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Abstract

El Frente Feminista fue una de las organizaciones aragonesas más importantes de los años setenta y ochenta en defensa de los derechos de la mujer. Tras cuarenta años de dictadura, donde la mujer estuvo relegada al hogar en su papel de "buena madre y esposa", la ciudadanía democrática trajo consigo la oportunidad de acceso a lo público para la mujer y dio voz a esta parte de infravalorada y silenciada de la sociedad en pro de nuevos derechos hasta entonces negados tales como el derecho al divorcio, el aborto, el acceso a la educación superior y al mercado laboral, la desigualdad salarial, la libertad sexual o la coeducación ,entre otros. Blasco Lisa, Sandra; Casanova Ruiz, Julián; Cenarro Lagunas, Ángela

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1 TRABAJO FIN DE MÁSTER Feminismo en Democracia. El activismo del Frente Feminista. (Zaragoza, 1977-1988) Autora: Sandra Blasco Lisa Tutores: Julián Casanova Ruiz Ángela Cenarro Lagunas Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea Facultad de Filosofía y letras Zaragoza, noviembre 2013. 2 ÍNDICE 1. Introducción 4 1.1. Estado de la cuestión 8 1.2. Metodología y fuentes 21 2. Estudio del caso: El Frente Feminista. Un foco activo de participación y concienciación de mujeres de distinta procedencia en Zaragoza 2.1. Asociacionismo femenino y movimiento feminista en Aragón 26 2.2. La formación del Frente Feminista 31 2.3. Las luchas 34 2.3.1 -Anticonceptivos y reproducción asistida. 37 2.3.2 - El adulterio y la Ley del divorcio: El caso de Inmaculada Benito 39 2.3.3 -El derecho al trabajo y la igualdad salarial 44 2.3.4 -Violencia contra las mujeres 47 2.3.5 -El aborto. “Diez años de lucha por un derecho a decidir.” 51 2.3.6 -La libertad sexual. 55 2.3.7 -Prostitución y pornografía 58 3. Conclusiones 61 4. Bibliografía 64 5. Anexos 72 3 Siglas AAM: Asociación Aragonesa de la Mujer ADM: Asociación Democrática de la Mujer ADMA: Asociación Democrática de la Mujer Aragonesa AP: Alianza Popular COF: Coordinadora Estatal Feminista CC. OO: Confederación Sindical de Comisiones Obreras FF: Frente Feminista HOAC: Hermandad Obrera de Acción Católica JOC: Juventud Obrera Cristiana LCR: Liga Comunista Revolucionaria MC: Movimiento Comunista MDM: Movimiento Democrático de la Mujer MLM: Movimiento de Liberación de la Mujer ORT: Organización Revolucionaria de Trabajadores PCE: Partido Comunista de España PFE: Partido Feminista de España PSA: Partido Socialista Aragonés PSOE: Partido Socialista Obrero Español PSUC: Partit Socialista Unificat de Catalunya (Partido Socialista Unificado de Cataluña) PTE: Partido del Trabajo de España SEPU: Sociedad española de precios únicos UCD: Unión de Centro Democrático UGT: Unión General de Trabajadores UML: Unión de Mujeres por su Liberación USO: Unión Sindical Obrera 4 1. Introducción Que la amnesia nunca nos bese en la boca. Que nunca nos bese. Soñábamos con utopía y nos despertamos gritando, Roberto Bolaño El tema elegido en este Trabajo final de máster es fruto de una intersección de circunstancias que han ido, poco a poco, construyendo el tipo de historiadora que quiero llegar a ser. Es fruto, por tanto, de las improntas que dejaron en mí algunas asignaturas de la licenciatura como Franquismo y Transición, Historia del Mundo actual o Cultura y mentalidad en la Edad Media, ésta última enfocada desde una brillante perspectiva de género. Es también consecuencia de algunas asignaturas dentro del propio Máster de Historia Contemporánea, como Historia de las mujeres, asignatura que me permitió reflexionar sobre la importancia del género en el estudio de la Historia y la amplitud que alcanza la investigación histórica al cambiar el prisma de visión. Este trabajo es fruto, a su vez, de un latente feminismo que se ha ido dibujando en mí en tanto que reflexionaba, durante estos seis años de formación, sobre la necesidad de seguir apostando por un cambio progresivo en la concepción del mundo que nos rodea, basando nuestra ética en el respeto, la libertad de expresión y la fraternidad entre las personas a través de la resistencia y el activismo. Académicamente, este trabajo se inserta dentro de la Historia cultural, de la “historia desde abajo”, del empuje historiográfico y del recuerdo de aquellas personas invisibilizadas, olvidadas y casi inexistentes para la historia oficial 1 ; aquella historia que ha marcado, en consecuencia, la concepción de un periodo como el de la Transición española a la Democracia, sin su presencia. De la “historia de los vencedores” durante el franquismo, dimos paso casi exclusivamente a una historia política, más elitista y menos personal: la historia recordada por sus grandes hombres (Adolfo Suárez, Felipe González, Juan Carlos I…) y para sus “grandes historias.” La ausencia de 1 No solamente mujeres sino aquellas generaciones enteras que quedaron atrás en estos años de miedo e incertidumbre ante el cambio, tras una dictadura que marcó sus pautas de entender el mundo durante cuarenta años. Aquella que, en relación a los ideales que intentó componer la II República, quedaron sepultados por la amnistía, el consenso y la retórica lucha fraticida que llevaron al olvido un periodo de nuestra historia, la “desmemoria” que argumenta Santos Juliá: “Cosas que de la Transición se cuentan” en Ayer, 79, 2010. pp. 297-319. o de Thierry Maurice, "La movida ou l' impossible mémoire du franquisme", Esprit, 2010. pp. 103-118. 5 reconocimiento de los nuevos movimientos sociales, de la población civil en la calle en la búsqueda de la Democracia, de la “amnistía y ciudadanía para todos” se ha traducido, con el paso de los años, en una devaluación de los mismos. A su vez, el ocultamiento y la “mala prensa” del feminismo han fraguado la esperanza de concienciación en el conjunto social, una vez pasados los años y una vez consolidado el nuevo sistema monárquico y parlamentario. Confío en estas páginas como una forma de reconocimiento al papel de estas mujeres en nuestro pasado reciente. Ellas son también mi forma de estar en lucha dentro de la investigación. Es necesario el estudio crítico de sus experiencias y de su compromiso feminista, en un periodo de tiempo en el cual a las mujeres se les consideró menores legales, un tiempo en el que fue necesario reconfigurar el “ser mujer”, dotarlo de confianza, de empoderamiento, de orgullo feminista, para poder continuar del lado de la lucha antifranquista en la dictadura y de la ciudadanía igualitaria, sin discriminación ni violencias ocultas por cuestiones de género. Por eso, en palabras de Irene Murillo, “analicemos estas expresiones de agentes activos de la memoria como testimonios del pasado que invaden y, en cierto modo, invalidan la Historia oficial para aportar subjetividad y privacidad.” 2 Ese feminismo, su feminismo, fue uno de los movimientos sociales que impulsaron la renovación de la Historia en los años noventa al incorporar el punto de vista de género al análisis del pasado. A partir de entonces, la expansión de estos estudios en nuestro país, ha permitido reinterpretar el uso de los sujetos en nuestros análisis y cuestionar así la tradicional historiografía androcéntrica y exclusivista. Se incorpora como explica Miren Llona “la memoria colectiva de las mujeres y de sus diferentes experiencias de opresión, sumisión o rebelión.” 3 Por ello, el feminismo -en este casodebe esforzarse hoy día en la creación de lugares de la memoria para y por la transmisión intelectual de un legado histórico colectivo. A su vez, creo que el movimiento feminista debe ser lucha crítica constante, que mira al futuro desde la actualidad, para con la mejora de la situación de la mujer y de la sociedad en su conjunto; también mira al pasado, sacando a la luz a aquellas personas que desde su ideología, religión o posición social llevaron a cabo resistencias contra el sistema establecido y, consecuentemente, avanzaron conscientes o no para con este 2 Murillo, I. En defensa de mi hogar y mi pan. Estrategias femeninas de resistencia civil y cotidiana en la Zaragoza de posguerra 1936-1939 PUZ, Zaragoza, 2013. p. 24 3 Llona M. “Memoria histórica y feminismo.” En Jornadas estatales en Granada. Treinta años después, aquí y ahora. Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas, Madrid, 2010. pp 245-251. 6 objetivo. Es necesario revisar también este, nuestro feminismo, desde el conjunto de las ciencias sociales y desde la Historia, a través del rigor y de la confianza del “buen quehacer” del historiador. Un primer hándicap a la hora de acercarme a este trabajo, fue la relativa escasez de bibliografía que recogiese la evolución del movimiento feminista. No significa esto que no se haya escrito sobre el feminismo (Di Febo, 1977; Scanlon, 1990; Moreno, 1997; Asociación “Mujeres en la Transición Democrática”, 1999; Agustín Puerta, 2003; Larumbe, 2004, Folguera, 2007) sino que hay pocas obras que analicen el movimiento feminista más allá de los años ochenta. Por ello, he utilizado obras que analizan la evolución de finales de los años sesenta y la década de los setenta, así como, el archivo de la Asociación Cultural Liberazion 4 junto a los testimonios de las diferentes activistas del Frente para sacar las conclusiones más acertadas posibles, mis propias hipótesis sobre la evolución del feminismo en España y, en concreto, del feminismo zaragozano en esa década. He estructurado mi trabajo en torno a tres apartados: El estado de la cuestión, en el que se aborda lo ya investigado sobre las resistencias femeninas en el franquismo y las primeras asociaciones feministas, a nivel nacional y, posteriormente, en Zaragoza, desde los años sesenta hasta los años ochenta. En segundo lugar, la metodología y el análisis de las fuentes primarias utilizadas para el estudio; Finalmente, el análisis del caso, tomando como centro de gravedad la actividad del Frente Feminista en Zaragoza (19771988) y utilizando como vehículo discursivo las diferentes luchas que plantearon al conjunto social. La limitada cantidad de publicaciones para su estudio en esta ciudad, me ha obligado a enfrentarme al reto de crear un discurso propio ex novo en torno a cada lucha 5 , sobre todo a partir de los años ochenta donde escasean las fuentes secundarias, partiendo de la pionera investigación de Amparo Bella, a quien agradezco muy especialmente su interés, su pasión, su implicación activista y su labor en la escritura de este periodo histórico. A su vez y en relación a la cronología utilizada, me he servido de las siguientes fechas: En primer lugar, el año 1977, en el cual no solamente son las primeras elecciones democráticas sino que además coincide con la creación del propio Frente Feminista. En segundo y último lugar, he utilizado las 4 La Asociación Cultural Liberazion cedió su fondo documental en el año 2011 a la Universidad de Zaragoza. En él se encuentra información histórica relevante sobre la década de los ochenta y noventa en relación a la actividad de la asociación y también de otros grupos de la ciudad, entre ellos la actividad del feminismo zaragozano encabezada por la agenda reivindicativa del Frente Feminista. 5 Explicación pormenorizada de las dificultades y contratiempos de la realización del trabajo en el apartado 1.2 Metodología y fuentes. 