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Abstract

Una de las dificultades que pueden presentar los estudiantes en su proceso de enseñanza-aprendizaje y en su desarrollo, es la ocurrencia de eventos vitales. Este campo apenas ha sido estudiado en el ámbito de la Formación Profesional y P.C.P.I. y menos aún en aquellos grupos de estudiantes específicos que presentan una trayectoria personal marcada por el fracaso y por un desarrollo personal distinto (Orejudo, Aparicio y Cano,2013). En este estudio se pretende analizar el impacto de los eventos vitales que sufren 83 adolescentes estudiantes de Ciclos Formativos y P.C.P.I. y su posible relación con el duelo, el sentido de coherencia, el optimismo y las estrategias de afrontamiento. Para ello, se ha desarrollado una investigación de corte selectivo, con instrumentos ya validados (LOT-R,SOC-13 y COPE) y otros ligeramente adaptados para esta población (Escala de Reajuste Social “SRRS” de Holmes y Rahe e Inventario Texas Revisado de Duelo “ITRD”) y se han aplicado directamente en el aula con un muestreo de tipo intencional. Los resultados obtenidos ponen de manifiesto que los eventos vitales forman parte de la vida de una buena parte de los estudiantes, que de los mismos se derivan distintos niveles de duelo, pero que el mejor predictor de este último, más que el número de eventos acaecidos, son las estrategias de afrontamiento usadas, las cuáles, a su vez, se relacionan, en parte con las características de personalidad. Estos datos son especialmente relevantes para la formación de estos estudiantes y los profesionales que están en contacto con los mismos, desde la dirección de los centros, los departamentos de orientación, los tutores o el personal de otros servicios. En concreto, los profesores tienen que ser conscientes de lo que está ocurriendo para poder actuar en consecuencia y enfocar la educación para conseguir el completo desarrollo integral del alumnado. Calvillo Marrodán, Jessica; Orejudo Hernández, Santos

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Universidad de Zaragoza: Facultad de Educación Máster: Aprendizaje a lo largo de la vida en contextos multiculturales Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes Trabajo Fin de Máster Curso 2012/2013 Autora: Jessica Calvillo Marrodán Director: Dr. Santos Orejudo Hernández A Santos por su enseñanza, ayuda y dedicación. A Cris e Isa por poder contar siempre con ellas. A mis padres y hermano por estar siempre a mi lado. A Paco por su paciencia y apoyo constante. A esa personita que sin conocerla, ya le quiero con toda mi alma y ha aguantado con valentía el transcurso de este trabajo. A todos ellos, gracias de corazón. Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. Resumen Una de las dificultades que pueden presentar los estudiantes en su proceso de enseñanza-aprendizaje y en su desarrollo, es la ocurrencia de eventos vitales. Este campo apenas ha sido estudiado en el ámbito de la Formación Profesional y P.C.P.I. y menos aún en aquellos grupos de estudiantes específicos que presentan una trayectoria personal marcada por el fracaso y por un desarrollo personal distinto (Orejudo, Aparicio y Cano, 2013). En este estudio se pretende analizar el impacto de los eventos vitales que sufren 83 adolescentes estudiantes de Ciclos Formativos y P.C.P.I. y su posible relación con el duelo, el sentido de coherencia, el optimismo y las estrategias de afrontamiento. Para ello, se ha desarrollado una investigación de corte selectivo, con instrumentos ya validados (LOT-R, SOC-13 y COPE) y otros ligeramente adaptados para esta población (Escala de Reajuste Social “SRRS” de Holmes y Rahe e Inventario Texas Revisado de Duelo “ITRD”) y se han aplicado directamente en el aula con un muestreo de tipo intencional. Los resultados obtenidos ponen de manifiesto que los eventos vitales forman parte de la vida de una buena parte de los estudiantes, que de los mismos se derivan distintos niveles de duelo, pero que el mejor predictor de este último, más que el número de eventos acaecidos, son las estrategias de afrontamiento usadas, las cuáles, a su vez, se relacionan, en parte con las características de personalidad. Estos datos son especialmente relevantes para la formación de estos estudiantes y los profesionales que están en contacto con los mismos, desde la dirección de los centros, los departamentos de orientación, los tutores o el personal de otros servicios. En concreto, los profesores tienen que ser conscientes de lo que está ocurriendo para poder actuar en consecuencia y enfocar la educación para conseguir el completo desarrollo integral del alumnado. Palabras clave: Eventos vitales, duelo, optimismo, pesimismo, sentido de coherencia, estrategias de afrontamiento, estrés, adolescencia. Life events, bereavement and coping from the sense of coherence and optimism in adolescents. Abstract One of the difficulties students may face in their teaching-learning process and in their growth is the appearance of life events. This field has barely been studied in the scope of professional training and PCPI, and even less in these groups of students that show a personal career marked by failure and different personal growth (Orejudo, Aparicio y Cano, 2013). This research tries to analyze the impact of the life events of 83 adolescent students of formative and PCPI courses and their possible relation with coping, coherence sense, optimism and coping strategies. In order to do that, a selective cut research has been developed using valid means (LOT-R, SOC-13 and COPE) and others slightly modified for this population (Social Readjustment Rating Scale “SRRS” from Holmes and Rahe and the Texas Revised Inventory of Grief “ITRD”) they have been applied directly in the classroom with a sampling of intentional type. The results convey that life events are part of the daily students’ life and different levels of bereavement can be derived from them, but the best indicator of bereavement even more than the numbers of occurred events are the coping strategies used which are in turn related to personality characteristics. This information is especially relevant in the training of these students and for the professional staff in contact with them from the direction of institutes to orientation department, tutors, or other services staff. To firm up teachers have to be aware of what is happening to be able to act consequently and lead the education to a complete integrated growth of the students. Keywords: Life events, bereavement, optimism, pessimism, sense of coherence, coping strategies, stress, adolescence. Índice 7 Índice 1 Introducción ........................................................................................................ 9 1.1 Problema concreto a investigar: ................................................................... 9 2 Fundamentación teórica y estado de la cuestión. .............................................. 13 2.1 Adolescencia .............................................................................................. 13 2.1.1 Definición de la adolescencia ................................................................. 13 2.2 Eventos vitales ........................................................................................... 14 2.2.1 Definición de eventos vitales ................................................................. 14 2.2.2 Los eventos vitales en la adolescencia ................................................... 15 2.2.3 Estrés y eventos vitales .......................................................................... 18 2.3 Afrontamiento ............................................................................................ 21 2.3.1 Definición de afrontamiento................................................................... 21 2.3.2 Estrés, estrategias de afrontamiento y adolescencia............................... 22 2.4 El duelo ...................................................................................................... 24 2.4.1 Definición de duelo ................................................................................ 24 2.4.2 El duelo en adolescentes ........................................................................ 