés. De esta manera queda latente que la repercusión del viaje de Nellie Bly llegó a Francia incluso antes que la propia periodista. 39 mientras su vaso chocaba con el mío.− Good luck, Nellie Bly18(Bly, 2010: 55). Julio Verne describió después a la periodista como la joven más guapa imaginable, construida por el trabajo duro. "Quedé encantado de verla; y también, la señora Verne ue no dejó nunca de ha lar so re ella desde entonces”19 (Macy, 2009: 40). La vuelta al mundo de Nellie Bly en comparación con la de Phileas Fogg Mientras la idea de Phileas Fogg20 de dar la vuelta al mundo surgió tanto en la ficción como en la realidad de un artículo periodístico en el que se decía que con los avances en los medios de transporte el mundo se había hecho más pequeño. Julio Verne lo leyó en Le Siécle y Phileas Fogg en el periódico Morning Chronicle. Según estos artículos, la vuelta al mundo era posible en ochenta días y una apuesta de veinte mil libras fue el incentivo que llevó a Phileas Fogg y a su criado Passepartout a dar la vuelta al mundo. "Encontré un estudio y algunos cálculos que demostraban que el viaje alrededor del mundo podía hacerse en ochenta días. La idea me gustó, y mientras pensaba en ella caí en la cuenta de que nadie había reparado en la diferencia en los meridianos, y pensé que menudo desenlace crearía algo así en una novela, de modo que me puse manos a la obra para escribirla. Si no hubiera sido por ese final, creo que nunca habría escrito el libro" (Bly, 2010: 51). La aventura de Nellie Bly comienza cuando se encuentra el fin de semana sin ningún tema que ofrecer a su editor. Y entonces, le golpea la idea: 18 "Buena suerte, Nellie Bly." Nota: fue lo único que Julio Verne pudo decirle en inglés a Nellie Bly. 19 "I am sure I was delighted to see her; and so, too, was Madame Verne, who has never ceased skeaking of her since." (Traducción propia). 20 Personaje protagonista de La vuelta al mundo en ochenta días. La obra fue publicada por entregas en el periódico Le Temps desde el 6 de noviembre hasta el 22 de diciembre de 1872, el mismo año en el que se sitúa la acción. Después fue publicada de forma íntegra en enero del año siguiente. 40 "Ojalá estuviera al otro lado del mundo. Necesito unas vacaciones, ¿por qué no hacer un viaje alrededor del mundo? Si pudiera hacerlo tan deprisa como Phileas Fogg” (Bly, 2010: 9). Y con la idea de batir el record del mundo que mantenía el personaje ficticio de Julio Verne, el lunes se presentó en la redacción con esta proposición a su editor. De esta manera se observa cómo el autor de la novela toma la idea de un artículo periodístico, nutriéndose de la información que proporciona y los datos objetivos y reales los transforma en una novela, por el contrario, la periodista Nellie Bly se inspira directamente de la novela de Verne. La diferencia fundamental entre la obra del francés y la de la estadounidense es que la primera es una ficción y la segunda relata un viaje real alrededor del mundo. Por lo que aunque ambas compartan elementos al tratar una misma proeza constan de diferentes aspectos que diferencian la ficción de la realidad, como por ejemplo, el convertir a Phileas Fogg en un héroe al salvar a la viuda Aouda cuando iba a ser quemada por su tribu india. Se podría decir que el compañero que adquiere Nellie Bly en Singapur, el mono McGinty, se convierte en el acompañante inseparable de la periodista hasta Nueva York. Nellie Bly construyó su relato de la vuelta al mundo sobre su propia experiencia personal y la observación directa de su viaje. La experiencia de Phileas Fogg no se basa solamente en la imaginación de Julio Verne ya que aunque este ya tenía un elevado conocimiento del mundo de la navegación y llevó a cabo una importante tarea de documentación. "Tenía un yate, y viajé por todo el mundo estudiando localidades, después escribía a partir de la observación directa. Ahora, desde que mi salud me ha confinado en casa, me veo obligado a leer descripciones y geografías" (Bly, 2010: 52). Ambos luchan contra el tiempo, pero también tienen perseguidores y durante gran parte de su viaje no son conscientes de ello. En el caso de Nellie Bly, se trata de Elisabeth Bisland que también se ha embarcado en la vuelta al mundo, pero en sentido contrario. Y en la obra de Julio Verne, se trata del inspector que persigue a Fogg pensando que se trata de un ladrón de un banco londinense. 