7 Jornadas estatales feministas de Santiago, en 1988, jornadas en las que el Frente Feminista tuvo un papel destacado y donde realizó un balance sobre sus más de diez años de lucha en Zaragoza como límite de estudio para mi análisis. En la década de los noventa el Frente siguió en activo, aunque se produjo un relevo generacional que pudo producir objetivos diferentes en la agenda feminista, los cuales no se abordan en este trabajo. Por último, quiero terminar esta introducción expresando mis agradecimientos, en primer lugar, a mis tutores del Trabajo final de máster: Ángela Cenarro y Julián Casanova. Por sus consejos y guía a la hora de escribir la historia íntima de tantas personas que han abierto para ello el baúl de sus recuerdos. Al coordinador del Máster del año pasado, Alberto Sabio, y a la actual coordinadora, Pilar Salomón, por su dedicación y tiempo, por hacer posible que este máster siga adelante un año más, pese a que quieran eliminar la investigación académica a golpe de decreto y recorte. A todo el personal de la biblioteca María Moliner, así como, de la biblioteca CAI-Universidad de Zaragoza. Especialmente, a Matilde Cantín y a Ramón Abad, por su amabilidad a la hora de acceder a las fuentes utilizadas sin las cuales este trabajo no habría sido posible. A mis padres. A mis abuelas Mary y Eulalia, que sufrieron el periodo de la intolerancia misógina del fascismo español, que siempre han creído en mí para solucionar los retos presentes y futuros. A mi hermano Alberto, por su colaboración en los aspectos formales del trabajo, por los buenos momentos que compartimos. A Raquel, por crecer y trascender juntas una vida. A mis compañeros del Máster de Historia Contemporánea, a mis compañeros de la Licenciatura en Historia. A Carlos, por nuestro apoyo. A Concha, a Rosa, a Gloria, a Mercedes… a tantas otras luchadoras que hay y habrá. Gracias. 8 1. 1. Estado de la cuestión “La voz que habla en un tono bajo, como dolorida, en este caso, contra el modo peculiar del discurso estatista, un ruido de mando característicamente machista en su incapacidad de escuchar lo que las mujeres estaban diciendo” 6 Para abordar el estado de la cuestión, quiero remarcar que este trabajo es fruto de un contexto histórico determinado marcado por dos líneas diferentes de investigación: Por un lado, se enmarca dentro del paso de un régimen fascista a una democracia parlamentaria; por otro, está intrínsecamente ligado al surgimiento del feminismo de segunda ola europeo, con las peculiaridades del feminismo español en su paso por la dictadura. Por ello, para realizar este epígrafe, creo necesario abordar las aportaciones que se han realizado hasta la fecha por ambas partes. Para la primera parte, es necesario incidir en el retroceso que supuso para las mujeres el régimen franquista, tanto desde el punto de vista legal como en el refuerzo de un modelo de género tradicional, propio de los fascismos, que calará en la sociedad durante cuarenta años y que será, posteriormente, uno de los detonantes de la lucha feminista. La situación de la mujer en el franquismo es un campo de estudio en alza dentro de la historiografía reciente. Una de las autoras de referencia a este respecto es Carme Molinero en “Mujer, franquismo, fascismo. La clausura cerrada en un mundo pequeño, Historia Social, nº 30. Su estudio incide especialmente en la discriminación legal de la mujer en la paz de Franco 7 y en cómo, las labores de reproducción y cuidado de la familia que tenían encomendadas por el sistema de género impuesto, se convirtieron en aquello por lo que las mujeres se echarían a la protesta en la calle. La visión de Molinero conecta con el perfil idóneo femenino, el modelo ideal de mujer franquista que podemos examinar en la publicación de Jordi Roca: De la pureza a la maternidad. La construcción del género femenino en la posguerra española. Madrid, Ministerio de Educación y Cultura, 1996. En ella, el autor analiza a la mujer como sujeto social construido en función de su maternidad. Roca analiza el modelo franquista establecido según lo que considera los tres grandes ejes del mismo: los hijos, el marido y la casa. Así constata que, el modelo de género tradicional, es producto de una simbiosis entre dos tradiciones: el modelo burgués, por un lado, y la concepción 6 Ranahit, G. Las voces de la historia y otros estudios subalternos. Crítica, Barcelona, 2002, p. 26. 7 Referencia sacada del capítulo Casanova, J. “La paz de Franco” en Espinosa, F. Moreno, F. Casanova, J. y Mir, C. Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco. Crítica, Barcelona, 2004. 9 tradicional de familia dada por el catolicismo, por otro. Concluye que la condición sine qua non de este modelo residía en el mantenimiento de la mujer en el ámbito doméstico y la consiguiente prerrogativa masculina en el ámbito público, lo cual provocaba, inexorablemente, la prohibición del acceso de la mujer al mercado laboral e inmiscuida en la vida política pública. El peligro que suponía para el franquismo la independencia femenina era controlado a través del matrimonio como una herramienta de dependencia al marido. Como explica el autor: “No se busca en la esposa, en definitiva, una sirvienta sino más bien una esclava.” 8 Esta situación la recalca también Rosario Ruiz Franco en la obra ¿Eternas menores? Las mujeres en el franquismo. Biblioteca Nueva, Madrid, 2007. Su aportación reside, no sólo en denunciar la situación de minoría legal de la mujer en este periodo, sino en sacar a la luz una vía reformista, de resistencia al franquismo dentro del propio régimen -minoritaria pero igualmente importante en el análisis históricoque se atrevió a denunciar el desamparo que sufrían dentro de un periodo de inmovilismo político. Algunas mujeres como Mercedes Fornica o María Telo, dentro de la Sección femenina, denunciaron las desigualdades jurídicas del régimen para con las mujeres del mismo. Tanto la historiografía clásica del antifranquismo -estudiando la izquierda antifranquista asociada a partidos políticos clandestinoscomo la resistencia a la dictadura en la vida cotidiana, forman parte de los detonantes de la conciencia del feminismo en los años sesenta. En el estudio histórico de estas resistencias, una obra de referencia es la de Giuliana di febo, Resistencias y movimiento de mujeres en España 1936-1976. Icaria, Barcelona, 1979. En ella, la autora resalta que, precisamente, esa violencia sexuada fue la que desembocó en un amplio movimiento de resistencia femenina. Di Febo sitúa así a las mujeres como protagonistas del pasado histórico desde una perspectiva renovada. Divide su estudio en el llamado binomio “represiónresistencia” en las cárceles y en la lucha clandestina a través de la guerrilla, el exilio y las mujeres de preso. A su vez, insiste en la necesidad de recuperar el pasado para comprender el presente, para recuperar la memoria de estas mujeres y dignificar el pasado que el fascismo pretendía enterrar. 8 Roca, J. De la pureza a la maternidad. La construcción del género femenino en la posguerra española. Ministerio de Educación y cultura, Madrid, 1996. Roca, J. “Los (no) lugares de las mujeres durante el franquismo: el trabajo femenino en el ámbito público y privado” en Gerónimo de Uztariz, 21. p.88 16 sólo hubo un cauce de participación femenino, sino que el antifranquismo provocó diferentes brechas del régimen en las cuales se filtró esa concienciación popular. La autora diferencia dos vías: por un lado, un movimiento de mujeres (militantes y políticamente activas pero que ni cuestionaban ni se oponían inicialmente al papel que el franquismo les había marcado como mujeres) y, por otro, el surgimiento del movimiento declarado abiertamente como feminista. Posteriormente, Elena Grau Biosca publicó “De la emancipación a la liberación y la valoración de la diferencia. El movimiento de mujeres en el Estado español. 19651990” en George Duby y Michelle Perrot, dirs., Historia de las mujeres en Occidente, vol. 5, Madrid: Taurus, 1993 realizando una evolución revisada del movimiento de mujeres desde las resistencias de los sesenta hasta el feminismo de los años setenta y ochenta. En este capítulo, Grau analiza el movimiento feminista español dividiéndolo en tres etapas: la gestación del movimiento (1965-1975), la eclosión del mismo (19751979) y la crisis o “desencanto” (1979-1982). De igual forma y siguiendo las premisas de Grau, María Ángeles Larumbe realiza una aproximación al feminismo español, a través de las características del feminismo de segunda ola europeo, en Una inmensa minoría. Influencia y feminismo en la Transición. PUZ, Zaragoza, 2002. En esta obra, la autora evalúa el MDM a través del calado de las ideas del MLM europeo y diferencia las vías de desarrollo que éste ofrece a través de tres modelos teóricos: teoría de la igualdad, teoría de la diferencia y teoría del feminismo radical. Recalca como otras causas del feminismo de los setenta en el desarrollismo de los años sesenta y el acceso creciente de la mujer al mercado laboral y a la enseñanza media y superior dentro de una sociedad donde los altos cargos directivos de empresas, administración y política eran ocupados únicamente por varones. 22 De igual forma, incide en que los mecanismos de alineación y degradación femenina fueron los causantes de esa toma de conciencia en lo que la autora llama la “minoría activa”. Por último, realiza una clasificación de los grupos feministas a nivel nacional, que hasta entonces no se había realizado y repasa la evolución de las mismas en torno a los objetivos que fueron planificándose a medida que avanzaba la Democracia. Destaca la importancia de la Asociación Democrática de la Mujer (ADM) 23 y los retos iniciales 22 Larumbe, M. A. Una inmensa minoría. Influencia y feminismo en la Transición. PUZ, Zaragoza, 2002. p. 147 23 Grupo feminista vinculado a la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) y al PTE (Partido del Trabajo de España) creado en febrero de 1976. Desarrolló una intensa actividad en los barrios y asociaciones de vecinos de las ciudades de todo el país haciendo competencia al MDM. Tenían objetivos 17 que se propuso inicialmente: conseguir el establecimiento definitivo de la democracia en España, conseguir abolir la anterior legislación discriminatoria y trasladar a la sociedad una imagen positiva del feminismo y modificar la percepción social dominante hacia las mujeres. “El activismo feminista, durante el último trimestre, ha salido a la calle, contundente y virulento. Los profesionales de los medios de información, sin apenas darse cuenta, han decidido de forma irreversible llamar por su nombre la hasta ahora lucha de la mujer. Su nombre es feminismo. 24 De igual forma, Mary Nash en su obra Mujeres en el mundo. Alianza, Barcelona, 2004 hace un repaso de más de doscientos años de movilización femenina en España. Compara, siguiendo la obra de Larumbe, la lucha del MDM con el MLM europeo 25 e integra así el periodo de la Transición a la democracia con el surgimiento del feminismo en España, tomando como referencia la obra de Kaplan citada también anteriormente. Conecta también con ese cambio de percepción en la sociedad y el paso de los grupos de mujeres al uso de la palabra feminismo. Como afirmaba Larumbe [la palabra feminismo] era objeto de “burla, mofa, desprecio, sarcasmo y sinónimo de señora burguesa.” La batalla en la calle que supuso la amnistía y la agenda reivindicativa de este movimiento para abolir la Ley de peligrosidad social que condenaba la homosexualidad y la prostitución o las primeras peticiones de despenalización de los anticonceptivos, el derecho a acceder al mercado laboral y el rechazo a la domesticidad obligatoria, inauguraron la década de los setenta. Radcliff hace también alusión a la importancia de la década de los setenta en “La historia oculta y las razones de una ausencia. La integración del feminismo en las historiografías de la Transición” en El movimiento feminista en la década de los setenta. Cátedra, Madrid, 2009. pp 53-71. Este capítulo es, a mi modo de ver, muy importante pues refleja la manipulación de la prensa del momento respecto al tema: Por un lado, los medios tachaban al movimiento feminista de exagerado, divisionista, de manifestar “odio a los hombres”, de polarizar la sociedad española 26 o ser simpatizantes de la izquierda revolucionaria, entre otros. Por otro, la aceptación teórica de un reformistas y su principal objetivo era atraer a mujeres de baja formación política y diferentes niveles sociales. Se disolvió tras la derrota del PTE en las elecciones de 1977. 24 Vindicación feminista, 7. Barcelona, 1977. p.17. 25 A partir de 1976, el MDM compaginó la lucha feminista con la lucha de clases y añadió a sus siglas MLM, Movimiento de Liberación de las Mujeres. 