24 2.5 Psicología Positiva ..................................................................................... 26 2.6 El optimismo .............................................................................................. 27 2.6.1 Optimismo y adolescencia ..................................................................... 28 2.7 Sentido de Coherencia ............................................................................... 30 2.7.1 Sentido de Coherencia y adolescencia ................................................... 31 3 Objetivos e hipótesis de la investigación .......................................................... 35 4 Método .............................................................................................................. 39 4.1 Participantes ............................................................................................... 39 4.2 Variables e instrumentos utilizados en la investigación ............................ 40 Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 8 4.2.1 Variables sociodemográficas. ................................................................ 41 4.2.2 Eventos vitales. ...................................................................................... 41 4.2.3 Duelo ...................................................................................................... 41 4.2.4 Afrontamiento ........................................................................................ 42 4.2.5 Optimismo .............................................................................................. 43 4.2.6 Sentido de Coherencia ........................................................................... 43 4.3 Procedimiento ............................................................................................ 44 4.3.1 Procedimiento de recogida de datos ...................................................... 44 4.3.2 Metodología y Diseño. ........................................................................... 44 4.3.3 Procedimiento estadístico ...................................................................... 45 5 Resultados ......................................................................................................... 47 5.1 Eventos Vitales .......................................................................................... 47 5.2 Estadísticos Descriptivos del resto de variables ........................................ 49 5.3 Variables Sociodemográficas .................................................................... 50 5.4 Características Personales .......................................................................... 52 6 Conclusiones y discusión .................................................................................. 57 7 Referencias bibliográficas ................................................................................. 63 8 ANEXOS .......................................................................................................... 71 8.1 ANEXO 1: Cuestionarios utilizados para el estudio. ................................ 71 8.2 ANEXO 2: Instrumentos de medida. ......................................................... 78 Introducción 9 1 Introducción Este Trabajo es una de las partes más importantes del máster que estoy estudiando actualmente “Aprendizaje a lo largo de la vida en contextos multiculturales” en la Universidad de Zaragoza, pues es la parte empírica donde el estudiante refleja los conocimientos aprendidos poniendo en marcha una investigación sobre un tema que para él tenga relevancia y que le cause incertidumbre. La LOE (Ley Orgánica de Educación) expone que la Formación Profesional tiene por finalidad preparar a los alumnos y las alumnas para la actividad en un campo profesional, así como contribuir a su desarrollo personal. Por tanto, la figura del profesional como la familia es relevante en todo este proceso. En mi caso concreto, he elegido este tema por diversos motivos: en primer lugar, porque trabajo en un Centro Educativo de Formación Profesional, por tanto tengo acceso directo a la muestra; en segundo lugar, porque me interesa investigar sobre algunas de las características personales que tiene el alumnado del centro como es el optimismo, el sentido de coherencia y el afrontamiento y en tercer y último lugar, porque me suscitan muchas preguntas la influencia del duelo en la vida de los estudiantes, los eventos que les puedan ocurrir que puedan interceder en su vida y el impacto que éstos causan en ellos, siendo todo esto una de las principales causas que pueden hacer que el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumno se tambalee o que vaya en buena dirección. 1.1 Problema concreto a investigar: El estudio que se expone a continuación surge de la iniciativa de investigar los eventos vitales que ocurren a los adolescentes, concretamente a los estudiantes de Formación Profesional y el Programa de Cualificación Profesional Inicial (P.C.P.I.) qué es el campo donde yo trabajo, y uno de los menos investigados, aun cuando se sabe que estos estudiantes presentan algunas diferencias cualitativas entre sí en su desarrollo personal (Orejudo, Aparicio y Cano, 2013). Así mismo, pretende contribuir al conocimiento identificando estrategias de afrontamiento que éstos utilizan a la hora de hacer frente a los acontecimientos sucedidos y la influencia de aspectos como el duelo, el optimismo y el sentido de coherencia. Constructos necesarios para afianzar un buen desarrollo en el adolescente. Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 16 realizado un buen trabajo (bien en el área laboral, escolar, deportiva, etc.) y eventos negativos se pueden considerar el fallecimiento de un ser querido, el sufrimiento de una enfermedad en la familia o en él mismo, no promocionar en el ambiente laboral a pesar del esfuerzo realizado, etc. (Ferreira et al. 2012). Desde que se comenzaron a investigar los eventos vitales, se afirmó su relación con la enfermedad. Dicha afirmación se origina por el psiquiatra Adolf Mayer que junto a su discípulo Wolff descubrieron que el inicio de una enfermedad solía coincidir con la acumulación de eventos considerados estresantes (Bruner et al. 1994), aunque otros autores descalificaban esa idea por no poder establecer relaciones claras de causa-efecto. Las escalas para medir los eventos vitales se comenzaron a configurar en los ochenta como una estrategia positiva para establecer comparaciones entre grupos de personas. Las más conocidas son SRE (Schedule of Recent Events) creada por Holmes y Hawkins, que en castellano significa Inventario de Experiencia Reciente que se creó con 42 eventos que se consideraban en ese momento los más comunes pero no los categorizaba por importancia. Por eso se creó más tarde el SRRS (Social Readjustment Rating Scale) de Holmes y Rahe: “Escala de Reajuste Social” y posteriormente, el RLCQ (Recent Life Changes Questionnaire) que es una versión destinada a estudios epidemiológicos y se traduce como Cuestionario de Cambios Recientes en la Vida (Bruner et al. 1994; Sandín, 2003). Estas escalas también se construyeron con la idea de evaluar el estrés (Sandín, 2003), pues eventos vitales y estrés son dos conceptos íntimamente relacionados como veremos más adelante. La mayoría de las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años que han tenido como objeto de estudio los acontecimientos vitales en la adolescencia, han sido relacionadas con síntomas de depresión. Esta asociación se ha apoyado siempre en la literatura y muchos resultados la ponen de manifiesto. En particular, el estudio de Johnson, Whisman, Corley, Hewitt & Rhee (2012) que examinaron las trayectorias de los síntomas depresivos y los acontecimientos vitales negativos y las asociaciones entre ellos en una muestra de jóvenes. Los síntomas depresivos se redujeron del final de la infancia a la adolescencia mientras que las tasas de acontecimientos de la vida no cambiaron significativamente con el tiempo. Los niveles iniciales de síntomas depresivos se asociaron positivamente con los niveles iniciales de Fundamentación teórica y estado de la cuestión 17 acontecimientos de la vida. Proponen como posibles líneas de investigación estudios adicionales que examinen los cambios en esta asociación durante la adolescencia. Al igual