41 Nellie Bly y Phileas Fogg consiguen llegar en el tiempo establecido a su lugar de inicio y fin de sus respectivas vueltas al mundo. Verne juega con el dramatismo literario al hacer fracasar a su héroe pensando que ha llegado una hora tarde siendo que en realidad ha llegado casi un día antes por la diferencia de los meridianos. "Sin sospecharlo, Phileas Fogg había ganado un día en su itinerario, únicamente porque había dado la vuelta al mundo hacia el Este, ya que por el contrario, lo habría perdido si hubiera viajado en sentido inverso, es decir, yendo hacia el Oeste" (Verne, 2009: 361). Nellie Bly, sin embargo, aprendiendo de la experiencia de Phileas Fogg cuenta con este aspecto y llega también antes de lo previsto, tres días antes. Tanto al francés como a la estadounidense les esperaba una muchedumbre a su llegaba expectantes por saber si los viajeros llegaban con éxito. Además, en ambos casos se llevaron a cabo apuestas sobre si los trotamundos llegarían con éxito y en cuánto tiempo exactamente. Una de las grandes diferencias entre Phileas Fogg y Nellie Bly era que el burgués inglés era reacio a visitar las zonas en las que tenían que esperar a otro medio de transporte, mientras que Bly se acercaba con interés a las culturas de los países que visitaba siempre que el tiempo se lo permitía. En La vuelta al mundo en 80 días esta labor de turista recae sobre el criado Passepartour, porque Phileas Fogg "pertenecía a esa raza de ingleses que delegan en sus criados la visita a los países que atraviesan" (Verne, 2008: 81). Sin embargo, el criado consiguió meterse en algunos líos por no conocer la cultura de los países visitados y la carencia d e un guía ue se las explicara − ellie l tuvo la a uda de corresponsales−. En ambos libros, la descripción es un pilar fundamental. En algunos casos leyendo las palabras de la periodista Nellie Bly podemos trasladarnos a través de su mirada a esos lugares que visita, como por ejemplo en su descripción al llegar a Hong Kong: "La vista es soberbia. La bahía, rodeada por una cadena de montañas, reposa serena y en calma, salpicada por cientos de barcos que parecen 48 la historia como una pionera del periodismo encubierto, de inmersión extrema, que siempre fue su estilo particular y una predecesora del periodismo de investigación. Uno de los objetivos fundamentales de este trabajo es acercar la labor periodística fundamental de la desconocida figura de Nellie Bly a los estudios de periodismo de España. Tras el análisis podemos concluir diciendo que se trata de una periodista que marcó un antes y un después en su época y que aún hoy en día se pueden observar las consecuencias de su trabajo ya que ayudó a mostrar que las mujeres también tenían sitio en el mundo del periodismo. Todavía queda mucho por hacer pero este trabajo es un primer paso. 49 7. Bibliografía BARRERA, Carlos (coord.) (2004). Historia del periodismo universal. Barcelona: Editorial Ariel BLY, Nellie (2009). Diez días en un manicomio. Barcelona: Ediciones Buck BLY, Nellie (2010). La vuelta al mundo en 72 días. Barcelona: Ediciones Buck CARRION, Jorge (2009). Viaje contra espacio. Juan Goytisolo y W. G. Sebal. Madrid: IberoaméricanaVervuert. FERRÙS, Beatriz (2011): Mujer y literatura de grandes viajes del siglo XIX: Entre España y las Américas. Valencia: PUV-Biblioteca Javier Coy D'Estudis Nord-Americans de la Universitat de Valencia FOCAULT, Michel (2002): Vigilar y Castigar, Nacimiento de la prisión. Buenos Aires. 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