26 Polarizar seguía siendo un término que hacía referencia al cisma de la Guerra Civil, la cual se pretendía dejar atrás a través de la construcción de una democracia de consenso político y social que no perjudicase un proceso que se construía rodeado de miedo e incertidumbre. 18 “feminismo genérico” en los partidos políticos (aceptando incorporar la palabra igualdad entre ambos sexos en sus programas electorales) fueron la causa de que el feminismo tuviese un parcial calado en la sociedad. A su vez, Mary Nash renueva el estado de la cuestión en la obra “La construcción de una cultura política desde la legitimidad feminista” en Feminismos y antifeminismos. Culturas políticas e identidades de género en la España del siglo XX. PUV, Valencia, 2011. Nash hace un repaso por las agencias de significación colectiva 27 , como nuevo movimiento social, incidiendo en su pluralidad (composición, ideas y valores) y en su organización sin una dirección piramidal jerárquica. Da importancia a las Jornadas estatales celebradas en Madrid (1975), Barcelona (1976) y Granada (1979) como vehículo de unificación del movimiento feminista nacional y la creación de esa cultura política democrática entre las mujeres. A su vez, 1975, fue declarado Año Internacional de la mujer y, en 1976, se instauró el 8 de marzo como Día de la mujer trabajadora (que se celebraría por primera vez en 1977). A partir de ese año, coincidiendo con la celebración de las Jornadas de la dona, el proceso asociacionista fue imparable y se produjo la creación y multiplicación de colectivos feministas por todo el territorio. La inestabilidad del país durante ese año clave en el proceso democrático y el papel de las mujeres en su lucha contra el continuismo de Arias tuvieron un papel crucial en esta toma de conciencia femenina para y por el cambio. Para la década de los setenta, la aportación de Mercedes Augustín “Claves del feminismo español en la Transición política” en Jornadas estatales en Granada. Treinta años después, aquí y ahora. Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas, Madrid, 2010 analiza la importancia de estos movimientos que surgen por todo el territorio con una dictadura que todavía perdura. Por ello, la obra incide en que, a diferencia con otros países, en España sí que hubo una ruptura con el pasado. 28 Uno de los apartados cruciales de ambas Jornadas fue el cuestionamiento del modelo tradicional de familia, el cual consideraban que constituía una institución básica de opresión femenina; Por otro lado, el sector liderado por la activista Lidia Falcón intentó ir más allá cuestionando, a su vez, la visión androcéntrica y ortodoxa de la clase dominante en la nueva democracia y criticando las reformas legales por considerarlas 27 Melucci, A. “Asumir un compromiso: Identidad y movilización en los movimientos sociales” Zona abierta, 69. 1994. pp. 153-180. 28 Coincide con María Ángeles Larumbe en la reflexión de la ruptura con el pasado mientras que Radcliffe acepta una ruptura con la dictadura pero no un acercamiento total entre democracia y feminismo, ya que resulta difícil poder aceptar la idea de que la ciudadana española media en los años setenta fuese abiertamente feminista. 19 insuficientes. Para evaluar la importancia de ambas Jornadas están publicadas la obra de Lidia Falcón Una mujer de nuestro tiempo, Mujer y poder político: fundamentos de la crisis de objetivos e ideología feminista, 29 la cual defendía una única militancia común como feminista sin entrar en los partidos políticos, a los que veía como los otros culpables de la exclusión femenina. 30 “Varias de las compañeras se negaron a que el grupo estuviera compuesto únicamente de mujeres (...) La mayoría de las mujeres eran mujeres o hijas de comunistas, o afiliadas ellas mismas (...) Fundamentalmente (se negaron) porque, como siempre había defendido el partido, los comunistas no necesitaban ser feministas — expresión que se utilizaba más como insulto que como aprecio— ya que su ideario englobaba la defensa de los derechos tanto del hombre como de la mujer (...) Todavía recuerdo la última discusión que sostuve en ese sentido con una de las compañeras, y el tono de superioridad y de desprecio con que me replicó; que no podía aceptar que el grupo se compusiera sólo de mujeres porque ella sí era demócrata” 31 La ruptura entre ambos grupos supuso una irrefrenable cuesta abajo del empuje feminista nacional. Los eternos debates sin solucionar sobre este tema a raíz de las primeras elecciones generales y los dos años posteriores de pugna por el camino a seguir por el Partido Feminista desembocaron en el periodo denominado “desencanto” del feminismo nacional. Las jornadas de Granada fueron, según todas las autoras, el punto de inflexión en la unidad del feminismo y un cambio de rumbo respecto a sus objetivos. Estas jornadas abordaron numerosos debates como respuesta colectiva al arquetipo doméstico franquista y en torno a problemas como el divorcio, el trabajo remunerado femenino, los anticonceptivos, la sexualidad, la situación de la mujer rural, el aborto, etcétera. Diversos problemas que el régimen había obligado a ocultar y negar ahora debían transformarse en derechos de ciudadanía. Como explica la obra colectiva resultado de las Jornadas celebradas en Granada en el año 2009, Jornadas estatales en Granada. Treinta años después, aquí y ahora. Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas, Madrid, 2010. “El slogan lo personal es político expresa perfectamente la audacia del nuevo feminismo y su capacidad de redefinir la relación entre lo público y lo privado” 32 En este momento comienza a analizarse el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, incorporando el concepto de patriarcado a través de las lecturas de Kate Millet en Sexual Politics o Shulamith Firestone en La dialéctica del 29 Idea que extrapolo de Falcón, L. La pasión feminista de mi vida. El viejo topo, Barcelona, 2012. 30 Lidia Falcón creo en 1975 el Partido Feminista de España (PFE), de tendencia marxista-leninista, que no sería registrado hasta 1981. 31 Falcón, L. Memorias políticas (1959-1999). Planeta, Madrid, 1999. pp. 135-136 32 Augustín, M. “Claves del feminismo español en la Transición política” en Jornadas estatales en Granada. Treinta años después, aquí y ahora. Coordinadora Estatal de Organizaciones Feministas, Madrid, 2010. p.123. 20 sexo: 33 Una nueva herramienta para profundizar en el significado de ese ser mujer, dotarlo de autoestima y reconstruirlo como sujeto social. Según el artículo de Lola Luna “el llamado Feminismo de la Diferencia, nunca existió como grupo o tendencia, tampoco se transformo en una teoría. Fue un punto de partida para muchas feministas en busca de su propia identidad” 34 . Un año antes de las Jornadas, la proclama de la Constitución española en 1978 trajo también numerosas decepciones al no incluir las peticiones que se demandaban en la mayoría de grupos feministas nacionales (como la coeducación en los centros públicos, la no discriminación en el acceso al trabajo, una ley de divorcio, la planificación familiar o el aborto, entre otros). La despenalización de los anticonceptivos y la despenalización del delito de adulterio fueron dos de las campañas más importantes llevadas a cabo por el movimiento hasta la proclama de la Constitución y las elecciones municipales del año siguiente. La campaña Yo también soy adúltera, que tuvo un papel crucial en los juicios de Zaragoza y Barcelona (campaña: Jo també soc adúltera 35 ) darán visibilidad a un colectivo que había permanecido sin voz, en parte, por los medios de comunicación. Las manifestaciones y concentraciones exigiendo la posibilidad del uso de medidas anticonceptivas y la campaña de autoinculpación por el tema del adulterio fortalecieron el movimiento y dieron nuevas formas de resistencia. La única obra encontrada que incida en las campañas realizadas hasta las Jornadas de Granada y los años ochenta a nivel nacional es la de Paloma Uría: 36 “los grupos de mujeres empezaron a ver la importancia de afirmarse en su condición femenina: nadie puede liberarse desde la desvalorización, y el orgullo de ser mujer comenzó a ser una seña de identidad del movimiento feminista.” La afluencia de mujeres a reuniones aumentaba gracias al “boca boca”, mujeres que acudían por un problema personal, a compartir experiencias que les eran comunes, formas similares de vida en una misma cultura política, buscando comprensión o 33 Uría, P. “De Granada a Granada: treinta años de debate feminista” en Jornadas feministas de Granada. Treinta años después. Coordinadora estatal de organizaciones feministas, Granada, 2010. pp. 345-353 34 Luna, L. “De la emancipación a la subordinación. De la igualdad a la diferencia” en Asparkia nº11, Castellón, 2000. pp 26-35. 35 El contexto de la lucha por la amnistía de las mujeres y contra el sistema patriarcal lo extrapolo del artículo del artículo “Memoria gráfica en femení” en Dossiers, 25, Barcelona, 2005. http://www.donesdenllac.org/articles/carrer091_25.pdf. La referencia aparece también de Bartrina, F. “Un clàssic del feminisme en català: La condició de la dona de Juliet Mitchell”en Quaderns, 19. Universitat de Vic, 2012. http://ddd.uab.cat/pub/quaderns/quaderns_a2012n19/quaderns_a2012n19p141.pdf 36 Uría, P. “De Granada a Granada: treinta años de debate feminista” en Jornadas feministas de Granada. Treinta años después. Coordinadora estatal de organizaciones feministas, Granada, 2010. pp. 345-353. Cita sacada de p. 347 21 asesoría jurídica… activistas concienciadas o dobles militantes con inquietudes y esperanza en un cambio que parecía difuminarse tras la proclama de la Constitución. En palabras de Magda Oranich: “Dejémosles pues con su consenso y nosotras sigamos adelante con nuestra lucha. Nos dicen que han hecho una constitución para todos los españoles, para todos los ciudadanos, nosotras queríamos que hubiese sido también para todas las españolas, para todas las ciudadanas.” 37 1.2 Metodología y fuentes Dar voz y visibilidad a nuevas categorías y sujetos históricos implica, necesariamente, revisar las categorías ya existentes y darles un significado nuevo acorde a la fidelidad con el pasado desde cada presente. Por ello, la metodología y las herramientas históricas para construir el discurso son cruciales. Como explican J. Amelang y M. Nash: “La inclusión de las mujeres en la historia implica necesariamente la redefinición y ampliación de nociones tradicionales del significado histórico, de modo que abarque la experiencia personal y subjetiva lo mismo que las actividades públicas y políticas…Una metodología como ésta implica no sólo una nueva historia de las mujeres, sino también una nueva historia.» 38 Este trabajo es deudor de la historiografía feminista, la cual no pretende solamente incluir a la mujeres en la Historia sino también evidenciar las desigualdades, cuestionar y poner en evidencia aquellas etiquetas que desembocan en roles inamovibles y que sitúan a grupúsculos o grupos humanos inmensos como categorías subalternas. Veo, en este caso, en la teoría feminista actual, un reto para las ciencias sociales: una “quasi-revolución” como explica María Martínez 39 sobre cómo incluir en el discurso las nuevas nociones y retos que se plantean en torno al sujeto, la identidad, la cuestión de la representación, el cuerpo, etc y cómo deconstruir las dicotomías modernas heredadas del modelo ilustrado. 37 Oranich, M. “La vieja historia de siempre. La constitución, oprimidas como siempre” Vindicación feminista, Barcelona, septiembre 1978. 38 Amelang, J y Nash, M. (Ed.): Historia y Género: las mujeres en la Europa Moderna y Contemporánea. Alfons el Magnànim, Valencia, 1990, pp. 23-26 39 Comunicación de María Martínez UV. IV Congreso de jóvenes investigadores de Valencia, septiembre 2013. 22 Finalmente, mi trabajo es un homenaje a la memoria y soy consciente de que ésta es la que permite emerger la versión de estos grupos subalternos. Sin embargo, y siguiendo las publicaciones de Miren Llona, también creo que es necesario tener en cuenta que el propio carácter de la memoria, aquel material que flota, que es permeable y móvil. “La memoria no es una certeza pero al mismo tiempo no es una ficción.” 