que en el estudio de Espejo, Hammen & Brennan (2012) que exponen que la tendencia a valorar los acontecimientos vitales como de alto impacto negativo puede ser un factor predisponente para el desarrollo de trastornos de depresión y ansiedad en la adolescencia e incluso en el inicio de la edad adulta. Siguiendo la misma línea podemos encontrar el estudio de Mayer, López-Duran, Kovacs, George & Baji (2009), los cuáles van más allá y estudian a niños con trastornos depresivos y la influencia en ellos de los eventos vitales negativos sucesivos en su vida. Los niños con trastorno depresivo mayor tenían el doble del número de eventos estresantes de toda la vida que el grupo de comparación (sin ningún tipo de trastorno). Eventos negativos como problemas de salud, muerte de parientes cercanos y eventos intrafamiliares se asociaron significativamente con trastorno depresivo mayor. Concluyen algo muy interesante que es que la asociación entre eventos vitales estresantes y el trastorno depresivo mayor parece estar moderado por la edad, lo que hace comprender la necesidad de examinar específicamente cada acontecimiento, así como los grupos de eventos para identificar posibles factores de riesgo para dicho trastorno. En la misma línea, encontramos la investigación de Sawyer, Pfeiffer & Spence (2009) los cuales realizaron un estudio prospectivo durante un año que consistía en comprobar una mayor exposición a los eventos negativos de la vida, un mayor uso de estrategias negativas de afrontamiento y un menor uso de estrategias de afrontamiento positivas y un estilo de pensamiento optimista, si éstos predecían la aparición de síntomas depresivos en adolescentes. Entre los resultados se pudieron encontrar que los chicos que habían experimentado un mayor número de eventos negativos de la vida, el impacto en los síntomas de depresión fueron más amplios en los que habían hecho un mayor uso de estrategias de supervivencia negativas. En cuanto a las chicas, la adolescencia temprana se caracteriza por un amento en la susceptibilidad para síntomas depresivos. Sugieren que ayudar a los adolescentes a adoptar estrategias más positivas y estilos de pensamiento optimistas puede reducir el riesgo de la aparición de los síntomas depresivos. Esto puede ser particularmente importante para los varones jóvenes que experimentan altos niveles de acontecimientos vitales adversos y utilizan estrategias de supervivencia negativas. En síntesis, los eventos vitales aparecen como uno de los factores de riesgo para la depresión, sobre todo si van acompañados de estrategias de afrontamiento poco eficaces y de estilos de pensamientos negativos. Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 18 Un constructo con el cual están muy relacionados los eventos vitales es el estrés, tal y como se puede ver en el siguiente apartado. 2.2.3 Estrés y eventos vitales En 1911, Walter Cannon fue el primero en utilizar el término de estrés denominando así a todo estímulo susceptible de provocar una reacción de lucha o huída. Más adelante, en 1936, Hans Selye definió estrés como cualquier reacción o respuesta del organismo frente a las demandas del ambiente (Ayuso, 2006). Se puede observar como el primero lo designaba como un estímulo y el segundo, sin embargo, como una respuesta. Seiffge-Krenke expone que “se deben tener en cuenta cuatro componentes principales al considerar el estrés: naturaleza del factor generador del estrés, recursos internos del individuo, apoyos sociales disponibles y el propio proceso de afrontamiento” (Coleman & Hendry, 2003:239). En realidad, en el estrés entran en juego muchos factores: el estímulo que actúa sobre el individuo como elemento estresor, respuesta fisiológica o psicológica del individuo a dichos estímulos y por último, la interacción entre los estímulos ambientales que rodean al sujeto y sus recursos o respuestas. Por tanto, podríamos decir que el estrés se produce porque se da un desequilibrio entre las demandas del ambiente (estresores internos o externos) y los recursos de los que disponga el sujeto. Hay que destacar que Selye no incluía los estímulos psicológicos como agentes causales, sino que hablaba de una respuesta biológica de reajuste ante el estímulo estresor. Por ello, Engel en 1962 incluyó los mecanismos psicológicos de defensa que se ponen en marcha ante cualquier estímulo que implique una demanda del organismo (Ayuso, 2006). Selye decía que: Cuando nos enfrentamos a una nueva situación, el cerebro recibe información que se transmite y analiza a través de los sentidos relacionando ésta con recuerdos que se han almacenado de anteriores experiencias. Si la evaluación es negativa, envía una señal que libera las hormonas de adrenalina, poniendo al organismo en un estado de alerta o de resistencia dando lugar a la aparición de síntomas de cansancio Fundamentación teórica y estado de la cuestión 19 y fatiga. En la mayor parte de los casos, una vez que dejamos de sentirnos amenazados, el cuerpo se recupera, pero si la situación se prolonga, se puede llegar a un “estado de extenuación”. Nos encontraríamos entonces con que el nivel de resistencia bajaría, apareciendo nuevas señales de alarma y comenzando un sufrimiento físico y mental. Si este estado continúa, la persona empezará a tener problemas, llegando incluso a enfermar (Ayuso, 2006). Aunque mayormente se considera al estrés como negativo, se puede afirmar que existe un estrés bueno, también conocido como eustrés, y un estrés malo al que se le denomina distrés. Al primero hay que saber aprovecharlo y al segundo, se le debe aprender a combatir (Acosta, 2008). El estrés en un principio puede considerarse una herramienta positiva, pues un estrés sin exceso es una manera de que el individuo sobreviva. Es un reflejo de supervivencia, una respuesta humana a distintos estímulos que hacen que el individuo se ponga en alerta. El problema está cuando no sabemos cómo controlarlo y perdura en el tiempo. Tras este intento de acercamiento a una completa definición de estrés, se va a desarrollar a continuación la relación de éste con los eventos vitales que sufren los individuos. En este sentido, se contemplan tres tipos de estresores sociales: sucesos vitales (cambios agudos que necesitan ajustes rápidos durante un corto periodo de tiempo “estrés reciente”), estrés de rol (demandas constantes que requieren reajustes durante periodos de tiempo prolongados “estrés crónico”) y contrariedades cotidianas (mini-eventos que requieren pequeños reajustes diarios “sucesos menores o estrés diario”) (Sandín, 2003; Coleman & Hendry, 2003; Pulgar, Garrido, Muela y Reyes del Paso, 2009). Uniendo estos dos conceptos, existen diversas investigaciones relacionadas con esta temática, por ejemplo, la llevada a cabo por Jiménez et al. (2008) en nuestro país donde analizaban, tanto cuantitativamente como cualitativamente, el estrés psicosocial experimentado por adolescentes y comprobando las diferencias de sexo, si las hubiera. Los resultados mostraron los eventos vitales más relevantes que sufren los adolescentes destacando los que tienen que ver con el ámbito familiar y escolar. En cuanto al sexo, se observó cómo había un patrón compartido en el modo en que chicos y chicas experimentan el estrés psicosocial, pero también observaron diferencias significativas en los diferentes eventos vitales que les ocurrían y el impacto emocional que éstos les suponían. Estos autores dividen los sucesos vitales en experiencias normativas del desarrollo (primeras citas amorosas, transición al instituto, etc.) y acontecimientos no normativos (divorcio de Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 20 los padres, ingreso de un familiar en prisión, etc.). Las diferencias en el sexo también han sido significativas y bastante estudiadas relacionándolas con esta temática. Los resultados ponen de manifiesto que los varones son más vulnerables a utilizar estrategias de afrontamiento negativas y más síntomas de depresión. En este sentido, es el apoyo social una herramienta fundamental que tienen los adolescentes para afrontar los eventos negativos que les sucedan. En esta línea, Chieco, Vieno y Altoè (2009) se propusieron estudiar el papel del apoyo social en diferentes contextos como mediador de la relación entre los acontecimientos negativos de la vida y la soledad en la adolescencia. Los resultados desvelaron que era el apoyo escolar de padres y amigos los que actuaban como mediador (no el de profesores). Algo muy interesante que se pone de manifiesto en este estudio es que parece ser que los eventos vitales parecen poner en peligro las relaciones de los adolescentes y por lo tanto, pueden aumentar la soledad. En el estudio de Oliva, Jiménez y Parra (2009) se pone de manifiesto el importante papel que desempeñan las relaciones familiares de apoyo en el ajuste del comportamiento de los adolescentes, la protección contra algunas de las consecuencias negativas de los eventos estresantes de la vida, y sugieren la importancia de respaldar a los padres a través de recursos como la educación dirigida a ellos, con el fin de ayudarles a mejorar las relaciones con sus hijos adolescentes. También estudiaron los problemas de externalización e interiorización en los adolescentes. Explican que los adolescentes que disfrutaron de una buena relación con sus padres en la mitad de la adolescencia no aumentaron sus problemas de externalización en la adolescencia tardía como consecuencia de la ocurrencia de eventos estresantes. Cuando las relaciones familiares no eran de muy buena calidad, estos problemas aumentaban. Del mismo modo lo confirmaron King, Molina & Chassin (2008) que expusieron que, la mala relación con los padres, y el temperamento contribuyen a producir estrés estables durante la adolescencia. En esta misma línea, Zhou, Gao, Qiu, Du & Zheng (2008) analizan la relación de los acontecimientos de vida y estilos de afrontamiento en estudiantes de secundaria exponiendo que son, los acontecimientos de la vida relacionados con las relaciones interpersonales y la presión del trabajo, los predictores más potentes para la salud mental, aunque los estilos de afrontamiento tanto los positivos como los negativos también influyen significativamente en la salud mental, sobre todo el negativo. Siguiendo con el apoyo social y como se ha comentado anteriormente, hay dos ámbitos muy influyentes como son la familia y la escuela en los acontecimientos Fundamentación teórica y estado de la cuestión 21 estresantes que ocurren a los adolescentes, por eso es importante conocer los apoyos con los que cuenta el adolescente pues esto ayudará a entender mejor su respuesta de afrontamiento. En este sentido, es la familia y en general el entorno social donde vive el adolescente, los que juegan un papel fundamental e influyen considerablemente en esta etapa. Sin embargo, Jiménez et al. (2008) afirman que las principales causas de los acontecimientos estresantes en la adolescencia son los contextos de la familia y la escuela. Por lo que se puede deducir que la naturaleza social de las relaciones hace que éstas puedan ser fuentes de apoyo, pero también fuentes de estrés considerables. Es evidente que los eventos estresantes en la vida son un factor de riesgo importante tanto en niños como en adolescentes, el cual tenemos que tener en cuenta para poder intervenir en consecuencia como profesionales de la educación. 2.3 Afrontamiento 2.3.1 Definición de afrontamiento Lazarus y Folkman (1986:164) definen afrontamiento como “aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo” y según Pulgar et al. (2009), los mecanismos de afrontamiento “son disposiciones personales que median entre los agentes estresantes y las respuestas del organismo”. A grandes rasgos, podemos distinguir entre afrontamiento basado en el problema, cuando se trata de manejar directamente las demandas internas o externas generadoras del estrés; afrontamiento basado en la emoción, cuando se trata de manejar las respuestas emocionales y afectivas de malestar que genera éste; afrontamiento activo, cuando se hacen esfuerzos para controlar y resolver el problema y afrontamiento pasivo, cuando no se hace nada por superar el problema. Hay que tener en cuenta que no hay estilos de afrontamiento que se puedan considerar a priori buenos o malos, esto dependerá de cada situación concreta (Pulgar et al.2009). No obstante, se encuentra una cierta estabilidad de algunos estilos de afrontamiento que tienen una relación directa con el desarrollo de la personalidad que se ha configurado con el paso del tiempo y que inciden en la percepción de bienestar (Orejudo, Froján y Malo, 2004). Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 22 2.3.2 Estrés, estrategias de afrontamiento y adolescencia No todos los adolescentes sufren el impacto del estrés. Existen adolescentes que saben afrontar los nuevos acontecimientos con soltura: exámenes, notas, primeras relaciones de pareja, inicio de salidas nocturnas, primeros contactos con drogas, etc. Hay muchos jóvenes que a pesar de que las circunstancias que les rodeen sean desalentadoras, tienen resistencia y son más fuertes de lo que piensan, superando así todo imprevisto y demostrando su capacidad de afrontamiento. Así mismo, lo que es considerado estresante para unos, no lo es para otros, originando que los adolescentes en un intento de adaptarse a estas situaciones, pongan en marcha una serie de estrategias de afrontamiento para superar con éxito las exigencias que se les demanda, buscando, en cierta manera, un alivio. Sin embargo, muchos jóvenes carecen de estrategias o adoptan estrategias inadecuadas. (Ticona, Paucar y Llerena, 2010) Por tanto, un suceso será estresante para el sujeto en la medida que éste lo perciba como tal, independientemente de los aspectos adheridos a dicho suceso. Una de las respuestas que se pueden dar a ese evento vital, son los mecanismos de afrontamiento que el individuo tiene para hacer frente a lo que le está estresando. En función de esta evaluación, el sujeto actuará enfrentando o evadiendo el problema y actuará con estrategias positivas o negativas de afrontamiento. La aparición de un suceso estresante hace que el sujeto realice tres tipos de valoraciones (Marsollier y Aparicio, 2010; Lazarus y Folkman, 1986): 1) Una valoración primaria, en la que se analiza si el hecho es positivo o negativo, amenazante o inocuo, y las consecuencias presentes y/o futuras del mismo. 2) Una valoración secundaria, en la que analizan las capacidades y recursos para mitigar las consecuencias negativas de la situación (si las hubiera). 3) Una reevaluación, en la que se produce un proceso de feedback mientras se está afrontando el suceso y que puede conllevar un cambio de la interpretación inicial. A la hora de afrontar los eventos vitales, las estrategias centradas en el problema son más adaptativas en las situaciones en las que el factor generador de estrés se puede modificar. Sin embargo, las estrategias centradas en la emoción son de más ayuda cuando los factores generadores de estrés no se pueden alterar. (Coleman & Hendry, 2003). Fundamentación teórica y estado de la cuestión 23 Siguen afirmando Coleman & Hendry (2003) que cuantos más factores potenciales generadores de estrés se produzcan al mismo tiempo o en torno a un momento determinado, más difícil será para un individuo encontrar los recursos necesarios para manejarlos, es decir, tienen más riesgo de no saber utilizar correctas estrategias de afrontamiento y por tanto, desembocar en un periodo de estrés. Del mismo modo, también existen diferencias de género a la hora de afrontar los eventos vitales durante la adolescencia. Es más probable que los chicos utilicen afrontamiento activo y que nieguen un problema o se retiren del estrés. Por el contrario, las chicas tienes más probabilidades de utilizar el apoyo social como medio para afrontar las situaciones estresantes y se centran más en estrategias de afrontamiento basadas en la emoción. A las chicas les afecta más el estrés, y perciben los acontecimientos con más carga de estrés que los chicos. Asimismo existen diferencias de sexo según el uso de estrategias de afrontamiento utilizadas por el adolescente. El estudio realizado por Piko, Kovacs & Fitzpatrick, 2009 afirma que existen variables que aparecen como factores de riesgo diferentes para chicos y chicas. Por ejemplo, recibir apoyo de un progenitor funciona para cada caso con el del mismo género, mientras que otros indicadores de ajuste familiar muestran un perfil ligeramente diferente entre chicos y chicas. Para los primeros aparece como protector un indicador de apego familiar como cenar habitualmente en casa, mientras que para las chicas lo es hablar de sus problemas con los padres. En cuanto al entorno educativo, para las chicas aparece de manera significativa una relación positiva entre depresión y hablar de ello con los profesores, lo que indicaría más bien un cierto apoyo por parte de estos al abordar los problemas. Por lo tanto, para contribuir a un desarrollo sano de la adolescencia en todos los sentidos, se debería enseñar a los jóvenes a clasificar las fuentes que provocan el estrés, pensar en tipos de estrategias de afrontamiento y, sobre todo, desarrollar destrezas que evalúen los eventos vitales acontecidos. Desde este trabajo se va a hacer un intento por conocer esos eventos vitales que asoman en la adolescencia, qué impacto tienen éstos en el adolescente, qué estrategias de afrontamiento utilizan para superarlos y el impacto que los mismos generan, evaluados en términos de duelo. Por eso mismo, a continuación se pasa a desarrollar el concepto de duelo. Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 24 2.4 El duelo 2.4.1 Definición de duelo Cuando se produce una pérdida en la vida de un ser humano, debe ser elaborada mediante un proceso de duelo. Puede definirse “pérdida” como cualquier disminución de los recursos de una persona, ya sean personales, materiales o simbólicos, a los cuáles la persona se encontraba emocionalmente vinculada (Poch y Herrero, 2003). Sin embargo, el DSM-IV emplea la palabra duelo como “categoría diagnóstica cuando el objeto de atención clínica es una reacción a la muerte de una persona querida” (Santamaría, 2010:66). Tal y como expone Poch y Herrero (2003), las personas que elaboran un proceso de duelo a menudo lo sienten como un estado, como algo que no cambiará ni disminuirá en intensidad. Aunque se debe recalcar que el duelo no es un estado, en realidad, es una mezcla de emociones que deben ser entendidas como el intento de dar significado a nuestra experiencia. En todo proceso de duelo, sea del tipo que sea, hay dos factores fundamentales. Por una parte, está la pérdida en sí y la significatividad de la misma (pérdida de un ser querido, pérdida de una mascota, mudanzas, divorcio de los padres, etc.) y por otra, el manejo de los propios sentimientos que afloran en la situación de la pérdida (Santamaría, 2010). Lazarus y Folkman (1986) afirmaban que el significado del afrontamiento como proceso puede observarse en la duración del duelo y de los cambios a largo plazo que tienen lugar desde el momento de la pérdida. El duelo es una reacción normal cuando se produce algo que el individuo siente como una pérdida. Es una manera natural de expresar el dolor y es un proceso íntimo que cada persona vive de diferente modo. Se le puede considerar también como un marcador del impacto de los eventos vitales. 2.4.2 El duelo en adolescentes Todas las personas, cuando sufren una pérdida, elaboran un proceso de duelo. La forma de elaborarlo depende del momento evolutivo en el que se encuentre y de cómo el entorno familiar y social responde a dicha pérdida. Fundamentación teórica y estado de la cuestión 25 En el caso de los adolescentes, al pasar por un periodo lleno de altibajos, uno de los aspectos más primordiales es el proceso de duelo que puede vivir el joven ante las distintas pérdidas a las que se tiene que enfrentar durante esta etapa. El adolescente debe enfrentarse a esas pérdidas y elaborar un proceso de duelo, si fuese necesario. Esto le ayudará en la formación de su propia identidad. Existen pocos estudios que relacionen duelo y adolescencia. Un estudio es el de Dalton y Krout (2005) en el cuál se utilizó a modo de intervención, técnicas de musicoterapia para adolescentes en duelo. De esta manera, los adolescentes validaban, identificaban, clarificaban sus sentimientos y emociones a través de la composición de canciones. En verdad, muy pocos estudios han manejado el uso de instrumentos originales de evaluación diseñados para medir los cambios en el duelo. Otras investigaciones relacionadas con duelo pero con otro tipo de muestra es la llevada a cabo por Cohen, Mannarino y Staron (2006). Treinta y nueve niños y sus padres recibieron terapia para un proceso de duelo y fueron evaluados tanto en el pre como en el post-tratamiento y su satisfacción después de la intervención, fue muy positiva. Esta investigación demuestra que interviniendo con una serie de sesiones de terapia conductual, existen mejoras significativas en cuanto al proceso de duelo y lo que éste genera: estrés, depresión, ansiedad, etc. Gil-Juliá, Bellver y Ballester (2008) exponen que la mayoría de los estudios realizados sobre intervención en duelo son descriptivos, con muestras muy reducidas y sin un diseño experimental adecuado al carecer, muchos de ellos, de grupo control. Consideran que es necesario seguir investigando para conocer con detalle los factores implicados y evitar posibles complicaciones en el proceso del duelo. En síntesis, hemos encontrado datos de que los adolescentes, como población general, sufren distintos tipos de eventos vitales que les afectan de diferente manera que a los adultos. Tanto los eventos vitales que tienen, como la manera de afrontarlos también pueden ser distintos. Por ello, en esta investigación se va a tratar de profundizar si en una población específica, en la cual los estudiantes presentan diferencias cualitativas en su desarrollo personal (Orejudo, Aparicio y Cano, 2013) y en los distintos tipos de estresores que sufren, así como en las estrategias de afrontamiento que utilizan y los recursos de los que disponen para poder afrontarlos que también pueden ser distintos o no del resto de la población y comprobar la relación que tiene todo esto con el duelo. Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 32 familia, mala salud psicosomática y ser una chica. Concluyen que las chicas son más vulnerables en este sentido y que la salud psicosomática y la salud mental están relacionadas con un bajo sentido de coherencia. En esa misma línea, Ristkari, Sourander, Rønning, Nikolakaros & Helenius (2008) estudiaron las asociaciones entre el sentido de coherencia, la psicopatología y los acontecimientos importantes de la vida entre los varones finlandeses adolescentes. Los resultados mostraron que el bajo nivel de educación de los padres, muerte o enfermedad de los padres y el divorcio de los padres, se asociaron con un pobre sentido de coherencia. Las conclusiones ofrecían apoyo adicional a que el sentido de coherencia puede ser una importante medida global para su uso tanto en fines de investigación clínica como en psiquiatría adolescente. En cuanto a diferencias de género y relación entre variables encontramos el estudio de Moksnes, Espnes & Lillefjell (2012) que añaden la variable sociodemográfica de edad para comprobar si existen diferencias de sexo y edad en los estados emocionales (depresión y ansiedad) y el sentido de coherencia, así como relaciones entre este último y los estados emocionales en adolescentes. Los resultados mostraron que las chicas puntuaron más alto en depresión y ansiedad y los chicos, por el contrario, puntuaron más alto en sentido de coherencia en todos los grupos de edad estudiados (13 a 18 años). Siguiendo con la relación de sentido de coherencia y salud, Simonsson, Nilsson, Leppert & Diwan (2008) examinaron en adolescentes suecos la relación entre enfermedades psicosomáticas (dolencia física producida por conflictos emocionales subconscientes o de tipo psicológico) y el sentido de coherencia. Los resultados mostraron que había una relación estadísticamente significativa entre estas dos variables en los adolescentes. Del mismo modo, afirmaban que los adolescentes con una puntuación baja en sentido de coherencia tenían más probabilidades de tener enfermedades psicosomáticas, concluyendo que el sentido de coherencia podía ayudar a los adolescentes a elegir una estrategia de afrontamiento que sea apropiada para hacer frente a una situación concreta y así evitar desarrollar ese tipo de enfermedad, aunque dejaban líneas abiertas de investigación para comprobar realmente esos hallazgos. Hasta el momento, aún cuando existen algunos estudios generales que relacionan la adaptación, el optimismo, la adolescencia y el sentido de