40 Pasar de la memoria individual a la memoria colectiva permite contextualizar y establecer un marco de análisis que la sitúe en un contexto histórico y en un universo de los significados para poder dar lugar a que emerjan, gracias a la labor del historiador, las prácticas, valores y experiencias del pasado en nuestro presente. Es necesario mirar más allá, las aportaciones públicas y privadas; las diferentes dinámicas de las mujeres, no sólo como víctimas, sino como sujetos que establecen también estrategias de resistencia: aquello que Juliano llama “el juego de astucias” 41 Hay que examinar aún más minuciosamente las fuentes en rastreo de estas pequeñas triquiñuelas de la Historia; aquellas, muchas veces, fruto de la jerarquización sexual, de las concepciones de roles tradicionales anclados en el esencialismo biológico, que provocan las múltiples dificultades que encuentran las mujeres para avanzar, lo que las obliga en ocasiones a romper esquemas y transgredir los roles establecidos. Aquellos que “han incidido directamente en la configuración y vivencia de la identidad personal y social”. 42 Los resultados obtenidos en este trabajo no habrían sido posibles sin la documentación primaria extraída de las cajas de feminismo dentro del fondo de la Asociación Cultural Liberazion. Este fondo conserva en su mayoría documentación de los años ochenta o noventa del Partido Comunista de Aragón (PCA) a lo que también se incorpora un apartado dedicado a la movilización feminista en Zaragoza, desde la legalización de la Asociación democrática de la Mujer Aragonesa (ADMA) en 1977 hasta finales de siglo veinte con la actividad del Frente Feminista. Es una fuente privilegiada que me ha permitido ver el proceso dilatado de estas luchas, de las arduas movilizaciones de este colectivo por un futuro mejor y su implicación, concienciación y activismo político en esta ciudad. El fondo documental fue donado a la Universidad de 40 Llona, M. “Memoria histórica y feminismo” en Jornadas estatales de Granada. Treinta años después, aquí y ahora. Coordinadora estatal de organizaciones feministas, Granada, 2010. pp 245-251. 41 Obra de la antropóloga catalana Dolores Juliano. El concepto está extraído de su obra Juliano, D. El juego de la astucia. Horas y horas, Barcelona, 1992. 42 Del Valle, T. El espacio y el tiempo en las relaciones de género. http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/ESPACIO-TIEMPO-GENERO.pdf. Consultada el 26 de octubre de 2013. 23 Zaragoza en el año 201 e inicié la investigación a través de la catalogación de mil doscientos carteles que recogen más de veinticinco años de actividad de la Asociación. Gracias a estos carteles, cuatro investigadores de la Universidad de Zaragoza pudimos realizar una primera aproximación al tema a través de un cortometraje Una transición en femenino presentado en marzo de 2013 fruto del trabajo llevado a cabo en el IV Taller de guión y producción de documental científico, organizado por la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) y financiado por la Fundación española para la Ciencia y Tecnología (FECYT). Finalmente, para dar una visión panorámica de los años que abarca este trabajo, incorporé las carpetas de la documentación que correspondían con el feminismo, y en las cuales, se encontraba el material específico del Frente Feminista. Este fondo ha guardado documentación sobre las diversas luchas políticas y sociales de los años setenta a través de las convocatorias de manifestaciones, ponencias, congresos, jornadas, cadenas humanas, marchas, concentraciones… De igual forma, conserva recortes de periódicos con noticias de cada año, catalogadas por ellas mismas, sobre los sucesos relacionados con la mujer que se iban produciendo a medida que el movimiento cogía fuerza. Hay también revistas nacionales e internacionales así como, las jornadas y campañas realizadas a nivel estatal, por un lado; y a nivel local, por otro. Slogans, lemas y resultados obtenidos de los artículos de teoría feminista que indican un enorme bagaje sobre el tema. Para completar la investigación, he intentado analizar toda la información del Frente Feminista a través de sus actividades, respetando la clasificación inicial encontrada, es decir, por temáticas de lucha. De igual forma, se incluyen las actividades realizadas por el Colectivo Lisístrata, el Colectivo por la Paz y el Desarme, el Colectivo de lesbianas de Zaragoza y la documentación de la Librería de Mujeres. He realizado un gráfico explicativo de la documentación obtenida en siete carpetas archivadoras, dentro de las cuales hay cuatro subcarpetas con diferente documentación. Las cinco primeras incorporan información genérica de feminismo y movilización estatal y las dos últimas, ocho subcarpetas en total, incorporan la información del Frente. 43 43 Esto es así a grandes rasgos ya que también es posible encontrar dentro de las campañas generales, algún recorte de periódico o alguna reflexión de alguna militante del Frente sobre los sucesos ocurridos en Zaragoza y, de igual forma, hay documentación teórica feminista en las carpetas locales. 24 De igual forma, como fuentes documentales y fuentes hemerográficas he consultado el Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza (ADPZ) consultando los periódicos Aragón Exprés, Heraldo de Aragón y la revista Andalán. En esta última he utilizado también lo encontrado dentro del Fondo de la Asociación Cultural Liberazión, donde aparecen numerosos artículos sobre la lucha feminista (sobre todo de Andalán y Fondo Cultural Liberación Sección feminismo. CAJAS 2732 Feminismo nacional 27, 28, 29, 29bis y 30. Frente Feminista (Zaragoza) Cajas 31 y 32: Caja 27: Revista Mujeres hasta 1989. Diferentes periódicos y revistas feministas de todo el país. Caja 28: Resto de Mujeres 1989-2001. Revista CHERA (JAR) Cuatro números de DAZA Caja 29: Artículos teórico-feministas. Jornadas de mujer y violencia 1988. Comité anti-agresiones Jornadas de Barcelona 1985 Caja 29bis: Antiagresiones. Campañas y prensa a nivel nacional (reproducción asistida, lesbianismo ,prostitución, antimilitarismo, mujer y política…) Artículos teóricos feministas. Actividad en Aragón 1983-1997. Luchas: aborto y sexualidad. Semanas culturales y jornadas realizadas en Zaragoza. (Recortes de prensa y ponencias.) Caja 30: Material de la campaña antiagresiones a nivel estatal. Revista Vindicación. Inicio de la revista Andalán Actividad en Aragón: 1997-1999. Lucha: Violencia contra las mujeres. Censo completo de agresiones a mujeres en Zaragoza. Revista Dones en lluita y Sorginak.. 25 Esfuerzo Común 44 ) desde una perspectiva más progresista y que, junto a los artículos guardados de la revista católica Cuadernos para el diálogo, reflejan la actividad del Frente sobre todo a partir de las asociaciones vecinales y la actividad, dentro de ellas, de las amas de casa. Otra fuente documental, digitalizada por la Universidad de Zaragoza es Vindicación feminista con una cantidad enorme de material con la que recopilar las diferentes temáticas de lucha a nivel estatal. http://www.unizar.es/gobierno/vr_institucionales/observatorio/vindicacion/index.htm El fondo también contiene revistas editadas por todo el país como Dones el lluita (Barcelona) o Sorginak (editada por el Colectivo de lesbianas de Euskadi).Para las obras escritas en los setenta y ochenta sobre el feminismo español utilizo las publicaciones de Lidia Falcón y Magda Oranich, así como, toda la documentación de las ponencias realizadas en Zaragoza en las campañas y jornadas realizadas hasta 1988 por parte de las organizaciones feministas a través de la coordinadora estatal. Por último, he utilizado como fuentes orales los testimonios de las militantes de la ADMA, Gloria Labarta y Mercedes Gallizo. Como militantes del Frente a Concha Rodríguez y Rosa Fernández. El testimonio de Amparo Bella en su actividad universitaria y posteriormente en el colectivo Lisístrata, la relevancia de Concha Arnal tanto en el Colectivo de lesbianas de Zaragoza como en el inicio de la actividad del gimnasio de mujeres y la experiencia de Carmen Magallón dentro de la bisagra existente entre el feminismo y el pacifismo o el antimilitarismo, uniendo las asociaciones feministas con el Colectivo de mujeres por la paz y el Colectivo por el desarme. 44 Revista quincenal, activa hasta el año 1986, en la cual aparecen numerosos artículos sobre el papel del catolicismo de base y su labor por los barrios de la ciudad denunciando las discriminaciones por cuestión de género. 32 partidos políticos: quería integrar a cualquier mujer que se sintiese discriminada por razón de sexo y género. Superaron las barreras de la ADMA a través de la aceptación de la doble militancia, siempre que se respetase la autonomía de la asociación. “Se admite que cada mujer elija mantener una militancia en otras organizaciones políticas, siempre que los intereses del Frente Feminista no se vean subordinados a los de dichas organizaciones.” 67 “La mayoría, yo diría que el 90% veníamos de grupos antifranquistas” (…) “Eso tenía unas connotaciones políticas que, sin lugar a dudas, tardamos bastantes años en saber desprendernos de ellas” 68 Hay un cambio metodológico y conceptual al incorporar, no sólo la lucha de clases como motor de cambio de la Historia, sino también el uso de la categoría de patriarcado: explicando la discriminación por razón de sexo dentro del sistema como parte de la consagrada supremacía masculina. Su objetivo era actuar directamente sobre la legislación franquista y concienciar a la sociedad: demostrar que ni estaban locas ni eran exageradas como algunas personas les reprochaban. En su documento fundacional afirmaban que “además de la explotación de unas clases sobre otras clases y grupos sociales, padecemos la opresión del hombre sobre la mujer a través de todas las instituciones que tienen su base en la sociedad patriarcal, y que tan bien ha sabido aprovechar el capitalismo.” 69 Mantuvieron una estrecha relación con las asociaciones de vecinos, (especialmente con las vocalías de mujeres de La Jota y El Picarral 70 entre los años 1977 y 1984); y, sobre todo, tras la creación de la Coordinadora de Mujeres de barrio en 1981 -a través de la cual propiciaron la creación de talleres para mujeresque les dio una vía de escape al silencio propio del discurso de domesticidad y la posibilidad de expresar sus propias experiencias como mujeres de una época determinada. Como explicó Mercedes Gallizo en Mujeres aragonesas en lucha: feminismos y feministas, siglos XVIII-XX: “Una concienciación por los barrios para instar a que las mujeres saliesen de sus casas y contaran sin temor su experiencia dentro del sistema como madres y esposas. Para que expusieran libremente y buscaran soluciones a esa ansia de vida de Betty Friedan. “Comenzaron pidiendo mejoras en las condiciones de vida, subida de salarios, creación de guarderías para poder acceder al igual que los hombres al mercado laboral … auténticos reductos feministas en los barrios de la ciudad que se 67 Utilizan de referencia las bases de la ADMA. Ellas, inicialmente, se reconocen como una organización sin estatutos. 68 Bella, A. Entrevista a Concha Rodríguez y Rosa Fernández. Zaragoza, 1997. 69 Bella, A. Entrevista a Concha Rodríguez y Rosa Fernández. Zaragoza, 1997 70 Bella, A. Entrevista a Concha Rodríguez y Rosa Fernández. Zaragoza, 1997. 33 unieron a la militancia del Frente, sobre todo, a través de la trascendencia del caso de Inmaculada Benito. Para esto fue crucial el apoyo del ayuntamiento de Zaragoza a partir de las elecciones autonómicas de 1979. Así mismo, se llevó a cabo una continua coordinación con la Secretaría de la mujer de CCOO, UGT o USO; sobre todo a raíz de las campañas unitarias del 8 de marzo. Las mujeres más políticas y que practicaban la doble militancia tuvieron un papel crucial en esa puesta en marcha de la labor en los barrios: crearon cursos de corte y confección, gimnasia para mujeres, talleres y conferencias sobre teoría feminista o charlas y debates sobre los problemas que afectaban a la ciudadanía zaragozana; un refugio propio de participación y transmisión de experiencias con el que colaboró nuevo ayuntamiento de Zaragoza, tras el cambio con las elecciones autonómicas, que se implicó con esta causa y ayudó económicamente en su realización. “Servía para contarnos esa historia común que mayores y jóvenes teníamos como mujeres. Es necesario concienciar a la sociedad actual de que los cambios son muy costosos y, sin embargo, los retrocesos se producen de forma demasiado fácil.” 71 Una sensibilización y una ilusión enorme puesta en la lucha, así como, la esperanza de calar en la sociedad, de una cohesión social contra el gobierno de Suárez, y más tarde contra las leyes del PSOE, que no representaban los intereses del conjunto social ni reconocía los derechos de las mujeres ante la diferencia sexual; la llamada “amnistía para las mujeres” con la UCD no era posible. Eran mujeres “osadas y atrevidas” 72 , que sacaron a la luz e hicieron públicos y visibles temas que estaban totalmente prohibidos. Transgredieron los límites de lo que el sistema anterior había considerado como correcto y rompieron con sus estereotipos: “las feministas no éramos extremas, simplemente queríamos la igualdad.” Con una organización totalmente asamblearia, sin normas jerárquicas y con el objetivo de visibilizar las luchas feministas experimentando otras similares y acordes al post 68. A su vez, articularon un discurso para hacer frente a la violencia contra las mujeres desde la legislación franquista hasta las concepciones mentales tradicionales por parte de los sujetos. El lema “lo personal es político” apuesta, de nuevo, por un cambio desde dentro en la forma de concebir la vida: lo que Temma Kaplan llama a una democracia “en el país y en la casa”. Esto fue posible gracias a la Coordinadora estatal 71 Entrevista a Gloria Labarta en su despacho de la Calle Santiago. Zaragoza, enero 2013. 72 Testimonio de Rosa Fernández en Una transición en femenino. FECYT, Zaragoza, 2013. 34 de organizaciones feministas (1977) que se fundó, a nivel estatal, con la perspectiva de llevar a cabo una acción más eficaz de los colectivos: Debía favorecer el intercambio de ideas y experiencias y como explicaba Rosa “fue el paraguas feminista de todo el país.” 73 2.3 Las luchas “Con el corazón en la calle” 74 A partir de la década de los ochenta, la actividad del Frente empieza a centrarse en la concienciación social y la visibilización de nuevas luchas (el divorcio, la violencia machista, el aborto o la sexualidad libre). Participan en los medios de comunicación y, sobre todo, es la propia prensa (Aragón Expréshasta 1983Heraldo de Aragón, Andalán…) la que les da fuerza al sacar a la luz entrevistas y artículos de su actividad. Como explica Rosa Fernández “ya no todos nos trataban de histéricas o locas. Ya no todos decían que las mujeres cacareábamos como gallinas.” 75 En consonancia con las Jornadas estatales que se realizaban a través de la Coordinadora, el Frente Feminista realizaba una intensa actividad teórica de investigación; Para ello, llevaban a cabo reuniones semanales que se realizaban abiertas al público -los martesdonde se analizaban textos o noticias relacionadas con la discriminación de la mujer, así como, también empezaban a familiarizarse con nuevas obras traducidas (libros sobre feminismo de igualdad y feminismo de la diferencia que llegaban desde la Coordinadora de mujeres) junto a autoras cruciales del momento en la teoría del feminismo de segunda ola. El feminismo de los años setenta es un híbrido entre movimiento antifascista y movimiento con una identidad de género; el movimiento feminista de los ochenta ya no lucha por conseguir una democracia sino porque la democracia conseguida ofrezca un empoderamiento femenino, un marco de igualdad real en la legislación pero también, un marco que cale hondo, hasta los cimientos, en la forma de entender el mundo y las relaciones entre los ciudadanos. 73 Testimonio de Rosa Fernández. Entrevista diciembre de 2012 en el Café Levante, Zaragoza. 74 Título sacado de un documental con el mismo nombre realizado por Zaragoza rebelde sobre los movimientos sociales de la década de los ochenta en Zaragoza 75 Entrevista realizada a Concha Rodríguez en el Café Levante., Zaragoza. diciembre de 2012. 35 A su vez, el Frente estaba dividido en comisiones de trabajo 76 con el objetivo de tener un mayor rendimiento de cara a la visibilización de todas las actividades realizadas y preparar los debates semanales. Se creó la Comisión de Sexualidad, Comisión de Agresiones, Comisión de Educación, Comisión de lectura, Comisión de trabajo y, finalmente, se creó la Comisión de Antimilitarismo a mitad de los años ochenta, y en consonancia con la participación del Frente en las luchas de otros movimientos sociales zaragozanos. Las militantes se involucraron en ellos, sobre todo, a través de los campamentos de “Mujeres por la Paz” 77 que unificaba a sus integrantes en torno a la lucha pacifista, antimilitarista y feminista. Posteriormente, esta unificación tuvo gran calado en la defensa de los insumisos a finales de los años ochenta y durante la década de los noventa. Las Comisiones llevaban a cabo la preparación de todas las actividades realizadas en la ciudad (cursos, seminarios, jornadas, ciclos de cine, conferencias, talleres…) y también todas campañas públicas que se realizaban en consonancia con el resto de ciudades españolas. El Frente Feminista era muy uniforme en sus campañas y seguía las formas de lucha típicas de los nuevos movimientos sociales a través de manifestaciones pacíficas, sentadas en la cárcel o en los juzgados, concentraciones, marchas o la autoinculpación. En las campañas más importantes y, sobre todo, todos los 8 de marzo 78 , se abogaba por una estrecha colaboración con los sindicatos (UGT, USO, CC) sobre todo, a partir de los años 1982 y 1983, y también con las agrupaciones de Mujeres Libertarias, el Colectivo Lisístrata y a partir de 1986, en estrecha colaboración con el Colectivo de lesbianas de Zaragoza. El Frente tuvo su primera sede en la Plaza San Miguel y, a partir de mitad de los años ochenta, se trasladaron al “Cuartel Palafox”. Las conclusiones sacadas de estas actividades eran difundidas a través de la revista Cuadernos de feminismo y, 76 Utilizo esta clasificación aunque he encontrado dos referencias a las Comisiones y he utilizado la que me ha parecido más completa. 77 La primera muestra de repulsa hacia las bases se produjo en Zaragoza en 1976 a través del lema “bases no, yanquis fuera” que corearon unas decenas de personas por el Paseo de la independencia. La perpetuación de la estancia americana y algunos abusos de sus militares hacia la población civil provocaron que se extendiese el movimiento llamado “yanquis go home” el cual alcanzó su mayor expresión el 29 de mayo de 1983, donde más de 25.000 personas cogidas de la mano durante 14km en la I Marcha a la base expresaron su repulsa. La II Marcha a la base se convocaría en 1986 y tendría el apoyo de 15000 personas, según Julián Ruiz en Zaragoza ayer y hoy. Estampas y noticias. Delsan, Cuarte de Huerva, 2005. La actividad de las mujeres pacifistas y antimilitaristas fue muy intensa. 78 He añadido algunos ejemplos de las campañas realizadas cada año por el 8 de marzo durante esos años y que continúan hasta la actualidad a través de los carteles catalogados en el fondo. Quiero resaltar una implicación por los derechos en igualdad de las mujeres a través del recuerdo de las víctimas del incendio de New York en 1913. 36 posteriormente, a partir de los años noventa, editaron una nueva revista llamada Mujeres. Ambas son el resultado la labor realizada por la Coordinadora de Mujeres de Zaragoza y por la inclusión de mujeres obreras y jóvenes universitarias dentro del activismo. Las Jornadas de Granada también aparecen en Mujeres como un campo de apertura y de formas de lucha para alcanzar objetivos concretos dentro del ámbito local; en concreto, la visibilización de los problemas como sexualidad, agresiones, cultura de las mujeres, coeducación o lesbianismo pero sin embarcarse en la problemática de considerar la asociación ligada a algún partido político, como supuso el llamado “desencanto” 79 en el resto del país. Como explican en un comunicado sobre las Jornadas realizadas en Barcelona en 1985: “la única forma de desarrollar el proceso de concienciación de las mujeres, imprescindible para conseguir nuestra liberación. los diez años de lucha feminista. Recuperar el papel de las mujeres en la Historias y la cultura. Con el movimiento sufragista, la realización de semanas culturales, la elaboración de la revista, en el 8 de marzo, en el 1de mayo, campañas en el terreno de la educación, la sexualidad, etc (…) “ 80 Además, en el año 1984, la creación de la Librería de Mujeres por dos militantes del Frente dio unas posibilidades enormes a la difusión de las actividades. 81 Se realizaban allí charlas y debates sobre la situación internacional (hubo varias jornadas sobre la situación del pueblo saharaui, al ser un tema de gran interés por una gran parte de la sociedad y al querer dar muestras de solidaridad entre las mujeres feministas y pacifistas con la causa), analizaban el Código Penal y, sobre todo, tras la llegada del PSOE al gobierno, la frustración de las aspiraciones feministas que esto supuso o la inexistente actividad de cambio por las agresiones a mujeres o por el tema del aborto, que tuvieron como respuesta inmensas campañas de apoyo a aborteras y a mujeres víctimas de agresiones como un paso hacia la concienciación social. Como explica Amparo Bella 82 “[la Librería de Mujeres] fue un lugar de reunión, cultura, formación para las mujeres, un espacio que ha permitido la comunicación de muchas en seminarios, debates, reuniones, presentaciones de libros, premios literarios y la posibilidad de desarrollar investigación feminista a partir de su fondo bibliográfico.” El Frente Feminista perduró su actividad hasta principios del siglo XXI pero fue en la 79 Folguera, P., Op. cit. y Grau, E., Op cit. 80 “Ponencia Frente Feminista” Jornadas Feministas estatales de Barcelona. Diez años de lucha del Frente Feminista. Barcelona, 1-3 noviembre de 1985. Caja 29bis 81 Hay más información en la página web de Zaragoza Rebelde a través de la publicación “El feminismo a través de los libros” de Pilar Lainez. http://www.zaragozarebelde.org/el-feminismo-a-traves-de-los-libros. Consultada el 10 de noviembre de 2013. 82 Bella, A. “Órdenes y desórdenes del feminismo zaragozano”. DUODA, 17, 1999. p 116. 37 década de los ochenta cuando tuvo la mayor actividad movilización feminista. La característica que imperó en el transcurso de los años ochenta fue la de articular un movimiento sólido y con capacidad de difusión que “calara en la calle” y no sólo en las leyes. He elegido como fecha final para este trabajo el año 1988 debido a las Xornadas feministas de Santiago, celebradas en diciembre de ese año, en las cuales el Frente realizó un balance de su actividad durante más de diez años de lucha exponiendo, a su vez, la evolución del Comité Antiagresiones en Zaragoza. De igual forma, como ya expliqué en la introducción del trabajo, he elegido esta fecha por el cambio generacional que se va produciendo en esos años y que modifica parcialmente algunas formas de resistencia, algunas temáticas de lucha dentro del unitarismo del Frente. La lucha feminista es un proceso que se dilata y permea en el tiempo. Por ello, es necesario en el estudio histórico buscar puntos de inflexión, si es que existen, para evaluar a través de la escritura del relato sus coordenadas y transformaciones. Para analizar la evolución del Frente Feminista en los años ochenta, he decidido seguir una línea temática y un aproximado orden cronológico que creo, puede servir para alumbrar las dificultades de pertenecer al género femenino en esta época. No es sólo una lucha por la igualdad, la discriminación invade cada rincón de sus vidas y de sus pensamientos, de sus actos, sus reproches, temores y culpabilidades. El enorme trabajo del Frente reside ahí, en dar cabida a esas violencias ocultas; las cuales, poco a poco, con humildad, esperanza y concienciación van desenmascarando. Osadas, trasgresoras y tremendamente dinámicas, estas mujeres aragonesas son nuestra referencia para concebir el mundo actual y construir el futuro acorde a la utopía de la fraternidad entre los seres humanos. 