coherencia con el bienestar; es Fundamentación teórica y estado de la cuestión 33 necesario decir que casi todas estas investigaciones están hechas con grupos de personas de población normal pero fuera de nuestro contexto. Dado que en España no existen ese tipo de investigaciones y menos aún con adolescentes estudiantes de Ciclos Formativos y P.C.P.I., se considera pertinente analizar el tipo de eventos vitales que les ocurren y el impacto que éstos puedan suponer, como también examinar la posible mediación por parte del optimismo, el sentido de coherencia y las estrategias de afrontamiento en un sector concreto de población femenina. Paso así a exponer los objetivos propuestos para este estudio como las hipótesis generadas de los mismos donde se concreta específicamente lo que se quiere conseguir y lo que se va a investigar en este trabajo. Objetivos e hipótesis 35 3 Objetivos e hipótesis de la investigación Tras el desarrollo de la fundamentación teórica y un acercamiento al estado de la cuestión, paso a continuación a formular los objetivos, tanto generales como específicos, que marcarán esta investigación y las hipótesis de partida que se verificarán con los resultados obtenidos en la misma. El objetivo general de este estudio no es otro que analizar los eventos vitales que experimentan adolescentes estudiantes de ciclos formativos y PCPI, y el impacto que los mismos generan en términos de duelo, así como el papel mediador que pueden tener los estilos de afrontamiento, el sentido de coherencia y el optimismo en el impacto de los estresores. Para lograr dicho objetivo general, se proponen una serie de objetivos específicos: 1. Comprobar los eventos vitales más frecuentes que sufren los adolescentes en una población femenina que estudia Ciclos Formativos y P.C.P.I. 2. Conocer si hay diferencias en función del curso, edad, ciclo estudiado, etc. con relación a las variables estudiadas. 3. Analizar las relaciones entre eventos vitales, duelo, estrategias de afrontamiento, optimismo y sentido de coherencia. Del mismo modo, a continuación se presentan las hipótesis planteadas para este estudio: Hipótesis 1: Esperamos que las adolescentes reporten experimentar distintos eventos vitales y que de los mismos se deriven diferentes niveles de duelo. Hipótesis 2: En relación a las variables sociodemográficas consideradas, esperamos encontrar diferencias en el tipo de eventos vitales experimentados por las participantes. Hipótesis 3: Las personas más optimistas y con más sentido de coherencia puntuarán más bajo en duelo e informarán distintas estrategias de afrontamiento de los eventos vitales, de tal manera que las estrategias de afrontamiento medien entre las características de personalidad y el duelo. SEGUNDA PARTE: ESTUDIO EMPÍRICO Método 39 4 Método En este apartado se detallará la metodología utilizada en esta investigación. Primeramente, se expondrán los participantes que han compuesto la muestra, en segundo lugar, se relatarán las variables investigadas y los instrumentos utilizados para la recogida de los datos y en tercero, y último lugar, se llevará a cabo una breve descripción del procedimiento realizado en este estudio. 4.1 Participantes En este trabajo se ha contado con un total de 83 estudiantes. Todas ellas son adolescentes que cursan distintos estudios en el Centro de Formación Profesional “La Planilla” ubicado en Calahorra (La Rioja). Algo muy importante a destacar es que toda la muestra está compuesta por chicas adolescentes, principalmente, porque los ciclos que se imparten en este centro educativo están mayormente dirigidos al sexo femenino, aunque en los últimos años sí que están asistiendo al centro alumnos varones. Se trata de una muestra incidental con tal disponibilidad habida en cuenta de la cercanía del centro y de la relevancia que tiene el mismo por ser el que imparto docencia. Aunque en este curso escolar 2012-2013, el centro ha contado con 168 estudiantes, se han tomado los datos únicamente de aquellas participantes que en el momento de hacer la recogida de datos se encontraban disponibles en el centro. El motivo es que el resto de alumnado estaba realizando su Formación en Centros de Trabajo (FCT), es decir, las prácticas en empresas relacionadas con el ciclo estudiado y, por tanto, no tenían que asistir al centro. La media de edad de las participantes es de 21,06, ya que la edad mínima con la que se ha contado es de 16 años y la edad máxima de 42 años. En cuanto a las características generales de los alumnos que acuden al centro, se puede decir que el nivel socio-económico y cultural de las familias es muy variado. La mayoría del alumnado procede de familias con un nivel socio-económico medio / mediobajo. Existe alumnado con dificultades, no solo lingüísticas sino también culturales, sociales y fundamentalmente económicas y afectivas que el centro debe compensar en la Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 40 medida de lo posible para que se adapten mejor a la vida escolar. Todos estos problemas son motivo de preocupación para el profesorado. A través del Departamento de Orientación y con la colaboración de los Tutores se programan actividades que tienden a que los estudiantes superen o palien estas deficiencias. Los ciclos que se imparten en el centro son: Ciclo de Grado Medio de Comercio y Marketing, dos Ciclos de Grado Medio de Imagen Personal (Estética y Peluquería), Programa de Cualificación Profesional Inicial (P.C.P.I.): Auxiliar de Peluquería y Ciclo de Grado Superior de Educación Infantil. Actualmente, todos los ciclos están compuestos de un curso solamente y un trimestre del siguiente curso para la Formación en Centros de Trabajo, excepto el Grado Superior de Educación Infantil y el Grado Medio de Peluquería, que se componen ambos de dos cursos lectivos. En la siguiente tabla (Tabla 1) se muestra la distribución de participantes por curso y por ciclo, así como los porcentajes correspondientes: Tabla 1. Distribución de participantes por curso y ciclo CURSO/CICLO PARTICIPANTES PORCENTAJE P.C.P.I. 5 6,0 Grado Medio de Comercio y Marketing. 8 9,6 Grado Medio de Estética. 14 16,9 1º Curso Grado Medio de Peluquería. 12 14,5 2º Curso Grado Medio de Peluquería. 6 7,2 1º Curso Grado Superior de Educación Infantil. 21 25,3 2º Curso Grado Superior de Educación Infantil. 17 20,5 Total 83 100 4.2 Variables e instrumentos utilizados en la investigación Las variables que se han puesto en juego en esta investigación han sido las siguientes: Método 41 4.2.1 Variables sociodemográficas. Están compuestas por edad, sexo, curso y ciclo y para evaluarlas se ha creado un pequeño cuestionario adhoc para esta investigación (véase Anexo 1). 4.2.2 Eventos vitales. Tal y como se ha expuesto en la fundamentación teórica, los acontecimientos vitales son hechos que ocurren en la vida de las personas que no pasan inadvertidos y, en particular, son relevantes marcadores en cambios importantes en el desarrollo de los adolescentes. Para evaluarlos, se ha utilizado la escala de Reajuste Social (SRRS) de Holmes y Rahe. Este cuestionario se ha venido utilizando en castellano con población adulta para intentar estimar la magnitud de algunos eventos vitales que se sospeche que anteceden al inicio o a la agravación de una enfermedad (Bruner et al. 1994). En nuestro caso se ha realizado una pequeña adaptación del mismo, modificando el contenido de los ítems y exponiendo los eventos vitales que se han considerado, a priori, que pueden ocurrirles a los adolescentes del estudio. Se ha añadido también el tiempo de ocurrencia de dichos ítems, haciendo referencia a los últimos seis meses y a un periodo mayor de seis meses. Los eventos vitales que se han estudiado y por tanto, las variables que se han utilizado para la investigación: fallecimiento de un abuelo/a, ingreso de un abuelo/a en una residencia u hospital, separación, fallecimiento de algún familiar, pérdida de un amigo bien por fallecimiento o por una discusión, ruptura de pareja, maltrato, cambio de residencia, reducción de ingresos, pérdida de empleo, pérdida de contacto con profesores, aborto, ruptura familiar, pérdida de mascota, otros, etc. (Véase Anexo 1). En esta investigación dicha escala ha presentado en consistencia interna, un alfa de Cronbach de .512, de lo que se concluye