2.3.1 Anticonceptivos y reproducción asistida Desde su despenalización, la ADMA y posteriormente el resto de asociaciones feministas darán apoyo e información gratuita sobre las posibilidades de los métodos anticonceptivos, así como, charlas sobre “salud sexual” [todo lo relacionado con la sexualidad era un tabú, un capítulo de la vida cerrado a cal y canto por la moralidad de la Iglesia Católica y amparado por el régimen franquista por lo que esto suponía una trasgresión al mismo]. La negación del propio placer femenino, al ser considerado el sexo como “cosa de hombres” provocó la negación del propio cuerpo y el uso de las 38 relaciones sexuales femeninas en manos del deseo masculino y con la única función de procrear. De forma sencilla, las mujeres zaragozanas comenzaban a recibir información sobre su propio cuerpo y así como, sobre los métodos de control de natalidad existentes: preservativos, píldoras anticonceptivas o diafragmas a los que posteriormente se incorporaría el DIU. A partir de la propuesta que se incluyó en los Pactos de la Moncloa en 1977, en octubre del año 1978 el gobierno de la UCD despenalizó los métodos anticonceptivos y autorizó su propaganda. Fue uno de los primeros pasos para manifestar el deseo de control del propio cuerpo por parte de las mujeres y que, junto a la lucha del aborto, se asentaron como derechos legítimos en la sociedad actual. Otro tema en relación a la maternidad fue el de la reproducción asistida y, en conexión con ello, el derecho o no de las madres solteras o de las parejas homosexuales a formar una familia en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales. El tema supuso un arduo debate dentro del Frente Feminista. Su artículo “Somos mujeres. No cobayas. La crítica a la reproducción asistida” 83 hace referencia a dos ideas que giraban en torno al mismo: Por un lado, la creencia de que la ciencia estaba yendo demasiado lejos y, por otro, que la reproducción asistida era una forma más de perpetuar la dominación del cuerpo femenino. Ambos temas, los anticonceptivos e la reproducción asistida, fueron el comienzo de esa nueva ciudadanía que conseguía llevar lo privado a lo público. 83 Artículo en Anexo 7 39 84 2.3.2 El adulterio y la Ley del divorcio: El caso de Inmaculada Benito en Zaragoza. 85 El detonante del cambio en el delito de adulterio tuvo lugar a través del juicio de Inmaculada Benito en 1978. Anteriormente, la Asociación Democrática de la Mujer Aragonesa se volcó en la lucha por la despenalización de una ley misógina. He querido destacar la sentencia, no solamente porque tuvo lugar en la ciudad de la cual versa el trabajo, sino también porque el apoyo que prestó la sociedad aragonesa al caso dio una fuerza enorme el feminismo zaragozano. Para conocer de cerca los pormenores del mismo, entrevisté a Gloria Labarta, abogada de la acusada, en enero de 2013 en su despacho de la calle Santiago. Gloria me explicó cómo jurídicamente el matrimonio franquista anquilosaba a la mujer en un estado de “muerte civil”. La legislación no estaba orientada hacia la protección de la mujer sino hacia la protección del honor del padre y del marido en el matrimonio, así como, la legitimidad de su descendencia; como ejemplo de ello expuso que sólo la penetración vaginal, y no otro tipo de prácticas sexuales (los llamados abusos 84 http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/gallery/lisistrata/A_00079a.jpg Consultada el 10 de noviembre de 2013 85 Entrevista realizada a Gloria Labarta en enero de 2013. 40 deshonestos 86 ) en una violación, era penada o que en una infidelidad, la ley amparaba al varón frente a la mujer en el delito cometido (amancebamiento y adulterio). 87 Ya como abogada, llegó a su despacho el caso de una mujer acusada de adulterio (su marido le había denunciado por ir de viaje con otro hombre a las islas Canarias) por cuyo delito el fiscal pedía cinco años de prisión y el pago de una multa de cincuenta mil pesetas. Labarta preparó el caso e informó a la ADMA y a las asociaciones de barrios, de los que ella misma formaba parte, produciéndose una movilización de hombres y mujeres zaragozanos que trascendió a nivel nacional en el Otoño caliente de 1976. 88 Según Labarta, la labor de las mujeres en los previos al juicio y la presión ejercida en éste desde la calle a través de la autoinculpación, en la campaña de Yo también soy adúltera, inauguró una forma nueva de entender la lucha feminista que, posteriormente, serviría en otros temas como el antimilitarismo, la insumisión o la ley del aborto. 89 La repercusión mediática nacional e internacional del caso hizo que manifestaciones similares tuviesen lugar en el resto de ciudades españolas, primero en Madrid y luego en Barcelona (tras el caso de María Ángeles Muñoz y la campaña “Jo també soc adúltera”), reivindicando una derogación de la ley que no llegó hasta la promulgación de la Constitución de 1978. Como explicó Mercedes Gallizo en el curso Mujeres aragonesas en lucha: feminismos y feministas, siglos XVIII-XX, la despenalización del adulterio supuso “dejar en evidencia a un régimen fascista. Las mujeres de la transición exigían igualdad en un contexto donde el concepto de ciudadanía estaba por inventar.” El juicio se celebró el 9 de octubre de 1976 en el cual la Audiencia Provincial de Zaragoza dictó sentencia absolutoria al no probar el delito cometido. El caso habría pasado, como tantos otros anteriores, desapercibido sino hubiese actuado la ADMA, que prestó apoyo en todo momento a la acusada. A su vez, ésta sacó a la luz sin tapujos su caso en un momento en el que ser adúltera era sinónimo de vergüenza y 86 Tema ampliado en el apartado de Violencia contra las mujeres. 87 El adulterio y el amancebamiento fueron incorporados de nuevo a la legislación por el régimen franquista tras su eliminación por el gobierno de la República en 1932. El código penal de 1944 tipificaba los delitos de la siguiente forma: Adúltera es “la mujer casada que yace con varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que es casada, aunque después se declare nulo el matrimonio.” El amancebamiento, por el contrario, no culpaba al varón sino a la mujer “manceba” que con él residía (“El marido tuviera manceba dentro de la casa conyugal o notoriamente fuera de ella”. Código penal de 1944, artículo 452). La pena para las mujeres adúlteras era de 6 años y 6 meses de cárcel. 88 http://elpais.com/diario/1976/10/22/opinion/214786807_850215.html. Consultado el 10 de noviembre de 2013 89 Campaña iniciada en Zaragoza y extendida a todo el país en la que se ejercía presión a través de la autoinculpación como forma de solidarizarse con otras mujeres y presionar al gobierno. 41 estigmatización social. Como explica Gloria: “Inmaculada, al permitir que su nombre fuese publicado, demostró mucha valentía. Lo más trascendente de este caso es que una mujer, por un viaje a Canarias, haya sido sentada en el banquillo de los acusados.” 90 De igual forma, en una entrevista realizada por RTVE a Amparo Bella explicaba que el caso de Inmaculada Benito fue un momento crucial para la organización del movimiento feminista, según Bella "fue la salida a la plaza pública y a la luz del movimiento de mujeres, transformándose definitivamente en movimiento feminista, exigiendo para las mujeres, más allá de la reforma legislativa, una posición en el mundo". 91 Por su parte, Interviú se atrevió a publicar un artículo el 21 de octubre de 1976 bajo el título “Inmaculada Benito, una adúltera para un pueblo”: "¿Se dan ustedes cuenta de lo que acaba de ocurrir en Zaragoza? Este país, que sólo tenía santas esposas, sacrificadas madres de familia, tristes féminas junto al aspirador o el fregadero, autoras de puntillas, inventoras de la calceta...gana, nada menos, que la dimensión de adúltera conocida, de la adúltera a la luz del sol que nos pone a las vías de ingreso en el mercado común con muchas más posibilidades que las que ofrece el plan Suárez o el calendario de los reformistas. A Bruselas podemos ir ya con una adúltera homologada” 92 La exitosa exculpación de Inmaculada Benito al no poder probar el delito cometido, activó las campañas por una ley del divorcio y por la protección de las mujeres separadas. Los principales problemas de estas últimas abocaban a un desamparo por parte del Estado en las dificultades económicas y en el acceso al trabajo. A su vez, vivían en una marginación social con prejuicios familiares y una estigmatización enorme. Tras una manifestación denegada en 1977, fue finalmente en mayo de 1978 cuando la UML, el FF, la AAM y la Asociación de mujeres separadas realizaron una campaña de recogida de firmas, así como, mesas informativas en el centro de la ciudad pidiendo que el divorcio se incorporase como un apartado de la Constitución. La regulación del mismo traería consigo una ruptura con el estigma y un aligeramiento del proceso, hasta el momento farragoso y sin posibilidad de alcance para todos los ciudadanos. De igual forma, durante varios meses, se impartieron charlas por los barrios de la ciudad como instrumento para una toma de conciencia crítica, haciendo 90 Aragón 2000, 3. 21 octubre de 1976 91 http://www.rtve.es/television/20081022/inmaculada-benito-adultera-espana-cuentame/181634.shtml Consultada el 30 de enero de 2013. 92 Interviú utilizaba, en más de una ocasión, las reivindicaciones feministas como motivo de mofa de cara a sus lectores; lo que da que pensar respecto a la utilidad del destape de los años ochenta y sus consecuencias para muchas mujeres.http://www.rtve.es/television/20081022/inmaculada-benito-adulteraespana-cuentame/181634.shtml Consultada el 30 de enero de 2013. 48 Feminista recibía de las mujeres afectadas. El primer caso que conmocionó a la ciudad fue la violación de dos mujeres por parte de varios norteamericanos de la base en Zaragoza, lo que supuso, a su vez, un refuerzo del antimilitarismo, el pacifismo y la lucha contra la violencia sexista que se constató con una manifestación que tenía como lema “La calle también es nuestra.” Un año después, en 1981, tuvo lugar el asesinato de Mari Cruz Romeo en un autobús urbano de la ciudad por un individuo al que había denunciado previamente por abusos deshonestos. 97 El suceso conmocionó a la ciudad por sus atroces características y provocó la eclosión de un nuevo término en la lucha: la violencia machista. El término “machismo”, el cual fue motivo de gran revuelo entre los medios de comunicación, incentivó una toma de conciencia por parte de la sociedad que sigue en proceso hoy día. El Frente Feminista dio charlas, participó en debates e intentó visibilizar un problema que, inicialmente, no había sido considerado tal. Muchas de ellas, siempre eran expuestas como locas o exageradas y la mayor parte de la sociedad pasaba por alto sus peticiones. A partir de este momento, el tema de la violencia marcó un punto de inflexión y pasó a ser un problema real que el Estado debía combatir. Como explica Rosa: “se requirió nuestra presencia en debates públicos, barrios, institutos; editamos propaganda informativa, artículos de prensa; concentraciones, pancartas… En fin, usamos los medios de la época. En aquellas fechas, las mujeres empiezan a ser conscientes de que tienen derechos y, aunque callen y oculten, sufren problemas de diversa entidad, no por ser personas, sino específicamente por ser mujeres.” 98 En 1982 crearon la Asesoría Jurídica, para que mujeres sin apoyo por parte del gobierno y las instituciones pudieran “recibir información, consejos o simplemente hablar y explicar su impotencia ante la vida y sus sentimientos de frustración”. Finalmente, a finales 1983 y también como reacción a la violación de dos ancianas en Utebo por un joven de catorce años, decidieron crear la Comisión Antiagresiones del Frente feminista. El caso de esta violación tuvo mucha repercusión, así como, el hecho de que en Utebo no se hubiera denunciado nunca una violación lo que eliminó los 97 Banzo, M. “Joven muerta a puñaladas en un autobús urbano de Zaragoza.” ABC, 9 de octubre de 1981. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1981/10/09/060.html. Consultada el 10 de noviembre de 2013. 98 Rosa Fernández. Zaragoza rebelde. http://www.zaragozarebelde.org/feminismo-contra-la-violenciamachista. Consultada el 20 de octubre de 2013. 49 tópicos anteriores sobre las violaciones y evidenció el miedo de las mujeres a denunciar ante la ineficacia de un sistema que les dejaba en desamparo. Aunque la violencia ya estuviese incluida en las reivindicaciones de la ADMA en 1977, la Comisión da cabida ahora una violencia sexual, específica, cuyas víctimas lo eran por el mero hecho de ser mujeres. 99 La Comisión canalizó, al calor y amparo de la Coordinadora estatal que se encargó de estructurar y organizar por todo el país un mensaje de reivindicación y coherencia con un tema tan delicado, diferentes experiencias de mujeres zaragozanas a través de tres vías: Por un lado, la faceta reivindicativa que se centraba a grandes rasgos en la modificación del código penal; Por otro, la denuncia pública a través de los comunicados y las noticias de prensa. Finalmente, el debate y la formación, a través de cursos y jornadas sobre Mujer y violencia como el celebrado en el Teatro del Mercado en 1984. 100 Una de las campañas más importantes del Comité Antiagresiones tuvo lugar a partir de las Jornadas celebradas en Barcelona en 1985 (con motivo de los diez años de lucha del Movimiento Feminista en España). A parte de una toma de conciencia por el aborto y la reivindicación de una visibilización del lesbianismo, también se trató el tema de las agresiones contra las mujeres, celebrando en Zaragoza la Campaña de la Coordinadora de Organizaciones Feministas contra las agresiones realizada por todo el país. El objetivo era recorrer barrios y calles donde se habían dado más casos de violencia sexista y repartir folletos informativos en esos lugares. A su vez, llevaron a cabo simulacros, como el realizado en el Parque José Antonio Primo de Rivera (actualmente parque José Antonio Labordeta), de “Zona libre de agresiones” o la celebración de un juicio figurado contra las agresiones en el que condenó a todos los estamentos sociales por su pasividad y complicidad. Finalmente, ese mismo año se inauguró el Gimnasio de Mujeres y las clases de autodefensa impartidas en el Instituto Mixto-4 por Concha Arnal (tras un viaje a Bruselas a aprender clases básicas y que impartiría en Zaragoza desde 1985). “En los años 1984-85, el movimiento feminista decide tomar postura activa ante la progresiva violencia ejercida sobre las mujeres. Pensamos que era muy importante que comenzaran a defenderse por sí mismas para recuperar su autoestima y no perder su espacio propio y en la sociedad; en definitiva, lograr ser respetadas. Más tarde, después de algunas reuniones y algunas discusiones dentro del Frente Feminista en 99 Rosa Fernández. Zaragoza Rebelde. Ibídem. 100 Anexo 9: Campaña Antiagresiones. Fondo Cultural Liberazion. Caja 29bis 50 torno a cómo llevar a cabo un proyecto de resistencia activa, nos pusimos de acuerdo y decidimos que las mujeres tenían que aprender a defenderse ellas mismas.” 101 La campaña nacional, que se activó finalmente a nivel estatal en 1987, estableció como un objetivo fundamental eliminar el delito de “abusos deshonestos” del Código Penal y equipararlo al de violación. La sodomización de una compañera del Frente Feminista en un ascensor y la posibilidad de reducción de condena al acusado por tratarse de “abusos deshonestos” 102 , desató la movilización de las militantes. “La víctima había sido agredida por un joven de buen aspecto y sin antecedentes penales, en el reducido espacio de un ascensor durante media hora. La sometió a todo tipo de abusos sexuales. La penetró anal y bucalmente… también le robó 2900 pesetas. Este hecho ha tenido una sorprendente difusión en nuestra ciudad, motivada sin duda en el desconcierto que para el ciudadano supone la tipificación penal de las conductas que en este caso se juzgaban. En efecto, el que una penetración anal o bucal sea considerada como un delito de abusos deshonestos y una penetración vaginal como violación (con la consiguiente diferencia en las penas y en las conductas enjuiciadas) es algo difícil de comprender, como tampoco se entiende que sea más grave la acción de robar con intimidación la suma de 2900 pesetas, que someter a una persona a todo tipo de agresiones sexuales durante media hora” 103 La propia afectada, María, explicaba a la prensa lo ocurrido enfrentándose a la situación y llevando su caso hasta el Tribunal Supremo: “la mejor forma de luchar contra la violación es hablar de ella. Eliminación del código de abusos deshonestos YA.” 104 101 Testimonio de Concha Arnal http://www.mujerpalabra.net/activismo/feminismo/autodefensafeminista_gimnasiomujeres88.htm Consultada el 13 de noviembre de 2013. 102 El código penal obsoleto y discriminatorio, herencia del régimen fascista anterior, especificaba que si no se dañaba el honor del marido (que la mujer quedase encinta de otro varón) no era delito de violación y la condena para el agresor era muy inferior por tratarse de “abusos deshonestos.” 103 Ver Anexo 8 y 9. Comisión de Agresiones del Frente Feminista. Sacado del artículo “La violación. Un delito político” en El día, 1986. 104 Informe policial de María. Anexo 9. Fondo Cultural Liberazion. Caja 29bis 51 Comité Antiagresiones del Frente Feminista. Archivo personal de Rosa Fernández y Concha Rodríguez. Finalmente, en junio de 1988, se celebraron las Jornadas contra la Violencia en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza , en las que se abordaban cuatro campos de trabajo: el tratamiento jurídico de las agresiones sexistas, las agresiones a mujeres en el ámbito laboral, las agresiones que sufren las mujeres jóvenes y el debate en torno a la ponencia del Frente Feminista “Rosas y cadenas para un cuerpo” donde se concluyó que el Frente había realizado una gran labor durante más de diez años luchando contra el sexismo y que era necesario educar en la igualdad entre los sexos y potenciar esos cambios profundos para evitar caer en la desigualdad. 2.3.5 El aborto “Mujeres que morían al someterse a abortos sin garantías sanitarias y sin otra opción ante un embarazo no deseado.” 105 “1931: Voto. 1981: Aborto” 105 Zoya Gorriz. Zaragoza Rebelde. http://www.zaragozarebelde.org/1931-voto-2031-%C2%BFabortolibre Consultado el 10 de noviembre de 2013. 52 La lucha por el derecho al aborto fue una lucha dilatada en el tiempo de una enorme actividad en todo el país y que inició su andadura en el Frente en 1979, a raíz del juicio a “las once de Bilbao”, por las que se solicitaban más de cien años de cárcel. La dificultad de acceso a los anticonceptivos y los abortos clandestinos fueron, por desgracia, frecuentes entre aquellas mujeres que voluntariamente y por razones personales decidían interrumpir su embarazo. Estos abortos se practicaban, en muchas ocasiones, de forma clandestina dentro del país o en el resto de Europa -sobre todo, en clínicas de Londres y Suizaa través de una cuantiosa cantidad de dinero y con muchos riesgos para la mujer embarazada. De hecho, un comunicado de la Coordinadora de grupos de mujeres de Zaragoza, en ese año, indicó lo siguiente: “se producen anualmente 300.000 abortos clandestinos, sin incluir el elevado número de mujeres que abortan en el extranjero. Que de ellas más de tres mil mueren cada año intentando abortar”. 106 Por ello, las peticiones iniciales eran amnistía para las juzgadas en Bilbao y derogación de los artículos 411 y 417 del Código Penal que penalizaban el aborto. Posteriormente, pedían el derecho a un aborto libre y gratuito, así como, creación de centros de educación sexual para prevenir estas situaciones y crear una sociedad más libre en el tema de las relaciones sexuales. La primera campaña llevada a cabo en Zaragoza llevó como lemas “derecho a decidir de las mujeres” y “derecho al aborto libre y gratuito” a través de un encierro en el Ayuntamiento y el intento de colocación de paneles informativos en el mismo. A su vez, en 1980 se dio un caso de una mujer zaragozana que fue encarcelada por practicar abortos clandestinos. De nuevo, el Frente presionó a través de concentraciones en la cárcel de Torrero y de la autoinculpación “Yo también he abortado” , trasladando la prostesta al pregón de las fiestas del Pilar del año siguiente 1981 donde celebraron el cincuenta aniversario del voto de las mujeres en España a partir de una movilización de mujeres vestidas de sufragistas portando una banda en las que se leía: “1931 voto – 1981 aborto”. Como explicaba Zoya Gorriz: “Era necesario que el mensaje calase en la sociedad de la época: Una mujer que abortaba, se jugaba la vida en el mismo. Las autoinculpaciones, las concentraciones pero también el seguimiento de mujeres que abortaban en el extranjero, intentar darles apoyo y garantías sanitarias o pedir colaboración a gente cercana que no denunciase, eran las actividades más habituales del Frente Feminista con este tema.” 107 106 http://www.elpais.com/especiales/2001/25aniversario/especial/03/repor5/p1.html consultado el 15 de noviembre de 2013. 107 Zoya Gorriz. Zaragoza Rebelde. Es muy importante ver cómo se relacionan con la II república en un momento en el cual se prefería dejar ese recuerdo atrás y hacer tabula rasa con el pasado. 53 La tensión social que causaba este tema provocaba que fuese un asunto candente en los inicios de la Democracia, donde la derecha política y la Iglesia Católica se aglutinaban en “defensa de la vida” mientras el PSOE realizaba un tímido ante proyecto de ley en 1985 que dejaba de nuevo desamparadas a miles de mujeres en España. Anteriormente, en Zaragoza y a raíz del anteproyecto de ley, tuvieron lugar incidentes en torno al tema citado. Por un lado, el día 8 de marzo tuvo lugar el enfrentamiento, explicado anteriormente en el apartado de trabajo, entre los manifestantes y un grupo de ultraderechas que recogía firmas en contra del aborto 108 ; Por otro lado, el 27 de mayo de ese mismo año se producían, de nuevo, incidentes en una manifestación pro aborto que era disuelta por la policía. Mientras los grupos feministas de todo el territorio se organizaban para realizar campañas conjuntas para modificar la ley y llevaban a cabo dos abortos clandesitnos, como forma de protesta, en las Jornadas de Barcelona en los que participaron varias zaragozanas 109 (con una recogida de firmas en su apoyo y con la presencia de setenta militantes del Frente) produciéndose al año siguiente una masiva Campaña contra la ley en todo el país y en la que se registraron abortos en siete ciudades españolas. (Barcelona Madrid, Pamplona, Gijón, Santander, Tarragona…) “No se puede hablar de nosotras como si fuésemos ganado; la reproducción del ser humano es un largo periodo que no termina en el momento de dar a luz; frecuentemente es entonces cuando surgen todos los problemas; la mujer que tiene un hijo sabe que durante muchos años es responsable de otra vida. Si queremos una maternidad responsable con todo lo que ello comporta, no tenemos más que admitir la no obligatoriedad de la misma. Para todos aquellos que entendemos la maternidad como un derecho de las mujeres, no supone ningún esfuerzo, ni trauma, declararnos abiertamente partidarios del derecho al aborto.” 110 Los medios de comunicación recogían, por un lado, la frustración de las mujeres que sufrían una situación de embarazo no deseado por la presión ejercida desde la propia sociedad; y, por otro, la engañosa ley del PSOE a través de una aparente regulación del problema pero con muy pocas posibilidades de abortar legalmente (solamente se reconocía el aborto por causas de violación o malformación del feto) y, sobre todo, a través de la “objeción de conciencia”, por la que el aborto no se practicaba si el médico lo consideraba una ofensa moral; esto limitaba, de nuevo, las posibilidades 108 Anexo 12 Fondo cultural Liberación. Caja 32. 