que esta escala puntúa más bien bajo. 4.2.3 Duelo El duelo es una reacción normal, natural y esperable cuando se produce algún acontecimiento, el cuál es evaluado por la persona que lo sufre como una pérdida. Para evaluar este constructo se ha utilizado el Inventario Texas Revisado de Duelo (ITRD) que permite obtener dos puntuaciones sobre duelo: duelo en el pasado y duelo en el presente Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 48 8,00 1 1,2 No informan 23 27,7 Total 83 100,0 En cuanto al periodo de más de seis meses (tabla 4), el evento más frecuente es la pérdida de un amigo, que relatan el 41 % de los participantes, seguido por la ruptura de pareja (28,9%), del fallecimiento de algún familiar, por ejemplo el de un abuelo (26,5%) y del cambio de residencia con un 21,7%. Le seguirían en un segundo nivel acontecimientos como el maltrato, el cual relatan el 14,5 % de las adolescentes, la ruptura familiar (13,3%) y la reducción de ingresos que se ha dado con un 12%. En un tercer nivel, se encontrarían eventos menos frecuentes como: otros (no identificados hasta aquí) con un 6% y el aborto que es muy poco frecuente (2,4%), etc. Siguiendo con la información pero en relación a los últimos seis meses, en la tabla 4 se puede observar que la frecuencia de eventos es menor dado que el periodo temporal es mucho más bajo y aquí el acontecimiento más frecuente ahora se convierte en la ruptura de pareja (18,1%), la reducción de ingresos (13,3%) y la pérdida de un amigo (12%). Por lo tanto los eventos más frecuentes hacen referencia, mayormente, a las relaciones personales. Tabla 4. Eventos vitales ocurridos en los últimos seis meses y en un periodo mayor de seis meses Eventos Vitales Últimos 6 meses Más de 6 meses N % N % Fallecimiento abuelo 4 4,8 22 26,5 Ingreso abuelo 1 1,2 7 8,4 Separación 0 0 6 7,2 Fallecimiento familiar 2 2,4 8 9,6 Pérdida amigo 10 12,0 34 41,0 Ruptura pareja 15 18,1 24 28,9 Maltrato 1 1,2 12 14,5 Cambio residencia 0 0 18 21,7 Reducción ingresos 11 13,3 10 12,0 Pérdida empleo 1 1,2 8 9,6 Pérdida contacto profesores 2 2,4 6 7,2 Aborto 0 0 2 2,4 Ruptura familiar 4 4,8 11 13,3 Pérdida mascota 3 3,6 9 10,8 Otros 5 6,0 5 6,0 Resultados 49 Por otra parte, de cara a tener análisis más amplios y con mayor potencia estadística se ha creado un análisis de conglomerados (tabla 5), de tal manera que el programa SPSS nos ha generado dos grupos con 39 casos en el primero y 44 en el segundo. La diferencia fundamental entre ambos es que en el primer grupo se encuentran personas que han tenido muchos eventos vitales, sobre todo en un periodo mayor a seis meses, mientras que en el segundo grupo se encuentran personas con pocos eventos vitales. Como ya hemos señalado, en los eventos informados en los últimos seis meses, no encontramos diferencias significativas en el grupo de conglomerados (F 1,42 =.722, p=.400). Tabla 5. Conglomerados según eventos vitales Distribución Conglomerados Eventos más de 6 meses N % de combinados % del total N Media S.D. F Sig. 1.Alta frecuencia 39 47% 47% 32 3,5 1,74 28,039 ,000 2.Baja frecuencia 44 53% 53% 28 1,6 ,785 Total 83 100% 100% 60 2,6 1,66 5.2 Estadísticos Descriptivos del resto de variables En la siguiente tabla (tabla 6) se presentan algunos estadísticos descriptivos que han formado parte del estudio y los datos más llamativos con respecto a ellos, informándonos de las puntuaciones medias y las desviaciones típicas, tanto las derivadas de esta investigación (dos últimas columnas) como las extraídas en otras investigaciones (columnas del centro). Tabla 6. Estadísticos descriptivos del estudio, medias y desviaciones típicas Estadísticos descriptivos Media (otras investigaciones) Desviación Típica (otras investigaciones) Media Desviación Típica Optimismo 8,01 2,31 8,33 2,29 Pesimismo 5,08 2,44 5,08 2,46 Comprensibilidad 20,96 4,93 20,09 4,63 Manejabilidad 16,52 4,63 16,15 4,10 Significatividad 18,48 4,23 20,56 4,01 Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 50 En cuanto a optimismo, la puntuación media es de 8,33 y comparando este dato con los resultados extraídos en el estudio de Orejudo, Aparicio y Cano (2013), se puede observar que nuestra media es bastante parecida a los datos obtenidos en el mismo (8,01). Lo que quiere decir que las participantes de este estudio son igual de optimistas comparadas con la población pues tienen una media normal. Del mismo modo ocurre con las puntuaciones de pesimismo (5,08), comprensibilidad (20,09), y manejabilidad (16,15) que se acercan bastante a la media poblacional según el estudio de Orejudo, Aparicio y Cano (2013). No ocurre igual en el caso de la significatividad (20,56), donde con una diferencia menor que en el caso del optimismo, vemos que nuestro grupo tiene una puntuación mayor que el estudio citado (t= 4,693, p<.001), por tanto puntúan más en esta dimensión de sentido de coherencia a la hora de afrontar eventos vitales. 5.3 Variables Sociodemográficas En este apartado se muestran las características sociodemográficas de las participantes y las relaciones más significativas con las diferentes variables que han formado parte del estudio. La relación entre la edad de las participantes y el tipo de evento vital que han sufrido, ayuda a la hora de plantearse el impacto que en ellas pueden tener. En este sentido, se han llevado a cabo 3 niveles de grupos de edad (16 a 19 años, 20 a 21 años, 22 o más) para comprobar si alguno de estos grupos informan en mayor frecuencia de un tipo de evento u otro. A través del contrastre chi-cuadrado, los resultados muestran que hay una ligera diferencia de que los más jóvenes informan de más eventos en los últimos seis meses. Tabla 7. Relación de edad y eventos vitales 6 meses Más de 6 meses Chicuadrado Sig. ChiCuadrado Sig. Fallecimiento abuelo ,07 ,96 2,37 ,30 Ingreso abuelo 1,29 ,52 ,03 ,98 Separación 1,37 ,50 Fallecimiento familiar ,79 ,67 ,66 ,71 Resultados 51 Por tanto, si se relaciona edad con la frecuencia de los eventos vitales ocurridos (tabla 7), los resultados muestran que los eventos vitales más significativos son la ruptura de pareja y la pérdida de empleo en hace más de seis meses y la ruptura familiar en los últimos 6 meses. Siendo la ruptura de pareja uno de los eventos que más relación tiene con la edad, se puede afirmar que únicamente le ha ocurrido al 22% del grupo de edad de 16 a 19 años. Por el contrario, esto mismo le ha ocurrido al 52,4% del grupo de las adolescentes con 22 o más años. La pérdida de empleo le ha ocurrido al 28,6% del grupo de 22 años o más y únicamente al 2,8% de las más jovencitas y la ruptura familiar solo informan el 11,1% del grupo de 16 a 19 años. En cuanto a la relación de eventos vitales y curso, no se han encontrado diferencias ni en los eventos ocurridos en los últimos seis meses (F=2,586, p=,115), ni en los ocurridos en un periodo mayor a seis meses (F=,018, p=,895). Si continuamos relacionando la edad con otras variables del estudio, comprobamos que tampoco hay relación directa entre los grupos de edad y las puntuaciones en duelo pasado (F=1,963, p=,148) ni tampoco en las puntuaciones de duelo presente (F=,028, p=,973). Pérdida amigo ,23 ,88 3,23 ,19 Ruptura de pareja ,83 ,65 7,32 ,02 Maltrato 1,29 ,52 ,26 ,87 Cambio de residencia ,76 ,68 Reducción de ingresos ,59 ,74 4,12 ,12 Pérdida de empleo 11,37 ,00 Pérdida contacto con profesores ,79 ,67 ,27 ,87 Aborto 1,11 ,57 Ruptura familiar 5,37 ,06 2,74 ,25 Pérdida de mascota ,16 ,92 1,16 ,55 Otros ,57 ,75 Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 52 5.4 Características Personales En el intento de establecer relaciones entre las características personales que han formado parte de este estudio (tabla 8) como son: optimismo, pesimismo, duelo pasado, duelo presente, comprensibilidad, manejabilidad, significativa, afrontamiento activo y afrontamiento pasivo, encontramos que las características de personalidad (optimismo y sentido de coherencia) se relacionan entre sí con valores medios, siendo positivas entre las sub-escalas del sentido de coherencia y el optimismo y negativas con el pesimismo. Los valores más altos se dan entre optimismo y comprensibilidad (r=.408) y entre pesimismo y significatividad (r=-.434). Por lo que respecta a los estilos de afrontamiento, el activo se relaciona positivamente con todas las características de personalidad, salvo con el pesimismo (r=-.278), mientras que el estilo pasivo lo hace de manera inversa. En relación al duelo, las relaciones más altas aparecen con el duelo presente, asociado al afrontamiento pasivo (r=.343), al pesimismo (r=.313), a la comprensibilidad (r=-.338) y al afrontamiento activo (r=-.254). Por lo que respecta al duelo pasado, las relaciones son más bajas, siendo significativas con afrontamiento pasivo (r=.223), con pesimismo (r=.230) y con comprensibilidad (r=-.231) y manejabilidad (r=-.232) así, las personas que manifiestan más duelo suelen usar estrategias de afrontamiento pasivo, menos estrategias de afrontamiento activo, suelen ser más pesimistas y perciben menor control de los acontecimientos, así como una peor comprensión del porqué de los mismos. Resultados 53 Tabla 8. Correlaciones entre las características personales del estudio Afrontamiento Activo Afrontamiento Pasivo Optimismo Pesimismo Comprensibilidad Manejabilidad Significatividad Duelo pasado Duelo presente Afrontamiento Activo 1 Afrontamiento Pasivo ,017 1 Optimismo ,440(**) -,135 1 Pesimismo -,278(*) ,313(**) -,380(**) 1 Comprensibilidad ,331(**) -,262(*) ,408(**) -,262(*) 1 Manejabilidad ,259(*) -,344(**) ,284(**) -,384(**) ,627(**) 1 Significatividad ,367(**) -,201 ,218(*) -,434(**) ,553(**) ,499(**) 1 Duelo pasado -,125 ,223(*) -,083 ,230(*) -,231(*) -,232(*) -,007 1 Duelo presente -,254(*) ,343(**) -,146 ,313(**) -,338(**) -,143 -,149 ,459(**) 1 ** La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). * La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 54 Por último, aparece una ligera relación entre el número de eventos vitales y el duelo, pero no es significativa ni en términos de correlación (eventos y duelo más de 6 meses, r= .244, p=.062; r=.220, p=.094; duelo presente r= .160, p=.325; r=.098, p=.552) ni en términos de ANOVA al comparar el duelo medio de las personas del conglomerado de alta frecuencia de eventos y de baja frecuencia de eventos (tabla 9). Tabla 9. Relación entre conglomerados de eventos y duelo Para finalizar, se ha llevado a cabo un procedimiento de regresión por pasos sucesivos para comprobar cuáles son las variables que mejor predicen tanto el duelo en el pasado como el duelo en el presente. En un primer bloque de variables se han incluido los eventos vitales, tras estos las características personales (optimismo y sentido de coherencia) y por último las estrategias de afrontamiento. Tal y como se presenta en la siguiente tabla (tabla 10), en cuanto al duelo en el pasado, la variable que mejor lo explica es la autodistracción (b=.273) después de ésta añade algo el apoyo social emocional (-.289) y posteriormente la autoinculpación (.218). De tal manera que la gente que tiende a autodistraerse puntúa más alto en duelo, la gente que tiende a autoinculparse puntúa más alto en duelo y por el contrario, la gente que tiene mayor apoyo social emocional puntúa menos en duelo. Estas variables explican en su conjunto el 18,6% de la varianza de duelo pasado. Por su parte, las variables del primer y del segundo escalón no entran en ninguna de las ecuaciones de regresión. Duelo pasado N Media Desviación Típica F Sig. Alta frecuencia eventos 38 28,23 8,36 1,990 .162 Baja frecuencia eventos 40 25,72 7,34 Total 78 26,94 7,91 Duelo presente N Media Desviación Típica F Sig. Alta frecuencia eventos 38 42,05 12,67 2,374 .128 Baja frecuencia eventos 39 37,51 13,16 Total 77 39,75 13,04 Resultados 55 Tabla 10. Regresión de variables predictoras sobre duelo pasado Criterio: Duelo Pasado Coeficientes no estandarizados Coeficientes estandarizados T Sig. B Error típ. Beta B Error típ. R R cuadrado 1 (Constante) 20,90 2,73 7,65 ,000 ,259(a) ,067 Autodistracción 1,58 ,67 ,259 2,33 ,022 2 (Constante) 26,55 3,46 7,67 ,000 ,374(b) ,140 Autodistracción 1,82 ,66 ,297 2,74 ,008 Apoyo Social Emocional -1,54 ,61 -,272 -2,51 ,014 3 (Constante) 24,57 3,52 6,98 ,000 ,432(c) ,186 Autodistracción 1,67 ,65 ,273 2,56 ,012 Apoyo Social Emocional -1,63 ,60 -,289 -2,72 ,008 Autoinculpación 1,05 ,51 ,218 2,06 ,043 Con relación al duelo presente, la variable que mejor lo explica es la reinterpretación positiva (b=-.310) y la negación (.291). En su conjunto explican el 20,8% de la varianza de duelo presente (tabla 11) Lo que se puede interpretar es que la gente que tiende a reinterpretar lo que les ocurre positivamente, puntúa menos en duelo y las personas que suelen acudir a la negación, puntúan más alto en duelo. Por su parte, ni el número de eventos ni las características de personalidad entran en las ecuaciones de regresión. Tabla 11. Regresión de variables predictoras sobre duelo presente Criterio: Duelo Presente Coeficientes no estandarizados Coeficientes estandarizados T Sig. B Error típ. Beta B Error típ. R R cuadrado 1 (Constante) 52,73 4,18 12,58 ,000 ,355(a) ,126 Reinterpretación Positiva -3,35 1,02 -,355 -3,28 ,002 2 (Constante) 47,21 4,48 10,53 ,000 ,457(b) ,208 Reinterpretación Positiva -2,93 ,98 -,310 -2,96 ,004 Negación 2,85 1,02 ,291 2,77 ,007 Conclusiones 57 6 Conclusiones y discusión En este trabajo hemos tratado de aproximarnos al estudio de los eventos vitales y el duelo en una muestra de estudiantes de Ciclos Formativos de Grado Medio y Grado Superior, y P.C.P.I., con un perfil eminentemente femenino. Los resultados que hemos encontrado ponen de manifiesto que aparecen diferentes tipos de eventos y que además no todos ellos aparecen con la misma relevancia. En los últimos seis meses, el acontecimiento más frecuente ha sido la ruptura de pareja (18,1%), seguido por la reducción de ingresos (13,3%) y la pérdida de un amigo (12%). De lo que se puede deducir que las relaciones personales han afectado, en general, más a las participantes en este último periodo o que a estas chicas les ocasiona más dolor ese tipo de acontecimientos que otros. En cuanto a un periodo mayor a seis meses desde que se pasaron los cuestionarios, se encuentra que la pérdida de un amigo es el evento que más les ha marcado a la mayoría de participantes (41%), seguido por la ruptura de pareja (28,9%) y por el fallecimiento de un abuelo (26,5%). A un segundo nivel, a estas respuestas les seguiría el maltrato (14,5%), la ruptura familiar (13,3%) y la reducción de ingresos (12%). Por lo que se puede concluir que siguen siendo las relaciones personales las que más afectan a las adolescentes que han participado en el estudio y lo que más les marca. En este sentido, se crea también un análisis de conglomerados donde los eventos ocurridos en los últimos seis meses no muestran diferencias significativas. Por el contrario, sí se presentan diferencias en los acontecimientos producidos en un periodo mayor a seis meses dando como resultado que en un primer grupo se encuentran personas que han tenido bastantes impactos (39) y en un segundo grupo, las que menos les han ocurrido (44). De lo que se deduce que hay personas que manifiestan un mayor número de eventos que otras. Por tanto, se cumple la hipótesis uno en la que se esperaba encontrar que las adolescentes del estudio habrían reportado uno o varios eventos vitales en los últimos tiempos. Según otros estudios como el de Jiménez et al. (2008), los eventos más relevantes que sufren los adolescentes son los relacionados con el ámbito familiar y escolar. Del mismo modo, King, Molina & Chassin (2008) expusieron que es la mala relación con los padres los que producen estrés en la adolescencia y Zhou, Gao, Qiu, Du & Zheng (2008) afirmaron que son los acontecimientos de la vida concernientes con las relaciones Eventos vitales, duelo y afrontamiento desde el sentido de coherencia y el optimismo en adolescentes. 64 Dalton, T. A. y Krout, R. E. (2005). Development of the Grief Process Scale through music therapy songwriting with bereaved adolescents. The Arts in Psychotherapy 32, 131143. Docampo Chiaromonte, M. M. (2002). Diferencias de género en las explicaciones causales de adolescentes. Psicothema 14, 572-576. Espejo, E., Hammen, C. & Brennan, P. (2012). Elevated appraisals of the negative impact of naturally occurring life events: A risk factor for depressive and anxiety disorders. Journal of Abnormal Child Psychology 40, 303-315. Fernández Martínez, Mª. E. (2009). 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