109 Situación que será habitual en muchas ciudades españolas y razón por la cual, muchas de ellas serán encarceladas como “aborteras” o “cómplices de aborto clandestino”. En estas jornadas se realizó una recogida de firmas admitiendo haber participado en dichos abortos, otra forma más de autoinculpación que será acogida por el Frente Feminista. 110 Anexo 11. Fernández, R. “Aborto, una cuestión sin resolver” en Tribuna, 1985. Fondo Cultural Liberazion. Caja 30. 54 de solucionar el problema, y más teniendo en cuenta la tensión política y social de la época respecto al tema que amparaba a los objetores. “Como reiteradamente han manifestado a la prensa diferentes colectivo de mujeres, la actual legislación sobre el tema que nos ocupa va a afectar a muy pocas mujeres. Por una parte, será un porcentaje mínimo el que se pueda acoger a los supuestos previstos. Por otra, al competer a terceras personas la toma de decisión sobre el aborto, se limita gravemente la decisión de la embarazada (solo hay que ojear los periódicos de estos días) implicando además una grave intromisión en su intimidad personal. ¿Cuántas mujeres que reuniendo las condiciones de la ley para seguir abortando en el extranjero o en nuestro país en unas condiciones penosas? 111 112 111 Anexo 11. Fernández, R. “Aborto, una cuestión sin resolver” en Tribuna, 1985. Fondo cultural Liberazión. Caja 31 55 Mujeres zaragozanas en la campaña contra la Ley de aborto del PSOE. 113 2.3.6 La libertad sexual “Cuando llegue el día en que no tengamos que llamarnos lesbianas, entonces, ese día, nos sentiremos totalmente libres” 114 Pese a que la revista Vindicación ya hacía alusión a que la Constitución reconociese la sexualidad libre como una garantía de libertad y autonomía de la ciudadanía, 115 ésta lucha llegó con retraso en todo el país, muchas veces relegada en favor de otras a las que la agenda del feminismo daba prioridad. Las lesbianas fueron las grandes olvidadas del feminismo de la Transición. La actividad del Frente respecto a este tema comenzó en 1985, cuando se celebró el Primer encuentro de lesbianas en la librería de mujeres, con motivo de la visita de la líder del colectivo de lesbianas de Madrid, Empar Pineda. El objetivo de este encuentro era eliminar las trabas, los obstáculos, las barreras sociales que permitían que un tema como el lesbianismo siguiese siendo tema tabú, provocando el sufrimiento de 113 Archivo personal de Concha Rodríguez y Rosa Fernández. 114 Concha Arnal. Zaragoza rebelde http://www.zaragozarebelde.org/lesbianismo-en-zaragoza Consultada el 14 de noviembre de 2013. 115 Las lesbianas ¿Son mujeres como las demás? en Vindicación, 1978. 56 muchas mujeres que se veían abocadas a la heterosexualidad normativa. Como explicó Empar: “En una sociedad donde la sexualidad no se vive como algo satisfactorio, placentero, como forma de desarrollo de las personas, resulta excesivo que la mujer sea alguien con derecho al sexo y que además, esa sexualidad no tenga por qué ser necesariamente entre hombres y mujeres” (…) “En esta consideración entran tópicos como el que nos achaca no haber tenido relaciones satisfactorias con un varón, porque no entra en la cabeza el que no tengamos que depender de un varón para todo” 116 La identificación de sexualidad con procreación, dentro de una sociedad recalcitrantemente machista en donde el placer y disfrute de la mujer no era tenido en cuenta –y donde las relaciones sexuales sólo eran consideradas tales con una persona del sexo opuestollevó a formar, dentro del Frente, el primer Colectivo de lesbianas de Zaragoza. Como explica Paloma Uría: “cuando el movimiento inicia su andadura, la pobreza sexual, el desconocimiento, las represiones y todo tipo de inhibiciones se ponen sobre el tapete y se inicia un saludable movimiento de descubrimiento de la sexualidad femenina y de reivindicación del placer sexual que hasta el presente había sido patrimonio masculino.” Reivindicar el derecho de las mujeres a disfrutar libremente de su sexualidad, demostrar que pueden ser sexualmente autosuficientes y dar voz y orgullo a la sexualidad lesbiana son los retos que debemos a este Colectivo. Su objetivo era trastocar el orden patriarcal establecido, especialmente en lo que se refiere a las relaciones interpersonales (a la familia tradicional, rígida e inamovible bajo el predominio masculino) y, sobre todo, reivindicaban una sexualidad, con acceso a información gratuita sobre la misma y no vinculada a la maternidad; lo que, consecuentemente, desafiaba frontalmente al rol sexual de los cuerpos. Eran “pequeñas luchadoras en huelga heterosexual” 117 que ponían su énfasis en la libertad, independencia y autonomía de las mujeres y en su capacidad para tomar en sus manos sus propios destinos. El Colectivo de lesbianas -fruto de las frustraciones de algunas militantes del Frente junto al empuje, ese “romper el hielo”, que supuso la visita de Empar Pinedase reunía los viernes en los locales de la Asociación de vecinos de San Vicente de Paúl y llevaba a cabo debates teóricos sobre el feminismo lesbiano o el feminismo revolucionario que llevaban a cabo desde Madrid; redactaban manifiestos y concretaban 116 Ver Anexo 12: Bayon, M. Empar Pineda en la tertulia feminista de Zaragoza. 22 de febrero de 1985 y Anexo 15: Cartel del día del Orgullo lésbico en Zaragoza, 1986. Caja 31. 117 Frase de presentación del Colectivo Lisístrata.. Ver Anexo 13. Día del orgullo lésbico. Caja 31 57 manifestaciones, con el apoyo de otras organizaciones como Lisístrata, que daban visibilidad a la causa lesbiana como fruto de una doble discriminación: la que sufrían por su razón de pertenencia al género mujer y la que sufrían dentro de su pertenencia a un sexo al que normativamente le era adjudicado una sexualidad y un rol social que cumplir. La visibilización a través de la celebración del 28 de junio o fiestas en la Sala Metro y en la Vía Láctea hasta la apertura del primer bar “de ambiente” llamado La pluma, en 1987, fomentaron el encuentro de muchas lesbianas ocultas en Zaragoza. Muchas jóvenes universitarias pero también mujeres casadas, algunas con hijos, que descubrían unos horizontes propios hasta entonces negados y que eran capaces de desafiar los límites de lo considerado “normal” y, consiguientemente válido, para llevar una vida acorde a sus deseos sin temor a los juicios de valor posteriores. “Las mujeres empezamos también a hablar del ‘placer’ y a reivindicarlo, a pensar en cómo era nuestra sexualidad, a qué y por quién estaba dirigida”. 118 Esta liberación tenía también difíciles consecuencias para aquellas personas que decidían vivir su vida sin tapujos; en concreto, en el caso del lesbianismo, hubo varias agresiones a chicas zaragozanas debido a su orientación sexual. Uno de los casos que he encontrado en las fuentes analizadas fue la agresión a dos chicas “por besarse públicamente” en el bar de noche Malvaloca (actual Casa del loco), sin consecuencias penales para los agresores que profirieron además insultos y amenazas a las susodichas. En el documental Con el corazón en la calle… Zaragoza Rebelde, Concha Arnal explica cómo personas y muchos grupos políticos y sociales a los que el Colectivo apoyaba como parte de la oposición antifranquista y como parte de la oposición a la derecha democrática, deslegitimaban y ridiculizaban la lucha lesbiana y, si identificaban a alguna persona homosexual en sus filas, ésta podía verse etiquetada y perjudicada por su orientación. Como explica Concha, hay una “espina clavada” con estos grupos que nunca acudían a las manifestaciones ni a las actividades que se realizaban por la liberación sexual ya que se “avergonzaban de apoyarnos.” 119 “Ha sido, sobre todo, la sexualidad y su centralidad en tanto afirmación de voluntad de control sobre el propio cuerpo, la que mayores cuestionamientos existenciales ha traído consigo porque se ponía de manifiesto la relación entre el cuerpo y la subjetividad constituyendo un terreno de reapropiación de nosotras mismas.” 120 118 Testimonio de Zoya Gorriz. Zaragoza rebelde. http://www.zaragozarebelde.org/1931-voto-2031- %C2%BFaborto-libre. Consultada el 14 de noviembre de 2013. 119 Documental:Con el corazón en la calle, Zaragoza Rebelde. http://vimeo.com/9376758 120 Bella, A. “Órdenes y desordenes en el feminismo zaragozano. Una retrospectiva” en DUODA, 17, 1999. P. 113. 64 Fuentes y bibliografía Archivos y bibliotecas Archivos Asociación Cultural Liberazion Archivo de la Diputación Provincial de Zaragoza Bibliotecas Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza Hemeroteca Municipal de Zaragoza Biblioteca CAI-Universidad de Zaragoza Fuentes primarias Fuentes de archivo Fondo de feminismo en Fondo Liberazion: Cajas 1 a 5 de Feminismo nacional Cajas 5 a 7 de Frente Feminista Fuentes orales Amparo Bella. Zaragoza, diciembre 2012 Rosa Fernández. Zaragoza, noviembre 2012 Gloria Labarta. Zaragoza, enero 2013. Concha Rodríguez. Zaragoza, noviembre 2012 Mercedes Callizo. Zaragoza, septiembre 2013. Fuentes secundarias Bibliografía Abad, I. “Movimiento Democrático de Mujeres: un vehículo para la búsqueda de una nueva ciudadanía femenina en la transición española”, en Actas del Congreso ‘La 65 Transición de la dictadura franquista a la democracia’. 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Peligrosos demócratas. Antifranquistas vistos por la policía política. Cátedra, Madrid, 2011. pp 183-184. 2Imagen de Ángel Vicién en 1978. “Autonomía plena para Aragón” en Al levantar la vista. 30 años de cantautores aragoneses. Prensa Diaria aragonesa, Zaragoza, 2006. pp 39 3Carta del Ministerio de gobernación rechazando la legalización de la ADMA en 1977. Caja 30. 4-Bases de la ADMA Caja 30. 5Oranich, M. “La amnistía para la mujer. Una ocasión perdida” en la revista Vindicación, marzo 1978. Caja 30. 6Carteles del ocho de marzo donde queda reflejada la unión entre las luchas del antimilitarismo y el feminismo. [1983-1987] 7- “Somos mujeres. No cobayas” en Mujeres, Zaragoza, 1988. 8Comunicado del Frente feminista denunciando el abuso por parte de dos norteamericanos a una zaragozana e inicio de la campaña de protesta. (1980) 9Incluye tres recortes de periódico y un cartel de la Campaña antiagresiones, 1987. 10Detención ultraderechistas por cometer agresiones en una manifestación del 8 de marzo de 1983. 11Fernández, R. “Aborto, una cuestión sin resolver” en Tribuna, Zaragoza, 1985. 12Octavilla del Frente Feminista con direcciones de clínicas de Londres. 13-Visita de Empar Pineda a Zaragoza 14-Cartel Día Internacional del Orgullo lésbico del Colectivo de Lesbianas de Zaragoza 15Artículo “Defendamos las prostitutas, condenemos la prostitución” en la Revista Mujer. 1985 73 Anexo 1-Viñeta de Andalán sobre las huelgas zaragozanas en 1976 en Sabio, A. Peligrosos demócratas. Antifranquistas vistos por la policía política. Cátedra, Madrid, 2011. pp 183-184. 80 Anexo 5. Artículo de Magda Oranich. “La amnistía para la mujer. Una ocasión perdida” en la revista Vindicación, marzo 1978 81 Anexo 6. Carteles de las manifestaciones del 8 de marzo en Zaragoza 82 Anexo 7. Artículo de la revista del Frente Feminista Mujeres sobre las nuevas técnicas de reproducción. Zaragoza, 1988 83 Anexo 8. Comunicado del Frente Feminista convocando una manifestación en repulsa a la agresión de una chica por dos militares norteamericanos en 1980. 84 85 86 Anexo 9 La primera noticia demuestra la actividad del Frente a través de charlas, concentraciones, juicios simulados, etcétera. La segunda hace referencia a la campaña nacional contra las agresiones “Nunca más una agresión ni a mí ni a ninguna otra mujer” y la petición de regulación de los abusos deshonestos. La última imagen del anexo es el cartel de dicha campaña. 87 Anexo 10. Noticias de las agresiones zaragozanas: Aragón 5, 1985. “Arresto de veinte días para ocho ultraderechistas zaragozanos.” 88 Anexo 11: Artículo de Rosa Fernández “Aborto, una cuestión sin resolver” 1985. 89 Anexo 12: Octavilla repartida por las calles zaragozanas con información de las clínicas abortivas de Londres